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Biografía de Erwin Rommel El Mariscal Alemán, Zorro del Desierto

Vida del Mariscal Erwin Rommel-El Afrika Korps

ROMMEL, ERWIN Mariscal alemán (Heidenheim, 1891 – Ulm, 1944). Participó en la Primera Guerra Mundial y, después del triunfo del nacionalsocialismo, formó-parte del Cuartel General del Führer. Intervino en la ocupación de Austria y en la de Polonia y, una vez declarada la Segunda Guerra Mundial, dirigió el avance sobre Francia (1940); posteriormente fue nombrado general en jefe del ejército alemán en África (1941), donde fue derrotado por los británicos. Acusado de estar implicado en una conspiración contra Hitler, se le dio a elegir entre su propio envenenamiento o un consejo de guerra, ante lo que Rommel optó por lo primero.

Mariscal Rommel Erwin

Hijo de un maestro, Erwin Rommel nace el 15 de noviembre de 1891 en la ciudad de Heidenheim. En 1910 se incorpora al 124 Regimiento de Infantería del Württemberg y al año siguiente es admitido en la Escuela de Guerra de Danzig. El 2 de agosto de 1914 parte a la guerra. Dos años después contrae matrimonio. En 1917 entra en combate en Italia, en el frente del Isonzo.

BIOGRAFÍA: Erwin Johannes Rommel nació al mediodía del domingo 15 de noviembre de 1891 en Heidenheim sobre el Brenz, una pequena ciudad alemana de la región de Württemberg, cercana a Ulm. Provenía del corazón de aquella severa Suabia de antiguas tradiciones imperiales, poblada por sólidas familias burguesas y que gozaba de gran renombre por la vitalidad, energía, respetabilidad y sentido del honor de sus hijos.

Era el segundo hijo varón del maestro Erwin Rommel que a su vez era hijo de educadores casados en 1886.Su madre era la  bella Helene, hija de un alto funcionario local, el presidente del gobierno de la región de Württemberg, Karl von Luz.

En 1898, a la edad de siete años lo enviaron a la escuela y en ese mismo año su padre fue designado «Direktor» (presidente) del «Realgymnasium» de Aalen. La familia lo siguió a la nueva sede poco más tarde. En 1913 Herr Rommel muere imprevistamente, luego de una intervención quirúrgica y el hijo de veintidós años, ya convertido en soldado, vivirá traumáticamente esa pérdida.

El solemne padre no era muy querido por sus hijos e incluso los había perturbado con su culto desmesurado de la disciplina; quizás hasta causó alivio su desaparición, pero esto no quita que su personalidad prepotente haya dejado un gran vacío en la vida de Erwin y la de los otros hijos y una serie de interrogantes que se le plantearán durante toda la vida. Su mujer, Helene, le sobrevivirá mucho tiempo muriendo en 1940.

En 1907, a los dieciséis años, Erwin se quiebra el pie derecho mientras cruza saltando un riacho. La intervención del cirujano es eficaz y el joven no quedará afectado por el accidente. En esos años es el predilecto de sus profesores por su gran reflexividad y por la excepcional capacidad que demostraba especialmente en las materias científicas: en matemáticas era brillante. También revela una notable capacidad para los deportes: realiza carreras de bicicletas, es diestro para el tenis y el esquí, con los patines y el remo.

Erwin era un muchacho simpático, con un carácter excelente. No le tenía miedo a nadie. Mientras que los otros chicos escapaban cuando veían a los deshollinadores, con sus caras negras y los cabellos como púas, Erwin se acercaba con aire solemne y tranquilo y estrechaba su mano.

Erwin era distraído y disperso y en la escuela lo caracterizaban como al prototipo del desganado no demostrando en aquella época esa energía física que más tarde le permitiría conducir la extraordinaria aventura en el desierto. Tenía un solo refugio y consuelo: el grandísimo afecto por la familia. El padre era su modelo viviente para forjar su personalidad.

Desde muy joven se dedicó a su gran pasión; la aviación naciente. Junto con su amigo, Keitel se divertía construyendo pequeños modelos de aviones, y a los catorce años el joven Erwin perfeccionó un verdadero planeador con el que rev alizo muchos desafortunados intentos de volar; trasrcurría 1906, año del primer vuelo en Europa.

El 19 de junio Erwin entró en el 124, con el grado de «aspirante» con sede en la ciudad de Weingarten. Es decir que debía prestar servicio en un primer tiempo como simple soldado y luego sería admitido en la Kriegschule, la Escuela de Guerra, que era prácticamente una academia militar. En octubre fue promovido a cabo y a fines de diciembre, a sargento. En marzo de 1911 entró en la Kriegschule de Danzig.

Durante uno de los lujosos bailes de la burguesía local en Danzing,  a Rommel le llamó la atención una bella muchacha que era una de las atracciones de estos bailes, Lucie María Mollin, hija de ün rico propietario terrateniente de Prusia occidental. La familia era de origen italiano y se había establecido en Prusia en el siglo XIII. Lucie estudiaba lenguas en la Universidad de Danzig. Fue atraída por la seriedad y el encanto de Rommel y el estilo oficial con que mostraba su uniforme.Se casaría con ella en 1916.

El 2 de agosto de 1914, el 124 Regimiento partió a la guerra. Los jóvenes alemanes marcharon bajo el fuerte sol de la mañana por las calles de Ulm, cubiertos por una lluvia de flores mientras millares de entusiastas los aplaudían.Durante algunos meses Rommel combatió en Francia en los campos de las grandes matanzas. A las 5 de la mañana del 22 de agosto de 1914 atacó a los franceses en la aldea de Bleid, próxima a Longwy. Estaba patrullando desde hacía 24 horas, sufría una intoxicación, estaba tan cansado y deteriorado que le costaba mantenerse sobre la silla de montar.

Entre la densa niebla alcanza a atisbar un pelotón enemigo en las cercanías de una gran estancia. Utilizando la sorpresa, que será su estrategia genial en toda la campaña del África, Rommel se lanzó con sólo tres hombres contra el enemigo y los tomó prisioneros a todos: una pequeña acción, reveladora sin embargo, de su gran talento y de su propensión a la iniciativa.

El 24 de setiembre de 1914 fue herido en Varennes por el rebote de una bala de fusil en el muslo izquierdo. Se había lanzado al ataque solo, contra tres soldados franceses, y por añadidura con el fusil descargado. Le otorgaron la Cruz de Hierro de segunda clase. Después de permanecer en el hospital, el 13 de enero de 1915 retornó al regimiento. En los bosques de las Argonas se estaba desarrollando el calvario de la guerra de trincheras.

Tras lograr varias condecoraciones por el valor demostrado durante la I Guerra Mundial, trabajó como profesor en diversas academias militares de Potsdam. Por esta etapa conoció a Hitler, con quien mantuvo interesantes reuniones , gozando y discutiendo nuevas ideas sobre la guerra y la milicia.

El 10 de octubre de 1933 asciende a Mayor y le confían el comando del 3o Batallón y el 17 Regimiento de Infantería. Era un batallón de Jaeger, cazadores, es decir las tropas alpinas más especializadas. Todos los hombres tenían que ser deportistas y expertos esquiadores. El cuartel general estaba en Goslar en el que  Rommel pasó los dos años más felices de su vida: alejado de las complicaciones de la política, un poco cansado de la carrera y ya abandonándose al reposo de un trabajo, que notoriamente estaba por debajo de sus aptitudes, feliz en compañía de su mujer y su hijito, en un escenario natural exultante.

Sabía que no estaba aprovechando sus posibilidades al máximo pero le producía placer ser considerado un valiente oficial y gozaba del prestigio que lo rodeaba. «Rommel tiene una cabeza que supera a todos» decían sus superiores. Y su batallón había comenzado a ser llamado simplemente «batallón Rommel».

Fue en 1934, a los cuarenta y dos años, que Rommel vio por primera vez al hombre que determinaría su destino en todo sentido, Adolf Hitler. Este había sido nombrado canciller de Alemania el 30 de enero de 1933 en una jornada que concluyó con una fantástica marcha de los Camisas Pardas, con antorchas a lo largo de la avenida Unter der Linden. A Hitler le había bastado un año para hacer sentir el peso de su poder. Había saneado la economía con audaces reformas y emparchado el maltrecho orgullo nacional. En particular prometió a los militares grandes cosas, asegurándoles que su ejército conocería un nuevo esplendor y que él, el Fuhrer, convertiría a los soldados del Reich en protagonistas de una espectacular expansión hacia el Este.

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Rommel, como todo buen soldado alemán tradicional, tendía a reconocerse apolítico y expresaba el sentido común del hombre de la calle al decir que odiaba a los tribunos de los comicios y a los tiburones de la industria y el comercio que habían arruinado a Alemania. Rendía un rígido culto a la disciplina pero no era un autoritario, sus pocas ideas políticas tenían un tímido acento democrático. Le simpatizaban los socialistas porque habían execrado a los estados mayores y su infame carrera hacia la matanza.

En septiembre de 1939 fue ascendido a general de brigada y recibió el mando de la guardia personal de Hitler, para luego pasar a dirigir la 7º División Panzer, teniendo una importante y positiva misión en la carrera hacia el mar cruzando Francia.  Rompió el frente del Somme entre Abbeville y Amiens. Rommel se destacó enseguida por su capacidad de mando desde el frente y la velocidad de sus avances.

A fines de 1940, tropas italianas acantonadas en su colonia de Libia, invadieron el protectorado inglés de Egipto para cortar el canal de Suez, vital ruta de abastecimiento de combustibles para los aliados, pero fueron rechazados. A principios de 1941, Alemania necesitó comprometer tropas en este frente: el Afrika Korps, al mando del general Rommel, sostuvo una guerra de vehículos blindados en el desierto, enfrentando a los ejércitos del mariscal inglés Montgomery.

hbrindis de rommel en africa
 El «zorro del desierto» apodo con que lo bautizaron sus enemigos, identificando su habilidad de mando y astucia para combinar armas, soldados y emboscadas. Rommel llegó a Trípoli y se encontró un panorama desolador, pues las fuerzas italianas estaban totalmente desmoralizadas, por lo que decidió desobedecer las órdenes recibidas y pasar al ataque inmediatamente, con las escasas unidades de que disponía. 

A los 50 años, fue ascendido al grado de mariscal de campo, el más joven del ejército alemán.Rommel en Africa debió utilizar muy racionalmente sus recursos de suministros y materiales militares, pues le llegaban muy esporádicamente, frente a un enemigo muy superior en número. En sus avances fue solo detenido por la superioridad del ejército británico, en la famosa batalla El Alamein. Llevó a cabo un modelo de retirada bajo presión, hasta Túnez, donde se hizo fuerte.

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Tras varias campañas con éxitos de ambas partes, y con la intervención de los norteamericanos, entrados francamente en guerra, los ingleses alcanzaron en El Alamein (octubre de 1942) una victoria decisiva. En noviembre, una expedición norteamericana desembarcó en Marruecos y Argelia, y avanzó hacia Túnez. Encerrados allí los italoalemanes debieron rendirse. Las unidades aliadas acorazadas tenían una enorme  superioridad a finales de 1942. Aqui arriba vemos una columna ole tanques Crusader se dirige a frente, seguida por los nuevos Sheraian.

En realidad los alemanes habían perdido la batalla logística hacía meses. En las semanas previas al ataque, las fuerzas del Eje no habían recibido ni un solo petrolero y la munición de artillería era escasísima. La mala alimentación y peor higiene causó estragos en las tropas del Eje. La disentería y la hepatitis eran muy frecuentes, siendo el propio Rommel víctima de ellas. El «zorro del desierto», en grave estado, fue evacuado a Alemania y su puesto ocupado por el general Stumme, mientras que von Thoma se hacía cargo del Afrika Korps. El 25, aún convaleciente, Rommel, ante la insistencia de Hitler, volvió a tomar el mando.

Tras ser derrotado por el teniente general británico Bernard Montgomery en 1942, Hitler le encargó defender las playas de Normandía (en el norte de Francia) ante la invasión aliada que habían previsto. En 1943 volvió a Alemania. Tras varios destinos pasajeros, fue nombrado jefe del Grupo de Ejércitos B. en Francia, bajo el mando de von Runstedt. Se dedicó con ahínco a reforzar las defensas costeras, pues era consciente de que, dado el dominio del aire por parte de los aliados, la batalla venidera se ganaría en las playas.

Resultó herido por un ataque aéreo el 17 de julio de 1944 y no pudo tomar parte activa en el complot del 20 de julio para asesinar a Hitler, aunque era muy consciente de que la guerra estaba perdida y apoyaba la eliminación del Führer. Dada su popularidad, se le dio la opción de suicidarse para evitar el escándalo y salvaguardar a su familia, cosa que hizo, tomando veneno, el 14 de octubre. Oficialmente se declaró que había muerto a causa de sus heridas y fue enterrado como un héroe.

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia Espasa Calpe Tomo 34 Editorial Clarín
Rommel Erwin por Guido Gerosa
Enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial Tomo 12 De Tobruk a Túnez

Las Colonias Portuguesas en Africa del Siglo XX Angola, Mozambique

Colonias Portuguesas en África – Siglo XX

En el siglo XV, Enrique el Navegante abrió el camino que permitiría a Portugal disponer de un gran imperio colonial, imperio que comprendería vastas regiones de África, Asia y América. Actualmente, en África ya no subsisten restos de este imperio, y sus antiguas  colonias fueron Guinea portuguesa, Angola, algunas islas de la costa occidental y Mozambique.

Angola fue la colonia portuguesa más extensa. Es catorce veces mayor que la metrópoli. Los portugueses desembarcaron por primera vez en Angola a fines del siglo XV. Sin embargo, la verdadera colonización no empezó hasta 1575, cuando se posesionaron de los territorios de los jefes indígenas y fundaron comunidades blancas.

Hasta 1830, Angola fue el gran abastecedor de esclavos con destino a Brasil. Hasta fines del siglo XIX los portugueses no empezaron a explotar las posibilidades económicas de su colonia. Su desarrollo se vio frenado a causa del restringido número de blancos que acudieron a establecerse.

Angola presenta el aspecto de una meseta muy extensa, dividida por la línea divisoria de las aguas entre las cuencas del Congo y el Zambeze. La mayor parte del país pertenece a la zona tropical. La selva tropical y la sabana constituyen la vegetación natural.

Por su extensión, Angola ofrece las más diversas posibilidades económicas. En el norte, hacia el ecuador, aparecen plantaciones de café, maíz, sisal, caña de azúcar y algodón. Los productos de estas plantaciones se exportaban por el enclave de Cabinda, al norte de la desembocadura del río Congo. Entre los demás productos de exportación citaremos ciertas especies de madera dura y cera. El café aseguraba por sí solo alrededor de la mitad del valor de las exportaciones.

Contrariamente a las plantaciones de café, las de algodón están, en su mayoría, en manos de la población indígena. Estas plantaciones se encuentraban en la meseta, donde las lluvias son menos abundantes que en la región costera. En las regiones de la meseta que están más alejadas del ecuador se practicaba la cría de ganado.

La presencia de la corriente marina fría de Benguela, rica en plancton, a lo largo de la costa atlántica, explica la abundancia de peces. Las pesquerías alimentan a las fábricas de conservas y de harina de pescado de Benguela, Mocamedes y Porto Alexandre.

El subsuelo de Angola es relativamente rico. El mineral de cobre que se explota en el norte del país, sin duda constituye la continuación de los yacimientos de Katanga. También abunda el mineral de hierro, cuyas reservas se calculan en 2.000.000 de tn. En el nordeste se explotan minas de diamantes bajo vigilancia del Gobierno. También se encuentra oro.

Luanda, era la capital de la colonia, (hoy capital de Angola) posee refinerías en las que se trata el petróleo descubierto en las formaciones gredosas. En las regiones costeras los indígenas extraen la sal del mar.

Angola es un país esencialmente agrícola en el que 95 % de la población es iletrada.

Sobre la Independencia: Los nacionalistas, sin embargo, se dividieron en tres grupos rivales: el Frente Nacional para la Liberación de Angola (Frente Nacional de Libertação de Angola, o FNLA), el MPLA, y UNITA. A pesar de su poderío militar, ninguna se impuso al ejército portugués hasta la revolución de Portugal en abril de 1974. Después, el sistema colonial portugués empezó a declinar. El nuevo régimen de Lisboa acordó un traspaso de poder, y el 11 de noviembre de 1975 Angola consiguió su independencia.

Por lo que respecta a Mozambique (África oriental portuguesa), es ocho veces mayor que Portugal. El primer europeo que desembarcó allí fue Vasco de Gama en 1498. Hasta mediados del siglo XIX, el comercio de esclavos también fue una importante fuente de ingresos.

Por su latitud y la influencia de los vientos del sudeste, portadores de numerosas precipitaciones, Mozambique pertenece a la zona tropical. El país presenta poco relieve. Las costas son muy bajas y los cursos de agua desembocan en el océano formando grandes estuarios que, por lo general, se prestan al establecimiento de puertos, especialmente la bahía de Delagoa.

En numerosos lugares, la costa aparece bordeada de lagunas y aguazales. Hacia el interior el país se vuelve más montañoso y los bosques se transforman progresivamente en sabanas.

Mozambique cuenta con una población de 22.000.000 de habitantes, en su mayoría pertenecientes al grupo bantú, que en el sur se ha mezclado con los zulúes. También hay indios, árabes y unos cincuenta mil portugueses. Mozambique es la colonia portuguesa más poblada.

Al igual que Angola, este país es ante todo, un país agrícola. Los indígenas se dedican principalmente al cultivo de legumbres, mientras que las plantaciones están en manos de los europeos. Las tierras bajas y húmedas producen caña de azúcar, copra y arroz, mientras que en las faldas de las montañas y en el interior del país se da el té, algodón y sisal.

Pese a darse por cierto que en su suelo se hallan importantes recursos de carbón, amianto, oro y uranio, la industria minera está muy poco desarrollada. Por otra parte, Mozambique dispone de importantes reservas hidroeléctricas.

Sin embargo, gracias a sus puertos (Lourenco Marques, la capital, y Beira), Mozambique obtiene grandes beneficios del comercio de tránsito a África del Sur, Rodesia y Malawi. Los ferrocarriles aseguran su enlace con estos países y con el Congo-Kinshasa.

La Independencia: La dura dictadura de António Salazar, que obligaba al pueblo a asimilar la cultura portuguesa, y a la vez, a duros trabajos forzados, arruinó la cultura africana por lo que en  1964 comenzó una revuelta en contra del gobierno portugués, fecha en que las guerrillas del Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) abandonaron Tanzania. La guerra subsiguiente finalizó después de la ‘Revolución de los claveles’ en la metrópoli (1974) que estableció un gobierno que se retiró de Mozambique; el país se independizó el 25 de junio de 1975.

La tercera colonia que poseía Portugal en África es la Guinea portuguesa, mucho más pequeña que las dos anteriores. A pesar de que los portugueses desembarcaron en ella hacia mediados del siglo XV y establecieron algunos puestos, el interior del país no fue explorado hasta principios del siglo XX.

También allí el relieve es poco importante, con bosques muy tupidos a lo largo de las costas. Hacia el interior, estos bosques se transforman en sabanas herbosas o de matorrales. Se cultiva el cacahuete y se explotan los recursos de la selva: maderas preciosas, aceite de palma, cera y cocos.

La Guinea portuguesa es la menos desarrollada de las colonias portuguesas de África. La población, que se calcula en 600.000 habitantes, pertenece principalmente a la tribu de los peules, ganaderos de religión musulmana. En las costas viven negros pertenecientes al grupo de los balantes, que se dedican al cultivo del arroz. En cuanto a los blancos, poco numerosos, por lo general son funcionarios residentes en Sao José de Bissau, la capital.

Portugal poseía también las islas de Cabo Verde, situadas en el océano Atlántico a 600 km. de la costa. Son islas volcánicas que se alzan hasta 3.000 m sobre el nivel del mar. Por último, algo más al sur, en el golfo de Guinea, se encuentran dos pequeñas islas portuguesas, Sao Tomé y Príncipe. Las plantaciones de caña de azúcar se instalaron por primera vez en el mundo en Sao Tomé, a principios del siglo XVI. Actualmente, los cultivos principales son los del café y el cacao.

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Historia de Osaka en Japón Vida y Costumbres de su Habitantes

OSAKA EN LA ANTIGUEDAD
HISTORIA PARA TURISTAS CURIOSOS

En el siglo XVII, Osaka era una de las ciudades más ricas y populosas del Japón y centro del floreciente comercio del país. Sus ciudadanos se enorgullecían de sus recién construidos teatros, puentes y canales, almacenes y lujosas mansiones. Allí acudían los jóvenes del país en busca de fortuna y aventuras. Osaka era para todos como un poderoso imán.

Una ciudad flotante
Osaka no era una ciudad sin alegría e industriosa donde la gente fuese sencillamente a trabajar; más bien era un lugar hedonista y despreocupado. Formaba parte del «mundo flotante» (ukiyo), denominación genérica de la cultura de la época, exuberante y ansiosa de placer, que inspiró las «pinturas del mundo flotante» (ukiyo-e), los «relatos flotantes» (ukiyo-zoshi) y la picante y desenfrenada murmuración o «conversación flotante». Todos los ciudadanos de Osaka, ricos comerciantes, artistas, artesanos, petimetres, cortesanos, prestamistas, contables, tenderos, fabricantes, animadores y propietarios de casas de té, parecían disfrutar de suficiente tiempo y dinero para gozar de la vida.

Algunas tiendas vendían únicamente bandejas, bargueños y cajas para adornos del cabello, confeccionadas con azabache y laca de oro. Otras se especializaban en cerámica: la delicada porcelana vidriada de superficie finamente agrietada de la provincia de Satsuma, las suaves tazas y teteras color verde manzana para la misteriosa ceremonia del té, o esbeltos floreros de un profundo azul translúcido o marrón bruñido.

Los fabricantes de pipas y los estanqueros monopolizaban una calle entera. Tanto los hombres como las mujeres fumaban en pipa. Eran unos instrumentos pequeños y graciosos, con un largo tallo de bambú y una diminuta cazoleta metálica.

Los fabricantes de pipas desplegaban un gran ingenio; las adornaban con un tejón sonriendo con las manos en el lomo, un dios del trueno inflando los carrillos, o un mono columpiándose de una rama. El fumador llevaba su provisión de tabaco en saquitos bordados de cuero o de brocado, sujetos a la banda del kimono por un fiador en un cordón de seda.

Otro accesorio indispensable para salir por la ciudad era el abanico, que no sólo refrescaba en los días calurosos sino que también, según se decía, «atraía la suerte y ahuyentaba el mal».

Algunas de las tiendas más animadas de las calles principales vendían las populares ukiyo-e, «pinturas del mundo flotante», impresas con bloques de madera en papel tosco de arroz hecho a mano. Estos grabados representaban todo lo alegre, excitante o tópico, melancólico o fantástico que el artista pudiese imaginar.

Los mártires japoneses
Todos los productos delicados y lujosos de Japón fluían a Osaka y a las otras dos grandes ciudades del país: Yedo (Tokyo) y Kyoto. Yedo era la capital administrativa, desde la cual gobernaban Japón con indis-cutida autoridad los shogun (generalísimos) del poderoso clan de Tokugawa. La ciudad era un centro de intriga donde los clanes de samurais leales al shogun estaban prestos a defender su gobierno. Kyoto era la ciudad real, sede del casi impotente emperador y su corte. Quedó como refugio tradicional de todo lo que era aristocrático y elegante, pero anticuado.

Una ciudad trasnochada, pues, poco atrayente para los nuevos ricos mercaderes del Japón, que acudían a Osaka a divertirse. Ningún barco mercante europeo anclaba en la bahía de Osaka para cargar sus sedas, pinturas y porcelanas. Tampoco navegaban por allí las embarcaciones de altura japonesas. Sólo los pesados juncos costeros transportaban arroz y saké (bebida alcohóloica) a los puertos locales y recibían a cambio arenques secos y algas del norte, o muñecas regionales y cestas de hierba trenzada del sur.

A partir de 1636 se promulgaron varios decretos aislando el país del resto del mundo conocido. Se prohibió bajo pena de muerte abandonar el país a todos los japoneses, y los que residían en el extranjero fueron condenados a un exilio permanente. Se expulsó a todos los extranjeros, salvo unos pocos comerciantes chinos y holandeses que. bajo severas restricciones, pudieron quedarse en un islote costero de la bahía de Nagasaki.

Esta ruptura de relaciones del Japón con los europeos duró tres siglos. Se interrumpieron así unas relaciones que habían comenzado casi un siglo antes, en 1542, cuando que tres navegantes portugueses, desviados de su rumbo, alcanzaron Japón en un junco. Los emprendedores comerciantes lusitanos, ya establecidos en Macao, siguieron a sus compatriotas y formaron colonias comerciales.

Detrás llegaron no sólo los comerciantes españoles, holandeses e ingleses, sino también numerosos misioneros dispuestos a convertir a los subditos del shogun al cristianismo. Los jesuítas, entre los que destacó la incansable labor evangelizadora de san Francisco Javier, realizaron el mayor número de conversiones, y el shogun comenzó a sospechar que su influencia religiosa era un reto a su propia autoridad y atentaba contra la recién lograda unidad del Japón.

Como primera medida, el shogun prohibió la predicación del cristianismo. Después, ejecutó a muchos misioneros y japoneses conversos. Finalmente fueron expulsados del país todos los «bárbaros de cabello rojo», como denominaban los nativos a los europeos, salvo unos pocos comerciantes holandeses encerrados en Nagasaki.

El shogun les permitió quedarse para disponer de una «ventana» secreta al mundo exterior. Algunos letrados de confianza podían comunicarse con estos holandeses. Por lo demás, el Japón había cerrado sus puertas a las ideas de otros países.

osaka en japon

El placer exuberante de vivir en Osaka se revela en este vendedor de juguetitos de papel y su posible cliente de «pelo de estopa», bailando juntos alegremente.

Los poetas haiku
Parece que los años más brillantes y gloriosos de este período de aislamiento fueron los comprendidos entre 1680 y 1740. Las artes y oficios florecieron. Los ciudadanos de Osaka comenzaron a estudiar disciplinas tan esotéricas y tradicionalmente aristocráticas como la ceremonia del té, la caligrafía o la filosofía china.

Aprendieron a gozar de las sutiles armonías del teatro no, de la misteriosa música de corte y de la poesía haiku, una forma nueva y en boga de verso libre encadenado de diecisiete sílabas. Entre los que utilizaron dicha versificación descuella el poeta peregrino, Matsuo Basho, que nació en 1644. A menudo, los poetas haiku celebraban las bellezas fugaces de la naturaleza en un modo original y cuidadosamente observado.

Por ejemplo.
Abandonando la casa de un amigo
Sale la abeja
De lo más hondo de los pistilos de la peonía
¡Oh, tan a su pesar!
En algunas ocasiones, los sentimientos personales del poeta crean la poesía:
La frescura.
¡Qué frescor se siente
Al descansar al mediodía,
Al tener una pared bajo mis talones!

Estas dos poesías se deben a Basho y dan
alguna ligera indicación del estilo ligero, desapasionado y, algunas veces, melancólico de la poesía haiku.
Un género- literario mucho más accesible lo constituían los ukiyo-zoshi, los relatos cómicos, vigorosos y libertinos, acerca de las gentes de las tres grandes ciudades del Japón. Ihara Saikaku, famoso autor de estos cuentos, pasó gran parte de su vida en Osaka y describió con abundancia de ingeniosos detalles la vida cotidiana que le rodeaba. Sus personajes pasaban el tiempo generalmente en busca de amores, placeres y dinero.

osaka en la antiguedad

El teatro:A todos los habitantes les gustaba el teatro. Acudían a ver a los famosos onnagata, actores entrenados desde la niñez para representar a la perfección los papeles femeninos.

El joruki y el kabuki
Había dos clases de teatro a las que asistían todos los habitantes: el joruki (teatro de marionetas) y el kabuki. Osaka alcanzó especial renombre por su teatro de marionetas. Los «actores» medían dos tercios de la estatura normal y estaban fabricados con mucho detalle, bellamente ataviados y maquillados.

A menudo, para actuar las marionetas necesitaban de los servicios de tres personas: un titiritero y dos ayudantes. Estos dos las manejaban con tanta habilidad que cada miembro se movía por separado. Los títeres gesticulaban con manos y pies, e incluso movían los ojos y alzaban las cejas. Posaban con coquetería, libraban feroces duelos y y «hablaban» en tonos agudos y melódicos, emitidos por los titiriteos.

Chikamatsu Monzaemon, el más famoso dramaturgo japonés, dedicó parte de su ilustre carrera como escritor a un teatro de marionetas de Osaka, y muchas de sus mejores piezas tienen como tema los dramas domésticos de los tenderos y sus familias en la ciudad.

El kabuki era una mezcla apasionante y vigorosa de danza y espectáculo, música y mimo, parodia y tragedia. Comenzó a rivalizar con el teatro de marionetas y finalmente lo deshancó. Muchas de las obras de Chikamatsu se representaron entonces en una escena giratoria de kabuki, con espacio suficiente para acomodar los decorados más intrincados, tales como el castillo feudal de sillería de Osaka, los juncos en un mar tormentoso, o las calles iluminadas con farolillos del barrio de placeres. A la escena del kabuki sólo tenían acceso los hombres, y los papeles femeninos los representaban unos actores llamados onnagata.

Algunas de las obras eran comedias domésticas, «obras de gente común» como se las llamaba. Otras trataban de las salvajes disputas entre los diferentes clanes guerreros que habían dividido el país en el pasado. En éstas eran personajes de importancia los jactanciosos y valientes samurais, que a menudo se enfrentaban a un conflicto de lealtad pero estaban siempre dispuestos a morir en defensa de sus señores, y las damas de la nobleza, que apuñalaban a sus enemigos o se envenenaban para salvar el honor de su clan.

Una representación de k-abuki duraba casi un día entero y, por ello, era una buena excusa para convertirlo en un día de fiesta. Familias enteras de ciudadanos de Osaka reservaban un compartimiento del teatro para presenciar la función. Durante los numerosos descansos, picaban arroz frío y pescado crudo, que comían con los famosos palillos.

Bebían saké (cerveza de arroz), fumaban en sus diminutas pipas y conversaban. Si tenían hambre después de la representación, se dirigían a los puestos de la puerta del teatro, donde se vendían tazones de fideos calientes con sopa de pescado, pasteles rosados de pasta de alubias, almejas recién hervidas o castañas asadas.

Toda esta actividad daba lugar a escenas vivaces y llenas de colorido que algunos de los artistas ukiyo-e representaban en sus grabados. Los puestos y las casas de té, bajas y sin pared exterior, brillaban con farolillos de papel rojo, blanco o anaranjado que se balanceaban en la brisa vespertina, y las avenidas sin pavimentar donde se encontraban rebosaban de gente. Aparte de los que se dirigían al teatro, había grupos alegres que volvían de una travesía río arriba en barcazas abiertas, de una excursión de todo el día a los jardines de los santuarios cercanos, o de un paseo por una colina de especial belleza para presenciar el orto de la luna llena.

Las mujeres se ataviaban para estas excursiones con sus kimonos más ricamente bordados, y de sus moños altos de pelo negro brillante colgaban adornos de rojo y oro. Los hombres vestían ropas de tonos más oscuros, a menudo forradas de seda. Para obtener las monedas de los transeúntes en busca de placer que gastaban sin tino, músicos ciegos tocaban sus flautas melancólicas, los saltimbanquis realizaban acrobacias y las adivinadoras atraían a la clientela desde sus sombrías barras.

Gente estrafalaria
No puede sorprender que uno de los pocos occidentales que contemplaron la Osaka del siglo XVII dijera que era considerada la ciudad más bulliciosa, amante de las diversiones y despreocupada del país.

Este viajero, de nombre Engelbert Kaempfer, era un médico instruido que sirvió a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y que en 1692 viajó de Nagasaki a Yedo celosamente vigilado por la guardia del shogun. Según él, los japoneses consideraban Osaka como «un teatro universal de placeres y diversiones». Se ven juegos a diario, tanto en lugares públicos como privados. Los charlatanes, los prestidigitadores que realizan algún número artístico y toda clase de gente estrafalaria que tiene algún animal monstruoso o poco común que exhibir o animales amaestrados para hacer números de circo, acuden allí de todos los lugares del Imperio, con la seguridad de obtener mayor provecho que en ningún otro lugar.

En esa sociedad japonesa ligeramente irresponsable estaba presente el sentimiento budista de la inestabilidad y brevedad de los placeres terrenales. La cultura lírica, frivola y peculiar del «modesto renacimiento» del Japón (como lo ha llamado un moderno historiador) no podía durar indefinidamente, y para 1740 había comenzado a desaparecer el apogeo de la burguesía. Sin embargo, fue un período de expansión e inspirado mientras duró, y las artes que entonces surgieran siguen siendo populares entre los japoneses.

vida en osaka antigua

1.  Otro aspecto de la ciudad alegre y hacinada. Se trata de una cerería; los empleados sumergen las mechas en cera fundida, el cajero suma con el abaco y el propietario y   su   familia   comadrean   con   los   clientes.
2.    Soldados japoneses en 1668; van armados con mosquete europeo, así como con arco,  lanza y espada.
3.     Las aguas de la bahía iluminadas por farolillos, siempre atestadas de pequeñas embarcaciones de  recreo.

Fuente Consultada:
Colección La LLave del Saber  – Pasado y Presente del Hombre – Tomo I – Editorial Plancton

Sistemas Bismarckianos Objetivos Unión de los Tres Emperadores

SISTEMA DE EQULIBRIO POLÍTICO MILITAR DE BISMARCK

Después de Sadowa, Sedán había asombrado a Europa. Prusia, victoriosa, permitía a Alemania resurgir como potencia, después de más de seis siglos de historia oscura. Pero aquella victoria alemana había trastornado el equilibrio europeo. Desunida, Alemania servía como de almohadillado entre las distintas potencias europeas: era un cómodo campo de batalla en el que se enfrentaban los imperialismos rivales, ruso, austríaco y francés. Pero ahora la tenacidad de Bismarck viene a imponer en Europa un «statu quo» al servicio de los intereses alemanes.

Sadowa: En la guerra franco-prusiana el ejército de Prusia conquistó Hannover y Hesse-Kassel, invadió Sajonia y Bohemia, y finalmente infligió una aplastante derrota a los austríacos en la batalla de Sadowa (cerca de la localidad austriaca de Königgrätz, hoy Hradec Králové, en la República Checa) el 3 de julio.

LOS TEMORES DE ALEMANIA
En efecto, gracias a la indemnización de guerra pagada por Francia, Alemania dispuso de capitales que podían ayudar al desarrollo de su industria, pero esta construcción económica requería un período de paz, por lo que Alemania tuvo que practicar una política exterior defensiva. Sin embargo, esta política, defensiva en sus fines, resultaba ofensiva en sus medios. Así, Alemania no podía menos de temer a Francia, que, tras una severa derrota, no estaba en modo alguno, abatida.

La rapidez con que, recurriendo al ahorro, pagó la indemnización de guerra y logró la evacuación de su territorio lo demostraba. Ahora bien, Francia restaurada por Thiers, estaba animada por un espíritu de desquite, tanto más vivo cuanto que la pérdida de Alsacia y de una parte de Lorena suponían una dolorosa amputación. Los franceses tenían su mirada puesta en la frontera, en la «línea azul de los Vosgos».

Bismarck temía a Francia, pero sabía que ésta no podía actuar sola. ¿Cuáles eran los posibles aliados de una Francia «revanchista»? Inglaterra, ciertamente no. Como siempre, la política inglesa estaba inspirada por un doble principio: mantenimiento de su superioridad en el mar (la flota inglesa equivalía a todas las flotas mundiales reunidas) y mantenimiento de un cierto equilibrio europeo, que permitiese a la intervención inglesa inclinar la balanza, sistemáticamente, a favor de sus preferencias o de sus intereses. Italia, tampoco. Esta joven potencia no podía ligarse a los intereses franceses. Era una nación que todavía no había terminado de organizar su reciente unidad.

Bismarck, el Canciller de Hierro Prusiano Ideólogo de sistemas de equilibrios militares

EL PRIMER SISTEMA BISMARCKIANO
Quedaban, pues, Rusia y Austria. Estos dos Estados tenían ambiciones muy concretas, pues ambos miraban a los Balcanes. El imperio de Austria-Hungría comprendía incluso nacionalidades eslavas del Sur:  eslovenos   y   croatas.

Los   austríacos   querían seguir  extendiéndose en los  Balcanes,  aumentando  así su dominio  sobre el Adriático,  que había recobrado su antigua importancia, cuando, en 1869, se había abierto a la circulación el Canal de Suez, y el comercio en el Mediterráneo había vuelto a ser uno de los primeros del mundo. Los rusos, por su parte,  seguían buscando un mar abierto.

El Báltico estaba lejos de las grandes vías comerciales, y los estrechos daneses   estaban   demasiado   bien   guardados por la flota inglesa. El Mediterráneo era una tentación para San Petersburgo. Y a los rasos no les faltaban posibilidades: los eslavos de los Balcanes volvían sus ojos hacia la poderosa  «hermana  mayor»,  defensora de la raza eslava y de la fe ortodoxa. Austria y Rusia se preocupaban, pues, de los Balcanes, y Bismarck tuvo que emplear mucha habilidad y diplomacia para envolver en una misma alianza a Alejandro II y a Francisco José.

Así surgió la Unión de los Tres  Emperadores, establecida en  1873, y que  agrupaba,  precisamente,   a  los  emperadores   de   Alemania,   Austria-Hungría   y Rusia.   Asegurada   la   neutralidad   austro-rusa,   Bismarck   pudo   entonces   intimidar a  Francia,  dejando  entender que no podía  descartarse  una  «guerra  preventiva», dado   el   espíritu   francés   y   su   reforma militar.

Los   franceses   se   impresionaron: «Nos negaremos a batirnos», declaró, incluso, un ministro. Inglaterra y Rusia, interesadas en que no se rompiese el ya inestable equilibrio en Europa, tuvieron que intervenir cerca de Bismarck.

Entonces, se suspendieron las amenazas alemanas, pero Bismarck había conseguido ya uno de sus propósitos, el de demostrar a los franceses que de nada les serviría el querer vengar su derrota con la esperanza de recuperar Alsacia: así les obligaba a volver su mirada hacia las aventuras coloniales (1875).

Ver: La Crisis Balcánica

EL CONGRESO DE BERLÍN Y EL SEGUNDO SISTEMA BISMARCKIANO
La elección de Berlín como lugar de reunión de las distintas potencias es un claro indicio del papel predominante desempeñado por Alemania y por Bismarck, que se aprovechó de ello para establecer muchos y útiles contactos. Por ejemplo, insinuó al ministro francés: «Ustedes no pueden dejar Cártago en manos de los bárbaros».

Y el francés comprendió perfectamente. Alemania animó a Francia a intervenir en Túnez, la invitó a emprender una política colonial que la distrajese de sus reivindicaciones europeas. De este modo, los franceses no sólo pensaron menos en Alsacia y Lorena, sino que, además, chocaron con Italia, que tenía en Túnez intereses preferentes.

Crear nuevos enemigos de Francia, equivalía a aumentar su aislamiento, pero el problema central planteado en Berlín sguía siendo el de los Balcanes. Se decidió que Servia, Rumania y Montenegro obtuviesen su independencia, y el sultán no pudo protestar. En cuanto a Bulgaria, sería autónoma, pero quedaría dividida en dos provincias, y, sobre todo, no tendría salida al mar Egeo. Austria adquiría también el derecho de administrar una provincia antiguamente otomana: Bosnia-Herzegovina.

Los rusos fueron, pues, los grandes vencidos por el Congreso. No ocultaron su resquemor por haber combatido y triunfado, para obtener, al fin, beneficios menos tangibles que los concedidos a Austria-Hungría. Pero, ¿qué podían hacer los rusos? ¿Romper sus alianzas anteriores y acercarse a Francia?

Sin embargo, el zar, autócrata, jefe de la muy santa Rusia, no podía aliarse con una Francia republicana y que predicaba malsanas ideas liberales. Por otra parte, ¿era Francia un aliado suficientemente sólido? A Rusia no le quedaba, pues, más posibilidad que la de conservar la amistad alemana, lo que permitía a Bismarck poner fin a su segundo sistema, singularmente más elaborado que el primero, y cuya finalidad esencial era la de evitar la renovación del «accidente» de 1878, es decir, un conflicto entre sus dos principales aliados.

En 1879, Alemania firmó un acuerdo con Austria-Hungría, pero sin comprometerse a apoyar a su aliado en una guerra balcánica que no podría menos de perjudicar sus intereses, por lo que, en 1881, reconstituyó la alianza de los tres emperadores.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

El Imperialismo Norteamericano Siglo XIX Desarrollo Resumen

El Imperialismo Norteamericano en el Siglo XIX

RESUMEN SOBRE EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO EN EL SIGLO XIX: Desde la compra de Louisiana, Estados Unidos siguió conquistando nuevos territorios y, aunque es posible que a su debido tiempo se convirtieran en estados y se poblaran por colonos blancos, a menudo se adquirieron en circunstancias dudosas, que podían parecer imperialistas para los no norteamericanos.

Estados Unidos quitó por la fuerza territorio a México y, algo más disimuladamente pero también por la fuerza, a los indios, sus habitantes nativos. En 1812 Estados Unidos entró en guerra con Gran Bretaña y muchos norteamericanos abrigaron la esperanza de apoderarse de Canadá. Sin lugar a dudas, la compra de Alaska a los rusos fue una prolongación del gobierno norteamericano sobre territorio extranjero que no limitaba con el propio.

Del mismo modo que los rusos no consideraban imperialistas sus avances contra los kanes y las tribus de Asia Central, los norteamericanos fueron incapaces de tener remordimientos sobre su ocupación gradual de la mayor parte del norte del continente americano. Se sintieron obligados a cumplir un «destino manifiesto». No les pareció una conquista, sino una expansión natural. Durante mucho tiempo, el Oeste impidió que los norteamericanos se ocuparan de los asuntos extranjeros. Sin embargo, acabada la guerra de Secesión y unidas ambas costas por ferrocarril y telégrafo, se empezó a hablar de los intereses de Estados Unidos en el extranjero.

La geografía hizo que los norteamericanos partieran de sus orillas en dos direcciones: hacia el oeste, por el Pacífico, y hacia el sur, en dirección al Caribe y Sudamérica. Desde fecha temprana estaban asentados los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

América para los Americanos
Prácticamente desde su independencia, los norteamericanos se dedicaron a ampliar los territorios originales de las trece colonias (que sólo daban al Atlántico, ni siquiera en ese momento al Caribe) con la conquista del Oeste. Gran parte de las nuevas adquisiciones estaban en esa época en manos de los amerindios, que no fueron reconocidos como propietarios o ciudadanos norteamericanos sino confinados -tras el exterminio casi masivo- a reservas.

El Estado vendió esas tierras a bajos precios a particulares y empresas. Otras regiones fueron compradas a metrópolis europeas: Louisiana a Napoleón (Francia), en 1803; Florida a España en 1809. y el vasto territorio de Alaska a los rusos, en 1867. La ocupación del Medio Oeste y del lejano Oeste fue a expensas de los territorios indígenas y mexicanos, es decir, por la fuerza. Con el descubrimiento de oro en California, el centro de gravedad de Estados Unidos se desplaza hacia el Pacífico. Pese a las leyes mexicanas, que prohibían la inmigración, los colonos norteamericanos llegaron masivamente.

Entre 1845 y 1848, México pierde la mitad de su superficie en una guerra con los norteamericanos: todos los territorios al norte del Río Gránele (los actuales estados de Texas, Arizona, Nuevo México, California, Nevada, Utab y una parte cíe Wyoming). Al estar bastante aislado el este del oeste, se crea todo un mercado de producción de alimentos en distintos países latinoamericanos que. dan sobre el Pacífico -entre ellos Chile-, para abastecer las necesidades de los californianos. Entre 1820 y 1860 Estados Unidos pasa a tener de 23 a 33 estados, y su población se triplica, superando los treinta millones. Consideran que deben tener la hegemonía en el continente, y se oponen a las intervenciones europeas.

Su presidente Monroe, en 1823, estableció la doctrina que lleva su nombre, prohibiendo a cualquier Estado europeo establecer colonias en América o participar en las cuestiones americanas. Se sintetizaba así: «América para los americanos», que muchos han traducido al castellano como »América para los norteamericanos», ya que ellos se denominan a sí mismos «americans«, y la doctrina implicaba un predominio de los norteamericanos ejerciendo una especie de control o paternalismo sobre todo el continente. Eso se debía a la creciente puja entre los capitales ingleses y estadounidense para detentar su supremacía.

Inicialmente muchos norteamericanos se opusieron de manera constante a que Estados Unidos tuviera posesiones de ultramar. Sostenían que, puesto que la república debía su existencia a la rebelión contra la potencia imperial, ¿cómo podía dedicarse a la empresa imperial? Otra objeción se basaba en que la Constitución no preveía la
existencia de colonias, sino de territorios que a largo plazo podían convertirse en estados de pleno derecho de la Unión. ¿Cómo era posible lograr algo semejante en sitios remotos?

Explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898. El atentado desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

La intervención en Cuba
En la década de 1880 los estadounidenses ya comienzan sus inversiones en Cuba, en las ramas azucarera, minera, tabacalera y ferroviaria. Intervienen en la guerra de independencia de Cuba contra España con la excusa de que ésta había bombardeado un acorazado suyo. Los norteamericanos desembarcan en la isla una fuerza invasora de 17.000 hombres. Entre ellos había un regimiento de soldados negros, a quienes los españoles llamaron «yanquis ahumados». La participación norteamericana en esta guerra que ya finalizaba instigada por la prensa sensacionalista norteamericana y el presidente McKinley, durará sólo cuatro meses.

La consecuencia para España, una potencia europea en decadencia, es la pérdida de su flota y las últimas posesiones coloniales en América. La isla cié Puerto Rico es transferida a Estados Unidos y en esta «espléndida guerrita» (palabras del secretario cíe Estado), los norteamericanos obtienen además las islas Guam y Filipinas en el Pacífico, estas últimas cedidas a cambio de 20 millones de dólares.

La ocupación militar de Cuba les permite consolidar el dominio de las compañías azucareras, reconociendo finalmente la independencia de la isla pero bajo la tutela norteamericana. El gobierno de Estados Unidos se atribuye así. el derecho de intervención en la isla y su defensa ocupando las tierras necesarias para una base naval (la de Guantánamo), que todavía hoy conservan. La guerra con España también reporta beneficios a los grandes magnates como Rockefeller, que extiende sus negocios en todo el Caribe, instalando sucursales del National City Bank.

• La política del garrote
Las inversiones norteamericanas van paralelas a la política de intervención en las débiles repúblicas caribeñas y centroamericanas. Mientras la United Fruit Co., la Standard Oil y la American Suggar Co. expanden sus intereses, se desarrolla la nueva política exterior conocida como la política del garrote. El presidente Teodoro Roosevelt es exponente de esta agresiva diplomacia. EE.UU. ocupa Haití (1915) y Santo Domingo (1916-24), asumiendo el control de las aduanas de este país, y «fabrica» la independencia de Panamá, provincia de Colombia, para asegurar en su territorio la apertura de un canal interoceánico.

• El Canal de Panamá
En 1898, la anexión de las islas Hawai y la posesión de las Filipinas. permite a los Estados Unidos consolidar sus intereses comerciales con el Lejano Oriente (los mercados de China y Japón). Este comercio alentará el proyecto de apertura de un canal interoceánico que comunique ambos océanos a través de América Central. En principio había proyectado su construcción en Nicaragua. mientras que una compañía francesa obtuvo el permiso para iniciar las excavaciones y construir el canal en Panamá.

Pero la empresa francesa quiebra, por lo que en 1902 el Congreso norteamericano autoriza la compra de la compañía, adquiriendo además, del gobierno colombiano, el dominio perpetuo sobre una franja de tierra situada en su territorio y el uso exclusivo del canal. El Senado de Colombia rechaza el tratado. Esta postura lleva al presidente norteamericano Roosevelt a apoyar abiertamente un movimiento separatista panameño.

En 1903 desembarcan marines norteamericanos en la ciudad de Panamá y el gobierno de Washington reconoce al nuevo país, que cedía a perpetuidad a los Estados Unidos, una banda de tierra del Atlántico al Pacífico. A cambio se le concedía una regalía de diez millones de dólares y el pago cíe un arriendo de 250.000 dólares anuales. La República panameña queda de hecho bajo jurisdicción norteamericana: una parte de su territorio fue convertida en la Zona del Canal de Panamá (unas 94.000 hectáreas).

El canal fue inaugurado en 1914. El control del mismo modifica la estrategia norteamericana y da un nuevo impulso a su política imperialista en el Caribe. La posesión estadounidense del canal fue el símbolo más evidente del neocolonialismo norteamericano. La aspiración panameña de ejercer la soberanía sobre la zona del Canal dio con Ornar Torrijos (presidente panameño que muere en un sospechoso «accidente» aéreo) un paso adelante, al firmarse un acuerdo con el presidente norteamericano Jimmy Cárter en 1977. Allí se establecía que el traspaso del Canal sería al terminar el siglo (el 31 de diciembre de 1999), hecho que finalmente se hizo realidad.

• La diplomacia del dólar
Los sucesores de Roosevelt denominaron «diplomacia del dólar» a este tipo de intervencionismo en los países vecinos. La doctrina sostenía que el gobierno cíe Estados Unidos tenía derecho a buscar y proteger negocios lucrativos (inversiones) para sus empresarios. Este expansionismo norteamericano y el abandono de la política tradicional aislacionista, se da en un contexto internacional de renovada y agresiva competencia de los países europeos por el reparto del mundo. Una verdadera carrera para obtener territorios y zonas de influencia caracterizarán al período de fin de siglo XIX como «la era del imperialismo».

La acción imperial norteamericana tuvo, sin duda. diversas raíces. Pero el crecimiento del comercio exterior vinculado al proyecto de expansión, contaba con una influyente minoría intelectual vinculada al Partido Demócrata que veía la necesidad de construir una gran Armada, apoderarse de bases navales y abrir mercados distantes.

En 1904 se dará una nueva interpretación de la Doctrina Monroe de 1823 (que negaba el derecho de las potencias europeas a intervenir en América): el presidente Roosevelt, en su mensaje anual, adjudica a los Estados Unidos como depositarios de la «civilización» el derecho a «ejercer un poder de policía internacional». Si las naciones lindantes no se mantienen reglamentadas y prósperas, el gobierno de los Estados Unidos podría interferir en algún Estado que parezca incapaz de mantener el orden en su propio pueblo, o con el objetivo de proteger los intereses norteamericanos.

Fuente Consultada:
Historia Mundial y Contemporánea 1° Año Polimodal Eggers-Brass-Gallego
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Ocicidente Tomo B Jackson Spielvogel
Historia El Mundo Contemporáneo
Polimodal A-Z El Mundo Contemporáneo Felipe Pigna y Otros

Justificación del Colonialismo Europeo en el Siglo XIX Condena

JUSTIFICACIÓN Y CONDENA DEL COLONIALISMO

A partir de 1870 se produjo una expansión territorial sin precedentes de los países europeos. Las grandes potencias occidentales exploraron y conquistaron territorios en todos los continentes y enviaron personas, capitales y productos industriales a todo el planeta. La superioridad técnica y militar les permitió imponer su ley y dominar fácilmente.

Una de las características de la segunda mitad del siglo XIX, fue la expansión europea por el mundo, aunque no era un hecho nuevo, pues, a finales del siglo XV, los españoles y portugueses ya habían abierto el camino en Asia, en África y en América, con el establecimiento de factorías comerciales o de grupos de población. Los ingleses y los franceses —los primeros, sobre todo—, habían hecho después progresos en América del Norte, y, luego, en la India, tras el gran conflicto colonial franco-inglés del siglo XVIII.

El movimiento de expansión continuó a principios del siglo XIX; pero, a partir de 1880, habría de adquirir un ritmo de velocidad y una amplitud desconocidos hasta entonces, ligados, por otra parte, a los cambios producidos por el desarrollo del capitalismo y de las técnicas modernas. En 1875, sólo el 10% del territorio de África se encontraba en poder de los europeos; en 1902, lo estaría el 90%.

Anteriormente, la vitalidad y la audacia de Europa se habían manifestado mediante fuertes corrientes de emigración y exploraciones de tierras desconocidas, que fueron preparando las futuras conquistas.

Imperialismo europeo en africa

Expedición Francesa en el Congo

A partir de 1850, la emigración «blanca» se organizó y aumentó, debido a la expansión demográfica (entre 1815 y 1848, había reinado la paz en Europa), al paro creado por el desarrollo de la mecanización, y la ruina de las industrias rurales por efecto de la industrialización fabril.

La carestía, el hambre, como ocurrió en Irlanda (1846-1848), y la abolición de la servidumbre en Alemania y en Austria-Hungría, que obligaron a los campesinos a abandonar la tierra, favorecieron el éxodo.

El descubrimiento de las minas de oro, provocó «avalanchas» febriles. Los transportes marítimos se perfeccionaron, haciéndose más rápidos y menos caros. Igualmente, los ferrocarriles facilitaron el acceso a los territorios americanos del interior, y las oficinas y sociedades reclutaron y organizaron la emigración.

Los mayores contingentes de emigrantes los proporcionaron Inglaterra y Alemania. Siguieron a éstos, los escandinavos, y, después, a finales de siglo, los italianos, los polacos, los eslavos de los Balcanes. Millones de emigrantes fueron poblando Estados Unidos, Brasil, Argentina, Australia, etc.

Y, a partir de 1850, las tierras inexploradas van siendo cada vez menos. Los exploradores se veían impulsados, sobre todo, por principios religiosos o científicos, y por el atractivo romántico de la aventura.

En realidad en las últimas décadas del siglo XIX, debido al considerable desarrollo del captalismo, sus nuevas ténicas y la feroz competencia explican la aceleración de las conquista en África, especialmente para los países coloniales, pues  eran unas fuentes de materias primas baratas (para los aceites industriales, en particular), de mercados para las mercancías metropolitanas, como la India, por ejemplo, para los tejidos ingleses, y unos lugares para la fructífera colocación de capitales.

En Francia, Jules Ferry, gran artífice de la expansión colonial, expuso en sus discursos claramente los formidables recursos que se ofrecían a los intereses privados. Los imperios coloniales se convirtieron en un «coto de caza», del que cada país se reservaba la explotación. Es preciso observar que la opinión pública se mostró bastante lenta en apoyar las empresas de ultramar.

Muchos franceses eran hostiles a ellas, debido a que desviaban las energías de la meta esencial: la revancha de la derrota de 1870, y el mismo Bismarck alentaba la política colonial de Francia, ya que temía el nacionalismo exacerbado de ésta ante la pérdida de Alsacia y Lorena.

LA ARGUMENTACIÓN: Las maneras de justificar la conquista y explotación de otros continentes por parte de los países europeos han sido diversas y variadas. Las necesidades económicas del capitalismo y el deseo de prestigio y de fuerza por parte de los Estados colonizadores se han encubierto con explicaciones y teorías de todo tipo.

Quizá la forma más generalizada y vergonzosa fue la defensa de la «raza superior», la pretendida superioridad del hombre blanco sobre las otras razas. Así, los colonizadores intentaron justificar sus intereses egoístas con argumentos denigrantes para los pueblos colonizados o con falsos paternallsmos que pretendían velar por estos pueblos y protegerlos.

El menosprecio por la cultura, la historia y los más elementales derechos humanos de estas comunidades es uno de los agravios más importantes que el mundo desarrollado ha infligido a los pueblos del Tercer Mundo. Ahora bien, esta actitud no fue general en toda la opinión pública.

Voces muy cualificadas se alzaron en contra de este estado de cosas y podemos decir que, desde mediados del siglo XIX, frente a la corriente defensora de la explotación colonial, surgió un potente movimiento anticolonialista. Sus argumentos penetraron poco a poco en las conciencias y con el tiempo muchos gobiernos se encontraron, en el interior de sus propios países, con una fuerte oposición a la acción colonial.

TESTIMONIO: Una justificación del colonialismo: la superioridad del hombre blanco
Se hicieron las deducciones generales siguientes:

1.Hay razones tan buenas para clasificar al negro como una especie diferente del europeo como las hay para hacer del burro una especie diferente de la cebra; y si tomamos en consideración la inteligencia, hay una diferencia mayor entre el negro y el anglosajón que entre el gorila y el chimpancé.

2. Las analogías entre los negros y los monos son más grandes que entre los monos y los europeos.

3. El negro es inferior, intelectualmente, al hombre europeo.

4. El negro es más humano en su natural subordinación al hombre europeo que bajo cualquier otra circunstancia.

5. El negro tan sólo puede ser humanizado y civilizado por los europeos.

JUNT, J.: Sesión científica de la Sociedad Antropológica de Londres. 1863.

Es un hecho incontestable que los negros tienen un cerebro más ligero y menos voluminoso que el de la especie blanca. Pero esta superioridad intelectual, ¿nos da a los blancos el derecho a reducir a la esclavitud a la raza inferior? No, y mil veces no.

Si los negros se acercan a ciertas especies animales por sus formas anatómicas, por sus instintos groseros, se distancian y se aproximan a los blancos en otros aspectos que cabe tener en cuenta. Están dotados de la palabra y gracias a la palabra podemos tener con ellos relaciones intelectuales y morales […]. La inferioridad intelectual de los negros, lejos de conferimos el derecho a abusar de su debilidad, nos impone el deber de ayudarlos y protegerlos.

«Negro», artículo del «Grand Dictionnaire (Jniversel Larousse du XIX siécle», 1872.

TESTIMONIOS DE CONDENAS
Resoluciones de los Congresos Socialistas que condenaron el imperialismo

Resolución de la Segunda Internacional de París en 1900: El Congreso Socialista Internacional de París, considerando que el desarrollo del capitalismo comporta fatalmente la expansión colonial, que es causa de enfrentamientos entre gobiernos; que el imperialismo excita el chovinismo en todos los países e impone gastos cada vez mayores en provecho del militarismo, que la política colonial de la burguesía no tiene ningún otro propósito que el de ampliar los beneficios de la clase capitalista y el mantenimiento de este sistema […] y que comete crímenes y crueldades contra las razas indígenas conquistadas por la fuerza de las armas.

Declara que el proletariado organizado tiene que utilizar todos los medios que tiene en sus manos para combatir la expansión colonial de la burguesía y condenar las injusticias y las crueldades que de ella se derivan […].

Resolución de la Segunda Internacional de Stuttgart en 1907
La misión civilizadora de la que habla la sociedad capitalista es tan sólo un pretexto para esconder su ansia de explotación y de conquista […] . Enemigo de toda explotación del hombre por el hombre, defensor de todos los oprimidos sin distinción de razas, el Congreso condena esta política de robo y de conquista, aplicación desvergonzada del derecho del más fuerte que pisa el derecho de los pueblos vencidos, y comprueba también que la política colonial aumenta el peligro de tensiones internacionales y de guerras entre los países colonizadores […].

El Congreso declara que los diputados socialistas tienen el deber de oponerse irreductiblemente, en todos los parlamentos, a este régimen de explotación y de servidumbre que impera en las colonias, exigiendo reformas para mejorar la vida de los indígenas, velando por el mantenimiento de sus derechos, impidiendo cualquier tipo de explotación y de servidumbre y trabajando, con todos los medios a su disposición, para educar a estos pueblos para la independencia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
ACTUAL Historia del Mundo Contemporáneo Bachillerato Primer Curso de García-Gatell

La Segunda Internacional Obrera Asociaciones de Trabajadores

La Segunda Internacional Obrera
Asociaciones de Trabajadores

El fracaso de la Comuna de París  la disolución de la Primera Internacional no pusieron un al movimiento obrero, sino que, por el contrario, éste vio incrementadas sus fuerzas, en todos los países de Europa se organizaron partidos socialistas. Estos partidos continuaban aspirando a la misma meta que el socialismo originario: sustituir la sociedad capitalista por una organización social más justa, donde hubiese desaparecido la explotación del hombre por el hombre.

CUADRO SINTESIS

cuadro sobre la primera internacional

Sin embargo, los métodos cambiaron. Los primeros pensadores socialistas consideraban que era necesaria la revolución para que la clase obrera llegase al poder; en cambio ahora, al haberse extendido el sufragio universal por casi todos los países, el socialismo se orientó hacia formas más pacíficas, participando en las elecciones y consiguiendo situar diputados obreros en los distintos Parlamentos.

Era lógico, por otra parte, que los numerosos partidos y sindicatos de trabajadores que aparecieron por todas partes, al tener una misma ideología y utilizar unos mismos métodos, se unieran. Y así, en 1889 se fundó en París la llamada Segunda Internacional. Dos importantes diferencias presentaba esta organización con respecto a la primera: por lo pronto, sólo formaban parte de ella los grupos socialistas, por cuanto se había excluido a los anarquistas; en segundo lugar, frente al centralismo de la AlT , el nuevo organismo tenía una estructura descentralizada y flexible, de tal manera que, en la práctica, se limitaba a orientar y a mantener informados a sus adheridos.

La Segunda Internacional llevó a cabo una labor eficaz y su influencia se extendió rápidamente por toda Europa. A ella se debió el establecimiento del 1 de mayo como jornada reivindicativa de los trabajadores de todo el mundo. Igualmente, a partir de su Fundación comenzó a notarse una mejora en el nivel de vida de la clase obrera, que consiguió, entre otras conquistas, la reducción de la jornada laboral y subidas en los salarios.

Las continuas luchas de los obreros por sus reivindicaciones obligaron a los gobiernos a reconocer las libertades de organización y reunión, y el derecho a la huelga. En 1889 se fundó en París la I Internacional.

A la vez, los partidos socialistas europeos crecieron de forma espectacular. El más importante de ellos, el alemán, en 1912 tenía ya 110 representantes en el Parlamento, periódicos en todas las ciudades, cooperativas, agrupaciones deportivas y círculos culturales obreros. En Francia, a principios del siglo XX, el socialismo contaba con cerca de un millón y medio de electores. En el Reino Unido, el Partido Laborista atraía no sólo a los obreros, sino también a los intelectuales y filósofos más destacados. En España, el Partido Socialista Obrero Español, fundado en 1879 por Pablo Iglesias (1850-1925), creaba por odas partes, en unión con la UGT, las llamadas Casas del Pueblo.

Junto con la expansión surgió una nueva generación de pensadores socialistas. Entre ellos hay que citar al alemán Bernstein (1850-1932), discípulo de Marx, del que discrepaba al señalar que el capitalismo no podía ser destruido por una revolución y que, en consecuencia, la estrategia correcta para llegar al socialismo era la de luchar por conseguir reformas que fuesen poco a poco acabando con las injusticias.

También alemán, aunque de origen checo, fue Karl Kautsky (1854-1938), quien insistió sobre todo en el respeto a las libertades democráticas y en la necesidad de que los partidos socialistas llegasen al poder a través de elecciones parlamentarias. Por último hay que nombrar también el francés Jean Jaurés (1858-1914), cuya obra como político y escritor se orientó especialmente a resaltar el caracter humanista y pacífico del socialismo; y a la polaca Rosa Luxemburg 1871-1919), opuesta al revisionismo le Bernstein, defensora de la acción le masas y participante activa en los Sucesos que desembocaron en la revolución rusa de 1905.

Congreso de la 2° Internacional

El 1 de mayo: En diciembre de 1888 el Congreso de Sindicatos de EE. UU., reunido en Saint Louis, decidió organizar manifestaciones el 1 de mayo en favor de la jornada de ocho horas y para recordar la sangrienta jornada de represión ocurrida en Chicago dos años antes, por motivos similares. En las reuniones de la Segunda Internacional (1889) se aprobó una resolución en la que se llamaba a los obreros para que manifestasen su solidaridad en todos los países en una fecha determinada.

De esta forma, el 1 de mayo de 1890 se produjeron huelgas y manifestaciones en numerosos lugares de Francia, Italia, Bélgica, Suecia, Gran Bretaña, Portugal y España. En el Congreso de la Internacional celebrado en Bruselas en 1891 se institucionalizó la fecha del 1 de mayo como día para celebrar huelgas y manifestaciones solidarias, «siempre que las condiciones de los países lo permitan». Aunque la interpretación de esta cláusula dio lugar a algunas disensiones, sobre todo en la zona germánica, desde esa fecha el 1 de mayo se convirtió en la jornada reivindicativa por excelencia.

Resumen de la Revolución Rusa Causas y Consecuencias Ideologia

Resumen de la Revolución Rusa
Causas y Consecuencias

Nicolás II, de la dinastía Romanov, el último zar. Se lo consideraba según Tolstoi, hombre con extraordinaria severidad, como un débil mental que intentaba parar la historia. Para otros era un hombre bien intencionado, en cualquier caso carecía de educación política.

Introducción: El proceso revolucionario que se inicia en el Imperio zarista en 1905 y culmina en octubre de 1917 constituye uno de lo fenómenos más importantes del siglo XX. La transformación fue grandiosa.

Un Imperio mastodóntico, gobernado por un autócrata, se transformó en república federal socialista; una sociedad de campesinos empobrecidos se elevó a la condición de gran potencia industrial.

Al representar la primera experiencia de revolución social se convirtió en el modelo de todos los revolucionarios de la centuria: China, Cuba, bastantes países europeos y africanos intentarían reproducir los pasos de los soviets rusos.

Miles de libros y varias generaciones de historiadores, politólogos, economistas, sociólogos, ensayistas se han ocupado del gran acontecimiento.

revolucion rusa

¿Fue el cambio un accidente, un golpe de fortuna para unos revolucionarios profesionales que aprovecharon las circunstancias propicias de la Primera Guerra Mundial?.

¿Se trató de un proceso meticulosamente preparado? ¿O simplemente debe ser considerado el resultado fatal de los errores del zarismo, un sistema político que permanecía de espaldas a los cambios del mundo?

El proceso derivó en una dictadura, en el momento en que Stalin, a la muerte de Lenin, se convirtió en el conductor supremo de la Revolución. ¿Se trató de una desviación del proceso?.

Así se había interpretado, y en abono de esta hipótesis se recogían advertencias de Lenin acerca de las tendencias autocráticas de Stalin.

Pero no es un tema definitivamente resuelto. Documentación publicada recientemente, después de la apertura de los archivos soviéticos, muestra que un similar designio dictatorial albergaba Lenin, aunque la enfermedad no le permitiera materializarlo.

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Lenin, fue el artífice de la revolución. Adaptó la tesis de Marx a la realidad rusa, y organizó las bases del estado mayor. En abril de 1917, Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido por su nombre revolucionario, Lenin, llegó a Rusia de incógnito en un furgón desde Finlandia. (Los alemanes le habían facilitado su paso por Europa porque estaban interesados en aumentar el malestar interno en Rusia.) El líder bolchevique llevaba tres demandas: «¡El final de la guerra! ¡Toda la tierra para los campesinos! ¡Todo el poder para los soviets!».

EL DOMINGO SANGRIENTO Y LA REVOLUCIÓN DE 1905
El fracasado levantamiento que siguió a la guerra ruso-japonesa de 1905, constituyó un pavoroso preludio de la Revolución de Octubre de 1917. Se inició el domingo 9 de enero, cuando unos 200.000 trabajadores rusos acudieron en manifestación ante el Palacio de Invierno del zar, en San Petersburgo. Iban dirigidos por el sacerdote Georgi Gapon y demandaban la formación de una asamblea constituyente, la reducción de la jornada laboral a 8 horas y un salario mínimo diario de un rublo para todos los trabajadores.

Los manifestantes estaban desarmados y marchaban ordenadamente, cantando, portando iconos y entonando el himno «Dios salve al zar». Pero un aluvión de huelgas había enrarecido el ambiente de la ciudad, por lo que falanges de soldados y policías ordenaron dispersarse a la multitud. Cuando los trabajadores se negaron, las tropas abrieron fuego, matando posiblemente a 500 manifestantes e hiriendo a varios centenares más.

Lo sucedido, que pasó a conocerse como el domingo sangriento, indignó a Rusia. Millones de trabajadores se declararon en huelga y en muchas ciudades brotaron consejos locales del pueblo (soviets). La reacción del zar fue astuta y despiadada. Primero buscó el apoyo popular de los soviets con las concesiones liberales de su Manifiesto de Octubre; luego arrestó en masa al Soviet de San Petersburgo y aplastó un levantamiento armado en Moscú. La revolución de 1905 fue aniquilada, pero de sus heridas sin sanar surgiría otra revolución más sangrienta 12 años después.

El fracaso de la revolución de 1905 acentuó las diferencias existentes desde 1903 entre los bolcheviques de Lenin y los mencheviques. Los bolcheviques constituían mayoría, y Lenin consiguió imponer dentro del partido su idea de impulsar las luchas de liberación nacional, convirtiendo en guerra revolucionaria la guerra imperialista, en contra de las tesis de la socialdemocracia europea que prefería pactar y participar en los gobiernos estatuidos.

Idea General de la Situación Antes de la Revolución:

  • En el siglo XIX Europa Oriental (Turquía, Rusia, Austria) tenía un economía netamente agraria con una relación laboral de tipo feudal.
  • No había industrias, por lo tanto la burguesía industrial casi no existía.
  • Los grandes terratenientes dueños de extensas zonas de tierras fértiles explotaban a los campesinos.
  • Políticamente Rusia era un imperio conducido por un zar, dueño de un poder absoluto, con decisiones únicas sin cuestionamientos.
  • Los campesinos que conformaban un 85% de la población vivían en condiciones de extrema pobreza, al intenso frío se sumaba el hambre y las pestes debido a su debilidad.
  • Los campesinos comenzaron a organizarse para tratar de rebelarse contra este sistema injusto y opresor. El gobierno ruso percibía esta inconformidad popular y decidió iniciar una serie de reformas: a) Social: abolió la servidumbre y b) Económico: permitió la entrada de capitales extranjeros para la instalación de industrias, que en realidad fueron muy pocos.(ver: Abolición de la Servidumbre en Rusia)
  • A pesar de estas medidas las gente no mejoró su estándar de vida y siguió pasando por las mismas penurias.
  • Los campesinos también recibieron el apoyo de una gran masa de estudiantes y a partir de 1880 comenzaron a fortalecerse para luchar contra el poder del zar Nicolás.
  • Dentro de la oposición había dos opiniones enfrentadas: a) los que deseaban un país capitalista como el resto de Europa occidental, con tendencias liberales. Y b) una gran mayoría con una política de tipo socialista.(los campesinos, obreros y soldados)
  • En 1905 Rusia pierde la guerra con Japón, y el país se encuentra en una situación de debilidad política, por lo tanto la oposición aprovecha para crear una revuelta en San Petersburgo, denunciando la incompetencia del monarca.
  • Como medida de reacción el zar reprime a los manifestantes y dispara en las puertas del Palacio de Gobierno, matando a más de cien hombres y mujeres. También se rebelan los marineros del acorazado Potemki. De igual manera el zar acepta las quejas y acepta la creación de una especie de parlamento, llamado Duna que debía trabajar en combinación con el zar, pero cuando éste fue presionado automáticamente la disolvió.
  • De esta manera las primeras reformas liberales fracasaron, pues el zar, ni los nobles estaban dispuestos a ceder sus derechos y privilegios.
  • Además Rusia había entrado en la primer Guerra Mundial y su economía estaba estancada debido a los costos de la guerra y a que los hombres debieron dejar sus tierras para alistarse como soldados.
  • No había comida, combustible, materia prima, etc. 

La Revolución de Octubre: el triunfo bolchevique:

Desarrollo de los acontecimientos: El zar había abandonado el trono, víctima de su propio mal juicio. La nave del Estado se inclinaba de modo peligroso bajo el liderazgo de Aleksandr Kerensky, antiguo revolucionario, y su gobierno provisional se tambaleaba. Lenin, cuyas esperanzas de revolución habían ido disminuyendo durante la interminable guerra mundial, consideró que era el momento de tomar el poder.

Las décadas de incompetencia zarista ya habían hecho estragos en Rusia; la Primera Guerra Mundial la destrozó completamente. En 1917, la escasez de comida y la inflación de la época de guerra devoraba los ingresos de los trabajadores de la ciudad (200.000 de ellos salieron a las calles de Petrogrado en febrero para protestar). Una milicia hambrienta y helada ofrecía una resistencia dudosa. Cuando las huelgas y los disturbios llenaron la ciudad, Nicolás abdicó y finalizó así la dinastía Romanov de tres siglos de antigüedad.

Tras la abdicación de Nicolás II, en Rusia surgió un dualismo , el Gobierno Previcional (de mayoría burguesa), y por otro el Soviet de Petrogrado, al que se subordinaron los demás soviets que se organizaron rápidamente en las provincias.

Entre las primeras disposiciones del Gobierno Provisional (de Aleksandr Kerensky) se encontraban: el establecimiento de la libertad de prensa y asociación, el reconocimiento del derecho a huelga, la amnistía para los presos políticos y exiliados, la anulación de las discrepancias religiosas, el arresto de la familia imperial y las elecciones para una futura Asamblea Constituyente.

Sin embargo, el grupo bolchevique estaba descontento ya que las medidas instauradas no eran tan revolucionarias como las que él preconizaba. Lenín, quien estaba exiliado, regresó y obtuvo un gran apoyo en las ciudades mediante la consigna: «Todo el poder a los Soviets». Contaba con la colaboración de dos figuras importantes para el futuro de Rusia; León Trotsky (1879-1940) y José Dzugashvili (1879-1953) llamado Stalin.

A pesar de que en esos momentos los bolcheviques sólo representaban una minoría, Trotsky fue nombrado (setiembre de 1917) presidente del Comité Ejecutivo de los Soviets al proclamarse la República. Entonces se preparó el golpe de Estado para destituir a los mencheviques.e implantar el sistema sostenido por Lenin y sus adeptos.

A fines de octubre surgió la ocasión esperada. Las reformas propuestas no se habían llevado a cabo. La tensión fue creciente; el Gobierno Provisional, disuelto; Kerensky debió huir. Se constituyó el Consejo de los Comisarios del Pueblo, un órgano gubernativo encabezado por Lenin.

De acuerdo con las primeras medidas adoptadas por el gobierno bolchevique, se firmó con Alemania el Tratado de Brest-Litovsk, que puso fin a las hostilidades. Mientras tanto, el zar Nicolás y la familia imperial quedaron prisioneros en Rusia. En julio de 1918, todos fueron asesinados.

DISPOSICIONES TOMADAS DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

1-Transferencia de la propiedad de la tierra a los campesinos.

2-Reconocimiento del derecho de regentear las fábricas a los obreros.

3-Firma de una paz inmediata.

Disolución de la Asamblea Constituyente en la que los bolcheviques eran minoría.

Establecimiento de la Cheka, organismo encargado de la represión (terror rojo).

Ejecuciones en masa de aristócratas, burgueses y miembros del clero. Se desconoce el número de víctimas.

RESUMEN: Contexto Económico-Social De Esa Época:

  • El zar con todo el poder político
  • Una elite de terratenientes con todas sus tierras que explotaban a los campesinos.
  • Un burguesía industrial sumamente débil.
  • Pocos obreros y no agremiados.
  • Algunos campesinos ricos, con algo de tierras, los kulaks.
  • Muchos soldados muy descontentos y sin trabajo.

Los más perjudicados eran:

  • Los campesinos explotados
  • Los soldados sin trabajo
  • Los obreros con sueldos de miseria.

Los tres grupos se organizaron formando soviets, los soviets de soldados, los de campesinos y los de obreros, y se organizaron en toda la nación para crear lo que fue la primera revolución socialista del mundo, en 1917.

Luego de la revolución el zar abdicó y nuevamente las ideas liberales tomaron fuerza, se creo el gobierno de la  Duma, formada por demócratas, socialistas, revolucionarios, y trataron de implementar medidas políticas como la división de poderes, la soberanía popular, libertad religiosa y de prensa, etc., pero no se logró ejercer el poder de manera efectiva, además el parlamento decidió continuar la guerra mundial, medida que le generó un hondo y popular rechazo.

Ahora los soviets, dirigidos por Lenin, que estaba exiliado, forman el partido bolcheviques y inculcándoles la idea de que «todo el poder es para los soviets» ó «pan, tierras y trabajo» se rebelan tomando el Palacio de Invierno, asumiendo a partir de este momento todo el poder, y se formó el Consejo de Comisarios del Pueblo, dirigidos por Lenin y comenzaron a dar respuesta a la gente que tan miserablemente vivía.

  • Por decreto se puso en manos de campesinos la tierra de los terratenientes.
  • Los dueños de las fábricas mantuvieron su propiedad pero la producción fue manejada y controlado por los obreros.
  • Se negoció la guerra y se puso fin a las acciones bélicas, perdiendo gran parte de territorio ruso frente a Alemania, que al finalizar la guerra debió devolver estas zonas.
  • El nuevo gobierno estaría formado por obreros y campesinos.
  • A partir de este momento se comenzaría a formar el estado socialista.

Para este camino había dos vías una establecer usa serie de medidas duras que produzcan los cambios necesarios para llegar al régimen socialista o bien aplicar medidas mas moderadas pero con el tiempo llegarían a la construcción definitiva de las ideas marxistas. Lenin era partidario de esta última opción y ese fue el camino seguido.

Se nacionalizaron los bancos, el transporte como los ferrocarriles y barcos, y las grandes empresas. También se repudió la deuda externa nacional. Inicialmente convivían dos sistemas uno que permitía la propiedad privada de algunos bienes y otra que los nacionalizaba.

LOS DÍAS QUE CONMOVIERON AL MUNDO:  El periodista norteamericano John Reed fue testigo de la revolución. Así describió el primer discurso de Lenin luego del triunfo: «Eran exactamente las 8.40 del 26 de octubre cuando una atronadora ola de aplausos anunció la entrada de Lenin.[…] Estaba de pie, agarrado a los bordes de la tribuna, recorriendo con los ojos entornados la masa de los delegados y esperaba, sin reparar en la creciente ovación que duró varios minutos. Cuando ésta cesó, dijo breve y simplemente: ‘Ha llegado el momento de emprender la construcción del socialismo’. Nuevo estallido atronador de la tempestad humana, lo primero que debemos hacer es adoptar medidas prácticas para realizar la paz. Debemos ofrecer la paz a los pueblos de todos los países beligerantes en las condiciones soviéticas, sin anexiones, sin contribuciones. […] La Revolución de Octubre inicia la era de la Revolución Socialista. El movimiento obrero, en nombre de la paz y el socialismo alcanzará la victoria y cumplirá su misión.'[…] Un impulso inesperado y espontáneo nos levantó a todos y nuestra unanimidad se tradujo en los acordes armoniosos y emocionantes de La Internacional. Un soldado viejo y canoso lloraba como un niño. El potente himno inundó la sala, atravesó ventanas y puertas y voló al cielo sereno.»

Esta revolución socialista, asombró y asustó al mundo occidental, de orientación capitalista por lo que diversos países como Inglaterra y Francia, apoyaron al ejército blanco, comandado por generales zaristas, para que se rebelen contra el nuevo régimen, evitando de esta manera que el socialismo se expanda hacia el occidente poniendo en peligro al capitalismo.

El ejército blanco estaba apoyado por la burguesía industrial y los terratenientes, que fueron los perjudicados de este sistema, por otro lado Trosky segundo de Lenin organizó el ejército rojo apoyado por el resto del país y logró conformar un ejército de mas de 3.000.000 de soldados en poco tiempo y le dio la victoria definitiva a los bolcheviques. Murieron 7.000.000 de ciudadanos en esta guerra civil que duró 3 años. Se impuso el régimen de Partido Único, el bolchevique, que comenzó a llamarse comunista, y la prohibió la disidencia interna en el partido.

El gobierno ruso nacionalizó todas las empresas con el correr del tiempo y obligó a los campesino a entregar el excedente de su producción agrícola, es decir, se confiscaban los granos, de esta manera lograba asegurar el pan a toda la población rusa durante la guerra civil. La producción cayó notablemente ya que los campesinos se negaron a producir de más, sólo se dedicaron a producir lo que consumían. A estas medidas se las conocen como Comunismo de Guerra.

Terminada la guerra civil como el país se encontraba en una difícil situación económica y parecía que se volvería a repetir la historia zarista, Lenin aplica unas leyes conocidas como en Nueva Política Económica (NEP) y trata de recomponer la economía.

 Para ello:

  • Suspende la confiscación de granos.
  • Permite la venta de los excedentes de producción.
  • Cobra un nuevo impuesto en relación de la riqueza de cada campesino
  • Permite que cualquier ciudadano instale una pequeña empresa, ya que las grandes siguen en manos del estado.

En pocos años la economía se recupera y algunos campesinos como los kulaks dueños de tierras extensas se enriquecen. Algunos conductores del socialismo no aceptan estas diferencias y dicen que estas medidas del NEP eran de tipo capitalista y atrasan la construcción del socialismo, uno de ellos es Trosky.

 trosky

Trosky

En 1922 Lenin tiene un ataque de apoplejía lo que lo obliga a abandonar el poder, y comienza una interna entre algunos conductores para reemplazarlo, se crea un triunvirato formado por Stalin, Kamanev y Zinovied, y Trosky es exiliado en México, asesinado mas tarde por orden de Stalin. (Lenin escribió en su testamento sobre Stalin, y aduce que este hombre no es muy confiable como continuador del régimen comunista, debido a su carácter intolerante, cruel y violento, y creía necesario que sea sustituido por alguien mas leal, afable y atento)

Como el precio del grano bajó los campesinos especularon y retuvieron los granos, generando una situación de desabastecimiento  nacional. Stalin no de acuerdo con esto abandona el NEP y cambia el rumbo de la economía.

Expropió las tierras a los kulaks, los cuales eran considerados enemigos del socialismo y fueron exterminados , por otra parte, organizó a los campesinos en granjas. Para acelerar este proceso de colectivización les prometió tecnología agropecuaria y en solo 6 años todas las tierras se colectivizan. Por otro lado se planifica minuciosamente el desarrollo industrial y se propone triplicar la producción de maquinas pesadas, quintuplicar la energía eléctrica y aumentar considerablemente la superficie cultivada. Sabía que esta es la única manera de hacer funcionar el socialismo.

Como instrumento de fuerza para controlar y dominar al pueblo, Stalin se apoyó en su Ejercito Rojo e instaló los gulasg, especies de campos de concentración donde eran encarcelados y condenados a trabajos de fuerzas a todos aquellos opositores.

Todas estas medidas, se estipularon en el plan quinquenal, que tuvo un éxito único, pero que costó el sacrificio y vida de millones de rusos. Todos los disidentes fueron perseguidos, encerrados o asesinados, cerca de 3.000.000 de habitantes. No había familia numerosa que tenga al menos un hijo muerto o encarcelado por el sistema político.

Stalin gobernó desde 1927 hasta 1953, y consolidó un régimen sumamente duro y autoritario, no toleró ningún tipo de oposición hacia el oficialismo. En 1933 comienza una serie de purgas contra todo sospechoso de oposición, acusándolos de antisovieticos, elimina así  a millones de ciudadanos rusos, incluyendo en ellos a revolucionarios de 1917, como sus compañeros del triunvirato, Kamamev y Zinoviev. Stalin deseaba consolidar el comunismo en Rusia, y mas tarde extenderlo al resto del mundo, conocido esto como Socialismo en un solo país. Para otros era necesario cuanto antes traspasar las fronteras con estas ideas socialistas.

Stalin obligó un culto nacional a su imagen. Con esta política de miedo popular Stalin pudo concentrar todo el poder político de Rusia, que acompañado de otros dirigentes, se adueñaron de todos los organismos e instituciones del control estatal, y además  ocuparon  importantes cargos  que les permitió enriquecerse y se fueron separando del resto de la población.

La consolidación de este régimen estalinista hizo que aquellos revolucionarios de 1917 con tendencias liberales y democráticas abandonen definitivamente su lucha en pos de lograr  imponer políticamente sus propósitos.

La Destalinización: La desestalinización empezó apenas éste murió. Primero se anunció que no existió una conjura de sus médicos. En junio 1953 fue arrestado Beria, jefe de la KGB, el servicio secreto ruso, que era temido de todos. Beria fue ejecutado. El que usó con mas éxito la desestanilización fue Nikita Khrushchev, nuevo secretario del partido. En 1956 denunció en un discurso las aberraciones de Stalin y liberó a millones de prisioneros de los campos de trabajos forzados.

La oligarquía del partido que hizo dimitir a Krushchev puso en su lugar a Leonidad Brehnev. Este, que entró con toda suavidad, logró eliminar de sus puestos a sus opositores e iniciar un mini culto personal hacia mitades de los años 1970.

El comienzo de la distensión: Los fines de Breznev eran obtener una regularización de las relaciones con occidente y obtener así los beneficios del comercio mundial pero sin relajar la sociedad comunista hasta un punto tal de perder el control social o económico. La Unión Soviética preocupó a occidente por sus movimientos en el tercer mundo pero el resultado que hoy vemos de ello es una marginalización del comunismo en las estructuras políticas y económicas globales. Después que Breznev murió, en 1982, tuvo dos sucesores que duraron un año cada uno y luego vino en primavera 1985 un hombre joven con un programa de grandes cambios.

La perestroika de Mijaíl Gorbachov: La idea de la reestructuración de Gorbachov era mantener una doctrina comunista con una estructura económica similar al capitalismo. Ciertos partidos socialistas de Europa ya habían dado ejemplos al respecto. Con su Glasnost (clarividencia) además buscaba hacer un país lógico de una retórico.

La tarea necesitaba mucha valentía, porque se adentraba en situaciones políticas y económicas de menor estabilidad que él y Rusia supieron sobrellevar. Las reformas de Gorbachov fueron resistidas por el partido comunista que trató de tomar el poder (agosto 1991) pero no pudieron destituir a Boris Yeltsin y el gobierno federativo Ruso. El partido fue declarado fuera de la ley.

En diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia declararon que una Unión de Estados Independientes reemplazarían la URSS. Gorbachov dimitió hacia fines de año. Ahí terminaron los 74 años de la URSS. Pero Rusia y sus aliados siguen en la confederación y Boris Yeltsin renunció como presidente en diciembre de 1999. Sin él las transformaciones hacia el capitalismo no hubiesen seguido en Rusia.

Hacia fines de marzo 2000, Vladimir Putin, que había sido primer ministro de Yeltsin, fue elegido presidente con mayoría de votos contra el candidato del partido comunista. Putin, en una alocución prometió luchar contra la corrupción con la ayuda de sus ex camaradas de la antigua KGB.

Cronología

FechaAcontecimientos
1917 – febreroManifestación por conmemoración del día de la mujer obrera
1917 – febrero – julioModelo burgués de revolución con asamblea constitucional
1917 – abrilLenin llega a Rusia desde Alemania
1917 – julioGobierno de Kerensky
1917- julio – octubreLevantamientos de bolcheviques y zaristas
1917 – octubreRevolución bolchevique, congreso de los soviets. Toma del palacio de invierno
1917 – diciembreFirma de la paz de Brest Litovsk. Rusia pierde Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania
1918 – 1921Guerra civil
1919Creación de la III internacional Komintern
1918 – 1919Intento revolucionario
1919 – 1923Primeros congresos de la Internacional comunista. Su auge.
1929Crisis económica mundial
19392º guerra mundial
1943Stalin decreta la abolición de la Komintern
1944Stalin decreta la disolución del partido comunista de EE.UU.
1945Alianza de la URSS y EE.UU. Fin de la guerra

Grandes Revolucionarios de la Historia

La Comuna de Paris Lucha Obrera por sus derechos Segunda Republica

LA COMUNA DE PARÍS Y LA SEMANA SANGRIENTA

Durante el segundo Imperio de Napoleón III, a mediados de los 60, se inició la guerra franco-prusiana que terminó en un desastre para Francia. Esa situación provocó una insurrección popular que, al grito de «la patria está en peligro», convocó en París a elecciones comunales, en marzo de 1871. En ellas triunfaron los sectores más radicalizados.

La Comuna de París , que duró cincuenta y cuatro días, emprendió reformas políticas inéditas, como, la disolución del ejército permanente y su reemplazo por el pueblo armado (milicias populares).

la comuna de paris

Del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, la capital está bajo el control de un gobierno revolucionario que surge del desastre de la guerra contra los prusianos y de la debilidad de poder en Francia. Ese gobierno se hace llamar así mismo “la Comuna”.

La miseria y la explotación que sufría la clase trabajadora europea dieron origen en Francia a un estallido revolucionario que revistió una violencia inusitada. Sus causas inmediatas hay que buscarlas en la guerra franco-prusiana que terminó con la derrota francesa.

Así, el levantamiento obrero de París se produjo justamente cuando los ejércitos alemanes se encontraban a las puertas de la capital. La revolución, que comenzó el 18 de marzo de 1871, tuvo un signo anarquista y socialista, y en ella jugaron un papel de cierta importancia representantes de la Primera Internacional.

En realidad, esta tentativa revolucionaria, conocida con el nombre de Comuna, careció de preparación y fue más bien un acto desesperado y espontáneo, motivado en gran medida por los muchos padecimientos a que París había sido sometida durante la guerra.

Como era lógico, el sector social parisino que se encontraba en peores condiciones era la clase trabajadora, que había llegado a una situación de penuria y hambre absolutas.

Junto con ellos, la Guardia Nacional, una milicia de ya larga tradición en Francia, se sentía humillada por la derrota ante los alemanes y había sido ganada además por la propaganda revolucionaria. Ignorando esta situación, el Gobierno francés suspendió 40 la paga a los guardias nacionales, al mismo tiempo que dejaba sin efecto la moratoria que, como consecuencia de la guerra, permitía a los habitantes de París no pagar sus deudas, alquileres y efectos comerciales mientras durase el conflicto bélico.

El 18 de marzo estalló la insurrección: la Guardia Nacional y los obreros se apoderaron de la capital, provocando la huida del Gobierno. Inmediatamente, y por sufragio universal, fue elegido un Consejo General de la Comuna de París, al que se confirió poder legislativo y ejecutivo. De él formaron parte obreros revolucionarios y burgueses de ideas radicales.

comuna de paris

El programa de la Comuna de París.

«En el conflicto doloroso y horrible que amenaza todavía una vez más a Paris con horrores de asedio y bombardeos…, la Comuna tiene el deber de afirmar y determinar las aspiraciones y los deseos del pueblo de París; de precervar el carácter del movimiento del 18 de marzo, incomprendido, desconocido y calumniado por los políticos que ocupan un escaño en Versalles. Una vez más, Paris trabaja y sufre por toda Francia...,Qué pide? El reconocimiento y la consolidación de la República, única forma de gobierno compatible con los derechos del pueblo y con el desarrollo justo y libre de la sociedad.

La autonomía absoluta de la Comuna extendida a todas las localidades de Francia, asegurándole a cada una la integridad de sus derechos y a todo francés el pleno ejercicio de sus facultades y de sus aptitudes como hombre, ciudadano y trabajador.La autonomía de la Comuna no tendrá más límite que el derecho de autonomía, igual para todas las demás comunas adheridas al contrato, y cuya asociación debe mejorar la Unidad francesa…« (Declaración del 18-4-1871.)

La Comuna declaró nulos todos los actos del Gobierno, hizo un llamamiento al resto de Francia para que se levantase en armas y adoptó la bandera roja como estandarte. Al propio tiempo se realizaron algunas reformas democráticas y sociales: separación de la Iglesia y el Estado, prohibición de trabajos nocturnos, establecimiento de alquileres máximos y otras similares.

Sin embargo, su efímera existencia le impidió introducir cambios profundos de carácter socialista.

A pesar de que la revolución de París causó verdadero espanto en los Gobiernos burgueses de Europa, sus días estaban contados, ya que no consiguió extenderse al resto de las ciudades francesas. Aprovechando este aislamiento, el Gobierno francés lanzó un ejército de cien mil hombres contra la capital.

La lucha fue sin cuartel. Los comuneros, desesperados, incendiaron varios grandes edificios y fusilaron a los rehenes que tenían en su poder, entre ellos el arzobispo de París.

Por su parte, las tropas, una vez ocupada la ciudad después de siete días de combate, se dedicaron a una durísima represión: fueron fusilados en el acto alrededor de veinte mil hombres; y más tarde, los tribunales continuaron con su labor represiva, de resultas de la cual unos diez mil insurrectos (algunas fuentes hablan de siete mil quinientos a ocho mil) fueron deportados a Nueva Caledonia.

Más que una revolución, el episodio de la Comuna debe ser, pues, considerado como un intento fallido. La sociedad burguesa era todavía joven y fuerte y no estaba dispuesta a ceder su sitio al proletariado. Y éste había pretendido ir demasiado aprisa.

comuna de paris afiche

Durante los días que duró la Comuna, el pueblo de París vivió un experimento político único hasta esos días: socialistas, radicales y anarquistas tomaron el poder y produjeron profundas transformaciones en la vida social. La burguesía desplazada, reaccionó violentamente y hubo una terrible represión que dejó un saldo de 30 mil muertos y más de 47 mil detenidos.

La Comuna de París:
La antítesis directa del Imperio era la Comuna. El grito de «república social», con que la Revolución de Febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una república que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase.

La Comuna era la forma positiva de esta república. París, sede central del viejo poder gubernamental y al mismo tiempo, baluarte social de la clase obrera de Francia, se había levantado en armas contra el intento de Thiers y los «rurales» de restaurar y perpetuar aquel viejo poder que les había sido legado por el Imperio.

Y si París pudo resistir fue únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había deshecho del ejército, sustituyéndolo por una Guardia Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los obreros Ahora se trataba de convertir este hecho en una institución» duradera. Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado.

La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento.

MARX: Manifiesto del Consejo General de la AIT sobre la guerra civil en Francia en 1871

ALGO MAS…
LA SEMANA SANGRIENTA
En pocas horas, la insurrección se extendió por toda la ciudad. Thiers y el gobierno huyeron, el 23 de marzo, dejando a los insurrectos dueños de la capital.

El Comité Central hizo elegir, en seguida, por sufragio universal, un Consejo General de la Comuna de París, compuesto, en su mayoría, por revolucionarios como Ferré, Rigault, Pyat, Delescluze… La Comuna declaró nulos todos los actos del gobierno de Versalles, publicó decretos aplicables a toda Francia, estableció el servicio militar obligatorio para todos los hombres útiles, y adoptó el calendario republicano y la bandera roja.

comuna de paris

André DEVAMBEZ, “La barricada” o “Esperando”  (Musée National des Châteaux, Versalles)

Su demasiado breve existencia no le permitió aplicar todas las grandes reformas políticas y sociales que proyectaba: elección de los gobiernos y de los funcionarios revocables por sus mandantes, laicización de la instrucción pública, mejora de la clase obrera…

El 19 de abril, hizo una gran llamada a todas las ciudades de Francia, para constituir comunas autónomas, que luego se de-federarían entre sí. Esta llamada fue seguida de insurrecciones en Lyon, Marsella, Di-jon, Saint-Etienne, etc., pero todas fueron dominadas, y, desde los primeros días de mayo, la capital quedó aislada.

Aquel fue el momento elegido por los de Versalles para emprender la ofensiva. Thiers había tratado con Bismarck, su enemigo de la víspera, que liberó a 100.000 prisioneros para reforzar las filas de las tropas de la represión.

Contra aquel ejército bien equipado, la Comuna sólo contaba con 30.000 combatientes, pero el mariscal Mac Mahon necesitó más de un mes para vencerlos. Después de cinco semanas de asedio, el ejército de Versalles entró por el oeste de París.

Pocas guerras civiles registraron más asesinatos que los de la «semana sangrienta» que siguió a la entrada de las tropas; los de la Comuna resistieron en todas las barricadas, incendiaron las Tullerías, el Louvre, el Palacio de Justicia, y fusilaron rehenes —entre ellos, el arzobispo de París, Mons. Darbois—, antes de sucumbir en su último bastión, el cementerio del Pére La chaise. Los versallistas procedieron, en un primer momento, a la ejecución sumaria de 20.000 hombres.

El 28 de mayo, la Comuna de París había dejado de existir. Sus dirigentes se hallaban muy divididos e indecisos, y, tras fór muías generosas, sus objetivos eran vagos o contradictorios.

La burguesía, que había temido por su existencia, se entregó a una cruel represión: aunque las condenas a muerte por los Consejos de Guerra fueron relativamente poco numerosos, 10.000 insurrectos fueron enviados a trabajos forzados o deportados a la isla de Caledonia.

El movimiento revolucionario y obrero, sin jefes, estaba roto, y necesitaría veinte años para reconstituirse.

Como la Segunda República, en 1848, la Tercera amenazaba su existencia en un baño de sangre. Una vez más, conservadores y moderados iban a decidir su destino. ¿Se mantendría el régimen o daría paso a la monarquía? Mientras se esperaba la solución del dilema, el pequeño Thiers restableció el orden en Francia.

Fuente Consultada:
Revoluciones del Mundo Moderno Alfonso Lazo Aula Abierta Salvat
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre