Guillermo Brown

Biografia de Zapiola Jose Matías

Biografía del Brigadier  Zapiola Jose Matías

Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1780. Se educó en el Real Colegio de Nobles dé Madrid; ingresando luego al Departamento del Ferrol, donde se distinguió como estudiante y del cual egresó como Guardiamarina el l9 de enero de 1799, siendo promovido a Alférez de Fragata el 2 de octubre de 1802. A las órdenes de Alcalá Galiano, navegó en el Mar de las Antillas.

Prestó servicios en La Habana y más tarde, en 1805, fue destinado al Apostadero de Montevideo, donde sé hallaba en el momento de producirse el movimiento emancipador de Mayo. Descubierta su participación en el mismo, fue enviado a Cádiz, y allí se incorporó a la Logia Lautaro, establecida más tarde por él, San Martín y Alvear en el Río de la Plata. En la Península fue promovido a Alférez de Navio en mayo de 1811.

Zapiopla Jose Matias

Desde Cádiz, mantenía comunicación constante con los hombres de Buenos Aires comprometidos en la Revolución, haciendo además intensa propaganda entre los americanos residentes en España. Al ser descubierto se ocultó en un buque que zarpaba para Inglaterra, de donde viajó en la Fragata inglesa «George Canning», junto con San Martín, Alvear y otros patriotas, hacia Buenos Aires donde llegaron el 9 de marzo de 1812.

El 16 de ese mismo mes y año, fue nombrado Capitán de la primera compañía del Escuadrón de Granaderos a Caballo.

Habiendo marchado San Martín para tomar el mando del Ejército del Norte, Zapiola quedó al mando de los escuadrones 19 y 29 de Granaderos, en esta Capital. Al mando de estos escuadrones participó en la campaña de la Banda Oriental desde junio de 1814 a mediados de 1815, hallándose en la rendición de la plaza de Montevideo.

Junto con los escuadrones a su mando, formó parte del famoso cuerpo de Granaderos a Caballo que cruzó los Andes, para libertar a Chile. Allí se halló en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, contribuyendo en primera línea al triunfo de las armas patriotas. La intervención de Zapiola en esta batalla fue realizada según manifiesta el mismo San Martín «Del modo más bravo y distinguido», mereciendo por ella la efectividad de Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo el 3 de octubre de 1817, a propuesta de San Martín.

Posteriormente participa brillantemente en la jomada de Maipú. Por esa actuación fue graduado Coronel por San Martín. A comienzos de 1819 regresa a Buenos Aires, el 19 de julio de ese año fue nombrado Comandante General interino de Marina, cargo que ejerció hasta el 31 de marzo del año siguiente. El 14 de agosto de 1820 volvió nuevamente a la Comandancia General de Marina y Matrícula y Capitanía de Puerto.

En 1821 tomó mando de la escuadrilla porteña que combatió al caudillo en-trerriano Ramírez, mandado por Monteverde. Zapiola confió al Teniente Rosales el mando de una división de lanchones y cañoneras, con la cual este último atacó a Monteverde en Colastiné, el 26 de julio; la división entrerriana fue derrotada, quedando muerto Monteverde y en poder de Rosales una goleta y dos lanchones.

Ajustada la paz con Buenos Aires, Zapiola y su escuadrilla regresaron a esta capital, y aquel reanudó sus funciones en la Comandancia General hasta el 30 de marzo de 1822.

El 9 de agosto de 1825 fue designado en la Comandar,cía General de Marina, en momentos de excepcional importancia, ante la inminenci ade ¡a guerra contra el Brasil. En dicha oportunidad, prestó servicios inapreciables en la preparación y organización de los elementos navales que fueron destinados a contrarrestar la acción naval brasileña. Siguió en este cargo hasta setiembre de 1827.

Formó parte como vocal del consejo de guerra que juzgó la conducta del Comandante Fournier, en agosto de 1827, acusado de haber apresado un bergantín inglés; hallándolo inocente.

De diciembre de 1828 a setiembre del 29 volvió a ser Comandante de Marina.

Durante la Dictadura de Rosas permaneció alejado de la vida pública y después de Caseros, el 5 de febrero de 1852 fue nombrado Comandante General de Marina y Capitán del Puerto, cargo que ejerció hasta el 1º de setiembre del mismo año.

Desde el 5 de mayo de 1857, al 10 de mayo de 1859 fue Ministro de Guerra y Marina del Gobernador Valentín Alsina. El 19 de mayo de 1859 fue ascendido a Brigadier General.

El 13 de noviembre de 1868 pasó a revistar en la «Lista de Guerreros de la Independencia» por Ley del 24 de setiembre de ese año.
Falleció en Buenos Aires el 27 de junio de 1874.

El juicio sereno de la posteridad, reconoce en la descollante personalidad militar y naval del Brigadier General Zapiola, a una de las glorias más puras de la fecunda historia militar de la República.

Biografía de Comodoro Py Luis Marino Argentino

Biografía de Comodoro Py Luís

Nació este bravo marino en Cataluña el día 22 de marzo de 1819 y desde muy chico se inició en la vida marinera. Arribó a Buenos Aires en 1843 y muy pronto ingreso a la escuadra que estaba al mando del Almirante Brown. Lo hizo en el pailebote «San Cala» bajo el mando del Coronel de Marina Nicolás Jorge. Intervino en algunas acciones contra la escuadra oriental y en hechos derivados del bloqueo que los ingleses y franceses sostenían contra Buenos Aires.

comodoro pyEn febrero de 1852 se produce la caída del Gobierno de Rosas y a los pocos meses se produce un conflicto entre Buenos Aires y el resto de las provincias argentinas agrupadas en la Confederación, por cuanto aquella provincia se negaba a ingresar a su seno debido a las condiciones que se le imponían. Luís Py pasó a formar parte de la escuadra de Buenos Aires.

A bordo del «General Pinto» que comandaba José Murature, intervino en acciones contra la escuadra de la Confederación.

En 1859 es ascendido a Capitán y le es asignado el comando del vapor «25 de Mayo». Prestaba servicios en el vapor «Constitución» e interviene con esa nave en el ataque a la ciudad de Rosario y en el combate librado frente a San Nicolás de los Arroyos, contra los barcos de la Confederación que comandaba Mariano Cordero, que con el correr del tiempo llegaría a ser Vicealmirante de nuestra Marina de Guerra.

El comportamiento de Py en esas acciones es muy destacado y el jefe de la escuadra de Buenos Aires en un informe que dirije a la superioridad, expresa con respecto a Py: «Digna es de mencionarse la excelente comportación que tuvo tanto en el ataque a la ciudad de Rosario como en el ataque frente a San Nicolás de los Arroyos con la escuadra enemiga.

Sus conocimientos en marina nada comunes han contribuido en mucho al buen éxito de esos dos combates, y si a esto se añade su bravura con los vastos conocimientos militares que posee, no debe extrañarse que el que firma lo recomienda eficazmente a ia consideración de Ud. Su moral y conducta intachable son otros tantos títulos que por sí lo recomiendan».

Los conceptos contenidos en este informe nos dan una cabal idea de las condiciones de este gran marino.

Al término de la lucha entre Buenos Aires y la Confederación que deriva luego en la organización definitiva de nuestra Patria, Py pasa a desempeñarse en la Capitanía del Puerto de Buenos Aires y al estallar la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) pasa a comandar el buque más importante de la escuadra nacional, el vapor de guerra «Guardia Nacional».

En agosto de 1865 se halla a bordo de su buque el Comodoro Murature en calidad de Jefe de la Escuadra, y el 12 de agosto de ese año tiene lugar el forzamiento del Paso Cuevas, en aguas del río Paraná, que es defendido por cuarenta piezas de artillería paraguayas. El fuego que estas armas dispararon sobre ios barcos que se pusieron a su alcance, fue terrible y el «Guardia Nacional» sufrió averías de magnitud. Entre los muertos en esa acción se encontraba el propio hijo de Py, el Guardiamarina Enrique Py.

Corría el año 1878 cuando se tuvieron noticias en Buenos Aires de que la corbeta chilena «Magallanes» había procedido en Santa Cruz, en isla Leones, a llevar capturado a Punta Arenas al barco norteamericano «Devonshire». El gobierno argentino consideró semejante actitud un atentado a la soberanía nacional pues aquel barco norteamericano se hallaba en aguas de jurisdicción nacional cuando fue apresado.

Una división naval integrada por la Corbeta «Uruguay», monitor «Los Andes», bombarderas «Constitución» y «República» y cúter «Los Estados», que luego es apoyada por la goleta «Cabo de Hornos» que manda Piedra Buena», se dirige a Santa Cruz para defender la soberanía argentina en ese lugar.

De los buques que componen esa división únicamente la «Uruguay» era adecuado para navegaciones oceánicas; los buques restantes son buques de río y enviarlos al sur supone un gran riesgo. Es necesario buscar un aguerrido jefe que con medios tan escasos haga frente a la magna empresa y el Gobierno se decide por un bravo marino que tantas veces demostró su valor ante el peligro.

Es el Comodoro Luis Py el que comanda la división naval.

Luego de una azarosa navegación, no exenta de peligros, los buques argentinos llegan a Santa Cruz el 27 de noviembre de 1878. En esos momentos las naves chilenas habían abandonado la zona y Py dispuso el izamiento del pabellón nacional en las márgenes del río Santa Cruz. Con todos los hombres del ceremonial, el l9 de diciembre de 1878 fue izado el pabellón celeste y blanco en el lugar conocido por Cañadón de los Misioneros, y él fue el símbolo que desde entonces tremoló en esa región, afirmando que ella era tierra argentina.

La división naval de Py permaneció ejerciendo vigilancia en la zona hasta setiembre de 1879 y cabe señalar que a bordo de la corbeta «Uruguay», mientras se encontraba en Santa Cruz, se recibió el 17 de diciembre de 1878 la primera promoción de cadetes de la Escuela Naval Militar, integrada por cuatro alumnos.

De regreso a Buenos Aires es designado Director General de Talleres y Arsenales de Marina, cargo al que dedica todo su entusiasmo y conocimientos. En el desempeño del mismo falleció el 22 de febrero de 1884.

Biografía de Tomas Espora Coronel de Marina Argentino

BIOGRAFÍA DEL CORONEL DE MARINA TOMAS ESPORA

Espora nació en Buenos Aires el día 19 de setiembre de 1800. Era apenas un muchacho de quince años cuando se inicia en la vida marinera y lo hace en una escuela muy dura, dado que lo inicia en un viaje de corso y nada menos que a las órdenes de un jefe que se destaca por su coraje y audacia: el Capitán Hipólito Bouchard.

Corre el año 1815 cuando el gobierno dispone llevar a cabo un crucero corsario por las costas de Chile, Perú y Ecuador con el objeto de obstaculizar el comercio español en esa región. Está a cargo del Almirante Brown con la fragata «Hércules» y el bergantín «Santísima Trinidad», acompañado de la corbeta «Halcón» que comanda Bouchard. En este último buque viaja Espora.

Tomas Espora Los días 20 y 21 de enero de 1816 participó en el ataque que ¡as naves corsarias patriotas realizaron contra la fortaleza de El Callao. Forzaron la entrada al puerto y echaron a pique la fragata española «Fuente Hermosa».

El 9 de febrero de 1816 Espora participó en el ataque a Guayaquil, que estuvo a punto de caer en manos de los hombres de Brown.

De regreso en Buenos Aires, Espora se embarca como Oficial a bordo de la fragata «La Argentina», que era una nave española llamada «Consecuencia» de la cual se habían apoderado durante el crucero corsario, y cuando tenía 17 años inicia un glorioso viaje de corso que había de durar dos años. Iba otra vez bajo las órdenes de Bouchard.

Zarpó «La Argentina» de la Ensenada de Barragán en julio de 1817 y navegó por aguas del Atlántico, Indico y Pacífico. Atacaron buques negreros en Madagascar, rechazaron un ataque de piratas malayos, acosaron al comercio español en las islas Filipinas; en las islas Hawai rescataron la corbeta argentina «Santa Rosa» cuya tripulación se había sublevado.

Luego desembarcaron en Monterrey (México) y se apoderaron del fuerte que permaneció varios días en poder de Bouchard. Más tarde llevaron a cabo un ataque en Realejo (Nicaragua) apresando a dos buques españoles y destruyendo otros dos. Por último y dando por finalizado el viaje, «La Argentina» arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819.

El hecho de que durante el mismo sostuvieron trece acciones navales importantes y capturaron o destruyeron veintiséis buques, dá una ¡dea de la formación profesional del futuro Coronel de Marina Tomás Espora.

Cuando el General San Martín alistó a la Expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma. Luego fue Oficial de la Marina de Guerra Peruana formada por San Martín, y combatió para rendir la fortaleza de El Callao, último baluarte que los españoles sostuvieron en el Pacífico.

Espora regresó a Buenos Aires en el año 1825 y al poco tiempo se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil. De inmediato Espora pasó a formar parte de la escuadra al mando de Brown.

Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia que rayaba en el heroísmo. Fueron ellas el asalto de las cañoneras a la Colonia que Brown llevó a cabo el 1» de marzo de 1826, con el objeto de apoderarse de la plaza. La otra acción fue el combate de Quilmes.

El asalto a la Colonia fue llevado a cabo con el uso de cañoneras (pequeñas embarcaciones armadas con un cañón) y para llevar a cabo la arriesgada empresa se solicitaron voluntarios, que fueron puestos a las órdenes de Espora y Rosales.

El ataque fue llevado a cabo durante la noche. Los brasileños avistaron a los pequeños buques y efectuaron fuertes descargas sobre ellos, no obstante lo cual Espora y Rosales continuaron avanzando y estos dos valerosos jefes lograron incendiar el bergantín brasileño «Real Pedro». En este asalto los hombres de Brown sufrieron grandes pérdidas y en el parte que pasó el Almirante detallando la acción, que prácticamente estuvo al mando de Espora, elogió la conducta del valiente oficial.

En el combate de Quilmes ocurrido el 30 de julio de 1826, Espora intervino en calidad de comandante de la fragata «25 de Mayo», buque insignia del Almirante Brown. Esta nave prácticamente sostuvo la mayor parte del encuentro soportando el fuego que le hacía una veintena de naves brasileñas, durante tres horas. Espora fue herido gravemente y una bala le arrancó de la mano su bocina de órdenes. Pide otra y continúa imperturbable dirigiendo la acción, solicitando además a los oficiales que en caso de que la nave fuera rendida al abordaje, echaran su cuerpo al mar para que no fuera trofeo de los enemigos de su Patria.

Cuando era ya «despojo ingobernable» — según la expresión del Almirante Brown — la «25 de Mayo» rodeada por las cañoneras se retiró del combate y entró a puerto, maltrecha y escorada, pero empavesada como en los días de gloria.

Así llegó a la rada en medio de la patriótica exaltación del pueblo. Espora recibió las más emocionadas pruebas de gratitud de la gente de Buenos Aires; está ensangrentado y es conducido entre ovaciones. Una verdadera multitud se congregó ante la casa donde había sido transportado el heroico marino y solo se disolvió cuando el parte médico anunció que Espora se recuperaría de sus heridas.

En la vida de Espora hay una acción naval que pone de manifiesto su personalidad y la escuela en la cual se había formado como marino. En marzo de 1828 al mando de la goleta «8 de febrero», secundado por la goleta «Unión», zarpó de Buenos Aires para colaborar con las operaciones del ejército nacional que estaba operando en las costas de Río Grande.

Ante la imposibilidad de establecer comunicaciones con ese ejército, Espora resolvió regresar y el 29 de mayo se hallaba en aguas de la bahía de Samborombón, cuando se encontró rodeado por la escuadra brasileña al mando del Capitán Oliveira, que bloqueaba la zona.

Ante ese hecho el bravo Espora se dirigió a su tripulación y les dijo: «Muchachos, ahí está el enemigo y aunque nuestras fuerzas sean desiguales vamos a enseñarles que somos dignos de mantener el nombre glorioso que lleva este buque…» y luego sigue expresando: «Marinos y soldados del «8 de febrero», solo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria! «

Entusiasmada la tripulación con la arenga y ejemplo de su bravo comandante contestan con fuego intensísimo a los disparos del adversario. La rotura del timón hizo quedar a la «8 de febrero» sin gobierno tornando la situación totalmente insostenible, pero Espora continuaba combatiendo aunque sus bajas son enormes en proporción al número de tripulantes y la munición está casi agotada.

Apenas caídas las primeras sombras, Espora convoca a junta de guerra y se resuelve evacuar a la tripulación en una jangada que es remolcada por un bote de la nave. En ella iban todos los tripulantes, la mayoría de los cuales estaban heridos, quedaron a bordo de la goleta «8 de febrero» Espora, su segundo comandante que era el Capitán Toll, sus respectivos asistentes y cuatro hombres que por la gravedad de sus heridas no habían podido ser transportados.

Al primer destello de sol, el día 30 de mayo de 1828, Espora saludó a la bandera con un disparo de cañón y de inmediato la arrió.

Poco después eran hechos prisioneros por los brasileños Espora y Toll y el jefe imperial Capitán Oliveira dijo: Oficiales que se han portado como los del «8 de febrero» no merecen ser prisioneros». Unos días después Espora y Toll fueron canjeados por dos destacados jefes de la marina imperial brasileña.

Espora ascendió a Coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fué designado Comandante General de Marina, encomendándosele la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. En el mes de julio de 1835 enfermó gravemente, falleciendo en Buenos Aires el 25 de ese mes. El glorioso Almirante Brown dijo ante su cadáver: «Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América y más de una vez admiré su conducta en el peligro».

La vida de Espora, signada por el heroísmo y la aventura, por el sacrificado servicio al honor de la república, es una de las que mejor configuran una lección y que más acabadamente perfilan un ejemplo.

Orden Del Sol Condecoración Creada Por San Martin

CREACIÓN DE LA ORDEN DEL SOL DE PERÚ POR SAN MARTÍN

Un decreto de San Martín del 8 de octubre de 1821 creaba la máxima condecoración del Perú, la Orden del Sol, como «patrimonio de los guerreros libertadores, el premio de los ciudadanos virtuosos y la recompensa de todos los hombres beneméritos».

El 16 de diciembre, reunidos los agraciados en el Palacio de Gobierno de Lima, con la asistencia de todos los jefes del ejército acantonados hasta dos leguas de la capital, comenzó una imponente ceremonia.

Después de una alocución del secretario del Gran Consejo de la Orden, el general San Martín leyó tres veces la solemne fórmula del juramento: «¿Prometéis al Perú, y empeñáis vuestro honor que defenderéis su independencia de la de España y de toda potencia extranjera, que promoveréis la felicidad general de América y mantendréis el honor nacional, el espíritu de la Orden del Sol, y el honor recíproco de todos sus individuos?» Contestaron los agraciados: «Prometemos cumplirlos», y a continuación el Protector respondió: «Si así lo cumpliereis la patria os premie, y si no la infamia caiga sobre vuestros nombres, y el pueblo peruano os lo demande».

Al concluir el juramento se hizo una salva de artillería y de dos en dos comenzó la investidura con la condecoración de la Orden, sonando las bandas las marchas nacionales del Perú, Chile y las Provincias Unidas.

Finalizado el acto, San Martín y su comitiva se dirigieron a la iglesia de Santo Domingo, donde se cantó una misa solemne. Así concluyó la primera imposición de la Orden del Sol, puesta bajo la advocación de Santa Rosa de Lima y otorgada en tres categorías: fundadores, beneméritos y asociados.

Fueron acreedores a la primera, entre otros, Bernardo O’Higgins, Simón Bolívar, los generales Las Heras, Arenales y Luzuriaga, los coroneles Diego Paroissien y Tomás Guido, etc. Se estableció también que la categoría de fundador sólo podría ser concedida en el futuro a los generales que hubieran vencido al enemigo en una acción general o tomado una plaza, a los que por su valor hayan liberado una nueva provincia y a todos los ciudadanos por acciones eminentes o por salvar a la patria de un grave peligro.

De las tres categorías, los fundadores gozaban de los mayores privilegios, el «derecho de preferencia a las grandes dignidades del Estado y el tratamiento de Señoría con el dictado de honorable», y una pensión vitalicia, extensiva a sus hijos y nietos. Las dignidades de beneméritos y asociados eran, en cambio, exclusivamente personales.

La administración de la Orden estaba a cargo de un Gran Consejo, compuesto de un presidente, un vicepresidente y nueve fundadores que gozaban de una pensión anual de mil pesos.

orden del sol de peru

La condecoración de la Orden del Sol consistía, para los fundadores, en una banda blanca que bajando del hombro derecho al costado izquierdo se enlazaba terminando en dos borlas de oro, y una placa de este metal con las armas del Perú; los beneméritos gozaban de una medalla de oro colgada al cuello con cinta blanca, y los asociados, de una de plata pendiente al lado izquierdo del pecho de una cinta del mismo color.

La placa, en forma de estrella radiada, lleva en el centro las armas del Perú, y dentro de dos óvalos concéntricos de esmalte blanco y encarnado la inscripción:  Perú a sus libertadores, en letras de oro.

La Orden del Sol fue extinguida por ley del Congreso Constituyente peruano del 9 de marzo de 1825, que la consideró «poco conforme a las bases de la Constitución Política de la República».

Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Ideas Educativas De Sarmiento Estado y la Educacion Obligatoriedad

LAS IDEAS EDUCATIVAS DE SARMIENTO:

Un requisito para la existencia de un Estado nacional es el de conseguir un grado importante de cohesión cultural. Quienes se dedicaron a organizar el Estado argentino no olvidaron esta cuestión y debieron enfrentar una particularidad de nuestro país: la nación se estaba formando con el aporte masivo de inmigrantes de diferentes países, con lenguas y tradiciones diferentes.

Domingo Faustino Sarmiento

El Estado se fijó entonces como prioridad la tarea educativa, y con mayor énfasis a partir de la presidencia de Sarmiento, impulsó decisivamente la educación primaria. Se fundaron escuelas de primeras letras en todo el territorio nacional y también se crearon escuelas normales. En el siguiente texto, el historiador Gregorio Weinberg analiza las ideas educativas de Sarmiento y su relación con el modelo de país que se estaba gestando.

«Las ideas educativas de Sarmiento, en su intento por imponerlas en su país, estaban indisolublemente ligadas a una concepción que las integraba con una política inmigratoria y colonizadora; o expresado en otros términos, propiciaba el pasaje de una Argentina ganadera a otra agropecuaria; uno de los elementos esenciales para lograr esa transformación, tal como se la acaba de enunciar, era la educación que, por entonces y a nivel primario, se juzgaba permitiría la formación de hombres que pudieran ser productores y, simultáneamente, partícipes de ese proceso de cambio. Tenía por tanto la educación una función tanto política como económica y social.

La difusión de las primeras letras posibilitaría el acceso a la lectura, y por ende, al conocimiento de las ‘cartillas’ a través de las cuales se difundirían las conquistas, asombrosas para la época, de la Revolución Agrícola e Industrial que conmovía a Estados Unidos y Europa Occidental.

Ahora bien, la preocupación por el nivel primario era correcta para su época, pues educación elemental (o básica o primaria) y educación popular podían considerarse por entonces poco menos que equivalentes. Desde luego que la efectiva alfabetización siguió un ritmo menos intenso del previsto (es el supuesto fracaso que le reprocharon sus críticos más severos).

Pero ello quizás admita otra explicación: al no alcanzar la propiedad de la tierra (que estaba en manos de un sector reducido, adueñado de gran parte de la pampa húmeda y que paulatinamente se iría apropiando de sus ampliaciones sucesivas, como resultado de la llamada ‘conquista del desierto, concentración de la propiedad explicable sobre todo por el franco éxito de la economía pecuaria exportadora y que por entonces excluía al agricultor), al impedírsele también el usufructo de los derechos de ciudadanía y el ejercicio efectivo del sufragio, el factor educativo no desempeña en este plan el carácter de una variable cambiadora tal como se desprendía del ‘modelo’ sarmientino inicial, sino que pasa a ser una variable modernizados.

Pero de todos modos, y hechas las salvedades del caso, jugó un papel fundamental inspirando una ley de educación nacionalizadora de la inmigración e integradora del país. Así pues, su función democratizadora y unificadora tuvo sobresaliente importancia durante casi un siglo. Más aún, su influjo sobre la legislación escolar latinoamericana es indudable.»

GREGORIO WEINBERC.
Modelos educativos en la historia de América Latina. Buenos Aires, Kapelusz, 1984.

Educación popular: En las primeras décadas del siglo XIX había escuelas pero no existía un sistema educativo: no lo había si lo entendemos como institución, estructurado, con niveles, con un método de enseñanza. La educación va surgiendo, a decir verdad, inversamente a la edad de las personas: primero la universidad, luego los colegios secundarios que preparan para la universidad, y recién al final las escuelas primarias.

Sarmiento tuvo un temprano interés por desarrollar la educación como herramienta para la construcción do una sociedad civil y política moderna. Escribió varios textos sobre el tema, pero quizás el más paradigmático sea De la Educación popular, de 1849, uno de los resul tados de sus viajes por Europa y los Estados Unido:; Desde joven, la educación que le había sido negada, como dijimos, lo impulsaba a promover una educación estatal, para todos, gratuita y de calidad. Dirigiéndose a Manuel Montt, el ministro chileno que lo había enviado a aquel viaje de estudios, Sarmiento afirmaba: «No se me culpe de abandonarme a sueños de perfección irrealizables para nosotros». Es entonces que propone un sistema orientado a la educación de los sectores populares, en un siglo XIX en el cual sólo las minorías ilustradas tenían real acceso al saber.

Entusiasmado, defiende un esquema basado en los siguientes pilares:
«Cunas públicas» dedicadas a recién nacidos hasta los 18 meses, para ayudar a las madres pobres a continuar con sus trabajos.

«Salas de asilo» para niños de hasta cuatro años, donde empezaran a aprender a leer y escribir, a contar, a cantar, pusieran en movimiento el cuerpo y la imaginación.

Escuela primaria, donde se «ponen a disposición de los niños los instrumentos del saber».

Escuelas de artes y oficios, para transmitir al joven «un arte para producir riqueza».

Fuente: Enigmas de la Historia Argentina Diego Valenzuela

«De este principio imprescriptible [la igualdad de derechos de los hombres] hoy nace la obligación de todo gobierno a proveer educación a las generaciones venideras, ya que no puede compeler a todos los individuos de la presente a recibir la preparación intelectual que supone el ejercicio de los derechos que le están atribuidos. La condición social de los hombres depende muchas veces de circunstancias ajenas de la voluntad.

Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene el interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan por la educación recibida en su infancia, preparándose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados.

El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las poseen».

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, Educación popular.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: El gran mérito de la presidencia de Sarmiento fue la política educativa llevada a cabo en el ámbito secundario,  ya que la primaria y la superior eran provinciales.  Funda cinco colegios  nacionales en Rosario,   Corrientes,  Santiago del Estero,   San Luis y Jujuy; dos escuelas normales: en 1870 la de Paraná,  dirigida por un pedagogo norteamericano,   George Sterns,  recomendado por Mrs.Mann,  y en 1873 la de Tucumán.

Abre bibliotecas públicas anexas a los  colegios nacionales,  a los que dota de cursos  nocturnos para empleados y artesanos.  Funda el Colegio Militar para la formación de oficiales en 1870,  y en 1872 la Escuela Naval  Militar. Subvenciona escuelas particulares y ayuda a La Rioja a mantener escuelas de primeras letras. Debemos reconocer en su ministro de instrucción pública, Nicolás Avellaneda, al hom bre encargado de cristalizar en los hechos la orientación favorecedora de la instrucción.

La Escuela Normal de Paraná se componía de un curso normal y de una escuela modelo de aplicación para niños de ambos sexos. Hasta 1880,  el plan de estudios del curso normal,   imitado de los establecimientos similares norteamericanos y franceses,  era de cuatro años y brindaba una cultura general  un poco inferior a la del bachillerato,  además de la preparación pedagógica.  Desde sus comienzos y hasta 1876, la escuela fue dirigida por George Sterns. 

Este esforzado educador tuvo que luchar durante su gestión con grandes dificultades: el estado ruinoso del edificio, la deficiente preparación con que llegaban los  alumnos,  la carencia de útiles y textos, las luchas civiles en la provincia de Entre Rfos,  éstos fueron los principales obstácu los que debió enfrentar. A ellos se debe agregar la reacción provocada por el hecho de excluirse de esta escuela y por primera vez en el pafs,  la enseñanza religiosa, sumado a la circunstancia de ser protestantes muchos de sus profesores.

La mayoría de los alumnos eran becados y llegaban de diferentes puntos del país. Esto le dio resonancia nacional a la obra de la Escuela. Sus egresados difundieron por todas partes la técnica pestalozziana aprendida allf y fueron exponentes, a la vez que forjadores, de un tipo característico: el «normalista», con una formación precozmente especializada, cierta unüateralidad cultural y una firme adhesión a los dogmas positivistas.

A partir de 1874 se fueron creando en distintas ciudades  otras escuelas normales y nuevos departamentos  normales anexos a colegios  nacionales.  La duración de los cursos era de tres años en general,  excepto en la Escuela Normal de Paraná donde fue mantenido el plan de cuatro años hasta 1880,  en que se le dio a este  insti tuto la categorfa de Escuela Normal de Profesores.

Los  intentos de promover en el conjunto de la población algún tipo de formación profesional  o técnica realizados a comienzos de la década del  80 tuvieron un rápido fracaso debido a la estructura político-económica del país que no requerfa de los servicios de una educación formal.  La presencia de los inmigrantes que contaban con un grado de formación de su país de origen,   unido a la acción espontánea que se produce en procesos de esta naturaleza donde la capacitación requerida es muy rudimentaria,  fueron los factores que cubrieron las escasas necesidades existentes de una formación determinada.

Ampliar: Ideas y Reformas Educativas en el Siglo XIX

Fuente Consultada:
Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

 

Pensamiento de Sarmiento Para La Organizacion Nacional de Argentina

Pensamiento de Sarmiento Para
La Organización Nacional de Argentina

Entre 1868 y 1874, Domingo Faustino Sarmiento ocupó la presidencia de la Nación. Su gestión gubernamental continuó con el proceso iniciado por Mitre de consolidación y fortalecimiento estatal, y unificación política.

PRESIDENCIA DE SARMIENTO (1868-1874): El 12 de octubre de 1868 Sarmiento asumió la presidencia. Uno de sus objetivos fue imponer la autoridad del gobierno nacional, deteriorada por las luchas internas. Sin apoyos partidarios propios, contó con el ejército nacional para llevar a cabo la obra civilizadora que consideraba indispensable para el país.

En el interior, los Taboada eran el sostén mitrista que realizó a Entre Ríos en 1869. Esta actitud del gobernador entrerriano no agradó a muchos de sus partidarios; la oposición fue encabezada por Ricardo López Jordán. El 11 de abril de 1870 Urquiza fue asesinado en su palacio de San José. La Legislatura entrerriana lo reemplazó por López Jordán, que se levantó contra el poder central, pero fue vencido por las tropas nacionales. Nuevos intentos revolucionarios del mismo caudillo fracasarán en anos posteriores. (leer más sobre su gobierno)

Domingo Faustino Sarmiento

Pensamiento de Sarmiento Para La Organización Nacional de Argentina

Los siguientes fragmentos pertenecen a diversos libros escritos por Sarmiento entre 1845 y 1853.

Proyectos
«Cuando haya un gobierno culto y ocupado de los intereses de la nación, ¡qué de empresas, qué de movimiento industrial!
[…] el elemento principal de orden y moralización que la República Argentina cuenta hoy, es la inmigración europea […]. El día, pues, que un gobierno nuevo dirija a objetos de utilidad nacional, los millones que hoy se gastan en hacer guerras […], la inmigración industriosa de la Europa se dirigirá en masa al Río de la Plata; el Nuevo Gobierno se encargará de distribuirla por las provincias […] y terrenos feraces les serán adjudicados, y en diez años quedarán todas las márgenes de los ríos, cubiertas de ciudades, y la República doblará su población con vecinos activos, morales e industriosos. Estas no son quimeras, pues basta quererlo y que haya un gobierno menos brutal que el presente para conseguirlo.
[…] cien mil por año harían en diez años, un millón de europeos industriosos diseminados por toda la República, enseñándonos a trabajar, explotando nuevas riquezas y enriqueciendo al país, con sus propiedades.
[…] el Nuevo Gobierno organizará la educación pública en toda la República, con rentas adecuadas y con Ministerio especial, como en Europa.»
Facundo (1845). Buenos Aires, CEAL, 1967

Un modelo
«Dios ha querido al fin que se hallen reunidos en un solo hecho, en una sola nación, la tierra virgen que permite a la sociedad dilatarse hasta el infinito, sin temor a la miseria; el hierro que completa las fuerzas humanas; el carbón de piedra que agita las máquinas; los bosques que proveen de materiales a la arquitectura naval; la educación popular, que desenvuelve por la instrucción general la fuerza de producción en todos los individuos de una nación; la libertad religiosa que atrae a los pueblos en masa a incorporarse en la población; la libertad política que mira con horror el despotismo y las familias privilegiadas; la República, en fin, fuerte, ascendente como un astro […] y todos estos hechos se eslabonan entre sí, la libertad y la tierra abundante; el hierro y el genio industrial; la democracia y la superioridad de los buques.»
«Viajes» (1847). En Obras Completas. (T.V), Buenos Aires, 1949.

Los medios y los fines
«El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que la posean.

La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus subditos […]. Hay además objetos de previsión que tener vista al ocuparse de la educación pública, y es que las masas están menos dispuestas al respeto de las vidas y de las propiedades a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados. […] Téngase presente además, que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados.

[…] la producción hija del trabajo, no puede hacerse hoy en una escala provechosa, sino por la introducción de los medios mecánicos que ha conquistado la industria de los otros países; y si la educación no prepara a las venideras generaciones para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional […]. Un crecido número de emigrantes de otras naciones que no sean la española, la única que nos es análoga en atraso intelectual e incapacidad industrial, traerá por consecuencia forzosa la sustitución de una sociedad a otra, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad a los que no se hallen preparados ppr la educación de su capacidad intelectual e industrial […].»

«Educación popular» (1849). En Obras Completas, (T. XI).

«Una fuerte unidad nacional sin tradiciones, sin historia, y entre individuos venidos de todos los puntos de la tierra, no puede formarse sino por una fuerte educación común que amalgame las razas, las tradiciones de esos pueblos en el sentimiento de los intereses, del porvenir de la nueva patria.»

«Viajes». Citado por Natalio Botana en La tradición republicana. Buenos Aires, Sudamericana, 1984.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
SARMIENTO PUBLICÓ DS NUEVAS OBRAS

Este año y desde su exilio chileno, Domingo F. miento publicó dos obras clave en su vasta producción intelectual: Argirópolisy Recuerdos de provincia.

Escrita bajo la fuerte influencia del viaje que realizara a los Estados Unidos en 1847, en Argirópolis o La capital de los Estados Confederados del Río de la Plata Sarmiento desestima su idea de construir un Estado centralizado según el modelo francés; y propone un modelo similar al americano, integrado tanto por la Argentina como por Uruguay y Paraguay.

El sitio de Montevideo, la presencia de la armada francesa y los ejércitos que se oponían a Rosas en el Río de la Plata daban cuenta de una conflictividad a la cual Sarmiento pretendía poner fin mediante la postulación de una fórmula superadora. Explícita así Sarmiento su intención: «Terminar la guerra, constituir al país, acabar con las animosidades, conciliar intereses de suyo divergentes, conservar las autoridades actuales, echar las bases del desarrollo de la riqueza y dar a cada provincia y a cada Estado comprometido lo que le pertenece. ¿No son, por ventura, demasiados bienes para tratar con ligereza el medio que se propone para obtenerlos?».

Inspirado en la experiencia que concluyó con la imposición de Washington como capital del país del norte, Sarmiento propone a la isla Martín García como capital de la Ciudad del Plata o Argirópolis. «Por su condición insular está independiente de ambas márgenes del río; por su posición geográfica es la aduana común de todos los pueblos riberanos […], por su situación estratégica es el baluarte que guarda la entrada de los ríos y […] será una barrera insuperable contra todo amago de invasión».

Por su parte, en Recuerdos de provincia, la reconstrucción de su infancia y juventud constituyen la excusa para trazar un paralelismo, sin duda aleccionador, entre su propia vida y la de la Argentina, ambas surgidas al despuntar la segunda década del siglo XIX. La descripción de su San Juan natal, de sus familias de origen, etc., constituyen, en realidad, un verdadero recurso para dar cuenta del devenir de la vida pública argentina de esos años.

Pero aunque pudiera sostenerse que estas obras responden a géneros literarios diferentes (ensayo utópico la primera; testimonio autobiográfico la segunda), ambas ilustran, ejemplarmente, la obsesión del autor por postular un orden político y social para la Argentina, en definitiva, la preocupación excluyente en la biografía de Sarmiento.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Diego F. Barros Sociólogo

Unificacion del estado argentino Gobierno de Domingo Sarmiento Legado

Unificación del Estado Argentino
Gobierno de Domingo Sarmiento

Entre 1868 y 1874, Domingo Faustino Sarmiento ocupó la presidencia de la  Nación. Su gestión gubernamental continuó con el proceso iniciado por Mitre de consolidación y fortalecimiento estatal, y unificación política.

PRESIDENCIA DE SARMIENTO (1868-1874)

El 12 de octubre de 1868 Sarmiento asumió la presidencia. Uno de sus objetivos fue imponer la autoridad del gobierno nacional, deteriorada por las luchas internas. Sin apoyos partidarios propios. contó con el ejército nacional para llevar a cabo la obra civilizadora que consideraba indispensable para el país.

En el interior, los Taboada eran el sostén mitrista que realizó a Entre Ríos en 1869. Esta actitud del gobernador entrerriano no agradó a muchos de sus partidarios; la oposición fue encabezada por Ricardo López Jordán. El 11 de abril de 1870 Urquiza fue asesinado en su palacio de San José. La Legislatura entrerriana lo reemplazó por López Jordán, que se levantó contra el poder central, pero fue vencido por las tropas nacionales. Nuevos intentos revolucionarios del mismo caudillo fracasarán en anos posteriores.

En 1870, al finalizar la guerra con el Paraguay, el ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Varela, sostuvo como tesis que la victoria no daba derechos a los aliados para establecer limites con el país vencido. La política del Brasil era otra: pretendía obtener ventajas económicas y territoriales. El enfrentamiento se produjo por la posesión del Chaco, que Paraguay reclamaba como suyo; Brasil lo apoyó y firmó la paz por separado. Las relaciones se volvieron muy tensas.

En 1872 Mitre fue enviado a Río de Janeiro como ministro plenipotenciario y logró que Brasil reconociera las obligaciones emergentes del tratado de la Triple Alianza, firmado en mayo de 1865. Argentina, a su vez, reconoció el tratado de paz entre Brasil y Paraguay. El conflicto se solucionó definitivamente, tras vanos años de negociaciones, con el arbitraje de Estados Unidos de América (1878), que otorgó a Paraguay el territorio situado al norte del río Pilcomayo.

El gobierno de Sarmiento debió enfrentar la ya desprestigiada guerra del Paraguay y continuó con la política mitrista de generar alianzas con las provincias, a pesar de lo cual tuvo que sofocar varios movimientos opositores. La principal oposición a la que se debió enfrentar Sarmiento se produjo en Entre Ríos, seguía siendo dominada por el jefe del Partido Federal, justo José de Urquiza. Pero, para 1868, esta jefatura era fuertemente criticada por los federales más radicales, en parte por la tibia reacción de Urquiza frente a la guerra, en parte por el acuerdo que pacté con Sarmiento.

El 11 de abril de 1870, una partida federal atacó el Palacio San José, residencia de Urquiza, y asesiné a su dueño. Las sospechas apuntaron rápidamente al gobernador Entre Ríos, Ricardo López Jordán. Sarmiento intervino la provincia y mandó tropas que derrotaron a López Jordán en enero de 1871. Con esta derrota se ponía fin a los levantamientos provinciales del Litoral.

LA CUESTIÓN ELECTORAL. Al aproximarse las elecciones para presidente aparecían como candidatos: Mitre, por el partido nacionalista, y Alsina, por el partido autonomista. Fuerzas del interior se organizaron para evitar nuevamente el triunfo de Buenos Aires: en la Exposición Industrial Argentina, realizada en Córdoba en 1871, los gobernadores asistentes convinieron en sostener y apoyar con todos los medios a su alcance la candidatura de Avellaneda. Se formó así una verdadera liga de gobernadores que controlaban las elecciones en sus respectivas provincias e imponían al candidato oficial Alsina, viéndose sin posibilidades, se volcó a favor de Avellaneda y obtuvo que la vicepresidencia correspondiera a un hombre de su partido: Mariano Acosta. Se constituyó entonces el Partido Autonomista Nacional, triunfante en las decisiones realizadas en abril de 1874. El partido Nacionalista impugnó las elecciones por fraudulentas

Al llegar al poder, Sarmiento dejó en claro sus objetivos de propiciar la radicación de escuelas y el reparto de tierras para fomentar la colonización y el poblamiento de la pampa. Si bien no pudo avanzar demasiado en este último propósito, se dedicó con especial fervor al primero de sus objetivos. Mediante la Ley de Subvenciones de 1871 procuró garantizar los fondos para la creación de nuevas escuelas y para la compra de materiales y libros. En 1872 ya funcionaban en todo el país 1.644 escuelas primarias. También incentivó la formaciòn docente a través de la Escuela Normal de Paraná.

REVOLUCIÓN DE 1874. En Buenos Aires y Cuyo estalló la revolución. Desde Colonia. Mitre se dirigió al sur de la provincia de Buenos Aires, donde se reunió con las fuerzas de Ignacio Rivas. Quería unirse con Arredondo. que actuaba en Córdoba y San Luis, pero no pudo lograrlo porque fue vencido en La Verde (27 de noviembre de 1874) por el coronel Inocencio Arias. La rebelión quedó definitivamente sofocada al ser vencido Arredondo por Julio A. Roca en los campos de Santa Rosa (7 de diciembre de 1874).

EL LEGADO DE SARMIENTO:  “Nuestros mayores esfuerzos deben ser destinados a educar las generaciones venideras”. Así se expresa en su libro sobre la educación pública. Como Presidente de la Nación (1868-1874) realiza numerosas obras públicas en su área: funda las primeras escuelas normales, el Colegio Militar y la Escuela Naval, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y muchísimas escuelas primarias. Además, es autor del proyecto de una ley sobre bibliotecas públicas y crea las primeras escuelas para sordomudos.

Muchos años después será criticado por sus ideas anticlericales y por la lucha en favor de la educación laica; como bien afirma Luis Alberto Romero , el siglo XX se ocupa, primero, de combatirlo, y luego, de olvidar sus aportes. Los populistas “lo acusaron de elitista y cosmopolita. Más tarde vendría el contingente de los antropólogos, filósofos y sociólogos antiliberales, relativistas y escépticos, que tomaron como blanco sus convicciones civilizatorias y declararon preferir la barbarie”. El legado de Sarmiento, como sostiene el mencionado historiador, fue indiscutible y persistió hasta mediados del siglo XX: un Estado sólido, una sociedad democrática y con oportunidades de progreso; un sistema educativo gratuito y de alto nivel, que permitió la formación integral de niños de todas las clases sociales.

Transcurrieron ya doscientos años. La distancia temporal nos permite recuperar las mejores cualidades de nuestras figuras históricas y contemplarlas bajo una mirada más lúcida y alejada de las pasiones políticas. La educación, según la intuición de Sarmiento que hoy mantiene intacta su vigencia, es un arma poderosa para erradicar la miseria material y espiritual y formar futuras generaciones capaces de construir ese gran país que este gran educador soñó. Para todos.

Educar para crecer:
“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que aumentar esas fuerzas de producción, de acción y de dirección. La dignidad del Estado, la gloria de una nación se basa en la dignidad de sus súbditos; y esta dignidad se obtiene elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndolo a la acción ordenada y legítima de todas sus facultades.”
De la educación popular

OBRA DE GOBIERNO. El período de Sarmiento soportó repetidas calamidades: frecuentes malones, grandes inundaciones, y en otras zonas, prolongadas sequías que originaron la muerte de 2.000.000 de cabezas de ganado. El episodio más luctuoso fue la epidemia de fiebre amarilla que, de enero a mayo de 1871, causó en Buenos Aires la muerte de 13.500 personas, sobre una población de 180.000 habitantes.

OBRA CULTURAL. «Educar al Soberano» fue su lema. No obstante la escasez de recursos, creó gran número de escuelas primarias y acreció y regularizó las subvenciones escolares a las provincias/En 1870 fundó la Escuela Normal de Profesores del Paraná. Varios colegios de enseñanza media, inauguraron sus tareas en diversos lugares. Creó la Academia de Ciencias en la Universidad de Córdoba, escuelas de agronomía, arbori-cultura y minería, la de sordomudos; adquirió en Europa laboratorios y colecciones científicas.  Instaló el museo de Historia Natural dirigido por el sabio alemán Germán Burmeister. Estableció el observatorio astronómico de Córdoba, con oficina meteorológica anexa dirigida por el sabio estadounidense Benjamín Gould. Fomentó la ilustración creando la Sociedad Protectora de Bibliotecas Populares y distribuyó por todo el país colecciones de libros selectos.

OBRA ORGÁNICA. Promulgó el Código Civil y de Comercio. En 1869, por la «Ley de ciudadanía», reglamentó el procedimiento que debían seguir los extranjeros para nacionalizarse. Cabe agregar la Ley de Contabilidad y la organización de la Contaduría Nacional, la publicación del «Boletín Oficial» y del cuerpo de taquígrafos, para constancia escrita de discursos y debates de las Cámaras en el momento de su producción.

OBRA MILITAR. Fundó el Colegio Militar (22 de junio de 1879) bajo la dirección del coronel húngaro Czetz. El 5 de octubre le siguió la Escuela Naval, dirigida por el sargento mayor Clodomiro Urtubey. Hizo construir en astilleros ingleses la primera escuadra de guerra moderna, renovó el tipo de fusiles y cañones y adquirió la primera ametralladora.

OBRA ECONÓMICA. Extendió considerablemente la red de ferrocarriles y telégrafos. En 1872 fundó el Banco Nacional. Fomentó la inmigración; en 1869 levantó el primer censo nacional, obra de Diego G. de la Fuente: arrojó para todo el país una población de 1 736 000 habitantes. Al terminar el período fue Director de Escuelas de la provincia de Buenos Aires (comprendía también la ciudad capital), senador por San Juan y sólo por dos meses ministro del Interior.

Señores senadores y representantes:
Por última vez vengo a tener el honor de presidir el acto de la solemne apertura del Congreso Nacional, que se efectúa en medio de las bendiciones de paz de que goza la República, y por cuya dispensación debemos rendir gracias al Creador y congratularnos y congratular a la gran mayoría del pueblo argentino, que no con pocos sacrificios ha respondido al propósito de las leyes del Congreso, y secundado eficazmente la acción del Poder Ejecutivo a quien por la Constitución está reservada su aplicación. (…)

El progreso de las rentas ha seguido de año en año una proporción igual en su aumento a la que han alcanzado la educación del pueblo, la correspondencia epistolar, la inmigración, el consumo de papel, que es la medida del movimiento intelectual, la viabilidad y la telegrafía. (…)

En ferrocarriles, líneas telegráficas y caminos carriles, nuestro país marcha a la vanguardia de esta parte de América.

De doce millones de fuertes a que subían las rentas en 1868, el año pasado llegaron a veinte millones ciento sesenta mil pesos.

La inmigración que alcanzó a la suma de treinta y nueve mil individuos entonces, fue de ochenta mil el año pasado y ofrece llegar a cien mil en el presente.

El correo condujo en 1868 cuatro millones de impresos o manuscritos, mientras que en 1873 ha transportado siete millones setecientos ochenta mil cuatrocientos treinta por la distancia de ochenta y un mil leguas recorridas. La estafeta ambulante ha puesto en movimiento un millón de cartas.

En 1870 se enviaron seis mil cuatrocientos cuarenta telegramas por líneas que recorrían 129 millas; en 1873, ciento setenta mil setenta y nueve por 2.618 millas que funcionan hoy. En 1868 había en los colegios nacionales educándose 1.006 niños, y en 1873 han subido a 4.000. No se recogían datos sobre la educación primaria antes de 1868.

En 1852 a la caída de Rosas, había veinte escuelas costeadas por el Estado de Buenos Aires, y ni ese número en el resto de las provincias; hoy hay 1.117 escuelas públicas, considerable parte de ellas en edificios adecuados y a veces suntuosos. En un Departamento rural de Buenos Aires, bajo la impulsión inteligente del juez de paz Frers, se construyen siete edificios de escuelas.

En 1868 había una Biblioteca Popular en San Juan. Hoy hay 140 distribuidas en todos los pueblos, aun los más oscuros y apartados, alimentadas por treinta y dos mil volúmenes que cuestan 80.000 pesos fuertes.
En 1868 la comunicación con la Europa se hacía por cuatro vapores mensuales. Ahora se hace por diez y nueve, de modo que tenemos un vapor día por medio.

(Discurso de Sarmiento al inaugurar las sesiones del Congreso, en mayo de 1874.)

Biografia de Domingo Faustino Sarmiento Vida y Obra Legado al país

VIDA Y OBRA DE DOMINGO SARMIENTO Y SU LEGADO AL PAÍS

BREVE BIOGRAFIA DE DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO: Educador, escritor, político, periodista, militar y una de las personalidades más destacadas de América.

Nació en San Juan y falleció en Asunción del Paraguay. Ejerció la presidencia de la República desde 1868 hasta 1874. Fue un niño precoz. A los 4 años ya sabía leer, luego ingresó en la «Escuela de la Patria», donde mereció el título de «Primer ciudadano».

Siendo un adolescente acompañó a su tío el presbítero José de Oro a establecer una escuelita en San Francisco del Monte (San Luis), donde Domingo enseñó a leer a jóvenes mucho mayores que él.

A raíz de las luchas civiles debió emigrar a Chile donde fue maestro, minero y comerciante. De regreso a su patria, en 1839, fundó su primer periódico, «El Zonda». Por sus ideas contra los «federales» fue puesto en prisión.

Gracias a la intervención del gobernador Benavides quedó en libertad y poco después volvió a emigrar a Chile. Al pasar por el valle del Zonda dejó escrito en la piedra: Las ideas no se matan.

En Chile comenzó a escribir en el diario «El Mercurio» y, en 1842, el gobierno le encargó la organización de la Primera Escuela Normal que hubo en América del Sur. Durante su permanencia en Chile escribió algunas de sus obras más importantes: Mi defensa (1843) y Método gradual de lectura.

En 1845 apareció en el diario «El Progreso» como folletín, Civilización y barbarie, que publicó luego como libro con el título de Vida de Juan Facundo Quiroga. El gobierno chileno lo envió para estudiar los sistemas educativos en Europa y los Estados Unidos. Fruto de esas experiencias fueron sus libros Viajes y Educación popular (1849). En 1850 dio a conocer su libro Argirópolis y también Recuerdos de Provincia, su obra más conocida, donde rinde un especial homenaje a su madre Paula Albarracín.

Dos años más tarde apareció apareció Campaña del Ejército Grande y, por último, Conflictos y armonías de las razas en América (1883) y Vida de Dominguito (1886). En 1862 fue gobernador de San Juan. Como presidente de la República llevó a cabo una obra muy progresista.

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AMPLIACIÓN BIOGRÁFICA DE UNA COLABORADORA: Fueron sus padres José Clemente Sarmiento y Paula Albarracín, que formaron un hogar pobrísimo, en el que nacieron quince hijos de los cuales sobrevivieron seis Domingo Faustino Sarmiento, un niño que llegó a ser en el desarrollo extraordinario de su vida, un hombre de apariencias contradictorias, psicológicamente estructurado con antinomias poderosas.

Fue a la misma vez tierno y terrible, pacífico y combativo, derrochador por una semana y austero el resto de su vida, extremadamente sensible y reidor estrepitoso, gran escritor esencialmente castizo que jamás tuvo idea clara de la sintaxis castellana, libertador y autoritario, tildado de loco por muchos y clamado genial por cultos y excelsos, insultado y bendecido, blanco de burlas acerbas y objeto de admiración extrema, y que en la escala de los desempeños sociales ocupó las posiciones ínfima y máxima, como la de obrero «apir» en una mina chilena y presidente «constitucional» en la República Argentina.

Supongo que se preguntarán el porqué de mi elección: ¿Por qué Sarmiento centrandome en su labor periodística? Fue una decisión bastante personal ya que me interesa mucho el periodismo. En realidad, me fascina todo lo que tenga que ver con los medios de comunicación y, por ende la expresión de ideas. Por eso al comenzar a leer sobre este personaje tan particular, pude notar que de alguna manera él también sentía lo mismo que yo, quizás de una forma mucho más profunda, pero siento que compartimos este mismo de deseo de expresarnos aunque nadie nos pueda escuchar, de compartir aunque nadie quiera recibir, de dialogar aunque nadie tenga tiempo para contestarnos.

Y lo percibo en su obra, en su manera tan particular de escribir que demuestra que no le importa la estructura formal de sus escritos, sino expresar simplemente lo que siente en su corazón. De allí su literatura orgánica y característicamente humana. Y me apasiona ver todo lo que hizo para satisfacer esta necesidad inminente de expresión. Siendo conciente de que no todos fueron éxitos, también hubo fracasos, pero sirvieron de experiencia para superarse cada momento. Es así que de alguna manera quisiera poder llegar a ser como él fue.

Tesonera, sin rendirme, luchando contra lo que sea por lograr ese, mi objetivo que sé que es correcto y vale la pena. Con este ensayo me gustaría poder compartir aunque sea una milésima parte de este sentimiento con ustedes, para que nos demos cuenta de que no es imposible lograr lo que nos proponemos, que nuestros sueños no son tan lejanos si realmente queremos y estamos dispuestos a sacrificarnos para alcanzarlos.

Quisiera también que encontremos en Domingo Faustino Sarmiento esta figura, no de héroe, sino de ejemplo claro y práctico de que no hace falta tener cualidades extraordinarios ni poderes sobrenaturales para ser quienes queremos ser, felices con lo que tenemos, siempre ambicionando más dentro de las posibilidades.

Voy a encarar el desarrollo de este ensayo basándome en su obra periodística relacionándolo, inevitablemente, con su papel de escritor ya que fue esta actividad la que realizó durante más tiempo y donde se vio más claramente reflejada su alma de periodista. Viendo cómo influyo este espíritu de comunicador en todo lo que hizo, no sólo relacionado al arte de las letras, sino también en todos los aspectos de su vida.

Todo acaba en algún momento, todo tiene un final. Todo, menos la palabra, la palabra es inmortal. Bienvenidos al mundo de Domingo Faustino Sarmiento, el periodista… DESARROLLO Sarmiento transformó efectivamente la prensa americana. Sus artículos, que conservaban el aspecto denso y la longitud, ahora extensiva, de los desarrollos doctrinarios, se componen de hechos y de ideas. La vanilocuencia del teorismo y de la injuria ha pasado. Queda sólo el casco repleto, en el tempestuoso desarbolo del buque, arrasado por los huracanes políticos. Aquellos artículos macizos como vigas, son la andamiada de la nacionalidad futura; y en ellos aletea o canta, al pasar la genuina poesía del recuerdo y de la esperanza, como una golondrina fugaz en el mechinal de la pared inconclusa.

De ahí también que no sea «sueltista». Su concepto tiene demasiada trascendencia para resignarse a ese epigrama en prosa. Su literatura neológica y pintoresca, mal pergeñada también a veces, poseía una cosa superior al concepto rígidamente constructor de la academia: la vida, que es irregular pero fecunda. Añadía a esto el prestigio de su gran virtud comunicativa: la jovialidad, que era el reflejo dichoso de una salud moral inquebrantable.

El estilo de Sarmiento introdujo el escándalo bienhechor de la risa, marchitada por el insulso epigrama purista y por la solemnidad retórica. Y tanto se adelantaba a su tiempo aquella campaña por el verbo libre del ideal, que sus frutos son todavía escasos. Sarmiento, como muchos otros jóvenes de su partido y de su clase, había aprovechado la coyuntura; e insinuándose en el ánimo del gobernador, ciertamente accesible al orgullo local de tener en su provincia hombres tan instruidos, aquel grupo inició una serie de trabajos civilizadores.

El Autodidacta: Para entender la obra de Sarmiento, primero hay que comprender de dónde viene el hombre. Sarmiento no tuvo asistencia perfecta a la escuela por voluntad personal, porque quisiera pasar a la Historia como alumno modelo sino por el rigor que le imponía su madre, que lo empujaba a las aulas: recordando sus días escolares, Sarmiento confiesa en Recuerdos de provincia: «Permanecí nueve años sin haber faltado un solo día bajo pretexto ninguno, que mi madre estaba ahí, para cuidar con inapelable severidad de que cumpliese con mi deber de asistencia». Como se dijo, la formación de Sarmiento es la de un autodidacta. Vivió algo parecido a un complejo de inferioridad, porque no tuvo las mejores oportunidades para estudiar y abrirse camino como hubiera querido. «Uno de los temas de Sarmiento es justamente la educación que no tuvo. Yo creo que cuando él hace tanto hincapié en la educación, sobre todo en la educación primaria, se está refiriendo a la educación que le fue negada. Entre los dramas que tenía, el conflicto con el padre pasaba por la cuestión de que él no podía darle educación. Por eso aparece infinidad de veces el tema de la maldición al padre; el hijo maldiciendo al padre o el padre maldiciendo al hijo está como treinta o cuarenta veces en la obra de Sarmiento», según Romano, detallista lector de las obras sarmientinas. (Fuente: Enigmas de la Historia Argentina, Diego Valenzuela)

Constituyeron desde luego, bajo el nombre de Sociedad Literaria una sucursal de la Asociación de Mayo, fundada en Buenos Aires por Echeverría. Era una especie de logia romántica que aunaba los generosos amores de la literatura y de la libertad, confiriendo a la juventud adherente algo así como un bachillerato de civismo. Los jóvenes leían autores nuevos europeos, discutían sus doctrinas, amaban la libertad y argumentaban sobre bases de organización social.

Así fue como el 20 de julio de 1839 aparece el semanario El Zonda, fundado por ocurrencia de Sarmiento a no dudarlo; pues fue el autor de la «constitución» de aquel instituto y lo dirigió en compañía de dos personas de su familia; así como fue el director visible del periódico; en el conflicto, hizo que todo se hechara a perder. El semanario se caracterizaba por sus ataques y grandes críticas contra Juan Manuel de Rosas. Es por eso que sólo duró seis semanas: el gobernador de Buenos Aires levantó con arbitrariedad el precio de publicación del periódico, en la única imprenta existente, o sea la oficial, ocasionando su desaparición.

En su último número el semanario formuló su testamento. Pero con su fundación, nuestro personaje ha iniciado su verdadera vida, pues será periodista por toda su existencia. Lo cierto es que desaparecido El Zonda, la sociedad reveló su verdadero carácter, conspirando de acuerdo con Brizuela, gobernador de La Rioja que se había entendido con los unitarios, contra el mismo Benavídez. Fue aquello la repercusión en San Juan, del movimiento de 1840. Benavídez descubrió la conjuración, arrestó a Sarmiento que se había quedado para cubrir con su presencia ostensible la fuga de sus compañeros, y siempre afable con él, no hizo sino desterrarlo a Chile. Pasó los Andes, runiando su propia médula libertina y romántica, con tal urgencia de producir, que en menos de tres meses había publicado en Chile bajo seudónimo, con ocasión del aniversario de Chacabuco, un sonoro artículo patriótico que le valió el cargo de redactor en El Mercurio de Valparaíso, órgano de aquella publicidad, y dos meses después el de fundador y director de El Nacional, primer periódico de Santiago.

Cincuenta escasos días le bastan para poner en movimiento y dominar la prensa trasandina. Por último El Censor, su postrer empresa, lo colocó entre los iniciadores de la más adelantada época del periodismo argentino. Median cincuenta años de tarea entre la primera y la última de esas hojas. Tarea de fe y de esperanza. En 1961, durante la guerra con las montoneras del Chaco, sus cartas al presidente Mitre contienen siempre esta doble solicitud: armas para asegurar el orden y con él la industria y el comercio, víctimas perpetuas del saqueo gaucho; imprenta, una imprentita», según su diminutivo premioso y confidencial, para la necesaria propaganda del bien público. Y luego, el consabido rasgo jovial: «No me deje usted sin mi trompa de elefante». La libertad indispensable a ese órgano de volar que es el periódico, la quiere ilimitada. «

Un sabio error de nuestra constitución, ha puesto la prensa fuera de la jurisdicción federal. No tiene juez competente, aún para sus delitos». Con esto Sarmiento se refiere a que según la constitución federal, no existe aquí el delito de imprenta. O en términos filosóficos: la libertad del pensamiento jamás puede constituir delito, lo único que se castiga es el delito común, cometido por medio de la prensa. Esto equivale, sencillamente, a inaugurar una nueva civilización, puesto que es lo contrario de la antigua.

La nación debe al liberalismo porteño esta garantía histórica. La libertad ilimitada del pensamiento, es el signo característico de la dignidad humana. Pero la desea también mesurada para que sea provechosa. «Sólo Sarmiento, añade, ha trabajado en vano para imprimirle un poco de mesura». Hasta 1845, actúa en Chile como educador, periodista y literato, sin que sus grandes labores lo induzcan a interrumpir por un instante su campaña contra la tiranía.

Siendo presidente, los ministros le piden que no escriba, porque exacerba las pasiones. Y acata la indicación. «Es preciso ser honrado el que habla, y las demás virtudes le vienen por añadidura, si tiene dilatable el corazón». De aquel estilo fragmentario proviene su característica más saliente como autor de libros.

Es el escritor de los trozos más selectos. Imposible encontrar en su inmensa obra una pieza completa. Esta peculiaridad, unida a su vocación de novelista, que no puede satisfacer porque necesita todas las letras para la gran obra de hacer país, determina su predilección biográfica. Las «vidas» constituyen una especialidad de su literatura. «Gusto, dice, de la biografía. Es la tela más adecuada para estampar las buenas ideas».

La falta de proporción, constituye el defecto correspondiente. La urgencia es digresiva por necesidad, y ahí está la falla de esas páginas. Hay veces que una digresión, con frecuencia destinada a lapidar un insignificante, ocupa dos terceras partes del trozo. Su positivismo da con frecuencia en excesos materialistas, apenas atenuados por el interés novelesco, siempre poderoso en él. Por esto atribuía gran importancia civilizadora a la lectura de novelas. «Las novelas han educado a la mayoría de las naciones».

El exceso de positivismo torna a veces antipática y estéril su prosa, convertida en charla de cura laico, o en lección de economía doméstica. Sus carillas aprovechadas hasta el fin, sin ningún margen expresan quizá aquella tendencia. Cuando se mantiene en las regiones superiores de la moral práctica, que es la organización positiva de la bondad, su pensamiento está lleno de nobleza. «Toda la historia de los progresos humanos, es la simple imitación del genio». Sin duda, su vida entera ratifica esta verdad. Su originalidad proviene en gran parte de su improvisación de periodista.

Es de ocurrencias más que de expresión, excepto cuando describe el medio natal que la lleva de por sí. Inicia los temas sin meditación previa, y por esto mismo es inesperado. «Mis ideas se arrastran al comenzar el escrito, que no adquiere vigor sino a medida que avanza, como aquellos generales a quienes la batalla misma ilumina». La imaginación creadora que levanta palacios con una sola piedra, cuya vinculación trascendental en la estética confiere el dominio de elementos dispares o contradictorios para cualquier otro, constituyen en él, el don inventivo.

Siete años después de haber descrito la pampa en el Facundo, viene recién a verla con sus propios ojos. Y la descripción es fidelísima. Alguna vez ha llegado a escribir dormido. Su primera gran obra fue, sin duda, Facundo. La novela biográfica se publicó en 1845 y narraba la vida de Juan Facundo Quiroga, el aspecto físico y hábitos de la República Argentina, también atacaba el régimen de Rosas.

Se trataba al principio de un panfleto, redactado con la habitual premura, a hondo fuego de inspiración tan urgente, que no permitió esperar nilos dats pedidos a este país. Forzado por el calor febril, como una planta excesiva, aquel libro resultó una creación extraña, que participa de la historia de la novela, de la política, del poema y del sermón. Facundo constituye todo el programa de Sarmiento.

Sus ideas literarias, su propaganda política, sus planes de educador, su concepto histórico, están allí. Es aquélla nuestra gran novela política y nuestro gran estudio constitucional: una obra cíclica. El primer escritor argentino verdaderamente digno de este nombre. Mayor vigor literato alcanzó Sarmiento en Mi defensa (1843) y Recuerdos de provincia (1850). Ésta última es el libro más sobrio y maduro, el mejor de Sarmiento literalmente hablando, son de aquella simiente.

Representan con Facundo la tentativa lograda de hacer literatura argentina, que es decir patria; puesto que la patria consiste ante todo en la formación de un espíritu nacional cuya exterioridad sensible es el idioma. Sus numerosas traducciones de libros útiles, desde el texto escolar a la biografía predilecta, robustecen su concepto de la literatura: órganos de civilización más que de recreo. Aquellos actos de humildad, en escritor tan personal y fecundo, son pruebas de alta abnegación patriótica. De ahí provino su idea de la convención latinoamericana para la traducción de obras, que lo llevó en 1884, enviado por Julio Argentino Roca como plenipotenciario intelectual.

De cualquier modo, a partir de 1880, tras la elección presidencial de Roca, Sarmiento se fue alejando de la política para incrementar su labor literaria. Así, en 1883 publicó Conflictos y armonías de las razas en América y, en 1885, editó su última obra: La vida de Dominguito, biografía de su hijastro (Domingo Fidel Sarmiento) que murió en el transcurso de la guerra contra Paraguay iniciada en 1865. Se trata de una necrología llena de nobles páginas, de poética intimidad doméstica, es también un tratado de pedagogía. Y precisamente cuando mezcla estos dos elementos, tan discordes al parecer, es cuando el libro resulta más hermoso y original.

En los últimos años de su vida se dedicó a colaborar con diversos periódicos y a escribir sus obras. Se fue a vivir a Paraguay, cuyo clima beneficiaba su salud. Allí, en la capital, Asunción, lo sorprendió la muerte, el 11 de septiembre de 1888.

Ver: Pensamiento de Sarmiento Para La Organización Nacional de Argentina

Ver: Historia de la Fragata Sarmiento

Ma.Florencia Masoni

 

Poesias sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Autora

Poesías Sobre Guerra de Malvinas

Islas Malvinas en suspenso diplomático.

 MALVINAS A UMBRALES DEL SIGLO XXI

                                           Martha Dora Arias 1989

 En el océano Atlántico del sur
soñando una esperanza
Soledad y Malvina se parecen
a dos tristes princesas solitarias.

 El pelo oscuro de las dos hermanas
enredado en las rocas y la bruma
en árido contraste se recorta
del azul infinito y de la espuma.

 Por faldas, las cautivas ostentan pajonales
con guardas de gaviotas y corales.

 Debajo de las aguas argentinas
que cubren los pies de las princesas
asoman sandalias imperiales
que amarran sus  tobillos
con  británicas algas.

 

Un séquito de focas y ballenas
refuerza desde lejos con su voz, la fiel causa
y  por las noches negras y brumosas
intenta desatarlas.

 Pero es en vano
Las dos islas ¡ pobres¡
no pueden ser libradas.

 

Solo las almas jóvenes
de los dignos soldados caídos en Malvinas
refuerzan con su espíritu
la gracia soberana de esa tierra argentina.

 En el océano Atlántico del sur
custodiadas por cruces argentinas
suspiran por  un  príncipe valiente,
Soledad y Malvina.

  Martha Dora Arias 1989

Poesia Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poesía Sobre Guerra de Malvinas

    A las islas Malvinas, vestidas de paciencia celeste y blanca.   

MIENTRAS ESPERAN                                                         

                                                     Martha Dora Arias 1984 

En medio del mar
lejos y escondidas
golpeadas por olas
y brisas marinas
históricas islas
esperan su turno
envueltas en bruma,
solas y perdidas. 

 Y mientras esperan
le cuentan al viento
al faro prendido
al sol y  la lluvia
a la luna llena
y a las Tres Marías
y  al avión lejano
que ruge en el cielo
y al barco que pasa
entre las toninas…
le cuentan le cuentan
le siguen contando
que son argentinas
que son argentinas.

    Martha Dora Arias 1984 

Poema a la Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poema a la Guerra de Malvinas de Martha Arias
Recuerdo a las Malvinas

soldado de Malvinas

AL 2 DE ABRIL DE 1982

                                     Martha Dora Arias – 1983      

Ganar una guerra no exige tan solo ser dueño de aviones, naves y estrategias
o lanzar modernos misiles cargados
de espesa y oscura violencia.

Ganar una guerra no es atar las manos de un país tranquilo
que su trigo siembra
ni es bloquear los mares – coartando derechos de otras banderas-
que, rompiendo vientos,
viajan o comercian.

 Imponer colonias no es ganar la guerra pero es atropello que aviva trincheras
y templa el espíritu del pueblo argentino
dispuesto y confiado para la pelea.

Ganar una guerra no es mostrar al mundo bagaje de orgullo
y de ruin soberbia,
ni es la indiferencia por la diplomacia camino del triunfo
para los imperios que usurpan las tierras.

 Programar boicot  no es ganar la guerra pero es el estímulo
de Latinoamérica
que aprieta sus manos en un lazo fuerte  de unión verdadera.

 Arrasar convenios, romper los tratados y burlar acuerdos
no es ganar la guerra
pero son certeros  disparos que agobian
la espalda del país que reza.

 Metrallar de lleno naves hospitales
y hundir sin entrañas barcazas pesqueras
es luto gratuito como el de los kelpers
– hermanos perdidos de raza –
que allá en las Malvinas hace un siglo esperan.

 Disfrazar con saña de hospital los barcos
y vestir con rojas cruces al Canberra…
la acción más mezquina, cobarde, inhumana.
Más cosas requiere ganar una guerra.

Es indispensable la Luz que ilumine y aliente en las almas coraje y cautela.
La Luz que salpique fe valor mesura, la Luz que derrame paciencia
para que Argentina, desvalorizada por la flema inglesa,
en paz y en justicia doblegue las trenzas
de la nación rubia, pasional y altiva llamada Inglaterra.

 Y si así no fuere, y si así no fuere… que Dios y la historia juzguen a Bretaña
y al aliado fiel, por los disvalores que guiaron su guerra.

Martha Dora Arias – 1983   

Poemas Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poemas Sobre Guerra de Malvinas

Al día en que los soldados argentinos izaron en las  islas Malvinas, la celeste y blanca. 

                             DESEMBARCO EN MALVINAS.                                        

                                                              Martha Dora Arias, abril de 1992 

No es historia. Es hoy, es hoy que gritan

al mundo del oriente y occidente

que vuelven a ser Patria.

 

¿Quiénes gritan?

Dos islas argentinas: las Malvinas.

 

¿Qué expresa ese grito tan potente

que osó cruzar océanos, montañas

y remover conciencias y razones

de otras tierras extrañas?

 

Ese grito de abril, tan argentino,

tan lleno de paciencia – Dios lo sabe –

tan viejo y repetido

como el vuelo del ave

 

Ese grito sentido que hoy explota

en los pechos de jóvenes soldados

 y se hace voz de canto

en nuestros niños

y lamento de honor

en los ancianos

 

expresa vivamente que la Patria,

en su adultez sin prisa

y en su soberanía,

se afianza con firmeza

después de dar bandera a las Malvinas.

¿De dar bandera?     Pero ¿qué bandera?

La de Manuel Belgrano,

la argentina.

Martha Dora Arias, abril de 1992 

Ver: Poema de Martha Arias Sobre el Árbol

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown Sitio Montevideo

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre «No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes. Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

Antecedentes: Artigas se retira del Sitio: Por una serie de desavenencias, iniciadas en abril cuando los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea de 1813, , determinaron que Artigas se retirase del sitio a Montevideo el 20 de enero de 1814. El director Posadas lo declaró fuera de la ley y puso a precio su cabeza, así como la de todos los jefes que le continuaran siendo adictos, por “traidores y enemigos de la patria”. Artigas se dirigió a Belén (le fueron fieles, entre otros, Femando Otorgués y Rivera) para procurar atraerse a Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Creación de la escuadra. Brown: El retiro de Artigas significó el debilitamiento de las fuerzas que sitiaban Montevideo, que prolongaba su defensa merced a los recursos que recibía por el puerto.

Entonces el gobierno de Buenos Aires, decidió completar las acciones terrestres con un bloqueo efectivo por agua. Para eso, era necesario crear una escuadra, pues desde la acción de San Nicolás  carecíamos de ella.

Fueron promotores de esta empresa, llevada a cabo durante el directorio de Posadas, Larrea (ministro de Hacienda), Alvear (que tenía influencias poderosas) y Guillermo Pío White (rico comerciante norteamericano, que invirtió en esto, toda su fortuna, muriendo pobre en 1842), que lograron convencer a Posadas de la necesidad de un bloqueo marítimo.

En menos de dos meses se formó y armó la escuadra destinada a luchar con los poderosos barcos españoles. Para ello compraron algunas naves que se encontraban ancladas en el puerto y contrataron marineros de buques mercantes extranjeros, a los que se unieron soldados criollos.

Fue elegido para dirigir las operaciones, el marino mercante irlandés Guillermo Brown, residente en Buenos Aires, que dedicó el resto de su vida al servicio de nuestra patria.

Los realistas enterados de estos preparativos, organizaron una escuadra al mando de Jacinto Romarate, que se situó en la isla Martín García. Brown zarpó de Buenos Aires y se dirigió a Martín García. Tenía más barcos, pero peor tripulación y una mala posición ante el enemigo, que estaba protegido por una batería situada en tierra (marzo de 1814). En un principio, los patriotas se encontraron en una situación crítica, pero merced a un audaz desembarco lograron poner en fuga a Romarate.

Brown dejó en la isla una guarnición y se dirigió a Colonia, pero no consiguió ayuda de Artigas y regresó a Buenos Aires. La acción de Martín García levantó el espíritu de los patriotas, que no consideraron ya tan temible a la escuadra realista; en adelante podrían enviar refuerzos a la Banda Oriental por agua, vía mucho más rápida que la terrestre.

Romarate se refugió en Arroyo de la China, donde recibió ayuda de los artiguistas. Buenos Aires intentó negociar la paz para poder dirigir sus fuerzas contra Artigas y contra Pezuela, pero Vigodet, alentado por las victorias de Pezuela en el Norte y por la actitud de Artigas, no aceptó.

Entonces Brown, bloqueó Montevideo (abril de 1814). Pero esta plaza no podía ‘whsistir sin ayuda exterior, y por eso intentaron romper el bloqueo con una escuadrilla al mando de Miguel de la Sierra. Brown simuló huir para atraerlos mar adentro y cortarles la retirada, al mismo tiempo que anulaba la acción de las baterías que había en tierra.

Se libró entonces el combate del Buceo (en mayo) en el que fueron venciendo los realistas, que huyeron, perseguidos por Brown hasta Montevideo; los patriotas continuaron el bloqueo.

Cuando la cómoda posición patriota presagiaba el fin de las hostilidades, Rondeau fue reemplazado por Alvear, que llegó con refuerzos, intimando a Vigodet para que aceptara una capitulación, que fue firmada el 23 de junio de 1814.

Alvear entró en Montevideo, iniciando luego la lucha contra Otorguez ,artiguista, que estaba acampado en Las Piedras y que fue vencido.

En julio, Posadas elevó el gobierno militar de Montevideo a intenIt íara colocar una autoridad fuerte frente a Artigas. Nicolás Rodríguez Peña fue nombrado gobernador intendente.

BROWN Y EL DOMINIO DEL RÍO DE LA PLATA: La historia de nuestra Marina de Guerra prácticamente se inicia con el accionar de esta escuadra. Tras el primer ensayo — aquella débil escuadrilla que al mando de Azopardo fue batida por las naves realistas frente a San Nicolás en 1811—, nuestros improvisados barcos de guerra sirvieron magníficamente a la patria a las órdenes del almirante Guillermo Brown.

Este extraordinario marino, irlandés de nacimiento, llegó al Río de la Plata un año después de la Revolución de Mayo. Hombre de mar por vocación, ofreció sus servicios a las fuerzas patriotas. Brown salió de Buenos Aires con sus barcos y desorientó a los marinos realistas. Logró dividir su escuadra y obtuvo una primera victoria en el combate de Martín García . Se presentó luego frente a Montevideo, y con hábiles maniobras atrajo a las naves enemigas lejos de la costa para evitar el fuego de las baterías de tierra. Las venció finalmente en combates parciales el 16 y 17 de mayo de 1814, frente al Buceo. El resultado fue decisivo. Los realistas perdieron el dominio de las aguas y Montevideo quedó completamente cercada por los patriotas.

PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a. España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real. Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros). Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana». Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard. En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería. Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814). En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo- afirmó; «Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…». Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras. El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista. Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard. Este último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico. El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Ideas Politicas de Moreno Ideales liberales Igualdad de Rousseau

Ideas Políticas de Moreno Ideales de Libertad

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Moreno Mariano

IDEAS POLÍTICAS: ROUSSEAU Y MORENO
Mariano Moreno —no obstante su tan prematura muerte— fue el paladín de la Independencia, el más importante pensador roussoniano en el Plata y el más enérgico propulsor de la acción política entre sus contemporáneos. La actividad pública en estos campos la desarrollaba, principalmente, a través de la Gaceta, que dirigió cuando fue miembro de la Junta de Mayo, y también por intermedio de los núcleos que acaudillaba o cuyo guía ideológico era.

Su muerte, aunque dejó un sensible vacío entre sus partidarios, no significó la eliminación de éstos del escenario político, porque era demasiado arraigada su influencia. En efecto, después del deceso de su líder, los morenistas pronto rehicieron sus filas y se lanzaron al combate en la forma propia de aquella época: formando Sociedades Patrióticas, a ejemplo de los clubes jacobinos de la Francia revolucionaria.

La Primera Sociedad Patriótica y Literaria fue establecida formalmente en marzo de 1811. Era el famoso club en el Café de Marcos, que tanto preocupó a los enemigos del finado propagandista de los principios roussonianos y osado pensador político.

Ignacio Núñez, secretario de Moreno y su partidario entusiasta, dice que los socios del club se reunían noche a noche, leían disertaciones escritas y las debatían. Afirma también que las reuniones eran muy animadas.

«Se hablaba contra la injusticia de la conquista emprendida sobre estos países por los españoles, sobre los derechos primitivos de los indios, la cedida y la crueldad de los españoles. (…) Se sostenía el principio de que e. pueblo había reasumido la soberanía desde que el emperador de los franceses había cautivado la de los reyes; que el pueblo tenía derecho de darse la constitución que mejor asegurase su existencia, y que la mejor constitución era la que garantiza a todos los ciudadanos, sin excepción, sus derechos de libertad, de igualdad y de propiedad.

BOLESLAO LEWIN,
MARIANO MORENO,
SU IDEOLOGÍA Y SU PASIÓN.

El Nuevo Mundo
Todo País que se halla bajo una constitución tiránica tiene derecho para romperla. Toda insurrección que se dirige a libertar una Provincia de la opresión, es legítima. Aquel Hombre es libre que goza de las clases de libertad que le corresponden en lo físico, en lo moral, en lo religioso, y en lo civil. Un Estado es libre cuando es gobernado por la voluntad común de los Individuos que lo componen, y cuando cada individuo regido por el Gobierno que hayan adoptado sus representantes, puede considerarse como Legislador de sí mismo.

Ahora: hay diferentes grados en la libertad de que es susceptible un Estado; pero no hay medio entre ser libre, o ser esclavo. Un Estado pequeño es capaz de mayor perfección en la exhibición de sus sufragios, que uno muy extenso, y será por tanto más libre; pero siempre se requiere que la voluntad de sus miembros material o virtualmente haya formado la constitución, para no considerarlo tiranizado.

¿Cuál era el estado en que se hallaba la América al tiempo de caer la Familia de los Borbones? Sin Constitución propia, sin Representantes, sin defensores, agobiada con impuestosy contribuciones forzosas, cuya distribución no podía examinar, no contaba ninguno de los privilegios que pudieran hacerla gloriar con el augusto nombre de libre. Yo no pretendo inculcar sobre las extorsiones que ha sufrido el Nuevo Mundo del yugo de sus Poseedores: basta hacer ver que no era libre, para demostrar que era esclavizado.

Sus Leyes estaban formadas por los Conquistadores; y aun cuando éstas fuesen las más adecuadas para su gobierno, ni había restricciones que se opusiesen a los abusos del poder, ni Cuerpo propio que vigilase sobre la observancia de la Constitución. Las Colonias en una palabra, tenían tanta parte en el Código que las gobernaba, como en las Leyes del Japón. (…)

Semejante conducta no puede sincerarse con la autoridad que arbitrariamente se suponga en los Pueblos de la Península sobre los de América, porque ninguna Comunidad tiene poder alguno sobre otra Comunidad que no le está incorporada por una representación competente. Sólo en este caso es que un Pueblo puede llamarse libre, y sólo siéndolo debe conservar su constitución.

MANUEL MORENO,
VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR
DON MARIANO MORENO.

Sobre la constitución del Estado
Separado Fernando VII de su reino, e imposibilitado de ejercer el supremo imperio que es inherente a la corona; disuelta la Junta Central, a quien el reino había constituido para llenar la falta de su Monarca; suspenso el reconocimiento del Consejo de Regencia, por no haber manifestado títulos legítimos de su inauguración, ¿quién es el supremo jefe de estas provincias, el que vela sobre los demás, el que concentra las relaciones fundamentales del pacto social, y el que ejecuta los altos derechos de la soberanía del pueblo? El congreso debe nombrarlo.

Si la elección recayese en el Consejo de Regencia, entraría éste al pleno goce de las facultades que la Junta Central ha ejercido; si recae en alguna persona de la real familia, sería un verdadero regente del reino; si se prefiere el ejemplo que la España misma nos ha dado, no queriendo regentes, sino una asociación de hombres patriotas con la denominación de Junta Central, ella será el supremo jefe de estas provincias, y ejercerá sobre ellas durante la ausencia del Rey los derechos de su persona con las extensiones o limitaciones, que los pueblos le prefijen en su institución.

La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey; pueden pues aquéllos modificarla o sujetarla a la forma, que más le agrade, en el acto de encomendarla a un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno, porque hasta ahorano se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de establecerlo, es el de fijarle las condiciones que convengan al instituyente; y esta obra es la que se llama constitución del Estado.

Más adelante explicaré cómo puede realizarse esta constitución, sin comprometer nuestro vasallaje al Sr. D. Fernando; por ahora recomiendo el consejo de un español sabio, y patriota, que los americanos no debieran perder de vista un solo momento.

El Dr. D. Gaspar de Jovellanos es quien habla, y es esta la segunda vez, que publico tan importante advertencia. La nación, dice hablando de España, después de la muerte de Carlos II, no conociendo entonces sus derechos imprescriptibles, ni aun sus deberes, se dividió en bandos y facciones; y nuestros abuelos olvidados de su libertad, o de lo que se debían a sí mismos, más celosos todavía de tener un Rey, que a su antojo y cuando sólo debieran pelear para asegurar los unos a los otros, discutían sobre si la casa de Borbón de Francia, o la de Austria en Alemania habían de ocupar el trono español.

Yo deseara, que todos los días repitiésemos esa lección sublime, para que con el escarmienta de nuestros padres, no nos alucinemos con el brillo de nombrar un gobierno supremo, dejando en su arbitrio hacernos tan infelices, como lo éramos antes.

MARIANO MORENO, ESCRITOS.

Diferencias entre Moreno y Saavedra Decreto Supresion de Honores

Diferencias entre Moreno y Saavedra
Decreto de Supresión de Honores

Es conocida la rivalidad de criterios políticos, además de la diversidad temperamental, existente entre Saavedra y Moreno. Conocida es también la doble vertiente, liberal y revisionista, en la interpretación de la historia argentina y los juicios de cada una de dichas corrientes respecto a ambos proceres. El episodio del banquete y el subsiguiente decreto han sido y son objeto de polémica.

Cornelio Saavedra

SAAVEDRA CORNELIO: Presidente de la Primera Junta elegida en Buenos Aires en 1810. Nació en la ciudad de Potosí (hoy Bolivia) y falleció en Buenos Aires. A los 8 años se trasladó con su familia a esta última ciudad. Estudió en el Real Colegio de San Carlos. Al crearse el Virreinato del Río de la Plata (1776) se inició en las funciones públicas y fue electo alcalde de segundo voto en el Cabildo.

En 1806, cuando se produjo la invasión de los ingleses, Cornelio Saavedra tuvo una destacada actuación. Después de la rendición de los británicos se crearon regimientos criollos y fue nombrado jefe del Cuerpo de Patricios.

Sus juicios serenos y la firmeza de su carácter le dieron prestigio. Durante la revolución del 1º de enero de 1809, Saavedra y los patricios apoyaron al virrey Santiago de Liniers contra los españoles dirigidos por Martín de Álzaga, los que se habían alzado para solicitar mediante una carta su renuncia. En el preciso instante en que Liniers la iba a hacer efectiva llegó Saavedra junto a otros jefes militares criollos.

El patricio, actuando con firmeza, dijo: «Venga el señor Liniers con nosotros, preséntese al pueblo y si éste lo rechazase en el mando, yo y mis compañeros suscribiremos el acta de su destitución». Después de este hecho el prestigio de Saavedra creció.

El 20 de mayo de 1810, tras la proclamación de Cisneros como virrey, se entrevistó con el alcalde Lezicapara que se celebrara un Cabildo Abierto. Dos días después, en dicho Cabildo solicitó la renuncia de Cisneros, acción que fue apoyada por otros patriotas. Los españoles trataron de atraerlo, nombrándolo en la Junta del 24, pero Saavedra renunció.

Finalmente, el glorioso 25 de mayo fue electo Presidente de la Primera Junta. Gobernó también durante la Junta Grande, pero el desastre de Huaqui en el Alto Perú eclipsó su estrella.

Para analizar las diferencias veremos  los hechos ocurridos:

1. Para festejar la victoria de Suipacha el Cuerpo de Patricios organizó un banquete. Saavedra, jefe del cuerpo y su esposa, eran los invitados de honor.

2. Moreno, sin estar invitado, se presentó al cuartel. El centinela no le permitió entrar lo que le causó lógico malestar.

3. Al terminar el banquete un oficial en estado de embriaguez tomó una corona de caramelo que ofreció a Saavedra, quien la pasó a su esposa. Con su gesto el capitán Duarte quiso significar que lo coronaba emperador de América.

4. Enterado del hecho Moreno redactó el famoso «Decreto de Honores» esa misma noche, pasándolo para su impresión a la imprenta de los Niños Expósitos, antes de ser aprobado por la Junta.

5. Llevado el decreto a la Junta de Gobierno ésta lo aprobó por unanimidad y lo publicó con fecha 6 de diciembre de 1810.

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

DECRETO DEL 6 DE DICIEMBRE: Como decíamos antes el famoso decreto de supresión de honores que señaló el rompimiento entre Saavedra y Moreno.  Un incidente había precipitado los hechos. Un banquete presidido por Saavedra celebrado en el cuartel de Patricios, festejaba la victoria de Suipacha, el 5 de diciembre de 1810.

El capitán Atanasio Duarte, en estado de ebriedad, ofreció un brindis en honor de Saavedra haciendo alusión al «futuro emperador de América» y una corona de azúcar que. adornaba la mesa fue entregada a su señora Saturnina Otárola. Incitado por estos hecho Moreno redacto el decreto de supresión de honores que la Junta luego aceptó en el que se expresaban las tendencias igualitarias del secretario. Saavedra lo interpretó como alusión personal.

DECRETO DE SUPRESIÓN DE HONORES:

(…) 2a Habrá desde este día absoluta, perfecta, e idéntica igualdad entre el Presidente, y demás Vocales de la Junta, sin más diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.

3a Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y trata
miento, que estén establecidos.

4a Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, o aparato que los distinga de los demás ciudadanos. (…)

8a Se prohibe todo brindis, viva, o aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.

9a No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.

10a Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.

11a Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendió la probidad del Presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones con tra la libertad de su país.

12a No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurren cia pública a los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será despuesto de su empleo.

13a Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que los ejercen.

14a En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia, etc., no tendrá la Junta palco ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano; el Excmo.. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.

15a Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: éstas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habrán cojines, sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.

MARIANO MORENO, ESCRITOS II

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810. El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta. Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador. Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública. Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad. El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

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DIFERENCIAS IDEOLÓGICAS ENTRE MORENO Y SAAVEDRA

Diferencias entre Moreno y Saavedra

Mariano Moreno era un espíritu libertario, alejado de toda aspiración individual de poder. El sueño de igualdad, libertad y fraternidad que había forjado al calor de las ideas de la Revolución Francesa durante su época de estudiante universitario le impedía aceptar la idea de que fuera un solo individuo el que se arrogara el mando de todo un pueblo.

El surgimiento de Napoleón y la situación inestable y desgraciada que estaban sufriendo las colonias a causa de la fragilidad de las monarquías europeas era una prueba de ello. «Ya tuvimos suficientes monarcas, virreyes y emperadores», pensaba Moreno.

Él aspiraba a destruir el orden social establecido para construir en su lugar otro más justo. Había llegado la hora en que las decisiones las tomaría la gente común. Lo importante era conseguir la emancipación, no importaba cómo.

 

diferencia con Moreno

Saavedra de carácter parco y mesurado, sus palabras parecían revestirse de gravedad en los momentos solemnes. Al participar en el movimiento revolucionario su propósito era honesto, pero carecía de la inteligencia suficiente para ocupar el alto cargo en que las circunstancias lo habían colocado. En realidad, él prefería no pensar que aquello era una revolución.

Tendía a imaginar que se trataba de una agitación a nivel municipal solucionada de manera pacífica gracias a su participación en el caso, sustituyendo el virrey nombrado en España por otro surgido de la elección de la mejor gente de su ciudad.

El cambio de gobierno significaba para él la continuación del sistema colonial, sólo que con una administración más honesta, y cierto cambio de situación que implicara el fin de algunos beneficios que favorecían a unos pocos y el mantenimiento de otros. En Moreno veía el peligro de la agitación, la perturbación. Sin él, la paz de esta transición perduraría, pensaba Saavedra.

Biografia de Mariano Moreno Un Jacobino en la Primera Junta Patria

Biografía de Mariano Moreno

Abogado e intelectual brillante, formado con las ideas de los enciclopedistas y filósofos franceses, Mariano Moreno estaba imbuido de la ideología revolucionaria que por entonces agitaba a Europa y a toda América. En la Primera Junta de Gobierno impulsó cambios en la organización política y económica del sistema colonial rioplatense. Fue al mismo tiempo alabado y criticado por sus férreas decisiones políticas, como la ejecución de Liniers. Renunció a su cargo en la Primera Junta a causa de los profundos desacuerdos que mantenía con el Presidente. Fue fundador del periódico La Gaceta de Buenos Aires.

Mariano Moreno Politico Argentino

Ver: Ideas Políticas de Moreno

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.

En 1801 se casa en Chuquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

De regreso a Buenos en 18O9 escribe un documento de gran notoriedad «La representación de los hacendados«, en el que abogaba por la libertad de Comercio.

Este documento se difundió rápidamente por todo el virreinato. Más tarde es nombrado relator de la, Real Audiencia, cargo que desempeñaba en mayo de 1810. Constituida la Primera Junta de Gobierno, es Moreno el alma de la misma en su carácter de secretario, teniendo también la dirección de los departamentos de gobierno, de guerra y relaciones exteriores.

Organiza los ministerios, abrevia los trámites y duplica las horas de trabajo. Redacta LaGaceta de Buenos Aires, periódico que nació con el nuevo régimen. Funda la biblioteca pública y se le debe también el establecimiento de una academia de instrucción militar y de matemática para los oficiales, que debían no sólo ser valientes, sino también doctos.

Crea una fábrica de armas y se preocupa asimismo de los intereses de la industria y el comercio. Decreta la rehabilitación de los puertos de la Ensenada del Barragán y de Patagones (Río Negro). Dicta la providencia para el arreglo de los caminos y el adelantamiento de las poblaciones.

Cuando desempeña estas funciones cuenta sólo con 33 años y es tanto su prestigio que despierta recelos dentro y fuera del gobierno. Con motivo de la disposición de incorporar a la Junta nueve diputados de las provincias se produjo un desacuerdo, a raíz del cual Moreno, para evitar desconfianzas presenta la dimisión de su cargo «convencido de haber cumplido con su deber».

Saavedra choca fuertemente con su política. A los pocos días de su renuncia la Junta le confía la misión de ir a Inglaterra en calidad de Ministro Plenipotenciario, para cimentar las relaciones de amistad con el gobierno inglés.
El 24 de enero de 1811 zarpa rumbo a Londres y fallece durante la travesía. Su deceso se registra el 4 de marzo de 1811, al amanecer, en alta mar.

Cuando el Coronel Saavedra, su adversario, se entera de la noticia, dice aludiendo al genio ardiente del extinto y a su sepultura en el mar: «Era menester tanta agua para apagar tanto fuego». Se supone que las causas de su muerte fueron una lesión cardiovascular de origen reumático.

14 Mayo22 Mayo23 Mayo24 Mayo25 Mayo28 Mayo25 Agosto
A Buenos Aires
llegan noticias
sobre la
rendición de
Gerona y la
disolución de la
Junta
En el Cabildo
Abierto se vota
por un gobierno
integrado por
una Junta
El Virrey
Cisneros cesa
en su mando.
Se integra una
Junta
provisoria
Los criollos
obtienen la
anulación de la
Junta provisoria
que integraba el
ex Virrey
Jura la nueva
Junta de
Gobierno,
integrada por
los patriotas
Contrarrevolución
en Córdoba,
Liderada por
Liniers. Posterior
derrota de los
sublevados
Fusilamiento de Liniers

LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO:
Problemas Internos entre Moreno y Saavedra:

El conflicto nace fundamentalmente  por un choque de distintas ideologías. Saavedra, un rico hacendado y líder militar nacido en Potosí, creía que las cosas debían hacerse paso a paso. Moreno, joven abogado que reivindicaba los ideales de la Revolución Francesa, pensaba que los enemigos del movimiento de mayo de 1810 debían ser eliminados. Los revolucionarios porteños optan por derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y  «devolver los derechos de soberanía al pueblo de Buenos Aires». Pero el problema de construir un nuevo orden político apenas empieza. Otros cabildos virreinales se sienten en igualdad de condiciones con el de Buenos Aires y desconocen la autoridad del cabildo de Bs. As.

«Moreno cree que es legítimo construir una república independiente de España, fundada en una constitución, con los principios de igualdad y libertades públicas que aprendió de la Revolución Francesa. La Primera Junta anuncia el 26 de mayo la convocatoria a representantes del interior del Virreinato para un Congreso Constituyente que decidirá la forma de gobierno. ¿Pero esos diputados elegidos por los cabildos entre la »parte principal y más sana de la población» debían representar a sus ciudades o a un poder centralizado, único dueño de la soberanía?».

Además: «Saavedra cree que las ciudades son soberanas y sus diputados, delegados de sus cabildos. No se opone al ideal de independencia, pero sigue la tradición hispano-colonial: hay tantas soberanías como ciudades en el Virreinato. Pero Moreno trae el nuevo concepto de soberanía popular basado en Rousseau —el filósofo francés autor del Contrato Social— que sustentará la tendencia a crear un Estado unitario».

El 8 de diciembre, Moreno publica su «decreto de supresión de honores» que le quita a Saavedra el mando de las acciones militares y se lo devuelve a la Primera Junta, pero es la aceptación de los diputados del interior en la Junta Grande lo que derriba a Moreno, ese mismo diciembre. Moreno y los vocales de la Junta creen que los diputados del interior —aliados de Saavedra— deben integrar un Congreso Constituyente, pero no gobernar. «Considero la incorporación de los diputados contraria al derecho y al bien general del Estado», dice Moreno, quien acepta una misión diplomática en Inglaterra y muere en marzo de 1811.

Los morenistas se agrupan en un club —antecedente de la Sociedad Patriótica creada por Bernardo de Monteagudo en 1812— que presionará a Saavedra. En abril de 1811 los alcaldes de barrio dirigen un levantamiento en apoyo de Saavedra. Los morenistas que aún quedaban en la Junta Grande son expulsados».(Fuente Consultada: Clarín)

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno Moreno Saavedra

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno

MARIANO MORENO
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor. Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos.

Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.  En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno

Saavedra y Moreno

ENFRENTAMIENTO ENTRE SAAVEDRA Y MORENO: Frente a frente, uno de levita y otro de uniforme, Moreno de Chuquisaca y Saavedra de Potosí, se odian pero no se desprecian «Impío, malvado, maquiavélico», llama el coronel al secretario de la Junta; (…) El primer incidente ocurre cuando los jacobinos descubren que diez jefes municipales están complotados contra el nuevo poder.

En una sesión de urgencia Moreno propone «arcabucearlos» sin más trámite, pero Saavedra le responde que no cuente para ello con sus armas. «Usaremos entonces las de French», replica un Moreno siempre enfermo, con el rostro picado de viruela, que acaba de cumplir 30 años. Al presidente lo escandaliza que ese mestizo use siempre la amenaza del coronel French, a quien hace espiar por sus «canarios», una especie de soplones manejados por el coronel Martín Rodríguez.

Los conjurados salvan la vida con una multa de dos mil pesos fuertes, propuesta por el presidente. «¿Consiste la felicidad en adoptar la más grosera e impolítica democracia? ¿Consiste en que los hombres impunemente hagan lo que su capricho e interés les sugieren? ¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de su; bienes, matarlo, acabarlo y exterminarlo? ¿Consiste en la libertad de religión y en decir con toda franqueza me cago en Dios y hago lo que quiero?», se pregunta Saavedra en carta a Viamonte que lo amenaza desde el Alto Perú.

Desde fines de agosto, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado. (…) Pero es la aplicación de ese método sangriento lo que garantiza el triunfo de la Revolución. Hasta la bayoneta, la conspiración de Alzaga, como la contrarrevolución de Liniers, terminaron en suplicio y los españoles descubrieron, entonces, que los patriotas estaban dispuestos a todo: «Nuestros asuntos van bien. porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estañamos baje tierra. Todo el Cabildo nos hacía mal guerra que los tiranos mandones de! virreinato«, escribe Castelli antes de se: llevado a juicio.

OSVALDO SURIANO,
SIN PARAGUAS NI ESCARAPELAS.

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810. El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta. Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador. Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública. Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad. El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA DE MARIANO MORENO:
En sus aspectos más salientes se pueden observar los siguientes puntos:

• La aplicación de una política revolucionaria de terror de Estado (imponer miedo a través de ejecuciones sumarias, etc.) para con los enemigos desenmascarados del proceso revolucionario.

• Fomentar la sublevación de las provincias donde el poder de las autoridades coloniales era aún manifiesto, a través del establecimiento de diversas expediciones militares que posibilitasen la rebelión de los sectores de la población de dichos territorios, adictos al movimiento revolucionario.

• Fundamentar la justicia del nuevo gobierno ante la escasa cantidad de autoridades reales que ! aún subsistían en la Península. Esta justificación debía partir de la expresión de las distintas instituciones del Río de la Plata, como serían los cabildos de cada una de las ciudades.

• Negociar con las potencias europeas el reconocimiento del nuevo gobierno, sin comprometer la libertad de maniobra del mismo.

• Proteger la industria, minería y agricultura del país, para permitir su desarrollo. Expropiar al bando enemigo para solventar los gastos de la guerra.

• Fomentar la independencia y revolución en el resto de América, y en especial, en las colonias portuguesas del Brasil, a partir, si era necesario, del envío de una expedición militar.

Dentro de este esquema de gobierno es comprensible la dureza revolucionaria en hechos tales como el fusilamiento de los conjurados de Córdoba, la actitud frente a los funcionarios coloniales, la declaración de la guerra hacia las autoridades de Montevideo…

PARA SABER MAS…
De origen modesto, Moreno nació en Buenos Aires en 1778. Como tantos  en su época, se educó en el Colegio de San Garios, y luego en la Universidad de Chuquisaca, se graduó primero en derecho canónico y más tarde obtuvo el título de abogado. Allí se casó, nació su único hijo y se inició en el ejercicio profesional. En 1805 regresó a Buenos Aires.

Saavedra, en cambio, provenía de una familia tradicional y acaudalada. Había nacido en 1759, en la hacienda La Fombera, cerca de la Villa Imperial de Potosí. La familia volvió a Buenos Aires, cuando él contaba 6 años. Fue también alumno del Colegio de San Carlos, de donde egresó en 1776. Se casó dos veces y de ambos matrimonios tuvo varios hijos.

Mediaba entre ellos casi una generación, pero la circunstancias de su nacimiento y de su educación los vincularon a los mismos ámbitos. Ocurriría otro tanto con el desempeño laboral. Ambos prestaron servicios en la administración virreinal: los dos en el Cabildo de Buenos Aires y, además, Moreno en la Audiencia y Saavedra en el Consulado. Frente a las Invasiones Inglesas, Saavedra fue combatiente y elegido jefe del recientemente creado Regimiento de Patricios. Moreno no empuñó las armas, dejó sí un Diario, donde analizó la situación, deploró la conducta española, exaltó la reacción de Buenos Aires y consignó su propia amargura frente a los hechos. El movimiento de Alzaga los encontró en bandos diferentes, los sucesos de Mayo volvieron a reunirlos.

Cuando Moreno llegó a la Junta de gobierno, como secretario, si bien no había frecuentado desde el principio las reuniones que mantenían los integrantes del grupo revolucionario, su actuación era conocida, se lo sabía hombre de ideas claras y al tanto de las nuevas corrientes de pensamiento. Muy pronto, su entusiasmo lo proyectó a un primer plano y se gestó una solidaridad creciente entre él y los ideólogos de la revolución.

La obra gubernativa de la Junta, por cierto, llevó su sello. Saavedra fue el presidente del gobierno nacido en Mayo porque era un comandante respetado por propios y ajenos, militares y civiles. Su opinión tenía peso por sí misma y su palabra y su acción definieron muchas instancias. Era el símbolo del arbitraje político que ejercían los militares.

El fervor jacobino de Moreno y la moderación apaciguadora de Saavedra terminaron por enfrentarlos en el seno de la Junta. Moreno fue el primero en apartarse y la muerte se lo llevó en seguida. Saavedra vivió aún muchos años, pero lo alcanzó la tragedia del exilio. Los dos habían sido necesarios. Sin ellos, no se sabe cómo hubiera sido la revolución pero, sin duda, muy diferente.

Gobierno de Bartolomé Mitre La Organizacion Nacional Argentina Liberal

Gobierno de Bartolomé Mitre

LA ORGANIZACIÓN NACIONAL: Entre 1862 y 1880, los sucesivos presidentes fueron estableciendo las bases para La construcción del Estado central argentino, lo cual significó que las autoridades nacionales expandieron su control sobre el territorio y subordinaron a las provincias a su autoridad.

Para llevar a cabo estos objetivos, los gobiernos tuvieron tres herramientas fundamentales: el Ejército nacional, la administración pública y el manejo de los principales recursos económicos. En relación con este último punto, en julio de 1862 Mitre tomó una medida fundamental: nacionalizó la Aduana de Buenos Aires, decisión que le permitió disponer de los recursos necesarios para sostener los gastos del gobierno nacional.

PRESIDENCIA DE MITRE (1862-1868)
Gobierno de Bartolomé MitreEl 12 de octubre de 1862 Mitre asumió la presidencia luego de haber ejercido desde el 12 de abril el poder nacional por delegación de las provinciaa lo acompaño corno vicepresidente Marcos Paz.

Ya se había producido la separaciónn dentro del liberalismo de los nacionalistas de Mitre (partidarios de la autoridad del gobierno central por sobre el de las provincias) y los autonomistas de Valentín Alsina (defensores de la autonomía de los privilegios provinciales de Buenos Aires).

El objetivo de Mitre fue realizar la unidad nacional sobre la base de la pacificación interior. Contra su gobierno, en La Rioja. se sublevó la montonera federal,acaudillada por Ángel V. Peñaloza, El Chacho, que extendió su influencia sobre San Luis, Córdoba,Catamarca, Salta y Tucumán.

Para derrotarlo se destinaron fuerzas nacionales que resultaron triunfantes en San Francisco (mayo 26 de 1863) y Lomas Blancas (agosto de 1863). Finalmente, El Chacho fue capturado y asesinado por uno de los jefes militares que lo perseguían en Olla (La Rioja) en noviembre de 1863.

El caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza era el jefe de las “montoneras”, que utilizaban el método de ‘la guerra de guerrillas”, es decir, ataques a caballo sorpresivos, veloces y contundentes, seguidos de una huida igualmente rápida para evitar los contraataques.

Finalmente, en 1 863, y luego de varios combates, el “Chacho” —así se lo llamaba a Peñaloza— fue derrotado y muerto. Más tarde, todas las provincias cuyanas se alzaron al mando del caudillo Felipe Varela, en oposición a la guerra contra el Paraguay (1 865-1 870). En 1 868, las montoneras de Varela también fueron vencidas por tropas nacionales.

La oposición al centralismo de Buenos Aires y a la guerra del Paraguay —totalmente impopular en las provincias, donde se producían deserciones masivas entre los reclutados para el ejército nacional— estalló en 1867 con la revolución de los Colorados, encabezada por Juan Saa y Felipe Varela. El apoyo de Mitre con el interior era el caudillo santiagueño Antonio Taboada quien venció a Varela en Pozo de Vargas y retuvo así el control del norte.

Para poder encauzar al país dentro del proceso de la organización nacional e integrarlo en la política mundial, el presidente entendió como una necesidad la no intervención en los problemas americanos. Por eso no participó del Congreso Panamericano reunido en Lima en 1862 para considerar la intervención francesa en México y la reincorporación de la República Dominicana a España, y se mantuvo prescindente en el conflicto planteado entre Perú y España al no reconocer ésta la independencia peruana.

Mientras Bartolomé Mitre estaba ocupado por los numerosos conflictos internos y por la guerra contra el Paraguay, el Presidente también se dedicó a la organización institucional del Estado y la sociedad. Durante su mandato se dio un fuerte impulso a la educación y a la justicia. Se organizó la Corte Suprema, se aprobó el Código de Comercio y se comenzaron a redactar los Códigos Civil y Penal.

LA CUESTIÓN ELECTORAL. Al aproximarse la renovación de las autoridades nacionales se postularon distintos candidatos. El localismo porteño estaba representado por Adolfo Alsina el federalismo del interior, por Urquiza. El partido nacionalista sostenía a Elizalde. resistido por la opinión general debido a sus simpatías hacia el Brasil.

También surgió como candidato Sarmiento, apoyado por varias provincias del interior y, sobre todo. por la oficialidad del ejército. Mitre no apoyó abiertamente a ninguno de ellos. Desde Curuzú Cuatiá envió una carta a José María Gutiérrez, publicada en el periódico Iba Nación Argentina. que se conoce como testamento político de Mitre. donde, pese a anunciar su prescindencia en la cuestión. se manifiesta contrario a la candidatura de Alsina: tampoco está de acuerdo con la de Urquiza, si bien no brinda su apoyo a Sarmiento, tampoco le hace mayores objeciones.

Dentro del  partido simpatizaba con Elizalde, Alsina sintiéndose anulado por Mitre y su apoyo en el interior para poder vencer a los nacionalistas, se unió a Sarmiento. Así se integró la fórmula Sarmiento-Alsina que triunfó en las elecciones del 2 de abril de 1868.

En mayo de 1862 se reunió el Congreso Nacional de Buenos Aires para encontrar una solución al problema de la Capital Federal. El proyecto de la federalización de Buenos Aires fue enviado a la Legislatura bonaerense en agosto de 1862, pero la provincia se negó a entregar su ciudad capital, tras varios debates, no se llegó a un acuerdo, por lo cual se apeló a una solución temporaria. El gobierno nacional se instaló en la ciudad de BuenosAires en calidad de ‘huésped”, coexistiendo en la misma ciudad con el gobierno provincial bonaerense. Como este acuerdo sólo duraba cinco años, tuvo que ser renovado periódicamente hasta 1880, cuando se llegó a una solución definitiva.

Biografia de Bartolomé Mitre Gobierno Historia Argentina Oficial

Biografía de Bartolomé Mitre

Su aptitud de estadista, su prestigio de patriarca, su talento de escritor, la grandeza singular de su alma y la bondad excelsa de su corazón forman el arco de triunfo bajo cuyas arcadas, indiferentes al tiempo y al olvido, desfilaron tres generaciones de argentinos que aspiraban a la unión nacional.

Les dio su vida, toda su vida ilustre, formada en las amarguras del destierro, agitada por nostalgias infinitas, abocada a tiempo al quehacer constructivo de la política, del periodismo, de la investigación.

Biografia de Bartolomé Mitre Nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821 entre las privaciones de un hogar humilde, como cuadra a los predestinados, a la manera de Lincoln en su cabaña de Kentucky; domó potros en la llanura porteña, que luego cruzaría al frente de sus ejércitos; gobernó muchedumbres y fue su caudillo; se prodigó en múltiples actividades y encarna, armonizó e interpretó el alma de su pueblo.

En él y por él terminó la cruenta etapa de los gobiernos inestables, el periodo de las rencillas que anarquizaban al país y enfrentaban a Buenos Aires y la Confederación.

Romántico y bravo, dirigió la artillería de Urquiza en Caseros, actuó como diputado en la Legislatura después que la provincia de Buenos Aires se separó de la Confederación; intervino como general en jefe en las batallas de Cepeda y Pavón y fue presidente de la República, de 1862 a 1868. Terminada la presidencia, fundó «La Nación», grande y generoso diario.

Cumplida su misión sobre la tierra, aureolado de canas, consciente de sus méritos pero humilde en su grandeza, después de gobernar a su pueblo desde el sillón presidencial o desde el solio de su retiro, murió el 18 de enero de 1906, rodeado por la gratitud y la admiración, en la misma ciudad testigo de su vida y virtudes.

BARTOLOMÉ MITRE, su biografía

Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821.  Pasó su infancia en Patagones, donde su padre Ambrosio Mitre desempeñaba un cargo público.

Se incorpora a la milicia en 1839 como alférez de artillería, en el ejército que luchaba contra Rosas.  Estuvo en la batalla de Cagancha y en la derrota de los unitarios en Arroyo Grande en 1842.

En Montevideo participó en la lucha contra el sitio de Oribe y adquirió reputación como militar y escritor.

A causa de la hostilidad del Gral.  Rivera contra los porteños tuvo que emigrar a Bolivia, durante la guerra civil

 de Bolivia pasó a Perú, de donde lo desterraron por sus ideas liberales.  Luego se radicó en Chile y se dedicó al periodismo.

El pronunciamiento de Urquiza contra Rosas lo llevó a Montevideo donde participó en el combate de Tonelero y en Caseros, por su actuación y comportamiento lo ascendieron a Coronel.

En abril de 1852 el pueblo de Buenos Aires lo elige representante de la legislatura.  En el debate del acuerdo de San Nicolás, su intervención contra el mismo fue decisiva.  Urquiza disolvió la Cámara y asumió el gobierno de la provincia, Buenos Al res se levanta contra Urquiza y Mitre aparece al frente de la guardia nacional.

Valentín Alsina fue elegido gobernador de Buenos Aires y Mitre, ministro de gobierno y de relaciones exteriores.

En 1859, después de actuar como ministro de gobierno y relaciones exteriores asume la cartera de guerra y marina para consagrarse a la organización del ejército.  Lo ascienden a General y lo nombran comandante en Jefe del Ejército de Buenos Aires.

La campaña que culminó en Cepeda significó la derrota de las milicias de Bs.  As.  Sus condiciones personales, su visión de los problemas del país, su gravitación en los acontecimientos de la época, lo convirtieron en el artífice de la organización nacional.

Hizo aprobar las reformas Introducidas por Bs.  As. en la constitución y se convino que se harían elecciones de diputados y senadores para Incorporarse al Congreso Nacional.

Luego de las luchas tras el derrocamiento del gobernador de San Juan y la batalla de Pavón donde la suerte favoreció a las armas de Buenos Aires al mando de Mitre, el tacto político.

La serenidad y el espíritu nacional que poseía Mitre lo llevaron a levantar la bandera de la pacificación y de la organización sobre la base del respeto a la Constitución de 1853.  Para ello cambió el gobernador de algunas provincias que no reconocían la victoria de Pavón ante Urquiza.

El 4 de abril de 1862 Buenos Aires lo autorizó para que sin dejar de ser gobernador de la Provincia asumiese las funciones de primer magistrado de la República.

Las provincias eligieron sus representantes v el Congreso Nacional se reunió en Bs.  As. el 25 de mayo de 1862.  El escrutinio de las elecciones presidenciales del 5 de octubre de 1862 lo consagraron por unanimidad como presidente de la República.

Como Presidente restableció el Poder Judicial, que práctica, mente no existía, la presentación diplomática en el interior, estructuró el orden Interno perturbado constantemente por los caudillos locales y provinciales.  Se tendieron vías férreas y telegráficas: se elaboró el Código Civil y el Penal.

Durante su gobierno, Buenos Aires fue la capital provisional de la república. Impulsó la educación (con la fundación de los colegios nacionales), la organización de los poderes públicos y la codificación. Se fomentó el desarrollo económico con la llegada de inmigrantes y el tendido de líneas férreas. Debió enfrentar las últimas montoneras de «Chacho» Peñalosa y Felipe Várela, las consecuencias de una epidemia del cólera, y sobre todo, el sangriento conflicto bélico con el Paraguay, a partir de 1865.

En abril de 1865, el país se hallaba en plena recuperación, se produce entonces la guerra con el Paraguay que desvía la acción constructiva del gobierno.

Mitre quiso mantenerse neutral y Paraguay para obligarlo a romper esa neutralidad invadió la provincia de Corrientes y se apoderaron de dos buques argentinos.

La Argentina ante esa situación, le declaró la guerra al Paraguay y formó la alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay y se confió el mando de todas las fuerzas al Presidente Mitre.

Las luchas se mantuvieron encarnizadas hasta que en Curupaytí y Humaitá liquidaron completamente a los ejércitos del dictador paraguayo que murió entre los últimos combatientes.

Durante su presidencia Mitre tuvo que afrontar una violenta epidemia de cólera que causó estragos en las provincias del litoral en 1867; la fluctuación del valor monetario que hacía difícil la vida industrial y comercial, el crédito público se fue normalizando y al terminar el período presidencial el país volvió a encontrarse en pleno desarrollo.

Al estallarla guerra, Mitre se puso al frente de las tropas, dejando en el gobierno a su vicepresidente Marcos Paz. Terminada su presidencia, fue elegido senador en 1869.

El 4 de enero de 1870 fundó el diario La Nación. En su editorial titulado Nuevos horizontes definió a este periódico como «una tribuna de doctrina».

En 1894 resultó elegido nuevamente senador. Además fue escritor, traductor de Horacio y de Dante, poeta, apasionado bibliógrafo, numismático y tipógrafo. Como periodista, escribió en diversos medios.

En 1858 publicó su señera Historia de Belgrano y la independencia argentina, verdadero punto de partida de la historiografía moderna en el país.

El 12 de octubre de 1868 hace entrega del gobierno a Domingo Faustino Sarmiento.

En 1869, aún cuando su deseo era dedicarse al periodismo, la provincia de Bs.  As. lo envía al Senado, donde se caracteriza por su oposición al gobierno; no obstante eso Sarmiento lo envía como plenipotenciario a Brasil para allanar los problemas resultantes de la guerra con el Paraguay, su intervención consolidó la paz y la amistad entre ambos países.

De regreso al país se puso al frente del partido liberal o nacionalista en pugna con el partido autonomista encabezado por Adolfo Alsina.

La alianza Aisina-Avellaneda no dejó la posibilidad de llegar a triunfar en las elecciones y fueron rechazados los diputados Mitristas y en vista de los fraudes electorales Mitre hace una revolución, que en septiembre de 1874 fue derrotada y para evitar el desencadenamiento de una guerra civil, Mitre capitula con la sola condición de que se garantice la vida a sus correligionarios.

Fue sometido a un consejo de guerra, que pidió para él la pena de muerte, que luego fue conmutada por el destierro y la separación del ejército.

Alejado de la vida política, militar y parlamentaria se dedicó al estudio y a las letras y fue en ese campo donde conquista sus glorias más duraderas.

Fundó el diario «La Nación» de Buenos Aires en 1870.  Desde esta tribuna siguió ejerciendo una influencia duradera de la organización nacional y en la orientación cívica del país.

Con sus escritos levantó monumentos perdurables a Belgrano y a San Martín y rindió tributo a cuantos han contribuido a la formación política, jurídica y cultural de la Nación.

Muere el 19 de enero de 1906, en una casa que le regalaron sus amigos y colaboradores al dejar la presidencia, ya que no poseía bienes naturales de fortuna, hoy convertida en Museo.

Y en 1887 escribió su obra magna Historia de. San Martín y de. la emancipación sudamericana. En el campo histórico fueron famosas sus polémicas con Vicente Fidel López y Dalmacio Vélez Sarsfield. Respetado y amado por el pueblo bonaerense, Mitre recibió grandes homenajes cívicos para su jubileo en 1901. Falleció en medio de una profunda congoja popular el 19 de enero de 1906.

Biografia de Martin de Guemes Defensa de las Fronteras del Norte

BIOGRAFÍA DE MARTÍN MIGUEL DE GUEMES

Martín Güemes nació en Salta el 8 de febrero de 1.785, pertenecía a una familia noble y adinerada. Cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, alternando la enseñanza formal con el aprendizaje de las labores campesinas en las Fincas familiares. A los 14 años se incorporó como cadete de una Compañía del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires, iniciando una brillante carrera militar.

En 1805 fue trasladado a Buenos Aires donde comenzó a defender la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas.

Martin de Guemes

Durante 1.810, al servicio de la causa revolucionaria, se desempeño eficazmente al mando de un Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca impidiendo la comunicación entre los opositores al nuevo régimen y los realistas del Alto Perú. En Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano, la participación del Capitán Martín M. de Güemes fue decisiva.

Luego del desastre de Huaqui, escoltó a Juan Martín de Pueyrredón  a través de la selva oranense y salvar los caudales de la Ceca de Potosí, que estaba en poder de los realistas.

En 1.814 el Gral. José de San Martín le encomendó el mando de la Avanzada del Río Pasaje (hoy llamado Juramento porque en sus márgenes Belgrano hizo jurar obediencia a la Asamblea del Año XIII y donde se considera que nació como símbolo patrio de los argentinos la Bandera celeste-blanca-celeste) iniciando la Guerra Gaucha.

Al año siguiente derroto completamente al poderoso ejército invasor al mando de Joaquín de la Pezuela en Puesto del Marqués, por lo cual el pueblo lo aclamó Gobernador de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y distritos de campaña).

En Junio de 1.816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le encomendó «la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú» que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe. Entonces las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones continuas, al servicio de la Patria. Por ello considerar a Martín Güemes prócer provincial ó defensor de la frontera Norte es una muestra del desconocimiento de nuestra Historia.

Güemes detuvo poderosas invasiones al mando de destacados jefes. Baste citar la del experimentado mariscal José de la Serna, quién al mando de 5.500 veteranos de guerra partió de Lima asegurando que con ellos recuperaría Bs.As.. O la del Gral. Pedro de Olañeta, enemigo acérrimo del salteño (ambas invasiones se produjeron en 1.817). O la del Gral. Juan Ramírez Orozco quién en Junio de 1.820 avanzó con 6.500 hombres.

Ninguno de ellos logró concretar el objetivo que los impulsaba: llegar a Buenos Aires y recuperar el dominio del ex Virreynato del Río de la Plata.

Por  tan meritorio accionar, San martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación y le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú. Las Provincias reconocieron la designación pero escaso apoyo le brindaron.

Güemes se vio obligado a imponer contribuciones que originaron oposición y gran descontento entre los pudientes, empobreciendo la economía de la Intendencia bajo su gobierno.

Esa oposición interna, aliada con la externa, fue la semilla en la que se gestó la tradición que floreció con su muerte.

Rodeado de enemigos lo encontró el año 1.821. Uno de los más poderosos y temibles fue el gobernador de Tucumán quien se negó a entregarle el armamento que había pertenecido al Ejército Auxiliar y evitó que su par santiagueño lo auxiliara. En mayo, acusándolo de tirano, el Cabildo de Salta lo depuso, en alianza con el Gral. Olañeta.

Güemes recuperó el poder días después pero una partida realista guiada por enemigos internos del prócer lo hirió la noche del 7 de Junio. Murió diez días después, a la intemperie, en un catre, en Cañada de la Horqueta, a los 36 años. Entonces se convirtió en el único general argentino caído en acción de guerra externa.

Sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte de la República, ubicado en la Catedral Basílica de Salta. Pero sus ideales de libertad, su desprecio al materialismo, su amor a la Patria y su temple inclaudicable son el motor que impulsa a quienes lo llevan en su corazón y que cada vez que pronuncian su nombre le rinden emocionado homenaje al recordarlo. Porque Güemes sigue cabalgando y guiando a sus compatriotas.

LA PLUMA DEL GENERAL PAZ: Las Memorias Póstumas de José M, Paz (1790 – 1854) constituyen uno de los testimonios más notables sobre las primeras décadas de la historia nacional. Abarcan desde el comienzo de las guerras por la Independencia (Paz se sumó muy joven, en 1811, al ejército del Norte), las luchas civiles posteriores y la época de Rosas, cuando el autor se desempeñó como destacado jefe unitario.

De esas páginas se seleccionaron estos breves párrafos: «Por este tiempo [1814] apareció un caudillo que después fue célebre en la guerra civil y en la gloriosa resistencia que hizo a los españoles la provincia de Salta. […] don Martín Miguel de Güemes, simple comandante de milicias colocado en la frontera por el general San Martín. Poseía esa elocuencia peculiar que arrastra a las masas de nuestro país, y que puede llamarse la elocuencia de los fogones o vivaques, porque allí establecen su tribuna.

Principió por identificarse con los gauchos, adoptando su traje en la forma pero no en la materia, porque era lujoso en su vestido […] y afectando las maneras de aquellas gentes poco civilizadas […] empleó el bien conocído arbitrio de otros caudillos, de indisponer a la plebe con la clase más : elevada de la sociedad […]. Este caudillo, este demagogo, este tribuno […] era tan gangoso por faltarle la campanilla, que quien no estaba acostumbrado a su trato sufría una sensación penosa al verlo esforzarse por hacerse entender […].

Era […] relajado en sus costumbres, poco sobrio, y hasta carecía de valor personal […] No obstante, era adorado de los gauchos que no veían en su ídolo sino al representante de la ínfima clase, al protector y padre de los pobres, como lo llamaban, y también, porque es preciso decirlo, al patriota sincero y decidido por la independencia; porque Güemes lo era en alto grado. El despreció las seductoras ofertas de los generales realistas, hizo una guerra porfiada, y al fin tuvo la gloria de morir por la causa de su elección, que era la de la América entera…»

JOSÉ MARÍA PAZ. Memorias póstumas, Buenos Aires, Alma-nueva, 1954. v. 1:18-19; 90-91.

SOBRE LA MUERTE DE GUEMES:

Junio de 1821. El ejército libertador que comanda el general San Martín se encuentra frente a Lima, la ciudad que constituye el último símbolo del poder español en América. En ese momento, en que la victoria patriota parece ya inminente, sucumbe, a miles de kilómetros de distancia, el hombre que con su esfuerzo tenaz ha contribuido, más que ningún otro, ai éxito de la empresa emancipadora: Martín Güemes.

A lo largo de siete años de lucha incesante, el caudillo y sus fuerzas gauchas han cubierto el flanco oriental de las tropas patriotas que, cruzando los Andes, aseguraron la independencia de Chile y emprendieron la liberación del Perú.

Gracias a Güemes, San Martín ha logrado concretar su plan de atacar a Lima por la vía del Pacífico, sin temor a ver desbordado su flanco terrestre por la irrupción de los ejércitos españoles a través de Salta. Pero Güemes no llega a presenciar el resultado de su resistencia. El 7 de junio de 1821, en una emboscada nocturna tendida por una partida española que logra infiltrarse en la ciudad de Salta, el caudillo recibe una herida de bala que, diez días más tarde, le causa la muerte.

Transcribimos los testimonios que, sobre la muerte de Güemes, han dejado dos jefes patriotas que lucharon a sus órdenes. Informe dado el 25 de setiembre de 1873 por don Miguel Otero, sobre los servicios prestados por el coronel don Luis Burela.

Allí se dice: «Güemes, por su mismo valor, vino a morir del modo más inesperado. Las Tropas del Rey le tomaron por dos bocacalles por donde podía salir. Se dirigió a una de ellas y al darle el «quién vive», conoció que eran tropas de! Rey. Se dirigió a la otra y le dieron también el «quién vive».

Entonces contestó «la Patria», desenvainó el sable; metiendo espuelas a su caballo, salvó por encima de las dos hileras de soldados, con fusil y bayoneta, llevándose de encuentro a los que estaban delante. Le hicieron una descarga cerrada, sin que le tocase una bala, como si respetaran su valor: cuando iba ya salvo, a distancia de una a dos cuadras, hicieron otra descarga, sin puntería porque era de noche, y una bala perdida le atravesó el tronco del cuerpo,   causándole   una   herida mortal que a los pocos días le dio la muerte. De esta manera perdió Güemes la vida en defensa de la causa nacional».

Fragmento de una carta del coronel Jorge Enrique Widt al general Dionisio Puch, fechada en Estrasburgo el 8 de abril de 1866 [original en francés):

«Nosotros estábamos acampados a una legua, más o menos, de Salta, organizando las fuerzas de la Provincia para marchar al encuentro del enemigo, cuando el general Güemes tuvo la fatal idea de ir, durante la noche, escoltado por algunos hombres de caballería, a la ciudad a objeto de tomar allí, personalmente, algunas disposiciones: había echado pie a tierra cuando —a medía noche— la Infantería española, desembocando por una quebrada, entró a Salta, cubriendo inmediatamente todas las salidas y no dando tiempo al General Güemes sino a montar a caballo para atravesar dos pelotones de infantería que ocupaban las bocacalles; pasó por sobre el cuerpo de Infantes, pero recibió un balazo que algunos días después lo llevó a la tumba». (Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX)

Profesora María Cristina Fernández
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