Concepto de Epopeya Ejemplos y Características Historia



LA EPOPEYA EN LA HISTORIA EJEMPLOS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Poesía épica, también llamada epopeya, representa un género poético que se caracteriza por lo magnífico de su tono y su estilo.

Generalmente trata de sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal.

Por lo general se centra en un individuo, lo que confiere unidad a la composición.

A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Ejemplos de Epopeyas

Estos son los títulos de algunas epopeyas muy conocidas

Generalidades. La epopeya es un poema narrativo de gran extensión.

La forma básica es la epopeya heroica, o sea, la que tiene un héroe de la leyenda, del mito o de la historia como personaje principal y trata de hazañas y aventuras bélicas; la relación desdeña los detalles triviales y adocenados y tiende a lo elevado y grandioso.

Los elementos mitológicos desempeñan un papel central, tanto cuando la sucesión de los acontecimientos está inspirada por el reino de los dioses clásicos o nórdicos antiguos como cuando lo es por los símbolos cristianos.

La epopeya existe en diferentes estadios de evolución en casi todos los pueblos y parece que ha surgido en épocas heroicas, en sociedades primitivas feudales.



Los primeros intentos de poemas épicos han sido seguramente creados por los poetas cortesanos que príncipes, guerreros y reyezuelos tenían para alabar sus hazañas.

Es discutible si la epopeya más antigua, oral y anónima, que antes fue llamada epopeya popular, a diferencia de la pulida y culta epopeya artística, ha sido verdaderamente una literatura de todo el pueblo.

Su sello aristocrático es en general evidente y la opinión de que las epopeyas plenamente desarrolladas fuesen una especie de creación colectiva del pueblo está abandonada.

Cada obra supone un gran poeta como creador, aunque éste, en cierto grado, sea el redactor definitivo de un material literario ya existente.

La poesía épica del Oriente. La epopeya heroica más antigua que se conoce es el Gilgamesh babilónico, que en 12 libros cuenta las luchas y aventuras del rey Gilgamesh, desconocido por la historia.

Esta epopeya se conoce por fragmentos de hacia 2000 años a. de C, pero su redacción es probablemente más antigua. Una producción épica altamente desarrollada existe también entre los hindúes (Mahabharata y Ramayana), los persas (Shahname de Firdusi), chinos, hebreos y egipcios.

Las epopeyas homéricas. La epopeya heroica europea tiene sus modelos más grandiosos en la llíada y la Odisea, que comprenden alrededor de 16.000 y 12.000 versos hexámetros, respectivamente.

Probablemente han nacido en la costa de Asia Menor; se han indicado Esmirna o Chíos como pueblos natales de Homero.

Evidentemente los acontecimientos de la llíada han tenido, en cierto grado, un fondo histórico; las excavaciones efectuadas han confirmado que Troya fue quemada hacia el año 1200 a. de C.

La epopeya cuenta sólo 51 días del sitio, que durante diez años los griegos pusieron a Troya. El héroe dominante es Aquiles, cuyo triunfo sobre Héctor significa el punto decisivo de la guerra.



Es característico de la desapasionada objetividad y la noble humanidad de Homero que Héctor y los demás tróvanos estén descritos con la misma simpatía y rodeados del mismo esplendor que los héroes helénicos. Entre los troyanos participan algunos dioses en el combate, pero al fin la suerte fatal en el platillo de la balanza de Zeus pesa a favor de los griegos y con esto es inminente la derrota de Troya.

Un velo trágico cubre los acontecimientos de la llíada. El tema del delito y del castigo es constante, y Aquiles elige el glorioso duelo contra Héctor, aunque sabe que su propia muerte, según el juicio del destino, va a ocurrir poco después de la de su adversario.

La Odisea tiene un ambiente menos trágico. La relación del regreso lleno de aventuras de Ulises de Troya y su venganza sangrienta sobre los jactanciosos pretendientes en su isla natal Itaca, donde le espera su fiel esposa Penélope, ha sido inspirada en gran parte en las andanzas fantásticas de monstruos marinos, gigantes y brujas. Pero aquí hay también cuadros realistas de la vida cotidiana y el punto de vista no es, como en la llíada, limitadamente aristócrata.

También las clases sociales inferiores entran en el enfoque visual: pastores y esclavos desempeñan un papel importante. Además, la figura de la mujer aparece mucho más destacada.

Famosos episodios son, entre otros, la aventura con el cíclope tuerto, la visita de Ulises al Tártaro y la descripción llena de encanto gracioso de la joven Nausicaa.

Así como en la llíada la acción propiamente dicha está concentrada en un tiempo corto y una gran parte de las aventuras las cuenta el propio Ulises durante su estancia entre los fayacos; técnica narrativa que luego se utiliza asiduamente.

caballo de troya

Epopeya Griega de la Guerra de Troya

La Eneida. Tomando por modelo las epopeyas homéricas escribió Virgilio la epopeya nacional del imperio romano, La Eneida (publicada por vez primera después de la muerte de su autor, en el año 19 a. de C).

Su héroe es el troyano Eneas, quien, bajo la protección de Afrodita, consigue huir de su ciudad natal en llamas y después de muchas aventuras y luchas funda el reino romano.

Los seis primeros libros están inspirados en la Odisea, los seis últimos en la llíada y el hexámetro es todavía el metro épico.

Pero las diferencias son evidentes. Virgilio quiere dar forma a una idea, expresar la emoción nacional y moral del tiempo augusteo y sus grandes sueños respecto al futuro.



Es moralista y tiene un fuerte interés religioso que falta en Homero; es sabio y artístico, donde Homero fue espontáneo y sencillo, sus relaciones son ricas en detalles y sentimientos, pero les faltan la fresca alegría narrativa de Homero.

Eneas es un tipo de héroe completamente diferente a Aquiles y Ulises, es suave y religioso y no aparece en la misma figura plásticamente expresiva y vital. Un párrafo brillante de la epopeya es la descripción en el libro sexto de la visita al Tártaro.

Entre otras cosas, gracias a ella tuvo Virgilio una autoridad sin igual entre los sabios de la Edad Media, que se creían encontrar con una adivinación del nacimiento de Jesucristo; La Eneida quedó durante mucho tiempo como modelo  de los poemas épicos.

La poesía épica medieval eu Europa oriental y septentrional. Epopeyas heroicas conservadas en traducción oral son las rusas llamadas byliny, que probablemente tienen su origen en la primera parte de la Edad Media.

elogios importantes para la mujer

Esta literatura se ha formado alrededor de acontecimientos y principios históricos y evidentemente ha sido redactada en las cortes de los magnates, poco tiempo después de los acontecimientos relatados, los «byliny» han sobrevivido a través de los siglos entre los campesinos rusos, pero una copia metódica no se realizó hasta mediados del siglo  XIX.

En el mismo tiempo hizo Elías Lonnrot su grandioso trabajo de recolección y registro de las canciones antiguas finlandesas, que también se habían conservado en la tradición popular oral. La redacción definitiva de su obra, Kalevala, salió en 1849 y comprende 22 795 versos partidos en 50 libros.

El material en el que se basaba Lonnrot es muy heterogéneo y sólo parcialmente de carácter épico; también su edad varía: muchos poemas tienen su origen en tiempo precristiano.

Los héroes más destacados son Vainomoinen y Lemminkainen. Mitología, magia y brujería popular son los elementos predominantes. Varios trozos tienen un carácter fuertemente lírico.

La epopeya heroica germánica más antigua es Beowulf, escrita por un anónimo autor anglosajón, probablemente en el siglo VIII. El único manuscrito conservado es del siglo X. Beowulf es el nombre del protagonista, del héroe que realiza las aventuras.

Las más importantes son la lucha con el brujo Grendel y la madre bruja en el fondo del lago y la obligatoria matanza del dragón. La narración se refiere principalmente a Dinamarca y toma una parte de su material de cuentos heroicos nórdicos.

La gran figura heroica de la épica popular germánica es Sigurd Fafnesbane, cuya historia sangrienta y trágica se cuenta en una gran cantidad de canciones en irlandés antiguo, en la llamada Edad antigua.

En la tradición alemana su nombre es Sigfried.

El material de cuentos que se había desarrollado alrededor de este personaje se reunió al principio del siglo XIII en el gran poema épico Niebelungenlied. (ver: Nibelungos)

Algunos de los episodios relatados evocan acontecimientos de la historia del tiempo de las invasiones.

Así corresponde Atle (en alemán Etzel) a Atila. Los momentos principales de la narración son el combate de Sigurd contra el dragón Fafner.

La conquista del oro del Rin, sobre el cual pesa una maldición, su matrimonio con Gudrum (en alemán Kriemhild), el drama de celos alrededor del triángulo Gudrum, Brunhild y Sigurd, que termina con el asesinato del héroe, y los sangrientos combates familiares después de su muerte.

La épica medieval en Europa occidental y meridional. La épica francesa de la Edad Media ofrece dos tipos principales: la epopeya heroica, chanson de geste y la epopeya cortés, román bretón.

Aquélla está redactada en metro decasílabo con asonancia y ha sido cantada o recitada con acompañamiento de música por artistas profesionales. La figura central en el mayor grupo de chanson de geste es Carlomagno; sus hazañas y las de sus vasallos se glorifican en ellas.

La más antigua conservada y en todos sentidos la más importante en la Canción de Rolando, cuyo manuscrito más antiguo procede del año 1100 aproximadamente.

La realidad histórica—una pequeña escaramuza entre Carlomagno y los montañeros vascos—se ha transformado en el poema en una batalla gigantesca entre moros y cristianos, en la que éstos, dirigidos por Rolando, realizan maniobras increíbles, animados por su misión de guerreros de Jesucristo.

La epopeya tiene un carácter muy cristiano; los elementos de la Biblia y de la leyenda son evidentes.

También está imbuido de las ideas feudales sobre la fidelidad.Es evidente que Virgilio en ciertos aspectos ha servido como modelo.

La épica heroica es masculina. La mujer desempeña un papel insignificante. La épica caballeresca, por el contrario, es una poesía ante todo para mujeres y sobre mujeres.

Ha sido leída o recitada para un círculo íntimo en las salas de los palacios y en las casas de las mujeres.

El material procede de la Antigüedad, especialmente de Ovidio, y de cuentos orientales y celtas. Famosas son las novelas del Rey Arturo y Los caballeros de la Tabla Redonda, de Parsifal y el Sagrado Grial y de la trágica pasión de Tristón e Isolda.

Los autores no son anónimos, como ocurre respecto a la «chanson de geste».

Durante el período de florecimiento del género, 1150-1220, trabaja entre otros el maestro Chrétien de Troyes, quien refina la psicología erótica y queda como modelo del estilo.

En Alemania representa esta épica caballeresca Wolfram von Eschenbach y Gottfried von Strassburg. Otro tipo de épica medieval es el Poema del Cid español, que cuenta la vida del héroe nacional Rodrigo Díaz de Vivar. Está probablemente escrito en la mitad del siglo XII.

La épica del Renacimiento. Los autores épicos del Renacimiento toman modelos antiguos, Virgilio ante todo, pero tratan la forma prescrita con gran libertad y sellan sus obras con su propia individualidad.

En Italia se escriben epopeyas en latín, Petrarca, entre otros, pero las grandes obras en italiano no surgen hasta el florecer total del Renacimiento, así como al final.

Los motivos se toman en general de los cuentos y de la heroica y caballeresca poesía medieval.

Orlando es el héroe en Orlando innamorato (Orlando enamorado, 1486), de Boyardo, y en el Orlando furioso (1516), de Ariosto.

Con su tono extáticamente romántico, su ligera ironía y su elegancia chispeante éste se distingue especialmente de sus predecesores.

El tema erótico desempeña como en la novela caballeresca un papel destacado, así en Ariosto—cuyo héroe se vuelve loco de un amor infeliz—como en Tasso, en cuya epopeya de cruzada Jerusalén libertada (1581) el amor del caballero a la bruja Armida se describe con ardor sensual.

El metro es en los dos ottave rime. Una variante de la octava es la llamada «estrofa de Spenser», utilizada por Spenser en The Faerie Queen (La reina de las hadas, 1590-96).

La epopeya de Spenser es, debido a su alegoría, una forma diferente: novela caballeresca lírico-romántica, declaración programática poética y religiosa y código moral para los jóvenes aristócratas a la vez. Os Lusiadas (Los Lusiadas o Los portugueses, 1572), obra del portugués Camoens, tiene menos fantasía romántica que los anteriores.

Esta epopeya en octavas, como la de Virgilio, muy patriótica, presenta en diez cantos la historia de Portugal y alaba ante todo las hazañas de exploración de Vasco de Gama.

La épica en los siglos XVIII y XIX. Con el progreso de la novela en prosa pierde la epopeya su posición dominante.

Es verdad que hasta el final del romanticismo se crea una gran literatura épica y se desarrollan nuevas formas, pero después de la revelación del realismo el género va muriendo poco a poco.

El retorno hacia la Antigüedad, con Virgilio como modelo, tiene en los siglos XVII y XVIII varios representantes.

Ante todo destaca Voltaire, cuya Henríada (1728), en pomposos alejandrinos, alaba a Enrique IV, pero a la vez expresa las ideas de la Ilustración.

Muy dependientes de modelos volterianos son, entre otras, la epopeya nacional Svenska friheten (La libertad sueca), de Dalin, y Táget óver Balt (El paso sobre el Belt), de Gyllenborg.

El arte fantástico del Renacimiento y la ironía juguetona de Ariosto se reflejan en el Oberon (1780), del alemán Wieland.

Aquí se usa, a tono con el estilo, la Octava, como también más tarde en los cuentos versificados de Byron,—de los cuales el más interesante es Don Juan (1824-29)—, éstos también están en cierto grado inspirados por el poema épico del Renacimiento italiano.

Entre los muchos cuentos románticos versificados merecen mención Eugenio Onieguin (1831), de Puskin, Helge (1814), de Oehlenschlager, y el Cuento de Frithiof (1820-25), de Tegner.

Una forma especial es la epopeya idílica. Tiene en general menos extensión y se puede caracterizar como una pintura de género, en ambiente burgués, que en oposición a la epopeya heroica se demora en detalles cotidianos e íntimas emociones.

Su desarrollo está relacionado con el renacimiento homérico del neoclasicismo.

La primera obra es Louise (1788), de Voss, un idilio campesino en el ambiente de la casa de un pastor, que, con la Odisea como modelo, reintroduce los epítetos homéricos y el hexámetro con sus amplias pinturas como metro épico.

Voss inspira a Goethe Hermann y Dorotea (1797), que, junto a los acontecimientos de la Revolución Francesa, cuenta una burguesa historieta familiar y expresa sentimientos patrióticos.

Representantes suecos de este género son los poemas en hexámetros de Runeberg: Los tiradores de alce (1832), Hanna y La Noche Buena.

La épica religiosa. Dentro de la épica religiosa, muchas veces el relato propiamente dicho desempeña un papel menos importante que la predicación cristiana.

Por esto a veces la designación epopeya resulta equívoca. Pero se puede utilizar para la Divina Comedia, de Dante, que en tres grandes partes, con un total de 100 cantos en tercetos, cuenta el viaje de Dante a través del Infierno y el Purgatorio hasta el Paraíso.

Su guía hasta la cumbre del monte purgatorio es Virgilio, que simboliza la sabiduría humana; luego se une con la amada de su juventud, Beatriz, la representante de la religión.

A pesar de sus alegorías complicadas, la Divina Comedia es una obra viva y pujante, que, con emocionante fuerza realista y con grandiosa fantasía visionaria, expresa las ideas religiosas y políticas de Dante.

Su único competidor es Milton.

En el Renacimiento tardío se hicieron muchos intentos de crear una gran epopeya cristiana, pero sólo con El Paraíso Perdido (1667) se realiza completamente la aspiración.

El deseo de Milton es el de explicar a los hombres la justicia de Dios, y consigue dar una forma palpable a sus ideas en un relato grandioso y sugestivo en verso blanco no rimado.

Una de las partes más bellas de la obra es la narración del viaje de Satanás a través del cosmos al globo terrestre recién creado.

Influencias de Milton se pueden observar en el poema en hexámetros Mesías (3 cantos, 1748, terminado en 1773), obra del prerromántico alemán Klopstock, que tiene carácter épico, aunque su poesía lírica a modo de himno hace la propia riarración menos dominante.

Un poema épico sueco, con mitología cristiana y de carácter religioso, es Vladimir el Grande (1817), de Stagnelius, que en hexámetros clásicos trata un motivo ruso de la Edad Media.

Fuente Consultada
Enciclopedia ENCARTA
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo 4

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