Emperador Calígula

El Bajo Imperio Romano Caracteristicas

El Bajo Imperio Romano: Funcionarios, Curiales, Colonos y Soldados

NUEVA ORGANIZACIÓN DEL IMPERIO: La reorganización del Imperio, comenzada por Diocleciano, continuó durante el reinado de Constantino y acabó en tiempo de sus sucesores.

El Imperio romano tenía aproximadamente la misma extensión que a la muerte de Augusto.

El Bajo Imperio Romano es el período histórico que se extiende desde el ascenso de Diocleciano al poder en 284 hasta el fin del Imperio romano de Occidente en 476. Tras los siglos dorados del Imperio romano, comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio emperador

Había perdido el territorio de la orilla derecha del Rhin, adquirido en el siglo I la Dacia, conquistada por Trajano, las provincias quitadas al reino de los partos. De las conquistas de los emperadores no le quedaba más que la Bretaña, es decir, aproximadamente la Inglaterra actual.

Excepto la Bretaña, los límites del mundo romano eran como en la época de Augusto: al este, el Océano; al norte, el Rhin y el Danubio; al este, el mar Negro, la Armenia, el Eufrates y el desierto de Siria; al sur, el desierto de África.

Pero en tiempo de Augusto, la mayor parte de los habitantes eran todavía extranjeros sometidos a unos cuantos millones de ciudadanos romanos. A fines del siglo IV, todos los habitantes del Imperio se llamaban romanos.

El Imperio estaba dividido en 117 provincias, cada una con un gobernador llamado praeses, excepto en Italia, donde se llamaba corrector. Varias provincias estaban reunidas en una diócesis, cada una con un vicario (vicarius). Eran grandes regiones, como la Galia, España, Bretaña, Iliria.

Ya no había un prefecto del pretorio único, se habían creado cuatro que se repartían el Imperio. Cada uno tenía su territorio que llevaba un nombre único. Por ejemplo, el prefecto del pretorio de las Galias tenía las tres diócesis de la Galia, España y Bretaña.

Estos funcionarios ya no ejercían poder alguno sobre los soldados.Los ejércitos eran mandados por duques y condes, establecidos en las provincias fronterizas.

Los dos jefes superiores eran el maestre de la caballería (magister equitum) y el maestre de la infantería (magister peditum).

Toda esta organización nos es conocida por una especie de almanaque oficial hecho por el año 419, la Notitia dignitatun et potestatum tam civilium quam militarium in partibus Orientis et Occidentis. Cada dignatario, cada gobernador, tiene en él su artículo espacial, precedido de un dibujo que representa sus insignias o las plazas fuertes de su provincia.

el bajo imperio romano

LA CORTE
Los antiguos emperadores, que vivían en Roma o con el ejército, habían conservado la vida sencilla de los magistrados y de los generales romanos.

El emperador, al establecerse en Oriente, adoptó los hábitos de los reyes orientales. Se hizo llamar Dueño o Majestad. Ya no hubo ciudadanos, todos se llamaban subditos del emperador.

Este era tratado como un ser divino, todo lo que le pertenecía se denominaba sagrado, se decía el palacio sagrado, la Cámara sagrada, el Consejo sagrado, el tesoro sagrado.

En lugar de la toga romana, empezó a usar magníficas vestiduras flotantes, tejidas con seda y oro, y la diadema, cinta adornada con perlas, insignia de la realeza, ciñendo la frente.

En vez de recibir a sus amigos y comer familiarmente con ellos, se mantuvo apartado, separado del resto de los hombres como una especie de dios.

En lugar de mostrarse en público se encerró en el palacio, no dejándose ver más que en los días de ceremonia, sentado en un trono de oro, rodeado de multitud de servidores, de guardias armados y de cortesanos.

Se adoptó también la costumbre oriental de acercarse a los soberanos como si fueran dioses.

Todo el que era admitido a la presencia del emperador, se prosternaba con el rostro pegado al suelo en señal de adoración. El palacio del emperador había llegado a ser igual que la corte del rey de Persia.

A este régimen se ha apellidado el Bajo Imperio.

El emperador tenía a su lado una corte numerosa. Para su defensa contaba con varias compañías de guardias a pie y a caballo, y con un pequeño ejército para custodiar su palacio.

Tenía una tropa de chambelanes para su servicio doméstido, otra de intendentes para ocuparse de sus negocios particulares.

Para ayudarle a gobernar, contaba con un Consejo de Estado, el sacrum consistorium, que preparaba sus edictos, y con un personal numeroso de secretarios, dividido en cuatro secretarias (scrinia), sin contar el personal de inferior categoría, alguaciles, mensajeros, bedeles.

Durante el siglo IV había habido un número variable de emperadores, a veces varios, a veces uno solo (Constantino, Constancio desde el año 350, Juliano, Teodosio al final de su reinado).

Teodosio, al morir, dividió el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio, el mayor, recibió el Oriente, es decir, Asia, el Egipto y casi toda la península de los Balkanes, todos los países en que se hablaba griego. Tenía su corte en Constantinopla.

El menor, Honorio, tuvo el Occidente, es decir, Italia, la Galia, España, Bretaña, África, la Nórica, la Rhecia, la Pannonia y Dalmacia, es decir, los países en que se hablaba latín. Su corte residió en Milán, más tarde en Ravena.

Este reparto continuó después de la muerte de los dos emperadores, de suerte que las gentes se acostumbraron a considerar el Imperio dividido en dos: el Imperio de Occidente, el Imperio de Oriente, y en lo sucesivo hubo dos Cortes, una en Constantinopla, otra en Italia.

LOS FUNCIONARIOS
Los personajes encargados de administrar se habían hecho más numerosos, el emperador ya no comunicaba directamente con todos.

Daba sus órdenes a funcionarios superiores, cada uno de los cuales mandaba a todos los encargados de un género de funciones.

Estos jefes de servicio, análogos a los ministros de las. monarquías modernas, eran:

El conde de la cámara sagrada (comes sacris cubiculi), jefe de los criados adscritos al servicio de la persona del emperador.

El maestre de los oficios (magister officiorum), jefe de los empleados de palacio.

El cuestor, que dirigía a los empleados de las escrituras;

El conde de las larguezas sagradas (comes sacrarum largitionum), que dirigía a los empleados financieros;

El conde de los dominios particulares de la casa divina, director de los empleados del patrimonio imperial;

El conde de los guardias a caballo;

El conde de los guardias a pie.

Además, los prefectos del pretorio dirigían a los gobernadores. Los maestres de caballería y de infantería mandaban el ejército.

Los prefectos de la ciudad (praefecti urbis), dirigían a los funcionarios de obras públicas.

Este régimen, nuevo para los antiguos, ha llegado a ser familiar para nosotros. Estamos acostumbrados a ver funcionarios, recaudadores, jueces, ingenieros, oficiales, organizados en servicios distintos, cada uno con su función especial, y a las órdenes de un ministro director del servicio.

El Bajo Imperio es el que ha dado el primer ejemplo.

Todos estos funcionarios estaban organizados en escalas. Cada uno, según su rango, recibía un título y lo trasmitía a sus hijos. Había varios grados de nobleza, en el orden siguiente:

Los nobilissimi, que eran los príncipes de la familia imperial;

Los Ilustres, que eran los jefes de servicio, los prefectos del pretorio y ¡os maestres de los soldados;

Los spectabiles, que eran los vicarios, los condes y los duques de las fronteras;

Los clarissimi, llamados también senadores, que eran ios simples gobernadores.

Por bajo ven ían aún los perfectissimí y los egregii, que correspondían aproximadamente a los antiguos caballeros.

Todo personaje importante tenía su cargo, su rango y su título.
Para sostener a este personal se había creado un nuevo sistema de impuestos.

Los principales eran: el impuesto territorial, para el cual se hacía un nuevo reparto cada quince años, llamado indictio; el impuesto sobre las personas (capitatio); el impuesto sobre la industria y el comercio, conocido con un nombre griego (crisargiro), que se pagaba cada cinco años.

El Imperio, destrozado por las guerras y las invasiones, se había empobrecido, lo cual hacía más gravosas las contribuciones.

LOS CURIALES
Continuaba el Imperio romano, como en tiempo de los Antoninos, dividido en ciudades, cada una de las cuales tenía por centro una ciudad, a la que obedecía un territorio.

Cada una era gobernada por un Consejo copiado del Senado romano y constituido por los principales propietarios del país.

El gobierno romano no se había tomando nunca el trabajo de percibir directamente lo que habían de pagar las ciudades.

El emperador fijaba el impuesto y el gobernador de la provincia hacía saber a cada ciudad lo que tenía que pagar.

Los curiales distribuían la cantidad entre los habitantes de la ciudad, recogían el dinero y lo enviaban al gobierno.

Eran responsables de la contribución, y les correspondía adoptar las medidas oportunas para que se percibiera. Si no conseguían que los habitantes pagaran, habían de hacerlo ellos.

Hasta el siglo III parece que las contribuciones se cobraron con bastante facilidad, y por eso no costó trabajo encontrar curiales. Los propietarios del país ambicionaban este cargo, que hacía de ellos los principales personajes de la ciudad. El curial era en su país lo que el senador en Roma.

Después de las invasiones y de las guerras civiles del siglo III, hubo en el Imperio, sobre todo en Occidente, un cambio que no comprendemos bien, pero cuyos resultados conocemos.

El dinero se hizo mucho más escaso. Los habitantes, por temor a los bárbaros, escondieron gran cantidad de monedas de oro y plata, y objetos preciosos.

Se ha encontrado gran cantidad de esos tesoros enterrados por gentes que sin duda fenecieron y no pudieron ir a sacarlos. Los bárbaros se habían llevado también mucho oro y mucha plata.

Como no había minas que p, adujeran estos metales, el Imperio se empobreció en este respecto.

Como los habitantes de las ciudades no pudieran ya pagar los impuestos, los curiales se veían obligados y hacerlo en su lugar.

Fue entonces una carga ruinosa que los propietarios trataron de evitar. En muchas ciudades no se encontró ya número suficiente para constituir la curia. Los emperadores, que tenían necesidad de curiales que pagasen el impuesto, hicieron leyes para lograr que la curia fuese obligatoria.

El que poseía 25 arpentas de tierra, hubo de ser curial de buen o mal grado. Así este puesto, en otro tiempo buscado como un honor, vino a ser carga obligatoria.

Los obligados trataron de evadirse hacendóse sacerdotes, monjes, soldados o funcionarios.

Hubo también curiales que renunciaron a sus tierras y que huyeron de su ciudad.

Los emperadores ordenaron apoderarse de ellos y volverlos a la fuerza, prohibieron que todo el que fuera curial ingrésase en el ejército, en los cargos públicos o en la Iglesia.

El curial hubo de permanecer sujeto a su ciudad, él y sus hijos, a perpetuidad. Una ley imperial dice que los curiales «son los esclavos del Estado».

A pesar de estas medidas, ya no hubo en ciertos países curiales suficientes para llenar las curias de todas las ciudades.

A mediados del siglo IV la población de una provincia se había amotinado contra el pago de los impuestos, y el emperador Valentiniano ordenó al gobernador que fueran ejecutados tres curiales de cada ciudad.

El gobernador le respondió: «Dígnese Vuestra Clemencia resolver lo que debe hacerse en las ciudades donde no haya tres decuriones». Esta lucha entre el gobierno y los curiales duró hasta los tiempos en que los reyes bárbaros se establecieron en las provincias y dejaron de reclamar el impuesto a las ciudades.

LOS COLONOS
En el Imperio romano, casi todo el suelo pertenecía a grandes propietarios y estaba dividido en grandes dominios, cada uno comprendiendo lo que uno de nuestros términos municipales.

No había bastantes esclavos para cultivar todas aquellas tierras, y los propietarios tuvieron necesidad de emplear también hombres libres.

No habrían podido encontrar arrendatarios, aun cuando el arriendo existía en derecho romano, porque para ser arrendatario había de comprometerse a pagar una suma en metálico y el dinero había llegado a escasear grandemente.

El propietario, por consiguiente daba a cultivar una parcela de tierra a un individuo que se comprometía a llevarle parte de lo que recogiera, como hacen hoy todavía los aparceros.

Se llamaba a estos individuos «cultivadores» (colonus). Había ya colonos en el siglo II. Plinio el joven, en una de sus Cartas, cuenta que ya no puede encontrar arrendatarios que paguen por sus tierras, y dice: «No veo más que un remedio, y es arrendar, no por dinero, sino por una parte de los frutos».

El colono era hombre libre. Podía comparecer ante el tribunal, alistarse en el ejército, heredar, adquirir propiedad, cosas todas prohibidas al esclavo. Pero no era independiente con respecto al propietario.

Con mucha frecuencia le debía dinero y, como no podía pagárselo, ya no tenía derecho a irse.

El propietario no estaba comprometido con respecto al colono, puesto que entre ellos no existía contrato; pero le resultaba beneficio de dejarle cultivar la tierra indefinidamente, porque con trabajo habría podido sustituirle.

Poco a poco los colonos se fijaron en el suelo que cultivaban de padres a hijos. Luego el gobierno tomó la costumbre de inscribir en el registro del censo (es decir, del impuesto), a los colonos que había en cada dominio.

En lo sucesivo el propietario dejó de tener el derecho de expulsar al colono, porque el gobierno le prohibía disminuir el valor de sus tierras. Entonces los colonos quedaron definitivamente sujetos a la parcela de tierra que cultivaban, y que al morir trasmitían a sus hijos.

Debían entregar solamente a los propietarios una renta establecida por la costumbre, y que difería según las propiedades, renta que se denominaba «costumbre del dominio».

Muchas veces también habían de hacer en las tierras del propietario, para las labores o la recolección, un número determinado de días de trabajo. Por el contrario, el colono no tenía el derecho de abandonar su tierra.

El gobierno quería tener cultivadores como quería tener curiales, e hizo leyes que prohibían a los colonos salir de su condición.

Ya en el siglo II no hubo colonos suficientes para cultivar todas las tierras, sobre todo en los países saqueados por las invasiones, como la Galia.

Los emperadores empezaron entonces a trasladar a las tierras en que faltaban brazos a los bárbaros que hacían prisioneros, y que eran germanos principalmente. Bandas enteras fueron establecidas de esta suerte.

Después de la derrota de los godos por el emperador Claudio, muchos guerreros habían quedado prisioneros con sus mujeres, que los seguían en carros, y fueron establecidos en las provincias.

Un profesor de retórica, Eumenes, haciendo el elogio de Constantino, dice; «Hemos visto en todas las ciudades tropas de bárbaros cautivos sentados, repartidos entre los propietarios de las provincias y esperando que se les condujera a los campos desiertos que les habían sido asignados. No había ya bastantes labradores en los territorios de Amiens, de Troyes y de Beauvais, que resultan enriquecidos por el trabajo de los cultivadores bárbaros».

Los bárbaros no llegaban a ser propietarios ni esclavos, sino colonos. Una vez establecidos en una tierra, no debían dejarla jamás, pero el propietario no podía exigir de ellos más que el cultivo.

LOS BARBAROS EN EL EJERCITO
El ejército romano, desde la época de Augusto, estaba formado por soldados de profesión que pasaban la vida en los campamentos.

El gobierno se encargaba de alimentarlos y les pagaba un sueldo. Cuando llegó a escasear el dinero, el Estado dejó de pagar el sueldo y el ejército se transformó.

Ya en los últimos años del siglo IV, Septimio Severo dio a los soldados una ración de trigo mayor y les permitió vivir con sus mujeres. Luego los centuriones fueron suprimidos.

Como los legionarios ya no percibían sueldos ni tenían oficiales, no fueron más que campesinos establecidos en la frontera.

Estaban obligados al servicio militar, pero no aparecían ejercitados ni disciplinados. Se les llamaba limitanei (guarda-fronteras). Se conservó todavía la palabra legio. Se decía numerus (como hoy se designa un regimiento por su número).

He aquí cómo el emperador Valeriano, al nombrar a Aureliano comandante de un cuerpo de ejército, enumera las fuerzas que pone a sus órdenes: una legión, cuatro príncipes germanos, 300 arqueros ilirios, 600 armenios, 150 árabes, 300 meso-potamios, 800 hombres de caballería pesada.

A fines del siglo III el emperador reorganizó el ejército y creó cuerpos nuevos: la guardia imperial llamada domestici protectores, los palatini comitatenses, es decir, que acompañaban al emperador. Más tarde se crearon los pseudo-comitatenses.

Este era el verdadero ejército. Pero no había ya voluntario suficientes para reclutar estos cuerpos y, como ya casi no quedaban en los campos labradores propietarios, cuando había necesidad de nutrir los cuerpos con alistamientos obligatorios, se recurría a los grandes propietarios.

Cada uno de ellos debía proporcionar cierto número de reclutas (tirones), que tomaba de entre los colonos de sus tierras.

Aquellas gentes eran malos soldados. Ya no tenían instrucción militar, no sabían, como los antiguos soldados romanos, combatir con el pilum y la espada. No usaban casco, sino un sombrero de paja.

Los guerreros bárbaros habían conservado la afición y la costumbre de batirse. Los emperadores prefirieron utilizarlos, y cada vez más se acotumbraron a formar sus ejércitos con cuerpos de bárbaros, sobre todo germanos, que conservaban su armamento y su manera de combatir.

No era cosa nueva tomar al servicio de Roma guerreros extranjeros. Siempre había habido en el ejército imperial auxilia, sobre todo jinetes germanos, pues los romanos no tenían caballería de su nación. Pero aquellos auxiliares eran puestos a ¡as órdenes de oficiales romanos.

En el siglo IV se hicieron entrar en el ejército bandas de bárbaros mandadas por jefes bárbaros.

Ya en el año 312, Constantino llevó a Italia un ejército formado principalmente por bárbaros, germanos, celtas y bretones, y Juliano le reprochaba «haber elevado el primero al bárbaro hasta la dignidad de cónsul».

En el ejército con que el mismo Juliano rechazó a los alamanes, los soldados, en el momento de combatir, entonaban el canto de guerra al modo germánico, y, cuando le proclamaron emperador en París, le alzaron sobre sus escudos como los guerreros germanos hacían con su rey.

Un orador griego, Sinesio, deploraba aquel cambio. «Es una vergüenza, decía, que este Estado tan numeroso abandone el honor de la guerra a extranjeros cuyas victorias nos humillan aun cuando nos sirvan. Estas gentes, una vez armadas, querrán hacerse dueñas de nosotros, y nosotros, que desconocemos la guerra, habremos de luchar con hombres ejercitados. Deberíamos despertar nuestros viejos sentimientos romanos y combatir nosotros mismos en nuestras batallas».

A fines del siglo IV ya no había nada más que bandas de bárbaros en el ejército. Estaban establecidos, no solamente en las fronteras, como los soldados de la época de Augusto, sino en todas las provincias del Imperio con el nombre de foederati (aliados).

En la Galia, por ejemplo, la Notitia dignitatum indica suevos acantonados en Mans, en Bayeux, en Auvernia —francos en Rennes—, sármatas en París, Langrés y Valence. Algunas aldeas conservan todavía el nombre de Sermaise.

Los jefes bárbaros habían venido a ser los verdaderos dueños del Imperio. Un franco, Silvano, se había hecho proclamar emperador por el ejército del Rhin el año 355.

Otro franco, Arbogasto, hizo proclamar emperador a un profesor de retórica, Eugenio (392).

La invasión de los bárbaros había comenzado por el ejército.

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Los Emperadores Ilirios

Los Emperadores Ilirios

EMPERADORES ILIRIOS: Se conoce por emperadores ilirios a la serie de emperadores que gobernaron el Imperio romano entre 268 y 285. Este nombre proviene del origen geográfico de la mayoría de los que la componen. En efecto, son mayoritariamente originarios de Iliria, región cuyas fronteras no son muy precisas

El ejército más fuerte del Imperio era el del Danubio, formado por soldados de las provincias vecinas (Pannonia, Dalmacia, lliria), los ilirios, de la misma raza que los albaneses de nuestros días.

Los generales, gobernadores de las provincias fronterizas, no eran ya nobles romanos.

Una ley nueva prohibía a los senadores mandar un ejército. En lo sucesivo los generales procedieron de la clase de oficiales salidos de las filas, la mayor parte ¡lirios, como los soldados.

Y entonces que los ejércitos hacían emperadores a sus generales, ya no hubo casi más que emperadores ilirios. Ellos libraron al Imperio de los bárbaros y restablecieron el orden en el Estado.

Claudio, llamado el Gótico (268), atacó a los godos que habían invadido la Macedonia, los venció en dos grandes batallas y los rechazó al otro lado del Danubio. Murió en Sirmium (270).

Aureliano atacó a los alamanes que habían invadido Italia y los expulsó. En Oriente, la viuda de Ódenato, Zenobia, gobernaba Palmira en nombre de su hijo Vabalath. Bella e instruida, hablaba todas las lenguas del Oriente y el latín, leía a Homero y tenía por ministro a un célebre filósofo griego, Longino.

Pasaba revista a sus soldados, con el casco a la cabeza, los seguía a caballo a campaña, sentaba a su mesa a los oficiales, contra lo que era costumbre de las mujeres de Oriente. Se la llamaba reina.

Había hecho ocupar el Egipto, se preparaba a apoderarse del Asia Menor y a restablecer el Imperio de los Seleucidas. Eran sus aliados los partos y los árabes.

Aurealiano llegó a Oriente con su ejército y reconquistó fácilmente la Siria. La gran batalla se dio cerca del desierto, en Emesa.

Los jinetes de Palmira pusieron en fuga a la caballería romana, pero las legiones decidieron la victoria. Entonces el ejército romano, atravesando el desierto, fue a poner sitio a Palmira.

Zenobia huyó en un dromedario para ir en busca de auxilios ai país de los partos, pero fue tomada prisionera. Palmira se rindió (272).

Pocos meses más tarde se sublevó y degolló a la guarnición romana. Aúreliano estaba todavía en Asia, volvió rápidamente, recobró a Palmira y la destruyó (273). No quedaron de ella más que ruinas.

El emperador sometió luego la Galia, que hacía ya doce años estaba fuera de la obediencia de Roma.

Volvió a Roma para celebrar su triunfo. Delante de su carro iba Zenobia, cargada con tres cadenas de oro, y el emperador de la Galia, Tétrico, con su familia.

Después del triunfo, Aúreliano, en lugar de mandarlos ejecutar como era antigua costumbre, dio a Zenobia una quinta en Italia y nombró a Tétrico gobernador de una provincia.

Renunció a reconquistar la provincia de Dacia, ocupada por los bárbaros, mandó retirarse a los colonos que allí quedaban y los estableció a la orilla derecha del Danubio. Este río fue de nuevo la frontera del Imperio.

Para poner a Roma al abrigo de las invasiones, mandó construir un nuevo recinto, el muro de Aúreliano, que rodeaba, no solamente la antigua Roma, sino los arrabales edificados, fuera del muro de Servio (272).

Se le dio el título de Restltutor orbis (Restaurador del mundo).

Habíase comenzado en el Imperio a adorar al dios persa Mithra, con el título de «Sol invencible» (Sol invictus).

Los monumentos erigidos en su honor le representan vestido a la usanza persa y derribando un toro, con esta inscripción: «Al Sol invencible, al dios Mithra».

Era el dios de la vida, de la muerte, de la resurrección. Se le celebraba con ceremonias secretas, un bautismo, banquetes sagrados, penitencias complicadas.

El dios Sol había llegado a ser en el siglo III la principal divinidad de los soldados. Aúreliano le hizo dios de todo el Imperio y le erigió en Roma un templo magnífico.

Partía en expedición contra los persas cuando fue asesinado en Bizancio (275). Los soldados enviaron a pedir un emperador al Senado. Este se negó al principio y acabó por elegir a un viejo senador rico. Tácito, descendiente del historiador, que murió pronto.

El ejército de Siria proclamó a su general, un ilirio, Probo (276).

Los alamanes habían invadido la Galia. Probo los arrojó y persiguió hasta el otro lado del Rhin (277). Pero renunció al territorio de la orilla derecha y se contentó con fortificar la frontera del río.

Estableció también en la orilla izquierda a los prisioneros germanos para cultivar las tierras que habían quedado desiertas. Alistó también germanos en sus tropas.

Sus generales habían vencido a los francos y trasladó los prisioneros a orillas del mar Negro.

Pero aquellos francos se apoderaron de barcas, y, pasando el mar, a través del Bosforo, el Archipiélago y todo el Mediterráneo, el estrecho de Gibraltar y el Océano, volvieron a su país por las bocas del Rhin, después de haber recorrido todo el Imperio y saqueado a su paso el Asia Menor, Grecia, Sicilia y el África.

Probo, después de haber vencido a varios usurpadores, en Alejandría, en el Rhin, en Lyon, en Bretaña, quiso que los soldados se ocupasen en desecar los pantanos del Danubio.

Un día, cerca de Sirmium, durante los calores del estío, los soldados, descontentos de aquel trabajo, mataron al emperador (282).

Su sucesor, Caro, fue en expedición contra los partos y recobró de ellos Mesopotamia y la Armenia. Al llegar cerca de Ctesifón, un rayo quemó la tienda y le mató (284).

Su hijo, que había quedado único emperador, volvió con el ejército, enfermo y conducido en una litera. Cuando los soldados pidieron verle, le encontraron muerto.

Acusaron a su suegro, Aper, prefecto del pretorio, de haberle asesinado.

Formaron un tribunal para juzgarle y proclamaron emperador al comandante de la guardia, Diocleciano, hijo de uno que había sido esclavo.

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Biografia de Constancio Cloro Emperador Romano

Biografia de Constancio Cloro Emperador Romano

El 1º de marzo de 293, siguiendo las directrices políticas de Diocleciano, el Augusto de Occidente Maximiano adoptó y dio el título de César a un general ilirio, Flavio Constancio, el cual tomó el nombre de Flavio Valerio Constancio.

Biografia de Constancio Cloro Emperador

Flavio Valerio Constancio​​, conocido comúnmente como Constancio I o como Constancio Cloro, ​ fue emperador del Imperio romano de Occidente desde 293 hasta 305 como césar y desde 305 hasta 306 como augusto. Los historiadores bizantinos le añadieron el epíteto Cloro, con el que se le conoce comúnmente

Según ciertos autores que quisieron dar lustre a la familia, Constancio, llamado Cloro por la palidez de su rostro o por su preferencia por la indumentaria blanca, era persona distinguidísima, pues era hijo de un ciudadano principal de la Dardania, Eutropio, y de Claudia, sobrina del emperador Claudio II, que se ilustró por sus victorias sobre los godos.

Dotado de inteligencia poco común y de eminentes dotes militares, Constancio fue favorecido por Aureliano, Probo y Caro. Su carrera fue rápida y afortunada, y culminó cuando Diocleciano le elevó a la dignidad de César junto con Galerio.

El gran dálmata había observado la simpatía que irradiaba de su persona y la facilidad con que se granjeaba el afecto de compañeros y subordinados; su prudente administración en Dalmacia; su vasta instrucción literaria; y, en fin, su energía y su valor, lo que no eran óbice para destenar cualquier acto brutal o arbitrariedad sangrienta.

Estas condiciones hacían de Constancio el ideal del perfecto emperador, por lo qne Diocleciano no vaciló un momento en designarlo para César de Occidente al lado de Maximiano, y en emparentarlo con éste dándole la mano de su hijastra, Flavia Maximiana Teodora.

Autores modernos sostienen que este enlace se realizó algunos años antes, en 289, cuando Constancio fue nombrado prefecto del pretorio en Occidente.

En el reparto de las provincias del Imperio, a Constancio Cloro le correspondieron la Galia y Bretaña. Su misión era realmente difícil, pues la situación en el remoto Occidente no era muy favorable.

En efecto, la frontera del Rin había sido violada por los alamanes y los francos desde el 286, y en el mismo año el jefe de la flota de Maximiano, Carausio, se proclamó emperador en Bretaña, con el apoyo de sus legiones y de bárbaros anglos y sajones.

Los esfuerzos de Maximiano habían sido inútiles.

Constancio Cloro cambió la situación en pocos años, solo tres. En 293 restableció la frontera del bajo Rin y del Mosela en lucha contra los bátavos. Luego en 296 aseguró la del alto Rin conteniendo y derrotando a los alamanes; en el mismo año reconquistó Bretaña, donde Carausio había sido depuesto y asesinado por Alecto.

Completó estos éxitos militares con una administración muy sabia y eficaz: repobló el Norte de la Galia, fortificó la frontera del Rin y favoreció el orden y la prosperidad provincial.

Durante la persecución de los cristianos, ordenada por Diocleciano en 303, la actitud de Constancio fue digna de toda loa; formado en una vaga filosofía monoteísta, era tolerante y benévolo, e incluso miraba con simpatía a los seguidores de Cristo.

Esta disposición simpatizó y con él a toda su familia, el afecto de la Iglesia cristiana.

Habiendo abdicado Diocleciano y Maximiano, Constancio Cloro ciñó la diadema imperial el 1° de mayo del 305. Ante él se abría un magnífico porvenir.

Pero el destino truncó su carrera, ya que murió el 25 de julio del siguiente año en York (Inglaterra) en el curso de una expedición, victoriosa, contra los pictos y escotos.

Pero si la muerte le arrebató a la Historia, Constancio legó a la posteridad un retoño de su persona en la figura excepcional de Constantino el Grande.

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Biografia de Teodosio I El Grande Emperador de Roma

Biografia de Teodosio I El Grande

El fin del Imperio se aproximaba a pasos agigantados. El 9 de agosto del año 378 parecía haber llegado el momento de desplomarse, pues en aquella fecha los invasores germánicos obtuvieron sobre las legiones de Roma la capital victoria de Adrianópolis.

En estos campos de batalla se hundió para siempre el prestigio de las armas romanas. En la derrota desaparecía la persona del emperador Valente. ¿ Quién podría substituirle?. Su colega de Occidente, Graciano, buscó a un militar que fuera capaz de hacer frente a los godos y al pánico público.

Teodosio el grande
Flavio Teodosio, Teodosio I o también en el seno católico como Teodosio el Grande, fue emperador de los romanos desde 19 de enero de 379, hasta su muerte, deificado.
Fecha de nacimiento: 11 de enero de 347 d. C., Coca, España
Fallecimiento: 17 de enero de 395 d. C., Milán, Italia
Lugar de sepelio: Iglesia de los Santos Apóstoles, Estambul, Turquía

Y lo halló en un joven general de 32 años, el único que no había perdido la cabeza en los graves instantes que siguieron a Adrianópolis. Se llamaba Teodosio, y era hijo de un militar de mucha valía, Flavio Teodosio, que había defendido el Imperio en la Gran Bretaña, la Mesia y África, secundado por su primogénito.

El Imperio había pagado sus excepcionales servicios decapitándolo en Cártago en 376. Las miradas convergían en el nuevo emperador, elevado a esta dignidad el 19 de enero de 379.

Los Teodosios eran españoles. No se sabe dónde nacieron, pero consta que tenían su patrimonio en Cauca, pequeña ciudad rural de los vacceos, situada a orillas del Eresma, no lejos del Duero.

Es probable que aquí naciera Teodosio el Grande en un día, no determinado, del año 346. Sin reunir las grandes cualidades políticas, militares y administrativas de su padre, Teodosio aportaba al Imperio el espíritu de indomable resistencia de los hispanos, de improvisación genial y de acendrado amor a las esencias imperiales de Roma.

Imponente por la majestuosidad de su persona, simpático por lo afable de su trato, ejemplar por la severidad de sus costumbres privadas y públicas, asombroso por su actividad, su dinamismo y su energía, y sólo condenable por lo iracundo y tempestuoso, Teodosio respondió a la confianza que se había depositado en su persona.

Su obra es decisiva para el triunfo de la Catolicidad sobre las herejías que se habían desarrollado entre los cristianos después del edicto de Milán.

En el transcurso de cuatro años de agotadora actividad, en que se puso de manifiesto su talento en levantar ejércitos, instruirlos y conducirlos a la victoria, y, al mismo tiempo, su habilidad diplomática para tratar a los príncipes germánicos, Teodosio logró conjurar el peligro de los godos.

Hizo de Tesalónica su cuartel general. En 379, mediante una actuación sistemática, expulsó a las bandas germánicas al Norte de los Balcanes y reconquistó la línea del Danubio; en 380 logró atraerse a su causa al sfodo Atanarico; en 381 derrotó al ejército del feroz Fritigerno; en fin, el 23 de octubre de 382 pudo considerar restablecida la paz después de la capitulación de las bandas de la Mesia y de su afincamiento en aquel territorio como foederati o aliados del Imperio.

Solventado este gravísimo peligro, Teodosio dedica sus esfuerzos a salvaguardar la unidad del Imperio y del credo cristiano. Formidable tarea a la que consagró los trece últimos años de su gobierno. Cuando fué elegido emperador, eran colegas suyos Graciano y Valentiniano II, éste todavía niño.

En 383 el primero murió cuando trataba de oponerse a la usurpación de Magno Máximo, proclamado emperador por las legiones de Bretaña. Circunstancialmente, Teodosio y Valentiniano II reconocieron a Máximo. Pero para éste el acto de 383 era la primera etapa para restablecer a provecho propio la unidad del Imperio.

En 387 expulsó a Valentiniano II de Italia. Entonces Teodosio decidió actuar. Reunió un poderoso ejército, compuesto en su mayor parte de tropas bárbaras, se dirigió a Italia por los Alpes Julianos y derrotó a Máximo en Poetovio, cerca de Áquileya (28 de julio de 388).

Esta batalla hacía dueño a Teodosio de todo el Imperio;, pero se satisfizo con restablecer en el trono a Valentiniano II y confiarlo a la guardia de un buen general, el franco Argobasto, encargado de la defensa de Occidente como maestro de la milicia.

Al cabo de cuatro años, Argobasto rompió violentamente con Valentiniano II y quizá dio orden de asesinarlo. Lo cierto es que se halló el cadáver del emperador colgado de un árbol (392).

Entonces Argobasto, apoyado por el partido pagano de Roma, se erigió como rival de Teodosio, el celoso campeón de la ortodoxia; nombró a un emperador de paja, Flavio Eugenio, y restableció las prácticas paganas. Teodosio recogió el guante, y a pesar de contar con un ejército inferior en número al de Argobasto, le derrotó por completo ante Aquileya el 5 de septiembre de 394.

Esta victoria dio a Teodosio el Imperio único, pero lo más importante es que completó la acción de puente Milvio y aseguró el triunfo definitivo de la ortodoxia cristiana.Teodosio había dedicado gran parte de su gobierno a preparar este triunfo.

El 28 de febrero de 380 publicó el famoso edicto de Tesalónica sobre la vigencia del símbolo de Nicea y la extirpación del arrianismo; un año más tarde, el concilio de Constantinopla, presidido por San Gregorio Nacianceno, confirmaba el expresado símbolo y repudiaba solemnemente el error de Arrio; en el mismo 381 se prohibieron los sacrificios paganos, lo que fué confirmado en 385.

Teodosio dio siempre ejemplo de humildad cristiana, como con motivo de la expiación del terrible atentado cometido contra siete mil personas en el circo de Tesalónica dejándose arrebatar por un momento de ira, vanidad y despotismo. En aquella ocasión cumplió la dura penitencia que le impuso San Ambrosio de Milán (390).

Teodosio, una de las glorias de la España romana, murió en Milán, el 17 de enero de 395.

teodosio I emperador

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Teodosio I «El Grande»
Biografia de Hieron de Siracusa
Biografia de Emperador Honorio
Biografia de Boecio
Biografia de San Ildefonso
Biografia de Lotario I
Biografia de Carlos II de Francia
Biografia de Luis de Gongora y Argote

Biografia de Honorio Emperador Romano

Biografía Emperador Honorio

No habían pasado a los hijos varones ni el talento ni la energía ni la virilidad de Teodosio. El menor de ellos, Honorio, personaje dotado de buenas intenciones, honesto, piadoso y bonachón, no tuvo iniciativa ni entusiasmo en el gobierno.

Indolente e irresoluto, se dejó imponer por los cortesanos o los generales, y como todo tímido y débil de espíritu, fue cruel y obstinado contra los desgraciados y miedoso ante los arrogantes.

Honorio Emperador
Honorio fue Emperador del Imperio romano de Occidente del 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 10 años, ​ tras la muerte de su padre en febrero de 395.
Fecha de nacimiento: 9 de septiembre de 384 d. C., Constantinopla
Fallecimiento: 15 de agosto de 423 d. C., Rávena, Italia
Nombre completo: Flavius Honorius

En estas condiciones, y teniendo en cuenta que reinó en tiempos aun más difíciles que los de Teodosio, se comprende que su gobierno corresponda a una de las épocas más desgraciadas de la Roma decadente.

Nacido en Constantinopla el q de septiembre de 384, de Teodosio y la emperatriz Helia Flaccilla, fue proclamado Augusto a la edad de nueve años y asociado al gobierno del Imperio junto con su hermano mayor Ar-cadio. A la muerte de Teodosio (17 de enero de 395), fue designado emperador de Occidente, bajo la tutela del gran general germánico Estilicón.

En los planes de Teodosio no entraba la ruptura de la unidad imperial, pero ésta se consumó de hecho cuando Estilicón, que había acudido a los Balcanes para hacer frente a la invasión del godo Alarico, recibió orden de Arcadio de retirarse a la Dalmacia (395).

Desde entonces Estilicón dedicó sus actividades a reorganizar la administración y a consolidar las fronteras de Occidente. En 398 aumentó su influencia casando a su hija María con Honorio, y en 402 libró a Italia de la primera acometida de Alarico rechazando sus huestes en la batalla de Pollenza.

En 405 completaba este triunfo con la destrucción de los ostrogodos, acaudillados por Radagaiso, en las llanuras de Toscana.

Hasta entonces Honorio había tenido escasa intervención en el gobierno. Contaba ya veinte años, y era instigado por quienes le aconsejaban que se desprendiera de la tutela de Estilicón.

El muchacho, que se había casado en 401 con una segunda hija del jefe germánico, llamada Termancia, no se atrevía a dar el golpe que le desembarazaría de su poderoso ministro.

El cúmulo de dificultades con que luchó Estilicón entre 405 y 408 arruinó su prestigio y facilitó la labor de sus enemigos. Los vándalos y los alanos, rompiendo la frontera del Rin, habían saqueado las Galias e invadido. España.

Allí se erigía como usurpador Constantino III. En Italia, Alarico reclamaba el cumplimiento del pacto concertado entre el Imperio y su pueblo. Los que rodeaban a Honorio, acaudillados por el canciller Olimpo, aprovechando una divergencia de criterio entre el emperador y Estilicón sobre la sucesión de Arcadio (408), acusaron al germánico de traidor y lograron que Honorio decretara su muerte, la que tuvo lugar, de modo inicuo, el 23 de agosto de 408.

Fue un asesinato innoble y fatal. Ante la inminente agresión de los godos, Honorio no halló la persona capaz de substituir a Estilicón. Así, después de haber licenciado a Olimpo, cometió el grave error de reconocer a Constantino III. Pero esta medida no pudo evitar el saqueo de Roma por Alarico el 24 de agosto de 410.

Cuando parecía inevitable la próxima ruina del Imperio, puesto que Alarico había elegido un emperador a su gusto, Átalo, y tenía como rehén a Gala Placidia, hermana de Honorio, éste halló un apoyo imprevisto en la persona del general Constancio, quien venció a los usurpadores en la Galia y España, localizó a los godos en el Sur de las Galias y rescató a Gala Placidia, con la que contrajo matrimonio en 417.

Entregado a su nuevo favorito y a la influencia de su enérgica hermana, los nombró Augustos el 8 de febrero de 421. La muerte de Constancio, en septiembre siguiente, provocó la discordia entre Honorio y Gala Placidia, la cual, amenazada, tuvo que huir a Constantinopla con sus hijos.

Poco después, el 15 de agosto de 423, Honorio, moría en Rávena, dejando al Imperio romano de Occidente en situación realmente crítica y apurada.

fuente

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Biografia de Teodosio I «El Grande»
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Todos los Emperadores de Roma Antigua Cronologia

Todos los Emperadores de Roma Antigua-Cronologia

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LISTA CRONOLÓGICA DE TODOS LOS EMPERADORES DE ROMA ANTIGUA

Cuando Augusto, el primer emperador de Roma, murió en 14 d. C, el Senado romano lo declaró dios. De ahí en más, el pueblo adoró a los emperadores y en todo el Imperio se construyeron templos en su honor. Estos edificios impresionantes ponían de manifiesto el poder absoluto de las autoridades supremas.

Los monumentos erigidos para celebrar las victorias bélicas también contribuían a proclamar la fuerza de los soberanos. Los emperadores emitían monedas con sus retratos y encargaban pinturas, mosaicos y esculturas que los representaban a ellos mismos y a sus familias.

Más que mostrarnos una verdadera semejanza, el estilo y el simbolismo de los retratos imperiales nos hablan muchas veces sobre la forma en que un emperador quería que sus súbditos lo vieran. La siguiente es una lista de algunos de los emperadores más importantes.

Augusto 27a. C. – 14d. C.

Tiberio 14-37

Calígula  37-41

Claudio I  41 – 54

Nerón 54-68

Galba 68-69

Oto 69

Vitelio 69

Vespasiano 69-79

Tito  79-81

Domiciano 81 -96

Nerva 96-98

Trajano 98- 117

Adriano 117- 138

Antonio Pío 138- 161

Marco Aurelio 161-180

Cómodo 180- 192

Pertinax 193

Didio Juliano 193

Septimio Severo 193 -211

Caracalla 211 – 217

Macrino 217-218

Elagábalo 218-222

Severo Alejandro 222 – 235

Maximino 235-238

Gordiano I 238

Gordiano II 238

Gordiano III 238 – 244

Felipe 244 – 249

Dedo 249 – 251

TrebonianoGalo 251 -253

Emiliano 253

Valeriano I 253 – 259

Galieno 259-268

Claudio II 268-270

Quintilo 270

Aureliano 270 – 275

Tácito 275 – 276

Floriano 276

Probo 276 – 282

Caro 282 – 283

Carino 283 – 285

Diocleciano 284-305

Maximiano 286-305

Constantino y Licino 307

Constantino I 324-337

Constantino II 337-340

Constancio 340 – 350

Constantius 340 – 361

Julián 361-363

Joviano 363 – 364

Valentiniano I 364-375

Valens 364-378

Graciano 378 – 383

Valentiniano II 375-392

Teodosio I 379 – 395

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DIVISIÓN DEL IMPERIO ROMANO 395 d. C. IMPERIO DE OCCIDENTE
Honorio 394 – 423

Valentiniano III 423-455

Máximo 455

Avito 455 – 456

Majorian 457 – 461

Severo 461 – 465

Antemio 467 – 472

Olibrio 472

Glicerio 473 – 474

Nepo 474 – 475

Rómulo Augústulo 475-476

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IMPERIO DE ORIENTE
Arcadio 395 – 408

Teodosio II 408 – 450

Marciano 450 – 457

Leo I 457 – 474

Zeno 474 – 491

Anastasio I 491 – 518

Justino I 518-527

Justiniano I 527 – 565

Emperador Tiberio

Emperador Claudio

Emperador Vespaciano

Emperador Trajano

Emperador Severo

Emperador Constantino II

Emperador Valentino I

Emperador Galieno

Emperador Gordiano III

Emperador Diocleciano

Funciones del Senado Romano Origen y Organizacion en Roma Antigua

Funciones del Senado Romano

LOS PATRICIOS ROMANOS: Los patricios constituían exclusivamente el pueblo romano, populus; sólo ellos tenían derechos y eran capaces de administrar el estado. Se era patricio cuando se pertenecía a una familia noble o gens. Roma se nos presenta con una organización aristocrática fundada en el culto de los antepasados. La gens, en efecto, comprendía todas las ramas de una misma familia que tenían un antepasado común.

Todos los miembros de la gens llevaban el mismo nombre, por numerosos que fuesen, y reconocían por jefe al hijo mayor de la rama primogénita, que era el sacerdote del culto del antepasado. Debía a su nacimiento el ser pariente más próximo del antepasado, y por eso se llamaba padre, pater. Los otros miembros de la gens se llamaban patricios; por su nombre y carácter, correspondían a los eupátridas atenienses. El pater era a la vez un jefe religioso, civil y militar; sacerdote y rey en su familia y tenía, además, derecho de vida o muerte sobre los suyos.

Los patricios poseían casi todo, tierras y ganados. Muchos hombres libres, que no poseían nada o casi nada, buscaban una protección y un culto al lado de los patricios y se inscribían en las familias de sus protectores con el título de clientes, debiendo obediencia a los patricios, que ellos llamaban patronos. En cambio, el patrono debía al cliente asistencia, y en ciertos casos hasta le daba con qué vivir. Una familia era, pues, un pequeño estado que podía comprender muchos cientos de personas, que tenía jefe, religión y usos que le eran propios.

LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA: EL SENADO ROMANO
Para contrapesar la monarquía, se constituyó el «Senatus» (Consejo de Ancianos). Los primeros senadores fueron designados por cada «gens» -grupo de familias con un origen común- y tenían carácter vitalicio. Como el número de «gens» era invariable, en un comienzo la cantidad de senadores se pensó como fija, aunque sufrió modificaciones posteriormente.

El Senado romano estaba formado por los ancianos de las familias patricias más poderosas. Asesoraba a los magistrados. Declaraba la guerra y recibía embajadas. Ésta fue la institución en la que se núcleo el verdadero poder de la República y la que más se resistió a la incorporación de los plebeyos a las magistraturas romanas.

El proceso de integración de la plebe a la función pública tuvo varios momentos, que abarcaron desde la creación del tribunado de la plebe en el 444 a.C., hasta la culminación de estas reformas con la leyOlgumía del 300 a.C., por la cual quedaron abiertos para los representantes de la plebe los cargos que se ocupaban de la organización del culto romano.

Fue una institución de carácter fuertemente conservador. Sus miembros ocupaban el cargo de por vida (el cargo de senador era vitalicio). Sus decisiones no tenían fuerza de ley, pero los cónsules difícilmente tomaban medidas contrarias a la opinión del Senado.

El Senado era un órgano consultivo, pero, como era elegido por el pueblo,
el rey lo convocaba con frecuencia y consideraba sus propuestas.

Como órgano de consulta, el Senado tenía la tarea principal de aconsejar al rey en los asuntos de Estado. Desempeñaba esta función por pedido del monarca y a través de los «senatus consulto«, o sea, las consultas senatoriales. Además, a menudo, el rey tenía la deferencia de someter a la votación del Senado algunas de sus decisiones. Era una manera de aceptar y capitalizar el prestigio que se reconocía socialmente a los senadores («auctoritas patrium«, o sea, la autoridad de los padres).

Finalmente, el Senado desempeñaba las funciones de gobierno durante el período de interregno, ya sea por ausencia temporal o muerte del rey.

Controlaban las decisiones de  los cónsules debían ser refrendadas por el Senado, que controlaba todas las resoluciones políticas, la administración, la división de tierras públicas e incluso el tesoro público, que no podía ser tocado por el cónsul sin su autorización.

En 319 a.C. se creó la figura del censor. Con el tiempo, a sus responsabilidades iniciales sobre el censo (listas de ciudadanos) y el presupuesto, se añadió el nombramiento de las vacantes del Senado.

Calzadas Romanas Tecnicas de Construccion Via en Roma Antigua

Calzadas Romanas Técnicas de Construcción

UNA VÍA ROMANA: Roma facilita su control sobre Italia conquistada, estableciendo una red de diferentes rutas en línea recta, sin preocupación de los declives (la vía Apia pasaba sobre un viaducto de doce metros de alto). Anchas, en dirección hacia Roma, estas rutas se estrechaban en la montaña; mojones de piedras la jalonaban cada mil quinientos metros.

corte de una via romana

La necesidad de facilitar la comunicación entre los confines llevó a los romanos a desarrollar una red de calzadas, caminos, carreteras y puentes de gran solidez y con técnicas de nuevo tipo, lo que ha permitido que se mantengan hasta la actualidad.

Para construir las calzadas, comenzaban por allanar el terreno. A continuación, delimitaban la anchura de la calzada mediante la excavación de dos zanjas paralelas. Luego, extraían la tierra entre estas zanjas hasta una profundidad de un metro y medio y, en el fondo de la hondonada resultante, introducían bloques de piedra en bruto, con relleno de grava o arena entre ellos. Finalmente, revestían la superficie de la calzada con pedregullo y la cubrían con losas de piedra dispuestas de manera regular.

via romana real

El ancho de la calzada dependía siempre de la importancia militar y económica de la región y las ciudades que debía conectar. Por lo general, oscilaba entre 1,5 y 8 metros. Para delimitar las distancias, se ubicaban a intervalos regulares unos señalizadores de piedra llamados miliarios. Se calcula que la red principal de calzadas superaba una extensión de 120.000 kilómetros. Las ciudades también estaban atravesadas por calzadas, con veredas laterales ligeramente elevadas.

En el medio de estas calles sobresalían bloques de piedra separados regularmente entre sí; permitían a los peatones cruzar de una vereda a otra sin hundir los pies en el agua en días de lluvia, e impedían que los carros circulasen a velocidades peligrosas para los caminantes. Para que los vehículos avanzaran sin rozar esas piedras, la separación entre las ruedas era siempre la misma.

Los romanos fueron los más grandes constructores de carreteras que recuerda la historia antigua y lograron comunicar cada una de las poblaciones de su imperio en una extensísima red de comunicaciones que tenía por centro a Roma. Durante un período que sobrepasa los 500 años de su historia, desde el 300 a. de J.C. hasta el 250 d. de J.C., aproximadamente, construyeron carreteras en forma sistemática, utilizando para esta tarea a los prisioneros y los esclavos e incluso, en los turnos de descanso, a sus mismas legiones.

Las carreteras romanas se diferencian de todo el resto de las vías terrestres de comunicación de la antigüedad, sea por la grandiosidad de su concepción, sea por su técnica prodigiosa; constituyen, sin el menor género de duda, uno de los productos más originales de su civilización. Las cortas y escasas «vías sacras» de los griegos, quienes, por otra parte, nunca tuvieron verdaderas carreteras, sino senderos o pistas de tierra trillada, no podían consumir un modelo para un diseño tan complejo como el ideado y llevado a la práctica por los romanos. De ahí que el origen de su profundo conocimiento técnico sea objeto de innumerables controversias.

Hay una corriente de opiniones que pretende deducir dicho origen de una herencia etrusca, pero, a pesar de la notable dificultad de establecer si realmente las carreteras empedradas atribuidas a los etruscos son efectivamente obra de ellos, se da una diferencia sustancial entre las carreteras etruscas y las romanas: las primeras siguen siempre el relieve del terreno, superando los obstáculos en los puntos más accidentados, mientras que las segundas se trazaron de modo que abreviaban al máximo el recorrido. Ahora bien, cualquiera que sea el fundamento y el origen de sus conocimientos, es de todo punto indudable que la ingeniería de caminos romana llegó a alcanzar un nivel de desarrollo muy considerable.

La Vía Apía, la primera de las carreteras consulares, cuya construcción se inició en el 312 a. de J.C. por orden del censor Apio Claudio, unía Roma con la base militar de Capua, en la provincia de Campania. La «reina de las carreteras romanas», llamada así por el esplendor de los monumentos que se hallaban a lo largo de su recorrido, avanzaba inicialmente sobre un trayecto de unos 260 Km. y no estaba empedrada, sino sólo recubierta de grava. La pavimentación a base de bloques de lava se llevó a cabo más tarde, en el transcurso del siglo II a. de J.C. En la época imperial, la vía, que había llegado a Benevento y Venosa, fue alargada ulteriormente hasta el puerto de Brindisi, aumentando así el tráfico con el Cercano Oriente.

La Vía Apia fue seguida por la Vía Flaminia, cuya orden de construcción fue dada por el censor Cayo Flaminio el 220 a. de J.C, y unía Roma con Rímini. Paso a paso se fue extendiendo la red terrestre de comunicaciones en el imperio romano, a través de un eficaz sistema de ramificaciones en toda Italia, uniendo todas las ciudades y aldeas con la capital del imperio. Entronques de carreteras se construyeron, desde la segunda mitad del siglo n a. de J.C. en adelante, en las provincias más lejanas para que las legiones destinadas a los confines del imperio pudieran establecer contacto entre sí rápidamente.

Bajo el mando de los emperadores de los siglos I y II la red de carreteras llegó a su máxima extensión, uniendo entre sí Europa, Asia y África, desde el valle de Adriano, en el extremo norte de Britania, hasta el Eúfrates y el desierto del Sahara.

Mapa Carreteras Romanas

Representación cartográfica de la máxima extensión que llegó a alcanzar la red terrestre de comunicaciones del imperio romano. El sistema de las carreteras romanas, que en las provincias  periféricas del imperio estaba constituido por simples pistas de tierra trillada, se articulaba sobre una estructura de telaraña cuyo centro radicaba en Roma.

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Historia de las Comunicaciones Transportes Terrestres J.K. Bridges

Patricios y Plebeyos Clases Sociales en Roma Antigua Tribuno Plebe

Patricios ,Plebeyos, Esclavos y Libertos
Clases Sociales en Roma Antigua

Los primeros años de la República se vieron agitados por violentas luchas sociales. Poco a poco se fueron destacando y diferenciando dos clases: los patricios, que poseían la tierra y ostentaban el poder, y los plebeyos. Éstos llegaron a sublevarse, abandonaron la ciudad y se retiraron al monte Sacro. Las sensatas palabras de Menenio Agripa, anciano patricio muy estimado por su virtud, persuadieron al pueblo, que regresó a Roma.

PLEBEYOS Y PATRICIOS: La ciudad de Roma (la ávitas romana) se constituyó a partir de la asociación de grupos humanos que se reconocían como descendientes de un antepasado común. Cada uno de estos grupos era una gens. Sus integrantes eran los patricios (el nombre proviene de paires, miembro fundador de una gens). Éstos formaban un grupo cerrado que acaparaba los puestos de gobierno, poseía grandes fortunas y las mejores tierras. Más tarde se fueron diferenciando grupos de habitantes que quedaron excluidos del privilegiado círculo patricio: los plebeyos (de plebs, multitud).

La plebe estaba privada de gobernar y de elegir a sus gobernantes. Aunque formaban parte de la ávitas (eran e/Ves o ciudadanos), los plebeyos estaban situados en un plano de inferioridad política, legal y religiosa frente a los patricios. Tampoco se beneficiaban por igual con la expansión romana: la tierra pública, conquistada con la participación de los soldados plebeyos, estaba reservada en un principio a las gentes patricias. Todas estas desventajas tenían su origen en el nacimiento y no en la riqueza. Entre la plebe existían grupos que tenían una mejor posición económica, como los artesanos y los comerciantes, y otros más pobres como los campesinos.

LA REPÚBLICA EN ROMA ANTIGUA
LUCHAS POR DERECHOS CIVILES
PLEBEYOS Y PATRICIOS

Fue instituida en el año 507 ó 510 a. J. C. Esta revolución, que había sido obra de los patricios, fue muy ventajosa para ellos, aunque no introdujo en un principio modificación alguna en las instituciones políticas y sociales de Roma. En vez de un rey, dos cónsules elegidos por los patricios gobernaban el Estado por un periodo de un año.

Los cónsules debían rendir cuentas de sus actos al terminar el ejercicio de sus cargos. Sus insignias eran la toga orlada de púrpura, la silla curul y los líctores. Ejercían el mando, «imperium», administraban justicia, convocaban y presidían el Senado, tenían derecho de vida y muerte sobre los ciudadanos y eran, además, los jefes del Ejército. En ocasiones graves se designaba un dictador, que gobernaba sin consultar al Senado ni al pueblo. Transcurridos seis meses, o cesada la emergencia, el dictador debía abdicar y resignar el poder.

Patricios y plebeyos

Pero a pesar de haber desaparecido la monarquía, el pueblo romano continuó dominado por los patricios. La autoridad estaba en manos de los cónsules y de los senadores que salían de sus filas. Los plebeyos, que por lo general eran pequeños propietarios y artesanos, sufrieron las consecuencias de las guerras contra los Tarquinos y abrumados por las deudas quedaron a merced de los patricios, que los subestimaban y escarnecían.

Esta diferencia de situación social provocó un conflicto que duró dos siglos, desde el año 496 al 302 a.C., y culminó con el triunfo de los plebeyos que obtuvieron el reconocimiento de sus derechos y la igualdad con los patricios.

Fue en el año 496 a.C., cuando los patricios, para amedrentar a los plebeyos crearon la dictadura, hasta entonces desconocida, por lo cual éstos resolvieron abandonar la ciudad de Roma y establecerse en una colina situada a corta distancia de la ciudad: el monte Sacro. Entonces, los patricios enviaron a un hombre elocuente, el cónsul Menenio Agripa que, según la tradición, les refirió el apólogo de los miembros y el estómago y logró que regresaran a Roma, con la promesa previa de la creación de dos nuevos magistrados, los tribunos de la plebe, que serían los defensores de sus derechos.

Menenio Agripa les había dicho que los miembros del cuerpo humano, cansados de alimentar al estómago, que aparentemente no trabajaba, tramaron una conspiración y se rebelaron, negándose a llevar alimento a la boca, pero al poco tiempo el cuerpo se debilitó y los miembros cayeron en un estado de postración.

Entonces los miembros comprendieron que el estómago no permanecía ocioso y mediante la digestión de los alimentos mantenía a todo el cuerpo en actividad. En consecuencia, Menenio Agripa les explicó que los plebeyos eran los miembros y el Senado el estómago y para que toda la sociedad funcionara en armonía, era necesaria la concordia.

Los plebeyos consiguieron entonces que fueran nombrados dos magistrados, llamados «Tribunos de la plebe», a quienes se confirió la misión de defender a ésta contra el predominio patricial. Los tribunos de la plebe podían oponer el veto a cualquier decisión del Senado, contraria a los intereses del pueblo. Con ello, los plebeyos obtuvieron la plena igualdad social, civil, política y religiosa. Además, consiguieron que fuera elaborado un código de leyes iguales para todos, que por haber sido grabado en doce tablas de bronce y expuesto en el Foro se denominó «Ley de las Doce Tablas », lo cual era un gran progreso, ya que hasta entonces los patricios habían interpretado las normas tradicionales del Derecho con arreglo a sus propios intereses. Años más tarde, los plebeyos consiguieron otra prerrogativa: el derecho a la elección de uno de los dos cónsules. (ver: Tribunos de la Plebe)

Las Clases Sociales en Roma Antigua

La sociedad se integraba con una clase alta o nobleza, que estaba constituida por los patricios, que detentaban todos los privilegios; y una clase baja, la plebe, compuesta por los extranjeros y vecinos, que carecían de derechos y no tenían ninguna participación en el gobierno. Los plebeyos podían incorporarse a una familia de patricios, en calidad de protegidos o clientes, con lo cual lograban mayor seguridad. Patricio; y clientes reunidos, formaban lo que se llamaba gens.

Además se encontraban los esclavos, que eran los prisioneros de guerra y los plebeyos deudores, a los cuales no se los consideraba como personas sino como cosas. Los que lograban su liberación mediante un pago, se convertían en clientes.

Dentro de la organización social, la familia ocupaba un lugar sobresaliente y constituía la institución más sólida del estado. Estaba integrada por todos los que rendían culto al mismo antepasado, es decir, no sólo el padre, la madre y los hijos, sino también los clientes y los esclavos.

De acuerdo con el principio de la patria potestad, el padre ejercía la máxima autoridad sobre la familia, no obstante lo cual, la mujer gozaba de consideración y respeto, aunque no participaba de la vida política.

El matrimonio tenía carácter religioso y era indisoluble, lo que aseguraba la solidez de la sociedad romana. Con la corrupción-de las costumbres se introdujo el divorcio, que contribuyó a la decadencia y la disolución de la sociedad.

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Plebeyo es una palabra con la que solemos tropezar. Se refiere a una persona humilde o de baja posición. Los plebeyos pertenecían en Roma a la penúltima de las cuatro clases sociedad. La última era la de los esclavos quienes no tenían ningún derecho. Algo mejor  era la condición de los plebeyos  libres, pero por lo demás, no tenían poder alguno. Hacía arriba en la jerarquía estaban los caballeros. Éstos eran gente rica — los hombres, por supuesto—,de la clase que formaba la caballería cuando era llamada a batirse por Roma. No eran lo suficientemente adinerados, sin embargo, como para tener mucho poder. Para tenerlo era indispensable pertenecer a la clase de los patricios, es decir, a la nobleza. La palabra patricio también se sigue  empleando y ahora, como entonces, designa a la gente de familias pudientes, acostumbradas a tener autoridad.

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SENADORES: Formada por la unión entre la antigua nobleza patricia y las familias plebeyas más ricas. En ellas al menos uno de sus miembros había tenido que ocupar la magistratura curul. Ocupaban en exclusiva el Senado (de ahí el nombre de orden senatorial con el que también se les conoce). Estaba formada por grandes propietarios agrícolas y no podían dedicarse al comercio. Entre otros privilegios tenían reservados asientos especiales en el teatro y el ius imaginum, derecho a tener y exhibir los retratos de los antepasados ilustres.

CABALLEROS: Era conocido como orden ecuestre. Formaba una especie de clase media o burguesa integrada por plebeyos ricos excluidos del orden senatorial. La integraban comerciantes y banqueros. Entre otros privilegios podían llevar un anillo de oro y se les reservaba también asientos especiales en el teatro. Con el emperador Augusto empezaron a ocupar puestos en la burocracia romana.

PLEBE: Estaba formada por la parte de la población plebeya de menos recursos económicos y cuya actividad política se limitaba a su participación en los distintos tipos de asambleas (Comitia). En ella había desde artesanos y pequeños comerciantes hasta pequeños propietarios rurales y campesinos arruinados que habían abandonado el campo para establecerse en la ciudad como proletarii. Por el mero hecho de ser ciudadanos tenían derecho a una pequeña ayuda del Estado consistente en el reparto gratuito, o a bajo precio, de grano y otros artículos alimenticios o una pequeña ayuda económica.

ESCLAVOS: Carentes de cualquier clase de derecho político, de su interior surgió la figura de los libertos (liberti), algunos de los cuales llegaron a amasar grandes fortunas. Con el Imperio, los libertos ascendieron en la escala social e incluso ocuparon puestos de responsabilidad política.

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El apólogo de Menemio Agripa
Se retiraron al Monte Sacro, al otro lado del Río Anio, a tres millas de Roma [. . .] En la ciudad había llegado el terror al colmo, manteniéndolo todo en suspenso la mutua desconfianza. La parte del pueblo abandonada por la otra, temía la violencia [. . .] ¿Cuánto tiempo permanecería tranquila la multitud que se había retirado al Monte Sacro? ¿.Qué sucedería si estallaba entre tanto alguna guerra extranjera? [. . .] Ya no había esperanza en la concordia de los ciudadanos, y era necesario conseguirla a cualquier precio. Decidiéronse, pues, a enviar al pueblo a Menemio Agripa, varón elocuente y querido de la multitud, como descendiente de familia plebeya. Introducido en el campamento, dícese que Menemio no hizo otra cosa que narrar este apólogo, en el rudo lenguaje de la época: «En el tiempo en que la armonía no reinaba aún como hoy en el cuerpo humano, sino que cada miembro tenía su instinto y especial lenguaje, todas las partes del cuerpo se indignaron de que el estómago lo obtenía todo por sus cuidados, trabajos y ministerio, mientras que, tranquilo siempre, solamente cuidaba de gozar los placeres que le proporcionaban. Formaron entonces una conspiración; las manos se negaron a llevar los alimentos a la boca, la boca a recibirlos y las muelas a triturarlos. Mientras que en su resentimiento querían domar al cuerpo por el hambre, los miembros mismos y todo el cuerpo cayeron en extrema debilidad. Entonces vieron que el estómago no estaba ocioso, que si le alimentaban, él alimentaba a su vez, enviando a todas las partes del cuerpo esta sangre que forma nuestra vida y nuestra fuerza, y distribuyéndola por igual en todas las venas, después de elaborarla por la digestión de los alimentos». La comparación de aquella sublevación intestina del cuerpo con la cólera del pueblo contra el
Senado, calmó según dicen los ánimos.

Las Diversiones en Grecia Antigua Fiestas y Festejos Religiosos

DIVERSIÓN Y FIESTAS EN GRECIA ANTIGUA
Fiestas y Festejos Religiosos

Sabemos que en todo el mundo antiguo la relación entre fiesta y religión era muy fuerte, este vínculo es aún más claro en el caso de las fiestas atenienses, que mas abajo puedes observar. Cuando se acercaba la fecha de las fiestas de Dioniso, dios del vino, los autores de comedias y tragedias  presentaban sus obras a los magistrados de la ciudad, los arcontes. Éstos seleccionaban a tres autores de tragedia y otros tres de comedia, entre los cuales se elegían los dos ganadores finales, uno por cada género, mediante votación de un jurado.

Los encargados de organizar la representación de las obras ganadoras eran los coregás, ciudadanos ricos que corrían con todos los gastos. También se otorgaban premios al mejor corega y al mejor actor de cada género teatral. La afición de los griegos al teatro ha sido siempre enorme, de manera que al principio la representación de las tragedias era considerada por los ciudadanos como una especie de purificación religiosa.

Con el tiempo la relación del teatro con el culto a Dioniso fue desapareciendo y pronto se organizaron representaciones con motivo de otras fiestas religiosas y de otros acontecimientos importantes para la ciudad. En Atenas acuden al teatro tanto hombres como mujeres, sólo los esclavos tienen  prohibida la entrada.

FIESTAS Y FESTEJOS:

Grandes Panateneas en honor a Atenea. En el Mes Hekatombaión (julio) cada 4 años. El ritual era una procesión a la Acrópolis, al templo de la diosa, con las víctimas para el sacrificio y un peplo para ella.

Panateneas , idem al anterior , pero anual.

Grandes Eleusinas, en hornor al dios Apolo. Mes Metageitnión (agosto), cada cuatro años. Grandes competiciones atléticas.

Grandes Misterios de Eleusis, honor a Deméter y su hija Perséfone o Prosérpina. Mes  Boedromión (septiembre). Desde Atenas sale una procesión hacia Eleusis donde se celebraba una serie de rituales en honor a las diosas en los que se admitían personas de cualquier procedencia social y nacionalidad.

Tesmoforias, en honor a Deméter y su hija Mes de Pyanepsión (octubre), del once al trece. Fiestas comunes a toda Grecia y reservadas a las mujeres.

Leneas, en honor a  Dioniso. Mes de Gamelión (enero), del doce al catorce. Representaciones teatrales.

Antesterias en honor a Dioniso. Mes de Anthesterión (febrero), del once al trece. El primer día, el pithoigía, se abren las tinajas que contienen el vino nuevo; el segundo cada invitado recibe una copa de ese vino y se compite para ver quién lo bebe primero.

Grandes Dionisias en honor a Dioniso.Mes de Elapheboüón (marzo). Se representan las grandes tragedias griegas.

Targelias en honor a  Apolo. Mes de Thargelión (mayo). Ceremonia de purificación en que se azota con unas ramas a un hombre y una mujer.

Imporantes en el panorama festivo griego eran las competiciones atléticas, relacionadas también con las festividades religiosas. Era grande la afición al ejercicio físico en la Grecia clásica y en todas las polis había uno o varios gimnasios en los que los jóvenes hacían ejercicio. La entrada en tales recintos estaba limitada a los ciudadanos. Además periódicamente había juegos atléticos en los que intervenían atletas de toda Grecia. Aunque los más conocidos son las Olimpíadas, celebradas cada cuatro años a partir del 776 a. de C. en el santuario de Olimpia.

discobolo de miron en grecia antigua

El famoso Discóbolo de Mirón. Uno de los honores que se concedían a los atletas vencedores en las Olimpiadas era el ver su estatua en algún lugar destacado de su polis.

DIVERSIONES Y MODO DE VIDA: El estilo de vida ateniense era en esencia sencillo. Las casas atenienses estaban amuebladas con los artículos comprados a los artesanos como camas, asientos, mesas, baúles, artículos de cerámica, taburetes, cestas y utensilios de cocina. Las vestimentas y las frazadas las tejían las mujeres y los esclavos. La dieta ateniense era más bien simple. La comida básica consistía en cebada, trigo, mijo, lentejas uvas, higos, aceitunas, almendras, pan horneado en casa, vegetales, huevos, pescado, queso y pollo.

El aceite de oliva se utilizaba de manera generalizada, no sólo en la comida, sino en las lámparas y para untarse el cuerpo después de lavarse y hacer ejercicio. Aunque en los hogares de los campesinos había animales, éstos no daban solamente carne, por ejemplo: los bueyes eran útiles para arar, la oveja por su lana y las cabras para obtener leche y quesos. La carne se consumía sólo en ocasiones especiales, como en los festivales; se sacrificaban animales y luego cocinaban su carne para comerse después.

El ocio en Grecia debía ocupar buena parte de la jornada de los ciudadanos ya que en la mayoría de las polis estaba mal considerado el trabajo manual. Para estos menesteres disponían de numerosos esclavos y de extranjeros, llamados metecos, que constituían un amplio porcentaje de la población.

Acudir a los baños era una actividad frecuente entre los ciudadanos helenos ya que en la mayoría de las casas no había agua corriente, al tiempo que servían como centro de reunión. Estos baños públicos serán numerosos durante el siglo IV a. C. y pasarán a Roma.

También era habitual dar largos paseos, utilizando las stoas, largos pórticos en ocasiones de dos pisos y dos naves cerrados por un testero, siempre decorados con frescos, mosaicos o cuadros. Recordemos que una escuela filosófica será denominada estoica por reunirse sus discípulos en una stoa. La stoa de Eco en Olimpia tenía doscientos metros de longitud. Pero la actividad favorita por excelencia entre los ciudadanos será la política.

Podemos afirmar que los griegos gozaban de la política, participando activamente en el gobierno de sus polis. No olvidemos que todos los ciudadanos atenienses podían participar en la Asamblea donde se toman las decisiones más relevantes de la ciudad.

La música y el teatro serán dos de las actividades favoritas para disfrutar del ocio. Existían dos edificios destinados a tal fin, el odeón y el teatro, contando todas las polis con significativos ejemplos, siendo el más importante el teatro de Epidauro por su configuración acústica ya que desde todos los puntos se alcanza una calidad de sonido difícilmente superable. Al teatro acuden casi todas las clases sociales, recibiendo los ciudadanos más pobres una subvención para poder adquirir las entradas. Los actores iban cubiertos con máscaras y vestidos con trajes concretos para que el espectador pudiera identificar claramente a quien representaban.

Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Los atletas competían en juegos, celebrados en cada una de las polis, aunque existían algunos que tenían carácter supranacional como los Olímpicos o los Píticos, dedicados a Zeus y Apolo respectivamente.

Tenían lugar cada cuatro años y durante el tiempo que duraba la celebración existía una tregua panhelénica. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

Durante casi un año se entrenaban en las cercanías del templo de Zeus y los ganadores recibían una rama de olivo como triunfo, aunque obtenían numerosos beneficios a posteriori como exención de impuestos o derecho a manutención gratuita.

Las cenas en grecia eran una actividad de ocio popular

Las cenas eran una actividad de ocio popular. Un hombre invitaba a varios amigos a cenar a su casa. Los invitados eran recibidos en la puerta por esclavos que les lavaban las manos y los pies. Luego se tumbaban en literas, en una habitación conocida como andron, donde los esclavos les servían comida. Una vez recogida la comida, comenzaban a beber y a conversar.

A este tipo de cenas se las llamaba simposio. Los invitados bebían vino que se había mezclado con agua en una vasija conocida como crátera. La conversación podía tratar sobre moral o política, pero a menudo las fiestas eran relajadas y los invitados tocaban la lira, recitaban poesía o contaban chistes. Músicos, bailarines o acróbatas contratados podían ofrecer más diversión. Los invitados traían  compañía fenmenina llamnadas hetarias.

A veces iban chicos para que observen como transcurría la fiesta y el comportamiento de los mayores. Había un juego llamado cótabo, en donde los invitados debían arrojar el último trago a un blanco determinado. Los esclavos servía la comida a los invitados.

La lucha entre animales se consideraba un deporte. Gallos, codornices o un gato y un perro luchaban a muerte.
La imagen de este vaso muestra a dos guerreros jugando a un juego de mesa que podía haber sido parecido al ajedrez.
Los griegos también disfrutaban del deporte. Esta escultura muestra un juego que se parece al hockey moderno.
Los adultos jugaban a menudo a los dados en su casa o en casas de juegos especiales. Otro juego popular, que conocemos como tabas, consistía en tirar pequeños huesos.
Las familias ricas daban a sus hijos muchos juegos y juguetes para divertirse en sus horas libres. Conocían una especies de yo-yo y el juego del aro y el palo.

En Las nubes, una comedia de Aristófanes, un padre orgulloso habla de la habilidad de su hijo para hacer casas, barcos, carretas y ranas con trozos de cuero. Había otros juguetes como hondas, cometas, aros con campanas, carretillas, caballitos, trompos y ruedas unidas a varas para dirigirlas. Se han hallado pequeños muebles de plomo, que tal vez iban dentro de casas de muñecas.

Los bebés usaban sonajas de guijarros. Se han hallado muñecas de arcilla articuladas en las ruinas de los templos, donde fueron dejadas como ofrendas, y en tumbas de niños. Tal vez existieron muñecas de trapo y juguetes de madera, pero no han dejado rastros.

Había un juego similar al hockey, en el que se usaban pelotas hechas de vejiga de cerdo. Un relieve en un museo de Atenas muestra a dos jugadores con bastones curvos, azuzándose. Las vasijas pintadas, que son una excelente fuente de información acerca de la vida en la antigua Grecia, muestran juegos de saltar al burro, montar en hombros, y la gallinita ciega.

Existe una vasija con una hermosa figurilla de barro donde muestra a dos mujeres jugando a la taba con huesos o pezuñas de animales: se aventaban al aire, uno por vez, cinco huesos, que se tomaban con el revés de la mano. Los juegos de mesa, que según el historiador Herodoto fueron inventados en el estado de Lidia, en Asia Menor, eran jugados con dados y fichas de vidrio o hueso.

Los griegos disfrutaban de estos pasatiempos cuando descansaban en casa, en compañía de sus amistades. Sin embargo, cuando salían al agora, podían elegir entre una muy amplia variedad de espectáculos públicos más emocionantes, como funciones de magia al aire libre, tragaespadas, hechiceros y tragafuegos.

EDUCAR EL ALMA: Los antiguos griegos gozaban de la música en los actos públicos y privados, religiosos y laicos. El filósofo Platón dijo que la educación se dividía en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma.

Poco se sabe acerca de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras, y éstas no indican la afinación que se usaba. Pero es seguro que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos: se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió ser muy importante. La música definía los pasos de danza, y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado: los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante un público, generalmente acompañados de música y danza.

Los griegos tenían cantos para toda ocasión: canciones de amor y estribillos para las bodas y nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. Las mujeres gustaban de bailar juntas en la casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad: nunca se les muestra bailando con sus maridos.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

historia grecia antigua

La Religion Griega Caracterísitcas Filosofia y Literatura Griega

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA RELIGIÓN

historia grecia antigua

LA RELIGIÓN GRIEGA: La religión griega estaba estrechamente vinculada con cada aspecto de la vida cotidiana; era, a la vez, práctica y social. Los festivales públicos —que se originaron de ciertas prácticas religiosas— tenían funciones específicas: los varones se preparaban para ser guerreros; las niñas, para ser madres.

En vista de que la religión estaba relacionada con todos los aspectos de la vida, los ciudadanos deberían asumir una actitud apropiada frente a los dioses. La religión era un culto civil necesario para el bienestar del estado, Los templos dedicados a un dios, o a una diosa, eran los principales edificios de la sociedad griega.

 Homero dio una explicación de los dioses que proporcionó una estructura definida a la religión griega. En una época todos los griegos aceptaron una religión común basada en doce dioses principales que supuestamente vivían en el monte Olimpo, la montaña más grande de Grecia.

Entre estos doce dioses estaban Zeus, la principal deidad y padre de todos los dioses, Atenea, diosa de la sabiduría y de los oficios; Apolo, dios del sol y de la poesía; Afrodita, diosa del amor; y Poseidón, hermano de Zeus y dios de los mares y los terremotos.

Haz clic, y puedes conocer todo sobre cada unos de los dioses griegos

Los doce dioses olímpicos eran comunes a todos los griegos,. quienes, consecuentemente, compartían una religión politeísta básica. Cada polis asignaba a uno de los doce dioses olímpicos como la divinidad guardiana de su comunidad. Por ejemplo, Atenea era la diosa patona de Atenas. Pero cada pólis también tenía sus propias deidades locales, las cuales seguían teniendo importancia para la comunidad en su conjunto; además, cada familia también tenía sus dioses patrones.

Resultando conveniente contar con el favor de los dioses para todas las actividades de uno, el ritual tenía enorme importancia en la religión griega. Las oraciones solían combinarse con los obsequios a los dioses, lo cual se basaba en el principio de <‘les ofrezco esto para que (los dioses) me lo retribuyan”.

Algunas oraciones reflejaban de manera directa este beneficio mutuo: Protege nuestra ciudad. Creo que lo que estoy pidiendo es de interés común. Ya que una ciudad floreciente honra a los dioses”. El ritual significa sacrificios, ya sea en forma de animales o de productos agrícolas. Los animales expiatorios se quemaban en el altar que estaba enfrente del templo, o en un pequeño altar frente a la casa.

Los festivales también se celebraban a manera a los dioses y a las diosas. Algunos de éstos (las celebraciones Panhelénicas) fueron importantes para los griegos y se celebraban en locaciones especiales, como las dedicadas a la adoración de Zeus en Olimpia; a Poseidón, en el istmo de Corinto; y a Apolo, en Delfo Los grandes festivales incorporaban muchas actividades en honor de los dioses, incluidas las competencias atléticas a las que se invitaba a todos los griegos.

El primero de estos juegos se celebró en el festival olímpico del año 776 a. de C., y después se llevaron a cabo cada Cuatro años para honrar a Zeus. Al principio, las competencias olímpicas consistían sólo en carreras pedestres y luchas; pero, más tarde, también se incluyó el boxeo, el lanzamiento de jabalina y diversas especialidades más. Las competencias siempre eran entre individuos, no entre grupos.

Corno ejemplo de otro aspecto práctico de la religión griega, los griegos querían conocer los designios de los dioses. Había videntes que recibían augurios por medio de los sueños, del vuelo de los pájaros o de las entrañas de los animales sacrificados. Pero tal vez el método más popular para adivinar la voluntad de los dioses era el Oráculo, recinto consagrado a un dios, o a una diosa, que revelaba el futuro. El oráculo más famoso era el de Apolo, en Delfos, instalado a un lado del monte Parnaso, dominando el golfo de Corinto.

En Delfos, una sacerdotisa escuchaba las preguntas en un estado de éxtasis el cual se creía que era inducido por Apolo. Sus respuestas las Interpretaban los sacerdotes y se las daban en verso a la persona que había hecho las preguntas. Representantes de estado y particulares viajaban hasta Délfos para consultar al oráculo. Los estados tal vez preguntaran si deberían llevar a cabo una expedición militar; los particulares quizá plantearan preguntas del tipo: “Heracleídas pregunta al dios si tendrá un retoño de su esposa actual”.

Las respuestas a menudo eran enigmáticas y podían interpretarse en más  de una forma. Creso, rey de Lidia de Asia Menor, famoso por su increíble riqueza, mandó mensajeros al oráculo de Delfos, preguntando si debería entablar la guerra en contra de los persas”. El oráculo le respondió que, si atacaba a los persas, destruiría un poderoso imperio lleno de júbilo por escuchar esa noticia, Creso les declaró la guerra a los persas, pero fue aplastado por el enemigo. Un poderoso imperio el de Creso— fue destruido.

La religión griega —centrada en el ritual y en las relaciones formales con los dioses— tendía a carecer de un componente emocional intenso. Asimismo, ofrecía a la mayoría de las personas una vaga esperanza, o ninguna, de que hubiera vida después de la muerte. Como resultado de esto, a veces los griegos se convertían a religiones mistéricas, que incluían un proceso de iniciación en ritos secretos que prometían un involucrarniento más emocional con las fuerzas espirituales, así como una mayor esperanza de alcanzar la inmortalidad.

Los misterios mas importantes fueron los Eleusinos, que se relacionaban con el mito de la diosa Démeter. Era un culto de fertilidad en el que los participantes sentían que renacían y obtenían cierta esperanza de tener vida después de la muerte. Los cultores órficos, seguidores del legendario trovador Orfeo, creían en los ciclos de reencarnación, pues el alma humana estaba atrapada en el cuerpo físico. Su propósito era liberar el alma de su confinamiento.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

Las Ciencias en Grecia Antigua Cientificos Griegos

Las Ciencias en Grecia Antigua y Sus Científicos

historia grecia antigua

Los griegos fueron los primeros en dar una explicación raciona del universo, que se reflejó en un gran desarrollo de la filosofía, la ciencia, la literatura y el arte.

Los pueblos de la Antigüedad explicaban los fenómenos de la naturaleza que no comprendían mediante mitos. Los griegos fueron los primeros que se plantearon dar una explicación racional del universo.

A este conjunto de reflexiones lógicas y racionales se le denomina filosofa. Los filósofos griegos más importantes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Los griegos destacaron también como científicos.

Tales de Mileto ha sido considerado el primer científico de la historia ya que dio una explicación del universo sin recurrir a la mitología y a lo sobrenatural. Pitágoras fue matemático y sentó las bases de la geometría.

Hipócrates está considerado el creador de la medicina científica y el juramento hipocrático aún rige la moral de los médicos en la actualidad. Arquímedes fue físico y matemático, inventó el tornillo y algunas máquinas de guerra, pero, sobre todo, descubrió la teoría del desplazamiento de los cuerpos en el agua, que sigue vigente hoy en día.

Hasta la época de Hipócrates  las verdaderas bases de la medicina con la observación de síntomas, la cura de los enfermos se reducía a prácticas casi milenarias del tiempo de Homero, que confiaba en tratamientos de fluxiones. Estás se empleaban en el santuario de Asclepio, en el centro del Peloponeso, lugar de vientos y calores temperados: allí se facilitaba la curación con una vida agradable de fiestas, cortejos y representaciones teatrales, como en los modernos balnearios.

LAS PRIMERAS EXPLICACIONES RACIONALES O CIENTÍFICAS DEL MUNDO: Los griegos inauguraron un modo de pensar sobre la naturaleza, a la que consideraron un objeto sobre el que podían investigar.

El origen del mundo y los fenómenos meteorológicos, por ejemplo, eran temas que otros pueblos habían explicado por medio de la acción de los dioses.

Los griegos pensaron que los hombres, los dioses, el mundo, todo formaba parte de un universo unificado, en el que las cosas se ubicaban en un orden armónico.

Y que este orden, este cosmos, podía ser comprendido por la inteligencia humana. Observando los fenómenos cotidianos, los hombres podían comprender el origen y el orden del mundo.

Aunque fueron religiosos, los griegos se atrevieron a buscar respuestas sin recurrir necesariamente a las misteriosas acciones de los dioses.

 

Arquimedes en la bañera..Eureka!

¿Por qué fue que este intento de explicar el mundo por medio del razonamiento se originó en Grecia?.

Una respuesta posible puede surgir si relacionamos el razonamiento con los ideales políticos de los griegos. La organización democrática de las polis se basaba en la participación de los ciudadanos.

El ciudadano participaba de la vida pública y así gobernaba su vida y la de la comunidad.

Era lógico, entonces, que sucediera algo similar con el conocimiento del mundo. Cada ciudadano, por su propio razonamiento, podía conocer lo que antes estaba reservado al reducido núcleo de los sacerdotes.

La asamblea de ciudadanos era el lugar en el que se podían debatir todos los temas, abiertamente y sin intermediarios.

De este modo, las explicaciones racionales del mundo permitieron democratizar el conocimiento. La razón y la democracia pusieron a los hombres más cerca del control de la naturaleza y de sus propias vidas.

LAS CIENCIAS EN GRECIA ANTIGUA: El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia va a resultar determinante para la evolución de su ciencia, superando en la mayor parte de los campos a sus maestros.

Sería muy prolijo enumerar todos los hallazgos científicos logrados por los griegos, incluidos los del esplendoroso periodo helenístico de Alejandría.

Si las manifestaciones artísticas revelan no sólo un gusto exquisito, una atención hacia la belleza, sino un despliegue extraordinario de la inteligencia, ésta debía manifestarse también en la búsqueda de la verdad, en la interpretación de los fenómenos físicos, geográficos, etc.

La Matemática, que es la base de todo conocimiento científico, fue cultivada de un modo especial por la escuela filosófica que acaudillaba Pitágoras.

Tanto en Geometría (recuérdese el famoso teorema que lleva su nombre y que permite resolver los triángulos rectángulos) corno en Aritmética, los números y las líneas ocuparon un lugar muy importante en sus especulaciones.

En época posterior, hacia el siglo III a. C., surgen dos nombres inmortales en el campo (le la Matemática y la Física. Uno fue Euclides (siglo III a. J. C) el más grande de los geómetras de los tiempos antiguos.

Sus axiomas, definiciones y postulados tuvieron validez durante siglos puesto que hasta casi nuestros días nadie se había atrevido a formular una geometría llamada no-euclidiana.

El segundo fue Arquímedes (287-212), famoso por su <eureka», el grito triunfal que le obligó a saltar del baño cuando descubrió el principio de flotación de los cuerpos.

Fue un gran físico y un gran matemático. A él se debe el hallazgo y el cálculo del número Pi, el descubrimiento de los espejos ustorios con los cuales combatió las naves enemigas en Siracusa, etc.

En el campo de la Medicina debe recordarse el nombre del gran médico Hipócrates (469-399), considerado el mas importante medico de la antigüedad.

Se ha hablado de Alejandría como de un centro cultural de gran importancia.

Esta ciudad, a orillas del Nilo, fue fundada el año 331 a. C. por Alejandro Magno. Se dice que su biblioteca contenía 1.100.000 manuscritos. Los nobles y los aristócratas gustaban de rodearse de sabios., y las discusiones públicas, las reuniones en Academias y las controversias eran constantes.

Aquella enorme riqueza para la civilización desapareció cuando el califa Omán, el año 640 de nuestra Era, quemó más de medio millón de manuscritos para alimentar las calderas de los baños.

En Alejandría surgió un interés extraordinario por el estudio de la Tierra, que dio origen a la Geografía. Gracias a él, Piteas viajó hasta el Norte de Europa, Eratóstenes pudo medir el meridiano terrestre, calcular el radio de nuestro Globo y demostrar que la Tierra era redonda.

La ingeniería avanzará espectacularmente gracias a los trabajos de Empédocles de Agrigento – inventor de un calorífero -, Ctesibio – constructor de una bomba contra incendios, de un autómata y una bomba para elevar agua -, Filón de Bizancio creador de fuentes móviles – y Arquímedes de Siracusa – inventor de las poleas compuestas y de un cañón que lanzaba pequeños proyectiles gracias al agua -.

El estudio matemático será fundamental para el desarrollo de otras ciencias como la astronomía, realizando las primeras especulaciones sobre la posibilidad de que la Tierra fuera plana y estuviera flotando en el espacio, no sujeta a algún elemento como se creía hasta ese momento.

Pitágoras ya planteó la posibilidad de la esfericidad mientras que Anaximandro señaló que la Tierra era el centro de un conjunto, girando en círculos a su alrededor la Luna, el Sol y las estrellas, teoría que fue ampliada por Aristóteles quien introdujo los planetas en su sistema.

Sin embargo, Aristarco de Samos ya planteó que la Tierra era un planeta más por lo que debía girar alrededor del Sol.

En el tratado Tamaño y distancias del Sol y de la Luna, Aristarco de Samos  determinó dichos valores a partir del diámetro aparente de la Luna, que estimó en 2° (en vez de 30′), y el ángulo Luna, Tierra, Sol en el momento de estar la Luna en cuadratura, que estimó en 87° (en vez de 89° 50′).

Los resultados obtenidos fueron: que la distancia de la tierra al Sol era de 19 veces la de la Tierra a la Luna (en realidad, 400); que el diámetro del Sol es 6,75 veces el de la tierra (en realidad, 109), etc., es decir, que los datos hallados quedaron afectados por los errores numéricos de los datos.

Ahora bien, el valor del diámetro aparente del Sol y de la Luna fue estimado por el propio Aristarco, según testimonio de Arquímedes, en 30′, razón por la cual hemos de suponer que la obra que analizamos fue un trabajo de juventud, puesto que el valor empleado (2º) como punto de partida era notoriamente exagerado.

Este detalle, por otra parte, explica que en la citada obra no se encuentre ninguna alusión a su teoría heliocéntrica, que, al igual que la correcta determinación de los diámetros aparentes del Sol y de la Luna, sería resultado de investigaciones posteriores.

hipocrates

Miniatura de las Epístolas de Hipócrates, del siglo XV, con la imagen de Demócrito e Hipócrates. Demócrito, famoso por su doctrina del atomismo, que explica la realidad como un conjunto de átomos, fue también matemático y astrónomo. A Hipócrates, el médico más famoso de la Grecia antigua, se le atribuyen todos los tratados de medicina de su época.

PARA SABER MAS…
La ciencia conoció un auge extraordinario durante el helenismo. En Alejandría, los soberanos lágidas garantizaron el libre desarrollo de las matemáticas, las ciencias naturales y la medicina, y financiaron con generosidad investigaciones y experimentos.

Animados por este impulso filantrópico e imbuidos por el espíritu aristotélico, que preconizaba la clasificación de los saberes, los científicos hicieron de la especialización su método de trabajo.

En el campo de las ciencias exactas, Euclides (s. III a. C.), que sistematizó la geometría de su tiempo, abordó en sus Elementos la aritmética, la planimetría, los números irracionales y la estereométria.

La propagación y refracción de la luz también fue analizada por él en otra de sus obras, La Óptica. Un alumno aventajado de Euclides fueArquímedes (287-212 a. C.), que logró resolver ecuaciones de tercer grado y calculó ocho incógnitas a partir de siete ecuaciones.

Entre sus numerosos descubrimientos figuran el peso específico de los cuerpos -fundamento de su célebre principio-, la ley del centro de gravedad y la ley de la palanca.

También aludió a la curvatura de las radiaciones y calculó sistemas de poleas y planos inclinados, además de inventar un buen número de máquinas.

Ctesibio (s. III a. C.), ingeniero alejandrino de gran talento, contribuyó a ampliar la panoplia de artilugios griegos con la construcción de automatismos, órganos y juegos de artificio sin otra aplicación práctica que la de deleitar a la sociedad cortesana.

Su arco de torsión, que revolucionó la técnica militar, y el hecho de que fuera el primero en utilizar la presión atmosférica fueron el contrapunto a la vertiente lúdica de la mayoría de sus inventos.

El talante empírico y práctico de la nueva ciencia griega también encontró acomodo en disciplinas como la astronomía, la astrología y la geografía. Los astrónomos helenísticos adoptaron los métodos de observación de los babilonios y sus resultados, para elaborar la meritoria hipótesis de una concepción heliocéntrica del universo.

Aristarco de Samos (320-250 a. C.) colocó el Sol como punto fijo en el centro de su sistema y afirmó que la Tierra giraba sobre su eje además de hacerlo en torno al astro rey.

Siglos más tarde, Nicolás Copérnico recuperaría estas teorías para elaborar su famosa revolución copernicana, que halló tantos detractores como en su tiempo los tuvo Aristarco, cuyas ideas fueron tachadas de impías por los emergentes filósofos estoicos.

PARA AMPLIAR:

Ver: Biografia de Arquimedes

Ver: Biografia de Thales de Mileto

Ver: Biografia de Pitágoras

Ver: Biografia de Euclides

Ver: Biografía de Hipócrates

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 4 Alejandro Magno y el Mundo Griego – Clarín
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo
Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

El Arte en Grecia Artistas Griegos Resumen

El Arte en Grecia Artistas Griegos

historia grecia antigua

EL ARTE GRIEGO: Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo. El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura.

El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo. Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos.

ARQUITECTURA: En la arquitectura griega no se empleó ni el arco ni la bóveda. El elemento sustentador de sus monumentales obras fueron las columnas. El sistema de construcción utilizado fue el adintelado. Se destacan por orden jerárquico, los templos como exponentes principales, luego, los teatros, las acrópolis, los propileos, los estadios, los gimnasios y las palestras, las ágoras y los monumentos funerarios. Los diferentes tipos y formas de columnas dieron origen a los famosos órdenes arquitectónicos griegos: Dórico, Jónico y Corintio.

MATERIALES UTILIZADOS: Los griegos usaron de manera preferente el mármol, el cual pulían de forma cuidadosa; también emplearon la piedra.

ESCULTURA: La escultura griega no está sujeta ni a reglas ni a convencionalismos. El escultor tiene libertad de expresión, sin embargo, toda ella busca y logra la perfección humana, por tanto es una escultura dedicada a exaltar la fuerza física, la perfección de los rasgos, el movimiento y la expresión de la divinidad. Su tema central gira en torno a la figura humana. La escultura griega pasa por 3 períodos épocas o fases evolutivas, con características propias en cada una de ellas. Estas son:

– Arcaica: Se caracterizó por ser una época en donde los escultores buscan un estilo y una técnica propios. En ella aparece la figura femenina y masculina, al inicio estas figuras eran de tipo hierático, sin movimiento, pero luego surgieron ideas de movimiento, los brazos se despegan del cuerpo y el rostro expresa una curiosa sonrisa. Las esculturas eran hechas como ofrenda a los deportistas. Son de esta época: El Kouros de Anavyssos (atleta), la Dama de Auxirre o Xoana (doncella vestida), la cabeza del caballero Rampios, etc.

– Clásica: esta época significó el período de mayor auge en todas las manifestaciones artísticas y literarias. Los escultores logran la perfección de sus técnicas, así como las mejores piezas escultóricas, en donde se observa la magnificencia de la figura humana. Esta época tiene 2 períodos: el estilo Sublime, en el que se destacan escultores como Mirón, Fidias y Polícleto, y el estilo Bello, donde se destacan Scopas, Praxiteles y Lisipo, ambos estilos tenían características propias.

– Helenísta: esta época corresponde al fin del arte griego, las obras de esta época toma modelos de las anteriores, perfeccionándolos, demostrando una gran capacidad de realización, entra la figura del niño como tema. La escultura adquiere caracteres de monumentalidad, dominando lo pintoresco, lo grotesco, lo episódico, etc. El retrato pasa a un primer plano. En este período surgen diferentes escuelas, entre las más importantes: las Escuela de Pérgamo, la de Rodas y la de Alejandría.

PINTURA: Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.

 CERÁMICA: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas.

Resumen de la Vida En Grecia Historia de los Griegos Atenas y Esparta

Resumen de la Vida En Grecia Antigua

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 LA VIDA EN GRECIA ANTIGUA: De un grupo de pequeñas ciudades-Estado, aisladas por altas montanas, surgió un brillante impulso creativo que sentó muchos de los fundamentos de la civilización europea.
Varias actividades humanas, desde el deporte hasta el mismo drama, de la medicina a la filosofía,  todavía siguen un modelo derivado de Grecia, cuya Edad de Oro, iniciada en el ano 800 a.C., llegó a su cúspide en la Atenas del siglo V a. C.

La antigua civilización griega de Micenas paso por un periodo de oscuridad, de 500 anos, para revivir con la épica de dioses y héroes, escrita por Homero.

En una etapa en que los gobernantes veían a los demás como vasallos, el gran logro de los griegos de la época dorada fue afirmar la dignidad y los derechos del ser humano, siguiendo un modelo de gobierno del que surgiría la verdadera democracia.

La Grecia arcaica y clásica
Los inicios de la Grecia clásica

La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la desaparición de la civilización micénica en torno ai 900 a. C.

La afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios del norte y los pueblos del mar del sur, provoco un declive de la cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura.

Durante esta época, la población de Grecia se multiplico y dio comienzo la colonización de la costa jónica.

El paisaje rocoso fue la causa de que los primeros asentamientos florecerán en las llanuras fértiles entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos de estos asentamientos se habían convertido en grandes ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia libraban guerras entre si.

El periodo entre los anos 750y500a. C. recibe el nombre de Arcaico.

La situación geográfica de Grecia en el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los viajes y la exploración de ultramar.

Los griegos eran marinos excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro.

Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de avanzada.

El comercio estimuló el desarrollo económico y político. Se estableció una elite y, a medida que aumento su riqueza, los estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes.

En mayor y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la cultura griega. Entre los anos 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad Clásica.

Las ciudades-estado

Grecia rara vez fue un país unido; en su lugar estaba integrada por diversas ciudades-estado o «polis».

Estas solían ser comunidades reducidas, apenas grupos de granjas y casas en torno a una ciudadela fortificada, o acrópolis, que ofrecía refugio a todos los ciudadanos durante los ataques.

Estaban separadas geográficamente de otras ciudades-estado y su independencia dio lugar a diversos estilos de funcionamiento.

Como resultado, cuando los estados decidían unirse contra un enemigo externo común, las coaliciones duraban poco y la Antigua Grecia nunca fue una única nación.

Las dos mayores ciudades-estado eran Atenas y Esparta, cuyos estilos de vida opuestos alimentaron una rivalidad que duro cinco siglos.

Atenas era la mayor de las ciudades-estado, con una población que en su punto álgido alcanzo los 250.000 habitantes.

Durante el Periodo Arcaico, muchas ciudades-estado, incluida Atenas, estuvieron dominadas por una serie de gobernantes monárquicos o «tiranos».

Estos solían ser personas enriquecidas que habían cobra-do popularidad entre el pueblo y gracias a ella, podían dirigir la ciudad.

En Atenas, el principal tirano fue Pisistrato, que gobernó durante 30 anos. Impulso el comercio ateniense en el exterior y patrocino las artes, apostando por festivales religiosos y culturales.

Por su parte, Esparta se había establecido como un poderoso estado militar gobernado por Licurgo, quien protagonizo una forma de gobierno mas primitiva y monárquica. Mientras que la mayoría de las ciudades-estado consideraban su acrópolis un medio de defensa, la protección de Esparta recaía en exclusiva en su ejercito.

Las ciudades-estado estaban repartidas por todo el mundo griego, incluidas todas las islas del Egeo y muchas de ellas se aliaron con Atenas o con Esparta durante la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.).

La región es una tierra montañosa y accidentada que penetra en el Mediterráneo hacia el sur. Su clima es benigno, pero la tierra arable es escasa y dispersa; como resultado, los primeros asentamientos se desarrollaron como pequeñas comunidades independentes que el difícil terreno aislaba de sus vecinos, con quienes, además, peleaban frecuentemente. A veces, el mar era la única vía de comunicación.

Estos factores dieron una fuerte identidad individual a las aldeas que emergieron en la antigua Grecia.

Cuando las aldeas crecieron, se convirtieron en ciudades-Estado, cu-yos habitantes eran muy leales a su propia comunidad.

Llamaron polis a su Estado, es decir, una comunidad que actuaba en conjunto, pues cada ciudadano debía participar en el gobierno.

El griego se convirtió asi en «animal político»: dedicaba mucho tiempo a los asuntos públicos. Esto ocurrió especialmente en Atenas, la mayor de las ciudades-Estado.

Votos para la minoría

En sus principios, Atenas fue regida por reyes y tiranos, pero en el ano 510 a.C., Clisteles expulsó al ultimo de ellos y estableció el primer gobierno democrático del mundo.

La palabra proviene de demos, «pueblo», y kratos, «poder». Pero no fue esta una democracia en el sentido moderno.

Sólo votaban los atenienses varones que no eran esclavos. Las mujeres no eran consideradas ciudadanas y por eso no podían votar.

Tampoco los extranjeros ni sus descendientes; ni los esclavos ni su prole, ni siquiera aquellos que conseguían liberarse. La ciudad estaba dividida en 10 bloques, llamados tribus.

Cada tribu elegía a 50 hombres, mayores de 30 años, para integrar un consejo de 500 miembros, que cumplía diariamente con la función gubernamental.

A su vez, los miembros del consejo formaban parte de un comité que proponáa las ideas que serian discutidas en la asamblea de todos los ciudadanos.

Durante estos periodos, en los que se les pagaba un sueldo, comian por cuenta del Estado en la sede administrativa, el Tholos, un edificio redondo en el lado oeste del ágora, o mercado.

Era la asamblea, o ekklesia, la que aprobaba las leyes y decidía sobre asuntos Importantes como la guerra.

Cualquiera de los miles de ciudadanos podía asistir, luego de pagar una reducida cuota de admisión, con derecho a voz y voto.

Se requería puntualidad: esclavos con sogas pintadas de rojo lazaban a los impuntuales. Se multaba a cualquiera que tuviera las ropas manchadas de rojo.

La asamblea se reunía 40 veces por ano en Pnyx, una colina cercana a la Acrópolis.

Los miembros se sentaban en el suelo, o en sillas plegables que llevaban aL lugar. Los debates se iniciaban luego de orar y sacrificar a un cerdo negro.

Se votaba alzando la mano y el orden era mantenido por una fuerza policiaca de arqueros escitas, cuyo lugar de origen era el norte del Mar Negro.

Los arcontes, funcionarios seleccionados al azar, preparaban los casos legales para discutirse en la asamblea, y organizaban ceremonias religiosas.

Los strategoi, o generales, eran los funcionarios de más alto rango, elegidos por voto popular en las 10 tribus.

Su periodo era de un ano tenian un enorme poder sobre el ejercito y la economía, y tomaban decisiones cruciales en nombre del Estado.

Luchas Entre Gladiadores En El Coliseo Romano Origen de Gladiadores

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORES

LOS ESPECTÁCULOS DE GLADIADORESEstos espectáculos eran parte integral de la sociedad romana. Se llevaban a cabo en los anfiteatros, y el primero de los cuales que fue permanente se construyó en Roma en el año 29 a. de C. Quizá el más famoso fue el anfiteatro flaviano conocido como el Coliseo, construido en Roma bajo el gobierno de Vespasiano y su hijo Tito, y cuya capacidad era de 50 000 espectadores.

Los anfiteatros no se limitaron a la ciudad de Roma, sino que se construyeron por todo el imperio. Diferían mucho en tamaño y, sobre todo, en capacidad, pues variaba de unos miles hasta decenas de miles. Se pusieron en juego considerables recursos e ingenio en su construcción, sobre todo en dispositivos relacionados con el traslado eficiente de las bestia rajes a la arena.

En la mayor parte de las ciudades y de las villas anfiteatros llegaron a ser los edificios más imponentes, rivalizando solo  con los circos para carreras y los baños públicos. Como veremos repetidamente en el curso de la civilización occidental, la forma en que una sociedad invierte su dinero da una idea de sus prioridades do que el anfiteatro fue el emplazamiento principal para los juegos de gladiadores, es justo decir que las matanzas públicas constituyeron un elemento primordial de la cultura romana.

Los juegos de gladiadores se llevaban a cabo desde el amanecer hasta el anochecer. Sus principales atracciones eran los combates muerte entre luchadores entrenados. La mayoría de gladiadores eran esclavos o criminales condenados, aunque algunos hombres eran seducidos por la esperanza de obtener popularidad y el patrocinio de ricos partidarios participaban voluntariamente. Ellos recibían entrenamiento para el combate en escuelas especiales de gladiadores.

Interior del Coliseo de Roma

Interior del Coliseo de Roma. El Coliseo fue un gran anfiteatro que se construyó bajo el gobierno del emperador Vespasiano y de su hijo Tito. Dichos anfiteatros, donde luchaban los gladiadores, se construyeron por todo el imperio. Variaban en dimensiones; éste fue el más grande.

Los juegos de gladiadores incluían igualmente otra forma de diversión. Criminales de todas las edades y de uno u otro sexo eran lanzados a la arena sin armas a enfrentar una muerte inevitable por e de animales salvajes capaces de hacerlos pedazos. También se llevaban a cabo distintos retos entre animales; se hacía pelear entre sí distintas bestias salvajes, por ejemplo, búfalos contra osos; se montaban cacerías en las que los hombres disparaban sin riesgos desde las con barrotes de acero; además, los gladiadores luchaban en arena contra toros, tigres y leones.

Según se dice, se mataron cinco mil bestias en un solo día de juegos, en el año 80 d. de C., cuando el emperador Tito inauguró el Coliseo. Se invirtieron enormes recuren la captura y traslado de animales salvajes para las matanzas; asimismo, en diversas partes del imperio, especies completas se caza hasta su extinción.

Estos espectáculos sanguinarios fueron muy populares entre pueblo romano. El historiador romano Tácito dijo: “En verdad, pocos los que hablan de otros asuntos en sus casas, y siempre que entra en un salón de clases, no hay otro tema de conversación entre los jóvenes» Pero las luchas de gladiadores también sirvieron para un propósito que iba más allá del entretenimiento.

Al igual que las otras formas de entretenimiento público, cumplían con una función tanto social como política. Ciertamente, los juegos servían para distraer a las masas desocupadas de cualquier descontento político. Se dice que el emperador Trajano comprendía que, aunque la distribución de grano y de dinero satisfacía al individuo, los espectáculos resultaban necesarios para “complacer a las masas».

UN DÍA EN LA VIDA DEL GLADIADOR
Guardias de seguridad despiertan a Flavius, un gladiador de la escuela imperial en la Roma del emperador Trajano, que se reúne con sus camaradas en el patio central para pasar lista. Luego de recibir su desayuno de pan de cebada y queso de cabra, se reporta a la armería, donde recibe un escudo, un casco, grebas de cuero (espinilleras) y ligeras armas de acero para prácticas.

El entrenamiento se realiza en la arena de la escuela, bajo el ojo avizor del instructor en jefe, un sólido ex gladiador surcado de cicatrices, vencedor de varios torneos. Su trabajo es asegurarse de que Flavius y sus camaradas son lo suficientemente rudos como para satisfacer al emperador y al público de la arena. El instructor presta la mayor atención a los mejores gladiadores: son las estrellas de la arena. Los graffiti en las paredes de Pompeya revelan que un gladiador traciano, llamado Celadus, era el héroe local que hacía suspirar a las jóvenes.

Bajo el sol matinal, Flavius suda y maldice mientras practica las artes de parar golpes, atacar, responder y fintar. Su vida depende de su habilidad y sus reflejos; soporta estoicamente el entrenamiento. A mediodía, hay una pausa para el almuerzo y la siesta. Más tarde, Flavius se baña y se afeita en la barbería de la escuela. Luego asiste al entrenamiento físico, que incluye levantamiento de pesas para afinar los músculos. Luego va a cenar. Al oscurecer, regresa a su celda, U vigilado por los guardias. Mañana, Flavius enfrentará el baño de sangre en la arena.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo A

El Foro Romano en Roma Antigua Historia y Su Funcion

El Foro Romano en Roma Antigua Historia

Cuadro Evolución Histórica de RomaEtapas en la Historia de Roma

EL FORO ROMANO: Toda la actividad política de Roma estaba concentrada en el Foro. Se llamaba así a una plaza rectangular que se extendía entre el Palatino y el Capitolio.Esa plaza, cuyo nombre significa mercado, estaba rodeada de tiendas que, andando el tiempo, fueron reemplazadas por monumentos. En el Foro era donde se reunían el senado, los tribunales y las asambleas populares.

El senado estaba instalado en un palacio llamado la Curia, vasta sala situada en un declive y amueblada con bancos de madera, únicamente. Al lado se alzaba la basílica Emilia, edificio que servía de tribunal. En las inmediaciones había varios templos, entre otros el de Vesta y el de Cástor y Pólux.

La plaza misma estaba adornada con arcos de triunfo, estatuas y monumentos de todo género; el más famoso era la tribuna de las arengas o Rostrales, cuya decoración consistía en los espolones de las galeras tomadas al enemigo. Todas las vías romanas partían de un poste dorado, colocado en medio del Foro, con lo cual se indicaba que la cabeza del imperio romano estaba allí.

Ruinas del  foro era el centro de la vida de los romanos. Se trataba de un gran espacio abierto en el que se levantaban los edificios públicos. Allí se desabollaba la mayor parte de las actividades políticas y religiosas. Los romanos se reunían para efectuar sus negocios o sólo para pasar el tiempo libre. Fue construido paulatinamente y enriquecido con templos en honor de los dioses y arcos de triunfo para recordar las victorias militares.

El foro es el centro político y edilicio de la ciudad; es además el mercado, como lo prueban todos los negocios que en él se encuentran. La actividad patricia se concentra en las proximidades de la Curia, en la tribuna de las arengas (Rostra), tribunal del pretor, y en el lugar donde se reúnen los comicios por curias. Todo esto está ubicado en una especie de plataforma. En la parte de la llanura se reúnen los comicios por tribus. Los generales vencedores van a rendir su homenaje de gratitud a Júpiter Capitolino, siguiendo la Vía Sacra.

Los Alrededores del Foro:

En su origen, era un valle pantanoso que fue desecado posteriormente. A lo largo del Foro Romano se levantaron múltiples templos, como los de Castor y Pólux, el templo de Rómulo, el de Saturno o el de Venus, entre otros. Además, se construyeron varias basílicas, y otros edificios que se usaban tanto para asuntos públicos como privados.

El foro esta cruzado por la vía Sacra que conducía al Coliseo, era de uso cotidiano para recorrer este céntrico lugar, y poder acceder a sus diferentes estancias.

Entre otras construcciones que rodean al Foro, están el arco de Tito, levantado en honor a la victoria romana en Jerusalén, o el Tabulario y la Curia Hostilia, que era la sede del Senado.

Al caer el Imperio Romano fue cayendo en el abandono, y más adelante en el olvido. En la Edad Media se sabía de su existencia, pero los monumentos estaban ya bajo los escombros y en su mayor parte se encontraban enterrados. Pero no fue hasta el siglo XX, cuando se empezara a excavar y retirar los materiales que cubrían los restos arqueológicos.

En aquella época, el llano existente entre el foro y el río Tíber llegó a convertirse en la mayor zona comercial de Roma, donde se efectuaban los gran des y pequeños negocios de compraventa. A esta zona del Tíber llegaban las pequeñas embarcaciones desde Ostia, el muelle marítimo de Roma, cargadas de mercancías de importación que rápidamente eran vendidas.

Al otro lado del foro, en el llano que llega hasta las laderas del Esquilmo, creció un barrio laborioso pero muy plebeyo, en donde se asentaron por grupos de oficio todos los artesanos. Libreros, zapateros, laneros, barberos, herreros, tejedores de lino, todos los que se ganaban la vida con la habilidad de sus manos, estaban  allí establecidos.

Normalmente las tiendas estaban agrupadas por gremios, y mi faltaban por las calles los comerciantes no estables, vendedores, ambulantes, cambistas, subastadores de baratijas, encantadores de serpientes y demás charlatanes. Además, alrededor de Roma había un ancho cinturón de huertos de regadío, cuyo cultivo necesitaba muchos brazos; sus productos eran vendidos cada día en el mercado.

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La Batalla de Cannas

La Batalla de Cannas

Cuadro Evolución Histórica de RomaEtapas en la Historia de Roma

BATALLA DE CANNAS: Cannas era una llanura que Aníbal conocía bien. El cartaginés dispuso sus tropas de manera que el viento, el polvo y el sol diesen de cara a los romanos. Colocó sus buenas tropas en las alas, formando como los cuernos de una media luna y dejó que el enemigo penetrara en el centro, lo cual facilitó el movimiento envolvente merced al cual cincuenta mil hombres cercaron a ochenta mil.

Desde el principio de la acción, la caballería númida y la española habían cargado a la caballería romana, que por tío saber combatir a galope, echó pie a tierra, y fue, por consiguiente destrozada.

La caballería de Aníbal atacó en seguida la retaguardia del ejército romano, y la batalla se convirtió en matanza en la que perecieron setenta mil legionarios. Roma se preparó o resistir el asalto. Maharbal, jefe de la caballería, instaba a Aníbal a que marchara sobre Roma diciéndole : « Déjame partir con mi caballería, y dentro de tres días comerás en el Capitolio. » Pero Aníbal no encontraba su ejército bastante fuerte para atacar a una ciudad tan importante y resuelta, y partió hacia el sur.

La Batalla de Cannas

Instalado ya Aníbal en el centro de Italia, sentó sus reales en Cannas, ciudadela hacía poco conquistada; disponía en aquellos momentos de 35.000 hombres. Por su parte, los romanos habían preparado cuatro legiones, que sumaban un total de 50.000 hombres, entre romanos y aliados. Los dos cónsules de aquel año de 216 a. de J.C. (terminada la dictadura de Fabio Máximo) fueron Lucio Emilio Paulo, miembro de los patricios, y Marco Terencio Varrón, de los plebeyos.

En el bando romano se abría de nuevo camino la idea de jugárselo todo en un combate decisivo, aunque Fabio Máximo continuaba sosteniendo la eficacia de la guerra de desgaste, persuadido de que el tiempo era el mejor aliado de Roma y el peor enemigo de Aníbal.

Aunque éste intentó varias veces trabar batalla, ésta sólo le fue aceptada cuando los romanos consideraron que sus posiciones les eran favorables. El campo de lucha estuvo constituido por una llanura de poco más de 3 Km. de anchura, limitada por las colinas y el mar. El día del combate, el mando romano tocó por turno a Terencio Varrón. Este hecho quizá quiera indicar que el otro cónsul, Emilio Paulo, era contrario a luchar con los cartagineses.

El desarrollo de la batalla es el siguiente. La infantería romana, con los flancos defendidos por la caballería, se dispuso contra la adversaria. Los cartagineses se colocaron en un frente amplio y convexo, con las alas protegidas por la caballería númida e hispánica, muy superior en número a la romana. Se movió primero la infantería púnica, contra la cual chocó, con todo el peso de su masa superior, la romana, que logró introducirse como una cuña entre las filas de Aníbal, de manera que su frente adoptó la forma cóncava.

Cuando el centro estuvo a punto de romperse, Aníbal lanzó al ataque, contra la columna alargada de los romanos, las fuerzas de sus alas, que habían quedado intactas y en posición avanzada, mientras el frente romano continuaba empujando hacia delante. Los romanos perdieron entonces el empuje inicial.

Al mismo tiempo se desarrollaba la acción de la caballería. La superioridad de Aníbal en este terreno fue definitiva. Destrozó a lacaballería romana y atacó entonces por la espalda a la infantería contraria, la cual, amontonada en un espacio reducido, quedó inmovilizada, sin posibilidad de maniobra.

A partir de este momento, la batalla se convirtió en una carnicería espantosa, una de las mayores en la historia de todos los tiempos. Murieron cerca de 30.000 romanos, entre ellos el propio cónsul Emilio Paulo, y otros 10.000 fueron hechos prisioneros. Terencio Varrón, con 10.000 supervivientes, pudo refugiarse en la colonia de Venosa, adonde afluyeron poco después más soldados que habían huido a la desbandada.

Aníbal perdió 6.000 hombres, casi todos galos. Sus fuerzas permanecieron intactas y su prestigio alcanzó las mayores alturas con aquella batalla, en que había vencido en condiciones de inferioridad numérica, en una posición no elegida por sí mismo y gracias a una técnica que sería clásica durante siglos.

Tampoco esta vez marchó sobre Roma ni intentó expugnar Venosa. Buen conocedor de las situaciones y de los hombres, sabía que las reservas romanas eran aún muy grandes y granítica la fidelidad de los aliados más antiguos de la Italia central, por ser sus Intereses los mismos que los de Roma.

Entretenerse en un asedio abocado casi con seguridad al fracaso equivalía a comprometer el efecto político y moral de aquella espléndida victoria. Por ello prefirió recoger los frutos inmediatos representados por la defección de los aliados más recientes y periféricos de Roma: algunas ciudades de Apulia, numerosas tribus de Samnio y muchos pueblos de Lucania y de Brutio. En el otoño se abriría sus puertas Capua y después Siracusa, Tarento y otras ciudades griegas.

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