Luis XVI

Biografia de Maria Antonieta Reina de Francia Juicio y Ejecucion

Biografia de María Antonieta de Austria – Su Ejecución Post Revolución

En 1793 , una reina europea es condenada a morir en la guillotina. Procedente de Viena, había llegado más de diez años atrás al palacio de Versalles para casarse con el rey francés. Recibida con grandes honores, nadie se imagina el terrible final que le depara el destino.

La reina de Francia que murió decapitada fue María Antonieta, una joven austríaca obligada a casarse a los catorce años con el delfín de Francia, Luis, que ocupó el trono en 1774 y reinó como Luis XVI.

María Antonieta, que nunca tuvo a su marido en gran estima, fue una mujer frivola, de gustos caros, que pronto ganó fama de reaccionaria y despilfarradora.

Fue una gran aficionada al juego y a las tertulias de la corte, y descuidó con frecuencia sus deberes con el pueblo francés, que la acusaba además de favorecer los Intereses austríacos.

Cuando estalló la Revolución, no tuvo tampoco contemplaciones con las masas hambrientas que se agolpaban frente al palacio de Versalles, enviando sus tropas contra ellas.

A pesar de su condición de reina, el pueblo, que vivía malos tiempos, no le perdonó sus caprichos.

BIOGRAFIA E HISTORIA DE SU REINADO

MARÍA ANTONIETA DE HABSBURGO-LORENA (1755-1793): Hija de la gran María Teresa de Austria, María Antonieta no poseyó las eminentes cualidades políticas de su madre, salvo la tenacidad, más comparable en ella a terca obsesión.

Situada en un ambiente extraño, reina en un país que tradicionalmente era enemigo de su familia e imperio, enfrentada con una violenta conmoción revolucionaria, la desgraciada señora quiso superar ese cúmulo de adversidades y la timidez y debilidad de su marido, dirigiendo a su guisa la corte y la política de Francia.

Biografia de Maria Antonieta Reina de Francia Juicio y Ejecucion

Nacida para reina, gozó hasta el fin la vida despreocupada y frívola de la corte. Sin embargo, amargos sinsabores y un desenlace trágico la aguardaban luego del 14 de julio de 1789: al descrédito sucedió el encarcelamiento hasta culminar en la guillotina

Fracasó en este empeño, e incluso sus actos contribuyeron en no poca cuantía al fatal desenlace de 1793. Sin embargo, la dignidad y entereza con que, en sus últimos días, hizo frente a la adversidad, borran en el aspecto personal las equivocaciones de su actuación.

Nacida en Viena el 5 de noviembre de 1755, hija de Francisco I de Lorena y María Teresa de Habsburgo, fue educada con gran severidad y con el fin de prepararla para el enlace con el delfín de Francia, tal como hacía previsible la alianza concertada en 1756.

El abate Vermond fue su tutor hasta 1769.

Prometida desde los doce años al Delfín de Francia, el futuro Luis XVI, se trató de educarla de acuerdo con las conveniencias de su futura misión, sin demasiado éxito.

Caprichosa y mimada, su espíritu solo admitía los conocimientos que le llegaban a través de la diversión. Indiferente a las lecciones de la historia, hablaba incorrectamente el francés, era una mediocre ejecutante de clavicordio y su ortografía resultaba desesperante.

Los rasgos armoniosos, la cabellera rubia con matices rojizos, la piel sonrosada y perfecta y el rápido fulgor de sus ojos azules, así como su finísimo talle, la vivaz ingenuidad de la expresión y el encanto de sus movimientos sedujeron a los franceses desde que hizo su entrada triunfal en el país de su prometido, el 8 de mayo de 1770, cuando aún no había cumplido quince años.

El 16 de abril de 1770 Luis XV pidió su mano para su nieto, y el enlace matrimonial se efectuó en Versalles el 16 de mayo. Cuatro años más tarde, el 10 de mayo de 1774, la muerte de Luis XV la hacía reina de Francia. Tenía entonces dieciocho años y medio.

El 16 de mayo, en medio de un entusiasmo desbordante, se celebró la boda en Versalles.

El Delfín, modesto, inteligente, sin ser brillante, indeciso y tímido ante las responsabilidades, escribe en su diario al día siguiente: «Nada». Y «nada» fue durante varios años, hasta que aceptó someterse a la pequeña operación.

Por su parte, María Antonieta se entrega inmediatamente al vértigo de las distracciones-bailes, mascaradas, juegos y representaciones teatrales- y también al juego. Su comportamiento resulta imprudente en medio de una corte donde la apariencia es más importante que la honradez y donde la adulación encubre intrigas y calumnias.

Honesta y espontánea por naturaleza, la Delfina no advierte el peligro. No es respetuosa de las formas, que son a veces la aparente salvaguardia del honor, y da a Madame de Noailles, encargada de instruirla al respecto, el mote de Madama Etiqueta.

María Antonieta había causado una buena impresión en la corte francesa. Pero muy pronto este sentimiento se desvaneció.

Existía en Versalles un poderoso partido antiaustríaco, que no perdonaba ocasión para criticar a la nueva soberana.

Por su parte, María Antonieta daba alas a ese grupo con sus extravagancias y su pasión por el lujo, el juego y las intrigas. Su entrega a la camarilla de los condes de Polignac y su interferencia en los asuntos políticos — como en la destitución de Turgot (1776)—, provocaron una viva agitación.

Su hermano, José II, aprovechó su estancia en París en este año para recomendarle mayor cordura.

Cuando el 10 de mayo de 1774 muere el rey Luis XV, la pareja se espanta por la responsabilidad que la aguarda. Son demasiado jóvenes, demasiado inexpertos y no se sienten preparados para reinar.

Ella carece de sentido social y político, y sus impulsos, cuyas consecuencias no sabe medir, hacen del poder una cuestión de amor propio.

El es recto, consciente y magnánimo, pero su indulgente inseguridad frente a las exigencias ajenas, más la sumisión que demuestra ante su mujer, harán de su reinado una función sin autoridad.

El 11 de junio de 1775 se efectúa la emocionante ceremonia de la coronación en la catedral de Reims. Pero la corona pesará tanto sobre esas dos cabezas que acabará por hacerlas caer.

La reina se sustrae a esa carga con sus ligerezas: bailes, paseos a caballo, ostentosas fiestas campestres. Rousseau y otros filósofos han puesto de moda la naturaleza y la reina obedece esos principios que quieren ser virtuosos.

En el Trianón, casa de campo que le ha cedido Luis XVI, juega a las pastoras refinadas con sus amigas la princesa deLamballe y la duquesa de Polignac.

Estos ingenuos placeres alimentan la malicia de la corte y las sospechas del pueblo. Como no son ajenos a esas reuniones varios galantes caballeros-entre ellos el conde de Artois, hermano del rey-, se tejen al respecto historias y cantitos malignos o picarescos.

Estos actos le valieron nuevas insidias de sus enemigos, las cuales, divulgadas entre el pueblo, determinaron que éste considerara a la «austríaca» como causa de la inestabilidad del gobierno y de la ruina de la hacienda pública.

El prestigio de la reina decae día a día y sus buenas acciones y sus obras caritativas no bastan para apuntalarlo. Las calumnias y los cuchicheos van y vienen, como la marea, de los barrios populares a Versalles y de la corte al pueblo.

La contemplación de una puesta de sol o de un amanecer se convierte en orgía para la maledicencia, y las prebendas que otorga a sus favoritos se exageran hasta cifras siderales. Se asegura que el Trianón tiene paredes tapizadas de diamantes y que se han invertido millones en su reparación.

El hambre, la falta de trabajo y de harina hacen el resto: la popularidad se va trocando en odio, y la admiración en rencoroso desprecio. Comienza a ser «la Austríaca», la enemiga, «Madame Déficit».

Aunque el rey ha dejado constancia en su diario de sus relaciones matrimoniales, y en 1778 nace su primera hija, María Teresa, se pone en duda su capacidad y se lanzan sospechas sobre esa paternidad y las posteriores, que traen al mundo a Luis José en 1781, a Luis Carlos en 1785 y a María Sofía en 1786. María Sofía morirá en 1787 y Luis José en 1789.

El asunto del «collar de diamantes» (1785-1786), que fue resultado de una falsificación de la condesa de la Motte, alimentó el fuego de las calumnias de sus adversarios.

Al abrirse los Estados Generales en 1789, María Antonieta no era, en general, bien vista por el pueblo francés. Antirrevolucionaria como su marido, aunque más resuelta que éste, asumió en grado considerable la responsabilidad de sacar la monarquía francesa del atolladero en que se hallaba.

Sin embargo, sólo aceptó la ayuda de los revolucionarios con manifiesta repugnancia. En realidad, ponía su confianza en las potencias extranjeras y en la acción de los emigrados.

Mantenía una correspondencia muy seguida con Mercy-Argentau, el ex embajador de Austria en París, y con el conde Axel Fersen.

Gracias al auxilio de éste, se planeó la fuga real al extranjero, que fracasó en Varennes (21 de junio de 1791). De regreso a París, creciendo su temor por la vida de su esposo, negoció secretamente con Austria, a pesar de que parecía prestar confianza al grupo de los feuillants (Barnave).

En esta correspondencia, cuyo tono a partir de la declaración de guerra en 1792 no sólo fue antirrevolucionario sino contrario a los intereses militares del Estado, María Antonieta se comprometió irremediablemente.

Después de la jornada del 20 de junio, inspiró el manifiesto de Brunswick, que fue de tan fatal resultado para la monarquía.

Prisionera en el Temple a causa de la revolución demagógica del 10 de agosto, aguardaron a la infeliz soberana las más rudas pruebas: la ejecución de su esposo (21 de enero de 1793), la separación de sus hijos, su encierro en la Conciergerie bajo el más repugnante espionaje, y, por último, el juicio ante un tribunal de desalmados (14 de octubre de 1793) y la muerte en la guillotina dos días más tarde (16 de octubre).

Durante estos terribles y agotadores meses, María Antonieta dio pruebas más que sobradas de cómo la majestad real superaba el vilipendio y los malos tratos de los sansculotes.

maria antonieta

UNA ANÉCDOTA : En vísperas de la Revolución Francesa la monarquías se encontraba una situación bastante delicada. Su actitud luchadora y su autoritarismo habían minado la popularidad casa real hasta limites insospechados.

A ello había contribuido especialmente María Antonieta, la esposa del rey Luis que, quizás por el hecho de ser austriaca (su madre archiduquesa María Teresa), era la que gozaba de peor prestigio.

Precisamente en una época en que el pueblo llano sufría importantes carencias, un ministro se dirigió a la reina para informarle de la delicada situación que atravesaba la humilde población y le explicó que muchas familias ni siquiera tenían un poco de pan que llevarse a la boca.

La soberana, sin dudarlo un momento, le aconsejó: «Y si no tienen pan, ¿por que no comen pasteles?».

EL ASUNTO DEL COLLAR: En 1785 estalló el asunto del collar, que sería, según Goethe, el prefacio de la Revolución.

En un principio se trataba de una estafa: un gran señor, el cardenal de Roñan, distanciado de la reina, se dejó convencer por cierta Hádame de la Motte-Valois que María Antonieta ya no estaba resentida con él, y que ella necesitaba comprar, por su intermedio, un suntuoso collar de diamantes, cuyo valor era de 1.600.000 libras.

Desde luego, el collar no llegó nunca a manos de la reina, y los joyeros nunca recibieron su pago.

Este caso selló definitivamente la imagen de la reina ante la opinión pública, y la caracterizó por el desenfreno con que dilapidaba el dinero de la realeza para satisfacer sus placeres.

María Antonieta demostró una gran imprudencia al ordenar el arresto de Rohan y un proceso público que aumentó el descrédito de la monarquía.

Desde luego, el collar no llegó nunca a manos de la reina, y los joyeros nunca recibieron su pago.

Este caso selló definitivamente la imagen de la reina ante la opinión pública, y la caracterizó por el desenfreno con que dilapidaba el dinero de la realeza para satisfacer sus placeres.

María Antonieta demostró una gran imprudencia al ordenar el arresto de Rohan y un proceso público que aumentó el descrédito de la monarquía.

Así rezaba un panfleto de la época:

Ávida, derrochadora, manipuladora, extranjera, corrupta, la reina ocupó un lugar entre las grandes malhechoras de la historia: «Más malvada que Agripina, cuyos crímenes fueron inauditos, / más lujuriosa que Mesalina, / más cruel que los Médicis» rezaban los panfletos que circulaban sobre «la Austríaca». Aunque a veces sufría a causa de ellos, se negó a tomar en cuenta las críticas: su deseo sincero de ser una mujer y no sólo una reina minaba los valores monárquicos. Pretendía hacer de rey, pero era incapaz de hacer de reina.

MARÍA ANTONIETA CONTRA LA REVOLUCIÓN

Desde el principio, la reina fue hostil a todo compromiso con las causas revolucionarias.

Ante la constitución de los diputados del tercer estado en la Asamblea nacional, el 17 de junio de 1789, preconizó el envío de tropas.

Multiplicó las maniobras ante el rey para que él optara por la firmeza, y por ello naturalmente fue acusada de estar en el centro del complot aristocrático y austríaco.

En el fondo, se opuso a toda reforma de la monarquía, escogió actuar como si nada hubiese cambiado y despreció a la multitud y a Mirabeau, con quien se reunía en secreto.

Con la ayuda del sueco Axel de Fersen, con el que indudablemente sostuvo una relación amorosa, María Antonieta preparó la huida de la familia real, que fracasó con el arresto en Varennes.

Sin embargo, en el período agitado que siguió, reveló cierta grandeza de reina, acorde con la idea que ella tenía de la monarquía.

Por último, reconciliada con su función, desplegó todos los rasgos del heroísmo familiar y cristiano al replicar el espíritu de sacrificio de Luis XVI.

En su proceso, del 14 al 16 de octubre de 1793, surgieron las acusaciones habituales, además de otras de incesto completamente montadas.

Fue guillotinada el 16 de octubre, fecha a partir de la cual su leyenda se puso en marcha.

Biografia de Luis XIV
Biografia de Luis XV
Biografia de Luis XVI
Revolución Francesa
Carlota Corday
Florence Nightingale
Ana Frank

fuente

La Musica en el Barroco Compositores del Barroco Músicos Castrados

La Música en el Barroco
Compositores del Barroco

Sociedad y cultura en el Barroco: En el Barroco cobró un enorme auge la exaltación de los sentimientos frente a la serenidad y a la mirada puesta en el hombre que habían sido propias del período anterior.

El Barroco: El término barroco proviene del portugués y, en su origen, significó «perla irregular y deforme». Se empleó para describir de manera peyorativa las formas artísticas demasiado recargadas.

Música en el Barroco

Hasta el siglo XIX el término barroco se utilizó como expresión desaprobatoria Sin embargo, hoy en día ya no es así aunque se sigue usando cuando se considera que algo es excesivamente complejo o recargado.  El Barroco fue una época en la que se produjeron grandes avances científicos y descubrimientos que cambiaron la percepción que las personas tenían del mundo.

Durante el Barroco se incrementó la ornamentación en todas las artes hasta llegar, en ocasiones, al exceso. La música, por su parte, experimentó un enorme desarrollo.

Aspectos sociopolíticos: El siglo XVII, y más concretamente su segunda mitad, está marcado por el triunfo del absolutismo en toda Europa, con la excepción de Holanda e Inglaterra. El poder político de los monarcas se fortaleció hasta eliminar toda representatividad, dando lugar a las monarquías absolutas.

Los intereses nacionales se exacerbaron y pretendieron imponerse hegemónicamente. Durante el siglo XVI fue España la nación hegemónica, y en el siglo siguiente lo fue Francia. Las hegemonías terminaron en el siglo XVIII, fortaleciéndose la idea de equilibrio.

La sociedad estaba organizada en tres grupos, llamados estamentos o estados: nobleza, clero y tercer estado o estado llano. Los dos primeros estamentos eran los privilegiados; el otro estamento poseía escasos recursos económicos y estaba excluido de la participación política.

Unido al éxito de la monarquía absoluta, el mercantilismo se fue imponiendo en Europa desde mediados del siglo XVII. El Estado desarrolló una política económica intervencionista prohibiendo la salida de los metales preciosos. Se trataba de un auténtico nacionalismo económico que reforzaba el nacionalismo político.

La cultura del Barroco
El Barroco reaccionó frente a la rigidez de las reglas y se convirtió en un arte abierto, libre, que buscaba lo grandioso y lo dinámico. El Barroco, a la vez que fomentaba el interés por el hombre y la naturaleza, exaltaba el absolutismo real y el sentido victorioso y propagandístico de la Contrarreforma católica.

La expresión artística estaba en consonancia con el desarrollo de la sociedad. La cultura tendió a encontrar razones justificativas del poder absoluto de los monarcas y a presentar siempre la monarquía en un contexto de «sublime emergencia» sobre el resto de la sociedad.

Las luchas religiosas y el enfrentamiento entre reformados y católicos tuvo grandes repercusiones en el arte y la cultura. En el campo católico, el arte sirvió para realzar la figura de la Virgen y de los santos, produciendo retablos e imaginería de gran valor.

La arquitectura se caracterizó por el movimiento, el claroscuro y la grandiosidad. Grandes arquitectos italianos fueron Bernini, Borromini y, algo más tarde, Juvara.

• En la escultura triunfó el afán de movimiento y se dio preferencia a los gestos exaltados y la teatralidad. Destacaron Bernini, en Italia, y Gregorio Fernández, Martínez Montañés y Alonso Cano, en España.

• La pintura se caracterizó por el naturalismo, la fuerte expresividad y el claroscuro. Destacaron Caravaggio, Rembrandt, Murillo y Velázquez.

• En la literatura se asiste al desarrollo del tema religioso a través de la mística, en el siglo XVI, con San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, y de los autos sacramentales, en el siglo XVII, con Pedro Calderón de la Barca.

• En el pensamiento surgió el racionalismo con Descartes y se inició la ciencia moderna, basada en la experiencia y la inducción. La filosofía empirista fue desarrollada por un grupo de filósofos ingleses a cuya cabeza estuvo Bacon.

En el Barroco, la música tuvo un desarrollo espectacular. Los músicos adoptaron el término barroco para referirse al período de ciento cincuenta años que va desde los inicios de la ópera, hacia 1 600, hasta la muerte de Johann Sebastian Bach en 1750.

Las artes y el estilo musical del Barroco: La música acompañó en todo momento os profundos cambios experimentados en la sociedad, la cultura y el arte y el Barroco se convirtió en la época del virtuosismo musical, con grandes intérpretes y un enorme desarrollo de la orquesta y de las técnicas de construcción de instrumentos.

Consecuencia del racionalismo científico que dominó el pensamiento de la época, la música barroca redujo todo5 los modos musicales eclesiásticos a solo dos: el modo mayor y el modo menor. Con estos modos se escribieron la mayoría de las obras musicales que han llegado hasta nosotros.

Por otro lado, el método científico propició el nacimiento de la ciencia de la armonía (estudio de los acordes), teorizada por Gioseffo Zarlino (1517-1590), que buscó en la naturaleza la fuente de toda legitimidad.

Los efectos que excitaban los sentimientos en los conjuntos de los grandes escultores barrocos trató de conseguirlos el músico con el uso del acorde consonante y disonante. La alternancia de estas relaciones sonoras provocó movimientos espirituales que suscitaron efectos en uno u otro sentido.

La arquitectura de línea curva y ornamentación exuberante tuvo su reflejo sonoro en las melodías llenas de adornos y acrobacias vocales, sobre todo con la aparición de voces artificiales: los castroti, cantantes de sexo masculino que eran castrados antes de llegar a la pubertad para preservar su voz de soprano o contralto. Esta práctica decayó cuando las mujeres, a finales del siglo xviri, se incorporaron a la escena operística.

LOS CASTRATI: Los primeros músicos de la historia en alcanzar la categoría de estrellas fueron los castrati, para cuyas voces se componía la ópera italiana en los siglos XVII y XVIII. Un castrato era una maravilla vocal, un precioso instrumento musical vivo, de una belleza y extensión asombrosas.

Los castrati eran varones, procedentes de los ambientes más pobres, y elegidos por la belleza de su voz infantil, a los que se castraba antes de que llegaran a la pubertad. Por este cruel procedimiento se conseguía que estos cantantes conservaran el timbre de una voz blanca, pero unido a la capacidad pulmonar de un varón adulto.

Los castrati recibían una esmeradísima educación musical, y los que triunfaban amasaban grandes fortunas, por lo que su destino se consideraba envidiable. Su extraordinaria capacidad pulmonar y la limpia ejecución de las más intrincadas coloraturas, complejas acrobacias vocales escritas por los compositores para ellos, los enorgullecía más que la tesitura aguda; femenina, de sus voces.

Podían sostener una nota durante minutos enteros, yen muchas ocasiones se enzarzaban en duelos con algún instrumentista de viento, con el que rivalizaban en resistencia para admiración del público.

La pintura realista y de fuertes contrastes guió a los compositores en sus obras instrumentales y los impulsó a buscar el colorido tímbrico, con la aparición y perfeccionamiento de nuevos instrumentos, y el contraste sonoro, con el uso del estilo concertante, en el que a un solista o grupo de solistas se opone o contrasta el resto de la orquesta.

La monarquía absoluta impuso el uso de una melodía principal, con lo que desapareció el resto de voces del estilo polifónico; y también surgió el virtuoso, que, en cierto modo, acabó ejerciendo un absolutismo instrumental sobre el resto de la orquesta.

La aparición de teatros donde se representaban obras dramáticas con música, las óperas, hizo que se produjera un mayor acercamiento entre los diferentes estamentos sociales de la época.

Características del Barroco musical: Las principales características que definen la música barroca son estas:

• Predominio del estilo vertical u homofónico.

• Nacimiento del bajo cifrado o bajo continuo: el compositor da toda la importancia a las voces extremas. La voz superior es la melodía. El acompañamiento se indica mediante una serie de cifras (bajo cifrado) que señalan al organista los acordes que puede ejecutar.

• Supremacía de un estilo armónico: sentido vertical en la música.

• Delimitación e independencia entre música vocal e instrumental.

• Nacimiento y esplendor de la música dramática: ópera, cantata, etc.

• Aparición de la orquesta y perfeccionamiento de los grupos de cámara.

• Aparición de un ritmo reiterativo y muy marcado.

• Uso de acordes disonantes con mayor frecuencia.

• Supremacía de la música profana sobre la música religiosa.

• El compositor practica todos los géneros de su época.

La música al servicio de la religión y la monarquía El Barroco fue un estilo artístico conformado por las ideas dominantes de la época: el absolutismo en política, que presenta como ideal la monarquía absoluta, y la Contrarreforma, la reacción cultural de los países católicos del sur de Europa frente a la Reforma protestante del norte.

Al igual que había sucedido durante el Renacimiento, durante el Barroco, la música culta o ilustrada, en oposición a la popular, únicamente se cultivaba en el seno de los dos estamentos rectores de la vida política y espiritual: el aristocrático (las diversas cortes europeas) y el eclesiástico.

Un tercer sector social —el burgués— entró, sin embargo, durante esta época en el universo musical gracias a la ópera comercial, que permitía el acceso al teatro mediante el pago de una entrada.

En los primeros días de la ópera, la concurrencia solía ser la comunidad entera, separada jerárquicamente en pisos y gradas de acuerdo con su posición social. La sala de ópera era un modelo de la sociedad del siglo XVII, en tanto que los mitos griegos y romanos de donde provenían casi todos los argumentos que se ponían en escena reflejaban los valores aristocráticos de los estamentos sociales dirigentes.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 18 – Música – Santillana

Luis XVII ENIGMA HISTÓRICO DE LA VIDA DEL DELFIN PERDIDO

Luis XVII:ENIGMA HISTÓRICO DE SU VIDA

Fue la Revolución Francesa, en julio de 1789 y emprendieron poco tiempo después a la muerte en guillotina de Luis XVI y la reina María Antonieta. La dinastía Borbón desapareció en el caos de la Revolución Francesa.

Luis XVI y su reina María Antonieta murieron ignominiosamente en la guillotina, pero su u hijo, el delfín Luís Carlos, ¿murió en prisión o tuvo otro destino desconocido?

Luis XVII enigma de su vidaLa familia real francesa tuvo cuatro hijos: María Teresa Charlotte Capeto (1778-1851),  duquesa de Angoulême, que lograron escapar de la prisión y el regicidio, Luis José Francisco Xavier Capeto (1781-1789), delfín de Francia, que murió temprano, Luís Carlos Capeto (1785 -? de 1795 la fecha oficial de su desaparición no es cierto), Duque de Normandía, el futuro Luis XVII, y Sofía Beatriz Capeto (1786-1787), que murió al nacer.

Luego de la ejecución de Luis XVI a principios de 1793, el delfín —proclamado rey por los monarquistas exiliados— fue separado de su madre  y aprisionado en el Temple. 

El periodo sangriento dirigido por Robespierre y conocido en la historia como el reino del Terror, llegó a su fin con el arresto de este duro conductor de la revolución, y el  27 de julio de 1794 le llegó su hora final.

Arrestado junto con 21 cómplices, fue sentenciado a morir al día siguiente en la misma guillotina a la que envió a tantos.

En ese día de venganzas, Paul de Barras, un líder de la Convención Nacional que fue crucial para la remoción de Robespierre, salió con rapidez de la escena de ejecución para dirigirse al Temple, una prisión en el centro de la ciudad.

Debía vigilar la condición de sus dos reclusos reales, los huérfanos de Luis XVI y María Antonieta: María Teresa, de 16 años, y Luis Carlos, de 9.

Vida de Luis Carlos: Nacido el domingo de Pascua de 1785, Luis Carlos disfrutó de una niñez privilegiada en Versalles, hasta que la Revolución prendió a su familia.

Sólo un mes antes de la toma de La Bastilla, al morir de tuberculosis su hermano mayor, el niño fue nombrado delfín de Francia, o príncipe heredero de Luis XVI.

Cuando el rey fue ejecutado, los monarquistas exiliados lo proclamaron Luis XVII y durante su infancia nombraron regente a su tío, el conde de Provenza.

La acción de los monarquistas fue una amenaza para la Convención Nacional, que ordenó que el delfín fuera puesto bajo el cuidado de un zapatero llamado Antoine Simon, y de su esposa, que trataron al niño como si fuera de su misma extracción, con hosca familiaridad.

La pareja quiso hacer del niño un republicano e incluso le enseñaron a cantar el himno revolucionario, La marsellesa. Por esos actos, Simon y su esposa serían luego considerados como sádicos.

En enero de 1794 Simon renunció a la tutela de Luis Carlos, a quien se le asignó la misma habitación en una torre del Temple que fuera la última celda de su padre.

Cuidado por cuatro guardias que eran cambiados diariamente, estaba tan aislado que su hermana María Teresa, prisionera en el piso superior, estaba convencida de que su hermano había muerto o ya no estaba en el Temple.

El abandonado niño que Barras visitó el 28 de julio se encontraba verdaderamente abatido y enfermo.

Indignado, Barras le procuró cuidados médicos e insistió en que el recluso real tuviera un trato más humano.

A principios del año siguiente, la Convención Nacional votó a favor de exiliar a Luis Carlos, pero se supo que el niño no resistiría el viaje.

El 28 de junio de 1795 se informó que el delfín —Luis XVII para algunos— había muerto de escrófula, o tuberculosis de las glándulas linfáticas, su cuerpo cubierto de llagas y sarna.

Al instante, comenzaron a oír rumores de que el verdadero heredero había sido sacado de la cárcel y otro niño colocado en su lugar.

La esposa de Antonie Simon, tutor del delfín en la última mitad de 1794, dio una pista acerca de cómo pudo hacerse el cambio.

Entre las escasas pertenencias que había en la habitación de su prisionero, había una canasta de ropa con doble fondo, que podría usarse para ocultar a un niño y sacarlo, dejando a otro en su lugar.

El pequeño cuerpo fue arrojado a una fosa común, pero el médico que hizo la autopsia en secreto guardo el verdadero corazón con la idea de  preservarlo. 

El médico monarquista, llamado Philippe-Jean Pelletan,  sacó de contrabando el órgano fuera de la prisión envuelto en un pañuelo y lo mantuvo como una curiosidad.

El juez lo puso en un jarrón de cristal con alcohol en una estantería de recuerdos extraños y terminó siendo robada por uno de sus estudiantes. En su lecho de muerte, el ladrón le pidió a su esposa para devolver el corazón a la familia del pequeño rey.

La viuda en 1828, la entregó al arzobispo de París, monseñor Hyacinthe Louis de Quélen

En 1831, ladrones robaron el cofre donde el arzobispo tenía la reliquia y arrojaron el corazón en un basural.

Un hijo del cirujano, el doctor Philippe-Gabriel Pelletan, logró encontrarlo y, tras momificarlo y registrar su procedencia con un notario, lo entregó al conde de Chambord, jefe de la Casa de los Borbones.

En 1834 uno de los pretendientes al trono como sucesor de Luis XVI fue juzgado en París. Un testigo del fiscal electrizó a la corte al leer una carta del “verdadero” Luis XVII.

Resultó ser un empobrecido relojero llamado Karl Wilhelm Naundorff, (imagen)  que había pasado muchos años en Alemania y hablaba el francés con muchas dificultades.

De alguna manera, Naundorff había logrado convencer con sus palabras y actitudes a antiguos cortesanos de Versalles de que él era el legítimo rey de Francia.

Los descendientes de Naundorff llevaran sus reclamos hasta el siglo XX, al añadir obstinadamente “de Borbón” a sus nombres.

En julio de 1954 una corte francesa de apelaciones falló definitivamente en contra de uno de los descendientes de Naundorff, un gerente de circo que se hacía llamar René Charles de Borbón.

Se declaró oficialmente que Luis Carlos, delfín de Francia y Luis XVII no coronado, murió en el Temple el 8 de junio de 1795.

Aunque sin valor alguno, el reclamo del inexistente trono de Francia fue concedido a la rama Borbón-Parma de la antigua familia real.

La Historia Oficial: En 1792, a la edad de ocho años, Luis Carlos de Francia fue capturado con toda su familia cuando se disponían a huir de los revolucionarios. Un año más tarde, su padre fue guillotinado ante una inmensa multitud congregada en el centro de París.

Esta tragedia lo convirtió automáticamente en Luis XVII. Pero el joven monarca jamás disfrutó de su corona.

Durante dos años vio a su madre y a la mayoría de sus familiares y amigos.Finalmente, el 8 de junio de 1795, a los 10 años, una tuberculosis lo condujo a la tumba. La muerte lo encontró detrás de los barrotes de Temple, un monasterio fortificado convertido en prisión por los revolucionarios.

EL ENIGMA RESUELTO:

La Historia Oficial era cierta: Un grupo de expertos de la Universidad de Louvain, liderado por el profesor de genética humana Jean-Jacques Cassiman, comparó el ADN de un tejido extraído del corazón del niño enterrado en la prisión de Temple con muestras del cabello de María Antonieta y dos de sus hermanas.

La serie de ADN conocida como «mitocondrial«, transmitida por la vía femenina, resultó ser exactamente la misma.

El resultado fue a su vez confirmado por un equipo de científicos de la universidad alemana de Munster dirigido por el doctor Ernst Brinckman.

Todo esto significa que Pierre Benoit, un francés que murió en Buenos Aires el 22 de agosto de 1852 asegurando ser el gran «delfín» francés, no era más que un impostor. 

Este ex oficial de la marina imperial francesa llegó a las costas del Río de la Plata en 1818 y no tardó en ingresar de pleno en la alta sociedad porteña dando a entender que tenía vínculos con la nobleza.

Se casó con una argentina, María Josefa de las Mercedes Leyes, y desarrolló una prestigiosa carrera como científico y naturalista.

Su lujoso hogar en la esquina de la avenida Independencia y Bolívar está siendo actualmente excavado por expertos del Centro de Arqueología Urbana de la Universidad de Buenos Aires, el Instituto Histórico porteño y el Proyecto Arqueológico Quilmes, como un ejemplo de la vida cotidiana de una familia franco-argentina a principios del siglo XIX.

«Este es un gran día para un historiador subrayó. «Es muy emocionante poner fin a uno de los mayores enigmas de la historia francesa y uno que ha dado origen a más de 800 libros.» (Fuente Consultada: La Nación).

Biografia de LUIS XV Rey de Francia Antecedentes y Reinado

BIOGAFIA DE LUIS XV
Rey de Francia

La monarquía de los Borbones declina en Francia con ese monarca despreocupado, galante y sensual, que no tuvo en cuenta más que sus caprichos personales.

El sistema del absolutismo del Antiguo Régimen requería en la jefatura del Estado a un hombre que se percatara de las necesidades de la nación y que se entregara con cuerpo y alma a procurar el bien de la monarquía.

Luis XV no fue, desgraciadamente, de estos hombres que son los primeros servidores del Estado. En consecuencia, en él recae en primer lugar la responsabilidad por el desgobierno que hizo inevitable el movimiento revolucionario en Francia.

Durante su reinado hubo ocasiones en que pudo esperanzarse un cambio de rumbo. Pero Luis XV perdió esas oportunidades en el infecundo devaneo con sus favoritas y con los ministros y generales incapaces, elevados a sus dignidades por la influencia femenina.

En realidad, a partir de la muerte del cardenal Fleury en 1743, la historia del reinado de Luis XV, pese a cuanto se diga para rehabilitarlo, es la historia de las intrigas de la duquesa de Chateauroux, de la marquesa de Pompadour y de madame du Barry.

LUIS XV, REY DE FRANCIA
Luis «el Bienamado»

Luis 15 de Francia

A Luis XIV había de suceder su bisnieto. Su largo reinado había consumido las vidas del Gran Delfín y de su hijo primogénito, Luis, duque de Borgoña. Fruto del matrimonio de éste con María Adelaida de Saboya fué Luis XV, quien nació en Versalles el 15 de febrero de 1710.

El 18 de febrero de 1712 fue declarado delfín, y a los cinco años de edad, el 1° de septiembre de 1715, se le proclamó rey de Francia a causa de la muerte de Luis XIV.

La regencia fue desempeñada por el duque de Orleáns. El niño-rey estuvo confiado al obispo Fleury, quien logró educarlo en unos sanos principios morales, aunque luego los echara en descuido.

Creció muy delicado de salud, hasta el punto de que en más de una ocasión su tío Felipe V de España pudo esperar que le sucedería en la corona de Francia. En 1723 fue declarado mayor de edad.

El gobierno del Estado recayó en el duque de Borbón, quien actuó de modo irresponsable.

En 1725 dio al rey en matrimonio a la princesa de Polonia María Leszcynska, hija de Estanislao I, la cual fue víctima, posteriormente, de los caprichos amorosos de su regio consorte, Este período de desgobierno terminó en 1726.

La administración del Estado fue confiada al cardenal Fleury, quien en el transcurso de diez años supo restablecer la prosperidad y el crédito internacional de Francia. Con la colaboración del ministro Orry recuperó el déficit de la hacienda pública. Al mismo tiempo, a pesar de su actitud pacifista, obtuvo en la guerra de Sucesión de Polonia positivas ventajas territoriales para Francia (1733-1738).

Muerto Fleury en la fecha expresada, Francia careció en adelante de cerebro director. Ciertamente, existían notabilidades que habrían podido dar gran rendimiento en el gobierno e incluso a algunos ministros no les faltó capacidad en el ejercicio de sus cargos.

Pero todo había de subordinarse a las injerencias de las favoritas del rey en la política.

Después de una juventud casta, Luis XV se había lanzado a la vida galante en 1737.

En 1745 conoció a Antonieta Poisson d’Etioles, a la que hizo su amante y marquesa de Pom-padour. Durante casi veinte años esta dama fué predominante en las intrigas de la corte y en el desgobierno de la monarquía.

En realidad, parte de las responsabilidades caen en el propio Luis XV, tímido y vacilante en cuantos problemas era preciso abordar.

La guerra de la Sucesión a la corona austríaca (1740-1748), en la que el ejército francés había dado aún pruebas de su capacidad combativa, terminó en la para Francia incomprensible paz de Aquisgrán.

Afortunadamente para Francia, la campaña de 1745 acabó con salvas de victoria. El rey estuvo en persona en el frente de combate, llevando consigo a su hijo mayor, el delfín. Luis XV participó en la batalla de Fontenoy, en las cercanías de Tournay, abordando con el orgullo que es de suponer la brillante victoria que acababan de obtener sus armas frente a un ejército de casi 60.000 ingleses, holandeses y hannoverianos, mandados por el duque de Cumberland.

Cuando cesó el rugido de los cañones, se presentó Luis en medio de sus soldados para felicitarles personalmente, y entonces  desbordó el entusiasmo.

Un testigo ocular refiere que por todas partes se oía gritar: “Viva el rey!». Sin vacilaciones, se llevó  cabo una rápida conquista de los Países Bajos meridionales. Se comentaba que había vuelto la gloriosa época del Rey Sol y que nuevamente Francia se mostraba digna de sus grandes tradiciones.

Si en esta lucha Luis XV recogió sólo laureles, en la guerra de los Siete Años (1757-1763) se puso en evidencia el fracaso del régimen. Ni el ejército, ni la marina, en el gobierno, ni la administración funcionaron adecuadamente.

La materia prima era buena, pero la dirección incapaz y defectuosa. Derrotada por Prusia en Alemania v por Inglaterra en la India, el Canadá y los mares, Francia tuvo que aceptar el humillante tratado de París de 1763. De un solo plumazo perdía su primer imperio colonial.

El reinado de Luis XV parecía ilustrarse con gloriosos hechos armas. En aquella época, el monarca era un verdadero héroe a los ojos de su pueblo, que no cesaba de llamarle Luis «el Bienamado».

Todas las esperanzas puestas en el joven príncipe de ojos oscuros parecía que iban a realizarse. Aquel muchacho se había convertido en un hombre cautivador, que a los treinta y cinco años de edad conservaba un entusiasmo y ardor juveniles.

Las mujeres, en otro tiempo tan conmovidas ante el pobre huérfano, se emocionaban ahora con sentimientos harto distintos, ya que nadie era tan irresistible como el rey Luis al frente dé sus tropas en actitud gallarda.

Pero, en realidad, Luis XV no había nacido para la guerra; aunque no carecía de valor, no era, ni muchísimo menos, el gran capitán que sus súbditos creían ver en él; quienes le rodeaban lo sabían, y Luis tampoco lo ignoraba.

El problema de Polonia

Luis XV dedicó suma importancia a la política exterior. Llegaban de continuo al palacio correos de aspecto misterioso, que eran introducidos en el acto en las dependencias privadas del monarca.

No sabía que uno de los más notables señores del reino, el príncipe de Conti, trabajaba a menudo con el rey durante horas enteras, sin ser miembro del gobierno ni siquiera encargado de ninguna misión especial. Hubo de transcurrir mucho tiempo antes de que corte comprendiera lo que sucedía.

Luis XV había concebido proyectos sobre política exterior que pueden considerarse como una apertura francesa hacia la Europa oriental.

En cierta ocasión, el embajador de Francia en Polonia, duque de Broglie, recibió una nota en que se decía lo siguiente: El duque de Broglie debe dar fe a todo cuanto le sea comunicado por el príncipe de Conti, pero no debe comunicárselo a nadie’. Aquella nota llevaba la firma real.

Acto seguido, Conti entró en contacto con el embajador y comunicó a este diplomático que el monarca quería destinarle a ciertas misiones secretas deque debía dar cuenta al rey, sin pasar por su jefe jerárquico directo, es decir, el ministro de Negocios Extranjeros.

Luis XV se interesaba de modo especial por Polonia, cuya independencia trataba de proteger contra algunos Estados vecinos con evidentes propósitos expansionistas. Luis trataba asimismo de estrechar los lazos entre Francia y Polonia colocando a un francés en el trono de este país, y en un principio creyó haber hallado el candidato ideal en el propio príncipe de Conti.

Su entusiasmo inicial desapareció totalmente cuando las circunstancias fueron adversas; en aquella época todavía la guerra y el rey eran populares en Francia, pero todo ello fue sólo humo de pajas.

Las prolongadas campañas resultaban muy caras y provocaban el alza de los impuestos; por otra parte, el pueblo francés juzgaba descabellada e inútil la empresa y esta impresión se vio aún más agravada ante las consecuencias de la paz de 1748, en la que Francia sólo obtuvo irrisorias ventajas.

En lo sucesivo se dejó sentir el descontento en forma cada vez más evidente, citándose dicha paz de 1748 como ejemplo de insensatez política y el rey, que era todavía llamado «el Bienamado» pocos años antes, fue luego criticado por todo el mundo.

Biografia de Luis XIV de Francia Rey Sol El Estado Soy Yo Resumen

Biografía de Luis XIV de Francia

A finales del siglo XVII, la corte de Versalles se convierte en la más fastuosa de toda Europa. El artífice de su esplendor es el Rey Sol, cuya máxima «El estado soy yo», pronunciada al inicio de su reinado, ilustra a la perfección la esencia del régimen absolutista.

El monarca francés Luis XIV fue quien llegó a conocerse como el Rey Sol. A la muerte de Luis XIII, el nuevo rey era un niño de cinco años y su madre, Ana de Austria, ejerció una regencia durante la cual una rebelión de la nobleza (La Fronda) debilitó el poder real.

Por eso cuando Luis XIV asumió el poder en 1661, una de sus primeras medidas fue alejar a los grandes señores de los asuntos de estado para asumir personalmente el gobierno de la nación.

Nacido en1638, Luis XIV dedicó veinte años a la reorganización del país.

Se rodeó de asesores experimentados, impuso reformas administrativas y financieras y desarrolló el comercio y la industria.

También impulsó una ambiciosa política extranjera, apoyada en un poderoso ejército.

BIOGRAFIA DE LUIS XIV E HISTORIA DE SU GOBIERNO

Biografia de Luis XIV de Francia El reinado de este monarca, conocido como el «rey Sol» por la brillantez de su corte, marcó uno de los momentos culminantes de la historia francesa, tanto desde el punto de vista político como cultural.

Fue el máximo representante del absolutismo monárquico, que resumió en la frase «el Estado soy yo» 

Minoría de edad

A la muerte de su padre, Luis XIII (1643), Luis se convirtió en rey con cinco años, bajo la regencia de su madre, Ana de Austria, y su valido el cardenal Mazarino.

El joven soberano creció solitario y descuidado por su madre, que le inculcó una religiosidad formalista e intransigente.

En 1648, los nobles y el Parlamento de París se aliaron contra el poder de Mazarino (guerra de la Fronda), obligando a la familia real a llevar una existencia errante, que forjó el carácter del monarca y su determinación de imponer su autoridad sobre las demás fuerzas del reino.

La victoria de Mazarino sobre los rebeldes (1653) permitió al ministro pacificar el país y construir un formidable aparato estatal que luego emplearía su pupilo, al que también inculcó el gusto por las artes y la ceremonia.

En 1654, Luis XIV fue consagrado en Reims, y pronto asumió sus deberes militares en la fase final de la guerra contra España (entrada en Dunkerque, 1658).

Siguiendo las directrices de Mazarino, la paz con España se selló en los Pirineos (1659) mediante el matrimonio de Luis XIV con María Teresa de Austria, hija de Felipe IV.

Biografia Luis XIV rey de Francia

Primera etapa de gobierno

A la muerte de Mazarino (1661), Luis XIV sorprendió a la corte con su decisión de ejercer personalmente el poder.

Su concepto de una monarquía de derecho divino (expuesta por Bossuet en su Política sacada de la Sagrada Escritura, 1679) le convertía en un auténtico lugarteniente de Dios en la Tierra, y en encarnación viva de todo el reino.

Dueño de un poder absoluto, su persona y su voluntad adquirían un carácter sagrado e inviolable.

Imbuido de estas ideas, se esforzó por controlar todas las actividades de gobierno, desde la regulación de la etiqueta cortesana hasta las reformas económicas o las disputas teológicas.

Para estas tareas se rodeó de un grupo de eficaces ministros y colaboradores (Le Tellier, Colbert, Vauban, Bossuet, Louvois, etc.), elegidos preferentemente entre la burguesía, y, por tanto, más dóciles a sus deseos que los levantiscos nobles.

Su primera preocupación fue someter a su autoridad a los demás poderes del reino: los estados generales (parlamentos) no fueron convocados en sus 54 años de gobierno efectivo, mientras las asambleas locales eran suprimidas o privadas de competencias.

Reformó la administración, auxiliado por Colbert y Le Tellier, centralizando el gobierno por medio de un Consejo y varias secretarías de Estado (Guerra, Asuntos Exteriores, Casa del Rey, Asuntos Religiosos), y las finanzas a través de un Consejo Real. La administración territorial se confió a intendentes sometidos a un estrecho control por a monarquía.

La nobleza, fuente de constantes rebeliones en los decenios precedentes, fue excluida de los órganos de gobierno, aunque se le reconocieron privilegios sociales y fiscales para contentarla.

Pero el paso más importante en su «domesticación» fue atraerla a la corte. Los aristócratas acudieron al entorno real en busca de pensiones y honores, y se alejaron cada vez más de sus bases locales de poder.

Los tremendos gastos de la brillante vida cortesana impuesta por el rey mermaron el poder económico de los nobles, que acabaron dependiendo del favor real para mantener su nivel de vida, lo que aseguró su docilidad.

La protección a las artes que ejerció el soberano fue otra faceta de su acción política. Los escritores Moliére y Racine, el músico Lully o el pintor Rigaud ensalzaron su gloria, como también las obras de arquitectos y escultores.

El nuevo y fastuoso palacio de Versalles, obra de Le Vau, Le Brun y Le Notre, fue la culminación de esa política.

Al trasladar allí la corte (1682), se alejó de la insalubridad y las intrigas de París, y pudo controlar mejor a la nobleza. Versalles fue el escenario perfecto para el despliegue de pompa y para la sacralizacián del soberano.

En sus memorias, el duque de Saint-Simon, quien tenía amplía experiencia en la vida cortesana francesa, comentó que Luis era «la verdadera personificación de un héroe, imbuido con una majestad natural, pero más imponente, que se revelaba hasta en sus gestos y movimientos más insignificantes».

Asimismo, su gracia natural brindaba al rey un encanto especial: «Irradiaba la misma nobleza y majestuosidad con su bata de vestir que con sus atuendos de estado, o cuando dirigía sus tropas desde el lomo de su corcel». Tenía el don de la palabra y aprendía rápido.

Era naturalmente cordial y «amaba la verdad, la justicia, el orden y la razón». Su vida era ordenada: «Nada podía estar regulado con mayor exactitud que sus días y horas». Su autocontrol era impecable: «No perdió el control de sí mismo diez veces en toda su vida, y sólo con personas inferiores».

Pero, incluso los monarcas absolutos tenían imperfecciones, y Saint-Simon tuvo el valor de señalarlas: «La vanidad de Luis XIV no tenía límite ni conocía restricciones», lo cual le provocaba «disgusto para cualquier mérito, inteligencia, educación y, sobre todo, cualquier signo de independencia de carácter y sentimientos que mostraran otros», lo que ocasionó que tuviera «errores de juicio en asuntos de importancia».

Todos esos gastos fueron posibles gracias a las reformas económicas promovidas por Colbert, dentro del espíritu mercantilista.

Además de aumentar y mejorar la percepción de impuestos, se crearon manufacturas reales y compañías comerciales, se desarrolló la marina y se construyeron puertos, caminos y canales que facilitaron las comunicaciones y favorecieron el comercio.

En la visión de Luis XIV, el desarrollo interior debía ir parejo a la grandeza exterior, centrada en la expansión territorial.

Por sus enormes recursos y la potencia de su ejército, Francia podía aspirar a hacer efectivo el puesto hegemónico en Europa que había perdido España. Precisamente, la guerra de Devolución (1667-68) arrebató a los Austrias parte de sus posesiones en los Países Bajos, aunque la presión inglesa y holandesa obligó a Francia a renunciar temporalmente a sus pretensiones.

La hostilidad contra Holanda se incrementaba por la rivalidad marítima mercantil, y Luis XIV decidió castigar sus intromisiones invadiéndola (1672-78). Pronto, Austria y España se coligaron en apoyo de Holanda.

La paz de Nimega (1679) amplié las fronteras de Francia por el Norte y el Este, rápidamente fortificadas por Vauban, aunque Holanda logró mantener su independencia y su pujanza comercial.

Por esta misma época se produjo la «crisis de las regalías» (1673-75), el primer enfrentamiento con el papado. El afán regio por someter a la Iglesia francesa a su autoridad, al margen de Roma (anglicanismo), culminó en una amenaza papal de excomunión, cuando Luis XIV pretendió percibir las rentas de los obispados (regalías). 

De los «cuatro artículos» a Ryswick

El año 1682 marcó el apogeo del reinado de Luis XIV. Victorioso en Europa, todopoderoso en la nueva corte de Versalles, una asamblea del clero de Francia aprobó el edicto de los «cuatro artículos», que prodamaba la independencia del poder real respecto al Papa.

Por otra parte, el fallecimiento de la reina (1666) y de Colbert (1683), sustituido por el belicoso Louvois, desataron en el monarca una exagerada piedad, que se tradujo, en estos momentos, en la persecución de toda disidencia religiosa en el reino.

La revocación del Edicto de Nantes (1685) significó el fin de la tolerancia con los protestantes (hugonotes), y los que no se convirtieron tuvieron que exiliarse. La pérdida de una importante minoría de artesanos, comerciantes y financieros tuvo graves consecuencias para el reino.

También se persiguió a los jansenistas, católicos críticos (destrucción de Port Royal, 1709-11). Estos hechos lograron enconar todavía más la enemistad tanto de Roma como de los protestantes de Holanda e Inglaterra (donde el católico Jacobo II Estuardo había sido destronado en 1688).

Los problemas comenzaron cuando Luis XIV emprendió su política de «reuniones», anexionando territorios en torno al Rhin con pretextos jurídicos más o menos  sólidos (1688), al tiempo que apoyaba a tos Estuardo en sus intentos por recuperar el trono, y disputaba a ingleses y holandeses el dominio de los mares.

La hostilidad general europea se tradujo en una Gran Alianza (Holanda, Inglaterra y el Imperio). A pesar de las victorias iniciales, la muerte de Louvoís (1691) y el progresivo agotamiento del país, rodeado de enemigos, provocaron la ruina de las pretensiones francesas.

En la paz de Ryswick (1697), Luis XIV tuvo que renunciar a gran parte de sus adquisiciones, además de reconocer como rey de lnglaterra al odiado Guillermo III de Orange, al que ya se habla enfrentado en la invasión de Holanda. También hubo de doblegarse ante Roma y abolir los cuatro capítulos galicanos (1693).

Los últimos años

La encuesta de 1698 reveló el estado de postración económica del reino. Luis XIV intentó restaurar las finanzas y se rodeó de un nuevo grupo de colaboradores (ChamiIlard, Torc Desmaretz) más leales y menos brillantes que sus predecesores. Pero la recuperación económica fue impedida por una nueva campaña exterior.

Al morir Carlos II de España sin herederos habla nombrado sucesor al duque Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV Aquél aceptó la herencia, pero se negó a renunciar a sus derechos al trono francés, lo que provocó la inmediata hostilidad de Inglaterra y Holanda, temerosas de la eventual unión entre la potencia continental de Francia y el imperio colonial español.

Por tanto, apoyaron las pretensiones del candidato austriaco Carlos de Habsburgo, hijo del emperador Leopoldo I.

La guerra de Sucesión española (1701-15) se convirtió en un nuevo conflicto europeo. Los esfuerzos que exigió fueron fatales para Francia, que estuvo a punto de perder todos los territorios que había ganado en la centuria anterior.

Las últimas victorias francesas en Villaviciosa (1710) y Denain (l7l2)y el agotamiento general de los contendientes permitieron a Francia alcanzar una paz honrosa en Utrecht. (1713).

Felipe V fue reconocido como rey de España, y Francia retuvo varios territorios en Flandes y el Rhin, aunque se evidenció la pérdida de su hegemonía en Europa.

Retirado en Versalles y privado de sus herederos directos, Luis XIV intentó asegurar la sucesión para su hijo ilegítimo, el duque del Maine. Pero a su muerte (1715), su sobrino el duque de Orleans logró que el Parlamento de París anulara el testamento y actuó como regente de Luis XV, el enfermizo bisnieto del Rey Sol.

Apariencia personal del rey. — Luis XIV era de estatura menos que med iana, pero este defecto no le quitaba majestad a su figura, ya que supo disimularlo usando calzado de tacón más alto que el usual y llevando una enorme y poblada peluca; su voz era agradable, su aspecto sano; estaba su persona dotada de gracia y majestad naturales, lo que le daba gran prestancia a su figura.

Y si a ello se añade que sus maneras eran de una cortesía y delicadeza exquisitas, compréndese fácilmente que un personaje así había de estar aureolado de un notorio don de gentes, y, al propio tiempo, realzada su personalidad por el empaque del ceremonial palatino, habría de inspirar gran respeto a cuantos le rodeaban.

Es posible que algunos de esos modos de comportarse fuesen más estudiados y artificiosos que sinceros, pero es lo cierto que todas aquellas maneras cortesanas sirvieron de modelo y caracterizaron toda una época.

Matrimonio secreto de Luis XIV con madame de Maintenon y sus consecuencias. — Al enviudar Luis XIV de su esposa María Teresa de España, casó secretamente con Francisca de Aubigné, marquesa de Maintenon. Esta dama, al enviudar de su esposo el poeta Scarrón, quedó encargada de la educación de los hijos de Luis XIV, quien contrajo matrimonio con ella en 1684.

Después del edicto de Nantes convivieron pacíficamente en Francia católicos y hugonotes, pero tal tolerancia era consentida de mal grado por el despótico rey, pues, en cierto modo, el reconocimiento de aquellos derechos de subditos suyos se oponía a su concepto del poder y la centralización que pretendía imponer a su gobierno en todos sus aspectos.

Aprovechando aquella disposición de ánimo del monarca, tanto la Maintenon, como Louvois, le indujeron a dictar una de las medidas más torpes e impolíticas de su reinado, persiguiendo a los hugonotes a fin de que en Francia no hubiese más que una forma de fe y una sola Iglesia dependiente del Estado.

Persiguió a los calvinistas prohibiéndoles el ejercicio de los cargos públicos y determinadas profesiones y negocios y, llevando a mayores extremos su enemiga, organizó las llamadas dragonadas o cargas de destacamentos de dragones contra los tildados de herejía. Más de 300.000 calvinistas hubieron de abandonar Francia para buscar refugio en otros países.

PARA SABER ALGO MAS…
UN REY EN LA TUMBA, OTRO EN LA CUNA

Una alianza de los mayores países europeos se forma contra Francia, y Luis XIV consigue un solo aliado, y aun así no muy seguro: Suecia. De las luchas, que duran once años, ninguna potencia sale victoriosa totalmente. Francia, a pesar de todo, obtiene un resultado aceptable: Felipe V es confirmado como rey de España. Pero debe renunciar al trono de Francia, lo que imposibilita el proyecto de unir las dos coronas.

Los tratados de Utrecht y Rastadt, al poner fin a la Guerra de Sucesión española, expresan un significativo cambio en el equilibrio de fuerzas de las potencias europeas. Los Países Bajos, al pasar al control del Imperio y ante el avance de nuevas potencias, pierden su antigua supremacía económica. El Imperio, a su vez, al apoderarse de los dominios españoles en Italia, recupera parcialmente su influencia. España se convierte, a partir de entonces, en potencia de segundo orden, con sus dominios coloniales constantemente disputados por otros países. El mayor éxito es para Inglaterra.

Escocia se unifica con ella y constituyen el poderoso reino de Gran Bretaña. Por el tratado de Utrecht, recibe el control del estrecho y la plaza fuerte de Gibraltar, capturada por los ingleses mientras combatían por el pretendiente austríaco, así como el derecho monopolice para introducir esclavos negros del África en las tierras españolas de América. En cuanto a Francia, sufriría, ya a fines del reinado del Rey Sol, la declinación; pero Luis XIV había hecho de ella, de todos modos, una gran potencia.

El Rey Sol tiene ya más de setenta años y vivirá todavía otros siete. Todos sus hijos y nietos han muerto. El monarca continúa ocupándose de los problemas del Estado, pero con la vejez, sus pasiones se orientan hacia otra parte: se casa morganáticamente con la educadora de sus hijos naturales, Mme. de Maintenon; gracias a ella, un soplo de austeridad invade Versalles y paralelamente una aura de intolerancia recorre el país: medio millón de protestantes, hostigados, deben dejar la patria porque el rey revoca el Edicto de Nantes, y se dirigen a los países fronterizos, especialmente a Inglaterra, los Países Bajos y Alemania.

La gran preocupación del soberano era ahora la sucesión. El heredero del trono era su bisnieto (hijo del duque de Borgoña, hijo a su vez del Gran Delfín, su hijo), de apenas cuatro años. Sintiendo que no alcanzaría la mayoría de edad del próximo rey, Luis XIV llama a su presencia al duque de Orleáns, su sobrino, quien debería asumir la regencia. Habría dicho entonces estas palabras:

—Veréis en breve a un rey en la tumba y a otro en la cuna. Acordaos siempre de la memoria de uno y de los intereses del otro.

Y habría dicho también, volviéndose hacia donde estaba la criatura:
—Amé demasiado la guerra. No me imitéis en esto y tampoco sigáis mi ejemplo en los exagerados gastos que hice en mi vida.

El 19 de setiembre de 1715 se oyen en París los tambores que redoblan pausadamente, y los pajes anuncian en cada esquina: ¡El rey ha muerto!

Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

Consulado e Imperio de Napoleón Bonaparte Fin Imperio Waterloo Guerra

El Consulado 1799-1804
Consulado e Imperio de Napoleon Bonaparte Fin Imperio Waterloo GuerraUna vez que el proceso revolucionario en Francia fue controlado y dirigido por los sectores más moderados de la burguesía, se inició la etapa conocida como el Consulado (1799-1804), cuyo artífice sería Napoleón Bonaparte. Durante este periodo se llevó a cabo la reorganización y la restauración interior del país, consolidándose las conquistas burguesas de la Revolución.

En noviembre del año 1799 (18 Brumario del nuevo calendario), un general victorioso, Napoleón Bonaparte, con el apoyo de una parte de la burguesía, que de esta forma pretendía consolidar sus conquistas frente al Antiguo Régimen y a los jacobinos, dio un golpe de Estado, concentró todo el poder en sus manos y se erigió en cónsul. La Revolución había terminado. Pero Napoleón y la burguesía que le respaldó no pretendían volver al Antiguo Régimen, sino que, al contrario, tenían por objetivo consolidar los logros de la Revolución, aunque sólo en su aspecto más conservador.

Napoleón fundamentó su poder en los triunfos en política exterior, conquistando la mayor parte de Europa, y en la reorganización y pacificación interiores. Más tarde en el año 1804 se hizo coronar emperador y consolidó el poder de una burguesía enriquecida por los beneficios de la guerra y de una casta militar surgida con la Revolución Francesa.

Se conformaba también un grupo de pequeños y medianos propietarios agrícolas, nacidos con la Revolución y beneficiarios del reparto de las propiedades feudales.

En el orden internacional, el Consulado puede considerarse como una etapa preparatoria del Imperio (1804-1814), durante la cual tuvieron lugar en  toda Europa las guerras napoleónicas, provocadas por el empuje militar y las ansias imperialistas de Napoleón, quien sería nombrado emperador de los franceses.

Tras el golpe de Estado del 18 Brumario fue transformada la Constitución y se instauró el nuevo régimen del Consulado, cuyo poder supremo estaba en manos de tres cónsules permanentes, de los cuales Napoleón ostentaba el título de primer cónsul.

El Directorio había sido incapaz de lograr la estabilidad. El régimen liberal había fracasado y se presentaba corno el continuador de los excesos revolucionarios. Napoleón Bonaparte, quien volvía a París con una aureola de triunfos, se presentó como el paladín de la legalidad y de la paz, garantizando los derechos civiles y la prosperidad, instaurando su poder personal con la ayuda de la burguesía y del ejército.

La obra realizada por este régimen estuvo encaminada a consolidar las conquistas de la Revolución y defender los intereses de la burguesía triunfadora.

En el orden interior, Napoleón se presentaba ante los franceses como continuador de los principios revolucionarios, realizando, con un sentido práctico y realista, la restauración económica, política y administrativa del país.

Creó el Banco de Francia para impulsar la industria y el comercio; emitió papel moneda sobre bases firmes, estabilizando la situación monetaria. Restableció el liberalismo económico protegiendo a la iniciativa privada, porque la riqueza económica era la base del poder político. Desarrolló una red de carreteras; se abrieron canales y se construyeron puertos y grandes obras que dieron trabajo a una gran masa obrera desempleada. Hizo a la Iglesia aliada del Estado como fuerza moral y, para apoyarse políticamente, creó una aristocracia e inició campañas militares en Europa.

Las reformas introducidas consiguieron dotar a Francia de una sólida organización jurídica, que quedó plasmada en el famoso Código de Napoleón. En él se pueden observar la influencia del derecho romano, del derecho consuetudinario y de muchas de las conquistas jurídicas del periodo de la asamblea constituyente y de la Convención.

En el orden internacional, el Consulado consiguió restablecer la paz entre la Europa monárquica, defensora del Antiguo Régimen, y la Francia revolucionaria, que por entonces ocupaba una posición preponderante en el concierto de las naciones europeas.

El Imperio 1804-1815

Las victorias obtenidas por los ejércitos franceses en las guerras de coalición, y las mejoras introducidas por el Consulado, dotaron a Napoleón de un extraordinario poder, que le llevaría, primero, a ser nombrado cónsul vitalicio, con facultad de designar a su sucesor y, posteriormente, a emperador de los franceses en 1804.

Napoleón organizó la Corte según el modelo de La monarquía borbónica: con un gran lujo y ceremonial. Creó títulos y privilegios y se rodeó de una “nueva nobleza” de burgueses enriquecidos, a quienes concedería, junto a los miembros de su familia, muchos de los territorios conquistados. Anuló la libertad política, la libertad individual y la libertad de expresión. Se limitaron las actividades intelectuales y espirituales. Apoyó su poder en una ideología, por lo que creó la Universidad Imperial, pretendiendo dirigir el desenvolvimiento de las artes, las ciencias y las letras, que debían expresar sus ideas. Utilizó a la Iglesia con la misma finalidad. Inició la era de soldados y decretó nuevos presupuestos.

Elaboró sus famosos códigos: de procedimiento civil, de comercio y penal, que dieron a Francia un conjunto homogéneo de leyes, implantadas en otras regiones europeas y que pasaron a América, influyendo en la legislación de las nacientes repúblicas.

Realizó grandes obras públicas para “la gloria de Francia”: erigió la columna de Vendome, el Arco del Triunfo del Carrousel en las Tullerías y el Arco del Triunfo de la Estrella en los Campos Elíseos. Abrió caminos y canales en Francia y Bélgica, y modernizó los puertos de Brest, Cherburgo y Amberes.

Para sufragar dichos gastos estableció contribuciones indirectas, impuestos diversos y monopolios. Las finanzas se unieron al poder, lo cual provocaría gran descontento.

El pueblo soportó este régimen mientras estuvo respaldado por las victorias militares, pero cuando percibieron que tales victorias fueron efímeras, y que pronto se convertirían en derrotas, todos los franceses desearon la caída de Napoleón, cuyas incesantes campañas militares por Europa amenazaban con llevar a Francia a un desastre nacional.

La acción de Napoleón estaba dominada por una ambiciosa política imperialista, que lo llevó a intentar dominar Europa entera, y, sobre todo, a derrotar a Inglaterra, la enemiga tradicional de Francia. Para esto necesitaba grandes ejércitos, por lo que recurrió al sistema de conscripción, al servicio militar y a la incorporación de ejércitos de otras nacionalidades. En 1 806, Napoleón inició la confiscación de bienes y el bloqueo a Inglaterra, cerrando cualquier acceso por tierra tanto de parte de los franceses como de sus aliados, afectando vitalmente la estructura económica y provocando una crisis social.

Las tropas napoleónicas invadieron Portugal, España, Austria y Prusia; el imperio napoleónico alcanzó su culminación en 1810, dominando el centro y el occidente de Europa, y estableció alianza con Rusia, Dinamarca y Suecia. Setenta millones de personas dependían de Napoleón; el poder era mantenido por la fuerza. El bloqueo continental arruinaba tanto a Inglaterra como a Francia y a sus aliados, paralizando el comercio y creando trastornos sociales. Se perdían vidas y dinero por las constantes guerras. La reacción contra esta política imperialista provocó en el propio país y en toda Europa una creciente oposición.

Después de su fracaso durante la campaña de Rusia, en la que pretendió castigar al zar Alejandro 1 por no cumplir estrictamente con el bloqueo, los hambrientos ejércitos de Napoleón fueron vencidos por las enormes distancias de las estepas rusas y castigados por un invierno riguroso. Francia era invadida por Estados coligados al mando del inglés Wellington, París capituló y Napoleón abdicó (abril de 1814), retirándose a la isla de Elba. Luis XVIII fue proclamado rey y el ministro Talleyrand inició el tratado de paz, donde Francia se comprometió a devolver los territorios conquistados, entregar material de guerra, y desconocer a Napoleón y a la Revolución.

Napoleón decidió recuperar el poder y regresó a Francia instalándose en las Tullerías e iniciando un nuevo reinado que se conoce como “Los cien días” (mayo de 1815). Ofreció la paz en Europa, así como el respeto de los derechos y las libertades individuales. Se formó la ultima coalición contra Francia impulsada por Inglaterra, y Napoleón fue derrotado en Waterloo. (icnografía)

Fuente Consultada: Historia Universal de Gomez Navarro, Gárgari y Otros

El Hombre de la Mascara de Hierro Historia del Hermano de Luis XIV

El Hombre de la Máscara de Hierro
Historia del Hermano de Luis XIV

Europa, tierra fértil para el surgimiento de personajes cuya existencia se debate entre la leyenda y la realidad, dio origen al Hombre de la máscara de hierro, un misterioso sujeto que aún navega el brumoso océano de las incertezas. Sin embargo, algunas pruebas escritas y datos históricos de la época, echan luz sobre esta historia originada hace ya más de 300 años.

Se sabe con certeza que su vida transcurrió durante el siglo XVII, y que se extendió hasta 1703, en pleno reinado de Luis XIV, un monarca que condujo los destinos de Francia por décadas con un carácter absolutista. Pero el origen e identidad de este misterioso personaje siempre ha sido motivo de dudas y polémicas, aunque con un común denominador: su desdichado destino condenado al encierro.

La versión más conocida de este relato se remonta al nacimiento mismo del monarca Luis XIV, en el año 1638. Se especula que en ocasión de aquel suceso, Ana de Austria, esposa del rey Luis XIII, no habría dado a luz a sólo un hijo, sino ágemelos. Cuenta la historia que, suponiendo que ésto desencadenaría en el futuro una división en el reino ante la necesidad de elegir a sólo un heredero para el trono, se decidió enviar al exilio a uno de ellos, siendo aquél criado con todas sus necesidades cubiertas, pero sin formar parte de la familia real, veamos ahora su historia.

HISTORIA: EL HOMBRE DE LA MÁSCARA DE HIERRO

El Hombre de la Mascara de Hierro Historia del Hermano de Luis XIVLa Bastilla fue construida en 1370 y se convirtió en una prisión durante el reinado de Carlos VI, durante la regencia de Cardenal Richelieu en el siglo XVII, se convirtió en una prisión para los nobles o académicos,  adversarios de la religión, opositores políticos, agitadores políticos. Fue famosa por haber «hospedado» a célebres personakes de la historia.

El 14 de julio de 1789, el pueblo de París salieron a las calles y atacaron la fortaleza de la Bastilla que simbolizaba el absolutismo real, la liberación de sus presos. Este logro se hizo conocido como «La Toma de la Bastilla», conmemorado por los franceses.

Alrededor de 1679, durante el reinado de Luis XIV, un prisionero fue puesto bajo la responsabilidad personal del señor de Saint-Mars, a la sazón comandante de la GRAN fortaleza «La Bastilla» y prisión de Pignerol en Saboya. El prisionero, sin ningún registro oficial de la detención y sin nombre, y con edad desconocida, fue llamado  simplemente por sus pares y por los guardias de la prisión, como la Máscara de Hierro.

La Historia de Luix XIV: Al tomar el poder, a la muerte del cardenal Mazarino en 1661, Luis XIV consideró su reinado como una dictadura por derecho divino o, como se supone que dijo el Rey Sol: “L’état, c’estmoi” (“El Estado soy yo”). Durante sus siguientes 54 años en el trono, Luis no enfrentó oposición a su puño de hierro. Francia se convirtió en el Estado más poderoso y temido de Europa.

Luis transformó la cabaña de cacería de su padre, en las afueras de París, en el magnífico palacio de Versalles, y obligó a la nobleza de Francia a vivir en él a pesar de que las instalaciones, a excepción de las suyas, eran primitivas. El paseo del rey por los exquisitos jardines, así como toda la vida diaria de Versalles, era un elaborado ritual.

A los 22 años, el rey desposó a María Teresa, hija del rey de España, para afianzar las relaciones entre los dos países. Siempre la trató con respeto y generosidad. De su progenie sólo sobrevivió su primogénito, Luis, el Gran Delfín. A pesar de las objeciones del clero, el rey mantenía a varias amantes en Versalles, legitimando a siete hijos de una de estas relaciones y concertándoles matrimonios con las principales familias del reino.

Cuando la reina murió en 1683, Luis se casó secretamente con la última de sus amantes, madame de Maintenon, una piadosa viuda que originalmente fue traída a la corte como institutriz de sus hijos ilegítimos. Luis XIV fue lo suficientemente longevo como para vivir más que su único hijo, el Gran Delfín, y el hijo de éste, el duque de Borgoña. A la muerte del Rey Sol en 1715, uno de sus bisnietos subió al trono como Luis XV.

Una Versión: El Nacimiento de los Gemelos:  En sus memorias, el cardenal Richelieu, ministro en jefe de Luis XIII, reveló que el 5 de septiembre de 1638 Ana de Austria dio a luz a gemelos. El primer bebé nació al mediodía y fue declarado heredero. A las 20:30, la reina entró nuevamente en trabajo de parto y con serias dificultades dio a luz a un segundo bebé. SegúnRichelieu, mientras que el nacimiento del futuro rey “fue tan espléndido y glorioso, el de su hermano se mantuvo en secreto y fue muy triste”.

Según las leyes de la época, se consideraba el mayor al segundo gemelo que nacía. Pero como se nombró sucesor de Luis XIII al primero, se consideró prudente ocultar el nacimiento del segundo bebé. El príncipe no reconocido fue dado a una nodriza y se dijo a la reina que su segundo hijo había muerto.

Así, los hermanos llegaron a la mayoría de edad, uno en la corte y el otro en un hogar humilde. Pero con el tiempo el parecido del segundo joven con el rey Luis XIV fue tan notorio que tuvo que ser enviado a Inglaterra, donde su tía paterna, Enriqueta María, reina y consorte del rey Carlos I, le ofreció los privilegios de una crianza real.

Según un elaborado argumento basado en la espectacular revelación de Richelieu, el desafortunado gemelo supo de su verdadera identidad y quiso reclamar el trono que era legítimamente suyo. En 1669, a los 31 años, se unió a un hugonote francés llamado Roux de Marsilly, un agente secreto de una alianza protestante contra Francia que incluía a Inglaterra, Holanda, Suecia y varios cantones suizos.

En abril, Marsilly fue capturado en Suiza por el servicio secreto de Luis XIV y se le llevó a París, donde murió por las torturas. Antes de morir, reveló que Eustache Dauger, quien fingía ser su mayordomo en Inglaterra, era en realidad el gemelo desaparecido del rey, el cual pensaba regresar a exigir su derecho.

Al llegar a Dunkerque el 19 de julio, Dauger fue arrestado por orden de Louvois, secretario de Estado desde 1662 y mano derecha del Rey. Ese mismo día el ministro de Guerra escribió a Saint-Mars diciendo que enviaría a Pignerol a un reo muy importante y que por tanto debería estar bajo la más estricta de las vigilancias.

En los años siguientes, en los que se le transfirió a Exiles, a la isla Santa Margarita y finalmente a París, Saint-Mars llevó a Dauger consigo. El alcaide siempre lo trató respetuosamente, permitiéndole ropas adecuadas, libros, una guitarra e incluso un sirviente. En pocas palabras, lo trató como si fuese de la nobleza, si no es que de sangre real. Pero se le obligó a usar una máscara de terciopelo negro cada vez que había visitantes en la prisión y/o cuando viajaba con Saint-Mars a una nueva prisión, tal como lo hizo en septiembre de 1698 para viajar hacia la muerte en su prisión final de París.

«Fue sin duda inusual,  la peculiaridad de esta detención, el refinamiento de la maldad, la tortura, al parecer, no doloroso, pero infinitamente incómodo, por la cara del prisionero que siempre estaba completamente oculto bajo una especie de máscara de terciopelo negro, mecánicamente vinculados al collar de un de hierro, con un mecanismo de su expulsión, imposible de activar sin la ayuda de alguien. Mientras que el reconocimiento facial del prisionero era nula, sus movimientos ágiles y modales refinados y elegantes, condujeron a un argumento, aunque subjetivo: era joven y la nobleza. La mayor parte del tiempo, se mantuvo fuera de la vista de otros presos,  vigilado de cerca, y para completar , la seguridad de contacto restringido con el encarcelamiento, y sólo una persona elegida para tal custodia. Siempre fue tratado por todos con amabilidad y respeto, especialmente por Sr. De Saint-Mars, el comandante de la prisión.»

Una vida en custodia: ¿Quién era Eustache Dauger? Luego de exhaustivas investigaciones, un historiador inglés publicó en 1910 una respuesta más bien prosaica. Dauger era mayordomo de Nicolás Fouquet, ministro de Finanzas de Luis XIV. Fouquet fue arrestado en 1661 por malversación de fondos y se le sentenció a prisión perpetua. Murió, cautivo en Pignerol, en 1680. Como Fouquet compartió secretos de Estado con su mayordomo durante su confinamiento, el sirviente (que según esta teoría era Dauger) quedó en custodia luego de la muerte de su amo. Fue preso especial de Saint-Mars hasta que murió, 23 años después.

¿Sirviente o rey desheredado? Sencillamente no hay suficientes evidencias para responder con certeza a la pregunta. Quienes conocían el secreto en esa época —el rey, Louvois y desde luego Saint-Mars— tuvieron el cuidado de no revelarlo por escrito, por lo que no hay prueba para refutar o validar la suposición de que Dauger era el heredero al trono.

En noviembre de 1703, de repente y en forma totalmente misteriosa «máscara de hierro» enfermó y muere rápidamente y fue enterrado en el cementerio de Saint-Paul, y por primera vez, su nombre fue revelado que según los registros  figura, como Marchiel de 45 años de edad.

Durante los más de veinte años que estuvo en prisión, por más secreto en que ha sido tomado este caso, los rumores fueron esparcidos por toda Francia durante el reinado de Luis XIV. Hubo varias versiones que fueron apareciendo en la leyenda del hombre de la máscara de hierro, y una de ella es la que acabamos de explicar donde afirmaba que era el hermano gemelo del rey, después de haber sido excluido de la familia por el Cardinal Richelieu, con el fin de preservar la integridad del Gobierno de Francia, el motivo de la colocación de una máscara, seria para proteger su verdadera identidad, y que los  ciudadanos no pudieran darse cuenta de la gran semejanza con el rey.

Otra versión de los hechos declaró que Ana de Austria, madre de Louis XIV, se había casado en secreto, con Mazarino, su ministro, y como resultado de matrimonio, un hijo, un medio hermano de Louis XIV. Otra versión es mas fantástica y aseguraba que el prisionero sería el hijo natural del Rey, con una de sus amantesLavaltiere, Montespan y Maintenon.

La destrucción de la Bastilla en 1789, con la quema de la mayor parte de los archivos, hace extremadamente difícil  una mayor investigación segura y fidedigna.  Una última investigación en 1872 de un especialista llamado Jung determina que el detenido, conocido por apodo de «Iron Mask» era un noble de Lorena, el caballero deHermoises, acusado de inflar una revuelta,  conspirando contra la vida de Luis XIV.

La Sociedad Estamental Señor Feudal vasallos Ciervos de la Gleba

La Sociedad Estamental: Señor Feudal, Vasallos, Ciervos de la Glebafeudalismo, señor feudal

Origen del sistema feudal: Los caballos de guerra eran costosos y su adiestramiento para emplearlos militarmente exigía años de práctica. Carlos Martel, con el fin de ayudar a su tropa de caballería, le otorgó fincas (explotadas por braceros) que tomó de las posesiones de la Iglesia. Estas tierras, denominadas ‘beneficios’, eran cedidas mientras durara la prestación de los soldados.

Éstos, a su vez, fueron llamados ‘vasallos‘ (término derivado de una palabra gaélica que significaba sirviente). Sin embargo, los vasallos, soldados selectos de los que los gobernantes Carolingios se rodeaban, se convirtieron en modelos para aquellos nobles que seguían a la corte.

Con la desintegración del Imperio Carolingio en el siglo IX muchos personajes poderosos se esforzaron por constituir sus propios grupos de vasallos dotados de montura, a los que ofrecían beneficios a cambio de su servicio. Algunos de los hacendados más pobres se vieron obligados a aceptar el vasallaje y ceder sus tierras al señorío de los más poderosos, recibiendo a cambio los beneficios feudales.

Se esperaba que los grandes señores protegieran a los vasallos de la misma forma que se esperaba que los vasallos sirvieran a sus señores.

SEÑORES, VASALLOS Y FEUDOS

Las revueltas de la Baja Edad Media tuvieron como resultado muchas instituciones nuevas: señoríos, vasallaje, feudos. Los siguientes textos ilustran dos facetas del feudalismo. El primero da cuenta de la cesión que un señor hace de su feudo a un vasallo. El segundo es una declaración clásica del Obispo Fulbert de Chartres en el año 1020, sobre las mutuas obligaciones entre el señor y el vasallo.

Registro de una cesión hecha por el abad Farítio a Roberto, un caballero

El abad Faritio también cedió a Roberto, hijo de Guillermo Mauduit, la tierra de cuatro hides (60 a 120 acres) en Weston, que su padre había heredado de su predecesor, para tenerla en calidad de feudo. Y él deberá de hacer este servicio a cambio, a saber: que siempre que :a la iglesia de Abingdon deba desempeñar su servicio de cabalo, Roberto deberá cumplir la mitad del servicio de caballero para la misma iglesia; es decir, en la protección del castillo, en el servicio militar exterior y en esta parte del mar; en dar dinero en forma proporcional, si el rey es hecho prisionero, y en el resto de los servicios que los demás caballeros de la iglesia desempeñan.

Obispo Fulbert de Chartres
Habiéndome pedido que escribiera algo relacionado con la forma e la lealtad, he anotado de manera breve para ti, con la autoridad de los libros, las cosas que siguen. El que hace un juramento de lealtad a su señor debe tener estas seis cosas presentes en todo momento: lo que es inofensivo, seguro, honorable, útil, fácil y practicable. Inofensivo, es decir, que no debe herir a su señor en el cuerpo; seguro, que no debe herir a su señor traicionando sus secretos o sus defensas en las que descansa la seguridad; honorable, que no debe lastimarlo en su justicia, o de otras formas que atañan a su honor; útil, que no debe herirlo en sus posesiones; fácil j practicable que aquel bien que su señor pueda realizar con facilidad, no lo haga con dificultad, ni que pudiéndose llevar a cabo, sea imposible para él realizarlo.

Que el fiel vasallo deba evitar estos daños es ciertamente propio, pero no únicamente por esto merece él sus propiedades, ya que esto no basta para abstenerse del mal, a menos que también se haga el bien. Por consiguiente, sólo resta que en esas seis cosas mencionadas arriba aconseje y ayude fielmente a su señor, si es que desea que se le considere digno del beneficio recibido y estar a salvo en lo que concierne a la fidelidad que juró.

El señor debe también actuar de manera recíproca con su fiel vasallo en todas estas cosas. Y si no lo hiciere así, será considerado con toda justicia culpable de mala fe, al igual que el primero, en caso de que se le sorprendiera evitando o consintiendo el incumplimiento de sus deberes y, en ese caso, sería desleal y perjuro.

DECADENCIA:  El feudalismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo en el siglo XIII; a partir de entonces inició su decadencia. El subenfeudamiento llegó a tal punto que los señores tuvieron problemas para obtener las prestaciones que debían recibir.

Los vasallos prefirieron realizar pagos en metálico (scutagium, ‘tasas por escudo’) a cambio de la ayuda militar debida a sus señores; a su vez éstos tendieron a preferir el dinero, que les permitía contratar tropas profesionales que en muchas ocasiones estaban mejor entrenadas y eran más disciplinadas que los vasallos. Además, el resurgimiento de las tácticas de infantería y la introducción de nuevas armas, como el arco y la pica, hicieron que la caballería no fuera ya un factor decisivo para la guerra. La decadencia del feudalismo se aceleró en los siglos XIV y XV.

Durante la guerra de los Cien Años, las caballerías francesa e inglesa combatieron duramente, pero las batallas se ganaron en gran medida por los soldados profesionales y en especial por los arqueros de a pie. Los soldados profesionales combatieron en unidades cuyos jefes habían prestado juramento de homenaje y fidelidad a un príncipe, pero con contratos no hereditarios y que normalmente tenían una duración de meses o años. Este ‘feudalismo bastardo’ estaba a un paso del sistema de mercenarios, que ya había triunfado en la Italia de los condotieros renacentistas.

El Negocio de la Esclavitud Esclavos africanos inmunes a la viruela

El Negocio de la Esclavitud-Esclavos Africanos Inmunes a la Viruela

Los españoles comenzaron a importar esclavos africanos, que eran menos propicios a contraer la viruela. Esta enfermedad, de las más mortales para los europeos y en grado superlativo para los naturales del Caribe, se había propagado a África, de modo que los africanos habían desarrollado inmunidad natural.

Los primeros esclavos africanos fueron comprados a los barcos portugueses hacia 1530, comenzando así un comercio que iría en rápido aumento durante los siglos dieciséis y diecisiete, para alcanzar su máximo desarrollo en el dieciocho.

Asimismo, en el siglo dieciséis, los españoles se dieron cuenta de que la mano de obra esclava volvía altamente rentable la cosecha manual de la caña de azúcar, que habían sembrado en la Española y otras islas del Caribe. Así que compraron más esclavos. Hacia 1700 llegaban anualmente 4.000 esclavos a las islas dominadas por los españoles.

Los ingleses, que desarrollaban en 1607 su primer asentamiento permanente en Norteamérica, en Jamestown, Virginia, no tardaron mucho en iniciar la importación de esclavos. Poseían también un cultivo lucrativo que exigía gran cantidad de mano de obra: el tabaco. En 1619 los nuevos virginianos comenzaron a utilizar esclavos en sus plantaciones.

El Negocio de la Esclavitud

Portugal llevó tantos esclavos a Brasil que, hacia 1800, la mitad de la población de ese inmenso país era de ascendencia africana.

El tráfico de esclavos fue, entre 1500 y 1800, uno de los más seguros medios de enriquecerse en el negocio de embarques. Los europeos se unieron a los tratantes árabes y a los jefes locales africanos, que podían también hacer fortuna en esta horrible profesión. Holandeses, ingleses, franceses y daneses compitieron con los portugueses en el establecimiento de factorías de esclavos en África.

En 1713, España concedió a Inglaterra el monopolio del suministro de 4.800 esclavos anuales a sus colonias americanas, durante 30 años. El acuerdo se llamó Asiento de Negros. Se ignora el número de personas que fueron capturadas y vendidas, pero alcanza tal vez la cifra de siete millones, solamente en el siglo dieciocho. Una de las razones por las cuales es tan difícil de establecer la cantidad era la elevada mortalidad durante el viaje.

Las condiciones a bordo de los barcos de esclavos, donde la gente iba encadenada en bodegas que medían algo más de un metro de altura, eran penosas. Muchos fallecían en esas sentinas en medio de la inmundicia, la enfermedad y la desesperación. Los marineros arrojaban los cadáveres por la borda, sin ninguna ceremonia.

EN TOTAL, ALREDEDOR DE 10 MILLONES de esclavos africanos se transportaron al Nuevo Mundo entre el siglo XVI y el XIX. Se estima que 50 por ciento de ellos fue embarcado en navíos británicos y el resto en barcos franceses, holandeses, portugueses, daneses y, después, estadounidenses.

Una razón de la asombrosa cantidad de esclavos, naturalmente, era la alta tasa de mortalidad. A los esclavos se les apiñaba en forma apretada en buques de carga, de 300 a 450 por barco, y se les encadenaba en bodegas o calas sin instalaciones sanitarias ni suficiente espacio para permanecer de pie.

Así permanecían durante su viaje a América, el cual duraba por lo menos cien días (véase al recuadro ¿e arriba). La tasa de mortalidad alcanzaba diez por ciento, excepto en viajes más largos, en los cuales, debido a tormentas o vientos adversos, la tasa llegaba a ser más alta. Los africanos que sobrevivían al viaje estaban expuestos a enfermedades ante las que tenían poca o ninguna inmunidad. La tasa de mortalidad era menor entre los nacidos y criados en el Nuevo Mundo. La nueva generación logró inmunizarse ante muchas enfermedades más graves.

Los patrones pocas veces estimulaban a sus esclavos a tener hijos. Muchos de los dueños, sobre todo de las Antillas, creían que era menos caro comprar un nuevo esclavo que criar un niño, desde su nacimiento hasta la adolescencia, para que pudiera trabajar.

Antes de la llegada de los europeos en el siglo XV, la mayoría de esclavos de África eran prisioneros de guerra o muchos trabajaban en el servicio domestico sin salario alguno, solo por la comida.

VIDEO SOBRE EL COMERCIO DE ESCLAVOS

PARA SABER MAS…Se dice que el contrabando significó para los habitantes de Buenos Aires una bendición que llegaba para aliviar la situación de extrema necesidad por la que transitaban sus días. Pero no todas eran alegrías, ya que el puerto también fue la puerta de entrada de epidemias que se propagaron hacía el interior del territorio causando estragos.

Esta situación se vio favorecida por la precariedad de los asentamientos urbanos, especialmente el de Buenos Aires, que no sólo no disponía de un abastecimiento regular de agua potable sino que además se destacaba por la proverbial suciedad de sus calles, donde se multiplicaban alegremente todo tipo de insectos y alimañas.

La viruela, el tifus, la fiebre tifoidea, la difteria y la tuberculosis -por sólo nombrar las más conocidas- merodearon periódicamente por estas tierras y alcanzaron el rango de epidemias en numerosas oportunidades a lo largo de todo el siglo XVII y aún bien entrado el siglo XVIII. Uno de los vehículos más aptos -aunque no el único- para la Introducción de enfermedades fueron los cargamentos de esclavos que llegaban en pésimas condiciones sanitarias. Luego de una penosa travesía, donde los alimentos escaseaban, muchas veces arribaban en pleno invierno sometidos a bajísimas temperaturas y desprovistos de abrigo.

Era de esperar entonces que con frecuencia se dieran situaciones como las que a principios del siglo XVIII denunciaba el Procurador General porteño, al señalar que el facultativo designado para el control de un barco negrero «halló en él trescientos y más negros y negras que habiéndoles reconocido uno por uno, están la mayor parte enfermos con diferentes enfermedades, como ser algunos de ellos con tina, otros con diferentes especies de calenturas… y las restantes con viruelas, las que tiene por enfermedad epidémica…».

La experiencia indicaba que una vez instalada la enfermedad era ir-probable el remedio o la cura, y que les escasos y dudosos especialistas en e arte de sanar no contaban ni con el saber ni con los recursos necesarios para poder detenerla.

Ver: Historia de la Esclavitud En Estados Unidos

Imperio Británico en la India Compañía Indias Orientales Isabel I

Imperio Británico en la India – Compañía Indias OrientalesImperio Británico en la India - Compañía Indias Orientales

La fundación de compañías de las Indias Orientales
Ochenta comerciantes londinenses se reunieron en 1599 para formar la Compañía de las Indias Orientales. Isabel I les concedió el permiso legal en 1600. Los holandeses formaron su propia Compañía de las Indias Orientales en 1602. Los franceses no podían quedarse atrás, y establecieron en 1664 su Compañía de las Indias Orientales.

Por corto tiempo Portugal gozó del monopolio mercantil, como única entre las naciones europeas que poseía las cartas de navegación y los contratos comerciales para transportar los productos asiáticos por mar. ¿Cómo hicieron las compañías para burlar el monopolio portugués? De manera parecida a como ellos lo habían logrado en primer lugar: por la fuerza.

Después de establecer en 1612 su primera factoría en Surat, en la India, los ingleses se desplazaron a otros puertos indios. Fundaron Madrás, en el sureste de la India, en 1612, e implantaron en 1688 un puesto mercantil en Bombay. En Calcuta, sobre el golfo de Bengala, fundada por ellos en 1690, establecieron su centro de operaciones para la India.

El comercio de especias resultó ser un oficio muy arriesgado. Los holandeses tomaron Ambón como base en las Molucas, lejos de los portugueses. Y cuando los mercaderes ingleses intentaron comerciar allí, dieron muerte a los intrusos.

Los holandeses capturaron Jakarta en 1619, ciudad con un excelente y abrigado puerto, situada sobre la costa norte de Java (que hoy forma parte de Indonesia), y le cambiaron el nombre, llamándola Batavia (en recuerdo de los batavos, tribu celta que habitaba los Países Bajos en tiempos de los romanos). La Compañía Holandesa de las Indias Orientales estableció allí su centro de operaciones.

En 1638 se anotaron los holandeses otra primicia: convencieron a los japoneses de que les permitieran desplazar a los portugueses, y tomar ellos la representación exclusiva del comercio europeo en Japón. Para lograr este derecho se comprometieron a no predicar el cristianismo.

La conquista de los Incas Pizarro somete a Atahulpa Caballos y Armas

La conquista de los Incas: Pizarro somete a AtahulpaPizarro Conquista a los Incas

CONQUISTA DE LOS INCAS:
Camino hacia Cuzco:
Como los aztecas en el norte, los incas eran un pueblo dominado por el yugo de imperios peruanos anteriores.

Los incas comenzaron a prepararse en el siglo doce. Hacia 1430, un jefe llamado Pachacuti rechazó una invasión de un pueblo vecino, y siguió luego ensanchando el Imperio Inca hasta alcanzar regiones de lo que hoy son Chile, Bolivia y Ecuador.

Hacia el siglo dieciséis, los sucesores de Pachacuti controlaban más tierra que cualquier pueblo suramericano anterior a ellos. Al igual que los romanos , los incas atrajeron a los líderes de los pueblos conquistados a su redil, recompensando a aquéllos que se les unían y convirtiendo la cooperación en algo más fácil que la resistencia. Como los romanos, también los incas fueron magníficos ingenieros; sus albañiles construyeron fortificaciones de enormes bloques de granito unidos con una perfección tal que la hoja de un cuchillo no lograría penetrar aun hoy en las juntas.

Igualmente notable, en especial en una geografía tan escarpada, fue el mantenimiento que los incas dieron a su red de 30.500 kilómetros de caminos, y el sistema de correos, con mensajeros de a pie a cargo del gobierno, que recorrían esos caminos, y relevos cada 2,4 kilómetros. Por medio de este sistema podían los incas enviar un mensaje a 240 kilómetros de distancia en un día. Los mensajeros mantenían a los líderes locales en comunicación con Cuzco.

El Imperio Inca aún florecía cuando la primera expedición española arribó a la región. En diciembre de 1530, Francisco Pizarro (c. 1475-1541) llegó a las costas del Océano Pacífico en América del Sur con alrededor de 180 hombres, pero, al igual que Cortés, contaba con armas de acero, pólvora y caballos, nada de lo cual era conocido por los nativos. Pizarro también tuvo suerte porque el Imperio Inca ya había sucumbido a una epidemia de viruela. Los incas, como los aztecas, tampoco eran inmunes a las enfermedades europeas. Demasiado pronto, la viruela acabó con las aldeas. Otro golpe de fortuna para Pizarro fue que incluso el emperador murió a causa de la viruela y dos de sus hijos reclamaban el trono, lo cual originó una guerra civil.

La unión del país dependía sólo de la familia gobernante. Bastó a Pizarro vencer a esta familia para ocasionar la ruina de los incas, lo cual logró en 1532 mediante un engaño ruin.

El 15 de noviembre de 1532 Pizarro entró en la ciudad de Cajamarca y, al siguiente día, recibió la visita del Inca a quien -siguiendo el ejemplo de Cortés- tomó prisionero. Tal como lo hiciera Moctezuma en México, Atahualpa siguió gobernando bajo las órdenes de Pizarro; pero pensó en recobrar su libertad y ofreció como precio del rescate una habitación de su palacio llena de oro y dos llenas de plata hasta la altura de su brazo alzado.

El trato fue aceptado por Pizarro, pero, como el cumplimiento de lo pactado tardara más de lo previsto, los españoles se impacientaron, se apoderaron del botín, y dispusieron la muerte del Inca, a quien acusaron de conspirar contra ellos. Entretanto, Almagro, repuesto de su enfermedad, había llegado a Cajamarca en abril de 1533.

Luego de descontar la parte que correspondía al soberano, los españoles se repartieron el tesoro. Pizarro y Almagro se enredaron en oscuras peleas por sus derechos sobre lo conquistado. Esta situación se prolongó durante largo tiempo hasta que finalmente, en 1538, Almagro fue muerto en el Cuzco por orden de Pizarro. Años más tarde, Pizarro murió a su vez a manos del hijo de Almagro.
En 1542 se creó, el virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535- fue designada su Capital. En un principio, el virreinato del Perú abarcó todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.

Como conquistaron america los españoles? La Conquista de America

¿Cómo conquistaron América los Españoles?-La Conquista de América

conquista de américa

LA EXPANSIÓN EUROPEA: A finales del siglo XV los europeos navegaron por el mundo en todas direcciones. Los pioneros fueron los portugueses que, en un puñado de buques, se aventuraron hacia el sur a lo largo de la costa occidental de África a mediados del siglo XV; el proceso se aceleró con los viajes que inauguraron la época de Cristóbal Colón a América y de Vasco da Gama al Océano índico alrededor de 1490. Muy pronto se unieron a la aventura otros estados europeos y, ya para terminar el siglo XVIII, habían creado una red de comercio global dominada por los barcos y las fuerzas occidentales.

En menos de trescientos años, la época europea de exploración cambió el concepto del mundo. En algunas regiones, como en América y las islas de las especias, destruyó las civilizaciones indígenas y el establishment de las colonias europeas. En otras, como en África, India y las regiones del continente del sureste asiático, quedaron los regímenes nativos intactos, pero hubo un fuerte efecto en las sociedades locales y los modelos de comercio regional.

Con el tiempo, muchos observadores europeos tuvieron de este proceso una opinión favorable. Creían que no sólo se había llevado riqueza por medio del comercio mundial e intercambiado cultivos y descubrimientos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, sino que también habían llevado a los «pueblos paganos» el mensaje de Jesucristo. No hay duda de que la conquista de América y la expansión hacia el resto del mundo hizo aflorar lo peor y algo de lo mejor de la civilización europea.

El saqueo ambicioso de los recursos y la represión brutal y la esclavitud apenas fueron equilibrados con los intentos de crear nuevas instituciones, convertir los nativos al cristianismo y atender los derechos de los pueblos indígenas. En cualquiel caso los europeos habían empezado a cambia el mundo.

LA CONQUISTA DE AMERICA: Al norte de las ciudades mayas, en las montañas del centro de México, el comandante militar español, Hernán Cortés, halló en 1519 una gran ciudad, la capital azteca de Tenochtitlán, construida en la mitad de un lago que tenía por lo menos 200.000 habitantes, y que se hallaba en el apogeo de su gloria.

Los curtidos soldados españoles decían que Tenochtitlán. con sus pirámides brillantemente pintadas y las anchas calzadas que unían la isla urbanizada con las orillas del lago, era tan magnífica como Roma o Constantinopla. Los españoles habrían de destruirla, por supuesto, pero nadie ha sostenido hasta ahora que las conquistas sean hermosas.

Aunque las civilizaciones precolombinas ostentaban grandes ciudades; muchos otros logros, adolecían de ciertas ventajas clave que facilitaron la conquista española. Cuatro de las más importantes fueron:

1- La pólvora: Los europeos, como los árabes y los turcos, la obtuvieron de los chinos. Pero este avance tecnológico, que se había extendido por Asia y Europa, no había cruzado el océano hasta que los españoles lo llevaron a América.

2- El hierro: Aunque varias culturas americanas lograron trabajar el metal en forma espléndida hacia el siglo dieciséis, ninguna aprendió, a fabricar armas de fuego. Las armas de hierro y acero (mezcla de hierro y carbón), eran más sólidas y durables que las de los indígenas.

3- El caballo: No había caballos en América. Lo más parecido a un caballo en cualquier cultura americana del siglo dieciséis era la llama, que los incas suramericanos usaban como bestia de carga. Nadie confundiría  llama con un caballo de batalla.

4- La inmunidad: Ésta fue probablemente la mayor desventaja. Los europeos llevaban consigo enfermedades que no habían cruzado antes el océano, y los indígenas no poseían defensas contra ellas.

PARA SABER MAS….

Los españoles no llevaron adelante sus acciones de conquista de un modo improvisado, por el contrario, es posible establecer algunas características comunes entre la conquista de los aztecas y la de los incas. Esto permite sañalar la existencia de una verdadera táctica.

La misma se caracterizó por:
• El establecimiento de alianzas con grupos locales -por ejemplo, con los que buscaban liberarse de la dominación azteca- o el aprovechamiento de las divisiones internas -como las que existían entre los incas-, ocasionadas en la lucha por el [poder]. De esta manera, lograban conseguir hombres para incorporar a sus ejércitos.

• El control de jefes indígenas, como una forma de dominar a los pueblos que estaban subordinados a ellos.

•  La superioridad en armamento: espadas de acero contra lanzas de obsidiana, armaduras de metal contra túnicas forradas de algodón, armas de fuego (arcabuces) contra arcos y flechas, caballería contra un ejército a pie.

•  La obtención de intérpretes indígenas que hicieran de traductores e informantes.

• El aprovechamiento de las creencias indígenas para atemorizarlos, realizando acciones espectaculares, como destruir sus templos o ídolos.

LOS ABORÍGENES HOY… La mayoría de los pueblos indígenas en América Latina desciende de las grandes civilizaciones azteca, maya e inca. Se estima que existen 34 millones de indígenas en América Latina y el Caribe. Bolivia es el país que cuenta con la proporción más alta de indígenas (56,8%).

Si bien los diferentes gobiernos de América Latina realizaron un esfuerzo para lograr cambios culturales en estas poblaciones, en la actualidad los indios siguen afectados por la pobreza y tienen bajas tasas de alfabetización y escolaridad. Los indios jóvenes son sinónimo de esperanza. Son los más instruidos y los que están intentando reafirmar sus raíces culturales.

También existen organismos internacionales que intentan contribuir al desarrollo indígena frente a dificultades como las siguientes: carecer de derechos de propiedad de tierras; no tener programas de asistencia técnica y de capacitación; no poder acceder al crédito para emprender pequeños proyectos.

Es necesario reducir el nivel de pobreza que están sufriendo los pueblos indígenas de América Latina. Hay que darles más posibilidades de educación porque es una manera de brindarles herramientas para luchar por salir de la pobreza.

Boccaccio Escribe El Decameron Retrato de la Época Peste Negra

Boccaccio Escribe-El Decameron-Retrato de la Época-Peste NegraLa peste negra en la Edad Media

En el año 1330, la peste bubónica (también llamada Peste Negra, transmitido por la pulga) se expandió desde Asia por el norte de África, Europa y Oriente Medio. Estaba causada por una bacteria conocida con el nombre de Yersina pestis. Este microbio normalmente infecta a las ratas y pasa de las ratas a otros animales a través de las pulgas, que también pican a los humanos.

Es posible que las malas cosechas de China dieran pie al brote epidémico. Las ratas abandonaron los campos para buscar comida en los lugares que habitaban los humanos y con ellas vinieron las pulgas. Las pulgas picaron al huésped humano, que caía enfermo y contagiaba la enfermedad al toser y expulsar esputo infectado.

Cuando la peste bubónica llegaba, la víctima sufría un aumento de temperatura. El ritmo cardíaco se aceleraba y empezaban los dolores de cabeza y musculares. Entonces, los nódulos linfáticos se inflamaban. Lo siguiente eran las hemorragias subcutáneas, que eran las que mostraban esos puntos negros por los que se le puso el terrible nombre de la Peste Negra. La víctima acababa desarrollado una neumonía. Durante un periodo de veinte años, desde 1330 hasta 1350, la peste bubónica mató a un tercio de la población europea.

LA PESTE NEGRA: Los europeos del siglo catorce contemplaban el mundo con nuevos ojos y consideraban las tierras lejanas deseables, dignas de conocer y acaso de adquirir. Con todo, antes de que los europeos salieran realmente y comenzaran a conquistar ese mundo, debían tener en casa suficiente bienestar personal para construir un mercado descentralizado de artículos de lujo foráneos. Pero, cosa extraña, fue necesaria una enfermedad terrible y la muerte en gran escala para que dicho mercado encontrara una base firme.

La peste negra, devastadora epidemia de peste bubónica y sus variedades, se originó probablemente en las estribaciones de la cordillera asiática del Himalaya, pero en el siglo catorce algo, tal vez el crecimiento del mercado, provocó su diseminación. Los agentes portadores eran las pulgas de las ratas. A donde la gente viaja, y en especial si lleva comida allá van las ratas y sus parásitos.

Al morir una rata, sus pulgas pasaban a otra. Y si no había otra rata a mano, las pulgas ensayaban un huésped menos apetecible. Cuando los huéspedes eran seres humanos, enfermaban terriblemente y morían con rapidez en su mayoría. Las manchas negruzcas que aparecían bajo la piel eran llamadas bubones, y por eso la enfermedad fue denominada peste bubónica. Una epidemia de neumonía, variedad todavía más peligrosa de la enfermedad, se propagaba de una persona a otra a través del aire.

La plaga mató a miles de chinos en 1333, y se extendió hacia el occidente. Hacia 1347 llegó a Constantinopla y desde allí llegó a Europa.

La muerte negra fue una de las calamidades naturales más  terroríficas de toda la Edad Media. Se ha calculado que del 25 al 50 por ciento de la población murió conforme la plaga se extendía por toda Europa, entre los años 1347 y 1351. Esta descripción contemporánea de la gran plaga está tomada del prefacio a la obra El Decamerón, del autor italiano del siglo XIV, Giovanni Boccaccio.

 Giovanni Boccaccio, El Decamerón
En el año de nuestro Señor de 1348, la plaga mortífera irrumpió en la gran ciudad de Florencia, la más bella de las ciudades italianas. Ya sea por la intervención de los cuerpos celestes o debido a nuestras propias iniquidades, que la justa ira de Dios buscó enmendar, la plaga surgió en el este algunos años antes, provocando la muerte de incontables seres humanos. Se difundió sin freno de un lugar a otro, hasta que —desafortunadamente— se precipitó sobre el oeste. Ningún conocimiento, ni previsión humana alguna fueron de provecho en contra de ella, a pesar de que se escogieron funcionarios en activo para que limpiaran la ciudad de mucha suciedad, y de que a los enfermos se les prohibió la entrada, al tiempo que se difundían consejos para la preservación de la salud. Tampoco sirvieron las humildes súplicas. No una, sino muchas veces, se ordenaron en forma de procesiones y de otros modos, con el fin de que los creyentes apaciguaran a Dios; pero, a pesar de todo, cerca de la primavera de ese año la plaga comenzó a mostrar sus estragos…

No se manifestó como en el este, donde, si un hombre sangraba por la nariz, era un aviso seguro de su inevitable muerte. En el comienzo de la enfermedad los hombres y las mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo. Algunas de estas inflamaciones eran más grandes, otras más pequeñas, y se les llamaba comúnmente forúnculos. Desde esos dos puntos de partida, los forúnculos comenzaban poco a poco a esparcirse y aparecer, en general, por todo el cuerpo. Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos en los brazos, los muslos y en toda la persona. Muchas de estas manchas eran grandes y estaban separadas, otras eran pequeñas y se apiñaban. Al igual que los forúnculos —que eran y seguían siendo una segura indicación de la muerte próxima— estas manchas tenían el mismo significado para cualquier persona en que hubieran aparecido.

Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades. De hecho,… no sólo muy pocos se recuperaban, sino casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos; algunos más pronto, otros más tarde… La virulencia de la plaga fue máxima, ya que los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas. Pero el mal era todavía peor. No sólo la conversación y la familiaridad con los enfermos extendía la enfermedad e, incluso, causaba la muerte, sino que, al parecer, el simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…

Más lastimosas eran las circunstancias de la gente común y, en gran parte, de la clase media, ya que estaba confinada a sus casas con la esperanza de estar seguros, u obligados por la pobreza; y restringidos a sus propias secciones, diariamente caían enfermos por miles. Allí, privados de ayuda o de cuidados, morían sin salvación. Muchos exhalaron su último suspiro en las calles, de día o de noche; gran cantidad murió en sus casas, y era sólo por el hedor de sus cuerpos putrefactos como anunciaban su muerte a sus vecinos. Por todas partes la ciudad estaba llena de cadáveres…

Se llevaba tal cantidad de cuerpos a las iglesias cada día, que el suelo consagrado no resultaba suficiente para albergarlos, en particular, de acuerdo con la antigua costumbre de dar a cada cuerpo su lugar individual. Se cavaron grandes zanjas en los atestados atrios, y los cadáveres recién llegados se apilaban adentro, capa sobre capa, como la mercancía en la bodega de una nave. Se cubrían con un poco de tierra los cuerpos de cada estrato, y se procedía así hasta que la zanja se llenara hasta arriba.

LA RATA: TIPOS Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

la rata

Se supone que la rata negra procede de los desiertos de Arabia, en donde llevaba una vida libre.- Parece que se asoció al hombre, aproximadamente, en el siglo Vil, y que su difusión principal por Europa se debió a los Cruzados, aunque, por otra parte, hay pruebas de que la conocían los griegos y romanos; porque se han conservado representaciones artísticas de ella.

La rata gris, originaria de Asia Central, invade Europa, y poco después América, en el siglo XVIII, a .través de la flota rusa que visitaba los puertos escandinavos; también hay testimonios del cruce directo del Volga, a nado, de grandes conjuntos de ratas, probablemente en busca de alimento. Sin embargo, existe controversia en este punto, puesto que las mismas emigraciones masivas las refleja; Aelian en su trabajo «De Natura Animalium», escrito en el siglo II.

Sea cual fuere la época de llegada de la rata gris a Europa, es incuestionable que su difusión sólo pudo llegar a ser importante cuando encontró un ambiente adecuado, es decir, con la existencia de la gran urbe provista de un alcantarillado complejo, y propicio para la proliferación de estos roedores; tal situación se dio, aproximadamente, a partir del siglo XVIII.

El ratón es conocido desde los tiempos históricos más remotos, pues aparece en el arte y la literatura de los griegos y de los romanos, e incluso puede que su nombre latino (Mus) sea una derivación del vocablo sánscrito musha. Se asigna su procedencia al Asia Central.

tipos de ratas

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Recuperar El Santo Sepulcro Lugares Sagrados

Recuperar El Santo Sepulcro – Lugares SagradosLAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS: El primer ejército oficial europeo que llegó a Jerusalén masacró en 1099 a la mayor parte de la gente que allí vivía, antes de fundar cuatro efímeros reinos latinos encabezados por europeos, a lo largo de la costa oriental del Mediterráneo.

La segunda Cruzada se inició en 1147 con la matanza de los judíos que vivían en el valle del Rin, en Alemania, al pasar la marejada de cruzados rumbo al oriente.

También fueron al oriente bien armados nobles y experimentados guerreros. En 1189, la fuerza expedicionaria de la tercera Cruzada incluyó al rey Ricardo I (Corazón de León) de Inglaterra, a Federico Barbarroja (emperador del Sacro Imperio Romano) y al rey Felipe II de Francia. El emperador se ahogó al cruzar una corriente de agua.

Después de la muerte de Saladino en 1193, el papa Inocencio III inició la cuarta cruzada. En el recorrido a Tierra Santa, el ejército cruzado empezó a verse envuelto en disputas sobre la sucesión del trono bizantino.

Los líderes venecianos de la cuarta cruzada vieron una oportunidad de neutralizar a su competidor comercial más grande: el Imperio Bizantino. Entonces, se desviaron hacia Constantinopla, donde llegaron para saquearla en 1204 y formar un nuevo Imperio Latino de Constantinopla. No fue sino hasta 1261 que un ejército bizantino recuperó la ciudad. El Imperio Bizantino había sido salvado, pero ya no representaba una gran fuerza en el Mediterráneo.

El imperio restaurado sólo abarcaba ahora la ciudad de Constantinopla y el territorio de los alrededores, y algunas tierras en Asia menor. Aunque de pocas dimensiones, el imperio se mantuvo otros 190 años hasta que, finalmente, su debilidad permitió a los turcos otomanos conquistarlo en 1453.

A pesar de las fallas, el ideal de las cruzadas no estaba perdido por completo. En Alemania, en 1212, un joven conocido como Nicolás de Colonia anunció que Dios le había inspirado para conducir una «cruzada de niños» hacia Tierra Santa. Miles de jóvenes se unieron a Nicolás y se dirigieron por el Rin atravesando los Alpes hacia Italia, donde el papa les dijo que regresaran a su casa. La mayoría trató de hacerlo.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino. Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

A pie con niños  campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida.

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

La siguiente cruzada de guerreros adultos apenas si tuvo mejores resultados. La quinta cruzada (1219-1221) intentó recuperar la Tierra Santa pasando por el poderoso estado musulmán de Egipto. La cruzada logró algunos éxitos al principio, pero su fracaso marcó el final del liderazgo papal de los cruzados occidentales.

La sexta cruzada, que condujo el emperador alemán Federico II, se llevó a cabo sin el apoyo papal debido a que el papa excomulgó al emperador por haberla emprendido tarde. En 1228, Federico marchó hacia Jerusalén y aceptó la corona como rey de la ciudad luego de llegar a un acuerdo con el sultán de Egipto.

La Ciudad Santa había sido recuperada sin necesidad de presentar batalla y sin apoyo papal. Una vez que Federico se fue la ciudad cayó de nuevo, esta vez en manos de un grupo de turcos aliados con el sultán de Egipto. Las dos últimas cruzadas importantes estuvieron mal organizadas por el devoto rey de Francia Luis IX y fueron un absoluto fracaso. Muy pronto se perdió el resto de las posesiones cristianas en el Medio Oriente.

Acra, último baluarte de los cruzados, se rindió en 1291. De principio a fin, los cruzados habían fracasado en lograr su principal propósito: retener Tierra Santa para los cristianos occidentales.

Los Turcos en el Mediterraneo Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

Los Turcos en el Mediterraneo – Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

LOS TURCOS EN EL MEDITERRANEO

Europa oriental estaba amenazada en mayor medida por el avance constante de los turcos otomanos. Por siglos, el Imperio Bizantino había servido, por supuesto, como amortiguador entre los musulmanes de Medio Oriente y los latinos de occidente. Constantinopla fue severamente debilitada por el saqueo de 1204 y por la ocupación del oeste. Aunque la dinastía de los Paleólogos (1260-1453) trató de restablecer el poder bizantino en los Balcanes, después de la caída del Imperio Latino, la amenaza de los turcos finalmente condenó al imperio que había tenido una larga duración.

En el siglo XIII los turcos otomanos se extendieron con rapidez, comenzando en el nordeste de Asia Menor, apropiándose de las tierras de los turcos seléucidas y del Imperio Bizantino. En 1345 evitaron Constantinopla y se dirigieron a los Balcanes, los cuales conquistaron a finales de ese siglo. Por último, en 1453, la gran ciudad de Constantinopla cayó en manos de los turcos tras un sitio de varios meses. Después de consolidar su poder, los turcos se prepararon para ejercer renovadas presiones contra occidente, tanto en el Mediterráneo como en el valle del Danubio, rumbo a Viena.

A finales del siglo XV amenazaban Hungría, Austria, Bohemia y Polonia. El sacro emperador romano, Carlos V, se convirtió en su más acérrimo enemigo del siglo XVI.

La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo XV, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar.

Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

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Europa compra especias a Oriente Pimienta Nuez Seda Canela

Europa compra especias a Oriente: Pimienta, Nuez, Seda, Canela

RUTA DE LA SEDA

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos» y de otras tierras eran más aterradoras donde  «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier  hombre lo matan en seguida con la mirada».

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas. Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea. Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante. Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comerciales, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Comercio entre Europa y Oriente Especias Pimienta Canela Nuez Seda

Comercio entre Europa y Oriente: Especias Pimienta, Canela, Nuez, Seda

comercio con oriente

Al igual que los árabes y otras culturas, los europeos se enfrentaron entre sí, pero su pugna tomó también la forma de una carrera por la riqueza. Sabían que podían lograr gran prosperidad en el comercio en particular el comercio con Asia. Varios factores incrementaron el deseo europeo hacia un mayor comercio con Oriente:

1-Algunos europeos pudieron saborear un tentador abrebocas de el lujo asiático — hermosos tejidos y especias jamás probadas en Occidente — durante las Cruzadas (centenares de años de exploraciones militares cristianas contra Palestina, dominada por los cos selyúcidas), que comenzaron en el siglo once.

2- Un vasto Imperio Mongol euro-asiático, que abarcaba desde el -Negro hasta China, abrió nuevas rutas septentrionales para los mercaderes, facilitando el acceso a bienes orientales en Occidente

3-Un libro sobre China (Viajes de Marco Polo), escrito en el siglo por un mercader de Venecia, ciudad-estado italiana, acrecenté interés en el lejano Oriente, lugar que parecía demasiado fabuloso
para ser real.

4- Finalmente, y por extraño que parezca, una terrible plaga ayudó en el siglo catorce a crear un mercado para los exóticos productos orientales.

Antes de poder crear ese mercado, los europeos necesitaban superar obstáculos de orden cultural y geográfico: debían encontrar el modo de traer cargamentos desde la lejana India y la fantástica China.

El Imperio Otomano, gobernado por una dinastía turca separada de la anterior selyúcida, controlaba las rutas terrestres orientales; además, sólo los barcos veleros estaban en capacidad de transportar el volumen de candas que los soñadores europeos tenían en mente, pero nadie sabía en Europa cómo llegar a Asia oriental por mar; necesitaban rutas rn mas, y su búsqueda produjo un mundo surcado en todas direcciones nuevas interconexiones culturales.

China
En 1514, una flota portuguesa ancló fuera de las costas de China. Éste fue el primer contacto directo entre el Imperio Chino y Europa, desde los viajes de Marco Polo doscientos años antes. En ese momento, los chinos pensaron poco en el hecho.

Al parecer, China estaba en la cúspide de su poder como la civilización más magnificente sobre la faz de la tierra. Su dominio se extendía desde las estepas de Asia Central hasta el mar de China y desde el Desierto de Gobi hasta los bosques lluviosos tropicales del sureste asiático. Desde la perspectiva del imponente trono imperial de Beijing se podía considerar a los europeos como una forma poco común de bárbaros. Para el gobernante chino, los de todos los otros países eran simple y sencillamente «los hermanos más jóvenes» del emperador chino, quien era el Hijo del Cielo.

En la época en que los portugueses llegaron a las costas chinas, la dinastía Ming, que rigió de 1369 a 1644, ya había iniciado una nueva era de grandeza. Bajo una serie de gobernantes poderosos, China extendió su dominio hasta Mongolia y Asia Central, y por un breve periodo reconquistó Vietnam. A lo largo de la frontera norte reforzó la Gran Muralla e hizo las paces con las tribus nómadas, con las que había tenido conflictos durante siglos. Pero los días de la dinastía Ming estaban contados. Después de un periodo de prosperidad y crecimiento, los Ming empezaron a declinar.

A finales del siglo XVI, una serie de gobernantes débiles originó una época de corrupción en el gobierno.

Como siempre, los problemas internos fueron de la mano con los disturbios en la frontera norte. Los Ming habían intentado llegar a acuerdos con las tribus de la frontera aliándose con ellas. Una de las alianzas fue con los manchúes, que vivían al norte de la Gran Muralla en la región que hoy se conoce como Manchuria. En 1644, los manchúes destronaron al último emperador Ming y declararon la creación de una nueva dinastía que se llamaría Qing (Ch’ing, puro).

Los Qing tuvieron al principio una serie de gobernantes poderosos que pacificaron el país, corrigieren los errores sociales y económicos más graves y restauraron la paz y la prosperidad. Dos monarcas Qing, Kangxi y Qianlong, gobernaron para bien de China por más de un siglo, desde mediados del XVII hasta finales del XVIII. A ellos se debe en gran medida la grandeza de la China de la época manchú.

UNA CARTA DIRIGIDA AL REY DE TOKIN: El rey de Francia Luis XIV en 1681 envió una carta al rey de Tokin solicitando permiso para que los misioneros católicos hagan su labor en Vietnam,…el rey de Tokin declinó de manera diplomática su pedido.

Altísimo, excelentísimo, poderosísimo y magnánimo príncipe, nuestro muy querido y buen amigo, ¡que Dios os conceda la gracia de incrementar vuestra grandiosidad con un buen final!

Oímos de nuestros súbditos que están en vuestro reino qué protección habéis acordado darles. Apreciamos mucho esto, pues guardamos para vos toda la estima que uno puede tener para un príncipe tan ilustre por su valor militar, como por la loable justicia que ejercéis en vuestro reino… Puesto que la guerra que libramos por varios años, en la que toda Europa se unió en contra nuestra, impedía que nuestras naves partieran hacia las Indias; en estos tiempos, cuando estamos en paz tras haber ganado varias victorias y ampliado nuestro territorio mediante la conquista de varios lugares importantes, hemos dado inmediatamente órdenes a la Royal Company para que se establezca en vuestro reino tan pronto como sea factible… Hemos girado órdenes para que os hagan llegar varios regalos que creímos serían agradables para vos.

Pero lo que más deseamos en el mundo, para vosotros y vuestro reino, es que se les dé a aquellos súbditos vuestros, que ya han abrazado la ley del único y verdadero Dios del cielo y de la Tierra, la libertad de profesarla, pues esta ley es la máxima, la más noble y la más sagrada y, sobre todo, la más adecuada para que haya reyes que reinen absolutamente sobre el pueblo.

La Iglesia Castiga a Galileo- Caso de la Inquisición Acusacion

La Iglesia Castiga a Galileo – Acusacion de la Inquisición a Galileo Galilei

Persecuciones: La reacción de la Iglesia Católica fue muy activa frente a los nuevos planteos científicos y filosóficos. A través de la Inquisición comenzó a perseguir a quienes se atrevían a cuestionar la Biblia y ciertos textos ingresaron en el Index (lista de libros prohibidos por la Iglesia). También las iglesias reformadas reprimieron algunas de estas expresiones científicas.

Galileo sufrió la intransigencia religiosa ya que fue obligado por la Inquisición a retractarse públicamente y negar su adhesión a la teoría copernicana sobre el heliocentrismo.

La Iglesia también atacó el pensamiento de Descartes: sus obras fueron incluidas en el Index y sus ideas prohibidas en la Sorbona y en otras universidades.

La persecución alcanzó también a otras comunidades religiosas. Baruj Spinoza, un judío de Amsterdam que postulaba la presencia de Dios en todas partes (doctrina denominada panteísmo) y pretendía utilizar en la filosofía la forma de pensar de la matemática, fue repudiado y segregado de la comunidad israelita.

galileo galilei

El peligroso vicio de preguntar:
¿Qué vale más? ¿La experiencia o la doctrina?
Dejando caer piedras y piedritas y bolas y bolitas, Galileo Galilei comprobó que la velocidad es la misma aunque el peso de los objetos sea diferente. Aristóteles estaba equivocado, y durante diecinueve siglos nadie se había dado cuenta.

Johannes Kepler, otro curioso, descubrió que las plantas no giraban en círculos cuando perseguían la luz a lo largo del día. ¿Acaso no era el círculo el camino perfecto de todo lo que gira? ¿No era el universo la perfecta obra de Dios?

—Este mundo no es perfecto, ni mucho menos —concluía Kepler—. ¿Por qué habrían de ser perfectos sus caminos?
Sus razonamientos resultaban sospechosos para los luteranos y para los católicos también. La madre de Kepler había estado cuatro años presa, acusada de practicar brujerías. Por algo sería.

Pero él vio y ayudó a ver, en aquellos tiempos de oscuridad obligatoria:
adivinó que el sol giraba en torno de su eje, descubrió una estrella desconocida, inventó la unidad de medida que llamó dioptría y fundó la óptica moderna.

Y cuando ya se estaba arrimando al fin de sus días, se le dio por decir que así como el sol decidía el viaje de las plantas, las mareas obedecían a la luna.
—Demencia senil —opinaron los colegas.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

En 1632 Galileo publicó Diálogos sobre los sistemas máximos, que había recibido apoyo del Papa Urbano VIII y sabía que alto dignatarios de la iglesia compartían sus punto de vista , se creía a salvo de toda persecución. Volvió sobre la teoría copernicana y se empecinó en demostrar que la Tierra giraba alrededor del Sol.

El Diálogo fue la mecha que encendería la pólvora. Requerido para comparecer ante el Santo Oficio, Galileo se indignó ingenuamente V no comprendió bien lo que se le reprochaba. Quizá confiaba demasiado en su trabajo, convencido como estaba de que éste no admitía discusión.

Sin embargo, el combate era desigual, el científico y los teólogos no podían entenderse y Galileo sabía que su teoría era incomprensible para la lógica de la Iglesia. También le reprocharon el haber escrito su Diálogo en italiano y no en latín, algo nunca antes visto en una obra científica.

Para los prelados del Vaticano constituía una gran audacia pretender, de este modo, poner la ciencia al alcance de las mayorías. Como no quería convertirse en un nuevo Giordano Bruno, que fue quemado por la Inquisición en 1600, Galileo aceptó entonces retractarse.

Hasta su muerte, el científico vivió bajo vigilancia en Roma, Siena y luego Florencia, pero jamás se le impidió trabajar. Desde entonces tuvo que enfrentar a un temible adversario: la enfermedad.

Afectado por la pérdida de su hija en 1634, la salud de Galileo fue deteriorándose, y en 1637 perdió definitivamente la vista.

No obstante, sus facultades intelectuales permanecieron intactas y durante el año siguiente publicó su obra maestra, Discorsi… (Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas relacionadas con la mecánica y los movimientos locales). Unos años antes de su muerte, acaecida en 1642, Galileo había destronado definitivamente la física aristotélica y establecido sus descubrimientos.

MAS VALE TARDE QUE NUNCA: Recién en 1822 el Santo Oficio decidió levantar la prohibición de la difusión de los libros que sostenían el sistema heliocéntrico. Pero hubo que esperar más tiempo aún antes de que la Iglesia aceptara revisar su juicio y su condena de las teorías de Galileo. Sólo en 1992 el papa Juan Pablo II lo rehabilitó oficialmente con gran prudencia.

Algunos teólogos tuvieron como tarea velar por que los términos de la rehabilitación no los alcanzaran. Al culminar un nuevo examen del proceso que duró doce años, Juan Pablo II explicó que «los problemas subyacentes a este caso se refieren tanto a la naturaleza de la ciencia como a la de la fe. Por lo tanto, no se debe excluir que un día nos encontremos ante una situación análoga que exigirá a unos y a otros una conciencia advertida del campo y de los límites de sus propias competencias».

Calificando a Galileo de «físico genial» y de «creyente sincero», el Vaticano no dudó en hablar de «incomprensión recíproca» y de «buena fe» de todos los actores del proceso.

Biografía de Moliere Obra Literaria y Teatral Actor Francés

Biografía de Moliere y Obra Literaria y Teatral

Moliere es el creador de la gran comedia francesa nació en París probablemente en enero de 1622, pues del día 15 es su partida de bautismo en la parroquia de San Eustaquio.

Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, ya que tanto su abuelo paterno como materno eran maestros tapiceros de bastante consideración.

Juan Bautista, hijo de Juan Poquelin y de María Cressé, recibió una educación muy cuidadosa en el colegio de Clermont, dirigido por los jesuítas, cuyas aulas eran concurridas entonces por ios hijos de las mejores familias de París.

En este centro de enseñanza Moliere adquirió una buena cultura clásica y francesa. La tradición refiere que fue uno de los discípulos del filósofo Gassendi, restaurador de las doctrinas epicúreas y adversario de Descartes.

Lo cierto es que estudió filosofía con aprovechamiento. Luego cursó de pura fórmula la carrera de derecho, pues su intención era continuar el negocio de su padre, quien en 1631 había sido nombrado tapicero de cámara del rey.

Moliere

SINTESIS BIOGRAFICA: Comediógrafo y actor francés, nace y muere en París. Aunque es conocido por su seudónimo, su verdadero nombre es Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673).

Se le considera uno de los máximos representantes del clasicismo francés. Estudia con los jesuítas en el colegio de Clermont.  Fracasa en su intento por establecer el Illustre Théátre en Rouen.

En 1645 inicia con su compañía de teatro una gira por la provincia francesa, con una duración de trece años. Aunque tiene numerosas dificultades, es durante este período cuando Moliere adquiere renombre como comediógrafo.

A su regreso a París en 1658, su protector es el rey Luis XIV. Con la acertada descripción y acción de sus personajes, logra establecer tipos universales y perennes.

Su obra se distingue por la perfección técnica, la intriga dramática, el moralismo y el epicureanismo, enfrentando los personajes a sus propios viciosy desvarios, que, a su vez, les crean profundos conflictos con la sociedad. Satiriza la aristocracia y la burguesía de la época.

Así se aprecia en El avaro (1668), en la que capta las características universales del personaje; El hipócrita (1669); Don Juan; Tartufo (1664) y en El misántropo (1666). Otras de sus obras son Los amantes (1670);El burgués gentilhombre (1670), en el que representa la persecución del reconocimiento social, y El enfermo imaginario (1673).

Fallece mientras representaenescena la muerte del protagonista de dicha obra

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HISTORIA Y BIOGRAFIA: Moliere,  seudónimo de Jean Baptiste Poquelin: Gran poeta cómico francés, nació en París en enero de 1622 y murió en la misma ciudad el 17 de febrero de 1673.

El siglo del rey de Francia, Luis XIV, no sólo vió el surgimiento de dos grandes poetas como Corneilie y Juan Racine, que pueden ser comparados con los mayores dramaturgos de la antigua Grecia, sino que fue también fue el siglo de Moliere.

Actor, director escénico y dramaturgo, de nombre Jean-Baptiste Poquelin, dedicó su vida al teatro.

Hizo de la comedia un género propio, otorgándole un sello de nobleza, alejado de la farsa de sus inicios. quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época.

Confrontaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

biografia de moliere

Moliere, fue ignorado en Francia durante toda la época de las guerras civiles. Obtuvo luego por sus obras la protección de la familia real y la estima de los más grandes literatos de su época.

Hijo de un rico burgués parisiense, nieto y sobrino-nieto de tapiceros emparentados  con una ilustre familia de músicos, los Mazuel,  cuando Jean Batipste  Poquelin  nació   en   1622, nada parecía predisponerlo hacia el teatro.

Educado en uno de los establecimientos más afamados de París, el colegio jesuita de Clermont (actual  liceo   Louis-le-Grand).

 Sus condiscípulos eran hijos de familias nobles; no necesitó mayor esfuerzo para apropiarse sus distinguidos modales, disponiéndose para caricaturizar algún día cuanto observaba de risueño a su alrededor.

Habiendo egresado de ese colegio, fue enviado a estudiar derecho a Orleáns.

Allí se graduó de abogado en 1643, pero sentía poca inclinación por los asuntos forenses y volvió a París, donde su padre ya se alegraba prematuramente de poder iniciarlo en los secretos de su arte, el más noble de todos.

Fue sin duda un duro golpe enterarse, por boca del propio hijo, que, pesando bien las cosas, no creía que la vida pudiera tener para él ningún atractivo si no la dedicaba al teatro.

Y, efectivamente, pronto se inició como actor de comedias. Adoptó entonces el seudónimo de Moliere, para no deshonrar el nombre de su familia.

Moliere actor

Molière, dramaturgo del siglo XVII, quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época. Superando la comedia tradicional, enfrentaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

Juntamente con los Béjart y algunos amigos fundó el Ilustre Teatro. Se constituyó el conjunto el 30 de junio de 1643. Alquilaron un local cerca de la Porte de Nesle, y ofrecieron la premiére a comienzos del año 1644.

El repertorio incluía principalmente tragedias, aunque no había quizás entre ellos ningún actor trágico. Poco duró el Ilustre Teatro; el genio de su inspirador no se había manifestado aún, y la empresa fracasó rotundamente.

A fines del año 1646 el desafortunado comediante abandona París y lleva durante doce años una vida ambulante.

Se le encuentra en 1648 en Nantes, en Limoges —donde seguramente conoció al auténtico Señor de Pourceaugnac—, en Burdeos, en Tolosa; en 1651, en París, siguen desconociéndolo; en 1653, en Lyon; allí estrena su primera comedia, en cinco actos y en verso, El atolondrado, y en Pezenas actúa ante uno de sus condiscípulos de Clermont, el príncipe de Conti.

Este, según se cuenta le ofreció el puesto de secretario privado, para ayudarle a restablecer sus finanzas. Moliere rehusó, y gracias a su negativa conocemos hoy las obras maestras de su genio.

En 1654 está en Montpellier. En los años siguientes su troupe recorrerá sobre todo las ciudades del valle del Ródano y del Languedoc. Pero ya en 1657, sale hacia el norte de Francia; en 1658 se presenta en Ruán, y desde ahí vuelve a París.

Ya ha escrito un gran número de farsas y de comedias: El médico enamorado, Los celos del ridículo —primer esbozo de Jorge Dandín—, El médico volador, El despecho amoroso.

El príncipe de Conti lo presentó a Monsieur, hermano de Luis XIV. En la Sala de Guardia del Louvre fue armado un tablado, donde Moliere pudo interpretar sus obras.

La primera fue Nicomedes. Al término de la misma, el director-actor, adelantándose hasta el auditorio, solicitó la venia para presentar una pieza breve de su repertorio que ya era conocida en las provincias. El rey dio su consentimiento, y pudo así verse por primera vez en París El médico enamorado.

Monsieur, hermano del rey, tomó a Moliere bajo su protección y obtuvo para él la autorización de compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos, a quienes años atrás se había asignado aquel edificio. Luis XIV les autorizó para que fijaran su residencia en París tomando el título de Troupe de Monsieur, quedando de este modo fundado lo que andando el tiempo habría de llamarse Comedia Francesa.

Muy pronto recibió Moliere el premio a sus esfuerzos, pues se le autorizó a compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos; los dos conjuntos debían presentarse alternativamente.

El 18 de noviembre de 1659 estrena Las preciosas ridiculas, que queda prohibida por unos días, debido a la influencia de algún cortesano.

En 1661 hace su aparición en el Palais-Royal, que Richelieu acaba de construir y le ha sido asignado.

Allí interpreta Don Juan García de Navarra, estruendoso fracaso, del que se recupera la compañía con el éxito clamoroso de La escuela de los maridos. El mismo año, en la fiesta que Fouquet ofrece a su soberano, Moliere presenta El impertinente.

En menos de veinticinco años escribió treinta obras, entre las que citaremos solamente: La escuela de las mujeres (1662), El casamiento forzoso, extraído de Rabelais   (1664),  Don Juan   (1665),  El misántropo (1666), Anfitrión (1668), El avaro (1668), Tartufo (1669), El burgués gentilhombre (1670), Los engaños de Scapin (1671), Las mujeres sabias (1672), El enfermo imaginario (1673).

Moliere casó con Armande Béjart; veinticinco años más joven que él, y que desempeñaba el papel de criada intrigante en las comedias. La coquetería de esta mujer envenenó la vida de su marido, pero enriqueció  con  esta  experiencia  el  genio  del  escritor.

Armande Béjart Mujer de Moliere

Moliere casó con Armande Béjart;

El célebre autor cómico soportó toda clase de disgustos, aun en la época en que el rey le otorgaba su protección y su gloria se afirmaba. Las contrariedades empezaron con el estreno de La escuela de las mujeres, que lo enemistaron con muchos personajes de la corte.

Para justificar su violenta sátira escribió La crítica de «La escuela de las mujeres», con la cual no hizo sino avivar el odio que sus adversarios hubieran querido disimular tras el desprecio. Pero, ¿acaso lo lo habrían logrado? Moliere tenía mucho talento y un conocimiento demasiado profundo de aquella sociedad.

La representación de Tartufo (1669) en Versalles motivó un escándalo de tal magnitud que se prohibió su exhibición en público.

En 1667 pudo presentarla nuevamente, pero el primer presidente del Parlamento impartió orden de suspender el ciclo. Luis XIV se encontraba en Flandes.

Moliere envió ante él a dos compañeros a fin de protestar por la inicua decisión. Pasaron dos años antes de que el rey autorizara expresamente las representaciones (1671). Ya no le quedaban a Moliere más que cuatro años de vida.

A pesar de saberse enfermo, no cuidaba su salud. Un día, en un banquete de la corte, el rey le preguntó: «Usted tiene un médico, ¿qué hace, pues?» «Señor —contestó Moliere—, charlamos largamente, me receta medicinas, yo no las tomo, y voy sanando.»

Su última obra fue El enfermo imaginario, en la que se burlaba de los médicos y sus medicinas.

En la cuarta representación fue presa de un súbito malestar. Era, en la ceremonia final, el momento preciso del «juro»; al pronunciarlo, Moliere tuvo un vómito de sangre; lo llevaron a su habitación. El sacerdote, que él había pedido, llegó tarde. Eran las diez de la noche del 17 de febrero de 1673.

Moliere fue el mago francés de la comedia. Se le reprochó haber atacado ciertos tipos más abstractos que reales: libertinos, devotos, escritores, gente de la corte, de trazos exageradamente fuertes; sin embargo, no hizo sino inspirarse en los hombres y la vida que lo rodeaba, y sólo fustigó el vicio, del que ofreció un retrato casi simbólico.

Así pudo decirse que Harpagón representa a la avaricia más que al avaro. Podría igualmente decirse que Tartufo es la hipocresía más que el impostor.

Se quiso hacer fama de la pretendida maldad y la hipocondría de Moliere. Pero se olvidaban entonces las anécdotas, tantas veces citadas, y que ponen de manifiesto su piedad y su generosidad.

Un día, Barón vino a decirle que un actor de provincia solicitaba su ayuda para unirse a los suyos. Era un tal Mondorge, tiempo atrás compañero del célebre autor. «¿Cuánto crees que debe dársele?», preguntó a Barón.

«Cuatro doblas», contestó éste sin pensar. «Toma las cuatro doblas, de mi parte, y dale estas veinte más de tu parte», y aún agregó a esto un hermoso traje.

Son innumerables los juicios que en Francia y en el extranjero han venido a atestiguar el genio de Moliere. Goethe ha reconocido su deuda hacia él.

Saint-Beuve, Taine, Brunetiére, han manifestado su admiración sin reservas; Luciano Guitry, Jouvet, Dullin, Raimu, entre tantos, han interpretado a Moliere; Sarah Bernhardt quiso ser Dorine, y en la Comedia Francesa, que es el teatro de Moliere por antonomasia, dos actores trágicos de fama, Mounet Sully y Max, tuvieron a honra desempeñar en Don Juan el papel muy breve del mendigo.

Como director escénico tenía mucho talento, lo que demostró en cerca de 2.500 representaciones entre 1658 y 1673.

La influencia sobre sus comediantes se evidenciaba por medio de la fidelidad que le demostraban, rechazando la mayoría de las propuestas de sus competidores.

En El impromptu de Versalles, comedia escrita en 1663, explicó sus principios estéticos y demostró un gran sentido de la dirección de actores y de la puesta en escena. Era común, por ejemplo, que creara personajes pensando en quienes los encarnarían.

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Henri Martin, célebre historiador, ha hecho una observación que ningún crítico anteriormente había apuntado. Moliere ha revolucionado profundamente la sociedad con sus ideas innovadoras, en particular las que conciernen a la condición de la mujer. «Las antiguas máximas judías y romanas acerca de la inferioridad y la sumisión de la mujer reciben un ataque por vía del ridículo y de la razón», dice Martin, y agrega más adelante: «Una libertad verdadera, una igualdad digna, una auténtica sociedad en el matrimonio: tal es el ideal humano que el poeta propone.» Sin embargo, el feminismo de Moliere no ha llegado hasta aprobar a las mujeres sabias. Tal vez no preveía entonces ilustres ejemplos como Madame Curie.

Recordemos, para terminar este artículo, los versos que Voltaire dedicó a la memoria de Moliere:

Tú fuiste el pintor de Francia;
Nuestros burgueses con sus tontos prejuicios,
Nuestros envanecidos marquesitos,
Nuestros letrados siempre bien puestos,
En tus obras veían sus retratos,
Y los hubieras enmendado…  

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El teatro en tiempos de Moliere: Cuando Moliere regresó a París en 1658, el teatro estaba dominado por el género de la tragedia, en la que reinaba Corneille desde el éxito de El Cid, veintiún años antes. Moliere habría querido lucirse en la tragedia, pero sus intentos fueron infructuosos, como su puesta en escena del Alejandro de Racine. Por su lado, la comedia se reducía a un acto, confundiéndose con la farsa, retomando elementos ya sea de la comedia de intriga al estilo italiano, o bien, de la comedia de capa y espada al estilo español, a pesar de las tentativas originales de Pierre Corneille en sus inicios.

Moliere reconcilió las dos tradiciones y las superó, inspirándose sobre todo en la comme-dia dell’arte italiana. Desde finales del siglo XVI, esta última influenció profundamente al teatro francés: le aportó tipos de personaje sobre los cuales los actores podían variar hasta el infinito (el sirviente o el arlequín, el anciano pedante o avaro…), un nuevo sentido de expresión corporal (morisquetas, gestos, acrobacias…) y una inclinación por la puesta en escena que podía llegar hasta la improvisación.

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OBRA ARTÍSTICA DE MOLIERE: Sus aficiones y pasiones le llevaron al teatro; fue actor y autor y adquirió poco a poco celebridad por sus comedias L’Étourdi (El aturdido) (1653), Le Dépit Amoureux (El despecho de amor) (1656) y Les Precieuses Ridicales (Las preciosas ridículas) (1659), en las que alborea la verdadera comedia francesa, en que se exhiben y satirizan las costumbres y los caracteres con un diálogo vivaz y humorístico.

En Le Tartuíe (El impostor) (1664), que fue representada ante el propio Luis XIV en Versalles y que no pudo serlo públicamente hasta 1669, se hace una exposición magistral de la hipocresía. L’École des maris y L’École des íemmes promovieron grandes discusiones y causaron algunos  sinsabores  al  autor (1662). Le Misanthrope  (El misántropo)   (1666), contribuyó a elevar más aún la fama de Moliere. L’Avare (El avaro) (1669), Le Bourgeois Gentilhomme (El burgués gentilhombre) (1670), Les Femmes Savantes (Las mujeres sabias) (1672), Le Malade imagimaire (El enfermo imaginario) (1673) y Le Medecin malgré lui (El médico a pesar suyo) (1666), rebosan espíritu de fina y sagaz observación y vis cómica. Moliere pinta en sus obras con toda fidelidad la vida humana y ellas reflejan las costumbres, modas y gustos de la época y son modelo, al par que de verismo, de gracia satírica.

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CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1622 Nacimiento en París de Jean- Baptiste Poquelin, el 15 de enero.

1637 El Cid de Corneille.

1643 Jean-Baptiste Poquelin renuncia al cargopaternal de «tapicero ordinario del rey».Fundación del Illustre-Théátre.

1644 Primera aparición del nombre  artístico de Moliere.

1645 Gira de Moliere a provincias luego del fracaso del Illustre-Théátre.

1658 Llegada de la compañía de Moliere a París y primera representación ante el rey.

1660 Sganarelle o El Cornudo imaginario. 

1661 Inicio del reinado personal de Luis XIV.  

1662 Matrimonio de Moliere con Armande Béjart (hija o hermana de Madeleine). La escuela de las mujeres.

1663 Querella de La escuela de las mujeres: Moliere escribe La crítica de la escuela de las mujeres y El impromptu de Versalles.

1664 Fiesta de los Placeres de la Isla encantada en Versalles. Representación de Tartufo en  Versalles. Moliere monta La Tebaida, primera obra de Racine.

1665  Don Juan. La compañía de Moliere llega a ser la Troupe del rey.

1666 El misántropo. El médico a palos.

1667 Moliere cae gravemente enfermo.

1668 Amphltryon. Primera compilación de las Fábulas de La Fontaine.

1669 El señor de Pourceaugnac. Tartufo es representado en Saint-Germain para el rey.

1670 El burgués gentilhombre.  

1672 Muerte de Madeleine Béjart. Las mujeres sabias.    

1673 El enfermo imaginario. Muerte de Moliere, el 17 de febrero.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
Hicieron Historia Tomo I Entrada Moliere Editorial Larousse
Lo Se Todo Tomo II Editorial CODEX

Moliere: Y por si el azote de las pestes fuera poco castigo, el miedo a la enfermedad se convirtió en una nueva enfermedad. En Inglaterra, los médicos atendían pacientes que se creían frágiles como cacharros de barro y se apartaban de la gente por no chocar y romperse; y en Francia, Moliére dedicó al enfermo imaginario la última de las obras que creó, dirigió y actuó.

Burlándose de sus propias manías y obsesiones, Moliére se tomaba el pelo. Él representaba al personaje principal: hundido en los almohadones de su sillón, envuelto en pieles, el gorro hasta las orejas, se sometía a continuas sangrías, purgas y lavativas, recetadas por los médicos que le diagnosticaban hidrodipepsia, dispepsia, apepsia, lientería, disentería, hidropesía, hipocondría, hipocresía…

Hacía poco que la obra había sido estrenada, y con éxito, cuando una tarde todo el elenco le suplicó que suspendiera la función. Moliére estaba muy enfermo, enfermo de veras y no por fiebre de la imaginación. Respiraba poco, tosía mucho, y apenas si podía hablar y caminar.

¿Suspender la función? Ni se tomó el trabajo de contestar. Sus compañeros lo estaban invitando a traicionar el reino donde había nacido y sido, desde el día aquel en que dejó de ser quien era y se convirtió en Moliére para divertir a la buena gente.

Y esa noche, el enfermo imaginario hizo reír más que nunca al público que llenaba la sala. Y la risa, por Moliére escrita y actuada, lo alzó por encima de sus penurias y de su pánico de morir, y gracias a la risa, que de todo se reía, esa noche hizo el mejor trabajo de su vida.

Tosió hasta romperse el pecho, pero no olvidó ni una palabra de sus largos parlamentos, y cuando vomitó sangre y cayó al suelo el público creyó, o supo, que la muerte era parte de la obra, y lo ovacionó mientras el telón caía con él.

Fuente: Espejos de Eduardo Galeano

Ver: Biografia de La Fontaine Jean

 

Día de acción de gracias Por qué se celebra ese día? Cuando se celebra

Día de Acción de Gracias: ¿Por qué se celebra ese día?accion de gracias

Año tras año, a fines de noviembre, los Estados Unidos celebran el día de Acción de Gracias. Así la nación expresa su gratitud a Dios y a los indios que colaboraron con Dios en la salvación de los conquistadores.

El invierno de 1620 había matado a la mitad de los europeos llegados en el navío Mayflower. Al año siguiente, Dios decidió salvar a los sobrevivientes. Las indios les dieron amparo, cazaron y pescaron para ellos, les enseñaron a cultivar maíz, a distinguir las plantas venenosas, a descubrir las plantas medicinales y a encontrar nueces y arándanos y otros frutos silvestres.

Los salvados ofrecieron a los salvadores una fiesta de Acción de Gracias. Se celebró en la aldea inglesa de Plymouth, que hasta poco antes se había llamado Patuxet y era una aldea indígena devastada por la viruela, la difteria, la fiebre amarilla y otras novedades venidas de Europa.

Ése fue el primer y último Día de Acción de Gracias de los tiempos coloniales. Cuando los colonos invadieron las tierras indígenas, llegó la hora de la verdad. Los invasores, que se llamaban a sí mismos santos y también elegidos, dejaron de llamar nativos a los indios, que pasaron a ser salvajes.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano