Sistema Respiratorio

Descripcion de como funciona el pulmon Experimento

Descripción de como Funciona el Pulmón

EXPERIMENTO: CÓMO FUNCIONA EL PULMÓN:  La respiración es un proceso muy simple. El tórax constituye una caja en cuyo interior se encuentran los pulmones, sacos de un delicado tejido que presentan una gran superficie y que están en comunicación con el exterior por la nariz y la boca.Lo base inferior de la caja torácica se cierra por medio del diafragma, una lámina elástica de tejido muscular. Cuando se inspira, aumenta el volumen de la caja torácica, porque baja el diafragma y suben las costillas, movidas por la contracción de los músculos intercostales.

pulmón humano

El aumento de volumen se traduce en una disminución de la presión en el interior de la caja torácica, es decir, de la presión sobre los pulmones; al ser menor la presión exterior de los pulmones que la interna (que es la atmosférica), los sacos se dilatan y entra aire en ellos. Esta dilatación continúa hasta que su incremento de volumen iguala al que experimentó anteriormente la caja torácica; en dicho momento, vuelven a igualarse las presiones en ésta y en el interior de los pulmones, y cesa la dilatación.

Lo espiración es un proceso pasivo; el diafragma y las costillas vuelven a su posición inicial, se presiona sobre los sacos pulmonares y ello determina la expulsión del aire. Se puede realizar un sencillo experimento que demuestra bastante fielmente este mecanismo de la respiración.

Se prepara un recipiente de cristal sin fondo (véase la figura abajo); en la boca se ajusta un tapón perforado por un tubo de vidrio, que termina, por el interior del recipiente, en dos salidos, como una Y invertida; en los extremos de ambas salidps se sujetan dos globos desinflados (los pulmones;, como los que utilizan los niños para sus juegos, y en la base del recipiente se sujeta también una membrana de goma (el diafragma) con una argolla, para poder tirar de ella.

experimento pulmon

Cuando se aumenta el volumen del recipiente al estirar hacia abajo la argolla, los globos se inflan (figura de la derecha, o inspiración); si se la suelta, vuelve a su posición primitiva y los globos se desinflan (figura  de  la   izquierda,  o  espiración).

Fuente Consultada:
Enciclopedia TECNIRAMA De La Ciencia y la Tecnología N°127

Medir la Capacidad Pulmonar Espirómetro Como se Mide?

¿COMO SE MIDE LA CAPACIDAD PULMONAR?
USO DEL ESPIRÓMETRO

LA CAPACIDAD PULMONAR
El aire es vital para nuestro organismo; en esto mezcla de gases, junto con nitrógeno, anhídrido carbónico, vapor de agua y pequeñas cantidades de gases nobles, se encuentra el oxígeno, en una proporción del 21 %, aproximadamente.

El oxígeno es, en realidad, el elemento indispensable para lo vida anima¡l; sin él no se puede verificar la combustión celular y, por tanto, todas las complicadas reacciones orgánicas que constituyen el metabolismo de los seres animados.

El hombre, como la mayoría de los animales terrestres y aéreos, dispone de pulmones para inspirar el aire y ponerlo en contacto con el sistema circulatorio, donde la sangre incorpora a su hemoglobina el oxígeno que el organismo requiere.

medicion capacidad pulmonar espirometro

Las necesidades respiratorias del hombre adulto pueden variar bastante y dependen del tipo de actividad que realice o del estado patológico en que se encuentre. Así, un hombre que realiza un trabajo físico intenso (o un atleta en plena competición) está quemando sus reservas alimen^ ticias masivamente y, por tanto, consumiendo oxígeno en igual   proporción.

Si estos esfuerzos los realiza un hombre normal, que no está acostumbrado a ellos, su respiración se hace jadeante, inspira y espira el aire a un ritmo muy superior al ordinario, porque su capacidad pulmonar no está desarrollada para llevar a cabo tales esfuerzos.

Por otra parte, cuando una persona tiene fiebre, su metabolismo, acelerado por causas patológicas, es intenso; el cuerpo no puede disipar la energía calorífica que produce y, en consecuencia, se eleva su temperatura; en tales condiciones, su respiración tiene que suplir también el incremento del oxígeno que su activo metabolismo requiere y aquélla llega, entonces, a ser jadeante, si no se toman ciertas precauciones —como guardar cama, es decir, permanecer en reposo—, para que el cuerpo tenga las menores exigencias energéticas posibles.

¿Y cuál es la capacidad pulmonar del hombre? Este término es un poco ambiguo y necesitamos aclararlo, porque existen, diversas capacidades pulmonares, que dependen de la forma en que se realice la respiración. Para explicarlo mejor, vamos a referirnos a los valores medios de un hombre  corriente.

La capacidad pulmonar de nuestro organismo se puede determinar, experimentalmente, con un aparato que se denomina espirómetro. En la figura se ha representado un esquema de dicho aparato; consta de un recipiente lleno de agua, que dispone de una campana invertida, como las utilizadas para recoger gases, equilibrada cuidadosamente, a través de una polea, por un peso determinado.

El hombre que quiere averiguar su capacidad pulmonar espira el aire por un tubo de. goma y, de esta forma, lo introduce en el interior de lá campana, provocando su ascensión; un índice, situado en la parte superior de aquélla, recorre una escala graduada y registra directamente el volumen de aire espirado por el individuo. Si el hombre inspira y espira normalmente en el aparato, el íhdice señalará 0,5 litros; es decir, el volumen de aire normal respirado por el hombre es de medio litro.

Si ahora inspira a fondo y espira normalmente, el índice señalará 2 litros; si o estos 2 litros le restamos el medio litro del aire normal, tenemos 1,5 litros, que constituyen el denominado aire complementario, que puede conseguir el hombre forzando la inspiración.

El individuo también puede realizar una inspiración normal y una espiración forzada; en. tal caso, el índice señala también. 2 litros; si de estos 2 litros restamos el medio litro del aire normal, tenemos 1,5 litros del llamado aire de reserva, otro volumen extra, del que puede disponer el hombre forzando la. espiración.

Por último, si se esfuerza tanto la inspiración, como la espiración, el espirómetro señalará 3,5 litros, volumen que constituye la capacidad vital del hombre, que, evidentemente, se compone de los siguientes términos:

Aire   normal   (0,5   l.) + Aire   complementario   (1,5   l.) + Aire   de reserva  (1,5   l.) = 3,5   litros

Pero, a pesar de todos los esfuerzos que el hombre haga, en la espiración, no puede desalojar por completo todo el aire que guarda en sus pulmones.

Quedan, otros 1,5 litros en su interior, que constituyen el volumen dé aire residual. Ere consecuencia, la capacidad total de los pulmones del hombre normal es de 5 litros, sumo de los volúmenes de aire normal, complementario, de reserva y residual. Ahora cabe preguntarse: ¿por qué muchos atletas, aun en plena, competición, están frescos y tienen el ritmo de respiración normal, según se observa?

Ello es consecuencia de la gimnasia y del entrenamiento que realizan sistemáticamente; con ejercicios respiratorios bien dirigidos y practicados, la capacidad vital de sus pulmones puede llegar a incrementarse notablemente y pasar, del valor normal (3,5 litros), a un valor de 7 litros.

Es fácil imaginar que tal capacidad respiratoria puede suministrar adecuadamente el incremento de oxígeno que exige un esfuerzo deportivo. Por ello, un buen deportista (o un hombre que quisiera mantenerse en excelente forma física) no debe abandonar los ejercicios gimnásticos.

Experimento con la Respiracion Anhídrico Carbonico

RESPIRACIÓN HUMANA: DEMOSTRACIÓN DE EXHALACIÓN DE ANHÍDRIDO CARBÓNICO

Es sabido que todos los organismos vivos superiores absorben el oxígeno del aire y expulsan anhídrido carbónico.

Así, en los mamíferos, por ejemplo, el aire entra en los pulmones y allí se verifica un cambio notable; la carboxihemoglobina de la sangre procedente de los diversos tejidos cede anhídrido carbónico (producido en la combustión celular) y capta el oxígeno del aire respirado, transformándose en oxhihemaglobina, con destino a los tejidos. Este hecho se puede poner de manifiesto fácilmente con un sencillo experimento.

Se trata de demostrar con este experimento que en el aire expelido existe anhídrido carbónico.

Se podrá argumentar «a priori» que en el aire normal (el que se aspira) ya existe esta sustancia, y que¿ por tanto, no tiene nada de extraño que se encuentre en el que se expulsa. El experimento permitirá determinar qué cantidad de CO2 tiene el aire normal, y cuál es la que se produce en la respiración.

experiencia de respiracion humana

Para detectar el anhídrido carbónico se utilizará una reacción característica. En efecto, esta sustancia reacciona con el hidróxido calcico (agua de cal), y se produce carbonato cálcico:

C02 + Ca (OH)2 —–>* CO3Ca + H2O

Como el carbonato calcico es insoluble, puede observarse la manera en que precipita de la solución, a medida que se   forma.

Se preparan dos frascos, como se indica en la figura; en cada uno de ellos se pone cierto volumen de una solución límpida de Ca(OH)2 (agua de cal filtrada). Para iniciar el experimento se aspira aire por la embocadura A, presionando con los dedos el empalme flexible 2; con ello, el aire penetra en el aparato por él tubo B, burbujea a través de la solución del primer frasco, y se separa de CO2 al reaccionar con el hidróxido calcico correspondiente; se puede observar cómo precipita el carbonato calcico formado.

Por tanto, este aire que se respira penetra en los pulmones, exento de CO2. A continuación, y presionando previamente el empalme 1, se expulsa el aire de los pulmones, también a través de la embocadura A. De este modo, el aire expulsado burbujea por la solución del segundo frasco, para salir por el tubo C.

La precipitación de carbonato calcico que tiene lugar en el segundo frasco demuestra que el aire procedente de los pulmones va cargado de anhídrido carbónico, y de la abundancia del precipitado se deduce que su concentración en esta sustancia es muy superior a la que tiene el aire atmosférico.

Cifras concretas de estas concentraciones se pueden obtener, tras una serie de aspiraciones, filtrando las soluciones recogidas en cada frasco y pasando el CO3Ca sólido que queda   en   los   filtros.

Por ejemplo, si se conoce la capacidad pulmonar dé la persona que realiza el experimento, se deducirá que, después de las respiraciones necesarias para que pase un volumen determinado de aire por los pulmones, el precipitado recogido en el primer frasco corresponde a una concentración, en anhídrido carbónico, del 0,03 % y en el segundo, de un 4 %.

Por consiguiente, el aire expulsado por los pulmones tiene unas 130 veces más anhídrido carbónico que el aire atmosférico normal.

De hecho, el aire que se respira tiene 21 % de oxigene y 0,03 % de anhídrido carbónico; el aire que se expele tiene   16′ %   de  oxígeno y 4 %   de anhídrido carbónico.

Fuente Consultada:
TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología Fasc. N°96

Función del Cordon Umbilical Placenta y Liquido Amniotico

FUNCION DE LA PLACENTA-CORDÓN UMBILICAL-LIQUIDO AMNIOTICO

LOS ANEXOS EMBRIONARIOS: Ya se ha visto q

El resto constituye los anexos embrionarios, es decir, los órganos destinados a proteger, alimentar y oxigenar al embrión, más tarde feto, durante toda su vida intrauterina. Estos anexos son la placenta, el cordón umbilical, las membranas y el líquido amniótico.

LA PLACENTA: La placenta es el órgano de intercambio entre la madre y el embrión, más tarde feto. Durante la anidación, el huevo se recubre de vellosidades, las vellosidades coriales, parecidas a las pequeñas raicillas de las plantitas.

Pronto, el huevo, hundido en la mucosa, comienza a engrosar, a formar una protuberancia en el útero, y las vellosidades desaparecen, salvo en la zona de contacto del huevo con la mucosa.

placenta

Esta zona de contacto, de forma circular, constituirá la placenta. Las vellosidades se hunden en los lagos sanguíneos, los vasos sanguíneos de la madre, que se comunican entre sí y son alimentados por las arterias maternas.

Las mismas vellosidades se hallan recorridas por arterias y venas. La sangre de la madre circula por los lagos sanguíneos, la del feto por las vellosidades que lo alimentan.

Entre ambas sangres hay una membrana que hace las veces de filtro. Así, a pesar de la interdependencia íntima entre los elementos maternos y los fetales, las dos circulaciones no se comunican directamente.

Ambos sistemas son cerrados. Por esta razón, el hijo podrá tener un grupo sanguíneo diferente de la madre, e incluso antagónico, cuando, por ejemplo, tienen sangres con factores Ah contrarios.

El embrión, que tras ocho semanas de vida intrauterina toma el nombre de feto, recibe sus recursos a través del cordón umbilical que le une a la placenta, que a su vez se halla adherida al útero por las vellosidades.

Al principio del embarazo, la placenta desempeña a la vez los papeles de pulmones, riñones, estómago, hígado, intestinos y glándulas hormonales, asegurando así todas las funciones vitales. Pero, a medida que va creciendo, las vísceras del feto van adquiriendo una cierta autonomía, con lo que la función de la placenta disminuye.

Cordón Umbilical, Membranas y Líquido Amniótico El cordón umbilical, que va alargándose progresivamente hasta alcanzar los 50 cm. en el momento del nacimiento, une al feto con la placenta.

Es un conducto de alrededor de 1,5 cm. de diámetro, retorcido en espiral, recorrido por dos arterias y una vena que aseguran la circulación del oxígeno, de los alimentos y la evacuación de los desechos.

El feto se encuentra en una bolsa hermética formada por dos membranas de protección transparentes y muy resistentes: por el exterior el cordón, por el interior el amnio, que cubre la cara interna de la placenta, envuelve el cordón y continua en el ombligo.

En esta bolsa hay un líquido claro, transparente, rico en sales minerales, el líquido amniótico, cuyo origen es aún mal conocido, que asegura la hidratación del feto, al tiempo que le permite agitarse y le protege contra las infecciones y los traumatismos.

EL FETO Y LAS EMOCIONES MATERNAS : A partir del sexto mes el feto es sensible a los estímulos externos.

En este período se han constatado en el feto reflejos condicionados al ruido. Un prematuro de seis a siete meses es capaz de reaccionar de forma diferente ante alimentos salados o dulces y ante ciertos olores.

El feto distingue la luz a los siete meses. Percibe también las sensaciones de calor o de frío y es sensible a la presión. Así pues, antes de nacer, el niño ya ha experimentado determinadas sensaciones con la ayuda de sus cinco sentidos.

Entre las primeras de estas sensaciones que experimenta se hallan sin duda aquellas de lo que es agradable y desagradable.

Estas primeras actividades psíquicas del feto son, según el profesor Minkowski, “la base indeleble sobre la que se insertan todas las impresiones ulteriores”. La creencia popular dice que las envidias, las esperanzas o los temores de la madre influyen sobre el niño que pronto nacerá.

Es cierto que, al alimentar la circulación sanguínea de la madre la del hijo, las modificaciones químicas ocasionadas por el estado psicológico de la madre repercuten de una manera sensible en el feto.

Así, cuando la madre se encuentra en un estado nervioso deficiente, cuando está agotada o cuando experimenta sensaciones demasiado fuertes, su equilibrio hormonal se modifica y, a través de ella, el del feto.

Es por esto por lo que es deseable que una mujer encinta lleve, en la medida de lo posible, una vida tranquila y regular, tanto física como psíquicamente. Es difícil medir con exactitud los efectos que pueden producir los estados psicológicos y las emociones de una futura madre sobre el hijo que lleva.

Sin embargo, se ha constatado un nexo de unión entre el psiquismo de la madre y las reacciones del feto. Esta vida intrauterina y las impresiones que deja sobre un ser aun virgen apasionan actualmente a los investigadores.

¿SE PUEDE DETECTAR LA PRESENCIA DE GEMELOS? : Teóricamente se puede saber a finales del cuarto mes si es previsible un nacimiento de gemelos, es decir desde que se pueden oír los latidos del corazón.

Al final del quinto mes, el ginecólogo puede notar al tacto dos cabezas. Pero este examen es difícil ya que en el caso de gemelos el líquido amniótico es más abundante; el útero es más grueso, está más tenso, y su contenido es difícilmente controlable.

Un embarazo de gemelos, desde el momento que se supone o se diagnostica, requiere una vigilancia extremadamente atenta y unos cuidados físicos en la madre para evitar un parto prematuro.

¿GEMELOS VERDADEROS O FALSOS?: En ocasiones, el ovario libera dos óvulos a la vez o. que los dos ovarios actúen simultáneamente. En estos casos, pueden quedar fecundados los dos óvulos, dando lugar a gemelosbivitelinos o falsos gemelos.

Estos gemelos son en realidad niños concebidos al mismo tiempo, pero que tienen cada uno un patrimonio hereditario propio; pueden ser, por consiguiente, de sexos diferentes. Los verdaderos gemelos, por el contrario, se originan a partir de un único óvulo fecundado por un solo espermatozoide. siendo la escisión del huevo en dos partes idénticas la que da lugar a dos embriones que tienen el mismo patrimonio hereditario. Los verdaderos gemelos son pues siempre del mismo sexo y se parecen hasta en los más mínimos detalles.

LA DETECCIÓN DE LAS ANOMALÍAS CROMOSÓMICAS Los trabajos realizados por un pediatra de Chicago,Henry Nadler, hechos públicos en el congreso médico de la Haya de 1969, han puesto a punto un método que permite detectar ciertas anomalías hereditarias desde el comienzo del embarazo.

Hacia el tercero o cuarto mes del embarazo, se toma una pequeña cantidad de líquido amniótico por simple aspiración a través de la pared abdominal. En este líquido flotan células provenientes del feto, que se ponen en cultivo en un medio adecuado y se multiplican.

Un estudio profundo permite identificar, si las hubiese, ciertas taras cromosómicas o ciertas enfermedades del metabolismo, es decir deficiencias en las transformaciones que se operan en el organismo.

En efecto, en el momento de la fecundación puede ocurrir un accidente cromosómico. Un cromosoma de menos o, por el contrario, un cromosoma suplementario, será causa de un desequilibrio que impida el normal desarrollo del embrión.

La primera célula estará al principio desvirtuada y todas las otras, nacidas de ella, llevarán la misma anomalía, con lo que el niño nacerá “diferente”. Uno de los ejemplos más típicos de estos accidentes cromosómicos es el del mongolismo o trisomia 21.

En 1959, los profesores Turpin. Lejeune y Gautier descubrieron que los pequeños retrasados mentales, a los que corrientemente se les llama mongólicos, poseían 47 cromosomas en lugar de 46.

La medicina se encuentra todavía impotente ante los casos de aberración cromosómica y ciertos médicos son partidarios del aborto terapéutico. En los casos de enfermedades del metabolismo, es a menudo posible prescribir un tratamiento precoz de la madre.

 

Los Cinco Sentidos Humanos 5 sentidos del cuerpo humano

Los Cinco Sentidos Humanos

EL ENVEJECIMIENTO DE LOS SENTIDOS: Como la actividad sensorial es el principal medio de contacto con el mundo que nos rodea, cualquier disminución de la agudeza de un sentido implica el riesgo de empobrecer tal relación. Ello daría como resultado una disminución del placer de gozar de la vida y una caída del nivel de estimulación neuronal.

Las neuronas se acostumbrarían a una percepción restringida, lo cual afectaría su memoria en forma inevitable. Por lo tanto, ante cualquier problema de memoria debe preguntarse, ante todo, si sus sentidos funcionan como es debido. ¿Cómo puede recordar algo, si no lo oyó con claridad? ¿Cómo puede construir una imagen mental de algo que no ha visto bien?

• De nuestros cinco sentidos, la vista es el que se deteriora más rápidamente. A medida que uno envejece, el ojo demora más en adaptarse a los cambios repentinos de luminosidad. A los 80 años, los ojos necesitan ocho veces más luz para percibir la misma luminosidad. Uno puede adaptarse perfectamente a este cambio usando, por ejemplo, lámparas halógenas, que se regulan con el fin de producir una luz más brillante para leer y una más tenue para el ambiente.

La miopía (dificultad para ver de lejos), el astigmatismo y la presbicia (dificultad para ver de cerca) que se inician alrededor de los 40 o 50 años y aumentan con el tiempo, pueden corregirse con éxito usando anteojos o lentes de contacto. La corrección quirúrgica de la miopía se ha vuelto una operación común que cambia la vida de mucha gente.

En cuanto a las cataratas, suelen aparecer alrededor de los 70 u 80 años. Se producen porque el cristalino se torna progresivamente más opaco, lo que provoca una reducción de la luz que llega al ojo, o la sensación de visión borrosa. En la actualidad se las corrige con cirugía.

A menudo la audición se deteriora gradualmente a partir de los 50 años, una tendencia más marcada en los hombres que en las mujeres. Al principio son los sonidos agudos (alta frecuencia) los más difíciles de captar, y luego los más graves, de baja frecuencia. Perder la capacidad de oír sonidos agudos (condición llamada hipoacusia) puede alterar nuestra percepción de las voces.

A menudo las personas afectadas no notan el deterioro auditivo, pero éste influye en su conducta y en su interacción social. Los que no oyen bien hablan en voz muy alta y suelen pedir a los demás que repitan lo que han dicho. Muchos, para evitar la vergüenza que esto les causa, rehúyen la vida social y tienden a aislarse, lo cual afecta drásticamente su vida de relación y, en consecuencia, también su memoria que se ve privada del estímulo adecuado.

Por consiguiente, es muy importante adaptarse a es la situación y compensar la pérdida del oído. Si usted pide a la gente que repita lo que acaba de decirle, si sube el volumen del televisor o la radio,  si le cuesta seguir una conversación en un lugar ruidoso, consulte a su médico.

Es probable que lo derive sin demora a un otorrinolaringólogo, que identificará el problema e indicará el tratamiento más adecuado: medicación, un audífono o incluso fonoaudioterapia. Gracias a los avances de la tecnología, ahora los audífonos son muy eficaces, aunque algunas personas los consideran con una actitud negativa. No dude en procurar la ayuda profesional de expertos que lo asesoren y le den información; hasta es posible que le presten un audífono para un período de prueba, de modo de facilitarle tomar una decisión. Además, acostúmbrese a estimular su sentido de la vista aprendiendo a leer los labios de las personas; de este modo podrá tanto ver como oír lo que le dicen.

El sentido del olfato puede perder agudeza, lo cual suele ir acompañado de pérdida del gusto y menor placer por la comida. En realidad, a medida que envejecemos la comida nos resulta menos apetitosa. A veces la pérdida de interés por los olores puede indicar una pérdida de interés por la vida, e incluso una depresión leve. Tal desinterés por el mundo exterior afecta asimismo el funcionamiento de la memoria.

También el sentido del tacto puede deteriorarse con el tiempo, aun cuando los receptores de la piel se mantengan intactos. Lo más probable es que falle la transmisión de las percepciones táctiles hacia el sistema nervioso central. Algunos estudios han demostrado que el umbral de dolor que afecta la superficie de la piel es más alto en las personas mayores.

Esto es algo para tener en cuenta, si bien el umbral de dolor varía de una persona a otra. Es importante controlar con regularidad el funcionamiento de los sentidos para ver si se hallan en buen estado, y hacer todo lo posible para mantenerlo. De ser necesario, usted deberá adaptar su conducta social y, en particular, no aislarse del mundo por problemas no demasiado serios, que casi siempre pueden remediarse.

ALGUNOS TRASTORNOS DE LOS RECEPTORES SENSORIALES
AcnéEs una inflamación de las glándulas sebáceas, que en la mayoría de las ocasiones inicia en la pubertad. Este trastorno es producido por la influencia de andrógenos que  hacen crecer estas glándulas y aumentan la producción de cebo. Los andrógenos ováricos y suprarrenales también pueden estimular e acné. Se debe evitar exprimir, pinchar o rascar las lesiones.
Cáncer de PielSe puede producir por exposición excesiva al Sol. Existen tres formas comunes de cáncer cutáneo: el carcinoma de las células básales, en la cual los tumores emergen de la epidermis, se cree que se producen por años de exposición crónica al Sol; el carcinoma de células escamosas, emerge también de la epidermis, y se forma en la mayoría de los casos a partir de la exposición a Sol en lesiones preexistentes; y los melanomas malignos que surgen a partir de los melanocitos y son la principal causa de muerte de las enfermedades de piel. Son causados por exposición crónica a Sol.

Anomalidades
de la refracción

El ojo normal puede refractar muy bien los rayos de luz desde un objeto encontrado a metros, enfocando una imagen clara en la retina. Sin embargo, muchas personas no tienen esta capacidad. Dentro de las anormalidades relacionadas con la refracción de la refracción encontramos la miopía o vista corta; la hipermiopía o falta de visión lejana; y el astigmatismo, producido por irregularidades en la superficie del cristalino o cornea.
Estas anormalidades se pueden corregir con el uso de lentes.
OtitisInfección aguda del oído medio, causada principalmente por bacterias como Strepto-coccus pneumonías y Hemophilus influenzas. Caracterizada por dolor, malestar general, fiebre, enrojecimiento e inflamación del tímpano, el cual puede romperse si no se trata rápidamente. Puede afectar la trompa de Eustaquio, permitiendo, de esta manera, la entrada de bacterias desde la nasofaringe, causando la infección del oído medio.
GlaucomaEs la segunda causa de ceguera, especialmente en los ancianos. Se caracteriza por presión intraocular alta, debida a la producción de humor acuoso dentro del globo ocular, el cual se acumula y puede destruir las neuronas de la retina, generando daños en el disco óptico, defectos en el campo visual y ceguera. Se trata con fármacos como el timolol y la acetazolamida o con la cirugía de rayo láser.

Fuente Consultada: Revista Selecciones Especial: Mente En Forma

El Gusto: Organos de los Sentidos Humanos Resumen

El Gusto: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

Los receptores del gusto: Las papilas gustativas se hallan directamente ligadas a nuestro aparato digestivo. Están situadas sobre la lengua, y nos permiten acabar de analizar la aptitud de un alimento antes de masticarlo y tragarlo.

Para ello apretamos los alimentos situados encima de la lengua contra el paladar, de forma que el contacto entre éste y las papilas sea más estrecho.

Las papilas gustativas o botones gustativos son acumulaciones de unos diez receptores del gusto, que se hallan dentro de una pequeña cavidad de la superficie de la lengua.

Los receptores no son neuronas, sino células especializadas que se hallan conectadas por su parte inferior con ellas. Así pues, cada papila gustativa se comunica por arriba con la cavidad bucal mediante un pequeño orificio, y por abajo con una fibra nerviosa que lleva las sensaciones hacia los nervios facial y glosofaríngeo. En el interior de las papilas existen también células de soporte de las células receptoras.

Si observamos con una lupa de gran aumento la superficie de la lengua, veremos que no todas sus papilas tienen la misma forma. Las más grandes son las caliciformes, ya que tienen un diámetro de 1 a 3 mm. Forman una V en la base de la lengua y es donde el gusto se percibe con mayor intensidad. Las papilas foliadas se encuentran en los bordes linguales y son repliegues de la mucosa, mientras que las fungiformes tienen forma de hongos, se hallan en la punta y en los bordes de la lengua, y sobresalen de 0,5 a 1,5 mm de la superficie lingual. Ambos tipos son papilas gustativas. Por el contrario, las papilas filiformes, que son las más numerosas y se hallan en la parte central de la lengua, sólo transmiten sensaciones del tacto.

Las modalidades del gusto: Existen cuatro tipos de sensaciones del gusto: el dulce, el salado, el amargo y el ácido. Los distintos sabores no se distinguen de igual forma en toda la lengua. En la punta existe mayor cantidad de receptores del sabor dulce, mientras que el sabor amargo se siente mejor en el fondo. En los laterales se perciben mejor los sabores ácido y salado, el primero en la parte trasera y el segundo en la delantera. En el centro de la lengua hay una zona relativamente insensible.

A lo largo de la vida, ocasiones importantes coinciden con una comida. El sentido del gusto usa unas 10.000 papilas gustativas en la boca, detectores de sabores que son relevados por el olfato. Estas papilas son renovadas cada 10 días y cada una de ellas contiene alrededor de 50 células que transmiten al cerebro información relacionada con categorías precisas: salado, agrio, dulce, amargo.

El Tacto Organos de los Sentidos Humanos Recpetores de la Piel

El Tacto: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

 LA PIEL, EL TACTO Y OTRAS SENSACIONES: El sentido del tacto no se halla limitado a una sola zona del cuerpo, como sucede con el gusto, el olfato, la vista y el oído, que tienen órganos propios, sino que se halla extendido por toda la superficie corporal. Además, hay otro tipo de sensaciones, como el frío, el calor y la presión, que son percibidas en la piel y en otros lugares.

La Piel: Es el revestimiento externo de nuestro cuerpo, y su función es mantener nuestra temperatura y la cantidad de agua, percibir sensaciones del tacto y otras, y defendernos contra los microbios. A partir de ella se forman los pelos, las uñas y las glándulas cutáneas, y al llegar a un orificio corporal la piel se continúa por su interior mediante una mucosa, como sucede en el interior de los labios y en los orificios nasales.

Distinguimos tres capas en la piel, de arriba abajo: la epidermis, la dermis y el subcutis. La primera se encuentra en contacto con el exterior y está formada por un tejido epitelial plano del que exis­ten muchas capas, con un grosor de hasta dos décimas de milímetro. En ella se hallan los melanocitos o células productoras de melanina, que es el pigmento que da un tono más o menos oscuro a nues­tra piel y que se produce en mayor can­tidad por la exposición al sol.

La dermis, la capa intermedia, es más elástica debido a que contiene fibras colágenas, y hay allí gran cantidad de vasos sanguíneos y del sistema linfático. Además, posee terminaciones nerviosas, receptores sensoriales, las raíces de los pelos y las glándulas cutáneas, que son las sudoríparas, las olorosas y las sebáceas, productoras de grasa.

El subcutis está formado por tejido conjuntivo y en él se acumula la capa adiposa. Ésta tiene la función de almacén de energía y de aislante frente al frío, y su grado de acumulación depende de la región del cuerpo.

sentido tacto, piel

El primer sentido que usamos es el tacto: el feto recoge sus primeras experiencias del ambiente circundante mediante el contacto con las paredes del útero. Este sentido constituye el primer medio de comunicación con el mundo externo. El tacto se vale de una gran variedad de receptores (corpúsculos de Meissner, corpúsculos de Paciniy corpúsculos de Merkel), distribuidos por toda la extensión de la piel, que reaccionan ante estímulos, cambios o presiones reiteradas. Hay alrededor de 50 de ellos por milímetro cuadrado de piel, distribuidos en forma dispar. Muchos se concentran en las puntas de los dedos, por ejemplo, lo cual permite una percepción táctil muy intensa en esa zona.

Los receptores del tacto y otras sensaciones

Clasificaremos los receptores según su forma y no según la sensación que captan. Algunos de ellos se encuentran únicamente en la piel, mientras que otros se hallan también por debajo de ella, en el tejido conjuntivo, los músculos y los tendones.

Terminaciones nerviosas libres. Éste es el tipo más sencillo de receptores, ya que constan de neuronas desnudas, con sus dendritas dirigidas hacia arriba. Producen las sensaciones del tacto, el dolor> los cambios de temperatura y el picor. Se hallan en la piel y en el tejido conjuntivo de debajo de ella.

Corpúsculos de Meissner. Están for­mados por varias células dispuestas unas encimas de otras y recubiertas por una cápsula. Son sensibles al contacto, y muy abundantes en las yemas de los dedos y la punta de la lengua.

Corpúsculos de Pacini. Se encuentran en la dermis y en el tejido conjuntivo que existe por debajo de la piel, pero se hallan también en estructuras internas, como en la capa que recubre los huesos, el periostio, y en muchas vísceras. Son grandes y ovalados, y sensibles al tacto y a la presión. Constan de una sola célula nerviosa recubierta por una cápsula.

Corpúsculos de Krause. Además del tacto, son sensibles al frío. Constan de una terminación nerviosa muy ramificada recubierta por una envoltura, por lo que tie­nen forma de maza. Se encuentran en la dermis.

Corpúsculos de Ruffíni. Aunque antes se creía que intervenían únicamente en detectar el calor, hoy en día todavía se dis­cute su función, y se dice que contribuyen también a las sensaciones táctiles. Se hallan en la dermis y en el tejido conjuntivo que se encuentra por debajo de la piel, y constan de neuronas muy ramificadas recubiertas por una envoltura.

Corpúsculos de Golgi. Nos informan sobre la contracción muscular, ya que se hallan en el tejido que envuelve los músculos y los tendones, y nos infor­man de su tensión. Su aspecto es parecido al de los corpúsculos de Pacini.

El Olfato: Organos de los Sentidos Humanos

El Olfato: Órganos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno.

Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

Tanto el olfato como el gusto son sentidos químicos, es decir, son capaces de analizar la estructura de las moléculas. El primero es un sentido a distancia, es decir, no precisa un contacto directo con el objeto, sino que analiza las moléculas más volátiles que se desprenden de él. El gusto, por el contrario, sí precisa este contacto y además es menos refinado, pues nos proporciona sólo cuatro tipos de sensaciones.

Los órganos del olfato: En la parte superior de la cavidad nasal existe la llamada mucosa olfatoria, que recubre una parte del tabique nasal y los cornetes superiores. Allí es donde se hallan embebidas las neuronas capaces de percibir los olores, que tienen sus terminaciones o dendritas hacia abajo, entremezcladas con otras células de soporte. Éstas son las encargadas de secretar un moco que es el que captura las moléculas.

Los axones de las neuronas se dirigen hacia arriba, atravesando el hueso y reuniéndose hasta llegar al bulbo olfatorio. Éste es una especie de membrana que recoge las impresiones y las conduce hacía el nervio olfatorio. De allí pasan a la corteza cerebral, donde son interpretadas.

El olfato tiene una sensibilidad extraordinaria, ya que se precisa poca concentración de sustancias olorosas por cada litro de aire para poder percibir la sensación. Por otra parte, las personas pueden distinguir entre unos 3.000 olores distintos. Esto hace que el olfato sea un sentido previo al gusto, ya que nos da indicaciones sobre si un alimento es comestible, y además es complementario, ya que el gusto de los alimentos es una combinación de sensaciones olfativas y de las papilas gustativas.

Cuando percibimos un olor durante un período muy largo de tiempo, se produce una fatiga del sentido del olfato, y la sensación se hace menos intensa y puede llegar a desaparecer. Ello sucede tanto con los olores agradables como con los desagradables.(Ver: La Nariz)

organos del olfato

El tercer sentido que aparece en la vida es el olfato.
Al nacer, un bebé ya puede reconocer el olor de su madre. Un adulto podrá distinguir, en promedio, más de 10.000 olores, lo cual no implica que sea capaz de identificarlos. Este sentido depende de la respiración, porque olemos al inhalar. Las moléculas volátiles de ciertos olores atraviesan los conductos nasales ubicados detrás del puente de la nariz. Luego son absorbidas por unos cinco millones de cilios de las células receptoras de los conductos nasales. Los cilios envían señales al bulbo olfatorio, que las divide en familias de olores (florales, anímales, resinosos, desagradables, amargos, ácidos, etc.).

El Oido: Organos de los Sentidos Humano Partes del Oido

El Oído: Organos de los Sentidos

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

EL ODIO Y EL EQUILIBRIO: Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición pero en el oído interno existe además el siste­ma destinado a informarnos sobre la po­sición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.(imagen: gentileza Rincón del Vago)

El oído externo: En primer lugar existen los pabellones auditivos u orejas, situados a cada lado de la cabeza, que sirven para localizar el origen de los sonidos. Aunque en muchos animales las orejas pueden orientarse, en el hombre están inmóviles, lo que se compensa moviendo la cabeza a un lado y a otro si queremos saber de dónde proviene un sonido.

A continuación existe un conducto corto, el auditivo externo, que lleva los sonidos hasta el tímpano. Éste es una membrana que vibra con ellos y que transmite su vibración a las estructuras del oído medio. En el conducto auditivo externo existen glándulas productoras de cera, que sirven para proteger el conducto del frío y para absorber la suciedad.

El oído medio: Ésta es una cavidad que se halla excavada dentro del hueso temporal, entre el tímpano y el oído interno. Sin embargo, no está cerrada por completo, sino que se comunica con la faringe por medio de la trompa de Eustaquio. La función principal de este conducto es igualar la presión del oído medio con la del exterior, evitando roturas del tímpano. También existen las ventanas oval y redonda, que comunican el oído medio con el interno.

Del tímpano parte la cadena de hueseculos que transmite las vibraciones hasta la ventana oval. Está formada por tres huesecillos, el martillo, el yunque y el estribo, desde fuera hacia dentro, y son los huesos más pequeños del cuerpo humano.

Oído interno: Éste es otro espacio de forma irregular que se halla en el interior del hueso temporal. En él se encuentra el caracol o cóclea, un canal de unos 3,5 cm. de largo que se halla enrollado sobre sí mismo, dando dos vueltas y media en espiral. En su interior existe un líquido parecido al cefalorraquídeo y dos tabiques que lo dividen

longitudinalmente en tres partes. El caracol es el órgano interno de la audición. En un extremo del caracol hay dos vesículas, el utrículo y el sáculo, que son las zonas del oído interno dedicadas al equilibrio. Además, en el utrículo se encuentran los tres conductos semicirculares, que son asas que se dirigen hacia las tres direcciones del espacio.

La audición: En uno de los canales del caracol existe el órgano de Corti, formado por una serie de células ciliadas. Cuando un sonido llega a través del tímpano, la cadena de huesedillos y la ventana oval lo llevan al caracol. Allí produce la vibración del líquido que se encuentra en el interior del canal, haciendo ondear las células ciliadas del órgano de Corti. Estas oscilaciones de mayor o menor amplitud son transmitidas en forma de señales al nervio auditivo, que las envía a la corteza cerebral, al lóbulo temporal, donde son analizadas.

El equilibrio: En el interior del sáculo, que es un saco ovalado de unos 3 mm. de diámetro, existe un material que contiene gran canti­dad de sales de calcio, que forma unas pequeñas masas. En las paredes del sáculo se encuentra una zona con células ciliadas llamada mácula. Las masas calcáreas se apoyan sobre la mácula, y al variar la posición del cuerpo estimulan sus células ciliadas, que envían el mensaje sobre el equilibrio estático al encéfalo.

El utrículo, además de poseer también una mácula, cuenta con los tres canales semicirculares, que se encargan del equilibrio dinámico, es decir, del movimiento. En su interior existe un líquido que hace desplazarse unos finos cilios que se encuentran en unas zonas llamadas crestas. Así nuestro cuerpo puede mantener el equilibrio durante los movimientos de giro y aceleración gracias a los impulsos que, partiendo del utrículo, son enviados por el nervio auditivo al encéfalo.

El oído es el segundo sentido que se activa en el feto. Éste puede oír ruidos y reconocer algunos sonidos graves in útero. El sonido se transmite mediante vibraciones en el aire, y al principio es una onda que pasa a través del oído externo y hace vibrar el tímpano como el parche de un tambor. La vibración pone en movimiento los osículos del oído medio; a su vez, éstos activan los cilios (pelos microscópicos) del oído interno y transforman las vibraciones en impulsos eléctricos, que son enviados al cerebro, donde se interpreta el sonido.

La eugenesia las especies y la reproduccion de los mejores Darwinismo

La Eugenesia Las especies y La reproducción

ESPECIE: Conjunto de individuos capaces de dar origen a hijos que puedan tener descendencia fértil. Definiciones algo más concretas, hablan de «especie evolutiva», entendida como —siguiendo la definición del naturalista George G. Simpson (1902-1984)— una estirpe (o secuencia de poblaciones de ancestros-descendientes) que evoluciona separadamente de otras y que tiene un papel y unas tendencias de evolución propias y de carácter unitario.

Éste es el concepto más ampliamente aceptado y de mayor consenso, al menos entre los zoólogos. El asumir una especie como biológica, implica evolutivamente asumir que es una población reproductivamente aislada, por lo que constituye un linaje evolutivo separado y que es reforzado por una serie de barreras que pueden ser de carácter geográfico o biológico

En realidad, el concepto de especie tiene mucho de ambiguo. Generalmente, las poblaciones vecinas de un determinado animal pueden cruzarse, pero entre poblaciones de áreas geográficas más alejadas puede producirse una disminución de la fertilidad si intentan el cruzamiento, hasta llegar a la imposibilidad entre poblaciones muy distantes.

Se puede entender esta reducción progresiva de la fertilidad como debida a la posesión de dotaciones cromosómicas que se van diversificando a medida que aumenta la distancia.

Eugenasia

Ahora bien, los miembros de esas poblaciones distantes e infértiles por cruzamiento, ¿pertenecen a la misma especie o a especies diferentes?. Como no pueden cruzarse, habría que asignarlos a especies diferentes. Pero como están conectados por una serie continua de poblaciones cruzables, se podría considerar que, a fin de cuentas, pertenecen a la misma especie. Desde este punto de vista, el concepto de especie tiene algo de relativo, aunque, por otra parte, no deja de ser consecuente con el gradualismo histórico darwiniano.

Además, el concepto moderno de especie, basado en el aislamiento reproductivo, no es fácil de aplicar a aquellos organismos eucariotas (dotados, recuerden, de núcleos) que se reproducen sin apareamiento, de modo que cada miembro de la especie está aislado reproductivamente.

Problemas parecidos los plantean aquellas especies que se reproducen de forma vegetativa (por fisión del progenitor), por partenogénesis (desarrollo a partir de óvulos no fertilizados) o por auto fertilización de un hermafrodita.

En esos casos hay que recurrir a otros criterios de clasificación.

La verdad, no encuentro ningún placer en estos tipos de diferenciación que con más frecuencia de la deseada han conducido —aunque sea indirectamente— a la discriminación, a contemplar a «los otros» como enemigos, o como esclavos (esto es patente con los «otros animales», los no humanos, que nuestra especie maltrata a menudo innecesariamente).

Encuentro un mayor consuelo en los análisis de parentesco  entre especies diferentes que se realizan analizando las cadenas de aminoácidos de algunas de sus proteínas, y que nos hablan de la cercanía que nos une a, por ejemplo, los caballos.

Me doy cuenta de que estos argumentos míos son, en este punto, poco científicos, pero, lo repito una vez mas: no doy la espalda a encontrar en los resultados de la investigación científica algún que otro apoyo para causas morales.

EUGENESIA: Movimiento iniciado en las últimas décadas del siglo XIX, que sostenía que la mayoría de las características humanas eran estrictamente hereditarias y que había que mejorar la especie humana, favoreciendo la reproducción de los mejores especimenes y dificultando la de aquellos con deficiencias.

Los eugenesistas mantenían que no sólo los rasgos físicos, como el color de los ojos y la altura, sino también los atributos de la personalidad estaban determinados genéticamente (en un sentido mendeliano) y que para elevar el nivel de la población había que proceder poco más o menos como los ganaderos: favorecer la reproducción de los «buenos» sujetos y aminorar, o incluso detener, la reproducción de los «malos». A finales del siglo XIX y comienzos del XX, ayudado por la credibilidad que le otorgaba una presunta base científica, el programa eugenésico se extendió ampliamente, en especial en Estados Unidos y en algunos países de Europa.

Fue en Estados Unidos donde la fe en la genética mendeliana aplicada a los seres humanos se llevó a la práctica por vez primera: en 1907 el estado de Indiana aprobó las primeras leyes. que permitían la esterilización de los enfermos mentales y criminales patológicos; a finales de la década de 1929 veintiocho estados y una provincia canadiense habían introducido legislaciones parecidas.

Detrás de las ideas eugenésicas, se encuentra la convicción de que la vida humana puede reducirse a la biología y que las instituciones humanas se conducirán mejor teniendo en cuenta las «realidades» del determinismo biológico.

Ahora bien, semejante idea es cuestionable, y ello independientemente de que el punto de partida científico sea correcto o no (ya señalaba esto a propósito del determinismo biológico), de que, por ejemplo, las ideas eugenésicas hubieran resultado ser correctas desde el punto de vista científico. El problema es que el universo en el que se mueven los seres humanos no coincide exacta, ni siquiera necesariamente, con el universo del conocimiento científico. Aldous Huxley (1894-1963) expresó de manera magnífica tal diferencia cuando escribió:

El mundo al que se refiere la literatura es el mundo en el que los hombres son engendrados, en el que viven y en el que, al fin, mueren. El mundo en el que aman y odian, en el que triunfan o se los humilla, en el que se desesperan o dan vuelos a sus esperanzas. El mundo de las penas y las alegrías, de la locura y del sentido común, de la estupidez, la hipocresía y la sabiduría. El mundo de toda suerte de presión social y de pulsión individual, de la discordia entre la pasión y la razón, del instinto y de las convenciones, del lenguaje común y de los sentimientos y sensaciones para los que no tenemos palabras… [Por el contrario], el químico, el físico, el fisiólogo son habitantes de un mundo radicalmente diverso —no del mundo de los fenómenos dados, sino de un mundo de estructuras averiguadas y extremadamente sutiles; no del mundo experiencial y de los fenómenos únicos y de las propiedades múltiples, sino del mundo de las regularidades cuantificadas

Fuente Consultada: Diccionario de la Ciencia Jose M. Sanchez Ron

La Nariz Importancia Funcional y Estética de la Nariz Sentidos Humanos

La Nariz Importancia Funcional y Estética

Nuestro cuerpo necesita absorber oxígeno, que es captado por los pulmones mediante la inspiración, y liberarse del dióxido de carbono, que sale durante la espiración. El oxígeno es utilizado en la respiración celular, proceso por el que se obtiene energía descomponiendo la glucosa. Al igual que una vela, que sin oxígeno no puede arder, nuestro organismo no puede quemar la glucosa si no respira.

El aire, que consta de un 21% de oxígeno, es llevado a través de la nariz, la faringe, la laringe y la tráquea hasta los bronquios, y de allí al pulmón, donde se pondrá en contacto con la sangre. El recorrido del dióxido de carbono sigue el mismo camino pero en sentido inverso.

Consta de una parte externa y de una interna, que es mucho mayor que la primera. La parte externa sobresale de la cara y está formada por una cavidad dividida en dos mitades por el tabique nasal. A través de ella entra el aire en la cavidad interna de la nariz, que descansa sobre el paladar duro. Está formada por tres pares de cornetes nasales, que son unas estructuras óseas que forman parte del etmoides (cornetes superiores y medios) o que tienen su hueso propio. Estos cornetes se encuentran recubiertos por la mucosa nasal.

La mucosa de los cornetes superiores es la olfativa y en ella se encuentran las células encargadas de captar moléculas olorosas. En los cornetes medios e inferiores la mucosa tiene otra función. Debe calentar el aire que vamos a respirar y filtrar las impurezas que se hallan en él; además, secreta un moco en el cual existen células defensivas, que protegen al organismo de las infecciones. Por otra parte, si el aire está demasiado seco, es humedecido en la nariz por unas glándulas.

Cuando en la nariz entran partículas de polvo que ocasionan irritación, se produce el estornudo, que es una inspiración brusca de aire seguida de una espiración repentina.

Una función normal de la nariz es indispensable para la correcta función del organismo, por su participación en el acondicionamiento del aire inspirado, por los reflejos nasopulmonares y nasocardíacos que parten de la nariz, y por la influencia que tiene la respiración nasal en el crecimiento facial armónico.

La nariz por su localización central en el plano facial, es el órgano más sobresaliente de la cara. Por la misma razón, se encuentra expuesto en el transcurso de la vida de una persona, a diferentes lesiones, ya sean traumáticas, inflamatorias o infecciosas, e incluso tumorales. Estas lesiones pueden alterar la forma y la función, lo cual repercute en el bienestar y la salud del sujeto, incluyendo la estética, que se traduce en una cara bella.

Cuando se altera la forma (por los traumatismos o por alteraciones durante la etapa del desarrollo), la armonía facial se modifica y produce una desproporción en los componentes anatómicos de la cara que originan disarmonía, la cual se traduce en ausencia de belleza, que es lo mismo que fealdad.

Pero lo más importante es qué las alteraciones anatómicas nasales (por ejemplo: narices torcidas, desviadas, hundidas, prominentes y estrechas) predisponen también a las alteraciones funcionales que finalmente inducen a infecciones de todo el sistema respiratorio (nariz, senos paranasales, rinofaringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones), que en ocasiones ponen en peligro la vida del paciente.

Para evitar y/o prevenir las patologías, es entonces importante saber cuáles son las funciones principales de la nariz.

Éstas son:
1.Olfación
2.Acondicionamiento del aire
3.Regulación de los flujos intranasales

Seguir la lectura en el cuadro superior

Musculos del Cuerpo Humano

Músculos del Cuerpo Humano

LOS MÚSCULOS. Los músculos lisos obedecen a la voluntad, sin que apenas nos demos cuenta de sus efectos, y están destinados a los movimientos de diversas vísceras (estómago, intestino, etcétera), mientras que los estriados son los de acción voluntaria, como todos los que forman el sistema locomotor. El hombre cuenta con 501 músculos, y en un adulto de 70 Kg. su conjunto llega a pesar unos 30.

El típico músculo estriado, o sea, voluntario; está compuesto de innumerables células o fibras musculares, unidas entre sí por tejido conjuntivo. Se encuentra envuelto en una membrana lisa y bastante resistente (fascia), que sirve para que los movimientos puedan efectuarse del modo más simple y sin rozamientos ni fricciones entorpecedoras. Los músculos están fijos, por regla general, a dos huesos diferentes.

Para conseguir una buena fijación, poseen en sus partes terminales formaciones de tejido mucho más resistente, denominadas tendones. Algunos de ellos son fácilmente palpables a través de la piel, como el llamado tendón de Aquiles, que sobresale en la parte posterior del tobillo. Mucha gente los denomina «nervios», si bien nada tienen que ver con ellos. Dicha confusión constituye un ejemplo de cómo algunos errores pueden conservarse durante muchos siglos.

Aristóteles no distinguía entre nervios y tendones, y por dicha razón los profanos confunden aún hoy estas dos estructuras. Pero no sólo son antiguos los errores, sino también algunas denominaciones, por ejemplo la de este tendón que recibió el nombre de Aquiles, debido a que este personaje mitológico sólo podía ser herido en el talón. Los músculos casi nunca se contraen aisladamente, sino que lo hacen por grupos.

Así, podemos distinguir múltiples conjuntos musculares: hablamos de músculos masticadores, al referirnos a los que hacen mover la mandíbula y le permiten masticar los alimentos, mientras otros se encargan de abrir y cerrar los párpados, proporcionar movilidad a los labios y la boca, arrugar la frente y fruncir el entrecejo, etc.

El músculo cuyo nombre ha alcanzado mayor popularidad es el bíceps, que se hace prominente en el brazo. Por estar fijado al húmero y hombro por una parte, y al radio del antebrazo por otra, produce, al contraerse y por tanto al acortarse, la flexión del antebrazo sobre el brazo, es decir, el movimiento de doblar el codo. Por dicha razón forma parte de los llamados músculos flexores.

En cambio, el situado en la parte posterior del brazo y denominado tríceps, produce, al contraerse, un movimiento de extensión (rectificación del codo). Pertenece, pues, al conjunto de los músculos extensores.

De este modo se distribuyen por todo el cuerpo grupos de músculos antagonistas, pues sus efectos se contrarrestan. Grupos parecidos al mencionado se hallan en la muñeca, la rodilla, el tobillo, etc. Siempre que se contraigan los flexores, deben relajarse los extensores para que pueda efectuarse el movimiento, lo cual presupone una perfecta coordinación a cargo de sistema nervioso.

En el músculo siempre persiste cierto grado de contracción, o sea de «tono muscular». Su finalidad es que podamos persistir en diversas posturas, ya que si nos mantenemos en pie, tanto los músculos flexores como los extensores de la rodilla deben experimentar cierta contracción; de lo contrario, el cuerpo se doblaría a causa de su peso.

POR QUÉ NOS MOVEMOS. Mientras la máquina de vapor de un barco convierte en energía sólo un 10 % de su combustible y se pierde el resto en forma de calor, los músculos son capaces de utilizar entre el 20 y el 40 % de la obtenida a partir de las sustancias nutritivas, por medio de diversas reacciones químicas.

El resto se transforma en calor, el cual tampoco es desperdiciado por completo, pues sirve para el mantenimiento de la temperatura corporal. En la contracción del músculo se gasta gran parte del azúcar que almacena en forma de un compuesto denominado glucógeno. Por dicha razón, a los atletas sometidos a grandes esfuerzos se les alimenta con grandes cantidades de azúcar. En la obtención de la energía necesaria para la contracción, se utiliza también gran proporción de oxígeno, mientras que uno de los materiales de desecho más importantes, es el ácido láctico.

Cuanto menor sea la cantidad de oxígeno de que dispone el organismo, tanto mayor es la formación de dicho ácido. Si el esfuerzo corporal es efectuado de una manera masiva y rápida, la cantidad de oxígeno aportada a los músculos es casi siempre insuficiente, acelerándose, en consecuencia, la producción de ácido láctico. La acumulación del mismo en el interior de las masas musculares es lo que se exterioriza en forma de fatiga o «agujetas».

FRACTURAS Y LUXACIONES. Cada músculo posee una terminación nerviosa que le excita y le obliga a contraerse o relajarse. Sin esta «corriente nerviosa» el músculo, por sí solo, no puede crear movimiento. El accidente más vulgar que puede sufrir un hueso es que se rompa, produciéndose una fractura. A veces se percibe un chasquido seguido de intenso dolor, tanto espontáneo como por presión, imposibilidad de mover el miembro lesionado y aparición de varias manchas de color azul en la piel. No obstante, para asegurar la existencia de una fractura es necesario recurrir a los rayos X, excepto en el caso de que los fragmentos presenten grandes desviaciones.

Para curarlas, en primer lugar hay que reducirlas, es decir, volver sus partes a la posición primitiva, y luego inmovilizarlas por medio de vendajes de yeso, a fin de impedir que puedan volver a separarse, hasta que el propio organismo se encargue de soldarlas nuevamente. Esto se logra con la formación de un nuevo tejido, el conocido con el nombre de «callo óseo».

La luxación consiste en que un extremo óseo se sale de una determinada articulación. Así, cuando la cabeza del húmero salta de la cavidad en que la escápula lo retiene y a la cual está fijado por diversos ligamentos, hablamos de luxación del hombro. Su curación se consigue reponiendo el miembro en su sitio exacto, mediante maniobras adecuadas y, si es necesario, por medios quirúrgicos.

ENFERMEDADES DE ARTICULACIONES Y MÚSCULOS. Las articulaciones están sometidas a un intenso trabajo, pues sus superficies se rozan continuamente durante los movimientos, y algunas, como la de las rodillas, soportan de un modo casi permanente un peso muy grande en proporción a su tamaño. Este trabajo prolongado llega a desgastar el cartílago que recubre sus extremos y lo mismo puede sucederles a los huesos cercanos. Entonces la articulación degenera y se presenta una enfermedad llamada artrosis, que se produce con mayor frecuencia en las grandes articulaciones de la rodilla, la cadera o la columna vertebral. Los movimientos se hacen algo dolorosos, sobre todo al principio de la jornada hasta que las junturas se «calientan». Esta enfermedad transcurre durante años.

Lo más urgente es descargar en lo posible la gravitación sobre la articulación afectada. Así, se ha de procurar el adelgazamiento de las personas muy gruesas, cuyas rodillas artrósicas no pueden mejorar si soporta tanto peso. Los masajes, la administración de yodo, azufre y otros medicamentos, proporcionan mejorías notables.

Desde hace muchos años se reconoce la gran eficacia que tienen algunos baños, sobre todo los de aguas azucaradas, para el alivio de dicha enfermedad. Y en último término se recurre a la cirugía, sustituyendo, por ejemplo, una cabeza de fémur artrósica por otra de material plástico. Los meniscos de las rodillas envejecen pronto, a partir de los 30 años.

Su enfermedad más corriente es la ruptura, que se observa, sobre todo, en futbolistas y mineros, cuya profesión exige grandes esfuerzos de la rodilla, mayormente en el sentido de rotación. Sus manifestaciones son un dolor variable en intensidad, inmediato al accidente en que se ha producido, y aparece un derrame sinovial en el interior de la rodilla, que se traduce en la hinchazón de la misma.

La curación de las lesiones meniscales se consigue, a veces, con el reposo y masajes adecuados, aunque en ocasiones es forzoso operar y extraer quirúrgicamente el menisco enfermo o roto. Los llamados pies planos es una dolencia que se presenta con más frecuencia en hombres que en mujeres, sobre todo en aquellos cuyas ocupaciones les obligan a estar mucho tiempo de pie. Los ligamentos que unen los diversos huesos del pie no son bastante resistentes para sostener la carga casi continua del cuerpo y ceden con facilidad. Entonces las diversas curvaturas del pie se aplanan y surge la deformidad mencionada.

Sus manifestaciones son un dolor difuso de todo el pie, especialmente de su planta, que se hace más intenso al subir las escaleras que al bajarlas. Se puede conseguir su curación o mejoría mediante reposo, ejercicios gimnásticos adecuados, utilización de plantillas e, incluso, operaciones quirúrgicas que recuperan la posición correcta del miembro. Los músculos enferman con menor frecuencia que los huesos y las articulaciones, pero a veces presentan reumatismo muscular, caracterizado por la aparición de una serie de dolores y molestias, sin que en el músculo afectado se encuentre nada anormal.

Los cambios de tiempo, el frío, el golpe de aire, etc., se consideran como causantes de dichos dolores. Si se localizan en un solo lado del cuello, los músculos afectados suelen quedar rígidos y se produce la tortícolis. Con mayor frecuencia estos dolores aparecen en los músculos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago.

Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de «dolor de riñones», el cual mantiene al paciente rígido, sin poder efectuar casi ningún movimiento con el tronco, como es, por ejemplo, agacharse, y menos aún, erguirse después. El calor aplicado sobre la zona dolorosa, junto a la administración de algún medicamento antirreumático, suelen aliviar pronto el sufrimiento.

culos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago. Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de »

MANOS Y PIES ENFERMOS. Los panadizos consisten en la formación de pus, circunscrita a una determinada región de un dedo; su profundidad varía bastante y sus manifestaciones son, por regla general, hinchazón, aparición de una vesícula de pus, intenso dolor que suele presentarse en forma de latidos, y a veces de fiebre.

Es esencial no menospreciar la importancia de esta afección, ya que a veces profundiza con gran rapidez hasta los huesos del dedo enfermo y los inflama también. Por ello es importante que todos los panadizos se abran antes de darles tiempo a que se extiendan, sobre todo si el dolor ha llegado a ser lo suficiente intenso para impedir el sueño nocturno. Sólo de este modo se evitará la necesidad de extraer una porción ósea, o incluso cortar todo el dedo enfermo. Los antibióticos, concretamente la penicilina, si bien ayudan cuando el proceso se ha extendido, no son capaces, por sí solos, de curar un panadizo bien desarrollado. Los tejidos aprisionados entre dos superficies duras, el hueso por una parte y los zapatos por otra, reaccionan mediante un aumento de espesor y de consistencia.

El endurecimiento que al principio es muy superficial, va creciendo, si sus causas persisten, hacia el interior y, en casos extremos, puede llegar incluso a perjudicar el hueso subyacente. Con mucha frecuencia, estos callos tan profundos presentan en su porción inferior una bolsa de pus que causa bastante dolor y, lo que es peor, provocan en el interior del hueso una inflamación que puede conducir a la pérdida del mismo. Hay que evitar su formación utilizando calzado cómodo, y si a pesar de ello aparecen, es necesario extirparlos antes de que profundicen. En ocasiones la punta de una uña, casi siempre la del dedo gordo del pie, se introduce en la piel y en la carne, es decir, se «encarna».

Ello da lugar a una especie de herida que se infecta fácilmente y presenta, además, mucha resistencia a curar, llamada uñero. Para lograrlo es necesario desprender la punta de la uña que se introduce en el reborde del lecho de la misma. Si la dolencia ha progresado y la infección es profunda, hay que extirpar una porción importante de la uña y tejidos afectados.

Etapas del Desarrollo del Bebe Evolucion del Feto en el Embarazo

Etapas del Feto Mes a Mes
Desarrollo Mes a Mes y Sus Características

LA REPRODUCCIÓN: La vida de todos los seres humanos comienza por una célula no más grande que el punto de la letra «i», y crece hasta convertirse en un individuo compuesto de seis billones de células.

En esa primera célula, y en todas las que le siguen, se encuentra el ADN, el material que crea el plano exacto de lo que será cada individuo, desde el color de los ojos hasta el tamaño de los pies.

Los seres humanos se desarrollan a partir de la unión de uno de los óvulos de la madre con un espermatozoide del padre. Cada una de estas células aporta 23 cromosomas, estructuras en forma de hebras que contienen los genes donde se encuentra el ADN. Cada una de las células que crecen a partir de la fusión del óvulo y el espermatozoide contiene 46 cromosomas.

El espermatozoide y los óvulos: Antes del nacimiento, un feto hembra ya posee la cantidad total de óvulos (o huevos) que se desarrollarán en los folículos ováricos. Estos se encuentran almacenados en los ovarios, dos glándulas que en las mujeres adultas tienen el tamaño de un huevo de paloma. Sólo unos pocos óvulos llegarán a madurar y tendrán el potencial suficiente para ser fertilizados por los espermatozoides.

El hombre también nace con células que producirán espermatozoides en la vida adulta. Los espermatozoides se producen al ritmo de mil por segundo en los túbulos seminíferos, que están situados en los testículos, y se almacenan en el epidídimo.

Al comienzo, todos los espermatozoides tienen 46 cromosomas, pero se desprenden de la mitad al madurar (un proceso que tarda 74 días). Si pierde su cromosoma Y. y fertiliza un óvulo, el ser resultante será femenino. Si pierde el cromosoma X, será masculino. Un espermatozoide maduro mide menos de 0,05 mm de longitud.

La ovulación y la menstruación: En las mujeres, todos los meses madura un óvulo, se desprende de su folículo protector y es recogido por las extremidades pilosas (las fimbrias) de una de las trompas de Falopio. Su viaje por la trompa de Falopio hasta el útero tarda cuatro días. Durante unas pocas horas, se encuentra preparado para ser fertilizado por un espermatozoide.

Si no es fertilizado, seguirá su camino y abandonará el organismo de la mujer. La reserva de sangre enriquecida que recubre el útero como preparación para recibir el óvulo fertilizado desaparece pocos días después. Esta pérdida de sangre se denomina menstruación, y es más comúnmente llamada «período» o «regla».

El coito y la fertilización: Durante el acto sexual, o coito, el pene en erección penetra en la vagina, y los movimientos rítmicos terminan en el orgasmo y en la eyaculación del semen, constituido por espermatozoides inmersos en un líquido nutritivo.

Los espermatozoides nadan y se desplazan mediante los movimientos de sus largas colas (flagelos), y sus cabezas tienen reservas de glucosa para proporcionar energía durante la larga travesía hasta el óvulo. Si es el primero —de los 2 a 3 millones de espermatozoides que libera una eyaculación— en llegar al huevo, su material genético se mezclará con los cromosomas del óvulo.

La división celular y la implantación: Pocas horas después de la concepción, un óvulo fertilizado, llamado zigoto, comienza a dividirse. Para esto, necesita una hormona llamada progesterona, que le proporcionarán las células que se desarrollan por rotura de los folículos del óvulo, constituyendo el cuerpo lúteo.

La progesterona también impide que haya más ovulaciones. Tres días después de la fertilización, el zigoto se ha dividido tres veces y ha producido ocho células. Cuatro días más tarde, cuando cuenta con 16 células, el cigoto llega al útero.

Tres días más tarde, el zigoto se implanta en la pared uterina. Ahora pasa a denominarse blastocito y mide 0,1 mm. Sus células se diferencian en dos tipos: las células embrionarias, que en su momento formarán el cuerpo de la persona, y las células trofoblasticas, que formarán la placenta que nutrirá al feto que crece. Las propias células del embrión no tardan en cambiar y constituir una capa interior y otra exterior.

El desarrollo del embrión: Hacia el comienzo de la tercera semana, la capa interior ha adoptado la forma de una pera, y la capa exterior desarrolla una hendidura que permite el desarrollo de una tercera capa entre las dos.

Cada capa formará en su momento partes específicas de la estructura del organismo.

Al final de la tercera semana, dos tubos delgados recubiertos por células musculares se funden en uno y forman el corazón.

Hacia la cuarta semana, el corazón ya bombea la sangre a través de diminutas arterias y venas para llegar a las células interiores que comienzan a formar los órganos internos.

Durante el primer mes, el embrión ha crecido hasta alcanzar un tamaño de 4 mm, más grande en uno de sus extremos. Los grupos de células se han reunido hasta convertirse en órganos o miembros específicos. La capa media ha comenzado a crear lo que conformará la médula espinal, el sistema nervioso, el corazón y los vasos sanguíneos.

Hacia la quinta semana, las células de los ojos, las orejas, la nariz, y las células nerviosas que conectan la vista, el olfato, el gusto y el tacto con el cerebro han comenzado a aparecer. Crecen brazos y piernas, con unos tejidos en forma de aletas que señalan la aparición de los dedos de pies y manos.

Una semana más tarde, el embrión —de 10 mm de longitud— ya comienza a doblar los codos y a mover las manos que tienen dedos claramente definidos. En la cara se pueden reconocer los ojos, la boca y las orejas.

El cerebro se ha dividido en sus diversas partes, que se ocupan del pensamiento, la memoria, los reflejos y las emociones. En todo el embrión, el cartílago comienza a transformarse en huesos.

Hacia la semana 14, el feto está completamente formado, y desde entonces hasta la semana 40, cuando esté preparado para nacer, crecerá más en tamaño que en complejidad.

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aparato reproductor femenino y masculino

EMBARAZO, las etapas de desarrollo:

Primer mes: organización del embrión

Ya hemos visto que, tras la fecundación, las células comienzan a multiplicarse y que el huevo, a su llegada al útero, es un pequeño amasijo de células. Algunas de ellas constituirán el núcleo embrionario, que al principio es un fino disco de células, el cual va alargándose y adoptando una forma ovoide.

Al cabo de dieciocho días, se imbrican las diferentes hojas para formar un disco embrionario en el que se hallan representadas todas las futuras regiones del cuerpo, pero situadas en un mismo plano horizontal.

bebe un mes de gestacion

Este disco embrionario mide 1,17 mm. de longitud. Las tres primeras semanas son inciertas para el embrión: uno de cada dos huevos muere antes de la anidación; un tercio de los supervivientes es evacuado antes del final de la tercera semana. La naturaleza efectúa así una especie de selección que pasa desapercibida. Hacia el treintavo día, el embrión mide de 2 a 6 mm.

Tiene el aspecto de una larva sin patas, enrollada sobre ella misma, con un extremo hinchado, la futura cabeza, dotada de una aberturas branquiales, como las de un pez. Por el mismo tiempo se forma un pequeño riñón primitivo, destinado a desaparecer algunos días más tarde, y que se parece a una porción de riñón de pescado (del tipo del de la lamprea). Más tarde aparece un nuevo riñón, también efímero, comparable al de una rana: son circunstancias pasajeras.

En la cara ventral del embrión se distingue también el saliente del corazón. Las primeras contracciones cardíacas aparecen hacia el veinteavo día y suponen el comienzo de la circulación sanguínea embrionaria.

Al final del primer mes, se esboza el sistema nervioso. Ya se adivinan los futuros miembros a los lados. El embrión tiene, en el lugar en el que estará el coxis, un apéndice caudal, que más tarde desaparecerá.

Segundo mes: el embrión toma forma.

Las transformaciones en el curso de este periodo son importantes tanto en lo concerniente al aspecto exterior como en la organización interna. Hacia el cincuentavo día, el embrión crece, mide 3 cm. La cabeza ha aumentado considerablemente de tamaño; se encuentra todavía en continuación directa con el cuerpo, pero ya se levanta un poco.

bebe en el segundo mes de gestacion

Se distingue un esbozo de los ojos, de las orejas y de la boca: el labio superior está ya formado, pero la cavidad nasal no se halla separada todavía de la cavidad bucal; las ventanas de la nariz están obturadas por un tapón de piel.

Los brotes de los miembros se han alargado: se dividen en dos y después en tres segmentos; en la primera parte aparecen cuatro surcos que, al hacerse más profundos, separarán los cinco dedos de cada extremidad.

El esbozo de cola ya casi ha desaparecido. Se dibujan los órganos genitales, pero es todavía necesario un profundo estudio de los tejidos glandulares para distinguir los dos sexos.

Comienzan a formarse la mayor parte de los órganos. El corazón se estructura de una forma más completa.

Se coloca en su sitio el segundo sistema circulatorio, el sistema pulmonar, que comenzará a funcionar en el momento del nacimiento. El hígado se halla muy desarrollado en comparación con los restantes órganos.

Aparecen las primeras trazas de osificación. Los músculos del tronco, de los miembros y de la cabeza comienzan a entrar en acción, pero sus movimientos son todavía muy débiles para poder percibirse a través de las membranas y del útero.

Tercer mes: el embrión se convierte en feto

Al comienzo del tercer mes, el embrión toma el nombre de feto. En el curso del periodo fetal, los órganos, ya esbozados, se afirmarán y sufrirán un aumento de tamaño: sólo el sistema nervioso y el aparato genital seguirán estando sometidos a importantes modificaciones y continuaran sin completar incluso después del nacimiento.

A los tres meses, el feto alcanza una longitud total de 10 cm. Tiene todavía una cabeza muy gruesa en relación con el resto del cuerpo.

bebe en gestacion feto de tres meses

Pero se dibuja el cuello, b nariz toma forma, aparecen los párpados que se suelen entre sí y el sexo es fácilmente identificable.

Se distinguen las uñas. Se precisan las articulaciones del feto, permitiéndole ejecutar ya débiles movimientos.

El desarrollo de los órganos es cada vez más complejo y algunos comienzan a funcionar: el hígado segrega bilis y la médula espinal forma ya algunos glóbulos.

El feto puede beber: traga líquido amniótico, provocando así el funcionamiento de su aparato digestivo. Algunos huesos, están ya bien esbozados y aparecen otros puntos de osificación. El cerebro y los pulmones tienen ya su estructura general definitiva.

Cuarto mes: movimientos perceptibles

Las relaciones de proporción entre la cabeza y el cuerpo se modifican, ya que el cuerpo se desarrolla más rápidamente. Cada día se modelan con más nitidez los rasgos del rostro y aparecen los cabellos.

Es también el momento en que la madre siente moverse a su hijo por vez primera, ya que es capaz de hacer funcionar sus músculos con la fuerza suficiente para que sus movimientos puedan notarse a través de las paredes del útero. El feto puede abrir y cerrar las manos, estornuda y traga.

bebe cuarto 4º mes de gestacion

Sin embargo, no mide más que de 18 a 20 cm. de longitud total, aunque en realidad son sólo 13 cm. ya que tiene las piernas replegadas sobre el vientre, y no pesa más que 150 g..

La piel se cubre con una capa blanquecina, el vermix caseoso, y con un fino vello, el lanugo, especialmente abundante sobre los hombros, las ingles y las axilas.

Quinto mes: crece más aprisa

En este momento, el feto mide alrededor de 27 cm. y pesa unos 400 g. Su crecimiento se hace cada vez más rápido. El cuerpo sigue siendo delgado, pero alcanza las proporciones del de un recién nacido.

Los dientes de leche se recubren de esmalte y de marfil, mientras se forman los esbozos de los dientes definitivos: es pues en este momento cuando se determina la calidad de los dientes del futuro adulto.

5º mes de gestacion feto

Por ello es por lo que se recomienda a las mujeres encinta que vigilen que su régimen alimenticio contenga el calcio y el flúor necesario para la formación de la dentición del feto.

La nariz comienza a osificarse y las aletas están ya abiertas. A partir del quinto mes, el crecimiento del feto y el incremento de sus necesidades obligan a la placenta a aumentar de tamaño y de peso: el disco placentario alcanzará a los nueve meses un diámetro de 20 cm., con un espesor de 3 cm. y un peso de 500 g.

A los cinco meses, el feto goza aún de mucho espacio y no se priva de moverse. Puede que comience en esta época a chuparse el pulgar.

Sexto mes: ve la luz

A los seis meses, el feto mide 34 cm. y pesa 1 kg. Los órganos genitales sufren todavía una evolución importante: aparecen las glándulas uterinas y bajan los sacos vaginales y los testículos. Se fisura el cerebro y se dibujan las circunvoluciones.

Las capas de la retina están ya todas y en el fondo del ojo.

bebe 6º mes de gestacion

Es probable que el feto sea capaz de percibir la luz en esta época. Sus párpados, herméticamente soldados al principio, se hallan ahora completamente abiertos.

El feto percibe sonidos, oye el ruido regular del corazón materno y puede sentirse molestado por los borborigmos intempestivos de los intestinos o por los ruidos procedentes del exterior. Ciertos médicos afirman incluso que es sensible a la música.

Séptimo mes: ya está dispuesto el aparato respiratorio

El tercer trimestre del embarazo es esencialmente un período de crecimiento, de aumento muy rápido de peso y de tamaño, y de maduración. 

Las últimas transformaciones que preparan al feto para la vida extra-uterina se producen hacia los comienzos del séptimo mes. A partir de este momento, el niño nacido antes de tiempo, es un prematuro con posibilidades de supervivencia.

bebe 7º mes

Mide 39 cm. y pesa 1.600 gramos. Hacia el sexto mes, el árbol respiratorio, con sus ramificaciones de bronquios, se coloca en su sitio. En e séptimo mes comienza el estadio alveolario, con los alvéolos, que constituyen la zona de intercambios respiratorios.

El conjunto muscular y esquelético del tórax alcanza el grado de desarrollo necesario para la función respiratoria, al mismo tiempo que los centros nerviosos que lo dirigen. Desde este momento, el nacido prematuramente es capaz de utilizar el oxígeno atmosférico y puede vivir.

Sin embargo, en el séptimo mes, el feto se parece a un conejo despellejado: delgado, con una piel lisa y roja, está preparado para vivir, pero aún no ha alcanzado la madurez.

Octavo mes: engorda

En el transcurso de los dos últimos meses, doblará su peso, engordando tanto como durante los siete meses precedentes.

Proporcionalmente, crece menos. Sus formas pues se redondean, su piel se hace mas tensa sobre una delgada capa de grasa. Sus uñas y sus cabellos siguen creciendo. En contrapartida, le caerá un poco de lanugo, esa fina pelusilla que cubría casi todo su cuerpo hacia el sexto mes.

bebe 8º mes de gestacion

Por ello, el niño nacido a término tiene una pilosidad menos desarrollada que el prematuro. Los huesos se solidifican, aunque el esqueleto no estará aún terminado en el momento del nacimiento. Los huesos de los pies, de las manos y el esternón son todavía cartilaginosos.

Finalmente, habrá que esperar todavía de quince a dieciocho meses para que se suelden las fontanelas, que son los puntos de unión de los diferentes huesos del cráneo. Ello explica a la vez la fragilidad de la cabeza del recién nacido, cuyo cerebro no está todavía bien protegido, pero también su flexibilidad, lo que puede facilitar el parto. Al final del octavo mes, el feto mide 45 cm. y pesa 2.200 gramos.

Noveno mes: preparado para nacer

En el noveno mes, el feto mide 50 cm., y pesa alrededor de 3 kilos. Ha adquirido fuerza y comienza a sentirse muy estrecho en su receptáculo, hecho que manifiesta dando patadas, pudiendo alcanzar en ocasiones las costillas de la madre, cuando consigue estirar las piernas.

9º mes de gestacion bebe

Algunas de sus reacciones son muy evidentes y ya individualizadas: algunos se agitan cuando la madre toma un baño demasiado caliente; otros cuando se acuesta sobre la espalda, puesto que entonces se apoya sobre la columna vertebral, en una postura bastante incómoda.

En contrapartida, el ritmo de un paseo realizado con paso regular les acuna y les calma. Cuarenta semanas después de su concepción, ya casi preparado para nacer, el bebé es 2.500 veces mayor que el huevo del que proviene y 800 millones de veces más pesado.

Está compuesto por alrededor de 26 billones de células… y todo ello no es más que un comienzo, un nacimiento.

Estas fotos fueron tomadas del libro: “A Child Is Born“, por Lennart Nilsson (Autor).

Composición de la Sangre y Sus Características Globulos y Plama

Composición de la Sangre y Sus Características – Globulos y Plasma

Introducción: Este fluído, que circula por un sistema tan complejo como el cardiovascular y puede llegar a todas las células del cuerpo, tiene funciones vitales. En primer lugar es el encargado de la respiración celular, tomando el oxígeno de los pulmones, llevándolo a todo el cuerpo y devolviendo desde allí a los pulmones el dióxido de carbono.

También recolecta los alimentos disgregados por el sistema digestivo y los lleva a las células. Al pasar por el hígado y el riñón realiza una función depurativa, permitiendo que salgan de nuestro cuerpo sustancias nocivas.

Al transportar células del sistema inmunitario, actúa en la defensa de nuestro cuerpo frente a los microbios. Su función transportadora no acaba aquí, pues lleva las hormonas de un lugar a otro del cuerpo.

Además, la sangre actúa en la regulación de la temperatura, haciendo que el calor generado en el cuerpo sea trasladado hacia la superficie para que se disipe.

La Composición de la Sangre

El volumen promedio de sangre de un hombre es de 5,5 litros, y el de una mujer de aproximadamente un litro menos. Algo más de la mitad de este volumen está formada por el plasma, la parte líquida de la sangre. Por él circulan las células sanguíneas, que son de diversos tipos: los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos o glóbulos blancos y las plaquetas o trombocitos.

El Plasma Sanguíneo

Tiene el aspecto de un fluido claro, algo semejante a la clara de huevo, y el 90% está formado de agua. En él se hallan disueltas importantes sales minerales, como el cloruro sódico, el cloruro potásico y sales de calcio, escindidas en sus componentes.

Su concentración oscila muy poco para que no se rompa su equilibrio con el líquido que baña los tejidos ni con el intracelular. Gracias a ellas pueden disolverse las proteínas en el plasma, para ser transportadas por la sangre, y la acidez de los líquidos del cuerpo se mantiene dentro de estrechos límites.

Las proteínas más importantes que se hallan disueltas en el plasma son el fibrinógeno y la protrombina, que intervienen en la coagulación sanguínea; las al búminas, que desempeñan un importante papel en el transporte y para mantener el volumen de plasma, y las globulinas, que son parte del sistema defensivo de nuestro cuerpo.

Todas estas proteínas, a excepción de las últimas, se forman en el hígado.

Además, en el plasma existen todas las sustancias transportadas por la sangre, como las partículas de alimento y los productos que son el resultado del metabolismo, y, como ya hemos mencionado, las hormonas.

composicion de la sangre

Las Plaquetas o Trombocitos

Estas células, encargadas de la coagulación, se originan en la médula ósea. Su tamaño es de unas dos milésimas de milímetro, tienen forma de disco y existen unas 300.000 por cada milímetro cúbico de sangre. Su principal característica consiste en que se adhieren unas a otras, por lo que tienen la capacidad de formar coágulos.

La Coagulación

Un sistema tan indispensable como el cardiovascular debe poseer un mecanismo de seguridad que evite que su líquido se vierta. Ante cualquier rotura de los vasos, pues, interviene el mecanismo de la coagulación.

Cuando la pared de un vaso se rompe se ponen al descubierto zonas de tejido el mismo que son ásperas, a las cuales e pegan rápidamente las plaquetas. En pocos instantes la acumulación de ellas es grande, pero su función no se acaba en el taponamiento; las plaquetas adheridas emiten unos mensajeros químicos llamados factores de coagulación, de los que existen más de diez tipos.

Gracias a ellos e forma una reacción en cadena al término de la cual el fibrinógeno, una proteína que se hallaba disuelta en el plasma, se convierte en fibrina.

Esta es insoluble y forma unos filamentos muy finos son los que se teje una red, que forma el coágulo. Además, las plaquetas emiten serotonina, que tiene el efecto de estrechar s vasos sanguíneos para que disminuya la corriente.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación.

En otra época, uno de los grandes inconvenientes al realizas transfusiones de sangre era el hecho de poder conservar este tejido en estado líquido.

La coagulación de la sangre es un proceso muy rápido, que se produce entre los 3 y los 7 minutos de practicada la extracción sanguínea; por eso, las transfusiones se hacían directamente de persona a persona.

Gracias a las investigaciones del médico argentino Luis Agote, en el año 1914 se logró que la sangre in vitro (fuera del cuerpo) se mantuviera en estado líquido, al agregarle citrato de sodio —sal inorgánica, formada por la combinación de ácido cítrico e hidróxido de sodio—.

El citrato de sodio actúa como anticoagulante. Provoca la precipitación de los iones calcio al formar un nuevo compuesto, el citrato de calcio, por lo que el calcio deja de ejercer su acción en la coagulación.

De esta manera se puede tener la sangre en estado líquido por varias semanas, siempre que se mantenga refrigerada

Los eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación. La más pequeña herida puede poner en peligro la vida del enfermo, que sangra sin parar.

Los Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos, también llamados eritrocitos o hematíes, se forman en la médula roja de los huesos y subsisten durante cuatro meses. Su principal característica morfológica es que no poseen un núcleo organizado, que al pasar a la sangre ya ha desaparecido.

Tienen forma de disco engrosado por el borde, su diámetro es de unas siete milésimas de milímetro, y en cada milímetro cúbico de sangre existen de 4,5 a 5,5 millones de ellos, que constituyen el 45% del volumen sanguíneo.

LOS eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La Hemoglobina

Esta molécula está formada por cuatro subunidades idénticas, cada una de las cuales consta de una proteína, la globina, unida a un grupo hemo. Este último tiñe de rojo la sangre y está formado por cuatro núcleos que se unen adoptando la forma de un trébol de cuatro hojas.

En el centro se halla anexionada una molécula de hierro, que es la encargada de unirse al oxígeno. Efectivamente, mediante la oxidación y desoxidación del hierro cada molécula de hemoglobina capta cuatro moléculas de oxígeno de los alvéolos pulmonares.

Con esta preciada carga el eritrocito viaja, pasando por la parte izquierda del corazón, hasta las células de todo el cuerpo, donde el oxígeno debe ser liberado.

El dióxido de carbono, por el contrario, no se une con la hemoglobina sino que se disuelve directamente en el plasma con gran facilidad.

En cambio, el monóxido de carbono, el gas que sale por los tubos de escape de los coches, sí se une con la hemoglobina, y con más facilidad que el oxígeno. Así, cuando en el aire que respiramos hay oxígeno y monóxido de carbono, este último gana la competición por unirse con la hemoglobina y la persona que lo absorbe puede morir.

Los Grupos Sanguíneos

En la membrana de los glóbulos rojos hay unas proteínas que no son idénticas en todas las personas. Así, no siempre un individuo puede tolerar la transfusión de sangre de otro, ya que existen reacciones del sistema defensivo.

Este intenta protegerse ante estas proteínas que le son extrañas formando anticuerpos, y la sangre del receptor produce una enfermedad que puede ser mortal.

Existen muchos tipos de proteínas en los glóbulos rojos, pero las que aquí nos interesan son las del grupo ABO y las del factor Rhesus o Rh.

Grupo ARO. Pueden existir dos tipos de proteínas en el glóbulo rojo: la A y la B. Una persona que tenga la proteína A pertenecerá al grupo A, y si tiene el factor B, pertenecerá al B. Si posee ambas proteínas, será del grupo AB, y si no tiene ninguna, del O (cero). Existen, pues, cuatro tipos de personas, y cada uno de ellos repele a la proteína que no posee.

Así los individuos A y O repelen la sangre de los B y los AB, mientras que los B y los O presentan una reacción defensiva frente a los A y los AB. Los individuos AB, al tener los dos grupos, pueden recibir transfusiones de todos los demás, mientras que los O no pueden recibir sangre más que de su mismo grupo, y pueden dar a todo el mundo, por lo que reciben el nombre de donantes universales.

Grupo Rh. Existe una proteína, que se encuentra en los glóbulos rojos del 85% de las personas, que se llama Rh positiva. Las restantes, o Rh negativas, si reciben sangre con la proteína, quedan sensibilizadas.

Si tiene lugar un segundo contacto, se produce una reacción de rechazo, que en los hombres y en las mujeres no gestantes no entraña ningún peligro. Sin embargo, si una mujer embarazada experimenta esta reacción, porque su hijo es Rh+ y ella Rh—, se pondrá en peligro la vida del bebé. Ello se debe a que durante el embarazo algo de la sangre del bebé se mezcla con la de la madre.

Leucocitos o Los Glóbulos Blancos

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células sanguíneas encargadas de la defensa. Su tamaño es variable, de 6 a 20 micras de diámetro, y se encuentran en la sangre, según su tipo, en un número que oscila entre los 5.000 y los 9.000 por milímetro cúbico.

Todos ellos tienen núcleo, aunque la forma de éste es muy distinta. Algunos de ellos, el grupo de los granulocitos, poseen unos gránulos en el citoplasma, mientras que otros, los agranulocitos, carecen de ellos. Los granulocitos se subdividen en neutrófilos, eosinófilos y basófllos, y los agranulocitos en monocitos y linfocitos.

Neutrófilos

Se originan en la médula ósea roja, donde gran proporción de ellos permanece hasta que son necesarios en la sangre. Constituyen el 70% del total de los granulocitos, y sus gránulos son pequeños y muy numerosos.

El núcleo posee varios lóbulos, y el diámetro es de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, es decir, devorar los cuerpos extraños, después de lo cual el neutrófilo muere y es destruido, formándose partículas de pus. La vida media de estas células es de una semana.

Eosinófilos

Originados de la misma forma que los neutrófilos, los eosinófilos constituyen el 3% del total de granulocitos y su núcleo presenta sólo dos nódulos ovalados. Sus gránulos son grandes y numerosos y su diámetro de unas 10 micras. Su función es la fagocitosis, al igual que la de los neutrófilos, y su número aumenta mucho durante las alergias y las enfermedades por parásitos.

Basófilos

Los gránulos de los basófilos son gruesos pero escasos. Son células de unas 10 micras de diámetro y su núcleo tiene una forma que recuerda a una 5. Se originan en el mismo lugar que el resto de los granulocitos, y son los menos numerosos, ya que constituyen sólo el 0,5% del total. Su función no se conoce bien, pero parece que evitan la coagulación dentro de las arterias y las venas.

Monocitos

Son los más grandes de entre los glóbulos blancos, con un tamaño que oscila entre las 15 y las 20 micras. Su núcleo tiene forma arriñonada y poseen gran cantidad de citoplasma, que no tiene gránulos. Constituyen el 5% de los glóbulos blancos, y se dedican a devorar partículas de un tamaño considerable. Por tanto, al igual que los tipos antes descritos, los monocitos viven muy poco tiempo, pues mueren destruidos después de fagocitar. Algunos de ellos se desplazan hasta donde los necesitan, pero también los hay fijos en el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y la médula.

Linfocitos

Tienen el tamaño de un glóbulo rojo, y su núcleo es esférico y bastante grande, con una concavidad en uno de sus lados. Constituyen el 30% de todos linfocitos y se forman en la médula ósea roja.

Sin embrago cuando salen de ella sufren un proceso de maduración por el cual se forman dos tipos: los linfocitos B, que pasan a los ganglios linfáticos, y los linfocitos T, que se albergan en el timo.

Todos ellos viven unos cien días y se encargan del sistema de defensa específico, también llamado inmunitario, por el cual el linfocito distingue las sustancias que debe destruir de las que son propias del cuerpo.

Para ello los linfocitos deben tener un cierto tipo de («memoria2 que les permita pasar sus conocimientos de una generación a la siguiente).

La sustancia atacante recibe el nombre de antígeno, y la que producen los linfocitos para neutralizarla son los anticuerpos. Los anticuerpos se unen a los antígenos de forma que éstos se hacen inofensivos, y todo el complejo es después eliminado por los eosinófilos.

Linfocitos B. Son los encargados de producir los anticuerpos y células de memoria. Éstas, una vez que han madurado y «aprendido» sobre un cierto antígeno, se dividen formando una estirpe, que puede durar varios años o toda la vida del individuo.

Linfocitos T. Estas células colaboran con los linfocitos B, y además tienen otras funciones, como la de estimular la actividad de algunas células que fagocitan.

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de Sangre es:

Puede Recibir el Grupo de Sangre:

O-O+B-B+A-A+AB-AB+
AB+SiSiSiSiSiSiSiSi
AB-SiSiSiSi
A+SiSiSiSi
A-SiSi
B+SiSiSiSi
B-SiSi
O+SiSi
O-Si

AMPLIACIÓN SOBRE LA HEMOGLOBINA:

Observando con el microscopio electrónico uno de los 25 billones de glóbulos rojos de la sangre, se pone de manifiesto una estructura interna parecida a la de una esponja. Y entre sus redes se encuentra una sustancia que es una de las maravillas de la naturaleza: la hemoglobina. Cada glóbulo rojo contiene trescientos millones de moléculas de hemoglobina.

La función confiada por la naturaleza a este elemento es fascinante, y se apoya en una serie de reacciones químicas aún poco conocidas. Todos sabemos que la sangre transporta el oxigeno, «inspirado» por los pulmones, a las distintas partes de nuestro organismo, sin excluir a las células, que lo utilizan para «quemar» los alimentas (es decir: los azúcares, las grasas y las proteínas).

De esta combustión, que suministra al hombre la energía necesaria para vivir, surgen dos nuevas sustancias: el agua y el anhídrido carbónico, que es gaseoso, pero que se disuelve en contacto con la sangre, formando bicarbonatos. Por su parte, la sangre, tras ceder el oxígeno, se carga de estos bicarbonatos y recorre un camino inverso, regresando a los pulmones- En ellos, al extremo de los bronquios más delgados, existe una gran cantidad de vesículas hemisféricas —los alveolos pulmonares—, que constituyen la terminación «ciega» de todo el sistema bronquial. Los alvéolos suelen alcanzar la asombrosa cifra de mil quinientos millones.

A ellos llega, desde el exterior, el aire cargado de oxígeno, y, a través de una intrincada red de vasos capilares, la sangre procedente de los tejidos. El oxígeno contenido en el aire pasa a la sangre atravesando la delgadísima pared de los vasos capilares (cuyo grosor no llega a una miera; es decir, a una milésima de milímetro) y la aún más delgada pared de los alvéolos. La molécula de hemoglobina, dos mil veces más pesada que la del oxígeno, es capaz de combinar sus cuatro átomos de hierro con el oxígeno del aire, formando un compuesto llamado oxihemoglobina.

Al mismo tiempo, se acidula y descompone los bicarbonatos disueltos en el plasma, dejando en libertad el anhídrido carbónico, que luego expulsan los pulmones. La oxihemoglobina, transportada por los glóbulos rojos de la sangre arterial, recorre los pulmones y llega hasta los últimos capilares sanguíneos, donde cede el oxígeno a las células, a través de las paredes de estos vasos, transformándose en hemoglobina reducida (o privada de oxígeno).

La sangre venosa transporta esta hemoglobina reducida, en unión de los bicarbonatos, hasta los pulmones, con lo cual se cierra el fantástico ciclo. Pero nada de lo dicho podría suceder sin la presencia de la hemoglobina, mágica sustancia capaz de transportar un volumen de oxígeno casi cincuenta veces superior al que contendría el agua en solución normal.

Esto significa que, sin la hemoglobina, el cuerpo humano necesitaría doscientos litros de sangre en lugar de los cinco que, más o menos, tiene; y el corazón debería impulsar 160 litros por momio en vez de los cuatro habituales; y la velocidad de b sangre aumentaría hasta que cada glóbulo rojo pudiera correr todo el sistema circulatorio en medio segundo, en lugar de los 20-22 que actualmente tarda, para oxigenar los tejidos; entonces la velocidad de cambio se vería muy acelerada. Las hipótesis descriptas nos producen asombro y contribuyen a poner de manifiesto la excepcional importancia que el Lumbre tiene ese milagro llamado hemoglobina.

Enfermedades del sistema respiratorio Bronquitis Sinusitis Vias

Enfermedades del Sistema Respiratorio
Bronquitis y Sinusitis

EL APARATO RESPIRATORIO ENFERMO: NARIZ Y LARINGE. Posiblemente la enfermedad más frecuente entre las que puede padecer un ser humano sea el resfriado. Se trata de una inflamación de la mucosa que recubre la superficie interna de la nariz y sus fosas.

Es bien sabido que el enfriamiento posee mucha importancia en el desencadenamiento de esta enfermedad, sin embargo, no lo ocasiona el frío por sí solo, sino un virus cuya transmisión de una persona a otra se efectúa con suma facilidad. Las molestias en la garganta, el discreto picor en la nariz, y, sobre todo, los estornudos, constituyen la señal de que ha comenzado el resfriado.

La secreción nasal aumenta progresivamente, las fosas nasales se obstruyen y la respiración debe efectuarse por la boca, con todos sus inconvenientes. La voz cambia y es suficiente, a veces, oír hablar a una persona para reconocer que está resfriada. Los olores no se perciben bien y las comidas tampoco saben normalmente. A todo ello se añade cierta debilidad general, con muy pocos ánimos de moverse y trabajar.

Al cabo de pocos días, las manifestaciones del resfriado disminuyen y pronto aparece el restablecimiento total. Para la Medicina resulta molesto que la más común de las enfermedades carezca de un remedio seguro. En el interior de los huesos de la cara, existen una serie de cavidades subdivididas en múltiples celdillas y tapizadas por una mucosa.

Estas cavidades se denominan «senos accesorios» y su inflamación, sinusitis. Se da a consecuencia de un resfriado mal cuidado y, a la salida de moco y pus por la secreción nasal, aparecen intensos dolores de cabeza. Para curarla es necesario recurrir a los antibióticos y, en ocasiones, incluso a ciertas operaciones quirúrgicas. La hemorragia nasal, denominada también epistaxis, puede ser consecutiva a enfermedades caracterizadas por una anormal coagulación de la sangre, a golpes recibidos sobre dicha región o, simplemente, porque en la mucosa afectada exista una zona muy rica en vasos capilares, con gran tendencia a sangrar.

Las hemorragias nasales suelen detenerse haciendo que el enfermo se eche en cama y aplicándole una bolsa de hielo bajo la nuca. Sin embargo, en ciertos casos es necesario recurrir a una destrucción eléctrica de la mucosa afectada. Una de las dolencias más frecuentes del órgano de la fonación es la inflamación de su mucosa, es decir, la laringitis o catarro de la laringe.

A veces es simultánea o consecutiva a un resfriado que ha descendido hasta ella. La voz se vuelve ronca, incluso del todo afónica, existe tos muy escandalosa, que a pesar de su intensidad, apenas se acompaña de expectoración, las cuerdas vocales están muy irritadas, etcétera. Es necesario evitar el aire frío, el humo o cualquier otro irritante que pueda entrar en las vías respiratorias.

Las bebidas calientes sientan muy bien, así como los fomentos aplicados sobre el cuello. La laringitis, cuya aparición es casi siempre aguda, puede repetirse varias veces y llegar a convertirse en más o menos permanente. Algunos individuos que se ven obligados, por su profesión, a forzar la voz (cantantes, oradores, vendedores de periódicos, etc.), la sufren con frecuencia.

La laringe también puede verse afectada por el proceso de la tuberculosis. Casi siempre la sufren enfermos cuyos pulmones ya han sido durante mucho tiempo atacados por dicha dolencia. Con los medicamentos antituberculosos modernos suelen lograrse notables mejorías y hasta curaciones absolutas de la misma. Otras veces se asienta en dicho órgano un tumor, por cuya causa debe extirparse toda la laringe.

A pesar de perder su aparato de fonación, estos pacientes no se convierten en mudos, puesto que les quedan varios recursos para poder relacionarse con sus semejantes por medio de la palabra. Uno de ellos consiste en hablar en voz cuchicheada y otro, recurrir a un dispositivo especial que, adaptado al cuello, les permita emitir nuevamente diversos ruidos y sonidos.

cuadro enfermedades respiratorias

ENFERMEDADES DE LA TRAQUEA Y LOS BRONQUIOS.

Su inflamación se denomina bronquitis o traqueobronquitis. Entre sus causas destaca la acción de los microbios exacerbados durante un resfriado y también la acción de múltiples sustancias irritantes, tales como el tabaco, humo, diversos gases, etc. Además del cansancio general y de los signos catarrales de nariz y garganta, el paciente tose mucho y experimenta una sensación de carraspera en todo el trayecto de la tráquea y los bronquios. Los esputos son al principio muy difíciles de arrancar y sólo más tarde se hace fluidos.

Con gran frecuencia se producen en el interior de los «bronquios acatarrados» diversos ruidos. Los pacientes dicen: «El pecho me silba». Los catarros bronquiales pueden repetirse muy a menudo, sobre todo si persisten sus causas; en dicho caso la bronquitis se convierte en crónica.

Aunque existen muchos individuos afectados de esta enfermedad, en especial los que trabajan en ambientes enrarecidos, con mucho polvo y sustancias irritantes, sin embargo entre todas las causas posibles, el tabaco posee tal vez la primacía, puesto que, entre los individuos no fumadores, la bronquitis crónica es cuatro veces menos frecuente que en los grandes fumadores y entre éstos, los aficionados a la pipa o a los puros, enferman con mayor frecuencia.

enfermedad de los bronquios

Para aliviar la bronquitis durante el período agudo, se aconseja el reposo en cama e intensa sudoración provocada por diversos procedimientos. El aire de la habitación ha de ser húmedo (lo que se consigue colocando en la misma un recipiente con agua hirviendo, a la cual se añaden, en ocasiones, diversas esencias que facilitan la respiración) y no excesivamente caliente (no superior a 20°). En presencia de una tos muy pertinaz y tan molesta que incluso impida el sueño, hay que calmarla con algún jarabe adecuado.

En las bronquitis crónicas, cuya curación definitiva es muy difícil de conseguir, es necesario eliminar todas las causas irritantes. Los pacientes muy fumadores deben dejar el tabaco radicalmente. Dicha medida es indispensable, ya que de no aplicarla rigurosamente no vale la pena ni siquiera intentar el tratamiento. Algunos antibióticos especiales para combatir los diversos microbios cuya invasión del árbol respiratorio dificulta el proceso de la curación, logran también efectos beneficiosos. Los climas benignos coadyuvan a la curación.

Otra enfermedad bronquial más seria que la anterior es la dilatación anormal de los mismos, llamada bronquiectasia. Esta deformación es a veces congénita, pero a menudo es consecuencia de diversas enfermedades bronquiales previas. La tos con que se manifiesta es muy intensa y, lo que es más característico, se acompaña de abundante expectoración, pues las dilataciones bronquiales llegan a almacenar grandes cantidades de secreciones cuyo vaciado es causa de que los esputos sean tan abundantes.

Su tratamiento es muy parecido al de las bronquitis crónicas, si bien a veces debe recurrirse a extirpar, por medios operatorios, las porciones del pulmón que contienen los bronquios deformados. Para confirmar la existencia de estas dilataciones, debe practicarse una radiografía, previa instilación en los bronquios de una sustancia opaca (broncografía), con lo cual se dibujan perfectamente sus límites, paredes y deformaciones.

El asma bronquial es una enfermedad de los bronquios, caracterizada por una serie de ataques, especialmente nocturnos que producen una gran dificultad respiratoria. Su causa es, en ocasiones, la «alergia», es decir, sensibilidad exagerada a algunas flores, polvo de determinadas habitaciones, ciertos alimentos, etc.

El paciente se despierta por la noche y tras sentir cierta opresión torácica, comienza a estornudar y a toser, para verse obligado finalmente, a sentarse en la cama, a fin de lograr que su respiración se haga más fácil. A pesar de ello sigue respirando mal y tiene la sensación de que le falta aire.

El mecanismo íntimo del asma consiste en que los bronquios estrechan su luz, es decir, que se contraen, a consecuencia de lo cual la cantidad de aire que logra pasar por ellos es menor. Todas las curas, pues, tendrán que ir dirigidas a ensanchar el calibre bronquial para que pueda conducir toda la corriente aérea que sea necesaria. Si su causa es una sensibilidad excesiva a una determinada sustancia (polen, alimentos, polvo, etc.), el organismo debe desacostumbrarse de la misma, lo cual se logra a veces practicando inyecciones de dicha materia, en cantidades muy pequeñas al comienzo y luego progresivamente crecientes.

El cambio de clima suele sentar muy bien a los pacientes asmáticos. Un tipo de tratamiento muy de moda en estos últimos tiempos es la aplicación de los llamados «aerosoles», aparatos que poseen un dispositivo para «nebulizar», es decir, convertir en partículas finísimas (de 6 milésimas de mm.) las diversas sustancias curativas, con el fin de que al respirarlas juntamente con el aire, puedan penetrar hasta las ramas bronquiales más finas.

Una de las enfermedades broncopulmonares acerca de la cual se ha escrito mucho, debido a su posible relación con el consumo de tabaco, es el cáncer de pulmón. Es sabido ya que los cánceres constituyen un tipo especial de tumores malignos. Mucho mejor que llamarlo de pulmón, es asignarle la denominación de cáncer de los bronquios, porque es en ellos donde nace y a partir de donde progresa.

Es más frecuente en el sexo masculino, y son propensas a sufrirlo las personas que fuman mucho. Su comienzo es, por regla general, difícil de advertir, puesto que empieza con discreta tos, que si ya existía, a lo sumo se hace más intensa; otras veces, con el esputo se expulsa algo de sangre.

Existe desnutrición y adelgazamiento, fatiga fácil y, a veces, disminución de apetito. Más que a todas estas manifestaciones, debe prestarse atención a las revisiones periódicas del pulmón, que son las únicas que podrán descubrir el cáncer precozmente, es decir, en una fase todavía curable.

Ver: Enfermedades del Pulmón

La respiracion humana Funcionamiento del proceso de respiracion

La Respiración Humana
Funcionamiento del Proceso de Respiración

COMO FUNCIONA EL APARATO RESPIRATORIO. El aire atmosférico debe penetrar en el organismo por la nariz y no por la boca, ya que las fosas nasales, en primer lugar, lo calientan hasta alcanzar una temperatura de unos 34° al llegar a la faringe.

Una vez en ella, adquiere bastante humedad, hecho que asimismo tiene mucha importancia, porque el epitelio que la recubre posee unas pestañas o cilios vibrátiles que al moverse limpian el aire de impurezas, tales como el polvo y hacen progresar el moco segregado hacia el exterior y, en presencia de una exagerada sequedad, los movimientos de las pestañas se paralizan para mantener húmeda la faringe.

El movimiento destinado a proporcionar el ingreso del aire en los pulmones, se denomina inspiración y al que lo expulsa, espiración. La primera se consigue gracias a la contracción de diversos músculos, especialmente los intercostales (situados en los espacios entre las costillas) y el diafragma, que expanden la cavidad torácica en todo su diámetro. Dicha expansión ejerce sobre los pulmones una especie de succión de efecto análogo al de una ventosa, y éstos, al ensancharse, aspiran aire hacia su interior, de un modo parecido a como ocurre con un acordeón.

Después de la inspiración se produce la espiración. Ésta se logra gracias a que el pulmón es un órgano elástico que, una vez distendido, vuelve de nuevo a la posición de reposo. Los movimientos respiratorios no son automáticos como los del corazón, puesto que los músculos encargados de ello dependen de una serie de nervios a su vez gobernados por un centro nervioso, llamado respiratorio, el cual está subordinado a la composición de la sangre.

El anhídrido carbónico contenido en la sangre venosa debe ser descargado y sustituido por oxígeno. Pues, bien, si la masa sanguínea contiene excesiva cantidad de anhídrido carbónico, indica que la aireación no es suficiente. En este caso es necesaria una respiración más profunda y rápida.

Esta aceleración se logra gracias a que el propio anhídrido carbónico en exceso estimula el centro respiratorio. La cantidad de aire que penetra, durante una inspiración tranquila, en los pulmones de un hombre adulto es de unos 500 cm. cúbicos. En cambio, si la inspiración es lo más profunda posible, aquella cantidad se amplía hasta 2 litros. En total, pues, se movilizan durante una inspiración y espiración, ambas forzadas al máximo, unos 4 litros de aire, cantidad que varía mucho con el sexo, la edad, la talla y el peso del individuo.

En el pulmón permanece siempre 1 litro ó 1,50 litros de aire residual, incluso tras una espiración forzada. En condiciones de reposo, la frecuencia respiratoria oscila entre 16 y 20 por minuto y en los niños es más rápida. Los cambios gaseosos entre el aire y la sangre se efectúan en los alvéolos pulmonares y como la sangre debe ponerse en contacto con todos ellos, necesita distribuirse por los capilares, cuyo número supera los 1.000 millones.

La cantidad de oxígeno que contiene la sangre venosa es sólo de 14 volúmenes por ciento, porcentaje que se eleva después al convertirse en arterial, hasta un 20%. En cambio, el anhídrido carbónico contenido en la sangre venosa de un 3,5%, desciende durante la arterialización a un 2,5%. El aire procedente de la atmósfera, o sea el inspirado, posee 21% de oxígeno y 0,03 de carbónico. Al que sale del pulmón, por el contrario, sólo le queda un 15 a 17% de oxígeno, mientras que se ha cargado de carbónico hasta el 3-4%.

cuadro proceso de respiracion

AUSCULTACIÓN, PERCUSIÓN: La corriente de aire producida en los conductos pulmonares ocasiona un ruido característico. En los alvéolos se origina otro tipo de ruido distinto al anterior, causado por el despliegue inspiratorio de los mismos.

La utilidad de la percepción de estos ruidos era más apreciada antes del descubrimiento de los rayos X, pero, de todos modos, la auscultación, como así se la llama, conserva gran parte de su enorme valor. La percusión consiste en golpear de modo intermitente con la punta de un dedo sobre otro que se coloca encima del tórax del enfermo y producir así diversos ruidos.

Todos sabemos que la calidad de los sonidos obtenidos al golpear, por ejemplo, un tambor (sonido hueco), es muy diferente de la que se consigue al hacerlo sobre un bloque de madera (sonido macizo). Aplicando dichos principios a la percusión, se localizan algunas alteraciones pulmonares. Otro medio de percibir las anomalías de los pulmones, es la palpación de las llamadas vibraciones vocales.

Consiste en invitar al paciente a que pronuncie una palabra en cuya formación interviene alguna «erre» (treinta y tres, carretera), al propio tiempo que se apoya una mano sobre alguna de las paredes del tórax. Las palabras emitidas producen una vibración muy intensa en la columna de aire contenida en los bronquios, que llega a transmitirse a través de la pared torácica y se capta en forma de cosquilleo en la mano apoyada sobre la espalda o el pecho del enfermo. Si el pulmón se encuentra alterado, suele cambiar la intensidad de dichas vibraciones, que pueden aumentar, disminuir o incluso desaparecer, según los casos.

El mejor método de exploración del tórax es, sin embargo, su revisión por los rayos X. En casos especiales se ha de proceder a la observación directa de las paredes de los bronquios (broncoscopía), lo que se consigue introduciendo a través de la boca, hasta el interior de los mismos, un tubo provisto de iluminación especial, dispuesta de tal modo que, por medio de un juego de espejos, permite observar perfectamente cualquier alteración de dichos conductos.

También es importante en las enfermedades del aparato respiratorio, examinar a simple vista y también al microscopio, las materias procedentes del mismo en forma de esputos. En ellos se encuentran, a veces, determinados microbios, tales como bacilos de Koch, cuando el paciente sufre tuberculosis y algunas células desprendidas del árbol respiratorio, cuya presencia puede coadyuvar al esclarecimiento y determinación de las diversas dolencias.

inspiracion y espiración

Enfermedades del Pulmón

Vías Respiratorias: Sinusitis y Bronquitis

Enfermedades de los Huesos Osteoporosis Osteomielitis Causas

Enfermedades de los Huesos
Osteoporosis Osteomielitis Causas

EL HUESO ENFERMO. El hueso posee vida propia y en su interior existen celdillas repletas de médula, destinadas a producir la sangre, e incluso la porción más rígida, constituida por diversos minerales como la cal, no es un órgano inerte, sino que en su seno tienen lugar continuos cambios. Los huesos ceden parte de su calcio a la sangre para que ésta mantenga una concentración constante de dicho mineral. Por otra parte, debe depositarse en los huesos nuevo calcio para que no pierdan consistencia.

Estos procesos, así como los de crecimiento, están regulados por diversos mecanismos, en los que intervienen, sobre todo, las glándulas paratiroideas, la vitamina D y otros factores.

En la enfermedad llamada osteoporosis, el hueso se ve despojado de gran parte de sus minerales, por cuya causa disminuyen su consistencia y densidad. Sus causas son numerosísimas: inactividad prolongada de un miembro, edad muy avanzada, actividad exagerada de las glándulas paratiroideas, etc. Una de las formas más conocidas en que se presenta la osteoporosis es el raquitismo, cuya causa es una deficiencia en vitamina D.

El trastorno contrario consiste en que los huesos adquieren una mayor dureza de la normal; es la osteoesclerosis. Su malla interna, en vez de enrarecerse, se espesa y, además, se deposita e ella mayor cantidad de minerales. Como quiera que el hueso, al ser más consistente, pierde gran parte de su elasticidad, puede romperse más fácilmente, si bien parezca contradictorio que al hacerse más duro presente mayor peligro de fractura. Pero así ocurre, del mismo modo como en un vendaval resisten los finos y flexibles sauces, mientras que son tronchadas las robustas encinas. La condensación de estructura ósea puede ahogar su médula, dando lugar a alteraciones importantes en la composición de la sangre que se produce en ella.

En este hecho se hacen también patentes las estrechísimas relaciones que existen entre los diversos órganos. La osteomielitis es una infección en el interior del hueso. Su causa la constituye, por regla general, un microbio denominado estafilococo (el mismo que produce los furúnculos), el cual, después de haber penetrado en el hueso, entabla en el interior del mismo una lucha contra el organismo, que a su vez se defiende, de lo cual resulta un tipo de inflamación con producción de pus. Esta enfermedad ocasiona mucha fiebre y suele empezar de modo brusco.

El hueso afectado duele bastante y se observan además en la piel que lo recubre, todos los signos de la inflamación (enrojecimiento, calor, dolor, hinchazón, etc). Al cabo de unos días o semanas de empezada la dolencia, es posible descubrir por medio de los rayos X diversas alteraciones características. Para su curación es necesaria la administración de antibióticos e incluso, a veces, practicar ciertas operaciones quirúrgicas.

Los huesos también pueden ser asiento de diversos tumores, algunos benignos y otros malignos. Las articulaciones enferman con mayor frecuencia que los huesos. Un golpe sufrido sobre la articulación, un mal gesto o un paso en falso, son capaces de ocasionar el llamado esguince. Se produce porque alguno de los varios ligamentos que unen fuertemente las diversas estructuras de la articulación, se distiende o incluso llega a romperse, con lo cual aquélla pierde uno de sus medios de fijación.

Entonces la articulación correspondiente duele bastante, su movilidad se ve dificultada e incluso, a veces, aparece hinchazón, calor y enrojecimiento, tal como si estuviese inflamada. Para obtener la curación es preciso que repose la zona articular, lo cual se consigue mediante un vendaje adecuado y, en casos necesarios, con la reparación operatoria del ligamento roto. Una vez que un ligamento se ha distendido, es más fácil que en la misma articulación vuelva a presentarse otro esguince o incluso luxación, debido a que la fijación de la misma ya no es tan perfecta como antes. Cuando una articulación se inflama, hablamos de artritis. Las clases y causas de estas dolencias son múltiples.

Algunas veces, la inflamación es purulenta y en este caso, toda la articulación se convierte en un verdadero flemón. Este tipo de artritis está originado, sobre todo, por diversos microbios, entre los que figura el estafilococo antes mencionado. El bacilo de Koch, es decir, el causante de la tuberculosis, también puede atacar una articulación e incluso los huesos vecinos a ella. Aparece preferentemente en niños.

Su comienzo, a diferencia de las infecciones supuradas, suele ser solapado, empezando por dolor, tanto espontáneo, como también a la presión y al mover la articulación. Ésta se hincha y calienta, mientras que los músculos vecinos adelgazan. Las articulaciones más frecuentemente atacadas por el bacilo de Koch son la rodilla (tumor blanco), la cadera (coxalgia) y la columna vertebral (mal de Pott).

Puede atacar una articulación e incluso los huesos vecinos a ella. Aparece preferentemente en niños. Su comienzo, a diferencia de las infecciones supuradas, suele ser solapado, empezando por ± REUMATISMO. Las palabras reumatismo y su abreviatura, reuma, se han extendido tanto que, cualquier dolor de las extremidades es calificado así por muchas personas. La palabra, de origen griego, significa correr, porque los dolores reumáticos a veces corren de una articulación a otra. Un día duele el codo, otro la rodilla, el siguiente la muñeca, etc.

Las articulaciones se inflaman, si bien en su interior no se produce pus, sino que tan sólo aumenta la cantidad de líquido sinovial; a ello se debe precisamente la hinchazón. Existen varios tipos, pero el más frecuente es el llamado reumatismo poliarticular agudo. Su causa más importante es un microbio que produce una serie de alteraciones de las articulaciones, no por invasión directa de las mismas, sino actuando a distancia. Pertenece al grupo de los llamados «estreptococos».

Las mojaduras y el frío predisponen bastante a esta enfermedad. De una a tres semanas antes de presentarse, los pacientes suele sufrir unas anginas o faringitis y aparece luego fiebre, sudores, malestar general e hinchazón de las diversas articulaciones que duelen mucho, están calientes, enrojecidas, y los músculos cercanos a las mismas se adelgazan.

Es muy característico el hecho de que la enfermedad se desarrolle rápidamente en una articulación, pero a lo mejor, en pocas horas ya ha desaparecido de ella y se localiza en otra distinta. Esta dolencia no sólo afecta al sistema locomotor, sino que ataca el corazón, la pleura, la piel, los ojos, el cerebro, etc. Para evitar la iniciación del reumatismo, es importante curar muy bien todas las infecciones de garganta. Otra clase de reumatismo es la llamada artritis reumatoide o poliartritis crónica progresiva.

Como su mismo nombre indica, en ella las afecciones articulares múltiples no aparece de un modo agudo, brusco, sino que se presentan poco a poco, de una manera crónica. Su causa exacta no se conoce. Esta enfermedad, a diferencia de la anterior que tiene preferencia por las grandes articulaciones (rodilla, codo, hombro, etc.), suele afectar mayormente las pequeñas (dedos de la mano, muñeca, etc.) y ataca casi exclusivamente al sexo femenino. Existe todavía una tercera clase de reumatismo, la espondilartritis anquilopoyética, que también es de carácter crónico. Al contrario de la anterior, ataca sólo a los hombres y afecta sobre todo las articulaciones de la cadera y de la columna vertebral.

En las minúsculas uniones situadas entre las vértebras se desarrollan, tras varios brotes de inflamación, cicatrices en forma de puentes óseos o de tejido de sostén, muy resistentes, que inmoviliza toda o gran parte de la columna. Dicha rigidez vertebral hace, en casos extremos, que los enfermos no puedan ni siquiera agacharse. Algunos medicamentos usados para combatir el reumatismo, se utilizan para otras clases de dolores, como la aspirina, o sea, el ácido acetil-salicílico, que se emplea con una frecuencia tan inusitada, que una compañía química norteamericana produjo e un solo mes del año 1956, más de 40 millones de kilos de aspirina. Bien merece este gran medicamento que conozcamos su historia.

En el año 1874, Kolbe, profesor de química de la Universidad de Leipzig, sintetizó el ácido salicílico. El químico de la casa Bayer, Félix Hoffmann, tenía por aquel entonces a su padre enfermo de artritis crónica y observó que el derivado acetílico de aquel ácido, la aspirina, era muy eficaz para aliviar el sufrimiento de su progenitor. Así es como nació este gran medicamento. Pero la historia del tratamiento con el ácido salicílico se remonta a muchos siglos atrás, pues ya Hipócrates recetaba para aliviar estos dolores, corteza de sauce, que es muy rica en aquel ácido. Otro remedio eficaz para diversos reumáticos es el piramidón que, además de reducir eficazmente la fiebre de cualquier tipo, es capaz de combatir la inflamación articular. En los reumatismos crónicos se emplean incluso inyecciones de oro.

Uno de los mayores avances conseguidos en Medicina, ha sido el aislamiento y fabricación química de ciertas sustancias producidas por algunas glándulas de secreción interna, como la ACTH y la cortisona, de gran eficacia en ciertos tipos de reumatismo y para combatir otras enfermedades que nada tienen que ver con el reuma.

Huesos de los Miembros Hombro, Brazo Mano Extremidad Superior

Huesos Miembro Superior
Hombro, Brazo Mano Extremidad Superior

HUESOS DE LOS MIEMBROS. Los miembros superiores son dos apéndices adaptados al tórax, constituidos por cuatro porciones principales: el hombro, el brazo, el antebrazo y la mano.

huesos del mimebrto superior

El hombro está integrado por dos huesos: en la parte anterior, la clavícula, en dirección horizontal y fija al esternón por su extremo interno y en el hombro por su extremo externo. En la parte posterior del mismo se halla otro hueso, vulgarmente denominado paletilla, llamado también escápula y omóplato.

Tiene forma de triángulo y se prolonga hacia la espalda. En el brazo (porción comprendida entre el hombro y el codo) sólo hay un hueso, el húmero. El antebrazo (desde el codo hasta la muñeca) contiene dos huesos: el cúbito, situado en la vertiente correspondiente al meñique, y el radio, colocado del lado del pulgar.

huesos del brazo

En la muñeca se disponen 8 huesecillos que, unidos convenientemente entre sí, proporcionan gran movilidad a esta porción del miembro superior. En la palma de la mano, el esqueleto se compone de 5 huesos largos, denominados metacarpianos. Y, finalmente, los cinco dedos (pulgar, índice, medio, anular y meñique o auricular) contienen cada uno 3 columnas óseas, excepto el pulgar que sólo posee 2. Son las llamadas falanges. Los dos apéndices inferiores adaptados al tronco están compuestos, de un modo parecido al de los superiores, de varias porciones: la cadera, el muslo, la pierna y el pie. El gran hueso de la cadera, denominado coxal, se une en el centro con el del lado opuesto, circunscribiendo un espacio llamado pelvis.

En la formación de dicho recito, que alberga parte de los órganos abdominales, contribuye también la porción inferior de la columna vertebral, reciamente enclavada entre ambos coxales mediante sus dos huesos terminales, denominados sacro y cóccix. A la cadera se fija el «muslo», que contiene un solo hueso, llamado fémur. En la pierna se encuentran, de un modo parecido a como ocurre con el antebrazo, dos huesos: la tibia, situada en la parte anterointerna y el peroné, localizado en la región externa de la misma.

En la rodilla, delante de la juntura de estos dos huesos con el fémur, se encuentra otro que actúa a modo de protector, denominado rótula. En el tobillo, llamado también tarso, se disponen siete huesos cortos, que se unen con otros cinco, que prolongados, forman la planta y el dorso del pie y se denominan metatarsianos, en número de cinco. Los dedos del pie contienen, al igual que los de la mano, cada uno de ellos 3 falanges, excepto el gordo, que sólo posee dos.

n la región externa de la misma. En la rodilla, delante de la juntura de estos dos huesos con el fémur, se encuentra otro que actúa a modo de protector, denominado rótula. En el tobillo, llamado también tarso, se disponen siete huesos cortos, que se unen con otros cinco, que prolongados, forman la planta y el dorso del pie y se denominan metatarsianos, en número de cinco. Los dedos del pie contienen, al igual que los de la mano, cada uno de ellos 3 falanges, excepto el gordo, que sólo posee ½.

ARTICULACIONES. El conjunto de partes blandas y duras, encargadas de unir entre sí dos o varios huesos, lo denominamos articulación. Existen tres tipos principales de uniones, según sean movibles (hombro), semimovibles (vértebras) o inmóviles (cráneo).

En toda articulación hay que considerar la superficies que se han de unir y los medios de fijación, constituidos, generalmente, por tiras muy resistentes de tejido conjuntivo, denominadas ligamentos. Los huecos resultantes, los extremos óseos y los diversos ligamentos fijadores, están recubiertos por una membrana muy fina que recibe el nombre de sinovial. De este modo la articulación constituye una cavidad cerrada, envuelta en una especie de manguito relleno de un líquido espeso y viscoso, llamado sinovia, destinada a facilitar los movimientos, de la misma manera que los engranajes mecánicos necesitan estar bañados en aceite.

Aunque las articulaciones de la columna vertebral son sólo semimovibles, el hecho de que haya tantas, proporciona a dicho eje una movilidad apreciable, sobre todo en la cabeza que se articula gracias a las junturas del atlas y axis (1a y 2a vértebras cervicales). En el cráneo, los huesos están unidos entre sí de modo tan firme, que forman un bloque homogéneo.

En cambio, en la cara tenemos una articulación muy móvil: la mandíbula inferior. Las articulaciones del tórax casi todas gozan de escasa movilidad. Las costillas se desplazan algo durante la respiración, así como la clavícula, en la porción donde se junta con el esternón. Una de las articulaciones que posee mayor amplitud de movimientos es la del hombro, que une el extremo superior del húmero con la escápula. Más que la del codo, la cual sólo tiene dos movimientos principales: el de flexión, que acerca el antebrazo al brazo, y el de extensión, mediante la cual se alejan entre sí las porciones mencionadas, aunque puede movilizarse también en sentido lateral. Gracias a la rotación del cúbito y el radio, la palma de la mano es capaz de dirigirse, mientras mantenemos el miembro superior caído a lo largo del cuerpo, tanto hacia adelante como hacia atrás.

El primero de dichos movimientos se denomina supinación y el segundo pronación. En la muñeca, debido al gran número de huesos que la forman, las articulaciones son múltiples, así como en los dedos. Por esta razón la mano del hombre es la herramienta más delicada y perfecta que se pueda imaginar. Los dos coxales están unidos entre sí y con la columna vertebral de un modo bastante rígido.

En cambio, el muslo, o sea el fémur, se articula al coxal mediante una de las junturas más movibles del cuerpo. El extremo superior de dicho hueso es muy redondeado, parecido a una bola (se le llama cabeza), y está como incrustado en el interior de una cavidad de la cadera. La rodilla, en cambio, sólo goza de dos movimientos, a saber: flexión (acercamiento de la pierna al muslo) y extensión (su alejamiento). Para lograr una mejor adaptación entre las diversas superficies articulares, cada rodilla posee dos meniscos cartilaginosos. Los dos huesos de la pierna, además de ponerse en contacto con el fémur, se unen entre sí mediante dos articulaciones, una situada en el extremo superior de los mismos y otra en el inferior; también se articulan con los huesos de los tobillos.

En éstos y en los pies, las junturas son múltiples y proporcionan bastantes movimientos, aunque su amplitud, precisión y delicadeza no alcanzan, ni muchísimo menos, las de las manos. Puede observarse, pues, cómo en el curso evolutivo de la especie humana, las extremidades superiores se han desarrollado cada vez más en el sentido de precisión, mientras que las inferiores adquirían mayor fuerza.

Huesos de la Cabeza Humana Craneo Huesos de la Cara Cuantos

Huesos de la Cabeza Humana
Cráneo y Huesos de la Cara

HUESOS DE LA CABEZA. El cráneo es un conjunto de huesos que alojan el cerebro y se divide en «bóveda» y «base». El hueso que forma la frente, se denomina frontal; en el extremo opuesto, en la parte posterior de la cabeza, está el occipital. A cada lado y en la parte superior de la cabeza se encuentra un parietal.

Más abajo, en el mismo lugar en que se hallan los oídos, se sitúan los huesos temporales, que presentan en su extremo posterior una eminencia ósea muy pronunciada y fácil de palpar por detrás de la oreja, es decir, la llamada «apófisis mastoidea».

El hueso único, situado algo por debajo del frontal y que forma la parte superior de la nariz, es el etmoides. Pospuesto al mismo y albergado en el interior de la cavidad craneal, se localiza hueso en forma de murciélago, cuya situación es muy difícil de describir: el esfenoides.

Hay dos mandíbulas, una superior y otra inferior, donde se implantan los dientes. La última está constituida sólo por un hueso en forma de herradura, llamado maxilar inferior, que forma la barbilla, y luego se prolonga hacia arriba en ángulo, y se une delante de la oreja, en una articulación, al hueso temporal.

Es el único hueso de la cara capaz de moverse con independencia. La mandíbula superior no está constituida sólo por un hueso como la inferior, sino por varios que son pares, es decir, iguales a ambos lados de la cara y se unen en su parte media; el maxilar superior el hueso más macizo de esta región, el pómulo y el nasal, que forma la parte dura de la nariz. La fosa orbitaria alberga el globo ocular y presenta, entre otros, un hueso muy pequeño, llamado unguis. En el paladar encontramos los huesos palatios.

La parte posterior del tabique de la nariz, es decir, de la pared que divide la fosa en dos, la constituye el hueso vómer. Estas fosas se subdivide parcialmente en varios compartimientos, gracias a los llamados cornetes, que también son formaciones óseas. En la parte anterosuperior del cuello, hay un hueso pequeño, separado de la cabeza, el hioides, que sirve de implante a una serie de músculos. 

En base a lo anterior podemos decir: El cráneo es una caja ósea y protege a la parte mas voluminosa del sistema nervioso central, el encéfalo.

Está constituido por 8 huesos, 4 impares y 4 pares. Los impares son: FRONTAL, OCCIPITAL, ESFENOIDE y ETMOIDES. Los pares son: PARIETALES y TEMPORALES.

HUESOS DEL
CRÁNEO

FRONTAL, OCCIPITAL,
ESFENOIDE y ETMOIDES

IMPARES
PARES

PARIETALES y TEMPORALES

Frontal. Es el hueso que forma la frente y la mayor parte del margen superior de las órbitas, que son las cavidades donde se encuentran los ojos.

Parietales. Son un par de huesos simétricos que forman la bóveda del cráneo y son los más grandes de la cabeza. Por delante se articulan con el frontal, por los lados con los temporales y por detrás con el occipital.

Temporales. Son también huesos pares, que forman las paredes laterales del cráneo y sirven de protección para las estructuras del oído, por lo que tienen un agujero para el conducto auditivo externo. También poseen una zona donde se articula el maxilar inferior.

Occipital. Situado detrás de los parietales, es el hueso impar que forma la parte inferior y posterior del cráneo. Además de estar articulado de forma rígida con otros huesos que forman la bóveda del cráneo, el hueso occipital se une con la primera vértebra de la columna que se encuentra sobre otra que permite los movimientos de la cabeza. Además, éste es el hueso por el que sale la médula espinal, que es una prolongación del encéfalo que pasará por el interior de las vértebras. El agujero de salida se llama agujero occipital o foramen magnum.

Esfenoides. Es un hueso impar con forma de murciélago con las patas y las alas extendidas, que se encuentra en la base del cráneo, en la parte central. A sus numerosas proyecciones se fijan el frontal, los parietales, el occipital y el esfenoides. Tiene una pequeña cavidad sobre la que se encuentra la glándula hipófisis, que regula el funcionamiento de las demás glándulas hormonales del cuerpo humano.

Etmoides. Se encuentra delante del esfenoides pero detrás de los huesos de la nariz. Posee los cornetes nasales superiores, poblados de numerosas celdillas.

HUESOS DE LA CARA: La cara está formada por catorce huesos, además del frontal y el etmoides, que se incluyen entre los del cráneo.

Maxilares superiores. Este par de huesos es el más importante de los de la cara. De él se forma la parte inferior de las órbitas, la parte exterior de las fosas nasales y la parte anterior del paladar, y es donde se articulan las piezas dentarias superiores. A este respecto hay que decir que los dientes, a pesar de su dura estructura, no se consideran huesos.

Maxilar inferior. Al nacer está formado por dos huesos simétricos, pero durante las primeras etapas de la vida éstos se sueldan para dar lugar a un solo hueso en forma de herradura. Tiene movilidad debido a que se articula con los temporales mediante unos salientes redondeados, y forma el mentón por abajo y por arriba recibe las raíces de las piezas dentarias inferiores.

Malares. De ellos se forman las mejillas, ya que son los que constituyen los pómulos. Además, intervienen en la formación de las órbitas oculares.

Palatinos. Forman la parte trasera del paladar óseo, y están en contacto con el esfenoides y con los maxilares superiores.

Huesos de la nariz. La nariz está formada por un hueso impar, el vómer, que forma hacia atrás el tabique nasal, y con otros tres pares de huesos. Los nasales dan forma a la nariz, y de ellos sale el cartílago nasal, que divide la cavidad en dos. Los cornetes inferiores, por su parte, están revestidos de mucosa olfativa y se encuentran en la parte alta de la nariz, mientras que los lacrimales forman delgadas láminas parecidas a uñas, que tienen un surco por donde pasa el conducto lacrimal.

Huesecillos del oído

Se encuentran en el oído medio y son un total de seis, una cadena de tres hueseci-llos a cada lado. Su función es transmitir el sonido desde la membrana del tímpano hasta el oído interno, y debido a su forma reciben los nombres de martillo, yunque y estribo; este último es el hueso más pequeño del cuerpo humano, con sólo 3 mm de longitud.

Huesos de la Columna Vertebral Constitucion y Forma de Huesos Nombres

Huesos de la Columna Vertebral
Constitución y Forma

El hombre no es un ser estático, sino que es capaz de trasladarse, caminar, efectuar innumerables movimientos; en fin, relacionarse con sus semejantes gracias a su aparato locomotor, constituido por tres grandes grupos de formaciones: huesos, articulaciones y músculos.

Los huesos son órganos de color blancuzco, constituidos por el llamado «tejido óseo» que les proporciona gran dureza y consistencia. El esqueleto, que es el conjunto de los huesos, puede dividirse en cuatro porciones principales: el cráneo, que forma la parte ósea de la cabeza; la columna vertebral, que constituye el eje del cuerpo; el tórax, a modo de caja, y finalmente, los miembros (superiores e inferiores).

Los huesos tienen cinco funciones principales. Tres de ellas son conocidas por todos nosotros: actúan como sostén de nuestro cuerpo y permiten que éste se mantenga erecto, como hacen las vigas de un edificio; protegen las vísceras ante cualquier presión o golpe del exterior, como, por ejemplo, las costillas al albergar los pulmones, tan delicados y que precisan de un espacio para ensancharse; y, además, permiten el movimiento de las extremidades, funcionando como puntos de anclaje de los músculos, que si no los tuvieran no podrían contraerse.

Existen también otras dos funciones óseas que debemos conocer, que son menos evidentes. Los huesos están formados en gran parte por calcio, y el organismo lo deposita allí o de allí lo toma cuando lo necesita; así pues, los huesos funcionan como reservorios. Por último, la sangre se fabrica en el interior de algunos huesos, en la médula ósea roja.

En los adultos los huesos en los que se fabrican las células sanguíneas son sólo el esternón, las costillas, las vértebras, los huesos del cráneo y los huesos más largos de brazos y piernas, el húmero y el fémur, mientras que en los niños la producción está más generalizada.

Forma de los Huesos: Los huesos más llamativos son los largos, que se hallan sobre todo en brazos y piernas. Una gran parte de ellos es larga y tubular, y recibe el nombre de diáfisis, mientras que los extremos son más gruesos y redondeados para poder articularse con otros huesos, y reciben el nombre de epífisis.

También existen los huesos cortos, tan anchos como largos, que son muy resistentes y se hallan sobre todo en las articulaciones de las muñecas y los tobillos. Los huesos planos, a su vez, tienen una función protectora; el ejemplo más típico de ellos son los huesos del cráneo, que mantienen a salvo una estructura tan delicada y esencial como es el cerebro. Por último tenemos los huesos irregulares, que no pertenecen a ninguna de las tres categorías anteriores. Son huesos irregulares los de la columna vertebral y algunos de los del cráneo y la cara.

Partes de un hueso
En los huesos encontramos tres partes constituyentes: la parte dura, que es la sustancia ósea; la médula ósea, que se halla en su interior, y el periostio, una capa protectora que además le proporciona el alimento mediante una serie de vasos sanguíneos.

La sustancia ósea tiene una parte formada por un material muy sólido que tiene incrustadas sales minerales, en cuya composición entra gran cantidad de calcio. En su interior se encuentran numerosas fibras de colágeno, que es una sustancia elástica que da al hueso cierta flexibilidad e impide que se rompa.

Todo este material se halla atravesado por unos conductos, los canales de Havers, por donde pasan los nervios y los vasos sanguíneos. Éstos van a parar a unas células vivas, los osteocitos, que se encuentran en el interior de unas cavidades de la sustancia ósea.

La médula ósea se halla en el hueco central de los huesos y es de dos tipos. La roja es la encargada de producir las células sanguíneas, mientras que la amarilla, también llamada tuétano, es un tejido graso. En los niños la médula roja se halla en el interior de todos los huesos, mientras que los adultos tienen la parte central de los huesos largos llena de tuétano.

COLUMNA VERTEBRAL Y TÓRAX. La columna vertebral está constituida por numerosas porciones óseas que se encuentran unidas entre sí para formar el eje del cuerpo. Son las llamadas «vértebras». Su número varía en el hombre entre 33 y 34, y se hallan distribuidas del siguiente modo: Siete corresponden a la región del cuello y se denominan «cervicales»; la primera de ellas (contando de arriba abajo), cuya función es sostener la cabeza, tiene el nombre de un personaje mitológico, cuyo destino era cargar sobre sus hombros el mundo entero, es decir, Atlas.

Esta primera vértebra cervical está muy bien articulada con la segunda para que pueda efectuar movimientos en todos los sentidos, y como quiera que ésta hace las veces de eje de la primera, se denomina axis (eje). Sólo estas dos vértebras tienen nombres especiales; a las demás se las llama por el número de orden que ocupan en su región, verbigracia, la 5a. cervical o la 2a. lumbar.

Las 12 vértebras que siguen a las cervicales son las llamadas «dorsales«, pues están situadas en el dorso o espalda. En cada vértebra dorsal se fijan dos costillas (una por lado).

Las 5 vértebras siguientes no tienen adosada ninguna costilla y se denominan «lumbares«, pues están situadas en el lomo del cuerpo, región que mucha gente denomina «de los riñones» (aunque éstos, en realidad, estén localizados más arriba).

Finalmente, las 9 ó 10 últimas vértebras son las «pélvicas«. Las cervicales, las dorsales y las lumbares están muy bien diferenciadas entre sí, y se unen mediante diversos músculos y ligamentos.

Las pélvicas, en cambio, se encuentran soldadas para llegar a formar sólo dos huesos separados: el sacro y el cóccix, vulgarmente denominado rabadilla.

La columna vertebral mide unos 75 cm. Cada vértebra posee un cuerpo macizo y varios apéndices que sirven para unirlas entre sí, así como un orificio, de modo que, superpuestas todas las vértebras, se forma un canal en el que se aloja la llamada médula espinal, formación perteneciente al sistema nervioso.

La columna vertebral no constituye un pilar recto como un bastón, sino que visto de perfil, recuerda una S algo aplanada. En el cuello, la curvatura es convexa hacia adelante, en el dorso hacia atrás (cuando se exagera esta inflexión posterior aparece una especie de giba o joroba), y en la región lumbar, es análoga a la del cuello.

La jaula torácica destinada a albergar el corazón y los pulmones, está formada por la porción dorsal de la columna vertebral, las costillas y el esternón, hueso plano que une, por delante, los extremos anteriores de las mismas y perfectamente palpable en la cara anterior del tórax.

En su extremo superior presenta un borde llamado horquilla, en el lugar donde se unen ambas clavículas. El extremo opuesto de dicho hueso es puntiagudo. El hombre posee 24 costillas, o sea 12 pares. Las 5 últimas no se fijan en el esternón y se denominan falsas.

Las dos inferiores flotan totalmente libres en el extremo inferior del tórax; de ahí su nombre de flotantes. Al unirse con el esternón, hay una porción de tejido cartilaginoso, cuya elasticidad permite al tórax más libertad de movimientos.