Naturaleza del hombre

Principios del Comunismo Origen y Características Resumen

Principios del Comunismo – Su Origen y Características

Origen del Comunismo:  El comunismo es un movimiento económico-social y político que se propone la destrucción, aun por la violencia, de la actual estructura social y la creación de una sociedad nueva. Sus ideas centrales son: ateísmo agresivo, materialismo, e internacionalismo; supresión de la propiedad privada, de la familia y del Estado; socialización de los medios de producción, trabajo esforzado, retribución de acuerdo a las necesidades de cada uno.

Sinónimos de comunismo son: marxismo, bolcheviquismo, colectivismo, maximalismo.

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Ideólogos de la Doctrina Comunista

Se denomina comunismo, porque sostiene que los bienes deben ser de la comunidad; marxismo, por inspirarse en las doctri nas de Carlos Marx; colectivismo, por propender a que la pro piedad privada pase a la colectividad; bolcheviquismo, por derivación la palabra rusa «bolchevik» máximo programa, do ahí que sus adeptos reciban también el nombre de maximalistas. El distintivo del comunismo es el emblema de la hoz y del martillo entrecruzados, pues se presenta como partido de los campesinos y obreros.

El color de su bandera, el rojo; el saludo es el puño derecho cerrado, en alto.

Aunque la idea comunista es muy antigua, el movimiento eo munista bolchevique es moderno: cristalizó en Rusia por obra principalmente de Lenín.

ANTECEDENTES: El pueblo ruso estaba sometido al dominio de los zares. Ya en la primera mitad del siglo XIX, había habido numerosos co natos revolucionarios. Baste decir que de 1826 a 1854 se registraron en Rusia 526 motines organizados por labriegos servios.

Sociedades secretas como la «Unión de Salvación» y la «So exedad de Caballeros Rusos», atizaban el fuego revolucionario y mantenían en el pueblo el odio hacia las clases altas. Las ideas comunistas se difundían entre el pueblo, pobre y hambriento y los líderes trabajaban para derribar el edificio zarista, por la violencia.

Durante la primera guerra mundial (1914-1918) Rusia luchó contra Alemania. El zar Nicolás II se había desprestigiado por la corrupción administrativa y por la ineficaz campaña militar; en 1915 las tropas alemanas se habían internado muchos kilómetros dentro del territorio ruso. El zar tomó el mando con su ejército mal equipado.

Los revolucionarios comunistas trabajaban intensamente entre el pueblo y deseaban la derrota de Rusia. Si Rusia gana la guerra, decían, muere la revolución; si la pierde triunfa la revolución. Abundaron las huelgas, sabotajes y tumultos. El 12 de marzo de 1917 estalló una revolución y la Duma (Asamblea legislativa), estableció un Gobierno Provisional. Se pensó instalar una monarquía parlamentaria.

El zar Nicolás II abdicó por sí y por su hijo, en favor de su hermano el gran Duque Miguel, pero este también abdicó en favor del Gobierno Provisional.
La decisión del Gobierno Provisional, de continuar la guerra contra Alemania y cumplir los compromisos internacionales que el zar había contraído con los aliados, fue mal recibida por el pueblo, agitado por los comunistas, y obligó a una reorganización del gobierno, que fue encabezada por Kerensky.

El 1° de mayo se había realizado en Moscú una gran manifestación popular maximalista al grito de ¡Viva la fraternidad universal!; y exhibiendo carteles con la leyenda: «Transformación de las espadas en arados«.

Vladimiro Ulianov (imagen abajo) , conocido por el nombre de Lenín, partidario de los métodos violentos, propagaba su programa. Terminación de la guerra que era, decía, una aventura de bandidos preparada y sostenida por los partidos burgueses, reparto de las propiedades entre los proletarios; en resumen: paz y pan.

lenin lider ruso

A pesar de contar en su seno a socialistas y marxistas moderados, la decisión del gobierno de Kerensky, de proseguir la guerra, produjo nuevos tumultos.

El 7 de noviembre de 1917, estalló una revolución encabezada por los comunistas bolcheviques, que se adueñaron del poder. Comenzó el gobierno rojo.

Lenín (1870-1924), ocupó el cargo de Presidente del Soviet o Consejo de Comisarios del Pueblo, integrado por trabajadores y soldados, y su lugarteniente León Trotsky (1877-1940) (su verdadero nombre era Lieb Bronstein), el Comisariato de Relaciones Exteriores.

Se implantó la Dictadura del Proletariado y se realizaron las reformas correspondientes a los postulados comunistas. Confiscación de tierras y su entrega a los campesinos y las fabricas a los obreros. Nacionalización de los bancos, de los transportes por agua, del comercio exterior e interior,

a) Régimen del Trabajo: Se impuso el trabajo obligatorio y se prohibieron las huelgas.

Los trabajadores no podían elegir libremente su trabajo, ni el lugar en donde deseaban traba jos, pues les eran impuestos por el Estado. Se exigió al pue blo que entregara el sobrante de las cosechas. En las fábricas los trabajos debían quedar terminados a plazo fijo, bajo penas que podían llegar hasta la de muerte. Las faltas de puntualidad en acudir al trabajo se castigaban: la primera vez con la privación de la tarjeta de alimentos, la segunda con trabajos forzados durante tres días, y la tercera con el fusilamiento.

Todo intento de huelga fue reprimido severamente hasta con el fusilamiento.

b) Supresión de libertades: El 10 de julio de 1918 se promulgó la Constitución Soviética, que sentó las bases de la Dictadura del Proletariado, ejercida por el Partido Comunista. Se suprimió la libertad de palabra, de opinión, de conciencia, y en fin, todas las libertades individuales, civiles y políticas.

La Constitución establecía que los obreros y campesinos, reu nidos en Consejos locales (Soviets), enviaban delegados a los Consejos provinciales; estos, a su vez, elegían representan les ante un Congreso General. De este Congreso se elegían los miembros para integrar el Comité Ejecutivo y el Consejo de Comisarios del Pueblo, que era la máxima autoridad. Tenían voto únicamente los obreros y campesinos, y por su puesto, presentaba candidatos un único partido: el Comunista.

No tardó en estallar una terrible guerra civil de los «blancos» contra los «rojos», que duró de 1918 a 1920, y terminó con el triunfo de los rojos por la violenta represión que ejercían: un mentaron las medidas represivas e implantaron el régimen del terror.

Se estableció una Comisión Especial, la terrible y tristemente célebre Cheka, encargada de efectuar arrestos de sospechosos y ejecuciones sin juicio previo. Se efectuaron ejecuciones en masa, cuyo número nunca los Soviets se atrevieron a revelar.Los años siguientes se caracterizaron por una profunda crisis económica, que puso de manifiesto el fracaso de la colectivización comunista y obligó a dar marcha atrás. Se estableció entonces como único dueño al Estado. «El capitalismo que es nefasto en manos de particulares o consorcios, decía Lenín explicando la nueva táctica, es beneficioso en manos del Estado, hoy por hoy, al menos».

La N. E. P. (Nueva Política Económica), fue calificada por Lenín de «retirada temporal», un paso atrás para poder avanzar más.

A la muerte de Lenín, en 1924, se entabló una lucha por el poder entre León Trotsky y José Stalin (cuyo verdadero nombre era José Yugashvili).

 José Stalin

Dictadura de Stalin: Venció Stalin, quien en 1927 hizo expulsar del partido a Trotsky, que terminó por residir en Méjico donde murió asesinado en 1940. Con Stalin comienzan los diversos planes quinquenales y el período de la industrialización.

La nueva Constitución puesta en vigor el 1° de enero de 1938, establece la estructura interna del régimen soviético.

La U.R.S.S. (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas), es una federación de 16 repúblicas.

El gobierno está compuesto de dos cámaras legislativas. Consejo de la Unión (600 miembros) y el Consejo de las Nacionalidades (400 miembros).
El Consejo de la Unión y el de las Nacionalidades forman el Consejo Supremo.

Esta asamblea (Consejo Supremo) elige el Presidium, organismo de 37 miembros, encargado de dictar decretos, remover funcionarios, declarar la guerra, etc., y el Consejo de Comisarios del Pueblo, la máxima autoridad ejecutiva.

Los derechos y libertades enumeradas en la Constitución existen solo en el papel, pues todo el mundo conoce el régimen de opresión y esclavitud imperante en Rusia. El derecho de sufragio se concede a los ciudadanos o ciudadanas de 18 años de edad, que pueden votar por el único partido permitido: el Comunista.

Afirmaba Alfredo Trenkler que Rusia es «el estado más totalitario del mundo. Es dador del pan y del trabajo, único empresario y capitalista, legislador, juez y señor de la guerra, es el único productor y distribuidor de los bienes económicos, en sus manos está el poder absoluto sobre vida y muerte de cada individuo. Él es juez sobre arte y ciencia, define lo que es verdad y error, lo que deben cantar los poetas, investigar los sabios y proclamar los pensadores. Ha creado una religión del Estado. De este modo, gobierna a la masa bajo un absoluto dominio».

Contenido Doctrinario: Afirma el marxismo que por la evolución de todas las cosas, la humanidad deberá llegar inevitablemente a una sociedad sin clases sociales: la sociedad comunista donde reinará la fe-licidad completa y donde ya no habrá ni opresores ni oprimidos.

Se basa en las doctrinas de Carlos Marx, expuestas en el celebre manifiesto del año 1848. Esas doctrinas tienen su raíz filosófica en la filosofía de Hegel y en la de Fuerbach. Marx fue discípulo de ambos. De Hegel tomó el evolucionismo y la ley de esa evolución dialéctica que, del mundo de las ideas de Hegel, traspuso al mundo de la materia. De Fuerbach, heredó el materialismo más absoluto. De ahí resultó el materialismo dialéctico e histórico.

PRINCIPALES IDEAS DEL COMUNISMO Y SU CRÍTICA:

Materialismo: no existe nada espiritual; la única realidad existente es la materia. También las actividades espirituales (pensar, querer. . .) no son más que formas superiores de la materia. La materia está en continua evolución, según una ley de la naturaleza, llamada dialéctica. Esa evolución terminará al llegar a la sociedad comunista.

Crítica:  Es falsa la afirmación de que no existe nada espiritual. El alma humana es espiritual y son espirituales las operaciones que realiza: pensar, querer. .. No basta asegurar que Dios no existe: hay que dar las pruebas y demostrar que Dios no existe.

No es suficiente negar la existencia de un Dios espiritual y, luego, para tratar de explicar de alguna manera el universo y sus fenómenos, atribuir a la materia todo lo que se dice de Dios. La materia es, de por sí, inerte. La vida que bulle en el mundo proclama la existencia de un ser vivo, espiritual que la ha producido. ¿Desde cuándo un elemento inferior, como la materia, produce seres superiores? Si la materia está en continua evolución, por una ley de la naturaleza, ¿cómo puede esa ley cesar en la sociedad comunista?

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Dialéctico: Según la ley dialéctica todo evoluciona de lo inferior a lo superior. La evolución la causan los elementos de contraste. En cada estado se producen esos elementos de contraste. La lucha entre los elementos se agudiza en tal forma, que resulta imposible sostener la forma precedente.

Crítica: La existencia de la ley dialéctica es una afirmación, pero, sin ninguna demostración. La evolución de lo inferior a lo superior, sin que haya algo precontenido, es un surgir de la nada. Es evidente que la nada no produce nada. Si existe algo, hay que admitir la creación. La evolución creadora es tan absurda como un círculo cuadrado, porque supone que la nada produce algo.

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Materialismo Histórico: La historia atestigua que en el mundo siempre existió lucha. Todos los hechos históricos tuvieron su origen en el factor económico. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones de la vida económica. Todo lo demás deriva de allí. En los distintos períodos de la historia, los hombres han vivido determinadas relaciones de producción; esas relaciones han suscitado un mundo de concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas …, de acuerdo a esas relaciones. El factor económico en continuo desarrollo, es el fundamento y estructura de la sociedad; es el elemento activo de la sociedad.

Pero en la sociedad hay otro elemento pasivo: esas sobre-estructuras políticas, jurídicas, artísticas, ideológicas religiosas, fundadas sobre lo económico, y que buscan y adquieren cierta estabilidad.

De ahí surge la lucha entre los dos elementos, el activo y el pasivo, lucha necesaria, fatal, fuente y origen de todo progreso social. «Los hombres antes de ocuparse de política, ciencia, arte, religión, etc… deben comer, beber, vestirse, alojarse» (argumento de Engels en el discurso sobre Marx, del 17-III-1883). «La verdadera explicación de toda la historia individual y social está en los intereses económicos».

Crítica: Las luchas que existieron en el mundo no tuvieron siempre origen exclusivamente en el factor económico. Las guerras de religión, por ejemplo, no estallaron por asuntos económicos. El primado en el hombre lo constituyen las condiciones que le permiten llevar una existencia acorde con su dignidad humana ennoblecida por los valores morales, espirituales y sobrenaturales. Nunca han demostrado que las concepciones ideales: jurídicas, políticas, morales, religiosas … son proyecciones de las relaciones de producción. Afirmar y repetir incesantemente, no es demostrar.

Además es falso que las relaciones de producción, influyan en la solución de problemas. Muchísimas de las concepciones ideales de la humanidad, no dependen en absoluto de las condiciones económicas. El estado de las relaciones de producción en nada puede influir en la solución de ciertos problemas; p. ej. si el mundo se basta o no a sí mismo, cuál es el fin del hombre; si el matar y el robar son malos, etc.

Eso prueba que para el hombre los hechos materiales son condiciones del ejercicio de la actividad intelectual, pero no que tales hechos entren como factores determinantes en la solución de los problemas intelectuales mismos.

No es exacto. Que esos intereses tengan muchas veces, un puesto importante en la historia y no pocas se hallen ocultos bajo el manto del ideal, no puede negarse; pero es ridículo querer explicar toda la historia desde ese punto de vista. ¿Qué tuvieron que ver esos factores en los fenómenos históricos del Imperio Romano, del Cristianismo, del cisma de oriente, del protestantismo, del martirio, en los grandes movimientos filosóficos, literarios, artísticos (Renacimiento), políticos, etcétera? ¿Qué parte tuvieron en las acciones de Belgrano, en la gesta emancipadora de San Martín?.

¿Cómo explicar por el solo factor económico la vida de tantos genios: Platón, Aristóteles, San Agustín, Descartes, Kant, Galileo, Newton, Colón, etc.?

En los fenómenos históricos ejercen preponderante influencia varios factores: el orgullo personal o nacional, el amor a la patria, el amor o el odio al prójimo, los ideales religiosos, el amor a la ciencia, etc., con más frecuencia que el factor económico.

El factor económico es uno, pero no el único de los elementos explicativos de la historia. El materialismo histórico niega la libertad humana, porque hace depender todos los hechos de causas fatales. Además se contradice: ¿cómo una ley inmanente de continua evolución se detendrá en la sociedad comunista?

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La Propiedad: La propiedad privada ha sido la causa de todos los males de la sociedad. «La propiedad es un robo». No existe el derecho de propiedad privada. Las propiedades, por lo menos los medios de producción o capitales, deben pasar al Estado.

Crítica: La causa de los males de la sociedad no ha sido la propiedad, sino las pasiones humanas: egoísmo, odio, venganzas, orgullo, prepotencia, ambición. . . Para conjurar los males hay que reformar al hombre, causante de ellos. El derecho de propiedad es un derecho natural que consiste en: «retener como propio lo que legítimamente se ha adquirido; de usar, disfrutar y disponer de ello con exclusión de los demás.

La propiedad individual es un estímulo para el trabajo, sacrificio y el ahorro. Hace nacer interés y preocupación por cuidar, reparar y mejorar lo que se posee como propio. De aquello que es de todos, nadie se preocupa, ni siente interés en preocuparse. Solo la propiedad personal de cuanto es necesario y útil a una vida conveniente según la posición social, produce real y legítima independencia respecto de los demás. Es también factor de dignidad individual y familiar. El ahorro sobre el propio trabajo, es un medio legítimo para formarse un capital.

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El Trabajo: El trabajo es la única fuente de dignidad para el hombre. El verdadero fin del hombre es trabajar para el bien de la sociedad, prescindiendo de su bienestar o interés personal. El que no trabaja no tiene ningún derecho, ni siquiera el de vivir.
(Téngase en cuenta que es el Estado quien determina qué clase de actividad es o no, trabajo ). El trabajo es la única fuente de riqueza a más de las ofrecidas por la naturaleza. En cuanto al método, todo es lícito, hasta el trabajo forzado.

Crítica:  El trabajo dignifica al hombre. Pero el hombre no existe para ser esclavizado por la colectividad: el fin del hombre es perfeccionarse y alcanzar su felicidad temporal y eterna. El hombre no puede ser sacrificado al Estado. Antes que existiera el Estado, existió el hombre. Si el hombre organizó el Estado, fue para vivir mejor y no para vivir en esclavitud. Tiene además derechos que ninguna persona ni la colectividad pueden atrope-llar. No solo el trabajo manual es trabajo, lo es también el intelectual. En el mundo se necesitan diversas clases de trabajos.

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Teoría del plus valor»:  En toda mercadería puesta en el mercado deben distinguirse dos valores: «valor de uso» (o valor útil) y «valor de cambio» (valor comercial). Valor de uso: Consiste en la utilidad de la mercadería para satisfacer una necesidad. Se funda en sus propiedades físicas y químicas. Valor de cambio: Es la aptitud que una cosa tiene para ser trocada o cambiada por otra. La diferencia entre el valor de cambio y el valor de uso es llamada plus valor, que significa sobrevalor o aumento de valor.

El plus valor, según Marx, se funda únicamente en el trabajo que fue necesario para su producción. La medida del valor de cambio debe ser, por consiguiente, según Marx, la cantidad de trabajo objetivado en la cosa. La cantidad de trabajo se mide por el tiempo y duración del mismo.

Según Marx, todo plus-valor (llámese interés, renta o provecho), no es más que la materialización de una cierta duración de trabajo no pagado. El capital paga al obrero según sus necesidades, pero se queda con el plus-valor. De ahí su teoría que el capital, formado por el plus-valor de las cosas, es un robo.

Crítica: El valor de los objetos para el hombre está constituido no por el trabajo, sino por su idoneidad para satisfacer las necesidades humanas. Lo que no posee esa aptitud no vale nada, haya o no costado trabajo, p. ej. un palacio en el polo sur; una bolsa de perlas encontrada por uno que se está muriendo de hambre y sed, perdido en el desierto.

El trabajo cristalizado nada tiene que ver: mercaderías que no han costado trabajo pueden valer mucho, y puede suceder que mercaderías de poco valor hayan costado mucho trabajo. El trabajo aumenta el valor solo y en cuanto aumenta la utilidad de la mercadería. También la rareza aumenta el valor: un objeto sube de valor cuando escasea. Un «objeto único» tiene valor por sí, pero vale mucho más, precl sámente, por ser «único».

Es falso que solamente el trabajo humano produce plus valor; el ganado, los tractores y aun el más simple motor eléctrico produce plus-valor: rinden más de lo que consumen. Varios son los factores del aumentó del valor de la materia prima: los principales son dos; el trabajo y el capital (terrenos, maquinarias… etc.) ni el uno ni el otro por sí solos habrían alcanzado el mismo resultado. De aquí se deduce que, separada la parte que eo rresponde al trabajo, queda la parte debida al capital.

La ganancia lícita del capital no es, entonces, un robo, como afirma el marxismo.

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La Familia: La familia es una forma de opresión, con la cual el régimen capitalista explota a la mujer. La familia desaparecerá cuando desaparezca la propiedad privada. Mientras tanto, en los países no comunistas, deberá hacerse cuanto se pueda para desintegrarla: divorcio, libertinaje, etc. De esa manera se acelera la llegada de la era comunista.

Crítica: Falso también lo que afirma de la familia. No es un inven to de los capitalistas; la famí lia ha existido siempre, muchi simo antes de que aparecieran los capitalistas. El matrimonio monógamo o indisoluble, enaltece y dignifica a la mujer. En cambio, la poligamia y el «amor libre» a que tiende el comunismo, es una explotación y degradación de la mujer.

La disolución de la familia causó tantos males en Rusia produjo tal degeneración que también en este punto el co munismo tuvo que dar marcha atrás. Se confirma una vez más, que no se puede ir contra el recto orden natural. Los hijos pertenecen a sus padres y no al Estado. Si por naturaleza los hijos pertenecen a sus padres, también corresponde a ellos el educarlos para completar la obra de la procreación.

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La Educación: Los niños son del Estado, a quien le corresponde su educación. El Estado comunista se reserva exclusivamente para sí el derecho de la instrucción. La escuela y las publicaciones de todas clases, son el principal medio para la formación colectivista del pueblo.

Crítica: El derecho de educar a los hijos, es un derecho natural e inalienable de la familia. Como de costumbre, el régimen comunista desconoce y atropella los derechos más sagrados. También en el plano educativo las teorías comunistas fracasaron: tuvieron que prohibir la coeducación por los desastres que en la niñez y juventud producía tal sistema.

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La Religión: La religión es un producto del estado presente de la economía capitalista. Como el pueblo no goza aquí, tiende a imaginarse un paraíso en el más allá y esta idea lo lleva a soportar el orden de cosas presentes. En este sentido es el «opio del pueblo». La religión es aliada del capitalismo, producida por él y caerá con él Es un absurdo una conciliación entre marxismo y religión. En el colectivismo definitivo, no podrá hablarse de religión.

Crítica: Es falso que la religión haya sido inventada por el capitalismo y que dependa de las condiciones económicas. Desde que el mundo es mundo, existió la religión, en cambio el capitalismo, comenzó muchos siglos después. La religión responde a una de las necesidades más profundas del ser humano. El sentimieno religioso es tan connatural al hombre que el naturalista Quatrefages definió al hombre «animal religioso». Esto es tan cierto, que después de cuarenta años de intensas campañas antirreligio sas v ateísticas, el marxismo soviético no ha podido extinguir el sentimiento religioso del corazón del pueblo ruso. La religión eleva los pensamientos hacia los bienes ultra-terrenos, sin descuidar por eso, el bienestar temporal.

No es opio que adormece, sino licor que purifica y vigoriza. No es producida por el capitalismo, no caerá, aunque caiga el capitalismo v no es su aliada. El capitalismo es fruto del liberalismo económico, que la religión condenó no bien hubo aparecido.

El liberalismo sostiene el interés individual; la religión, la justicia social. El capitalismo surgió, precisamente, por la laicización de la economía y por no haber conformado los hombres su actuación a los preceptos religiosos.

La doctrina de la «Rerum Novarum», «Quadragésimo Anno», «Divini Redemptoris» y «Mater et Magistra«, para citar los principales documentos, es un rotundo mentís a la afirmación comunista. El comunismo no permite la religión porque pretende erigirse él mismo en una religión y hacer de sus jerarcas, unos semidioses.

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Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civism

Las Virtudes Sociales y Éticas Para La Convivencia Social

Las Virtudes Sociales Para La Convivencia

Cada uno de nosotros está ligado a otros seres humanos, vive y convive con ellos. Las distintas formas que puede asumir una comunidad son formas de convivencia. Una persona puede vivir siempre peleando con otras, enojada porque no se hace lo que ella quiere, puede vivir sin preocuparse por las necesidades personales y familiares, por los proyectos personales y compartidos. Puede vivir, diríamos, de manera desinteresada. También es posible vivir de otra manera, tratando de conocer las necesidades de los demás, dialogando, llevando a cabo proyectos en común con otras personas, es decir, «negociando» y haciéndose responsable de las distintas funciones que cada uno desempeña.

Si, por ejemplo, en la escuela se nos pide que hagamos un trabajo grupal, tendremos que establecer acuerdos entre los miembros del grupo, es decir, «negociar» el tema a elegir, el modo de hacer el trabajo, las responsabilidades que cumplirá cada miembro del grupo, el tiempo que le dedicaremos a la realización de la tarea y lo que hará cada uno para que los demás cumplan con lo pactado. La forma en que vivimos los seres humanos está, en alguna medida, en manos de todos, porque todos tenemos aspiraciones y posibilidades y gozamos de la capacidad responsable de ser creadores del mundo en el cual queremos vivir. Veamos ahora las virtudes  humanas necesarias para lograr una buena convivencia social.

Virtudes sociales: La  vida ordenada y pacífica de la sociedad reclama el fortalecimiento de los valore humanos y también de ciertas virtudes como la solidaridad, el altruismo, la fraternidad, el respeto recíproco de los derechos, la probidad. (Ver: Valores Humanos)

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A. – La solidaridad

«La solidaridad expresa la mutua dependencia (|u«’ existe entre las diversas partos de un lodo, y que hace que no se pueda remover o modificar una sola sin remover o modificar, por eso mismo, las otras y el todo que constituyen.»

La solidaridad implica conexión entre las partes y, por consiguiente, dependencia recíproca.

La solidaridad existe, no solo en el mundo físico debido a la eficacia y permanencia de leyes cósmicas, sino también entre las personas.

Los hombres en la sociedad son solidarios unos con otros, pues hay interdependencia entre ellos.

La solidaridad humana existe en el tiempo y en el espacio. Solidaridad en el tiempo: Todo hombre está relacionado con los millones de hombres que existen, con los millones de hombres que le precedieron y con los millones de hombres que existirán.

Casi no puede moverse, obrar, vivir como ser humano sin que deba hacer referencia a la acción presente, pasada y, hasta venidera, de otro hombre. Los vestidos conque se viste, las herramientas con que trabaja, la luz artificial que lo ilumina, la ciencia y la cultura y los mismos elementos naturales utilizados por la industria humana denuncian la intervención social de otros hombres.

El hombre es beneficiario del progreso cultural y científico de sus antepasados y contemporáneos y, a su vez, la posteridad se beneficiará con el aporte cultural, moral y científico que logre la actual generación.

Solidaridad en el espacio: Los que habitan un mismo lugar, pueblo, municipio, ciudad, estado; o conviven en la misma familia, escuela, fábrica, oficina, están entrelazados por intereses, finalidad y necesidades comunes.

La negligencia o la actividad de uno repercute en los otros; ciertos trabajos no podrán realizarse hasta tanto algunos no hayan cumplido su parte.

Como puede advertirse esta solidaridad, es algo natural, independiente, muchas veces, de la voluntad de los individuos: surge de la misma naturaleza de las cosas. De esta solidaridad natural aflora la solidaridad moral.

La solidaridad moral consiste en la aceptación de las mismas responsabilidades y en la ayuda y apoyo que se presta en circunstancias difíciles o adversas.

El concepto de solidaridad moral comprende ideas de unión, adhesión, concordia, colaboración, ayuda mutua, etc.

Así por solidaridad una persona comparte la responsabilidad que surge de la actitud de un compañero; por solidaridad se ayuda al necesitado para que pueda superar una situación económica angustiosa; por solidaridad se reúnen socorros para las víctimas de alguna catástrofe: inundación, terremoto, incendio, etc.

En el terreno político, en momentos difíciles para la vida nacional, por solidaridad se unen y fusionan fuerzas políticas opuestas en ideales y procedimientos para salvar a la Nación de un peligro inminente.

La solidaridad moral se manifiesta en los diversos órdenes de la vida. En la esfera social, todas las mutualidades, las com-pañías de seguros, las cooperativas, en general, las sociedades de obreros y de patrones son expresiones de solidaridad.

La solidaridad abarca las tres esferas originarias de la vida social: la familiar, la nacional y la universal.

B. – La solidaridad como deber y como necesidad:

El hombre debe ser solidario con sus semejantes y con la sociedad. En otras palabras, debe interesarse por las necesidades del prójimo y los problemas sociales.

La solidaridad se manifiesta por medio de la ayuda mutua.

La solidaridad es un deber: todo hombre se ha beneficiado con el aporte valioso de los antepasados y de sus contemporáneos, no puede ser entonces un elemento puramente nega tivo en la sociedad. Debe cooperar positivamente en cuan lo le sea posible al bienestar común e individual.

El hombre nace deudor y a medida que avanza en la vida lo va siendo más.

La solidaridad es también una necesidad porque el progreso de la sociedad y su misma supervivencia no sería posible sin la solidaridad.

«Se diría que la sociabilidad y la solidaridad humanas se impondrían por una necesidad «de facto» si no se impusieran antes por una necesidad de naturaleza.

Todo en la sociedad de los hombres se mantiene por colabo ración, por espíritu de entendimiento y de solidaridad».

La vida en la sociedad civil muestra el gran concurso de con peración humana, p. ej., en el sector de la instrucción: las ciencias, las artes y la técnica son frutos de la cooperación humana. Los jóvenes deben habituarse a la solidaridad. Generalmente viven creyendo que su pereza o laboriosidad son asuntos individuales que solo a ellos interesan, sin repercusión social. A lo sumo que deberán responder ante la Dirección del Colegio.

Sin embargo, no es así; aun el silencio que se exige en el aula para que los alumnos se concentren en un ambiente de seriedad tiene un carácter eminentemente social: crear un clima propicio al trabajo de todos.

El que quiere divertirse hasta el último momento, el que quiebra con su indisciplina ese ambiente propicio para el trabajo intelectual fecundo, conspira contra la solidaridad social. No debe olvidar el joven estudiante que también por solidaridad está obligado a perfeccionar su personalidad para hacerse más útil a los demás y colaborar al bien general. Ni tampoco debe olvidar que un buen consejo, unas palabras de aliento dichas a un compañero que sufre un estado de depresión pueden producir un cambio total y orientar toda una vida. Por el contrario insinuaciones perversas pueden influir de tal manera que tuerzan hacia el vicio una existencia y malogren toda una vida.

Los malos ejemplos ejercen poderoso influjo sobre los demás. Es conocido el refrán: «Las palabras mueven, el ejemplo arrastra».

Por supuesto que nadie podrá recurrir al deber de solidaridad para exigir cooperación para el mal. Ocurre frecuentemente entre los estudiantes creerse obligados, por un falso y equivocado compañerismo, a solidarizarse con el mal. La solidaridad solo existe para lo bueno y honesto. Toda cooperación para lo malo, no es solidaridad, sino complicidad.

C. – El altruismo:

Etimológicamente la palabra altruismo proviene del término latino alter: el otro.

Se opone a egoísmo. Egoísmo proviene de «ego»: yo, y significa, exagerado amor e interés por sí mismo. Es la virtud por la cual el hombre piensa y se preocupa por el bien de los demás.

Es lo opuesto al egoísmo que consiste en encerrarse en sí mismo y buscar siempre y exclusivamente el propio provecho, desentendiéndose de los demás.

El egoísta solo piensa en sí; es insensible a las penas, afliciones y necesidades del prójimo. Es incapaz de un sacrificio, de una privación para proporcionar un bien a otro.

En cambio el altruista es generoso. En ciertos casos es capaz de olvidarse de sí mismo y privarse no solo de comodidades sino hasta de cosas necesarias para ir en ayuda del prójimo necesitado.

Muchos de los males que aquejan a la humanidad tienen su raíz en el egoísmo. Felizmente no todos los hombres son egoís tas. De serlo, la vida sería muy dura y muy triste. La solidaridad supone el altruismo.

D. – Fraternidad

Fraternidad es sinónimo de hermandad. Llámase fraternidad al amor que se profesan los hermanos entre sí. Como son hijos de los mismos padres, miembros de un mismo hogar, siéntense unidos por un vínculo muy especial establecido poi la sangre e idéntica formación espiritual. Lo que sucede en el pequeño núcleo familiar debe reflejarse en la gran familia humana.

Fraternidad, es entonces, el amor universal que une a los hom bres entre sí en cuanto son miembros de la gran familia hu mana.

A semejanza de lo que ocurre en el hogar, la fralernidad debe comprender el respeto, aprecio, defensa y ayuda mutua, unión V solidaridad.Este sentimiento de cordialidad y afecto universal tiene su raíz en el cristianismo que enseña que todos los hombres son hermanos, pues todos son hijos del mismo Padre que está en los cielos.

La fraternidad lleva a considerar a los demás hombres, sea cual fuere su nacionalidad y condición social, como hermanos, acreedores al respeto, estima y ayuda en los casos de necesidad. Estando compuesta la gran familia humana no solo de individuos sino también de sociedades, el sentimiento de fraternidad debe extenderse a las relaciones de las familias y de las naciones que deben considerarse hermanas.

La Argentina tiene una hermosa tradición de hermandad. Ha considerado a las naciones, teórica y prácticamente como hermanas.

El sentimiento de fraternidad dentro del territorio se refleja en el Preámbulo de la Constitución, donde se expresa ser propósito de los constituyentes asegurar los beneficios de la libertad «para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino». Se opone a la fraternidad cualquier discriminación racial.

E. – Respeto recíproco de los derechos:

La base de la tranquilidad pública y de la paz social está en que cada uno respete los derechos de los demás. Si todos respetan los derechos ajenos, cada uno a su vez, será respetado. «No hagas a los demás lo que no quieras te hagan a ti». Las jóvenes generaciones deben comprender bien la importancia que tiene el respeto de los derechos. Deben comenzar a practicarlo en las múltiples ocasiones que le brinda la vida escolar y social.

En la sociedad humana no puede imperar la ley de la selva, o sea, la de la fuerza bruta.

Los hombres, seres racionales, deben regularse por normas morales y no apoyarse en el imperio de la fuerza o de la violencia.

El respeto de los derechos es lo opuesto a la prepotencia y a la arbitrariedad.

Todos y cada uno de los derechos deben ser respetados. Con todo, existen algunos derechos de la persona humana que revisten capital importancia y que más frecuentemente son atropellados: el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona.

F. – La probidad Individual y Social:

Probidad significa rectitud en el obrar, honradez de procederes.

Probidad deriva del vocablo latino: «probus»: honrado. Hombre probo es el hombre de honor, íntegro, consecuente con sus ideas tanto en la vida privada como en la vida pública.

El hombre, debe, desde niño, acostumbrarse a obrar con honor, siguiendo la voz de la conciencia que le indicará cuál es el camino, la senda de la honestidad. Siendo sensible a las indicaciones de la conciencia moral adquirirá el hábito de la probidad.

Los obstáculos que se interpongan, las insinuaciones malvadas, los ejemplos reprobables no deben torcer su conducta rectilínea.

No es probo el hombre que roba, estafa, el que traiciona la fidelidad conyugal, el deshonesto, el que engaña al prójimo, el que falsifica mercaderías, etc.

La probidad social es aquella honradez y rectitud que se manifiesta en la administración pública.

La Nación marcha bien cuando la gobiernan hombres probos. De ahí la gran responsabilidad del sufragio: los electores de ben elegir para los cargos públicos a aquellos ciudadanos ca pacitados que se distingan por probidad de vida. Esa probidad deberá resplandecer no solo en la vida pública y social, sino también en la vida privada.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

 

Funcion Social de la Familia Su Relación Con El Municipio

Función Social de la Familia

Cronológicamente  es la familia la primera sociedad: existió antes que ninguna otra y antes que el mismo Estado. Biológicamente es la familia la célula de la sociedad: es el medio adecuado para la propagación de la vida. Sin la familia se extinguiría la especie humana. La familia comprende fundamentalmente a los esposos y a sus hijos; por lazos más o menos estrechos de parentesco, en línea directa o indirecta, forman también parte de ella los hijos adoptivos, los abuelos, los tíos, los primos, etc..

En la Declaración Universal de los derechos del Hombre, artículo 16, párrafo 3º se dice: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado».

funcion social de la familia

La familia es sociedad necesaria porque la exige la misma naturaleza del hombre y la mujer que posee la tendencia a la generación.

Es necesaria porque para el niño resulta imprescindible la familia no solo para existir, sino también para vivir y llegar a su perfecto desarrollo.

Ningún ser de la escala animal después de nacido necesita tanto como el hombre de los cuidados de otros para seguir viviendo. Se calcula que no duraría muchos días si no se le dispensaran esos cuidados.

LA FAMILIA, SOCIEDAD PRIMERA Y NECESARIA

Todos sabemos que el niño al nacer es un ser débil e indefenso, incapaz de satisfacer por sí mismo ninguna de sus necesidades vitales; librado a sus propios recursos, en pocos días perecería.

Esa dependencia del niño con respecto de sus padres no dura, como sucede en la mayor parte de los animales, unas pocas semanas, sino que se prolonga por varios años. Entre todos los seres vivos, el hombre es el que más tarda en comer por sus propios medios, en pararse, en caminar, etcétera. Además muy pronto aparecen otras necesidades, como la de expresarse por medio de la palabra, jugar, aprender, etc.

Ese proceso de crecimiento y de aprendizaje debe ir acompañado de cariño, de ejemplos morales, de iniciación en la fe y en las prácticas religiosas; es un proceso largo, difícil, en el que sólo los padres, asistidos por la ayuda de Dios, pueden ser los guías y apoyos seguros.

Sólo con su ayuda los hijos pueden llegar a ser sanos y fuertes tanto en lo material (el cuerpo) como —y principalmente— en lo espiritual (sus sentimientos, sus creencias, su manera de comportarse).

Es por eso que Dios creó la institución del matrimonio, para que los hijos encuentren al nacer todo lo que necesiten hasta alcanzar el normal desarrollo de su cuerpo y la adecuada educación de su espíritu.

Por lo tanto, el matrimonio debe ser una relación estable, duradera y permanente; no basta que un hombre y una mujer se unan para tener un hijo. La misión encargada al matrimonio tiene tres aspectos fundamentales:

• El fundar la familia con mutuo amor, respeto y protección de los esposos.
• El de tener hijos para perpetuar la especie; de esa manera Dios hace a los esposos colaboradores en la obra de la Creación.
• El de cuidarlos, protegerlos y guiarlos en el largo camino de ia niñez y de la juventud.

La familia es, pues, la célula básica de la sociedad, célula es sinónimo de vida; la célula posee en potencia fuerza evolutiva y reproductiva; también se halla expuesta a sufrir todas las consecuencias de los ataques, todos los efectos de los malos cuidados. Si estos ataques y estos malos cuidados llegan a hacerla enfermar, entorpeciendo su marcha biológica, esta enfermedad y entorpecimiento se transmiten al cuerpo al que esta célula pertenece. Por ejemplo: un brazo está compuesto por una inmensa cantidad de células. Cada una de éstas tiene movimientos, tiene dinamismo, puede reproducirse. Si las atacamos, si les hacemos daño, enfermamos el brazo.

Lo mismo sucede con la familia. Si se la ataca, si no se lucha por su integridad, se está atacando al cuerpo social.

Sin la familia no existiría la sociedad. La familia como unidad social es la piedra fundamental sobre la cual se apoya la inmensa construcción de la civilización. «La familia es la raíz de la patria», ha dicho el historiador alemán Juan Bautista Weiss. Por eso es la institución que más que ninguna necesita la ayuda de todas las fuerzas sociales para salvar su pureza e integridad.

A través de la historia de todos los pueblos, la familia fue rodeada de respeto, muchísimas veces de carácter religioso, pero por desgracia siempre estuvo expuesta a los ataques del materialismo.

Debemos, pues, considerar a la familia como a la comunidad primera, donde el hombre viene al mundo, donde nace y se desarrolla la plenitud de su personalidad.

CARACTERES DE LA FAMILIA COMO SOCIEDAD

La familia es una sociedad:

• natural, porque la misma naturaleza humana lleva al hombre a nacer y a vivir en una familia;
necesaria, porque es el elemento indispensable para formar las naciones, los estados;
imperfecta, por cuanto no se basta a si misma para cumplir sus fines propios y los de sus miembros: necesita de otras sociedades como el estado, el municipio, la escuela, . . iglesia).

Función social de la familia

La función social de la familia abarca la fecundidad y la educación. La primera función social de la familia es la propagación y perpetuación de la especie humana.

Todo ataque a la fecundidad es un crimen contra la naturaleza y un fraude a la fuente de la vida. En regímenes totalitarios, en nombre de una pretendida superioridad de raza, la autoridad despótica se atrevió a pisotear ese derecho sagrado.

La generación se complementa con la educación. Es deber y derecho de la familia la educación de sus hijos. La familia debe preocuparse, entonces, en formar bien, física y moralmente, a sus hijos que serán los futuros ciudadanos. Tal como sean los ciudadanos así será la Nación. Como la sociedad civil está compuesta de familias e individuos, la bondad o maldad de la sociedad dependerá de cómo sean las familias e individuos.

Son falsas y antidemocráticas las teorías que sostienen que los hijos son del Estado a quien, por lo tanto, le corresponde su educación.

La familia es anterior al Estado. Los hijos pertenecen por naturaleza a la familia, antes que a la sociedad civil. Son como una extensión de la persona paterna y si entran a formar parte de la sociedad civil o Estado es solo por medio de la familia en la que fueron engendrados.

«Sería un acto contra la justicia natural que el niño antes del uso de razón fuese substraído del cuidado de los padres o de alguna manera se dispusiese de él contra la voluntad de los padres, como suelen hacer los estados totalitarios».

La Declaración Universal de los derechos del hombre en su artículo 26, párrafo 3 sostiene que: «Los padres tienen derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos».

El derecho de los padres no es despótico ni exclusivo. No pue den disponer de los hijos a su antojo, sino que deben encauzar su educación para que lleguen a la perfección de la naturaleza humana y puedan vivir y aduar como hombres.

También el Estado tiene derecho a la educación, pero no es el suyo un derecho natural, sino tan solo completivo y supletorio, como ya se ha explicado anteriormente.

Siendo tan importante la función social de la familia se debe combatir todo lo que perjudique, quebrante o destruya la unión familiar. En cambio, se debe alabar, estimular y potenciar todo lo que favorece su unidad, estabilidad, fecundidad y prosperidad.

La juventud, llamada en su generalidad, a formar una familia debe prepararse con esmero a la gran misión que le está reservada.

La familia en el municipio:

La familia es la base del municipio.

Así como el hombre no puede vivir ni actuar sin ayuda de sus semejantes, tampoco la familia aislada logra satisfacer por sí misma todas las necesidades del hombre ni las suyas propias. De ahí surge su tendencia a reunirse con otras familias para ayudarse mutuamente.

La convivencia de varias familias en un lugar da origen a la aldea.

Surge así la sociedad civil. Sociedad civil es la unión moral de familias e individuos para lograr una tranquila prosperidad común que haga más fácil una vida honesta y virtuosa.

Como puede advertirse, la sociedad civil, es una sociedad natural pues proviene necesariamente de la naturaleza social del hombre.

Ese pequeño grupo de población irá creciendo por agregación de otras familias y se convertirá en pueblo. El pueblo crecerá y se transformará en ciudad y, alguno, como sucedió con Buenos Aires, en gran metrópoli.

En el pueblo se plantean problemas que no son tan solo familiares, ni que pueden ser resueltos por cada familia en particular: se requiere la colaboración del vecindario. De esa manera se resuelven los problemas de los caminos, desagües, del alumbrado público, de la instrucción de los niños, etc.

Cuando un núcleo de población, bastante crecido, siente la necesidad de organizarse jurídicamente, eligiendo autoridades y dictando ordenanzas para el mejor desarrollo de las relaciones y de la vida social, surge el municipio.

El municipio es la ciudad o pueblo organizado jurídicamente con autoridades propias para que gobiernen sus intereses locales. Puede también definirse al municipio como la «sociedad formada por familias e individuos unidos por la contigüidad de domicilio y por las relaciones de necesidades e intereses comunes».

En el municipio o comuna se encuentran los siguientes elementos:

Territorio: ciudad o comarca.

Población: familias, individuos; otros grupos sociales. Finalidad: bien común. Lograr los intereses generales de todos los que forman el municipio.

Organización: jurídica; según leyes.

Autoridades: propias, para gobernar los asuntos locales. La aparición del municipio es consecuencia de la sociabilidad 0 humana que busca estrechar vínculos con otras personas y familias para que la vida sea más humana y, por consiguiente, más perfecta.

El municipio es una sociedad perfectamente natural por lo cual se llama también necesaria.

La ley no crea el municipio, sino que reconoce como existente esa sociedad humana, creación de la vida social. Lo que hace es darle personería jurídica, es decir reconocerlo como persona moral de acuerdo al Derecho, organizar sus elementos y re guiar sus relaciones.

«En la historia de la civilización, afirma Bielsa, aparece el municipio a través de todas las épocas y en casi todos los pueblos como el más fuerte baluarte de las libertades poli ti cas y de los derechos privados».

El municipio se llama también municipalidad, partido, comuna o departamento.

El municipio, patria menor:

Llámase al municipio la patria menor o la «patria chica» porque allí el hombre siente más el amor patrio y vive más intensamente los problemas locales de los cuales se siente protagonista.

Experimenta gran afecto hacia el lugar que lo vio nacer, al pequeño mundo que desde muy niño comenzó a conocer. Su afectividad y fantasía se han impresionado con las primeras emociones y sensaciones de la edad feliz de la niñez. Esos recuerdos lo acompañarán durante toda la vida hasta la ancianidad.

En el municipio el ambiente social es más familiar, se está en contacto más directo con los intereses y problemas comunes, se viven más las tradiciones, se despierta el sentido localista y son más fuertes los vínculos que unen a los vecinos.

Cada pueblo imprime su modalidad especial a sus habitantes, sea en el modo de expresarse, sea en el modo de encarar y enfocar los asuntos.

Ese significado de la patria chica se vive intensamente en los pequeños municipios, pero se pierde, en las ciudades monstruosas donde el hombre se deshumaniza convirtiéndose casi en una máquina. En las grandes ciudades córrese el peligro de que los hombres y las familias se ignoren unos a otros. A veces el egoísmo, para no crearse problemas ni sufrir incomodidades, lleva a esas situaciones.

La patria mayor o la «patria grande»:

Si el municipio es la «patria chica», el reino, la nación o el Estado es la «patria grande».

Aunque el municipio se baste a sí mismo para su vida interior no podría subsistir enfrente de enemigos que lo combatiesen. El temor a los enemigos y la necesidad de defensa común ha ce que las ciudades o municipios se unan entre sí para formar el reino, nación o Estado.

Cuando la sociedad civil o los municipios se organizan de acuerdo a los siguientes requisitos:

jurídicamente: conforme a leyes;

políticamente: para la función de gobierno;

independientemente: sin sujeción a otro, se tiene la sociedad política o Estado.

El Estado es la sociedad civil organizada jurídica, política e independientemente.

En el Estado es donde el hombre encuentra la suficiencia completa de la vida.

Ver: Virtudes Sociales

 

FUNCIÓN SOCIAL DE LA FAMILIA

«… La familia no es la simple agrupación material de padres e hijos, sino que encierra una gran cantidad de deberes recíprocos, pero los más importantes están a cargo de los padres que son los que deben formar a los menores en el respeto, encauzándolos a través de sólidos principios morales que no deben ser solo pregonados, sino también practicados por ellos mismos.

Los padres son los maestros de sus hijos, y como tales deben estar permanentemente a su lado, no ya como censores severos, sino como amigos íntimos que sean capaces de vivir y sentir sus inquietudes para apoyar exhaustivamente las buenas y corregir con consejos afectuosos y oportunos las que estén equivocadas.

En síntesis, la familia es: estrecha vinculación material y moral de los padres con sus hijos, pero teniendo presente siempre los primeros que lo que están moldeando es una materia virgen que, por medio de sus directivas, podrá luego ser o no útil cuando se incorpore al mundo de los adultos. Por ello es que todas las fallas de la familia como escuela recaerán sobre el menor; y todos los estigmas de los padres serán incorporados a la personalidad del niño y este será, como hombre lo que sus padres hayan dejado que sea.

Crisis de familias y crisis de educación son los constantes problemas que se presentan como distintivo de los menores que llegan con su carga delictiva al Tribunal; familias disgregadas, de cualquier clase social que sean; padres separados o que, unidos están totalmente separados de sus hijos; hacen su vida y dejan que sus hijos hagan la suya; nunca o casi nunca se acercan a sus hijos para saber cuáles son sus inquietudes, sus pasiones o sus problemas. Y ante ese cuadro, los menores, que no pueden ser más sabios que sus maestros, siguen cualquier camino, que desgraciadamente, muy pocas veces es el mejor…».

Jorge R. Moras Mom, La Nación, Buenos Aires, 3-10-61.

ALGO MAS… La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universa! de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

La función social de la familia es amplísima y ejerce una influencia preponderante en el avance de la civilización, por lo cual necesita del cuidado del estado y de los poderes públicos para no verse ahogada y esclavizada y poder desarrollar con libertad sus fuerzas.

Pero la familia no sólo entrega al cuerpo social el hombre como tal, sino que ese hombre es un compuesto de cuerpo y alma, y por lo tanto como realizador de la sociedad y elemento constitutivo de la misma tiene un fin que lo trasciende. Por ello, en una concepción superior de la vida el objetivo de la familia no sólo es dar vida espiritual sino proporcionar los medios para alcanzar el fin último del hombre.

Además la familia es la primera educadora. En ella los hijos, en un clima de amor, descubren más fácilmente el verdadero sentido de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo casi inconsciente en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo. Se debe dar entonces libertad de acción a la familia y proporcionarle los medios necesarios para que se desarrollen en su seno los verdaderos valores educativos y culturales, a fin de no desvirtuar su noble sentido y no entorpecer su proyección eterna.

Fuente:  Formación Moral y Cívica de Blas Barisani

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta

Tratado de las Obligaciones del Hombre Aprobado por la Primera Junta de Gobierno de 1810

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/tratado_obligaciones.jpg

Se publican aqui algunos fragmentos de este tratado, en lo que respecta a los deberes del hombre frente a Dios, a si mismo, a los demas y en la familia.

OBLIGACIONES RESPECTO DE DIOS

Dios es el Ser Supremo que ha creado y conserva todas las cosas. Como creador de todas es igualmente Señor de ellas, y con la misma facilidad con que las ha sacado de la nada, puede destruirlas y anonadarlas. Nosotros mismos hemos recibido de la mano de Dios La vida y todo lo que tenemos; y basta con un solo acto de su voluntad para quitárnoslo todo, y aniquilarnos en un instante.

Debemos pues en primer lugar adorar a Dios con la más profunda humildad… Estamos al mismo tiempo obligados a profesar sumo y perpetuo agradecimiento por los infinitos beneficios que nos ha hecho, pues cuanto poseemos es don suyo. Por esta razón debemos, llenos de reconocimiento, darle gracias todos los días, de todo lo que nos suceda de bueno; seguros de que todo viene de su mano, y de que ningún bien podemos tener sin él. . .

OBLIGACIONES RESPECTO DE NOSOTROS MISMOS

Estamos compuestos de dos substancias, una espiritual, que es el alma, y otra material, que es el cuerpo.

El alma es la más noble de las dos substancias, como que es la que piensa, la que quiere, la que dirige todas nuestras acciones, y la que, siendo por su naturaleza inmortal, ha de durar eternamente. El cuerpo es la substancia menos noble, como que está sujeto a mil imperfecciones, a mil males, y últimamente a la corrupción y a la muerte. De estos antecedentes se infiere que debemos cuidar principalmente del alma, y procurar mejorarla cada día, como que es la parte más excelente de nosotros mismos. E igualmente se sigue de ellos que tampoco debemos omitir el cuidado del cuerpo, para conservarlo y hacerlo cada vez más apto para el servicio del alma. . .

Redúcense nuestros cuidados para con nuestra alma a procurar enriquecer el entendimiento con útiles conocimientos, cultivar la memoria para conservarlos después de adquirirlos, arreglar sabiamente la voluntad a los preceptos de la virtud, honradez y prudencia, ejecutar lo que estas nos inspiran, con presteza y con cuidado al mismo tiempo; evitando por una parte la pereza, y por otra la precipitación. . .

Debemos procurar que el cuerpo se haga cada día más ágil y robusto; y no consiguiéndose esto sino por medio del ejercicio, conviene acostumbrarse con tiempo al movimiento y a la fatiga, que son las dos cosas que más contribuyen a mantener el cuerpo sano, y a darle agilidad y robustez.

Es menester también hacerse, con método y prudencia, a sufrir el calor, el frío, y todo género de incomodidades; huyendo de la pereza y de la demasiada delicadeza, que debilitando el cuerpo, lo afemina y pone en estado de enfermar fácilmente con cualquier friolera.

DEBERES DEL HOMBRE PARA CON LOS DEMÁS

Tenemos para con los otros, algunas obligaciones que son generales y comunes para todos, y otras respectivas a cada uno en particular. Nuestras obligaciones generales para con todos los hombres se encierran en estos dos preceptos: no hacer a otro lo que no queramos que se nos haga a nosotros, y hacer con los otros lo que queremos que se haga con nosotros mismos. El primero de ellos contiene las obligaciones que se llaman negativas o de rigurosa justicia. El segundo, las obligaciones positivas o de beneficencia.

Las obligaciones negativas se reducen a abstenernos de ofender a otro en manera alguna.

Podemos ofender a otro de tres modos: en la persona, en la hacienda o en la honra. . .

Las obligaciones positivas se reducen a hac&r a todos todo el bien qtio podamos. . .

DEBERES PARA CON LOS PADRES

Después de Dios no hay obligación más estrecha, que la que tenemos a nuestros padres.

Además de habernos dado la vida, han empleado todo su cuidado cu conservarla. Ellos nos mantienen, nos visten y nos proporcionan todas las comodidades que disfrutamos, se desvelan y afanan continuanionln para educarnos.

Siendo estos beneficios los mayores que se nos puedan hacer, ha de ser proporcionada por nuestra parte la gratitud.

Debemos pues tenerles:

1- Un amor sincero y el mayor después del que profesamos a Dios.

2- Un verdadero agradecimiento, que nos haga tener continuamrntr presente los beneficios que de ellos hemos recibido y recibimos, y procurar pagárselos del mejor modo que podamos ayudándoles y con placiéndoles en todo.

3- Una verdadera sumisión y obediencia; pues estando ellos encargados de nuestra educación, debemos ejecutar pronta y gustosamente lo que nos manden, tenerles todo el respeto posible, abstenernos de toda acción o palabra que pueda ofenderlos, recibir con humildad sus avisos y correcciones, y aun sufrir con gusto los castigos que nos impongan para corregir nuestros vicios y defectos.

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia Educación y Respeto

Deberes de los Padres e Hijos en la Familia
Amor, Educación, Respeto y Obediencia

Función de la familia: padres e hijos: Función primordial de la familia es la procreación y educación de los hijos, la vida en común y la ayuda mutua. Con el nacimiento de los hijos se cumple la finalidad principal del matrimonio. Pero esa finalidad no es completa por la sola transmisión de la vida, comprende también la formación del niño hasta su madurez: la educación.

El niño hace su aparición en el mundo en el seno de una familia, y en ella encuentra el ambiente adecuado para su desarrollo físico, intelectual y moral. La familia «es la fuente donde recibe la vida, la primera escuela donde aprende a pensar, el primer templo donde aprende a orar». Con la vida en común y la ayuda mutua que deben prestarse sus miembros se integra la función familiar.

valores de una amilia

La familia es una pequeña sociedad jerárquica: hay en ella superiores e inferiores; autoridades y subditos. Aunque el esposo es el jefe natural de la familia, su autoridad se extiende tan solo a los intereses familiares y debe ejercerla con dulzura y amor.

La esposa comparte con el esposo el gobierno de la casa y la educación de los hijos, pero en lo referente a sus bienes personales, religión y política, la esposa queda siempre indepen diente.

Los hijos integran la sociedad familiar. Hasta el momento de su emancipación  dependen de sus padres. El derecho que los padres tienen sobre sus hijos menores se denomina «patria potestad«.

La familia es una institución natural porque la exige la misni:i naturaleza del hombre. Aparece desde un principio en todas las épocas y en todos los pueblos. La misma naturaleza establece las relaciones entre los mieni bros de la familia, de manera que muchas leyes civiles no han hecho más que inspirarse en ellas y darles carácter legal; p. ej., el derecho de los padres de criar y educar a sus hijos, el de corregirlos, etc.

El amor recíproco entre padres e hijos y hermanos entre si forma el encanto del hogar y deja recuerdos indelebles en el corazón humano.

Deberes Recíprocos: Comprenden los deberes de los cónyuges entre sí; de los pa dres para con sus hijos; de los hijos hacia sus padres y de los hermanos entre sí.

En virtud del contrato matrimonial los esposos se deben, recíprocamente, respeto, fidelidad y mutua asistencia.

Los padres deben a sus hijos, amor, educación y cuidados corporales.

a) Amor: Debe ser eficaz y ordenado; sin excesos ni defectos. Pecan por exceso los padres que miman a sus hijos y los con sienten, no corrigiendo sus faltas y vicios; por defecto, tratán dolos con demasiado rigor y dureza; no cuidando de apartar los de los peligros.

b) Educación: La educación consiste en el desarrollo armó nico de la persona en sus aspectos físico, intelectual y moral La educación es el complemento de la generación. Es un deber y, al mismo tiempo, un derecho natural, exclusivo e inalienable de los padres. Esa educación podrán darla por sí mismos o por medio de personas competentes, maestros y profesores, que son, entonces sus mandatarios.

Fuera del caso de grave negligencia e indignidad de la familia, nadie puede prescindir de la voluntad de los padres en esta misión educativa que les es propia. Cuando la familia para la educación de sus hijos pide, o acepta, la colaboración del Estado no renuncia a sus derechos, que son inalienables.

La misión educativa del Estado es completiva y supletoria; completa lo que la familia comenzó y no puede llevar a cabo; suple la deficiencia de la familia pero no la sustituye. Todo monopolio escolar es antidemocrático. Aunque los padres deben procurar a sus hijos un estado de vida y profesión convenientes, no pueden imponer ni forzarles su voluntad cuando eligen estado de vida y profesión que son en sí honestas.

c) Cuidados corporales: Abarcan dos aspectos: La vida y el sustento. Tienen obligación los padres de velar por la vida de sus hijos. Deben proporcionarles alimento, vestidos, habitación y lo necesario para su bienestar corporal.

Los deberes de los hijos hacia sus padres pueden compendiarse en: amor, respeto y obediencia.

a) Amor: Deben tenerlo internamente y demostrarlo externamente con obras, dándoles muestras de cariño y socorriéndolos en sus necesidades como a sus principales bienhechores.

b) Respeto: Deben manifestarlo en las actitudes, en las palabras y en las obras, tratándoles siempre con gran reverencia. El ser padres es el título más honroso que pueden ostentar para hacerse acreedores a la veneración de los hijos. Particularmente en las enfermedades y durante la ancianidad, los padres deben ser rodeados de sumo respeto y máximo cariño.

c) Obediencia: La obediencia a todas sus órdenes y buenos consejos debe ser pronta, generosa, alegre y llena de confianza.

No hay en el mundo personas a quienes se deba estimar más y tenerles más confianza que a los propios padres. El deber de la obediencia desaparece con la mayoría de edad (22 años) o al contraer matrimonio. Con mucho acierto los padres van preparando a sus hijos para esa emancipación concediéndoles a medida que crecen en edad una mayor libertad para que se habitúen a gobernarse solos.

La emancipación no significa que la voluntad de los padres no merezca siempre máxima consideración y que los buenos hijos no deban hacer cuanto puedan para contentarlos. S: la obligación de la obediencia desaparece al llegar a la mayoría de edad no sufre mengua alguna la obligación del respeto.
Se deben especial cariño, respeto, mutuo buen ejemplo y ayuda en caso de hallarse en necesidad.

EL RESPETO, LA OBEDIENCIA Y LA GRATITUD

El respeto es el reconocimiento de la jerarquía que ocupan los padres:

— por el amor que brindan,
— por su mayor edad y experiencia,
— por el cuidado y abnegación con que se prodigan a los hijos.

El respeto no debe confundirse con sumisión servil; debe ser consecuencia del amor. El hijo respeta a sus padres en primer término porque los ama, y en segundo lugar, sencillamente, porque son sus padres.

El respeto no impide la relación cordial y franca entre padres e hijos; por el contrario, la favorece. El respeto une, nunca separa. Lo contrario es esa falsa camaradería en la que padres e hijos pierden el control del lugar que cada uno debe ocupar; se llega entonces a extremos como el de las palabras destempladas, los insultos y aún al uso de la fuerza. Se quiebra así el diálogo con los padres, que es uno de los más preciosos dones que se deben conservar.

La obediencia es la virtud por la cual aceptamos el orden jerárquico establecido y cumplimos las órdenes que nos imparten los que tienen autoridad para hacerlo.

Los hijos están obligados a obedecer a los padres en todo lo bueno que ellos les encomiendan. Desde muy temprano el niño sabe distinguir el bien del mal; la experiencia le enseña que los padres se esmeran en exigirle sólo aquello que es para su bien, y que llegan hasta sacrificarse para lograr que lo hagan.

Tomemos un ejemplo:
Los padres piden a sus hijos que cumplan correctamente sus deberes como alumnos de una escuela. ¡Cuántas veces esa exigencia les significa, además de gastos, privaciones y disgustos:

El estar sometido a los padres en la niñez y en los primeros años de la juventud es provechoso; el niño o joven rebelde comienza demasiado pronto a sufrir los golpes de la vida y se siente muy solo.

La gratitud es también una consecuencia del amor por los padres. Es el reconocimiento de sus esfuerzos; es retribuir todo con cariño, comprensión y tolerancia lo que han hecho por sus hijos.

La gratitud es un sentimiento que debe cultivarse con mucho cuidado; no solamente gratitud para con los padres sino hacia todos los que de alguna manera nos ayudan y comparten nuestras vidas: los hermanos, los abuelos, los tíos y primos, los amigos de la familia. El hombre agradecido reconoce en cada una de esas personas 1a mano de Dios, que las ha puesto en el camino de su vida para ayudarlo a ser mejor.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»
Formacióm Moral y Civica de Blas Barisani – Editorial Estrada

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

Deberes Morales del Hombre: Con Dios, Consigo Mismo y Los Demás

El deber moral es la obligación que tiene el hombre frente a cierta situación y cuya ejecución no se puede exigir judicialmente, ya que no impone al obligado sino un deber de conciencia. Este deber moral está profundamente emparentado con la ética, que estudia las acciones clasificándolas en buenas o malas. Lo que se debe hacer es lo bueno, pero a veces lo que es bueno para unos no lo es para otros. Cuando realizamos cualquier cosa que sea meritoria, no es el aplauso del público lo que buscamos, no es la fama lo que ambicionamos, sino satisfacer nuestra conciencia y justificar la fe que tienen en nosotros los que nos aman. 

señora ayudando a un anciano ciego a  cruzar la calle

Una señora ayudando a un anciano ciego a cruzar la calle. Vemos muy a seguido esta situación, pero está en nuestra conciencia  si queremos ayudar o no.

En base a lo anterior podemos plantera que los deberes morales  del hombre se agrupan en tres rubros:

1. Obligaciones o deberes para con Dios.
2. Obligaciones debers para consigo mismo.
3. Obligaciones deberes para con los demás.

PARA CON DIOS: Estos deberes se llaman también deberes religiosos. El fenómeno religioso es un hecho universal: no hay grupo humano de cierta importancia y ninguna forma de civilización algo evolucionada que no le haya dado cabida, porque el sentimiento religioso es una función esencial al hombre y solo el hombre lo posee. De ahí que Quatrefages  definiese al hombre «animal religioso».

En el Preámbulo de nuestra Constitución se invoca a Dios «fuente de toda razón y justicia«.

En realidad todos los deberes morales son, en último término, deberes para con Dios; pero, por deberes religiosos se entienden los que se refieren directamente a Dios. Esos deberes son, los de adoración, alabanza, reconocimiento, obediencia, et.

Nacen de la condición del hombre: ser creado, y son conocidos por la inteligencia humana; de ahí que todos los pueblos los cumplieran más o menos a su manera, constituyendo su conjunto la religión natural.

Pero no basta. Le queda al hombre el deber de averiguar si existe una religión revelada y cuál sea ella. Una vez conocida debe prestarle su adhesión.

PARA CONSIGO MISMO: El primer deber es perfeccionarse: llevar a completo desarrollo todo el ser para abrazar, en forma inteligente y libre, su finalidad.

Estando compuesto de cuerpo y alma, deberá el hombre perfeccionar ambos elementos.

a) Respecto al cuerpo: El cuerpo, elemento material (mineral, vegetativo, sensitivo) que el hombre posee desde el comienzo de su existencia tiene que servir al perfeccionamiento del espíritu humano.

Para cumplir su cometido debe estar bien dotado y subordinado al espíritu.

Tiene el hombre el deber de procurarle lo que sea necesario y útil para su conservación y funcionamiento y evitar todo aquello que le sea dañoso.

Deberá proporcionarle alimentación, vestido, higiene, descanso, medicinas; conveniente desarrollo, agilidad y vigor por medio de ejercicios físicos y moderada práctica de los deportes. Está obligado a evitar la intemperancia en alimentos y bebidas, en el uso del alcohol y del tabaco, y todo aquello que pueda excitarlo llevándolo a pasiones que obscurecen la claridad del juicio y mueven la voluntad al mal: ira, odio, lujuria, venganza, etc.

b) Respecto al alma: El perfeccionamiento del espíritu humano es ilimitado: la inteligencia que busca lo verdadero y la voluntad lo que es bueno, tienen posibilidades inagotables. No puede el hombre renunciar a ese progreso por pura negligencia:

Tiene respecto del alma, los siguientes deberes:

Conservar la dignidad personal y no sacrificar el alma ni los bienes del alma, como son el honor y la inocencia, a ninguna ventaja material;

nutrir y desarrollar la inteligencia con el estudio y la reflexión para el propio perfeccionamiento intelectual y para ser útil a la familia, a la Patria y a la sociedad;

cultivar la afectividad: desarrollar sentimientos nobles que enaltecen, y desechar los innobles y las pasiones bajas que desdicen de la dignidad humana;

gobernar la voluntad y fortalecerla con hábitos buenos, para que sea sensible a los motivos morales y sepa elegir siempre bien;

formarse la conciencia moral para obrar siempre según los dictados de la recta conciencia y de la ley moral.

PARA CON LOS DEMAS: Varias son las razones que dan origen a estos deberes. Sin ahondar en ellas, baste decir que esos deberes nacen del hecho de ser los demás personas humanas y, por consiguiente, merecedoras de respeto y aprecio.

Nacen de la coexistencia con otros hombres, de las exigencias de la vida social que reclaman el cumplimiento de normas que hagan posible la convivencia.

Tiene el hombre deberes para con los individuos y para con la sociedad como tal.

Todos los deberes pueden compendiarse en esta fórmula negativa: no hacer a los demás lo que no quieres te hagan a ti. Se complementa con la forma positiva: trata a los demás como quisieras te tratasen a ti.

Son deberes de justicia hacia los semejantes, respetar: su vida, su fama, su honor,
sus bienes de fortuna, su libertad.

Cumplir con la palabra dada.

Dentro de las posibilidades de cada uno, es deber de caridad, hacerles todo el bien espiritual y material posible.

Salud física y salud moral

La salud es un gran bien para el hombre y el manantial de muchos otros bienes.

Tiene el hombre el deber de cuidar la salud física, sea no descuidando la alimentación nutritiva, la higiene personal y del trabajo, el descanso reparador; sea con todo aquello que contribuya a dar vigor, agilidad y resistencia al cuerpo. Debe evitar los excesos que dañan a la salud y el exponerla, sin motivos, a peligros innecesarios.

En caso de enfermedad deberá procurar recuperar la salud con los medios que la ciencia proporciona.

Es más importante que la misma salud física por la superioridad del espíritu sobre la materia. El ideal sería gozar siempre de salud en los dos aspectos: físico y moral.

Siempre es de actualidad la sentencia de Juvenal : «Mens sana in corpore sano«. Una mente sana en un cuerpo sano. La salud moral comprende: la rectitud en el obrar, la veracidad en el decir y la honestidad en el vivir. La rectitud significa ausencia de doblez, de tortuosidad e hipocresía y la actuación leal y noble.

Por veracidad se debe entender amor a la verdad, rechazo del error y aborrecimiento de la mentira.

La vida honesta comprende la delicadeza en pensamientos, conversaciones y obras.

Es sabido que la libertad que brindan los regímenes democráticos es desnaturalizada por los que trafican con las miserias humanas.

Y es aprovechada por el totalitarismo marxista para corromper a la juventud empujándola hacia todas las formas de placer, atacando y ridiculizando las normas de moral, aun las más fundamentales.

Una vez que la juventud haya malogrado con la pérdida de la salud moral, todo su vigor y fuerza de resistencia, podrá ser manejada fácilmente y ser reducida a un dócil rebaño con la implantación del más crudo materialismo que suprime las libertades, aun las más esenciales.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»

El Hombre y su Jerarquia en la Naturaleza Su Relación Con Otros Seres

El Hombre y su Jerarquía en la Naturaleza
Su Relación Con Demás Seres

El término «hombre» significa «ser humano», comprende, por consiguiente, tanto al varón como a la mujer. Es de suma importancia comenzar el estudio por el hombre: «ese desconocido«, como lo llamó Alexis Carrell. Según cual sea el concepto que se tenga del hombre: qué es el hombre, qué valor representa en la vida, cuál es su misión y su destino, así será diverso el enfoque del mundo: diversa la forma de vivir y diversa la organización social en los pueblos y en las naciones.

Los que consideran al hombre una porción de materia sin finalidad espiritual ni destino ultraterreno, lo reducen a uno de los tantos elementos del universo, a una rueda o engranaje del gran mecanismo social. Lo esclavizan al Estado y pretenden que viva sin libertad.Los que así piensan forman uno de los dos «bandos» en que se hallaba (o halla)  dividida la sociedad, el «bando» de los totalitarios: comunistas, fascistas, nazis.

En cambio, los que reconocen que el hombre está por encima de las cosas y de las aplicaciones del progreso técnico; que es sujeto de derechos inalienables y de valores supremos, defienden la dignidad de la persona humana y luchan para que viva con libertad.

Los que alientan estos ideales, constituyen el «bando» de los que quieren la organización democrática de la sociedad: una manera de vivir digna del hombre, con una organización social al servicio del hombre y una forma de gobierno democrático.

Corresponde, entonces, conocer cuál es el valor del hombre, investigar cuál es su jerarquía en la naturaleza.

jerarquia del hombre en la naturaleza

Su jerarquía en la naturaleza:

Llámase naturaleza al conjunto de seres que componen el universo.

Jerarquía significa orden o gradación: «Existe una jerarquía de valores».

Los seres de la naturaleza según los diversos grados de perfección que poseen forman una escala de seres, o sea una jerarquía.

El grado ínfimo está representado por los seres inanimados: desprovistos de órganos, sin vida, sin movimiento. Los minerales no viven, tan solo existen. Crecen por yuxtaposición de partes nuevas; reciben su organización de los cuerpos químicos que los componen y de las múltiples acciones físicas circundantes.

Un grado más elevado de la escala corresponde a los seres dotados de vida vegetativa. Los vegetales en general, son seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pero carecen de sensibilidad y movimiento.

Ascendiendo en la escala biológica, el grado superior corresponde a vivientes más ‘perfectos, con aparatos locomotores y capaces de sensaciones o conocimiento sensitivo: los animales. Un perro, un pez, un pájaro, ven, oyen, advierten un contacto, gustan un alimento.

Estos seres crecen por asimilación activa de elementos tomados del exterior y transformados en substancia viva. Son pequeños laboratorios de síntesis vitales.

En la cumbre de la escala, se halla el hombre: no solo posee vida vegetativa y sensitiva sino también intelectiva que lo coloca sobre todos los demás seres.

Además de expresar orden o gradación, jerarquía significa también puesto elevado, lugar jerárquico: «Los que ocupan cargos jerárquicos no se plegaron a la huelga». El hombre ocupa, entonces, la jerarquía suprema en la naturaleza, pues es el ser más perfecto, la obra maestra en el universo visible.

Posee un cuerpo maravilloso por su belleza, por su organización interna y por su admirable funcionamiento. El cuerpo está animado por un alma, inteligente, libre e inmortal.

De todos los seres del universo solo el hombre puede realizar actividades y operaciones espirituales como pensar, razonar y querer. Solo él tiene el don de la palabra articulada; posee el sentido estético: es capaz de apreciar la belleza, el sentido moral: es capaz de distinguir entre el bien y el mal y de comprender y realizar el bien moral; solo el hombre está dotado de libertad interna.

Posee además valores y destino trascendentes que le confieren una dignidad que debe ser reconocida, respetada y llevada a su plena realización.
El hombre ha sido definido «animal racional». Aunque tiene algo común con los animales, su alma espiritual lo diferencia esencialmente de los animales y lo eleva sobre todos los seres. No se debe olvidar que la actividad instintiva es característica del animal y la intelectiva del hombre y que tanto más se perfecciona el hombre cuando su comportamiento es menos instintivo y más gobernado por la razón.

El hombre no solo es individuo, es también persona. Individuo es el ser que reúne en sí todos los caracteres de su especie: un caballo, un durazno, un adoquín son individuos, cada uno de su respectiva especie.

Por reunir todos los caracteres de la suya, el hombre es un individuo de la especie humana; por estar dotado de inteligencia y voluntad es persona.

Persona es todo ser dotado de inteligencia y voluntad.

Si al hombre se lo considera en cuanto es un ser: la unidad de su especie, es un individuo; si se lo considera dotado de racionabilidad y, por consiguiente, de inteligencia, voluntad, libertad, finalidad, responsabilidad, etc., es una persona. «El hombre, solo será verdaderamente una persona, en la medida que la vida de la razón y la libertad domine en él a la de los sentidos y de las pasiones; sin esto, permanecerá como el animal, un simple individuo esclavo de los acontecimientos y de las circunstancias, siempre a remolque de alguna otra cosa, incapaz de dirigirse a sí mismo; solo será una parte, sin aspirar a ser un todo».

Cuando se dice que el hombre es una persona, se quiere en tonces, significar que no es solamente una porción de materia,un elemento individual en la naturaleza como una piedra, una flor o un tigre, sino un ser inteligente y libre, capaz de actos morales.

Jerarquía de los seres:

Seres con vida vegetativa, sensitiva e intelectiva: hombres.

Seres con vida vegetativa y sensitiva: animales

Seres con vida vegetativa: vegetales.

Seres sin vida: minerales.

Todos los seres de la naturaleza se rigen por leyes; no puede el hombre constituir una excepción.

Como ser compuesto de materia está sujeto a las leyes físicas, pero como hombre, es decir, como ser dotado de inteligencia y libertad se rige por la ley moral.

La ley moral es una norma de la actividad humana que se impone obligatoriamente a la conciencia. Guiado por su conciencia moral nada debe hacer el hombre que desdiga de su dignidad o que lo rebaje al nivel de los irracionales. Debe, por el contrario, sentirse sanamente orgulloso de su excelsa dignidad y respetarla en sí mismo y en los demás.

Su relación con los demás seres: Relación es la conexión que unos seres tienen con otros. El hombre está relacionado con los seres y cosas (1) de la naturaleza, pues vive en contacto con ellos. Su relación es de superioridad y predominio.

Desde un primer momento comprendió el hombre que el mundo, este amplio escenario donde habita y actúa, existe para su beneficio.

Observándolo descubrió las piedras, las plantas, las flores, los frutos, los animales más variados y diversos; las fuentes, los arroyos, los ríos…

Comenzó por hacer servir a las cosas y a los animales en su propio provecho: para su alimento, vestido, defensa, etc. Utilizó la piedra para fabricarse utensilios y armas; trabajó los metales: el cobre, el bronce y el hierro. Domesticó las bestias y descubrió el fuego.

Comprendió que la tierra le había sido entregada como la materia prima al artista. Roturó, entonces, la tierra para rendirla fecunda, para embellecerla, para hacerla servir más a su propio bienestar.

Armonizó los sonidos y creó la música; combinó los colores, las formas y las proporciones y aparecieron la pintura, la escultura …

Con su inteligencia fue descubriendo las leyes que rigen el cosmos. Gradualmente fue ensanchando el campo de sus descubrimientos y conquistas y adueñándose de la naturaleza para ponerla a su servicio.

Logró arrancar a la tierra sus tesoros: carbón, petróleo, energías eléctricas…; encauzó el rayo, desintegró el átomo e intenta explorar los astros.

Con su inteligencia penetrante descubrió las esencias de los seres y sus relaciones; asoció, separó y combinó y se multiplicaron los inventos.

Son también fruto del ingenio humano las obras de la literatura, las realizaciones de la arquitectura e ingeniería; las organizaciones jurídicas, económicas, políticas… El conjunto de las investigaciones, experiencias, deducciones e inducciones realizadas por el hombre constituye la ciencia, diversificada en varias disciplinas: filosofía, astronomía, matemáticas, historia, física, química, etc.

Tiene el hombre el predominio0 sobre los demás seres, pero al contacto con la naturaleza comprendió su limitación: si bien su poder es inmenso, no es absoluto.

El hombre no es creador, es modificador o transformador. No puede dominar absolutamente a la naturaleza ni hacerla servir a su capricho. Hay una ordenación universal superior que forzosamente debe respetar y a la cual debe someterse. Su relación de superioridad y predominio sobre los demás seres le permite servirse de ellos pero no lo autoriza a abusar o a causar daños que perjudiquen a los demás hombres.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones «Civismo»