El Corán

Campañas Militares y Guerras en las Montañas Cruce de

Campañas Militares Donde se Cruzaron Montañas

Muchas montañas han sido en el transcurso del tiempo escenario de grandes acontecimientos guerreros. La Antigüedad nos ha dejado ya muchos ejemplos. Recordemos la Retirada de los Diez Mil de Jenofonte o la expedición de Aníbal en los Alpes. En la Edad Media Carlomagno pasó los Alpes con su ejército, y más tarde los Pirineos. En Perú, los incas, y después sus conquistadores, los españoles, no retrocedieron ante la  montaña.

En el curso de los tiempos, numerosos macizos montañosos han desempeñado el papel de verdaderas barreras. Con frecuencia han impedido a los pueblos ponerse en contacto, tanto para fines pacíficos como para los militares. Si para cualquier persona es penoso afrontar un lugar de montañas salvajes, cuánto más lo será para los ejércitos, que deben necesariamente llevar consigo enormes cantidades de material, sin olvidar los problemas derivados del avituallamiento.

Sin embargo, las montañas han sido a través de la historia escenarios de importantes hechos de armas. En efecto, ciertos estrategos no han dudado en arriesgarse con sus tropas por tan difíciles terrenos. Hay que añadir que en todos los casos se hizo así por absoluta necesidad. Pensemos, por ejemplo, en una de las más importantes expediciones militares de la historia de la estrategia, concretamente la marcha que los Diez Mil Griegos emprendieron bajo el mando de Jenofonte.

Jenofonte

Jenofonte: fue un militar y polígrafo griego Jenofonte escribió hacia el 386 a.C. una de las obras de la antigüedad griega más leídas, la famosa Anábasis, en la cual narró la campaña emprendida quince años antes por el príncipe Ciro de Persia el Joven contra su hermano Artajerjes II, así como la consiguiente retirada de las tropas mercenarias griegas dirigida por el propio autor.
Después de la batalla de Cunaxa pasaron de Mesopotamia, más allá de las montañas de Armenia, en dirección al Asia Menor occidental. Esto aconteció entre el 401 y 399 antes de Jesucristo. En su famosa obra Anábasis, Jenofonte relata esta retirada forzosa de los griegos. No obstante, ésta no fue, ni mucho menos, la única de su género que se desarrolló en la Antigüedad.

Una de las más conocidas y sensacionales expediciones a través de las montañas fue la de Aníbal, que condujo, en el siglo III antes de Jesucristo, a todo su ejército desde España a Italia atravesando los Alpes. Con gran frecuencia se ha considerado esta expedición una empresa temeraria. Es posible, indudablemente, que debido a su ardor juvenil, Aníbal aceptase grandes riesgos.

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Aníbal Cruza los Alpes

El general cartaginés, que había impuesto ya su autoridad en España, esperaba un ataque de los romanos y quiso adelantarse pasando él mismo a la ofensiva. Por esto decidió sorprender a los romanos en su propio terreno; pero para pasar de España a Italia le era necesario atravesar los Alpes.

Descontaba, por otra parte, recibir apoyo de ciertas tribus del sur de las Galias. Es totalmente verosímil que el ejército que llevaba en su expedición contase con cuarenta mil o cincuenta mil hombres. Nada se sabe con absoluta certeza acerca de esta empresa, la cual impresionó de tal forma a los historiadores de la generación posterior que la llenaron de versiones completamente fantásticas.

Por la misma razón, las pérdidas sufridas por los cartagineses han sido enormemente exageradas. Sin duda, no deben subestimarse, teniendo en cuenta las dificultades del terreno y el hecho de que las tribus de la montaña no les dejaban pasar sin entablar combate. El frío debió de ser también un serio obstáculo para estos soldados, que en su mayor parte procedían del norte de África.

A pesar de todas estas pérdidas y dificultades, la empresa de Aníbal fue coronada por el éxito. Su caballería y su infantería se encontraban preparadas para la batalla cuando consiguieron llegar a Italia. Incluso vencieron a las temibles legiones romanas enviadas a su encuentro.

No se ha podido determinar con exactitud el lugar de los Alpes por donde Aníbal hizo pasar sus tropas. Según toda verosimilitud, la expedición siguió un itinerario inédito. Algunos historiadores se inclinan a creer que Aníbal tomó el paso de Suse, un valle excavado en la vertiente italiana de los Alpes, por la Dora Riparia.

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Julio César

Se ha probado que César siguió este valle más tarde, cuando condujo sus tropas a las Galias. Pero la expedición de Julio César se desarrolló en circunstancias bien distintas. En esta época las carreteras estaban trazadas y, además, las tropas atravesaban un país amigo donde podían contar con el apoyo de todos. Los cartagineses de Aníbal, por el contrario, se desplazaban en un país salvaje, inexplorado y habitado por tribus hostiles.

Es curioso constatar cómo en países montañosos varios generales han seguido los mismos itinerarios. El paso de Suse, que ha sido utilizado con toda seguridad por César y probablemente por Aníbal, fue también la ruta tomada por Carlomagno cuando en 733 marchó con sus tropas francas al encuentro de los lombardos, encuentro que se produciría en Pavía. Gracias a esta feliz marcha y a su victoria, este emperador cambió el curso de la historia.

Hasta esta época, Italia había impuesto su supremacía a la Europa situada al norte de los Alpes. Desde entonces, los papeles se invirtieron hasta el punto de que la península italiana fue como un anexo de la Europa occidental.

Carlomagno demostró en otras circunstancias que no dudaba en atravesar las montañas con su ejército. Recordemos, por ejemplo, su campaña de 778 al sur de los Pirineos, que dio por resultado el establecimiento de la Marca Hispánica, situada entre los Pirineos y el Ebro.

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Carlomagno

Conviene destacar, de todas formas, que en el conjunto de los acontecimientos de aquella época, esta última expedición de Carlomagno no fue muy conocida. Eginhard no hizo mención de ella en su Vita Caroli, su crónica de Carlomagno. La explicación de esta omisión se encuentra en el hecho de que la retaguardia del ejército mandada por el conde Roldán fue sorprendida y deshecha por los vascos en el desfiladero de Roncesvalles.

Sin embargo, en Normandía, en la región de Coutances, de donde era natural Roldán, se ha conservado el recuerdo de estos hechos. Más tarde, en la época del feudalismo, los trovadores popularizaron el relato de esta batalla.

Más o menos por la época en que los trovadores cantaban en Europa occidental las hazañas de Roldán, se constituía un potente imperio fuera de Europa, el cual, en muchos aspectos, iba a convertirse en uno de los más sorprendentes que jamás hayan existido: el imperio de los incas en Perú.

El establecimiento de un Estado tan enorme en las montañas, concretamente en la cordillera de los Andes, da testimonio de una gran maestría también en el terreno militar. Más tarde, la conquista de este imperio por los españoles, conducidos por Pizarra, debe ser considerada una expedición militar excepcional en un país de montañas.

No solamente en la Antigüedad, sino también recientemente, las regiones montañosas fueron escenario de batallas y guerrillas. Napoleón llevó a cabo peligrosas expediciones a través de los Alpes, y, en América del Sur, Bolívar contribuyó eficazmente a la conquista de la independencia con sus batallas en los Andes. Durante las dos guerras mundiales la montaña también fue escenario de batallas encarnizadas.

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Ver:
San Martín Cruza Los Andes
La Aventura Militar Mas Grande de la Historia

Guerra y guerrilla en la montaña
Si antiguamente los ejércitos beligerantes evitaban en la medida de lo posible llevar a la montaña el teatro de sus operaciones, en los tiempos recientes ya no parece ser igual.

La historia militar contemporánea comenzó con las campañas de la Revolución francesa y especialmente con las de Napoleón.

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Napoleón Bonaparte

Poco tiempo después de ser investido por el Directorio como jefe supremo de los ejércitos, decidió atravesar los Alpes con sus tropas (5 de abril de 1796).

Para ello, resolvió ir por una de las rutas más peligrosas, pero también más cortas, hacia su objetivo, que era concretamente la Corniche, marchando sobre los acantilados entre los Alpes y el Mediterráneo ; de esta forma, también se exponía a los ataques de los buques ingleses a lo largo de la costa. Pero Napoleón realizó perfectamente su plan y a través de este camino llegó a Italia en cuatro días.

Más tarde, Napoleón se adentró en los Alpes por los caminos más difíciles, después de que los austríacos hubieran sido, una vez más, batidos por los franceses fuera de Italia del Norte.

El paso de los franceses por la ruta del puerto de San Bernardo empezó el 16 de mayo; los austríacos no esperaban ver a Napoleón tomar este itinerario que atravesaba Suiza y que constituía un campo de operaciones difícil, y su ejército, por consiguiente, estaba menos reforzado.

La vanguardia francesa, dirigida por el general Lannes, desembocó de improviso en el valle del Po y atacó a los austríacos por la retaguardia. Napoleón no dudó ni un momento en llegar hasta Milán. El 14 de junio de 1800 batió en Marengo al ejército austríaco, que tenía superioridad en efectivos y armamento.

Estas dos brillantes hazañas demuestran claramente que Napoleón, hábil estratego, estaba en perfectas condiciones de hacer pasar su ejército a través de los Alpes, que, por otra parte, no era una excepción, pues en 1799, un año antes del paso de Napoleón por San Bernardo, el mariscal ruso Suvorov, mandando un ejército austro-ruso, había pasado los Alpes para extenderse con éxito en el valle del Po. En 1800 no fue Suvorov el que tuvo que replegarse ante Napoleón, sino Mélas.

Algunos años después de estos memorables acontecimientos militares, varias campañas se desarrollan en el Nuevo Mundo sobre las regiones montañosas; algunas de ellas fueron conducidas por Simón Bolívar, que, gracias a sus caminatas por los Andes, sorprendió a los españoles y sus partidarios y les infligió numerosas derrotas, contribuyendo activamente a la liberación de Hispanoamérica.

Durante la primera guerra mundial, la lucha en la montaña iba a ser un importante campo de operaciones militares. En los Cárpatos se libraron furiosas batallas entre rusos y austríacos, mientras que en los Alpes estos últimos estaban en disputa con los italianos.

También durante la segunda guerra mundial se ha combatido en las montañas, a menudo entre unidades especializadas. Recordemos la rudeza alemana a través del Cáucaso. El 9 de agosto de 1942 los alemanes ocuparon los yacimientos petrolíferos de Maikop y las refinerías de Krasnodar y avanzaron en seguida en dirección al este hasta adentrarse 100 kilómetros sobre los campos de petróleo de Grozny.

Una patrulla de cazadores alpinos escaló el Elbrús el 21 de agosto de aquel mismo año y plantó la cruz gamada sobre el pico más alto de Europa. Sin embargo, su ofensiva se desencadenó en el Cáucaso, principalmente en el valle del Terek.

Otra región donde se ha combatido encarnizadamente durante la segunda guerra mundial es en el sudeste asiático.

En Birmania, el avance del general norteamericano Stilwell, jefe de Estado Mayor de Chang-Kai-chek, desde Ledo hasta el campo de aviación de Myitkyna y a través del valle de Hukawang, fue una de las más impresionantes expediciones de montaña que jamás se han realizado (1943-1944).

Uno de los principales problemas para la guerra en esta parte de Asia era el del transporte; las fuerzas armadas tuvieron que ocuparse en más de una ocasión de construirse sus propias vías de comunicación; en muchos lugares, los soldados encargados de trazar las carreteras iban pisando los talones a las vanguardias.

La zona fronteriza entre Birmania y la India, donde en el transcurso de la primera mitad de la guerra los británicos tuvieron que batirse en retirada ante los japoneses, no poseía casi carreteras; se trata de un macizo montañoso, salvaje y espeso, constituido por un contrafuerte del Himalaya.

Durante los meses de enero a mayo de 1942, los británicos y los chinos fueron rechazados por los japoneses, ocupando la famosa Ruta de Birmania, una de las más importantes carreteras de montaña en el sudeste asiático. Este trabajo representaba un interés estratégico muy importante para el abastecimiento de las tropas chinas.

La conquista de esta carretera por los japoneses suscitó graves problemas; el aprovisionamiento de Chang-Kai-chek debió hacerse desde el exterior por vía aérea, o desde abajo a través de los contrafuertes al sudeste del Himalaya, y aun así, los aliados rechazaban el tener que restablecer una situación que de por sí era desesperada, particularmente por las audaces intervenciones del general Stilwell.

En algunas ocasiones se ha recurrido en las regiones montañosas a métodos de guerra clásicos, generalmente por movimientos de resistencia y guerrilleros. Precediendo a las líneas de formación regulares de sus ejércitos, estos grupos creaban numerosas dificultades al enemigo, al que a veces infligían cuantiosas pérdidas.

Los acontecimientos en Yugoslavia son un ejemplo reciente de esta táctica. En el macizo abrupto y poblado de árboles, la guerra de guerrillas contra los alemanes y a veces contra otros guerrilleros alcanzó su máximo desarrollo.

En principio, el jefe de la resistencia yugoslava era el general Mihailovich, partidario del rey Pedro, pero a partir de 1942 Tito tomó el mando del movimiento, al frente de más de doscientos mil hombres armados desde el aire por los ingleses o con armamento conseguido del enemigo, sobre todo después de la capitulación de Italia.

Los hombres de Tito llegaron a apoderarse de enormes cantidades de armas. Hubo ocasiones en que los partidarios de Mihailovich y los de Josip Broz —alias Tito— habían combatido juntos. En cierta ocasión Tito cercó una veintena de divisiones  enemigas,  ya  que dirigía la guerrilla de manera magistral.

Nunca Tito se dedicó a la defensa de un territorio determinado; si la presión del enemigo era muy fuerte, se retiraba a la montaña para reaparecer en seguida de improviso en otro lugar; tanto él como sus partidarios llevaban una vida difícil; mal alimentados, equipados y armados, debían combatir a un adversario mucho más fuerte, pero Tito logró resistir hasta la victoria final. Mihailovich, su adversario en el propio país, compareció ante los tribunales y fue fusilado.

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Arquitectura Árabe o Islamica: Arco Herradura, Arabescos, Alminares

Arquitectura Árabe o Islámica
Arco Herradura, Arabescos, Alminares

El arte musulmán nació del contacto con otras culturas.

Sin embargo, la religión restringió la exteriorización de la forma artística en la construcción de mezquitas y palacios.

En cambio, fue mayor la riqueza de la decoración y de los motivos ornamentales.

La cerámica, el estuco, los frisos y los arabescos abundan en las paredes y en los arcos de herradura con motivos en madera, cobre o bronce.

En el momento en que los árabes, espoleados por su reciente fe en Mahoma, se lanzaron a la conquista del mundo, sólo eran nómadas sin el menor pasado cultural.

Todo lo referente al arte les era extraño y el primer contacto lo tuvieron en los países conquistados, de tradiciones artísticas y culturales bien establecidas; a saber, Siria, Egipto y Mesopotamia.

Los musulmanes tuvieron el enorme mérito de no ignorar este capital y mucho menos de destruirlo.

Por el contrario, lo aceptaron y adaptaron a sus necesidades personales y estéticas.

Esta mezcla, esta fusión de valores artísticos extranjeros y conceptos propios, es una de las más importantes características del arte musulmán cuyo florecimiento duró tres siglos.

La influencia de la religión en la estética es una segunda característica de este arte.

Por tal motivo, dado que el Islam veía con malos ojos la representación de seres vivos, la escultura y la pintura no existen prácticamente, pero como los califas y altos dignatarios eran protectores naturales de las artes, sus palacios y casas estuvieron ricamente decorados.

Esto explica que en todos los países musulmanes se encuentren, a pesar de todo, frescos murales y frisos con numerosos personajes.

Sin embargo, todo esto repercute en el arte decorativo.

Pero fue un arte decorativo que no conquistó las mezquitas, en las que, no obstante, la creación artística se manifestaba con mayor fuerza.

Puede decirse, pues, que la escultura, así como la pintura, tuvieron sólo un papel secundario en todas las manifestaciones y creaciones artísticas del Islam.

Por el contrario, los motivos decorativos son mucho más importantes y ricos, hasta el punto que constituyen la característica esencial de la arquitectura.

Con frecuencia las formas estructurales se ven sofocadas por exuberantes motivos decorativos, tanto en el interior como en el exterior de las construcciones.

Asimismo, el artista usa como temas, puertas, hornacinas y arcos. Así, los arcos de herradura se han extendido a través de todo el Islam.

arcos herradura de la arquitectura arabe

Santa María la Blanca, en Toledo, que fue primero una sinagoga y después una iglesia católica, es un testimonio de la influencia e importancia del   estilo   árabe   en   España

El carácter ornamental llevado al máximo en la arquitectura musulmana impidió que fuera monumental.

Este abuso de técnicas decorativas se debe al hecho de que los artistas musulmanes copiaron de otros pueblos los medios de exprésión artística.

Los asirios y los persas les transmitieron el arte de la loza y la cerámica, pero hay que reconocer el valor de sus trabajos en yeso, que les permitía dar a una pared desnuda la finura riqueza de un tapiz.

El estuco, mezcla de cal muerta, polvo de mármol y agua, les permitió realizar magníficos frisos que rodeaban arcos o dividían las paredes en varios paneles.

El arabesco es una de estas magníficas decoraciones murales. Se compone de figuras geométricas y líneas íntimamente mezcladas (ajaracas y almocárabes, atauriques), hojas estilizadas o motivos de escritura en árabe arcaico, particularmente destinado a este efecto.

En Córdoba, Granada y Sevilla, donde abundan las obras maestras de la arquitectura musulmana, encontramos otra forma de decoración de complicada poligonía, en «estalactita», es decir, que cae del techo.

Asimismo se hizo empleo intensivo de mosaicos esmaltados.

Las mezquitas de España y Sicilia están adornadas con notables cinceladuras en madera y marfil.

En otros países musulmanes predominó, sobre todo, la cerámica, tanto para el revestimiento del suelo como para la decoración de objetos de uso.

El trabajo del cobre y el bronce, así como la perfección alcanzada en el arte del vidrio, completan la muy variada gama del arte ornamental musulmán.

Esta profusión y riqueza de motivos decorativos, ¿pueden considerarse una compensación o reacción contra la sobriedad del moblaje y la ausencia de cualquier otra ornamentación en las mezquitas?.

Cualquiera que sea el tipo al que pertenezca la mezquita, el único mobiliario está constituido por el mimbar, pulpito desde el cual el játib pronuncia la plática del viernes.

Este pulpito está situado en una especie de hornacina llamada mihrab, practicada en medio de la pared posterior de la mezquita y que señala la dirección de La Meca.

La entrada al santuario está delimitada por un pequeño patio rectangular en medio del cual se alza la fuente que sirve para las abluciones rituales.

Por el contrario, no hay bancos, sillas ni cuadros. Cada mezquita está coronada por un alminar.

Los entendidos pueden reconocer el estilo arquitectónico de la mezquita observando su alminar…

Desde esas torres, siempre distintas, pero siempre esbeltas, donde mayormente se evidencia la diversidad y evolución del estilo árabe, e incluso sus influencias, el almuédano convocaba o convoca a los fieles a la oración.

alminar en la arquitectura árabe

Alminar árabe:El Corán es el libro sagrado de los musulmanes. Contiene los preceptos y dogmas que muchos musulmanes saben de memoria.

«Los cinco pilares del islam» tiene especial importancia; junto con la fe en Alá, la oración, la caridad, el ayuno y la peregrinación a La Meca, forma el centro de las preocupaciones espirituales de los discípulos de Mahoma

Fuente Consultada:Enciclopedia Juvenil – Tomo I Credsa AZETA – Historia del Arte Árabe

Enlace Externo: El Mundo Arabe

La Tierra Prometida a los Judíos Historia Biblica de Palestina

PALESTINA LA TIERRA PROMETIDA DE DIOS AL PUEBLO JUDÍO

En su largo desfile por los escenarios de la antigüedad en el Cercano Oriente, Palestina no llegó a consolidar un estilo propio de cultura. Tanto el arte como la técnica florecieron en este pueblo con los rasgos de las civilizaciones vecinas, de donde fueron asimilados. Sin embargo, un elemento caracterizó desde el principio a esta región: la fe en un Dios único. Este sí era un rasgo que la distinguía y la elevaba por encima de sus contemporáneos. El monoteísmo, sentimiento de devoción religiosa por un ente único, espiritual todopoderoso, fue la catapulta que lanzó al pueblo judío -nombre con que se llamaba a los habitantes de Palestina- a escalar las posiciones más increíbles en la historia de la humanidad.

LA HISTORIA BIBLICA: El Génesis -primera parte del Antiguo Testamento- nos cuenta cómo Thare (padre de Abraham) , seguido de su familia, se trasladó hacia el norte de su país. Mas tarde antiguas tablas de escritura halladas en el Eúfrates nos confirman este hecho, agregando que muchos israelitas componían, por aquellos días, los ejércitos de mercenarios.

Abraham, hijo de Thare, trasladó a su pueblo desde allí hacia occidente, a Canaán según la Biblia, por dictado divino. Pero una gran hambruna sobrevino y Jacob, nieto del anterior, tuvo que guiar una emigración en masa hacia Egipto.

Más de cinco siglos estuvieron allí los judíos, en un principio, en buena relación con los egipcios. Sin embargo, poco después de la invasión de los hicsos (fueron extranjeros que gobernaron Egipto en dos dinastías) , las relaciones se pusieron muy tirantes, debido a las excelentes amistades hechas por los semitas con los invasores. En adelante fueron destinados a los trabajos pesados, especialmente como mano de obra en la construcción de caminos, graneros y pirámides para los faraones.

El caudillo que redimió a los judíos fue Moisés, un joven imbuido de ciega fe en Yahvé (Dios del pueblo hebreo), que -ayudado por fuerzas celestiales como nos cuentan las Sagradas Escrituras- arrancó a su pueblo del poder egipcio para llevarlo, no sin pasar privaciones y sufrimientos, a Palestina, la Tierra Prometida. Luego de vencer a los moradores originales, los cananeos, los israelitas se instalaron allí. Era el siglo XIII a.C.

salida del pueblo judio de Egipto conducido por Moises

Estando Moisés acampado con su pueblo en el desierto de Paran, no lejos de la frontera meridional del país de Canaán, le dijo el Señor: «Envía hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel».

Cuarenta días después, regresaron los doce espías enviados a Canaán y dijeron a Moisés: «Llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, que ciertamente ñuye leche y miel: y éste es el fruto de ella» (Números  13, 3, 28).

El país que fluye leche y miel, esa «Tierra Prometida» anunciada por Yavhé —la Tierra Santa como se llama actualmente—, lleva también el nombre de Palestina.

Varias familias errabundas por las áridas tierras de Levante dieron al mundo una religión (actualmente dividida en varias ramas a partir de un tronco común) que practican más de 1.200 millones de fieles en los cinco continentes. Si tratamos de remontarnos a las más profundas raíces de la historia de Palestina, deberemos comenzar en otro sitio, la Mesopotamia, en donde los israelitas, nómadas semíticos emparentados con los árameos, fueron subditos -no muy apreciados- de los reyes babilónicos.

A la muerte de Moisés, el Señor dijo a Josué, hijo de Nun, que cruzara el Jordán y entrase en el país que había destinado para los israelitas. La conquista de la Tierra Prometida debe situarse hacia el año 1200 antes de Jesucristo. El relato de la campaña figura en el libro de Josué, sexto del Antiguo Testamento. La lectura de este libro podría hacer suponer que esta emigración se llevó a cabo rápidamente y sin gran dificultad. Pero existe el convencimiento de que la expedición a Canaán se efectuó de un modo mucho más progresivo.

Es un hecho que la instalación en el país de Canaán se sitúa en un momento en que también se desplazaban otros pueblos. Por otra parte, se concertaron matrimonios entre el pueblo de Israel y los cananeos y el primero asimiló así una parte de la civilización cananea. Naturalmente, esto no fue del agrado de los israelitas ortodoxos.

Las doce tribus en que se dividían los judíos, estrecharon lazos en la época de la conquista, en la que debieron luchar contra los cananeos, los filisteos y los jebuseos. También los principados amontas se movilizaron contra los  intrusos, pero ya éstos se habían organizado. Los «jueces» se ocuparon durante esta época de los asuntos militares, jurídicos y políticos, basándose en un mandato divino.

La necesidad de unificarse para contrarrestar las presiones enemigas hizo que los hebreos nombraran a un rey: Saúl. El objetivo se cumplió ya que de esta forma se amplió el poderío militar.

Hacia el año 1100 antes de Jesucristo existía un reino que conoció el apogeo de su poder con David y Salomón, durante el curso del siglo X. David, que probablemente reinó de 1010 a 972 antes de Jesucristo, fue el segundo rey de Israel. Subió al trono después de que Isboset, hijo de Saúl, fuera asesinado por sus partidarios. David se otorgó una verdadera autoridad real: organizó un ejército y se rodeó de una corte.

lucha de david con goliath

En la lucha contra los filisteos -una verdadera sucesión de victorias- se destacó David que, según la leyenda, venció con una honda al gigante Goliath.

Después de haber vencido a sus enemigos, hizo de Jerusalén su capital. Más tarde fue considerado un rey ideal por los historiadores de Israel y a su nombre se asoció el anuncio de la venida del Mesías. Así, el Salvador tan esperado era llamado siempre «Hijo de David».

El rey David no fue sucedido por Absalón, sino por Salomón. Éste era el hijo que David había tenido de Betsabé. Este «soberano de la paz» hizo de Jerusalén la ciudad real y ordenó construir un templo en ella. Para construir este templo, en el que depositó el arca de la alianza, envió a buscar artistas y materiales a Fenicia.

Siguiendo la política de David, intentó establecer buenas relaciones comerciales con los países vecinos, abriendo la puerta a la influencia extranjera y precipitando, sin duda, la decadencia de Israel, que sólo conoció un «siglo de oro». En efecto, después de la muerte de Salomón, en el año 933 antes de Jesucristo, se desmoronó el poder del reino. Las tribus del norte se rebelaron y fundaron un Estado independiente, mientras que las del sur se reunieron en torno a la Ciudad Santa constituida por Jerusalén y formaron el reino de Judea. Los dos reinos se enemistaron y esta rivalidad fue hábilmente explotada por vecinos poderosos como Egipto y Mesopotamia.

El rey israelita Acab estableció un pacto con los fenicios porque en aquellos momentos estaba en lucha contra Damasco y al mismo tiempo tenía que hacer frente, en el interior, a dificultades de carácter religioso. Esto causó la depresión moral y religiosa del conjunto del reino que provocó su lenta decadencia, a pesar de que durante el reinado de Jeroboam II, el país conoció todavía cierta prosperidad. La rivalidad entre Israel y Judea había debilitado enormemente al pueblo judío. En el año 722, Samaría, la capital de Israel, cayó en manos de los asirios y numerosos israelitas fueron enviados al exilio.

Las tribus se negaron a obedecer a un único rey, que estaba en Jerusalén. Diez tribus formaron el reino de Israel, cuya capital fue Samaria. Las otras dos constituyeron el reino de Judá, con capital en Jerusalén. Los dos reinos se combatieron recíprocamente. Agotaron sus fuerzas en esa lucha y, después de dos siglos de inútil resistencia a los ataques de pueblos vecinos, cayó Israel en manos asirías. Judá, tiempo después, fue violentamente sometida por los pueblos de la Mesopotamia que deportaron a todos los judíos a Babilonia porque no podían pagar los tributos exigidos. Este último cautiverio, anunciado por los profetas bíblicos, si bien constituyó una dura prueba, se convirtió asimismo en un fuerte elemento de cohesión moral.

MAPA DE LA REGIÓN DE PALESTINA

mapa del pueblo judio conducido por Moises

LA TIERRA PROMETIDA: Israel, el nombre que los judíos dieror a Palestina, significa «tierra de promisión». Según fa Biblia, Jehová, la divinidad suprema, anunció a los hebreos que les otorgaría un territorio donde terminarían sus peregrinaciones. Hagamos una veloz recorrida por esta región, que actualmente es objeto de reverencia por cristianos, judíos y musulmanes. En una superficie aproximada de 25.000 kilómetros cuadrados, Palestina presenta paisajes de desiertos cálidos y colinas pedregosas, alternados con tierras fértiles y onduladas, muy favorables para los cultivos de huerta. En la costa del Mediterráneo hay una franja no más ancha de 20 kilómetros. con suelos feraces. Hacia el este, las colinas de Galilea, Samaría y Judea dan al área un panorama típico de mesetas áridas. Cruzada esta franja longitudinal, se baja a un val le, la depresíór del Ghor, donde corre el sagrado río Jordán, que desagua en el mar Muerto situado a más de 300 metros bajo e nivel del mar.

Judea resistió todavía durante siglo y medio aproximadamente, gracias,  sobre todo, a la fuerte personalidad de Ecequías y también de Josías. Asimismo, fue notable la intervención de los profetas Isaías y Jeremías.

No obstante, esto no impidió que el reino de Judá cayera en manos de Nabucodonosor II. Los judíos defendieron Jerusalén con tanto encarnizamiento que el rey de Babilonia decidió castigarlos con extrema severidad. Mandó incendiar la ciudad y el templo y deportó a los notables a Babilonia… Pero con esto no finalizó la historia de Judá e Israel. En el año 539 antes de Jesucristo, los judíos regresaron de su largo encarcelamiento en Babilonia. Durante el dominio persa, Jerusalén había sido progresivamente reconstruida. Pero el cierto bienestar material logrado no podía compararse con la grandeza que el reino había conocido en tiempos de David y Salomón.

Algunos siglos después, en el año 63 antes de Jesucristo, la nación judía fue totalmente sometida por Pompeyo, y así cayó bajo el yugo de Roma. Sin duda Herodes consiguió reanimar momentáneamente a Palestina, pero la rebelión judía de los años 64-66 después de Jesucristo dio como resultado la destrucción del templo de Jerusalén (70 d. de J. C).

La Ciudad Santa se convirtió en la sede de una provincia romana en la que toda práctica religiosa estaba castigada con pena de muerte. En ese momento la historia del Estado judío de Palestina sufrió una interrupción que duraría casi veinte siglos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Juvenil Tomo I Historia A Zeta Editorial Credsa
La Llave del Saber Tomo I Pasado y Presente del Hombre
Enciclopedia Microsoft Corporation Electrónica ENCARTA

Carlos Martel y Pipino el Breve Mayordomos de Palacio

BIOGRAFÍA E HISTORIA DE CARLOS MARTEL Y PIPINO EL BREVE

El poder monárquico de los reyes merovingios iba degradándose progresivamente  y los mayordomos de palacio se convirtieron muy pronto en los verdaderos dueños de la Galia.

El primero que se hizo especialmente célebre fue Carlos Martel, gracias a la batalla de Poitiers.

El segundo, Pipino el Breve,  tuvo la gloria de ser el padre de Carlomagno.

Carlos Martel (c. 688-741), monarca carolingio del reino franco de Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania).

Carlos, cuyo apellido significa ‘el martillo’, era el hijo de Pipino de Heristal y el abuelo de Carlomagno. Pipino fue el mayordomo de palacio con los últimos reyes de la dinastía merovingia.

carlos martel

Carlos Martel, miembro de la dinastía Carolingia, gobernó Austrasia (en el actual noreste de Francia y suroeste de Alemania), como mayordomo de palacio de dicho reino franco, desde el 715 hasta el 741.

• ►CARLOS MARTEL:

Fue un joven príncipe de raza germánica iba a ser el campeón de la causa cristiana en esta decisiva pugna entre dos mundos, o mejor expresado, entre dos colectividades humanas que a pretexto de sus peculiares interpretaciones o revelaciones de un Dios, único, al que ambas reverenciaban y rendían culto, se disputaban el dominio del mundo.

Una conservando y defendiendo su patrimonio temporal y otra queriendo arrebatárselo.

Este príncipe fue Carlos Martel, a quien ya hemos nombrado en un pasaje anterior, y el lugar de su hazaña, las llanuras de Poitiers, cerca de Tours.

En el verano del año 732, el emir Abderramán, al frente de un numeroso ejército en el que formaban sirios, moros, sarracenos, persas y tártaros, invadió la Galia y en sus devastaciones alcanzó hasta las riberas del Loira.

Carlos Martel, al frente de los francos, acudió a oponérseles, y en octubre del propio año ambos ejércitos se enfrentaron en la llanura situada entre las poblaciones de Poitiers y Tours; la batalla, encarnizadísima, duró siete días; allí quedó destruido totalmente el ejército musulmán, muerto su emir Abderramán y salvada Europa y el mundo occidental de la invasión sarracena, ya que después de este gran fracaso nada volvieron a intentar los musulmanes para extender sus dominios por esta parte del mundo.

El caudillo franco Carlos, hijo bastardo de Pepino de Heristal, que tomó parte personalmente en la batalla, fue llamado Martel («Martillo» en el antiguo francés) por los aplastantes golpes que descargó sobre sus enemigos durante el combate.

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ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Las invasiones de los bárbaros provocaron la caída del Imperio romano y con ello quedó rota la unidad política de la Europa Occidental. La Iglesia católica quedó como única expresión del orden y se erigió en custodia de la organización y la cultura romanas.

Convertidos los bárbaros, la influencia de la Iglesia fue en aumento. A fin de consolidar su unidad y la del mundo cristiano, organizó y estableció sus jerarquías para lo cual tomó como modelo la administración civil del viejo Imperio romano. Europa quedó dividida en provincias eclesiásticas o arquidiócesis colocadas bajo la autoridad de los arzobispos.

A su vez, cada arquidiócesis estaba formada por varias diócesis al mando de obispos. Estas últimas estaban divididas en parroquias urbanas y rurales a cargo de los curas párrocos.

Este conjunto de religiosos constituía el clero secular, porque vivía en contacto con la sociedad o mundo (seculum: siglo).

A partir del siglo V puede distinguirse otro tipo de clero cuyos miembros (los monjes) vivían en los monasterios, alejados del mundo y sujetos a determinadas reglas.

Estos religiosos constituyen el clero regular.

De ellos nos ocuparemos más adelante.

La influencia de la Iglesia se hizo sentir en la política; coronó reyes y emperadores, y en más de una ocasión los privó del poder.

Por sobre todo, difundió la cultura y suavizó las costumbres al afirmar la superioridad del espíritu sobre la materia.

También  se esforzó por aliviar el dolor y creó asociaciones de asistencia social y beneficencia

Francia. La dinastía carolingia

Con la muerte de Clodoveo, ocurrida en París —año 511— el reino de los francos comenzó a dividirse pues sus cuatro nijos se repartieron el territorio para formar nuevos reinos. Se produjeron guerras civiles y esto provocó la decadencia de la dinastía merovingia.

Los últimos representantes de esta familia fueron soberanos indolentes e incapaces, y con justa  razón  se les  llamó reyes holgazanes.  Alejados  de  las tareas  de gobierno, delegaron el poder en unos funcionarios llamados mayordomos de palacio, los que adquirieron gran autoridad y se adueñaron de Francia.

Los mayordomos de palacio comenzaron siendo intendentes de la casa real,  encargados de administrar los bienes personales del  rey. 

Con  el  tiempo,  comandaron  la guardia militar, desempeñaron ministerios y en varias oportunidades ejercieron la tutela de los príncipes hasta que éstos alcanzaban la mayoría de edad. 

Finalmente, la designación de los mayordomos de palacio dejó de ser privilegio de los monarcas y estuvo en manos de la aristocracia que de esa manera controlaba el poder.

A principios del siglo VIl —después de la muerte del rey Dagoberto— el cargo de mayordomo de palacio comenzó a ser hereditario, privilegio que recayó en la familia de los Heristal, duques de Austrasia.

Uno de ellos,  Carlos Martel,  alcanzó gran  renombre,  pues logró contener el ataque de los musulmanes en Poítiers (732).

A su muerte (741) hereda la mayordomía su hijo Pipino el Breve quien destrona a Childerico III, el último merovingio, contando con el apoyo del Papa Zacarías.

Pipino se hizo proclamar rey de los francos y así se produjo el advenimiento de una nueva dinastía: la carolingia.

El nuevo Papa Esteban II se trasladó a Francia, consagró a Pipino y le otorgó el derecho a la sucesión hereditaria.

Al poco tiempo,  el  Pontífice solicitó  la ayuda del  rey Franco para rechazar a los lombardos que sitiaban a Roma.

Pipino no titubeó y al frente de su ejército cruzó los Alpes, penetró en Italia y, luego de derrotar a los lombardos, se apoderó de los territorios que formaban el Exarcado de Revena y los cedió al jefe de la Iglesia.

pipino el breve

Pipino el Breve (c. 714-768), mayordomo de palacio del reino de Austrasia y rey de los francos (751-768), hijo del gobernante franco Carlos Martel y nieto de Pipino de Heristal. Fue mayordomo de palacio durante el reinado de Childerico III (que reinó entre el 743 y el 751 aproximadamente), último monarca de la dinastía Merovingia.

LA HISTORIA EN MAS DETALLES:
PIPINO DE HERISTAL Y CARLOS MARTEL

A principios del siglo VII, el reino franco de los merovingios se hallaba en una situación difícil.

Después de un breve período de apogeo, cayó en la decadencia.

Apenas muerto Dagoberto (639), no hubo más que luchas intestinas y repartos, agravados por las tendencias particularistas de las tres grandes divisiones del reino franco: Austrasia, Borgoña, Neustria, transformadas prácticamente en reinos autónomos; Aquitania seguía abandonada al saqueo de todos.

Pero, mientras se sucedían reyes asesinados o gastados por precoces desenfrenos, quedaba una realidad estable: la del gobierno de los mayordomos de palacio, promovidos de simples mayordomos a verdaderos jefes de la administración en cada uno de los tres reinos.

Pero los mayordomos de palacio estaban deseosos, como los reyes poco antes, de rehacer cada cual en beneficio propio la unidad del reino franco, mientras que su dominio, frecuentemente abusivo, estaba constantemente comprometido por los grandes.

La familia de los Pipinidas, jefes de la aristocracia austrasiana, es la que va a imponerse en el reino franco, sirviéndose de la mayordomía.

Estos son los precursores de los Carolingios; en el año 687, Pipino de Heristal, mayordomo de Austrasia, habiendo eliminado a los otros mayordomos de palacio, gobierna solo—bajo un solo rey merovingio, puramente nominal—, los tres reinos.

Inmediatamente después de su muerte, su viuda Plectrudis gobernó como tutora de sus tres hijos menores (714).

La sucesión de Pipino se concierta ya como una sucesión real.

Sin embargo, surge la revuelta; los neustrianos se rebelan; los turingios y los alamanes son reprimidos a duras penas; los frisones, los sajones y los árabes de España penetran en el reino franco; los aqui-tanos se declaran independientes bajo un duque de su elección.

La regente es sustituida, y elegido un bastardo de Pipino de Heristal, Carlos Martel.

Este salva al reino, derrotando sucesivamente a todos sus enemigos y rehaciendo su unidad, fracasadas las veleidades de independencia regional.

La gloria principal de Carlos Martel es la jornada de Poitiers; donde detiene la oleada árabe lanzada a través de la Galia.

A los ojos de sus contemporáneos, en el año 732 salvó a la Galia cristiana del peligro islámico.

En recuerdo del vencedor de Poitiers, se llamará Carolingios a los príncipes austrasianos   de  la  casa  de  los  Pipinidas.

PIPINO EL BREVE, REY POR LA GRACIA DEL PAPA:

En el año 741, Carlos Martel muere; y es reemplazado por sus dos hijos Pipino y Carlomán.

Estos colocan en el trono merovingio, vacante desde hacía cuatro años, a un niño llamado Childerico.

Pero a continuación de la abdicación de su hermano, atraído por la vida monástica, Pipino, llamado el Breve a causa de su corta estatura, consumó el golpe de estado y, en el año 751, confina en un monasterio al último descendiente de Clodoveo, Childerico III.

Entonces es proclamado rey en una gran asamblea que tuvo lugar en Soissons. Esta sustitución de dinastía se hizo con la aprobación del papa.

Se cuenta que Bonifacio fue encargado de plantear al papa Zacarías la famosa pregunta:

¿conviene llamar rey a aquél que tiene el poder en realidad, o a aquél que tiene la apariencia del poder? Habiendo respondido el papa según el deseo de Pipino, Bonifacio interpretó que éste debe reinar «en virtud de la autoridad apostólica».

Por medio de una ceremonia, desconocida hasta entonces en la Galia, Bonifacio consagró en Soissons al nuevo rey y a la nueva reina, en nombre de la Iglesia, derramando sobre sus frentes el santo óleo.

Según el modelo de los reyes de la antigüedad judía, hace del primer rey Carolingio el elegido de Dios y su representante.

Al mismo tiempo, hace ostensible para todos el consentimiento del papa en la usurpación llevada a cabo. Pipino alcanza, mediante la consagración, fuerza y prestigio.

FORMACIÓN DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS

Pipino sella muy pronto la alianza de los francos y el papado contra los lombardos, y paga también su deuda a Roma.

En efecto, el papado tiene necesidad de la fuerza política y militar de los nuevos dueños de la Galia, si no quiere ser transformado en un simple obispo lombardo y abandonar sus sueños de universalidad; la realeza franca no tiene menos necesidad del papado para consolidar su dinastía.

Pero el rey lombardo Astolfo se arroja sobre Rávena, y conquista rápidamente los territorios que le separan aún de Roma (la Emilia), amenazándola en el año 751.

Pipino, que es llamado en su ayuda, duda hasta el momento en que el propio papa acude a la Galia en pleno invierno (753).

Aceptando renovar solemnemente la ceremonia de la unción en beneficio de Pipino, de su mujer y de sus hijos, el papa liga su suerte a la del rey franco, mientras que este último se identifica la causa franca con la del cristianismo romano.

Pipino interviene en Italia dos veces, en los años 754 y 756, y obtiene de Astolfo el compromiso de evacuar todo lo que acaba de conquistar—es decir, el exarcado de Rávena, la Emilia, la Pentápolis (Rímini – Fano-Pesaro -Sinigaglia – Ancona) y de «dárselo a San Pedro», ya que el exarca de Bizancio había huido.

Esta decisión fue la carta de fundación del Estado Pontificio.

Pipino  murió   en  el   año   768,  dejando dos hijos, Carlos y Carlomán.

El mismo año, Carlos, el futuro Carlomagno, contraía matrimonio con la hija de Desiderio, rey de los lombardos.

Fuente Consultada
HISTORIA I Antigua y Edad Media de José Cosmelli Ibañez
HISTORAMA  La Gran Aventura del Hombre Tomo III Dinastía Carolongia

Enlace Externo: Un Héroe: Carlos Martel

La Revolución Islámica – Ayatolá Jomeini Derroca al Sha Palhevi

RESUMEN CAUSAS DESTITUCIÓN GOBIERNO DE REZA PALHEVI EN IRÁN

El 16 de enero de 1976, el pueblo toma las calles de Teherán, capital de Irán. Las tropas del sha, el monarca, no pueden contener el alzamiento inspirado por un religioso islámico desde el exilio. Poco después, el soberano huye del país y se proclama la República Islámica de Irán.

El ayatollah Ruholá Musawi, llamado Jomeini, fue quien, al provocar la caída del sha iraní en 1976, sentó las bases de la República Islámica de Irán. Ruholá Jomeini nació en Jomein, el 24 de septiembre de 1902, y, siguiendo la tradición familiar, estudió teología musulmana en la ciudad santa de Qom.

La Revolución Islámica Ayatolá Jomeini Derroca al Sha Palhevi

El ayatollah rebelde: Acabada la Segunda Guerra Mundial, Jomeini inició sus críticas al régimen del sha por su programa de modernización del país y sus vínculos con Occidente.

Ya en la década de 1960 era uno de ¡os más radicales jefes del clero chuta, una de las ramas de la religión islámica o musulmana.

Por esta razón, en 1963 debió refugiarse en Iraq, de donde fue expulsado a Francia en 1978.

Desde su exilio en París, el ayatollah Jomeini siguió atacando al sha y logró movilizar a miles de jóvenes islámicos radicales.
Cuando el régimen corrupto y dictatorial del sha intentó en 1979 un
nuevo programa occidentalizador, Jomeini instó a los jóvenes a la revolución con un masivo apoyo popular.

La revolución jomeinista causó la caída del sha, abandonado por las potencias occidentales, y Jomeini regresó al país y estableció la República Islámica de Irán.

Diez años después, el 3 de junio de 1989, el ayatollah Jomeini murió en la ciudad de Teherán llorado por millones de iraníes.

HISTORIA: Se conoce como Revolución Islámica de Irán al proceso dirigido por el líder relgioso, el ayatolá Ruhollah Jomeini por el cual fue derrocado definitivamente el sha (rey) Reza Pahlevi, quien respondía a intereses norteamericanos y además había generado la famosa Revolución Blanca, poniendo en práctica una serie de reformas políticas, sociales y económicas que se oponían a las costumbres y doctrinas religiosas del pueblo iraní , cuestionando a la vez el poder y autoridad de los los dirigentes religiosos.

La oposición a este régimen autocrático, abarcaba todos los sectores de la sociedad, que no aceptaban la corrupción y el insaciable enriquecimiento de la familia real, quienes reclamaban un gobierno mas democrático, justo y con una repartición de la riqueza mas equitativa.

Las grandes ganancias de la explotación petrolera, obtenidas del suelo iraní iban a las arcas de las grandes compañías y de la familia Palhevi, poco volvía al pueblo.

En febrero de 1979, estalló la revolución, apoyada sobre las enseñanzas islámicas chiitas acabó con la monarquía laica del sha, se proclamó la República Islámica de Irán, y se rechazó toda influencia occidental.

Ayatholá Jomeini

Ayatholá Jomeini

En 1979, el Ayatollah Jomeini lideró una revolución islámica y derrocó al Sha. Jomeini en la década de 1970, era un hombre desconocido, pero contaba con ciertas aptitudes de las que carecían otros dirigentes.

En primer lugar, parecía no tener miedo alguno: había sido el único religioso que se atrevió a criticar abiertamente la ‘Revolución Blanca’ del Sha ya en 1963. Fue el profundo sentimiento antioccidental y antiimperialista que reinaba en las naciones árabes desde los tiempos de la descolonización (fines de la Segunda Guerra Mundial, y comienzos de la década de los 50), y el sistema fuertemente represivo del Sha, el que posibilitó el triunfo de Jomeini y facilitó el establecimiento de una república fundada en el estricto cumplimiento de las doctrinas religiosas islámicas.

A partir del triunfo de la revolución islámica, Irán quedó convertido en el referente de la protesta antioccidental y antinorteamericana en el Medio Oriente.

La revolución islámica de Irán fue un hito en la historia del siglo XX. Para el historiador británico Eric Hobsbawn la peculiaridad de esta revuelta reside en su ideología, traspasada por un discurso religioso y antimoderno, que contradecía las características laicas e «izquierdistas» de las revoluciones que, desde 1789, se habían dado en la edad contemporánea.

La revolución, liderada por el carismático ayatolá Jomeini, liquidó el régimen déspota, pro occidental y corrupto del sha Mohamed Reza Pahlevi e instauró un sistema basado en los preceptos de la ley islámica (sharia) y articulado políticamente en una Constitución que sancionaba el concepto de vélayat-é faqih (soberanía del doctor de la ley o jurisconsulto islámico sobre el Parlamento).

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ: En 1951, el popular primer ministro iraní Mohamad Mossadeg planeó la nacionalización de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní.

EE UU instó al sah de Irán a destituir a Mossadeg, lo cual dio lugar a que la población retirase su apoyo al sah, a quien se tenía por un títere de los americanos.

La revuelta popular obligó al sah a exiliarse para evitar una posible revolución.

Finalmente, EE UU logró restaurar al sah en el poder, pero, a los ojos de su pueblo, este había quedado contaminado por su asociación con los norteamericanos.

 

Sha Reza Palhevi Irán

Sha Reza Palhevi

Los enfrentamientos contra el régimen del Sha fueron muchos y durante varios años, pero uno de los mas cruentos fue en 1978 cuando los soldados abren fuego contra la población que se manifestaba en las calles de Teherán.

Había mas de 20.000 personas y miles de ellas resultaron heridas o muertas. Al poco tiempo y como reacción a esta dura represión , los manifestantes comenzaron a quemar negocios, bancos, kioskos de bebidas alcohólicas y todo lo que tuvieran un símbolo occidental, provocando una tensión social que iría en aumento hasta la revolución de 1979.

En respuesta a esta insatisfacción popular, el sah empleó la represión para evitar otra insurrección.

En los dos decenios siguientes, Irán se embarcó en un periodo fructífero de industrialización y militarización; en la década de 1970, el excesivo gasto en defensa había dado lugar a un déficit presupuestario y una crisis económica.

Entre tanto, la sociedad iraní se había transformado: había surgido una reducida élite occidentalizada.

La rápida industrialización dio lugar a un elevado aumento de la inmigración hacia las ciudades y generó pobreza y desempleo.

Las leyes de censura del sah impedían expresar a través de los medios de comunicación o concentraciones públicas el descontento social, y las mezquitas se convirtieron en el único reducto donde era posible hablar con libertad.

En ellas, los detractores del sah entraron en contacto con las ideas de los clérigos chutas y, en particular, con las del ayatolá Jomeini, quien propugnaba la revolución para crear una república islámica y poner fin al laicismo y la occidentalización de su país.

En las postrimerías de 1978, la prensa oficial publicó un artículo criticando a Jomeini que desencadenó protestas civiles generalizadas.

El ejército se negó a abrir fuego contra los manifestantes y cambió de bando.

Desde el exilio, Jomeini defendió una república islámica, y el sah, al carecer del respaldo del ejército, huyó.

El martes 16 de enero de 1979, el sha, enfermo, abandonó el país. Jomeini ponía fin al reinado de los Pahlavi, pero la monarquía no estaba abolida.

Apoyándose en el ejército, el quinto del mundo, el primer ministro iraní Shapur Bajtiar se opuso al retorno del imán.

Ante el aumento de los peligros, el primer ministro cedió en su momento.

El 1 de febrero de 1979, Jomeini hizo una entrada triunfal en Teherán, donde lo recibieron más de cuatro millones de personas.

Sobrevinieron violentos incidentes entre el 9 y el 12 de febrero, declarando el fin de la monarquía y el derrumbamiento de las últimas fuerzas que la sostenían.

La monarquía fue oficialmente abolida por el referéndum del 30 de marzo que proclamó la instauración de la República islámica.

Pronto surgió en el seno de los elementos religiosos una división entre moderados y conservadores, y fueron estos últimos los que, con el apoyo de los «guardianes de la revolución», controláron los comités islamicos e instauraron un orden moral que rige a toda la sociedad iraní.

Inmediatamente después, el nuevo régimen se dispuso a disociarse de Occidente; los partidarios de Jomeini irrumpieron en la embajada de EE UU en Teherán en noviembre de 1979 y precipitaron la crisis de los rehenes que le costó al presidente Cárter las elecciones presidenciales de 1980 y que no concluyó hasta enero de 1981.

Para entonces, el sah había fallecido (en el Cairo) y el nuevo presidente de EE UU, Reagan, había prometido descongelar los activos iraníes.

La revolución aún estaba consolidándose cuando Iraq instigó una guerra contra Irán en 1980.

La Revolución Islámica que en 1979 desplazó del poder de Irán al Sha Rezah Pahlevi, modificó el panorama político de la región. El Ayatollah Jomeini instaló un régimen fundamentalista e intolerante que fusiló en pocos meses a decenas de miles de opositores.

LOS DOCE DÍAS QUE ESTREMECIERON A IRÁN

Jueves 1° de febrero de 1979, el avión de Jomeini aterriza en el aeropuerto de Teherán. Comenzaba entonces el primero de los doce días que verían la caída de la monarquía.

El 5 de febrero, Jomeini nombró a Bazargan primer ministro islámico, en oposición al primer ministro imperial Shapur Bajtiar.

Demócrata y reformista, Bazargan tranquilizó a Occidente, pero inquietaba a los radicales iraníes. El 8 de febrero, el pueblo salió a la calle respondiendo al llamado del imán al grito de «¡Muera Bajtiar!».

Los manifestantes vestían una cinta blanca en la cabeza para significar que estaban prontos a morir como mártires.

En la víspera del 10 de febrero, hallados culpables de mirar por televisión la película sobre el regreso de Jomeini, los homafars (técnicos de la fuerza aérea) fueron «corregidos» por los guardias imperiales que dieron así, involuntariamente, la señal de la sublevación.

Al día siguiente se concentraron 100.000 personas en Teherán para una marcha política.

El ejército abrió entonces fuego sobre la multitud.

La muchedumbre se dispersó por las calles de Teherán y la insurrección se expandió. La capital se erizó de barricadas y se decretó el toque de queda.

En dos días cayeron cuarteles, edificios administrativos, palacios imperiales, uno tras otros.

El 12 de febrero se ponía fin a la monarquía de 2.500 años de antigüedad.

INTERESANTE TESTIMONIO DE JOMEINI SOBRE SU VISIÓN DEL GOBIERNO AMERICANO

En Irán no hay un sentimiento antinorteamericano, sino contra el gobierno estadounidense.

En los eslóganes y denuncias, cuando hablamos de Norteamérica nos referimos al gobierno de Estados Unidos, no al pueblo estadounidense.

He recibido informes sobre la propaganda antiiraní orquestada por la Administración de Estados Unidos.

Los sionistas en especial están haciendo todo lo posible por envenenar a la opinión pública contra Irán.

Tal como se ha informado, como resultado de ello en Estados Unidos puede haber sentimientos negativos contra Irán.

Pero si los hechos van más allá de la pantalla sionista-imperialista, si a través de los medios de comunicación logramos exponer a la ciudadanía norteamericana la verdad, entonces es muy probable que los norteamericanos cambien de criterio sobre nosotros y respondan amigablemente a nuestra actitud amistosa.

Pero no abrigamos ilusiones de que el gobierno de Estados Unidos vaya a cambiar su actitud hostil.

El gobierno estadounidense ha perdido gran parte de sus intereses en Irán. Y, lo que todavía es peor, su administración también ha perdido su prestigio político en otros países.

Hemos pedido a gritos justicia, hemos pedido que se resuelvan nuestros motivos de queja.

El gobierno de Estados Unidos puso al sah en el trono; es decir, lo pusieron los aliados [en 1941] tras destituir a su padre, Reza Jan, que era un títere de los británicos.

En consecuencia el gobierno de Estados Unidos lo ayudó a mantenerse en el poder frente a la oposición de nuestro pueblo.

El sah despilfarró nuestros recursos, nuestra dignidad nacional, nuestros activos naturales, el talento de nuestra juventud y todo lo que teníamos. Evidentemente, los iraníes no pueden tener buena opinión del gobierno de Estados Unidos.

Y nuestro pueblo ha descubierto recientemente que la Administración norteamericana ha convertido lo que llama su embajada en una base de espionaje y conspiración contra Irán.

Los espías actuaban aquí con la excusa de ser personal diplomático.

Y ahora que nuestro pueblo es consciente de este hecho, considera que la Administración estadounidense es su enemigo número uno.

Desde nuestro punto de vista no puede culparse al pueblo norteamericano del comportamiento de su gobierno en Irán.

Los norteamericanos tendrán que reconocer el hecho de que su Administración ha sido injusta no sólo con nosotros, sino también con ellos mismos.

A través de su lacayo, el sah, nos ha privado de todo, lo cual ha puesto en peligro el honor de la ciudadanía estadounidense.

Debido al comportamiento del gobierno de Estados Unidos, actualmente los pueblos de Oriente están desarrollando un punto de vista negativo sobre la nación norteamericana.

Los norteamericanos han de tener este hecho en consideración. Que Qimmy) Cárter siga siendo presidente es un peligro para Norteamérica. Plantea una amenaza al honor nacional de Estados Unidos.

Si el gobierno estadounidense -por medio de la intervención militar, del bloqueo económico, de tácticas bravuconas y recursos similares- logra privarnos de justicia, la crisis nunca podrá resolverse, seguirá siempre presente en la mente de nuestro pueblo.

El pueblo norteamericano no debe permitir a Cárter que siga este comportamiento, porque de ser así los iraníes irán sospechando que el pueblo norteamericano comparte la voluntad negativa de Cárter contra Irán.

Y entonces entre ambos pueblos se establecerá la enemistad.

Otra opción es que el gobierno de Estados Unidos reconozca las fechorías que ha cometido en Irán. Que no son pocas.

Una de ellas es haber permitido la entrada de un asesino en Estados Unidos.

Y, lo que aún es peor, que el gobierno norteamericano imponga a un asesino como gobernante de Irán.

Cuando Cárter llegó a la presidencia prosiguió la política de sus predecesores; es decir, intentó perpetuar el gobierno criminal del sah y el saqueo de Irán.

Cuando nuestra nación se levantó contra la tiranía de los Pahlevi, Cárter hizo todo lo posible por mantenerla. No lo consiguió.

El odio al sah de nuestro pueblo era demasiado evidente para que Cárter no lo notara.

Con todo, en flagrante desacuerdo con los sentimientos de la nación iraní, Cárter ofreció al sah derrocado refugio en Estados Unidos.

Creo que ni siquiera el pueblo norteamericano se creyó la afirmación de Cárter de que permitía la entrada del sah por motivos humanitarios.

Las consideraciones humanitarias no entran para nada en el pensamiento del gobierno norteamericano.

Washington está dispuesto alo que sea, incluso amatar a 200.000 personas en un ataque nuclear, para obtener algún provecho. E

s impensable que esos funcionarios dieran una visa de entrada al sah por motivos humanitarios.

En cierto modo han secuestrado al tirano derrocado para asegurarse de que no divulgue sus secretos.

Si se lo permitimos, todos los hechos que el gobierno de Estados Unidos quiere ocultar saldrán a la luz.

Y entonces el mundo entero sabrá quién ha ayudado al sah a cometer sus crímenes.

Y desde luego, el pueblo norteamericano dejará de votar a su presidente una vez que descubra qué ha hecho.

Desde nuestro punto de vista, todo lo que interesa a Cárter es secundario para la Gasa Blanca, y con tal de alcanzar su objetivo está dispuesto a hacer lo que sea, incluso a sacrificar el honor de su país.

No podemos creer que los reclamos del gobierno estadounidense obedezcan a motivos humanitarios.

¿Acaso sólo el sah es un ser humano? ¿No son seres humanos los 35 millones de iraníes? ¿No eran seres humanos los vietnamitas? ¿No vemos claramente los crímenes que con la aprobación de Cárter están cometiéndose actualmente en el sur de Líbano? Para nosotros [la resolución de la crisis] supone la extradición a Irán del sah derrocado y la adopción de medidas para compensar a Irán por los daños causados por su tiranía.

Desde luego, hay daños que son irreparables. Por ejemplo, en la lucha contra el sah hemos tenido unas cien mil bajas.

Y aunque el trabajo y el talento humano derrochados para la obtención de sus dañinos objetivos no pueden compensarse, esperamos la repatriación de los bienes saqueados a Irán.

El punto principal que cabe tener en cuenta es que nos hallamos en una nueva era. Irán ya no es hoy lo que era bajo el sah. Ha ocurrido un milagro.

Bajo el régimen anterior un solo policía podía obligar a todos los comerciantes de un gran bazar a enarbolar banderas para celebrar el cumpleaños del sah.

Ese mismo pueblo se levanta con las manos desnudas contra los tanques y la artillería. Incluso ahora se envuelven en sudarios y acuden aquí [a Qom] para manifestarse dispuestos al martirio.

No se puede zarandear a un país que ha experimentado tal transformación. Transformación que el señor Cárter aún no ha comprendido. Cree que puede volver a imponer un dictador a un país.

Pero ha de entender que los iraníes nunca permitirán tales actos. Cárter se tiene que despertar. Y los norteamericanos han de desalojar a Cárter con su voto.

Deben elegir a un presidente adecuado. Si se convence a los iraníes de que el gobierno de Estados Unidos no pretende engañarlos, habrá unas relaciones normales con Estados Unidos; el tipo de relaciones que mantenemos con otros países.

Fuente Consultadas:
Revista TIME Historia del Siglo XX El Mundo Islámico – La Revolución Islámica en Irán

El Fuego Periodo Neolitico Diferencia Paleolitico Gran Descubrimiento

HISTORIA DEL GRAN DESCUBRIMIENTO DEL FUEGO

► Primeras «Chispas»…

Los hombres primitivos sabían utilizar el fuego, pero desconocían la forma de encenderlo.

La incapacidad del ser humano para producir, voluntariamente, el fuego, pudo haber condicionado el muy lento progreso de la cultura en el paleolítico.

Esto explicaría, en cierto modo, la costumbre, tan arraigada en algunos pueblos, de «mantener un fuego vivo», en vez de encenderlo repetidas veces.

Los antiguos griegos, cuando fundaban una colonia, llevaban hasta ella el luego sagrado, desde el Peloponeso.

Ese rito, consagrado religiosamente se relaciona, todavía hoy, con la antorcha de los Juegos Olímpicos y con las llamas votivas, en homenaje a la memoria de un personaje ilustre.

Antes de producir el fuego, el hombre se ocupó, pues, de conservarlo.

Las antorchas, las teas y los cubrefuegos, dan buena cuenta de aquella inquietud ancestral.

Si clasificáramos los distintos procedimientos que existen para producir sencillamente el fuego, veríamos que, en síntesis, se reducen a tres: por fricción, por percusión y por compresión.

El primero consiste en frotar una madera, dura y puntiaguda, contra otra, más blanda, acanalada. Para hacerlo, pueden usarse diversas técnicas.

La mas antigua, tradicional y rápida, es la llamada «de perforación», utilizada en la antigua Romapara encender el fuego de las vestales, por los brahmanes en la India y por diversas tribus aborígenes.

Otro sistema es el «barrenado» que emplean los negros de Australia, los malayos, los sudafricanos y algunos indios americanos. Muy primitivo es, también, el procedimiento que se vale de la percusión.

El fuego, en este caso, se obtiene al entrechocarse dos trozos de pirita de hierro o bien golpeando uno de ellos, llamado eslabón, contra el pedernal.

► INTRODUCCIÓN HISTÓRICA SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DEL FUEGO:

Hacia el 1.600.000 a.C. Homo Habilis se había extinguido.

En primer lugar había evolucionado hacia una nueva especie , Homo Erectus, cuyos individuos presentaban mas o menos la misma corpulencia y peso que los modernos seres humanos.

Si algunos especimenes de Homo habilis subsistieron tras la consolidación de la nueva especie, su supervivencia fue breve.

Entre 1.000.000 y 300.000 a.C., Homo erectus era el único homínido existente. Y fue el primero que, en algunos casos, llegó a medir 1,80 m de estatura y se aproximó a los 70 Kg. de peso.

el fuego, historia

Su cerebro era asimismo voluminoso; en ocasiones alcanzaba un peso equivalente a las tres cuartas partes del nuestro.

Homo erectus fabricó útiles de piedra mucho mejores que los conocidos hasta el momento.

Como cazadores, sus individuos eran capaces de cobrar los animales más grandes que podían hallar. Fueron los primeros homínidos que lograron cazar mamuts con éxito. Homo erectus llevó a cabo dos avances particularmente trascendentales.

Durante tres millones y medio de años, todos los homínidos se habían visto confinados al sudeste de África.

Homo erectus fue el primero en expandir significativamente su área de poblamiento: hacia 500.000 a. J.C., había ocupado el resto de África, Europa y Asia, llegando incluso a Insulindia.

►Primeros Descubrimientos

En efecto, los primeros descubrimientos de restos de Homo erectus se hicieron en la isla Indonesia de Java, donde la antropóloga holandesa Marie E. Dubois (1858-1940) halló en 1894 una bóveda craneana, un fémur y dos dientes.

Por entonces no se conocía ningún homínido con un cerebro tan pequeño, y Dubois le dio el nombre de Pithecanthropus erectus(de los términos griegos que significan «mono-hombre erecto»).

Hallazgos semejantes efectuó en las proximidades de Pekín, a partir de 1927, el antropólogo canadiense Davidson Black (1884-1934), el cual llamó a su homínidoSinanthropus pekinensis (en griego, «hombre chino de Pekín»).

Acabó reconociéndose que ambos hallazgos, junto con otros, correspondían a la misma especie y podían clasificarse como del género Homo.

Se mantuvo el término erectus, introducido por Dubois, aunque los homínidos llevaban caminando en posición erecta al menos dos millones y medio de años antes de que hubiera evolucionado Homo erectus.

Lo cual, por supuesto, se ignoraba en tiempos de Dubois.

Por la época en que se produjo la evolución de Homo erectus, la Tierra se hallaba en un período glacial.

Cuando los glaciares alcanzaron su máxima extensión, restaron tanta agua al mar que el nivel de este último descendió unos 90 m., dejando al descubierto el fondo de los mares poco profundos.

Lo cual permitió a Homo erectus emigrar del continente asiático a Insulindia.

El tiempo frío impulsó la adopción de nuevas costumbres. Homo erectus se desplazaba formando bandas, como sin duda hicieron los primeros homínidos, pero ahora se resguardaba del viento construyendo abrigos de piedras amontonadas, o colgando pieles de un palo en torno al cual se reunía la horda.

Éstas fueron las habitaciones más rudimentarias.

Donde existían cuevas, Homo erectus halló refugio en ellas. Las primeras huellas de Homo erectus en Asia (hallazgos de Black cerca de Pekín) se encontraron en una cueva cegada.

Esta cueva próxima a Pekín contenía restos de hogueras, lo cual significa que había sido «descubierto» el fuego hace unos 500.000 años. Esta es una característica que diferencia a los seres humanos de los demás organismos.

Toda sociedad humana existente, incluida la más primitiva, ha descubierto y usado el fuego. Ninguna otra criatura, aparte los seres humanos, utiliza el fuego ni siquiera en su forma más primitiva.

He escrito descubierto entre comillas porque el fuego no se descubrió en el sentido usual que se da a ese concepto.

El rayo podía provocar un incendio cada vez que la atmósfera de la Tierra acumulara suficiente oxígeno para alimentarlo, y la superficie poseyera una cubierta vegetal susceptible de arder, condiciones que nos hacen retroceder a unos cuatrocientos millones de años.

De ese fuego, como en nuestros días, huiría todo animal capaz de hacerlo.

Descubrir el fuego equivale a domesticarlo.

En algún momento, Homo erectus aprendió a localizar algún objeto ardiendo en los límites de un incendio natural, a mantener viva la llama alimentándola con prudentes cantidades de combustible cuando mostraba señales de extinción, y a hacer buen uso del fuego.

Ignoramos cómo sucedió. Personalmente, creo que todo empezó cuando los niños quedaron fascinados por las llamas.

A causa de su curiosidad hiperactiva y de la falta de experiencias amargas acerca de lo que sucede cuando uno se quema, pudieron sentirse más inclinados que los adultos a jugar con el fuego.

Cabe la posibilidad de que el adulto más próximo apartara al niño de la hoguera y la apagara con los pies.

Por otra parte, debió de llegar el tiempo en que un adulto más audaz que la mayoría considerara la ventaja de continuar el juego con una finalidad más útil.

►Consecuencias del Fuego

El empleo del fuego cambió por completo la vida humana.

Ante todo, procuró luz en medio de la oscuridad y calor en todo momento.

Esto hizo posible extender la actividad a la noche y al invierno, lo que revestiría especial importancia en un período glacial, de manera que Homo erectus pudo alcanzar regiones más frías.

Desde luego que con el fuego, por sí solo, uno se ve condenado durante el tiempo frío a no apartarse del hogar, pero una sociedad de cazadores podía fácilmente aprender a desollar un animal, limpiar la piel y envolverse en ella.

En este sentido, la piel animal reemplazarla el pelo que los seres humanos hablan perdido.

El fuego también era útil como protección contra otros animales, incluidos los más fieros.

Una hoguera en el interior de una cueva o dentro de un círculo de piedras mantendría alejados a los predadores.

Podían gruñir y merodear por las inmediaciones, pero si no se mostraban lo bastante inteligentes como para mantenerse alejados del fuego, les bastaba con una sola experiencia de lo que significaba su proximidad.

Por lo demás, ahora Homo erectus podía acarrear ramas encendidas para levantar la caza, provocar estampidas y conducirla hacia las trampas o los despeñaderos.

El fuego también hizo posible cocinar el alimento, lo cual es más importante de lo que pueda parecer.

La carne es más tierna y sabrosa si se asa. Más todavía: el fuego extermina los parásitos y bacterias, con lo que hace más segura la ingestión de la carne.

El fuego vuelve asimismo muy comestibles los vegetales, de otro modo inútiles para la alimentación. Pruebe a comer arroz fresco en su tallo, o cualquier cereal crudo, y comprenderá lo que puede hacer una breve exposición al calor de una hoguera.

Por último, el fuego hizo posibles varias transformaciones químicas de la materia inanimada, como la fundición de metales.

En una palabra, el fuego da comienzo a la primera época de relativa «alta tecnología» de la humanidad.

Al comienzo, claro está, el fuego sólo podía obtenerse una vez iniciado por medios naturales.

Cuando se disponía de él, era preciso mantenerlo ardiendo continuamente, y si alguna vez se extinguía, había que reanudar cuanto antes la búsqueda de otra hoguera.

Si no había una tribu cercana de la que pudiera conseguir el fuego (suponiendo que mantuvieran lazos de amistad como para que eso fuese posible, aunque resulta verosímil por razones de reciprocidad), sería preciso aguardar de nuevo el fuego provocado por medios naturales, y esperar a que las condiciones fueran favorables para hacerse con él sin peligro.

Pero llegó el tiempo en que se desarrollaron técnicas para iniciar un fuego donde antes no lo hubo.

Esto debió de lograrse por fricción: haciendo girar un palo en la depresión de otro, previamente rellena de fragmentos de madera, hojas u hongos, muy secos (yesca).

El calor generado por la fricción podía encender la yesca.

No sabemos qué métodos fueron los primeros en desarrollarse, pero la técnica de prender fuego representa un gigantesco paso adelante.

► PRIMEROS MÉTODOS DE ENCENDER FUEGO

Los testimonios más antiguos sobre el encendido del fuego se remontan a unos 500.000 años. Parece que el sistema más antiguo —todavía hoy practicado por tribus polinesias y australianas— consiste en el frotamiento de una punta de palo sobre un madero seco.

El rozamiento va marcando una ranura en la cual el calor llega a producir un punto de ignición que enciende el serrín.

Otro método consiste en una especie de serrado transversal de una madera con otra y un tercero, en la rotación de una punta de palo sobre un madero.

La obtención del fuego por medio de una chispa, como en los encendedores modernos, fue el único método hasta 1832, en que se divulgaron los fósforos.

► MÉTODO DE FROTAMIENTO:

todavía utilizado por algunas tribus africanas y de Australia.

METODOS DE HACER FUEGO

► LA COCCIÓN DE LOS ALIMENTOS

Los hombres del Paleolítico que habitaban en la zona meridional y septentrional de Europa vivieron durante milenios en un clima y ambiente en iodo semejantes a los que habitan los esquimales.

Para las tribus que residían en las regiones invadidas por los hielos y las nieves, el calor del fuego significó el único medio de supervivencia.

El fuego permitió también a aquellos hombres, que hasta entonces se nutrían de alimentos completamente crudos, el procurarse una alimentación reconfortante, más agradable y digerible, mediante la tostadura y el cocimiento.

Esta innovación comenzó con la carne asada y con frutas y raíces tostadas sobre el fuego o al rescoldo.

Posteriormente se ideó otro método que consistió en envolver la presa en barro y echarla así a la hoguera. Más tarde, otra técnica fue la de excavar en el suelo un hoyo, a modo de horno, y cubrir en él los alimentos con una hoguera o con brasas.

Uno de los más curiosos medios de cocción de la prehistoria —todavía empleado en ciertas tribus salvajes— consistía en calentar piedras al fuego y luego utilizarlas para asar la carne sobre ellas, o metiéndolas dentro de recipientes para la cocción de sopas y caldos farináceos.

De este modo se pudo obtener el cocimiento propiamente dicho, en vasijas de cuero, madera u otro material no resistente al fuego.

La alfarería simplificó el procedimiento al permitir el calentamiento del recipiente.

coccion de alimentos

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Electrónica – Wikipedia

La Escritura Cuneiforme :Escritura de los Sumerios Mesopotamia

La Escritura Cuneiforme Escritura de los Sumerios

LO QUE COMENZÓ COMO UN SIMPLE RECURSO PARA CONTABILIZAR LOS PRODUCTOS ALMACENADOS SE CONVIRTIÓ, TRAS UNA LENTA PERO CONSTANTE EVOLUCIÓN , EN EL HALLAZGO MAS TRASCENDENTAL DE LA HUMANIDAD. LOS SUMERIOS SIN SABERLO, HABÍAN ABIERTO LA PUERTA DE LA HISTORIA

En la Mesopotamia (entre los ríos Tigris e Eufrate) fue el primer lugar donde se desarrolló la escritura, hace más de 5,000 años, como resultado del crecimiento de las ciudades.

Fue entonces cuando se hizo necesario crear un sistema de control para conservar los datos que interesaban al rey y a su gobierno: los impuestos, las transacciones comerciales, etc.

La escritura sumeria es la más antigua, y hoy se cree que se trata de una lengua emparentada con el grupo turanio, de donde vienen el turco, el finlandés y el mongol.

Poco después, comenzaron a registrarse por escrito también otros asuntos.

Aparecieron así los libros sagrados, los libros de ciencia y las primeras obras literarias.

La importancia del descubrimiento de la escritura fue tan grande que es a partir de ese acontecimiento cuando los historiadores sitúan el nacimiento de la historia.

Los más antiguos textos escritos mesopotámicos datan de alrededor del año 3000 a. de C. los sumerios utilizaron un sistema cuneiforme («en forma de cuña») de escritura.

Mediante el empleo de un estilizado punzón marcaron impresiones (en forma de cuña) sobre tablillas de arcilla fresca, las cuales eran introducidas en hornos o secadas al sol. Una vez secas, estas tablillas eran prácticamente indestructibles.

El uso de estas herramientas también supuso cambiar la forma en que se venían trazando los signos.

De los dibujos geométricos de la etapa ideográfica se pasó a signos que, formados por pequeñas cuñas y marcas lineales, se parecían cada vez menos al objeto que en un principio representaron.

Primeros Tipos de Escritura

Este tipo de escritura sería bautizada, miles de años más tarde, con el nombre de «cuneiforme» -del latín cunne (cuña)-

La escritura sumeria evolucionó de pinturas de objetos concretos a signos simplificados y estilizados, lo cual finalmente condujo a un sistema fonético que hizo posible la expresión escrita de ideas abstractas.

En el tercer milenio, el sumerio fue el principal lenguaje hablado y escrito de Mesopotamia y de las áreas circunvecinas; sin embargo, en el segundo milenio el acadio lo reemplazó.

Después del año 2500 a. de C., los pueblos de lengua semítica adaptaron el sumerio cuneiforme para utilizarlo en sus propios lenguajes escritos (como se observa en el Acadio Antiguo).

Al final, en Mesopotamia se utilizaron dos dialectos del antiguo acadio: el asirio en el norte y el babilonio en el sur.

Los pueblos mesopotámicos utilizaron la escritura, sobre todo, para llevar registros.

Historia de la Escritura Resumen Cronología y Evolucion

Las tablillas cuneiformes más comunes registran transacciones de la vida cotidiana: marcas del ganado que conservaban los pastores para los propietarios, cifras de producción, listas de impuestos y pagos de salarios, cuentas, contratos y decisiones judiciales relacionadas con asuntos de negocios.

También existen textos monumentales, documentos destinados a durar para siempre, como las inscripciones labradas en la piedra de las estatuas y de los edificios reales.

El sistema de escritura cuneiforme, pese a su progresiva simplificación, nunca resultó fácil de utilizar.

Memorizar y aprender a combinar cientos de signos y usar la punta de caña con soltura requería mucho tiempo y dedicación.

Por esto, desde la invención de la escritura, la figura del escriba dentro de la sociedad sumeria fue respetada e incluso venerada.

Los palacios y sobre todo los templos, núcleos de poder en las primeras ciudades, fueron el hogar y principal centro de trabajo de esta élite ilustrada.

Como leer y escribir se convirtieron en una necesidad para prosperar en une sociedad cada vez más compleja se crearon talleres especiales para que los hijos de las familias influyentes pudieran aprender a grabar e interpretar el lenguaje escrito

Así aparecieron las primeras escuelas de la historia.

Los documentos escritos pertenecientes a la civilización sumerio-acadia que han llegado hasta nuestros días muestran cómo los primeros habitantes de Mesopotamia supieron aplicar la escritura cuneiforme en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

De manera gradual, las escuelas se convirtieron en importantes centros culturales, puesto que la literatura mesopotámica se utilizaba con fines pedagógicos.

Es más, de las escuelas de escribas surgieron nuevas producciones.

Otro cambio significativo que sufrió la escritura sumeria tras siglos de desarrollo fue el de la orientación de los textos.

En los primeros documentos, los signos aparecen escritos en columnas de arriba a abajo, comenzando por el extremo superior derecho de la tabla.

Posteriormente, a medida que los escritos se hicieron más extensos y las tablillas más grandes, se optó por comenzar a escribir líneas de signos de izquierda a derecha ,es decir, como se hace todavía en el mundo occidental.

Aunque la discusión sobre la invención de la escritura sigue abierta, los más modernos métodos de datación han confirmado que, si bien por pocos siglos de diferencia, las tablillas sumerias son realmente más antiguas que los jeroglíficos egipcios.

Imagen: Ejemplo de escritura sumeria, el Cono de Uruinimgina, informando de la reducción de impuestos

La escritura de la civilización del Nilo, que data del 3100 a. C. aproximadamente, evolucionaría paralelamente a la escritura cuneiforme pero, según algunas hipótesis, sólo habría comenzado a desarrollarse cuando ambas culturas entraron en contacto.

Más allá del debate que ha enfrentado secularmente a egiptólogos y orientalistas, lo que resulta evidente es que ambos sistemas compartieron durante milenios el honor de ser la principal forma de comunicación escrita de la Antigüedad.

En la inestable Mesopotamia, el uso de la escritura cuneiforme se prolongó en el tiempo gracias a que todos los pueblos que ocuparon la región -o fueron vecinos de ésta- pudieron adaptarla fácilmente a su propio lenguaje.

Los primeros que adecuaron la escritura cuneiforme a su fonética fueron los semitas acadios y los elamitas -a finales del III milenio a. C.-

Posteriormente, durante el II y el I milenio a. C., la lengua acadia sería utilizada por los babilonios y los asirios.

También los hurritas, del norte de Mesopotamia, los hititas, de Asia Menor, y el pueblo de Urartu, en Anatolia, transcribirían su lengua a la escritura cuneiforme.

El uso de los signos fonográficos se abandonó cuando, fruto de un proceso de simplificación del sistema de escritura egipcio, se inventó y desarrolló el alfabeto.

Cada signo, desde entonces, pase a representar un único sonido.

Este sistema de escritura, creado por los fenicios –una civilización semita de la costa oriental mediterránea-, fue la base del griego y es el que todavía se utiliza en la cultura occidental.

En 1835 Henry Rawlinson, fue el primer investigador en conocer la escritura cuneiforme. Lograron avanzar en el descifrado gracias al descubrimiento de miles de tablillas en el Palacio de Nínive las que le permitían comparar.

En 1857, ambos estudiosos se sometieron a una curiosa prueba en la Real Sociedad Asiática de Londres.

Consistía en realizar, por separado, una traducción de una tablilla determinada.

Si la traducción de ambos venía a coincidir en su mayor parte, el jurado consideraría que se había realizado con éxito el descifrado de la escritura cuneiforme.

Y, por fortuna, ambos realizaron traducciones prácticamente idénticas.

Así que, desde ese año, se considera logrado el difícil objetivo de comprender una lengua antigua escrita con unos caracteres desconocidos hasta entonces.

PARA SABER MAS…

EL SELLO CILÍNDRICO

Observemos el palo de amasar, ese utensilio que se usa para estirar la masa. Imaginemos que alguien se hubiera entretenido en grabar caracteres sobre toda la superficie curva del palote. Si lo hiciéramos pasar ahora sobre la masa, ésta quedaría marcada con caracteres en relieve.

En la antigua Babilonia, dos mil años antes de Jesucristo, todos iban con un pequeño rodillo similar al palote de amasar, colgado del cuello con una cuerda.

Cuando tenían que poner una firma (y en esa ciudad todos eran grandes comerciantes y muy frecuentemente tenían ocasión de suscribir cartas, cuentas, préstamos, contratos, inventarios y hasta… letras de cambio) descolgaban el singular «sello» y con una sola pasada el autógrafo estaba hecho.

El utensilio tenía, lógicamente, dimensiones proporcionadas al uso: un diámetro de diez a quince milímetros y una longitud de un dedo. Los había de cristal, alabastro, ónix, ágata o mármol.

¿Cómo podían, los grabadores babilonios, hacer un trabajo tan pequeño en materiales tan duros? En los primeros tiempos empleaban un taladro de arco; pero hacia el siglo VIII a. de J. C, un ignorado «ingeniero mecánico» inventó el torno.

Con esta máquina, la tarea se simplificó, lográndose al mismo tiempo una mayor precisión.

El trabajo era favorecido por el empleo de polvos abrasivos extraídos de piedras durísimas como el corindón.

De este modo pudieron grabarse sellos que son pequeñas obras maestras, con dibujos de leones alados, águilas y árboles.

LA ESCRITURA CUNEIFORME

En la antigua Mesopotamia se escribía mediante incisiones hechas con un agudo estilo triangular sobre una tableta de arcilla blanda.

Inmediatamente después de hecha la inscripción, la tableta era endurecida al sol, juntó al fuego o en un horno, y se convertía en un manuscrito indeleble.

El estilo imprimía a cada rasgo de esta escritura una forma de cuña («cuneus»), motivo por el cual ha dado en llamársele escritura cuneiforme.

Este tipo de signo —como los sellos que antes citamos— ya lo utilizaban los sumerios (Baja Mesopotamia) hacia el 3200 a. de J. C.

Sin duda alguna derivó de una escritura figurativa más remota, que éstos pintaban en su cerámica (¿3600 a. de J. C.?), cuyos dibujos se simplificaron, convirtiéndose, sobre la arcilla blanda, en signos convencionales.

Y estos signos ya no representaron figuras, sino sonidos silábicos (escritura fonética).

Cuando se necesitaba guardar o remitir alguna carta o documento, como lo hacemos hoy bajo sobre, se cubría la tableta escrita con otra, pegando sus bordes, y encima de esta última se inscribía el nombre del destinatario.

Luego iba al horno. Para leer semejante carta, el recibidor rompía la tablilla de cubierta —como nosotros rasgamos el sobre— y quedaba a su vista el manuscrito.

Los sumerios leían de derecha a izquierda, y los babilonios lo hacían al revés.

Hacia el 2700 a. de J. C. ya había en el Sumer grandes bibliotecas.

En las de Babilonia las tablillas estaban clasificadas en tinajas colocadas en anaqueles.

Cada tablilla tenía indicado en el borde a qué tratado pertenecía. De las ruinas de Nínive se exhumaron, en 1872, más de 30.000 tablillas, de las que todavía no se ha descifrado la mitad.

Son obras de medicina, astronomía, matemáticas, historia, diccionarios, poemas, etc., que integraron la biblioteca de Asurbanipal (669 – 626 a. de J. C.

Fuente Consultada:
La Historia del Mundo DK Grupo Z
Enciclopedia Estudiantil Tomo VII Editorial CODEX

Enlace Externo: Escritura Cuneiforme

Significado de los Numeros en la Arquitectura Medieval -Esoterismo

Significado de los Números en la Arquitectura

LOS NÚMEROS Y LA ARQUITECTURA MEDIEVAL:

Los arquitectos góticos, al igual que sus antecesores egipcios y griegos, y, hasta hace muy poco, los sistemas métricos británicos, empleaban el cuerpo humano como referencia para medir los espacios y las cosas.

Las medidas pequeñas se tomaban apoyando el pulgar doblado sobre la superficie, lo que daba una pulgada (todavía vigente en muchos oficios), de unos 2,5 cm; los objetos medianos se medían con palmos, de unos 20 cm, o pies, de 33 a 35 cm; y los mayores en codos, de aproximadamente 52 cm.

Estas medidas prácticas, sumadas o combinadas cuando era necesario, eran suficientes para la construcción propiamente dicha, una vez que estaban trazados los planos, en los cuales se debían establecer las dimensiones de los grandes bloques básicos, con sus naves, transeptos, ábsides, torres, etc.

Como en toda construcción sacra, estos elementos no se disponían «a ojo», según el buen saber y entender de los constructores.

Tanto los arquitectos como algunos canónigos eran duchos en el manejo de fórmulas matemáticas basadas en la geometría euclidiana y la aritmética indoárabe, que contenían relaciones y simbologías religiosas, cuando no directamente mágicas.

EL NÚMERO DE ORO: más prestigiosa y difundida de las fórmulas matemáticas era la «sección áurea», llamada también divina proporción, que pretendía establecer una relación perfecta entre el todo y las partes.

Se dice que fue descubierta por matemáticos egipcios, y se empleó en la mayor parte de los edificios y monumentos clásicos.

El principio consiste en la división armónica de una recta, de forma que «el segmento menor es al segmento mayor como éste es al todo». Su resultado, llamado «número de oro» es 1,618, ampliamente utilizado por los arquitectos góticos y los artistas del Renacimiento.

San Agustín consideraba a los números como pensamientos de Dios, y toda arquitectura de intención religiosa o sagrada les ha conferido un valor simbólico y un cierto carácter de perfección.

Los romanos otorgaban esta misteriosa cualidad a los dígitos de la primera docena.

El arte gótico, además, sumó, multiplicó, y combinó en distintas variantes dichos dígitos hasta constituir una verdadera ciencia más o menos hermética.

Veamos, en grandes líneas, sus significados según la numerología del esoterismo cristiano:

Número: 1

1» Significa la Divinidad, el punto de partida de todas las cosas, incluyendo la serie de números naturales. Es también la unidad sagrada, el principio y el fin.

Número: 2

2» Simboliza los dualismos, tanto complementarios como opuestos: el cielo y la tierra, bien y el mal, lo masculino y lo femenino, la polaridad que hace posible la manifestación de la vida.

Número: 3

3» Su representación prácticamente exclusiva era la Santísima Trinidad, quizá el mayor y más controvertido misterio dogmático del cristianismo. La divinidad ternaria está también presente en otras religiones: Osiris, Isis y Thot en Egipto, o Brama, Vishnú y Siva en el hinduismo.

Número: 4

4» Simboliza el equilibrio material y espiritual: cuatro son los elementos, las estaciones del año, los puntos cardinales, los evangelistas y las virtudes cardinales.

Número: 5

5» Utilizado en puntas de estrellas o rayos de sol, simboliza la potestad creadora de Dios y, en tanto suma de 3 y 2, la vinculación de la Trinidad con el dualismo hombre-mujer, o sea el género humano.

Número: 6

6» No muy empleado en la arquitectura gótica, al ser suma del 2 y el 4 suele representar la virtud de lo completo, el equilibrio perfecto.

Número: 7

7» Número simbólico y mágico en sí mismo, su prestigio proviene de las siete jornadas del Creador en el Génesis, así como de las siete leyes herméticas de El Kybalión, de Hermes Trimegisto. Siete son también los sacramentos, los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del mundo clásico y las notas musicales. Esta Afra, cierra el primer ciclo de la numerología.

Número: 8

8» Al ser inicio de un nuevo ciclo, representa el renacimiento, la renovación, el impulso creador y, en clave evangélica, la Resurrección. Por esto mismo suelen ser ocho las figuras de almas reencarnadas ante el Juicio Final. Es también símbolo de justicia reparadora, en alusión a la octava bienaventuranza: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque de ellos será el reino de los cielos».

Número: 9

9» Es frecuente en la representación de la Jerusalén celestial, un plano dividido en nueve cuadrados o «cuadras». Se lo considera también símbolo de la luz, por eso las líneas de vidrieras en las catedrales solían dividirse en tres triforios, sumando nueve lucernarios o fuentes de luz.

Número: 10

10» Es la cifra de perfección y de retorno a la divinidad, en tanto es la suma de los cuatro primeros dígitos, y el número de los mandamientos de las Tablas de la Ley. Excepto para representar éstas, no ha sido muy empleado en la arquitectura catedralicia.

Número: 11

11» Es el menos importante de los números del segundo ciclo, y poco se puede decir sobre su significación y presencia en el campo de la construcción religiosa.

Número: 12

12» Número de gran simbolismo, que cierra la serie total de números «sagrados» y simboliza a la Iglesia universal en la representación de los doce apóstoles. Pero también en las doce tribus de Israel, las doce puertas de la Jerusalén celeste, los doce meses del año o signos zodiacales, representados con frecuencia en las catedrales góticas.

Apuntemos, finalmente, que la mala fama del número siguiente, el 13, se atribuye a que es la primera cifra no divina, que corta la continuidad de la serie perfecta, sin duda a causa de los efluvios malignos que posee.

Ahora bien, ¿cómo se utilizaba toda esta numerología simbólica en el diseño y construcción de las catedrales góticas?.

Lo cierto es que la casi totalidad de su estructura, desde la planta hasta los volúmenes que la alzaban, responden a fórmulas elaboradas a partir de ese simbolismo materna tico.

Toda catedral puede desagregarse en unas pocas formas geométricas sencillas, basadas en la significación de los doce números sagrados.

La unidad, imagen del Dios único, se identifica con el punto y su extensión, el círculo, que alude también a los cultos solares.

Son circulares los rosetones que presiden los pórticos, por los que se ve nacer la luz del día, y un semicírculo forma del ábside, cabeza de la cruz y sede de la cripta escondida.

La planta en crucero expresa la fuerza del número dos, la dualidad, las direcciones horizontal y vertical que componen el mundo.

La Trinidad está representada en los tres pórticos de la fachada, los triforios, las tres marcas que dan acceso al coro, y el triángulo piramidal de algunos tímpanos o los que forman las nervaduras ojivales de las bóvedas.

El cuadrado, generalmente como rectángulo de proporción áurea, otorga simbolismo de divino equilibrio a las plantas de las naves y los planos de los tejados.

Las torres tienen con frecuencia planta cuadrada, pero también las hay en forma de prismas hexagonales u octogonales, así como las linternas, flechas y pináculos exteriores.

Para cumplir las estrictas normas simbólicas que se han señalado, los arquitectos medievales diseñaban con regla, escuadra y compás todas las formas y volúmenes de la futura catedral, desde la estructura básica del conjunto hasta los menores detalles.

Luego las medidas del boceto se trasladaban al terreno usando una cuerda de doce nudos, método que ya empleaban los constructores de las pirámides egipcias.

Esas formas, su repetición o combinación, junto a la abundante iconografía gótica, constituían una especie de lenguaje críptico.

El hombre medieval, volcado tanto hacia lo sagrado como a lo oculto, podía «leer» la catedral como un libro de doctrina cristiana, pero también como una narración de la historia mítica del mundo.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

Enlace Externo: Numeros Ocultos en las Catedrales

Las Moneda en la Edad Media-Circulación de Dinero en la Edad Media

Las Moneda en la Edad Media- La Circulación de Dinero

El universo económico del siglo IX se apoyaba en dos monedas fuertes: el sólido o besante, bizantino, y el dinar árabe, ambas de oro.

En realidad, el solidus numisma bizantino significaba la continuación del solidus aureus nummus, fijado por el emperador Constantino en 72 piezas por libra/oro (4,48 g), con emisiones fraccionarias de medio sueldo (semissis) y de un tercio (triens).

Bajo Anastasio I (493-518), aparte de la moneda de oro, se emiten, siguiendo la tradición de los miliareses de Constantino, denarii de plata, con el valor de una doceava parte del sueldo, y fallís de cobre, a razón de 288 piezas por sueldo.

El califato omeya, hacia el primer tercio del siglo VII, inspirándose en el áureo bizantino, emite el dinar de oro, que presenta una iconografía similar –busto imperial y gradas surmontadas de una cruz-, sustituyendo el signo cristiano por un globo.

A su vez, adopta el antiguo dracma de plata de la Persia sasánida con el nombre de dirhem, en una relación respecto al dinar de 1/10.

No obstante, sigue circulando ampliamente la moneda original extranjera.

El creador de una moneda «nacional» o propiamente arábiga fue el califa Abd al-Malik (685-705), quien desmonetizó la moneda circulante y acuñó una tipología original, sustituyendo los antiguos emblemas por unos textos, de carácter histórico o religioso, dispuestos en renglones.

Imagen Arriba: Anverso de un dirhem

En los diversos estados que se forman después de las invasiones se perpetúan los valores romano-bizantinos, con tendencia, sin embargo, a la rarificación del solidus aureus, sustituido cada vez más por los triens o tremises, con el valor de un tercio.

A partir del siglo VIII la vida económica sufre una intensa regresión y se basa casi exclusivamente en el intercambio o en el pago en especies: ganado, caballos, vestidos, armas o metal no amonedado.

No se pierde, con todo, el concepto de moneda, que permanece como unidad de cuenta.

Así, en el reino de Asturias, un buey se valora en un solido et tremise (796), y en el 802, un hombre vende al monasterio de Lorsch un dominio por 14 onzas de plata, una espada y una túnica de seda.

A partir de Carlomagno se deslindan claramente dos áreas geográficas, que están bajo el dominio de la plata o del oro.

Aparte de las monedas en oro de los ducados lombardos y de la emitida por el conde de Barcelona Berenguer Ramón I (1018-1035), el diñar musulmán,con el nombre de mancuso, acuñado por del el califato de Oriente o por Al-Andalus, es  la principal divisa dentro del comercio internacional.

Su influjo es tan considerable, que el mismo besante, entre los siglos VIII y X, adopta su tipología, que imitarán también los reyes hispánicos.

Muy interesante sería poder seguir el circuito del mancuso árabe, desde que entra en Europa por los países mediterráneos hasta que regresa a Oriente por el camino de las caravanas que atraviesan los países eslavos.

El Imperio carolingio adopta como unidad el dinero de plata, doce de los cuales forman un sueldo, y veinte de éstos, una libra; sueldo y libra constituyen tan sólo unidades de cuenta. Debido a su inferioridad, la moneda carolingia tuvo que ser protegida mediante algunas capitulares de carácter general.

Imagen Izq. Reverso de un mancuso

Gracias a esta política, el estado carolingio recupera de modo exclusivo el derecho de batir moneda, que en tiempos merovingios detentaban las iglesias y los monederos privados.

Por la capitular de Mantua (781) se define el concepto de maneta publica, la cual sólo podrá ser emitida en el taller palatino.

Luis el Piadoso amplió el derecho a nueve ciudades, que aumentaron con el fraccionamiento de los estados.

A partir de Carlos el Calvo, los nacientes principados usurpan el derecho de batir moneda.

Las cecas principales de la época y territorios carolingios fueron: Aquisgrán: Palacio imperial; Francia oriental: Maguncia; Alsacia: Estrasburgo; Lorena: Cambray, Colonia, Bonn, Duurstede, Dinant, Lieja, Metz, Verdún; Francia: Amiens, Anas, Attigny, Brujas, Kassel, Courtrai, Compiégne, Corbie, Gante, Laon, París, Reims, Rúan; Neustria: Angers, Blois, Chartres, Évreux, Le Mans, Orleans, Tours; Borgoña: Autun, Auxerre, Besancon, Dijon, Langres, Lyon, Nevers, Troyes; Bretaña: Nantes, Rennes; Aquitania: Bourges, Poitiers, Clermont, Limoges; Toulousain: Toulouse; Gascuña: Agen, Burdeos, Dax; Marca Hispánica: Barcelona, Ampurias, Gerona, Roda (¿Rosas?); Septimania: Narbona; Provenza: Arles, Aviñón, Vienne; Italia: Lucca, Milán, Treviso, Venecia.

• PROBLEMA CON LAS MONEDAS:

Si la moneda cuya función es medir el precio de todas las cosas es variable e incierta, nadie sabrá lo que tiene; los contratos serán inciertos; los gravámenes, tasas, gajes, pensiones, rentas, intereses y honorarios, inciertos; las penas pecuniarias y multas fijadas por las costumbres y ordenanzas serán también variables e inciertas; en resumen, todo el estado de la hacienda y de muchos negocios públicos y privados quedarán en suspenso.

Aún es más de temer que la moneda sea falsificada por los príncipes, fiadores y deudores como son de la justicia ante sus subditos.

El príncipe no puede alterar el peso de la moneda en perjuicio de los subditos y menos aún en perjuicio de los extranjeros que tratan con él y comercian con los suyos, pues está sujeto al derecho de gentes.

Si lo hace, se expondrá a la reputación de falso monedero, como el rey Felipe el Hermoso, llamado por el poeta Dante /akí/icatore de maneta.

El fue quien, por primera vez en este reino, rebajó la moneda de plata a la mitad de su ley, lo que trajo como consecuencia grandes desórdenes entre sus subditos […].

La ley y el peso de la moneda deben ser regulados adecuadamente, para que ni príncipes ni subditos la falsifiquen a su antojo.

A ello estarán dispuestos siempre que se les presenta ocasión, aunque se les queme vivos. La razón de ser de todos los falsificadores, cercenadores y alteradores de moneda, radica en la mezcla de metales.

Si éstos se emplearan en su estado puro, no podrían sustituirse unos por otros, ya que difieren entre sí en color, peso, consistencia, sonido y naturaleza.

Por consiguiente, para evitar los inconvenientes apuntados, es preciso ordenar en la república que las monedas sean de metales simples y publicar, siguiendo el ejemplo de Tácito el emperador de Roma, un edicto por el que se prohiba, bajo pena de prisión y confiscación de los bienes, mezclar el oro con la plata, o la plata con el cobre, o el cobre con el estaño o con el plomo.

Podría exceptuarse de la prohibición la mezcla del cobre con el estaño, que produce el bronce o metal sonante, ya que entonces no se usaba tanto como ahora, así como la mezcla del estaño dulce con el cobre, para poder fundir cañones […].

Si se acuñan las piezas de oro y plata con los mismos peso, nombre y ley, es decir, con igual aleación en ambos casos, no subirán ni bajarán nunca de precio, como ahora ocurre casi cada mes, a gusto del pueblo o de los poderosos que rodean a los príncipes.

Tras acaparar y tomar en préstamo monedas fuertes, las hacen subir de precio, y así ha habido quien, después de pedir prestados cien mil escudos, hizo subir el precio del escudo en cinco sueldos con lo que de un golpe ganó veinticinco mil francos […].

López Cordón, Ma. Victoria et al,
Análisis y comentarios de textos históricos II.
Edades Moderna y Contemporánea,

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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La Longevidad en la Edad Media La Esperanza de Vida

La Longevidad en la Edad Media,La Esperanza de Vida

► LONGEVIDAD EN LA EDAD MEDIA:

Los datos básicos sobre la duración de la vida en la Edad Media los proporcionan los estudios antropológicos de los esqueletos encontrados en las excavaciones arqueológicas.

Actualmente, los antropólogos disponen ya de un espectro de muestras suficientemente amplio como para empezar a determinar la esperanza de vida de la población medieval.

La Longevidad en la Edad Media La Esperanza de Vida Ante todo se observa una diferencia notable entre hombres y mujeres por lo que respecta a su número y longevidad.

En realidad, la duración de la vida disminuyó en relación al período precedente (700-1000), tanto para los hombres como para las mujeres, aunque más para estas últimas.

La dureza del trabajo en el campo redujo en unos dos años la esperanza media de vida de los hombres respecto a las mujeres, pero a pesar de ello, su longevidad fue bastante mayor que la del hombre moderno, hasta bien entrado el siglo XVIII.

Los datos mejor conocidos proceden de las islas Canarias, donde la esperanza de vida era de 49,4 años para los hombres y de 53,3 años para las mujeres, y en el priorato de Gallen, en Irlanda, cuyos monjes tenían una esperanza media de vida de 48,4 años.

Los terratenientes varones de la Inglaterra del siglo XIII tenían casi la misma esperanza de vida.

Los habitantes de los asentamientos escandinavos de la costa tuvieron mejor suerte que los del interior, por lo que se refiere a longevidad.

Los hombres de Groenlandia tuvieron con mucho el peor récord en cuanto a brevedad de vida.

Tampoco fueron mejor las cosas para los habitantes del centro de Europa.

En cambio, los de la península Ibérica disfrutaron probablemente de mayor longevidad, como ya la tenían en tiempo de los romanos, porque las tierras peninsulares, altas y secas, eran resistentes a la propagación de la tuberculosis y de la malaria, probablemente las dos enfermedades que ocasionaban más muertes en aquellos tiempos.

Viviendas y Comidas en la Edad Media

En el siglo XIII, los miembros de la comunidad judía de Montjuic (Barcelona) muestran una esperanza de vida de entre 45 y 50 años tanto para hombres como para mujeres.

Las indagaciones post mortem que se hacían en Inglaterra permiten determinar con exactitud la edad de la muerte.

Algunas personas vivieron muchos años: Alina de Marechale, de quien se cuenta que tenía noventa años cuando heredó sus tierras, vivió otros siete años más.

Tres generaciones de la familia Colewik vivieron más de ochenta.

Yusuf ibn Tasfin, el poderoso emir almorávide, contaba, según se decía, cien años cuando murió en 1106.

Y la lista podría alargarse.

Aunque el promedio de vida era corto, la gente del Medioevo tenía un margen de vida -longevidad potencial- bastante similar al actual.

El índice de mortalidad, como es de esperar, era elevado: alrededor de un 3,5 % anual.

La pérdida de trabajo potencial durante los años de plenitud física fue realmente grande.

Durante los años de mayor productividad, de los catorce a los sesenta, la Edad Media dispuso solamente de un 57 % de la población activa femenina y de un 66 % de la masculina.

Actualmente, la sociedad dispone de más del 90 %.

El feudalismo tuvo, además, un punto débil que se olvida con frecuencia: el promedio de vida de caballeros y señores.

Un ejército feudal, suponiendo que prestaran servicio la mayoría de los caballeros, debía de tener a más de la mitad de sus miembros con una edad bastante superior a los treinta años, edad relativamente avanzada para un atleta.

En cambio, un ejército mercenario, reclutado por reyes adinerados, podía ofrecer un contingente de caballeros jóvenes y ambiciosos, más robustos y mejor adiestrados que los componentes de una hueste feudal.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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El Progreso Tecnico en la Edad Media:Avances Tecnologicos Medievales

El Progreso Técnico en la Edad Media

PROGRESO TECNICO LA EDAD MEDIA:

Durante el período feudal se desarrolló un conjunto de innovaciones técnicas que modificaron profundamente las relaciones del hombre con el medio.

No se trataba de una simple suma de diversos progresos, sino de un verdadero sistema tecnológico, cuyos elementos eran interdependientes los unos de los otros.

Uno de estos elementos fue el molino de agua. Aunque era conocido desde la Antigüedad y había evolucionado durante los primeros siglos de la Edad Media, su período de máxima difusión corresponde al siglo XI (en Inglaterra, en época de la conquista Normanda, había cerca de 6.000).

En efecto, la instauración del régimen señorial permitió la generalización del molino de agua, ya que el señor -propietario del molino– estuvo en condiciones de obligar al campesino, a causa de su poder jurisdiccional, a abandonar su antiguo molino de mano.

El Progreso Tecnico en la Edad MediaDesde entonces, no existió ninguna parroquia rural que no dispusiera de uno o varios molinos de agua.

Allí donde el clima se prestaba menos a la utilización de este nuevo elemento, apareció el molino de viento, probablemente tomado de los países islámicos.

Así, pues, el dominio de la energía hidráulica y de la fuerza del viento liberaron una considerable fuerza de trabajo, que a partir de entonces pudo dedicarse a las labores agrícolas, multiplicándolas extraordinariamente.

Al mismo tiempo, el trabajo del campo se hizo más eficaz al difundirse el arado de ruedas (curruca), que se distinguía del arado romano (aratrum) por su reja disimétrica, su cuchilla y su vertedera.

El arado de ruedas removía la tierra, mientras que la acción del arado romano era superficial y tenía que ser completada, a intervalos más o menos largos, por el trabajo con la azada.

Si bien su cronología de difusión es todavía poco conocida, no hay duda de que el uso del arado de ruedas fue general a partir de siglo XI, salvo en la Europa meridional, donde el arado de mano siguió siendo el instrumento más utilizado y quizá el que mejor se adaptaba a los suelos ligeros y pedregosos de la zona.

Evidentemente, sin el uso del arado de rueda, el cultivo de los suelos duros del norte de Europa hubiera sido imposible; su aparición abrió, pues, el camino a la grandes roturaciones medievales.

No obstante, era preciso disponer de un sistema de enganche lo suficientemente potente como para asegurar la acción eficaz del arado de ruedas: un conjunto de mejoras transformaron el enganche heredado de la Antigüedad.

Así, en el caso de los bueyes que tiraban del arado, el yugo frontal sustituyó al yugo de garrote, que ahogaba al animal reduciendo su capacidad de tracción, y en el de los caballos, la collera de armazón rígido reemplazó a las correas que les oprimían el pecho.

Arado Tirado Por Bueyes

Tanto a unos animales como a los otros, el uso de herraduras les permitió un mejor apoyo sobre el terreno.

Por último, en una parte de la Europa occidental -la más avanzada desde el punto de vista del progreso agrario-, el caballo reemplazó, poco a poco, al buey en las labores agrícolas: al ser más rápido se acomodaba mejor a la multiplicación de los trabajos de la tierra.

En la época que nos ocupa se extendió también el uso del hierro, progreso que estuvo naturalmente unido a todos los demás.

Gracias a las numerosas fraguas rurales, las herramientas del campo se perfeccionaron.

Algunos inventarios de bienes campesinos del siglo XIII revelan la presencia, en viviendas humildes, de una extensa gama de útiles metálicos: guadañas, hoces dentadas, rastrillos, azadas y hachas.

Por supuesto, esos diversos progresos penetraron, según las regiones, de manera desigual.

Incluso ahondaron las diferencias económicas entre ellas: así, la difusión del arado de ruedas, y en general un mejor equipamiento técnico en la Europa del norte, diferenciaron a ésta de la Europa del sur, donde el hierro era más escaso y donde solamente un mulo o una yunta de bueyes seguían tirando de los arados romanos.

Pero aparte de las diferencias entre las diversas áreas geográficas europeas, la introducción de mejoras técnicas fue sobre todo un poderoso factor de diferenciación del trabajo en el seno del propio campesinado de una misma región, que quedó, desde entonces, estructurado en dos grupos económicos muy distintos.

Por una parte, los «labradores», que poseían instrumentos de cultivo pesados y un lote de tierras de ciertas dimensiones; y por la otra, los «braceros», que solamente eran propietarios de su azada y estaban instalados en tenencias de superficie muy reducida.

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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Visión de la Muerte en la Edad Media: La Vida en el Paraíso

Visión de la Muerte en la Edad Media: La Vida en el Paraíso

LA MUERTE:

La Baja Edad Media se caracteriza, entre otras cosas, por una mayor concienciación de la realidad de la muerte.

Es probable que este fenómeno haya sido acrecentado por las constantes epidemias que asolaron Europa a mediados del siglo XIV, así como el aumento de la crueldad de las guerras y el aumento de las aglomeraciones urbanas, que favoreció una mayor percepción de los fenómenos más morbosos de la experimentación de la enfermedad y la muerte.

Otros han puesto más énfasis en el desarraigo que supone para la gente del campo su llegada masiva a la ciudad en los siglos bajomedievales.

En la concepción cristiana la muerte se considera el instante en el que se separan cuerpo y alma.

Según esta concepción, el buen cristiano debe estar preparado en cualquier instante para este momento y las voluntades de los mortales se recogían en los testamentos.

La Muerte en la Edad Media

Para conseguir la salvación de los difuntos era necesaria la mediación de los clérigos lo que motivaba el encarecimiento de la muerte.

La misa era la fórmula de conectar el mundo de los vivos con el de los muertos y ahí también encontramos una evidente diferenciación social ya que los ricos podían ofrecer más misas por sus difuntos al tiempo que tenían más posibilidades de realizar la caridad con los pobres.

La vida terrenal sería considerada en la Edad Media como un mero tránsito hacia la eternidad.

El cielo era el destino deseado por todos pero por mucho que el individuo se preparara el camino para la salvación nada estaba asegurado y el infierno constituía un serio peligro.

Según Sesma Muñoz (1), en el seno de la tradición judeocristiana del occidente europeo los hombres y mujeres, ricos y pobres, urbanos y rurales, jóvenes y viejos que se ven en trance de dictar sus últimas voluntades, califican la vida terrenal con expresiones duras y amargas: miserable, incierta, engañosa, transitoria, como si estuvieran convencidos de que estaban en un valle de lágrimas, al tiempo que contemplaban la muerte como algo inevitable, destino común del que no se puede escapar y ante una proximidad muestran una resignación natural que les hace más pensar en los que quedan y en la preparación de su tránsito, que en lamentaciones y arrepentimientos.

Existe la convicción entre la población de la Edad Media de la existencia de otra vida, la vida eterna, tras el tránsito, por lo que temen fallecer sin aviso, repentinamente, y verse privados de un tiempo precioso para repartir sus bienes, avalar la buena convivencia familiar y arreglar los trámites del Más Allá, es decir, asegurarse el arrepentimiento final y el cumplimiento de ritos y ayudas para que su alma se garantice el purgatorio.

En el Más Allá existe el paraíso o el infierno que constituyen los dos destinos extremos, que han sido únicos durante mucho tiempo para los cristianos, si bien a partir del siglo XIII adquiere fuerza la idea de un tercer lugar, el purgatorio, intermedio entre ambos, donde las almas que necesitan un tiempo de expiación para acceder a la gloria aguardan y se benefician de los actos piadosos hechos en la tierra, según la concepción de los santos.

También en estos momentos se formula la existencia del limbo como lugar particular para las almas de los niños no bautizados.

Además, existe un convencimiento generalizado en la resurrección tras el juicio final, que se manifiesta en buscar para el enterramiento la compañía de sus muertos, de sus personas más queridas, junto a las cuales se quiere despertar un día.

En los pueblos y aldeas, los testadores solicitan ser enterrados en el cementerio de la iglesia parroquial, lo que les «garantizaba» ya una compañía conocida.

Está muy extendido el culto a determinados santos, santa Bárbara, santa Ana o san José, como protectores frente a la muerte súbita, o San Cristobalón, presente en todas las iglesias junto a la puerta de salida, como encargado del tránsito, al que se le pide lentitud en el traslado del alma.

En el siglo XV comienza a difundirse el Ars Moriendi, cuyas ediciones impresas y traducidas a las lenguas vernáculas, lo presentan como «Arte del bien morir» y cuya finalidad queda expuesta en este proemio:

«La más espantable de las cosas terribles sea la muerte, empero en ninguna manera se puede comparar a la muerte del ánima», para lo cual se da una serie de consejos, acompañados de grabados ilustrativos, que faciliten la confesión completa y ayuden a alcanzar la salvación con una buena muerte.

La muerte cristiana al final de la Edad Media no es una muerte solitaria, sino un acto social al que deben acudir amigos y parientes para ayudar a la persona que muere.  

La muerte se constituye así en un acto de solidaridad, de ayuda mutua, que no acaba con la expiración, sino que los que todavía permanecen en el mundo deben ocuparse de los muertos a través de mandas piadosas, y muchas misas.

Junto a ello se debe dar limosnas a las iglesias y capillas, dar de comer o vestir a los pobres, aliviar penas de cautivos, enfermos o locos, a contribuir al casamiento de huérfanas pobres, etc.

Esto dependerá de la capacidad económica del difundo.

El dinero se convierte en un argumento para alcanzar la salvación.

En la Edad Media la muerte nunca fue acompañada de caracteres macabros.

Sería en los últimos siglos cuando aparecen aspectos tétricos, motivados sin duda por la difusión de la Peste Negra y las epidemias, hambrunas y devastadoras guerras que sacudieron la Baja Edad Media.

En las ciudades se desarrollaría incluso la idea de muerte-espectáculo.

Tal como ocurre hoy en día, la muerte se presenta a lo largo de la Edad Media como la última acción igualitaria sobre la sociedad (lo que no era cierto, en teoría, pues la posición social y la economía condiciona la salvación).

La muerte se presenta como un acto de la vida cotidiana y existe una visión menos temerosa ante ella.

Esto desaparecerá de las culturas posteriores.

LOS MENDIGOS:

¿Quiénes eran los mendigos?
Los había de todas clases.

Estaban, por una parte, los profesionales de la mendicidad que inspiraban lástima a los viajeros, haciendo dramáticas ostentaciones de su miseria e incluso acompañados por niños tullidos.

Estaban también las víctimas de las enfermedades y violencias de la época, no sólo los leprosos, sino enfermos de otro tipo aquejados de alguna de las múltiples afecciones de la piel, tan abundantes en la Edad Media.

Estaban, por otro lado, todos aquellos a los que la justicia les había privado de un pie, de una mano, de la lengua o de una oreja.

Y, por último, estaban los mendigos voluntarios, bien por espíritu de sacrificio o como obediencia a una penitencia que les había sido impuesta por la Iglesia como expiación de sus pecados.

¿Quién se ocupaba de ellos?

Por lo general, se consideraba a los mendigos como testigos de Cristo y, por esta causa, se ejercía con ellos la caridad, de una forma bastante eficaz, sobre todo a cargo de los ministros de la Iglesia.

Por esta última razón, los mendigos eran mucho más abundantes en las ciudades, y en los pueblos apenas se les quería.

Los campesinos eran demasiado pobres como para atender a alguien que, si bien era aún más pobre que ellos mismos, no trabajaba.

El aumento del número de mendigos, vagabundos sin domicilio fijo, en las ciudades a partir del s. XIV planteó numerosos problemas a las autoridades.

La legislación a este respecto se hizo muy severa: en París, por ejemplo, se prohibió ejercer la caridad con todos aquellos que no trabajaban.

¿Qué hacían los mendigos ancianos?

Muchos de ellos morían en los caminos victimas del hambre, del frío o de los despiadado? arreglos de cuentas tan frecuentes en las seriedades marginadas.

Los otros se integraban en las miserables comunidades que se reunían en torno a las «cortes de los milagros» descritas por Víctor Hugo en «Nuestra Señora de París».

Por último, algunos encontraban refugio en los hospitales u hospicios sustentados por la Iglesia, donde se mezclaban con enfermos e impedidos.

En el campo, eran a veces recogidos y cuidados por familias acomodadas va que el deber de la caridad —la gran ley de la solidaridad medieval— era, para los cristianos el medio más seguro para conseguir la salvación eterna.

¿Quiénes eran los «vagabundos de Dios ?

Además de los peregrinos, que siguieran siendo muy numerosos hasta el final de la Edad Media y que hacían largos desplazamientos, había, sobre todo en el s. XV, un gran numero de frailes que iban predicando de una parroquia a otra.

Algunos de ellos conseguían exaltar hasta tal punto a los fieles, que su llesaga a una ciudad llegaba a provocar verdaderas conmociones.

Los que les escuchaban soñaban a veces con países imaginarios, como Jauja en los que se podía comer hasta la saciedad, lo que no era más que un reflejo simbólico, en una época en la que abundaban el hambre, la epidemia y la guerra.

Estaban también todos aquellos que iban a la busca de una nueva fe y que, al igual que Cristo en Palestina, hablaban en la plaza pública, sembrando a veces desordenes al atacar a la Iglesia oficial o a las mismas gentes del lugar.

En los últimos tiempos de la Edad Media, la palabra era. un arma prodigiosamente eficaz y estos «vagabundos de Dios», como se les conocía a veces, jugaron un papel muy importante en el advenimiento de la Reforma.

¿Había también artistas ambulantes?

Durante toda la Edad Media, los juglares y trovadores iban de pueblo en pueblo v de castillo en castillo, cantando y contando bonitas historias.

Pero por los caminos podía verse también a gentes de circo: domadores de bestias, exhibidores de osos y prestidigitadores. que recorrían pueblos y ciudades, sobre todo con motivo de las fiestas.

Había además comediantes que representaban los autos sacramentales en los pórticos de las iglesias, así como un gran número de músicos ambulantes que normalmente solían ir solos y que iban por los pueblos para hacer bailar a las gentes fundamentalmente con motivo de las fiestas, de otoño, o bien en los carnavales.

Buhonero en la edad media

Los buhoneros surcaban los caminos incesantemente; se trataba de comerciantes más o menos honrados que practicaban, sobre todo, el trueque.

Sus mercancías procedían a veces de las ferias de los pueblos y a veces también de robos.

Los buhoneros mejor situados contaban con un burro o un caballo y transportaban en él todo tipo de utensilios, tejidos y encajes.

Adoptaban siempre los mismos itinerarios, lo que les permitía establecer vínculos entre las familias que les confiaban sus mensajes. En su siguiente paso por el pueblo traían la respuesta que les habían encargado transmitir.

Publicación enviada por David Sáez
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La medicion del tiempo en la Edad Media Medir el tiempo antiguedad

LA EDAD MEDIA: MEDIR EL TIEMPO

resumen de la edad media

El tiempo tenía para el hombre medieval dos referentes; el primero, de carácter físico, era el sol; el segundo, de carácter espiritual, eran las campanas de las iglesias.

Esto ponía de manifiesto la dependencia del ser humano respecto a la naturaleza

Las relaciones existentes entre el cómputo de la Pascua y el ciclo lunar y entre la Navidad y el solsticio de invierno, los dos hitos del calendario cristiano evidenciaron el papel de la Iglesia en la visión del tiempo entre los europeos.

Los tiempos litúrgicos se acomodaron a las grandes divisiones del año, las estaciones.

Al inicio del invierno, el Adviento anunciaba el nacimiento de Cristo.

Tras él, al comenzar la estación y terminar el año, las fiestas navideñas (Natividad, Circuncisión, Epifanía), estaban seguidas por un tiempo de purificación (de animales: san Antón, 17 de enero; de personas: la Candelaria, 2 de febrero; de conciencias: Cuaresma, recuerdo de los cuarenta días de ayuno de Cristo en el desierto).

Con la primavera, llegaba la Pascua (domingo después del primer plenilunio de la estación), la Ascensión y el Pentecostés.

Y con el verano, la festividad de san Juan (24 de junio), en pleno solsticio estival, recubriendo ritos cristianos del agua y el fuego, y, tras él, la Asunción de la Virgen (15 de agosto), la gran fiesta de la fertilidad de las cosechas.

La llegada del otoño, con la rendición de cuentas y rentas, se puso bajo el título de dos santos mediadores: Mateo, el recaudador (21 de septiembre) y Miguel, el arcángel encargado de pesar las almas (29 de septiembre).

Por fin, el año cristiano, pero también el de la actividad agrícola, ganadera y pesquera, concluía en torno a Todos los Santos (1 de noviembre), la conmemoración de los fieles difuntos (día 2), heredados de la tradición celta, y San Martín (11 de noviembre).

El ritmo semanal, resultado de dividir en siete el mes lunar de veintiocho días, estaba ya en la tradición caldea, pero fue el relato bíblico de la creación el que consagró seis días de trabajo y uno de descanso, en que está prohibido todo trabajo, incluso el viaje, si no es por motivo grave.

Así 52 domingos al año y otras tantas fiestas, numerosas sobre todo en mayo y diciembre, constituían los días de guardar, con obligación de oír misa y evitar obras serviles.

De esta forma, por cristianización de tradiciones previas o imposición de otras nuevas, la Iglesia se convirtió en la gran dominadora del tiempo en la sociedad europea.

Incluso, dentro del día, el ritmo de las horas se inspiraba en el de las previstas en las reglas monásticas y las campanadas de los templos se encargaban de recordarlas.

A lo largo del siglo XIV el ritmo de vida cotidiana en las principales ciudades de occidente experimentará una profunda modificación.

El tiempo, como bien divino que venía medido por la sucesión de campanas que anunciaban las horas canónicas, deja de ser elástico y gratuito para convertirse en un elemento mesurable y apreciable.

► Importancia del Tiempo

Los negociantes medievales descubrieron que la medida del tiempo era importante para la buena marcha de los negocios, pues la duración de un viaje, las alzas y bajas coyunturales de los precios o el periodo invertido por un artesano en la elaboración de un producto eran factores temporales que intervenían al final en los resultados económicos; es decir, se descubrió que el tiempo tenía su precio, por lo que era necesario controlar y medir su discurrir.

Tal como se ha mencionado anteriormente, hasta finales del siglo XIII la sociedad vivía sujeta a ritmos temporales marcados por el calendario agrícola, que estaba reafirmado por el calendario litúrgico, ambos tan inestables que el segundo dependía de un centro móvil, la conmemoración de la Pascua, fijado cada año en función del primer plenilunio después del solsticio de invierno.

En cuanto a lo que podemos llamar tiempo cotidiano la verdad es que el hombre europeo lo vivía sin preocupaciones por la precisión y sin demasiadas inquietudes por su rendimiento; el único sistema de referencia era el señalado por las horas canónicas que dividía el día en períodos, distribuidos por igual entre el día y la noche, registrado por medio de campanas: maitines (medianoche), laudes, prima, tercia, sexta (mediodía), nona, vísperas y completas; pero ni siquiera esto podía controlarse, porque los toques de prima y completas se hacían coincidir siempre, en cualquier época del año, con el alba y el crepúsculo, y a partir de ellos se computaban el resto de toques, con lo cual sólo en los equinoccios se conseguía, aproximadamente, delimitar fracciones temporales homogéneas.

Técnicamente, los relojes de agua, arena y sol constituían los únicos medios objetivos para medir el tiempo, pero eran tan rudimentarios y sujetos a circunstancias tan imponderables que no pueden tomarse en consideración.

 ►Ordenar el Tiempo

No obstante antes del siglo XIII se había producido en algunos lugares una alteración en el control de ese tiempo cotidiano consistente en el desplazamiento de la nona, que desde su localización ideal en torno a las tres de la tarde había avanzado al mediodía; esta pequeña variación que no fue objeto de ningún tipo de interpretación en comentario por los contemporáneos ha sido explicada, finalmente, por Le Goff como debida a la necesidad de subdividir el tiempo de trabajo de forma más racional: la nueva situación de la hora nona permitía la división de la jornada de trabajo de sol a sol, en dos medias jornadas equivalente en cualquier época de año.

Se trata, posiblemente, del primer intento de intervenir en la ordenación del tiempo de todos por parte de la minoría dirigente.

Sin embargo, aún pasarán varios decenios hasta que se consigan los medios técnicos necesarios para llegar a controlar la división del día en 24 horas invariables y hacer público y notorio el paso del tiempo.

El afán de alcanzar las horas ciertas reflejadas en un reloj civil, a las que se refieren en 1335 los burgueses de Aire-sur-la-Lys, pequeña ciudad gobernada por el gremio de pañeros, a imagen y semejanza de lo que habían logrado unos años antes los de Gante y Amiens, se convierte en una lucha social que de manera imparable, y sin apenas resistencia, impondrá un nuevo género de vida a la sociedad urbana europea, comenzando por las áreas más industrializadas de Flandes, Italia y el norte de Francia, y que cien años después conduce a que rara era la ciudad o lugar de Europa que no contaba con uno o varios relojes para controlar el tiempo de sus habitantes.

Los primeros relojes no tenían ninguna precisión, se estropeaban con gran facilidad y dependían de un encargado que lo controlase, diese las campanadas y, en muchas ocasiones, lo ajustase tomando como referencia el viejo reloj de sol, el alba o el ocaso.

Lo más importante es lo que significaron, pues su propagación representa la muerte del tiempo medieval, un tiempo que A. Gurievich califica de prolongado, lento y épico.

El nuevo tiempo ya no es divino y propiedad exclusiva de Dios, sino que pasa a pertenecer al hombre, a cada uno de los hombres, y se tiene el deber de administrarlo y utilizarlo con sabiduría, pero que puede también comprarse y venderse.

Se convierte en herramienta de primer orden para el humanista, cuya virtud principal, la templanza, tendrá el atributo iconográfico del reloj.

Podemos decir que se produce la aparición de un carácter laico en el tiempo, en buena medida debido a los relojes.

La utilización de sistemas de medición del tiempo en las ciudades será fundamental para el desarrollo de las diversas actividades, siendo tremendamente importante la difusión de relojes a través de pesas y campanas que serían instalados en las torres de los ayuntamientos.

Los relojes municipales aportaban una mayor dosis de laicismo a la vida al abandonar la medición a través de las horas canónicas.

Era una manera de «rebelión» por parte de la burguesía que se vería reforzada con la aparición, posteriormente, de los relojes de pared.

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Los Viajes en la Edad Media :Las Peregrinaciones y Vias Terrestres

LA EDAD MEDIA: LOS VIAJES Y PEREGRINACIONES

resumen de la edad media 

Los Viajes y Viajeros:

Una característica particular de la población, hacia mediados del siglo XI, fue su constante movimiento.

A pesar de las fuertes presiones que se ejercían sobre los hombres para inmovilizarlos (existían obligaciones feudales que sujetaban a una mano de obra indispensable, así como tradiciones religiosas que condenaban el vagabundeo), el simple crecimiento de la población impulsó a un número cada vez más grande de personas fuera de sus lugares de origen.

Los caminos de Europa occidental eran recorridos permanentemente por religiosos, caballeros, estudiantes, vagabundos, mercaderes y campesinos.

la ruta de la seda en la edad media

Una leyenda decía que el cuerpo del apóstol Santiago había sido enterrado en Compostela. esto dio origen a numerosas peregrinaciones , especialmente entre los siglo XI y XII.

Los reyes españoles construyeron caminos, puentes, y hospitales para los viajeros. También se instalaron ferias, artesanos y mercaderes.

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El espacio de las gentes medievales era muy limitado.

Cuando los cronistas hacen referencia a la «tierra» sólo aluden a la Europa cristiana dependiente del pontificado romano.

Fuera de este ámbito espacial estaba el Imperio Bizantino y el Islam y a partir de ahí los territorios eran bastante mal conocidos, mezclándose fábula con escasas dosis de realidad.

Las noticias del Lejano Oriente llegaban a través de la Ruta de la Seda, contactos muy indirectos y limitados.

África y buena parte de Asia serían casi desconocidas para Europa.

La mayoría de la población medieval no salía de su entorno más cercano durante toda su vida.

La definición de proximidad en la época medieval está relacionada con la distancia que se podía recorrer a pie entre la salida y la puesta del sol, considerando en ese tiempo transcurrido tanto la ida como la vuelta.

El ámbito de relación sería, por lo tanto, local.

La movilidad aumenta a partir del año 1000 cuando se produce un aumento de la seguridad en las vías de comunicación.

Entre los culpables del aumento de esta movilidad encontramos el desarrollo de las peregrinaciones, especialmente a Santiago a través de la Ruta Jacobea.

La puesta en marcha del Camino de Santiago por el que peregrinos de toda Europa llegarán a la costa atlántica, traerá consigo el aumento de los intercambios tanto económicos como culturales y artísticos.

Bien es cierto que viajar en la época medieval no era una empresa fácil.

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Peregrinación a Santiago de Compostella - Edad Media

Después de la caída del imperio romano de Occidente (455), las relaciones entre Europa occidental y Asia quedaron, por decirlo así, interrumpidas.

Con excepción de algunos raros contactos, como los qué Carlomagno tuvo con Oriente, esta situación se mantuvo hasta la época de las cruzadas.

A partir de ese momento Asia será descubierta de nuevo, primero por los cruzados y luego por los viajeros, que, aprovechando la experiencia adquirida por aquéllos, se arriesgaron finalmente a ir hasta Asia Menor e incluso hasta Extremo Oriente.

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Los medios de transporte eran tremendamente primitivos y los caminos muy precarios.

La estructura medieval era heredera de las vías romanas que empezaron a tener una mayor atención a partir del siglo XII.

Durante estos viajes los viajeros podían ser asaltados por bandidos y había que pagar numerosos peajes al atravesar territorios señoriales lo que motivaba que el trayecto alcanzado fuera bastante limitado.

Considerando que el viajero utilizara un animal para sus desplazamientos, no recorrería más de 60 kilómetros diarios por lo que atravesar Francia llevaba del orden de 20 días.

Las vías fluviales serían más rápidas pero este medio de comunicación era más utilizado por las mercancías.

A pesar de estos inconvenientes los viajeros eran relativamente abundantes.

Por ejemplo, por la ciudad francesa de Aix pasaban una media de 13 viajeros diarios.

Juglares, vagabundos, peregrinos, clérigos, soldados, prostitutas, animaban los caminos europeos y se alojaban en la limitada red de posadas existente.

Los hospitales para peregrinos y albergues ampliarán esta oferta asistencial en aquellas zonas del Camino por las que el tránsito de viajeros era mayor.

La mayoría de los peregrinos procedentes de Francia pasaban por el hospital de Roncesvalles en cuyo cementerio descansan los restos de un amplio número de viajeros que no pudieron cumplir su sueño de alcanzar la tumba del apóstol.

 A partir del siglo XII se produce en la Europa cristiana un aumento de la comunicación con el exterior.

Un buen ejemplo serían los viajes realizados durante el siglo XIII por el mercader veneciano Marco Polo.

De esta manera las mentalidades europeas pudieron conocer nuevas culturas.

En un mundo plagado de violencias como era el altomedieval se impuso obligatoriamente la hospitalidad, tanto en casas como en monasterios.

El viajero o peregrino podía refugiarse del cansancio o de los bandidos acogiéndose a la hospitalidad brindada. «Quienquiera que rehuse al huésped recién llegado a un techo o un hogar pagará tres sueldos de multa» según aparece en la ley burgundia.

Aunque los viajes y traslados no fueran muy numerosos, el viajero podía moverse con la tranquilidad de que él y su montura recibirían un trato respetuoso allí donde solicitara hospitalidad.

Esta es la razón de la creación de hospederías donde se pueden alojar los peregrinos, en un momento donde las peregrinaciones empiezan a tomar forma.

De esta manera se intenta evitar que los viajeros no tengan que prostituirse para poder llegar a su destino, como ocurrió a unos compañeros anglosajones de san Bonifacio.

Esta práctica debía ser corriente por lo que la Iglesia prohibió a las mujeres la peregrinación.

En Corbie se instituyó una posada para doce viajeros mientras que en Saint-Germain-des-Pres se contaron 140 huéspedes en un solo día durante el año 829. Carlomagno animó a los obispos a instituir hospederías para pobres y ricos, diferenciándose también a los viajeros por su condición social. 

MONJES VIAJEROS…

Al llegar aquí nos acordamos del franciscano italiano Piano Carpini, contemporáneo y discípulo de san Francisco, quien, pese a su avanzada edad, fue comisionado por el papa Inocencio IV con un mensaje para el potentado mongol.

El fin que el papa perseguía era doble: por una parte quería conocer los planes de los mongoles con respecto a una posible invasión de la Europa cristiana; pero esperaba también hallar en ellos una fuerza que le ayudara a detener la amenaza que representaba el Islam.

Carpini se puso en marcha el día de Pascua de 1245, y llegó al campamento del kan el 22 de julio del año siguiente.

Allí se quedó hasta el mes de noviembre, en que emprendió el viaje de regreso.

Era portador de una carta para el papa redactada en mongol, en árabe y en latín.

Al fin de su expedición había recorrido 4.800 kilómetros.

El relato que hizo de su viaje puede ser considerado como el mejor documento de la Edad Media sobre la historia y costumbres de los mongoles.

Pero desde el punto de vista geográfico es mucho más exacto el libro que Rubrock redactaría más tarde.

Por impresionante y audaz que fuera el viaje de Carpini, fue ampliamente superado por el que realizara otro de los frailes de la Orden, fray Guillermo de Rubrock (1217 a 1270 aproximadamente), monje franciscano que residía en Tierra Santa al mismo tiempo que san Luis, rey de Francia, quien le encargó una misión bastante delicada.

El rey deseaba concertar una alianza con el poderoso kan y convencerle de que atacara a los turcos, terror de la cristiandad.

Con ello mataba dos pájaros de un tiro, pues, ocupadas en combatir al turco, las hordas bárbaras de jinetes mongoles dejarían de sembrar el espanto en Europa.

Con este fin, Guillermo de Rubrock partió hacia el este en compañía de otro franciscano, fray Bartolomé de Cremona, y de algunos servidores.

En Constantinopla, majestuosa capital del imperio romano de Oriente, hizo los últimos preparativos para ese fabuloso viaje.

El 7 de mayo de 1253, Rubrock y sus compañeros embarcaron con destino a Crimea.

Desde allí, siguiendo el curso del Don y del Volga, atravesaron de punta a punta la inmensa Asia hasta Caracorum, lugar de residencia del kan y su corte.

La travesía de Asia se hizo a caballo.

En el relato de su viaje, que escribió en latín a su regreso, Guillermo  de  Rubrock  cuenta  quellegó a recorrer en una etapa distancias de hasta 120 km.

Atravesando regiones deshabitadas situadas al norte del mar Caspio y del mar de Aral, cabalgaron al principio hacia el este; luego describieron una gran curva hacia el sur, para escapar, en la medida de lo posible, a los rigores del invierno.

Atravesando los montes Altyntagh y la provincia china de Sinkiang, llegaron finalmente a la residencia del kan, que les invitó a descansar en su residencia de Caracorum, donde, por espacio de seis meses, fueron sus huéspedes.

Durante este tiempo Rubrock consignaba fielmente cuantos incidentes le acontecían durante el viaje.

Abandonó Caracorum en julio de 1254 y se dirigió a Asia Menor y a Siria. Proporcionó a Occidente infinidad de datos de gran importancia para la historia y para la geografía.

Por tan largo y audaz viaje, Rubrock merece sin duda figurar en la lista de los más grandes viajeros de la Edad Media. En cambio, no consiguió llevar a buen fin su misión diplomática.

Muy diferente fue lo que ocurrió con otro gran viajero que vivió también en el siglo XIII: Marco Polo (1254-1325).

Procedía de una familia veneciana de mercaderes, y partió hacia Asia en 1271 en compañía de su padre y de su tío.

Por Bagdad llegaron al golfo Pérsico; luego atravesaron Persia en dirección a la meseta de Pamir, para ir a parar a China.

Fueron recibidos en Pekín en la corte del emperador Kublai Kan a principios del año 1275.

• ►AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Viajar y comunicarse con otros hombres constituía siempre una auténtica aventura.

Los cronistas de la época no intentaban siquiera disimular el estupor que les producía a los miembros de la corte de Carlos el Calvo, en el año 841, el que unos cuantos caballeros llegaran de Aquitania para llevarle las preciosas insignias de la realeza: atravesar media Europa llevando consigo tan preciosa carga y sin sufrir accidente alguno no podía por menos que parecer increíble.

El bandolerismo estaba difundido por doquier. Un viajero aislado o un grupo de caballeros o mercaderes constituían un botín de gran atractivo, puesto que transportaban consigo algunos objetos que de otro modo resultaba prácticamente imposible procurarse.

A pesar de ello, como ya hemos dicho, los largos viajes y los desplazamientos de uno a otro extremo del continente resultaban corrientes y estaban a la orden del día entre los individuos de ciertas clases sociales.

En el año 1033, en que no estallaron guerras ni se presentaron problemas especiales, Conrado II fue de Francia a Polonia y volvió más tarde a Champagne para dirigirse inmediatamente a Lusacia.

Estos continuos viajes respondían a los motivos más diversos; ya hemos hablado antes de la exigencia del avituallamiento, pero no faltaban razones más elevadas.

Clérigos y monjes vagaban de convento en convento por causa de sus estudios: Geriberto de Aurillac estudió matemáticas en España y cursó filosofía en Reims antes de convertirse en el preceptor de Roberto el Pío; el inglés Esteban Harding recorrió numerosas abadías antes de hallar el perfecto espíritu cristiano en la de Molesmos, en Borgoña; San Eudes, en el siglo VIH, visitó todos los conventos de Francia con el propósito de encontrar uno en el cual se aplicara correctamente la Regla.

El arzobispo de Reims, Maurille, cursó sus estudios en Lieja, enseñó más tarde en Sajonia y permaneció largo tiempo en un convento de Toscana.

El convento de Cluny era un centro de estudios muy frecuentado por los clérigos italianos y alemanes, y Guillermo el Conquistador no halló motivo alguno de asombro al comprobar que al frente de las diócesis normandas se hallaban religiosos procedentes de Italia o de Lorena.

Razones políticas y de seguridad empujaban a los grandes señores feudales, por decirlo así, a gobernar «a caballo».

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La Familia Medieval-La Vida, Sus costumbres y Tradiciones Familiares

La Familia Medieval Sus Costumbres y Tradiciones

►El Matrimonio y La Familia:

La estructura familiar de la Alta Edad Media recuerda a la que se manifestaba tanto en la sociedad romana como germánica al estar integrada por el núcleo matrimonial -esposos e hijos- y un grupo de parientes lejanos, viudas, jóvenes huérfanos, sobrinos y esclavos.

Todos estos integrantes estaban bajo el dominio del varón -bien sea de forma natural o por la adopción-, quien descendía de una estirpe, siendo su principal obligación proteger a sus miembros.

No en balde, la ley salia hace referencia a que el individuo no tiene derecho a protección si no forma parte de una familia.

Como es de suponer, esta protección se paga con una estrecha dependencia.

Pero también se pueden enumerar una amplia serie de ventajas como la venganza familiar o el recurso a poder utilizar a la parentela para pagar una multa ya que la solidaridad económica es obligatoria.

No obstante, si alguien desea romper con su parentela debe acudir a los tribunales donde realizará un rito y jurará su renuncia a la protección, sucesión y beneficio relacionados con su familia.

La familia vive bajo el mismo techo e incluso comparte la misma cama.

Tíos, sobrinos, esclavos y sirvientes comparten la cama donde la lujuria puede encontrar a un amplio número de seguidores en aquellos cuerpos desnudos.

Esta es la razón por la que la Iglesia insistirá en prohibir este tipo de situaciones y favorecer la emancipación de la familia conyugal donde sólo padres e hijos compartan casa y cama.

El padre es el guardián de la pureza de sus hijas como máximo protector de su descendencia.

Las mujeres tiene capacidad sucesoria a excepción de la llamada tierra salia, los bienes raíces que pertenecen a la colectividad familiar.

Al contraer matrimonio, la joven pasa a manos del marido, quien ahora debe ejercer el papel de protector.

El enlace matrimonial se escenifica en la ceremonia de los esponsales, momento en el que los padres reciben una determinada suma como compra simbólica del poder paterno sobre la novia.

La ceremonia era pública y la donación se hacía obligatoria.

Entre los francos alcanzaba la suma de un sueldo y un denario si se trataba de un primer matrimonio, aumentando hasta tres sueldos y un denario en caso de sucesivos enlaces.

La ceremonia se completaba con la entrega de las arras por parte del novio a la novia, aunque el enlace pudiera llevarse a cabo incluso años después.

Los matrimonios solían ser concertados, especialmente entre las familias importantes, por lo que si alguien se casaba con una mujer diferente a la prometida debía pagar una multa de 62 sueldos y medio.

La joven tenía que aceptar la decisión paterna aunque conocemos casos de muchachas que se han negado a admitir el compromiso como ocurrió a santa Genoveva o santa Maxellenda.

Lo curioso del caso es que diversos concilios merovingios y el decreto de Clotario II (614) prohiben casar a las mujeres contra su voluntad.

Esta libertad vigilada motivaría que algunas mujeres tomaran espontáneamente a un hombre, en secreto, o que se produjeran raptos de muchachas, secuestros que contaban con el beneplácito de la víctima que rompía así con la rígida disposición paterna.

Como es lógico pensar, todos los códigos consideran a estas mujeres adúlteras mientras que el hombre se verá en la obligación de pagar a los padres el doble de la donación estipulada.

En caso de que no se pague, el castigo es la castración.

Si un muchacho se casa con una joven sin el consiguiente mandato paterno, deberá pagar a su suegro el triple de la donación determinada.

Si esto se produce, el matrimonio ya es irreversible por lo que debemos preguntarnos si el matrimonio no dejaba de ser un pequeño negocio para los progenitores.

►La Boda en la Edad Media

Tras los esponsales se realiza un banquete donde la comida y la bebida corren sin reparo -siempre que la economía familiar lo permita-.

El jolgorio se acompañaba de cantos y bailes de talante obsceno para provocar la fecundidad de la pareja.

Durante el banquete la novia recibe regalos tales como joyas, animales de compañía, objetos del hogar, etc.

El novio también le hace entrega de un par de pantuflas, como símbolo de paz doméstica, y un anillo de oro, símbolo de fidelidad de clara tradición romana.

Los romanos llevaban el anillo en el dedo corazón de la mano derecha o en el anular de la izquierda -continuando la tradición egipcia según la cual desde esos lugares había un nervio que llevaba directamente al corazón-.

Las damas nobles también solían llevar un sello en el pulgar derecho, una muestra de la autoridad que poseía para administrar sus propios bienes.

La ceremonia concluye con el beso de los novios en la boca, simbolizando así la unión de los cuerpos. Tras este rito, la pareja era acompañada a la casa y se quedaba en el lecho nupcial.

El matrimonio debe consumarse para que alcance su legitimidad, consumación que se produce en la noche de bodas.

Al mañana siguiente el esposo entrega a su mujer un obsequio llamado «morgengabe» para agradecer que fuera virgen al matrimonio, dando fe de la pureza de la joven desposada y asegurándose que la descendencia es suya.

Esta donación post-consumación no se realiza en caso de segundas nupcias. De este «morgengabe» la viuda se queda con un tercio y el resto será entregado a la familia en caso de muerte del marido.

La edad de matrimonio debía de estar próxima a la mayoría de edad, es decir, los doce años, según nos cuenta Fortunato al hacer mención del matrimonio de la pequeña Vilitutha a la edad de trece años, quien falleció a consecuencia del parto poco después.

Ya que la virginidad suponía el futuro de la parentela, se protege a la mujer de raptos o violaciones, al tiempo que se reprime la ruptura del matrimonio y se castiga contundentemente el adulterio y el incesto.

Los galo-romanos castigan la violación de una mujer libre con la muerte del culpable mientras que si la violada era esclava, el violador debía pagar su valor.

Los francos castigaban este delito con el pago de 200 sueldos en época de Carlomagno.

Podemos considerar que se trataba de una mujer «corrompida» por lo que carecía de valor, incluso deben renunciar a la propiedad de sus bienes.

La única salida a la violación era la prostitución.

El incesto estaba especialmente perseguido, a pesar de no tratarse de relaciones entre hermanos.

Los matrimonios con parientes se consideran incestuosos, entendiendo por parentela «una pariente o la hermana de la propia esposa» o «la hija de una hermana o de un hermano, la mujer de un hermano o de un tío».

Los incestuosos eran separados y quedaban al margen de la ley, a la vez que recibían la excomunión y su matrimonio era tachado de infamia.

►Adulterio en la Edad Media

El adulterio era considerado por los burgundios como «pestilente».

La mujer adúltera era estrangulada y arrojada a la ciénaga inmediatamente mientras que los galo-romanos establecían que los adúlteros sorprendidos en flagrante delito serían muertos en el acto » de un solo golpe». Los francos consideraban el adulterio como una mancha para la familia por lo que la culpable debía ser castigada con la muerte.

También entendían que el hombre libre que se relacionaba con una esclava de otro era un adúltero por lo que perdía la libertad, lo que no sucedía en el caso de que fuera su esclava con quien se relacionara.

Curiosamente los burgundios hacían extensión de la definición de adulterio a aquellas mujeres viudas o jóvenes solteras que se relacionaban con un hombre por propia voluntad. Si el violador o el raptor son duramente castigados, el adúltero apenas recibe castigo ya que los posibles hijos de esa relación son suyos.

La mujer sí es culpable porque destruye su porvenir.

Afortunadamente, la influencia del Cristianismo cambiará estos conceptos. En palabras de Michel Rouche «mientras que el paganismo acusa a la mujer de ser el único responsable del amor pasional, el Cristianismo lo atribuye indiferentemente al hombre y a la mujer (…)

Se abandona la idea pagana conforma a la cual el adulterio mancilla a la mujer y no al hombre».

Cierta idea de igualdad de sexos empieza a despuntar en el Occidente europeo.

Buena parte de la culpabilidad a la hora de no considerar al hombre adúltero debemos encontrarla en la práctica por parte de los germanos de la poligamia, mientras los galos-romanos mantenían el concubinato.

Las relaciones con las esclavas parecen habituales tanto en un grupo como en el otro, naciendo abundantes descendientes de estos contactos.

Los hijos nacidos de esa relación eran esclavos, excepto si el padre decidía su liberación.

Ya que las mujeres eran elegidas entre personas cercanas al linaje familiar, la costumbre germánica permitía al marido tener esposas de segunda categoría, siempre libres, añadiéndose las esclavas.

La primera esposa era la poseedora de los derechos y sus hijos eran los receptores de la sucesión.

Si la primera esposa era estéril, los hijos de las concubinas podían auparse al rango de heredero.

Los enfrentamientos en los harenes nobiliarios y reales serán frecuentes. Chilperico llegó a estrangular a su esposa, Galeswintha, para poder dar a su esclava Fredegonda el puesto de favorita, lo que desencadenó la guerra civil entre los años 573 y 613.

►Poligamia y Divorcio

El papel de la Iglesia respecto a la poligamia supondrá la más absoluta de las prohibiciones, apelando a la indisolubilidad matrimonial y a la monogamia, llegando a prohibir el matrimonio entre los primos hermanos.

Será en el siglo X cuando los dictados eclesiásticos en defensa de la monogamia empiecen a surtir efecto.

La ley burgundia y la ley romana autorizaban el divorcio, mientras que la Iglesia lo prohibía.

Evidentemente existen condicionantes que lo permiten, siempre desfavorables con la mujer. El divorcio es automático si la mujer es acusada por su marido de adulterio, maleficio o violación de una tumba.

El marido será repudiado en caso de violación de sepultura o asesinato.

El mutuo acuerdo sería la fórmula más acertada para el divorcio, siempre y cuando los cónyuges pertenecieran a la etnia galo-romana.

Esta fórmula incluso será aceptada, a regañadientes, por la Iglesia, al menos hasta el siglo VIII.

Siempre era más razonable que el llamado «divorcio a la carolingia», consistente en animar a la mujer a que de una vuelta por las cocinas y ordenar al esclavo matarife que la degollara.

Tras pagar la correspondiente multa a la familia, el noble podía volver a casarse porque quedaba viudo.

No tenían igual suerte las viudas ya que las leyes germánicas intentarán poner todo tipo de impedimentos a un segunda matrimonio de una mujer viuda.

Conserva su dote y el «morgengabe», por lo que mantiene independencia económica. Pero si vuelve a contraer matrimonio, perderá esta independencia al caer en el ámbito familiar del nuevo marido y revertir el patrimonio en su propia parentela.

Los hijos eran especialmente protegidos en la época altomedieval.

En numerosos casos se intenta atraer hacia el niño las cualidades de aquel animal querido y envidiado, por lo que se impondrán nombres relacionados con la naturaleza: Bertchramm, brillante cuervo, que hoy se ha convertido en Bertrand; Wolfgang, camina a paso de lobo; o Bernhard, oso fuerte, del que ha surgido Bernardo.

De todas maneras se siguen produciendo casos de exposición de hijos, ahora a las puertas de la iglesia.

Afortunadamente para el neonato, el sacerdote anunciaba su descubrimiento de manera pública y si nadie reclamaba al pequeño pasaría a ser esclavo de quien lo había encontrado.

El niño sería confiado a alguna nodriza, siendo amamantado hasta los tres años entre el pueblo.

En caso de guerra los niños se convertían en un preciado botín.

Si una ciudad era conquistada, los conquistadores asesinaban a «cuantos podían orinar contra la muralla» y se llevaban a las mujeres y los niños menores de tres años.

A pesar de la enorme natalidad, la mortalidad infantil también era elevada por lo que el núcleo familiar no debía de contar con numerosos niños.

Alguno solía ser entregado a un monasterio para su educación, lo que equivalía entregar a Dios aquello que más se ama.

La educación estaba vinculada al mundo violento que caracteriza la Alta Edad Media.

El deporte y la caza serán los ejes educativos que se inician tras la «barbatoria», el primer corte de la barba del joven.

La natación, la carrera o la equitación formaban parte de las enseñanzas fundamentales del joven germano que tiene en el animal y en las armas a sus estrechos colaboradores.

Subir al caballo era todo un ejercicio gimnástico al carecer de estribo hasta el siglo IX, siendo el animal uno de los bienes más preciados, tal y como podemos comprobar en el caso de un joven llamado Datus, quien conservó su caballo y dejó a su madre prisionera de los musulmanes durante un ataque de éstos a Conques en el año 793.

El joven no entregó su caballo a pesar de que los islámicos arrancaron los senos de la madre y luego le cortaron la cabeza ante sus propios ojos.

En un mundo tan marcado por la violencia parece cargado de lógica que la preparación militar sea la elegida para los jóvenes nobles, si bien en las escuelas monásticas podían aprender los rudimentos de la lectura y la escritura.

Los ancianos ocupan un curioso papel en el entorno familiar altomedieval.

Ya que la media de vida alcanzaba los 30 años, no debía ser muy común ver a ancianos en la sociedad.

Su escaso número es proporcional a su utilidad, excepción hecha de los jefe de clanes o tribus, los llamados «seniores».

Si el anciano mantiene sus fuerzas será aceptado por la sociedad. Si esto no es así, su futuro sólo le depara donar sus bienes a una abadía donde se retirará.

En la abadía recibirá comida, bebida y alojamiento.

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Los pecados y castigos en la Edad Media Leyes y Penas Flagelantes

Los pecados y castigos en la Edad Media

Pecados y Penitencias:

Los pecados y castigos en la Edad MediaGracias a los numerosos penitenciales que nos han quedado podemos acercarnos con cierta facilidad al mundo del pecado en la Alta Edad Media.

En estos documentos encontramos la penitencia correspondiente a cada pecado, pudiendo afirmar que la mayoría de ellos tienen en el ayuno a pan seco o recocido y agua su correspondiente penitencia.

Si alguien no desea o no puede realizar el ayuno, existe la posibilidad de cambiarlo por el pago de una determinada cantidad de dinero al año.

Una vez más , los pobres deben sufrir las consecuencias del pecado en sus propias carnes mientras que los ricos pueden adquirir su salvación.

Quizá sea esta la razón por la que el concilio de París del año 829 condenó los penitenciales, ordenando que fueran quemados.

A pesar de la prohibición, los sacerdotes siguieron manteniendo entre sus libros algún penitencial.

Según éstos, el cristianismo consideraba tres como los más grandes pecados: la fornicación -incluyendo todo tipo de actos sexuales pero haciendo hincapié en el bestialismo, la sodomía, las relaciones orales, la masturbación, variar de postura a la hora de hacer el acto sexual, el incesto y la homosexualidad femenina-, los actos violentos y el perjurio.

Sin embargo, también es cierto que estos tres pecados son los más cometidos por lo que hacen referencia los textos.

Las penas pecuniarias impuestas por los penitenciales no hacen distinción social, salvo si se trata de eclesiásticos o laicos.

Los sacerdotes y monjes debía ser absolutamente impolutos e impecables. El asesinato podía ser castigado con tres o cinco años de ayuno, si el acto de violencia lo cometía un laico.

Caso de un sacerdote, el ayuno se elevaba a doce años.

El monasticismo irlandés se hizo famoso por sus prácticas ascéticas.

Se ponía mucho énfasis en escrupulosos exámenes de conciencia, para dilucidar si se había cometido un pecado contra Dios.

Con objeto de facilitar este examen, se desarrollaron los penitenciales (manuales de confesión) que describían los posibles pecados y sus apropiadas penitencias.

Éstas a menudo consistían en ayunar un determinado número de días cada semana, a pan y agua. Aunque, a la larga, estas penitencias se aplicaron en todo el mundo cristiano, fueron particularmente significativas para el cristianismo irlandés.

Este fragmento, tomado del Penitencial de Cummean, un abad irlandés, se escribió, alrededor del año 650y muestra una característica distintiva de los penitenciales: su obsesiva preocupación por los pecados sexuales.

Penitencial di Cummean:

Al obispo que corneta fornicación deberá degradársele y hará penitencia durante doce años.

Un presbítero, o diácono, que corneta fornicación natural, habiendo ya emitido los votos de monje, hará penitencia por siete años.

Pedirá perdón cada hora; llevará a cabo un ayunó especial durante todas las semanas, excepto en los días intermedios entre la Pascua y Pentecostés.

Aquel que deshonre a su madre, hará penitencia durante tres años, y llevará a cabo un peregrinaje perpetuo.

Así, aquellos que cometan sodomía, harán penitencia cada siete años.

Aquel que sólo desee en su mente cometer fornicación, pero sea incapaz de realizarla, hará penitencia durante un año, sobre todo, en tres periodos de cuarenta días.

Aquel que voluntariamente polucione durante el sueño, se levantará y cantará nueve salmos en orden, de rodillas. Al siguiente día, se mantendrá de pan y agua.

El clérigo que fornique en alguna ocasión, hará penitencia durante un año, a pan y agua; si engendra un hijo, hará penitencia por siete años en el exilio; lo mismo hará quien haya sido virgen.

Quien ame a cualquier mujer, pero sin realizar maldad alguna, más allá de unas cuantas conversaciones, hará penitencia durante cuarenta días.

El casado deberá ser continente durante tres períodos de cuarenta días, los sábados y los domingos —día y noche—, así como los dos días a la semana señalados [miércoles y viernes], y después de la concepción, y durante todo el periodo menstrual.

Después de un parto, el hombre deberá abstenerse, si es un hijo, durante treinta y tres días; si es una hija, durante sesenta y seis días.

A los muchachos que estén hablando solos y transgredan las regulaciones de los mayores [del monasterio] , se les corregirá mediante tres ayunos especiales.

A los niños que imiten el acto le fornicación, veinte días; silo hacen con frecuencia, entonces, cuarenta días.

Pero los muchachos de veinte años que practiquen la masturbación juntos y lo confiesen harán penitencia pon veinte o cuarenta días, antes de recibir la comunión.

También en los penitenciales se afirma que el esclavo que ha cometido un delito por orden de su dueño no es culpable de tal, acusando al propietario de ese esclavo de la fechoría.

Incluso se llega a mencionar algunos casos de amos que matan a sus esclavos y están obligados a cumplir cinco años de penitencia.

El amo que violaba a su esclava debía manumitirla.

Durante el siglo IX los actos de venganza serán muy perseguidos por la Iglesia, al igual que el asesinato de la mujer por parte del marido.

Estos nuevos cambios están directamente relacionados con la renovación carolingia que trae consigo un cambio social.

Gracias a la monogamia y la indisolubilidad del matrimonio se produciría un aumento de los asesinatos conyugales, práctica que antes se regulaba con la poligamia y que en estos momentos la Iglesia desea controlar.

Por esta razón la Iglesia consideró este homicidio como el más grave, comparándolo al del señor y el del padre.

En el mismo plano se colocaría el de la mujer que envenena al marido. El castigo pasaría de un ayuno de catorce años a ayuno de perpetuo.

De esta manera se igualaban -en algunos aspectos- hombre y mujer.

El adulterio también sufrió un fuerte aumento en lo que a la penitencia se refiere.

De tres años de ayuno pasó a seis.

También en los penitenciales encontramos consejos de abstinencia sexual en determinados días: tres días antes del domingo, las cuaresmas de Pascua y Navidad y los días de fiesta. De esta manera, el matrimonio sólo tenía unos 200 días para realizar el acto sexual.

La Iglesia también persigue el aborto, los contraceptivos, las mutilaciones y la desnudez, así como el contacto carnal durante las menstruaciones y el alumbramiento, destacando que el contacto sexual tiene como finalidad la procreación.

El gran culpable de estos pecados cometidos por los débiles creyentes era el diablo, Satán.

En la Edad Media se integró al diablo en la vida cotidiana.

La magia, la adivinación y los conjuros se presentaron como elementos demoníacos.

El miedo a Satán se adueñó de la vida medieval aunque la gracia de Dios y la cercanía de los santos estaban allí para remediarlo. Y para ello el creyente cuenta con los sacramentos.

El bautismo quedó relegado a los niños en época carolingia ya que se consideró como una integración en la Iglesia.

La eucaristía sufrió un cambio revelador al exigirse a las mujeres que envolviesen sus manos en un pliegue de su vestido cuando recibían el cuerpo de Cristo.

Entre las virtudes de un buen cristiano encontramos la fe, la esperanza, la justicia, la prudencia, la fuerza, la temperancia, la moderación, la fidelidad, la caridad y la oración.

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Paganismo en la Edad Media Costumbres y Forma de Vida Medieval

LA EDAD MEDIA: PAGANISMO

resumen de la edad media

Paganismo: Aunque la religión cristiana era la oficial de los diferentes Estados germanos surgidos tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el paganismo perduró en las conductas sociales durante la Alta Edad Media tal y como nos informan obispos y clérigos, al menos hasta el siglo X.

Para conocer la realidad cotidiana, el hombre medieval buscó explicaciones sobrenaturales y explicaciones religiosas.

La experiencia y la razón no resultaban en esa época instrumentos suficientes para el conocimiento. Muchos hombres creían que sólo era posible llegar a él mediante el auxilio de la fe.

Paganismo en la Edad Media

Durante la Edad Media, en los intentos por explicar el mundo se cruzaban dos tradiciones: la tradición pagana, de origen germano, con sus dragones, sirenas y bosques animados, y la tradición cristiana, según la cual la verdad y el conocimiento último de la realidad sólo se lograba mediante la razón iluminada por la fe.

Sin embargo, ambas tradiciones no tuvieron igual importancia para los hombres de la sociedad feudal.

Por lo general, los campesinos fueron los que se aferraron con más fuerza a las viejas creencias paganas, mientras que la nobleza, en su mayoría, adhirió a los principios cristianos.

Los campesinos creían que la lechuga alivia el insomnio, pero perjudica la vitalidad y la vista,efecto que puede moderarse si se le agrega apio.

Cuando los campesinos trabajaban la tierra recitaban antiguas canciones y palabras mágicas para lograr que sus campos fueran fértiles; también era común que consultaran a magos y hechiceras si tenían algún problema.

Pero la Iglesia se ocupó de que los campesinos agregaran a sus cánticos paganos oraciones de origen cristiano.

Así lo hicieron, aunque siempre en estas oraciones siguió subsistiendo el rito pagano, como lo demuestran muchas de ellas:

Cuando el hijo de un campesino se enfermaba, era común que dijeran:

«…sal, gusano, con nueve gusanillos, pasa de la médula al hueso, del hueso a la carne, de la carne a la piel y de la piel a esta flecha”, y luego obedeciendo a la Iglesia y procurando también evitarse problemas con su señor, decían: “Así sea, Señor’.

De este modo, el mago Merlín y Cristo se mezclaban en la imaginación del hombre del Medioevo.

Lo sobrenatural parecía ser la única respuesta al origen de las cosas y de la vida.

Pero sería un error suponer que aquellas dos tradiciones transitaron en pie de igualdad la Edad Media.

Fueron los valores y creencias cristianos —impulsados por la nobleza laica y eclesiástica— los que predominaron.

Si un viajero escucha a una corneja graznando a la izquierda lo puede interpretar como un signo de buen viaje.

El estudio de los excrementos o los estornudos de los animales de trabajo -caballos o bueyes- permite conocer si el día nos trae buenos o malos augurios.

Arrojar unos granos de cebada sobre el fuego del hogar y contemplar como saltan es una señal de peligro.

Numerosos adivinos se ponían en contacto con los muertos.

Era frecuente que el adivino se sentara en un cruce de caminos sobre una piel de toro –con la zona ensangrentada vuelta sobre la tierra- para recibir las comunicaciones de los difuntos, en el silencio de la noche.

De esta manera podían predecir catástrofes o brindar soluciones a diferentes problemas.

La mujer era la mediadora entre los vivos en la tierra y los muertos en el cielo.

 Para curar a los niños enfermos se les introducía en una excavación cerrada con espinos, situada en una encrucijada.

Si la madre tierra se empapaba de la enfermedad, el niño dejaba de llorar y estaba curado.

Si se desea que un hombre sea impotente se podía conseguir anudando una cinta a cada una de las prendas de vestir de ambos cónyuges.

Si la mujer no deseaba quedarse encinta se desnudaba, se embadurnaba en miel y se revolcaba en un montón de trigo, recogiéndose con cuidado los granos que habían quedado pegados a su cuerpo.

Esos granos eran molidos manualmente al contrario que de la forma habitual, de izquierda a derecha.

El pan resultante de esa harina se ofrecía al hombre con el que se mantendría la relación sexual. De esta manera se «castraba» al varón y no se engendraban niños.

La sangre de las menstruaciones, la orina de ambos sexos o el esperma del hombre también eran considerados potentes afrodisíacos.

Un afrodisíaco utilizado en la época era la introducción de un pez vivo en la vagina de la mujer, donde quedaba hasta que moría.

El pez era cocinado y servido al marido que de esta manera se cargaba de potencia sexual.

Otro sistema sería amasar la pasta del pan en las nalgas de una mujer o sobre sus partes genitales, provocando así el deseo del hombre perseguido.

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EL Vestido y Aseo en la Edad Media:Moda, Telas y Colores

LA EDAD MEDIA: VESTIDO, MODA Y ASEO

Vestido y Aseo:

Los germanos solían utilizar amplios vestidos forrados que se ceñían ligeramente al cuerpo gracias a fíbulas o cinturones.

Una camisa de lino hasta las rodillas sobre la que se ponía una túnica, pantalones con polainas y botas o zuecos, dependiendo de la condición social, sería la indumentaria masculina mientras que las mujeres nobles llevaban sobre la túnica una especie de bata abierta por delante y recogida con una cadenita que permitía caminar.

Si eran campesinas se vestían sólo con la túnica.

Los días de frío se utiliza un chaleco de piel y un manto de lana.

Los hombres germanos solían llevar el cabello largo y la frente, la barba y la nuca despejadas mientras que los romanos se lo cortan sobre la nuca.

La longitud del cabello obedece a un claro simbolismo ya que indica fuerza, bravura y virilidad.

Por eso los esclavos y los clérigos tienen la obligación de estar tonsurados, quedando sólo en su cabeza una corona de cabello o una banda que va de oreja a oreja, moda habitual entre los monjes irlandeses.

No en balde, cortar el cabello a una joven o a un muchacho estaba castigado 45 sueldos.

El desnudo sólo se permitía en dos casos, al lavarse o al ir a dormir.

Hasta el siglo VIII el bautismo se había realizado, tanto a hombres como mujeres, por inmersión en una piscina adosada a la catedral.

La ceremonia se celebraba las noches del sábado santo y los neonatos en la religión recibían el bautismo desnudos.

La desnudez bautismal tenía un simbolismo que desapareció en época carolingia al sustituirse el bautismo por inmersión, aplicando al cuerpo desnudo exclusivamente carga sexual.

Esta es la razón por la que se empezó a vestir el cuerpo de Cristo cuando se le representaba en la Crucifixión o san Benito aconsejaba a sus monjes acostarse vestidos.

La mujer y el hombre sólo podían mostrarse desnudos en el lecho donde tendrá lugar la procreación, aportando al tálamo un cierto aire de sacralidad.

Incluso la ley regulaba los contactos ya que si un hombre libre tocaba la mano de una mujer debía de pagar 15 sueldos que aumentaban a 30 si se trataba del brazo hasta el codo, 35 sueldos por tocar encima del codo y 45 si eran los senos la zona tocada.

La razón de estos castigos estaría justificada por las ceremonias paganas en las que las mujeres se desnudaban para atraer la lluvia o provocar la fecundidad de la tierra.

De esta manera tocar a la mujer supondría un atentado contra la generación de la vida.

El aseo personal solía hacerse en los lechos de los ríos o en las piscinas de aguas termales.

Los príncipes carolingios se bañaban y cambiaban sus ropas los sábados.

Nos han quedado restos de utensilios de cuidado personal como tijeras, pinzas depilatorias o peines, especialmente para las damas que mesaban sus cabellos y los «esculpían» con ayuda de largas horquillas.

Encontramos numerosas joyas que servían para adornar vestidos y capas, considerándose la orfebrería germánica como una de las más atractivas de la historia.

Nos han quedado sortijas, anillos, pendientes, horquillas, broches, placas-hebillas, joyas que exclusivamente podían utilizar las mujeres como se ha podido constatar en los yacimientos arqueológicos.

Estas joyas nos dan fe de la existencia de grandes fortunas en la Alta Edad Media.

Tenemos el ejemplo de un general merovingio llamado Mummolus, quien a su muerte dejó 250 talentos de plata y 30 de oro lo que suponían 6250 kilos de plata y 750 de oro, fortuna entre la que destaca una fuente de 56 kilos.

Un esclavo culto llamado Andarchius valoró su fortuna en 16.000 sueldos de oro -unos 68 kilos- para convencer a una noble dama de que podía casarse con su hija.

El obispo Didier de Auxerre legó a su iglesia en el año 621 aproximadamente 140 kilos de orfebrería litúrgica.

Son algunas muestras de la pasión por el oro y la plata desencadenada en estos tiempos.

VESTIMENTA MEDIEVAL GOTICO

VESTIMENTA MEDIEVAL ROMANICO

VESTIMENTA MEDIEVAL

• Medievo románico (de 900 a 1200).

En los comienzos de la Edad Media surgió y se difundió un estilo artístico denominado románico, en cuya formación intervino la fusión del estilo romano con el germánico (los bárbaros).

La vestimenta de aquella época se caracterizó por el uso de largos calzones, «bragas», y cinto (elementos germánicos) y la persistencia de túnicas y capas (elemento romano).

• Medievo gótico (de 1200 a 1450).

En el siglo XIII se plasmó en Francia un estilo nuevo: el gótico, que tendió hacia las formas perfiladas y esbeltas.

Los sastres de la época crearon vestidos muy largos y sueltos, semejantes para hombres y mujeres.

Se llevaba una almilla con mangas largas y un jubón sin mangas. Casi todos los vestidos eran de lana, y los ricos los adornaban con bordes de piel, bordados y joyas.

Eran típicos la caperuza «con cuernos» (que usaba Dante), el sombrero en forma de «pan de azúcar» y un calzado muy puntiagudo.

• ►ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

En el siglo XIII , los acaudalados dormían en camas de madera decoradas con tallas y dibujos, y usaban sábanas de lino, almohadas y edredones bordados.

Se acostumbraba colgar cortinas alrededor de las camas, desde el techo o de ganchos de fierro en los muros, para dar privada en las habitaciones compartidas, y para abrigarse de las corrientes de aire.

Dotadas de lámparas, estas camas eran habitaciones dentro de las habitaciones.

Los recipientes y vasos de vidrio no eran comunes, pero, a partir del siglo XIV, el vidrio se usó para poner vitrales en casa de los comerciantes.

Eran pequeños: montados sobre retículas de plomo o montantes de madera sobre un marco de hierro; a menudo, los dueños, al mudarse de casa, se llevaban los vitrales con ellos.

Los espejos de vidrio fueron uno de los muchos artefactos nuevos llevados por los caballeros cruzados.

Conforme aumentó el contacto con Oriente —de lo cual se encargaron los cruzados—, se modificaron los interiores de las casas.

El caso de las alfombras fue el más notorio: en las residencias de los comerciantes, reemplazaron la bayeta, un áspero paño de lana.

Sirvieron para cubrir bancas y sillas, y como tapices. Y aparecieron los tapetes, no siempre importados: a partir del siglo XII, los fabricantes europeos comenzaron a producir sus alfombras, copiando modelos turcos y persas.

Telas suntuosas y colores vivos

Las telas aumentaron en suntuosidad cuando los cruzados introdujeron el algodón, la diáfana muselina (cuyo nombre se deriva de Mosul, en Irak), el damasquino (de Damasco) y la gasa (de Gaza, en Palestina). Estos materiales transformaron la indumentaria medieval y le dieron un aire exótico.

Las mujeres casadas acostumbraban cubrirse el pelo, y a principios de la Edad Media usaban tocas.

Con las nuevas telas, posteriormente aparecieron tocas con puntas, de las que pendían velos de gasa.

Los hombres vestían de colores moteados o con diseños de franjas.

A partir del siglo XIV, las ropas se adornaban con cortes en zigzag en los bordes, o en diversas formas.

Los nobles usaban con frecuencia túnicas ultracortas; de esta manera mostraban las piernas cubiertas con mallas.

Era una moda que los clérigos no aprobaban de buen grado.

Los zapatos largos y en punta, propios de los más sofisticados, se hicieron tan alargados que era necesario atar las puntas a la rodilla, para que fuese posible caminar con ellos.

Estas «pezuñas del diablo, con hocico y colmillos», eran abominables según la Iglesia, y se aprobaron leyes que intentaron restringir su longitud.

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resumen de la edad media

Enlace Externo:Breve historia de la higiene personal

Resumen de La Edad Media: Caracteristicas,Hechos y Etapas

Resumen de La Edad Media: Caracteristicas,Hechos y Etapas

• Introducción:
El Medioevo Europeo

A los fines de ubicar esta etapa historia cronologicamente decimos que la edad media comienza con la caída del imperio romano de occidente en el año 476 y termica con la toma de Constantinopla por los turcos en 1453.

La Edad Media de Europa Occidental fue una larga etapa, de logros culturales muy dispares.

Atento a ello, y con el simple propósito de adoptar un criterio metodológico, la dividiremos en tres períodos, de acuerdo a sus características más notables.

La Alta Edad Media comprende los siglos V al IX: se caracteriza por la quiebra de la Unidad Romana que deja paso a los nuevos estados germano-latinos, empeñados en alcanzar su estabilidad y recomponer las instituciones de los vencidos.

Será una etapa muy dura, de evidente retroceso cultural y de laboriosa gestación de nuevos valores.

En este intento influirá de manera preponderante la Iglesia, convertida en la maestra de los nuevos pueblos europeos.

– La Era Feudal, comprende los siglos IX al XIII. Fracasado el intento de recomponer la Unidad y ante nuevas y más feroces invasiones (norman dos y húngaros) se evidencia la extrema debilidad de los gobiernos centrales, incapaces de proveer a la defensa, obligando al pueblo a recurrir el auxilio de los señores locales.

La Iglesia alcanza la culminación de su prestigio político y organiza expediciones de rescate de los Lugares Santos —las Cruzadas— y de expansión de su poderío.

– La Baja Edad Media, comprende los siglos XIII y XIV. Finalizan los Tiempos Medievales, y en Europa se avizoran notabilísimos cambios en todos los órdenes de la vida que presagian la proximidad de la Edad Moderna.

Fue una etapa muy fecunda que se distinguió por el constante progreso intelectual —en filosofía, literatura y arte— por una asombrosa prosperidad material, y un nuevo concepto de la libertad humana, alcanzados por los pueblos europeos.

RESUMEN DE LOS PRINCIPALES SUCESOS DE LA EDAD MEDIA

Caballero medieval

En el siglo II d.de C. el imperio romano había llegado a su apogeo, tan poderoso y vasto como era posible imaginarse, para conservar el dominio de sus territorios necesitaba mantener grandes ejércitos distribuidos por todas sus fronteras.

La ambición de poder por parte de los generales de estos ejércitos provocó grandes y sangrientas luchas por el poder.

Cada general pretendía ser emperador.

Además los soldados ya no eran fuertes, patriotas y disciplinados como lo eran antes y sumado a esto nos encontramos con un pueblo pobre y totalmente desmoralizado.

En el año 400 el imperio había disminuido drásticamente, no se conocen las causas. pero podría ser por plagas y por el consumo de agua que circulaba por conductos de plomo y que podía producir intoxicaciones masivas.

El imperio debía recaudar lo impuestos para poder mantener sus ejércitos, cosa que cada día se les hacía más difícil.

La producción agrícola consecuentemente también decaía y Roma se vió obligada a depender de otras provincias, como las del norte de Africa, para subsistir.

El ejército romano debió contratar hombres para sus ejércitos, casi todos ellos llamados: bárbaros ,que significa extranjeros (que no hablan la misma lengua).

Había una elevada proporción de hombres extranjeros, sin arraigos patrióticos, en los ejércitos de Roma.

Los esclavos , que representaban un alto porcentaje de la población, también eran bárbaros, es decir, el imperio estaba «barbarizado». Ya en el año 395, Teodosio, fue el último emperador de todo el imperio , y que antes de morir lo dividió en el imperio de oriente y occidente.

La capital del imperio  de oriente fue la ciudad llamó Constantinopla (Bizancio), fundada por Constantino, (actual Estambul), con la intención de asegurar la estabilidad del imperio.

Roma fue la capital de occidente.

En el 375 los pueblos bárbaros comenzaron a invadir más seguidamente a Roma, ya que la veían disminuida y su vez, ellos debían huir de otro pueblo muy fuerte y guerrero que bajaba desde Asia y era comandado por su rey Atila: los hunos. 

En el 395 Teodosio dividió el imperio entre sus dos hijos y a Arcadio le asignó el de oriente, con capital Constantinopla.

Además la antigua religión sufrió severos cambios y análisis. ya que hubo una amplia difusión del Cristianismo, hasta el punto que Constantino, la declaró como religión oficial del imperio en el 330.

El imperio de occidente día a día se vió más débil y consecuentemente más amenazada por los bárbaros. hasta que por último un jefe de los heráculos, llamado Odoacro, en el año 476 pone fin al imperio, tomando todo el poder terminando con este hecho la Historia Antigua.

► Estructura Social en la Edad Media:

La Iglesia:

Como representante de Dios en la tierra, nominalmente constituía la cúspide de la sociedad medieval, aunque su poder era de hecho cuestionado por los señores feudales.

La Nobleza:

Estaba integrada por los señores feudales, que eran los propietarios de la tierra y contaban con fuerza militar propia.

El rey: De hecho, era también un señor feudal, por lo general el más poderoso, cuya voluntad los demás convenían en acatar, aunque no en todos los casos.

El Campesinado:

Aunque de él dependía la producción agraria, este sector era el más explotado.

Los campesinos libres trabajaban en arriendo parcelas de tierra y pagaban impuestos por ello. Los siervos, en cambio, formaban parte de la propiedad feudal, como los anímales, los bosques o los nos.

 ►LA EDAD MEDIA:

Para su estudio se la divide en tres etapas:

Temprana Edad Media (s. V al VIII d.c.)
Alta Edad Media (s. IX al XI d.c.)
Baja Edad Media (s.XI al XIV d.c.)

A partir de este último hecho. comienza una nueva etapa en la Historia, que se la conoce como la Edad Media. Esta etapa que extiende por un período de diez siglos, y se caracteriza por:

* Las invasiones y conquistas de los bárbaros, sobre las diversas provincias del imperio romano.

* El establecimiento del Imperio de Carlomagno, guerrero franco que intentó reconstruir el antiguo imperio de Roma.

* El nacimiento, en Arabia, de una nueva religión, llamada musulmana o islamismo, predicada por Mahoma.

* La invasión a España de los musulmanes, los cuales fueron definitivamente expulsados por los Reyes Isabel y Fernando.

* La implantación de un nuevo sistema de «gobierno», el feudalismo, sistema por el cual unos pocos terratenientes se adueñaron de la tierras de casi todo Europa y de sus habitantes, a quienes les permitían explotar sus tierras a cambio de un impuesto.

* Las Cruzadas. que fueron expediciones religiosas y militares, para recuperar el sepulcro de Cristo.

* La desigualdad social y el predominio de la Iglesia fueron otras de las características de esta época.

►Primeras Invasiones Bárbaras

Quebrada la unidad política, social y cultural del imperio romano , con el correr de los siglos entre IV y VIll, el mapa del Mediterráneo se fue transformando, quedando tres grandes civilizaciones: la romano-germánica en Occidente, la bizantina en Oriente y la islámica en el norte de Africa y España.

 Invasiones Bárbaras

La gran mayoría de los bárbaros hablaban lenguas germánicas, de ahí que se los conoce con el nombre de germanos.

Al llegar a las fronteras imperiales, algunos trataron de penetrar violentamente , por lo que generaron permanente luchas contra los guardias romanos.

Otros se asentaron de manera pacífica y establecieron pactos con Roma. lnclusive muchísimos llegaron a formar parte de los ejércitos del imperio.

En el siglo IV, esto pueblos germanos se vieron atacados y perseguidos por los hunos, comandados por Atila, por lo tanto debieron penetrar en el territorio romano.

Las defensas de Roma fueron derribadas.

Se pueden decir que a través del tiempo, debido a convivencia entre diferentes culturas, los bárbaros fueron romanizados y los romanos fueron barbarizados.

Por lo tanto no puede verse como una invasión de un día para otro, en donde los bárbaros remplazaron a los romanos y ocuparon sus territorios. El proceso fue mucho más complejo.

Mientras tanto el imperio Bizantino. quedó al margen de este proceso de cambios, ya que los invasores germánicos fueron rechazados, conservando su unidad política hasta el siglo X las antiguas provincias romanas se fueron poblando cada vez más con la llegada de los pueblos germanos, que estaban formados por los francos que conquistaron las Galias, los anglos y sajones que ocuparon Inglaterra, los lombardos que llegaron a Italia y los visigodos que entraron en España, obligados por la presión de los francos en la Galia.

Todo esto dió lugar a la formación de nuevas unidades políticas (países) que se llamaron los reinos germánicos, que fueron desplazando a las antiguas instituciones romanas para constituir monarquías hereditarias.

Los jefes germanos se apoderaron de las propiedades de los terratenientes romanos, formándose una aristocracia germana de grandes propietarios.

Los campesinos pobres y hambrientos se unieron en aldeas y trataron de producir sólo para su subsistencia. Los más pobres fueron despoblando las ciudades para retirarse al campo.

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► Imperio Carolingio

No todos los reinos germánicos tuvieron la misma importancia histórica , ni subsistieron el mismo tiempo, algunos de ellos desaparecieron rápidamente, mientras que otros perduraron durante siglos.

Uno de ellos fue el imperio Carolingio ubicado entre los ríos Loira y Rin, fundado por Clodoveo en el siglo V, y que se fue consolidando durante los siguientes 200 años bajo la dinastía de los merovingios.

Rey Carlomagno

Este pueblo, pagano, se convirtió al catolicismo, primer paso rumbo a la civilización.

Unos de los principales emperadores de este pueblo fue: Carlomagno, que en la navidad del año 800, León III lo corona. (de paso era defendido de quienes querían arrebatarle los estados pontificios).

Su reinado fue muy largo, estuvo 43 años (771 – 814) a cargo de este pueblo, y llevó exitosas empresas, con intenciones de reconstruir el Imperio Romano de Occidente.

Las empresas de este emperador tuvieron dos fines principales:

  • Conquistar territorios
  • Difundir el cristianismo.Después de organizar su país, emprendió campañas conquistadoras, consiguiendo el dominio de Italia, expulsó a los árabes al otro lado de los Pirineos, y tras una guerra de 30 años pudo vencer a los sajones. La extensión de su imperio fue mayor a la del Imperio Romano de Occidente.

No sólo fue un importante conquistador, sino también es considerado como un hábil político, gran administrador. respetuoso de la libertad , de la justicia y del orden.

Organizó la milicia y la iglesia.

Protegió las ciencias y la instrucción, fundando varias escuelas.

Fundó ciudades protegió la agricultura, la industria, el comercio, construyó obras de beneficio público, como carreteras, puentes y canales.

Con la finalidad de organizar sólidamente sus territorios, los subdividió en marcas y condados, el emperador designaba condes y marqueses, como los gobernadores de esas zonas y enviada funcionarios especiales para supervisar que se cumplieran las órdenes.

Esta división del poder hizo, que los marqueses y condes tomaran poder, que inclusive llegó a a superar al propio rey, porque poseían grandes territorios y tenían el control sobre numerosos hombres, entonces comenzaron luchas por el poder mismo, que consecuentemente produjo la desintegración del imperio.

A su muerte, le sucede su hijo Luis El Piadoso, con muy poca habilidad para gobernar, lo que sumado a la invasión de los normandos (navegantes y piratas de Dinamarca, Suecia y Noruega), provocó la caída del imperio de Carlomagno, el cual se repartió al poco tiempo entre sus tres nietos, formándose los reinos de: Francia.

Germania y Italia. Luego Germania (actual Alemania), lucha contra Francia, por el dominio de Italia. Gana ese territorio incluido los estados pontificios. Nace así el Sacro Imperio Romano

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►Nece El Islamismo

Mahoma nació a fines del siglo VI. en la ciudad de la Meca, en Arabia. Era hijo de una familia pastores, muy humilde.

Su primera ocupación, desde muy joven, fue como conductor de caravanas.

Durante sus viajes. Mahoma se relacionó con judíos y cristianos, y ese trato le generó la idea de reformar la religión de su pueblo.

Cuenta la tradición musulmana,. que a Mahoma se le apareció en arcángel San Gabriel, y le dijo: Predica y Mahoma, creyéndose profeta empezó a predicar a los árabes la idea de un único Dios.

y la condenación de los ídolos que adoraban. La síntesis de su pensamiento puede concretarse en: No hay más Dios que Alah, y Mahoma es su profeta.

Así nació el islamismo, que quiere decir sometimiento, a quines mueren por Alá, se le promete un paraíso de bienes materiales.

Es una doctrina, mezcla de cristianismo y judaísmo.

Mahora, Líder del Islamismo

A causa de su predicación, los árabes lo amenazaron de muerte y debió huir a la ciudad de Medina en el año 622 acto que se conoce con el nombre de La Hégira, y es el comienzo de la era musulmana.

Vencidos sus opositores, Mahoma, puede volvería a La Meca y desde entonces fue el profeta de toda Arabia.

Era en extraordinario orador, exponía su doctrina con un lenguaje hermoso y claro.

De porte noble y varonil, los árabes lo comparaban como un sol naciente.

Los discípulos tomaban nota de todas las prédicas y luego las condensaron. después de su muerte en sólo libro llamado:

El Corán, que significa la lectura. Este libro contiene 114 capítulos, y todos comienzan con la misma oración: En el nombre de Dios, clemente y misericordioso.

Los musulmanes de acuerdo con El Corán deben:

Orar cinco veces al día, y a determinadas horas.
Observar ciertos principios de higiene
Practicar abluciones (purificarse por medio del lavado con agua)
Ayunar durante un mes.
Brindar abundante limosna a los pobres.
Ordena llevar la guerra santa, a todo pueblo que no sea musulmán.

Esta doctrina a influido decisivamente en la vida de los árabes,. a tal punto que el fanatismo a hecho que cualquier problema en su vida cotidiana es porque estaba escrito, es porque Alá, así lo quiere.

Los sucesores de Mahoma, se llamaron Califas o Comendatos de los creyentes, y cumplieron con la guerra santa, llevando sus ejércitos por todos los pueblos que no lo profesaban.

Esta guerra, no era más ni menos, que guerra de pillaje y exterminio, conquistando pueblos de Asia Menor, Egipto, Persia, India, Túnez, Argelia, Marruecos. y casi toda España.

Con todos estos países se formó el imperio árabe, o imperio de los Califas.(que cuando es conquistado por los turcos, los califas son reemplazados por los Sultanes)

Los árabes fundaron El Cairo en Egipto, y también fueron los responsable del saqueo e incendio de la famosa e increíble Biblioteca de Alejandría, con millares de volúmenes de una riqueza literaria extraordinaria, con el siguiente criterio de califa Omar:»Si todos estos libros repiten la verdad del Corán, sobran, y si las niegan son falsos».

En menos de 100 años el imperio árabe, tomo proporciones extensas, pero al igual que el imperio romano, no pudo subsistir y fue dividido en tres califatos: el de España, el de Egipto y el de Oriente, con capitales Córdoba, El Cairo y Bagdad, respectivamente.( en el 750)

La lucha en España contra los musulmanes duró varios siglos. Empujados hasta el sur, Granada fue su último refugio, de donde fueron expulsados definitivamente en 1492, por los reyes católicos.

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Feudalismo y los Señores:

En la Edad Media existía una clase social muy alta, formada por un grupo privilegiado de guerreros y religiosos, estos últimos, miembros destacados de la Iglesia. La nobleza guerrera vivía en los castillos y sus principales ocupaciones eran la guerra y los torneos de combate entre caballeros.

Sus ingresos procedían de los tributos que les pagaban sus siervos por el usufructo de sus tierras. Los caballeros eran de una clase social un poco menor que los terratenientes militares y religiosos, y se podía llegar a ella, gracias a algún mérito durante una guerra o combate.

Los sacerdotes, abades y obispos pertenecían al mismo grupo social que la nobleza guerrera, y eran los responsables de la dirección de una de la instituciones más importantes de la Edad Media: la Iglesia.

La importancia de la Iglesia, se había consolidado tiempo atrás, cuando el imperio romano le había donado grandes extensiones de territorios en diferentes lugares de Europa.

Este poder hizo que la vida de los obispos y abades se deformara. alejándose de los principios básicos del catolicismo: pobreza, obediencia y castidad.

Llevaban una vida de riquezas, vasallos que le rendían homenajes y tributos y siervos que le trabajaban la tierra.

Para justificar esta forma cómoda de vida, los teólogos afanaban que para mantener la sociedad en armonía debían existir estar tres clase sociales, interdependintes: los que guerreaban, los que oraban y los que trabajaban.

Otras de las funciones importantes de la iglesia, fue que muchos monasterios e iglesias se dedicaron a traducir, interpretar y archivar todos los libros de la época, lo que hizo que se transformaran en verdaderos centros de cultura.

El idioma utilizado era el latín, considerado como lengua culta y universal. También allí se formaban a los sacerdotes.

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• Los Campesinos:

Los campesino eran la clase social más baja de esta época, y se dedicaban a la cría de animales y a la agricultura.

Estas actividades las venían desarrollando desde varios siglos atrás, cuando comenzó la decadencia del imperio romano.

Cada familia funcionaba como una unidad de producción y producían lo necesarios para vivir.

Con el tiempo éstos debieron también producir para mantener a la nobleza guerrera y religiosa.

Los campesinos también se unieron formando aldeas, ubicadas en el medio de grandes extensiones de campos. Eran muy pobres, formadas por casas de adobe y paja.

En estas comunidades había también otras personas que realizaban otro tipo de actividad eran los artesanos, ellos trabajaban la madera, los metales, el barro, el cuero, etc.

Sus trabajos eran usados en la producción agrícola y en la vida cotidiana. Los campesino no eran propietarios, en realidad los verdaderos duelos eran los de la nobleza antes mencionados.

• El Contrato Feudal:

Términos empleados en el régimen feudal.

En el régimen feudal se emplean algunas palabras que requieren una explicación especial.

El feudo era el beneficio o tierra concedida por un señor en premio de servicios prestados y con la obligación de prestar otros nuevos.

El vasallo podía enfeudar una parte de su feudo a vasallos de inferior categoría; así que un mismo individuo podía ser señor y vasallo a la vez.

El Alodio era una propiedad completa.

Los propietarios de alodios eran aquellos que habían recibido de sus antepasados una herencia libre de toda obligación v de todo tributo.

A menudo estos propietarios se presentaban a algún jefe poderoso, y le recomendaban su alodio, a fin de que lo defendiese.

Así se estableció, poco a poco, una jerarquía de propietarios, dependientes unos de otros,

Llamábase homenaje la ceremonia que se efectuaba cuando uno se hacía vasallo.

El que iba a recibir la tierra se presentaba ante el señor feudal con las dos manos juntas, en señal de humildad, se arrodillaba, y poniendo sus manos en las del señor, le decía: «Señor, vengo a vuestro homenaje, en vuestra fe y me convierto en vuestro hombre de boca y de manos prometiendo y jurándose fe y lealtad respecto de todos y contra todos, y guardar vuestro derecho en mi poder.»

Luego venía la ceremonia de la fe o juramento, y en seguida el señor le concedía la investidura, entregándole un terrón con yerba o una rama de árbol; cuando se trataba de un gran feudo se entregaba una espada o un estandarte.

• Obligaciones del vasallo.

Las obligaciones del vasallo eran de dos clases: morales y materiales.

Entre las morales figuraban la de guardar los secretos del señor, descubrirle las tramas de sus enemigos, defenderle, de darle el caballo en las batallas si perdía el suyo, ocupar su puesto en el cautiverio si caía prisionero, respetar y hacer respetar su honra.

Las obligaciones materiales eran:

1ro.) el servicio militar, con un numero de hombres y una duración variables; según la importancia del feudo.

2do.)Ia fianza u obligación de ayudar al señor a administrar justicia y prestar su brazo para hacer cumplir la sentencia pronunciada.

3ro.) los subsidios,, que el vasallo debía principalmente cuando el señor tenía que pagar rescate para salir de cautiverio o casaba su hija.

A estas obligaciones se añadían otras particulares, como la de servirse del molino, de la prensa y del horno del señor, mediante el pago de una cantidad determinada; darle parte de los frutos o prestarle un número dado de jornales.

• Los Castillos:

Los señores feudales vivían en castillos fortificados, que se levantaban a orillas de los ríos o en las cumbres de las colinas, y dominaban todos los caminos importantes.

Castillo Medieval

Estaban admirablemente dispuestos para la defensa; en ellos se acumulaba cuanto era necesario para la vida y la tierra.

Para entrar en el castillo era preciso primero atravesar el foso que lo rodeaba, por un puente movible y luego debía pasarse bajo la reja que protegía la puerta y que levantaban en tiempos de paz.

Esta puerta se hallaba encajonada entre dos torres. A veces había murallas que encerraban en el castillo campos cultivados; de modo que los señores tenían allí, y al mismo tiempo, su palacio y su campamento, todo un dominio provisto de las cosas más necesarias.

Inmensos subterráneos servían de almacenes, prisión y asilo, según las circunstancias.

►Las Cruzadas:

La expansión del Islam provocó numerosos conflictos en el Occidente cristiano. La principal disputa surgió porque los árabes habían ocupado los Santos Lugares, en Palestina, el lugar origen de la religión cristiana.

A la guerra santa, que sirvió de argumento a los árabes para sus conquistas, el occidente le opuso el deseo de recuperar sus terrenos sagrados.

El Papa y algunos nobles organizaron expediciones militares llamada cruzada. Y, por la cruz que era el distintivo de los soldados. Desde 1099 se realizaron 8 cruzadas.

La competencia entre los señores feudales , las órdenes religiosas y las ricas ciudades italianas que financiaron gran parte de las campañas contribuyeron al definitivo fracaso militar en el año 1291, y Palestina quedó en poder de los musulmanes.

Las Cruzadas, Tapiz de la época

Además de interés religioso, debe tenerse en cuenta el sentido económico de estas cruzadas, ya que el dominio de Mediterráneo por parte de los musulmanes dificultaba el comercio entre Oriente y Occidente.

Las campañas de las cruzadas permitieron recuperar parte de esas rutas comerciales. Desde el punto de vista social estas campanas sirvieron para que muchos caballeros deseosos de acumular u obtener riquezas, tomaran parte de ellas.

Estas expediciones debilitaron un poco el feudalismo, porque muchos nobles debieron vender grandes territorios para subvencionar parte de las mismas.

Las cruzadas dieron origen a distintas órdenes militares, una de ellas fue la Orden Teutónica, que cuando terminaron el emperador Federico el Grande los mandó a evangelizar Prusia y el Báltico, trabajo que se tomaron muy a pecho y fueron muy rudos.

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Cambios en la Sociedad Feudal

Hacia mediados del siglo XI, en Europa Occidental comenzó un proceso de crecimiento y expansión de la economía feudal, y consecuentemente un conjuntos de transformaciones sociales.

Esta etapa se la conoce como la Baja Edad Media, y se caracteriza por el movimiento.

Día a día mas personas debían viajar para comerciar, peregrinar o estudiar. Por las rutas de Europa transitaban caballeros, estudiantes, vagabundos, comerciantes, clérigos.

Esta expansión fue debido a un crecimiento demográfico de alrededor de un 30%.Esto hizo que » haya mas bocas para alimentar, mas cuerpos para vestir, mas familias para alojar y más almas para salvar».

Los campesinos fueron los primeros en tratar de sembrar mas cantidad, utilizando nuevas técnicas y elementos agrícolas. Además buscaron nuevas tierras, que por ser menos fértiles eran dejadas de lado.

A su vez al retirarse a otras tierras desoladas y sin dueños conseguían cierta libertad, que no tenían en los señoríos (zona de tierras privadas que poseían todos los elementos y personas necesarios para su abastecimiento).

Ciudad Medieval

Esta expansión hizo que se reactivara el comercio y que se poblasen ciudades ex-romanas abandonadas y que se abran nuevas vías de comunicación.

Las cruzadas también colaboraron en este sentido.

Aparecieron las primeras ferias, que eran diversos grupos de comerciantes que se agrupaban en los puertos, ciudades, cruces de caminos y que se dedicaban al intercambio de productos, y distintas transacciones comerciales.

quí aparecen las letras de cambio o simplemente los pagaré actuales. También se comenzaron a emitir monedas de oro y de plata,

El crecimiento de la producción agrícolas, el aumento de población. sobre todo la rural, hizo que sea necesario centros de distribución de la producción artesanal de géneros, vestidos y objetos de labranzas que los artesanos de los señoríos no ofrecían.

Es decir se establecía una relación entre la ciudad y el campo.

El campo proveía materia prima y alimentos Y la ciudad ofrecía al campo su producción artesanal.

A esta nuevas ciudades se las llamo burgos y consecuentemente a sus habitantes burgueses, y eran casi todos comerciantes y artesanos.

En estas ciudades los artesanos se agruparon en gremios, y tenían como finalidad el control de la calidad de los productos elaborados, como ser el tipo de material utilizado y la técnicas de elaboración.

Los comerciantes se reunieron en guildas y ellos verificaban los precios de los productos y evitaban la competencia.

Los maestros artesanos eran los dueños de los talleres, herramientas y materia prima con que se elaboraban los productos.

Los oficiales trabajaban en relación de dependencia a cambio de un salario, en estos talleres y podían llegar a ser maestros si conseguía juntar el dinero adecuado.

También estaban los aprendices, que vivían con los maestros y se le suministraba comida, techo y vestido a cambio de su trabajo.

Hasta el siglo XI la educación estaba a cargo de la Iglesia y se enseñaba Teología, pero los burgueses comenzaron a reclamar estudios mas prácticos como medicina y leyes.

Así surgieron las primeras Universidades donde acudían alumnos de diversos países.

Esta diversificación de culturas, generó un intercambio de ideas, lográndose un visión del mundo mucho mas abierta y práctica , muy en oposición a la difundida por la autoridad de la Iglesia.

Se comenzó a tratar de interpretar la naturaleza y sus secretos a través de la razón , la observación y la experiencia, ya no era necesario invocar en todo lo desconocido al » poder de Dios».

Decadencia de la sociedad feudal

Alrededor del 1300, comenzaron a manifestarse signo de agotamiento.

La expansión de la producción y el comercio se hizo cada vez mas lenta y finalmente se detuvo, la sociedad feudal había llegado a su límite esto significaba que la agricultura, el comercio, las artesanía, el conocimiento y la cultura, no producían nuevos resultados.

Este estancamiento se debió a que la tierras se fueron desgastando debido a su continua producción, además se sumo un desmejoramiento general en el clima en los primeros años del siglo XIV, esto originando grandes pérdidas en las cosechas.

Al no existir una gran producción y gran demanda, hubo un alza en los precios que provocó carestía de alimentos.

Y consecuentemente el hambre se hizo sentir en gran parte de Europa.

Debido a las malas condiciones higiénicas, que sumada a una mala alimentación, una enfermedad trasmitida por la pulga de la ratas roedores, fomento a partir de 1357, la expansión de la «peste negra» o «muerte negra» que azotó a toda Europa, llevóse la tercera parte de su población, en pocos años.

Esta peste produjo la desorganización de los señoríos, es decir, los campesinos se fugaban de sus puestos, tratando se escapar de la peste. Se fueron reuniendo en ciudades o en el bosque, que juntos comenzaron a asaltar en los caminos, ya que no trabajaban.

Esta situación planteo un problema entre los señores, ya que no disponían de sus siervos para su subsistencia, y se vieron obligados a reconocer que su vida dependía de la mano de obra de otros en sus tierras, por lo tanto debieron comprar nueva mano de obra, contratando trabajadores a cambio de un salario.

También debieron arrendar sus tierra a un precio cada vez más bajo.

Esta transformación fue el primer gran debilitamiento de la sociedad feudal.

El hambre continuaba de todas maneras, las cosechas no alcanzaban para satisfacer mínimamente a la población, los campesinos comenzaron a rebelarse generando graves conflictos sociales durante los dos siglos siguientes.

Los campesinos reunidos en grupos de hasta 6000 personas armados con sus instrumentos de trabajo diario y con un gran odio interior atacaban los castillos de los señores y destrozaban todo lo que se le cruzase por delante , hasta colgar la familia completa.

Las importantes y famosas revueltas de campesinos en la Baja Edad Media fueron las de Inglaterra(1381) y Francia (1354).

Transformaciones de los Siglos XV y XVI:

La necesidad de solucionar estos problemas, originaron muchos de los cambios ocurridos entre los siglos XV y XVI Los factores que tendieron a mejorar la calidad de vida de la gente y fundamentalmente a generar verdaderos cambios sociales, políticos y económico fueron:

a)La creciente expansión comercial de la burguesía

b)El poder económico que la burguesía fue adquiriendo debido a su actividad comercial

c)La revuelta de los campesinos que se rebelaban contra una sociedad injusta y muy dura.

Revueltas Campesinas en la Edad Media

Del conflicto entre la nobleza, que no quería perder su privilegios feudales y de estás dos clases sociales que deseaban cambiar esta sociedad, fue surgiendo el mundo moderno, aunque modificar una estructura social tan rígida no fue una tarea fácil.

A lo largo del siglo XV surgieron las siguientes mejoras:

  1. a) La Peste Negra desapareció casi totalmente.
  2. b) Los productos rurales fueron una novedad comercial para la burguesía, que vieron una nueva manera de seguir enriqueciéndose.
  3. c) Se comenzó a re-sembrar tierras que habían sido abandonas, en las época de la peste.
  4. d) Se recuperaron tierras no cultivables (zona de bosques)
  5. e) Se crearon nuevas técnicas de sembrado.
  6. f) Se inventaron nuevos elementos de labranzas.
  7. g) Hubo un aumento de los productos agropecuarios.
  8. h) Se realizaron inversiones en nuevas zonas campestres.

Debido a que era necesario lograr cada día mayor productividad, la economía rural no se orientó sólo a la subsistencia familiar, sino que comenzó a organizarse hacia una forma comercial .

De todas maneras, la clase social más baja, los campesinos, seguían ganando poco, y su vida era tan triste como siempre.

En cambio la burguesía y los señores continuaban generando ganancias. Estas transformaciones comenzaron en los campos ingleses.

En las ciudades la mayor parte de la industria artesanal siguió controlada por los gremios, con su rígida estructura de maestros, oficiales y aprendices. Los gremios fijaban la calidad y precios de los productos elaborados.

La ciudades se vieron incrementadas de mano de obra, debido a que algunos campesino sin trabajo rural, emigraban a ellas para dedicarse a otra actividad.

A través del crecimiento económico, que las diversas actividades comerciales le produjo a la burguesía, floreció y se afianzó una nueva clase social: a burguesía comercial.

Esta nueva clase, comenzó a inducir una expansión ultramarina, en busca de nuevos mercados, gestándose así una época de grandes viajes terrestres y marinos, que en poco tiempo daría el descubrimiento de un nuevo continente: América.

Algunos Datos Sobre la Edad Media:

Los monasterios representaban la forma superior de la vida religiosa. Vivían bajo estrictas reglas. Se comía a ciertas horas, se oraba y se trabajaba, de acuerdo a normas muy claras.

Allí se estudiaba, se hacían traducciones de libros clásicos, se fabricaba cerveza y vinos, comidas, y también se hacían remedios. Eran los centros culturales y espirituales por excelencia de esa etapa. También a veces funcionaron como hospitales.

En algunas ciudades se fundaron las mas importantes Universidades, como la de París, Oxford, Cambridge, Padua y Praga. Se estudiaba las siete artes liberales: gramática, retórica y lógica (conocidas como trivium) y aritmética, geometría, astronomía y música, llamada cuatrivium.

Científicamente predominaban las teorías de Aristóteles, como por ejemplo la Tierra era inmóvil y rodeada por otros planetas y el Sol que giraban en unas esferas cristalinas y transparentes, que producían música.

También se suponía que los cuerpos mas pesados caían antes que los mas livianos. El vacío no existía.

La Tierra se compone de cuatro elementos fundamentales: fuego, aire, agua y tierra.

El hombre está hecho de esos cuatro mismos elementos que se corresponden con los cuatro humores corporales: bilis amarilla (colérico), bilis negra (melancólico), sangre (alegre) y flema (flemático).

Si existe equilibrio entre los cuatro humores el hombre mantiene un carácter armonioso. Muchas veces predomina un humor sobre otro, marcando una personalidad.

Cuando llega la peste bubónica, la Iglesia encontró culpable a las mujeres, porque practicaba brujerías, y hacían el amor con el diablo. Tomaban pociones mágicas y se transformaban en animales.

Ellas habían provocado al Señor. Eran consideradas herejes y por lo tanto debían ser combatidas hasta la muerte. Lo mismo para los judíos que había matado a Cristo al negarlo frente a Poncio Pilatos.

Ellos son usureros, matan a niños, niegan a Cristo, y hablan con Satanás. Muchos monjes se encargan de perseguirlos y aniquilarlos (especie de Adolf Hitler). En un solo pueblo murieron mas de 16.000 judíos.

La peste se mantuvo durante 3 años llevándose la tercera parte de la población europea. Durante los siguientes 50 años fueron apareciendo brotes de la misma en distintas partes de Europa.

Fue el comienzo de la primera crisis de la sociedad feudal.

Estaban los flagelantes que caminaban en grupos orando y se auto castigaban pidiendo perdón por sus pecados, pues pensaban que eran los culpables de la ira de Dios.

No había leyes escritas, y cada pueblo tenía sus leyes propias que eran memorizadas por expertos locales.

El robo era castigado muy duramente, hasta llegar a la pena de muerte. Robar miel, un animal o elemento de trabajo, era muy grave.

La muerte por asesinato era mas suave y a veces con solo pagar una multa eran absueltos. Matar a una mujer embaraza era más duro que matar a una mujer menopausica.

Se trataba de cuidar la natalidad. Si alguien provocaba un aborto era muy castigado. Los hombres “costaban” más que las mujeres.

Si se robaba un perro, o animal doméstico, el ladrón debía abrazarlo por atrás en público. Si un esclavo robaba algo (lo que sea) era castrado. Había castigos como latigazos, torturas, golpes.

La violación de una mujer libre era castigado con la muerte. Algunas leyes permitían al marido de una mujer adultera matarla pero sólo de “un golpe”. Algunas permitían estrangularla o arrojarlas a la ciénaga.

A los que provocaban un incendio eran castigado con la muerte. Un bosque era muy importante para la gente, ya que allí cazaban, pescaban, se defendían de los intrusos, se escondían, tenían leña para el fuego, etc.

La Iglesia ofrecía asilo, y si un culpable entraba allí, no podía ser castigado.

Para evitar penas de muerte, era muy común las ordalías o juicios de Dios, donde se ataba una persona a una silla y se la tiraba al río, si salí era porque Dios lo había perdonado.

A veces se los hacía caminar sobre brazas ardientes o filos de arados al rojo vivo, si las heridas se le curaban, estaban perdonados.

Las casas eran de adobe, paja y piedras, de 2 ó 3 metros por 6, aproximadamente. El piso de tierra y se dormía con algún animal adentro para protegerse del frío.

Tenían una huerta al lado para su subsistencia. Las comidas eran a base de verduras, como cebollas, ajos, nabos, rábano, patatas.

Se hacía una especie de sopa.

Comían carne de cerdo o de animales que cazaban. Como bebidas se usaba cerveza y vino. Eran muy calóricas y algunos monjes llegaban a consumir entre 6000 y 8000 calorías diarias.

Las Revueltas Campesinas Luego de la Peste Negra

LA EDAD MODERNA:

La edad moderna se extiende desde la toma de Constantinopla, por los turcos en el año 1453, hasta el estallido de la Revolución Francesa, en 1789.Esta época se caracteriza por los siguiente hechos políticos, sociales y tecnológicos, que son dignos de mención:

a)La fabricación y utilización masiva de la pólvora y el papel. La invención de la imprenta con tipos móviles y brújula.

b)El Renacimiento, el Humanismo y el Iluminismo.

c)El descubrimiento de América y sus conquistas.

d)La Reforma y Contrarreforma religiosa.

e)La Nueva visión cosmológica del mundo en el universo.

f)La Revolución Industrial.

g)La Independencia de los Estados Unidos

h)La Revolución Francesa.

Enlace Externo:• Reseña: Las ciudades de la Edad Media

Arte y Cultura Medieval:Universidades Catedrales y Monasterios

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La creación de un nuevo orden

LA EDAD MEDIA, es decir, los siglos entre la caída del Imperio romano y el surgimiento de la Europa moderna, fue un período crítico en el nacimiento de la cultura occidental.

Herederos de Grecia y Roma, los estados formativos de la Europa medieval evolucionaron hasta crear una nueva síntesis, en la cual las costumbres y tradiciones de Europa del norte jugaron un papel tan importante como las del Mediterráneo.

El impacto de los pueblos germanos sobre el Imperio romano tendría gran resonancia en los siglos venideros.

Una vez terminadas las invasiones y finalizado el proceso de reacomodación espacial y político, comenzó la instauración de reinos más o menos estables en lo que antes había sido el Imperio romano occidental.

El apogeo se alcanzó con la formación del reino franco, que a través de sus gobernantes, sobre todo Carlomagno, llegó a conformar uno de los imperios más importantes de Europa occidental durante la Edad Media.

Este imperio, sustentado por principios cristianos, irradió su compromiso con la fe de Roma más allá de sus fronteras.

Pero, al igual que su antecesor, el Imperio romano, debió enfrentar crisis internas y externas que fueron apagando su esplendor.

La parte occidental del Imperio romano no fue la única en reconstruir una nueva forma de vida; el Imperio romano oriental, que resistió mejor los embates del exterior, logró fundar, a través de su aproximación con el Cercano Oriente, otra de las grandes creaciones políticas de este período: el Imperio bizantino.

A comienzos de la Edad Media, en el siglo V d.C., el Mediterráneo era el centro de la Europa civilizada.

Hacia el año 1300 d.C., luego de las depredaciones de los godos, vándalos y vikingos, había emergido una Europa transformada, cuyo nuevo y poderoso núcleo de civilización se situaba en Europa del noroeste en torno a las grandes ciudades de París, Bruselas y la región del Rhin.

Esta nueva civilización importante de la Europa medieval fue la precursora inmediata del Renacimiento y el mundo moderno.

Cuando los bárbaros invadieron Europa occidental y meridional en los siglos V y VI d.C. no venían a destruir el mundo romano, aunque muchos en esa época deben haberlo creído así.

Más bien vinieron a tomar el poder para asegurar el control de sus grandes riquezas y acceder al lujoso estilo de vida que veían al otro lado de la frontera romana.

En cierto sentido, Roma había sido demasiado exitosa.

Para aumentar su propio prestigio y reputación, había prodigado regalos a los reyes y caudillos nativos de Europa central y septentrional; la trampa fue que la admiración pronto dio paso a la envidia.

Durante casi toda su historia, el Imperio romano debió soportar sobre sus fronteras la presión de las hordas invasoras cuyo único fin era el saqueo.

Las defensas fronterizas y un ejército profesional permanente habían logrado, por muchísimos años, mantener una relativa seguridad y estabilidad.

No obstante, en el siglo V la situación cambió radicalmente.

En el 376, 405 y 455 d.C. se produjeron invasiones a gran escala de pueblos que los romanos ya no fueron capaces de dispersar y controlar.

La irrupción de los hunos asiáticos abrió la brecha más seria, pues su llegada empujó y precipitó a pueblos ya establecidos, como los godos y los vándalos, sobre la frontera del imperio.

Éste se esforzó por absorber a muchos de ellos, y es así como el ejército romano llegó a tener un gran número de soldados germanos. Finalmente, se perdió el control, el Imperio occidental se derrumbó y en su lugar se crearon varios reinos «bárbaros’ ostrogodos, visigodos, francos y otros.

Así, la caída del gran imperio fue tanto el comienzo de una nueva historia como el final de una vieja, dado que de los llamados reinos «bárbaros’ iban a emerger las naciones-estados de la Europa moderna.

Supremacía germánica

LOS PUEBLOS que conquistaron y transformaron el Imperio romano occidental eran fundamentalmente de origen germánico.

Los dos grupos principales, los ostrogodos y los visigodos, se habían asentado alrededor de los valles de los grandes ríos rusos y a lo largo de las costas del mar Negro cuando fueron atacados por los temibles hunos asiáticos hacia el 370 d.C.

Los ostrogodos, derrotados, presionaron a sus vean. visigodos, forzándolos a cruzar el Danubio y buscar refugio en la provincia romana de Moesía.

Sin embargo, los visigodos no se quedaron en paz mucho tiempo y sus anfitriones romanos pronto tuvieron motivos para lamentar el asilo que les habían brindado.

Se peleó una batalla decisiva Adrianópolis en el 378 d.C., en la que doblaron las campanas que anunciaban la muerte del imperio las legiones, que habían sido el soporte de los ejércitos romanos por tanto tiempo, fueron aniquiladas por el ataque de la caballería visigoda a pasar muchos siglos antes de que un ejército formado principalmente por soldados de infantería dominara de nuevo los conflictos bélicos en Europa.

Con el ejército romano destruido y el emperador Valente muerto, los visigodos podrían haber conquistado fácilmente el Imperio oriental y no ha existido una Bizancio que sirviera como contra las incursiones posteriores de árabes y turcos.

En lugar de ello, pasaron a Italia, sacudiendo al mundo civilizado con el saqueo de Roma ‘Ciudad Eterna’, en el 410 d.C.

La ciudad que había permanecido intacta por lo menos durante siglos, iba a ser saqueada en dos ocasiones más durante los siguientes 50 años, y de un modo más salvaje por los vándalos en el 455.

Mortalmente debilitada por el asalto visigodo, la periferia del imperio pronto se rindió ante otros invasores.

Mientras los visigodos continuaban su emigración hacia Francia y España, los ostrogodos se instalaban en Italia.

Lo peor quedaba por venir. En los últimos días del 406 d.C., los vándalos, al encontrar el Rhin congelado y la frontera desguarnecida de tropas, cruzaron hacia Galia y comenzaron una campaña intensiva de saqueo, pasando a través de España a África del norte, en el 429 d.C.

Allí establecieron un reino en torno ala gran ciudad romana de Cartago.

Con ello estaban emulando a los visigodos, que habían fundado el reino de Toulouse (Tolosa) una década antes.

Mientras tanto, en Italia, la corte del emperador romano occidental continuaba teniendo cierto grado de control, aunque cada vez más sujeto al dominio de los generales germanos.

Tal vez el último gran beneficio político legado por los romanos a Occidente fue su actuación sobresaliente en la derrota de los hunos en los campos Cataláunicos, cerca de Troyes, en el 451 d.C.

Lejos de ser el saqueador sin principios descrito por la leyenda popular, Atila el huno fue el gobernante de un imperio nómada organizado, con gobernadores regionales que esgrimían arcos de oro como símbolos de autoridad.

Sin embargo, la ayuda de los godos, alanos, burgundios y francos inclinó la balanza decisivamente en favor de los romanos, y los hunos fueron derrotados y repelidos.

La victoria puede haber salvado a Europa, pero no salvó al Imperio occidental.

Apenas 30 años después el último emperador romano de Occidente fue suplantado por el comandante germano de su ejército, Odoacro, y en el 493 d.C. éste fue reemplazado por Teodorico, rey del reino ostrogodo.

Europa transformada

HACIA FINALES del siglo V d.C. las conquistas bárbaras habían comenzado a estabilizarse en forma de reinos y emergió un nuevo mapa político de Europa.

Aun así, la fuerza de la cultura romana resistió el cambio de gobernantes.

El orden social romano había sido decapitado, los recién llegados habían tomado las posiciones principales; no obstante, los germanos siempre fueron una minoría.

El poder estaba en sus manos, pero eran los habitantes locales los que aseguraban el normal desenvolvimiento de estos reinos.

Gobernantes sabios como Teodorico el ostrogodo se esforzaron por reconciliar a godos y romanos en una Italia próspera y unificada y patrocinaron a los artistas y arquitectos romanos.

Su palacio y su tumba en Rávena son ejemplos notables de la sobrevivencia de las tradiciones arquitectónicas romanas.

Incluso los más anti-romanos, los vándalos, conservaron mucho de la cultura romana adaptándola simplemente a sus propios fines: los príncipes vándalos vivían en lujosas villas equipando los edificios con baños y pisos de mosaicos, en forma muy similar a los antiguos aristócratas romanos.

En Europa continental, las ciudades siguieron prosperando, aunque con menos riqueza y población que antes.

La urbanización era un concepto básicamente desconocido para los nuevos líderes germanos, y la administración cívica recaía principalmente en los obispos, puesto que, si bien los súbditos romanos fueron despojados en gran parte del poder secular, la autoridad religiosa continuó en manos de los pueblos locales.

El Cristianismo seguía siendo la religión mayoritaria de gobernantes y gobernados por igual, proporcionando un poderoso vínculo con el pasado.

Y a pesar de la supremacía de los soberanos de habla germánica, fueron las lenguas romances, basadas en el latínel idioma de los pueblos romanos-, las que triunfaron en la mayoría de las ex provincias del Imperio occidental, a excepción de Britania.

El fin del dominio romano en Europa continental estuvo marcado, en consecuencia, no por una súbita crisis, sino por un cambio gradual, siendo sólo la culminación de procesos internos que venían desarrollándose por varias centurias.

La economía siguió un patrón similar de cambio y transformación.

El Imperio romano había estado en decadencia económica desde por lo menos el siglo III y los intentos de reformas y renovación en el siglo IV habían tenido pocos efectos duraderos.

Las ciudades del Imperio occidental languidecieron lentamente, la economía basada en el dinero se contrajo y el comercio y la industria decayeron.

Estos procesos fueron acelerados, más que iniciados, por la ruptura política causada por la ascensión germánica al poder.

Los trabajos en vidrio de la zona del Rhin continuaron floreciendo durante los siglos V y VI, y sus artículos de lujo se exportaban a Britania, Galia, Alemania del norte y Escandinavia.

El comercio vinícola también continuó realizándose por las rutas tradicionales durante algún tiempo después del desmembramiento político del imperio.

Los mercaderes galos todavía suministraban vino a los monasterios de Irlanda en el siglo VI, y casi en la misma época los gobernantes locales en Cornwall importaban aceite de oliva desde Tunicia.

Sin embargo, aunque los lazos nunca se interrumpieron del todo, la decadencia económica y la fragmentación política disminuyeron gradualmente la frecuencia del intercambio, y estimularon en cada región de Europa occidental el desarrollo interno.

De todas las provincias del Imperio occidental, en ninguna otra parte este proceso fue más pronunciado que en Britania.

Fuente Consultada: Atlas de la Historia Universal Tomo I Espasa Calpe