La Vida Privada

Historia del Teatro Universal desde su Origen Resumen

Resumen de la Historia del Teatro Universal

ORÍGENES DE TEATRO: El teatro es una representación animada por actores —cualquiera sea el género o argumento escrito por el autor—, en un edificio destinado a este fin; esto se ha venido haciendo en sus distintas modalidades, desde la más remota antigüedad. Así como los niños gustan ser actores improvisados cuando practican ciertos juegos, al hombre le agrada dejarse llevar en alas de la fantasía, otorgando así a la vida una proyección que la actividad diaria suele negarle.

El instintivo sentido de recitación, de la representación mediante gestos y palabras, de una realidad que a veces no es la propia, empujó al hombre primitivo, desde la edad paleolítica, a usar máscaras y disfraces para declamar vulgares salmodias, desenvolver sus danzas y esbozos de diálogos, celebrando acontecimientos de la tribu: la partida para la caza, la recolección de la cosecha, el paso de la juventud a la edad adulta, los ritos fúnebres, etc. En estas rudimentarias manifestaciones, como en muchas otras de los pueblos primitivas que subsisten en nuestros días, no podemos hablar de «teatro», no tanto por la rusticidad de su representación, carente de argumento, cuanto por el espíritu con que se llevaban a cabo.

Estos espectáculos son más bien ceremonias religiosas, en las que el hombre no se empeña mucho por despertar el interés de sus semejantes, sino el de la divinidad. Al ponerse la máscara, no cree sólo que se ha disfrazado, sino que, ingenuamente, piensa que la divinidad a la que pertenece el disfraz, ha entrado en él. Esto es fácil de comprobar por los ritos de ciertos pueblos de hoy día; esta identificación del actor con la divinidad va desapareciendo poco a poco; el actor sabe que está representando un papel, y el público se persuade de que no tiene ante sí a un dios, sino a un actor caracterizado de tal.

Este nuevo concepto de la escenificación la hizo más compleja; se presentaron episodios enteros relacionados con la mítica vida del dios, enriqueciéndola con diálogos y recitados. Las representaciones eran todas de argumentos religiosos, raramente de carácter profano o humorístico, asemejándose más a lo que nosotros entendemos por teatro.

historia del teatro

Los egipcios, desde el tercer milenio a. de J. C, representaban espectáculos sagrados en ocasión de las festividadesde Osiris; he aquí un rey y un sacerdote que llevan máscaras de halcón paa representar al dios Horus. Las representaciones  de los pueblos primitivos no son verdadero teatro  pero tienen una significación mágica y religiosa común a todas las antiguas sociedades del mundo.

En el antiguo Egipto (tercer milenio antes de Cristo), ya existían expresiones más evolucionadas de este género; se efectuaban en los templos, estaban estrechamente ligadas a las celebraciones de los ritos secretos, y sus argumentos eran escritos especialmente para tales ocasiones.

El teatro clásico, del que somos herederos, nació en Grecia en el siglo V a. de J. C. Como en otros pueblos, aquí también fue precedido por ceremonias análogas a las ya descriptas, que se celebraban en honor de Dionisio, dios de la fertilidad. En estas fiestras campestres participaban bacantes y sátiros disfrazados con pieles y cuernos. Pronto tuvo gran importancia el ditirambo, invocación versificada en honor del dios; tomó tal impulso que necesitaron dos corifeos que dialogaban entre sí, dos coros que comentaban cantando, y un tercer personaje que representaba al dios.

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Reconstrucción de un teatro ateniense. La escena se desarrollaba siempre al aire libre y empezaba por la mañana. El idificio se .construía de modo que fuese posible aprovechar la pendiente de las colinas. La orquesta, disimulada bajo una tarima, acomvañaba al coro y a las danzas.

De esta representación coral, que mantuvo, en los primeros tiempos, los mismos argumentos religiosos, derivó el género teatral más importante: la tragedia, que floreció en Atenas en el siglo v a. de J. C.

En ese siglo encontramos autores como Esquilo, cuyas obras denotan un profundo sentimiento religioso, y sófocles, que analizó los problemas morales ahondando en la vida del hombre y dando mayor naturalidad al lenguaje de la tragedia. Nació así la comedia, género teatral profano y realista, que llevó a escena, para censurarlos, los vicios más ocultos de la vida ciudadana.

Tragedias y comedias se representaban durante las fiestas dionisíacas que se celebraban cuatro veces al año; las tragedias, especialmente, se consideraban parte integrante de los festejos religiosos; el público permanecía, pues, todo el día en el teatro. La representación comprendía tres tragegias, un drama satírico, y una comedia breve. Los sacerdotes de Dionisio y los magistrados asistían a la representación inaugural.

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Para ser gratos al dios Dionisio, sus  fieles imitaban a los sátiros, los faunos y las ninfas que le habían acompañado en sus incursiones campestres

La tragedia gozó, por mucho tiempo, de los máximos honores; desde Sófocles hasta el gran Aristóteles, se escribieron numerosos tratados acerca de las normas a que debían ajustarse.

Se realizaban concursos, y las obras teatrales eran siempre elegidas después de una cuidadosa selección. Al finalizar la temporada teatral, el autor de la mejor obra era premiado.

Los atenienses amaron profundamente el teatro, no sólo por el deleite que les proporcionaba (y que buscaron preferentemente en la comedia), sino por el valor educativo que inspiraban los argumentos desarrollados. Esto explica que las mujeres y los niños pudieran asistir a estos espectáculos (las mujeres, en Atenas, llevaban una vida casi exclusivamente de hogar).

El Estado otorgaba un subsidio a los autores y a los actores, y disponía que se diera a los pobres los dos óbolos exigidos a la entrada. Pero la mayor parte de los gastos que ocasionaban estos espectáculos eran solventados por el corego; éste era elegido, por turno, entre los ciudadanos más ricos de Atenas, y debía organizar, vestir e instruir a su costa, un grupo coreográfico, empresa que consideraba un alto honor y en la que no escatimaba sus dotes ni su dinero.

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Actor trágico con máscara y coturnos. Sobre el fondo del escenario, el telón, con sus columnas, sugiere un palacio. Del mecanismo Usado en el teatro por los griegos conocemos el enchicléma, plataforma móvil, que se adelantaba sobre el escenario para mostrar lo que sucedía en el interior de una casa (por ejemplo un asesinato).

Los actores gozaban de gran estima; eran tres en las comedias; cuando la obra requería más personajes, ellos mismos, multiplicando sus caracterizaciones, desempeñaban estos nuevos papeles.

A partir del siglo IV, los espectáculos ya no estaban tan ligados al culto dionisíaco; en Sicilia. Macedonia. Tesalia y Egipto, donde el teatro griego se había difundido, prevalecía la costumbre de festejar los sucesos ciudadanos de cierta importancia, con una representación teatral. Con Eurípides, el último gran trágico griego, la tragedia ya no tiene, como hemos dicho anteriormente, valor religioso. En cuanto a la comedia, después de Aristófanes, pierde el áspero acento satírico, y utiliza cada vez más el argumento vulgar.

Sin tener acceso al teatro, conformándose con aparecer en los espectáculos populares de las plazas, fue difundiéndose una especie de farsa grotesca, entremezclada con danzas y juegos, en la que se representaban escenas de costumbres. Tuvo en Roma un éxito mayor aún que en Grecia.

Las representaciones en Grecia empezaban muy temprano, de aquí que el público se dirigiese al teatro a la salida del sol. El precio de la entrada era de dos óbolos, pero ya en tiempos de Pericles (siglo V a. de C.) a los pobres se les pagaba la entrada con cargo a los fondos públicos. Los considerables gastos que suponían las representaciones eran subvencionados por ciudadanos ricos. En un principio las representaciones se llevaban a cabo por un solo actor -a menudo el propio autor- y un coro, dirigidos por el corega. En la época de Esquilo los actores pasarían a ser dos: el protagonista y el antagonista. A veces, el mis mo actor se veía obligado a interpre tar más de un papel, lo que nos hace suponer que el público griego estaba dotado de un poder de imaginación mucho mayor que el de hoy. El teatro romano, imitador en todo del teatro griego, no tuvo, aquél, para sostenerlo y vivificarlo, ni la fe colectiva ni el ardor cívico de to do un pueblo. Sin duda, los juegos los grandes juegos romanos, en oca sión de los cuales se daban represen taciones teatrales, estaban revestidos de una gran pompa y se preciaban de tener disoes patrones.

Del teatro como expresión de un rito se llega al teatro como pasatiempo; el actor, al igual que el titiritero y el gladiador, debe divertir a un público de menor cultura, deseoso de novedad. Por otra parte, todo lo que provenía de Grecia gustaba en la Roma de los césares. Así nació una literatura teatral que rehacía los temas griegos, eligiendo aquéllos que se adaptaban al espíritu latino y a las costumbres de este pueblo.

Roma toma el teatro griego cuando los grandes géneros de la tragedia y la comedia estaban en decadencia; empero, el espíritu práctico romano pareció no comprender el alto significado religioso y moral de las obras griegas de la edad clásica.

Antes que Livio Andrónico, liberto de origen griego, tradujese al latín e introdujese, en los teatros romanos, algunas tragedias y comedias griegas (en 240 a. de J. C), en Roma se representaba casi exclusivamente un género primitivo de espectáculo cómico, que había sido introducido por actores romanos y etruscos; era la atellana, originaria de la ciudad de Atella, Italia; era una mezcla de alta comedia y de parodia, en la que los actores caracterizaban a personajes de psicología diversa, en base a metáforas.

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Reconstrucción de un teatro romano que pone claramente de manifiesto, por su-imponencia, la fuente griega en que se inspiraron sus diseñadores.

Asimismo, en Roma, con Eísnios, Accio y Pacubio, floreció la tragedia praetextae, escrita sobre tomas nacionales, y que no obtuvo gran éxito; junto a ella seguía subsistiendo el género de las palliatae, cuyo argumento se inspiraba en la tragedia griega.

En esta época, la afición prevaleciente del público romano orientó al teatro hacia el género cómico, los espectáculos brillantes y la comedia. Los espectáculos circenses tomaron auge, y eclipsaron muy pronto las últimas manifestaciones de la tragedia romana. Las representaciones correspondientes a este género no van más allá del siglo de Augusto.

Recordemos que los romanos buscaban en el teatro la diversión, y no principalmente un fin educativo. El teatro hubo de seguir las formas que el gusto popular aplaudía, como ocurrió en las obras de Plauto o en las más delicadas de Terencio; lo lamentable es que por ello cayera a veces en trivialidades.

Los edificios para las representaciones se construyeron en época relativamente tardía, aún cuando el primer teatro que Roma poseyó data del año 55 a. de J. C, y fue construido bajo Pompeyo.

Los teatros romanos se inspiraron en los griegos: eran inmensas construcciones que podían dar cabida a 50.000 espectadores. La distribución, el decorado, el lugar reservado para el coro, se adaptaban a las necesidades del arte teatral de la época. Había incluso un complicado mecanismo que permitía la aparición en escena y el traslado de los dioses, cuando el argumento lo requería; estas intervenciones podían ser acompañadas por truenos u otros ruidos que expresaran la cólera de los dioses, para lo cual se disponía de cilindros de bronce que se llenaban de piedras y eran accionados por un mecanismo especial.

Los romanos tenían poca estima por el género teatral, y los actores eran despreciados, considerándose su profesión indigna de hombres libres. Durante la lenta y progresiva decadencia del Imperio Romano, el teatro fue corrompiéndose y no debe asombrarnos que la Iglesia naciente condenara todo tipo de espectáculo, prohibiendo a los fieles asistir a las representaciones. Lo que se censuraba era ese género de teatro, y no el teatro en sí que verá renacer la alta Edad Media, en el atrio de las iglesias.

En cierto sentido el teatro volvió a ser ritual, y tuvo nuevamente un carácter religioso y educativo. Se iniciaba el gran ciclo: primero el teatro sacro de la edad primigenia de la historia, luego el teatro solemne que exalta la actividad del hombre como ente moral, luego la farsa y la diversión sin más.

Orfeo: el amor y la música: Una de las más bellas leyendas de la mitología clásica es, sin duda, la del músico tracio Orfeo, a quien se ie atribuye el invento de la lira. Casado con la ninfa Eurídice, tuvo que soportar su pérdida, ya que ésta, al ser mordida por una víbora, murió y descendió al Infierno. Pero Orfeo no se resignó: fue en su busca y consiguió de los dioses el privilegio de poder retornar con ella al mundo de los vivos, con la condición de no volver la vista atrás antes de que ambos amantes hubiesen abandonado el recinto infernal. Concluido casi el retorno, el joven tracio, que ya había alcanzado la luz, no pudo resistir el deseo de contemplar el rostro de Eurídice y se volvió. Pero la ninfa, que todavía no había abandonado el Infierno, se desvaneció ante la mirada impotente de Orfeo, quien desde entonces se dedicó a vagar sin rumbo, acompañando su dolorida existencia con los sones de su lira, hasta que fue fulminado por un rayo de Zeus, o, según otra versión, despedazado por las terribles Ménades. Su leyenda dio origen a toda una cosmogonía o explicación mítica de los orígenes del mundo y la implantación de ritos iniciáticos (orfismo). Su presencia en las artes ha sido continua, sobre todo en el terreno musical y en el teatro, destacando en este último campo la obra Orfeo (1927), del escritor francés Jean Cocteau.

EDAD MEDIA: El mundo antiguo no legó al mundo medieval ninguna forma dramática viva. Al perderse en Roma el arte teatral, en medio de los aparatosos juegos del circo, será la Iglesia quien devuelva al teatro vida y sentido nuevos, hasta que el pueblo arrastre hasta él, lejos del altar, al nuevo drama. El primer espectáculo escrito y representado por entero fuera de la Iglesia se montó hacia mediados del siglo XII.

La liturgia dio a luz el drama, como antaño el mito de Orfeo lo hiciera con la tragedia. Con un intervalo de dieciocho siglos, el teatro renace y conoce las mismas fases: coros que celebran el nacimiento de un dios, actores que se van destacando del grupo, y personalizándose, para representar la historia divina hasta que, poco a poco, vuelvan a representar la historia del hombre.

Esta forma teatral iría perfeccionándose durante los siglos XII, XIII y XIV, hasta florecer en el siglo XV. El tema del misterio es siempre un tema religioso, penetrado de profundidad mística, pero que contiene al mismo tiempo pintorescas escenas de violenta comicidad. Se trata de espectáculos que duraban varios días. Es un teatro que probablemente nació en los tiem-;  pos de la clandestinidad del cristianismo y se desarrolló en una época de crisis profunda, debatiéndose entre los restos de la mentalidad pagana que había dominado el Mediterráneo y la de los pueblos bárbaros, de tan diferente origen.

La Edad Media se vio obligada a salvar lo positivo de aquel mundo pagano y a preparar los cimientos de una nueva sociedad. La oscuridad que se atribuye a esta época -exagerándola, por cierto- se debe a esta mezcla de elementos y a la ingente labor que ofrecía su acoplamiento.

La Iglesia tuvo que enfrentarse a la tarea de completar lo que no había conseguido el Imperio Romano: mentalizar a los invasores bárbaros con una nueva idea de la existencia. Quizá por ello el teatro medieval, reflejo de su época, más que presentar hechos ordenados, los expone simplemente ante los ojos del espectador, se los hace ver. La idea de este nuevo teatro surge de la búsqueda de una nueva idea de sociedad, y también de una nueva lengua, ya que se hallan en formación todas las lenguas vulgares, procedentes del latín.

Los primeros documentos que se conservan de teatro medieval son franceses; se remontan al año 1100, y están escritos en dos lenguas alternadas: latín y francés vulgar. Las representaciones medievales reciben los nombres de milagros, misterios, y farsas, en el caso del teatro profano. Estos espectáculos se parecen en toda Europa, debido a una razón clara: la cristiandad.

La Iglesia ya cuenta, además de su poder espiritual, con el poder político, aunque aún no tiene una verdadera organización estatal. ¿Qué mejor prueba de ello que la estrecha conexión existente entre las formas dramáticas de las distintas naciones, por encima de sus caracteres idiomaticos?

Al alargarse la representación y exigir cada vez mayor número de personajes pierde intensidad, pero gana en espectáculo y, por lo tanto, en participación de la masa.

Conservamos pocos ejemplos de este tipo de teatro. Los más importantes son: el Auto de los Reyes Magos, en lengua castellana, misterio del ciclo de Navidad, de autor anónimo, compuesto a finales del XII o principios del XIII; Abraham e Isaac, del poeta florentino Feo Belcari (1410-i 484); y la famosa Farsa de Micer Pathelin, tipo cómico que enlaza con los antiguos personajes del teatro pagano.

El teatro medieval, aunque no produjo obras de mucho valor, sí sentó las bases del nuevo teatro, sin cuya evolución entre los siglos XVI y XVII no habría existido el drama moderno tal como hoy lo conocemos.

EDAD MODERNA: Desde principios del siglo XVI se abandonan definitivamente las formas de expresión de la Edad Media, aunque no sin resistencia, ya que –hecho único en Europa– la influencia del gótico francés no había hecho mella en el arte italiano. En primer lugar, Florencia, por razones del protagonismo social y político de los Médici, será quien elabore las formas de la nueva civilización. Así es como el teatro italiano da nacimiento a un estilo propio, que se ha perpetuado hasta nuestros días. El arte se integra en la vida pública.

La clase dominante impone a los artistas –generalmente, por medio del mecenazgo– temas y formas de expresión que reflejan la nueva ideología. Este teatro se ve poco a poco absorbido por un teatro aristocrático, con su lujo, su fasto y su pompa; y éste hará aparecer a finales del XVI el estilo barroco, que en su declive hará posible que los decorados, la música y el drama se unan para la creación de un nuevo género teatral -la ópera-, al tiempo que facilitará también la creación del melodrama. En El Príncipe, Maquiavelo, medio siglo antes de Montaigne y casi un siglo antes de Bacon, afirma su inclinación por el realismo, por esa realidad que marca quizá el paso de lo antiguo a lo nuevo del modo más patente.

Mientras se desarrolla este teatro de corte, con reminiscencias de los antiguos clásicos y que vive de la protección de los príncipes, la Commedia all’improviso -llamada más comúnmente Commedia dell’ Arte– no cesa de multiplicarse y perfeccionarse, con gran protagonismo de los actores cómicos (zanni), supervivientes de los latinos, que actúan en compañías ambulantes, de una ciudad a otra. El inmenso éxito popular de esta comedia del arte no deja de llamar la atención de los príncipes y de la gente culta. La juventud, entusiasta, forma grupos de dilettanti (aficionados) en favor de esta forma de teatro. Así, desde la calle llega a los palacios, donde se perfecciona y se enriquece.

Todas las posibilidades del juego escénico, dominadas por la libertad y el genio del actor, están aquí permitidas. Se trata de una manera de actuar en la que predomina la improvisación. La comedia del arte devolvió su valor al espectáculo; una concepción plástica del teatro exigía del actor todas las formas de interpretación: creación de sentimientos y de pensamientos por medio de la mímica, de la danza, de la acrobacia incluso, al igual que sucede con las tendencias imperantes de nuevo hoy. Por otro lado, este teatro se desenvuelve en una época en que las luchas religiosas son sangrientas.

El Humanismo contribuirá, por su parte, a la creación de tendencias literarias que abren un abismo entre los eruditos y la masa, todavía inculta. La corte y los nobles frecuentarán cada vez menos los espectáculos populares, acentuando la diferencia, cada vez mayor, entre el pueblo y las clases elevadas, las cuales , por necesidad y por interés, harán causa común con la cultura.

La invención de la imprenta permitirá difundir los intercambios intelectuales ya existentes, y el descubrimiento de América por los españoles conferirá a estos conocimientos un carácter universa!.

La fantasía española se impondrá en este tipo de teatro, principalmente a partir de 1502, a través de las múltiples ediciones de la famosa Celestina. Así, podremos decir que la influencia italiana por la técnica y la española por la imaginación –donde los temas del amor y la fatalidad imponen su violencia– entran a saco en el teatro ilustrado, haciendo olvidar un poco a los antiguos clásicos, mientras el pueblo y la mayor parte de la burguesía mantienen su inclinación hacia la palabra brillante e incluso grosera, hacia la mascarada, los chistes y la farsa. Se trata de una época en que los caracteres de la comedia y tragedia modernas descubrirán su esencia.

De modo que si el siglo XVI no ha dejado, en suma, una obra dramática particularmente notable, sí ha preparado, en sus diversas y vivas experiencias, todo lo que iba a permitir al teatro posterior perfeccionarse y expresarse plenamente.

Calisto y Melibea:

Calisto.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

Melibea – ¿En qué, Calisto? calisto – En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y hacer a mi inmérito tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda, incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar alcanzar yo tengo a Dios ofrecido. ¿Quién vio en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre como ahora el mío? Por cierto, los gloriosos Santos, que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo ahora en el acatamiento tuyo. Mas, ¡oh triste!, que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienaventuranza, y yo, mixto, me alegro con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar.

Melibea.— ¿Por gran premio tienes éste, Calisto?

Calisto – Téngolo por tanto, en verdad, que si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.

Melibea- Pues aún más igual galardón te daré yo, si perseveras. calisto- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!

Melibea.- Más desventuradas de que me acabes de oír. Porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento.Y el intento de tus palabras ha sido como de ingenio de tal hombre como tú, haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo. ¡Vete, vete de ahí, torpe! Que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo el ilícito amor comunicar su deleite. calisto – Iré como aquél contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel…

(Fernando de Rojas: Tragicomedia de Calisto y Melibea)

SIGLO DE ORO: El período isabelino, en Inglaterra, ilustra una de las épocas más grandiosas de la historia del teatro. El genio de Shakespeare, en el que toda la humanidad consigue verse reflejada, todavía hoy alcanza unas cotas que jamás fueron superadas. La apasionada vida de la época era demasiado fuerte para que el pueblo no pidiese verse representado en los escenarios.

Todo un mundo político y social agoniza en su moral, y la nueva sociedad que nace se vale del realismo político para alcanzar sus metas, lo que en el teatro se convertirá en grandiosas tragedias de expresión múltiple y exaltadora, en las cuales un personaje de voluntad desmesurada será el héroe que rompa todos los obstáculos, que viva una vida intensa, aparentemente liberado por su violencia, su astucia y una aterradora crueldad.

La reina Isabel moderará las tendencias puritanas de su sociedad, manifestando su gusto personal por los espectáculos populares, como los combates de animales, las carreras, la caza y las representaciones teatrales que organiza en el teatro que ha hecho construir en la corte para su propio uso.

El isabelino es un teatro puramente nacional. Las influencias externas llegan muy atenuadas, exceptuando quizá la de la commedia dell’arte, que se manifiesta en el empleo del bufón (personaje medieval divertido). Los grandes dramaturgos de este período son, con William Shakespeare a la cabeza, Ben Jonson, Fletcher, Marlowe, Thomas Dekker, John Ford, Thomas Middleton… Todos estos nombres ilustres llenan lo que dura una simple vida humana, y para nuestro asombro es de ellos de quienes se habla al tratar del milagro isabelino.

A finales del siglo XV, el pueblo español, despertando a la conciencia de su genio nacional, permitirá al teatro un desarrollo igualmente decisivo. El Imperio español está en pleno auge. Tras la influencia italiana, la originalidad profunda y radiante del teatro español florece en obras gracias a las cuales el mundo entero llamará a esta centuria el Siglo de Oro, uno de los más gloriosos de la historia universal del teatro. Es un teatro obsesionado, como lo era el hombre de su época por la idea del honor. La Iglesia se halla, por su parte, en plena lucha con tra la herejía.

La todopoderosa Inquisición conseguirá suprimir toda libertad religiosa o política. Sin embargo,, renuncia a luchar contra el teatro, prefiriendo servirse de él en la medida de lo posible. Y lo hará, esencialmente, sugiriendo temas a los autores dramáticos, y censurándolos después.

El período heroico del teatro empieza realmente con el reinado de Felipe II, que verá el florecimiento de la poesía lírica y de la épica, y el esplendor de los grandes místicos, como Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Los grandes nombres del teatro son: Miguel de Cervantesgenial novelista, y no tan grande como dramaturgo-, Tirso de Molina, Pedro Calderón de la Barca, Juan Ruiz de Alarcón y, por supuesto, Lope de Vega.

De todas las artes, el teatro fue el que manifiestamente sirvió mejor a los fines de la política interior de Felipe IV. La reputación del fasto y el esplendor de una corte que todavía pretendía asombrar al mundo, y en la que se representaban tantas obras y comedias palaciegas, servía para enmascarar ante el pueblo la decadencia política y social de la monarquía de los Austrias, comenzada con guerras desgraciadas y tratados desastrosos que culminaron en el agotamiento de las arcas reales.

El teatro de toda esta época, amado por los reyes, por la aristocracia y por el pueblo, quiere ser, y lo consigue, eminentemente popular. Los dramaturgos viven profundamente su época, y la reflejan. Todos los historiadores están de acuerdo en que la aristocracia ocupa los altos cargos pero tiene poca influencia.

El rey, seguido por su pueblo, tiene toda la autoridad material, mientras que la Iglesia, que ha mantenido durante ocho siglos una encarnizada pugna contra el Islam, lucha ahora contra el protestantismo y posee toda la autoridad espiritual y moral, que impone por medio de la Inquisición. Se puede situar en el reinado de Carlos II, es decir, en los últimos años del Siglo de Oro, el fin, al menos en bloque, del gran genio dramático español, uno de los más grandes que hayan existido.

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Volpone, también conocida como El zorro (1605), es ina comedia en verso de Ben Jonson, uno de los grandes del teatro isabelino. Se desarrolla en la Venecla del siglo XV, y su personaje central es Volpone, quien, dueño de una gran fortuna y sin descendencia, se divierte a expensas de los que le quieren heredar.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo V Editorial Larousse – Historia del Teatro –
El Teatro Por Dentro – Temas Claves – Colección AULA ABIERTA SALVAT Libro Nº40
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Características de Familias en Pueblos de la Antiguedad Resumen

Características de Familias en
Pueblos de la Antiguedad

La base fundamental de nuestra sociedad es la familia y en ella radican los derechos más nobles y las virtudes que hacen grande a una nación. Sánchez Román la define diciendo: Es una institución ética, natural, fundada en al relación conyugal de los sexos, cuyos individuos se hallan ligados por lazos de amor, respeto, autoridad y obediencia; institución necesaria para la conservación, propagación y desarrollo en todas las esferas de la vida, de la especie humana.

la familia

La familia y la sociedad

Algunas escuelas sociológicas han supuesto que hubo una primera fase de horda o promiscuidad absoluta, y la familia propiamente dicha no existía. Hombres y mujeres serían como un rebaño. Vino luego una segunda fase caracterizada por un régimen de matriarcado, en la que el padre era desconocido y los hijos pertenecían a la madre. La última fase de evolución sería la familia monógama, tal como es la cristiana actual.

El amor, sin lugar a dudas, ha sido el motor que mueve al hombre hacia su grandeza. Es el sentimiento más elevado y muchas veces, el motivo fundamental de la vida de muchas personas. Está presente en cada acto humano y se encuentran pruebas de ello en ía mayoría de las obras de arte y literatura.

El amor adquiere un carácter particular en el matrimonio, que es la unión permanente entre dos seres unidos con el fin de consolidar ese sentimiento en la más sublime creación humana: el hijo.

Este acto de engendrar, continuar una especie, se llama procreación y por el hombre se convierte en padre, la mujer en madre y el matrimonio se convierte en la unidad fundamental de la sociedad.

Composición de la familia
En la civilización moderna, la familia nace de una pareja inicial, constituida entre un hombre y una mujer, unidos a través de una institución llamada matrimonio, que crea entre ellos y las personas que nazcan o estén unidos con esa pareja, una serie de relaciones de gran trascendencia tanto jurídicas como sociales.

El vínculo, o sea la relación natural que existe entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio y los hijos que nacen entre ellos se conoce con el nombre de filiación.

Y la relación existente entre todos los individuos de una misma familia, entendiendo por tal a todos los individuos de los dos sexos que descienden de un mismo tronco, se lo conoce con el nombre de parentesco.

Matrimonio
El matrimonio es, en la civilización moderna, la fuente de la familia legítima y ha sido definido como una unión entre dos personas de distinto sexo con fines de ayuda recíproca y de continuación de la especie, realizada de acuerdo con las formalidades prescriptas por la ley.

Si bien los preceptos cristianos han elevado el matrimonio a la categoría de Sacramento, y originalmente nuestro Código Civil reconocía como válido el celebrado enere personas católicas según los cánones y solemnidades de la Iglesia Católica, a partir de la sanción de la Ley de Matrimonio Civil se estableció un régimen uniforme según el cual el único matrimonio reconocido legalmente es el celebrado conforme a sus disposiciones.

CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES:

EGIPTO:  Las clases más poderosas practicaban la poligamia pero el pueblo se contentaba con una sola esposa.En los comienzos de la sociedad egipcia predominó el régimen matriarcal evolucionando hacia el patriarcado sobre todo en las clases altas. Los egipcios llegaban jóvenes a la pubertad, y los matrimonios se celebraban en eded casi infantil por lo cual las familias surgidas de ellos eran muy numerosas.El infanticidio era poco frecuente y castigado severamente por la ley.

BABILONIA:    La moral en Babilonia constrastaba fundamentalmente con nuestros usos y costumbres. Ninguna mujer debía llegar virgen el matrimonio siendo necesario que hubiera tenido relaciones sexuales con un extranjero §n el templo de yenus por lo menos una vez en su vida. Sin embargo el matrimonio era monógamo existiendo un régimen de estricta fidelidad no obstante esa libertad prenupcial.

El Código de Hamurabi imponía penas severas a la mujer adúltera. La familia era, no obstante, una institución poco estable ya que sus miembros podían abandonarla mediante una simple manifestación de voluntad.

ASIRIA:   La familia estaba organizada mediante un severo régimen patriarcal siendo su objetivo principal la perpetuación y el aumento de la especie.Se consideraba al aborto un crimen capital y a las mujeres que lo cometían se las empalaba.

ISRAEL:  El matrimonio llegaba a convertirse en una unión casi perfecta. El divorcio era la excepción, salvo el caso de adulterio. Después del Templo la familia representaba el elemento esencial de la estructura social israelí. La  autoridad paterna era ilimitada. El hombre podía tener varias mujeres mientras que la mujer estaba
destinada a un solo hombre.

PERSIA:  Pueblo componente de un país militar el celibato era juzgado desfavorablemente, autorizándose la poligamia y el concubinato. Consideraba a la familia como la más santa de las instituciones. El incesto era considerado como un pecado y las relaciones debían efectuarse entre extraños a la familia.

INDIA:  El hombre conquistaba a su mujer mediante la compra o el rapto ya que el consentimiento prestado por la misma no era bien visto. La poligamia era permitida pero era un lujo entre las clases más pudientes. Se consideraba al hombre propietario y amo absuiuio de sus mujeres e hijos pudiendo vender o descastar a estos últimos.

UNA FAMILIA DE BABILONIA: Los babilonios apreciaban la intimidad; la mayoría de las casas las construían en torno de un patio interior, con una sola puerta hacia la calle. Contigua al patio había una gran habitación familiar con varios dormitorios anexos. En el lado opuesto del patio estaba la cocina y, si se trataba de una familia próspera, había también habitaciones para los esclavos.

Los babilonios solían madrugar: los hombres y niños de las familias piadosas ya estaban bañados y vestidos antes del amanecer, subían a la azotea y se arrodillaban para recibir al naciente sol, tras lo cual bajaban para desayunar abundantemente.

Luego de la ronda matinal de actividades, la familia se reunía a mediodía para un almuerzo ligero, seguido de una siesta durante las horas más calurosas del día. El trabajo continuaba a media tarde y hasta el ocaso, cuando la gente regresaba a su casa para una segunda comida fuerte. Las actividades nocturnas incluían la narración de historias, la participación en cantos y danzas de alguna de las muchas fiestas religiosas, y la conversación. El día terminaba con una cena ligera antes de acostarse.

Cuenta el historiador griego Herodoto acerca de un próspero y elegante caballero babilonio: «Viste túnica de lino hasta los pies; sobre esto […] otra túnica, de lana, y va envuelto en un manto blanco. Usa calzado de su país […] Su cabellera es larga y la cubre con un bonete. Todo su cuerpo está perfumado.»

Fuente Consultadas:
Formación Moral y Cívica 2 Ciclo Básico César Reinaldo García y Apolinar Edgardo García
Hábitos y Costumbres del Pasado – Reader´s Digest

Gobierno de Clístenes y Pisístrato en Atenas Reformas

LAS REFORMAS DE CLÍSTENES EN GRECIA ANTIGUA

Clístenes (c. 570-507 a.C.) fue un político ateniense que introdujo el gobierno democrático en la antigua Atenas.

Era miembro del partido aristocrático y llegó al poder en Atenas tras el derrocamiento del tirano Hipias.

En el año 580 a.C., introdujo reformas que desembocaron en un sistema político conocido como democracia. Introdujo igualmente el sistema del ostracismo en la ciudad.

Para lograr sus objetivos políticos realizó  aproximadamente el 508 a.C.,  una reconstrucción fundamental del sistema político ateniense, lo que le llevó a figurar entre los principales legisladores de la antigüedad, cronológicamente después del ateniense Solón, cuya legislación defendió.

Con las leyes implementadas por Solón se buscó un equilibrio tendiente a satisfacer a todos. Pero esto no se logró. La aristocracia se vio perjudicada por la pérdida de su monopolio político.

Los campesinos no tenían solucionado su problema de falta de tierras.

Por lo tanto, el descontento estaba en ambas partes. Surgieron los desórdenes y la inestabilidad política, comenzó a destacarse un noble con inclinaciones populares: Pisístrato, sobrino del reformador Solón.

Pisístrato logró formar una guardia armada y se apoderó del gobierno; comenzó así un período de tiranía.

En Grecia, se llamaba «tiranos» a quienes llegaban al poder no por vía legal sino por intermedio de la astucia o la violencia.

Es decir, gobernaban sin tener derecho a ello. Durante el siglo VI a.C. este sistema se extendió por Grecia.

Además de Atenas, Corinto, Somos y las ciudades jonias estuvieron gobernadas por tiranos. Pisístrato se declaró defensor de las reivindicaciones del pueblo.

Pisístrato, en general, respetó las reformas políticas de su tío Solón, pero tomó una medida de caracter social que le reportaría gran popularidad: confiscó las tierras a sus enemigos nobles derrotados y las repartió entre sus seguidores campesinos.

Convirtió de esta forma el Ática en una región de pequeños labradores, quienes entonces vieron cómo se cumplían sus reclamos tan esperados.

reformas de solon

Las leyes escritas por Solón provocan resistencia en Atenas, pues no pudieron complacer a las diversas clases sociales.
El grabado muestra a Solón defendiendo sus leyes ante un grupo de atenienses.

La Economía Con Pisístrato:

• Dio trabajo a sus seguidores urbanos, con la construcción de grandes obras públicas, como templos y bibliotecas.
•  Impulsó el tráfico marítimo, manteniendo buenas relaciones con las otras ciudades griegas y creando una poderosa flota.

Con sus reformas sociales y económicas, Pisístrato convirtió a Atenas en una de las polis más florecientes de Grecia.

A su muerte, en el 527 a.C, el poder pasó a sus hijos Hipias e Hiparco. En el 514 a.C. surgió una conspiración contra ambos y fue asesinado Hiparco. Su hermano entonces endureció su posición.

Pero la tiranía en Atenas tenía como sistema de gobierno sus días contados. El golpe final se da en el 510 a.C, cuando una conspiración de nobles apoyada por guerreros espartanos derrocó a Hipias.

Clístenes y sus reformas
Clistenes, se puso al frente del pueblo y fue el fundador del verdadero régimen popular (507 a. C).

Miles de libertos y de colonos extranjeros adquirieron el derecho de ciudadanía, pues Clístenes hizo conocer su máxima: «todo hombre libre, domiciliado en una localidad del Ática, será considerado como ciudadano ateniense».

Hasta esa época, por obra de Solón, el pueblo estaba dividido en cuatro clases.

Clístenes fraccionó el territorio en cien demos (pueblos o aldeas) que a su vez, formaban diez tribus cuyos integrantes eran iguales ante la ley.

Para evitar divisiones sociales cada tribu comprendía igual número de habitantes urbanos, del litoral y de la campaña.

Tenían derecho a enviar 50 miembros al Senado y 500 a la Asamblea popular.

Durante su mandato, todos los ciudadanos podían llegar a desempeñar funciones públicas.

Para impedir el surgimiento de nuevos tiranos, Clístenes introdujo la institución del ostracismo (de ostrakón: valva de ostra para votar, en la que se escribía el nombre) que consistía en el destierro, por diez años, de todo ciudadano que se tornara indeseable para la tranquilidad pública.

Sólo la Asamblea estaba facultada para dictaminarlo y el acusado podía regresar al cabo de ese lapso. No era una pena, sino una medida política; por esa causa no eran confiscados sus bienes ni perdía sus derechos de ciudadano

Al conceder a la mayoría del pueblo la participación en el gobierno, Clístenes introdujo la democracia.

El gobierno ateniense:

A partir del año 503 (a. C), época en que comenzaron a aplicarse las reformas de Clístenes, el gobierno ateniense fue una democracia. El pueblo se transformó en soberano de sus propios destinos y todos los ciudadanos tenían idénticos derechos.

Las magistraturas eran electivas; los funcionarios, elegidos por sorteo, duraban generalmente un año al frente de su cargo y, transcurrido ese lapso, la Asamblea juzgaba su actuación.

Anuló la división de la sociedad en cuatro clases de acuerdo con la riqueza, ideada por Solón: estableció una nueva distribución social basada en el domicilio de las personas.

Dividió a la polis ateniense en comunas o circunscripciones llamadas demos. Se pertenecía a un demos por habitar en una determinada zona, no por ser de una familia de la aristocracia o tener fortuna.

Todos los ciudadanos, nobles o no, ricos y pobres, debían estar inscriptos en el demos. Los demos, a su vez, se agrupaban y formaban una tribu o distrito.

En las tribus se incluía tanto a campesinos como a comerciantes y terratenientes.

El gobierno ateniense comprendía las siguientes instituciones: el Arcontado, el Consejo o Senado (Bulé), la Asamblea del pueblo, los estrategos y, además, dos tribunales: del Areópago y de los Heliastas.

a)   El Arcontado. Con el desarrollo de la democracia, los nueve arcontes, que desde los tiempos primitivos dirigían todos los asuntos de Estado, fueron perdiendo autoridad. Finalmente, conservaron atribuciones de carácter judicial y religioso.

b)  El Consejo o Senado (Bulé). Luego de las reformas de Clístenes, lo integraban 500 miembros (buleutas), sorteados anualmente, entre ciudadanos mayores de treinta años. Para deliberar —debido a su número— se dividían en diez secciones con 50 miembros cada una, que trabajaban una décima parte del año.

Este consejo tenía muy amplias atribuciones, especialmente legislativas. Estudiaba todas las cuestiones de Estado, preparaba y discutía los proyectos de ley y se ocupaba de las relaciones con el extranjero.

c)   La Asamblea del pueblo (Ecclesia). La componían todos los ciudadanos mayores de veinte años y era convocada, generalmente, cada ocho días; se reunía al aire libre, en la plaza (Agora) o bien en las proximidades de la Acrópolis.

La Asamblea estaba facultada para declarar la guerra, elegir anualmente los funcionarios y examinar su actuación; además, condenar al ostracismo y otorgar la ciudadanía.

d)  Los estrategos. A partir del siglo V (a. C), diez estrategos reemplazaron al arconte polemarca en el mando del ejército y de las fuerzas navales.Podían ser reelectos y en caso de guerra uno solo dirigía las operaciones.

Con el transcurso del tiempo, aumentaron su prestigio y algunos -como Pericles– ocuparon las más altas dignidades.

e)   El Areópago. A pesar de que conservó su autoridad moral, prácticamente perdió muchas atribuciones. Juzgaba los crímenes y a los culpables de incendios; además, vigilaba la educación y las costumbres.

f)  El tribunal de los Heliastas. Lo integraban 6.000 jueces (600 por tribu) sorteados entre los ciudadanos mayores de treinta años. Como era un cuerpo demasiado numeroso, para sus deliberaciones se dividía en diez secciones de 500 miembros cada una y elegían 1.000 suplentes.

Esta cantidad excesiva de jueces fue perjudicial para el  recto cumplimiento de la justicia. Las atribuciones de este tribunal eran muy amplias, pues entendía en todas las causas judiciales, exceptuando los asesinatos, que correspondían al Areópago.

Fuente Consultada:
HISTORIA 1  Edit. Troquel José Cosmelli Ibañez

La Higiene en la Alimentacion El Cuidado de la Salud Personal

La Higiene en la Alimentación
El Cuidado de la Salud Personal

la higiene en el pasado

Imagen de 1870 cuando anciana en Venecia despioja a una joven que vivían a sus anchas en ropas y cabellos.

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  La Medicina en Grecia y Roma
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LA HIGIENE DE LA ALIMENTACIÓN.
Toda persona en condiciones normales suele orientarse por sí misma, sea por el apetito, sea por la costumbre, hacia una dieta conveniente para su salud. De todos modos, hoy se cometen en el campo de la alimentación muchos abusos, los cuales pueden desembocar en diversos trastornos del organismo.

La nutrición de un hombre normal será suficiente si toma al día un litro de leche, una ensalada y dos platos complementarios de verduras tiernas, un plato de carne y dos huevos, a lo cual puede añadirse pan, mantequilla y fruta.

La dieta vegetariana pura contiene únicamente verduras y frutas, y si no se le adicionan otros alimentos, prácticamente no puede proporcionar una nutrición suficiente, puesto que el intestino humano no está acondicionado para contener la cantidad de alimentos que serían necesarios para un régimen a base de verduras solamente. La dieta lactoovo-vegetariana, constituida por leche, huevos y verduras, es más normal y con ella no se sobrecarga el tubo digestivo y, en cambio, se proporcionan al organismo suficientes calorías.

Es importante mantenerse en un término medio, pues la ingestión de carne no envilece, como creen algunas personas, sino que constituye un medio normal de adquirir proteínas y otras sustancias de tipo vitamínico, pero no debe abusarse de comidas muy sobrecargagas de proteínas y grasas, defecto muy extendido entre las clases sociales pudientes, pues ello ocasiona no pocos trastornos, como la arteriesclerosis, la obesidad, lesiones cardíacas, etc. La alimentación será, pues, sencilla, proporcionada, con suficiente, pero no excesiva, cantidad de proteínas y con un claro predominio de alimentos frescos y naturales (frutas, verduras, etc.).

La leche de vaca posee la mayoría de los elementos nutritivos necesarios: proteínas, azúcar, grasas, sales minerales, etc. La calidad de proteínas que contiene es parecida a la de las carnes y muy superior a la de las gramíneas y verduras. El azúcar de la leche se denomina lactosa e interviene activamente en el proceso de la agnación de la leche, pues fermenta y da lugar a ácido láctico.

La grasa de la leche contiene gran cantidad de vitamina A. Entre sus sales, la más abundante es el calcio. También es rica en vitaminas B, E y D. La leche es el alimento más fácilmente digerible, puesto que se aprovecha con suma facilidad todo su contenido. Entre los productos lácteos destacan por su gran poder alimenticio la mantequilla y el queso.

La carne es muy rica en proteínas, mientras que su contenido en grasa varía según su naturaleza. Posee escasas vitaminas, aunque el valor alimenticio de algunos productos animales (hígado, por ejemplo) es bastante elevado. El inconveniente que presenta la ingestión de carnes son sus residuos, ya que a veces cuestan de eliminar y predisponen para diversas enfermedades. En la dieta normal no debe incluirse un plato de carne y pescado en la misma comida.

El pescado no difiere en cuanto a su valor nutritivo de las carnes en general, pero se ha de prestar gran atención a su conservación, pues se deteriora con facilidad.

Los huevos poseen gran valor nutritivo. Sus proteínas son de excepcional calidad y su grasa se asimila por el organismo con suma facilidad. Contienen vitaminas en cantidad apreciable y diversos minerales (calcio, fósforo, hierro). Después de la leche, el huevo es el mejor alimento para un organismo en crecimiento.

El trigo contiene almidón, proteínas, vitaminas y minerales en abundancia. La harina corriente obtenida a partir del mismo, a pesar de habérsele separado gran parte del salvado, retiene muchas de sus sustancias nutritivas. El centeno es parecido en su composición al trigo, pero el pan que se obtiene con él, resulta más oscuro. La cebada suele utilizarse para ser añadida a la sopa, papillas, etc.

El maíz se emplea sobre todo en la nutrición del ganado, pero también constituye un buen alimento para el hombre. Contiene más grasa que otros granos. La avena posee también mucha grasa y se emplea, principalmente, para los desayunos. Es laxante. El arroz es el alimento básico de diversos pueblos orientales.

El contenido en azúcares de las gramíneas es casi constante. Sus proteínas no son de gran calidad y suelen carecer de algún que otro elemento imprescindible para la dieta del hombre.

Entre los azúcares, el que corrientemente se consume es la sacarosa, que se desdobla en el organismo en dos partes: glucosa y levulosa. La primera es la que se asimila. Hay muchas sustancias alimenticias que contienen gran cantidad de azúcar: jarabes, miel, frutas en conserva, mermeladas, compota, jaleas, confituras, etc.

El azúcar se asimila con facilidad y ofrece al organismo los hidratos de carbono en forma pura, produce una rápida recuperación de energías y es conocido el hecho de que muchos individuos sometidos a intensas pruebas físicas (deportistas, etc.) resisten mejor si toman azúcar durante las mismas. Otra gran ventaja de este alimento es la sensación de saciedad que proporciona.

Es útil que las personas sometidas a dietas de adelgazamiento o escasas por cualquier otra razón, tomen siempre un postre azucarado, ya que con ello queda satisfecho su apetito. No hay que abusar, por otra parte, de este alimento, puesto que, ingerido en gran cantidad, puede producir una irritación del tubo digestivo, así como coadyuvar a la obesidad.

Las verduras son muy útiles por su gran contenido en vitaminas, minerales (hierro), pero carecen casi por completo de valor calórico, Sirven, además, para regularizar el régimen intestinal, pues la gran cantidad de residuos (sobre todo celulosa), favorece la marcha de las deposiciones. Su cocción destruye muchas de sus vitaminas.

Resumen de la Historia de Grecia Antigua Origen de la Civilizacion

Resumen de la Historia de Grecia Antigua

LISTA DE TEMAS TRATADO EN LA HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA
bullet grecia Introducción
bullet grecia Etapas de Grecia Antigua
bullet grecia Economía Griega
bullet grecia Los Genos Griegos
bullet grecia Esparta y Atenas
bullet grecia Gobiernos de Esparta y Atenas
bullet grecia Estados en Guerra: Las Guerras Medicas
bullet grecia El Siglo de Pericles
bullet grecia Guerras del Peloponeso
bullet grecia Predominio Espartano
bullet grecia Nuevas Alianzas
bullet grecia Alejandro Magno y sus Conquistas
bullet grecia Dominación Romana
bullet grecia La Vida de los Griegos
bullet grecia Descargar «La Vida de los Griegos»

La Civilización Griega
Los egeos, como ya se ha visto, desarrollaron en el Mediterráneo oriental la primera gran civilización histórica europea. Los griegos, en la península helénica y en las islas y costas que antes poblaron aquéllos con sus gentes y sus obras, la segunda. Los protagonistas de esta nueva hazaña cultural no sólo heredaron de los egeos el ámbito geográfico para su vida histórica, sino también no pocos de sus muchos saberes, técnicas y obras. Pero, en este caso, los herederos así beneficiados no se limitaron a vivir de lo recibido; lo incrementaron de modo notable y alcanzaron, en todos los órdenes de la vida y el quehacer humanos, logros que sus antepasados no llegaron siquiera a vislumbrar.

En la historia de los griegos advenidos al viejo ámbito de la civilización egea, pueden distinguirse, por lo menos, cuatro períodos característicos. El primero se extendería desde los orígenes hasta fines del siglo IX a. de J. C., tiempos de formación y consolidación en el nuevo hogar conquistado. El segundo, caracterizado por un vigoroso proceso de expansión colonial, abarcaría desde fines del siglo IX a. de J. C. hasta las postrimerías del VII; el tercero, entre los años 600 y 400 a. de J. C., marca una época de plenitud en el desarrollo de las instituciones sociales, políticas y económicas helénicas, e incluso de culminación en no pocos aspectos de las creaciones artísticas y literarias.

Por último, a partir del año 400, comienza la decadencia política de Grecia; en la segunda mitad del siglo IV a. de J. C., las ciudades-Estado helénicas pierden su independencia ante el imperialismo macedónico que acaudilla Alejandro Magno, y dos centurias más tarde son absorbidas por la expansión imperial de Roma. La investigación científica y filosófica, la literatura y otros aspectos culturales helénicos no decayeron al mismo tiempo que se desquiciaban y caían las instituciones y formas políticas tradicionales.

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA

El Origen de la Civilización Griega
Cuando las primeras estirpes indoeuropeas de habla griega llegaron a la Hélade, hacia el último tercio del tercer milenio a. de J. C., encontraron las pequeñas llanuras fértiles del Este de la península ocupadas por agricultores de cultura neolítica que, dedicados al cultivo de la tierra y a la cría de algunas especies domésticas, sobre todo de cabras, residían allí desde el cuarto milenio a. de J. C.

Respecto al probable origen de esos pueblos, la total independencia que su patrimonio cultural manifiesta con relación al Neolítico cretense, así como la falta de yacimientos similares en las islas del mar Egeo y en las costas del Adriático, señalan que habían entrado por el Norte y que estaban, por lo tanto, vinculados a] Neolítico europeo.

Pelasgos y Carios. Las tradiciones helénicas recuerdan a los hombres neolíticos con la denominación de pelasgos, e incluso en ciertas regiones, como el Ática y la Arcadia, quizá para fundamentar un pretendido autoctonismo, se los consideraba antepasados de los griegos, atribuyéndoseles también el haber civilizado parte de Italia.

Además, la arqueología moderna ha señalado, en Tesalia meridional, la existencia de comunidades no ya neolíticas, sino eneolíticas. Se trata, sin lugar a dudas, de aquellos pueblos a los que las tradiciones helénicas denominaron carios y lélegos, llegados seguramente por vía marítima desde las costas de Asia Menor, pues su patrimonio lingüístico cultural es de claro origen anatólico.

Asimismo, un poco más al Norte, en Tesalia septentrional, se han encontrado recientemente yacimientos arqueológicos, también eneolíticos, pero pertenecientes a hombres que por múltiples aspectos de su cultura, no pueden identificarse con los pobladores eneolíticos de Tesalia meridional. Dichos yacimientos —cuya antigüedad puede datar de los comienzos del primer tercio del tercer milenio a. de J. C.— constituirían, según hoy se piensa, el testimonio de una especie de avanzada de los pueblos indoeuropeos.

Quienes construyeron esas tumbas y fabricaron tal cerámica serían, pues, los legítimos antepasados de los griegos y no aquellos a los que la tradición llamó pelasgos, carios y lélegos, pertenecientes a grupos lingüístico-culturales muy distantes del indoeuropeo.

Los Aqueos. A través de estas poblaciones, englobadas con la denominación de prehelénicas, comenzaron a abrirse paso los primeros invasores indoeuropeos históricamente identíficables, los aqueos. Acabaron estableciéndose en lugares fáciles de defender, y allí construyeron sus castillos fortificados y sus tumbas reales.

Tales reductos les sirvieron, al propio tiempo, para vigilar a los pobladores de las tierras circundantes, de cuyo trabajo supieron hacer una fuente estable de recursos, sea exigiéndoles tributos en especies, o bien obligándoles a cultivar sus tierras y apacentar sus rebaños. A cambio tal vez les ofrecieran la protección de las murallas exteriores de los palacios, en caso de peligro.

El panorama de un número relativamente pequeño de indoeuropeos que vivían del trabajo de la gran población preexistente justificaría la supervivencia de instituciones, técnicas, tradiciones, cultos —especialmente agrarios—, nombres de lugares, etc., que no son indoeuropeos ni cretenses, sino prehelénicos como también explicaría, entre otros factores, el cambio físico existente entre los héroes de Hornero y los griegos históricos.

Pero ello no es suficiente para explicar el comienzo de la brillante civilización que los aqueos llegaron a poner de manifiesto hacia el año 1400 a. de J. C. en las grandes construcciones palaciegas de Micenas y Tirinto.

De Creta, con la que los aqueos se pusieron en contacto mediante varias expediciones bélicas, provinieron aportes fundamentales que integrarían el patrimonio cultural micénico, por obra de los mismos aqueos, o a través de los cientos de esclavos, artesanos, técnicos y artistas procedentes de la gran isla mediterránea.

No hay que pensar por ello que los aqueos fueron meros repetidores de lo hecho por los minoicos; por el contrario, en todos los órdenes, más o menos marcadamente, quedó impreso el sello de su vigorosa personalidad, del espíritu guerrero e individualista, tan característico de los indoeuropeos. Ello se advierte sobre todo en la estructura político-social que impusieron en sus dominios. Jamás llegaron a constituir un gran reino unificado, sino una serie de pequeños reinos o principados independientes, dirigidos por reyes que vivían rodeados por sus compañeros de armas, los secuaces, quienes constituían una especie de aristocracia de sangre. En ellos recayeron seguramente el ejercicio de la administración, y en especial las funciones militares.

Si, eventualmente, estos pequeños reinos llegaron a unirse para realizar guerras como la de Troya (hacia los siglos XIV-XIII), lo efectuaron así en esos casos porque ninguno se sentía con fuerzas para llevar a buen término una tarea vital como la de abrir el acceso a los estrechos del mar de Mármara.

Los aqueos, una vez dueños del Egeo, se transformaron lentamente, de conquistadores o piratas, en comerciantes, e incluso en industriales, pues en torno de sus palacios se comenzó a industrializar los productos agrícola-ganaderos. Así, se tejió lana, se fabricaron ánforas para envasar la miel y el vino, y, además, se multiplicaron paulatinamente los talleres de donde salían armas de bronce, joyas de oro y plata, etcétera.

Buena parte de esa riqueza fue empleada en construcciones, tanto privadas como públicas, aspecto en el que los aqueos se mostraron realmente originales. Sus tumbas de pozo, y posteriormente sus tumbas de cámara y de cúpula, demuestran que, si en materia religiosa habían adoptado parcialmente los cultos agrarios prehelénicos y ciertas divinidades cretenses, en cambio mantendrían una estricta originalidad en el culto a los muertos, como en lo que respecta a construcciones civiles, ya que estabilizaron definitivamente el megarón, del que más tarde habría de derivar la planta del templo griego.

Otro tanto ocurrió con la pintura, pues, aunque los artistas que pintaron los frescos en los palacios micénicos fueran cretenses, o discípulos fieles a la técnica de sus maestros, los aqueos les impusieron su gusto por temas en los que predominaban el valor, la fuerza y la destreza en el manejo de las armas. En dicho aspecto se pone de manifiesto el mismo espíritu que los impulsó a construir las grandes murallas ciclópeas, cuyas ruinas habrían de admirar los griegos de la época clásica.

Los Dorios. Las inscripciones micénicas confirman las medidas defensivas que entre los años 1200 y 1100 a. de J. C. se adoptaron en los reinos aqueos, algunos de los cuales organizaron un complejo sistema de guarniciones y vigilancia, basado en los secuaces del príncipe, a disposición de los cuales se hallaban los carros de guerra.

Pero todas estas precauciones y la desesperada resistencia atestiguada por las murallas arrasadas y los edificios destruidos por el incendio que siguió al saqueo, fueron inútiles ante la inexorable presión de nuevos invasores, también indoeuropeos, pero provistos de armas de hierro: los dorios. Éstos se fueron abriendo un camino de destrucción y muerte a través de la Argólida, Laconia y Mesenia, pasando luego a Creta, Rodas, Cos y Cnido, mientras que, posteriormente, otros grupos se instalaron en Locrida, Fócida, Etolia y Acarnania.

Aquellos aqueos que no sucumbieron en defensa de sus reinos o que no lograron resistir en regiones de fácil defensa, emigraron a las costas de Asia Menor, donde fueron muy bien recibidos, e iniciaron allí el proceso de engrandecimiento de una de las regiones más fecundas, desde el punto de vista cultural, del mundo griego: Jonia.

GRANDES HOMBRES DE GRECIA

 pericles  general griego
Demóstenes
Su talento de orador y sus advertencias no pudieron impedir que Atenas cayese bajo dominio macedónico.
Pericles
Reelegido estratega de Atenas a lo largo de 30 años, perfecciona la democracia preparada por Solón y Clístenes, y desarrolla el imperialismo ateniense
Alcibíades
Rico ateniense y buen estratega, se convierte en consejero de Esparta, y, más tarde, de los persas. Después de un nuevo cambio de frente, regresa triunfal a Atenas en el 407
Epaminondas
Habilidoso táctico, impone un período de hegemonía
tebana, batiendo a
Esparta en
Leuctras en el 37
1
grandes hombres de grecia antigua licurgograndes hombres de grecia antiguagrandes hombres de grecia antigua
Leónidas
Rey de Esparta, se sacrifica junto a 300 hoplitas para defender el desfiladero de las Termópilas frentes a los persas.
Licurgo
Al igual que Demóstenes exhorta, sin éxito, a los atenienses contra Filipo de Macedonia
Tucidides
Separado de la política relata los enfrentamientos de los griegos en la Guerra del Peloponeso
Temístocle
Gran estratera de Atenas, dirige la resistencia contra los persas y consigue la victoria marítima de Salamina en el año 480

Fuente Consultada: La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1

La Sociedad de Grecia Antigua Educacion en Esparta y Atenas

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: SOCIEDAD Y EDUCACIÓN

Ver También: La Educación en la Antigua Grecia

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: SOCIEDAD, CLASES Y EDUCACIÓN EN ESPARTA Y ATENAS: Tradicionalmente existe una división social característica en el mundo griego entre las dos polis principales y rivales entre sí: Atenas y Esparta.

SOCIEDAD ESPARTANA: La sociedad espartana está caracterizada por su rigidez. En todo el territorio espartano la sociedad estaba dividida en tres categorías:

Los iguales: Los ciudadanos, llamados los iguales, tenían plenos derechos y siempre constituyeron una minoría privilegiada dentro de la población. Eran los propietarios de las tierras. Participaban de los órganos de gobierno e integraban el ejército. Aunque teóricamente todos tenían los mismos bienes y derechos, en la realidad una minoría poseía las mayores riquezas y ejercía el poder político.

Los periecos: Eran una parte de la antigua población conquistada por los espartanos, y los llamaban así porque vivían, en general, fuera de la ciudad, en los alrededores (peri, en griego, significa alrededor). Conservaban su libertad personal y su propia organización comunitaria, pero no podían participar del ejército (salvo excepciones). Realizaban las actividades comerciales y las producciones artesanales y proveían a todas las necesidades de los espartanos. También debían pagar impuestos al Estado. 

Los ilotas: Estaban reducidos a un estado de semiesclavitud. Eran asignados a las tierras de los espartanos, trabajaban en ellas y recibían una pequeña parte del producto. En la antigüedad, cuando se esclavizaba a los habitantes de una región, en general se los vendía o se los dispersaba. Los espartanos, en cambio, habían decidido conservarlos, dominados pero en sus tierras de origen. Las consecuencias de esta decisión fueron las constantes revueltas de ilotas que los espartanos tuvieron que sofocar. Esta situación de constante amenaza explica por qué los ciudadanos de Esparta recibían entrenamiento militar desde la infancia.

Los espartanos eran educados para formar parte del ejército. Los niños con buena salud eran entregados a la madre, pero discapacitados eran arrojados al barranco del Taigeto. A los siete años, niños y niñas iniciaban su adiestramiento físico a cargo del Estado mediante carreras, saltos, manejo de las armas o lanzamiento de jabalina.

La música formaba parte del adiestramiento ya que consideraban que los ejércitos entonando una canción marcial asustaban al enemigo. Las adolescentes abandonaban el adiestramiento para ser educadas como madres de soldados. Durante trece años los muchachos se preparaban, teniendo que vivir una temporada en solitario en el campo y matar al menos a un ilota.

Entre los 20 y 30 años se integraban en el ejército donde continuaban su perfeccionamiento militar. A los 30 años alcanzaban la edad adulta y pasaban a desempeñar cargos públicos hasta los 60. Los ciudadanos espartanos se regían por una constitución en la que se reflejan las instituciones que forman el poder en la polis.

 EDUCACIÓN EN ESPARTA: La educación dura desde los siete a los veinte años. Es obligatoria, y sometida al control del estado, y colectiva; es un adiestramiento que tiene por objeto formar ciudadanos sumisos y soldados que muestren constantemente su espíritu de disciplina y su destreza en el combate.

El niño forma parte de brigadas con otros muchachos de su edad, es decir, bandas o «rebaños», dirigidos por los más aventajados del grupo bajo la vigilancia de adolescentes de más de veinte años. La disciplina se hace cada vez más severa; a los doce años el niño deja definitivamente la casa familiar por el internado o más bien dicho, el cuartel. Todo en la educación tiende a endurecer el cuerpo, a formar el carácter.

En materia de cultura intelectual el niño recita los poemas de Tirteo que exaltan la bravura y el sometimiento al estado; se ejercita en el canto coral que desarrolla el espíritu de cuerpo y aprende a expresarse por sentencias breves. Durante trece años, el futuro hoplita está obligado a un entrenamiento continuo: deportes, manejo de armas, marchas. Vive duramente y mal vestido, mal nutrido, debe merodear para subsistir; pero si se deja prender lo azotan.

El robo, la astucia, la mentira son virtudes cuando el servicio del estado lo exige. ¿El futuro soldado no debe aprender a valerse por sí mismo? Al terminar su adolescencia lo espera una última prueba: debe vivir solo, un cierto tiempo, en el campo. De día se esconde, de noche puede robar y le es permitido matar a los ilotas que encuentre. En esta prueba sobrevive un viejo rito de iniciación: antes de ser admitido en el grupo de los guerreros, el joven debía hacer un retiro y derramar sangre.

Los soldados han de ser recios y resistentes a todas las privaciones. El ejército espartano estaba formado sólo por infantería pesada, los hoplitas, que avanzaban »en forma acompasada y en compactas filas en los combates. Esparta nunca tuvo cuerpo de jinetes.

De Fuente de la Época:
La Educación en Esparta:

“Quiero mostrar cómo se practica la educación en Esparto y en otros lugares.» Los griegos que pretenden educar mejor a sus hijos, tan pronto como los niños comprenden el sentido de las palabras, los colocan al cuidado de pedagogos que son esclavos y bien pronto los envían a las escuelas para aprender las letras y fa música. Pero Licurgo, en lugar de dejar que cada uno dé a sus hijos esclavos como pedagogos, encargó la educación de los hijos de todos a uno de los ciudadanos, al que se lo reviste de la más alta magistratura: se llama el pedonomo.

Le ha dado todo el poder para reunir a los niños, vigilarlos y, si el caso lo exige, castigar severamente sus negligencias. Al pedonomo lo acompañan jóvenes portadores de látigos, para aplicar los castigos necesarios. Así se ve en Esparto mucho respeto unido a mucha obediencia.

A fin de que aun en ausencia del pedonomo los niños no permanezcan sin dirección, Licurgo ha dado a cualquier ciudadano que se encontrara presente, pleno poder para indicarles lo que considere bueno y para castigarlos en caso de falta. Ha conseguido, as,, volver a los niñas más respetuosos. En Esparto, en efecto, no hay nada que respeten tanto los niños y los hombres como a sus jefes.”

Licurgo: Fue un personaje de la época que vivió en el siglo IX a.C. y obtuvo la promesa de su pueblo que sus leyes servirían para siempre

SOCIEDAD ATENIENSE: La sociedad ateniense de la época clásica viene determinada por la división entre hombres libres y esclavos, a pesar del sistema democrático vigente. La población de Atenas estaba compuesta por hombres que tenían tres diferentes condiciones legales.

La sociedad, en la época de Feríeles, se basaba, como todas las sociedades de la antigüedad, en la distinción entre hombres libres y esclavos. En un total de medio millón de personas que vivían en el Ática, solamente las dos quintas partes eran libres. Había unos 40.000 ciudadanos y 60.000 metecos; exceptuando las mujeres y los niños, la población esclava ascendía a 300 000 o más. Pero los hombres que poseían derechos políticos y participaban en el gobierno de la ciudad no eran más que una minoría.

Esta desproporción entre los ciudadanos y el resto de la población privada de los derechos de la ciudadanía, es un elemento para tener en cuenta cuando se habla de la democracia griega, pues constituye una de las limitaciones más importantes del régimen. Los ciudadanos Se consideraba ciudadanos a todos los hombres libres, hijos de padre y madre atenienses, mayores de edad. La mayoría de edad se alcanzaba a los 18 años, pero como debían hacer dos años de servicio militar obligatorio, no tenían acceso a la Asamblea antes de los 20. Los ciudadanos se reservaban la actividad política y la propiedad territorial.

A pesar que la ley no hacía distinción entre los ciudadanos —vivieran en la ciudad, el campo o en cualquiercleruquía—, en la práctica los únicos que podían ejercer realmente sus derechos cívicos eran los habitantes de Atenas. Las distinciones entre los ciudadanos se daban por la fortuna y la ocupación. El dedicarse a una actividad remuneradora no era bien visto; solamente el propietario que dirigía personalmente la explotación de sus fincas escapaba a ese descrédito. A la mayor parte de los ciudadanos les parecía mejor tomar parte en la función del Estado que dedicarse a actividades particulares. Para ello, se contentaban para vivir con lo que les correspondía por la indemnización — misthos– que se les pagaba por participar en funciones de gobierno.

Las obligaciones de los ciudadanos para con la ciudad variaban según su fortuna personal. Las clases más humildes servían como remeros en la flota y no pagaban impuestos. Los propietarios medianos servían como hoplitas en la infantería, debiéndose proveer de equipo para la guerra y pagar impuestos. Las clases más altas, por su parte, servían como caballeros, pagaban impuestos y, además, debían ciertas prestaciones especiales. Estos impuestos especiales se llamaban liturgias. Había dos: uno era la coreiga, o sea, el encargarse de ofrecer una representación teatral a expensas propias; el otro, la tierarquía, consistía en armar un barco de guerra, etc. Cualquier ciudadano podía ser electo por votación o por sorteo para ejercer una magistratura o algún cargo en el Consejo o tribunales.

Los ciudadanos: En una población de alrededor de 250.000 habitantes, algunos historiadores han calculado en 40.000 el número de ciudadanos, incluidos las esposas y los hijos, que no tenían representación política. Los ciudadanos eran los únicos habitantes que tenían derecho a adquirir una finca y poseer tierras en el Ática. Aunque entre ellos había un grupo importante de hombres ricos, la mayoría eran pequeños y medianos propietarios de tierras.

Los metecos: Era un grupo muy activo constituido por hombres libres, extranjeros, griegos nacidos en otras polis y no griegos. Se dedicaban al comercio y a las artesanías. Era muy difícil que pudieran acceder a la propiedad de la tierra, y vivían sobre todo cerca de los puertos y en Atenas. Durante el siglo V a.C. su número fue superior a los 70.000, incluidas sus familias. Eran los grandes importadores de alimentos y productos manufacturados y los dueños de los principales talleres. También había metecos dedicados a las profesiones liberales o a actividades intelectuales. Tenían que pagar impuestos, que aunque no eran muy elevados, marcaban su condición de inferioridad respecto de los ciudadanos. No podían votar ni participar en ninguna de las instituciones del Estado.

Los esclavos: El grupo más numeroso era el de los esclavos. Se cree que su número superaba los 140.000 en este período. Carecían de todos los derechos políticos: eran propiedad de sus amos. Tampoco participaban de las guerras. Podían comprar su libertad con su trabajo y pasar a la categoría de metecos, aunque esta situación no era común. La mayoría de los esclavos no eran griegos, y habían sido comprados por los ciudadanos.

La educación ateniense era diferente a la espartana. Los niños acudían a la escuela a los siete años, iniciándose en primer lugar en las humanidades y después en los deportes, entre los 12 y los 14 años. A los 18 eran declarados efebos, siendo desde ese momento el Estado quien se ocupaba de su educación militar, política y administrativa durante tres años. A los 21 eran declarados ciudadanos de pleno derecho.

La democracia ateniense sólo implicaba a los ciudadanos en las tareas de gobierno y en la elaboración de las leyes. Todos los ciudadanos eran iguales ante la ley, sólo existía diferenciación económica entre ellos.

La elección de cargos públicos se realizaba por sorteo, remunerando a aquellos ciudadanos que no tenían posibles suficientes para dedicarse en exclusiva a la política. De esta manera se impedía que los poderosos coparan los cargos más importantes.

QUE IMPLICABA SER CIUDADANO?: En Atenas los ciudadanos podían intervenir en política, ser dueños de propiedades inmobiliarias (suelo y vivienda) que podían comprar y vender y que sus matrimonios fueran legalmente reconocidos. Por contra, los ciudadanos ricos debían pagar una serie de impuestos como las conocidas liturgias (leitourgíai), por las que pagaban por ejemplo, la preparación de una trirremeun tipo de barco de guerra con tres filas de remeros— y estaban obligados también a servir en el ejército en caso de guerra.

En Esparta los ciudadanos de pleno derecho eran los espartiatas (llamados también hómoioi, los «iguales» en derechos). Para éstos su participación política se limitaba normalmente a su intervención en la Apella o Asamblea. No podían desempeñar ninguna clase de actividad económica, pero eran propietarios de las mejores tierras que trabajaban los ilotas, especie de esclavos de los que ya hemos hablado. Su principal ocupación era la guerra.

Como curiosidad, digamos que en Esparta solían celebrarse las syssítia o comidas en común en las que participaban todos los ciudadanos, para lo que éstos debían pagar un determinado impuesto. Quien no podía hacer frente a este pago era pasado a la categoría de los hypomeíones o ciudadanos de inferior categoría, lo cual suponía una pérdida de derechos. También perdían sus derechos los cobardes en la guerra.

RESUMEN SOBRE LA EDUCACIÓN EN GRECIA ANTIGUA:

En Grecia, los niños comenzaban a ir a la escuela a partir de los siete años. Cuando alcanzaban los 14o 15 años, los griegos comenzaban a estudiar matemáticas, literatura y oratoria, que era el arte de redactar y pronunciar discursos. Esta formación se completaba con la práctica de diversos deportes en el gimnasio. La educación ateniense y la espartana presentaban algunas diferencias:

• En Esparta, el sistema educativo era muy exigente y daba mucha importancia a la preparación física. A los siete años, los niños ingresaban en academias militares donde aprendían el arte de la guerra. En general, las niñas griegas se educaban en la casa. Sin embargo, las mujeres espartanas recibían la misma preparación física que los hombres, con el fin de que alumbraran hijos sanos y fuertes.

• En Atenas, a los 18 años se iniciaba la preparación militar, que se prolongaba durante dos años, Una vez finalizada, y si la familia podía permitírselo, se continuaban los estudios superiores. Atenas contaba con dos escuelas famosas: la Academia, en la que enseñaba Platón, y el Liceo, donde Aristóteles impartía sus enseñanzas.

Ver También: La Educación en la Antigua Grecia

historia grecia antigua

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

La vestimenta en Grecia Antigua Imperio Griego y Romano

La Vestimenta en Grecia Antigua

En Grecia Antigua no se usaba ropa interior, salvo una faja de tela que las mujeres usaban para sujetar el pecho, sobre la que se colocaban una túnica, que podía ser de dos tipos: el peplo y el chitón.

El primero es un cuadrado tela de lana algo mayor que la talla de la persona, tela de lana algo mayor que la talla de la persona, que, al colocárselo, se dobla de manera que por un lado queda abierto y se sujeta a los hombros mediante broches; se ciñe a la cintura con un cinturón y llega hasta los pies.

El quitón, en cambio, es de lino, va cosido por ambos costados, tiene mangas que llegan hasta debajo del codo y se parece a un largo camisón de dormir.

En cuanto a los hombres, sus prendas apenas se diferencian de las usadas por las mujeres. Directamente sobre el cuerpo usan un tipo de quitón o túnica de lana, sin mangas, que se sujeta a los hombros con una especie de hebillas o broches. Ésta llega hasta las rodillas y va ceñida por un cinturón.

EL VESTIDO EN GRECIA:  Los materiales que utilizaban los griegos para confeccionar sus vestidos eran, preferentemente, el lino, la lana y las pieles.Las prendas esenciales del vestido de los hombres y de las mujeres se designaban con los mismos nombres, chitón o himatión, que se traducen por túnica y capa respectivamente.

El chitón y el himatión parece a primera vista que componían todo el traje de los hombres, por lo menos el de calle y de ceremonia; pero los dibujos de los vasos griegos representan guerreros que llevan pantalones unos, y otros jalecos con medias mangas, análogos a las camisetas interiores de hoy y a los jubones; hay una estatuita de Hermes que lo representa con una a manera de enagua plegada semejante al faldellin que gasta el griego de hoy. El traje civil parece que se simplificó en tiempo de las guerras médicas.

 El chitón era una especie de blusa larga, sin mangas, recogida en la cintura por medio de un cinturón, que llegaba sin embargo a la rodilla y muy a menudo a los pies. El himatión era una larga capa formada de una sola pieza de tela que se envolvía al cuerpo, corno lo hacen hoy los españoles con la suya. Los jóvenes llevaban de preferencia una especie de esclavina sujeta al cuello, llamada clámide. En la cabeza llevaban unas veces un canso bonete de fieltro llamado pilos y otras un sombrero de ala grande, el petaso, que se echaba hacia atrás hasta tocar en la espalda.

El traje femenino no fue ni mas uniforme, ni mas inmutable que el de nuestros días. La moda ha tenido sus caprichos hasta en Atenas. Los griegos llevaban trajes complicados, cuerpos de vestido ajustados, con mangas huecas y faldas plegadas, los pliegues eran pequeños , abultados a veces y a veces adornados con volantes realzados con dibujos o con bordados. En tiempo de las guerras medicas, el chiton era la pieza principal del traje, tanto para los hombre como para las mujeres..

El chitón de las mujeres formaba, por lo largo y ancho que era, una verdadera falda flotante ceñida en la cintura. Esa falda era unas veces de lana y caía formando grandes pliegues, otras de tela de lino artisticamente aplanchada. Para salir, se envolvía la mujer en un himatión, más amplío y de tela más flexible y más rica que el de los hombres. Existían trajes de todos los colores y dibujos; pero los más comunes eran los de lana blanca con franjas de color. El verdadero lujo de las mujeres consistía en las joyas. Las formas del peinado eran muy variadas. Las mujeres hacían uso de peines, diademas y hasta de afeites y cabellos postizos.

Hombres y mujeres se calzaban con sandalias, que es un calzado compuesto de una suela que se asegura con correas hasta la garganta del pie, gustándoles en extremo el cuero de color. Con aquellas casas y aquellos trajes, Atenas debía parecer una ciudad árabe.

Los griegos no conocían el jabón. En el baño se debía utilizar bien un carbonato de sosa impuro, bien una solución de potasa, o bien arcilla especial. Les gustaba bañarse antes de cenar.

Los griegos no empezaron a afeitarse completamente la barba y el bigote hasta después de Alejandro. En la época clásica, cuando se habla de una navaja siempre se trata de un accesorio del aseo femenino, ya que, para hacer desaparecer por completo el vello superfluo, las mujeres se depilaban con el candil o por medio de pastas especiales, pero también utilizaban navajas.

Después de las guerras médicas, en Atenas los niños eran casi los únicos que seguían llevando el pelo muy largo: cuando se aproximaban a la edad de la efebía se lo cortaban y lo consagraban a los dioses. Las mujeres libres sólo se cortaban el pelo temporalmente en señal de duelo.

ALGO MAS SOBRE EL VESTIDO GRIEGO…

historia grecia antigua

Casas y viviendas en Grecia Antigua Características

Casas y viviendas en Grecia Antigua

historia grecia antigua

LAS CASAS EN GRECIA ANTIGUA: El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la geografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Al visitar  una familia pudiente de una población griega del siglo V a.C. llegaba a un estrecho callejón desde la avenida, y las voces lo guiaban hacia el patio, que era el centro de los hogares griegos. Aquí, ocultos de las miradas de los transeúntes, jugaban los niños, los perros dormían, los esclavos cocinaban en braseros, las mujeres platicaban y lavaban vellocinos, y se ofrecían sacrificios en altares de piedra.

Alrededor del patio, se alzaban las habitaciones, separadas para hombres, mujeres y esclavos, y todas ellas en un solo piso, aunque los hogares con recursos tenían habitaciones en un segundo piso. En contraste con el esplendor de los templos griegos y los edificios públicos, las viviendas eran modestas, construidas con adobes secados al sol y cimientos de piedra. Los techos eran de tejas y el piso era de argamasa o tierra aplanada.

Las casas ordinarias se componían de un piso bajo dividido en dos piezas muy pequeñas, y de un piso alto, al que se subía ordinariamente por una escalera exterior. La parte inferior estaba abierta en la roca y las paredes eran de madera, de ladrillos o de argamasa. En vez de forzar las cerraduras, los ladrones se contentaban con perforar el muro. En el interior, las paredes estaban blanqueadas con cal; no había chimeneas, la familia se calentaba con brasero.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro. Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

La familia pasaba el día en el patio, pero cuando anochecía o hacía frío entraban en la casa e iluminaban las estancias con lámparas de aceite, de arcilla o bronce. De las paredes encaladas pendían jarrones, botellas de perfume y otros objetos domésticos.

Los muebles, hechos de madera de ciprés y olivo, incluían elegantes sofás tapizados con colores vivos, sillas formales de respaldos altos, una silla curva, con brazos, llamada klismos, y mesitas de tres patas con incrustaciones de marfil.

Había cajones y arcones de madera para guardar ropa y pequeños bancos portátiles, a veces plegables y con asiento de tela. Las camas eran marcos de madera con correas de cuero entrelazadas que sostenían un colchón, sobre el que se colocaban cojines, cobijas y colchas. La estancia más amueblada era el andrón, o comedor, donde los hombres disfrutaban de un simposión, o reunión formal en la cual bebían en compañía de otros hombres invitados.

Los griegos llamaban «escarbamuros» a los ladrones: se debía a que los muros exteriores de las casas del siglo V a.C. no tenían ventanas, por lo que los ladrones sencillamente hacían agujeros en las endebles paredes de adobe. Aun en esta casa de una familia pudiente, las paredes encaladas tienen ventanas escasas y pequeñas, cerradas con postigos. La torre en la esquina es también un puesto de vigilancia.

En el patio abierto, una mujer guisa en una olla y los niños juegan con un perro. Los tejados, apoyados en vigas de madera, proyectan sombra. Cerca, una mujer trabaja en un telar colgado de la pared, en el que confecciona la ropa de la familia. Otras mujeres trabajan en telares en la estancia principal, el andrón o comedor.

En la cocina, un esclavo corta verduras frente al horno, y el padre de la casa desayuna antes de salir a inspeccionar las labores que se hacen en sus propiedades. En la torre, una bodega contiene sacos de tela hilada y vasijas, mientras que en la habitación inferior un esclavo ayuda al joven de la casa a tomar un baño. Afuera, un asno espera mientras las vasijas se llenan con vino o con miel de los panales que hay bajo el techo de paja junto a la pared.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres. Las casas ricas se parecían a los palacios homéricos, y comprendían tres partes una entrada que guardaba un portero, el departamento de hombres, cuyas salas y cámaras daban a un patio rodeado de un pórtico, es decir, de una galería cubierta sostenida por columnas, y, por último, el departamento de mujeres o gineceo, que daba a un jardín.

Los muebles principales consistían en butacas, sillas, trípodes, taburetes, lechos de reposo, lechos de mesa —porque se comía tendido — y cofres para las ropas. Las paredes estaban decoradas de pinturas, y los suelos cubiertos de alfombras y cojines.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica. Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

Las Diversiones en Grecia Antigua Fiestas y Festejos Religiosos

DIVERSIÓN Y FIESTAS EN GRECIA ANTIGUA
Fiestas y Festejos Religiosos

Sabemos que en todo el mundo antiguo la relación entre fiesta y religión era muy fuerte, este vínculo es aún más claro en el caso de las fiestas atenienses, que mas abajo puedes observar. Cuando se acercaba la fecha de las fiestas de Dioniso, dios del vino, los autores de comedias y tragedias  presentaban sus obras a los magistrados de la ciudad, los arcontes. Éstos seleccionaban a tres autores de tragedia y otros tres de comedia, entre los cuales se elegían los dos ganadores finales, uno por cada género, mediante votación de un jurado.

Los encargados de organizar la representación de las obras ganadoras eran los coregás, ciudadanos ricos que corrían con todos los gastos. También se otorgaban premios al mejor corega y al mejor actor de cada género teatral. La afición de los griegos al teatro ha sido siempre enorme, de manera que al principio la representación de las tragedias era considerada por los ciudadanos como una especie de purificación religiosa.

Con el tiempo la relación del teatro con el culto a Dioniso fue desapareciendo y pronto se organizaron representaciones con motivo de otras fiestas religiosas y de otros acontecimientos importantes para la ciudad. En Atenas acuden al teatro tanto hombres como mujeres, sólo los esclavos tienen  prohibida la entrada.

FIESTAS Y FESTEJOS:

Grandes Panateneas en honor a Atenea. En el Mes Hekatombaión (julio) cada 4 años. El ritual era una procesión a la Acrópolis, al templo de la diosa, con las víctimas para el sacrificio y un peplo para ella.

Panateneas , idem al anterior , pero anual.

Grandes Eleusinas, en hornor al dios Apolo. Mes Metageitnión (agosto), cada cuatro años. Grandes competiciones atléticas.

Grandes Misterios de Eleusis, honor a Deméter y su hija Perséfone o Prosérpina. Mes  Boedromión (septiembre). Desde Atenas sale una procesión hacia Eleusis donde se celebraba una serie de rituales en honor a las diosas en los que se admitían personas de cualquier procedencia social y nacionalidad.

Tesmoforias, en honor a Deméter y su hija Mes de Pyanepsión (octubre), del once al trece. Fiestas comunes a toda Grecia y reservadas a las mujeres.

Leneas, en honor a  Dioniso. Mes de Gamelión (enero), del doce al catorce. Representaciones teatrales.

Antesterias en honor a Dioniso. Mes de Anthesterión (febrero), del once al trece. El primer día, el pithoigía, se abren las tinajas que contienen el vino nuevo; el segundo cada invitado recibe una copa de ese vino y se compite para ver quién lo bebe primero.

Grandes Dionisias en honor a Dioniso.Mes de Elapheboüón (marzo). Se representan las grandes tragedias griegas.

Targelias en honor a  Apolo. Mes de Thargelión (mayo). Ceremonia de purificación en que se azota con unas ramas a un hombre y una mujer.

Imporantes en el panorama festivo griego eran las competiciones atléticas, relacionadas también con las festividades religiosas. Era grande la afición al ejercicio físico en la Grecia clásica y en todas las polis había uno o varios gimnasios en los que los jóvenes hacían ejercicio. La entrada en tales recintos estaba limitada a los ciudadanos. Además periódicamente había juegos atléticos en los que intervenían atletas de toda Grecia. Aunque los más conocidos son las Olimpíadas, celebradas cada cuatro años a partir del 776 a. de C. en el santuario de Olimpia.

discobolo de miron en grecia antigua

El famoso Discóbolo de Mirón. Uno de los honores que se concedían a los atletas vencedores en las Olimpiadas era el ver su estatua en algún lugar destacado de su polis.

DIVERSIONES Y MODO DE VIDA: El estilo de vida ateniense era en esencia sencillo. Las casas atenienses estaban amuebladas con los artículos comprados a los artesanos como camas, asientos, mesas, baúles, artículos de cerámica, taburetes, cestas y utensilios de cocina. Las vestimentas y las frazadas las tejían las mujeres y los esclavos. La dieta ateniense era más bien simple. La comida básica consistía en cebada, trigo, mijo, lentejas uvas, higos, aceitunas, almendras, pan horneado en casa, vegetales, huevos, pescado, queso y pollo.

El aceite de oliva se utilizaba de manera generalizada, no sólo en la comida, sino en las lámparas y para untarse el cuerpo después de lavarse y hacer ejercicio. Aunque en los hogares de los campesinos había animales, éstos no daban solamente carne, por ejemplo: los bueyes eran útiles para arar, la oveja por su lana y las cabras para obtener leche y quesos. La carne se consumía sólo en ocasiones especiales, como en los festivales; se sacrificaban animales y luego cocinaban su carne para comerse después.

El ocio en Grecia debía ocupar buena parte de la jornada de los ciudadanos ya que en la mayoría de las polis estaba mal considerado el trabajo manual. Para estos menesteres disponían de numerosos esclavos y de extranjeros, llamados metecos, que constituían un amplio porcentaje de la población.

Acudir a los baños era una actividad frecuente entre los ciudadanos helenos ya que en la mayoría de las casas no había agua corriente, al tiempo que servían como centro de reunión. Estos baños públicos serán numerosos durante el siglo IV a. C. y pasarán a Roma.

También era habitual dar largos paseos, utilizando las stoas, largos pórticos en ocasiones de dos pisos y dos naves cerrados por un testero, siempre decorados con frescos, mosaicos o cuadros. Recordemos que una escuela filosófica será denominada estoica por reunirse sus discípulos en una stoa. La stoa de Eco en Olimpia tenía doscientos metros de longitud. Pero la actividad favorita por excelencia entre los ciudadanos será la política.

Podemos afirmar que los griegos gozaban de la política, participando activamente en el gobierno de sus polis. No olvidemos que todos los ciudadanos atenienses podían participar en la Asamblea donde se toman las decisiones más relevantes de la ciudad.

La música y el teatro serán dos de las actividades favoritas para disfrutar del ocio. Existían dos edificios destinados a tal fin, el odeón y el teatro, contando todas las polis con significativos ejemplos, siendo el más importante el teatro de Epidauro por su configuración acústica ya que desde todos los puntos se alcanza una calidad de sonido difícilmente superable. Al teatro acuden casi todas las clases sociales, recibiendo los ciudadanos más pobres una subvención para poder adquirir las entradas. Los actores iban cubiertos con máscaras y vestidos con trajes concretos para que el espectador pudiera identificar claramente a quien representaban.

Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Los atletas competían en juegos, celebrados en cada una de las polis, aunque existían algunos que tenían carácter supranacional como los Olímpicos o los Píticos, dedicados a Zeus y Apolo respectivamente.

Tenían lugar cada cuatro años y durante el tiempo que duraba la celebración existía una tregua panhelénica. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

Durante casi un año se entrenaban en las cercanías del templo de Zeus y los ganadores recibían una rama de olivo como triunfo, aunque obtenían numerosos beneficios a posteriori como exención de impuestos o derecho a manutención gratuita.

Las cenas en grecia eran una actividad de ocio popular

Las cenas eran una actividad de ocio popular. Un hombre invitaba a varios amigos a cenar a su casa. Los invitados eran recibidos en la puerta por esclavos que les lavaban las manos y los pies. Luego se tumbaban en literas, en una habitación conocida como andron, donde los esclavos les servían comida. Una vez recogida la comida, comenzaban a beber y a conversar.

A este tipo de cenas se las llamaba simposio. Los invitados bebían vino que se había mezclado con agua en una vasija conocida como crátera. La conversación podía tratar sobre moral o política, pero a menudo las fiestas eran relajadas y los invitados tocaban la lira, recitaban poesía o contaban chistes. Músicos, bailarines o acróbatas contratados podían ofrecer más diversión. Los invitados traían  compañía fenmenina llamnadas hetarias.

A veces iban chicos para que observen como transcurría la fiesta y el comportamiento de los mayores. Había un juego llamado cótabo, en donde los invitados debían arrojar el último trago a un blanco determinado. Los esclavos servía la comida a los invitados.

La lucha entre animales se consideraba un deporte. Gallos, codornices o un gato y un perro luchaban a muerte.
La imagen de este vaso muestra a dos guerreros jugando a un juego de mesa que podía haber sido parecido al ajedrez.
Los griegos también disfrutaban del deporte. Esta escultura muestra un juego que se parece al hockey moderno.
Los adultos jugaban a menudo a los dados en su casa o en casas de juegos especiales. Otro juego popular, que conocemos como tabas, consistía en tirar pequeños huesos.
Las familias ricas daban a sus hijos muchos juegos y juguetes para divertirse en sus horas libres. Conocían una especies de yo-yo y el juego del aro y el palo.

En Las nubes, una comedia de Aristófanes, un padre orgulloso habla de la habilidad de su hijo para hacer casas, barcos, carretas y ranas con trozos de cuero. Había otros juguetes como hondas, cometas, aros con campanas, carretillas, caballitos, trompos y ruedas unidas a varas para dirigirlas. Se han hallado pequeños muebles de plomo, que tal vez iban dentro de casas de muñecas.

Los bebés usaban sonajas de guijarros. Se han hallado muñecas de arcilla articuladas en las ruinas de los templos, donde fueron dejadas como ofrendas, y en tumbas de niños. Tal vez existieron muñecas de trapo y juguetes de madera, pero no han dejado rastros.

Había un juego similar al hockey, en el que se usaban pelotas hechas de vejiga de cerdo. Un relieve en un museo de Atenas muestra a dos jugadores con bastones curvos, azuzándose. Las vasijas pintadas, que son una excelente fuente de información acerca de la vida en la antigua Grecia, muestran juegos de saltar al burro, montar en hombros, y la gallinita ciega.

Existe una vasija con una hermosa figurilla de barro donde muestra a dos mujeres jugando a la taba con huesos o pezuñas de animales: se aventaban al aire, uno por vez, cinco huesos, que se tomaban con el revés de la mano. Los juegos de mesa, que según el historiador Herodoto fueron inventados en el estado de Lidia, en Asia Menor, eran jugados con dados y fichas de vidrio o hueso.

Los griegos disfrutaban de estos pasatiempos cuando descansaban en casa, en compañía de sus amistades. Sin embargo, cuando salían al agora, podían elegir entre una muy amplia variedad de espectáculos públicos más emocionantes, como funciones de magia al aire libre, tragaespadas, hechiceros y tragafuegos.

EDUCAR EL ALMA: Los antiguos griegos gozaban de la música en los actos públicos y privados, religiosos y laicos. El filósofo Platón dijo que la educación se dividía en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma.

Poco se sabe acerca de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras, y éstas no indican la afinación que se usaba. Pero es seguro que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos: se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió ser muy importante. La música definía los pasos de danza, y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado: los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante un público, generalmente acompañados de música y danza.

Los griegos tenían cantos para toda ocasión: canciones de amor y estribillos para las bodas y nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. Las mujeres gustaban de bailar juntas en la casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad: nunca se les muestra bailando con sus maridos.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
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Las Mujeres Griegas Historia de La Familia Griega

Las Mujeres Griegas Historia de La Familia Griega

LA FAMILIA GRIEGA: La familia era una institución básica en la antigua Atenas. Estaba formada por el esposo, la esposa y los hijos (una familia nuclear), aunque también consideraban como parte de la familia a otros parientes dependientes y a los esclavos, por razón de su unidad económica.

La función principal de la familia era la de engendrar nuevos ciudadanos. Las estrictas leyes del siglo y estipulaban que un ciudadano debería ser producto de un matrimonio, reconocido legalmente, entre dos ciudadanos atenienses, cuyos padres también fueran ciudadanos. Por ley, la propiedad se dividía al azar entre los hijos sobrevivientes; como resultado, se buscaba que los matrimonios se realizaran entre un círculo cerrado de parientes, con el fin de preservar la propiedad familiar. La familia también ejercía la función de proteger y enclaustrar a las mujeres.

Las mujeres eran ciudadanas que podían participar en la mayor parte de los cultos y festividades religiosos, pero que eran excluidas de otros actos públicos. No podían tener propiedades, excepto sus artículos personales, y siempre tenían un guardián varón: si era soltera, su padre o un pariente varón; si estaba casada, su marido; si era viuda, alguno de sus hijos o un pariente varón.

 La función de la mujer ateniense como esposa, estaba bien definida. Su principal obligación era mantener a los niños, sobre todo varones, que preservarían el linaje familiar. La fórmula del matrimonio que los atenienses utilizaban, para expresarlo de manera sucinta: «Te entrego  esta mujer para la procreación de hijos legítimos» . En segundo lugar, una mujer debería cuidar a su familia y su casa, ya sea que hiciera ella el trabajo doméstico, o que supervisara a los esclavos, que realmente hacían el trabajo.

A las mujeres se las tenía bajo un estricto control. Debido a que se casaban a los catorce o quince años, se les enseñaban sus responsabilidades desde temprana edad. Aunque muchas de ellas se las arreglaban para aprender a leer y a tocar instrumentos musicales, a menudo se las excluía de la educación formal. Se esperaba que una mujer permaneciera en su casa, lejos de la vista, con excepción de su presencia en los funerales o en los festivales, como el festival de las mujeres de Tesmoforia.

Sí se quedaban en casa, debían estar acompañadas. Una mujer que trabajara sola en público o era indigente, y no era ciudadana. La dependencia del marido era tal que podía amonestarla, repudiarla o matarla en caso de adulterio, siempre que éste estuviera probado. Las mujeres de menor rango social tenían una vida más agradable ya que podían salir de sus casas sin ningún inconveniente, acudir al mercado o a las fuentes públicas e incluso regentar algún negocio. Al no existir presiones económicas ni sociales, los matrimonios apenas estaban concertados, siendo difícil la existencia de dotes. Si es cierto que numerosas niñas eran abandonadas por sus padres ya que se consideraban auténticas cargas para la familia.

Mujeres en grecia antigua

En Atenas, las mujeres casadas de familias no solían salir mucho de casa. Sólo acudían a festividades religiosas y celebraciones familiares o iban a hacer pequeñas compras. Cuando salían, les acompañaba un esclavo. A veces, podían visitar a sus amigas.

Esta estatua de terracota muestra a dos señoras conversando. Las mujeres solían también hacer cenas para amigas. Hombres y mujeres sólo se mezclaban en fiestas estrictamente familiares.En general, cuanto más rica era una familia, menos libertad tenía la mujer. En las familias pobres, las mujeres hacían las tareas del hogar ellas mismas. Esto implicaba ir a hacer la compra y buscar agua a la fuente, dos buenas ocasiones para encontrarse con las amigas.

LAS MUJERES EN GRECIA: En Atenas, las mujeres servían a los hombres de otras formas. La prostitución (tanto masculina como femenina) floreció en la Atenas clásica. La mayor parte de las prostitutas eran esclavas en los burdeles administrados como un negocio o un comercio por ciudadanos atenienses. Así las prostitutas se maquillaban de manera ligeramente escandalosa con vistosos coloretes, utilizaban zapatos que elevasen su altura, se teñían el cabello de rubio y se depilaban, utilizando navajas de afeitar, cremas u otros útiles. Utilizaban todo tipo de postizos y pelucas. Estas modas serán rápidamente adaptadas por las mujeres decentes, provocando continuas equivocaciones según nos cuentan algunos cronistas.

Otra clase de prostitutas ocupaba una posición más favorable en la sociedad ateniense; estas cortesanas más refinadas eran conocidas con el nombre de hetairai, que literalmente quiere decir acompañantes femeninas”.

Estas mujeres, que solían ser ex-esclavas procedentes extranjeras, eran más refinadas que las prostitutas habituales y eran famosas por sus logros musicales e intelectuales, así como por sus atributos físicos. Los atenienses varones conservaban aristocrática costumbre de los simposios —las fiestas refinadas donde se bebía— en las cuales solían estar presentes las hetairas. Los simposios se llevaban a cabo en comedores exclusivos para hombres, en los que no estaban presentes las esposas.

Las hetairas bailaban, tocaban instrumentos musicales y brindaban entretenimiento, incluidas las relaciones sexuales. El precio solía rondar el óbolo, la sexta parte de la dracma de plata. Estos establecimientos incluían en sus servicios masajes, baños y comida, la mayoría de carácter afrodisiaco e incluso algunas para estimular la virilidad como los testículos de asno salvaje.

Para atraer al público, las mujeres solían vestir atuendos llamativos y llevar el cabello más largo que las atenienses, incluso algunas caminaban con un seno descubierto.Algunas hetairas llegaron a amasar fortunas considerables y a tener un considerable renombre. Aspasia fue ciertamente la más famosa. Amiga de Sócrates y afamada por sus conocimientos, fue cortesana de Pendes y a la larga se convirtió en su esposa legítima.

Los más importantes políticos, artistas y filósofos gozaban de su compañía. El escultor Praxíteles estuvo locamente enamorado de Friné quien sirvió de modelo para algunas estatuas. La encantadora Friné vivía con cierta discreción, acudiendo a tertulias literarias y artísticas, aunque fue acusada de impiedad y condenada a muerte, salvándose al mostrarse desnuda al tribunal por indicación de su abogado.

En un momento de su vida, Friné acumuló tal fortuna que decidió reconstruir las murallas de su ciudad natal, Tebas. Aspasia fue la amante y esposa de Pericles, siendo también acusada de impiedad y salvada tras las lágrimas derramadas por su marido. Aspasia colaboraba estrechamente con Pericles según nos cuentan los poetas cómicos, quienes la acusan de ser la promotora de la mayoría de las guerras que vivió Atenas en aquellos momentos.

La homosexualidad masculina también fue una característica sobresaliente de la Atenas clásica. Se practicaba de manera generalizada y, ciertamente, era tolerada. La ley ateniense privaba de sus derechos ciudadanos a un ateniense que hubiese prostituido su cuerpo con otro hombre; pero no se molestaba en absoluto a los hombres que sostenían una relación homosexual con proxenetas o con otros hombres adultos, fuera ésta amorosa o por placer. La ley no eliminaba la prostitución masculina, pero, al actuar así, aseguraba que los proxenetas fueran extranjeros, y no ciudadanos atenienses.

El ideal de la homosexualidad griega consistía en una relación entre un hombre maduro y un joven. Es muy probable que éste fuese un ideal aristócrata. Si bien la relación solía ser física, los griegos también la consideraban educativa. El hombre mayor (el “amante”) se ganaba el amor de su “amado” gracias a su valía como maestro y por la devoción que demostraba en la educación de su pupilo.

En cierto sentido, esta relación amorosa se concebía como una forma de iniciación de los jóvenes al mundo masculino de la dominación política y militar. Los griegos no juzgaban que la coexistencia de las preferencias heterosexuales y homosexuales creara problemas especiales a los individuos o a la sociedad.

PARA SABER MAS…
El papel de la mujer

En la mayoría de los estados de la antigua Grecia, la mujer vivía una vida muy protegida y no podía jugar un papel activo en la sociedad. No podía heredar o se propietaria, ni acudir a los tribunales de justicia. No podía ni tan siquiera comprar algo que costara más de determinado importe. Estaba siempre bajo la tutela de un pariente masculino: primero del padre, luego de marido, hermano o hijo.

La Ceremonia del matrimonio
Las muchachas se casaban con 15 años, pero el novio solía ser mayor. Un escritor afirmó que la mejor edad para que un hombre se casara era entre los 30 y 35 años.

El padre elegía al marido de su hija y le daba bienes dinero, lo que se conocía como dote. La dote se devolvía  al padre en caso de divorcio o muerte del marido.

La víspera de la boda, la novia se bañaba en agua de una fuente sagrada traída en una vasija especial llamadalutróforo.

El día de la boda la novia iba vestida de blanco. Ambas familias hacían sacrificios y lo celebraban. Por la noche, el novio iba a casa de la novia.

Los novios llegaban a casa del novio en una carreta o carro si eran ricos. Personas con antorchas y músicos encabezaban la procesión.

La madre del novio salía a recibir la procesión. Luego se llevaba a la novia al hogar para que se uniera a la vida religiosa de su nueva familia.

Los novios compartían comida delante del hogar. Los invitados les tiraban nueces, frutos y dulces para desearles suerte y prosperidad.

Al día siguiente se celebraba una fiesta en la casa del marido y los invitados daban regalos a la pareja para el inicio de su vida en común.

Las obligaciones de una esposa
En una casa rica, una esposa tenía muchas obligaciones. Controlaba los almacenes y se aseguraba de que la casa estuviera limpia y la comida lista a tiempo. Cuidaba de los hijos y de los enfermos de la casa y gestionaba la economía de la familia.

Las mujeres de la casa producían todas las telas necesarias para la ropa, el mobiliario y la decoración. Es:; reconstrucción, basada en una pintura de una vasija del s. VI a.C, muestra a una esposa supervisando las distintas fases de la producción de un tejido.

El divorcio
Aunque los hombres podían hacer más o menos lo que querían, las mujeres tenían que comportarse según unas normas muy estrictas: ante cualquier sospecha de escándalo, podían enfrentarse a un divorcio, para divorciarse de su esposa, un hombre hacía una declaración formal de divorcio ante testigos.

Era mucho más difícil para una mujer poner fin a su matrimonio, va que no podía ejercer acciones legales por sí misma. Debía presentarse ante un dirigente llamado arconte  y convencerle de que actuara en su nombre. El esposo se quedaba con los hijos y la mujer iba de un pariente masculino.

Las señoras dedicaban mucho tiempo esfuerzo y dinero a embellecerse. Tomar un baño diario se convirtió en una costumbre. Trasel baño, se friccionaban la piel con aceite perfumado para hidratarla y mantenerla suave y flexible.

la muer en grecia antigua Esta pintura de un vaso muestra a una mujer lavándose el pelo. También se utilizaba aceite para darle brillo y algunas mujeres se lo teñían o usaban pelucas. Otras empleaban rellenos para mejorar su figura o se ponían sandalias con gruesas suelas para parecer más altas. Muchas mujeres se daban colorete para tener mejillas sonrosadas y se pintaban las cejas de oscuro. La piel pálida estaba de moda y se utilizaba maquillaje para aclarar el cutis. La imagen de este vaso muestra a una mujer contemplándose ante el espejo.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  – Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel

historia grecia antigua

La Religion Griega Caracterísitcas Filosofia y Literatura Griega

HISTORIA DE GRECIA ANTIGUA: LA RELIGIÓN

historia grecia antigua

LA RELIGIÓN GRIEGA: La religión griega estaba estrechamente vinculada con cada aspecto de la vida cotidiana; era, a la vez, práctica y social. Los festivales públicos —que se originaron de ciertas prácticas religiosas— tenían funciones específicas: los varones se preparaban para ser guerreros; las niñas, para ser madres.

En vista de que la religión estaba relacionada con todos los aspectos de la vida, los ciudadanos deberían asumir una actitud apropiada frente a los dioses. La religión era un culto civil necesario para el bienestar del estado, Los templos dedicados a un dios, o a una diosa, eran los principales edificios de la sociedad griega.

 Homero dio una explicación de los dioses que proporcionó una estructura definida a la religión griega. En una época todos los griegos aceptaron una religión común basada en doce dioses principales que supuestamente vivían en el monte Olimpo, la montaña más grande de Grecia.

Entre estos doce dioses estaban Zeus, la principal deidad y padre de todos los dioses, Atenea, diosa de la sabiduría y de los oficios; Apolo, dios del sol y de la poesía; Afrodita, diosa del amor; y Poseidón, hermano de Zeus y dios de los mares y los terremotos.

Haz clic, y puedes conocer todo sobre cada unos de los dioses griegos

Los doce dioses olímpicos eran comunes a todos los griegos,. quienes, consecuentemente, compartían una religión politeísta básica. Cada polis asignaba a uno de los doce dioses olímpicos como la divinidad guardiana de su comunidad. Por ejemplo, Atenea era la diosa patona de Atenas. Pero cada pólis también tenía sus propias deidades locales, las cuales seguían teniendo importancia para la comunidad en su conjunto; además, cada familia también tenía sus dioses patrones.

Resultando conveniente contar con el favor de los dioses para todas las actividades de uno, el ritual tenía enorme importancia en la religión griega. Las oraciones solían combinarse con los obsequios a los dioses, lo cual se basaba en el principio de <‘les ofrezco esto para que (los dioses) me lo retribuyan”.

Algunas oraciones reflejaban de manera directa este beneficio mutuo: Protege nuestra ciudad. Creo que lo que estoy pidiendo es de interés común. Ya que una ciudad floreciente honra a los dioses”. El ritual significa sacrificios, ya sea en forma de animales o de productos agrícolas. Los animales expiatorios se quemaban en el altar que estaba enfrente del templo, o en un pequeño altar frente a la casa.

Los festivales también se celebraban a manera a los dioses y a las diosas. Algunos de éstos (las celebraciones Panhelénicas) fueron importantes para los griegos y se celebraban en locaciones especiales, como las dedicadas a la adoración de Zeus en Olimpia; a Poseidón, en el istmo de Corinto; y a Apolo, en Delfo Los grandes festivales incorporaban muchas actividades en honor de los dioses, incluidas las competencias atléticas a las que se invitaba a todos los griegos.

El primero de estos juegos se celebró en el festival olímpico del año 776 a. de C., y después se llevaron a cabo cada Cuatro años para honrar a Zeus. Al principio, las competencias olímpicas consistían sólo en carreras pedestres y luchas; pero, más tarde, también se incluyó el boxeo, el lanzamiento de jabalina y diversas especialidades más. Las competencias siempre eran entre individuos, no entre grupos.

Corno ejemplo de otro aspecto práctico de la religión griega, los griegos querían conocer los designios de los dioses. Había videntes que recibían augurios por medio de los sueños, del vuelo de los pájaros o de las entrañas de los animales sacrificados. Pero tal vez el método más popular para adivinar la voluntad de los dioses era el Oráculo, recinto consagrado a un dios, o a una diosa, que revelaba el futuro. El oráculo más famoso era el de Apolo, en Delfos, instalado a un lado del monte Parnaso, dominando el golfo de Corinto.

En Delfos, una sacerdotisa escuchaba las preguntas en un estado de éxtasis el cual se creía que era inducido por Apolo. Sus respuestas las Interpretaban los sacerdotes y se las daban en verso a la persona que había hecho las preguntas. Representantes de estado y particulares viajaban hasta Délfos para consultar al oráculo. Los estados tal vez preguntaran si deberían llevar a cabo una expedición militar; los particulares quizá plantearan preguntas del tipo: “Heracleídas pregunta al dios si tendrá un retoño de su esposa actual”.

Las respuestas a menudo eran enigmáticas y podían interpretarse en más  de una forma. Creso, rey de Lidia de Asia Menor, famoso por su increíble riqueza, mandó mensajeros al oráculo de Delfos, preguntando si debería entablar la guerra en contra de los persas”. El oráculo le respondió que, si atacaba a los persas, destruiría un poderoso imperio lleno de júbilo por escuchar esa noticia, Creso les declaró la guerra a los persas, pero fue aplastado por el enemigo. Un poderoso imperio el de Creso— fue destruido.

La religión griega —centrada en el ritual y en las relaciones formales con los dioses— tendía a carecer de un componente emocional intenso. Asimismo, ofrecía a la mayoría de las personas una vaga esperanza, o ninguna, de que hubiera vida después de la muerte. Como resultado de esto, a veces los griegos se convertían a religiones mistéricas, que incluían un proceso de iniciación en ritos secretos que prometían un involucrarniento más emocional con las fuerzas espirituales, así como una mayor esperanza de alcanzar la inmortalidad.

Los misterios mas importantes fueron los Eleusinos, que se relacionaban con el mito de la diosa Démeter. Era un culto de fertilidad en el que los participantes sentían que renacían y obtenían cierta esperanza de tener vida después de la muerte. Los cultores órficos, seguidores del legendario trovador Orfeo, creían en los ciclos de reencarnación, pues el alma humana estaba atrapada en el cuerpo físico. Su propósito era liberar el alma de su confinamiento.

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

La Filosofia Griega Los Griegos y los Filosofos Sofistas Griegos

Los Griegos y los Filósofos

historia grecia antigua

FILOSOFÍA: Etimológicamente, la palabra filosofía procede de los términos griegos philein (amar, aspirar) ysophia (sabiduría) por lo que su significado sería amor o aspiración a la sabiduría. Numerosos autores antiguos consideran a Pitágoras como el inventor del término ya que en su viaje por Grecia fue interrogado por el tiranoLeonte de Fliunte sobre su profesión a lo que él respondió que no era sabio sino amante o buscador de la sabiduría (filósofo). El objetivo de la filosofía es, por lo tanto, saber, conocer, dar respuesta a las preguntas que todos nos planteamos relacionadas con la naturaleza y su creación, abandonando los mitos para dar protagonismo al logos.

La Filosofia Griega

La Filosofia Griega

 Gran parte de la filosofía antigua griega se centraba en el intento de explicar el universo sobre la base de principios unificados. Tales de Mileto, griego jónico que vivió alrededor del año 600 a. de C., postuló la unidad del universo, Todas las cosas estaban relacionadas por el agua, una sustancia básica. Otro griego jónico, Pitágoras (580. 490 a. de C.), pensó que la esencia del universo podía encontrarse en la música y en los números.
Estos primeros filósofos griegos tal vez eliminaran el concepto de los mitos griegos, pero no prescindieron de la divinidad misma del mundo lugar suyo, se inclinaron por identificarla con las fuerzas profundas e inamovibles que gobiernan el universo.

Sin embargo, muchos griegos simplemente no estaban interesados en las especulaciones sobre la naturaleza del universo. Los sofistas conformaban un grupo de maestros filósofos del siglo rechazaban dichas especulaciones calificándolas de insensateses, argumentaban que la comprensión del universo estaba sencillamente más allá del alcance del intelecto humano.

Para los individuos lo importante era ser cada vez mejores; así el único objeto de estudio que valía la pena esa la conducta humana. Los sofistas eran maestros errantes que ofrecían sus servicios como maestros profesionales a los hombres jóvenes de Grecia, sobre todo, a los de Atenas. Para los sofistas no existía un bien o un mal absolutos: lo que era correcto para un individuo, podría ser incorrecto para otro.

En consecuencia, la verdadera sabiduría consistía en poder percibir el bien propio y lograr obtenerlo. No obstante, muchas personas consideraban a los sofistas peligrosos para los valores tradicionales de la sociedad y, en especial. para los valores de los jóvenes.

En la Grecia clásica, Atenas se convirtió en el centro intelectual y artístico más importante. Tal vez su reputación sea mayor en ámbito de la filosofía. Después de todo, Sócrates, Platón y Aristóteles plantearon cuestiones básicas que se han debatido por más de dos mil años; éstas son, en gran medida, las mismas preguntas filosóficas con las que lidiamos hoy día.

 Sócrates (469-399 a. de C.) no dejó obra escrita, pero sabemos le él gracias a sus discípulos, sobre todo mediante el más famoso: Platón. Sócrates tenía el oficio de albañil, pero su verdadera vocación era la filosofía. Enseñó a numerosos alumnos, pero sin recibir salario, ya que creía que el propósito de la educación sólo era mejorar 1 individuo. Se valió de un método de enseñanza que todavía se conoce por su nombre.

El «método socrático” emplea una técnica de preguntas-respuestas para conducir a los discípulos a ver las cosas por sí mismos, utilizando su propio razonamiento. Sócrates creía que todo verdadero conocimiento reside en el interior de la persona; sólo ¿necesita un examen crítico para que surja, esta era la verdadera tarea de a filosofía, puesto que «la vida sin examinarse, no vale la pena vivirla».

El cuestionamiento por parte de Sócrates de la autoridad, junto con la publica prueba de la ignorancia de otras personas, le causaron dificultades. Atenas gozaba una tradición de libertad de pensamiento de investigación, pero la derrota de la guerra del Peloponeso había propiciado un ambiente de intolerancia al debate abierto y la investigación del alma. Se le acusó a Sócrates—y se hallo  culpable— de corromper con sus enseñanzas a los jóvenes de Atenas.

Un jurado ateniense lo sentenció a morir.

Uno de los discípulos de Sócrates fue Platón (c. 429-347 a.C.) de a quienes muchos consideran el más grande filósofo de la civilización occidental. A diferencia de su maestro Sócrates, que no escribió nada, Platón escribió mucho. En sus diálogos, utilizó a Sócrates como el principal contrincante filosófico.

El pensamiento filosófico de Platón se centró en la esencia de la realidad y en el concepto de las ideas o de las formas ideales. De acuerdocon Platón, siempre había existido un mundo más noble al que pertenecían las ideas o formas inmutables. Conocer esas formas es conocer la verdad. Estas formas ideales constituyen la realidad sólo puede ser aprendida por una mente instruida, la cual y—por supuesto es la meta de la filosofía. Los objetos que percibidos a través de nuestros sentidos son simples reflejos de las formas ideales. Por consiguiente, son sombras, en tanto que la realidad Se encuentra en las formas mismas.

Las ideas de Platón respecto al gobierno se expresaron en su diálogo titulado La república. Basado en su experiencia ateniense, Platón había llegado a desconfiar del funcionamiento de la democracia. Resultaba obvio para Platón que los individuos no podían conseguir Una forma de vida ética, a menos que vivieran en un estado justo y racional. La búsqueda de Platón del estado justo lo condujo a construir un estado ideal en el que la población se divide en tres grupos básicos.

En la cima está la clase más encumbrada, una élite gobernante, los famosos filósofos-reyes: «A menos que los filósofos se conviertan en reyes en sus países, o que aquellos a los que ahora se llama reyes y gobernantes lleguen a tener la suficiente inspirad para tener un genuino deseo de adquirir sabiduría; a menos digamos, el poder político y la filosofía se entrelacen.., los problemas no darán tregua… ni a los estados, ni —como yo creo— a toda la humanidad”.

El segundo grupo son los que muestran valor serían los guerreros que protegerían a la sociedad. El resto de la sociedad son masas, compuestas por personas que esencialmente se dejan guiar no por la sabiduría o el valor, sino por el deseo de cosas materiales. Serían los productores de la sociedad: artesanos, comerciantes y campesinos.

En el estado ideal de Platón, cada grupo cumple con el papel q se le ha asignado, creando, así, una sociedad que funciona de manera mas armoniosa. La preocupación de Platón se dirigía más a las necesidades de la comunidad, que a la felicidad del individuo, por lo que concentró, sobre todo, en la necesidad de que los guardianes o gobernantes no tuvieran preocupación alguna respecto de la riqueza o prestigio, y procuraran lo mejor para la comunidad, con el fin apartar a los guardianes de estos deseos, Platón insistió en que vivirán en comunidad, renunciando a la propiedad privada y a la vida familiar. Platón pensaba que también las mujeres podían ser gobernantes; en este aspecto se apartó de manera radical de las prácticas contemporáneas de los estados griegos.

Platón estableció una escuela en Atenas, conocida como la Academia. Uno de sus discípulos, que estudió ahí por veinte años, fue Aristóteles (384-322 a. de C.), quien más tarde llegaría a ser el tutor de Alejandro Magno. Aristóteles difería de manera significativa d su maestro, y no aceptaba la teoría de Platón de las formas ideales. El, al igual que Platón, creía en principios universales o formas, aunque sostenía que la forma y la materia eran inseparables. Al exarminar los objetos individuales, podemos percibir su forma y llegar principios universales, pero éstos no existen en un mundo ideal, separado de la realidad de las cosas materiales, sino que son parte de la cosas mismas. Así, los objetivos de Aristóteles consisten en analizar clasificar las cosas mediante una minuciosa investigación y búsqueda Sus intereses fueron vastos, lo que lo llevó a escribir tratados sobre una gran cantidad de materias: ética, lógica, política, poesía, astronomía, geología, biología y física.

Al igual que Platón, Aristóteles postulaba un sistema eficaz d gobierno que dirigiera de forma racional los asuntos humanos. A diferencia de Platón, no buscaba un estado ideal basado en la encarnación de una forma ideal de justicia, sino que trataba de encontrar la mejor forma de gobierno, mediante un examen racional de los gobiernos existentes. Para su obra La política , examinó las constituciones de ciento cincuenta y ocho estados, de las que obtuvo categorías generales para la organización de gobiernos. Identificó tres buenas formas de gobierno: la monarquía, la aristocracia y el gobierno constitucional. Pero, fundado en su análisis, advirtió que la monarquía podía convertirse fácilmente en tiranía; la aristocracia en oligarquía, y el gobierno constitucional en democracia radical o anarquía. Apoyó al gobierno constitucional como la forma óptima para la mayoría de la gente.

Las ideas filosóficas y políticas de Aristóteles desempeñaron un papel importante en el desarrollo del pensamiento occidental durante La Edad Media. Lo mismo sucedió con sus ideas acerca de las mujeres. Aristóteles creía que el matrimonio tenía como finalidad que el hombre y la mujer tuvieran mutuo confort y que contribuía a la felicidad total de una comunidad: “La comunidad necesita que mujeres y varones sean excelentes, de lo contrario la bendición sería a medias”. No obstante, Aristóteles sostenía que las mujeres eran biológicamente inferiores a los hombres: «Una mujer es, como silo fuera, un varón infértil.

Ella es hembra a causa de una insuficiencia”. Por lo tanto, según Aristóteles las mujeres deben estar subordinadas a los varones no sólo en la comunidad sino en el matrimonio: “La asociación entre marido y mujer es una aristocracia. El varón gobierna por merito propio, y en la esfera que por derecho le pertenece; pero le cede tales asuntos a su esposa en la medida que son adecuados para ella”.
Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spialvogel

Origen de la Polis Griega Ciudad Estado en Grecia Antigua

ORGANIZACIÓN DE LA POLIS EN GRECIA ANTIGUA – CIUDADES ESTADOS

Los genos u oikos: Más parecidos a la familia eran verdaderos clanes. Era un grupo formados por todos los familiares del basileus (jefe de la familia). También incluía a las personas libres y esclavas que dependían de el. Estos servidores eran necesarios porque de ellos dependía el sustento de todo el grupo.

Estos esclavos producían todo lo necesario para vivir, y habían algunos jefes importantes como Ulises (en la obra de Homero), que dirigía la producción y la distribuía según su propio criterio. Dentro de ellos, en efecto, el padre tenia autoridad absoluta puesto que era el interprete de los dioses; la propiedad, por otra parte, era colectiva. La unidad del clan conducía a curiosas consecuencias: la ofensa hecha a un individuo se consideraba hecha al clan.

Entre los griegos la polis surgió cuando varios oikos se pusieron de acuerdo en reconocer una autoridad superior a la de cada familia: esa autoridad era la encargada de arbitrar en los enfrentamientos y de defender los intereses comunes. Los jefes de cada familia, desde el siglo VIII a.C., comenzaron a ocuparse en forma conjunta del gobierno de los oikos reunidos en una polis o ciudad—Estado.

Con el tiempo, los problemas generales de la ciudad se fueron diferenciando cada vez más de los problemas particulares de cada familia. Se hizo necesaria entonces una autoridad que se ocupara exclusivamente del gobierno de la polis: la autoridad política se diferencia desde entonces de la autoridad familiar, aparece la figura del Rey.

polis grecia antigua

Vista de una Polis Griega

Las polis griegas o ciudades-estado: Poco a poco comienzan sin embargo a agruparse las chozas de los genos; los caseríos aumentan, pero, sobre ser poco importantes no están suficientemente adheridos al suelo.

Grecia estaba formada por una serie de ciudades estado independientes, gobernadas por oligarquías aristocráticas, el aislamiento geográfico impuesto por el territorio que ocupaban y la necesidad de agruparse para defenderse de las invasiones explicaba la formación por los griegos de estas polis o ciudades estado. Aunque eran independientes, a menudo se unían en una liga dentro de la cual la más importante acababa por imponerse. Las dos polis más importantes fueron Atenas y Esparta.

Esparta cuido por encima de todo su poderío militar descuidando el arte y las actividades económicas, redujeron a los vencidos a la esclavitud (ilotas) la población se componía de Dorios, Periecos e Ilotas; los primeros conservaron supremacía mediante las armas.

Esparta contó con dos reyes de poder ilimitado y veintiocho ancianos guiados por cinco Eforos, que formaban el senado, el cual monopolizaba todo el poder volviéndose verdaderos amos del estado.

La guerra era el único móvil de la educación, Esparta quiso imponer su fuerza desde un principio, Mesenia le resistió heroicamente, pero fue vencida, después organizó una liga en Peloponeso, de la cual fue jefe.

Los ciudadanos espartanos gozaban de enormes privilegios sobre los sometidos (iliotas y periecos). Estaban gobernados por reyes de familias diferentes, que se transmitían el cargo por herencia, la monarquía se mantuvo en Esparta hasta la total decadencia de la polis.

Atenas la capital del Ática careciendo de militarismo se convirtió en el motor del mundo Griego. Desarrolló el modelo más perfeccionado democracia limitada y puso las bases de la sociedad Occidental. Sus habitantes proclamaron la independencia, la libertad y la igualdad.

El gobierno comprendió: los Arcontes, el Areópago y el consejo de los cuatrocientos, dividió el pueblo en cuatro clases según su fortuna. Las leyes de Solón suavizaron las costumbres y aseguraron la libertad

En los primeros siglos del primer milenio, Atenas tuvo un papel secundario con una economía basada en la agricultura y el pastoreo. A partir del siglo VI el desarrollo del comercio hizo posible su futura importancia. Cuando Atenas inicio su decadencia, Esparta no pudo sustituirla.

Junto a estas dos grandes ciudades destacaron también Samos, Mileto, Delos, Argos Epiduro, Corinto, Egina, Calcis, Eritrea y Tebas.

ORGANIZACIÓN FÍSICA DE LA POLIS: El asentamiento urbano se establecía al pie de la acrópolis, un lugar elevado y defendido, en el que estaban los edificios públicos y que servía de refugio a los habitantes en casos de peligro. Cerca de las casas, estaban las tierras de la ciudad, propiedad de los individuos, que eran una o varias llanuras fértiles.

Más allá de las tierras cultivadas estaban las colinas. Por ellas se llegaba al campo, propiedad de la comunidad y no de los individuos, que servía para el pastoreo y donde trabajaban los leñadores.El asentamiento urbano se hallaba generalmente situado cerca del mar, pero no era frecuente que estuviera a sus orillas. Si la dudad tenía un puerto, comercial o militar, generalmente no formaba parte del núcleo urbano.

cuadro polis griega

Síntesis: La polis griega era un pequeño Estado independiente que abarcaba un núcleo urbano o ciudad, y las aldeas de alrededor, cuyos habitantes poseían los mismos derechos que los que vivían en la ciudad principal. Tenían además las mismas costumbres y adoraban a los mismos dioses. La polis era, además, autárquica en lo económico; es decir, podía vivir tranquilamente sin depender de otras zonas, era autosuficiente.

Estas ciudades no constituyeron en esta época unidades más amplias; es decir, no integraron un gran Estado político o un imperio. Grecia se caracterizaba por su fragmentación política. Las condiciones internacionales favorecían esta situación: el poderío persa sólo estaba naciendo, Egipto se encontraba en plena decadencia.

El pueblo griego pudo vivir con su régimen propio sin ser absorbido por ningún poder mayor. En este comienzo, entonces, la ciudad tenía una unidad con las aldeas que la rodeaban. En la ciudad, los edificios civiles y religiosos se disponían alrededor de una gran plaza, llamada agora. Allí se congregaba la gente, luego fue el sitio físico del mercado y el centro de la vida del pueblo griego.

Crisis Social y Economica en Atenas Causas y Consecuencias

Crisis Social y Económica de Atenas en la Guerra del Peloponeso

El siglo V a. de J.C. se cerraba con un conflicto que, de forma más o menos directa, había comprometido a la mayor parte de los estados griegos: la Guerra del Peloponeso. Durante casi medio siglo, en Grecia se había combatido por la extensión y difusión de dos tendencias ideológicas: oligarquía y democracia. Atenas sería el estado paladín de la democracia, mientras que Esparta iba a representar el centro de la tendencia oligárquica.

En torno a uno u otro bando se fueron agrupando los restantes centros helénicos según su ideología e intereses económicos. Dentro de cada estado ambas tendencias dividían a la población e incluso reinos vecinos prestaban aportaciones económicas a una u otra causa, como fue el caso de Persia, que auxilió con sus ingentes recursos a Esparta y sus aliados. La lucha iba a concluir con la victoria de Esparta y sus aliados, o sea, el triunfo de la ideología oligárquica.

Atenas se vio obligada a demoler sus murallas y disminuir su flota, al mismo tiempo que se instalaban en cada polis gobiernos llamados decarquías, robustecidos en su poder merced a una guarnición espartana. De esta forma, al frente de cada ciudad se colocaba a diez ciudadanos partidarios de la oligarquía, mientras daba comienzo la hegemonía espartana en el mundo griego. Estos acontecimientos no sólo habían producido su sensible cambio político, sino que condujeron al país a una enorme crisis social.

Los efectos de la lucha fueron desastrosos para la agricultura. La prolongación del conflicto, por una parte, y la tala sistemática del agro ateniense, por otra, habían provocado que el labrador se apartara de la tierra. Tucídides nos habla de la situación surgida en Atenas debido al cerco de la ciudad por las fuerzas espartanas: «Antes, en efecto, las invasiones, al ser de corta duración, no impedían hacer uso del país durante el resto del año; mientras que ahora, al estar instalados allí permanentemente los enemigos y atacar unas veces con más fuerzas y en ocasiones un número adecuado de tropas efectuar correrías y actos de pillaje…, los atenienses sufrían grandes daños. Habían quedado privados de todo su territorio e hicieron defección más de veinte mil esclavos, muchos de ellos artesanos, y además perdieron todas las ovejas y bestias de carga… La ciudad necesitaba importarlo todo por igual, y se convirtió en una fortaleza de una ciudad que era».

En la región del Ática, las cosas se complicaron aún más. Con la victoria espartana, los colonos atenienses, instalados en las ciudades miembros de su antiguo imperio marítimo, iban siendo expulsados y comenzaban a ir retornando al Ática. De esta forma, a una población campesina indigente se le fue agregando este otro sector que buscaba recursos en un lugar en donde conseguir un puesto de subsistencia estaba vedado a la mayor parte de la población.

A la crisis agraria se unía una crisis artesanal y comercial. Tras la guerra, el poder adquisitivo se había visto menguado. Faltos de recursos como estaban, los griegos se hallaban incapacitados de poder adquirir bienes en el mercado, lo que produciría una merma de las actividades mercantiles. La crisis no quedaba en esto. La falta de un mercado interno se podía haber solucionado, al menos parcialmente, merced a una mayor vitalidad del mercado externo. Precisamente el siglo IV antes de J.C. comienza con un mayor desarrollo de los antiguos mercados griegos, que empiezan a convertirse en independientes merced a un crecimiento de las actividades mercantiles, agrarias y artesanales. Esto complicó aún más la situación interna griega, debido a la falta de mercados donde colocar los productos.

Finalmente, la población libre de las ciudades vio agravado su malestar por la competencia que le estaba haciendo el empleo cada vez más abundante de la mano de obra esclava. Tanto en el campo como en la ciudad, los grandes propietarios comenzaban a emplear en mayor cantidad el trabajo esclavo, que a primera vista le resultaba más ventajoso, contribuyendo aún más a la depauperación de la población libre.

En este estado de cosas, al ciudadano griego le quedaba la alternativa de vender su fuerza de trabajo en casi paridad con los esclavos, o bien la de buscar nuevos recursos en otros países. En el mundo griego fue surgiendo de esta forma una nueva situación social, la de personas que trabajaban únicamente por el alimento diario. Por esto el número de emigrados empezó a ser numeroso.

Los centros de esta diáspora eran las colonias del mar Negro, de Italia meridional y del reino persa. Faltos de otra ocupación, muchos de estos emigrados se enrolaron en el ejército. El número de mercenarios, mayormente en el ejército persa, se vio incrementado por gran cantidad de griegos que veían en ello una salida a su perentoria situación. Sin ir más lejos, basta recordar la célebre expedición de los Diez Mil, narrada por Jenofonte, en la que todo un ejército griego luchó como mercenario en los conflictos internos del reino persa.

Junto a este empobrecimiento de la población se observa una mayor concentración de la propiedad en pocas manos y un mayor desarrollo de la gran propiedad.

Con la guerra se había puesto en circulación una gran cantidad de bienes, conforme exigían las múltiples necesidades del momento. Todas las reservas del mundo griego estaban invertidas en la guerra. En Atenas, la lucha consumió todos los tesoros atenienses, llegándose incluso a fundir estatuas de los dioses.

En Esparta, el decreto del éforo Epitadeo suprimió las trabas legales a las compras de tierras y estableció que las tierras se pudieran dejar en testamento a quien se quisiera. De esta forma, la primitiva Constitución espartana se fraccionó, aumentando aún más el carácter oligárquico del régimen espartano.

Como colofón a todo este malestar, la enorme circulación de moneda contribuyó al enriquecimiento de los jefes políticos y originó una subida de precios, que vendría a complicar y agravar la ya caótica situación.

Es lógico que este momento engendrara un tremendo malestar social, que se reflejaría en todos los sectores del saber. La guerra había puesto de manifiesto cómo la estructura de la polis era insuficiente para solucionar los múltiples problemas y las necesidades creados en el mundo griego. Se había hecho evidente que el sistema ateniense de la hegemonía de una ciudad sobre las restantes no bastaba.

La misma hegemonía espartana y posteriormente la tebana iban a ser el exponente de un intento de salvar la organización de la polis. Será entonces cuando se haga palpable la búsqueda de sistemas más amplios que permitieran un mayor desarrollo del mundo griego.

La literatura de la época iba a reflejar este fracaso de la polis, al mismo tiempo que intentaba buscar soluciones, utópicas las más veces. En esta línea están algunas de las obras del comediógrafo Aristófanes. En su obra Las aves nos habla de la creación de un reino de aves, intermedio entre los dioses y los hombres, que den una solución a las exigencias de la época. En otra obra, La asamblea de las mujeres, se intenta crear un reino dirigido por las mujeres en el que se ponga fin al malestar existente merced a un mejor reparto de la propiedad y a la finalización de la guerra.

Igualmente el pensamiento filosófico se vería impregnado de estas tendencias. El estoicismo iba a programar que no podía haber más que una sola ciudad para todo el universo. Todos los hombres serían miembros de un solo pueblo, no habiendo más que un orden -cosmos- y viviendo bajo las mismas normas -nomos-. Este sistema sería el de la Cosmópolis.

Nos encontramos con que en el siglo IV, y como resultado de la guerra del Peloponeso, la polis griega había naufragado, aunque surgían ciertas ideas que intentaban dar una solución circunstancial a través de la creación de formas de estados más amplios que los rígidos compartimientos estancos de la ciudad-estado o de la hegemonía de ciudades. Teniendo en cuenta esta realidad, la aparición de la monarquía helenística no fue sino el reflejo de las exigencias del momento.

La Vida Privada en Grecia Vida de las Mujeres Educacion en Atenas

La Vida Privada en Grecia: Vida de las Mujeres Educación en Atenas

La situación de la mujer: el matrimonio y la familia
En Atenas, las mujeres no gozaban de ningún derecho político ni jurídico. Su vida era de reclusión en el hogar, donde administraban la casa y se ocupaban de la educación de los varones hasta los siete años y de las niñas hasta que contraían matrimonio.

Todo !o que aprendía una joven ateniense, era, esencialmente, lo relacionado con las tareas domésticas, complementado, a veces, con elementos de lectura, cálculo y música. Las jóvenes salían en oportunidad de festividades religiosas, cuando asistían al sacrificio o participaban en la procesión.

Si no querían provocar escándalo, las mujeres no debían ocuparse de las relaciones sociales, tener preocupaciones intelectuales o intervenir en cuestiones políticas.

Cuando la vivienda reunía un mínimo de condiciones, se establecía una separación entre las habitaciones reservadas a la vida estrictamente familiar, dominio de la esposa gyneceo , y el sector reservado a los hombres: el andrón.

El matrimonio tenía como fin primordial procrear hijos para que se perpetuase la raza y asegurara al padre el culto que él mismo había celebrado por sus antepasados, considerado indispensable para el bienestar de los difuntos.

Los matrimonios se celebraban por conveniencia religiosa y social, y la diferencia de edad entre los esposos solía ser considerable.

El marido tenía derecho a repudiar a su mujer sin invocar motivo alguno, teniendo que cumplir, como única obligación, con la devolución de la dote. El adulterio y la esterilidad eran causa frecuente de repudio, debido al concepto, antes señalado, que se tenía del matrimonio.

educacion en atenas

La educación
En la sociedad ateniense del siglo V a.C., el ideal masculino consistía en dejar florecer las virtudes individuales, desarrollar en armonioso equilibrio el cuerpo y el espíritu, y servir a la patria en el campo de batalla.

Era una sociedad viril, en la que las costumbres separaban los sexos hasta donde las necesidades materiales lo permitían, haciendo que los hombres no frecuentaran más que a hombres.

La educación, hasta los 18 años, corría por cuenta de la familia. Al llegar a los siete años, los varones eran llevados a la escuela bajo -la vigilancia de un pedagogo, esclavo de confianza encargado de velar por la conducta del educando y la enseñanza de las buenas maneras.

Los llevaban y traían de la escuela pero no tomaban parte en la verdadera enseñanza escolar.

En Atenas la enseñanza era casi libre y librada a la iniciativa de los particulares. Su propósito era el de formar buenos ciudadanos. En la escuela se enseñaba a leer, escribir, tocar algún instrumento musical y hacer ejercicios físicos.

En los primeros años, se daba al educando nociones rudimentarias de escritura, lectura y aritmética. A partir de los 14 años, las ramas principales de la educación eran la música y la gimnástica.

La educación comenzaba con el estudio de los poetas. Se memorizaban trozos que el profesor explicaba y comentaba, con miras, sobre todo, a la enseñanza moral. Los textos preferidos eran La Ilíada y La Odisea.

Por otra parte, los griegos daban gran importancia a la enseñanza de la música, considerada como* un símbolo de cultura y fuente, además, de beneficiosos efectos morales. La lira era el instrumento preferido, pues se podía acompañar con el canto.

La gimnástica, enseñada y dirigida por el paidotriba, se realizaba en establecimientos especiales llamados palestras, que no eran otra cosa que campos de deportes al aire libre, anexos a las cuales había algunas construcciones utilizadas corno vestuarios, salas de descanso y baños.

Lucha, carrera y saltos; el lanzamiento del disco y de la jabalina eran los ejercicios más comunes.

Sólo en la segunda mitad del siglo V a.C. aparecen variaciones en materia de enseñanza gracias al aporte de los sofistas. Estos eran hombres hábiles y sabios, capaces de comunicar a otros sus conocimientos, y encargados de sistematizar y expandir los conocimientos nuevos.

Bajo el nombre genérico de «filosofía», enseñaban geometría, física, astronomía, medicina y, sobre todo, retórica y filosofía propiamente dicha. Los sofistas cobraban mucho por sus servicios, especulando con el hecho de que eran los únicos capaces de proporcionar una verdadera cultura general y formar oradores. Gracias a ellos, el componente intelectual de la educación se volvió cada día más preponderante.

La Organizacion Militar en Atenas

La Organización Militar en Atenas

HISTORIA DE GRECIA:
LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS

La democracia en tiempos’ de Feríeles era belicosa, conquistadora e «imperialista». Atenas, para poder conservar la hegemonía que tenía sobre las ciudades «aliadas», dominar las rutas hacia la zona del mar Negro, tenía necesidad de una gran flota comercial y una poderosa marina de guerra. También necesitaba un ejército para hacer frente a los ataques de las ciudades vecinas y, llegada la ocasión, atacar ella misma.

En Atenas clásica, todo ciudadano debía servir a su patria de los 18 a los 60 años. De los 18a los 20 era efebo, es decir, realizaba su aprendizaje militar. De los 20 a los 50 servía como hoplita o caballero en el ejército activo. De los 50 a los 60 años, formaba, junto con los efebos y los metecos, una especie de ejército territorial que estaba encargado de vigilar la frontera.

Atenas militar

El equipo de un hoplita en combate, se componía de armas defensivas y ofensivas. Entre las primeras, estaban el casco ático, la coraza, generalmente de bronce, protectores para las piernas y el escudo. Las armas ofensivas eran la Tanza, arma de choque y la espada, que no era más que una simple daga.

La forma de combatir, la táctica militar, el trato con los vencidos era similar a las de las demás ciudades griegas de la época. Era en el mar, donde Atenas era más poderosa, ejerciendo una verdadera talasocracia. Fue Temístocles el iniciador del poderío naval de Atenas. Durante el siglo V a.C., gracias al tributo de las ciudades aliadas, se formó la flota más poderosa del mundo griego.

Se construyeron por primera vez los trirremes, barcos de guerra con tres filas de remeros. Ideados para ganar velocidad, tenían 50 metros de largo y siete de ancho. La proa era estrecha y terminaba formando un espolón. Estos barcos navegaban a vela fuera de combate, si no utilizaban los remos, y llegaron a tener una tripulación de 174 remeros.

En su apogeo, Atenas contaba con una armada de 400 trirremes. La táctica naval era difícil y, a partir del siglo V a.C., se usó al mismo barco como arma de ataque. Se intentaba embestir el flanco de los barcos enemigos de modo de clavarles el espolón. Para lograrlo, se trataba de desbaratar y envolver a la escuadra enemiga y crear confusión en sus filas. Los hoplitas atenienses en Maratón y los marinos en Salamina, habían salvado a Grecia y su civilización del peligro extranjero.

Esta civilización que la guerra había salvado fue, sin embargo, debilitada y comprometida por la guerra. Las luchas fratricidas entre los griegos solamente debilitaron a Grecia y la convirtieron en fácil presa del imperialismo macedónico.

La Justicia en Grecia Antigua Las Instituciones en Atenas Libertad

La Justicia en Grecia Antigua: Las Instituciones en Atenas 

Historia de Grecia: Tal vez mejor que ninguna otra institución, la justicia revela ese equilibrio entre el poder público y la libertad individual que fue el ideal de Atenas en el siglo V a.C. Una diferencia esencial de la organización de la justicia en la antigüedad y en la actualidad es que, en Atenas, no existía el ministerio público, el que sostenía la causa de la ciudad.

En las causas privadas, la persona perjudicada, o su representante legal, era la que entablaba el proceso e informaba a la audiencia. Para las causas públicas, es decir, cuando se cometía un acto contra el interés general, cualquier ciudadano podía sentirse lesionado, como miembro de la comunidad, y tenía el derecho de salir en defensa de la ley. En esta situación, el Estado se veía prácticamente obligado a dar curso a la denuncia.

Justicia en Grecia Antigua, Atenas

Tribunales y procedimiento
Los tribunales eran numerosos en Atenas. El más antiguo y respetado era el areópago, que había ido perdiendo todas las atribuciones políticas, pero, que continuaba juzgando los casos de muerte premeditada, de heridas hechas con intención de matar, de envenenamiento, etc.

Las penas que aplicaba eran: condena a muerte en caso de asesinato; destierro y confiscación, en caso de heridas. El tribunal de los efetas (cincuenta y uno) tenía competencia en los casos de homicidio involuntario, la instigación al asesinato, y el homicidio en legítima defensa. Las penas eran de menor importancia; por ejemplo, el destierro sin confiscación.

Pero no eran los tribunales de sangre, con grandes supervivencias de justicia primitiva, los que daban a Atenas su carácter original en materia de justicia. Era el tribunal popular, la Heliaia, la novedad. Todos los años, entre los ciudadanos mayores de treinta años que estuvieran en la plenitud de sus derechos cívicos, se sorteaban 6 000 para desempeñar el cargo de juez, a razón de 600 por tribu. Este número representaba, para los griegos, la unanimidad del pueblo.

Luego de prestar juramento, los heliastas, eran repartidos en diez secciones llamadas dicasterías. En los procesos importantes, sobre todo los políticos, se reunían varias secciones para constituir un tribunal; por ejemplo, en el proceso a Sócrates se sortearon tres dicasterías.

Con jueces que no eran, en suma, más que jurados, los asuntos debían prepararse con cuidado para el día de la audiencia. La «hegemonía» tenía gran importancia, pues entrañaba, antes de la dirección de los debates, la instrucción del proceso. Realizarlo era una función delicada, de gran importancia. Estaba a cargo de los arcontes, cuando eran asuntos de derecho privado; del polemarca, en los asuntos referentes a extranjeros; de los tesmotetes, en los que se referían al interés público.

Posteriormente, se establecieron funcionarios especializados que tenían el cometido de agilitar los trámites en los asuntos de índole comercial.

El juicio comenzaba cuando el presidente del tribunal tomaba juramento a las partes y se daba lectura a la demanda y a la declaración que oponía la defensa. Acto seguido, se le concedía la palabra al demandante y al demandado; cada uno debía exponer sus razones personalmente, salvo los incapaces (mujeres, niños y esclavos), que estaban representados por su tutor legal. Él litigante que se consideraba incapaz de defenderse a sí mismo, encargaba el discurso a un profesional —logógrafo— y luego lo repetía dimemoria.

Apenas terminada la exposición, se votaba. Los jueces emitían el voto sin deliberación previa y en forma secreta.
Cada juez recibía un guijarro que depositaba, según votase a favor o en contra, en una de las dos urnas ante las cuales desfilaba. Contados los votos, el presidente proclamaba el fallo, que era inapelable.

Los castigos que se imponían eran diferentes según la condición de las personas, ya fuesen ciudadanos, metecos o esclavos. Las penas pecuniarias más frecuentes eran: las multas y la confiscación, parcial o total, de los bienes; las penas aflictivas; el destierro temporal o definitivo; la atimia o privación de los derechos de ciudadano; el encarcelamiento y también la muerte. Había también penas infamantes de carácter arcaico y religioso, como ser, la prohibición hecha a las mujeres adúlteras de llevar ornamentos y de entrar en los templos; la privación de sepultura, etc.

Muchos ciudadanos y extranjeros que eran condenados a penas pecuniarias superiores a sus medios podían escapar a la pena optando por el destierro voluntario.

En lo que respecta a la pena de muerte, cuando no se les permitía beber la cicuta en la prisión, sufrían el misterioso suplicio de apotympanismos, que no se sabe ciertamente en qué consistía; podía ser la decapitación o el castigo corporal hasta la muerte.

Críticas
El sistema judicial ateniense ha sido objeto de muchas críticas que merecen ser explicadas. Algunos autores —Glotz, por ejemplo— han pretendido «idealizarla» y atenuar las críticas. Otros sostienen que una justicia que condenó a Sócrates estaba muy lejos de ser perfecta aun para su tiempo.

No se puede negar, por ejemplo, la verdadera manía por los pleitos, que hizo que Aristófanes llamara a Atenas dicaiopolis (ciudad de los pleitos).

Esto constituía un mal que tenía su contrapartida en la falta de ministerio fiscal. Para evitar esta generalización de pleitos, se estableció que si el acusador no obtenía el quinto de los votos apoyándolo, debía pagar una multa. Otra crítica, se basa en el número excesivo de jueces, pues se considera que sin conocimiento adecuado de la legislación, se dejaban llevar por sentimentalismos.

Esta situación estaba agravada por la ausencia de códigos.
Lo que se podría criticar no es la intención, sino la eficacia práctica de este sistema judicial.
Los atenienses se preocuparon por ejercer la justicia con. equidad, con toda clase de garantías, de imparcialidad y de acuerdo con las ideas morales de su tiempo. Atenas, a pesar de sus meritorios esfuerzos, no logró, en materia judicial, la perfección a que llegó en las artes, en las letras y la filosofía.

LAS FINANZAS ATENIENSES
El manejo de las finanzas era ejercido por el Consejo, que se encargaba de distribuir los fondos públicos con ayuda de comisiones subordinadas. El presupuesto habitual de gastos del Estado ateniense, en el siglo V a.C., era importante. Los principales egresos eran: el pago de la mistoforia, que desde la época de Feríeles, correspondía al ejercicio de todas las funciones públicas; los gastos de los festivales religiosos, en concursos y competencias dramáticas, musicales y atléticas y, finalmente, gastos del ejército y la armada que, sin duda, eran elevados en tiempos de paz y aumentaban muchísimo en tiempos de guerra.

La i principal renta del Estado era el tributo que pagaban a Atenas las ciudades miembros de la Liga de Délos. Además del tribute?, había otros impuestos como ser, el 2 por ciento que se cobraba sobre todas las importaciones y exportaciones. El impuesto a los residentes extranjeros. A todo esto, debe agregarse el producto de las minas de plata de Laurión.

Como otra forma de rentas, hay que mencionar el sistema de los «servicios públicos», sistema mediante el cual el Estado encargaba el pago de ciertos servicios a ciudadanos pudientes, a título de contribución patriótica.

La moneda griega
Todos los estados griegos de cierta importancia solían acuñar su propia moneda, con su nombre y con su emblema o distintivo. Había un sistema de monedas generalmente aceptado, que gobernaba el valor relativo en el sistema de acuñación que gradualmente fue sustituyéndolo. La graduación entre estas monedas era la siguiente: seis óbolos eran igual a una dracma, cien dracmas equivalían a una mina, sesenta minas eran igual a un talento.Las principales monedas atenienses eran de plata, las monedas de cobre y oro se acuñaron posteriormente.

Ciudades Estados Griegas Organización Política y Social

Ciudades Estados Griegas – Organización Política y Social

polis griega: atenas y esparta

Polis Griega: AtenasPolis Griega: Esparta

Ciudades Estados Grecia Antigua:Atenas y Esparta

Las polis o ciudades-estado:
Los griegos fundaron colonias y factorías en puntos del Mediterráneo muy alejados de su país pese a su población poco numerosa. Contaban, sin embargo, con una tierra bella y grata, más fértil que hoy en día, y en la que reinaba un delicado equilibrio entre campo y ciudad, tierra y mar.

En Grecia, las montañas y el mar nunca están distantes unas de otras, y la forma más rápida de viajar es siempre por el agua. Parte de la población griega vivía en las islas o incluso en el Asia Menor, cuyas brillantes ciudades y colonias eran fruto de una rápida expansión que había llegado de un extremo a otro del Mediterráneo adentrándose incluso hasta las costas meridionales del mar Negro.

La expansión de los griegos a lo largo y ancho del Mediterráneo tenía una de sus causas en el exceso de población que acosaba a la Grecia continental y a las islas del Egeo. Se trataba de unas tierras pobres, con escasas y reducidas llanuras, que impedían a sus pobladores naturales el desarrollo de una agricultura y una ganadería que fueran más allá de la mera subsistencia.

Las colonias griegas no sólo permitieron solventar este problema del excedente de población, sino que hicieron también que con el tiempo esta misma población creciera en las costas griegas, como consecuencia de los enormes graneros que habían pasado a constituir las tierras de Sicilia, el sur de Italia (la Magna Grecia), Egipto y las costas del mar Negro. De esta manera fue posible que la influencia cultural de los griegos sobrepasara los límites que su reducido poder político parecía señalar.

La política
Al principio las ciudades-estado estaban gobernadas por reyes. Fueron los tiempos de la monarquía, sustituida luego por las oligarquías o gobierno de unos pocos. Éstas (a su vez darían paso a la tiranía, basada en el gobierno de un líder que se compromete a cumplir un programa. Su fracaso daría lugar a la democracia, es decir, la soberanía del pueblo.

Los griegos tenían muchos esclavos, a los que no se permitía el voto, de la misma manera que ocurría con las mujeres. Cada hombre libre tenía derecho de voto junto con el de asistir en persona a las asambleas de gobierno, derecho al que jamás renunciaba. Para que todos los hombres libres se representaran a sí mismos en el gobierno, asistían a los debates públicos, votaban sobre cada caso concreto, y eran personalmente responsables del cumplimiento de las leyes.

Sólo los hombres libres podían combatir en defensa de su ciudad, y por ello todos eran políticos, ciudadanos y soldados; las disputas eran sangrientas pero nadie podía esquivar su responsabilidad. Esta forma de organización política limitaba la expansión de la ciudad-estado, ya que la asamblea tenía que estar al alcance físico de los ciudadanos; por ello Atenas nunca llegó a ser más que una regular capital de provincias que regía una zona no mayor que una comarca o un pequeño condado. El servicio militar era obligatorio, y filósofos y escritores como Sócrates y Esquilo lucharon en defensa de su ciudad.

De manera paulatina, dos ciudades-estado vinieron a ejercer un caudillaje: Atenas y Esparta. Ambas representaban ideales opuestos, pues mientras Atenas era un poder marítimo abierto a la influencia foránea, y dada a las grandes empresas, Esparta era una potencia terrestre encerrada en su tradición, que se regía como un estado militar en el que reinaba la más feroz disciplina varonil desde la misma adolescencia.

Los ciudadanos de Esparta debían sufrir pruebas sin cuento que eliminaban a los más débiles y seleccionaban a la élite de los más aptos. Hoy admiramos a Atenas, pero aquella Grecia veneraba a Esparta y a su invencible infantería. En esas circunstancias era inevitable un enfrentamiento -como ocurrió en la guerra civil o del Peloponeso que de manera permanente habría de debilitar a ambos poderes.

La unidad del mundo griego
A primera vista, Grecia se nos aparece como un conglomerado de piezas separadas que luchan entre sí, imagen que hace difícil percibir el núcleo central que mantiene a ese conglomerado unido. Y, sin embargo, el pueblo no dudaba de su nacionalidad griega, unidad que encontraba en la lengua y la religión.

La religión era un producto poco común: no sólo era fuerte sino también de amplias miras. Los griegos gustaban también de las fiestas conmemorativas en las que se reservaban la participación, y había una gran rivalidad entre las ciudades para ganar los premios en las competiciones tanto teatrales o literarias como de proeza atlética. No debe ello extrañarnos,.,pues los griegos creían en la necesidad del equilibrio entre una mente y un cuerpo sanos. Las obras teatrales debatían siempre cuestiones morales de gran importancia. De sus fiestas conmemorativas surgieron los Juegos Olímpicos.

En la antigua Grecia se celebraban cuatro grandes festivales: los olímpicos, píticos, ístmicos y ñemeos. El festival olímpico en honor del dios Zeus se celebraba a mitad de verano cada cuatro años. Los períodos de cuatro años entre unos juegos y otros eran conocidos como olimpiadas y se utilizaban para fechar acontecimientos históricos. Los Juegos Olímpicos eran la parte más importante del festival.

Existe un registro de las victorias desde el año 776 a. de J.C. El número de pruebas de los juegos fue aumentando con los años e incluían carreras, boxeo, carreras de carros y el pentathlon -una competición compuesta por cinco pruebas: velocidad, salto de longitud, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y lucha-.

El estadio de Olimpia tenía forma de herradura alargada y podía acoger a 40.000 personas. Durante la celebración de los juegos se proclamaba una tregua entre los distintos estados griegos y se interrumpían todas las luchas para que participantes de toda la península pudieran asistir a las pruebas.

En los juegos de Olimpia estaba excluida por completo la participación de las mujeres. Las fiestas duraban cinco días y se iniciaban con ceremonias de bienvenida. Vencer en una prueba convertía al protagonista en un héroe popular y en un ciudadano privilegiado. Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, ganó en una ocasión la carrera de carros, y esta hazaña fue rememorada con el acuñamiento de moneda.

Fuente Consultada: Historia Sin Fronteras Tomo I Historia del Mundo Antiguo y La Edad Media

Las Instituciones Democraticas en Grecia Antigua Asamblea Ecclesia

Las Instituciones Democráticas en Grecia Antigua Asamblea Ecclesia

Integrantes: El poder soberano pertenecía a la asamblea del pueblo. Esta es la diferencia fundamental entre la democracia ateniense y la moderna. En la democracia moderna el gobierno es representativo, en Atenas la democracia era directa: era el conjunto de los ciudadanos en la asamblea el que votaba las leyes, declaraba la guerra y elegía los magistrados.

En teoría, para entrar en la ecclesia se requerían solamente dos condiciones: ser ciudadano —desde la ley de Pericles, el hijo varón de padre y madre atenienses— y ser mayor de edad.

En la práctica, solamente participaba en las sesiones una fracción del pueblo; nunca más de dos o tres mil ciudadanos, la mayoría de ellos vecinos de Atenas. Para ciertas resoluciones que tenían que ser tomadas «por todo el pueblo» se exigía un quorum de 6 000 personas. La abstención, sin embargo, no era practicada igualmente por todas las clases de la sociedad.

Democracia en Atenas

Muchos de los ricos no participaban por no molestarse o porque evitaban juntarse con la muchedumbre; la gente de la costa, no lo hacía porque prefería el producido de la pesca y el comercio a los discursos solemnes; los campesinos en raras ocasiones descendían a Atenas. El público habitual de la asamblea eran los artesanos y pequeños comerciantes de la ciudad. Si bien en un principio la participación en la asamblea no era retribuida, posteriormente los asistentes recibían una remuneración por cada reunión, al comienzo un óbolo y luego tres, lo que era muy poco, teniendo en cuenta los salarios de la época.

Funcionamiento
En los primeros tiempos, la asamblea se reunía una vez por pritanía (décima parte del año), pero los progresos del régimen democrático, tuvieron por efecto multiplicar las cuestiones sometidas al pueblo y llegó a haber hasta cuatro sesiones por pritanía.

Las sesiones tenían siempre su orden del día, aunque éste no era nada limitativo. Desde el momento que un asunto hubiese sido llevado al orden del día, dentro del plazo legal de cuatro días podía ser sometido a deliberación.

Como en todas las ciudades griegas, el punto de reunión de la asamblea era primeramente el agora, pero, en el siglo V a.C. la gran plaza del mercado servía solamente para las ocasiones especiales en que debía reunirse «todo el pueblo». La colina del Pnyx era el lugar de las asambleas ordinarias.

En este lugar de 6.000 metros cuadrados cabían hasta 25.000 personas de pie y, en los bancos, había asiento para 18.000. La asamblea era presidida por el «epístata de los pritanes» designado cada año por sorteo,- salvo en las asambleas electorales y plenarias que eran presididas por los nueve arcontes.

Antes de la deliberación se realizaba una ceremonia religiosa: los purificadores inmolaban algunos puercos y con la sangre de las víctimas trazaban un círculo sagrado en torno de los asistentes. Acto seguido, el presidente ordenaba que se leyera el informe del consejo acerca del proyecto puesto en el orden del día, el probuleuma. La ley prohibía que se introdujera y se sometiera a deliberación toda proposición no tratada previamente por el Consejo.

El consejo carecía del derecho de veto; el probuletima no establecía nunca que una proposición debiera ser rechazada, sino que daba una opinión favorable o desfavorable o un análisis sin conclusiones.

Luego de la lectura, si el informe era favorable, se procedía a votar, levantando el brazo, la aceptación pura del probuleuma, o se pasaba a discutirlo. Si se decidía discutir, todo ateniense podía sostener su opinión ante la asamblea: una igual libertad de palabra —isogoría— parecía la condición del régimen democrático. Pero solamente un número muy reducido de asistentes hacía uso de esa facultad y, generalmente, eran los jefes de los partidos los que sostenían el peso de la discusión.

El ciudadano llamado a hablar a la tribuna ponía en su cabeza una corona de mirto; entonces, era inviolable y sagrado. Todo ateniense tenía derecho de iniciativa, es decir, de presentar una moción, y derecho de discusión y corrección, vale decir que podía hacer adiciones al probuleuma o hacer proyectos sustitutivos.

Los abusos del derecho de iniciativa eran severamente reprimidos: toda proposición ilegal debía ser rechazada y se podía llevar al autor hasta los tribunales.

Existía la posibilidad, aun después de efectuada la votación, de que el asunto fuera sometido a nueva discusión.
El voto secreto estaba reservado solamente para las asambleas en que se tratase de adoptar medidas graves contra particulares, como ser el ostracismo y la alta traición.

Atribuciones: El pueblo soberano lo puede todo en un régimen de democracia absoluta. Pero, ¿qué entendían los atenienses por soberanía? A la ecclesia le correspondía la decisión en los asuntos fundamentales de la política exterior, el poder legislativo, la suprema acción de juez en materia política.

En materia dé relaciones exteriores, noo solamente decidía la paz y la guerra, sino que concretábalas alianzas e intervenía hasta en las más insignificantes negociaciones. En tiempos de paz se preocupaba de todo lo concerniente a la defensa de las fronteras y a la flota.

En tiempos de guerra, fijaba el número de contingentes que tenían que ser movilizados, designaba los estrategos de las expediciones que ordenaba, aprobaba o desaprobaba sus planes y disponía, por decreto, la ofensiva o la retirada. Esta autoridad que tenía sobre los jefes militares fue todavía acrecentada y, así, se vio condenar al destierro o a la pena de muerte a generales vencidos y hasta a generales vencedores.

Esta suprema injerencia de 40.000 individuos en la dirección de la guerra y de la flota puede parecemos extraña, si no se distingue, bajo las apariencias, la realidad de las cosas. Lo que ocurría era que, en el fondo, la misión principal, en materia de política exterior, le correspondía al Consejo; éste estudiaba los asuntos, hacía las negociaciones y prácticamente daba soluciones que la asamblea no hacía sino ratificar. La soberanía del pueblo en materia de poder ejecutivo se ejercía por intermedio de magistrados.

Los funcionarios que ocupaban cargos de gran responsabilidad eran designados por elección de la asamblea. El día de la ecclesia se transformaba en comicios efectuaba una asamblea extraordinaria en la que los integrantes de los partidos, por todos los medios, trataban de lograr el favor popular. Una vez en el cargo, los magistrados quedaban sometidos a la vigilancia de la asamblea. Esta, en cada pritanía, les renovaba sus poderes por un voto de confianza; en caso negativo, les hacía abandonar el cargo o los sometía a los tribunales. El pueblo era el encargado de votar las sumas necesarias para la guerra, para las embajadas, etc.

Para determinar el papel legislativo de la asamblea, habría que distinguir el sentido exacto que le daban a los términos ley y decreto, conceptos que no eran claros para los atenienses. Lo que estaba bien establecido era que ningún decreto, tanto del Consejo como de la asamblea podía prevalecer sobre la ley.

Lo que los atenienses del siglo V a.C. entendían por leyes eran, sobre todo, las leyes constitucionales, o sea, las normas dictadas por Dracón, Solón y Clístenes y que no fueron abolidas porque se consideraba dicha abolición un atentado contra los dioses y la ciudad. Para eludir ese principio se legislaba por decreto. Había ciertos decretos que requerían un tratamiento especial y no el simple probuleuma del Consejo; eran los decretos por los que se trataba de fijar la condición de una ciudad federada, la concesión de la ciudadanía a un extranjero, etc.

En estos casos se nombraba una comisión de expertos, los syngrafeis, para preparar el proyecto a presentar en la asamblea. Se utilizaba ese procedimiento también para evitar la improvisación del pueblo en temas graves de legislación, sobre todo en aquellos que nosotros llamaríamos leyes constitucionales. Los poderes judiciales de la asamblea eran solamente los excepcionales. Intervenía en aquellos casos en los que los intereses del Estado estaban en juego. Todas estas funciones las cumplía el pueblo ateniense a través de las asambleas, independientemente del número de asistentes. En casos especiales, se requería determinado quorum; eran las asambleas plenarias.

Estas se reunían:

• Para designar al ateniense que debía ser expulsado de la ciudad por la ley del ostracismo.

• Para conferir la adela, es decir, la impunidad o la gracia ya al autor eventual de una proposición ilegal pero necesaria, ya a las personas que habían perdido sus derechos cívicos.

• Para conferir el derecho de ciudadanía a un extranjero. En esos casos, la comunidad, en nombre de un interés superior, iba contra las reglas de derecho común que garantizaban a los individuos los derechos cívicos; de allí su carácter extraordinario.

Al analizar el papel desempeñado por la asamblea, las ventajas y desventajas del gobierno democrático directo, debemos recordar que ya en la antigüedad se le hicieron muchas críticas.

Se decía que el pueblo resolvía cosas que la mayoría no entendía, que se tomaban decisiones graves bajo el influjo de las pasiones dominantes en el momento, más que por la fría reflexión. Estos vicios no podemos dejar de tenerlos en cuenta, pero, por graves que fueran los inconvenientes, también se estima que estaban compensados por las ventajas propias del sistema. La asamblea era una excelente escuela. Fiscalizando a los magistrados, deliberando y votando sobre los proyectos de ley, el ciudadano encontraba un factor indispensable de desenvolvimiento político e intelectual.

Todos aprendían en la práctica su oficio de ciudadanos. Además, el ejercicio directo de la soberanía por los ciudadanos tenía sus limitaciones. Los jefes de partido tuvieron siempre su importancia, y en ellos hubo delegación tácita de soberanía. Por otra parte, hay que tener en cuenta también estos elementos:

• El probuleuma, o sea que antes de ser sometido a la asamblea, todo asunto era previamente estudiado;

• El peligro de la paranomon grafé, que obligaba a meditar antes de hacer una proposición;

• Que para los asuntos de importancia, era necesario el estudio de una comisión de expertos;

• Los asuntos más graves solamente eran tratados en asambleas plenarias.

Ver: Gobierno de Clístenes y Las Instituciones Democráticas

La Democracia en Atenas Deberes de los Ciudadanos Leyes Asamblea

La Democracia en Atenas
Deberes de los Ciudadanos y Leyes 

EL FUNCIONAMIENTO DEMOCRATICO DE ASAMBLEA DEL PUEBLO: El pueblo de Atenas, es decir, la reunión de los ciudadanos, resolvía todos los asuntos importantes. Se reunía en Asamblea para deliberar y votar.

La Asamblea se reunía tres veces al menos cada mes, al aire libre, por la mañana, hasta el sigio V en la plaza del mercado (la agora), desde el siglo V en el Pnyx, plaza con gradas talladas en la roca de una colina.

El día en que había de reunirse la Asamblea, al amanecer, se desplegaba un estandarte. Los ciudadanos iban llegando y se sentaban en las gradas. Enfrente, en una plataforma de piedra, estaban ¡os magistrados que iban a presidir la Asamblea.

Empezaba la sesión con una ceremonia religiosa. Los sacerdotes paseaban unos cerditos alrededor de la Asamblea. Los degollaban, recogían la sangre y con ella regaban el suelo.

Luego se quemaba incienso. Un heraldo recitaba una oración pidiendo a los dioses que se mostrasen propicios, y una maldición contra cualquiera que intentase engañar al pueblo.

Entonces el presidente, en nombre del Consejo de los Quinientos, exponía las cuestiones que se iban a discutir, porque la Asamblea no debía deliberar sino acerca de cuestiones anunciadas de antemano y ya examinadas por el Consejo.

Luego leía la proposición redactada por el Consejo y preguntaba a la Asamblea si quería discutirla. Los asistentes respondían alzando las manos.

Empezaba la deliberación. El heraldo decía en alta vo: «¿Quién quiere tomar la palabra?». Todos los ciudadanos tenían derecho a usar de la palabra y, cuando varios la pedían a un tiempo, era preferido el de más edad.

El orador subía a ¡a tribuna, plataforma ancha en la que se podía hablar andando. Se colocaba en la cabeza una corona de mirto, indicando desempeñar una función religiosa, por la cual esiaba prohibido interrumpirle. La Asamblea escuchaba en silencio.

Una vez que todos ios oradores habían hablado, el presidente preguntaba a la Asamblea si aceptaba o rechazaba ¡a proposición y los ciudadanos respondían alzando las manos. Los mismo se hacía con las demás cuestiones que en ei día habían de resolverse.

Una vez terminada la votación, el heraldo pronunciaba una fórmula religiosa y la Asamblea se disolvía.

Las proposiciones aceptadas por la Asamblea se consignaban en forma de decretos. Al frente se ponía el nombre del presidente, del secretario y del ciudadano que había presentado la proposición.

De esta suerte el pueblo sabía quién le había inducido a tomar una medida.

El ciudadano que había presentado una proposición seguía siendo responsable de sus consecuencias.

Cualquiera podía intentar contra él un proceso y, si el tribunal juzgaba lo propuesto contrario a las leyes, era condenado a multa y podía ser privado en lo sucesivo de los derechos de ciudadano.

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DEMOCRACIA E INSTITUCIONES EN GRECIA

LA DEMOCRACIA EN GRECIA: Es el régimen democrático funcionando en la época de Pericles lo que vamos a estudiar, pues es en esa época cuando la vida política de Atenas revela equilibrio entre los derechos del individuo y el poder político.

Lo que distingue a una sociedad democrática es que la soberanía pertenece a todos los ciudadanos sin excepción.

La única restricción es la ley. La ley que regula las relaciones entre los ciudadanos, protege a los unos de los otros y defiende también a los ciudadanos del poder del Estado, así como los intereses del Estado frente a los particulares.

democracia en Atenas

Discución de leyes con el pueblo

Los principios sobre los que se basa la democracia son: libertad, igualdad y filantropía.

Bajo el imperio de la ley, los atenienses eran verdaderamente libres e iguales.

La libertad del ciudadano en Atenas era absoluta, y el concepto ateniense de libertad no difería mucho del que hoy sustentamos: derecho de todos los ciudadanos a pensar, decir y hacer lo que mejor crean, dentro de los límites marcados por la ley elegida por ellos mismos.

La democracia ateniense no era caótica gracias a la acción reguladora de la ley. Ella tenía como fin mantener el orden y la paz social, así como la propiedad y la grandeza intelectual.

La libertad, entendida de ese modo y para mantener su valor de tal no puede ir separada de la igualdad.

INSTITUCIONES DECOCRÁTICA EN ATENAS: La democracia, sea como concepto, sea como institución, se remonta a la cultura griega. Aparece en las ciudades griegas, particularmente en Atenas, donde Solón estableció un gobierno democrático temperado.

Cuatro cuerpos políticos constituían el gobierno de Atenas posibilitando de esa manera el acceso de todos al poder.

a) El Arcontado. En realidad existía antes de Solón, pero este impuso el mando de nueve arcontes simultáneos elegidos por el pueblo. Solo podían ser elegidos los ciudadanos pertenecientes a la primera clase. El Arcontado ejercía el poder ejecutivo.

b) El Areópago era una asamblea de ancianos, en un principio de nobles. Después de Solón admitió a los arcontes que cesaban en sus funciones y a los magistrados que se habían distinguido por el buen ejercicio de su cargo. El nombre de Areópago provino del lugar donde se reunían. Su función era administrar justicia en asuntos concernientes a educación, moral y religión. Censuraba a los malos magistrados, castigaba la holganza, la impiedad, los sacrilegios y el homicidio.

c) El Senado estaba compuesto por 400 ciudadanos elegidos por la Asamblea del pueblo. La edad mínima para ser elegido senador era 30 años. Correspondía al Senado la elaboración de las leyes que luego sometía a la Asamblea del pueblo, la vigilancia de los magistrados, la aplicación de multas por infracciones a las leyes, la dirección de la administración civil, la convocación de la Asamblea. El Senado debía dar cuenta de su actuación ante la Asamblea.

d) La Asamblea del pueblo. La componían todos los ciudadanos que tuvieran 20 años y reconocida moralidad. Como se ve casi todos los atenienses eran legisladores porque todos podían participar en la elaboración de las leyes. Ordinariamente sesionaba tres veces al mes en el Agora.

La reunión comenzaba con un sacrificio. Luego se discutían las leyes. Los ancianos gozaban de prioridad en el uso de la palabra. Al pasarse a votación, los que estaban por la afirmativa levantaban la mano; en algunas circunstancias se computaban los votos nominalmente como en los escrutinios actuales.

La Asamblea del pueblo estaba investida de todos los poderes; no estaba sujeta a ningún control- o veto ni a limitación de ninguna clase.

En la democracia ateniense, el pueblo aparecía como el verdadero soberano del Estado.

Además de aprobar o rechazai las leyes del Senado, decidía, por mayoría, de la paz o de la guerra, y enjuiciaba a los generales. «Todo, en suma, dependía en Atenas de la decisión de la Asamblea General. Según la Constitución de Solón, el poder ejecutivo pertenecía, pues, a los Arcontes, el poder judicial al Areópago y el legislativo al Senado y a la Asamblea del pueblo».

LOS CIUDADANOS: Todos los ciudadanos tenían los mismos derechos ante la ley fisonomía), igual voto decisivo en los asuntos públicos, la misma participación en el gobierno efectivo del Estado e igualdad en el derecho de palabra (isogoría). Los griegos entendían así la democracia y desconfiaban de las instituciones de carácter representativo.

La verdadera democracia requería que todo ciudadano pudiera asistir personalmente al debate de los asuntos tratados, así como emitir su voto directamente, y que incluso cada ciudadano pudiese gobernar y ser gobernado por turno.

La igualdad era lo que los atenienses ponían por encima de todo en su constitución. «Es el mérito —decían— mucho más que la clase, lo que abre la vía de los honores públicos. Nadie, si es capaz de servir a la ciudad, puede dejar de hacerlo por la pobreza o por la oscuridad de su condición». (Tucídides).

Se podría pensar, entonces, que los atenienses se negaban a sí mismos al mantener el sistema solónico de las clases censatarias.

Instituciones claves para hacer efectiva la democracia eran el sorteo y la remuneración económica ya analizada.

El sistema del sorteo era, en esencia, el reconocimiento de la igualdad de posibilidades de acceso al gobierno de la cosa pública que tenían los ciudadanos; no era negar una elección, sino afirmar que, en última instancia, cualquier ciudadano estaba capacitado para el gobierno.

Ello, además, estaba respaldado por la exigencia con que el pueblo controlaba la acción del magistrado.

El sorteo no comprendía a todos los ciudadanos, sino a aquellos que se inscribían para ser sorteados. Vale decir que había un paso previo de autoselección entre los aspirantes al cargo.

El sorteo era considerado como una de las piedras angulares de la democracia; impedía que los más poderosos influyesen en las elecciones, presionando al electorado.

Otro gran principio era el de la filantropía. Habiendo ciudadanos libres e iguales, el Estado tenía ciertas obligaciones precisas que no podía eludir, bajo pena de traicionar los principios mismos de la Constitución. La primera de estas obligaciones consistía en asegurar la defensa de la ciudad:, organizar y mantener el ejército y la marina.

Debía proteger la libertad individual, haciendo desaparecer los últimos vestigios de responsabilidad colectiva. Tenía el deber de corregir la desigualdad en el reparto de los bienes, dando a los más necesitados compensaciones tendientes a aliviar su situación y evitar su miseria.

La mistofonia, las cleruquías, las grandes obras de utilidad o embellecimiento, fueron medidas tomadas para mantener el equilibrio de una sociedad democrática.

A la protección que significaba la creación de fuentes de trabajo para los que podían trabajar, se agregó la asistencia a los que no podían hacerlo. Así, había una ley que determinaba que los inválidos por acción de guerra recibirían hasta el final de sus días una pensión del Estado.

Las viudas de los atenienses muertos en combate eran alimentadas por el Estado lo mismo que sus hijos, quienes, además, recibían educación a cargo de aquél.Pero todavía se tomaban más precauciones.

Para que los artículos de primera necesidad no encareciesen, se creó una magistratura especial —sitofilacos—, que tenía como misión el contralor de la importación de granos, los precios y las condiciones de venta.

Esta política de ayuda no era solamente justa, sino indispensable; el régimen no podía mantenerse sin asegurar a cada ciudadano el mínimo indispensable para ejercer sus derechos cívicos.

De esa manera, asegurado su sustento, los ciudadanos exigían al Estado satisfacciones intelectuales y morales.

El teatro griego era costeado por la primera clase, a la que se le imponían cargas tributarias utilizadas en la preparación de coros, concursos líricos y dramáticos. Los beneficios llegaban gratuitamente a todas las clases. Como esas prestaciones no eran suficientes, el Estado llegó a formar un fondo —el teoñcón— con el cual se costeaba la entrada.

El griego consideraba que el teatro era la mejor forma de enseñar. De ahí el contralor que ejercía el Estado sobre el teatro.

Los deberes de los ciudadanos: Una ciudad que cumplía tan liberalmente con sus obligaciones, podía pedir mucho a cambio. Las relaciones del ateniense para con su ciudad, no suponían solamente derechos, sino también deberes.

El Estado garantizaba la igualdad, la filantropía, la libertad y la responsabilidad personal pero, a cambio, exigía una serie de prestaciones y una disposición moral hacia la ciudad que conocemos a través del juramento de los efebos. Este juramento lo hacía el joven el año que llegaba a la mayoría de edad, antes de ser inscripto en el registro que le garantizaba su derecho de ciudadanía.

El efebo recibía su armadura en presencia del Consejo de los 500. Juraba defender la ciudad, obedecer sus leyes y sus dioses, según los términos de un documento del siglo IV a.C.: «No deshonraré estas armas sagradas, no abandonaré a mis compañeros en la batalla, combatiré por mis dioses y mi hogar, solo o con los otros. No dejaré mi patria disminuida, sino más grande y más fuerte aún que lo que pude recibirla. Obedeceré las órdenes que la sabiduría de los magistrados me pueda dictar. Me someteré a las leyes en vigor y a las que el pueblo haga de común acuerdo: si alguien quiere abolir estas leyes o desobedecerlas, no lo soportaré, sino que combatiré por ellas, solo o con todos. Respetaré el culto de mis padres».

Sumisión a la soberanía del pueblo y a las autoridades establecidas, obediencia a las leyes: tales los fundamentos sobre los que reposó el equilibrio político y social de Atenas cinco siglos antes de la era cristiana.

La ley: ¿Cuál era el concepto de ley para los atenienses del siglo V a.C.? Los griegos tenían dos términos para designar la ley:

• La themis o justicia primitiva, trasmitida por tradición oral y de origen desconocido, pero consagrado por la costumbre como cosa sagrada e inmutable.

• La nomos, que era la ley humana, cuyo carácter esencial era el estar escrita, ser conocida por todos y pertenecer a todos. Respaldada por el acto soberano de la votación, gozaba de gran respeto, pero no se le daba un valor absoluto y se admitía su cambio mediante otro acto soberano.

Ninguna ciudad griega tenía una constitución redactada en un documento; lo que existía era un conjunto de costumbres, de disposiciones insertas en leyes diversas.

Cuando los autores griegos, sobre todo Aristóteles, hablan de constitución, se refieren al régimen de una ciudad. Es decir, se refieren a la organización dada a las magistraturas en general, dicen cómo estaban repartidos los poderes, cuáles eran las atribuciones de la soberanía popular y qué fin se asignaba a la comunidad política.

Las leyes tampoco eran entre los griegos un todo sistemático, un código en el sentido moderno. Por lo general, cuando estaban agrupadas, llevaban como etiqueta oficial el nombre de los magistrados o de los tribunales encargados de aplicarlas.

Los griegos tenían un alto concepto de la ley; consideraban que el Estado no podía subsistir cuando los fallos que se dictaban carecían de fuerza, cuando los particulares podían suprimir el efecto de la ley.

La ley había que aceptarla aun siendo injusta, porque el ciudadano le debía obediencia en virtud de un pacto inviolable. Una vez adquiridos los derechos cívicos, se podía renunciar al pacto y abandonar la patria, pero, el que se quedaba, contraía el compromiso de obedecer las leyes.

La democracia ateniense aparece como el ejercicio de la soberanía por parte de ciudadanos libres e iguales, bajo la égida de la ley.