Biografia de Boecio Filosofo y Poeta Romano



Biografia de Boecio

Situado entre dos épocas, con un pie en la antigüedad clásica y otro en los tiempos medievales, Boecio es, sin disputa, una de las más eximias figuras de la cultura europea. Como tal fue reconocido, ya en su misma época, por Prisciano, Casiodoro y Ennodio, éste obispo de Pavía.

Boecio
Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio fue un filósofo y poeta latino romano, actividad que compaginó con su faceta como estadista y autor de tratados sobre distintas disciplinas como la música, la aritmética o la astronomía.
Fecha de nacimiento: 477 d. C., Roma, Italia
Fallecimiento: 524 d. C., Pavía, Italia

Luego, durante la Edad Media, numerosas generaciones se formaron en sus obras, las cuales fueron copiadas repetidas veces; comentadas por grandes pensadores, como Escoto Eurígenes, Remigio de Auxerre, Nicolás Trivet y Pedro de Ailly; imitadas por escritores de todos los países, y traducidas en lengua vulgar desde el siglo IX por Alfredo de Inglaterra, quien fue seguido, en Alemania, por Notker de San Gall, en Francia por Juan de Meung, en Grecia por Máximo Planudio, etc.

¿Cuál fue la causa de esta gran popularidad y aceptación? Boecio, sin ser original y creador, fue hombre de vasta y solidísima cultura, de espíritu delicado aunque de firmes convicciones religiosas.

Como si presintiera la inminencia de la catástrofe que había de abatirse sobre la cultura occidental, «el último de los romanos» recogió los principales tratados de la filosofía griega, los tradujo y los comentó, con el elevado propósito de hacer concordar el pensamiento de Platón y de Aristóteles en sus puntos fundamentales.

Desde luego, no pudo llevar a cabo esta empresa sobrehumana; pero lo que quedó de su esfuerzo fue bastante para iluminar las próximas tinieblas de la Edad Media.

Entre sus numerosísimas obras, merecen especial mención las traducciones y los comentarios del Isagoge de Porfirio y de las Categorías y del Perihermenias de Aristóteles, que realizó entre 505 y 510.

A mayor abundamiento, escribió varios tratados de lógica (Introductio ad categóricos syllogismos, De syllogismo categórico, De syllogismo hypothetico, etc.), los cuales resumieron lo que la Alta Edad Media conoció de la segunda parte del Organon aristotélico; y diversos libros de música, aritmética y geometría.

Sin embargo, quedaría, incompleta nuestra visión de Boecio, si no nos refiriéramos a su obra más famosa, De consolatione philosophiae, escrita en las duras circunstancias a que nos referiremos en seguida.

Los problemas planteados en ella, en particular sobre la recompensa del bien y el castigo del mal, y la intervención de la Providencia en las acciones humanas, constituyeron motivo de reflexión durante los tiempos medievales, que nunca descuidaron esta obra boeciana.

Para los críticos modernos, revela la actitud filosófica de su autor, todavía propensa a enfocar tales cuestiones a base de los recursos del pensamiento platónico, peripatético y aun estoico, sin que los informara un espíritu cristiano total.



No quiere esto decir que Boecio no fuera un autor cristiano, pues sus obras De Sancta Trinitate, De persona et duabus naturis in Christo, etcétera, así lo pregonan; en cambio, se admite que, como hombre de una época de transición, representara un papel de intermediario incluso en este aspecto de la definición católica del pensamiento filosófico.

Respecto a su vida, Boecio fue un político destacado, además de filósofo y escritor. Nacido en Roma hacia el año 480, en el seno de una familia descendiente de la rancia estirpe de los Anicios, perdió a su padre en 487, siendo entonces acogido en casa del senador Quinto Aurelio Símmaco.

Este le educó en el saber antiguo y, ya mayor, le dio la mano de su hija Rusticiana.

La fama que adquirió con sus traducciones y su saber, así como su nobleza, le atrajeron el favor del monarca ostrogodo Teodorico, quien después de establecer su poder en Roma en 500, quería reverdecer los tiempos del Imperio romano.

Boecio fue nombrado muy joven cuestor y patricio, y en 510 recibió la dignidad de cónsul. Su buena fortuna continuó durante algunos años, pues en 522, a la vez que sus hijos eran nombrados cónsules, él recibía el cargo de magister officiorum, desde el cual veló por el mantenimiento de la justicia y el buen orden de las provincias.

Hacia el fin del reino de Teodorico, fue acusado de traición y sacrilegio por haber entrado en relación con el emperador bizantino Justino.

En realidad, Boecio, no sólo era un buen romano, sino un ferviente católico, opuesto, por tanto, a la opresión de los ostrogodos, bárbaros y arríanos.

Aunque él se defendió de los cargos que se le habían formulado, fue encerrado en la torre del baptisterio de Pavía.

Aquí compuso el De consolatione philosophiae, procurando vencer el desaliento y la amargura de aquellos días.

A pesar de su inocencia, fue condenado a muerte. Según una tradición, murió decapitado, después de haber sido sujeto a tormentos, en el Ager Calventianus, cerca de Milán, en un día del año 524 ó 525.



fuente

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