La Crisis Social y Económica en el 2001

Glosario de Terminos Politicos Conceptos Basicos y Ejemplos

Glosario de Términos Políticos
Conceptos Básicos de Política con Ejemplos

ACTIVISMO: Es la agitación desarrollada en los ámbitos políticos, gremial o estudiantil. Dicho de otra forma, la militancia permanente, la actividad constante en esos sectores de la sociedad. Tiene como finalidad primordial impulsar las movilizaciones, paros o huelgas a través de los cuales se desean obtener ciertos logros, a veces meramente económicos y otras veces políticos. Se desarrolla, sobre todo, en determinados ámbitos, como en la calle, los lugares de trabajo o de estudio, desde donde a veces fluyen y se proyectan sobre todo el conjunto social.

Es común relacionar al activismo exclusivamente con los sectores de la izquierda; sin embargo, existe también un activismo de derecha que no pocas veces deriva en un terrorismo de ese signo. Porque el activismo es una práctica impulsada por quienes han alcanzado un mayor grado de compromiso político y esa conciencia desarrollada no es privativa de un sector. El activismo es practicado sobre todo por los jóvenes y por quienes, entre ellos, se están formando como dirigentes.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: Se trata de la postestad ejercida por la Universidad, entendida como corporación de profesores y alumnos, en relación con los poderes del Estado. La autonomía tiene dimensiones administrativas, financieras y académicas y se apoya en organismos, normas y prácticas particulares. En un sentido más estricto, el concepto implica capacidad de autogobierno; limitada únicamente por la inserción de la Universidad en el sistema sociopolítico.

El ámbito y la legitimidad de la autonomía universitaria han variado a través del tiempo. En la Argentina, la capacidad de autogobierno fue siempre relativa y se afirmó paulatinamente a través de las movilizaciones estudiantiles. El Manifiesto de la Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica (21 de junio de 1918) marcó un hito en ese sentido.

Estas luchas universitarias llevaron a que el concepto de autonomía se confundiera con el de Reforma, de modo que vino a significar la democratización de la enseñanza, la representación estudiantil en la administración de la Universidad —cogobierno tripartito de alumnos, profesores y egresados— y la adhesión a aquellas orientaciones encaminadas al cambio social.

La capacidad para nombrar personal docente y administrativo, el poder de seleccionar del estudiantado, la libre formulación de planes de estudio, la potestad de manejar sus fondos, son algunos de los derechos que la autonomía otorga a la Universidad. (Ver: Reforma Universitaria en Argentina)

BIG STICK (Política del): A principios de este siglo, los Estados Unidos van perfilando un incipiente poderío mundial. Su comercio y sus inversiones se multiplican, ‘sobre todo en Latinoamérica. Esa expansión económica se refleja en la política exterior del gobierno, agresiva y destinada a ampliar mercados, y a preservar los ya adquiridos. Diplomacia y fuerza fueron los caminos elegidos para lograr esos fines.

En ese marco debe ubicarse la frase del presidente Theodore Roosevelt, que en 1901 definió meridianamente esa política exterior y sirvió para denominar, al misno tiempo, todo un estilo de conducta internacional: «Hablad suavemente, pero tened siempre listo un gran garrote (big stick, en inglés), y así iréis lejos». Este concepto se complementaba, en la práctica, con otro no menos agresivo: la llamada Teoría del Destino Manifiesto, según la cual el pueblo norteamericano había sido elegido por Dios para construir una sociedad modelo, cuyas pautas —junto con las instituciones republicanas y la fe protestante— debían ser expandidas a todo el continente americano.

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Política del «Gran Garrote» de Roosevelt

BOGOTAZO: El 9 de abril de 1948 fue asesinado en Bogotá, capital de Colombia, el Dr. Jorge Eliecer Gaitán, jefe del. partido liberal de oposición. El agresor, arrebatado de manos de la policía por los seguidores del político muerto, verdadero caudillo popular, fue linchado.

Esa violenta reacción siguió desarrollándose inmediatamente y Bogotá se conmovió: durante tres días, miles de personas —especialmetne obreros y estudiantes— recorrieron las calles, asaltaron el Palacio del Capkolio (donde estaba reunida la Conferencia Panamericana), declararon la huelga general, dañaron gran cantidad de edificios en su lucha contra las fuerzas gubernamentales, tomaron radioemisoras y desde ellas propiciaron un levantamiento general. Cuando los focos de resistencia fueron totalmente reducidos, los muertos llegaban a más de trescientos.

Para algunas opiniones, oficialistas sobre todo, esos violentos acontecimientos —que la historia recuerda con el nombre de Bogotazo— obedecieron a una conjura de signo comunista. Muchos otros, en cambio, buscan explicaciones sociales para el fenómeno: Gaitán había captado los anhelos populares, los habian cohesionado y su candidatura significaba la esperanza de una transformación concreta e inmediata. Su muerte, al echar por tierra esa espectativa, fue la desencadenante de la violencia de los sectores que se frustraban.

BURGUESÍA NACIONAL: Cuando en 1930 entra en crisis el sistema de «división internacional del trabajo», se genera las condiciones para el desarrollo, mayor o menor según los casos de actividades manufactureras dedicadas a los mercados internos de los diferentes países y destinadas a sustituir los bienes que en la etapa anterior de desarrollo se adquirían a través de las importaciones.

Los sectores industriales nacionales que encarnan esa producción comienzan a ser identificados como la burgesía nacional, para distinguirlos de los viejos terratenientes exportadores. Para ciertos teóricos e ideólogos del desarrollo, la burguesía nacional aparece si se alia con el proletariado industrial urbano. Como el sector que debe liderar el proceso de progreso y de independencia económica de la Nación, sobre todo otros, por el contrario, sostienen que las burguesías nacionales tienden a asociarse con los capitales extranjeros y que, de esa forma, renuncian al papel de líderes del desarrollo económico de sus respectivos países.

En la actualidad, con el afianzamiento en el ámbito de las economías latinoamericanas del capital monopólico —que habitualmente se auna con la gran burguesía industrial—, el término burguesía nacional aparece referido más bien a la mediana y pequeña empresa. (Ver: Economía en Argentina)

CAUDILLO: La acepción corriente de esta palabra, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, es la siguiente: «El que, como cabeza, guía y manda la gente de guerra». Políticamente, sin embargo, debe ampliarse esa definición: el liderazgo no se pone de manifiesto sólo en la batalla, sino que se continúa ejerciendo en las instancias de la vida civil y de la puja electoral.

El caudillo posee calidades personales que explican el poder carismático que posee ante sus seguidores, a los cuales interpreta y representa. Mezclando el paterna-lismo con las actitudes y decisiones de corte netamente autoritario, instituye todo un estilo político: el caudillismo. Un estilo que gira alrededor de la persona, que implica una admiración fanática de parte de «su gente», que crea un sistema de relaciones personales y sociales muy difíciles de transferir a pretendidos sucesores en caso de acaecer la desaparición del líder.

Caudillo y caudillismo suponen una forma de política muy tradicional. El mayor control ejercido, paso a paso, por parte de las autoridades constitucionales, terminó con el caudillaje clásico, político-militar generalmente. Sin embargo, por extensión, aún hoy se aplica ese calificativo a todo aquel que ejerce un especial ascendente, con mucho de sentimental y temperamental, sobre sus seguidores. (Ver: Los Caudillos en Argentina)

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CEPALISMO: Consiste en la interpretación del desarrollo económico y social latinoamericano en el marco de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo regional de las Naciones Unidas. Sus bases fueron asentadas por el economista Raúl Prebisch, hacia el final de los años cuarenta.

El pensamiento de la CEPAL subraya la injusticia de la dinámica de ias transacciones económicas y financieras que se verifican entre las naciones desarrolladas y las sub-desarrolladas. En primer lugar, porque los productos primarios, ofrecidos por estas últimas, encuentran, del otro lado, una demanda muy débil. En segundo lugar, por el continuo incremento de los precios de los productos manufacturados que ofrecen los países desarrollados.

Para solucionar ese desequilibrio, el cepalismo propone: el cambio de las estructuras económicas del sector agrícola-rural; la multiplicación de las oportunidades y niveles de empleo; el estímulo y diversificación de las exportaciones; la cooperación financiera internacional; por último, la fusión de los mercados nacionales en entidades regionales, como fue la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.

CORDOBAZO: A partir del llamado «Bogotazo», fue común aplicar el sufijo «azo» al nombre de las ciudades en las cuales se produjeran levantamientos populares, similares al ocurrido en la capital de Colombia en 1948. Y justamente esas características revistieron los acontecimientos que se desencaderon en Córdoba a partir del 29 de mayo de 1969.

movilizacion en cordoba el cordobazo

En efecto, para ese día la CGT (Regional Córdoba) dispuso un «paro general activo», unánimemente apoyado por los sindicatos y por los estudiantes de la Universidad Nacional. Las reivindicaciones salariales, el repudio a la política económica vigente, la solidaridad con los presos políticos y la condena global al gobierno del general Juan C. Onganía —que años antes había derrocado al presidente constitucional Arturo Illia— constituían la plataforma del movimiento.

La muerte de un manifestante provocó reacciones en cadena, imprevisibles hasta ese momento: quemas, francotiradores y una violenta represión por parte del Ejército y la Fuerza Aérea —que demoraron dos días’ en retomar el sector del Hospital Universitario— fueron los hechos más graves de una violencia, por otra parte, ininterrumpida. Luego de tres días y tres noches de tiroteos, incendios, cortes de energía eléctrica y de agua corriente, renació la calma. El precio fue muy alto: los partes oficiales consignaron 16 muertos (todos civiles) y daños estimados en 20 millones de dólares. (Ver: El Cordobazo)

DETERIORO DE LOS TÉRMINOS DE INTERCAMBIO: La relación de los términos del intercambio es un indicador del comercio exterior que se calcula como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, referidos ambos a un mismo año de base. Ese cociente resulta en las últimas décadas sistemáticamente negativo para los países subdesarrolla-dos y, por ende, para sus expectativas de progreso.

Los centros mundiales desarrollados, poseedores de la tecnología, se imponen a las economías rezagadas, típicas del sub-desarrollo. Un desigual crecimiento de la productividad pasa a ser, entonces, la constante y a ello debe agregarse una creciente diferenciación de los niveles de ingreso entre unos y otros, favorable, desde ya, a los más poderosos.

En ese contexto se verifica el deterioro de los términos de intercambio de los países subdesarrollados, cuyo poder de compra de bienes manufacturados decae constantemente. De esa manera, se ensancha la brecha económica que separa a los llamados países pobres de los países ricos o altamente industrializados.

DRENAJE DE CEREBROS: Esta denominación, que se refiere a una importante migración internacional de personas con alta calificación educacional, proviene del inglés «brain-drain». Por cerebros o talentos se entiende; Según ella, a individuos que poseen una formación intelectual y profesional muy amplias, tales como científicos de las ciencias sociales y físico-matemáticos, universitarios graduados en humanidades, profesionales de nivel terciario y artistas destacados.

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La decisión de emigrar surge de la comparación que el migrante potencial realiza entre las condiciones que lo rodean en su país de origen y las que se le ofrecen en el país elegido. Diferencias de ingreso, mayor apoyo para el trabajo que pretende realizar, mayor reconocimiento social a la especialidad de que se trate, posibilidades de libertad académica, respeto a su posición política ideológica y a su posibilidad de disenso, suelen ser los factores que más pesan sobre el ánimo de muchos de quienes, aun a regañadientes, se deciden a abandonar su patria.

Recibidos ávidamente por los países líderes mundiales, especialmente los Estados Unidos, estos «cerebros», cuyos aportes son rápidamente incorporados a la estructura productiva o académica se convierten en apoyos importantes para la creación de las nuevas tecnologías que aumentan el dominio de los países centrales.

MESIANISMO: El término mesianismo tiene orígenes religiosos. Se emplea, en sentido estricto, para designar dos hechos sociales diferentes: la creencia en la venida de un enviado divino que traerá a los hombres la justicia, la paz, condiciones felices de existencia; y la acción de todo un grupo, obediente de las órdenes del guía sagrado, para instaurar en la tierra el estado de felicidad soñado.

Por extensión, suele aplicarse a las actitudes políticas que adoptan ciertos grupos que se consideran elegidos también, si no para salvar almas, al menos para salvar el orden y las instituciones de la sociedad, toda vez que —según lo que ellos entienden— éstos se ven amenazados. El militar es uno de esos grupos.

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Ejemplo en Venezuela: Maduro se cree el salvador único de la patria

Basta con leer la profusa literatura conformada por bandos, declaraciones y manifiestos dirigidos a la opinión pública, por los cuales se intenta cada vez justificar las interrupciones de la vida constitucional, para darse cuenta del grado en que ha enraizado en algunos sectores de las fuerzas armadas esa creencia de que ellas son las elegidas «para salvar la Patria».

MIGRACIONES :Emigrar es trasladar el domicilio de un país a otro —o de una región a otra de un mismo país— a veces temporalmente y otras veces por un tiempo ilimitado. Las migraciones forman casi la vida misma de América latina. Desde mediados del siglo XIX y hasta bastante avanzado el XX ha recibido una importante afluencia de europeos que, por motivaciones políticas o económicas, decidían radicarse en estas tierras. Sin embargo, a partir de esa fecha la situación se transformó fundamentalmente.

El estancamiento de la gran mayoría de los países de la región, su inestabilidad social, la profusión de regímenes militares dictatoriales que se encaramaron en el poder, interrumpieron el interés de reubicarse en estos países: había llegado el momento en que era a los latinoamericanos a quienes les correspondía emigrar.

Los países más pauperizados —Uruguay, Bolivia, Paraguay— fueron quienes más experimentaron el fenómeno del éxodo de importantes capas medias y bajas de su sociedad. Los sectores intelectuales —tentados por condiciones económicas más satisfactorias o acorralados por la represión— se sumaron, por su parte, al «drenaje de cerebros» que practican los países más desarrollados.

Paralelamente a estas migraciones hacia fuera de fronteras, se propuso internamente otra, desde un campo desatendido a ciudades mal preparadas para recibir a los que arribaban, que terminaron ubicándose en los llamados «cinturones de miseria», que rodean a las grandes urbes.

MILITANCIA: El concepto de militancia puede ser definido como la culminación de un proceso progresivo en el que pueden distinguirse diversas etapas: a) el conocimiento de una realidad a modificar; b) una síntesis conceptual en la cual se elabora un plan estratégico, ya sea por un partido, una dirección de masas o una decisión individual; c) la actividad de transformación en sí misma, individual o colectiva. Esta última, en su forma ideal, es una práctica con alto grado de utopía, desvinculada de las gratificaciones —ingresos, prestigio, etc, — a las que está sujeta cualquier otra actividad social.

Las dos formas que principalmente suele revestir la militancia son la religiosa y la política: nos interesa referirnos, más que nada a la segunda. La militancia política implica una participación social que reconoce varios grados de compromiso.

Exige, siempre una cuota no exigua de sacrificio al que la practica y su mayor o menor intensidad dependen del desarrollo de la conciencia política del militante. Este último sufrirá a través de su experiencia, un verdadero proceso formativo, a través del cual irá pasando del ímpetu propio de las bases a las actitudes más analíticas, características de los dirigentes.

MILITARISMO: Este concepto, en su sentido más amplio, puede ser definido como una actitud hacia los asuntos públicos que concibe a la guerra y a la preparación para la guerra como los elementos principales de la política exterior y la forma superior del servicio público. Pero, además, como en toda Nación la casta militar está inexplicablemente unida con la clase social que controla los asuntos públicos, ese acostumbramien-to —y deseo— de «administrar» a otros hombres, como si fueran instrumentos o inferiores, se vuelve cada vez más fuerte.

De esa forma, es que cambian de punto de referencia los enfoques del militarismo: en efecto, aquella primitiva finalidad de atacar a «enemigos» o extranjeros se transforma en una tendencia a controlar a los propios conciudadanos. Y la estructura militar autoritaria sirve . exactamente para canalizar esos deseos de dominio.

En América latina, esas fueron las características del militarismo. Frente a la versión europea de un militarismo expansionista y agresivo en lo exterior, ella opuso un militarismo cuyo horizonte no se extienda más allá del territorio nacional. La agudización de los conflictos sociales, que los pueblos tienden a solucionar mediante procesos de transformación, justifica, a los ojos de los militaristas, su intervención que casi siempre es de signo represivo. (Ver: Militarismo en la Política)

MISERIA: En sociología suele definirse la miseria como la escasez extrema de algo, de alimentos en particular, presente en gran escala en una sociedad determinada. Se trataría, entonces, de una pobreza extrema, bajo la cual se desarrolla la existencia de una persona, de todo un grupo, y hasta de una clase social. Suele caracterizarse a la miseria y a quienes la padecen mediante una serie de connotaciones: trabajo no especializado, muy bajo poder adquisitivo, frecuentes cambios de empleo, desocupación crónica o empleo esporádico. (Ver: Hambre Mundial)

hambre en africa

PANAMERICANISMO: La Real Academia española define al panamericano como «la tendencia a fomentar las relaciones de todo orden entre los países del hemisferio occidental, principalmente entre los Estados Unidos de América y los países sudamericanos». Más allá de esta definición, sin embargo, un importante tinte político recubre el concepto.

En efecto, desde el punto de vista de muchos líderes latinoamericanos, el panamericanismo es, más bien, el esfuerzo de determinados sectores de los Estados Unidos por crear un conjunto de valores que justifiquen acciones que, a la larga, sean beneficiosas únicamente para los intereses económicos y militares norteamericanos. La reciente guerra de las Malvinas demostró fehacientemente la reticencia —y posterior negativa— manifestada por los Estados Unidos para cumplir los compromisos de un tratado militar típicamente panamericano.

Se ha querido fijar a la convocatoria del Congreso de Panamá (1826) por parte de Simón Bolívar como el origen de las ideas panamericanas. Sin embargo, el  ideal propuesto por el Libertador era el de un verdadero latinoamericanismo y difería básicamente del sistema panamericano dentro del cual, inevitablemente, la subordinación al poderoso vecino es un hecho.

PLURALISMO IDEOLÓGICO: Es te concepto define uno de los principios básicos sobre los cuales sustenta su existencia la llamada democracia representativa. Según él, en el seno de una sociedad deben coexistir diferentes ideologías, diferentes interpretaciones políticas de la realidad, de cuya puja democrática, con arreglo a las leyes de cada Estado, irá surgiendo el propio desarrollo de esa sociedad y la forma de administrarla. Los diferentes partidos políticos son, dentro de ese esquema, los llamados a expresar las distintas ideologías.

Trasladada al campo internacional, esta doctrina encuentra su fundamento inmediato en los principios de autodeterminación de los pueblos («Cada Nación puede adoptar soberanamente la forma de gobierno que más crea conveniente…») y de no intervención —que prohibe la intervención de otros Estados en las decisiones y en el territorio de un Estado soberano—, reconocidos mundialmen-te aunque no siempre respetados. Indudablemente, la admisión del pluralismo ideológico debe ser un presupuesto del sistema de relaciones entre los Estados.

POLÍTICA DE POBLACIÓN: Se denomina así al conjunto de medidas encauzadas a modificar el estado de una población de acuerdo con intereses sociales determinados. Las políticas de la población no pueden formularse ni ponerse en práctica aisladamente y, al contrario, siempre deben ser pensadas como parte de una estrategia de desarrollo global en la cual estén también contempladas y especificadas otras políticas, de tipo económico, social, político y cultural.

Una política de población, por último; comprende medidas de índole diversa las cuales, en su conjunto, conducen a la modificación deseada del estado de la población a la cual se refieren. Sólo los gobiernos están en condiciones de impulsar ese tipo de medidas y de la mayor o menor sensibilidad ofir cial dependerán los enfoques asignados a esas políticas y ei éxito o el fracaso de las mismas.

RADICALISMO LATINOAMERICANO: Los sociólogos europeos y norteamericanos suelen definir al radicalismo como «un conjunto de ideas y doctrinas de los que pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso«. Sin embargo, aplicado a los movimientos políticos de América latina, debe más bien entenderse por radicalismo a una corriente político-electoral de centro-izquierda, especialmente apoyada por las clases medias urbanas.

Este tipo de partidos que se desarrollaron particularmente en Chile, la Argentina y Uruguay a fines del siglo XIX, alcanzaron su plenitud antes de la crisis económica mundial de 1929 y entraron en decadencia en la última posguerra. En Chile, el Partido Radical fue fundado por ex integrantes del Partido Liberal. En Uruguay, la publicación en 1873 de la revista La bandera radical marca el inicio de esa tendencia para los orientales. En la Argentina, el radicalismo se inicia públicamente en 1891.

Debe notarse que los autores ingleses y norteamericanos usan la palabra radical en otro sentido, para referirse a posiciones de izquierda o aun de extrema izquierda.

REFORMA UNIVERSITARIA: Fue gestada en la Argentina, en la Universidad de Córdoba, hacia 1918. En esa época, dicha casa de estudios, como todas las restantes, estaba regida por un Consejo Académico Vitalicio, sin representatividad ni jerarquía pero profundamente ultramontano en su ideología y en sus métodos.

La resistencia a su política fue impulsada por un movimiento estudiantil impregnado por las nuevas ideas de libertad que se expandían desde Europa, aprovechando además, la actitud amistosa del presidente Yrigoyen, propiciador en todos los campos del debilitamiento de los sectores oligárquicos, quienes dominaban también el mundo de la cultura.

Después de clausuras y de violencias, los estudiantes comprendieron el inevitable entronque de lo universitario y lo político. El «Manifiesto Liminar» del Movimiento Reformista así lo refleja, y su influencia en el resto del movimiento universitario latinoamericano y mundial fue innegable.

La Reforma Universitaria consagró varios principios, que tuvieron que ver directamente con la democratización de la enseñanza: autonomía universitaria, cogobierno estudiantil, libertad de cátedra y extensión universitaria, entre otros. Intimamente vinculada a los procesos libertarios de nuestra sociedad, no hubo autoritarismo que no haya pretendido arrasarla. (Ver: Reforma de 1918)

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REPRESIÓN: Para los sociólogos, es «la acción de contener, refrenar o moderar». Está siempre presente en el Derecho, en cualquiera de sus manifestaciones, en tanto, el orden jurídico debe utilizarla para preservar y conservar el orden público y las bases de la sociedad, de la cual él constituye su columna vertebral.

Existen varias categorías de represión: represión legal, es decir las leyes penales, represión psicológica, represión religiosa. Para Latinoamérica, sin embargo, la que reviste mayor importancia es la represión política. En ese marco, es normal que los gobiernos autoritarios recurran a métodos represivos para desalentar intentos reivindicativos de índole popular.

En ese sentido, es importante recordar lo expresado por Guillermo Cabanellas en el Diccionario de Derecho Usual: «…es el modo especial y más o menos violento de contener el descontento o la rebeldía, de oponerse a las alteraciones del orden público, desde una protesta verbal o gritería hasta una rebelión. La autoridad, sin ceder en sus atribuciones, sin excederse de sus derechos, debe reprimirse al reprimir, porque donde acaba la justicia concluye la represión y empieza un delito gravísimo: la persecución por el poder público». (Ver: Terrorismo de Estado)

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SINDICALISMO: Los trabajadores, se organizan sindicalmente para defender sus intereses laborales. El sindicato es el instrumento a través del cual pueden acceder a las reivindicaciones que se plantean. En América latina, estas organizaciones surgen por primera vez a fines del siglo XIX, por influencia de los inmigrantes.

Paulatinamente, esos primeros nucleamientos —fuertemente influenciados por doctrinas anarquistas y socialistas—, fueron transformando su accionar. En efecto, las primitivas «sociedades de resistencia», propiciadoras de métodos violentos y fuertemente reprimidas por los poseedores del poder, se fueron convirtiendo en sindicatos más o menos fuertes y, en no pocas oportunidades, en poderosas confederaciones o centrales obreras, que devinieron en verdadero fundamento de muchos regímenes políticos.

Sabedores de la importancia del sindicalismo, los autoritarismos buscan casi siempre maniatarlo, por la fuerza algunas veces o fomentando la corrupción de los dirigentes otras. Los sectores más reaccionarios de las patronales, por su parte, suelen trabar la organización sindical. Esa actitud se vuelve más clara, por ejemplo, en el caso de los intentos de organización sindical de los estratos campesinos. (Ver: Sindicalismo)

SOCIALISMO NACIONAL: Este término sirve para denominar varias corrientes ideológicas que combinan, con distintas modificaciones, ideas socialistas y nacionalistas. Para el socialismo, esa combinación significa abandonar parte de su ideario internacionalista. El nacionalismo, por su parte, debe eliminar los componentes aristocratizantes y conservadores que muchas veces lo acompañan.

El socialismo nacional latinoamericano se vincula con otras corrientes similares: izquierda nacional, nacionalismo de izquierda, patriotismo revolucionario y ciertas formas de populismo. Sus sostenedores hacen hincapié en conceptos tales corno lucha nacional y antiimperialismo, al mismo tiempo que defienden la formación de amplios frentes políticos nacionales.

Así lo demuestran, por lo menos, el «socialismo indoamericano» de los años 20 impulsado por el peruano José Carlos Mariáteui, la Alianza Popular Revolucionaria (APRA, en el Perú), el gobierno de Lázaro Cárdenas en México, el de Jacobo Arbenz en Guatemala, entre otros. Y, en su versión más nacionalista, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, Bolivia), la Alianza Nacional Popular (ANAPO, Colombia) y el Partido Revolucionario Febrerista (Paraguay). Para algunos, en la Argentina esta tendencia estaría representada por el Frente de Izquierda Popular (FIP) y por algunos sectores de izquierda del peronismo.

SUBDESARROLLO: Esta noción sirve para denominar una sociedad atrasada con relación a los países avanzados. Dicho atraso presupone la existencia de estructuras económicas y sociales donde predominan o son muy importantes los elementos precapitalistas, las que provocan un desequilibrio social y económico.

Varias son las características sociales y económicas que se tienen en cuenta para caracterizar al subdesarrollo: situación global de atraso y ausencia de modernización; predominio de la producción agrícola, orientada generalmente al monocultivo; poco desarrollo industrial; permanencia de sectores de autosubsistencia; falta de integración global del mercado; ausencia de planificación y uso irracional de los recursos; bajo nivel de ingresos y gran concentración de los mismos; economía dirigida a la exportado n; estructura política donde se pone de manifiesto una amplia influencia de los sectores oligárquicos; desequilibrio entre incremento demográfico y económico, con amplia supremacía del primero; desequilibrio social, miseria y malas condiciones de vida.

Las sociedades desarrolladas no pueden salir por sí mismas de esas condiciones de atraso: para lograr esa meta, necesitan la difusión, en su seno, de los instrumentos y técnicas que manejan las sociedades desarrolladas. (Ver: Países Desarrollados y Sub desarrollados)

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SUBEMPLEO: El concepto de sub-empleo es complejo. Abarca simultáneamente los casos de duración insuficiente del empleo, los casos de la productividad insuficiente de las tareas y los casos en que ambas circunstancias se combinan. Se aplica generalmente para caracterizar los empleos precarios, que no disfrutan de estabilidad alguna, no se retribuyen con ingresos regulares y no permiten alentar perspectivas de progreso a quienes los desempeñan.

En América latina, los porcentajes de subempleo son altos. La duración del trabajo, en estos países que pertecen al mundo del subdesarrollo, es con frecuencia, y no por voluntad de los interesados, inferior a la normal. Al mismo tiempo, las tareas son remuneradas con ingresos muchas veces muy bajos. La combinación de ambos factores da como resultado la baja utilización de la capacidad o de las calificaciones de los trabajadores y la anulación, para los mismos, de todo tipo de incentivo para producir.

En las ciudades, la mayoría de la población de los suburbios miserables se integra con marginales que, desde el punto de vista del empleo, son desocupados o sub-empleados, que no es otra cosa que una forma encubierta de desocupación.

SUBIMPERIALISMO: Fenómeno político regional, cuya existencia requiere una serie de presupuestos económicos y políticos. En determinados países subdesarrollados, privilegiados en cierto sentido por sus grandes riquezas naturales o por la población, por ejemplo, se producen procesos económicos a través de los cuales el capital comienza a concentrarse en forma monopólica, la pequeña y mediana empresa va desapareciendo y los intereses extranjeros, a través de las empresas multinacionales hacen sentir su presencia.

El desarrollo de la producción exige la búsqueda de nuevos mercados, sobre todo regionales. El Estado —netamente autoritario— comienza a impulsar grandes obras infraestructurales. Se hipertrofia el aparato militar, policial y administrativo y se va desarrollando un ejército píetórico, equipado con cantidad de armamento moderno. La política exterior se vuelve expansiva, e incluye intervenciones «teóricas» o directamente militares en los países vecinos.

De esa manera va tomando forma un proyecto de hegemonía económica, política y militar regional, que se apoya en una asociación con los grandes centros económicos mundiales y en el enunciado de teorías geopoliticas que se basan en conceptos tales como los del espacio vital o la defensa de presuntos valores’ políticos, culturales y religiosos.

SUBVERSIÓN: El Diccionario de Sociología editado por Henry Pratt Fairchild (F.C.E., México, 1949) se refiere al término de la siguiente forma: «Movimientos políticos organizados o, con menos frecuencia, actos políticos individuales que los funcionarios y defensores del statu quo consideran hostiles a las instituciones existentes y tendientes a derrocarlas por medios ilegales. Se los considera actos delictuosos… Se aplica a las actividades comunistas y fascistas, aunque en menor grado a éstas». Las acciones subversivas devienen, muchas veces, en acciones terroristas, realizadas por pequeñísimos grupos minoritarios, que carecen de respaldo masivo.

Desde una dimensión moral, dos tesis se enfrentan cuando se habla de subversión. Por un lado, quienes la entienden como un hecho negativo, que pretende destruir las bases de la sociedad. Por otro, quienes la postulan como una acción positiva, tendiente a superar un orden social injusto y avalan, desde su óptica, a los movimientos de carácter urbano y rural.

Con respecto a los origen.es de la subversión, existen también dos posiciones que se oponen en cuanto a la determinación de sus causas: quienes hacen hincapié en la influencia de agentes y de ideologías externas, que la impulsan, y quienes prefieren encontrar su origen en la particular situación de injusticia social de ciertas sociedades, cuyos regímenes políticos dictatoriales no dejan a los sectores opositores otra salida que la subversión. (Ver: La Subversión en Argetina)

TERCERISMO: En sentido político, el tercerismo supone dos partes en litigio (la Unión Soviética y los Estados Unidos) y una tercera parte que afirma el derecho propio y la legítima pretensión de no ser perjudicados por un conflicto del que no son sino simples piezas del tablero.

En América latina, sus primeros usos parecen darse en el Río de la Plata y según el sociólogo uruguayo Arturo Ardao sus fuentes de inspiración pueden encontrase en las ideas del ex vicepresidente norteamericano Henry Wallace y en el político francés León Blum, que hablaba de un «tercer estado» o de un «tercer camino» distinto del que marcan las superpotencias.

Antes que nada, el tercerismo es una toma de posición independiente en materia de política internacional. Se adhiere a la idea de una sociedad verdaderamente democrática. La afirmación del neutralismo y del antiimperialismo son sus características descollantes. Recalca la afirmación de la prioridad de los intereses nacionales y en el orden interno propicia evitar los empréstitos extranjeros, acrecentar la producción y fomentar todo tipo de acuerdo regional.

TERCERMUNDISMO: En un primer sentido, este término engloba a aquellos  países de África, Asia y América latina qué han sido afectados sólo marginalmente por un verdadero desarrollo industrial. En un segundo sentido, connota una posición política como la Tercera Posición, sustentada por el peronismo en la Argentina. La Conferencia de Bandung, en 1955, fue el primer evento internacional donde ese enfoque hizo su aparición. En rigor, tercerismo y tercer-mundismo apenas se diferencian.

Varios son los grupos de nuestro país en los que se desarrollaron los planteos tercemundistas. Entre ellos, se desarrolla toda una corriente que tuvo nacimiento entre nucleamientos saceirdotales de América latina.

Son estos nucleamientos, justamente, quienes mejor han definido los postulados del tercermundismo: distribución equitativa de los bienes en un cuadro jurídico predominantemente socialista y humanista, postulación del hombre y su realización como objetivo superior a los esfuerzos por el mero lucro, cambio radical y urgente de un orden social antiguo por otro nuevo, que se reputa como más justo. (Ver: Tercer Mundo)

VILLERO: Este concepto es sólo utilizado en la Argentina y sirve para definir al habitante de «las villas», precarias concentraciones habitacionales suburbanas —y a veces también urbanas—, réplica argentina de las «favelas» brasileñas, los «cantegriles» uruguayos, las «callampas» de Chile, etcétera. El término «villa» se originó en la novela de Bernardo Verbistky «Villa Miseria también es América».

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Villa Miseria en la entrada a Capital Federal: «La Villa 31»

La «villa» es un poco hija y sucesora del conventillo y en ese medio geográfico, social y cultural desarrolla el «villero» su existencia. Su trabajo se reduce casi siempre a las llamadas «changas» —contra la crencia general, la absoluta mayoría de «villeros» no delinque—, sus condiciones de vida son muy precarias y existe una marcada tendencia, por otra parte, a constituir grupos familiares dentro de ese mismo medio, que casi ninguno de ellos puede abandonar jamás. La educación de los hijos será dual y el origen rural de sus padres —a veces extranjeros— se opondrá a las normas de carácter urbano impartidas por la escuela.

Las condiciones sociales y sanitarias en las que el «villero» se desenvuelve, son deplorables y en ellas predominan el hacinamiento, las carencias asistenciales y, en bastantes oportunidades, el alcoholismo. La moralidad se maneja a través de una escala de valores propia, resaltando un aspecto típico: la solidaridad, que en condiciones normales es difícil de conseguir pero que surge en forma espontánea ante cualquier crisis o trastorno grave.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Glosario Político-

Historia del Gobierno Kirchnerista Presidencia de Cristina Kirchner

Historia del Gobierno Kirchnerista
Principales Medidas del Cristina F. Kirchner

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En noviembre de 2001, con Fernando De la Rúa como presidente de los argentinos, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían debajo de la línea de la pobreza, En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva. El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población.

de la rua fernando

Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacia escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de «cacerolazos». En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

ramon puertaEl 20 de diciembre de 2001,en medio de un caos generado por el corralito bancario, el presidente Femando de la Rúa renunció a la presidencia de la Nación.

En la emergencia,a falta de vicepresidente (como consecuencia de la salida de Carlos «Chacho» Álvarez), asumió interinamente Ramón Puerta, el presidente provisional del Senado,quien el 23 dediciembre se hizo a un lado para que se hiciera cargo del país Adolfo Rodríguez Saá,el gobernador de San Luis, designado por la asamblea legislativa.

En un contexto de ahogo financiero y fuga de capitales, ese mismo día declaró la cesación depagos (default, según la jerga financiera) de una partede la deuda pública, que en ese momento ascendía a 145 mil millones de dólares. La decisión fue saludada por las dos cámaras del Congreso con una ovación. Durante su gestión, contradictoriamente, continuaron los pagos de la deuda al FMI, el Banco Mundial y el BID.

Rodríguez Saá se mostraba exultante en su nueva función y recibió en su despacho a todos los que le pidieron audiencia. Pero sus medidas no conformaron a los gobernadores, quienes le retiraron su apoyo, por lo que renunció el 31 de diciembre.

En la emergencia asumió Eduardo Camaño, el titular de la Cámara de Diputados, quien fue presi-dentedelarepúblicaporapenas unas horas, ya que el 1° de enero de 2002 el parlamento designó a Eduardo Duhalde para que completara el mandato de De la Rúa, hasta diciembre de 2003. Entre sus primeras medidas devaluó el peso y prometió devolver los ahorros en la misma moneda en que habían sido depositados.

«Por aquella época los argentinos que tenía trabajo, trabajaban mas de 8 horas diarias. La brecha entre pobres y ricos era una de las más grandes del mundo: el 10% más rico percibía del ingreso nacional casi 35 veces más que el 10% más pobre. La participación de la clase media en ese ingreso era menor al 30%, la más baja de la historia argentina. La pobreza y el desempleo castigaban especialmente a los jóvenes. Sin embargo, una parte de la Argentina empobrecida y castigada por el saqueo de los grupos económicos y los jerarcas políticos seguía apostando a la ilusión menemista de volver a tener un salario no devaluado. Los más ricos y las empresas privatizadas también apostaban a la vuelta de quien les había garantizado ganancias impensables en cualquier economía capitalista. [Gobierno de Carlos Menem]»

Fuente: Argentina, El Siglo del Progreso y la Oscuridad María Seoane

Durante el gobierno de Duhalde el poder político seguía siendo extremadamente frágil, lo que se comprobó poco después: cuando algunos grupos piqueteros cortaron una vez más los accesos a la Capital, el gobierno ordenó reprimirlos y la policía asesinó a dos manifestantes.

Temiendo que la situación volviera a descontrolarse, Duhalde decidió adelantar las elecciones para abril de 2003. Su administración, en rigor de verdad, no había podido superar el debate respecto de su legitimidad de origen ni tampoco acallar el persistente reclamo que se le hacía, incluso desde sectores del PJ, de elecciones anticipadas para todos los cargos, o al menos para el de presidente.

Los candidatos mas votados fueron Carlos Menem y Néstor Kirchner que en la primera vuelta obtuvieron un empate. En la segunda vuelta, los argentinos en su mayoría temieron el regreso de Menem. Ya se había procesado en parte su responsabilidad en la gran crisis. Menem huyó de ese turno electoral que anunciaba su derrota aplastante, también para impedir que Kirchner llegara al poder con fuerza.

nestor kirchnerNéstor Kirchner asumió la presidencia de la nación el 25 de mayo de 2003. Había obtenido un porcentaje aún menor de votos que el radical Arturo Humberto Illia cuarenta años antes. Muchos consideraban que, con semejante déficit de legitimidad a cuestas, el suyo sería un gobierno de transición. Sin embargo, Kirchner fue también el primer presidente en décadas en recibir de su antecesor un programa económico en pleno auge, cuentas públicas en orden, una inflación controlada y en baja, y un PBI en acelerada expansión. Y pronto demostró tener los reflejos necesarios para, con esos medios, adquirir el respaldo electoral y político que le faltaba

Bajo la presidencia de Kirchner, la Argentina parecía encaminarse a una normalidad institucional con la atención a los problemas sociales, el juicio político a los ministros cuestionados de la Corte Suprema de Justicia, la remoción de las cúpulas militares, una política de derechos humanos contraria a la impunidad de crímenes de lesa humanidad y la difícil tarea de pagar su deuda externa enorme a partir de buscar el desarrollo económico y no basada en ajustes perpetuos sobre los salarios de la sociedad, porque todas las opciones de política económica estarían irremediablemente condicionadas por el enorme peso de la gigantesca deuda externa.

Kirchner en su discurso de su asunción en el Congreso explica: «Pertenezco a una generación diezmada», haciendo referencia a los hechos atroces de la última dictadura militar (1976-1983). Se asumía como un sobreviviente de una generación diezmada. De una generación de militantes revolucionarios. De inmediato, inicia su Gobierno imponiéndole un ritmo casi desconocido hasta ese momento por los presidentes anteriores. El Estado habrá de intervenir en la economía. La unidad de América latina, a través del Mercosur, será un objetivo prioritario. Como los derechos humanos y el juicio a los genocidas, quienes, sí, tendrán la bienaventuranza de comparecer ante la Justicia. Se buscará el crecimiento de la economía y la redistribución de la riqueza.

Como objetivo central luchó en contra de la impunidad y posibilitar, por un lado, que miles de personas tuvieran una respuesta a su necesidad de saber qué suerte habían corrido sus seres queridos y no les fuera denegada su demanda de justicia; por el otro lado, hacer una contribución al fortalecimiento de la democracia con el esclarecimiento y el castigo a los responsables.

Impulsó el 21 de agosto de 2003 el Congreso sancionó la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Tan importante como aquélla fue la decisión de conceder jerarquía constitucional ala Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad, suscripta por la Argentina y aprobada en 1995 por Ley 24.584.  Dicha Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad impide que para esos delitos el transcurso del tiempo pueda llegar a cumplir una función extintiva de la acción penal para perseguirlos. Dicho en otros términos: ningún acusado por hechos de la represión ilegal podrá ampararse en la prescripción de la acción penal.

Kichner aapoyó por una magistratura vigorosa y comprometida con tales postulados político-institucionales, y la renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación vino a satisfacer tal expectativa. Fue manifiesta y públicamente explicitada esta idea renovadora, desde el comienzo mismo de su gobierno, de recuperar el prestigio institucional de la Corte, que estaba sumamente cuestionada.

Al igual que en la década del 80 con el Juicio a las Juntas Militares, la Argentina estuvo a la vanguardia de Latinoamérica en lo que hizo al respeto por los derechos humanos. Gracias a la política impulsada desde el Ejecutivo se anularon las leyes que impedían el juzgamiento de los autores de delitos aberrantes y se recomenzaron los inicios.

LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA: A fin de terminar con el default (cesación de pagos) con los acreedores privados, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, presentó el 1° de junio de 2004 una propuesta de reestructuración de la deuda pública externa. Se emitieron tres bonos y se planteaban dos escenarios alternativos: si la adhesión fuera menor o igual al 70% del monto total de capital de deuda en cesación de pagos, la quita del valor nominal sería del 47% aproximadamente, y de un 53% si el nivel de aceptación superaba el 70%.

El resultado del canje se conoció el 18 de marzo de 2005 y la adhesión fue del 76,15%. Del monto total de la deuda elegible, 81.836 millones de dólares, se logró canjear 62.318 millones. De esta forma el total de deuda reestructurada fue de 35.261 millones de dólares. Es la primera vez que el FMI no intervieno en la elaboración de un programa para la renegociación de la deuda pública en la Argentina desde 1965.

Esta medida contribuyó al desendeudamiento del país, fueron un desafío para las interpretaciones ortodoxas en materia económica y «realistas» en lo político. La acción de las autoridades públicas se ubicó lejos de las «sugerencias» de aquellos que indicaban que la única forma de salir de la crisis consiste en estimular el incremento de las tasas de ganancia, sostener un laxismo financiero a ultranza y respetar los dictados de los principales referentes del poder económico local e internacional, cuya cabeza visible es el FMI.

CRISTINA KIRCHNER SENADORA NACIONAL: En las elecciones legislativas del 23 de octubre, Cristina Fernández de Kirchner, compañera de Néstor Kirchner, fue elegida senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Cristina Fernández nació el 19 de febrero de 1953 en La Plata, y se recibió de abogada en la Universidad Nacional de La Plata en 1973.

CRISTINA Kirchner senadora nacional

Formó parte del Frente de Agrupaciones Eva Perón (Faep), ligada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que luego se fusionó con la Federación Universitaria por la Revolución Nacional para formar la Juventud Universitaria Peronista, ligada a la organización Montoneros. Allí conoció a Néstor Kirchner, con quien se casó el 8 de mayo de 1975. Luego de la caída del gobierno de María Estela Martínez de Perón, la pareja se trasladó a Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Los Kirchner-Fernández tuvieron dos hijos,   Máximo y Florencia. En 1989 fue electa diputada provincial en Santa Cruz y en 1995 senadora nacional por esa provincia. En 1997 es elegida diputada nacional y en 2001 otra vez senadora.

AIRES DE UN PAÍS DIFERENTE: Tras el corralito, el corralón, diecisiete cuasi monedas en circulación, aumento del desempleo y descalabro total, la Argentina se reencauzó, crece la economía y se afianza la gobernabilidad. Las consecuencias sociales de los gobiernos de economías neoliberales, fueron abrumadoras con el aumento vertiginoso del desempleo, la pobreza y la indigencia, la fractura del mercado de trabajo y, consecuentemente, la aparición de problemas de inseguridad desconocidos hasta entonces.

El desorden fue gigantesco, con 17 monedas circulando en lugar de la moneda nacional, el trueque como alternativa en una economía sin mercado, los bancos inoperantes por el corralito y el corralón, el tipo de cambio disparado en un sistema al borde de la hiperinflación.

Entre 2002 y 2006 , la economía registra tasas de crecimiento superiores al 8% anual y las tasas de ahorro e inversión alcanzaron sus máximos históricos de cerca del 30% y 24%, respectivamente. Simultáneamente se registró la acumulación de reservas internacionales fundada en el superávit del balance comercial y en la cuenta corriente del balance de pagos, la reducción de la tasa de desempleo y un alivio a la pobreza acumulada durante el cuarto de siglo anterior, 1976-2002.

El crecimiento actual obedece a dos causas principales, la pesificación de los activos y pasivos denominados en moneda extranjera y la consecuente recuperación de la autoridad monetaria del Banco Central, el superávit en los pagos internacionales debido a la caída de las importaciones y los buenos precios internacionales de los commodities, el ajuste cambiario que abrió espacios de rentabilidad clausurados durante el prolongado período de apreciación del tipo de cambio y la aparición del superávit primario en las finanzas públicas, por el repunte de la economía y la suspensión temporaria de los servicios de la deuda en default.

Por la otra, al cambio de rumbo de la política económica. Ésta abandonó la búsqueda de soluciones a través de la asistencia internacional y se dedicó a consolidar el control de los principales instrumentos de la política macroeconómica: el presupuesto, la moneda, los pagos internacionales y el tipo de cambio. La fortaleza emergente de la situación macroeconómica permitió formular una propuesta propia para resolver el problema de la deuda en default, que culminó exitosamente y, poco después, en enero de este año, cancelar la pendiente con el FMI.

CRISTINA PRESIDENTE DE TODOS LOS ARGENTINOS: por primera vez en nuestra historia, una mujer elegida democráticamente asume la presidencia. El desafío fue el de continuar con el modelo de crecimiento.

cristina kirchner asume el mando presidencial

Cristina F. de Kirchner estableció un proyecto político que seguía los lineamientos de su antecesor Néstor Kirchner. Triunfó en 2007 con el 46% de votos y fue reelegida en 2011 con el 54%, por 4 años mas.

La candidatura, de Cristina Fernández de Kirchner había sido lanzada en julio de 2007 con miras a las elecciones que iban a desarrollarse el 28 de octubre. Eso ya había desatado irritación en el establishment. En ese momento y hacia el final de su mandato, el presidente Kirchner gozaba de una altísima imagen positiva, y él mismo habría de declarar años después que los representantes del poder corporativo preferían su reelección y rechazaban la de Cristina. En aquel momento, todavía, los ciudadanos desconocían los alcances de esos hilos invisibles que habían condicionado a la democracia desde su regreso en 1983.

Nada de ello fue obstáculo para que obtuviera una cómoda victoria en las elecciones presidenciales de fines de ese mismo año, con la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, frente a la alianza convenida poco tiempo antes entre Lavagna y lo que quedaba del radicalismo en la oposición. El kirchnerismo no sólo logró así asegurarse un segundo turno presidencial, sino habilitar nuevas reelecciones a futuro.

 Por otro lado, la adhesión de las clases medias urbanas al gobierno había disminuido respecto de la elección anterior, a consecuencia de la manipulación de las estadísticas, la inflación que así se ocultaba, los casos de corrupción que empezaban a surgir en el entorno presidencial (y que revelaban que ésta no era mucho menor que en tiempos de Menem, sino que, en todo caso, estaba más concentrada y mejor organizada) y la seguidilla de «atropellos institucionales» con los que el kirchnerismo había consolidado su poder.

«LA 125»: Con la publicación de la resolución 125, donde se aumentaba las retenciones a la expotación de soja, los empresarios rurales y grupo  seguidores mediáticos y políticos en campaña, realizaron un violento paro nacional. Mientras las rutas están cortadas por sus patrones, los peones siguen trabajando. Las enormes ganancias que daban base a la disputa , si realmente el campo era el principal generador de riqueza del país.

Después de más de 17 horas de debate, el 16 de julio, el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, votó finalmente contra las retenciones móviles y desempató en favor de la oposición y de las patronales rurales la votación en el Senado. Cobos trató hasta último momento evitar tener que pronunciarse pero finalmente su acción en contra del propio gobierno del que es parte quedó en evidencia.

LA REESTATIZACIÓN DE AEROLÍNEAS ARGENTINA: El 21 de noviembre de 1990, en un Salón Blanco con la presencia de tan sólo unos pocos funcionarios, se abrían los sobres de la licitación con la que se privatizaría Aerolíneas Argentinas. Se cerraba así la entrega más vil de nuestro patrimonio nacional y se iniciaba el periodo más grande de penurias para los trabajadores aeronáuticos y los usuarios argentinos.

El gobierno neoliberal de Carlos Menen comenzaba a hacer de las suyas. Exactamente 18 años después, también un 21 de noviembre, por pedido del gobierno argentino, la Justicia ordenó la intervención de la empresa. El 17 de diciembre, Aerolíneas Argentinas, con la aprobación del Senado, volvió a ser del Estado. La Cámara de Diputados, en la sesión plenaria del 4 de diciembre dio media sanción al proyecto para declarar a Aerolíneas de utilidad pública y sujeto a expropiación por amplia mayoría. Con 153 votos a favor, con los trabajadores movilizados en la puerta del Congresoyelapoyodelasociedad argentase volvía a recuperar la empresa aérea de bandera.

El grupo privado Marsans estaba llevando adelante un proceso de vaciamiento que indefectiblemente concluiría con su quiebra. A partir de la intervención del gobierno nacional y del Congreso, se salvó a Aerolíneas Argentinas, se recuperó su rol deservicio públicoy volvió aser prioridad la interconexión del país y el desarrollo de las economías regionales.

LA REESTATIZACIÓN DE LAS AFJP:

El Senado aprobó la reestatización del sistema jubilatorio, conocidas popularmente como AFJP, creadas en la década del 90. La mayoría obtenida fue muy amplia, como lo había sido en Diputados. El Frente para la Victoria consiguió el apoyo del socialismo y de otras fuerzas de centro izquierda. El Peronismo Federal, el macrismo y el radicalismo votaron en contra. Las AFJP iban a proveer mejores jubilaciones y permitirían sustentar un mercado de capitales, había prometido el ministro de economía Domingo Cavallo. Se argumentaba que cobraban comisiones siderales y gastaban sumas exorbitantes en publicidad.

El kirchnerismo supo congregar aliados y fundó su discurso en el valor solidario del repuesto sistema de jubilaciones. Anses se convertió en una sólida caja para financiar pagos a los jubilados y otras inversiones estatales.

 Las AFJP casi no tuvieron defensores que no fueran sus propios dueños o los medios dominantes. Es un gran cambio institucional, logrado por el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández en una coyuntura que parecía signada por la derrota en el conflicto por las retenciones móviles.

LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO:

Se anunció la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), reglada por un decreto del 28 de octubre de 2009,…»Cubrirá a los menores de 18 años, hijos de desempleados, trabajadores informales que no ganen por encima del salario mínimo y monotributistas sociales. Consistirá en una mensualidad igual a la asignación familiar que cobran los trabajadores formales, por cada hijo, hasta un máximo de cinco menores».

Los jefes de familia se acreditan ante la Anses (órgano de aplicación y financiamiento) que están en condiciones para quedar inscriptos y recibir el pago. Los requisitos son objetivos, por lo tanto la asignación se otorgará a todos los que estén en condiciones, dejando de lado mediaciones políticas o clientelísticas. Se exigirá a los jefes de familia certificados que acrediten cumplimiento de la escolaridad y vacunación de los menores.

La medida había sido propuesta  años antes por el Frente Nacional contra la Pobreza. El Gobierno la adoptó con algunas modificaciones. Quedan excluidos algunos chicos que deberían percibirla, en especial los hijos de monotributistas de bajos ingresos y todos los hijos de trabajadores «en negro».

Se trata del más amplio derecho universal establecido en la Argentina desde el voto femenino. Y la medida social más ambiciosa y abarcativa de las últimas décadas. Benefició a millones de niños y millones de hogares humildes, bajando las tasas de pobreza e indigencia.

Con esta medida más de 3.500.000 de niños y niñas recibieron mensualmente un seguro social, y que fue complementado con el lanzamiento de la Asignación Universal por Embarazo para protección social (AUE), que se otorga a las futuras madres que se encuentren en las 12 o más semanas de gestación.

LA SANCIÓN DE LA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL:

Esta ley se sancionó en octubre de 2009 con una amplia y plural mayoría parlamentaria con el objetivo de desmonopolizar la información y garantizar la pluralidad de voces, asegurando un 33% del espectro a los medios no comerciales. Se expone a continuación el espíritu de la ley, según Gabriel Maroto, ex Titular de la Autoridad Federal de Servicio de Comunicación Audiovisual:

«La nueva Ley de Medios Audiovisuales se convertirá en el mejor instrumento para evitar que nuestro país sea blanco o plaza a conquistar en este nuevo tipo de conflagración que los centros académicos del poder global bautizaron Guerra de Cuarta Generación, en la que son paradigmáticas las operaciones de acción y agresión psicológica, tendientes al control y al disciplinamiento del cuerpo social.

Podremos, de una vez por todas, contar con una opinión pública asumida y creada por los actores y sujetos políticos, culturales y sociales inidentificables, nominados y enunciados por sí mismos, dejando atrás el proceso miti-ficador que los oligopolios de la palabra se han encargado de dirigir, disfrazando sus propios intereses y discursos como si los mismos fuesen de cada uno de nosotros.

Sabemos que la corporación mediática y sus aliados, los sectores económicos del privilegio y la exclusión social, enderezarán sus cañones contra el gobierno que más hizo en la historia del país por la democracia de la palabra. No escatimarán esfuerzos, recursos y armas; tendremos que estar preparados para todo.

Pero también sabemos que la fuerza transformadora que encarnó Néstor Kirchner en 2003 y que hoy continúa su marcha con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner contiene las condiciones objetivas y subjetivas para seguir desplegando y profundizándose, de forma tal que ese despliegue y esa profundización sean las claves para que esta ley que hoy provoca insomnios de festejos y reflexión cumpla con su objetivo fundamental: atribuirle densidad definitiva a la democracia de los argentinos.

Por último, y casi en términos de lo que los juristas califican «espíritu de la ley», creo que el escenario cultural que se avecina, pluralista e inclusivo, será el marco adecuado, y que tanto necesitamos, para llevar adelante el modelo de país que ya podemos designar como el de la Generación del Bicentenario que se avecina. El año próximo, cuando la patria cumpla sus primeros 200 años de vida, seguro que este puñado de ideas que acabo de esbozar serán ya actos en sí mismos y no tan sólo esperanzas. Serán deseo colectivo organizado por el proyecto político transformador e inclusivo.»

Respecto a su política exterior, el gobierno kirchnerista priorizó la integración con el resto de América Latina, a través de creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), con Néstor Kirchner como secretario general. También se facilitó la regularización de los inmigrantes del Mercosur. Tuvo un acercamiento a las políticas implementadas por Chávez y Maduro en Venezuela, también al gobierno de Irán y tomó distancia de Washington, sobre todo cuando se opuso a la creación del ALCA, por lo que fue duramente criticado.

En 2007, una de sus primeras medidas fue el apoyo a la ciencia , invitando a volver a Argentina a miles de cientificos exiliados por todo el mundo. Creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

En 2008 se sancionó la ley de Movilidad Jubilatoria que garantiza dos actualizaciones por año, recuperando de esta manera el haber mínimo para el sector pasivo.

Respecto a los derechos civiles, la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario establece otro momento destacable de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, ya que permitió que más de 7.000 parejas del mismo sexo se unieran en matrimonio; y más tarde se vio complementada por la Ley de Identidad de Género, que posibilitó que más de 3.000 personas trans pudieron elegir su nombre y sexo.

Se les dió la opotunidad de participar con la ampliación de derechos políticos a medio millón de jóvenes entre 16 y 18 años de votar en forma optativa a nivel nacional.

Se inició en 2010 el lan Conectar Igualdad para que alumnos y docentes de escuelas públicas de todo el país puedan acceder al mundo digital. Mas de 5.000.000 de alumnos recibieron gratuitamente una notebook.

Estatización del sistema de jubilaciones y pensiones, ya hablado anteriormente.

Se recuperó los Talleres navales Tandanor (2007), Aerolíneas Argentinas (2008), Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (2009) y la nacionalización del 51% de las acciones de la petrolera YPF.

Los cuestionamientos al gobierno kirchnerista fueron:

1-La grieta o división entre adherentes al modelo y opositores.
2-Las largas cadenas nacionales informando a veces noticias poco relevantes, o también criticando a oponentes. (en total 140 anuncios)
3-La falta de diálogo fue la reticencia de la jefa de Estado a dar entrevistas.
4-Los millonarios subsidios a la Energía y Transporte, generando un importante deficit fiscal de 7% de PBI. Muchas de las partidas no fueron controladas, y solo sirvieron para enriquecer a los dueños de las empresas, quienes no renovaban o mantenían sus bienes de uso.
5-La inflación que comenzó muy tenue, pero se fue incrementando notablemente hacia el final de su 2° mandato, en diciembre de 2015.
6-La política económica del «corralito» al dólar , en donde estaba limitada la compra en blanco de esa moneda.
7-El control autoritario del INDEC, publicando estadísticas falsas y «dibujadas» sobre la inflación y la pobreza nacional.
8-Las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito de la familia presidencial que aumentó su patrimonio en más de un 1000% desde 2003 hasta 2015. Las misma acusaciones fueron también para un grupo grande de funcionarios que acompañaron al gobierno desde sus inicios, como Jaime, Boudou, De Vido, López, Miceli.
9-Decenas de casos de corrupción, denunciados por los opositores y que hoy la Justicia está investigando. Dos exministros kirchneristas fueron condenados por corrupción (Ricardo Jaime  y Felisa Miceli) y varios más enfrentan procesos penales.

Fuente Consultada:
Diario El Bicentenario-Construyendo la Patria desde 1810 – Período 1990-2010 Fasc. N° 10
Historia de Argentina 1955-2010 Marcos Novaro Editorial Siglo Ventiuno

Felipe Varela Caudillo Federal Su Pensamiento Politico

Felipe Varela Caudillo Federal

En el pueblo de Guaycama del departamento de Valle Viejo, Catamarca, nace en 1819. Hacia 1840, junto a su madre, que muere en combate, se une a las fuerzas que enfrentan a Rosas. Derrotados los intentos unitarios, se exilia en Chile, donde se incorpora al ejército y llega a ser capitán de carabineros. Desde Copiapó regresa a la Argentina en 1855 y revista en el Séptimo de Caballería de Línea, en Río Cuarto. En 1857 es ayudante del comisionado de La Rioja Nicanor Molinas y mantiene correspondencia con Urquiza, al que ofrece sus servicios contra Mitre. Urquiza en 1860 lo respalda como comandante del Tercer Escuadrón y segundo jefe del Regimiento N° 7.

Chacho Peñaloza Caudillo Federal Pensamiento Politico

En 1861 Várela participa de las fuerzas confederadas en Pavón y en 1862 es comandante de armas interino y jefe de policía en La Rioja. A las órdenes de Ángel «Chacho» Peñaloza se suma a su sublevación; invade Catamarca y pelea en Las Playas y Lomas Blancas. Peñaloza es derrotado y muerto y Várela se exilia en Chile.

Federal convencido, se pronuncia por el americanismo. En 1864 se constituye la filial argentina de la Unión Americana. Al año siguiente el Brasil bombardea Paysandú (Uruguay) y se inicia la guerra contra el Paraguay. Varela es decidido opositor al enfrentamiento y al centralismo que encarna Mitre, y confía en Urquiza; cabalga desde Chile hasta Rosario para ponerse a sus órdenes.

En 1866, con sus fuerzas desbandadas, regresa a Copiapó y lanza una proclama desde los Andes. En Cuyo estalla la «revolución de los colorados» y Várela, apoyado por los caudillos Sáa de San Luis y Videla de Mendoza, entre otros, integra un ejército montonero que extiende su campaña por el Noroeste y la región andina.

Es gobernador de Catamarca y logra fuerte influencia en Salta y Jujuy pero en 1867, tras sucesivas derrotas, anuncia a las autoridades bolivianas su intención de asilarse allí. El 1° de enero de 1868, desde Potosí, da a conocer el final de su célebre «Manifiesto», un apasionado texto anticentralista y defensor de la unidad americana en el que pide ser juzgado por sus acciones seguro de sus ideales republicanos.

Mitre destina fuerzas del Paraguay a aplastar la sublevación montonera y el ejército nacional derrota completamente a Várela en la batalla de Salinas el 12 de enero de 1869. Enfermo de tuberculosis, el caudillo regresa al exilio chileno en Copiapó. Muere el 4 de junio de 1870 en Antoco, Chile.

Texto de una proclama de Felipe Varela, hecha pública en la época de sus luchas de oposición al centralismo porteño.

Las resistencias del interior: Ángel Peñaloza y Felipe Varela

Carta de A. y. Peñaloza al presidente Mitre. 16 de abril de 1863.
“¡Argentinos! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el general Mitre gobernador de Buenos Aires. […]

Compatriotas: desde que aquél usurpó el gobierno de la nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. […]

¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores de la patria! ¡Abajo los mercaderes de cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental!

¡Atrás los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente!
¡Soldados federales! Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y amistad con el Paraguay, y la unión de las demás Repúblicas americanas.”

Felipe Varela. “Proclama”.
6 de diciembre de 1866.

Fuente Consultada: Los Hechos Que Cambiaron la Historia Argentina en el Siglo XIX Ricardo J. de Titto

Condecoracion a Eva Peron Orden del Libertador Unica Excepcion

Condecoración a Eva Perón
Orden del Libertador

Párrafo aparte merece el Collar que, en Grado Extraordinario, fuera conferido a la señora María Eva Duarte de Perón, única excepción en la historia del Collar, en lo que a sus destinatarios se refiere.

Le fue otorgado por ley 14.128 del 18 de julio de 1952. Esta ley agregó un segundo apartado en el articulo 4″ de la ley 13.202, que justificó el uso.

La condecoración fue impuesta por el presidente Perón, en su calidad de Gran Maestre de la Orden, el 21 de julio de 1952. De características notables, esta pieza fue única por su contenido.

El Collar no incluyó nombre o imagen personal alguna, sólo el habitual busto del Libertador y su nombre. Poseyó seis piezas principales: un gran medallón; corona de laureles con e! sable corvo; cóndor andino; gran Escudo Nacional con cuatro banderas; el Collar compuesto con los escudos de las entonces catorce provincias unidos por una doble cadena de tambores (réplica del tambor de Tacuarí) y cierre de laureles con remate de un gran sol.

El Collar estuvo constituido por 4.574 piezas, distribuidas en 3.821 de oro y platino y 753 piedras preciosas, entre brillantes, esmeraldas y rubíes. Su confección se le adjudicó a la joyería Ghiso S.A. Su bosquejo y trazado lo realizó la diseñadora de joyas Aída Louzao, teniendo como base el original de Ibarra García.

Acaecido, el levantamiento militar de 1955, el gobierno dispuso el embargo de bienes del ex presidente Perón y su esposa a través del decreto-ley 8124/57, que tuvo antecedente en el decreto-ley 5148/55.

La condecoración, junto a otras joyas y piezas de arte, en primera instancia, fue ofrecida en subasta pública el 21 de octubre de 1957. Los peritos del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires aconsejaron su desengarce y venta en lotes.

El acto del des engarce se efectuó ante el escribano Miguel F. Punta, el 15 de enero de 1958 en dicho banco (inventario número 279 T.G.).

Luego en 55 apreciados lotes fueron subastados y adquiridos por distintos compradores.

El agraciado debe usar el Collar en las grandes ceremonias a las cuales es invitado y asiste el presidente de la Nación. En actos oficiales menores debe usar la miniatura de la insignia.

Esta es una réplica en escala reducida del mismo, excepto el Collar propiamente dicho.

En la vida civil debe usar la pequeña cinta especial de tela de hilo metálico dorado, que se le entrega con el Collar, para su uso en e! ojal del saco.

Respecto a los demás grados de la Orden, ellos son: la Gran Cruz, que se compone solamente de una banda de fa ya blanca y azul celeste con medalla y placa de oro; Gran Oficial, banda y placa de oro y plata; Comendador, medalla circular, corona de laureles todo en oro y plata y venera azul celeste y blanca; Oficial, medalla circular y corona en plata y oro y cinta azul celeste y blanca; Caballero, medalla circular en oro y cinta azul celeste y blanca.

Estos grados son entregados con su miniatura y distintivo para su uso en la solapa de la prenda. La Orden del Libertador General San Martín y otras piezas notables pueden ser admiradas en el Museo de la Diplomacia Argentina.

Obra de la Fundación Evita

Fuente: Revista  Todo Es Historia Nro.315

Gobiernos Populistas en America Latina Causas y Objetivos

Gobiernos Populistas en América Latina
Causas y Los Objetivos

Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras Estados Unidos y  Unión Soviética rivalizaban por extender su influencia en distintas partes ce mundo, en América Latina surgieron o se consolidaron experiencias denominadas populistas. Las más clásicas son las que se desarrollaron en México. En Argentina y Brasil. Aunque con sus particularidades, estos «populismos» presentaron algunos rasgos en común. Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas y sus sucesores en México y Juan Domingo Perón en la Argentina se transformaron en líderes muy populares que ejercieron el gobierno de manera personalista.

Populismo en america latina

ANTECEDENTES:

En la Argentinay en toda Latinoamérica— desde mediados de la década de 1940 las masas emergen de un modo inequívoco, en la sociedad y en la política. Esto se relaciona en parte con procesos de industrialización pero, sobre todo, con el acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades, a las que se vuelcan sectores expulsados por la crisis rural y atraídos por la posibilidad, más o menos real, de obtener en las ciudades mejores empleos, mejores condiciones de vida. Excluidas y marginadas del consumo, del prestigio y del poder, en un momento esas masas irrumpieron en forma brusca reclamando un lugar en la sociedad. En ese sentido, el 17 de octubre de 1945 fue un episodio de un simbolismo extremo.

¿Qué hacer con esas masas? Hay una política posible para ellas —en la Argentina y en todo el mundo— que es la de lo que genéricamente podría denominarse el socialismo: colaborar con ellas, para que ellas mismas encuentren su propio destino, realicen su propia reivindicación. Se plantean aquí varios problemas tácticos y estratégicos: cuáles van a ser los medios, con qtu velocidad se van a producir esos cambios qué sacrificios debe imponerse una genera ción en aras de las siguientes. En cualquier caso, es un camino difícil. Naturalmente es posible la política inversa: excluir y marginar a las masas, explotarlas, reprimirlas los riesgos también son evidentes y consis ten en una explosión incontenible.

El siglo XX elaboró una tercera opción desarrollada por el fascismo italiano y ade cuada —modificándola sensiblemente— en Latinoamérica: una política de masas que descarte su autonomía y las utilice para sustentar poderes ajenos. Esto es lo que suel denominarse populismo.

Se apoya en primer lugar en el consumo de masas. Estos vastos contingentes, recientemente urbanizados, desean consumir, y ese consumo puede ser adecuado para el desarrollo de ciertos sectores industriales locales. Fomentarlo, mediante una política redistributiva de ingresos, no sólo beneficia a las masas —las tranquiliza quizá— sino también a quienes produce para ellas.

También estos gobierno pretendían que sus países lograran una mayor independencia económica a través de la profundización del desarrollo industrial. Del mismo modo, consideraban que el Estado debía atender los intereses del «pueblo» constituido por los trabajadores urbanos y rurales y los empresarios nacionales.

Tenía que cumplir además la función de arbitro en los conflictos que surgieran entre los distintos grupos sociales.  El mejoramiento de la situación de los trabajadores fue una preocupación central y la base para construir una sociedad más justa y menos conflictiva. El único sector a combatir era la «oligarquía»: una minoría vinculada con el enemigo extranjero, el «imperialismo», ajena a los intereses del «pueblo» y la «Nación».

El Estado jugó efectivamente un papel central en las transformaciones propuestas. Alentó el desarrollo industrial y, en el caso de México, también la reforma agraria. Tomó además a su cargo nuevas funciones empresariales como la explotación del petróleo y de ciertos servicios públicos; protegió a los empresarios industriales, impulsó leyes laborales y aumentó los ingresos de los trabajadores. Fue justamente entre ellos donde los líderes populistas obtuvieron el mayor apoyo.

En el plano económico, si bien creció la industria y se avanzó en el desarrollo de la siderurgia y la producción energética, desde mediados de la década de 1950, sobre todo en la Argentina y Brasil, las economías comenzaron a mostrar signos crecientes de estancamiento.

¿Quién paga esto? Generalmente los sectores productores tradicionalmente volcados a la exportación —nuestra oligarquía terrateniente, por ejemplo— cuyos ingresos son trasladados al sector industrial por intermedio del Estado, a través de retenciones a las exportaciones, cambio diferencial, etc.

Sobre todo, se apoya en una política de masas. Estas son movilizadas y politizadas intensamente, pero cuidando de tronchar todo amago de acción autónoma. La politización es encuadrada por el Estado, junto con un partido —o un movimiento— que se desarrolla adosado a él y que está indisolublemente unido a la figura de un líder carismático, su surgimiento no es un mero azar: esa figura es cuidadosamente construida por los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión— cuyo desarrollo es esencial para esta política populista. Ni Mussolini ni Perón habrían existido sin la radio.

También es construida mediante la práctica de una beneficencia directa. El Estado providente y benefactor —el clásico Welfare State de los capitalismos avanzados— se concentra en una persona, de cuya bondad y caridad parece depender esa beneficencia que, según es bien sabido, es hoy una función casi ineludible del Estado moderno.

Falta, finalmente, un buen enemigo, para aglutinar fuerzas. Tratándose de movimientos policlasistas, que procuran armonizar los intereses de sectores de propietarios y de trabajadores, este enemigo no puede ser, sin más, el patrón. Se recurre a figuras más ambiguas en cuanto a contenido real, pero de gran fuerza emocional: la oligarquía, la maléfica, proteica y omnipresente oligarquía, cien veces derrotada y cien veces renacida.

¿Es eterna esta política? Sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

Los problemas de las economías latinoamericanas

El estancamiento no sólo afectaba a los países más grandes de América latina. En la mayoría de los restantes, el mantenimiento de grandes explotaciones improductivas frenaba el desarrollo de la agricultura. Además, la existencia de una masa campesina, que a cambio de su trabajo no recibía salarios sino pequeñas parcelas para explotar, limitaba el número de consumidores y volvía difícil cualquier tipo de desarrollo industrial. El atraso y la miseria generaban, por otra parte, frecuentes rebeliones en el sector rural.

PERÓN EN EL GOBIERNO DE FARREL: Perón a cargo de la secretaría de Trabajo produjo cambios fundamentales respecto de los gobiernos anteriores, tendientes a establecer una relación más fluida con el movimiento obrero. Para lograr tal objetivo, se sancionaron una serie de reformas en la legislación laboral. Las principales medidas fueron:

a. El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales. Esta reforma fue severamente cuestionada por los terratenientes, ya que —según afirmaban— no podrían responder a los gastos que ocasionarían las nuevas disposiciones. Perón les respondió —anunciando un clima de tensión que caracterizaría a toda la década— que «el propietario que no pueda pagar peones, debe trabajar la tierra personalmente», b. El establecimiento del seguro soda! Y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.
c. La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.
d. La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.
e. El reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico
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LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA DE JUAN PERÓN: En un discurso pronunciado en octubre de 1946 Perón presentó el Primer Plan Quinquenal y explicó los lineamientos principales de la política económica de su gobierno: «Para aumentar nuestras conquistas sociales necesitamos aumentar la riqueza y aumentar el trabajo. Nuestro plan considera, en esta etapa, multiplicar nuestra riqueza y repartirla convenientemente; y con ello, las nuevas conquistas sociales han de salir de nuestro propio trabajo, sin perjudicar a nadie. A ello tiende nuestro plan quinquenal.

Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, distribuir equitativamente la riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza. Y cuando este ciclo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros porque tendremos el mercado dentro del país, y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social.» Un año después, el 9 de julio de 1947, el gobierno peronista declaró, en Tucumán, la independencia económica. Ésta, junto a la justicia social y la soberanía política se convertirían en las tres banderas históricas del peronismo.

PARA SABER MAS…
Populismo

Los estudios sobre el peronismo coinciden en destacar que se trató de un movimiento sustentado en un amplio apoyo popular. Algunos autores lo califican como un movimiento popular, o como un nacionalismo popular, mientras que otros utilizan el concepto de populismo. La expresión populismo, asociada al estudio del peronismo —y de otros movimientos latinoamericanos como el cardenismo en México o el varguismo en Brasil— fue el que alcanzó mayor difusión en el campo de las ciencias sociales y ha sido utilizado con distintos sentidos.

Para algunos historiadores, populismo significa un conjunto de políticas que realizan las clases propietarias desde el Estado, tratando de obtener el apoyo pasivo de las masas. Para otros, el populismo es el resultado de la alianza entre una burguesía que busca impulsar un proyecto industrialista y una clase obrera organizada que se moviliza para lograr satisfacer sus propias demandas. En esta segunda interpretación, el protagonismo popular tiene más importancia que en la primera.

Pero el análisis del populismo no se agota en estas dos interpretaciones. Existe un conjunto de características que describen al peronismo como un movimiento populista y en las que coinciden muchos autores. No obstante, los estudios difieren según e! énfasis que cada autor pone en uno u otro rasgo del populismo.

Algunas de esas características son:

el policlasismo: la base social del peronismo estuvo constituida por una alianza entre obreros, sectores de la burguesía industrial y un grupo nacionalista del ejército.

programa económico industrialista, nacionalista y dístribucionista: el Estado asumió un papel decisivo en el desarrollo de la actividad industrial, creando fuentes de trabajo, generando una redistribución de los ingresos favorable a los trabajadores y ampliando el mercado interno. El Estado —planificador de la economía— impulsó una política de nacionalizaciones de sectores claves como el comercio exterior, las fuentes de energía, las comunicaciones y los transportes. Estas políticas intentaron resolver las necesidades de muchos países latinoamericanos frente a la gran depresión de los años ’30 y a las dificultades económicas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

oposición de intereses entre pueblo y oligarquía: los intereses de la alianza gobernante —el pueblo— se identificaron con los intereses de la Nación, mientras que los opositores —la oligarquía— fueron considerados como representantes de proyectos antinacionales y aliados del imperialismo. Al plantear la oposición entre pueblo y oligarquía, el populismo no considera central la diferencia de intereses entre la burguesía y la clase obrera.

liderazgo carismático: el liderazgo político de! movimiento populista lo ejerce un líder carismático —que establece un fuerte vínculo afectivo con el pueblo—. Este jefe político conduce al movimiento en su conjunto, intentando armonizar los distintos intereses de los sectores sociales que integran la alianza populista.

Sociedad , Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y el Mundo Tobio/Pipkin/Scaltritti

Gobierno de Campora Hector Resumen Anmistia Politica Liberacion Presos

Gobierno de Cámpora Héctor Resumen
Anmistía Política y la Liberación Presos

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE CÁMPORA:

El gobierno militar, a cargo de Agustín Lanusse, avanzó en la transición por medio de dos gestos: en septiembre devolvió el cadáver de Evita, que permanecía oculto desde hacía muchos años, y en noviembre de 1972 permitió el regreso del líder justicialista. En realidad, se trató de una visita que duró unos días y en la que selló un acuerdo con Ricardo Balbín.

El Perón que había vuelto del exilio parecía un político dispuesto a negociar con todos con tal de rescatar al país de una inestabilidad de casi dos décadas. Además del apoyo sindical, representado por el secretario general de la CGT José Rucci, también contaba con la adhesión de muchos grupos armados.

El propio Perón reivindicó el uso de la violencia en el contexto de esa época e incorporó a Rodolfo Galimberti, uno de los jefes de Montoneros, al Consejo Superior del peronismo. En ese organismo convivía un extraño elenco que incluía a su esposa «Isabel», al ultraderechista teniente coronel Jorge Manuel Osinde y a Héctor J. Cámpora, que había reemplazado a Paladino como delegado personal de Perón gracias a su legendaria lealtad.

Ese mismo año se formó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), una coalición integrada por el peronismo y otros partidos menores. Perón intentó conciliar las corrientes renovadoras e históricas que se disputaban la conducción del movimiento y designó en la fórmula presidencial a Cámpora y Vicente Solano Lima. El primero se hallaba cercano a la juventud radicalizada y el segundo era un peronista conservador.

Las acciones terroristas habían proseguido con bombas, sabotajes, asaltos y copamientos. El 10 de abril de 1972 el ERP secuestró y mató a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles Fiat; ese mismo día, el grupo Montoneros asesinó en Rosario a un general del Ejército. La respuesta del gobierno resultó ambivalente. Por un lado, se crearon tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros; por el otro, las Fuerzas Armadas ejercieron la represión ilegal mediante el secuestro y la tortura de activistas, y en agosto asesinaron a unos guerrilleros detenidos en la base aeronaval de Trelew.

Sorpresivamente, Perón convocó a Héctor Jorge Cámpora y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino. Cámpora, que había sido presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952, se había mantenido en un segundo plano desde la fuga de la cárcel de Río Gallegos en 1957 junto a John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo.

Desde abril de 1971, el presidente Alejandro Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la Revolución Argentina, negociando con los partidos reunidosen La Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador. La designación de Cámpora indicaba que Perón quería controlar personalmente, y sin intermediarios independientes, la compleja negociación que iniciada. Por lo pronto, Perón acusó a Paladino de ser «agente del dictador Lanusse» y acentuó sus ataques al Gobierno. Además, estimulaba a los grupos juveniles y atacaba a las Fuerzas Armadas desde la revista Las Bases, quo dirigía la hija de su secretario López Rega.

Héctor Cámpora (frejuli)El 11 de marzo de 1973 se realizaron los comicios. El FREJULI obtuvo el 49,6 por ciento de lo votos, seguido muy atrás por Balbín, con el 21,3 por ciento. La UCR reconoció la virtual victoria de Cámpora y decidió no presentarse a la segunda vuelta en el orden nacional.

El acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo, fue acompañado por una gran movilización popular a Plaza de Mayo y manifestaciones en las ciudades más importantes del interior del país. Al finalizar el acto, grandes columnas encabezadas por las organizaciones juveniles se dirigieron a la cárcel de Villa Devoto y exigieron la libertad de los presos políticos.

Luego de varias horas, y para legalizar esa situación «de hecho», el gobierno decretó la libertad de todos los detenidos a través de una ley de amnistía. Esta medida provocó la crítica de diferentes sectores de la opinión pública.

Los acontecimientos de esa jornada marcaron el tono del breve gobierno de Cámpora, que duró menos de dos meses. Fue un gobierno signado por la movilización popular y la expectativa de cambios revolucionarios. Durante ese período dirigentes de la izquierda peronista ocuparon puestos relevantes en el gobierno. Es el caso de las gobernaciones de Buenos Aires, Córdoba , Mendoza, algunos ministerios y banca en la Cámara de Diputados , las universidades y otras instituciones gubernamentales.

De todas maneras siempre se intentó buscar un equilibrio de poder entre la izquierda y derecha peronista. Además Perón buscaba impulsar una estrategia política conciliadora con las restantes fuerza políticas.

Cámpora tenía mejor relación con los sectores de la izquierda peronista, sectores que serán absorbidos por Montoneros, eran los únicos que no cuestionaban su papel como representante del líder, viendo en esa aceptación la posibilidad de integrar espacios del poder. Los sectores tradicionales del sindicalismo y de la derecha peronista, en cambio, ya desde su nombramiento habían trabado su accionar.

La presencia de figuras como los presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós, en el acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, luego sería usada para acusar al Tío de «agente de la infiltración marxista», aunque las invitaciones habían contado con el aval de Perón.

En el gabinete ministerial no predominaban las figuras ligadas a la denominada «Tendencia Revolucionaria». Salvo la Cancillería, donde fue designado Juan Carlos Puig, hombre vinculado con la Iglesia, y el Ministerio del Interior, ocupado por Esteban Righi, los demás ministerios tuvieron al frente a los mismos funcionarios que luego acompañaron a Raúl Lastiri y a Perón en su tercera presidencia. Entre ellos, se destacaban el secretario privado del líder, José López Rega, en Bienestar Social; el ministro de Trabajo, el sindicalista Ricardo Otero, y el de Hacienda y Finanzas, José Gelbard, dirigente de la CGE.

El 20 de junio Perón regresó de forma definitiva al país y comenzaría una nueva etapa del gobierno peronista, ahora con el líder en su tierra. Ese día fue también uno de los momentos mas triste de la historia política argentina, pues se convirtió en escenario de una sangrienta batalla en la cual la mayoría de los concurrentes se encontró atrapada entre dos fuegos. Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos, porque no hubo interés en realizar una investigación seria del hecho. Algunos reportes hablan de una decena de víctimas fatales y de unos trescientos sesenta heridos. Otros informes sostienen que hubo más de un centenar de muertos. Para evitar el riesgo de un posible atentado, el avión de Perón aterrizó en el aeropuerto militar de Morón.

Como se expresa en el libro «El Libro de los presidentes argentinos»:

La «Masacre de Ezeiza» puso en tela de juicio la capacidad del Presidente para conjurar los enfrentamientos internos. Una intensa campaña contra sus más cercanos colaboradores -Righi y su sobrino Mario-, y el hecho evidente de que el poder no residía en la Casa Rosada sino en la mansión de la calle Gaspar Campos donde se instaló Perón, llevaron a Cámpora a ofrecerle al líder su renuncia.

El 4 de julio, una reunión reservada de la cúpula justicialista, realizada en Gaspar Campos, definió los pasos que seguirían, de los que la ciudadanía sólo tuvo noticias ciertas una semana después. El jueves 12 de julio, Cámpora anunció su dimisión para que, mediante nuevas elecciones, el general Perón pudiese acceder al gobierno. También renunció Solano Lima, y el vicepresidente primero del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue enviado especialmente a la reunión de Países no Alineados. De este modo, la Presidencia provisional de la Nación fue ocupada por Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. En cuarenta y nueve días había concluido el gobierno constitucional más breve de toda la historia argentina.

El 13 de julio Cámpora renunció y Raúl Lastiri ocupó la presidencia provisional. Lastiri formaba parte del entorno que había convivido con Perón en Madrid hasta su regreso, al igual que Osinde y José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.

El 23 de septiembre se convocaron a nuevas elecciones y la fórmula Perón-Perón salió vencedora con el 62% de los votos.

Incondicional de Perón
[Cámpora] era un típico peronista […] que había llegado a la política «sin saber por qué»; es decir sin etiquetas ni compromisos del pasado, en ese aluvión que Sanmartino quería relegar a lo zoológico porque no podía admitir un reacomodamiento de las placas sociales que convertía en ciudadanos a todos los que habían estado excluidos y relegados, efectivamente, a la zoología. Cámpora respondía a los agravios al modo de esas flamantes «muchachas peronistas», como Juanita Larrauri, que recogían el salivazo de los niños bien («Juanita, al Bajo, a seguir con tu trabajo») y lo convertían en desafío: «Con bombacha o sin calzón, todas somos de Perón». Si le decían «obsecuente» respondía que sí lo era, «de puro consecuente». A los que lo llamaban «sirviente de Eva» les contestaba orgulloso: «Me honra que me consideren su sirviente porque la sirvo lealmente». Pero el calificativo que más defendía era el de «incondicional», porque su lealtad a Perón no ponía condiciones y se confundía con su sentimiento religioso: el amor al General respondía a la sed oculta de mito, al hondón de las relaciones padre-hijo y debía expresarlo de manera fanática. Curiosa, por otra parte, en un hombre que tendía a evitar los extremos y las confrontaciones. Y así, sería él mismo, con su increíble falta de malicia y su debilidad por la hipérbole, el que alimentaría el estereotipo «contrera» del mucamo idiota.

Miguel Bonasso, El presidente que no fue.

AMNISTÍA POLÍTICAS ARGENTINAS
1973, 25 de Mayo: un indulto masivo impuesto desde la calle:

El principio de la violenta década de los ’70 tuvo entre sus hechos salientes el crecimiento de la violencia guerrillera, su represión legal e ilegal y la apertura electoral. Al finalizar el gobierno de Lanusse, las cárceles estaban pobladas por cientos de presos políticos y sociales cuya «inmensa mayoría, —escribe Bonasso- eran combatientes de las organizaciones guerrilleras».

La tentativa del saliente poder militar de condicionar al nuevo gobierno y evitar la liberación de esos presos vinculados con la subversión guerrillera iba contra la tendencia predominante, y fracasó. El 25 de Mayo, al asumir la presidencia Héctor). Cámpora, la situación de aquellos detenidos, con cuya lucha se identificaban cientos de miles de quienes manifestaban en calles y plazas, aparecía como un tema inmediato e ineludible. («¡El Tío Presidente/ libertad a los combatientes!»era uno de los slogans voceados en la jornada.) La mayoría de la gente parecía compartir esa postura, suponiendo que era uno de los pasos necesarios camino a la democratización.

El nuevo mandatario anunció un proyecto de amnistía en su mensaje al Congreso. Pero los hechos protagonizados por activistas y simpatizantes en torno de la cárcel Villa Devoto (parecía que llegarían al asalto de la prisión) obligaron a la firma apresurada, la misma noche, de un decreto de indulto en el que se disponía la libertad de cientos de detenidos, pues se «…impone el cumplimiento del mandato popular recibido el 11 de marzo último y dadas las características del momento por el cual atraviesa el país… «.

En la confusión, alguna mano aviesa logró incluir en la lista de presos a liberar a un famoso criminal internacional. (En el anecdotario de la época quedaron registradas «oportunas» manifestaciones de solidaridad de los delincuentes comunes encarcelados, con los presos políticos.)

Según Bonasso se trató del «…único preso común que logró evadirse» esa noche. El caso fue «utilizado en la campaña montada por la derecha…».

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina Mariana Vicat
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Fascículo de Grandes Debates Nacionales Pagina/12

Gobiernos Democraticos en Argentina Alfonsín Menem De La Rua Resumen

Descripción De Las Tres Primeras Presidencias Democráticas en Argentina Desde 1983-2001

Desde 1983, el país vive en democracia restableciéndose las libertades públicas, los derechos humanos y la cultura argentina volvieron a destacarse en el mundo. La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín 1983-89, Carlos Menem 1989-99) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones que generó una breve etapa de bienestar (1991-95) pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

El 9 de diciembre de 1996 fue elegido Fernando de la Rúa. Su mandato se caracterizó por falta de decisión y concluyó con su renuncia el 20 de diciembre de 2001 en el marco de fuertes protestas populares y una de las más grandes crisis económicas que viviera Argentina.

Por un breve período se sucedieron Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Sao y Eduardo Camaño hasta que el 1 de enero de 2002 asume Eduardo Duhalde, ex intendente de Lomas de Zamora, gobernador de Buenos Aires, diputado nacional y Vicepresidente de Carlos Menem hasta el 25 de mayo de 2003.

Entonces asume la presidencia del país Néstor Kirchner ex Intendente y dos veces Gobernador de Santa Cruz. Con un perfil político peronista de centro-izquierda sacó al país de la cesación de pagos más grande de su historia: se canjeó la deuda soberana, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente. Llevó adelante una activa política para promover los Derechos Humanos.

Con Cristina Fernández por primera vez una mujer asumió la presidencia de la Nación. Esto ocurrió el 10 de diciembre de 2007 luego de recibir los atributos de mando por parte de su marido y mandatario saliente Néstor Kirchner, ante una Asamblea Legislativa en la que marcó con énfasis los principales lineamientos de su gestión y convocó al diálogo a todos los poderes y sectores sociales.

A parti de diciembre de 2015, el ingeniero Mauricio Macri, conduce el destino de Argentina, con una serie de medidas económicas liberales y activando la justicia para investigar diversos casos de corrupción del gobierno anterior.

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Gobierno de AlfonsínGobierno de MenemGobierno de De La rua

Gobierno de Alfonsín Gobierno de Menem Gobierno de De La Rua

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LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA: La derrota de Malvinas el 14 de junio de 1982 fue el fracaso definitivo del »Proceso de Reorganización Nacional», El nuevo presidente, general Reinaldo Bignone, entabló negociaciones rápidamente con los principales partidos políticos para organizar una salida electoral. Otra cuestión clave para el gobierno era la de los delitos cometidos por los militares durante la represión ilegal.

La Junta Militar sancionó la «Ley de Pacificación Nacional», que justificaba y exoneraba a los militares por los crímenes cometidos.

A lo largo del año 1982 la vida cotidiana se hizo cada vez más difícil debido al deterioro de la economía real, la inflación, el desempleo y los altos impuestos. La sociedad argentina reaccionó con manifestaciones y huelgas en reclamo de mejoras salariales.

Por otro lado, las denuncias de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos eran cada vez más frecuentes y movilizaban cada vez a mayor cantidad de gente. La permanencia de los militares en el poder era insostenible, el Gral. Bignone convocó a elecciones para el mes de octubre de 1983.

Para la sociedad argentina, elegir democráticamente a sus representantes parecía un sueño. Después de siete años de dictadura, la perspectiva de las elecciones generaba grandes esperanzas.

La campaña electoral tuvo rasgos muy específicos; la amplia participación de la ciudadanía que se afilió masivamente a distintos partidos políticos y asistió a actos multitudinarios, los aspectos éticos, el pluralismo ideológico y el diálogo entre diferentes grupos políticos. Los partidos con más adhesión fueron el PJ y la UCR.

El Dr. Raúl Alfonsín, candidato de la UCR, cerró su campaña con un acto en el obelisco. Ante una concurrencia masiva, apeló al respeto por la Constitución Nacional. Un día después, en el mismo escenario, ítalo Luder, candidato presidencial por el PJ y Herminio Iglesias, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, cometieron un error fatal.

Herminio Iglesias quemó un ataúd que representaba a la UCR, Este hecho le quitó gran cantidad de votos al PJ, puesto que para muchos, si triunfaba el PJ era posible que se impusiera nuevamente la violencia política de la década del setenta.

En las elecciones del 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín obtuvo el 51,8 % de los votos. La fecha marcó un hito en la historia argentina, era el fin del régimen militar y, al mismo tiempo, el peronismo fue derrotado en elecciones abiertas por primera vez en la historia.

Desde su inicio, el gobierno radical luchó infructuosamente contra la inflación. Los sindicatos formulaban reclamos salariales cor. huelgas permanentes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigía el cumplimiento de los pagos de la deuda externa, que seguían aumentando.

En estas circunstancias, en 1985 se implemento el Piar. Austral, un programa de ajuste que consistió en el congelamiento de precios, tarifas y salarios (previo aumento de estos), al tiempo que se regulaba el precio del dinero (las tasas de interés) y el tipo de cambio. El Estado se comprometió a no emitir moneda sin respaldo.

El tema más espinoso fue el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura. Alfonsín intentó solucionarlo sin afectar a las Fuerzas Armadas como institución. Esta política produjo fuertes críticas de los organismos de derechos humanos -especialmente de las Madres de Plaza de Mayo-, y no alcanzó a descomprimir la fuerte oposición de los militares.

En abril de 1987, encabezados por el entonces teniente coronel Aldo Rico, un grupo de oficiales se alzó en Campo de Mayo, en la primera de las rebeliones «carapintadas». Una multitud se movilizó a Plaza de Mayo, durante Semana Santa para defender la democracia.

La crisis de Semana Santa y el fracaso del Plan Austral trajeron la primera derrota política del gobierno, en las elecciones parlamentarias y provinciales de 1987. El justicialismo, derrotado y dividido desde 1983, halló nuevos liderazgos en las figuras de Antonio Cafiero y Carlos Saúl Menem, que aunque habían mantenido buenas relaciones con el gobierno, fueron fortaleciendo su papel de oposición.

Entre 1988 y 1989 los intentos para detener la crisis económica fracasaron , consecuentemente la imagen de Alfonsín comenzó a deteriorarse aceleradamente. En 1989 una fuerte devaluación abrió las puertas a un proceso hiperinflacionario imposible de controlar, iniciándose también una ola de saqueos a decenas de supermercados y negocios, que hizo perder las elecciones frente a Menem y negociar una salida anticipada del gobierno.

Ver Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)

Carlos Saúl Menem provenía del justicialismo, al que él mismo definió alguna vez como una corriente política nacionalista, populista y cristiana. Durante la década en que fue presidente, entre 1989 y 1999, reconvirtió al movimiento nacional y popular peronista en una fuerza política neoliberal en lo económico y conservadora en lo político.

Este alejamiento ideológico de las bases doctrinarias peronistas le permitió forjar una alianza electoral que lo llevó dos veces a la presidencia. Esa coalición estuvo formada por las clases sociales populares (en particular, los trabajadores) que tradicionalmente apoyaron al justicialismo, y también por sus tradicionales enemigos: los productores rurales, los financistas internacionales, los grandes industriales y las clases sociales altas, en general.

El neoliberalismo
Durante la campaña presidencial, Menem había prometido una revolución productiva que comenzaría con un salariazo, al parecer, en la línea del viejo populismo. La política económica que implemento contradijo esos postulados.

Por el contrario, adhirió a los principios de la economía de libre mercado; es decir, un modelo que considera que todas las actividades económicas dependen únicamente de la libre iniciativa de las personas, salvo aquellas que son inevitablemente inherentes al Estado, como la defensa nacional y el mantenimiento del orden público. En los hechos, la adopción de esta ideología implicó el abandono de la concepción del Estado de Bienestar, propia del peronismo tradicional.

La economía de libre mercado tomó fuerza particularmente desde principios de 1991 cuando, después de un nuevo estallido hiperinflacionario, se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad.

EN 1994, con la reforma de la Constitución, Menem quedó habilitado para presentarse ;-los comicios presidenciales de 1995. Después de una fuerte campaña, el Justldalismo, cela fórmula Carlos Menem-Carlos Ruckauf, logró el 49,9% de los votos; seguido por el Frente por un País Solidario (FREPASO), con la fórmula José Bordón-Carlos «Chacho» Álvarez, que obtuvo un 29,3%; la Unión Cívica Radical quedó en tercer lugar, con el 17% de los votos.

Pese a la amplia victoria, la situación no era alentadora para eL gobierno ese año. Gracias al plan de Convertibilidad, la inflación, que a fines de 1989 era del 5.000%, se redujo en 1992 a menos del 20%, en 1994 era sólo del 3,9% y seguía en baja. Pero cree E.-los despidos en la administración pública y en las empresas privadas, los salarios bajaban, aumentaban el desempleo y el subempleo.

Menem, cuya administración dependía de los capitales foráneos, debió aceptar imposiciones de organizaciones financieras internacionales como el Banco Interamerica» de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Ver Gobierno de Carlos Menem (1989-1999)

En 1997, la Alianza, una coalición electoral conformada por la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente País Solidario (Frepaso), triunfó en las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 con la fórmula Fernando de la Rúa (UCR)-Carlos «Chacho» Álvarez (Frepaso). Desde sus inicios, la gestión aliancista estuvo fuertemente condicionada por la herencia recibida del menemismo.

El principal condicionamiento económico fue el monto de la deuda externa, que equivalía al 43% del producto bruto interno (PBI). Los préstamos externos (así como el dinero obtenido con las privatizaciones) no sirvieron para invertir en el país sino para pagar la deuda. De hecho, a fines del año 2000, la economía atravesaba una coyuntura de más de dos años de caída del PBI.

El país no parecía estar en condiciones de pagar siquiera los intereses de la deuda, que equivalían a alrededor de 20 mil millones de dólares anuales. «La Argentina dilapida anualmente el 4% de su PBI para pagar los intereses de su endeudamiento-decía por entonces el periodista económico Julio Nudler. Mientras las exportaciones del país no llegan a representar ni el uno por ciento del total mundial, en la primera mitad del 2000 los bonos de deuda pública colocados por la Argentina fueron el once por ciento de todo lo emitido por los países emergentes. [El país es] insignificante como exportador pero líder como deudor…»

Además de la deuda económica, el Plan de Convertibilidad generó una fuerte deuda social. En el año 2000, trece millones de personas vivían en la pobreza. La desocupación había avanzado ininterrumpidamente desde 1991, afectando a sectores de la población cada vez más amplios. Entre los que trabajaban, dos de cada cinco lo hacían en negro, sin protección social alguna.

El Estado, en el mejor de los casos, se limitó a asistir a los más necesitados. La Alianza se enfrentó con la necesidad de formular políticas sociales sin contar con los recursos de un Estado virtualmente quebrado.

A pocos meses de asumir, el vicepresidente Álvarez renunció a su ;argo por disidencias con la gestión gubernamental. En el año 2000, era generalizado el descreimiento de los ciudadanos respecto de las normas de hacer política, a las que juzgaban corruptas e inoperantes.

Durante las dos últimas décadas del siglo XX, cambiaron las formas de la protesta social. En los años 80, los conflictos eran salariales y le expresaban mediante paros, huelgas y medidas de fuerza ordenadas 3or los sindicatos.

En los años 90, el descontento social se manifestó por medio de los cortes de rutas, protagonizados predominantemente por desocupados que, como tales no pertenecían a gremio alguno.

Un desconcierto creciente

En noviembre de 2001, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían bajo la línea de la pobreza. En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva. El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población. Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacía escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de «cacerolazos».

En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

El «corralito»
Para evitar la fuga de depósitos barcarios, el 1° de diciembre, Cavallo decretó el «esta; de excepción monetaria». Este «golpe» económico, conocido como «el corralito», significaba que todos los depósitos bancarios quedaban inmovilizados durante 90 días -además, que las extracciones de efectivo tenían un tope de hasta 250 pesos o dólares por semana. Así, el dinero desapareció de la calle, el consumo se retrajo y la actividad productiva y comercial se paralizó. Masivamente, agrupaciones sociales, partidos políticos: y centrales sindicales se opusieron a las medidas y promovieron movilizaciones y pares de protesta.

Saqueos y cacerolazos
Entre el 13 y el 18 de diciembre se iniciaron los saqueos contra los supermercados. Primero en Rosario y luego en la Capital, San Isidro, Munro, El Palomar, Ciudadela, Ramos,; Mejía, Morón, Moreno, Lanús y La Tablada, Entre el 18 y el 20, los saqueos se generalizaron en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, San Juan, Santiago del Estero y Mendoza.

Frente a la escalada de violencia, el 19 de diciembre e! Presidente decretó el estado ce sitio. El 20 De la Rúa transmitió un discurso por la cadena nacional. E! discurso no ha: terminado cuando en todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires comenzaron a escucharse cacerolazos. Una multitud salió a las calles y marchó hacia la Plaza de May: el Congreso, la quinta de Olivos y la casa de Cavallo.

A la medianoche, se dio a conocer la renuncia de Cavallo. Sin embargo, esto no tranquiza los manifestantes, que pedían «que se vayan todos». De la Rúa ordenó la represión que dejó como resultado 32 muertos y cientos de detenidos en todo el país. Pero nada detener la movilización. El 21 de diciembre de 2001, luego de leer su renuncia en cadena nacional , deja la Casa Rosada en el helicóptero presidencial que lo lleva a Olivos.

Ver Gobierno de Fernando De La Rua (1999-2001)

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Las de la obtienen en las Por un lado, los argentinos valoran casi del mismo modo los derechos civiles, sociales y políticos como sus principios constitutivos. Pero, por otro lado, en el momento de jerarquizarlos, el acento se coloca sobre los derechos sociales: salud, educación, vivienda y trabajo. De este modo, 6 de cada 10 consideran que hay democracia cuando se garantiza el bienestar de la gente, mientras que el derecho al voto y a la libertad de expresión tienen un lugar secundario.

De estas indagaciones se concluye que el perfil de ciudadano más extendido en la Argentina es el que otorga primacía a los derechos sociales y, además, considera que los derechos deben venir del Estado. Esa percepción se acentúa cuanto más descendemos en el nivel económico-social.

El predominio otorgado a la resolución de los problemas socioeconómicos lleva a que el 49% de los encuestados afirme que «no le importaría que llegara al poder un gobierno autoritario si pudiera resolver los problemas económicos del país». Cuanto menor es el nivel socioeconómico, mayor es la probabilidad de apoyo a una alternativa autoritaria.

Por otra parte, la población muestra un bajo nivel de conocimiento o conciencia de los derechos y los deberes que le caben en democracia. Aquí también se privilegian los derechos sociales como derechos de la persona en democracia, en detrimento de los civiles y políticos. Respecto de los deberes, el 28% menciona en primer lugar «trabajar y cuidar de uno mismo», y sólo un 2%, «informarse de asuntos públicos».

Esta idea de la ciudadanía, que implica una escasa valoración de los derechos políticos y civiles, se refuerza con la mirada puesta en el Estado: cinco de cada diez consideran que es el gobierno nacional quien más responsabilidad tiene de fortalecer la democracia.

LA DEMOCRACIA REPUBLICANA Y LA NACIONAL-POPULAR: El sociólogo Gino Germani distinguía dos formas de acceso a la democracia con participación total. La clásica, Llamada republicana, suponía reconocer primero los derechos civiles, luego los políticos y, finalmente, los sociales. En la segunda, propia de sociedades como la argentina, la participación total llegaba de la mano de regímenes de tipo «nacional-popular», en los que los trabajadores negociaban directamente con el gobierno y no a través de la mediación de los partidos políticos. En estos regímenes, el Estado anticipa los derechos de ciudadanía social en desmedro de sus aspectos civiles y políticos.

OTROS CANALES DE PARTICIPACIÓN: La crisis de representación de los partidos políticos, estalló en las elecciones de octubre de 2001, y el agravamiento de la crisis económica e institucional a fines de año produjeron un alto grado de movilización, principalmente espontánea, que se canalizó a través de protestas «piquetes», «cacerolazos» y «asambleas populares». Frente al desprestigio de la participación política a través de los partidos, estas formas de manifestación colectiva se percibieron como la posibilidad más importante de acceder a una voz eficaz y como el síntoma más elocuente de la ruptura de la relación entre la sociedad civil y el sistema político que se estableció a partir de 1983.

Dentro de estos fenómenos, conviene distinguir las protestas de los incluidos y las de los excluidos. El primer grupo (que se concentra, sobre todo, en los «cacerolazos» y las «asambleas populares») proviene de los sectores medios urbanos que cuestionan la legitimidad y la competencia de los dirigentes políticos, en el contexto de reclamos por algunos aspectos de la crisis económica (la indisponibilidad de fondos o la salida de la convertibilidad) y por el mal desempeño y la corrupción de los tres poderes del Estado.

El segundo grupo, el de los excluidos, proviene de los sectores populares, que plantean reivindicaciones relativas a la desocupación y a la pobreza. Su forma principal de expresión son los «piquetes». Estos sectores no reclaman la destrucción del sistema social, sino su inclusión dentro de él, a través de la obtención de bienes concretos. Por otra parte, organizaciones como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) intentaron canalizar las demandas sociales en el contexto de una estrategia general contra la pobreza.

La política, reformada después de este derrumbe institucional, no podría prescindir de una relación madura con estas nuevas formas de expresión y sus actores, aunque no resulte una tarea fácil.

DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA: El retorno a la democracia fue la buena noticia de los años 80 para casi toda la región. La ciudadanía de América Latina, desde el sur de México hasta Tierra del Fuego, volvía a las urnas para elegir a sus gobernantes. Recuperaba sus derechos después de una o varias décadas de proscripción política.

Los políticos, en tanto, volvían a tener protagonismo y, en muchos casos, debieron negociar con los militares la manera de regresar a la senda institucional. Sin embargo, no se trataba solamente de elecciones libres. La tarea de los nuevos gobiernos no sería fácil ya que la democracia iluminaba todos los rincones de las oscuras dictaduras y las violaciones de los derechos humanos pasaron a ocupar un primer plano.

Todavía en el poder, los militares habían puesto algunas condiciones al traspaso. En efecto, querían permanecer al margen de las investigaciones y sufrir el menor descrédito posible, pero el desgaste sufrido a lo largo de una o varias décadas de autoritarismo trastocó la tradicional tutela a la que tenían acostumbrados a los políticos. Los condicionamientos de la economía, por su parte, representaban un desafío similar, o mayor, en plena recuperación democrática. América Latina acumulaba una enorme deuda externa que, en pocos años, sería el detonante de varias crisis. De todas formas, el contexto global era bastante favorable.

El fin de la Guerra Fría había modificado por completo las circunstancias internacionales: Estados Unidos y la URSS ya no competían por influir en uno u otro lado. Entonces, la amenaza del comunismo ya no podía esgrimirse como pretexto para justificar nuevas dictaduras. De esta manera, a pesar de los contratiempos, todo parecía encaminarse por la senda del respeto a las instituciones. Hubo nuevos coletazos autoritarios, incluso desde el mismo poder constitucional, pero la democracia había llegado para quedarse.

Ver: Organización Política de Argentina

Fuente Consultadas:
Cuatro Décadas de Historia Argentina Dobaño-Lewkowicz
Sociedad en Red EGB 3° Ciclo 9 Año
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 20 Historia de la Argentina
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnologíA
Revista TIME Historia del Siglo XX – América Latina de la dictadura a la democracia

El Fraude Electoral Caudillos Electorales La Elecciones Nacionales

El Fraude Electoral en las Elecciones Políticas

Origen de la OligarquíaLa Semana TrágicaGrito de AlcortaReforma Universitaria

ELECCIONES Y FRAUDES
LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL PODER

Entendemos por partido político aquella agrupación de personas constituida en torno a un plan o programa común destinado a aplicarse en la vida política, social y económica de un país a través del ejercicio del poder o desde la oposición. Hacia 1890 la vida de las agrupaciones políticas era mucho menos orgánica que en la época actual. Un partido era una simple reunión, no siempre coherente ni duradera, de gente simpatizante con una ideología, con un caudillo o con un, grupo de dirigentes.

LA VIDA POLÍTICA ARGENTINA DURANTE El, SIGLO XIX. De hecho, la vida política estaba regida por minorías que pugnaban por el poder o lo poseían. Como se señaló más de una vez en muchos casos el objetivo supremo de esa lucha fue el poder y. en su beneficio, los principios e ideas fueron dejados de lado.

Esta afirmación explica las frecuentes alianzas entre grupos al parecer irreconciliables, los acuerdos, las uniones electorales, etc. La mayoría de los partidos carecía de principios ideológicos claramente definidos. En general, eran tendencias que variaban con el tiempo, aunque coincidían en ciertos asuntos fundamentales.

ELECCIONES Y FRAUDE. Sólo grupos minoritarios tomaron parte real en la vida pública. En las elecciones legislativas celebradas en la ciudad de Buenos Aires en 1864 —que entonces contaba con 160.000 habitantes— hubo 3.074 votantes inscriptos; de ellos, concurrieron a las urnas 2.882.

La violencia y el fraude —generalmente ejercido con el concurso de la autoridad local— eran una constante de la vida política. Este vicio, arma favorita de los clubes políticos (luego llamados comités) se acentuó en las últimas décadas del siglo XIX, contribuyendo a crear los factores que llevaron al estallido de 1890.

El control de los cargos de gobierno
Uno de los recursos en los que se basó el funcionamiento del sistema de gobierno oligárquico fue el control del acceso a los cargos de gobierno y a  la administración. Eran los miembros de la clase gobernante quienes —a través del Partido Autonomista Nacional elegían a las personas destinadas a ocupar los cargos y a cumplir una especie de carrera: diputado nacional, senador nacional, ministro del poder ejecutivo nacional, gobernador, y presidente o vicepresidente.

El grupo de la clase gobernante que había ocupado todos o el mayor número de estos cargos controlaba la sucesión presidencial. En la práctica, la elección de cada nuevo presidente la realizaba el presidente saliente con el consejo de aquellos que ocupaban los cargos de gobierno más importantes.

Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal
Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal

Insulsas, desanimadas, soñolientas y aburridas resultaron las elecciones del domingo. Parecía como si la gente, preocupada por las triquiñuelas entre el doctor Yofre y el Intendente, no pensase en otra cosa. Los atrios no olían á pólvora, sino A fastidio. De ellos, como Bullrich cuando ahora se refiere al municipio, podía decirse: »No hay ni una rata».
El fenómeno es digno de tenerse en cuenta: los desocupados que suelen asistir á los remates campestres cuando se les ofrece un almuerzo a la criolla, no quisieron asistirá las elecciones de Flore» donde estaba preparado un respetable y suculento asado con cuero.

En Balvanera. la parroquia batalla dora y bochinchera en otros tiempos, no ocurrid cosa digna de recordarse; por no haber nada no hubo ni votantes siquiera. En San Cristóbal votaron 1617 ciudadanos, batiendo el record de las elecciones, en todos sentidos. Como en los teatros donde hay poca comparsería, entraban por un lado y salían por otro los votantes, siempre los misinos, formando algo así como una serpiente que se muerde la cola. Tal lo aseguran testigos respetables, á quienes hay que creer porque no eran ni volantes ni candidatos.

En San Bernardo, en San Carlos, en la Piedad, en San Juan Evangelista, en San Telmo, en el Socorro, en San Nicolás, en Monserrat, en toda partes ocurrió lo mismo.

Todas y cada una de las parroquias parecían remedo de las sesiones que celebra la comisión encargada del recibimiento de Campos Salles: todo el mundo , bostezaba; la soledad de dos ó más escrutadores en compañía era capaz de aburrir á un cartujo.

A pesar de ello, el fraude fue superior a de años anteriores. Es un progreso que debe tenerse en cuenta: 16618 votantes figuraron é hicieron triunfar á los candidatos del acuerdo. La gente  echaba de menos melancólicamente tos buenos tiempos en que se andaba á balazos, y el que más y el que menos sentíase con vocación de sangrador en los atrios. —Antes había partidos—decían algunos:—partidos políticos antes de las elecciones y partidos por el eje después de ellas. Hoy no queda nada de eso.

El fraude electoral:
El otro recurso en el que se basaba el funcionamiento de este sistema de gobierno fue el fraude electoral. A partir de 1880, la clase gobernante mantuvo las reglas de la democracia política: convocó a elecciones en el orden nacional, provincial y municipal; y, como desde 1863, las sucesivas leyes electorales nunca restringieron el derecho de sufragio de los ciudadanos sobre la base de una determinada capacidad económica o cultural.

Sin embargo, el gobierno controlaba los comicios interviniendo de diferentes formas en el momento de la emisión del voto por parte de los ciudadanos. Intervenía en las comisiones empadronadoras que conformaban el registro electoral y —con las ventajas que le daba el hecho de que el voto era voluntario y no era secreto— organizaba el voto colectivo, el voto doble, la repetición del voto y la compra de sufragios.

Por estos medios, aseguraba que los representantes elegidos para integrar las asambleas legislativas fueran personas que estaban, de acuerdo con el gobierno.

Los caudillos electorales actuaban en todos los distritos, en la campaña y en las ciudades. Eran instrumentos necesarios. Algunos testimonios evocan al caudillo como un arquetipo de lealtad hacia su protector; otros como un hombre de lealtades difusas y cambiantes que combinaba, según la circunstancia, el apoyo con la amenaza.

El caudillo electoral desplegaba su acción ofreciendo servicios, pactando acuerdos cambiantes, haciendo presente su disconformidad mediante la sustracción de sufragios de una lista cuando sobrevenían arreglos previos no del todo satisfactorios. Según testigos de la época, uno de estos caudillos —Cayetano Ganghi, un italiano y comerciante de libretas cívicas que sirvió a los grandes de Buenos Aires— le dijo a Roque Sáenz Peña: «Roca es un poroto a mi lado. Tengo 2.500 libretas.» Según estos testigos, él inventaba la nacionalización de ciertos extranjeros —entre quienes tenía un gran prestigio—, y recogía sus libretas y las catalogaba y acumulaba pacientemente.

Fragmento Tomado de Natalio Botana, historiador argentino contemporáneo, El orden conservador

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL FRAUDE ELECTORAL DOMINA LA ESCENA POLÍTICA DE LA DÉCADA

Las elecciones complementarias de diputados nacionales se han efectuado ayer en la provincia de Buenos Aires sin que el más fuerte partido opositor se hiciera presente. Comprobada en las del 6 la inutilidad del esfuerzo contra la coacción oficial, el radicalismo desistió de someterse a esta nueva prueba, y dejó que el partido gobernante se adjudicara sin dificultad votos que, de cualquier manera, no alterarán el resultado inevitable de comicios sin garantías.

Ante situaciones exactamente iguales, la oposición de otras provincias -como los mismos radicales en Santa Fe y los liberales en Corrientes- declararon que concurrirían a las elecciones de ayer con el único objeto de documentar el fraude y obligar al oficialismo a poner en juego sus recursos ilegítimos. Esta es la conducta que, en nuestro concepto, se debe seguir, por las razones permanentes que más de una vez hemos expuesto y en las que ha de confiarse para un futuro restablecimiento del orden institucional.

Tal discrepancia, entretanto, no podría significar, en el caso de Buenos Aires, ninguna atenuación del juicio severo que merecen las demasías gubernativas que han puesto a la oposición de esa provincia en la imposibilidad de aproximarse a las urnas. Los métodos de intimidación allí empleados de algunos años a esta parte fueron perfeccionados por la reforma de la ley electoral que suprimió prácticamente el voto secreto -establecido, en principio, por su artículo 1°- al eliminar la cláusula que prohibía a los electores presentarse en el local donde funciona una mesa receptora de votos, exhibiendo su boleta de sufragio.

En las elecciones nacionales no se les puede exigir que las exhiban; pero esa restricción legal no tiene ninguna importancia para lo hombres de acción a quienes se confía la tarea de impedir que la voluntad popular se manifieste libremente. Tanto en el orden local como en el nacional, las elecciones bonaerenses se efectúan bajo el mismo régimen de arbitrariedad implacable.

El grado de crudeza a que llegan esos procedimientos; la falta de disimulo con que, en las puertas mismas de la Capital Federal, se producen actos que hasta hace poco tiempo habrían parecido inauditos, son de una evidencia pública tan definitiva que resultaría ocioso detenerse una vez —as a caracterizarlos.

Se fueron agravando a medida que se comprobaba su impunidad, certificada por el sugerente silencio de las autoridades federales. Hoy ya constituyen un sistema riguroso, cuyos usufructuarios se sienten cada día más satisfechos de sus resultados y más dispuestos a extender su aplicación. Buenos Aires retorna, decididamente, hacia la edad de oro de las unanimidades legislativas y las elecciones canónicas. La oposición abandona los comicios y al Gobierno le falta poco para disponer de la totalidad de las bancas en la Legislatura.

Por mucho que se haya retrogradado durante los últimos seis años en materia de cultura política, parece llegado el momento de preguntar si es admisible que semejante anormalidad se prolongue, convirtiéndose en régimen ordinario lo que al comienzo se pretendió disculpar como transitorio expediente rusticado por las exigencias de una hora de transición. La responsabilidad de esta crisis, que afecta el decoro de nuestro pueblo y nos disminuye moralmente, en una hora tan difícil de la historia del mundo, no podría ser limitada a los ejecutores inmediatos de las irregularidades electorales. Sería imposible rehuirla, sobre todo cuando no se trata sólo de elecciones provinciales, sino de las correspondientes al Congreso de la Nación.

El gobierno federal no puede desentenderse de la forma en que ellas se efectúen, convirtiendo en sus árbitros inapelables a los gobernadores de provincia. Tanto menos cuanto que esa tolerancia sólo se extiende a los gobernadores bienquistos en la Casa Rosada, como bastaría a demostrarlo el ejemplo contrario de San Juan.

La tenaz esperanza popular en el restablecimiento más o menos próximo de la normalidad supuso que el cambio de gobierno determinaría un progreso hacia ese rumbo. Nadie creyó discreto esperar una rectificación brusca que restableciera de la noche a la mañana el imperio de la legalidad.

Pero se confiaba en una reacción moderadora, que empezara por corregir, cuando menos, los alardes de desprecio por las formas. Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y otras provincias acaban de probar que nada ha cambiado. Hay interés por saber si quienes pueden impedirlo admiten que tal sea la suerte definitiva de nuestras instituciones.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Festejos Centenario de la Independencia Argentina 1816-1916

Festejos Centenario de la Independencia Argentina 1816-1916

Centenario de la Independencia: La guerra europea, que entraba ya en su tercer año, y la agitada situación política del país, enfrentado con el problema de la renovación de los poderes nacionales, influyeron en el ánimo público para que la celebración del Centenario de la Independencia no alcanzara la magnitud que tuviera, en el año 10, la recordación a un siglo de Mayo.

El primero de estos factores determinó, asimismo, que no concurrieran las brillantes embajadas de seis años antes, si bien América se asoció al acontecimiento y saludó la mayoría de edad de la República nacida en San Miguel del Tucumán. De ahí que naves del Brasil y del Uruguay m hicieran presentes en la imponente revista realizada en la tarde del 8 de julio, en la rada del puerto de la Capital, donde se concentró el mayor poderío naval que bajo una sola bandera se había reunido hasta entonces en Sudamérica.

Las 20 unidades, que en conjunto sumaban 119.500 toneladas, con 346 cañones, tripuladas por 278 ríes y oficiales y 5.740 marineros, formó en dos filas encabezadas, respectivamente, por los acorazados Rivadavia » Moreno.

El crucero presidencial Buenos Aires, en el que embarcaron el primer mandatario, los embajadores y lo más granado de la sociedad de entonces, pasó entre las dos columnas. Al tiempo que se escuchaba una salva de 21 cañonazos, las tripulaciones coreaban un vigoroso «Viva la República».

Ese mismo día se inauguró una exposición de Artes Gráficas y hubo una recepción en la Casa de Gobierno. El 9, la ciudad despertó bajo un canto de campanas, pues los bronces e todas las iglesias fueron echados a vuelo con el amanecer. La Plaza de Mayo fue el punto de reunión del pueblo, que luego del solemne tedeum, oficiado a las 13, presenció la revista militar que duró exactamente una hora.

A las 15.30, cuando ya había pasado la última compañía de tropas de línea y lo hacían los «boy scouts«, millares de ciudadanos se sumaron a la columna juvenil. En esas circunstancias se destacó de la multitud un hombre joven, gatillando un revolver con el que apuntaba al balcón donde se hallaba el presidente, doctor Victorino de la Plaza. Falló el primer tiro, pero el segundo hizo que una bala se incrustara cerca del lugar que ocupaba el mandatario.

Tras la primera reacción de pánico, el público intentó linchar al autor, Juan Mandrini, de 25 años, impidiéndolo la policía, que lo arrestó de inmediato. Al ser apresado, el homicida gritó: «¡Viva la anarquía!».

El presidente no advirtió que había sido objeto de un atentado, hasta que fue informado, «Es necesario perdonarlo», exclamó, ordenando la libertad del detenido. Este episodio no empañó el brillo de la fiesta, aunque pudo imprimirle un sello trágico. Y tanto es así, que pronto fue olvidado. Mandrini, en libertad, siguió escribiendo versos en el humilde hogar de sus padres, inmigrantes, mientras la Nación, de un siglo de edad, continuaba su marcha de progreso.

festejos 1916

SE VA A SOLEMNIZAR LA IMPONENTE CELEBRACIÓN
El presidente Victorino de la Plaza y autoridades dirigiéndose a la Catedral

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916

Historia del Ferrocarril Argentino Primeros Ferrocarriles en Argentina

Historia del Ferrocarril Argentino
Primeros Ferrocarriles en Argentina

Introducción: Durante la presidencia de Roca, la red ferrocarrilera argentina se extendió de 2.315 km a poco más del doble. A partir de entonces, dicha red fue incrementándose paulatinamente mediante el aporte de capitales nacionales y extranjeros.El trazado de los tendidos de la época indicó, con claridad, el sentido de la economía nacional: valorizar las tierras, producir materias primas, y hacerlas llegar a la capital, donde se concentraban las finanzas.

Las inversiones fueron emprendidas por el Estado; pero luego, se produjo la participación de los capitales ingleses, que formularon el famoso plan radial, es decir, la conversión de todas las líneas en Buenos Aires, con el propósito de concentrar la riqueza en esta ciudad y, en especial, en su puerto, con fines de exportación. Ver abajo los esquemas de las redes ferroviariarias entre 1890 y 1910.

Ver:Como se Viajaba En Tren En Argentina

EL CAMINO DE HIERRO:  La aplicación de máquinas movidas por la fuerza del vapor en los diversos órdenes de la producción y del transporte fue uno de los hechos sobresalientes —si no el más importante— de la evolución económica y técnica de la humanidad durante el siglo XIX. En el marco de los transportes terrestres, el ferrocarril fue el resultado más revolucionario de ese progreso técnico.

Fue en Europa —fundamentalmente en Inglaterra— y en los Estados Unidos de América donde el ferrocarril alcanzó mayor desarrollo. Desde la inauguración de las primeras líneas. en la tercera década del siglo, la expansión ferroviaria fue realmente explosiva. Ese proceso se aceleró notablemente a partir de 1860: en esa fecha existían 200 000 kilómetros de vías en todo el mundo; en 1910 esa cifra se había quintuplicado. Sobre un millón de kilómetros existentes en esa última fecha, más del 70 % se repartía entre Europa y Estados Unidos de América. Las consecuencias del uso del ferrocarril fueron trascendentales en todos los aspectos de la vida humana:

• Se aceleraron las comunicaciones aumentando el contacto entre los pueblos, con las lógicas derivaciones sociales y culturales.
• Fue posible el transporte más rápido de gran cantidad de mercaderías y materias primas, contribuyendo a incrementar el comercio y la industria.
• Proporcionó un nuevo mercado para la inversión de capitales en un momento de plena expansión del capitalismo.

EL FERROCARRIL EN LA REPUBLICA ARGENTINA: Las primeras ideas para la instalación de ferrocarriles en nuestro país se concretaron pocos años después de Caseros. En un país de vastos territorios, cuyos centros de población y producción se encontraban aislados por enormes extensiones desiertas, el ferrocarril podía significar la solución a profundos problemas sociales y económicos. Al mismo tiempo que servia como medio de colonización y enriquecimiento —si se lo explotaba convenientemente— el “camino de hierro”, junto con el telégrafo que también comenzó su difusión en las mismas décadas podía ser un instrumento eficaz para consolidar la unidad de la nación.

En 1854 Urquiza encargó la realización de estudios con vistas a trazar un ferrocarril que uniera Rosario y Córdoba. El objetivo evidente era vincular el interior del país con el puerto más importante que poseía la Confederación en ese momento y que Urquiza pensaba oponer al predominio de Buenos Aires. Los estudios se realizaron, pero la idea no pudo concretarse en ese momento, dada la situación interna de la Confederación Argentina. En el mismo ano, una ley de la provincia de Buenos Aires autorizaba la construcción de una línea ferroviaria hacia el oeste. Para concretarla, un grupo de ciudadanos había formado, con capitales locales, una compañía denominada Sociedad camino-ferrocarril al oeste.

El primer ferrocarril argentino. En 1855 esa compañía inició los trabajos de tendido de las vías del Ferrocarril del Oeste, el primero instalado en el país. Para realizarlo se trajeron técnicos y material de Europa. El 29 de agosto de 1857, con la presencia de los más destacados personajes de la política local, se inauguraron los primeros diez kilómetros de la línea. La estación terminal estaba construida en la plaza del Parque (donde hoy se levanta el Teatro Colón), las vías circulaban por las calles Lavalle, Callao, Corrientes.. . A partir de Once continuaban sobre el trazado actual hasta Flores.

La primera locomotora, denominada La Porteña, fue adquirida en Europa, donde se la había utilizado, con fines militares, durante la guerra de Crimea. La línea del Ferrocarril del Oeste tuvo un rápido progreso: en 1860 sus rieles alcanzaban la localidad de Moreno; seis años más tarde tocaban Chivilcoy. a 159 kilómetros de su punto de partida. En 1862 el gobierno de la provincia de Buenos Aires compró la empresa a sus primitivos dueños y retuvo su propiedad hasta 1890.

Durante esas tres décadas, la expansión y el progreso del Ferrocarril del Oeste fueron constantes. Incorporó numeroso material rodante: a Ja veterana locomotora que inaugurara la línea, se sumaron otras: Rauch, Pringles, Indio amigo. Luz del desierlo... Una de ellas, Voy a Chile, revelaba claramente la idea de extender las vías hasta el país vecino.

En 1890 la línea principal y los ramales secundarios alcanzaban más de 1.200 kilómetros de extensión. Las vías tocaban, entre otros puntos. Nueve de Julio, San Nicolás. La Plata, Ensenada, Cañuelas.

El Ferrocarril del Oeste, levantado con el esfuerzo de ciudadanos argentinos y del gobierno de la provincia era, por entonces, una de las más prósperas empresas nacionales y sus tarifas y costos competían ventajosamente con las líneas férreas de capital extranjero.

Sin embargo, la expansión del ferrocarril en el país pronto perdió el carácter de empresa totalmente nacional. Los capitales ingleses, a los que la economía local estaba íntimamente vinculada vieron un ventajoso medio de inversión en empresas ferrocarrileras del país y pronto beneficiados por la liberal política económica seguida por los gobiernos locales, sobre todo desde 1880, alcanzaron predominio sobre las líneas de origen local.

La entrega de tierras en propiedad a los lados de las vías y la garantía otorgad por el país, que pagaba subsidios a las empresas que no alcanzaron el nivel de ganancia previsto, fueron poderosos estímulos para la inversión extranjera, que no siempre tuvo en cuenta el interés local y muchas veces el trazado de las líneas buscó más el beneficio económico que el fomento del desarrollo nacional.

La política de privatizar los ferrocarriles en beneficio de los inversores extranjeros —apoyada en el argumento de ser necesario su aporte por la escasez de recursos locales y el estado económico del país— se acentuó, como dijimos, desde 1880 y hasta esa fecha los ferrocarriles de capital extranjero eran equivalentes a los nacionales; a partir de entonces predominaron lo primeros.

PARA SABER MAS…
HISTORIA DEL FERROCARRIL OESTE

Scalabrini relata:
«El primer ferrocarril argentino nace oficialmente el 12 de enero de 1854, fecha de la ley provincial que acuerda a un grupo de ciudadanos porteños la concesión para construir una línea ferroviaria desde la ciudad de Buenos Aires al Oeste, indefinidamente.

Casi todos los integrantes de la Sociedad del Camino-Ferrocarril al Oeste’ eran comerciantes de la ciudad: Felipe Llavallol, Francisco Balbín, B. Larroude, Mariano Miró, Daniel Gowland, Manuel J. de Guerrico, Norberto de la Riestra, Adolfo van Praet, Esteban Ramos y Vicente Basavilbaso. […]

Durante los 27 años en que perteneció al gobierno de la provincia de Buenos Aires, el Ferrocarril Oeste fue la línea más lujosa, la menos dispendiosa en sus erogaciones burocrático-administrativas, la que ofrecía al productor fletes y pasajes más económicos. […] La primera estación se estableció en el Parque, donde hoy se levanta el Teatro Colón. Para evitar expropiaciones, las vías tomaban la calle Lavalle y seguían por Callao, Corrientes, Centroamérica hasta empalmar en la actual plaza del Once con el trazado que se mantiene hoy, rumbo a Flores.»

En 1860, el Ferrocarril Oeste medía 39 kilómetros de longitud: en ese momento los comerciantes ingleses empezaron a invadir las antesalas oficiales. Luego de otorgarle una serie de créditos para su funcionamiento, el gobierno decidió tomar la línea a su cargo, y lo hizo en 1862, cuando decide también prolongarla hasta Mercedes.
El ferrocarril no era sólo un negocio en sí; además de reactivar el circuito económico, valorizaba las tierras circundantes.
En noviembre de 1864, dos años después de haberlo adquirido, el gobierno trataba de deshacerse del Ferrocarril Oeste.

La empresa tenía un activo de 21.707.983 pesos, la ofreció en venta a 2.500.000,garantizando la provincia al comprador una ganancia mínima del siete por ciento durante veinte años.
«El capital inglés —escribe Scalabrini— no se deja atraer: comprar el Oeste exige una inversión mínima de medio millón de libras que no está dispuesto a poner.»

En 1867, la empresa empezó a generar ganancias: ese año dejó una ganancia neta de 5.823.230 pesos, y al año siguiente 5.351.425.

En 1889, el gobernador de Buenos Aires, Máximo Paz, envió un mensaje a la Legislatura en el que propuso la venta del Ferrocarril Oeste en subasta pública, fijando un precio mínimo de 34 millones de pesos. Finalmente se cerró trato con H. G.Anderson de la Western Railway, en la suma de 41 millones. Quien recibió el ferrocarril en nombre de la empresa inglesa fue el ingeniero Santiago Brian, durante muchísimos años gerente del Ferrocarril Oeste.
Fuente: Argentinos Jorge Lanata

La expansión ferroviaria: 1890-1913
El tendido de nuevas líneas de ferrocarril -alentado por el boom cerealero- atrajo, además de los ingleses, a otros inversores extranjeros, como los franceses. Sólo en 1905 se solicitaron 44 concesiones. Paralelamente, se acentuó la concentración de ramales en la pampa húmeda: en 1910, sobre el total de 28.000 kilómetros existentes, 19.000 se localizaban en esa región. También se produjo un proceso de fusión de empresas. Las compañías más grandes absorbieron a las más pequeñas y monopolizaron el transporte en vastas zonas agrícolas. Las ganancias declaradas de las compañías ferroviarias se incrementaron más de cinco veces entre!890 y 1910.

Al acercarse el vencimiento de las franquicias arancelarías otorgadas a las primeras compañías, se sancionó en 1907 la Ley Emilio Mitre, por la cual el Estado acordó la prórroga de las franquicias aduaneras hasta 1947, a cambio de ejercer un cierto control sobre la fijación de las tarifas. Esto significó la libre importación de los materiales para la construcción y explotación ferroviaria por cuarenta años. Los impuestos internos fueron suplantados por una única contribución nacional del 3% sobre las ganancias. El control tarifario se aplicaría sólo si los ingresos de las compañías superaban el 17% de su capital durante tres años seguidos.

La expansión ferroviaria
«El avance del ferrocarril que llega a Córdoba en 1870 es paralelo al proceso de poblamiento y expansión agrícola del sur de Santa Fe y Córdoba, aunque hasta esa fecha sus efectos multiplicadores sean poco notables. La importancia del nuevo medio de transporte como elemento transformador comienza a percibirse desde el momento en que se une a la ciudad mediterránea -Córdoba- con el puerto de Rosario y provoca la reorientación de la corriente comercial hacia el Atlántico mientras consolida una real unificación económica de Litoral e Interior. A partir de la década del 70 la influencia de esta línea sobre la economía de la región es indiscutible; con ella se vincula el progresivo aumento en los valores de las tierras, el crecimiento de núcleos urbanos a lo largo de su trazado, la aceleración en el ritmo del movimiento colonizador -en el que participa directamente la compañía como empresaria- y la expansión de la agricultura. Cumplida la primera etapa, el estado tomó a su cargo la prolongación de las líneas a Tucumán y Cuyo, coherente con la política liberal que entendía obligación del gobierno asumir aquellas obras de interés público que no ofrecían aliciente a la empresa privada por su escasa rentabilidad inmediata.»

HAYDÉE GOROSTEGUI DE TORRES.
Argentina. La organización nacional.
Buenos Aires, Paidós, 1984.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/esquema-ferrocarril1.jpg

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/esquema-ferrocarril2.jpg

Fuente Consultada: El Diario Intimo de un País – La Nación

Federalizacion de Buenos Aires Ley de Compromiso Avellaneda Capital

Federalización de Buenos Aires – Ley de Compromiso


ANTECEDENTES:
Problema aún pendiente era cuál sería la capital de la República. Durante el período en que Buenos Aires y la Confederación se encontraban separadas, la capital se había instalado en Paraná. Cuando Mitre asumió provisionalmente el Poder Ejecutivo, luego del triunfo de Buenos Aires sobre la Confederación en Pavón en 1861, la capital fue trasladada Buenos Aires, desde donde se llevó a cabo su política de organización nacional.

En mayo de 1862 se reunió el Congreso Nacional de Buenos Aires para encontrar una solución al problema de la Capital Federal. El proyecto de la federalización de Buenos Aires  fue enviado a la Legislatura bonaerense en agosto de 1862, pero la provincia se negó entregar su ciudad capital.

Tras varios debates, no se llegó a un acuerdo, por lo cual se apeló a una solución temporaria. El gobierno nacional se Instaló en la ciudad de Buenos Aires en calidad de «huésped», coexistiendo en la misma ciudad con el gobierno provincial bonaerense. Como este acuerdo sólo duraba cinco años, tuvo que ser renovado periódicamente hasta 1880, cuando se llegó a una solución definitiva.

Federalización de Buenos Aires: Próxima a su fin la presidencia de Avellaneda, surgieron para reemplazarlo las candidaturas del general Roca y la del doctor Tejedor gobernador de Buenos Aires y paladín de su autonomía. La lucha electoral caldeó los ánimos ; los porteños comenzaron a organizarse militarmente y a efectuar desfiles, so pretexto de ejercicios de tiro; Avellaneda, por su parte, trajo a la capital algunas fuerzas de línea.

El problema de la capital había resurgido en 1867, al vencer el plazo estipulado por la »ley de compromiso» (1862), que autorizaba por cinco años la residencia de las autoridades nacionales en la ciudad de Buenos Aires, con jurisdicción sobre el municipio. El gobierno nacional era considerado un »huésped» en la provincia de Buenos Aires, sin soberanía en la ciudad, lo que revelaba su debilidad frente al poder provincial

La candidatura de Roca obtuvo un amplio triunfo en las elecciones primarias,[lo que enardeció aún más las pasiones políticas. El 1° de junio llegó al Riachuelo, un buque con materiales bélicos destinados al gobierno de la provincia.

Avellaneda dio orden de impedir el desembarco; pero el coronel Arias lo hizo efectivo con las tropas a sus órdenes. En la noche del día siguiente, el presidente abandonó la ciudad; el 3 expidió una proclama manifestando que el gobernador de Buenos Aires se había alzado abiertamente en armas y le había puesto en el caso de retirarse con las fuerzas nacionales, para evitar conflictos sangrientos.  El Poder Ejecutivo y una parte del Congreso se instalaron en Belgrano y la capital fue rodeada.

Del 20 al 23 de junio, sitiadores y sitiados empeñaron violentos combates en Barracas, los Corrales (hoy Parque Patricios) y Puente Alsina en general favorables a los primeros, hasta que por iniciativa del cuerpo diplomático extranjero, se pactó un armisticio. Ni la campaña bonaerense ni el resto del país, salvo Corrientes, prontamente dominada, habían respondido a la revolución; Tejedor renunció, y el vicegobernador, José María Moreno, reconoció a las autoridades nacionales.

El momento era propicio para la federalización de Buenos Aires: el Congreso la consagró por ley del 21 de septiembre de 1880. La legislatura de la provincia fue disuelta; la nueva, elegida bajo la presión de los acontecimientos, votó la cesión, a pesar de la elocuente protesta del diputado Leandro N. Alem.

El gobierno provincial fue autorizado para seguir residiendo en la ciudad, mientras estableciera su nueva capital; de dueño de casa pasaba a ser huésped.

El territorio cedido por la legislatura fue ampliado ,en 1877 con la incorporación de Flores y Belgrano, hasta entonces poblaciones separadas. Con esto la Capital Federal alcanzó sus límites actuales.

Algunas ideas para discutir…
Tradicionalmente se ha convertido casi en dogma de la opinión pública la dura crítica contra el «centralismo porteño» y a menudo se ha señalado, en ese marco, como un hecho indudablemente negativo la vigencia de Buenos Aires como capital de la República. Lo cierto es que durante casi toda nuestra historia Buenos Aires lo fue de un modo u otro por gravitación de su propia entidad, por su situación estratégica ya elegida en tiempos de su fundación.

Y no se ha demostrado convincentemente -pareciera- que otra variante hubiera mejorado las condiciones generales del país y de su pueblo. (Tampoco se ha demostrado, dicho sea de paso, que un sistema unitario -elegido y controlado democráticamente y administrado con equidad, se entiende- hubiera sido necesariamente menos beneficioso o hubiera hecho más desgraciados a sus habitantes.

La vigencia del federalismo -ratificado con ardoroso énfasis en discursos, proclamas, declaraciones y mensajes de todo tipo, aun por aquellos déspotas que impusieron dictaduras obviamente centralizadas- no ha impedido, por otra parte, el abuso de poder a nivel nacional o provincial ni garantizado la defensa de los justos intereses y el bienestar de todos los pueblos de la República). En relación con el tema central de estas páginas el plan de federalización de Buenos Aires de 1826 no era en sí mismo necesariamente opuesto a los intereses del interior: años más tarde y después de duras luchas sería retomado por los federales de las provincias y, nuevamente, resistido por intereses localistas de los bonaerenses.

A lo largo de la accidentada historia institucional del país surgieron muchas propuestas para reubicar la capital. Se propusieron como alternativas viables Córdoba, Fraile Muerto y Villa María (en la misma provincia), Villa Constitución (Santa Fe), Paraná, Rosario, San Fernando y San Nicolás (Buenos Aires), la isla de Martín García o, más recientemente, la ciudad de Viedma. ¿Hubieran garantizado, de concretarse, un mejor manejo de los intereses nacionales? No parece estar ahí -en la ubicación de la capital- el verdadero centro de la cuestión. La experiencia parecería indicar que es mejor dejar las cosas como están y resolver las cuestiones verdaderamente de fondo… Seguramente vale la pena considerarlo. (Fuente Consultada: Grandes Debates Nacionales Pagina 12)

Historia de la Buenos Aires Poblacion Geografia Origen de la Ciudad

Historia de Buenos Aires – Origen de la Ciudad

Buenos Aires (Argentina): La ciudad de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires o Capital Federal; es la capital de la República Argentina. Se encuentra localizada en la región centro- este de este país. Más precisamente sobre las orillas del Río de la Plata, en lo que se conoce como llanura pampeana (una de las regiones más productivas e importantes de Argentina).

Esta ciudad posee aproximadamente 3 millones de habitantes, pero además la misma integra un aglomerado urbano mucho mayor denominado Gran Buenos Aires. Este último tiene un total de 13 millones de personas, y es relevante ya que es un centro artístico e intelectual. Este gran aglomerado limita al sur, oeste y norte con la provincia de Buenos Aires.

La ciudad oficialmente esta dividida en 48 barrios, los cuales están íntimamente relacionadas con las antiguas parroquias establecidas en el siglo XIX.

Por su parte, esta Ciudad Autónoma es uno de los 24 distritos en los que se divide el país. A tal efecto posee sus propias poderes (ya sea legislativo, ejecutivo y judicial), y además su propia policía.

Historia: Esta ciudad, fue fundada por Pedro de Mendoza e 1536 y refundada por Juan de Garay en 1580. Esta fue emplazada aquí porque el área presentaba ciertas condiciones muy favorables, tales como la disponibilidad de agua potable y la combinación de un puerto natural con una barranca elevada, libre de inundaciones.

En 1776, con la creación del Virreinato de la Plata, la Ciudad de Buenos Aires fue convertida en capital. Esta elección tuvo dos motivos: el primero es responder al avance portugués hacia el Río de La Pata a través del sur de Brasil y de Uruguay; y por otro, la mayor importancia de la ruta del cabo de Hornos, por el crecimiento de los espacios americanos sobre el Pacífico.

A fines del Siglo XVIII, con la autorización por el Reglamento de Comercio Libre, se inaugura el puerto de Buenos Aires, convirtiéndose además de la capital política, ahora en el puerto principal de toda esta extensión territorial, la cual llegaba hasta el Alto Perú. Todo esto determinó un

rápido crecimiento de la población y la valoración de la ganadería para la exportación de cueros.

En 1880, la ciudad de Buenos Aires es federalizada (es decir, mediante una ley es declarada capital de la Nación, lo que lleva a abandonar su pertenencia a la provincia del mismo nombre). Esto la afianzó como centro económico, político y social del país. A partir de allí alcanzó un gran desarrollo, lo que lo llevó a sobrepasar sus límites políticos, prolongándose hacia los espacios adyacentes. Constitución que se conoce como el Gran Buenos Aires.

Actualmente, la Ciudad de Buenos Aires es un centro multifuncional, porque desarrolla funciones muy diversificadas y también muy complejas (como las financieras, comercial, educativa, cultural, administrativa, política, entre otras.

Geografía: Buenos Aires, es una ciudad costera, localizada al margen del Río de la Plata y el Riachuelo. Se encuentra en América del Sur, a 34º 36’ latitud sur y 58º 26’ longitud oeste.

Casi la totalidad de esta ciudad, se encuentra sobre la zona geológica pampeana. A excepción de sus áreas orientales, que son terrenos emergidos artificialmente y rellenados por las costas del río de La Plata.

Esta ciudad, se ubica en una zona a-sísmica dentro del territorio de Argentina. Sólo pueden percibirse ligeros movimientos en los edificios más altos de la ciudad, cuyo epicentro se desarrollaría en la zona oeste del país.

Además del río de La Plata y del Riachuelo, el suelo de la ciudad se encuentra naturalmente surcado por una serie de arroyos, lagunas y cañadas.

Clima: Esta ciudad presenta un clima muy benigno durante todo el año. Su temperatura media anual es de 18ºC.

Julio es el mes más frío del año, aunque no se presentan heladas. Es un frío moderado durante el día, pero por la noche baja la temperatura considerablemente.

En cambio, el verano es muy húmedo. Las mañanas y los mediodías son muy calurosos, pero por la noche la temperatura desciende levemente.

En cuanto a las precipitaciones, las más copiosos se desarrollan en otoño (de marzo a junio) y en primavera (de septiembre a diciembre). Por lo general, son en forma de lluvias y lloviznas, lo que no dificulta el accionar cotidiano de su población.

Población: Según el último censo realizado en el país (2001), esta ciudad contaba con casi 3 millones de habitantes. De los cuales el 54% corresponden al sexo femenino. La densidad de población aquí es de 13.679, 6 habitantes por kilómetro cuadrado.

A principios de este siglo, estamos ante la presencia de un proceso demográfico denominado “envejecimiento de la población”. Ello corresponde por la escasa fecundidad de la clase media, la emigración al extranjero, y por la sustitución demográfica (es decir, que el 40% de la población residente no es nativa porteña, ni del Gran Buenos Aires). Sino que la población proviene en su mayoría de las provincias del norte argentino o de otros países.

Economía: Esta ciudad es sede central de muchas empresas importantes del país. Su principal sector económico es el terciario, es decir los servicios. Uno de los sectores más dinámicos es el de la construcción y el financiero.

Y además, es considerada como principal centro educativo de Argentina. Algunas de las instituciones más importantes son Colegio Nacional de Buenos Aires y la Universidad de Buenos Aires, más conocida como UBA.

Fuente Consultada:
Geografía, La Argentina y el Mercosur. A.Z editora
http://es.wikipedia.org/wiki/Buenos_Aires
http://es.wikipedia.org/wiki/Geograf%C3%ADa_de_la_Ciudad_de_Buenos_Aires

Blas Parera Creacion del Himno Nacional Argentino Asamblea 1813

BLAS PARERA: CREA EL HIMNO NACIONAL

Blas Parera Creacion del Himno Nacional ArgentinoBlas Parera (1776-1840), nació en Murcia de una familia de origen catalán y murió en Mataró cerca de Barcelona. Arribó muy joven a Buenos Aires en el año 1797 y se desempeñó como organista en la Catedral y en las templos de la Merced y San Ignacio. También fue director de orquesta del Coliseo Provisional, el único teatro de Buenas Aires en la  época, inaugurado en 1804.

Domingo de Azcuénaga en una mordaz letrilla en que caricaturiza a los personales de nota de la ciudad, escrita hacia 1816, dice refiriéndose a Parera: “Don Blas regañando! a toda la orquesta al paso que toca! del clave las teclas. . .“

Parera vivía en una casa de la calle Belgrano esquina Chacabuco, frente al Sur y daba lecciones de música y canto en casas de distinguidas familias de la sociedad porteña de la época. Se le conocía como el maestro Blas. En 1809 se casó con Facunda del Rey, niña que formaba parte del coro en la iglesia de San Nicolás de Bari.

Blas Parera como director de orquesta del Coliseo compuso la música de tonadillas, canciones y después de 1810 de varios himnos y marchas patrióticas con versos de fray Cayetano Rodríguez y otros autores. La Asamblea de 1813, con fecha 6 de marzo, encargó se escribiera una canción nacional capaz de llenar las aspiraciones del ideal de Mayo.

El 11 de mayo de ese año don Vicente López y Planes (1784-1856), presentó su composición poética que fue aprobada con entusiasmo por los diputados y la barra presentes en la sesión.

Parera compuso la música para estos versos y el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, los alumnos de la escuela de don Rufino Sánchez entonaron por primera vez en público nuestro Himno Nacional, llamado entonces Canción Patriótica.  El 1 de julio la Asamblea ordenó pagar a Parera 200 pesos por la composición del Himno.

El título de nuestra máxima canción sufrió algunas alteraciones y cambios. En 1813 se lo llamó «Marcha Patriótica», luego «Canción Patriótica Nacional», y más tarde se lo conoció como «Canción Patriótica». Una copia de 1847 lo tituló como «Himno Nacional Argentino», denominación que recibe en la actualidad.

Pacho O’Donnell, en «El Aguilla Guerrera» nos cuenta: ….la letra era inflamadamente independentista, como correspondía al espíritu de la época. Tiempo más tarde la Asamblea del Año XIII pide un “arreglo” acorde con los nuevos vientos que soplan: Inglaterra se opone vigorosamente a todo arresto de autonomía en las colonias de España, su aliada en la guerra contra Napoleón.

La Asamblea de 1813, con fecha 6 de mayo, encargó se escribiera una canción nacional capaz de llenar las aspiraciones del ideal de Mayo. El 11 de mayo de ese año don Vicente López y Planes (1784-1856), presentó su composición poética, que fue aprobada con entusiasmo por los diputados y la barra presentes en la sesión.

Parera compuso la música para estos versos y el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, los alumnos de la escuela de don Rufino Sánchez entonaron por primera vez en público nuestro Himno Nacional, llamado entonces. Canción Patriótica.

El embajador británico lord Strangford hace saber al gobierno de Buenos Aires “lo loco y peligroso de toda declaración de independencia prematura”.

Desaparecen entonces estrofas que anunciaban que “se levanta a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación”.

Se infiltran, en cambio, conceptos monárquicos tan en boga entonces, cuando nuestros prohombres parecían competir en candidaturas de príncipes europeos para gobernarnos. Portugués, francés, italiano…

No extraña entonces el “ved en trono a la noble igualdad”, afrancesamiento relacionado con el propósito de coronar al duque de Orleáns. O “sobre alas de gloria alza el pueblo, trono digno a su Gran Majestad”, estrofa desaparecida en la versión definitiva, O “ya su trono dignísimo abrieron, las Provincias Unidas del Sur”, texto del que nos ocuparemos más adelante.

El Himno sufrió en 1860 otra lamentable modificación encomendada a Juan Pablo Esnaola: la marcha vibrante y guerrera se transformó en una pieza pretenciosamente majestuosa, tan estirada que va en camino de convencernos de que nuestra canción patria consta solamente de su introducción, que es lo que habitualmente se ejecuta.

Para colmo de males, por razones diplomáticas, el texto fue mutilado devastadoramente durante la segunda presidencia de Roca, suprimiendo las estrofas denigrantes a España.

Se evaporaron así marciales referencias a “los bravos que unidos juraron su feliz libertad sostener, a esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer”. Tampoco cantaremos: “son letreros eternos que dicen: aquí el brazo argentino triunfó, aquí el fiero opresor de la Patria su cerviz orgullosa dobló”.

De allí en más los escasos retazos sobrevivientes nos harán repetir absurdamente hasta tres veces “y los libres del mundo responden…”

En 1817, Blas Parera fue padre de  José Manuel, y en 1818 regresó a España con su familia y en Cádiz, donde arribó en agosto de ese año, se ordenó “se vigile su conducta y estén a la mira de sus operaciones». Era un español sospechoso para el gobierno del rey.

Durante mucho tiempo se ignoró todo sobre sus últimos años hasta que en 1972 el doctor Javier Ciavell Borrás, investigó en los archivos de Mataró, una localidad vecina a Barcelona y pudo establecer que Parera se desempeñaba allí como “interventor del Correo”, un oscuro cargo provincial, que allí murió su hija Dolores Parera y del Rey y que finalmente él murió en ese ciudad el 7 de enero de 1840 a la edad de 64 años.

VICENTE LÓPEZ Y PLANES

Vicente López y PlanesSu vida tiene el valor de un documento, abarca medio siglo de historia argentina y escala la grandeza del símbolo, merced al Himno Nacional, cuyas inmortales estrofas compuso.

En la tormenta de la liberación, este solo hecho se proyecta como un brevísimo relámpago de talento, trazado en homenaje al temple de los argentinos, uno de cuyos preclaros exponentes fuera él mismo, como hombre-símbolo de su tiempo.

Desempeñó algunos cargos ilustres (secretario de la Asamblea del año 13 y del Directorio) y llegó a presidente de la República después de la renuncia de Rivadavia; fue luego ministro de Dorrego, más tarde consejero de Rosas y, derrotado éste, gobernador de Buenos Aires y signatario del Acuerdo de San Nicolás.

Su madre, doña Catalina Planes, porteña, se había casado con un buen asturiano, don Domingo, burgués emprendedor, comerciante honesto, hombre, en fin, respetado y querido. Vicente trajo de su madre un principio de asimilación espiritual a la tierra nativa y heredó de su padre la hidalguía y el señorío.

Su carrera pública le dejó una foja brillante: en 1806 y 1807, capitán de Patricios en la defensa de Buenos Aires; en 1810, secretario de la expedición libertadora al interior (junto con Castelli llegó al Desaguadero, límite del virreinato); en 1813, diputado por Buenos Aires a la Asamblea; en 1816, secretario de Balcarce, director interino del Estado; en 1817, secretario de Pueyrredón, que había sucedido a Balcarce por voto del Congreso de Tucumán; en 1827, sucesor de Rivadavia en la presidencia unitaria hasta que, en 1828, Dorrego, gobernador federal, lo nombró ministro.

Después de 1852, aceptó de los repatriados la gobernación de Buenos Aires y suscribió en San Nicolás el pacto de gobernadores que prohijó la Constitución. No caló demasiado hondo en el surco de la historia, pero sus actos y su vida toda lo presentan a la consideración de la posteridad, por la rectitud que puso en ella.

Vicente López y Planes nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1785 y murió en la misma ciudad el 10 de octubre de 1856.

UNA CURIOSIDAD HISTÓRICA SOBRE EL HIMNO NACIONAL
Fuente: Cuadernillo N°12 Vicente Fidel López –
El Hermano del Himno Nacional
Universidad Nacional del Litoral

Vicente López y Planes, hoy es el prócer que escribió el Himno Nacional Argentino. El bronce ha enfriado sus virtudes y disimulado sus defectos. Que haya participado en las invasiones inglesas, que haya estado presente en las jornadas de mayo de 1810, que haya sido diputado en la Asamblea del año XIII, presidente provisional, ministro o gobernador, son datos menores, datos que algunos ignoran y muchos no les otorgan ninguna importancia al lado de su condición de autor de las estrofas que nos reconocen como argentinos.

Vicente López Planes fue el autor del Himno Nacional, pero no ha faltado el historiador que señale que la letra es un plagio del «Canto guerrero», escrito unos años antes por Gaspar Melchor de Jovellanos, un liberal español, valiente, talentoso y patriota.

De todos modos, la noticia no es para ponerla en tapa de los diarios o armar un escándalo o iniciar un juicio por plagio. Es apenas un dato a tener en cuenta para saber cómo se resuelven a veces ciertas cuestiones que después quedan incorporadas para siempre a las efemérides patrias.

Es muy probable que a don Vicente le hayan dicho que hacía falta un himno y que no había mucho tiempo disponible para escribirlo. Es muy probable que haya tomado como referencia el texto de Jovellanos y lo haya adaptado a las circunstancias locales.

Estos procesos de adaptación o traducción son los que modelan lo que se conoce como una cultura nacional. Hoy a nadie le importa que Jovellanos haya sido la fuente inspiradora del Himno, del mismo modo que a ningún hincha de fútbol le interesa que el origen del deporte sea inglés.

A los nacionalistas con «zeta» se les ponen los pelos de punta cuando se enteran de que el símbolo más caro de nuestra identidad, el Himno Nacional, es una copia. Lo que no están dispuestos a admitir, en definitiva, es que todos los procesos culturales que configuran a una nación son producto de copias, mezclas, adaptaciones.

O sea que, sin proponérselo, don Vicente nos estaba dando una lección de cultura nacional, más allá de que su poema fuese aprobado a duras penas porque, ya que estamos en confidencias, existía un texto de Cayetano Rodríguez que tuvo muchas posibilidades de ser nuestro himno y que, por esas cosas de la política y, tal vez, de las influencias y los caprichos, quedó recluido en el anonimato.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX

Organizaciones Sociales Frente a la crisis de 2001 en Argentina

Organizaciones Sociales Frente a la crisis de 2001 en Argentina

RECUERDOS DE UNA ÉPOCA: A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar. La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes. Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno.

Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia del  ministro estrella Cavallo que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo.

La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación. No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

Durante 2002, muchos argentinos vieron a sus compatriotas poblar las calles de noche como ejércitos de la crisis lanzados sobre la basura: mujeres, niños, hombres, rascando el fondo de la condición humana. Se llamaron «los cartoneros» y conseguían sobrevivir juntando cartón y papel en la basura para venderlo a las papeleras. Este nuevo «mercado» de la basura fue una de las consecuencias inesperadas de la devaluación que demostró sin anestesia que en la Argentina ya no se fabricaba casi nada.

Además de reciclar el papel y los envases de vidrio, pasaron cosas insólitas como descubrir que en los hospitales no había manera de reponer, por el cierre de la importación y la falta de divisas, los guantes y jeringas descartables. Ni pilas había y ni qué hablar de los insumos de computación o medicamentos, l’.l ingenio, de origen inmigrante, igual hizo el milagro de; que la Argentina siguiera funcionando de algún modo.

Lentamente, se fue reconstruyendo un mercado interno precario, donde se hizo famoso «el trueque» de bienes por otros bienes, mientras comenzaban a funcionar otra vez algunas pequeñas empresas industriales arrasadas por la importación indiscriminada del modelo neoliberal. En esos meses de profunda crisis, los argentinos vieron también cómo el hambre arrasaba niños en el granero del mundo y cómo partían hacia otras tierras cientos de jóvenes, recorriendo el camino inverso al que habían hecho sus abuelos un siglo antes.

Era un panorama que hubiera sido esperable si la Argentina hubiera perdido una guerra o hubiera sufrido un cataclismo natural. Pero no era el caso. Sus tierras estaban intactas, su infraestructura no había sufrido daños y sus recursos humanos seguían existiendo. Se trataba sólo de un país saqueado por incapaces, inescrupulosos, codiciosos e irresponsables.

Los argentinos entraban al Tercer Milenio siendo más de 36 millones, con una deuda pública y privada cercana a los 260.000 millones de dólares. A fines de 2002, cada argentino debía cerca de 7.200 dólares, esto significaba, considerando el salario promedio mensual en 200 dólares, que para pagarla debía trabajar por lo menos tres años sin gastar un solo centavo. (Fuente Consultada Argentina El Siglo del progreso y la Oscuridad de María Seoane)

 Las redes de trueque: El origen de éstas se remonta a 1995. Tuvieron una importante expansión desde su inicio ya que pasaron de aproximadamente 1.000 socios en 1996, a 2.300 en el año siguiente, y en 1999 llegaron a 180.000.

En el 2000 alcanzaron a 320.000 miembros, organizados en torno de unos 400 nodos ubicados en 15 provincias y la ciudad de Buenos Aires. Luego de la implantación del «corralito» financiero en diciembre de 2001, las estimaciones del número de personas que participaron en estas organizaciones osciló entre 3 y 6 millones.

En este sistema, los que participan son productores y consumidores al mismo tiempo. Por eso se los llaman «presumidores». Esto significa que nadie puede consumir en la red de trueque si no obtiene ‘créditos’ a través de su trabajo o de la venta de algún producto dentro del mismo sistema.

trueque en argentina, crisis argentina

En los últimos tiempos estas redes han entrado en crisis, y cerraron un 40 % de los nodos o clubes en los que se realizaban los intercambios. Esta crisis obedece a varias causas: una de ellas, tal vez la más importante, fue la desvalorización de los «créditos» por la emisión y falsificación de esta «moneda» que alcanzó en algunos nodos al 90 % del circulante.

Las De manera similar a las redes de trueque, el movimiento de las empresas recuperadas, alcanzó notoriedad recientemente, pero sus modalidades de organización y sus orígenes se remontan hasta fines de los años 70 y principios de los 80, momentos en que se generaron como respuesta a la primera «oleada» del proceso de desindustrialización.

Las empresas recuperadas tienen varios rasgos en común. En primer lugar, se orientan hacia el mercado interno en ramas afectadas por la importación y/o afectadas negativamente por sus dificultades de exportación (empresas frigoríficas, textiles, de tractores, acoplados, metalúrgicas, plásticos, etc.). En segundo término, se encontraban en proceso de quiebra, convocatoria de acreedores o directamente abandonadas por los empresarios. Por último, los trabajadores aparecen como acreedores o damnificados.

En la transición hacia el nuevo régimen jurídico, los trabajadores toman a su cargo la producción, estableciendo acuerdos con proveedores y/o clientes que les aseguran un cierto capital de trabajo para el funcionamiento, y acuerdan una retribución mínima de ingresos, generalmente combinada con pagos en especie o mercaderías.

En la mayoría de las empresas recuperadas se constata, en el principio, una deserción empresaria, que puede ser parcial o total. Si es parcial, es posible que los anteriores propietarios se mantengan como asociados en la nueva forma jurídica que adopta la empresa. En otras, recuperadas recientemente, ha surgido la demanda de una nueva figura, la de «estatización con control obrero» o con «administración obrera».

Los piqueteros: En el extremo inferior del espectro social, las nuevas experiencias de organización cristalizaron en los movimientos piqueteros, que se afincan terri-torialmente organizando a los desocupados de los barrios carenciados y villas miserias de las grandes ciudades pero también tienen una activa participación en pueblos y ciudades del interior afectados por el cierre de empresas en los 90.
Las modalidades de sus acciones, como cortes de rutas por parte de «piquetes» de pobladores —símil de los de huelguistas en las fábricas—, otorgaron su nombre al movimiento.

piquete

Existen tres tipos diferentes de organizaciones piqueteras: 1) las que tienden a limitarse a la obtención de subsidios, en nombre de la emergencia social; 2) las que buscan resolver necesidades colectivas en las comunidades y barrios donde están implantadas, desde comedores y guarderías escolares hasta la autoconstrucción de viviendas; 3) las que promueven, a partir de nuevas redes surgidas en estos movimientos, emprendimientos orientados hacia su autosustentación.

Los cartoneros: La historia de los cartoneros de hoy es inseparable de la existencia histórica de los «cirujas» y «botelleros» cuya presencia fue familiar a los vecinos de Buenos Aires a lo largo de buena parte del siglo XX. Estas actividades perdieron relevancia en la década del 70, al organizarse lo que se dio en llamar «relleno sanitario» (que implicó enterrar la basura en zonas relativamente alejadas).

cartonero

En ese momento, según algunas estimaciones, eran 3.500 las personas dedicadas al cirujeo en la Ciudad de Buenos Aires. Al promediar el 2002 se presumía la existencia de entre 70.000 y 100.000 recolectores informales en todo el área metropolitana (AMBA).

En buena medida, esto se debió a que, en los primeros meses de aquel año se sumaron varios elementos que incrementaron el valor de la basura: la devaluación de la moneda (dado que, por ejemplo, los insumos para fabricar papel tienen precio internacional), la depreciación de los salarios, el crecímiento sostenido de la desocupación y de los hogares en situaciones de pobreza e indigencia, sumados a la recesión prolongada.

Fuente Consultada:
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología
Enciclopedia del Estudiante Tomo 8 Geografía General

 

Crisis Social y Economica de Argentina en 2001 Datos de la Pobreza

Crisis Social y Económica de Argentina en 2001 Datos de la Pobreza

RESUMEN FIN DEL GOBIERNO DE LA ALIANZA, !QUE SE VALLAN TODOS¡

INTRODUCCIÓN: RELATO DE LA ÉPOCA: En las semanas que siguieron al infierno político y social [de diciembre de 2001], con el radicalismo desaparecido de escena, el peronismo se hizo cargo de la crisis.

Cuando Eduardo Duhalde asumió como Presidente en enero de 2002, la Argentina logró batir un nuevo récord continental: había tenido cinco presidentes en apenas doce días.

El más recordado de esos efímeros funcionarios fue el entonces gobernador de la provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, quien en un gesto de populismo ramplón y ante la Asamblea Legislativa que lo aplaudió de pie declaró el default más grande de la historia del capitalismo moderno: la Argentina debía a los organismos internacionales 132.000 millones de dólares. Los presidentes interinos durante esas horas dramáticas huyeron en dominó.

eduardo duhaldeEl Congreso eligió finalmente a Eduardo Duhalde como presidente interino, repitiendo en su elección el viejo pacto peronista-radical.

Duhalde debía decretar el fin de la convertibilidad y la devaluación del peso y la pesificación de la economía, lo que incluía las tarifas dolarizadas de los servicios públicos privatizados.

El escenario de devaluación no era como los anteriores, incluso en un país acostumbrado a las corridas financieras y a la inestabilidad económica.

Había estallado una crisis inédita, caracterizada por la bancarrota financiera del Estado, la quiebra del sistema financiero, el default de las empresas privadas, la confiscación de los ahorros de millones de argentinos, la desaparición de la moneda como reserva de valor y una depresión económica sin antecedentes.

Todo esto generaba un proceso de descomposición de las relaciones de producción capitalista pero, además, el cuadro de crisis comenzaba a extenderse al resto del Mercosur —el acuerdo de asociación económica de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y a afectar a buena parte de las empresas y la banca mundial.

Ésta fue la consecuencia o destino final de un modelo económico conocido como neoliberal, que fue la receta impuesta y monitoreada por el FMI y el resto de los organismos de crédito internacionales que exigían cobrar como si no hubieran sido corresponsables de la catástrofe.

Los argentinos entraban al Tercer Milenio siendo más de 36 millones, con una deuda pública y privada cercana a los 260.000 millones de dólares. A fines de 2002, cada argentino debía cerca de 7.200 dólares, esto significaba, considerando el salario promedio mensual en 200 dólares, que para pagarla debía trabajar por lo menos tres años sin gastar un solo centavo.

De allí que no hubiera ninguna posibilidad de pagar la deuda sin pasar previamente por una política de recuperación del desarrollo industrial que la Argentina tenía treinta años antes de que el huracán conservador comenzara con una dictadura criminal. (Fuente Consultada Argentina El Siglo del progreso y la Oscuridad de María Seoane)

LA CRISIS: Cuando las oportunidades de participación no están aseguradas por el trabajo, la calidad de la educación recibida y un nivel de vida considerado decente, se debilitan los lazos que hacen posible que la gente elija y decida acerca del presente y el futuro colectivos.

Los desocupados, por ejemplo, al no formar parte del sistema laboral, carecen de medios para participar organizadamente en la vida política y hacer oír sus reclamos.

Sin embargo, ante la crisis actual la sociedad argentina ha demostrado tener deseo y capacidad para participar, organizarse, deliberar y responder a la situación planteada. De este modo, se han puesto de manifiesto formas de organización de los pobres, de los desempleados, de los más afectados directamente por la crisis, que recuperan un pasado con significativas experiencias de asociación, como la del cooperativismo.

Pueden identificarse diversos aspectos de la problemática de la pobreza en los orígenes de las nuevas formas de organización.

» El crecimiento de la desocupación y la precarización laboral durante el segundo lustro de los ’90, conformaron las bases sociales de los «cartoneros» y «piqueteros» y de los trabajadores de «empresas recuperadas», afectadas por la desindustrialización.

» Los efectos destructivos de los procesos recién mencionados alcanzaron a las clases medias. Los «nuevos pobres» surgidos de éstas iniciaron el intercambio de bienes y servicios en las redes de trueque.

De este modo, la crisis económica impulsó a vastos sectores sociales a incorporarse a variados mecanismos de subsistencia preexistentes: los piquetes para acceder a alimentos o subsidios, la recolección de residuos, las redes de trueque. Por otro lado, el abandono de empresas por parte de sus dueños fomentó las iniciativas obreras de recuperación de fábricas que se transformaron en cooperativas o en emprendimientos mixtos entre el Estado y los trabajadores.

EL mapa social de La Argentina cambió y La amenaza que se cierne es la de una nueva generación que habrá de crecer sin la experiencia de un país dinámico y de integración social. Esta caída provoca desesperanza, desencanto, escepticismo.

Produce, además del malestar y sufrimiento presentes, la sensación de que no hay rumbo, de que no hay perspectiva de futuro.

La caída del ingreso y el porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas se ven reflejados en datos como Los siguientes:

• Más de la mitad de la población no alcanza a comprar los alimentos indispensables para su nutrición adecuada.

• Siete de cada diez niños y adolescentes son pobres. La mitad es indigente.

• Seis de cada diez hogares con niños y adolescentes no cuentan con ingresos suficientes para afrontar la compra de: alimentos básicos o acceder a servicios como la salud o la educación.

• En el noroeste del país, ocho de cada diez niños y adolescentes son pobres, La mitad de ellos, en hogares con ingresos insuficientes para alimentarse adecuadamente.

• La tasa de desocupación se cuadruplicó durante la última década. En octubre de 2001 alcanzó al 18,3%. Entre los sectores de menores ingresos, una de cada cuatro personas económicamente activas se encuentra desocupada.

De acuerdo con estimaciones realizadas durante el período comprendido entre octubre de 2001 y junio de 2002, un promedio de 15.000 personas cayeron diariamente bajo la línea de pobreza. Uno de cada tres fue menor de 18
años.

MEDICIÓN DE LA POBREZA: Para lograr una mejor aproximación al problema dentro de los límites de las estadísticas disponibles, y captar de este modo los contrastes que existen entre regiones y provincias de la Argentina, el análisis de las necesidades básicas se debe complementar con el de la pobreza y la indigencia.

• La línea de indigencia establece si los hogares cuentan con los ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

• La línea de pobreza establece, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen la capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.

GRUPOS VULNERABLES: La falta de acceso a la educación, la salud, la vivienda y el desarrollo de las propias capacidades delinea el perfil de los grupos vulnerables; es decir, los niños, jóvenes y ancianos que dependen de los hogares con más bajos ingresos.

La siguiente información (correspondiente a mayo de 2002) procura situar la presencia de los grupos vulnerables en el sector del 20% de los hogares de más bajos ingresos y la distinta gravedad de este problema en las provincias.

Mientras que en el total del país el 25% de los hogares registra niños de 5 años y menos, en el sector más pobre de la población ese porcentaje alcanza al 45% y, en algunas provincias, llega a más del 60%.

• Los niños de 6 a 12 años representan un 28,3% de los hogares de todo el país, pero ascienden a un 50,4% en los de más bajos ingresos per cápita del país; en las provincias de Jujuy, Misiones y San Luis llegan a porcentajes mayores del 65%.

• Los jóvenes de 15 a 24 años que no estudian, no trabajan, ni son amas de casa, representan un 8,7% del total del país. En los hogares de más bajos ingresos, este grupo vulnerable constituye el 18,3% y llega a ser más del 20% en el Gran Buenos Aires y en las provincias de Catamarca, Córdoba, La Pampa, La Rioja, San Luis, Santa Fe y Santiago del Estero.

• La población de personas mayores de 60 años plantea características especiales. En el total del país representa el 34,3% de los hogares y disminuye al 20,6% en el sector de más bajos ingresos. La Ciudad de Buenos Aires tiene el más alto porcentaje de ancianos en el total de hogares (40,3%); por eso, también es en esta jurisdicción donde éstos, como grupo vulnerable, llegan al mayor porcentaje, con una presencia del 36,5% en el sector de más bajos ingresos.

FUENTE: INSTANTÁNEAS. BOLETÍN ESTADÍSTICO DE UNICEF- OFICINA DE ARGENTINA. AGOSTO 2002. AÑO 1. NÚMERO 1. CIUDAD DE BUENOS AIRES. INDEC/ UNICEF.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Ricardo Forsterd, Filósofo.

Ver:Organizaciones Sociales Frente a la crisis de 2001

!QUE SE VALLAN TODOS¡

El ruido que hacen las cacerolas en el barrio es ensordecedor mientras el calor del día deja paso a una noche veraniega y extrañamente desolada y festiva. La voz se multiplica con una consigna sencilla: ¡vamos todos a la Plaza! La mezcla resulta inverosímil, y no hay recuerdo que ayude a confrontarla con otro momento de la historia:

por las calles de una Buenos Aires tórrida y crujiente se cruzan y se saludan, como si fueran parte de una misma cofradía, el piquetero con el pequeño ahorrista, la elegante señora de Barrio Norte con el obrero de Pompeya, el empleado bancario con la exaltada ama de casa de Saavedra, el cartonero con el gerente de empresa y el jubilado al que le recortaron sus ingresos con el almacenero.

Algunos gritan contra Cavallo y su corralito, que les encerró sus dólares; otros se la agarran con el inútil de De la Rúa, que con la insolencia del bravucón incapacitado, acaba de decretar el estado de sitio. Todos pies se mueve el piso de un país demudado y que parece caer en un abismo insondable. Hay miedo y bronca. Gritos, reclamos, puños cerrados, jóvenes rockeros y antiguos militantes que han salido del freezer se lanzan en una alucinada marcha hacia el centro neurálgico de una ciudad convertida en un gran aquelarre.

La Argentina tambalea mientras con el correr de los días ya no sólo se escuchan los ruidos de los cacerolazos sino que, también, se escuchan balas, corridas, cuerpos caídos, manifestantes que amenazan con tomar la casa de gobierno, y un presidente bizarro que huye en helicóptero mientras una insólita multitud festeja su abandono de la Casa Rosada. Son horas de incertidumbre, de miles y miles que no dejan las calles, que se reúnen en las plazas para discutir los últimos sucesos y para enfrascarse en polémicas que parecían definitivamente ausentes de la vida nacional.

Es el fin estrepitoso de los años noventa, de su gigantesca ficción primermundista que concluyó en catástrofe social, en desguace del Estado y en desocupación exorbitante. La fiesta impúdica del menemismo ha terminado aunque las noches de un fin de año inolvidable tienen algo de una alquimia carnavalesca mientras todo se cae a pedazos. Confusión y vértigo.

Preguntas que no tienen respuesta porque no hay político ni institución que se sostenga en medio del movimiento sísmico que conmueve al país. ¿Qué ha quedado de la República después de una década que, para muchos, se ha convertido en «infame», como aquella otra y lejana de los años treinta? ¿Qué quedó de la promesa de la revolución productiva, del salariazo y, con la Alianza, del saneamiento moral de la República? ¡Que se vayan todos! Se repite y se repite mientras en una sucesión alucinada, con apenas algunos días de diferencia se van intercambiando los presidentes como quien intercambia figuritas.

De la Rúa ya es un fantasma que ni siquiera causa la sorna de la población, sus días tinellistas han concluido en tragedia, en más de 30 asesinados por una policía que parece responder a sus propias necesidades, agazapada como siempre para defender intereses poderosos y bajo la complicidad de un gobierno impresentable que no puede hacerse cargo de nada, apenas de dejar que se asesine a quienes protestan.

Los saqueos han quedado atrás, son el recuerdo de un país desfondado y quebrado aunque para muchos son la evidencia de alguna mano negra que ayudó a que De la Rua apurara su salida en helicóptero. Ramón Puerta, un oscuro y hasta ese momento desconocido misionero, presidente o algo así de un devaluado Congreso, toma por un par de días la brasa ardiente hasta transferírsela, con gran alivio, a un sonriente y acicalado Adolfo Rodríguez Saa. Sigue la fiesta aunque no queda claro qué se festeja mientras el cacique puntano decreta, para algarabía de diputados y senadores, la cesación de pagos y el default.

Gritos patrióticos de muchos de aquellos que avalaron con otros gritos el endeudamiento y la entrega del patrimonio nacional, que festejaron el reinado del mercado y que se vistieron con las ropas del neoliberalismo como gran ideología salvadora de la patria devorada por la bestia estatista. Locura de unos días en los que no se sabe que sucederá mañana a la mañana. Mientras tanto las plazas de la ciudad se llenan de puestitos improvisados en los que se vende de todo, a veces por el poco dinero que circula, otras a través del ancestral sistema de trueque.

En la plaza de mi barrio una vecina puso una mesita con tortas caseras para vender mientras uno de sus hijos ofrece sus muñequitos de la infancia. Esa imagen se repite por cientos. Todos están ahí, desconcertados, atemorizados por un futuro que se les ha borrado, sin saber cómo sigue este tiempo alucinante en el que se siguen sucediendo los presidentes sin que alcancemos a retener sus nombres. Rodríguez Saa ya no está, su renuncia no la hizo desde la Casa Rosada sino que prefirió la seguridad de su San Luis natal.

Llega otro desconocido para el gran público, Eduardo Camaño, apenas un peón sacrificable en el juego que finalmente lleva a Eduardo Duhalde al poder. ¿Fin de la partida? Un diciembre imposible, alucinante y extraído de un relato entre terrorífico y cómico se ha cerrado en un país, el nuestro, que ha conocido en un lapso brevísimo a cinco presidentes. Percepción de oscuridad insondable mientras de a miles los jóvenes siguen haciendo colas en las puertas de las embajadas para conseguir alguna visa que los saque del infierno en el que nos hemos convertido. Seguramente la historia, esa vieja dama algo ajada, continuará. ¿Hacia dónde? No lo sabemos aunque sospechamos que esto todavía no termina.

(Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Ricardo Forsterd, Filósofo.)

Estallido Social Diciembre 2001 De La Rua Resumen Gobierno Alianza

Estallido Social: Diciembre 2001 – De La Rúa Resumen – Gobierno y Alianza

Presidente de Argentina De La Rua FernandoANTECEDENTES: En noviembre de 2001, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían debajo de la línea de la pobreza, En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva.

El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población.

Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacia escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de «cacerolazos». En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

María Seoane (1948), en su libro «Argentina, el siglo del progreso y la oscuridad» explica la caída del gobierno de Fernando de la Rua, de una forma muy didáctica y clara, por lo que sugiero es interesante leerlo y aquí va una muestra de su prosa para explicar los acontecimientos ocurridos en aquella lamentable etapa de nuestra historia argentina.

«… el entorno de De la Rúa compuesto por su familia directa, su amigo banquero y jefe del servicio de espionaje estatal Fernando De Santibañes, y un grupo de publicistas —aficionados a la comida japonesa y que por eso fueron conocidos como el «Grupo Sushi»— amigos de sus hijos, que montaban costosas campañas publicitarias en las que nadie creía.

El colmo de la irritación no fueron sólo los negocios que se conocieron de su amigo el banquero con el poder, sino que el principal consejero y asesor político de De la Rúa era su hijo Antonio —por esa época novio de la cantante colombiana de música pop Shakira— quien se paseaba por el mundo mientras la Argentina entraba aceleradamente en la peor crisis política y económica de su historia.

En este clima, lo que decantó fue el brutal y más absoluto descreimiento de todos los ciudadanos en la política y en las instituciones. No se creía en la Justicia, ni en el Congreso, ni en la policía ni en el gobierno ni en el Presidente. Los sucesivos arreglos con el FMI y los acreedores externos sólo sirvieron para que los capitales más perspicaces de muchos dirigentes se fugaran de la Argentina antes de la inevitable devaluación.

En un manotazo de ahogado, De la Rúa convocó a Cavallo al gobierno. Pocos entendieron cómo un hombre que tenía un caudal propio de votos para aspirar a ser él mismo presidente aceptaba ser ministro de Economía de un gobierno en franca desbandada. La historia explicó que Cavallo aceptó para garantizar en los últimos meses de la debacle aliancista la fuga sostenida de divisas, calculada hacia diciembre de 2001 en más de 40.000 millones de dólares.

El superministro CavalloA los argentinos esto terminó de quedarles claro cuando después de varios intentos de «déficit cero» y «megacanjes» de deuda externa, leyes de poderes omnímodos que pretendían garantizar el pago de esa deuda con los sueldos de los empleados estatales, las magras jubilaciones que ya habían sido rebajadas o con la totalidad de la recaudación impositiva, Cavallo lanzó su último invento: «el corralito» que no era ni más ni menos que la confiscación de los depósitos de los pequeños ahorristas para evitar el quiebre total del sistema financiero, es decir, para salvar a los bancos, sobre todo a los extranjeros que ya funcionaban sin respaldo de sus casas matrices.

El «corralito»: Para evitar la fuga de depósitos bancarios, el 1° de diciembre, Cavallo decretó el estado  de excepción monetaria», Este «golpe» económico, conocido como «el corralito», significaba que todos los depósitos bancarios quedaban inmovilizados durante 90 días. Además, que las extracciones de efectivo tenían un tope de hasta 250 pesos o dólares  por semana. Así, el dinero desapareció de la calle, el consumo se retrajo y la actividad productiva y comercial se paralizó, Masivamente, agrupaciones sociales, partidos políticos y centrales sindicales se opusieron a las medidas y promovieron movilizaciones y paros de protesta.

La Argentina ya no sería conocida en el mundo sólo por Maradona, los desaparecidos, el tango, su particular manera de querer la ley y de violarla, por su carne y su asado, por su autoestima más allá de todo fracaso, sino también por «el corralito».

La consecuencia en la vida cotidiana fue enloquecedora: como nadie podía retirar efectivo de los bancos la economía se paralizó. Y la gente debía pasarse horas en largas colas frente a los bancos realizando complicadas transferencias financieras, por ejemplo, para pagar la luz. A esto se sumó que la economía «en negro» o informal de los desocupados, subocupados y pobres que sobrevivían vendiendo cosas en la calle no podía subsistir sin dinero en efectivo.

protestasAl enojo de la clase media que tenía en los bancos sus ahorros juntados durante años, se sumó la desesperación de quienes no tenían dinero en los bancos y sobrevivían con lo que juntaban día por día. La furia de los argentinos no tuvo límites. Al quiebre político se sumó la sensación de robo realizado por el poder. Como en una pesadilla, volvieron a repetirse con la gran depresión las escenas de la hiperinflación del fin del gobierno de Alfonsín.

En un país donde sobra comida, miles de argentinos se lanzaron a asaltar supermercados para poder comer. El descontrol era absoluto en ese diciembre de 2001. La noche del 19, De la Rúa, como única respuesta política, decretó el estado de sitio que suspendía todos los derechos y garantías constitucionales como la libertad de expresión y de reunión, algo que a los argentinos los remitía a las épocas terribles de la dictadura.

Saqueos y cacerolazos: Entre el 13 y e! 18 de diciembre se iniciaron los saqueos contra los supermercados. Primero en Rosario y luego en la Capital, San Isidro, Munro, El Palomar, Ciudadela, Ramos Mejía, Morón, Moreno, Lanús y La Tablada. Entre el 1 8 y el 20, los saqueos se generalizaron en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, San Juan, Santiago del Estero y Mendoza. Frente a la escalada de violencia, el 19 de diciembre el Presidente decretó el estado de sitio.

El 20, De la Rúa transmitió un discurso por la cadena nacional, El discurso no había terminado cuando en todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires comenzaron a escucharse cacerolazos. Una multitud salió a las calles y marchó hacia la Plaza de Mayo, el Congreso, la quinta de Olivos y la casa de Cavallo.
A la medianoche, se dio a conocer la renuncia de Cavallo. Sin embargo, esto no tranquilizaba a los manifestantes, que pedían «que se vayan todos». De la Rúa ordenó la represión que dejó como resultado 32 muertos y cientos de detenidos en todo el país. Pero nada detuvo la movilización.

Pero esta vez la sociedad no acató, apenas terminó el discurso anodino del Presidente, que los argentinos habían escuchado en vilo esperando oír alguna solución a sus infinitos problemas, comenzaron a oírse en la ciudad ruidos de cacerolas, una forma de protesta que se había adoptado en la época de oposición al menemismo.

El detalle no es menor: los argentinos ya unían en la responsabilidad por sus desgracias la década de Menem-Cavallo y los dos años desastrosos de De la Rúa. Cavallo, la figura que se repetía en ambos desastres, debió renunciar esa misma noche, «acorralado» por una pequeña multitud de vecinos que lo insultaban en la puerta de su casa.

cacerolazosDespués de los «cacerolazos», los porteños principalmente, pero también los habitantes de otras ciudades importantes de la Argentina, salieron de sus hogares y comenzaron a marchar por las calles. Había hombres, mujeres, niños, jóvenes y viejos y hasta bebés en brazos de sus padres. En la ciudad de Buenos Aires jamás se había visto semejante reacción masiva de la clase media, en general ciudadanos sin partido.

El destino fue la Plaza de Mayo, centro político neurálgico y testigo de los principales acontecimientos del siglo. Allí, una enorme multitud pidió la renuncia de «todos» y englobaba en ese «todos» literalmente al conjunto de los funcionarios, a los diputados y senadores, al propio Presidente y sus ministros y también a los integrantes de la Corte Suprema donde todavía seguía vigente la famosa «mayoría automática» de Menem, que entre otras cosas lo había liberado del arresto domiciliario por la causa del contrabando de armas.

La multitud, además, consciente de su repentina fortaleza y protagonismo, coreaba que el gobierno podía meterse «en el culo» la declaración del estado de sitio y que esta vez no estaba dispuesta a obedecer ninguna ley que emanara de un poder deslegitimado al que no le reconocía autoridad.

A esa noche de vigilia le siguió una mañana en la que continuaron los saqueos en algunos puntos de la Argentina, los más empobrecidos, y las manifestaciones de la clase media. En la Plaza de Mayo se sumaron a la protesta algunos grupos de izquierda y las Madres, que fueron reprimidas por la policía montada. La foto de los caballos atropellando a las mujeres ya ancianas con sus pañuelos blancos parecía sacada de otra época y no hizo más que aumentar el desconcierto y la indignación.

La agitación popular continuó durante todo el día con características que fueron cambiando con las horas. La gente no se quería ir de la Plaza de Mayo hasta obtener la renuncia de De la Rúa. El último gesto de este político conservador y timorato que no tenía cualidades para manejar la crisis y culpaba de sus males a la oposición peronista a la que le proponía un insólito cogobierno cuando el suyo ya no existía, fue la matanza indiscriminada de ciudadanos. Ese 20 de diciembre, poco antes de su renuncia, en el centro de Buenos Aires murieron acribillados siete jóvenes.

Frente a los hechos que escapaban de su control, De la Rúa intentó formar un gobierno de «concertación nacional», pero los justicialistas y buena parte de los radicales y frepasistas le negaron apoyo. El 21 de diciembre, luego de leer en cadena nacional su renuncia, De la Rúa dejó la Casa Rosada en un helicóptero que lo llevó a la residencia de Olivos.

CIUDADANOS Y POLÍTICA: La experiencia de la Alianza en el gobierno en un proceso de deterioro de la relación de los habitantes con la dirigencia política. Fue una crisis global, en la que confluyeron factores económicos, sociales, políticos y aun culturales, y en la que los políticos aparecieron como los «grandes culpables» del descontento.

Aunque la continuidad democrática, como clave de la legitimidad, no parecía (ni parece) estar en juego, no debe descartarse del todo el riesgo de que la desconfianza frente a la política pueda debilitar el apoyo al régimen democrático.

Los datos que surgen del Latino barómetro 2001 (una encuesta anual aplicada a 17 países de América Latina) indican que los efectos de la crisis económica y el mal desempeño de los gobiernos han impactado fuertemente sobre todos los países latinoamericanos. El Latino barómetro 2001 informa que el apoyo a la democracia cayó 12 puntos en un año: de 60% en 2000 a 48% en 2001. También la satisfacción con la democracia de 37% a Estas cifras difieren de las de otros países que vivieron transiciones a la democracia, como España.

En el caso de la Argentina, a pesar del colapso económico, el apoyo a la democracia se incrementó, aunque esto no debe ser asumido necesariamente como un apoyo a los rasgos de la democracia de partidos. Mientras en octubre de 2001 el 57% de los encuestados declaraba que la democracia era preferible a cualquier otra forma de gobierno, en febrero de 2002, después de la crisis que terminó con el gobierno de De la Rúa, esa cifra había subido a 62%.

Ahora bien, simultáneamente con ese crecimiento de la adhesión a la democracia, decreció la convicción sobre la necesidad de los partidos políticos. Esto sugiere que gran parte de la ciudadanía se halla en la búsqueda de formas democráticas complementarias, más directas y horizontales de asociación y protesta, en sustitución de la oferta brindada por los partidos.

Fuente Consultada:  «Argentina, el siglo del progreso y la oscuridad» de María Seoane