Guillermo Brown

Biografia de Zapiola Jose Matías

Biografía del Brigadier  Zapiola Jose Matías

Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1780.

Se educó en el Real Colegio de Nobles de Madrid; ingresando luego al Departamento del Ferrol, donde se distinguió como estudiante y del cual egresó como Guardiamarina el l9 de enero de 1799, siendo promovido a Alférez de Fragata el 2 de octubre de 1802.

A las órdenes de Alcalá Galiano, navegó en el Mar de las Antillas.

Prestó servicios en La Habana y más tarde, en 1805, fue destinado al Apostadero de Montevideo, donde sé hallaba en el momento de producirse el movimiento emancipador de Mayo.

Descubierta su participación en el mismo, fue enviado a Cádiz, y allí se incorporó a la Logia Lautaro, establecida más tarde por él, San Martín y Alvear en el Río de la Plata.

En la Península fue promovido a Alférez de Navio en mayo de 1811.

Zapiopla Jose Matias

Zapiopla Jose Matias

Desde Cádiz, mantenía comunicación constante con los hombres de Buenos Aires comprometidos en la Revolución, haciendo además intensa propaganda entre los americanos residentes en España.

Al ser descubierto se ocultó en un buque que zarpaba para Inglaterra, de donde viajó en la Fragata inglesa «George Canning», junto con San Martín, Alvear y otros patriotas, hacia Buenos Aires donde llegaron el 9 de marzo de 1812.

El 16 de ese mismo mes y año, fue nombrado Capitán de la primera compañía del Escuadrón de Granaderos a Caballo.

Habiendo marchado San Martín para tomar el mando del Ejército del Norte, Zapiola quedó al mando de los escuadrones 19 y 29 de Granaderos, en esta Capital.

Al mando de estos escuadrones participó en la campaña de la Banda Oriental desde junio de 1814 a mediados de 1815, hallándose en la rendición de la plaza de Montevideo.

Junto con los escuadrones a su mando, formó parte del famoso cuerpo de Granaderos a Caballo que cruzó los Andes, para libertar a Chile.

Allí se halló en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, contribuyendo en primera línea al triunfo de las armas patriotas.

La intervención de Zapiola en esta batalla fue realizada según manifiesta el mismo San Martín «Del modo más bravo y distinguido», mereciendo por ella la efectividad de Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo el 3 de octubre de 1817, a propuesta de San Martín.

Posteriormente participa brillantemente en la jomada de Maipú. Por esa actuación fue graduado Coronel por San Martín.

A comienzos de 1819 regresa a Buenos Aires, el 19 de julio de ese año fue nombrado Comandante General interino de Marina, cargo que ejerció hasta el 31 de marzo del año siguiente.

El 14 de agosto de 1820 volvió nuevamente a la Comandancia General de Marina y Matrícula y Capitanía de Puerto.

En 1821 tomó mando de la escuadrilla porteña que combatió al caudillo en-trerriano Ramírez, mandado por Monteverde.

Zapiola confió al Teniente Rosales el mando de una división de lanchones y cañoneras, con la cual este último atacó a Monteverde en Colastiné, el 26 de julio; la división entrerriana fue derrotada, quedando muerto Monteverde y en poder de Rosales una goleta y dos lanchones.

Ajustada la paz con Buenos Aires, Zapiola y su escuadrilla regresaron a esta capital, y aquel reanudó sus funciones en la Comandancia General hasta el 30 de marzo de 1822.

El 9 de agosto de 1825 fue designado en la Comandar,cía General de Marina, en momentos de excepcional importancia, ante la inminenci ade la guerra contra el Brasil.

En dicha oportunidad, prestó servicios inapreciables en la preparación y organización de los elementos navales que fueron destinados a contrarrestar la acción naval brasileña.

Siguió en este cargo hasta setiembre de 1827.

Formó parte como vocal del consejo de guerra que juzgó la conducta del Comandante Fournier, en agosto de 1827, acusado de haber apresado un bergantín inglés; hallándolo inocente.

De diciembre de 1828 a setiembre del 29 volvió a ser Comandante de Marina.

Durante el gobierno de Rosas permaneció alejado de la vida pública y después de Caseros, el 5 de febrero de 1852 fue nombrado Comandante General de Marina y Capitán del Puerto, cargo que ejerció hasta el 1º de setiembre del mismo año.

Desde el 5 de mayo de 1857, al 10 de mayo de 1859 fue Ministro de Guerra y Marina del Gobernador Valentín Alsina.

El 19 de mayo de 1859 fue ascendido a Brigadier General.

El 13 de noviembre de 1868 pasó a revistar en la «Lista de Guerreros de la Independencia» por Ley del 24 de setiembre de ese año.

Falleció en Buenos Aires el 27 de junio de 1874.

El juicio sereno de la posteridad, reconoce en la descollante personalidad militar y naval del Brigadier General Zapiola, a una de las glorias más puras de la fecunda historia militar de la República.

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Biografía de Comodoro Py Luis, Marino Argentino

Biografía de Comodoro Py Luís

Nació este bravo marino en Cataluña el día 22 de marzo de 1819 y desde muy chico se inició en la vida marinera.

Arribó a Buenos Aires en 1843 y muy pronto ingreso a la escuadra que estaba al mando del Almirante Brown.

Lo hizo en el pailebote «San Cala» bajo el mando del Coronel de Marina Nicolás Jorge.

Intervino en algunas acciones contra la escuadra oriental y en hechos derivados del bloqueo que los ingleses y franceses sostenían contra Buenos Aires.

comodoro py

En febrero de 1852 se produce la caída del Gobierno de Rosas y a los pocos meses se produce un conflicto entre Buenos Aires y el resto de las provincias argentinas agrupadas en la Confederación, por cuanto aquella provincia se negaba a ingresar a su seno debido a las condiciones que se le imponían.

Luís Py pasó a formar parte de la escuadra de Buenos Aires.

A bordo del «General Pinto» que comandaba José Murature, intervino en acciones contra la escuadra de la Confederación.

En 1859 es ascendido a Capitán y le es asignado el comando del vapor «25 de Mayo».

Prestaba servicios en el vapor «Constitución» e interviene con esa nave en el ataque a la ciudad de Rosario y en el combate librado frente a San Nicolás de los Arroyos, contra los barcos de la Confederación que comandaba Mariano Cordero, que con el correr del tiempo llegaría a ser Vicealmirante de nuestra Marina de Guerra.

El comportamiento de Py en esas acciones es muy destacado y el jefe de la escuadra de Buenos Aires en un informe que dirije a la superioridad, expresa con respecto a Py:

«Digna es de mencionarse la excelente comportación que tuvo tanto en el ataque a la ciudad de Rosario como en el ataque frente a San Nicolás de los Arroyos con la escuadra enemiga.

Sus conocimientos en marina nada comunes han contribuido en mucho al buen éxito de esos dos combates, y si a esto se añade su bravura con los vastos conocimientos militares que posee, no debe extrañarse que el que firma lo recomienda eficazmente a la consideración de Ud. Su moral y conducta intachable son otros tantos títulos que por sí lo recomiendan».

Los conceptos contenidos en este informe nos dan una cabal idea de las condiciones de este gran marino.

Al término de la lucha entre Buenos Aires y la Confederación que deriva luego en la organización definitiva de nuestra Patria, Py pasa a desempeñarse en la Capitanía del Puerto de Buenos Aires y al estallar la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) pasa a comandar el buque más importante de la escuadra nacional, el vapor de guerra «Guardia Nacional».

En agosto de 1865 se halla a bordo de su buque el Comodoro Murature en calidad de Jefe de la Escuadra, y el 12 de agosto de ese año tiene lugar el forzamiento del Paso Cuevas, en aguas del río Paraná, que es defendido por cuarenta piezas de artillería paraguayas.

El fuego que estas armas dispararon sobre los barcos que se pusieron a su alcance, fue terrible y el «Guardia Nacional» sufrió averías de magnitud.

Entre los muertos en esa acción se encontraba el propio hijo de Py, el Guardiamarina Enrique Py.

Corría el año 1878 cuando se tuvieron noticias en Buenos Aires de que la corbeta chilena «Magallanes» había procedido en Santa Cruz, en isla Leones, a llevar capturado a Punta Arenas al barco norteamericano «Devonshire».

El gobierno argentino consideró semejante actitud un atentado a la soberanía nacional pues aquel barco norteamericano se hallaba en aguas de jurisdicción nacional cuando fue apresado.

Una división naval integrada por la Corbeta «Uruguay», monitor «Los Andes», bombarderas «Constitución» y «República» y cúter «Los Estados», que luego es apoyada por la goleta «Cabo de Hornos» que manda Piedra Buena», se dirige a Santa Cruz para defender la soberanía argentina en ese lugar.

De los buques que componen esa división únicamente la «Uruguay» era adecuado para navegaciones oceánicas; los buques restantes son buques de río y enviarlos al sur supone un gran riesgo.

Es necesario buscar un aguerrido jefe que con medios tan escasos haga frente a la magna empresa y el Gobierno se decide por un bravo marino que tantas veces demostró su valor ante el peligro.

Es el Comodoro Luis Py el que comanda la división naval.

Luego de una azarosa navegación, no exenta de peligros, los buques argentinos llegan a Santa Cruz el 27 de noviembre de 1878.

En esos momentos las naves chilenas habían abandonado la zona y Py dispuso el izamiento del pabellón nacional en las márgenes del río Santa Cruz.

Con todos los hombres del ceremonial, el 19 de diciembre de 1878 fue izado el pabellón celeste y blanco en el lugar conocido por Cañadón de los Misioneros, y él fue el símbolo que desde entonces tremoló en esa región, afirmando que ella era tierra argentina.

La división naval de Py permaneció ejerciendo vigilancia en la zona hasta setiembre de 1879 y cabe señalar que a bordo de la corbeta «Uruguay», mientras se encontraba en Santa Cruz, se recibió el 17 de diciembre de 1878 la primera promoción de cadetes de la Escuela Naval Militar, integrada por cuatro alumnos.

De regreso a Buenos Aires es designado Director General de Talleres y Arsenales de Marina, cargo al que dedica todo su entusiasmo y conocimientos.

En el desempeño del mismo falleció el 22 de febrero de 1884.

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Biografía de Tomas Espora ,Coronel de Marina Argentino

Espora nació en Buenos Aires el día 19 de setiembre de 1800.

Era apenas un muchacho de quince años cuando se inicia en la vida marinera y lo hace en una escuela muy dura, dado que lo inicia en un viaje de corso y nada menos que a las órdenes de un jefe que se destaca por su coraje y audacia: el Capitán Hipólito Bouchard.

Corre el año 1815 cuando el gobierno dispone llevar a cabo un crucero corsario por las costas de Chile, Perú y Ecuador con el objeto de obstaculizar el comercio español en esa región. Está a cargo del Almirante Brown con la fragata «Hércules» y el bergantín «Santísima Trinidad», acompañado de la corbeta «Halcón» que comanda Bouchard. En este último buque viaja Espora.

Tomas Espora

Los días 20 y 21 de enero de 1816 participó en el ataque que ¡as naves corsarias patriotas realizaron contra la fortaleza de El Callao. Forzaron la entrada al puerto y echaron a pique la fragata española «Fuente Hermosa».

El 9 de febrero de 1816 Espora participó en el ataque a Guayaquil, que estuvo a punto de caer en manos de los hombres de Brown.

De regreso en Buenos Aires, Espora se embarca como Oficial a bordo de la fragata «La Argentina», que era una nave española llamada «Consecuencia» de la cual se habían apoderado durante el crucero corsario, y cuando tenía 17 años inicia un glorioso viaje de corso que había de durar dos años. Iba otra vez bajo las órdenes de Bouchard.

Zarpó «La Argentina» de la Ensenada de Barragán en julio de 1817 y navegó por aguas del Atlántico, Indico y Pacífico. Atacaron buques negreros en Madagascar, rechazaron un ataque de piratas malayos, acosaron al comercio español en las islas Filipinas; en las islas Hawai rescataron la corbeta argentina «Santa Rosa» cuya tripulación se había sublevado.

Luego desembarcaron en Monterrey (México) y se apoderaron del fuerte que permaneció varios días en poder de Bouchard.

Más tarde llevaron a cabo un ataque en Realejo (Nicaragua) apresando a dos buques españoles y destruyendo otros dos.

Por último y dando por finalizado el viaje, «La Argentina» arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819.

El hecho de que durante el mismo sostuvieron trece acciones navales importantes y capturaron o destruyeron veintiséis buques, dá una ¡dea de la formación profesional del futuro Coronel de Marina Tomás Espora.

Cuando el General San Martín alistó a la Expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma.

Luego fue Oficial de la Marina de Guerra Peruana formada por San Martín, y combatió para rendir la fortaleza de El Callao, último baluarte que los españoles sostuvieron en el Pacífico.

Espora regresó a Buenos Aires en el año 1825 y al poco tiempo se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil.

De inmediato Espora pasó a formar parte de la escuadra al mando de Brown.

Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia que rayaba en el heroísmo.

Fueron ellas el asalto de las cañoneras a la Colonia que Brown llevó a cabo el 1º de marzo de 1826, con el objeto de apoderarse de la plaza. La otra acción fue el combate de Quilmes.

El asalto a la Colonia fue llevado a cabo con el uso de cañoneras (pequeñas embarcaciones armadas con un cañón) y para llevar a cabo la arriesgada empresa se solicitaron voluntarios, que fueron puestos a las órdenes de Espora y Rosales.

El ataque fue llevado a cabo durante la noche.

Los brasileños avistaron a los pequeños buques y efectuaron fuertes descargas sobre ellos, no obstante lo cual Espora y Rosales continuaron avanzando y estos dos valerosos jefes lograron incendiar el bergantín brasileño «Real Pedro».

En este asalto los hombres de Brown sufrieron grandes pérdidas y en el parte que pasó el Almirante detallando la acción, que prácticamente estuvo al mando de Espora, elogió la conducta del valiente oficial.

En el combate de Quilmes ocurrido el 30 de julio de 1826, Espora intervino en calidad de comandante de la fragata «25 de Mayo», buque insignia del Almirante Brown.

Esta nave prácticamente sostuvo la mayor parte del encuentro soportando el fuego que le hacía una veintena de naves brasileñas, durante tres horas.

Espora fue herido gravemente y una bala le arrancó de la mano su bocina de órdenes.

Pide otra y continúa imperturbable dirigiendo la acción, solicitando además a los oficiales que en caso de que la nave fuera rendida al abordaje, echaran su cuerpo al mar para que no fuera trofeo de los enemigos de su Patria.

Cuando era ya «despojo ingobernable» — según la expresión del Almirante Brown — la «25 de Mayo» rodeada por las cañoneras se retiró del combate y entró a puerto, maltrecha y escorada, pero empavesada como en los días de gloria.

almirante guillermo brown

Así llegó a la rada en medio de la patriótica exaltación del pueblo.

Espora recibió las más emocionadas pruebas de gratitud de la gente de Buenos Aires; está ensangrentado y es conducido entre ovaciones.

Una verdadera multitud se congregó ante la casa donde había sido transportado el heroico marino y solo se disolvió cuando el parte médico anunció que Espora se recuperaría de sus heridas.

En la vida de Espora hay una acción naval que pone de manifiesto su personalidad y la escuela en la cual se había formado como marino.

En marzo de 1828 al mando de la goleta «8 de febrero», secundado por la goleta «Unión», zarpó de Buenos Aires para colaborar con las operaciones del ejército nacional que estaba operando en las costas de Río Grande.

Ante la imposibilidad de establecer comunicaciones con ese ejército, Espora resolvió regresar y el 29 de mayo se hallaba en aguas de la bahía de Samborombón, cuando se encontró rodeado por la escuadra brasileña al mando del Capitán Oliveira, que bloqueaba la zona.

Ante ese hecho el bravo Espora se dirigió a su tripulación y les dijo:

«Muchachos, ahí está el enemigo y aunque nuestras fuerzas sean desiguales vamos a enseñarles que somos dignos de mantener el nombre glorioso que lleva este buque…» y luego sigue expresando: «Marinos y soldados del «8 de febrero», solo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria! «

Entusiasmada la tripulación con la arenga y ejemplo de su bravo comandante contestan con fuego intensísimo a los disparos del adversario.

La rotura del timón hizo quedar a la «8 de febrero» sin gobierno tornando la situación totalmente insostenible, pero Espora continuaba combatiendo aunque sus bajas son enormes en proporción al número de tripulantes y la munición está casi agotada.

Apenas caídas las primeras sombras, Espora convoca a junta de guerra y se resuelve evacuar a la tripulación en una jangada que es remolcada por un bote de la nave.

En ella iban todos los tripulantes, la mayoría de los cuales estaban heridos, quedaron a bordo de la goleta «8 de febrero» Espora, su segundo comandante que era el Capitán Toll, sus respectivos asistentes y cuatro hombres que por la gravedad de sus heridas no habían podido ser transportados.

Al primer destello de sol, el día 30 de mayo de 1828, Espora saludó a la bandera con un disparo de cañón y de inmediato la arrió.

Poco después eran hechos prisioneros por los brasileños Espora y Toll y el jefe imperial Capitán Oliveira dijo: Oficiales que se han portado como los del «8 de febrero» no merecen ser prisioneros».

Unos días después Espora y Toll fueron canjeados por dos destacados jefes de la marina imperial brasileña.

Espora ascendió a Coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fue designado Comandante General de Marina, encomendándosele la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. En el mes de julio de 1835 enfermó gravemente, falleciendo en Buenos Aires el 25 de ese mes.

El glorioso Almirante Brown dijo ante su cadáver: «Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América y más de una vez admiré su conducta en el peligro».

La vida de Espora, signada por el heroísmo y la aventura, por el sacrificado servicio al honor de la república, es una de las que mejor configuran una lección y que más acabadamente perfilan un ejemplo.

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Orden Del Sol:Condecoración Creada Por San Martin

Orden Del Sol Condecoración Creada Por San Martin

Un decreto de San Martín del 8 de octubre de 1821 creaba la máxima condecoración del Perú, la Orden del Sol, como «patrimonio de los guerreros libertadores, el premio de los ciudadanos virtuosos y la recompensa de todos los hombres beneméritos».

El 16 de diciembre, reunidos los agraciados en el Palacio de Gobierno de Lima, con la asistencia de todos los jefes del ejército acantonados hasta dos leguas de la capital, comenzó una imponente ceremonia.

Después de una alocución del secretario del Gran Consejo de la Orden, el general San Martín leyó tres veces la solemne fórmula del juramento:

«¿Prometéis al Perú, y empeñáis vuestro honor que defenderéis su independencia de la de España y de toda potencia extranjera, que promoveréis la felicidad general de América y mantendréis el honor nacional, el espíritu de la Orden del Sol, y el honor recíproco de todos sus individuos?»

Contestaron los agraciados: «Prometemos cumplirlos», y a continuación el Protector respondió: «Si así lo cumpliereis la patria os premie, y si no la infamia caiga sobre vuestros nombres, y el pueblo peruano os lo demande».

Al concluir el juramento se hizo una salva de artillería y de dos en dos comenzó la investidura con la Condecoración de la Orden, sonando las bandas las marchas nacionales del Perú, Chile y las Provincias Unidas.

Finalizado el acto, San Martín y su comitiva se dirigieron a la iglesia de Santo Domingo, donde se cantó una misa solemne.

Así concluyó la primera imposición de la Orden del Sol, puesta bajo la advocación de Santa Rosa de Lima y otorgada en tres categorías: fundadores, beneméritos y asociados.

Fueron acreedores a la primera, entre otros, Bernardo O’Higgins, Simón Bolívar, los generales Las Heras, Arenales y Luzuriaga, los coroneles Diego Paroissien y Tomás Guido, etc.

Se estableció también que la categoría de fundador sólo podría ser concedida en el futuro a los generales que hubieran vencido al enemigo en una acción general o tomado una plaza.

También  a los que por su valor hayan liberado una nueva provincia y a todos los ciudadanos por acciones eminentes o por salvar a la patria de un grave peligro.

De las tres categorías, los fundadores gozaban de los mayores privilegios, el «derecho de preferencia a las grandes dignidades del Estado y el tratamiento de Señoría con el dictado de honorable», y una pensión vitalicia, extensiva a sus hijos y nietos.

Las dignidades de beneméritos y asociados eran, en cambio, exclusivamente personales.

La administración de la Orden estaba a cargo de un Gran Consejo, compuesto de un presidente, un vicepresidente y nueve fundadores que gozaban de una pensión anual de mil pesos.

orden del sol de peru

La condecoración de la Orden del Sol consistía, para los fundadores, en una banda blanca que bajando del hombro derecho al costado izquierdo se enlazaba terminando en dos borlas de oro, y una placa de este metal con las armas del Perú; los beneméritos gozaban de una medalla de oro colgada al cuello con cinta blanca, y los asociados, de una de plata pendiente al lado izquierdo del pecho de una cinta del mismo color.

La placa, en forma de estrella radiada, lleva en el centro las armas del Perú, y dentro de dos óvalos concéntricos de esmalte blanco y encarnado la inscripción:  Perú a sus libertadores, en letras de oro.

La Orden del Sol fue extinguida por ley del Congreso Constituyente peruano del 9 de marzo de 1825, que la consideró «poco conforme a las bases de la Constitución Política de la República».

Fuente Consultada: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

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Ideas Educativas De Sarmiento:El Estado y la Educacion Obligatoriedad

LAS IDEAS EDUCATIVAS DE SARMIENTO:

Un requisito para la existencia de un Estado nacional es el de conseguir un grado importante de cohesión cultural.

Quienes se dedicaron a organizar el Estado Argentino no olvidaron esta cuestión y debieron enfrentar una particularidad de nuestro país: la nación se estaba formando con el aporte masivo de inmigrantes de diferentes países, con lenguas y tradiciones diferentes.

Domingo Faustino Sarmiento

El Estado se fijó entonces como prioridad la tarea educativa, y con mayor énfasis a partir de la presidencia de Sarmiento, impulsó decisivamente la educación primaria.

Se fundaron escuelas de primeras letras en todo el territorio nacional y también se crearon escuelas normales.

► Ideas

En el siguiente texto, el historiador Gregorio Weinberg analiza las ideas educativas de Sarmiento y su relación con el modelo de país que se estaba gestando.

«Las ideas educativas de Sarmiento, en su intento por imponerlas en su país, estaban indisolublemente ligadas a una concepción que las integraba con una política inmigratoria y colonizadora; o expresado en otros términos, propiciaba el pasaje de una Argentina ganadera a otra agropecuaria; uno de los elementos esenciales para lograr esa transformación, tal como se la acaba de enunciar, era la educación que, por entonces y a nivel primario, se juzgaba permitiría la formación de hombres que pudieran ser productores y, simultáneamente, partícipes de ese proceso de cambio. Tenía por tanto la educación una función tanto política como económica y social.

La difusión de las primeras letras posibilitaría el acceso a la lectura, y por ende, al conocimiento de las ‘cartillas’ a través de las cuales se difundirían las conquistas, asombrosas para la época, de la Revolución Agrícola e Industrial que conmovía a Estados Unidos y Europa Occidental.

Ahora bien, la preocupación por el nivel primario era correcta para su época, pues educación elemental (o básica o primaria) y educación popular podían considerarse por entonces poco menos que equivalentes.

Desde luego que la efectiva alfabetización siguió un ritmo menos intenso del previsto (es el supuesto fracaso que le reprocharon sus críticos más severos).

Pero ello quizás admita otra explicación: al no alcanzar la propiedad de la tierra (que estaba en manos de un sector reducido, adueñado de gran parte de la pampa húmeda y que paulatinamente se iría apropiando de sus ampliaciones sucesivas, como resultado de la llamada conquista del desierto, concentración de la propiedad explicable sobre todo por el franco éxito de la economía pecuaria exportadora y que por entonces excluía al agricultor), al impedírsele también el usufructo de los derechos de ciudadanía y el ejercicio efectivo del sufragio, el factor educativo no desempeña en este plan el carácter de una variable cambiadora tal como se desprendía del ‘modelo’ sarmientino inicial, sino que pasa a ser una variable modernizados.

Pero de todos modos, y hechas las salvedades del caso, jugó un papel fundamental inspirando una ley de educación nacionalizadora de la inmigración e integradora del país.

Así pues, su función democratizadora y unificadora tuvo sobresaliente importancia durante casi un siglo. Más aún, su influjo sobre la legislación escolar latinoamericana es indudable.»

GREGORIO WEINBERC.
Modelos educativos en la historia de América Latina. Buenos Aires, Kapelusz, 1984.

►Educación Popular:

En las primeras décadas del siglo XIX había escuelas pero no existía un sistema educativo: no lo había si lo entendemos como institución, estructurado, con niveles, con un método de enseñanza.

La educación va surgiendo, a decir verdad, inversamente a la edad de las personas: primero la universidad, luego los colegios secundarios que preparan para la universidad, y recién al final las escuelas primarias.

Sarmiento tuvo un temprano interés por desarrollar la educación como herramienta para la construcción do una sociedad civil y política moderna. Escribió varios textos sobre el tema, pero quizás el más paradigmático sea

De la Educación popular, de 1849, uno de los resultados de sus viajes por Europa y los Estados Unido.

Desde joven, la educación que le había sido negada, como dijimos, lo impulsaba a promover una educación estatal, para todos, gratuita y de calidad.

Dirigiéndose a Manuel Montt, el ministro chileno que lo había enviado a aquel viaje de estudios, Sarmiento afirmaba: «No se me culpe de abandonarme a sueños de perfección irrealizables para nosotros».

Es entonces que propone un sistema orientado a la educación de los sectores populares, en un siglo XIX en el cual sólo las minorías ilustradas tenían real acceso al saber.

Entusiasmado, defiende un esquema basado en los siguientes pilares:

«Cunas públicas» dedicadas a recién nacidos hasta los 18 meses, para ayudar a las madres pobres a continuar con sus trabajos.

«Salas de asilo» para niños de hasta cuatro años, donde empezaran a aprender a leer y escribir, a contar, a cantar, pusieran en movimiento el cuerpo y la imaginación.

Escuela primaria, donde se «ponen a disposición de los niños los instrumentos del saber».

Escuelas de artes y oficios, para transmitir al joven «un arte para producir riqueza».

Fuente: Enigmas de la Historia Argentina Diego Valenzuela

«De este principio imprescriptible [la igualdad de derechos de los hombres] hoy nace la obligación de todo gobierno a proveer educación a las generaciones venideras, ya que no puede compeler a todos los individuos de la presente a recibir la preparación intelectual que supone el ejercicio de los derechos que le están atribuidos.

La condición social de los hombres depende muchas veces de circunstancias ajenas de la voluntad.

Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene el interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan por la educación recibida en su infancia, preparándose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados.

El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que las poseen».

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, Educación popular.

►AMPLIACIÓN DEL TEMA:

El gran mérito de la presidencia de Sarmiento fue la política educativa llevada a cabo en el ámbito secundario,  ya que la primaria y la superior eran provinciales.

Funda cinco colegios  nacionales en Rosario,   Corrientes,  Santiago del Estero,   San Luis y Jujuy; dos escuelas normales: en 1870 la de Paraná,  dirigida por un pedagogo norteamericano,   George Sterns,  recomendado por Mrs. Mann,  y en 1873 la de Tucumán.

Abre bibliotecas públicas anexas a los  colegios nacionales,  a los que dota de cursos  nocturnos para empleados y artesanos.

Funda el Colegio Militar para la formación de oficiales en 1870,  y en 1872 la Escuela Naval  Militar.

Subvenciona escuelas particulares y ayuda a La Rioja a mantener escuelas de primeras letras.

Debemos reconocer en su ministro de instrucción pública, Nicolás Avellaneda, al hom bre encargado de cristalizar en los hechos la orientación favorecedora de la instrucción.

La Escuela Normal de Paraná se componía de un curso normal y de una escuela modelo de aplicación para niños de ambos sexos.

Hasta 1880,  el plan de estudios del curso normal,   imitado de los establecimientos similares norteamericanos y franceses,  era de cuatro años y brindaba una cultura general  un poco inferior a la del bachillerato,  además de la preparación pedagógica.

Desde sus comienzos y hasta 1876, la escuela fue dirigida por George Sterns.

Este esforzado educador tuvo que luchar durante su gestión con grandes dificultades: el estado ruinoso del edificio, la deficiente preparación con que llegaban los  alumnos,  la carencia de útiles y textos, las luchas civiles en la provincia de Entre Rfos,  éstos fueron los principales obstácu los que debió enfrentar.

A ellos se debe agregar la reacción provocada por el hecho de excluirse de esta escuela y por primera vez en el país,  la enseñanza religiosa, sumado a la circunstancia de ser protestantes muchos de sus profesores.

La mayoría de los alumnos eran becados y llegaban de diferentes puntos del país.

Esto le dio resonancia nacional a la obra de la Escuela.

Sus egresados difundieron por todas partes la técnica pestalozziana aprendida allf y fueron exponentes, a la vez que forjadores, de un tipo característico: el «normalista», con una formación precozmente especializada, cierta unüateralidad cultural y una firme adhesión a los dogmas positivistas.

A partir de 1874 se fueron creando en distintas ciudades  otras escuelas normales y nuevos departamentos  normales anexos a colegios  nacionales.

La duración de los cursos era de tres años en general,  excepto en la Escuela Normal de Paraná donde fue mantenido el plan de cuatro años hasta 1880,  en que se le dio a este  insti tuto la categorfa de Escuela Normal de Profesores.

Los  intentos de promover en el conjunto de la población algún tipo de formación profesional  o técnica realizados a comienzos de la década del  80 tuvieron un rápido fracaso debido a la estructura político-económica del país que no requerfa de los servicios de una educación formal.

La presencia de los inmigrantes que contaban con un grado de formación de su país de origen,   unido a la acción espontánea que se produce en procesos de esta naturaleza donde la capacitación requerida es muy rudimentaria,  fueron los factores que cubrieron las escasas necesidades existentes de una formación determinada.

Ampliar: Ideas y Reformas Educativas en el Siglo XIX

Fuente Consultada:
Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

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Pensamiento de Sarmiento Para La Organizacion Nacional de Argentina

Pensamiento de Sarmiento Para
La Organización Nacional de Argentina

Entre 1868 y 1874, Domingo Faustino Sarmiento ocupó la presidencia de la Nación. Su gestión gubernamental continuó con el proceso iniciado por Mitre de consolidación y fortalecimiento estatal, y unificación política.

PRESIDENCIA DE SARMIENTO (1868-1874): El 12 de octubre de 1868 Sarmiento asumió la presidencia.

Uno de sus objetivos fue imponer la autoridad del gobierno nacional, deteriorada por las luchas internas.

Sin apoyos partidarios propios, contó con el ejército nacional para llevar a cabo la obra civilizadora que consideraba indispensable para el país.

En el interior, los Taboada eran el sostén mitrista que realizó a Entre Ríos en 1869. Esta actitud del gobernador entrerriano no agradó a muchos de sus partidarios; la oposición fue encabezada por Ricardo López Jordán.

El 11 de abril de 1870 Urquiza fue asesinado en su palacio de San José.

La Legislatura entrerriana lo reemplazó por López Jordán, que se levantó contra el poder central, pero fue vencido por las tropas nacionales.

Nuevos intentos revolucionarios del mismo caudillo fracasarán en anos posteriores. (leer más sobre su gobierno)

Domingo Faustino Sarmiento

Pensamiento de Sarmiento Para La Organización Nacional de Argentina

Los siguientes fragmentos pertenecen a diversos libros escritos por Sarmiento entre 1845 y 1853.

Proyectos

«Cuando haya un gobierno culto y ocupado de los intereses de la nación, ¡qué de empresas, qué de movimiento industrial!

[…] el elemento principal de orden y moralización que la República Argentina cuenta hoy, es la inmigración europea […]. El día, pues, que un gobierno nuevo dirija a objetos de utilidad nacional, los millones que hoy se gastan en hacer guerras […], la inmigración industriosa de la Europa se dirigirá en masa al Río de la Plata; el Nuevo Gobierno se encargará de distribuirla por las provincias […] y terrenos feraces les serán adjudicados, y en diez años quedarán todas las márgenes de los ríos, cubiertas de ciudades, y la República doblará su población con vecinos activos, morales e industriosos. Estas no son quimeras, pues basta quererlo y que haya un gobierno menos brutal que el presente para conseguirlo.

[…] cien mil por año harían en diez años, un millón de europeos industriosos diseminados por toda la República, enseñándonos a trabajar, explotando nuevas riquezas y enriqueciendo al país, con sus propiedades.

[…] el Nuevo Gobierno organizará la educación pública en toda la República, con rentas adecuadas y con Ministerio especial, como en Europa.»

Facundo (1845). Buenos Aires, CEAL, 1967

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Un modelo

«Dios ha querido al fin que se hallen reunidos en un solo hecho, en una sola nación, la tierra virgen que permite a la sociedad dilatarse hasta el infinito, sin temor a la miseria; el hierro que completa las fuerzas humanas; el carbón de piedra que agita las máquinas; los bosques que proveen de materiales a la arquitectura naval; la educación popular, que desenvuelve por la instrucción general la fuerza de producción en todos los individuos de una nación; la libertad religiosa que atrae a los pueblos en masa a incorporarse en la población; la libertad política que mira con horror el despotismo y las familias privilegiadas; la República, en fin, fuerte, ascendente como un astro […] y todos estos hechos se eslabonan entre sí, la libertad y la tierra abundante; el hierro y el genio industrial; la democracia y la superioridad de los buques.»


«Viajes» (1847). En Obras Completas. (T.V), Buenos Aires, 1949.

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Los medios y los fines

«El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el número de individuos que la posean.

La dignidad del Estado, la gloria de una nación no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus subditos […].

Hay además objetos de previsión que tener vista al ocuparse de la educación pública, y es que las masas están menos dispuestas al respeto de las vidas y de las propiedades a medida que su razón y sus sentimientos morales están menos cultivados. […]

Téngase presente además, que los Estados sudamericanos pertenecen a una raza que figura en última línea entre los pueblos civilizados.

[…] la producción hija del trabajo, no puede hacerse hoy en una escala provechosa, sino por la introducción de los medios mecánicos que ha conquistado la industria de los otros países; y si la educación no prepara a las venideras generaciones para esta necesaria adaptación de los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional […].

Un crecido número de emigrantes de otras naciones que no sean la española, la única que nos es análoga en atraso intelectual e incapacidad industrial, traerá por consecuencia forzosa la sustitución de una sociedad a otra, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad a los que no se hallen preparados ppr la educación de su capacidad intelectual e industrial […].»

«Educación popular» (1849). En Obras Completas, (T. XI).

«Una fuerte unidad nacional sin tradiciones, sin historia, y entre individuos venidos de todos los puntos de la tierra, no puede formarse sino por una fuerte educación común que amalgame las razas, las tradiciones de esos pueblos en el sentimiento de los intereses, del porvenir de la nueva patria.»

«Viajes». Citado por Natalio Botana en La tradición republicana. Buenos Aires, Sudamericana, 1984.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
SARMIENTO PUBLICÓ DS NUEVAS OBRAS

Este año y desde su exilio chileno, Domingo F. miento publicó dos obras clave en su vasta producción intelectual: Argirópolisy Recuerdos de provincia.

Escrita bajo la fuerte influencia del viaje que realizara a los Estados Unidos en 1847, en Argirópolis o La capital de los Estados Confederados del Río de la Plata Sarmiento desestima su idea de construir un Estado centralizado según el modelo francés; y propone un modelo similar al americano, integrado tanto por la Argentina como por Uruguay y Paraguay.

El sitio de Montevideo, la presencia de la armada francesa y los ejércitos que se oponían a Rosas en el Río de la Plata daban cuenta de una conflictividad a la cual Sarmiento pretendía poner fin mediante la postulación de una fórmula superadora.

Explícita así Sarmiento su intención: «Terminar la guerra, constituir al país, acabar con las animosidades, conciliar intereses de suyo divergentes, conservar las autoridades actuales, echar las bases del desarrollo de la riqueza y dar a cada provincia y a cada Estado comprometido lo que le pertenece.

¿No son, por ventura, demasiados bienes para tratar con ligereza el medio que se propone para obtenerlos?».

Inspirado en la experiencia que concluyó con la imposición de Washington como capital del país del norte, Sarmiento propone a la isla Martín García como capital de la Ciudad del Plata o Argirópolis.

«Por su condición insular está independiente de ambas márgenes del río; por su posición geográfica es la aduana común de todos los pueblos riberanos […], por su situación estratégica es el baluarte que guarda la entrada de los ríos y […] será una barrera insuperable contra todo amago de invasión».

Por su parte, en Recuerdos de provincia, la reconstrucción de su infancia y juventud constituyen la excusa para trazar un paralelismo, sin duda aleccionador, entre su propia vida y la de la Argentina, ambas surgidas al despuntar la segunda década del siglo XIX.

La descripción de su San Juan natal, de sus familias de origen, etc., constituyen, en realidad, un verdadero recurso para dar cuenta del devenir de la vida pública argentina de esos años.

Pero aunque pudiera sostenerse que estas obras responden a géneros literarios diferentes (ensayo utópico la primera; testimonio autobiográfico la segunda), ambas ilustran, ejemplarmente, la obsesión del autor por postular un orden político y social para la Argentina, en definitiva, la preocupación excluyente en la biografía de Sarmiento.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Diego F. Barros Sociólogo

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Unificacion del estado argentino Gobierno de Domingo Sarmiento Legado

Unificación del Estado Argentino
Gobierno de Domingo Sarmiento

Entre 1868 y 1874, Domingo Faustino Sarmiento ocupó la presidencia de la  Nación. Su gestión gubernamental continuó con el proceso iniciado por Mitre de consolidación y fortalecimiento estatal, y unificación política.

PRESIDENCIA DE SARMIENTO (1868-1874)

El 12 de octubre de 1868 Sarmiento asumió la presidencia. Uno de sus objetivos fue imponer la autoridad del gobierno nacional, deteriorada por las luchas internas.

Sin apoyos partidarios propios. contó con el ejército nacional para llevar a cabo la obra civilizadora que consideraba indispensable para el país.

En el interior, los Taboada eran el sostén mitrista que realizó a Entre Ríos en 1869. Esta actitud del gobernador entrerriano no agradó a muchos de sus partidarios; la oposición fue encabezada por Ricardo López Jordán.

El 11 de abril de 1870 Urquiza fue asesinado en su palacio de San José.

La Legislatura entrerriana lo reemplazó por López Jordán, que se levantó contra el poder central, pero fue vencido por las tropas nacionales.

Nuevos intentos revolucionarios del mismo caudillo fracasarán en anos posteriores.

En 1870, al finalizar la guerra con el Paraguay, el ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Varela, sostuvo como tesis que la victoria no daba derechos a los aliados para establecer limites con el país vencido.

La política del Brasil era otra: pretendía obtener ventajas económicas y territoriales.

El enfrentamiento se produjo por la posesión del Chaco, que Paraguay reclamaba como suyo; Brasil lo apoyó y firmó la paz por separado.

Las relaciones se volvieron muy tensas.

En 1872 Mitre fue enviado a Río de Janeiro como ministro plenipotenciario y logró que Brasil reconociera las obligaciones emergentes del tratado de la Triple Alianza, firmado en mayo de 1865.

Argentina, a su vez, reconoció el tratado de paz entre Brasil y Paraguay.

El conflicto se solucionó definitivamente, tras vanos años de negociaciones, con el arbitraje de Estados Unidos de América (1878), que otorgó a Paraguay el territorio situado al norte del río Pilcomayo.

El gobierno de Sarmiento debió enfrentar la ya desprestigiada guerra del Paraguay y continuó con la política mitrista de generar alianzas con las provincias, a pesar de lo cual tuvo que sofocar varios movimientos opositores.

La principal oposición a la que se debió enfrentar Sarmiento se produjo en Entre Ríos, seguía siendo dominada por el jefe del Partido Federal, justo José de Urquiza.

Pero, para 1868, esta jefatura era fuertemente criticada por los federales más radicales, en parte por la tibia reacción de Urquiza frente a la guerra, en parte por el acuerdo que pacté con Sarmiento.

El 11 de abril de 1870, una partida federal atacó el Palacio San José, residencia de Urquiza, y asesiné a su dueño. Las sospechas apuntaron rápidamente al gobernador Entre Ríos, Ricardo López Jordán.

Sarmiento intervino la provincia y mandó tropas que derrotaron a López Jordán en enero de 1871.

Con esta derrota se ponía fin a los levantamientos provinciales del Litoral.

LA CUESTIÓN ELECTORAL.

Al aproximarse las elecciones para presidente aparecían como candidatos: Mitre, por el partido nacionalista, y Alsina, por el partido autonomista.

Fuerzas del interior se organizaron para evitar nuevamente el triunfo de Buenos Aires: en la Exposición Industrial Argentina, realizada en Córdoba en 1871, los gobernadores asistentes convinieron en sostener y apoyar con todos los medios a su alcance la candidatura de Avellaneda.

Se formó así una verdadera liga de gobernadores que controlaban las elecciones en sus respectivas provincias e imponían al candidato oficial Alsina, viéndose sin posibilidades, se volcó a favor de Avellaneda y obtuvo que la vicepresidencia correspondiera a un hombre de su partido: Mariano Acosta.

Se constituyó entonces el Partido Autonomista Nacional, triunfante en las decisiones realizadas en abril de 1874.

El partido Nacionalista impugnó las elecciones por fraudulentas

Al llegar al poder, Sarmiento dejó en claro sus objetivos de propiciar la radicación de escuelas y el reparto de tierras para fomentar la colonización y el poblamiento de la pampa.

Si bien no pudo avanzar demasiado en este último propósito, se dedicó con especial fervor al primero de sus objetivos. Mediante la Ley de Subvenciones de 1871 procuró garantizar los fondos para la creación de nuevas escuelas y para la compra de materiales y libros. En 1872 ya funcionaban en todo el país 1.644 escuelas primarias.

También incentivó la formaciòn docente a través de la Escuela Normal de Paraná.

REVOLUCIÓN DE 1874.

En Buenos Aires y Cuyo estalló la revolución.

Desde Colonia. Mitre se dirigió al sur de la provincia de Buenos Aires, donde se reunió con las fuerzas de Ignacio Rivas.

Quería unirse con Arredondo. que actuaba en Córdoba y San Luis, pero no pudo lograrlo porque fue vencido en La Verde (27 de noviembre de 1874) por el coronel Inocencio Arias.

La rebelión quedó definitivamente sofocada al ser vencido Arredondo por Julio A. Roca en los campos de Santa Rosa (7 de diciembre de 1874).

EL LEGADO DE SARMIENTO: 

“Nuestros mayores esfuerzos deben ser destinados a educar las generaciones venideras”.

Así se expresa en su libro sobre la educación pública.

Como Presidente de la Nación (1868-1874) realiza numerosas obras públicas en su área: funda las primeras escuelas normales, el Colegio Militar y la Escuela Naval, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y muchísimas escuelas primarias. Además, es autor del proyecto de una ley sobre bibliotecas públicas y crea las primeras escuelas para sordomudos.

Muchos años después será criticado por sus ideas anticlericales y por la lucha en favor de la educación laica; como bien afirma Luis Alberto Romero , el siglo XX se ocupa, primero, de combatirlo, y luego, de olvidar sus aportes.

Los populistas “lo acusaron de elitista y cosmopolita.

Más tarde vendría el contingente de los antropólogos, filósofos y sociólogos antiliberales, relativistas y escépticos, que tomaron como blanco sus convicciones civilizatorias y declararon preferir la barbarie”.

El legado de Sarmiento, como sostiene el mencionado historiador, fue indiscutible y persistió hasta mediados del siglo XX: un Estado sólido, una sociedad democrática y con oportunidades de progreso; un sistema educativo gratuito y de alto nivel, que permitió la formación integral de niños de todas las clases sociales.

Transcurrieron ya doscientos años.

La distancia temporal nos permite recuperar las mejores cualidades de nuestras figuras históricas y contemplarlas bajo una mirada más lúcida y alejada de las pasiones políticas.

La educación, según la intuición de Sarmiento que hoy mantiene intacta su vigencia, es un arma poderosa para erradicar la miseria material y espiritual y formar futuras generaciones capaces de construir ese gran país que este gran educador soñó. Para todos.

Educar para crecer:

“El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que aumentar esas fuerzas de producción, de acción y de dirección.

La dignidad del Estado, la gloria de una nación se basa en la dignidad de sus súbditos; y esta dignidad se obtiene elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndolo a la acción ordenada y legítima de todas sus facultades.”
De la educación popular

OBRA DE GOBIERNO.

El período de Sarmiento soportó repetidas calamidades: frecuentes malones, grandes inundaciones, y en otras zonas, prolongadas sequías que originaron la muerte de 2.000.000 de cabezas de ganado.

El episodio más luctuoso fue la epidemia de fiebre amarilla que, de enero a mayo de 1871, causó en Buenos Aires la muerte de 13.500 personas, sobre una población de 180.000 habitantes.

OBRA CULTURAL.

«Educar al Soberano» fue su lema. No obstante la escasez de recursos, creó gran número de escuelas primarias y acreció y regularizó las subvenciones escolares a las provincias.

En 1870 fundó la Escuela Normal de Profesores del Paraná.

Varios colegios de enseñanza media, inauguraron sus tareas en diversos lugares.

Creó la Academia de Ciencias en la Universidad de Córdoba, escuelas de agronomía, arbori-cultura y minería, la de sordomudos; adquirió en Europa laboratorios y colecciones científicas.

  Instaló el museo de Historia Natural dirigido por el sabio alemán Germán Burmeister.

Estableció el observatorio astronómico de Córdoba, con oficina meteorológica anexa dirigida por el sabio estadounidense Benjamín Gould.

Fomentó la ilustración creando la Sociedad Protectora de Bibliotecas Populares y distribuyó por todo el país colecciones de libros selectos.

OBRA ORGÁNICA.

Promulgó el Código Civil y de Comercio. En 1869, por la «Ley de ciudadanía», reglamentó el procedimiento que debían seguir los extranjeros para nacionalizarse.

Cabe agregar la Ley de Contabilidad y la organización de la Contaduría Nacional, la publicación del «Boletín Oficial» y del cuerpo de taquígrafos, para constancia escrita de discursos y debates de las Cámaras en el momento de su producción.

OBRA MILITAR.

Fundó el Colegio Militar (22 de junio de 1879) bajo la dirección del coronel húngaro Czetz. El 5 de octubre le siguió la Escuela Naval, dirigida por el sargento mayor Clodomiro Urtubey.

Hizo construir en astilleros ingleses la primera escuadra de guerra moderna, renovó el tipo de fusiles y cañones y adquirió la primera ametralladora.

OBRA ECONÓMICA.

Extendió considerablemente la red de ferrocarriles y telégrafos.

En 1872 fundó el Banco Nacional. Fomentó la inmigración; en 1869 levantó el primer censo nacional, obra de Diego G. de la Fuente: arrojó para todo el país una población de 1.736.000 habitantes.

Al terminar el período fue Director de Escuelas de la provincia de Buenos Aires (comprendía también la ciudad capital), senador por San Juan y sólo por dos meses ministro del Interior.

Señores senadores y representantes:

Por última vez vengo a tener el honor de presidir el acto de la solemne apertura del Congreso Nacional, que se efectúa en medio de las bendiciones de paz de que goza la República, y por cuya dispensación debemos rendir gracias al Creador y congratularnos y congratular a la gran mayoría del pueblo argentino, que no con pocos sacrificios ha respondido al propósito de las leyes del Congreso, y secundado eficazmente la acción del Poder Ejecutivo a quien por la Constitución está reservada su aplicación. (…)

El progreso de las rentas ha seguido de año en año una proporción igual en su aumento a la que han alcanzado la educación del pueblo, la correspondencia epistolar, la inmigración, el consumo de papel, que es la medida del movimiento intelectual, la viabilidad y la telegrafía. (…)

En ferrocarriles, líneas telegráficas y caminos carriles, nuestro país marcha a la vanguardia de esta parte de América.

De doce millones de fuertes a que subían las rentas en 1868, el año pasado llegaron a veinte millones ciento sesenta mil pesos.

La inmigración que alcanzó a la suma de treinta y nueve mil individuos entonces, fue de ochenta mil el año pasado y ofrece llegar a cien mil en el presente.

El correo condujo en 1868 cuatro millones de impresos o manuscritos, mientras que en 1873 ha transportado siete millones setecientos ochenta mil cuatrocientos treinta por la distancia de ochenta y un mil leguas recorridas. La estafeta ambulante ha puesto en movimiento un millón de cartas.

En 1870 se enviaron seis mil cuatrocientos cuarenta telegramas por líneas que recorrían 129 millas; en 1873, ciento setenta mil setenta y nueve por 2.618 millas que funcionan hoy.

En 1868 había en los colegios nacionales educándose 1.006 niños, y en 1873 han subido a 4.000. No se recogían datos sobre la educación primaria antes de 1868.

En 1852 a la caída de Rosas, había veinte escuelas costeadas por el Estado de Buenos Aires, y ni ese número en el resto de las provincias; hoy hay 1.117 escuelas públicas, considerable parte de ellas en edificios adecuados y a veces suntuosos.

En un Departamento rural de Buenos Aires, bajo la impulsión inteligente del juez de paz Frers, se construyen siete edificios de escuelas.

En 1868 había una Biblioteca Popular en San Juan.

Hoy hay 140 distribuidas en todos los pueblos, aun los más oscuros y apartados, alimentadas por treinta y dos mil volúmenes que cuestan 80.000 pesos fuertes.

En 1868 la comunicación con la Europa se hacía por cuatro vapores mensuales. Ahora se hace por diez y nueve, de modo que tenemos un vapor día por medio.

(Discurso de Sarmiento al inaugurar las sesiones del Congreso, en mayo de 1874.)

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Biografia de Domingo Faustino Sarmiento :Obra y Legado al País

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BREVE BIOGRAFIA DE DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO: Educador, escritor, político, periodista, militar y una de las personalidades más destacadas de América.

Nació en San Juan y falleció en Asunción del Paraguay.

Ejerció la presidencia de la República desde 1868 hasta 1874. Fue un niño precoz.

A los 4 años ya sabía leer, luego ingresó en la «Escuela de la Patria», donde mereció el título de «Primer ciudadano».

Siendo un adolescente acompañó a su tío el presbítero José de Oro a establecer una escuelita en San Francisco del Monte (San Luis), donde Domingo enseñó a leer a jóvenes mucho mayores que él.

A raíz de las luchas civiles debió emigrar a Chile donde fue maestro, minero y comerciante.

De regreso a su patria, en 1839, fundó su primer periódico, «El Zonda».

Por sus ideas contra los «federales» fue puesto en prisión.

Gracias a la intervención del gobernador Benavides quedó en libertad y poco después volvió a emigrar a Chile.

Al pasar por el valle del Zonda dejó escrito en la piedra: Las ideas no se matan.

En Chile comenzó a escribir en el diario «El Mercurio» y, en 1842, el gobierno le encargó la organización de la Primera Escuela Normal que hubo en América del Sur.

Durante su permanencia en Chile escribió algunas de sus obras más importantes: Mi defensa (1843) y Método gradual de lectura.

En 1845 apareció en el diario «El Progreso» como folletín, Civilización y barbarie, que publicó luego como libro con el título de Vida de Juan Facundo Quiroga.

El gobierno chileno lo envió para estudiar los sistemas educativos en Europa y los Estados Unidos. Fruto de esas experiencias fueron sus libros Viajes y Educación popular (1849).

En 1850 dio a conocer su libro Argirópolis y también Recuerdos de Provincia, su obra más conocida, donde rinde un especial homenaje a su madre Paula Albarracín.

Dos años más tarde apareció apareció Campaña del Ejército Grande y, por último, Conflictos y armonías de las razas en América (1883) y Vida de Dominguito (1886).

En 1862 fue gobernador de San Juan. Como presidente de la República llevó a cabo una obra muy progresista.

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AMPLIACIÓN BIOGRÁFICA DE UNA COLABORADORA: Fueron sus padres José Clemente Sarmiento y Paula Albarracín, que formaron un hogar pobrísimo, en el que nacieron quince hijos de los cuales sobrevivieron seis Domingo Faustino Sarmiento, un niño que llegó a ser en el desarrollo extraordinario de su vida, un hombre de apariencias contradictorias, psicológicamente estructurado con antinomias poderosas.

Biografia de Domingo Faustino Sarmiento

Fue a la misma vez tierno y terrible, pacífico y combativo, derrochador por una semana y austero el resto de su vida, extremadamente sensible y reidor estrepitoso, gran escritor esencialmente castizo que jamás tuvo idea clara de la sintaxis castellana, libertador y autoritario, tildado de loco por muchos y clamado genial por cultos y excelsos, insultado y bendecido, blanco de burlas acerbas y objeto de admiración extrema, y que en la escala de los desempeños sociales ocupó las posiciones ínfima y máxima, como la de obrero «apir» en una mina chilena y presidente «constitucional» en la República Argentina.

Supongo que se preguntarán el porqué de mi elección:

¿Por qué Sarmiento centrandome en su labor periodística?.

Fue una decisión bastante personal ya que me interesa mucho el periodismo.

En realidad, me fascina todo lo que tenga que ver con los medios de comunicación y, por ende la expresión de ideas.

Por eso al comenzar a leer sobre este personaje tan particular, pude notar que de alguna manera él también sentía lo mismo que yo, quizás de una forma mucho más profunda, pero siento que compartimos este mismo de deseo de expresarnos aunque nadie nos pueda escuchar, de compartir aunque nadie quiera recibir, de dialogar aunque nadie tenga tiempo para contestarnos.

Y lo percibo en su obra, en su manera tan particular de escribir que demuestra que no le importa la estructura formal de sus escritos, sino expresar simplemente lo que siente en su corazón.

De allí su literatura orgánica y característicamente humana.

Y me apasiona ver todo lo que hizo para satisfacer esta necesidad inminente de expresión.

Siendo conciente de que no todos fueron éxitos, también hubo fracasos, pero sirvieron de experiencia para superarse cada momento.

Es así que de alguna manera quisiera poder llegar a ser como él fue.

Tesonera, sin rendirme, luchando contra lo que sea por lograr ese, mi objetivo que sé que es correcto y vale la pena.

Con este ensayo me gustaría poder compartir aunque sea una milésima parte de este sentimiento con ustedes, para que nos demos cuenta de que no es imposible lograr lo que nos proponemos, que nuestros sueños no son tan lejanos si realmente queremos y estamos dispuestos a sacrificarnos para alcanzarlos.

Quisiera también que encontremos en Domingo Faustino Sarmiento esta figura, no de héroe, sino de ejemplo claro y práctico de que no hace falta tener cualidades extraordinarios ni poderes sobrenaturales para ser quienes queremos ser, felices con lo que tenemos, siempre ambicionando más dentro de las posibilidades.

Voy a encarar el desarrollo de este ensayo basándome en su obra periodística relacionándolo, inevitablemente, con su papel de escritor ya que fue esta actividad la que realizó durante más tiempo y donde se vio más claramente reflejada su alma de periodista.

Viendo cómo influyo este espíritu de comunicador en todo lo que hizo, no sólo relacionado al arte de las letras, sino también en todos los aspectos de su vida.

Todo acaba en algún momento, todo tiene un final.

Todo, menos la palabra, la palabra es inmortal. Bienvenidos al mundo de Domingo Faustino Sarmiento, el periodista…

DESARROLLO Sarmiento transformó efectivamente la prensa americana.

Sus artículos, que conservaban el aspecto denso y la longitud, ahora extensiva, de los desarrollos doctrinarios, se componen de hechos y de ideas.

La vanilocuencia del teorismo y de la injuria ha pasado.

Queda sólo el casco repleto, en el tempestuoso desarbolo del buque, arrasado por los huracanes políticos.

Aquellos artículos macizos como vigas, son la andamiada de la nacionalidad futura; y en ellos aletea o canta, al pasar la genuina poesía del recuerdo y de la esperanza, como una golondrina fugaz en el mechinal de la pared inconclusa.

De ahí también que no sea «sueltista».

Su concepto tiene demasiada trascendencia para resignarse a ese epigrama en prosa.

Su literatura neológica y pintoresca, mal pergeñada también a veces, poseía una cosa superior al concepto rígidamente constructor de la academia: la vida, que es irregular pero fecunda.

Añadía a esto el prestigio de su gran virtud comunicativa: la jovialidad, que era el reflejo dichoso de una salud moral inquebrantable.

El estilo de Sarmiento introdujo el escándalo bienhechor de la risa, marchitada por el insulso epigrama purista y por la solemnidad retórica.

Y tanto se adelantaba a su tiempo aquella campaña por el verbo libre del ideal, que sus frutos son todavía escasos.

Sarmiento, como muchos otros jóvenes de su partido y de su clase, había aprovechado la coyuntura; e insinuándose en el ánimo del gobernador, ciertamente accesible al orgullo local de tener en su provincia hombres tan instruidos, aquel grupo inició una serie de trabajos civilizadores.

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El Autodidacta: Para entender la obra de Sarmiento, primero hay que comprender de dónde viene el hombre.

Sarmiento no tuvo asistencia perfecta a la escuela por voluntad personal, porque quisiera pasar a la Historia como alumno modelo sino por el rigor que le imponía su madre, que lo empujaba a las aulas: recordando sus días escolares, Sarmiento confiesa en Recuerdos de Provincia: «Permanecí nueve años sin haber faltado un solo día bajo pretexto ninguno, que mi madre estaba ahí, para cuidar con inapelable severidad de que cumpliese con mi deber de asistencia». Como se dijo, la formación de Sarmiento es la de un autodidacta.

Vivió algo parecido a un complejo de inferioridad, porque no tuvo las mejores oportunidades para estudiar y abrirse camino como hubiera querido. «Uno de los temas de Sarmiento es justamente la educación que no tuvo.

Yo creo que cuando él hace tanto hincapié en la educación, sobre todo en la educación primaria, se está refiriendo a la educación que le fue negada.

Entre los dramas que tenía, el conflicto con el padre pasaba por la cuestión de que él no podía darle educación.

Por eso aparece infinidad de veces el tema de la maldición al padre; el hijo maldiciendo al padre o el padre maldiciendo al hijo está como treinta o cuarenta veces en la obra de Sarmiento», según Romano, detallista lector de las obras sarmientinas. (Fuente: Enigmas de la Historia Argentina, Diego Valenzuela)

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Constituyeron desde luego, bajo el nombre de Sociedad Literaria una sucursal de la Asociación de Mayo, fundada en Buenos Aires por Echeverría.

Era una especie de logia romántica que aunaba los generosos amores de la literatura y de la libertad, confiriendo a la juventud adherente algo así como un bachillerato de civismo.

Los jóvenes leían autores nuevos europeos, discutían sus doctrinas, amaban la libertad y argumentaban sobre bases de organización social.

Así fue como el 20 de julio de 1839 aparece el semanario El Zonda, fundado por ocurrencia de Sarmiento a no dudarlo; pues fue el autor de la «constitución» de aquel instituto y lo dirigió en compañía de dos personas de su familia; así como fue el director visible del periódico; en el conflicto, hizo que todo se hechara a perder.

El semanario se caracterizaba por sus ataques y grandes críticas contra Juan Manuel de Rosas.

Es por eso que sólo duró seis semanas: el gobernador de Buenos Aires levantó con arbitrariedad el precio de publicación del periódico, en la única imprenta existente, o sea la oficial, ocasionando su desaparición.

En su último número el semanario formuló su testamento.

Pero con su fundación, nuestro personaje ha iniciado su verdadera vida, pues será periodista por toda su existencia.

Lo cierto es que desaparecido El Zonda, la sociedad reveló su verdadero carácter, conspirando de acuerdo con Brizuela, gobernador de La Rioja que se había entendido con los unitarios, contra el mismo Benavídez.

Fue aquello la repercusión en San Juan, del movimiento de 1840.

Benavídez descubrió la conjuración, arrestó a Sarmiento que se había quedado para cubrir con su presencia ostensible la fuga de sus compañeros, y siempre afable con él, no hizo sino desterrarlo a Chile.

Pasó los Andes, runiando su propia médula libertina y romántica, con tal urgencia de producir, que en menos de tres meses había publicado en Chile bajo seudónimo, con ocasión del aniversario de Chacabuco, un sonoro artículo patriótico que le valió el cargo de redactor en El Mercurio de Valparaíso, órgano de aquella publicidad, y dos meses después el de fundador y director de El Nacional, primer periódico de Santiago.

Cincuenta escasos días le bastan para poner en movimiento y dominar la prensa trasandina.

Por último El Censor, su postrer empresa, lo colocó entre los iniciadores de la más adelantada época del periodismo argentino.

Median cincuenta años de tarea entre la primera y la última de esas hojas.

Tarea de fe y de esperanza.

En 1961, durante la guerra con las montoneras del Chaco, sus cartas al presidente Mitre contienen siempre esta doble solicitud: armas para asegurar el orden y con él la industria y el comercio, víctimas perpetuas del saqueo gaucho; imprenta, una imprentita», según su diminutivo premioso y confidencial, para la necesaria propaganda del bien público.

Y luego, el consabido rasgo jovial: «No me deje usted sin mi trompa de elefante».

La libertad indispensable a ese órgano de volar que es el periódico, la quiere ilimitada. «

Un sabio error de nuestra constitución, ha puesto la prensa fuera de la jurisdicción federal.

No tiene juez competente, aún para sus delitos».

Con esto Sarmiento se refiere a que según la constitución federal, no existe aquí el delito de imprenta.

O en términos filosóficos: la libertad del pensamiento jamás puede constituir delito, lo único que se castiga es el delito común, cometido por medio de la prensa.

Esto equivale, sencillamente, a inaugurar una nueva civilización, puesto que es lo contrario de la antigua.

La nación debe al liberalismo porteño esta garantía histórica.

La libertad ilimitada del pensamiento, es el signo característico de la dignidad humana.

Pero la desea también mesurada para que sea provechosa.

«Sólo Sarmiento, añade, ha trabajado en vano para imprimirle un poco de mesura».

Hasta 1845, actúa en Chile como educador, periodista y literato, sin que sus grandes labores lo induzcan a interrumpir por un instante su campaña contra la tiranía.

Siendo presidente, los ministros le piden que no escriba, porque exacerba las pasiones.

Y acata la indicación. «Es preciso ser honrado el que habla, y las demás virtudes le vienen por añadidura, si tiene dilatable el corazón».

De aquel estilo fragmentario proviene su característica más saliente como autor de libros.

Es el escritor de los trozos más selectos. Imposible encontrar en su inmensa obra una pieza completa.

Esta peculiaridad, unida a su vocación de novelista, que no puede satisfacer porque necesita todas las letras para la gran obra de hacer país, determina su predilección biográfica.

Las «vidas» constituyen una especialidad de su literatura. «Gusto, dice, de la biografía.

Es la tela más adecuada para estampar las buenas ideas».

La falta de proporción, constituye el defecto correspondiente.

La urgencia es digresiva por necesidad, y ahí está la falla de esas páginas.

Hay veces que una digresión, con frecuencia destinada a lapidar un insignificante, ocupa dos terceras partes del trozo.

Su positivismo da con frecuencia en excesos materialistas, apenas atenuados por el interés novelesco, siempre poderoso en él.

Por esto atribuía gran importancia civilizadora a la lectura de novelas. «Las novelas han educado a la mayoría de las naciones».

El exceso de positivismo torna a veces antipática y estéril su prosa, convertida en charla de cura laico, o en lección de economía doméstica.

Sus carillas aprovechadas hasta el fin, sin ningún margen expresan quizá aquella tendencia.

Cuando se mantiene en las regiones superiores de la moral práctica, que es la organización positiva de la bondad, su pensamiento está lleno de nobleza.

«Toda la historia de los progresos humanos, es la simple imitación del genio».

Sin duda, su vida entera ratifica esta verdad. Su originalidad proviene en gran parte de su improvisación de periodista.

Es de ocurrencias más que de expresión, excepto cuando describe el medio natal que la lleva de por sí. Inicia los temas sin meditación previa, y por esto mismo es inesperado.

«Mis ideas se arrastran al comenzar el escrito, que no adquiere vigor sino a medida que avanza, como aquellos generales a quienes la batalla misma ilumina».

La imaginación creadora que levanta palacios con una sola piedra, cuya vinculación trascendental en la estética confiere el dominio de elementos dispares o contradictorios para cualquier otro, constituyen en él, el don inventivo.

Siete años después de haber descrito la pampa en el Facundo, viene recién a verla con sus propios ojos.

Y la descripción es fidelísima.

Alguna vez ha llegado a escribir dormido.

Su primera gran obra fue, sin duda, Facundo.

La novela biográfica se publicó en 1845 y narraba la vida de Juan Facundo Quiroga, el aspecto físico y hábitos de la República Argentina, también atacaba el régimen de Rosas.

Se trataba al principio de un panfleto, redactado con la habitual premura, a hondo fuego de inspiración tan urgente, que no permitió esperar nilos dats pedidos a este país.

Forzado por el calor febril, como una planta excesiva, aquel libro resultó una creación extraña, que participa de la historia de la novela, de la política, del poema y del sermón.

Facundo constituye todo el programa de Sarmiento.

Sus ideas literarias, su propaganda política, sus planes de educador, su concepto histórico, están allí.

Es aquélla nuestra gran novela política y nuestro gran estudio constitucional: una obra cíclica.

El primer escritor argentino verdaderamente digno de este nombre.

Mayor vigor literato alcanzó Sarmiento en Mi defensa (1843) y Recuerdos de provincia (1850).

Ésta última es el libro más sobrio y maduro, el mejor de Sarmiento literalmente hablando, son de aquella simiente.

Representan con Facundo la tentativa lograda de hacer literatura argentina, que es decir patria; puesto que la patria consiste ante todo en la formación de un espíritu nacional cuya exterioridad sensible es el idioma.

Sus numerosas traducciones de libros útiles, desde el texto escolar a la biografía predilecta, robustecen su concepto de la literatura: órganos de civilización más que de recreo.

Aquellos actos de humildad, en escritor tan personal y fecundo, son pruebas de alta abnegación patriótica.

De ahí provino su idea de la convención latinoamericana para la traducción de obras, que lo llevó en 1884, enviado por Julio Argentino Roca como plenipotenciario intelectual.

De cualquier modo, a partir de 1880, tras la elección presidencial de Roca, Sarmiento se fue alejando de la política para incrementar su labor literaria.

Así, en 1883 publicó Conflictos y armonías de las razas en América y, en 1885, editó su última obra: La vida de Dominguito, biografía de su hijastro (Domingo Fidel Sarmiento) que murió en el transcurso de la guerra contra Paraguay iniciada en 1865.

Se trata de una necrología llena de nobles páginas, de poética intimidad doméstica, es también un tratado de pedagogía.

Y precisamente cuando mezcla estos dos elementos, tan discordes al parecer, es cuando el libro resulta más hermoso y original.

En los últimos años de su vida se dedicó a colaborar con diversos periódicos y a escribir sus obras.

Se fue a vivir a Paraguay, cuyo clima beneficiaba su salud.

Allí, en la capital, Asunción, lo sorprendió la muerte, el 11 de septiembre de 1888.

Ma.Florencia Masoni

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Poesias Sobre Guerra de Malvinas y Sus Soldados de Martha Arias

Poesias Sobre Guerra de Malvinas y Sus Soldados de Martha Arias

Al día en que los soldados argentinos izaron en las  islas Malvinas, la celeste y blanca. 

 • POESIA 1: DESEMBARCO EN MALVINAS.

Martha Dora Arias, abril de 1992 

No es historia. Es hoy, es hoy que gritan

al mundo del oriente y occidente

que vuelven a ser Patria.

 

¿Quiénes gritan?

Dos islas argentinas: las Malvinas.

 

¿Qué expresa ese grito tan potente

que osó cruzar océanos, montañas

y remover conciencias y razones

de otras tierras extrañas?

 

Ese grito de abril, tan argentino,

tan lleno de paciencia – Dios lo sabe –

tan viejo y repetido

como el vuelo del ave

 

Ese grito sentido que hoy explota

en los pechos de jóvenes soldados

 y se hace voz de canto

en nuestros niños

y lamento de honor

en los ancianos

 

expresa vivamente que la Patria,

en su adultez sin prisa

y en su soberanía,

se afianza con firmeza

después de dar bandera a las Malvinas.

¿De dar bandera?     Pero ¿qué bandera?

La de Manuel Belgrano,

la argentina.

————-  00000 ————

POESIA 2: MIENTRAS ESPERAN 

                                      Martha Dora Arias 1984

En medio del mar
lejos y escondidas
golpeadas por olas
y brisas marinas
históricas islas
esperan su turno
envueltas en bruma,
solas y perdidas.

 Y mientras esperan
le cuentan al viento
al faro prendido
al sol y  la lluvia
a la luna llena
y a las Tres Marías
y  al avión lejano
que ruge en el cielo
y al barco que pasa
entre las toninas…
le cuentan le cuentan
le siguen contando
que son argentinas
que son argentinas.

————-  00000 ————

POESIA 3: MALVINAS A UMBRALES DEL SIGLO XXI

                                           Martha Dora Arias 1989

En el océano Atlántico del sur
soñando una esperanza
Soledad y Malvina se parecen
a dos tristes princesas solitarias.

El pelo oscuro de las dos hermanas
enredado en las rocas y la bruma
en árido contraste se recorta
del azul infinito y de la espuma.

Por faldas, las cautivas ostentan pajonales
con guardas de gaviotas y corales.

Debajo de las aguas argentinas
que cubren los pies de las princesas
asoman sandalias imperiales
que amarran sus  tobillos
con  británicas algas.

Un séquito de focas y ballenas
refuerza desde lejos con su voz, la fiel causa
y  por las noches negras y brumosas
intenta desatarlas.

Pero es en vano
Las dos islas ¡pobres¡
no pueden ser libradas.

Solo las almas jóvenes
de los dignos soldados caídos en Malvinas
refuerzan con su espíritu
la gracia soberana de esa tierra argentina.

En el océano Atlántico del sur
custodiadas por cruces argentinas
suspiran por  un  príncipe valiente,
Soledad y Malvina.

————-  00000 ————

POESIA 4: AL 2 DE ABRIL DE 1982

                                     Martha Dora Arias – 1983 

Ganar una guerra no exige tan solo ser dueño de aviones, naves y estrategias
o lanzar modernos misiles cargados
de espesa y oscura violencia.

Ganar una guerra no es atar las manos de un país tranquilo
que su trigo siembra
ni es bloquear los mares – coartando derechos de otras banderas-
que, rompiendo vientos,
viajan o comercian.

 Imponer colonias no es ganar la guerra pero es atropello que aviva trincheras
y templa el espíritu del pueblo argentino
dispuesto y confiado para la pelea.

Ganar una guerra no es mostrar al mundo bagaje de orgullo
y de ruin soberbia,
ni es la indiferencia por la diplomacia camino del triunfo
para los imperios que usurpan las tierras.

 Programar boicot  no es ganar la guerra pero es el estímulo
de Latinoamérica
que aprieta sus manos en un lazo fuerte  de unión verdadera.

 Arrasar convenios, romper los tratados y burlar acuerdos
no es ganar la guerra
pero son certeros  disparos que agobian
la espalda del país que reza.

 Metrallar de lleno naves hospitales
y hundir sin entrañas barcazas pesqueras
es luto gratuito como el de los kelpers
– hermanos perdidos de raza –
que allá en las Malvinas hace un siglo esperan.

 Disfrazar con saña de hospital los barcos
y vestir con rojas cruces al Canberra…
la acción más mezquina, cobarde, inhumana.
Más cosas requiere ganar una guerra.

Es indispensable la Luz que ilumine y aliente en las almas coraje y cautela.
La Luz que salpique fe valor mesura, la Luz que derrame paciencia
para que Argentina, desvalorizada por la flema inglesa,
en paz y en justicia doblegue las trenzas
de la nación rubia, pasional y altiva llamada Inglaterra.

 Y si así no fuere, y si así no fuere… que Dios y la historia juzguen a Bretaña
y al aliado fiel, por los disvalores que guiaron su guerra.

Martha Dora Arias – 1983

Poesia de Martha Dora Arias, abril de 1992 

Ver: Poema de Martha Arias Sobre el Árbol

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Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre:

«No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes.

Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

almirante guillermo brown

Antecedentes:

Artigas se retira del Sitio: Por una serie de desavenencias, iniciadas en abril cuando los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea de 1813, , determinaron que Artigas se retirase del sitio a Montevideo el 20 de enero de 1814.

El director Posadas lo declaró fuera de la ley y puso a precio su cabeza, así como la de todos los jefes que le continuaran siendo adictos, por “traidores y enemigos de la patria”.

Artigas se dirigió a Belén (le fueron fieles, entre otros, Fernando Otorgués y Rivera) para procurar atraerse a Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Creación de la escuadra:

Brown: El retiro de Artigas significó el debilitamiento de las fuerzas que sitiaban Montevideo, que prolongaba su defensa merced a los recursos que recibía por el puerto.

Entonces el gobierno de Buenos Aires, decidió completar las acciones terrestres con un bloqueo efectivo por agua.

Para eso, era necesario crear una escuadra, pues desde la acción de San Nicolás  carecíamos de ella.

Fueron promotores de esta empresa, llevada a cabo durante el directorio de Posadas, Larrea (ministro de Hacienda), Alvear (que tenía influencias poderosas) y Guillermo Pío White (rico comerciante norteamericano, que invirtió en esto, toda su fortuna, muriendo pobre en 1842), que lograron convencer a Posadas de la necesidad de un bloqueo marítimo.

En menos de dos meses se formó y armó la escuadra destinada a luchar con los poderosos barcos españoles.

Para ello compraron algunas naves que se encontraban ancladas en el puerto y contrataron marineros de buques mercantes extranjeros, a los que se unieron soldados criollos.

Fue elegido para dirigir las operaciones, el marino mercante irlandés Guillermo Brown, residente en Buenos Aires, que dedicó el resto de su vida al servicio de nuestra patria.

Los realistas enterados de estos preparativos, organizaron una escuadra al mando de Jacinto Romarate, que se situó en la isla Martín García.

Brown zarpó de Buenos Aires y se dirigió a Martín García.

Tenía más barcos, pero peor tripulación y una mala posición ante el enemigo, que estaba protegido por una batería situada en tierra (marzo de 1814).

En un principio, los patriotas se encontraron en una situación crítica, pero merced a un audaz desembarco lograron poner en fuga a Romarate.

Brown dejó en la isla una guarnición y se dirigió a Colonia, pero no consiguió ayuda de Artigas y regresó a Buenos Aires.

Biografia de José Gervasio Artigas Caudillo Uruguayo – BIOGRAFÍAS ...

La acción de Martín García levantó el espíritu de los patriotas, que no consideraron ya tan temible a la escuadra realista; en adelante podrían enviar refuerzos a la Banda Oriental por agua, vía mucho más rápida que la terrestre.

Romarate se refugió en Arroyo de la China, donde recibió ayuda de los artiguistas.

Buenos Aires intentó negociar la paz para poder dirigir sus fuerzas contra Artigas y contra Pezuela, pero Vigodet, alentado por las victorias de Pezuela en el Norte y por la actitud de Artigas, no aceptó.

Entonces Brown, bloqueó Montevideo (abril de 1814).

Pero esta plaza no podía resistir sin ayuda exterior, y por eso intentaron romper el bloqueo con una escuadrilla al mando de Miguel de la Sierra.

Brown simuló huir para atraerlos mar adentro y cortarles la retirada, al mismo tiempo que anulaba la acción de las baterías que había en tierra.

Se libró entonces el combate del Buceo (en mayo) en el que fueron venciendo los realistas, que huyeron, perseguidos por Brown hasta Montevideo; los patriotas continuaron el bloqueo.

Cuando la cómoda posición patriota presagiaba el fin de las hostilidades, Rondeau fue reemplazado por Alvear, que llegó con refuerzos, intimando a Vigodet para que aceptara una capitulación, que fue firmada el 23 de junio de 1814.

Alvear entró en Montevideo, iniciando luego la lucha contra Otorguez ,artiguista, que estaba acampado en Las Piedras y que fue vencido.

En julio, Posadas elevó el gobierno militar de Montevideo a intentara colocar una autoridad fuerte frente a Artigas. Nicolás Rodríguez Peña fue nombrado gobernador intendente.

BROWN Y EL DOMINIO DEL RÍO DE LA PLATA:

La historia de nuestra Marina de Guerra prácticamente se inicia con el accionar de esta escuadra.

Tras el primer ensayo — aquella débil escuadrilla que al mando de Azopardo fue batida por las naves realistas frente a San Nicolás en 1811—, nuestros improvisados barcos de guerra sirvieron magníficamente a la patria a las órdenes del almirante Guillermo Brown.

Este extraordinario marino, irlandés de nacimiento, llegó al Río de la Plata un año después de la Revolución de Mayo.

Hombre de mar por vocación, ofreció sus servicios a las fuerzas patriotas.

Brown salió de Buenos Aires con sus barcos y desorientó a los marinos realistas.

Logró dividir su escuadra y obtuvo una primera victoria en el combate de Martín García.

Se presentó luego frente a Montevideo, y con hábiles maniobras atrajo a las naves enemigas lejos de la costa para evitar el fuego de las baterías de tierra.

Las venció finalmente en combates parciales el 16 y 17 de mayo de 1814, frente al Buceo.

El resultado fue decisivo.

Los realistas perdieron el dominio de las aguas y Montevideo quedó completamente cercada por los patriotas.

PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a.

España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real.

Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros).

Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana».

Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard.

En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería.

Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814).

En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo– afirmó;

«Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…».

Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras.

El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista.

Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard. E

ste último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico.

El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

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Diferencias entre Moreno y Saavedra: Decreto de Supresión de Honores

Es conocida la rivalidad de criterios políticos, además de la diversidad temperamental, existente entre Saavedra y Moreno.

Conocida es también la doble vertiente, liberal y revisionista, en la interpretación de la historia argentina y los juicios de cada una de dichas corrientes respecto a ambos proceres.

El episodio del banquete y el subsiguiente decreto han sido y son objeto de polémica.

Cornelio Saavedra

►SAAVEDRA CORNELIO:

Presidente de la Primera Junta elegida en Buenos Aires en 1810. Nació en la ciudad de Potosí (hoy Bolivia) y falleció en Buenos Aires.

A los 8 años se trasladó con su familia a esta última ciudad. Estudió en el Real Colegio de San Carlos.

Al crearse el Virreinato del Río de la Plata (1776) se inició en las funciones públicas y fue electo alcalde de segundo voto en el Cabildo.

En 1806, cuando se produjo la invasión de los ingleses, Cornelio Saavedra tuvo una destacada actuación.

Después de la rendición de los británicos se crearon regimientos criollos y fue nombrado jefe del Cuerpo de Patricios.

Sus juicios serenos y la firmeza de su carácter le dieron prestigio.

Durante la revolución del 1º de enero de 1809, Saavedra y los patricios apoyaron al virrey Santiago de Liniers contra los españoles dirigidos por Martín de Álzaga, los que se habían alzado para solicitar mediante una carta su renuncia.

En el preciso instante en que Liniers la iba a hacer efectiva llegó Saavedra junto a otros jefes militares criollos.

El patricio, actuando con firmeza, dijo: «Venga el señor Liniers con nosotros, preséntese al pueblo y si éste lo rechazase en el mando, yo y mis compañeros suscribiremos el acta de su destitución».

Después de este hecho el prestigio de Saavedra creció.

El 20 de mayo de 1810, tras la proclamación de Cisneros como virrey, se entrevistó con el alcalde Lezicapara que se celebrara un Cabildo Abierto.

Dos días después, en dicho Cabildo solicitó la renuncia de Cisneros, acción que fue apoyada por otros patriotas.

Los españoles trataron de atraerlo, nombrándolo en la Junta del 24, pero Saavedra renunció.

Finalmente, el glorioso 25 de mayo fue electo Presidente de la Primera Junta.

Gobernó también durante la Junta Grande, pero el desastre de Huaqui en el Alto Perú eclipsó su estrella.

Para analizar las diferencias veremos  los hechos ocurridos:

1. Para festejar la victoria de Suipacha el Cuerpo de Patricios organizó un banquete. Saavedra, jefe del cuerpo y su esposa, eran los invitados de honor.

2. Moreno, sin estar invitado, se presentó al cuartel. El centinela no le permitió entrar lo que le causó lógico malestar.

3. Al terminar el banquete un oficial en estado de embriaguez tomó una corona de caramelo que ofreció a Saavedra, quien la pasó a su esposa. Con su gesto el capitán Duarte quiso significar que lo coronaba emperador de América.

4. Enterado del hecho Moreno redactó el famoso «Decreto de Honores» esa misma noche, pasándolo para su impresión a la imprenta de los Niños Expósitos, antes de ser aprobado por la Junta.

5. Llevado el decreto a la Junta de Gobierno ésta lo aprobó por unanimidad y lo publicó con fecha 6 de diciembre de 1810.

► MARIANO MORENO

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. P

or dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento.

Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca. 

En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Biografia de Mariano Moreno Un Jacobino en la Primera Junta Patria

DECRETO DEL 6 DE DICIEMBRE:

Como decíamos antes el famoso decreto de supresión de honores que señaló el rompimiento entre Saavedra y Moreno. 

Un incidente había precipitado los hechos.

Un banquete presidido por Saavedra celebrado en el cuartel de Patricios, festejaba la victoria de Suipacha, el 5 de diciembre de 1810.

El capitán Atanasio Duarte, en estado de ebriedad, ofreció un brindis en honor de Saavedra haciendo alusión al «futuro emperador de América» y una corona de azúcar que adornaba la mesa fue entregada a su señora Saturnina Otárola.

Incitado por estos hecho Moreno redacto el decreto de supresión de honores que la Junta luego aceptó en el que se expresaban las tendencias igualitarias del secretario.

Saavedra lo interpretó como alusión personal.

DECRETO DE SUPRESIÓN DE HONORES:

(…) 2a Habrá desde este día absoluta, perfecta, e idéntica igualdad entre el Presidente, y demás Vocales de la Junta, sin más diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.

3a Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y trata
miento, que estén establecidos.

4a Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, o aparato que los distinga de los demás ciudadanos. (…)

8a Se prohibe todo brindis, viva, o aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.

9a No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.

10a Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.

11a Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendió la probidad del Presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones con tra la libertad de su país.

12a No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurren cia pública a los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será despuesto de su empleo.

13a Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que los ejercen.

14a En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia, etc., no tendrá la Junta palco ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano; el Excmo.. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.

15a Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: éstas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habrán cojines, sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.

MARIANO MORENO, ESCRITOS II

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810.

El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta.

Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador.

Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública.

Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad.

El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

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DIFERENCIAS IDEOLÓGICAS ENTRE MORENO Y SAAVEDRA

Diferencias entre Moreno y Saavedra

Mariano Moreno era un espíritu libertario, alejado de toda aspiración individual de poder.

El sueño de igualdad, libertad y fraternidad que había forjado al calor de las ideas de la Revolución Francesa durante su época de estudiante universitario le impedía aceptar la idea de que fuera un solo individuo el que se arrogara el mando de todo un pueblo.

El surgimiento de Napoleón y la situación inestable y desgraciada que estaban sufriendo las colonias a causa de la fragilidad de las monarquías europeas era una prueba de ello. «Ya tuvimos suficientes monarcas, virreyes y emperadores», pensaba Moreno.

Él aspiraba a destruir el orden social establecido para construir en su lugar otro más justo. Había llegado la hora en que las decisiones las tomaría la gente común. Lo importante era conseguir la emancipación, no importaba cómo.

diferencia con Moreno

Saavedra de carácter parco y mesurado, sus palabras parecían revestirse de gravedad en los momentos solemnes.

Al participar en el movimiento revolucionario su propósito era honesto, pero carecía de la inteligencia suficiente para ocupar el alto cargo en que las circunstancias lo habían colocado.

En realidad, él prefería no pensar que aquello era una revolución.

Tendía a imaginar que se trataba de una agitación a nivel municipal solucionada de manera pacífica gracias a su participación en el caso, sustituyendo el virrey nombrado en España por otro surgido de la elección de la mejor gente de su ciudad.

El cambio de gobierno significaba para él la continuación del sistema colonial, sólo que con una administración más honesta, y cierto cambio de situación que implicara el fin de algunos beneficios que favorecían a unos pocos y el mantenimiento de otros.

En Moreno veía el peligro de la agitación, la perturbación. Sin él, la paz de esta transición perduraría, pensaba Saavedra.

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Abogado e intelectual brillante, formado con las ideas de los enciclopedistas y filósofos franceses, Mariano Moreno estaba imbuido de la ideología revolucionaria que por entonces agitaba a Europa y a toda América.

En la Primera Junta de Gobierno impulsó cambios en la organización política y económica del sistema colonial rioplatense.

Fue al mismo tiempo alabado y criticado por sus férreas decisiones políticas, como la ejecución de Liniers.

Renunció a su cargo en la Primera Junta a causa de los profundos desacuerdos que mantenía con el Presidente.

Fue fundador del periódico La Gaceta de Buenos Aires.

Mariano Moreno Politico Argentino

• ►MARIANO MORENO

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos.

Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.

En 1801 se casa en Chuquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

De regreso a Buenos en 18O9 escribe un documento de gran notoriedad «La representación de los hacendados«, en el que abogaba por la libertad de Comercio.

Este documento se difundió rápidamente por todo el virreinato. Más tarde es nombrado relator de la, Real Audiencia, cargo que desempeñaba en mayo de 1810.

Constituida la Primera Junta de Gobierno, es Moreno el alma de la misma en su carácter de secretario, teniendo también la dirección de los departamentos de gobierno, de guerra y relaciones exteriores.

Organiza los ministerios, abrevia los trámites y duplica las horas de trabajo.

Redacta LaGaceta de Buenos Aires, periódico que nació con el nuevo régimen.

Funda la biblioteca pública y se le debe también el establecimiento de una academia de instrucción militar y de matemática para los oficiales, que debían no sólo ser valientes, sino también doctos.

Crea una fábrica de armas y se preocupa asimismo de los intereses de la industria y el comercio.

Decreta la rehabilitación de los puertos de la Ensenada del Barragán y de Patagones (Río Negro).

Dicta la providencia para el arreglo de los caminos y el adelantamiento de las poblaciones.

Cuando desempeña estas funciones cuenta sólo con 33 años y es tanto su prestigio que despierta recelos dentro y fuera del gobierno.

Con motivo de la disposición de incorporar a la Junta nueve diputados de las provincias se produjo un desacuerdo, a raíz del cual Moreno, para evitar desconfianzas presenta la dimisión de su cargo «convencido de haber cumplido con su deber».

Saavedra choca fuertemente con su política.

A los pocos días de su renuncia la Junta le confía la misión de ir a Inglaterra en calidad de Ministro Plenipotenciario, para cimentar las relaciones de amistad con el gobierno inglés.

El 24 de enero de 1811 zarpa rumbo a Londres y fallece durante la travesía. Su deceso se registra el 4 de marzo de 1811, al amanecer, en alta mar.

Cuando el Coronel Saavedra, su adversario, se entera de la noticia, dice aludiendo al genio ardiente del extinto y a su sepultura en el mar: «Era menester tanta agua para apagar tanto fuego».

Se supone que las causas de su muerte fueron una lesión cardiovascular de origen reumático.

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La Semana de Mayo

14 Mayo: A Buenos Aires llegan noticias sobre la rendición de Gerona y la disolución de la Junta

22 Mayo: En el Cabildo Abierto se vota por un gobierno integrado por una Junta

23 Mayo: El Virrey Cisneros cesa en su mando. Se integra una Junta provisoria

24 Mayo: Los criollos obtienen la anulación de la Junta provisoria que integraba el ex Virrey

25 Mayo: Jura la nueva Junta de Gobierno, integrada por los patriotas

28 Mayo Contrarrevolución en Córdoba, Liderada por Liniers. Posterior derrota de los sublevados

25 Agosto: Fusilamiento de Liniers

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LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO:
Problemas Internos entre Moreno y Saavedra:

El conflicto nace fundamentalmente  por un choque de distintas ideologías.

Saavedra, un rico hacendado y líder militar nacido en Potosí, creía que las cosas debían hacerse paso a paso.

Semana de Mayo de 1810 Resumen, Actas Capitulares y ...

Moreno, joven abogado que reivindicaba los ideales de la Revolución Francesa, pensaba que los enemigos del movimiento de mayo de 1810 debían ser eliminados.

Los revolucionarios porteños optan por derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros«devolver los derechos de soberanía al pueblo de Buenos Aires».

El Virrey Cisnero en el Rio de la Plata-Política de Gobierno y ...

Pero el problema de construir un nuevo orden político apenas empieza.

Otros cabildos virreinales se sienten en igualdad de condiciones con el de Buenos Aires y desconocen la autoridad del cabildo de Bs. As.

«Moreno cree que es legítimo construir una república independiente de España, fundada en una constitución, con los principios de igualdad y libertades públicas que aprendió de la Revolución Francesa.

La Primera Junta anuncia el 26 de mayo la convocatoria a representantes del interior del Virreinato para un Congreso Constituyente que decidirá la forma de gobierno.

¿Pero esos diputados elegidos por los cabildos entre la »parte principal y más sana de la población» debían representar a sus ciudades o a un poder centralizado, único dueño de la soberanía?».

Además:

«Saavedra cree que las ciudades son soberanas y sus diputados, delegados de sus cabildos.

No se opone al ideal de independencia, pero sigue la tradición hispano-colonial: hay tantas soberanías como ciudades en el Virreinato.

Pero Moreno trae el nuevo concepto de soberanía popular basado en Rousseau —el filósofo francés autor del Contrato Social— que sustentará la tendencia a crear un Estado unitario».

El 8 de diciembre, Moreno publica su «decreto de supresión de honores» que le quita a Saavedra el mando de las acciones militares y se lo devuelve a la Primera Junta, pero es la aceptación de los diputados del interior en la Junta Grande lo que derriba a Moreno, ese mismo diciembre.

Moreno y los vocales de la Junta creen que los diputados del interior —aliados de Saavedra— deben integrar un Congreso Constituyente, pero no gobernar.

«Considero la incorporación de los diputados contraria al derecho y al bien general del Estado», dice Moreno, quien acepta una misión diplomática en Inglaterra y muere en marzo de 1811.

Los morenistas se agrupan en un club —antecedente de la Sociedad Patriótica creada por Bernardo de Monteagudo en 1812— que presionará a Saavedra.

En abril de 1811 los alcaldes de barrio dirigen un levantamiento en apoyo de Saavedra.

Los morenistas que aún quedaban en la Junta Grande son expulsados».(Fuente Consultada: Clarín)

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Anécdotas de la Historia Argentina: Mariano Moreno y la Revolución

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de setiembre de 1778.

Tuvo desde niño la pasión de la lectura y rehuía la ocasión de distraerse con otros jóvenes, dice su hermano Manuel.

En noviembre de 1799, a los 21 años de edad, viajó a Chuquisaca para ordenarse sacerdote. Su madre tuvo que vender sus alhajas para pagar los gastos de la travesía.

En Chuquisaca casó el 20 de mayo de 1804 con María Guadalupe Cuenca, de 14 años de edad.

El novio tenía 25 años.

En la nutrida biblioteca del canónigo Terrazas leyó a Rousseau, cambiando su destino:

No se hizo eclesiástico sino abogado.

Su bufete profesional fue el más renombrado de Buenos Aires en la época y sus mejores clientes fueron los comerciantes ingleses de la plaza.

Dice Enrique W. Alzaga que Moreno era un neurótico, con períodos de gran depresión y con arranques de singular entereza al mismo tiempo.

Vicente Fidel López afirma que Moreno estaba sujeto a insomnios terribles, en los que se veía rodeado de enemigos, asechado con puñales y arrastrado a la horca.

Tenía una naturaleza nerviosa, con entusiasmos fanáticos y vagaba en las tinieblas de mil inquietudes indefinidas, asaltado por dudas sobre la seguridad de su persona y de los destinos de la causa a la que estaba entregado.

Cuenta su hermano Manuel que Mariano salía poco de su domicilio, apenas para ir y venir del Fuerte donde tenía su despacho; lo hacía con dos pistolas en el bolsillo y custodiado por un grupo de amigos.

Al final de la jornada del 22 de mayo de 1810, Vicente López y Planes vio a Moreno, sentado pensativo en un rincón del Cabildo, pálido y fatigado: “Qué dice mi estimado doctor?. . . «, le preguntó.

Mariano Moreno contestó: “Qué voy a decir, que los godos nos van a colgar a todos… estamos entregados, ya verá y pensar que yo vine porque me cargoseó ese majadero de Martín Rodríguez”.

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Pensamiento Mariano Moreno Ideas Pedagógicas

► IDEAS EDUCACIONALES DE LOS HOMBRES DE MAYO

El movimiento de Mayo no pudo influir poderosamente en nuestra educación, en los primeros momentos, pues éste, más que una revolución que implicara profundas alteraciones de pensamientos u hondos desequilibrios sociales, fue un proceso que, iniciado en la segunda mitad del siglo XVIII, se había venido gestando lentamente.

Producida la Revolución, y con ella el cambio de régimen político, los años subsiguientes no fueron propicios para iniciar intensas reformas pedagógicas.

Otras preocupaciones de orden político y militar, solicitaban la atención de los gobernantes, los cuales procuraron, sin embargo, atender al problema educacional, ya que en su solución veían el medio de lograr la felicidad del pueblo y de enseñarle a practicar sus nuevos derechos.

Las doctrinas filosóficas que habían inspirado la revolución se tradujeron en algunos intentos pedagógicos.

Así, como expresión de la concepción iluminista, se trató de extender la acción de la escuela a la masa del pueblo.

De acuerdo con las doctrinas de los fisiócratas, se crearon escuelas de enseñanzas especiales, y el Triunvirato intentó mejorar la situación de los obreros, obligando a los artesanos a iniciar a los nativos en los secretos de sus respectivos oficios.

Por su parte, el liberalismo filosófico de los ideólogos se introdujo en las enseñanzas dadas en el Colegio de la Unión del Sud y en el de la Santísima Trinidad.

Influido por las obras de los fisiócratas, había luchado con éxito, desde los tiempos de la colonia, para conseguir la libertad de comercio para los criollos, defendiendo a los productores de la campaña en su célebre Representación de los hacendados, alegato polémico en el cual atacó «el sistema restrictivo de España respecto a sus colonias».

Producida la Revolución, Moreno fue el cerebro y el brazo ejecutor de la Primera Junta de Gobierno, en la cual actuara en calidad de secretario.

Aunque sus ideas no pudieron alcanzar, en razón de su prematura muerte, el desarrollo que su brillante talento hacía presagiar, en su corta actuación él encarnó el espíritu revolucionario y fue el organizador de nuestra incipiente democracia.

En el prólogo que pone a la traducción del Contrato Social, su libro de cabecera, dice sobre Rousseau:

«hombre inmortal que formó la admiración de su siglo y será el asombro de todas las edades, fue quizá el primero que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus usurpaciones, puso en clara luz los derechos de los pueblos, y, enseñándoles el verdadero origen de sus obligaciones, demostró las que correlativamente contraían los depositarios del gobierno», palabras que pueden considerarse la síntesis de su concepción política.

► Sobre la Educación

Estas ideas le llevaron a tener una confianza ilimitada en el poder de la educación que, a su juicio, sería la encargada de consolidar el ideal revolucionario.

«Si los pueblos no se ilustran -dice-, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.»

Con el objeto de ilustrar al pueblo sobre los actos del gobierno e iniciarlo en el ejercicio de los deberes y derechos , que la democracia trae aparejados, e12 de junio de 1810 Moreno fundó La Gaceta.

Como los ejemplares de este periódico eran pocos, los párrocos de las iglesias debían leer el último número a los fieles, después de la misa mayor.

Desde las páginas de La Gaceta, propició una suscripción popular con el fin de lograr recursos para establecer la primera Biblioteca Pública de nuestro país.

Merced a las donaciones la Biblioteca llegó a tener en poco tiempo cerca de 4.000 volúmenes.

Funcionaba todos los días para los letrados y dos veces por semana para el público en general.

En esta oportunidad, Moreno explica su propósito de ilustrar al pueblo por medio de la lectura, diciendo:

«Los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas; y la sangre de los ciudadanos no es el único sacrificio que acompaña a los triunfos; asustadas las Musas con el horror de los combates huyen a regiones más tranquilas, e insensibles los hombres a todo lo que no sea desolación y estrépito descuidan aquellos establecimientos, que en los tiempos felices fecundaran para cultivo de las ciencias y de las artes.

Si el magistrado no empeña su poder y su celo en precaver el funesto término a que progresivamente conduce tan peligroso estado, a la dulzura de las costumbres sucede la ferocidad de un pueblo bárbaro y la rusticidad de los hijos deshonra la memoria de las grandes acciones de sus padres.

La necesidad hizo destinar provisoriamente el Colegio de San Carlos para cuartel de tropas; los jóvenes empezaron a gustar una libertad tanto más peligrosa cuanto más agradable; y, atraídos por el brillo de las armas que habían producido nuestras glorias, quisieron ser militares antes de prepararse a ser hombres».

En el ánimo de Moreno estaba también sustituir la educación dogmática y predominantemente teológica que se impartía en las escuelas do la colonia, por otra de carácter científico, pero la vida no le dio tiempo para realizar todos los proyectos que había concebido su inteligencia preclara.

► LA BIBLIOTECA PÚBLICA

El Dr. Moreno ha tenido la gloria de ser el fundador de una Biblioteca pública en Buenos Aires, con la excelencia de que ésta debe estar abierta dos veces a la semana para el Público, y diariamente a los literatos, sin estipendio alguno.

Con ocasión de este pensamiento el Dr. Moreno hizo al Pueblo la siguiente manifestación.

«Ha resuelto la Junta formar una Biblioteca pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una Biblioteca pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas.

Toda Casa de Libros atrae a los literatos con una fuerza irresistible; la curiosidad incita a los que no han nacido con positiva resistencia a las letras; y la concurrencia de los sabios con los que desean serlo, produce una manifestación recíproca de luces y conocimientos, que se aumentan con la discusión, y se afirman con el registro de los Libros, que están a mano para dirimir las disputas.

«Estas seguras ventajas hicieron mirar en todos los tiempos las Bibliotecas públicas, como uno de los signos de la ilustración de los Pueblos, y el medio más seguro para su conversación y fomento. (…)

«La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento; y esperando que los buenos Patriotas propondrán a que se realice un pensamiento de tanta utilidad, abre una subscripción patriótica para los gastos de Estantes, y demás costos inevitables, la cual se recibirá en la Secretaría de Gobierno.»

MANUEL MORENO,
VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR
DON MARIANO MORENO.

Fuente Consultada: Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.

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Ideas Políticas de Moreno: Ideales de Libertad

IDEAS POLÍTICAS: ROUSSEAU Y MORENO

Mariano Morenono obstante su tan prematura muerte— fue el paladín de la Independencia, el más importante pensador roussoniano en el Plata y el más enérgico propulsor de la acción política entre sus contemporáneos.

La actividad pública en estos campos la desarrollaba, principalmente, a través de la Gaceta, que dirigió cuando fue miembro de la Junta de Mayo, y también por intermedio de los núcleos que acaudillaba o cuyo guía ideológico era.

Moreno MarianoSu muerte, aunque dejó un sensible vacío entre sus partidarios, no significó la eliminación de éstos del escenario político, porque era demasiado arraigada su influencia.

En efecto, después del deceso de su líder, los morenistas pronto rehicieron sus filas y se lanzaron al combate en la forma propia de aquella época: formando Sociedades Patrióticas, a ejemplo de los clubes jacobinos de la Francia revolucionaria.

La Primera Sociedad Patriótica y Literaria fue establecida formalmente en marzo de 1811.

Era el famoso club en el Café de Marcos, que tanto preocupó a los enemigos del finado propagandista de los principios roussonianos y osado pensador político.

Ignacio Núñez, secretario de Moreno y su partidario entusiasta, dice que los socios del club se reunían noche a noche, leían disertaciones escritas y las debatían.

Afirma también que las reuniones eran muy animadas.

«Se hablaba contra la injusticia de la conquista emprendida sobre estos países por los españoles, sobre los derechos primitivos de los indios, la cedida y la crueldad de los españoles. (…)

Se sostenía el principio de que e. pueblo había reasumido la soberanía desde que el emperador de los franceses había cautivado la de los reyes; que el pueblo tenía derecho de darse la constitución que mejor asegurase su existencia, y que la mejor constitución era la que garantiza a todos los ciudadanos, sin excepción, sus derechos de libertad, de igualdad y de propiedad.

BOLESLAO LEWIN,
MARIANO MORENO,
SU IDEOLOGÍA Y SU PASIÓN.

• El Nuevo Mundo

Todo País que se halla bajo una constitución tiránica tiene derecho para romperla.

Toda insurrección que se dirige a libertar una Provincia de la opresión, es legítima.

Aquel Hombre es libre que goza de las clases de libertad que le corresponden en lo físico, en lo moral, en lo religioso, y en lo civil.

Un Estado es libre cuando es gobernado por la voluntad común de los Individuos que lo componen, y cuando cada individuo regido por el Gobierno que hayan adoptado sus representantes, puede considerarse como Legislador de sí mismo.

Ahora: hay diferentes grados en la libertad de que es susceptible un Estado; pero no hay medio entre ser libre, o ser esclavo.

Un Estado pequeño es capaz de mayor perfección en la exhibición de sus sufragios, que uno muy extenso, y será por tanto más libre; pero siempre se requiere que la voluntad de sus miembros material o virtualmente haya formado la constitución, para no considerarlo tiranizado.

¿Cuál era el estado en que se hallaba la América al tiempo de caer la Familia de los Borbones?.

Sin Constitución propia, sin Representantes, sin defensores, agobiada con impuestosy contribuciones forzosas, cuya distribución no podía examinar, no contaba ninguno de los privilegios que pudieran hacerla gloriar con el augusto nombre de libre.

Yo no pretendo inculcar sobre las extorsiones que ha sufrido el Nuevo Mundo del yugo de sus poseedores: basta hacer ver que no era libre, para demostrar que era esclavizado.

Sus Leyes estaban formadas por los Conquistadores; y aun cuando éstas fuesen las más adecuadas para su gobierno, ni había restricciones que se opusiesen a los abusos del poder, ni Cuerpo propio que vigilase sobre la observancia de la Constitución.

Las Colonias en una palabra, tenían tanta parte en el Código que las gobernaba, como en las Leyes del Japón. (…)

Semejante conducta no puede sincerarse con la autoridad que arbitrariamente se suponga en los Pueblos de la Península sobre los de América, porque ninguna Comunidad tiene poder alguno sobre otra Comunidad que no le está incorporada por una representación competente.

Sólo en este caso es que un Pueblo puede llamarse libre, y sólo siéndolo debe conservar su constitución.

MANUEL MORENO,
VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR
DON MARIANO MORENO.

• Sobre la constitución del Estado

Separado Fernando VII de su reino, e imposibilitado de ejercer el supremo imperio que es inherente a la corona; disuelta la Junta Central, a quien el reino había constituido para llenar la falta de su Monarca; suspenso el reconocimiento del Consejo de Regencia, por no haber manifestado títulos legítimos de su inauguración,…

¿quién es el supremo jefe de estas provincias, el que vela sobre los demás, el que concentra las relaciones fundamentales del pacto social, y el que ejecuta los altos derechos de la soberanía del pueblo?

El congreso debe nombrarlo.

Si la elección recayese en el Consejo de Regencia, entraría éste al pleno goce de las facultades que la Junta Central ha ejercido; si recae en alguna persona de la real familia, sería un verdadero regente del reino; si se prefiere el ejemplo que la España misma nos ha dado, no queriendo regentes, sino una asociación de hombres patriotas con la denominación de Junta Central, ella será el supremo jefe de estas provincias, y ejercerá sobre ellas durante la ausencia del Rey los derechos de su persona con las extensiones o limitaciones, que los pueblos le prefijen en su institución.

La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey; pueden pues aquéllos modificarla o sujetarla a la forma, que más le agrade, en el acto de encomendarla a un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno, porque hasta ahorano se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de establecerlo, es el de fijarle las condiciones que convengan al instituyente; y esta obra es la que se llama constitución del Estado.

Más adelante explicaré cómo puede realizarse esta constitución, sin comprometer nuestro vasallaje al Sr. D. Fernando; por ahora recomiendo el consejo de un español sabio, y patriota, que los americanos no debieran perder de vista un solo momento.

El Dr. D. Gaspar de Jovellanos es quien habla, y es esta la segunda vez, que publico tan importante advertencia.

La nación, dice hablando de España, después de la muerte de Carlos II, no conociendo entonces sus derechos imprescriptibles, ni aun sus deberes, se dividió en bandos y facciones; y nuestros abuelos olvidados de su libertad, o de lo que se debían a sí mismos, más celosos todavía de tener un Rey, que a su antojo y cuando sólo debieran pelear para asegurar los unos a los otros, discutían sobre si la casa de Borbón de Francia, o la de Austria en Alemania habían de ocupar el trono español.

Yo deseara, que todos los días repitiésemos esa lección sublime, para que con el escarmienta de nuestros padres, no nos alucinemos con el brillo de nombrar un gobierno supremo, dejando en su arbitrio hacernos tan infelices, como lo éramos antes.

MARIANO MORENO, ESCRITOS.

Enlace Externo:• Castelli, Moreno y Belgrano | El ala intransigente de la Revolución de mayo de 1810

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno:Moreno y Saavedra

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno

MARIANO MORENO

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos.

Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento.

Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca.

En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Conflictos Internos de la Primera Junta de Gobierno
Saavedra y Moreno

ENFRENTAMIENTO ENTRE SAAVEDRA Y MORENO:

Frente a frente, uno de levita y otro de uniforme, Moreno de Chuquisaca y Saavedra de Potosí, se odian pero no se desprecian «Impío, malvado, maquiavélico», llama el coronel al secretario de la Junta; (…) El primer incidente ocurre cuando los jacobinos descubren que diez jefes municipales están complotados contra el nuevo poder.

En una sesión de urgencia Moreno propone «arcabucearlos» sin más trámite, pero Saavedra le responde que no cuente para ello con sus armas.

«Usaremos entonces las de French», replica un Moreno siempre enfermo, con el rostro picado de viruela, que acaba de cumplir 30 años.

Al presidente lo escandaliza que ese mestizo use siempre la amenaza del coronel French, a quien hace espiar por sus «canarios», una especie de soplones manejados por el coronel Martín Rodríguez.

Los conjurados salvan la vida con una multa de dos mil pesos fuertes, propuesta por el presidente.

«¿Consiste la felicidad en adoptar la más grosera e impolítica democracia?.

¿Consiste en que los hombres impunemente hagan lo que su capricho e interés les sugieren?.

¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de su; bienes, matarlo, acabarlo y exterminarlo?.

¿Consiste en la libertad de religión y en decir con toda franqueza me cago en Dios y hago lo que quiero?», se pregunta Saavedra en carta a Viamonte que lo amenaza desde el Alto Perú.

Desde fines de agosto, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado. (…)

Pero es la aplicación de ese método sangriento lo que garantiza el triunfo de la Revolución.

Hasta la bayoneta, la conspiración de Alzaga, como la contrarrevolución de Liniers, terminaron en suplicio y los españoles descubrieron, entonces, que los patriotas estaban dispuestos a todo:

«Nuestros asuntos van bien. porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estañamos baje tierra. Todo el Cabildo nos hacía mal guerra que los tiranos mandones del virreinato»,

escribe Castelli antes de se: llevado a juicio.

OSVALDO SURIANO,
SIN PARAGUAS NI ESCARAPELAS.

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810.

El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta.

Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador.

Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado.

Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública.

Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad.

El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA DE MARIANO MORENO:

En sus aspectos más salientes se pueden observar los siguientes puntos:

• La aplicación de una política revolucionaria de terror de Estado (imponer miedo a través de ejecuciones sumarias, etc.) para con los enemigos desenmascarados del proceso revolucionario.

• Fomentar la sublevación de las provincias donde el poder de las autoridades coloniales era aún manifiesto, a través del establecimiento de diversas expediciones militares que posibilitasen la rebelión de los sectores de la población de dichos territorios, adictos al movimiento revolucionario.

• Fundamentar la justicia del nuevo gobierno ante la escasa cantidad de autoridades reales que  aún subsistían en la Península. Esta justificación debía partir de la expresión de las distintas instituciones del Río de la Plata, como serían los cabildos de cada una de las ciudades.

• Negociar con las potencias europeas el reconocimiento del nuevo gobierno, sin comprometer la libertad de maniobra del mismo.

• Proteger la industria, minería y agricultura del país, para permitir su desarrollo. Expropiar al bando enemigo para solventar los gastos de la guerra.

• Fomentar la independencia y revolución en el resto de América, y en especial, en las colonias portuguesas del Brasil, a partir, si era necesario, del envío de una expedición militar.

Dentro de este esquema de gobierno es comprensible la dureza revolucionaria en hechos tales como el fusilamiento de los conjurados de Córdoba, la actitud frente a los funcionarios coloniales, la declaración de la guerra hacia las autoridades de Montevideo…

PARA SABER MAS…

De origen modesto, Moreno nació en Buenos Aires en 1778. Como tantos  en su época, se educó en el Colegio de San Garios, y luego en la Universidad de Chuquisaca, se graduó primero en derecho canónico y más tarde obtuvo el título de abogado.

Allí se casó, nació su único hijo y se inició en el ejercicio profesional. En 1805 regresó a Buenos Aires.

Saavedra, en cambio, provenía de una familia tradicional y acaudalada. Había nacido en 1759, en la hacienda La Fombera, cerca de la Villa Imperial de Potosí.

La familia volvió a Buenos Aires, cuando él contaba 6 años. Fue también alumno del Colegio de San Carlos, de donde egresó en 1776. Se casó dos veces y de ambos matrimonios tuvo varios hijos.

Mediaba entre ellos casi una generación, pero la circunstancias de su nacimiento y de su educación los vincularon a los mismos ámbitos. Ocurriría otro tanto con el desempeño laboral.

Ambos prestaron servicios en la administración virreinal: los dos en el Cabildo de Buenos Aires y, además, Moreno en la Audiencia y Saavedra en el Consulado.

Frente a las Invasiones Inglesas, Saavedra fue combatiente y elegido jefe del recientemente creado Regimiento de Patricios.

Moreno no empuñó las armas, dejó sí un Diario, donde analizó la situación, deploró la conducta española, exaltó la reacción de Buenos Aires y consignó su propia amargura frente a los hechos.

El movimiento de Alzaga los encontró en bandos diferentes, los sucesos de Mayo volvieron a reunirlos.

Cuando Moreno llegó a la Junta de gobierno, como secretario, si bien no había frecuentado desde el principio las reuniones que mantenían los integrantes del grupo revolucionario, su actuación era conocida, se lo sabía hombre de ideas claras y al tanto de las nuevas corrientes de pensamiento.

Muy pronto, su entusiasmo lo proyectó a un primer plano y se gestó una solidaridad creciente entre él y los ideólogos de la revolución.

La obra gubernativa de la Junta, por cierto, llevó su sello. Saavedra fue el presidente del gobierno nacido en Mayo porque era un comandante respetado por propios y ajenos, militares y civiles.

Su opinión tenía peso por sí misma y su palabra y su acción definieron muchas instancias.

Era el símbolo del arbitraje político que ejercían los militares.

El fervor jacobino de Moreno y la moderación apaciguadora de Saavedra terminaron por enfrentarlos en el seno de la Junta.

Moreno fue el primero en apartarse y la muerte se lo llevó en seguida. Saavedra vivió aún muchos años, pero lo alcanzó la tragedia del exilio.

Los dos habían sido necesarios. Sin ellos, no se sabe cómo hubiera sido la revolución pero, sin duda, muy diferente.

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Enlace Externo:• Noticias | Cornelio Saavedra y Mariano Moreno

Gobierno de Bartolomé Mitre:La Organizacion Nacional Argentina Liberal

Gobierno de Bartolomé Mitre:La Organizacion Nacional Argentina Liberal

LA ORGANIZACIÓN NACIONAL:

Entre 1862 y 1880, los sucesivos presidentes fueron estableciendo las bases para La construcción del Estado central argentino, lo cual significó que las autoridades nacionales expandieron su control sobre el territorio y subordinaron a las provincias a su autoridad.

Para llevar a cabo estos objetivos, los gobiernos tuvieron tres herramientas fundamentales: el Ejército nacional, la administración pública y el manejo de los principales recursos económicos.

En relación con este último punto, en julio de 1862 Mitre tomó una medida fundamental: nacionalizó la Aduana de Buenos Aires, decisión que le permitió disponer de los recursos necesarios para sostener los gastos del gobierno nacional.

La Revolución de Mitre Contra Avellaneda Fraude Electoral

PRESIDENCIA DE MITRE (1862-1868)

Gobierno de Bartolomé MitreEl 12 de octubre de 1862 Mitre asumió la presidencia luego de haber ejercido desde el 12 de abril el poder nacional por delegación de las provinciaa lo acompaño como vicepresidente Marcos Paz.

Ya se había producido la separaciónn dentro del liberalismo de los nacionalistas de Mitre (partidarios de la autoridad del gobierno central por sobre el de las provincias) y los autonomistas de Valentín Alsina (defensores de la autonomía de los privilegios provinciales de Buenos Aires).

El objetivo de Mitre fue realizar la unidad nacional sobre la base de la pacificación interior.

Contra su gobierno, en La Rioja se sublevó la montonera federal,acaudillada por Ángel V. Peñaloza, El Chacho, que extendió su influencia sobre San Luis, Córdoba,Catamarca, Salta y Tucumán.

Para derrotarlo se destinaron fuerzas nacionales que resultaron triunfantes en San Francisco (mayo 26 de 1863) y Lomas Blancas (agosto de 1863).

Finalmente, El Chacho fue capturado y asesinado por uno de los jefes militares que lo perseguían en Olla (La Rioja) en noviembre de 1863.

El caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza era el jefe de las “montoneras”, que utilizaban el método de ‘la guerra de guerrillas”, es decir, ataques a caballo sorpresivos, veloces y contundentes, seguidos de una huida igualmente rápida para evitar los contraataques.

Finalmente, en 1 863, y luego de varios combates, el “Chacho” —así se lo llamaba a Peñaloza— fue derrotado y muerto.

Más tarde, todas las provincias cuyanas se alzaron al mando del caudillo Felipe Varela, en oposición a la guerra contra el Paraguay (1865-1870).

En 1868, las montoneras de Varela también fueron vencidas por tropas nacionales.

La oposición al centralismo de Buenos Aires y a la guerra del Paraguaytotalmente impopular en las provincias, donde se producían deserciones masivas entre los reclutados para el ejército nacional— estalló en 1867 con la revolución de los Colorados, encabezada por Juan Saa y Felipe Varela.

El apoyo de Mitre con el interior era el caudillo santiagueño Antonio Taboada quien venció a Varela en Pozo de Vargas y retuvo así el control del norte.

Para poder encauzar al país dentro del proceso de la organización nacional e integrarlo en la política mundial, el presidente entendió como una necesidad la no intervención en los problemas americanos.

Por eso no participó del Congreso Panamericano reunido en Lima en 1862 para considerar la intervención francesa en México y la reincorporación de la República Dominicana a España, y se mantuvo prescindente en el conflicto planteado entre Perú y España al no reconocer ésta la independencia peruana.

Mientras Bartolomé Mitre estaba ocupado por los numerosos conflictos internos y por la guerra contra el Paraguay, el Presidente también se dedicó a la organización institucional del Estado y la sociedad.

Durante su mandato se dio un fuerte impulso a la educación y a la justicia. Se organizó la Corte Suprema, se aprobó el Código de Comercio y se comenzaron a redactar los Códigos Civil y Penal.

LA CUESTIÓN ELECTORAL.

Al aproximarse la renovación de las autoridades nacionales se postularon distintos candidatos.

El localismo porteño estaba representado por Adolfo Alsina el federalismo del interior, por Urquiza.

El partido nacionalista sostenía a Elizalde. resistido por la opinión general debido a sus simpatías hacia el Brasil.

También surgió como candidato Sarmiento, apoyado por varias provincias del interior y, sobre todo. por la oficialidad del ejército. Mitre no apoyó abiertamente a ninguno de ellos.

Desde Curuzú Cuatiá envió una carta a José María Gutiérrez, publicada en el periódico Iba Nación Argentina. que se conoce como testamento político de Mitre. donde, pese a anunciar su prescindencia en la cuestión. se manifiesta contrario a la candidatura de Alsina: tampoco está de acuerdo con la de Urquiza, si bien no brinda su apoyo a Sarmiento, tampoco le hace mayores objeciones.

Dentro del  partido simpatizaba con Elizalde, Alsina sintiéndose anulado por Mitre y su apoyo en el interior para poder vencer a los nacionalistas, se unió a Sarmiento. Así se integró la fórmula Sarmiento-Alsina que triunfó en las elecciones del 2 de abril de 1868.

En mayo de 1862 se reunió el Congreso Nacional de Buenos Aires para encontrar una solución al problema de la Capital Federal.

El proyecto de la federalización de Buenos Aires fue enviado a la Legislatura bonaerense en agosto de 1862, pero la provincia se negó a entregar su ciudad capital, tras varios debates, no se llegó a un acuerdo, por lo cual se apeló a una solución temporaria.

El gobierno nacional se instaló en la ciudad de BuenosAires en calidad de ‘huésped”, coexistiendo en la misma ciudad con el gobierno provincial bonaerense.

Como este acuerdo sólo duraba cinco años, tuvo que ser renovado periódicamente hasta 1880, cuando se llegó a una solución definitiva.

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Enlace Externo: Sobre La Vida de Mitre

Biografia de Bartolomé Mitre-Politico e Historiador Argentino

Biografía de Bartolomé Mitre

Nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821 entre las privaciones de un hogar humilde, gobernó muchedumbres y fue su caudillo; se destacó en múltiples actividades y encarnó, armonizó e interpretó el alma de su pueblo.

Biografia de Bartolomé Mitre

Romántico y bravo, dirigió la artillería de Urquiza en Caseros, actuó como diputado en la Legislatura después que la provincia de Buenos Aires se separó de la Confederación; intervino como general en jefe en las batallas de Cepeda y Pavón y fue presidente de la República, de 1862 a 1868.

Terminada la presidencia, fundó «La Nación», grande y generoso diario.

Cumplida su misión sobre la tierra, aureolado de canas, consciente de sus méritos pero humilde en su grandeza, después de gobernar a su pueblo desde el sillón presidencial o desde el solio de su retiro, murió el 18 de enero de 1906, rodeado por la gratitud y la admiración, en la misma ciudad testigo de su vida y virtudes.

BARTOLOMÉ MITRE, Su Biografía..

Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires el 26 de junio de 1821.

Pasó su infancia en Patagones, donde su padre Ambrosio Mitre desempeñaba un cargo público.

Se incorpora a la milicia en 1839 como alférez de artillería, en el ejército que luchaba contra Rosas.

Estuvo en la batalla de Cagancha y en la derrota de los unitarios en Arroyo Grande en 1842.

En Montevideo participó en la lucha contra el sitio de Oribe y adquirió reputación como militar y escritor.

La Revolución de Mitre Contra Avellaneda Fraude Electoral

A causa de la hostilidad del Gral. Rivera contra los porteños tuvo que emigrar a Bolivia, durante la guerra civil  de Bolivia pasó a Perú, de donde lo desterraron por sus ideas liberales.

Luego se radicó en Chile y se dedicó al periodismo.

El pronunciamiento de Urquiza contra Rosas lo llevó a Montevideo donde participó en el combate de Tonelero y en Caseros, por su actuación y comportamiento lo ascendieron a Coronel.

En abril de 1852 el pueblo de Buenos Aires lo elige representante de la legislatura.

En el debate del acuerdo de San Nicolás, su intervención contra el mismo fue decisiva.  Urquiza disolvió la Cámara y asumió el gobierno de la provincia, Buenos Al res se levanta contra Urquiza y Mitre aparece al frente de la guardia nacional.

Valentín Alsina fue elegido gobernador de Buenos Aires y Mitre, ministro de gobierno y de relaciones exteriores.

En 1859, después de actuar como ministro de gobierno y relaciones exteriores asume la cartera de guerra y marina para consagrarse a la organización del ejército.

Lo ascienden a General y lo nombran comandante en Jefe del Ejército de Buenos Aires.

La campaña que culminó en Cepeda significó la derrota de las milicias de Bs.  As.

Sus condiciones personales, su visión de los problemas del país, su gravitación en los acontecimientos de la época, lo convirtieron en el artífice de la organización nacional.

Hizo aprobar las reformas Introducidas por Bs.  As. en la constitución y se convino que se harían elecciones de diputados y senadores para Incorporarse al Congreso Nacional.

Luego de las luchas tras el derrocamiento del gobernador de San Juan y la batalla de Pavón donde la suerte favoreció a las armas de Buenos Aires al mando de Mitre, el tacto político.

La serenidad y el espíritu nacional que poseía Mitre lo llevaron a levantar la bandera de la pacificación y de la organización sobre la base del respeto a la Constitución de 1853.

Para ello cambió el gobernador de algunas provincias que no reconocían la victoria de Pavón ante Urquiza.

El 4 de abril de 1862 Buenos Aires lo autorizó para que sin dejar de ser gobernador de la Provincia asumiese las funciones de primer magistrado de la República.

Las provincias eligieron sus representantes y el Congreso Nacional se reunió en Bs.  As. el 25 de mayo de 1862.

El escrutinio de las elecciones presidenciales del 5 de octubre de 1862 lo consagraron por unanimidad como presidente de la República.

Como Presidente restableció el Poder Judicial, que práctica, mente no existía, la presentación diplomática en el interior, estructuró el orden Interno perturbado constantemente por los caudillos locales y provinciales.

Se tendieron vías férreas y telegráficas: se elaboró el Código Civil y el Penal.

Durante su gobierno, Buenos Aires fue la capital provisional de la república. Impulsó la educación (con la fundación de los colegios nacionales), la organización de los poderes públicos y la codificación.

Se fomentó el desarrollo económico con la llegada de inmigrantes y el tendido de líneas férreas. Debió enfrentar las últimas montoneras de «Chacho» Peñalosa y Felipe Várela, las consecuencias de una epidemia del cólera, y sobre todo, el sangriento conflicto bélico con el Paraguay, a partir de 1865.

En abril de 1865, el país se hallaba en plena recuperación, se produce entonces la guerra con el Paraguay que desvía la acción constructiva del gobierno.

Mitre quiso mantenerse neutral y Paraguay para obligarlo a romper esa neutralidad invadió la provincia de Corrientes y se apoderaron de dos buques argentinos.

La Argentina ante esa situación, le declaró la guerra al Paraguay y formó la alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay y se confió el mando de todas las fuerzas al Presidente Mitre.

Las luchas se mantuvieron encarnizadas hasta que en Curupaytí y Humaitá liquidaron completamente a los ejércitos del dictador paraguayo que murió entre los últimos combatientes.

Durante su presidencia Mitre tuvo que afrontar una violenta epidemia de cólera que causó estragos en las provincias del litoral en 1867; la fluctuación del valor monetario que hacía difícil la vida industrial y comercial, el crédito público se fue normalizando y al terminar el período presidencial el país volvió a encontrarse en pleno desarrollo.

Al estallarla guerra, Mitre se puso al frente de las tropas, dejando en el gobierno a su vicepresidente Marcos Paz.

Terminada su presidencia, fue elegido senador en 1869.

El 4 de enero de 1870 fundó el diario La Nación.

En su editorial titulado Nuevos horizontes definió a este periódico como «una tribuna de doctrina».

En 1894 resultó elegido nuevamente senador. Además fue escritor, traductor de Horacio y de Dante, poeta, apasionado bibliógrafo, numismático y tipógrafo. Como periodista, escribió en diversos medios.

En 1858 publicó su señera Historia de Belgrano y la independencia argentina, verdadero punto de partida de la historiografía moderna en el país.

El 12 de octubre de 1868 hace entrega del gobierno a Domingo Faustino Sarmiento.

En 1869, aún cuando su deseo era dedicarse al periodismo, la provincia de Bs.  As. lo envía al Senado, donde se caracteriza por su oposición al gobierno; no obstante eso Sarmiento lo envía como plenipotenciario a Brasil para allanar los problemas resultantes de la guerra con el Paraguay, su intervención consolidó la paz y la amistad entre ambos países.

De regreso al país se puso al frente del partido liberal o nacionalista en pugna con el partido autonomista encabezado por Adolfo Alsina.

La alianza Aisina-Avellaneda no dejó la posibilidad de llegar a triunfar en las elecciones y fueron rechazados los diputados Mitristas y en vista de los fraudes electorales Mitre hace una revolución, que en septiembre de 1874 fue derrotada y para evitar el desencadenamiento de una guerra civil, Mitre capitula con la sola condición de que se garantice la vida a sus correligionarios.

Fue sometido a un consejo de guerra, que pidió para él la pena de muerte, que luego fue conmutada por el destierro y la separación del ejército.

Alejado de la vida política, militar y parlamentaria se dedicó al estudio y a las letras y fue en ese campo donde conquista sus glorias más duraderas.

Fundó el diario «La Nación» de Buenos Aires en 1870.

Desde esta tribuna siguió ejerciendo una influencia duradera de la organización nacional y en la orientación cívica del país.

Con sus escritos levantó monumentos perdurables a Belgrano y a San Martín y rindió tributo a cuantos han contribuido a la formación política, jurídica y cultural de la Nación.

Muere el 19 de enero de 1906, en una casa que le regalaron sus amigos y colaboradores al dejar la presidencia, ya que no poseía bienes naturales de fortuna, hoy convertida en Museo.

Y en 1887 escribió su obra magna Historia de. San Martín y de. la emancipación sudamericana.

En el campo histórico fueron famosas sus polémicas con Vicente Fidel López y Dalmacio Vélez Sarsfield.

Respetado y amado por el pueblo bonaerense,

Mitre recibió grandes homenajes cívicos para su jubileo en 1901. Falleció en medio de una profunda congoja popular el 19 de enero de 1906.

Fuente Consultada:
La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»

Biografia de Martin de Guemes:Defensa de las Fronteras del Norte

BIOGRAFÍA DE MARTÍN MIGUEL DE GUEMES

Martín Güemes nació en Salta el 8 de febrero de 1.785, pertenecía a una familia noble y adinerada.

Cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, alternando la enseñanza formal con el aprendizaje de las labores campesinas en las Fincas familiares.

A los 14 años se incorporó como cadete de una Compañía del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires, iniciando una brillante carrera militar.

En 1805 fue trasladado a Buenos Aires donde comenzó a defender la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas.

Martin de Guemes

Durante 1.810, al servicio de la causa revolucionaria, se desempeño eficazmente al mando de un Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca impidiendo la comunicación entre los opositores al nuevo régimen y los realistas del Alto Perú.

En Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano, la participación del Capitán Martín M. de Güemes fue decisiva.

Luego del desastre de Huaqui, escoltó a Juan Martín de Pueyrredón  a través de la selva oranense y salvar los caudales de la Ceca de Potosí, que estaba en poder de los realistas.

En 1.814 el Gral. José de San Martín le encomendó el mando de la Avanzada del Río Pasaje (hoy llamado Juramento porque en sus márgenes Belgrano hizo jurar obediencia a la Asamblea del Año XIII y donde se considera que nació como símbolo patrio de los argentinos la Bandera celeste-blanca-celeste) iniciando la Guerra Gaucha.

Al año siguiente derroto completamente al poderoso ejército invasor al mando de Joaquín de la Pezuela en Puesto del Marqués, por lo cual el pueblo lo aclamó Gobernador de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y distritos de campaña).

En Junio de 1.816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le encomendó «la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú» que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe.

Entonces las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones continuas, al servicio de la Patria.

Por ello considerar a Martín Güemes prócer provincial ó defensor de la frontera Norte es una muestra del desconocimiento de nuestra Historia.

Güemes detuvo poderosas invasiones al mando de destacados jefes.

Baste citar la del experimentado mariscal José de la Serna, quién al mando de 5.500 veteranos de guerra partió de Lima asegurando que con ellos recuperaría Bs.As.. O la del Gral. Pedro de Olañeta, enemigo acérrimo del salteño (ambas invasiones se produjeron en 1817). O la del Gral. Juan Ramírez Orozco quién en Junio de 1.820 avanzó con 6.500 hombres.

Ninguno de ellos logró concretar el objetivo que los impulsaba: llegar a Buenos Aires y recuperar el dominio del ex Virreynato del Río de la Plata.

Por  tan meritorio accionar, San martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación y le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú.

Las Provincias reconocieron la designación pero escaso apoyo le brindaron.

Güemes se vio obligado a imponer contribuciones que originaron oposición y gran descontento entre los pudientes, empobreciendo la economía de la Intendencia bajo su gobierno.

Esa oposición interna, aliada con la externa, fue la semilla en la que se gestó la tradición que floreció con su muerte.

Rodeado de enemigos lo encontró el año 1.821. Uno de los más poderosos y temibles fue el gobernador de Tucumán quien se negó a entregarle el armamento que había pertenecido al Ejército Auxiliar y evitó que su par santiagueño lo auxiliara.

En mayo, acusándolo de tirano, el Cabildo de Salta lo depuso, en alianza con el Gral. Olañeta.

Güemes recuperó el poder días después pero una partida realista guiada por enemigos internos del prócer lo hirió la noche del 7 de Junio. Murió diez días después, a la intemperie, en un catre, en Cañada de la Horqueta, a los 36 años.

Entonces se convirtió en el único general argentino caído en acción de guerra externa.

Sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte de la República, ubicado en la Catedral Basílica de Salta.

Pero sus ideales de libertad, su desprecio al materialismo, su amor a la Patria y su temple inclaudicable son el motor que impulsa a quienes lo llevan en su corazón y que cada vez que pronuncian su nombre le rinden emocionado homenaje al recordarlo. Porque Güemes sigue cabalgando y guiando a sus compatriotas.

LA PLUMA DEL GENERAL PAZ: Las Memorias Póstumas de José M, Paz (1790 – 1854) constituyen uno de los testimonios más notables sobre las primeras décadas de la historia nacional.

Abarcan desde el comienzo de las guerras por la Independencia (Paz se sumó muy joven, en 1811, al ejército del Norte), las luchas civiles posteriores y la época de Rosas, cuando el autor se desempeñó como destacado jefe unitario.

De esas páginas se seleccionaron estos breves párrafos: «Por este tiempo [1814] apareció un caudillo que después fue célebre en la guerra civil y en la gloriosa resistencia que hizo a los españoles la provincia de Salta. […] don Martín Miguel de Güemes, simple comandante de milicias colocado en la frontera por el general San Martín. Poseía esa elocuencia peculiar que arrastra a las masas de nuestro país, y que puede llamarse la elocuencia de los fogones o vivaques, porque allí establecen su tribuna.

Principió por identificarse con los gauchos, adoptando su traje en la forma pero no en la materia, porque era lujoso en su vestido […] y afectando las maneras de aquellas gentes poco civilizadas […] empleó el bien conocído arbitrio de otros caudillos, de indisponer a la plebe con la clase más : elevada de la sociedad […]. Este caudillo, este demagogo, este tribuno […] era tan gangoso por faltarle la campanilla, que quien no estaba acostumbrado a su trato sufría una sensación penosa al verlo esforzarse por hacerse entender […].

Era […] relajado en sus costumbres, poco sobrio, y hasta carecía de valor personal […] No obstante, era adorado de los gauchos que no veían en su ídolo sino al representante de la ínfima clase, al protector y padre de los pobres, como lo llamaban, y también, porque es preciso decirlo, al patriota sincero y decidido por la independencia; porque Güemes lo era en alto grado.

El despreció las seductoras ofertas de los generales realistas, hizo una guerra porfiada, y al fin tuvo la gloria de morir por la causa de su elección, que era la de la América entera…»

JOSÉ MARÍA PAZ. Memorias póstumas, Buenos Aires, Alma-nueva, 1954. v. 1:18-19; 90-91.

SOBRE LA MUERTE DE GUEMES:

Junio de 1821. El ejército libertador que comanda el general San Martín se encuentra frente a Lima, la ciudad que constituye el último símbolo del poder español en América.

En ese momento, en que la victoria patriota parece ya inminente, sucumbe, a miles de kilómetros de distancia, el hombre que con su esfuerzo tenaz ha contribuido, más que ningún otro, al éxito de la empresa emancipadora: Martín Güemes.

A lo largo de siete años de lucha incesante, el caudillo y sus fuerzas gauchas han cubierto el flanco oriental de las tropas patriotas que, cruzando los Andes, aseguraron la independencia de Chile y emprendieron la liberación del Perú.

Gracias a Güemes, San Martín ha logrado concretar su plan de atacar a Lima por la vía del Pacífico, sin temor a ver desbordado su flanco terrestre por la irrupción de los ejércitos españoles a través de Salta.

Pero Güemes no llega a presenciar el resultado de su resistencia.

El 7 de junio de 1821, en una emboscada nocturna tendida por una partida española que logra infiltrarse en la ciudad de Salta, el caudillo recibe una herida de bala que, diez días más tarde, le causa la muerte.

Transcribimos los testimonios que, sobre la muerte de Güemes, han dejado dos jefes patriotas que lucharon a sus órdenes. Informe dado el 25 de setiembre de 1873 por don Miguel Otero, sobre los servicios prestados por el coronel don Luis Burela.

Allí se dice:

«Güemes, por su mismo valor, vino a morir del modo más inesperado. Las Tropas del Rey le tomaron por dos bocacalles por donde podía salir.

Se dirigió a una de ellas y al darle el «quién vive», conoció que eran tropas del Rey. Se dirigió a la otra y le dieron también el «quién vive».

Entonces contestó «la Patria», desenvainó el sable; metiendo espuelas a su caballo, salvó por encima de las dos hileras de soldados, con fusil y bayoneta, llevándose de encuentro a los que estaban delante.

Le hicieron una descarga cerrada, sin que le tocase una bala, como si respetaran su valor: cuando iba ya salvo, a distancia de una a dos cuadras, hicieron otra descarga, sin puntería porque era de noche, y una bala perdida le atravesó el tronco del cuerpo,   causándole   una   herida mortal que a los pocos días le dio la muerte.

De esta manera perdió Güemes la vida en defensa de la causa nacional».

Fragmento de una carta del coronel Jorge Enrique Widt al general Dionisio Puch, fechada en Estrasburgo el 8 de abril de 1866 [original en francés):

«Nosotros estábamos acampados a una legua, más o menos, de Salta, organizando las fuerzas de la Provincia para marchar al encuentro del enemigo, cuando el general Güemes tuvo la fatal idea de ir, durante la noche, escoltado por algunos hombres de caballería, a la ciudad a objeto de tomar allí, personalmente, algunas disposiciones: había echado pie a tierra cuando —a medía noche— la Infantería española, desembocando por una quebrada, entró a Salta, cubriendo inmediatamente todas las salidas y no dando tiempo al General Güemes sino a montar a caballo para atravesar dos pelotones de infantería que ocupaban las bocacalles; pasó por sobre el cuerpo de Infantes, pero recibió un balazo que algunos días después lo llevó a la tumba». (Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX)

Profesora María Cristina Fernández
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Enlace Externo: Quien Fue Martín de Guemes?

Biografía de Guillermo Brown y el Sitio Naval a Montevideo

Biografía de Guillermo Brown y el Sitio Naval a Montevideo

BROWN GUILLERMO: Guillermo Brown nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777.

Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio del Brasil, a las luchas; civiles del período de Rosas.

Emigró con sus padres a los Estados Unidos siendo todavía un niño.

Quedó huérfano a corta edad y entra como grumete en un barco de guerra inglés.

Años después se le encuentra al mando de una nave de pabellón británico que fue apresado por los franceses y conducida a Metz con su comandante. 

Brown consigue fugarse y llegar a Inglaterra tras no pocas peripecias.

Contrajo allí matrimonio en 1809 y emigró hacia él Río de la Plata, a donde llega el mismo año.

Después de una breve permanencia en Montevideo se traslada a Buenos Aires y se compra una Goleta llamada «Industria» para realizar un servicio regular entre Buenos Aires y Montevideo.

Al producirse la Revolución de Mayo se adhiere al movimiento y en 1814 acepta el mando de una escuadrilla para hacer frente a las interferencias de los buques españoles.

El gobierno de Buenos Aires compra y arma la fragata Hércules, los bergantines Zephoys y Nancy y la goleta Juliet.

Se les reúnen después. las goletas Julieta y Fortunata, la cañonera Tortuga y el falucho San Luis, con los que el 10 de marzo hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.

Luego se dirigió a Montevideo y el 17 de mayo tuvo una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento.

Cooperó positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida en junio, debiose en gran parte al asedio marítimo.

Biografía de Guillermo Brown y el Sitio Naval a Montevideo

El Supremo Director Posadas, lo ascendió a Coronel, como premio a su comportamiento.

Tuvo prisionero a borde del Hércules al Gral. Vigodet que regresó a España al cabo de 14 días.

Brown tuvo que regresar a Buenos Aires a consecuencia de una herida que habla recibido en combate y el gobierno lo designa Comandante General de la Marina.

Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida.

Posteriormente, se retira a su quinta de Barracas, donde permanece alejado de la vida pública hasta que en 1826 lo llama a servicio el presidente Rivadavia.

Ese año combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileña, resultándose adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileños que mandaban 31 unidades.

Este fue el histórico combate naval de Los Pozos, realizado el 11 de junio de 1826.

Al año siguiente el 9 de febrero, volvió a derrotarlos en Juncal.

Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en. ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida.

Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo.

En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal.

A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a Jadel Gral. Riveraya los buques extranjeros que tanto le molestaban con sus agresiones.

El 27 de febrero hacía flamear su insignia de Almirante en el bergantín Belgrano.

En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria mandada por Garibaldi.

En 1843 Rosas encargó al Almirante Brown que estableciera el bloqueo del puerto de Montevideo, al iniciarse el siíio terrestre de esta plaza por el ejército del general Oribe.

Brown izó su insignia en el «BELGRANO», (capitán Thorne) constituyendo el resto de su escuadra: el «25 DE MAYO», el «SAN MARTIN» y el «9 DE JULIO».

El bloqueo de Montevideo por mar empezó a comienzos de febrero de 1843, pero la intervención del comodoro inglés Purvis aflojó completamente la influencia de aquél, desconociéndolo y prácticamente imposibilitándolo en toda forma.

Grandes sinsabores cosió a Brown este bloqueo y después de numerosos inconvenientes por la intromisión británica, el Almirante regresó a Buenos Aires, el 16 de mayo.

El 29 y 30 de este mes prestó eficaz auxilio a numerosas embarcaciones arrojadas sobre la costa del puerto por el violento temporal que se desencadenó en estos días.

El 19 de junio volvió a zarpar para Montevideo, aunque no en son de escuad’a bloqueadora.

El 6 de septiembre Brown recibía en aquellas aguas orden del ministro Arana de extender el bloqueo de víveres hasta el puerto de Maldonado, y finalmente, a comienzos de octubre se restablece con todo rigor desde el último punto hasta Montevideo.

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En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar. En 1845, se vió forzado a regresar a Buenos Aires obligándolo las escuadras europeas a firmar un documento por el que se comprometía, dada su calidad de británico a no intervenir más en aquella contienda.

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Con intermitencias producidas por la intervención de las marina anglo-francesa, el almirante Brown prosiguió ejerciendo el bloqueo frente a Montevideo y Maldonado hasta el 2 7 de junio de 1844, en que llegó a Buenos Aires a bordo del «BELGRANO» y se desembarcó después de una ausencia de más de un año, pues no había regresado desde su partida el 1 9 de junio del año anterior.

El coronel Toll fue su relevo en el mando de la escuadra, frente a Montevideo.

No obstante esto, el año sigu’ente volvió Brown a tener bajo su mando las fuerzas bloqueadoras de Montevideo, pues había continuado al mando de la marina rosista.

El 31 de julio de 1845, ante la presión de las escuadras anglo – francesa, se vio obligado a regresar a Buenos Aires y entregar antes de llegar a este puerto (no lejos de Montevideo), el «SAN MARTIN», «25 DE MAYO» y la «9 DE JULIO» después de haber recibido el buque insignia de Brown un impacto a la altura de la cámara del Almirante.

En los 3 barcos izaron el pabellón extranjero.

A Brown y demás oficiales de nacionalidad británica, les obligaron a firmar un compromiso de que no volverían a intervenir más en aquella contienda Brown llegó a Buenos Aires el día 7 de agosto de 1845. Fue su último acto de vida marítima.

A mediados de 1847 estuvo en la plaza sitiada de Montevideo, en viaje de paseo a Inglaterra.

En aquella plaza «fue perfectamente recibido», según expresa De María, y permaneció varios días.

Había salido de Buenos Aires el 23 de julio de aquel año. Regresó de Irlanda al poco tiempo.

En 1853 fue miembro de la «Junta de Marina» cuyo objeto principal era reformar la armada del Estado de Buenos Aires.

En 1854, se embarcó para los Estados Unidos a fin de acompañar los restos del general Alvear. los que fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta, el 26 de julio de aquel año.
El 3 de marzo de 1857 falleció en esta capital.

Fallece en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857. 

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre 

«No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes.

Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

Brown era casado con doña Isabel Chitty, natural de Inglaterra, y los hijos del matrimonio fueron: Guillermo, Juan Benito, Eduardo, Martina, Rosa y Natividad Brown.

Al Almirante le sobrevivió su esposa. El cadáver de Brown permaneció diez años en el sepulcro del general Paz, hasta que su familia le erigió el mausoleo donde reposa .

El hermano del Almirante, MIGUEL BROWN, llegó a Buenos Aires tiempo después de su hermano Guillermo.

Por un convenio que celebró este último el 1º de septiembre de 1815 con el Gobierno de las Provincia Unidas, Miguel Brown fue nombrado comandante de la fragata «HERCULES» cuando se resolvió que Guillermo quedase en Buenos Aires.

El cuñado del almirante Brown, Watel Dawes Chitty, fue designado para mandar la «TRINIDAD1». Pero como se ha dicho en la biografía del Almirante, este último zarpó a cargo de los dos buques, contrariando las órdenes del Gobierno, el 15 de septiembre del mismo año.

Al día siguiente el último envió una nota a Brown invitándolo a regresar a lo que no dio cumplimiento, y continuó su viaje relatado más arriba.

Hemos visto la actuación de Miguel Brown en la empresa contra Guayaquil.

Este último realizó todo el crucero por el Pacífico y de regreso a las aguas del Atlántico Sur, llegó hasta Río Grande (Brasil), donde fue desembarcado por hallarse atacado de fiebre, y la falta de médico a bordo no le permitía proseguir la expedición con su hermano. Regresó a Inglaterra una vez curado.

En abril de 1828, Miguel Brown volvió al Río de la Plata, precisamente cuando aún su hermano ejercía las funciones de gobernador delegado del general Lavalle que se hallaba en campaña.

• PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real.

Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros).

Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana».

Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard. En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería.

Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814).

En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo- afirmó;

«Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…». Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras. El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista.

Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard.

Este último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico.

El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

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• FRENTE A JOSÉ GARIBALDI:

El 15 de agosto de 1842 el Almirante Brown en aguas del Río Paraná en Costa Brava, derrota a una fuerza naval riverista que era comandada nada menos que por el héroe italiano José Garibaldi «Déjenlo escapar, ese gringo es un valiente» es la orden que Brown le imparte a sus subordinados cuando pretendían perseguirlo para ultimarlo.

Producida la caida del régimen que encabezaba Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la Armada, pero no el Comandante de la Escuadra de la Confederación.

Por el contrario, el Ministro de Guerra y Marina le cursa al Almirante Brown una comunicación manifestando:

«El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que VE. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera».

Retirado en su quinta de Barracas fue visitado por Grenfell que había sido su adversario en la guerra contra el Brasil.

Al manifestarle aquél cuan ingratas eran las Repúblicas con sus buenos servidores, contestó el anciano Almirante:

«Señor Grenfell no me pesa haber sido útil a la patria de mis hijos: considero supérfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis píes de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores».

El 3 de marzo de 1857 fallece el Almirante Brown y el gobierno decretó honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial «simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra patria desde la época de la independencia».

El General Mitre en ocasión de despedir los despojos mortales, dijo de Brown:

«Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota»

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Enlace Externo:El Almirante Guillermo Brown y las batallas por la libertad

Pensamiento Educativo de Belgrano y La Educacion de la Mujer

Pensamiento Educativo de Belgrano y La Educacion de la Mujer

Campaña Educacional de Manuel Belgrano:

El despertar social de Europa, como consecuencia de las teorías proclamadas por los filósofos de la ilustración del siglo XVIII, (ilustración francesa) tuvo eco en nuestro territorio sólo a través de influencias aisladas.

Las doctrinas en boga en el viejo continente fueron conocidas aquí en forma fragmentaria, pero las pocas ideas de libertad y autonomía que consiguieron burlar la censura española pronto prendieron en el espíritu libre de prejuicios de los hombres de la nueva generación, preparando el clima social y político para el estallido revolucionario.

Belgrano realiza su prédica educacional a través de las memorias del Consulado y de los artículos del Correo de Comercio.

En la primera Memoria, de 1796, destaca la necesidad de crear escuelas primarias «donde puedan los infelices mandar sus hijos sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción.

Así se les podrán dictar buenas máximas e inspirarles amor al trabajo, pues en un pueblo donde reine la ociosidad, decae el comercio y toma su lugar la miseria».

Belgrano veía la solución de nuestros problemas económicos en la libertad de comercio y en la educación agrícola de las familias rurales, pues la explotación del suelo habría de constituir la base de la riqueza de nuestro territorio.

Destaca la necesidad urgente de establecer escuelas gratuitas de ambos sexos en «todas las ciudades, villas y lugares sujetos a nuestra jurisdicción».

Pero, de acuerdo con el criterio de la época, no admite que a ellas puedan concurrir negros y mulatos, y se muestra también contrario a la coeducación de sexos.

En cambio, incluye en el plan de estudios para las escuelas de niñas la enseñanza de las primeras letras.

Desde las páginas del Correo de Comercio, periódico que publicó su primer número el 3 de marzo de 1810 y el último el 5 de abril de,1811, realiza «una conspiración sorda y anodina», al decir de Mitre, insistiendo en la necesidad de educar al pueblo.

Para lograr este propósito, traza un programa de acción «muy sencillo y poco costoso» consistente en interesar a los Cabildos, los jueces y los curas de todas las parroquias para que insten a los padres a mandar a sus hijos a las escuelas.

«Pónganse escuelas de primeras letras -agrega- costeadas de los propios y arbitrios de las Ciudades y Villas, en todas las parroquias de sus respectivas jurisdicciones, y muy particularmente en la Campaña .. ,

obliguen los Jueces a los Padres a que manden sus hijos a la escuela, por todos los medios que la prudencia es capaz de dictar, y si hubiese algunos que desconociendo tan sagrada obligación se resistieren a su cumplimiento, como verdaderos Padres que son de la Patria, tomen a su cargo los hijos de ella, pónganlos al cuidado de personas que los atiendan y executen 10 que debían practicar aquellos Padres desnaturalizados».

En este plan se ocupa también del sueldo de los preceptores, libros de texto, condiciones que deben reunir los maestros, etcétera.

Más adelante, en los números 9 y 10, y con motivo de un proyecto para establecer un hospital, Belgrano afirma que la mejor manera de ayudar a los pobres es preocupándose de la educación de sus hijos.

Ya que todas las parroquias realizan obras de caridad, podrían aplicar parte del producto de las limosnas para establecer «escuelas para las niñas pobres, donde aprendiesen a leer, escribir, coser, etc.

Y asimismos otras para enseñarles alguna especie de industria».

Se trata, como se ve, de un antecedente de la Sociedad de Beneficencia que más adelante establecería Rivadavia.

Belgrano no fue sólo un teorizador.

Trató de llevar a la práctica numerosos proyectos sobre la creación de escuelas de enseñanzas especiales.

Propició el establecimiento de una escuela de comercio donde se ‘enseñaría aritmética, y otra de agricultura donde se aprendiese a cultivar las tierras de acuerdo con las características de cada región, renovando asimismo los antiguos métodos de labranza.

Estas iniciativas no llegaron a cristalizar. Mejor suerte tuvieron, en cambio, la Academia de Náutica y la Escuela de Dibujo, creadas en 1799.

Donación Para La Educación

El gobierno de Buenos Aires, a raíz del triunfo de Salta, dispuso que al jefe de los ejércitos patriotas, general Manuel Belgrano, se lo premiaría con un sable con virola de oro, en el que podría leerse

“La Asamblea Constituyente, al benemérito general Belgrano”.

Además se le otorgarían cuarenta mil pesos como recompensa. Siendo vocal del primer gobierno patrio ya el generoso don Manuel había renunciado en 1810 a su sueldo de tres mil pesos, y cuando se lo nombró jefe del Regimiento de Patricios también cedió la mitad de su recompensa pecuniaria.

Biografía de Manuel Belgrano Cronologia de su Vida y Obra

Al anoticiarse de la decisión de la Asamblea don Manuel envió desde Jujuy una correspondencia a Buenos Aires en la que expresaba su decisión de:

“Destinar los cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras, en las que se enseñe a leer, escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad hacia ésta y el gobierno que la rija, en cuatro ciudades, a saber, Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero, que carecen de un establecimiento tan esencial e interesante a la Religión y al Estado y aun ni arbitrios para realizarlos.”

Pero no se limitó don Manuel a desprenderse de una suma entonces importante para que los niños pobres de esas comarcas recibieran educación gratuita, generosidad que su patria mal retribuiría al cabo de los años condenándolo a morir en la más absoluta pobreza y sin atender a sus reclamos por sueldos impagos, sino que también redactó un “Reglamento” para el funcionamiento de dichos establecimientos educativos.

Los artículos de dicho reglamento son poderosamente reveladores de la lúcida concepción que Belgrano tenía de lo educativo y de su importancia en la sociedad.

Es así que en el Artículo 1º privilegia la buena retribución al maestro estableciendo que se destinen quinientos pesos anuales para cada escuela, de los que cuatrocientos serán para su pago y los cien restantes para “papel, pluma, tinta, libros y catecismo para los niños de padres pobres que no tengan como costearlo”.

Para evitar el “dedazo” o “acomodo” imponía el sistema del concurso u oposición:

“Se admitirán los memoriales de los opositores con los documentos que califiquen su idoneidad y costumbres, oirá acerca de ellos el síndico procurador, y cumplido el término de la convocación, que nunca será menor de veinticinco días, nombrará dos sujetos de los más capaces e instruidos del pueblo, para que ante ellos, el vicario eclesiástico y el procurador de la ciudad, se verifique la oposición públicamente en el día señalado”.

Dicho concurso, como lo indica el artículo 40, debía abrirse cada tres años, para garantizar que el maestro fuera el más capacitado para ejercer tan delicada tarea.

No era ajeno a la voluntad de don Manuel el estímulo a los jóvenes que así lo merecieran:

“Se les dará asiento de preferencia, algún premio, distinción de honor, procediéndose en esto con justicia” (artículo 60).

Tres artículos, el 7º el 8º y el 9º, están dedicados a la formación espiritual de los niños y jóvenes.

Belgrano era católico confeso y practicante: años más tarde, al ser relevado del mando del Ejército del Norte por su amigo el general San Martín, le escribirá, en camino hacia Buenos Aires para ser juzgado por sus derrotas enVilcapugio y Ayohúma:

“Acuérdese V. de que es un general cristiano, apostólico romano, cele V. de que en nada, ni aun en las conversaciones más triviales, se falte respeto de cuanto diga a nuestra Santa Religión.”

Prudente en penitencias y castigos, en épocas propensas a los mismos, siempre obsesionado por la justicia, Belgrano propone qu:

“si hubiese algún joven de tan mala índole o de costumbres tan corrompidas que se manifieste incorregible, podrá ser despedido secretamente de la escuela con la intervención del alcalde de primer voto, el regidor más antiguo y el vicario de la ciudad, quienes se reunirán a deliberar en vista de lo que previa y privadamente les informe el preceptor”.

Insiste en que a los alumnos “por ningún motivo se les expondrá a la vergüenza pública” (artículo 15º).

Tendrá también maravillosas expresiones hacia el maestro, de sorprendente actualidad:

“Procurará con su conducta en todas sus expresiones y modos inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la verdad y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que tienda a la profusión y al lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado y estimar en más la calidad de americano que la de extranjero”

Artículo 18.

En seguida, en el artículo 19, nos seguirá asombrando:

“Tendrá gran cuidado en que todos se presenten con aseo en su persona y vestido, pero  no permitirá que nadie use lujo aunque sus padres puedan y quieran costearlo”. Quizás lo más remarcable del “Reglamento” de don Manuel Belgrano es la jerarquía que confiere a la tarea del educador.

Tanto es así que en el artículo 8 no duda en indicar ejemplarmente: “En las celebraciones del Patrono de la ciudad, del aniversario de nuestra regeneración política y otras  de celebridad, se le dará asiento al maestro en cuerpo del Cabildo, reputándosele por un Padre de la Patria.

Aunque circunstancias lo obligaron al fragor de las batallas para hacernos libres, nuestro prócer coincidía con lo que Epicteto había afirmado siglos antes: “Sólo las personas que han recibido educación son verdaderamente libres”

SOBRE LA EDUCACIÓN A LAS MUJERES:

Hemos dicho que uno de los objetos de la política es formar las buenas costumbres en el Estado; y en efecto, son esencialísimas para la felicidad moral y física de una nación.

(…) Pero ¿cómo formar las buenas costumbres y generalizarlas con uniformidad?. ¡Qué pronto hallaríamos la contestación si la enseñanza de ambos sexos estuviera en el pie debido!.

Mas, por desgracia, el seco que principalmente debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas lo tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia.

(…) Todos estamos convencidos de estas verdades.

Ellas nos son sumamente dolorosas a pesar de lo mucho que suple a esta terrible falta el talento privilegiado que distingue a nuestro bello sexo y que tanto más es acreedora a la admiración cuando rnás privado se halla de medios de ilustrarse.

La naturaleza nos anuncia una mujer; muy pronto va a ser madre y a presentarnos conciudadanos en quienes debe inspirar las primeras ideas, ¿y qué ha de enseñarles, si a ella nada le han enseñado? .

¿Cómo ha de desenrollar las virtudes morales y sociales, las cuales son las costumbres que están situadas en el fondo de los corazones de sus hijos?

¿Quién le ha dicho que esas virtudes son la justicia, la verdad, la buena fe, la decencia, la beneficencia, el espíritu, y que estas calidades son tan necesarias al hombre como la razón de que proceden?

Ruboricémonos, pero digámoslo: nadie; y es tiempo ya de que se arbitren los medios de desviar un tan grave daño si se quiere que las buenas costumbres sean generales y uniformes.

Nuestros lectores tal vez se fastidiarán con que les hablemos tanto de escuelas; pero que se convenzan de que existen en un país nuevo que necesita echar los fundamentos de su prosperidad perpetua, y que aquéllos, para ser sólidos y permanentes, es preciso que se compongan de las virtudes morales y sociales que sólo pueden imprimirse bien presentando a la juventud buenos ejemplos, iluminados con la antorcha sagrada de nuestra religión.

(…) Ciudadanos, por nacimiento o elección, de toda la España Americana, fijad vuestra vista y considerad la terrible falta en que estamos de buenas costumbres; muy pronto os arrebatará vuestro espíritu generoso a remediarlas.

Discurrid, proponed arbitrios a nuestro gobierno que, como sean asequibles, los adoptará inmediatamente, pues que estas ideas son suyas y no se separan un instante solo de su atención, como del interés universal.

Manuel Belgrano
JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE,
CIUDADES, PROVINCIAS, ESTADOS
ORÍGENES DE LA NACIÓN ARGENTINA.

Biografía de Manuel Belgrano Cronologia de su Vida y Obra

Historia de la Bandera ArgentinaBelgrano es el creador de la bandera “Azul y blanca” y no la “celeste y blanca” que impusieron Sarmiento y Mitre.

La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul.

Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer. (Image: Bandera Argentina en 1818)

Algunos utilizan el argumento para defender el celeste, por el hecho de que por la “sincera religiosidad de Belgrano”, este debió tomar el celeste de la virgen y no el azul.

Sin embargo la “sincera religiosidad de Belgrano” no contradice el hecho de que usara al azul ya que algunos suponen que el azul-celeste de los patricios fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción, y otros que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul.”

Lo cierto es que el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por “los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados”.

Tampoco fueron “celestes y blancas” las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o “argentino” que en la heráldica simboliza “la plata”.

Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios.

Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires. (Fuente Amiga Consultada: La Gazeta Federal)

Fuente Consultada: Héroes Malditos de Pacho O´Donnell

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Biografía de Manuel Belgrano:Cronologia de su Vida y Obra

Biografía de Manuel Belgrano-Cronologia de su Vida y Obra Politica-Militar

Una mañana de 1812, un comandante iza una bandera celeste y blanca en las barrancas del río Paraná.

Sus tropas parten para luchar por la emancipación de la Argentina.

Si bien los textos escolares lo recuerdan como el Creador de la Bandera Nacional y uno de los más importantes jefes del Ejército revolucionario, a Manuel Belgrano (1770-1820) le cabe también una fundamental tarea en el establecimiento de las primeras instituciones educativas y culturales del país.

Biografía de Manuel Belgrano Cronologia de su Vida y Obra

Manuel Belgrano, unos de los padres  de la independencia Argentina

La idea de crear un símbolo patrio se le ocurrió después de constatar que quienes habían promovido el movimiento revolucionario en 1810, no tenían ningún emblema que los distinguiera.

Eligió el azul celeste y el blanco, que eran los colores del manto de la Inmaculada Concepción.

Y en el centro colocó un sol dorado.

En un principio, otros líderes patriotas reprendieron a Belgrano, pues les parecía imprudente izar la bandera antes de haber vencido a los españoles.

Pero, con el triunfo de la independencia, en 1816, la adoptaron como la bandera oficial de su país.

Un pacífico educador:

La preocupación principal de Belgrano fue la de educar al pueblo argentino, pues creía que este era el mejor modo de conducirlo hacia la libertad.

En 1810 se unió a los revolucionarios y participó en la primera junta de gobierno.

Aunque era amante de la paz, aceptó comandar las tropas patriotas y liberó con ellas Tucumán y Salta, antes de entregar el mando al general José de San Martín.

En 1816, los líderes patriotas le consultaron cuál podía ser el mejor sistema de gobierno para Argentina.

El educador, que había viajado por Europa estudiando distintos sistemas, les propuso crear una monarquía dirigida por un emperador inca, idea que no fue aceptada.

BIOGRAFIA, OBRA MILITAR Y POLITICA DE MANUEL BELGRANO

►NACIMIENTO:

El 3 de junio de 1770 nació en Buenos Aires el cuarto hijo del matrimonio formado por Domingo Belgrano y María Josefa González, que sería bautizado como Manuel Joaquín del Corazón de Jesús.

Los numerosos hermanos del futuro prócer ocuparon diversas posiciones dentro de la milicia, el clero o la administración pública, entre ellos Carlos José (n. 1761), José Gregorio (n, 1762), Domingo Estanislao (n. 1768), Francisco (n. 1771) y Joaquín (n. 1773).

manuel belgrano

Criado en el seno de una acomodada familia porteña, la del comerciante italiano Domingo Belgrano y Pérez (o Peri) y la criolla María Josefa González Casero, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano se educó en el Real Colegio de San Carlos con la mejor formación que podía encontrarse en la colonia en el último cuarto del siglo XVIII, aprendiendo junto con las primeras letras «la gramática latina, filosofía y algo de teología».

►PRIMEROS ESTUDIOS

Luego de realizar sus inicios en el convento de Santo Domingo, Belgrano ingresa en el Colegio de San Carlos, de su ciudad natal, donde se instruye en lógica, física, filosofía, literatura y latín. Allí obtiene el título de licenciado en filosofía.

En 1786, el joven Manuel, es enviado a España junto a su hermano Francisco, para que, bajo la tutela del esposo de su hermana Josefa, José Calderón de la Barca, reciba instrucción sobre comercio.

En España, estudió leyes en Salamanca, Valladolid y Madrid, para recibirse de abogado, finalmente, en la cancillería de Valladolid.

Por esa época, se perfila ya como un intelectual más preocupado en los asuntos económicos que en el estudio de las leyes.

En su Autobiografía, dirá:

«Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como en el estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público».

Estando él en España, ocurre la Revolución Francesa y el joven argentino se ve envuelto por las ideas iluministas que se desprenden de la gesta francesa:

«Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le había concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente.»

En 1793 fue designado Secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires, un organismo con funciones económicas y técnicas, relativas al comercio y la producción.

En este rol, Belgrano desarrollará una ardua actividad en la promoción de la industria colonial, de la mejora de la producción agrícola y ganadera, y de las formas de comercio.

Pero también se encuentra Belgrano en Buenos Aires con la más profunda desorganización en todas las materias que interesaban a su función, algo que lo perturbará seriamente:

«Mi ánimo se abatió –dirá- y conocí que nada se haría a favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común.»

Orienta entonces su prédica a dotar al Virreinato de instituciones educativas (propone la creación de una escuela de matemáticas, y otras de diseño y de comercio), pero chocará con la desidia de las autoridades virreinales.

No obstante, por su iniciativa nace en 1799 la Escuela de Geometría, Arquitectura, Perspectiva y Dibujo, que se fusionará poco después con la recién creada Escuela de Náutica.

En el Reglamento, que redacta, Belgrano le da derechos igualitarios de educación a los indios (tanto como a criollos y españoles) y ordena cuatro vacantes para huérfanos, mostrando así las altas consideraciones sociales que se gestaron en Europa.

En un discurso de 1802, Belgrano presentará sus ideas acerca de lo que esperaba de la Escuela:

«…sabéis que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas provincias; sabéis que ya tenéis de quién echar mano para que conduzcan vuestros buques; sabéis que con los principios que en ella se enseña tendréis militares excelentes; y sabéis también que hallaréis jóvenes que con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en su mano la llave maestra de todas las ciencias y artes, las matemática, presentarán al universo, desde el uno hasta el otro polo, el cuño inmortal de vuestro celo patrio.»

Publica también la obra Principios de la ciencia económica-política, y se encarga de difundir en Buenos Aires los trabajos acerca del liberalismo económico de Adam Smith.

Además se dedica con mucha atención al periodismo colaborando con el Telégrafo Mercantil (entre 1801 y 1802).

En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas.

El acontecimiento despertó todo el celo patriótico del joven abogado, quién encontró en la tarea de promover la independencia su más alto cometido.

►Honró El Uniforme Militar

Sin haber vestido nunca un uniforme, ni haber recibido instrucción, se hizo militar.

Para sus lamentos, porque halló ejércitos acobardados, sin orden ni disciplina, mal armados y peor acostumbrados.

Y entre los intelectuales criollos, encontró malos patriotas, que no sabían si subordinar el país al rey de España (entonces ocupada por Napoleón) o al de Inglaterra.

Sin embargo, los sucesos europeos alentaron la revolución y Belgrano protagonizará el movimiento independentista.

Más tarde, recordará los sucesos de mayo de 1810 con estas palabras:

«Se vencieron al fin todas las dificultades, que más presentaban el estado de mis paisanos que otra cosa, y aunque no siguió la cosa por el rumbo que me había propuesto, apareció una junta, de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde, en que no tuve poco sentimiento.»

De inmediato, se lo convoca para dirigir una campaña militar al Paraguay, a fin de propagar la revolución.

Y a pesar de su escasa experiencia militar, se las arregla para instituir la subordinación y el orden en las tropas, haciendo del respeto por la población civil la máxima premisa de la expedición.

Ya todos reconocen en él las virtudes comunes a muchos patriotas, como la honestidad, la probidad y la austeridad, combinadas con una particular moderación, que para muchos era signo de debilidad de carácter.

Por más, su voz, marcadamente aflautada, y su poca firmeza en los ademanes y gestos, lo hicieron aparecer como impropio de la milicia.

Estas percepciones ayudaran, por ejemplo, a que sea reemplazado del mando del Ejército del Norte, que debió a entregar a San Martín en 1814, luego de los desastres de Vilcapugio y Ayohuma.

Para entonces, con una suerte desigual, Belgrano había comandado el ejército durante un año, demostrando su vocación patriótica de la manera más cruda, y grandes cualidades como jefe.

Ya había sucedido también el episodio de creación de la Bandera nacional, jurada por primera vez a orillas del río Paraná, en Rosario, en febrero de 1812.

A comienzos de 1815, Belgrano abandona completamente sus funciones militares y es enviado a Europa, junto a Rivadavia y Sarratea, en funciones diplomáticas.

Conoce allí al célebre naturalista Amado Bonpland, y lo convence de venir a América, a estudiar la naturaleza y el paisaje de estas regiones.

También se destacará como diplomático, desarrollando una importante labor propagandística, cuya finalidad es que la revolución sea reconocida en el Viejo Continente.

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►SUS IDEAS:

Durante su permanencia en España, Belgrano tomó contacto con los escritos de los filósofos franceses más importantes de la época como Rousseau, Montesquieu y Diderot, que desarrollaron en él las ideas de libertad que lo convertirían en un ferviente defensor de la causa revolucionaria.

Otra influencia, tal vez más importante que la primera, fue la de los economistas liberales, a través de los que asimilaría los conocimientos de la época sobre economía política y social. El mismo nombra a Adam Smith, Quesnay (de quién tradujo una de sus obras) y los italianos Genovesi y Galíani, como inspiradores de su pensamiento.

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Regresa al país en julio de 1816 y viaja a Tucumán para participar de los sucesos independentistas, donde tiene un alto protagonismo.

Tres días antes de la declaración de la Independencia (9 de julio de 1816), declama ante los congresistas e insta a declarar cuanto antes la independencia.

Propone una idea que contaba con el apoyo de San Martín: la consagración de una monarquía: «Ya nuestros padres del congreso han resuelto revivir y reivindicar la sangre de nuestros Incas para que nos gobierne. Yo, yo mismo he oído a los padres de nuestra patria reunidos, hablar y resolver rebosando de alegría, que pondrían de nuestro rey a los hijos de nuestros Incas.».

No obstante, la propuesta monárquica de Belgrano no prospera, dado que habían corrido rumores de que incluía la cesión de la corona a la casa de Portugal.

Más tarde, Belgrano seguirá desarrollando una ardua actividad político-diplomática: por ejemplo, será el encargado de firmar el Pacto de San Lorenzo con Estanislao López que, en 1919, pondrá fin a las disputas entre Buenos Aires y el litoral.

Además, volverá a encabezar el Ejército del Norte, en el cual, gracias a la fama que gozaba entonces como jefe y patriota, será vivamente admirado por la tropa.

Aquejado por una grave enfermedad (hidropesía) que lo minó durante más de cuatro años, y todavía en su plenitud, el prócer murió en Buenos Aires el 20 de junio de 1820, empobrecido y lejos de su familia (si bien no se casó, de sus amores con una joven tucumana nació su única hija, Manuela Mónica, que fuera enviada por su pedido a Buenos Aires, para instruirse y establecerse).

Culminaba así una vida dedicada a la libertad de la Patria y a su crecimiento cultural y económico.

En este sentido, se destaca de Belgrano que fue el promotor de la enseñanza obligatoria que el virrey Cisneros decretó en 1810.

Se destaca también su labor como periodista (después de su actuación en el Telégrafo Mercantil, creó el Correo de Comercio, que se publicó entre 1810 y 1811, y en el cual se promovió la mejora de la producción, la industria y el comercio); y como fundador de la Escuela de Matemáticas (en 1810, costeada por el Consulado), y de la Academia de Matemáticas del Tucumán, que en 1812 instauró para la educación de los cadetes del ejército.

► LOS ÚLTIMOS DÍAS DE BELGRANO:

Tras haber conducido a sus fuerzas hasta la provincia de Córdoba, Belgrano cae gravemente enfermo.

A pesar de las recomendaciones de sus médicos, decide permanecer junto a sus hombres, hasta que varios meses después, habiendo empeorado su estado, pide ser relevado.

De inmediato viaja a Tucumán, pero a pocos días de su llegada, se produjo la sublevación del 11 de noviembre de 1819, encabezada por Araoz.

La pésima actitud de los sublevados hacia Belgrano, a quien tuvieron bajo arresto, y aún quisieron engrillar, se vio en parte mitigada por la intercesión del Congreso en su favor. No obstante esto, le fue negada toda ayuda para viajar a Buenos Aires, y sólo pudo emprender la marcha gracias a los auxilios de su amigo José Balbín.

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En febrero de 1820 Belgrano emprende la marcha hacia Buenos Aires, acompañado por su médico, el Dr. Redhead, su capellán el padre Villegas y sus ayudantas, Gerónimo Helguera y Emilio Salvigni.

Tras un largo y penoso viaje, arriba a la capital a fines de marzo, instalándose en un principio en San Isidro, para luego mudarse a la casa donde había nacido.

Su situación económica, sumamente precaria lo obliga a solicitar al gobierno un auxilio monetario.

El estado del erario público no permitió cubrir la suma solicitada por Belgrano, a quien por otra parte, se le adeudaban sueldos por 17,000 pesos.

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Diariamente recibía las visitas de sus amigos, entre ellos el doctor Juan Sullivan, Gregorio de Lamadrid y José Balbín.

Finalmente, el 20 de junio de 1820, a las siete de la mañana, fallece de hidropesía.

Junto a él se encontraba su hermano, Domingo Estanislao, que lo había asistido durante toda su estancia en Buenos Aires.

Sus últimas palabras «¡Ay, patria mía!«, dejan claro cuál fue su mayor interés y preocupación hasta os momentos finales.

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► Belgrano en Tucumán en 1818

El coronel Tomás de Iriarte fue hospedado en Tucumán a principios de 1818 por el general Manuel Belgrano.

La casa del benemérito patriota estaba ubicada inmediata a la ciudadela de la ciudad, donde estaba acuartelado el ejército.

Iríarte relató en sus famosas Memorias su amistad con el general: «Belgrano en su trato era muy fino.

Me trazó el cuadro deplorable de la República y conocí que su alma estaba devorada de dolor al ver que la causa de la Patria no contase con hombres de principios inclinados al orden.

Me confió que su autoridad para con el jefe de vanguardia, Guemes, era puramente nominal, pues este hacía, sin su anuencia, cuando se le antojaba, y él tenía que contemporizar disimulando su disgusto en obsequio de la causa pública.

El capellán del ejército, el padre Villegas, porteño, me informó de la escasez de recursos del general, que solamente contaba con trescientos pesos mensuales para sus gastos y edecanes, los que participaban de una mesa bien frugal.

El ejército contaba con dos mil quinientos hombres de todas las armas que maniobraban regularmente, reinando entre ellos la más severa disciplina.

El equipo era pobre, pero bien tenido.

Se dejaba ver el aseo y un sistema regular de economía. En la maestranza se construían buenas hojas de espada de excelente temple.

El general me obsequió con una en la que hizo grabar mi nombre.

La vida de Belgrano en el campamento era muy activa y vigilante. Una parte del día la destinaba al descanso; la otra, al estudio.

Por la noche no dormía.

Montaba a caballo acompañado de un ordenanza, recorría los cuarteles y patrullaba la ciudad para ver si encontraba soldados vagando.

Yo lo acompañé algunas veces en estas excursiones nocturnas.

El rigor con los jefes y oficiales era extremo.

Se lo observó y me contestó: «Amigo Iriarte, yo conozco bien a nuestros paisanos y sin este rigor, que me repugna, no se podría hacer buenos soldados de ellos.

Es preciso que pase mucho tiempo para que el punto de honor será el móvil de sus acciones. Las masas están muy atrasadas en nuestro país, río tenemos costumbres «.

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BELGRANO MILITAR:

Jean Adam Graaner, oficial sueco agente de su país en la Argentina, conoció a Manuel Belgrano y en un informe a su gobierno dice:

«El general Belgrano, hijo de italiano, doctor en leyes, ex secretario de la Tesorería de Buenos Aires (el Consulado), hombre de talento y energía, muy adicto al nuevo sistema americano, fue designado comandante en jefe del Ejército y se desempeñó bien en esa tarea.

Mantuvo una disciplina hasta entonces desconocida y venció en las batallas de Tucumán y Salta al general español Trístán.

Entró nuevamente en el (Alto) Perú y en una falta atribuible a su inexperiencia fue derrotado en Vilcapugio.

Cuando Belgrano reemplazó a Rondeau en el mando de las tropas, se encontró que cada oficial mantenía una o varías mujeres en el campamento y que el equipaje de un oficial subalterno ocupaba a menudo de 30 ó 36 mulas (se refiere a cuando Belgrano volvió a asumir la jefatura del ejército luego del fracaso de la tercera campaña)

Él lo cambió todo: cantidad de oficiales han ido dados de baja, las mujeres y las muías de equipaje han desaparecido de la escena: las comedias, los bailes y los juegos de azar han sido desterrados».

El general José de San Martín, en carta dirigida el 12 de marzo de 1816 al Congreso de Tucumán expresó:

«En el caso de nombrar quien deba reemplazar a Rondeau yo me decido por Belgrano: éste es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural; no tendrá los conocimientos de un Moreau o un Bonaparte en punto a milicia, pero créame usted que es lo mejor que tenemos en la América del Sur».

El entonces coronel Tomás de Marte conoció a Belgrano en Tucumán a principios de 1816 y escribió en sus Memorias:

«El general Belgrano era un hombre ilustrado. Sus conocimientos militares no eran extensos, pero estaba adornado de virtudes cívicas en grado eminente.

Su desprendimiento era ejemplar: la probidad personificada… abrazó con calor la carrera de las armas. Sus costumbres cambiaron, haciendo una repentina transición de la molida a la austeridad de un soldado».

Audio: Reportaje a La Bandera

Anécdotas Sobre Sexualidad de Manuel Belgrano – Dorrego y San Martín

La Sexualidad de Belgrano

Manuel Belgrano y su sexualidad

Desde hace muchos años, algunos historiadores con demasiado tiempo para perder hurgando en los detalles más personales y privados de nuestros próceres argentinos, y por supuesto con una fuerte dosis de mala intensión, comenzaron a poner en dudas la verdadera sexualidad de Manuel Belgrano.

En realidad no la pusieron en duda, sino que directamente aseguraron que el creador de la bandera argentina era homosexual, intentando con ésto perjudicar su imagen.

Una verdadera falta de respecto, no sólo a Belgrano, porque no era homosexual y su vida lo demuestra, sino también a toda la comunidad gay, ya que estos «expertos en historia argentina» utilizan la palabra homosexualidad como si se tratase de un término insultante.

Pero más allá de la homofobia de ciertos autores, en realidad.

¿De dónde surge esta hipótesis que sostiene que Belgrano era homosexual? Se supone que de tiempos remotos.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano comenzó a ser perseguido por un rumor que indicaba que prefería a los hombres antes que a las mujeres a raíz de los dichos de personas cercanas a él.

Este rumor surgió supuestamente de una serie de características que reunía la personalidad de Belgrano, ya que se trataba de un hombre que poseía modales demasiado delicados para la época, además por supuesto de ser un verdadero caballero, respetuoso, educado y ordenado.

Por otra parte, su voz tenía un tono realmente aflautado, lo que no lo ayudaba en nada para evitar la diseminación del rumor, que surgió como burla entre los hombres que integraban sus tropas.

Incluso se cuenta que Manuel Dorrego se burló de Belgrano ante el general San Martín, quien inmediatamente lo destinó a Santiago del Estero como reprimenda, y por ese motivo Dorrego comenzó a cosechar un odio profundo por Belgrano.

Asimismo, como para agregar más condimentos a las dudas acerca de la sexualidad de Belgrano, cabe mencionar que su formación religiosa era muy rígida, por lo que decidió imponer a sus soldados un orden monacal, mediante el cual se prohibieron los bailes, las relaciones con mujeres fáciles, los juegos de naipes, el alcohol y aquellos que cometían infidelidad eran castigados.

A raíz de esta actitud, fueron muchos los soldados a su cargo que comenzaron a llamarlo con el apodo de Bomberito de la Patria, mientras otros decidieron echar a correr el rumor de que Belgrano era homosexual.

Lo cierto es que esta teoría está muy lejos de la realidad, y ha quedado demostrado a través de diferentes documentos que verifican que a Belgrano no sólo le gustaban las mujeres, sino que además tenía una amante, a quien amó hasta sus últimos momentos de vida.

Te invitamos a leer el artículo titulado «La querida de Manuel Belgrano», para conocer algunos detalles de esta apasionante historia romántica.

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PARA SABER MAS…

IDEOLOGÍA DE MANUEL BELGRANO:

Belgrano, como economista, luchó por imponer su idea de que los esfuerzos de la ciencia, el trabajo técnico, la organización y las escuelas, preparan a los ciudadanos para construir un gran país.

Llamó la atención hacia la agricultura como verdadero destino del hombre de esta tierra, dando forma técnica a los métodos de plantación, siembra y cosecha.

Clamó por la erradicación de la miseria, el ocio y la desocupación, bregando por la organización de una industria estable y técnicamente eficaz.

Como civilista, aconsejó evitar la desunión de los argentinos.

Se adelantó al concepto de que las tierras son de quienes las trabajan.

Habló y actuó como un filósofo y como un sociólogo, dando siempre el ejemplo de cuanto aconsejaba, como cuando donó a las arcas exhaustas del Estado su magro sueldo, «lamentando que él fuera tan mezquino».

Fomentó la creación de caminos, puentes, viviendas dignas, canales fluviales de navegación y puertos; abogó por el cooperativismo; estimuló la creación de gremios para que los trabajadores y el Estado en forma conjunta evitaran arbitrariedades.

Aconsejó la construcción de astilleros para que de ellos salieran las embarcaciones que ampliaran el comercio de la nación; estimuló la creación de bancos; fundó pueblos y planificó otros, como Curuzú Cuatiá y Mandisoví.

Instituyó premios para los estudiantes, como estímulo á sus trabajos, e interesó al gobierno para que creara otros para la producción, las ciencias y las artes.

Se preocupó por el afirmado de las calles, la higiene, la salud y la adecuada alimentación de la población.

Defendió apasionadamente el derecho de los indios a ser tratados como hermanos, dándoseles educación y protección.

Desde el punto de vista religioso, Belgrano fue un devoto cristiano.

La primera mención de la institución del seguro en nuestro país fue hecha por Belgrano, en una Memoria presentada en 1796 al Real Consulado de Buenos Aires, del que era entonces secretario.

El documento dice:

«Otro de los medios de proteger al comercio es establecer una compañía de seguros, tanto para el comercio marítimo como para el terrestre; sus utilidades son bien conocidas, tanto a los asegurados, y debería empeñarse en semejante compañía al principio todos aquellos hombres pudientes de esta capital y demás ciudades del Virreinato, a fin de que desde sus principios tuviese grandes fondos, dispensándole a este cuerpo toda su protección posible».

Aunque el Consulado no recogió la iniciativa, a fines de ése año se constituyó la primera compañía de seguros en el territorio nacional, que se llamó La Confianza y operó únicamente durante cinco años.

Las Memorias Póstumas de José M, Paz (1790 – 1854) constituyen uno de los testimonios más notables sobre las primeras décadas de la historia nacional. Abarcan desde el comienzo de las guerras por la Independencia (Paz se sumó muy joven, en 1811, al ejército del Norte), las luchas civiles posteriores y la época de Rosas, cuando el autor se desempeñó como destacado jefe unitario.

De esas páginas se seleccionaron estos breves párrafos: «…El general Belgrano, sin embargo de su mucha aplicación, no tenía, como el mismo lo dice, grandes conocimientos militares, pero poseía un juicio recto, una honradez a toda prueba, un patriotismo el más puro y desinteresado, el más exquisito amor al orden, un entusiasmo decidido por la disciplina y un valor moral que jamás se ha desmentido.

Mas a estas cualidades eminentes, reunía cierta ligereza de carácter para juzgar a los hombres con quienes trataba, que le produjo equivocaciones muy notables […] Las primeras impresiones tenían en él una influencia poderosa

[…] Tenía también más facilidad de la que era conveniente para expresarse con respecto a un oficial en punto a valor y [..,] lo hemos visto muchas veces herir la susceptibilidad de un hombre delicado con poco motivo. Si a esto se agrega la falibilidad de sus juicios […] se verá el peligro que había de cometer una injusticia…»!…].

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Retrato de Manuel Belgrano – Testiomonio de la Época

RETRATO DEL GENERAL BELGRANO

José Celedonio Dalbin: Comerciante que conoció de cerca al general Belgrano en Tucumán y Buenos Aires. En 1860 escribió al general Mitre dos cartas sobre la personalidad de Belgrano, de ellas son los párrafos anteriores.

El general Belgrano era de regular estatura, pelo rubio, cara y nariz fina, color muy blanco, algo rosado, sin barba; su cara era más bien de alemán que de porteño.

No se lo podía acompañar por la calle porque su andar era casi corriendo; no dormía más que tres o cuatro horas, montando a caballo a media noche, que salía de noche para observar el ejército, acompañado solamente de un ordenanza.

Era tal la abnegación con que este hombre extraordinario se entregó a la libertad de su patria, que no tenía un momento de reposo, nunca buscaba su comodidad, con el mismo placer se acostaba en el suelo que en la mullida cama.

Se presentaba aseado, como lo había conocido yo siempre, con una levita. de paño azul, con alamares de seda negra, que se usaba entonces, su espada y gorra militar de paño.

Su caballo no tenía más lujo que un gran mandil de paño azul, sin galón alguno.

Todo el lujo que llevó al ejército fue una volanta inglesa de dos ruedas, que él manejaba, con un caballo y en la que paseaba en algunas mañanas, acompañado de su segundo el general Cruz.

La casa que habitaba, y que el general mandó edificar en La Ciudadela era de techo de paja, dos bancos de madera, una mesa ordinaria, un catre pequeño de campaña con delgado colchón que siempre estaba doblado, y la prueba de que su equipaje era muy modesto fue que, al año de haber llegado, me hizo presente se hallaba sin camisas y me pidió le hiciese traer de Buenos Aires dos piezas de hilo de Irlanda.

Se hallaba siempre en la mayor escasez, así es que muchas veces me mandó pedir cien o doscientos pesos para comer.

Lo he visto dos o tres veces, en diferentes épocas con las botas remendadas.

El general Belgrano era un hombre de talento cultivado, de maneras finas y elegantes…

El general era muy honrado, desinteresado, recto; perseguía el robo y el juego en su ejército; no permitía que se le robase un solo peso al Estado, ni que se le vendiese más caro que a los otros..

José Celedonio Balbín.

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Biografia de Castelli Juan Jose:Vida y Obra de un Revolucionario

Biografia de Castelli Juan Jose:Vida y Obra de un Revolucionario

Un revolucionario consecuente:

Nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764. Estudiante talentoso, concurrió al Colegio de San Carlos y estudió teología y filosofía en la Universidad de Córdoba.

En 1786 abandona la carrera eclesiástica por la de derecho y se gradúa en la Universidad de Charcas dos años después. En 1794, en Buenos Aires, se casa con Maria Rosa Lynch Galayn.

En 1799 adquiere una chacra en San Isidro y disputa su elección a tercer regidor del Cabildo.

Junto con Vieytes y Belgrano se destaca en la promoción de la industria, la educación pública, la agricultura y el libre comercio; es inspirador de la Sociedad Patriótica, Literaria y Económica en 1801, que no llega a constituirse por prohibición del virrey.

Biografia de Castelli Juan Jose:Vida y Obra de un Revolucionario

Colabora en el Telégrafo Mercantil y el Semanario de Agricultura, y es ferviente defensor de las tesis de Francisco Miranda.

Durante la Primera Invasión Inglesa se entrevista con los jefes británicos para definir su eventual apoyo a la emancipación americana, pero culmina distanciado del plan inglés.

Después del segundo intento de invasión, Castelli explora con Álzaga la idea de constituir una junta de gobierno propia, pero se asocia con Belgrano, que promueve la regencia de la princesa Carlota Joaquina.

En mayo de 1810 juega un papel clave.

En la sesión del 22 su brillante refutación a los argumentos realistas contribuye al éxito de la asamblea, que proclama que disuelta la Junta Central de Sevilla el poder debía revertirse en el pueblo y sus gobiernos locales.

Tres días después Castelli ocupa, como vocal, el segundo puesto en el primer gobierno patrio.

Partidario, como Moreno, de adoptar las medidas necesarias a fin de consolidar la revolución, es comisionado para concretar la ejecución de los cabecillas contrarrevolucionarios alzados en Córdoba.

Designado como “vocal representante” de la Junta, tiene la máxima autoridad para dirigir las operaciones del Ejército Auxiliador en el Alto Perú.

Juan José Castelli Puesto Castelli al frente del Ejército expedicionario al Alto Perú como representante de la Junta, cúpole la gloria de subscribir el parte de la primer victoria obtenida por las armas independientes en Suipacha, el 7 de noviembre de 1810, que, despejó el camino a nuestras fuerzas para proseguir su avance en el Alto Perú, permitiéndoles en breves días ocupar la ciudad de Potosí.

Los resultados morales de aquel triunfo excedieron en mucho a las previsiones de los vencedores: el más completo desorden y la más profunda confusión se apoderó de los realistas; sus jefes principales huyeron sin rumbo.

El Alto Perú estaba conquistado para las armas de la Patria y al ocupar Potosí, Castelli decretó la prisión del gobernador intendente don Francisco de Paula Sanz, dictando sin pérdida de tiempo medidas oportunas para lograr la captura de los fugitivos, mariscal Nieto y coronel Córdoba (el vencido de Suipacha) .

Capturados aquellos tres personajes, Castelli les quiso hacer jurar respeto y obediencia a la Junta de Buenos Aires sobre las banderas victoriosas de Suipacha, pero habiéndose negado los tres a cumplir aquel mandato, no vaciló el enérgico vocal del gobierno patriota, en decretar la ejecución, la que se cumplió el 15 de diciembre, haciéndose la aclaración que los tres sentenciados a muerte eran culpables del mismo delito que había costado la vida a Liniers y sus compañeros de infortunio.

Castelli permaneció en Potosí el tiempo necesario para arreglar los negocios de su administración, emprendiendo enseguida la marcha a Chuquisaca, ciudad a donde llegó el 27 de diciembre, y donde fueron recibidos los patriotas con las demostraciones más sinceras de alegría.

De Chuquisaca pasó a La Paz, y de aquí a Oruro, ocupándose en todas partes de ordenar los asuntos administrativos.

Desde La Paz, Castelli abrió negociaciones directas con el Virrey Abascal, con el ayuntamiento de Lima y con el general Goyeneche, que mandaba las fuerzas realistas del Perú.

Simultáneamente envió emisarios de toda su confianza para que, recorriendo la inmensa zona que lo separaba de Lima, llegasen hasta aquella ciudad y propagaran secretamente la simiente revolucionaria.

Los patriotas, por su parte, establecieron su cuartel general en el villorrio de Laja, del lado oriental del mismo río, y según las comunicaciones directas de Castelli a la Junta, estaba preparado y resuelto a librar una acción decisiva que le abriese el camino de Lima.

El virrey Abascal envió secretas instrucciones a Goyeneche para suspender las hostilidades y provocar una tregua con los patriotas, Castelli aceptó una tregua por 40 días, iniciada el 1 4 de mayo de 1811 y conviniéndose que durante ese período de tiempo habría paz verdadera entre ambos beligerantes.

El 1 7 de junio, Castelli y las tropas se hallaban acampadas en Huaquí, a corta distancia del Desaguadero, sin recelo y sin temor a los realistas, pues aún faltaba una semana para expirar el plazo de armisticio ajustado.

Esa misma noche, Goyeneche reunía a sus principales jefes y les proponía atacar a los patriotas. Aceptada la propuesta, el día 20 de aquel mes atacaron a los independientes en sus posiciones, que defendieron estos últimos con un denuedo que estuvo a la altura de la felonía de sus adversarios, pero al final sucumbieron, quedando Goyeneche dueño del campo de batalla.

Huaquí, Desaguadero o Yuraicoragua, como se le llama indistintamente, fué una tremenda derrota para las tropas de González Balcarce, que se vieron obligadas a evacuar todo el Alto Perú.

Castelli fue censurado duramente por aquel desastre.

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Castelli difunde encendidas proclamas, sanciona el fin de la servidumbre indígena y en mayo de 1811 firma un armisticio con el general realista Goyeneche. En Buenos Aires, en abril, estalla una asonada, y el grupo morenista es desplazado del gobierno. En el Alto Perú los realistas violan el acuerdo y en junio el ejército patriota sufre una cruenta derrota en Huaqui. Castelli es convocado a Buenos Aires y a principios de diciembre de 1811, encarcelado y sometido a juicio.

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Después del desastre, Castelli con los restos salvados de aquel, se replegaron sobre Oruro y sobre Chuquisaca, donde fueron auxiliados por don Juan Martín de Pueyrredón, que gobernaba a la sazón aquel departamento, y ante la imposibilidad de una reacción inmediata, fue necesario proseguir el repliegue hacia el Sur, hasta Salta, en medio de un cúmulo de dificultades y privaciones.

El gobierno de Buenos Aires llamó a Castelli a la Capital para que respondiese de su conducta, pero no solo el desastre de Huaquí era una de las causas poderosas para apartarlo de la Junta: se sabía que era un decidido adversario de que los diputados de las provincias se incorporasen al seno de aquélla, es decir, de la misma opinión que Mariano Moreno.

Castelli había condenado públicamente el movimiento revolucionario del 5 y 6 de abril de 1811, y con esto estaba declarada la guerra entre él y los saavedristas, que fueron los autores de aquella asonada.

Castelli llegó a Buenos Aires en los primeros días de diciembre de aquel año, resuelto como estaba a afrontar valientemente la situación, pero no bien llegó, le fué ordenado el arresto en el cuartel del 1º de Patricios que mandaba entonces Manuel Belgrano y a pesar de no ser Castelli un militar, ordenó el Triunvirato que fuese juzgado por un Tribunal ad-hoc, al que se ordenó que lo juzgase por faltas cometidas en el desempeño de su cargo de representante de la Junta.

Los miembros de aquel Tribunal estaban poco dispuestos en su favor: hacen comparecer testigos y entre otras cosas los interrogan sobre si había recibido cohechos y regalos; si se había entregado al vicio del vino y del juego; si había escandalizado con su conducta a los pueblos, etc., pero todos los interrogados contestaron negativamente a aquellas preguntas, destacándose entre estos, por la nobleza de sus respuestas, el joven Bernardo Monteagudo.

Esta famosa causa duró hasta el mes de junio de aquel año, época en que fué necesario suspenderla, porque en vez de un delincuente se juzgaba a un moribundo.

En efecto, Castelli había contraído una llaga cancerosa en la extremidad de la lengua y de sus resultas falleció el 12 de octubre de 1812, en medio de crueles sufrimientos.

El doctor Castelli fue casado con doña María Rosa Lynch y Galayn.

Gravemente enfermo de cáncer, fallece el 12 de octubre de 1812.

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