Experimento con la Respiracion Anhídrico Carbonico



RESPIRACIÓN HUMANA: DEMOSTRACIÓN DE EXHALACIÓN DE ANHÍDRIDO CARBÓNICO

Es sabido que todos los organismos vivos superiores absorben el oxígeno del aire y expulsan anhídrido carbónico.

Así, en los mamíferos, por ejemplo, el aire entra en los pulmones y allí se verifica un cambio notable; la carboxihemoglobina de la sangre procedente de los diversos tejidos cede anhídrido carbónico (producido en la combustión celular) y capta el oxígeno del aire respirado, transformándose en oxhihemaglobina, con destino a los tejidos. Este hecho se puede poner de manifiesto fácilmente con un sencillo experimento.

Se trata de demostrar con este experimento que en el aire expelido existe anhídrido carbónico.

Se podrá argumentar «a priori» que en el aire normal (el que se aspira) ya existe esta sustancia, y que¿ por tanto, no tiene nada de extraño que se encuentre en el que se expulsa. El experimento permitirá determinar qué cantidad de CO2 tiene el aire normal, y cuál es la que se produce en la respiración.

experiencia de respiracion humana

Para detectar el anhídrido carbónico se utilizará una reacción característica. En efecto, esta sustancia reacciona con el hidróxido calcico (agua de cal), y se produce carbonato cálcico:

C02 + Ca (OH)2 —–>* CO3Ca + H2O

Como el carbonato calcico es insoluble, puede observarse la manera en que precipita de la solución, a medida que se   forma.

Se preparan dos frascos, como se indica en la figura; en cada uno de ellos se pone cierto volumen de una solución límpida de Ca(OH)2 (agua de cal filtrada). Para iniciar el experimento se aspira aire por la embocadura A, presionando con los dedos el empalme flexible 2; con ello, el aire penetra en el aparato por él tubo B, burbujea a través de la solución del primer frasco, y se separa de CO2 al reaccionar con el hidróxido calcico correspondiente; se puede observar cómo precipita el carbonato calcico formado.

Por tanto, este aire que se respira penetra en los pulmones, exento de CO2. A continuación, y presionando previamente el empalme 1, se expulsa el aire de los pulmones, también a través de la embocadura A. De este modo, el aire expulsado burbujea por la solución del segundo frasco, para salir por el tubo C.



La precipitación de carbonato calcico que tiene lugar en el segundo frasco demuestra que el aire procedente de los pulmones va cargado de anhídrido carbónico, y de la abundancia del precipitado se deduce que su concentración en esta sustancia es muy superior a la que tiene el aire atmosférico.

Cifras concretas de estas concentraciones se pueden obtener, tras una serie de aspiraciones, filtrando las soluciones recogidas en cada frasco y pasando el CO3Ca sólido que queda   en   los   filtros.

Por ejemplo, si se conoce la capacidad pulmonar dé la persona que realiza el experimento, se deducirá que, después de las respiraciones necesarias para que pase un volumen determinado de aire por los pulmones, el precipitado recogido en el primer frasco corresponde a una concentración, en anhídrido carbónico, del 0,03 % y en el segundo, de un 4 %.

Por consiguiente, el aire expulsado por los pulmones tiene unas 130 veces más anhídrido carbónico que el aire atmosférico normal.

De hecho, el aire que se respira tiene 21 % de oxigene y 0,03 % de anhídrido carbónico; el aire que se expele tiene   16′ %   de  oxígeno y 4 %   de anhídrido carbónico.

Fuente Consultada:
TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología Fasc. N°96

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