Vida de Paracelso

Biografia de Diego Rivera Artista Muralista Resumen Obra Artistica

Resumen Biografía de Diego Rivera
Artista Muralista Mexicano – Obra Artística –

Diego Rivera (1886-1957), pintor mexicano que realizó murales con temas sociales, considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX.

Nació en Guanajuato y se formó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la ciudad de México. Con Orozco y Siqueiros constituyó la gran tríada muralista de México.

Nació en Guanajato el 8 de diciembre de 1886, hijo de María del Pilar Barrientos y Diego Rivera.

Su abuelo paterno fue un general y comerciante español liberal que, al final de su vida, cuando tenía 72 años, se unió a la causa patriótica mexicana de Benito Juárez.

Su abuelo materno, Juan

El padre fue maestro e inspector de escuelas rurales y, en Guanajato, antes de trasladarse a la capital de la república, había sido consejero municipal.

Diego nació juntamente con un hermano gemelo, Carlos, que falleció a los dos años.

Diego Rivera mostró siempre una marcada simpatía por su padre y su conducta humanista, pero, a su madre la criticaba por sus prejuicios sociales.

Estudió en la Academia de San Carlos, y perfeccionó sus estudios en España, Francia e Italia (1907).

Recogió la tradición india y la negra, y enarboló el mural como estandarte de su ideario político.

De estilo vigoroso y original, sintetizó distintos movimientos culturales, haciendo de su obra un vehículo de propaganda.

Con el resultado económico de una exposición de pintura al pastel, que le organizó el Dr. Atl, y una beca del gobernador de Veracruz, se fue a España en febrero de 1906.

El Dr. Atl le dio también una carta de recomendación para el profesor de la Escuela de San Fernando, Eduardo Chicharro, en cuyo taller Rivera fue compañero de Ceferino Palencia, pintor e historiador de arte, y de Margarita Nelken, crítica de arte, que muchos años más tarde debieron exiliarse en México.

Se dice que Rivera siempre fantaseaba cuando hablaba de su época de Madrid.

La verdad y la mentira se mezclaban en la narración de sus aventuras madrileñas. De una de ellas, con un dama de la sociedad, le nació una hija que fue bailarina y que falleció «prematuramente, en plena gloria».

Ésta, cuyo nombre no se conoce, sabiendo que era hija suya, le visitó en México cuando es tuvo contratada por un teatro de esa ciudad.

diego rivera artista mexicano

A mediados de 1909 viajó a pie por Bélgica, dibujando y pintando. Embarcó hacia Londres, y le impresionó la miseria de la población obrera una miseria que se venía prolongando des de los tiempos de Gavarní y Doré, sirviendo sobre todo a los dibujantes para testificarla en muy curiosas estampas.

Rivera siempre conservó la ilusión de pintar un largo mural con las escenas que presenciaba en las calles, en los puentes y en los muelles de Londres, capital de la mayor potencia de Europa.

En el verano de 1910, regresó a París.

Había expuesto ya en el Salón de Artistas Independientes y en el oficial. Continuaba gozando de la beca del Estado de Veracruz. Trabaja algún tiempo en Bretaña. Vuelve a París  y decide embarcar de regreso a México por España, recogiendo parte de la obra que expuso en Madrid.

El 20 de noviembre de 1910, el mismo día que estalla la revolución en Puebla, inaugura una exposición de su pintura en la Escuela de San Carlos con las obras pintadas en España y Francia.

Se complicó al llegar, en un alijo de explosivos que se guardaba en San Carlos, pero la policía, que obtuvo una confidencia sobre ese depósito, pudo confiscarlo.

Se quedó en México, trabajando en la organización revolucionaria clandestina de la ciudad, mientras otros compañeros y amigos se dirigían al interior.

En junio de 1911 fue librada una orden de detención e inmediato fusilamiento contra él. Pudo esconderse, escapar hacia la Habana (Cuba).

Es importante destacar que la etapa de París es de formación, el arte que produce es el resultado de experiencias muy sutiles acordes con las preocupaciones estéticas europeas del momento.

Allí vive el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el rayonismo. Allí convive en Montparnasse con Picasso, Bracque, Modigliani, Gris, Jacob. Ehrenburg, Apollinaire.

Pero Rivera busca otra cosa y ya en París escandaliza con sus búsquedas: incapaz de limitarse a los grises introduce los colores vivos recordando los de la artesanía popular mexicana.

Desea para su arte algo definitivo, que no sea exclusivamente ensayo, ni búsqueda estética o de procedimientos. «Cuando nuestras raíces penetran suficientemente en la tierra y nuestro lenguaje de tan nacional y tan particular, tan enraizado y tan sensible a la voz colectiva popular, se vuelve humano, en ese momento, sin que nosotros lo busquemos, querámoslo o no, se transforma en universal».

Es su pensamiento; por él vuelve a su pueblo.

En México encontró el camino. Su arte se desbordó en gigantescos frescos –se dice que pintó cerca de cuatro mil metros cuadrados de pared– en poderosas figuras; un río de leyendas pintadas que no le fueron inspiradas por la realidad sino por sus amores y sus odios, frescos que nadie puede olvidar después de verlos, frescos gigantescos, multitudinarios, directos, con símbolos, alusiones, rostros, leyendas escritas, en los que confluyen las civilizaciones mexicanas y la de Cortés y los suyos, los lujos del Virreinato, los trabajos bucólicos de los indígenas, la independencia y la revolución, las luchas obreras, las conquistas científicas, los magnates norteamericanos y los dictadores del mundo.

Fundador en su país del Partido Comunista, visitó Rusia en 1927-1928 y presionó a su Gobierno para que concediera asilo político a Trotsky (1936), lo que le valió la expulsión del partido.

De 1930 a 1934 vivió en Estados Unidos, donde realizó los murales de la Escuela de Bellas Artes (San Francisco), del Instituto de Bellas Artes (Detroit) y del Rockefeller Center (Nueva York), destruido luego por tener un retrato de Lenin.

FRIDA KAHLO

Frida Khalo, con quien se casa en 1930

En 1929 fue expulsado del Partido Comunista. Ingresó al trotskismo.

Pasados unos diez años vuelve a militar en el Partido Comunista mexicano y en 1955 vuelve a la Unión Soviética para hacerse operar por médicos soviéticos.

La primera vez era un hombre de edad media, tenía 41 años, optimista y revolucionario. En su segundo viaje, invitado por la Asociación de Pintores de Moscú, tenía 69 años e iba muy enfermo, tenía cáncer.

Viajó acompañado de su esposa, Emma Hurtado, por la Unión Soviética, Alemania oriental, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria. P

intó bastantes óleos e hizo dibujos. De este viaje es el cuadro «Desfile del 7 de noviembre en Moscú«.

Un óleo extraño que representa una multitud desfilando con miles, de banderas rojas, amarillas, celestes, etc., y un globo gigantescco que lleva impresa la palabra paz en ruso, francés, inglés, alemán y castellano.

Al fondo se ven las torres del Kremlin.

Fue operado y regresó a México muy optimista con respecto a su salud.

El día de su llegada, el 4 de abril de 1956, le esperaba un numeroso núcleo de amigos, de intelectuales y artistas.

Daba por curado su cáncer, ya los periodistas les explicó cómo se habían comportado los médicos soviéticos y le habían acompañado sus camaradas pintores, los viejos amigos y las autoridades.

Volvía muy contento de la Unión Soviética. Se siente optimista, hace proyectos de trabajo y afirma: «Volveré a Moscú».

A su regreso le tributaron un gran homenaje popular, en el que estuvieron amigos suyos de muchos años, poetas, músicos, compañeros en esos años revolucionarios, jóvenes pintores que trabajaron con él, discípulos de Frida Kahlo, etc.

La enfermedad y los dolores que le producían iban consumiéndolo.

Falleció el 24 de noviembre de 1957. Tardaron cinco horas en embalsamarlo. Lo velaron en el Palacio de Bellas Artes. Se puede afirmar que el pueblo de México veló sus restos. Poco antes había dictado su testamento dejando al pueblo todo cuanto ganó con su arte. La casa de Coyoacán

En México decoró la Secretaría de Educación, la Escuela Nacional de Agricultura (Chapingo), el Palacio de Cortés (Cuernavaca), el Palacio Nacional y el de las Bellas Artes (México D. R). Entre sus pinturas de caballete figuran: La fragua (1908), Vendedora de pinole (1936), Bailarína en reposo (1939) y Retrato de Lola (1955).

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CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1886: El 8 de diciembre nace en Guanajato Diego Rivera, hijo de María del Pilar Barrientes y de Diego Rivera.

1896: Ingresa para estudiar pintura en la Escuela de San Carlos de México.

1898: Nace David Alfaro Siqueiros.

1899: Nace Rufino Tamayo.

1906: Diego Rivera viaja a España en el mes de febrero de este año provisto de una beca concedida por el gobernador de Veracruz y con el dinero ganado en su última exposición de pintura.

1907: Viaje a París. En los tres años siguientes viaja por diversas ciudades belgas y por Londres.

1910: Vuelve a España y regresa a México. Inaugura una exposición de pintura en la Escuela de San Carlos, en México, el mismo día en que estalla la revolución mexicana en Puebla. El doctor Atl consigue paredes en la Escuela Preparatoria para hacer murales. En su equipo estaba J. E. Orozco.

1911: Embarca para Francia. Se casa con Angelina Beloff.

1912: Se adhiere al cubismo analítico.

1913: Fallece José Guadalupe Posada, que había nacido en 1883

1914: Pinta su gran cuadro «Fusilero marino». Viaja a Mallorca con su esposa y con el escultor Lipchtiz. Se queda en Madrid hasta agosto de 1915.

1917: Conoce a la escultora rusa Marevna, de la que tiene una hija. Discusiones en el taller de Modigliani en París, con Leger, con Ehrenburg, con Volochin, etc., sobre el porvenir del arte. Se adhiere entusiasta a la revolución que estalla en Rusia y de la que se tiene noticia en París el 16 de marzo.

1920: Viaja por Italia.

1921: Regresa a México adonde llega en julio, pasando antes por París. Comienza su primer mural en la Escuela Preparatoria donde ejecuta «La Creación».

1925: En la Exposición Panamericana de los Ángeles premian su cuadro «La fiesta de las flores».

1927: Viaja a la Unión Soviética.

1929: Es expulsado del P. Comunista.

1930: Divorciado de Lupe Marín contrae matrimonio con Frida Kahlo. Se adhiere al trotskismo.

1934: Agentes nazis atentan contra su mujer Frida Kahlo.

1935: Finaliza sus murales del Palacio Nacional de México en donde historia la revolución de su país.

1938: Firma con André Bretón el «Manifiesto en pro de un arte revolucionario e independiente».

1940: El 21 de agosto asesinan a León Trotski, que había sido amigo» y huésped de Rivera.

1944: Firma contrato para continuar los murales del Palacio Nacional.

1948: Finaliza su mural del Hotel Prado «Sueño dominical en la Alameda central de 1a Ciudad de México», que es tapado pe la frase «Dios no existe» puesta ostentósa mente en el pliego que sostiene Ramírez.

1949: Se adhiere al Congreso de la Paz de Pa rís. Fallece J. Clemente Orozco, el gra; pintor muy amigo de Rivera.

1952: Asiste al Congreso de la Paz en Viena.

1955: Vuelve a la Unión Soviética, donde es ope rado de una grave dolencia. Viaja acom pañado de su cuarta esposa Emma Hur tado, con la que se había casado hacía poco. Visita diversos países socialistas.

1956: Regresa a México donde se le tributa un gran homenaje.

1957: Fallece el 24 de noviembre.

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ALGUNAS OBRAS ARTÍTICAS DE DIEGO RIVERA

Fuente Consultada:
Los Hombres De La Historia – Diego Rivera – Fasc. Nº 86 – Editorial Centro Editor de America Latina

 

Biografia de Galvani Luis Experimentos Cientificos Vida y Obra

Biografía de Galvani Luis
Experimentos Científicos – Vida y Obra

Nacido en Italia, Galvani se formó como médico en la universidad de Bolonia, pero es más conocido por sus teorías sobre la electricidad animal y por su descubrimiento accidental de que la electricidad podía hacer que se moviera la pata de una rana muerta (fenómeno que inspiró el Frankenstein de Mary Shelley). En 1762 fue nombrado profesor de anatomía de la universidad de Bolonia y, en 1772, rector de la misma.

Por lo general, los científicos más conocidos son aquellos que descubren leyes naturales de cierta importancia, tales como Newton, Darwin, Einstein, etc. La misma consideración, sin embargo, hemos de prestar a aquellos otros investigadores —tales como Luis Galvani— dedicados a acumular hechos experimentales, sobre los cuales ha de basarse toda conclusión de tipo general, con alguna significación en el progreso de la ciencia.

Galvani y la electricidad

Galvani dedicó su vida a la experimentación. Fue un investigador extremadamente cuidadoso, a la par que un agudo observador. Es probable, sin embargo, que hoy día resultara completamente desconocido, si en el curso de sus investigaciones no hubiera realizado una observación que abriría el camino a un mejor entendimiento de la electricidad y a su utilización como fuente de energía. Galvani nació en Bolonia, en el norte de Italia, en 1737.

Comenzó estudiando la carrera de teología, para abandonarla al cabo de cierto tiempo y dedicarse a la medicina. Permaneció toda su vida en Bolonia, primero practicando la medicina y más adelante dando clases en la Universidad.

En 1775 fue nombrado catedrático de anatomía. Sus primeras investigaciones estaban dirigidas al estudio de diferencias estructurales de los animales. En 1780, a la edad de 43 años, inició una serie de experimentos para estudiar los efectos de la electricidad sobre los músculos; estos experimentos se prolongaron durante más de once años, y los efectuó en animales, generalmente en patas de rana.

En el curso de sus cuidadosas investigaciones, Galvani previo unos cuantos fenómenos eléctricos de gran importancia, tales como ondas eléctricas, inducción magnética, oscilaciones eléctricas, etc. Sin embargo, nunca profundizó en el estudio de estos fenómenos, cuya total explicación habría de venir mucho después.

UNA  NUEVA FUENTE  DE ELECTRICIDAD
Como fuente de energía eléctrica Galvani utilizaba las simples máquinas electrostáticas existentes en su tiempo, aparatos muy primitivos que se cargaban por fricción. En otras ocasiones empleó las perturbaciones eléctricas producidas por las tormentas, por lo que tenía que realizar sus experimentos al aire libre, en plena tempestad. Cada relámpago producía una contracción en la pata de la rana.

Para conducir la corriente eléctrica, Galvani utilizaba grandes objetos metálicos. Por ejemplo, solía colocar el músculo de la pata de la rana haciendo contacto con una verja metálica, mientras que unía el nervio a un anzuelo de bronce.

En 1786 Galvani observó un fenómeno que habría de reportarle su fama futura: notó que si utilizaba como conductores dos metales distintos, se producía la contracción del músculo aun cuando el cielo estuviese despejado. En este sentido, Galvani llevó a cabo una serie de experimentos adicionales, pudiendo confirmar que la intensidad de la contracción dependía de la naturaleza de los metales que utilizaba.

Con esta observación quedaban sentadas las bases para el desarrollo de una nueva fuente de electricidad, distinta por completo de las máquinas de fricción y de los relámpagos. Desgraciadamente, Galvani nunca tuvo conciencia de la importancia de su descubrimiento, ya que pensaba que la electricidad provenía del propio animal.

La explicación del fenómeno iba a ser establecida, años después, por un compatriota suyo, Alejandro Volta, quien demostró que la corriente eléctrica producida se originaba al poner en contacto  dos  metales  distintos.

SOBRE SU VIDA: También Galvani, al igual que muchos otros que luego se convirtieron en famosos estudiosos, en su adolescencia había iniciado la carrera sacerdotal; pero prevaleció su afición por las ciencias naturales y se alejó del seminario. Se dedicó a la medicina y, en particular, a las investigaciones anatómicas; obtuvo su graduación a los 22 años, y a los 25 había sido nombrado ya profesor de anatomía en la célebre Universidad ele Bolonia.

Durante los años de desempeño de su profesión demos: verdadera pasión por el trabajo y por la ciencia, así como prudencia, seriedad y responsabilidad en el control de los resultados de sus investigaciones antes de darlas a publicidad.

Sus primeras observaciones sobre las contracciones musculares de las ranas debidas a la acción de estímulos el eléctricos llevan, en sus cuadernos de apuntes, la fecha del 6 de noviembre de 1780; pero no las hizo públicas hasta 1791.

Un día Galvani, en compañía de algunos alumnos, realizaba experimentos en su laboratorio relativos a los nervios de las ranas. Durante el trabajo una rana descuartizada sobre una mesa, en donde se hallaba también un aparato de electricidad. Uno de los alumnos estaba hurgando con un bisturí de hierro entre los nervios de la rana cuando percibió que el animal, no obstante estar muerto, se movía con enérgicas contracciones.

El interés de Galvani ante el singular fenómeno lo llevó a abandonar toda otra investigación para dedicarse, con febril curiosidad, al análisis de este suceso. La prueba, llevada a cabo repetidas veces, proporcionó siempre el mismo resultado. Se estableció, sin lugar a dudas, que para provocar las contracciones era indispensable tocar el nervio con un cuerpo conductor. Se podía ejercer, incluso, sin la máquina eléctrica: bastaba con tocar los nervios y los músculos con las dos puntas de un compás construido con dos metales distintos para producir las mismas contracciones.

Galvani se convenció de que el cuerpo de la rana (lo mismo, por supuesto, que el de cualquier otro animal) debía contener una carga eléctrica, y llamó a esta fuerza «electricidad animal».

Durante años y años continuó con sus investigaciones, hasta que se decidió a publicar sus conclusiones en un libro intitulado «Sobre las fuerzas de la electricidad en los movimientos musculares».

El libro suscitó mucho interés en cuantos se ocupaban de este tipo de fenómenos y, sobre todo, en su colega Alejandro Volta, profesor de la Universidad de Pavía, quien dejó consignado en sus escritos el entusiasmo con que había acogido el suceso: «Desde hace unos ocho o diez días me hallo consagrado al estudio de la electricidad animal, de acuerdo con las revelaciones que pone de manifiesto el estupendo descubrimiento del señor Galvani».

Pero, mientras repetía él mismo la experiencia, una duda comenzó a preocuparle. Notó que, para la verificación del fenómeno, se requería la presencia de dos metales distintos. Se inclinó, entonces, a pensar que el cuerpo de la rana, en el fenómeno, tenía sólo la función de reaccionar ante la pequeña descarga eléctrica producida por el compás bimetálico.

También Volta expuso su opinión en diversas publicaciones, y nació así entre los dos una polémica que se hizo famosa en la crónica de las ciencias. Por momentos merecía prevalecer la tesis de Galvani, y poco después aparecían como justas las aserciones de Volta. La prueba definitiva de la exactitud de su posición sólo Volta la logró en 1799 cuando, con su pila eléctrica, demostró que metales diversos en contacto con un ácido producen energía eléctrica.

Galvani había sufrido en aquellos años muchas graves amarguras. En 1797 se había proclamado la República Cisalpina, y él, debido a sus íntimas convicciones religiosas, se negó a prestar juramento a un Estado cuyos principios se manifestaban contrarios a los suyos. Esta negativa le costó la pérdida de la cátedra de anatomía que durante tanto tiempo dictara en la Universidad de Bolonia. Se vio obligado a refugiarse en casa de un hermano y vivió en la pobreza sus últimos años.

Las autoridades rectificaron su anterior decisión y dispusieron que Galvani fuera repuesto en sus funciones docentes. Pero la muerte de éste se produjo el 4 de diciembre de 1798, antes de que la feliz nueva pudiera serle comunicada.

La Higiene en la Alimentacion El Cuidado de la Salud Personal

La Higiene en la Alimentación
El Cuidado de la Salud Personal

la higiene en el pasado

Imagen de 1870 cuando anciana en Venecia despioja a una joven que vivían a sus anchas en ropas y cabellos.

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LA HIGIENE DE LA ALIMENTACIÓN.
Toda persona en condiciones normales suele orientarse por sí misma, sea por el apetito, sea por la costumbre, hacia una dieta conveniente para su salud. De todos modos, hoy se cometen en el campo de la alimentación muchos abusos, los cuales pueden desembocar en diversos trastornos del organismo.

La nutrición de un hombre normal será suficiente si toma al día un litro de leche, una ensalada y dos platos complementarios de verduras tiernas, un plato de carne y dos huevos, a lo cual puede añadirse pan, mantequilla y fruta.

La dieta vegetariana pura contiene únicamente verduras y frutas, y si no se le adicionan otros alimentos, prácticamente no puede proporcionar una nutrición suficiente, puesto que el intestino humano no está acondicionado para contener la cantidad de alimentos que serían necesarios para un régimen a base de verduras solamente. La dieta lactoovo-vegetariana, constituida por leche, huevos y verduras, es más normal y con ella no se sobrecarga el tubo digestivo y, en cambio, se proporcionan al organismo suficientes calorías.

Es importante mantenerse en un término medio, pues la ingestión de carne no envilece, como creen algunas personas, sino que constituye un medio normal de adquirir proteínas y otras sustancias de tipo vitamínico, pero no debe abusarse de comidas muy sobrecargagas de proteínas y grasas, defecto muy extendido entre las clases sociales pudientes, pues ello ocasiona no pocos trastornos, como la arteriesclerosis, la obesidad, lesiones cardíacas, etc. La alimentación será, pues, sencilla, proporcionada, con suficiente, pero no excesiva, cantidad de proteínas y con un claro predominio de alimentos frescos y naturales (frutas, verduras, etc.).

La leche de vaca posee la mayoría de los elementos nutritivos necesarios: proteínas, azúcar, grasas, sales minerales, etc. La calidad de proteínas que contiene es parecida a la de las carnes y muy superior a la de las gramíneas y verduras. El azúcar de la leche se denomina lactosa e interviene activamente en el proceso de la agnación de la leche, pues fermenta y da lugar a ácido láctico.

La grasa de la leche contiene gran cantidad de vitamina A. Entre sus sales, la más abundante es el calcio. También es rica en vitaminas B, E y D. La leche es el alimento más fácilmente digerible, puesto que se aprovecha con suma facilidad todo su contenido. Entre los productos lácteos destacan por su gran poder alimenticio la mantequilla y el queso.

La carne es muy rica en proteínas, mientras que su contenido en grasa varía según su naturaleza. Posee escasas vitaminas, aunque el valor alimenticio de algunos productos animales (hígado, por ejemplo) es bastante elevado. El inconveniente que presenta la ingestión de carnes son sus residuos, ya que a veces cuestan de eliminar y predisponen para diversas enfermedades. En la dieta normal no debe incluirse un plato de carne y pescado en la misma comida.

El pescado no difiere en cuanto a su valor nutritivo de las carnes en general, pero se ha de prestar gran atención a su conservación, pues se deteriora con facilidad.

Los huevos poseen gran valor nutritivo. Sus proteínas son de excepcional calidad y su grasa se asimila por el organismo con suma facilidad. Contienen vitaminas en cantidad apreciable y diversos minerales (calcio, fósforo, hierro). Después de la leche, el huevo es el mejor alimento para un organismo en crecimiento.

El trigo contiene almidón, proteínas, vitaminas y minerales en abundancia. La harina corriente obtenida a partir del mismo, a pesar de habérsele separado gran parte del salvado, retiene muchas de sus sustancias nutritivas. El centeno es parecido en su composición al trigo, pero el pan que se obtiene con él, resulta más oscuro. La cebada suele utilizarse para ser añadida a la sopa, papillas, etc.

El maíz se emplea sobre todo en la nutrición del ganado, pero también constituye un buen alimento para el hombre. Contiene más grasa que otros granos. La avena posee también mucha grasa y se emplea, principalmente, para los desayunos. Es laxante. El arroz es el alimento básico de diversos pueblos orientales.

El contenido en azúcares de las gramíneas es casi constante. Sus proteínas no son de gran calidad y suelen carecer de algún que otro elemento imprescindible para la dieta del hombre.

Entre los azúcares, el que corrientemente se consume es la sacarosa, que se desdobla en el organismo en dos partes: glucosa y levulosa. La primera es la que se asimila. Hay muchas sustancias alimenticias que contienen gran cantidad de azúcar: jarabes, miel, frutas en conserva, mermeladas, compota, jaleas, confituras, etc.

El azúcar se asimila con facilidad y ofrece al organismo los hidratos de carbono en forma pura, produce una rápida recuperación de energías y es conocido el hecho de que muchos individuos sometidos a intensas pruebas físicas (deportistas, etc.) resisten mejor si toman azúcar durante las mismas. Otra gran ventaja de este alimento es la sensación de saciedad que proporciona.

Es útil que las personas sometidas a dietas de adelgazamiento o escasas por cualquier otra razón, tomen siempre un postre azucarado, ya que con ello queda satisfecho su apetito. No hay que abusar, por otra parte, de este alimento, puesto que, ingerido en gran cantidad, puede producir una irritación del tubo digestivo, así como coadyuvar a la obesidad.

Las verduras son muy útiles por su gran contenido en vitaminas, minerales (hierro), pero carecen casi por completo de valor calórico, Sirven, además, para regularizar el régimen intestinal, pues la gran cantidad de residuos (sobre todo celulosa), favorece la marcha de las deposiciones. Su cocción destruye muchas de sus vitaminas.

Las Guerras Médicas Causas y Desarrollo Cronologia

Causas de las Guerras Médicas – Grecia Contra los Persas

Este enfrentamiento entre el poderoso imperio persa y las polis griegas encabezadas por Atenas y Esparta señala el comienzo del periodo clásico en Grecia.

Los griegos designaron a los persas con el nombre demedos, término que, en pluridad, correspondía a un pueblo emparentado con ellos y que formaba parte de su imperio

Aunque generalmente se habla de las guerras médicas con referencia a los dos intentos de invasión de la Grecia continental por los persas (490-478 a.C.), el conflicto entre ambos pueblos fue más prolongado, y las tensiones continuaron hasta la conquista del imperio persa por Alejandro Magno, en 330 a. C.

Introducción y Causas:

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural.

Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Fue en estas circunstancias que, en el año 499 a.C., la colonia griega de Mileto, situada en la Jonia, se rebeló contra los persas y con la ayuda de Atenas emprendió la lucha contra Sardes, sede de la satrapía más próxima, que fue saqueada e incendiada.

El rey Darío juró vengar esta afrenta y para no olvidar su juramento ordenó a uno de sus esclavos que todos los días le repitiera tres veces que debía acordarse de los atenienses.

En poco tiempo los persas recuperaron la iniciativa y vencieron a los jonios —que habían quedado solos— en Efeso y luego destruyeron sus naves en las proximidades de la isla de Lade.

De esta manera Mileto, que fue arrasada, quedó nuevamente sometida y todas las colonias griegas del Asia Menor prometieron acatamiento a los persas.

Seguidamente, Darío envió emisarios a todas las ciudades de la Helade, para exigirles la sumisión, como represalia por la ayuda prestada por Atenas a la colonia sublevada. Todas, las ciudades griegas, con excepción de Esparta y Atenas, se sometieron ante el rey persa.

Tal actitud asumida por los espartanos y atenienses, significó el comienzo de las guerras médicas, así denominadas, porque los griegos llamaban medos a los persas.

La revuelta de Jonia

En 545 a. C. Ciro el Grande había extendido la soberanía persa sobre Asia Menor, incluyendo las polis griegas de la costa y las islas próximas (Jonia).

Éstas soportaban cada vez peor la pérdida de su autonomía, la imposición de gobiernos tiránicos y la competencia comercial de los fenicios, favorecidos por los persas. Por ello, en 499 a. C. estalló una revuelta encabezada por Aristágoras de Mileto contra el dominio de los persas aqueménidas.

Los rebeldes lograron tomar y destruir Sardes (498), sede del sátrapa—gobernador provincial— persa, y la rebelión se extendió desde el Bósforo hasta Chipre; se enviaron embajadores a la península Helénica para pedir ayuda, pero sólo las ciudades de Atenas y Eretria enviaron algunos barcos.

Mientras tanto, los persas recuperaron la iniciativa. Aprovechando la desunión entre los sublevados fueron imponiendo de nuevo su autoridad sobre ellos. La vic­toria naval de Lades (495) y la destrucción de Mileto, cuyos habitantes fueron deportados a Mesopotamia, señalaron el restablecimiento del poderío persa.

Los disturbios habían convencido al rey persa Darío de que para asegurar su dominio en Asia Menor debía controlar todo el Egeo, incluyendo las polis de Europa. La expedición dirigida por Mardonio, yerno de Darío, sometió Tracia y Macedonia (492), pero la destrucción de su flota junto al monte Athos le impidió avanzar más allá.

Maratón: En 490 una gran expedición con 50.000 hombres al mando de Datis y Artafernes salió de Cilicia para castigar a Atenas y Eretria por su participación en los sucesos de Jonia.

Les acompañaba Hipias, antiguo tirano ateniense, hijo de Pisístrato, que todavía contaba con partidarios en la ciudad, a pesar de la reciente instauración de la democracia por Clístenes (507). Tras someter las Cícladas y tomar Eretria, este ejército desembarcó en la llanura de Maratón, al nordeste de Atenas.

Las tropas atenienses, integradas por 10.000 hoplitas (infantería pesada) y algunos aliados de Platea, dirigido por Milcíades, decidió atacar y cargó inesperadamente contra los persas, rechazándolos hasta el mar(490).

El soldado Filípides, que había vuelto de Esparta justo a tiempo para la batalla, corrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para dar la noticia de la victoria; el esfuerzo le costó la vida.

El rápido regreso de las tropas a Atenas impidió un nuevo desembarco del ejército persa, que se retira finalmente a Asia. Los espartanos llegaron demasiado tarde para servir de ayuda, y la gloria de Maratón correspondió por entero a la democracia ateniense.

La muerte de Milcíades (488) llevó al poder a Temístocles, que emprendió una importante reforma de la flota, aprovechando los ingresos extraídos de los nuevos filones de plata de las minas del Laurión (483).

La segunda guerra médica: Las revueltas en el imperio y la muerte de Darlo (486) impidieron a los persas. Gran parte de las polis griegas (con algunas excepciones importantes) se unieron para su defensa en la Liga Helénica, fundada en el congreso panhelénico del Istmo (481), a pesar de las recomendaciones de neutralidad o sumisión del oráculo de Delfos.

Esparta, la mayor potencia militar griega y líder de la Liga del Peloponeso, encabezaría sus fuerzas. realizar una nueva expedición de castigo. Pero en 484 el nuevo rey Jerjes, hijo de Darío, comenzó los preparativos de una gran campaña para invadir Grecia.

Las cifras proporcionadas por el historiador griego Herodoto son seguramente exageradas, pero es probable que la expedición contase al menos con 300.000 hombres y 600 navíos, además de una espectacular logística.

CRONOLOGÍA
546a.C.  Los persas conquistan el reino de Lidia y las ciudades y colonias griegas de Asia.
500 a.C. Las ciudades jonias se rebelan contra el dominio persa. Incendio de Sardes.
493 a. C. Darío I destruye la flota y el ejército de los rebeldes jonios. Mileto, que inició la revuelta, es saqueada.
492 a. C. El general persa Mardonio toma con su ejército Tracia y Macedonia.
490 a.C.  Primera guerra médica. Los persas conquistan las Cicladas occidentales y arrasan Eretria. Victoria ateniense en Maratón.
480 a. C.  Segunda guerra médica. Jerjes, sucesor de Darío I, invade Grecia. Fracasa el intento de detener a los persas en el paso de las Termpilas. Victoria naval griega en Salamina.
479 a. C.  Victoria de los hoplitas espartanos en Platea y de la flota ateniense en Micala (Jonia). Fin de la segunda guerra médica.
478 a.C.  Atenas funda, junto con muchas polis costeras e insulares del Egeo, la liga de Délos,
477 a.C. Pausanias, rey de Esparta y héroe en Micala, es destronado por su despotismo.
471 a.C. En Atenas, el gran estratega de Salamina, Temístocles, es condenado al destierro. Comienza su gobierno Cimón.
465 a. C. Atenas pasa a la ofensiva contra Persia. Vence en la doble batalla del Eurimedonte
448 a. C. Paz de Calías, ya en el período clásico. El Imperio persa reconoce la hegemonía ateniense en el Egeo.

En junio de 480 el inmenso ejército de Jerjes, con el Gran Rey al frente, cruzó los Dardanelos por un doble puente de barcas.

Avanzó fácilmente a través de Macedonia y Tesalia, y no se encontró con la primera línea de defensa griega hasta llegar al desfiladero de las Termópilas en tierra y el cabo Artemisión en el mar.

Los 7.000 hombres mandados por el rey espartano Leónidas rechazaron durante dos días al ejército persa, hasta que una traición permitió a éste cruzar por un paso secreto y rodearlos.

Ante la inevitable derrota, Leónidas envió a sus tropas al sur, permaneciendo él con 300 hoplitas espartanos y 700 hombres de Tespis y Tebas. Todos perecieron en defensa de la posición. Esta resistencia desesperada permitió a la flota griega, encabezada por los atenienses, replegarse ordenadamente y conservar sus efectivos.

El ejército de Jerjes avanzó entonces por Grecia central, con el apoyo de algunas polis. La nueva estrategia griega era plantear la defensa del istmo de Corinto, cerrando el paso al Peloponeso.

Atenas fue evacuada por sus habitantes y ocupa­da por los persas, que incendiaron la acrópolis como represalia por la destrucción de Sardes dieciocho años antes.

Pero Temístocles convenció al estado mayor griego para presentar batalla a la flota persa en la bahía de Salamina, cerca de Atenas.

Se sirvió de una estratagema para atraer a la numerosa escuadra enemiga hacia un angosto paso y privarla de capacidad de maniobra; al cabo de unas horas era vencida por las trescientas naves griegas, ante los ojos de Jerjes (septiembre de 480).

El dominio del mar había pasado a los griegos, y Jerjes regresó a Asia para orga­nizar refuerzos, aunque una nueva insurrección en Babilonia le impidió renovar sus campañas en Europa.

Dejó en Grecia un importante ejército al mando de Mardonio, reforzado con aliados griegos (tesalios, macedonios, beocios).

Mientras éste invernaba en Beocia surgieron disputas en el seno de la Liga Helénica sobre la estrategia a seguir. Esparta y las ciudades del Peloponeso pretendían mantenerse a la defensiva en el istmo, mientras que Atenas, Megara y Egina querían expulsar al enemigo de sus puertas.

Tras graves tensiones y una nueva invasión persa del Ática, al fin se decidió el envío de un ejército aliado a Beocia, al mando del espartano Pausanias.

Sus 40.000 hoplitas y 7.000 auxiliares (el mayor ejército nunca reunido por los griegos) se enfrentaron al superior ejército persa en la llanura de Platea (primavera de 479).

A pesar de su ventaja inicial, Mardonio fue vencido y muerto, y gran parte de su ejército destruido.

Su lugarteniente Artabazo condujo a los supervivientes de vuelta a Asia. Al mismo tiempo, una flota griega mandada por el rey espartano Leotiquidas destruía una base naval persa y las naves fondeadas en Mícala, frente a la isla de Samos.

No sólo se había salvado la in­dependencia de las polis de Grecia, sino que éstas controlaban ahora el Egeo. La flota mandada por Pausanias tomó Bizancio, abriendo el paso al mar Negro, y las islas de Quíos, Lesbos y Samos se unieron a la Liga (478).Sin embargo, una vez conjurado el peligro persa la unidad griega resultó efímera, por los intereses contrapuestos de las diferentes ciudades.

La Liga de Delos: Esparta, poco amiga de aventuras fuera del Peloponeso, se desinteresó de los asuntos del Egeo oriental, arrastrando consigo al resto de la Liga del Peloponeso.

Fue Atenas, apoyada en su potente flota, la que tomó la iniciativa y formó la Liga de Delos (476) con numerosas polis de las Cícladas, Asia Menor y la zona de los estrechos.

La alianza, comprometida en la lucha por la liberación de las ciudades griegas de la dominación persa, fue diseñada por el ateniense Arístides el Justo. É

ste compartió el poder en Atenas con Cimón, hijo de Milcíades, partidario de la lucha a ultranza contra los persas. Temístocles, que veía en el poder de Esparta la verdadera amenaza para la grandeza ateniense (como se demostraría poco después en las guerras del Peloponeso), fue des­plazado del poder (471).

En 468 Cimón venció a la escuadra persa en el Eurimedonte.

El fracaso de una expedición a Egipto y los sobornos persas lograron expulsarlo del poder, y la facción popular encabezada por Efialtes rompió las relaciones con Esparta, disolviendo la Liga Helénica (460).

Sin embargo, Cimón recuperó el poder y dirigió una nueva campaña en Chipre, donde murió (450).

Sus victorias permitieron a su cuñado Calias firmar con los persas la paz que lleva su nombre (449), que aseguró la libertad de las ciudades griegas y frenó a los persas en el Egeo.

Atenas, con la ayuda de sus aliados, se había convertido en la potencia hegemónica del mundo griego, desarrollando un poderoso imperio marítimo y comercial. Sus abusos y la oposición de Esparta conducirían posteriormente a la guerra del Peloponeso.

Temístocles
General y político (525-460 a. C.)

Estadista ateniense nacido en el seno de una familia modesta, no obstante lo cual pudo convertirse en una relevante figura en su ciudad y asumir la jefatura del partido democrático cuya divisa era: Guerra contra los persas.

Convencido de la necesidad que tenía Atenas de contar con un puerto y una flota, dedicó todos sus esfuerzos a procurarle ambas cosas.

Así, durante su arcontado (493 a. C.) hizo votar la construcción del puerto del Pireo, si bien al año siguiente una expedición persa paralizó las obras que sólo pudieron ser retomadas en tiempos de Pericles.

Luego se propuso la construcción de doscientas galeras, para lo cual derivó los recursos obtenidos en la explotación de las minas de Laurión, que antes eran repartidas entre los ciudadanos, a las arcas del Estado.

Temístocles pudo realizar sus planes luego del destierro de Arístides y venció a los persas en la batalla de Salamina (480 a. C.); pero luego fue víctima de intrigas y calumnias y condenado al ostracismo. Se refugió junto a Artajerjes, pero cuando éste quiso convencerlo de traicionar a su patria, se negó terminantemente y se suicidó con veneno.

Biografia de María Walewska El Amor de Napoleon

Biografia de María Walewska
Amor de Napoleón Bonaparte

María Walewska: Napoleón Bonaparte subordinó casi enteramente su vida a las necesidades y ambiciones de su carrera militar y política, al punto que sus experiencias matrimoniales fueron condicionadas por razones de Estado.

Eso no impidió que durante una de sus campañas conociera a María Walewska, noble polaca que lo amó sinceramente y lo acompañó aun en sus horas de infortunio.

El padre sostiene al pequeño Alejandro mientras este salta alegremente sobre sus rodillas.

-¿Qué quieres ser cuando crezcas?
-¡Napoleón! -contesta el niño, categóricamente.
El hombre sonríe y mira a la mujer, que, conmovida, se inclina y abraza a ambos, los dos grandes amores de su vida.

Por ese hombre, a quien no ve desde hace cuatro años, dejó a su marido, a su familia y a su patria. Ahora ha pedido autorización para acompañarlo en su destierro en la isla, junto con el hijo de ambos.

Juntos afrontarán con entereza lo que el futuro les depare: a ella una separación que será definitiva, y la muerte tres años después, en 1817; a él le espera Waterloo.

LA BELLA DURMIENTE
Los Laczinski eran una familia polaca cuyo linaje se remontaba al Medioevo, pero que a principios del siglo XIX se hallaba en decadencia. El padre había muerto joven y la madre había debido ingeniárselas para mantener a sus seis hijos.

En 1804, a los 15 años, María Laczinska dejó el pensionado donde le habían enseñado un poco de francés, de música y de baile.

Era de pequeña talla, delgada, rubia, bellísima, y dos inmensos ojos azules aclaraban su rostro, de dulce expresión. Por su índole tímida, dócil, romántica y muy devota, bien podía haber ingresado en un convento, según era su deseo.

Pero su madre velaba por los intereses familiares y prefirió que su hija fuese la esposa terrenal del señor de la región, el conde Anastasio Colonna Walewski -ya de 70 años-, que se había dignado honrar con su apellido a la bella aspirante a monja.

Y aunque María insistió en consagrarse a Dios, su madre le representó las necesidades familiares y la joven se resignó a satisfacer los requerimientos maternos.

En los años que siguieron a la boda pocas novedades alteraron la rutina del castillo de Wale-wice -pues desde la partición de Polonia los Walewski, ardientes nacionalistas, no hacían casi vida social—, donde María llevaba una vida austera.

Las cosas cambiaron, sin embargo, en enero de 1807. El conde regresó luego a Varso-via, donde reabrió su palacio, porque se acercaba Napoleón, vencedor de los rapaces prusianos y de los opresores rusos.

El Emperador había reavivado en los pechos polacos la llama de la esperanza en la reunificación de la patria desmembrada. María, patriota como el que más, idolatraba, pues, a B-naparte y, mientras los franceses desfilaban por Varsovia entre las aclamaciones de la multitud, ella se asomó a un balcón y arrojó flores al paso del héroe.

Este levantó los ojos hacia la beldad, sonrió y quitándose el gorro de marta cebellina lo agitó largamente para saludarla.

Por la noche, en la gran recepción ofrecida por el príncipe Poniatowski, la condesa fue presentada al Emperador, que fijó en ella su mirada de águila.

EL HONOR DE LA MUJER
A la mañana siguiente recibió una esquela de puño y letra de Napoleón: «No he visto más que a usted; no he admirado más que a usted; no deseo más que a usted. Una respuesta sin demora para calmar el impaciente ardor de N.»

La nota fue a parar al fuego. ¿Por quién la tomaba ese hombre que hasta ayer era su ídolo y que ella ahora despreciaba?

Entonces vino otra esquela y otra, y luego acudieron emisarios de la más alta alcurnia: Duroc, gran chambelán del Emperador, Talleyrand, Maret, Savary .. . Todos con el mismo mensaje: Napoleón accede a pensar en el futuro de Polonia, pero con una condición sine qua non: María.

Esta, indignada, se negó a recibir a nadie y solo consintió en escuchar a Poniatowski, que le entregó una carta lacrada y con varias firmas. María la abre y no puede dar crédito a sus ojos:

El propio Gobierno Provisional de Polonia le solicitaba unánimemente, con los eufemismos estrictamente necesarios para no ser demasiado grosero, que complaciera a Napoleón. Todas las miradas lijas en ella le dicen lo mismo..

Por su parte, Napoleón creía vérselas con otra mujer que pretendía vender caros sus favores. Por eso lo sorprendió que en la primera entrevista María estallase en interminables sollozos.

Él le hizo entonces algunas preguntas sobre su vida y le habló luego de sí mismo, de su soledad, de su amor. Pudo así arrancarle finalmente la promesa de otra cita para la noche siguiente.

Ella volvió a verlo pero siguió negándose a acatar los deseos del hombre más poderoso de Europa. Ante su obstinación él montó en cólera: ¡Qué le importaba a él Polonia! ¡No valía ni una gota de sangre francesa! María podía irse, y disponerse a seguir bajo la férula prusiana.

Era demasiado para la joven, que cayó desmayada. Napoleón la alzó para colocarla sobre un sofá y, presa de una pasión desenfrenada, la hizo suya.

Cuando ella volvió en sí y comprendió lo ocurrido, el horror la embargó. El Emperador, de rodillas, le pidió perdón como un chico, besándole la orla del vestido.

María se recluyó en su casa, a la espera de que Napoleón cumpliera lo prometido para Polonia.

Pero él, lejos de eso, estrechó el cerco sobre la mujer hasta lograr finalmente entrar en su casa disfrazado.

Sacando partido del estupor de ella, le tomó una mano y la puso sobre su corazón mientras le preguntaba:
-¿Aún me guardas rencor?

Ella quedó desarmada y él aprovechó la situación para visitarla todos los días -el conde estaba de viaje-. Napoleón le hizo infinidad de promesas y hasta logró convencerla de que volviese a hacer vida social.

Cuando ella accedió a presentarse, comprobó con sorpresa que todos –franceses y polacos-la trataban con la reverencia debida a una reina.

EN LA CALDERA DEL DIABLO
Después de la victoria de Friedland, Napoleón le pidió que lo acompañase a París. María se negó, porque el tratado de Tilsit (julio de 1807) no garantizaba las aspiraciones polacas y el Emperador, por lo tanto, no había cumplido su promesa. El se enfureció y gritó pero acabó suplicándole que lo amara.

Solo entonces ella se enamoró de él, furiosa e incondicionalmente, para siempre. Se presentó ante su marido y de rodillas le confesó humildemente su culpas poniendo su vida en las manos del anciano. El conde Walewski supo comprender -«¡Te desposé tan joven!»-, pero no pudo perdonarla. Devolvió a María su libertad, pero no quiso verla más, aunque permitió que ella besara su mano.

Desde entonces Napoleón tuvo en María a la más dulce, ardiente, abnegada, modesta y desinteresada de las amantes.

La emperatriz Josefina se esforzó maquiavélicamente -pero en vano- por desmerecer la imagen de la bella mujer impecable que no pedía nada y amaba rectamente en Napoleón al hombre. Josefina se preocupó seriamente cuando se enteró de que María esperaba un hijo.

Llegó a aceptar la idea de Napoleón de hacer pasar por suya a la criatura que iba a nacer. Pero María no aceptó la treta y Napoleón se divorció de Josefina, decidido a casarse con María.

Pero esta iba a resultar una emperatriz demasiado incorruptible, ajuicio de Fouché, el astuto jefe de la Policía, que se arriesgó a tenderle una trampa al propio Napoleón. Haciéndole creer que el Consejo Imperial ratificaría su matrimonio con María, lo incitó a dejar la decisión en manos de ese cuerpo.

Sin embargo, para sorpresa del Emperador, el Consejo se pronunció por un matrimonio con la princesa María Luisa de Parma.

Napoleón quedaba así prisionero de la «razón de Estado», y María Waleska debía volver a Polonia con su hijo «al menos por un tiempo», para no deslucir la boda con la austríaca.

Una madrugada de febrero de 1810 el Emperador veía alejarse el coche que llevaba a María y a su hijo, mientras trataba de convencerse a sí mismo de que la separación sería breve. Volviéndose hacia su fiel Duroc le dice:
-Allá va la única mujer- que me ha amado.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Sara Berhnardt Resumen de su Vida y sus Amores Francia

Biografía de Sara Berhnardt
Resumen de su Vida y sus Amores

Resumen Biografía de Sarah Bernhardt : Poseedora de excepcionales aptitudes dramáticas, Sarah Bernhardt conmovió durante décadas a los públicos americanos y europeos con sus magistrales actuaciones. Vivió con la misma pasión que ponía en las representaciones y, así como no dudó en tener un hijo siendo soltera, recogió aplausos hasta el fin de sus días, aun cuando la amputación de una pierna había reducido sus posibilidades interpretativas.

Se cuenta que Domingo F. Sarmiento -que ya había sido presidente de la Argentina y es considerado uno de sus más vigorosos escritores- fue expresamente al teatro Politeama a saludarla en 1886, cuando ella visitó Buenos Aires: «¡He viajado 300 leguas para venir a admiraros, señora!», le dijo.

Y Paul Groussac, crítico franco-argentino del diario La Nación, escribió refiriéndose a su interpretación de Fedra: «Si ha de reaparecer todavía la sublime y fatal figura griega, pido a Sarah Bernhardt que sea en su última noche: cuando esté próxima a partir, para que quede por siempre envuelto su recuerdo como anteanoche, murmurando ante nosotros con melancólica ironía el adiós a la hija del Sol».

Con no menores elogios era acogida la inigualable actriz en cualquier lugar del mundo donde se presentara: en la Comedia Francesa, en el Odeón de París, en Italia, Alemania o España, en Londres o en Nueva York, en Rusia, Australia, América.

En su apogeo, compra teatros, graba su voz -con versos de Fedra, justamente- en uno de los primeros cilindros de cera de Edison; rehusa casarse porque la oferta de matrimonio está condicionada a su abandono de las tablas, da a luz un hijo natural, hace actor a un diplomático griego con quien permanece casada apenas año y medio, y recorre el mundo desde la altura de su arte, de su egocentrismo, caprichosa, cambiante, soberbia.

De origen judío, se llamaba Henriette Rosine Bernard y había nacido en París el 22 de octubre de 1844. Criada más que por sus padres por una nodriza bretona y una tía, fue bautizada como católica e internada en un convento de Versalles. Próxima a cumplir quince años, fue incorporada, gracias a los oficios del duque deMorny, al Instituto Nacional de Declamación.

No había evidenciado mayores condiciones para aprobar exámenes, pero pudo llegar al Conservatorio, donde cursó estudios bajo la dirección del profesor Prevost, que había sido maestro de la gran actriz Rachel. Fue él quien le transmitió e inculcó su amor por el teatro. El orgullo, el carácter, la personalidad y las aptitudes de la joven hicieron el resto.

Pero también la insistente gestión del duque de Morny la ayudó a superar obstáculos y negativas: por su mediación fue llamada a hacer las presentaciones reglamentarias en la Comedia Francesa -sin demasiadc éxito, «como una escolar», según el decir de un crítico-, pero pronto se alejó dando un portazo a raíz de un incidente con una antigua regenta de la casa de Moliere. Porque sí: porque la incipiente pero temperamental actriz se consideraba tan importante como cualquiera.

NACE SARAH BERNHARDT
Fue por entonces cuando cambió su nombre y agregó consonantes a su apellido, que adquirió resonancia alemana. Con él se dispuso a conquistar el mundo. Después de atravesar una época de dificultades, fue contratada por el Gymnase, al cual abandonó inesperadamente para viajar a España, de donde regresó semanas más tarde, ya segura de su próxima maternidad.

Vivía en ese tiempo un amor apasionado con el príncipe Henri de Ligne, que reconoció la paternidad del hijo por nacer y le ofreció matrimonio, pero a condición de que abandonara el teatro. Un tío del príncipe señaló los inconvenientes sociales que acarrearía semejante boda, pero fue la propia actriz quien provocó prácticamente la ruptura al aceptar un contrato del Odeón, el teatro que, según su propia expresión, más llegó a querer a lo largo de toda su vida.

Allí trabajó durante ocho años, solo interrumpidos por la guerra franco-prusiana (1870), cuando transformó el teatro en hospital de sangre, instalando en él un centenar de camas. Reabierto el Odeón, después de la guerra, reapareció interpretando Ruy Blas, cuyos ensayos dirigió el propio autor, Víctor Hugo. Regresó a la Comedia Francesa para reponer Mademoiselle de Bellesle, de Dumas (padre).

Desde entonces la casa de Moliere fue también la suya, en calidad de societaire, como se llama en la Comedia Francesa a los artistas que actúan en ella y participan además en la distribución de los beneficios del teatro. Pero una crítica adversa la decidió -temperamental como siempre- a alejarse, y partió para Londres, donde se presentó en el Gaiety, y luego a Estados Unidos, contratada especialmente por un fuerte empresario norteamericano.

En Nueva York obtuvo uno de sus triunfos más resonantes al interpretar, por primera vez, La dama de las camelias. Tenía entonces 36 años. Mientras las elegantes se mantenían erguidas dentro de sus ajustados corsés de ballenas, ella, levemente regordeta, se cubría con ropas rectas y ligeras despreciando la moda. «Sus ojos —observa un cronista de la época— mostraban un fulgor insólito y profundo que únicamente se ve en algunas piedras preciosas.

Su trato era de una gracia y una dulzura que solo se dan cuando hay una tremenda indiferencia aliada al gusto de seducir. Una voz de oro que atraía por su tonalidad singularmente alta, una fuerza nerviosa inagotable, una pujanza, un movimiento irresistible puesto al servicio del entusiasmo o de cóleras que llegaban hasta el furor, sostenían su inspiración.»

POR TRES CONTINENTES
A pesar de hallarse en su apogeo, cuando regresó de Estados Unidos a París tuvo dificultades para reanudar su labor en la Comedia Francesa, por la forma en que se había alejado de ella. El 14 de julio de .18.81, sin embargo, al celebrarse oí aniversario de la liberación del territorio francés invadido por los alemanes, intervino en un acto, en la Opera, recitando los versos de La Marsellesa con tal emoción y tal fervor que el público, la prensa y toda Francia volvieron a colocarla en el sitial de honor. Le llovieron ofertas, pero ella prefirió salir de gira por varias capitales europeas con el actor Philippe Garnier.

Mientras actuaba en Rusia, incorporó a su compañía al diplomático griego Jacques Damala, con quien se casó, aunque para separarse apenas un año y medio después. A fines de 1882 regresó a París, reapareció en el Teatro de Vaudeville, estrenó Fedora y Teodora de Sardou, y en 1886 volvió a Estados Unidos y extendió su gira por América del Sur. En los tres continentes en que actuó se alababan por igual su lirismo, su plasticidad, su expresión dramática y cada nueva creación suya ayudaba a consagrarla aún más.

Retornó a Europa, volvió otra vez a América y nuevamente regresó a París, se instaló en el Teatro de las Naciones cuyo nombre se cambió por el suyo pasando a ser el Teatro Sarah Bernhardt, donde hizo la Ofelia de Hamlet y donde a fin de siglo estrenó, a la edad de 56 años, L’Aiglon de Edmond Rostand.

En 1914 fue condecorada con la Legión de Honor en grado de Caballero, pero fue quizás unos meses después, en plena gran guerra, cuando su patria le rindió el más significativo homenaje. Ante la posibilidad de que los alemanes tomaran París, sus amigos le recomendaron dejar la capital (ya el gobierno se había instalado en Burdeos).

Ella quería, como en 1870, permanecer en París, pero fue el propio Clemenceau, «el Tigre» en persona, quien le pidió que se trasladara al sur de Francia, y evitara así el peligro de que «la gran Sarah» fuese tomada como rehén por los invasores.

Durante la guerra actuó incluso en los hospitales militares recitando a los soldados heridos los versos que la habían consagrado. En 1915 debieron amputarle la pierna derecha, afectada por un mal incurable, pero no por ello abandonó la escena.

En los primeros años de la posguerra, ya más que septuagenaria, fue aplaudida en innumerables ocasiones, sobre todo por su representación de La Gloire de Maurice Rostand, hijo de Edmond, el autor de L’Aiglon.

En noviembre de 1921 efectuó todavía una última gira por Italia, y ya de vuelta en París estaba preparando una obra de Sacha Guitry, cuando falleció en su casa el 26 de marzo de 1923. Al despedir sus restos, Maurice Rostand resumió la opinión de millares de admiradores afirmando que nadie podría ya leer a Racine sin que la voz de Sarah se interpusiera entre el poeta y el lector.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador Sexo adicta Insaciable

Biografía de Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador

Paulina Bonaparte era la hermana preferida del que llegaría a convertirse en emperador de Francia. Nació en Ajaccio, Córcega, y fue la sexta hija de los Bonaparte, a la que siguieron siete hermanos más. A los quince años, Paulina se enamoró de un hombre que tenía cuarenta años y sus ardides como dandy no eran del gusto de la madre de Paulina, Leticia, por lo que fue descartado como futuro yerno.

En represalia por la negativa de su madre, Paulina comenzó a flirtear y a mantener relaciones sexuales con la mayoría de los componentes del gobierno de su hermano Napoleón.

Quizá no deba ser entendido como una venganza, sino más bien como un simple juego; Paulina era una joven de una belleza exquisita, los hombres la deseaban nada más verla, y ella supo utilizar ese inmenso atractivo para llevarse a la cama a aquellos que más le gustaban. 

Su capacidad de seducción era de tal calibre que los hombres se rendían como borregos a sus pies, y complacían cualquier capricho de la joven, por aventurado o excéntrico que éste fuera.

El 14 de junio de 1794, después de múltiples y variopintos líos de cama, Paulina, asesorada por su hermano, contrajo matrimonio con el general del emperador, Charles-Victor-Emmanuel Leclerc. Paulina navegó hasta esta isla en 1801 para reunirse con su marido, destacado allí para expulsar al rebelde Toussaint Louverture. 

Del matrimonio con Leclerc, en 1802, nacería su único hijo, Dernida Luis Napoleón, quien moriría dos años más tarde. A pesar de los devaneos de Paulina con los nativos o bien con los soldados de su marido, habitualmente de bajo rango, cuando Leclerc enfermó de fiebre amarilla, ella lo cuidó y estuvo a su lado hasta que murió, poco tiempo después, en noviembre de 1802.

Una vez de regreso en París, tardó poco más de ocho meses en con traer nuevas nupcias. Esta vez ya no se trataba del hijo de un molinero rico, venido a más en la jerarquía militar gracias al emperador de Francia, sino del hombre más rico de Italia; su nombre: el príncipe Camilo Borghese. En esa ocasión, Napoleón le escribió: «Ama a tu marido, haz que tu hogar sea feliz y, sobre todo, no seas frívola o caprichosa. Tienes veinticuatro años y deberías comportarte de forma madura y sensata». Esta carta fue algo así como una premonición de lo que ocurriría después.

Paulina no sólo siguió manteniendo relaciones sexuales variadas fuera del lecho conyugal, sino que terminó abandonando a su marido porque no le daba lo que ella quería. El príncipe tenía un miembro diminuto que no saciaba en absoluto las necesidades amatorias y carnales de su bella mujercita, por lo que poco tiempo después de catarlo decidió volver a la capital francesa, donde la esperaba el potente hombre, o habría que decir «miembro», que le causó la muerte.

El príncipe poseía todas las características que una mujer como Paulina podía desear, era un joven moreno, elegante y guapo, sus propiedades, palacios y fincas eran incontables, sin embargo, no disponía de lo más preciado para ella, de modo que, desde el primer día, sus relaciones sexuales fueron una verdadera calamidad. Ante los hechos irreparables, Paulina escribió a su tío: «Preferiría haber seguido siendo la viuda de Leclerc, con unos ingresos de tan sólo 20.000 francos, que estar casada con un eunuco».

Poco después se separó del príncipe eunuco y se trasladó a París en busca de aventuras. En 1806, tras múltiples catas, dio con la horma de su zapato. El elegido era un pintor de sociedad llamado Louis Philipp Auguste Forbin. Forbin era un hombre alto y bien formado de treinta años que contaba con un estupendo pene.

Pronto se convirtió tu el chambelán real de «la Venus». Debido a las diarias fornicaciones que llevaba a cabo con su potente chambelán, la salud de Paulina comenzó a resentirse. Fueron los médicos y la intervención de su madre quienes decidieron por ella: lo mejor que podía hacer Forbin era alistarse en el ejército francés y utilizar su potencia para otros menesteres.

Y así fue cómo Paulina se quedó sin su juguete sexual. Sin embargo, ella no podía renunciar a aquello que mayor placer le proporcionaba, por lo que, a pesar de las recomendaciones hechas por sus doctores, Paulina siguió con el mismo frenético ritmo sexual en el transcurso de los quince años posteriores. En Niza conoció a un músico llamado Blangini. Más tarde, en 1810, le tocó el turno al jefe del estado mayor de Napoleón, a continuación el objeto de su devoción sexual, que no afectiva, fue un actor. Se llamaba Frainçois Talma.

Paulina falleció de cáncer de útero en 1825, a los cuarenta y cuatro años, en Villa Borghese. Murió ataviada con sus mejores galas y pidió ser enterrada en el panteón familiar de los Borghese, entre papas.

Fuente Consultada: Sexoadictas o Amantes de Paula Izquierdo

Biografia de María Montessori Objetivos de su Metodo Educativo

Biografía de la Educadora María Montessori- Objetivos de su Metodo Educativo

María Montessori
Después de una rigurosa preparación intelectual, la ilustre médica italiana se dedicó a observar la conducta infantil y ensayó varias técnicas para facilitar el desarrollo de las aptitudes de los niños con la menor interferencia adulta.

El resultado fue un sistema de pedagogía activo y de fácil empleo que revolucionó los métodos de enseñanza practicados hasta entonces.

biografia de maria montessori

 María Montessori, fue una educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, feminista y humanista italiana. Fue la primera mujer italiana que se graduó como doctora en Medicina.

El día de Reyes o Epifanía de 1907 había pocos motivos de regocijo para los habitantes de la calle Dei Marsi, en el barrio pobre de San Lorenzo, alejado del bullicioso centro de Roma.

Los más afortunados eran los obreros con trabajo fijo por más de diez horas diarias que sufrían los peores rigores de la revolución industrial aún no humanizada.

Los demás eran desocupados que conseguían ocasionalmente alguna tarea.

Las mujeres tenían que trabajar para su subsistencia y, al mismo tiempo, cuidar de sus hogares.

La miseria hostigaba a la población, principalmente a los niños, que deambulaban por las calles o las escaleras de los edificios, librados a su suerte, mal alimentados y sin ninguna educación, a no ser la que ellos mismos se procuraban en sus juegos, embadurnando las paredes.

Estas travesuras «pictográficas» decidieron a los vecinos más preocupados por el aseo y a las autoridades del Instituto de Bienes Inmuebles-organización que se ocupaba del problema de la vivienda en los barrios pobres a tomar cartas en el asunto.

Así fue como ese día de Reyes se reunió un grupo de personas en uno de los edificios de viviendas económicas construidos por el Instituto.

Tomó la palabra una mujer de 37 años, cabellos oscuros, complexión fuerte y mirada bondadosa.

Al escucharía, los asistentes se miraron desconcertados por el tono encendido y los proyectos aparentemente desproporcionados a las posibilidades que ofrecía el cuartucho en que se hallaban.

La oradora tenía ganado un merecido prestigio intelectual.

Nacida en 1870, en Chiaravalle, cerca de Ancona, había adelantado rápidamente en sus estudios hasta solicitar su ingreso en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma.

Era la primera vez que una mujer se proponía en Italia completar esa carrera, y no faltaron oposiciones, dificultades con los condiscípulos y aun con los profesores.

Pero su tesón y capacidad permitieron a María Montessori anteponer a su nombre el título de doctora, a partir de 1894.

Apenas graduada, dedicó su atención a los chicos deficientes y se incorporó al hospital psiquiátrico de Roma.

Comenzó una etapa de severos estudios teóricos y prácticos, durante la cual visitó a Londres y a París, donde se libraban entonces batallas cruciales de la pedagogía.

De regreso en su patria, extendió su insaciable curiosidad intelectual a la filosofía, que estudió en la Universidad de Roma, a la psicología experimental y a la antropología pedagógica.

Allí en Roma empezó a trabajar por primera vez con niños, en la escuela ortofrénica del hospital psiquiátrico, dedicada a los chicos disminuidos mentalmente, pues no tardó en comprender los límites de la psicología infantil de su tiempo.

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OBJETIVOS DE SU METODO EDUCATIVO: El propósito fundamental de un programa AAontessori es el de ayudar al niño a alcanzar el máximo potencial en todas las áreas de su vida a través de actividades desarrolladas con el fin de promover el desarrollo
de la socializacion. madurez emocional, coordinación motora y
la preparación cognoscitiva.

Integrar las diferentes áreas del conocimiento (competencias metodológicas), atender a la diversidad (competencias metodológicas), favorecer la interacción y el desarrollo social (competencias comunicativas), implicar a los alumnos en su propio proceso de aprendizaje y de crecimiento (competencias personales), ofrecer a los educandos una educación más real y de aplicación para la vida (competencias personales), y favorecer el autoconocimiento personal y desarrollar la inteligencia emocional (competencias personales).

NUEVA FORMA DE EDUCAR

Para encarar la enseñanza de los disminuidos, Montessori recurrió a una serie de útiles educativos que, bajo el aspecto de juegos, iban revelando al observador la capacidad y los progresos de los niños y, en los casos más extremos, se convertían en el único medio de comunicación con los enfermitos.

«Esos objetos —recuerda la pedagoga– no ejercían el mismo efecto sobre los niños normales y sobre los deficientes; mientras que aquellos eran conquistados en seguida, necesitaba desplegar todo mi poder de persuasión para que los niños deficientes se interesaran por ellos.»

Mientras trabajaba en el hospital, llegó la oferta del Instituto de Bienes Inmuebles. «Aquel día de la inauguración no había más de unos cincuenta chiquillos paupérrimos, de aspecto rústico y tímido; algunos lloraban; casi todos hijos de analfabetos …»

Como los fondos no alcanzaban para contratar a una docente diplomada, utilizaron los servicios de una mujer que vivía en el mismo edificio y que, habiendo iniciado estudios de maestra, debió luego abandonarlos por dificultades económicas para emplearse en cualquier tarea y poder así subsistir.

Esta colaboradora anónima resultó ser providencial, porque aplicó las nuevas ideas sin prejuicios ni prevenciones.

El material didáctico fue traído del hospital; el mobiliario se componía de una sólida mesa para la instructora, un inmenso armario solemne y algunas mesitas y sillas que no se distribuyeron como entonces se acostumbraba a hacer en las aulas.

La doctora Montessori se había planteado un problema muy importante: «Debemos preparar para el niño un ambiente donde la vigilancia del adulto y sus enseñanzas se limiten al mínimo posible: cuanto más se reduzca la acción del adulto, tanto más perfecto será el ambiente (…) Es seguro que en un porvenir próximo veremos en las ciudades casas de un nuevo tipo, bellas casitas destinadas a los pequeños y una cantidad de muebles menudos, de pequeños objetos, casi como los que en nuestros almacenes vemos hoy para las muñecas. No serán, sin embargo, juguetes,sino verdaderos objetos necesarios a la vida del niño.»

A los pocos días hubo un primer contratiempo: la instructora, por propia iniciativa, fabricó cruces de cartón dorado para condecorar a los más dóciles y les enseñó a todos el saludo militar; estas medidas dieron tanta satisfacción a los chicos que no hubo otro remedio que mantenerlas.

EL MÉTODO Y LA LIBERTAD

En esta primera Casa del Bambini (casa de los niños) la doctora Montessori puso a prueba la mayor parte de sus ideas.

Propuso una actividad vigilante del educador, que captara las transformaciones que iba experimentando el niño, considerado y respetado como un ser independiente y completo, y no simplemente como un adulto en embrión.

Tal observación debía practicarse sin preconceptos filosóficos, sin sujetarla a prohibiciones arbitrarias impuestas por rutina.

Por ese camino llegó a otro de los hitos fundamentales de su pensamiento: la cuestión de la libertad y el niño.

Biografia de María MontessoriMaría Montessori procuró buscar la forma de llevar a sus alumnos a una libertad basada en el carácter personal del trabajo libremente elegido, una libertad que terminara con las violencias que suele generar la arbitrariedad de los adultos, que se arrogan casi naturalmente el derecho de someter a los chicos.

Para alcanzar esas metas propuso una serie de ejercicios y experiencias, limitándose a sugerir las posibilidades de uso del material didáctico e interviniendo solo cuando el niño pedía ayuda o cuando otro alumno entorpecía el trabajo: en este caso la sanción consistía en dejar sin tarea al perturbador.

Al cabo de muchos ejercicios aparentemente sin sentido, el niño descubría, por su propio esfuerzo, algún secreto del mundo y se acomodaba a él por propia iniciativa.

Sus observaciones le permitieron a la doctora Montessori comprobar que durante una etapa de su desarrollo los niños realizaban cierto tipo de tareas con seriedad y concentración excepcionales.

Dedujo la existencia de «períodos sensibles», etapas evolutivas propicias a determinados estímulos y que deben ser aprovechadas por el educador ya que de lo contrario se atrofia toda una esfera de intereses del pequeño.

Sus ideas, expuestas principalmente en Método de pedagogía científica, publicado en 1908, hicieron conocer su nombre en todo el mundo.

El método Montessori comenzó a aplicarse en escuelas de todas las latitudes convirtiéndose a menudo en lo que su creadora más combatió: un sistema rígido aplicado en forma indiscriminada.

El resto de su vida murió en 1952, en Holanda- lo dedicó a la difusión y perfeccionamiento de sus ideas. También se ocupó de los sentimientos religiosos de los chicos, y bajo su patrocinio se construyó una iglesia en Barcelona especial para los pequeños.

Sus estudios la llevaron a terrenos en los que nunca pensó internarse: sus propuestas «estrictamente pedagógicas» repercutieron sobre la psicología, la sociología y la moral.

Hasta que punto ello fue así podrá deducirse de uno de sus postulados: «Toda prohibición inútil es un crimen».

Tampoco creyó que existieran prohibiciones útiles.

SINTESIS DE SU METODO EDUCATIVO

Su método lo que pretende es que gradualmente el niño adquiera un fuerte sentido de independencia, seguridad y confianza en sí mismo a medida que sus habilidades aumentan. El método Montessori está basado en el amor natural que el niño tiene por aprender e incluirá una eterna motivación por aprender continuamente.

metodo educativo de maria montessori

❖ La metodología de Montessori tiene un recorrido de más de 90 años.
❖ No está de acuerdo con las técnicas rígidas o crueles.
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❖Sus ideas están basadas en el respeto del niño y en su capacidad para aprender.
❖ No intenta moldeara los niños como reproducciones de los padres.

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❖ Se desarrolla el potencial de los niños a través de los sentidos.
❖ No se incita la competencia entre los compañeros.

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❖Todo el mobiliario es el adecuado para los niños.
❖ El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología.

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❖Se valora el ritmo y evolución en cada alumno.
❖ El profesor prepara el ambiente y usa la observación científica.

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❖ El error es considerado como aprendizaje.
❖ Se estimula a que el niño haga siempre una autoevaluación.

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Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Leonor de Aquitania Resumen de su Vida

Biografía de Leonor de Aquitania-Resumen de su Vida

En medio de las turbulentas luchas políticas y religiosas de la baja Edad Media, una hermosa mujer, Leonor de Aquitania, ocupó sucesivamente los tronos de Francia e Inglaterra. Su carácter indómito y apasionado la condujo a una azarosa vida jalonada de amores tempestuosos y de intrigas palaciegas, que influyeron notoriamente en el destino de Europa.

Biografia de Leonor de AquitaniaMuchos asocian el nombre de Leonor, duquesa de Aquitania con las famosas cortes de amor que organizó en Poitiers; otros la recuerdan como la espectadora impotente de la lucha entre su esposo, Enrique II de Inglaterra, y el arzobispo Thomas Becket.

Lo cierto es que fue una de las mujeres más hermosas, decididas y apasionadas de la Edad Media, capaz de pasarse horas discurriendo sobre cuestiones amorosas, pero también conspirando contra sus sucesivos maridos o intrigando con sus hijos para acrecentar su poder.

A los trece años, en 1135, la casaron con Luis VII de Francia, poco mayor que ella. Pero la ardorosa Leonor no encontró en el joven Luis una pasión equivalente a la suya.

Habituada a los cielos purísimos y cálidos del mediodía francés, la corte gris de los Capetos en París le parecía tan monótona como su rey.

A poco de casada, declaraba a quien quisiera oírla: «Me casé con un monje, no con un rey. Es una manzana marchita». Luis trataba de contentarla con una magra pasión, pero no lo podía conseguir.

Acaso para sacudirse la modorra de los palacios góticos, Leonor resolvió acompañar a su marido a las Cruzadas. Fueron los dos a Tierra Santa. Primero tocaron Antioquía, y allí Leonor tuvo un tierno encuentro con su tío Raimundo de Tolosa, cincuentón  apuesto y diestro en las lides galantes.

La bella reina hizo caso omiso de la presencia de su real esposo y se entregó a los recuerdos familiares y a los fuertes brazos de su tío. Luis VII, escandalizado, quiso divorciarse y confió su intención al sabio abate Suger -su consejero-, que había permanecido en París como regente. Suger lo llamó a la serenidad y observó sagazmente que si Luis se divorciaba, perdería las importantes posesiones de Áquitania.

El rey contuvo su indignación y optó por regresar a París, pues la conducta de su mujer, quizá por influjo del clima y del exotismo, distaba de ser ejemplar. Pero Leonor no era mujer de llorar por un amor perdido: en París se prendó de Godofredo Plantagenet, duque de Normandía, pasión truncada dos años después por la muerte del duque. Leonor, afligida, procuró consolarse de la súbita pérdida con el propio hijo de Godofredo, Enrique, nuevo señor de Normandía.

Aunque era siete años mayor que él, seguía siendo hermosísima. El idilio cobró ribetes escandalosos cuando Leonor quedó encinta. Luis VII, enfurecido con razón, pidió la anulación de su matrimonio aduciendo una supuesta consanguinidad. Ello permitió a la duquesa de Áquitania recuperar su antiguo título, sus posesiones y su libertad; pero por breve lapso: en 1152 se casaba con Enrique Plantagenet, que dos años más tarde había de convertirse en rey de Inglaterra y pasar a la historia como Enrique II.

REINA DEL AMOR Y DEL ODIO

Paradójicamente, Enrique era al mismo tiempo monarca inglés y subdito francés, ya que en Francia le pertenecían la Normandía y Anjou por derecho propio, y formaban parte de la dote de su esposa: Áquitania, Limousin, Gascuña y Périgord. De la unión de Leonor y Enrique nacieron ocho hijos, entre ellos Enrique, apodado «el rey joven», Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra.

Enrique II empezó pronto a tener gentilezas y ojos para otras damas. Leonor, dedicada a la crianza de sus hijos, no estaba dispuesta a aceptar un segundo puesto y atormentaba al rey con sus reproches. Además, sentía nostalgia de los suaves y coloridos paisajes de Áquitania y el Périgord.

Su marido, por su parte, afrontaba graves problemas políticos: entre otros, debía vencer la resistencia que le oponía Thomas Becket, arzobispo de Canterbury y ex amigo suyo. La contraposición del poder temporal de los monarcas y el de la Iglesia de Roma era motivo de continuos roces en toda Europa y especialmente en Inglaterra.

Leonor, que había pasado de la pasión a la indiferencia y de esta a la enemistad, intrigaba incesantemente contra su esposo.

Como consideraba que sus hijos estaban ya suficientemente crecidos como para desentenderse de ellos o como para instigarlos a conspirar, partió para Poitiers y dio realce a las cortes de amor, que alcanzaron en sus dominios un esplendor jamás conocido. En ellas se honraba, ensalzaba y servía a todas las damas, y las reuniones se dedicaban a tratar argumentos amorosos: se asignaban temas que eran desarrollados en prosa o en verso, y a veces se llevaban a cabo competencias literarias y trovadorescas en que las damas discernían premios a los contendientes.

También el real esposo de Leonor tenía preocupaciones galantes. Después de haber instigado o permitido el asesinato de Becket, huía de los remordimientos frecuentando a la hermosa y romántica Rosamunda Clifford. Había hecho construir en un bosque un laberinto en cuyo centro se alzaba la espléndida morada de la tierna Rosamunda.

Cuenta la leyenda que la irascible Leonor, enterada de la existencia de la favorita, se decidió a enfrentarla. Provista de un ovillo de lana se internó en el laberinto y, gracias a la hebra con que iba jalonando su paso, encontró a Rosamunda.

La escena debe haber sido terrible porque de ella han llegado tres versiones casi igualmente truculentas: según la primera, Leonor, presa de ira, habría hecho matar a su rival por dos brujas que había llevado consigo; de acuerdo con otra tradición, habría hecho optar a Rosamunda entre suicidarse con un puñal o con una copa de veneno; según la tercera versión, la joven habría muerto a consecuencia de la humillación padecida y de las terribles injurias y amenazas de la reina.

UNA MADRE QUE IMPONE ORDEN

Aun antes del episodio de Rosamunda, Leonor, resentida, quería herir a su esposo con lo que este más apreciaba: su poder. Así fue como acicateó a sus hijos y los convenció de que debían destituir al padre. En 1173 Luis VII organizó una confederación integrada por el conde de Flandes, el rey de Escocia y los hijos de Enrique. Su objetivo era colocar en el trono de Inglaterra a Enrique el Joven, pero se advertía claramente la mano de Leonor, moviendo los hilos de la confederación, aliada para el caso con su primer marido.

Se llegó a una guerra, pero en ella Enrique II venció a sus enemigos. Como consecuencia de la derrota de su conspiración, Leonor debió pasar dieciséis años confinada, primero en Salisbury y después en Winchester. Para una mujer como ella, era solo una espera. Sabía que sus hijos, con la excepción de Juan Sin Tierra apegado a su padre, la apoyarían.

En 1183 Enrique el Joven, Godofredo y Ricardo se aliaron con Felipe Augusto de Francia para derrocar a Enrique II; por supuesto, también esta vez Leonor estaba de por medio. Su marido derrotó nuevamente a sus enemigos y Enrique el Joven cayó en el campo de batalla. Se firmó la paz, pero las hostilidades no tardaron en estallar otra vez debido a que Enrique II no se decidía a nombrar heredero del trono a su hijo Ricardo. Esta vez: el monarca fue vencido y murió poco después.

Leonor dejó entonces^ su .confinamiento y volvió a brillar como en su ya lejana juventud. Su hijo preferido, Ricardo, era el «nuevo rey, y ella, la mujer más poderosa de Europa. Él partió para las Cruzadas y Leonor asumió la regencia.

Pero Ricardo cayó prisionero del emperador alemán, que exigía enorme rescate: aumentó los impuestos, endeudó el Tesoro, vendió propiedades. Finalmente, consiguió mediante el pago la liberación de Ricardo. La dicha de la madre duró poco, sin embargo: en 1199 cesaba de latir el «Corazón de León» a causa de una herida en combate.

Aunque Leonor se retiró entonces a un segundo plano, resurgió una vez más para concertar, ya al borde de la muerte, una boda de gran resonancia política entre Blanca de Castilla y el futuro Luis VIII de Francia.

Después de la boda se retiró a la abadía de Pontevrault, donde murió muy cerca de los paisajes que la vieran discernir los premios del amor y la poesía.

Fuente Consultada: Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 – Biografías Imprescindibles

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia Resumen

Amores de Matahari – Biografía
Mujeres Famosas de la Historia

Resumen Biografía de Mata Hari
Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza. En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época. Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

Pero en 1889 su mundo rosado se desvanece: quiebra el negocio de su padre, y este, sin abandonar su elegante sombrero de copa, su chaleco florido y su bastón, escapa a La Haya.

Incapaz de afrontar la situación, su esposa muere en 1891 y es enterrada por los vecinos, mientras Margaretha da rienda suelta a su dolor encerrándose en la casa y tocando el piano durante toda esa noche. Un tío la acoge luego en su hogar, algo cohibido ante esta sobrina audaz y deslumbrante.

PRELUDIO JAVANÉS
Pocos años después Margaretha tiene ocasión de poner en práctica lo que sería su lema de toda la vida «Más vale ser amante de un oficial pobre que de un banquero rico». Pero el oficial Rudolph McLeod no le pide que sea su amante. Él busca—y para eso ha puesto un aviso en los periódicos- esposa legítima. Entre las cartas que recibe hay una que incluye osadamente una fotografía. Cita inmediata, flechazo, declaración fulminante, como cuadra a un militar.

Y como a Margaretha no parece importarle que McLeod sea calvo, poco atractivo, sin patrimonio y veinte años mayor que ella, la boda se celebra sin dilaciones el 11 de julio de 1895.

Dos años después el matrimonio se embarca rumbo a las Indias Orientales, ya con un hijo, Norman John, a quien sigue a un año de distancia Jeanne Louise.

Se establecen en Medán, isla de Java, y allí el pequeño Norman, de dos años, muere envenenado. Unos hablan de la venganza de un subordinado de McLeod, otros de la de una niñera con la que el oficial habría tenido amoríos.
Las relaciones entre marido y mujer habían andado mal des-de el principio, y en 1902 McLeod acepta, a instancias de Margaretha, retornar a Europa. Allí, tras un nuevo intento de convivencia, el matrimonio se deshace definitivamente. El oficial se queda con Jeanne, mientras Margaretha vuelve a refugiarse en casa de su tío.

El telón caía así sobre otro capítulo de su vida, pero se iniciaban otros más dramáticos. Marcha a París, «lugar-dice-donde huyen las mujeres que se liberan de sus maridos».

NACE MATA HARI
París se hallaba entonces en el apogeo de la Belle Epoque, y el esnobismo y el gusto por lo exótico habían prendido fuertemente en la alta sociedad. Margaretha decide probar suerte, y en una muy exclusiva función de beneficencia se presenta como bailarina hindú. Para dar aliento a esta ficción posee ojos negros, cabello negro y, sobre todo, mucha imaginación.

Sus extravagantes contorsiones logran éxito inmediato y pronto se le acerca un personaje típico de la época, hombre serio o impostor, según los casos y los días. Émile Guimet es un poderoso industrial aficionado al orientalismo que ha fundado el muy valioso Museo Guimet, dedicado a las religiones de todo el mundo, y donde dan conferencias los más prestigiosos especialistas. Pero como buen hombre de negocios, sabe aprovechar la ocasión cuando se le presenta, aun a costa de la superchería.

Así es como anuncia que la bailarina «Mata Hari» (que en hindú significa «ojo del sol» u «ojo de la mañana») se presentará en el segundo piso de su Museo, para bailar «la danza de los siete velos», en un templete hindú que ha hecho traer de Asia.

Al día siguiente del debut llega la fama. Mata Hari deslumbra al «todo París», más por su audacia que por su arte, y más por sus atavíos que por la cadencia de sus movimientos. La fórmula es: sostén recamado de joyas, ancho cinturón de pedrería, pulseras con extraños signos y, sobre todo, desnudez.

Baila en los salones más aristocráticos de París, en el Trocadero y en el Olympia, en la Ópera de Montecarlo y hasta en la Scala de Milán. Europa se rinde a sus pies. Un industrial holandés lanza al mercado los cigarrillos »Mata Hari» y ella aplaude esta oportuna publicidad.

AMORES MARCIALES
Pero la danza hindú no acapara todo su tiempo. Otro uniforme surge en su vida: el de un noble alemán, oficial de alta graduación del Regimiento de Húsares de Westfalia. Von Kiepert alquila para su amante un suntuoso piso en la Nachosstrasse, en Berlín, y ella lo acompaña a las maniobras del ejército en Silesia. Entre tanto derrocha dinero a manos llenas, frecuenta los lugares más selectos y se relaciona con multitud de artistas, políticos, hombres de negocios y, por supuesto, militares.

Sin embargo, la guerra se encarga de trastornar sus vínculos cosmopolitas. En 1914 se refugia en Holanda, donde vuelve a bailar con gran éxito de crítica y de público. Allí encuentra también a otro oficial que la sostiene durante años con suculentos cheques.

Pero Holanda no era escenario apropiado para Mata Hari. En 1916 resuelve marcharse a París pasando primero por Londres. Pero Sotland Yard desconfía ya de esta bailarina con tantos amigos políticos y militares de diversas nacionalidades y no le concede la visa. Es el primer anuncio de la tormenta.

LA BELLA Y LOS FUSILES
Lo que la lleva a Francia es, más que nada, la presencia en ese país de Vadim de Massloff, oficial ruso, sin duda el hombre a quien más amó, y que se encuentra en Vittel, en los Vosgos, a la sazón zona militar.

Para llegar hasta allí debe entrevistarse con el capitán Ledoux, jefe del Servicio de Inteligencia francés, quien tiene que darle autorización para que se reúna con su amado.

Quiso su destino fatal que Ledoux, por sugerencia de Scotland Yard, ya la estuviera vigilando desde un año atrás. Astutamente, le propone «cooperar con Francia», y Mata Hari acepta, a cambio del permiso para pasar dos semanas entre los fuertes brazos del ruso, y de un millón de francos, que serán su dote para casarse con él. Su primera y única misión se desarrolla en Madrid, donde seduce con facilidad al agregado militar de la embajada alemana, quien no tarda en revelarle importantes secretos militares.

Regresa a Francia con su botín para reunirse con su amado, pero una orden de arresto la arranca brutalmente de su embeleso. Acusada de espía, es conducida a la prisión de Saint-Lazare. Siguen siendo oscuros los motivos que impulsaron a Ledoux a denunciar a su propia agente. En todo caso, Mata Hari era inocente.

Pero había tenido demasiados contactos con militares de demasiados países. Las pruebas estaban en su contra, y el 18 de octubre de 1917 Mata Hari debe enfrentar el pelotón de fusilamiento en el cuartel de Vincennes. Ni siquiera en esta ocasión descuidó su apariencia: zapatos de taco alto, pesado kimono de seda, amplia capa de terciopelo negro orlada con piel, sombrero de fieltro de ala ancha. Afrontó los fusiles sin vendaje, y después de la descarga, con el corazón destrozado, cayó con postrera elegancia.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Matahari Biografia Bailarina y Espia Alemana Vida Gran Amante

LA VIDA DE MATAHARI-ESPÍA ALEMANA

Margaretha Geertruida Zelle (Leeuwarden, Países Bajos, 7 de agosto de 1876 – 15 de octubre de 1917), fue una famosa bailarina destriptease, condenada a muerte por espionaje y ejecutada durante la I Guerra Mundial (1914-1918).

En Julio de 1917, casi al final de la Primera Guerra Mundial, Margaretha Geertruida Zelle, alias «Mata-Hari», fue procesada ante un tribunal militar en París, la acusaban de haber entregado secretos militares franceses a Alemania, tan vitales que habían costado la vida de no menos de 50000 franceses.VIDA DE MATAHARI

En las audiencias se reveló una historia sensacional de sexo y espionaje, de modo que las angustiadas declaraciones de inocencia de Margaretha cayeron en oídos sordos. El tribunal no vaciló en declararla culpable y sentenciarla a muerte ante un pelotón de fusilamiento.

Bailar en el peligro Sin embargo, la vida real de Margaretha hace pensar que fue una inofensiva y desconcertada victima de las circunstancias más que una peligrosa espía. Nacida en Holanda en 1876, se casó a los 19 años con un oficial del ejército holandés y vivió algún tiempo en Java y Sumatra.

En 1905, de nuevo en Europa y ya divorciada, emprendió la carrera de bailarina oriental, primero bajo el nombre de Lady MacLeod y después como Mata-Hari, expresión malaya que significa “el ojo del día”. Pronto se hizo famosa en todo el continente, no tanto por la calidad de su danza como por su disposición a presentarse semidesnuda en el escenario.

Tuvo una serie de amantes de varias nacionalidades en los más altos círculos políticos y militares, incluido el príncipe Guillermo, heredero al trono alemán. Después de que estalló la guerra en 1914, sus contactos internacionales la hacían un blanco tentador para los jefes del alto espionaje en busca de agentes. En aquel entonces pasaba apuros, de modo que aceptó dinero de los servicios de inteligencia alemán y francés.

Empero, resultó inútil como agente secreto. No hay pruebas de que uno u otro bandos hayan obtenido de ella información provechosa. Finalmente, cansados de pagar por nada, los alemanes permitieron deliberadamente que los franceses descubrieran su duplicidad.

Pese a que apelaron en su favor algunos de los franceses más influyentes, muchos de ellos ex amantes suyos, Mata-Hari fue ejecutada en Vincennes el 15 de octubre de 1917. Su comportamiento indiferente ante la muerte acrecentó la leyenda de Mata-Hari. Lascivos periodistas resaltaron las medias de seda negras y la capa de piel en cuyo uso insistió para la ejecución. Se rehusó a que le vendaran los ojos, por lo que se difundió el rumor de que creía que uno de sus amantes acaudalados había ordenado que se cargaran los rifles con cartuchos de salva.

Las Ultimas Horas de Mata-Hari

El 15 de octubre de 1917, Mata Han apareció vestida con primor y se negó a que le vendaran los ojos. Antes de que el pelotón disparara, la «princesa javanesa» agitó la mano para despedirse de los soldados. Otra versión asegura que sólo iba cubierta con un abrigo, del que se despojó en el último momento. Lo cierto es que del pelotón 1c doce soldados, sólo cuatro alcanzaron su bonito cuerpo.

Hasta pon antes del fusilamiento, Mata Hari creyó que el presidente de la República le concederla el indulto. Siempre optó por la huida hacia adelante; incluso en esa situación desesperada no perdió la compostura.  Fue amada por muchos y repudiada en los momentos difíciles por aquellos que besaban el suelo que pisaba. Ella, por su parte, es muy posible que odiara a todos los hombres, a pesar de haber obtenido de elle cuanto quería en beneficio propio.

Es difícil dilucidar hasta qué  punto esta princesa javanesa llegó a disfrutar en sus relaciones sexual, ya que, como dice Irving Wallace, su vida amorosa siempre estuvo imbricada en su trabajo. Ella misma decía de sus dotes de bailarines «Nunca supe bailar bien. La gente acudía a verme porque fui  la primera que se atrevió a exhibirse desnuda en público».  Murió con cuarenta y un años.

 El cadáver, ya que nadie lo reclamó, fue entregado a los estudiantes de medicina para que fuera objeto de aprendizaje en la facultad. En aquella época, los criminales y delincuentes ajusticiados eran utilizados en las clases de anatomía. Su cabeza, embalsamada,  permaneció hasta 1958 en el Museo de Criminales de Francia hasta que desapareció, seguramente hurtada por algún admirador con gustos necrófilos.

Es evidente que pocas mujeres han despertado tantas y tan desgarradoras pasiones, así como sembrado tantos y tan contradictorios misterios. Bailarina exótica, no especialmente dotada para la armonía y el movimiento, mentirosa compulsiva, seductora de todo un batallón de hombres, espía (si lo fue) no muy ortodoxa y capaz de venderse al mejor postor. Todo esto es cierto, pero también que sus dotes de seducción, su cuerpo desnudo, contorsionándose con mayor o menor gracejo, atrajo a multitud de hombres que ella, con su magnetismo innato, supo convertir en unos tontos.

Hoy en día, la tesis más aceptada es que, aunque Mata Han pudo informar sobre ciertos movimientos alemanes y/o franceses, éstos fueron siempre datos irrelevantes, debido a la nula preparación de la «musa» como espía. Lo curioso es que en la actualidad sigue representando la imagen del espionaje, cuando en realidad fue la antítesis de esta profesión, ya que, para un espía, la primera regla es la discreción; característica que esta mujer jamás contempló como posible, ya que ella fue hacia donde todas las miradas se dirigían.

AMPLIACIÓN DE ESTE TEMA: VIDA DE MATAHARI

Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza.

En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época.

Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

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Fuente Consultada: Sabias que…? y Sexoadictas o Amantes

grandes amantes

Biografia de Mariquita Sanchez Resumen de su Vida Tertulias Colonial

Biografía de Mariquita Sánchez

Resumen Biografía de Mariquita Sánchez
Caracterizada representante femenina del sector político que se oponía al gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, Mariquita Sánchez brilló durante décadas en la sociedad argentina, que frecuentaba complacida las tertulias que realizaba en su célebre salón. Siempre sostuvo firmes ideas acerca de la educación de la mujer, y su personalidad sintetiza una mentalidad y una época.

Rodeado por una servidumbre regocijada, ese 1° de noviembre de 1786 don Cecilio Sánchez de Velazco plantaba un naranjo en el vasto patio de su caserón de la calle Empedrado.

Desde una de las habitaciones que daban a la galería podía escucharse el lloriqueo de un bebé. Magdalena Trillo y Cárdenas acababa de dar a luz una niña, y el árbol habría de dar frutos a la recién nacida a lo largo de su dilatada existencia.

María de los Santos llegaba al mundo en calidad de hija de un hombre cuyos títulos de nobleza se remontaban al siglo XV, y que en Buenos Aires, por entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, había desempeñado y desempeñaba importantes cargos militares y civiles.

Era el padre de María un entendido en cuestiones de buen gusto y de etiqueta, y las engoladas y ceremoniosas tertulias que celebraban los Sánchez de Velazco fueron la escuela de sociedad en la que se diplomó la niña Mariquita.

En 1801 conoció la muchacha a don Martín Thompson y López Cárdenas, joven y distinguido marino, y aunque de inmediato ambos se eligieron para matrimonio debieron superar la oposición de los padres de ella, que tenían su propio candidato. Ni siquiera la muerte de don Cecilio, en 1804, logró disipar ese obstáculo, por lo que ese mismo año la tenaz Mariquita inició juicio de disenso. El virrey Sobremonte le otorgó de oficio el consentimiento requerido, y al año siguiente pudo por fin contraer matrimonio con Martín.

LAS TERTULIAS
Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807 los Thompson tomaron parte activa en la defensa de Buenos Aires, y cuando la Revolución de Mayo, Martín fue uno de los ciudadanos distinguidos que votaron en el Cabildo. Mariquita, que ya tenía dos hijos, confeccionó con sus propias manos escarapelas para las tropas libertadoras, e incluso organizó colectas de dinero y de armas.

Por entonces ya tenía su salón abierto y en sus tertulias, no solo se escuchaba el rumor de las risas y las conversaciones, la música alegre del baile y las canciones, sino también solemnes coros protestantes. Uno de ellos, ejecutado en el piano por Martín, que era músico aficionado, inspiró a Blas Parera en 1813 la música del Himno Nacional Argentino.

En 1816 Thompson fue enviado en misión especial ante el gobierno de los Estados Unidos de América, y mientras se hallaba cumpliendo su cometido falleció. Dejaba una viuda con cinco hijos: Clementina. nacida en 1807; Juan, en 1809; Magdalena, en 1811; Florencia, en 1812, y Albina, en 1815.

Durante su período de luto, Mariquita conservó el círculo de amistades y se ocupó de administrar sus cuantiosos intereses. En esta tarea la ayudó muchas veces el poeta Juan Cruz Várela, uno de sus más íntimos amigos.

Pero Mariquita comprendía que sus hijos pequeños necesitaban un padre, y por eso, cuando en 1818 recibió propuesta de matrimonio por parte de Washington de Mandeville -joven aristócrata francés que había huido de su patria a causa de un duelo- la consideró seriamente y terminó por aceptarla.

El 24 de abril de 1820, un año después de la boda, Mariquita reabrió su salón, donde brillaba por sus dotes de simpatía, cultura y refinamiento. La tertulia de Madame de Mandeville pronto se convirtió en lugar de visita obligado para todos los extranjeros que pasaban por Buenos Aires, sobre todo desde que su esposo fue nombrado cónsul general de Francia en esa ciudad.

LA BENÉFICA SOCIEDAD
Aunque su salón tuvo siempre un serio rival en el de los Escalada, estos son los años de mayor triunfo mundano de Mariquita. Sus amigos, los partidarios de Bernardino Rivadavia, están en el poder, y no solo se la mima y agasaja en su propia tertulia sino también en reuniones artísticas, como las de la Sociedad Filarmónica.

Pero estas actividades no la absorbían por completo. Periódicamente trabajaba con Rivadavia para concretar la fundación de la Sociedad de Beneficencia, bajo cuya dirección habrían de quedar el Hospital, la Cárcel de Mujeres, la Casa de Expósitos y todas las escuelas de niñas de la ciudad y la campaña.

Compartía con Rivadavia el ideal de la educación de la mujer, y por eso hacen traducir en 1823 un folleto titulado Manual para las escuelas elementales de niñas, o Resumen de la enseñanza mutua aplicada a la lectura, escritura, cálculo y costura, por Mme. Quignon. La ortografía y la sintaxis de la propia Mariquita dejaban algo que desear, pero su energía y su entusiasmo justificaron su puesto de secretaria de la benéfica sociedad, y en 1828 el de presidenta.

«PORQUE TE TENGO MIEDO, JUAN MANUEL»
En 1830 el rey Luis Felipe de Francia decidió reemplazar a Mandeville y enviar a M. de laForest como encargado de negocios y cónsul general en Buenos Aires. Pero como esta designación se había hecho sin consultar la voluntad de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Manuel de Rosas -gobernador de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de todas las provincias- se negó a reconocerlo. A instigación de su marido, leal a su monarca, Mariquita le escribió a Rosas para que modificara su decisión, a lo que este contestó preguntando si le había escrito «una americana o una francesa».

La respuesta de Mariquita deja bien en claro su punto de vista: «Te diré que, desde que estoy unida a un francés, he servido a mi país con más celo y entusiasmo, y lo haré siempre del mismo modo, a no ser que se ponga en oposición de la Francia, pues en tal caso seré francesa, porque mi marido es francés y está al servicio de su nación».

Ante la actitud del gobierno argentino, y con su aprobación, Francia envió en calidad de cónsul al marqués deVins de Paysac, y Mandeville partió de regreso a Francia. Nunca más volvería a ver a su esposa.

Curiosamente, desde el primer momento el marqués se sintió sometido a «las más negras intrigas y maquinaciones diabólicas de parte de una mujer que se muere de rabia por no haber podido conservar para su marido el consulado de Buenos Aires», hasta el punto de llegar a temer por su vida. El asunto se hizo público, y mucho más cuando en junio de 1836 el marqués falleció. Esto obligó a Mariquita a escribir al gobierno una carta desmintiendo las murmuraciones y pidiendo una investigación. Esta se hizo, y si bien la autopsia del marqués reveló que había muerto de apoplejía fulminante, los rumores continuaron manchando la reputación de Madame de Mandeviile.

Mariquita decide entonces exiliarse en Montevideo, y cuando el barco está próximo a partir recibe una misiva de Rosas, quien le pregunta por qué se marcha. Ella le responde escuetamente: «Porque te tengo miedo, Juan Manuel».

VUELTA AL HOGAR
En 1837, sin embargo, regresó a Buenos Aires, y desde entonces hasta 1854 alterna las estadías entre esta ciudad y Montevideo sin ser molestada en ningún momento, a pesar de su notorio antirrosismo. Cada vez que regresaba a Buenos Aires reabría su salón, y allí cultivaba la amistad de los adversarios de Rosas.

En 1852, ya caído Rosas, es nombrada vocal de la Sociedad de Beneficencia. En sus actividades como tal llega a chocar con su amigo Domingo Faustino Sarmiento, quien desde 1857 era Director de Escuelas, pues sostienen ideas divergentes sobre la educación de las mujeres.

La actividad de Mariquita en la Sociedad de Beneficencia se mantuvo hasta 1867, cuando sus fuerzas empezaron a flaquear. Ninguna enfermedad la aquejaba, pero falleció el 23 de octubre de 1868, rodeada de sus familiares, entre los que se contaba algún bisnieto. Murió en la misma alcoba que la había visto nacer, aromada por aquel naranjo plantado por su padre en 1786.

Fuente Consultada: Hombres y Mujeres Que Cambiaron al Mundo Cuadernillo Nro. 12 – Biografías Imprescindibles

Biografia de Maria Graham Resumen Bailarina de la Danza Moderna

Biografía de María Graham Resumen
Bailarina de la Danza

Martha Graham
Al principio la sostuvo su fuerte vocación, que le permitió vencer la oposición familiar y sobreponerse al escaso apoyo de su primera maestra. Su talento y creatividad impulsaron una revolución que renovó las técnicas de la danza, sentó las bases de un nuevo estilo y la consagró como una de las grandes bailarinas del siglo XX.Biografia de Maria Graham Resumen Bailarina de la Danza

Representaba a la décima generación norteamericana surgida de un grupo de inmigrantes escoceses e irlandeses instalados en Nueva Inglaterra, y fueron muchos los obstáculos que debió vencer Martha Graham, nacida en Pittsburgh, Pensilvania, en 1893, antes de convertirse en la bailarina que mejor expresara con su arte el espíritu de la sociedad norteamericana.

La primera -y más tenaz- oposición que tuvo que vencer fue la de su padre, un severo médico presbiteriano especializado en enfermedades mentales, que no vio con buenos ojos los propósitos de su hija de dedicarse a la danza.

La propia Martha recuerda en sus Memorias las palabras del doctor Graham, quien expresó en una oportunidad:»Los movimientos nunca mienten». Ella era una niña pero no se le escapó el significado de la ambigua frase: aludía, obviamente, a las connotaciones equívocas que para sus rígidos conceptos morales tenían las evoluciones de una bailarina en el escenario.

Pero de su padre también aprendió otras cosas, entre ellas la posibilidad de interesarse por los móviles íntimos que impulsaban a los seres humanos. Y en la soleada Santa Bárbara, en California, a donde se trasladó su familia cuando ella era todavía adolescente, desarrolló su amor por la naturaleza.

La primera vez que asistió a un espectáculo de danza fue en Los Ángeles, en 1911, a los 17 años, acompañada naturalmente por su familia; los exóticos movimientos de Ruth St. Denis, le llenaron el alma de sueños patéticos.

A la muerte de su padre pudo consagrarse a la danza e ingresó en la escuela Denishawn, formada precisamente por Ruth St. Denis y su marido, Ted Shawn, grandes pioneros de la danza norteamericana. Tenía entonces 22 años y todo en contra: su edad, su rostro, su cuerpo –demasiado pesado– e incluso la misma Ruth St. Denis, quien no la estimaba como a una discípula dilecta.

Sin embargo, una llama refulgía en el interior de Martha y era imposible no distinguirla. Shawn la llamó «hermosa y salvaje pantera negra». El primer ballet que compuso para ella, «Xóchitl«, en 1920, fue exactamente el vehículo para crear una anti-Denishawn. Marta Graham trabajaba desde un pasado que desconocía hacia un futuro que debía inventar. En la escuela Denishawn había captado la herencia dejada por Francois Delsartebailarín francés del siglo pasado– y aunque formaba parte de la compañía, ansiaba que su danza fuera un mensaje de su época y el espejo del hombre contemporáneo; quería afirmar la vida a través del movimiento.

En ese propósito resultó de gran ayuda el compositor Louis Horst, director musical de la escuela, a quien conoció en esa época. Bajo su influencia pudo expresar las sensaciones de novedad que la impulsaban. Si Martha Graham es la madre de la danza moderna, buena parte de ello se debe justamente a Horst.

El compositor la alentó además a formar su propio grupo. Hablaron mucho y, sin duda, se amaron mucho. Porque en sus Memorias, Martha Graham confiesa una relación intensa y ardiente, el único tipo de contacto que, por otra parte, podía mantener con la gente. Horst compuso para ella, que no creía en las músicas escritas y aceptadas por todo el mundo, varias partituras tales como «Misterios» (1931), «El penitente» (1940).

En 1924 Martha hace algunas experiencias en Broadway y actúa en las Ziegfield Follies. En 1926 Nueva York le da la oportunidad de crear su propio grupo. En Denishawn había aprendido no solo a enlazar el gesto y el espíritu, sino el arte de la descomposición elemental de los movimientos: era el resultado de una perfecta coordinación muscular que le permitía dominar el equilibrio en las caídas «suaves».

También la ciencia de respirar, que guía el gesto y gobierna la contracción y la relajación partiendo de un impulso central. Allí concentra Martha sus esfuerzos, en la respiración, que transforma en la base de su técnica, incorporada incluso hoy a la danza clásica. Su grupo, formado por completo en sus enseñanzas, constituye el mejor ejemplo de su método revolucionario.

Es imposible permanecer frío ante la extraordinaria seguridad de sus bailarines, dueños de un ajuste muscular que en el más leve movimiento de la mano o del pie hace intervenir al cuerpo entero, inmóvil pero presente. Hasta la inmovilidad se controla: los músculos se relajan pero no se abandonan nunca. No más rupturas entre el artista y el espacio, entre el cuerpo y el piso, que sirve de barra en los ejercicios cotidianos.

Los saltos no descienden agresivamente sobre la tierra: el bailarín parece jugar y rebota en ella para conquistar mejor el aire. Las caídas no son tales: poseen una inercia tan peculiar y estudiada que le otorga al cuerpo la posibilidad de detenerse haciendo equilibrios inimaginables para emprender enseguida un nuevo destino. Lo más importante es que la danza de Martha es el teatro mismo; más que movimientos, siempre deseó transmitir ese gran misterio dramático que se forma entre los bailarines y los espectadores.

En 1931 comienza, a raíz de un viaje que efectúa con Louis Horst hacia las zonas indígenas del sudoeste, su período americano. Es la época de «Fronteras» (1935), «Documento americano» (1938) y «Carta al mundo» (1940), una inmortal evocación de la poeta norteamericana Emily Dickinson, que culmina con «Primavera apalache» de 1944, a la que puso música el compositor Aaron Copland.

Durante la segunda Guerra Mundial Martha Graham forma una compañía y una escuela: allí se forja una legendaria lista de bailarines entre los cuales se encuentran Erik Hawkins, Merce Cunníngham, Paul Taylor, Jean Erdman, Pearl Lang y Anna Sokolow.

Erik Hawkins no pasa inadvertido para la profesora: baila en muchas danzas que compone para ambos y Martha protagoniza con él otro importante episodio de su vida sentimental. Luego de una intensa vinculación artística y personal se casan y más tarde se divorcian. Erik, quince años más joven que Martha, comparte con ella la necesidad de mantener relaciones tempestuosas y profundas. Cada uno de sus discípulos -incluyendo a Hawkins- formará a su vez otra compañía, difundiendo lo que dio en llamarse «la técnica Graham», si así puede denominarse a esta forma diferente de utilizar el cuerpo y el escenario como si este fuera una fuente de energía y no una plataforma.

En 1945, Martha Graham cambia nuevamente su dirección creadora: se interna en la raíz del mito —druídico, hebraico y, sobre todo, griego-. Recrea una sucesión de heroínas trágicas como Medea, Yocasta, Judith, Ariadna, Fedra, alcanzando el apogeo en 1958 con «Clitemnestra«, quizá la más valiosa de sus creaciones. Es que en ellas, como en todas sus coreografías, el argumento importa mucho menos que los sentimientos que se desprenden del espectáculo, en el que la heroína puede ser varias mujeres a la vez y el héroe o el coro, el testimonio de la raza humana.

«Hubiera querido tener hijos pero me advirtieron del peligro que corría mi salud», declaró Martha en cierta oportunidad. En 1975, con más de 80 años de edad, parece de pronto que tuviera ocho siglos y adquiere a veces la inocencia de una niña. Manteniéndose fiel a la enseñanza presbiteriana de su padre toma como verdades de su vida algunos salmos del Evangelio.

Recorrió el mundo entero con su compañía, cada vez renovada, y compuso más de doscientos trabajos. Todos los medios materiales se le han puesto a su disposición. Es doctor Honoris Causa de la Universidad de Harvard, posee subvenciones estatales y particulares para llevar adelante sus empresas artísticas. Año a año realiza una presentación en Nueva York, generalmente en el teatro de la calle 54. El público, como siempre, la considera genial, anticonformista, inventiva; acompañada por los mejores plásticos de la actualidad, emociona por su clasicismo del futuro. Vive en su propia escuela de Nueva York misteriosamente eterna, alejada y sola.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Maria Antonieta Mujer de Luis XV Rey Francia (301)

Biografía de María Antonieta Mujer de Luis XVI

Carlota CordayFlorence Nightingale
Ana FrankMaría Antonieta

Resumen Biografía de María Antonieta: Nacida para reina, gozó hasta el fin la vida despreocupada y frívola de la corte. Sin embargo, amargos sinsabores y un desenlace trágico la aguardaban luego del 14 de julio de 1789: al descrédito sucedió el encarcelamiento hasta culminar en la guillotina.Biografia de Maria Antonieta Mujer de Luis XV

«Celebrada por unos y vilipendiada por otros hasta la calumnia, la encantadora y frívola María Antonieta tuvo un destino tan brillante en sus primeros tramos como trágico en su desenlace. Nacida en Viena el 2 de noviembre de 1755, hija de los emperadores austríacos Francisco de Lorena y María Teresa, la pequeña archiduquesa fue destinada desde niña a cimentar la alianza entre dos coronas.

Prometida desde los doce años al Delfín de Francia, el futuro Luis XVI, se trató de educarla de acuerdo con las conveniencias de su futura misión, sin demasiado éxito.

Caprichosa y mimada, su espíritu solo admitía los conocimientos que le llegaban a través de la diversión. Indiferente a las lecciones de la historia, hablaba incorrectamente el francés, era una mediocre ejecutante de clavicordio y su ortografía resultaba desesperante.

Los rasgos armoniosos, la cabellera rubia con matices rojizos, la piel sonrosada y perfecta y el rápido fulgor de sus ojos azules, así como su finísimo talle, la vivaz ingenuidad de la expresión y el encanto de sus movimientos sedujeron a los franceses desde que hizo su entrada triunfal en el país de su prometido, el 8 de mayo de 1770, cuando aún no había cumplido quince años.

Caminó hacia el Delfín entre músicas y perfumes, uniformes de gala, arcos de flores y guirnaldas, aplausos y aclamaciones, compitiendo ventajosamente con la risueña primavera francesa.

El 16 de mayo, en medio de un entusiasmo desbordante, se celebró la boda en Versalles. El Delfín, modesto, inteligente, sin ser brillante, indeciso y tímido ante las responsabilidades, escribe en su diario al día siguiente: «Nada». Y «nada» fue durante varios años, hasta que aceptó someterse a la pequeña operación.

Por su parte, María Antonieta se entrega inmediatamente al vértigo de las distracciones-bailes, mascaradas, juegos y representaciones teatrales- y también al juego. Su comportamiento resulta imprudente en medio de una corte donde la apariencia es más importante que la honradez y donde la adulación encubre intrigas y calumnias. Honesta y espontánea por naturaleza, la Delfina no advierte el peligro. No es respetuosa de las formas, que son a veces la aparente salvaguardia del honor, y da a Madame de Noailles, encargada de instruirla al respecto, el mote de Madama Etiqueta.

Indisciplinada, bromista, irrespetuosa, se divierte transgrediendo sus indicaciones y las del conde de Mercy-Argenteau, a quien María Teresa, temerosa del comportamiento de su hija, ha encomendado su vigilancia y custodia. El Delfín, confiado y benevolente, tolera todos los caprichos de su consorte, absorbido a su vez por los placeres de la caza y su afición a la cerrajería y los relojes.

Cuando el 10 de mayo de 1774 muere el rey Luis XV, la pareja se abraza llorando, espantada por la responsabilidad que la aguarda. Son demasiado jóvenes, demasiado inexpertos y no se sienten preparados para reinar. Ella carece de sentido social y político, y sus impulsos, cuyas consecuencias no sabe medir, hacen del poder una cuestión de amor propio. El es recto, consciente y magnánimo, pero su indulgente inseguridad frente a las exigencias ajenas, más la sumisión que demuestra ante su mujer, harán de su reinado una función sin autoridad. El 11 de junio de 1775 se efectúa la emocionante ceremonia de la coronación en la catedral de Reims. Pero la corona pesará tanto sobre esas dos cabezas que acabará por hacerlas caer.

La reina se sustrae a esa carga con sus ligerezas: bailes, paseos a caballo, ostentosas fiestas campestres. Rousseau y otros filósofos han puesto de moda la naturaleza y la reina obedece esos principios que quieren ser virtuosos. En el Trianón, casa de campo que le ha cedido Luis XVI, juega a las pastoras refinadas con sus amigas la princesa deLamballe y la duquesa de Polignac.

Estos ingenuos placeres alimentan la malicia de la corte y las sospechas del pueblo. Como no son ajenos a esas reuniones varios galantes caballeros-entre ellos el conde de Artois, hermano del rey-, se tejen al respecto historias y cantitos malignos o picarescos.

El prestigio de la reina decae día a día y sus buenas acciones y sus obras caritativas no bastan para apuntalarlo. Las calumnias y los cuchicheos van y vienen, como la marea, de los barrios populares a Versalles y de la corte al pueblo. La contemplación de una puesta de sol o de un amanecer se convierte en orgía para la maledicencia, y las prebendas que otorga a sus favoritos se exageran hasta cifras siderales. Se asegura que el Trianón tiene paredes tapizadas de diamantes y que se han invertido millones en su reparación.

El hambre, la falta de trabajo y de harina hacen el resto: la popularidad se va trocando en odio, y la admiración en rencoroso desprecio. Comienza a ser «la Austríaca», la enemiga, «Madame Déficit». Aunque el rey ha dejado constancia en su diario de sus relaciones matrimoniales, y en 1778 nace su primera hija, María Teresa, se pone en duda su capacidad y se lanzan sospechas sobre esa paternidad y las posteriores, que traen al mundo a Luis José en 1781, a Luis Carlos en 1785 y a María Sofía en 1786. María Sofía morirá en 1787 y Luis José en 1789.

En 1785 se produce el llamado «affaire del collar de la reina», que termina de minar el ya deteriorado prestigio de la soberana y que tal vez apresura la caída de la monarquía. Los hechos, a grandes rasgos, son los siguientes: el cardenal de Rohán, que se ha ganado la antipatía de María Antonieta, recibe de una aventurera apellidada Lamotte Valois el encargo de adquirir para la reina y por mandato de esta un collar de diamantes de seiscientas mil libras, en una operación respaldada por documentos privados y que debe quedar en absoluto secreto.

El cardenal, deseoso de recuperar el favor de la soberana, se presta al trámite y entrega la joya a la falsa intermediaria. La falta de pago provoca rumores y estalla el escándalo. Se comprueba la inocencia de María Antonieta en toda esta fraudulenta intriga, en la que se ha jugado su nombre.

La caída de la Bastilla el 14 de julio de 1789 no es más que el signo exterior de un largo proceso de descontento, amasado por la miseria y el hambre e impulsado por las ideas revolucionarias. Pero el rey sigue siendo un símbolo casi sagrado y aún cabe pensar en una conciliación entre la monarquía y el pueblo. El violento traslado de los soberanos de Versalles a las Tullerías puede dar lugar a un contacto más estrecho entre el poder real y el pueblo, pero la indecisión de Luis XVI y la fuerza creciente de la Revolución lo torna un imposible.

La huida de la familia real a Montmédy en la noche del 20 de junio de 1791, y el forzado y humillante retorno al ser reconocidos en Varennes, en franca calidad de prisioneros, son jalones de una parábola que se precipita hasta el encarcelamiento en la torre del Temple, el 16 de agosto de 1792.

Desde su celda central María Antonieta, «espiada hasta en el sueño», oye los cantos hostiles de la muchedumbre, las aclamaciones con que saluda las ejecuciones y los alaridos con que exige que la decapiten. El 3 de setiembre pasa bajo su ventana el cadáver mutilado de su amiga la princesa de Lamballe, cuya cabeza se exhibe en una pica y el corazón en otra.

El 21 de enero de 1793 el clamor de la multitud le anuncia que el rey ha sido ejecutado.

«La loba austríaca», «la tigresa sedienta de sangre», «la fiera salvaje», «la viuda Capeto«, «la bribona», envejece y se consume a causa de los tremendos padecimientos.

El 15 de octubre de 1793 comienza el proceso, en el que actúa como acusador público el feroz Fouquier-Tinville.

Ha habido interrogatorios preliminares en los que el Delfín, de apenas ocho años, ha confesado, bajo amenazas previas, que su madre y su tía Élisabeth le han enseñado a masturbarse y lo han sometido a contactos incestuosos. Estas y otras atrocidades, más la acusación de haber dilapidado los bienes de Francia y conspirado contra el país con potencias extranjeras, fueron el nudo del proceso.

La reina mantuvo en todo momento su dignidad y su presencia de ánimo, sorteando las trampas y respondiendo con habilidad a los innobles ataques. No obstante, fue declarada culpable y condenada a muerte por unanimidad.
El 18 de octubre de 1793 salió de la Conciergerie en una carreta, en dirección a la plaza de la Revolución. La cabeza de la última reina absoluta de Francia fue tronchada y mostrada a la muchedumbre por el verdugoSamson. «Así murió -escribiría luego Alfonso de Lamartine- la reina ligera en la prosperidad, sublime en el infortunio, intrépida en el cadalso.»


Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
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Biografia de Margaret Mead Antropologa Ejemplo de Compromiso

Biografía de Margaret Mead Antropóloga

Margaret Mead
Una visión lúcida de los problemas humanos y una enorme comprensión hacia sus semejantes son los rasgos más sobresalientes de la fuerte personalidad de Margaret Mead, una mujer que además de ser una de las figuras más eminentes de la antropología contemporánea ha sabido asumir con especial coraje los compromisos que le plantea la sociedad de su tiempo.

Biografia de Margaret Mead Antropologa La socióloga Emily Fogg y el profesor de Economía Edward Sherwood Mead recibieron a su primogénita Margaret, el 16 de diciembre de 1901, en Filadelfia, Estados Unidos. Desde el primer momento le brindaron gran cariño y un respeto que le permitió, crecer afirmando una personalidad donde la comprensión hacia sus semejantes figuraba entre los principales valores.

De su padre asimiló la convicción de que lo más importante que una persona podía hacer era agregar algo al cúmulo de conocimientos del mundo. También importante fue la influencia de su abuela materna, Martha Ramsay -pionera de la psicología infantil-, que le inculcó hábitos de observación y reflexión sobre la conducta de los pequeños y, además, le enseñó a no sentirse disminuida ante los varones por su condición de mujer.

El resultado de esta educación fue una adolescente segura de sí misma, dueña de una comprensión del prójimo poco común para su edad.

Su gran curiosidad intelectual la inclinaba hacia las letras y la pintura y, por ello, se inscribió a los 18 años en la Universidad de Indiana. Sin embargo, al año siguiente ingresó en el Bernard College de la Universidad de Columbia, donde asistió a un curso de Antropología dictado por Franz Boas y Ruth Benedict, dos grandes maestros de la disciplina que ella tanto amaba, que la decidió definitivamente por las ciencias de la cultura.

SOCIEDADES EXTRAÑAS
Adolescente todavía, conoció a Luder Cressman, un joven seminarista protestante tan apasionado por la poesía como ella, con quien inició un largo noviazgo que culminó en su primer matrimonio celebrado a los 22 años de edad. Pero esta unión duraría poco tiempo: el dogma religioso era incompatible con la desprejuiciada formación de Margaret y poco después de obtener su licenciatura (1925) se separaron; él marchó a Inglaterra, en tanto que ella realizaba su primera expedición a las pequeñas islas Tau, del grupo de Samoa, en Oceanía.

A la distancia geográfica que la separaba de su medio habitual había que añadir la espiritual. Durante un año compartió su vida con una comunidad samoana cuyo acervo cultural representaba milenios de evolución divergente de la historia de Occidente. Allí aprendió a andar descalza, vestirse con faldas de paja e inclinarse casi hasta el suelo en presencia de un individuo de mayor rango social, pero también conoció una actitud distinta hacia la niñez y la juventud, una sociedad donde la represión sexual era infinitamente menor y diferente de la occidental, donde el conocimiento del cuerpo era mayor y donde la crisis de la pubertad era desconocida.

Margaret, que distaba mucho de ser simplemente una viajera curiosa, volcó luego esas experiencias en un libro que se convirtió en un clásico de la literatura etnográfica: Adolescencia y cultura en Samoa. A su regreso, inició su labor docente en el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde desempeñó larga y proficua labor científica. Realiza numerosos viajes a Europa, donde asiste a cursos y conferencias de su especialidad y, en 1928, se casa con el doctor Reo Fortune; tiempo más tarde publican juntos Educación y cultura en Nueva Guinea, fruto del esfuerzo en común.

Solo en 1930 se le presenta la oportunidad de realizar un trabajo de campo en Estados Unidos. Lo lleva a cabo entre los indios omaha, en la reserva de Nebraska, y publica los resultados bajo el título de La cambiante cultura de una tribu india.

A fines de 1931, el matrimonio desembarca en Nueva Guinea y se instala en las aldeas de los arapesh, pueblo montañés, pacífico y mal nutrido que los acoge hospitalariamente. Allí desarrollan una importante investigación sobre la influencia de los roles sexuales en la cultura, y sobre las formas en que están relacionadas las diferencias innatas de temperamento y cultura.

Además, estudian el condicionamiento de las personalidades sociales en los dos sexos y compilan los resultados en Sexo y temperamento en las sociedades primitivas. La estada en Nueva Guinea se prolonga y también los caníbales mundu gumores del ríoYuat y los cazadores de cabezas tchambulis se prestan para que Margaret prosiguiera investigando sobre educación y conducta, infantil.

En dos años, ella y sus colaboradores rescatan para la historia de la humanidad la memoria y las costumbres de 30 culturas primitivas de la región. La cuestión fundamental estaba centrada en la relación existente entre las formas de organización social y los tipos de las estructuras de carácter. A partir de estos estudios llegan a demostrar la interdependencia entre el estilo de vida y ciertos rasgos asociados de carácter que antes se consideraban innatos.

Pero no todo marchaba bien en la vida de Margaret. Los desacuerdos con su esposo van separando a la pareja y en 1935 se divorcia de Reo Fortune, quien se traslada a China a dictar cátedra. Ella, por su parte, viaja a Inglaterra y ese mismo año contrae enlace conGeorge Bateson, antropólogo británico que había colaborado en las investigaciones realizadas en Nueva Guinea. Juntos preparan una expedición a la isla de Bali, donde trabajan durante más de tres años.

Cuando regresa de Bali, en 1939, está embarazada, hecho que la toma de sorpresa, puesto que pensaba que ya no habría de tener hijos. Grandes cuidados y sacrificios tuvo que realizar para concretar ese sueño que ya creía inalcanzable.

El 8 de diciembre de 1939 nace Mary Catherine, muy parecida a su madre, quien poco después reanuda su tarea docente y recibe el título honorífico dé Doctora en Ciencias. Su maternidad y la segunda guerra le imponen una vida más sedentaria, pero no menos activa. Además de atender su cátedra se desempeña como secretaria ejecutiva del Comité de Hábitos Alimentarios del Consejo Nacional de Investigaciones de su país. Luego de la guerra colabora con distintos organismos de asistencia de la O.N.U.

Publica constantemente folletos e investigaciones, preside asociaciones y entidades científicas de gran jerarquía como la Asociación Antropológica Norteamericana, en 1960, y sin embargo encuentra tiempo suficiente para volver repetidas veces a las Islas del Pacífico y de Oceanía.

A los 70 años, abuela ella misma, conoce a los nietos y biznietos de aquellos manus, iatmules, mundugumores y sa-moanos que le abrieron sus hogares cuando ella era joven recién graduada. A los samoanos los visitó por última vez en 1973, cuando ejercía la presidencia de la Unión Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas.

EL VERDADERO SENTIDO DE UNA VIDA
Su incesante actividad, traducida en viajes, cátedras, publicaciones y trabajos en diferentes comités científicos, le valía ya el reconocimiento internacional. Pero fue después del conflicto mundial, al acercarse al medio siglo de vida laboriosa, cuando comienza a publicar sus reflexiones sobre la sociedad industrial y, en particular, los Estados Unidos. Como si tratara de hallarse a sí misma, se había adentrado en las costumbres de otros pueblos para observar con una nueva luz la cultura de su propia comunidad.

En 1948 aparece su libro Hombre y mujer, donde comienza a advertir al orgulloso pueblo norteamericano que se inicia un período de profundas renovaciones, donde corre peligro no solo el modo de vida americano, sino también la existencia misma de la humanidad, amenazada tanto por el cataclismo nuclear como por la incomprensión, el prejuicio y la opresión, ejercidos en el nivel de las grandes potencias y las clases sociales e incluso en las relaciones personales.

Cuestiona también, con gran lucidez, el porvenir de instituciones tales como el matrimonio y el sistema, educativo. Combate en todo terreno las remoras racistas y ello le vale ser denostada por los círculos más regresivos y conservadores. Pero, por otro lado, estas actividades le granjean la confianza de los intelectuales jóvenes del mundo entero, a pesar de la distancia generacional que la separa de ellos y que Margaret Mead nunca pretendió ignorar.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
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Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografía de Isadora Duncan
Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza ModernaBailarina estadounidense nacida en San Francisco, Estados Unidos, considerada pionera de la danza moderna al romper con los principios del ballet clásico, haciendo la improvisación y la espontaneidad de las principales características de su manera de bailar, y dando  creación de una nueva escuela de danza.

Segunda de los cuatro hijos de José Carlos y de la pianista y profesora de música Dora Gris Duncan, vivió en Chicago y luego en Nueva York, donde desarrolló su forma de bailar, descalza, vestida con túnica y de fondo sólo una cortina azul, aunque no despertó entusiasmo.

Con una formación técnica en ciernes, rechazó las reglas del ballet clásico y se fue a crear su propio estilo de baile, con túnicas y los pies descalzos como su marca registrada.

A fines del siglo pasado, no se concebía otra danza que el ballet clásico o su genuino sucesor el ballet romántico.

Sin duda este tipo de danza significaba gracia, belleza y emoción contenida, pero su formalismo oponía serias trabas al ejecutante ardoroso.

Al comienzo del siglo XX, Isadora Duncan, joven bailarina estadounidense, desatendía las normas del ballet y bailaba a su modo. Pronto se erigiría en símbolo de la revolución artística de principios del siglo actual.

La danza de Isadora suponía algo absolutamente insólito. La hermosa joven, de oscuros ojos y personalísima gracia, desterró de su estilo el ajustado tutú y demás prendas convencionales de ballet.

Vestía únicamente túnicas griegas, danzaba con los pies descalzos, y sus ademanes y evoluciones improvisados, inspirados en el arte griego, expresaban el significado de la gran música. En todas partes donde aparecía arrastraba enormes audiencias. Su innovadora danza cautivaba a los críticos.

Uno de ellos escribía:«Ni uno sólo de sus movimientos es rutinario. Cuanto ejecuta se diría trasunto de la antigua Grecia». Otro declaró que había infundido a la danza «nueva forma y vida». El arte de Isadora era precisamente esto: el doble reflejo de su lucha exterior y de su ansiedad interior.

Jsadora nació en San Francisco en 1878. Fue bailarina y cursó danza desde su niñez, y subió a la escena antes de los 20 años. En 1898 debutó en Nueva York, mostrando al público sus brazos y piernas desnudos, con la indignación de las matronas de la alta sociedad que abandonaron el teatro en señal de protesta.

El escándalo la consagró para siempre; durante los dos años siguientes actuó regularmente en los escenarios más elegantes donde acudía la aristocracia neoyorquina.

Pronto reunió cierta suma de dinero y embarcó para Europa. En Londres causó sensación durante la temporada de 1900 y prosiguió sus éxitos en Paris, Budapest, Berlín y Bayreuth (Baviera).

Isadora encarnó la rebeldía en todos los ámbitos de la existencia. Denunció el matrimonio como opresor del talento y declaró, sin embargo, que el amor es lo más importante de la vida; así, legiones de enamorados hicieron causa común con ella.

Calificó de despóticas las prescripciones del ballet tradicional y aspiró constantemente a fundar una nueva escuela donde su concepto de la danza pudiera transmitirse a las generaciones posteriores. No obstante, su peligrosa celebridad, su prodigalidad y su falta total de sentido de los negocios la enajenaron el apoyo de los financieros.

Al fin, en 1921, el nuevo gobierno revolucionario de Rusia la invitó a Moscú y a crear una nueva escuela.

Durante algún tiempo, Isadora vivió días dichosos, admirada por Lenin y otros dirigentes bolcheviques. No obstante, sus amores con Sergei Essenin, apuesto poeta de origen campesino, 17 años más joven que ella, complicaron su existencia. isadora y Essenin cotrajeron matrimonio en el otoño de 1922, en vísperas de una gira a Estados Unidos.

Pero el viaje resultó un fracaso. Su reputación de mujer independiente y amiga de los soviéticos se le había anticipado. Ella y Essenin se vieron acosados por las autoridades de inmigración y casi toda la prensa se les puso de espaldas.

Isadora se encaraba desde el escenario con los espectadores pronunciando arengas revolucionarias, mientras su marido ahogaba sus disgustos en alcohol. Los intransigentes ciudadanos de Boston criticaban su actividad política y la escasa tela de sus vestidos; pero ella, desafiante, descubrió su pecho en escena declarando que desnudez es verdad.

Billy Sunday, famoso predicador evangelista, la calificó de «zorra bolchevique», cuyas ropas cabrían en un puño. El alcalde de Indianápolis le prohibió presentarse en la ciudad. Los directores de teatros, temerosos de posibles disturbios, rescindieron sus contratos con ella.

Finalmente, Isadora fue privada de la ciudadanía norteamericana. Abrumada y exhausta, regresó a Moscú, donde su matrimonio pronto se deshizo. Essenin incurrió en alcoholismo crónico, y en 1925 se ahorcó. Dos años más tarde, el 14 de septiembre de 1927, Isadora murió también, con su cuello truncado al prenderse su chal entre las ruedas de su Bugatti. La muerte de Isadora fue tan insólita como su vida.

Escribió La Danza (1909) y la autobiográfica La vida Mi (1927). Además de estos y muchos artículos en revistas, también fue publicado póstumamente El Arte de la Danza (1928).

La Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de Francia

La Condesa Dubarry
Grandes Amantes de la Historia

La marquesa de Pompadour como confidente y proveedora de mujeres en la corte de Luis XV de Francia, se convirtió en árbitro del buen gusto en la corte y patrocinó a escritores como Voltaire y escultores como Pigalle. También controlaba la política y llevaba al rey en la dirección en la que quería. Cuando murió, el rey contempló en silencio cómo se alejaba el cortejo fúnebre. Dos gruesas lágrimas cayeron de sus ojos: «Es el único homenaje que puedo rendirle», le dijo a Chamfort, en cuyo brazo se apoyaba.

La sucesora: En 1768 Luis adquirió su última querida importante, la sensual Juana, futura condesa Du Barry, de quien se decía que era hija de una prostituta y un monje. El amante de Juana, Du Barry, la había preparado para convertirse en amante lujosa, y el rey quedó impresionado al conocerla. Sin embargo, dijo que para presentarla en la corte había que casarla primero. El matrimonio se celebró con un hermano de Du Barry.

Juana no tenía las maneras finas de la marquesa de Pompadour, gastaba a manos llenas y fue notoriamente infiel al rey, quien no se daba por enterado pues entre sus brazos olvidaba que ya era un viejo. Caída en desgracia a la muerte del rey, madame Du Barry fue una de las víctimas de la Revolución francesa y murió guillotinada.

La Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de FranciaLa Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de FranciaLa Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de Francia
Luis XVMadame PompadourCondesa Du Barry

María Juana Gomar de Vaubernier, según fue inscripta  en el convento, luego conocida corno Madame  Du Barrv luego de casarse con Guillermo Du Barry y convertirse en condesa, reemplazó entre las favoritas del rey Luis XV a Madame Pompadour cuando ésta murió.

Ana Bequs madre de María Juana toma trabajo como en la casa de una señora de buen pasar económico e interna en un convento a su hija, para encauzarla por el buen camino; que en realidad es más correccional que escuela. Cabe suponer que Ana no tiene otra opción y e para evitarle escarnios la inscribe en el convento comoMaria Juana Gomar de Vaubernier, apellidos prestados por la empleadora de Ana, que sí ha pasado por la vicaría.

No durará mucho en el lugar. El lúgubre y silencioso ambiente del convento la vuelve toda rebeldía, y molesta tanto y tan seguido que las monjas no ven otra alternativa que expulsarla. Tampoco permanece su madre mucho tiempo más en el empleo: finalmente ha encontrado marido, un tal señor Lançon.

Ese será ahora el apellido de ambas, aunque María Juana se las ingeniará más adelante para encontrar otras formas de ser llamada, y hasta conseguir un título de condesa. Entra a trabajar primero como ayudante de un modisto, y luego en una casa de juegos ubicada en la rue de Bourbon, lugar más mundano que le permite exhibir su belleza.

A ella también le vendría de perillas un marido. Pero el conde Du Barry, al que conoce en el elegante salón, necesita más bien una amiga bella como pasaporte para el palacio; es ambicioso, ya ha conseguido del gobierno un contrato de explotación de rutas marítimas y va a por más beneficios y prebendas.

Entabla amistad con María Juan mientras mira su figura y su carita, recuerda  que casualmente acaba de morir la famosa Madame de Pompadour, quien fuera favorita del rey Luis XV.La cosa no resulta fácil. Ya otro lo han pensado, y hay varias, candidatas rondando al rey, corno  la hermosa y bien apadrinada Madame D’Esparbes. Pero Du Barry mueve magistralmente los hilos, y consigue que la joven sea presentada a su Majestad.

Poco tiempo después ya está instalada en el regio apartamento del palacio de Versalles que ocupaba su antecesora. Impensable que lo haga sin casada y ostentar algún título: Guillermo  Du Barry, hermano del auspiciante, es convocado de urgencia para casarse con la joven y volver inmediatamente a sus tierras en Toulouse. Así, María Juana se convierte en condesa Du Barry.

En los años que pasa junto a Luis XV realiza algunas intervenciones en la política real, si no en las medidas directas de gobierno, sí en la elección de los hombres que deben decidirlas y ejecutarlas. El poderoso ministro de Guerra, Choiseul, es uno de los que terminan perdiendo la pulseada con la bella y sus partidarios, y debe dimitir.

Pero Madame Du Barry no está excesivamente interesada en las luchas cortesanas: su mayor placer es transformar el palacio de Lucientes, regalo del rey, en un auténtico muestrario de obras de arte. Que, todo hay que decirlo, acumula sin demasiado criterio estético; lo mismo puede a las obras teatrales que allí se representan.

En 1774, con la muerte de Luis XV, Madame Du Barry fue expulsada de la corte, y ella se trasladó recluida a su propiedad favorita de Château de Louveciennes. Tras una larga temporada de reclusión, fue finalmente liberada con el beneplácito de Luis XVI y autorizada a regresar a su castillo de Louveciennes, sin por ello permitirle volver a Versalles.

Mas tarde, soltera y sumamente rica,  se enamora  ahora, del entonces de su principal suspirante, duque deBrissac, gran cortesano y gobernador de París, y se refugia en Londres, pero regresa a Francia en 1792 para ofrecer su ayuda económica a la Familia Real, que atraviesa sus peores días de adversidad.

En 1793 los revolucionarios la acusan de conspirar contra la revolución y es condenada a muerte. Sus últimas palabras fueron: «¿Quién eres tú, verdugo, esperad sólo un minuto más!», era un 8 de diciembre.

Teoria de los Cuatro Humores Medicina Hipocrática Tierra Aire Fuego

Teoría de los Cuatro Humores – Medicina Hipocrática – Tierra Aire Fuego Agua

Teoria de los cuatro humores - Medicina HipocráticaHipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), el médico más importante de la

Nacido probablemente en la isla de Cos, Grecia, realizó numerosos viajes antes de establecerse definitivamente en la isla para dedicarse a la enseñanza y la práctica de la medicina.

Murió en Larissa, Grecia, y poco más se sabe de él.

Su nombre se asocia al juramento hipocrático, aunque es muy posible que no fuera el autor del documento. De hecho, de las casi setenta obras que forman parte de la Corpus hippocraticum, es posible que sólo escribiera alrededor de seis.

La Corpus hippocraticum probablemente es lo único que queda de la biblioteca médica de la famosa Escuela de Medicina de Cos.

Sus enseñanzas, su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observación clínica directa quizá influyeran a los autores de esos trabajos y, sin duda, contribuyeron en gran medida a desterrar la superstición de la medicina antigua.

Entre las obras más importantes de la Corpus hippocraticum está el Tratado de los aires, las aguas y los lugares (siglo V a.C.) que, en vez de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas ambientales.

Sugiere que consideraciones tales como el clima de una población, el agua o su situación en un lugar en el que los vientos sean favorables son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de sus habitantes.

Otras obras, Tratado del pronóstico y Aforismos, anticiparon la idea, entonces revolucionaria, de que el médico podría predecir la evolución de una enfermedad mediante la observación de un número suficiente de casos.

La idea de la medicina preventiva, concebida por primera vez en Régimen y en Régimen en enfermedades agudas, hace hincapié no sólo en la dieta, sino también en el estilo de vida del paciente y en cómo ello influye sobre su estado de salud y convalecencia.

La enfermedad sagrada, un tratado sobre la epilepsia, revela el rudimentario conocimiento de la anatomía que imperaba en la antigua Grecia.

Se creía que su causa era la falta de aire, transportada al cerebro y las extremidades a través de las venas. En Articulaciones, se describe el uso del llamado banco hipocrático para el tratamiento de las dislocaciones.

En la época de Hipócrates los griegos habían desarrollado un sistema interpretativo del mecanismo de producción de las enfermedades, basado en la teoría de los cuatro humores orgánicos.

Puede reconstruirse claramente el camino que llevó al pensamiento griego a este sistema médico: la ya mencionada idea de que el universo esta formado por cuatro elementos básicos (agua, aire, fuego y tierra) cada uno de ellos caracterizado por una cualidad especifica (humedad, sequedad, calor, frío), y la teoría de los cuatro contrarios que sostenía que entre los elementos opuestos debe conservarse un equilibrio para mantener la armonía del cosmos y la salud en el microcosmos que es el hombre.

El principio médico básico fue la teoría según la cual todos los fluidos orgánicos están compuestos, en proporción variable, por sangre (caliente y húmeda), flema (fría y húmeda), bilis amarilla (caliente y seca) y bilis negra (fría y seca).

Si estos «humores» se encuentran en equilibrio el cuerpo goza de salud, pero en cambio el exceso o defecto de alguno de ellos produce la enfermedad. Existen tres etapas en toda enfermedad: el cambio en las proporciones humorales causado por factores externos o internos, la reacción del organismo ante esa alteración , y la crisis final en la que la alteración acaba con la eliminación del humor que está en exceso o con la muerte.

La eliminación de los humores por el organismo puede observarse durante la enfermedad (sangre, flema o moco de la nariz, vómitos, materias fecales, orina, sudor), y la afección normalmente desaparece después de alcanzar la crisis con expulsión de uno de los humores.

Además, según la proporción propia de los cuatro humores en cada individuo se clasificaba a estos en flemáticos, melancólicos, coléricos o sanguíneos:

Las heridas y las úlceras se limpiaban y luego se espolvoreaban con diversos tipos de sustancias minerales o con mezclas de extractos vegetales. Con ello pretendían calmar el dolor y facilitar la curación.

Como la experiencia les había demostrado que en los furúnculos molestos la extracción del pus venía seguida habitualmente de la curación, el drenaje de las heridas purulentas se convirtió en una práctica frecuente.

El tratamiento de las fracturas y lesiones óseas constituía un aspecto importante de la práctica médica. Las técnicas manuales de reducción de las luxaciones y fracturas alcanzaron un alto nivel de complejidad, con la utilización en ocasiones de instrumentos mecánicos.

Tanto en los textos hipocráticos como en otros posteriores se mencionan diversas técnicas para el vendaje de las distintas regiones del cuerpo. Según parece, los griegos utilizaron el cauterio en el tratamiento de infecciones, heridas y tumores.

Seguramente fue Cos el lugar donde la exploración física se elevó a la condición de arte médico. Sus prácticos no solamente pensaban que no debía omitirse ningún detalle sobre el aspecto del paciente o el estado de sus funciones, sino que examinaban cuidadosamente sus costumbres, el estado emocional, el ambiente y el comportamiento del enfermo.

También eran objeto de este examen el clima y las costumbres de la ciudad y la región en que el paciente habitaba.

Una vez recogida toda la información y valoradas las respuestas del enfermo, el médico de Cos emitía su juicio sobre las posibilidades de curación (pronóstico) y acerca de lo que el paciente debía hacer para curarse.

La explicación del tipo de enfermedad que padecía estaba siempre en función del pronóstico, ya que en una sociedad en que los médicos viajaban de un lado para otro, su reputación dependía mas de la predicción que hicieran del desenlace que del diagnóstico exacto de la enfermedad.

Al final de la etapa hipocrática se produjo la influencia de Aristóteles sobre el campo de la medicina. Aunque muchos conocen a Aristóteles sólo por sus obras lógicas, éticas y filosófico-naturales, sus obras biológicas son sin duda de gran importancia. Aristóteles concedió gran importancia a la anatomía comparada, sentando sus fundamentos metodológicos al diferenciar entre «analogía» (aplicable a las partes de la misma función y posición relativa) y «homología» (semejanza estructural y de origen). Además fue el padre de la anatomía estructural.

Ampliar: Visión Cosmológica del Universo y del Hombre

Los Trucos del Mago Harry Houdini La Tortura China y Bidon de Leche

BIOGRAFÍA Y TRUCOS DEL GRAN MAGO HOUDINI

trucos de houdini magoHARRY HOUDINI: (1874-1926): (Ehrich Weiss; Budapest, 1874-Detroit, 1926) Mago estadounidense de origen húngaro.

Hijo de un rabino húngaro emigrado a Estados Unidos, desde niño participó, por lo general como trapecista, en espectáculos circenses ambulantes.

Houdini fue un artista del escapismo, un mago, un ilusionista y, sobre todo, un actor que nunca confió en poderes sobrenaturales, sólo en una gran resistencia, en la agilidad y en una capacidad sorprendente para comprender las claves y los secretos de los grandes magos.

Miles de espectadores quedaron cautivados con sus huidas que desafiaban a la muerte.

Escapaba de jaulas y cofres atados con cadenas y sumergidos en agua y lograba desembarazarse de camisas de fuerza mientras flotaba en el aire a 22 metros de altura.

El hielo flotaba en el río Detroit mientras Harry Houdini, el mejor escapista del mundo, se disponía a efectuar el “Clavado de la muerte” llevando puestas esposas, grilletes y cadenas atadas al cuerpo.

Poco después del mediodía del 27 de noviembre de 1906. saltó desde un puente situado cerca del centro de la ciudad y desapareció por un boquete abierto previamente en el hielo, de unos 7.5 m de profundidad.

Como los minutos pasaron rápidamente y él no reapareció, los espectadores —entre ellos reporteros, fotógrafos y policías— temieron lo peor.

Houdini nunca había tenido dificultad para zafarse de sus trabas. Sabía cómo librarse fácilmente de las cadenas, y en la boca llevaba llaves para abrir las esposas y los grilletes.

Pero según confesó más tarde, esa vez una corriente lo arrastró río abajo hasta quedar cercado por un techo de hielo en apariencia interminable.

Entonces vio unas burbujas de aire atrapadas entre el hielo y el agua; ladeando la cabeza logró inhalar-las y permanecer consciente, y luego nadó en círculos cada vez más amplios hasta que encontró el boquete y fue sacado del agua, ocho minutos después de haberse arrojado al río.

A partir de esa ocasión los escapes bajo el agua figuraron entre los actos más asombrosos de Houdini.

Inmovilizado con esposas y grilletes y colocado en cajas de madera fuertemente selladas, se las ingenió para escapar de ríos como el Hudson de Nueva York y el Mersey de Liverpool, en Inglaterra.

Ehrich Weiss —alias Houdini, hijo de un rabino de Budapest— nació en 1874 y tomó su nombre artístico del mago francés Robert-Houdin.

Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él era niño.

A los seis años de edad hacia trucos de prestidigitación y de naipes, y a los 11 era ya experto en abrir cerraduras y desatar cuerdas.

Pasó su juventud viajando en circos por Estados Unidos, y perfeccionando algunos de los actos que lo harían famoso.

Houdini ejecutó por primera vez su escape del bidón de leche. en San Luis, Missouri, en 1908. Se anunció como un “misterioso desafío a la muerte”, y que Houdini correría el riesgo de ahogarse.

El truco residía en un revestimiento sin fondo oculto en el bidón. Houdini simplemente lo empujaba hacia arriba.

Pronto se cansó de los trucos con esposas que se abrían accionando un resorte secreto, así que para su primera evasión de un río utilizó esposas de policía —que son más difíciles de abrir—, en Dresde, Alemania, en 1901.

Cinco años después era ya el amo del espectáculo en Europa y América. Aceptó desafíos de banqueros, policías y cerrajeros, y a todos los derrotó con excepcional habilidad ocultando sus trucos con toda clase de gabinetes encortinados y biombos.

Uno de sus números más asombrosos fue escapar de la caja fuerte de un banco, la cual fue revisada por un grupo de funcionarios para cerciorarse de que en el interior no hubiera ninguna llave escondida.

Houdini, que vestía traje de baño, fue examinado por un médico en el escenario, y éste ratificó que no llevaba oculta ninguna llave.

El mago entonces estrechó la mano del médico y la del juez, que en realidad era asistente suyo le puso una llave en la mano.

El público entonces cómo Houdini entró a la caja fuerte y se corrieron unas cortinas delante de ella.

Harry Houdini prometió a su mujer que intentaría entrar en contacto con ella después de morir a pesar de estar en contra de los médium y de otros espiritistas. Bess Houdini, tras la muerte de su marido en la víspera del día de Todos los Santos de 1926, ofreció una recompensa de 10.000 dólares al primer médium que repitiera la frase secreta que habían acordado ella y su marido. Nadie pudo reclamar el dinero.

Mientras los minutos transcurrían la orquesta del teatro tocaba… pero no había aún indicios del escapista.

El público comenzó a pedirle al director que dejara salir al “moribundo”, a pesar de que Houdini no había dado la señal de socorro convenida: una serie de toquidos.

Entonces, cuando ya algunas mujeres comenzaban a gritar, las cortinas se abrieron y Houdini apareció a un lado de la caja cerrada.

En realidad él salió de la caja a los pocos minutos de haber entrado en ella, y pasó el resto del tiempo sentado en una silla leyendo un libro.

El secreto fue que a Houdini le entregaron la caja unas horas antes de subir el telón, así que sus asistentes tuvieron tiempo para cambiar la cerradura por una que pudiese abrirse por dentro con la llave oculta.

Antes de devolver la caja a sus dueños volvieron a instalar la cerradura original.

Una atmósfera de suspenso similar rodeó su escape de un bidón de leche lleno de agua. Houdini pidió a unos voluntarios que sujetaran la tapa del bidón con cuatro candados: al estar agachado dentro, no sólo parecía imposible que los alcanzara sino incluso que los viera.

Pero poco después de que corrieron las cortinas del escenario y la orquesta empezó a tocar, Houdini reapareció ante el asombrado público, chorreando agua.

El truco era que el bidón tenía un revestimiento sin fondo que embonaba con precisión en su interior, y debajo de él se agachaba Houdini.

La tapa y los candados sólo estaban fijos a la parte superior del revestimiento, al igual que los remaches de la tapa. Houdini le daba vueltas a éste hasta soltar el pestillo que lo sujetaba y entonces lo empujaba hacia arriba para quedar libre.

En julio de 1894, pidió prestado 2 dólares a su prometida para pagar su licencia de matrimonio y la Srita. Rahner
se convirtió en Bessie Houdini.

La fama de Houdini se debió en gran medida a otros dos trucos asombrosos: “El muro de ladrillo” y “El escape de la celda de tortura china”.

El muro era edificado sobre un armazón de acero de unos 3.5 m. de largo por 3 m de altura y luego llevado sobre ruedas hasta un escenario alfombrado; allí era colocado perpendicular a las butacas para que el público sólo pudiera ver uno de sus extremos.

Dos biombos de 1.8 m de altura se colocaban entonces a cada lado del muro, y después de que un grupo de voluntarios revisaba el escenario, Houdini se paraba detrás de uno de los biombos, agitaba las manos por encima y gritaba: “AhÍ voy!” Momentos después aparecía detrás del otro biombo y exclamaba: “Llegué!”

El truco era que había una puerta falsa abatible justo debajo del muro.

Cuando Houdini la abrió, la alfombra se hundió debajo de él y pudo deslizarse hasta el otro lado.

En octubre de 1926, durante una gira por Norteamérica, la confianza de Houdini en su fuerza muscular lo llevó a la tumba.

Un día que se encontraba en su camerino permitió a un robusto estudiante de Montreal que le pegara varias veces en el vientre, pero como recibió los golpes antes de estar listo, cayó como fulminado.

Pereció dos días más tarde con el apéndice gangrenado y peritonitis (inflamación de la membrana que recubre el interior del vientre) en la siguiente escala de su gira: la ciudad de Detroit, donde 20 años antes había efectuado su sensacional escape del río.

EVASIÓN DE LA CELDA DE TORTURA CHINA:

Houdini estrenó este acto en Alemania en 1912. Usaba un baúl de madera con molduras de metal y un vidrio al frente. lleno de agua.

Con los pies en un cepo. Houdini era llevado en alto y luego metido de cabeza en el baúl: el cepo estaba asegurado con candado a la parte superior de éste.

Contorsionándose, el mago lograba accionar un resorte oculto que separaba la parte posterior del cepo y le permitía liberar los pies y tener suficiente espacio para soltarse.

Escapaba en menos de cuatro minutos, pero para mantener la expectación. demoraba su aparición ocultándose detrás de las cortinas.

Para efectuar su acto Houdini navegó en bote hasta el centro del río y luego fue atado y colocado dentro de una caja: ésta entonces fue clavada y bajada al agua.

Mediante unos-resortes ocultos Houdini consiguió desatarse, y después cortó los clavos que fijaban la tapa con unas pinzas ocultas.

En segundos logró quitar ésta y salir a la superficie.

MUERTE DE HOUDINI:  La mañana del viernes un artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini.

Uno de los amigos, una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de golpear a Houdini en el abdomen.

El estudiante quería convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto.

No había terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca mientras hacía esfuerzos para respirar.

Algunos minutos después, Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente.

Esta vez él estaba preparado para recibir el golpe.

El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro como un roble.

Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se convirtió en el umbral de su reto final.

Según una biografía reciente, la fama de Houdini se debió en gran parte a que este fue un espía del gobierno estadounidense y también un contra espía que a cambio de su información quería que el gobierno le hiciera la publicidad como el mejor mago de todos los tiempos. (Wikipedia)

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – El Gran Libro del Siglo XX Clarín

Historia de la Medicina Resumen Evolucion Cronologia e Hitos Medicos

Historia de la Medicina Resumen de su Evolución, Cronología e Hitos Principales

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8-Los Microorganismos

9-Historia de las Cirugías

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INTRODUCCIÓN:
PRIMEROS TIEMPOS DE LA MEDICINA:
La medicina actual es esa ciencia aplicada mediante la cual intervenimos, directa o indirectamente, sobre los procesos que se desarrollan en el cuerpo humano.

Es un saber transformado en poder. La medicina teórica (biofísica, bioquímica, fisiología, fisiopatología, microbiología, farmacología, etc.) establece las bases experimentales y racionales de una técnica cuya aplicación está confiada al «práctico».

Mas una medicina realmente completa no se limita a este aspecto técnico; si cumple plenamente con su cometido, el médico establece con su paciente una relación que satisfará las necesidades afectivas de este último.

medicina antigua galeno

La actuación del médico abarca un doble aspecto: por una parte, los problemas del cuerpo y de la enfermedad son objeto de un conocimiento que no difiere del que aplicamos al resto de la naturaleza —y el organismo del paciente es considerado como una cosa viva capaz de reaccionar conforme a leyes generales; por otra parte, la relación terapéutica se establece entre dos personas, dentro del contexto de una historia personal —y la medicina se convierte ahora en un arte del diálogo, en el que el paciente se ofrece como un interlocutor y como una conciencia alarmada (medicina psicosomática).

Si bien es evidente que las técnicas del diagnóstico y de la terapéutica se han modificado con el correr de los siglos, podría pensarse que la relación personal del médico y del paciente se ha establecido siempre conforme a los presupuestos inmutables de la psicología humana.

De hecho, las condiciones de este diálogo están sujetas a una serie de transformaciones que son las mismas de la cultura y de las sociedades.

Lo que cambia en el curso de los siglos no es sólo el arsenal de los medios de que dispone el médico, sino la figura misma del médico y la naturaleza del vínculo que le une a su paciente.

Porque no es indiferente que el médico sea unas veces un sacerdote que dispensa gratuitamente sus cuidados en nombre de las exigencias de la caridad, otras un particular deseoso de hacer valer su habilidad profesional y otras un funcionario adscrito a una organización estatal.

Nuestros conocimientos, basados en la observación y la experiencia, tienden a un máximo de exactitud compatible con las fluctuaciones de los fenómenos de la vida.

No siempre ha sido así; el hombre ha experimentado el asalto de la enfermedad y del temor a la muerte aun antes de haber podido hacerse una imagen racional de ellas; la intervención terapéutica, en lugar de estar basada en la ciencia, se hallaba inmersa en un sistema de creencias, de mitos y de ritos.

La medicina mágico-religiosa es la que se ha practicado durante más tiempo y en un área geográfica más extensa, y no ha desaparecido del todo en nuestro mundo contemporáneo: el éxito actual de los curanderos, de los charlatanes, de los astrólogos —por no decir nada de las oraciones y de las peregrinaciones—, es un buen indicio de la precariedad de esa fe en la ciencia, de la que ciertos pensadores han creído poder hacer —para felicitarse por ello o para alarmarse— una característica del mundo moderno.

La actitud mágica ante la enfermedad no cambia en el curso de los siglos. No hay diferencia fundamental entre un hombre civilizado de nuestra época que pide consejo a la vidente, un papú que acude al hechicero y el egipcio del segundo milenio que consulta a un sacerdote.

Por variadas que sean las prácticas mágicas, se reducen a unos rasgos generales fáciles de precisar.

El desarrollo histórico de la medicina no puede comprenderse más que como el efecto de una actitud negativa opuesta al pensamiento mágico-religioso y a todos los prestigios ligados a la tradición.

Las conquistas en la medicina sólo han sido posibles al precio de una lucha constante contra los errores convertidos en dogmas y al precio de una constante revisión de los métodos y de los principios filosóficos de la investigación fundamental.

Aunque la enfermedad es tan vieja como la vida, la medicina es una ciencia joven. Segura ya de sus progresos en el plano del conocimiento, necesita ser impulsada hacia nuevos descubrimientos, descubrimientos, logros e hitos que iremos explicando en este post….

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El progreso de la medicina a través de la historia simboliza el carácter de la especie humana en su anhelo de perpetuarse más allá de la enfermedad y de la propia muerte.

La escasez de datos sobre los conocimientos médicos de las sociedades prehistóricas no permite establecer un conjunto de rasgos concretos sobre el desarrollo de esta ciencia en sus inicios.

Sin embargo, la perfección anatómica de algunas de sus pinturas rupestres o el hallazgo de cráneos trepanados con fines terapéuticos muestran un nivel apreciable de comprensión y aprendizaje en las técnicas de la medicina.

Las grandes civilizaciones de la antigüedad combinaron aparentemente prácticas estrictamente médicas con ceremonias mágicas rituales cuyo objeto era expulsar por medios sobrenaturales al espíritu destructor que se había alojado en el alma del enfermo.

medicina egipcia

En consecuencia, el indudable saber demostrado por los cirujanos y embalsamadores egipcios o la extendida fama en el mundo antiguo de los médicos mesopotámicos quedaron parcialmente oscurecidos a la luz de la historia por su relación, no siempre cierta, con algunos aspectos de la magia, la superstición y la nigromancia.

Bálsamos, pomadas, lociones, ungüentos, masajes y limitadas prácticas quirúrgicas constituían buena parte del bagaje curativo de los practicantes de la medicina en las culturas prehelénicas.

Se sabe de la existencia de escuelas médicas a las que acudían los aspirantes para iniciarse en las técnicas allí impartidas, con un grado de rigor probablemente superior al que se les atribuyó en la historiografía posterior.

Ambas tradiciones, la mágica y la empírica, fueron recogidas por los habitantes de la península helénica.

medicina antigua

Crisol de pueblos y de conocimientos, la cultura griega antigua supo aprovechar las ventajas de su situación geográfica y política para desarrollar un pensamiento filosófico original en el que la civilización occidental reconoce sus primeros rasgos de identidad.

Aunque imbuida de un acendrado sentimiento maravilloso de la vida que compaginaba el remedio con las ceremonias votivas a la divinidad cósmica, la medicina griega evolucionó paulatinamente hacia una mayor racionalidad.

La figura de Hipócrates, sabio griego del siglo IV anterior a la era cristiana, dominó el panorama de la medicina helénica durante su período clásico.

Compilador de la experiencia de sus antecesores griegos y medio orientales, defendió el origen puramente natural de las enfermedades y entendió la salud corporal como una armonía entre los elementos del cuerpo, el ambiente y el cosmos.

Esta actitud de equilibrio de fuerzas fue también característica esencial de las medicinas china e indostánica.

historia de la medicina hipocrates

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HITOS: Cronología de los Adelantos en Cirugía y Farmacología

1545 El drujano francés Ambroise Paré establece los principios básicos de la cirugía.

1666 El médico inglés Thomas Sydenham populariza el uso de la quinina (bajo la forma de corteza de quino) para tratar la malaria.

quinina

1785 El médico británico William Wihering describe por primera vez el uso de la planta llamada digital, o dedalera, para tratar la insuficiencia cardíaca.

1805 El farmacólogo alemán Friedrich Sertürner usa por primera vez como analgésico la morfina, extraída del opio.

1842 El cirujano estadounidense Crawford Long realiza la primera operación con anestesia general, usando éter. En 1845, el dentista Horace Wells utiliza óxido nitroso (gas hilarante) como anestésico. En 1847, el obstetra británico James Simpson introduce el cloroformo.

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1870 El cirujano británico Joseph Lister promueve la antisepsia quirúrgica mediante la pulverización de ácido carbólico (fenol) para evitar infecciones.

1878 El químico estadounidense Harmon Morse descubre el paracetamol; su utilidad no se comprendió hasta setenta años después.

1899 La empresa alemana Bayer produce la primera aspirina.

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1901 El patólogo austríaco Karl Landsteiner descubre los grupos sanguíneos ABO, estableciendo las bases para las transfusiones seguras.

1911 El bacteriólogo alemán Paul Ehrlich introduce la arsfenamina para tratar la sífilis.

1920 Mientras trabaja para Johnson & Johnson, Earle Dickson inventa las vendas adhesivas, o tiritas.

1928 El bacteriólogo británico Alexander Fleming reconoce la acción antibacteriana de la penicilina.

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1935 El farmacólogo alemán Cerhard Domagk descubre la acción antibacteriana de la sulfanilamida.

1943 El cirujano holandés Willem Kolff desarrolla la máquina de diálisis renal.

1951 Los médicos estadounidenses Gregory Pincus y John Rock y el químico de origen austríaco Carl Djerassi desarrollan la pildora anticonceptiva.

1955 Primer trasplante de riñon con éxito (entre gemelos), realizado por un equipo de cirujanos dirigido por Joseph Murray, de la Escuela Médica de Harvard.

1962 Los científicos de Imperial Chemical Industries (RU) desarrollan nethalide (pronethalol), el primer fármaco betabloqueante.

1967 El cirujano argentino Rene Gerónimo Favaloro realiza en Cleveland (Ohio) el primer bypass aorto-coronario.

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1967 El cirujano sudafricano Christiaan Barnard realiza el primer trasplante de corazón humano en el hospital Groóte Schur de Ciudad del Cabo.

1969 El científico escocés David Jack descubre el salbutamol, para tratar el asma.

1976 El cirujano suizo Andreas Grüntzig, del Hospital Universitario de Zurich, introduce la angioplastia coronaria.

1978 Nace en Gran Bretaña Louise Brown, la primera «bebé probeta» resultado de fecundación in vitro (FIV). El ginecólogo Patrick Steptoe y el embriólogo Robert Edwards desarrollan las técnicas de FIV.

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1980 El ginecólogo alemán Kurt Semm realiza la primera operación laparoscópica.

1982 En Genentech (California) se sintetiza la insulina humana, primer fármaco producido por ingeniería genética.

1986 Científicos de los laboratorios Burroughs Wellcome, en Carolina del Norte, desarrollan la zidovudina (originalmente llamada AZT) para tratar el sida.

1998 Pfizer Corporation (EE UU) introduce la viagra (sildenafil) para el tratamiento de la disfunción eréctil.

2005 Primer trasplante de cara, realizado por el equipo francés de Bernard Devauchelle y Jean-Michel Dubernard sobre la paciente Isabelle Dinoire, de 38 años.

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HITOS: Cronologia de los Adelantos en Diagnosis y Prevención de Enfermedades

400 a.c. El médico griego Hipócrates introduce el concepto de enfermedad.

1666 El naturalista holandés Antonie van Leeuwenhoek descubre los microorganismos con un microscopio óptico simple desarrollado por él.

leeuwenhoek

1725 Daniel Gabriel Fahrenheit diseña el termómetro médico con medida.

1796 El médico inglés Edward Jenner hace las primeras vacunaciones contra la viruela. La primera vacuna auténtica (compuesta por microorganismos debilitados) contra el cólera aviar fue desarrollada en 1880 por el francés Louis Pasteur.

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1816 El médico francés Rene Laénnec inventa el estetoscopio.

1850-1900 La teoría microbiana de la enfermedad es planteada por el científico francés Louis Pasteur y desarrollada por el bacteriólogo alemán Robert Koch.

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1851 El científico alemán Hermán von Helmholtz inventa el oftalmoscopio.

1881 El médico checo-austríaco Samuel von Basch inventa el esfigmomanómetro para medir la tensión arterial.

1887 El fisiólogo británico Augustus Waller, del hospital St. Mary de Londres, describe el primer electrocardiógrafo (ECG). El fisiólogo holandés Willem Einthoven desarrollará sus cinco fases y ganará el premio Nobel en 1924.

1891 El médico francés Alexandre Lion introduce la incubadora neonatal.

1895 El físico alemán Wilhelm Roentgen descubre los rayos X.

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1898 El médico británico Ronald Ross prueba que la malaria es transmitida por mosquitos.

1901 El inventor estadounidense Miller Reese Hutchinson desarrolla el audífono (eléctrico).

1932 Los científicos alemanes Max Knoll y Emst Ruska construyen el microscopio electrónico de transmisión (MET).

1938 George Peter Robb e Israel Steinberg realizan en Nueva York el primer cateterismo cardíaco.

1946 Después de sufrir serias quemaduras solares en la ascensión al Piz Buin (montaña en la frontera austro-suiza), Franz Greiter desarrolla un protector solar.

1950 El médico británico Douglas Bevis desarrolla la amniocentesis para detectar enfermedades fetales; se reconoce su importancia diez años después.

1951 El vínculo descubierto entre tabaquismo y cáncer de pulmón es demostrado por los científicos británicos Richard Dolí y Austin Bradford Hill.

1957 El doctor de origen sudafricano Basil Hirschowitz es el primero en aplicar el endoscopio de fibra óptica, en la universidad de Michigan.

1958 En Escocia, el obstetra y ginecólogo lan Donald usa ultrasonidos para examinar el feto de una mujer embarazada: la primera embarazada.

1972 El ingeniero británico Godfrey Hounsfield y el físico de origen sudafricano Alan Cormack inventan el escáner de tomografía computarizada en Massachusetts.

1976 Ginecólogos chinos desarrollan el análisis de vellosidades coriónicas, que ayuda a la detección precoz de trastornos genéticos.

1977 Raymond Damadian y su equipo desarrollan en EE UU el primer escáner de RM.

1979 Tras una campaña intensiva lanzada en 1967 por la Organización Mundial de la Salud, se certifica formalmente la erradicación total de la viruela.

1985 Kary Mullis, de la Cetus Corporation de California, desarrolla la copia rápida de secuencias de ADN usando la reacción en cadena de la polimerasa.

1995 Identificada la secuencia cromosómica de Haemophiluus influenzae. Es la primera secuenciación del genoma de un organismo no parasitario.

2003 Queda completado el Proyecto Genoma Humano, a partir del primer borrador publicado por el Consorcio Internacional Genoma Humano en 2001.

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2006 El médico de origen escocés lan Frazer y el virólogo molecular chino Jian Zhou, de la universidad de Queensland (Australia), desarrollan la vacuna contra el cáncer cervical.

LOS ESTUDIOS DE LA ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA HUMANAS A TRAVÉS DE LAS DISTINTAS ÉPOCAS

ANTECEDENTES: El comienzo de estos estudios se remonta a la prehistoria, ya que encontramos verdaderas observaciones y curaciones realizadas por el hombre de las cavernas, según testimonios obtenidos de esa época en dibujos, pinturas o restos fósiles humanos hallados en las grutas o enterrados.

El material óseo encontrado evidencia que ya en esa época se realizaban trepanaciones con fines curativos y ejecutadas con verdadera técnica, amputaciones de miembros tal vez para prevenir envenenamientos a causa de mordeduras de serpientes o por gangrena de heridas, intervenciones realizadas para extraer puntas de flechas, etc.

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Las curaciones eran efectuadas por el hechicero, quien cumplía las funciones de farmacéutico, médico, cirujano y sacerdote, según dibujos encontrados en las cuevas junto con punzones de hueso, que quizá utilizaría en las intervenciones quirúrgicas.

Tenemos noticias de los conocimientos anatómicos de la edad antigua gracias al embalsamamiento (que consistía en envolver los cadáveres con varias tiras de vendas empapadas en sustancias pegajosas) realizado por los antiguos egipcios y a los textos científicos (papiros) que contienen datos valiosos sobre distintas clases de enfermedades, fisiología, consejos higiénicos, heridas y fracturas, curaciones, etcétera.

También nos demuestran el avance de estas ciencias a través de las épocas los escritos dejados por los babilonios, los cretenses y los griegos, entre los que se destaca Hipócrates (médico griego, 460 a 357a. de C. En esta época se estudia la verdadera anatomía y fisiología humanas separándolas de la superstición.

A partir de Hipócrates se advierte un verdadero avance en el campo de las ciencias biológicas hasta llegar al perfeccionamiento científico del siglo XX, en que se realizan auténticos trabajos de investigación y se perfeccionan los materiales empleados para el mejor logro de éstos.

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HISTORIA DE LA MEDICINA:
Los Médicos Prcursores

Hipócrates, el Grande (460-357 a. de C). Famoso médico griego considerado el «padre de la Medicina». Hijo de un médico, Heráclides, estudió medicina bajo la guía de su padre y de los colegas de éste. Fue médico ambulante, por lo qu,e viajó mucho.

Fue el primero en separar la medicina de la filosofía y basar su aprendizaje en la experimentación, con lo qui1 logró separar la medicina de la superstición, tan común en esa época. Es decir que fue d primero que trató de eliminar de la medicina todo lo que no fuera ciencia pura y auténtica.

Hipócrates dejó 53 obras o tratados: Sobre las epidemias. Sobre el morbo sagrado (se denominaba así a la epilepsia porque se creía que era obra de demonios), Sobre los aires. Sobre las aguas, etcétera.

Los principios fundamentales de la escuela de Hipócrates fundada en la observación y en la experimentación fue continuada por Erasístrato y Herófilo, que lograron resultados maravillosos en los estudios de anatomía, anatomía patológica y de fisiología, realizados sobre organismos humanos.

Alcmeón. Médico griego que vivió hacia el año 500 a de C. Fue el primero que practicó la disección de cadáveres, haciendo excepcionales descubrimientos en la anatomía y la fisiología humanas. Dejó muy pocos fragmentos, por lo que no se conocen muy bien sus actuaciones.

Aristóteles (384 a 322 a. de C). Filósofo griego. Realizó investigaciones en distinto campos del saber, distinguiéndose en todos. Como biólogo fue organizador de investigaciones científicas que aportaron gran cantidad de datos. Es una de las cumbres máximas de la humanidad.

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Galeno (131-201). Médico y filósofo griego. En el año 164 pasó a Roma donde alcanzó gran fama. Fue el médico personal de Marco Aurelio (emperador y filósofo romano). Escribió cerca de 400 obras, aunque actualmente se conserva muy poco. Adoptó la medicina experimental poniendo el experimento como base de sus afirmaciones; aceptó la vivisección utilizando para sus estudios cabritos, monos y otros animales vivos.

Fue uno de los mejores anatomistas y experimentadores. Con Galeno culminó la antigua medicina y se detuvieron los estudios médicos por varios siglos después.

Avicena (980-1037). Médico árabe cuyo verdadero nombre era Ibn Sina. Además de médico fue astrónomo, matemático y filósofo. Toda su ciencia medien está contenida en una obra en cinco tomos llamada Canon e inspirada en Aristóteles, Galeno e Hipócrates, exponentes máximos de la ciencia griega. E

l Canon fue traducido a varios idiomas y se utilizó hasta el siglo XVI para el estudio de la medicina en Europa. Junto a Avicena se destacó otro médico árabe, Albucasis, autor de 30 obras sobra medicina, siendo la más importante Cirugía.

Leonardo Da Vinci (1425-1519). Artista y hombre de ciencia florentino. Con él comienza el Renacimiento en el arte, la técnica y la ciencia. Contribuyó enormemente al estudio de la anatomía realizando dibujos realmente maravillosos y perfectos tomados directamente del natural, ya que en esa época fue permitida la disección de cadáveres con fines de estudio. Siempre trató de relacionar la estructura con la función.

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Andrés Vesalio. (1514-1564). Anatomista y médico belga cuyo verdadero apellido era van Wesele. Se considera como el reformador de la anatomía y de los estudios anatómicos, por la innovación que produjeron sus enseñanzas y publicaciones en el campo científico.

Su obra monumental Humani corpori fabrica (Sobre la fábrica del cuerpo humano), publicada en 1543, marcó la iniciación de la anatomía moderna. Los dibujos que ilustran esta obra aparecen siempre en posiciones vivas.

Gabriel Falopio (1523-1562). Anatomista y médico italiano, que continuó la obra de Vesalio. En 1561 publicó las Observaciones Anatómicas, obra que no descuida ningún órgano, aunque sus más importantes descubrimientos son los relacionados con el aparato genital y el oído.

William Harvey (1578-1657). Médico y fisiólogo inglés que reunió y organizó las observaciones y descubrimientos realizados por sus predecesores. En 1628 publicó una obra revolucionaria sobre la circulación de la sangre llamada Práctica anatómica sobre el movimiento del corazón y de la sangre.

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Marcelo Malpighi (1628-1694). Médico y anatomista italiano fundador de la anatomía microscópica, ya que fue uno de los primeros científicos que utilizó el microscopio para estudiar los tejidos, demostrando por primera vez U estructura interna particular de los órganos.

Descubrió la estructura membranosa-vesicular del pulmón, y los capilares sanguíneos al comprobar su existencia y comunicación en los pulmones (arteriolas y vénulas), las papilas gustativas de la lengua, los glóbulos rojos de la sangre, etc. Se distinguió también en embriologia al estudiar la formación del pollo en el huevo, en botánica y en zoología.

Antón van Leewenhoek (1632-1723). Minucioso y modesto naturalista holandés. Fue un habilísimo preparador de lentes, lo que le permitió realizar observaciones de gran valor, siendo considerado uno de los fundadores de la microscopía. Observó la circulación de la sangre en la cola de un renacuajo, los glóbulos rojos, los músculos estriados, los espermatozoides, protozoos en aguas estancadas, bacterias, etcétera.

María Francisco Javier Bichat (1771-1802). Médico francés, autor de varios tratados (Tratado de las membranas. Tratado de Anatomía Descriptiva, etc.). Fue un investigador infatigable, considerado el fundador de la histología y la anatomía general.

Claudio Bernard (1813-1878). Médico y fisiólogo francés, autor de libros sobre medicina experimental. Realizó investigaciones sobre la formación de azúcar en el hígado, las funciones del páncreas y de las glándulas salivales, el gran simpático, etcétera.

Camilo Golgi (1843-1926). Eminente médico italiano. Se-distinguió por sus investigaciones sobre el tejido nervioso. En 1906 obtuvo, junto con Ramón y Cajal, el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

Juan León Testut (1849-1925). Anatomista y médico francés. Es autor de un tratado de anatomía humana que se ha hecho clásico mundialmente.

Juan Petrovich Pavlov (1849-1936). Notable investigador, médico y fisiólogo ruso. Sus investigaciones y descubrimientos sobre digestión, secreciones, reflejos cerebrales, etc., causaron sensación. En 1905 obtuvo el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Ilustre histólogo español. Fue mundialmente famoso por sus estudios sobre tejidos nerviosos. En 1906 obtuvo el Premio Nobel de Medicina y Fisiología junto con Camilo Golgi. Publicó notables trabajos sobre histología.

 Santiago Ramón y Cajal

Pedro Belou (1884-1955). Médico uruguayo de gran actuación en nuestro país, en el que organizó la Facultad de Medicina de La Plata. Mereció el Premio Testut de 1922, otorgado por Francia, como consecuencia de sus trabajos realizados sobre la anatomía del órgano del oído.

Gregorio Marañón (1887-1960). Médico y ensayista español. Se distinguió por sus estudios sobre endocrinología (glándulas de secreción interna), y recibió honrosas distinciones. Su destacó como ensayista por sus notables trabajos de interpretación historica de algunos personajes históricos y literarios.