Sintesis Histórica de Argentina

Ideas Políticas y Democraticas de la Revolucion de Mayo de 1810

Ideas Políticas y Democráticas de la Revolución de Mayo de 1810

La democracia como forma política se ha realizado en occidente a fines del siglo pasado y en lo que va del presente. En 1810 la democracia no existe. Los grandes países son monárquicos. Sólo los Estados Unidos han adoptado la forma republicana.

Nuestro primer gobierno patrio juró fidelidad a Fernando VII. Sin embargo en el gobierno de Mayo estaban presentes y actuantes los principios en que se nutre la auténtica democracia: soberanía popular, defensa de la libertad individual, respeto a la persona humana, participación activa del pueblo en la vida comunitaria.

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25 de Mayo de 1810: El Pueblo en la Plaza Frente al Cabildo – Ver: La Revolución de Mayo de 1810

La democracia, ya lo hemos indicado, es un fenómeno propio de la época contemporánea. Como forma de organizar y justificar el poder, la democracia se ha ido extendiendo a lo largo del siglo XIX. La mayor parte de las actuales democracias datan del presente siglo.

En 1810 la monarquía era la forma habitual de gobierno. Excepto Estados Unidos, todos los grandes países eran monárquicos. En Francia, con la revolución, hubo una breve experiencia republicana, caótica y sangrienta, que condujo a la dictadura napoleónica y a aventura imperial.

En este horizonte histórico se realiza nuestra revolución patria. Un cúmulo de circunstancias, que luego estudiaremos, la explican. No encontramos en nuestro primer gobierno formas republicanas ni democráticas.

No rechazan la forma monárquica, ni niegan los derechos de la Corona española, ni muestran clara voluntad de independizarse. Al contrario, juran fidelidad a Fernando VII y sus sucesores. Juran, asimismo, cumplir puntualmente las leyes del reino.

Entre los miembros del primer gobierno patrio existen dos españoles peninsulares, Matheu y Larrea, que han sido impuestos por los patriotas. No hay, pues, formas republicanas, ni democráticas. Sin embargo en el movimiento de Mayo estaban contenidos los principios republicanos y democráticos que iban a conducirnos a nuestra actual organización.

Para mejor entender el alcance de los principios de Mayo conviene tener presente los sucesos que acaecían en España y los que acaecían en Buenos Aires.

En España:
a) Los desaciertos políticos de Godoy, favorito de Carlos IV, y los compromisos contraídos con Napoleón provocaron un fuerte movimiento de oposición encabezado por el Príncipe Fernando con el apoyo de pueblo y de parte de la Corte. En marzo de 1808 estalló un motín en Aranjuez, Carlos IV abdicó el poder en favor de su hijo Fernando VII.

b) Napoleón aprovechó las circunstancias. Hizo persuadir a Carlos IV que su abdicación había sido arrancada por la fuerza, y retractarla, prometiéndole su apoyo para recuperar el poder. España y sus colonias tenían simultáneamente dos reyes. La situación se tornó confusa e insostenible.

c) Napoleón invitó a la familia real a Bayona, ciudad francesa limítrofe, para componer el pleito de familia. Allí despojó de la corona a Fernando VII y la traspasó a su hermano José Bonaparte que asumió el trono de España apoyado por los ejércitos del Emperador.Una parodia de Congreso General, reunido en Bayona, reconoció a José Bonaparte como Rey de España e Indias. Carlos IV y Fernando VII fueron internados en Francia.

d) El nuevo monarca llegó a Madrid. Pero el pueblo español no aceptó al invasor. Los levantamientos populares se multiplicaron en todas partes. España se convirtió en un campo de guerrillas.En las provincias españolas se formaron Juntas Provinciales que gobernaban en nombre del monarca cautivo Fernando VII

e) Para unificar la resistencia al invasor, a iniciativa de Murcia, se formó una Junta Central con delegados de todas las provincias españolas. Se estableció en Aranjuez y luego, ante el avance francés, se trasladó a Sevilla y posteriormente a la isla de León. Entretanto, a pesar de la heroica resistencia, continuaba la ocupación del territorio español por los ejércitos imperiales.

El 31 de enero de 1810 la Junta Central entregó el poder a un Consejo de Regencia, que se instaló en Cádiz y convocó a Cortes. Fernando VII permaneció prisionero hasta diciembre de 1813. En marzo de 1814 recuperó el trono español.

En Buenos Aires:
a) Los habitantes del virreinato vivían con angustia la incertidumbre de España.En julio de 1808 se conoció la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. La Audiencia se aprestó a darle juramento.Poco después llegó la noticia de la retractación de Carlos IV, pero la Audiencia resolvió no alterar su juramento a Fernando.

En agosto llegó un delegado del Emperador Napoleón con pliegos en que comunicaba la ocupación del trono de España e Indias por su hermano José. La Audiencia mantuvo su posición de lealtad a Fernando VII. El virrey Liniers, en agosto, lanzó una proclama en que comunicaba los hechos e invitaba a todos a jurar fidelidad a Fernando.

b) Entretanto crecía la tensión entre criollos y españoles. Liniers en su doble carácter de jefe del grupo criollo y del francés, era objeto de la oposición de los españoles.El 1 de enero de 1909 el grupo español pretendió destituir a Liniers y establecer una Junta de Gobierno.

El pueblo y los batallones criollos, encabezados por Saavedra, dieron decidido apoyo a Liniers.

c) En agosto la Junta Central de Sevilla nombra a Baltasar Hidalgo de Cisneros como virrey en reemplazo de Liniers.Cisneros era un hábil político que procuró calmar los ánimos y decretó una amplia amnistía.Los ánimos con todo están tensos. Cisneros no es bien visto por los criollos.

Las reuniones secretas se multiplican. Saavedra ofrece el concurso de las fuerzas que comanda.

d) El 13 de mayo de 1810 llega a Montevideo la noticia de la entrada de las tropas en Sevilla y la disolución de la Junta Central.Cisneros retacea las informaciones, pero la agitación criolla crece. Saavedra y Belgrano piden al Cabildo la convocatoria de un Cabildo Abierto, para considerar la situación y si el virrey debe continuar en el mando.

Comunicada la petición a Cisneros, éste se alarmó y convocó a los comandantes militares. Los jefes españoles dieron su decidido apoyo a Cisneros. Saavedra respondió: “No cuente V.E. conmigo, ni con los patricios; el gobierno que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe… y por eso el pueblo quiere reasumir sus derechos y conservarse a sí mismo”.

El Cabildo Abierto fue convocado para el día 22.

En la discusión y en los votos de la reunión del día 22 aparecen claramente el espíritu democrático que inspira el movimiento patriótico: categórica afirmación del principio de soberanía popular. Es el pueblo quien en estas circunstancias debe determinar su propia suerte.

Del debate y posterior votación podemos concluir la profunda inspiración democrática de las posiciones criollas.

Sintetizamos las posiciones sostenidas por ellos:

a) No se niega la legitimidad del poder ejercido por Fernando VII y la Corona española; ni se manifiesta propósito de llegar a una separación política;
b) se establece que en las presentes circunstancias, por la cautividad del rey, el trono está vacante y ha caducado la autoridad de la Corona;
c) con la disolución de la Junta Central de Sevilla, a cuya constitución no han concurrido los pueblos de América, no queda autoridad en España que represente el poder real. Tampoco tiene esta Junta facultad para nombrar un Consejo de Regencia. No niegan los criollos la legitimidad del poder de estos organismos para las provincias españolas que libremente han concurrido a su formación,
e) Ha caducado el poder real y América no ha concurrido a la formación de otro poder substituto, por lo tanto:

1. los derechos de la soberanía han vuelto al pueblo;
2. la autoridad de los funcionarios reales ha caducado;
3. el Cabildo en su calidad de órgano que representa al pueblo, debe asumir el gobierno, constituir una Junta Provisoria de Gobierno y convocar a todos los pueblos del virreinato para que como soberanos, determinen cuál es la actitud a asumir, y constituyan el gobierno que estimen conveniente.

LAS IDEAS POLÍTICAS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El movimiento libertador de Mayo, aunque obedecía a profundas raíces históricas no fue el resultado de una actitud serenamente meditada y programada. Fue en gran parte producto del estado circunstancial de la Corona española. Los criollos se encontraron obligados a asumir en tiempo perentorio una actitud definida y lo hicieron.

Puesto este hecho fundamental los sucesos fueron tomando una dirección emancipadora definitiva, no prevista.

No es posible encontrar en los criollos una clara fundamen-tación del poder aparte de la tomada de la teoría suareciana. No hay tampoco en el primer gobierno patrio, constituido a título provisorio y mientras se reúne la asamblea de los pueblos del virreinato un plan, ni un programa premeditado de acción.

En las discusiones y votos del día 22 se encuentran sus ideas políticas fundamentales. Estas ideas se manifiestan también en el Reglamento de la Junta elaborado por el Cabildo el día 25 y en la Proclama dirigida el día 26 a los habitantes de las provincias.

Los objetivos de la Nueva Junta son propuestos al virreinato al día siguiente de su constitución mediante proclama.

Dicha proclama los enuncia así:

— “proveer por todos los medios posibles a la conservación de nuestra santa religión;
— la observancia de las leyes que nos rigen,
— la común prosperidad,
— el sostén de estas posesiones en la más constante fidelidad y adhesión a nuestro muy amado Rey Señor don Fernando VII y sus legítimos sucesores en la corona de España”.

El Reglamento elaborado por el Cabildo para regular el ejercicio del poder por la Junta gubernamental contiene una serie de principios que por evolución nos conducirán a una democracia republicana.

Principio de la división de poderes:

Este principio es afirmado por el reglamento del día 25.
El artículo 7 establece la incompatibilidad de la función ejecutiva con la judicial. Dice: “Los miembros de la Junta quedan excluidos de ejercer el poder judicial el cual se refundirá en la Real Audiencia”. El Cabildo asume de hecho funciones parlamentarias. Afirma el artículo 9: “La Junta no puede disponer contribuciones ni gravámenes al pueblo o a sus vecinos, sin previa consulta y conformidad de Este Excelentísimo Cabildo”.

El reglamento dictado el día 28 por la Junta anula este poder parlamentario del Cabildo y aumenta su propia autoridad.

El régimen republicano y el sistema representativo:

La Junta de mayo no rechaza el poder monárquico, antes lo afirma. Por lo tanto no es republicana.
Con todo hay en ella una serie de principios que encuadran dentro de la concepción republicana:
1. afirmación de que el poder pertenece al pueblo, que es “cosa pública”;
2. principio de separación de poderes;
3. responsabilidad de los funcionarios. Son responsables ante el Cabildo, el cual puede incluso separarlos de sus cargos en caso de que faltasen a sus deberes;
4. publicidad de los actos. Establece el Reglamento que la Junta, cada mes, publique “un estado en que se dé razón de la administración de la Real Hacienda”;
5. la representación popular es asumida por el Cabildo.

El pueblo y los patriotas reconocen que la representación popular es ejercida por el Cabildo. Esta había sido tradicionalmente su función. El pueblo pide que sea el Cabildo ordinario quien designe la Junta Gubernamental y le ratifica de hecho su carácter representativo.

La circular del 27 de mayo invita a los pueblos del interior a que envíen diputados a Buenos Aires, los que a medida de su llegada, se irían incorporando a la Junta; disposición que luego encontrará oposición en Moreno y Paso.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

La Sociedad Colonial Características La Familia y Grupos Sociales

La Sociedad Colonial y la Familia
Características y Grupos Sociales

LA FAMILIA Y SOCIEDAD EN LA ÉPOCA VIRREINAL: El estado y desarrollo de la vida social en la época colonial tenía como factor principal la composición racial de la población. Blancos, indios y negros fueron los elementos constitutivos de la sociedad colonial. No tenían los españoles los prejuicios raciales de otros pueblos. Esto originó distintas formas de mestiizaje. El estado social, cultural y económico estaba en gran parte vinculado al grupo racial a que se pertenecía.

La raza blanca ocupaba un lugar preponderante dentro de la sociedad colonial. No existía tampoco igualitarismo entre sus miembros sino que seguían las pautas de organización social propias de España.

Entre los blancos se distinguían los nobles, los hidalgos y el pueblo simple. No existían entre ellos las distancias existentes en la metrópolis. La necesidad de luchar juntos creaba un sentimiento de confraternidad, y la carencia de grandes recursos económicos contribuía a disminuir la distancia. La raza blanca estaba constituida por españoles, criollos y extranjeros.

Los españoles representaban a la raza conquistadora. Aspiraban a crearse una situación de privilegio. En sus manos estaban la mayoría de los cargos de gobierno y administrativos, y gran parte del comercio. En su mayor parte eran hombres autoritarios, altivos, de espíritu guerrero y acendrada fe religiosa, aunque sus costumbres no estuviesen con frecuencia acordes con su fe.

Los privilegios de que gozaban eran fruto de una situación de hecho. Porque la legislación vigente no les reconocía ningún privilegio.

Los criollos eran hijos o descendientes de españoles. Se llamaban a sí mismos con orgullo “hijos del país”. Las leyes les reconocían los mismos derechos que a los españoles europeos, pero en la práctica carecían de las facilidades de que estos gozaban.

Con el tiempo se fue creando un antagonismo entre españoles y criollos, sobre todo a medida que aumentaban las generaciones nativas. Los españoles se consideraban superiores y los criollos se consideraban con mayores derechos sobre el país. Ocupaban la mayor parte de las funciones en los Cabildos.

Los extranjeros europeos, a pesar de las restricciones impuestas a la inmigración, ejercieron notable influencia. Franceses, ingleses, portugueses e italianos se radicaron en Buenos Aires.

Liniers era francés, Pueyrredón era hijo de franceses, Belgrano y Castelli eran hijos de padres italianos. Es un índice de la actuación que les cupo a los extranjeros y a sus descendientes en la vida colonial.

Los mestizos eran resultado de la mezcla de españoles y de indias. Eran “los mancebos de la tierra” que fundaron con Garay Santa Fe y repoblaron Buenos Aires.

Las autoridades amparaban las uniones matrimoniales entre españoles e indios.

La situación social del mestizo era inferior a la del español y del criollo. En las ciudades desempeñaban ocupaciones de menor estima social. Gran parte vivía en la campaña y constituyeron un tipo característico entre nosotros: el gaucho.

Sin embargo, según la situación de sus padres, muchos mestizos tuvieron figuración relevante. Juana Ortíz de Zárate, hija del Adelantado y esposa de Torres de Vera y Aragón, último Adelantado del Río de la Plata, era mestiza. También lo eran Garcilaso de la Vega, Ruy Díaz de Guzmán, Pedro Gutiérrez de Santa Clara que sobresalieron como literatos.

Los negros fueron traídos a América en calidad de esclavos. Su introducción comenzó poco después de la conquista.

La Corona española siempre preocupada en su legislación por la situación de los indígenas, apenas se preocupó de los negros. Carlos IV dictó una Cédula Real en 1789 reglamentando su educación, alimentación, trabajo y trato e imponiendo severas penas a los amos que no cumpliesen sus obligaciones.

El trato que recibían variaba según las colonias. En el Río de la Plata vivían en su mayor parte incorporados como sirvientes a la familia de sus amos y recibían un trato sumamente benigno.

En general en las colonias españolas siempre recibieron, comparado con otros pueblos, un trato humanitario.

Los soldados de los ejércitos de la independencia fueron en buena parte formados por negros esclavos que recibían su libertad por el hecho de incorporarse a sus filas.

Mulatos se denominaba a los descendientes de blancos y negros; zambos, a los descendientes de indios y negros. Ambos grupos ocupaban un lugar inferior en la escala social.

La familia, sobretodo la familia urbana, estaba sólidamente formada. El hogar tenía características patriarcales y el padre ejercía suma autoridad.

El grupo familiar estaba constituido no sólo por los padres e hijos, sino también por los allegados y la gente de servicio. Cada hogar constituia un pequeño taller. En él además de las tareas domésticas, se cosía, se tejía y se ejercían pequeñas industrias.

grupos sociales americanos

GRUPOS SOCIALES EN LA SOCIEDAD COLONIAL

Los blancos eran la clase privilegiada, “gente decente”. Pero sólo los españoles tenían todos los derechos.
Los Indios no tenían ningún derecho y se los despreciaba. No podían tener empleos ni andar a caballo. Intercambiaban sus productos en las pulperías.
A los criollos les estaba prohibido hacer política. Como máximo podían ser empleados de tienda por supuesto, los que podían Iban a las universidades).
En el Río de la Plata los negros eran, en su mayoría esclavos. Algunos compraban su llbertad al amo: se los llamaba libertos. Vendían productos por su cuenta o de los patrones. También trabajaban en las chacras y el campo. Los negritos llevaban almohadones para que sus amas se sentaran en la iglesia.
La sociedad colonial estaba dirigida por los blancos. Los españoles se consideraban a si mismos como los más Inteligentes.
Pensaban que los criollos no tenían mucha capacidad, Los mestizos y mulatos se desempeñaban como sirvientes.
También se dedicaban al comercio ambulante.
Había una enorme cantidad de vendedores ambulantes. Ofrecían: escobas, pasteles, pescado, fruta, agua, carne, sogas yartículos de contrabando.
Además de recorrer las calles con su mercancías y pregones se establecían por las mañanas en la Recova de la Plaza Mayor.
En las afueras de la ciudad estaban las pulperías, almacenes de campo donde la gente también Jugaba a las cartas y bebía aguardiente.

ESQUEMA GRAFICO DE LOS GRUPOS SOCIALES

grupos sociales coloniales en america

Ver:Vida de los Negros en América Colonial

Contaba Mariquita Sánchez de Thompson: Había mucha escasez de muebles, que eran muy ordinarios. Es cierto que había mucha plata labrada, pero ésta era Indispensable. La loza era muy cara y muy escasa: de modo que era una economía tener una docena de platos, unas fuentes y lo demás no con gran profusión. No se mudaba cubierto a cada plato y algunas veces comían dos cosas en el mismo plato. Y para beber agua había un jarro de plata que circulaba en la mesa. Los más pobres tenían peltre en lugar de plata. La gente del campo vivía en la mayor miseria, los salarios no les permitían vestirse. Andaban con un poncho, un sombrero bajito y un pañuelo para atarse la cabeza. En casa de Mariquita Sánchez de Thompson se entonó por primera vez el Himno Nacional. En época de Sarmiento fue directora general de escuelas. Escribió amenos relatos sobre su tiempo.

 

Tertulia Colonial:La tertulia era una reunión que tenía lugar todas las noches. A las casas se entraba sin llamar. Durante la velada se tocaba música, bailaban, charlaban y comían. Duraba hasta pasadas las doce de la noche. Los hombres iban a las tertulias vecinas. Así todos se conocían.

Cena Colonial en el Virreinato:Las clases altas, también llamadas “gente decente” almorzaban a las catorce horas. El menú diarlo era de 20 platos: Sopa de pan, vermicheli, varios guisos, puchero, ternera asada, ensaladas. Al terminar una esclava negra rezaba y la familia se persignaba. Después venían los postres que eran exclusivamente frutas. Sólo tomaban agua, luego del postre, otra esclava pasaba un recipiente donde todos se lavaban las manos. Posteriormente se retiraban a dormir la siesta.

Los Muebles en América Colonial

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Precursores de la Libertad en America Colonial Ideologos

Precursores de la Libertad en América Colonial

Llamamos precursores a quienes adelantándose a la historia promueven movimientos que se desarrollarán posteriormente o ensenan doctrinas que pasado el tiempo serán aceptadas. Vamos a dar breve noticia de algunos de los precursores de la independencia hispanoamericana.

Gogoy Jose Juan

Juan José Godoy: Era un jesuíta, nativo de Mendoza, nacido en 1728. Cuando la Compañía de Jesús fue expulsada por Carlos III en 1767 era profesor en el colegio de Mendoza. Encontrándose circunstancialmente en una estancia no fue hecho prisionero.

Recorrió como prófugo gran parte del virreinato. Hecho prisionero, fue embarcado para Europa y llegó a los Estados Pontificios.

Fue ardiente promotor de la independencia de estas regiones. En 1781 se trasladó a Londres para conseguir que el gobierno inglés se interesara en ello y favoreciera su independencia.

Aspiraba a constituir un estado independiente formado por Chile, Perú, Tucumán y la Patagonia. Sin obtener apoyo en Londres, pasó a los Estados Unidos a promover el mismo proyecto.

En uno de sus viajes fue apresado por las autoridades españolas y condenado a prisión perpetua. Murió en la cárcel, en Cádiz.

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Francisco Miranda: Por el celo y dedicación con que promovió el ideal de independencia es llamado simplemente el “Precursor”. Nació en Caracas en 1750. Estudió en su país y luego se dirigió a España, donde abrazó la carrera militar. (ver una completa descripción de los hechos)

miranda franciscoLuchó a las órdenes de Lafayette en la guerra de la independencia norteamericana. Luchó también en los ejércitos revolucionarios de Francia donde obtuvo el grado de General.

Ampliamente vinculado en Europa, recorrió diversos países alentando el ideal de la independencia americana.

Desde 1790 trabajó en Inglaterra en pro de la independencia formando logias secretas con los americanos y procurando el apoyo del gobierno inglés. Sus relaciones alentaron el deseo del gobierno inglés de extender su influencia hacia estas regiones. Fue amigo de Popham.

Fundó en Londres la llamada “Gran Logia Americana” a la que pertenecieron O’Higgins, Bolívar y San Martín.

Como Inglaterra no le prestó el apoyo esperado, pasó a los Estados Unidos, donde organizó una pequeña expedición libertadora con que pretendió dirigirse a las costas venezolanas. Pero su flotilla fue dispersa por los buques españoles.

Con la ayuda de los ingleses logró reorganizar su flota y desembarcar en Venezuela. Pero no encontró el apoyo que esperaba de sus compatriotas y tuvo que reembarcarse.

Volvió a Londres. Con Bolívar regresó a Caracas en 1810 y fue nombrado teniente general del ejército revolucionario, participando brillantemente en la campaña patriota. En 1812 fue hecho prisionero por los españoles. Permaneció encarcelado hasta su muerte, acaecida en Cádiz en 1816.

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Antonio Marino: Nació en Bogotá, en 1765. Fue un entusiasta lector y propagandista de los enciclopedistas y de los pensadores políticos que influyeron en la Independencia de los Estados Unidos y en la Revolución Francesa.

Mariño Antonio

Tradujo, imprimió y difundió clandestinamente la Historia de la Asamblea Constituyente de Francia. Fue condenado a prisión.

Logró fugar de la cárcel de Cádiz y entró en contacto con los agentes de Miranda.

Regresó a su patria donde obtuvo un indulto. Pero por su propaganda en favor de las nuevas ideas políticas fue trasladado a España.Cuando los ejércitos napoleónicos invadieron la Península se trasladó nuevamente a Colombia.

El 20 de julio de 1810, cuando estalló el movimiento revolucionario, estaba en la cárcel. Fue liberado y trabajó ardientemente con sus patriotas.Dominado el movimiento revolucionario de Colombia en 1814, fue nuevamente enviado prisionero a Cádiz.

En 1820 logró volver a su patria. En 1821 Bolívar lo nombró vicepresidente interino. Murió en 1831.

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El Conde de Aranda: No suele enumerarse entre los precursores. Sin embargo fue uno de los primeros que previo la emancipación americana y alentó la constitución de estados independientes en las colonias españolas.

Ministro de Carlos III, de clara visión política, previo la influencia que sobre las colonias tendría el ejemplo de los Estados Unconde de arandaidos, la difusión de las nuevas ideas y el creciente antagonismo entre criollos y españoles.

Estimaba que el estallido de movimientos de independencia era inevitable y que España, en el estado en que se encontraba no podría dominarlos. También previo que Inglaterra alentaría estos movimientos y procuraría extender su influencia hacia esas zonas.

Señaló a Carlos III la conveniencia de crear tres reinos independientes y asociados a España, cuyos tronos serían ocupados por príncipes españoles. El primero abarcaría México y América Central; el segundo, Nueva Granada, Venezuela y Ecuador; el tercero, Perú, Chile y el Río de la Plata. Las demás regiones quedarían bajo dependencia de la Corona Española.

La creación de estos reinos, según el Conde de Aranda, evitaría la completa separación de las colonias y España.

El proyecto fue considerado por Carlos III. Pero no prosperó porque el Rey estimó equivocadamente que bastaría una reorganización política de las colonias y la concesión de nuevas franquicias para mantener su fidelidad a la madre patria.

VOCACIÓN PARA LA LIBERTAD DEL HABITANTE DEL RIO DE LA PLATA

La vocación para la libertad de los países hispanoamericanos es herencia directa del espíritu y la cultura españoles. El aprecio de la libertad individual, el respeto del orden jurídico, el desarrollo de la vida comunal, el sentido de la dignidad humana y de la esencial igualdad entre los hombres es legado de la madre patria.

Hubo asimismo una serie de causas que contribuyeron a acentuar esta tendencia entre los habitantes del Río de la Plata.

Entre ellas señalamos:

1. Sus orígenes. Tanto la creación de la gobernación del Río de la Plata, como la erección del virreinato obedecieron a razones de tipo militar, impedir la realización de los deseos de expansión de los portugueses.

La creación del virreinato en 1776 obedeció a la necesidad de frenar el avance de los portugueses y de protejer las costas de la Patagonia, prácticamente desguarnecidas, de las ambiciones inglesas.

El primer virrey, don Pedro de Cevallos, era un distinguido y hábil militar. Ya había ejercido el cargo de gobernador en estas colonias. Cuando llegó como virrey lo hizo al frente de una flota de 116 barcos y de 10.000 hombres, la expedición más numerosa que España hubiese jamás enviado a sus colonias.

El habitante del Río de la Plata era extremadamente arrogante frente al portugués y celoso defensor de los derechos de su propio territorio.

2. La carencia de riquezas fáciles que desarrolló el espíritu de austeridad.

En estas regiones no existía oro, ni metales preciosos. Tampoco existían indios, en cantidad, como fuerza de trabajo. La riqueza existente era fruto del trabajo, del esfuerzo y de la habilidad de cada uno.En estas regiones se produce un fenómeno contrario al producido en otras regiones. No son tanto los españoles y criollos quienes atacan al indio, sino el indio quien ataca a los españoles y criollos.

Los pampas han aprendido a usar el caballo y con ello avanzan sobre las posesiones españolas en busca de botín. La vida, la libertad y los bienes del habitante del Río de la Plata están en continuo riesgo, y debe estar en todo momento pronto a defenderlos.

No se dio en Buenos Aires el lujo y boato propios de Lima y otras regiones. No se hacía en ella tanta estima de los títulos nobiliarios. Tampoco penetró el “afraneesamiento” de la época borbónica.

Las costumbres eran sencillas, el trato llano y familiar, incluso con los esclavos. El sentido de solidaridad se imponía pollas mismas circunstancias.

3) La extensión de las regiones y la dificultad de las comunicaciones, que hacía que cada una de las poblaciones se desarrollase como centro autónomo.

En el inmenso territorio del Río de la Plata no era fácil la comunicación con las otras colonias, como tampoco era fácil la comunicación entre sus distintas ciudades. La comunicación por mar con la metrópoli, además de las dificultades naturales, se veía dificultada por los frecuentes bloqueos e inconvenientes surgidos de las guerras entre Inglaterra y España.

Las ciudades del Río de la Plata tenían privilegios y libertades que no habían sido concedidas a otras ciudades coloniales. Debían en buena medida bastarse y gobernarse a sí mismas.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en America

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en América

A comienzos del siglo XIX se producen, en forma casi sincronizada, en las antiguas colonias de España en América, una serie de movimientos de emancipación que se extienden desde México a Buenos Aires.Los distintos virreinatos, gobernaciones y capitanías son sacudidos por movimientos revolucionarios. Estos movimientos coinciden con la demarcación política existente en las colonias.

México, Venezuela y Buenos Aires son los principales focos revolucionarios. El movimiento que tuvo por foco a México se extendió por México y América Central. El que tuvo por centro a Venezuela abarcó a Venezuela, Colombia y Ecuador. El que tuvo por centro a Buenos Aires se extendió por toda la zona meridional de América.

Es posible señalar dos faces en estos movimientos. La primera se extiende entre 1806 y 1816. En ella los revolucionarios son sofocados en casi todas partes, excepto en el virreinato del Río de la Plata. La segunda se extiende entre 1816 y 1825. En ella los movimientos revolucionarios se imponen en todos los países.

La situación por que atraviesa la corona española a raíz de la invasión napoleónica motivan ios movimientos de la primera face. La confusa situación existente en la península a la vuelta de Fernando VII y las actitudes asumidas por este monarca alientan la segunda.

Los países hispanoamericanos fueron sucesivamente declarando su independencia.

En muchos de ellos la lucha por afianzarla requirió aun años.

Venezuela declaró su independencia el 5 de Julio de 1811;
Colombia, el 16 de Julio de 1813;
Paraguay, el 12 de Octubre de 1813;
México, el 6 de Noviembre de 1813;
Argentina, el 9 de Julio de 1816;
Chile, el 12 de Noviembre de 1817;
Ecuador, el 9 de Octubre de 1820;
Perú, el 28 de Julio de 1821;
Centroamérica, el 15 de Septiembre de 1821;
Santo Domingo, el 30 de Noviembre de 1821;
Bolivia,. el 6 de Agosto de 1825;
Uruguay, el 18 de Julio de 1828.

Las causas que originaron estos movimientos son múltiples y complejas.

mapa de focos revolucionarios

Mapa con el año en que se produjeros los focos revolucionarios en América Colonial

Como antecedentes suelen señalarse tres estallidos revolucionarios:

1. El alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros en el Paraguay;
2. La sublevación de Tupac Amarú;
3. Las revoluciones de Chuquisaca y La Paz.

Su influencia en los posteriores movimientos revolucionarios es muy remota y relativa.

a) Alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros del Paraguay
La administración del gobernador del Paraguay, Diego de Balmaceda, condujo a un abierto enf remamiento en 1721 entre dicho gobernador y el Cabildo y vecindario de Asunción.

Las tensiones se hicieron insostenibles y la Audiencia de Charcas envió a Asunción a José de Antequera, natural de Lima, como investigador y juez, dotado de amplísimas facultades.

Antequera destituyó a Balmaceda, que huyó y buscó refugio en las. misiones jesuíticas.

El pueblo de Asunción, que por cédula real de 1537 tenía privilegio de elegir gobernador, eligió como tal al mismo Antequera.

El virrey del Perú, enterado de los sucesos, ordenó a Antequera su regreso a Lima y la restitución de Balmaceda en su cargo.

Antequera, apoyado por el Cabildo y vecindario, desconoció la orden del Virrey alegando que había sido fraguada por sus enemigos.

Organizó un ejército, resistió durante tres años, pero fue derrotado por las tropas enviadas desde Buenos Aires y comandadas por Bruno de Zabala.

Huyó a Córdoba, pero fue apresado y conducido a Lima, donde después de juzgado, fue condenado a pena capital por delito de sedición.

Fernando Mompox, compañero de prisión de Antequera, logró huir y llegar a Asunción, donde con la ayuda del Cabildo y de los partidarios de Antequera organizó una nueva revolución y destituyó al gobernador, negándose a acatar las órdenes del virrey por considerarlas contrarias al bien y voluntad del vecindario. Esta revolución se conoce como la “revolución de los comuneros“, por cuanto decían defender los derechos de la comuna de Asunción.

Tropas enviadas desde Buenos Aires dominaron el movimiento. Mompox consiguió huir.

b) La sublevación de Tupac Amarú

José Gabriel Condorcanqui, conocido como el inca Tupac Amarú, cacique de Tungasuca, provincia de Tinta, había sido educado en el colegio de los Jesuitas del Cuzco.

Era hombre de amplia cultura, que dominaba perfectamente el castellano y el quechua, de noble presencia y agradable trato. Tenía gran ascendiente entre sus hermanos de raza y gozaba de la simpatía de los españoles y criollos.

En la época de la sublevación su principal ocupación era el transporte de mercaderías.

Apenado por la condición y trato que recibían los de su raza y convencido de la inutilidad de sus protestas, encabezó una rebelión, la más grande sublevación indígena habida en América, en época del virrey de Vértiz.

En noviembre de 1780 se apoderó del corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, famoso por sus excesos. El corregidor fue obligado a entregar los fondos reales y luego ahorcado en la Plaza.

El movimiento de rebelión se extendió rápidamente por todo el Alto Perú. Con un ejército de 6.000 indios derrotó a un ejército de 12.000 españoles y criollos.

Su ejército llegó a contar con 60.000 indios. Carentes de disciplina cometieron todo género de excesos contra españoles, criollos y mestizos.

La sublevación fue dominada después de larga lucha por ejércitos provenientes de Lima y de Buenos Aires.

Tupac Amarú fue conducido al Cuzco y condenado a morir descuartizado. Varios de sus parientes fueron condenados a pena de garrote.

El movimiento de rebeldía continuó después de la ejecución. Terminó de ser sofocado en 1783.

No fue, como ha sido presentado muchas veces, un movimiento de independencia hispanoamericana. Fue un movimiento racial que aspiró a reconstruir el antiguo imperio de los Incas.

c) Revoluciones de Chuquisaca y La Paz
El desacuerdo y las tensiones existentes entre el Gobernador de Chuquisaca, García Pizarro, y la Real Audiencia motivó un movimiento de rebelión. Estalló el 25 de mayo de 1809.

La Audiencia logró deponer y detener al Gobernador, asumió en nombre del pueblo y de la Corona el poder y encargó a Arenales la formación de un ejército. Resistió por las armas a las tropas del Virrey.

Los rebeldes fueron prontamente dominados. Por influencia del movimiento de Chuquisaca también en La Paz se produjo otra rebelión.

Acaudillados por Murillo los rebeldes depusieron al gobernador y constituyeron una Junta de gobierno, llamada “Junta Tuitiva”. No pretendían desconocer la autoridad real, sino defender los derechos y libertades locales atropelladas por los funcionarios reales.

La rebelión fue severamente reprimida por tropas enviadas desde Buenos Aires. Murillo, después de juzgado, fue condenado a muerte.

CAUSAS DE LOS MOVIMIENTOS ENMANCIPADORES: La vida de las sociedades es continua y en su desarrollo los hehos se concatenan. En ellos intervienen pluralidad de factores y  con frecuencia sin que ninguno de ellos sea determinante, todos influyen en la marcha de la sociedad.

Los hechos históricos obedecen a mútiples causas. No es fácil  terminar el grado de gravitación ejercida en ellos por otros hechos, por corrientes y movimientos ideológicos y por la actuación de sus mismos protagonistas. Sucede muchas veces que los hechos toman otra dirección o van más allá de los que prendieron sus mismos autores.

A modo de ejemplo, cuando se reunieron los Estados Generales , previos a la Revolución Francesa, todos los diputados de los tres estados deseaban conservar la monarquía. Muchos de ellos pretendían convertirla, de absoluta, en constitucional. Pero la derivación que tomaron los hechos a raíz de una sublevación popular que no se pudo dominar condujeron a una , revolución que transformó no sólo el orden político francés, sino el europeo.

La formación de las nacionalidades hispanoamericanas es fruto de un largo proceso histórico. Hechos, circunstancias, profundos problemas sociales y corrientes ideológicas, actuación de los hombres que protagonizaron y prepararon intervinieron en nuestra independencia de España.

Las causas se entrelazan, sin que sea posible medir con exactitud el influjo de cada una.

Entre las causas de los movimientos de emancipación americana señalamos tres órdenes de factores de indiscutible influencia. No pretendemos con ello agotar la enumeración de las causas que influyeron en ella.

Tales factores son:

1. El espíritu inculcado por España en estas regiones y las Instituciones creadas en ellas.
2. La influencia de las ideas políticas en boga y de la independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa.
3. La situación político militar por que atravesaba España y que desencadenó el proceso revolucionario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

 

La Batalla de Pozo de Vargas

Batalla de Pozo de Vargas

Entre las batallas que ensangrentaron la tierra riojana, ninguna más famosa que la del Pozo de Vargas, librada el 10 de abril de 1867 entre las tropas de Felipe Varela y el santiagueño Antonino Taboada. El combate fue el capítulo final de un proceso que se precipitó al estallar la guerra contra el Paraguay, totalmente impopular en las provincias.

“Cuando en la plaza pública leen los bandos de los gobernantes y los tambores recorren ¡la ciudad convocando a la guardia nacional, los ‘hombres huyen a la selva próxima. No los empuja el terror. Han nacido y vivido en batallas. Resisten a Buenos Aires y al Imperio.El Paraguay es el amigo y el vecino histórico..,”, señala el historiador Ramón J. Cercano.

batalla en la rioja de pozo de vargas

Las masas del interior demostraron sobradamente su oposición a ese fratricidio: el 26 de junio de 1865 el montonero riojano Aurelio Zalazar provoca la disolución del contingente de La Rioja que marchaba hacia San Luis; el 8 de julio, a poco de salir de Córdoba, se sublevó un batallón de quinientos hombres; el 12 hizo lo mismo   el   contingente   puntano nueve días antes, ocho mil lanceros entrerrianos —de los mejores de Urquiza—  prefirieron  desban darse antes que ir a pelear con tra los paraguayos.

En Cuyo la oposición a la guerra apareció bien coordinada.  Los caudillos Juan Saá y Juan de Dios Videla cotrolaron la región y, luego de derrotar al coronel Julio Campos en la Rinconada de Pocito, tomaron la ciudad de San Juan.

El gobierno puso al frente de las tropas encargadas de sofocar la sublevación al general Paurrero, pero el poco apo yo que encontró en su camino  obligó a éste a retroceder hasta la frontera del Río Cuarto mientras rebelión se extendía.

Uno de pocos  contingentes  que  llegamos íntegros al litoral fue el de mando la soldadesca viajó atadada coco con codo.  A esos alzamiento se unieron voces en la propia Buenos Aires: Guido Spano, Olegario Andrade, José Hernández, Juan Bautista Alberdi y otros condenaron públicamente la Triple Alianza y sus objetivos.

En el interior Felipe Varela quien expresa mayor energía esa oposición: el 6 de diciembre de 1866 el caudillo lanzó una vigorosa proclama desde su campamento en marcha.

Entre otras cosas sostenía: “El pabellón que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudiílo Mitre (…) ha sido cobardemente arrastrado por los tangaes de Estero Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí”. El carisma y la bandera de Várela atrajeron a antiguos oficiales del Chacho, como Severo Ghumbita, Santos Guayama, Aurelio Zalazar, Sebastián Elizondo y otros.

Ante el rumbo que tornaban los acontecimientos, Mitre regresó del frente paraguayo ron cinco mil hombres; además, contaba en el interior con la fidelidad de Tucumán y Santiago del Estero, donde mandaban los hermanos Posse y los hermanos Taboada, respectivamente.

Uno de estos —Antonino— sería el encargado de hacer frente a Varela, que comandaba casi 4000 hombres dis-tribuidos en cuatro batallones de cazadores Federales. Mientras sus alados eran derrotados en diversos frentes, Várela marchó hacia la ciudad de La Rioja, ocupada por Taboada.

Un día antes del combate se dirigió a su adversario para invitarlo a combatir fuera de la ciudad, “a lo menos a tres leguas”, evitando así que la población civil sufriera las consecuencias de la betalla. En la mañana del nueve de abril Taboada tendió sus líneas a unas veinte cuadras de La Rioja, en torno de un pozo llamado “de Vargas” por las excavaciones que había hecho un tal Vargas o Bargas para extraer tierra destinada a la fabricación de adobe.

El santiagueño parapetó sus hombres detrás de unos cercos y efectuó una astuta maniobra: se apoderó de los pozos que proveían de agua a bestias y seres humanos, privando así del líquido a las fuerzas enemigas. Los hombres de Varela, después de una larga cabalgata nocturna, llegaron sedientos a Mesillas, donde se encontraron con una sorpresa anonadante: las represas estaban completamente secas.

La definición no podía postergarse más porque con cada minuto transcurrido aumentaba la sed de hombres y caballos. Varela decidió entonces presentar batalla; desplegó sus fuerzas, colocó en el centro dos pequeños cañones y se atrincheró en unos ranchos para ampararse del sol, que caía a plomo en la siesta riojana.

A eso de las dos de la tarde se disparó el primer cañonazo y un vasto alud de color punzó cubrió el horizonte del Pozo de Vargas: el ejército federal se lanzaba al ataque aguijoneado por una sed abrasadora.

Generalizada la batalla, la caballería de Várela, al mando de Elizondo, arrasó las filas santiagueñas, que empezaron a dispersarse. Parece que en ese momento se escucharon los sones de la célebre zamba, que elevó la maltrecha moral de los hombres de Taboada hasta llevarlos al triunfo.

La leyenda sostiene que los soldados comenzaron a bailar, arremangándose él chiripá y tomando el fusil por el medio, pero no es muy creíble que en medio de tan sangrienta batalla las tropas ejecutaran un ballet de ese tipo. Con danza o sin ella, a las cinco de la tarde Taboada era dueño del campo de batalla; Varela se retiraba sin ser perseguido porque Elizondo había arriado la caballada enemiga, pero el alzamiento federal había sufrido un golpe demoledor y ya no se repondría.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Penas y Tragedias del Ejército en la Campaña del Desierto

La Dura Vida del Ejército en la Campaña del Desierto

La Campaña del Desierto fue extremadamente rigurosa. En ese mundo de hombres sufridos y duros imperaban reglas de juego que a menudo se apartaban totalmente de lo indicado por la más pura ortodoxia militar. Esto se advierte claramente en los magistrales testimonios del comandante Prado, que reflejó con frescura extraordinaria las alternativas de ese universo donde la vida y la muerte oscilaban entre el sable y la lanza, entre el toldo y el fortín.  

Julio A. RocaEl 25 de mayo de 1879 el Regimiento 3 de Caballería de Línea y el fogueado 2 de Infantería saludaron el aniversario de la patria a orillas del río Negro, tres días más tarde la tropa acampaba en una rinconada que forma una curva del río, para fundar un pueblo que años después se llamaría Choele Choel. (imagen izq. Julio A. Roca)

Lo primero, claro está, fue dividir los solares y trazar calles y plazas; los ingenieros trabajaban febrilmente sin reparar en los relatos de algunos indios viejos que hablaban de inundaciones periódicas, crecidas y otros caprichos del río.

Corría el mes de junio y la preocupación fundamenal era combatir el intenso frío. Además, por esos días el general Roca dio por finalizada la etapa principal de la campanario que hizo saltar de alegría a la soldadesca: venían días más tranquilos.

“Una mañana —relata el comandante Prado— (…) un indio viejo se acercó a nosotros y en su media lengua nos hizo comprender que todo aquello que pisábamos, el pueblo, el campamento entero, no tardaría en ser la sepultura del
ejército.”   La advertencia fue desoída, pero pocos días después se confirmó plenamente; Villegas, jefe máximo del acantonamiento, comprobó una madrugada que en seis horas el nivel del río había subido treinta centímetros.

La alarma no tardó en generalizarse y horas después ya se pensaba en abandonar el campamento.  Era tarde, sin em bargo: “La división se hallaba sitiada por el agua. A la espalda el río, a los flancos y al frente el cau dal de los arroyos desbordados en el   valle,   avanzando   amenazarle furioso,  cual  si aquello fuera un ser con vida.. .”

Era el 17 de julio y la temperatura descendía cada vez más: mientras se levantaban parapetos para evitar que el agua siguiera avanzando, las viviendas de soldados y jefes fueron usadas para hacer fuego.

Las perspectivas se tornaron cada vez más som brías a medida que pasaba el tiem po; el alimento empezó a escasear en  forma desesperante, y  al frío que taladraba los huesos se suma el hundimiento del suelo bajo la presión del pie mientras el agua brotaba por todas partes.

No muy lejos de allí el drama se repetía con similar intensidad. El 5° de Caballería, que a las órdenes de Vintter (imagen abajo) se había separado de la División para marchar hasta la actual General Roca, no había logrado salir del valle y estaba cercado por la inundación. La tropa dormía sobre un pantano “en medio de la caballada muerta, cuyas miasmas envenenaban el aire”. Los soldados de Vintter pedían ayuda descargando al aire sus carabinas: ignoraban que el resto de la División estaba en la misma situación.

General Vintter

En Choele Choel el peligro crecía hora a hora, pero la moral se mantenía bastante alta. Para distraerse y desentumecerse, la tropa hacía ejercicios militares al son de la banda de música. Los jefes hablaban de cualquier cosa menos de la riesgosa situación, y por la noche, “antes de la hora del silencio, la guitarra se oía en todos los fogones, sin verse una sombra en ningún rostro”.

Claro que eso no bastaba para aplacar el hambre, y fue necesario recurrir a buenas dosis de austeridad para no morir de inanición. Un día el cadete Crovetto, del 3° de Caballería, fue enviado junto con otros soldados a nadar en busca de hacienda; dos días más tarde Crovetto y sus hombres regresaron en un estado lamentable: exhaustos, llenos de heridas causadas por los espinosos chañares cubiertos por el agua helada, vieron cómo la correntada les llevaba varios de los animales que habían logrado arrear. Sin embargo, algunas reses trajeron las suficientes para salvar a la División.

No fueron los del 3° los únicos milicos que sufrieron el rudo castigo del agua: el teniente Villoldo, del 1° de Caballería, tuvo que vivir junto con sus hombres una semana en las ramas de un árbol; el sargento Carranza, por su parte, estuvo más de veinte horas con el agua escarchada hasta las rodillas, “la carabina a media espalda y el morral cargado a la cintura”.

Mientras ocurrían estas cosas, a dos leguas de distancia, en una loma perfectamente a salvo de la creciente, estaba el comisario pagador con los arrieros que traían víveres, “vicios” y baratijas para ia tropa exhausta. En una ocasión e! peligro fue tan inminente que causó un tremendo temor. El parapeto, cuenta Prado, “se desmoronaba y el agua avanzaba impetuosa, amenazando el último aíbardón que pisábamos”.

Las bandas de música, entre tanto, atronaban ei aire batiendo marcha ante la tropa que ya empezaba a despedirse de la vida. Por fortuna el desastre no llegó a consumarse. Al cabo de catorce días de zozobra el inmenso mar comenzó a trocarse en un enorme pantano imposible de atravesar. Fue entonces cuando otro feroz enemigo, el frío, acudió en ayuda de los sitiados. Una mañana de agosto, aprovechando que la escarcha había endurecido el cenagoso páramo, ‘los milicos empezaron a cruzarlo cargando armas y monturas.

El día era, según palabras de Prado, “espantosamente frío”, nublado y triste. Puede que la tropa no lo notara demasiado: el esfuerzo de cruzar ese tembladeral insumía todos sus afanes. Diez horas de angustia duró la marcha a través de esas dos leguas, pero al final del trayecto estaba la salvación: tierra firme, sin agua. Había terminado una de las batallas más duras de la Conquista del Desierto. Pero los elementos naturales seguirían obstaculizando la acción del hombre en las cercanías del río Negro.

Manuel Namuncurá Acuerdo de Paz con el Gobierno Argentino

HISTORIA DE MANUEL NAMUNCURÁ Y SU PUEBLO ARAUCANO

El 4 de junio de 1873, en su toldería de Chiloó, situada al oeste de las Salinas Grandes, en la actual provincia de La Pampa, falleció el temible cacique Cafulcurá, cuyas hordas con frecuencia habían asaltado y quemado numerosas poblaciones blancas. Durante casi cuarenta años este indio astuto fue el jefe indiscutido de los pampas y señor del desierto. A su muerte se reunieron en el Circo de Chilihué doscientos veinticuatro caciques para celebrar un parlamento con el fin de nombrar al sucesor.

Después de un tumultuoso consejo resultó electo Namuncurá, hijo mayor de Manuel Cafulcurá y que tenía ya sesenta y dos años. Inmediatamente el nuevo jefe se puso al frente de sus indios, atacando al sur de la provincia de Buenos Aires.

Además de los aborígenes sometidos a Namuncurá habitaban en el centro de la actual provincia de La Pampa los indios del cacique Pincén, quien a la muerte de Cafulcurá se separó de la confederación indígena, y en el norte de la misma los ranqueles, mandados por Mariano Kosas. En esa zona vivían también otras tribus menos importantes.

Poco antes de morir Cafulcurá había aconsejado a los suyos “no abandonar Carhué al huinca”, es decir no permitir el avance de los blancos en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Consecuentes con esa máxima los indios no variaron su conducta, y por cualquier demora en la entrega de las raciones prometidas atacaban a las poblaciones blancas.

El gobierno dictó energicas medidas para que se cumplan los tratados establecidos con el fin de captarse la confianza de las tribus salvajes. Esa política causaba grandes gastos a la Nación y no siempre daban buenos resultados, pues muchas veces los aborigenes hacían ataques masivos para robar ganado y cultivos, y la respuesta agresiva del gobierno argentino era muchas veces muy dura.

Perseguido asi, con sus huestes  diezmadas y famélicas, Manuel Namuncurá, otrora poderoso soberano de la pampa, se encontraba  ante  una disyuntiva  de hierro: morir  peleando   en   lucha desigual o rendirse.   El coronel Eduardo  Ramayón anotó: “…llorando de rabia e impotencia fue a pedir a Reuquecurá, su tío, no armas ni guerreros, sino un rincón cualquiera para vivir proscripto a la sombra de aquellos pinos gigantescos. ..”.

Manuel Namuncura

Manuel Namuncurá Con Uniforme Militar

Sin embargo, ese voluntario exilio cordillerano no era posible: también esa región sería incorporada a la soberanía nacional por los sufridos milicos de la campaña del Desierto.

El 8 de enero de 1883, durante una ofensiva contra   las  tolderías  del  cacique Sayhueque, cayó prisionero un sobrino  de  Namuncurá (“garrón de piedra“, en lengua indígena).   Pocos días más tarde, desde Ñorquín, el  comandante  Ortega  informaba que se había presentado en ese campamento el secretario de Namuncurá, Juan Paillecurá, con propósitos de un acuerdo de paz.

Es que las cosas se   iban  poniendo   cada   día   más feas para el acosado araucano; ya tenía más  de  sesenta años,  sus fuerzas  flaqueaban y —para colmo— un mayor del ejército le había capturado parte de su familia, incluida una de sus mujeres.

Además, las altas montañas que le servían de refugio imponían un duro precio a cambio de esa relativa seguridad:   las  penurias,   la  miseria atenaceante no tardarían en empujarlo hacia una decisión extrema. Así las cosas, el padre Domingo Melanesio —un misionero llegado a Neuquén en esa época convulsionada— recibió un día la visita de varios  indios  de   Namuncurá;  los emisarios anunciaron la rendición de su jefe y le solicitaron quo intercediera   ante   las   autoridades que ya habían rechazado varios pe didos de audiencia.

Entonces los acontecimientos se precipitaron el padre Melanesio se comprometió a servir de mediador y envió a Namuncurá una carta en la que alababa su decisión y lo  invitaba   a acudir al fuerte Roca.  Garrón de Piedra, tras unos últimos cabildeos emprendió con su gente un largo y penoso viaje de 450 kilómetros hasta el fortín Romero, donde se presentó, con 240 hombres semi-desnudos y hambrientos, ante el oficial Morosini.

La novedad —para entonces sensacional— no tardó en despacharse a Buenos Aires, donde la recibió el ministro de Guerra, Benjamín Victorica; en su respuesta, éste aconsejó que se hiciera bajar hasta Roca al jefe indio y a toda su tribu, y que se los tratara bien, obsequiándolos y ofreciéndoles toda clase de seguridades.

Cuando Namuncurá y su gente llegaron a Paso de Indios, los comerciantes los recibieron con nuestras de simpatía y hasta quemaron cohetes en su honor. Luego, en el fuerte Roca “le fue regalado un quepis de teniente coronel, el pantalón punzó con franjas de oro y el capote militar con presillas de coronel”. Mientras esperaba el momento de viajar a Buenos Aires, Garrón de Piedra recibió ofertas chilenas para reconquistar sus tierras pero las rechazó de plano: su patria era la República Argentina, no tardaría en pedir al gobierno tierras y útiles de labranza para dedicarse a la agricultura.

La singular comitiva del cacique sometido rartió de Carmen de Patagones el 17 de junio de 1884, a bordo de un pequeño vapor francés; lo acompañaban varios capitanejos, un lenguaraz y una de sus esposas, Rosario Burgos, de dieciocho años de edad.

Ya en la capital de la República, Namuncurá y su gente fueron conducidos a la Casa de Gobierno y alojados luego en el cuartel del  de infantería, donde se les proporcionaron buenas camas y algunas comodidades. Su programa en la gran ciudad fue digno de un personaje importante.

Poco después de su llegada hizo una visita al entonces ministro de Guerra, Victorica. Después de conversar con él pasó al despacho del presidente Roca; saludó sin amargura al general que lo había derrotado, dio muestras de acatamiento a su autoridad y sostuvo con él una larga charla en la que ambos evocaron episodios de la guerra del desierto; antes de retirarse, Namuncurá solicitó a Roca que se hiciera cargo de la educación de uno de sus hijos, Juan Quinturas.

Por la tarde de esa misma jornada —plena de emociones para el cacique— Garrón de Piedra visitó el Congreso, donde fue su anfitrión el presidente del Senado, doctor Madero. Todos los legisladores, sin excepción, observaron con curiosidad la comitiva aborigen; muchos de ellos habían debatido la Campaña del Desierto o votado fondos para la guerra contra el indio.

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Namuncurá visitó Buenos Aires e impresionó al gobierno argentino por su sencillez y franqueza. Se estableció posteriormente en Chimpay, provincia de Río Negro, y luego San Ignacio (Neuquén,) donde murió a los 97 años de edad.

Pero no sólo agasajos protocolares recibió el cacique. El presidente Roca obsequió con quinientos pesos a los visitantes, presente que llenó de alegría al jefe araucano; los repartió, no con mucha equidad, y compró dulces y tortas, collares para las damas, yerba, azúcar, pañuelos y otros ejementos.

Cuando el capital se esfumó y las fiestas de reconciliación llegaron a su término, Garrón de Piedra retornó con su gente llevando promesas de obtener las tierras y los útiles solicitados para su tribu. El cacique pasó sus últimos años cultivando el suelo y viendo crecer a sus hijos, entre ellos Ceferino Namuncurá, “el lirio de la Patagonia”. En un rincón de la querida tierra que lo vio nacer, Garrón de Piedra encontró su última morada: sus restos están sepultados en Junín de los Andes.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Baigorria Manuel Historia de su Vida con los Indios y la Confederación

HISTORIA DE LA VIDA DE MANUEL BAIGORRIA ENTRE INDIOS Y POLÍTICOS

Le tocó ser uno de los personajes de trayectoria más singular en la turbulenta historia argentina, ya que su figura mereció severos epítetos por parte de varios contemporáneos, especialmente por haber traicionado la causa de la Confederación y haber estado al servicio de los indios nada menos que 22 años, destino que quizá nunca imaginó cuando comenzó su carrera, en 1827.

manuel baigorria

Ese año el gobernador Videla lo llamó a su servicio “como mozo de mano para sus secretos políticos”, según puntualiza Baigorria en sus poco conocidas Memorias, redactadas por él en los años de su vejez.

Luego de su ingreso en el Ejército, peleó en Oncativo contra los federales prestando excelentes servicios al general Paz, que le encomendó una prolija observación de las fuerzas enemigas.  Se ganó así el grado de alférez, que ostentó hasta que una jugarreta del destino cambió por completo el curso de su vida.

Capturado por Quiroga después de la batalla de Rodeo de Chacón,  en   1931,  se  salvó  milagrosamente de ser fusilado. Posteriormente siguió combatiendo a los federales, hasta que en 1841, derrotada la revolución unitaria en Las Quijadas, Baigorria optó por refugiarse entre los indios para eludir las persecuciones.

Su astucia y su suerte —o ambas combinadas—  le  permitieron  ganarse la confianza de Yanquetruz, Painé  y  Pichún,  poderosos  caciques  los tres.   A cambio de esn hospitalidad suministró información,  debió volverse consejero de ellos e inclusive encabezó malones junto a Pichún, Guete y otros jefes indígenas.

Una vez aquerenciedo cerca de la laguna de Trenel (o del Recado),  llegó  a capitanear una tropa de 300 hombres, denominada pomposamente Escuadrón de Voluntarios.  Casi todos sus integrantes eran blancos fugitivos de la ley o perseguidos políticos. Entre estos los últimos, precisamente, se contaron durante un tiempo los hermanos Juan, Francisco y Felipe Saá, antirrosistas como Baigorria, pero que discrepaban con éste sobro la conducta a seguir.

Los Saá querían volver al bando cristiano e intervenir en las luchas civiles al frente del Escuadrón, pero Baigorria se oponía. No fue extraño, entonces, que la situación hiciera crisis un buen día, ya indultados por las autoridades de la Confederación, los Saá se retiraron, y con ellos un numeroso grupo de “voluntarios”.

La desconfianza de los indios fue casi automática y Baigorria, irritado, y para demostrar que nada tenía que ver con la deserción, salió en persecución de los huidos y mató a varios “porque se habían fugado —anota en sus Memorias— llevándole toda la caballada”.  De todos modos ese alarde no bastó a disipar la desconfianza lo los indios, y sólo pudo eludir la cndena a muerte con que lo amenazó un cacique casándose con la hija de un capitanejo.

Otras veces fue su formidable valentía la que le permitió salvar el pellejo, como cuando se presentó, desafiante, haciendo “rayar” el caballo, ante una asamblea indígena que reclamaba su muerte; su arrojo personal le permitió superar el difícil trance, la misma audacia lo impulsó a asumir actitudes sumamente riesgosas, como la liberación de cautivas; a una de ellas —Luciana Gorosito— lo dijo al tiempo que le facilitaba la fuga: “Abraza a tus padres y diles que Baigorria no es un bárbaro, sino un desgraciado que debe seguir a los indios para conservar la vida”.

Después de la caída de Rosas su suerte cambió por completo: abandonó para siempre las tolderías y retornó a San Luis, donde se encontró nuevamente con su familia. Marchó seguidamente a Buenos Aires, donde Urquiza le reconoció el grado de coronel y le otorgó un cargo importantísimo: Comandante de la Frontera (con los indios), desde el Plata hasta la Cordillera.

Así  como el gobierno de la Confederación —enfrentado al de Buenos Aires— llegó a tener en Baigorria a su principal interlocutor con el poderoso imperio pampa. El flamante coronel movía sus hilos desde el fuerte Tres de Febrero, sobre el río Quinto, y mantenía relaciones sumamente, cordiales con el cacique Coliqueo —que llegó a ser un verdadero  incondicional suyo— y aun con el poderoso y astuto Calfucurá.

Tentado para que abandonara el bando de la Confederación, Baigorria se negó a ello con vehemencia, pero la intervención de Saá en San Juan, la revolución contra Fragueiro en Córdoba y otros sucesos fueron  resintiendo su  confianza en Urquiza.   Por lo menos, ésa es la explicación que dio para justificar un acto de deserción que muchos consideran  inspirado por su   resentimiento  personal   contra Saá y otros como producto de un simple soborno.

Poco antes de la batalla de Pavón se pasó con armas y bagajes al servicio del centralismo porteño, y aunque en Cepeda se había batido del lado confederado, en Pavón formó junto a Mitre, acompañado por indios de la tribu de su amigo Coliqueo.

Según   Sarmiento,  el   regimiento   de Baigorria “tuvo la gloria de ser el único cuerpo de caballería que peleó con éxito saliendo reunido del campo, cuando el resto de la caballería había flaqueado por todas partes.   Más tarde peleó contra el Chacho Peñaloza en la batalla de Las Playas, y en  1864,  antes de marchar al frente paraguayo, Mitre f§’encargó el cuidado dejas fronteras con el indio.

Un año después Baigorria se retiraba del servicio. Murió el 21 de julio de 1875, no sin antes haber acompañado al entonces coronel Julio A. Roca en las exploraciones  de  un  terreno  que Baigorria conocía a la perfección: el Desierto.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El 15 de julio de 1851 la muerte de Felipe Ibarra —que había gobernado la provincia durante casi 30 años— cerró una prolongada etapa de la vida política santia-gueña. Mientras la noticia corría de un punto a otro del territorio, la lucha por la sucesión del poder enfrentaba a dos grupos familiares emparentados con el caudillo fallecido y vinculados desde hacía tiempo con el gobierno: los Carranzas y los Taboadas.

antonio taboadaSorda al principio, franca después, la puja culminó con el nombramiento de Manuel Taboada como gobernador.

El hecho marcó además el comienzo de un prolongado período caracterizado por el absoluto predominio político y militar del “taboadismo”, una especie de caudillismo colectivo asentado sobre tres vigorosas personalidades: los hermanos Manuel, Antonino (imagen izq.) y Gaspar Taboada, que encarnaron el poder político, militar y económico, respectivamente. Felipe, el cuarto hermano, prefirió dar rienda suelta a su vocación artística convirtiéndose en uno de los precursores de la pintura en el noroeste.

Astuto, con un claro sentido do la oportunidad, apenas asumió el cargo Manuel Taboada se apresuró a ganar el favor de Rosas comunicándole su  repudio  por el  “funesto  grito   del   loco  traidor,  sal vaje unitario Urquiza”, que por en tonces   había   hecho   público   su pronunciamiento contra el gober nador de Buenos Aires y se apres taba a entrar en campaña con el Ejército Grande.

Poco después al ser confirmado en el cargo por la legislatura provincial, el  goberna dor escribió nuevamente al Restau rador “con el placer de comunicar le que sólo espera la voz del Exmo. Jefe Supremo de la Nación para correr presuroso a la par de sus conciudadanos donde él mismo lo ordene y según las huellas de ho nor y de la gloria, de todo lo quo V. E. es el más esclarecido modo lo”.

Estas muestras de incondicio nalidad —unidas a las derrotas  m litares   infligidas   por  Antonino   a ¡os partidarios de los Carranzas rindieron   su   fruto   político,   pero se  convirtieron  en  pesado  lastra cuando el triunfo de Caseros acabó con  Rosas y encumbró a Urquiza sobre el panorama nacional.

Sin embargo, la contradictoria situación santiagueña fue resuelta expeditivamente: el 10 de marzo de 1852 una ley provincial reconoció “al Libertador de la República len la persona del General en Jefe Aliado Brigadier don Justo José de Urquiza” y confiscó la fortuna del federal Ibarra.

El cambio de actitud permitió [al clan Taboada mantenerse al frente de la provincia, y en su carácter de gobernador santiagueño Manuel suscribió el Acuerdo de San Nicolás y luego envió dos diputados al Congreso Constituyente de Santa Fe.

Posteriormente, cuando la estrella de la Confederación —acaudillada por Urquiza— comenzó a declinar, los Taboadas se orientaron hacia el mitrismo, a tal punto que, después del triunfo porteño en Pavón, Antonino aseguró a Bartolomé Mitre que “Buenos Aires tiene en Santiago un punto de apoyo poderoso para difundir en el interior las doctrinas civilizadoras cuyo paso, hasta ahora, ha estado obstruido por la barbarie”.

La “barbarie”, se ent’ende, eran los caudillos federales, a quienes los Taboadas combatieron en varias oportunidades, de acuerdo con lo convenido con los representantes del centralismo porteño. Así fue como volcaron a las masas santiagueñas a la lucha contra el Chacho Peñaloza y Felipe Varela —a quien Antonino derrotó definitivamente en Pozo de Vargas—, apoyaron decididamente la guerra de la Triple Alianza y reprimieron con mano de hierro al contingente provincial que se negó a combatir.

Fueron cuantiosos los dividendos políticos que rindieron a los Taboadas la sucesión de triunfos militares por ellos obtenidos y elfranco apoyo popular de la provincia. Su condición de “caudillos del noroeste” los convirtió en piezas claves de la situación nacional.

Esa interesante posición comenzó a deteriorarse hacia 1869, cuando la fractura del bando liberal provocó un serio entredicho con Sarmiento, por entonces presidente de la Nación. Ante las quejas de los Taboadas, que denunciaron la injerencia de las fuerzas militares de Buenos Aires en las elecciones de varias provincias cercanas, especialmente en Tucumán, el fogoso sanjuanino escribió a Manuel Taboada una carta que tuvo amplia difusión. Entre otras cosas, lo tildaba de “presidente del Norte” y de “gobernador perpetuo” y le preguntaba con acritud si se consideraba “gerente, prefecto o apoderado de las susodichas provincias”.

Los Taboadas sobrellevaron el embate presidencial con cautela y ejercieron su dominio durante varios años más, pero en septiembre de 1871 el fallecimiento de Manuel —el talento político de la familia— debilitó notoriamente al clan.

El fracaso de la fórmula presidencial Mitre-Torrent, apoyada por Santiago del Estero, y la consagración de Avellaneda como presidente, precipitaron los acontecimientos. Con el pretexto de asegurar comicios libres para una elección de diputados, a mediados de 1875 llegaron a la provincia fuerzas militares nacionales y el taboadismo se desmoronó bajo la presión de las bayonetas. Sus cabezas más visibles fueron perseguidas en forma implacable y la resistencia que ofrecieron algunas montoneras resultó aplastada. Escapados de la persecución, Antonio y Gaspar murieron en Tucumán solos y olvidados en 1883 y 1890. respectivamente.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Historia de los Caciques Tehuelches Casimiro Biguá

Casimiro Biguá:
Historia de Caciques Tehuelches

A mediados del siglo pasado la desolada Patagonia austral era un vasto páramo que sólo el tehuelche conocía a la perfección. Sin embargo, los escasos poblados blancos, encaramados a duras penas sobre la costa, no vivían pendientes de los ataques indígenas, como en otros puntos del país.

Por el contrario, las relaciones con los aborígenes solían ser extremadamente cordiales, a tal punto que algunos de sus jefes se convirtieron en verdaderos aliados de los cristianos. Es el caso de Casimiro Biguá, descripto con prolijidad por el viajero y explorador británico George Musters en su conocida obra Vida con los Patagones, publicada en Londres en 1871 y escrita luego de haber recorrido durante un año el país tehuelche.

casimiro bigua

Musters anotó que el cacique medía más de un metro ochenta de estatura y poseía la agilidad propia de un jovencito, aunque ya frisaba por entonces los sesenta años. Aún no había canas en su abundante melena, y en sus ojos brillaba la luz de una inteligencia inquieta que se manifestaba, por ejemplo, en su hablar colorido y pintoresco.

Era un hombre aseado que vestía a la usanza gaucha y lucía a veces chaqueta militar, quizá para destacar su condición de jefe. A pesar de que el gusto desmedido por la bebida ya era común entre sus hombres, Biguá no lo compartía; por lo contrario, durante las celebraciones procura ba mantenerse sobrio.

Hay, desde luego, muchas lagunas que impiden conocer los pormenores de su vida y las circunstancias que lo llevaron a con vertirse en jefe. Se sabe que cuando Casimiro era apenas un niño su padre pereció en el valle del río Senguerr, en el transcurso do una batalla muy cruenta contra los indios araucanos.

Su madre huyó luego hacia Carmen de Patagones, donde por ese tiempo residía, coa vertido en estanciero, el marino francés Francisco Fourmatin, que durante la guerra contra el Brasil había obtenido patente de corso otorgada por el gobierno argentino.

Refiere la tradición —más que la historia— que Casimiro pasó a ser propiedad de Fourmatin a cambio de un barril de ron; el ex corsario, cuyo segundo apellido era Bigois (Biguá, según la pronunciación francesa), bautizó al indiecito llamándolo Casimiro Biguá.

La esclavitud, sin embargo, no era el destino inevitable del joven tehuelche, que al cabo de algún tiempo huyó al desierto iniciando una trayectoria que lo convirtió en líder de una numerosa tribu. En la ciudad chilena de Punta Arenas obtuvo grado, sueldo y raciones de capitán, pero pronto abandonó el territorio transandino para no verse comprometido en un motín de presidiarios.

Tiempo después el comandante Luis Piedrabuena —que hacía viajes entre Punta Arenas y las islas Malvinas— proveyó a la tribu de Casimiro de víveres y otros elementos, lo que impulsó al cacique a levantar sus toldos cerca del actual puerto de Santa Cruz. La actitud de Piedrabuena no era antojadiza: en momentos en que la soberanía nacional en la Patagonia era seriamente cuestionada por Chile, el valiente marino consideró necesario ganar a Biguá para la causa argentina.

Por eso lo condujo en su nave hasta Buenos Aires, donde el jefe aborigen fue recibido por el presidente Mitre, que le extendió el despacho de teniente coronel con asiento en la bahía Gregorio. Desde entonces la bandera nacional flameó sobre los toldos de Casimiro, y la tribu comenzó a vigilar la frontera.

Uno de los caciques que respondía a la autoridad de Biguá era el célebre Orkeke, que también se singularizó por su lealtad al gobierno de Buenos Aires. Piedrabuena, Francisco Moreno, Carlos María Moyano, Ramón Lista y otros exploradores de la región dejaron abundantes testimonios de la solidaridad del jefe indígena, que los ayudó en varias  oportunidades.

Juan Andrés Cuello Freyre anota que Orkeke acaudillaba una tribu cuya área de dispersión se extendía desde el estrecho de Magallanes hasta el río Deseado, la que cambiaba periódicamente de residencia siguiendo a los animales que cazaban. Además, el cacique viajaba con frecuencia a Punta Arenas para vender pieles de guanaco, plumas de ñandú, mantas y btros productos; allá rechazó repetidamente las ofertas de los gobernadores de la provincia chilena de Magallanes, que intentaron ganarlo como aliado.

Su posición en ese sentido era tan firme que cuando Papón —sucesor de Casimiro Biguá— aceptó recibir raciones del gobierno chileno, se negó a reconocer su autoridad y continuó enar-bolando el pabellón argentino sobre sus toldos. A pesar de esas y otras actitudes, al promediar el año 1883 Orkeke fue hecho prisionero junto con su tribu, ya menguada, por orden del coronel Lorenzo Vintter, encargado de dirigir las últimas operaciones contra las tribus que aún vagaban libremente por el desierto.

Era una afrenta que Orkeke no merecía y que no tardó en ser reparada por orden del presidente Roca: cuando el cacique llegó a Buenos Aires fue puesto inmediatamente en libertad y homenajeado con banquetes, funciones de teatro y otros agasajos.

Por desgracia, no faltaba mucho para que lo sorprendiera el final: una terrible pulmonía lo atacó durante su estadía en la capital y ocasionó su muerte el 13 de septiembre de 1883 en una sala del Hospital Militar. Según relata La Nación del 14 de septiembre de 1883, el cacique, abatido, se preguntaba: “Si me muero, ¿qué dirá el gobierno?”. Las autoridades, en realidad, lamentaron su deceso. Orkeke era un buen argentino.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

John P. Robertson en la Batalla de San Lorenzo con San Martín

Mister Robertson en Argentina
Su Experiencia Junto a San Martín

Como muchos subditos ingleses arribados después de la Revolución de Mayo, el joven John Parish Robertson recorría el país estableciendo vínculos comerciales, vendiendo mercaderías y satisfaciendo pedidos de su clientela dispersa por el país. Entonces—enero de 1813— viajaba con destino al Paraguay con varios encargos para las autoridades.

Al quiínto día de su partida de Buenos Aires, el inglés llegó a la posta de San Lorenzo, donde se enteró de que no podía proseguir viaje porque todos los caballos habían sido requisados y el enemigo español merodeaba por el río.

“Todo lo que pude convenir con el maestro de postas —anotó en su libro Letters on Paraguay— fue que si los marinos desembarcaban en la costa, yo tendría caballos para mí y mi sirviente estaría en libertad de emigrar al interior con su familia.”

combate de san lorenzo

Este convenio dio cierta tranquilidad al joven comerciante, que decidió dormir un poco procurando despreocuparse de los temores que lo embargaban.

Es que Robertson era uno de los ingleses que habían burlado el bloqueo decretado por la corona es pañola contra sus dominios insur gentes y sabía que si los español les le echaban mano no las pasa ría muy bien. Por eso dio un respingo cuando fue despertado por un  “tropel   de caballos,  ruido de sables y rudas voces de mando a inmediaciones de la posta”.

Su ca rruaje fue flanqueado por un par de soldados y uno de ellos desce rrajó  un  imperativo  “¿Quién está ahí?”, a lo que el inglés, dándose por  prisionero  de   los  españoles respondió:  “Un viajero”,  tratando de   disimular   su   acento   inglés “Apúrese y salga”, lo conminaron En eso estaba cuando se acercó una persona que dijo a los soldados:   “No   sean   groseros;   no   es enemigo”. Robertson sintió entonces que la tranquilidad le volvía al cuerpo.

Era   la  voz   del   teniente coronel José de San Martín.

Una vez presentados, Robertson supo por boca del jefe militar que “el Gobierno tenía noticias soguras de que los marinos españoles intentarían desembarcar esa mis ma mañana, para saquear el país circunvecino”. Por eso estaba San Martín allí, al frente de 150 granaderos a caballo que había traído desde  Buenos  Aires en  marchas nocturnas para no ser observado desde el río.

Después de las primeras palabras el inglés metió manos en los baúles y convidó a los presentes  con   un  vaso  de  vino; luego  solicitó   a  San  Martín   que le permitiera acompañarlo hasta el convento  cercano.  El jefe de Hos granaderos accedió, no sin antes darle varios  consejos:  “‘Recuerde solamente que no es su deber ni oficio pelear. Le daré un buen caballo y si ve que el día se pronuncia contra nosotros, aléjese lo más ligero posible. Usted sabe que los marineros no son de a caballo”.

Cuando llegaron, el 3 de febrero comenzaba a amanecer, y las brumas del Paraná se iban disipando lentamente. La calma que reinaba en los tres lados del convento visibles desde el río indicaba a los infantes de la marina española que el edificio había sido abandonado, pero en la parte posterior Has cosas eran muy distintas.

Por el portón que daba entrada, al amplio patio trasero   desfilaron   con   sigilo   los granaderos, divididos en dos escuadrones. Su  comandante subió luego a la torre del convento acompañado de dos o tres oficiales y del inglés y “con ayuda de un anteojo de noche y a través de una ventana   trasera  trató   de   darse cuenta de la fuerza y movimientos del   enemigo”.    Los   siete   barcos españoles estaban a la vista.

Al pie de  la barranca, aprestándose a subir, pudieron contarse unos trescientos veinte infantes que debían escalar un angosto sendero. Era evidente que no tenían la menor idea de que los acechaban, y se movían con la mayor despreocupación.  En las filas patriotas la tensión crecía con cada minuto que pasaba. Mientras los españoles trepaban la barranca, San Martín  y  sus  oficiales bajaron  a ponerse al frente de los escuadrones, ocultos tras las aüas del edificio.

Cuando todo estuvo listo, San Martín subió una vez más a la torre, regresó corriendo y alcanzó a decir: “Ahora, en dos minutos más estaremos   sobre   ellos,   sable   en mano”.   Sobrevino   entonces   una espera  impaciente,  pues  la tropa tenía orden de no disparar un solo tiro y el  enemigo se aproximaba con  banderas  desplegadas  mientras “sus tambores y pitos tocaban marcha    redoblada”.

Cuando    la tensión amenazaba hacer estallar el  pecho   de   los  granaderos,   se oyó bien clara !la orden esperada: “¡A  la  carga!”. Los escuadrones salieron como rayos de su escondite, flanquearon  al  enemigo  por ambas alas y comenzaron a aniquilarlo, en medio de un remolino de sables.

Completamente sorprendidos, los españoles atinaron a hacer una descarga de fusilería que Robertson   calificó  de   “desatinada” por lo poco exitosa. Todo lo demás fue derrota, estrago y espanto   entre   aquel   desdichado cuerpo”, escribió el inglés, y agregaba que “en un cuarto de hora el terreno estaba cubierto de muertos y heridos; según su testimonio de todos los que desembarcaron volvieron a sus barcos apenas cincuenta”.

Las bajas de los patriotas fueron  ocho,  y   míster   Robertson suplicó al vencedor que en obsequio de los heridos aceptara “mi vino y mis provisiones”.

Se dieron luego   un   abrazo  y  el   inglés   se alejó, impresionado aún por la excitante experiencia.

Historia de la Familia Posse en Tucumán

Historia de la Familia Posse en Tucumán

En la segunda mitad del siglo dieciocho llegó a Tucumán un nativo de La Coruña que había “cruzado el charco” hasta el Plata, junto con dos hermanos, y se había afincado en el noroeste. Seguramente Manuel Posse no se imaginaba por entonces que con el andar del tiempo se convertiría en patriarca de una familia que brilló durante varios decenios sobre el horizonte provincial.

Jose Posse en TUcumán

José Posse

Don Manuel se desempeñó como funcionario del Cabildo colonial, y su habilidad para el comercio le permitió amasar una de las mayores fortunas de Tucumán, a tal punto que —según la información volcada por Carlos Páez de la Torre en un artículo de divulgación histórica— sus negocios llegaron a abarcar los principales ramos de la economía local.

Al morir, quedó al frente del emporio su hijo Felipe, nacido en 1806, quien a su vez acrecentó considerablemente la fortuna familiar. Al igual que su padre, Felipe Posse también intervino en los asuntos públicos: participó en una conspiración contra el caudillo federal Alejandro Heredia, que al ser descubierta le habría costado la vida de no ser por la oportuna mediación de Juan Bautista Alberdi, Gracias  a  esto  pudo  seguir  actuando tanto en negocios como en política: contribuyó al erario en varias oportunidades en que el respaldo de los Posse fue decisivo, y en 1870 fundó el ingenio San Felipe.

Entre las personalidades des tacadas que frecuentaron su lujóse mansión —la primera pintada “al óleo” en la capital provincial— figuró Paul Groussac, que conoció muy de cerca a la familia y dejó escritas interesantes observado nes sobre algunos de sus miembros.   Con respecto a José Posse (nieto de don Manuel y sobrino de Felipe), Groussac no dudó en afirmar que era “una inteligencia de primer orden”, a la que atribuía escasa erudición pero sobrado talento literario.

Es que José Posse fue uno de los periodistas más polémicos de su época e intervino asiduamente en la política provincial. Amigo de Sarmiento y antirrosista acendrado, fue legislador de su provincia en tiempos de la Liga del Norte y tuvo que emigrar a Chile en 1841, de donde volvió tres años después, amparado por la tolerancia del gobernador federal Celedonio Gutiérrez.

Más adelante, cuando eran otros los aires que soplaban en la República, ejerció varios ministerios e interinatos como gobernador: inclusive llegó a ser titular del Poder Ejecutivo provincial entre 1864 y 1866. Dueño de una pluma en extremo cáustica, publicó decenas de artículos casi siempre polémicos en periódicos de Tucumán y de Buenos Aires y sostuvo infinidad de encontronazos verbales con sus adversarios.

Su espíritu inquieto y combativo no se ablandó con los años. Su forma de ser lo llevó a intervenir en episodios que ¡lustran sobradamente el carácter que gastaba. Anciano ya, con la vista casi anulada por una ceguera progresiva, quiso la mala suerte que sufriera una caída en plena calle.

Lo ayudó a reincorporarse alguien que luego lo guió hasta su domicilio; cuando don Pepe preguntó a quién debía agradecer la atención y se enteró de que se trataba de un viejo adversario político suyo, exclamó ante la sorpresa del comedido: “¡Qué desgracia, Señor! ¡Ser viejo, ciego y enfermo, caerse en la calle y que venga cualquier sinvergüenza a socorrerlo!”.

Otro de los miembros de la familia que se hizo famoso fue Wenceslao Posse. Decidido opositor de Rosas, participó en la revolución de los “Libres del Sur” y en la Liga del Norte, y —como su primo José— regresó a su provincia bajo el gobierno de Celedonio Gutiérrez. En 1845 instaló el ingenio Esperanza, que con el correr delt tiempo se convirtió en un riquísimo emporio y le sirvió para sustentar un enorme poderío político y social.

En 1866 sucedió en la gobernación a José Posse, y, aunque fue derrocado por una revolución, su influencia no disminuyó, puesto que su fabuloso patrimonio personal le permitió prestar auxilio financiero incluso al gobierno nacional. Su hermano Juan siguió el destino familiar —el azúcar— y en 1870 fundó el ingenio San Juan, a pocos kilómetros de la capital provincial.

Dieciséis años después llegó a ser gobernador de la provincia y hubo de afrontar la devastadora epidemia de cólera que azotó a Tucumán entre 1886 y 1887, ocasionando más de cinco mil víctimas. Fue derrocado por un alzamiento alentado por el gobierno nacional de Juárez Celman (el unicato), que por otra parte era apoyado por otro miembro de la familia: Benjamín, quien ejercía el periodismo en Buenos Aires y se trabó en tormentosas polémicas con varios personajes de la época. También entreverado en política anduvo Emigdio Posse, hermano de Juan y Wenceslao y fundador del ingenio La Reducción.

Distinta fue la trayectoria de otro Posse célebre: David, que si bien no soslayó las aguas de la política y de la actividad cañera, se destacó principalmente como médico, desarrollando una actividad rayana en el heroísmo cuando el cólera se abatió con toda su furia sobre Tucumán. En realidad, desde que aquel inmigrante español fundó la familia hasta la primera década del siglo actual no hubo en todo Tucumán quien igualara el predicamento y poderío económico de los Posse, durante decenios amos virtuales de la provincia.

Ese formidable poder, sin embargo, no les sirvió para recuperarse del tremendo golpe que en su momento significó la muerte de Wenceslao, Juan y Pepe. Con ellos se cerró una etapa de la vida tucumana.

La Independencia de la Banda Oriental Historia y Desarrollo

Resumen: Historia De La Independencia De La Banda Oriental

Ocupado desde 1816 por un ejército brasileño que había acudido para luchar contra José Gervasio de Artigas, lo que hoy es Uruguay quedó convertido en dependencia portuguesa en julio de 1821, cuando un grupo de diputados reunidos bajo la tutela de las armas imperiales decidió incomporar el territorio al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves.

En reacción a esa situación, en septiembre de 1823 varios orientales iniciaron un alzamiento que fue aplastado por las fuerzas de ocupación, y poco después se organizó la llamada Provincia Cisplatina. Sin embargo, la paz no sería duradera. En abril de 1852 un grupo de 33 orientales desembarcó en La Agraciada.

juramento de los 33 orientales

Luego de la batalla de Ayacucho, Lavalleja reunir una fuerza expedicionaria que se dirigiría a la Banda Oriental para liberarla del dominio brasileño. La empresa fue exitosa ya que el 19 de abril de 1825 los treinta y tres orientales estaban poniendo sus pies en la Playa de la Agraciada.

Bien pertrechados y con abundantes recursos suministrados por algunos estancieros bonaerenses, entre ellos Juan Manuel de Rosas, los insurrectos no tardaron en conseguir eí apoyo masivo de la población. Con excepción de Montevideo, Colonia y Mercedes —defendidas por la escuadra brasileña—, en pocas semanas los célebres Treinta y Tres recuperaron el control de la Banda Oriental y despertaron una oleada de entu siasmo en las  Provincias Unidas.

Como desde Santa Fe y Entre Ríos cruzaban constantemente partidas gauchas que se incorporaban a las fuerzas  de Lavalíeja,  el  gobierno brasileño, que ya antes había pro testado por la expedición de los Treinta y Tres,  elevó   una  nueva queja a las autoridades argentinas. Estas dispusieron entonces armar un Ejército de Observación, destinado sobre la ribera del río Uruguay.

Mientras se organizaba esa fuer za, el 25 de agosto de 1825 los patriotas   orientales   celebraron    un congreso en la localidad de La Florida y declararon nula su depen dencia del Brasil y proclamaron su decisión de permanecer unidos a las restantes provincias argentinas. Después de diversos trámites y vacilaciones,  el Congreso Constituyente   reunido   por   entonces   en Buenos Aires aceptó la incorpora ción de los diputados orientales y reconoció a la Banda Oriental co mo parte de las Provincias Unidad, acto que precipitó la declaración de guerra por parte del Brasil.

Bajo el mando supremo del ge-neral Carlos de Alvear y capitaneado por oficiales fogueados en las luchas de la Independencia —Paz, Lavalle, Pacheco, Brandsen, Olavarría y otros—, el Ejército de Observación cruzó el río Uruguay y penetró en territorio oriental, donde obtuvo una serie de triunfos que culminaron con las resonan-tes victorias de Bacacay, Ituzaingó, Camacuá y Yerbal, libradas entre febrero y abril de 1827.

Entre tanto, al mando del almirante Guillermo Brown, las fuerzas navales argentinas —netamente inferiores en número y potencia de fuego— también infligieron graves reveses a los brasileños derrotándolos en repetidas oportunidades.

Pero mientras los sucesos bélicos se desarrollaban favorablemente, la trama de la lucha diplomática se complicaba. Inglaterra, interesada en asegurar la libre navegación del río de la Plata para extender su comercio, no veía con buenos ojos la posibilidad de que el estuario quedara bajo el dominio de una sola nación y comenzó a vigilar atentamente el desarrollo del conflicto. Movilizando sus influencias en el Brasil y la Argentina, la diplomacia británica planteó la conveniencia de hacer de la Banda Oriental un Estado independiente.

En septiembre de 1826 llegó a Buenos Aires el alto diplomático inglés lord Ponsonby, que en un arranque de sinceridad confesó al argentino  José María Roxas y Patrón: “La Europa no consentirá jamás que sólo dos Estados, el Brasil y la Argentina, sean dueños exclusivos de las costas orientales de la América del Sur desde más allá del Ecuador hasta el Cabo de Hornos”.

Resultado de las sugerencias y presiones británicas fue la misión del cónsul argentino Manuel José García, quien el 24 de mayo de 1827 firmó con represenr tantes brasileños un tratado preliminar por el cual la República Argentina renunciaba a todo derecho sobre la “Provincia Cisplatina”, se disponía a indemnizar al Brasil por los daños ocasionados por la guerra de corso y pedía a Inglaterra “la garantía de la libre navegación del Plata” por quince años: todo lo ganado en los campos de batalla se perdía en la mesa de negociaciones.

La indignación que el acuerdo suscitó en Buenos Aires precipitó la caída del primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia, y su definitivo ocaso político. Tras un breve interinato a cargo de Vicente López, asumió el poder Manuel Dorrego, en carácter de gobernador de Buenos Aires. El Congreso Constituyente le confió la dirección de las relaciones exteriores.

La pesada herencia jaqueó permanentemente a Dorrego, sometido a presiones de todo tipo por parte de los ingleses y los intereses ligados a éstos. Su renuencia a aceptar un arreglo que separase la Banda Oriental del resto del país disgustó sobremanera a Ponsonby.

El 20 de agosto de 1828 Dorrego comunicó al encargado de negocios argentino en Londres que había decidido “resistir la idea de la independencia de la Banda Oriental”. Su intención era proponer una autonomía temporaria, un período de ensayo sujeto a una decisión posterior que adoptarían los orientales, pero no pudo llevarla a cabo. Cercado políticamente, hubo de ceder, y el 27 de agosto se firmó una convención preliminar de paz que establecía en su punto primero la renuncia del Brasil y de las Provincias Unidas a la Banda Oriental.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

Biografía de Pantaleón Rivarola Poeta Argentino Obra Literaria

HOMBRES ILUSTRES: VIDA Y OBRA LITERARIA DE PANTALEÓN RIVAROLA

Era Pantaleón Rivarola una respetable y grave figura patricia del Buenos Aires colonial, de esas que forjaron los brillos de la patria naciente. En su carácter de ilustre vecino asistió a los acontecimientos de armas que sacudieron a los rioplatenses en ocasión de;las invasiones inglesas y que los prepararon para luchar más tarde con los veteranos españoles.

Se familiarizó con las letras en las aulas que impartían la enseñanza rígida propia del siglo xvm; er.señó, más tarde, a las jóvenes generaciones que tuvieron participación directa en las jornadas libertadoras; se hizo soldado y actuó, a la manera de los poetas medievales, con singular fiereza, en la reconquista y defensa de Buenos Aires; enarboló luego el estandarte de los revolucionarios, poniendo su dialéctica y su verbo al servicio del ideal democrático.

Una vida tan fecunda pudo recoger, y recogió, diversas experiencias. Una mente clara, unida a la inspiración desbordante y al fervor más puro, tradujo el pensamiento en romances que se consideran valiosos por su utilidad como testimonios históricos.

Las dos composiciones de este noble vate colonial suman alrededor de 2.000 versos, No son verdaderas poesías, sino más bien crónicas rimadas, en las cuales se propuso, con cierta ingenuidad, pintar las jornadas trágicas de las invasiones inglesas, salvando el nombre oscuro de los que ayudaron a defender la ciudad. El relato de Rivarola es en verdad escrupuloso; los detalles, aun aquellos de menor significación, lo convierten en instrumento de orientación histórica; para algunos, el poeta nos ha legado un documento fidedigno; para otros, es el suyo un documento subsidiario.

Resulta significativo que Rivarola dedicara al Cabildo su romance y que fuera en el Cabildo —única institución democrática en el régimen colonial— donde se tratara la disputa de las pasiones que suscitó. Si bien es cierto que la obra del poeta no llevaba en sí la intención de fundar escuela propia, debe reconocerse que obtuvo, en su momento, mucha popularidad.

Esto se explica porque tanto el “Romance histórico” como “La heroica defensa” estaban construídos con elementos populares: el octosílabo tradicional; la rima suelta los nombres de gentes y de lugares que se mencionan a cada momento. Fijó, pues, en verso vugar un testimonio colectivo, un sentimiento común a todos, nacido de las heroícas jornadas de las invasiones inglesas.

A pesar de los ripios, los pasajes de sus romances debieron de impresionar vivamente el alma popular que vibraba con fervores hasta entonces desconocidos.

De estos versos afloran, también, te nombres de quienes carecían hasta enton oes de toda importancia: los negros esclavos del suburbio; los gauchos arribeños y los mestizos ignorados. Con estos  romances, el “negro”, tan visible después en el poema gaucho de Hernández, entra por primera vez en la literatura argentina.

BIOGRAFÍA: PANTALEÓN RIVAROLA (1754-1821)
En el Buenos Aires colonial nació Pantaleón Rivarola el 27 de julio de 1754. Aquí cursó  humanidades, aunque su despejada inteligencia buscó superarse en derecho, para lo cual viajó a Chile.

Después de doctorarse en ambos derechos fue catedrático de leyes en la Universidad de San Felipe y notario del Santo Oficio en el reino de Chile, desde donde volvió a su patria. Las juventudes porteñas necesitaban de su erudición y su elocuencia, tan útiles a la causa de la democracia cuyos albores despuntaban sobre las playas rioplatenses.

El novísimo colegio de San Carlos, cuyas aulas reunían a los estudiantes de las mejores familias patricias, le ofreció la cátedra de filosofía. Desde su empinada posición moral, Rivarola impartió enseñanzas inolvidables a quienes, con el correr de los años, tendrían graves responsabilidades en el quehacer cívico argentino: entre sus alumnos de 1779 figuró Juan José Castelli, el que iba a ser en 1810 dialéctico formidable en el Cabildo de mayo y esforzado caudillo en las guerras de la revolución.

De la enseñanza pasó a una capellanía militar, en el batallón del Fijo, como llamaban a uno de los regimientos que guarnecían “de fijo” la ciudad.

Con la misma facilidad con que se había familiarizado con las letras, se fue acostumbrando al manejo de las armas. Tal vez un escondido presentimiento le dictara la conveniencia de saber empuñar un fusil en defensa del país que muy pronto sería invadido. Ambos aprendizajes los coronó con sus romances “La reconquista” y “La defensa”, sobre la epopeya que los soldados y paisanos escribieron con sangre heroica, batiéndose contra el enemigo inglés.

Cuando las campanas alertaron a la población, en 1807, Rivarola salió a la calle para luchar hombro con hombro junto a los mártires de la defensa de Buenos Aires. Su lira recogió con veracidad impresionante los capítulos del fervor popular: la viveza, el brío y el denuedo de los hombres, de los niños y las mujeres anónimos; los clamores de los que dejaban todo tras de si, huyendo del saqueo; los rasgos de infinita audacia; la organización precaria, aunque efectiva, de los diversos barrios, que se unieron en la gesta…; todo, sin excepción, fue motivo para que sus versos pudiesen cantar el valor coronado por la victoria.

Consumada en 1810 la revolución democrática, se unió a ella con entusiasmo, a fin de ratificar una vez más sus experiencias de soldado y de maestro. El gobierno revolucionario lo nombró, en 1812, miembro de la junta conservadora de la libertad de imprenta.

Murió el 24 de setiembre de 1821; vale decir, en los umbrales de las luchas internas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Tomo VIII Edit. CODEX

Independencia de Venezuela y Países de Nueva Granada

RESUMEN HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA Y NUEVA GRANADA

ANTECEDENTES: A comienzos de 1810, la situación militar y política de la península ibérica se tornó sombría.Napoleón encomendó apurar las operaciones en el sur de España, y el 31 de enero de ese año se apoderó de Sevilla, para cuatro días más tarde poner sitio a Cádiz.

Estos rápidos y efectivos movimientos hicieron que la Junta Central se disolviera y el poder lo asumiera una Regencia con discutidas facultades, que fue cuestionada desde su mismo origen. España se hallaba, sin duda, en una situación extremadamente angustiosa, tanto en lo militar como en lo político, y todo hacía prever un fracaso inmediato, con la definitiva subordinación a Napoleón.

La llegada de estas noticias a América tuvo honda repercusión. Las provincias americanas debían recurrir, pues, a sus propios arbitrios para organizarse políticamente, por lo menos mientras subsistiera tal estado de cosas. La oportunidad era brillante para los patricios, es decir, los criollos, a quienes las circunstancias brindaban la ocasión de constituir juntas locales para salvar en ultramar los derechos del legítimo soberano.

Caracas dio el ejemplo cuando un cabildo extraordinario asumió la autoridad gubernativa de la Capitanía general venezolana, bajo juramento de fidelidad a Fernando VII (19 de abril). Situaciones similares se produjeron en Cartagena (14 de junio) y Santa Fe de Bogotá (20 de julio); en México, el cura de Dolores, Miguel Hidalgo, encabezó la rebelión contra el mal gobierno colonial, con vivas al rey (16 de septiembre), dos días antes de que el Cabildo de Santiago de Chile eligiera también una Junta Gubernativa en nombre de Fernando VII Así, en el término de cinco meses, la América española, con excepción del virreinato peruano y de la Nueva España, quedó en manos de dirigentes criollos.

VENEZUELA: LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA
La Capitanía General de Venezuela estaba gobernada por el capitán general Vicente Emparán. Su capital era la ciudad de Caracas, en la provincia del mismo nombre.

Todo empezó el Jueves Santo del año 1810 (18 de abril) en Caracas, patria de Miranda y de Bolívar. A continuación de un motín, una «Junta suprema conservadora de los derechos de Fernando VII» se constituyó y depuso al gobernador español Emparán. El 27 de abril, la Junta lanzó un llamamiento a todos los cabildos sudamericanos para la formación de una confederación.

En agosto, la Junta tomó medidas radicales en lo concerniente al territorio de la Capitanía General de Caracas: a) supresión de las aduanas reales, b) del tributo de las Indias, c) de la importación de esclavos, d) proclamación de los Estados Unidos de Venezuela.

Los revolucionarlos enviaron Simón Bolívar como embajador a Londres, quien no logró conseguir el apoyo ni el compromiso inglés con la Independencia de Venezuela, pues España era, en ese momento, una aliada que Inglaterra debía conservar contra Napoleón.

Igualmente, en julio de 1811, un Congreso General formado por los representantes de las provincias rebeldes declaró la independencia de los Estados Unidos de Venezuela. Y en diciembre de ese mismo año se redactó una Constitución Federal.

simón bolivar

Simón Bolívar

Desde un principio, Bolívar se había puesto a disposición de la Junta, con su enorme fortuna. Tenía entonces 27 años. Hijo de un gran plantador de la costa, educado según el «Emilio», por un preceptor discípulo de Rousseau, había vivido y viajado por España, Europa y Estados Unidos, desde 1800 a 1807, año en que volvió a su país. Brillante, inteligente, ambicioso, sus viajes le habían formado. La Junta de Caracas le envió oficialmente a Inglaterra, donde volvió a encontrar a Miranda, el cual le afilió a la francmasonería.

Pero los revolucionarios no pudieron evitar las acciones contrarrevolucionarias, que no eran llevadas a cabo sólo por españoles. También se levantaron contra la Junta de Caracas algunos sectores criollos urbanos, que preveían dificultades en sus negocios mercantiles y un sector de los habitantes de la campaña, los llaneros, para los cuales el comienzo de la revolución sólo había significado mayores dificultades económicas.

Entre ambos grupos, el revolucionarlo y el contrarrevolucionario, estalló una sangrienta guerra que duró alrededor de catorce años, hasta 1823.

Miranda y Bolívar volvieron a Caracas en 1811, siendo proclamada la independencia de Venezuela el 5 de julio. Fue ésta la primera República Venezolana que, en diciembre del mismo año, se dio una constitución basada en el modelo de la constitución jeffersoniana de los Estados Unidos.

Bajo la influencia de las órdenes religiosas, que denunciaban al gobierno de Caracas del 26 de marzo de 1812 fue utilizado por si clero para impresionar al pueblo: ¡era un castigo del cielo! El ejército de 5.000 hombres de que disponía Miranda, nombrado dictador de Venezuela, no pudo hacer frente al ejército leal mandado por un oficial de la marina española, llamado Monteverde.

El 30 de julio de 1812, Miranda capituló y trató de huir en un navio inglés. Bajo la acusación de traición y de inteligencia con Inglaterra, Bolívar se apoderó de Miranda y lo entregó a los españoles: el «precursor» murió miserablemente en la cárcel de Cádiz, en 1816. (imagen de abajo)

El General Francisco de Miranda muere, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte.

Bolívar consigue llegar a Cartagena, en Nueva Granada, desgarrada por tres juntas rivales, formó un pequeño ejército y liberó la ciudad sitiada por las fuerzas leales a España en febrero de 1813 . Bajo su influencia, las facciones se reconcilian provisionalmente.

El Virreinato de Nueva Granada comprendía los actuales países de Ecuador, Colombia y Panamá. Su capital era Bogotá, pero fue en Quito donde se estableció, en 1809, una Junta de gobierno, que fue rápidamente reprimida por el ejército enviado desde la capital y desde el virreinato del Perú.

En mayo de 1813, Bolívar partirá a la reconquista de Venezuela, lanzando  la famosa proclama de la llanura de Trujillo, entra en Caracas el 6 de agosto, libera la ciudad mediante una victoria sobre Monteverde, y el ayuntamiento le confirió el título de «libertador de Venezuela». Se creó entonces la Segunda República Venezolana.

Habiendo ganado para su causa a los «llaneros» de las llanuras interiores del Orinoco, vaqueros mestizos e indios que explotaban los inmensos rebaños de ganado semi-salvaje, propiedad de los grandes «estancieros», los leales obtuvieron un triunfo decisivo. Extraordinarios jinetes, agrupados bajo las órdenes de José Tomás Boves y profundamente hostiles a la aristocracia criolla de costa (quienes eran grande terratenientes que se beneficiaban del monopolio español) , destrozaron y saquearon las plantaciones costeras.

Bajo su presión, Bolívar hubo de volver, una vez más, a Nueva Granada, donde un Congreso le confió la misión de someter a la Confederación el estado de Cundinamarca, alentado por Nariño. Bolívar entró en Bogotá en diciembre de 1814, pero le fue imposible restablecer el orden.

El Sueño de Simón Bolivar , “La Gran Colombia”

En mayo de 1815, tuvo que embarcar hacia Jamaica inglesa, donde logra con la ayuda británica, un pequeño ejército y  una flota, equipada, en su mayor parte, por material inglés. Desembarca en Venezuela, en enero de 1817. Habiendo establecido un campo fortificado en la isla de Angostura, en la desembocadura del Orinoco, trata de liberar el valle del río. La empresa estaba casi totalmente terminada en enero de 1818. Gracias a su nuevo jefe, Páez, conseguía el apoyo de una parte de los «llaneros».

A finales de junio y principios de julio de 1819, Bolívar, a la cabeza de 2.500 hombres, atraviesa los Andes, penetra en Colombia por el valle del Magdalena , devolviendo las esperanzas a los patriotas,  que habían  sido  duramente  afectados por la represión. En este momento, se crean los Estados Unidos de Colombia; la constitución se votó en diciembre de 1819. Bolívar fue nombrado presidente y dictador militar.

CONGRESO DE LA ANGOSTURA: A fines de 1819 se reunió un Congreso constituyente en la ciudad de Angostura. Ese congreso estableció las primeras instituciones que rigieron a la naciente república. Se proponía crear un Estado federal donde cada una de las regiones parcialmente liberadas -por entonces Nueva Granada y Venezuela-estaría gobernada por un vicepresidente que tendría a su cargo las tareas administrativas. El poder ejecutivo se completaba con la figura del presidente de la república, cargo conferido a Bolívar, que tendría como tarea más urgente continuar con la guerra de la independencia.

El congreso de Angostura sancionó la división de poderes, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios de los nobles. No obstante, las dificultades y los temores planteados por la necesidad de elegir a las autoridades a través del voto, característica de los gobiernos republicanos, llevaron a que los integrantes del congreso propusieran la formación de un Senado hereditario en lugar de electivo.

La búsqueda de estabilidad y el temor al enfrentamiento constante de los numerosos grupos dirigentes estuvo presente en esta fórmula donde Bolívar intentaba conjugar lo antiguo del régimen español con lo nuevo del orden revolucionario.

La revolución liberal de 1820 llevada a cabo en España también tuvo su repercusión en Venezuela. Los españoles presentaron un frente dividido entre los que querían entablar negociaciones con los criollos americanos y los que querían continuar la guerra. Esa situación benefició a los revolucionarios. En 1821 Bolívar aseguró la victoria revolucionaria en Venezuela, entrando en la ciudad de Caracas; por su parte Sucre, lugarteniente de Bolívar, liberó a Quito del dominio español, que, con Venezuela y Colombia, forma la Gran Colombia, bajo la dirección del «Libertador».

Fue en este momento, en la célebre entrevista de Guayaquil, a finales de julio de 1822, cuando se produjo el encuentro entre San Martín y Bolívar. Fiel a la línea de conducta que siempre había seguido, San Martín, para evitar rivalidades que habrían sido fatales a la causa nacional, desapareció voluntariamente. Dejó América, se exilió en Europa, y murió, desconocido, en Boulogne (Francia), en 1850.

Después de la partida de San Martín, las tropas españolas, refugiadas en las montañas, se recuperaron y ocuparon Lima. Sucre las aniquiló definitivamente en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, última batalla de la independencia hispanoamericana contra el imperio español.

En 1825, liberó la región de Charcas, que tomó el nombre de Bolivia. La última guarnición española, el Callao (el puerto de Lima), se entregó en enero de  1826. En esta fecha, la América española era independendiente,a excepción de Cuba y Puerto Rico, en la Antillas.

Para la organización política de larepública, se reunió un nuevo congreso reunido en la ciudad de Cúcuta donde se confirmó las bases institucionales establecidas en Angostura y promulgó una nueva Constitución, en la que se acentuaba el centralismo. Se fundó la República de la Gran Colombia, integrada por Venezuela, Nueva Granada y Quito, que se consideraría como un único territorio dividido en departamentos a cargo de funcionarios designados directamente desde Bogotá.

La centralización en la administración del Estado tenía como objetivo modernizar la sociedad sobre la base de la abolición de la esclavitud y la puesta en práctica de la libertad de comercio. Esas medidas despertaron la resistencia de los grupos favorecidos por la dominación hispánica: los propietarios de esclavos de las haciendas costeras y los grandes mercaderes y artesanos ligados al monopolio español.

EL FRACASO DEL SUEÑO DE SIMÓN BOLIVAR: Para concretar su sueño, Bolívar consideraba que había llegado el momento de concretar un proyecto de federación hispanoamericana basada en acuerdos que nuclearan al conjunto de los países independientes en torno de la República de la Gran Colombia. En ese sentido, en 1824 había enviado una circular a todos los gobiernos independientes, por la que los invitaba a mandar delegados para reunir un congreso en la ciudad de Panamá. También fueron invitados los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda para que mandaran delegados en calidad de observadores, es decir, sin voto.

El Congreso abrió sus sesiones el 22 de junio de 1826, en la ciudad de Panamá. El propósito central era formar un bloque de países latinoamericanos que sobre la base de acuerdos de orden político y económico estuviesen en condición de negociar conjuntamente frente a los países europeos y a los Estados Unidos.

La reacción de los países latinoamericanos fue dispar. Sólo estuvieron presentes los delegados de Colombia, el Perú, México y la recientemente proclamada República Centroamericana (integrada por los actuales países de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador). Ya fuera por la distancia que los separaba, por la desconfianza que inspiraba la pretensión de hegemonía de Bolívar o por los propios conflictos internos que debían resolver, el Brasil, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata se mostraron poco interesados en incorporarse a la iniciativa bolivariana. La reunión finalizó en México, y se clausuró sin haber podido llegar a cumplir los propósitos convocantes del encuentro.

No sólo fracasó el congreso de Panamá que pretendía confederar las naciones independientes de Latinoamérica, sino que el cuidadoso montaje del sistema político basado en un centralismo republicano que tenía su cúspide en la figura de Bolívar se derrumbó.

En efecto: finalizada la guerra de la independencia, los intereses locales, las distintas fracciones militares, las enormes distancias que debían recorrerse para ejercer el control en la República de Colombia, fueron algunos de los factores que condujeron a su desintegración. De modo que entre 1829 y 1830 se proclamaron sucesivamente las repúblicas independientes de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada.

1830: Muerte de Bolívar en el exilio en Santa Marta

Bolívar muere en 1830, desesperado por suponer haber «arado el mar». La admiración cuando joven de Bolívar por Napoleón animó sin duda su energía de general libertador, su audacia de federar pueblos y su tenacidad de querer fundar nuevos estados. Sin embargo, su sueño de una gran coalición hispanoamericana estable, pacífica y dotada de instituciones republicanas quedó inconclusa, a pesar suyo, pues es probable que no haya aquilatado la fuerza de inercia y los hábitos ancestrales de poblaciones que con bastante frecuencia sólo logró tocar débilmente.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

Independencia de Cuba de España Causas Etapas Resumen

LA INDEPENDENCIA CUBANA DE ESPAÑA

Los países americanos no surgieron inmediatamente después de sus luchas revolucionarias para alcanzar sus inpendencia; su formación llevó mucho tiempo y se dieron en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. La organiuzación de los Estados nacionales llevó décadas, durante las cuales fueron frecuentes la inestabilidad de las instituciones y las guerras civiles. También las sociedades coloniales y sus economías se transformaron en esos años, se vincularon mejor con el comercio internacional y así de fue formando el mapa de las nuevas naciones.

Un imperio en retirada: En 1796, España entró en la llamada guerra europea, aliándose con Francia, en contra de Inglaterra. Fue una guerra que duró más de veinte años, en la que España, en un proceso gradual, perdió todo su imperio colonial en América: primero el dominio económico y comercial, después el control territorial. España ejercía el monopolio comercial en las colonias: estas no podían comprar ni vender productos a otros países o reinos.

Durante la guerra, los barcos británicos sitiaron España y bloquearon Cádiz, uno de los puertos más importantes del intercambio comercial con América. La corona no tuvo entonces otra salida que permitir a las colonias comerciar con los países neutrales, es decir, con los países que no estaban en guerra contra España. El aislamiento aceleró la crisis de poder español en América. Por ejemplo, entre 1797 y 1801, el comercio entre Cádiz y América disminuyó a la mitad. En cambio, se triplicaron las importaciones de productos de los países neutrales hacia América.

Pero la crisis colonial no era nueva. Desde tiempo atrás, en las colonias había crecido el descontento contra la corona española. El continente americano tenían cada vez más población y desarrollo económico.

Habían crecido las plantaciones, las pequeñas industrias artesanales y el intercambio comercial entre distintas regiones. A la vez, comenzaron a escucharse las ideas sobre la libertad para comerciar y las opiniones sobre los asuntos de gobierno.

CONCEPTO DE INDEPEDENCIA: Independencia significa autonomía. Una sociedad tiene autonomía cuando tiene libertad para gobernarse por sus propias leyes. La independencia política es la autonomía que tienen las sociedades que, por medio de un gobierno propio, pueden dictar leyes para regular sus intereses particulares.

Desde este punto de vista, las colonias españolas en América se acercaron a su independencia política cuando, a partir de 1810, en varias de ellas se organizaron gobiernos elegidos por miembros de cada sociedad colonial. Aunque se declararon leales al rey de España, los gobiernos criollos tomaron decisiones para proteger sus intereses particulares, opuestos a los de la metrópoli.

Después de varios años de guerras, sí se declararon independientes de los reyes de España y su metrópoli y se proclamaron naciones libres y soberanas, con autonomía para darse una organización política y económica propia y ser reconocidas como países independientes por los otros países del mundo.

Desde el siglo XVI, América española se había integrado a la economía-mundo europea como periferia, como productora de las materias primas requeridas por España y por otras potencias europeas. En las sociedades periféricas, la independencia política no significó una completa libertad para tomar decisiones. Para obtener recursos propios debían vender sus producciones. Y como periferias se veían obligadas a producir aquellos productos que demandaban los centros industriales.

Por esto, en el siglo XIX, los nuevos países americanos que se independizaron políticamente de España comenzaron a depender económicamente de Inglaterra, el nuevo centro industrial capitalista. Esta dependencia económica debilitó su independencia política.

INDEPENDENCIA DE CUBA DE ESPAÑA: En los primeros años del siglo XIX, Hispanoamérica mostraba síntomas del descontento colonial a través de diversos levantamientos sofocados por el poder real. Muchos de éstos objetaron el aumento de los impuestos y su cobro que se exigía rigurosamente. Estos movimientos en cadena eran el mejor anuncio de la lucha de independencia.

Los criollos estuvieron conscientes de la presión social que ejercían los indígenas, negros y mulatos, y se esforzaron en mantenerlos a distancia. Los prejuicios de raza crearon una situación ambivalente en este grupo social; estaban atrapados entre el gobierno imperial y las masas populares.

Concluido el proceso de emancipación hispanoamericana en la década de 1820, la presencia colonial española en América quedó reducida a dos islas del Caribe: Cuba y Puerto Rico. Ambas significaban para la metrópoli considerables ingresos. Sin embargo, un factor que inquietaba a España era la creciente influencia en la región de Estados Unidos, que en la segunda mitad del siglo XIX absorbía más del 40% de las exportaciones cubanas de azúcar, mientras que España sólo el 12%.

¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron a Cuba para librar la guerra de la independencia?
Motivos económicos y políticos se conjugaron para desatar el proceso in-dependentista. Cuba basaba su economía fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. El problema principal de la economía azucarera era la utilización de mano de obra esclava. Como hemos visto, los ingleses se oponían a la trata de negros; como consecuencia, el comercio se realizaba por vías ilegales y esto hacía que subiera el precio de los esclavos.

Esa situación tenía una repercusión particular en Cuba, debido a que en 1865 el azúcar constituía el 75% de sus exportaciones. Por otra parte, España no consumía el conjunto del azúcar producido por la isla caribeña, que necesitaba vender una parte de su producción al mercado norteamericano. España regulaba los aranceles que debían pagarse para dejar salir el azúcar de la isla. De ese modo, los cubanos se veían doblemente perjudicados: por el encarecimiento de la mano de obra esclava y por los impuestos que debían pagar para exportar el azúcar.

Para tratar de buscar una salida a esa situación, representantes de Cuba y de las Cortes españolas comenzaron negociaciones: se propusieron discutir sobre la abolición de la esclavitud, la supresión o la rebaja de los aranceles aduaneros y la posibilidad de reconocer a Cuba el envío de diputados para que se integraran al gobierno político en Madrid. En abril de 1867 el gobierno español dio por terminadas las reuniones y todo quedó igual.

Este fracasó tuvo la virtud de unir todos los sectores cubanos, hasta entonces dispersos, dando inicio a la lucha por la independencia.

independencia de cuba

Esta guerra comenzó en 1895 y terminó en 1898, año en el que los Estados Unidos decidieron intervenir en el conflicto y derrotaron a las tropas españolas.

PRIMEROS REBELDES CUBANOS: La lucha por la independencia de Cuba, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, comenzó en 1868, en unos momentos en los que España se enfrentaba a graves problemas internos, que culminaron con el derrocamiento de Isabel II. El enfrentamiento entre los patriotas y los realistas, que militarmente no alcanzó a definirse, culminó en febrero de 1878 con el acuerdo conocido como pacto del Zanjón, que puso fin a la llamada guerra délos Diez Años.

A pesar de la aparente calma que siguió al tratado, cada vez era mayor el número de cubanos que veía la necesidad de independizarse de España. En 1884, se habían derrumbado los precios del azúcar en el mercado mundial, en momentos en que las haciendas azucareras requerían de crecientes inversiones para modernizarse y suplir la mano de obra esclava. En 1891, las exportaciones cubanas a Estados Unidos ascendieron al 95%.

En este contexto, el 24 de febrero de 1895 se reinició la lucha, encabezada por Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí, que en pocos meses lograron consolidar su dominio sobre la mitad oriental de la isla. Para doblegarlos, el gobierno español envió al general Valeriano Weyler, quien desató una campaña de terror contra los patriotas.

José Marti

José Julián Martí (1853-1895), político y escritor cubano, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia y destacado representante de la literatura hispanoamericana.

Paralelamente, a medida que la guerra se prolongaba, crecía también la inquietud de los estadounidenses por la situación en la isla, debido al peligro que representaba para sus inversiones. En 1898, el ascenso de los liberales al poder en España facilitó la formación de un gobierno autónomo en La Habana, que los grupos rebeldes más radicales rechazaron por considerarlo insuficiente.

Tras el incidente del Maine voladura de un barco estadounidense en el puerto de La Habana, hecho del que siempre se responsabilizó a los propios norteamericanos-, Estados Unidos declaró la guerra a España.

El 1 de mayo, una flota estadounidense atacó Manila, en las Filipinas, destruyendo a la escuadra española y ocupando el puerto. En el frente cubano, la escuadra realista, al mando del almirante Cervera, fue bloqueada por la armada estadounidense en Santiago y, el 24 de junio, tropas de EE.UU. desembarcaron en las cercanías de esa ciudad. Cervera intentó una salida, pero su flota fue destruida en la acción, mientras que, el 16 de julio, las tropas estadounidenses ocuparon Santiago. Al mismo tiempo, Estados Unidos se hacía con el control de Puerto Rico.

¿Cómo se desarrolló la guerra de la independencia en Cuba?
La guerra por la independencia de Cuba pasó por varias etapas, abarcando los últimos treinta años del siglo XIX.
Entre 1868 y 1878 se libró la primera fase de la guerra de la independencia cubana. Uno de los problemas más graves consistió en la falta de unidad del movimiento revolucionario, a causa fundamentalmente de los intereses distintos que tenían respecto del tema de la esclavitud.

Muchos de los criollos no se atrevían a pronunciarse abiertamente por la abolición; sus vacilaciones llegaron a tal punto que no emanciparon a los negros que tomaron las armas en su apoyo, como lo habían hecho otros revolucionarios en el resto de Hispanoamérica.

En 1875 la mayoría de los independentistas firmaron un acuerdo de paz con España, por el que esta aceptaba reconocer una representación criolla en las Cortes españolas.

Sin embargo, la guerra siguió durante tres años más porque un sector al mando del general negro Antonio Maceo y del intelectual José Martí estaba dispuesto a rechazar todo acuerdo de paz que no reconociera la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud. En 1878, los revolucionarios fueron derrotados y sus jefes debieron exiliarse. Finalizaba así la “Guerra de los Diez Años”, cuya consecuencia más positiva fue la abolición de la esclavitud en 1880.

Por otra parte, esta primera fase de la guerra concluyó sin que Cuba lograse la independencia, y tuvo graves repercusiones económicas. Buena parte de las plantaciones de caña de azúcar fueron destruidas. Esta destrucción coincidió con un período en el que la demanda de azúcar en el mercado mundial disminuyó porque norteamericanos y europeos se proveían mejor de sus propias cosechas, al mismo tiempo que los precios iniciaban una tendencia a la baja.

La suma de todas esas circunstancias influyó para que algunos propietarios de las plantaciones cubanas vendieran a precios muy baratos sus tierras. Fue precisamente en esa época cuando los norteamericanos empezaron a comprar esas plantaciones azucareras, atraídos por el hecho de ser Cuba el área productora de azúcar más cercana a los Estados Unidos.

Durante los años siguientes comenzaron a recomponerse los sectores independentistas. En 1887 se fundó en Nueva York el Partido Revolucionario Cubano. Este partido, bajo la dirección de José Martí, agrupó a todos los exiliados que habían participado en la Guerra de los Diez Años y seguían luchando desde el exilio por hacer de Cuba una nación independiente.

En su programa, el Partido Revolucionario Cubano afirmaba que, una vez conseguida la independencia, el Estado repartiría entre los campesinos las tierras que poseía y, al mismo tiempo, adoptaría todas las medidas necesarias para que la estructura agraria se diversificase, de modo que la economía no dependiera totalmente del mercado internacional del azúcar.

El período de preparación de la última fase de la lucha por la independencia duró desde 1887 hasta 1894. La insurrección armada contra el gobierno español estalló en febrero de 1895, con tropas al mando de los emigrados que en cuanto desembarcaban en la isla recibían el apoyo de amplios sectores de la población, descontentos con la constante política represora del poder español. Al poco tiempo de iniciado el desembarco independentista, José Martí fue muerto, y un poco después caería el general negro Antonio Maceo. Sin embargo, la lucha por la independencia continuó.

Mientras tanto, una Junta revolucionaria en el exterior, prosiguiendo el mandato de Martí, había activado la propaganda externa en los Estados Unidos, donde la opinión pública era favorable a la intervención en la guerra contra España.

Múltiples razones y argumentos se esgrimieron para fundamentar la decisión del gobierno norteamericano de actuar directamente en la guerra de la independencia cubana. Los Estados Unidos consideraron que si no intervenían en el conflicto corrían un doble riesgo: perder sus posiciones económicas en la isla y ver fracasar su propósito de consolidar la zona de salvaguarda política y militar que comprendía todo el Caribe y se extendía hasta Venezuela y Panamá. La conjunción de los intereses económicos y de los imperativos de seguridad movieron al gobierno norteamericano a no permanecer ajeno a cuanto ocurría en Cuba.

Así las cosas, el gobierno norteamericano envió al buque “Maine” con el argumento de proteger a los ciudadanos norteamericanos que tenían plantaciones y otros negocios en la isla. El hundimiento de la embarcación fue el pretexto para que los Estados Unidos declararan la guerra a España. El ejército norteamericano ocupó los centros de poder que todavía estaban en manos de los españoles y adquirió un pronto protagonismo que anticipaba el nuevo poder hegemónico que se instalaría en Cuba.

En las negociaciones de paz que tuvieron lugar en 1898 entre los Estados Unidos y España no figuró ningún representante cubano, y al final de estas los Estados Unidos obtuvieron, además del control sobre Cuba, la cesión de Puerto Rico y las Filipinas. Los últimos vestigios de la España imperial en América se habían derrumbado.

Para la dirigencia estadounidense la pacificación de Cuba significaba instaurar un gobierno republicano, proporcionar estabilidad política y crear la infraestructura necesaria para establecer una sociedad ordenada. Por lo tanto, las bases del nuevo Estado cubano se edificarían bajo la mirada tutelar de los Estados Unidos, que incorporarían también a amplios sectores de la dirigencia política cubana.

En ese sentido, Cuba estuvo regida por un gobierno militar norteamericano desde 1898 hasta 1902; bajo su dirección se pusieron en marcha programas de construcción de escuelas, formación de maestros, control de enfermedades, reformas de las prisiones y los hospitales mentales, reforma del sistema judicial y creación de estructuras gubernamentales.

Por otra parte, en 1900 se sancionó una constitución por la que se establecía la forma republicana de gobierno, se reconocía la división de poderes y se aseguraba la vigencia del sufragio universal. Esta última medida fue un triunfo de los liberales cubanos en contra de la opinión de los norteamericanos. De todos modos, por presión de la potencia estadounidense, se incluyeron en la constitución varios artículos agrupados bajo el nombre de “enmienda Platt”.

Estos artículos establecían que el Estado cubano no podía tomar iniciativas perjudiciales para la política exterior de los Estados Unidos, y que estos se reservaban el derecho de intervenir en Cuba si se creaban situaciones graves que así lo exigieran.

En mayo de 1902 se retiró el gobierno militar norteamericano y se eligió al primer presidente constitucional de los cubanos.

Finalizaba el ciclo de las luchas por la independencia en América. Los Estados Unidos, que en 1776 habían iniciado la transformación de su situación colonial para convertirse en una nación independiente, intervenían a fin del siglo XIX en la lucha por la independencia del último bastión colonial de España en América. Una compleja relación se entablaría desde entonces entre los primeros y los últimos americanos que aspiraron alcanzar la consolidación de repúblicas libres e independientes.

Cronología

1868 » Inicio de la primera guerra de independencia cubana.

1878 » Por el pacto del Zanjón, el gobierno español logra un acuerdo con los rebeldes cubanos.

1895 » Con el “grito de Baire” (24 de febrero), se inicia la segunda guerra de independencia cubana. El general Valeriano Weyler asume el mando de las tropas españolas en Cuba, iniciando una política de severa represión. Muere en combate el procer cubano José Martí.

1898 » El 15 de febrero se produce la explosión del buque de guerra estadounidense Maine en La Habana. Estados Unidos acusa a las autoridades coloniales y declara la guerra a España.

1898 » El 24 de junio, tropas estadounidenses desembarcan en Cuba. Un mes más tarde lo hacen en Puerto Rico. En diciembre, el tratado de París pone fin a ias hostilidades Puerto Rico y Cuba pasan a ser ocupadas completamente por las tropas estadounidenses.

1902 » Fin de la ocupación estadounidense en Cuba, aunque no termina su control político y económico/que se verá reforzado por la llamada “enmienda Platt”.

CRÓNICA DE ÉPOCA I: El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 – José Martí

Ya se encuentra en España el poeta cubano José Julián Martí Pérez. Debió exiliarse en la tierra de sus padres para liberarse de la condena a trabajos forzosos a la que había sido condenado.

Martí Pérez nació en la provincia española de Cuba el 28 de enero de 1853 y cursó sus primeros estudios en La Habana. Entre 1857 y 1859 la familia estuvo viviendo en España, a donde había llegado en busca de mejorar la situación económica; no obstante, tras dos años, decidieron volver a Cuba.

En enero de 1869, Martí fue encerrado en la cárcel nacional bajo la acusación de infidencia, por sus ideas favorables a la independencia de Cuba y por haber escrito una carta comprometedora, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. La esquela apareció durante un registro que hizo el Primer Batallón de Voluntarios de manera casual: los soldados se sintieron insultados por las risotadas que oyeron al pasar frente a la vivienda de Valdés Domínguez, creyendo que se burlaban de ellos. Ingresaron y comenzaron la requisa. La carta hallada estaba dirigida a Carlos de Castro y Castro, un compañero del colegio que se había alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, a quien los dos autores calificaban de apóstata.

El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión con trabajo forzoso en las canteras de San Lázaro. Al cabo de un año se le conmutó la pena por la de destierro en Isla de Pinos. Allí llegó el 13 de octubre, pero el 15 de enero de este año fue deportado a España gracias a las gestiones de su padre, Mariano Martí Navarro.
Su más reciente novedad es la publicación de El presidio político en Cuba. En esta obra plasmó sus recuerdos de las canteras, con desgarradores relatos sobre el trato inhumano que recibió junto con los otros presos, por parte de las autoridades españolas. El folleto es una denuncia concreta sobre los desmanes y las atrocidades que cometen las autoridades españolas en la isla de Cuba. Pudo concretar su edición a los pocos días de arribar a España, en una editorial de la ciudad de Madrid.

Martí, quien todavía no cumplió los 18 años pero ya alcanzó un lugar preponderante en la vida política cubana y latinoamericana, tiene pensado proseguir con sus estudios del bachillerato para luego ingresar en la universidad e iniciar la carrera de Derecho.

CRÓNICA DE ÉPOCA II: Abolición de la Esclavitud en Cuba Nota del Historiador Ricardo Rivas

El 13 de febrero las Cortes de España abolieron la esclavitud en Cuba, aunque no terminaron con ella. El texto abolicionista pospone la definitiva liberación de los cautivos a un período de ocho años instituyendo el llamado patronato: el amo conserva compulsivamente al ex esclavo como trabajador con un mísero salario fijado por ley y aunque el estipendio es obligatorio y queda prohibido el castigo corporal, su condición continuará siendo injusta.

La esclavitud es una anomalía en la organización moderna del trabajo y contraria a la ética contemporánea, como lo demuestra el decreciente rendimiento económico de la explotación esclavista y el progresivo cuestionamiento de la sociedad. De lo primero dan cuenta los informes contables de los dueños de esclavos. De lo segundo, la resistencia de los propios esclavos y la de los patriotas que luchan por la independencia, además de la denuncia que difunden algunos referentes literarios.

Uno, José Antonio Saco, recientemente fallecido, ha condenado la esclavitud en excelentes escritos. Otro, José Martí, saludaba a la República Española instaurada entre 1873 y 1874 reclamándole la libertad de los esclavos y la independencia de Cuba. La efímera República Española sólo abolió la esclavitud en Puerto Rico, donde los esclavos eran menos, y mantuvo el dominio en ambas colonias, situación que continuó al restaurarse la monarquía.

Al estallar la confrontación contra el colonialismo español en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la frustrada República Cubana abolió la esclavitud al inicio del conflicto, mas el fracaso de la lucha dejó sin efecto la resolución que fue reemplazada por una parodia abolicionista aprobada por España en 1870, de tal modo que pese a las limitaciones mencionadas, recién ahora la esclavitud llega a su fin en Cuba y en casi toda América, y subsiste sólo en Brasil, donde esclavitud y monarquía son solitarios anacronismos.

Pese a estos reparos la abolición es un hecho positivo, aunque no podrá eludir las secuelas de más de tres siglos de esclavitud, cuando un puñado de hombres poseía casi todos los derechos y una mayoría esclavizada carecía de ellos. Esta desigualdad no desaparecerá del todo con la abolición, más aún cuando el color de piel fue un elemento considerado diferenciador entre amo y esclavo.

A estas secuelas sociales y racistas deberán oponerse los patriotas cubanos, que continuarán también la lucha contra el colonialismo español y las veleidades anexionistas que se difunden desde EE.UU.. la pujante y amenazante nación norteamericana.

Fuente Consultada:
Sociedad, espacio y Cultura América , La Argentina desde el Siglo XV a Cominezos del Siglo XX
Leticia Prislei – Omar Tobio – Patricio Geli – Editorial Kapelusz
El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 Entradas: José Martí y Abolición de la Esclavitud
Colección Historia Universal ESPASA Siglo XXI

Colaboración: Trabajo Enviado por Alumnos de 4° Año Escuela J.M. Estrada N°1027

El Guano en la Economía de Perú Alianza de Bolivia y Perú

RESUMEN IMPORTANCIA DEL GUANO EN LA ECONOMÍA DE PERÚ

La tierra es uno de los principales recursos naturales de América. Por eso es que se la asocia con las creencias más profundas del continente. La tierra es la Pachamama, madre naturaleza dadora de vida de las culturas originarias del ambiente andino.

Cultivar la tierra fue el mayor propósito de los colonos que ocuparon las planicies de América anglosajona. El reparto de la tierra, arrebatada a los pueblos originarios, fue uno de los aspectos clave de la conquista española. A lo largo del tiempo, las distintas sociedades americanas transformaron el medio natural y construyeron diversos espacios rurales, que son una manifestación de su cultura.

La plantación es una de las formas más características de propiedad agrícola de la América tropical. Es parte de la pesada herencia colonial del continente. Por medio de las plantaciones americanas, los europeos se proveyeron de las materias primas que en sus tierras no podían producir, como caña de azúcar, café, tabaco,algodón y frutas tropicales. Lo mismo se puede decir sobre la explotación de los recursos minerales, como se hizo inicialmente con la plata y el oro de Potosí, en Bolivia, desde los inicios de la conquista española.

Asi lo explica Eduardo Galeano en su famoso libro “Las Venas Abiertas de América Latina”:

“A mediados del siglo pasado, las negras profecías de Malthus planeaban sobre el Viejo Mundo. La población europea crecía vertiginosamente y se hacía imprescindible otorgar nueva vida a los suelos cansados para que la producción de alimentos pudiera aumentar en proporción pareja.

El guano reveló sus propiedades fertilizantes en los laboratorios británicos; a partir de 1840, comenzó su exportación en gran escala desde la costa peruana. Los alcatraces y las gaviotas, alimentados por los fabulosos cardúmenes de las corrientes que lamen las riberas, habían ido acumulando en las islas y los islotes, desde tiempos inmemoriales, grandes montañas de excrementos ricos en nitrógeno, amoníaco, fosfatos y sales alcalinas: el guano se conservaba puro en las costas sin lluvia de Perú.

Poco después del lanzamiento internacional del guano, la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.”

La Era del Guano en Perú

EL GUANO DE PERÚ: Las costas del norte de Chile y Perú presentan una gran riqueza ictícola, por la emergencia de aguas frías de la corriente de Humboldt que incrementan la masa de plancton. Hasta hace unas décadas, allí existió un excepcional banco pesquero, rico en anchovetas y sardinas. De estos peces se alimentan las llamadas aves de la riqueza: pelícanos, gaviotas, albatros y cormoranes.

El guano se forma a lo largo del tiempo, por los excrementos de estas aves, que depositan en las rocas costeras el producto de la digestión de las anchovetas. Como habitan por millones, en colonias ubicadas en las roquerías de la árida costa, la ausencia de lluvias permite que el guano acumulado se consolide y conserve, formando mantos de más de treinta metros de espesor. Por su riqueza en fósforo y nitrógeno, el guano es un excelente fertilizante natural.

En el Perú, el denominado ciclo del guano se desarrolló entre los años 1840 y 1880. Durante este tiempo, la economía de la nueva nación, giró en torno de la explotación del recurso. Se consideró al guano “palanca para el desarrollo”, porque con las divisas que generó su exportación se modernizó la ciudad de Lima, y se construyó el ferrocarril más alto del mundo que bajaba los minerales desde los yacimientos andinos. Enormes cantidades de guano se exportaban a Europa como fertilizante para los campos de cultivo.

La explotación del guano era muy sencilla. Se lo paleaba y cargaba en bolsas. La necesidad de mano de obra hizo que el gobierno peruano favoreciera la inmigración de chinos que trabajaban en condiciones muy precarias.

El agotamiento de la riqueza: El estado peruano tenía el monopolio de la producción del guano, que en ese período constituía el principal fertilizante explotado en todo el mundo. La explotación desmedida del recurso natural terminó por agotarlo.

La situación se agravó por la competencia de fertilizantes artificiales, producidos por la industria. La economía peruana sufrió un duro golpe y el país se endeudó. Durante el ciclo del guano, algunas familias ligadas al poder se enriquecieron de manera asombrosa. Sin embargo, las divisas que generó el guano no trajeron desarrollo para todo el pueblo peruano.

Terminado el ciclo del guano, el gobierno intensificó la explotación de la anchoveta. En pocos años, Perú se convirtió en el primer país del mundo por sus capturas pesqueras. En la década de 1970 se obtenían doce millones de toneladas de pescado; unos años después no alcanzaba el millón. La sobreexplotación, otra vez, agotó rápidamente el recurso.

LA POLÍTICA EN EL SIGLO XIX: EL PERÚ Y EL GUANO
A excepción de la presidencia del general Ramón   Castilla   (1845-1851),   Perú   vive también un período turbado por las revueltas y los levantamientos. «General-presidente», Castilla es un mestizo que tiene el mérito de haber impuesto la paz y estimulado el desarrollo del país.

La era del guano comienza. Este abono, extremadamente eficaz, proviene de los excrementos que los pájaros depositan a lo largo de las costas bañadas por una corriente marítima cargada de nitratos; Europa comprende rápidamente el partido que su agricultura puede sacar de este abono único, y las exportaciones de guano aumentan. Pero la nauseabunda recolección demanda una mano de obra numerosa: se recurre a los chinos; la trata de «amarillos» comienza en 1849, bajo la presión de los «hacendados» y de los «guaneros» (grandes terratenientes y explotadores de guano); los desgraciados «coolies» trabajan en condiciones atroces, hasta final de siglo.

General Ramón Castilla

General Ramón Castilla

A su iniciativa se debió la explotación racional de los depósitos de guano, con lo cual obtuvo recursos económicos que le permitieron llevar a cabo importantes obras públicas, entre ellas la iniciación de las redes telegráfica y ferroviaria, que dieron al Perú un período de notoria tranquilidad y adelanto. Durante su segundo gobierno se adoptó una constitución centralista (1860), que mantuvo su vigencia hasta 1920.

El guano no es extraño al conflicto que estalla con España, en 1864; los españoles se habían apoderado de las Islas Chincha, ricas en guano, y una insurrección patriótica diridigida por el coronel Prado hace declarar la guerra a España en 1866.

La firme actitud del Perú conducirá a la conclusión de un tratado de paz (1889). Al gobierno del coronel Balta (víctima de una insurrección) sucede el de Manuel Pardo (1872-1876), primer civil que asume la presidencia. Hijo de un poeta, buen organizador, lleva a cabo la descentralización administrativa y crea numerosas escuelas. Pero la crisis económica amenaza, y Pardo decreta el monopolio del nitrato y firma con Bolivia (por temor a Chile) un tratado de alianza defensiva en 1873. (Que se activará en la Guerra del Pacífico)

El siguiente gobierno militar debe hacer frente a la bancarrota y a la guerra del Pacífico, cuyas consecuencias son catastróficas: en marzo de 1884, una asamblea constituyente aprueba el Tratado de Ancón por el que Perú cede al Brasil los territorios de Tarapacá, Tacna y Arica.

Después de la guerra, la inestabilidad y la debilidad de los gobiernos continúa: el presidente Pierola (1895-1899) dejó el país en una situación económica más saneada, si bien había restablecido el impuesto sobre la sal para los indígenas, a los que, sin embargo, decía proteger.

El gobierno de Nicolás de Piérola, considerado el iniciador de los gobiernos civiles, a quien se debe el fomento de la exportación de azúcar y algodón, el saneamiento de la moneda y la atracción de capitales extranjeros, la reorganización de las fuerzas armadas y otras medidas de buen gobierno que abrieron óptimas perspectivas.

En 1864, siendo presidente Juan Antonio Pezet, España ocupó las islas de Chincha; el Perú, aliado con Ecuador, Bolivia y Chile, repelió la agresión y obtuvo un éxito total en 1866. Menos feliz fue la guerra contra Chile (1879-1883) en apoyo de Bolivia, que representó para el Perú la pérdida de Arica, Tarapacá y Tacna, aunque esta última volvió a jurisdicción peruana en 1929.

Fuente Consultadas:
Sociedad en Red 8° EGB Historia, Geografía, Formación Ética y Ciudadana
HISTORAMA Vol. XI Editorial CODEX Entrada: Perú y el Guano

Guerra del Pacífico Chile Bolivia Causas y Consecuencias Resumen

Resumen Causas y Consecuencias de la Guerra del Pacífico Chile-Bolivia

ANTECEDENTES AL CONFLICTO: En 1864, una escuadra española llegó a las costas sudamericanas con la intensión de recuperar sus antiguas colonias, y con falsos pretetextos ocupó una isla peruana de Chincha, muy rica en guano. Luego de algunas conversaciones España se comprometió a devolverla cuando achicaran las  cargas impositivas sobre los residentes españoles y si, además, se comprometía a pagar su deuda externa, conversaciones que fracasaron.

A fines del año siguiente otra escuadra española bloqueó el puerto chileno de Valparaíso, aduciendo  un delitp cometido contra la bandera de ese país. Inmediatamente, Chile entró en la contienda. En diciembre de 1865, Chile y Perú firmaron una alianza defensiva, a la que al poco tiempo se sumaron Bolivia y Ecuador.

El 31 de marzo de 1866, la flota española bombardeó Valparaíso y, el 2 de mayo de 1866, el puerto peruano de El Callao.Frente a estos hechos, las potencias europeas como Gran Bretaña y Francia no veían con buenos ojos la reimplantación de España en el escenario latinoamericano, por lo que iniciaron negociaciones diplomáticas en defensa de las naciones latinoamericanas.

En 1871, los países beligerantes firmaron la paz y, en 1879, España suscribió un acuerdo con Perú sobre la forma de pago de la deuda externa.

Algunos años despuúes entre 1879 y 1883, la guerra volvió al Pacífico. Chile, Perú y Bolivia se enfrentaron militarmente. El origen del conflicto se centró en la posesión de las riquezas mineras de salitre existentes en la costa boliviana, que eran explotadas por empresarios chilenos con el apoyo financieron de capitales británicos.

La crisis económica que atravesaba Bolivia obligó a su gobierno a incrementar la presión impositiva sobre las compañías explotadoras de salitre y cancelar las concesiones otorgadas en febrero de 1879. Chile propuso un arbitraje internacional para dirimir la cuestión, pero Bolivia planteó una resolución bilateral. El entredicho comercial se convirtió rápidamente en un enfrentamiento bélico.

La existencia de un acuerdo militar entre Perú y Bolivia involucró en la contienda al gobierno peruano.

La Guerra del Pacífico, que algunos historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento mas amargo de la historia de Bolivia. Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura,  decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición.

Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú. Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa  un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales.

Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales.

Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880.

La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena. El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar.

Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile. La  guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años.

Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas  habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.

Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política.

En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales. Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades.

Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en  sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza. Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

En otros países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas  inversiones.

Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica.

Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina. La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: “La venas abiertas de América Latina” explica:

“Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino  chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.”

Sucesos Historicos Argentinos Hitos de la Historia Argentina

Sucesos Históricos Argentinos
Principales Hitos de la Historia

bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
1810:La Semana
de Mayo
1816: La Independencia
de las Provincia Unidas
1817: Cruce de
los Andes
bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
1820: Batalla de
Cepeda
1852: Batalla de
Caseros
1853:Constitución
Nacional
bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
1862:
Organización Nacional
1878:
Campaña al Desierto
1890:
Revolución del Parque
bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
1890:
Nace la Unión Cívica de la Juventud
1910:
El Centenario de la Revolución
1912:
El Grito de Alcorta
bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
1912:
Ley de Reforma Electoral
1912:
Reforma Universitaria
1918:
La Patagonia Rebelde
1930:
Década Infame
1943:
Golpe Militar del GOU
1955:
Bombardeo a la Plaza de Mayo
1955:
Revolución Libertadora
1966: Revolución
Argentina
1968:
El Cordobazo
1972:
El Regreso de Perón
1974:
La Primera Mujer Presidente
1976:
El Proceso de Organización Nacional
bullet-sucesos bullet-sucesos
1976-83:
El Terrorismo de Estado
1982:
La Guerra de Malvinas
1983:
LLega la Democracia
bullet-sucesos bullet-sucesos bullet-sucesos
2001:
Caída de Fernando De la Rua
2001:
Cinco Presidentes en Una Semana
Síntesis Histórica de la
República Argentina

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