Filosofia en la Edad Media

Biografia de Heraclito de Efeso Filosofo

Biografia de Heraclito Filósofo Griego

El más profundo de los filósofos griegos presocráticos y el iniciador en cierto sentido de la metafísica nació en Efeso, de familia muy ilustre.

Pocos detalles se conocen sobre su vida, excepto que renunció a la posición nominal de basileus (rey) en las magistraturas de la ciudad. Sus aficiones le llamaban por caminos muv distintos a los de la vida política.

heraclito

Heráclito de Éfeso, ​​​ conocido también como El Oscuro de Éfeso, ​ fue un filósofo griego. Era natural de Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor.

Prefería embeberse en la contemplación de la naturaleza para descifrar el enigma del ser de todas las cosas, es decir, el elemento fundamental que las constituía.

Este era el problema básico en el despertar filosófico de la Jonia, desde que Tales de Mileto había maravillado a todos con sus predicciones astronómicas y la afirmación de que en el agua cabía ver el elemento original y constitutivo del mundo.

Sin embargo, aun había otro problema que preocupaba más a Heráclito: el de la posibilidad del cambio, la relación entre el ser y el devenir.

Los filósofos eleáticos, Jenófanes y Parménides, se habían inclinado por la noción del ser eterno e invariable de las cosas. No fué éste el criterio del filósofo de Efeso.

En sus profundas disquisiciones, difíciles de comprender incluso para un hombre como Sócrates, lo que parece ser debido a la concepción aforística de los pensamientos, Heráclito aceptó la teoría de la unidad de la naturaleza, propia de la escuela jónica, pero negó la manera de ser que aquélla le atribuía.

Si todas las cosas eran una, esta unidad estaba integrada por la «tensión opuesta» de los miembros singulares de ella. Calor y frío, noche y día, bueno y malo, etc., eran las mismas cosas en el sentido de ser las mitades inseparables y opuestas de un todo.

Esta materia inicial, el primer elemento, no es el agua de Tales ni el apeiron (lo ilimitado) de Anaxímenes, sino el fuego; fuego eterno, inquieto y dotado de razón, que por eso se llama también logos y diké (la razón y la justicia).

El fuego es uno; pero se halla en continua transfor-mación, en el aire, en el agua y en el cielo. A su vez, estos otros elementos se transforman en fuego, y el ritmo general de los acontecimientos y el orden en el cambio es, precisamente, el logos.

Así, pues, en Heráclito la unidad, la regularidad y el cambio eterno son las cualidades fundamentales de lo existente, reducidas a una invisible armonía.

La comprensión consiste en conocer esa armonía, y la virtud, en subordinar el individuo a las leyes de la misma. Su doctrina práctica de la vida la resume de la siguiente manera: «La ley de las cosas es la ley de la razón universal.»

La filosofía de Heráclito, de carácter aristocrático y dirigida a los núcleos selectos de la intelectualidad jonia, ha sido calificada de «obscura».

Realmente, él no se proponía divulgar sus concepciones entre el vulgo, al que despreciaba. «Diez mil juntos — decía—-no llegan a pesar lo que uno excelente.»

En lucha contra la oleada democrática, de carácter ya degenerado, que invadía las ciudades de la Jonia después del triunfo de Atenas sobre Persia, Heráclito expresa su pesimismo para el futuro de la cultura y se yergue como defensor del valor directivo de las altas personalidades.

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Biografia de Boecio Filosofo y Poeta Romano

Biografia de Boecio

Situado entre dos épocas, con un pie en la antigüedad clásica y otro en los tiempos medievales, Boecio es, sin disputa, una de las más eximias figuras de la cultura europea. Como tal fue reconocido, ya en su misma época, por Prisciano, Casiodoro y Ennodio, éste obispo de Pavía.

Boecio
Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio fue un filósofo y poeta latino romano, actividad que compaginó con su faceta como estadista y autor de tratados sobre distintas disciplinas como la música, la aritmética o la astronomía.
Fecha de nacimiento: 477 d. C., Roma, Italia
Fallecimiento: 524 d. C., Pavía, Italia

Luego, durante la Edad Media, numerosas generaciones se formaron en sus obras, las cuales fueron copiadas repetidas veces; comentadas por grandes pensadores, como Escoto Eurígenes, Remigio de Auxerre, Nicolás Trivet y Pedro de Ailly; imitadas por escritores de todos los países, y traducidas en lengua vulgar desde el siglo IX por Alfredo de Inglaterra, quien fue seguido, en Alemania, por Notker de San Gall, en Francia por Juan de Meung, en Grecia por Máximo Planudio, etc.

¿Cuál fue la causa de esta gran popularidad y aceptación? Boecio, sin ser original y creador, fue hombre de vasta y solidísima cultura, de espíritu delicado aunque de firmes convicciones religiosas.

Como si presintiera la inminencia de la catástrofe que había de abatirse sobre la cultura occidental, «el último de los romanos» recogió los principales tratados de la filosofía griega, los tradujo y los comentó, con el elevado propósito de hacer concordar el pensamiento de Platón y de Aristóteles en sus puntos fundamentales.

Desde luego, no pudo llevar a cabo esta empresa sobrehumana; pero lo que quedó de su esfuerzo fue bastante para iluminar las próximas tinieblas de la Edad Media.

Entre sus numerosísimas obras, merecen especial mención las traducciones y los comentarios del Isagoge de Porfirio y de las Categorías y del Perihermenias de Aristóteles, que realizó entre 505 y 510.

A mayor abundamiento, escribió varios tratados de lógica (Introductio ad categóricos syllogismos, De syllogismo categórico, De syllogismo hypothetico, etc.), los cuales resumieron lo que la Alta Edad Media conoció de la segunda parte del Organon aristotélico; y diversos libros de música, aritmética y geometría.

Sin embargo, quedaría, incompleta nuestra visión de Boecio, si no nos refiriéramos a su obra más famosa, De consolatione philosophiae, escrita en las duras circunstancias a que nos referiremos en seguida.

Los problemas planteados en ella, en particular sobre la recompensa del bien y el castigo del mal, y la intervención de la Providencia en las acciones humanas, constituyeron motivo de reflexión durante los tiempos medievales, que nunca descuidaron esta obra boeciana.

Para los críticos modernos, revela la actitud filosófica de su autor, todavía propensa a enfocar tales cuestiones a base de los recursos del pensamiento platónico, peripatético y aun estoico, sin que los informara un espíritu cristiano total.

No quiere esto decir que Boecio no fuera un autor cristiano, pues sus obras De Sancta Trinitate, De persona et duabus naturis in Christo, etcétera, así lo pregonan; en cambio, se admite que, como hombre de una época de transición, representara un papel de intermediario incluso en este aspecto de la definición católica del pensamiento filosófico.

Respecto a su vida, Boecio fue un político destacado, además de filósofo y escritor. Nacido en Roma hacia el año 480, en el seno de una familia descendiente de la rancia estirpe de los Anicios, perdió a su padre en 487, siendo entonces acogido en casa del senador Quinto Aurelio Símmaco.

Este le educó en el saber antiguo y, ya mayor, le dio la mano de su hija Rusticiana.

La fama que adquirió con sus traducciones y su saber, así como su nobleza, le atrajeron el favor del monarca ostrogodo Teodorico, quien después de establecer su poder en Roma en 500, quería reverdecer los tiempos del Imperio romano.

Boecio fue nombrado muy joven cuestor y patricio, y en 510 recibió la dignidad de cónsul. Su buena fortuna continuó durante algunos años, pues en 522, a la vez que sus hijos eran nombrados cónsules, él recibía el cargo de magister officiorum, desde el cual veló por el mantenimiento de la justicia y el buen orden de las provincias.

Hacia el fin del reino de Teodorico, fue acusado de traición y sacrilegio por haber entrado en relación con el emperador bizantino Justino.

En realidad, Boecio, no sólo era un buen romano, sino un ferviente católico, opuesto, por tanto, a la opresión de los ostrogodos, bárbaros y arríanos.

Aunque él se defendió de los cargos que se le habían formulado, fue encerrado en la torre del baptisterio de Pavía.

Aquí compuso el De consolatione philosophiae, procurando vencer el desaliento y la amargura de aquellos días.

A pesar de su inocencia, fue condenado a muerte. Según una tradición, murió decapitado, después de haber sido sujeto a tormentos, en el Ager Calventianus, cerca de Milán, en un día del año 524 ó 525.

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Biografia de Juan Luis Vives Filosofo Humanista Español

Biografía de Juan Luis Vives – Filósofo Humanista

A la edad de cuarenta y ochos años, el 8 de mayo 1540, moría en Brujas Juan Luis Vives dejando a la posteridad una obra imponente en la que se reflejan todos los aspectos — filosófico, religioso, filológico, pedagógico y jurídico — del Renacimiento europeo.

Vives, sin dejar de ser valenciano y español, fue un destacado europeo, uno de esos humanistas cosmopolitas que acrisolaron en su espíritu los valores más conspicuos de Occidente.

Juan Luis Vives
Juan Luis Vives​, fue un humanista, filósofo y pedagogo español.
Fecha de nacimiento: 6 de marzo de 1493, Valencia, España
Fallecimiento: 6 de mayo de 1540, Brujas, Bélgica
Educación: Universidad de París
Era: Filosofía renacentista
Padres: Blanquina March Almenara, Luis Vives Valeriola

Con Erasmo, More y Budé, constituye el cuadrunvirato de las letras en la primera mitad del siglo XVI. En realidad, representa la versión española del humanismo, el cual, en su persona sabia, modesta y pía, no fue tan sólo un elemento filológico, sino un instrumento para la mejora de la humanidad, mediante una nueva pedagogía fundada en la psicología, un interés novísimo por las necesidades sociales y un sistema de paz entre los pueblos cristianos, inspirado en las doctrinas católicas.

Este rasgo — el catolicismo — es fundamental en la posición humanista de Juan Luis Vives. Como español forjado en la amplia visión de la unidad espiritual del mundo, rechaza toda aproximación a la causa de la Reforma protestante, germen de la disgregación inminente de la cultura y de la Iglesia de Occidente.

Por esta causa, supo siempre mantenerse fiel a sí mismo, a pesar del influjo de las doctrinas erasmitas. No tuvo la potencia espiritual, ni la abundancia artística, ni la brillantez exquisita de Erasmo; pero, en cambio, dentro de los humanistas europeos, se distinguió por su sentido común y por su visión aguda de la realidad del momento.

No vivió en la torre de marfil de la fantasía, ni le bastó nunca la erudición; fue a buscar el mundo para enseñar a todos que no hay más gloria que en el seno de Dios y de la buena conciencia.

Nacido en Valencia el 6 de marzo de 1492, el mismo año de la conquista de Granada y del descubrimiento del Nuevo Mundo, procedía de una familia establecida en esta ciudad desde los tiempos de Jaime el Conquistador, oriunda quizá del condado de Rosellón.

Su padre, Luis Vives, era hombre acomodado, y su madre, Blanca March, estaba emparentada con el poeta Ausias, el cual brilló en la lírica catalana a mediados del siglo XV.

Educado con esmero por sus padres, Juan Luis Vives se formó en la universidad de Valencia, la cual había sido reformada en 1498. En el fervor de un nuevo empuje cultural, Vives recibió en aquel centro de estudios las lecciones de gramática de Daniel Sisó y de griego de Bernardo Vilanova.

Su maestro de latinidad fue Jerónimo de Amiguet, natural de Tortosa, el cual era un profesor mediocre y no aceptaba el método erasmita, que otro español, más hábil, Antonio de Nebrija, acreditaba por aquel tiempo en la Península.

A los quince años, Vives, siguiendo la inspiración de Amiguet, compuso contra el innovador unas Declamaciones, de que luego se retractó por completo.

En 1509, y a causa de una peste que asoló la ciudad de Valencia, Vives fue a continuar sus estudios en París. Admitido por su seriedad y capacidad en la Sor-bona, cursó los estudios de teología y filosofía en los colegios de Beauvais y Montaigu.

El profesor que más profunda huella grabó en su espíritu fue Gaspar Lax, en cuyo honor compuso más tarde una de sus primeras obras, el Christi Jesu triumphus, donde reveló, no sólo sus excepcionales dotes para la forma dialogada, sino una piedad que jamás sería vencida.

Alejándose cada vez más de su patria, en 1512 se trasladó a las ricas ciudades de Flandes. Primero en Brujas y luego en Lovaina, Vives se puso en contacto con la poderosa corriente erasmita, entonces en todo su apogeo.

Erasmo, ya sexagenario, le distinguió personalmente con su aprecio. Conquistado por tan eminente maestro, Vives rompió con la tradición escolástica de Valencia y París, pero no consigo mismo.

Su fama de erudito, que ya se iba extendiendo, le valió .ser nombrado preceptor del príncipe Guillermo de Croy, sobrino del poderoso señor de Chiévres. Con su discípulo viajó por varios lugares de Flandes.

En 1519 visitó París, donde conoció a Guillermo Budé. Fue recibido muy cordialmente por los círculos hu manistas de la capital de Francia, los cuales también habían reaccionado contra los sistemas periclitados de la Sorbona.

La muerte de Guillermo de Croy abrió un triste paréntesis en la vida de Juan Vives, que él superó gracias a su laboriosidad y a su competencia.

Entre 1522 y 1523 dedicóse a la enseñanza privada en Brujas y Lovaina.

Luego se trasladó a Inglaterra, donde gracias al apoyo de los humanistas More y Collet obtuvo una situación muy digna en la corte de Enrique VIII y Catalina de Aragón, como preceptor de la princesa María y profesor en el colegio Corpus Christi, de Oxford. Considerando resuelto su porvenir, se casó en 1524 con su antigua alumna Margarita Valldaura, que residía en Brujas.

Su prosperidad fue muy efímera. Las discrepancias matrimoniales entre Enrique VIII y Catalina de Aragón arruinaron su carrera en Inglaterra.

En 1527 regresó a Brujas, ciudad que, con Lovaina, hizo centro de los últimos años de su vida, aquejado por la gota las preocupaciones materiales y lo ingente de su trabajo. Sin embargo, en esta época completó su obra de humanista, ya proclamada con todo brío en su admirable De institutione feminae christianae (1523), con sus tratados fundamentales sobre la Sabiduría y el Alma (1538), sus Diálogos, la Verdad sobre la religión cristiana, etc. Parece imposible cómo el cuerpo débil y agotado de Vives fue capaz de una producción tan densa.

Agravada su enfermedad en el curso de 1539, murió: Juan Luis Vives al año siguiente, en la fecha indicada al comenzar, dejando un lugar vacío que el humanismo posterior nunca ha sabido colmar.

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La Lógica de Aristóteles en Educacion

La Lógica de Aristóteles: Educación de Alejandro Magno

LA ESCUELA DE ATENAS

aristoteles

De regreso en Atenas en el año 335 antes de Cristo, Aristóteles decidió fundar una escuela. Se instaló en un conjunto de edificios dedicados al dios solar Helios (Apolo) Licio; de aquí derivó el nombre de Liceo, dado a su escuela.

A los muchos jóvenes que frecuentaron sus lecciones, Aristóteles les enseñó Loi resultados de sus estudios relativos a geometría, física, botánica, zoología, astronomía, política, etcétera.

Pero, sobre todo el gran filósofo les enseñó la lógica; es decir, el arte de razonar de un modo correcto para descubrir la verdad de las cosas.

Durante los años en que mantuvo su escuela en Atenas fue largamente favorecido en sus estudios por su antiguo discípulo Alejandro Magno. Éste le dio la posibilidad de formar una vasta biblioteca y puso a su disposición todos los instrumentos necesarios para sus investigaciones ientíficas.

Muerto Alejandro Magno (323 antes de Cristo), el gran filósofo debió abandonar a Atenas  fue formulada contra él la acusación de haber apoyado el gobierno despótico di Alejandro Magno.

Al poco tiempo de llegar a Calcis (en Eubea), con la esperanza de poder reanudar la enseñanza y sus estudios, Aristóteles murió (a la edad de 62 años). Transcurría el año 322.

LA LÓGICA: La influencia del último de los grandes filósofos griegos, Aristóteles, en la cultura occidental europea fue inmensa y aún perdura. Durante más de 2.000 años, el enorme prestigio de su obra sirvió pera instruir a generaciones de filósofos y científicos.

La trascendencia de Aristóteles se basó en su aguda observación de la naturaleza y su capacidad para sistematizar el pensamiento de su época, convirtiéndolo en el fundador de la ciencia occidental. Para bien y para mal, la vida de Aristóteles siempre estuvo vinculada a Macedonia, un reino que ocupó lo que hoy es la mayor parte del territorio griego. Nació alrededor del 384 a.C. en la ciudad jónica de Estagira, situada al norte de Grecia, en la península de Calcidia, muy cerca de Macedonia.

Su padre, Nicómaco, era amigo y médico del rey macedónico Amintas III, cuyo nieto Amintas IV será desplazado por su tío Filipo II, padre de Alejandro Magno.

Llevado Aristóteles a la corte macedónica, en la que transcurrió su infancia y parte de la juventud, fue, seguramente compañero de estudios y amigo de Filipo (382-336 a.C).

Como prueba de la estima que ambos se profesaban, años después, Filipo le confió a Aristóteles la educación de su propio hijo Alejandro Magno. Pero esa suerte siempre fue considerada como un estigma por los recelosos atenienses del momento. De nada le sirvió a Aristóteles haber nacido en Estagira, una colonia de Atenas; siempre lo identificaron con Macedonia.

Incluso después de haber pasado 20 años en Atenas dedicado a la investigación y la enseñanza, sus rivales recordaban su condición de meteco -extranjero sin derechos-y sus relaciones amistosas con agentes macedónicos, lo que sin duda influyó para impedirle dirigir la Academia a la muerte de Platón, su maestro.

La tensa situación política entre Atenas y Macedonia, que ponía en peligro su vida, seguramente llevó a Aristóteles a abandonar la ciudad y acogerse a la protección de su amigo Hermias, tirano de Assos. Dedicado con pasión al saber, Aristóteles fue considerado «el filósofo» por Santo Tomás de Aquino y «maestro de los que saben» por Dante Alighieri.

EL NOMBRE QUE DIO Aristóteles a lo que llamamos «lógica» es «analítica», que explica el método de inferencia llamado «silogismo» por el cual una proposición se deriva de otras dos proposiciones mediante una relación entre los términos contenidos en ellas. La silogística es la novedad principal que descubre Aristóteles y que articula todos sus desarrollos lógicos.

Sus escritos sobre lógica fueron denominados bajo el título común de Organon. La lógica de Aristóteles tuvo una enorme influencia. Su autoridad en esta materia permaneció durante toda la filosofía medieval y gran parte de  la moderna.

Immanuel Kant (1720-1800) afirmaba que la lógica había salido «cerrada y terminada» del cerebro de Aristóteles. Pero, desde hace aproximadamente 150 años, esta disciplina se ha renovado dando lugar a la llamada «lógica simbólica», «lógica matemática» o, más comprensivamente, «lógica moderna», cuya paternidad se atribuye a Gottlob Frege (1848-1925).

A diferencia de la postura clásica de Aristóteles, la lógica formal moderna se concibe como una operatoria que hace posible el cálculo. Pero sería un error pensar que el desarrollo de la lógica moderna ha condenado a la silogística a convertirse en una curiosa pieza de museo. Desde la lógica cuantificacional y desde la lógica de relaciones se ha operado una traducción de la silogística a un lenguaje que ahora resulta más elaborado. A partir de los trabajos del especialista polaco Jan Lukasiewicz (18788-1956), la silogística clásica, en lugar de ser una teoría rival de la lógica de relaciones, se convierte en un capítulo de aquella.

Por otro lado, cabe recordar que Aristóteles no sólo escribió los Primeros y Segundos Analíticos sino también las Categorías, De la Interpretación y los Tópicos, cuy temática justifican que actualmente sean incluidas en los desarrollo de la Filosofía del Lenguaje.

Sobre la base de los llamados razonamientos dialécticos, estudiado en los Tópicos, Retórica y Refutaciones sofísticas, Chaim Perelman, considera a Aristóteles -además de ser el padre de la lógica formal- como el padre de la teoría de la argumentación, es decir, de todo aquel pensamiento que no se reduce, simplemente, al cálculo.