La Digestión

La Asimilacion de los Alimentos Concepto Facil Para Niños

La Asimilación de los Alimentos Concepto Fácil Para Niños

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etapas de la asimilacion de los alimentos

El sistema digestivo es el encargado de transformar los alimentos en sustancias más simples para que puedan ser absorbidas por las paredes del intestino y pasar de allí a la sangre.

Boca: Cavidad que se ubica en la parte inferior de la cabeza. Su parte superior está delimitada por el hueso palatino, que forma el paladar. Contiene la lengua y los dientes. Segrega saliva y realiza la masticación.

Faringe: Conducto formado por músculos que va desde la región posterior de la cavidad oral y las fosas nasales hasta el comienzo del esófago.

Esófago: Tubo cilindrico de 24 a 48 cm de longitud. Conecta a la faringe con el estómago.Empujar los alimentos al estómago por medio de los movimientos peristálticos.

Estómago: Saco elástico con gruesas paredes musculares, recubierto enteramente por una membrana mucosa.Sus músculos «baten» el bolo alimenticio y segregan jugos gástricos.

Intestino delgado: Porción del tubo digestivo que se extiende desde el píloro hasta el intestino grueso.El duodeno realiza la mayor parte de la digestión y el yeyuno íleon absorbe los nutrientes.

Intestino grueso: De diámetro mayor que el intestino delgado, mide aproximadamente 1,2 m de longitud.Absorbe agua y algunos minerales que pasan al torrente sanguíneo y mantiene la hidratación.

Recto: Porción final del intestino grueso. Se contrae hasta enviar los desechos al ano.

Ano: Posee un esfínter interno.

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CONCEPTO FÁCIL DE ASIMILACIÓN

1º- Todo ser vivo para desempeñar sus funciones necesita gastar energía del mismo modo que el movimiento de las máquinas exige el empleo de fuerzas.

La energía que utilizan las máquinas está encerrada en el carbón, acumulada en la leña por la obra del vegetal al cual ésta pertenecía; para liberar esa energía se quema el carbón pudiendo así utilizarse el calor desprendido.

Los alimentos que ingerimos son fuentes de energía; habrá que destruirlos quemándolos para aprovechar tal fuerza.

¿Quiénes queman los alimentos para permitir el desprendimiento de energía? Son las células de los tejidos las encargadas de esa tarea.

De modo, pues, es necesario que los alimentos lleguen al alcance de las células para lo cual deben atravesar la pared del intestino delgado.

Este pasaje sólo es posible cuando la albúmina, la manteca y el azúcar son disueltos, es decir, cuando han sido digeridos.

Además de la digestión los alimentos antes de echarse al torrente circulatorio deben sufrir un proceso llamado de asimilación.

Veamos en qué consiste:

2º Demos leche de vaca a un niño, a un perrito y a un gatito. (Si la clase se da en un grado inferior podrá asignarse un nombre a cada uno de los tres personajes de manera que la lección resulte más amena.)

Después de tomada la leche el niño será siempre niño, el perro siempre perro, y el gato siempre gato a pesar de que el alimento ingerido pertenecía a un animal de especie distinta. ¿Cómo explicar el fenómeno? .

Si el niño ha bebido leche de vaca, si ha incorporado a su organismo una parte de este animal ¿cómo explicar que desde ese momento no tenga algo de vaca?.

La misma pregunta cabe formularse con respecto al gatito y al perro.

Es que los seres vivos tienen una función muy importante y característica de ellos: son capaces de transformar un alimento en sustancia propia de ellos.

Es decir: el organismo del niño tiene la propiedad de transformar la leche de vaca en sustancias que contribuirán a formar sangre humana, y no en cualquier sangre humana, sino en la suya; el organismo del perro, así como el del gato, transforman igualmente la leche de vaca en sangre de perro y en sangre de gato respectivamente.

De modo que después de beber leche, el niño por su composición es siempre niño, el perro siempre perro y el gato siempre gato. Pero en cantidad habrá un poco más de niño, un poco más de gato y un poco más de perro.

Cuanto decimos con respecto a la leche puede aplicarse a otras sustancias. Sea un hombre que almuerza según el siguiente menú: carne de vaca, jamón, huevos fritos.

Si el organismo no tuviera el poder de transformar los alimentos resultaría que nuestro hombre, después de la digestión, tendría en si cuerpo algo de cerdo, algo de ave, algo de vaca y algo de hombre. No ocurre así porque los alimentos son transformados en sustancias propias del ser que los ingiere.

Después de haber sido digerido—es decir, puestos en condiciones de atravesar la pared intestinal— los alimentos, en forma de quilo, listos ya para echarse al torrente circulatorio, sufren entonces la transformación maravillosa que sorprende y admira.

La albúmina del huevo de gallina es tal antes de atravesar la pared intestinal; pero caundo llega a la sangre ya no es albúmina de gallina sino albúmina humana. Hay pues en la mucosa del intestino dinamismos encargados de realizar esa transformación.

Aún no se conocen bien las modificaciones producidas que tienen la virtud de poner el sello o marca de fábrica a las sustancias que se introducen en el cuerpo.

Las sustancias capaces de pasar por via digestiva a la sangre se llaman alimentos; la transformación de éstos se denomina asimilación.

3º—Todos los seres vivos asimilan. Todos reciben alimentos, los asimilan y luego los destruyen para aprovechar la energía en ellas acumulada.

INGESTIÓN —-> TRANSFORMACIÓN —-> DESTRUCCIÓN

Los seres inorgánicos no son capaces de digerir ni de asimilar. He aquí pues, una diferencia importante con los seres vivos.

 

Los Cinco Sentidos Humanos 5 sentidos del cuerpo humano

Los Cinco Sentidos Humanos

EL ENVEJECIMIENTO DE LOS SENTIDOS: Como la actividad sensorial es el principal medio de contacto con el mundo que nos rodea, cualquier disminución de la agudeza de un sentido implica el riesgo de empobrecer tal relación. Ello daría como resultado una disminución del placer de gozar de la vida y una caída del nivel de estimulación neuronal.

Las neuronas se acostumbrarían a una percepción restringida, lo cual afectaría su memoria en forma inevitable. Por lo tanto, ante cualquier problema de memoria debe preguntarse, ante todo, si sus sentidos funcionan como es debido. ¿Cómo puede recordar algo, si no lo oyó con claridad? ¿Cómo puede construir una imagen mental de algo que no ha visto bien?

• De nuestros cinco sentidos, la vista es el que se deteriora más rápidamente. A medida que uno envejece, el ojo demora más en adaptarse a los cambios repentinos de luminosidad. A los 80 años, los ojos necesitan ocho veces más luz para percibir la misma luminosidad. Uno puede adaptarse perfectamente a este cambio usando, por ejemplo, lámparas halógenas, que se regulan con el fin de producir una luz más brillante para leer y una más tenue para el ambiente.

La miopía (dificultad para ver de lejos), el astigmatismo y la presbicia (dificultad para ver de cerca) que se inician alrededor de los 40 o 50 años y aumentan con el tiempo, pueden corregirse con éxito usando anteojos o lentes de contacto. La corrección quirúrgica de la miopía se ha vuelto una operación común que cambia la vida de mucha gente.

En cuanto a las cataratas, suelen aparecer alrededor de los 70 u 80 años. Se producen porque el cristalino se torna progresivamente más opaco, lo que provoca una reducción de la luz que llega al ojo, o la sensación de visión borrosa. En la actualidad se las corrige con cirugía.

A menudo la audición se deteriora gradualmente a partir de los 50 años, una tendencia más marcada en los hombres que en las mujeres. Al principio son los sonidos agudos (alta frecuencia) los más difíciles de captar, y luego los más graves, de baja frecuencia. Perder la capacidad de oír sonidos agudos (condición llamada hipoacusia) puede alterar nuestra percepción de las voces.

A menudo las personas afectadas no notan el deterioro auditivo, pero éste influye en su conducta y en su interacción social. Los que no oyen bien hablan en voz muy alta y suelen pedir a los demás que repitan lo que han dicho. Muchos, para evitar la vergüenza que esto les causa, rehúyen la vida social y tienden a aislarse, lo cual afecta drásticamente su vida de relación y, en consecuencia, también su memoria que se ve privada del estímulo adecuado.

Por consiguiente, es muy importante adaptarse a es la situación y compensar la pérdida del oído. Si usted pide a la gente que repita lo que acaba de decirle, si sube el volumen del televisor o la radio,  si le cuesta seguir una conversación en un lugar ruidoso, consulte a su médico.

Es probable que lo derive sin demora a un otorrinolaringólogo, que identificará el problema e indicará el tratamiento más adecuado: medicación, un audífono o incluso fonoaudioterapia. Gracias a los avances de la tecnología, ahora los audífonos son muy eficaces, aunque algunas personas los consideran con una actitud negativa. No dude en procurar la ayuda profesional de expertos que lo asesoren y le den información; hasta es posible que le presten un audífono para un período de prueba, de modo de facilitarle tomar una decisión. Además, acostúmbrese a estimular su sentido de la vista aprendiendo a leer los labios de las personas; de este modo podrá tanto ver como oír lo que le dicen.

El sentido del olfato puede perder agudeza, lo cual suele ir acompañado de pérdida del gusto y menor placer por la comida. En realidad, a medida que envejecemos la comida nos resulta menos apetitosa. A veces la pérdida de interés por los olores puede indicar una pérdida de interés por la vida, e incluso una depresión leve. Tal desinterés por el mundo exterior afecta asimismo el funcionamiento de la memoria.

También el sentido del tacto puede deteriorarse con el tiempo, aun cuando los receptores de la piel se mantengan intactos. Lo más probable es que falle la transmisión de las percepciones táctiles hacia el sistema nervioso central. Algunos estudios han demostrado que el umbral de dolor que afecta la superficie de la piel es más alto en las personas mayores.

Esto es algo para tener en cuenta, si bien el umbral de dolor varía de una persona a otra. Es importante controlar con regularidad el funcionamiento de los sentidos para ver si se hallan en buen estado, y hacer todo lo posible para mantenerlo. De ser necesario, usted deberá adaptar su conducta social y, en particular, no aislarse del mundo por problemas no demasiado serios, que casi siempre pueden remediarse.

ALGUNOS TRASTORNOS DE LOS RECEPTORES SENSORIALES
AcnéEs una inflamación de las glándulas sebáceas, que en la mayoría de las ocasiones inicia en la pubertad. Este trastorno es producido por la influencia de andrógenos que  hacen crecer estas glándulas y aumentan la producción de cebo. Los andrógenos ováricos y suprarrenales también pueden estimular e acné. Se debe evitar exprimir, pinchar o rascar las lesiones.
Cáncer de PielSe puede producir por exposición excesiva al Sol. Existen tres formas comunes de cáncer cutáneo: el carcinoma de las células básales, en la cual los tumores emergen de la epidermis, se cree que se producen por años de exposición crónica al Sol; el carcinoma de células escamosas, emerge también de la epidermis, y se forma en la mayoría de los casos a partir de la exposición a Sol en lesiones preexistentes; y los melanomas malignos que surgen a partir de los melanocitos y son la principal causa de muerte de las enfermedades de piel. Son causados por exposición crónica a Sol.

Anomalidades
de la refracción

El ojo normal puede refractar muy bien los rayos de luz desde un objeto encontrado a metros, enfocando una imagen clara en la retina. Sin embargo, muchas personas no tienen esta capacidad. Dentro de las anormalidades relacionadas con la refracción de la refracción encontramos la miopía o vista corta; la hipermiopía o falta de visión lejana; y el astigmatismo, producido por irregularidades en la superficie del cristalino o cornea.
Estas anormalidades se pueden corregir con el uso de lentes.
OtitisInfección aguda del oído medio, causada principalmente por bacterias como Strepto-coccus pneumonías y Hemophilus influenzas. Caracterizada por dolor, malestar general, fiebre, enrojecimiento e inflamación del tímpano, el cual puede romperse si no se trata rápidamente. Puede afectar la trompa de Eustaquio, permitiendo, de esta manera, la entrada de bacterias desde la nasofaringe, causando la infección del oído medio.
GlaucomaEs la segunda causa de ceguera, especialmente en los ancianos. Se caracteriza por presión intraocular alta, debida a la producción de humor acuoso dentro del globo ocular, el cual se acumula y puede destruir las neuronas de la retina, generando daños en el disco óptico, defectos en el campo visual y ceguera. Se trata con fármacos como el timolol y la acetazolamida o con la cirugía de rayo láser.

Fuente Consultada: Revista Selecciones Especial: Mente En Forma

El Gusto: Organos de los Sentidos Humanos Resumen

El Gusto: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

Los receptores del gusto: Las papilas gustativas se hallan directamente ligadas a nuestro aparato digestivo. Están situadas sobre la lengua, y nos permiten acabar de analizar la aptitud de un alimento antes de masticarlo y tragarlo.

Para ello apretamos los alimentos situados encima de la lengua contra el paladar, de forma que el contacto entre éste y las papilas sea más estrecho.

Las papilas gustativas o botones gustativos son acumulaciones de unos diez receptores del gusto, que se hallan dentro de una pequeña cavidad de la superficie de la lengua.

Los receptores no son neuronas, sino células especializadas que se hallan conectadas por su parte inferior con ellas. Así pues, cada papila gustativa se comunica por arriba con la cavidad bucal mediante un pequeño orificio, y por abajo con una fibra nerviosa que lleva las sensaciones hacia los nervios facial y glosofaríngeo. En el interior de las papilas existen también células de soporte de las células receptoras.

Si observamos con una lupa de gran aumento la superficie de la lengua, veremos que no todas sus papilas tienen la misma forma. Las más grandes son las caliciformes, ya que tienen un diámetro de 1 a 3 mm. Forman una V en la base de la lengua y es donde el gusto se percibe con mayor intensidad. Las papilas foliadas se encuentran en los bordes linguales y son repliegues de la mucosa, mientras que las fungiformes tienen forma de hongos, se hallan en la punta y en los bordes de la lengua, y sobresalen de 0,5 a 1,5 mm de la superficie lingual. Ambos tipos son papilas gustativas. Por el contrario, las papilas filiformes, que son las más numerosas y se hallan en la parte central de la lengua, sólo transmiten sensaciones del tacto.

Las modalidades del gusto: Existen cuatro tipos de sensaciones del gusto: el dulce, el salado, el amargo y el ácido. Los distintos sabores no se distinguen de igual forma en toda la lengua. En la punta existe mayor cantidad de receptores del sabor dulce, mientras que el sabor amargo se siente mejor en el fondo. En los laterales se perciben mejor los sabores ácido y salado, el primero en la parte trasera y el segundo en la delantera. En el centro de la lengua hay una zona relativamente insensible.

A lo largo de la vida, ocasiones importantes coinciden con una comida. El sentido del gusto usa unas 10.000 papilas gustativas en la boca, detectores de sabores que son relevados por el olfato. Estas papilas son renovadas cada 10 días y cada una de ellas contiene alrededor de 50 células que transmiten al cerebro información relacionada con categorías precisas: salado, agrio, dulce, amargo.

El Tacto Organos de los Sentidos Humanos Recpetores de la Piel

El Tacto: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

 LA PIEL, EL TACTO Y OTRAS SENSACIONES: El sentido del tacto no se halla limitado a una sola zona del cuerpo, como sucede con el gusto, el olfato, la vista y el oído, que tienen órganos propios, sino que se halla extendido por toda la superficie corporal. Además, hay otro tipo de sensaciones, como el frío, el calor y la presión, que son percibidas en la piel y en otros lugares.

La Piel: Es el revestimiento externo de nuestro cuerpo, y su función es mantener nuestra temperatura y la cantidad de agua, percibir sensaciones del tacto y otras, y defendernos contra los microbios. A partir de ella se forman los pelos, las uñas y las glándulas cutáneas, y al llegar a un orificio corporal la piel se continúa por su interior mediante una mucosa, como sucede en el interior de los labios y en los orificios nasales.

Distinguimos tres capas en la piel, de arriba abajo: la epidermis, la dermis y el subcutis. La primera se encuentra en contacto con el exterior y está formada por un tejido epitelial plano del que exis­ten muchas capas, con un grosor de hasta dos décimas de milímetro. En ella se hallan los melanocitos o células productoras de melanina, que es el pigmento que da un tono más o menos oscuro a nues­tra piel y que se produce en mayor can­tidad por la exposición al sol.

La dermis, la capa intermedia, es más elástica debido a que contiene fibras colágenas, y hay allí gran cantidad de vasos sanguíneos y del sistema linfático. Además, posee terminaciones nerviosas, receptores sensoriales, las raíces de los pelos y las glándulas cutáneas, que son las sudoríparas, las olorosas y las sebáceas, productoras de grasa.

El subcutis está formado por tejido conjuntivo y en él se acumula la capa adiposa. Ésta tiene la función de almacén de energía y de aislante frente al frío, y su grado de acumulación depende de la región del cuerpo.

sentido tacto, piel

El primer sentido que usamos es el tacto: el feto recoge sus primeras experiencias del ambiente circundante mediante el contacto con las paredes del útero. Este sentido constituye el primer medio de comunicación con el mundo externo. El tacto se vale de una gran variedad de receptores (corpúsculos de Meissner, corpúsculos de Paciniy corpúsculos de Merkel), distribuidos por toda la extensión de la piel, que reaccionan ante estímulos, cambios o presiones reiteradas. Hay alrededor de 50 de ellos por milímetro cuadrado de piel, distribuidos en forma dispar. Muchos se concentran en las puntas de los dedos, por ejemplo, lo cual permite una percepción táctil muy intensa en esa zona.

Los receptores del tacto y otras sensaciones

Clasificaremos los receptores según su forma y no según la sensación que captan. Algunos de ellos se encuentran únicamente en la piel, mientras que otros se hallan también por debajo de ella, en el tejido conjuntivo, los músculos y los tendones.

Terminaciones nerviosas libres. Éste es el tipo más sencillo de receptores, ya que constan de neuronas desnudas, con sus dendritas dirigidas hacia arriba. Producen las sensaciones del tacto, el dolor> los cambios de temperatura y el picor. Se hallan en la piel y en el tejido conjuntivo de debajo de ella.

Corpúsculos de Meissner. Están for­mados por varias células dispuestas unas encimas de otras y recubiertas por una cápsula. Son sensibles al contacto, y muy abundantes en las yemas de los dedos y la punta de la lengua.

Corpúsculos de Pacini. Se encuentran en la dermis y en el tejido conjuntivo que existe por debajo de la piel, pero se hallan también en estructuras internas, como en la capa que recubre los huesos, el periostio, y en muchas vísceras. Son grandes y ovalados, y sensibles al tacto y a la presión. Constan de una sola célula nerviosa recubierta por una cápsula.

Corpúsculos de Krause. Además del tacto, son sensibles al frío. Constan de una terminación nerviosa muy ramificada recubierta por una envoltura, por lo que tie­nen forma de maza. Se encuentran en la dermis.

Corpúsculos de Ruffíni. Aunque antes se creía que intervenían únicamente en detectar el calor, hoy en día todavía se dis­cute su función, y se dice que contribuyen también a las sensaciones táctiles. Se hallan en la dermis y en el tejido conjuntivo que se encuentra por debajo de la piel, y constan de neuronas muy ramificadas recubiertas por una envoltura.

Corpúsculos de Golgi. Nos informan sobre la contracción muscular, ya que se hallan en el tejido que envuelve los músculos y los tendones, y nos infor­man de su tensión. Su aspecto es parecido al de los corpúsculos de Pacini.

El Olfato: Organos de los Sentidos Humanos

El Olfato: Órganos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno.

Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

Tanto el olfato como el gusto son sentidos químicos, es decir, son capaces de analizar la estructura de las moléculas. El primero es un sentido a distancia, es decir, no precisa un contacto directo con el objeto, sino que analiza las moléculas más volátiles que se desprenden de él. El gusto, por el contrario, sí precisa este contacto y además es menos refinado, pues nos proporciona sólo cuatro tipos de sensaciones.

Los órganos del olfato: En la parte superior de la cavidad nasal existe la llamada mucosa olfatoria, que recubre una parte del tabique nasal y los cornetes superiores. Allí es donde se hallan embebidas las neuronas capaces de percibir los olores, que tienen sus terminaciones o dendritas hacia abajo, entremezcladas con otras células de soporte. Éstas son las encargadas de secretar un moco que es el que captura las moléculas.

Los axones de las neuronas se dirigen hacia arriba, atravesando el hueso y reuniéndose hasta llegar al bulbo olfatorio. Éste es una especie de membrana que recoge las impresiones y las conduce hacía el nervio olfatorio. De allí pasan a la corteza cerebral, donde son interpretadas.

El olfato tiene una sensibilidad extraordinaria, ya que se precisa poca concentración de sustancias olorosas por cada litro de aire para poder percibir la sensación. Por otra parte, las personas pueden distinguir entre unos 3.000 olores distintos. Esto hace que el olfato sea un sentido previo al gusto, ya que nos da indicaciones sobre si un alimento es comestible, y además es complementario, ya que el gusto de los alimentos es una combinación de sensaciones olfativas y de las papilas gustativas.

Cuando percibimos un olor durante un período muy largo de tiempo, se produce una fatiga del sentido del olfato, y la sensación se hace menos intensa y puede llegar a desaparecer. Ello sucede tanto con los olores agradables como con los desagradables.(Ver: La Nariz)

organos del olfato

El tercer sentido que aparece en la vida es el olfato.
Al nacer, un bebé ya puede reconocer el olor de su madre. Un adulto podrá distinguir, en promedio, más de 10.000 olores, lo cual no implica que sea capaz de identificarlos. Este sentido depende de la respiración, porque olemos al inhalar. Las moléculas volátiles de ciertos olores atraviesan los conductos nasales ubicados detrás del puente de la nariz. Luego son absorbidas por unos cinco millones de cilios de las células receptoras de los conductos nasales. Los cilios envían señales al bulbo olfatorio, que las divide en familias de olores (florales, anímales, resinosos, desagradables, amargos, ácidos, etc.).

El Oido: Organos de los Sentidos Humano Partes del Oido

El Oído: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

EL ODIO Y EL EQUILIBRIO: Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición pero en el oído interno existe además el siste­ma destinado a informarnos sobre la po­sición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.(imagen: gentileza Rincón del Vago)

El oído externo: En primer lugar existen los pabellones auditivos u orejas, situados a cada lado de la cabeza, que sirven para localizar el origen de los sonidos. Aunque en muchos animales las orejas pueden orientarse, en el hombre están inmóviles, lo que se compensa moviendo la cabeza a un lado y a otro si queremos saber de dónde proviene un sonido.

A continuación existe un conducto corto, el auditivo externo, que lleva los sonidos hasta el tímpano. Éste es una membrana que vibra con ellos y que transmite su vibración a las estructuras del oído medio. En el conducto auditivo externo existen glándulas productoras de cera, que sirven para proteger el conducto del frío y para absorber la suciedad.

El oído medio: Ésta es una cavidad que se halla excavada dentro del hueso temporal, entre el tímpano y el oído interno. Sin embargo, no está cerrada por completo, sino que se comunica con la faringe por medio de la trompa de Eustaquio. La función principal de este conducto es igualar la presión del oído medio con la del exterior, evitando roturas del tímpano. También existen las ventanas oval y redonda, que comunican el oído medio con el interno.

Del tímpano parte la cadena de hueseculos que transmite las vibraciones hasta la ventana oval. Está formada por tres huesecillos, el martillo, el yunque y el estribo, desde fuera hacia dentro, y son los huesos más pequeños del cuerpo humano.

Oído interno: Éste es otro espacio de forma irregular que se halla en el interior del hueso temporal. En él se encuentra el caracol o cóclea, un canal de unos 3,5 cm. de largo que se halla enrollado sobre sí mismo, dando dos vueltas y media en espiral. En su interior existe un líquido parecido al cefalorraquídeo y dos tabiques que lo dividen

longitudinalmente en tres partes. El caracol es el órgano interno de la audición. En un extremo del caracol hay dos vesículas, el utrículo y el sáculo, que son las zonas del oído interno dedicadas al equilibrio. Además, en el utrículo se encuentran los tres conductos semicirculares, que son asas que se dirigen hacia las tres direcciones del espacio.

La audición: En uno de los canales del caracol existe el órgano de Corti, formado por una serie de células ciliadas. Cuando un sonido llega a través del tímpano, la cadena de huesedillos y la ventana oval lo llevan al caracol. Allí produce la vibración del líquido que se encuentra en el interior del canal, haciendo ondear las células ciliadas del órgano de Corti. Estas oscilaciones de mayor o menor amplitud son transmitidas en forma de señales al nervio auditivo, que las envía a la corteza cerebral, al lóbulo temporal, donde son analizadas.

El equilibrio: En el interior del sáculo, que es un saco ovalado de unos 3 mm. de diámetro, existe un material que contiene gran canti­dad de sales de calcio, que forma unas pequeñas masas. En las paredes del sáculo se encuentra una zona con células ciliadas llamada mácula. Las masas calcáreas se apoyan sobre la mácula, y al variar la posición del cuerpo estimulan sus células ciliadas, que envían el mensaje sobre el equilibrio estático al encéfalo.

El utrículo, además de poseer también una mácula, cuenta con los tres canales semicirculares, que se encargan del equilibrio dinámico, es decir, del movimiento. En su interior existe un líquido que hace desplazarse unos finos cilios que se encuentran en unas zonas llamadas crestas. Así nuestro cuerpo puede mantener el equilibrio durante los movimientos de giro y aceleración gracias a los impulsos que, partiendo del utrículo, son enviados por el nervio auditivo al encéfalo.

El oído es el segundo sentido que se activa en el feto. Éste puede oír ruidos y reconocer algunos sonidos graves in útero. El sonido se transmite mediante vibraciones en el aire, y al principio es una onda que pasa a través del oído externo y hace vibrar el tímpano como el parche de un tambor. La vibración pone en movimiento los osículos del oído medio; a su vez, éstos activan los cilios (pelos microscópicos) del oído interno y transforman las vibraciones en impulsos eléctricos, que son enviados al cerebro, donde se interpreta el sonido.

Piramide de Alimentos Nutricional Alimentacion Grupos de Alimentos

Pirámide de Alimentos Nutricional

PIRÁMIDE ALIMENTOS: Muchos factores influyen en nuestra manera de comer y beber: Nuestras apetencias y necesidades personales, nuestro estado de salud, el entorno social, la oferta del momento, la publicidad, etc.

Las siguientes recomendaciones van dirigidas a adultos sanos. Otros grupos de edades y de población (p.e. niños, mujeres embarazadas, deportistas de alto nivel, vegetarianos, etc.) tienen necesidades específicas que sólo pueden representarse en parte en la misma pirámide.

La pirámide alimenticia representa una alimentación variada y equilibrada que garantiza un aporte suficiente de energía, así como de nutrientes y sustancias protectoras imprescindibles para el organismo y que contribuyen de forma decisiva a nuestro bienestar.

Los alimentos situados en los niveles inferiores de la pirámide deben consumirse en abundancia y  los alimentos de los niveles superiores, por el contrario, con moderación. Todos los alimentos están permitidos. Lo importante es que la selección de los alimentos de cada nivel de la pirámide sea lo más variada posible, preferentemente de temporada y que se preparen de forma que conserven sus propiedades nutricionales.

Obviamente una alimentación sana debe ser también una fuente de placer y alegría, y como mejor se consigue es en compañía. Las recomendaciones no tienen que cumplirse obligatoriamente en la ingesta diaria, sino que pueden integrarse, por ejemplo, a lo largo de una semana. Sin embargo, sí deben observarse a diario las recomendaciones sobre la ingesta de líquidos.

Pero nuestra salud no sólo depende de nuestros hábitos alimenticios. Para mantener un peso corporal sano es especialmente importante hacer ejercicio durante por lo menos media hora al día (a ser posible al aire libre). No fumar y manejar adecuadamente las situaciones de estrés o hacer ejercicios de relajación también forma parte de un estilo de vida sano.

La dieta, completa y equilibrada
La dieta correcta depende, en último término, de la constitución de cada persona, de su actividad física diaria, etc. Por ello, puede ser muy variable, pero siempre ha de ser completa y equilibrada.

• La dieta es completa si contiene alimentos de todos los grupos.
• La dieta es equilibrada si los alimentos se encuentran en las proporciones adecuadas, es decir, debe aportar, diariamente, una cantidad determinada de alimentos de cada grupo.

La dieta es correcta si nos proporciona la energía adecuada, permite el mantenimiento del peso ideal y aporta las vitaminas y minerales necesarios.
Las autoridades sanitarias nos proporcionan orientaciones para elaborar una dieta completa y equilibrada, como el rombo de la alimentación.

CRITERIOS PARA ELABORAR TU DIETA

1. Variedad de los alimentos.
Hay que consumir alimentos de todos los grupos, y escoger alimentos variados dentro de cada grupo.
2. Porcentaje de los macronutrientes. Los glúcidos deben aportar el 50-55 % del total de la energía; los lípidos, el 30-35 %, y las proteínas, el 10-15 %
3. Control del consumo de grasas.Un exceso de grasas saturadas y colesterol en la dieta aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
4. Control del consumo de alimentos energéticos. Un exceso de estos alimentos, si nuestra actividad física no los «quema», conduce a la obesidad.
5. Consumir más legumbres, derivados de los cereales y frutas. Nos proporcionan fibra y vitaminas. Se ha descubierto que la fibra mejora el tránsito de los alimentos en el tubo digestivo, y protege contra ciertos tipos de cáncer.
6. Consumo moderado de sal. Se cree que reducir el consumo de sal previene la hipertensión arterial.

NUESTRA DIETA SEGÚN LA ETAPA DE LA VIDA:
De veinte a treinta y cinco años

Ésta es la etapa en que las personas tienden a dar por sentadas la buena forma y la salud y, sin embargo, resulta conveniente prepararse para lograr un cuerpo sano, en forma, capaz de afrontar cualquier cosa (incluidos, en el caso de las mujeres, el embarazo y el cuidado de los hijos).

La dieta sana básica y las pautas de comida sana garantizan la satisfacción de estas necesidades, pero debemos insistir en algunos de los puntos sobre nutrición más importantes para los adultos jóvenes:

Desarrollo de los huesos. En esta etapa todavía se desarrollan los huesos, que alcanzan la máxima masa ósea alrededor de los treinta y cinco años. El nivel óptimo de masa ósea significa que los efectos de la osteoporosis más adelante quedarán minimizados. Portante, resulta vital tomar suficiente calcio en la dieta y absorber también el calcio necesario. Después ya no habrá más oportunidades. Los ejercicios regulares en los que se arrastra el propio peso, como los paseos, ayudan a desarrollar los huesos. Tome abundantes productos lácteos desnatados, tofú, legumbres, hortalizas de hoja verde, frutos secos y semillas.

Control del peso. Muchas personas que siempre han sido delgadas empiezan a ganar peso en esta etapa, sobre todo en
el abdomen, al llegar al período que va de los veinticinco a los treinta años. Por lo general, esto se debe al descenso de los niveles de actividad (por ejemplo, muchos hombres dejan de hacer deporte de forma habitual), al matrimonio y al mayor consumo de comidas preparadas en casa, al tiempo que se dispone de más dinero para comer fuera con frecuencia, con lo que se incrementa el consumo de calorías.
Un aumento de peso muy gradual y ligero desde los veinte hasta los treinta y cinco años aproximadamente resulta aceptable (hasta 6,5 Kg.), pero es conveniente vigilar la dieta y hacer ejercicio si el peso aumenta con rapidez, ya que mantener un peso adecuado constituye un modo muy sencillo de prevenir muchas enfermedades (cardiopatía coronaria, artritis, diabetes, cáncer de mama, etc.). Asimismo, resulta más fácil mantener el peso que perder el ganado tiempo atrás.

Hasta los treinta años aproximadamente, la actividad metabólica permanece constante, pero después de esa edad comienza a hacerse más lenta. Se ha calculado que se necesitan 50 calorías menos al día por cada cinco años que sobrepasen los treinta. Por ejemplo, a los cuarenta precisará 100 calorías menos al día que cuando tenía treinta años, y a los cincuenta, 200 menos. Véase capítulo cuatro, donde aparece más información sobre el control de peso y el adelgazamiento.

Planificación familiar. Entre los veinte y los treinta años, muchas parejas planean tener familia. Para las mujeres, esto implica seguir una dieta sana y mantener un peso razonable, ya que un IMC bajo puede incrementar el riesgo de sufrir amenorrea y, por tanto, se reduce la fertilidad. Antes de intentar la concepción, las mujeres deberían tener en cuenta los cuidados previos para que la madre y el bebé gocen de una salud óptima durante y después del embarazo.

En el caso de los hombres, se ha demostrado que una dieta sana rica en cinc, selenio y vitaminas E y C contribuye a una buena fertilidad. Un estudio realizado en España en 1997 demostró que las mujeres que toman más de cinco tazas de café fuerte al día tardan mucho más en quedarse embarazadas que las mujeres que prescinden de esta bebida, y que los grandes consumidores de café tienen un 45 % más de probabilidades de tardar nueve meses o más en concebir.

Necesidades femeninas. La menstruación implica que, durante todos los años reproductivos, la mujer siempre necesita más hierro que el hombre con el fin de evitar las enfermedades relacionadas con el déficit de hierro, incluida la anemia. Algunas mujeres también se enfrentan a problemas como el síndrome premenstrual, otras afecciones relacionadas con la menstruación y la retención de líquidos. Todos estos temas se tratan con detalle en el capítulo dos. Aquí incluimos algunos puntos más que las mujeres adultas deben tener en cuenta:

* La dieta debe ser adecuada en cuanto a calorías y nutrientes. No resulta aconsejable seguir una dieta demasiado baja en grasas, ya que el papel de los ácidos grasos esenciales (presentes en numerosos alimentos de origen vegetal) es importante no sólo para la salud, sino también para mantener la piel suave y lisa, y el cabello en buenas condiciones.

* Las mujeres que toman la píldora anticonceptiva pueden aumentar hasta 3 Kg. de peso. Esto se debe en parte a la retención de líquidos. La dieta antisíndrome premenstrual y diurética  ayuda a minimizar este problema, al igual que el ejercicio.
* Tomar más de una bebida con alcohol al día puede Incrementar el riesgo de sufrir cáncer de mama en las mujeres jóvenes.

De treinta y cinco a cuarenta y cinco años
A medida que el ritmo metabóllco comienza a descender, es importante vigilar el consumo de alimentos pobres en nutrientes, como muchos postres, empanadas, dulces y grasas animales, y practicar ejercicio. Un aumento de peso de entre 3 y 6,5 Kg. por encima del peso que se tenía entre los veinte y veinticinco años es aceptable.

Es preciso seguir tomando la dieta sana básica y prestar especial atención a los «superalimentas» que se resaltan en la lista de alimentos del final del libro. Se trata de los alimentos que parecen ofrecer más protección contra las principales enfermedades de la madurez y la vejez, y contra el proceso de envejecimiento. Resulta vital tomar abundantes frutas y verduras frescas, no sólo por los famosos antioxidantes, las vitaminas C y E, el betacaroteno y el selenio que contienen, sino también por los otros fotoquímicos,  que igualmente ejercen una función protectora.

Asimismo, una dieta sana en esta etapa de la vida ofrece un importante estímulo a la función cerebral. Las investigaciones demuestran que los diferentes factores dietéticos pueden influir en el funcionamiento del cerebro. Una dieta baja en grasas saturadas favorece la circulación de la sangre en el cerebro, y el consumo de calorías ligeramente por debajo de la media ayuda a evitar que el cerebro se deteriore a medida que se envejece, además de mejorar el estado de ánimo, la memoria y otros factores.

La actividad cerebral también puede verse afectada negativamente por tomar una comida muy abundante, o por las dietas de choque, que provocan un descenso excesivo de los niveles de azúcar en sangre. Como se explica con detalle en el primer capítulo, la capacidad mental también puede mejorar con un desayuno rico en proteínas y una comida sin demasiados hidratos de carbono. Finalmente, «comer poco y a menudo» constituye el mejor modo de beneficiar al cerebro y mantenerse en situación de ventaja.

El buen descanso nocturno también adquiere una gran importancia a partir de los treinta años, ya que ayuda al cuerpo a descansar y repararse, y a mantener el cerebro despierto.

Fuente Consultada: Alimentos Que Consumimos La Guía de lo Bueno y lo Malo Judith Well

Minerales que el Cuerpo Necesita Calcio Yodo Hierro Magnesio Humano

Minerales Que el Cuerpo Necesita

Se conocen unos veinte minerales que forman parte de la composición de nuestro organismo. Los minerales constituyen el 5% del peso del cuerpo, es decir unos 3,5 kilos para un adulto de 70 kilos (154 libras). En nuestro organismo, los minerales están renovándose continuamente. Cada día se eliminan con la orino, las heces, el sudor y otras secreciones, unos 30 gramos de minerales? los cuales tienen que ser necesariamente reemplazados por medio de los alimentos.

La fuente más importante de minerales son los alimentos de origen vegetal en su estado natural, especialmente si proceden de cultivos biológicos. Por ello, las dietas cárnicas, y las basadas en productos refinados tienden a ser deficitarias en minerales. Esto se agrava por el hecho de que los suelos de cultivo se empobrecen en minerales, debido el uso intensivo de abonos inorgánicos.

En realidad, es posible que los productos que adquirimos en el mercado contengan menos minerales de los que deberían tener según las tablas de composición de los alimentos. Por ello debemos prestar especial atención a los minerales de la dieta, sobre todo al calcio y al hierro.

Los Minerales: calcio, yodo

Los Minerales que el cuerpo necesita

Calcio: Es al mineral más abundante del organismo, cuyas sales forman la sustancio que confiere dureza al esqueleto y a la dentadura. El cuerpo de un adulto contiene entre 1 y 1,5 kilos de calcio la mayor parte del cual (el 99%) se encuentra en los huesos y en los dientes, y una pequeña parte (el 1%) en la sangre y en el resto del organismo.  Además de formar parte del esqueleto, el calcio realiza otras interesantes funciones en el organismo.

  • Interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, especialmente en el corazón, manteniendo de esta forma el ritmo cardíaco.
  • Es necesario para que la sangre coagule con normalidad.
  • Regula el equilibro ácido-básico de la sangre, evitando que esta se vuelva demasiado ácida. De esta forma, neutraliza la acidez que normalmente se produce en el metabolismo de las proteínas.

El calcio necesita de la vitamina D para poder ser absorbido en el intestino, y pasar así a la sangre. Una deficiencia de vitamina D produce los mismos síntomas que la falta de calcio.

La deficiencia de calcio se manifiesta en primer lugar por un cuadro clínico llamado tetania, que se caracteriza por calambres musculares, que pueden lLgar a verdaderos espasmos. Cuando persiste, se producen alteraciones del ritmo cardíaco (palpitacionesY irritabilidad nerviosa, pérdida de la dureza normal de los huesos (raquitismo en los niños, osteoporosis y osteomalacia en los adultos), dolores en las arLiculaciones y pérdida de piezas dentarias.

Necesidades diarias de calcio
Niños800
Jóvenes 11-241200
Hombres Adultos800
Mujeres Adultas800
Embarazadas1200
Madres que Lactan1200

El calcio en la alimentación vegetariana: El calcio es un mineral muy abundante en los alimentos vegetales, especialmente en las nueces o frutos secos y en las leguminosas. Una alimentación a base de fruta, cereales y hortalizas aporta sobradamente el calcio que necesita el organismo, con notables ventajas sobre la alimentación cárnica. Entre los alimentos animales, solo la leche y sus derivados contienen cantidades importantes de calcio, pero es muy escaso en la carne y en el pescado.

Hay que tener presente que el ácido oxálico contenido en algunos alimentos puede dificultar la absorción del calcio, al formar con él sales insolubles (oxalato cálcico). Aunque los alimentos ricos en ácido oxálico, como el cacao, las espinacas y las acelgas, también contienen abundante calcio, es prudente tomarlos en pequeñas cantidades cuando se requiere una dieta alta en calcio.

Fósforo: La práctica totalidad del fósforo que contiene el organismo se halla en los huesos y en los dientas, combinado con el calcio. La cantidad de fósforo que se ingiere con la dieta, debe estar en relación con la de calcio. El fósforo se halla ampliamente distribuido entra todos los alimentos, tanto vegetales como animales, por lo que su aporte no supone ningún riesgo.

La leche y sus derivados son la mejor fuente de calcio entre los productos de origen animal. Sin embargo, la leche de vaca contiene abundante grasa, necesaria para el desarrollo del ternero, pero no para los seres humanos, especialmente si son adultos. El sésamo y los frutos secos oleaginosos proporcionan tanto o más calcio que la leche, con la ventaja de no contener grasas saturadas ni colesterol.

Por el contrario, el principal problema del fósforo es su exceso en relación al aporte de calcio. Esto ocurre especialmente en las dietas ricas en carne, pues esta contiene mucho fósforo y muy poco calcio (hasta diez veces más en la carne de cerdo). Este exceso de fósforo en la dieta cárnica hace que el calcio sea peor aprovechado, y es otro factor más que explica la mayor frecuencia de osteoporosis entre las mujeres que consumen mucha carne.

En los alimentos vegetales, así como en la leche y en los huevos, la cantidad de fósforo guarda una relación mucho más equilibrada con la de calcio, de forma que con una alimentación ovolactovegetariana no existe riesgo de ingerir un exceso de fósforo.

Hierro: El organismo de un adulto contiene entre 3 y 4 gramos de hierro. Esta es ciertamente una cantidad muy pequeña, pero realiza funciones de importancia vital. La mayor parte del hierro se encuentra en la sangre formando parte de la hemoglobina, que da el típico color rojo y permite el transporte del oxígeno desde los pulmones hasta todas las células.

En el organismo el hierro no existe como elemento químico aislado, que se comporta como un auténtico veneno, sino unido a proteínas, especialmente la llamada ferritina

Necesidades diarias de hierro: La mayor parte del hierro que hay en el organismo se recicla, por lo que en condiciones normales las pérdidas de este mineral son muy pequeñas. El hiervo se pierde con las células que se descarnan de la piel y de las mucosas que revisten el tubo digestivo y las vías urinarias. Esto supone 0,91 miligramos diarios para un adulto.

Las almendras son uno de los alimentos más ricos en calcio (266 mg. por 100 gr. Su contenido en fósforo (454 mg. por 100 gr. guarda una proporción bastante equilibrada con el de calcio.

Necesidades diarias de hierro
Niños10
Hombres 11-2412
Hombres Adultos10
Mujeres 11-5015
Mujeres 51+10
Embarazadas30
Madres que Lactan15

En ciertas situaciones, aumentan las necesidades de hierro:

  • Las mujeres que menstrúan pierden 2 miligramos diarios con la sangre menstrual, por lo que una mujer pierde durante los días de la regla tres veces más hierro que normalmente.
  • Durante el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de hierro, pero esto queda compensado con el hecho de no haber pérdidas menstruales.
  • En la adolescencia se intensifica la demanda de hierro como consecuencia del crecimiento y de la aparición de la menstruación en las muchachas.
  • Cualquier hemorragia anormal produce pérdidas importantes de hierro, que pueden provocar fácilmente un estado anémico.

El hierro de los vegetales se encuentra en forma de sales férricas, mientras que el de los alimentos animales, llamado también hierro hem, aparece en forma de sales ferrosas. Ambos tipos de hierro se absorben con dificultad en el intestino, hasta el punto de que solo de un 10% al 20% del hierro de procedencia vegetal es absorbido, y un 30% del hierro que se encuentra en la carne o en los alimentos animales. Por ello, al calcular las necesidades diarias, se debe pensar en ingerir, como medida de seguridad, diez veces más del hierro que realmente necesitamos.

El hierro en la alimentación vegetariana: El hierro se halla ampliamente distribuido en todos los alimentos animales y vegetales, y una dieta variada aporta sobradamente las necesidades diarias, incluso para las mujeres. La menor absorción del hierro procedente de los vegetales, se compensa sobradamente por dos hechos:

  • La concentración de hierro en la mayoría de los alimentos vegetales es más alta que en las carnes, excepto en el hígado. La leche apenas contiene hierro.
  • Se ha comprobado que la vitamina C, mucho más abundante en la dieta vegetal, aumenta considerablemente la absorción de hierro, llegando a duplicarla. Esta es una importante razón para tomar en cada comida hortalizas y/o fruta fresca, ricas en vitamina C.

Las dietas vegetales no tienen por qué ser pobres en hierro, sino todo lo contrario. De hecho, la anemia por causas alimentarias es bastante frecuente, afectando por igual tanto a los que comen carne como a los vegetarianos. Durante una época se pensó que la carne era necesaria por su contenido en hierro, y que quienes no la tomaban, corrían el riesgo de anemia. Pero hoy sabemos que la dieta vegetal es superior en cuanto a contenido de hierro, y que su absorción no plantea problemas si se consumen abundantes alimentos frescos ricos en vitamina C.

Los frutos secos (nueces), las legumbres y los cereales poseen más hierro que la carne, excepción hecha del hígado. La harina de soja, con la cual se fabrica la carne vegetal, tiene tres veces más hierro que la carne de vaca (la de mayor contenido en hierro). La OMS recomienda el consumo abundante de melocotones (duraznos), albaricoques, ciruelas, uvas y pasas, como excelentes fuentes de hierro, por su fácil digestión y absorción. El alga espirulina, la levadura de cerveza y el polen son, junto con la soja, los alimentos vegetales más ricos en hierro.

En personas que presentan una absorción baja de hierro, o cuando aumentan las necesidades diarias, puede resultar recomendable tomar suplementos de este mineral. Además de los preparados farmacéuticos clásicos, los hay también procedentes de extractos vegetales.

Yodo: El organismo necesita el yodo para sintetizar con él las hormonas producidas en la glándula tiroides. Estas hormonas cumplen importantes funciones mnetabólicas:

  • Aceleran la combustión de los nutrientes que nos proveen de energía (hidratos de carbono, grasas y proteínas).
  • Son imprescindibles para el desarrollo normal del sistema nervioso en los niños, de forma que cuando escasean por falta de yodo, se produce una forma dc retraso mental (cretinismo).

Cuando un adulto sufre carencia de yodo, el tiroides se hipertrofia (aumenta de tamaño), para intentar compensar la carencia y producir así la suficiente hormona tiroidea. A este aumento de tamaño se lo llama bocio simple (hay otras causas de bocio).

Las necesidades de yodo son muy pequeñas: 0,14 miligramos diarios. Normalmente la fruta y las hortalizas pueden aportar suficiente cantidad de yodo, si el suelo en el que se han cultivado lo contiene. Pero hay terrenos pobres en yodo (generalmente los alejados de las costas), y otros que se han empobrecido de este mineral por causa de la agricultura intensiva, que agota las reservas minerales de los terrenos. Por ello no son raras las deficiencias. Para prevenirlas, conviene:

  • Usar sal marina, o que haya sido enriquecida con yodo
  • Consumir algas alimentarias.

Los pescados también contienen abundante yodo, aunque su consumo no resulta imprescindible para satisfacer las necesidades diarias.

Magnesio: El cuerpo de un adulto contiene de 20 a 25 gramos de magnesio. Forma parte de la estructura de los huesos, junto con el calcio y el fósforo, aunque en mucha menor proporción. El magnesio es un componente esencial del principal pigmento del mundo vegetal, la clorofila, al igual que el hierro lo es de la hemoglobina de la sangre.

El magnesio ha cobrado importancia en los últimos años, debido a que se han descubierto numerosas funciones fisiológicas en las que desempeña un papel decisivo.

Ocurre con frecuencia que la alimentación habitual aporta cantidades insuficientes de este importante mineral. Ello es debido a un consumo escaso de cereales integrales, frutos secos (nueces, almendras, etc.), ricos en magnesio, así como al empobrecimiento de los suelos en este minera!. El abuso permanente de los abonos nitrogenados en la agricultura intensiva causa desequilibrios bioquímicos en los suelos, y, como consecuencia, en los vegetales que crecen en ellos. Las plantas ya no contienen la cantidad de minerales que deberían tener, especialmente de magnesio, que es uno de los más sensibles al empobrecimiento del suelo.

Esta es la razón por la cual se debe prestar una atención especial al magnesio, y recurrir, en determinados casos de carencia, al uso de suplementos minerales como el cloruro de magnesio.

Necesidades diarias de magnesio
Niños80-170
Hombres 15-18400
Hombres Adultos350
Mujeres 15-18300
Mujeres Adultas280
Embarazadas320
Madres que Lactan355

Las fresas <frutillas) contienen una amplia gama de sales minerales, entre ellas el magnesio. que las hace diuréticas y muy apreciadas en las enfermedades de los riñones.

Hay que tener presente que las necesidades diarias de magnesio, establecidas por el U.S. National Research Council es de 350 mg. para hombres adultos y 280 mg. para mujeres adultas al dia. Aunque es cierto que el consumo de grandes dosis de sales de magnesio no tiene efectos indeseables, tampoco está probado que tenga una acción terapéutica especial. El exceso de magnesio se elimino con las heces, provocando además un efecto laxante.

El uso de suplementos de magnesio en forma de soles, está indicado en los casos siguientes:

  • Cuando existe el riesgo de que el aporte alimentario sea insuficiente, por consumir pocos vegetales frescos, o porque estos procedan de tierras de cultivo empobrecidas por el uso intensivo de abonos químicos
  • En épocas de la vida en las que hay un aumento de las necesidades diarias (crecimiento, embarazo, lactancia).
  • Cuando la absorción intestinal está alterada por diversas afecciones digestivas, como por ejemplo colitis o intervenciones quirúrgicas.

Funciones

Actúa como catalizador de numerosas reacciones químicas que se llevan a cabo en el organismo, relacionadas con la combustión de los nutrientes y la producción de energía. Realiza una función especialmente importante en el sistema nervioso, regulando la transmisión de sus impulsos a lo largo de los nervios periféricos

La carencia de magnesio se manifiesta de formas muy variadas:

  • Cansancio general y sensación de fatiga.
  • Calambres musculares, contracturas, temblores en los párpados o en otros músculos (fenómeno conocido como fasciculaciones musculares).
  • Alteraciones neurovegetativas con tendencia al espasmo en diversos órganos, que se manifiestan por: dolores de estómago, colon irritable, dolor o espasmo uterino durante la regla (dismenorrea), sensación de opresión en el pecho y palpitaciones cardiacas entre otros.

Los frutos secos, los cereales, las legumbres y las verduras, son la fuente más importante de magnesio. Una dieta vegetariana variada puede satisfacer sobradamente las necesidades de magnesio, especialmente si procede de cultivos biológicos en los que se usan abonos orgánicos que contienen una amplia gama de minerales.

Ver: Tabla de Calorías de los Alimentos

Composición de la Sangre y Sus Características Globulos y Plama

Composición de la Sangre y Sus Características – Globulos y Plasma

Introducción: Este fluído, que circula por un sistema tan complejo como el cardiovascular y puede llegar a todas las células del cuerpo, tiene funciones vitales. En primer lugar es el encargado de la respiración celular, tomando el oxígeno de los pulmones, llevándolo a todo el cuerpo y devolviendo desde allí a los pulmones el dióxido de carbono.

También recolecta los alimentos disgregados por el sistema digestivo y los lleva a las células. Al pasar por el hígado y el riñón realiza una función depurativa, permitiendo que salgan de nuestro cuerpo sustancias nocivas.

Al transportar células del sistema inmunitario, actúa en la defensa de nuestro cuerpo frente a los microbios. Su función transportadora no acaba aquí, pues lleva las hormonas de un lugar a otro del cuerpo.

Además, la sangre actúa en la regulación de la temperatura, haciendo que el calor generado en el cuerpo sea trasladado hacia la superficie para que se disipe.

La Composición de la Sangre

El volumen promedio de sangre de un hombre es de 5,5 litros, y el de una mujer de aproximadamente un litro menos. Algo más de la mitad de este volumen está formada por el plasma, la parte líquida de la sangre. Por él circulan las células sanguíneas, que son de diversos tipos: los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos o glóbulos blancos y las plaquetas o trombocitos.

El Plasma Sanguíneo

Tiene el aspecto de un fluido claro, algo semejante a la clara de huevo, y el 90% está formado de agua. En él se hallan disueltas importantes sales minerales, como el cloruro sódico, el cloruro potásico y sales de calcio, escindidas en sus componentes.

Su concentración oscila muy poco para que no se rompa su equilibrio con el líquido que baña los tejidos ni con el intracelular. Gracias a ellas pueden disolverse las proteínas en el plasma, para ser transportadas por la sangre, y la acidez de los líquidos del cuerpo se mantiene dentro de estrechos límites.

Las proteínas más importantes que se hallan disueltas en el plasma son el fibrinógeno y la protrombina, que intervienen en la coagulación sanguínea; las al búminas, que desempeñan un importante papel en el transporte y para mantener el volumen de plasma, y las globulinas, que son parte del sistema defensivo de nuestro cuerpo.

Todas estas proteínas, a excepción de las últimas, se forman en el hígado.

Además, en el plasma existen todas las sustancias transportadas por la sangre, como las partículas de alimento y los productos que son el resultado del metabolismo, y, como ya hemos mencionado, las hormonas.

composicion de la sangre

Las Plaquetas o Trombocitos

Estas células, encargadas de la coagulación, se originan en la médula ósea. Su tamaño es de unas dos milésimas de milímetro, tienen forma de disco y existen unas 300.000 por cada milímetro cúbico de sangre. Su principal característica consiste en que se adhieren unas a otras, por lo que tienen la capacidad de formar coágulos.

La Coagulación

Un sistema tan indispensable como el cardiovascular debe poseer un mecanismo de seguridad que evite que su líquido se vierta. Ante cualquier rotura de los vasos, pues, interviene el mecanismo de la coagulación.

Cuando la pared de un vaso se rompe se ponen al descubierto zonas de tejido el mismo que son ásperas, a las cuales e pegan rápidamente las plaquetas. En pocos instantes la acumulación de ellas es grande, pero su función no se acaba en el taponamiento; las plaquetas adheridas emiten unos mensajeros químicos llamados factores de coagulación, de los que existen más de diez tipos.

Gracias a ellos e forma una reacción en cadena al término de la cual el fibrinógeno, una proteína que se hallaba disuelta en el plasma, se convierte en fibrina.

Esta es insoluble y forma unos filamentos muy finos son los que se teje una red, que forma el coágulo. Además, las plaquetas emiten serotonina, que tiene el efecto de estrechar s vasos sanguíneos para que disminuya la corriente.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación.

En otra época, uno de los grandes inconvenientes al realizas transfusiones de sangre era el hecho de poder conservar este tejido en estado líquido.

La coagulación de la sangre es un proceso muy rápido, que se produce entre los 3 y los 7 minutos de practicada la extracción sanguínea; por eso, las transfusiones se hacían directamente de persona a persona.

Gracias a las investigaciones del médico argentino Luis Agote, en el año 1914 se logró que la sangre in vitro (fuera del cuerpo) se mantuviera en estado líquido, al agregarle citrato de sodio —sal inorgánica, formada por la combinación de ácido cítrico e hidróxido de sodio—.

El citrato de sodio actúa como anticoagulante. Provoca la precipitación de los iones calcio al formar un nuevo compuesto, el citrato de calcio, por lo que el calcio deja de ejercer su acción en la coagulación.

De esta manera se puede tener la sangre en estado líquido por varias semanas, siempre que se mantenga refrigerada

Los eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación. La más pequeña herida puede poner en peligro la vida del enfermo, que sangra sin parar.

Los Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos, también llamados eritrocitos o hematíes, se forman en la médula roja de los huesos y subsisten durante cuatro meses. Su principal característica morfológica es que no poseen un núcleo organizado, que al pasar a la sangre ya ha desaparecido.

Tienen forma de disco engrosado por el borde, su diámetro es de unas siete milésimas de milímetro, y en cada milímetro cúbico de sangre existen de 4,5 a 5,5 millones de ellos, que constituyen el 45% del volumen sanguíneo.

LOS eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La Hemoglobina

Esta molécula está formada por cuatro subunidades idénticas, cada una de las cuales consta de una proteína, la globina, unida a un grupo hemo. Este último tiñe de rojo la sangre y está formado por cuatro núcleos que se unen adoptando la forma de un trébol de cuatro hojas.

En el centro se halla anexionada una molécula de hierro, que es la encargada de unirse al oxígeno. Efectivamente, mediante la oxidación y desoxidación del hierro cada molécula de hemoglobina capta cuatro moléculas de oxígeno de los alvéolos pulmonares.

Con esta preciada carga el eritrocito viaja, pasando por la parte izquierda del corazón, hasta las células de todo el cuerpo, donde el oxígeno debe ser liberado.

El dióxido de carbono, por el contrario, no se une con la hemoglobina sino que se disuelve directamente en el plasma con gran facilidad.

En cambio, el monóxido de carbono, el gas que sale por los tubos de escape de los coches, sí se une con la hemoglobina, y con más facilidad que el oxígeno. Así, cuando en el aire que respiramos hay oxígeno y monóxido de carbono, este último gana la competición por unirse con la hemoglobina y la persona que lo absorbe puede morir.

Los Grupos Sanguíneos

En la membrana de los glóbulos rojos hay unas proteínas que no son idénticas en todas las personas. Así, no siempre un individuo puede tolerar la transfusión de sangre de otro, ya que existen reacciones del sistema defensivo.

Este intenta protegerse ante estas proteínas que le son extrañas formando anticuerpos, y la sangre del receptor produce una enfermedad que puede ser mortal.

Existen muchos tipos de proteínas en los glóbulos rojos, pero las que aquí nos interesan son las del grupo ABO y las del factor Rhesus o Rh.

Grupo ARO. Pueden existir dos tipos de proteínas en el glóbulo rojo: la A y la B. Una persona que tenga la proteína A pertenecerá al grupo A, y si tiene el factor B, pertenecerá al B. Si posee ambas proteínas, será del grupo AB, y si no tiene ninguna, del O (cero). Existen, pues, cuatro tipos de personas, y cada uno de ellos repele a la proteína que no posee.

Así los individuos A y O repelen la sangre de los B y los AB, mientras que los B y los O presentan una reacción defensiva frente a los A y los AB. Los individuos AB, al tener los dos grupos, pueden recibir transfusiones de todos los demás, mientras que los O no pueden recibir sangre más que de su mismo grupo, y pueden dar a todo el mundo, por lo que reciben el nombre de donantes universales.

Grupo Rh. Existe una proteína, que se encuentra en los glóbulos rojos del 85% de las personas, que se llama Rh positiva. Las restantes, o Rh negativas, si reciben sangre con la proteína, quedan sensibilizadas.

Si tiene lugar un segundo contacto, se produce una reacción de rechazo, que en los hombres y en las mujeres no gestantes no entraña ningún peligro. Sin embargo, si una mujer embarazada experimenta esta reacción, porque su hijo es Rh+ y ella Rh—, se pondrá en peligro la vida del bebé. Ello se debe a que durante el embarazo algo de la sangre del bebé se mezcla con la de la madre.

Leucocitos o Los Glóbulos Blancos

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células sanguíneas encargadas de la defensa. Su tamaño es variable, de 6 a 20 micras de diámetro, y se encuentran en la sangre, según su tipo, en un número que oscila entre los 5.000 y los 9.000 por milímetro cúbico.

Todos ellos tienen núcleo, aunque la forma de éste es muy distinta. Algunos de ellos, el grupo de los granulocitos, poseen unos gránulos en el citoplasma, mientras que otros, los agranulocitos, carecen de ellos. Los granulocitos se subdividen en neutrófilos, eosinófilos y basófllos, y los agranulocitos en monocitos y linfocitos.

Neutrófilos

Se originan en la médula ósea roja, donde gran proporción de ellos permanece hasta que son necesarios en la sangre. Constituyen el 70% del total de los granulocitos, y sus gránulos son pequeños y muy numerosos.

El núcleo posee varios lóbulos, y el diámetro es de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, es decir, devorar los cuerpos extraños, después de lo cual el neutrófilo muere y es destruido, formándose partículas de pus. La vida media de estas células es de una semana.

Eosinófilos

Originados de la misma forma que los neutrófilos, los eosinófilos constituyen el 3% del total de granulocitos y su núcleo presenta sólo dos nódulos ovalados. Sus gránulos son grandes y numerosos y su diámetro de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, al igual que la de los neutrófilos, y su número aumenta mucho durante las alergias y las enfermedades por parásitos.

Basófilos

Los gránulos de los basófilos son gruesos pero escasos. Son células de unas 10 micras de diámetro y su núcleo tiene una forma que recuerda a una 5. Se originan en el mismo lugar que el resto de los granulocitos, y son los menos numerosos, ya que constituyen sólo el 0,5% del total. Su función no se conoce bien, pero parece que evitan la coagulación dentro de las arterias y las venas.

Monocitos

Son los más grandes de entre los glóbulos blancos, con un tamaño que oscila entre las 15 y las 20 micras. Su núcleo tiene forma arriñonada y poseen gran cantidad de citoplasma, que no tiene gránulos. Constituyen el 5% de los glóbulos blancos, y se dedican a devorar partículas de un tamaño considerable. Por tanto, al igual que los tipos antes descritos, los monocitos viven muy poco tiempo, pues mueren destruidos después de fagocitar. Algunos de ellos se desplazan hasta donde los necesitan, pero también los hay fijos en el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y la médula.

Linfocitos

Tienen el tamaño de un glóbulo rojo, y su núcleo es esférico y bastante grande, con una concavidad en uno de sus lados. Constituyen el 30% de todos linfocitos y se forman en la médula ósea roja.

Sin embrago cuando salen de ella sufren un proceso de maduración por el cual se forman dos tipos: los linfocitos B, que pasan a los ganglios linfáticos, y los linfocitos T, que se albergan en el timo.

Todos ellos viven unos cien días y se encargan del sistema de defensa específico, también llamado inmunitario, por el cual el linfocito distingue las sustancias que debe destruir de las que son propias del cuerpo.

Para ello los linfocitos deben tener un cierto tipo de («memoria2 que les permita pasar sus conocimientos de una generación a la siguiente).

La sustancia atacante recibe el nombre de antígeno, y la que producen los linfocitos para neutralizarla son los anticuerpos. Los anticuerpos se unen a los antígenos de forma que éstos se hacen inofensivos, y todo el complejo es después eliminado por los eosinófilos.

Linfocitos B. Son los encargados de producir los anticuerpos y células de memoria. Éstas, una vez que han madurado y «aprendido» sobre un cierto antígeno, se dividen formando una estirpe, que puede durar varios años o toda la vida del individuo.

Linfocitos T. Estas células colaboran con los linfocitos B, y además tienen otras funciones, como la de estimular la actividad de algunas células que fagocitan.

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de Sangre es:

Puede Recibir el Grupo de Sangre:

O-O+B-B+A-A+AB-AB+
AB+SiSiSiSiSiSiSiSi
AB-SiSiSiSi
A+SiSiSiSi
A-SiSi
B+SiSiSiSi
B-SiSi
O+SiSi
O-Si

AMPLIACIÓN SOBRE LA HEMOGLOBINA:

Observando con el microscopio electrónico uno de los 25 billones de glóbulos rojos de la sangre, se pone de manifiesto una estructura interna parecida a la de una esponja. Y entre sus redes se encuentra una sustancia que es una de las maravillas de la naturaleza: la hemoglobina. Cada glóbulo rojo contiene trescientos millones de moléculas de hemoglobina.

La función confiada por la naturaleza a este elemento es fascinante, y se apoya en una serie de reacciones químicas aún poco conocidas. Todos sabemos que la sangre transporta el oxigeno, «inspirado» por los pulmones, a las distintas partes de nuestro organismo, sin excluir a las células, que lo utilizan para «quemar» los alimentas (es decir: los azúcares, las grasas y las proteínas).

De esta combustión, que suministra al hombre la energía necesaria para vivir, surgen dos nuevas sustancias: el agua y el anhídrido carbónico, que es gaseoso, pero que se disuelve en contacto con la sangre, formando bicarbonatos. Por su parte, la sangre, tras ceder el oxígeno, se carga de estos bicarbonatos y recorre un camino inverso, regresando a los pulmones- En ellos, al extremo de los bronquios más delgados, existe una gran cantidad de vesículas hemisféricas —los alveolos pulmonares—, que constituyen la terminación «ciega» de todo el sistema bronquial. Los alvéolos suelen alcanzar la asombrosa cifra de mil quinientos millones.

A ellos llega, desde el exterior, el aire cargado de oxígeno, y, a través de una intrincada red de vasos capilares, la sangre procedente de los tejidos. El oxígeno contenido en el aire pasa a la sangre atravesando la delgadísima pared de los vasos capilares (cuyo grosor no llega a una miera; es decir, a una milésima de milímetro) y la aún más delgada pared de los alvéolos. La molécula de hemoglobina, dos mil veces más pesada que la del oxígeno, es capaz de combinar sus cuatro átomos de hierro con el oxígeno del aire, formando un compuesto llamado oxihemoglobina.

Al mismo tiempo, se acidula y descompone los bicarbonatos disueltos en el plasma, dejando en libertad el anhídrido carbónico, que luego expulsan los pulmones. La oxihemoglobina, transportada por los glóbulos rojos de la sangre arterial, recorre los pulmones y llega hasta los últimos capilares sanguíneos, donde cede el oxígeno a las células, a través de las paredes de estos vasos, transformándose en hemoglobina reducida (o privada de oxígeno).

La sangre venosa transporta esta hemoglobina reducida, en unión de los bicarbonatos, hasta los pulmones, con lo cual se cierra el fantástico ciclo. Pero nada de lo dicho podría suceder sin la presencia de la hemoglobina, mágica sustancia capaz de transportar un volumen de oxígeno casi cincuenta veces superior al que contendría el agua en solución normal.

Esto significa que, sin la hemoglobina, el cuerpo humano necesitaría doscientos litros de sangre en lugar de los cinco que, más o menos, tiene; y el corazón debería impulsar 160 litros por momio en vez de los cuatro habituales; y la velocidad de b sangre aumentaría hasta que cada glóbulo rojo pudiera correr todo el sistema circulatorio en medio segundo, en lugar de los 20-22 que actualmente tarda, para oxigenar los tejidos; entonces la velocidad de cambio se vería muy acelerada. Las hipótesis descriptas nos producen asombro y contribuyen a poner de manifiesto la excepcional importancia que el Lumbre tiene ese milagro llamado hemoglobina.

Enfermedades del Pulmon Sintomas

Sintomas de las Enfermedades del Pulmón

EL PULMÓN ENFERMO. El pulmón es un órgano elástico que, después de ser ensanchado en la inspiración, es capaz, al igual que una tira de goma distendida, de volver a su posición inicial o de reposo. La pérdida de elasticidad conduce a muchas alteraciones de su funcionamiento, una de las cuales es el enfisema.

Los pacientes respiran con dificultad. A veces, con sólo caminar unos pasos, ya sienten fatiga y una sensación como si les faltase aire. Su tórax está muy ensanchado, pues al distenderse los alvéolos, todo el pulmón se hace más grande y apenas cabe dentro de las paredes que lo encierran.

La fuerza de la espiración, es decir, del aliento, es tan escasa que soplando no pueden apagar ni siquiera una cerilla. En este trastorno pulmonar también sufre el corazón que, a la larga, suele salir perjudicado. El tratamiento del enfisema consiste en combatir sus causas, entre las cuales figuran con mayor frecuencia la bronquitis crónica, el asma y otras.

En ocasiones proporciona gran beneficio la gimnasia respiratoria. La pulmonía es ocasionada, la mayoría de las veces, por un microbio, denominado neumococo y por esta causa puede resultar contagiosa. La enfermedad casi siempre empieza de repente con escalofríos, fiebre elevada, dolor en la región torácica correspondiente al lugar del pulmón alterado y tos. Al cabo de tres días de haber aparecido estas manifestaciones, sobreviene, con mucha frecuencia, una erupción en los labios llamada herpe.

La pulmonía constituía una enfermedad grave y era bien conocido el hecho de que al sexto o séptimo día se decidía en bien o en mal. En la actualidad los antibióticos cambian notablemente el curso de esta dolencia, la cual, por regla general, a los dos o tres días entra en un proceso de recuperación. Si se localiza en ambos pulmones a la vez se llama pulmonía doble.

Ocurre a veces que la enfermedad no se soluciona tan rápidamente como era de esperar, a pesar de haberse aplicado los antibióticos. Ello se debe a que han surgido complicaciones.

La inflamación es capaz de pasar a la pleura y originar una supuración en su espacio o de invadir la sangre, y desde allí asentarse en otros lugares del cuerpo, como, por ejemplo, el endocardio, el peritoneo, las meninges, etc.

La bronconeumonía es un proceso muy parecido al anterior, pues también consiste en una inflamación pulmonar, pero en vez de afectar a un lóbulo entero, se asienta en múltiples lobulillos y se originan así, en vez de uno y grande, varios focos inflamatorios pequeños.

Su comienzo no suele ser tan brusco como el de aquélla, pues en vez de presentarse en plena salud, lo hace consecutivamente a una gripe, un sarampión, etc., es decir, como proceso secundario de otra enfermedad. Como quiera que es más frecuente en los niños y ancianos, su gravedad es mayor que la de la pulmonía. Para curarla, también se utilizan antibióticos.

La llamada congestión pulmonar es una pulmonía muy leve, que apenas comenzada, ya ha iniciado el proceso de curación y por tanto, no ha tenido tiempo de hacerse ostensible en todas sus manifestaciones. Algunos microbios especiales producen pulmonías que no se curan por completo y cuya consecuencia es la inflamación crónica de una porción del órgano, caracterizada por el endurecimiento de su estructura.

Estos pacientes, afectos de fibrosis o esclerosis pulmonar, sufren durante años tos, fatiga fácil, coloración más o menos azulada de los labios y uñas, etcétera.

LA TUBERCULOSIS. Esta plaga, cuyos efectados fueron devastadores en tiempos todavía no remotos, ha podido ser combatida con eficacia gracias al perfeccionamiento de diversos métodos de curación, así como al descubrimiento de drogas de probada eficacia. Pero esto no significa que la tuberculosis pulmonar haya desaparecido por completo, ni muchísimo menos.

Su causa principal se debe a un microbio, llamado bacilo de Koch. Con la tos se expulsan siempre algunas gotitas minúsculas de secreciones, que si proceden de un enfermo de tuberculosis pulmonar, están cargadas de bacilos. Como sea que flotan en el aire, un individuo sano puede contagiarse respirándolos. Por dicha razón es importante procurar que los pacientes protejan siempre, al toser, su boca con un pañuelo y arrojen sus esputos en recipientes adecuados para ello, y no al suelo de las calles y recintos.

Asimismo, dichos enfermos eliminadores de bacilos, deben ser aislados convenientemente, ya que de este modo se evita la extensión de la dolencia. Para prevenir la tuberculosis pulmonar es importante que las viviendas están soleadas y aireadas, la alimentación sea suficiente y, sobre todo, efectuar una serie de revisiones periódicas que pueda llevar al descubrimiento de la enfermedad en sus comienzos. Casi todas las personas han padecido esta dolencia, al menos en su forma denominada foco inicial o primoinfección.

En ambientes muy poblados, el sufrirla ya desde la niñez constituye un hecho común desprovisto, por regla general, de toda gravedad y, además, con la ventaja de proporcionar cierta resistencia a nuevas infecciones. No hay, pues, por qué alarmarse si nuestros pulmones presentan un foco tuberculoso antiguo calcificado, sin importancia actual.

Con frecuencia se habla de infiltrados o infiltración del pulmón. No es más que una reinfección inflamatoria de un territorio pulmonar, originada por el bacilo de Koch. Cuando se descubre en sus comienzos, suele curar perfectamente sin originar consecuencias desagradables.

En cambio, si el paciente afectado sigue haciendo su vida normal y se permite incluso algunos excesos, es posible que dicha inflamación se intensifique hasta producir la muerte de las células inflamadas, las cuales se desconectan del tejido sano. Los tejidos muertos y los productos de la inflamación, se expulsan mediante el esputo y queda entonces, en el lugar lesionado una cavidad más o menos redondeada y bien delimitada del resto del pulmón, que se denomina caverna.

A partir de estas cavidades, las secreciones pueden progresar y extenderse mediante los tubos bronquiales por el resto del pulmón, originando así nuevos territorios de inflamación, cuyo curso y destino puede ser el mismo que el de los anteriores. Cuando el proceso tuberculoso adquiere un carácter destructivo extenso, suele calificarse de tisis. Desde los tejidos inflamados, el bacilo tuberculoso puede pasar también hacia la sangre y, por medio de ella, trasladarse a otros tejidos y órganos, para fijarse allí y producir una nueva enfermedad.

Las principales manifestaciones de la tuberculosis son la debilidad general, cansancio rápido y fácil, disminución o falta absoluta de apetito, adelgazamiento, palidez y, sobre todo, pequeñas elevaciones de la temperatura, las temidas décimas de fiebre que se presentan a última hora de la tarde.

También la tos pone sobre aviso. Ante catarros muy frecuentes o cualquier infección respiratoria «leve» que se prolongue en demasía, sobre todo en los casos en que no se alivie del todo la tos, es necesario practicar un examen de los pulmones por rayos X, para descartar la posibilidad de que se trate de una tuberculosis.

La expulsión de sangre con el esputo, es decir, la hemoptisis, exigirá un examen inmediato. Para averiguar si un enfermo padece tuberculosis pulmonar, disponemos de diversos medios muy eficaces. Uno es el examen del esputo por el microscopio para descubrir, en ocasiones, la presencia de los bacilos de Koch.

Otro se practica inyectando en la piel una cantidad pequeñísima de un producto que se obtiene de los bacilos (llamado tuberculina). Al cabo de una hora se observa un enrojecimiento en el lugar de dicha inyección, es decir, una especie de inflamación que nos indica si el individuo estudiado dispone de defensas movilizadas durante infecciones previas y tiene el organismo preparado para el ataque por dicho bacilo.

A veces, por el contrario, dicho enrojecimiento no se presenta, de los cual deducimos que la persona en cuestión todavía no ha sido puesta en contacto con el bacilo, o bien que está desprovista de defensas contra él. Finalmente, la reacción cutánea puede ser muy exagerada, lo cual denota que el individuo posee una sensibilidad excesiva frente al microbio.

El diagnóstico más seguro se realiza hoy mediante el examen por rayos X. Los territorios inflamados originan una serie de sombras en los lugares donde normalmente tendría que observarse una claridad muy intensa, debida al contenido de gran cantidad de aire en el interior de los alvéolos que apenas resaltan en la imagen radiográfica. La presencia de estas sombras anormales orienta hacia la existencia de una alteración pulmonar localizada en dicho lugar.

Como quiera que los pulmones tienen un grosor determinado y se superponen, por tanto, en la placa obtenida por rayos X, diversas estructuras, tanto superficiales como profundas del órgano, además de las costillas, el corazón y las paredes torácicas, a veces no se consigue distinguir bien entre tantas imágenes, los detalles que interesan. Para salvar dicho inconveniente se recurre a una técnica llamada tomografía, consistente en practicar las radiografías por planos. Antiguamente, la mayoría de los enfermos debía ser internados en sanatorios adecuados para realizar prolongadas curas de reposo y sobrealimentación.

Hoy, gracias a diversos medicamentos modernos, dicho tratamiento puede llevarse a cabo en el mismo domicilio del paciente y es más corto, pero en algunos casos, sin embargo, los enfermos exigen el internamiento debido a representar una fuente de contagio para las personas que conviven con ellos. Este hecho ocurre en familias humildes que viven en habitaciones mal acondicionadas. Entre los medicamentos utilizados actualmente en el tratamiento de esta enfermedad, destacan un antibiótico denominado estreptomicina y dos sustancias químicas: la hidracida del ácido isonicotínico o isoniacida, y el PAS o ácido paraminosalicílico.

También se utiliza el neumotórax, que consiste en insuflar aire en la pleura para inmovilizar el pulmón enfermo y ponerlo en situación de reposo absoluto. Gracias a los enormes progresos que ha experimentado la cirugía torácica, es posible extirpar grandes porciones del pulmón enfermo (un segmento, un lóbulo o un pulmón entero).

OTRAS ENFERMEDADES DEL PULMÓN.

Algunos microbios distintos del bacilo de Koch, son capaces de originar una inflamación con producción de pus. Si la supuración se asienta en el pulmón en forma de un foco más o menos redondo y bien delimitado, se trata del llamado absceso pulmonar.

Los microbios pueden haber llegado al pulmón por medio de la sangre que los transporta a partir de un foco de pus, tal como un flemón dentario, pueden haber penetrado por una herida pulmonar, por haber aspirado algunas sustancias nocivas, etc. Los abscesos suelen manifestarse por fiebre, tos y expulsión de grandes cantidades de pus, a veces mezclado con sangre.

El aliento huele muy mal. Los rayos X permiten localizar los abscesos fácilmente, y con diversos antibióticos suelen curarse muy bien, aunque es necesario, en ocasiones, apelar a la operación quirúrgica encaminada a abrir paso a la salida del pus, tras lo cual llega paulatinamente la curación.

Otras veces se extirpa la porción pulmonar enferma. El pulmón posee una circulación sanguínea propia, destinada a desempeñar una función muy importante: conducir hasta él sangre venosa que debe ser cargada de oxígeno y remitida de nuevo al corazón. Este circuito pulmonar puede presentar diversos trastornos.

Unos de ellos es la embolia, casi siempre debida a que algún coágulo que se desprende de una vena enferma y es llevado hasta el corazón derecho y desde allí hacia el pulmón, donde obstruye una de las arterias pulmonares. Se produce un intenso dolor torácico y gran dificultad para la respiración.

Al mismo tiempo se expectora sangre pura. Si dicha obstrucción persiste durante cierto tiempo, las células cuya nutrición depende de la sangre aportada por la arteria obstruida, no pueden realizar sus funciones vitales y mueren, se origina un infarto pulmonar. Los escombros de células muertas son un alimento excelente para los diversos microbios que pueden sentirse atraídos hacia dicha zona y dar lugar en la misma a una supuración, es decir, a un absceso de pulmón.

Es fácil percatarse, pues, del modo cómo algunas enfermedades pueden encadenarse si no se atienden a tiempo. En condiciones normales se respira cierta cantidad de partículas de polvo y humo, especialmente en las grandes urbes, pero esta inhalación no comporta grandes alteraciones pulmonares.

En cambio, los individuos cuyo trabajo implica respirar mucho polvo, puede sufrir una enfermedad llamada neumoconiosis. La más extendida es la producida por el polvo de caliza o sílice y se denomina silicosis. Dicho mineral se deposita en el pulmón y provoca un intenso endurecimiento, con lo que aquél pierde su capacidad respiratoria y, lo que es peor, esta dolencia suele combinarse con la tuberculosis.

El polvo de carbón produce la antracosis, y se dan distintas neumoconiosis de hierro, asbesto, cáñamo, tabaco, caña de azúcar, harina, etc. Las pleuras enferman con relativa frecuencia. Una de las afecciones más corrientes es su inflamación, es decir, la pleuritis.

En ocasiones, dicha alteración no cursa con presencia de líquido en el interior del espacio pleural; entonces se trata de pleuritis seca, mas, por regla general, el saco pleural aparece lleno de líquido y este tipo de pleuritis húmeda recibe el nombre de pleuresía. No es raro que una pleuresía seca se convierta en húmeda. Las manifestaciones producidas por la pleuritis son: intenso dolor en uno de los costados, sensación de opresión en el mismo, cierta dificultad de respirar y fiebre.

La percusión es muy eficaz para descubrir la presencia de la masa líquida, pues el ruido que se aprecia es muy distinto del normal. Los rayos X son asimismo muy útiles para poner de manifiesto la presencia de líquido. En la mayoría de los casos, las pleuritis son causadas por el bacilo de Koch; su curación no es hoy muy difícil, ya que los medicamentos antituberculosos aceleran el restablecimiento más completo, por cuya razón huelga efectuar aquellas prolongadas curas de reposo que se practicaban antaño.

En cualquier tipo de pleuritis, es posible averiguar la clase de líquido o materia que alberga el espacio pleural. Mediante una aguja adecuada, se penetra a través de la pared torácica y una vez en el interior del saco pleural, se aspira con una jeringa la sustancia que lo rellena. Cuando hay pus (empiema pleural), es necesario extraerlo, en la mayor parte de los casos, mediante una operación quirúrgica.

El espacio que separa las dos pleuras es inexistente, ya que ambas hojas (la que envuelve los pulmones y la que tapiza las paredes torácicas por su superficie interna) están adaptadas perfectamente entre sí; si embargo, puede rellenarse de cualquier sustancia. Si lo hace de líquido inflamatorio, es una pleuresía; en presencia de gas, en cambio, es el neumotórax. La penetración aérea en el saco pleural, en la mayoría de las ocasiones se hace con fines curativos para ejercer presión sobre el pulmón aplastándolo.

Los alvéolos de la región afectada se ven obligados por dicho aplastamiento a expulsar gran parte del aire contenido en su interior y coaptan sus paredes. Entonces esta región será incapaz de respirar, inactividad que conviene al pulmón enfermo, ya que, sólo de esta manera, se consigue su descanso absoluto. Si en el interior de este tejido aplastado se encuentra una cavidad o caverna, las paredes de la misma se unirán mucho más fácilmente y, por tanto, podrá curar más pronto que si no se tomara esta medida.

Como quiera que el neumotórax desaparece pronto porque el aire se reabsorbe a través de las pleuras, es necesario repetirlo a intervalos determinados, si se quiere mantener, mediante el mismo, el reposo prolongado de la porción enferma del pulmón.

Enfermedades del sistema respiratorio Bronquitis Sinusitis Vias

Enfermedades del Sistema Respiratorio
Bronquitis y Sinusitis

EL APARATO RESPIRATORIO ENFERMO: NARIZ Y LARINGE. Posiblemente la enfermedad más frecuente entre las que puede padecer un ser humano sea el resfriado. Se trata de una inflamación de la mucosa que recubre la superficie interna de la nariz y sus fosas.

Es bien sabido que el enfriamiento posee mucha importancia en el desencadenamiento de esta enfermedad, sin embargo, no lo ocasiona el frío por sí solo, sino un virus cuya transmisión de una persona a otra se efectúa con suma facilidad. Las molestias en la garganta, el discreto picor en la nariz, y, sobre todo, los estornudos, constituyen la señal de que ha comenzado el resfriado.

La secreción nasal aumenta progresivamente, las fosas nasales se obstruyen y la respiración debe efectuarse por la boca, con todos sus inconvenientes. La voz cambia y es suficiente, a veces, oír hablar a una persona para reconocer que está resfriada. Los olores no se perciben bien y las comidas tampoco saben normalmente. A todo ello se añade cierta debilidad general, con muy pocos ánimos de moverse y trabajar.

Al cabo de pocos días, las manifestaciones del resfriado disminuyen y pronto aparece el restablecimiento total. Para la Medicina resulta molesto que la más común de las enfermedades carezca de un remedio seguro. En el interior de los huesos de la cara, existen una serie de cavidades subdivididas en múltiples celdillas y tapizadas por una mucosa.

Estas cavidades se denominan «senos accesorios» y su inflamación, sinusitis. Se da a consecuencia de un resfriado mal cuidado y, a la salida de moco y pus por la secreción nasal, aparecen intensos dolores de cabeza. Para curarla es necesario recurrir a los antibióticos y, en ocasiones, incluso a ciertas operaciones quirúrgicas. La hemorragia nasal, denominada también epistaxis, puede ser consecutiva a enfermedades caracterizadas por una anormal coagulación de la sangre, a golpes recibidos sobre dicha región o, simplemente, porque en la mucosa afectada exista una zona muy rica en vasos capilares, con gran tendencia a sangrar.

Las hemorragias nasales suelen detenerse haciendo que el enfermo se eche en cama y aplicándole una bolsa de hielo bajo la nuca. Sin embargo, en ciertos casos es necesario recurrir a una destrucción eléctrica de la mucosa afectada. Una de las dolencias más frecuentes del órgano de la fonación es la inflamación de su mucosa, es decir, la laringitis o catarro de la laringe.

A veces es simultánea o consecutiva a un resfriado que ha descendido hasta ella. La voz se vuelve ronca, incluso del todo afónica, existe tos muy escandalosa, que a pesar de su intensidad, apenas se acompaña de expectoración, las cuerdas vocales están muy irritadas, etcétera. Es necesario evitar el aire frío, el humo o cualquier otro irritante que pueda entrar en las vías respiratorias.

Las bebidas calientes sientan muy bien, así como los fomentos aplicados sobre el cuello. La laringitis, cuya aparición es casi siempre aguda, puede repetirse varias veces y llegar a convertirse en más o menos permanente. Algunos individuos que se ven obligados, por su profesión, a forzar la voz (cantantes, oradores, vendedores de periódicos, etc.), la sufren con frecuencia.

La laringe también puede verse afectada por el proceso de la tuberculosis. Casi siempre la sufren enfermos cuyos pulmones ya han sido durante mucho tiempo atacados por dicha dolencia. Con los medicamentos antituberculosos modernos suelen lograrse notables mejorías y hasta curaciones absolutas de la misma. Otras veces se asienta en dicho órgano un tumor, por cuya causa debe extirparse toda la laringe.

A pesar de perder su aparato de fonación, estos pacientes no se convierten en mudos, puesto que les quedan varios recursos para poder relacionarse con sus semejantes por medio de la palabra. Uno de ellos consiste en hablar en voz cuchicheada y otro, recurrir a un dispositivo especial que, adaptado al cuello, les permita emitir nuevamente diversos ruidos y sonidos.

cuadro enfermedades respiratorias

ENFERMEDADES DE LA TRAQUEA Y LOS BRONQUIOS.

Su inflamación se denomina bronquitis o traqueobronquitis. Entre sus causas destaca la acción de los microbios exacerbados durante un resfriado y también la acción de múltiples sustancias irritantes, tales como el tabaco, humo, diversos gases, etc. Además del cansancio general y de los signos catarrales de nariz y garganta, el paciente tose mucho y experimenta una sensación de carraspera en todo el trayecto de la tráquea y los bronquios. Los esputos son al principio muy difíciles de arrancar y sólo más tarde se hace fluidos.

Con gran frecuencia se producen en el interior de los «bronquios acatarrados» diversos ruidos. Los pacientes dicen: «El pecho me silba». Los catarros bronquiales pueden repetirse muy a menudo, sobre todo si persisten sus causas; en dicho caso la bronquitis se convierte en crónica.

Aunque existen muchos individuos afectados de esta enfermedad, en especial los que trabajan en ambientes enrarecidos, con mucho polvo y sustancias irritantes, sin embargo entre todas las causas posibles, el tabaco posee tal vez la primacía, puesto que, entre los individuos no fumadores, la bronquitis crónica es cuatro veces menos frecuente que en los grandes fumadores y entre éstos, los aficionados a la pipa o a los puros, enferman con mayor frecuencia.

enfermedad de los bronquios

Para aliviar la bronquitis durante el período agudo, se aconseja el reposo en cama e intensa sudoración provocada por diversos procedimientos. El aire de la habitación ha de ser húmedo (lo que se consigue colocando en la misma un recipiente con agua hirviendo, a la cual se añaden, en ocasiones, diversas esencias que facilitan la respiración) y no excesivamente caliente (no superior a 20°). En presencia de una tos muy pertinaz y tan molesta que incluso impida el sueño, hay que calmarla con algún jarabe adecuado.

En las bronquitis crónicas, cuya curación definitiva es muy difícil de conseguir, es necesario eliminar todas las causas irritantes. Los pacientes muy fumadores deben dejar el tabaco radicalmente. Dicha medida es indispensable, ya que de no aplicarla rigurosamente no vale la pena ni siquiera intentar el tratamiento. Algunos antibióticos especiales para combatir los diversos microbios cuya invasión del árbol respiratorio dificulta el proceso de la curación, logran también efectos beneficiosos. Los climas benignos coadyuvan a la curación.

Otra enfermedad bronquial más seria que la anterior es la dilatación anormal de los mismos, llamada bronquiectasia. Esta deformación es a veces congénita, pero a menudo es consecuencia de diversas enfermedades bronquiales previas. La tos con que se manifiesta es muy intensa y, lo que es más característico, se acompaña de abundante expectoración, pues las dilataciones bronquiales llegan a almacenar grandes cantidades de secreciones cuyo vaciado es causa de que los esputos sean tan abundantes.

Su tratamiento es muy parecido al de las bronquitis crónicas, si bien a veces debe recurrirse a extirpar, por medios operatorios, las porciones del pulmón que contienen los bronquios deformados. Para confirmar la existencia de estas dilataciones, debe practicarse una radiografía, previa instilación en los bronquios de una sustancia opaca (broncografía), con lo cual se dibujan perfectamente sus límites, paredes y deformaciones.

El asma bronquial es una enfermedad de los bronquios, caracterizada por una serie de ataques, especialmente nocturnos que producen una gran dificultad respiratoria. Su causa es, en ocasiones, la «alergia», es decir, sensibilidad exagerada a algunas flores, polvo de determinadas habitaciones, ciertos alimentos, etc.

El paciente se despierta por la noche y tras sentir cierta opresión torácica, comienza a estornudar y a toser, para verse obligado finalmente, a sentarse en la cama, a fin de lograr que su respiración se haga más fácil. A pesar de ello sigue respirando mal y tiene la sensación de que le falta aire.

El mecanismo íntimo del asma consiste en que los bronquios estrechan su luz, es decir, que se contraen, a consecuencia de lo cual la cantidad de aire que logra pasar por ellos es menor. Todas las curas, pues, tendrán que ir dirigidas a ensanchar el calibre bronquial para que pueda conducir toda la corriente aérea que sea necesaria. Si su causa es una sensibilidad excesiva a una determinada sustancia (polen, alimentos, polvo, etc.), el organismo debe desacostumbrarse de la misma, lo cual se logra a veces practicando inyecciones de dicha materia, en cantidades muy pequeñas al comienzo y luego progresivamente crecientes.

El cambio de clima suele sentar muy bien a los pacientes asmáticos. Un tipo de tratamiento muy de moda en estos últimos tiempos es la aplicación de los llamados «aerosoles», aparatos que poseen un dispositivo para «nebulizar», es decir, convertir en partículas finísimas (de 6 milésimas de mm.) las diversas sustancias curativas, con el fin de que al respirarlas juntamente con el aire, puedan penetrar hasta las ramas bronquiales más finas.

Una de las enfermedades broncopulmonares acerca de la cual se ha escrito mucho, debido a su posible relación con el consumo de tabaco, es el cáncer de pulmón. Es sabido ya que los cánceres constituyen un tipo especial de tumores malignos. Mucho mejor que llamarlo de pulmón, es asignarle la denominación de cáncer de los bronquios, porque es en ellos donde nace y a partir de donde progresa.

Es más frecuente en el sexo masculino, y son propensas a sufrirlo las personas que fuman mucho. Su comienzo es, por regla general, difícil de advertir, puesto que empieza con discreta tos, que si ya existía, a lo sumo se hace más intensa; otras veces, con el esputo se expulsa algo de sangre.

Existe desnutrición y adelgazamiento, fatiga fácil y, a veces, disminución de apetito. Más que a todas estas manifestaciones, debe prestarse atención a las revisiones periódicas del pulmón, que son las únicas que podrán descubrir el cáncer precozmente, es decir, en una fase todavía curable.

Ver: Enfermedades del Pulmón

La respiracion humana Funcionamiento del proceso de respiracion

La Respiración Humana
Funcionamiento del Proceso de Respiración

COMO FUNCIONA EL APARATO RESPIRATORIO. El aire atmosférico debe penetrar en el organismo por la nariz y no por la boca, ya que las fosas nasales, en primer lugar, lo calientan hasta alcanzar una temperatura de unos 34° al llegar a la faringe.

Una vez en ella, adquiere bastante humedad, hecho que asimismo tiene mucha importancia, porque el epitelio que la recubre posee unas pestañas o cilios vibrátiles que al moverse limpian el aire de impurezas, tales como el polvo y hacen progresar el moco segregado hacia el exterior y, en presencia de una exagerada sequedad, los movimientos de las pestañas se paralizan para mantener húmeda la faringe.

El movimiento destinado a proporcionar el ingreso del aire en los pulmones, se denomina inspiración y al que lo expulsa, espiración. La primera se consigue gracias a la contracción de diversos músculos, especialmente los intercostales (situados en los espacios entre las costillas) y el diafragma, que expanden la cavidad torácica en todo su diámetro. Dicha expansión ejerce sobre los pulmones una especie de succión de efecto análogo al de una ventosa, y éstos, al ensancharse, aspiran aire hacia su interior, de un modo parecido a como ocurre con un acordeón.

Después de la inspiración se produce la espiración. Ésta se logra gracias a que el pulmón es un órgano elástico que, una vez distendido, vuelve de nuevo a la posición de reposo. Los movimientos respiratorios no son automáticos como los del corazón, puesto que los músculos encargados de ello dependen de una serie de nervios a su vez gobernados por un centro nervioso, llamado respiratorio, el cual está subordinado a la composición de la sangre.

El anhídrido carbónico contenido en la sangre venosa debe ser descargado y sustituido por oxígeno. Pues, bien, si la masa sanguínea contiene excesiva cantidad de anhídrido carbónico, indica que la aireación no es suficiente. En este caso es necesaria una respiración más profunda y rápida.

Esta aceleración se logra gracias a que el propio anhídrido carbónico en exceso estimula el centro respiratorio. La cantidad de aire que penetra, durante una inspiración tranquila, en los pulmones de un hombre adulto es de unos 500 cm. cúbicos. En cambio, si la inspiración es lo más profunda posible, aquella cantidad se amplía hasta 2 litros. En total, pues, se movilizan durante una inspiración y espiración, ambas forzadas al máximo, unos 4 litros de aire, cantidad que varía mucho con el sexo, la edad, la talla y el peso del individuo.

En el pulmón permanece siempre 1 litro ó 1,50 litros de aire residual, incluso tras una espiración forzada. En condiciones de reposo, la frecuencia respiratoria oscila entre 16 y 20 por minuto y en los niños es más rápida. Los cambios gaseosos entre el aire y la sangre se efectúan en los alvéolos pulmonares y como la sangre debe ponerse en contacto con todos ellos, necesita distribuirse por los capilares, cuyo número supera los 1.000 millones.

La cantidad de oxígeno que contiene la sangre venosa es sólo de 14 volúmenes por ciento, porcentaje que se eleva después al convertirse en arterial, hasta un 20%. En cambio, el anhídrido carbónico contenido en la sangre venosa de un 3,5%, desciende durante la arterialización a un 2,5%. El aire procedente de la atmósfera, o sea el inspirado, posee 21% de oxígeno y 0,03 de carbónico. Al que sale del pulmón, por el contrario, sólo le queda un 15 a 17% de oxígeno, mientras que se ha cargado de carbónico hasta el 3-4%.

cuadro proceso de respiracion

AUSCULTACIÓN, PERCUSIÓN: La corriente de aire producida en los conductos pulmonares ocasiona un ruido característico. En los alvéolos se origina otro tipo de ruido distinto al anterior, causado por el despliegue inspiratorio de los mismos.

La utilidad de la percepción de estos ruidos era más apreciada antes del descubrimiento de los rayos X, pero, de todos modos, la auscultación, como así se la llama, conserva gran parte de su enorme valor. La percusión consiste en golpear de modo intermitente con la punta de un dedo sobre otro que se coloca encima del tórax del enfermo y producir así diversos ruidos.

Todos sabemos que la calidad de los sonidos obtenidos al golpear, por ejemplo, un tambor (sonido hueco), es muy diferente de la que se consigue al hacerlo sobre un bloque de madera (sonido macizo). Aplicando dichos principios a la percusión, se localizan algunas alteraciones pulmonares. Otro medio de percibir las anomalías de los pulmones, es la palpación de las llamadas vibraciones vocales.

Consiste en invitar al paciente a que pronuncie una palabra en cuya formación interviene alguna «erre» (treinta y tres, carretera), al propio tiempo que se apoya una mano sobre alguna de las paredes del tórax. Las palabras emitidas producen una vibración muy intensa en la columna de aire contenida en los bronquios, que llega a transmitirse a través de la pared torácica y se capta en forma de cosquilleo en la mano apoyada sobre la espalda o el pecho del enfermo. Si el pulmón se encuentra alterado, suele cambiar la intensidad de dichas vibraciones, que pueden aumentar, disminuir o incluso desaparecer, según los casos.

El mejor método de exploración del tórax es, sin embargo, su revisión por los rayos X. En casos especiales se ha de proceder a la observación directa de las paredes de los bronquios (broncoscopía), lo que se consigue introduciendo a través de la boca, hasta el interior de los mismos, un tubo provisto de iluminación especial, dispuesta de tal modo que, por medio de un juego de espejos, permite observar perfectamente cualquier alteración de dichos conductos.

También es importante en las enfermedades del aparato respiratorio, examinar a simple vista y también al microscopio, las materias procedentes del mismo en forma de esputos. En ellos se encuentran, a veces, determinados microbios, tales como bacilos de Koch, cuando el paciente sufre tuberculosis y algunas células desprendidas del árbol respiratorio, cuya presencia puede coadyuvar al esclarecimiento y determinación de las diversas dolencias.

inspiracion y espiración

Enfermedades del Pulmón

Vías Respiratorias: Sinusitis y Bronquitis

El Sistema Respiratorio Nariz Laringe Faringe Traquea Pulmones Partes

El Sistema Respiratorio
Nariz Laringe Faringe Traquea Pulmones

Nuestro cuerpo necesita absorber oxígeno, que es captado por los pulmones mediante la inspiración, y liberarse del dióxido de carbono, que sale durante la espiración. Como se ha mencionado anteriormente, el oxígeno es utilizado en la respiración celular, proceso por el que se obtiene energía descomponiendo la glucosa. Al igual que una vela, que sin oxígeno no puede arder, nuestro organismo no puede quemar la glucosa si no respira.

El aire, que consta de un 21% de oxígeno, es llevado a través de la nariz, la faringe, la laringe y la tráquea hasta los bronquios, y de allí al pulmón, donde se pondrá en contacto con la sangre. El recorrido del dióxido de carbono sigue el mismo camino pero en sentido inverso.

El Sistema Respiratorio Nariz Laringe Faringe Traquea PulmonesLA NARIZ: Consta de una parte externa y de una interna, que es mucho mayor que la primera. La parte externa sobresale de la cara y está formada por una cavidad dividida en dos mitades por el tabique nasal. A través de ella entra el aire en la cavidad interna de la nariz, que descansa sobre el paladar duro.

Está formada por tres pares de cornetes nasales, que son unas estructuras óseas que forman parte del etmoides (cornetes superiores y medios) o que tienen su hueso propio. Estos cornetes se encuentran recubiertos por la mucosa nasal.

La mucosa de los cornetes superiores es la olfativa y en ella se encuentran las células encargadas de captar moléculas olorosas.

En los cornetes medios e inferiores la mucosa tiene otra función. Debe calentar el aire que vamos a respirar y filtrar las impurezas que se hallan en él; además, secreta un moco en el cual existen células defensivas, que protegen al organismo de las infecciones. Por otra parte, si el aire está demasiado seco, es humedecido en la nariz por unas glándulas.

Cuando en la nariz entran partículas de polvo que ocasionan irritación, se produce el estornudo, que es una inspiración brusca de aire seguida de una espiración

LA FARINGE: Pasando desde la nariz por el conducto nasofaríngeo, el aire calentado, humedecido y libre de impurezas pasa a la faringe. Este tubo, de 14 cm de longitud y muy musculoso, se halla revestido de mucosa y tiene en su parte superior o rinofaringe la amígdala faríngea, formada por tejido defensivo. Aproximadamente en la misma zona se comunica con las fosas nasales y con las trompas de Eustaquio, que van a parar al oído medio.

Además, la faringe absorbe el aire que inspiramos por la boca, ya que desciende por la parte trasera de la cavidad bucal y se comunica con ella en una región llamada bucofaringe. Por la faringe pasan, pues, tanto el aire como los alimentos. Más abajo se encuentra la comunicación con el tubo digestivo por el esófago y el respiratorio por la laringe.

LA LARINGE: Es una especie de vestíbulo entre la faringe y la tráquea, y está formada por varios cartílagos articulados entre sí, que son movidos por músculos y están forrados de mucosa.

En la parte superior se encuentra la epiglotis, que es la válvula de cierre de la tráquea cada vez que tragamos alimento. Si el mecanismo de cierre falla y alguna partícula de alimento se cuela en la laringe, se produce la tos, que es un mecanismo de expulsión.

La zona central se denomina glotis y en ella se encuentran las cuerdas vocales, encargadas de producir los sonidos. Cuando la glotis está abierta se produce la respiración; cuando está cerrada se produce la voz, cuyo tono se controla por la tensión y longitud de las cuerdas vocales, por entre las que pasa una veloz corriente de aire. Además la voz de acaba de modular en la nariz, que es una especie de cámara de resonancia, y en la boca donde se articular las consonantes.

LA TRÁQUEA: Este tubo elástico, de 11 cm de longitud, se divide en la parte inferior para dar lugar a los dos bronquios. Su diámetro es de unos 2 cm y su principal característica son unos dieciocho anillos en forma de herradura, unidos entre sí mediante ligamentos. En su interior existen células ciliadas, es decir, provistas de pelos, que con su movimiento lanzan hacia arriba las partículas extrañas que han penetrado en la tráquea.

Los dos bronquios principales, que han surgido de la división de la tráquea, se van dividiendo en bronquios más pequeños, en número de diez a cada lado. Estos también se subdividen y dan lugar a los bronquiolos, que tienen 1 mm de diámetro y penetran en el interior del pulmón. Este conjunto de conductos tiene forma de árbol invertido, por lo que recibe el nombre de árbol bronquial.

La respiración y la fonación El aire que penetra a través de la boca o las ventanas nasales, llega a la faringe, a partir de la cual, y contrariamente a como lo hacen los alimentos, enfila el conducto anterior de los dos que se le ofrecen, o sea la laringe.

PRODUCCIÓN DE LA VOZ. Además de conducir aire, la laringe posee en su interior un dispositivo encargado de producir la voz. La laringe es, pues, el órgano fundamental de la fonación. Está situada en el cuello y puede apreciarse desde el exterior, sobre todo en los hombres, en los que constituye la llamada nuez de Adán. La laringe femenina es más pequeña que la masculina.

La laringe está formada por una serie de cartílagos, unidos entre sí por sus correspondientes articulaciones. Su superficie interna aparece recubierta por una túnica muy lisa, llamada mucosa. La porción esencial para la fonación la forman las llamadas cuerdas vocales, dos membranas en forma de cinta, insertas a cada lado del conducto, limitan entre sí una hendidura en la parte media de dicho tubo.

Son ellas las que, vibrando a modo de cuerdas musicales, originan los sonidos y ruidos que componen la voz humana, gracias al aire procedente de los pulmones. Los huesos, las articulaciones y los músculos laríngeos sirven para tensar o relajar dichas cuerdas y de ese modo variar el tono de la voz emitida.

La laringe no emite más que un determinado caudal de voz para tono, mientras que su modulación y articulación se efectúa en otros órganos (boca, dientes, lengua, etc.).

LA TRAQUEA Y LOS PULMONES. El conducto que lleva el aire desde la laringe hasta el tórax, se llama tráquea y es un tubo aplanado en su cara posterior, pero no rígido, pues posee cierta elasticidad y movilidad. Sus paredes están formadas por una serie de anillos cartilaginosos (entre 15 y 20), unidos entre sí por tejidos de sostén.

El Sistema Respiratorio Nariz Laringe Faringe Traquea PulmonesSu superficie interna está recubierta por una mucosa que alberga glándulas encargadas de segregar moco. Una vez que ha alcanzado la porción superior del tórax, la tráquea se divide en dos conductos denominados bronquios, de forma cilíndrica, idénticos a la tráquea.

Después de un trayecto muy corto (entre 2 y 5 cm), se introducen en el interior de las masas pulmonares.

En los pulmones es donde se efectúa la verdadera respiración, o sea, el intercambio de gases. Son dos órganos, uno derecho y otro izquierdo, y comprenden entre ambos un espacio medio, ocupado en parte por diversas estructuras (vasos, nervios, bronquios, ganglios linfáticos, etc.), llamado mediastino.

Los pulmones están relacionados por su base con el diafragma y por su vértice con el hombro. Su cara redondeada está orientada hacia afuera y la plana hacia dentro.

De este modo, son precisamente las dos caras planas (una de cada pulmón) las que delimitan lateralmente el mediastino. Cada pulmón se divide en otras unidades de menor tamaño llamadas lóbulos (tres para el derecho y dos para el izquierdo), subdivididas a su vez en porciones más pequeñas de tejido pulmonar, denominadas lobulillos. Los bronquios, una vez que han penetrado en su correspondiente pulmón, se subdividen y proporcionan numerosas ramificaciones a las diversas porciones del mismo.

La distribución bronquial remeda perfectamente el ramaje de un árbol y sus finísimas terminaciones desembocan en una gran cantidad de minúsculos sacos de aire, llamados alvéolos pulmonares, a los que podríamos comparar con las hojas de un árbol. En cada milímetro cúbico de tejido pulmonar se cuentan unos 250 alvéolos y sumados los de ambos pulmones, forman una superficie de unos 80 a 90 m cuadrados.

Es imposible dejar de maravillarse de que un órgano cuyas dimensiones alcanzan sólo unos 25 cm de altura y 16 cm de diámetro anteroposterior, presente una estructura y una superficie interna tan enorme. Entre los dos bronquios y, especialmente en el espacio que dejan entre sí los alvéolos pulmonares, se encuentra, a modo de relleno, el tejido de sostén que proporciona consistencia al órgano y actúa, además, como medio de conducción de una serie de elementos, tales como vasos y nervios.

La circulación sanguínea del pulmón es especial y puede compararse, en cierto modo, a la del hígado. En efecto, al igual que dicho órgano, presenta dos tipos diferentes de circulación. Una que recibe la sangre por las arterias bronquiales para su propia vida (sangre oxigenada) y otra la que le dan las arterias pulmonares (sangre impura) a fin de que la oxigene.

La superficie externa de los pulmones está recubierta por una membrana denominada pleura, parecida a un saco. Pero además existe otra hoja pleural que tapiza la superficie interna de la caja torácica. De este modo toman contacto ambas hojas pleurales: la visceral (o sea la que envuelve a la víscera en forma de saco) y la parietal (es decir, la que tapiza la pared torácica).

Dicha disposición anatómica está destinada a facilitar los movimientos respiratorios, ya que al poseer las pleuras una gran lisura, se produce durante aquéllos un suave deslizamiento entre ambas hojas.

LOS PULMONES: Los pulmones están situados en la caja torácica y tienen unos 26 cm de altura por 15 cm de anchura, con una capacidad de 2,5 litros de aire cada uno. Se hallan apoyados sobre el diafragma, y su parte superior se encuentra a la altura de  la  primera vértebra torácica.

Cada pulmón está dividido por raerá en varios grandes lóbulos, que en el derecho son tres y en el izquierdo sólo dos. Ello es debido a que el corazón se encuentra junto al pulmón izquierdo y le quita parte del espacio. En la zona de entrada de los bronquios penetran también en el pulmón los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y los nervios.

La arteria pulmonar lleva la sangre que precisa ser oxigenada, mientras que las venas pulmonares se llevan hacia el corazón la sangre lista para su uso, para que sea utilizada por todo el cuerpo. Con ello se completa la circulación pulmonar o menor. de la que se ha hablado en el capítulo del sistema circulatorio. Además, el pulmón recibe otro vaso sanguíneo, la arteria bronquial, que es una rama de la arteria aorta y sirve para alimentar el tejido pulmonar.

Cada pulmón está envuelto por una capa de tejido conjuntivo que lo protege. llamada pleura, formada a su vez por dos capas. Una de ellas entra en contacto directo con el pulmón, mientras que la otra recubre las paredes del tórax. Entre ellas hay una pequeña cavidad que encierra el líquido pleural. Esta estructura es muy apropiada para que el pulmón pueda expandirse Y comprimirse sin ningún rozamiento.

Ver: Enfermedades del Pulmón