Influencia de los mitos en la sociedad Importancia de las Creencias






Influencia de los Mitos en la Sociedad

A pesar de los miles de años transcurridos desde la aparición del hombre sobre la Tierra, en el mundo contemporáneo casi todas las personas conservan –dentro de su conformación psicocultural– y practican distintas conductas y hábitos que representan la adhesión a mitos antiquísimos. La persistencia del elemento mítico en las sociedades actuales adopta formas nuevas o modificadas que, en último análisis, responden a los objetos de adoración, o bien fuentes inspiradoras de temor para el hombre, que sustentaban los pueblos de casi todas las latitudes y culturas de la antigüedad.

influencias de los mitos en la sociedadLa literatura infantil, con su serie de personajes clásicos, también manifiesta la supervivencia de tradiciones milenarias: en el cuento de Caperucita Roja, por ejemplo, es fácil identificar la fábula del terrible lobo Fenrir que traga al Sol en la mitología escandinava. Por otra parte, la superstición expresada en el temor a la rotura de espejos es un recuerdo de la magia simpática, perteneciente a los cazadores prehistóricos, en la cual el espejo roto muestra la figura partida y ésta equivale al original destrozado, vale decir muerto.

Las leyendas populares conforman un amplio muestrario en el que se repiten figuras y situaciones que evocan antiguos pasajes mitológicos. De esta manera, la princesa buena y bella simboliza el renacimiento de la vida en primavera; su pareja es el príncipe azul, encarnación del Sol, que la despierta de su sueño mágico, al igual que el astro rey reaviva a la naturaleza después del invierno.

Las hadas protectoras son claras versiones de las divinidades femeninas benéficas; el anciano bondadoso y sabio, padre o rey, es un reflejo del Ser Supremo; e! niño ingenioso y valiente, que triunfa en los mayores apuros pese a su debilidad, simboliza al héroe, el ideal de la humanidad que lucha contra las fuerzas hostiles del mundo.

Y tampoco faltan las figuras diabólicas -ogro, bruja o gigante-que representan potencias amenazadoras. Como una reliquia de la adoración a los árboles -dendolatria- figura en primer lugar la creencia en el Árbol de la Vida, presente en numerosas historias.

También los animales, reales o fantásticos, tienen diversos significados: el dragón, el cielo tempestuoso; la serpiente gigantesca, las fuerzas de la Tierra, y si es marina, las tormentas del océano. Asimismo, el monstruo de siete cabezas, ya existente en la mitología griega, y el cabal/o negro, que representa e! terror de la noche y del Diablo.

El buceo profundo en el interior de la psiquis humana, en especial a partir del moderno psicoanálisis y sus técnicas de investigación, ha aportado materiales altamente reveladores sobre la estructura de los mitos y la actuación práctica de éstos por parte de los individuos, sobre todo en aquellos enfermos menta/es con ciertas características, como los neuróticos agudos, paranoicos y esquizofrénicos. En ellos, más que en el común de las gentes, aparecen con gran intensidad los mitos histórico-cultura/es básicos de la humanidad, tales como el complejo de Edipo y el de Electra.

La riqueza de elementos contenidos en estas historias ilustra sobre los momentos clave por los que, de cualquier manera, atraviesan todos los hombres en su evolución, y su simbología implica naturalmente la referencia a las fuerzas centrales que animan la vida humana en sociedad: las figuras del padre y la madre que son, también, las de las divinidades supremas masculinas y femeninas, tanto en su versión pagana como vinculadas a los distintos credos religiosos.

Los mecanismos mitológicos operan a nivel del inconsciente colectivo e individual y su forma de realización se representa en los sueños del común de las personas e, incluso, en buena parte de sus actos cotidianos.

Éstos trasuntan la existencia, al interior de la personalidad humana, de un sistema productor de conceptos mitológicos en la mente, hecho que se ha comprobado hasta en sujetos carentes de la más elemental cultura.

El eminente investigador Carl Jung echó luz sobre estas cuestiones y brindó un enfoque renovador al afirmar la existencia de los “arquetipos”, es decir, conceptos y símbolos de la humanidad considerada como un conjunto que no muere, aunque sí se renueva, y de la que cada persona recibe ideas y cosmovisiones que son la herencia de los antepasados. Este legado cultural adquiere la forma y la fuerza de un atavismo, verdadero determinante que llega al presente desde el más obscuro y remoto pasado del hombre.

En la actualidad, y particularmente en el presente siglo, nuevas ideas cargadas de simbologías se han ido introduciendo en la vida y en la mente de los individuos; en tal sentido colaboraron y continúan haciéndolo los modernos medios de comunicación masivos.

Así se convierten en mitos modernos el poder, el dinero, la felicidad, los prejuicios raciales, o personajes como Superman y e! agente secreto 007. Aparatos y máquinas producto de la era tecnológica en que vive el mundo sirven a estos nuevos héroes en los que palpita la aspiración al superhombre, común a las mitologías antiguas en las que, por ejemplo, el her-. moso mancebo conductor de caballos de fuego simboliza el deseo humano de dominar el Sol.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal





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