Genocidio Armenio

La Cultura en Holanda La Pintura en los Paises Bajos

RESUMEN DE LA CULTURA EN LOS PAÍSES BAJOS EN SIGLO XVII

A finales del s.XVI, después de su ruptura con España, las siete provincias reformadas del norte de los Países Bajos siguieron una línea política propia. Formaron una unión republicana de cuyo gobierno se encargaban Estados generales que reunían a las figuras dominantes de cada provincia.

Holanda, a causa de su riqueza, ocupaba el lugar preponderante. Y dio su nombre al conjunto del país. Varios factores contribuyeron al auge económico de las provincias: su situación geográfica constituye la plataforma giratoria del comercio marítimo; heredan la actividad de las ciudades flamencas arruinadas por la guerra; atraen a numerosos exiliados reformistas que representan a menudo una mano de obra muy bien cualificada; y finalmente, el espíritu calvinista ve en la consagración del trabajo mediante el enriquecimiento la manifestación propia de la gracia divina.

Holanda una tierra de refugio: La tolerancia religiosa y política de que dan muestras las Provincias Unidas convertirán a este país, desde el s. XVI hasta el XIX, en un lugar de refugio privilegiado. Allí encontrarán amparo, primero los protestantes perseguidos de Alemania y Francia, y después los puritanos ingleses, los anabaptistas. En algunas provincias, estos refugiados constituyen la mitad de la población. También los filósofos, perseguidos tanto por las Iglesias como por el poder, encontrarán allí una inapreciable acogida, y la libertad que impera en la prensa y la edición hará de este país un hogar ardiente de la cultura europea.

El siglo XVII fue para las Provincias Unidas, además de un período de prosperidad económica, un siglo de esplendor intelectual y artístico. El espíritu de libertad y de tolerancia que reinó hasta la muerte de los hermanos de Witt, atrajo a todos los grandes pensadores europeos que no disfrutaban de tal régimen en su país, favoreció la investigación científica, la discusión ideológica, el nacimiento de corrientes literarias y la aparición de una intensa vida artística.

La Cultura y el Arte: La atmósfera de libertad que reina en Holanda, las necesidades tecnológicas del desarrollo y la afluencia al país de extranjeros emprendedores provocan el florecimiento de una cultura que es, a la vez, muy peculiar y muy cosmopolita. Allí es donde Descartes y Spinoza renuevan la filosofía. Pero el mismo pueblo, a través del teatro, las kermesses y las fiestas religiosas ofrece una representación de la vida hecha a su imagen. De esta cultura popular se alimenta la gran escuela de pintura de la que Rembrandt o Vermeer son las figuras más destacadas.

Las universidades constituyeron el cuadro de esta vida intelectual, y su desarrollo fue prodigioso: la de Leyden, creada en 1575, tuvo un gran esplendor, tanto por la expansión que tomó en ella la enseñanza de la filosofía por especialistas tan notables como José Scaligero, como por la presencia de Descartes, que residió allí de 1628 a 1649.

A partir de 1630, Utrecht, Breda y Ámsterdam, fueron dotadas a su vez de universidades. Sabios, escritores, filósofos, publicaban sus escritos y sus descubrimientos con toda libertad. Numerosos israelitas, huyendo de la política intolerante de Felipe II de España, fueron a instalarse en Ámsterdam, donde abrieron casas editoras y librerías, editando cientos de obras baratas que circularon por toda Europa.

La ilustre familia Elzevir imprimió en francés «La Gaceta de Holanda», primer periódico libre que debatió todos los grandes problemas y que tuvo una audiencia internacional. Cuatro hombres han influido profundamente en este período y dado un vivo desarrollo a sus respectivas ciencias:  el jurista Hugo Groció, republicano indómito, pensionario de la ciudad de Delft, que emigró a Francia después de la muerte de Olden Barneveldt; su tratado «De jure Belli et Pacis», en el que defiende el principio de la libertad de tráfico por el mar, constituiría, durante un largo período, la base del derecho internacional.

Pero, sin duda alguna, fue Descartes, cuya obra fue completamente escrita y publicada en Holanda, quien tuvo la mayor influencia sobre sus contemporáneos; el cartesianismo se discutió en todas las universidades y dio un vivo impulso a los estudios científicos. Cristian Huyghens, físico, geómetra, astrónomo, fue amigo de Descartes.

Este influyó también en el más grande filósofo que conoció Holanda: Espinoza. Originario de una familia israelita española, fue educado en una escuela judía, donde recibió una considerable instrucción religiosa. Convertido al cartesianismo, rompió con el judaismo y publicó en 1665 y 1670 sus dos grandes obras: la «Etica» y el «Tratado de Teología Política», en el cual fundaba la existencia del Estado en la libertad y en la razón, en el contrato consentido por todos los individuos que se reconocen bajo una autoridad, a condición de que ella garantice sus libertades.

Alrededor de Espinoza se reagrupó toda la aristocracia intelectual holandesa de la que formaban parte los hermanos de Witt. Con la muerte de éstos, el gran esplendor del pensamiento holandés conoció una rápida decadencia.

En el apogeo de su prosperidad económica, la burguesía había alcanzado su más alto grado de cultura intelectual. Con la monarquía autoritaria de Guillermo de Orange y la preponderancia tomada por Inglaterra, se produjo un cambio y la cultura entró en un período de profunda decadencia.

Guillermo de Orange-Nassau el Taciturno (1533-1584), príncipe de Orange, encabezó la lucha por la libertad holandesa. Hijo del conde de Nassau,Felipe II le nombró estatúder (gobernador) de las provincias holandesas de Holanda, Zelanda y Utrecht.

Conoció un cierto renacimiento con la llegada de protestantes franceses expulsados por el Edicto de Nantes, pero que no fue comparable en nada a la que habían conocido las Provincias Unidas; este renacimiento se tradujo en la multiplicación de revistas periódicas dirigidas a una élite europea, tales como las «Noticias de la República de las letras», publicadas por Pedro Bayle, a «La Biblioteca Universal», dirigida por Juan Leclerc, y por una renovación de los estudios teológicos con Jurie y Juan Saurín.

LA PINTURA HOLANDESA. REMBRANDT
El arte, y particularmente la pintura, conoció   una   evolución   parecida;   sin   duda, nunca el arte pictórico reprodujo tan fielmente el alma de una civilización. Este arte holandés, puramente nacional, nació en las primeras décadas del siglo XVII, como reacción contra todo lo que triunfaba en los países donde reinaba la Contrarreforma:  a las recargadas iglesias católicas, el holandés  opuso templos desprovistos de toda ornamentación; a los interiores fastuosos países latinos, reflejos de una vida de corte  y de ostentación, los burgueses holandeses opusieron interiores simples y confortables.

A la escuela ele pintura italiana, preponderante a finales del siglo XVI. que permanecía fiel a los temas religiosos y mitológicos, la escuela nacional holandesa opuso su gusto por la realidad concreta, por las escenas de la vida cotidiana pública y privada, los paisajes, el trabajo enraizado en la composición y en el dibujo, la búsqueda de la exactitud en el detalle, la fidelidad en el color. Por los múltiples encargos que hacía a los artistas, la burguesía fue el origen de este notable desarrollo que conoció la pintura.

Franz Hals y Rembrandt son, indiscutiblemente, los dos pintores que mejor han sabido hacer revivir esta burguesía laboriosa. F. Hals se dedicó a los cuadros de grupo, representando escenas de banquetes o de reuniones oficiales.

Ronda de Noche de Rembrandt

Ronda de Noche de Rembrandt

En cada una de sus obras el dibujo es preciso, estando frecuentemente dominado el conjunto por la belleza de los uniformes y de los estandartes. F. Hals fue también un excelente retratista, que nos ha dejado doscientos retratos que representan a las personalidades de Haarlem.

Obra de Hals

Rembrandt ha llevado a todos los motivos, inspirados en su ambiente, su gusto por el misterio, fin los grandes cuadros como «El síndico de ios pañeros», «Ronda de noche», o «Los peregrinos de Emaús», da a la pintura una calidad humana raramente lograda.

Al contrario que F. Hals, Rembrandt no se encastilla en el retrato. Atraído por la antigüedad, por la mitología, da libre curso a su talento en «Homero», «Saúl y David», «La gran novia judía». Los paisajistas holandeses, en fin, tales como Van Goyen, Guyp, y, sobre todo, Hobbema y Ruysdael, han dado a la naturaleza un nuevo lugar en el arte, gracias a su sabia observación y a su gusto por los efectos de luz.

obras de rembrandtbholanda siglo xvii

El siglo XVII  había comenzado para las Provincias Unidas con un notable desarrollo general, que culminó hacia los años 1650 – 1.660, bajo la república de Juan de Win pero con el fin de siglo se apagó esta era de grandeza, y este pequeño país que había do minado la escena europea fue relegado a un segundo plano.

Si el desarrollo se explica por el adelanto económico que habían toma do los Países Bajos desde finales del siglo XVI , por las riquezas inmensas obtenidas por su comercio, por el desarrollo di las técnicas capitalistas desconocidas enton ees en Europa, la decadencia se justifica por la pérdida de estas ventajas, por la concurrencia con naciones cuya superioridad militar iba a dar buena cuenta de la pequeña república.

Francia intentó abatir a su rival por las armas, pero fracasó; Inglaterra la anexionó, haciendo de ella una potencia dependiente y adquiriendo, por más de dos siglos, el primer  lugar  en  el   mercado   mundial.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Siglo de Oro de Holanda Economía de las Provincias Unidas

SIGLO DE ORO DE HOLANADA -LA PROSPERIDAD ECONÓMICA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DE LOS PAISES BAJOS

La «edad de oro» de la República Holandesa
Al siglo XVII a menudo se le ha llamado la «edad de oro» de la República Holandesa, en la medida en que las Provincias Unidas fueron centro de una de las grandes potencias de Europa. Al igual que Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas fueron una potencia atlántica, con lo cual se subrayaba la importancia del desplazamiento del poder político y económico de la cuenca del Mediterráneo hacia los países costeros del Atlántico.

Como resultado de la revuelta ocurrida en el siglo XVI en los Países Bajos, las siete provincias septentrionales —que en 1581 comenzaron a llamarse las Provincias Unidas de los Países Bajos— se convirtieron en el núcleo del moderno estado holandés. El nuevo estado fue oficialmente reconocido por la Paz de Westfalia en 1648.

Con la independencia vino la disensión interna. Había dos principales centros de poder político en el nuevo estado. Cada provincia tenía un funcionario, conocido como estatúder, responsable de la conducción del ejército y el mantenimiento del orden. Comenzando con Guillermo de Orange y sus herederos, la casa de Orange ocupó la función de estatúder en la mayoría de las siete provincias y favoreció el desarrollo de un gobierno centralizado, con ellos mismos como monarcas hereditarios. Los estados generales, asamblea de representantes  de cada provincia, se opusieron a las ambiciones de los Orange y defendieron una forma de gobierno descentralizada o republicana. I

En gran parte del siglo XVII las fuerzas republicanas estuvieron bajo control. Pero en 1672, agobiadas por la guerra contra Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas acudieron una vez más a la casa Orange establecieron un régimen monárquico en la persona de Guillermo III (1672-1702).

La historia holandesa en el siglo XVII es extraordinaria por la relativa facilidad con que los holandeses cambiaban de una base de poder a otra, de acuerdo con sus necesidades internas y externas. La muerte de Guillermo III, acontecida en 1702, y el hecho de no haber dejado herederos directos, permitió a las fuerzas republicanas tomar el control de nuevo. La República Holandesa no se vería seriamente amenazada otra vez por las fuerzas monárquicas.

En el siglo XVlI, bajo la prominencia de los holandeses, subyacía la prosperidad económica —alimentada por el papel de Holanda como transportadora del comercio europeo—. Sin embargo, la guerra resultó desastrosa para la República Holandesa. Las dos guerras anglo-holandesas de las décadas de 1650 y 1660, la guerra contra Francia e Inglaterra de la década de 1670 y su apoyo a Inglaterra en contra de Francia, en la Guerra de la Sucesión Española, pusieron cargas pesadas  sobre las finanzas y la mano de obra holandesas.

La navegación  inglesa comenzó a desafiar la supremacía comercial holandesa y, en 1715, los holandeses sufrieron una decadencia económica grave.

Flotas de Barcos Holanda

Flotas de Barcos en los Puertos de las Provincias Unidas

LA PROSPERIDAD DEL SIGLO XVII

De siempre, la prosperidad de las Provincias Unidas ha descansado sobre el gran comercio internacional. En el siglo xvi, los marinos de Zelanda, de Frisia y de Holanda surcaron ya los mares para vender sus productos pesqueros en los grandes puertos del Báltico y del Mar del Norte.

En el siglo XVII, después de la ruina de Amberes, fue construida, en unas decenas de años, una poderosa flota, gracias a la madera importada de Escandinavia, a una mano de obra muy especializada y poco costosa, y a técnicas de construcción sumamente perfeccionadas. En 1660, las tres cuartas partes de la flota comercial del mundo enarbolaban pabellón holandés; adaptada a todos los mares y a todos los usos, esta flota transportaba las mercancías a precios muy bajos.

Varias compañías de navegación poseían conjuntamente el monopolio del comercio con los países escandinavos: importaban cereales, carnes saladas, cueros, lanas, lino, cáñamo, maderas de todas clases, y el hierro y el cobre de las minas de Suecia, revendiendo estas mercancías en toda la Europa occidental y mediterránea, y comprando en cambio tejidos y artículos de lujo, vinos, aceites y artículos ultramarinos, de los cuales carecían los países nórdicos.

En el siglo XVII, Holanda representó el papel de intermediario que había incumbido tanto tiempo a la Liga Hanseática. Además de este monopolio, los negociantes holandeses, por medio de sus representantes en todos los puertos europeos, aseguraban la casi totalidad del comercio en tránsito y depósito.

En Napóles, Genova y Liorna, almacenaban los productos importados de Levante, que, a continuación, vendían en toda Europa. En Ruán, en Burdeos, en Nantes, sus casas redistribuían las mercancías llegadas de España, de Inglaterra, de Francia, de Portugal… Incluso en Holanda, gigantescos almacenes contenían los «stocks» de mercancías que los negociantes lanzaban cuando no las había en el mercado, haciéndose así dueños de los precios de los principales géneros.

Todo este edificio comercial descansaba sobre la red de crédito extendida por el primer gran banco moderno, el Banco de Amsterdam, fundado en 1609, que prestaba importantes sumas de dinero a bajo interés, a los negociantes holandeses. Al lado del comercio europeo, el dominio del comercio colonial fue una fuente inmensa de riquezas para las Provincias Unidas.

La Compañía de las Indias Orientales, fundada en 1602 para la explotación de los países del Extremo Oriente, sería la verdadera fundadora del imperio colonial holandés. Continuando la obra de una compañía mercantil, esta enorme empresa disponía de un capital de 6.600.000 florines en acciones suscritas por los grandes negociantes v diversas cámaras de comercio encargadas en cambio de su administración.

Disponía de un poder casi ilimitado, puesto que sólo ella tenía el derecho de comerciar al este del Cabo de Buena Esperanza, de realizar ocupaciones territoriales, de concluir tratados y de acuñar moneda; en compensación, el Estado sólo tenía sobre ella un débil poder y no percibía sobre sus operaciones comerciales más que derechos que raramente alcanzaban el 3 por 100. Toda la política de esta compañía consistió en instalar factorías en los territorios conquistados, sin intentar jamás colonizar el interior, someter las poblaciones, evangelizar el país.

Esta colonización superficial, que después se mostraría tan frágil, tuvo perfecto éxito al principio: la Compañía fundó factorías en Java, que se convirtió en el gran centro colonial de Oriente, en Ceilán, en El Cabo, en Cantón, en Formosa. La pimienta, que al principio constituía la mitad del valor de los cargamentos, perdió importancia en beneficio de la seda y del algodón, que, a finales del siglo xvn se habían convertido en las principales importaciones. La Compañía de las Indias Occidentales, fundada en 1621, instaló sus factorías en América (con Nueva Amsterdam),  en el Brasil, en Guinea,  en Cabo Verde; la pérdida de estas colonias, después de 1650, conduciría a esta compañía a una rápida decadencia.

Descansando enteramente sobre el comercio, la economía holandesa dejaba poco lugar a la agricultura y a la industria; a pesar de todo, ésta última, gracias a la acumulación de capitales, había prosperado y se había modernizado; las sederías, los terciopelos de Utrecht, la loza de Delft (que imitaba a la porcelana de China), así como las construcciones navales, alcanzaron reputación en toda Europa.

En 1670, Holanda era el país más rico de Europa; las guerras a las que iba a arrastrarle Guillermo de Orange asestaron un rudo golpe a su prosperidad y relegaron su economía a un puesto secundario. Sin embargo, este pueblo de marinos y de comerciantes, conservaría, durante mucho tiempo aún, importantes posiciones.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Creación de las Provincias Unidas de los Países Bajos Causas

HISTORIA DE LA FORMACIÓN DE LAS PROVINCIAS UNIDAS

ANTECEDENTES HISTÓRICOS Al abdicar en 1556, Carlos V dejó las tierras del Imperio a su hermano Fernando, y las tierras dependientes del reino de España a su hijo, que reinó con el nombre de Felipe II.

Vasto conjunto este último del que forman parte Italia del sur, el ducado de Milán, los Países Bajos, el Franco-Condado y el inmenso imperio colonial español, al que se añadirá en 1580 el reino de Portugal y sus posesiones americanas y africanas.

Así pues, Felipe II posee el dominio c¿isi absoluto de los mares, y los puertos o bases comerciales que dependen de su administración son los más ricos y activos de Europa.

La actividad económica se centra esencialmente en los intercambios con América: España exporta a las colonias bienes de equipo, esenciamente textiles, y, por otra parte, importa metales preciosos, sobre todo oro, que será sustituido progresivamente por la plata.

Felipe II de España

Felipe II de España

Al comienzo de su reinado, Felipe II, que lleva ya Sargo tiempo al corriente de los asuntos de Estado, promete ser un gran soberano. Los embajadores extranjeros encuentran en él un gran parecido físico con Carlos V; tiene la misma encarnadura, los mismos labios colgantes, aunque es más bajo de estatura. Al igual que su predecesor, incluso fuera de las horas de audiencia, se muestra afable y paciente con sus visitantes que se acercan a él libremente. Sólo había español, su lengua materna, pero entiende italiano y francés. Felipe II fue un hombre muy piadoso, alentado por su esposa María Tudor, quien reconcilió de 1553 a 1558 a Roma con ¡a Iglesia de Inglaterra.

La hispanización: Felipe II emprende la tarea de marcar con la huella española todo lo que cae dentro de su soberanía. Puesto que España es ante todo católica, lleva a cabo una lucha sin piedad contra los herejes.

La Inquisición persigue a los moriscos o a los judíos conversos, entre los cuales se contaban la mayoría de los artesanos y comerciantes.

En los Países Bajos, donde la Reforma había hecho grandes progresos, la represión, dirigida por el Duque de Alba, es despiadada. Acabará por conducir a las provincias protestantes a una abierta rebelión que recibe el apoyo de Inglaterra.

Y a petición del papa Pío V, Felipe II se lanzará a una cruzada contra el Imperio turco cuya expansión por el Mediterráneo amenaza a la cristiandad.

La crisis económica: La desmesurada ambición de Felipe II va a acabar por llevar a España a la ruina.

A pesar de la constante llegada de metales preciosos procedentes de América, las finanzas públicas caminan hacia la bancarrota, ya que tales riquezas americanas no son más que instrumentos de intercambio.

España produce poco; el trabajo manual se ha desvalorizado y es menospreciado; los elementos más productivos de la artesanía han sido expulsados; en el campo, los grandes propietarios se preocupan poco de la explotación de la tierra. Esta decadencia se acentuará aún más a lo largo del s.XVII, cuando los metales preciosos se hacen más raros, y poco a poco las ciudades prósperas entran en una especie de letargo.

Provincias Unidas, Estado formado por las siete provincias del norte de losPaíses Bajos (Frisia, Groninga, Güeldres, Holanda, Overijssel, Utrecht y Zelanda), cuyos destinos quedarían unidos a partir de laUnión de Utrecht, acordada el 23 de enero de 1579, y se prolongarían como Estado independiente hasta la ocupación francesa en 1795.

¿Por qué se rebelan los Países Bajos?
Cuando Felipe II decide restablecer el catolicismo en todas las provincias flamencas, los protestantes se unen en torno a Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, gobernador de Zelanday Holanda, val conde de Egmont. Felipe II responde a esta rebelión enviando a los Países Bajos a los ejércitos del Duque de Alba, que reprimen cruelmente todos los levantamientos. De este modo comienza en 1568 una verdadera guerra, la llamada guerra de los Ochenta Años.

¿Cómo nacen las Provincias Unidas?
En 1576, un compromiso que recibe el nombre de la pacificación de Gante parece que va a poder asegurar la paz entre los Países Bajos y España, al ser reconocida por el rey la tolerancia religiosa.

Pero el rey obtiene por parte de las provincias católicas (las que más tarde constituirían Bélgica) la sumisión total al soberano español.

Las provincias protestantes responden firmando entre ellas el tratado de Unión de Utrecht 11579), que marca el nacimiento de la independencia de las Provincias Unidas, independencia que no será reconocida hasta el tratado de Münster en 1648.

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA FORMACIÓN

Pero Felipe II, rey absolutista y católico intransigente, se había puesto en contra de la opinión pública por las torpezas de la burocracia española y la persecución del calvinismo dominante en las provincias del norte.

El terror del duque de Alba no había triunfado del levantamiento de los «mendigos», y, en 1579, dos tratados consagraron la división religiosa del país: el 6 de enero de 1579, por el Tratado de Arras, las diez provincias del sur de los Países Bajos se unieron para mantener la religión católica y no reconocieron más autoridad que ía del rey de España.

El 24 de enero del mismo año, las siete provincias calvinistas del norte decidieron, en Utrecht, unirse contra la dominación de cualquier monarca extranjero; dos años después, en La Haya, proclamaron su independencia y la deposición de Felipe II.

La guerra continuó; mandados por Alejandro Farnesio, los españoles devastaron Amberes (1585), pero Guillermo de Orange, el Taciturno, resistió con encarnizamiento hasta que fue asesinado.

En 1609, España firmaría una tregua de doce años.   Sin  embargo,   habrá  que  esperar  a 1648 para que España reconozca oficialmente, con los Tratados de Westfalia, el estado de hecho existente desde comienzos de siglo.

La emancipación de la tutela española habría de ser el motor, si no la causa, de la gran prosperidad de este pequeño país que, dentro de algunos años, desempeñará un papel principal en la escena europea.

Todas las clases sociales habían dado prueba de una total solidaridad en la lucha contra el español; pero, una vez lograda la independencia de hecho, reaccionaron de manera diferente, y el siglo xvn iba a ser testigo de sus disputas.

LAS SIETE PROVINCIAS Y SU ORGANIZACIÓN

El Estado comprendía siete provincias muy heterogéneas en cuanto a sus recursos, actividades y composición social.

Las dos más ricas, Holanda y Zelanda, situadas en la parte occidental del país, comprendían la mitad de la población de los Estados (alrededor de dos millones de habitantes).

Las islas de Zelanda, habitadas por marinos, vivían de sus muy provechosas actividades pesqueras en el Mar del Norte.

Holanda, por el contrario, estaba exclusivamente vuelta hacia las actividades comerciales; en más de veinte ciudades dominaba una oligarquía mercantil calvinista que pesaría fuertemente en la historia política de las Provincias Unidas.

Amsterdam,  reina  indiscutida del comercio marítimo desde la ruina de Amberes por el asedio de Farnesio, extendió sus actividades por toda Europa. Casi exclusivamente urbana, Holanda no comprendía más que una minoría de campesinos instalados sobre las tierras recientemente conquistadas al mar.

En 1579, un acta de los Estados Generales había instituido un organismo, el Waterstaat, encargado de ganar tierras al mar y a los lagos. Los primeros «polders» aparecieron en el siglo XVII. En 1640 se realizó el primer plan de desecación del mar de Haarlem.

Junto a la activa Zelanda y a la rica Holanda, resultan muy pobres las provincias orientales de Utrecht, Güeldres y Overyssel, dominadas por una nobleza rezagada, retirada en sus propiedades rurales, que mantenía con el campesinado las relaciones señoriales propias de la Edad Media.

Sólo las ciudades de Arnhem y Nimega eran como islotes activos en medio de estas miserables provincias. Por el contrario, en las dos provincias marítimas del nordeste, en Frisia y en Groninga, la pesca y la agricultura constituían dos grandes recursos lucrativos.

Al lado de estas siete provincias, los países de la Generalidad, conquistados a los españoles, habían sido anexionados a las Provincias Unidas: el condado de Drenthe, país de pantanos y de tierras incultas, Flandes, Limburgo y Brabante, con su fortaleza de Breda, eran administrados de hecho como marcas militares, conservando por otra parte cada una de las siete provincias su organización autónoma.

En el primer grado, las ciudades eran administradas por sus colegios de concejales, elegidos entre la rica burguesía y la nobleza, y sus burgomaestres. Un pensionario cuidaba del mantenimiento del orden.

En cada provincia, las ciudades y los pueblos delegaban sus representantes a los «Estados», que disponían del poder legislativo y de una parte del poder ejecutivo.

La dirección de estas asambleas era confiada a un pensionario, mientras que un estatúder mandaba las tropas y la policía local.

Idéntica organización se encontraba a escala federal: de 25 a 40 representantes de las provincias formaban en La Haya los Estados Generales, con un Gran Pensionario y un Estatúder General.

Holanda era la más poderosa de las provincias, proporcionando a la unión el Gran  Pensionario  y  el  Estatúder General, siempre elegido en la familia Orange. Nassau heredera del héroe de la independencia , Guillermo El Taciturno.

Guillermo de Orange-Nassau está considerado uno de los grandes patriotas de la nación neerlandesa, al ser el principal líder de la lucha contra la Monarquía Hispánica de Felipe II. Su actividad resultó fundamental para que, por medio de la Unión de Utrecht (1579), nacieran la Provincias Unidas, núcleo del actual Estado de los Países Bajos.

Ver: La Prosperidad de Amsterdan en el Siglo XVII

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre
Gran Atlas de Historia Universal -Dichas y Desdichas de la españa Católica –

Biografía del Cardenal Richelieu Ministro de Luis XIII Gobierno

Biografía del Cardenal Richelieu Ministro de Luis XIII Gobierno

Armand Jean du Plessis, cardenal de Richelieu (1585-1642), cardenal y político francés, que fomentó más que ningún otro el absolutismo en Francia y sentó las bases de la grandeza del siglo XVII francés. Simbolo del absolutismo real y de la ambición , el cardenal marcó profundamente a Francia en su  cargo de gran ministro.

ANTECDENTES: La monarquía absoluta, o absolutismo, significaba que el poder soberano o la autoridad última del estado reside en las manos de un rey, quien afirmaba gobernar por derecho divino. Pero, ¿qué significaba la soberanía? El teórico político de finales del siglo XVII, Jean Bodin, creía que el poder soberano consistía en la autoridad para hacer leyes, recaudar impuestos, administrar justicia, controlar el sistema administrativo del estado y determinar la política exterior. Estos poderes convertían a un gobernante en soberano. (Derecho Divino)

Uno de los principales teóricos de la monarquía por derecho divino del siglo XVII fue el teólogo francés y predicador de la corte, el obispo Jacques Bossuet (1627-1704), quien expresó sus ideas en un libro titulado Política extraída de la verdadera palabra de las Santas Escrituras. Bossuet argumentó primero que el gobierno estaba divinamente ordenado, de manera que los seres humanos pudieran vivir dentro de una sociedad organizada.

Dios escogía a los reyes y a través de ellos reinaba sobre todos los pueblos del mundo. Debido a que los reyes recibían su poder de Dios, su autoridad era absoluta. No eran responsables ante nadie (incluídos los parlamentos), excepto ante Dios. También existía una enorme brecha entre la teoría del absolutismo, tal y como la expresaba Bossuet, y la práctica del absolutismo. El poder absoluto de un monarca solía estar en gran medida limitado por las realidades prácticas.

Nacido en París, el 9 de septiembre de 1585, en un parto dificil que casi mueren madre e hijo. Su padre un noble en la corte de Enrique III, venido a menos y su madre Susanne de la Porte hija de un famoso abogado de la ciudad natal.

El cardenal de Richelieu

El cardenal de Richelieu Armand Jean du Plessis, el cardenal de Richelieu, consiguió poner fin al poder político de las grandes familias de Francia al hacer del rey un monarca absoluto y convirtió a su país en la primera potencia militar de Europa.

A los nueve años, Armand-Jean comienza sus estudios básicos en el Colegio de Navarra. A los diecisiete ingresa en la principal academia militar de la región. Alumno brillante, objeto de frecuentes elogios por parte de sus profesores, todo hace creer que será un notable oficial. Pero los planes familiares sufrirán una brusca modificación. Sucede que Alphonse, el hermano que debía ordenarse sacerdote, se aparta un poco del rumbo prefijado: cambia el seminario y el sacerdocio seglar por la vida monástica. Para la familia fue un golpe. Esperaban que él recibiese las órdenes mayores y fuese nombrado para el obispado de Lucon, de cuya renta dependían los Richelieu.

El obispado, desde hacía algún tiempo, estaba en manos de un apoderado, que administraba los bienes de la familia, inclusive las rentas obtenidas de las contribuciones de los parroquianos y del trabajo de los siervos en las tierras episcopales. Ese hombre estaba ya viejo, y para retirarse sólo esperaba que un Richelieu ocupara definitivamente la sede.

Para la familia, no existía por el momento otra alternativa que la de ordenar a Armand Jean que suplantase a su hermano Alphonse, y así ocurrió.

 A los 21 años partió para Roma, donde causó excelente impresión en el Vaticano. A los 23 regresó a Francia consagrado como obispo de Lucon. Dió poca importancia a la indiferente acogida de los habitantes de la pequeña ciudad. En los primeros días se ocupó solamente de mejorar el ambiente en que debía trabajar: el palacio episcopal, un viejo solar casi en ruinas.

Enseguida comenzó a destacarse en los estados generales de 1614-1615: su discurso de clausura, de una elocuencia sobresaliente lo llevó a convertirse en diputado del clero, reclamando para la Iglesia el derecho de partricipar en asuntos públicos. Se puso entonces del lado de la reina y de su consejero Concini, lo que le valió su primer puesto ministerial como secretario de estado para la guerra en 1616. La caída de Concini lo arrastró a la desgracia, acentuada por la desconfianza del joven Luis XIII hacia este prelado ambicioso, que proponía vigilar a María de Médicis en secreto.

Reina María de Medicis

María de Médicis estaba encantada con la inteligencia y el buen sentido del joven obispo. Hizo exactamente lo que él calculaba: lo invitó a trabajar en la corte. El camino estaba abierto para Richelieu; y él sabría aprovecharlo. Desde un principio, la regente le confía delicadas tareas de diplomacia interior, como, por ejemplo, apaciguar los focos rebeldes de la nobleza. Después, lo designa embajador en España. Pero termina cambiando la idea. Tiene para Richelieu un cargo más importante: en noviembre de 1616 lo llama a ocupar un puesto en el Consejo de Estado. El obispo Armand-Jean du Plessis ahora es Secretario de Estado de Interior y de Guerra, teniendo además atribuciones en todo lo referente a las relaciones exteriores de Francia.La política de la regente siempre había estado dirigida a una reaproximación a la corte española.

El segundo intento fue acertado. En abril de 1624, Richelieu se integró al Consejo del rey, bajo presión de la reina, pero decidido a ofrecer sus servicios al rey Luis XIII. Poco a poco contribuyó a desacreditar al ministro en ejercicio, el marqués de La Vieuville, lanzando contra él una verdadera «campaña de hostigamiento», ayudado por los panfletistas con que supo rodearse.

La Vieuville fue encerrado en Amboise, y Richelieu se convirtió en el Jefe del Consejo y ministro principal en agosto de 1624. Pero su autoridad llegaría a afianzarse solamente durante la Jornada de los dupes (o día de los engañados), en 1630, cuando el partido devoto y el de la reina madre María de Médicis fueron apartados por voluntad del rey.

Durante los casi cincuenta años que antecedieron a Luis XIV, los gobiernos reales y ministeriales tuvieron que luchar para evitar el colapso del estado. La línea entre el orden y la anarquía a menudo fue estrecha. Esta situación se complicó todavía más debido a que ambos monarcas, Luis XIII (1601-1643) y Luis XIV, eran tan sólo unos niños cuando ascendieron al trono en 1610 y 1643, respectivamente, de forma que el gobierno dependió de los ministros reales. Luis XIII heredó el reinado cuando el rey fue asesinado en 1610, y él tenía nueve años de edad. Los problemas de Luis parecían acumularse hasta que, en 1624, el concejo del rey cayó bajo el control del sagaz, competente y astuto cardenal Richelieu.

Luis XIII de Francia

Luis XIII de Francia

Luis XIII era un rey débil y tímido, que prefiere pasar los días cazando mirlos, gavilanes y zorros a encerrarse en un gabinete para pensar en problemas de Estado, todavía resiste al nombre de Richelieu; resistencia cada vez menor, en verdad, porque él necesita de alguien capaz de presidir, en su nombre, el gobierno de Francia. Por fin, en 1624, Luis XIII acepta hacer una experiencia con Richelieu. En abril, el cardenal vuelve al Consejo de Estado, y en agosto ya es primer ministro de Francia.

El cardenal Richelieu fue líder del concejo real y primer ministro de Luis XIII de 1624 a 1642, e inició políticas que, a la larga, fortalecieron el poder de la monarquía. Uno de los peligros de la autoridad real provenía de los hugonotes. La política de Richelieu respecto a ellos fue dictada por motivos políticos, y no religiosos, a pesar de su posición como cardenal de la iglesia católica. Al elimina: sus derechos políticos y militares, pero conservando sus derecho; religiosos, la Paz de Alais ayudó a transformar a los hugonotes en sus subditos más confiables.

Los primeros meses de gobierno los dedica a examinar las dificultades del país. Uno a uno, Richelieu estudia los problemas que, a su parecer, debilitan el Estado; la alta nobleza, siempre dispuesta a sublevar provincias enteras contra la autoridad real, procurando preservar un sistema feudal que todavía está lejos de haber sido completamente extinguido; los hugonotes, que se habían convertido en un verdadero Estado dentro del Estado (el Edicto de Nantes les permitió como garantía mantener sus plazas fuertes, y sus jefes, en caso de necesidad, acostumbran incluso recurrir  al  extranjero,  así  como  lo hacían los ultracatólicos con España) ; el Tesoro, cada vez más empobrecido en beneficio de una minoría (sobre todo los grandes nobles) ; los sobornables agentes del gobierno; el riesgoso asunto de la venta de cargos; el comercio exterior, totalmente dominado por extranjeros; una marina real prácticamente inexistente, incapaz de proteger las costas de Francia, y otros.

En asuntos exteriores, desde 1618, la Europa Occidental entera está comprometida en una guerra que tuvo origen en un conflicto exclusivamente alemán, de carácter religioso, entre los príncipes protestantes y la Casa de Habsburgo, soberana del Sacro Imperio Romano Germánico. Esa lucha, que devastará a Alemania, se prolongará intermitentemente hasta 1648 y será conocida en la historia como la Guerra de los Treinta Años.

Inflexible, Richelieu va ejecutando con mano de hierro todas las medidas que entiende necesarias para el fortalecimiento del poder monárquico, lo que le parece indispensable para fortalecer el país. Al poco tiempo, la nobleza conspirará para derrocarlo.

Se forma un auténtico partido contrario a Richelieu, con gente dispuesta a asesinar al cardenal, a provocar una sublevación en el país o a declarar a Luis XIII incapaz de gobernar. Pero el cardenal mas precavidos que ellos logró descubrir la conspiración a tiempo y terminaron todos los involucrados en la cárcel.

Con objeto de reformar y fortalecer la administración central, al principio por razones financieras, Richelieu despachó funcionarios reales, llamados intendentes, a las provincias con objeto de llevar cabo las órdenes del gobierno central. Conforme crecieron las funciones de los intendentes, entraron en conflicto con los gobiernos  provinciales. Dado que los intendentes resultaron victorios en la mayoría de estas disputas, fortalecieron aún más el poder la corona. No obstante, Richelieu resultó ser menos diestro e cuestiones financieras.

No sólo era corrupto el sistema básico de las finanzas estatales, sino que era tanta la gente que se beneficiaba de la ineficiencia y de la injusticia del sistema, que el gobierno arrostró gran resistencia cuando trató de reformarlo. El taille (un impuesto anual directo que solía tasarse en función de la tierra o la propiedad) incremento (en 1643 fue dos veces y media mayor de lo que había sido en 1610), y las tierras de la corona fueron hipotecadas de nueva cuenta. Sin embargo, los gastos, sobre todo el costo de los preparativos de guerra, pronto agotaron los ingresos adicionales, por lo que la deuda francesa continuó su espiral ascendente bajo el mandato del cardenal.

El cardenal intentó gobernar por encima de las clases sociales, en beneficio de la centralización monárquica. En su concepción de Francia no privaba el bienestar equitativo de todo su pueblo, sino una ideal figura alegórica: la monarquía encarnada en una realidad que se llamaba Luis XIII. Así, esos numerosos proyectos comerciales y coloniales, por errores de perspectiva, fracasaron casi todos.

Pensaba que Francia, para ser una nación próspera, debía exportar al máximo e importar lo mínimo, acumulando reservas de oro y plata. Como los consumidores, a pesar de todo, continuaban comprando tejidos de todo tipo a Inglaterra y a Holanda, y adquiriendo artículos de lujo a Italia y obras de arte a Flandes, prohibió las importaciones que no llegaran en navios franceses y todas las transacciones que no se realizasen entre subditos de Francia. Mas estas órdenes quedaron sólo en el papel, porque el reino no poseía suficientes sistemas de  control.

Estimuló las empresas coloniales, pero casi todas las compañías comerciales formadas con ese objetivo, tanto las que se volcaban hacia el Oriente, como las que ambicionaban la conquista de tierras en América, no prosperaron. Ante Holanda e Inglaterra,   Francia  quedó   en   desventaja.

Respecto a su salud la misma nunca había sido buena, y a partir de 1642 se debilita hasta tal punto de que en los últimos tiempos casi no puede levantarse de su lecho del actual Palacio Real (entonces Palais Cardinal).

«Mis médicos dicen que estoy mejorando, mas no lo parece», murmura a cada rato desconsolado. Convencido de que su fin está próximo, solicita al rey que lo dispense de su cargo, pero éste se niega y le responde: «Nunca encontré a nadie que me sirviese tan cabalmente como vos. Es esto lo que me hace desear y pediros que no os retiréis (…). Mi hermano y muchos nobles os quieren mal por mi causa; pero podéis estar seguro de que os protegeré contra cualquiera que sea».

En la mañana del 4 de diciembre de 1642, tiene a su cabecera al vicario de la parroquia de San Eustaquio. Después de reafirmar su fe en el Credo cristiano, se sumerge en un total estado de inconsciencia. Cerca de mediodía, vuelve en sí. El sacerdote le administra la extramaunción y le dice:
—¡Eminencia, es necesario que perdonéis a vuestros enemigos!
Con los ojos casi cerrados, Richelieu responde casi en un murmullo:
— ¡Mis únicos enemigos fueron los enemigos de Francia!

Está muerto el hombre que durante dieciocho años gobernó a Francia con un régimen implacable, que marcaría de ahora en adelante el estilo de gobierno de la monarquía francesa.

PARA SABER MAS…

La vida fastuosa de Richelieu: ¡Qué distinta era su vida comparada con la del pueblo miserable! Atrás quedaban ya difuminados en la lejanía sus años de pobreza, cuando joven obispo había de acomodar a su talla los ornamentos de su predecesor y devanarse los sesos pensando si podría permitirse el lujo de tener vajilla de plata.

Ahora sus ingresos ascendían a millones y eran verdaderamente fabulosos para aquellos tiempos; quedábanle al año cuantiosos excedentes y eso que, como hijo de una época dada a la ostentación y al fausto, gastaba el dinero a manos llenas. Además de los ingresos en efectivo de su cargo y de los beneficios que del mismo se derivaban, poseía su palacio cardenalicio, castillos con extensos parques y otras propiedades rurales. Percibía rentas de toda clase de bienes inmuebles a las cuales venían a sumarse los ingresos de las seis abadías que le adjudicara el rey. Sus naranjales eran cuidados con más solicitud que los de ningún otro.

Sus cuadras alojaban purasangres y caballos de la mejor raza. La servidumbre de su casa podía equipararse a la del propio monarca con su maestresala, su confesor, su médico personal y su ayuda de cámara. Su mesa la servían nobles cortesanos y pajes. Así vivía él, hombre de mundo, con toda la magnificencia de Grandseigneur y príncipe de la Iglesia.

Por supuesto, en sus necesidades personales se mostraba parco sin que tampoco concediera mucho tiempo al esparcimiento, pues sus energías las dedicaba íntegras al cumplimiento de su misión. No obstante, si alguna vez se permitía solazarse, disfrutaba plenamente de las alegrías terrenas. Le gustaba oír música, asistía a fiestas y representaciones teatrales y, según parece, no era insensible a los encantos de las

Fuente Consultada:
Enciclopedia Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo III Edotial Abril Biografía de Richelieu
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre
Enciclopedia Hicieron Historia Tomo I Biografía de Richelieu Tomo I

Luis XI de Francia Gobierno y Economia de su Reinado

Luis XI de Francia – Gobierno y Economía de su Reinado

Luis XI (1423-1483), nació en Bourges el 3 de julio de 1423, fue desde 1461 rey de Francia (hasta 1483), hijo y de Carlos VII. Como sucesor de su padre, siguió la misma obra, iniciada por su progenitor. Se esmero desde un primer momento en restablecer la unidad y estabilidad de Francia tras los estragos causados por la guerra de los Cien Años.

Se unió a nobles descontentos en una fallida rebelión contra Carlos VII el año 1440, pero se le perdonó y fue nombrado gobernador del Delfinado o (Dauphiné), donde mostró una gran capacidad para el gobierno. Tras la muerte de su primera esposa, Margarita de Escocia, desafió a su padre al casarse con Charlota de Saboya en 1457. Vivió desde 1456 hasta 1461 en la corte del duque de Borgoña, Felipe el Bueno.

Luis XI de Francia

Cuando Luis XI sucedió a su hermano, lo que había heredado era un reino yermo (pobre, miserable) , con sus pueblos vacíos y sus campiñas asoladas. Cuando él murió, en el año 1483, dejaba una Francia más unida e infinitamente más próspera que la que había encontrado. Pero para lograr este resultado, aparte de su astucia natural, el rey había puesto en acción los recursos de su temperamento autoritario. Reinó como monarca absoluto, y Commynes podrá decir de él: «Fue el rey más terrible que hubo nunca en Francia»,

Le vimos hacer frente, en los primeros años de su reinado, a la Liga del Bien Público, y su represión fue severa: el condestable de Saint Pol y el duque de Nemours fueron decapitados, mientras que el cardenal La Balue estuvo once años prisionero. Además de esto, empleando métodos menos expeditivos, acostumbró a los señores feudales a una sumisión inmediata a su arbitrio.

Conminó a Juan de La Tour d’Auvergne a cambiar su condado de Boulogne por el de Lauraguais. El conde no podía, so pena de un castigo implacable, sustraerse a la voluntad real. Obispos y abades también debieron ser elegidos según la voluntad del rey. Y para ejercer su poder tiránico, Luis estaba secundado por una activa policía, que practicaba la delación y el espionaje. Oigamos, una vez más, a Commynes. «El rey era, naturalmente, amigo de las gentes de condición modesta y enemigo de todos los Grandes, que no lo necesitaban». Así, se apoyaba en las ciudades contra los señores feudales.

Ciertamente, no vacilaba en castigar con severidad a los que se le resistían; por ejemplo, Arras, culpable de haberse mostrado reticente en aceptar su autoridad después de la muerte del Temerario, vio decapitar a veintidós de sus burgueses.

Pero Luis XI, semejante en esto a sus antepasados Felipe Augusto y Felipe el Hermoso, tenía conciencia de la fuerza de los gremios de artesanos. En 1467, confiaba la guardia de París a «sus residentes y habitantes», divididos en compañías formadas tras los sesenta y un. estandartes, bordados en oro, de sus corporaciones. A fin de atraerse a la rica burguesía, hábilmente le confiaba cargos y empleos, ennobleciendo a alcaldes y regidores, a oficiales de justicia y de hacienda.

Los autorizó, igualmente, a fortificar sus dominios campesinos con fosos, murallas, torres y atalayas. En contraposición, la relatiya autonomía de que gozaban las ciudades, iba perdiéndose, día a día: era ésta una tendencia general que, desdé comienzos de siglo, se manifestaba en toda Europa. Luis XI hacía pesar su autoridad con la minuciosa  vigilancia  que  ejercía  sobre  la administración urbana y sus onerosas exigencias financieras.

EL REY DE LOS COMERCIANTES: Al ver pasar a su rey, los habitantes de Abbeville gritaban: «Santo Dios, ¿es éste el rey de Francia, el más grande rey del mundo? Parece más un criado que un caballero.’Entre todo, caballo y vestiduras de su cuerpo, no vale veinte francos». En efecto, estamos lejos de los fastuosos Valois. Más prosaicamente, Luis XI es el rey de los comerciantes; él sabe que el dinero es la garantía más segura de la autoridad, y su afán es vender mucho y comprar poco.

El Estado toma las riendas de la economía, imponiendo una reglamentación rigurosa. Se prohibe a los franceses acudir a las ferias de Ginebra y de los Países Bajos, a las cuales se oponen las de Lyon, Ruán y Caen. Quinientos mil escudos salían todos los años de Francia para la. compra de sederías italianas. Luis XI favoreció el cultivo de la morera y creó en Tours una manufactura para el tejido de la seda. Asimismo, como los productos metalúrgicos eran, en general, importados de Alemania, el rey nombró un inspector general de minas, encargado de hacer prospecciones, e impulsó la creación de altos hornos.

Una mejor utilización de la energía hidráulica permitió la instalación de potentes fuelles, lo que dio lugar a protestas airadas contra estos hornos «abismos de los bosques, tragaderos voraces de madera». Por otra parte, el Estado sostenía a los pañeros de Montpellier y de Poitiers, y protegía «el arte de escribir artificialmente». En 1470, un pequeño taller de imprenta se abría en la Sorbona; a finales del siglo, Lyon poseía una cincuentena.

Pero los vinos de Aquitania pesaban seguramente mucho más en la balanza comercial que los libros: para salvaguardar la fortuna del sudoeste, Luis llegó a autorizar a los navios ingleses que cargaran ellos mismos los toneles. Organizó en Londres una exposición de productos franceses, firmó un tratado comercial con el rey de Portugal y otro, en Argelia, con el «rey de Bona». Y he aquí el correo organizado: correos con blusa azul y gregüescos rojos galopaban a través de Francia en etapas de cuatro leguas.

Las campiñas que cruzaban volvían a tener un aspecto civilizado: a fin de repoblar y poner nuevamente en condiciones de cultivo las tierras devastadas,los señores consentían en contratos liberales, no exigiendo más que un noveno de las cosechas. Se habían otorgado parcelas incultas a campesinos aislados o a grupos de colonos.

La agricultura progresaba, los rendimientos aumentaban y se estima que la tercera parte del suelo francés estaba en explotación en el último tercio del siglo XV. El producto de la talla, tasa sobre las personas y los bienes, pasó de 1.200.000 libras, en 1462, a 4.600.000, en 1481.

Finalmente, se restableció una moneda sana, contante y sonante, el escudo «au soleil», capaz de competir con el florín o la libra esterÜna. Con el fin de llenar sus cajas, el Estado se ocupó de la recaudación de impuestos. El consejo de los tesoreros y de los generales fijaba, cada año, el estado de las finanzas, a partir del cual se hacía el reparto de la talla entre las provincias. Con la gabela—impuesto sobre la sal—y las alcabalas—tasas sobre la venta, la compra y el transporte de las mercancías—se procuraban los recursos del reino. La intervención del Estado era cada vez más gravosa.

LOS CONSEJEROS
Luis XI, en su política de restauración económica, estaba asistido por un «Gran Consejo». La mayor parte de sus miembros seguían al rey en sus desplazamientos, mientras el Parlamento y el Tribunal de Cuentas permanecían en París. Eran servidores del rey, nombrados por él y sometidos, enteramente, a sus deseos, por oposición a los del Parlamento, que se consideraban a sí mismos como servidores de la ley, independientes del soberano.

Este, deseoso de llevar a cabo la restauración económica del país, eligió sus «corsejeros» entre los burgueses provincianos servidores y émulos de Jacques Coeur, ministro de su padre. No hay que olvidar al preboste Tristán Lermite y al antiguo barbero del rey, Olivier le Daim, especialistas en maniobras policíacas y de espionaje. Pero la autoridad imperiosa del soberano se afirmaba de manera aplastante: «A causa de nuestra soberanía y majestad real, a Nos, únicamente, pertenece el Gobierno general y administración de nuestro reino». Luis, al solicitar frecuentemente la opinión de su Consejo, quería, simplemente enmascarar con ello el despotismo.

Al consolidar su autoridad, estableció las bases para la creación de la monarquía absolutista en Francia; al fomentar la industria y el comercio, incrementó la riqueza del país. Murió en Plessisles-Tours el 30 de agosto de 1483 y le sucedió su hijo Carlos VIII.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

 

Las Miserias Humanas del Siglo XX La Ambicion del Hombre Por el Poder

Las Miserias Humanas del Siglo XX

Las Miserias Humanas del Siglo XX

El Papa Juan Pablo II se convirtió en el líder espiritual de la iglesia Católica en 1978. Desde entonces ha hecho numerosos viajes a todas partes del globo, defendiendo una serie de asuntos sociales y espirituales. Ha hecho hincapié en hablar en forma directa al mayor número de grupos laicos que sea posible y amenudo se centra en uno de sus temas principales: el deseo de paz.

juan pablo IIJuan Pablo II, Discursos: Hoy en día, la paz se ha convertido, en todo el mundo, en una preocupación no sólo para los que son responsables del destino de las naciones, sino también para sectores mucho más amplios de la población e innumerables individuos, que de manera generosa y tenaz se dedican a crear una perspectiva de paz y a establecer una paz genuina entre los pueblos y las naciones.

Esto resulta reconfortante. Pero no oculta el hecho de que a pesar de esos esfuerzos realizados por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, todavía prevalecen serias amenazas para la paz del mundo.

Algunos desafíos asumen la forma de divisiones en el interior de varias naciones; otros surgen de agudas tensiones muy arraigadas entre naciones y bloques contrarios dentro de la comunidad mundial.

En realidad, las confrontaciones que atestiguamos en la actualidad se diferencian de las del pasado debido a ciertas características novedosas.

En primer lugar, tienen una extensión mundial: incluso un conflicto local suele ser una expresión de tensiones que se originan en alguna otra parte del mundo.

Del mismo modo, a menudo sucede que un conflicto tiene profundos efectos en lugares mucho más distantes de donde éste se originó.

Otra característica es la totalidad; las tensiones contemporáneas movilizan todas las fuerzas de las naciones involucradas; es más, el monopolio egoísta, e incluso la hostilidad, se encuentran en nuestros días tanto en la forma en que la vida económica se rige y en la aplicación tecnológica de la ciencia, como en el modo en que los medios masivos de comunicación, o los recursos militares, se utilizan…

En todas partes, el temor a una paz precaria, los imperativos militares y políticos, así como los intereses económicos y comerciales conducen al establecimiento de un acopio de armas, o a la venta de armas capaces de desatar una pasmosa destrucción.

Así pues, la cunera armamentista prevalece sobre las grandes tareas de la paz, las cuales deben unir a los pueblos en una nueva solidaridad; aquella fomenta conflictos esporádicos pero sanguinarios y levanta las amenazas más serias. Es cierto que a primera vista la causa de la paz parece estar en desventaja hasta el punto del desgarramiento.

Pero debemos alcanzar la paz. La paz, como dije antes, se ve amenazada cuando reinan la incertidumbre, la duda y la suspicacia, y cuando la violencia bien se vale de éstas. ¿En verdad deseamos la paz? Entonces debemos cavar profundo en nosotros mismos, e ir más allá de las divisiones que encontramos dentro de nosotros y entre nosotros, debemos encontrar las áreas en que podemos reforzar nuestra convicción respecto de que las fuerzas fundamentales que impulsan a los seres humanos, y el reconocimiento de su naturaleza real, los conducen a la apertura hacia otros, hacia el mutuo respeto, la comunidad y la paz.

El curso de esta laboriosa investigación sobre la verdad objetiva y universal en torno a la humanidad, y el resultado de dicha investigación, dará como resultado hombres y mujeres de paz y diálogo, personas que obtienen su fuerza y humildad a partir de una verdad de la cual se percatan que deben servir, y que no deben utilizarla para intereses partidistas.

EL AUGE DEL TERRORISMO
Amenazas a la seguridad mundial

Otros desastres son obra de las personas, y no de la naturaleza. De hecho, el siglo xxi se ha visto afectado por las amenazas del terrorismo internacional.

El 11 de septiembre de 2001, el ataque contra el World Trade Center de Nueva York marcó un punto de inflexión. Terroristas de Oriente Próximo se hicieron con el control de cuatro aviones de pasajeros y, a las 8:45 h (hora de Nueva York), el primero de ellos se estrelló deliberadamente contra la Torre Norte del World Trade Center. Quince minutos después, otro avión impactó contra la Torre Sur y ambos edificios se derrumbaron por completo. Una hora después, un tercer avión se estrelló contra el edificio del Pentágono, el cuartel general del Ejército de Estados Unidos en Washington, y a los 20 minutos, el cuarto avión fue derribado en una zona rural a las afueras de Pittsburgh.

El ataque fue perpetrado por 19 secuestradores, presuntamente saudíes y egipcios, vinculados con Al Qaeda. Alrededor de 2.800 personas fallecieron en los atentados, una cifra en la que se incluyen los 260 pasajeros que viajaban a bordo de los aviones y unos 300 bomberos de Nueva York que trabajaban para salvar vidas en las Torres Gemelas cuando se derrumbaron.

Las repercusiones de estos ataques no solo se dejaron sentir en Nueva York y EE UU, sino en todo el planeta, y la llamada a una «guerra contra el terrorismo» ha difundido entre gran parte de la población una nueva sensación de inseguridad ante el futuro.

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes Historia Serbia

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes

Milosevic, carnicero de los balcanes

Milosevic Slobodan:Aunque famoso por otras muchas hazañas, Slobodan Milosevic tendrá ya su puesto en la Historia por haber sido el primer acusado, detenido y juzgado como responsable de crímenes contra la Humanidad, compareciendo ante los jueces del Tribunal Penal Internacional, un loable intento (que puede que no prospere) de abortar cualquier escapatoria a la acción punible de la justicia internacional, de dictadorzuelos, sátrapas, xenófobos y cualquier jerifalte que haya sojuzgado a sus pueblos y pretenda quedar impune. Milosevic es, por ahora, el único rostro visible de este tribunal, en muchos de sus aspectos, continuador de aquel de Nuremberg de 1946 contra los criminales de guerra nazis.
Este político y estadista yugoslavo nació en Pozarevac. Su padre, monje ortodoxo, se suicidó, decisión definitiva que también tomarían su madre y una tía materna.

MILOSEVIC y YUGOSLAVIA: En 1918 al finalizar la Primera Guerra Mundial, Europa dejó de ser el corazón financiero del mundo, y Wall Street reemplazó a la Bolsa de valores de Londres, y el dólar se hizo moneda fuerte reemplazando a la libra esterlina.

El mapa político de Europa cambió, y el imperio austrohúngaro se desmembró, naciendo: Letonia, Hungría, Checoslovaquia, Austria, Lituania, Estonia, Rumania, Polonia y Yugoslavia.

De esta manera nació la Primera República de Yugoslavia, tratando de integrar a todas las naciones que rodeaban a Serbia, una cuestión bastante complicada por las diferencia de etnia, religiones, culturas, tradiciones, etc. En 1920 una coalición centralista y conservadora apoyada por los serbios votó una Constitución sin tomar en cuenta las diferencias culturales antedichas, donde además establecía una monarquía encabezada por Alejandro I de Serbia, quien cambió el nombre por Reino de Yugoslavia.

Así se mantuvo el gobierno, entre continuos descontentos nacionales, hasta 1941 cuando los nazi ocuparon ese territorio en la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la guerra, Alemania devolvió esa zona y nació ahora la Segunda República Socialista Yugoslava, con un gobierno comunista en manos del mariscal Josep Tito, pero que nunca aceptó los lineamientos de la Unión Soviética gobernada por Stalin.

La Republica Socialista de Yugoslavia estaba formada por seis naciones: Servia, Bosnia, Croacia, Montenegro, Eslovenia y Macedonia. Más tarde, en 1968, Tito reconoce a la provincia de Kosovo (90% albaneses y 10 serbios) su autonomía. Esa ciudad histórica era considerada una ciudad como “sagrada”,pues allí en 1389, los serbios habían pedido una batalla contra el imperio otomano, quedando bajo su poder político.

En 1980 muere Tito y se formó un gobierno de coalición entre las seis naciones, donde los cargos se alternarían todos los años.

El país pasaba una verdadero crisis económica, a su vez que tenían una abultada deuda externa, de uno 15.000 millones de dólares que asfixiaba al pueblo. Sumado a la debilidad de gobierno actuante (serbio), las naciones vieron la posibilidad de separarse e independizarse del predominio Serbio. (los serbios representan al grupo más poderoso de Yugoslavia, por lo que siempre dominó y sometió a las naciones que la rodean).

De esta manera fueron naciendo distintos grupos nacionalistas y separatistas que cobraron fuerza y amenazaron la estabilidad política de la coalición. En Kosovo la intervención del gobierno serbio para imponer su autoridad, hizo que se perdiera las relaciones con el país vecino de Albania.

Serbia desde la muerte de Tito quiso imponer su autoridad sobre el resto de las naciones de la federación, creando permanentemente conflictos en cada estado.

A principio de 1986 Milosevic llegó a la presidencia del partido y se convirtió en el máximo exponente del nacionalismo serbio dirigiendo una campaña violenta y agresiva contra cualquier movimiento separatista. Ya en 1989 siendo presidente de Serbia, estableció la ley marcial en Kosovo, limitó la autonomía de la provincia e inició una limpieza étnica, por lo que se convirtió en un verdadero genocida.

Los demás estado continuaron con su política separatista, por lo que Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia, declararon su independencia, cuando se presentó una crisis constitucional, en 1991. (Milosevic no aceptó a un croata que en la presidencia).

El 27 de abril de 1992 Montenegro y Serbia, acordaron unirse formando la República Federal de Yugoslavia, que se declararon las sucesoras del la república Socialista de Tito, admitiendo tácitamente la independencia de las demás naciones separatistas que ya habían sido aceptada por la comunidad internacional.

A estos conflictos se los conoce como la guerra de la antigua Yugoslavia, marcada por un profundo odio racial y con una violencia tan cruel que recuerda a los tristes momentos del racismo nazi de 1940.

La OTAN debió intervenir para pacificar el país.

Serbia quedó maltrecha y empobrecida.

Nacieron nuevos grupos pero ahora en contra de Milosevic, para que frene su actitud violenta

Hubo sangrientas guerras civiles y debieron vaciar Kosovo.

En 1999 fue acusado por crímenes de guerra y contra la humanidad.

El pueblo pidió su destitución política.

La crisis de Kosovo: Provincia autónoma de la República de Serbia, Kosovo sufría desde 1998 tensiones entre la minoría serbia, apoyada por las fuerzas federales, y la mayoría albanesa. En 1990, esta última proclamó una república independiente en busca de su autonomía. Se desencadenó pronto la lucha armada entre el UCK (Ejército de Liberación de Kosovo) y las fuerzas federales.

La escalada de la represión serbia ocasionó un éxodo de las poblaciones kosovares hacia Albania, y la gravedad de la situación humanitaria obligó a la OTAN a reaccionar: el 24 de marzo de 1999 comenzaron los bombardeos sobre Yugoslavia. En junio, Milosevic aceptó el plan de paz propuesto por el emisario europeo Ahtisaari. El ejército yugoslavo evacuó Kosovo, que fue puesta bajo la administración de la ONU.

SÍNTESIS DEL LA ÉPOCA:

LA CAÍDA del comunismo en la Europa del este y la Unión Soviética significó el comienzo de conflictos bélicos importantes. Desconformes con los límites territoriales, las minorías nacionales comenzaron a reivindicar violentamente sus derechos. La más dura de estas guerras civiles es la que se desarrolla en la antigua Yugoslavia, país comunista que mantuvo posiciones independientes con la URSS.

LA YUGOSLAVIA COMUNISTA
Yugoslavia existía desde fines de la primera guerra mundial. Como la Unión Soviética, era una federación de repúblicas. Durante la segunda guerra mundial fue invadida y ocupada por Alemania. Después de la guerra se convirtió en una federación de repúblicas comunistas. Durante 25 años fue gobernada por Tito, nombre adoptado por Josip Broz (1892-1980) en sus épocas de partisano. Tito había sido el jefe de la resistencia contra los nazis.

TENSIONES ÉTNICAS
Las repúblicas de Yugoslavia mantuvieron sus diversidades lingüísticas y religiosas. El primer enfrentamiento se produjo rápidamente entre Croacia y Serbia, la nación más poderosa de Yugoslavia. Muchos croatas habían combatido con los alemanes durante la segunda guerra mundial y habían practicado masacres contra los serbios. Los croatas se manifestaron siempre ultrajados por los serbios.

INDEPENDENCIA NACIONAL
A fines de la década de 1980, el comunismo empezó a perder poder en Yugoslavia. Comenzó la agitación nacionalista a favor de la independencia. Eslovenia, en el norte de la federación, pasó a ser independiente de manera prácticamente pacífica. La independencia de Croacia, en cambio, desató la guerra contra Serbia. Tanto croatas como serbios manifestaron sentirse minorías maltratadas en los territorios de la respectiva república enemiga. De hecho, los motivos de la guerra hay que buscarlos en el deseo de expansión territorial y de dominio de los serbios en una zona tan conflictiva en nuestro siglo como han sido los Balcanes.

LA GUERRA DE BOSNIA En 1992, la independencia de Bosnia agravó profundamente el conflicto. La población de Bosnia era una mezcla de musulmanes, croatas y serbios. Croacia y Serbia quisieron controlar el mayor territorio posible de Bosnia. La guerra estalló en este panorama conflictivo, en que los serbios practican la «limpieza étnica». Los bosnios fueron víctimas del terror y expulsados de las áreas controladas por serbios o croatas. La capital de Bosnia, Sarajevo, fue saqueada por los serbios. Las Naciones unidas enviaron sus fuerzas de paz a la zona, pero en 1995 el grave conflicto aún perdura.

CRONOLOGÍA VIDA DE MILOSEVIC

1941 Nacimiento de Slobodan Milosevic en Pozarevac, Serbia.

1984 Encabeza la Liga de los comunistas de Belgrado. Llega a ser secretario general del Partido comunista. Interviene en Kosovo a favor de los serbios.

1989 Impone una nueva Constitución que concede la primacía de Serbia sobre Vojvodina y Kosovo.

1989 Milosevic es elegido presidente de la República de Serbia por el Parlamento.

1990 Es reelegido por sufragio universal.

1991 Secesión de Eslovenia y de Croacia. Comienzo de la guerra en la ex Yugoslavia. Toma deVukovar por los serbios.

1992 Milosevic encabeza la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). Comienzo del asedio de Sarajevo. Masacre de la población musulmana de Srebrenica por los serbios. Acuerdos de Dayton: partición de Bosnia en dos entidades. Elecciones municipales en Serbia, ganadas por la oposición. Fracaso de la represión gubernamental.

1998 Elecciones clandestinas en Kosovo dan la presidencia a Ibrahim Rugova.

1999 Intervención de la OTAN en Kosovo.

2000 régimen de Milosevic es derribado.Vojislav Kostunica se convierte en presidente de la República Federal de Yugoslavia.

2001 Arresto de Slobodan Milosevic en Belgrado. trasladado a La Haya, es juzgado por el Tribunal Penal Internacional (TPI).

2006 Muerte de Milosevic, el 11 de marzo.

A Milosevic se lo conoce como el «Carnicero de los Balcanes»

LA CABEZA DE MILOSEVIC
De Vargas LLosas

A la OTAN no hay que reprocharle su intervención en Yugoslavia, sino que interviniera con diez años de atraso y cometiera el error de anunciar que excluía toda acción militar terrestre, lo que dio luz verde a la dictadura de Belgrado para poner en marcha su plan de limpieza étnica de Kosovo, uno de los crímenes contra la humanidad más horrendos de este siglo, comparable en naturaleza, aunque no en número, al holocausto judío perpetrado por Hitler o a los desarraigos de pueblos que llevó a cabo Stalin en su empeño por rusificar la Unión Soviética.

Como ha escrito Alain Finkielkraut, la guerra de Kosovo comenzó en 1989, cuando Slobodan Milosevic, iniciando la frenética campaña de exaltación nacionalista serbia que le permitió hacerse con el poder absoluto (y, al mismo tiempo, precipitó la desintegración de la Federación yugoslava), abolió el estatuto de autonomía de aquella provincia, prohibió a los kosovares albaneses sus escuelas y toda representatividad pública, y, pese a constituir el noventa por ciento de la población, los convirtió en ciudadanos de segunda respecto al diez por ciento restante (la minoría serbia).

Si en aquel momento los países occidentales hubieran apoyado a los demócratas que en Yugoslavia resistían al rollizo apparatchik que, a fin de consolidarse en el poder, cambió su ideología marxista por el nacionalismo y provocaba a eslovenos, croatas, bosnios y kosovares con la amenaza de una hegemonía serbia sobre la Federación para, en el clima de división y xenofobia así creado, impedir la democratización de Yugoslavia que hubiera puesto fin a su carrera política, Europa se habría ahorrado los doscientos mil muertos de Bosnia y los sufrimientos que, desde entonces, padecen los Balcanes, incluidos, por supuesto, los de los propios serbios.

El problema no es Kosovo, como no lo fue, antes, el de las otras culturas que constituían la Federación yugoslava -Eslovenia, Bosnia y Croacia- y son ahora repúblicas independientes. El problema era y es la dictadura de Milosevic, fuente principal de los conflictos étnicos y de la explosión histérica de sentimientos nacionalistas que ha incendiado los Balcanes.

Si en Belgrado hubiera una democracia, la separación de aquellas regiones hubiera podido ser tan pacífica como el divorcio entre Eslovaquia y la República Checa, que se llevó a cabo sin disparar un solo tiro. Pero, lo más probable es que, con un régimen democrático, el estallido de la Federación yugoslava no hubiera ocurrido y ésta sobreviviera dentro de un sistema flexible, de coexistencia de las distintas culturas, creencias y tradiciones, a la manera de Suiza o Bélgica.

Que ésta era la solución sensata lo reconocen ahora, incluso, muchos de los dirigentes europeos irresponsables, que, por ganar zonas de influencia política y económica, alentaron la desintegración de Yugoslavia, e incluso subsidiaron y armaron a los movimientos nacionalistas locales. Esa miopía favoreció al régimen de Milosevic, que, convertido en símbolo del nacionalismo serbio y ayudado por una demagógica campaña victimista, ha podido consumar, antes que en Kosovo, unaverdadera limpieza política interna, eliminando toda forma seria de oposición y de crítica. No hay duda de que los bombardeos de la OTAN que padece la población yugoslava benefician extraordinariamente a Milosevic, a quien nadie puede ahora oponerse en su país sin ser acusado de traición a la Patria.

Pero, de esta realidad no hay que sacar los argumentos que esgrimen algunas almas cándidas contra la intervención de la OTAN. Por el contrario, hay que concluir que la razón de esta intervención, si ella quiere acabar de una vez por todas con las limpiezas étnicas y los crímenes colectivos en los Balcanes, debe ser poner fin al régimen autoritario de Milosevic y el establecimiento de un gobierno de libertad y legalidad en Belgrado. Mientras la cabeza de la hidra esté intacta, no importa cuántos tentáculos se le corten, éstos se reproducirán y seguirán emponzoñando Yugoslavia y su contorno.

Se oponen a esta tesis unos señores a quienes Daniel Cohn-Bendit, en uno de los mejores artículos que he leído sobre Kosovo, llama «los soberanistas». ¿Quiénes son? Unos caballeros circunspectos, muy respetuosos de la letra de la ley, para quienes la intervención aliada en Yugoslavia es una monstruosidad jurídica porque siendo Kosovo parte integral de aquella nación y los problemas kosovares un asunto de política interna, la comunidad internacional, al agredir a una nación soberana, ha puesto en peligro todo el orden jurídico internacional.

Según este criterio, en nombre de la abstracta soberanía, Milosevic debería tener las manos libres para limpiar Kosovo mediante el asesinato o la expulsión violenta de los dos millones de kosovares que estorban sus planes, algo que, por lo demás, comenzó a hacer, antes de los bombardeos de la OTAN, con la misma convicción con que Hitler limpiaba Europa de judíos. La soberanía tiene unos límites, y si un gobierno atropella los derechos humanos más elementales, y comete crímenes contra la humanidad, con asesinatos colectivos y políticas de purificación étnica como hace Milosevic, los países democráticos -que, por fortuna son, hoy, también los más poderosos y prósperos-tienen la obligación de actuar, para poner un freno a esos crímenes.

Toda acción armada es terrible, desde luego, porque en ella caen siempre inocentes. Pero el pacifismo a ultranza sólo favorece a los tiranos y a los fanáticos a los que ningún escrúpulo de índole moral ataja en sus designios, y, a la postre, sólo sirve para retardar unas acciones bélicas que terminan causando más numerosas y peores devastaciones que las que se quiso evitar con la inacción.

Si el Occidente democrático hubiera bombardeado a Hitler cuando Churchill lo pedía, los veinte millones de muertos de la segunda guerra mundial hubieran sido bastante menos, y el holocausto no hubiera tenido lugar. Si, durante la guerra del Golfo el presidente Bush hubiera completado la tarea, deponiendo a Saddam Hussein y permitiendo a Irak emanciparse del autoritarismo, tal vez ocurriría allí lo que ocurrió en Panamá luego del desplome de la tiranía de Noriega: el establecimiento de un régimen civil, que no amenaza a sus vecinos, se rige por la ley y respeta las libertades públicas.

No se trata, desde luego, de promover acciones militares sistemáticas de las democracias avanzadas contra todos los regímenes autoritarios que proliferan por el mundo. Ésa es una quimera. Y, por lo demás, no es seguro que una democracia venida en la punta de los fusiles se aclimate y fructifique siempre (aunque así ha ocurrido en casos tan importantes como los de Alemania y Japón).

Sino de reclamar un orden internacional en el que se exija de todos los regímenes un mínimo respeto de los derechos humanos y severas sanciones por parte de las naciones democráticas contra quienes atropellen estos derechos de manera flagrante, con persecuciones religiosas, raciales o étnicas y asesinatos y expulsiones de las minorías. Estas sanciones pueden ser económicas y políticas (que tuvieron éxito en África del Sur y Haití) o, excepcionalmente, militares, cuando, como en Kosovo, se trata de impedir el exterminio de todo un pueblo porel delirio nacionalista de un tirano.

A estas alturas, ya parece evidente que el uso de la palabra «exterminio» calza como un guante a la operación de Slobodan Milosevic en Kosovo. Ella comenzó enplena negociación de Rambouillet, con la movilización -en contra de compromisospactados en octubre pasado- de 40 mil hombres del Ejército yugoslavo hacia Kosovo, e impermeabilizando la provincia mediante la expulsión de la prensainternacional. Los testimonios recogidos a través de los refugiados kosovares en Macedonia y Albania, indican una fría planificación, ejecutada con precisión científica. En los poblados ocupados, se separa a los jóvenes de los niños, ancianos y mujeres, y se los ejecuta, a veces haciéndolos cavar primero sus tumbas.

A los sobrevivientes se les da un plazo mínimo para huir hacia el exterior, luego de despojarlos de los documentos personales. Los registros públicos desaparecen quemados, así como toda documentación que acredite que aquellos kosovares fueron propietarios de casas, tierras o, incluso, de que alguna vez vivieron allí, o existieron. La última etapa de la operación, cuando según ACNUR más de medio millón de kosovares han sido echados al extranjero y unos doscientos cincuenta mil desplazados dentro de Kosovo, ha sido cerrar las fronteras, para convertir a los kosovares que quedan en el interior en escudos humanos contra los bombardeos y una posible acción militar terrestre de los aliados. En cualquier caso, es evidente que el objetivo de Milosevic es la limpieza étnica: hacer de Kosovo una provincia ciento por ciento serbia y ortodoxa, sin rastro de musulmanes ni albaneses.

¿Tiene alguna relación la tardanza de la comunidad internacional en actuar contra Milosevic el hecho de que sus víctimas sean musulmanes? Me temo que sí, como la tuvo, cuando Hitler, la demora de los aliados en declarar la guerra el que fueran judíos las víctimas del holocausto. Tengo la certeza que, de ser cristiana la comunidad que experimentó los padecimientos y exacciones que soportaron los bosnios, o padecen ahora los kosovares, la reacción de la opinión pública y de los gobiernos occidentales hubiera sido más pronta, y que jamás hubiera habido en Occidente tan amplios sectores empeñados en que sus gobiernos se crucen de brazos frente a aquellos crímenes.

Es algo que no se dice, o se dice sólo en voz baja y entre gentes de confianza: ¿no estamos creando un Moloch entre nosotros? ¿Queremos un régimen islámico fundamentalista aliado de Gaddafi, Saddam Hussein y los ayatolas en el corazón de Europa? ¿No están, en cierto modo, Milosevic y los serbios luchando ahora, como el 28 de junio de 1389 lo hicieron el príncipe Lazar y los serbios de entonces, también en Kosovo, contra la bárbara y fanática Media Luna, sempiterna enemiga de la Europa cristiana y civilizada? Aunque parezca mentira, hay demócratas sensibles a estos a la intervención militar para salvar a los kosovares de la aniquilación, superan las cifras electorales que alcanzan habitualmente los partidos comunistas y Neofascistas, hermanados ahora, una vez más, como cuando el pacto Molotov-von Ribbentrop, en su campaña pacifista contra la OTAN.

 

Masacres Humanas en Armenia Los Jóvenes Turcos

DESGRACIAS HUMANAS: GENOCIDIO ARMENIO POR TURQUÍA

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Genocidio Armenio
Introducción:

Armenia fue uno de los primeros lugares en los que se desarrolló la civilización humana. Considerada por algunos especialistas como una de las primeras regiones donde se logró fundir el hierro y el cobre, también en Armenia algunos granos de cereales, como el centeno, pudieron haberse desarrollado por primera vez. Durante la mayor parte de su historia, Armenia fue regida u ocupada por potencias extranjeras, entre las que caben destacar los asirios, persas, romanos, mongoles, turcos y rusos.

Los estados armenios independientes duraron cortos periodos de tiempo en el pasado; el de mayor duración estuvo bajo el gobierno del rey armenio Tigranes el Grande. Durante su reinado, el territorio controlado por los armenios se extendía desde el mar Caspio al Mediterráneo y comarcas de la actual Siria. Este periodo de independencia finalizó en el 69 a.C. con la invasión de los romanos. Armenia se convirtió en el 301 d.C. en el primer Estado cristiano del mundo.

Armenia ha sido tratada de forma extremadamente violenta por las potencias extranjeras varias veces a lo largo de su historia. La invasión de los turcos Selyúcidas en el siglo XI tuvo como consecuencia la primera emigración a gran escala de los armenios. Otros periodos de emigración se sucedieron, especialmente a finales del siglo XIX, cuando los armenios sufrieron persecución por los gobiernos turco y ruso al discutir por sus demandas políticas. Las fuerzas turcas masacraron a los armenios.

El gobierno ruso, aunque no tan represivo como el turco, cerró las escuelas armenias y ordenó la confiscación de las propiedades de la Iglesia armenia. Las peores atrocidades contra los armenios que vivían en el Imperio otomano tuvieron lugar durante la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando las deportaciones masivas y las masacres supusieron la eliminación de nueve de cada diez armenios residentes en Anatolia (la actual Turquía asiática).

El gobierno otomano acusó a los armenios de alinearse con los rusos y adujo como justificación para llevar a cabo las masacres y deportaciones masivas la situación de rebelión interna existente. Cientos de miles de armenios fueron desalojados de sus hogares en Anatolia y enviados al exilio en las áreas desérticas de la Siria actual. Un gran número de armenios pereció de hambre y enfermedades o fueron asesinados por soldados o civiles durante las marchas forzadas. Aunque el gobierno ruso y las potencias europeas elevaron sus protestas por las atrocidades otomanas, optaron por no intervenir.

En el momento de finalizar la I Guerra Mundial, más de 800.000 armenios habían muerto. Las masacres continuaron a comienzos de la década de 1920, por lo que muchos armenios huyeron a otros países, incluidos Rusia y Estados Unidos. De acuerdo con la mayoría de los historiadores, el trato concedido por las autoridades otomanas a los súbditos armenios del imperio constituyó el primer genocidio del siglo XX. No obstante, el actual gobierno turco rechaza que esos acontecimientos tuvieran el carácter de genocidio, pues argumenta que las muertes fueron el resultado de enfrentamientos bélicos, enfermedades y hambrunas.

Los Jóvenes Turcos se rebelan
Seis siglos después de su nacimiento, el Imperio Turco-Otomano se tambaleaba. En 1908 todavía contaba con Macedonia, Albania, Chipre, Palestina, Libia, Siria, Mesopotamia, las semiautónomas Creta y Bulgaria, y territorios en la costa del mar Rojo y el golfo Pérsico. Sin embargo, el Imperio, que en otro tiempo había llegado a cubrir la mayor parte del centro y el este de Europa, el oeste de Asia y el norte de África, había ido perdiendo territorios durante más de tres siglos. Considerado durante mucho tiempo como «el enfermo de Europa», el Imperio Turco se había arruinado a causa de las guerras constantes y la corrupción de sus gobernantes.

El sultán Abd al-Hamid II había suspendido la constitución y, para horror de los intelectuales, había desplegado una policía secreta corrupta. La masacre de 1890 de decenas de miles de armenios había suscitado el rechazo internacional. Amenazado por el creciente nacionalismo de los pueblos sometidos a Turquía y de sus vecinos balcánicos y por las ambiciones estratégicas de las grandes potencias, el Imperio Otomano parecía condenado a desaparecer. Eos Jóvenes Turcos protagonizaron una revuelta en 1908 para salvar y modernizar el decrépito Imperio y durante un tiempo pareció que iban realmente a alcanzar el éxito.

El movimiento de los Jóvenes Turcos se había iniciado en 1860 entre los escritores inspirados en la cultura y la filosofía europeas; los activistas alzaron su bandera, declarando que Turquía sólo podía escapar al dominio de Occidente si adoptaba un gobierno constitucional. Cuando los oficiales del ejército, frustrados por las pagas irregulares y un equipamiento obsoleto, empezaron a conspirar con intelectuales exiliados, el escenario estaba preparado. Tras varios motines entre los soldados, la sublevación empezó el 7 de julio en la ciudad macedonia de Salónica. Las demandas de los rebeldes no incluían la abdicación de Abd al-Hamid sino la restauración de la constitución. El 23 de julio, ante la expansión de la revuelta, Abd al-Hamid sorprendió a sus súbditos cediendo el rango de monarca constitucional.

«A partir de ahora todos somos hermanos. Ya no hay búlgaros, griegos, rumanos, judíos o musulmanes», proclamó un joven guerrero turco, «todos somos iguales; estamos orgullosos de ser otomanos». Su declaración era prematura. Aprovechando la ventaja del caos, Bulgaria proclamó inmediatamente su independencia. Luego Austria se anexionó Bosnia y Herzegovina, que hasta entonces cogobernaba con Turquía.

Creta, nominalmente una posesión de Turquía, declaró su unión con Grecia. Las amenazas turcas disuadieron a Grecia de aceptar la unión inmediatamente, pero el equilibrio de fuerzas estaba modificándose. Durante los dos años siguientes, Abd al-Hamid llevó a cabo una contrarrevolución desestabilizadora; un cretense fue primer ministro de Grecia e Italia invadió Libia. Sin experiencia gubernamental y asediados por varios frentes, los nuevos dirigentes turcos se desesperaron.

masacres de los jovenes turcos

Luego, convocaron elecciones para asegurarse la mayoría absoluta y confiaron cada vez más en la fuerza y en la intimidación. Sus esfuerzos ya no podían detener la erosión del dominio otomano. El Imperio se desmembró en las guerras balcánicas de 1912-1913 y fue abolido tras la Primera Guerra Mundial.

¿Qué es el Genocidio Armenio?: Las atrocidades cometidas contra el pueblo Armenio por el Imperio Otomano y el Estado de Turquía durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial y años anteriores y posteriores a ésta, son llamadas en su conjunto el Genocidio Armenio. El Genocidio es una forma organizada de matanza de un conjunto de personas con el objetivo explicito de ponerle fin a su existencia colectiva. Esto requiere un planeamiento central y una maquinaria organizada para implementarlo haciendo que el genocidio sea un prototipo de crimen de estado, ya que solo un estado cuenta con los recursos necesarios para llevar a cabo tal destrucción. El Genocidio Armenio fue planeado y administrado centralmente por el Estado de Turquía contra toda la población Armenia del Imperio Otomano. Fue llevado a cabo durante la Primera Guerra Mundial entre los años 1915 y 1918.

El pueblo Armenio fue sujeto a deportaciones, expropiaciones, secuestros, tortura, masacre e inanición. La gran mayoría de la población Armenia fue forzosamente removida desde Armenia y Anatolia a Siria, donde una gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed. Gran número de Armenios fueron masacrados metódicamente a lo ancho y largo del Imperio Otomano. Mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados. Toda la riqueza del pueblo Armenio fue expropiada. Después de menos de un año de calma al final de la Primera Guerra Mundial, las atrocidades contra el pueblo Armenio fueron reanudadas entre 1920 y 1923, donde los restantes armenios fueron victimas de más masacres y expulsiones. En 1915, treinta años antes de que la Organización de las Naciones Unidas adoptase la Convención sobre la Prevención y Castigo de los Crímenes de Genocidio, la comunidad internacional condenaba el Genocidio Armenio como un crimen contra la humanidad.

masacres de los jovenes turcos

La decisión para llevar adelante el genocidio en contra de la población Armenia fue tomada por el partido político que detentaba el poder en el Imperio Otomano. Este fue el Comité de Unión y Progreso (CUP) o Ittihad ve Terakkí Jemiyettí, conocido popularmente como los «Jóvenes Turcos». Tres figuras del CUP controlaban el gobierno; Mehmet Talaat, Ministro del Interior en 1915 y Gran Primer Ministro en 1917 (Grand Vizier); Ismael Enver, Ministro de Guerra y Ahmed Jemal, Ministro de Marina y Gobernador Militar de Siria. Los Jóvenes Turcos bajo asamblea determinaron los altos cargos del gobierno y asignaron a los comandantes militares la efectiva ejecución del Genocidio.

 

 

Guerra de Religión en Francia La Noche de San Bartolomé Hugonotes

LA NOCHE DE SAN BARTOLOMÉ:LAS GUERRAS DE RELIGIÓN EN FRANCIA

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Las Guerras de Religión Francesas, fueron  enfrentamientos políticos y sociales que tuvieron lugar en Francia, desde 1559 hasta 1598, provocados por la debilidad de la dinastía Valois ante el conflicto religioso y la rivalidad aristocrática, durante los cuales tuvo lugar el acceso de la Casa de Borbón al trono francés.

Se conoce como la Noche de San Bartolomé, al asesinato en masa de protestantes, (llamados hugonotes en Francia) en París, ocurrido el 24 de agosto de 1572. Para incrementar su poder, la reina madre, Catalina de Medici, intentó enfrentar a la facción católica francesa, liderada por la Casa de Guisa, con la facción de los hugonotes, liderada por la Casa de Condé. Celosa del creciente poder del líder hugonote Gaspard de Coligny, consejero de su hijo, el rey Carlos IX, Catalina ordenó su asesinato.

Guerra de Religion Francesa La Noche de San Bartolomé

Secretamente, en la Noche de san Bartolomé, el 23 de agosto, la reina madre Catalina de Médicis se dirigió a la habitación de su hijo. Sólo veía una salida para esta intolerable situación, si quería salvar la corona de Francia para su familia. La idea que tenía en la mente era una simple solución letal. Muy avanzada la noche, Catalina habló de complots de hugonotes para asesinar al rey, apoderarse de la corona y vender a Francia a su enemiga, Inglaterra. Habló hasta que el rey, en un estado de sugestión histérica, consintió en dar la orden que sólo él podía emitir: la de ejecutar «a los que pretenden levantarse contra el estado».

A los pocos minutos, la campana de la iglesia de Saint Germaint Auxerrois, que durante siglos había avisado a los ciudadanos de París para que tomaran las armas, tocaba a rebato. Los planes de Catalina estaban organizados a fondo. Los soldados recorrieron el palacio, sacando a los nobles hugonotes y a sus mujeres de la cama y matándolos allí mismo.

Un hombre escapó y entró gritando en la habitación de la recién casada princesa Margarita, sujetándola ante su cuerpo para que le sirviera de escudo. Otro hombre fue arrastrado y asesinado ante sus ojos. Un grupo de soldados se dirigió a la casa del almirante; esta vez realizaron su tarea sin cometer ningún error.

Fuera, en las calles, los ciudadanos estaban despiertos y dispuestos a saldar viejas cuentas. Para ellos, los hugonotes eran blasfemos y traidores, enemigos tanto de Dios como de la corona. Matarlos era hacer un favor a ambos.

En cuanto el rey firmó la orden, salieron mensajeros a caballo del Louvre advirtiendo a las provincias que debían demostrar su lealtad en la misma forma que el pueblo de París. En los días siguientes tuvieron lugar matanzas similares en los lugares en que los hugonotes estaban en minoría.

ANTECEDENTES Y  ORIGEN DEL CONFLICTO  
A pesar de la constante persecución, el calvinismo tuvo un fuerte impacto en las ciudades, las universidades y la nobleza de la Francia de principios del siglo XVI. La evangelización protestante era coordinada por un grupo de predicadores procedentes de Ginebra, enviados por Juan Calvino.

El rey Enrique II prohibió el protestantismo, pero su repentina muerte (en junio de ese año) fue interpretada por los reformadores como una señal del favor divino, y el número de conversiones se multiplicó. El trono pasó al hijo de 15 años de Enrique, Francisco II, que estaba manipulado por la católica familia de Guisa, especialmente por Francisco de Guisa y el cardenal de Lorena, quienes decidieron continuar con la campaña de persecución protestante iniciada por Enrique II, pero no pudieron evitar una intriga para secuestrar al Rey, la denominada conjuración de Amboise, preparada por la nobleza en marzo de 1560, que acabó en fracaso. A partir de entonces, los nobles protestantes, responsables de la misma, fueron llamados hugonotes.

Después de la muerte de Francisco I y de su inteligente hermana, los reyes de Francia trataron de restaurar el catolicismo romano. Entre tanto el grupo minoritario protestante-los hugonotes- se había convertido en partido político. Pronto los hugonotes contaron con algunos nobles destacados: Enrique de Navarra, Antonio de Borbón, el almirante Coligny y Luis de Condé, el mejor general de Francia en ese tiempo. En 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa intermitente.

Se debió a causas políticas y religiosas, y duró hasta 1594. El acontecimiento más destacado de ella fue la sangrienta matanza de San Bartolomé en agosto de 1572.

Cuando los dirigentes de los hugonotes vinieron a París para asistir al matrimonio de su rey Enrique de Navarra, miles de ellos fueron asesinados junto con muchos millares de otros hugonotes.  Este triste día se conoce como: La Noche de San Bartolomé.

Al hugonote Enrique, rey de Navarra y nieto de Margarita, se le ofreció la corona de Francia con la condición de que abjurara del protestantismo. Lo hizo por motivos políticos; pero durante su reinado, como el primero de la dinastía de los Borbones (1589-1610), favoreció a los hugonotes nombrándolos como ministros y mensajeros.

En 1598 promulgó el edicto de Nantes, que con sobrada ventaja fue el decreto más liberal concedido hasta ese entonces en la Europa occidental. En él se declaraba que la religión católica era la religión nacional, pero concedía un notable grado de libertad a los hugonotes. No se los perseguiría más debido a la religión, pero no se permitiría la celebración de servicios religiosos de los reformadores en París o dentro de un radio de 35 km.

El decreto asignaba ciudades de refugio para los hugonotes, a quienes también se les daba el derecho de desempeñar cargos públicos. Enrique IV acababa de trazar con su ministro Sully un plan de paz y comprensión general, al que se denominaba el «gran proyecto», cuando fue asesinado por Ravaillac, un monje fanático, en 1610. El edicto de Nantes fue parcialmente abrogado por el cardenal Richelieu en 1628 y completamente revocado por Luis XIV en 1685.

La paz de Saint-Germain (1570) permitió una tregua, y que el almirante Coligny, hugonote, reforzase su influencia sobre Carlos IX. Catalina de Mediéis vio en peligro el inestable equilibrio entre católicos y protestantes, e instigó la matanza de la Noche de San Bartolomé (1572), en la que, en todo el país, fueron asesinados miles de hugonotes. Las nuevas luchas llevaron a Enrique III a hacer concesiones a los hugonotes en el edicto de Beaulieu, al tiempo que el protestante Enrique de Navarra era proclamado heredero al trono.

CRONOLOGÍA
1559
Los hugonotes celebran en París su primer sínodo nacional, a pesar de las persecuciones.
1562
Matanza de hugonotes en Vassy, que abre el período de las ocho guerras de religión.
1570
Fin de la primera guerra de religión; los hugonotes obtienen importantes concesiones.
1585
Guerra de los Tres Enriques, en la que perecen asesinados Enrique de Guisa y Enrique III; Enrique IV sube al trono.
1598
El edicto de Nantes otorga derechos a los hugonotes y pone fin a las guerras de religión.
1610
Asesinato de Enrique IV por un católico fanático, disconforme con su política religiosa y los derechos otorgados a los hugonotes.

Ampliar: Biografía de Catalina de Médicis y Matanza de Hugonotes

Epidemia de Poliomielitis Historia Cronologia

LA POLIOMIELITIS, EPIDEMIA, EVOLUCIÓN,
VIRUS Y SECUELAS

La Poliomielitis es enfermedad infecciosa viral del sistema nervioso central que en muchos casos provoca, como secuela, una parálisis. La mayor incidencia se produce entre los 5 y los 10 años, denominándose en este caso parálisis infantil. En climas templados su incidencia es mayor. La enfermedad fue descrita por el ortopeda alemán Jacob von Heine en 1840.

poliomielitis epidemia

SÍNTOMAS
El virus penetra en el organismo por vía digestiva y se extiende por los tractos nerviosos afectando a varias partes del sistema nervioso central. El periodo de incubación oscila entre 4 y 35 días. Los primeros síntomas incluyen astenia, cefaleas, fiebre, vómitos, estreñimiento, rigidez cervical y, en menor medida, diarrea y dolor en las extremidades. Como las células nerviosas destruidas no se reparan ni se reemplazan, la lesión de las que controlan los movimientos musculares puede producir una parálisis permanente. Cuando las células nerviosas afectadas son las de los centros respiratorios hay que aplicar al paciente respiración artificial. Sólo 1 de cada 100 casos de infección aguda de poliomielitis acaba en parálisis.

Existen evidencias de que la poliomielitis paralítica ocurre desde la antigüedad. El ortopedista alemán Heine fue quien describió, en 1840, la naturaleza epidémica de la enfermedad. En las décadas del 80 y 90, Medin caracterizó la historia natural de la infección y sus complicaciones neurológicas durante los brotes que se produjeron en Escandinavia.

La primera epidemia registrada en EE.UU. se produjo en Vermont y fue descripta por Caverly. Recién a principios de este siglo se logró un avance en el conocimiento de esta enfermedad a través de la investigación en monos a los que se les inoculó médula espinal humana, y de esta forma pudo descubrirse que el agente etiológico era un virus.

En la primera mitad del siglo, la poliomielitis paralítica registró un creciente número de casos, y recién en 1940 se reconocieron los tres serotipos distintos de virus que provocan la infección. En 1955, Jonas Salk elaboró la vacuna inactivada contra la polio IPV, y en 1961 se autorizó al Dr. Sabin la utilización de la vacuna oral atenuada (OPV). En 1987 se autorizó, en EE.UU., una nueva vacuna de poliomielitis inactivada (IPV), más potente y con una eficacia similar a la de la vacuna oral.

La introducción de las vacunas, en las décadas del 50 y del 60, hizo posible el control de la enfermedad en diversas partes del mundo. Por ejemplo, en EE.UU., se produjeron 21.269 casos, y durante 1996 no se registró ninguno, es decir que hubo una disminución de casos del 100%.

Por otro lado, en 1991, fue detectado en Perú el último caso de poliomielitis salvaje, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó, en 1994, que los países americanos están libres de esta enfermedad. En el mundo, la iniciativa de erradicar la poliomielitis a través de programas estratégicos ha producido una reducción del número del casos de más del 80% desde mediados de la década del 80, y se estima la erradicación de la enfermedad para el año 2000.

Secuelas de una grave enfermedad
En el año 1964, EE.UU. declaró solo 121 casos. Sin embargo, el legado de la enfermedad permanecía. En 1977, el gobierno estadounidense declaró que había en ese país 254.000 personas paralizadas por la polio, y el número total de sobrevivientes de la enfermedad aún superaba los 600.000. A nivel mundial es posible que haya más de 10 millones de afectados, muchos de los cuales posiblemente experimentan los efectos del síndrome postpolio.

No es fácil percatarse de que existe un mundo silencioso y traicionero, el de los virus que nos rodean con una facilidad y cotidianeidad alarmantes. Porque allá afuera se esconde un universo armado con un arsenal interminable de adaptaciones evolutivas que sólo revelan las lentes de los microscopios más poderosos. Blandiendo sus siempre innovadoras armas, esperan al acecho la oportunidad de ensayarlas en la terra incógnita del cuerpo humano.

Lo cierto es que los virus han cambiado la geografía física, humana, económica, política y religiosa del planeta. Por su culpa reyes y reinas han muerto, dinastías enteras han sido alteradas, el control de países ha cambiado de manos, sórdidas alianzas han rodado por tierra y continentes completos fueron sometidos a otras culturas y creencias. En esta lucha constante entre hombre y virus, a veces pierde uno, a veces ganan los otros. Pero siempre habrá uno nuevo ocupando el lugar del que ayer causara terror en nuestras mentes colectivas.

El poliovirus es uno de los miembros de este bestiario diminutivo que perdieron la guerra. O por lo menos, que están a punto de perderla. Según uno de sus cruzados, el presidente de Rotary International, Glenn Estess, su institución estará en pie de guerra hasta que se produzca el último caso de polio: «Vamos a eliminar la polio de este planeta. Sabemos que lo podemos hacer y lo vamos a hacer».

HISTORIA CRONOLÓGICA DE LA POLIOMIELITIS

El mal se conoce desde hace más de 3.000 años, pero hasta que no se identificó el virus y luego se desarrolló una vacuna apropiada no se le pudo hacer frente.

Éstos han sido los pasos seguidos más importantes:

1580-1350 a. de C. – Una estela egipcia muestra a un hombre con una pierna claramente atrofiada.
1789 – El médico inglés Michael Underwood ofrece la primera descripción clínica de la polio, refiriéndose a ella como una «debilidad de las extremidades inferiores».
1840 – El médico alemán Jacob von Heine publica una monografía de 78 páginas que describe la enfermedad y la relaciona con la médula espinal.
1894 – Aparece la primera gran epidemia de polio en Vermont, EE.UU.,con 132 casos.
1908 – La poliomielitis se convierte en un mal identificable cuando los médicos austríacos Karl Landsteiner y Erwin Popper detectan el virus.
1916 – Una gigantesca epidemia causa 9.000 casos en Nueva York. La sociedad responde aislando a los pacientes, lo cual no sirve de nada.
1921 – Franklin Delano Roosevelt contrae la polio y termina afectado severamente.
1928 – Philip Drinker y Luis Shaw desarrollan el pulmón de acero, un tanque de metal equipado con una bomba que ayuda a respirar. La maquinaria es ensayada ese año y entra en producción comercial tres años después.
1932 – Franklin D. Roosevelt es elegido presidente de EE.UU. El primero y único presidente de ese país en usar una silla de ruedas logra esconder su condición al público estadounidense durante su presidencia.
1935 – Los médicos Maurice Brodie y John Kollmer compiten entre sí intentando desarrollar la primera vacuna contra la polio. Las pruebas de campo fallan con resultados desastrosos, y se culpa a las vacunas de causar muchos casos de polio, algunos de los cuales resultan fatales.
1940 – La enfermera australiana Elizabeth Kenny viaja a California, donde propone dar masajes a los pacientes, aplicarles estiramientos y compresas calientes en los músculos afectados como tratamiento contra la polio. Sin
embargo, es ignorada. Viaja entonces a Minnesota, donde una conferencia en la Clínica Mayo. Eventualmente, los tratamientos Kenny serán los más aceptados.
1945 – Con el fin de la Segur Guerra Mundial aparecen grandes epidemias de polio en EE.UU., traídas inmediatamente por las tropas, con un promedio de 20.000 casos anuales entre 1945 y 1949.
1948 – El laboratorio de Jonás Salk, uno de los cuatro que recibe dinero para desarrollar una vacuna, usa un nuevo método de cultivo del virus. Otros investigadores, como Albert Sabin, quien habría de desarrollar la vacuna oral, continúan trabajando con monos infectados.
1950 – Epidemia de polio en España que produce unos 1.500 casos anuales a lo largo de 13 años. El máximo histórico se dio en 1959 con 2.130 casos.
1952 – La histeria de la polio sacude EE.UU., donde hay 58.000 casos. Las primeras versiones de la vacuna de Salk tienen éxito en un reducido número de pacientes.
1954 – Se realizan pruebas clínicas masivas con la vacuna de Salk.
1955 – Programa nacional de vacunación en EE.UU. El número de casos baja a 5.600 en 1957.
1956 – En Argentina tiene lugar un grave brote que afecta a unas 7.000 personas y una mortalidad del 10 por ciento.
1962 – La vacuna de Salk es reemplazada por la vacuna oral de Sabin,
que es más fácil de administrar y ofrece inmunización más prolongada.
1964 – En Estados Unidos sólo quedan 121 casos registrados de poliomielitis.
1984 – Se organiza una conferencia en EE.UU. para estudiar los efectos del síndrome post polio.
1984 – Último caso de polio en Argentina, debido a una coordinada y constante acción inmunológica.
1988 – Con 350.000 casos de poliomielitis en todo el mundo, la OMS presenta una resolución para erradicar la enfermedad en el año 2000.
1991 – Se registra en Perú el último caso de polio en América.
1993 – La cifra total de casos de polio en el mundo baja a 100.000, la mayoría en Asia y África.
1994 – China lanza sus Días de Inmunización Nacional, vacunando a 80 millones de niños. El mundo occidental se declara «libre de polio».
1995 – La India vacuna a 87 millones de niños.
2000 – Guerras, desastres naturales y pobreza en 30 países asiáticos y africanos evitan la completa erradicación de la polio. Brotes en Haití y República Dominicana, que habían estado libres de polio desde 1990. La Iniciativa de la Erradicación
Global de la Polio fija 2005 como la nueva fecha para terminar con ella. 2001 – 575 millones de niños se vacunan en 94 países.
2004 – Los ministros de salud de seis países con polio endémica se reúnen para tomar las medidas finales contra la enfermedad. Los casos en Asia bajan en un 50 por ciento, y más de 80 millones de niños son vacunados en África occidental y central.
2005 – La polio se extiende desde Nigeria hasta Sudán, con 105 casos confirmados, ilustrando la facilidad con que el virus viaja de un lugar a otro.

PARA SABER MAS…

HASTA 1949, los virus de la polio no podían obtenerse en grandes cantidades. Pero en ese mismo año se ideó una nueva técnica para producirlos en cultivos de tejidos y pronto se pudieron conseguir los tres tipos activos.

En 1952, Jonás Salk, científico norteamericano, preparó una vacuna inofensiva para los seres humanos, al igual que lo había sido para los animales de laboratorio, y que contenía los tres tipos de virus, muertos previamente con formalina.

En 1953, logró obtener permiso para efectuai pruebas en gran escala de su vacuna, las cuales dieron excelentes resultados. Sucesivos perfeccionamientos de la vacuna y de su forma de administrarla dieron como resultado que los inmunizados corrieran la décima parte del riesgo de adquirir la enfermedad que los no vacunados.

Sin embargo, la vacuna de Salk no era perfecta. Tenía que ser inyectada y para conseguir un grado razonable de protección eran necesarias por lo menos tres dosis que, por otra parte, no daban inmunidad total y estimulaban la producción de anticuerpos sólo en la sangre. Estos impedían la propagación del virus al sistema nervioso y, por tanto, evitaban la parálisis; pero no evitaban que el virus se multiplicase en la nasofaringe o en el intestino. Los individuos protegidos podían así albergar el virus en los intestinos y propagarlo a la comunidad.

Los defectos de esta primera vacuna eran, por consiguiente, bastante graves. Por ello, se prosiguieron con tenacidad las investigaciones con el fin de conseguir un tipo de inmunización más perfeccionada. Los trabajos tenían por objeto la producción de una vacuna fabricada con virus vivos que a la vez fueran suficientemente enérgicos, pero no hasta el punto de resultar peligrosos. Ya había tenido lugar un trágico accidente 1 en los Estados Unidos, a causa de una vacuna con virus no suficientemente atenuados.

En 1955, el profesor Albert Sabin consiguió una vacuna viva efectiva, que es la que se emplea en la actualidad casi universalmente. Puede tomarse por vía oral, en un terrón de azúcar, y una sola dosis proporciona protección eficaz durante varios años. Las personas inmunizadas con la vacuna Sabin — o cualquier otra del mismo tipo — son inmunes no sólo a la propagación del virus, sino asimismo a su presencia en la nasofaringe y en el intestino. Por tanto, no son agentes portadores de la enfermedad.

El grado de protección conseguido con la vacuna de Sabin es muy alto, por lo que actualmente en los países occidentales la polio es una enfermedad confinada virtualmente a aquellas personas que, por descuido o negligencia, no hayan sido inmunizadas.

Las personas paralíticas a causa de un ataque de polio son objeto de cuidados médicos mediante ejercicios intensivos para fortalecer los músculos que todavía conservan alguna actividad y mediante la reeducación de otros músculos para que se hagan cargo de alguna de las tareas que anteriormente llevaban a cabo los paralizados. Se enseña, pues, a los pacientes a hacer el mejor uso posible de sus cuerpos. Aquellos cuyas piernas han quedado paralizadas pueden aprender a andar de nuevo, si bien con alguna dificultad.

Los que en las primeras fases tienen que ser mantenidos a base de respiración artificial pueden abandonar sus respiraderos después de aprender a hacerlo de otro modo. Muchas invenciones nuevas, como las sillas mecánicas, máquinas para volver las hojas de los libros, para dictar y escribir, han sido construidas para ser empleadas por personas que apenas puedan moverse.

Los progresos de la ciencia médica han permitido que la humanidad evite el peligro de la poliomielitis. Quienes tengan la desgracia de haber sufrido sus efectos y hayan quedado paralíticos, pueden también rehabilitarse hasta cierto punto.

ATAQUE AL SISTEMA NUERVIOSO:
LA MÉDULA ESPINAL:
La parte de nuestro cuerpo atacada por la poliomielitis es el sistema nervioso, y de éste, la médula espinal. Ésta se halla encerrada en un largo conducto óseo, el conducto raquídeo, formado por la superposición de las vértebras, y se extiende desde el bulbo raquídeo por encima, hasta las primeras vértebras lumbares por abajo, en donde se aguza en forma de cono. Su longitud, en la persona adulta es de unos 45 centímetros.

Tiene el aspecto de un cordón blanquecino, de un grosor aproximado al de un dedo meñique y se halla recubierta por las tres meninges: duramadre, aracnoides y piamadre. A intervalos regulares y desde arriba hasta abajo se desprenden de la cara anterior y posterior de la médula, a cada lado de la línea media, dos raíces nerviosas, llamadas raíces raquídeas anterior y posterior, respectivamente, éstas al unirse entre sí, a poco de su nacimiento, van a formar un solo haz de fibras nerviosas, llamado nervio raquídeo, el cual, continuando su trayecto, se distribuye por las distintas partes del cuerpo, sobre todo por los músculos y la piel. Estos nervios suman sesenta y dos —treinta y uno a cada lado—, y llevan por consiguiente, cada uno, fibras que provienen de ambas raíces citadas, anterior y posterior.

Esta última, raíz sensitiva, lleva a la médula las impresiones recogidas por los órganos periféricos, y la primera, en cambio, lleva a los músculos los impulsos motores emanados de aquélla, por lo que se la llama raíz motora.

Por esta razón, los nervios raquídeos, formados por ambas, son llamados nervios mixtos. Ellos son los responsables de la inervación motora y sensitiva de todo nuestro cuerpo, exceptuados el cráneo y la cara, inervados por los llamados pares craneanos.

EL INTERIOR DE LA MÉDULA ESPINAL: Si observamos un corte transversal de la médula, veremos como otras partes del sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, etc.) constituida por dos sustancias llamadas blanca y gris. Esta última ocupa en la médula la parte central y adopta en su conjunto una disposición que la asemeja a una H. Los cuatro extremos de la H llámanse astas o cuernos. Se distinguen dos anteriores, orientados hacia adelante, y dos posteriores, que se dirigen hacia atrás.

En ellos nacen las raíces de los nervios raquídeos que hemos estudiado anteriormente; de los anteriores, las motoras y de los posteriores, las sensitivas. Es en esta sustancia gris, en la que forma los cuernos anteriores, donde se asienta el virus de la poliomielitis. Esta palabra compuesta tiene su origen en términos griegos: «polios», que significa gris y «míelos», que quiere decir médula; a esto se añade la terminación «itis», que significa inflamación; según esto, poliomielitis equivale a inflamación de la sustancia gris de la médula.

EL VIRUS
El agente causal de la poliomielitis pertenece a los llamados virus filtrables, denominados así por ser de un tamaño tan pequeño que pasan a través de los filtros. Las dimensiones de los virus son casi siempre inferiores a 0,2 micrones (1 micrón = 1/1000 de milímetro). Estos elementos, clasificados entre los vegetales inferiores, poseen algunas características de los organismos vivientes, e’omo.’su capacidad para reproducirse, pero poseen otras que los asemejan a compuestos químicos, como la estructura cristalina de algunos de ellos. Para poderlos ver es necesario recurrir a la ayuda de los más modernos elementos de investigación, como el microscopio electrónico, capaz de aumentar su tamaño muchos miles de veces.

La puerta de entrada de este virus en el organismo, se sabe que penetra en nuestro cuerpo utilizando dos vías principales: la mucosa nasal o faríngea y el tubo digestivo. Una vez ingresado en el mismo, utilizando las vías sanguínea, linfática o nerviosa, llega al sistema nervioso central, asentándose en los cuernos anteriores de la médula espinal, gracias a su propiedad neurotrópica, o sea, la de ser atraído por el tejido nervioso.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Editorial Bruguera Tomo N°4 La Victoria Sobre la Poliomielitis
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Tomo III Edit. CODEX La Poliomielitis

Guerra Civil Hindues-Pakistaníes Creación de Pakistán

 GUERRA CIVIL HINDUES-PAKISTANÍES

malas noticias en el mundo

HISTORIA DE LA CREACIÓN DE PAKISTÁN

Los británicos gobernaron el subcontinente indio durante casi 200 años, desde 1756 hasta 1947. Después de la sublevación india en 1857, el gobierno británico abolió los poderes de la Compañía Británica de las Indias Orientales, que había dirigido el subcontinente en nombre de la Corona británica y tomó el control directo del gobierno.

Las reformas políticas facilitaron la formación de partidos políticos: el Congreso Nacional Indio, representante de la inmensa mayoría de hindúes, se creó en 1885; la Liga Musulmana para toda la India, por su parte, se constituyó en 1906 con la finalidad de representar y proteger la posición de la minoría musulmana.

Cuando los británicos introdujeron reformas constitucionales en 1909, los musulmanes pidieron y consiguieron listas electorales separadas. Esto garantizó a los musulmanes la representación en los cuerpos legislativos tanto provinciales como nacionales, hasta la independencia en 1947.

masacre hindues

En 1930, el poeta y filósofo sir Muhammed Iqbal ideó un Estado musulmán independiente en Asia meridional formado por la unión de las provincias noroccidentales de la India británica y el estado nativo de Jammu y Cachemira.

El nombre de Pakistán, que se empezó a usar para referirse a este Estado, se cree que se originó como una composición abreviada hecha con las letras de los nombres de las provincias involucradas, como la siguiente: Punjab, Afgania (Provincia de la Frontera del Noroeste), Kashmir (Cachemira), Indo-Sind y Beluchi stán. Otra explicación alternativa considera que el nombre significa ‘tierra de los puros’.

A finales de la década de 1930, Muhammad Alí Jinnah, dirigente de la Liga Musulmana y también considerado fundador de Pakistán, decidió que la única forma de preservar a los musulmanes indios de la dominación hindú era establecer un estado musulmán independiente.

En 1940, la Liga Musulmana confirmó oficialmente la separación de la India británica y la creación de Pakistán como un Estado musulmán independiente. Durante las conversaciones anteriores a la independencia en 1946, el gobierno británico consideró que la postura secesionista de la Liga Musulmana y la unidad territorial de la India propuesta por el Congreso eran irreconciliables, por lo que los británicos decidieron la partición y el 15 de agosto de 1947 transfirió el poder de forma separada a la India y a Pakistán, que quedó dividido en dos partes: Pakistán Occidental, que coincidía con el actual Pakistán, y Pakistán Oriental, el actual Bangla Desh. Los dos estaban separados por 1.600 km de territorio indio.

Problemas después de la división
La división del subcontinente provocó el traslado de la población. Aproximadamente 6 millones de hindúes y sijs salieron de Pakistán hacia la India, mientras que otros 8 millones de musulmanes hicieron el viaje contrario.

El traslado demográfico estuvo acompañado por un brote de violencia interétnica que provocó masacres y que reforzó el odio entre los dos países. La enemistad se intensificó más debido a los conflictos sobre la posesión de los antiguos estados nativos de la India. Casi la totalidad de esas 562 formas de gobierno ampliamente dispersas se unieron bien a la India o a Pakistán; sin embargo, los príncipes de Hiderabad, Junagat y Cachemira decidieron no unirse a ningún país.

El 15 de agosto de 1947 esos tres estados pasaron a ser técnicamente independientes, pero cuando el dirigente musulmán de Junagadh (de población predominantemente hindú) se unió a Pakistán un mes más tarde, la India se anexionó su territorio. El príncipe musulmán de Hiderabad (con mayoría de la población hindú) intentó posponer cualquier decisión, pero en septiembre de 1948 la India también se anexionó el territorio.

El mandato hindú de Jammu y Cachemira, con un 85% de población musulmana, decidió unirse a la India. Pakistán protestó ante estas anexiones que no respetaban los deseos y estalló la guerra entre ambos países. Aunque las Naciones Unidas (ONU) posteriormente resolvieron que debía mantenerse un plebiscito bajo los auspicios de la ONU que determinara el futuro de Cachemira, la India continuó ocupando aproximadamente los dos tercios del estado y se negó a mantener el plebiscito. Este punto muerto, que todavía se mantiene, ha intensificado el recelo y el antagonismo entre los dos países.

La era prerrepublicana
El primer gobierno independiente de Pakistán estuvo encabezado por el primer ministro Liaqat Alí Kan. Muhammad Alí Jinnah fue el gobernador general hasta su muerte en 1948. Desde 1947 hasta 1951 el país tuvo una época de verdadera inestabilidad. El gobierno tuvo que repartir sus esfuerzos entre organizar los órganos e instituciones del nuevo Estado con la acogida de gran número de refugiados procedentes de la India, a los que se unió la actitud de dirigentes de los anteriores estados, que desafiaban su autoridad. Además, no consiguió atraer la ilusión popular, al fracasar el programa de reformas económicas y sociales.

En su política exterior Liaqat estableció relaciones amistosas con los Estados Unidos, con la visita al presidente Harry S. Truman en 1950. La visita de Liaqat a Estados Unidos ocasionó un distanciamiento entre las relaciones de Pakistán y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), porque Liaqat había aceptado con anterioridad una invitación de Moscú que nunca realizó. Los Estados Unidos no dieron ayuda sustancial a Pakistán hasta tres años después, pero la URSS, el vecino más próximo a Pakistán, se sentía ofendido.

Después del asesinato de Liaqat en 1951, Jawaya Nazim al-Din, un paquistaní oriental que había sido gobernador general desde el fallecimiento de Jinnah, se convirtió en primer ministro. Sin embargo, incapaz de evitar el desgaste de la popularidad de la Liga Musulmana en Pakistán Oriental, fue obligado a ceder el cargo a otro paquistaní oriental, Muhammad Alí Bogra, en 1953. Tras la derrota de la Liga Musulmana en las elecciones de Pakistán Oriental en 1954, el gobernador general disolvió la Asamblea constituyente por considerarla no representativa. La Liga Musulmana tampoco dominó la nueva Asamblea que se reunió en 1955. Chaudhri Muhammad Alí, un paquistaní occidental, sustituyó a Muhammad Alí Bogra. Al mismo tiempo, Iskandar Mirza se convirtió en el gobernador general del país.

La nueva Asamblea constituyente promulgó un proyecto de ley que organizaba las cuatro provincias de Pakistán Occidental en una unidad política y administrativa que se hizo efectiva en octubre de 1955. La Asamblea también promulgó una nueva Constitución, que se adoptó el 2 de marzo de 1956 y declaraba Pakistán como una república islámica. Mirza fue elegido presidente provisional.

Cambios de gabinete
A pesar de la nueva Constitución, la inestabilidad política continuó debido a que no hubo ningún partido mayoritario estable en la Asamblea Nacional. El primer ministro Alí permaneció en el cargo sólo hasta septiembre de 1956, fecha en la que le sucedió Huseyn Shaheed Suhrawardi, dirigente de la Liga Awami de Pakistán Oriental. Su permanencia duró poco más de un año. Cuando el presidente Mirza descubrió que Suhrawardi estaba planeando una alianza entre las fuerzas políticas de Pakistán Oriental y Occidental con la intención de nombrar presidente a Firoz Kan Noon, dirigente del Partido Republicano, obligó a dimitir al primer ministro. La coalición que accedió al gobierno, dirigida por Ismail Ibrahim Chundrigar, permaneció solamente dos meses antes de que fuera remplazada por un gabinete del Partido Republicano dirigido por Noon. Sin embargo, el presidente Mirza vio que su influencia entre los republicanos estaba disminuyendo y que el nuevo primer ministro había hecho un acuerdo con Suhrawardi. Contra esta coalición, Mirza no tenía posibilidad de ser reelegido como presidente; entonces, proclamó la ley marcial el 7 de octubre de 1958, destituyó al gobierno de Noon y disolvió la Asamblea Nacional.

El general Muhammad Ayyub Kan, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y encargado de hacer efectiva la ley marcial, apoyó inicialmente al presidente, pero veinte días más tarde obligó a dimitir a Mirza y se autoproclamó presidente.

El mandato de Ayyub
Ayyub gobernó Pakistán de forma casi absolutista durante más de diez años y su régimen consiguió notables progresos, aunque no eliminó los problemas básicos de la sociedad de Pakistán. Una comisión nombrada por Ayyub realizó una reforma agraria que distribuyó alrededor de 900.000 ha de tierra entre 150.000 arrendatarios. Sin embargo, las reformas no acabaron con las relaciones feudales en el campo: aproximadamente 6.000 terratenientes todavía poseían una extensión tres veces mayor de la que recibieron los 150.000 arrendatarios. Durante el régimen de Ayyub, los fondos para el desarrollo se incrementaron más del triple en Pakistán Oriental, lo que mejoró la situación en la parte oriental, pero no se eliminaron las disparidades entre los dos sectores de Pakistán.

Quizás el cambio más generalizado del mandato de Ayyub fue su sistema de democracia básicas. Fueron nombrados 80.000 ‘demócratas básicos’, que eran dirigentes de áreas rurales o urbanas de todo el país que constituyeron un colegio electoral para las elecciones presidenciales y para las elecciones de los cuerpos legislativos nacionales y provinciales creados de acuerdo con la Constitución promulgada por Ayyub en 1962. Este sistema tenía cuatro escalas de gobierno, desde el nacional hasta el local. A cada escala se le asignaban ciertas responsabilidades para administrar las áreas rurales y urbanas, así como el mantenimiento de las escuelas primarias, las carreteras públicas y los puentes.

Ayyub también promulgó los decretos ley del matrimonio islámico y de la familia en 1961, que imponían restricciones a la poligamia y al divorcio, y reforzaba los derechos de herencia de las mujeres y de los menores.

Durante mucho tiempo, Ayyub mantuvo relaciones cordiales con Estados Unidos, estimulando las ayudas económicas y militares a Pakistán. Sin embargo, estas relaciones se deterioraron en 1965, fecha en la que estalló la guerra con la India por la cuestión de Cachemira. Entonces, los Estados Unidos suspendieron las ayudas económicas y militares a ambos países, negando así a Pakistán las armas que les eran necesarias. La URSS intervino como mediador en el conflicto, invitando a Ayyub y al primer ministro de la India Lal Bahadur Shastri a Tashkent. Según los términos del llamado Acuerdo de Tashkent de enero de 1966, los dos países replegaron sus ejércitos a las posiciones prebélicas y restauraron las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales. Se iniciaron programas de intercambio y se incrementó el flujo de capitales hacia Pakistán.

El Acuerdo de Tashkent y la guerra de Cachemira hicieron crecer la frustración entre el pueblo de Pakistán y el resentimiento contra el presidente Ayyub. El ministro de Asuntos Exteriores Zulfikar Alí Bhutto renunció a su cargo y se volvió en contra de la dictadura de Ayyub y la pérdida de Cachemira. Ayyub intentó sin éxito restablecer su reputación y en marzo de 1969 dimitió. En lugar de transferir el poder al portavoz de la Asamblea Nacional, como establecía la Constitución, lo depositó en las manos del comandante en jefe del Ejército, el general Aga Muhammad Yahya Kan. Yahya se convirtió en presidente y declaró la ley marcial.

La guerra civil
En un intento para hacer su régimen más aceptable, Yahya despidió a casi 300 de los funcionarios más antiguos y limitó los poderes de unas 30 familias que presuntamente controlaban la mitad del producto nacional bruto de Pakistán al promulgar una ley contra los monopolios y restricción de las prácticas comerciales. También hizo obligatoria la transferencia de poderes a las autoridades civiles, pero las reformas propuestas se desbarataron.

Sin embargo, el gran desafío para la unidad del nuevo Estado era Pakistán Oriental, gobernado por Sheikh Mujibur Rahman, dirigente de la Liga Awami, quien insistió en una federación bajo la que Pakistán Oriental sería prácticamente independiente. Concibió un gobierno federal que se ocuparía solamente de los asuntos exteriores y de la defensa; incluso las monedas serían distintas, aunque libremente convertibles. Su programa estaba cargado de interés emotivo para los paquistaníes orientales. En las elecciones de diciembre de 1970, convocadas por Yahya, Mujibur Rahman ganó por mayoría abrumadora en Pakistán Oriental y consiguió una clara mayoría en la Asamblea Nacional. El Partido Popular de Pakistán (PPP), formado por Bhutto en 1967, surgió como el principal partido de Pakistán Occidental.

Sospechando que Mujibur practicaba una política secesionista, en marzo de 1971 Yahya pospuso indefinidamente la apertura de la Asamblea Nacional. Como respuesta, Mujibur acusó a Yahya de confabulación con Bhutto y estableció un gobierno prácticamente independiente en Pakistán Oriental. Los intentos de acuerdos pacíficos fracasaron pronto. Mujibur fue arrestado y conducido a Pakistán Occidental para juzgarle por traición. Mientras tanto, el ejército de Pakistán actuó en contra de los seguidores civiles de Mujibur, que solicitaban la independencia para Pakistán Oriental, o Bangla Desh (Nación Bengalí) como se iba a llamar.

La intervención militar provocó un gran número de víctimas civiles en Pakistán Oriental, y un auténtico éxodo de casi 10 millones de refugiados hacia la India. Los dirigentes de la Liga Awami se refugiaron en Calcuta y establecieron un gobierno en el exilio. Finalmente, intervino el ejército indio el 3 de diciembre de 1971 y el ejército de Pakistán se rindió 13 días después. El 20 de diciembre, Yahya renunció al poder en favor de Bhutto y en enero de 1972 comenzó a existir el Estado independiente de Bangla Desh. Cuando la Commonwealth admitió al nuevo estado un año después, Pakistán abandonó la organización hasta 1989. A pesar de esto, el gobierno de Bhutto reconoció diplomáticamente a Bangla Desh en 1974.

El gobierno de Bhutto
Bajo el mandato de Bhutto, un disminuido Pakistán comenzó a reactivar su vida nacional. Bhutto nacionalizó las industrias básicas, compañías de seguros, bancos de propiedad privada, escuelas y universidades. También realizó reformas modestas en la propiedad de la tierra que beneficiaron a los arrendatarios y agricultores de clase media. Además, alejó a las Fuerzas Armadas del proceso de toma de decisiones; pero para apaciguar a los generales destinó a Defensa aproximadamente el 6% de producto nacional bruto. En 1973, la Asamblea Nacional adoptó la quinta Constitución del país. Bhutto pasó a ser el primer ministro y Fazal Elahi Chaudhy le sustituyó como presidente.

Aunque discontinuamente, los militares se mantuvieron en silencio durante algún tiempo. El programa de nacionalizaciones de Bhutto y las reformas de la tierra le hicieron ganarse más adelante la enemistad de empresarios y grandes capitalistas, mientras que los dirigentes religiosos vieron en su socialismo un enemigo del islam; sin embargo, su error decisivo fue su incapacidad de negociar constructivamente con la oposición. Su mandato fue cada vez más represivo. En las elecciones generales de marzo de 1977 nueve partidos de la oposición se unieron en la Alianza Nacional de Pakistán (ANP) en contra del PPP de Bhutto. La Alianza Nacional de Pakistán (ANP) perdió en tres de las cuatro provincias y alegó que Bhutto había adulterado las elecciones generales. Boicotearon las elecciones provinciales unos días después y organizaron manifestaciones por todo el país que duraron seis semanas.

El régimen de Zia
Cuando la situación parecía no tener arreglo, el jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Muhammad Zia Ul-Haq, dio un golpe de Estado el 5 de julio de 1977 e impuso otro régimen militar. Bhutto fue juzgado por asesinato político y fue ejecutado el 4 de abril de 1979.

Zia asumió formalmente la presidencia en 1978 y estableció la sharia (ley islámica) como ley fundamental y básica del país. La Constitución de 1973 se enmendó en un principió, pero después fue abolida en 1979 y se habilitaron cargos en los tribunales para garantizar el cumplimiento de la ley judicial islámica. Comenzó a funcionar un sistema bancario libre de intereses y se adjudicaron penas máximas al adulterio, a la difamación, al robo y al consumo de alcohol.

El 24 de marzo de 1981 Zia promulgó una orden constitucional provisional, que no se hizo operativa hasta el levantamiento de la ley marcial. Proponía el nombramiento de dos vicepresidentes y permitió la existencia de los partidos políticos que habían sido aprobados por una comisión antes del 30 de septiembre de 1979. El resto de los partidos (incluido el PPP, ahora dirigido por la viuda de Bhutto y por su hija, Benazir Bhutto) fueron disueltos.

Pakistán se vio afectado en gran medida por la intervención de la Unión Soviética en Afganistán en diciembre de 1979; en 1984, alrededor de 3 millones de refugiados afganos se establecieron a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, lo que provocó el apoyo económico del gobierno y de los organismos de relieve internacional. En septiembre de 1981, Zia aceptó de Estados Unidos un paquete de ayuda económica y militar para un periodo de seis años (valorado en 3.200 millones de dólares). Después de un referéndum celebrado en diciembre de 1984, que aprobaba las medidas de Zia, y garantizaba su presidencia hasta 1990, éste permitió elecciones generales en febrero de 1985. Un gabinete civil tomó el poder en abril y la ley marcial finalizó en diciembre. Sin embargo, las demandas de la oposición hicieron que Zia, en marzo de 1988, disolviera el Parlamento y convocara nuevas elecciones. Tres meses después murió en un accidente aéreo y un régimen militar de transición se instauró en Pakistán.

Acontecimientos recientes
Gulam Isaq Kan fue nombrado presidente y Benazir Bhutto pasó a ser la primera ministra después de la victoria del PPP en las elecciones generales celebradas en noviembre de 1988. Ella fue la primera dirigente política femenina de un estado islámico moderno. En agosto de 1990, el presidente Isaq Kan rechazó su gobierno, atacando su mala conducta y declarando el estado de emergencia. Bhutto y el PPP perdieron las elecciones de octubre, después de las cuales fue detenida por corrupción y abuso de poder. El nuevo primer ministro, Nawaz Sharif, dirigente de la Alianza Democrática Islámica, continuó el programa de privatización de las empresas estatales y animó el comienzo de las inversiones extranjeras en la década de 1980.

También prometió la vuelta de la ley islámica y aliviar las continuas tensiones con la India sobre el asunto de Cachemira. Los cargos contra Bhutto se resolvieron y volvió a dirigir el PPP.

En abril de 1993, Isaq Kan utilizó su poder presidencial de nuevo, destituyendo a Sharif y disolvió el Parlamento. Sin embargo, Sharif apeló al Tribunal Constitucional de Pakistán, que declaró inconstitucionales las medidas de Kan y Sharif volvió a ser primer ministro. Sharif y Kan se vieron envueltos posteriormente en una lucha de poder que paralizó el gobierno paquistaní. En un acuerdo para acabar con la paralización, ambos dimitieron en julio de 1993 y se celebraron elecciones en octubre de ese año. El PPP ganó y Bhutto fue nombrada de nuevo primera ministra.

Con Bhutto en el poder, las relaciones entre la India y Pakistán se hicieron más tensas. Bhutto apoyó abiertamente a los rebeldes musulmanes de Jammu y Cachemira en sus enfrentamientos contra el ejército indio. También anunció que Pakistán continuaría con el desarrollo armamentístico nuclear, y así aumentó la preocupación de que podría comenzar una carrera nuclear entre Pakistán y la India, la cual ya poseía armas nucleares desde la década de 1960.

Pakistán ha sido considerado generalmente como un estado islámico moderado; los fundamentalistas islámicos ganaron solamente nueve escaños en la Asamblea Nacional en las elecciones de 1993, a pesar de que durante la década de 1990 parecía que los activistas islámicos conseguirían más escaños.

Ha habido informes persistentes de discriminación contra las minorías religiosas. Los incidentes aumentaron después de 1991, fecha en la que la asamblea decretó que el código criminal debería ser conforme a la ley islámica y la pena de muerte se hizo obligatoria para los condenados por blasfemia. En febrero de 1995, la oposición de las minorías religiosas aumentó por la condena a pena de muerte de dos cristianos, uno de ellos con 14 años, por escribir comentarios blasfemos en la pared de una mezquita en una población de la provincia de Punjab.

La imposición de la pena de muerte a un niño y los interrogantes sobre las pruebas provocaron una protesta tanto en Pakistán como en el extranjero. El Tribunal Supremo revocó la condena a finales de mes, alegando que no había evidencia que la sostuviera; pronto el fiscal, un imán (el que preside y dirige las oraciones públicas de los musulmanes) de la población, retiró los cargos.

El gobierno, que había apoyado los cambios de la ley, estaba atrapado en un dilema. Benazir Bhutto declaró estar “sorprendida” por las sentencias, pero no intervino. A pesar de esto, después de la sentencia del Tribunal Supremo, declaró que debía revisarse la ley, lo que habría de provocar reacciones populares.

En las elecciones legislativas celebradas el 3 de febrero de 1997, en una demostración de hastío ante la situación política, la mayor parte de los ciudadanos se abstuvieron de votar. Entre los que lo hicieron, una inmensa mayoría se decantó por la facción de la Liga Musulmana de Pakistán (LMP), dirigida por el ex-primer ministro Nawaz Sharif. Los escándalos financieros que afectaron al Partido Popular de Pakistán a lo largo de 1996, de la ex-primera ministra Benazir Bhutto, sufrió un duro revés.

Estos comicios tuvieron después de que el presidente Farroq Ahmad Kan Leghari disolviera, en noviembre de 1996, el ejecutivo encabezado por Bhutto. Era la segunda vez que Bhutto era apartada del poder y la tercera que la Asamblea Nacional era disuelta por el presidente desde que el país iniciara su transición democrática en 1988.

Tan sólo acudió a votar un 30% de los 56 millones de electores; los resultados oficiales mostraron que Sharif había obtenido más de 130 de los 217 asientos de la Asamblea Nacional, en tanto que el PPP consiguió menos de 20 actas de diputados.

Sharif hubo de enfrentarse con el presidente Leghari, quien había demostrado, al obligar a dimitir a Benazir Bhutto en noviembre de 1996, que estaba dispuesto a utilizar los poderes que la Constitución le otorgaba. Para ello, diseñó una normativa aprobada por el Parlamento por la que se reducían los poderes presidenciales en beneficio del ejecutivo y el legislativo.

Ver:Conflitos Religiosos Actuales

Hambruna en Ucrania Historia Crimenes de Stalin en Rusia Causas

Historia:Hambruna en Ucrania 
Crimenes de Stalin en Rusia

El hambre como arma política: Entre los numerosos crímenes cometidos por Stalin se cuenta el de la hambruna forzosa de Ucrania durante los años 1932-1933. Como es común en los países en los que reina el socialismo, las hambrunas intencionadas se han usado como arma política utilizada para alcanzar los deseados objetivos contra varias clases. Las víctimas señaladas en esta ocasión fueron los kulaks, los agricultores campesinos que tenían propiedad y contrataban a trabajadores.

Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de “liquidación como clase”. En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos y o bien los fusiló o bien los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.

hambruna en ucrania stalin

Los campesinos prósperos, los kulaks, propietarios de tierras y de algún ganado, se resistían a entregarlas a los colectivos. En consecuencia los kulaks, como clase, fueron liquidados. Se instaba a los campesinos pobres a atacar a los ricos, enemigos de clase. Cientos de miles de kulaks y sus familiares fueron ejecutados, y muchos más transportados a campos de trabajo en remotas zonas de la Unión Soviética. La campaña contra estos campesinos no tenía una consideración económica, sino ideológica; querían deshacerse de una población capaz de organizarse y resistir la colectivización. El proceso se aplicó con especial virulencia en Ucrania, un país con un fuerte sentimiento nacionalista, que por entonces era uno de los mayores productores de trigo del mundo hasta el punto de ser conocido como «el granero de Europa». La población ucraniana había combatido a los terratenientes durante la Revolución de 1917 para poder poseer la tierra. Pero cuando los bolcheviques ocuparon Ucrania y ordenaron la colectivización de la tierra, los campesinos se resistieron, tratando además de mantener su lengua y su cultura. Fueron arrasados por ejército rojo, dirigido por Stalin.

Se han estimado en diez millones de personas las que fueron desposeídas de sus hogares y pertenencias y enviadas a Siberia en trenes de mercancías sin calefacción, condiciones en las cuales pereció al menos un tercio de ellos. Los que se quedaron en Ucrania lo pasaron igual de mal, si no peor. Enfrentándose a la propaganda de guerra y a una ardua batalla, muchos kulaks se rebelaron, volviendo a sus propiedades, e incluso matando a las autoridades soviéticas locales.

 

Tan pronto como llegó a Stalin la palabra rebelión el pequeño éxito de los kulaks se tornó breve. Los soldados del Ejército Rojo fueron enviados para ahogar la rebelión y la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de loskulaks. En 1932, con la mayoría de las explotaciones ucranianas colectivizadas a la fuerza, Stalin ordenó un aumento en las cuotas de producción de comida. Lo hizo en múltiples ocasiones hasta que no quedó comida para los ucranianos.

La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado. Los historiadores han calculado que dicha cosecha podría haber alimentado a los ucranianos por dos años.

Cuando el partido comunista ucraniano solicitó a Stalin una reducción en las cuotas, éste respondió enviando al Ejército Rojo para exterminar el PC ucraniano e impedir que los ciudadanos fueran a más con la creación de un inmenso campo de concentración dentro de sus fronteras.

La policía secreta aterrorizó a la población haciendo inspecciones aleatorias de las pertenencias personales y requisando toda la comida que encontraran, ahora considerada sagrada propiedad del Estado. Cualquier ladrón de comida del Estado o bien era ajusticiado inmediatamente o era enviado por lo menos por diez años a los Gulag.

 

El efecto fue la hambruna, masiva y prolongada. Murieron millones de personas, simplemente porque no tenían con qué comer. El aspecto característico de los niños era esquelético y con el abdomen hinchado. Se cuenta que las madres abandonaban a sus hijos en los vagones de los trenes que iban a las grandes ciudades con la esperanza de que alguien pudiera cuidar de ellos mejor. Desafortunadamente, las ciudades estaban inundadas de miseria y hambre.

Los ucranianos pasaron a comer hojas, perros, gatos, ratas, pájaros y ranas. Cuando esto no era suficiente, incluso pasaron al canibalismo. Se ha escrito que “el canibalismo era tan común, que el gobierno imprimió carteles que decían: comer a tus propios hijos es un acto de barbarismo”[1]

En los momentos más crudos de la hambruna, morían unas 25.000 personas cada día en Ucrania. El recuento final se sitúa entre los cinco y los ocho millones de personas. Cuando los familiares extranjeros de los ucranianos, en Occidente, respondieron enviando cargamentos de comida, los oficiales soviéticos reaccionaron requisando esa ayuda. Los gobiernos occidentales ignoraron durante mucho tiempo los informes sobre las hambrunas que periódicamente se escapaban al Estado de terror soviético. Franklin Delano Roosevelt reconoció formalmente al gobierno de Stalin en 1933, y la Unión Soviética fue reconocida en la Sociedad de Naciones en 1934.

Los kulaks no tienen un museo, mucho menos un memorial. Hoy, nosotros les recordamos.

(1) El Libro Negro del Comunismo. Stephane Courtois

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
En el Libro Negro de la Humanidad, de Mathew White explica sobre la eliminación de los KULAG (granjeros)

«A partir de 1929, Stalin intentó que la agricultura se ajustara a la teoría comunista, y para ello abolió las granjas particulares y reunió a todos los campesinos en granjas colectivas donde pudieran compartir material moderno y donde se vieran obligados a vender las cosechas a los precios fijados por el gobierno. Los campesinos que se resistieron fueron fusilados o, más probablemente, deportados a climas menos sanos donde, sin que nadie lo supiera, trabajaban en proyectos del gobierno.

En lugar de entregar sus animales, los ganaderos prefirieron sacrificarlos y comérselos. Stalin tomó represalias contra cualquier desafío suspendiendo la entrega de provisiones a las comunidades desobedientes y racionó la comida de las familias según su grado de lealtad al estado.

Los campesinos prósperos (kulaks) se convirtieron en el chivo expiatorio universal de todo lo que no iba bien en la Unión Soviética: no sólo eran unos especuladores y acaparadores, y los culpables de cualquier escasez de alimentos, sino que todo el mundo sabía que los kulaks extendían las enfermedades venéreas, que tenían una aborrecible falta de higiene, y que explotaban el trabajo de otros. Familias enteras de kulaks fueron arrancadas de sus hogares y enviadas a un exilio mortal. Apaleados, despojados de todo y exhaustos por los largos viajes, los cadáveres de los kulaks se amontonaban en las estaciones de ferrocarril de las regiones rurales.

La reestructuración de la agricultura soviética trastornó toda la infraestructura agraria, no sólo las granjas, sino también el transporte y los molinos, en especial en el granero de Ucrania. El sistema fue sometido a tanta tensión que al final saltó. En 1932, una enorme hambruna se extendió por toda la Unión Soviética, y entre 7 y 10 millones de personas murieron en menos de dos años. Pese a que millones de campesinos ya estaban pasando hambre en Ucrania, los comisarios soviéticos les requisaron todo el grano para satisfacer una cuotas muy rígidas. Incluso las semillas necesarias para plantar la cosecha del año siguiente fueron requisadas, mientras morían 5 millones de campesinos ucranianos. Se daba por sentado que cualquier habitante de las regiones afectadas que no tuviera la tripa hinchada y los miembros esqueléticos que suele provocar el hambre estaba acaparando alimentos y, por lo tanto, era castigado.»

Por Jonathan Wilde
Traducido por José Carlos Rodríguez

Poder Absoluto del Rey La Monarquia Absoluta en Francia Luis XIV

Poder Absoluto del Rey: Luis XIVPoder Absoluto del Rey: Luis XIV

A la muerte de Mazarino en 1661, Luis XIV asumió sus responsabilidades y empezó a reconstruir Francia, que padecía los reveses de los años de guerra y los conflictos sociales. El monarca estaba decidido a convertir Francia en una potencia capaz de competir con sus vecinas europeas, sobre todo con la Casa de los Habsburgo de España, que amenazaba Francia por dos de sus fronteras.

Tras hacerse con un ejército y una Armada imponentes, Luis XIV inició una campaña de política exterior agresiva diseñada para ampliar y reforzar las fronteras de Francia. También resolvió mejorar la red de carreteras y vías fluviales francesa, todo lo cual redundó en beneficio de un mayor comercio para el país.

El soberano había suprimido el cargo de primer ministro al principio de su mandato y gobernaba de forma absolutista, lo cual le permitió zafarse de la influencia de otras familias nobles.

Sin embargo, era un monarca extravagante y, pese al poderío exterior de Francia, su pueblo debía hacer frente a impuestos opresivos con los que se financiaban las guerras y los proyectos de construcción.

Tanto el clero como la nobleza estaban exentos del pago de impuestos, de modo que la carga recaía principalmente en los campesinos y obreros, lo cual alentó un resentimiento que acabaría por estallar en 1789.

Luis XIV murió en 1715, tras un reinado de 72 años, el más largo de una gran monarquía europea.

Su primera preocupación fue someter a su autoridad a los demás poderes del reino: los estados generales (parlamentos) no fueron convocados en sus 54 años de gobierno efectivo, mientras las asambleas locales eran suprimidas o privadas de competencias.

Reformó la administración, auxiliado por Colbert y Le Tellier, centralizando el gobierno por medio de un Consejo y varias secretarías de Estado (Guerra, Asuntos Exteriores, Casa del Rey, Asuntos Religiosos), y las finanzas a través de un Consejo Real. La administración territorial se confió a intendentes sometidos a un estrecho control por a monarquía.

La nobleza, fuente de constantes rebeliones en los decenios precedentes, fue excluida de los órganos de gobierno, aunque se le reconocieron privilegios sociales y fiscales para contentarla. Pero el paso más importante en su «domesticación» fue atraerla a la corte. Los aristócratas acudieron al entorno real en busca de pensiones y honores, y se alejaron cada vez más de sus bases locales de poder. Los tremendos gastos de la brillante vida cortesana impuesta por el rey mermaron el poder económico de los nobles, que acabaron dependiendo del favor real para mantener su nivel de vida, lo que aseguró su docilidad.

En sus memorias, el duque de Saint-Simon, quien tenía amplía experiencia en la vida cortesana francesa, comentó que Luis era «la verdadera personificación de un héroe, imbuido con una majestad natural, pero más imponente, que se revelaba hasta en sus gestos y movimientos más insignificantes». Asimismo, su gracia natural brindaba al rey un encanto especial: «Irradiaba la misma nobleza y majestuosidad con su bata de vestir que con sus atuendos de estado, o cuando dirigía sus tropas desde el lomo de su corcel». Tenía el don de la palabra y aprendía rápido. Era naturalmente cordial y «amaba la verdad, la justicia, el orden y la razón». Su vida era ordenada: «Nada podía estar regulado con mayor exactitud que sus días y horas». Su autocontrol era impecable: «No perdió el control de sí mismo diez veces en toda su vida, y sólo con personas inferiores». Pero, incluso los monarcas absolutos tenían imperfecciones, y Saint-Simón tuvo el valor de señalarlas: «La vanidad de Luis XIV no tenía límite ni conocía restricciones», lo cual le provocaba «disgusto para cualquier mérito, inteligencia, educación y, sobre todo, cualquier signo de independencia de carácter y sentimientos que mostraran otros», lo que ocasionó que tuviera «errores de juicio en asuntos de importancia».

La protección a las artes que ejerció el soberano fue otra faceta de su acción política. Los escritores Moliére y Racine, el músico Lully o el pintor Rigaud ensalzaron su gloria, como también las obras de arquitectos y escultores.

El nuevo y fastuoso palacio de Versalles, obra de Le Vau, Le Brun y Le Notre, fue la culminación de esa política. Al trasladar allí la corte (1682), se alejó de la insalubridad y las intrigas de París, y pudo controlar mejor a la nobleza. Versalles fue el escenario perfecto para el despliegue de pompa y para la sacralización del soberano.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LUIS XIV(1638-1715) tenía sólo cinco años cuando se convirtió en rey de Francia a la muerte de su padre Luis XIII (1601-43). Durante su infancia, su madre fue la regente. En esa época se produjo la revuelta conocida como la Fronda (1648-53), encabezada por algunos nobles que buscaban mayor poder. Luis XTV estuvo a punto de ser derrocado y se vio obligado a abandonar París. La revuelta fue sofocada, pero este hecho tuvo un gran efecto en el joven rey. Cuando llegó al trono de Francia en 1661 ya tenía la firme convicción de ser el único poder del país, un monarca absoluto, de forma que los nobles no tuvieran la oportunidad de volverse a rebelar.

EL PODER CENTRALIZADO Luis XIV asumió las funciones de primer ministro y de monarca. Hizo un gran esfuerzo para conocer todo aquello de importancia que ocurría en Francia y se rodeó de un reducido grupo de ministros que trabajaban en estrecha colaboración y se encargaban de traducir sus órdenes. Uno de estos ministros era Francpis-Michel Le Tellier Louvois (1639-91), quien hizo del ejército francés el más poderoso de Europa, y Jean-Baptiste Colbert (1619-83), quien aumentó las finanzas del estado mejorando el sistema de recaudación de impuestos e impulsó la industria.

ARTE GLORIOSO
Dado que la monarquía era el centro del poder, Luis XTV quiso que fuera atractiva. Construyó un magnífico palacio en Versalles, a pocos kilómetros de París, donde albergó a pintores, músicos, escritores y filósofos que, cada uno a su manera, daban esplendor a la corte. También obligó a los nobles del país a acudir allí, de forma que los tenía perfectamente controlados. El lujo y el esplendor de Versalles impresionaron a toda Europa y el resto de cortes europeas empezaron a imitar su estilo.

PERÍODO DE EXPANSIÓN
Una vez se hubo asegurado el control del país, Luis XTV utilizó el ejército y la armada para conseguir más territorios, lo que llevó a Francia a un período de más de 40 años en el que las guerras se iban sucediendo. Temerosos de su ambición, los otros países europeos se aliaron e inflingieron severas derrotas a las fuerzas francesas. Como consecuencia de estos conflictos la economía del país acumuló una gran deuda.

DIFERENCIAS RELIGIOSAS
En 1598 el edicto de Nantes había otorgado a los protestantes franceses, que eran conocidos como hugonotes, los mismos derechos que a los católicos. Luis XTV, un ferviente católico, estaba en contra de la minoría protestante y en 1685 revocó el edicto. Los protestantes fueron obligados a convertirse al catolicismo bajo pena de fuertes multas y encarcelamiento, lo que provocó la salida del país de muchos protestantes, que huyeron sobre todo a los países enemigos de Francia, como Inglaterra o los Países Bajos. Esto significó una importante pérdida para Francia, ya que entre los hugonotes estaban algunos de los mejores artesanos y comerciantes del país.

UN POBRE LEGADO Tras la muerte de Luis XIV, en 1715, Francia siguió siendo una importante potencia, pero su política expansionista había dejado el país en un estado ruinoso. Los grandes gastos producidos por las guerras tuvieron que ser compensados con fuertes impuestos. El injusto sistema impositivo hacía que el pueblo llano tuviera que soportar esas cargas y el descontento popular hacia la monarquía fue en aumento.

El estado absolutista Poder absoluto de los reyes en Europa

El Estado Absolutista – Poder Absoluto de los Reyes en Europa

el absolutismo

En el siglo XVII, el absolutismo triunfa en casi toda Europa. El sistema absolutista puede considerarse la culminación del proceso de centralización del poder en manos del rey, iniciado con los estados modernos del Renacimiento.

INTRODUCCIÓN: Una de las respuestas a la crisis del siglo XVI fue la búsqueda de un orden. Conforme las rebeliones internas de carácter social y político se desvanecían, resultó claro que las clases privilegiadas de la sociedad —los aristócratas— seguían conservando el control, a pesar de que los diversos estados mostraban diferencias importantes en las formas políticas.

La tendencia generalizada fue la expansión del poder monárquico, en cuanto fuerza estabilizadora. Este desarrollo, que los historiadores han llamado absolutismo (o monarquía absoluta), se hizo más notorio en el resplandeciente reinado de Luis XIV, a quien algunos consideran la perfecta encarnación de un monarca absoluto.

En sus memorias, el duque de Saint-Simon, quien tenía amplía experiencia en la vida cortesana francesa, comentó que Luis era «la verdadera personificación de un héroe, imbuido con una majestad natural, pero más imponente, que se revelaba hasta en sus gestos y movimientos más insignificantes».

El centralismo: Durante la mayor parte de la Edad Media, el poder de los reyes era débil frente al de los señores feudales. Estos últimos ejercían en su señorío el poder político y económico: cobraban impuestos e impartían justicia. Con respecto a los grandes nobles, el monarca era sólo el “primus inter pares” (el primero entre los iguales).

A fines de la Edad Media, el poder de los señores feudales disminuyó notablemente. El agotamiento de las tierras, las hambrunas, las pestes y los levantamientos campesinos fueron algunas de las causas de su decadencia.

Esta circunstancia fue aprovechada por los monarcas para iniciar un proceso de fortalecimiento del poder real. Este proceso alcanzó su culminación en el siglo XVII cuando se establecieron las monarquías absolutas en varios países de Europa.

La característica fundamental del estado absolutista fue la instauración de la monarquía centralizada. El poder político, que anteriormente se ejercía en el feudo, pasó a ser ejercido por la corona. Esta nueva forma de gobierno se basó en la teoría de que el soberano recibía su poder de Dios para, a su vez, gobernar al pueblo.

También hubo un retorno a los principios del derecho público romano, fundamentalmente en lo referente al derecho absoluto de los gobernantes. El rey era la fuente suprema de todo poder y de todas las leyes y su decisión era considerada “la ley”.

El monarca que llevó al extremo esta concepción del absolutismo fue Luis XIV de Francia, cuya frase célebre fue “el Estado soy yo”. El rey era el jefe del estado absolutista y ejercía en forma personal el poder. Era el máximo responsable del bienestar de su reino y de sus habitantes, los súbditos. Para ello debió contar con un ejército que le permitiera derrotar militarmente a los nobles rebeldes, a los campesinos sublevados y a las tropas de los estados enemigos. El estado absolutista ejercía un control sobre la burocracia, necesaria para la administración del reino, la diplomacia, las finanzas y el cobro de los impuestos. También se preocupó por el desarrollo del comercio.

A medida que las rentas feudales comenzaron a ser percibidas por el monarca, los nobles debieron depender de la distribución que la corona hacía de aquéllas. De esta forma la clase noble, debilitada, quedó sometida al poder real.

Los Burgueses en la Edad Media Origen Caracteristicas y Oficios

Origen de los Burgueses en la Edad Media Caracteristicas y Oficios

Los burgueses: A finales de la Baja Edad Media el burgués era el hombre que vivía en una villa o “burgo” y era libre. Se diferenciaba así de los siervos de la gleba y de los nobles.

Con el desarrollo y crecimiento de las ciudades, la burguesía se fue estratificando internamente dando lugar a grupos diferenciados en cuanto a riqueza, poder y prestigio.

En el estrato más bajo de la burguesía se encontraban los pequeños comerciantes, los artesanos por cuenta propia y los funcionarios menores.

En sus capas más prósperas se contaban los funcionarios estatales, los abogados, los grandes maestros artesanos, y los acaudalados comerciantes y financistas.

La principal característica de la burguesía era que trabajaba para vivir, situación que la emparentaba con los sectores mas bajos de la sociedad.

Sin embargo, los burgueses de los estratos superiores habían logrado vivir de sus rentas, a semejanza de la nobleza.

A estos sectores se los llamó clases medias.

Políticamente, ya desde la Edad Media, la burguesía acomodada había obtenido el derecho a gobernar las ciudades, luego de rebelarse contra los señores. Su representación política se canalizó a través de lo que, en Francia, se llamó el “tercer estado”.

Cuando obtenían suficientes riquezas, muchos burgueses compraban tierras, títulos nobiliarios y cargos en el estado.

Esto puede ser considerado una traición a su grupo social, pero, en realidad, no existían muchas opciones para invertir el dinero durante el siglo XVII. La alta burguesía, de este modo, tendió a ennoblecerse.

Los Burgueses Origen de la burguesia

CARACTERISTICAS DE LOS BURGUESES

La ciudad fortificada se llamaba burgo y los habitantes se llamaron burgueses. La palabra tenía un sentido muy amplio.

En las ciudades pequeñas la mayor parte de los burgueses eran labradores, hortelanos, viñadores. Aun en las ciudades importantes, los cerdos corrían por las calles, y cuando un príncipe había de visitar una ciudad el Consejo ordenaba a los visitantes quitar los montones de estiércol de delante de las casas.

Algunas ciudades solamente, las más ricas, tenían como habitantes, artesanos que ejercían un oficio, y sus principales burgueses eran comerciantes y propietarios.

Los comerciantes, para poner a cubierto sus mercaderías de los ataques de ios caballeros bandidos, se reunían en caravanas armadas ya caballo.

Para apoyarse mutuamente formaban sociedades llamadas guildas, hansas o cofradías. Se reunían en una sala para beber y discutir sus negocios y pagaban una cuota para sostener una caja.

Algunas de estas sociedades llegaron a ser muy poderosas, por ejemplo, la hansa de los mercaderes extranjeros establecidos en Londres.

En París, la asociación de los dueños de barcas, que comerciaban por el Sena, acabó por regir los asuntos de la ciudad.

Era llamada la hansa de los mercaderes del agua.

Sus jefes, el preboste y los regidores de los mercaderes, llegaron a constituir el Consejo de la villa de París, su casa de reunión fue el Palacio municipal, sus armas han seguido sjendo las armas de París, un barco acompanado de las palabras Fluctuat nec mergitur (Flota y no se hunde).

Los comerciantes eran más considerados que los artesanos, trabajaban menos y ganaban más. Pero por lo común estaban organizados como ellos en profesiones.

Las principales eran de pañeros, fabricantes de paños; los comerciantes, que servían de banqueros; los merceros, que vendían todos los artículos venidos de lejos (más tarde se formó un gremio de especieros).

Los burgueses más respetados eran los comerciantes enriquecidos y los propietarios establecidos en la ciudad.

En regiones de Francia, en Italia y en algunas ciudades de Alemania vivían como nobles, se armaban como caballeros y habitaban una casa fortificada. En Alemania se hacían llamar señores o patricios.

Entre aquellos burgueses enriquecidos empezó el rey de Francia, a partir del siglo XIV, a elegir sus consejeros y sus funcionarios.

Un burgués de París, Barbette, aconsejó a Felipe el Hermoso que restableciera la buena moneda Tenía una casa de lujo, el hotel Barbette, que el pueblo saqueó.

En Francia estos ricos habitantes, que no trabajaban manualmente, fueron los únicos que se siguieron llamando burgueses.

LOS OFICIOS

En casi todos los países cualquier artesano que quería fabricar y vender, podía abrir libremente una tienda.

Así ha ocurrido en todo tiempo en todas las poblaciones del Mediodía de Francia, y hasta fines de la Edad Media en las del oeste.

Pero en Alemania, en Inglaterra, en el norte de Francia y en algunas grandes ciudades de Italia se constituyó poco a poco otro régimen. Todos los obreros de un mismo oficio establecidos en una misma ciudad formaban una asociación.

En Italia era llamada arte (profesión), en Francia oficio, porque los obreros eran primeramente los criados del señor, y éste había reunido a todos los de una misma profesión bajo la vigilancia de uno de sus servidores en un servicio (ministerium, métier).

Las gentes del mismo oficio tenían reuniones en que se discutían los asuntos bebiendo, pagaban una cuota para el sostenimiento de su caja y tenían un sello que representaba, por lo común, las herramientas de su profesión.

Casi siempre formaban una cofradía religiosa. Iban juntos a las fiestas y a las procesiones, llevando el estandarte del gremio; celebraban la fiesta del santo que habían elegido por su patrón, porque había trabajado en su mismo oficio.

De los carpinteros era patrón San José; de los zapateros, San Crispín; de los plateros, San Eloy. Por lo común, las gentes de un mismo oficio tenían sus casas en una misma calle, y muchas de ellas han conservado el nombre del oficio (Platerías, Ribera de Curtidores, calle de Tintoreros, por ejemplo, en Madrid).

El número de gremios o corporaciones de oficio difería según las ciudades.

En París, en el siglo XIII, se contaban más de ciento.

Pero muchas ciudades tenían menos de veinte, porque un mismo gremio reunía con frecuencia a gentes de profesiones distintas, por ejemplo, panaderos, pasteleros y harineros; armeros, caldereros, cerrajeros, cuchilleros y hojalateros; o carpinteros, ebanistas y carreteros.

En las grandes ciudades, por el contrario, una sola profesión estaba dividida en varios gremios.

En París, el año 1160, los obreros del cuero formaban cinco oficios: sueurs (zapateros), remendones, talabarteros (los que hacían tahalíes), bolseros (los, que hacían bolsillos), peleteros.

En Chartres, las vidrieras de .la catedral fueron donadas en el siglo XIII por los gremios siguientes: carreteros, carpinteros, carpinteros, toneleros, vinateros, peleteros, pañeros, cambiantes, especieros, boticarios, albañiles, picapedreros, tejedores, zapateros, cesteros, carniceros, jardineros, boneteros, fusteros, aguadores, armeros, guarnicioneros , cordeleros.

Para ejercer un oficio, era necesaria la previa admisión y había de pasarse por tres grados.

El muchacho era primero aprendiz. Su padre le había puesto a servir en casa de un maestro que, mediante cierta suma se comprometía a darle habitación, comida y a enseñarle el oficio.

El maestro conservaba durante varios años a su lado al aprendiz y le hacía trabajar en provecho suyo y sin pagarle. Tenía derecho a corregirle, es decir, a pegarle, y si el aprendiz huía, a hacer que la justicia le obligase a volver. Pero había de pegarle él mismo y no confiar este cuidado a su mujer.

Acabado el aprendizaje, el joven venía a ser compañero {o criado). Vivía donde quería, y se colocaba al servicio de un maestro que le pagaba salario.
Por último, cuando el compañero tenía suficiente dinero para establecerse, podía ser admitido entre los maestros.

A partir del siglo XIV se les hacía sufrir un examen. El aspirante era encerrado en una habitación y se le daba un trabajo para hacer, llamado la obra maestra, por ejemplo, componer zapatos, hacer una silla de montar. Para ser admitido, el nuevo maestro tenía aún que convidar a beber y a comer a los colegas de su oficio.

Solamente los maestros tenían derecho a fabricar y vender por su cuenta; sólo ellos tomaban parte en las asambleas del oficio donde se resolvían los asuntos; sólo ellos tenían casa y familia.

Los compañeros se alojaban en casa del maestro o en casa de huéspedes, y no tenían derecho más que a su salario. Habían de acudir ai taller del maestro y trabajar en él desde que el sol salía hasta la noche. Cuando no había trabajo iban todas las mañanas a un lugar determinado, donde esperaban que llegase un maestro a contratarles.

En el siglo XV los compañeros adoptaron la costumbre de ir de ciudad en ciudad, pasando algún tiempo al servicio de un maestro, a quien luego abandonaban. A esto se decía dar la vuelta a Francia.

Estaba prohibido a los compañeros entenderse entre ellos para fijar las condiciones de su trabajo, y debían aceptar el salario que sus maestros les ofrecían. La huelga era considerada como un acto de rebeldía y castigada con la cárcel.

Pero los maestros trabajaban en unión de los compañeros, hacían su misma vida, tenían las mismas distracciones y no formaban una clase diferente, y en la mayor parte de los oficios los compañeros acababan casi todos por hacerse maestros.

Cuando una profesión estaba organizada en oficio,nadie más que los maestros tenían derecho de poner a la venta en la ciudad la clase de objetos fabricados por aquel oficio. Estaba prohibido venderlos a las gentes mismas de los otros oficios.

En París, los que hacían palafrenes para caballos pusieron pleito a los guarnicioneros y a los talabarteros para prohibirles hacer bridas (1299). Los sastres impedían a los prenderos vender trajes nuevos, y sólo se los dejaba venderlos usados.

La misma pieza servía por lo común de taller (obrador) para el trabajo y de tienda para la venta.

Era una habitación en el piso bajo, con malas luces porque la calle era estrecha y porque los pisos superiores sobresalían de las fachadas.

Tenía una ventana y en ella se ponía un mostrador, de suerte que saliera a la calle. De esta manera podía el comprador, sin entrar en la tienda, hacer la compra por la ventana.

La manera de trabajar estaba fijada en reglamentos. Se prohibía trabajar en domingo y los días festivos.

Se prohibía dar a los compañeros salario superior a la tarifa establecida, trabajar en otro sitio que en la tienda, para que el público pudiera ver lo que se hacía, trabajar con luz, para que la obra estuviera bien hecha, llamar al comprador parado delante de la tienda de un vecino, porque ios de un mismo oficio no debían hacerse la competencia.

No se debía emplear más que determinados materiales, trabajar más que según ciertos procedimientos. No había derecho a inventar nada.

Los jurados, encargados de obligar al cumplimiento de las reglas, iban a todos los talleres incluso de noche.

Fijaban su sello en las mercaderías, y si alguna les parecía contraria al reglamento, la confiscaban y hacían que el artesano fuera multado o recluido en prisión.

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Santillana – Secundaria)
Historia Universal Ilustrada Tomo II Editorial Publinter Bs.As. Autor: Charles Seignobos – La Edad Media –

Causas Fin del Feudalismo Caida del Regimen Feudal Edad Media

Causas del Fin del Feudalismo – Caída del Régimen Feudal Fin del Feudalismo

El siglo XVII asistió a una crisis económica causada, entre otras razones, por un aumento demográfico que no fue acompañado por un adecuado desarrollo de la producción agrícola. Como consecuencia de esta crisis, un mayor número de marginales se dispersó por los campos y las ciudades europeas.

En este siglo, el absolutismo se consolidó en varios países europeos como forma de gobierno. Los gobiernos absolutistas defendieron los privilegios de la nobleza, frente a una burguesía que amenazaba con llegar al poder. Es decir que volvió a tomar fuerza el predominio de la nobleza, que parecía estar en retroceso desde los siglos XV y XVI.

En este siglo sobresalió la acción de los validos o consejeros del rey —Richelieu y Mazarino, en Francia, y el conde-duque de Olivares, en España—, quienes lucharon por garantizar la supremacía del rey por sobre los poderes de los nobles.

Francia, sobre todo bajo el gobierno de Luis XIV, fue la potencia predominante del siglo SVII. Mientras que este país ampliaba su influencia sobre Europa, se desató la guerra de los Treinta Años (1618-1648), conflicto bélico que alcanzó tanto a la Europa del este como del oeste. La Paz de Westfalia puso fin a esta contienda (1648), consolidó la hegemonía francesa y permitió el surgimiento de nuevas potencias en el este europeo.

Paralelamente, comenzó la decadencia del imperio español. Los monarcas, conocidos. como los Austrias menores, no pudieron sostener las pretensiones imperiales de Carlos y y Felipe ji. Por su parte, Holanda amplió sus rutas comerciales del Báltico al Mediterráneo, Brasil, las Antillas y las Indias orientales.

Asimismo, Inglaterra asistió a una profunda convulsión interna, como lo fueron las llamadas revoluciones inglesas. Estos episodios cuestionaron el absolutismo de la monarquía y, tras años de lucha, el Parlamento inglés —dominado por la baja nobleza, los propietarios no nobles de la tierra y la burguesía londinense— impuso algunas de sus antiguas pretensiones de participar en el poder, limitando el de la monarquía.

La presencia del puritanismo fue importante, ya que intervino en la vida política y contribuyó a desatar las revoluciones. En Inglaterra, el estado apoyó la política naval, al mismo tiempo que se desarrolló un importante mercado interno que le permitió desplazar lentamente a Holanda de varios mercados. El proceso culminó en una guerra entre ambas naciones, en la que triunfó Inglaterra.

A la lucha por el poder entre nobles y burgueses, se sumaron las revueltas campesinas contra los nobles, que fueron reprimidas duramente. En Europa del este, se acentuaron las presiones de los señores sobre los campesinos, que fueron sometidos a un mayor régimen de servidumbre.

En este siglo de conflictos y hegemonías variables, se produjo, además, la consolidación de ciertos elementos nuevos del saber que derivaron en lo que conocemos como la Revolución Científica. El juicio a Galileo es un cabal testimonio de la lucha por el saber que se vivió entonces.

Dominación Española Sobre Los Indios Abuso sobre los aborigenes

Dominación Española Sobre Los Indios:Abuso

Entre indígenas y españoles se estableció una relación de vencedores y vencidos. Ante las demandas de los vencedores, los españoles, los indígenas idearon diversas formas de sobrevivir a su dominación.

Las dos “repúblicas”: Desde que Colón envió a España un grupo de nativos para que fuesen esclavizados, los españoles comenzaron a cuestionar la naturaleza de los habitantes originarios de las tierras conquistadas, a quienes llamaron indios.

Su primera pregunta se refería a la naturaleza de los indios: ¿eran seres humanos o no? Ante las denuncias que hizo el padre Antonio Montesinos, en el año 1511, sobre el trato abusivo que recibían los indígenas antillanos, también se planteó si era justo esclavizarlos y cuál era el derecho de la corona de Castilla para hacerlo. Luego de una larga y controvertida polémica entre sabios españoles, entre quienes se destacó fray Bartolomé de Las Casas, se llegó a la conclusión de que los indios eran seres humanos y que no podían ser privados de su libertad.

Serían considerados legalmente como personas pero equiparados a los menores de edad y, en consecuencia, colocados bajo la tutela de los adultos (en este caso los españoles).

Para proteger a los indígenas, desde un primer momento los reyes de España intentaron separar a los indios de los españoles, legal y físicamente. Así se establecieron dos repúblicas (o comunidades), la de los españoles y la de los indios, consideradas legalmente como entidades separadas entre sí. Sin embargo esta separación no fue efectiva y las dos comunidades se mezclaron desde un comienzo.

Dominación Española Sobre Los Indios. aborigenes

Vencedores y vencidos: Al fundar una ciudad los indígenas de la región eran repartidos entre los españoles como recompensa por su participación en la empresa de conquista y poblamiento.

Este reparto se llamaba encomienda. De acuerdo con la ley española, los encomenderos—los blancos beneficiados con las encomiendas— recibían el tributo de los indios adultos que tenían a su cargo. El tributo podía ser pagado en moneda, trabajo o bienes.

Por su parte, el encomendero debía proveerles enseñanza en la fe católica, protección, alimentos y un salario.

En general, los encomenderos consideraron que tenían derechos sin límites sobre los indígenas y les exigieron más de lo que podían pagar o trabajar.

Además del pago del tributo, los indios debían trabajar para los españoles en forma rotativa en diferentes actividades: en la minería, el mantenimiento de caminos, las construcciones urbanas, la limpieza de canales y en todo tipo de obras públicas.

La Naturaleza Humana de los Indios:
Nosotros […] consideramos, sin embargo, que los indios son verdaderos hombres, y que no sólo son capaces de comprender la religión católica, sino que, según nuestras noticias, desean ardientemente recibirla. Queriendo proporcionar extenso remedio a estos males, declaramos […] que de ningún modo se les podrá privar de su libertad o sus bienes, incluso aunque permanezcan alejados de la fe de Jesucristo; y que ellos pueden y deben gozar, libre y legítimamente, de su libertad y de la posesión de sus bienes; no deberán ser esclavizados…»
ENCÍCLICA DEL PAPA PABLO III.

El trato de los indios en La Española
«…hay una cosa que me angustia no poco. Estos hombres sencillos y desnudos, que estaban acostumbrados a poco trabajo; muchos perecen de su inmensa fatiga en las minas, y se desesperan hasta el punto que muchos se quitan la vida y no cuidan de criar hijos. Cuentan que las madres embarazadas toman medicinas para abortar, viendo que han de parir esclavos de los cristianos. Aunque se ha decretado con real diploma que [los indios] son libres, sin embargo se les obliga a servir más de lo que agrada a un hombre libre. Se ha disminuido inmensamente el número de aquellos infelices; muchos cuentan que alguna vez se hizo censo de mas de un millón y doscientos mil, cuántos sean ahora me causa horror el decirlo».

PEDRO MÁRTIR DE ANCLERÍA. Décadas del Nuevo Mundo, 1530.

Los abusos de los españoles
«La causa por que han muerto y destruido tanta y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas; conviene a saber, por la insaciable codicia e ambición que han tenido, que ha sido la mayor que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas, e las gentes tan humildes, tan pacientes e tan fáciles a subjectarlas…»

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS. Brevísima Relación de la destrucción de las Indias, 1552.

«Por todas partes vienen envueltos sus cuerpos, solamente aparecen sus caras. Son blancas, como si fueran de cal. Tienen el cabello amarillo, aunque algunos lo tienen negro. Larga su barba es, también amarilla; el bigote también tienen amarillo […].

Los soportan en sus lomos sus ´venados’. Tan altos están como los techos […].
Pues sus perros son enormes, de orejas ondulantes y aplastadas, de grandes lenguas colgantes; tienen ojos que derraman fuego, están echando chispas: sus ojos son amarillos, de color intensamente amarillo.

[…] Y cuando cae el tiro, una como bola de piedra sale de sus entrañas: va lloviendo fuego, va destilando chispas, y el humo que de él sale es muy pestilente, huele a lodo podrido, penetra hasta el cerebro causando molestia.»

Relato de los embajadores que MOCTEZUMA envió
ante HERNÁN CORTÉS, provisto por informantes náhuatl.
Citado por NATHAN WACHTEL. Los vencidos.
Madrid, Alianza, 1976

Fuente Consultada: Historia 2 El Mundo Moderno (Santillana – Secundaria)

El Imperio Español en América Trabajo Forzado a los Aborigenes

El Imperio Español en América: Trabajo Forzado a los Aborígenes

La llegada de Cristóbal Colón a América pareció confirmar a los europeos muchos sueños y utopías. En el Nuevo Mundo, todo era exuberante y parecía posible. Los europeos se encontraron con selvas, montañas y ríos mucho más grandes que los que habían visto hasta ese momento.

El encuentro entre los europeos y los pueblos autóctonos de América alteró profundamente a ambas sociedades, la europea y la americana. Frente a los pueblos americanos -muchos de los cuales tenían organizaciones sociales comparables a las europeas-, los invasores se preguntaron cuál era su derecho para dominarlos.

A su vez, las poblaciones nativas también enfrentaron sus propios dilemas, que favorecieron su sometimiento a los españoles. Para ellos, esos seres que llegaban por mar desde tierras lejanas, montados sobre bestias desconocidas y feroces, eran los enviados de los dioses para poner fin a su mundo que estaba condenado a terminar.

La conquista española de América es uno de los más famosos episodios de la historia de la expansión europea. Un número pequeño de españoles, probablemente no más de cinco mil, derrotaron a los más poderosos estados americanos, los aztecas y los incas, y también a poblaciones nativas menos desarrolladas.

Si bien existe una gran controversia acerca de la cantidad de habitantes que había en América cuando llegaron los europeos, no hay ninguna duda de que los indígenas sobrepasaban por miles a los españoles.

Sin embargo, los españoles derrotaron a las civilizaciones indígenas con sorprendente rapidez. Y esto es tema de otra controversia. ¿Por qué las civilizaciones americanas sucumbieron tan rápidamente al impacto español? O, desde el punto de vista de los indígenas, ¿por qué tantos fallaron en derrotar y expulsar a tan pocos?

El mundo que surgió de este verdadero «choque de culturas» fue un mundo nuevo.

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LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES A AMÉRICA: En los primeros tiempos, el objetivo fundamental de la conquista española era extraer las grandes riquezas americanas. Estimulados por el hallazgo de metales preciosos, los españoles penetraron en el interior del territorio y fueron sometiendo a los indígenas mediante el uso de la violencia. El oro, la plata y, más tarde, otros productos como el azúcar, fueron los principales frutos de una economía extractiva, que permitió, a la monarquía española, mantener su hegemonía en Europa durante el siglo XVI.

Los españoles organizaron a la población indígena para usarla como mano de obra en la producción de los bienes que demandaba Europa. En muchas ocasiones, los españoles impusieron a los nativos las formas laborales prehispánicas; en otras, los obligaron a nuevas prestaciones.

Los indígenas, así dominados por los españoles, disminuyeron drásticamente su número y sólo lograron sobrevivir hasta el presente mediante el ejercicio de una resistencia que iba desde la desobediencia pasiva de la ley española hasta la desafiante rebelión. Los esfuerzos evangelizadores de los españoles para convertirlos al catolicismo fueron también limitados por una persistencia de las creencias indígenas, ocultas muchas veces tras un velo de prácticas cristianas.

Para que las sociedades nativas pudieran ser controladas, y para que los frutos económicos de las nuevas tierras pudieran ser aprovechados por la corona y los particulares, los españoles debieron crear una maquina administrativa que fuera, a la vez, eficiente y flexible para adaptarse a las nuevas situaciones. La difusión de la religión, la lengua y la cultura europeas, adaptadas a la realidad americana, fueron también una manera de asegurar el dominio español en América.

En suma, desde el primer momento, los españoles trataron de integrar el inmenso territorio descubierto en las estructuras económicas, en las instituciones, en las formas de vida y en las creencias propias de los reinos españoles. Sin embargo, la sociedad colonial americana tenia elementos propios y no se cumplió la pretensión de trasplantar una sociedad netamente europea.

Poco después de la llegada de los españoles, la aparición de una población constantemente creciente de hombres y mujeres de sangre mezclada dio un carácter mestizo a la sociedad americana. También la esclavitud se desarrolló en América, a niveles desconocidos hasta entonces.

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LA CATASTROFE DEMOGRÁFICA:
Explica el distinguido historiador argentino Felix Luna, en «La Historia Integral de Argentina«:

¿Cuántos indígenas murieron a consecuencia de la conquista? ¿A qué niveles llegó el descenso de la población nativa en el curso del siglo XVI? Los especialistas no se han puesto de acuerdo debido a la dificultad de precisar cifras, de interpretar las fuentes, de respaldar con datos las afirmaciones rotundas. Las leyes protectoras del indio llegaron tarde a las Antillas, donde los nativos tainos prácticamente habían desaparecido hacia 1520.

Su reemplazo por trabajadores negros africanos daría una composición étnica y cultural característica a la zona del Caribe. La destrucción de los amables aborígenes que halló Colón, y a quienes el padre Bartolomé de las Casas describe como cultivadores de tubérculos en gran escala, es uno de los capítulos más dramáticos de la historia de las poblaciones precolombinas, expuestas por los conquistadores a trabajos forzados, contagios de diversas pestes y agravio moral. En zonas de gran densidad poblacional prehispánica, como Michoacán, la ferocidad de Guzmán y sus huestes hizo temer por la continuidad de la conquista. En la región maya central, la malaria y la anquilos-tomiasis, introducidas por los españoles, causaron verdaderos estragos.

Eran enfermedades endémicas, que arraigaron en los climas húmedos y malsanos de las tierras bajas. En las zonas altas, la viruela, el sarampión, la influenza y las enfermedades pulmonares difíciles de clasificar fueron el azote de las poblaciones autóctonas, porque las de origen europeo estaban mejor preparadas para afrontarlas. Las listas de tributos que registran pueblo por pueblo el número de contribuyentes indígenas sirven para deducir el descenso poblacional. Las relaciones de Yucatán, citadas por Eric Thompson, dicen lacónicamente, al referirse a la provincia de Tabaseo: Apenas tiene tres mil indios. Ha habido una gran reducción desde la pacificación, ya que entonces tenía una población de más de treinta mil indios».

En la provincia precolombina de Chetumal, donde la conquista fue especialmente sangrienta, según una fuente eclesiástica, «había poblaciones de quinientas y de mil casas; ahora, una que tiene cien es grande». En el litoral guatemalteco del Pacífico, que había sido gran productor de cacao antes de la invasión europea, el despoblamiento fue tan rápido que no quedaron datos acerca de sus primitivos habitantes.

En cuanto a la región de México central, los estudios de Cook y Simpson, de la Universidad de Berkeley (1948), y los de Borah y Cook (1963), estiman que el descenso de la población fue del 75 % aproximadamente entre 1520 y 1600, e incluso del 90 %: los 25 millones que vivían en México a la llegada de Cortés eran sólo 1.075.000 en 1605. En el Perú, los treinta años posteriores al arribo de Pizarro resultaron especialmente dramáticos.

Con posterioridad, el proceso de despoblación se atenuó, pero hacia 1590 distintas fuentes permiten suponer la existencia de 1,3 a 1,5 millones de nativos. Los estudiosos calculan para 1530 una cifra global de 7 a 8 millones, es decir, que razonablemente puede arriesgarse para la llegada de los españoles una cifra de unos 10 millones de habitantes. Dicho de otro modo, tanto México como Perú sufrieron una verdadera catástrofe demográfica: otro aspecto del traumatismo de la conquista.