Los Normandos

La Vida de los Mongoles en la Actualidad Costumbres Religion

La Vida de los Mongoles en la Actualidad

Los mongoles, que en la Edad Media fueron el terror de numerosos pueblos, se encontraban en el siglo XIII al frente de un imperio que se extendía desde Rusia al océano Pacífico. Hoy día son un pueblo que vive en paz con todo el mundo, dedicándose principalmente a la ganadería. Bajo los auspicios de Rusia se implantó en el país un régimen comunista. La industria y los medios de transporte se han organizado sobre bases modernas.

Unos dos millones de mongoles viven todavía en Mongolia exterior, Estado que, tanto desde el punto de vista político como del económico, se organizaron a imagen y semejanza de la ex Unión Soviética. Además de ellos, hay unas decenas de millares de mongoles que viven en Mongolia interior, que forma parte del territorio chino. No hace mucho, los mongoles llevaban todavía una vida nómada en las estepas de Asia central. En este perpetuo errar, el caballo representaba un importante papel.

Al igual que en Tíbet, el lamaísmo budista y la vida monacal gozaban de gran favor entre los mongoles. Cerca de la mitad de la población pertenecía al grupo de los monjes o lamas. Tan sólo en Mongolia exterior hay no menos de dos mil seiscientos monasterios y capillas. En el curso de los dos últimos decenios la situación ha evolucionado. La actitud del régimen comunista ha forzado a los lamas a abandonar muchas de sus prerrogativas; desde entonces su
número ha disminuido notablemente.

Por otra parte, numerosos mongoles han abandonado su nomadismo pastoril para llevar una vida sedentaria. Se aplicaron planes quinquenales que permitieron el desarrollo de la industria y de las comunicaciones. Además, se extendió la enseñanza, a lo que contribuyó la fundación de una universidad en la capital, Ulan Bator. Líneas aéreas y de ferrocarriles unen la ciudad a las otras partes del país y con el extranjero.

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Hogar del nómada mongol:El pueblo mongol representa el 90% de la población de Mongolia. La imagen representa un gran ger o yurt tradicional levantado en una colectividad de pastores del desierto de Gobi. Las paredes de la tienda consisten en una estructura que forma un armazón sobre el que se atan almohadones de fieltro y lonas blancas. El tejado está sobre palos atados a una pieza redonda y un gran agujero, en la parte superior, propicia la salida del humo.

A despecho de todos los logros de la técnica moderna, la ganadería sigue siendo una de las principales actividades económicas de los mongoles. Dado que las estepas son pobres, los ganaderos se ven obligados a seguir a sus rebaños de unos terrenos de pasto a otros. El ganado se compone de caballos, yaks, camellos, cabras y ovejas.

Los mongoles viven en unas tiendas que llaman yurtas. Estas yurtas tienen una forma especial: son redondas y con el techo cónico. Están montadas con planchas de madera y palos, y cubiertas con fieltros y pieles. En el interior, alfombras de lana cubren el suelo, haciéndolas confortables; hay también numerosos objetos de uso diario confeccionados con cuero artísticamente trabajado. La yurta es, pues, una vivienda agradable que tiene la ventaja de poder desmontarse y ser montada de nuevo con toda facilidad.

Por otra parte, en estas estepas de clima continental pronunciado, ofrece excelente protección contra el frío. Tiene únicamente una entrada muy pequeña. Un fuego de boñigas de camello o de yak proporciona agradable temperatura. El humo escapa por un agujero practicado en la parte superior del techo cónico.

En verano, en cambio, la yurta no deja entrar el calor, y en su interior la temperatura es deliciosamente fresca. Muy sólida, resiste fácilmente las tempestades. Es muy espaciosa; una yurta de 4,5 m. de diámetro puede albergar hasta veinte personas.

Los mongoles, que llevan vida nómada, viven con mucha señf, cillez y se nutren casi exclusivamente de productos derivados del ganado que crían. No es que coman mucha carne, pues, pastores natos, sólo matan a sus bestias en caso de estricta necesidad. En cambio, si una de ellas enferma o muere, la comen. Se hace difícil creer que estos pastores apaciblessean los descendientes de aquellos mongoles que en la Edad Media fueron los dueños de un imperio que se extendía desde Rusia al océano Pacífico y que se había impuesto incluso en Europa central.

UN POCO DE SU HISTORIA… Sabemos, en efecto, que sus ansias de poder eran tales que llegaron a convertirse en el terror del continente eurasiático. Gengis Kan condujo sus tropas al asalto de Europa. En 1221 ordenó a uno de sus generales que marchara hacia el sur del mar Caspio. En la misma época, los mongoles obtenían en Rusia resonantes triunfos. Hay quien afirma que para celebrar sus victorias bailaban sobre unos grandes pisos hechos de tablas, debajo de los cuales sus prisioneros iban siendo aplastados lentamente.

Con sorpresa y alivio por parte de los pueblos sometidos, los mongoles volvieron a tomar la ruta del este, abandonando el sur de Rusia. Años más tarde, sin embargo, los mongoles, a los que también llaman tártaros, regresaron mandados por Batu Kan, nieto de Gengis Kan. Esto sucedía en 1241, y la invasión se parecía más a una emigración en masa que a una operación militar.

Las zonas meridional y central de Rusia fueron sometidas y entraron a formar parte del imperio de la Horda de Oro, cuya capital era Sarai, en el curso inferior del Volga. Este imperio iba a mantenerse hasta 1502.

Durante el siglo xm los mongoles penetraron también en China y la sometieron. Kublai Kan, otro de los nietos de Gengis Kan, convirtió a Pekín en la capital de su imperio. Fue también el fundador de la dinastía Yuan, que reinaría en China durante casi un siglo, de 1276 a 1368. Poco a poco, sin embargo, los mongoles experimentaron el ascendiente de pueblos más numerosos y hubieron de someterse a su vez a los chinos.

En el siglo XIX, los rusos les ayudaron en la acción que habían emprendido contra China. Esta ayuda rusa permitió que el movimiento de independencia mongol ganara en seguridad, pero sin que los chinos abandonasen Mongolia; en 1919 volvieron a ocuparla, ahogando así la voluntad de independencia de los mongoles.

El partido nacional-revolucionario, dirigido por Suje Bator, prosiguió la acción a pesar de todo, y en 1921, siempre con la ayuda de Rusia, Bator consiguió proclamar la independencia de Mongolia exterior. Tres años más tarde organizó a su país según el modelo de una república popular de inspiración comunista. Los diferentes sectores de la economía y los monasterios fueron nacionalizados, y el vasallaje, abolido.

En 1946 China cedió y reconoció a Mongolia exterior como Estado independiente. En cambio, los chinos siguen reivindicando Mongolia interior, situada más al sur. Para subrayar la unidad de este territorio con el resto de China, han derribado parte de la Gran Muralla, que separaba a Mongolia interior del territorio chino.

Mongolia exterior, el verdadero Estado mongol, es un país lleno de contrastes; la nueva capital ha sido concebida según el modelo de las ciudades rusas, con anchas avenidas e inmuebles de aspecto austero destinados a vivienda. Los habitantes de la ciudad parece como si acabaran de llegar del campo.

Verdad es que se implantaron los medios de locomoción más modernos, pero no es menos cierto que la tradición está fuertemente arraigada en el alma de los mongoles, por lo que no es de extrañar que, al igual que antaño, el caballo siga desempeñando un papel importante en la vida diaria de este pueblo. Los jóvenes participan en concursos hípicos para distancias de 30 a 40 km. Son pruebas a escala de las estepas. Mongolia exterior tiene una superficie de 1.500.000 km2 y se halla poco poblada. La mayor parte del país está, pues, sin explotar.

Sin embargo, los trabajos de irrigación han permitido abrir nuevas regiones a la agricultura. El trigo, la cebada y la avena son los más importantes cereales cultivados.

El subsuelo es también muy rico, pero apenas se ha iniciado su explotación. En la actualidad se desvenan unos yacimientos de oro cerca de Kobdo y otros de hulla cerca de Nalaikja. Mongolia posee también hierro, estaño y piedras preciosas.

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Eduardo El Confesor Rey de Inglaterra Biografía y Reinado

Reinado de Eduardo El Confesor, Rey de Inglaterra

Eduardo era hijo del soberano inglés Ethelredo II el Iletrado, Eduardo el Confesor (1002-1066) fue rey de Inglaterra desde 1042 hasta 1066.

Comenzó la construcción de la abadía de Westminster en 1050, pero su delicado estado de salud le impediría asistir a la consagración de la iglesia.

En la imagen de abajo , Eduardo el Confesor en un detalle del tapiz de Bayeux (siglo XI), que se encuentra en el Centro Guillermo el Conquistador (Bayeux, Francia).

Eduardo el Confesor

Una Idea de la Época: El orden en Europa, derrumbado tras las irrupciones del Islam y los vikingos, se restauró lentamente a partir del siglo X.  Los castillos poblaban el paisaje, como  amos y señores del campo, desde donde los terratenientes defendían a sus pueblos de ataques externos y dirimían disputas internas. Los caballeros andantes juraban lealtad a los señores feudales, al honor de sus damas y a Dios. La iglesia y sus obispos gobernaron en lo referente a la moral, y desde las parroquias se oficiaban los ritos de nacimiento, matrimonio y muerte. Las catedrales se elevaban al cielo, y nuevos monasterios reemplazaron los que hab ían sido abandonados o quemados por los invasores. Estos edificios surgieron y fueron reparados por todos lados, conforme aumentaban la destreza y la tecnología de la albañilería. Un nuevo espíritu de confianza alentó a nobles y plebeyos, e incluso a los niños, a iniciar peregrinaciones hacia los santuarios de los mártires, y a enrolarse en las Cruzadas para rescatara la Tierra Santa de las manos del Islam.

La conquista normanda: Como vimos en otra página de este sitio, a comienzos del siglo V, los sajones y los anglos se establecieron en Inglaterra y unieron sus siete reinos en una confederación llamada Heptarquia. La debilidad de los monarcas favoreció la invasión de los daneses, que vencieron y se radicaron en las islas.

El primer rey danés en Inglaterra fue Canuto el Grande (1017-1035), quien también gobernaba Dinamarca, Suecia y Noruega. Este monarca trató bien a sus subditos, eliminó los rencores entre vencedores y vencidos y logró fusionar a los anglosajones con los daneses.

Cuando murieron los hijos del rey danés, los anglosajones recuperaron nuevamente el poder, al ocupar el trono Eduardo III, el Confesor (1041-1066), muy inclinado a las costumbres francesas, pues había residido muchos años en Normandía. A su muerte, los anglosajones coronaron a Haroldo, pero Guillermo duque de Normandía —que contaba con el apoyo del Pontífice Alejandro II— reclamó el trono de Inglaterra.

Historia: Después de la muerte de Canuto (1035), dos de sus hijos se sucedieron en el trono. El último de éstos, Hardicanuto, que no tenía hijos, designó como sucesor a su hermanastro Eduardo, hijo de Emma y de Ethelredo.

La dinastía danesa se extinguía en provecho de los sajones, a los que había destronado.

En 1043, Eduardo subía al trono de Inglaterra. Educado en la corte de Normandía, había traído consigo nobles normandos, a los que distribuyó tierras y funciones, desposeyendo a la aristocracia danesa.

De temperamento generoso y dulce, muy piadoso, Eduardo, llamado el Con fesor, tenía una personalidad atrayente, pero carecía de autoridad, y su reinado fue teatro de luchas intestinas entre los señores, que no cesaban en sus combates para arrancar al rey nuevos favores.

Esta nobleza asumía cada vez mayor independencia, y los pequeños campesinos libres fueron a buscar, junto a ella, la protección que el rey no estaba en condiciones de asegurarles.

Esta protección les era concedida mediante una recomendación, es decir, un juramento de fidelidad que los ligaba al señor.

Los señores se atribuyeron, poco a poco, el derecho de hacer justicia, efectuar la policía, reclutar ejércitos y recaudar los impuestos.

Algunos de ellos adquirieron un  poderío  desmesurado,  como  Godwin, conde de Wessex, que, habiendo casado a su hija con Eduardo, se aprovechaba de la debilidad de su yerno para reinar como verdadero dueño de Inglaterra.

Así se insinuaba un principio de feudalización, que Guillermo el Conquistador sabría canalizar en provecho propio.

En 1065 una rebelión popular por los excesos en el gobierno del Conde de Northumbria, obligó a Eduardo a exiliarse. Después de esto, el Monarca cayó enfermo y no pudo asistir a la consagración de la abadía de Westminster que él había fundado.

Le sucedió Harold II, el último rey sajón que gobernó Inglaterra. Menos de un siglo después de su muerte fue canonizado.

Biografía de Guillermo El Conquistador Rey de Inglaterra

BIOGRAFÍA DE GUILLERMO EL CONQUISTADOR
LA BATALLA DE HASTINGS

Guillermo I, El Conquistador (1027-1087). Rey de Inglaterra y duque de Normandía, nacido en Saint Gervais.

Era hijo natural de Roberto el Magnífico, duque de Normandía y de su concubina Arletta, hija de un artesano lo que no fue impedimento para que se lo reconociera como heredero del ducado cuando su padre partió para Tierra Santa.

Fallecido Roberto en Nicea, en 1035, lo sucedió Guillermo con el apoyo de algunos de los barones vasallos quienes constituyeron una regencia que debíó enfrentarse a las pretensiones de Guido de Borgoña.

Llegado Guillermo a la mayoría de edad decidió defender su ducado contra el pretendiente, al que derrotó en Val de Dunes, a las cercanías de Caen, en 1047, con la ayuda del rey de Francia. Tiempo después se enemistó con éste, al que derrotó en la Batalla de Mortemer (1054) y nuevamente en Varavillc cuatro años después.

En 1087, durante una campaña militar contra el rey Felipe I de Francia, el caballo de Guillermo sufrió una caída en las proximidades de la ciudad de Mantes, como consecuencia de las lesiones sufridas, falleció el 7 de septiembre en Ruán.

Fue sucedido por su tercer hijo, Guillermo II.

guillermo el conquistador

Guillermo I fue rey de Inglaterra desde 1066 hasta 1087. Durante su reinado, reestructuró el sistema feudal, obligando a todos los terratenientes a jurar lealtad al rey en lugar de a los distintos señores. Ordenó realizar un censo de las tierras de su reino. El resultado de este estudio, conocido como el Domesday Book, ayudó a determinar los impuestos que sus súbditos debían entregarle.

ANTECEDENTES E HISTORIA DE GUILLERMO:

Mientras el reino de Inglaterra entraba en decadencia, el ducado de Normandía conocía un auge sin precedentes, bajo la dirección de su joven jefe, Guillermo.

Este era hijo natural de Roberto el Diablo y de Arlette, hija de un burgués de Falaise. Cuando Roberto partió para Tierra Santa, en 1035, hizo que los barones normandos reconocieran a este hijo—a quien adoraba—como heredero.

Guillermo no tenía aún diez años; de forma que, cuando Roberto murió, unos meses después, a la vuelta de Jerusalén, los nobles se aprovecharon de la inexperiencia de su joven señor para aumentar sus poderes, agrandar sus dominios y entregarse a verdaderas guerras civiles.

En 1047, ante tal anarquía, Guillermo recurrió a su soberano, el rey de Francia, para aplastar la rebelión de sus vasallos.

Aquél respondió a su llamada, y las tropas de Enrique I y del joven duque infligieron una gran derrota a los barones felones en la batalla de Val-les-Dunes.

Despues de esta victoria, Guillermo se convirtió en el jefe indiscutible de su ducado. En veinte años, consiguió hacer de Normandía una temible potencia militar y económica.

Este ducado había tomado, ya hacía dos siglos, un gran adelanto sobre el reino de Francia, del que dependía.

Las instituciones feudales estaban allí fuertemente arraigadas, y la autoridad ducal bien asentada. Cada vasallo debía a su señor el servicio militar y las prestaciones correspondientes.

En compensación, aquél le concedía su apoyo. Cada señor aseguraba el orden y la justicia en su dominio. Sin embargo, estos poderes estaban limitados por los vizcondes, administradores de distrito que dependían directamente del duque.

En la cima de esta sociedad, fuertemente jerarquizada, se encontraba el duque, único señor que no dependía de nadie en su dominio, sin otras obligaciones que las de vasallaje hacia su soberano, el rey de Francia.

Guillermo no hizo más que reforzar este orden establecido.

Exilió a los jefes rebeldes, se rodeó de hombres capaces y entregados enteramente a su causa. Intervino directamente en los asuntos de la Iglesia, colocando a miembros de su familia en los cargos importantes, e hizo cubrir de monasterios la Normandía, asegurándose así el apoyo de los clérigos.

En todas las provincias se emprendieron labores de roturación, y las ciudades, como Caen, conocieron un auge económico considerable.

Para reconstituir el tesoro ducal, Guillermo obligó a sus vizcondes a llevar una contabilidad exacta de las personas de cada distrito. Por último, su ejército era el más moderno de Europa.

Además de una larga tradición de hazañas guerreras, los caballeros normandos estaban avezados al combate, gracias a todas las campañas de anexión que emprendió Guillermo para ensanchar sus fronteras; a través de esas campañas, se precisó la táctica del ejército normando—extrema movilidad, construcción de fortificaciones—y su composición —arqueros de a pie y caballería pesada—.

Frente a este ducado, que prosperaba bajo una mano autoritaria, se extendía una Inglaterra en plena decadencia, que no tenía para defenderse más que un ejército de campesinos mal dirigidos y poco adiestrados.

Así, cuando Guillermo emprendió en 1066 la conquista de aquel reino, todas las ventajas estaban claramente de su parte.

El mandatario más famoso de los normandos fue Guillermo de Normandía, formó un ejército basado en los lazos medievales, los caballos y los estribos. Confiando en los conocimientos marítimos heredados de sus antepasados vikingos, Guillermo inició su conquista de Inglaterra en la batalla de Hastings del año 1066.

El feudalismo fue ganando terreno con cada nueva conquista. Los reyes otorgaban las tierras recién invadidas a sus caballeros y nobles, que a cambio le proporcionaban ejércitos para continuar con las conquistas y la guerra.

En un intento de reafirmar su autoridad en Inglaterra y de determinar las riquezas que acababa de adquirir, Guillermo el Conquistador, como se le conoció a partir de entonces, ordenó que se realizara el registro exhaustivo de las propiedades de su nuevo reino: el resultado fue el célebre Domesday Book del año 1086.

GUILLERMO, EL CONQUISTADOR
En 1051, Eduardo, que no tenía hijos, escogió por heredero a Guillermo, duque de Normandía. Su elección fue violentamente impugnada por su suegro, Godwin, deseoso de que la corona recayera en su hijo Haroldo.

Sin embargo, mientras efectuaba un viaje por el continente, Haroldo cayó en las manos de Guillermo.

El duque de Normandía lo obligó a jurar, sobre un velo que recubría unas sagradas reliquias, que no pretendería jamás la corona de Inglaterra.

Haroldo juró, pero cuando en 1066 Eduardo exhaló su último suspiro, Haroldo ignoró deliberadamente su antiguo juramento, reunió al consejo de los señores y se hizo proclamar rey. Guillermo no estaba dispuesto a aceptar este golpe de fuerza.

Reunió la asamblea de los barones normandos y pidió que se le proporcionaran 700 naves y los mejores guerreros.

Algunos meses después, tras haber confiado la regencia a su mujer, Matilde, se embarcó a la cabeza de 10.000 hombres, llegados de todas las provincias: Flandes, Picardía, Bretaña y Normandía.

Desembarcó en Inglaterra sin encontrar obstáculos, e hizo construir un campamento fortificado en la pequeña ciudad de Hastings. Mientras tanto, Haroldo guerreaba en el norte contra el rey de Noruega, que había intentado una invasión, unos meses antes.

Derrotó rápidamente al ejército noruego en Stamfortbridge y, sin tomarse el tiempo de reunir un ejército, más numeroso, acudió a Hastings.

En la mañana del 14 de octubre de 1066, ambos ejércitos se encontraron frente a frente. Sus fuerzas no estaban igualadas; el ejército normando llevaba una fila de arqueros y de ballesteros muy bien equipados, seguida por una fila de infantes, encuadrados por la caballería.

El ejército anglosajón no disponía de ningún cuerpo de arqueros, y se batíacon armas muy dispares, como jabalinas y venablos.

Sin embargo, el ejército sajón tuvo mayores ventajas, al principio de la batalla, porque disponía de mejor posición desde el punto de vista estratégico.

Pero la táctica normanda, que consistía en aislar al enemigo en pequeños grupos y aniquilar a éstos, terminó debilitando la resistencia inglesa.

Por último, ante el anuncio de¡a muerte de Haroldo, a consecuencia de un flechazo en un ojo, se produjo una verdadera desbandada en el ejército sajón.

Guillermo ya tenía su victoria, y Hastings le abría las puertas del poder. Sin embargo, tuvo que esperar aún dos meses para someter a la aristocracia sajona.

El día de Navidad de 1066, el arzobispo de Canterbury coronó al nuevo Rey de Inglaterra.

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EL REINO NORMANDO DE INGLATERRA: Guillermo, al distribuir entre los caballeros normandos las tierras confiscasdas, no les había hecho propietarios de ellas, sino que se las había dado en feudo, (ver Cap. Descomposición del Imperio Franco).

El poseedor debía en cambio ir a la guerra cuando el rey le llamaba. Estos dones eran de valor muy distinto.

A sus parientes o a sus amigos, Guillermo había dado gran número de tierras en todas partes de Inglaterra, a su hermano Roberto (793), a Alano de Bretaña (442).

Los que tenían muchas tierras habían de ir a la guerra con una tropa de caballeros, algunos con 40 ó 50. Los más, que no habían recibido sino una sola posesión, no estaban obligados más que al servicio de un caballero.

Guillermo había destituido a la mayor parte de los obispos y de los abades ingleses y puesto en su lugar eclesiásticos franceses.

El arzobispo de Canterbury fue un italiano, Lanfrac, que había sido abad en un convento de Normandía. Aquellos obispos y abades franceses obligaron a los sacerdotes y a los monjes ingleses a adoptar los usos de Francia.

Los sacerdotes ingleses eran casi todos casados y se les dejaron sus mujeres; pero se prohibió a los sacerdotes casarse en lo sucesivo. Un abad normando quiso obligar a los monjes a cantar los oficios a la manera francesa, y como ios monjes se hubieran negado, el abad mandó venir arqueros normandos.

Los monjes se refugiaron en la iglesia y fueron muertos a flechazos en las mismas gradas del altar.

Guillermo era apasionado por la caza. Creó, cerca de su finca favorita de Winchester, un enorme coto (lo que se llamaba bosque).

Era un terreno poco fértil, casi por entero cubierto de árboles, pero a lo largo de un riachuelo había casas. Guillermo las mandó derribar, hizo que fueran expulsados los habitantes, luego prohibió cazar allí.

El que matara un venado o una cierva perdería los ojos. El «nuevo bosque» fue odioso para los ingleses, que le llamaban maldito. Un hijo y un nieto de Guillermo fueron asesinados en él, quizá por algunos de los antiguos habitantes.

Al final de su reinado, Guillermo quiso saber lo que por impuesto pagaban por subditos del rey antes de la conquista (1085) y mandó gente a todos los condados de Inglaterra para hacer un inventario general.

Sus enviados hicieron presentarse a los propietarios, y en cada aldea, al cura, al intendente y a seis campesinos.

Les preguntaban quién era el propietario en tiempos del rey Eduardo, quién lo era entonces, cuánta tierra tenía, cuántos arados, gentes de labor, bosques, prados, criaderos de peces, cuánto valía la posesión.

Todos estos datos fueron resumidos en un registro general que se depositó en el tesoro de su castillo de Winchester.

Se le llamó primeramente el «El libro del tesoro», más tarde el Domesday book, es decir, el libro del día del juicio. Existe todavía hoy, y permite ver cómo estaba habitada Inglaterra en aquella época.

Acerca de ningún otro país de Europa estamos tan bien informados.

Inmediatamente después (1086), Guillermo convocó una asamblea como jamás se había visto otra. Hizo acudir a ella a todos los que habían recibido de él una tierra y a cuantos sus vasallos habían dado una tierra, es decir, a todos los propietarios de Inglaterra.

Todos hicieron la ceremonia de homenaje y le juraron fidelidad.

El año siguiente (1087), Guillermo murió en Francia de una caída de caballo y fue enterrado en Caen.

Ver: La Invasión Normanda a Inglaterra

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Guillermo el Conquistador Edit. CODEX
TODO SOBRE NUESTRO MUNDO Christopher LLoyd Edit. Ariel

Conquista Normanda en Inglaterra Invasion de Guillermo I

Conquista Normanda en Inglaterra
La Batalla de Hasting

Es uno de los momentos mas importantes en la historia de Inglaterra y quizas (para algunos historiadores) de la historia del mundo, ya que marca el momento en que Guillermo, duque de Normandía, se apoderó del trono inglés, en el año 1066.

En enero de ese año había muerto el monarca inglés Eduardo el Confesor y el pueblo eligió para sucederlo al joven Haroldo, hijo del conde Godwinson.

El nuevo rey era fuerte y prudente y el pueblo se manifestó satisfecho con él, con la sola excepción del duque Guillermo de Normandía, que protestó, alegando que Eduardo le había prometido la corona.

LA HISTORIA: Gradualmente los anglosajones habían conquistado Inglaterra, avanzando en lenta marea hacia el oeste del país.

Las guerras que se habían prolongado durante un siglo, habían determinado su reemplazo parcial por inmigrantes daneses en algunas zonas.

En contraste con ellos, su derrota decisiva habría de ser sorprendentemente repentina.

Aunque la masa de la población seguía siendo de raza sajona y danesa, el poder paso a los normandos en una campaña de una sola estación, casi podría decirse de un solo día.

En 1066 al morir el rey Eduardo el Confesor , tres prominentes guerreros se disputaron el trono inglés. El noble sajón mas poderoso de Inglaterra, Harold Godwinson , fue elegidlo por sus pares.

Al otro lado del canal, Guillermo, duque de Normandía, un líder notablemente fuerte y sagaz, sostuvo que esto quebrantaba juramentos de Eduardo y de Harold, en el sentido de que él, Guillermo, heredaría el trono. Y más allá del mar del Norte “el último de los vikingos”, Harald Hardraada, rey de Noruega, conspiraba para obtener el triunfo con la ayuda de Tostig, el hermano desterrado de Godwinson.

Los ingleses y los normandos se odiaban y d duque pudo fácilmente argumentar que Haroldo había violado una promesa de vasallaje que le hiciera. Contaba también con el apoyo del monje Hildebrando, futuro papa Gregorio VII, y había prometido a sus barones dinero tierras en Inglaterra.

El ejército nórdico llegó antes; desembarcó en el Humber en septiembre y batió a las primeras fuerzas locales alistadas para resistirlo.

Harold Godwinson marchó hacia el norte con un ejército sajón, y venció decisivamente a los vikingos en Stamford Bridge, cerca de York, el 25 de septiembre de 1066.

Tostig y Hardraada, de más de d9s metros de altura y héroe de las guerras vikingas, murieron en la batalla, y pocos fueron los vikingos que sobrevivieron.

Mientras descansaba en York, Harold tuvo noticias de que Guillermo había desembarcado en Pevensey el 28 de septiembre, con un ejército de normandos.

El fatigado ejército sajón volvió entonces a partir en marchas forzadas hacia el sur. Si bien no se sabe con exactitud cuál era la fuerza de los dos ejércitos, se cree que cuando el 14 de octubre se enfrentaron en Senlac Hill, cerca de Hastings, eran casi iguales en número.

Un tercio de los hombres de Harold eran housecarls, veteranos a sueldo muy bien armados con lanzas, espadas y grandes hachas.

El resto era el fyrd, la milicia local, muy inferior en armas y pericia. Harold condujo su infantería a lo largo de una colina en apretada muralla protectora”, dispuesto a librar una batalla defensiva.

Es posible que hayan levantado rápidamente un cerco de arbustos y matorrales. Guillermo hizo subir a sus hombres a través del pequeño valle, con los arqueros al frente, detrás de los lanceros acorazados a pie, y los caballeros montados —alrededor de un tercio de su fuerza— en última línea.

Tenían que atravesar terrenos pantanosos y atacar subiendo la colina para poder alcanzar a los sajones. La ofensiva normanda se produjo a la mañana temprano, pero fue fácilmente rechazada y el combate siguió todo el día.

El rey y el duque conducían personalmente sus tropas, demostrando gran bravura. Oleada tras oleada de infantería y caballería normanda cargaban colina arriba, pero una y otra vez caían, dejando pilas de muertos y heridos a lo largo de la inconmovible muralla protectora.

Hacia el final de la tarde la batalla podía tomar cualquier rumbo: los normandos estaban cansados, los sajones agotados y tan estrechamente comprimidos que mantenían a sus muertos de pie en medio del apiñamiento.

Por dos veces, los indisciplinados hombres del fyrd habían abandonado sus posiciones para dar caza a los normandos colina abajo a medida que retrocedían —bien fuera derrotados de verdad o pretendiendo estarlo— y habían sido derribados al descubierto, pero los housecarls se mantenían como una roca en el centro.

Por fin, cuando el sol descendía en el cielo, Guillermo intentó el último esfuerzo.

Envió a sus arqueros adelante y ordenó disparar en ángulo elevado, arrojando las flechas casi verticalmente sobre las filas sajonas.

A medida que las murallas protectoras se tambaleaban, sus caballeros volvieron a la carga por última vez. La muralla se quebró, los sajones, batidos en pequeños grupos, fueron hechos trizas.

Harold murió combatiendo al pie de sus estandartes gemelos, y con él murieron muchos de sus housecarls. A la caída de la noche, Guillermo era, efectivamente, dueño de Inglaterra.

La Batalla de Hasting

batalla de hasting

La movilización fue lenta, pues era preciso preparar la flota para trasportar 15.000 hombres, de los cuales unos 6.000 eran jinetes. Los barcos estuvieron listos en septiembre de 1066, pero durante 15 días los vientos desfavorables retuvieron a Guillermo en el mar.

Este retardo le valió una fácil victoria, pues en el intervalo había llegado a las costas de la isla el rey Haroldo, de Noruega, quien pretendía también la corona de Inglaterra. Haroldo de Inglaterra consiguió derrotarlo, pero a costa de la disminución de su ejército.

Cuando supo al día siguiente que Guillermo había desembarcado en Pevensey, marchó a su encuentro, y la batalla tuvo lugar en Hastings, condado de Sussex, el 14 de octubre.

Los sajones formaban una infantería montada—se movilizaban a caballo pero combatían a pie—, los normandos, en cambio, atacaban a caballo, reforzados por los arqueros. Simulando batirse en retirada, Guillermo atrajo a las tropas de Haroldo a una trampa y las deshizo. En la lucha pereció el rey Haroldo, y Guillermo pudo después ceñir la corona de Inglaterra.

El reinado de Guillermo fue un continuo saqueo y un despojo para los nobles y propietarios de la Gran Bretaña, pues todos los normandos que participaron en la expedición fueron recompensados con tierras y títulos nobiliarios, y aun los que no habían intervenido en la invasión se encaminaban hacia Inglaterra en la seguridad de obtener de inmediato un feudo y hacer trabajar, en su beneficio, a los sajones despojados.

Afianzado en su dominio de Inglaterra, sobre la base de un absoluto feudalismo y en amplia ndependencia religiosa con respecto al papado, debió soportar los ataques de su hijo Roberto, que reclamaba el ducado de Norrnandía apoyado por el rey de Francia. Guillermo le presentó batalla en Gerberoi, donde fue derrotado y herido.

Falleció poco después a consecuencia de una caída de caballo y mientras dirigía una nueva expedición contra Felipe de Francia.

LA CONQUISTA NORMANDA:

Una vez destruido todo el ejército sajón, nadie podía detener a las tropas de Guillermo. Pero no atacó en un principio la ciudad de Londres que estaba fortificada. Llegóse a quemar un arrabal, luego dio vuelta todo alrededor y se dirigió al oeste, talando los árboles y las mieses, incendiando las casas.

Por último, los habitantes de Londres, temiendo quedarse sin provisiones, prometieron reconocerle como rey.

El día de Navidad (1066), Guillermo fue a la iglesia de Westminster, cercana a Londres, con el arzobispo de York y los principales personajes del Mediodía de Inglaterra. Le reconocieron rey, y, según la costumbre, le aclamaron.

Los guerreros normandos que se habían quedado fuera de la iglesia, al oír aquel estrépito, creyeron que los ingleses se sublevaban, prendieron fuego a las casas que rodeaban el templo y los ingleses salieron inmediatamente para apagar el fuego.

Guillermo permaneció solo en la iglesia con los sacerdotes y el arzobispo que le coronó rey de Inglaterra. Juró respetar los derechos de la Iglesia y las costumbres del pueblo inglés.

Una vez que se hizo reconocer rey, Guillermo declaró a Haroldo usurpador, a todos los que por él habían combatido culpables del delito de traición a su rey y despojados de sus derechos de propiedad. Guillermo confiscó, por tanto, sus posesiones y las distribuyó entre los guerreros que le habían acompañado.

Las huérfanas o las viudas de los propietarios sajones muertos en el ejército de Haroldo conservaron sus propiedades, pero Guillermo las obligó a casarse con caballeros normandos.

Así los antiguos propietarios sajones fueron casi todos sustituidos por caballeros normandos y los campesinos sajones que cultivaban las tierras tuvieron por dueños a extranjeros.

No dominaba todavía Guillermo más que la parte meridional de Inglaterra. Los jefes que gobernaban el norte le habían reconocido rey, pero continuaban conduciéndose como príncipes independientes.

Durante cuatro años hubo revueltas en varias comarcas de Inglaterra, los sublevados proclamaron rey a un príncipe de la familia de Eduardo. Los jefes del norte acabaron también por sublevarse, el rey de Dinamarca les envió una flota, y los daneses y los ingleses reunidos saquearon e incendiaron la ciudad de York.

Los daneses volvieron a su país con el botín y los ingleses se dispersaron. Guillermo, que había acudido con su ejército, no encontró a nadie. Para impedir que otra vez hubiera sublevación, hizo del país un desierto. Mandó cortar la cabeza a todos los sublevados, quemar las mieses, los arados, los carros, los bueyes y los carneros.

Las mujeres y los niños murieron de hambre y sus cadáveres quedaron tendidos en los campos devastados (1070).

Inglaterra fue entonces definitivamente conquistada. Guillermo hizo en el norte lo que había en el sur, confiscó los bienes de los sublevados y los dio a los normandos.

Mandó edificar en todas las ciudades un castillo en el que puso guarnición de guerreros franceses. Entonces fue construida la famosa torre de Londres, que debía servir durante siglos a los reyes de Inglaterra como fortaleza, tesoro y prisión.

Ver: Biografía de Guillermo El Conquistador

Fuente Consultada:
Los Invasores – El Pasado Viviente –
Enciclopedia Universal BARSA (Consulta Fácil)
HISTORAMA Tomo III Edit. CODEX

Invasiones de los Vikingos en Europa

Invasiones de los Vikingos en Europa

LOS NORMANDOS (HOMBRES DEL NORTE: Noruegos o Vikingos, Suecos o Varegos y Daneses)

Erik el Rojo en AméricaEstos pueblos germanos, establecidos desde muy antiguo en la a Escandinavia, habían permanecido quietos mientras sus hermanos raza se repartían el Imperio Romano. (imagen: una nave vikinga)

Pero, hacia el año 800, en la plenitud de su poderío, creyeron llegado su turno, y, convertidos en terribles piratas, dieron comienzo al gran asalto que modificó totalmente la vida europea.

Se los llamaba indistintamente NORMANDOS u “hombres del norte”, pero entre ellos se distinguían los Noruegos o “vikingos”, los rus “varegos” y los Daneses.

Su sistema de invasión era novedoso: no se desplazaban con toda tribu como los otros germanos, sino que constituían formidables bandas y al llegar la primavera se acercaban a las costas a bordo de sus veloces naves y penetraban por los ríos hasta el corazón de los pueblos robando e incendiando las poblaciones.

Luego, en otoño, regresaban sus guaridas del norte. Más tarde, cuando decidieron asentarse establecieron en lugares estratégicos de la costa, y cada verano repetian sus terribles incursiones.

Toda Europa soportó sus ataques durante más de 200 años, y todas las grandes ciudades, como París, Lisboa, Londres, Hamburgo y Sevilla fueron saqueadas o incendiadas por estos forajidos.

Ningún país escapó a sus asaltos:

En RUSIA penetraron siguiendo el curso de los ríos: luego a agruparon las poblaciones eslavas dispersas, fundando así los primeros principados Rusos.

FRANCIA les dio poco trabajo: el nieto de Carlomagno, el incapaz CARLOS EL GORDO varias veces tuvo que pagarles para que levan el sitio de París, y su hijo, CARLOS EL SIMPLE, en el año 911, no encontró mejor solución que dar a su jefe ROLLON el título de “Duque» y la posesión de toda una provincia francesa, llamada “Normandia» desde entonces.

Allí establecidos, los normandos no tardaron en modificar sus costumbres, asimilando rápidamente la cultura del resto país.

INGLATERRA fue totalmente dominada gracias a la desunión los anglo-sajones. Hacia el año 900, y a pesar de la defensa del danes ALFREDO EL GRANDE, los normandos eran dueños de la mitad del pais. Luego, en 1020, el rey danés CANUTO EL GRANDE completòla ocupación.

Todavía años después, nuevas bandas normandas, esta vez provenientes de Francia, desembarcaron al mando de GUILLERMO EL CONQUISTADOR y en el año 1066, tras la batalla de Hasting, quedaron dueños del reino.

ITALIA fue otra de las grandes presas normandas. Hacia el 1050 ROBERTO GUISCARDO, Duque de Normandía, fue llamado en auxilio de algunos comerciantes de Sicilia, atacados por los árabes y los bizatinos.

Los normandos acudieron de inmediato y pacificaron la turbulenta isla, pero luego no quisieron retirarse. Inclusive, años despúes se apoderaron de Nápoles y de todo el sur de Italia: con ello, el gran duque ROGER II fundó el próspero “Reino de las Dos Sicilias”.

Junto con los Normandos, también los MAGIARES o Húngaros constituyeron durante siglos el terror de Europa.

Estos pueblos, de raza mongólica como los hunos, los búlgaros y los ávaros, desde mucho tiempo atrás se habían establecido a orillas del Mar Caspio.

Luego, a partir del año 800, penetraron en Europa y se establecieron en las llanuras del Danubio; desde allí, aprovechando la debilidad de los reyes, se lanzaron contra los pobres reinos de Germania, Francia e Italia. Más temibles aún que los normandos, sus bandas asaltaban e incendiaban cuanto encontraban a su paso.

Su solo nombre inspiraba terror: ellos fueron los “ogros» o Hungrios, que aún mencionan los cuentos infantiles.

Finalmente, un monarca de Germania se atrevió a enfrentarlos: en el año 955, OTON EL GRANDE los atacó en Lech, en el centro europeo, y allí les infligió una aplastante derrota. Así salvé a Europa de sus correrlas.

Luego de la derrota, los Magiares se replegaron sobre el Danubio y allí quedaron sin ser molestados. Y hubieran tal vez desaparecido como los hunos y los ávaros y otros pueblos mongoles, si no hubiera sido por la acción de un jefe extraordinario.

ESTEBAN I: Al comenzar este príncipe su gobierno en 997, se propuso civilizar y organizar su país. Reprimió severamente las rebeliones de los caudillos militares, estableció leyes justas y difundió la cultura latina, fomentando por todos los medios la cristianización de su pueblo.

Por su gran obra civilizadora, en el año 1001 el Papa lo coroné primer Rey de. Hungría, y a su muerte, tras 40 años de reinado, la Iglesia ‘lo honró como santo. Desde entonces, el pueblo húngaro ha sido siempre un pilar de la cultura cristiana en el centro europeo.

Dioses y sobrenaturales: El principal de los dioses vikingos es Odín, soberano de todos ellos, señor de la magia, del Doder, de la poesía y de las runas, la escritura de los germanos.

Es tuerto y le acompañan los cuervos. Monta a Sleipnir, un caballo de ocho patas. Su esposa es Frigg, diosa del amor. Tyr es el dios de los pactos y de la guerra. Thor es el más popular de los dioses.

Preside la guerra y su arma es Mjolnir, su martillo sobrenatural. También Freyr es un buen guerrero, además de dios de la prosperidad, la riqueza y la fertilidad.

Preyja, diosa de la magia, es quien se la enseña a Odín tras el pacto entre los dioses ases, a los que pertenecen Odín, Tyr y Thor, y los vanes, el grupo de Freyja, Freyr y Njordr. Este último es el dios del mar, de la navegación, del comercio y de la riqueza.

Balder es el mejor de los dioses: bello, bueno, justo, sabio, clemente y gran guerrero. Muere en un engaño urdido por Loki, pero retornará tras el final de los tiempos, Loki es un dios contradictorio.

Le entrega a Thor su martillo y a Odín su caballo, pero consigue que muera Balden Además, será el jefe de las fuerzas de la destrucción en el Ragnarok.

Por último, Iduna es la diosa de la eterna juventud y poseedora de las manzanas de la vida. Además de los dioses Individuales, había todo un grupo de seres sobrenaturales a los que no se les daba culto, pero que eran importantes en los mitos.

Los gigantes (jotnar) eran seres peligrosos para los hombres y los dioses, pero también sabios. En el Ragnarok las fuerzas de la destrucción estarán encabezadas por ellos.

Los enanos (dvergar) vivían bajo a tierra y su ocupación principal era la minería y la metalurgia. Según la mitología vikinga, os enanos poseían una sabiduría oculta y sagrada, que les permitía forjar armas mágicas Dará los héroes y objetos muy poderosos para los dioses.

Los elfos tenían una relación con los hombres ambigua, ya que podían provocar enfermedades, pero en ocasiones también podían favorecer. Las normas fijaban el destino y sus decisiones resultaban irrevocables.

Eran tres: Urd, el pasado; Verdandi, el presente; y Skuld, el futuro, y residían en las raíces de Yggdrasill. Hilaban e! destino de los hombres y, en especial, el de los Héroes, para el que utilizaban hilo de oro.

Las disaseran también divinidades del destino, fundamentales en el nacimiento y tutela de familias e individuos.

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval de A. Drago

Invasiones De Los Normandos a Francia Caracteristicas

Invasiones De Los Normandos a Francia-Caracteristicas

CARACTERISTICAS DE LOS NORMANDOS Y SUS ATAQUES: La situación del antiguo reino carolingio se agravó con la invasión de los piratas normandos (hombres del Norte), provenientes de Escandinavia, que llegaron al centro de Europa en búsqueda de alimentos y tierras templadas para establecerse.

Aunque genéricamente se llamaban normandos, se diferenciaban en noruegos o vikingos (hombres de los fiordos); suecos o varegos; y daneses. Su desplazamiento se vio facilitado por la eficacia de sus naves a vela.

En los tiempos de Carlomagno, los francos habían hecho la guerra por todos lados sin tener necesidad de defender su territorio. Pero, después de él, el Imperio fue atacado por enemigos nuevos que lo saquearon durante mas de un siglo.

ataques normandos a Francia

Primeramente llegaron de las costas de Dinamarca y de Noruega los piratas llamados daneses o normandos (hombres del Norte). Estos pueblos, establecidos en un país frío y poco fértil, donde no tenían lo necesario para alimentarse, habían tomado la costumbre de ir a saquear a otras partes.

Cuando un jefe tenía varios hijos, el mayor sólo se quedaba en el país, los otros reunían una tropa de guerreros y los llevaban de expedición. Partían en barcas e iban al otro lado del mar a buscar un país en que robar. Aquellos jefes, llamados reyes de mar, pasaban la vida en expediciones.

Algunos se vanagloriaban de no haber dormido nunca bajo techado ni haber vaciado jamás su cuerno bebiendo junto a un hogar.

Estos hombres del Norte adoraban los mismos dioses que en otro tiempo. Odin cruzaba los aires, invisible, en su caballo blanco y armado con la lanza Thor, dios de la barba roja, montaba un carro que hacía el ruido del trueno, y lanzaba un martillo que, después de dar el golpe, volvía solo a su mano.

Los dioses y las diosas habitaban, decíase, una sala de oró con techo de plata, la Walhala. Jóvenes diosas, las Walkyrias, armadas de lanzas y monadas en veloces caballos, acudían al campo de batalla para recoger a los guerreros que habían muerto peleando, los llevaban a la Walhala junto a los dioses, y les daban a beber cerveza e hidromiel.

Combatían a pie, como en otro tiempo los francos y los sajones. Tenían lanza, espada, jabalinas y muchas veces arco. Pero su arma principal era un hacha muy pesada, de un filo, con mango muy largo, de la altura de un hombre. La manejaban con las dos manos.

Partía los escudos de los enemigos, cortaba una cabeza o un miembro y hasta derribaba un caballo. Para defenderse, no tenían al principio más que un escudo redondo. Pero en los países que fueron a saquear encontraron armaduras y empezaron a usar el casco puntiagudo y la cota de mallas de hierro.

Los normandos desembarcaban en las costas del Atlántico o en el mar del Norte y más tarde del Mediterráneo o penetraban por el curso de los grandes ríos y sus afluentes, llegando a todos los rincones del contiene, donde saqueaban e incendiaban las poblaciones que encontraban a su paso.

En una segunda etapa, los normandos comenzaron a instalarse en los lugares que les ofrecieron menor resistencia, como Irlanda, Escocia y, como veremos, en Francia.

Erik el Rojo en AméricaNavegando hacia el Sur, penetraron en el mar Mediterráneo y conquistaron Nápoles y Calabria, en Italia; y desalojaron a los musulmanes de Sicilia; y navegando hacia el Oeste legaron a Islandia y Groenlandia. y luego a la isla de Terranova y la península del Labrador, en América de Norte que arribaron en el año 987.

En lugar de enfrentarlos, Carlos el Calvo trató con ellos y aceptó pagarles tributo, con lo cual no hizo nada más que acrecentar su codicia.  Sin embargo, el conde de Anjou, Roberto el Fuerte, que tenía a su cargo las tropas que operaban entre el Sena y el Loira, trató de impedir a invasión pero resultó muerto en el combate de Brissarthe (865) Su hijo, el conde de Eudes, prosiguió la lucha.

A la muerte de Carlos el Calvo, acaecida en el año 877, le sucedieron Luis II el Tartamudo y luego Luis III y Carlomán, dos hermanos que reinaron juntos y lograron derrotar a los normandos en Saucourt-en-Vimen (880).

Luego, el Papa concedió el imperio a Carlos III el Grueso (881), ascendiente de Luis el Germánico, que carecía de las virtudes necesarias para hacer frente a la difícil situación existente.

La Dieta de Tribur

En el año 885 una nueva invasión normanda encabezada por lo Reyes Godofredo y Sigfrido, penetró por el Sena, con intención de llegar asta la Borgoña, pero fue detenida en Lutecia (París), situada en la isla que hoy constituye el centro de la ciudad.

Los defensores, conducidos por el conde de Eudes resistieron denodadamente, hasta que llegó el emperador Carlos el Grueso con un poderoso ejército de refuerzo, pero   lugar de combatir, pactó la retirada de los normandos.

Debido a esta cobarde actitud, Carlos el Grueso fue destituido en la dieta (asamblea) de Tribur (887), con lo cual el número de estados dependientes aumentó a siete.

El conde de Eudes fue proclamado emperador y a partir de entonces familia alternó con la de Carlomagno en el poder. Eudes gobernó hasta 898, en que le sucedió Carlos el Simple, quien entregó a los normandos, comandados por Rolón, la provincia situada en las costas la Mancha, que se constituyó en el ducado de Normandía (912).

Rolón se convirtió al cristianismo y se caso con la hija del rey de Francia, con lo cual quedó sellada la paz.  Carlos el Simple fue derrocado en 922 y murió prisionero en la torre de Perona (929).

Le sucedió Roberto, hermano de Eudes, que reino hasta el año siguiente, y luego Raúl de Borgoña, yerno de este último.  A la muerte de Raúl, pudo haber heredado el trono su cuñado Hugo el Grande, duque de París, pera prefirió cederlo a un carolingio, Luis IV, llamado de Ultramar, porque había llegado de Inglaterra.

Le siguió su hijo Lotario IV (954-986) y después Luis V (986-987) el Inútil. Finalmente, en el año 987, la corona fue a dar a manos de Hugo Capeto, hijo de Hugo el Grande, que inauguró una nueva dinastía, que duró 800 años.

NormandosJUICIOSO GOBIERNO
Los normandos no fueron solamente astutos y valientes guerreros: demostraron, también, ser capaces de convertirse en prudentes gobernantes.

No sólo no oprimieron a sus subditos, sino que hasta tuvieron la rara cualidad de respetar las leyes, religiones y tradiciones de cada uno de los sectores de la población que regían.

Una prueba de ello consta en el siguiente párrafo de la declaración de Rogelio II: «No se realizará ningún atentado contra los usos, costumbres y leyes particulares de los pueblos sometidos a nuestro poder. Hebreos, griegos, musulmanes, longobardos y latinos serán juzgados conforme a sus leyes respectivas».

Los normandos se afanaron por mantener la paz y acrecentar el bienestar en el nuevo reino. Gracias a esas inquietudes de sus gobernantes, Sicilia, que ya en tiempo de los emiratos musulmanes había gozado de un largo período de considerable prosperidad, conoció entonces un bienestar todavía mayor. Palermo, su capital, alcanzó un esplendor y una riqueza excepcionales.

La ciudad se había desarrollado y se hallaba formada, en ese entonces, por tres grandes barrios: en el centro, circundado por altas murallas fortificadas, se levantaban la catedral y el palacio real, flanqueados por las torres Pisana y Griega.

En el mismo palacio real residían muchos oficiales y servidores. Puestos en contacto con las más distintas civilizaciones, los reyes normandos no pudieron menos que recibir su influjo.

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AMPLIACION SOBRE ESTE TEMA:

Los normandos se hacían a la mar en barcas largas, altas y encorvadas, llamadas dragones, porque la proa tenía por lo común la forma de este animal, pintada con colorido brillante o aun dorada.

Tenía la barca un mástil con su vela, pero no se utilizaba más que cuando el viento soplaba de popa. Cuando no era así, se arriaba el mástil y la barca navegaba a remo.

A cada una de las dos bandas había quince remos largos, cada uno movido por un guerrero.

Así se podía navegar con cualquier tiempo. Cada barca iba tripulada por una banda de sesenta a cien guerreros y varias de ellas salían juntas para una expedición.

ataques de los nomandos

Los normandos se lanzaban de esta suerte mar adentro, perdiendo de vista las costas, sin brújula, cruzando todo el mar del Norte, yendo a Inglaterra, a Irlanda, más lejos todavía, a Islandia, donde se establecieron, y aun hasta la Groenlandia. Fueron a través del canal de la Mancha y el Océano, hasta las costas de Portugal, penetraron en el Mediterráneo y llegaron a saquear las costas de Italia.

DESTROZOS PRODUCIDOS POR LOS NORMANDOS
Los primeros aparecieron a fines del siglo VIII en las costas de Inglaterra, en el Imperio franco el año 799.

Durante medio siglo, aquellos piratas no hicieron más que incursiones. Desembarcaban en una costa, saqueaban las aldeas y los monasterios de las cercanías, cargaban el botín en sus barcas y luego volvían a su país.

Poco a poco, ya más audaces, llegaron en bandas más numerosas, mejor armadas, y tomaron sus medidas para saquear también el interior del país. Cerca de la desembocadura de un río, en una isla, establecían un campamento rodeado de empalizada y en él dejaban guarnición. Luego, en sus barcas, subían por el río y saqueaban toda la comarca a una y otra orilla.

Llegado el invierno, volvían a bajar por el río e iban a depositar el botín a su campamento, donde pasaban la mala estación. Volvían a empezar al año siguiente. Tuvieron campamentos en la desembocadura del Támesis, del Rhin, del Escalda. En el Sena, su campanario estaba en una isla cerca de Rouen; en el Loire, en la isla de Noirmoutiers.

Los habitantes del Imperio franco habían perdido la costumbre de fortificarse. Los dominios de los grandes propietarios, y sobre todo los monasterios, estaban esparcidos por el campo y sin defensa.

Las ciudades eran pequeñas, muchas veces defendidas por una simple empalizada. Los habitantes habían perdido la costumbre de combatir a pie; ya no quedaban más guerreros que los caballeros al servicio del rey y de los grandes per sonajes, ocupados sobre todo en hacerse la guerra unos a otros.

Los piratas llegaron hasta el interior de Francia sin ser detenidos. Subiendo por el Gironda y el Dordoña, tomaron e incendiaron casi todas las ciudades de Aquitania. Remontando el Loire, destruyeron Nantes, donde mataron al obispo delante del altar y pasaron a cuchillo a los habitantes, Angers, Tours, Blois, Orleáns y Bourges.

Subieron por el Ródano mismo hasta Valence. Se encarnizaban preferentemente con los monasterios y las iglesias donde encontraban objetos preciosos, vasos sagrados, telas de seda. Siendo paganos, degollaban con preferencia a los monjes y a los sacerdotes: «Les hemos cantado, decían, la misa de las lanzas».

El rey Carlos el Calvo intentó detener a una banda que, remontando el Sena, había llegado a Melun. Sus jinetes estaban apostados en las dos orillas del río.

Los piratas desembarcaron y atacaron a la tropa más numerosa, mandada por uno de los jefes de más reputación. Roberto el Fuerte. Los jinetes francos huyeron sin combatir.

El rey, para decidir a los piratas a marcharse, prometió pagarles cuatro mil libras de plata. Fue necesario, para reunir esta cantidad, imponer un tributo a todos ios subditos (866).

En el otoño, una banda subió por el Loire y los piratas, apoderándose de caballos, fueron a saquear el Mans. Cuando volvieron con su botín para embarcarse de nuevo, encontraron el camino interceptado; varios condes les esperaban con una tropa numerosa.

Los piratas no eran más que 400; pero encontraron una iglesia de piedra y en eiía se encerraron. Los condes, viéndoles resueltos a defenderse, no se atrevieron a ordenar el asalto. Llegada la noche, mandaron armar sus tiendas. Roberto el Fuerte, que tenía calor, se desató la cota de mallas.

Los piratas hicieron una salida repentina. Roberto combatió sin haber tenido tiempo de sujetarse la armadura y fue muerto delante de la puerta. Los piratas arrojaron su cuerpo al interior.

Otro conde, que contemplaba de lejos aquello, fue herido por una flecha que un pirata disparó desde una ventana. Otro fue herido. Los guerreros francos, que habían perdido sus jefes, se retiraron dejando a los normandos que volvieran por el Loire con su botín.

SITIO DE PARÍS, 886
Por espacio de más de treinta años aquellas bandas saquearon toda Francia. Por último se intentó detenerlas interceptando los ríos por los cuales subían.

París, en aquella época, estaba confinado en la isla del Sena, la Cité, Para interceptar el Sena, se levantó en cada uno de los dos brazos un puente de madera sostenido por pilares que descansaba en pilas de piedra metidas en el río (en la orilla izquierda en el sitio que ocupa el puente Saint-Michel, en la derecha donde está el puente del Chátelet).

La entrada de cada puente estaba defendida por una torre; pero no había habido tiempo de terminar la torre del lado del Chátelet. Se habían introducido en la ciudad guerreros escogidos, mandados por el conde Eudes, hijo de Roberto el Fuerte, y el obispo de París, Gozlin, también en calidad de guerrero.

El 25 de noviembre del año 886, la flota de los piratas llegó delante de la isla. Pidieron paso franco, prometiendo no atacar a París. El conde y el obispo respondieron «que el rey les había puesto allí para defender la comarca que había detrás, y que serían traidores si la abandonaban al pillaje y a1 incendio».

Su jefe, Sigfrido, respondió que tomarían París por la fuerza o por hambre.Los piratas atacaron primeramente la torre del norte que había quedado sin terminar, y llevaron máquinas que demolieron la parte baja de la torre.

Los sitiados les tiraron aceite y pez hirvientes, y algunos piratas perecieron abrasados, arrojándose los demás al agua.

Luego cavaron debajo de la torre una mina, la llenaron de leña y prendieron fuego. La mina, al derrumbarse, hizo una brecha en la torre, pero los defensores de ésta arrojaban proyectiles que impedían acercarse a los piratas.

Intentaron incendiarla, arrimando montones de leña a la puerta; pero el viento les volvía la llama a la cara, y los sitiados llevaron catapultas que lanzaban piedras y les mataron muchos hombres. Los piratas decidieron entonces poner sitio en regla.

Hicieron, cerca de Saint-Germain l Auxerrois, un campamento rodeado de un foso y una empalizada.

Construyeron tres arietes con su tejado y con dieciséis ruedas, en cada uno de los cuales iban sesenta guerreros, y los llevaron cerca de la torre, arrojando tierra, paja y malezas, luego ganado y hasta los cadáveres de los prisioneros.

Más tarde llevaron los tres arietes hasta el pie de la corre, pero los sitiados tomaron las cabezas de los arietes con fuertes pinzas. Al cabo de tres días, los piratas se retiraron dejando sus arietes.

Intentaron también destruir el puente empujando con cuerdas contra la corriente tres barcas llenas de paja encendida; pero se estrellaron en el montón de piedras que sostenía los pilares del puente.

Por último, la noche del 5 de febrero, el Sena, súbitamente engrosado por las lluvias arrastró el puente del lado de Chátelet. Doce guerreros que estaban en la torre se encontraron aislados. Los normandos llevaron entonces delante de la puerta una carreta llena de paja y le prendieron fuego.

El piso superior de la torre, que era de madera, se incendió. Los defensores se refugiaron en los restos del puente arrastrado por la crecida. Los piratas les ofrecieron no matarlos; pero, una vez que depusieron sus armas, los pasaron a cuchillo y arrojaron los cadáveres al río.

Pareció entonces que los normandos renunciaban al ataque a París y ya no se veía casi a nadie en su campamento. Pero, cuando los sitiados salieron para quemar éste, fueron rechazados. Poco tiempo después un príncipe alemán, enviado por el emperador, llegó con un convoy de víveres que logró entrar en París, hecho lo cual se volvió (marzo del año 886).

No se veían ya seguros los normandos en la orilla derecha, por donde debía llegar elejércitode socorro, y así trasladaron su campamento a la orilla izquierda. En abril intentaron dar el asalto general y en todas partes fueron rechazados.

Entonces Sigfrido se fue, llevándose una parte de los piratas, y se le pagaron sesenta libras de plata. Los piratas dieron otro asalto, 300 desembarcaron en la isla, al pie de la muralla, con escalas, y algunos estaban ya dentro del recinto cuando llegaron los sitiados.

Se declaró una enfermedad entre éstos, y el obispo murió. Eudes había salido de París para ir a pedir socorros al emperador Carlos el Gordo.

Por último, el ejército de socorro vino a acampar al pie de Montmartre. Pero, en lugar de combatir, el emperador trató con los piratas, les dio 700 libras de plata y les permitió ir a saquear la comarca más arriba de París.

Los normandos quisieron pasar a la fuerza por debajo de los puentes, y los defensores se apostaron en las orillas para detenerlos.

El abad de Saint-Germain, armado con un arco, lanzó una flecha que hirió al piloto de la primera barca. Los piratas volvieron a bajar por el Sena y sacaron sus barcas a tierra alrededor de París.

Luego volvieron a echarlas al agua, remontaron el Sena y el Yonne, y saquearon la Borgoña.

(Ampliar Sobre Los Normandos: Noruegos, Suecos y Daneses)

Origen de los Pueblos Eslavos Los Mongoles

Origen de los Pueblos Eslavos – Mongoles y Normandos

Los eslavos son uno de los tres grandes grupos étnicos que poblaban la antigua Europa. A partir del siglo V se extendieron sobre gran parte de Europa y se mezclaron con los otros pueblos.

La introducción del cristianismo, y posteriormente del Islam, suscitó una escisión entre los diferentes grupos eslavos. Sin embargo, subsisten en ellos fuertes lazos por razón de su lengua y de que todos ellos forman parte del mundo comunista dominado por la Unión Soviética.

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LOS PUEBLOS ESLAVOS: En la llanura inmensa que hay al Este de Europa habitaban los pueblos llamados eslavos, de piel blanca como los germanos y los celtas, ojos azules claros, pelo rubio o castaños, que hablaban lenguas emparentadas con las restantes de Europa (griega, latina, celta, germánica).

Cuando los pueblos de lengua alemana (godos y vándalos), abandonando su país de origen al este del Elba, entraron en el Imperio romano, los eslavos se establecieron en aquellas comarcas que habían quedado desiertas.

Luego, avanzando hacia el sur, pasaron el Danubio, y como encontrasen el territorio devastado por la invasión, se instalaron en él. Entonces ocuparon toda la Europa oriental.

mapa rio elba y los rusos

Estaban divididos los eslavos en gran número de pequeños pueblos que tenían cada uno sus jefes.

Pero varios de ellos constituyeron grupos que hablaban la misma lengua y vinieron a ser más tarde naciones; los rusos en la parte occidental de la actual Rusia; los letos en Polonia; los tchecos en Bohemia, en el Imperio romano al sur del Danubio, los búlgaros y los serbios; en las montañas de detrás, los croatas.

Todo este territorio era pobre, cubierto de selvas o de pantanos. Los eslavos no tenían más que aldeas y fortalezas de madera.

Eran todavía bárbaros, vivían en pequeñas aldeas formadas por grupos de chozas, cultivaban mal el suelo y se alimentaban sobre todo con el producto de sus rebaños.

Peleaban a pie, mal armados, no teniendo para defenderse más que un pequeño escudo redondo, y por armas el arco y jabalinas. No podían resistir a una tropa montada.

Adoraban dioses representados por ídolos.

pueblos eslavos

Desde el siglo IX, estos pueblo comenzaron a convertirse lentamente. Unos, al este, fueron convertidos por monjes llegados de Constantinopla y se hicieron cristianos ortodoxos.

Los otros, al oeste, convertidos por alemanes, se hicieron católicos. Los pueblos eslavos se encontraron entonces divididos por la religión y así han permanecido.

Durante siglos, estos pueblos ,deconocidos llevaban en las estepas una vida primitiva.

Los romanos sólo se enteraron de existencia cuando supieron qué ellos fueron los primeros en ser sometidos por los Hunos a su llegada a Europa.

Después de la muerte de Atila, aproximadamente en el año 453d.C, los eslavos recobraron su  independencia, comenzaron a organizarse y al poco tiempo emigraron siguiendo tres distintas direcciones:

Eslavos Orientales: Algunas tribus eslavas se desplazaron hacia las estepas del este hasta los Montes Urales, constituyendo así los primeros poblados Rusos.

Allí continuaron llevando su vida primitiva hasta caer dominados los Normandos, pueblo germano de cultura muy superior. Éstos, venidos de Escandinavia remontando los grandes ríos, sometieron fácilmente a dichos eslavos, y los agruparon y organizaron políticamente así nacieron los primeros Principados Rusos, entre ellos, el de Kiev y el de Novgorod.

De inmediato se inician los primeros contactos con el Imperio Bizantino: hacia el año 950 el príncipe IGOR y su esposa OLGA se hicieron cristianos, y su nieto, el gran príncipe WLADIMIRO, hacia el a 1000 obligó a todos los rusos a bautizarse en masa.

Bizancio los proveia de maestros y de artesanos, y desde entonces los rusos se apropiar la cultura bizantina. Poco tiempo después había desaparecido tota mente la influencia germánica traída por los Normandos.

Eslavos trabajando la tierra
Eslavos trabajando la tierra

Eslavos Occidentales: Otras tribus eslavas, por el contrario, se dirigieron en dirección opuesta a la de los anteriores, hacia las zonas dejadas libres por los germanos que habían invadido el imperio romano: así originaron los pueblos Polacos, Checos, Eslovacos y Moravos.

Pero el avance eslavo pronto quedó detenido por los germanos. Derrotados y sometidos desde un principio, los recién llegados no aceptaron la cultura germánica que sus vencedores quisieron imponer, y desde entonces buscaron relacionarse con Bizancio.

Hacia el año 85 comenzó a llegar una nutrida corriente de maestros y artistas orientales entre los que se destacaron los dos legados imperiales, los obispo CIRILO y METODIO, creadores del alfabeto eslavo y que fueron lo verdaderos organizadores de estos pueblos.

Eslavos del Sur: La tercera rama eslava se dirigió hacia el sur, y por ello fueron llamados “Yugoslavos” en conjunto, aunque entre ellos se distinguían los Servios, los Croatas y los Montenegrinos. P

ero todas estas tribus débiles y poco organizadas, pronto cayeron bajo el dominio de otro pueblo invasor, de muy distinta raza, pero que también seguía en dirección al Imperio Bizantino.

Arte Eslavo

Arte Eslavo: Un Caballo Fabricado en Plata

Los Búlgaros: originarios del Asia, y también de raza mongólica. Los búlgaros habían llegado a Europa juntamente con los Hunos en calidad de pueblo sometido.

Liberados luego de la muerte de Atila, se dirigieron hacia el sur y al llegar a los Balcanes no tardaron en chocar con los Yugoslavos recientemente llegados.

Más organizados y de costumbres realmente feroces, fácil les fue a los Búlgaros dominar a los eslavos, pero admirados de su cultura superior, se fue fusionaron con ellos formando prácticamente un solo pueblo. Y entre todos se organizaron para luchar contra Bizancio.

En un primer intento, en el año 810 llegaron hasta las murallas de la capital, pero no pudieron rendirla y debieron retirarse con graves pérdidas.

Luego, las relaciones se volvieron más amistosas, y finalmente terminaron también por admitir la cultura bizantina, y desde luego, la religión cristiana.

Hacia el año 900, en el reinado de los zares BORIS I y su hijo SIMEON I, el poderio búlgaro llegó a su apogeo. Todos los Balcanes eran sus dominios, y hasta el Imperio de Oriente debió pagarles tributos.

Pero luego del año 1000, al entrar Bizancio en su período de máximo esplendor, se inició la decadencia de los “eslavos-mongoles”.

El gran emperador BASILIO II sometió duramente los Balcanes masacrando gran número de sus habitantes: por ello fue llamado “el Bulgaróctono” o matador de Búlgaros. Desde entonces estos pueblos quedaron definitivamente sometidos al Imperio Bizantino.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA SOBRE LA HISTORIA DE LOS ESLAVOS

Al principio de su historia, gran parte del pueblo eslavo se hallaba sometido al yugo de los avaros, pueblo asiático que invadió Europa allá por el año 550. Pero, a su vez, los eslavos sometieron a otros pueblos; en particular, en el siglo vin, a los búlgaros, que acabaron incluso por renunciar a su propia lengua.

El territorio de su influencia, situado entre el Don y el Danubio, se transformaría más tarde en el primer Estado eslavo que tendría voz y voto en la organización europea del siglo IX.

Entretanto, los diversos grupos que formaban el pueblo eslavo se habían ido alejando más y más, tanto en lo que se refiere al terreno que habitaban como a sus costumbres. Esta disgregación se inició posiblemente ya hacia el año 500.

Esparcido entre muchos otros pueblos, como por ejemplo los germanos, los romanos, los ilirios y los tracios, fue absorbiendo características que le eran extrañas y que favorecieron la posterior formación de nuevos pueblos (polacos, checos, servios y rusos).

Aún después de haber desaparecido el peligro que representaban los avaros, el pueblo eslavo hubo de hacer frente a otros invasores, principalmente a los vikingos.

En el siglo IX se operó un gran cambio en la organización eslava.

Los eslavos trabaron conocimiento con la doctrina cristiana, y a partir de este momento se vieron más íntimamente ligados a la cultura europea, si bien ello contribuyó, a causa de la ruptura que se produjo en el siglo IX entre Roma y Constantinopla, a una mayor separación de los diferentes pueblos eslavos, pues mientras los de los Balcanes y de Rusia se acogieron a la Iglesia ortodoxa griega, otros, como por ejemplo los polacos, se convirtieron en católicos romanos.

Siglos más tarde, los turcos conquistarían los Balcanes, introduciendo allí el islamismo. Resultado de ello fue una nueva escisión entre los eslavos, una parte de los cuales se convirtió a la religión de Mahoma.

Finalmente, también la Reforma, en el siglo XVI, obligó al pueblo eslavo a dividirse de nuevo. Pero, a despecho de todas estas divisiones, gran parte de los eslavos se sentía todavía solidaria de los otros miembros de su grupo étnico, y en el siglo XIX este sentimiento de solidaridad se manifestó en el paneslavismo, movimiento cuyo objetivo era reagru-par a los diversos grupos de origen eslavo.

Rusia tuvo un papel importante en este movimiento, y después de la segunda guerra mundial la Unión Soviética favoreció la unidad política de los eslavos.

Casi todos los Estados eslavos, capitaneados por la Unión Soviética,comparten la ideología comunista; lo que no impide que, en ocasiones, algunos de ellos, como por ejemplo Yugoslavia, adopten una actitud claramente independiente.

Pero volvamos a sumergirnos en su historia antigua. Se sabe muy poco del modo en que vivían los antiguos eslavos. No conocían la escritura, y las excavaciones sólo nos han proporcionado algunas vasijas de barro, tumbas, las ruinas de alguna casa y otras cosas parecidas.

A partir del siglo VI, las referencias son más abundantes, pues en esta época las crónicas empezaron a interesarse por ellos, y mercaderes y viajeros exploraron su territorio.

Aunque bárbaras, las costumbres de los eslavos no parecen haber sido más crueles que las de cualquier otro de los pueblos de la época. El matrimonio se llevaba a cabo mediante el rapto o la compra, costumbre que persiste todavía en el folklore de ciertos pueblos eslavos.

Cuando el esposo moría, a menudo enterraban con él a la esposa. Si era persona importante sacrificaban también a sus esclavos y servidores, que compartían el sepulcro con su amo.

Las fiestas que organizaban con tal motivo duraban a veces varios días, y se celebraban en el lugar de la sepultura.

Según parece, los eslavos desconocían la propiedad personal, y todo, a excepción de los objetos estrictamente personales, pertenecía por igual a cada uno de los miembros del clan.

Un clan agrupaba a varias familias y se distinguía por su fuerte espíritu de solidaridad. La venganza era incluso obligatoria cuando alguien de otro grupo mataba a cualquiera que perteneciese a su clan. En música, y especialmente en artes decorativas, los antiguos eslavos llegaron a ser verdaderos maestros.

Antes de conocer el cristianismo los eslavos adoraban a las fuerzas de la naturaleza. Es muy poco, sin embargo, lo que conocemos de este culto. La mayoría de los grupos tenían sus propios dioses, aunque algunos de éstos eran adorados por varios de ellos.

Entre estos últimos citaremos a Pero, personificación del cielo, al que representaban en forma humana. En Kiev y en Novgorod se han encontrado imágenes suyas talladas en madera, con la cabeza de plata y un bigote de oro.

Carecemos de datos precisos sobre el aspecto físico de los primeros eslavos. Según el testimonio de escritores de principios de la Edad Media, eran de estatura mediana y de cabellos rubios.

Pero en el transcurso del tiempo, y debido a haberse mezclado con los habitantes de las regiones en las que se establecieron, dicho aspecto se modificaría sin duda.

A pesar de las diferencias de religión, existen aún hoy día fuertes lazos entre todos los pueblos eslavos. Todos ellos hablan idiomas derivados de la misma lengua materna y con numerosas características comunes.

Hasta el siglo IX la lengua de los pueblos eslavos fue un medio de expresión relativamente homogéneo.

Pero a partir de esta fecha los diferentes dialectos fueron desarrollándose hasta convertirse, a la larga, en las varias lenguas nacionales que, al igual que las derivadas del latín y del idioma germánico, pertenecen al grupo indoeuropeo.

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Grandes Personajes de la Historia del Mundo Miscelaneas Historicas

Chin Shi Huang, Primer Emperador de China:

China se llama China por Chin Shi Huang, que fue su primer emperador.

personajes de la historia  Chin Shi HuangEl fundó a sangre y fuego la nación, hasta entonces despedazada en reinos enemigos, le impuso una lengua común y un común sistema de pesas y medidas, y creo una moneda nacional única, hecha de bronce con un agujerito en el centro.

Y para proteger sus dominios alzó la Gran Muralla, una infinita cresta de piedra que atraviesa el mapa y sigue siendo, dos mil doscientos años después, la defensa militar más visitada del mundo.

Pero estas minucias nunca le quitaron el sueño. La obra de su vida fue su muerte: su sepultura, su palacio de después. Comenzó la construcción el día que se sentó en el trono, a los trece años de su edad, y año tras año el mausoleo fue creciendo, hasta ser más grande que una ciudad.

También creció el ejército que iba a custodiarlo, más de siete mil jinetes y soldados de infantería, con sus uniformes del color de la sangre y sus negras corazas. Esos guerreros de barro, que ahora asombran al mundo, habían sido modelados por los mejores escultores. Nacían a salvo de la vejez y eran incapaces de traición.


El monumento funerario era trabajo de presos, que extenuados morían y eran arrojados al desierto. El emperador dirigía la obra hasta en los más mínimos detalles y exigía más y más. Estaba muy apurado. Varias veces sus enemigos habían intentado matarlo, y él tenía pánico de morir sin sepultura. Viajaba disfrazado, y cada noche dormía en un lugar diferente.

Y llegó el día en que la colosal tarea terminó. El ejército estaba completo. El gigantesco mausoleo también, y era una obra maestra. Cualquier cambio ofendería su perfección.
Entonces, cuando el emperador estaba por cumplir medio siglo de vida, vino la muerte a buscarlo y se dejó llevar.

El gran teatro estaba listo, el telón se alzaba, la función comenzaba. Él no podía faltar a la cita. Ésa era una ópera para una sola voz.

ALEJANDRO MAGNO:
personajes de la historia  alejandro magnoDemóstenes se burlaba:

—Este jovencito quiere que le levantemos altares. Y bueno. Vamos a hacerle el gusto.
El jovencito era Alejandro Magno. Se decía pariente de Heracles y de Aquiles. Se hacía llamar el dios invencible. Había sido herido ocho veces y seguía conquistando mundo.

Había empezado coronándose rey de Macedonia después de matar a toda su parentela y, queriendo coronarse rey de todo lo demás, vivió en guerra continua los pocos años de su vida.

Su caballo negro rompía el viento. Él era siempre el primero en atacar, espada en mano, penacho de blancas plumas, como si cada batalla fuera un asunto personal:
—Yo no robo la victoria —decía.

Y muy bien recordaba la gran lección de Aristóteles, su maestro:

—La humanidad se divide entre los que nacen para mandar y los que nacen para obedecer.
Con mano dura apagaba las rebeliones, crucificaba o lapidaba a los desobedientes, pero era un raro conquistador que respetaba las costumbres de sus conquistados y hasta se daba el lujo de aprenderlas. Nacido para ser el mandamás, el rey de reyes, invadió tierras y mares desde los Balcanes hasta la India, pasando por Persia y Egipto y todo lo que encontró, y en todas partes sembró matrimonios. Su astuta idea de casar a los soldados griegos con mujeres del lugar fue una desagradable novedad para Atenas, donde cayó muy mal, pero consolidó el prestigio y el poder de Alejandro en su nuevo mapa del mundo.

Efestion lo acompañó siempre en el andar y el guerrear. Fue su brazo derecho en los campos de batalla y su amante en las noches de celebración. Junto con él y sus miles de jinetes imparables, largas lanzas, flechas de fuego, fundó siete ciudades, las siete Alejandrías, y parecía que eso no iba a terminar nunca.

Cuando Efestion murió, Alejandro bebió a solas el vino que habían compartido y al amanecer, borracho, mandó alzar una inmensa hoguera que quemara el cielo y prohibió la música en todo el imperio.

Y poco después también él murió, a los treinta y tres años de su edad, sin haber conquistado todos los reinos que en el mundo eran.

HOMERO: No había nada ni nadie. Ni fantasmas había. No más que piedras mudas, y alguna que otra oveja buscando pasto entre las ruinas.

personajes de la historia  homeroPero el poeta ciego supo ver, allí, la gran ciudad que ya no era. La vio rodeada de murallas, alzada en la colina sobre la bahía; y escuchó los alaridos y los truenos de la guerra que la había arrasado.

Y la cantó. Fue la refundación de Troya. Troya nació de nuevo, parida por las palabras de Homero, cuatro siglos y medio después de su exterminio. Y la guerra de Troya, condenada al olvido, pasó a ser la más famosa de todas las guerras.

Los historiadores dicen que ésa fue una guerra comercial. Los troyanos habían cerrado el paso hacia el mar Negro, y lo cobraban caro. Los griegos aniquilaron Troya para abrirse camino al Oriente por el estrecho de los Dardanelos. Pero comerciales fueron todas, o casi todas, las guerras que en el mundo han sido. ¿Por qué habría de hacerse digna de memoria una guerra tan poco original?

Las piedras de Troya iban a convertirse en arena y nada más que arena, cumpliendo su destino natural, cuando Homero las vio y las escuchó.

Lo que él cantó, ¿fue pura imaginación?
¿Fue obra de fantasía esa escuadra de mil doscientas naves lanzadas al rescate de Helena, la reina nacida de un huevo de cisne?
¿Inventó Homero eso de que Aquiles arrastró a su vencido Héctor, atado a un carro de caballos, y le dio varias vueltas alrededor de las murallas de la ciudad sitiada?
Y la historia de Afrodita envolviendo a Paris en un manto de niebla mágica cuando lo vio perdido, ¿no habrá sido delirio o borrachera?
¿Y Apolo guiando la flecha mortal hacía el talán de Aquiles?
¿Habrá sido Odiseo, alias Ulises, el creador del inmenso caballo de madera que engañó a los troyanos?
¿Qué tiene de verdad el final de Agamenón, el vencedor, que regresó de esa guerra de diez años para que su mujer lo asesinara en el baño?
Esas mujeres y esos hombres, y esas diosas y esos dioses que tanto se nos parecen, celosos, vengativos, traidores, ¿existieron?
Quién sabe si existieron.
Lo único seguro es que existen.

 

ASPASIA: En tiempos de Pendes, Aspasia fue la mujer más famosa de Atenas.
personajes de la historia  aspasiaLo que también se podría decir de otra manera: en tiempos de Aspasia, Pendes fue el hombre más famoso de Atenas.

Sus enemigos no le perdonaban que fuera mujer y extranjera, y por agregarle defectos le atribuían un pasado inconfesable y decían que la escuela de retórica, que ella dirigía, era un criadero de jovencitas fáciles.

Ellos la acusaron de despreciar a los dioses, ofensa que podía ser pagada con la muerte.

Ante un tribunal de mil quinientos hombres, Pendes la defendió. Aspasia fue absuelta, aunque en su discurso de tres horas, Pendes olvidó decir que ella no despreciaba a los dioses pero creía que los dioses nos desprecian y arruinan nuestras efímeras felicidades humanas.

Por entonces, ya Pendes había echado a su esposa de su lecho y de su casa y vivía con Aspasia. Y por defender los derechos del hijo que con ella tuvo, había violado una ley que él mismo había dictado.

Por escuchar a Aspasia, Sócrates interrumpía sus clases. Anaxágoras citaba sus opiniones.
—Qué arte o poder tenía esta mujer para dominar a los políticos más eminentes y para inspirar a los filósofos? —se preguntó Plutarco.

JULIO CÉSAR: Lo llamaban el calvo putañero, decían que era el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos.

personajes de la historia  julio cesarFuentes bien informadas aseguraban que había estado encerrado varios meses en el dormitorio de Cleopatra, sin asomar la nariz.

Con ella, su trofeo, regresó a Roma desde Alejandría. Y coronando sus campañas victoriosas en Europa y en África, rindió homenaje a su propia gloria mandando al muere a una multitud de gladiadores y exhibiendo jirafas y otras rarezas que Cleopatra le había regalado.

Y Roma lo vistió de púrpura, la única toga de ese color en todo el imperio, y ciñó su frente con corona de laurel, y Virgilio, el poeta oficial, cantó a su estirpe divina, que venía de Eneas, Marte y Venus.

Y poco después, desde la cumbre de las cumbres, se proclamó dictador vitalicio y anunció reformas que amenazaban los intocables privilegios de su propia clase.
Y los suyos, los patricios, decidieron que más vale prevenir que curar.

Y el todopoderoso, marcado para morir, fue rodeado por sus íntimos y su bienamado Marco Bruto, que quizás era su hijo, lo estrujó en el primer abrazo y en la espalda le clavó la primera puñalada.

Y otros puñales lo acribillaron y se alzaron, rojos, al cielo.

MARCO POLO: Estaba preso, en Génova, cuando dictó su libro de viajes. Sus compañeros de cárcel le creían todo. Cuando escuchaban las aventuras de Marco Polo, veintisiete años de viajes por los caminos de Oriente, todos los presos se escapaban y viajaban con él.

personajes de la historia  marco poloTres años después, el prisionero veneciano publicó su libro. Publicó es un decir, porque la imprenta no existía en Europa. Circularon algunas copias, hechas a mano. Los pocos lectores que Marco Polo encontró no le creyeron ni una palabra.

Alucinaba el mercader: ¿así que las copas de vino se alzaban en el aire sin que nadie las tocara, y llegaban a los labios del gran Kan? ¿Así que había mercados donde un melón de Afganistán era el precio de una mujer? Los más piadosos dijeron que no estaba bien de la cabeza.

En el mar Caspio, camino del monte Ararat, este delirante había visto aceites que ardían, y había visto rocas que ardían en las montañas de China. Sonaba por lo menos ridículo eso de que los Chinos tenían dinero de papel, billetes sellados por el emperador mongol, y barcos donde navegaban más de mil personas.

Sólo Carcajadas merecían el unicornio de Sumatra y las arenas cantoras del desierto de Gobi, y eran simplemente inverosímiles esas telas que se burlaban del fuego en los poblados que Marco Polo había encontrado más allá de Takjinakán

Siglos después, se supo:

los aceites que ardían eran petróleo;
las piedras que ardían, carbón;
los chinos usaban papel moneda desde hacía quinientos años y sus buques, diez veces más grandes que los buques europeos, tenían huertas que daban verduras frescas a los marineros y les evitaban el escorbuto;
el unicornio era el rinoceronte;
el viento hacía sonar las cumbres de los médanos en el desierto;
y eran de amianto las telas resistentes al fuego.
En tiempos de Marco Polo, Europa no Conocía el petróleo, ni el Carbón, ni el papel moneda, ni los grandes buques, ni el rinoceronte, ni las altas dunas, ni el amianto.

 

TOMAS MORO: A Tomás Moro sí lo entendieron, y quizás eso le costó la vida. En 1535, Enrique VIII, el rey glotón, exhibió su cabeza en una pica alzada sobre el río Támesis.

personajes de la historia  moroVeinte años antes, el decapitado había escrito un libro que contaba las costumbres de una isla llamada Utopía, donde la propiedad era común, el dinero no existía y no había pobreza ni riqueza.
Por boca de su personaje, un viajero regresado de América, Tomás Moro expresaba sus propias, peligrosas, ideas:

* Sobre las guerras: Los ladrones son a veces galantes soldados, los soldados suelen ser valientes ladrones. Las dos profesiones tienen mucho en común.

* Sobre el robo: Ningún castigo, por severo que sea, impedirá que la gente robe si ése es su único medio de conseguir comida.

* Sobre la pena de muerte: Me parece muy injusto robar la vida de un hombre porque él ha robado algún dinero. Nada en el mundo tiene tanto valor como la vida humana. La justicia extrema es una extrema injuria. Ustedes fabrican a los ladrones y después los castigan.

* Sobre el dinero: Tan fácil sería satisfacer las necesidades de la vida de todos, si esta sagrada cosa llamada dinero, que se supone inventada para remediarlas, no fuera realmente lo único que lo impide.

* Sobre la propiedad privada: Hasta que no desaparezca la propiedad, no habrá una justa ni igualitaria distribución de las cotando el retrato del nuevo monarca. Pero el artista y el rey se detestaban.

GOYA: El rey sospechaba, con toda razón, que era mentirosamente amable esa pintura cortesana. El artista no tenía más remedio que cumplir con su trabajo ganapán, que le daba de comer y le brindaba una buena armadura contra los embates de la Santa Inquisición. Al Tribunal de Dios no le faltaban ganas de quemar vivo al autor de La mala desnuda y de numerosas obras que hacían mofa de la virtud de los frailes y de la bravura personajes de la historia  goyade los guerreros.

El rey tenía el poder y el artista no tenía nada. Fernando había llegado al trono para restablecer la lnquisición y tos privilegios del señorío, en andas de una multitud que lo aclamaba gritando:
—Vivan las cadenas!

A la corta, más que a la larga, Goya perdió su puesto de pintor del rey, y fue sustituido por Vicente López, obediente burócrata del pincel.

Entonces el artista desempleado buscó refugio en una quinta, a orillas del río Manzanares, y en esas paredes nacieron las obras maestras de la llamada pintura negra.

Goya las pintó para él, por su puro gusto o disgusto, en las noches de soledad y desesperación, a la luz de las velas que erizaban su sombrero.
Y así este sordo de absoluta sordera fue capaz de escuchar las voces rotas de su tiempo, y les dio forma y color.

OSCAR WILDE: El lord chambelán del reino británico era bastante más que un camarero. Entre otras cosas, tenía a su cargo la censura del teatro. Con ayuda de sus expertos, decidía qué obras debían ser cortadas o prohibidas para proteger al público contra los riesgos de la inmoralidad.

personajes de la historia  wildeEn 1892, Sarah Bernhardt anunció que una nueva obra de Oscar Wilde, «Salomé», iba a inaugurar su temporada en Londres.

Dos semanas antes del estreno, la obra fue prohibida.

Nadie protestó, salvo el autor. Wilde recordó que él era un irlandés viviendo en una nación de tartufos, pero los ingleses le festejaron el chiste. Este panzón ingenioso, que llevaba una flor blanca en el ojal y en la lengua una navaja, era él personaje más venerado en los teatros y en los salones de Londres.

Wilde se burlaba de todos, y también de sí mismo:
—Yo puedo resistir todo, menos la tentación —decía.
Y una noche compartió su lecho con el hijo del marqués de Queensberry, fascinado por su belleza lánguida, misteriosamente juvenil y a la vez crepuscular; y ésa fue la primera noche de otras noches. El marqués se enteró, y le declaró la guerra. Y la ganó.

Al cabo de tres procesos humillantes, que ofrecieron cotidianos banquetes a la prensa y desataron la indignación de los ciudadanos contra este corruptor de costumbres, el jurado lo condenó, por haber cometido actos de grosera indecencia con los jovencitos que tuvieron el placer de denunciarlo.

ROSA DE LUXEMBURGO: Nació en Polonia, vivió en Alemania. A la revolución social consagró su vida, hasta que cayó asesinada. A principios de 1919, los ángeles guardianes del capitalismo alemán le partieron el cráneo a golpes de culata de fusil.

Poco antes, Rosa Luxemburgo había escrito un artículo sobre los primeros pasos de la revolución rusa. El artículo, nacido en la cárcel alemana donde estaba presa, se oponía al divorcio del socialismo y la democracia.

* Sobre la nueva democracia: La democracia socialista no es algo que empieza en la tierra prometida sólo cuando han sido echados los fundamentos de la economía socialista. No llega como una especie de regalo de Navidad para la gente que la merece por haber soportado, en el ínterin, a un puñado de dictadores socialistas. La democracia socialista empieza simultáneamente con el comienzo de la destrucción de la clase dominante y de la construcción del socialismo.

* Sobre la energía del pueblo: El remedio que han encontrado Trotski y Lenin, la eliminación de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se proponen curar, porque tapona la única fuente de corrección de todas las limitaciones de las instituciones sociales. Esa fuente es la activa, irrestricta, energizante vida política de las más amplias masas del pueblo.

* Sobre el control público: El control público es indispensablemente necesario. Cuando no existe, el intercambio de experiencias se reduce al cerrado círculo de los dirigentes del nuevo régimen. La corrupción resulta inevitable.

* Sobre la libertad: La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por numeroso que sea, no es libertad. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien opina diferente.

* Sobre la dictadura burocrática: Sin elecciones generales, sin irrestricta libertad de prensa y libertad de reunión, sin un libre debate de opiniones, la vida muere en las instituciones públicas, se convierte en una caricatura de vida donde sólo la burocracia es elemento activo.
La vida pública cae gradualmente dormida, y unos pocos líderes del partido, dotados de incansable energía y de ilimitada experiencia, gobiernan y mandan.

Entre ellos, no más que una docena de cabezas dirigen realmente, y una minoría selecta de la clase trabajadora es invitada, de tiempo en tiempo, a reuniones donde aplaude los discursos de los líderes y aprueba las resoluciones por unanimidad.

EL «DR. MENGELE»: Por razones de higiene, a la entrada de las cámaras de gas había rejillas de hierro. Ahí personajes de la historia mengelelos funcionarios limpiaban el barro de sus botas.
Los condenados, en cambio, entraban descalzos. Entraban por la puerta y salían por las chimeneas, después de ser despojados de los dientes de oro, la grasa, el pelo y todo lo que pudiera tener valor.

En Auschwitz, el doctor Josef Mengele hacía sus experimentos como otros sabios nazis, él soñaba con criaderos capaces de generar la súper raza del futuro. Para estudiar y evitar las taras hereditarias, trabajaba con moscas de cuatro alas, ratones sin patas, enanos y judíos. Pero nada excitaba tanto su pasión científica como los niños gemelos.

Mengele repartía chocolatines y afectuosas palmadas entre sus cobayos infantiles, aunque en la mayoría de los casos no resultaron útiles al progreso de la Ciencia.

Intentó convertir a algunos gemelos en hermanos siameses, y les abrió las espaldas para conectarles las venas: murieron despegados y aullando de dolor.

A Otros trató de cambiarles el sexo: murieron mutilados.
A otros les operó las cuerdas vocales, para cambiarles la voz: murieron mudos.
Para embellecer la especie, inyectó tintura azul en gemelos de Ojos Oscuros: murieron ciegos.

Prohibido ser ineficiente

personajes de la historia  hossEl hogar estaba pegado a la fábrica. Desde la ventana del dormitorio, se veían las chimeneas.
El director regresaba a casa cada mediodía, se sentaba junto a su mujer y sus cinco hijos, rezaba el Padrenuestro, almorzaba y después recorría el jardín, los árboles, las flores, las gallinas y los pájaros cantores, pero ni por un instante perdía de vista la buena marcha de la producción industrial.

Era el primero en llegar a la fábrica y el último en irse. Respetado y temido, aparecía a cualquier hora, sin aviso, en cualquier parte.

No soportaba el desperdicio de recursos. Los costos altos y productividad baja le amargaban la vida. Le daban náuseas la falta de higiene y el desorden. Podía perdonar cualquier pecado. La no Eficiencia, no.

Fue él quien sustituyó el ácido sulfúrico y el monóxido de carbono por el fulminante gas Zyklon B, fue él quien creó hornos crematorios diez veces más productivos que los hornos de Treblinka, fue’ él quien logró producir la mayor cantidad de muerte en el meritorio tiempo y fue él quien creó el mejor centro de exterminio de toda la historia de la humanidad.

En 1947, Rudolf Hóss fue ahorcado en Auschwitz, el campo lo concentración que él había construido y dirigido, entre los árboles en flor a los que había dedicado algunos poemas.

 

Fundación de los Campos de Concentración
personajes de la historia  goeringCuando Namibia conquistó la independencia, en 1990, se siguió llamando Goering la principal avenida de su capital. No por Hermann, el célebre jefe nazi, sino en homenaje a su papá, Heinrich Goering, que fue uno de los autores del primer genocidio del siglo veinte.

Aquel Goering, representante del imperio alemán en ese país africano, había tenido la bondad de confirmar, en 1904, la orden de exterminio dictada por el general Lothar von Trotta.

Los hereros, negros pastores, se habían alzado en rebelión. El poder colonial los expulsó a todos, y advirtió que mataría a los hereros que encontrara en Namibia, hombres, mujeres o niños, armados o desarmados.

De cada cuatro hereros, murieron tres. Los abatieron los cañones o los soles del desierto adonde fueron arrojados.

Los sobrevivientes de la carnicería fueron a parar a los campos de concentración, que Goering programó. Entonces, el canciller Von Bülow tuvo el honor de pronunciar por primera vez la palabraKonzentrationslager.

Los campos, inspirados en el antecedente británico de África del Sur, combinaban el encierro, el trabajo forzado y la experimentación científica. Los prisioneros, que extenuaban la vida en las minas de oro y diamantes, eran también cobayos humanos para la investigación de las razas inferiores. En esos laboratorios trabajaban Theodor Moilison y Eugen Fischer, que fueron maestros de Joseph Mengele.

Mengele pudo desarrollar sus enseñanzas a partir de 1933. Ese año, Goering hijo fundó los primeros campos de concentración en Alemania, siguiendo el modelo que su papá había ensayado en África.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

El Fin de la Esclavitud Willberforce Su Lucha Contra la Esclavitud

Historia: El Fin de la Esclavitud
Willberforce Su Lucha Contra la Esclavitud

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

Las colonias de América dependían del trabajo de los esclavos. Pero a mediados del siglo XVIII muchas personas se empezaban a cuestionar la moralidad de la esclavitud.

Durante todo el siglo XVIII, Gran Bretaña, Francia y España se enriquecieron gracias a los impuestos y a los beneficios obtenidos en las colonias. Gran parte de su riqueza se debía al trabajo de los esclavos. Dinamarca, Suecia, Prusia, Holanda y Génova (Piamonte) comerciaban también con esclavos.

Los europeos compraban africanos a los traficantes de esclavos y a los líderes locales, que veían en el tráfico de esclavos un medio de castigar a los criminales, deshacerse de los enemigos, librarse de los cautivos y enriquecerse con ello. No se sabe cuántos se vendieron en total, pero los historiadores han estimado que 45 millones de esclavos partieron de Africa entre 1450 y 1870, aunque sólo 15 millones sobrevivieron.

Muchos europeos estaban en desacuerdo con el tráfico de esclavos, pero creían que era la única manera de lograr mano de obra para las plantaciones.

Algunos esclavos escaparon de las plantaciones y fundaron sus propios pueblos en zonas remotas. En 1739, un grupo de esclavos jamaicanos cimarrones se rebelaron contra los británicos.

Afortunadamente, algunas personas  comenzaron a protestar, sosteniendo que la esclavitud iba en contra de la ley de Dios y de la decencia humana. El filósofo francés Rousseau, en su obra El contrato social, escribió en 1764: «El hombre ha nacido libre, pero en todas partes está encadenado».

Sus escritos  inspiraron la revolución en Francia y en América del Norte, y la libertad individual comenzó a considerarse como un derecho social, no ya como un don otorgado por el rey. Las ideas de Rousseau también animaron a ciertas personas a luchar en nombre de otras que no podían defenderse por sí mismas. Políticos, hombres de la Iglesia y gente corriente comenzaron a pensar en cómo podían ayudar a los esclavos. Pero los argumentos morales no tenían tanta fuerza como los beneficios que generaba la esclavitud. (ver La Ilustración)

EL FIN DEL COMERCIO DE ESCLAVOS

Entre 1777 y 1804, la esclavitud fue ilegalizada en el norte de Estados Unidos. Dinamarca abandonó del comercio de esclavos en 1792 y Gran Bretaña, en 1807. Pero el tráfico de esclavos continuaba. La marina británica tomó drásticas medidas contra el comercio de esclavos desde 1815, pero la esclavitud seguía siendo legal en casi todas partes.

Una revuelta de esclavos en la colonia francesa de Santo Domingo en 1791-1793 condujo a la abolición en Francia, aunque en 1803 se volvió a legalizar la esclavitud. En 1831, un levantamiento de esclavos en Virginia provocó el endurecimiento de las leyes y el incremento de la defensa de la esclavitud entre los blancos del sur de Estados Unidos.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudAntes de la abolición, los barcos de esclavos seguían una ruta de navegación triangular por el Atlántico, llevando artículos manufacturados de Europa a África, esclavos a América y productos como el azúcar de regreso a Europa.

William Wilberforce (1759-1833) era miembro del Parlamento por Hull, un concurrido puerto esclavista, pero le horrorizaba el comercio de esclavos. Junto a otros cristianos humanitarios empezó en 1784 una campaña contra el comercio de esclavos, que acabó prohibiéndose en todo el Imperio británico en 1807.

Las condiciones de vida en los barcos esclavistas eran terribles e insalubres. Los esclavos, amontonados en las bodegas del barco, apenas podían moverse.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

FILANTROPÍA: En Gran Bretaña, Thomas Clarkson (1760-1846) y William Wilberforce dirigieron una campaña antiesclavitud y, en 1807, su país abolió el comercio de esclavos. Sin embargo, pasaba el tiempo y no se liberaba a los esclavos. Wilberforce murió justo antes de que todos los esclavos en manos británicas fueran liberados. Los europeos empezaban a sentirse incómodos con la esclavitud y la armada británica bloqueó el comercio deteniendo algunos barcos esclavistas.

Pero la esclavitud continuaba en Cuba, Costa Rica, Brasil y el sur de Estados Unidos. Las grandes plantaciones se habían levantado sobre la base del trabajo esclavo y sus propietarios eran reacios a cambiar. Además, Europa disfrutaba de algodón y tabaco muy baratos procedentes de los estados sureños de Estados Unidos. En este país, los habitantes del norte apoyaban la emancipación, pero los sureños querían conservar a sus esclavos. Finalmente, la esclavitud acabaría siendo prohibida en Estados Unidos en 1863; en Cuba, en 1886; y en Brasil, en 1888. El comercio de esclavos de los árabes en Africa acabó en 1873.

FECHAS CLAVES

1592 Empieza el tráfico de esclavos británico.

1739 Revuelta de esclavos en Jamaica.

década de 1760 Auge del tráfico de esclavos.

1791—1801 Revuelta de esclavos en Santo Domingo.

1792 Abolición del comercio de esclavos en Dinamarca.

1807 Abolición del comercio de esclavos en Gran Bretaña.

1834 Abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

1865 Abolición de la esclavitud en Estados Unidos.

1880 Abolición de la esclavitud en España.

1888 Abolición de la esclavitud en Brasil.

LA REVUELTA DE LOS ESCLAVOS EN SANTO DOMINGO

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudLa Revolución francesa se extendió a todas las colonias francesas de ultramar En 1791, la Asamblea Nacional de Paris decidió conceder el voto a los esclavos de Santo Domingo (hoy Haití, en el mar Caribe). Los propietarios de plantaciones se opusieron y entonces cien mil esclavos se rebelaron. Muchos propietarios de esclavos fueron asesinados, se destruyeron casas y se quemaron las plantaciones de café y azúcar.

Napoleón envió tropas a la isla y estalló una larga guerra civil encabezada por Toussaint l`Ouverture (imagen-1746-1803), un antiguo esclavo que se declaró a sí mismo gobernante de la isla en 1801. La economía de los estados sureños de Estados Unidos dependía de la mano de obra esclava. La recogida del algodón era uno de los principales trabajos de los esclavos. El algodón se exportaba para abastecer los telares de la Europa industrial.

El líder de la revuelta de esclavos de 1831 en Virginia, Nat Turner (1800-1831), mató a su amo y a 57 blancos, y animó a 60 esclavos a sublevarse. Su revuelta duró varios meses, pero finalmente él y sus seguidores fueron capturados y ahorcados.

Ver: Vida de Espartaco, el Esclavo Romano

Ver: Historia de la Esclavitud En Estados Unidos

Caida del Imperio Carolingio Las Invasiones Barbaras

Caída del Imperio Carolingio – Las Invasiones Barbaras

 Luis el Piadoso (314-840)

DESINTEGRACIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO
Tras la muerte de Carlomagno el imperio empezó a desintegrarse con rapidez. Le sobrevivió su hijo Luis el Piadoso (314-840) (imagen).

Pese a ser éste un hombre honesto, no fue un gobernante enérgico y no fue capaz de controlar ni a la aristocracia franca ni a ninguno de sus cuatro hijos, quienes luchaban constantemente.

En el año 843, tras la muerte de su padre, los tres hermanos sobrevivientes firmaron el Tratado de Verdún.

Este acuerdo dividió el Imperio Carolingio entre ellos, en tres partes principales: Carlos el Calvo (843-877) obtuvo las tierras francas del oeste, que formaron el núcleo del que sería reino de Francia; Luis el Germánico (843-876) tomó las tierras del este, las cuales se convertirían en Alemania; y Lotario (840-855) recibió el titulo de emperador de un “Reino medio” que se extendía desde el mar del Norte hasta Italia, e incluía los Países Bajos, la tierra del Rin y el norte de Italia.

Los territorios del Reino medio serían fuente de incesantes luchas entre los otros dos gobernantes francos y sus herederos. De hecho, Francia y Alemania disputarían por siglos los territorios de este Reino medio. 

Aunque esta división del Imperio Carolingio se llevó a cabo razones políticas y no nacionalistas (la división de un reino entre herederos varones era una costumbre tradicional franca), comenzaron a surgir dos culturas diferentes.

Alrededor del siglo IX, los habitantes del área occidental franca hablaban una lengua romana derivada del latín, que llegaría a convertirse en el francés. Los francos orientales hablaban dialectos germanos. No obstante, todavía no existían los que, a la postre, serían los reinos de Francia y Alemania.

En el siglo IX las frecuentes luchas entre los numerosos herederos de los hijos de Luis el Piadoso provocaron una mayor desintegración del Imperio Carolingio. Mientras tanto, a la vez poderosos aristócratas obtenían más poder aún en sus propias ir locales a expensas de los pendencieros gobernantes carolingios, proceso de desintegración se aceleró debido a ataques externos de diferentes partes del viejo mundo carolingio.

Las invasiones de los siglos IX y X

En los siglos IX y X Europa occidental se vio asolada por una nueva ola de invasiones de distintos pueblos no cristianos: un viejo ene migo (los musulmanes) y dos nuevos pueblos (los vikingos y los magiares) (véase el mapa 8.2 de la página 203). Aunque golpeada por estas embestidas, la Europa cristiana se mantuvo y terminó por asimilar a los otros dos pueblos dentro de la civilización europea cristiana, excepto a los musulmanes.

MUSULMANES Y MAGIARES

MUSULMANES Y MAGIARESLa primera gran oleada de la invasión musulmana terminó a comienzos del siglo VIII. Poco a poco, los musulmanes construyeron una serie de bases navales en los territorios ocupados del norte de África, España y sur de la Galia, y en el siglo IX comenzaron una nueva serie de ataques en el Mediterráneo.

Hicieron incursiones en las costas del sur de Europa, sobre todos Italia, e incluso amenazaron Roma en el año 843. Su invasión de Sicilia, en el año 827, a la larga condujo a una exitosa ocupación de la totalidad de la isla. Fuerzas musulmanas destruyeron también las defensas carolingias del norte de España e hicieron correrías en el de Francia.

Los magiares eran un pueblo procedente de Asia occidental. Cuando los emperadores bizantinos los alentaron a atacar a los modos búlgaros, éstos, a su vez, instigaron a un pueblo conocido o los pecheneques para que atacaran a los magiares. Consecuentemente, a finales del siglo IX los magiares, bajo la severa presión de los pecheneques, emigraron hacia Europa occidental, oriental central.

Se establecieron en las planicies de Hungría, y desde ahí hacían correrías a Europa Occidental. En el año 955, los magiares ron finalmente derrotados en la batalla de Lechfeld, en Alemania. final del siglo x se convirtieron al cristianismo, echaron raíces y se establecieron en el reino de Hungría.

LOS VIKINGOS

LOS VIKINGOSPor mucho, los ataques más devastadores y de mayor alcance de época fueron los perpetrados por los hombres del norte, los northmen o norsemen de Escandinavia, también conocidos por otros como vikingos. Eran un pueblo germano con base en Escandinavia y constituyen, en cierto sentido, la ola final de la emigración humana.

La razón de su desplazamiento no es muy clara para los historiadores. Una explicación común es la sobrepoblación, pero las investigaciones recientes señalan que esto sería válido sólo para el occidente de Noruega. Otras razones incluirían el gran amor de los vikingos por la aventura y la búsqueda de botín y nuevas rutas comerciales.

Dos características de esta sociedad ayudan a explicar lo que los ‘ngos lograron. En primer lugar, eran guerreros. En segundo, soberbios constructores de naves y marinos; sus naves fueron las mejores de la época. Largas y estrechas, con hermosas proas talladas y arqueadas, las naves dragón vikingas transportaban alrededor de cincuenta hombres. Tenían bancos de remos y una sola y enorme vela. Su calado poco profundo permitía navegar los ríos europeos y atacar lugares a cierta distancia tierra adentro.

Aunque las incursiones vikingas del siglo VIII tendían a ser de breve escala y esporádicas, en el siglo IX fueron más regulares y devastadoras. Los vikingos saquearon villas y ciudades, destruyeron iglesias y derrotaron con facilidad a los pequeños ejércitos locales. Los ataques de los vikingos atemorizaban a los pobladores y ocasionaba que los clérigos exhortaran a sus feligreses a modificar su conducta para apaciguar la ir a del Señor, como en este sermón de un arzobispo de 1014:

Desde hace tiempo, las cosas no han ido muy bien en casa, ni fuera de ella; ha habido devastación y persecución por todos lados, una y otra vez, y los ingleses han sido vencidos por completo y están grandemente descorazonados por la ira del Señor; y los piratas [los vikingos] son tan fuertes con la aquiescencia del Señor que a menudo en batalla uno pone en fuga a diez y otras veces a menos o a más, todo por nuestros pecados…

Siempre les estamos pagando, y ellos todos los días nos humillan, aparte de destruir, quemar, saquear y despojar, y ;he aquí! ¿Quién está ahí en todos estos hechos aparte de la ira del Señor, clara y visible sobre este pueblo?

En el supuesto de que había distintos grupos de escandinavos, la expansión vikinga varió mucho. Los vikingos noruegos se trasladaron a Irlanda y al occidente de Inglaterra, en tanto que los daneses atacaron el este de Inglaterra, Frisia y las comarcas del Rin; asimismo, navegaron ríos para incursionar en los dominios occidentales francos. Los vikingos suecos dominaron el mar Báltico y se adentraron en las áreas eslavas del este.

Al trasladarse hacia el noroeste de Rusia, fueron río abajo por los ríos rusos hacia Novgorod y Kiev, fundando puertos fortificados a lo largo de esos territorios. Establecieron contacto con el Imperio Bizantino, como comerciantes o como invasores. También contactaron con los comerciantes árabes en el río Volga y en el mar de Azov.

Las primeras incursiones vikingas se llevaban a cabo, por lo general, en el verano; sin embargo, a mediados del siglo IX los hombres del norte comenzaron a establecer en Europa asentamientos invernales desde donde podían llevar a cabo expediciones de conquista y asentarse en nuevas tierras.

En el año 850, grupos de norsemen se habían establecido en Irlanda, en tanto que los daneses ocuparon en el 878 un área conocida como el Danelaw, en el nordeste de Inglaterra. Dispuestos a aceptar el cristianismo, los daneses a la larga fueron asimilados por un reino anglosajón más amplio. A comienzos del año 911, el gobernador de los territorios francos del oeste cedió a los vikingos una franja de territorio ubicado en la desembocadura del río Sena, el cual formó parte de Francia y, a la larga, llegó a conocerse como Normandía.

Esta política de asentamiento y de conversión al cristianismo practicada con los vikingos se llevó a cabo en forma deliberada, en vista de que los nuevos habitantes servían de protectores contra ataques adicionales de los hombres del norte.

Los vikingos también fueron intrépidos exploradores. Después del año 860, zarparon en sus largas naves rumbo al oeste, cruzando por el norte del océano Atlántico, alcanzando Islandia en el año 874. Eric el Rojo, vikingo desterrado de Islandia, viajó más al occidente y descubrió Groenlandia en el año 985. El único lugar vikingo conocido en América del Norte se encontró en Terranova,

Sin embargo, por el siglo décimo la expansión vikinga ya estaba llegando a su fin. Un mayor control ejercido por los monarcas de Noruega, Suecia y Dinamarca sobre sus súbditos, y una creciente cristianización tanto de los reyes como de los pueblos escandinavos tendieron a inhibir la expansión vikinga, pero después de que los vikingos ya se habían establecido por muchas partes de Europa.

Al igual que los magiares los vikingos también asimilaron la civilización europea. Una vez mas el cristianismo resultó ser un a poderosa fuerza civilizadora de la civilización occidental en su forma europea y el cristianismo se estaban convirtiendo virtualmente en sinónimos.

Las incursiones y los asentamientos vikingos también tuvieron significativas repercusiones políticas. La incapacidad de las autoridades reales para proteger a sus pueblos en contra de estas expediciones provocó que las poblaciones locales acudieran entonces a losa aristócratas locales para que les brindaran seguridad.

En este proceso la aristocracia terrateniente no solo incrementó su fuerza y su prestigio, sino que asumió mas funciones de gobierno local que previamente había pertenecido al rey, con el tiempo estos procesos provocaron un nuevo orden político y económico, conocido por feudalismo.

Las catacumbas en Roma Origen Cementerios Cristianos Roma Subterraneas

Las Catacumbas en Roma: Origen Cementerios Cristianos

Las catacumbas son los antiguos cementerios subterráneos usados durante algún tiempo por las comunidades cristianas y hebreas, sobre todo en Roma.

Las catacumbas cristianas, que son las más numerosas, tuvieron sus comienzos en el siglo segundo y sus ampliaciones continuaron hasta la primera mitad del quinto.

En su origen fueron sólo lugar de sepultura, pero mas tarde se utilizaron para protegerse de las persecuciones de algunos emperadores romanos que los consideraban enemigos del imperio.

Los cristianos se reunían en ellas para practicar su culto, celebrar los ritos de los funerales y los aniversarios de los mártires y de los difuntos.

LOS CRISTIANOS CONSIDERADOS ENEMIGOS DEL IMPERIO ROMANO: «Como me han perseguido a Mí, os perseguirán a vosotros», así lo había anunciado Cristo a los primeros adeptos de su religión, y efectivamente, los primeros cristianos se encontraron frente a la hostilidad del Imperio Romano.

Tal actitud hostil de parte de las autoridades del Imperio se debía al hecho de que el cristianismo se oponía en pleno a las concepciones paganas sobre las cuales se basaba el Imperio Romano.

Para los miembros de la sociedad romana, política y religión eran una sola cosa: el emperador, cabeza del Estado, era divinizado y consiguientemente adorado como un dios.

Para los cristianos, en cambio, el único Ser digno de adoración era el verdadero Dios que está en los cielos, y por lo tanto ellos se negaban de modo absoluto a participar del culto al emperador.

«Dad al César (o sea, al emperador) lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», había dicho Jesús; es decir, una cosa era el respeto y obediencia y pago de tributos al emperador, y otra distinta la adoración a Dios.

Era entonces inevitable que los cristianos, puesto que se negaban a seguir lo principios de la religión romana, viniesen a ser considerados enemigos del Imperio y, como tales, sancionados con severísimas penas.

catacumbas romanasLas catacumbas están formadas por galerías subterráneas, que parecen verdaderos laberintos y que en conjunto alcanzan a medir muchos kilómetros.

En las paredes de toba de este intrincado sistema de galerías se excavaron filas de nichos rectangulares, llamados lóculos, de diferentes dimensiones, capaces de albergar un solo cadáver, aunque no era raro que contuviesen dos o más.

En Roma, los cristianos celebraban sus ritos en condiciones de clandestinidad.

Su condición de religión monoteísta, que no reconocía los dioses tradicionales romanos ni aceptaba el culto al emperador, le supuso la hostilidad tanto del pueblo como de las autoridades políticas.

La sencillez de sus ritos y ceremonias, a su vez, fue vista con desdén por los sectores intelectuales romanos.

Las catacumbas fueron primeros lugares de culto, y en la antigüedad el principal lugar de culto de un santo era su tumba. Los creyentes se esmeraban en recoger sus restos —huesos, cenizas calcinadas, cadáver, objetos, elementos de su tortura, ropa e incluso sangre que había caído y se mezclaba con tierra—, los guardaban en recipientes sellados y los depositaban en las catacumbas o en tumbas secretas.

Se habían construido complicados laberintos bajo el suelo de Roma de la misma forma que en mejor escala se construyeron en Paris y fueron conocidos con el nombre de catacumbas.

Así, las catacumbas, fueron construidas presuntamente por los primeros cristianos para depositar sus muertos, celebrar su culto y procurarse un asilo temporal en los tiempos de persecución.

Cuando fallecía un santo o mártir  no sólo se recogía y guardaban los restos  y su sangre, sino también toda una serie de objetos que pertenecían a él y se convertían en reliquias, como podían ser los mismos instrumentos que habían servido para torturarle.

También fueron reliquias la cruz en la que murió Jesucristo, los clavos con los que se le clavó, la corona de espinos que se le impuso, etc.

En Roma existen algo más que sesenta, con los nombres de los santos enterrados en ellas. Otras han adquirido su nombre de las localidades donde se ubican o de los poseedores de los terrenos o de los fundadores de ellas, por lo que algunos nombres son completamente desconocidos.

Para descender a las catacumbas se utilizaban escaleras que, en algunos casos se podían retirar.

Sus entradas estaban cerca de templos o en lugares de difícil acceso. Incluso había algunas que se entraba por cementerios a través de falsas tumbas.

Algunas de estas catacumbas tenían varios pisos con largos pasillos angostos.

Los nichos estaban instalados a lo largo de las paredes, y en algunos casos los pasillos se ensanchaban para albergar cámaras sepulcrales.

Algunas llegaban a disponer de pozos y cisternas.

En realidad, las catacumbas se convertían en auténticos laberintos y aún hoy se considera peligroso adentrarse en ellas sin la compañía de un guía experimentado.

Es de suponer que las tropas romanas no tenían mucho interés en realizar incursiones en estos laberintos, donde se exponían a perderse, moverse con dificultad y atravesar muchos riesgos por la detención de unos cuantos cristianos.

Durante las persecuciones sirvieron, en casos excepcionales, como lugar de refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía.

Los cristianos no las usaron como lugar para esconderse; esto es pura leyenda y una ficción en novelas y películas. Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempo del papa San Dámaso I ( 366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano.

En las catacumbas existían criptas en las que se reunían los fieles. En algunos casos no lo hacían sólo por motivos religiosos, sino que también realizaban asambleas en las que discutían otros temas.

Todo ello se realizaba iluminándose con lámparas de arcillas colocadas sobre repisas.

Los amigos y los familiares de los fallecidos celebraban reuniones en el aniversario de la muerte del mártir o el santo en torno a sus restos, ya depositados en la catacumba.

Incluso se realizaban inscripciones en la tumba para precisar el lugar donde se encontraban los restos del martirizado o santo.

catacumbas romanas

Las catacumbas: Eran cementerios subterráneos excavados en antiguas canteras, que gozaban de protección legal. Pronto sirvieron de refugio durante las persecuciones  adquirieron un valor religioso consagrado por los restos de los muertos.

En ellas se desarrolló el primer arte cristiano, con murales y relieves en sarcófagos de estilo tardorromano. Imagen Catacumbas de San Genaro, Nápoles

Cuando terminó la persecución los santos empezaron a ser enterrados en iglesias, ermitas u otros lugares, muchos fueron sacados de las catacumbas y llevados a lugares de más fácil acceso para permitir la peregrinación.

En muchas tumbas de santos construidas en descampados se producían importantes peregrinaciones, especialmente, en la fecha de su muerte.

En esas fechas se celebraban fiestas y poco a poco se fueron construyendo iglesias sobre las tumbas para albergar las reliquias y asegurar una celebración más digna de los santos patrones de la localidad.

TRIUNFO DEL CRISTIANISMO
Las atroces persecuciones no alcanzaron en modo alguno la finalidad que se había prefijado el gobierno romano, es decir, la de impedir la difusión del cristianismo.

En realidad, los cristianos fueron cada vez más.

Hacia el siglo IV, la décima parte de la población del Imperio se había convertido al cristianismo: había cristianos en el ejército, en la administración del Estado, y hasta en la propia familia imperial.

El emperador Galerio debió reconocer que el Imperio Romano había salido plenamente derrotado de la larga lucha contra el cristianismo: en el año 311 publicó un edicto por el cual daba fin a las persecuciones y acordaba a los cristianos la libertad de reunión.

Dos años más tarde, los emperadores Constantino y Licinio promulgaban en Milán un edicto que concedía a los cristianos la más completa libertad para practicar su religión.

Y después de transcurridos unos pocos años más, he aquí el gran triunfo de la religión de Jesús: en el año 380, el emperador Teodosio I declaró que la única religión oficial del Imperio debía ser la cristiana.

ALGO MAS…

La excavación de las catacumbas, proceso que se prolongó durante varios siglos, fue obra de un colectivo de fossores o cavadores.

Todavía se pueden apreciar las señales de los picos que utilizaban para excavar los pasadizos en la roca blanda.

A mediados del siglo III, cuando la Iglesia sufrió una fuerte persecución, debió incrementarse el número de fossores, con el fin de ampliar el laberinto de túneles.

Se conocen unos 40 conjuntos diferentes de catacumbas, la mayoría de ellos muy cerca de las principales vías de acceso a la ciudad.

Resulta difícil calcular la longitud total de los túneles, ya que se ramifican y desvían por varios niveles, formando un verdadero laberinto, pero desde luego es considerable.

Los fossores que construyeron las catacumbas llevaban una vida triste y lúgubre, recluidos en estrechos túneles sin más compañía que los muertos.

No era trabajo para pusilánimes. En ocasiones, se les pedía que excavaran cámaras subterráneas, de 3 metros o más de lado, que servían como criptas para familias enteras.

Es muy probable que algunos de ellos obtuvieran ingresos complementarios robando cualquier objeto de valor que hubiera en las tumbas más antiguas y abandonadas.

Más adelante, cuando Roma fue ocupada por sucesivas oleadas de invasores, la existencia de las catacumbas cayó en el olvido, y nadie las visitó durante cientos de años.

El responsable de su redescubrimiento, a principios del siglo XVII, fue un entusiasta llamado Antonio Bosio, que, al parecer, había dedicado la mayor parte de su vida, desde los 20 años de edad, a la búsqueda de las catacumbas.

Salía a pie por el centro de Roma y dedicaba días enteros a buscar entradas a las catacumbas. Descubrió unas 30, y publicó sus hallazgos en el libro Roma Sotterranea (Roma subterránea). Hasta el siglo XIX no se realizaron estudios arqueológicos rigurosos.

En 1854, cuando el arqueólogo G. B. de Rossi comunicó al papa Pío IX que se habían encontrado las tumbas de varios antiguos papas, el pontífice al principio se negó a creerlo. Pero las inscripciones no dejaban lugar a dudas: aquéllas eran, efectivamente, las sepulturas de cinco papas del siglo III.

Fuente Consultada:
www.catacombe.roma.it – Los santos que nos protegen de Bornos y Prim
Atlas de los Extraordinario Construcciones Fabulosas Tomo II

ATILA Rey de los Hunos Los Barbaros Invasiones a Occidente

Atila Rey de los Hunos: Los Bárbaros – Invasiones a Occidente

Atila, el gran caudillo de los hung-ni o de los hunos, es la encarnación de ese alud mongólico que, expandiondosé desde las profundidades de Asia, iba a arrastrar en su incontenible movimiento a los pueblos germánicos establecidos en los linderos del Imperio romano y a precipitarlos como bandas de destrucción sobre el Oriente y el Occidente.

Para los coetáneos y para la posteridad, Atila es el prototipo del bárbaro, sediento de sangre y de pillaje, sin otra preocupación que la guerra y la conquista, la muerte y el exterminio.

Sin cultura ni formación religiosa, sin otras dotes que su sagacidad natural y su innegable bravura en el combate, el que debía ser llamado «el azote de Dios», fue capaz de crear un imperio bárbaro que se dilataba desde el Danubio al Rin y de amenazar seriamente la subsistencia de la latinidad en la Europa mediterránea.

atila rey de los hunos

Caudillo de los hunos. Sucedió a su tío Rúa, junto con Bleda, que fue asesinado. Atila logró extender el dominio de este pueblo mongol, terror de Europa y azote de la Cristiandad, llevando sus fronteras del Danubio al Báltico y del Rin a los Urales. Tenía su corte en Panonia, desde donde amenazaba de modo constante al Imperio remano de Oriente. En 451 pasó el Kin y llegó hasta el Loira. Atacado en Mauriaco por Aecio, con el ejército romano, franco’y visigodo, pudo retirarse. Al año siguiente invadió Italia, pero gracias al papa. León I no entró en Roma y firmó la paz con el Imperio.

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ANTECEDENTES: La árida Meseta de Mongolia, ahora escasamente habitada, en el Asia centrooriental, fue durante cientos de años un punto de dinámica actividad humana.

Desde esta vasta región del frío desierto de Gobi, y por razones aún en gran parte desconocidas, surgieron oleadas y oleadas de enérgicos nómadas, contra cuyos despiadados ataques ningún estado en un radio de más de 6.000 kilómetros de Mongolia, por muy fuerte y civilizado que fuera, podía considerarse inmune.

Mucho antes de que el emperador Ch’in construyera su Gran Muralla para defender China en el siglo II a. de J. C, otros gobernantes chinos se habían visto obligados a construir defensas contra los Hsiung Nu.

Este pueblo mongol, más tarde llamado los hunos, extendió su terror por el corazón de Europa en los siglos IV y V de la era cristiana, llegando hasta Francia e Italia.

Hacia el año 1300 después de J. C. el imperio mongol era el más grande que el mundo había conocido. Su construcción y caída es una de las grandes maravillas de la historia.

ESTA ES LA HISTORIA DE ATILA…

En el año 434 heredó junto con su hermano, de su padre Rúa, el Imperio de los hunos, que se extendía desde el Caúcaso hasta el Danubio y el Save.

Atila y Bleda compartieron el reinado durante ocho años. En ese tiempo extendieron el Imperio bárbaro de los hunos en Asia, llegando a asediar Constantinopla. Las grandes migraciones empezaron en el siglo V.

Toda Europa estaba amenazada por los hunos de Atila. Estos temibles jinetes rechazaron hacia el oeste a los pueblos germánicos que se habían extendido por Europa.

El Imperio de Occidente sucumbió, por último, a los ataques e incursiones de los bárbaros.

Atila era un astuto guerrero, orgulloso y combativo, apodado el «azote de Dios», era el prototipo del cabecilla que sabía entusiasmar a las masas de guerreros.

También cruzó el Rin e invadió la Galia. Se apoderó de Tréveris, Metz y Reims y sitió París, que se salvó gracias a la intervención de santa Genoveva. Entonces marchó sobre Orleáns.

Pero en Troyes chocó, en el año 451, con Aecio, el último gran estratego de la Antigüedad, que mandaba un ejército en el que se habían unido romanos y germanos, especialmente los visigodos, francos y burgundios, para luchar contra su enemigo común.

El papa León I salvó la ciudad de Roma al pactar con Atila el pago de un tributo a cambio de su retirada. Poco después de este hecho Atila murió y su Imperio quedó dividido entre sus tres hijos, que se disputarían el trono.

mapa territorios atila

Quedó en la Historia como el conquistador más implacable, incluso con sus ocasionales aliados. Líder de un pueblo de feroces soldados y jinetes de destreza asombrosa, Atila gobernó algo menos de dos décadas, expandió sus dominios y murió violentamente. La leyenda que él mismo contribuyó a construir, atravesó intacta los siglos y perdura hoy.

LA HISTORIA: Los Hunos pertenecían a la raza mongólica, procedían de las estepas de Asia y llevaban una vida nómada. Estas tribus, que en un principio habían estado sometidas a unos príncipes del Asia central, constituyeron más tarde un gran imperio que se extendía desde el Cáucaso hasta el Elba.

Parece ser que alverse empujados por la expansión china, los hunos se retiraronhacia el Oeste y cayeron sobre los alanos y demás pueblosgodos, los cuales, a su vez, huyeron hacia el Oeste. Unhistoriador antiguo los describe así: «Los hunos son de bajaestatura, anchos de hombros, robustos los miembros y grande lacabeza.

Atila, rey de los HunosViven como animales. Se alimentan de raíces, plantassilvestres y de carne que maceran entre sus muslos y el lomode sus caballos. Una túnica de lino o de pieles de rata es suvestidura, que no se quitan hasta que se les pudre sobre elcuerpo. Se diría que están clavados sobre sus feos peroresistentes caballos. Son crueles y feroces.»

El caudillo de los hunos fue un guerrero legendario que vivióa mediados del siglo V, llamado Atila. De él secuenta que sedirigió hacia Occidente y atravesó el Rin al frente de mediomillón de guerreros, mientras los pueblos huían ante élaterrorizados. Sin hallar apenas resistencia, llegó a Orleans,donde el «magister militum» Aecio, en unión del rey visigodo Teodorico, habían reunido bajo su mando a las legiones galoromanas, a los visigodos, burgundios y francos.

Librase unagran batalla en los Campos Cataláunicos (o Campos Máuricos),donde los hunos fueron vencidos en la jornada más sangrientaque

 registran los anales antiguos. Sobre el campo de batallaquedaron más de 180.000 hunos. Atila volvió a Germania y alaño siguiente invadió Italia, llegando hasta las puertas deRoma. El papa León salió a su encuentro, le instó a querespetara la ciudad y Atila se retiró, aunque se cree que fue debido a unaplaga mortal que asolaba toda esa zona.

La muerte le sorprendió cuando intentaba realizar un nuevoataque contra Bizancio (453). No es cierto que Atila fuera unabestia salvaje ni tampoco el «azote de Dios», ni que dondepisaba su caballo no volvía a crecer lahierba. Talesapelativos le fueron aplicados por el pánico que producían susavances. La capital de su imperio fue Panonia (cerca de lamoderna Tokai). En esta ciudad se desplegaba tanto lujo ymagnificencia como en Roma, Constantinopla y Ravena.

En los Campos Cataláunicos se libró una corta pero violenta batalla. Tras dos días de lucha, Atila tuvo que batirse en retirada. Pero al año siguiente volvió a ponerse en marcha, esta vez en dirección al norte de Italia y Roma, que se salvó gracias a la intervención del papa. En el año 453 murió este guerrero que en pocos años había roto el equilibrio europeo. Y con él murió también su reino.

Las esposas de los poderosos usaban joyas de gran valor hasta elpunto que era cosa corriente llevar incrustadas perlas en loszapatos. Atila, sin embargo, vestía como un pastor y comía envasija de madera. Su imperio, basado en la energía y elprestigio de su persona, se disgregó a raíz de su muerte.

Casi al mismo tiempo, desaparecía el Imperio Romano deOccidente. En el año 476, Odoacro, rey de los hérulos,destronó al último emperador de Occidente, Rómulo (conocidopor el apodo de «Augústulus«). Desde este momento los reyes bárbaros se convirtieron en soberanos de los romanos.

Se supone que Atila haya propiciado, y se haya esforzado no poco en construir, la imagen feroz que lo ha enmarcado: siempre resulta más barato asustar al que se va a invadir, o al que quiere invadir, que guerrear. El huno parece haber sido una especie de adelantado en el arte del marketing militar.

La mayoría de los pueblos prefirieron huir de Atila y sus hunos, o someterse a ellos y pagar tributo. Roma, la decadente Roma de Occidente, fue alta tributaria de Atila; en palabras menos diplomáticas: pagó mucho. La Roma debilitada hacía equilibrios como podía; los hunos cobraban por no atacarla, o como circunstanciales aliados contra otros pueblos, cada vez más poderosos y organizados… copiando en mucho las costumbres romanas.
Así fue con los visigodos, por ejemplo. Los hunos fueron contra ellos por influencia (se supone que bien paga) romana. Luego los visigodos resultaron aliados de Roma, porque ya no había quien pudiera parar a los hunos. Parece bastante natural que, así, mito y realidad se mezclen vivamente.

Diecinueve años gobernó a los revoltosos hunos: fueron suficientes para pasar a ser una figura central de la Historia. En el 450 de nuestra era, los hunos eran tanto o más fuertes que los godos, los alanos, los vándalos. ¿Eran realmente los más crueles y más fuertes? Piadoso no fue ninguno. Y más fuerte: es cuestión difícil de dirimir por esas coaliciones inestables. La pintura de los hunos es tan feroz como la de Atila (¿podía ser de otro modo?). Tenían rasgos orientales, más bien mongoles; hay quienes los suponen provenientes de las fronteras de China.

Los pintan como vehementes centauros de caballos de no mucha alzada. Casi todo lo hacían sobre los caballos: deliberaban, comían, bebían, celebraran acuerdos, hasta dormían siempre montados. Manejaron la espada y la lanza con destreza, tal como otros pueblos, pero en algo fueron formidables especialistas: fueron los mejores arqueros de su tiempo. En esta condición pesó una simpleza, podría decirse, tecnológica. Fue bastante decisiva.

ATILA, EL AZOTE DE DIOS!…

«Son compactos y de constitución fuerte, de cuello ancho y repugnantemente feos, como bestias de dos piernas.» Así describió un historiador romano del siglo IV a los hunos, quienes irrumpieron desde sus estepas asiáticas para tomar un enorme territorio al norte del río Danubio. La amenaza que estos invasores representaron para los romanos fue inicialmente contenida con pagos anuales de oro.

En 433, el mando de los hunos pasó a Atila, un nombre que significa «pequeño padre», y a su hermano Bleda. Luego de asesinar a su hermano, Atila comandó a la horda asiática a sus mayores victorias, en campañas que le ganaron el sobrenombre Flagellum Dei, «Azote de Dios». Insatisfecho ya con los sobornos, Aula atacó la región oriental del imperio, pero fue rechazado antes de llegar a Constantinopla.

Luego se concentró en el oeste, invadiendo las Galias en 451. Aunque fue derrotado por el general Aecio en la batalla de Chálons, Atila marchó hacia el sur hasta Italia, donde conquistó Milán al año siguiente. El papa León I —según la leyenda apoyado por San Pedro y San Pablo— visitó el campamento huno y persuadió a Atila de replegarse al norte.

El «Azote de Dios» murió en 453, seguramente asesinado, aunque se cuenta la romántica historia de que se le reventó una vena en su noche de bodas con una hermosa joven gótica llamada Hilda. Sin su liderazgo, el reino huno se desintegró rápidamente.

Con su nombre germánico Etzel, Atila aparece en el Nibelungenlied, o Cantar de los Nibelungos. Se cree que el poeta anónimo tal vez combinó a Atila el huno con Esteban, santo patrón y primer rey de Hungría, quien reinó en la primera mitad del siglo XI.

PARA SABER MAS…
LA PESTE LLEGA EN COMPAÑÍA DEL OBISPO DE ROMA

Cuentan que Máximo, obispo de Turín, afirmó que los bárbaros serían derrotados y que, de acuerdo con las Escrituras, la ciudad donde hubiese diez justos se salvaría. Turín no se salvó. Aquilea fue destruida. Diez años más tarde era imposible reconocer, en sus ruinas, a aquella que fuera una de las más poderosas ciudades de Italia. Padua cayó a continuación, fue saqueada e incendiada, y sus habitantes convertidos en esclavos. Siguieron Vicenza, Verona, Brescia, Pavía y Milán. Roma, sin embargo, se salvó.

Cuando, en el verano del 452, los hunos se detuvieron cerca de Mantua, tres representantes de la sociedad romana fueron enviados al encuentro de Atila. Uno de ellos era el obispo de la ciudad, el Papa León I. Se ignora el resultado de las conversaciones sostenidas entre el soberano huno y el papa. Empero, después de esa entrevista, Atila resolvió abandonar Italia.

Los cristianos, maravillados, afirmaron que Atila se doblegó ante las palabras de León I. Otras razones, sin embargo, obligaron a Atila a retirarse: la peste devastaba a la península y amenazaba destruir también a su pueblo. Además, Aecio constituía una amenaza permanente. Y Marciano, el emperador de Oriente, había organizado una expedición militar que derrotó a las reservas hunas de Panonia.

Atila regresó a sus tierras sin haber conquistado una victoria definitiva. Volvía dispuesto a reiniciar su política de intimidación con respecto al Imperio de Oriente, política que había cimentado las bases del poderío huno. En 453 mandó un ultimátum a Marciano, advirtiéndole que si los tributos atrasados no eran pagados, todo el Oriente sería devastado. Los hunos, no obstante, estaban debilitados y no fueron capaces de cumplir su amenaza.

Atila no consiguió destruir los dominios visigodos en Galia, y fue derrotado por la alianza entre éstos y las tropas romanas comandadas por Aecio. Combatidos siempre por la Iglesia Católica, a causa de su arrianismo, los visigodos permanecieron al frente del reino de Tolosa hasta 507, cuando, en la batalla de Vouillé, el rey franco Clodoveo derrotó a los soldados de Alarico II, y puso fin al Estado visigodo en Aquitania.

TRES FÉRETROS ENTIERRAN LOS SUEÑOS DE LAS TRIBUS HUNAS
Siguiendo la costumbre de su pueblo, Atila se unió a incontables mujeres. Su último casamiento fue con una joven bellísima, llamada Ildico.

La fiesta de esponsales duró toda la noche. A la mañana no se oía ruido alguno en la tienda del jefe. Las rudas diversiones de los soldados fueron reemplazadas por una inquietud creciente. Finalmente forzaron la puerta, y encontraron a Atila en el suelo, bañado en sangre. Junto al cuerpo, su joven esposa lloraba.

La muerte de un guerrero no- era lamentada a través de las lágrimas, sino a través de la sangre de otros guerreros. Fieles a esa tradición, los hunos se raparon sus cabelleras y se infligieron en los rostros profundas incisiones, de las que brotaba la sangre.

El cadáver de Atila fue colocado sobre una plataforma y bajo una tienda hecha con seda de la China. Allí se lo expuso a la vista de todos. Jinetes escogidos montaban guardia y, según Jordanes, cantaban en su honor:

«El más grande de los reyes hunos, Adía, hijo de Mundziuch, señor de los pueblos más valientes, quien, solo, con un poderío nunca visto, poseyó la realeza sobre los escitas y germanos, amedrentó al doble Imperio Universal tomando sus ciudades y, para que el resto no fuese saqueado, atendiendo a las súplicas, pidió solamente un tributo anual. Habiendo hecho todo esto con ayuda de la suerte, murió sin dolor, no de una herida de sus enemigos, ni de la traición de sus amigos. ¿Quién podría llamar a esto muerte, allá donde nadie puede reclamar venganza?»

Después, sobre la sepultura, se celebró el «Strava» —ritual huno de despedida—, en que se mezclaba la tristeza y la alegría. El soberano fue enterrado secretamente durante la noche. Tres féretros —de oro, de plata y de hierro, simbolizando su fuerza y los tributos pagados por las naciones vencidas—, guardaron su cuerpo. Armas capturadas en combates fueron colocadas a su lado, junto con la silla de montar, sus insignias y máscaras.

Con la muerte de Atila desapareció la unidad que transformó a las tribus aisladas en una fuerza superior a la de dos imperios mundiales. Después de la batalla de los Campos Cataláunicos, los hunos habían perdido su aura de invencibilidad. Los ostrogodos, percibiendo esa debilidad, resolvieron reconquistar su libertad y las tierras que los hunos les habían arrebatado, superponiéndose a ellos. Los gépidos —pueblo germano que había sido dominado y asimilado por los hunos— se unieron a los rebeldes, y lucharon por la libertad de las tribus germánicas sometidas.
La última batalla (454) marcó el fin del poderío de los antiguos señores del mundo. Los hunos perdieron 30.000 hombres, entre los cuales estaba Ernac, el hijo mayor de Atila. Los restos de las tribus retornaron a su sede anterior, junto al Mar Negro.

Ernac, el hijo menor de Atila y su preferido, procuró establecerse en la boca del Danubio, y los hunos bajo su mando formaron una unidad al servicio del Imperio Romano de Oriente. El mismo Ernac fue investido con el mando de esa tropa. Debían defender al Imperio que Atila tantas veces amenazó con sus guerreros.

Con el correr de los años, los arqueros nómades se transformaron en pastores y agricultores. Los últimos remanentes del pueblo huno, los kutigures y utigures, que habitaban en las cercanías de los ríos Danubio y Don, fueron exterminados por los avaros en 560, durante el reinado del emperador Justiniano.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Consultora  – Tomo 7 – los Hunos