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La Patagonia Características Fauna Suelo Clima Recursos Naturales

LA PATAGONIA, Recursos Naturales
Fauna, Suelo, Clima

La Patagonia se extiende desde los 40° de latitud sur hasta el estrecho de Magallanes. Se trata de una meseta situada entre los Andes y la costa atlántica. Su clima es decididamente continental. La Patagonia es el país de los inmensos rebaños de ovejas, productores de lana y de carne. Los vigilan los famosos gauchos, que están al servicio de grandes estancias. El petróleo es la principal fuente de energía del país, aunque éste se halla en trance de utilizar la fuerza hidroeléctrica de sus ríos.

Argentina se extiende desde el trópico de Capricornio hasta los 50° de latitud sur, y presenta por ello gran diversidad de paisajes. Éstos evolucionan desde la sabana de carácter ecuatorial, en el norte, hasta un paisaje polar, la Tierra del Fuego, en el sur. La Patagonia se extiende del paralelo 40 hasta el estrecho de Magallanes.

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Mapar de la Patagonia: El subsuelo de Santa la Patagonia encierra riquezas incalculables, cuya explotación, que se traduce en grandes aportes a la economía del país, ha significado un cambio fundamental en la vida de lasprovincias sureñas. El necesario incremento de la misma requiere grandes inversiones, la implementación de moderna tecnología y un plan que respete escrupulosamente  las condiciones ecológicas.

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Si trasladáramos la Patagonia al hemisferio norte comprobaríamos que se encuentra prácticamente en la misma latitud que Francia. Y, sin embargo, la Patagonia está muy lejos de tener clima templado. Está formada por una meseta rocosa de una altura media de 300 a 400 m., situada al sur del río Colorado, entre los Andes, al oeste, y el océano Atlántico, al este. En esta meseta los ríos que proceden de las montañas han excavado profundas cortaduras y cañones.

¿Por qué tiene la Patagonia diferente clima que Francia, si la latitud es la misma? La razón principal es su situación en la vertiente interior de los Andes. Esta cordillera detiene los vientos del oeste, que suavizan la temperatura y provocan precipitaciones; cuando los vientos consiguen vencer el obstáculo de la montaña se han vuelto fríos y secos. La Patagonia tiene, pues, clima continental muy notable.

Además, las tempestades de arena no son raras, pues la meseta, que se compone de una base muy antigua, está recubierta de capas sabulosas terciarias. Su suelo no es estéril; la estepa de los desiertos constituye la vegetación espontánea del país.

A lo largo de la costa atlántica, la meseta domina con sus acantilados una delgada franja litoral. Aunque muy recortada, esta costa ofrece pocas posibilidades a la instalación de puertos. Algunas corrientes y fuertes mareas convierten dicha zona costera en poco segura para la navegación.

El aspecto general de la Patagonia argentina es el de una llanura de estepas escalonadas en una serie de abruptas terrazas, cubierta con una enorme capa de grava, casi desprovista de vegetación. Hacia los Andes la grava se ve sustituida por lavas porfíricas, graníticas y basálticas; la vida animal se hace más abundante y la vegetación más rica (hayas, coniferas).

Entre las principales depresiones que cortan transversalmente la meseta se cuentan el Gualicho, al S. de Río Negro; el Maquinchar, el Valcheta, el Senguer y el Deseado. Otras depresiones estuvieron ocupadas por lagos más o menos extensos, como el Yagagtoo, Musters y Colhuapi y otros situados al S. de Puerto Deseado.

La vertiente oriental es más cálida que la occidental, sobre todo en verano, por la influencia de la corriente ecuatorial del S. Hacia el O. se halla la región minera, que contiene yacimientos de oro, plata, cobre y lignito. Presenta una baja densidad de población, que se concentra sobre todo en ciudades como Neuquén, Comodoro Rivadavia, Trelew, San Carlos de Bariloche y Río Gallegos, entre otras. La región fue explorada por Magallanes en 1520.

Monte Fritz Roy en la Patagonia

La Patagonia posee reservas naturales que contienen gran diversidad de animales y plantas. Numerosos animales originarios de la pampa buscaron allí refugio. Éste es el caso del ñandú (Rhea americana), un ave corredora que mide 1,70 m. de altura; del guanaco, originario de Perú y pariente de la llama, aunque vive en estado salvaje, y del mará, llamado liebre de Patagonia o de las pampas.

La estepa patagónica
la estepa patagónica se extiende por el centro de Neuquén, centro-sur de Río Negro, casi la totalidad de Chubut, Santa Cruz y el norte de Tierra del Fuego, exceptuando la franja cordillerana. Se caracteriza por el dominlo de arbustos bajos de ramas cortas y hojas pequeñas, adaptados a la aridez y los fuertes vientos.Casi todas las especies vegetales se presentan agrupadas y compactas, formando una superficie uniforme y muy próxima al suelo. Se localizan arbustos como la llareta, el coirón, el neneo y la mata negra.
En el sector occidental de la meseta y el norte de Tierra del Fuego, donde la humedad es mayor, se desarrolla un manto ce gramíneas. En cuanto a la fauna, hay herbívoros como el guanaco y la mará o liebre patagónica, carnívoros como el zorro gris y el puma, y aves como las martinetas, el ñandú petlso y las perdices.

También encontramos allí al tuco-tuco, mamífero roedor apodado rata de peine a causa de los pelos resistentes que envuelven la base de sus uñas. El puma merodea igualmente por aquellos parajes. También se encuentran grandes colonias de pingüinos, mientras que las aguas rebosan de focas y de marsopas.

Tuco Tuco

Tuco-Tuco

fauna de la patagonia

Cuando los españoles que se habían establecido en Argentina llegaron hasta la Patagonia, encontraron en ella una población autóctona: los tehuelches, que vivían principalmente de la pesca y de la caza. Esos tehuelches han desaparecido por completo hoy día.

El desarrollo moderno de la Patagonia data de 1880. El territorio situado al sur del río Negro fue proclamado posesión argentina al término de una campaña militar contra los indios; mientras, algunos españoles e ingleses organizaban la cría de ganado lanar.

La Patagonia es el país de los grandes rebaños de ovejas, que vigilan los gauchos. Durante mucho tiempo esos hombres, que llevaban una vida nómada, se opusieron a cualquier intrusión en lo que consideraban sus dominios; pero hubieron de ceder.

Se construyeron líneas férreas que llegaban hasta muy adentro del país, y los grandes terratenientes españoles cercaron sus tierras con alambre espinoso. Así se puso fin a la vida errante de los gauchos, que pelearon encarnizadamente, a principios del siglo XIX, para rechazar a los invasores.

Esta lucha por la libertad se vio coronada por el éxito, y es todos los años motivo de conmemoración. Los gauchos del siglo XX están sindicados y trabajan al servicio de grandes estancias o empresas agrícolas. Sin embargo, han conservado sus canciones y su forma de vestir. A ellos se unieron, también, los inmigrantes que encontraron empleo   en   estas   explotaciones.

Las estancias, en la Patagonia, son generalmente muy grandes (1.000 ha. aproximadamente) y cuentan con varios millares de ovejas. En la época del esquileo reina allí una actividad febril. Las balas de lana son transportadas por camiones y ferrocarril a los puertos de la costa. Más de la mitad de la producción argentina de lana proviene de la Patagonia. Algunos cruces han permitido también obtener ejemplares destinados a la producción de carne.

En otoño principia la temporada en los grandes mataderos y frigoríficos de Río Gallegos, San Julián, Santa Cruz y Puerto Deseado. Las ovejas se encuentran principalmente en el sur, donde un clima más suave les permite encontrar hierba de mejor calidad.

El norte de la Patagonia, allí donde es posible irrigar las tierras, y el valle del río Negro, se dedican a la agricultura. Los campos se cultivan de manera intensiva y producen patatas y centeno. Los vergeles no son raros, y en algunas lomas bien preparadas se llega a encontrar hasta algún viñedo.

petroleo en la patagoniaEsta parte del país es naturalmente la menos poblada. Es una región magnífica en la que abundan los lagos; entre otros, el Nahuel Huapi, cuyo lugar de emplazamiento ha sido notablemente valorizado y convertido en un gran centro de turismo.

Recientemente se ha descubierto carbón en la Patagonia, aunque no de gran calidad. Los yacimientos están cerca de la frontera chilena. La industria carbonífera ocupa a unos seis mil obreros.

Económicamente, es más importante la explotación de los yacimientos de petróleo, cuyo principal centro es Comodoro Rivadavia, capital de la Patagonia. Los campos petrolíferos están situados a lo largo de la costa atlántica.

Hasta lo presente, sin embargo, resultan insuficientes para proveer a las necesidades del país, que ha de recurrir a la importación. Se están realizando grandes trabajos para construir junto a los ríos centrales hidroeléctricas.

Como en todo el territorio argentino, en la Patagonia las ciudades están emplazadas a lo largo de la costa o en la desembocadura de los ríos. Son, generalmente, poblaciones portuarias que se benefician de la riqueza del interior del país.

La Patagonia está llamada a representar un gran papel en la economía del país argentino, y hay puestas en ella grandes esperanzas, especialmente en el plano industrial.

CHIBUT: LAS BALLENAS EN LA  PENÍNSULA DE VALDÉS

La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de 3.620 km2. Sus 400 km de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con un potencial eléctrico que urge aprovechar.

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Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina: sus condiciones climáticas -su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes variedades, cuyo número supera los dos millones.

Como sí no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

ACTIVIDADES AGROPECUARIAS. Más de la mitad de los terrenos sembrados están ocupados por plantaciones de hortalizas. Las tierras aptas para la agricultura en la provincia de Chubut se concentran en los valles cordilleranos y pre-cordilleranos, únicas áreas fértiles en las cuales es posible realizar cultivos de secano.

Tal es el caso de Maitén-Leleque, Epuyén, Cholila, Esquel-Trevelin, Tecka y Alto Río Senguer. Se trata de un recurso de localización limitada y escasa, que solamente puede ser ampliado mediante prácticas de riego, como las que habitualmente se aplican, por ejemplo, en el valle inferior del río Chubut y en Sarmiento, en el curso inferior del río Senguer.

La naturaleza de los pastizales de estas tierras las vuelve aptas para la actividad pecuaria. En el resto del territorio chubutense predomina la ganadería ovina extensiva.

SANTA CRUZ:
EL PETRÓLEO Y EL GAS. Estos productos se obtienen de las cuencas de San Jorge, al noreste, y de la Austral, al sur. La prospección y explotación de la cuenca de San Jorge se iniciaron en la zona costera, en Cañadón Seco, y posteriormente progresaron hacia el oeste y suroeste, en dirección a Pico Truncado, Coluel Kayke y Las Heras.

Los principales centros del área, con la excepción de Puerto Deseado, crecieron estrechamente relacionados con la expansión de la explotación. Los núcleos más estables son los relacionados con la planta depuradora y compresora de gas ubicada en la cabeza del gasoducto Pico Truncado-Buenos Aires, al que se ha conectado el proveniente de la cuenca Austral, desde Cerro Redondo, en 1973, y desde San Sebastián, en 1978.

En Cañadón Seco se encuentra también una planta compresora de gas relacionada con el primitivo gasoducto. En Caleta Olivia están emplazados los principales depósitos de petróleo y el puerto de salida de la producción de la cuenca.

Ya en el ámbito de la cuenca Austral, ios yacimientos de Cerro Redondo y El Cóndor, situados al sur de Río Gallegos, en las proximidades del límite con Chile, son de tipo estructural, lo que en gran medida reduce el carácter aleatorio de las perforaciones. Sin embargo, la producción de petróleo es reducida.

El gran potencial de la cuenca Austral es el gas, con reservas comprobadas de casi 100.000 millones de metros cúbicos en la cuenca Austral, mientras que las de San Jorge llegan a unos 45.000 millones. El yacimiento más importante es el de Posesión, al sur de Cerro Redondo.

Tanto la cuenca de San Jorge como la cuenca Austral comparten su carácter meramente extractivo, sin contar con ningún tipo de procesamiento industrial en el lugar. Este hecho representa un síntoma más de las condiciones en que se desenvuelve la economía de Santa Cruz.

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EL TURISMO: La inmensidad de la región y la grandiosidad y variedad de sus paisajes hacen de la Patagonia una zona para ser visitada todo el año. Cada estación tiene su encanto: los paisajes nevados del invierno, el rojo de las hojas del otoño, las flores multicolores de la primavera y el clima agradable del verano. En la última semana de marzo se lleva a cabo la Fiesta Nacional de la Manzana, en General Roca, Río Negro, donde se realiza la bendición de los frutos y se desarrollan manifestaciones culturales, espectáculos artísticos, competencias deportivas, desfile de carrozas y elección de la reina.

La costa atlántica recibe durante primavera y verano gran cantidad de turismo nacional e Internacional. Los balnearios de Las Grutas (Río Negro), Puerto Madryn (Chubut) y Rada Tilly (Santa Cruz) concentran gran afluencia de turistas.

En Puerto Madryn se localiza el área de observación de mamíferos marinos más grande de América del Sur. Las colonias de lobos y elefantes marinos son visitadas en la península Valdés. Desde el puerto salen lanchas destinadas a la observación cercana de ballenas de la especie franca austral. En Punta Tombo, a 80 km de Madryn, se visita el apostadero de pingüinos. Pueden practicarse el submarinismo y el snorkel. El 13 de diciembre se celebra en Comodoro Rivadavia la Fiesta Nacional del Petróleo.

En temporada, varios centros de deportes invernales atraen gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. El Cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche (Río Negro); el Cerro Bayo de Villa la Angostura; el Cerro Chapelco, cerca de San Martín de los Andes (Neuquén); La Hoya, en Esquel (Chubut) y Cerro Castor (Tierra del Fuego) son los más visitados. Todos tienen una infraestructura hotelera e instalaciones en las montañas de nivel internacional.

Además, se realizan excursiones dentro de los parques para navegar sus lagos y contemplar las montañas y sus bosques milenarios. Durante los meses de julio y agosto se celebran varias versiones de la Fiesta Nacional de la Nieve en todos los centros de esquí. El Parque Nacional Los Glaciares es una de las estrellas de la región.

Para contemplar las lenguas glaciarias en medio de una naturaleza sin igual, arriban turistas de todo el mundo. Los hielos azulados del glaciar Perito Moreno, de casi 4 km de frente y una altura de 80 m, se observan desde la orilla del lago Argentino. Cada cuatro años, el frente glaciario obstruye el Canal de los Témpanos y la fuerza del agua del Brazo Tristeza genera una gruta natural, cuya rotura es largamente esperada por todos, ya que constituye un espectáculo único de la naturaleza. En la Tierra del Fuego, Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, se realizan cruceros entre los canales fueguinos y por el canal Beagle.

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Presidencia de Derqui Santiago La Confederación Argentina

DERQUI, PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Terminado el período presidencial de Urquiza; el 5 de marzo de 1860 asumió la primera magistratura el Dr. Santiago Derqui, cordobés, acompañado en la vicepresidencia por el general Juan Esteban Pedernera, oriundo de San Luis. La provincia de Buenos Aires, a su vez, eligió gobernador a Mitre y ambos estadistas suscribieron el 6 de junio un pacto que ratificaba lo establecido en el de San José de Flores.

Derqui Santiago

La presidencia de Dr. Derqui fue breve, debido a las luchas políticas entre Buenos Aires y la Confederación.

En noviembre de 1859 y en medio de las agitaciones de la guerra civil, se efectuaron las elecciones para reemplazar a Urquiza, quien terminaba su mandato.

Practicado el escrutinio, fue elegido presidente de las trece provincias de la Confederación, el Dr. Santiago Derqui y vicepresidente, el general Esteban Pedernera. Asumieron el mando el 5 de marzo de 1860.1 Integró su ministerio con los doctores Juan Pujol [Interior}, Tomás Arias (Hacienda), Emilio de Alvear (Relaciones Exteriores), José de Olmos (Justicia, Culto e Instrucción Pública) y el general Benjamín Victorica (Guerra y Marina).

En los primeros meses de su gestión gubernativa, la situación del país era tranquila, prueba de ello fue la reunión amistosa de Urquiza, Derqui y Mitre en el palacio San José, de Concepción del Uruguay (Entre Ríos))

Poco después, sin embargo, se produjo un nuevo rompimiento entre Buenos Aires y la Confederación. El Congreso de Paraná rechazó a los diputados bonaerenses, que habían sido elegidos según la ley provincial en lugar de serlo conforme las prescripciones de la Constitución nacional.

Y, para agravar aún más el conflicto, estalló en San Juan una revuelta durante la cual se dio muerte a su gobernador, el coronel José Virasoro, por lo que Derqui envió como comisionado al coronel Juan Saa -gobernador de San Luis-, quien venció a los revolucionarios en Pocitos y fusiló a su jefe, Antonino Aberastain.

El gobierno de Buenos Aires protestó enérgicamente por estas medidas, y la guerra quedó declarada. Ambos ejércitos -a las órdenes de Urquíza y de Mitre- se encontraron en los campos de Pavón, en la provincia de Santa Fe, el 17 de setiembre de 1861.

El combate fue favorable para las fuerzas bonaerenses, que avanzaron hasta Rosario. Ante la gravedad de la situación, Derqui se retiró a Montevideo y el vicepresidente Pedernera declaró en receso el gobierno nacional.

Mitre asumió entonces el poder con carácter provisorio y fue reconocido por todos los gobernadores provinciales, inclusive por Urquiza, a quien también se respetó como gobernador de Entre Ríos.

MITRE

Incorporación de Buenos Aires a la Confederación: Lograda la unión nacional, el gobierno se trasladó a Buenos Aires donde, el 25 de mayo de 1862, se inauguraron las sesiones del primer Congreso en el que estaban representadas las catorce provincias argentinas. ,En tales circunstancias se votó la llamada Ley de Compromiso, por (a que se disponía que las autoridades residirían en la ciudad de Buenos Aires por el término de cinco años, hasta que se resolviera definitivamente cuál sería la capital de la República. Bartolomé Mitre es el primer presidente de la República Argentina.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
SANTIAGO DERQUI
Fue de hecho y formalmente el primer presidente de la Nación Argentina, puesto que promulgó la reforma de 1860, con la presencia de Buenos Aires, y gobernó de acuerdo con ella. Había nacido en la ciudad de Córdoba el 9 de julio de 1810, en el hogar formado por don Manuel Derqui y doña Josefa Rodríguez. A los 22 años se graduó de doctor en jurisprudencia en la Universidad de su ciudad natal, en la que poco después se desempeñó como catedrático.

En 1835 era miembro de la Legislatura provincial, al producirse el asesinato de Juan Facundo Quiroga, hecho que se proyectó directamente en la vida política de Córdoba a través de los hermanos Reinafé. Derqui, que venía actuando en la provincia bajo la bandera del federalismo, ocupó cargos oficiales durante la administración de José Vicente Reinafé; también se recuerda su actuación como encargado del recurso de fuerza contra el obispo Lascano, en conflicto con el gobernador.

Cuando el 7 de agosto de 1835 el congreso de Córdoba dio por terminado el mandato de Reinafé, fue elegido gobernador Pedro Nolasco Rodríguez; pero el parentesco de éste con el anterior determinó su alejamiento, lo que abrió paso a un nuevo gobierno, que desempeñó el doctor Derqui, a quien le tocó designar los conjueces para juzgar a los Reinafé.

Posteriormente, al ser elegido gobernador, por presión de Rosas, el coronel Manuel López [alias Quebracho), y producida la captura de tres de los Reinafé, el doctor Derqui y Pedro Nolasco Rodríguez fueron remitidos a Buenos Aires, acusados de complicidad en el crimen. Tiempo después, Derqui fue puesto en libertad y tomó el camino del exilio.

En el Estado Oriental actuó al lado de Rivera, de quien fue secretario hasta el momento de ser designado en una misión ante el gobernador Ferré, de Corrientes, con quien formalizó un tratado de alianza contra Rosas. En esta provincia se desempeñó luego como secretario y auditor de guerra del general José María Paz, quien lo designó ministro.

Después de la derrota unitaria de Arroyo Grande buscó asilo en el Brasil.

AL LADO DE URQUIZA
Tras la caída de Rosas, en abril de 1852 el Director provisional Urquiza lo nombró en misión especial ante el gobierno del Paraguay, previa al reconocimiento de la independencia de aquella república. Poco después, el mismo Urquiza lo distinguió con una banca al Congreso Constituyente de Santa Fe, ocupando la vacante dejada por el doctor Barros Pazos, que renunció. Durante el gobierno constitucional de Urquiza fue interventor nacional en la provincia de San Juan y ministro de Instrucción Pública y del Interior.

Cuando en 1859 surgieron las candidaturas de Mariano Fragueiro, Salvador María del Carril y Derqui para la presidencia, Urquiza se decidió por este último. Acompañado por el general Juan Esteban Pedernera, pudo gobernar la Confederación durante dieciocho meses, es decir hasta la disolución del gobierno de Paraná, en noviembre de 1861.

En los últimos meses de su presidencia, se separó políticamente de Urquiza. El 20 de octubre de 1861, hizo una delegación de poder a nombre del general Juan Saá, uno de los jefes del interior que había luchado hasta el fin en Pavón. Pero el 5 de noviembre de 1861, ante la imposibilidad de apuntalar militarmente la Confederación, se alejó del país y se radicó en Montevideo.

Allí, a fines de 1863, asistió a los funerales realizados en memoria del general Ángel Vicente Peñaloza, según consignan las crónicas periodísticas de la época. Vivió pobremente en Montevideo hasta 1864, año en que pasó a Corrientes. En esta ciudad lo sorprendió la invasión paraguaya de abril de 1865.

En esta oportunidad, Derqui se negó a prestar toda colaboración al mariscal Francisco Solano López, pero se vio envuelto en un proceso que lo llevó a la cárcel, donde permaneció algunos meses. Tal era la pobreza en que se hallaba cuando ocurrió su muerte, el 5 de setiembre de 1867, que su viuda no pudo costear su entierro y fue necesario hacerlo, después de tres días, por suscripción popular.

ALGO MAS…

De su personalidad política y de su retrato físico se encuentra una hermosa silueta, publicada en la interesante obra «Memorias de un viejo«, que firma su autor con el pseudónimo de Víctor Gálvez.

En ella se describe al Dr. Derqui del modo siguiente:

«Era alto, cargado de hombros, caminaba con cierta dificultad como si no pudiese afirmar bien los pies; moreno de tez, nariz aguileña, pelo con pocas canas, frente despejada, ojos pequeños pero vivos.

Cierta contracción nerviosa en la boca le daba un aspecto raro. Paréceme que no usaba bigotes sino pequeñas patillas, cortas y siempre bien afeitado. Reía con frecuencia y mostraba sus dientes grandes y amarillentos.

Fumaba con exceso y tomaba mate de un modo incansable. Dicen que fue muy amigo de sus amigos, los que abusaron de su condescendencia más de uña vez. Desprendido, abierto, no conoció la avaricia y murió pobre, desdeñado y en el olvido más profundo…

El Dr. Derqui no era orador. Se expresaba con laconismo y su voz era desapacible, solo contestaba a las interpelaciones y no tomaba parte en el debate parlamentario. Creo que sus trabajos eran en su casa, en el ministerio por medio de sus amigos políticos. Conservaba sangre fría cuando hablaba en las cámaras, y su papel era solo el de informar, no discutía. Verdad es que contaba con amigos decididos ….

El Dr. Derqui era perezoso, leía novelas y gustaba de permanecer en cama hasta muy tarde y a veces días enteros. Han dicho sus enemigos que bebía pero esto es una calumnia: jamás le vi ebrio, y sus íntimos aseguran que no gustaba ni de la cerveza. Dicen que era muy parco para comer, y que solo cometía excesos durmiendo. De qué medios se valió para hacerse prestigioso no podemos decirlo.

El no era cortesano, no visitaba, no tenía esos atractivos que fascinan; pero le reconocían el mérito de la consecuencia con sus amigos. Fue muy cordobés y los cordobeses le fueron muy adictos.

Carecía de los dotes para administrar, no era laborioso; pero era activo y no le arredraban las dificultades. Fue interventor nacional muchas veces y esas intervenciones hicieron que su candidatura fuese muy apoyada por los gobiernos que fundó en las intervenciones……………………

Era miope y contraía los párpados para ver mejor; eso le daba un cierto aspecto de carácter, porque se dibujaban dos profundas arrugas que le dividían la frente de alto a abajo, y sus cejas pobladas se acentuaban más. El Dr. Derqui tenía una apariencia imponente, resuelta y audaz. Su perfil tenía mucho de característico. El hecho es que se supo imponer. Contó con muy buenos amigos, muy decididos y con enemigos muy apasionados.»

De su matrimonio con Modesta García de Cossio y Lagraña, nació su hijo Manuel, que fue gobernador de Corrientes desde el 25 de diciembre de 1877 hasta el 30 de julio del año siguiente, y doña Josefina, casada con Wenceslao Díaz Colodrero, actualmente en la más penosa miseria, situación que movido a legisladores nacionales en estos momentos (junio de 1935) a presentar proyectos de ley en las Cámaras tendientes a reparar tan injustificado olvido de la gratitud nacional, (La señora Josefa Derqui de Díaz Colódrero falleció en «Presidente Derqui», provincia de Buenos Aires, el 14 de septiembre de 1936).

Esta noble anciana hace poco hizo la siguiente dramática declaración sobre los últimos años de su ilustre padre, que se hallaba en Corrientes en la época en que los paraguayos invadieron aquella provincia: «Allí estaba mi «padre, dice doña Josefina Derqui de Díaz Colodredo, alejado de toda actividad política. Tenía 56 años. Pasaba los días muy abatido, al lado de mi madre, que lo rodeaba con su inmensa ternura. ¡Muy abatido!. . . Hasta allí fueron a buscarlo con orden de expatriación. Fué cuando empezó a morir del todo …»

El Presidente Mitre lo sospechaba de favorecer la causa del tirano Solano López.

«¡Qué puñalada!, continúa la noble anciana. Ibamos a sentarnos a la mesa. Mi padre no quiso oir a nadie ni esperar nada. Inició en seguida las «gestiones para que lo condujera un barco francés a Montevideo. Salió a los «dos días, y volvió a los dos años para morir en su Patria. . .»

Hasta este punto llego la ingratitud de sus compatriotas con este ilustre ciudadano de la República Argentina, del cual el eminente general José María Paz tiene las más elocuentes frases de elogio, cuando lo recuerda en sus famosas Memorias Postumas.

Historia de la Confederación Argentina

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 Edit. Kapelusz
Revista Crónica Argentina Fasc. N°50 – CODEX –

Vida de los Primeros Colonizadores en Argentina Trabajo y Lucha

EL TRABAJO Y VIDA DE LOS COLONIZADORES

La pampa húmeda argentina, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

inmigrantes en argentina

«En Santa Fe la colonización se opera de este modo: cualquier poseedor de unas leguas de tierra, pone un aviso en un diario, diciendo -que tal pedazo de terreno- cuyo plano publica y fija en las esquinas- es colonia; se llama la colonia tal, y los que quieran poblarla ahí la tienen. Se presenta un colono que no tiene más que sus dos brazos y el buen deseo de trabajar; llega a aquel pedazo de campo (en cualquier punto que este situado, desde Reconquista hasta la Teodolina se reproduce el fenómeno y el colonizador le entrega 20 cuadras cuadradas de tierra, diciéndole: dentro de cuatro años me pagarás su valor por cuartas partes anuales.

En ese mismo terreno el colonizador ha puesto una casa de comercio, donde se encuentra todo lo necesario, que fía al colono los artículos de consumo durante el primer año.

La primera sorpresa que espera al colono a su llegada allí (colono que no tiene, como he dicho, más que sus dos brazos es la de verse poseedor de veinte cuadras de terreno que ni había soñado tener, ya suya sin otra condición que la de trabajarla.

Encuentra allí todas las facilidades para su labor; el agua a cuatro, seis u ocho metros y madera en abundancia (la provincia de Santa Fe está cubierta de bosques, especialmente en el Norte),hace un rancho humilde y pobre, pero tiene el arado con cual roturar la tierra y trabaja.

El primer año, por mala que sea su cosecha, siempre alcanza a pagar la cuarta parte del insignificante valor de la concesión, cuyo precio varía de 300 a 500 pesos y 800 en las colonias ya formadas, y al año siguiente, el colono consigue generalmente pagarla toda.

El colono, hombre por lo general trabajador y honesto, tiene mujer y tiene hijos, allí la mujer y los hijos, no son señores, como en las grandes ciudades, origen casi siempre de gastos poco productivos, no; ellos también trabajan, cada uno en la esfera de sus fuerzas; la mujer, si no puede labrar la tierra, cuida las gallinas del corral, los niños los bueyes, Y el marido rompe la tierra; todos trabajan todos producen.

Aumentan cada año los consumos, pero también aumenta la producción y en una proporción mayor.
Antes de cuatro años el colono se ha hecho rico, si ha sido honesto y laborioso.

En esa legua cuadrada cada veinte cuadras superficiales, tiene una casa; se ha formado un núcleo de pueblo, y en ese núcleo de pueblo el primer edificio es una fonda, porque como la población es ambulante, allí es necesaria e indispensable; la segunda casa es una carpintería con herrería, y así se va formando un pueblo que muchas veces llega a ser ciudad, como lo son ya Esperanza, San Carlos, Pilar, Gálvez y Rafaela.

Respecto a las herrerías, permítaseme una pequeña disgresión. En Santa Fe, no se usan arados ingleses ni norteamericanos, ni franceses; allá no se trabaja sino con los hechos en la misma colonia, donde la reja del arado va a romper la tierra, que resultan mejores y más baratos que los extranjeros…

«El colono es esencialmente católico, o esencialmente deísta, cualquiera que sea su religión, por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza latina, es católico. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día Domingo, que ellos santifican a su manera, de una o dos leguas o más, se dirigen al punto más cercano que tenga iglesia, para cumplir sus deberes religiosos.

El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, se traslada con su carro (que, entre paréntesis, ha sido hecho en la misma colonia), guiando él mismo sus caballitos, llevando a su lado a su familia, detrás los sirvientes o peones, y por último, hasta seguido de los perros de la casa.

Así se hace sus leguas y llega al punto en que hay iglesia, donde cumple sus deberes religiosos. En seguida van a festejar el día en el almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y, sobre todo, buen vino; pasan el resto del día en conversaciones, músicas y bailes, y cuando las sombras de la noche tiende su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares».

CARRASCO, Gabriel: La provincia de Santa Fe y el territorio del Chaco.
Conferencia ante el Instituto Gcográfico Argentino

Adaptación de los Inmigrantes a Argentina Gringos y Criollos

SOCIEDAD ARGENTINA DEL SIGLO XIX: RELACIÓN INMIGRANTE-CRIOLLO

ANTECEDENTES: A partir de la inserción en el mundo  de nuetro país por el sistema de la división internacional del trabajo, comenzo una serie de transfomaciones sociales y económica en las provincias de nuestra Pampa Húmeda.

Europa transitaba un tiempo de expulsión de población que respondía a motivos de diferente índole: religiosos, económicos y más tarde, ideológicos. Inglaterra, por su parte, ya había sorteado las etapas iniciales de la revolución industrial, por lo que requería nuevos mercados donde pudiera adquirir las materias primas que ya no podía producir, vender sus manufacturas y colocar el excedente de capital que obtenía de su comercio.

La pampa húmeda, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

Estos cambios no constituyeron el resultado de un plan orgánico previamente elaborado, sino que son producto de la combinación de factores internos y externos, estos últimos fundamentales, y de la comunión ideológica que existió en la élite dirigente y que rindió sus mejores frutos en la continuidad de las obras de gobierno.

Inmigrantes europeos trabjando en el campo

SIMBIOSIS CULTURAL CRIOLLO-GRINGO

«El proceso de simbiosis cultural que vivió la Argentina con la llegada de la inmigración fue largo y tuvo alternativas muy diferentes, según se analice el ambiente rural y el urbano, y varió también, en grupos de fácil adaptación a otros más cerrados y aferrados a sus hábitos de origen, que se resistieron a aceptar las costumbres de esta tierra.

Este intercambio definido como «préstamo y captura de elementos culturales», en tanto ha sido considerado cora: un proceso, requirió tiempo, y para describir sus resultados, es conveniente ubicarse en los comienzos del siglo xx. la atención no en los grupos recientemente ingresados, sino en los descendientes de las primeras oleadas, los que ya han pasado el período de aclimatación, e incluso, en muchos de ellos que han nacido en este suelo.

La adecuación del gringo significó, en primer lugar, acondicionamiento al ambiente y luego, en relación a éste b incorporación de hábitos, modalidades, vestimenta, y hasta diversiones autóctonas, a los que enriqueció con pinceladas propias. De ésas merecen destacarse: la pérdida del temor al caballo, la afición al mate y, en algunos casos, la adquisición de destrezas como la de tirar el lazo. Comenzó a gustar de la carne asada, y, de sus ropas, abandonó los zapatones, los pantalones de frisa y la boina, trastocándolas por botas o alpargatas, bombachas y sombrero aludo, sólo que este último no era de fieltro sino de paja. Se sumó a las reuniones fogoneras, y entonces se empezó a escuchar en ellas el acordeón, a la vez que aprendió a pulsar la guitarra.

También el paisano argentino sufrió el impacto y asimiló elementos europeos -entre los de mayor importancia se encuentran los útiles de labranza-, ya que, siendo ésta una actividad que casi no se practicaba antes de la colonización gringa, al difundirse, fue necesario realizarla con los medios y en la forma que señalaba el gringo. Necesitó, entonces, amoldar su indumentaria a la nueva faena y para ello eliminó la incómoda bota de potro, el calzoncillo cribado y el chiripá.

El resultado de este intercambio no puede explicarse describiendo a gringos acriollados o gauchos agricultores; tal proceso llevó a la construcción de una nueva forma de vida, la del hombre argentino, y comprendió, además de los mencionados, aspectos esenciales de la vida humana.

Fueron idiosincrasias extremas, contrapuestas, que, al combinarse, atemperaron sus caracteres y así se explica que aquel criollo desinteresado por el dinero, y sin otra ambición que la de vivir como sabía, aprendiera la importancia de progresar mediante el trabajo y el ahorro, al ver los resultados obtenidos por el gringo por estos medios. También se habituó a una vida más sedentaria, y prestó mayor atención a su familia. A esta última la revalorizó como factor de progreso, gracias al sentido que le daba el colono a la cooperación familiar en el trabajo, y procuró también asegurarle el bienestar futuro.

El acercamiento entre los dos grupos se fue dando en forma paulatina, a medida que se vencían obstáculos, de los cuales el principal, fue una cierta desconfianza mutua, comprensible entre invasores e invadidos. Este sentimiento tuvo su explicación en la política excesivamente favaorable al extrbnjero frente a los derechos de los criollos, política a la que ambos grupos eran ajenos.

La primera etapa los mantuvo alejados, observándose; luego, una primordial necesidad habrá de acercarlos: la escuela; en ella, los hijos de ambos aprenderán a convivir. Luego llegarán los casamientos, estrechamiento que se vivió con dificultad pero que fundamenta! para vencer la tendencia endogámica en la que estaba cayendo el colono.
La escuela fue el elemento decisorio en el acercamiento de mentalidades: ella sirvió para difundir el sentimiento de amor por el suelo y fue la columna en que se sustentó la protección del idioma.

La trascendencia de la lengua en relación de la comunidades, aunque obvia, merece ser recalcada: las colonias tendieron, en un principio, a preservar sus lenguas originarias, educando a sus hijos en ellas. La provincia de Santa Fe será pionera, una vez más, de medidas gubernamentales vinculadas al proceso colonizador. Esta vez concurrirá en defensa de nuestro idioma, haciendolo de uso exclusivo y obligatorio en las escuelas de su esfera.

También en la vida política nacional habrá de reflejarse estos pasos, y, si en un principio se consideró como influencia de la inmigración, la gran apatía política de las décadas del ’70 al ’90, también se debe a ella, o mejor dicho, a sus frutos, la gran explosión política de la última década del siglo y el surgimiento de un movimiento de raíz y alcance nacional, la Unión Cívica Radical, en la cual se mezclan los hijos de ambos grupos en procura de ideales comunes.

El transcurso de esta relación y estrechamiento puede seguirse mediante la literatura y la música. El sainete, el drama rural y el tango, sirven de apoyo para su estudio».

Fuente: Cechini de Dallo La Capital Rosario 16-04-1986

Historia Primeras Escuelas en Santa Fe Colegios y Profesores

LA EDUCACIÓN EN SANTA FE: PRIMEROS COLEGIOS Y PROFESORES

La Educación (1862 – 1890)
La cuestión educativa tuvo un sitio de importada en el programa político de los gobiernos provinciales entre 1862 y 1890; pero para ser justos en el análisis, debe decirse que las reformas educativas se iniciaron en 1853, y para 1857, ya existían en la provincia, 21 escuelas gratuitas.

En materia legislativa, debe considerarse en primer lugar la ley de 1866, que estableció la obligatoriedad de la instrucción primaria; quedó en ella esbozado el gran objetivo de este programa: «que uno de los principales deberes del gobierno es el de fomentar, por todos los medios posibles, la enseñanza primaria de la juventud y propagarla en todo el territorio de la provincia, encaminándola convenientemente a entrar en la carrera literaria b de las artes e industrias».

primeras escuelas en santa fe

Ante la necesidad de satisfacer los requerimientos en materia de enseñanza secundaria, la provincia contó con el aporte de la gestión privada. En Rosario se abrió, en 1855, el primero de estos institutos a cargo de los profesores Laurino Puentes y Julio Bosch; luego el de Manuel Tristany y José Niklison y en 1856 el de Domingo Podestá y Francisco Saloni, con un plan de estudios humanístico y confesional. En 1860, surge la Escuela del Progreso, del Profesor M. Durand Sabayat, y en 1863 se inauguró el Liceo y Escuela de Artes y Oficios. Un relevamiento realizado en 1866, dio cuenta de la existencia de 12 colegios particulares.

En la ciudad de Santa Fe, 1861, se firmó un contrato entre el gobierno provincial y La Compañía de Jesús por el cual se acordó la reinstalación del Colegio de la Inmaculada Concepción. Esta decisión fue apoyada por todos los grupos políticos y el pueblo en general contribuyó económicamente para que fuera una realidad. Esta institución creció rápidamente en cantidad de alumnos y docentes y en fama, la que superó los límites del país, atrayendo a jóvenes uruguayos. La excelencia de la formación filosófica y científica con que egresaban los alumnos del Colegio, produjo cambios en todos ios órdenes de la cultura, la política y la justicia de Santa Fe.

La ley que se dictó en materia educativa en agosto de 1874, tuvo dos finalidades fundamentales; la primera, crear un verdadero sistema de normas y organismos destinados a la programación, la administración y control del servicio; y la segunda, a prever los recursos que lo sostendrían.

En el primer caso, aparecen los inspectores, las comisiones escolares con participación de los vecinos para mejorar la educación, y reiteró la condición de obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza, estableciendo el contralor y las penas para los padres o patrones que no cumplieren con ella. En 1876 se dio una reglamentación para el funcionamiento de las escuelas. Una nueva ley de 1884, reformuló las obligaciones de los estamentos que integraban el sistema educativo y creó el Consejo de Instrucción Primaria, para que ejerciera la conducción del mismo.

En noviembre de 1886, una nueva ley de educación común replanteó los temas inherentes a ella, con interesantes consideraciones sobre la enseñanza moral y religiosa, así como respecto de los establecimientos privados que funcionarían en el ámbito provincial.

La presencia de la escuela pública en las colonias había sido especialmente prevista en las normas sobre colonización, disponiendo que se prevea la escuela a partir de la traza misma de ia colonia, con la donación del terreno para edificaría, y, tras dos o tres años de existencia de la colonia, se creaba un cargo de maestro o preceptor que iniciaba la institución. La escuela cumplió así un papel fundamental en la integración de los colonos extranjeros, fue un aglutinante cultural entre los diversos grupos étnicos que poblaban por aquellos tiempos el territorio santafesino. Permitió generar un marco básico de formación e información, uniformando la lengua y brindando un ámbito de vinculación entre las nuevas generaciones de esa sociedad embrionaria.

Al respecto merece señalarse la medida dispuesta por el Gobernador José Gálvez ante la necesidad de contar en la provincia con un número importante de maestros con formación pedagógica; consistió, en primer lugar, en organizar anualmente, entre enero y marzo, una Asamblea de todos los maestros dei estado en ía capital provincial, con el objeto de estudiar y resolver los problemas referidos ai magisterio. Este sistema de conferencias pedagógicas se hacía accesible a todos los docentes interesados ya que se les daba un sobresueldo para gastos de viaje.

Otra medida de interés en materia de docentes fue la de traer maestros españoles para que se desempeñaran en la provincia, teniendo en cuenta, además de la formación pedagógica, la lengua y los principios religiosos comunes.

En cuanto a los estudios terciarios, la primera experiencia se debió al interés del Gobernador Simón de Iriondo que promovió la creación, siendo ministro de gobierno Cabal, en 1868, de las cátedras de derecho, en las aulas del Colegio de la Inmaculada, ley que hacía realidad una aspiración de la comunidad santafesina.

En 1869 inició su marcha este ciclo para el cual se buscaron profesores de valía de otras provincias y se adquirió un valioso caudal bibliográfico para los estudiantes. En 1875 se obtuvo el reconocimiento de las llamadas Facultades Mayores en el orden nacional, con el cual se posibilitaba a los egresados de éstas el aspirar al título de doctor en las universidades del país.

En 1877 ya estaba la idea entre los gobernantes santafesinos de crear sobre la base de esta carrera de jurisprudencia, una universidad provincial, pero, en los años siguientes todo siguió igual, con los estudios de derecho en franco progreso. En 1884, el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación, ejercido por el Dr. Eduardo Wilde, le retiró al Colegio de la Inmaculada la autonomía educativa de que gozaba y por un informe especial, retiró también el reconocimiento de los títulos obtenidos en el colegio Jesuíta, ofreciendo la alternativa de que los alumnos se sometan a un tribunal, igual que los de otros institutos privados. Ante ello el rector del colegio decidió cerrarlo, quedando las facultades mayores sin sustento.

Esta experiencia de educación superior en la Provincia de Santa Fe, junto con otros antecedentes en materia de educación secundaria confesional, muestran a la dirigencia política santafesina (como católicos profesos progresistas) que los cambios socioeconómicos y políticos de los tiempos que se vivían, no estaban reñidos con la tradición religiosa y la fe católica.

En 1889 el Gobernador José Gálvez volvió sobre la cuestión de los estudios superiores y creó la Universidad de Santa Fe, que inauguró sus actividades en 1890.

Fuente Consultada:
Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe
Tomo I – SANTA FE – Ediciones Susamerica Santa Fe

Tratado de Libre Navegación de los Ríos Con Francia e Inglaterra

URQUIZA FIRMA EL ACUERDO DE LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS

La expansión económica de Buenos Aires a partir de 1820 -basada en el intercambio de productos ganaderos por manufacturas ultramarinas-fue el modelo de desarrollo durante la primera mitad del siglo XIX . Su ubicación geográfica, sus recursos naturales, su control del comercio exterior, a través del puerto y de la Aduana, colocaron a Buenos Aires en una posición de predominio sobre las provincias, que, en su mayoría, tenían escasas posibilidades de adecuarse al sistema económico porteño o no estaban de acuerdo con él.

El control de Buenos Aires sobre la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, su política arancelaria y el destino de las rentas de su aduana constituyeron el centro de los conflictos del período, e influyeron en los alineamientos políticos de las provincias. Durante la primera mitad del siglo XIX, los diferentes intereses sociales y económicos también enfrentaron a las oligarquías provinciales entre sí.

En ese marco no era posible encontrar una fórmula que congeniara la autonomía de los estados provinciales con el proyecto de organizar un Estado unificado. Los diferentes proyectos políticos relacionados con el sistema de gobierno se expresaron, desde mediados de la década del veinte, en las concepciones opuestas de unitarios y federales. Las dos tendencias contaban con partidarios en Buenos Aires y en las provincias.

Los unitarios, menos numerosos pero más homogéneos como grupo, defendían la organización de un poder centralizado, depositario de la soberanía y de carácter liberal. Esa forma de organización estatal subordinaba los poderes provinciales a la autoridad central y a una legislación común que afectaba la autonomía política, económica y financiera de las provincias. Para los unitarios, la autonomía era sinónimo de anarquía, de desorden y de atraso, mientras que la unidad del régimen era la garantía de unión, por encima de las diferencias regionales, y la posibilidad de fomentar el desarrollo social y económico del país.

Por el contrario, el federalismo era favorable a una organización estatal, en la cual las partes representadas delegaban sólo algunas de sus atribuciones en la autoridad superior, pero conservaban su soberanía e independencia.

tratado de libre navegacion

Puerto de Buenos Aires

La libre navegación de los ríos: un reclamo reiterado: El tratado del Cuadrilátero -firmado en la ciudad de Santa Fe, el 25 de enero de 1822, por Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-establecía la paz, amistad, unión y respeto recíproco entre las provincias firmantes; la alianza frente a una posible agresión exterior o interior; la libre navegación de los ríos y la no asistencia al congreso organizado en Córdoba, según lo dispuesto en el Pacto de Benegas. Al mismo tiempo, acordaba la convocatoria a un congreso general cuando las condiciones se volvieran propicias.

Según el historiador Clifton Kroeber, en la navegación de los ríos en la historia argentina, lo que las provincias litorales entendían por libre navegación de los ríos, es decir, comercio directo con el exterior a través de sus muelles o el trasbordo de las cargas de naves extranjeras en el Río de la Plata sin tener que pagar impuestos a la provincia de Buenos Aires, difería de lo entendido o aceptado por los porteños, pues, en Buenos Aires, «ninguna facción [.,.] estaba dispuesta a renunciar a su posición de dominio en el comercio».

Gobierno de Juan Manuel de Rosas: En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por una flota anglo-francesa. El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros: también perjudicaba a los estancieros del litoral, que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires. Entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841.

Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. Pero recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con ambas potencias. Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas.

Por otra parte, durante este período se restringió el sacrificio de animales, de manera que, al finalizar los bloqueos, las estancias se encontraban con su ganado multiplicado y listo para ser exportado.

FIRMA DEL TRATADO DE LIBRE NAVEGACIÓN
Nota de Silvia Ratto, Historiadora

El 10 de julio de 1852, el presidente provisorio de la Confederación, Justo José de Urquiza, firmó un tratado comercial con los representantes de Francia y de Gran Bretaña. El artículo 1° establece que la Confederación Argentina, en el ejercicio de sus derechos soberanos, permite la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay a los buques de todas las naciones. Este tratado viene a poner en práctica los artículos 12 y 26 de la Constitución y la atribución otorgada al Congreso que lo faculta a «reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que considere convenientes, y crear y suprimir aduanas» (artículo 64.9).

De esta manera se cierra un conflicto que se remonta a 1831. En esa oportunidad, los representantes de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y Entre Ríos se habían reunido para organizar un pacto de unión contra los unitarios. En las discusiones sostenidas entre los representantes, la más polémica fue, precisamente, sobre la política comercial. Pedro Ferré, diputado por Corrientes, fue quien sostuvo con mayor vehemencia la posición favorable a la libre navegación de los ríos interiores. Pero el Pacto Federal firmado por dichas provincias acordó la delegación de las relaciones internacionales en el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y en tal función, el entonces gobernador Juan Manuel de Rosas sostuvo que el Río de la Plata, el río Uruguay y el río Paraná debían ser considerados ríos interiores de la Confederación Argentina y que el único puerto autorizado de importación y exportación era el de Buenos Aires.

Esta política perjudicaba los intereses de las provincias del Litoral, que debían llevar sus producciones al puerto de Buenos Aires para su exportación a la vez que debían adquirir los importados por la misma vía. Pero también se vieron perjudicados los países ubicados aguas arriba de los ríos Paraná y Uruguay y los comerciantes europeos que
pretendían comerciar directamente con el Paraguay y el oeste de Brasil.

El punto más álgido de esta discusión fue el bloqueo marítimo impuesto por la armada anglo-francesa que había cerrado el comercio de todos los puertos de la Confederación y de la República Oriental del Uruguay entre 1845 y 1850 con objetivo de presionar al gobierno de Rosas a reconocer la libre navegación de los ríos interiores. La acción aglo-francesa no logró su objetivo y luego de cinco años el bloqueo debió ser levantado.

Fuente Consultadas:
Historia Argentina Secundaria Luchilo-Romano-Paz Edit. Santillana
Colección El Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Nota de Silvia Ratto, Historiadora

El Juicio a las Juntas Militares Condena a los Dictadores Resumen

RESUMEN HISTÓRICO DEL JUICIO A LAS JUNTAS DE GOBIERNO EN ARGENTINA

El 24 de marzo de 1976 una Junta de Comandantes asumió el poder en Argentina. Designó como presidente a Jorge Rafael Videla, dispuso que el futuro gobierno lo compusieran la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea con igual participación y comenzó el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que duraría de 1976 a 1983. A lo largo de esos años, pensar distinto podía costar la vida tanto del «subversivo» como de su entorno familiar y afectivo.

La Junta Militar además de imponer un sistema impuso también su propio lenguaje y para encubrir las acciones de secuestro, tortura y asesinato de ciudadanos inventó la figura de «los desaparecidos», asegurando que en lugar de víctimas había gente que desaparecía por propia voluntad.

La mayoría de los desaparecidos eran jóvenes menores de 35 años, obreros o estudiantes y, por lo general, se les detenía en su domicilio durante la noche. La guerra sucia se cobró la vida de 30.000 desaparecidos. Eran secuestrados que no estaban en ningún sitio, y de los que nada volvía a saberse; simplemente dejaban de existir.

En 1982 para el candidato a la presidencia por el partido radical, Dr. Raúl Alfonsín, la represión de la Junta Militar había sido un acto brutal y salvaje y era necesario que la Justicia juzgara a todos responsables y no la historia, encargada de revisar y analizar el pasado.

Tan pronto asumió Alfonsín, el gobierno hizo explícita su voluntad de indagar los crímenes cometidos por la dictadura -distinguiendo, sin embargo, entre las Fuerzas Armadas «como institución» y los miembros de las juntas militares-, al tiempo que abolía la censura y alentaba el retorno de intelectuales, artistas y científicos exiliados. Durante estos primeros años, se hicieron presentes en varias oportunidades los rumores de un golpe de Estado.

Por ejemplo, a comienzos de 1985, ante versiones golpistas, el gobierno organizó una movilización popular con el objetivo central de fortalecer el sistema.

Uno de los primeros actos del gobierno de Alfonsín fue la constitución de una comisión para investigar los crímenes de la dictadura. En 1984 comenzó la tarea de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que tenía como objetivo reunir antecedentes y pruebas referidas a la represión ilegal y al terrorismo de Estado. Después de nueve meses de trabajo, bajo la dirección de Ernesto Sabato, la CONADEP entregó su informe, publicado más tarde con el título de Nunca Más, que probó casi 9.000 casos de desaparición forzada de personas.

JUICIO A las juntas militares argentina

En 1983, Alfonsín advirtió rápidamente que para concretar la democracia debía subordinar las FF.AA. al poder civil. Sin embargo, los militares no aceptaron las reglas de juego democráticas y en reiteradas oportunidades, distintos sectores del ejército se sublevaron: Semana Santa (1987), Monte Caseros (enero de 1988) y Villa Martelli (diciembre de 1988).

El 10 de diciembre, luego de los años del terrorismo de Estado, Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación. Su gobierno enfrentaba dos grandes grupos de problemas: la consolidación de la democracia y su difusión en todos los ámbitos de la sociedad, por un lado, y la relación con las Fuerzas Armadas, desacreditadas en su «razón de ser» por la reciente derrota a manos del ejército británico en el Atlántico Sur. Sobre el gobierno también pesa la herencia de la deuda externa.

El 15 de diciembre, Alfonsín sancionó los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero, se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros. Por el segundo, se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), integrada por personalidades apartidarías como el escritor Ernesto Sabato, la militante por los derechos humanos Graciela Fernández Meijide o el rabino norteamericano residente en la Argentina Marshall T. Meyer, entre otros.

Su misión es la de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones a los derechos humanos con el objetivo de fundar un juicio civil a las juntas militares. También ese día, Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley declarando nula la llamada Ley de Autoamnistía, dictada por el gobierno militar. Una semana después, el proyecto fue sancionado como Ley 23.040, la primera ley de la nueva etapa democrática.

El proceso de desmilitarización del Estado continuó durante la presidencia de Carlos Menem. El nuevo presidente logró la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil. Con su política de achicamiento del Estado, también redujo a ese grupo de poder y presión. En diciembre de 1990, se produjo el cuarto levantamiento carapintada, encabezado por Mohamed Seineldín.

El presidente impuso su autoridad y consiguió que los insurrectos fueran reprimidos por las fuerzas leales. Seineldín fue condenado a cadena perpetua. A partir de ese momento, los militares se alejaron de la práctica política.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, al cumplirse el plazo otorgado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para que procediera al juzgamiento de las tres primeras juntas militares sin que se avanzara sobre el tema, la causa pasó a la justicia civil. El paso no carecía de riesgos; la organización de las Fuerzas Armadas poco había variado en el año y medio transcurrido desde el retiro del gobierno militar, y continuaban convencidas de haber actuado correctamente.

Para la defensa de los imputados, había dos caminos de justificación de ls hechos, por un lado entender que había un estado de guerra en que era necesario implementar esos actos y medidas especiales y por el otro declarar como anticonstitucional el juicio, porque se los juzgabas fuera del ámbito militar.

El Tribunal estuvo compuesto por los jueces de la Cámara Federal Carlos Arslanian, Jorge Torlasco, Andrés DAlessio, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz y Guillermo Ledesma.

El juicio estuvo acotado a 711 casos testigo, porque solo fueron considerados los homicidios en los casos en que se encontraron los cuerpos y en que se podía demostrar que el asesinato había ocurrido por acciones u omisiones de los comandantes. De manera que el juicio no contempló el tema de los desaparecidos que continuaban en esa condición.

En la sala de audiencias se vivieron momentos muy dramáticos al escucharse los centenares de testimonios de los sobrevivientes y familiares de las víctimas.El gobierno trató de darle un perfil bajo a la difusión de los juicios. La televisión, estatal en su mayoría, nunca transmitió en vivo desde la sala del juicio y se limitó a transmitir unos pocos minutos por día de imágenes sin el audio original, que era reemplazado por la voz en off de un locutor que hacía una síntesis de lo declarado.

Esta actitud del gobierno contrastaba con la enorme difusión que tuvo el desarrollo del juicio en el mundo. Fue noticia de tapa de los principales diarios que enviaros sus corresponsales para seguir de cerca el proceso.

El 9 de diciembre de 1985 la Cámara dio a conocer las sentencias. En la fundamentación dejaron constancia que «se trató de un plan criminal organizado desde el Estado».

Se dictaminó la prisión perpetua para Videla y Massera, 17 años de prisión para Viola, al almirante Lambruschini 8 años y 4 años para Agosti. Los cuatro restantes comandantes, Graffigna, Galtieri, Anaya y Lami Dozo fueron absueltos.

Junta Militar Argentina en 1976

La mayoría de los desaparecidos eran jóvenes menores de 35 años, obreros o estudiantes y, por lo general, se les detenía en su domicilio durante la noche. La guerra sucia se cobró la vida de 30.000 desaparecidos. Eran secuestrados que no estaban en ningún sitio, y de los que nada volvía a saberse; simplemente dejaban de existir.

El punto 40 de la sentencia contariaba la política de Alfonsín que quería dar por concluido los juicios y dejaba abierta la posibilidad de continuar investigando y juzgando hacia abajo en la jerarquía militar y condenar a los jefes de zonas y subzonas militares y a los ejecutores directos de la represión.

Todas las penas íueron acompañadas de inhabilitación absoluta perpetua y destitución; los camaristas ya habían decidido de antemano absolver a los cinco acusados restantes. En todos los cargos se había optado por condenar por medio de la ley más benigna. Los casos sólo se consideraron probados si existían tres pruebas indiciarías.

Se descartaron cargos, en algunos casos por razones paradójicas: no se condenó a nadie por falsedad ideológica, por ejemplo, porque en la inmensa mayoría de las respuestas a los hábeas corpus las policías y el Ministerio del Interior habían respondido mediante documentos sellados, pero sin forma legal. No se condenó por robo de bebés porque la Cámara consideró que el número de acusaciones no era suficiente para probar un método concertado. La pertinaz tarea de los organismos humanitarios, especialmente de Abuelas de Plaza de Mayo, no fue atendida.

Había ocurrido lo inimaginable: un tribunal civil había condenado la acción de quienes habían detentado el poder absoluto en la Argentina. El juicio más conmovedor y significativo de la historia nacional, cuyas audiencias habían durado 900 horas, que había reunido a 672 periodistas, 833 testigos (546 hombres y 287 mujeres, entre ellos 64 militares y 14 sacerdotes) y producido tres toneladas de expedientes de los que formaban parte 4.000 hábeas corpus o denuncias de desaparición de Capital Federal, 5.000 del interior del país y 4.000 reclamos diplomáticos, terminó el 9 de diciembre.

ALEGATO DEL FISCA STRASSERA

Fiscal StrasseraEste proceso ha significado, para quienes hemos tenido el doloroso privilegio de conocerlo íntimamente, una suerte de descenso a zonas tenebrosas del alma humana […]. No son las Fuerzas Armadas las que están en el banquillo de los acusados, sino personas concretas y determinadas a las que se endilgan delitos concretos y determinados.

No es el honor militar lo que está en juego, sino precisamente los actos reñidos con el honor militar!…]. Por todo ello, finalmente, este juicio y esta condena son importantes y necesarios para las víctimas que reclaman y los sobrevivientes que merecen esta reparación […]. Señores jueces: Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria.

Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: NUNCA MÁS.

El diario del juicio. Buenos Aires, Perfil, 1986.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Estela de Carlotto, presidente de la abuelas de Plaza de Mayo.

DETENCIÓN DEL EXDICTADOR VIDELA POR ROBO DE BEBES

En el marco de la causa N° 1.284/85 del Juzgado Federal de San Isidro N°1, a cargo del juez federal Roberto Marquevich, en la que se investiga puntualmente la apropiación de dos menores por parte del matrimonio conformado por Norberto Afilio Bianco y Nilda Susana Wherly, dicho magistrado decretó el procesamiento de Videla y lo llamó a prestar declaración indagatoria en los términos del artículo 236 primera parte, del Código de Procedimientos en Materia Penal, Ley 2.372, por la implementación del plan sistemático de sustracción de menores, y dictó su prisión preventiva. También dispuso que la investigación de los hechos atribuidos al matrimonio Bianco-Wherly pasaran a tramitar por otro sumario.

En los considerandos de dicha resolución se expresa entre otras cosas que «a partir del desplazamiento de las autoridades constitucionales y la instalación del gobierno de facto el 24 de marzo de 1976, Jorge Rafael Videla en su calidad de comandante en jefe del Ejército Argentino ordenó un plan sistemático destinado al apoderamiento de menores, en el marco de las actividades de contrainsurgencia realizadas por la fuerza…».

Fue el 15 de junio cuando el juez federal decidió convertir la detención de Videla en prisión preventiva por considerarlo ‘»prima facie» autor mediato penalmente responsable de los delitos de sustracción, ocultación y retención de un menor de diez años (cinco hechos) en concurso real con el delito falsificación ideológica de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas (cuatro hechos) en concurso real con el delito de falsificación ideológica de documento público (nueve hechos), concurriendo estos dos últimos en forma ideal con el delito de supresión del estado civil de un menor de diez años (cinco hechos); previstos y reprimdos por los artículos 45, 54, 55, 139, inc.2, 146 y 293, 1er. y 2do. párrafo, del Código Penal».

Si bien Videla pasó sólo un mes en la cárcel de Caseros, dado que por tener más de 70 años se le concedió luego la prisión domiciliaria, lo importante fue que esta medida fue dictada pese a la impunidad que impulsaban las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sancionadas en 1986 y 1987, ya que había quedado fuera del alcance de las mismas el delito de apropiación de menores. Esto implicó que las Abuelas de Plaza de Mayo aprovecharan dicha fisura del sistema judicial para continuar con su inclaudicable lucha y lograr la condena de los responsables por la apropiación de sus nietos.

Fuente Consultada:
El Bicentenario Fasc. N° 9 período 1970-1989 y Fasc. N° 10 período 1990-2010
Cuatro Décadas de Historia Argentina (1966-2001) Dobaño – Lewkowicz
Historia La Argentina Contemporánea Polimodal A-Z Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao

El sector terciario en la economia de un pais Actividad Terciaria

El sector terciario en la economía de un país

Al hablar de la economía de un país, nos referimos a los recursos que tiene ese país, a los bienes que produce, a los métodos de producción que emplea y al destino final de los bienes producidos. También designamos con el término economía las políticas económicas de los gobiernos, que intervienen, en mayor o menor medida, a la hora de establecer los sistemas productivos de un país, de fijar precios y salarios, de recaudar impuestos, de establecer ventajas o limitaciones, etc. El Estado, por ejemplo, puede crear y dirigir sus propias empresas, limitar la producción de un bien y fomentar la de otro, conceder ventajas para el establecimiento de industrias en una determinada región, conceder exenciones o ventajas fiscales.

Para estudiar metódicamente los bienes que produce un país, se suele dividir la economía en tres sectores:

—El sector primario, que abarca la agricultura, la ganadería, la pesca y la explotación forestal; esta última consiste en el aprovechamiento económico de los bosques para la obtención de madera, pasta de papel y algunas otras sustancias como resinas y caucho.

—El sector secundario, que engloba la minería y la industria.

—El sector terciario, que agrupa todas las demás actividades necesarias para el desarrollo de una sociedad: comercio, finanzas, transportes, turismo, enseñanza, sanidad, deportes, espectáculos, etc., consideradas desde un punto de vista económico, es decir, como productoras de riqueza.

EL SECTOR TERCIARIO:
Comprende todas aquellas actividades que no pueden incluirse ni en el sector primario ni en el secundario. Es, por tanto, un sector muy variado, que también recibe el nombre de sector de servicios, porque todas las actividades que engloba son servicios que se prestan entre sí las empresas o los individuos, como vender un producto, transportar una carga, ofrecer una habitación en un hotel, servir una cena en un restaurante, ser objeto de un reconocimiento médico, etc.

El terciario es el sector económico más importante en los países desarrollados y el que da trabajo a un mayor número de personas. En cambio, en los países en vías de desarrollo el sector económico más importante y el que ocupa mayor cantidad de población activa es el primario.

Dentro de este grupo tienen particular importancia el comercio y los transportes. Estos últimos dan lugar a la realización de grandes obras públicas, como la construcción de líneas de ferrocarril, carreteras, aeropuertos y puertos.

cuaro resumen sector terciario

El Modelo Agroexportador de la Oligarquia Caracteristicas Argentina

Características del Modelo Agroexportador de la Oligarquía

Mil ochocientos ochenta  es un año clave en la historia argentina. Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto. El país se hallaba en franco progreso. En tales condiciones, un hábil político —Roca— llega al poder a  la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada  progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero. En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

trabajo en el campo durante el modelo agroexportador

PERÍODO 1880-1890 UN PAÍS AGRARIO

Un nuevo panorama se ofreció para el país a partir de 1880. Se simbolizó en el lema del gobierno de Roca: Paz y administración. Se impuso la ley y la Constitución sobre cualquier divergencia interna, con lo que se consiguió fomentar el desarrollo económico y la organización del Estado.

Esto pudo hacerse porque la conquista del deserto dio las seguridades necesarias para el poblamiento y la producción, y porque la federalización de Buenos Aires afirmó la autoridad del gobierno nacional.

El país se presentó entonces en condiciones de entrar en la órbita del comercio mundial. Lo hizo como proveedor de materias primas de una potencia mundial: Inglaterra.A la vez que exportaba los productos de la tierra, la nación debía importar la mayoría de las manufacturas para uso interno. Este esquema si bien proporcionó al país momentos dede prosperidad, creaba una situación de dependenciaa de la economía extranjera.

La política económica se orientó sobre las bases del fomento de la inmigración y la inversión de capitales extranjeros. A raíz de la nueva política el país experimentógrandes transformaciones: aumento de tierras disponibles a consecuencia de la conquista del desierto; formación de grandes latifundios; generalización en el uso del alambrado para la delimitación de los campos; cría racional del ganado con la introducción de la mestízación aumentó de la cría del ovino estimulada por las demandas de lana; empleo de la industria del frío en la exportación de carnes; difusión del ferrocarril, creando vías de comunicación convergentes hacia el puerto de Buenos Aires: y como consecuencia. se produjo una rápida valorización de la tierra

Para lograr una efectiva producción era necesario fomentar la inmigración. El Estado realizó en tal sentido una activa propaganda ofreciendo seguridades: paz interna y posibilidades de trabajo.

La mayoría de los inmigrantes provino de Italia y España; en general su afincamiento no se produjo en el campo sino en los centros urbanos. Una de las causas de este hecho fue la existencia de grandes latifundios que impidieron la entrega de la tierra en propiedad a los colonos. Por su parte. las colonias agrícolas existentes no alcanzaron a absorber la masa inmigrada. Muchos de ellos se ubicaron en las estancias, donde reemplazaron al gaucho.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL MODELO AGRARIO EXPORTADOR

Las características que definieron al modelo agrario exportador fueron las siguientes:

La dependencia económica del mercado externo. La condición de Argentina como país periférico de la economía-mundo capitalista dio lugar a que los centros industrializados europeos tuvieran poder de decisión sobre la organización de la producción argentina. En el mercado mundial se fijaban los precios de los productos y se decidía el destino de las inversiones de capitales. De este modo, indirectamente, se determinaba qué productos convenía producir en el país.

El latifundio como unidad de producción agropecuaria. La casi totalidad de la producción destinada a la exportación se obtenía en grandes propiedades rurales ubicadas en la región pampeana.

La intervención del Estado. La fuerte expansión de la demanda mundial de productos agropecuarios de clima templado y la disposición en nuestro país de tierras fértiles para esta producción, no eran condiciones suficientes para posibilitar el crecimiento de la producción y de las exportaciones agropecuarias. El Estado tuvo un papel decisivo para asegurar el funcionamiento del modelo agrario exportador. Sus acciones más importantes fueron: garantizar la libre circulación de bienes y capitales, favorecer la expansión de la red de transportes y otras obras de infraestructura facilitar la puesta en producción de las nuevas tierras de frontera, estimular la inmigración extranjera para obtener fuerza de trabajo, y organizar unsistenia jurídico y monetario.

La participación de capitales extranjeros. Las inversiones de capitales extranjeros fueron un sustento indispensable para el desarrollo del modelo agrario exportador. Estos capitales estuvieron destinados a realizar las obras que facilitaban el transporte y la comercialización de los productos argentinos en él mercado internacional. El mayor volumen de las inversiones de capital —de origen inglés—permitió la expansión del ferrocarril y la modernización del puerto de la ciudad de Buenos Aires. Las inversiones extranjeras también se destinaron a fundar bancos y empresas exportadoras que realizaban los negocios de compra y venta. Y, finalmente, fueron capitales ingleses los que instalaron los primeros frigoríficos que permitieron que la producción ganadera de carnes y sus derivados llegara a los mercados europeos con mejor calidad y, por lo tanto, obtuviera mayor precio. En algunas de estas actividades, los capitalistas ingleses se fueron asociando con capitalistas argentinos.

La inmigración extranjera. Hacia 1860, la escasez de mano de obra en la zona pampeana planteaba un obstáculo para iniciar la explotación de las tierras. El problema no podía resolverse esperando el crecimiento vegetativo de la población existente, y la población de otras regiones del país también era escasa y se caracterizaba por su inmovilidad. La solución se encontró en la incorporación de fuertes contingentes migratorios del exterior. Entre 1857 y 1914, del saldo inmigratorio neto de 3.300.000 personas, el 90% se radicó en la región pampeana, pero sólo una cuarta parte —800 mil— quedaron en las zonas rurales.

El desequilibrio regional. Las producciones destinadas a la exportación se obtenían, fundamentalmente, de la región pampeana del país. Y en el interior de ésta, Buenos Aires y su puerto fueron el núcleo que centralizó los intercambios con el mercado internacional. Por esta razón, también en ese núcleo se concentraron los grupos de mayor poder económico y los centros de decisión política que trabajaban por el mantenimiento de este modelo económico que los beneficiaba. Por estas razones, en las otras regiones del país, las economías extrapampeanas, cuyas producciones no se destinaban al mercado internacional, comenzaron a depender de la economía pampeana. Este fue el caso, por ejemplo, de la producción de azúcar en Tucumán y de vinos en Mendoza, destinada al abastecimiento del mercado interno.

El fortalecimiento de este modelo de organización de la economía y la sociedad, consolidó el dominio de un grupo social sobre el conjunto de la sociedad. Los terratenientes exportadores se fueron constituyendo en el grupo de capitalistas agrarios, y actuaron asociados con capitalistas extranjeros.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea

Ver: La Agricultura Con El Modelo Exportador de 1880

Primeros Frigorificos Argentinos La Exportacion de Carnes Congeladas

Primeros Frigoríficos Argentinos
La Exportación de Carnes Congeladas

En 1879 apareció un elemento tecnológico que tuvo una enorme significación. Ese año un barco, Le Frigorifique, que producía frío artificial, transportó a Europa algunas toneladas de carne de oveja congelada. Se perdió una parte, porque se rompió una sección de la maquinaria, pero el resto llegó a Francia en buen estado y fue consumido.

Así empezó a solucionarse el viejo problema que había desvelado a los ganaderos desde la época de la colonia en adelante: cómo conservar la carne de la res. En tiempos de las vaquerías, la carne quedaba para alimento de los ratones o perros del campo. Después llegó la época de los saladeros: esa carne que antes se desperdiciaba, se comenzó a macerar, secar, salar y a enviarse en barricas a mercados que, si bien tenían un poder consumidor muy bajo, convertían de todos modos a los saladeros en un rubro exportador y permitieron la fundación de algunos donde se empleaban hasta varios miles de personas en diversas tareas.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAPero lo que verdaderamente se buscaba era cómo conservar la carne de un modo tal que su calidad no se resintiera y gustase al paladar europeo. Hacia 1870 la Sociedad Rural de la provincia de Buenos Aires ofreció un premio metálico muy importante para aquella persona que inventase una técnica que conservara la carne en esas condiciones.

Un francés, Charles Tellier (imagen izq.) , descubrió la forma de producir frío artificialmente. Fue a través del frío, entonce8, que la carne empezó a ser conservada y exportada, y lo que en 1879 era un experimento, tuvo luego una enorme significación dentro de la economía argentina.

La industria frigorífica se desarrolló en la Argentina en función del mercado europeo, principalmente el inglés. Desde la década del 70, los avances en las técnicas de refrigeración en los establecimientos y, sobre todo, en los barcos, posibilitaron la exportación ultramarina de carnes. Durante la década del ‘80 se instalaron en la Argentina los primeros frigoríficos: el de Eugenio Terrason, en San Nicolás, y elSansinena, en Avellaneda, ambos de capitales nacionales; The River Plate, en Campana, y Las Palmas, en Zárate, de capitales británicos. Estas cuatro empresas se repartieron el mercado de exportación a Inglaterra hasta 1902. En los años siguientes y hasta 1 907, las empresas inglesas tendieron a monopolizar ese mercado.

Los primeros embarques fueron sobre todo de carne ovina, que resistía mejor el traslado y se destinaba a una clientela de bajos recursos, mientras que el porcentaje de carne bovina congelada era poco significativo. Hasta 1900, el ganado que se exportaba a Inglaterra era principalmente ganado en pie. El cierre de las importaciones de ganado argentino por parte de Inglaterra, argumentando la existencia de aftosa, impulsó el desarrollo de la industria frigorífica y el incremento de las exportaciones de carne bovina congelada.

Muy pronto, la mayor demanda inglesa y los progresos técnicos que abarataron los costos del transporte permitieron aumentar las exportaciones de carne congelada, con lo que se llegó a superar a los EE.UU. como proveedor de carnes en el mercado londinense. Posteriormente, el retiro de ese país del mercado británico, a causa de su mayor consumo interno, llevó a los capitales norteamericanos a invertir en la industria frigorífica argentina.

El frigorífico Anglo instalado en Zárate. Los primeros frigoríficos fueron de capital británico. En 1882, E. Terrason construyó en San Nicolás de los Arroyos el primer frigorífico y al año siguiente se inició la exportación a Inglaterra de corderos congelados. En 1883, se estableció en Campana el segundo establecimiento frigorífico —perteneciente a la firma The River Plate Fresh Meat— que, en 1884, comenzó a elaborar carne vacuna congelada. En 18861, la firma James Nelson and Sons instaló en Ztírate el frigorífico Las Palmas. En 1885 se había instalado en Avellaneda la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas, integrada por capitales argentinos.

En 1907, la firma Swift adquirió el frigorífico The Plata Cold Storage, en Berisso y, al año siguiente, Swift, Armour y Morris compraron La Blanca, en Avellaneda. Los norteamericanos introdujeron innovaciones tecnológicas en el procesamiento de la carne, que consistían en su enfriamiento —chilled— a 0.ºC, lo que daba como resultado mayor calidad y precios más bajos que los de la carne congelada a 30ºC. Las exportaciones dechilled se incrementaron, alentadas por la mayor demanda inglesa. Por otra parte, como la carne enfriada requería animales con menos grasa, se promovió un mayor refinamiento y cuidado del ganado.

La llegada del capital norteamericano a la industria frigorífica alteró la distribución de los beneficios de las exportaciones de carne, ya que ingleses y norteamericanos debieron repartirse el mercado. Por lo tanto, acordaron cuotas de exportación y, operando en conjunto, desplazaron a los frigoríficos de origen nacional, que destinaron su producción al mercado local.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAObreros en el interior de un frigorífico preparando carnes para la exportación. Los años 1900, 1901 y 1902 constituyen lo que puede llamarse la edad de oro de la industria frigorífica.

Durante esos años, sólo trabajaban tres frigoríficos que contaban con tecnología todavía primitiva, pero debido a la abundancia de ganado disponible, imponían al estanciero los precios y se aseguraban los mayores beneficios.

Más tarde se instalaron frigoríficos de capitales estadounidenses y comenzaron a desarrollar el sistema del enfriado, que abrió al vacuno de calidad un mercado más amplio pero mucho más exigente.

LOS BUQUES FRIGORÍFICOS: Cuando el vacuno parecía marchar al ocaso irremediable, buenas noticias sacuden la opinión pública: se formaba una compañía francesa dispuesta a explotar el invento de Terrier, consistente en conservar las carnes frescas dentro de cámaras mantenidas a 0°C por una corriente de aire seco, enfriada por evaporación de éteres vínicos.

Le Frígorífique, el buque equipado para la prueba, llegó a Buenos Aires para la Navidad de 1876 con carne fresca de reses muertas en Rúan tres meses antes. Se ofreció un banquete a bordo con esas carnes, y aunque su gusto no fuera muy recomendable se habló entusiastamente del sistema. Creíase llegado el momento de la tan anhelada valorización vacuna.

La Sociedad Rural hizo una colecta que unida a una donación del gobierno bonaerense permitió comprar un lote de novillos y cederlos a la empresa para su viaje de retorno. No pensaban los estancieros en el ovino, aunque sí la empresa, que con fondos provenientes de los cueros y sebo del lote obsequiado adquirió 200 capones. Tras azarosa travesía e inconvenientes con las máquinas, el cargamento llegó en malas condiciones.

En 1877 arribó otro barco, El Paraguay, equipado según el procedimiento Carré-Julien de congelar a -30 °C, sistema que aseguraba mejor resultado en esa época de tan poca experiencia. Esta vez el consabido banquete a bordo fue más placentero, pues la carne no tenía mal sabor. Anticipando el futuro próximo, el buque congeló varios miles de carneros y sólo unas pocas reses vacunas; el cargamento llegó en perfecto estado y tuvo buenas ventas. Pero las sociedades francesas no llegaron a concretar sus propósitos, faltas quizás de un mercado amplio. En cambio, capitales ingleses desarrollaron el sistema, tan útil para proveer a Gran Bretaña de la carne que necesitaba, y lo aplicaron primero al comercio con Australia (1880) y luego con la Argentina.

Fácil de explicar, abstracción hecha de cualquier inconveniente o ventaja momentáneos, resulta el triunfo de! sistema Carré-Julien sobre el método Tellier. Este último equivale al enfriado (chilled beefl de hoy, cuya preparación y consumo exige buena técnica y alto grado de armonía entre los diversos sectores intervinientes, para lograr que el producto —con vida no superior al mes y medio y siempre en cámaras frigoríficas— pueda llegar al consumo en plazo tan perentorio.

El sistema triunfante, en cambio, congelaba la carne hasta convertirla en bloque de hielo que se mantiene indefinidamente mientras dure el frío; una vez suspendido éste, el descongelamiento es lento y asegura la conservación por varios días más. Aunque la carne congelada no pueda competir en presentación y gusto con la enfriada, sus otras ventajas la hicieron triunfar. Deberían pasar bastantes años para que resurgiera el sistema, con plantas industrializadoras y sistemas distributivos adecuados.

Tomado de Horado Giberti, investigador argentino contemporáneo, Historia económica de la ganadería argentina.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez

Educación Gobierno de Rivadavia Creacion de la Universidad de Bs.As.

Educación Gobierno de Rivadavia y La Creación de la Universidad de Buenos Aires

La llamada «época de Rivadavia«, incluyendo el ministerio ejercido por este discutido estadista bajo el mandato de Martín Rodríguez y su posterior -y efímera- presidencia, fue muy rica en iniciativas en el campo cultural y educativo. No es arriesgado sostener que Buenos Aires superó lo conocido hasta entonces y lo que siguió en la «época de Rosas».

Educación Gobierno de Rivadavia PeriodismoLa más importante de las novedades del momento fue la creación de la Universidad de Buenos Aires, en agosto de 1821, bajo cuyo control quedó el resto de la enseñanza, en la primera de las «reformas educativas» de nuestra historia independiente.

Entre los primeros departamentos de la casa de altos estudios -que sería con el tiempo uno de los pilares de la educación y la cultura nacionales- se contaron los de medicina, jurisprudencia, ciencias sagradas, matemáticas y ciencias preparatorias. Su primer rector fue el presbítero Antonio Sáenz.

Un rol importante en la estructura educativa ocupó el antiguo Colegio de la Unión del Sur, convertido ahora en Colegio de Ciencias Morales (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires), paso previo al ingreso en la Universidad.

Se trajeron laboratorios y otros elementos técnicos del exterior y se contrataron profesores. También se creó un sistema de becas que beneficiaba a estudiantes de las demás provincias.

Entre las instituciones surgidas en este marco, podemos nombrar el Departamento Topográfico, la Academia de Medicina, el Museo Público de Buenos Aires... Docentes especializados, ingenieros, artistas, taquígrafos (los primeros en trabajar en estas tierras), arribaron a lo largo de la década contratados por las autoridades o atraídos por beneficios inmigratorios.

Entre muchos otros nombres citemos al pintor saboyano Carlos Enrique Pellegrini y al litógrafo ginebrino César H. Bacle, quienes incrementaron, desde 1828, la iconografía local.

«Derechos del hombre…»
Floreció también la prensa periódica. En 1821, apareció El Argos de Buenos Aires. En él colaboraron Ignacio Núñez y Manuel Moreno, entre otros.

En sus páginas –como en las de La Abeja Argentina– solían publicarse novedades científicas y técnicas, por ejemplo, informes sobre los sistemas de telegrafía óptica aplicados en Europa. En 1823 apareció La Gaceta Mercantil, que tuvo carácter de diario y que subsistió hasta 1852.

La influyente colectividad inglesa residente en el país contó con un periódico en su idioma, The British Packett and Argentino News, editado con algunas interrupciones entre 1826 y 1858.

La proliferación de nuevos órganos de la prensa nacional fue constante: se sumaron 23 en 1825 en todo el país, siete de ese total siguieron editándose en 1826, año en que aparecieron más de treinta periódicos (la mayoría en Buenos Aires).

Esta característica se repitió en los años siguientes. Muchos de esos medios se implicaron en el debate en torno a la forma de gobierno: eran unitarios o federales. La violencia de esa prensa política parecía una reacción contra la ñoñería imperante en la colonia.

Al respecto escribió Arturo Capdevila: «En la era colonial solamente el panegírico y el ditirambo a las autoridades llegaba a la notoriedad de las letras de molde. Se vivía, de conformidad al apotegma general de la cortesanía, bajo el cetro de los mejores monarcas.

Con arreglo a este orden, los virreyes, gobernadores y demás funcionarios representaban en sus respectivas esferas aquella misma perfección. Por consiguiente, era de toda necesidad que se pasara por grados sucesivos al otro extremo: el de la invectiva, la negación y el ataque procaz…».

En ese terreno descolló en los años rivadavianos aquel a quien el investigador Miguel A. Scenna describió como «un fraile de combate», Fray Francisco Castañeda, enemigo feroz de Rivadavia y de los unitarios.

Entre los estrafalarios  títulos de los periódicos que libró  desde la imprenta, anótese éste: Derechos del hombre, o discursos histórico-místico-político-crítico-dogmáticos sobre los principios del Derecho político -sic-, impreso en Córdoba en 1825).

Entre los periódicos del interior, citemos El Cristiano Viejo (Córdoba, 1825), El Federal (Córdoba, 1826-1827), Vete portugués, que aquí no es (Santa Fe, 1828).

Por entonces varias provincias, como Tucumán, Corrientes y Salta, iniciaron la publicación oficial de sus respectivos Registros Oficiales. Además de la polémica política, eran centro de la atención periodística las notas de interés comercia! o cultural y los avisos. No así la noticia propiamente dicha, tal como se la entiende hoy.

Lejos quedaba el tiempo en que se contaba una única imprenta en el Plata…

Funcionaban en la capital las casas impresoras de Álvarez y Cía., Jones y Cía., la Imprenta del Estado, de la Independencia, la Imprenta Republicana, etcétera.

Todos estos talleres utilizaban prensas manuales de hierro, aptas para reducidos tirajes. Durante muchos años más, el volumen de los diarios o semanarios se redujo a cuatro páginas; en algunos casos la mitad de ellas cubiertas con avisos.

La adquisición por parte de los lectores se hacía por medio de suscripciones o en lugares fijos (en las mismas imprentas o en librerías).

Hacia 1826 se introdujo una novedad técnica europea de importancia: la litografía, nueva fuente de coloridos testimonios para la historia. La innovación se debió a la actividad del francés Jean Bautista Douville y de su pareja, Pillaut Laboisiére.

CREACION DE LA UNIVERSIDAD DE BS.AS.

Antecedentes de su creación.  El proyecto de establecer una universidad en la ciudad de Buenos Aires se remonta a la época colonial cuando, durante el gobierno de Vértiz, se pensó destinar a su sostenimiento las rentas producidas por los bienes que habían pertenecido a la Compañía de Jesús.

Pero su creación, dispuesta por Real Cédula de 1799, no llegó a efectuarse. Fue sólo en el Congreso de Tucumán donde adquirió forma y se concretó la idea de efectuar su fundación.

Juan Martín de Pueyrredón, en efecto, propuso al Congreso, el 18 de mayo de 1819, la erección provisional de una universidad.

A su juicio, no era posible demorarla — «sin grave perjuicio y escandalosa injusticia» —, ya que habían pasado los tiempos en que «como no era el interés de los virreyes el fomento de las ciencias en América, se contentaron con fundar el Colegio de San Carlos», dejando sepultada en el olvido la iniciativa de crear una universidad.

universidad de buenos aires

El proyecto del Director Supremo fue aprobado por el Congreso, en sesión del 21 de mayo, previo estudio de una comisión que en su dictamen destacó que no era posible dilatar por más tiempo la fundación de un «establecimiento tan útil al país y tan deseado de estos habitantes, sin contar los mismos perjuicios y la misma injusticia de que tantas veces se han quejado». Mas, los acontecimientos políticos y la anarquía imperante, que pronto llevaron a la disolución del Congreso y a la caída del Director, impidieron que la fundación pudiera realizarse.

El viejo anhelo sólo pudo concretarse durante la administración que, como gobernador de la provincia de Buenos Aires, presidió el general Martín Rodríguez.

Por decreto de fecha 16 de febrero de 1821, el presbítero Antonio Sáenz (1780-1825) —que por encargo de Pueyrredón había ajustado un concordato con el obispado y proyectado un reglamento para instalar la universidad— fue designado «comisionado del gobierno para establecer un estudio general», con amplias facultades para proceder a la organización de los departamentos que integrarían dicha casa de estudios.

Para convertir en realidad el proyecto tantas veces postergado, Sáenz celebró un acuerdo con el Consulado por el cual se convino la transferencia al nuevo establecimiento de las aulas de matemáticas, pilotaje, comercio, inglés, francés y dibujo, y acordó que se reconocería, como catedráticos de la universidad a los profesores del Instituto Médico.

Poco después, redactó el proyecto de organización de los departamentos y solicitó al gobierno que procediera a designar los prefectos que habrían de presidirlos.

Por decreto de 13 de junio de 1821 se efectuaron los nombramientos de prefectos, que recayeron en las personas siguientes: Manuel Antonio de Castro, Departamento de la Academia de Jurisprudencia; Cristóbal Martín de Montúfar, Departamento de Medicina; José Valentín Gómez, Departamento de Ciencias Sagradas; Vicente Anastasio Echavarría, Departamento de Jurisprudencia; Felipe Senillosa, Departamento de Matemáticas; Bernardino Rivadavia, Departamento de Estudios Preparatorios.

El mismo decreto determinó, finalmente, que «la reunión de los prefectos con un padrino de cada facultad, que sería el doctor más antiguo de ella, compondrán el Tribunal Literario», cuya presidencia correspondería al presbítero Sáenz como rector y cancelario de la universidad.

Constituido el Tribunal Literario, previo juramento de los prefectos ante el rector y de éste ante el ministro de gobierno, todo quedó preparado, el 7 de julio, para la inauguración de la universidad. Pero un cambio en la constitución del ministerio, que llevó a la cartera de gobierno a Bernardino Rivadavia, dio un nuevo impulso y espíritu a la creación, que no quedó como una fundación aislada sino pasó a integrar el cuadro general de las reformas culturales que se llevaron a cabo en ese momento histérico.

Erección y organización de la universidad. — El 9 de agosto de 1821 se dictó el Edicto de erección de la Universidad de Buenos Aires, suscripto por el gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, documento importantísimo de nuestra historia cultural pues en él se sintentizaron ideas fundamentales sobre la estructura y función de la enseñanza superior.

Después de recordar los antecedentes de la creación —Real Cédula de 1799 y proyecto de Pueyrredón— el edicto señaló que, restablecida la tranquilidad luego de las agitaciones del año 1820, el gobierno debía cumplir uno de sus deberes primordiales: atender a la instrucción y educación públicas.

La fundación respondía, por tanto, no sólo a una necesidad de carácter docente; también tenía un sentido social y político: era una reacción de la cultura contra la barbarie. Esta interpretación anticipa, de acuerdo con la autorizada opinión de Ricardo Levene, «un aspecto de las contiendas civiles y de los agravios que realizó después la tiranía contra la universidad».

Luego de reconocer al presbítero Sáenz como organizador de la nueva institución y mencionar las disposiciones por él adoptadas, el edicto erige una universidad, a la que reconoce la jerarquía, preeminencia y prerrogativas de las universidades mayores.

Los estatutos — agregaba — deberían señalar la autoridad y jurisdicción de la universidad, del Tribunal Literario y del rector. Pero, hasta tanto ellos fueran dictados, se autorizaba a los miembros de la universidad a «conocer y resolver en todos los casos y causas del fuero académico». Finalmente, ponía a la institución en posesión «de todos los derechos, rentas, edificios, fincas y demás que han estado aplicados a los estudios públicos y se han servido para sus usos, funciones y dotación».

Inaugurada solemnemente el 12 de agosto de 1821, los estudios de la universidad fueron organizados por decreto de 8 de febrero de 1822, que aprobó el plan y presupuesto preparados por el Dr. Sáenz, aunque les introdujo modificaciones debido a la escasez de fondos y urgencias porque atravesaba la provincia.

Seis departamentos integraban la universidad :

Departamento de Primeras Letras, que se componía de diez escuelas elementales de la ciudad y doce de la campaña.

Departamento de Estudios Preparatorios, constituido por cátedras de latín, francés, filosofía, físico-matemática y economía política.

Departamento de Ciencias Exactas, que comprendía una cátedra de dibujo y otra de geometría descriptiva y sus aplicaciones.

Departamento de Jurisprudencia, integrado por cátedras de derecho natural y de gentes y derecho civil.

Departamento de Medicina, formado por tres cátedras: instituciones médicas, instituciones quirúrgicas y clínica médica y quirúrgica.

Departamento de Ciencias Sagradas, que abarcaba las cátedras de escritura, dogma y cánones, pero cuya apertura quedó postergada hasta 1825.

Fundamental en la organización de la universidad fue el concebirla como promotora de un sistema general de educación pública, que abarcaba todos los grados de la enseñanza: la escuela primaria, la enseñanza secundaria y la educación superior.

A esta característica se añadió la tendencia a introducir una nueva orientación cultural, que alejase a la juventud de los estudios puramente teóricos, que hasta ese momento habían sido los predominantes.

La consagración del profesorado universitario a la ciencia y a la cátedra fue una preocupación fundamental de Rivadavia.

Reaccionando contra el método tradicional de enseñanza, que reducía la actuación del catedrático al dictado o al comentario de un texto, estableció por decreto de 6 de marzo de 1823, que cada profesor —como obligación inherente al cargo— debía preparar las lecciones de su curso para su publicación.

El curso debía constar de dos partes: la primera destinada a la exposición de la teoría o doctrina que se enseñaba, y la segunda dedicada a la historia de la respectiva facultad «desde su origen conocido hasta el presente».

Esta medida, que implicaba el reconocimiento de la autoridad y jerarquía de los profesores, fue seguida por la afirmación del principio de libertad de cátedra al declararse, en julio del mismo año, que los catedráticos eran «independientes en todo lo relativo a sus cursos, por ser ellos los únicos responsables en esa materia».

Estas disposiciones de Rivadavia originaron un importante movimiento bibliográfico didáctico, que iniciado en 1823 continuó hasta 1827.

Gracias a él han llegado hasta nosotros los cursos dictados por Avelino Díaz, Felipe Senillo-sa, Juan Manuel Fernández de Agüero, Pedro Somellera, Eusebio Agüero, Pedro Carta Molina y, en forma fragmentaria porque quedaron inéditos, los del Dr. Pedro Sáenz.

El texto de estos cursos profesados en los primeros años de vida de la universidad, permiten apreciar el contenido de ciencia en ese momento histórico y el aporte de la universidad misma a la ciencia.

 Ver También: Grupo Que Acompañaba a Rivadavia

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román
Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Argentinos de Jorge Lanata
Historia de la Cultura Argentina Artes-Letras-Ciencisa d e Manuel Horacio Solari Editorial ATENEO

Resumen de la Crisis del 1929 ó del 29 New Deal Caida de la Bolsa

GRAN DEPRESIÓN DE 1929: CAÍDA DE WALL STREET

La crisis económica mundial más importante en lo que va del siglo XX manifestó su primer síntoma con el Crack de la Bolsa de Nueva York, a fines de octubre de 1929. En los días que van del 24 al 29 de octubre de 1929 se produjo un gran pánico entre los inversiónistas con la consecuente super oferta de acciones, que motivó una gran caída en sus precios.

Debido a ello quebraron Bancos y empresas industriales, lo que marcó el comienzo de una gran desocupación. En 1930 la cantidad de desocupados en Estados Unidos de Norteamérica superaba los 17 millones, cifra que significaba el 30% de la población activa.

Esta crisis influyó para que se produjera un cambio de actitud en el mundo capitalista y se prestara mayor atención a la planificación estatal.

Este camino fue iniciado por Franklin Roosevelt con la aplicación del New Deal  que dio importancia a la planificación, cosa que se incrementó con la II Guerra mundial en 1939 y con la política económica mundial de post guerra y los distintos organismos de cooperación económica y financiera formados por distintos países.

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VEAMOS LA HISTORIA: El 24 de octubre de 1929 al mediodía, el crecimiento financiero de los años veinte yacía hecho pedazos en el suelo de la Bolsa de Nueva York. Miles de norteamericanos, desde viudas pobres hasta magnates, habían perdido sus salvavidas. Al final del día se habían suicidado once financistas.

Mirando hacia atrás, los signos que desembocarían en el «jueves negro» estaban escritos en las paredes. Los precios de las acciones habían subido más del doble desde 1925 y en setiembre el índice Dow Jones (una estimación del valor de las acciones principales) había alcanzado la marca récord de 381 en un mercado frenético.

Los indicios de una recesión económica mundial y las advertencias de los expertos de que las acciones estaban sobrevaluadas habían provocado que algunos inversores importantes empezaran a retirarse del mercado, pero el 19 de octubre el impulso de vender alcanzó proporciones alarmantes y los precios empezaron a caer.


Caída de la Bolsa de Wall Street: Si bien la Primera Guerra Mundial se desarrolló solamente en algunas regiones europeas, la crisis económica que se desencadenó luego de su finalización afectó a todo el planeta.

Esta crisis, que cuestionó entre las dos guerras mundiales, la supervivencia del sistema capitalista tal como se venía planteando hasta ese momento, tuvo su centro en los Estados Unidos y de alli se extendió al mundo.

Los desequilibros económicos: Luego de la Primera Guerra, los gobiernos de los diferentes países del mundo, tenían esperanzas en recuperar la prosperidad económica que habían disfrutado hasta 1914. Durante los años 1918-1919, parecía que estas expectativas se estaban cumpliendo, pero en 1920 comienza una crisis que hizo caer precios y expectativas.

Tanto los países anglosajones, como los que habían permanecido neutrales en la guerra, como Japón, ensayaron propuestas para volver a tener una economía sólida basada en una moneda estable, pero lo consiguieron solo parcialmente.

Sin embargo, en la caotica Alemania cayó totalmente el sistema monetario, con lo cual la moneda perdió su valor y terminó con el ahorro privado. Las empresas, entonces, debieron recurrir a los préstamos extranjeros para poder sobrevivir, circunstancia que colocó a Alemania, en los años siguientes, en una gran dependencia de los créditos externos. La situación no era muy diferente en la Unión Soviética y en los países del este europeo, pero en Polonia, Hungría y Austria, la moneda no perdió totalmente su valor.

A partir de 1924, la crisis se fue superando, y comenzó una nueva etapa de prosperidad que reanuda el crecimiento económico, a pesar que algunos precios de materias primas y alimentos básicos volvieron nuevamente a bajar, y que el desempleo se mantuvo alto. Estos desequilibraos llevarían a una nueva crisis, pero esta vez, más profunda.

Estados Unidos y el modelo de vida americano: La Primera Guerra Mundial había favorecido a los Estados Unidos de una manera espectacular, convirtiéndolo en el principal proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales. También era el principal acreedor del mundo, y su influencia en Europa era fundamental.

La guerra había traído también un importante crecimiento industrial que se calcula en un 15%, siendo los sectores más favorecidos aquellos relacionados con la industria bélica. La agricultura también se había beneficiado y las necesidades europeas de comerciar, convirtieron a la flota americana en la segunda marina mercante del mundo.

La prosperidad y el crecimiento que se inició en los primeros años de la década de 1920, fueron mucho más profundos y estables en los Estados Unidos. En esta época se consolidaron sectores industriales nuevos como la industria eléctrica , la química y la petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía.

Como consecuencia de este desarrollo industrial sin precedentes, el sistema energético se renovó, sobre todo a partir del incremento del consumo de petróleo y electricidad.

La industria se hizo más eficiente al incorporarse el Taylorismo y el Fordismo como nuevas modalidades de producir y organizar el trabajo y la producción en serie se impuso. También se desarrollaron nuevas actividades relacionadas indirectamente con las nuevas industrias, como la construcción de carreteras, de aeropuertos, de viviendas de fin de semana, etc.

Como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la concentración empresarial, dando lugar a la formación de trusts.

La agricultura, por el contrario, no vivió un crecimiento similar, pues los precios agrícolas se mantuvieron por debajo de los precios industriales, generando un desequilibrio desfavorable al sector primario. Ante esto, muchos campesinos vendieron sus tierras por debajo del valor real y se fueron a las ciudades.

Sin embargo, la prosperidad indefinida y el optimismo se extendían por todas partes. Eran los años dorados del consumismo y de la exaltación nacionalista. Se creía alcanzada la meta de ser una sociedad opulenta.

El clima de confianza se tradujo en la compra de acciones de las empresas industriales por parte de un gran número de la población, siendo la Bolsa de Nueva York el centro de la economía mundial, a dónde llegaban capitales de todos los puntos del planeta.

A pesar de esto, como la economía mundial estaba en desequilibrio con respecto a los Estados Unidos, no se pudo generar una demanda suficiente que pudiese sustentar la expansión industrial. Esto dio lugar a que ya en 1925, se comenzase a acumular stock de diversos productos, dando lugar a la caída de los precios, al desempleo y a la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población.

Hacia fines de la década, la compra de acciones de manera desenfrenada creció en un 90%. La especulación financiera hacía ganar dinero rapidamente, siendo el valor de las acciones ficiticios, ya que estaban por encima de su valor real. (La gente sacaba créditos en los bancos y ponía ese mismo dinero en la bolsa, a un interés mas alto de lo que pagaba)

La caída de la Bolsa de Nueva York:

EL PORQUE DE LA CRISIS: A medida que la prosperidad aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir sus ganancias. Prestaban dinero a Alemania y a otros países e instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre otros).

También invertían en maquinarias que permitían aumentar la producción. Desde que advirtieron que tendrían dificultades para vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo, como joyas o yates, y en negocios especulativos.

La compra de acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables. Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían créditos a los bancos. Debido a que la ganancia de las acciones podía llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes.

A fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación.

En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía estaba en peligro. Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo.

Los almacenes estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores. Sin embargo, en la bolsa seguía la fiesta especulativa.

Los precios a que se vendían las acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas. Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los especuladores. Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la situación.

Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró, la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la industria, el comercio y al agro estadounidenses. Sus consecuencias se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda Guerra Mundial.

El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el crash de la bolsa de Wall Street.

Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban en baja no encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de inversores, muchos de los cuales, habían comprado las acciones con créditos que ya no podrían pagar. (Foto:Una multitud aguarda para retirar sus depósitos)

Esto llevó a que la gente entrara en pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a retirarlo.

Los bancos no eran capaces de hacer frente a tal magnitud de reintegros, y además, como en los Estados Unidos se había tratado de hacer frente al descenso de la demanda con una expansión del crédito a los ciudadanos comunes, se vieron desbordados por deudas incobrables.

Ante esto, se negaron a dar nuevos créditos y a refinanciar las deudas existentes, pero sin embargo, aproximadamente 600 bancos americanos quebraron.

A partir de ese momento se inició un período de contracción económica mundial, conocido como la «GRAN DEPRESiÓN».

En los Estados Unidos, el descenso del consumo hizo que los stocks acumulados crecieran, las inversiones se paralizaran y muchas empresas tuviesen que cerrar sus puertas.

La caída de la actividad industrial supuso una desocupación generalizada, de tal manera que se calcula que hacia 1932, existían en los Estados Unidos cerca de 13.000.000 de desocupados.

La depresión trajo también penuria en el campo, pues muchos agricultores se arruinaron como consecuencia de la caída de los precios y de los mercados agrícolas. Como solución desesperada para poder pagar sus deudas, gran cantidad de trabajadores agrícolas vendieron sus tierras a precios irrisorios y se fueron a trabajar al oeste.

La pobreza no alcanzó solo a campesinos y obreros, sino que se extendió a empleados, profesionales y capitalistas arruinados.

Extensión de la crisis: Las conexiones existentes en la economía internacional, pero sobre todo la dependencia que de los Estados Unidos tenía la economía europea, hicieron que la Gran Depresión, se extendiera por todo el mundo.

La caída de los precios en América afectó a las industrias de otras partes del mundo que tenían precios superiores a los estadounidenses y que al no poder competir, vieron drásticamente reducidas sus exportaciones. Al mismo tiempo, la disminución de la demanda norteamericana, (y por ende, de sus importaciones), frenó las exportaciones de muchos países, con lo que disminuyó el comercio mundial.

Los Estados Unidos también trataron de repatriar capitales que habían invertido en diferentes países. Esto tuvo una especial repercusión en Alemania, que tenía cuantiosos créditos tomados a Norteamérica, pues ese país había sido prácticamente obligado a endeudarse para hacer frente a las reparaciones de guerra estipuladas en el Tratado de Versalles, las que debían ser pagadas en efectivo.

La crisis afectó también a Austria, Gran Bretaña, Francia, América Latina, el Sudeste Asiático, Australia, y muchos más, ya que salvo en la Unión Soviética, sus consecuencias repercutieron de una u otra manera en todo el planeta.

El 11 de diciembre de 1930, en la ciudad de Nueva York, el poderoso Banco de Estados Unidos se derrumbó, y destruyó los depósitos de medio millón de cuentahabientes. Sólo en 1931 se desplomaron unos 2,300 bancos. Innumerables fabricantes con exceso de existencias cerraron sus fábricas para reducir pérdidas. Entre 1930 y 1933 un promedio de 64,000 trabajadores por semana pasaron a engrosar la multitud de desempleados. En 1933, unos 13 millones de estadounidenses estaban sin empleo, y quienes lo conservaron vieron reducidos sus salarios. La producción industrial descendió hasta los niveles de 1916.

El New Deal: La crisis había llevado a replantear el rol del Estado en la economía de una nación. En marzo de 1933 asumió como presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, quien se fijó como principal objetivo reconstruir la economía de su país.

Para esto desarrolló un plan conocido como «New Deal», que consistía en la regulación de la economía favoreciendo las inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el desempleo. El gasto público debía orientarse a la seguridad social y a la educación.

El modelo estaba inspirado en las ideas del economista John Keynes que expuso sus principios en el libro «La teoría general del empleo, el interés y el dinero».

Keynes sostenía los principios del liberalismo clásico, pero proponía la intervención del Estado en aquellos casos en que se viera perjudicado. Creía que una redistribución de los ingresos y el aumento de la tasa de empleo, reactivaría la economía. Nació así la teoría keynesiana.

Las medidas adoptadas por Roosevelt fueron: ayudar a los bancos, subvencionar a los agricultores, aumento de los salarios y reducción de las horas de trabajo, creación de nuevos puestos de trabajo en la administración pública y en obras públicas, lo que daría un fuerte impulso a la construcción y a sus industrias derivadas. También se establecieron planes de asistencia sanitaria y se organizó un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones»

Los resultados del New Deal fueron desiguales, lográndose estabilización en lugar de crecimiento. No se logró el pleno empleo y la permanencia de un número alto de desocupados, hicieron de la década del 30. Un período de tensiones y enfrentamientos sociales.

LOS GOBIERNOS enmarcados en el New Deal (Nuevo Trato) del presidente Franklin Delano Roosevelt, desde 1933 hasta 1940, no lograron elevar el empleo ni la producción industrial norteamericana a los niveles que tenían en 1929. Sin embargo, gracias a la inversión pública y a la reestructuración casi total de la economía, pero sobre todo al liderazgo económico de Washington, el país quedó preparado para asumir el predominante papel internacional que le correspondió desempeñar en la Segunda Guerra Mundial y que trajo consigo la recuperación económica además de una gran victoria.

La necesidad de aumentar la producción debido a la guerra finalmente solucionó el problema de la cesantía. El esfuerzo económico que se requería para satisfacer las demandas de las fuerzas armadas y los aliados era gigantesco. La forma en que reaccionó la industria norteamericana abrió un espectro tan grande de posibilidades económicas que, al realizarse, crearía para los Estados Unidos una era de prosperidad y poder, sin precedentes.

Primer discurso de inauguración de F.D. Roosevelt el 4 de marzo de 1933
[…] Nuestra tarea prioritaria es hacer que la gente vuelva a trabajar. Esto se puede conseguir mediante un reclutamiento directo por parte del gobierno. […] Nosotros podemos facilitar la realización de este objetivo aumentando el precio de los productos agrícolas, y con éstos la capacidad adquisitiva de los agricultores.

Podemos facilitarlo insistiendo para que el gobierno federal, el de los Estados y los gobiernos locales se pongan a trabajar inmediatamente para reducir de una forma draconiana sus costes de funcionamiento. Podemos facilitarlo unificando las ayudas a las víctimas de la crisis. […] Podemos facilitarlo planificando y supervisando a nivel nacional todas las formas de transporte, de comunicaciones y de servicios que tienen claramente un carácter de interés público […].

Finalmente, en nuestro camino hacia la plena ocupación, necesitaremos llevar a cabo tres medidas destinadas a prevenir un retorno a los malos tiempos pasados: tendrá que haber una estricta vigilancia de todas las actividades bancarias, financieras y de inversiones; habrá que limitar las actividades de los que especulan con el dinero de los demás; habrá que asegurarse de que nuestra divisa sea a un tiempo adecuada y saneada. […]
Nuestras relaciones comerciales internacionales, aunque tienen mucha importancia, son, hoy, secundarias respecto a la necesidad de establecer una política nacional saneada […].

DEPRESIÓN MUNDIAL
La oleada de la depresión económica norteamericana sacudió a todo el mundo. Japón perdió el lucrativo mercado estadounidense para sus exportaciones de seda (que habían supuesto vitales ingresos para los agricultores y trabajadores de su industria textil).

Debido a la retirada de los préstamos norteamericanos, muchos gobiernos de Iberoamérica tuvieron que abandonar numerosos proyectos.

En Europa, la quiebra del Creditanstalt, el mayor de los bancos austríacos, en mayo de 1931, repercutió en muchos otros, que se vieron obligados a cerrar, incapaces de satisfacer sus obligaciones.

Los esfuerzos internacionales por ayudar al Creditanstalt sólo lograron agotar las necesarias reservas de otros bancos.

En Alemania estaban sin trabajo la mitad de los hombres en edades comprendidas entre 16 y 30 años. En Australia, el desempleo ascendió de menos del 10 por ciento en 1929 a más del 30 por ciento en 1932.

En el mundo, el número de los desocupados se elevaba a 30 millones. En las ciudades, el aguijón del hambre impulsaba a infinidad de hombres y mujeres a buscar alimento en los cubos de basura.

Mientras tanto, miles de hectáreas de grano se pudrían en los campos porque su recolección y transporte no resultaban económicos. En Brasil se quemaron, por la misma causa, miles de toneladas de café.

En septiembre de 1931, Gran Bretaña abolió la convertibilidad de la libra en oro; es decir, el patrón oro había sucumbido. Al protegerse las naciones con fuertes barreras arancelarias, cuotas de importación, devaluaciones de moneda y numerosos medios para amparar sus industrias, el comercio internacional se derrumbó. Las dificultades económicas acentuaron la insolidaridad de las naciones, cuando sólo la cooperación hubiera podido subsanar los males.

Paradójicamente, el auténtico estímulo para la recuperación económica provino del rearme alemán, cuyas larvadas raíces se hundían siniestramente en la sima de la Depresión. En términos de vidas y padecimientos, fue un estímulo cuyos abrumadores costes superarían cuanto la experiencia o la imaginación humanas pudieran concebir.

CRISIS MUNDIAL EN EL MUNDO

Las manifestaciones —como esta marcha de hombres sin trabajo organizada en Londres en 1930 (centro)— ponían de relieve ante la opinión pública la angustiosa situación. Inglaterra tenia en diciembre de 7930 dos millones y medio de parados.

Una imagen de la época, reclamos gráficos

EFECTO DE LA CRISIS EN AMERICA LATINA: Las guerras y las crisis tienen repercusiones ambivalentes. Por una parte, las destrucciones que acarrean pueden empobrecer a grandes potencias y arruinar el comercio internacional. Por otra, la ruptura económica pueda facilitar el «despegue» de algunos países.

Así, por ejemplo, los países latinoamericanos, no envueltos directamente en las dos Guerras Mundiales, encontraron en ellas la oportunidad de transformar su economía.

Durante este período América Latina incrementó sus exportaciones y acumuló considerables ingresos, al mismo tiempo que los países capitalistas centrales, plenamente implicados en estos conflictos, dedicaban todo su esfuerzo industrial a la producción de armamento y cesaban momentáneamente en su papel de exportadores de bienes de consumo directo.

En la década de 1920, aun con precios inestables y, a menudo, desfavorables, América Latina alcanzó un lugar importante en el mercado internacional gracias a la demanda, europea primero y estadounidense después, de materias primas.

De todos modos, el mundo occidental dominante tenía todavía en su activo las tres cuartas partes de la producción de minerales, y apenas dependía del resto del mundo para abastecerse de energía.

Incluso antes de estallar la crisis de 1929, el mercado de materias primas era muy inestable, sobre todo para América Latina, que perdió en parte su anterior diversificación comercial y se ligó más a la nueva economía dominante: Estados Unidos.

Entre 1910 y 1930, la coyuntura internacional fue favorable a Latinoamérica, pues se sostuvo la expansión de Brasil y los países del Plata, y mediante inversiones directas norteamericanas el crecimiento llegó a regiones hasta entonces muy atrasadas.

Aun así, la Gran Depresión, desencadenada en un momento en que el mundo ya era interdependiente, alcanzó tanto a los países pobres como a los ricos, pero no por igual.

En Latinoamérica las repercusiones de la crisis fueron mayores porque el continente estaba ya más abierto al comercio internacional y porque Estados Unidos -país donde se inició esta importante crisis económica- había sustituido a Gran Bretaña como principal proveedor de mercancías y capitales. Los efectos de la crisis alcanzaron de lleno a Argentina, Brasil y México: por una parte, los países ricos redujeron a una tercera parte sus compras en estas naciones; por otra, los movimientos de capital se interrumpieron.

Los efectos primordiales de la crisis fueron, pues, nocivos. Si bien, examinando la cuestión con más profundidad, se podría incluso afirmar que la crisis benefició al conjunto de América Latina, por cuanto el cierre del mercado internacional la indujo a industrializarse y a diversificar su producción.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA A CARGO DE SILVIA B. LÁZZARO Historiadora

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

La crisis con epicentro en Wall Street impacta en todos los ámbitos de la economía capitalista, afectando tanto a los países industrializados como a los productores de materias primas. Los motivos de la amplia propagación son las gigantescas dimensiones asumidas por la producción industrial en Estados Unidos y los vínculos financieros que la posición dominante del dólar había creado en Europa, Canadá y América latina.

El mecanismo de mercado se desbarató provocando, por un lado, la implementación de formas de regulación ante la exigencia de generar renovados impulsos a la actividad económica y para recuperar el empleo y la demanda; y por otro, se produjo un reacomodamiento, fundamentalmente en los países centrales, que se caracterizó por adoptar claros perfiles proteccionistas. Se asistió a una quiebra del sistema multilateral de comercio y de pagos, cobrando fuerza procesos como la constitución de bloques, acuerdos bilaterales, devaluación monetaria, abandono del patrón oro, adopción de controles de cambio y el establecimiento de cuotas de importación.

El objetivo explícito de tales medidas tiende a desvincular los medios de pago y el nivel de la economía interna, de las fluctuaciones del balance de pagos y a posibilitar la adopción de estrategias monetarias y fiscales compensatorias que permitan contrarrestar los efectos de la crisis.

Las secuelas más inmediatas de esta situación son la disminución del comercio y del movimiento internacional de capitales, lo que implica una serie de consecuencias mutuamente condicionadas para las economías dependientes especializadas en la exportación de productos primarios: reducción de los volúmenes exportados; trastrocamiento de la corriente internacional de capitales; disminución del poder de fcpmpra de las exportaciones; empobrecimiento de las reservas, y profundización i del endeudamiento externo en tanto es ineludible equilibrar el déficit de la balanza de pagos.

Los vanos intentos por encontrar un acuerdo que regule las transacciones internacionales muestran hasta qué punto se deterioró la situación política.

Las economías latinoamericanas sufrieron de inmediato las secuelas de la crisis, surgiendo dos opciones para responder al crack económico global: una, fortalecer los vínculos comerciales con los países desarrollados con el propósito de compartir equitativamente el mercado y mantener el funcionamiento del modelo basado en la exportación/importación, en el contexto más general signado por la reducción de la demanda ocasionada por la crisis; otra, no necesariamente contrapuesta a la primera, iniciar un proceso de industrialización que tienda a superar la vulnerabilidad externa y a lograr una mayor autosuficiencia, sustituyendo importaciones tradicionales de Europa o Estados Unidos.

A causa de los efectos de la depresión sobre los sectores más concentrados se está registrando un desplazamiento general hacia la implementación de políticas económicas intervencionistas que estimulen la sustitución de importaciones y el incremento de la actividad industrial. E implica secuelas sociales complejas: el germen de una burguesía industrial, que no representa una amenaza potencial a la hegemonía de las clases tradicionales -sino que por el contrario contribuye a su diversificación, pero también a su cohesión en torno a la defensa de intereses compartidos-, y el crecimiento y fortalecimiento de los movimientos sindicales. En efecto, el apoyo y el control del trabajo se erigen en condición fundamental para la expansión industrial de forma rentable, emergiendo el trabajo organizado como un actor importante en la escena social.

La crisis del capitalismo liberal muestra la imposibilidad de que el Estado se siga manteniendo al margen del ámbito socioeconómico, pero también del político institucional. El desprestigio de las instituciones políticas del capitalismo liberal conduce al fortalecimiento de la propuesta corporativa en sus diferentes variantes (fuerzas armadas, Iglesia, sindicatos y organizaciones empresariales), cuya función será recibir y dar respuestas a las demandas que se generen.

La crisis es un mecanismo recurrente del sistema capitalista mismo y quizá pueda considerársela no íntegramente como un proceso de desequilibrio, sino por el contrario como una estrategia equilibradora; en tanto también es capaz de generar respaldo a la inversión, al crédito y al sistema banca-rio: políticas asistenciales e incremento de la obra pública como formas de reactivación de la economía.

Lo esencial es plantearnos como desafío aprehender los dilemas económicos que se generan y, más aún, discutir sus soluciones en el contexto de un sistema de producción capitalista complejo en su naturaleza y en el diagnóstico de sus problemáticas, susceptibles de continuos abordajes teóricos que nos deriven hacia el imprescindible debate.

Fuente: Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Bases del crecimiento economico de Argentina en 1880 Proyecto de Roca

A comienzos de la década que se inicia en 1880, las posibilidades económicas del país se asentaban sobre bases con las que toda la dirigencia argentina coincidía: ingreso al mercado mundial como productor de artículos primarios, transporte capaz de llevar a puerto esta producción, capitales para explotar los recursos naturales fundamentalmente la tierra e inmigración para paliar la escasez de mano de obra. Además, era indispensable terminar con la anarquía monetaria para unificar y prestigiar los medios de pago de la Nación.

La circunstancia internacional tendía a favorecer estos planes: en Europa existía un mercado de capitales ávidos de colocaciones con alto rendimiento; a su vez, la industria del viejo Continente, con exceso de producción, buscaba nuevos mercados y, al mismo tiempo, productos primarios para elaborar. Así, el momento del despegue económico del país se veía favorecido por una especial y tal vez irrepetible circunstancia.

Julio Argentino Roca  Presidente Argentino (1880-1186)

Julio Argentino Roca Presidente Argentino (1880-1186)

En qué consistía este proyecto?  En lo económico, la inserción de nuestro país en la división internacional del trabajo a partir de la producción de materias primas y alimentos y la importación de la mayor parte de los productos elaborados que se consumían en el mercado interno; en lo social, el tratar de cambiar usos nativos a través de la inmigración de mano de obra y tratando de europeizar nuestras costumbres; y en lo político, la conformación de un estado moderno a partir de instituciones a imitación de la Europa de fin de siglo con el propósito de ofrecer garantías a los capitales extranjeros que invertían en nuestro país.

Por otra parte Europa tiene necesidad de colocar un excedente de producción y de población, asimismo necesita de alimentos y de materias primas.

Para asegurar la ansiada meta del progreso, los distintos sectores le atribuían a la educación una relevancia singular queriendo alfabetizar a la masa de argentinos que vivían bajo un índice de analfabetización extraordinario, pero más necesaria fue la educación de la elite dirigente que debía pasar por la universidad si quería acceder a una posición destacada dentro de la carrera política para alcanzar el poder.

Esta generación aprendió que la libertad individual era el valor supremo que el Estado debía defender y que el librecambio comercial era el sustento de toda política económica, pero no advirtió que esa libertad era privilegio de los fuertes y en la Argentina los fuertes no fueron precisamente los nativos, que el librecambio solo servía para consolidar al capital extranjero y que los sagrados derechos y garantías eran solamente excusas para amparar a las compañías extranjeras cuando buscaban eludir los impuestos nacionales o no querían someterse a las leyes justas de la Nación.

La ideología que adoptó esta generación fue el reflejo de los sentimientos e intereses de los terratenientes, su gobierno fue el gobierno de los selectos y de los iluminados. Bajo su influjo Buenos Aires dejó de ser la gran aldea para transformarse en una urbe cosmopolita de carácter, como ya dijimos, europeizante ya que la educación universitaria a la que nos referimos anteriormente tenía que venir de Londres y Paris.

1234
Inmigración
Europea
Ingreso de
Capitales
Educación y
Alfabetización
Construcción de
Ferrocarriles

El positivismo fue su filosofía: orden y progreso. Este lema, que se lo debemos a Comté, fue la bandera de su accionar. Progreso significó crecimiento y modernización. Orden consistía en crear las condiciones de tranquilidad en las cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la proyección del progreso sin pausa.

La segunda mitad del Siglo XIX trae el triunfo del capitalismo industrial y con ello el aumento de la demanda de materias primas. La mejora en los transportes permiten el traslado de millones de inmigrantes que van a satisfacer la creciente demanda de mayor producción. En este mundo de progreso y cambio se inserta la Argentina a través de la expansión de su producción agropecuaria produciéndose entonces el fenómeno de un extraordinario crecimiento en su economía pero para ello fue preciso conquistar la Pampa Húmeda expulsando al indio y sometiendo todo el territorio nacional a la voluntad del gobierno central, de esta manera indios y gauchos fueron sacrificados en beneficio del sistema.

La riqueza generada se derrocharía en la construcción de palacios, monumentos y lujo a la europea, se quería copia a París, que era el centro mundial del progreso y educación.

Esta generación fue un fenómeno cultural trascendente, fruto de la política educacional liberal, querido y logrado por un plan meditado. Sus hombres oscilaban en los 30 años de edad en consecuencia no habían vivido la época del federalismo. Conocieron como una única realidad nacional la de los gobiernos liberales posteriores a Pavón y se formaron en los Colegios Nacionales lo que les permitió pertenecer a los grupos privilegiados convirtiéndose en ilustrados a la europea y aptos para integrarse a la política, a la burocracia y al ejercicio de las profesiones liberales ocupando los mejores cargos.

Sin trabas morales para sus ambiciones dejaron de lado los principios éticos de sus antecesores y las costumbres tradicionales creando un nuevo estilo de vida, aprovecharon los empréstitos, los juegos de la Bolsa, el hipódromo y los naipes que se hicieron sus costumbres y le otorgaron dinero fácil que les permitió acceder al despilfarro, a las viviendas más suntuosas, a la vestimenta europea y gozar de todos los lujos.

Con ellos comenzó la corrupción fenómeno nuevo en el país, salvo algunos pocos casos anteriores. Esta generación fue ajena al sentir nacional, inescrupulosa, dilapidó la riqueza de la Nación empobreciendo al país y exaltando como únicos valores culturales los propios de Europa, logrando también imponer en el país el respeto sagrado al capital extranjero.

...pero crecer al fin!
Sobre estas grandes líneas se fueron desarrollando las formas del espectacular crecimiento argentino de la década de 1880. Aunque Roca y su sucesor, Juárez Celman, se diferenciaron en sus distintas concepciones sobre el papel que debía desempeñar el Estado Nacional en este proceso, puede decirse que éste se llevó a cabo de acuerdo a una ideología única: progreso a toda costa y sin reparar en precios.

Fue un crecimiento anárquico y descontrolado, pero su febril espectáculo cubría todas las dudas y amordazaba cualquier predicción agorera. Puede afirmarse que el principio era crecer de cualquier modo, pero crecer al fin… Tantas décadas habían demorado en concretarse las profecías de Rivadavia, Sarmiento, Alberdi y tantos otros sobre el venturoso futuro que le estaba reservado a la Argentina, que cuando empezó a palparse su evidencia toda palabra prudente sonó como una cobardía, toda actitud sensata pareció una negación del porvenir.

Por eso, el progreso de esos años se realizó en medio de un desorden monetario que las leyes de Roca no alcanzaron a superar totalmente, dado que su gobierno se encontraba agobiado por una deuda exterior cada vez más voluminosa y acuciante, una política crediticia incontrolada y un sistema bancario irresponsable.

Pero aun con todas estas fallas, el despegue argentino tuvo una inauguración asombrosa que podía cuantificarse en los contingentes de inmigrantes que llegaban anualmente, en los kilómetros de vías que se tendían, en las exportaciones de productos nobles y fácilmente colocables, en las obras y construcciones que, por momentos, hacían de las grandes ciudades argentinas un inmenso campamento como lo era, por otra parte, La Plata, a un paso de Buenos Aires.

Sobre todo, las fallas del crecimiento se cubrían con una fanática fe en el progreso argentino, que nacionales y extranjeros compartían por igual. La crisis de 1890 puso de manifiesto los errores y abusos de este proceso, pero no conmovió sus grandes bases ni sus presupuestos ideológicos, y sirvió para demostrar que, rectificando algunos de los desaciertos cometidos, el camino emprendido en 1880 era el de la grandeza y el enriquecimiento de esta tierra, cuya imagen ya se hacía legendaria en el Viejo Continente.

 

Reformas Neoliberales en el Gobierno de Menem

Reformas Neoliberales en el Gobierno de Menem

Carlos Saúl Menem provenía del justicialismo, al que él mismo definió alguna vez como una corriente política nacionalista, populista y cristiana. Durante la década en que fue presidente, entre 1989 y 1999, reconvirtió al movimiento nacional y popular peronista en una fuerza política neoliberal en lo económico y conservadora en lo político.

Este alejamiento ideológico de las bases doctrinarias peronistas le permitió forjar una alianza electoral que lo llevó dos veces a la presidencia. Esa coalición estuvo formada por las clases sociales populares (en particular, los trabajadores) que tradicionalmente apoyaron al justicialismo, y también por sus tradicionales enemigos: los productores rurales, los financistas internacionales, los grandes industriales y las clases sociales altas, en general.

El neoliberalismo: Durante la campaña presidencial, Menem había prometido una revolución productiva que comenzaría con un salariazo, al parecer, en la línea del viejo populismo. La política económica que implemento contradijo esos postulados. Por el contrario, adhirió a los principios de la economía de libre mercado; es decir, un modelo que considera que todas las actividades económicas dependen únicamente de la libre iniciativa de las personas, salvo aquellas que son inevitablemente inherentes al Estado, como la defensa nacional y el mantenimiento del orden público. En los hechos, la adopción de esta ideología implicó el abandono de la concepción del Estado de Bienestar, propia del peronismo tradicional.

 Carlos Menem

Carlos Menem, Presidente de Argentina (1989-1999)

La economía de libre mercado tomó fuerza particularmente desde principios de 1991 cuando, después de un nuevo estallido hiperinfla-cionario, se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad.

El economista Pablo Gerchunoff caracterizó al Plan de Convertibilidad como una estrategia de auto atamiento; es decir, el Estado se comprometió a no intervenir en la economía, como si se hubiera atado las manos.

Lo hizo en dos planos.

1. En materia cambiaría, una ley fijó, estable y perdurablemente (solo otra ley podía modificarlo), un tipo de cambio en el cual un peso es igual a un dólar.
2. En materia monetaria, el Banco Central solo podía emitir un peso si disponía de un dólar en sus reservas.

Como cinco años antes, la clave era el tamaño del Estado. Se inició, entonces, una serie de apresuradas privatizaciones con reglas poco claras. Los teléfonos, por ejemplo, fueron entregados en condiciones oligopólicas (un reducido número de oferentes podía controlar el mercado) y, previamente, el Estado debió hacerse cargo de las deudas de la empresa estatal. Se demoró, asimismo, la creación de entes reguladores que controlaran el poder de mercado, a menudo monopólico, de las nuevas compañías privadas.

La reforma del Estado: privatizaciones, descentralización y reformas administrativa y tributaria:

En esta reforma se buscaba devolver al Estado la difícil tarea de establecer normas precisas y aceptables para el gran capital nacional, el capital extranjero y la banca acreedora. Desde el gobierno se implementaron las medidas tendientes a satisfacer las demandas de todos esos sectores, que casi nunca se llevaban bien entre sí. De esa forma, se aseguró la estabilidad económica y la paridad cambiaría. Las principales políticas económicas que se implementaron desde el gobierno en relación con la reforma del Estado fueron las siguientes:

a. Privatizaciones
Apuntaban a «achicar al Estado». Para eso se vendieron al capital privado, nacional y extranjero, las empresas que manejaba el Estado. Canales de televisión, radios, ferrocarriles, transporte marítimo, transporte aéreo de pasajeros, teléfonos, gas, electricidad, servicio de agua potable y la empresa nacional de explotación de petróleo, entre otras, fueron vendidas en pocos años.

El Estado se comprometió a controlar las nuevas empresas privatizadas con los llamados «entes reguladores», que no en todos los casos fueron exitosos y muchas veces intervinieron en favor de los nuevos propietarios y no de los usuarios-clientes.

b. Descentralización
Esta reforma apuntó a transferir actividades o funciones del Estado Nacional, como la salud y la educación, a las provincias. En algunas, a su vez. se descentralizaron y delegaron funciones a los municipios. En muchos casos, provincias con una base económica débil no pudieron hacerse cargo en forma eficiente de las nuevas tareas.

c. Reforma administrativa
En algunas áreas, como el Ministerio de Economía, se buscó la profesionalización de sus trabajadores y el reemplazo de algunos de baja calificación por otros de un mejor nivel técnico. En general, esta reforma estuvo supeditada a ahorrar gastos, de forma tal que se implementaron los llamados «retiros voluntarios». El Estado pagaba una cifra de dinero para que el trabajador renunciara y se comprometiera a no volver a trabajar en la administración pública.

d. Reforma tributaria
Decidió atacar la evasión impositiva, pero no hubo muy buenos resultados porque se persiguió a los pequeños contribuyentes (comerciantes y profesionales independientes). Por otra parte, los grandes empresarios que pagaban eran siempre los mismos y a ellos les creaban nuevos impuestos en vez de evitar la evasión de los demás. Además, la Dirección General Impositiva (DGI) no se modernizó lo suficiente, lo que tornaba muy complicados los trámites vinculados al pago de impuestos.

La desregulación económica
Con este término se alude al cambio en la forma de control que realiza el Estado a las empresas. El Estado pasa a controlar o regular «menos» y de una manera más «libre», es decir, dejando que los empresarios se guíen de acuerdo con los beneficios económicos que recibirán al producir bienes y servicios. Algunos de los elementos que se aplicaron para posibilitar la desregulación son los siguientes:

• Eliminación de algunos subsidios o beneficios económicos a algunas empresas. Las que se vieron más afectadas fueron las chicas y medianas.
• Eliminación de antiguos «entes reguladores», como la Junta Nacional de Granos que imponía algunas restricciones a los empresarios.
• Menor atención a los problemas ambientales y a la calidad de los productos que se consumen.

La flexibilización laboral
Si bien no se pudo establecer una ley que flexibilice el trabajo, dicha flexibilización ya funciona en muchos lugares. Disminución de salarios, desaparición del aguinaldo, imposibilidad del trabajador de elegir la fecha de sus vacaciones, duración de la jornada de trabajo de más de diez horas y ser despedido sin cobrar indemnización fueron algunos de los cambios que se produjeron en la forma de contratación de los trabajadores.

El gobierno sostiene que la flexibilización es necesaria para que aumenten los puestos de trabajo, ya que contratar trabajadores en estas condiciones es más «fácil». No obstante, la desocupación aumentó mucho. Lo que casi nadie pone en duda es que la flexibilización laboral beneficia económicamente a los empresarios porque reduce los costos.

La renegociación de la deuda externa: el Plan Brady
Este acuerdo, que se realizó con la banca acreedora, consistió en la disminución de un porcentaje pequeño de la deuda externa y en una reducción de la tasa de interés a cambio del compromiso de la Argentina de pagar puntualmente las «cuotas» de la deuda. La reducción de la deuda no fue significativa y en poco tiempo los intereses acumulados superaron largamente ese descuento.

Gran parte de lo obtenido por la privatización de las empresas estatales fue destinado al pago de la deuda externa y aún así esta siguió aumentando. A mediados de 1997, la deuda externa argentina ascendía a 98 mil millones de dólares. Cuando no se puede pagar la «cuota», el FMI vuelve a prestar dinero a cambio de implementar políticas económicas destinadas a la reforma estructural que esa institución quiere que se aplique en la Argentina.

Fuente Consultada:
Sociedad Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y en Mundo
Tobio-Pipkin-Scaltritti – Kapeluz

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tena publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Mario Rapoport, economista e historiador.

Desde el punto de vista ideológico el neoliberalismo (una doctrina economica que declara el predominio absoluto de la economía de mercado) juega un rol importante a través de las reglas que brinda el llamado «Consenso de Washington». Este recomienda políticas económicas cuyos ejes centrales son el control del gasto público y la discilplina fiscal, la liberalización del comercio y del sistema financiero, el fomento de la inversión extranjera, la privatización de las empresas públicas y la desregulación y reforma del Estado. Los gobiernos deben limitarse a fijar el marco que permita el libre juego de las fuerzas del mercado; sólo éste puede repartir de la mejor manera posible los recursos productivos, las inversiones y el trabajo.

Esas ideas coincidieron en la Argentina con la feroz crisis hiperinflacionaria, producto de la herencia del endeudamiento externo de la dictadura militar y del fracaso de las políticas implementadas por el gobierno de Alfonsín para superarlo, y favorecida por intereses empresariales. Se esperaba que la llegada de otro presidente justicialista, Carlos Menem, pudiera revertir la situación. Pero si en 1945 se produjo la confluencia entre un líder histórico como Perón, y vastos sectores obreros y populares, que dio impulso a la industrialización y sustanciales mejoras a los trabajadores, el año pasado se verificó un escenario diferente.

Menem ganó las elecciones presidenciales con el apoyo de una gran mayoría popular que aspiraba a un cambio de rumbo, creyendo en sus promesas de «salariazo» y «revolución productiva». Pocos sabían que ya había establecido antes de llegar al poder una alianza con el establishment y la derecha neoliberal y estaba dispuesto a realizar políticas de signo contrario a las proclamadas. La derecha en la Argentina nunca tuvo un partido fuerte como para poder triunfar electoralmente y desde la década de 1930 llegó al gobierno gracias a golpes de Estado militares. Ahora, impuso sus ideas y, sobre todo, sus intereses al nuevo liderazgo justicialista, el llamado menemismo.

Se desplegó allí la etapa más importante del neoliberalismo en la Argentina. Se dictó una ley de convertibilidad que llevó al abandono de toda política monetaria y a la sobrevaluación del peso; se dio lugar a una apertura irrestricta de la economía; se liberalizaron los movimientos de capitales externos y el sector financiero; se apoyó la flexibilización laboral y el ajuste salarial, y se realizó la privatización de las principales empresas y activos públicos, cuyo resultado más lamentable fue la venta de la compañía petrolera estatal YPF, perdiendo el Estado un recurso estratégico clave para la economía nacional.

Muchas de esas privatizaciones, así como otras políticas del Gobierno, se realizaron por medio de actos de corrupción. Se incluyó también en este proceso la privatización de la previsión social, una de las causas principales del déficit fiscal en la Argentina. El predominio de las finanzas sobre el aparato productivo afectó singularmente al sector industrial cuya participación en el PBI podría caer más de diez puntos en la próxima década (del actual 27 por ciento a alrededor del 15 para 2002).

La clave del sistema resulta, sin duda, la convertibilidad de la moneda con un tipo de cambio fijo (un dólar igual a un peso), que funciona como el patn in oro del siglo XIX y contradice todas las otras med idas de liberalización.

En un sistema así, con apertura irrestricta de los mercados, la única forma de controlar el déficit externo y el déficit fiscal es aplicando políticas necesivas y de ajuste a la espera de un milagroso finjo de caí átales externos que compense la situación.

La falencia le ese proceso podrá observarse una vez agotadas las privatizaciones, que significan una importante pérdida del patrimonio nacional y que, junto a la venta de empresas privadas nacionales, dio lugar a una extranjerización sin precedentes de la economía sin que se ampliara su capacidad productiva. Sólo se benefician grandes grupos económicos extranjeros y nacionales, hasta que se produzca la caída final del modeló.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Mario Rapoport, economista e historiador.

Las dos caras de la moneda:
Por el Historiador Luis Alberto Romero
Cuadernillo de Historia Argentina El Bicentenario-Clarín

Otros países latinoamericanos adoptaron el giro neoliberal: Brasil, con Cardoso; Chile, con los presidentes de la Concertación, y Perú, con Fujimori. La guerra civil se acalló en El Salvador y la nueva guerrilla, que surgió en Chiapas, se adecuó al nuevo ambiente democrático.

El mismo optimismo imperaba entonces en Europa Occidental, que emprendió la ruta de la Unión Europea y el euro, y sobre todo en Alemania, que en 1990 se reunificó. En cambio, el bloque soviético se disgregó de manera conflictiva. De la URSS surgieron Rusia y muchas otras repúblicas; Checoslovaquia se partió en dos y Yugoslavia se dividió y entró en una guerra sangrienta, sólo aplacada por la intervención de la OTAN. La conciliación llegó a Sudáfrica, donde Mándela fue liberado y electo presidente, y también a Palestina, pero la guerra civil se ensañó en Somalia y en Sudán.

En los Estados Unidos comenzó la era Clinton y también un período recesivo de la economía. El flujo fácil de dólares se interrumpió y, en la Argentina, emergió la otra cara de la fiesta.

Las privatizaciones dejaron un tendal de desocupados, en momentos en que el Estado descuidaba la educación, la salud y la seguridad. Emergió un mundo de pobreza que se manifestó con protestas exasperadas, como los cortes de rutas. Por otra parte, la corrupción del gran cambio se hizo pública: hubo escándalos, como la venta de armas; crímenes, como el de María Soledad y Cabezas; atentados, como los de la AMIA y Río Tercero, y en todos los casos quedaba como secuela la sospecha de la connivencia y el encubrimiento, a veces revelados por la implacable cámara oculta.

Por entonces, la jefatura de Menem comenzó a ser cuestionada: dentro del justicialismo, por quienes se consideraban sus sucesores; por fuera, la oposición comenzó a tomar forma, en torno del radicalismo y del Frepaso, nueva fuerza de centro-izquierda. Unidas desde 1997 en la Alianza, ambas fuerzas ofrecieron una alternativa centrada en la honestidad y el respeto de las instituciones.

No cuestionaron, en cambio, la convertibilidad, considerada por todos la clave de la estabilidad. Pero la convertibilidad tambaleaba, y la protesta social crecía: tal la herencia de la Alianza, que en 1999 derrotó al justicialismo y ganó la presidencia.

 

Empresas Privatizadas en Argentina Historia Economica Menem Gobierno

Empresas Privatizadas en Argentina en el Gobierno Menem

Estado y economía
A mediados de la década de 1970, el Estado argentino fue perdiendo el perfil de Estado benefactor que lo había caracterizado desde mediados de siglo; la intervención directa en la economía y el desarrollo de políticas de protección social fueron tornándose cada vez más débiles.  La ruptura se puede registrar en la política económica adoptada por el gobierno de facto (1976) que, encuadrada dentro del liberalismo económico, impulsó la apertura económica, entre otras acciones.

Esto permitió una masiva importación de bienes, que afectó en gran medida a las industrias nacionales, que no podían competir con bienes importados más baratos. Posteriormente, ya restaurada la democracia, el liberalismo económico avanzó fuertemente en la década de 1990 con el proceso de reforma del Estado.

Las privatizaciones y los servicios
En los países en desarrollo, los servicios son en gran parte públicos. A raíz de la inestable situación económica que atraviesan los países en desarrollo, es muy común que dichos servicios sean insuficientes, obsoletos, caros para el usuario y arrojen pérdidas para el ente administrador. En nuestro país, en agosto de 1989, el Poder Ejecutivo Nacional sancionó la ley 23.696 de Reforma del Estado.

Entre otras cosas, en ella declara sn emergencia la prestación de los servicios públicos. En el período 1989-1993 se llevó a cabo un vasto programa de privatización de la mayoría de las empresas de servicios públicos nacionales.

El mecanismo de traspaso al sector privado se trató de una concesión destinada a brindar dichos servicios por un período de tiempo determinado. Este proceso comprendió a la mayoría de las empresas públicas del Estado y a una amplia franja de sectores económicos que van desde el servido telefónico, eléctrico, cíe agua y de gas hasta las industrias petroquímicas, navales y del acero, pasando por la concesión de los servicios de transporte aéreo, de ferrocarril, puertos y caminos, etc.

El Estado mantiene su función reguladora en materia de nivel y estructura tarifaria, calidad y continuidad del servicio, etc., a través de los llamados «entes reguladores», entre ellos: Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Ente Nacional Regulador de Electricidad, Ente Nacional Regulador del Gas, Comisión Nacional de Transporte Automotor, Comisión Nacional de Regulación Aerocomercial, Comisión Nacional de Correos y Telégrafos.

Economía en contexto
Entre las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del siglo XXI, la economía argentina estuvo fuertemente marcada por varios procesos:

• Como en otros países se produjo una apertura económica, que buscaba insertarla en ‘:: mercados internacionales, y un proceso de integración regional, a través del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Como consecuencia, las actividades orientadas a la exportación adquirieron renovada importancia.

• En la década de 1990 se profundizaron los cambios orientados por teorías económicas neoliberales, en particular la reforma del Estado que significó modificaciones en la forma como el Estado nacional y los Estados provinciales regulan las actividades económicas. través de esta reforma, se dio mayor protagonismo a las empresas privadas como sujetos organizadores de la economía.

• En 2001 se produjo una crisis económica y financiera que repercutió fuertemente en las condiciones de vida de la población. A partir de entonces, la devaluación de la moneda, as como otras orientaciones de la política económica, establecieron nuevos rumbos para la economía, que se tradujo en altas tasas de crecimiento de algunos sectores productivos.

La economía como conjunto
Las personas o las empresas producen bienes y servicios -que se venden y se compran- y, para hacerlo, no sólo establecen distintas relaciones en un área determinada sino también con otras áreas del país y del exterior. Empresas de distinto tipo y tamaño, personas en particular y también el Estado son quienes se encargan de organizar y llevar a cabo las actividades económicas. Este conjunto de relaciones complejas, que están reguladas tanto por normas legales como por los objetivos de las políticas específicas del Estado, conforman la economía del país.

PRIVATIZACIONES DE LA DÉCADA DE 1990:

Una vez aprobadas las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica se puso en marcha en la Argentina un activo plan de transferencias que, a través de distintas modalidades -venta, venta de acciones, concesiones a mediano y largo plazo, contratos de asociación- dejaría en manos privadas empresas industriales, comerciales y de servicios que hasta entonces estaban en poder del Estado nacional.

En pocos años también las provincias, para poder acogerse a los «beneficios» de los Pactos Fiscales, debieron emprender el mismo camino. Aun cuando la venta de activos sólo era una de las estrategias que se habían anunciado para convertir al Estado «grande y débil» en «pequeño y fuerte», a poco de andar quedó claro que se trataba de la más significativa, y acaso de la única que se llevaría adelante hasta sus últimas consecuencias.

Como se ha señalado en el capítulo anterior, el menemismo, haciéndose eco de las sugerencias que llegaban desde el exterior desde ya hacía algunos años, encontró de este modo la clave que habría de resolver las contradicciones existentes entre los distintos grupos de poder locales e internacionales.

La subasta del patrimonio público -catalogado por algunos como «las joyas de la abuela» y por otros como «la hipoteca de la abuela»- auspiciaba la formación de consorcios que reunían a la cúpula empresaria local con los conglomerados extranjeros que operaban en el país, y también asociaban a la banca acreedora.

Con  la Ley de Reforma del Estado de 1989, se puso en marcha la privatización de distintas empresas estatales. La privatización se llevó a cabo mediante la venta -total o parcial- de las empresas o por la concesión a empresas privadas de la estación de servicios.

Muchas de las empresas pasaron a manos privadas, mayoritariamente grandes grupos económicos nacionales o extranjeros. Las privatizaciones de diferentes servicios implicaron, en general, que las empresas concesionarias realizaran inversiones para mejorar la prestación. Así se estipuló qué obras debían realizarse y los plazos requeridos para ello.

Para controlar y regular el cumplimiento :e los contratos de las privatizaciones se formaron organismos denominados «entes reguladores».

En algunas áreas del país, en particular en aquellas cuyo desarrollo estuvo ligado a las actividades estatales, por ejemplo, la explotación petrolera en la Patagonia, la privatización tuvo efectos muy importantes. Allí, las empresas privadas que accedieron a la explotación de los yacimientos incorporaron innovaciones tecnológicas y de organización de la actividad.

Como consecuencia, se produjo un incremento en la producción y, a la vez, una reducción importante del personal hasta entonces ocupado. En la provincia de Chubut y Santa Cruz (en el área que corresponde a la cuenca del golfo San Jorge), por ejemplo, numerosos trabajadores perdieron su trabajo y tuvieron que emigrar con sus familias a otras zonas.

ALGUNAS EMPRESAS PRIVATIZADAS O CONCESIONADAS DENTRO DEL MARCO DE REFORMA DEL ESTADO ARGENTINO:

Aerolineas Argentinas Privatizada, avion

Aerolineas Argentinas Privatizada

Administración General de Puertos (A.G.P.) Privatizada
Aerolíneas Argentinas S.E.  Privatizada
Aeropuertos Concesionados
Agua y Energía Eléctrica S.E. / Sector Eléctrico Privatizada
Caja Nacional de Ahorro y Seguro Privatizada
Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) Privatizada
Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) Disuelta
Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) Privatizada
Ferrocarriles Belgrano S.A., Ferrocarriles Argentinos S.A.
Ferrocarriles Metropolitanos S.A. Concesionados
Gas del Estado S.E. Privatizada
Hidroeléctrica Norpatagónica S.A.   HIDRONOR / Sector Eléctrico Privatizada
Hierro Patagónico de Sierra Grande S.A. Minera HIPASAM Privatizado
Obras Sanitarias de la Nación (O.S.N.) Concesionada
Polisur Sociedad Mixta Privatizado
Redes de Acceso a grandes ciudades Concesionadas
Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) / Sector Eléctrico Privatizados
Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA) Privatizada
Talleres Navales Dársena Norte S.A.C.I. y N. TANDANOR  Privatizados
Tanque Argentino Mediano S.E. TAMSE Disuelto
Tecnología Aeroespacial S.A. TEA Disuelta
Yacimientos Carboníferos Fiscales (Y.C.F.) Concesionados
Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.E. (Y.P.F.) Privatizados

ENTES REGULADORES
• Autoridad Regulatoria Nuclear
• Comisión Nacional de Comunicaciones
• Comisión Nacional de Regulación del Transporte
• Ente Nacional Regulador de la Electricidad 1 Ente Nacional Regulador del Gas
• Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios
• Organismo Regulador de Seguridad de Presas Comahue
Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos

La Corte de Carlos Menem:

El diputado nacional Moisés Fontela realizó una presentación ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal N° 2 solicitando, en función de algunas irregularidades, la suspensión de la privatización de Aerolíneas Argentinas. El Dr. Garzón Funes dio lugar al recurso de amparo, ordenando al Estado que resolviera la cuestión.

La apelación no se hizo esperar, aunque lamentablemente se utilizó una vía «excepcional» que colocaría en el centro de la escena a la Corte Suprema de Justicia. El Estado, a través del ministro R. Dromi, recurrió directamente a esta última que, en cuestión de días y alterando el orden normal de las instituciones, suspendió los efectos del fallo del juez federal de primera instancia. El per saltum permitió eludir un obstáculo y seguir adelante con la venta de la empresa estatal. El Poder Ejecutivo, agradecido. ¿La Justicia? Bien, gracias.


«Tiene la palabra el Sr. diputrucho…»

A fines de marzo de 1992 la Cámara de Diputados de la Nación sería el escenario de un hecho sin precedentes en la historia parlamentaria argentina. Se debía tratar el marco regulatorio de la privatización de Gas del Estado, pero el bloque radical había anticipado que no concurriría al recinto. El oficialismo debió esforzarse para reunir el quorum mínimo requerido para sesionar (130 diputados), aunque el sacrificio valió la pena, ya que consiguió que se aprobara el traspaso de la compañía a manos privadas.

Pero los periodistas del Congreso denunciaron ante el juez federal Néstor Blondi una pequeña anomalía: uno de los votantes no era diputado, sino «colaborador» de un diputado. Se trataba de Juan Abraham Kenan, vinculado al legislador justicialista Manuel Samid. El pobre Kenan argumentó que se había sentado en una banca porque se sentía «indispuesto». No obstante, fue procesado por el delito de «usurpación de títulos y honores» y condenado a dos meses de prisión en suspenso e inhabilitación por cuatro meses para ejercer cargos públicos. La Justicia fue aún más dura con Samid -considerado «el instigador» de este ilícito-, condenándolo nada menos que a ocho meses de prisión en suspenso.

ALGO MAS SOBRE LA PRIVATIZACIÓN DE YPF:

De acuerdo con la ley sancionada en septiembre de 1992 comenzó la venta del paquete accionario de YPF. La ley transformó a YPF en una sociedad anónima, transfirió a las provincias los derechos sobre los hidrocarburos y les reconoció una deuda histórica. Este aspecto fue decisivo para volcar el apoyo de los legisladores justicialistas provenientes de las provincias petroleras.

Un 45% del paquete accionario fue vendido a particulares, en unos 3.000 millones de dólares. El 11% de las acciones fue destinado al rescate de unos 1.000 millones de dólares de la deuda pública. A fines del año, alrededor del 58% de las acciones estaba en manos privadas; el Estado nacional y las provincias retuvieron el 31%, y el restante 10% pasó a ser propiedad de los empleados. El proceso de privatización terminó en 1999, cuando la empresa española Repsol compró al Estado y a los particulares casi el 90% de las acciones. Así, el Estado perdió toda facultad de incidir en el manejo de la explotación petrolera.

Desde 1922, YPF había sido el emblema de la política petrolera del Estado. Estaba presente en todos los rincones del país. Asociada con el Automóvil Club Argentino, participó en la construcción de caminos y estaciones de servicio. También fue una suerte de segundo hogar para sus empleados, que gozaron de importantes beneficios.

La incorporación de empresas privadas a la explotación petrolera no modificó ese carácter fundacional de la empresa. Pero, a la vez, la planta de personal creció considerablemente. Sin embargo, desde 1976, por malas políticas estatales, la empresa se endeudó fuertemente. Finalmente, los gobiernos provinciales reclamaron su parte.

En manos privadas, hubo una gran reducción de personal. Los 37.000 empleados de 1987 eran apenas 10.000 en 1994, en parte por la racionalización interna y en parte por la transferencia a otras empresas de los trabajos de exploración y explotación. Los despidos tuvieron un efecto devastador en la gente que vivía de la empresa. Las indemnizaciones fueron un paliativo transitorio, pero en 1996 comenzó una protesta fuerte y sostenida. (Fuente:Menen y la reforma Laboral Cuadernillo de Historia Argentina Etapa: 1990-1999  Edit. Clarín)

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina La Nación Tomo 21
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre
Grandes Debates de la Nacionales Página 12 Privatizaciones: Reforma del Estado

 

Reforma del Estado Argentino Privatizaciones de Empresas

Reforma del Estado Argentino Privatizaciones de Empresas

La Reforma es Estructural del Estado Argentino: La Reforma del Estado incluye la desregulación, la apertura comercial externa, la reducción de la inflación y de la incertidumbre, junto con la disminución del costo de capital, todas acciones orientadas a lograr un proceso de crecimiento económico sostenible a lo largo del tiempo, posibilitando un aumento de la productividad mediante la incorporación de tecnología y la modernización de la estructura económica.

parlamento argentino en la reforma del estado

Parlamento Argentino

A partir de 1990 la economía argentina comenzó un proceso de acelerada integración a la economía mundial. El resultado ha sido un incremento en la incorporación de maquinaria, capitales y tecnología. Entre 1990 y 1994, el PBI creció el 34,4%, el consumo el 39,3% y la inversión el 120,7% (Argentina en Crecimiento 1995-1999, Poder Ejecutivo Nacional). En 1995, la crisis mexicana (conocida como «efecto tequila») frenó los cambios abordados. De todos modos, nuestro país continuó con su vinculación con el resto del mundo para integrarse en el marco de la globalización de las economías nacionales.

Llach (economista, nacido 1944)  señala que las raíz del malestar que condujeron al cambio de modelo hacia 1990 fueron varias. En primer lugar, la globalización y la crisis de les Estados nacionales; eso influyó pan aumentar las inversiones en los países emergentes, como es el caso de la Argentina.

En segundo lugar, la tercera ola tecnológica y la crisis de las empresas y del mundo del trabajo. En tal sentido, téngase en cuenta que la organización de las empresas debió ser informatizada y controlada por redes de subcontratos terciarizados.

En tercer lugar, la crisis del Estado Benefactor que hasta entonces se ocupaba de todos los servicios y era el empresario; esto generó un acelerado crecimiento del gasto público y no favorecía las inversiones privadas. En cuarto y último lugar, los Estados necesitaron organizarse en bloques de países para ampliar los mercados de consumo, como es el caso del Mercosur.

Las transformaciones que se han dado en el Estado nacional argentino a través de la historia se han reflejado en nuestro territorio a nivel nacional, regional, provincial y municipal, con una reformulación de sus funciones, entre las cuales encontramos las concernientes al equilibrio ecológico, la preservación del medio ambiente, la calidad de vida, la seguridad en la circulación, la afirmación del federalismo, la preservación del habitat, la formación de estructuras profesionales y eficientes en materia de política exterior, etc. La Argentina ingresó en 1991 a una etapa nueva regida por una economía abierta e integrada.

Nuevo rol del Estado
Uno de los grandes debates del fin del siglo en el mundo occidental y en la Argentina en particular, es el papel del Estado dentro del contexto de una economía cada vez más globalizada y privatizada. Hay acuerdo en que se debe promover el crecimiento económico, proteger a los consumidores y asegurar el acceso de los ciudadanos a la salud, la educación, la justicia y la seguridad. El orden internacional, el comercio, las ideologías, la tecnología y las comunicaciones son sólo algunas de las áreas más afectadas por el modelo neoliberal imperante en los noventa. Dentro de esa lista, el nuevo papel del Estado moderno está entre los temas más complejos.

La reforma del Estado Argentino fue un proceso rápido; en pocos años perdió las que eran sus principales funciones y ocupaciones, como por ejemplo la provisión de servicios públicos, y se transformaron algunas de sus tradicionales formas de intervención en la economía y en la sociedad. Desapareció el Estado empresario, se concretó la privatización de los servicios públicos y se establecieron límites a la intervención pública. Fue un cambio cuantitativo y cualitativo.

Algunos de los roles de este nuevo Estado son:

Relaciones entre Estado y mercado: Primero cabe consignar que hay tres tipos de mercados. El primer tipo abarca la producción de bienes y servicios en condiciones competitivas en general; en el segundo podría incluirse al sistema financiero, las comunicaciones y los combustibles, y en el tercero a la provisión de agua potable, la educación, la infraestructura social y la salud. El nuevo papel del Estado radica en k interacción con esos mercados y abarca un amplio espectro, desde la defensa pasiva de la competencia hasta la regulación directa de algunas actividades.

Defensa del ciudadano, en tanto consumidor y productor, en el ámbito del mercado La masiva privatización de los servicios públicos puso sobre el tapete una serie de problemáticas de regulación y de defensa del consumidor frente a las nuevas prestatarias privadas. El incremento de la calidad de los servicios públicos debe ser complementado con un aumento de la calidad de los derechos de los consumidores. La regulación de los servicios públicos y las políticas de defensa de la competencia constituyen uno de los pilares de las nueva; funciones del Estado.

Estado y sector productivo: El Estado está profundamente relacionado con el sector productivo aunque ya no come productor directo. Su nueva función es facilita: la integración, mejorar los eslabonamientos brindar asistencia tecnológica y comercial a los sectores que lo requieran y solucionar los problemas de acción colectiva del sector privado. El Estado cuenta con instrumentos para cumplir con ese papel: subsidios a la producción de sectores claves, organización de consorcios de exportación, financiamiento de la investigación, promoción de normas de calidad y capacitación del personal.

Dentro de este nuevo Estado hay actividades que le siguen siendo propias: la administración pública, la justicia, la salud, la ciencia y la educación. Además, debe ser un Estado social. Ahora bien, no puede dejar de reconocerse ya en el año 2000 que el Estado Benefactor está, con su desmantelamiento, en una profunda crisis: buena parte de la población está expuesta a alguna forma de exclusión social.

Otra tarea del Estado es monitorear la eficiencia del gasto social y del gasto público en general). El sistema impositivo y la administración tributaria constituyen la base sobre la que el Estado puede llevar adelante políticas con mayor equidad distributiva.

Áreas ClavesReformas
Marco internacionalAfianzamiento del predominio de los Estados Unidos, pero con un gran desarrollo de Asia Oriental. Globalización comercial, financiera y de inversiones, con bloques regionales. Crisis de los Estados nacionales y auge de las reformas económicas neoliberales.
Relaciones económicas
internacionales de la
Argentina
Economía abierta a comercio y a las inversiones. Predominio del americanismo, con centro en el Mercosur en un contexto de diversificación de las relaciones económicas internacionales e importancia creciente del comercio con Asia-Pacífico.
Instituciones políticasPlena vigencia de las instituciones políticas de la Constitución, reformada en 1994.
Desarrollo regional Internacionalización de las economías regionales y primera posibilidad cierta de desarrollo sostenible y «desde adentro» del Interior.
InfraestructuraTelecomunicaciones y aeronavegación como es centrales de la integración espacial. Gran desarrollo de a infraestructura urbana y regional.
Estructura productiva y sectores dinámicos Estructura productiva y sectores dinámicosDesarrollo diversificado en e sector primario y en los servicios. En la industria crecen todas las ramas, pero más especializadas y con mayor calidad. Cierto liderazgo de los complejos productivos basados en los recursos naturales. Desarrollo en biotecnología y software.
El Estado y la economíaEstado subsidiario, desregulación, privatización de los servicios públicos, creciente importancia del gasto social, tendencia al equilibrio fiscal. Servicios públicos de alta calidad en justicia, seguridad, salud-nutrición, educación, ciencia y técnica y políticas horizontales de competitividad.
Moneda y preciosRégimen de convertibilidad, moneda fuerte, estabilidad de los precios,  reforma del sistema financiero, desarrollo del ahorro y del mercado de capitales
Macroeconomía, crecimiento y ciclosTendencia al crecimiento sostenidamente alto, empujado por la conjunción de la globalización y la economía de oferta interna. Exposición a choques externos favorables (entradas de capitales 1991 – 1994) o desfavorables (caso del efecto tequila). Posterior tendencia a mayor independencia del resto del mundo por e aumento de ahorro público y privado.
Sociedad, empleo y distribución del ingresoMejora inicial de la distribución del ingreso. Posterior desmejora por efecto del ajuste estructura y de la crisis de 1995 con caída del nivel del empleo y fuerte aumento de desempleo; especial impacto en los sectores medios tradicionales.

MENSAJE DE MENEM A LA ASAMBLEA LEGISLATIVA

Carlos Menem ,impulsor de la reforma del estado

Carlos Menem ,impulsor de la reforma del estado

«(…) Desde el Estado nacional vamos a dar el ejemplo a través de una cirugía mayor, que va a extirpar de raíz males que son ancestrales e intolerables. Porque creemos en la justicia social, vamos a poner al Estado nacional al servicio de todo el pueblo argentino. Vamos a sentar las bases de un Estado para la defensa nacional y no para la defensa del delito y de la coima.

Vamos a refundar un Estado para el servicio del pueblo y no para el servicio de las burocracias, que siempre encuentran un problema para evitar una solución. (Aplausos.)

La eficacia social, la participación de toda la ciudadanía, la sana administración, el protagonismo del usuario y la anulación de toda clase de feudos serán instrumentos vitales para transformar a nuestro Estado, un Estado que agoniza como esclavo de unos pocos, en lugar de paliar las necesidades de quienes más sufren. (…) Todo aquello que puedan hacer por sí solos los particulares no lo hará el Estado nacional. Todo aquello que puedan hacer los municipios, no lo hará el Estado nacional. En esta auténtica cruzada que inauguro hoy en pos de la reconquista definitiva del sector estatal, quiero convocar muy especialmente a todos los trabajadores.

Deseo que sepan que estas reformas son, antes que nada, a favor de los más humildes, de sus mejores oportunidades de trabajo, de su dignidad personal y realización, de su protagonismo en la vida del país. (…) Seremos pragmáticos sin hacer del pragmatismo una ideología. Seremos prácticos sin hacer del realismo un dogma.

Seremos sensatos, sin olvidar que el desarrollo es el verdadero nombre de la paz. Para este gobierno el verdadero nacionalismo es el nacionalismo del crecimiento, de la riqueza, de la producción. Porque somos profundamente nacionales en la concepción de nuestra economía consideramos que no puede haber realización alguna en el marco del empobrecimiento, del atraso, del retroceso y del aislamiento internacional. (…)»

MENEM, CARLOS SAÚL, Mensaje a la Asamblea Legislativa, 8 de julio de 1989.
Congreso Nacional, Diario de Senadores de la Cámara de Senadores, pp. 1063

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre

Sustitucion de Importaciones en Argentina Modelos Economicos Siglo XX

Sustitución de Importaciones en Argentina

El modelo fordista o de sustitución de importaciones (1935-1980)
A comienzos del siglo XX, la Argentina se convirtió en el primer exportador de maíz, trigo y lino. La prosperidad se vio interrumpida, por la Primera Guerra Mundial y especialmente por la «gran depresión» de 1929, fue influyó negativamente en su economía al reducir el comercio internacional.

El modelo agroexportador estaba organizando sobre la base de una doble dependencia: el sector más dinámico de la economía (la producción agropecuaria pampeana) dependía del exterior y las producciones regionales dependían, a su vez, de la marcha de la economía pampeana. En las primeras décadas del siglo XX se produjeron una serie de acontecimientos mundiales que alteraron notablemente el contexto internacional y, por lo tanto, afectaron las bases mismas del modelo agroexportador.

Entre esos acontecimientos se destacan las dos guerras mundiales (1914/1918 y 1939/1945) y la crisis del capitalismo mundial de 1929. Durante los períodos de guerra los países europeos (principales compradores de la Argentina) limitaron su demanda de alimentos y redujeron su capacidad de suministrar bienes industriales.

La crisis capitalista, desatada por la quiebra de la bolsa de Nueva York, se transmitió rápidamente a las economías europeas. El mercado mundial, del que dependía la economía argentina, redujo sensiblemente su capacidad de comprar los productos de exportación argentinos.

Estas condiciones llevaron al fin de la estructura agroexportadora e impulsaron el desarrollo de un proceso de industrialización conocido como «de sustitución de importaciones», precisamente porque los bienes industriales que se compraban al exterior comenzaron a ser producidos en el país.

Los distintos gobiernos emprendieron una estrategia de sustitución de importaciones cuyo objetivo era el autoabastecimiento de alimentos y de productos industriales. Este es el modelo económico fordista (o Fordismo), que se caracterizó por el predominio de actividades de producción y servicios en gran escala, grandes conglomerados territoriales de población y producción y sistemas decisionales y organizacionales verticalizados, jerarquizados y centralizados.

fabricacion de autos nacionales

Se inició una nueva etapa, caracterizada por el crecimiento vigoroso de la industria argentina. Debe recordarse que el primer gran impulso hacia una industrialización ocurrió durante la Primera Guerra Mundial del siglo XX; cesó la importación de los numerosos bienes manufacturados de consumo suministrados por los países europeos y se inició, entonces, la industria argentina en Buenos Aires y en Rosario, donde había capitales, mano de obra y capacidad empresaria. Las causas que llevaron al desarrollo de la industrialización argentina fueron, en parte, internas y, en parte, externas.

Entre las primeras tuvo papel destacado la creciente disponibilidad de mano de obra debido al aumento de población, a la que el trabajo rural no podía ofrecer ocupación; y por otra parte, los modernos métodos de mecanización agrícola, que restaban posibilidad de aumentar el número de trabajadores rurales. La principal causa externa que impulsó la expansión industrial fueron los conflictos  bélicos mundiales, que restringieron o anularon la posibilidad de aprovisionamiento en el exterior de artículos industriales de gran consumo.

La industria argentina debió llenar ese vacío y pudo más tarde afianzarse gracias a su capacidad para satisfacer el mercado interno en las ramas llamadas de la industria liviana (tejidos, medicamentos, cosmética, alimentos, mecánica liviana, etc.).

Hacia 1950, el sector industrial dio más empleo y produjo mayor número de bienes que la tradicional actividad agrícola-ganadera de la Argentina. La década del 50 señala la puesta en marcha de la industria pesada y la de equipos (producción de maquinarias para la industria). Se consolidó el modelo fordista con la fabricación de automóviles «en serie» y continuó con la fabricación en serie de camiones, tractores, maquinaria agrícola, equipos ferroviarios, material aeronáutico, etcétera.

La producción de acero, una de las primeras industrias de base, fue llevada adelante mediante el Plan Siderúrgico Argentino (ley 12.987/47) y luego siguieron la industria química, la petroquímica, la del cemento portland, la de la madera, la del papel, etc. Pero pese a este crecimiento, la producción industrial estaba destinada casi exclusivamente al mercado interno; más del 95% de los envíos al exterior seguían siendo exportaciones tradicionales de productos agrícola-ganaderos.

Hacia 1960 el sector industrial contribuía más a la riqueza del Estado que el sector agropecuario. El país era bastante autosuficiente en cuanto a bienes de consumo, pero más dependiente en combustible y maquinaria pesada. En consecuencia, el gobierno invirtió significativamente en la explotación de petróleo y gas natural, en la producción de acero y en el desarrollo de la petroquímica y el transporte.

A mediados de los setenta, la Argentina producía la mayor parte de su petróleo, acero y automóviles, y también exportaba algunas manufacturas. El sector industrial pasó a representar el 38,3% del PBI en 1974.

El país generaba casi toda la energía que consumía y al mismo tiempo, era uno de los principales productores agropecuarios a escala mundial. Hubo una marcada recuperación impulsada por el fuerte avance de las exportaciones.

A partir de la década del 70 se produjeron algunos hechos de fuerte impacto para el modelo de producción fondista:1

) intenso proceso de desindustrialización, que supuso la reestructuración del capital en casi todos los sectores industriales por medio de la internacionalización de la producción (localización en países con mercados de trabajo favorables) en busca de mayores ganancias, menores costos y nuevos mercados;

2) difusión de innovaciones tecnológicas con la introducción del microprocesador que inicia la revolución informática;

3) terciarización de a economía basada en el aumento del sector privado; y

4) redefinición de la intervención del Estado, o sea el quiebre del modelo keynesiano que enfatiza las acciones del mercado por encima de las acciones del Estado para la toma de decisiones. La flexibilización de la producción, de los flujos de producción, de las fuerzas del mercado, de la mano de obra y de los procesos de  trabajo son realidades del mundo de hoy.

LOCALIZACIÓN INDUSTRIALY CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
El desarrollo del modelo de industrialización por sustitución de importaciones tuvo importantes efectos sobre la organización del territorio. En particular, las inversiones industriales contribuyeron a valorizar algunas áreas del país, incrementando la concentración de la actividad económica y la ampliación de los desequilibrios regionales.

Varios factores influyeron para que las industrias se concentraran en el área pampeana. Por un lado, en esa área ya se encontraban los principales mercados de consumidores debido a que allí se concentró una parte importante de la población. La instalación cerca de los consumidores disminuía los costos de transporte de las empresas. Por otro lado, en esa área también se encontraban los principales puertos de importación.

uchos de los insumos que utilizaban las industrias eran importados, por lo tanto la ubicación cerca del puerto también permitía disminuir el costo de transporte. Esta circunstancia fue particularmente crítica en momentos en que se compraba al exterior el carbón empleado para abastecer a las fábricas. El área pampeana disponía también de suficiente mano de obra con los niveles de calificación requeridos por las industrias, al tiempo que sus ciudades ofrecían una variedad de servicios que las empresas precisaban para funcionar.

Todos estos factores, que se relacionan mutuamente, aumentaron el atractivo de Buenos Aires, del litoral fluvial (entre Santa Fe y La Plata) y de Córdoba, como áreas industriales.

Las principales excepciones a este patrón locacional estuvieron dadas por aquellas industrias que se orientaron hacia las fuentes de materias primas. Un caso notorio es el de la industria azucarera, debido a que la caña de azúcar debe ser industrializada rápidamente después de cortada para que no pierda sus propiedades. Así es como coincide el área de producción de la caña de azúcar (Tucumán, Jujuy y Salta) con el área de localización de los ingenios. En el caso de la industria vitivinícola también se produce esta asociación entre área de producción de la materia prima y área de transformación industrial.

Durante el período de sustitución de importaciones tuvo lugar el desarrollo de la red vial a partir de la sanción de la ley de vialidad, que creó un fondo para la construcción de caminos. Los primeros caminos tendieron a superponerse al tendido de las vías férreas, que ya unían a los principales centros urbanos. Comenzó a producirse una situación de competencia entre ambos modos, anulándose la posibilidad de generar un esquema complementario entre el transporte automotor y el ferroviario.Con la instalación de las primeras industrias automotrices,a fines de la década de 1950, se produjo un fuerte crecimiento del parque automotor y una mayor derivación de las inversiones hacia las rutas, en detrimento del sistema ferroviario.

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea
Geografía Argentina y del Mercosur Los Territorios en la Economía Globalizada- Editorial AIQUE Polimodal – Blanco-Férnandez-Gurevich

 

Crecimiento Economico Argentina siglo XIX Pampa Humeda Inmigracion

ECONOMÍA ARGENTINA: SIGLOS XIX Y XX – LA DEPRESIÓN DE 1929

Mil ochocientos ochenta es un año clave en la historia argentina. Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto.

El país se hallaba en franco progreso. En tales condiciones, un hábil político —Roca— llega al poder a la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero.

En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

Estructura agroexportadora: base del gran crecimiento económico (1870-1935)
El espectacular crecimiento económico de la Argentina a fines del siglo XIX tuvo como base el proceso de formación de la llamada «estructura agroportuaria» o modelo de la «economía agroexportadora».

El sistema se apoyó en una política liberal librecambista, según la cual nuestro país debía incluirse en una división internacional del trabajo; así, le correspondía producir y vender a bajo precio a Europa materias primas (granos y carnes) y, a su vez, comprarle manufacturas.

La ciudad y el puerto de Buenos Aires constituían el centro coordinador de una compleja organización territorial. Estas características posibilitaron el establecimiento de una economía de mercado.

Las condiciones estructurales que tuvieron vigencia en la economía argentina entre 1870 y 1935 fueron las siguientes: aumento del área sembrada, en su mayoría en la pampa húmeda; innovaciones tecnológicas en cuanto al refinamiento ganadero, potrerización de campos, alambrados, captación sistemática del agua subterránea, molinos, difusión de genética vegetal, introducción de nuevos cultivos, desarrollo de la red ferroviaria y la llegada de unos seis millones de inmigrantes procedentes de Europa, entre las más importantes.

La población creció a un ritmo vertiginoso, de 1.800.000 habitantes en 1872 a 12.200.000 en 1935, mientras que el área cultivada aumentó de 600.000 a 28.500.000 hectáreas y el valor de las exportaciones se multiplicó por quince; el punto culminante fue en 1920.

El censo de población realizado en 1895 demostró que el incremento resultante del aporte migratorio elevó 1,3 veces la población total del país, con mayor concentración en la ciudad de Buenos Aires. Por su parte, el censo nacional realizado en 1914 mostró que en diecinueve años la Argentina duplicó el número de habitantes.

Tal vez, el elemento más importante a considerar en la ocupación del territorio fue
el ferrocarril, que actuó como nexo entre las unidades de producción y el puerto de Buenos Aires. Ese medio de transporte lleve mano de obra a los campos y permitió la expansión de la agricultura.

Cuando, hacia 1879, los capitales ingleses se percataron de la capacidad productiva de la pampa argentina, el país apenas contaba con un incipiente ferrocarril. En 1895, casi todas las capitales de provincia estaban incorporadas al sistema ferroviario. En los primeros años del siglo XX se consiguió duplicar la red ferroviaria, gracias a las inversiones inglesas.

El cultivo básico fue el trigo, más desarrollado después de 1890. La ganadería mantuvo su importancia, parcialmente transformada en productora de carnes en lugar de su anterior especialización en lanas, cueros y pieles.

El país figuraba entre los principales exportadores mundiales de granos a comienzos del siglo XX y el área triguera por excelencia se correspondía con la mayor concentración de inmigrantes europeos. La agricultura, actividad que provocó el poblamiento, más que la ganadería, comenzó su expansión particularmente con la colonización agrícola.

Primero, los colonos ocuparon pequeñas propiedades en Santa Fe y luego en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba. Se fundaron también las colonias en el valle del río Negro entre 1894 y 1897; las obras de irrigación comenzaron en 1895. Hacia 1927 se crearon nuevas colonias en territorios de la frontera con el indígena, en Formosa. Misiones y en la Patagonia.

La superficie agropecuaria creció proporcionalmente y casi de manera paralela a la construcción del ferrocarril. Fue posible un marcado aumento de las exportaciones de carne, gracias a las técnicas frigoríficas, y de granos hacia Europa.

La estructura agroportuaria benefició sólo a la región de la Pampa húmeda, dejando así a otra Argentina no integrada, la de las regiones del interior del territorio.

Para Ampliar:
Situacion Politica y Economica de Argentina a Fines del Siglo XIX

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL FLAJELO DE LA DESOCUPACIÓN
NOTA DEL HISTORIADOR HERNÁ GONZALEZ BOLLO
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

La baja de los precios de los artículos de exportación argentinos repercutió tanto en el sector agropecuario como en la liquidez monetaria de las actividades bancaria, comercial e industrial. Sin embargo, la depresión tiene rostro humano: una recorrida por la ciudad de Buenos Aires, sumada a los reportes de los corresponsales en el interior del país, muestra la cruda realidad de la desocupación.

Hace ya dos años, en la calle Canning y el Río de la Plata se reunió un numeroso grupo de desocupados, que fue disuelto por la policía. Ahora, en Puerto Nuevo se concentran alrededor de dos mil trabajadores sin posibilidades inmediatas de empleo, asistidos oficialmente en galpones con raciones, alojamiento y capacitación laboral.

Acaso como una ironía de la historia posterior al crack de la Bolsa de Nueva York (1929), están ubicados enfrente del Hotel de Inmigrantes deshabitado, otrora repleto de arribados del otro lado del Atlántico, deseosos de probar suerte en nuestro país. En el interior, la situación no es menos halagüeña.

Muchas familias, especialmente arrendatarios de la Pampa Húmeda, abandonan los campos y migran a las ciudades, con la esperanza de conseguir trabajo. Las iniciativas políticas hasta el momento habían sido la creación de la Comisión de Asistencia Social a los Desocupados, en marzo de 1932, y el levantamiento del censo nacional de desocupados, en agosto de ese año. Las cámaras asociadas a la Unión Industrial Argentina comunican tibios repuntes en el nivel de actividad, lo que sugiere una lenta disminución de los 333.997 desocupados computados por el censo.

Por su parte, el Departamento Nacional del Trabajo informa que los nuevos establecimientos mantienen contratos precarios y pagan salarios bajos, con respecto a la próspera década de 1920. No obstante, los economistas no se ponen de acuerdo sobre cómo crear trabajo. Los liberales no tienen respuestas, en cambio los heterodoxos plantean dos alternativas. Algunos reclaman un aumento del circulante monetario con el fin de reactivar las actividades urbanas deprimidas, lo que posibilitaría una mayor oferta de empleo, aunque el recuerdo de épocas de alta inflación desacredita rápidamente esta vía entre los círculos comerciales. Otros, más audaces, proponen ampliar la inversión en obra pública, cuyo efecto multiplicador beneficiaría a los parados del interior o del Litoral.

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal – S. Sasone – C. Bertone de Daguerre
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea
Diario EL BICENTENARIO Período 1930-1949 Fasc. N° 7 Nota del Historiador Gpnzález Bollo

La Agricultura en 1880 Expansión de la Economia Agropecuaria

La Agricultura en 1880 – Expansión de la Economía Agropecuaria

EL MODELO AGROEXPORTADOR DE 1880

La agricultura pampeana entre 1880 y 1916:

En el periodo 1880—1916 tuvo lugar el proceso de expansión agropecuaria más intenso ocurrido en la Argentina. La llamada «conquista del desierto” significó la incorporación definitiva de toda la extensión de la llanura pampeana al mercado de tierras potencialmente productivas.

modelo agroexportadorLa rápida valorización de la propiedad agraria en estos territorios, fruto de la especulación y de la alta rentabilidad de las áreas puestas a producir, provocaron en el sur y oeste de la provincia de Buenos Aires, y más tarde en el Territorio de La Pampa, el fenómeno de concentración de la propiedad.

A diferencia de lo ocurrido en la provincia de Santa Fe y en el norte de la provincia de Buenos Aires —donde tempranamente los estancieros parcelaron y vendieron sus propiedades—, en la zona aludida se opusieron grandes reparos a la subdivisión de las tierras.

En la década de 1880, la producción agropecuaria se vio favorecida porque la inflación valorizó los productos exportables, en relación con los productos de consumo interno. En este contexto, se multiplicaron las colonias agrícolas establecidas principalmente por empresas privadas —por lo común fundadas por comerciantes y estancieros—, que atrajeron .a agricultores inmigrantes. Estos lograron acceder a la propiedad de la tierra. Rápidamente, la producción se orientó hacia el cultivo de cereales y oleaginosas —trigo, maíz y lino—, lo que imposibilitó una verdadera diversificación de cultivos.

Hasta mediados de la década siguiente, un buen número de agricultores inmigrantes lograron convertirse en propietarios de tierras, generalmente mediante la contratación de créditos hipotecarios otorgados por las mismas empresas colonizadoras. Desde ese momento, diversos factores fueron alejando definitivamente a los inmigrantes del acceso a la propiedad de la tierra, entre ellos la caída del precio internacional del trigo, el excesivo aumento del precio de la tierra, el alto costo de la mano de obra para la cosecha, las reiteradas invasiones de mangas de langosta y, en algunos casos, la degradación de la fertilidad de la tierra, a causa de un excesivo uso del suelo.

Los trabajadores que, por los motivos señalados; no llegaban a convertirse en agricultores propietarios, debían insertarse en la producción rural como arrendatarios o como braceros. Unos y otros estuvieron sujetos a un “seminomadismo” obligado, al no poder radicarse definitivamente en los lugares de trabajo: los arrendatarios, porque sus contratos eran comúnmente muy cortos —a veces sólo anuales—, y los braceros, porque debían•trasladarse de un lado a otro en busca de trabajo temporario. Muchos de ellos residían en ciudades y villas durante las épocas del año en las que el trabajo rural era escaso.

Si bien es cierto que las grandes ganancias resultantes de la explotación agraria eran consecuencia de las ventajas comparativas producto de la notable fertilidad de las tierras pampeanas y del gran saldo exportable de granos, no es menos cierto que buena parte de la renta agraria que beneficiaba a terratenientes, comerciantes y transportistas se basaba en un régimen laboral de sobreexplotación de braceros y arrendatarios —por cierto poco diferente del predominante en otros países de producción similar, incluso los europeos—.

La huelga de agricultores de 1912, conocida como El Grito de Alcorta, y la gran sindicalización de obreros rurales pampeanos iniciada en 1917 constituyeron, en definitiva, una rebeldía frente a las injusticias surgidas del régimen productivo imperante desde hacía tres décadas.
En líneas generales, la actividad agrícola quedó reservada a chacareros propietarios de campos pequeños o medianos y a arrendatarios que trabajaban parcelas dentro de grandes explotaciones, la mayoría de las veces estancias ganaderas. La falta de un sistema crediticio adecuado y la inestabilidad contractual de los arrendatarios impidieron que la agricultura percibiera grandes inversiones de capital.

Sin embargo, dentro de sus posibilidades, los chacareros realizaron una densa mecanización de sus labores, para poder trabajar más tierras y cosechar en menos tiempo. Comparativamente, la maquinaria empleada era menos moderna en el norte bonaerense y en Santa Fe, donde sus propietarios eran pequeños productores agrarios.

Otro problema que debían enfrentar los agricultores era la ineficacia del sistema de transporte y del acopio de los granos. En los campos no había silos ni existían elevadores de granos en las estaciones ferroviarias. En los puertos, los grandes elevadores eran escasos. La necesidad de un rápido embarque de los productos embolsados perjudicaba a los productores y comercializadores, porque veían limitadas las posibilidades de especular con los precios.

En el proceso de transformación del mundo rural, el Estado intervino creando las condiciones para la expansión de las tierras de cultivo, aniquilando a los indígenas pampeanos y formulando una normativa que regulara las condiciones de la producción rural —los Códigos Rurales—. También intervino en el mercado de trabajo, fomentando la llegada de inmigrantes europeos mediante pasajes subsidiados y trasladándolos al interior pampeano, con el fin de reducir la crónica escasez de mano de obra, y reprimiendo las primeras huelgas de peones rurales bonaerenses a comienzos del siglo XX.

Sin embargo, el Estado hizo poco para fomentar la enseñanza y experimentación agrícolas, y prácticamente nada en relación con el otorgamiento de los créditos necesarios para los agricultores. Ante esta insuficiencia, el rol de prestamistas fue cubierto por los comerciantes rurales, quienes, a veces, eran agentes de las grandes firmas exportadoras.

En resumen, la expansión agrícola pampeana fue un proceso de intenso crecimiento de las fuerzas productivas, en el marco de una difusión amplia de relaciones capitalistas de producción, con escasa distribución de beneficios entre los productores directos y relativa intervención estatal. Las tensiones sociales que este tipo de organización de la producción creaba —originadas por el insuficiente acceso a la propiedad de la tierra— surgieron tardíamente en el espacio rural, pues la emigración a las ciudades fue la válvula de escape para los desencantados que fracasaron en sus proyectos de ‘hacer la América” en el campo argentino.

 Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez