Crecimiento Economico de Argentina en el Siglo XIX



ECONOMÍA ARGENTINA: SIGLOS XIX Y XX – LA DEPRESIÓN DE 1929

Mil ochocientos ochenta es un año clave en la historia argentina. Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto.

El país se hallaba en franco progreso.

En tales condiciones, un hábil político —Roca— llega al poder a la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero.

En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

Presidencia Julio Roca :Segundo Gobierno y la Ley Ricchieri

Estructura agroexportadora: base del gran crecimiento económico (1870-1935)

El espectacular crecimiento económico de la Argentina a fines del siglo XIX tuvo como base el proceso de formación de la llamada «estructura agroportuaria» o modelo de la «economía agroexportadora«.

El sistema se apoyó en una política liberal librecambista, según la cual nuestro país debía incluirse en una división internacional del trabajo; así, le correspondía producir y vender a bajo precio a Europa materias primas (granos y carnes) y, a su vez, comprarle manufacturas.

La ciudad y el puerto de Buenos Aires constituían el centro coordinador de una compleja organización territorial.

Estas características posibilitaron el establecimiento de una economía de mercado.

Las condiciones estructurales que tuvieron vigencia en la economía argentina entre 1870 y 1935 fueron las siguientes: aumento del área sembrada, en su mayoría en la pampa húmeda.

Innovaciones tecnológicas en cuanto al refinamiento ganadero, potrerización de campos, alambrados, captación sistemática del agua subterránea, molinos, difusión de genética vegetal, introducción de nuevos cultivos, desarrollo de la red ferroviaria y la llegada de unos seis millones de inmigrantes procedentes de Europa, entre las más importantes.

La población creció a un ritmo vertiginoso, de 1.800.000 habitantes en 1872 a 12.200.000 en 1935, mientras que el área cultivada aumentó de 600.000 a 28.500.000 hectáreas y el valor de las exportaciones se multiplicó por quince; el punto culminante fue en 1920.

El censo de población realizado en 1895 demostró que el incremento resultante del aporte migratorio elevó 1,3 veces la población total del país, con mayor concentración en la ciudad de Buenos Aires.

Por su parte, el censo nacional realizado en 1914 mostró que en diecinueve años la Argentina duplicó el número de habitantes.

Tal vez, el elemento más importante a considerar en la ocupación del territorio fue el ferrocarril, que actuó como nexo entre las unidades de producción y el puerto de Buenos Aires.

Ese medio de transporte lleve mano de obra a los campos y permitió la expansión de la agricultura.

Cuando, hacia 1879, los capitales ingleses se percataron de la capacidad productiva de la pampa argentina, el país apenas contaba con un incipiente ferrocarril.

En 1895, casi todas las capitales de provincia estaban incorporadas al sistema ferroviario.

En los primeros años del siglo XX se consiguió duplicar la red ferroviaria, gracias a las inversiones inglesas.

El cultivo básico fue el trigo, más desarrollado después de 1890.

La ganadería mantuvo su importancia, parcialmente transformada en productora de carnes en lugar de su anterior especialización en lanas, cueros y pieles.

El país figuraba entre los principales exportadores mundiales de granos a comienzos del siglo XX y el área triguera por excelencia se correspondía con la mayor concentración de inmigrantes europeos.

La agricultura, actividad que provocó el poblamiento, más que la ganadería, comenzó su expansión particularmente con la colonización agrícola.

Primero, los colonos ocuparon pequeñas propiedades en Santa Fe y luego en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba.

Se fundaron también las colonias en el valle del río Negro entre 1894 y 1897; las obras de irrigación comenzaron en 1895. Hacia 1927 se crearon nuevas colonias en territorios de la frontera con el indígena, en Formosa. Misiones y en la Patagonia.

La superficie agropecuaria creció proporcionalmente y casi de manera paralela a la construcción del ferrocarril.

Fue posible un marcado aumento de las exportaciones de carne, gracias a las técnicas frigoríficas, y de granos hacia Europa.

La estructura agroportuaria benefició sólo a la región de la Pampa húmeda, dejando así a otra Argentina no integrada, la de las regiones del interior del territorio.

Para Ampliar:
Situacion Politica y Economica de Argentina a Fines del Siglo XIX

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL FLAJELO DE LA DESOCUPACIÓN
NOTA DEL HISTORIADOR HERNÁ GONZALEZ BOLLO
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

La baja de los precios de los artículos de exportación argentinos repercutió tanto en el sector agropecuario como en la liquidez monetaria de las actividades bancaria, comercial e industrial.

Sin embargo, la depresión tiene rostro humano: una recorrida por la ciudad de Buenos Aires, sumada a los reportes de los corresponsales en el interior del país, muestra la cruda realidad de la desocupación.

Hace ya dos años, en la calle Canning y el Río de la Plata se reunió un numeroso grupo de desocupados, que fue disuelto por la policía. Ahora, en Puerto

Nuevo se concentran alrededor de dos mil trabajadores sin posibilidades inmediatas de empleo, asistidos oficialmente en galpones con raciones, alojamiento y capacitación laboral.

Acaso como una ironía de la historia posterior al crack de la Bolsa de Nueva York (1929), están ubicados enfrente del Hotel de Inmigrantes deshabitado, otrora repleto de arribados del otro lado del Atlántico, deseosos de probar suerte en nuestro país.

En el interior, la situación no es menos halagüeña.

Muchas familias, especialmente arrendatarios de la Pampa Húmeda, abandonan los campos y migran a las ciudades, con la esperanza de conseguir trabajo.

Las iniciativas políticas hasta el momento habían sido la creación de la Comisión de Asistencia Social a los Desocupados, en marzo de 1932, y el levantamiento del censo nacional de desocupados, en agosto de ese año.

Las cámaras asociadas a la Unión Industrial Argentina comunican tibios repuntes en el nivel de actividad, lo que sugiere una lenta disminución de los 333.997 desocupados computados por el censo.

Por su parte, el Departamento Nacional del Trabajo informa que los nuevos establecimientos mantienen contratos precarios y pagan salarios bajos, con respecto a la próspera década de 1920.

No obstante, los economistas no se ponen de acuerdo sobre cómo crear trabajo.

Los liberales no tienen respuestas, en cambio los heterodoxos plantean dos alternativas.

Algunos reclaman un aumento del circulante monetario con el fin de reactivar las actividades urbanas deprimidas, lo que posibilitaría una mayor oferta de empleo, aunque el recuerdo de épocas de alta inflación desacredita rápidamente esta vía entre los círculos comerciales.

Otros, más audaces, proponen ampliar la inversión en obra pública, cuyo efecto multiplicador beneficiaría a los parados del interior o del Litoral.

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal – S. Sasone – C. Bertone de Daguerre
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea
Diario EL BICENTENARIO Período 1930-1949 Fasc. N° 7 Nota del Historiador Gpnzález Bollo

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