La Religión

El Conocimiento Científico La Fisica y de la Naturaleza

El Conocimiento Científico
La Física y de la Naturaleza

Ciencia es un término que en su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable a traves de la estricta observación. Para ello se recurre al llamado método científico que estipula y organiza los pasos para experimentar sobre un fenómeno natural y desarrollar una teoría rigurosa de su esencia.

Para la Ciencia, la naturaleza se manifiesta siguiendo determinadas pautas que revelan una estructura de relaciones entre sus partes. Estas pautas o leyes, que el científico intenta descubrir, no son modificables por la voluntad humana pero su conocimiento puede servir para eliminar, alterar o producir determinados acontecimientos. Podríamos decir que la sospecha de la existencia de una legalidad inherente al Universo es un «mito»o creencia que hace posible la Ciencia.

La Ciencia actual no debe considerarse como un saber completo, acabado y absoluto. Muy por el contrario, los enigmas y misterios que enfrenta son múltiples e inacabables. Creer que la Ciencia puede brindar una respuesta definitiva para todo también es superstición.

Podemos decir que el conocimiento científico es por su misma esencia dinámico y cambiante: cada nuevo avance genera una multiplicidad de inéditos interrogantes y posibilidades de investigación, haciendo que en la práctica el proceso resulte de duración indefinida.

HISTORIA: Los antiguos solucionaron problemas de física, pero sin extraer conclusiones, sin establecer leyes. Y así fue por miles de años. Luego, entre los siglos VII y VIII a. de C., apareció la ciencia que por primera vez estudió los fenómenos de la naturaleza; y entonces nació la física. El coloso de la física antigua fue Arquímedes (287-212 o. de J. C). Después de él prácticamente hubo un vacío. Su sistema de estudio y de investigación, que podemos llamar experimental, se perdió, y durante siglos, la física no fue sino un conjunto, un poco caótico, de distintas observaciones.

En la segunda mitad del siglo XV, Leonardo Da Vinci comenzó a estudiar los fenómenos reproduciendolos artificialmente , a fin de intentar establecer leyes fisicas estrictas.

Finalmente a mediados del siglo XVI nació el hombre que fundó, virtualemente, la física moderna , Galileo Galilei demolió practicamente toda la teoría aristotélica que había dominado el saber durante toda la Edad Media. Creó de esta manera a través de la experimentación y observación, las técnicas de la ciencia actual, que permite obtener resultados precisos y formulados de los fenòmenos naturales estudiados en el laboratorio.

La obra de Galileo fue continuada por Torricelli (1608-1647). En el mismo año de la muerte de Galileo , nacia en Inglaterra que habría de ser una figura cumbre en la historia de la ciencia, Isaac Newton. Estableció entre otras, la famosa Ley de Gravitación Universal, que explica como se mueve los cuerpos celestes en el universo.

Los estudios sobre mecánica, astrofísica, óptica y matemática fueron muy profundo, creando el calculo superior, una nueva matematica que le sirvió como herramienta fundamental para describir cuantitativamente el estudio de sus observaciones y teorías. Murió en 1727, siglo XVIII, siglo considerado como el siglo de las ciencias, ya que en él, se estudiaron los fenómenos eléctricos, magnéticos y caloríficos, llegando a correcto resultados para interpretar la naturaleza y poder avanzar en el estudio de nuevoa fenómenos.

Fue durante el siglo XIX, naturalmente, donde la física se desarrolló en todo sentido, cumpliendo señalados progresos en sus distintas ramas. Se difundió, también, la física aplicada especialmente a las máquinas, a los motores de vapor, de explosión y eléctricos. El siglo XIX es el siglo de la óptica (fotografío, cinematografía, etc.) y de la electricidad (motor eléctrico). Y puso los fundamentos dé la electrónica.

Del siglo XIX se ha pasado, sin altibajos, a nuestro siglo, en que, desde el punto de vista científico se están repitiendo los «milagros» de Galileo y de Newton. En los primeros cincuenta años del siglo XX, el «hombre más importante de la física fue Alberto Einstein, el sabio investigador alemán, que con sus profundísimos estudios sobre la luz, el tiempo, el espacio y la energía, ha hecho avanzar considerablemente los conocimientos de la humanidad, y ha descubierto muchas leyes que regulan la naturaleza y el universo.

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ESTE relato pertenece a un escritor del siglo pasado. Una vez, en casa de un agricultor acomodado, el hijo mayor regresó de la escuela con un cero en el cuaderno. —¡Cero! —exclamó el padre furioso— ¿Y se puede saber por qué has sacado un cero en las clasificaciones de este bimestre?.

—Porque no he sabido explicar al profesor qué es la física —balbuceó el muchacho entristecido.

—¡Ah! ¿sí? Sin embargo, es una cosa bastante sencilla. Mira: esta vara está quieta, apoyada en la pared. Ahora yo la tomo y esto es física, porque una ley física dice que un cuerpo permanece inmóvil hasta que intervenga una fuerza que lo mueva. Si la suelto caerá al piso en caída libre con una velocidad cada vez mayor. Si la rozo en tu espalda  la vara se dobla, y este es un fenómeno físico. Tú sientes un escozor es debido a la fricción, y la fricción pertenece a la física. Aprende, hijo mío, la física no es difícil, porque tiene relación con casi todas las acciones que forman parte de nuestra vida. . .

fenómeno físico

fenomeno quimico

El objetivo de la Ciencia es, por una parte, una comprensión, lo más completa posible, de la conexión entre las experiencias de los sentidos en su totalidad y, por otra, la obtención de dicho objetivo usando un número mínimo de conceptos y relaciones primarios.» Albert Einstein.

La Ciencia intenta comprender el Universo,  esto significa que pretende ordenar conceptualmente el aparente caos de los hechos naturales, para descubrir el orden subyacente en los fenómenos de la realidad. Por eso todas las Ciencias naturales (Física, Química, Biología, Geología, Meteorología) parten de la observación de la naturaleza.

Y permiten extraer los datos necesarios para la enunciación de explicaciones tentativas. Pero esta observación no es imparcial, porque siempre aparece condicionada por el conjunto de ideas adquiridas previamente y que orientan nuestra actitud. La observación por sí sola no es garantía de explicación científica, pues sin un ordenamiento metodológico no permite arribar a conclusiones fehacientes a partir de los fenómenos estudiados.

Observar implica recortar la realidad arbitrariamente, elegir determinados hechos y desechar otros de la multiplicidad de fenómenos que propone la naturaleza.

No todos los observadores de un mismo hecho «verán» y registrarán lo mismo, porque cada uno lo hace con una intención y desde un punto de vista diferente, que modula sus respectivas percepciones. Con Galileo Galilei comenzó a planificarse el estudio de fenómenos, es decir, la experimentación metódica. Todas las Ciencias naturales recurren a ella en mayor o menor medida.

La experimentación consiste en la producción deliberada de un hecho, el cual puede ser repetido siempre que se den las mismas condiciones. Por supuesto, la repetibilidad de un hecho es relativa, ya que en un sentido muy estricto, cada hecho es único e individual. Por eso el científico, al preparar el experimento, debe cuidar de mantener invariables las condiciones de producibilidad del fenómeno en estudio, con el fin de poder investigar las características que él considera relevantes.

Un aspecto fundamental de la experimentación en Ciencias Naturales es su carácter cuantitativo. Los datos que se obtienen provienen del registro de los resultados emergentes de la observación experimental. La Ciencia se expresa a través de los conceptos y relaciones de la Matemática. El lenguaje matemático es claro, no presenta ambigüedades y permite una comunicación eficaz.

La Ciencia se expresa a través de los conceptos y relaciones de la Matemática.
El lenguaje matemático es claro, no presenta ambigüedades y permite una comunicación eficaz.

EL ESTUDIO DE LA NATURALEZA
Volviendo al ejemplo del enérgico e inteligente padre tenía realmente razón: la física «está» por doquier, alrededor nuestro. Un gran número de acciones, hechos y fenómenos que tienen lugar en el mundo, pertenecen a la física. Cuando permanecemos quietos es un fenómeno físico; lo mismo cuando nos movemos, nos paramos, saltamos, estrechamos las manos, miramos alrededor, damos vuelta una manija, llevamos una valija, esci’ibimos, nos sentamos, hablamos, etc., etc. Así podríamos seguir empleando centenares y miles de términos. La «terrible» física ¿no es, en realidad, nuestra propia vida?.

Los antiguos griegos llamaron física (de «phisis», naturaleza) al estudio o ciencia de la naturaleza. Pero con el progreso del conocimiento humano, esta ciencia se ha extendido en tal forma que ha sido necesario dividirla en varias ramas: zoología, botánica, química, mineralogía, geografía, geología, etc. Él nombre de física ha sido destinado, así, para señalar exclusivamente la ciencia que estudia los fenómenos en los cuales la materia, las sustancias, no son transformadas. Esta definición sirve para distinguir los fenómenos físicos de los químicos.

En el fenómeno físico, como dijimos, las sustancias no son cambiadas, no son transformadas. Son fenómenos físicos, por ejemplo, la caída de an cuerpo, la ebullición de un líquido, el reflejo de un rayo luminoso sobre un espejo, etc.

En el fenómeno químico las sustancias Son transformadas en otras sustancias. Por ejemplo, son fenómenos químicos: la combustión (en la cual el carbón —supongamos— es transformado en anhídrido carbónico) ; la descomposición del agua en hidrógeno y oxígeno, etc.

Conviene aclarar que esta división no es rigurosa, porque hay fenómenos —especialmente en la física nuclear— en los cuales la materia, la sustancia, es igualmente transformada de modo que son a la vez físicos y químicos. La división indicada tiene, pues, sólo un valor indicativo, de orientación, y de ningún modo, de separación total.

FENÓMENOS, LEYES Y PRINCIPIOS:

Aquí, antes de proseguir nuestra incursión en el mundo de la física, es necesario comprender el significado de tres palabras que se encuentran a menudo: fenómeno, ley y principio.

Para la física, el término fenómeno no tiene el mismo significado que en el lenguaje común, es decir, algo extraordinario, inexplicable, fuera de lo habitual. Al contrario: en física, fenómeno es cualquier hecho que sucede en la naturaleza. Son fenómenos: la caída de una piedra, el vuelo de un pájaro, etc. De modo que los hechos más comunes y normales, para la física son fenómenos.

fenomeno plano inclinado

Fenómeno natural, caída de un cuerpo sobre un plano inclinado, estudiado por Galileo

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Caída libre de un cuerpo, otro tipo de fenómeno natural, también estudiado por Galileo

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Principio de Arquímedes, empuje sobre un cuerpo sumergido en un fluído, Arquímedes logró entender este fenòmeno natural

Las leyes, dicho en palabras simples, son las reglas generales según las cuales suceden siempre los fenómenos. Si yo tengo una piedra en una mano y abro esta, la piedra cae siempre hacia abajo, exactamente de acuerdo con la ley de la gravedad. Si yo repitiera la acción mil veces, tendría siempre el mismo resultado, porque la causa que produce el fenómeno es siempre la misma y no puede variar: la atracción terrestre.

Naturalmente, las leyes existen aunque nadie las defina. A veces, determinadas leyes son enunciadas, formuladas con un principio. Cuando se enuncia el famoso principio de Arquímedes: un cuerpo sumergido en un líquido recibe de abajo un empuje hacia arriba igual al peso del líquido desplazado, se enuncia en forma científica una ley, una regla general, a la cual todos los cuerpos sumergidos en un líquido obedecen. Así es, y así sucederá siempre.

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Caída en el vacío de un cuerpo pesado y una plema, ambos caen en el mismo tiempo.

FÍSICA CLÁSICA Y FÍSICA NUCLEAR

Hasta fines del siglo pasado, aproximadamente, la física era aún la tradicional, la clásica, la que se enseñaba en las escuelas desde tres siglos antes, por lo menos. La física que se refería a objetos y fenómenos de cierta magnitud, visibles y observables directamente, sin la ayuda de ningún instrumento. Ejemplo: el movimiento de una bola que desciende por un plano inclinado bajo la acción de la fuerza de la gravedad, es un fenómeno de la física clásica.

Pero ya a fines del siglo pasado apareció en escena una «cosa» de una pequenez increíble, pero que se volvió sumamente importante: el átomo, tan diminuto en sí y dotado de tanta potencia.

Como sabemos, el átomo es invisible, lo mismo que la molécula. Así nació la física que se ocupa de los fenómenos moleculares, atómicos y nucleares, que no siguen las leyes de la física clásica, sino que se comportan obedeciendo otras leyes, generalmente más complicadas. Esta es la física nuclear, que se está convirtiendo en una de las ciencias más importantes para la humanidad.

Por ejemplo: la escisión de un átomo de uranio, fenó¿neno absolutamente invisible a simple vista, es un fenómeno de la física nuclear.

EL MÉTODO EXPERIMENTAL
Los antiguos, y en primer término el gran Aristóteles, pensaban que cuanto más pesado es un cuerpo, más velozmente cae. Una bola que pesa treinta kilos —decían— caerá a una velocidad tres veces mayor que una que pesa diez. Durante siglos nadie osó contradecir esta ley porque la había formulado el consagrado sabio Aristóteles.

Pero Galileo no fue de este parecer. Era un joven profesor en Pisa cuando anunció que, según sus observaciones, Aristóteles estaba muy equivocado. El anuncio produjo gran escándalo. Los hombres de ciencia se preguntaron quién sería ese jovenzuelo presuntuoso que deseaba derribar las bases de la ciencia. Pero Galileo demostró, en forma sencillísima, que los seguidores de las antiguas doctrinas se hallaban en un error. Parecía que la famosa torre inclinada de Pisa hubiera sido puesta allí precisamente para facilitar los experimentos del joven profesor.

Un día, seguido de un séquito de docentes y discípulos, Galileo subió a la torre, rogó a loa curiosos que dejaran libre el espacio necesario, y dejó caer simultáneamente dos bolas: una de una libra de peso y otra de diez. Ambas tocaron el suelo simultáneamente, quedando demostrado de una vez para siempre que los cuerpos de dis tinto peso caen con igual velocidad (si se hiciera la objeción que, al tirar una pluma y una pesa de hierro, la primera cae mucho más lentamente, se lia do advertir que ello es debido a la resistencia del aire, pues en el vacío ambas caerían juntas).

Aquellos hombres volvieron a sus casas avergonzados, y el genial Galileo señaló el nuevo camino que la ciencia, desde entonces, habría de recorrer siempre: el método experimental. Es decir, que la verdadera investigación científica no debe basarse solamente en el razonamiento, sino también en el experimento. Los fenómenos físicos deben ser experimentados concretamente, en forma de poder extraer de ellos conclusiones —o sea, leyes y principios— seguras y probadas reiteradamente.

Ver: Pasos del Método Científico

DIVISIÓN DE LA FÍSICA CLÁSICA
Por razones prácticas, la física clásica se divide en cinco grandes partes:

1) Mecánica (del griego «mekhane», máquina) que estudia el movimiento de los cuerpos.

2) Termología (del griego «thermos», calor, y «logos», estudio) que estudia el calor.

3) Acústica (del griego «akoustieos», que se refiere a oír, escuchar) que estudia el sonido.

4) Óptica (del griego «ópticos», derivado de «ops», vista) que estudia la luz y los fenómenos luminosos.

5) Electrologia (del griego »elektron», ámbar, que se electriza por frotamiento) que estudia los fenómenos eléctricos y magnéticos.

A estas cinco partes deben agregarse la geofísica y la astrofísica.

LA FÍSICA APLICADA
Supongamos que un ingeniero —o un grupo de ingenieros— debe proyectar un motor de automóvil. Efectuarán centenares de cálculos, diagramas, proyectos y bosquejos. Queremos ver uno? He aquí: «Cálculo del coeficiente de dilatación«; es decir, en palabras simples, en la proyección del motor habrá que tener en cuenta la dilatación que las distintas partes metálicas sufrirán por la acción del calor. Y la dilatación, naturalmente, es un problema que atañe a la física, y más precisamente, a la termología.

Este es un ejemplo; pero podrían citarse miles y miles: todos los casos en que la física es aplicada a problemas técnicos y científicos: la proyección de un motor, de una máquina cualquiera, de un lente, de un aparato óptico, de un vehículo, de un avión, de un dique, y otras creaciones de la técnica.

En la actualidad, el físico trabaja en la planta fabril, en el astillero, en el laboratorio, etc. Es uno de los tantos hombres que contribuyen al progreso de la ciencia.

LA GEOFÍSICA: Pensemos durante unos instantes en una tormenta. ¿Qué es? Se dirá: es un fenómeno atmosférico en el que hay viento, lluvia, descargas eléctricas, etc. Exacto, Pero si tuviéramos que responder qué tipo de fenómeno es, según la física, nos veríamos en un aprieto. ¿Es un fenómeno de la mecánica?; ¿de la termología?; ¿de la electricidad?.

La respuesta es: la tormenta es un conjunto de fenómenos de todos estos tipos. Y más que nada, corresponde a la Tierra. La ciencia que estudia los diferentes fenómenos terrestres desde el punto de vista de la física se llama geofísica (del griego «geo», tierra). Esta se divide en distintas ramas: sismología (estudio de los terremotos) ; geodesia (estudio de la forma de la Tierra) ; meteorología (estudio de la atmósfera terrestre y sus fenómenos) ; etc.

LA ASTROFÍSICA: Sabemos, por ejemplo, que la «atmósfera» de Saturno, la de Urano, o la de Plutón, es decir, la de planetas distantes miles de millones de kilómetros, está compuesta de diversos gases, como hidrógeno, metano, amoníaco, etc. ¿Cómo ha sido posible establecer esto, a tal distancia? Haciendo pasar la luz que reflejan estos planetas ñor prismas de vidrio, que la descomponen en los diversos colores que la forman (espaetro).

Se sabe que cada cuerpo luminoso o incandescente produce ua espectro característico. Produciendo el espectro délas radiaciones luminosas que se reciben de los cuerpos celestes más lejanos, es posible establecer de qué elementos están compuestos. Esta tarea pertenece a la astrofísica, la ciencia que estudia los aspectos de la astronomía estelar según las leyes de la física.

De la Física Aplicada a la Ingeniería

Fuente Consultada:
FISICA II Dinámica, Fluídos, Física Cuántica, Astronomía – Aristegui-Baredes-Fernández-Silva-Sobico Editorial Santillana
Enciclopedia Estudiantil Fasc. Nº72 Editorial CODEX

Características de Familias en Pueblos de la Antiguedad Resumen

Características de Familias en
Pueblos de la Antiguedad

La base fundamental de nuestra sociedad es la familia y en ella radican los derechos más nobles y las virtudes que hacen grande a una nación. Sánchez Román la define diciendo: Es una institución ética, natural, fundada en al relación conyugal de los sexos, cuyos individuos se hallan ligados por lazos de amor, respeto, autoridad y obediencia; institución necesaria para la conservación, propagación y desarrollo en todas las esferas de la vida, de la especie humana.

la familia

La familia y la sociedad

Algunas escuelas sociológicas han supuesto que hubo una primera fase de horda o promiscuidad absoluta, y la familia propiamente dicha no existía. Hombres y mujeres serían como un rebaño. Vino luego una segunda fase caracterizada por un régimen de matriarcado, en la que el padre era desconocido y los hijos pertenecían a la madre. La última fase de evolución sería la familia monógama, tal como es la cristiana actual.

El amor, sin lugar a dudas, ha sido el motor que mueve al hombre hacia su grandeza. Es el sentimiento más elevado y muchas veces, el motivo fundamental de la vida de muchas personas. Está presente en cada acto humano y se encuentran pruebas de ello en ía mayoría de las obras de arte y literatura.

El amor adquiere un carácter particular en el matrimonio, que es la unión permanente entre dos seres unidos con el fin de consolidar ese sentimiento en la más sublime creación humana: el hijo.

Este acto de engendrar, continuar una especie, se llama procreación y por el hombre se convierte en padre, la mujer en madre y el matrimonio se convierte en la unidad fundamental de la sociedad.

Composición de la familia
En la civilización moderna, la familia nace de una pareja inicial, constituida entre un hombre y una mujer, unidos a través de una institución llamada matrimonio, que crea entre ellos y las personas que nazcan o estén unidos con esa pareja, una serie de relaciones de gran trascendencia tanto jurídicas como sociales.

El vínculo, o sea la relación natural que existe entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio y los hijos que nacen entre ellos se conoce con el nombre de filiación.

Y la relación existente entre todos los individuos de una misma familia, entendiendo por tal a todos los individuos de los dos sexos que descienden de un mismo tronco, se lo conoce con el nombre de parentesco.

Matrimonio
El matrimonio es, en la civilización moderna, la fuente de la familia legítima y ha sido definido como una unión entre dos personas de distinto sexo con fines de ayuda recíproca y de continuación de la especie, realizada de acuerdo con las formalidades prescriptas por la ley.

Si bien los preceptos cristianos han elevado el matrimonio a la categoría de Sacramento, y originalmente nuestro Código Civil reconocía como válido el celebrado enere personas católicas según los cánones y solemnidades de la Iglesia Católica, a partir de la sanción de la Ley de Matrimonio Civil se estableció un régimen uniforme según el cual el único matrimonio reconocido legalmente es el celebrado conforme a sus disposiciones.

CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES:

EGIPTO:  Las clases más poderosas practicaban la poligamia pero el pueblo se contentaba con una sola esposa.En los comienzos de la sociedad egipcia predominó el régimen matriarcal evolucionando hacia el patriarcado sobre todo en las clases altas. Los egipcios llegaban jóvenes a la pubertad, y los matrimonios se celebraban en eded casi infantil por lo cual las familias surgidas de ellos eran muy numerosas.El infanticidio era poco frecuente y castigado severamente por la ley.

BABILONIA:    La moral en Babilonia constrastaba fundamentalmente con nuestros usos y costumbres. Ninguna mujer debía llegar virgen el matrimonio siendo necesario que hubiera tenido relaciones sexuales con un extranjero §n el templo de yenus por lo menos una vez en su vida. Sin embargo el matrimonio era monógamo existiendo un régimen de estricta fidelidad no obstante esa libertad prenupcial.

El Código de Hamurabi imponía penas severas a la mujer adúltera. La familia era, no obstante, una institución poco estable ya que sus miembros podían abandonarla mediante una simple manifestación de voluntad.

ASIRIA:   La familia estaba organizada mediante un severo régimen patriarcal siendo su objetivo principal la perpetuación y el aumento de la especie.Se consideraba al aborto un crimen capital y a las mujeres que lo cometían se las empalaba.

ISRAEL:  El matrimonio llegaba a convertirse en una unión casi perfecta. El divorcio era la excepción, salvo el caso de adulterio. Después del Templo la familia representaba el elemento esencial de la estructura social israelí. La  autoridad paterna era ilimitada. El hombre podía tener varias mujeres mientras que la mujer estaba
destinada a un solo hombre.

PERSIA:  Pueblo componente de un país militar el celibato era juzgado desfavorablemente, autorizándose la poligamia y el concubinato. Consideraba a la familia como la más santa de las instituciones. El incesto era considerado como un pecado y las relaciones debían efectuarse entre extraños a la familia.

INDIA:  El hombre conquistaba a su mujer mediante la compra o el rapto ya que el consentimiento prestado por la misma no era bien visto. La poligamia era permitida pero era un lujo entre las clases más pudientes. Se consideraba al hombre propietario y amo absuiuio de sus mujeres e hijos pudiendo vender o descastar a estos últimos.

UNA FAMILIA DE BABILONIA: Los babilonios apreciaban la intimidad; la mayoría de las casas las construían en torno de un patio interior, con una sola puerta hacia la calle. Contigua al patio había una gran habitación familiar con varios dormitorios anexos. En el lado opuesto del patio estaba la cocina y, si se trataba de una familia próspera, había también habitaciones para los esclavos.

Los babilonios solían madrugar: los hombres y niños de las familias piadosas ya estaban bañados y vestidos antes del amanecer, subían a la azotea y se arrodillaban para recibir al naciente sol, tras lo cual bajaban para desayunar abundantemente.

Luego de la ronda matinal de actividades, la familia se reunía a mediodía para un almuerzo ligero, seguido de una siesta durante las horas más calurosas del día. El trabajo continuaba a media tarde y hasta el ocaso, cuando la gente regresaba a su casa para una segunda comida fuerte. Las actividades nocturnas incluían la narración de historias, la participación en cantos y danzas de alguna de las muchas fiestas religiosas, y la conversación. El día terminaba con una cena ligera antes de acostarse.

Cuenta el historiador griego Herodoto acerca de un próspero y elegante caballero babilonio: «Viste túnica de lino hasta los pies; sobre esto […] otra túnica, de lana, y va envuelto en un manto blanco. Usa calzado de su país […] Su cabellera es larga y la cubre con un bonete. Todo su cuerpo está perfumado.»

Fuente Consultadas:
Formación Moral y Cívica 2 Ciclo Básico César Reinaldo García y Apolinar Edgardo García
Hábitos y Costumbres del Pasado – Reader´s Digest

Gobierno de Clístenes y Pisístrato en Atenas Reformas

LAS REFORMAS DE CLÍSTENES EN GRECIA ANTIGUA

Clístenes (c. 570-507 a.C.) fue un político ateniense que introdujo el gobierno democrático en la antigua Atenas.

Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias.

En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Para lograr sus objetivos políticos realizó  aproximadamente el 508 a.C.,  una reconstrucción fundamental del sistema político ateniense, lo que le llevó a figurar entre los principales legisladores de la antigüedad, cronológicamente después del ateniense Solón, cuya legislación defendió.

Con las leyes implementadas por Solón se buscó un equilibrio tendiente a satisfacer a todos. Pero esto no se logró. La aristocracia se vio perjudicada por la pérdida de su monopolio político.

Los campesinos no tenían solucionado su problema de falta de tierras.

Por lo tanto, el descontento estaba en ambas partes. Surgieron los desórdenes y la inestabilidad política, comenzó a destacarse un noble con inclinaciones populares: Pisístrato, sobrino del reformador Solón.

Pisístrato logró formar una guardia armada y se apoderó del gobierno; comenzó así un período de tiranía.

En Grecia, se llamaba «tiranos» a quienes llegaban al poder no por vía legal sino por intermedio de la astucia o la violencia.

Es decir, gobernaban sin tener derecho a ello. Durante el siglo VI a.C. este sistema se extendió por Grecia.

Además de Atenas, Corinto, Somos y las ciudades jonias estuvieron gobernadas por tiranos. Pisístrato se declaró defensor de las reivindicaciones del pueblo.

Pisístrato, en general, respetó las reformas políticas de su tío Solón, pero tomó una medida de caracter social que le reportaría gran popularidad: confiscó las tierras a sus enemigos nobles derrotados y las repartió entre sus seguidores campesinos.

Convirtió de esta forma el Ática en una región de pequeños labradores, quienes entonces vieron cómo se cumplían sus reclamos tan esperados.

reformas de solon

Las leyes escritas por Solón provocan resistencia en Atenas, pues no pudieron complacer a las diversas clases sociales.
El grabado muestra a Solón defendiendo sus leyes ante un grupo de atenienses.

La Economía Con Pisístrato:

• Dio trabajo a sus seguidores urbanos, con la construcción de grandes obras públicas, como templos y bibliotecas.
•  Impulsó el tráfico marítimo, manteniendo buenas relaciones con las otras ciudades griegas y creando una poderosa flota.

Con sus reformas sociales y económicas, Pisístrato convirtió a Atenas en una de las polis más florecientes de Grecia.

A su muerte, en el 527 a.C, el poder pasó a sus hijos Hipias e Hiparco. En el 514 a.C. surgió una conspiración contra ambos y fue asesinado Hiparco. Su hermano entonces endureció su posición.

Pero la tiranía en Atenas tenía como sistema de gobierno sus días contados. El golpe final se da en el 510 a.C, cuando una conspiración de nobles apoyada por guerreros espartanos derrocó a Hipias.

Clístenes y sus reformas
Clistenes, se puso al frente del pueblo y fue el fundador del verdadero régimen popular (507 a. C).

Miles de libertos y de colonos extranjeros adquirieron el derecho de ciudadanía, pues Clístenes hizo conocer su máxima: «todo hombre libre, domiciliado en una localidad del Ática, será considerado como ciudadano ateniense».

Hasta esa época, por obra de Solón, el pueblo estaba dividido en cuatro clases.

Clístenes fraccionó el territorio en cien demos (pueblos o aldeas) que a su vez, formaban diez tribus cuyos integrantes eran iguales ante la ley.

Para evitar divisiones sociales cada tribu comprendía igual número de habitantes urbanos, del litoral y de la campaña.

Tenían derecho a enviar 50 miembros al Senado y 500 a la Asamblea popular.

Durante su mandato, todos los ciudadanos podían llegar a desempeñar funciones públicas.

Para impedir el surgimiento de nuevos tiranos, Clístenes introdujo la institución del ostracismo (de ostrakón: valva de ostra para votar, en la que se escribía el nombre) que consistía en el destierro, por diez años, de todo ciudadano que se tornara indeseable para la tranquilidad pública.

Sólo la Asamblea estaba facultada para dictaminarlo y el acusado podía regresar al cabo de ese lapso. No era una pena, sino una medida política; por esa causa no eran confiscados sus bienes ni perdía sus derechos de ciudadano

Al conceder a la mayoría del pueblo la participación en el gobierno, Clístenes introdujo la democracia.

El gobierno ateniense:

A partir del año 503 (a. C), época en que comenzaron a aplicarse las reformas de Clístenes, el gobierno ateniense fue una democracia. El pueblo se transformó en soberano de sus propios destinos y todos los ciudadanos tenían idénticos derechos.

Las magistraturas eran electivas; los funcionarios, elegidos por sorteo, duraban generalmente un año al frente de su cargo y, transcurrido ese lapso, la Asamblea juzgaba su actuación.

Anuló la división de la sociedad en cuatro clases de acuerdo con la riqueza, ideada por Solón: estableció una nueva distribución social basada en el domicilio de las personas.

Dividió a la polis ateniense en comunas o circunscripciones llamadas demos. Se pertenecía a un demos por habitar en una determinada zona, no por ser de una familia de la aristocracia o tener fortuna.

Todos los ciudadanos, nobles o no, ricos y pobres, debían estar inscriptos en el demos. Los demos, a su vez, se agrupaban y formaban una tribu o distrito.

En las tribus se incluía tanto a campesinos como a comerciantes y terratenientes.

El gobierno ateniense comprendía las siguientes instituciones: el Arcontado, el Consejo o Senado (Bulé), la Asamblea del pueblo, los estrategos y, además, dos tribunales: del Areópago y de los Heliastas.

a)   El Arcontado. Con el desarrollo de la democracia, los nueve arcontes, que desde los tiempos primitivos dirigían todos los asuntos de Estado, fueron perdiendo autoridad. Finalmente, conservaron atribuciones de carácter judicial y religioso.

b)  El Consejo o Senado (Bulé). Luego de las reformas de Clístenes, lo integraban 500 miembros (buleutas), sorteados anualmente, entre ciudadanos mayores de treinta años. Para deliberar —debido a su número— se dividían en diez secciones con 50 miembros cada una, que trabajaban una décima parte del año.

Este consejo tenía muy amplias atribuciones, especialmente legislativas. Estudiaba todas las cuestiones de Estado, preparaba y discutía los proyectos de ley y se ocupaba de las relaciones con el extranjero.

c)   La Asamblea del pueblo (Ecclesia). La componían todos los ciudadanos mayores de veinte años y era convocada, generalmente, cada ocho días; se reunía al aire libre, en la plaza (Agora) o bien en las proximidades de la Acrópolis.

La Asamblea estaba facultada para declarar la guerra, elegir anualmente los funcionarios y examinar su actuación; además, condenar al ostracismo y otorgar la ciudadanía.

d)  Los estrategos. A partir del siglo V (a. C), diez estrategos reemplazaron al arconte polemarca en el mando del ejército y de las fuerzas navales.Podían ser reelectos y en caso de guerra uno solo dirigía las operaciones.

Con el transcurso del tiempo, aumentaron su prestigio y algunos -como Pericles– ocuparon las más altas dignidades.

e)   El Areópago. A pesar de que conservó su autoridad moral, prácticamente perdió muchas atribuciones. Juzgaba los crímenes y a los culpables de incendios; además, vigilaba la educación y las costumbres.

f)  El tribunal de los Heliastas. Lo integraban 6.000 jueces (600 por tribu) sorteados entre los ciudadanos mayores de treinta años. Como era un cuerpo demasiado numeroso, para sus deliberaciones se dividía en diez secciones de 500 miembros cada una y elegían 1.000 suplentes.

Esta cantidad excesiva de jueces fue perjudicial para el  recto cumplimiento de la justicia. Las atribuciones de este tribunal eran muy amplias, pues entendía en todas las causas judiciales, exceptuando los asesinatos, que correspondían al Areópago.

Fuente Consultada:
HISTORIA 1  Edit. Troquel José Cosmelli Ibañez

Euripides Obras Tragedias Literatura en Grecia Clásica Resumen

Eurípides – Obras Tragedias
La Literatura en Grecia Clásica


Eurípides

Eurípides, el joven rival del gran Sófocles, había nacido en Salamina el mismo día, dícese, en que se desarrolló la famosa batalla. Sus padres, que se habían refugiado allí procedentes de Fila, eran gente de la buena clase media, si bien Aristófanes haya insinuado después que ella, la mamá, vendía flores por la calle.

El chico creció con la pasión de la filosofía, estudió con Pródico y Anaxágoras y se vinculó con tan estrecha amistad con Sófocles, que más tarde le acusaron de haberse hecho escribir por éste sus dramas, lo que es ciertamente falso.

No se sabe cómo se convirtió en escritor de teatro. Pero aparece claro, por las dieciocho obras que de él nos han llegado, sobre setenta y cinco que se le atribuyen, que Eurípides se burlaba del teatro en sí y que lo consideró tan sólo como un medio para exponer sus tesis filosóficas. Aristóteles tiene razón cuando dice que, desde el punto de vista de la técnica dramática, representa un paso atrás respecto a Esquilo y a Sófocles. En vez de desarrollar una acakSn, mandaba un mensajero a resumirla en el escenario  en forma de prólogo, confiaba al coro largos parlamentos pedagógicos y, cuando el enredo se embarullaba, hacía bajar del techo un dios que lo resolvía con un milagro.

Recursos de dramaturgo no cuajado, que le habrían conducido a rotundos fracasos, si Eurípides no los hubiese compensado con un agudísimo sentido psicológico que prestaba veracidad y autenticidad a los personajes, acaso incluso contra sus intenciones. Su Electra, su Medea, su Ifigenia, son los caracteres más vivos de la tragedia griega. A lo cual debe sumarse la fuerza polémica de sus argumentaciones sobre los grandes problemas que se planteaban a la conciencia de sus contemporáneos.

Había en Eurípides un Shaw de gigantescas proporciones, que se batía por un nuevo orden social y moral, siendo cada uno de sus dramas un redoble de tambor contra la tradición. Conducía esa cruzada con habilidad, consciente de los peligros que entrañaba, pues la Grecia de entonces no era la Inglaterra de hoy. Así, por ejemplo, para desmantelar ciertas tendencias religiosas, finge exaltarlas, pero lo hace de manera tal que muestra su absurdidad. De vez en cuando interrumpe en la boca de un personaje un razonamiento peligroso para permitir que el coro eleve un himno a Dionisio, destinado a tranquilizar la censura y a calmar las eventuales protestas de los auditores santurrones.

Pero de vez en cuando se le escapan frases como: «Oh Dios, admitiendo que exista, pues de Él solo sé de oídas…», que desataban tempestades en la platea. Y cuando enHipólito pone en boca de su héroe: «Sí, mi lengua ha jurado, pero mi ánimo ha permanecido libre», los atenienses, que estaban acostumbradísimos al perjurio, pero que no admitían oírselo decir, querían lincharle; y el autor tuvo que presentarse en persona para calmarlos diciendo que tuviesen la paciencia de aguantar: Hipólito sería castigado por aquellas sacrílegas palabras.

En el Louvre hay un busto de Eurípides que le muestra barbudo, grave y melancólico y que corresponde a la descripción que han dejado sus amigos. Éstos le pintan como un hombre taciturno y más bien misántropo, gran devorador de libros, de los que era uno de los raros coleccionistas.

Su polémica modernista le había acarreado hostilidad de los bien pensantes. Los conservadores y odiaban y Aristófanes le tomó directamente como blanco en tres de sus comedias satíricas. Índice de la gran civilización de Atenas es, sin embargo, el hecho de que cuando Eurípides y Aristófanes se encontraban en el ágora o en e café, se comportaban como los mejores amigos del mundo. Solamente cinco veces los jurados se atrevieron otorgarle el primer premio. En cuando a los espectadores se indignaban o fingían indignarse. Pero en sus «estrenos no se encontraba un asiento ni pagándolo con oro.

En 410 le procesaron por impiedad e inmoralidad entre los testigos de la acusación figuraba también su mujer, que no le perdonaba, dijo, el pacifismo en el momento que Atenas estaba empeñada en una lucha a vida o muerte contra Esparta. Entre los documentos de la acusación fu exhibido el discurso de su Hipólito. El imputado fue absuelto. Mas la acogida que inmediatamente después el público hizo a su drama, Las mujeres troyanas, le hizo comprender que en adelante sería un extranjero en su patria Por invitación de Arquelao se trasladó a Pella, capital de Macedonia. Y allí murió despedazado, contaron los griegos, por los perros, vengadores de los dioses ofendidos.

Sócrates había dicho que para un drama de Eurípides no le molestaba ir a pie hasta El Pireo, lo cual, para un perezoso de su calaña, significaba un gran sacrificio. Y Plutarco cuenta que cuando los siracusanos hicieron prisionero a todo el cuerpo expedicionario ateniense, devolvieron vida y libertad a los soldados que sabían recitar alguna escena de Eurípides.

Según Goethe, ni siquiera Shakespeare le iguala. Ciertamente, él fue el primer dramaturgo «de ideas» que ha tenido el mundo y quien llevó a la escena, en términos de tragedia, el gran conflicto de aquél y de todos los tiempos: el conflicto entre el dogma y el libre examen.

EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Sofocles Edipo Rey Tragedia Griega Obras de Sofocles Poesia griega

Sófocles Edipo Rey Tragedia Griega

EL TEATRO GRIEGO: SÓFOCLES: Escritor (495-405 a. C.)
Poeta dramático griego, el más fecundo entre ellos, ya que escribió cerca de ciento treinta obras de las cuales sólo siete han llegado hasta nosotros. Cuando tenía 15 años, fue elegido director del coro de niños que habría de entonar los cánticos de celebración de la victoria de Salamina.

Doce años después se dio a conocer como autor dramático; desde entonces ganó numerosos premios y ocupó el primer lugar entre los trágicos griegos luego de la muerte de Esquilo. Sus obras tienen quizá menos grandiosidad que las de aquél, pero sus personajes son más conmovedores y humanos. Obras; Antígona, Electra, Las Traquinias, Edipo rey, Edipo en Colona, Ayax, Filoctetes, En el año 1911 se descubrió otra obra de Sófocles: Los rastreadores, a la que le falta el final.


Sófocles

El padre de quien le sucedió en el favor de los atenienses es poco conocido, mas ciertamente dos cosas, en su vida, le llamaron a engaño: la profesión y el nombre de hijo. Era armero en Colono, un suburbio de Atenas, de modo que las guerras con los persas, que empobrecían casi todos los ciudadanos, le enriquecían a él y le permitieron dejar una hermosa renta a su vástago, que se llamaba Sófocles, es decir, «sabio y honrado».

A este hermoso nombre y a aquel hermoso patrimonio Sófocles añadía también el resto: era guapo, sano como una manzana, atleta perfecto y excelente músico. Aun antes que como dramaturgo, consiguió popularidad como campeón de pelota y de tocador de arpa; y tras la victoria de Salamina fue designado para dirigir un ballet de jóvenes desnudos, elegidos entre los más hermosos de Atenas, para festejar el triunfo.

Por otra parte, además de en el teatro, hizo también una espléndida carrera en política: Pendes le nombró ministro del Tesoro, y en 440 le confirió galones de general al mando de una brigada en la campaña contra Samos. Hemos de creer, sin embargo, que, como estratega, no debió de dar grandes resultados, pues el propio autokrator dijo más tarde que le prefería como dramaturgo.

Sófocles amó la vida, a la griega, o sea sin dar cuartel a todos los placeres que aquélla ofrecía. Venido al mundo en la edad feliz de Atenas, se aprovechó ampliamente, como se lo permitían sus medios de fortuna, una buena salud y un robusto apetito. Amaba el dinero, administró sabiamente el que le dejara su padre y ganó otro tanto por sí mismo.

Era devoto de los dioses y a ellos dirigía plegarias y hacía sacrificios con escrupulosa puntualidad. Mas en compensación exigió de ellos el derecho de engañar a su mujer y a frecuentar los más ambiguos niños bonitos de Atenas. Sólo de viejo se «normalizó», volviendo a cortejar a las mujeres y se enamoró de una cortesana, Teorida, que le dio un hijo bastardo.

El legítimo, Jofonte, temiendo que su padre le desheredase en provecho de su hermanastro, le citó ante el tribunal para hacerle desautorizar por chochez. El anciano se limitó a leer a los jueces una escena de la tragedia que estaba componiendo en aquel momento: Edipo en Colonna. Y los jueces no solamente le absolvieron, sino que le escoltaron hasta su casa en señal de admiración.

Tenía casi noventa años cuando murió, en 406. La belle époque de Atenas había terminado y los espartanos asediaban la ciudad. Entre el pueblo cundió la voz de que Dionisio, dios del teatro, se había aparecido en sueños a Lisandro, rey de los sitiadores, y le había ordenado que concediera un salvoconducto para franquear las líneas a los amigos de Sófocles, cuyo cadáver querían llevar a Deceleia para darle sepultura en la tumba familiar. Fantasías, se comprende; pero que sirven para demostrar la enorme popularidad de que había gozado aquel extraordinario personaje.

Había escrito ciento trece tragedias, las cuales no se limitó a poner en escena: intervino también en ellas corno actor, y siguió haciéndolo hasta que la voz se le enronqueció. Con él los personajes se habían convertido en tres y el coro perdió cada vez más su importancia. Era un natural desarrollo técnico, pero a él contribuyó también la pie pensión de Sófocles por la psicología. A diferencia de Esquilo, que era en todo partidario de la «tesis», él estaba por los «caracteres»: el Hombre le interesaba más que la Idea, y en esto estriba sobre todo su modernidad.

Las siete obras que de él nos quedan demuestran que aquel hombre, afortunado entre todos los hombres, ingenioso, jacarandoso y gozador de la vida, era después, en poesía, un sombrío pesimista. Consideraba, como Solón, que la mayor ventura para el hombre era no nacer o morir en la cuna. Pero expresaba estos pensamientos con un estilo tan vigoroso, sereno y contenido, que nos hace dudar de su sinceridad. Era un «clásico» en el sentido más completo de la palabra. Sus intrigas son perfectas como técnica teatral. Y los personajes que las animan, en vez de sermonear como en Esquilo, tienden a demostrar. «Yo los pinto como debieron ser —decía—. Eurípides es quien los pinta como son.»

Esquilo La Tragegia GriegaSofocles La Tragegia GriegaEurispides La Tragegia Griega
EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Biografia de Esquilo Poeta Griego

Biografía de Esquilo Poeta Griego

Esquilo: hoplita en Maratón y sublime autor trágico, de esa tragedia que preside la fatalidad por encima de la cabeza de los dioses y de los héroes.

Esquilo reúne en su figura los rasgos de aquella generación extraordinaria que con su espada y con su pluma pudo y supo cimentar el esplendor de Atenas en el siglo V antes de nuestra Era.

Todo, en su vida tanto como en su producción literaria, respira ese hálito genial, esa elevación en los hechos y en las ideas que constituye el distintivo de los grandes momentos históricos de los pueblos.

EL TEATRO GRIEGO

La Tragedia Griega Esquilo

«Aquí yace Esquilo, de cuyas proezas son testigos los bosques de Maratón y
los persas de largos cabellos, que las conocieron bien.»


Éste es el epitafio que el propio Esquilo dictó para su tumba poco antes de morir. Evidentemente, él no atribuía mucha importancia a sus méritos de dramaturgo y prefirió subrayar los que había alcanzado en el campo de batalla como soldado, como si solamente estos últimos pudiesen cualificarlo a la gratitud y a la admiración de la posteridad.

En efecto, Esquilo aun antes que un incomparable artista fue un ciudadano ejemplar. Y el primer premio lo ganó no en la escena sino en la guerra, donde con sus dos hermanos realizó tales actos de heroísmo, que el gobierno encargó a un pintor que lo celebrase en un cuadro.

En el teatro había debutado nueve años antes, en 499 antes de Jesucristo, cuando él tenía veintiséis; y en seguida se impuso a la atención del público y crítica.

Pero cuando la guerra contra Darío llamó a las puertas de Atenas, trocó la pluma por la espada y no regresó más que tras haber sido alcanzada la victoria y ultimada la desmovilización. Nadie mejor que él, que había participado en aquello, podía sentir la orgullosa exultación de la posguerra y hacerse el intérprete de ella.

Para festejar el triunfo sobre los persas, el Estado financió espectáculos dionisíacos nunca vistos, y todo permite creer que Esquilo debió de tomar parte también en su organización. En 484 ganó el primer premio. Cuatro años después, los persas volvieron con Jerjes a intentar el desquite. Esquilo de cuarenta y cinco años y poeta laureado, podía haberse sustraído a la llamada.

En cambio, volvió a tirar lejos la pluma para empuñar la espada y combatió con el entusiasmo de un hombre de veinte años en Artemisium, en Salamina y en Platea.

En 479 reanudó su actividad de dramaturgo y, regularmente, año tras año, ganó el primer premio hasta 468, cuando hubo de cedérselo a un jovenzuelo de veintiséis años, un tal Sófocles. Se rehízo al año siguiente.

Mas volvió a ser batido en los sucesivos, hasta 458, cuando obtuvo e1 triunfo con la Orestíada.

Sin embargo, en adelante le sucedió ser desposeído por Sófocles, y acaso por esto emigró a Siracusa donde ya había estado y donde Gerón le tributó grandes honores. Allí murió a los setenta y dos años por culpa, decía la gente, de un águila que, vagando por el cielo con una tortuga entre las garras, la dejó caer sobre la calva cabeza del poeta tomándola por una piedra.

Atenas quiso oír las tragedias que había compuesto en Sicilia y volvió a darle, una vez muerto, el primer premio.

A Esquilo se le debe antes que nada una gran reforma técnica: la introducción de un segundo actor, en añadidura al que ya había desarrollado Tespis. Fue gracias a esto que el canto dionisíaco se transmutó definitivamente de oratoria en drama.

Pero más importante aún fue el tema que eligió y que después quedó como de pragmática de todo el teatro sucesivo: la lucha del hombre contra el des tino, o sea del individuo contra la sociedad, del libre pensamiento contra la tradición.

En sus setenta (o noventa) tragedias, Esquilo asigna regularmente la victoria al destino, a la sociedad y a la tradición. Y no se trataba de tartifismo, pues su vida constituía un ejemplo de espontánea sumisión a estos valores. Pero en las siete obras que de nos han llegado, y sobre todo en el Prometeo, asoma 1 simpatía del autor para el condenado rebelde.

Esta simpatía debía de ser compartida por el público que, al parecer, acogió mal la Orestíada por considerar demasiado beatas sus conclusiones y silbó a los jurados que la premiaron. Pero Esquilo procedía de buena fe al pone en boca de sus protagonistas esos latiguillos moralizado res que a menudo hacen pesados sus diálogos y atascan la acción: tenía pasta de predicador cuáquero, de «cuaresma lista».

Y más de dos mil años después, el filósofo alemán Schlegel, que en muchas cosas se parecía a él, dijo que Prometeo no era «una» tragedia, sino «la» tragedia.

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BIOGRAFIA: Hijo de Euforión, perteneciente al demos de Eleusis, en el Ática, Esquilo debió nacer hacia 525, aunque esta fecha no es del todo segura. Parece ser cierto que cuando combatió en Maratón (490) se hallaba en la plenitud de su hombría.

En esta batalla cayó herido de muerte su hermano Cinegiro, al cual tributó en más de una ocasión un emocionado recuerdo. El mismo, en el epigrama que hizo grabar en su epitafio, quiso que constaran no sus triunfos en el teatro, sino su contribución a las luchas en defensa de la patria amenazada.

Ya antes de Maratón habíase revelado como autor de tragedias. Parece que sus primeras obras pueden fecharse entre 499 y 496:

Pero cuando destacó con luz vivísima como genial creador de la tragedia griega, fue a partir de 484, en cuya fecha obtuvo por primera vez el premio en el concurso de los trágicos.

Esquilo agregó a la acción un segundo actor —y luego un tercero, a imitación de Sófocles—, con lo que hizo posible el verdadero diálogo; también introdujo un prólogo antes de la entrada del coro e inauguró la ley de las trilogías, derivada de la costumbre ateniense de presentar tres tragedias a un tiempo.

Su fama como autor trágico desbordó los marcos de Atenas y se propagó por todo el mundo de la cultura helénica. Hacia 470 fue invitado por Hierón I de Siracusa para celebrar la fundación de la nueva ciudad de Etnas.

Este viaje fue muy breve; pero posteriormente hizo una nueva estancia en Sicilia. Esta última vez, para morir en Gela, probablemente de muerte natural, aunque la leyenda, inseparable de la historia en la vida de todo gran hombre, la atribuyó a un accidente, determinado por la caída de una tortuga, desprendida de las garras de un águila, sobre su calva cabeza.

De Esquilo han llegado a nosotros siete obras, lo que representa la décima parte de su producción total. Pero con las que poseemos—>Las Suplicantes, Los Persas, Los Siete contra Tebas, El Prometeo encadenado y la trilogía de Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides (La Orestíada) — basta para inmortalizar su persona, que en todo momento se nos presenta como el temperamento dramático más poderoso de Grecia.

Sus tragedias están habitadas por gigantes, los cuales se expresan en forma sublime, tal como dice Aristófanes. Sobre estos personajes domina una profunda espiritualidad religiosa, pues Esquilo fue sinceramente piadoso y convencido de la fe en la justicia del gobierno divino.

Elevándose en la escena a la categoría de maestro y educador del pueblo ateniense, el gran trágico enseñó la bondad de la ley del sufrimiento y mostró, en ráfagas apasionadas, la transmisión de la maldad como fatal herencia legada por unas generaciones a otras.

EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Los Ordenes Arquitectonicos en Grecia Clásica Diferencias

DIFERENCIAS ENTRE LOS TRES ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS

La divinidad, según los griegos, habitaba en un árbol, un bosquecillo o una fuente. Este lugar sagrado fue rodeado por muros y allí levantaron un altar, centro del culto.

Así nacieron los primeros santuarios donde los griegos adoraban a sus dioses.

Muy pronto su fervor los llevó a construir una casa, un templo para albergar al ídolo, piedra o tronco de árbol, que poco» a poco tomó forma humana.

La arquitectura y la escultura nacieron en Grecia del deseo de honrar y de agradecer a los dioses los favores dispensados. En el -VI siglo, las ciudades rivalizan en magnificencia. La piedra ha reemplazado al ladrillo y la madera; el templo adquiere con su forma clásica toda su belleza, lograda con la armonía en las líneas y el equilibrio en las masas.

Se levanta sobre un basamento y se compone de dos partes: el interior o casa del dios, que comprende un vestíbulo (pronaos), la sala (naos o celia) reservada a la estatua divina, un pórtico (epistodomo) y la galería con columnas (peristilo), por donde pasean los fieles. Sobre la columnata se apoya el techo a dos aguas; este techo está limitado hacia adelante y hacia atrás por unos frontones triangulares.

El estilo del templo está determinado por la forma de las columnas y la decoración de las cornisas. Se distinguen dos órdenes: el orden jónico, nacido en la Grecia asiática, de influencias orientales, adornado y elegante; el orden dórico, originario de la Grecia europea y difundido en el sur de Italia, más puro, severo y simple. El arquitecto Calimaco, de Corinto (-VI) inventará el llamado orden corintio, que se caracteriza por el capitel adornado con hojas de acanto estilizadas.

En arquitectura hay varios sistemas ornamentales relacionados con los templos; los principales son el orden dórico y el orden jónico.

Ambos tienen un componente estético pero también varía la estructura del edificio según sea de orden dórico o jónico.

COLUMNAS DÓRICAS
Desde el siglo Vil a.C. Sin base; capitel de sección circular en la parte inferior o equino, y cuadrada en la superior o ábaco.
COLUMNAS JÓNICAS
Desde el siglo VI a.C.
Con base; capitel con
dos volutas bajo el
ábaco que delimitan un
equino con molduras del tipo llamado «ovas»
COLUMNAS CORINTIASDesde el siglo V a.C. Con base y capitel en forma de campana invertida, decorada con hojas de acanto.

Orden dórico: tiene una distribución geográfica concreta, es el propio de la Grecia continental y del Mediterráneo central (Sicilia y Magna Grecia).

Sus características principales son: una columna estriada, de proporciones robustas, y que no tiene basa; el capitel con un elemento inferior de forma tronco-cónica invertida que se llama equino y una pieza rectangular llamada ábaco; un arquitrabe liso por encima, rematado por un friso compuesto por triglifos y metopas sobre el que se levanta un frontón triangular con su espacio central llamado tímpano.

El templo dórico más antiguo que conserva casi toda su estructura es el de Hera en Olimpia, de finales del siglo VII a. de J.C.

El apogeo de este estilo viene marcado por el Partenón, del siglo v a. de J.C., templo dedicado a la diosa Atenea y situado en la Acrópolis de Atenas.

Orden jónico: localizado en la Grecia Oriental (Asia Menor e islas) aunque también coexiste en el Ática. Tiene fuertes influencias orientales y sus características son: unas columnas más esbeltas, dotadas de basa y plinto.

Fuste también estriado y capitel caracterizado por sus volutas. Arquitrabe liso pero con tres salientes.

Friso continuo, liso o decorado al que se sobreponen unos dentellones o piezas que sobresalen y un frontón. Algunos ejemplos son el templo de Artemis en Éfeso o el de Apolo en Dídima, ambos del siglo IV a. de J.C.

Orden corintio: en realidad, es una variante del jónico, lo único que los diferencia es el capitel de hojas de acanto.

Este orden es propio de la Grecia continental pero es un fenómeno tardío. El templo de Zeus Olímpico de Atenas es de este estilo y está fechado entre los siglos II a. de J.C. y II d. de J.C.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre los tres órdenes griegos?
Digamos, para empezar, que el corintio -creado a mediados del siglo V a. J.C.- fue menos usado que el jónico y éste, a su vez, menos que el dórico. Los múltiples cambios -en materia de formas, proporciones y distribución- que presentan los tres órdenes, se reflejan, también, en las variantes de sus columnas, cuya diversa altura con respecto a su diámetro, es sugestiva: en la dórica, cinco veces y media; en la jónica, nueve; en la corintia, diez.

El fuste o tronco de la columna dórica -que descansa sobre una plataforma integrada por tres escalones, llamada «estilóbato»- tiene unas dieciséis o veinte estrías, cuya rígida verticalidad se compensa por un ensanchamiento central («énfasis») y un adelgazamiento progresivo hasta llegar al capitel.

Este corona al Fuste y sirve de apoyo al «arquitrabe», gruesa viga horizontal que sostiene el friso y la cornisa superiores.

En el friso hay dos zonas básicas: los «triglifos» (placas rectangulares, superpuestas, regularmente, cada tanto y que presentan tres canaletas verticales) y las «metopas» (espacios intermedios, entre triglifo y triglifo), que llevaban bajorrrelieves y otros ornamentos.

Puede ser que, antaño, en vez de las metopas hubiese espacios huecos, ya que, como recuerda un historiador, en la tragedia «Orestes» se menciona que uno de los personajes pudo huir escapándose por entre las aberturas que separaban un triglifo de otro.

Arriba, donde termina la techumbre, se colocaban gárgolas para el desagüe pluvial, las cuales, muchas veces, tenían forma de cabeza de león y, otras, de saurios o de pájaros.

Las columnas jónicas, en cambio, no se apoyaban sobre ningún estilóbato, sino sobre un pedestal o base.

El fuste, que era más fino y regular (es decir menos protuberante, al centro, y un poco más ancho, arriba), tenía más estrías: casi siempre venticuatro.

En el capitel, antes sin adornos, aparecieron como motivos de decoración formas ovoides y perladas y dos amplias volutas laterales.

El arquitrabe no era compacto, sino que estaba separado en tres fajas, mientras que el friso no presentaba divisiones.

Fuente Consultada: Fasc. N° 32 de la Enciclopedia Ciencia Joven Edit. Cuántica – Los Estilos Griegos –

La Tragedia Griega Origen de la Tragedia Sofocles Esquilo Eurispides

Los Orígenes  de la Tragedia Griega

LA TRAGEDIA GRIEGA:

En el origen del teatro se ha querido ver su vinculación con el culto’religioso. Así en Grecia el teatro siempre estuvo relacionado con el culto al dios Dioni-so, el dios del vino. Dos son los géneros teatrales fundamentales: la tragedia y la comedia. La tragedia pone en escena los grandes problemas de la condición humana: el destino, el tema de la libertad, el concepto de culpa, etc.

Sus personajes son casi siempre héroes o dioses, personajes relacionados con el mundo del mito. Estos personajes suelen utilizar un lenguaje elevado, difícil. Sus finales son trágicos y violentos, siendo frecuente la muerte o el sufrimiento del héroe.

La comedia, aunque puede llegar a plantear temas elevados, normalmente éstos tienen más que ver con la vida diaria. Sus personajes son seres de la vida cotidiana, siendo menor la importancia del elemento mítico. Puede llegar a emplear un lenguaje bajo e incluso obsceno. Sus finales suelen ser normalmente felices.

En Grecia la época dorada del teatro transcurre desde el siglo v al IV a. C. En la tragedia destacan tres grandes genios: Esquilo (525-455 a. de C); Sófocles (496-406 a. de C.) y Eurípides (480-406 a. de C). En la comedia destacan Aristófanes (445-386 a. de C.) y Menandro (343-292 a. de C).

La creación literaria: Puede decirse que la literatura tal como se la entiende en Occidente obtuvo carta de ciudadanía en la Antigua Grecia. Homero y Hesíodo reelaboraron los antiguos mitos y desplegaron todos los elementos narrativos de la épica.

sofocles, Otros autores, como Arquíloco, Safo, Tirteo, Alceo de Mitilene, Anacreonte o Píndaro, desarrollaron la poesía lírica. La palabra poesía significa “creación”.

Los griegos fueron los creadores de la tragedia. Casi desde su mismo origen, el hombre griego ha realizado «viajes» hacia su interior buscado la verdad de su mundo interior.

Y gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas.

Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.

Los tres grandes trágicos de la Grecia antigua fueron Esquilo, Sófocles y Eurípides. Los tres vivieron en el siglo V a. J. C. Las obras de Esquilo (525-456) llegaron a constar de cuatro actos y perseguía en ellas un fin moral.

En Los Persas escenifica la guerra contra Jerjes que el autor vivió como soldado. En Prometeo encadenado narra la leyenda del que robó el fuego del Olimpo y sufrió las iras de Zeus. Los siete contra Tebas es la historia de Edipo, mientras que en La Orestíada, que consta de tres partes, se describe el destino de Agamenón, asesinado por su esposa, y las vicisitudes de Orestes, que finalmente logra vengar a su padre.

En esta obra, las Furias, Palas, Apolo y numerosos dioses y semidioses intervienen, ya para ayuda, ya para perdición de los mortales.

ESQUILO: Nació en Eleusis, hacia 525 a.C., y se lo considera padre de la tragedia. Le atribuyen unas ochenta obras teatrales, de las cuales sólo se conservan siete: “Agamenón’ “Las Coéforas’ ,“Las Euménides» ,“Prometeo encadenado’ “Los siete contra Tebas», “Los persas” y “Las suplicantes’ Murió en 456 a.C., en Gela, ciudad de la isla de Sicilia.

SÓFOCLES: Nació en Colona. en 495 a.C. y fue uno de los grandes poetas trágicos griegos. Era amigo de Herodoto y Pendes, ocupó cargos públicos en Atenas y fue estratega militar en una campaña contra Samos. Sus tragedias abordan el tenso equilibrio entre la belleza del ser humano y el horror de muchos de sus actos. Al parecer, escribió entre 120 y 130 obras de teatro, de las cuales llegaron a nuestros días “Antigona’

EURÍPIDES: Junto con Esquilo y Sófocles, este poeta trágico —nacido en 480 a.C. en Salamina— fue uno de los grandes drama­turgos griegos. Pero lo que en aquéllos era mito viviente, en él fue subjetividad.

Por ejemplo, en Esquilo las erinias que persiguen a Orestes luego deque asesinara a su madre, son monstruos reales: en Eurípides, en cambio, son la culpa. Por su temática individualista, no fue un autor popular.

Ampliar Sobre Estos Poetas Griegos

ALGO MAS SOBRE EL TEATRO GRIEGO:
El teatro, una de las principales aportaciones de Atenas a la cultura universal, se desarrolló a partir de los ritos en honor de los dioses. En tiempos primitivos, el ditirambo, o himno unísono, lo entonaban en torno al altar de Dionisos, el dios del vino, cincuenta hombres, cinco por cada una de las diez tribus del Ática.

El ditirambo, que inicialmente se refería sólo a la vida y culto de Dionisos, más tarde empezó a relatar las hazañas de otros dioses y héroes. Los sentimientos terrenales que se expresaban producían tensiones y conflictos dramáticos. La comedia se desarrolló en torno a las celebraciones del final de la cosecha y a partir de las bufonadas de los sátiros, servidores de Dionisos, mitad hombres, mitad machos cabríos.

Tespis era el jefe de un coro itinerante que se presentó en Atenas. Parece que fue él quien inició el teatro, colocándose aparte del coro para representar a un héroe o un dios, y mantener un diálogo con aquél. De este modo, Tespis se convirtió en el primer actor en el sentido moderno de la palabra, y el primero en ganar un premio1* en el festival dramático de las fiestas dionisíacas urbanas.

Tres eran las fiestas teatrales de la Grecia clásica. Las dionisíacas rurales, en honor de Dionisos, dios de la fertilidad, se celebraban en el solsticio de invierno y en ellas se originó el jefe del coro, que primitivamente era el jefe de un pueblo determinado. La palabra tragedia, derivada de tragos (cabra), procede de este festival, tal vez porque el último día se entregaba como premio una cabra. El festival de Leneas, en enero, se dedicaba principalmente a la comedia (derivada de cornos, divertirse).

Todas las obras que se conservan de los poetas griegos fueron escritas para el tercer festival, las fiestas dionisíacas urbanas, que se celebraban cada año en Atenas en abril, y a las que asistían todos los ciudadanos y también representantes oficiales de los estados aliados. Tenía lugar una competición, en la que cada poeta presentaba cuatro obras, tres tragedias y una comedia. A cada poeta se le asignaba un actor principal y un mecenas, un hombre rico cuyo deber cívico era costear el espectáculo.

Uno de los primeros aspirantes a la guirnalda de hiedra dionisíaca en el festival de abril fue Esquilo (525-456 a.C.) veterano guerrero de las batallas de Maratón y Salamina. En sus primeras obras mantenía el coro de cincuenta hombres, que más tarde redujo a doce. Primero se introdujo un segundo actor, y luego, un tercero.

El poderoso verso de Esquilo ensalza las virtudes del heroísmo y el valor. Sófocles (497-406 a.C.), autor de Edipo Rey, presentaba, a través de complejas tramas y sensibles caracterizaciones, un mensaje de inminentes fatalidades, del trágico destino que esperaba a la humanidad. Quizá el ser humano no fuese conscientemente malo, pero su arrogancia y su egoísmo generaban multitud de males que habrían de afligir a las generaciones posteriores.

Ver: Aristofanes

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española, «es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo», y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas ,pero interesantes como para ampliar nuestra cultura general.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook

Cacerias de Vacas en la Pampa Argentina Buenos Aires Colonial Gaucho

Las Vaquerías en la Pampa Argentina

LAS VAQUERÍAS:
Cacería de vacas en las pampas

CACERIA DE vaca en la etapa colonia

Las Vaquerías

Si bien Buenos Aires fue creciendo gracias a su lugar estratégico en el circuito comercial, el resto del Litoral fue hasta mediados del siglo XVIII una región de poca importancia económica, pues carecía de mano de obra indígena.

De este modo la ganadería, una actividad que requería pocas personas, fue prosperando con el tiempo. Las vacas y los caballos dejados por los colonos de la primera Buenos Aires se habían reproducido en forma excelente en la región pampeana, como así también el ganado traído por los fundadores de Corrientes, en la Mesopotamia.

Los cabildos autorizaron la caza de vacas salvajes para extraerles el cuero, que luego era vendido a los comerciantes extranjeros en Buenos Aires. Este tipo de caza fue denominada vaquería. La vaquería era realizada por un grupo de jinetes acompañado por numerosos perros, que se internaban en el campo en busca de vacunos salvajes.

Por medio de boleadoras o una caña provista de un filo en forma de media luna, que cortaba los tendones de las patas, volteaban las reses perseguidas, para luego regresar a sacrificarlas.

Tan sólo aprovechaban el cuero, el sebo, la grasa y comían la lengua, considerada la parte más sabrosa de la vaca; el resto del cuerpo era abandonado en el campo. Los indígenas de la pampa consumían la carne de los caballos salvajes y también vendían clandestinamente a los blancos, los cueros de las vacas cazadas.

Cuando el ganado salvaje disminuyó abruptamente, comenzaron a atacar poblados, para proveerse de ganado doméstico. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, se produjeron frecuentes incursiones indígenas contra las poblaciones cercanas a la frontera.

Estos ataques fueron en aumento y, pese a los paulatinos avances de los cristianos, los aborígenes recién pudieron ser dominados a fines del siglo XIX.

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miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española, «es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo», y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas ,pero interesantes como para ampliar nuestra cultura general.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook

Origen de la Polis Griega Ciudad Estado en Grecia Antigua

ORGANIZACIÓN DE LA POLIS EN GRECIA ANTIGUA – CIUDADES ESTADOS

Los genos u oikos: Más parecidos a la familia eran verdaderos clanes. Era un grupo formados por todos los familiares del basileus (jefe de la familia). También incluía a las personas libres y esclavas que dependían de el. Estos servidores eran necesarios porque de ellos dependía el sustento de todo el grupo.

Estos esclavos producían todo lo necesario para vivir, y habían algunos jefes importantes como Ulises (en la obra de Homero), que dirigía la producción y la distribuía según su propio criterio. Dentro de ellos, en efecto, el padre tenia autoridad absoluta puesto que era el interprete de los dioses; la propiedad, por otra parte, era colectiva. La unidad del clan conducía a curiosas consecuencias: la ofensa hecha a un individuo se consideraba hecha al clan.

Entre los griegos la polis surgió cuando varios oikos se pusieron de acuerdo en reconocer una autoridad superior a la de cada familia: esa autoridad era la encargada de arbitrar en los enfrentamientos y de defender los intereses comunes. Los jefes de cada familia, desde el siglo VIII a.C., comenzaron a ocuparse en forma conjunta del gobierno de los oikos reunidos en una polis o ciudad—Estado.

Con el tiempo, los problemas generales de la ciudad se fueron diferenciando cada vez más de los problemas particulares de cada familia. Se hizo necesaria entonces una autoridad que se ocupara exclusivamente del gobierno de la polis: la autoridad política se diferencia desde entonces de la autoridad familiar, aparece la figura del Rey.

polis grecia antigua

Vista de una Polis Griega

Las polis griegas o ciudades-estado: Poco a poco comienzan sin embargo a agruparse las chozas de los genos; los caseríos aumentan, pero, sobre ser poco importantes no están suficientemente adheridos al suelo.

Grecia estaba formada por una serie de ciudades estado independientes, gobernadas por oligarquías aristocráticas, el aislamiento geográfico impuesto por el territorio que ocupaban y la necesidad de agruparse para defenderse de las invasiones explicaba la formación por los griegos de estas polis o ciudades estado. Aunque eran independientes, a menudo se unían en una liga dentro de la cual la más importante acababa por imponerse. Las dos polis más importantes fueron Atenas y Esparta.

Esparta cuido por encima de todo su poderío militar descuidando el arte y las actividades económicas, redujeron a los vencidos a la esclavitud (ilotas) la población se componía de Dorios, Periecos e Ilotas; los primeros conservaron supremacía mediante las armas.

Esparta contó con dos reyes de poder ilimitado y veintiocho ancianos guiados por cinco Eforos, que formaban el senado, el cual monopolizaba todo el poder volviéndose verdaderos amos del estado.

La guerra era el único móvil de la educación, Esparta quiso imponer su fuerza desde un principio, Mesenia le resistió heroicamente, pero fue vencida, después organizó una liga en Peloponeso, de la cual fue jefe.

Los ciudadanos espartanos gozaban de enormes privilegios sobre los sometidos (iliotas y periecos). Estaban gobernados por reyes de familias diferentes, que se transmitían el cargo por herencia, la monarquía se mantuvo en Esparta hasta la total decadencia de la polis.

Atenas la capital del Ática careciendo de militarismo se convirtió en el motor del mundo Griego. Desarrolló el modelo más perfeccionado democracia limitada y puso las bases de la sociedad Occidental. Sus habitantes proclamaron la independencia, la libertad y la igualdad.

El gobierno comprendió: los Arcontes, el Areópago y el consejo de los cuatrocientos, dividió el pueblo en cuatro clases según su fortuna. Las leyes de Solón suavizaron las costumbres y aseguraron la libertad

En los primeros siglos del primer milenio, Atenas tuvo un papel secundario con una economía basada en la agricultura y el pastoreo. A partir del siglo VI el desarrollo del comercio hizo posible su futura importancia. Cuando Atenas inicio su decadencia, Esparta no pudo sustituirla.

Junto a estas dos grandes ciudades destacaron también Samos, Mileto, Delos, Argos Epiduro, Corinto, Egina, Calcis, Eritrea y Tebas.

ORGANIZACIÓN FÍSICA DE LA POLIS: El asentamiento urbano se establecía al pie de la acrópolis, un lugar elevado y defendido, en el que estaban los edificios públicos y que servía de refugio a los habitantes en casos de peligro. Cerca de las casas, estaban las tierras de la ciudad, propiedad de los individuos, que eran una o varias llanuras fértiles.

Más allá de las tierras cultivadas estaban las colinas. Por ellas se llegaba al campo, propiedad de la comunidad y no de los individuos, que servía para el pastoreo y donde trabajaban los leñadores.El asentamiento urbano se hallaba generalmente situado cerca del mar, pero no era frecuente que estuviera a sus orillas. Si la dudad tenía un puerto, comercial o militar, generalmente no formaba parte del núcleo urbano.

cuadro polis griega

Síntesis: La polis griega era un pequeño Estado independiente que abarcaba un núcleo urbano o ciudad, y las aldeas de alrededor, cuyos habitantes poseían los mismos derechos que los que vivían en la ciudad principal. Tenían además las mismas costumbres y adoraban a los mismos dioses. La polis era, además, autárquica en lo económico; es decir, podía vivir tranquilamente sin depender de otras zonas, era autosuficiente.

Estas ciudades no constituyeron en esta época unidades más amplias; es decir, no integraron un gran Estado político o un imperio. Grecia se caracterizaba por su fragmentación política. Las condiciones internacionales favorecían esta situación: el poderío persa sólo estaba naciendo, Egipto se encontraba en plena decadencia.

El pueblo griego pudo vivir con su régimen propio sin ser absorbido por ningún poder mayor. En este comienzo, entonces, la ciudad tenía una unidad con las aldeas que la rodeaban. En la ciudad, los edificios civiles y religiosos se disponían alrededor de una gran plaza, llamada agora. Allí se congregaba la gente, luego fue el sitio físico del mercado y el centro de la vida del pueblo griego.

Crisis Social y Economica en Atenas Causas y Consecuencias

Crisis Social y Económica de Atenas en la Guerra del Peloponeso

El siglo V a. de J.C. se cerraba con un conflicto que, de forma más o menos directa, había comprometido a la mayor parte de los estados griegos: la Guerra del Peloponeso. Durante casi medio siglo, en Grecia se había combatido por la extensión y difusión de dos tendencias ideológicas: oligarquía y democracia. Atenas sería el estado paladín de la democracia, mientras que Esparta iba a representar el centro de la tendencia oligárquica.

En torno a uno u otro bando se fueron agrupando los restantes centros helénicos según su ideología e intereses económicos. Dentro de cada estado ambas tendencias dividían a la población e incluso reinos vecinos prestaban aportaciones económicas a una u otra causa, como fue el caso de Persia, que auxilió con sus ingentes recursos a Esparta y sus aliados. La lucha iba a concluir con la victoria de Esparta y sus aliados, o sea, el triunfo de la ideología oligárquica.

Atenas se vio obligada a demoler sus murallas y disminuir su flota, al mismo tiempo que se instalaban en cada polis gobiernos llamados decarquías, robustecidos en su poder merced a una guarnición espartana. De esta forma, al frente de cada ciudad se colocaba a diez ciudadanos partidarios de la oligarquía, mientras daba comienzo la hegemonía espartana en el mundo griego. Estos acontecimientos no sólo habían producido su sensible cambio político, sino que condujeron al país a una enorme crisis social.

Los efectos de la lucha fueron desastrosos para la agricultura. La prolongación del conflicto, por una parte, y la tala sistemática del agro ateniense, por otra, habían provocado que el labrador se apartara de la tierra. Tucídides nos habla de la situación surgida en Atenas debido al cerco de la ciudad por las fuerzas espartanas: «Antes, en efecto, las invasiones, al ser de corta duración, no impedían hacer uso del país durante el resto del año; mientras que ahora, al estar instalados allí permanentemente los enemigos y atacar unas veces con más fuerzas y en ocasiones un número adecuado de tropas efectuar correrías y actos de pillaje…, los atenienses sufrían grandes daños. Habían quedado privados de todo su territorio e hicieron defección más de veinte mil esclavos, muchos de ellos artesanos, y además perdieron todas las ovejas y bestias de carga… La ciudad necesitaba importarlo todo por igual, y se convirtió en una fortaleza de una ciudad que era».

En la región del Ática, las cosas se complicaron aún más. Con la victoria espartana, los colonos atenienses, instalados en las ciudades miembros de su antiguo imperio marítimo, iban siendo expulsados y comenzaban a ir retornando al Ática. De esta forma, a una población campesina indigente se le fue agregando este otro sector que buscaba recursos en un lugar en donde conseguir un puesto de subsistencia estaba vedado a la mayor parte de la población.

A la crisis agraria se unía una crisis artesanal y comercial. Tras la guerra, el poder adquisitivo se había visto menguado. Faltos de recursos como estaban, los griegos se hallaban incapacitados de poder adquirir bienes en el mercado, lo que produciría una merma de las actividades mercantiles. La crisis no quedaba en esto. La falta de un mercado interno se podía haber solucionado, al menos parcialmente, merced a una mayor vitalidad del mercado externo. Precisamente el siglo IV antes de J.C. comienza con un mayor desarrollo de los antiguos mercados griegos, que empiezan a convertirse en independientes merced a un crecimiento de las actividades mercantiles, agrarias y artesanales. Esto complicó aún más la situación interna griega, debido a la falta de mercados donde colocar los productos.

Finalmente, la población libre de las ciudades vio agravado su malestar por la competencia que le estaba haciendo el empleo cada vez más abundante de la mano de obra esclava. Tanto en el campo como en la ciudad, los grandes propietarios comenzaban a emplear en mayor cantidad el trabajo esclavo, que a primera vista le resultaba más ventajoso, contribuyendo aún más a la depauperación de la población libre.

En este estado de cosas, al ciudadano griego le quedaba la alternativa de vender su fuerza de trabajo en casi paridad con los esclavos, o bien la de buscar nuevos recursos en otros países. En el mundo griego fue surgiendo de esta forma una nueva situación social, la de personas que trabajaban únicamente por el alimento diario. Por esto el número de emigrados empezó a ser numeroso.

Los centros de esta diáspora eran las colonias del mar Negro, de Italia meridional y del reino persa. Faltos de otra ocupación, muchos de estos emigrados se enrolaron en el ejército. El número de mercenarios, mayormente en el ejército persa, se vio incrementado por gran cantidad de griegos que veían en ello una salida a su perentoria situación. Sin ir más lejos, basta recordar la célebre expedición de los Diez Mil, narrada por Jenofonte, en la que todo un ejército griego luchó como mercenario en los conflictos internos del reino persa.

Junto a este empobrecimiento de la población se observa una mayor concentración de la propiedad en pocas manos y un mayor desarrollo de la gran propiedad.

Con la guerra se había puesto en circulación una gran cantidad de bienes, conforme exigían las múltiples necesidades del momento. Todas las reservas del mundo griego estaban invertidas en la guerra. En Atenas, la lucha consumió todos los tesoros atenienses, llegándose incluso a fundir estatuas de los dioses.

En Esparta, el decreto del éforo Epitadeo suprimió las trabas legales a las compras de tierras y estableció que las tierras se pudieran dejar en testamento a quien se quisiera. De esta forma, la primitiva Constitución espartana se fraccionó, aumentando aún más el carácter oligárquico del régimen espartano.

Como colofón a todo este malestar, la enorme circulación de moneda contribuyó al enriquecimiento de los jefes políticos y originó una subida de precios, que vendría a complicar y agravar la ya caótica situación.

Es lógico que este momento engendrara un tremendo malestar social, que se reflejaría en todos los sectores del saber. La guerra había puesto de manifiesto cómo la estructura de la polis era insuficiente para solucionar los múltiples problemas y las necesidades creados en el mundo griego. Se había hecho evidente que el sistema ateniense de la hegemonía de una ciudad sobre las restantes no bastaba.

La misma hegemonía espartana y posteriormente la tebana iban a ser el exponente de un intento de salvar la organización de la polis. Será entonces cuando se haga palpable la búsqueda de sistemas más amplios que permitieran un mayor desarrollo del mundo griego.

La literatura de la época iba a reflejar este fracaso de la polis, al mismo tiempo que intentaba buscar soluciones, utópicas las más veces. En esta línea están algunas de las obras del comediógrafo Aristófanes. En su obra Las aves nos habla de la creación de un reino de aves, intermedio entre los dioses y los hombres, que den una solución a las exigencias de la época. En otra obra, La asamblea de las mujeres, se intenta crear un reino dirigido por las mujeres en el que se ponga fin al malestar existente merced a un mejor reparto de la propiedad y a la finalización de la guerra.

Igualmente el pensamiento filosófico se vería impregnado de estas tendencias. El estoicismo iba a programar que no podía haber más que una sola ciudad para todo el universo. Todos los hombres serían miembros de un solo pueblo, no habiendo más que un orden -cosmos- y viviendo bajo las mismas normas -nomos-. Este sistema sería el de la Cosmópolis.

Nos encontramos con que en el siglo IV, y como resultado de la guerra del Peloponeso, la polis griega había naufragado, aunque surgían ciertas ideas que intentaban dar una solución circunstancial a través de la creación de formas de estados más amplios que los rígidos compartimientos estancos de la ciudad-estado o de la hegemonía de ciudades. Teniendo en cuenta esta realidad, la aparición de la monarquía helenística no fue sino el reflejo de las exigencias del momento.

La Vida Privada en Grecia Vida de las Mujeres Educacion en Atenas

La Vida Privada en Grecia: Vida de las Mujeres Educación en Atenas

La situación de la mujer: el matrimonio y la familia
En Atenas, las mujeres no gozaban de ningún derecho político ni jurídico. Su vida era de reclusión en el hogar, donde administraban la casa y se ocupaban de la educación de los varones hasta los siete años y de las niñas hasta que contraían matrimonio.

Todo !o que aprendía una joven ateniense, era, esencialmente, lo relacionado con las tareas domésticas, complementado, a veces, con elementos de lectura, cálculo y música. Las jóvenes salían en oportunidad de festividades religiosas, cuando asistían al sacrificio o participaban en la procesión.

Si no querían provocar escándalo, las mujeres no debían ocuparse de las relaciones sociales, tener preocupaciones intelectuales o intervenir en cuestiones políticas.

Cuando la vivienda reunía un mínimo de condiciones, se establecía una separación entre las habitaciones reservadas a la vida estrictamente familiar, dominio de la esposa gyneceo , y el sector reservado a los hombres: el andrón.

El matrimonio tenía como fin primordial procrear hijos para que se perpetuase la raza y asegurara al padre el culto que él mismo había celebrado por sus antepasados, considerado indispensable para el bienestar de los difuntos.

Los matrimonios se celebraban por conveniencia religiosa y social, y la diferencia de edad entre los esposos solía ser considerable.

El marido tenía derecho a repudiar a su mujer sin invocar motivo alguno, teniendo que cumplir, como única obligación, con la devolución de la dote. El adulterio y la esterilidad eran causa frecuente de repudio, debido al concepto, antes señalado, que se tenía del matrimonio.

educacion en atenas

La educación
En la sociedad ateniense del siglo V a.C., el ideal masculino consistía en dejar florecer las virtudes individuales, desarrollar en armonioso equilibrio el cuerpo y el espíritu, y servir a la patria en el campo de batalla.

Era una sociedad viril, en la que las costumbres separaban los sexos hasta donde las necesidades materiales lo permitían, haciendo que los hombres no frecuentaran más que a hombres.

La educación, hasta los 18 años, corría por cuenta de la familia. Al llegar a los siete años, los varones eran llevados a la escuela bajo -la vigilancia de un pedagogo, esclavo de confianza encargado de velar por la conducta del educando y la enseñanza de las buenas maneras.

Los llevaban y traían de la escuela pero no tomaban parte en la verdadera enseñanza escolar.

En Atenas la enseñanza era casi libre y librada a la iniciativa de los particulares. Su propósito era el de formar buenos ciudadanos. En la escuela se enseñaba a leer, escribir, tocar algún instrumento musical y hacer ejercicios físicos.

En los primeros años, se daba al educando nociones rudimentarias de escritura, lectura y aritmética. A partir de los 14 años, las ramas principales de la educación eran la música y la gimnástica.

La educación comenzaba con el estudio de los poetas. Se memorizaban trozos que el profesor explicaba y comentaba, con miras, sobre todo, a la enseñanza moral. Los textos preferidos eran La Ilíada y La Odisea.

Por otra parte, los griegos daban gran importancia a la enseñanza de la música, considerada como* un símbolo de cultura y fuente, además, de beneficiosos efectos morales. La lira era el instrumento preferido, pues se podía acompañar con el canto.

La gimnástica, enseñada y dirigida por el paidotriba, se realizaba en establecimientos especiales llamados palestras, que no eran otra cosa que campos de deportes al aire libre, anexos a las cuales había algunas construcciones utilizadas corno vestuarios, salas de descanso y baños.

Lucha, carrera y saltos; el lanzamiento del disco y de la jabalina eran los ejercicios más comunes.

Sólo en la segunda mitad del siglo V a.C. aparecen variaciones en materia de enseñanza gracias al aporte de los sofistas. Estos eran hombres hábiles y sabios, capaces de comunicar a otros sus conocimientos, y encargados de sistematizar y expandir los conocimientos nuevos.

Bajo el nombre genérico de «filosofía», enseñaban geometría, física, astronomía, medicina y, sobre todo, retórica y filosofía propiamente dicha. Los sofistas cobraban mucho por sus servicios, especulando con el hecho de que eran los únicos capaces de proporcionar una verdadera cultura general y formar oradores. Gracias a ellos, el componente intelectual de la educación se volvió cada día más preponderante.

La Organizacion Militar en Atenas

La Organización Militar en Atenas

HISTORIA DE GRECIA:
LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS

La democracia en tiempos’ de Feríeles era belicosa, conquistadora e «imperialista». Atenas, para poder conservar la hegemonía que tenía sobre las ciudades «aliadas», dominar las rutas hacia la zona del mar Negro, tenía necesidad de una gran flota comercial y una poderosa marina de guerra. También necesitaba un ejército para hacer frente a los ataques de las ciudades vecinas y, llegada la ocasión, atacar ella misma.

En Atenas clásica, todo ciudadano debía servir a su patria de los 18 a los 60 años. De los 18a los 20 era efebo, es decir, realizaba su aprendizaje militar. De los 20 a los 50 servía como hoplita o caballero en el ejército activo. De los 50 a los 60 años, formaba, junto con los efebos y los metecos, una especie de ejército territorial que estaba encargado de vigilar la frontera.

Atenas militar

El equipo de un hoplita en combate, se componía de armas defensivas y ofensivas. Entre las primeras, estaban el casco ático, la coraza, generalmente de bronce, protectores para las piernas y el escudo. Las armas ofensivas eran la Tanza, arma de choque y la espada, que no era más que una simple daga.

La forma de combatir, la táctica militar, el trato con los vencidos era similar a las de las demás ciudades griegas de la época. Era en el mar, donde Atenas era más poderosa, ejerciendo una verdadera talasocracia. Fue Temístocles el iniciador del poderío naval de Atenas. Durante el siglo V a.C., gracias al tributo de las ciudades aliadas, se formó la flota más poderosa del mundo griego.

Se construyeron por primera vez los trirremes, barcos de guerra con tres filas de remeros. Ideados para ganar velocidad, tenían 50 metros de largo y siete de ancho. La proa era estrecha y terminaba formando un espolón. Estos barcos navegaban a vela fuera de combate, si no utilizaban los remos, y llegaron a tener una tripulación de 174 remeros.

En su apogeo, Atenas contaba con una armada de 400 trirremes. La táctica naval era difícil y, a partir del siglo V a.C., se usó al mismo barco como arma de ataque. Se intentaba embestir el flanco de los barcos enemigos de modo de clavarles el espolón. Para lograrlo, se trataba de desbaratar y envolver a la escuadra enemiga y crear confusión en sus filas. Los hoplitas atenienses en Maratón y los marinos en Salamina, habían salvado a Grecia y su civilización del peligro extranjero.

Esta civilización que la guerra había salvado fue, sin embargo, debilitada y comprometida por la guerra. Las luchas fratricidas entre los griegos solamente debilitaron a Grecia y la convirtieron en fácil presa del imperialismo macedónico.

La Justicia en Grecia Antigua Las Instituciones en Atenas Libertad

La Justicia en Grecia Antigua: Las Instituciones en Atenas 

Historia de Grecia: Tal vez mejor que ninguna otra institución, la justicia revela ese equilibrio entre el poder público y la libertad individual que fue el ideal de Atenas en el siglo V a.C. Una diferencia esencial de la organización de la justicia en la antigüedad y en la actualidad es que, en Atenas, no existía el ministerio público, el que sostenía la causa de la ciudad.

En las causas privadas, la persona perjudicada, o su representante legal, era la que entablaba el proceso e informaba a la audiencia. Para las causas públicas, es decir, cuando se cometía un acto contra el interés general, cualquier ciudadano podía sentirse lesionado, como miembro de la comunidad, y tenía el derecho de salir en defensa de la ley. En esta situación, el Estado se veía prácticamente obligado a dar curso a la denuncia.

Justicia en Grecia Antigua, Atenas

Tribunales y procedimiento
Los tribunales eran numerosos en Atenas. El más antiguo y respetado era el areópago, que había ido perdiendo todas las atribuciones políticas, pero, que continuaba juzgando los casos de muerte premeditada, de heridas hechas con intención de matar, de envenenamiento, etc.

Las penas que aplicaba eran: condena a muerte en caso de asesinato; destierro y confiscación, en caso de heridas. El tribunal de los efetas (cincuenta y uno) tenía competencia en los casos de homicidio involuntario, la instigación al asesinato, y el homicidio en legítima defensa. Las penas eran de menor importancia; por ejemplo, el destierro sin confiscación.

Pero no eran los tribunales de sangre, con grandes supervivencias de justicia primitiva, los que daban a Atenas su carácter original en materia de justicia. Era el tribunal popular, la Heliaia, la novedad. Todos los años, entre los ciudadanos mayores de treinta años que estuvieran en la plenitud de sus derechos cívicos, se sorteaban 6 000 para desempeñar el cargo de juez, a razón de 600 por tribu. Este número representaba, para los griegos, la unanimidad del pueblo.

Luego de prestar juramento, los heliastas, eran repartidos en diez secciones llamadas dicasterías. En los procesos importantes, sobre todo los políticos, se reunían varias secciones para constituir un tribunal; por ejemplo, en el proceso a Sócrates se sortearon tres dicasterías.

Con jueces que no eran, en suma, más que jurados, los asuntos debían prepararse con cuidado para el día de la audiencia. La «hegemonía» tenía gran importancia, pues entrañaba, antes de la dirección de los debates, la instrucción del proceso. Realizarlo era una función delicada, de gran importancia. Estaba a cargo de los arcontes, cuando eran asuntos de derecho privado; del polemarca, en los asuntos referentes a extranjeros; de los tesmotetes, en los que se referían al interés público.

Posteriormente, se establecieron funcionarios especializados que tenían el cometido de agilitar los trámites en los asuntos de índole comercial.

El juicio comenzaba cuando el presidente del tribunal tomaba juramento a las partes y se daba lectura a la demanda y a la declaración que oponía la defensa. Acto seguido, se le concedía la palabra al demandante y al demandado; cada uno debía exponer sus razones personalmente, salvo los incapaces (mujeres, niños y esclavos), que estaban representados por su tutor legal. Él litigante que se consideraba incapaz de defenderse a sí mismo, encargaba el discurso a un profesional —logógrafo— y luego lo repetía dimemoria.

Apenas terminada la exposición, se votaba. Los jueces emitían el voto sin deliberación previa y en forma secreta.
Cada juez recibía un guijarro que depositaba, según votase a favor o en contra, en una de las dos urnas ante las cuales desfilaba. Contados los votos, el presidente proclamaba el fallo, que era inapelable.

Los castigos que se imponían eran diferentes según la condición de las personas, ya fuesen ciudadanos, metecos o esclavos. Las penas pecuniarias más frecuentes eran: las multas y la confiscación, parcial o total, de los bienes; las penas aflictivas; el destierro temporal o definitivo; la atimia o privación de los derechos de ciudadano; el encarcelamiento y también la muerte. Había también penas infamantes de carácter arcaico y religioso, como ser, la prohibición hecha a las mujeres adúlteras de llevar ornamentos y de entrar en los templos; la privación de sepultura, etc.

Muchos ciudadanos y extranjeros que eran condenados a penas pecuniarias superiores a sus medios podían escapar a la pena optando por el destierro voluntario.

En lo que respecta a la pena de muerte, cuando no se les permitía beber la cicuta en la prisión, sufrían el misterioso suplicio de apotympanismos, que no se sabe ciertamente en qué consistía; podía ser la decapitación o el castigo corporal hasta la muerte.

Críticas
El sistema judicial ateniense ha sido objeto de muchas críticas que merecen ser explicadas. Algunos autores —Glotz, por ejemplo— han pretendido «idealizarla» y atenuar las críticas. Otros sostienen que una justicia que condenó a Sócrates estaba muy lejos de ser perfecta aun para su tiempo.

No se puede negar, por ejemplo, la verdadera manía por los pleitos, que hizo que Aristófanes llamara a Atenas dicaiopolis (ciudad de los pleitos).

Esto constituía un mal que tenía su contrapartida en la falta de ministerio fiscal. Para evitar esta generalización de pleitos, se estableció que si el acusador no obtenía el quinto de los votos apoyándolo, debía pagar una multa. Otra crítica, se basa en el número excesivo de jueces, pues se considera que sin conocimiento adecuado de la legislación, se dejaban llevar por sentimentalismos.

Esta situación estaba agravada por la ausencia de códigos.
Lo que se podría criticar no es la intención, sino la eficacia práctica de este sistema judicial.
Los atenienses se preocuparon por ejercer la justicia con. equidad, con toda clase de garantías, de imparcialidad y de acuerdo con las ideas morales de su tiempo. Atenas, a pesar de sus meritorios esfuerzos, no logró, en materia judicial, la perfección a que llegó en las artes, en las letras y la filosofía.

LAS FINANZAS ATENIENSES
El manejo de las finanzas era ejercido por el Consejo, que se encargaba de distribuir los fondos públicos con ayuda de comisiones subordinadas. El presupuesto habitual de gastos del Estado ateniense, en el siglo V a.C., era importante. Los principales egresos eran: el pago de la mistoforia, que desde la época de Feríeles, correspondía al ejercicio de todas las funciones públicas; los gastos de los festivales religiosos, en concursos y competencias dramáticas, musicales y atléticas y, finalmente, gastos del ejército y la armada que, sin duda, eran elevados en tiempos de paz y aumentaban muchísimo en tiempos de guerra.

La i principal renta del Estado era el tributo que pagaban a Atenas las ciudades miembros de la Liga de Délos. Además del tribute?, había otros impuestos como ser, el 2 por ciento que se cobraba sobre todas las importaciones y exportaciones. El impuesto a los residentes extranjeros. A todo esto, debe agregarse el producto de las minas de plata de Laurión.

Como otra forma de rentas, hay que mencionar el sistema de los «servicios públicos», sistema mediante el cual el Estado encargaba el pago de ciertos servicios a ciudadanos pudientes, a título de contribución patriótica.

La moneda griega
Todos los estados griegos de cierta importancia solían acuñar su propia moneda, con su nombre y con su emblema o distintivo. Había un sistema de monedas generalmente aceptado, que gobernaba el valor relativo en el sistema de acuñación que gradualmente fue sustituyéndolo. La graduación entre estas monedas era la siguiente: seis óbolos eran igual a una dracma, cien dracmas equivalían a una mina, sesenta minas eran igual a un talento.Las principales monedas atenienses eran de plata, las monedas de cobre y oro se acuñaron posteriormente.

Ciudades Estados Griegas Organización Política y Social

Ciudades Estados Griegas – Organización Política y Social

polis griega: atenas y esparta

Polis Griega: AtenasPolis Griega: Esparta

Ciudades Estados Grecia Antigua:Atenas y Esparta

Las polis o ciudades-estado:
Los griegos fundaron colonias y factorías en puntos del Mediterráneo muy alejados de su país pese a su población poco numerosa. Contaban, sin embargo, con una tierra bella y grata, más fértil que hoy en día, y en la que reinaba un delicado equilibrio entre campo y ciudad, tierra y mar.

En Grecia, las montañas y el mar nunca están distantes unas de otras, y la forma más rápida de viajar es siempre por el agua. Parte de la población griega vivía en las islas o incluso en el Asia Menor, cuyas brillantes ciudades y colonias eran fruto de una rápida expansión que había llegado de un extremo a otro del Mediterráneo adentrándose incluso hasta las costas meridionales del mar Negro.

La expansión de los griegos a lo largo y ancho del Mediterráneo tenía una de sus causas en el exceso de población que acosaba a la Grecia continental y a las islas del Egeo. Se trataba de unas tierras pobres, con escasas y reducidas llanuras, que impedían a sus pobladores naturales el desarrollo de una agricultura y una ganadería que fueran más allá de la mera subsistencia.

Las colonias griegas no sólo permitieron solventar este problema del excedente de población, sino que hicieron también que con el tiempo esta misma población creciera en las costas griegas, como consecuencia de los enormes graneros que habían pasado a constituir las tierras de Sicilia, el sur de Italia (la Magna Grecia), Egipto y las costas del mar Negro. De esta manera fue posible que la influencia cultural de los griegos sobrepasara los límites que su reducido poder político parecía señalar.

La política
Al principio las ciudades-estado estaban gobernadas por reyes. Fueron los tiempos de la monarquía, sustituida luego por las oligarquías o gobierno de unos pocos. Éstas (a su vez darían paso a la tiranía, basada en el gobierno de un líder que se compromete a cumplir un programa. Su fracaso daría lugar a la democracia, es decir, la soberanía del pueblo.

Los griegos tenían muchos esclavos, a los que no se permitía el voto, de la misma manera que ocurría con las mujeres. Cada hombre libre tenía derecho de voto junto con el de asistir en persona a las asambleas de gobierno, derecho al que jamás renunciaba. Para que todos los hombres libres se representaran a sí mismos en el gobierno, asistían a los debates públicos, votaban sobre cada caso concreto, y eran personalmente responsables del cumplimiento de las leyes.

Sólo los hombres libres podían combatir en defensa de su ciudad, y por ello todos eran políticos, ciudadanos y soldados; las disputas eran sangrientas pero nadie podía esquivar su responsabilidad. Esta forma de organización política limitaba la expansión de la ciudad-estado, ya que la asamblea tenía que estar al alcance físico de los ciudadanos; por ello Atenas nunca llegó a ser más que una regular capital de provincias que regía una zona no mayor que una comarca o un pequeño condado. El servicio militar era obligatorio, y filósofos y escritores como Sócrates y Esquilo lucharon en defensa de su ciudad.

De manera paulatina, dos ciudades-estado vinieron a ejercer un caudillaje: Atenas y Esparta. Ambas representaban ideales opuestos, pues mientras Atenas era un poder marítimo abierto a la influencia foránea, y dada a las grandes empresas, Esparta era una potencia terrestre encerrada en su tradición, que se regía como un estado militar en el que reinaba la más feroz disciplina varonil desde la misma adolescencia.

Los ciudadanos de Esparta debían sufrir pruebas sin cuento que eliminaban a los más débiles y seleccionaban a la élite de los más aptos. Hoy admiramos a Atenas, pero aquella Grecia veneraba a Esparta y a su invencible infantería. En esas circunstancias era inevitable un enfrentamiento -como ocurrió en la guerra civil o del Peloponeso que de manera permanente habría de debilitar a ambos poderes.

La unidad del mundo griego
A primera vista, Grecia se nos aparece como un conglomerado de piezas separadas que luchan entre sí, imagen que hace difícil percibir el núcleo central que mantiene a ese conglomerado unido. Y, sin embargo, el pueblo no dudaba de su nacionalidad griega, unidad que encontraba en la lengua y la religión.

La religión era un producto poco común: no sólo era fuerte sino también de amplias miras. Los griegos gustaban también de las fiestas conmemorativas en las que se reservaban la participación, y había una gran rivalidad entre las ciudades para ganar los premios en las competiciones tanto teatrales o literarias como de proeza atlética. No debe ello extrañarnos,.,pues los griegos creían en la necesidad del equilibrio entre una mente y un cuerpo sanos. Las obras teatrales debatían siempre cuestiones morales de gran importancia. De sus fiestas conmemorativas surgieron los Juegos Olímpicos.

En la antigua Grecia se celebraban cuatro grandes festivales: los olímpicos, píticos, ístmicos y ñemeos. El festival olímpico en honor del dios Zeus se celebraba a mitad de verano cada cuatro años. Los períodos de cuatro años entre unos juegos y otros eran conocidos como olimpiadas y se utilizaban para fechar acontecimientos históricos. Los Juegos Olímpicos eran la parte más importante del festival.

Existe un registro de las victorias desde el año 776 a. de J.C. El número de pruebas de los juegos fue aumentando con los años e incluían carreras, boxeo, carreras de carros y el pentathlon -una competición compuesta por cinco pruebas: velocidad, salto de longitud, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y lucha-.

El estadio de Olimpia tenía forma de herradura alargada y podía acoger a 40.000 personas. Durante la celebración de los juegos se proclamaba una tregua entre los distintos estados griegos y se interrumpían todas las luchas para que participantes de toda la península pudieran asistir a las pruebas.

En los juegos de Olimpia estaba excluida por completo la participación de las mujeres. Las fiestas duraban cinco días y se iniciaban con ceremonias de bienvenida. Vencer en una prueba convertía al protagonista en un héroe popular y en un ciudadano privilegiado. Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, ganó en una ocasión la carrera de carros, y esta hazaña fue rememorada con el acuñamiento de moneda.

Fuente Consultada: Historia Sin Fronteras Tomo I Historia del Mundo Antiguo y La Edad Media

Las Instituciones Democraticas en Grecia Antigua Asamblea Ecclesia

Las Instituciones Democráticas en Grecia Antigua Asamblea Ecclesia

Integrantes: El poder soberano pertenecía a la asamblea del pueblo. Esta es la diferencia fundamental entre la democracia ateniense y la moderna. En la democracia moderna el gobierno es representativo, en Atenas la democracia era directa: era el conjunto de los ciudadanos en la asamblea el que votaba las leyes, declaraba la guerra y elegía los magistrados.

En teoría, para entrar en la ecclesia se requerían solamente dos condiciones: ser ciudadano —desde la ley de Pericles, el hijo varón de padre y madre atenienses— y ser mayor de edad.

En la práctica, solamente participaba en las sesiones una fracción del pueblo; nunca más de dos o tres mil ciudadanos, la mayoría de ellos vecinos de Atenas. Para ciertas resoluciones que tenían que ser tomadas «por todo el pueblo» se exigía un quorum de 6 000 personas. La abstención, sin embargo, no era practicada igualmente por todas las clases de la sociedad.

Democracia en Atenas

Muchos de los ricos no participaban por no molestarse o porque evitaban juntarse con la muchedumbre; la gente de la costa, no lo hacía porque prefería el producido de la pesca y el comercio a los discursos solemnes; los campesinos en raras ocasiones descendían a Atenas. El público habitual de la asamblea eran los artesanos y pequeños comerciantes de la ciudad. Si bien en un principio la participación en la asamblea no era retribuida, posteriormente los asistentes recibían una remuneración por cada reunión, al comienzo un óbolo y luego tres, lo que era muy poco, teniendo en cuenta los salarios de la época.

Funcionamiento
En los primeros tiempos, la asamblea se reunía una vez por pritanía (décima parte del año), pero los progresos del régimen democrático, tuvieron por efecto multiplicar las cuestiones sometidas al pueblo y llegó a haber hasta cuatro sesiones por pritanía.

Las sesiones tenían siempre su orden del día, aunque éste no era nada limitativo. Desde el momento que un asunto hubiese sido llevado al orden del día, dentro del plazo legal de cuatro días podía ser sometido a deliberación.

Como en todas las ciudades griegas, el punto de reunión de la asamblea era primeramente el agora, pero, en el siglo V a.C. la gran plaza del mercado servía solamente para las ocasiones especiales en que debía reunirse «todo el pueblo». La colina del Pnyx era el lugar de las asambleas ordinarias.

En este lugar de 6.000 metros cuadrados cabían hasta 25.000 personas de pie y, en los bancos, había asiento para 18.000. La asamblea era presidida por el «epístata de los pritanes» designado cada año por sorteo,- salvo en las asambleas electorales y plenarias que eran presididas por los nueve arcontes.

Antes de la deliberación se realizaba una ceremonia religiosa: los purificadores inmolaban algunos puercos y con la sangre de las víctimas trazaban un círculo sagrado en torno de los asistentes. Acto seguido, el presidente ordenaba que se leyera el informe del consejo acerca del proyecto puesto en el orden del día, el probuleuma. La ley prohibía que se introdujera y se sometiera a deliberación toda proposición no tratada previamente por el Consejo.

El consejo carecía del derecho de veto; el probuletima no establecía nunca que una proposición debiera ser rechazada, sino que daba una opinión favorable o desfavorable o un análisis sin conclusiones.

Luego de la lectura, si el informe era favorable, se procedía a votar, levantando el brazo, la aceptación pura del probuleuma, o se pasaba a discutirlo. Si se decidía discutir, todo ateniense podía sostener su opinión ante la asamblea: una igual libertad de palabra —isogoría— parecía la condición del régimen democrático. Pero solamente un número muy reducido de asistentes hacía uso de esa facultad y, generalmente, eran los jefes de los partidos los que sostenían el peso de la discusión.

El ciudadano llamado a hablar a la tribuna ponía en su cabeza una corona de mirto; entonces, era inviolable y sagrado. Todo ateniense tenía derecho de iniciativa, es decir, de presentar una moción, y derecho de discusión y corrección, vale decir que podía hacer adiciones al probuleuma o hacer proyectos sustitutivos.

Los abusos del derecho de iniciativa eran severamente reprimidos: toda proposición ilegal debía ser rechazada y se podía llevar al autor hasta los tribunales.

Existía la posibilidad, aun después de efectuada la votación, de que el asunto fuera sometido a nueva discusión.
El voto secreto estaba reservado solamente para las asambleas en que se tratase de adoptar medidas graves contra particulares, como ser el ostracismo y la alta traición.

Atribuciones: El pueblo soberano lo puede todo en un régimen de democracia absoluta. Pero, ¿qué entendían los atenienses por soberanía? A la ecclesia le correspondía la decisión en los asuntos fundamentales de la política exterior, el poder legislativo, la suprema acción de juez en materia política.

En materia dé relaciones exteriores, noo solamente decidía la paz y la guerra, sino que concretábalas alianzas e intervenía hasta en las más insignificantes negociaciones. En tiempos de paz se preocupaba de todo lo concerniente a la defensa de las fronteras y a la flota.

En tiempos de guerra, fijaba el número de contingentes que tenían que ser movilizados, designaba los estrategos de las expediciones que ordenaba, aprobaba o desaprobaba sus planes y disponía, por decreto, la ofensiva o la retirada. Esta autoridad que tenía sobre los jefes militares fue todavía acrecentada y, así, se vio condenar al destierro o a la pena de muerte a generales vencidos y hasta a generales vencedores.

Esta suprema injerencia de 40.000 individuos en la dirección de la guerra y de la flota puede parecemos extraña, si no se distingue, bajo las apariencias, la realidad de las cosas. Lo que ocurría era que, en el fondo, la misión principal, en materia de política exterior, le correspondía al Consejo; éste estudiaba los asuntos, hacía las negociaciones y prácticamente daba soluciones que la asamblea no hacía sino ratificar. La soberanía del pueblo en materia de poder ejecutivo se ejercía por intermedio de magistrados.

Los funcionarios que ocupaban cargos de gran responsabilidad eran designados por elección de la asamblea. El día de la ecclesia se transformaba en comicios efectuaba una asamblea extraordinaria en la que los integrantes de los partidos, por todos los medios, trataban de lograr el favor popular. Una vez en el cargo, los magistrados quedaban sometidos a la vigilancia de la asamblea. Esta, en cada pritanía, les renovaba sus poderes por un voto de confianza; en caso negativo, les hacía abandonar el cargo o los sometía a los tribunales. El pueblo era el encargado de votar las sumas necesarias para la guerra, para las embajadas, etc.

Para determinar el papel legislativo de la asamblea, habría que distinguir el sentido exacto que le daban a los términos ley y decreto, conceptos que no eran claros para los atenienses. Lo que estaba bien establecido era que ningún decreto, tanto del Consejo como de la asamblea podía prevalecer sobre la ley.

Lo que los atenienses del siglo V a.C. entendían por leyes eran, sobre todo, las leyes constitucionales, o sea, las normas dictadas por Dracón, Solón y Clístenes y que no fueron abolidas porque se consideraba dicha abolición un atentado contra los dioses y la ciudad. Para eludir ese principio se legislaba por decreto. Había ciertos decretos que requerían un tratamiento especial y no el simple probuleuma del Consejo; eran los decretos por los que se trataba de fijar la condición de una ciudad federada, la concesión de la ciudadanía a un extranjero, etc.

En estos casos se nombraba una comisión de expertos, los syngrafeis, para preparar el proyecto a presentar en la asamblea. Se utilizaba ese procedimiento también para evitar la improvisación del pueblo en temas graves de legislación, sobre todo en aquellos que nosotros llamaríamos leyes constitucionales. Los poderes judiciales de la asamblea eran solamente los excepcionales. Intervenía en aquellos casos en los que los intereses del Estado estaban en juego. Todas estas funciones las cumplía el pueblo ateniense a través de las asambleas, independientemente del número de asistentes. En casos especiales, se requería determinado quorum; eran las asambleas plenarias.

Estas se reunían:

• Para designar al ateniense que debía ser expulsado de la ciudad por la ley del ostracismo.

• Para conferir la adela, es decir, la impunidad o la gracia ya al autor eventual de una proposición ilegal pero necesaria, ya a las personas que habían perdido sus derechos cívicos.

• Para conferir el derecho de ciudadanía a un extranjero. En esos casos, la comunidad, en nombre de un interés superior, iba contra las reglas de derecho común que garantizaban a los individuos los derechos cívicos; de allí su carácter extraordinario.

Al analizar el papel desempeñado por la asamblea, las ventajas y desventajas del gobierno democrático directo, debemos recordar que ya en la antigüedad se le hicieron muchas críticas.

Se decía que el pueblo resolvía cosas que la mayoría no entendía, que se tomaban decisiones graves bajo el influjo de las pasiones dominantes en el momento, más que por la fría reflexión. Estos vicios no podemos dejar de tenerlos en cuenta, pero, por graves que fueran los inconvenientes, también se estima que estaban compensados por las ventajas propias del sistema. La asamblea era una excelente escuela. Fiscalizando a los magistrados, deliberando y votando sobre los proyectos de ley, el ciudadano encontraba un factor indispensable de desenvolvimiento político e intelectual.

Todos aprendían en la práctica su oficio de ciudadanos. Además, el ejercicio directo de la soberanía por los ciudadanos tenía sus limitaciones. Los jefes de partido tuvieron siempre su importancia, y en ellos hubo delegación tácita de soberanía. Por otra parte, hay que tener en cuenta también estos elementos:

• El probuleuma, o sea que antes de ser sometido a la asamblea, todo asunto era previamente estudiado;

• El peligro de la paranomon grafé, que obligaba a meditar antes de hacer una proposición;

• Que para los asuntos de importancia, era necesario el estudio de una comisión de expertos;

• Los asuntos más graves solamente eran tratados en asambleas plenarias.

Ver: Gobierno de Clístenes y Las Instituciones Democráticas

La Democracia en Atenas Deberes de los Ciudadanos Leyes Asamblea

La Democracia en Atenas
Deberes de los Ciudadanos y Leyes 

EL FUNCIONAMIENTO DEMOCRATICO DE ASAMBLEA DEL PUEBLO: El pueblo de Atenas, es decir, la reunión de los ciudadanos, resolvía todos los asuntos importantes. Se reunía en Asamblea para deliberar y votar.

La Asamblea se reunía tres veces al menos cada mes, al aire libre, por la mañana, hasta el sigio V en la plaza del mercado (la agora), desde el siglo V en el Pnyx, plaza con gradas talladas en la roca de una colina.

El día en que había de reunirse la Asamblea, al amanecer, se desplegaba un estandarte. Los ciudadanos iban llegando y se sentaban en las gradas. Enfrente, en una plataforma de piedra, estaban ¡os magistrados que iban a presidir la Asamblea.

Empezaba la sesión con una ceremonia religiosa. Los sacerdotes paseaban unos cerditos alrededor de la Asamblea. Los degollaban, recogían la sangre y con ella regaban el suelo.

Luego se quemaba incienso. Un heraldo recitaba una oración pidiendo a los dioses que se mostrasen propicios, y una maldición contra cualquiera que intentase engañar al pueblo.

Entonces el presidente, en nombre del Consejo de los Quinientos, exponía las cuestiones que se iban a discutir, porque la Asamblea no debía deliberar sino acerca de cuestiones anunciadas de antemano y ya examinadas por el Consejo.

Luego leía la proposición redactada por el Consejo y preguntaba a la Asamblea si quería discutirla. Los asistentes respondían alzando las manos.

Empezaba la deliberación. El heraldo decía en alta vo: «¿Quién quiere tomar la palabra?». Todos los ciudadanos tenían derecho a usar de la palabra y, cuando varios la pedían a un tiempo, era preferido el de más edad.

El orador subía a ¡a tribuna, plataforma ancha en la que se podía hablar andando. Se colocaba en la cabeza una corona de mirto, indicando desempeñar una función religiosa, por la cual esiaba prohibido interrumpirle. La Asamblea escuchaba en silencio.

Una vez que todos ios oradores habían hablado, el presidente preguntaba a la Asamblea si aceptaba o rechazaba ¡a proposición y los ciudadanos respondían alzando las manos. Los mismo se hacía con las demás cuestiones que en ei día habían de resolverse.

Una vez terminada la votación, el heraldo pronunciaba una fórmula religiosa y la Asamblea se disolvía.

Las proposiciones aceptadas por la Asamblea se consignaban en forma de decretos. Al frente se ponía el nombre del presidente, del secretario y del ciudadano que había presentado la proposición.

De esta suerte el pueblo sabía quién le había inducido a tomar una medida.

El ciudadano que había presentado una proposición seguía siendo responsable de sus consecuencias.

Cualquiera podía intentar contra él un proceso y, si el tribunal juzgaba lo propuesto contrario a las leyes, era condenado a multa y podía ser privado en lo sucesivo de los derechos de ciudadano.

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DEMOCRACIA E INSTITUCIONES EN GRECIA

LA DEMOCRACIA EN GRECIA: Es el régimen democrático funcionando en la época de Pericles lo que vamos a estudiar, pues es en esa época cuando la vida política de Atenas revela equilibrio entre los derechos del individuo y el poder político.

Lo que distingue a una sociedad democrática es que la soberanía pertenece a todos los ciudadanos sin excepción.

La única restricción es la ley. La ley que regula las relaciones entre los ciudadanos, protege a los unos de los otros y defiende también a los ciudadanos del poder del Estado, así como los intereses del Estado frente a los particulares.

democracia en Atenas

Discución de leyes con el pueblo

Los principios sobre los que se basa la democracia son: libertad, igualdad y filantropía.

Bajo el imperio de la ley, los atenienses eran verdaderamente libres e iguales.

La libertad del ciudadano en Atenas era absoluta, y el concepto ateniense de libertad no difería mucho del que hoy sustentamos: derecho de todos los ciudadanos a pensar, decir y hacer lo que mejor crean, dentro de los límites marcados por la ley elegida por ellos mismos.

La democracia ateniense no era caótica gracias a la acción reguladora de la ley. Ella tenía como fin mantener el orden y la paz social, así como la propiedad y la grandeza intelectual.

La libertad, entendida de ese modo y para mantener su valor de tal no puede ir separada de la igualdad.

INSTITUCIONES DECOCRÁTICA EN ATENAS: La democracia, sea como concepto, sea como institución, se remonta a la cultura griega. Aparece en las ciudades griegas, particularmente en Atenas, donde Solón estableció un gobierno democrático temperado.

Cuatro cuerpos políticos constituían el gobierno de Atenas posibilitando de esa manera el acceso de todos al poder.

a) El Arcontado. En realidad existía antes de Solón, pero este impuso el mando de nueve arcontes simultáneos elegidos por el pueblo. Solo podían ser elegidos los ciudadanos pertenecientes a la primera clase. El Arcontado ejercía el poder ejecutivo.

b) El Areópago era una asamblea de ancianos, en un principio de nobles. Después de Solón admitió a los arcontes que cesaban en sus funciones y a los magistrados que se habían distinguido por el buen ejercicio de su cargo. El nombre de Areópago provino del lugar donde se reunían. Su función era administrar justicia en asuntos concernientes a educación, moral y religión. Censuraba a los malos magistrados, castigaba la holganza, la impiedad, los sacrilegios y el homicidio.

c) El Senado estaba compuesto por 400 ciudadanos elegidos por la Asamblea del pueblo. La edad mínima para ser elegido senador era 30 años. Correspondía al Senado la elaboración de las leyes que luego sometía a la Asamblea del pueblo, la vigilancia de los magistrados, la aplicación de multas por infracciones a las leyes, la dirección de la administración civil, la convocación de la Asamblea. El Senado debía dar cuenta de su actuación ante la Asamblea.

d) La Asamblea del pueblo. La componían todos los ciudadanos que tuvieran 20 años y reconocida moralidad. Como se ve casi todos los atenienses eran legisladores porque todos podían participar en la elaboración de las leyes. Ordinariamente sesionaba tres veces al mes en el Agora.

La reunión comenzaba con un sacrificio. Luego se discutían las leyes. Los ancianos gozaban de prioridad en el uso de la palabra. Al pasarse a votación, los que estaban por la afirmativa levantaban la mano; en algunas circunstancias se computaban los votos nominalmente como en los escrutinios actuales.

La Asamblea del pueblo estaba investida de todos los poderes; no estaba sujeta a ningún control- o veto ni a limitación de ninguna clase.

En la democracia ateniense, el pueblo aparecía como el verdadero soberano del Estado.

Además de aprobar o rechazai las leyes del Senado, decidía, por mayoría, de la paz o de la guerra, y enjuiciaba a los generales. «Todo, en suma, dependía en Atenas de la decisión de la Asamblea General. Según la Constitución de Solón, el poder ejecutivo pertenecía, pues, a los Arcontes, el poder judicial al Areópago y el legislativo al Senado y a la Asamblea del pueblo».

LOS CIUDADANOS: Todos los ciudadanos tenían los mismos derechos ante la ley fisonomía), igual voto decisivo en los asuntos públicos, la misma participación en el gobierno efectivo del Estado e igualdad en el derecho de palabra (isogoría). Los griegos entendían así la democracia y desconfiaban de las instituciones de carácter representativo.

La verdadera democracia requería que todo ciudadano pudiera asistir personalmente al debate de los asuntos tratados, así como emitir su voto directamente, y que incluso cada ciudadano pudiese gobernar y ser gobernado por turno.

La igualdad era lo que los atenienses ponían por encima de todo en su constitución. «Es el mérito —decían— mucho más que la clase, lo que abre la vía de los honores públicos. Nadie, si es capaz de servir a la ciudad, puede dejar de hacerlo por la pobreza o por la oscuridad de su condición». (Tucídides).

Se podría pensar, entonces, que los atenienses se negaban a sí mismos al mantener el sistema solónico de las clases censatarias.

Instituciones claves para hacer efectiva la democracia eran el sorteo y la remuneración económica ya analizada.

El sistema del sorteo era, en esencia, el reconocimiento de la igualdad de posibilidades de acceso al gobierno de la cosa pública que tenían los ciudadanos; no era negar una elección, sino afirmar que, en última instancia, cualquier ciudadano estaba capacitado para el gobierno.

Ello, además, estaba respaldado por la exigencia con que el pueblo controlaba la acción del magistrado.

El sorteo no comprendía a todos los ciudadanos, sino a aquellos que se inscribían para ser sorteados. Vale decir que había un paso previo de autoselección entre los aspirantes al cargo.

El sorteo era considerado como una de las piedras angulares de la democracia; impedía que los más poderosos influyesen en las elecciones, presionando al electorado.

Otro gran principio era el de la filantropía. Habiendo ciudadanos libres e iguales, el Estado tenía ciertas obligaciones precisas que no podía eludir, bajo pena de traicionar los principios mismos de la Constitución. La primera de estas obligaciones consistía en asegurar la defensa de la ciudad:, organizar y mantener el ejército y la marina.

Debía proteger la libertad individual, haciendo desaparecer los últimos vestigios de responsabilidad colectiva. Tenía el deber de corregir la desigualdad en el reparto de los bienes, dando a los más necesitados compensaciones tendientes a aliviar su situación y evitar su miseria.

La mistofonia, las cleruquías, las grandes obras de utilidad o embellecimiento, fueron medidas tomadas para mantener el equilibrio de una sociedad democrática.

A la protección que significaba la creación de fuentes de trabajo para los que podían trabajar, se agregó la asistencia a los que no podían hacerlo. Así, había una ley que determinaba que los inválidos por acción de guerra recibirían hasta el final de sus días una pensión del Estado.

Las viudas de los atenienses muertos en combate eran alimentadas por el Estado lo mismo que sus hijos, quienes, además, recibían educación a cargo de aquél.Pero todavía se tomaban más precauciones.

Para que los artículos de primera necesidad no encareciesen, se creó una magistratura especial —sitofilacos—, que tenía como misión el contralor de la importación de granos, los precios y las condiciones de venta.

Esta política de ayuda no era solamente justa, sino indispensable; el régimen no podía mantenerse sin asegurar a cada ciudadano el mínimo indispensable para ejercer sus derechos cívicos.

De esa manera, asegurado su sustento, los ciudadanos exigían al Estado satisfacciones intelectuales y morales.

El teatro griego era costeado por la primera clase, a la que se le imponían cargas tributarias utilizadas en la preparación de coros, concursos líricos y dramáticos. Los beneficios llegaban gratuitamente a todas las clases. Como esas prestaciones no eran suficientes, el Estado llegó a formar un fondo —el teoñcón— con el cual se costeaba la entrada.

El griego consideraba que el teatro era la mejor forma de enseñar. De ahí el contralor que ejercía el Estado sobre el teatro.

Los deberes de los ciudadanos: Una ciudad que cumplía tan liberalmente con sus obligaciones, podía pedir mucho a cambio. Las relaciones del ateniense para con su ciudad, no suponían solamente derechos, sino también deberes.

El Estado garantizaba la igualdad, la filantropía, la libertad y la responsabilidad personal pero, a cambio, exigía una serie de prestaciones y una disposición moral hacia la ciudad que conocemos a través del juramento de los efebos. Este juramento lo hacía el joven el año que llegaba a la mayoría de edad, antes de ser inscripto en el registro que le garantizaba su derecho de ciudadanía.

El efebo recibía su armadura en presencia del Consejo de los 500. Juraba defender la ciudad, obedecer sus leyes y sus dioses, según los términos de un documento del siglo IV a.C.: «No deshonraré estas armas sagradas, no abandonaré a mis compañeros en la batalla, combatiré por mis dioses y mi hogar, solo o con los otros. No dejaré mi patria disminuida, sino más grande y más fuerte aún que lo que pude recibirla. Obedeceré las órdenes que la sabiduría de los magistrados me pueda dictar. Me someteré a las leyes en vigor y a las que el pueblo haga de común acuerdo: si alguien quiere abolir estas leyes o desobedecerlas, no lo soportaré, sino que combatiré por ellas, solo o con todos. Respetaré el culto de mis padres».

Sumisión a la soberanía del pueblo y a las autoridades establecidas, obediencia a las leyes: tales los fundamentos sobre los que reposó el equilibrio político y social de Atenas cinco siglos antes de la era cristiana.

La ley: ¿Cuál era el concepto de ley para los atenienses del siglo V a.C.? Los griegos tenían dos términos para designar la ley:

• La themis o justicia primitiva, trasmitida por tradición oral y de origen desconocido, pero consagrado por la costumbre como cosa sagrada e inmutable.

• La nomos, que era la ley humana, cuyo carácter esencial era el estar escrita, ser conocida por todos y pertenecer a todos. Respaldada por el acto soberano de la votación, gozaba de gran respeto, pero no se le daba un valor absoluto y se admitía su cambio mediante otro acto soberano.

Ninguna ciudad griega tenía una constitución redactada en un documento; lo que existía era un conjunto de costumbres, de disposiciones insertas en leyes diversas.

Cuando los autores griegos, sobre todo Aristóteles, hablan de constitución, se refieren al régimen de una ciudad. Es decir, se refieren a la organización dada a las magistraturas en general, dicen cómo estaban repartidos los poderes, cuáles eran las atribuciones de la soberanía popular y qué fin se asignaba a la comunidad política.

Las leyes tampoco eran entre los griegos un todo sistemático, un código en el sentido moderno. Por lo general, cuando estaban agrupadas, llevaban como etiqueta oficial el nombre de los magistrados o de los tribunales encargados de aplicarlas.

Los griegos tenían un alto concepto de la ley; consideraban que el Estado no podía subsistir cuando los fallos que se dictaban carecían de fuerza, cuando los particulares podían suprimir el efecto de la ley.

La ley había que aceptarla aun siendo injusta, porque el ciudadano le debía obediencia en virtud de un pacto inviolable. Una vez adquiridos los derechos cívicos, se podía renunciar al pacto y abandonar la patria, pero, el que se quedaba, contraía el compromiso de obedecer las leyes.

La democracia ateniense aparece como el ejercicio de la soberanía por parte de ciudadanos libres e iguales, bajo la égida de la ley.

La Bule en Atenas Instituciones democraticas en Atenas Asamblea 500

La Bulé en Atenas: Instituciones Democráticas en Atenas – Asamblea 500

El Consejo de los 500 o Bulé: Organización para que la asamblea pudiera tomar sus resoluciones era necesario que su trabajo fuese preparado, que los decretos adoptasen una forma regular antes de serle sometidos y que se pudiera votar sobre textos precisos y detenidamente examinados. Además, la asamblea, no podía estar reunida permanentemente. Debía, por lo tanto, confiar una delegación de su soberanía a un cuerpo investido de poder deliberativo y ejecutivo.

Este cuerpo, al que los atenienses llamaban el consejo, era considerado como la primera magistratura. Estaba integrado por 500 miembros, a razón de 50 por tribu, designados por sorteo entre los ciudadanos mayores de 30 años que se presentaran como candidatos. Sus miembros debían consagrarse, durante un año, a los asuntos públicos y eran retribuidos en sus funciones, además de ser eximidos de las obligaciones militares.

Antes de tomar posesión de su cargo, debían prestar juramento, en el cual hacían referencia a sus atribuciones y a las Obligaciones del cargo. Juraban ejercer su misión conforme a las leyes y ser fieles a los intereses del pueblo; guardar en secreto los asuntos de Estado y respetar la libertad individual. Se reunían todos los días y las sesiones se realizaban en el Buleuterion, instalado al sur del agora, revistiendo carácter público.

En la práctica, la Bulé no podía reunirse sin interrupción durante un año entero; era preciso que se formaran comisiones para despachar los asuntos urgentes y preparar los trabajos. Así se crearon las pritanías. Cada una de las diez tribus, tenía a su cargo una pritanía una vez al año.

Los pritanes actuaban en nombre de todo el cuerpo. Por su intermedio la Bulé estableció relaciones con los magistrados y con los embajadores extranjeros, recibió mensajes y, en casos urgentes, convocó al Consejo o a la asamblea. Para ejercer mejor sus múltiples atribuciones, la Bulé nombraba, por aclamación o por sorteo, comisiones con atribuciones especiales.

Había, por ejemplo, comisiones encargadas de vigilar la entrada a la asamblea, supervisar las construcciones navales y verificar las escrituras de los funcionarios contables. Poderes Se le atribuía la dirección general de los asuntos públicos.

La Bulé era el organismo que tenía la función de gobierno más importante. Como órgano legislativo, tenía la misión de preparar los probuleumas. Como órgano ejecutivo, redactaba decretos, fiscalizaba las funciones de los magistrados y vigilaba la organización militar y la flota. Y, hasta actuaba como órgano judicial, dictando sentencias sola o en colaboración con la asamblea.

En materia de política exterior, su papel era fundamental: servía de intermediaria entre Atenas y los estados extranjeros, daba audiencia a los embajadores antes de presentarlos a la asamblea y negociaba con ellos antes de someter al pueblo el resultado de estas negociaciones. Daba las directivas necesarias a los ministros atenienses enviados en misión; hacía jurar en nombre de la ciudad los tratados de paz o alianzas.

Tuvo un papel particularmente activo cuando Atenas estuvo al frente de la Confederación, interviniendo en la fijación de los tributos y preparando los proyectos referentes a las ciudades y a todo el ámbito del «imperio» ateniense. En cuanto a la administración, ponía orden y unidad, sobre todo en lo referente a las finanzas. Se encargaba de procurar al presupuesto los recursos necesarios, sobre todo en tiempo de guerra. A través suyo, se realizaban todas las adjudicaciones del Estado, el arriendo de los impuestos, etc.

Durante todo el año vigilaba el empleo que se daba a los fondos públicos; se ocupaba de todo lo concerniente a la construcción y mantenimiento de los edificios públicos, incluyendo los santuarios. También vigilaba la administración del culto: preparaba, hasta el menor detalle, las fiestas de las Panateneas y aseguraba el buen orden de las Dionísicas.  Entre sus amplios cometidos figuraban, asimismo, atribuciones de policía y justicia.

En algunos casos ejercía la dokimasia, que era el derecho de censura. Este derecho se aplicaba en ciertos casos, como ser: la lista de los atenienses mayores de edad en los registros cívicos era presentada a la Bulé para que la aprobase en forma definitiva. Si se probaba que había alguna inscripción indebida, no solamente se borraba de la lista el nombre, sino que se imponía una pena a los demotas responsables del hecho.

Vigilaba las inscripciones de los caballeros y exploradores de caballería y procedía al examen, tanto de los hombres como de los animales. Controlaba la lista de enfermos que habían pedido asistencia pública. La Bulé, además, examinaba, al final de su mandato, a los buleutas y, antes de entrar en funciones, examinaba a los arcontes. Al principio tenía derecho absoluto de exclusión, pero luego los excluidos podían apelar ante el tribunal. También inspeccionaba la gestión de los funcionarios dedicados a las finanzas.

Tenía facultades para obligarlos a comparecer ante ella y juzgarlos si aparecían responsables del incumplimiento de los deberes de su cargo.

El consejo del areópago Era un cuerpo muy antiguo; se componía de ex arcontes, quienes conservaban tal dignidad de modo vitalicio. En los primeros tiempos tenía importantes funciones políticas; el examen de los magistrados y el cuidado de las leyes y la moralidad pública. Luego de las reformas del 462 a.C. sus funciones quedaron reducidas; tenía jurisdicción en ciertos casos penales como ser el homicidio intencional, el envenenamiento, etc. Mantuvo cierto prestigio, sin embargo, por las comisiones especiales que se le confiaban: la investigación de faltas graves contra el Estado y poderes extraordinarios en casos de pública emergencia.

Los magistrados
Caracteres comunes a todas las magistraturas

Los principios de la democracia, en cuanto a las magistraturas, son muy claros. El principio teórico de la igualdad, esencia del régimen, exigía que todos los ciudadanos pudieran acceder a las magistraturas; se proclamaba que todos tenían derecho a llegar y los mecanismos existentes posibilitaban que muchos de ellos accedieran a ellas. Las magistraturas eran anuales; por regla general, estaba prohibido ejercer durante varios años seguidos una misma función y acumular varias en el mismo año. Estas reglas tenían excepciones.

Los funcionarios militares, sobre todo los estrategos, podían hacer renovar sus poderes de año en año. Tal el caso d&Pericles. Las magistraturas eran colegiadas. Los colegios eran independientes unos de otros. La única excepción eran las magistraturas militares, donde la jerarquía era necesaria. En cuanto a las magistraturas civiles, eran todas iguales entre sí; pero en la práctica, se distinguían claramente cuáles eran los cargos de mayor categoría.

Las magistraturas que asumían las responsabilidades de los asuntos claves, aquellas cuyos titulares tenían que ver con los principales asuntos del Estado y ejercían el mando del ejército, no eran retribuidas, y los ciudadanos pertenecientes a las clases inferiores no podían llegar a ellas. A cada magistratura le correspondía un número de diez miembros, a razón de uno por tribu. Esto era tan riguroso, que cuando los magistrados no eran diez, se nombraba secretario, para completar el número y para que cada tribu tuviera su representante.

El nombramiento de los magistrados se hacía por sorteo o por elección. Los inconvenientes del sorteo eran en parte atenuados por una serie de factores:

• Los incapaces eran excluidos de las listas;

• La colegialidad de las magistraturas disminuía los peligros que podía significar un magistrado mediocre, pues su incapacidad podía quedar compensada por la capacidad de los demás magistrados;

• La colaboración de los asesores y, sobre todo, la presencia de personal permanente y experimentado, paliaba la inexperiencia de los jefes que cambiaban anualmente. A pesar del sorteo, el sistema de elección conservaba gran importancia. Se utilizaba para aquellos casos en que los magistrados debían demostrar competencia profesional o tener garantías de fortuna.

Eran elegidos por la asamblea, los magistrados militares y los jefes de los servicios técnicos, sobre todo los encargados de las finanzas. Una vez designados por sorteo o por elección, ningún magistrado tomaba posesión del cargo sin haber sido sometido antes a la prueba de la dokimasia, especie de examen sobre los antecedentes de los aspirantes.

Esta prueba consistía en un interrogatorio sobre su familia, los cultos que profesaba, su vida privada y pública. Luego, se traían testigos para que confirmasen sus afirmaciones. En caso de no presentarse contradicciones, se procedía a votar. Además de estas preguntas, generales a todas las magistraturas, había preguntas particulares para aquellas magistraturas que requerían una condición especial. Por este cuestionario, la vida entera del nuevo magistrado era sometida al examen de todos los ciudadanos. Antes de ocupar el cargo prestaban un juramento de investidura.

Los magistrados más importantes, en los primeros tiempos, fueron los arcontes. Eran nueve designados por sorteo, uno por cada tribu. De éstos, tres eran especialmente denominados: arconte, rey y polemarca, en tanto que los otros, seis, recibían el nombre común de tesmotetes. Los distintos arcontes tenían deberes especiales, de carácter principalmente judicial o religioso.

El arconte en jefe era la cabeza visible del Estado y se le llamaba epónimo, por cuanto daba su nombre al año. La dirección de las Grandes Dionisíacas y de algunas otras fiestas eran de su incumbencia, y sus deberes judiciales estaban relacionados con la administración de la ley familiar. El arconte rey era el principal funcionario religioso del Estado y, en materia judicial, conocía en las causas de carácter religioso y presidía los juicios de homicidio.

El polemarca estaba encargado de otros deberes religiosos y entendía en las causas referentes a los no ciudadanos. Los seis tesmotetes o arcontes menores se ocupaban de asuntos casi todos judiciales y legales, vigilaban la marcha de los tribunales, presidían ciertas causas, conservaban y revisaban los códigos legales. Había también cuerpos administrativos de menor importancia, la mayoría integrados por diez miembros cada uno, como los encargados de finanzas y los magistrados de policía que cuidaban de las prisiones y de las penas corporales. En cambio, los estrategos (generales) se elevaron por encima de sus atribuciones militares y adquirieron las atribuciones políticas que habían perdido los arcontes. Eran electos por la asamblea.

Generalmente había uno por cada tribu y eran reelegibles cada año. Además de conducir las operaciones en el campo de batalla, se encargaban de toda la administración militar y naval y presidían todos los negocios relativos a estas cuestiones. La jerarquía entre los estrategas la establecía la asamblea que, en algunos casos, el jefe de una expedición u otorgaba facultades extraordinarias u un general.

Poderes y responsabilidades de los magistrados Si analizamos las prerrogativas y las responsabilidades que tenían los magistrados, llegamos a la conclusión de que su situación no era nada codiciable. Pocas eran las prerrogativas de que gozaban: tenían cierta impunidad suspensiva, al evitárseles ciertas persecuciones de orden privado mientras estaban en el ejercicio de sus funciones y gozaban de una vigilancia especial. Pero si tenemos en cuenta sus obligaciones, en relación éstas son abrumadoras.

Estaban sometidos a una vigilancia incesante y minuciosa. Nada podían resolver sin la autorización del Consejo. Nueve veces al año debían obtener de la asamblea el voto de confianza so pena de ser suspendidos en sus funciones y perseguidos por los tribunales. Al finalizar su mandato, todo magistrado debía rendir cuenta de los fondos públicos cuyo manejo se le había confiado y presentar una declaración escrita sobre su gestión administrativa.

cuadro bule

El Arte Griego Ordenes Jonico Dorico Corintio Grecia Antigua

El Arte Griego: Ordenes Jónico, Dórico y Corintio Grecia Antigua

LA CULTURA: Ya hemos dicho que durante el Siglo de Pericles se produjo un gran desarrollo cultural en Atenas y en general en toda la Hélade, que puede apreciarse a través de las distintas manifestaciones de las artes, las letras y las ciencias.

Pocas veces en la historia de la humanidad, tuvo lugar en el lapso de un siglo, un movimiento cultural de tan vastas proyecciones, y de consecuencias tan profundas y perdurables.

LAS ARTES: En el campo de las artes, a los griegos se les debe, ante todo humanización de la concepción y luego el maravilloso sentido de armonía y de la proporción, como no se encuentra en otro pueblo alguno de la antigüedad.

Si bien tomaron elementos de las civilizaciones orientales que lo precedieron, mal podría decirse que fueron meros imitadores, porque en toda su obra se pone en evidencia un espíritu creativo.

En arquitectura, las principales manifestaciones las encontramos en la Acrópolis de Atenas que, en su conjunto, constituye hoy un inmenso museo arquitectónico. Entre ellas se destacan: el Partenón, erigido los arquitectos Ictino y Calícrates, en el año 432 a.C., al cual ya hemos hecho referencia, dedicado a la diosa Atenea, que es la obra hermosa que se conserva de la antigüedad; el Erecteón, dedicado héroe mitológico Erecteo, cuyo pórtico está adornado con con seis columnas en forma de estatuas de doncellas, las cariátides.

En estas construcciones no emplearon el arco ni la bóveda, sino exclusivamente líneas rectas, que le dan un tono de estricta sobriedad al conjunto.

acropolis

Vista Actual del Acrópolis
El conjunto arquitectónico más notable de la Grecia antigua está en la Acrópolis, o fortaleza de Atenas,
dentro de cuyo recinto amurallado se hallan notables templos y edificios.

En el siglo V a.C. se construyeron en Atenas algunos de los más finos ejemplos de la arquitectura griega clásica. El desarrollo de la arquitectura ateniense fue estimulado por el ambicioso programa de reconstrucción financiado por el tesoro de la Liga Delia y se instituyó casi medio siglo después de que los persas destruyeran Atenas en las guerras persas.

Se erigieron nuevos edificios en el ágora, pero tuvo especial importancia una serie de construcciones que comenzaron en la Acrópolis, en el año 448 a. de C., una monumental puerta de entrada, un templo dedicado a Atenea Niké (dadora de la victoria) y el Erecteo, (imagen abajo) un templo de múltiples niveles. Estos templos se construyeron en honor a los dioses y héroes que protegían Atenas.

arte griego

La edificación más importante, considerada como el más grande ejemplo de los templos griegos clásicos, fue el Partenón, construido entre los años 447 y 432 a. de C. Los maestros constructores lctino y Calícrates dirigieron la construcción de este templo, el cual se consagró a Atenas, la diosa patrona de la ciudad.

El Partenón tipifica los principios de la arquitectura clásica: la búsqueda de la armonía, a claridad y la liberación de lo superfluo. Las partes individuales del templo se construyeron de acuerdo con ciertas proporciones matemáticas que igualmente se encuentran en determinados fenómenos naturales. La preocupación de los arquitectos por las leyes de la proporción se asemeja al intento de los filósofos griegos por comprender las leyes de la naturales.

parthenon

LOS ESTILOS ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS:

La bóveda y el arco fueron una invención asiática. Grecia no conoció ni una ni otro, a pesar de lo cual supo construir utilizando en sus edificios únicamente líneas rectas. A lo largo de la historia de Grecia se manifiestan tres órdenes o estilos arquitectónicos: dórico, jónico y corintio, denominados así por las comarcas griegas donde se desarrollaron (Doria, las islas Jónicas y Corinto).

Los griegos de Asia modificaron el estilo dórico y crearon el jónico, más refinado y esbelto. La columna descansa en un basamento, y así como la dórica es más ancha por la parte inferior que por el capitel, la jónica es sensiblemente igual, o la des. proporción casi no es perceptible. Aparece el capitel formado por dos volutas o espirales.

Cuando los romanos invadieron Grecia se extendió otro nuevo estilo llamado corintio. Los capiteles de este orden son una mezcla del paralelepípedo dórico, las volutas jónicas y numerosas hojas de acanto que dieron lugar a capiteles más altos que anchos y ricamente adornados. En algunas ocasiones las columnas fueron sustituidas por estatuas y originaron las cariátides.

Por lo tanto para la construcción de los edificios, los griegos utilizaban tres tipos de columnas, correspondientes a estilos diferentes, cuyas características fueron las siguientes:

a) Dórico: Las columnas carecen de base, el fuste es acanalado y se ensancha en su parte media; y el capitel está compuesto de una moldura redonda sobre la cual se encuentra un tablero cuadrado.

b) Jónico: Las columnas son más delgadas y más altas, con base, fuste acanalado y capitel en forma de espiral con dos volutas que se enroscan hacia abajo.

c) Corintio: Las columnas también tienen base y fuste estriado, con capitel en forma de hojas de acanto estilizadas.

estilos griegos

En escultura los griegos fueron admirables por la refinada representación de la figura humana, resultante de un prolijo estudio de la anatomía. Además se destaca la notable captación del movimiento. Las estatuas fueron primero talladas en madera, luego ejecutadas en bronce y por último esculpidas en mármol.

Entre los principales escultores merecen citarse: Mirón, inolvidable creador del Discóbolo; Fidias, considerado el más importante, que fue autor de la estatua de Atenea, ya mencionada, del friso del Partenón y de la figura de Zeus en el bosque sagrado de Efis; y Policleto, recordado por la perfección alcanzada en las proporciones, de la que son una muestra las estatuas de la Amazona y el Doríforo.

En cuanto a la pintura son escasos los testimonios que se conservan, aun cuando existen precisas referencias de las ejecutadas en los templos de Atenas y Platea.

Se recuerdan los nombres de pintores como Polignoto, Zeuxis y Parnesio.

En cambio, son numerosos los restos de cerámica, en forma de magníficas ánforas y vasos modelados con arcilla y decorados con escenas de la vida cotidiana y de la mitología. Se destaca en ellos la sobriedad en el dibujo y el buen gusto en el color.

LOS TRES ESTILOS DE LA ARQUITECTURA GRIEGA

los tres estilos de arquitectura griega