Funcion Social de la Familia Su Relación Con El Municipio



Función Social de la Familia

Cronológicamente  es la familia la primera sociedad: existió antes que ninguna otra y antes que el mismo Estado. Biológicamente es la familia la célula de la sociedad: es el medio adecuado para la propagación de la vida. Sin la familia se extinguiría la especie humana.

En la Declaración Universal de los derechos del Hombre, artículo 16, párrafo 3º se dice: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

funcion social de la familia

La familia es sociedad necesaria porque la exige la misma naturaleza del hombre y la mujer que posee la tendencia a la generación.

Es necesaria porque para el niño resulta imprescindible la familia no solo para existir, sino también para vivir y llegar a su perfecto desarrollo.

Ningún ser de la escala animal después de nacido necesita tanto como el hombre de los cuidados de otros para seguir viviendo. Se calcula que no duraría muchos días si no se le dispensaran esos cuidados.

Función social de la familia

La función social de la familia abarca la fecundidad y la educación. La primera función social de la familia es la propagación y perpetuación de la especie humana.

Todo ataque a la fecundidad es un crimen contra la naturaleza y un fraude a la fuente de la vida. En regímenes totalitarios, en nombre de una pretendida superioridad de raza, la autoridad despótica se atrevió a pisotear ese derecho sagrado.

La generación se complementa con la educación. Es deber y derecho de la familia la educación de sus hijos. La familia debe preocuparse, entonces, en formar bien, física y moralmente, a sus hijos que serán los futuros ciudadanos. Tal como sean los ciudadanos así será la Nación. Como la sociedad civil está compuesta de familias e individuos, la bondad o maldad de la sociedad dependerá de cómo sean las familias e individuos.

Son falsas y antidemocráticas las teorías que sostienen que los hijos son del Estado a quien, por lo tanto, le corresponde su educación.

La familia es anterior al Estado. Los hijos pertenecen por naturaleza a la familia, antes que a la sociedad civil. Son como una extensión de la persona paterna y si entran a formar parte de la sociedad civil o Estado es solo por medio de la familia en la que fueron engendrados.

“Sería un acto contra la justicia natural que el niño antes del uso de razón fuese substraído del cuidado de los padres o de alguna manera se dispusiese de él contra la voluntad de los padres, como suelen hacer los estados totalitarios”.

La Declaración Universal de los derechos del hombre en su artículo 26, párrafo 3 sostiene que: “Los padres tienen derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

El derecho de los padres no es despótico ni exclusivo. No pue den disponer de los hijos a su antojo, sino que deben encauzar su educación para que lleguen a la perfección de la naturaleza humana y puedan vivir y aduar como hombres.

También el Estado tiene derecho a la educación, pero no es el suyo un derecho natural, sino tan solo completivo y supletorio, como ya se ha explicado anteriormente.



Siendo tan importante la función social de la familia se debe combatir todo lo que perjudique, quebrante o destruya la unión familiar. En cambio, se debe alabar, estimular y potenciar todo lo que favorece su unidad, estabilidad, fecundidad y prosperidad.

La juventud, llamada en su generalidad, a formar una familia debe prepararse con esmero a la gran misión que le está reservada.

La familia en el municipio:

La familia es la base del municipio.

Así como el hombre no puede vivir ni actuar sin ayuda de sus semejantes, tampoco la familia aislada logra satisfacer por sí misma todas las necesidades del hombre ni las suyas propias. De ahí surge su tendencia a reunirse con otras familias para ayudarse mutuamente.

La convivencia de varias familias en un lugar da origen a la aldea.

Surge así la sociedad civil. Sociedad civil es la unión moral de familias e individuos para lograr una tranquila prosperidad común que haga más fácil una vida honesta y virtuosa.

Como puede advertirse, la sociedad civil, es una sociedad natural pues proviene necesariamente de la naturaleza social del hombre.

Ese pequeño grupo de población irá creciendo por agregación de otras familias y se convertirá en pueblo. El pueblo crecerá y se transformará en ciudad y, alguno, como sucedió con Buenos Aires, en gran metrópoli.

En el pueblo se plantean problemas que no son tan solo familiares, ni que pueden ser resueltos por cada familia en particular: se requiere la colaboración del vecindario. De esa manera se resuelven los problemas de los caminos, desagües, del alumbrado público, de la instrucción de los niños, etc.

Cuando un núcleo de población, bastante crecido, siente la necesidad de organizarse jurídicamente, eligiendo autoridades y dictando ordenanzas para el mejor desarrollo de las relaciones y de la vida social, surge el municipio.

El municipio es la ciudad o pueblo organizado jurídicamente con autoridades propias para que gobiernen sus intereses locales. Puede también definirse al municipio como la “sociedad formada por familias e individuos unidos por la contigüidad de domicilio y por las relaciones de necesidades e intereses comunes”.

En el municipio o comuna se encuentran los siguientes elementos:

Territorio: ciudad o comarca.

Población: familias, individuos; otros grupos sociales. Finalidad: bien común. Lograr los intereses generales de todos los que forman el municipio.

Organización: jurídica; según leyes.

Autoridades: propias, para gobernar los asuntos locales. La aparición del municipio es consecuencia de la sociabilidad 0 humana que busca estrechar vínculos con otras personas y familias para que la vida sea más humana y, por consiguiente, más perfecta.

El municipio es una sociedad perfectamente natural por lo cual se llama también necesaria.

La ley no crea el municipio, sino que reconoce como existente esa sociedad humana, creación de la vida social. Lo que hace es darle personería jurídica, es decir reconocerlo como persona moral de acuerdo al Derecho, organizar sus elementos y re guiar sus relaciones.

“En la historia de la civilización, afirma Bielsa, aparece el municipio a través de todas las épocas y en casi todos los pueblos como el más fuerte baluarte de las libertades poli ti cas y de los derechos privados”.

El municipio se llama también municipalidad, partido, comuna o departamento.

El municipio, patria menor:

Llámase al municipio la patria menor o la “patria chica” porque allí el hombre siente más el amor patrio y vive más intensamente los problemas locales de los cuales se siente protagonista.

Experimenta gran afecto hacia el lugar que lo vio nacer, al pequeño mundo que desde muy niño comenzó a conocer. Su afectividad y fantasía se han impresionado con las primeras emociones y sensaciones de la edad feliz de la niñez. Esos recuerdos lo acompañarán durante toda la vida hasta la ancianidad.

En el municipio el ambiente social es más familiar, se está en contacto más directo con los intereses y problemas comunes, se viven más las tradiciones, se despierta el sentido localista y son más fuertes los vínculos que unen a los vecinos.

Cada pueblo imprime su modalidad especial a sus habitantes, sea en el modo de expresarse, sea en el modo de encarar y enfocar los asuntos.

Ese significado de la patria chica se vive intensamente en los pequeños municipios, pero se pierde, en las ciudades monstruosas donde el hombre se deshumaniza convirtiéndose casi en una máquina. En las grandes ciudades córrese el peligro de que los hombres y las familias se ignoren unos a otros. A veces el egoísmo, para no crearse problemas ni sufrir incomodidades, lleva a esas situaciones.

La patria mayor o la “patria grande”:

Si el municipio es la “patria chica”, el reino, la nación o el Estado es la “patria grande”.

Aunque el municipio se baste a sí mismo para su vida interior no podría subsistir enfrente de enemigos que lo combatiesen. El temor a los enemigos y la necesidad de defensa común ha ce que las ciudades o municipios se unan entre sí para formar el reino, nación o Estado.

Cuando la sociedad civil o los municipios se organizan de acuerdo a los siguientes requisitos:

jurídicamente: conforme a leyes;

políticamente: para la función de gobierno;

independientemente: sin sujeción a otro, se tiene la sociedad política o Estado.

El Estado es la sociedad civil organizada jurídica, política e independientemente.

En el Estado es donde el hombre encuentra la suficiencia completa de la vida.

Ver: Virtudes Sociales

 

FUNCIÓN SOCIAL DE LA FAMILIA

«… La familia no es la simple agrupación material de padres e hijos, sino que encierra una gran cantidad de deberes recíprocos, pero los más importantes están a cargo de los padres que son los que deben formar a los menores en el respeto, encauzándolos a través de sólidos principios morales que no deben ser solo pregonados, sino también practicados por ellos mismos.

Los padres son los maestros de sus hijos, y como tales deben estar permanentemente a su lado, no ya como censores severos, sino como amigos íntimos que sean capaces de vivir y sentir sus inquietudes para apoyar exhaustivamente las buenas y corregir con consejos afectuosos y oportunos las que estén equivocadas.

En síntesis, la familia es: estrecha vinculación material y moral de los padres con sus hijos, pero teniendo presente siempre los primeros que lo que están moldeando es una materia virgen que, por medio de sus directivas, podrá luego ser o no útil cuando se incorpore al mundo de los adultos. Por ello es que todas las fallas de la familia como escuela recaerán sobre el menor; y todos los estigmas de los padres serán incorporados a la personalidad del niño y este será, como hombre lo que sus padres hayan dejado que sea.

Crisis de familias y crisis de educación son los constantes problemas que se presentan como distintivo de los menores que llegan con su carga delictiva al Tribunal; familias disgregadas, de cualquier clase social que sean; padres separados o que, unidos están totalmente separados de sus hijos; hacen su vida y dejan que sus hijos hagan la suya; nunca o casi nunca se acercan a sus hijos para saber cuáles son sus inquietudes, sus pasiones o sus problemas. Y ante ese cuadro, los menores, que no pueden ser más sabios que sus maestros, siguen cualquier camino, que desgraciadamente, muy pocas veces es el mejor…».

Jorge R. Moras Mom, La Nación, Buenos Aires, 3-10-61.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”





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