Origen de Hércules

Leyendas de Amor y Muerte Final Trágico o Amargo del Cuento

LEYENDA CHINA DE PIEDRA MORADA Y HAN CHUNG

Anderson Imbert («Los primeros cuentos del mundo») sintetiza así una historia de la dinastía china Hang, alrededor de cuarenta años después de Cristo: «El rey de Wu tiene una hija de dieciocho años, muy hermosa: la llama Piedra Morada. Un joven taoísta, Han Chung, se enamora de ella y ella de él. El rey se opone al matrimonio tan desigual.

El joven parte en viaje de estudios y la princesa muere de pena. Tres años después regresa Han Chung y al enterarse de que su amada ha muerto de amor visita su tumba y ruega al cielo por la felicidad de su alma. El alma de Piedra Morada se le aparece y lo invita a que lo acompañe.

amor chino tragico

La Leyenda de Piedra Morada y Hang

En la confluencia de dos mundos, el vivo y la muerta celebran, natural y sobrenaturalmente, sus nupcias. Al cabo de tres noches de amor tienen que separarse. La princesa lo despide dándole una perla. Perla que Han Chung muestra al rey al informarle que, después de todo, la princesa y él se casaron.

Con un increíble cuento de fantasmas -exclama el rey-quieres justificar el hecho de haber violado la tumba. La perla que me muestras está probando que fuiste allí a robar las joyas de mi hija muerta.

Y ordena que lo arresten. Han Chung se escapa de la prisión y vuelve a la tumba, donde refiere a Piedra Morada lo ocurrido. El alma de la princesa se le aparece al rey y lo convence de que Han Chung hadicho la verdad.»

Los cuentos de fantasmas acusan una de las inquietudes fundamentales del hombre: su preocupación frente a la muerte. Freud explicaba que el temor a la muerte es uno de los miedos esenciales del Individuo y que por eso el Instinto de conservación es el primero y más violento. Es esta carga de ansiedad la que sugeriría al Inconciente las posibles soluciones a la muerte. Estas se traducen a lo largo de’las civilizaciones en diferentes mitologías. Lo curioso es que, sin tener absolutamente ninguna conexión entre sí, las historias tengan analogías.

LA LEYENDA DE ORFEO Y EURÍDICE: Por ejemplo en la mitología griega el mito de Orfeo tiene puntos en común con la historia de la dinastía Hang. Orfeo, reputado como el músico más fascinante de la antigüedad, consigue seducir a las fieras con sus melodías. El día de su casamiento, una serpiente mata a su mujer, Eurídice.

Orfeo y Euridice

Leyenda de Orfeo y Euridice

Orfeo desciende a los infiernos y encanta con su música a las deidades infernales, que violan sus más férreos principios y le entregan a Eurídice, imponiéndole una condición: en su camino de vuelta al mundo no deberá mirar para atrás. Pero la curiosidad por lo vedado hace que Orfeo se vuelva y pierde a Eurídice. Regresado de esta manera a la vida, el músico deja su Instrumento y el hombre languidece de pena. Las bacantes, entonces, lo destrozan.

Una y otra historia, ambas procedentes de dos civilizaciones completamente distintas y hasta se diría antagónicas, coinciden en una excursión al país de la muerte y en el hecho de que sólo el amor puede trasponer sus fronteras. La historia oriental revela una mayor confianza en las bondades del más allá; los griegos, en cambio, demarcan claramente su criterio de hostilidad entre uno y otro mundo. La hazaña de Orfeo es posible -es la moraleja de esta historia– pero no sirve para nada.

Otra de las observaciones fundamentales en los grandes libros es la historia de Lázaro, consignada en la Biblia. Cristo resucita a Lázaro, y aunque el texto sagrado no abunde en detalles, es claro que Lázaro no puede retornar a su vida anterior.

Adviértase aquí la coincidencia con la figura de Orfeo, al regresar de los infiernos: tanto uno como otro se tornan melancólicos. Muchos escritores y poetas trataron a ambos personajes, y en casi todas las versiones Lázaro, en lugar de un privilegiado de la fortuna, aparece como un desgraciado suspendido entre uno y otro mundo.

Lázaro y Cristo

Lázaro es Curado

Los escritores católicos interpretan la anécdota como una enseñanza de Cristo demostrando la inutilidad de violar el secreto de la muerte. Porque la única forma de resurrección para el cristianismo es en el espíritu y no en la materia. La resurrección en el espíritu implica la bienaventuranza, pero en la materia supone la melancolía y la confusión. Pero curiosamente paganismo y cristianismo coinciden en este punto: tanto Lázaro como Orfeo, de su excursión al más allá, sacan sólo una profunda desdicha. La tradición china, en cambio, supone que se puede transitar de uno a otro estado (el amante cohabitando con la amada muerta) como si ambos fueran aspectos de una misma realidad.

LA LEYENDA DE CONLE: La literatura gaélica conserva manuscritos de aquella primera sociedad irlandesa prácticamente destruida por los vikingos en el siglo IX. El origen de los celtas continúa siendo un misterio, como también lo es el fuerte acento de originalidad desustradiciones, claramente diferenciadas de otras literaturas. En los anales de la gaélica –una lengua del grupo celta– figura otra llamativa historia sobre el más allá. «La aventura de Conle» es otro ejemplo de una Incursión en el otro mundo facilitada por el amor.

Conie, el pelirrojo, se encuentra con una mujer de sobrenatural belleza. Ella le explica que procede de la «tierra de los verdaderos vivos», donde no se conocen ni el pecado ni la muerte. El padre de Conle pregunta a su hijo con quién está hablando, y la mujer entonces se hace audible al progenitor, dlciéndole que ella se ha enamorado de Conle el pelirrojo y que, si él se casa con ella, se tornará Inmortal y partirán para siempre al reino de las hadas.

El padre de Conle, temeroso de perder a su hijo, acude a los servicios de un druida, y éste ahuyenta a la aparición. Pero antes de irse ella da una manzana a su amado. Este durante un mes no come sino de esa fruta, que continuamente vuelve a recobrar su plenitud. Al cabo de ese tiempo reaparece el hada y le dice que, por virtud de la manzana, ya está muerto y ya es inmortal. Pero Conle vacila todavía entre el amor a su familia y su pasión, hasta que parte con ella en una barca de cristal y desde entonces nadie ha vuelto a verlos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Ediciones Cuántica N°24

Clasicismo Griego Representantes de la Cultura Clásica

¿A QUE LLAMAMOS LOS «CLÁSICOS GRIEGOS»?

Se conoce como clasicismo, al estilo literario o artístico fundado en la imitación de los modelos de la Antigüedad griega o romana. En esta páginas vamos a hacer un breve repaso de los mas destacados representantes de la cultura griega. La historia de la literatura griega, anterior al Cristianismo, puede dividirse en tres etapas: la primera, abarca el período anterior al predominio de Atenas, es decir hasta fines del siglo VI y comienzos del V; la segunda, el siglo de Pericles, cuando aquella ciudad pasó a ser el centro intelectual y comercial de Grecia; y la tercera, el período alejandrino, donde resplandeció la urbe fundada por Alejandro Magno, casi hasta la iniciación de nuestra era.

Durante la época inicial, sobresalieron dos poemas monumentales -«La llíada» y «La Odisea»- atribuidos a un mismo autor; Homero. Algunos críticos modernos, como Wolf, afirman que Homero no existió y que su nombre deriva de la palabra griega homónima, que significa «ciego», ya que eran los no videntes quienes tenían a su cargo, por aquella época, el oficio de rapsodas.

A esta primera época corresponden, también, los poemas de Hesíodo (entre los cuales la «Teogonia» o Tratado sobre la Vida de los Dioses) y los versos de otros destacados líricos como Terpandro (a quien se atribuye el haber aumentado de cuatro a siete las cuerdas de la lira), Anacreonte (que cantó al amor, al vino y a la naturaleza), Píndaro (famoso por sus odas olímpicas y cantos triunfales) y Safo (a quien Platón denominó «la décima musa» y a la cual Alceo, nacido -como ella- en Lesbos, llamó, en sus versos, «la de los rizos oscuros y la dulce sonrisa».

En materia de prosa, se registró el aporte de los primeros historiadores y geógrafos, como Hecateo de Mileto, precursor de Herodoto, Tucídides y Jenofonte; también el de los primeros filósofos, como Tales de Mileto, para quien el agua constituía la base de todo el Universo.

artistas clasicos griegos

Homero                                                           Jenofonte

En el segundo período (siglos V y IV antes de Cristo), vemos cómo surgen del primitivo ditirambo o canto a Baco, la comedia, la tragedia y la sátira. Los «komos» eran grupos de jóvenes enmascarados que celebraban las fiestas dionisíacas, después de la ceremonia principal, en plena calle. La palabra tragedia se compone de los vocablos «tragos» (que significa: macho cabrío) y «odé» (canto), ya que era el himno que se entonaba en momentos de sacrificar a ese animal durante la celebración, rito de contenido dramático que, en cambio, era motivo de burlas por parte de los sátiros.

Los primeros teatros (Atenas, siglo VI a.C), que eran de madera y se apoyaban contra la falda de unacolina, fueron sustituidos por otros de piedra. Simultáneamente, se desarrolló la filosofía primitiva con Anaximenes, para quien la substancia básica del Universo ya no era el agua, sino el aire; con Heráclito, que la identificaba con el fuego y con Parménides, que creía en un Dios único e inmaterial.

griegos de la etapa clásica de grecia

Esquilo                                            Pitágoras                              Hipócrates

Por otra parte, el matemático y astrónomo Pitágoras, el naturalista e historiador de la literatura Demócrito, el fundador -en Grecia- de la medicina científica, Hipócrates, el fabulista Esopo, los dramaturgos Esquilo, Sófocles y Eurípides y el comediógrafo Aristófanes, ofrecían, cada uno dentro de su especialidad, una imagen perfecta de la cultura de entonces. Junto con ellos impusieron sus ideas los tres grandes filósofos -Sócrates, Platón y Aristóteles-y un orador brillante, como Demóstenes.

El tercer período, el alejandrino, corresponde, en cierto modo, a la decadencia griega. En literatura, la prosa se sobrepuso a la poesía. Los filósofos cínicos renegaban -como Zenón, Pirrón y Epicuro- de las habituales normas de vida; el crítico Aristarco censuraba, agudamente, las obras humanísticas de sus contemporáneos; el historiador Polibio arremetía contra el relajamiento de las buenas costumbres y el comediógrafo Menandro se burlaba de ellas en sus refinadas sátiras, cultas pero impopulares.

PLATÓN Y LA MÚSICA

platon filosofo griego
Platón, el filósofo ateniense que vivió entre los años 428 v 348 ó 347 a. de C. es considerado como un puente entre Sócrates, su maestro, y Aristóteles, Formó,con el los, latrilogíamáximadel pensamiento helénico. Para enseñar, aplicaba el sistema dialéctico, mientras recorría, caminando, los jardines de Academos. El protagonista de sus Diálogos es siempre Sócrates, junto al cual aparecen, en «La República», otros personajes: un respetado comerciante y sus tres hijos; un orador -Trasímaco-a quien Cicerón consideraba entre los mejores, y hasta dos hermanosdel propio Platón (Glaucón y Adimanto) quienes conversan, con Sócrates, sobre diversos temas. En el pasaje siguiente, Sócrates explica a Glaucón la importancia que tiene la música en la formación cultural del ser humano. «Si la música resultatundamental para la educación del hombre -dice-, ¿no es, acaso, porque la melodía, la armonía y el ritmo son especialmente aptos para llegar a lo más hondo del alma, impresionándola y embelleciéndola con la gracia que les es propia? Esto debe hacerse adecuadamente, pues, de otro modo, produciría efectos contrarios. Así, quien haya recibido una formación musical completa, podrá distinguir, con claridad, lo hermoso de lo feo, en la Naturaleza o en cualquier disciplina artística.»

Ver: Filósofos Griegos

Diferencias entre Mito, Superstición y Magia Concepto

CONCEPTO DE MITO, MAGIA Y SUSPERTICIÓN

El Diccionario de la Real Academia Española define, con precisión, la diferencia entre mito, superstición y magia, formas que, a su vez, figuran en la escala de valores a distinto nivel la religión. La superstición  y la  magia son creencias carenaras de un fundamento racional, por ello no resisten el análisis de la ciencia. El mito es también una creación fabulosa, como narración de algo irreal imaginado por el hombre, pero que puede contener un mensaje correspondiente a alguna vivencia humana.

mito, magia y supersticion

La religión, en cambio, tiene una base real, debida a la experiencia y a la razón humana que descubren la existencia de Dios, fundamento de la creencia y adoración religiosa por parte del hombre. En todos los casos, los hechos narrados estarán a cargo de seres con facultades sobrenaturales, que podrán desempeñarse en el escenario de la tierra o del cielo, pero cuyas pasiones son las mismas que las del hombre.

Religión es la actitud que nos inclina a creer en Dios y adorarlo con el culto debido. La religión puede ser natural o sobrenatural, según sea resultado de la razón humana o de una especial revelación de Dios, como en el caso del judaismo y del cristianismo.

El mito, la superstición y la magia, por igual que la religión, apuntan hacia lo metaffeico; van pen busca de esa espiritualidad, intangible y abstracta que está más allá de lo simplemente físico o material, cuyos orígenes, sin embargo, trataron siempre de explicar. Los animales, las plantas y los minerales, los eclipses, el trueno, la lluvia y el rayo, la noche y el día, el sol, la luna, algunas estrellas, los cometas, las constelaciones, la presencia del hombre y de la mujer, son temas permanentes para las supersticiones, la magia y la mitología. Pero al paso que éstos confunden a Dios con algunos objetos de la naturaleza, la religión se dirige a Dios mismo. También otras motivaciones alimentan el rico manantial de festas creencias.

Según el grado de madurez de cada pueblo, aparecen como simples tótemes mi como iconos y personificaciones de genios y demonios; como dioses, en plural, que corresponden al politeísmo o como el dios único, en singular, propio de los cultos monoteístas. Cabe, a este respecto, un matiz especialísimo. Cuando en una religión se superpone un dios a otros, se dice que es «henoteísta».

El tótem, símbolo de unión entre el hombre primitivo y su grupo, representa una fuerza que, según Durkheim, contiene, en potencia, las ideas religiosas superiores. Otros sociólogos trataron de demostrar, en cambio, que las tribus primitivas más elementales, situadas en el primer escalón de la familia humana, carecen de animismo y de totemismo; tienen, ya, la idea de un Ser supremo».

Para algunos científicos contemporáneos ese último escalón, grado elementalísimo de toda civilización y cultura, dispone de atributos notables, ya que fue allí donde la humanidad, contrariamente a lo que se pensaba, comenzó su vida espiritual o superior.

Esta última teoría coincide con la creencia de una primitiva revelación de Dios al hombre. Opondremos dos categorías fundamentales: por un lado, superstición y magia; por el otro, mitología y religión. Aquellas creencias comprenden una serie de acciones y formulismos mediante los cuales el ser humano cree poder dirigir determinadas fuerzas, que estima superiores a su destino. Desea cambiar las normas impuestas por los hados; acomodar a su placerlas leyes de la naturaleza; provocar daños y beneficios.

La superstición y la magia no se someten a ninguna divinidad; simplemente la invocan, para especular con el más allá, en una relación de causa a efecto. Tampoco se interesan por los preceptos morales y no aspiran a exaltar lo bueno o a condenar lo malo.

La mitología y la religión, en cambio, reconocen la existencia de una fuerza espiritual superior, casi siempre personificable, a la que el hombre se somete y a la cual recurre mediante la oración, para suplicar ayuda o rogar, penitente, por la absolución de sus pecados.

Mito: Ficción alegórica,especialmente en materiareligiosa. La Mitología es la historia de los fabulosos dioses   y hé roes de la gentilidad. Superstición: Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Magia: Ciencia o arte que enseña hacer cosas admirables. Pero tam bién encanto, hechizo oatractivo con que una cosa deleita o suspende. La «magiablanca»es la que, por medio de causas naturales, obra efectos extraordinarios que parecen sobrenaturales. La «magia negra» es el arte supersticioso por medio del cual cree e vulgo que pueden hacerse, con ayuda del demonio, cosas extraordinarias.

Fuente Consultada: Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica

Ver: Supersticiones Populares

Mito De La Lucha Entre Dioses,Titanes y Ciclopes Zeus y Cronos

MITOLOGÍA GRIEGA:LA BATALLA ENTRE DIOSES Y TITANES

Los pueblos más primitivos y, luego, las primeras civilizaciones, tenían diversas creencias sobre las cosas que los rodeaban. La mayoría de las veces asistían temerosos, asombrados, a las fuerzas potentes de la naturaleza; en otras ocasiones, la grandeza y la belleza de los hechos que presenciaban los emocionaban. Poco a poco trataron de dar una explicación a lo que sucedía.

Mas, como no encontraban razones y no eran aún capaces de relacionar los hechos, recurrieron a la imaginación. Y esta fértil imaginación del hombre tejió historias increíbles, relatos maravillosos, plenos de belleza y de sentimientos. De estos relatos y de las prácticas mágicas y religiosas que los hechos les inspiraban, nacieron los mitos y la mitología.

Cada pueblo posee su mitología, pero los mitos griegos están considerados como los más bellos y refinados que se conocen de todos los pueblos antiguos. Ellos forman parte de la herencia literaria y cultural que nos han legado los griegos.

Mitos, leyendas, historias, hazañas, aventuras entre dioses, héroes y hombres. Esos relatos llenaron la vida cotidiana de los griegos. Era una época donde los hombres vivían con sus dioses inmortales que, según ellos, moraban en el monte Olimpo y desde allí presidían todos los actos humanos.

lucha de titanes y dioses

EL MITO DE LA BATALLA ENTRE TITANES Y DIOSES

homero

Homero, el mayor poeta de la antigua Grecia (vivió, probablemente, en el siglo IX a. de C), recogió mitos y tradiciones populares muy antiguos. Él nos cuenta que el gigante Atlas o Atlante sostenía las altas columnas que separaban el cielo de la tierra. El poeta griego Hesíodo (siglo VIII a. de C), que se ocupó de la historia de los dioses griegos y de la formación del mundo, relata el mito de los Titanes y el castigo que impuso Zeus a Atlas.
El mito comienza en una época muy remota, en un pasado muy lejano, tan lejano como fueron los comienzos del mundo.

En esos primeros tiempos, cuando ya estaban creados la tierra, el cielo, las montañas y los mares, ei dios más poderoso del mundo para los griegos era Urano. Este dios casó con la diosa Tierra y tuvieron muchos hijos inmortales. Entre éstos estaban los Titanes, dioses enormes y dueños de un temible poder, y los feroces Cíclopes, grandes dioses que tenían un solo ojo en el centro de la frente.

Por entonces, el poder de Urano era inmenso; todos le obedecían y pudo reinar durante muchos años felices, ya que por aquellos tiempos no existían la muerte, ni el mal, ni el odio.

Pero… siempre hay un pero que suele cambiar la situación…

Un día, los Titanes se mostraron desobedientes e irrespetuosos con Urano, y éste decidió castigarlos. Con el enojo de Urano, cielo y tierra se estremecieron.

Viendo la furia de Urano, Tierra le suplicó que perdonara a estos hijos desobedientes: «Señor de todo el mundo, perdona a nuestros hijos y no traigas desgracias a la familia de los dioses».

Respondió Urano: «Madre de los dioses, cuando los hijos no respetan a su padre, deben ser desterrados de la luz del día».

Y arrojó a los gigantes al Tártaro, la región tenebrosa y profunda de los infiernos.

La esposa de Urano, sin embargo, pensando que eran sus hijos, decidió animarlos para que resistieran. Y, con la ayuda de la madre, Cronos -el más ambicioso de ellos- escapó de la prisión y volvió al mundo luminoso del día. Ya había pensado arrebatar el trono a su padre; de modo que, en cuanto se le presentó la oportunidad, encontrándolo dormido, golpeó a su padre y lo dejó sin poder. Así usurpó Cronos el trono de Urano.

El reinado de Cronos desató grandes desgracias en el mundo, ya que su poderío provenía de un hecho maligno. Dejó en libertad a los Titanes y el mundo se llenó de terror, odio, miedo, venganza y guerra.

Andando el tiempo, Cronos casó con Rhea y tuvieron hijos. De ellos, fue Zeus el señalado por el oráculo para destronar y suceder en el poder a su padre.

Zeus creció hasta llegar a ser un joven hermoso, fuerte y valiente. Cuando se enteró de que el mal y la injusticia continuaban existiendo en el reino de su padre, decidió expulsar a Cronos del trono de los dioses. Se repetía la historia, el hijo contra el padre, pero ahora para bien de todos.

Entonces, comenzó la batalla más imponente que conoció el mundo: la de Zeus y los dioses contra los Titanes.

La lucha causó una tremenda destrucción en el mundo. Zeus descendió al Tártaro y puso en libertad a los Cíclopes, convirtiéndolos en aliados suyos. Los Cíclopes pusieron la fuerza destructora del rayo en su poder. Entonces, la tierra fue sacudida por los terribles rayos y relámpagos que lanzaba Zeus sobre los Titanes. Éstos, con una fuerza descomunal, descargaban rocas gigantescas sobre sus enemigos.

A su vez, los Dioses del Olimpo, armados con lanzas y espadas, cayeron sobre los gigantes con ímpetu feroz. La tierra, el mar y el cielo se habían convertido en un gigantesco infierno. Nunca se había presenciado una guerra tan despiadada como la sostenida entre dioses y Titanes.

Finalmente, los dioses resultaron vencedores.

Cuando Zeus regresó victorioso al monte Olimpo comenzó la tarea de reconstrucción del mundo: fertilizó la tierra destruida, devolvió la paz a los hombres, restableció el orden y la justicia.

Entre otras cosas, impuso un eterno castigo a Atlas o Atlante por haber participado a favor de los gigantes.

Zeus transformó a Atlas en altísima montaña, condenándolo a sostener la bóveda del cielo, representada por una esfera, sobre sus hombros.

zeus dios griego

Zeus, en la mitología griega, dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter. Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector.

Ver: Mitologia Griega – Los Dioses del Olimpo

Fuente Consultada:
DIMENSION 2007 Manual 7° Grado de Alberto Pogliaro Edit. Kapelusz

Concepto de Epopeya Ejemplos y Características Historia

LA EPOPEYA EN LA HISTORIA EJEMPLOS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Poesía épica, también llamada epopeya, representa un género poético que se caracteriza por lo magnífico de su tono y su estilo.

Generalmente trata de sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal.

Por lo general se centra en un individuo, lo que confiere unidad a la composición.

A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Ejemplos de Epopeyas

Estos son los títulos de algunas epopeyas muy conocidas

Generalidades. La epopeya es un poema narrativo de gran extensión.

La forma básica es la epopeya heroica, o sea, la que tiene un héroe de la leyenda, del mito o de la historia como personaje principal y trata de hazañas y aventuras bélicas; la relación desdeña los detalles triviales y adocenados y tiende a lo elevado y grandioso.

Los elementos mitológicos desempeñan un papel central, tanto cuando la sucesión de los acontecimientos está inspirada por el reino de los dioses clásicos o nórdicos antiguos como cuando lo es por los símbolos cristianos.

La epopeya existe en diferentes estadios de evolución en casi todos los pueblos y parece que ha surgido en épocas heroicas, en sociedades primitivas feudales.

Los primeros intentos de poemas épicos han sido seguramente creados por los poetas cortesanos que príncipes, guerreros y reyezuelos tenían para alabar sus hazañas.

Es discutible si la epopeya más antigua, oral y anónima, que antes fue llamada epopeya popular, a diferencia de la pulida y culta epopeya artística, ha sido verdaderamente una literatura de todo el pueblo.

Su sello aristocrático es en general evidente y la opinión de que las epopeyas plenamente desarrolladas fuesen una especie de creación colectiva del pueblo está abandonada.

Cada obra supone un gran poeta como creador, aunque éste, en cierto grado, sea el redactor definitivo de un material literario ya existente.

La poesía épica del Oriente. La epopeya heroica más antigua que se conoce es el Gilgamesh babilónico, que en 12 libros cuenta las luchas y aventuras del rey Gilgamesh, desconocido por la historia.

Esta epopeya se conoce por fragmentos de hacia 2000 años a. de C, pero su redacción es probablemente más antigua. Una producción épica altamente desarrollada existe también entre los hindúes (Mahabharata y Ramayana), los persas (Shahname de Firdusi), chinos, hebreos y egipcios.

Las epopeyas homéricas. La epopeya heroica europea tiene sus modelos más grandiosos en la llíada y la Odisea, que comprenden alrededor de 16.000 y 12.000 versos hexámetros, respectivamente.

Probablemente han nacido en la costa de Asia Menor; se han indicado Esmirna o Chíos como pueblos natales de Homero.

Evidentemente los acontecimientos de la llíada han tenido, en cierto grado, un fondo histórico; las excavaciones efectuadas han confirmado que Troya fue quemada hacia el año 1200 a. de C.

La epopeya cuenta sólo 51 días del sitio, que durante diez años los griegos pusieron a Troya. El héroe dominante es Aquiles, cuyo triunfo sobre Héctor significa el punto decisivo de la guerra.

Es característico de la desapasionada objetividad y la noble humanidad de Homero que Héctor y los demás tróvanos estén descritos con la misma simpatía y rodeados del mismo esplendor que los héroes helénicos. Entre los troyanos participan algunos dioses en el combate, pero al fin la suerte fatal en el platillo de la balanza de Zeus pesa a favor de los griegos y con esto es inminente la derrota de Troya.

Un velo trágico cubre los acontecimientos de la llíada. El tema del delito y del castigo es constante, y Aquiles elige el glorioso duelo contra Héctor, aunque sabe que su propia muerte, según el juicio del destino, va a ocurrir poco después de la de su adversario.

La Odisea tiene un ambiente menos trágico. La relación del regreso lleno de aventuras de Ulises de Troya y su venganza sangrienta sobre los jactanciosos pretendientes en su isla natal Itaca, donde le espera su fiel esposa Penélope, ha sido inspirada en gran parte en las andanzas fantásticas de monstruos marinos, gigantes y brujas. Pero aquí hay también cuadros realistas de la vida cotidiana y el punto de vista no es, como en la llíada, limitadamente aristócrata.

También las clases sociales inferiores entran en el enfoque visual: pastores y esclavos desempeñan un papel importante. Además, la figura de la mujer aparece mucho más destacada.

Famosos episodios son, entre otros, la aventura con el cíclope tuerto, la visita de Ulises al Tártaro y la descripción llena de encanto gracioso de la joven Nausicaa.

Así como en la llíada la acción propiamente dicha está concentrada en un tiempo corto y una gran parte de las aventuras las cuenta el propio Ulises durante su estancia entre los fayacos; técnica narrativa que luego se utiliza asiduamente.

caballo de troya

Epopeya Griega de la Guerra de Troya

La Eneida. Tomando por modelo las epopeyas homéricas escribió Virgilio la epopeya nacional del imperio romano, La Eneida (publicada por vez primera después de la muerte de su autor, en el año 19 a. de C).

Su héroe es el troyano Eneas, quien, bajo la protección de Afrodita, consigue huir de su ciudad natal en llamas y después de muchas aventuras y luchas funda el reino romano.

Los seis primeros libros están inspirados en la Odisea, los seis últimos en la llíada y el hexámetro es todavía el metro épico.

Pero las diferencias son evidentes. Virgilio quiere dar forma a una idea, expresar la emoción nacional y moral del tiempo augusteo y sus grandes sueños respecto al futuro.

Es moralista y tiene un fuerte interés religioso que falta en Homero; es sabio y artístico, donde Homero fue espontáneo y sencillo, sus relaciones son ricas en detalles y sentimientos, pero les faltan la fresca alegría narrativa de Homero.

Eneas es un tipo de héroe completamente diferente a Aquiles y Ulises, es suave y religioso y no aparece en la misma figura plásticamente expresiva y vital. Un párrafo brillante de la epopeya es la descripción en el libro sexto de la visita al Tártaro.

Entre otras cosas, gracias a ella tuvo Virgilio una autoridad sin igual entre los sabios de la Edad Media, que se creían encontrar con una adivinación del nacimiento de Jesucristo; La Eneida quedó durante mucho tiempo como modelo  de los poemas épicos.

La poesía épica medieval eu Europa oriental y septentrional. Epopeyas heroicas conservadas en traducción oral son las rusas llamadas byliny, que probablemente tienen su origen en la primera parte de la Edad Media.

Esta literatura se ha formado alrededor de acontecimientos y principios históricos y evidentemente ha sido redactada en las cortes de los magnates, poco tiempo después de los acontecimientos relatados, los «byliny» han sobrevivido a través de los siglos entre los campesinos rusos, pero una copia metódica no se realizó hasta mediados del siglo  XIX.

En el mismo tiempo hizo Elías Lonnrot su grandioso trabajo de recolección y registro de las canciones antiguas finlandesas, que también se habían conservado en la tradición popular oral. La redacción definitiva de su obra, Kalevala, salió en 1849 y comprende 22 795 versos partidos en 50 libros.

El material en el que se basaba Lonnrot es muy heterogéneo y sólo parcialmente de carácter épico; también su edad varía: muchos poemas tienen su origen en tiempo precristiano.

Los héroes más destacados son Vainomoinen y Lemminkainen. Mitología, magia y brujería popular son los elementos predominantes. Varios trozos tienen un carácter fuertemente lírico.

La epopeya heroica germánica más antigua es Beowulf, escrita por un anónimo autor anglosajón, probablemente en el siglo VIII. El único manuscrito conservado es del siglo X. Beowulf es el nombre del protagonista, del héroe que realiza las aventuras.

Las más importantes son la lucha con el brujo Grendel y la madre bruja en el fondo del lago y la obligatoria matanza del dragón. La narración se refiere principalmente a Dinamarca y toma una parte de su material de cuentos heroicos nórdicos.

La gran figura heroica de la épica popular germánica es Sigurd Fafnesbane, cuya historia sangrienta y trágica se cuenta en una gran cantidad de canciones en irlandés antiguo, en la llamada Edad antigua.

En la tradición alemana su nombre es Sigfried.

El material de cuentos que se había desarrollado alrededor de este personaje se reunió al principio del siglo XIII en el gran poema épico Niebelungenlied. (ver: Nibelungos)

Algunos de los episodios relatados evocan acontecimientos de la historia del tiempo de las invasiones.

Así corresponde Atle (en alemán Etzel) a Atila. Los momentos principales de la narración son el combate de Sigurd contra el dragón Fafner.

La conquista del oro del Rin, sobre el cual pesa una maldición, su matrimonio con Gudrum (en alemán Kriemhild), el drama de celos alrededor del triángulo Gudrum, Brunhild y Sigurd, que termina con el asesinato del héroe, y los sangrientos combates familiares después de su muerte.

La épica medieval en Europa occidental y meridional. La épica francesa de la Edad Media ofrece dos tipos principales: la epopeya heroica, chanson de geste y la epopeya cortés, román bretón.

Aquélla está redactada en metro decasílabo con asonancia y ha sido cantada o recitada con acompañamiento de música por artistas profesionales. La figura central en el mayor grupo de chanson de geste es Carlomagno; sus hazañas y las de sus vasallos se glorifican en ellas.

La más antigua conservada y en todos sentidos la más importante en la Canción de Rolando, cuyo manuscrito más antiguo procede del año 1100 aproximadamente.

La realidad histórica—una pequeña escaramuza entre Carlomagno y los montañeros vascos—se ha transformado en el poema en una batalla gigantesca entre moros y cristianos, en la que éstos, dirigidos por Rolando, realizan maniobras increíbles, animados por su misión de guerreros de Jesucristo.

La epopeya tiene un carácter muy cristiano; los elementos de la Biblia y de la leyenda son evidentes.

También está imbuido de las ideas feudales sobre la fidelidad.Es evidente que Virgilio en ciertos aspectos ha servido como modelo.

La épica heroica es masculina. La mujer desempeña un papel insignificante. La épica caballeresca, por el contrario, es una poesía ante todo para mujeres y sobre mujeres.

Ha sido leída o recitada para un círculo íntimo en las salas de los palacios y en las casas de las mujeres.

El material procede de la Antigüedad, especialmente de Ovidio, y de cuentos orientales y celtas. Famosas son las novelas del Rey Arturo y Los caballeros de la Tabla Redonda, de Parsifal y el Sagrado Grial y de la trágica pasión de Tristón e Isolda.

Los autores no son anónimos, como ocurre respecto a la «chanson de geste».

Durante el período de florecimiento del género, 1150-1220, trabaja entre otros el maestro Chrétien de Troyes, quien refina la psicología erótica y queda como modelo del estilo.

En Alemania representa esta épica caballeresca Wolfram von Eschenbach y Gottfried von Strassburg. Otro tipo de épica medieval es el Poema del Cid español, que cuenta la vida del héroe nacional Rodrigo Díaz de Vivar. Está probablemente escrito en la mitad del siglo XII.

La épica del Renacimiento. Los autores épicos del Renacimiento toman modelos antiguos, Virgilio ante todo, pero tratan la forma prescrita con gran libertad y sellan sus obras con su propia individualidad.

En Italia se escriben epopeyas en latín, Petrarca, entre otros, pero las grandes obras en italiano no surgen hasta el florecer total del Renacimiento, así como al final.

Los motivos se toman en general de los cuentos y de la heroica y caballeresca poesía medieval.

Orlando es el héroe en Orlando innamorato (Orlando enamorado, 1486), de Boyardo, y en el Orlando furioso (1516), de Ariosto.

Con su tono extáticamente romántico, su ligera ironía y su elegancia chispeante éste se distingue especialmente de sus predecesores.

El tema erótico desempeña como en la novela caballeresca un papel destacado, así en Ariosto—cuyo héroe se vuelve loco de un amor infeliz—como en Tasso, en cuya epopeya de cruzada Jerusalén libertada (1581) el amor del caballero a la bruja Armida se describe con ardor sensual.

El metro es en los dos ottave rime. Una variante de la octava es la llamada «estrofa de Spenser», utilizada por Spenser en The Faerie Queen (La reina de las hadas, 1590-96).

La epopeya de Spenser es, debido a su alegoría, una forma diferente: novela caballeresca lírico-romántica, declaración programática poética y religiosa y código moral para los jóvenes aristócratas a la vez. Os Lusiadas (Los Lusiadas o Los portugueses, 1572), obra del portugués Camoens, tiene menos fantasía romántica que los anteriores.

Esta epopeya en octavas, como la de Virgilio, muy patriótica, presenta en diez cantos la historia de Portugal y alaba ante todo las hazañas de exploración de Vasco de Gama.

La épica en los siglos XVIII y XIX. Con el progreso de la novela en prosa pierde la epopeya su posición dominante.

Es verdad que hasta el final del romanticismo se crea una gran literatura épica y se desarrollan nuevas formas, pero después de la revelación del realismo el género va muriendo poco a poco.

El retorno hacia la Antigüedad, con Virgilio como modelo, tiene en los siglos XVII y XVIII varios representantes.

Ante todo destaca Voltaire, cuya Henríada (1728), en pomposos alejandrinos, alaba a Enrique IV, pero a la vez expresa las ideas de la Ilustración.

Muy dependientes de modelos volterianos son, entre otras, la epopeya nacional Svenska friheten (La libertad sueca), de Dalin, y Táget óver Balt (El paso sobre el Belt), de Gyllenborg.

El arte fantástico del Renacimiento y la ironía juguetona de Ariosto se reflejan en el Oberon (1780), del alemán Wieland.

Aquí se usa, a tono con el estilo, la Octava, como también más tarde en los cuentos versificados de Byron,—de los cuales el más interesante es Don Juan (1824-29)—, éstos también están en cierto grado inspirados por el poema épico del Renacimiento italiano.

Entre los muchos cuentos románticos versificados merecen mención Eugenio Onieguin (1831), de Puskin, Helge (1814), de Oehlenschlager, y el Cuento de Frithiof (1820-25), de Tegner.

Una forma especial es la epopeya idílica. Tiene en general menos extensión y se puede caracterizar como una pintura de género, en ambiente burgués, que en oposición a la epopeya heroica se demora en detalles cotidianos e íntimas emociones.

Su desarrollo está relacionado con el renacimiento homérico del neoclasicismo.

La primera obra es Louise (1788), de Voss, un idilio campesino en el ambiente de la casa de un pastor, que, con la Odisea como modelo, reintroduce los epítetos homéricos y el hexámetro con sus amplias pinturas como metro épico.

Voss inspira a Goethe Hermann y Dorotea (1797), que, junto a los acontecimientos de la Revolución Francesa, cuenta una burguesa historieta familiar y expresa sentimientos patrióticos.

Representantes suecos de este género son los poemas en hexámetros de Runeberg: Los tiradores de alce (1832), Hanna y La Noche Buena.

La épica religiosa. Dentro de la épica religiosa, muchas veces el relato propiamente dicho desempeña un papel menos importante que la predicación cristiana.

Por esto a veces la designación epopeya resulta equívoca. Pero se puede utilizar para la Divina Comedia, de Dante, que en tres grandes partes, con un total de 100 cantos en tercetos, cuenta el viaje de Dante a través del Infierno y el Purgatorio hasta el Paraíso.

Su guía hasta la cumbre del monte purgatorio es Virgilio, que simboliza la sabiduría humana; luego se une con la amada de su juventud, Beatriz, la representante de la religión.

A pesar de sus alegorías complicadas, la Divina Comedia es una obra viva y pujante, que, con emocionante fuerza realista y con grandiosa fantasía visionaria, expresa las ideas religiosas y políticas de Dante.

Su único competidor es Milton.

En el Renacimiento tardío se hicieron muchos intentos de crear una gran epopeya cristiana, pero sólo con El Paraíso Perdido (1667) se realiza completamente la aspiración.

El deseo de Milton es el de explicar a los hombres la justicia de Dios, y consigue dar una forma palpable a sus ideas en un relato grandioso y sugestivo en verso blanco no rimado.

Una de las partes más bellas de la obra es la narración del viaje de Satanás a través del cosmos al globo terrestre recién creado.

Influencias de Milton se pueden observar en el poema en hexámetros Mesías (3 cantos, 1748, terminado en 1773), obra del prerromántico alemán Klopstock, que tiene carácter épico, aunque su poesía lírica a modo de himno hace la propia riarración menos dominante.

Un poema épico sueco, con mitología cristiana y de carácter religioso, es Vladimir el Grande (1817), de Stagnelius, que en hexámetros clásicos trata un motivo ruso de la Edad Media.

Fuente Consultada
Enciclopedia ENCARTA
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo 4

Leyenda de Esculapio Historia Mitologia Griega Medicina

Leyenda de Esculapio Historia y Mitologia Griega Medicina

SOBRE Esculapio, la leyenda dice: En una montaña situada cerca de Epidauro, ciudad de Argólida, un pastor poco solícito había perdido el perro y una de sus cabras. Después de haber recorrido la montaña entera llamando y silbando a los animales que creía perdidos, acabó por encontrar la cabra y el perro: la primera amamantaba a un niño; el perro guardaba a éste y a su nodriza.

Esculapio

El pastor los recogió a los tres, dejó la cabra otra vez en el rebaño, recomendó al perro una rigurosa vigilancia y confió al niño, que no era otro que Esculapio (1), hijo de Apolo y de la ninfa Coronis, al centauro Quirón, el más célebre de todos para formar excelentes discípulos.

(1) Los comienzos de esta narración están inspirados en el Viaje de Anacarsis. Quirón cumplió su misión, dirigiendo a Esculapio, a causa de sus aptitudes, hacia el campo de las ciencias médicas. Le enseñó a conocer el valor de las plantas y a distinguir las buenas de las malas, las venenosas de las medicinales, indicándole, además, la época favorable para la cosecha y la aplicación de cada una de ellas al organismo.

No se olvidó tampoco de inculcar a su alumno los principios elementales de la cirugía, complemento inseparable de la medicina. Y lo mejor, tal vez, de sus lecciones fue el conocimiento que supo llevar al ánimo de Esculapio de que los cuidados prestados a los enfermos o a los heridos habían de completarse con la dulzura del trato y con una constante solicitud. Pues los que sufren sienten tanto alivio con la ayuda moral como con los remedios y las curas.

Esculapio, cuya habilidad era tan grande como excelente su corazón, hizo honor al centauro, logrando una celebridad que pronto cundió por toda Grecia y entró en Italia.

A la sazón, una peste cruel había corrompido el aire de este hermoso país, favorecido por la Naturaleza. Las gentes morían como moscas; las víctimas eran cada vez más numerosas, y los esfuerzos humanos resultaban materialmente impotentes para conjurar el peligro.

Los pueblos, desesperados, enviaron delegados a Delfos para implorar el socorro de Apolo.—No es a mí a quien habéis de dirigiros —respondió el padre de Esculapio—, sino a mi hijo. Él es el único que puede aliviar vuestras miserias.

Los delegados latinos se dirigen a Epidauro, donde los Asclepíades(1) , sacerdotes de «aquel que cura», guardan el templo construido en su honor. Los solicitantes les ruegan que les cedan aquel dios que sabía remediar sus males. Los magistrados griegos deliberan. Hay división de opiniones: los unos votan por acceder a la súplica; los otros, en cambio, combaten esta idea para no dejar la ciudad sin la protección de Esculapio.

Durante estos conciliábulos llega la noche, propicia a los sueños. El jefe de la embajada romana ve, mientras duerme, la imagen de Esculapio que le dice estas palabras: Consuélate, hijo mío. Iré a tu país, pero bajo otra forma. Fíjate bien en esta serpiente enrollada en mi cayado, porque me parece que a ella, aunque será mas grande aún, como corresponde a una divinidad. Ve y anima a tus pueblos

El sueño se realizó exactamente. Los latinos entran de nuevo en la península. La majestuosa serpiente habíales precedidos curando en seguida todos los males con su sola presencia. Los latinos, agradecidos al ilustre médico le dedicaron un templo, en testimonio eterno de sus buenas obras.

(1) El nombre griego de Esculapio es Asciepio.

Fuente Consultada: Relatos de la Antigüedad – Lo Se Todo Tomo III – Figuras y Leyendas Mitológicas

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas Schliemann

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas
Schliemann Explorador

INTRODUCCIÓN: EN LAS LLANURAS DE TROYA
En su mayoría, los eruditos del siglo pasado dudaban de que Troya hubiera realmente existido, considerándola más bien una creación de la fantasía del poeta, como tantos otros lugares descriptos en la «Ilíada». Sin embargo, se afirmaba que Alejandro Magno, al invadir el Asia Menor en el año 334 a. de J.C. había rendido honores a Aquiles y a Príamo sobre las ruinas de Troya.

Y la tradición señalaba, como posible emplazamiento de la antigua ciudad, una llanura situada sobre la orilla asiática del estrecho de los Dardanelos. Hacia allí se trasladó Schliemann, siguiendo el probable derrotero de Alejandro, y con el texto de la «Ilíada» en la mano exploró la zona, tratando de reconocer los aspectos del paisaje según la descripción efectuada por Homero tres mil años atrás.

Según el poeta, el rey Príamo había presenciado los principales lances de la guerra de Troya desde las torres de la ciudad. Recordándolo, Schliemann detuvo su atención en una colina llamada Hissarlik, de sólo unos treinta metros de altura, pero cuya posición era la más adecuada para situar una ciudad desde cuya atalaya se habría podido dominar toda la llanura circundante.

Tras las gestiones para obtener de Turquía el permiso, Schliemann pudo comenzar las excavaciones, contratando a ochenta obreros. Fue penoso el trabajo y larga la expectativa. Pero de pronto las herramientas empezaron a exhumar vasos, armas, enseres domésticos: restos que evidenciaban las ruinas de una antigua ciudad. Nuevos hallazgos de murallas y tesoros confirmaron a Schliemann en su sensacional descubrimiento: ¡había hallado la ciudad de Troya!

De allí en adelante las excavaciones se siguieron incansablemente. Y fue desconcertante encontrar bajo unos muros ¡otros! ¡Nueve ciudades superpuestas hallaron los zapapicos y las palas en el corazón de la colina Hissarlik! Cada una de estas ciudades había surgido en el mismo sitio varios siglos después de la destrucción de la anterior. Los constructores de cada ciudad habían nivelado —ellos mismos— las ruinas de la ciudad precedente. Aún más, habían utilizado aquellas piedras para las nuevas casas y murallas.

LA HISTORIA DE LA BÚSQUEDA:
Un arqueólogo millonario, aficionado en busca de su sueño, encontrar Troya

SCHLIEMANN HEINRICH EN BUSCA DE LA CIUDAD PERDIDA DE TROYALos griegos atacaron Troya hace más de 3.200 años, en el siglo trece a.C. Las historias sobre esta guerra eran ya viejas en el siglo cuarto a.C., época del filósofo Aristóteles y de Alejandro Magno. Nadie sabe con certeza quién fue Homero ni cuándo vivió (aunque es probable que viviera en el siglo ocho a.C., hace más de 2.800 años).

Con el paso de los siglos y los milenios, el recuerdo de la guerra de Troya se desvaneció en el pasado lejano y sólo quedaron los mitos y las leyendas de los poemas homéricos.

Así estaban las cosas cuando el adinerado alemán Heinrich Schliemann (imagen) , aficionado a la arqueología, se propuso encontrar Troya.

Con algo más que su fe en Homero, excavó no una sino un conjunto de nueve Troyas, construidas una sobre otra. Luego viajó a Grecia y descubrió la poderosa civilización de Micenas, que también aparece en la saga de Homero.

Vida del Aventurero: La vida de Schliemann es fantástica. Nacido en la pobreza en 1822, sobrevivió a un naufragio mientras amasaba una fortuna en los negocios. Ya por 1860 tenía dinero suficiente, y tomó la decisión de proseguir con su obsesión por Homero.

Viajó a Grecia y se casó con una joven de 17 años (él tenía 47); luego se fue a Turquía para buscar la antigua Troya. 

Como arqueólogo aficionado, Schliemann cometió errores, y puede que hasta haya hecho trampa. Expertos posteriores lo acusaron de haber enterrado algunos objetos que luego dijo haber descubierto.

Sin embargo, su éxito es indiscutible. Con el descubrimiento de Micenas abrió la Grecia continental a sucesivas oleadas de fructífera exploración arqueológica.

De pequeño se abocó a estudiar griego con entusiasmo, pero su padre quedó sin trabajo y ya no le pudo pagar las clases.

Entonces Henirich, de doce años, se empleó como mandadero y fue ascendiendo lentamente, en una carrera de comerciante azarosa, en su lucha pertinaz; su sueño era hacerse rico ¿Pero para qué?.

Para buscar Troya. Para hacer la ruta de Ulises, conocer Itaca, hallar en las grutas sicilianas aquella donde Ulises fue presa de Polifemo, el gigantesco Cíclope, encontrar la isla de la maga Circe… las joyas de Helena.., las huellas de la cólera del pélida Aquiles…

Schliemann consiguió su primer objetivo: se hizo rico. Y dedicó su fortuna y el resto de su vida a seguir la ruta de Ulises, con el libro de Homero en mano.

Viajó a Turquía, se instaló en las colinas de Bunarbachi,lugar que hasta el momento los eruditos abocados a la cuestión identificaban con Troya. Esta identificación se debía sólo a la presencia de fuentes naturales similares a las que Homero describe en La Ilíada. Este es el pasaje:

La primera era de agua caliente: el vapor la cubría cual si allí se encontrara, a un lado, un fuego encendido.Y la otra brotaba en verano como el granizo o lo mismo que nieve fundida o agua muy helada.

Al encontrarse junto a las fuentes de la presunta Troya, Schliemann sacó su termómetro y comprobó que las dos fuentes tenían la misma temperatura.

Así que los historiadores se equivocaban, bajo la tierra de la triste colina no podía estar Troya.

Tampoco el riacho que serpenteaba junto a la colina se identificaba con el caudaloso río que el poeta llama Escamandro.

Pero ya que el prestigio troyano había coronado a la cenagosa colina por tantos años, Schliemann hizo una prueba más, una buena muestra de la excentricidad y tozudez de su método de trabajo: reconstruyó un hecho de La Ilíada, una reproducción de la escena tal vez más famosa: el combate de Héctor y Aquiles; le pagó a un hombre para realizar con él una experiencia fatigosa, pero sin duda original, aunque tal vez reñida con la calma que deben mostrar los hombres de ciencia.

Cuenta el texto que los dos héroes hicieron corriendo tres veces la vuelta a las murallas de Troya. Yeso llevaron a cabo el alemán y su empleado turco. Corrieron ambos, persiguiéndose, alrededor de la colina.

La carrera duró dos horas y sólo lograron dar la vuelta a la colina una sola vez. En tanto Aquiles y Héctor habrían dado, según el poema, la vuelta completa tres veces, en una sola tarde. Esta prueba fue suficiente para Schliemann: Troya no estuvo allí. ¿Entonces dónde?

Schliemann recorrió la zona, y una colina que se alzaba en las cercanías llamó su atención porque en ella encontró numerosos tiestos y cacharros antiguos. La colina se llamaba Hizarliz, que en turco significa ‘palacio’, por lo que el nombre resultaba sugestivo. Sus investigaciones le hicieron presentir que allí podía hallar la ciudad que buscaba.

La colina recordaba en todo a los paisajes descriptos por Homero, tenía el tamaño indicado.., y la tradición del lugar la llamaba simplemente Nueva Ilión, en recuerdo de la ciudad antigua. Schliemann confiaba en las tradiciones transmitidas por vía oral. Después de todo, así se había mantenido en el tiempo el poema homérico.

Fueron años de lucha y trámites con las autoridades turcas. Por fin, al comenzar las excavaciones, aparecieron los primeros resultados alentadores.

Se desenterraron murallas y ocultas en ellas, estaban las joyas que el emocionado Schliemann llamó “de Helena”. Sus métodos, aunque muy criticados, rindieron frutos, los arqueólogos por fin reconocerían su trabajo.

Guiado por Homero, invirtiendo su fortuna para hacer realidad su sueño, este hombre que unos admiraban y otros denostaban, y contra el cual se pueden formular innumerables críticas, tuvo el coraje intelectual de creer en lo que nadie creía y su búsqueda de años le dio la razón.

La ciudad de Ilión, la Troya más amada, donde sucedió el sitio más famoso de la historia, quedó descubierta a los ojos de los hombres, y por sus antiguas murallas pasean las sombras de los dioses olímpicos y llora el rey Príamo.

Y callados para siempre los gritos desgarradores de la princesa Casandra, subsiste el sutil eco del poema más amado y leído de todos los tiempos.

El lugar mágico se había hecho realidad. Y si bien la mayoría de nosotros no visitó ni visitará nunca las ruinas de Troya, existe un poderoso incentivo en la lectura del poema a partir del hecho de que el mito se ha visto reforzado por la realidad.

La energía de Troya y sus guerreros atraviesa los siglos y permanece intacta en nuestros días, gracias a Heinrich Schliemann.

Versión Moderna de la Búsqueda: Schliemann contrató obreros y comenzó las excavaciones. Aunque parezca irónico, no se detuvo al pasar por lo que los arqueólogos posteriores identificaron como la probable Troya de la guerra (alrededor de 1250 a.C.), situada sólo tres niveles por debajo de la superficie.

Schliemann excavó hasta una capa anterior a la de la antigua Troya, fechada alrededor de 2000 a.C., probablemente unos 700 años más antigua que la Troya de Homero. En 1874 encontró inapreciables artefactos de oro y anunció, erróneamente, que se trataba de los tesoros de Príamo, el rey troyano de La ilíada.

Insatisfecho aún, Schliemann volvió a Grecia para buscar el palacio del rey Agamenón, el jefe de los griegos en La ilíada.

Y, por increíble que parezca, no sólo encontró evidencias de la civilización micénica, que floreció mucho antes de la Grecia clásica (nombre que los historiadores dan al período comprendido entre cerca de 479 y 323 a.C.), sino que descubrió nuevas piezas en oro, que databan de 1550 a.C.

Las nueve ciudades de Troya
Heinrich Schliemann, bucanero de la arqueología, fue un hombre excepcionalmente decidido. Era sueño de su juventud descubrir la perdida ciudad de Troya. Inició sus excavaciones en Hisarlik en 1870 y a ello dedicó 20 años.

De manera más bien impetuosa, Schliemann excavó una gran zanja a través del montículo de Hisarlik, y tuvo la desgracia de destruir parte del estrato que más anhelaba encontrar: la Troya homérica.

Se quedó comprensiblemente desconcertado ante las múltiples capas de la colina que excavaba, pero logró identificar cuatro ciudades distintas y sucesivas por debajo de la ciudad romana de Ilium, llegando a la conclusión de que la segunda en orden era la Troya que anhelaba.

Los arqueólogos no se mostraron muy de acuerdo con su conclusión, lo cual irritó a Schliemann y acrecentó su satisfacción cuando, en 1873, descubrió lo que llamó «el tesoro de Príamo».

Según comentario de Schliemann, fue extrayendo el tesoro y entregándoselo a su joven y bella esposa griega, Sophia, quien lo envolvió en su chai para preservarlo tanto de los funcionarios griegos como de los obreros.

Existe una fotografía de Sophia engalanada con las resplandecientes «joyas de Helena». Además de este tesoro, se encontraron copas, puntas de lanza y pendientes, que probablemente procedían de Troya II o Troya III (c 2200 a.C), fecha que no coincide con la Troya de Hornero, seguramente Troya VI, destruida hacia el 1260 a.C.

Por desgracia, todos estos objetos, a excepción de un par de pendientes y algunos otros, pequeños, desaparecieron en Berlín en 1945. Podrían haber sido utilísimos para futuras investigaciones acerca de estas ciudades desaparecidas.

El edificio mejor conservado de las nueve ciudades de Troya es un anfiteatro, en la parte sur de la ciudad. Surge como consecuencia del programa de reconstrucción iniciado por Julio César en el siglo l aC, y forma parte de la última y más extensa ciudad de Troya, Troya IX que quedó definitivamente abandonada hacia el 350 dC.

¿Qué queda de las ciudades de Troya?: Muchos visitantes han rechazado esta Troya por pequeña y humilde. En efecto, parece increíblemente pequeña cuando se la compara con la imagen clásica de la poderosa ciudadela fortificada de Príamo.

Sólo mide 137 por 183 m, apenas el espacio suficiente para unas cuantas docenas de viviendas, más, quizá, otras mil personas residiendo en los alrededores. Pero la extensión es precisamente uno de los rasgos más conmovedores de Troya, al hacerla parecer tan vulnerable.

La playa donde los griegos atracaron sus barcos está ahora 15 Km. más alejada que cuando el furioso Aquiles arrastró el cuerpo destrozado de Héctor en torno a las murallas de Troya.

Persisten aún dos de los fenómenos que Hornero describió: el viento que sopla incesantemente entre las hierbas altas (no ocurre así en ningún otro lugar de la zona) y las pequeñas encinas achaparradas, que parecen ser originarias del lugar.

PARA SABER MAS…
EL TESORO DE LA COLINA

Comenzó sus excavaciones en 1871, después de algunas tentativas en el 70, pero no en Burnabashi, el lugar en que, según los sabios, se habría asentado la antigua Troya. Él había hecho viajes, había observado largamente la naturaleza del terreno, las colinas, la costa, los cursos de agua. Aquello no podía ser la antigua Troya, porque Hornero no describió tales parajes.

El lugar aludido por las descripciones era Hissarlik, una colina próxima al mar. Schliemann empezó a excavar allí. Sofía, su joven esposa, lo animó en todo momento compartiendo sus opiniones, que discrepaban con las teorías de los «expertos» oficialmente reconocidos. Fueron días de gran tensión, complicados por las dificultades de todo género que le pusieron las autoridades turcas; pero Schliemann tuvo fe constante en su triunfo. Al principio de sus trabajos desenterró algunas cosas: vasos, piezas de cerámica de todas clases, utensilios de piedra, restos de antiguos muros, cimientos, columnas, terrazas. Pero eran residuos que podían encontrarse en casi todos los puntos de aquella tierra, descubrimientos arqueológicos normales.

SofiaEra necesario avanzar más en la empresa; las excavaciones se aceleraron y sacó a la luz, en estratos superpuestos, los restos de nueve ciudades. Cada estrato escondía los restos de una ciudad, construida sobre las ruinas de la precedente. Schliemann observó que los materiales del segundo estrato mostraban claramente las trazas de un enorme incendio: ¡Era Troya! Su alegría fue inmensa. Rebuscó febrilmente entre todos los objetos que aparecían, las armas, los utensilios, las joyas del reino de Príamo.

Sofía, esposa de Schliemann

Llegó, por fin, el día del triunfo: el 14 de junio de 1873 Schliemann descubrió algo que le arrancó una exclamación de sorpresa, rápidamente ahogada. Mandó a todos los excavadores a sus casas, con el pretexto de que era su cumpleaños y que deseaba darles asueto. En realidad, quería quedarse solo con su fiel esposa para deleitarse con aquello que había esperado toda su vida.

Cuando todos se hubieron alejado, se acercó al sitio que atrajera su atención y excavó sin descanso hasta que, entre sus manos, brillaron diademas, broches, cadenas, brazaletes y collares, todo de oro y piedras preciosas.
El tesoro de Príamo quedó recogido en el rojo chal de Sofía, y Schliemann lo miró extasiado. Después tomó una de las diademas más preciosas y la puso en la cabeza de su mujer, imaginando que era una reencarnación de Helena, la divina Helena por la que se batieron héroes y semidioses.

FAMA Y HONORES PARA EL «OBSTINADO»
Schliemann continuó excavando hasta el año de su muerte. Desde 1876 a 1878 se dedicó a excavar en Micenas, ciudad de Agamenón. También allí descubrió, contra el parecer de los sabios, la tumba del rey y de otros guerreros que participaron en la guerra de Troya. Las encontró en el interior de la Acrópolis, guiándose por los datos de un fragmento del escritor griego Pausanias; y, junto con los restos funerarios, salió a la luz un tesoro de grandísimo valor y de incalculable importancia histórica. El mismo Schliemann escribió, más adelante, sobre la emoción profunda que se adueñó de él cuando se encontró ante las mascarillas de oro de tantos ilustres muertos. Junto con las mascarillas de oro halló también joyas, armas, vajillas y objetos preciosos de toda suerte.

Después de los descubrimientos de Micenas volvió a Hissarlik, y luego investiga entre las ruinas de Orcómenos, de Beocia y en Tirinto, de Creta. Entre viaje y viaje descansaba en su espléndida casa de Atenas, construida a semejanza de los antiguos palacios griegos, y cuidaba sus negocios. Daba, además, ciclos de conferencias y publicaba libros de arqueología, que ya no eran acogidos con sonrisas de escepticismo.

Obtuvo honores y fue recibido triunfalmente en muchos lugares del mundo. El kaiser, en reconocimiento de la donación del tesoro de Príamo, que cedió al Museo Etnográfico de Berlín, lo condecoró con la Orden del Mérito, lo hizo ciudadano honorario de Berlín y lo nombró miembro de la Academia de Ciencias.

Schliemann lo tuvo todo: riquezas, fama, honores y satisfacciones. Pero su vida, siempre errabunda, lo había fatigado. Una otitis, padecida durante años, se agravó y hubo de pensar seriamente en curarse. Precisamente cuando regresaba de un lugar de cura y se preparaba a pasar la Navidad en Atenas, antes de emprender una nueva campaña de excavaciones, la muerte lo sorprendió en Nápoles.

En su lúcida agonía, que duró un día, el financiero arqueólogo repasó toda su existencia. Plena de actividad, le proporcionó la gloria de ver realizados sus sueños de la adolescencia.

Fuente Consultada: Lugares Misteriosos – Paula Ruggiere Historia del Mundo Tomo I – Lugares Misteriosos Volumen II

Ritos Funerarios Formas de Enterrar a los Muertos Las Tradiciones

Ritos Funerarios Formas de Enterrar a los Muertos

Quizá sea lo único que tenemos en común que tenemos todas  las culturas de este planeta: cuando se nos muere un ser querido, tratamos de honrar su memoria de la manera mas solemne posible. Tan sólo difieren las formas externas, el ritual, que se adapta siempre a la idea que sobre el más allá cultiva cada pueblo.

En efecto, tal y como lo confirman diversos hallazgos arqueológicos, el hombre de Neandertal fue la primera criatura que enterraba a sus muertos siguiendo una suerte de ritual. En una sepultura infantil hallada en Teshik Tash (Uzbequistán, ex-URSS), el cuerpo estaba rodeado por una corona de cuernos de cabra montés, mientras que en otros enterramientos cercanos los restos estaban adornados con cráneos de animales.

Tampoco es infrecuente encontrar en tumbas neandertalesas todo tipo de objetos de ajuar, armas y alimentos, que debían servir para la vida en el más allá.

En la localidad francesa de La Ferrassie los arqueólogos encontraron una tumba que disponía incluso de- una piedra tallada en forma de cazuela para que el finado pudiera prepararse la comida. Y en Shanidar, en el Kurdistan iraquí, descubrieron una sepultura en la que se habían depositado claveles, jacintos y malvas, flores tan coloridas como olorosas.

El siguiente escalón evolutivo dio paso al hombre de Cromagnon, que vivió en el paleolítico superior, desde los años 33.000 a 10.000 antes de Cristo, aproximadamente. En consonancia con su mayor nivel de desarrollo cultural, estos antepasados nuestros construían tumbas mucho más elaboradas y lujosas que el hombre de Neandertal.

En una de ellas, localizada en Rusia y de unos 24.000 años de antigüedad, yacían los restos de un hombre vestido con una capa tejida con más de 3.000 perlas de marfil engarzadas. En otra cueva —sepulcros típicos del paleolítico superior— los arqueólogos encontraron jabalinas de marfil, 8.000 perlas del mismo material y numerosos anillos y brazaletes, con los que se pretendía reflejar el rango del fallecido tanto en esta vida como en la otra.

ritos funerarios ancestrales

Según los prehistoriadores, la hibernación de los osos en sus grutas durante la época invernal, y su despertar en primavera, habría sido, para el hombre de Cromagnon, el origen de la creencia de que la regeneración se llevaba a cabo con la ayuda de espíritus en cavernas silenciosas, recónditas y oscuras. Una idea que también queda patente en algunas pinturas rupestres.

En unas cuevas con más de 15.000 años de antigüedad se ha encontrado una pintura que representa a una persona muerta de la que sale su alma, simbolizada esquemáticamente bajo la forma de un pájaro. Se trata del primer documento donde se ilustra la confianza del hombre en la inmortalidad.

La esencia de este remoto concepto —el saliendo del cuerpo inerte— ha perecido inalterada a lo largo de los miles de años de manera más o menos manifiesta. El más claro lo vemos todavía hoy entre indios del Perú: entierran a sus muertos tumbas de adobe en las que, a la altura a cabeza, practican una abertura en forma de chimenea para que pueda escapar el  alma, pero después de garantizar la renovación o liberación del alma, el ser humano ha hecho denodados intentos, una y otra vez, de sustraerse a la desintegración de la carne.

En el año 7000 antes de Cristo, en Jericó ciudad agrícola más antigua del mundo, intentaban conservar el visaje de los difuntos, como demuestra el hallazgo arqueológico de siete cráneos cuyos rostros habían sido cubiertos con máscaras mortuorias personalizadas hechas de yeso y arcilla. Este ritual serviría para evitar la corrupción de la parte más significativa del cuerpo humano, la cara.

El mismo deseo mostraban por aquel entonces los pobladores de la vieja Europa cuando levantaban panteones a base de gigantescos bloques de piedra sin labrar: los dólmenes que aún pueden encontrarse en Portugal, Bretaña, las Islas Británicas, y en parte de España. Estos constituyen, junto a los túmulos de la edad de piedra hallados en Centroeuropa, los primeros intentos de mantener los cuerpos libres de la presión desintegradora de la tierra durante el mayor tiempo posible, con el fin de llegar a la otra vida con el mínimo deterioro.

Pero, indudablemente, quienes más se han ocupado y preocupado de sus muertos son los antiguos egipcios. Casi todo en su cultura giraba alrededor de este tema, como demuestran sus dioses dedicados a la muerte, su tribunal de muertos, sus pomposos ritos

funerarios con embalsamamiento incluido, sus necrópolis y pirámides, e incluso su Libro de los Muertos. Los jeroglíficos que adornan las cámaras funerarias de las pirámides nos confirman que los egipcios creían firmemente en la resurrección. Se imaginaban la vida en el más allá como una existencia material, en la que los difuntos gozan de todos los placeres y privilegios que habían experimentado en la vida terrena.

Por eso, originalmente los faraones se hacían acompañar por esclavos, soldados y sirvientes —que morían asfixiados por la falta de aire—, amén de abundante comida y bebida, suntuosos carruajes, barcas y tesoros, algo que también hacían los reyes sumerios y los emperadores chinos.

Más adelante abolieron la cruel costumbre de emparedar vivos a sus sirvientes, sustituyéndolos por figuras talladas en madera. Pero lo mas importante de todo era, naturalmente, conseguir una buena momificación: el cuerpo debía permanecer incorrupto para poder seguir las instrucciones secretas, inscritas en forma de jeroglíficos, que les devolverían la vida en el más allá.

Los antiguos egipcios creían que el fallecido era conducido por un barquero al otro lado del río, en dirección Oeste, donde sería recibido por Osiris, el dios de los muertos. Curiosamente, también los griegos clásicos pensaban que el reino de las sombras, al que llegaban las almas de los difuntos, se encontraba en la parte occidental del mundo.

En su mitología, el espíritu del muerto sólo podía ser conducido por el barquero Caronte a la otra orilla del río Aqueronte en el caso de que el cuerpo hubiera recibido sepultura bajo tierra. De haber quedado insepulto, se vería obligado a vagar durante cien años a orillas del río antes de poder realizar su último viaje. Caronte recibe un óbolo por cada transbordo, y ése es el motivo de que los griegos pusieran una moneda bajo la lengua de los fallecidos, antes de enterrarlos.

El horror a la descomposición ha perdurado hasta nuestros días, como lo demuestra la costumbre occidental de vestir y acicalar los cadáveres para que parezcan como vivos por lo menos durante el velatorio. Pero, una vez más, quienes más lejos han llegado en el intento de ocultar a la vista el proceso fisiológico que sigue a la muerte son los estadounidenses, que en buena lógica también ostentan el récord mundial de gastos de entierro. En los funeral borne, las funerarias, el muerto, si así lo había dispuesto en vida, puede ser amortajado sentado ante su escritorio preferido y con un puro en la boca. Un producto químico inyectado en su sistema circulatorio retrasará la descomposición durante unos cuantos días. Incluso en el caso de que el cadáver presente una herida en la cabeza, las técnicas cosméticas ofrecen resultados tan espectaculares que los familiares tendrán la sensación de que el finado simplemente está dormido.

Antes de seguir con nuestro relato, regresemos a la actualidad y desde hace varios años una la empresa conocida como Celestis. Como tampoco podría ser otro el país donde tiene su sede: Estados Unidos, y más concretamente Florida, bien cerca del centro espacial de Cabo Cañaveral. El servicio que ofrece: lanzar al espacio los restos mortales de clientes a un precio ligeramente superior al de un funeral convencional.

Para ello disponen de un moderno laboratorio donde reducen, por medio de un tratamiento de alta temperatura y presión, a ceniza muy fina y ligera los restos del ver, previamente incinerados en un crematorio convencional.

A continuación introducen esta ceniza en una pequeña cápsula metal noble, sobre cuya superficie inscriben nombre del fallecido. Las cápsulas se van almacenando en un contenedor del tamaño de un satélite de comunicaciones. Una vez lleno, avisan a los familiares de los finados para que acudan al lugar del despegue, donde se celebrará una ceremonia religiosa interconfesional.

El cohete, un Conestoga II de cuatro etapas y combustible sólido, coloca el contenedor coros microsepulcros en una órbita a 3.000 kilómetros de altura, lejos de las trayectorias de otros satélites, pero aún visible si se apunta sobre las coordenadas correctas con un telescopio de aficionado. «Y allí permanecerá durante 63 millones de años, en el limpio y puro vacío espacial, libre de las fuerzas desintegradoras que reinan en la Tierra, en una paz inviolable», como reza la publicidad de Celestis.

El sepelio espacial, por extravagante que nos parezca, enlaza directamente con el sentido último de todos los ritos funerarios, en cualquier época y cultura: preservar la memoria de los muertos a lo largo del tiempo. Probablemente sea la tradición más antigua del mundo, pues arranca hace 70.000 años, en el seno de las pequeñas comunidades que formaba el hombre de Neandertal.

La principal característica de este precursor del ser humano moderno es que ya tenía conciencia de sí mismo. Pero con el desarrollo de este concepto de la individualidad también llegó al mundo la idea de la muerte. Los sueños, y fundamentalmente aquellos cuyo protagonista era una persona fallecida, dieron lugar a la creencia en el más allá y en la existencia de una vida después de la muerte.

El colmo de la tecnología aplicada a la conservación de los cuernos es la máquina inventada por Jeff Weber, director de la empresa Eternity Foundation of Americe, con sede en Clearwater (Florida). Se trata de una cámara de liofilización en la que el cadáver, previamente congelado, es sometido a un proceso de sublimación de la humedad en un ambiente de vacío atmosférico, igual que se hace con el café. Después del tratamiento, la apariencia externa del cadáver permanece inalterada (excepto los ojos, que al estar constituidos casi exclusivamente de agua, desaparecen, por lo que han de ser sustituidos por unos de cristal), pero en su interior se ha evaporado todo el agua. El cuerpo pesa ahora un setenta por ciento menos y es incorruptible, a menos que se derrame agua sobre él. Precio: 25.000 dólares.

cuadro sintesis ritos funerarios

Sigue: Enterrar a los Muertos Culto a los Muertos y Ritos en America

El Sabio y el Rey Polyidos salva la vida del hijo del Rey Mitos

El Sabio y el Rey Polyidos salva la vida del hijo del Rey

POLYIDOS Y GLAUCO: En la isla de Creta vivían antiguamente el rey Minos y su esposa Pasifae, una pareja con numerosos hijos. Poseían un gigantesco palacio en la ciudad de Cnosos, decorado con valiosos objetos y todos los lujos imaginables. Las paredes aparecían adornadas con cuadros de múltiples colores, y los pasillos eran tan grandes que era relativamente fácil perderse por ellos.

Entre los muchos hijos de la familia real, también había un niño al que sus padres habían dado el nombre de Glauco. Como todos los niños, Glauco saltaba, brincaba y canturreaba por todos los rincones del palacio, y también jugaba con una pelota. En cierta ocasión, el niño descubrió por casualidad un ratoncillo que con sus pequeñas patitas correteaba rápidamente por todos los pasillos y salones del palacio paterno; el niño dejó caer la pelota y se dedicó, loco de alegría, a perseguir al animalito de piel grisácea.

rey polyidos

Y como todos los niños traviesos sin pensárselo dos veces, corrió casi a ciegas por el gigantesco palacio de su padre hasta llegar a una estancia donde había varios barriles, todos bien alineados y llenos de dulce miel. El chiquillo, alegre y confiado, gozando de la vida, siguió persiguiendo al ratón y, ¡plumps!, sin ser consciente de lo que le sucedía, se cayó, con la cabeza por delante, en uno de aquellos barriles lleno hasta el borde de pegajosa miel.

Aquel lugar era solitario, nadie podía ayudarle, y el niño fue hundiéndose más y más en aquella dulce papilla; cuantos más esfuerzos hacía para salvarse tanto más se hundía en aquel barril lleno hasta el borde del dulce jugo de las abejas. Y al final desapareció por completo, inmerso y aprisionado en las reservas que su padre había almacenado para los meses invernales.

Al poco tiempo, los padres comenzaron a echar en falta los gritos, las carreras y los juegos de su amado hijo. El palacio permanecía silencioso. Empezaron a buscar por todos los rincones y salones del palacio, por los intrincados pasillos, pero su querido hijito no aparecía por ninguna parte. El palacio estaba triste, habían enmudecido sus risas y alegrías en el juego. Los padres, en su desesperación, se dirigieron a Delfos, un lugar, apartado de su isla en la lejana Grecia, donde la sagrada Cithia anunciaba sus augurios por boca del dios Apolo. la adivinadora les aconsejaría, pero primero tenían que responder correctamente a una adivinanza.

En vuestra boda, les dijo, nació recientemente un ser que diariamente cambia tres veces su color: primero es blanco, luego n ‘>o, y, finalmente, negro. Si lográis descubrir el nombre de este ser, vuestro hijo será salvado.

Aquí radicaba la dificultad. Los padres, profundamente desesperados, indagaron por todo el país; intentaban averiguar qué hombre sabio podría facilitar una respuesta satisfactoria a tan compleja adivinanza. Después de intensa búsqueda, los emisarios del rey descubrieron, finalmente, a un sabio, de nombre Polyidos, que en nuestro idioma significa “el que mucho sabe”. Polyidos, un vidente divino, preguntó por toda la isla de Greta hasta que descubrió la solución: en el rebaño del rey Minos había nacido un ternerillo que diariamente cambiaba tres veces su color.

La solución del acertijo consistía en saber que este ternero significaba una mora: que primero es blanca, más tarde roja y, al final, una vez madura, es negra. Polyidos inició entonces la búsqueda del niño y cuando llegó al sótano, donde el rey almacenaba sus barriles, observó que una lechuza alejaba a las abejas que se habían congregado alrededor de los barriles con miel, atraídas, seguramente, por el dulce aroma que despedían. Polyidos examinó un barril tras otro y encontró, por fin, al niño llamado Glauco, que se había sumergido de cabeza y ahogado en la miel.

El rey fue inmediatamente informado de la muerte de su amado hijo. Minos ordenó entonces, obedeciendo el consejo de los sacerdotes, que le fuese devuelta la vida al cuerpo muerto de su hijo. ¿Qué podía hacer ahora Polyidos? ¿Era él quizás el dios de la medicina, capaz de devolver la vida a quien había muerto?

Pero el rey era inexorable y, obedeciendo sus órdenes, Polyidos debía permanecer encerrado en el sótano, todo el tiempo que fuese necesario, hasta que Glauco hubiese renacido a una nueva vida. Esta era su orden.

Encerrado en aquel abovedado sótano, Polyidos esperaba día tras día, no sabía qué hacer ni por dónde empezar. Devolver la vida a un cuerno muerto era una tarea más propia de un dios. Pero cierto día descubrió, inesperadamente, que una serpiente se aproximaba cautelosa y silenciosamente al cadáver de Glauco.

Atemorizado, Polyidos desenvainó su espada y de un golpe le cercenó la cabeza; pero descubrió inmediatamente que también una segunda serpiente, reptando silenciosamente, se aproximaba al cadáver del niño. Pero cuando (esta descubrió que su compañera había muerto, dio media vuelta y se alejó, aunque regresó al poco tiempo llevando una planta medicinal en su boca. Depositó la planta sobre el cuerpo de su compañera muerta y ésta, Inmediatamente, recobró la vida. Polyidos había observado todo lo que sucedía, fue entonces consciente de de que una deidad deseaba ayudarle. Le sustrajo aquella misma planta a la serpiente y la depositó sobre el cadáver del niño. En aquel mismo instante empezó a circular unai nueva vida por las venas y el cuerpo de Glauco.

Sus delicados miembros comenzaron a moverse, la vida había regresado a su cuerpo. Todo habitante del palacio creyó escuchar, de repente las voces de aquel chiquillo. El rey Minos recibió con gran alegría aquella buena nueva. Colmó a Polyidos de regalos, pero deseaba saber cómo había conseguido despertar a su hijo muerto a una nueva vida.

Si no lo averiguaba no le concedería la libertad. Pero aquel dios le había comunicado a Polyidos que no debía revelar jamás su secreto. Polyidos se dirigió entonces al niño que había salvado, rogándole que escupiese en su boca. Tan pronto como el niño lo hubo hecho, perdió todo recuerdo en la salvación y Polyidos pudo llevarse el secreto a la tumba: ningún mortal debía poder averiguarlo jamás.

Fuente Consultada: Relatos de la Antigüedad – Lo Se Todo Tomo III – Figuras y Leyendas Mitológicas

La Leyenda de Esopo, el esclavo deforme que creo las famosas fabulas

La Leyenda de Esopo – El Esclavo Deforme

¿REALIDAD O LEYENDA?
esopoEsta es la historia que los siglos nos han conservado de Esopo, el escritor cuyas famosas fábulas de animales se leen todavía. Autores ricos en fantasía, han añadido otras noticias: dicen que viajó por Oriente, que se casó y estuvo en peligro de ser asesinado a causa de las calumnias de uno de sus hijastros.

Pero a través del velo nebuloso de la leyenda sólo se filtran escasas e inseguras noticias, a saber: que Esopo vivió en Asia Menor, entre los siglos VII y VI a. de C., que fue esclavo y que contó numerosas fábulas sobre animales.

De estas fábulas, se puede deducir el carácter del antiguo narrador, era un hombre sencillo, dotado de extraordinaria agudeza, que comprendió sus defectos y los de la humanidad. La moral que nos legó se resume en los siguientes principios: las virtudes principales son la prudencia y la moderación, pero también la astucia sirve para defenderse de la crueldad de los tiranos.

De Esopo nos quedan unas cuatrocientas fábulas escritas en prosa, en lengua griega, y publicadas por vez primera en el siglo IV a. de C. A esta edición siguieron muchísimas otras en siglos posteriores y, aún hoy, las «Fábulas» se publican en elegantes ediciones para grandes y chicos.

LA LEYENDA:

Estamos en el Asia Menor de hace muchísimos siglos. Un esclavo va a ser castigado porque se atrevió a comerse los hermosos higos que se destinaban a la mesa de su amo. Él pobre no puede defenderse, no puede proclamar su inocencia, porque es mudo…

Pero no es esto sólo: su cuerpo deforme reúne otros muchos defectos. Tiene la cabeza voluminosa, el grueso cuello torcido, y, sobre sus piernas vacilantes, se bambolea una enorme barriga. Por si fuera poco, tiene la tea oscura como un negro. Sin embargo, este ser desproporcionado posee una inteligencia aguda y usa su astucia para salvarse de la injusta acusación.

Toma un poco de agua templada y la bebe; después se mete los dedos en la garganta: no es ésta una acción muy elegante, pero sirve para sus propósitos. Su estómago, como era de esperar, demuestra claramente hallarse vacío: el hombre no se había comido los frutos prohibidos.

Después, el esclavo pide que sus acusadores hagan lo mismo. Éstos tienen que obedecer de mala gana, y… devuelven los higos que se habían comido apresuradamente. El amo castiga a los esclavos ladrones y embusteras, y felicita al servidor inocente por su astucia.

Al día siguiente, nos dice la leyenda, pasan por allí dos sacerdotes de Diana que se habían extraviado. El esclavo los ayuda como puede y ellos lo recompensan concediéndole la facultad de hablar normalmente.

Desde aquel momento, Esopo, el esclavo feo y escarnecido, el pobre ser mal conformado, puede decir todo lo que piensa, y revelar, con su aguda palabra, el prodigio de su gran inteligencia. Se convierte en el Esopo famoso, cuyas «Fábulas» leemos todavía con tanto interés, por su rico espíritu de observación y su humorismo.

UNA LENGUA DEMASIADO LARGA

Esopo no sigue mucho tiempo con su primer amo. Los demás esclavos temen que, recuperada la voz, pueda denunciarlos por sus faltas, y se las arreglan para que sea revendido a un mercader. Éste lo lleva a su casa para que distraiga a sus hijos. Más tarde, el mercader se ve obligado a vender al esclavo. Pasa a poder de un filósofo, que lo compra tan sólo porque cuesta barato.

Pero el filósofo, poco después de haberlo adquirido, se ve asaltado por una duda. ¿Qué dirá su mujer, tan desdeñosa y exigente, de semejante hombre?

—Mujer mía, ¡te traigo un esclavo maravilloso! —exclama el filósofo al entrar en su casa.

Y la mujer, muy contenta, quiere verlo. Pero cuando llevan a Esopo a su presencia, casi se desmaya del susto.

—¿Y éste es el esclavo maravilloso? —grita encolerizada.

—Sí, amada mía —dice el marido—, es tanta su fealdad que llega a maravillar.

La mujer, que se siente burlada por el marido, se venga en el pobre esclavo vejándolo de mil maneras. Máxime por que pronto descubre que éste tiene una lengua tremendamente larga y que revela a su marido todos sus pequeños secretos.

Esopo no se asusta. Observa las injusticias que se cometen con él y con los demás, y se forma una idea de cuáles son los vicios y los defectos de los humanos. Después, como por casualidad, cuenta fabulillas en las que los protagonistas son zorros o ranas que tienen los mismos defectos que los hombres, y por ellos son castigados o ridiculizados.

Esopo, advertido de cuan rara es la gratitud, nos cuenta: «Una vez, un labrador encontró sobre la nieve una serpiente que, a causa del frío, había perdido toda su fuerza. La llevó a su casa y la calentó metiéndola entre su ropa y la piel. Pero apenas revivida, por todo agradecimiento, la serpiente mordió, sin tardanza, a su salvador con sus dientes venenosos».

Otra vez, Esopo demuestra que es peligroso hacer el bien a los malos: «En una ocasión, un lobo se tragó un hueso, y se le clavó en la garganta. Ningún animal quería ayudarle: tan sólo la grulla accedió a hacerle la difícil operación y metió su largo pico en la boca del lobo. Acabado el trabajo, pidió el pago de su servicio.

—¿Qué recompensa quieres que te dé? —preguntó el lobo— puedes dar gracias al cielo por haber sacado incólume la cabeza de mi boca».

Quien se ve retratado en estas fábulas, se enfurece y trata de vengarse.

EL TRISTE FIN DE LA FÁBULA

Conquista Esopo una cierta fama con sus fábulas y, cuando lo venden a un ciudadano de Sanaos, son muchos los que acuden a él en busca de consejo. Un día, predice a los ciudadanos que un gran rey va a quitarles la libertad de su patria. La amenazadora profecía se cumple: poco tiempo después, Creso, rey de Lidia, quiere imponer un gran tributo a Samos y la somete a un duro asedio.

Es el mismo Esopo quien organiza la resistencia. Al fin, amenazada la ciudad por todas partes, el rey exige que Esopo le sea entregado. Él no se niega.

Voluntariamente se presenta a Creso y consigue que pacte con los ciudadanos de Samos. Permanece algún tiempo en la corte, porque el rey lo aprecia y no quiere prescindir de su compañía. Una vez, lo lleva a un banquete al que también asiste Salomón; en otra ocasión, le encarga que presente una gran ofrenda al oráculo de Delfos.

Esopo parte hacia la ciudad sagrada de Apolo, pero cuando se percata de la codicia y de la estupidez de sus ciudadanos, no sólo decide no entregar la ofrenda, sino que encuentra el modo de dar a conocer sus defectos con algunas fábulas bien dirigidas. Desgraciadamente, la verdad suele provocar el descontento y el odio de los malvados. ¡Cuántas veces lo había dicho el pobre Esopo en sus fábulas! Tal y como sucedió a tantos animales protagonistas de sus fábulas, también él es víctima de la maldad humana: lo acusan del robo de un vaso sagrado y lo condenan a muerte.

Luego, para acabar pronto con él, lo despeñan desde una alta roca.

Ver: Biografia de Jean De La Fontaine

Fuente Consultada: Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N° 44

Influencia de los mitos en la sociedad Importancia de las Creencias

Influencia de los Mitos en la Sociedad

Para hacernos una idea más exacta, el mito debería entenderse de manera general como una leyenda o un relato que cuenta hechos que, aunque no se pueda demostrar que ocurrieran, la tradición los considera verídicos. Así, cuando los griegos decían que al hombre lo había creado un personaje llamado Prometeo a partir del barro y a imagen y semejanza de los dioses, nadie podía demostrar que eso hubiese sido así, pero existía el firme convencimiento de que, en efecto, así había ocurrido.

Normalmente, como les sucede a las leyendas, los mitos se transmitían oralmente, como relatos, de padres a hijos, de generación en generación, y los hechos que contaban solían situarse en una época muy antigua, en muchos casos cercana a los orígenes del mundo.

Normalmente, los protagonistas de estos relatos eran dioses o personajes divinizados, como los héroes. Estos eran para los antiguos griegos y romanos seres nacidos de un mortal y de un dios, o que alguno de sus antepasado fue un dios; además tenían una fuerza sobrehumana pero a diferencia de los dioses, no eran inmortales. Por tanto, si el mito debe identificarse en cierta medida con la leyenda, la mitología sería el conjunto de leyendas o mitos.

SU INFLUENCIA: A pesar de los miles de años transcurridos desde la aparición del hombre sobre la Tierra, en el mundo contemporáneo casi todas las personas conservan –dentro de su conformación psicocultural– y practican distintas conductas y hábitos que representan la adhesión a mitos antiquísimos.

La persistencia del elemento mítico en las sociedades actuales adopta formas nuevas o modificadas que, en último análisis, responden a los objetos de adoración, o bien fuentes inspiradoras de temor para el hombre, que sustentaban los pueblos de casi todas las latitudes y culturas de la antigüedad.

influencias de los mitos en la sociedadLa literatura infantil, con su serie de personajes clásicos, también manifiesta la supervivencia de tradiciones milenarias: en el cuento de Caperucita Roja, por ejemplo, es fácil identificar la fábula del terrible lobo Fenrir que traga al Sol en la mitología escandinava.

Por otra parte, la superstición expresada en el temor a la rotura de espejos es un recuerdo de la magia simpática, perteneciente a los cazadores prehistóricos, en la cual el espejo roto muestra la figura partida y ésta equivale al original destrozado, vale decir muerto.

Las leyendas populares conforman un amplio muestrario en el que se repiten figuras y situaciones que evocan antiguos pasajes mitológicos. De esta manera, la princesa buena y bella simboliza el renacimiento de la vida en primavera; su pareja es el príncipe azul, encarnación del Sol, que la despierta de su sueño mágico, al igual que el astro rey reaviva a la naturaleza después del invierno.

Las hadas protectoras son claras versiones de las divinidades femeninas benéficas; el anciano bondadoso y sabio, padre o rey, es un reflejo del Ser Supremo; el niño ingenioso y valiente, que triunfa en los mayores apuros pese a su debilidad, simboliza al héroe, el ideal de la humanidad que lucha contra las fuerzas hostiles del mundo.

Y tampoco faltan las figuras diabólicas -ogro, bruja o gigante-que representan potencias amenazadoras. Como una reliquia de la adoración a los árboles –dendolatria– figura en primer lugar la creencia en el Árbol de la Vida, presente en numerosas historias.

También los animales, reales o fantásticos, tienen diversos significados: el dragón, el cielo tempestuoso; la serpiente gigantesca, las fuerzas de la Tierra, y si es marina, las tormentas del océano. Asimismo, el monstruo de siete cabezas, ya existente en la mitología griega, y el caballo negro, que representa el terror de la noche y del Diablo.

El buceo profundo en el interior de la psiquis humana, en especial a partir del moderno psicoanálisis y sus técnicas de investigación, ha aportado materiales altamente reveladores sobre la estructura de los mitos y la actuación práctica de éstos por parte de los individuos, sobre todo en aquellos enfermos menta/es con ciertas características, como los neuróticos agudos, paranoicos y esquizofrénicos. En ellos, más que en el común de las gentes, aparecen con gran intensidad los mitos histórico-cultura/es básicos de la humanidad, tales como el complejo de Edipo y el de Electra.

La riqueza de elementos contenidos en estas historias ilustra sobre los momentos clave por los que, de cualquier manera, atraviesan todos los hombres en su evolución, y su simbología implica naturalmente la referencia a las fuerzas centrales que animan la vida humana en sociedad: las figuras del padre y la madre que son, también, las de las divinidades supremas masculinas y femeninas, tanto en su versión pagana como vinculadas a los distintos credos religiosos.

Los mecanismos mitológicos operan a nivel del inconsciente colectivo e individual y su forma de realización se representa en los sueños del común de las personas e, incluso, en buena parte de sus actos cotidianos.

Éstos trasuntan la existencia, al interior de la personalidad humana, de un sistema productor de conceptos mitológicos en la mente, hecho que se ha comprobado hasta en sujetos carentes de la más elemental cultura.

El eminente investigador Carl Jung echó luz sobre estas cuestiones y brindó un enfoque renovador al afirmar la existencia de los «arquetipos», es decir, conceptos y símbolos de la humanidad considerada como un conjunto que no muere, aunque sí se renueva, y de la que cada persona recibe ideas y cosmovisiones que son la herencia de los antepasados. Este legado cultural adquiere la forma y la fuerza de un atavismo, verdadero determinante que llega al presente desde el más obscuro y remoto pasado del hombre.

En la actualidad, y particularmente en el presente siglo, nuevas ideas cargadas de simbologías se han ido introduciendo en la vida y en la mente de los individuos; en tal sentido colaboraron y continúan haciéndolo los modernos medios de comunicación masivos.

Así se convierten en mitos modernos el poder, el dinero, la felicidad, los prejuicios raciales, o personajes como Superman y el agente secreto 007. Aparatos y máquinas producto de la era tecnológica en que vive el mundo sirven a estos nuevos héroes en los que palpita la aspiración al superhombre, común a las mitologías antiguas en las que, por ejemplo, el hermoso mancebo conductor de caballos de fuego simboliza el deseo humano de dominar el Sol.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal

LOS MITOS Y LEYENDAS Como se Crearon los Cielos Plantas y el Hombre

LOS MITOS Y LEYENDAS SOBRE LA CREACIÓN

LOS MITOS Y LEYENDASRelatos que cuentan cómo se crearon los cielos, de dónde provienen los vientos o cómo nacen los propios dioses, los mitos nos transportan a un tiempo sagrado distinto al nuestro.

Definición: Definir qué es un mito (del griego mythos, «narración») no es, desde luego, tarea fácil. Cualquier acercamiento que pretenda explicarlo en su totalidad se hallará plagado de prejuicios que orientarán su interpretación, imposibilitando toda neutralidad u objetividad.

De manera general, el término mythos se aplica a los relatos más o menos fantásticos que tienen un contenido simbólico para la cultura que los produce. La mitología es tanto el conjunto de esos relatos como el estudio de los mismos.

A pesar de ello, y como afirmó el estructuralista Claude Lévi-Strauss, «un mito es percibido como tal por cualquier lector en todo el mundo», lo que nos proporciona una primera aproximación: el mito es una clase de relato, caracterizada normalmente por tratar temas fabulosos o ficticios sobre dioses y héroes de un pasado remoto, cuya temporalidad es radicalmente distinta a la de la historia.

En este sentido, el mito se diferenció pronto de ésta, oponiéndose a su veracidad (contrastable empíricamente), y presentándose como una narración artificial y falaz que da cuenta de hechos inverosímiles, orientados al simulacro y la ilusión.

Desde otro punto de vista, y en relación con el fenómeno de la racionalidad, el mito ha sido definido como «una explicación errónea de los fenómenos» (James Frazer), en contraposición a la verdadera explicación de las cosas ofrecida por la ciencia y la filosofía.

Respecto al surgimiento de esta última, numerosos manuales académicos empapados de presupuestos positivistas han caracterizado al mito de «pensamiento prefilosófico» cuya superación, interpretada en términos de un progreso necesario de la humanidad, pondría fin al «estado teológico», en el cual, los hombres tomaban por dioses o fuerzas sobrenaturales las causas últimas de la naturaleza.

La filosofía, según el positivismo de Augusto Comte, encarna el último y más perfecto estado de la humanidad, el «estado positivo».

Desde esta perspectiva, adoptada por numerosas escuelas, el mito representa una época de inmadurez racional, que sería superada en un tránsito al lógos, la razón especulativa filosófica, proveedora de verdades absolutamente indubitables.

Este planteamiento parte de la hipótesis de una historia lineal en la que un único paradigma de razón (la razón positiva, filosófica y científica) evolucionaría progresivamente desde una posición inicial de total imperfección (el mito, la religión) hasta alcanzar su estado óptimo de desarrollo. Indudablemente, el positivista se encuentra en una posición privilegiada, desde la cual otea todos los obstáculos (errores) que han tenido que sortearse hasta llegar a la cúspide de la racionalidad, lugar que él cómodamente ocupa.

Esta metodología ha sido duramente criticada por Níetzsche, para el cual lo importante no es «ver venir el fenómeno», sino «ponerse a su espalda» para poder observar cómo arranca. El mito no es un pensamiento prefilosófico e irracional (sin logos: ilógico).

Antes bien, se trata de otro paradigma racional radicalmente distinto a la razón filosófica, verdadera triunfadora en la historia, que inauguró el discurso máximo del subterfugio y de la huida, mediante representaciones embellecedoras del mundo. Nietzsche entiende la historia de la filosofía no como un progreso, sino como un proceso de decadencia en el transcurso del cual se perdió y deterioró por completo un modo radical de ver el mundo, al cual pertenecía, desde luego, el mito.

Todo esto dificulta aún más, si cabe, la tarea de definir el mito. Sin embargo, siguiendo a algunos historiadores de las religiones, como Mírcea Eliade —que considera el mito como una forma de literatura religiosa inexplicable fuera de ese contexto—, podemos entresacar algunas características esenciales que, de todas formas, no agotan todo su ámbito.

En primer lugar, los mitos narran la historia de los actos de los seres sobrenaturales. Esta historia es sagrada (opuesta a lo profano) y se considera absolutamente verdadera. Su verdad se refiere siempre a una «creación», es decir, explica cómo algo ha venido a la existencia (el cosmos, una isla, una estrella, una especie animal o vegetal, un comportamiento e, incluso, una institución).

Este último punto favorece que el mito se constituya en paradigma o justificación de toda acción humana, así como en modelo de su propia condición. El mito “se vive”. Cuando tomamos contacto con un mito somos raptados y dominados por las mismas potencias sagradas que relata. Actualizamos esas potencias encargadas del «orden del mundo», por ello su conocimiento nos permite dominar la realidad y manipularla a conveniencia.

Teorías sobre el mito

Diversas son las teorías que existen sobre los mitos. Ya en la Grecia antigua surgen numerosos intentos de explicación. Teágenes de Regio construyó la primera teoría que concebía el mito como una alegoría, es decir, como un relato que dice otra cosa que lo que a simple vista parece querer decir.

Los mitos encierran cierto significado profundo e incluso gran cantidad de verdades filosóficas (de origen divino) que hay que descifrar y que se hallan ocultas, «para excluir al vulgo del conocimiento de las  cosas divinas que no le conviene de ninguna manera» (Prodo), o para atraer la atención hacia temas demasiado áridos y formales que, sin la envoltura amena y directa del relato, serían desdeñados por su dificultad. El propio Platón utilizó los mitos (narraciones verosímiles) para explicar ciertas teorías demasiado abstractas y formales que, de otro modo, habrían sido difícilmente comprendidas.

En contra de esta interpretación del mito se halla la lectura histórica y realista de los mitos. Para Herodoto y Hecateo, historiadores griegos, el mito esconde verdaderos acontecimientos históricos que han sido «embellecidos» por los poetas. Para Evémero de Mesina (siglo IV a. C.), los dioses no son más que una divinización de aquellos hombres que antiguamente habían tenido a su cargo el poder total de una región (reyes), o el gobierno de una comunidad. El mito es entendido como una deformación o adulteración de la verdad histórica, sobre la cual el historiador ha de ejercer su labor depurativa, discriminando lo verdadero de lo meramente fantasioso.

Según la interpretación realista, los mitos son narraciones absurdas e inverosímiles que atacan toda evidencia natural o sentido común, por lo que deben ser considerados racionalmente increíbles. Tales historias son el resultado de una mala interpretación de la realidad o, aún peor, de un engaño ¿.i fraude premeditado. Esta postura fue sostenida por Xenófanes de Colofón (VI a. C.), Palaifatos (IV a. C.), Anéledes de Mantinea (va. C.), Platón (V a. C.) y Epicuro de Samos (341-270 a. C.). Para Platón el mito es una ficción ilusoria y engañosa de la realidad y de la divinidad, por lo que debe ser excluido de la educación de los jóvenes.

El estudio de los mitos

Como se ha indicado, desde la Antigüedad los mitos han sido objeto de atención y estudio, y, a veces, de rechazo. De manera general, puede afirmarse que los estudios sobre los mitos no experimentaron grandes avances hasta el siglo XVIII, -momento en que el espíritu objetivo de la Ilustración empezó a investigar el origen de estas creaciones culturales, que, no obstante, siguieron siendo rechazadas en determinados ámbitos como meras patrañas. Los avances de la filología y del espíritu romántico en el siglo XIX subrayaron el carácter emotivo e irracional de los mitos, pero también su relación con la historia (Schelling).

Entre las interpretaciones modernas de los mitos destacan las aportaciones llevadas a cabo por la mitología comparada, según la cual, de la misma manera que el indoeuropeo es la matriz lingüística de numerosas lenguas, ha de haber una base compartida de creencias en determinados sistemas mitológicos emparentados.

Precedido por os estudios de Christian Gottob Heyne, para el que el origen de los mitos se encuentra en una explicación de los fenómenos naturales, Friedrich Max Müller en su obra Mitología comparada, aplicó el estudio etimológico a la mitología y afirmó que el sentimiento de temor y respeto del hombre primitivo frente a los fenómenos de la naturaleza fue el que inspiró su idea de la divinidad, que se expresó en un lenguaje impreciso y ambiguo.

Los mitos son explicados como una enfermedad del lenguaje («die krankheit der sprache«), esto es: los dioses no son más que nombres de las fuerzas de la naturaleza que han sufrido un proceso de antropomorfización debido a una progresiva dramatización de la vida del Universo.

(link para visitar: http://leyendasymitos.iespana.es/leyendasymitos/mito2)

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal

Leyenda del Minotauro Teseo Adriana Rey Minos de Creta

Leyenda del Minotauro: Teseo y Adriana

En aquella época era costumbre en la isla de Creta convocar a la juventud para que tomara parte en los juegos deportivos, en la lucha, en las carreras y en los torneos de toda clase. Una vez que se proclamaban los vencedores, se otorgaban los premios con la más sincera imparcialidad.

A uno de estos certámenes olímpicos concurrieron los campeones de Creta y de Atenas. Andrógeo, hijo de Minos, llevóse el premio de la lucha, disputado entre los ciudadanos de Atenas, Megara y Creta. Los atenienses no quisieron resignarse a una derrota tan poco honrosa y se vengaron cobardemente asesinando al joven Andrógeo.

El rey de Creta, Minos, reúne a sus guerreros, los embarca, llega a Megara, pone sitio a la ciudad, la toma por asalto y luego se dirige a Atenas con la esperanza de obligarla a capitular sin sacrificar muchos hombres. La ciudad de Minerva resiste bastante más tiempo, pero sus vituallas empiezan a agotarse.

El pueblo presiente que Atenas sufrirá la misma suerte que Megara, y los jefes atenienses, desesperados, consultan al oráculo de Delfos para conocer el medio de conjurar el inminente peligro que les amenaza. —No os queda otro recurso —contesta la pitonisa— que aceptar por anticipado sin restricción de ninguna clase las condiciones de Minos.

Dolorosamente indignado por la muerte de su hijo, el rey de Creta impone como condiciones que, durante un período de treinta años, la ciudad deLeyenda del Minotauro Teseo Adriana Atenas envíe, una vez por año, siete jóvenes varones y siete hembras para servir de pasto al Minotauro.

El Minotauro en cuestión era un toro gigantesco y de inaudita fuerza, que se alimentaba de carne humana. Teseo no sabía una palabra del trágico accidente que había costado la capitulación de su patria, porque había estado ausente de ella durante la guerra.

Llegó a Atenas precisamente en el momento en que estaban ya dispuestos los catorce jóvenes que habían de servir de banquete al Minotauro. Teseo se entera de todo y quiere partir con aquella abnegada juventud.

Su viejo padre, Egeo, le suplica que no lo haga e intenta disuadirlo; las víctimas han sido ya designadas y él no forma parte del grupo. Pero Teseo no escucha sus lamentos; su voluntad es firme y su deber trazado: defender, ayudar a sus compatriotas y amigos. Si así no obrara, ¿ sería realmente digno de sentarse un día en el trono de su padre?

—Tranquilizaos, padre mío —le dijo—.

Voy a donde el honor me reclama, pero pronto tendréis la satisfacción de vernos a todos sanos y salvos en nuestra querida patria. Egeo despide a su hijo, apesarado y triste, y permanece inmóvil en la orilla; el navío, con las velas negras en señal de luto, se aleja llevándose a su idolatrado hijo. La nave va empequeñeciéndose a medida que se aleja y acaba por convertirse en un punto imperceptible que desaparece en el horizonte… Curvado por los años y agobiado por profundo dolor, el rey de Atenas regresa penosamente a su palacio. Sólo le queda una esperanza.

Antes de que la nave se hiciera a la vela hizo una suprema recomendación al piloto: —Cuando regreses con el navío, si llevas a Teseo contigo guarnecerás el barco con velas blancas. Si no es así, ya comprenderé perfectamente la tragedia. Significará que no veré más a mi hijo.

El Minotauro habitaba en una profunda caverna, en la extremidad de una extraña morada llamada el Laberinto. Habíala construido el más hábil y audaz arquitecto de aquellos tiempos, con un plan tan inverosímil como extraordinario. Esta construcción fantástica estaba hecha a base de corredores entrecruzados, circuitos, vestíbulos y pasadizos complicadísimos, de tal forma que, una vez habíase entrado allí, resultaba imposible encontrar la salida. Al final, todos los visitantes eran víctimas del voraz habitante de aquel lugar maldito.

Cuando entre los insulares de Creta anuncióse ruidosamente y con enorme expectación la llegada de la nave ateniense, una gran multitud quiso contemplar el desembarque de los viajeros. Una de las espectadoras que más se impresionaron ante aquel triste desfile de jóvenes que iban hacia la muerte fue la hija de Minos, Ariadna.

La hija del rey descubre entre el grupo de jóvenes la gallarda figura de un mancebo elegante, de porte real. Interesada, se enteró de que se trataba de Teseo, el propio hijo del rey, quien habíase entregado voluntariamente.

Ariadna le conocía ya por su reputación de hombre valeroso; sabía que era un héroe; contemplaba su fuerte complexión masculina; admiraba su belleza. Y su corazón palpitó de angustia al solo pensamiento de que la muerte no respetaría a Teseo.

Ariadna le habla y le comunica sus sentimientos. Incluso se ofrece para salvarle, con peligro de su propia vida; Teseo se siente cautivado por la gracia y el atractivo de la joven princesa.

Tanta abnegación le enternece, y decide formalmente que, si sale indemne del Laberinto, Ariadna será su esposa. La hija de Minos acepta el agradable augurio y entrega a su futuro e intrépido esposo un ovillo, guardando ella la extremidad del hilo. «La mano del héroe guardaría cuidadosamente el ovillo mientras el hilo se desenrollara. Para volver a la luz le bastaría a Teseo seguir la dirección del hilo, guía seguro e infalible para no extraviarse.» El grupo de las víctimas se adelanta, acercándose al Laberinto.

Los atenienses atraviesan la entrada y desaparecen. Emocionada y temblorosa, Ariadna percibe en su mano los movimientos del hilo, que significan los de Teseo en el Laberinto. En seguida resuenan los terribles mugidos del Minotauro. El hilo, entonces, se agita violentamente, traduciendo las peripecias del combate. Avanza, retrocede, se para. Pero súbitamente se produce un gran silencio. El hilo no se mueve. ¿Qué habrá pasado? El corazón de Ariadna muere de angustia… ¿ Será una ilusión? Diríase que el hilo se ha movido.

Parecen percibirse gritos muy lejanos… ¿Pero cómo son? Los ecos pueden modificar los sonidos a través de los numerosos méandros. Esta vez no se ha equivocado: los gritos son de alegría. El ruido se acerca y cada vez se percibe más claro y preciso. Ya no hay duda: el Minotauro ha sido vencido. El hilo se mueve más rápido y firme. Teseo se ha salvado.

Ariadna cae en sus brazos, palpitante de emoción y de felicidad. Ya están juntos. Del brazo de Ariadna, Teseo dirígese con sus compatriotas liberados hacia la orilla del mar. Se izan las velas y el navío parte… El mar, que al principio era de un azul prístino, empieza a murmurar violentamente, presentando un aspecto sombrío y amenazador. El viento cambia y empieza a soplar con gran fuerza. El cielo es de tormenta; unos negros nubarrones se acercan imperiosamente, eclipsando la luz del día. La tempestad se desencadena con terrible furia; es preciso plegar las velas y ponerse al abrigo.

La nave anda en la isla de Naxos. Ariadna, muerta de cansancio, aprovecha aquella forzada escala para descansar; el sueño la vence y se duerme. Pero la tempestad no tarda en disiparse; la calma renace; el sol reaparece en el cielo puro y sereno. Los marineros, impacientes, reanudan rápidamente la maniobra, y al cabo de unos instantes el navío se encuentra nuevamente navegando en alta mar.

Por un olvido inexplicable, Teseo abandona a Ariadna dormida en la isla de Naxos. Cuando despierta, la hija de Minos, la prometida del héroe, abre los ojos con sorpresa. No ve a nadie en la isla ni ninguna nave en el mar. Ariadna cree que sueña. Corriendo enloquecida a lo largo de la costa, llora, se lamenta, dirige al cielo emocionantes súplicas y mira, deshecha en lágrimas, la inmensidad de las aguas.

Por un inesperado azar, Baco, que regresa de su expedición a las Indias, oye los gritos de la infortunada doncella. Corriendo a su lado, intenta consolarla hablándole dulcemente y tratando con amorosa solicitud de calmar su dolor. Ariadna lo escucha sin disgusto. Ambos maldicen al ingrato fugitivo y, finalmente, la hija de Minos, que ha perdido un prometido, encuentra en Baco su esposo.

Durante este tiempo, la nave de Teseo, navegando con viento favorable, se acerca por momentos al fin de su viaje; ya empiezan a percibirse las costas del Ática. Para ser el primero en saludar a su padre, Teseo se yergue intrépido en la proa de su navío. Egeo aparece en la costa. Teseo reconoce en seguida al autor de sus días, pero en cuanto lo ha reconocido ve como Egeo se precipita en el mar y desaparece para siempre.

El piloto, con la alegría de volver a la patria, había olvidado la orden que le había dado el rey de cambiar las velas negras. Ni la muerte del Minotauro ni el triunfo del regreso alegran el corazón de Teseo. Un profundo dolor le amarga el corazón. ¿No sería tal vez todo aquello el efecto de la Justicia inmanente? ¿Al herir al hijo en sus sentimientos filiales, habrán querido castigar los dioses la ingratitud y le infidelidad del guerrero triunfante?

Importancia del los Mitos

Fuentes: Figuras y Leyendas Mitológicas

Historia Construccion del Edificio Empire State Icono EE.UU. Simbolo

Historia Construcción del Edificio Empire State

Existen construcciones que han nacido para ser un símbolo, y el Empire State Building es una de ellas. Y de tal manera es el símbolo de Nueva York que asume como propio el nombre orgulloso: Estado imperial.

Este legendario rascacielos de Nueva York fue concebido por un grupo de empresarios, encabezado por John Jacob Raskob, para ser un gran centro de oficinas de alquiler.

Los autores del proyecto fueron R. H. Shreve, T. Lamb y A. L. Harmon. Las obras se iniciaron el 17 de marzo de 1930, fueron muy rápidas (el 21 de julio de 1930 ya había 40 pisos).

Por la situación económica de la época tardó mucho en llegar a una plena ocupación, siendo por ello jocosamente denominado el Empty (vacío) State Building.

Historia Edificio Empire State

Historia Construcción Edificio Empire State

Los números asociados al gran rascacielos son apabullantes: 448,7 m de altura, 102 pisos, 1.860 escalones, 308.000 toneladas de peso, 58.000 toneladas de acero, una base de 7.780 m2, 100 km de cañerías, 84 transformadores, un equipo de aire acondicionado de 5.000 toneladas, 64 m de antena superior, 73 ascensores a 350 m por minuto, etc.

Sobre la zona más dura del subsuelo, el proyecto empezó con 200 pilares empotrados en el suelo, halos de acero y cemento para soportar la mole.

La construcción fue extremadamente rápida (15 meses), usando elementos prefabricados y 3.000 eficientes obreros, con 300 metalúrgicos que hicieron la estructura en 23 semanas. La vida del edificio donde trabajan 15.000 personas es todo un mundo en sí mismo.

Geométricamente el edificio está formado por prismas integrados sobre una base prismática, con una estructura metálica fuerte que permite una división en pequeñas oficinas, muy bien delimitadas gracias a las 6.500 ventanas.

Los cristales de es tas ventanas, los revestimientos de caliza y granito y las líneas exterio res de acero inoxidable que los en marcan dan al rascacielos una apariencia de esbeltez.

A pesar de la imponente linealidad vertical, si mira detallitos en la fachada po drá observar algunos abanicos blancos decorativos Art Déco que rematan algunos de los montantes de acero; una cúpula circulai que sostiene en lo alto a la antena y justo por debajo de ella unos adornos que son como alas replegadas…

HISTORIA DE SU CONSTRUCCIÓN

En ese mismo lugar se levantaba anteriormente la Astor Mansion, la mansión de los Astor, una dinastía industrial que resume en sí misma la historia de capitalismo americano. Desde allí se decidía la suerte de millones de hombres de todo el mundo.

En los últimos años del siglo, en el lugar de la Astor Mansion se construyó el Waldorf-Astoria Hotel, que se convirtió en el lugar donde los entonces llamados “los Cuatrocientos de Nueva York”, se encontraban, almorzaban, bailaban, presentaban en sociedad a sus hijas y dirigían sus negocios.

Era un hotel que estaba considerado  a la sazón como el más exclusivo, sofisticado y caro del mundo.

Pero la auténtica vocación de esta parcela tan céntrica no podía ser otra que la de albergar un centro de negocios. Por eso, cuando a fines de los años veinte el Waldorf Astoria se trasladó a su sede actual de Park Avenue, el camino para el Empire State Building estaba abierto.

Abierto, sí, pera con muchos obstáculos aun salvar. El rascacielos fue concebido como símbolo de la América de los años de euforia: un país rico y esperanzado, cuyos imites todavía estaban más allá del horizonte.

Pero sucedió que mientras el proyecto tomaba forma, América entraba en la “gran depresión”.

Los capitales eran escasos y a esta falta de dinero se unía la falta de confianza. Además, una vez superados los obstáculos financieros, surgieron los problemas técnicos, que eran enormes.

La reglamentación urbanística ponía muchas limitaciones a la explotación del terreno; por ejemplo, en la Quinta Avenida sólo se podía construir hasta una altura aproximada de 38 metros.

La altura máxima sólo se podía alcanzar en el centro de la superficie base, sobre poco más de una cuarta parte de la misma, y, lo que era aún más restrictivo, el rascacielos debería adoptar la forma “en escalones”, lo que por cierto se convertiría posteriormente en su característica estética más perceptible.

Por otra parte, la organización de la obra parecía a primera vista imposible por falta de espacio, puesto que no se podían ocupar las calles adyacentes.

Y, por último, para ceñirse a los costos era imprescindible acabar la obra al cabo de veinte meses de la colocación de la primera piedra. Aun antes de nacer, el Empire State Building ya estaba abrumado de cargas simbólicas.

Construirlo allí y entonces, significaba creer tenazmente en el destino de América y en su capacidad de recuperación.

Daba a entender también el medio con el que la recuperación iba a conseguirse: la enorme capacidad técnica y profesional del mecanismo productivo estadounidense.

El capital se consiguió recurriendo a las “columnas” del capitalismo americano: a la General Motors Company, a través de su presidente John J.. Raskob, y a la Du Pont de Nemours, en la persona de Pierre S. du Pont.

Para obtener el crédito se nombró presidente de la Empire State Inc. a Alfred E. Smith, que fuera cuatro veces gobernador del Estado de Nueva York y candidato a la presidencia por el partido democrático en 1928, el primer católico que intentó la escalada a la Casa Blanca.

Los problemas técnicos se confiaron al estudio de arquitectura Shreve, Lamb & Harmon, señalando un límite máximo: el edificio debía tener 36 millones de metros cúbicos, cifra obtenida dividiendo la suma disponible por el coste aproximado de un pie cúbico de construcción. Parece increíble, pero fue este simple cálculo lo que determinó las dimensiones que tendría el edificio destinado a oficinas más grande del mundo.

A estos requisitos, los arquitectos añadieron otra condición que también era limitante: el edificio debía ser bello.

Esta condición no se vio cumplida. Pero no fue por su culpa únicamente, pues cuando tras quince pruebas, la maqueta del proyecto fue presentado a Raskob, su único comentario fue: “Lo que necesita este edificio es un sombrero”; y el “sombrero” fue un pilar de amarre para dirigibles, que se añadió a pesar de que lo proyectistas le advirtieron que no serviría para nada.

Pero nadie pretendía tampoco que el State Building figurara en los manuales de historia de la arquitectura.

La exigencias técnicas que se hicieron a lo proyectistas fueron respetadas rigurosamente, incluso superadas. Hasta se consiguió sin resultado que sin duda es único en los anales de la arquitectura de todos los tiempos: la construcción costó mucho menos de lo previsto (40.948.900 dólares frente a un presupuesto de 50.000.000 de dólares), fue así a pesar de las ampliaciones de proyecto que se decidieron en el curso de la obra.

En su versión original, el rascacielos era sólo un poco más elevado que su predecesor neoyorkino, el Chrysler Building.

Pero el “sombrero” encargado por Raskob, aunque disminuye su estética (y además demostró ser totalmente inútil para la misión a la que se destinaba), aumentaba considerablemente su altura.

Sin duda fue con este fin que el presidente de la General Motors lo había deseado tanto, ya que, gracias al añadirlo, el Empire State Building fue, durante más de cuarenta años, el rascacielos más alto del mundo.

Incluso contribuiría a crear la leyenda de que el Building podía ser considerado como la “octava maravilla del mundo”.

Por razones de costo, era taxativo no superar los límites de tiempo prefijados: veinte meses.

Y por último, era necesario trazar un rigurosísimo ritmo de trabajo por parte de los suministradores, para que todo el material llegase exactamente en el orden y en el momento previstos el retraso de un solo día en la ejecución de las obras significaría que decenas de camiones cargados de material, procedentes de las fábricas y de los depósitos, no hubieran encontrado sitio para descargar.

Afortunadamente, tanto los arquitectos como los contratistas americanos no se sentían brumados en este campo.

Lo inusitado era la “escala” en que fue preciso actuar. Únicamente para las estructuras se necesitaban 60.000 toneladas de acero, con las que hubiera podido construir un ferrocarril de doble vía de Nueva York a Baltimore, y diez mil toneladas de ladrillos, lo suficiente para un discreto barrio residencial.

Las instalaciones suponían más complicado , 5.600 km. de cables telefónicos y telégrafos para el servicio de 18.000 teléfonos; 73 ascensores (más que en ningún edificio de Nueva York); instalaciones para aire acondicionado (situadas en los sótanos de edificio), capaces de cambiar totalmente el aire del edificio seis veces en una hora; y tuberías a el agua, la energía eléctrica y las instalaciones higiénicas.
Y pese a tantas exigencias el rascacielos se construyó a una velocidad increíble.

Las etapas fueron las siguientes: a mediados de octubre de 1929 se demolió el viejo Waldorf-Astoria hasta los cimientos y en febrero 1930 se llevó a cabo la remoción de los cimientos del hotel; la primera piedra fue lacada el 17 de marzo de 1930; el 7 de abril se colocaron las primeras columnas acero de la sección principal; se llega al octavo piso en mayo de 1930; a mediados de junio al vigésimo piso; a mediados de julio al piso cuarenta y al sesenta a mediados de agosto.

A mediados de noviembre la construcción en acero está acabada, casi todos los muros de taponamiento están realizados y se inician los acabados.

El día 1 de mayo de 1931 el rascacielos se dio por terminado: un año y veinte días después de la colocación de las primeras columnas, o sea siete meses antes del limite prefijado. Y eso con una semana laboral de cinco días.

Es una empresa que sólo con evocarla ya se la exalta: en efecto, la media alcanzada de un piso por jornada laboral, que se logró en el verano de 1930, había de ser durante años una meta inalcanzable en este tipo de edificios.

Este alarde fue posible, sobre todo, gracias a tres hechos irrebatibles: la tecnología, desarrollada por los arquitectos americanos, de la construcción en esqueleto de acero; un cuidadoso estudio de la organización de la obra y de los suministros; y la puesta a punto, por parte de Shreve, Lamb & Harmon, de una técnica completamente inédita de la distribución de los materiales.

Al contrario de lo que sucede en Europa y en América del Sur, donde el material clásico para la construcción moderna es el cemento armado, en los Estados Unidos toda la estructura del edificio se realiza con elementos de acero.

Es decir, con elementos que llegan al pie de la obra perfectamente acabados y que sólo necesitan el montaje “en seco”, como dicen los técnicos: un montaje muy rápido y ajeno casi por completo a las condiciones atmosféricas (hielo y humedad), además de ser manejable con tiempos exactamente previsibles.

La parte subterránea, de una profundidad de varios pisos, comprende los cimientos una inmensa plataforma de una altura correspondiente a dos pisos del edificio), las instalaciones técnicas (aire acondicionado, maquinaria de los ascensores, depósitos, etc.) y el primer nivel “habitado”, el llamado “Concourse”, que es un gran bloque subterráneo dispuesto recientemente como lugar de tiendas y de oficinas después de haber sido casi una “ciudad fantasma” durante 36 años. (A pesar de que el Empire State Building haya demostrado ser una buena inversión desde un principio, no se ha utilizado toda la zona disponible hasta ahora).

En el “Concourse” se compran también las entradas para visitar el edificio, lo que hacen todos los años casi un millón de personas.

El vestíbulo, en la planta baja, es el nivel  más “representativo”. De una altura de tres pisos, está decorado con hermosos mármoles procedentes de Italia, Francia, Bélgica y Alemania, muy bien elegidos; en un cáso fue necesario excavar todo un filón para encontrar el color y el grano necesarios.

En este lugar se encuentran los grandes paneles que reproducen las “siete maravillas del mundo”, a las que ellos añaden la octava, que es el Empire State Building.

Unos pocos pisos más arriba, el edificio se estrecha bruscamente, limitándose a la parte central del área: es aquí donde empieza la vertiginosa escalada hacia el cielo, que concluirá unos centenares de metros más arriba.

Y decenas y decenas de pisos para oficinas, todos iguales (por lo menos exteriormente), hasta llegar a otro estrechamiento, en el piso 86, que corresponde al observatorio: una zona totalmente encristalada, a 320 metros de altura, con calefacción en invierno y refrigeración en verano y que permite observar el horizonte desde todos vientos son fuertes y las condiciones atmosféricas un tanto extrañas: no es raro, en los días de mal tiempo, ver cómo la lluvia o la nieve caen hacia arriba” a causa de las corrientes ascensionales.

A veces la lluvia adquiere hasta un color rosado. Cuando el viento es muy fuerte, la presión que ejerce sobre la inmensa “vela” que representa la fachada del edificio es colosal. 

A pesar de ello, pruebas muy rigurosas, efectuadas con un giroscopio muy sensible, han demostrado que el edificio no se desplaza más de un cuarto de pulgada del eje vertical, incluso bajo vientos huracanados.

La solidez del Empire State Building es proverbial: el 28 de julio de .1945, un bombardero B-25 de la USAF se estrelló contra las estructuras del edificio, a la altura del piso 79, quedando el avión completamente destrozado y sufriendo el rascacielos sólo daños sin importancia. Y no sólo es notable su solidez, sino también su flexibilidad.

El pilar primitivo de amarre para dirigibles (el “sombrero” de Raskob), nunca utilizado como tal, se ha transformado fácilmente en una de las mayores concentraciones de telecomunicación del mundo: desde su altura emiten nueve estaciones de televisión y once estaciones de frecuencia modulada.

Quizás el mayor elogio que se pueda hacer al Empire State Building sea decir que después de casi ochenta años de su construcción, resulta más funcional que nunca. Pero aún hay más: es una parte viva, ineludible, de la ciudad y de la historia de la técnica arquitectónica.

Ya no es el rascacielos más alto del mundo, ni siquiera el más alto de Nueva York, primacía que le han arrebatado, durante su existencia,  las dos torres gemelas de World Trade Center.

Empire State Building es el símbolo de una ciudad, de una época, de una técnica: en definitiva, es el resultado de una epopeya.

Ver: Expansion Economica de EE.UU. luego de la Primera Guerra Mundial

La Guerra de Troya:La Iliada y la Odisea, Homero,Aquiles,Helena Causas

La Ilíada y La Odisea, poemas épicos que se transmitieron desde la época del antiguo cantor griego Homero, cuentan historias fantásticas sobre una guerra entre griegos y troyanos, y sobre el regreso a casa después de terminada la contienda. Son tan fantásticos, con sus vengativos dioses y peligros sobrenaturales, que resulta difícil para la gente de hoy considerar real cualquiera de sus episodios.

HOMERO:
Nombre tradicionalmente asignado al autor de las dos más grandes obras épicas de la antigua Grecia: la ILIADA y laODISEA.  Aunque nada se conoce de Homero, se estima que vivió entre 1159 y 865 a. de C. Muchas ciudades reclaman haber sido su cuna: Argos, Atenas, Rodas, Salamis, Chipre y Smirna y algunos suponen imposible que un solo autor haya podido con semejantes obras.

Desde el punto de vista lingüístico e histórico, los relatos pueden situarse en las ocupaciones griegas en Asia Menor en el siglo IX a. de C. La Ilíada cuenta la guerra de Troya, el rapto de Elena por Paris y las hazañas de Héctor y Aquiles.

La Odisea es el relato de los viajes de ULISES y los argonautas, la superación del incesante e irrechazable canto de las sirenas y las tentaciones de la ninfa Calipso, hija de Atlas, que retuvo a ULISES (también conocido como ODISEO) durante siete años hasta que él rechazó su oferta de inmortalidad y retornó a su fiel esposa PENÉLOPE.

Considerado el más grande poeta del pasado, según la tradición, Homero era ciego.  Su nombre ha sido usado para calificar a otros gran des como, por ejemplo, Platón, el Homero de los filósofos; Shakespeare, el Homero de los poetas dramáticos.

LA ILÍADA: Poema épico sobre la guerra de TROYA atribuido a HOMERO.  La obra se divide en 24 libros y sus acciones se desarrollan durante la contienda y relata las hazañas del héroe AQUILES, el Más grande guerrero griego.

La historia comienza sorpresivamente con las disputas entre Aquiles y el rey Agamenón. (Los críticos latinos llaman a esta forma de iniciar los relatos in media res, en el medio de las cosas, por oposición a abovo, desde el huevo o comienzo).

Como consecuencia de aquellas desavenencias, Aquiles y su amigo Patroclo desertan de las fuerzas griegas.  Sin Aquiles, los griegos sufren muchas pérdidas.

Incapaz de seguir manteniéndose luego de que los troyanos incendian la flota griega, Patroclo pide permiso a Aquiles para reunirse con sus antiguas fuerzas.  Aquiles acepta y le presta su escudo.

Patroclo es muerto por el héroe troyano Héctor.  Aquiles, en revancha, mata a Héctor.

Después que Patroclo es enterrado, el padre de Héctor, el rey Príamo, le pide a Aquiles el cuerpo de su hijo para darle apropiada sepultura.  Aquiles acepta.  La obra termina con los funerales de Héctor.

LA ODISEA En cuanto a la Odisea, narra las desventuras de Ulises u Odiseo, que después de la caída de Troya anduvo errante por los mares hasta llegar de regreso a la isla de Itaca, donde lo esperaba Penélope, su mujer, que le había sido fiel pese a las solicitaciones de que había sido objeto por quienes la rodeaban, Ulises, ayudado por su hijo Telémaco, dio muerte a los pretendientes. Esta obra le sirvió a Hornero para mostrar las costumbres patriarcales de los reyes pastores de los antiguos pueblos griegos.

AQUILES:
Cuenta la mitología griega que su madre Tetis lo tomó de los talones cuando era un bebé y lo introdujo en las aguas del río Éstige para convertir a Aquiles en invulnerable.

Lo logró.  Pero Tetis olvidó que tenía a su niño tomado del talón, punto que permaneció humanamente frágil.

Adulto ya y héroe de TROYA allí fue precisamente donde Aquiles recibiría su herida fatal.  Así nació la expresión «el talón de Aquiles» para definir lugar, situación o momento de debilidad insuperable.

ODISEO: En latín, Ulises.  Fue el rey de ltaca, una de las islas Jónicas y uno de los héroes de la guerra de TROYA.  La Odisea de Homero relata sus aventuras y regreso a casa con su esposa PENÉLOPE, luego de diez años.

AL principio, Odlseo/Ulises rehusó participar del ejército que atacaría Troya, pero los griegos usaron a su único hijo, Telémaco, para influir en su decisión final.  En la Ilíada de Homero es pintado como un héroe sagaz, valiente y decidido y se le adjudica la idea del caballo de Troya.

Su mujer, Penélope, es el símbolo de la fidelidad.  Presionada para que volviera a casarse porque Odiseo no retornaba de su largo viaje, ella prometió que lo ha ría al terminar la mortaja que estaba tejiendo para envolver el cadáver de su suegro.

Pero todas las noches subrepticiamente destejía la labor del día y volvía a empezar a la mañana siguiente.  Finalmente, Odiseo volvió disfrazado de mendigo, pero ella lo reconoció.

Penélope lo supo no sólo por intuición femenina sino porque él era el único que podía disparar su flecha a través de 12 aros.  Su perro Argus también lo reconoció pero, conmovido, murió en el acto.

PENÉLOPE:
Esposa de ODISEO o Ulises.  HOMERO en su Odisea cuenta que llevaba sólo un año de casada cuando su marido se marchó a la guerra a vivir decenas de aventuras en una ausencia que duraría diez años.

Ella permaneció fiel, rechazando a sus muchos pretendientes con la promesa de que elegiría a uno de ellos cuando terminara de tejer la mortaja de su suegro.  Penélope tejía de día y destejía de noche.

Su tela nunca terminaba de hacerse,

Abrumada por las presiones, prometió que se casaría con el hombre que fuese capaz de doblar el arco de Odiseo.  Ninguno pudo.  Ulises finalmente regresó, dobló su propio arco y mató a los pretendientes.

TELÉMACO: 
Según los poemas homéricos, el verdadero y único hijo de ULISES y PENÉLOPE.

Había nacido poco antes de empezar la GUERRA DE TROYA Hay varios relatos populares de sus aventuras, uno de los cuales cuenta que siendo muy niño aún, Ulises quiso evitar marchar a la guerra y se hacía pasar por loco.  Ataba un asno y un buey al arado y sembraba sal.

Un día, uno de sus enemigos arrojó a Telémaco delante del arado pero Ulises prontamente detuvo la marcha, de mostrando que tan loco no estaba.  Otra aventura lo muestra a Telémaco cayendo al mar siendo un niño, donde es rescatado por los delfines, razón por la cual Ulises siempre usó dibujos de delfines en sus escudos.

En la ODISEA también se informa que creció en Ítaca bajo los cuidados del gran amigo de Ulises, Mentor, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de maestro protector o consejero prudente.  Cuando Ulises regresa a su hogar después de diez años, con la ayuda de Telémaco matan a todos los pesados pretendientes de Penélope.

LA ILÍADA Aquiles monta en cólera por una afrenta de Agamenón, jefe aqueo, y se retira de la batalla. La muerte de su gran amigo Patroclo -quien deliberadamente vestía su armadura- a manos de Héctor, héroe troyano, hará que vuelva a la lucha. El poema, aunque heroico, no excluye los sentimientos más íntimos.

AFRENTA DE AGAMENÓN: Aquiles se va cuando Agamenón le arrebata a su esclava Briseida. La ausencia de Aquiles provoca graves derrotas.

REPOSO DE AQUILES: Los guerreros Odiseo y Áyax intentan convencer a Aquiles para que regrese. Patroclo dirige sus tropas haciéndose pasar por él.

MUERTE DE HÉCTOR: Aquiles vuelve para vengar la muerte de Patroclo. Mata a Héctor y entrega el cadáver a Príamo, rey de Troya.

LA ASTUCIA DE ULISES: La forma de poner fin a la guerra fue hallada por Ulises, el más astuto de los griegos. Siguiendo su consejo, el ejército griego fingió renunciar al sitio de la ciudad y embarcarse para regresar a su patria. En cambio la flota se escondió detrás de una isla no muy lejana.

Sobre la playa, los griegos dejaron solamente un enorme caballo de madera.

En su interior se habían ocultado Ulises y algunos de sus compañeros. Cuando los troyanos vieron la playa desierta, creyeron que la guerra había terminado y salieron jubilosos de la ciudad.

En la playa hallaron el enorme caballo e, incitados por un griego que fingía haber traicionado a sus compañeros, decidieron llevarlo a la ciudad.

Luego, durante todo el día, festejaron con vino y danzas la finalización de la guerra. Finalmente, cansados, se durmieron profundamente.

Apenas la ciudad quedó en reposo, se abrió el vientre del caballo y de su interior comenzaron a salir los griegos de Ulises, quienes dieron muerte silenciosamente a los centinelas que custodiaban las murallas y abrieron las puertas de la ciudad. Luego hicieron señales a la flota, que acudió inmediatamente.

Todo el ejército griego se volcó sobre la ciudad, que finalmente fue conquistada.

La matanza fue horrenda. Casi todos los hombres fueron muertos y las mujeres llevadas cautivas a Grecia. También murió Príamo. Troya fue destruida. Menelao pudo rescatar a su esposa.

Cargados con un rico botín, los reyes de Grecia se embarcaron en sus naves y regresaron, después de diez años, a su patria. No todos los episodios que hemos narrado están contenidos en «La Ilíada».

Algunos se encuentran en «La Odisea», el segundo gran poema de Homero. «La Odisea» narra, principalmente, las aventuras sucedidas, durante y después del regreso a su patria, al rey griego Ulises, llamado también Odiseo.

Otros episodios son relatados en el poema escrito por un gran poeta latino que vivió en tiempos de Augusto: Virgilio.

En «La Eneida», Virgilio cuenta las peripecias de Eneas, el único príncipe troyano que se salvó de la destrucción de la ciudad. Y agrega que éste, establecido en el Lacio con sus acompañantes, dio origen a la estirpe de la que nacerían los fundadores de Roma.

LA GUERRA DE TROYA:

Una de las más fascinantes historias de todos los tiempos perteneciente a la mitología griega.  Relata la guerra entre griegos y troyanos.

Todo comenzó cuando Paris raptó a la bellísima Elena, esposa de Menelao, rey de Esparta.  Bajo las órdenes de Agamenón, los griegos pusieron sitio a la ciudad de Troya.

Durante nueve años los griegos mantuvieron el sitio imponiendo a Troya dramática y angustiosa situación.

La última parte de la guerra dio origen a la ILIADA de HOMERO.  Entre los griegos aparecen AQUILES, ODISEO y Néstor.

Los dioses mitológicos se interesa ron por estos acontecimientos y dividieron sus preferencias: Hera, Poseidón y Atenea por los griegos.  Afrodita y Ares por los troyanos.

La historia toma un vuelo espectacular y relata, entre otras aventuras fabulosas, la victoria de Aquiles sobre la reina de las AMAZONAS y su muerte por el terrible talón vulnerable, a manos de Paris.

Finalmente la ciudad fue captura da cuando los griegos usaron la estratagema de construir un gigantesco caballo hueco de madera y presentarlo a los troyanos como regalo, mientras simulaban su retiro del sitio.

Pese a las advertencias de Casandra, que tenía el don de la profecía, los troyanos aceptaron el obsequio, abrieron las puertas de la ciudad y dejaron entrar al monumental caballo de Troya.

Una vez dentro de la ciudad, el caballo hueco dejó salir de su interior a los soldados griegos que lograron así abrir los portones, y con todas sus fuerzas reunidas, destruir y saquear la ciudad.

Sólo unos pocos troyanos lograron escapar hacia lo que es hoy Italia comandados por Eneas, cuyas andanzas son después relatadas por VIRGILIO en la Eneida.

El momento decisivo en la guerra de Troya se produjo cuando los griegos construyeron un gigantesco caballo de madera, en cuyo interior se ocultó un pequeño grupo de guerreros mientras el resto del ejército fingía abandonar el campo de batalla.

El caballo había sido construido atendiendo al consejo de Atenea, diosa de la sabiduría, que aparece en este jarrón acariciando la cabeza del animal. Los troyanos introdujeron el caballo en su ciudad, festejaron su victoria y se durmieron; los griegos, entonces, salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad al ejército y éste masacró a los troyanos.

Ulises desciende del interior del caballo, para abrir luego la puerta de la ciudad a sus amigos griegos

Según los historiadores, es probable que la Guerra de Troya haya sido una guerra real disputada por los años 1200 a. de C. por el control del Estrecho de los Dardanelos que une el Mar Egeo y el Mármara en la actual Turquía. (ver La Odisea)

AMAZONAS:

En la mitología griega, una nación de mujeres guerreras con quienes los griegos combatieron a menudo.

La historia de  las Amazonas probablemente se originó en una variante reiterada en muchas culturas, respecto de una tierra tan remota que superaba los conocimientos geográficos griegos.

Los cuentos comenzaron a acumularse.  Popularmente, vivían al sur de Rusia.

La palabra estaría formada por el prefijo negativo «am», falta de y «seno».

La historia cuenta que o bien les amputaban un seno o se las ataba con cueros muy tensos para impedir el desarrollo de uno de los senos, facilitando así el uso del arco y la flecha.  Muchos estudiosos niegan esta idea.

En 1540, los españoles, comandados por Francisco de Orellana (1490-1546), encontraron en las selvas tribus de mujeres guerreras que combatían con fiereza al lado de los hombres al norte del Brasil y dieron su nombre al río Ama zonas.

El infortunado Orellana habría de morir, precisamente, más tarde cuan do su barco zozobró y él se ahogó en el río Amazonas.

La leyenda de  las Amazonas mezcla mitología, tradición e historias muy antiguas.

Según los investigadores, estas tribus capturaban hombres para forzarlos a convivir con ellas hasta que quedaban embarazadas.  Luego los mataban o expulsaban de sus tierras.

Los hijos varones eran muertos o devueltos a sus padres y las mujeres conservadas para mantener la cohesión del conjunto.

La novena tarea de HÉRCULES fue quitarle el cinturón a Hipólita, reina de las Amazonas.  Tuvo éxito, pero Hipólita murió.

En otro relato, es Teseo quien las ataca y en algún momento se casa con Antíope, la hermana de Hipólita.

Como aliadas de los troyanos, tomaron parte en la defensa de TROYA, donde su reina de entonces, Pentesilea, fue muerta por AQUILES luego de que la aguerrida muchacha matara a varios guerreros griegos.

LA ODISEA: EL REGRESO DE ULISES

Muchísimas son las aventuras atribuidas a Ulises por los antiguos trovadores.

Las más famosas son las relatadas por Homero en su poema titulado «La Odisea» (Odisea era el nombre griego del héroe llamado Ulises en la versión latina).

En este poema se cuentan las aventuras vividas por Ulises durante el viaje de regreso a su patria, después de la conquista de la ciudad de Troya.

Más de diez años duró e! sitio; hasta que, finalmente, la ciudad fue tomada gracias a Ulises, que había sugerido la idea de construir e! famoso caballo de madera.

Cargados de valioso botín, los reyes griegos habían emprendido el viaje de retorno, cada uno directamente a su propia y lejana ciudad. También Ulises zarpó con sus naves, ansioso de arribar a su pequeña isla de Ítaca, de la cual era rey.

Neptuno, el dios del  mar, era sin embargo hostil al héroe, y arrojó sus naves entre las más terribles tempestades, llevándolas a los lugares más extraños y terroríficos.

Tan sólo en el irreprimible deseo de volver a su patria y abrazar a su esposa e hijo, Ulises encontró la fuerza y las argucias para imponerse a todos los obstáculos.

Sigamos pues, ahora, sobre el mapa, las etapas de su accidentado viaje:

2) País de los cicones (Tracia), quienes dieron muerte a una gran parte de los compañeros de Ulises.

3) País de los lotófagos —comedores de loto— (Libia).

El que comía de aquel fruto exquisito olvidaba su lejana patria; a duras penas Ulises salvó a sus hombres de esta celada.

4) Tierra de los cíclopes (Cumas) El gigante Polifemo apresó a Ulises y a sus hombres; con astucia los griegos lograron escapar.

5) Reino de Eolo (isla Stromboli). El dios de los vientos acogió al héroe con ánimo benigno y le entregó vientos favorables para viaje, encerrados en un odre; pero los secuaces de Ulises abrieron el odre creyendo que contenía un tesoro, y los vientos, al liberarse, hicieron que las naves se estrellasen contra las cosías de Cerdeña.

6) Tierra de los lestrigones (bocas de San Bonifacio). Los habitantes de estas tierras eran antropófago sólo una nave con pocos hombres pudo salvarse.

7) Gruta del hada Circe (cabo Círceo), quien apresó a los sobrevivientes y los transformó en cerdos, tan sólo Ulises resistió y logró la liberación de sus hombres.

8) Isla de fe Sirenas (isla de Capri). Desde esta isla las sirenas atraían con sus cantos ¡os navegantes; los que se dejaban seducir caían prisioneros. Ulises evitó peligro obturando con cera las orejas de sus tripulantes y haciéndose él mismo atar a! mástil del navío.

9) Escila y Caribdis (estrecho de Mesina), de horribles monstruos que al engullir el agua del mar provocaban peligrosos remolinos. Ulises, experto piloto, logró salvar su nave.

10) Isla del Sol (Sicilia).

Aquí pastaban las becerras consagradas a Apolo; los compañeros de Ulises mataron algunos de estos animales para comérselos, y e! dios, enfurecido, los hizo ahogar a todos en una terrible tempestad. Sólo Ulises se salvó del naufragio.

11) isla de Ja ninfa Calipso (islote de Perejil, cerca de Gibraltar). Aquí llegó Ulises asido a un madero de su nave, y la ninfa lo tuvo prisionero durante siete largos años; pero él jamás olvidó su patria y su casa. Finalmente, ios dioses ordenaron a Calipso dejar a Ulises en libertad. Éste construyó en seguida una balsa y zarpó hacia Itaca.

12) Isla de los feacios (Corfú). Una última tempestad provocada por lepismo hizo naufragar la balsa; Ulises llegó a nado a la isla, donde lo recibió Nausicaa, la hija del rey, que se hallaba en la playa.

El rey de los feacios le brindó un navío para que pudiera por fin, después de tantas» peripecias, retornar a su casa.

13) Itaca. Ulises ha regresado a su reino. Con su terrible arco da muerte a los nobles que, aprovechando su ausencia, habían invadido su casa y queríais obligar a su esposa Penélope a casarse con uno de ellos. Ulises reasume su condición de soberano de Ítaca.

Habían transcurrido diez años desde que emprendiera el viaje de retomo desde Troya: diez años largos, de vicisitudes sin cuento, que culminaron con éxito y felicidad.

MITO DE ULISES

Como todo mito, también de de Ulises tiene un significado. Ulises, emprendedor y astuto, quiere ser una imagen del hombre.

También los hombres, como el antiguo héroe, se sienten espoleados para afrontar las fuerzas más misteriosas y pueden vencerlas, gracias a la inteligencia que los distingue de los animales.

Este mito fue cantado por tres poetas de épocas distintas: Homero, que relató e! accidentado viaje; Virgilio, que describió cómo Ulises actué con el ardid de! caballo de madera, y Dante, que añadió para el héroe griego un noble final.

Este último imaginó, en efecto, que Ulises, ya anciano, sintió el deseo de nuevas revelaciones y enfiló, la proa de su nave hacia el «Océano Ignoto», que se extendía más allá de las Columnas de Hércules, y donde una ola cortó para siempre la senda del héroe demasiado audaz. Antes de emprender su última empresa, el viejo rey habló a sus compañeros exhortándolos a vivir como seres inteligentes y no como animales.

¿LEYENDA 0 HISTORIA?
Los historiadores han planteado, a menudo, el problema de si la guerra de Troya ha sido una invención de los poetas, o realmente fue un suceso histórico. En el estado actual de los estudios arqueológicos,
debemos pronunciarnos a favor de la historicidad del acontecimiento, que habría tenido lugar entre los años 1192 y 1183 antes de Cristo, aproximadamente. Por de pronto, la ciudad de Troya ha existido realmente, y sus ruinas muestran huellas ciertas de un incendio. Por otra parte, es bastante probable que los pueblos aqueos (griegos) confederados hayan sostenido con los troyanos de Asia Menor una guerra de esa naturaleza. Naturalmente, no por la poética razón de la epopeya homérica, o sea el rapto de una reina. Las ciudades griegas tenían poderosos motivos comerciales para combatir contra Troya, que competía con ellas en el dominio del mar Egeo y del mar Negro.

Importancia del los Mito

Civilizacion Minoica Los Cretenses Palacio de Cnosos Isla de Creta

Civilización Minoica El Palacio de Cnosos

La primera civilización europea nació en la isla de Creta hace unos 4500 años. Se denomina civilización minoica por su legendario rey Minos.

La historia de los antiguos habitantes de Creta comenzó a ser conocida a principios de este siglo, a partir de las excavaciones del arqueólogo Arthur Evans.

El investigador inglés la llamó “minoica”, por el nombre del rey Minos, el mítico fundador de la primera dinastía de gobernantes cretenses. Los arqueólogos descubrieron varios palacios en los que se atesoraban enormes riquezas.   

EL MEDIO GEOGRÁFICO: La isla de Creta se encuentra situada en el Mediterráneo oriental, al Sur del mar Egeo, próxima a la península helénica y al Asia-Menor y a un conglomerado de islas más pequeñas, distribuidas en varios archipiélagos.

Al Norte de Creta, cerca de la costa griega, se encuentra el archipiélago de las Cícladas (dispuestas en círculo) y próximo al litoral del Asia Menor, el archipiélago de las Espóradas (dispersas).

mapa de la isla de creta

Todas estas islas son de naturaleza rocosa y calcárea, que no ofrece condiciones favorables para el desarrollo económico.

Con esfuerzo se realiza el cultivo de la vid, el olivo y algunos cereales.

La realidad de un suelo árido y escasamente productivo, se compensa con la existencia de un clima ideal, que se mantiene templado durante todo el año.

La isla de Creta, en particular, está recorrida, en sentido longitudinal, por una cadena montañosa y ofrece un amplio litoral marítimo, apto en todo su perímetro para el establecimiento de puertos ventajosos para la navegación.

Su situación privilegiada la convirtió en el primer nexo entre el Oriente y el Occidente.

LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON

Respecto al origen de la civilización minoica desde el punto de vista etnológico es difícil adscribir a los cretenses minoicos con algún pueblo conocido.

Una de las tesis más admitida es que son herederos directos de los habitantes neolíticos de la isla (que llegarían a la misma hacia el 6000 a. C.) y que los pueblos no neolíticos (indoeuropeos o no indoeuropeos) que pudieran haber llegado a la isla no se impusieron, sino que se vieron absorbidos por la cultura cretense sin imponer.

Los primitivos habitantes de estas islas fueron los pelasgos (hombres del mar), quienes desarrollaron una civilización que se conoce con el nombre de minoica, debido a que sus reyes se llamaban minos.

El principal asiento de esta civilización fue la isla de Creta, que constituyó la base de su poder.

Hacia el año 3000 a.C. habían logrado alcanzar un nivel cultural muy importante y organizado un verdadero imperio marítimo y comercial, que se extendía a través de las islas y las costas del mar Egeo, y cuyo centro fue la ciudad de Cnosos.

Su apogeo perduró hasta el año 1400 a.C. aproximadamente, época en que los arios irrumpieron en el Mediterráneo.

Las grandes ciudades que habían levantado, como Cnosos al Norte y Festos al Sur, carentes de murallas que las protegieran, fueron incendiadas y quedaron en ruinas.

Durante dos siglos predominaron los aqueos, hasta que fueron desalojados por los dorios.

EL GOBIERNO: La autoridad superior era ejercida por los reyes o minos, que concentraban en sus manos el poder político, militar y religioso. En el ejercicio de sus funciones eran asesorados por un consejo de ancianos de carácter consultivo.

LA ECONOMÍA: La economía estuvo basada en la explotación de la tierra, que les brindó la provisión de los alimentos esenciales; y fundamentalmente en la actividad mercantil y naviera, que les rindió grandes ganancias y les permitió gozar de un elevado nivel de vida por la importación de mercancías provenientes de todo el mundo conocido en aquel entonces.

Los cretenses establecieron factorías en las islas del Mar Egeo y en Chipre, Italia y España.

La civilización cretense se sustentaba en una economía agrícola y ganadera. También eran hábiles navegantes y poseían importantes flotas con las que establecieron relaciones comerciales con otros pueblos.

En los monumentos egipcios se hallaron testimonios escritos de estos contactos.

La intensidad de su comercio los llevó a establecer un sistema de pesas y medidas y a desarrollar un sistema de escritura con el que podían registrar las transacciones comerciales.

(Las excavaciones de Creta, después de 1900 revelaron la existencia de aproximadamente 3.000 tablillas de arcilla, inscritas con dos escrituras, denominadas lineal A y lineal B.)

LA SOCIEDAD: Los cretenses constituyeron un pueblo pacífico, aficionado a la vida social y a la práctica de los deportes.

Cultivaron, por lo tanto, la música y la danza, interpretando en instrumentos originales, como la cítara y la flauta, cuya invención se les atribuye.

En cuanto al deporte, practicaron sobre todo atletismo y boxeo, y realizaron pruebas de acrobacia.

La mujer participaba a la par del hombre en estas actividades, aunque su influencia predominaba en el seno del hogar.

Además gozaba del privilegio poco común del ejercicio del sacerdocio. La sociedad tenía características típicamente matriarcales.

También presentaba una fuerte especialización: escribas, carpinteros, pastores, agricultores, armeros, escultores, lapidarios, vidrieros, alfareros, orfebres, herreros, curtidores, tejedores, pintores.

Cada familia poseía una parcela de tierra que trabajaba para sí mismos y parece que la clase esclava o no existía o lo hacía en una proporción muy pequeña.

freco de la isla de creta

Los frescos del palacio de Cnossos muestran a los cretenses practicando sus deportes preferidos: el boxeo y la tauromaquia, algo parecido a las corridas de toros.

CIUDADES MINOICAS: Los minoicos construyeron varias ciudades grandes unidas por caminos pavimentados; cada una de ellas era una pequeña ciudad-estado.

En el centro de cada ciudad había un palacio con suministro de agua, decoraciones, ventanas y asientos de piedra.

Los artesanos minoicos eran muy famosos como ceramistas y constructores. También crearon hermosas piezas de joyería en oro y plata.

La capital, Cnosos, tenía el mayor palacio, con espléndidos aposentos reales, salas para ceremonias religiosas, talleres y una escuela.

Las paredes interiores del palacio estaban cubiertas de yeso y decoradas con magnificas escenas pintadas.

Los palacios más importantes, como los de Cnosos, Festos y Hagia Tríada, fueron los centros de gobierno de pequeñas ciudades—estados que guerreaban entre sí para asegurar su poderío.

La sociedad y el Estado cretenses tuvieron muchas similitudes con las civilizaciones del Cercano Oriente.

Un rey poderoso, rodeado por un grupo privilegiado de familiares y funcionarios, gobernaba el Estado; y la población estaba compuesta en su mayoría por trabajadores libres que pagaban tributo, por servidores y por algunos esclavos.

El Palacio de Cnosos: Tenía grandes salas comunicadas por corredores angostos, habitaciones privadas, baños, grandes escalinatas, almacenes, todo alrededor de un gran patio rectangular; el plano del palacio parece un laberinto similar al que en la leyenda construyó el ingenioso Dédalo y que alojó al Minotauro.

Palacio de Cronos en Creta

Palacio de Cronos en Creta

Los cretenses se destacaron en la pintura, por lo que el palacio está preciosamente dotado de frescos encantadores, que hacen pensar que la vida en la corte minoica era placentera y agradable; las paredes muestran a jóvenes hombres en competencias atléticas, saltando sobre fuertes toros, como así también a mujeres, más fuertes que delicadas, practicando los mismos deportes.

También se destacaron en la joyería, la orfebrería, la escultura y la cerámica.

Las salas dedicadas al culto se encuentran dispuestas en el ala oeste, mientras que las habitaciones y lugares de estar se hallan del lado este. Allí están los aposentos reales, ricos y lujosos.

En el palacio se han hallado talleres, donde trabajaban orfebres y artesanos en las lujosas obras que adornan el palacio.

Una gran escalera profusamente adornada lleva a los aposentos reales. Una curiosidad, y buena muestra del ingenio cretense, es el sistema de aire acondicionado de estas habitaciones: un pozo de donde proviene luz exterior, que no sólo ilumina los aposentos, sino que por ahí asciende aire.

Según qué temperatura hubiese en el exterior cerraban las puertas del pozo o las dejaban abiertas, lo que permitía circular el aire fresco; para proporcionar calefacción, se cerraban las puertas y se utilizaban fogones portátiles.

Desde que Evans en la frontera entre el siglo XIX y XX descubriera las ruinas del palacio de Cnosos, el mayor de los palacios encontrados, hasta nuestros días el hallazgo, desenterramiento y estudios de poblaciones con palacios se ha visto aumentado en grado sumo; se han encontrados palacios de los que ni siquiera se conoce el nombre.

En el ala oeste del palacio, se realizaban ceremonias. Evans encontró indicios de sacrificios de animales y ofrendas a misteriosos dioses, aunque podemos suponer que la civilización cretense constituye un antecedente bastante aproximado de la fascinante mitología griega; por lo menos algunos de los más inspirados mitos griegos provienen de Creta.

Sin embargo, el culto taurino o ciertos rituales relacionados con este rito no se repiten en Grecia, sino que fenecieron con la cultura minoica.

Los sacrificios de animales se acompañaban con ofrendas de aceite, vino y miel porque se suponía que esto propiciaba que el animal sacrificado pudiera volver a la tierra.

Además del culto taurino, otro animal mitológico se destaca en las molduras del torno yen los frescos del palacio: el grifo, con cuerpo de felino y cabeza de águila.

En el más importante salón del palacio se alza un gran trono de yeso, en cuyo respaldo hay tallados fabulosos y coloridos grifos.

barcos veleros

“Los veleros de tipo egipcio estaban preparados para las aguas poco profundas del Nilo, pero eran poco aptos para los peligros de alta mar. Desde comienzos del segundo milenio apareció otro tipo de barco, nacido de otra aventura: la de los pueblos del Egeo. Se trataba de navíos ligeros que se movían a vela y a remo, y tenían su casco reforzado contra el choque de las olas, y eran más estables y resistentes al viento. Este barco egeo, antepasado directo de los barcos fenicios, griegos y romanos, fue en realidad el primer barco de transpone realmente adaptado al mar. Fue el que aceleré la historia del Mediterráneo.

La avanzada civilización minoica tuvo un misterioso y repentino final hacia el año 1450 a.C. Se cree que un terremoto dañara el palacio de Cnosos hacia el 1700 a.C., fecha que marcó el final de la fase antigua de la historia de Creta.

Una dinastía nueva desarrolló una civilización incluso más brillante.

El palacio se reconstruyó de forma más elaborada; tenía una altura de tres o cuatro pisos y contenía muchas habitaciones extensas y pasillos, y la sala del trono estaba decorada con mucho lujo.

Como se dijo antes, su apogeo perduró hasta el año 1400 a.C. aproximadamente, época en que los arios irrumpieron en el Mediterráneo.

Las grandes ciudades que habían levantado, como Cnosos al Norte y Festos al Sur, carentes de murallas que las protegieran, fueron incendiadas y quedaron en ruinas. Durante dos siglos predominaron los aqueos, hasta que fueron desalojados por los dorios, que habían logrado mejores armas usando el hierro.

El salto acrobático del toro: Más allá de los sótanos de piedra existe una sala con nuevos y espectaculares frescos.

El más famoso de ellos muestra, en una especie de reconstrucción fotográfica primitiva, la gracia y el arrojo de los saltadores del toro, que participan de un acto que es a la vez deporte, ritual y hazaña.

Al embestir el toro, cada saltador —los hay de ambos sexos— se sujeta a los cuernos y da una voltereta sobre el lomo del animal, cayendo desde ahí al suelo. El más ínfimo error puede conducir a la muerte al saltador.

Los saltadores se acercaban al toro uno tras otro, en rápida sucesión. Debía ser difícil distinguir a la persona del animal, y este hecho puede constituir el origen del Minotauro, mitad hombre, mitad toro.

Se desconoce el lugar donde se practicaba el juego del toro; tal vez se tratase del gran patio porque esta zona debió constituir el eje central de la vida palaciega, un respiro al aire libre en medio de la laberíntica rutina cotidiana.

El claro simbolismo de las estancias de consagración, que dominan el patio con la sencillez de una escultura moderna, parece indicar que el patio era más que un mero nexo de la vida en palacio.

El corazón del palacio: El ala oriental del palacio está excavada en la ladera, sobre el nivel del patio. A un extremo eran reconocibles los aposentos reales, y al otro, los talleres de carpinteros, alfareros, albañiles v joyeros, que proporcionaban los lujos y comodidades que es dable apreciar en aquéllos.

A los aposentos reales se llega a través de una gran escalinata, no demasiado voluminosa en cuanto a dimensiones, pero sí grandiosa debido a su suntuosidad y su sentido artístico.

Las columnas, pintadas de rojo y negro y reducidas en la base, rodean un vano de luz que no sólo ilumina los aposentos de abajo, sino que hace las veces de respiradero para el sistema de -aire acondicionado natural» del palacio.

Los once entrepaños con puertas que dividían el salón real se podían abrir y cerrar para regular la entrada de aire fresco, perfumado con tomillo y limón, procedente de la columnata, mientras el aire caliente ascendía por la escalinata.

En invierno se podían cerrar las puertas e introducir hogares portátiles para la calefacción. Ei centro del poder era la gran sala del trono, donde se reunía la corte del rey Minos.

En el exterior de la misma hay una gran pila de pórfido, instalada allí por Arthur Evans, quien creía que debía ser empleada en los ritos de purificación antes de entrar a la sala.

Es un adecuado símbolo de lo que queda de Cnosos: una extraordinaria reconstrucción del palacio del rey Minos, tal como era 1600 años aC y según la interpretación de un arqueólogo inglés cuyo único propósito fue recrear la imagen de la edad de oro del Imperio minoico.

Hipótesis sobre el final de la civilización monoica:

La isla de Santorini (llamada también Thera) queda a unos 71 kilómetros al norte de Creta, entonces centro de la vigorosa y en apariencia pacífica cultura minoica.

Las ruinas minoicas muestran mucho de lo que quedó de Santorini, pero constituyen sólo un remanente de lo que era la isla hacia 1470 a.C., cuando el volcán ubicado en su centro, de 1.500 metros de altura, explotó y se hundió en el mar.

Desde entonces la isla tiene la forma de una media luna que rodea el lago que quedó en el lugar del cráter volcánico.

El volcán inició su actividad hacia 1500 a.C., y las erupciones se sucedieron durante 30 años hasta alcanzar un clímax devastador de humo, ceniza, clamores, relámpagos y una marea arrasadora.

Las construcciones de las islas vecinas quedaron destruidas.

Seguramente las grandes olas, o tsunamis, inundaron y destruyeron los pueblos costeros de Creta.

Como quedaba lo suficientemente lejos de la costa, el gran palacio de Cnosos, capital de la civilización minoica, fue preservado de modo notable (así lo descubrió Arthur Evans, uno de los científicos que siguieron la vía trazada por Schliemann, al excavar en el sitio más de 3.000 años después), pero, según las teorías de ciertos expertos, las cenizas del volcán precipitaron el fin de la civilización. Las plantas murieron, las cosechas se perdieron y llegó la hambruna.

Los griegos de Micenas no tardaron mucho tiempo, según la teoría, en aplastar a los agotados minoicos que quedaban, hasta que, finalmente, Cnosos cayó. ¿Ocurrió así en realidad? Nadie lo sabe.

Como tampoco se sabe si el hundimiento de Santorini tuvo que ver con el surgimiento de la leyenda, que todavía perdura, acerca de una civilización perdida.

La leyenda del minotauro. Esta leyenda cuenta la historia de un monstruo mezcla de toro y hombre, al que el rey Minos de Creta traté de ocultar de la vista de todos.

Para eso, el arquitecto Dédalo construyó un laberinto del que nadie podía salir. Cada año, siete muchachos y siete muchachas provenientes de una ciudad de la Grecia continental, servían de alimento para el minotauro.

El joven Teseo, conmovido por el llanto de los padres de las futuras víctimas, se ofreció para ser sacrificado y navegó hasta Creta. Con la ayuda de su enamorada Ariadna, hija de Minos, Teseo maté al minotauro y logró salir del laberinto. (ampliar la leyenda)

AMPLIACIÓN DEL TEMA

TRAS LA DECADENCIA de  la civilización minoica, aproximadamente en el 1450 a.C., los pueblos que dominaban el Egeo eran los micénicos, provenientes de la Grecia continental. Guerreros y comerciantes, sus ciudades poseían fortalezas de piedra, como Micenas y Tirinto.

En cada ciudadela había un pequeño palacio. La habitación principal era un amplio vestíbulo, el megaron. Estos edificios eran muy diferentes de los lujosos palacios minoicos, aunque su decoración estaba muy influida por la cultura minoica.

LA VIDA MICÉNICA
Los micénicos se basaron en los minoicos para crear su propia escritura. Los minoicos usaban la escritura conocida como linear A, que no ha podido ser descifrada.

La linear B, desarrollada por los micénicos, fue una forma primitiva de la escritura griega. Los micénicos gustaban de la caza y de los viajes navales en busca de esclavos. También se dedicaron al comercio y construyeron colonias en el Mediterráneo oriental.

LA GUERRA DE TROYA El motivo más plausible por el que los griegos atacaron la ciudad de Troya, en Asia Menor, fue la rivalidad comercial. Los sucesos se desarrollaron alrededor del 1200 a.C. La historia de una parte de la guerra de Troya es el tema del poema épico la Riada, atribuido a Hornero (h. 800 a.C.). El poema mezcla ficción y hechos históricos. Los arqueólogos opinan que Troya se hallaba en Hissarlik, un lugar de la moderna Turquía.

EL CABALLO DE TROYA En el poema homérico, la guerra, que duró 10 años, se debió al rapto de Helena, esposa del griego Menelao, por el troyano Paris. Los griegos vencieron a los tróvanos gracias a una estratagema: la introducción en Troya, a manera de obsequio, de un enorme caballo de madera que albergaba en su vientre a los guerreros griegos.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

El origen y la escritura del reino de Creta son tan oscuros como lo es también su final. Hay muchas teorías y todas ellas audaces. Evans reconocía tres estadios claros de la destrucción. Por dos veces se reconstruyó el palacio, pero la tercera destrucción fue definitiva.

Arthur Evans, comenta que descubrió que la destrucción del palacio minoico se había llevado a cabo con el poderío propio de un fenómeno de la Naturaleza. Pompeya era el ejemplo clásico de un caso análogo. Aquí, Evans encontraba, en las estancias del palacio, signos análogos de que la muerte había sorprendido a los hombres repentinamente, en plena vida, como los que por primera vez vieran.

D’Elboeuf y Venuti al pie del Vesubio: instrumentos de trabajo abandonados cerca de la mano del operario, ejemplares de trabajo manual y obras de arte suspendidos repentinamente en plena ejecución, faenas domésticas interrumpidas violentamente.

Entonces planteó su teoría confirmada por la experiencia propia. El 26 de junio de 1926, faltando exactamente quince minutos para las diez de la noche, Evans se hallaba en su cama leyendo cuando se produjo de repente un brusco movimiento sísmico. La cama se movió, las paredes de la casa temblaron, algunos objetos cayeron, un cubo lleno de agua se vertió, la tierra pareció trepidar y luego bramó como si el Minotauro volviera a la vida. Pero la sacudida sísmica no duró mucho rato.

Cuando la tierra se hubo tranquilizado, Evans saltó de la cama y salió corriendo. Rápidamente se dirigió al palacio. Las obras puestas al descubierto por las excavaciones habían quedado intactas. Donde había sido posible, hacía años se habían colocado refuerzos de acero para sostener los vacilantes muros descubiertos. Pero en los pueblos de los alrededores y hasta en la capital, Candía, el movimiento sísmico había producido terribles estragos.

Ello confirmó la teoría de Evans, basada en que Creta era una de las zonas de movimientos sísmicos más agudos de Europa. Sólo la potencia de aquel terremoto que de pronto sacudió la tierra, la agrietó y devoró la obra de los hombres, podía haber destruido el palacio de Minos, de modo tal que sobre sus ruinas ya no pudieran construirse más que un conjunto de chozas miserables.

En síntesis, esa es la tesis forjada por Evans, que algunos no comparten. Quizá algún día se aclare la incógnita. Evans, al menos, no ha podido cerrar el círculo, cuyo primer esplendor fue vislumbrado por Schliemann, hombre lleno de fe, bajo las cenizas de Micenas.

Video: La Cultura Minoica

Durante el minoico antiguo (+ 2600-2000 a. de J. C), la civilización cretense se desarrolló de manera muy lenta. Prácticamente no se diferenciaba en nada de la antigua civilización griega, pero la cultura de los antiguos palacios pronto hizo de Creta un centro que influyó de modo notable en el mundo de la época. Los viejos palacios, construidos entre 2000 y 1700 antes de Jesucristo, habían sido edificados en Cnosos, Festo y Málide. Debemos advertir que ninguno de estos palacios poseía fortificaciones, lo cual parece indicar que los cretenses vivían en paz y no temían invasión alguna. ¿Eran, pues, tan fuertes, o los demás pueblos eran débiles hasta el punto de que ni siquiera pensaban en el ataque?.

Los soberanos de Cnosos parecen haber ejercido un verdadero poder y no se excluye la posibilidad de que fueran los amos del mar Egeo. Las dinastías minoicas apoyaban esta fuerza en la religión. La mujer ocupaba un puesto muy importante en la vida pública. Por tanto, no debe sorprendernos que las numerosas sacerdotisas pudieran ejercer considerable influencia sobre el poder.

Los frescos descubiertos muestran bailarinas sagradas que ocupan el centro de la escena. También sabemos que las principales divinidades eran del sexo femenino. Así, la diosa de la fertilidad era al mismo tiempo la diosa madre, la de los infiernos, dueña de los animales y soberana de la guerra. Le consagraban serpientes, pájaros, árboles, riachuelos o flores. Por otra parte, se estima que el toro representó un papel importante en la religión.

Los templos no parecen haber sido muy numerosos y las ceremonias religiosas debieron de desarrollarse casi exclusivamente en grutas, en la cumbre de las montañas, en las casas y también en las capillas contiguas a los palacios. Procesiones y danzas hacían estas ceremonias más agradables. En las fiestas míticas, se honraba tanto al dios de la vegetación como a la diosa de la fertilidad.

Ya en tiempos de los antiguos palacios, el arte de la cerámica había alcanzado notable grado de perfección. Artistas y artesanos realizaban magníficas jarras del tamaño de un hombre que servían para conservar el aceite. También modelaban tazas de gran finura’ decoradas con dibujos naturalistas y esculpían graciosas figuras femeninas. Finalmente, se les atribuyen sellos y tablillas de arcilla.

Desde el punto de vista económico, los «viejos» palacios eran centros importantes. Disponían de grandes almacenes en los que se conservaban aceite, grano y vino. Los cretenses mantenían relaciones comerciales con el continente griego, pero Siria y Egipto parecen haber sido las principales zonas de exportación para los tejidos, los sellos y la espléndida alfarería, cuya fama llegaba hasta Mesopotamia.

Creta se familiarizó con la escritura jeroglífica egipcia e inventó, a su vez, una escritura propia. Sin embargo, todavía no sabemos mucho a este respecto, pues los especialistas han comenzado recientemente a descifrar las tablillas de arcilla minoicas. Los soberanos  no  parecían  pensar  en ción de escenas más realistas. Esta tendencia no sólo se exterioriza en la decoración de las jarras, sino sobre todo en los frescos.