Superación

La Voluntad Popular y El Sufragio Concepto Eleccion de Representantes

La Voluntad Popular y El Sufragio – Concepto –
Elección de Nuestros Representantes

El respeto y acatamiento de la voluntad popular por parte de los gobernantes está en la raíz de las auténticas democracias. Democracia significa que los gobernantes ejercen el poder no por derecho propio, sino por mandato del pueblo; no para provecho propio, sino para bien de la comunidad. Que la voluntad del pueblo pueda expresarse espontánea y libremente es condición ineludible de la democracia.

LA VOLUNTAD POPULAR EN LA DEMOCRACIA

Se ha definido democracia como gobierno del pueblo. Es este su sentido original y etimológico. Democracia significa que los gobernantes ocupan sus cargos por voluntad popular y gobiernan de acuerdo a esa voluntad.

Sólo en comunidades políticas muy reducidas se da la posibilidad de que el pueblo realmente gobierne. Así sucedía en Atenas, donde los hombres libres, que eran un reducido núcleo de la población, se reunían en asamblea, discutían, y resolvían sobre todos los asuntos de la comunidad. Los magistrados eran meros ejecutores de sus resoluciones.

En las grandes comunidades modernas la democracia directa no es posible. Se impone la democracia indirecta, es decir, que el pueblo designe a los gobernantes y esté representado en el gobierno.

La democracia requiere asimismo que los gobernantes sean y se sientan mandatarios de un poder que no es propio sino delegado y que en el ejercicio del poder respeten y realicen la voluntad popular. Por eso también se ha definido a la democracia como el régimen en que la acción de los gobernantes se identifica con la voluntad de los gobernados.

Surge el problema de cuál es la voluntad del pueblo. Si en una comunidad existiese un acuerdo unánime de los ciudadanos en la elección de los gobernantes y acerca de las medidas a tomar el problema estaría solucionado. Pero no es así.

En las comunidades siempre existen divergencias. Los gobernantes no son designados por unanimidad, sino por las mayorías. Las leyes difícilmente son sancionadas por unanimidad; prevalece la mayoría. Las disposiciones gubernamentales contentan a un sector y descontentan a otros.

En la práctica no hay otra solución para la democracia que el gobierno de las mayorías, el respeto de las minorías y la libre expresión para todos.
Para que un sistema así pueda funcionar se requiere que la población no sea un simple conglomerado de voluntades individuales, sino una unidad orgánica, lo cual supone que aunque existan diferencias de opiniones, criterios y de preferencias personales, todos están de acuerdo acerca de los valores sobre los que se basa la convivencia, los objetivos fundamentales a conseguir y la forma de gobierno que rige la comunidad.

En otras palabras. En una democracia cuando un ciudadano da su voto a un candidato o partido para la presidencia, tiene que estar dispuesto a reconocer como presidente al que sea electo por la mayoría, aunque sea del partido contrario, y a obedecerle y a colaborar lealmente con él en su gestión.

La democracia supone que las mayorías gobiernan y respetan a las minorías. Y que las minorías respetan y colaboran con las mayorías. Esto sólo puede darse donde existe un acuerdo profundo sobre los valores y destino de la comunidad.

Donde esto no se da, sino que los sectores de la comunidad están profundamente divididos, simplemente la democracia no es posible. En la Argentina no hemos logrado aún estabilizar un régimen democrático. Tal vez la causa sea la existencia de divisiones profundas en nuestro pueblo. La democracia requiere un pueblo integrado y maduro.

Si no es siempre posible establecer un régimen democrático, siempre es posible aspirar a él y prepararlo para el futuro. La mejor preparación es hacer expresas las coincidencias profundas de aspiraciones y de intereses, e insistir lo menos posible en las divergencias que separan a los distintos grupos.
Para que exista democracia, aunque haya diversidad de opiniones y de intereses entre los sectores de la comunidad, es menester que exista una voluntad popular fundamental.

Es lógico que en una democracia en la designación de los gobernantes prevalezca la voluntad mayoritaria y que esta misma voluntad sirva de guía a la acción de los gobernantes. Pero es esencial el respeto a la voluntad de las minorías y la consideración a sus opiniones e intereses.

El sistema proporcional de sufragio tiene la ventaja de permitir la expresión de las distintas minorías.

La voluntad de la mayoría debe ser guía de la acción gubernamental. Pero no es criterio infalible de acierto, ni de justicia. Ninguna voluntad, por mayoritaria que sea, puede justificar una injusticia, ni el atropello de los derechos de la minoría.

También las mayorías, sobre todo en países que no tienen un grado suficiente de integración social o de madurez cultural, pueden ser despóticas o tiránicas. En estos casos no existe democracia, sino dictadura de las mayorías.

cuadro voluntad popular

 

FORMAS DE EXPRESARSE DE LA VOLUNTAD POPULAR

Cada pueblo establece a través de la historia sus propias formas culturales y establece los modos de estructurar el poder y de designar los gobernantes.
En los regímenes democráticos el pueblo, como totalidad del cuerpo social, está en el origen, en la transmisión y en el ejercicio del poder.

La voluntad popular designa los gobernantes y debe ser guía de su gestión. Debe, asimismo, poder controlar el uso que de su poder hacen los gobernantes. Los gobernantes, puesto que gobiernan en nombre y por la autoridad del pueblo, deben respetar y acatar la voluntad popular.

Dos formas fundamentales tiene la voluntad popular para expresarse y gravitar en las decisiones políticas:

1. el sufragio mediante el cual los ciudadanos eligen entre los distintos candidatos y partidos a aquellos que creen más aptos para conducir al país y en ellos delegan el ejercicio del poder o su representación parlamentaria;

2. la opinión pública que permite a los ciudadanos expresar sus opiniones y juicios acerca de los problemas comunes, de los actos del gobierno, sus inquietudes, esperanzas y deseos en forma que influyan en las decisiones del gobierno.

El sufragio:

Las modernas democracias son representativas y organizadas según el sistema de sufragio universal. A tal punto que para algunos, democracia y sufragio universal se identifican en la práctica. Donde no existe sufragio universal y las elecciones no son libres y limpias, no hay democracia.

El sufragio universal tiene, entre otras, las siguientes ventajas:

1. Es el reconocimiento práctico de que el poder pertenece al pueblo;
2. Da participación activa a todos los ciudadanos;
3. Posibilita la elección de los ciudadanos más capaces;
4. Es un medio eficaz de controlar la acción del gobierno;
5. Desarrolla el espíritu de civismo;
6. Obliga a los sectores dirigentes de una comunidad a tener siempre presente al pueblo.

La fuerza y estabilidad de un sistema político depende en gran medida del consentimiento y adhesión que el pueblo le otorgue.

Un sistema que no logra la adhesión popular, tampoco obtiene la colaboración de la población y difícilmente puede ser eficaz en la tarea gubernativa.

El sufragio universal facilita y hace explícito el consenso.

Actualmente la designación de los gobernantes mediante sufragio universal nos parece un hecho natural.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: «La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto» (art. 21,3).

El Concilio Vaticano II declaró: «Es plenamente conforme a la naturaleza humana que se establezcan estructuras jurídico-políticas donde los ciudadanos tengan la posibilidad siempre más amplia de participar libre y activamente y sin ninguna discriminación,

— en la disposición de los fundamentos jurídicos de la comunidad política,
— en la dirección del estado,
— en la determinación de ámbito y fines de las distintas instituciones,
— y en la elección de los que gobiernan».

No obstante esto la admisión del sufragio universal como modo normal para designar los gobernantes es un hecho nuevo en la historia de la humanidad.

En las antiguas democracias participaba un reducido grupo de hombres libres y estaba excluida la mayor parte de la población.

Durante los siglos XIX y XX las monarquías hereditarias van siendo substituidas por gobernantes designados mediante elecciones.

El voto generalmente estaba restringido a algunas categorías y grupos sociales. Actualmente casi todos los países reconocen el sufragio universal.

Sistemas de sufragio:

A los sistemas que reconocen el principio electivo podemos clasificarlos en:

1. de voto restringido:
a. por razones económicas. Por ej., sólo votan los propietarios.
b. por razones culturales. Por ej., no pueden votar los analfabetos.

2. de voto desigual:
a. voto múltiple. Un elector puede votar en varias circunscripciones a la vez. Por ej., un médico vota en el lugar de su consultorio y en el de su domicilio.
b. voto plural. Un elector dispone de varios votos. Por ej., el padre de familia dispone de tantos votos cuantos hijos tiene.

3. de voto universal: a cada ciudadano se le atribuye un voto sin distinciones sociales, culturales o económicas.

El sufragio universal significa la vigencia del principio cada hombre un voto. Lo cual no excluye ciertas limitaciones.

Entre otras:

— en ningún país votan los niños ni los adolescentes. Todos requieren una edad mínima.
— tampoco votan los incapaces y los enfermos mentales.
— hay exclusiones por razones de indignidad civil o criminal.
— tampoco votan los soldados conscriptos.

El sufragio femenino tiene vigencia en algunos países y en otros no. En los Estados Unidos fue concedido en 1920; en Gran Bretaña, en 1922; en Francia en 1944; en la Argentina en 1947.

cuadro sufragio

La Opinión Pública

La opinión pública constituye uno de los medios más eficaces de ejercer influencia y control sobre la gestión de los gobernantes. Es una fuerza política anónima que actúa como verdadero tribunal.

En toda sociedad los hombres comentan los hechos y sucesos, discuten y opinan sobre ellos. Del cúmulo de discusiones y opiniones particulares surge una resultante, «lo que la gente generalmente piensa u opina acerca de algo o alguien«.

Es lo que se llama opinión pública.

La opinión pública es una resultante. No significa que todos coincidan con ella. Es una opinión colectiva, no individual. Cuando decimos «los agricultores piensan tal cosa» no significa que todos y cada uno de ellos piense así; damos la opinión generalizada entre ellos.

La opinión pública puede ser de carácter científico, político, artístico, etc., según el tema a que se refiere. Así decimos «que la opinión pública ha consagrado a tal persona como el mejor jugador de fútbol».

Aquí nos interesa la opinión pública política. Lo que los hombres y grupos que constituyen la comunidad piensan de los hechos y sucesos públicos, de los problemas políticos y sus posibles soluciones, de las disposiciones gubernamentales, de la capacidad de los gobernantes, etc.

La opinión pública política genera estados de ánimo colectivos, motiva sentimientos de aprobación o de rechazo, desencadena energías que se convierten en movimientos sociales o políticos que influyen en la marcha de la comunidad y deben ser tenidos en cuenta por los gobernantes.

De aquí que en los estados totalitarios pretenda ahogarse la libre expresión de las opiniones. Se distorsionan los hechos y las informaciones, se monta un sistema de propaganda, se impide la expresión de opiniones contrarias, buscando lograr que todos piensen lo que el régimen desea.

Los estados democráticos, al contrario, fomentan, respetan y escuchan a la opinión pública, como expresión de voluntad popular. La opinión pública vigorosa y libre es signo de la vitalidad de una sociedad.

La opinión pública es una especie de juicio social que surge de la confrontación de pareceres y actitudes, y de la distinta interpretación que individuos y grupos dan a un mismo acontecimiento. Este juicio social actúa sobre el gobierno facilitando o dificultando su gestión.

Su Libre Expresión:

No puede darse una opinión pública vigorosa donde se dificulta o se ponen trabas a su expresión.

El que los individuos y los grupos puedan expresar libremente por palabra, por escrito y por todos los medios de difusión sus opiniones y pareceres, y defender sus intereses, es condición para una auténtica opinión pública.

Y también es condición para ello el que los hombres puedan reunirse, realizar asambleas y manifestaciones, crear asociaciones y entidades para expresar, defender y difundir sus ideas.

La opinión pública está estrechamente ligada a la libertad de expresión y a la libertad de asociación.

La opinión pública, para ser sana y constructiva requiere, además de libertad:

1. que los ciudadanos estén capacitados para dar un juicio propio y sensato sobre los distintos problemas y acontecimientos;
2. que el gobierno y los distintos grupos que constituyen la sociedad proporcionen una información objetiva y cierta sobre los sucesos y problemas.

cuadro formacion opinion publica

LOS ÓRGANOS REPRESENTATIVOS DE LA VOLUNTAD POPULAR Y LOS EXPRESIVOS DE LA OPINIÓN

Órganos representativos de la voluntad popular:

En la democracia, todas las instituciones políticas, puesto que han surgido de consultas electorales, deben ser representativas de la voluntad popular. Pero en la práctica el órgano eminentemente representativo es el parlamento.

El presidente representa a la Nación y al pueblo, pero ha sido designado por la mayoría y no por todos los sectores. En el parlamento, en cambio, están, o deben estar, representados todos los sectores de la población.

En el parlamento, para que su representavidad sea real, deben estar representados los diversos sectores regionales, políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos que constituyen la comunidad.

El parlamentarismo se desarrolló durante el siglo XIX y sufrió la influencia del liberalismo individualista.

La más importante de las funciones gubernamentales es la legislativa, que establece las normas y pautas estables que van a regir la vida comunitaria y sus actividades, encauzar el desarrollo de la sociedad y reglamentar las relaciones entre los grupos. Elaborar y sancionar las leyes es función de primordial importancia.

Tradicionalmente ha sido el parlamento el encargado de la elaboración y sanción de las leyes. Actualmente esta función ha variado. La sanción de las leyes en casi todos los países queda reservada al parlamento, pero no su elaboración.

Actualmente en la mayor parte de los países las leyes son elaboradas por el poder ejecutivo, los gabinetes técnicos, los grupos interesados, etc., y luego elevadas al parlamento para su discusión, aprobación y sanción.

Este hecho significa un gran adelanto político. No puede pretenderse una buena legislación educacional sin escuchar antes y confrontar los puntos de vista, pareceres e intereses de los distintos grupos y entidades educativas y culturales; ni se puede dictar una ley de estructuración económica sin escuchar a los sindicatos, grupos empresarios y financieros. Los ejemplos pueden multiplicarse. De aquí la importancia de que los distintos grupos tengan una representación institucionalizada.

La Constitución Nacional en su art. 22 establece que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.

En la Argentina el parlamento recibe el nombre de Congreso y está formado por dos cámaras de representantes: la de diputados, elegidos directamente por el pueblo y la de senadores, elegidos por las legislaturas de las provincias que representan.

La Constitución Nacional no reconoce la existencia de los partidos políticos, limitándose a afirmar que los diputados serán «elegidos directamente por el pueblo». La legislación posterior ha establecido a los partidos políticos como único cauce para la elección de diputados.

Los distintos sectores de actividad socio-económica y los grupos y sociedades intermedias no tienen representación institucionalizada. Es uno de los problemas que debe solventar la comunidad argentina para adecuar sus estructuras políticas a las exigencias de una sociedad moderna.

Órganos expresivos de la opinión pública

La opinión pública, ya lo hemos dicho, es una resultante de la confrontación de opiniones y puntos de vista particulares. Es una fuerza social anónima. Por lo tanto ningún órgano puede representaría.

La opinión pública se expresa a través de lo que los individuos y grupos piensan, discuten, opinan, acerca de los diversos problemas. Se refleja en las conversaciones, en las discusiones, en los comentarios, en la prensa, en la radio y en los otros medios de comunicación. Para que la opinión pública pueda manifestarse es indispensable que los individuos y los grupos estén en condiciones de expresar libremente sus opiniones y defender sus intereses.

Lo cual requiere que tengan acceso a la prensa, radio, televisión y demás medios de comunicación social.

COMO SURGEN LOS PODERES PÚBLICOS EN LAS DEMOCRACIAS

En las democracias los poderes públicos surgen de la voluntad popular que se manifiesta mediante elecciones libres. Pero la democracia supone también la existencia de un orden constitucional y legal que señala las normas de acuerdo a las cuales se constituyen los diversos poderes y se designan los magistrados.

Según nuestra Constitución:

— El Presidente y Vicepresidente son elegidos por un colegio electoral, formado por electores elegidos directamente por el pueblo de la Capital y de cada una de las provincias;

— los ministros son nombrados por el Presidente, a título personal;

— los diputados son elegidos directamente por el pueblo;

— los senadores son elegidos por las legislaturas provinciales, excepto los de la Capital Federal que son elegidos por un colegio electoral;

— los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado.

Las autoridades provinciales surgen de acuerdo a las normas que establecen las respectivas constituciones provinciales.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

La Solidaridad Social Concepto La Asistencia y El Estado Nacional

La Solidaridad Social Concepto
La Asistencia y El Estado Nacional

La solidaridad social: Los hombres no pueden vivir solos. Todos hemos nacido dentro de una familia, vivimos en un pueblo o una ciudad, tenemos amigos y compañeros. Sin la compañía y la ayuda de los demás no podríamos vivir. Robinson Crusoe, solo, en una Isla desierta, es solamente el fruto de la imaginación de un novelista.

Siempre, en todos los lugares del mundo, el hombre ha vivido en sociedad porque necesita de los demás para alcanzar su perfección. La sociedad humana es, pues, el conjunto de hombres que viven sobre la Tierra en estrecha interdependencia, y cuanto más avanza la civilización y progresan las comunicaciones mayor es la interdependencia entre los hombres.

No podemos prescindir de los demás. Basta reflexionar, cuando nos sentamos a la mesa, la cantidad de personas que han intervenido para que esos alimentos lleguen a nuestro plato.-agricultor, ganadero, granjero, comerciante, etc.

Nos sentimos más alegres cuando podemos hacer algo por los que nos rodean. Prestar un lápiz o una revista, explicar una lección que nuestro compañero no entiende, etc., son actos que nos llenan de satisfacción, pero en realidad son obligaciones que cumplimos. A esto se llama solidaridad social.

Cuando una catástrofe, por ejemplo una inundación, asóla una región aunque no nos afecte en forma directa tenemos la obligación de ayudar; pensamos que alguna vez esa catástrofe nos puede afectar de cerca y necesitaremos ayuda de otro.

Pero por encima de esta razón, un poco egoísta, hay una razón superior. Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Él.

Este deber de solidaridad social es más inexcusable para aquellos que por su cultura, inteligencia o bienes de fortuna, están en mejores condiciones de poder ayudar. Por eso los jóvenes deben capacitarse lo mejor posible para ayudar mejor a sus semejantes.

En sintesis, podemos decir, que  la convivencia ordenada y fecunda, plenamente humana, no se logra sin verdad, justicia, amor y libertad.

— La verdad como fundamento.
— La justicia como norma.
— El amor como motor.
— La libertad como ambiente.

Lo que es el amor en las relaciones individuales es la solidaridad en las relaciones sociales. La solidaridad es la manifestación social del amor y la fraternidad.  El objeto de este post es estudiar algunas de las formas en que la solidaridad se expresa y se organiza en la sociedad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL

la solidarida de la sociedad

La Solidaridad Social es la adhesión voluntaria de causas de otros, busca el bien común. Se trata de unir esfuerzos y recursos y conseguir un bienestar que favorezca a todos. En cambio la caridad es solo dar bienes materiales a los mas necesitados. La solidaridad muchas veces se hace mas visibles cuando tiempos dificiles o de crisis, cuando la acción individual no alcanza para enfrentar las necesidades sociales.

Cada hombre es responsable de su propio destino. Lo debe realizar, bajo su propia responsabilidad, por obra de su libertad e iniciativa.

Cada padre de familia es el principal responsable del sustento y educación de sus hijos y de la seguridad de su hogar.

La sociedad tiene por objeto ofrecer,, mediante el esfuerzo y la ayuda solidaria de todos, la posibilidad de cubrir las necesidades económicas, educacionales, sanitarias, asistenciales, etc., de individuos y familias.

Al estado, como gestor del bien común le corresponde organizar, alentar, armonizar, ayudar, dirigir las actividades e iniciativas de individuos y grupos para que a todos los miembros de la comunidad les lleguen los beneficios del bienestar y la seguridad social.

Las sociedades modernas procuran brindar a sus miembros todos la posibilidad de satisfacer las necesidades de trabajo, salario, educación, vivienda, asistencia médica, recreación y descanso.

Procuran, asimismo, cubrir los riesgos provenientes de enfermedades, vejez, muerte, orfandad, carencia involuntaria de trabajo, accidentes fortuitos y situaciones de desamparo.

Al estado, es decir, a las autoridades políticas, le corresponde velar para que todos tengan un nivel de vida digna, en el más alto grado que permitan los recursos de cada comunidad. Para lo cual debe tener una eficiente y adecuada política social.

La política social está constituida por el conjunto de leyes y disposiciones gubernamentales para organizar y conducir el esfuerzo y la actividad comunitaria en orden a lograr los beneficios del bienestar, la asistencia y la seguridad social.

El estado liberal, llamado también estado gendarme, se limitaba a cuidar el orden y se despreocupaba de los problemas sociales y asistenciales. Suponía que la sola iniciativa y la libre competencia de los individuos y grupos subsanaría a la larga todos los males sociales. La experiencia histórica demostró que los males, en vez de disminuir, aumentaron.

El estado totalitario, llamado también estado nodriza, tomó como función a su exclusivo cargo la educación, asistencia, previsión, etc. El resultado fue que si a corto plazo pudo remediar muchos males e injusticias sociales, a largo plazo anuló el desarrollo de las fuerzas creadoras. Además, lo hizo sacrificando la libertad de individuos y grupos.

El estado democrático personalista se reconoce responsable del bien común y se preocupa de los problemas sociales. Para todos procura bienestar y seguridad y a todos garantiza los beneficios de la previsión y asistencia sociales. Pero cree que esto debe lograrse por solidaridad mediante el esfuerzo y la cooperación de los distintos grupos (regionales, provinciales, municipales, profesionales, empresarios, sindicales, religiosos, cooperativistas, mutualistas, etc.).

Su misión es alentarlos, ayudarlos, coordinarlos, obligarlos a cumplir sus obligaciones sociales. Incluso sancionarlos cuando no lo hacen.

Cuando los grupos sociales, por una u otra causa son insuficientes o no están capacitados para cumplir con sus responsabilidades, toma a su cargo aspectos de la previsión, asistencia y seguridad.

Al estado personalista le corresponde ocuparse especialmente de los grupos económica o culturalmente más débiles y lograr que a ellos lleguen los beneficios sociales.

cuadro solidaridad social

Un ejemplo práctico nos ayudará a entender las tres concepciones.

— El estado liberal no se preocupa de si el padre de familia puede atender a las necesidades alimenticias, educacionales, médicas, etc., de sus hijos. Estima que el problema pertenece a la iniciativa privada.

— El estado totalitario toma a su cargo casi exclusivo la educación y asistencia, disminuyendo la responsabilidad del padre.

— El estado personalista reconoce al padre la obligación y el derecho a ser el principal responsable de sus hijos, pero al mismo tiempo se preocupa, mediante una política salarial, educacional, asistencial, etc., de que estén a su alcance los medios necesarios.

La sociedad democrática necesita más que otras, desarrollar en sus miembros un fuerte sentido de solidaridad.

Lo que es el amor entre las personas es la solidaridad entre los miembros de una comunidad.

formas de expresar la solidaridad social

Formas de Expresar la Solidaridad Social

PREVISIÓN Y ASISTENCIA SOCIAL

La sociedad y el estado deben ofrecer a sus miembros un nivel de vida digno y deben brindarle seguridades en los riesgos y contingencias que tiene la vida humana.

La previsión y la asistencia son dos formas en que se manifiesta la solidaridad social, el apoyo mutuo entre los miembros de la sociedad.

La Previsión Social

Previsión, significa la acción y efecto de prever, ver con anticipación.

Existen situaciones y hechos que pueden ser previstos:

— un hombre puede prever que en un momento de su vida él o sus familiares estarán sujetos a enfermedades;
— que todos envejecemos y que con la vejez disminuye la capacidad de trabajo;
— que todos podemos ser víctimas de accidentes fortuitos;
— que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento y dejar en desamparo a los que dependen de nosotros, etc.

La previsión tiene por objeto prevenir estos males para evitarlos, y si no pueden ser evitados, aliviar sus consecuencias.

Puede ser:

— Individual, p. ej., los cuidados que tiene un hombre para conservar su salud, el ahorro, etc.
— Social, p. ej., la vacunación masiva de la población para evitar ciertas enfermedades; las cajas de jubilaciones, etc.

La previsión social está constituida por el conjunto de leyes, disposiciones, instituciones y organismos mediante los cuales la sociedad procura prever los males y necesidades que pueden afectar a sus miembros para evitarlos o aliviar sus consecuencias.

Corresponde al estado la armonización y dirección del esfuerzo social en orden a la previsión. Es obligación suya velar para que sus beneficios lleguen a todos los miembros de la comunidad.

La previsión suele costearse con el aporte de sus posibles beneficiarios. Las jubilaciones se costean con los aportes que a este objeto hacen empleados y empleadores; el seguro de maternidad para madres que trabajan por el aporte de todas las mujeres empleadas y el de los empleadores, etc.

La Asistencia Social

Asistir significa prestar socorro, ayuda y servicio al que necesita de ellos.

Existen circunstancias en que los hombres necesitamos la ayuda y el socorro de otro u otros necesitan nuestra ayuda y socorro. Por ejemplo:

— casos de accidentes,
— enfermedades cuya curación no podemos costear,
— situaciones de invalidez,
— situaciones de desamparo socio-económico, etc.

La asistencia social está constituida por el conjunto de leyes, medidas, instituciones y organismos con que una sociedad acude a la ayuda de los que padecen necesidad o protege a sus miembros más débiles.

Es enorme la variedad de problemas que abarca la asistencia social: biológicos, patológicos, socio-económicos y socio-culturales; enfermos físicos y mentales, situaciones de miseria material o moral.

Corresponde, entre otras situaciones, a la asistencia social llevar auxilio y, si es posible, solución a los enfermos carentes de medios, a los débiles mentales y anormales, a los ancianos desamparados, a la niñez sin familia o en ambientes peligrosos, a las víctimas de enfermedades o vicios sociales, como el alcoholismo, etc.

Se preocupa de los desocupados y carentes de recursos; de los problemas de la vivienda insalubre o insuficiente, de la readaptación de los delincuentes, de la inconducta social de los adolescentes, etc.

El brindar asistencia social a toda la comunidad es obra que requiere el aporte de todos sus miembros. En ella colaboran entidades privadas y públicas. Como en otras actividades sociales al estado corresponde alentar, ayudar, coordinar y dirigir los esfuerzos de todas las asociaciones que se preocupan de la asistencia social y cuando éstas son insuficientes tomar directamente a su cargo tales actividades.

Los enormes gastos que demanda la asistencia social es costeada por el aporte de entidades y grupos privados y sobre todo por el estado nacional, las provincias y municipalidades. El grado de madurez social de un pueblo puede medirse por el porcentaje de sus ingresos que dedica normalmente a educación y asistencia social.

LA SEGURIDAD SOCIAL

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

— «Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional… la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad» (art. 22).

— «Toda persona tiene derecho al trabajo… y a la protección contra el desempleo» (art. 23,1).

— «Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria… que será complementada en caso necesario por cualesquiera otros medios de protección social» (art. 23,3).

— «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad» (art. 25).

La encíclica Pacem in Terris declara en términos similares:

— Todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios.
De aquí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez, de viudez, de vejez, de paro y de cualquier otra eventualidad de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad».

Los estados modernos se preocupan de ofrecer bienestar y seguridad social. Está superada la concepción liberal del estado, que se despreocupaba de los problemas sociales.

La seguridad social tiene por objeto garantizar y hacer efectiva la protección de la sociedad en los riesgos y contingencias que ofrece toda vida humana, satisfacción de las necesidades presentes y previsión de las futuras.

Alemania fue el primer país que implantó con carácter obligatorio el seguro de enfermedad en 1883.

Después de la Primera Guerra Mundial los movimientos sociales tuvieron como principal objetivo lograr mejores retribuciones y condiciones de trabajo. En muchos países se lograron seguros contra los riesgos profesionales.

En 1935 en los Estados Unidos se sancionó la ley de seguridad social cuyo objeto es llevar seguridad y asistencia a los sectores social y económicamente más débiles.

Después de la Segunda Guerra Mundial  casi todos los países se esfuerzan en establecer sistemas de seguridad social integral.

Una adecuada política social, destinada a brindar a todos los beneficios de la seguridad, requiere que además de los problemas de previsión y asistencia y de la protección de los sectores más débiles, se encare la solución de dos problemas fundamentales para el recto orden social:

1. una eficiente política de vivienda.
2. el establecimiento de justos salarios familiares.

Alcanzar los objetivos de la seguridad social integral exige grandes recursos humanos y económicos. Existe una relación estrecha entre el grado de desarrollo de un país y el aprovechamiento de sus fuerzas productivas y sus posibilidades de brindar bienestar y seguridad social.

Los gastos sociales se solventan en gran parte mediante los impuestos. Los impuestos en los estados modernos se han convertido en una forma de redistribución de la riqueza nacional. De aquí la importancia de un justo y eficiente sistema impositivo y la gravedad social del delito de evasión de los impuestos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Modo de Vida en la Antidemocracia o Regimenes Totalitarios

Modo de Vida en la Antidemocracia o Totalitario

El término «antidemocracia» no existe en el vocabulario político técnico. Aquí lo usaremos para designar a los regímenes contrarios a la democracia, especialmente a los regímenes totalitarios. Existen gobiernos no democráticos que no son antidemocráticos, sino que aspiran a convertirse en democráticos.

Requisitos esenciales a la democracia son:

1. Reconocimiento de la dignidad del hombre, de su libertad y de sus derechos;

2. Reconocimiento de que la soberanía pertenece al pueblo y de que el objeto de la sociedad es servir al hombre;

3. Existencia de un poder surgido de elección popular y sometido a normas de derecho. Negación del poder incontrolado, arbitrario o despótico.

Característica de los regímenes antidemocráticos son entre otros:

1. Existencia de un poder despótico o tiránico, cuyo ejercicio no puede ser controlado por el pueblo.

2. Negación de las libertades humanas fundamentales, de asociación, de prensa, etc. En los países comunistas se niega incluso la libertad religiosa.
3. Carencia de garantías jurídicas para defensa de los derechos.

4. Imposición de una ideología a través de la propaganda, prensa, radio, escuela.

5. Existencia de un partido único y persecución a los otros grupos políticos.

Se da también otro tipo de antidemocracia, cuyo ejemplo puede ser la «democracia ateniense». Un grupo social, los hombres libres, gozan de todos los derechos, mientras la inmensa mayoría de la población, los esclavos,, están privados de ellos.

Cosa semejante sucedió, y en parte sucede aún, en los regímenes liberales individualistas. Existen teóricamente formas políticas democráticas, pero en la práctica gran cantidad de la población vive en la miseria, carente de medios económicos, de asistencia sanitaria, de educación suficiente. Se les reconocen derechos políticos, pero no se respetan sus derechos económicos y culturales.

Donde no existe justicia social no se respetan los derechos del hombre y por lo tanto no hay democracia.

antidemocracia

UNA FORMA DE ESCLAVITUD

En muchas sociedades antiguas existía la esclavitud. La esclavitud se originaba por nacimiento, por conquista, por compra.

Al esclavo no se lo consideraba persona. Carecía de derecho a disponer de sí mismo. Estaba sujeto al dominio y voluntad de otros.
En la época moderna hemos visto desarrollarse otra forma de esclavitud: la de los estados totalitarios.

En el nazismo, el facismo, el comunismo, el hombre ya no se pertenece a sí mismo, sino a la raza, al estado, al partido. Los hombres no son considerados como personas, sino como instrumentos, como «cosas».

Las más elementales libertades y derechos son sacrificados. Incluso los hijos pertenecen antes al Estado que a sus propios padres.

No está permitido disentir o tener opiniones contrarias al régimen imperante. Los campos de concentración, las cárceles o el confinamiento en Siberia es el destino de quienes se atreven a disentir o conspirar contra los gobernantes.

No sólo en los países totalitarios hay hombres que viven en condiciones semejantes a la de los antiguos esclavos. También en los países subdesarrollados en que no existe justicia social hay grupos humanos explotados, considerados casi únicamente como instrumentos de trabajo, a quienes la miseria, la ignorancia o la opresión no les permiten hacer valer sus derechos. En Sudamérica existen todavía muchos grupos humanos en estas condiciones.

COACCIÓN FÍSICA Y PSÍQUICA

En toda sociedad organizada existe la fuerza física o psíquica para obtener, si es necesario por su uso, el cumplimiento de las leyes y la obediencia a los gobernantes.

Se obedece por responsabilidad interna, por convicción y consentimiento, o bien se obedece por temor y obligado por la coacción.

El orden familiar pide que los hijos obedezcan por responsabilidad, por convicción, por lealtad. Pero el recto padre de familia está dispuesto, si falla la responsabilidad de sus hijos, a obligarlos a cumplir sus deberes y obligaciones.

Cosa semejante sucede en la sociedad política. Los ciudadanos deben a las leyes justas y a los legítimos gobernantes obediencia y colaboración por sentido de responsabilidad. Pero si la responsabilidad ciudadana falla, el gobierno mantiene la capacidad y los medios de obligarlos a cumplir sus obligaciones o sancionarlos por sus faltas. De otro modo no puede mantenerse el orden.

En las democracias este hecho tiene características propias:

1. Todos los miembros de la sociedad son partícipes activos de la vida comunitaria y se saben responsables del bien común. Obedecen y colaboran por responsabilidad.

2. Los gobernantes disponen de la fuerza, pero su uso está garantizado por leyes y procedimientos, de modo que sólo pueda ser usada para defensa de la justicia y del orden.

En los Estados modernos el monopolio del uso legítimo de la fuerza lo tiene el Estado. Los procedimientos judiciales, las actuaciones policiales, las sanciones aplicadas, son diversas formas de uso de la fuerza.

No debe confundirse gobierno democrático con gobierno ineficiente o débil. La democracia debe tener los medios para garantizar el orden, la justicia y obligar a todos a colaborar en el bien común. Pero rechaza la arbitrariedad en el uso de la fuerza.

La fuerza debe usarse únicamente para defensa de la justicia y protección del débil.

importa mucho en las democracias la educación de la responsabilidad de los ciudadanos y del sentido de solidaridad, de colaboración, y de obediencia a las leyes.

Importa, asimismo, que en los gobernantes, además de su honestidad y capacidad, resplandezca el sentido de justicia y de sacrificio en el servicio de la comunidad. Sólo así tendrán autoridad moral y podrán lograr, con el mínimo uso de la fuerza, la obediencia y colaboración de los ciudadanos.
Cuanto mayor es la autoridad moral que tiene un padre de familia, menos obligado se ve a recurrir al uso de la fuerza. Lo mismo sucede con los gobernantes.

Los sistemas totalitarios se caracterizan por el abuso de la fuerza.

LA SUMISIÓN POR EL TERROR

El terror, el abuso de la coacción física o psíquica son medios de que se valen los regímenes totalitarios para conseguir la obediencia y sumisión de los gobernados. «El terror» fue llamado el régimen dictatorial instaurado por Robespierre y los jacobinos durante la revolución francesa.

En los regímenes totalitarios los resortes del Estado son usados para imponer los designios o caprichos de los gobernantes. Las actuaciones judiciales y los procedimientos policiales pasan a ser instrumentos de violencia o terror al servicio de los grupos dominantes.

Los regímenes totalitarios pretenden lograr un modo uniforme de pensar, de sentir y de obrar, una fiel y sumisa aceptación de las directivas impartidas. Para esto se valen de dos medios:

1. La persuasión. Por todos los medios se busca lograr la adhesión entusiasta de los gobernados. Se montan gigantescos sistemas de propaganda, se regimenta la prensa y los medios de difusión de ideas, se utiliza toda la fuerza del sistema escolar en manos exclusivas del Estado.

2. El terror. No se permite expresión individual o social contraria al régimen. Se controlan todas las reuniones, e incluso la correspondencia y los teléfonos privados. La delación y el espionaje son armas a las que no se teme recurrir.

Se amenaza abierta u ocultamente a los disconformes. El empleo, los bienes económicos, la propia seguridad personal o de los miembros de la familia se ven amenazados. Tampoco se rehuye el uso de la violencia física, procedimientos policiales arbitrarios, secuestros, confinamiento, torturas, campos de concentración, etc.

RESISTENCIA A LA OPRESIÓN

«El hombre libre, decía Aristóteles, obedece por convicción al poder legítimo, pero no tolera el poder despótico. Prefiere la muerte a la opresión».

Ya en la Edad Media los teólogos del cristianismo elaboraron la teoría de resistencia al poder tiránico y a las leyes injustas.

No existe poder humano que sea ilimitado. Todo poder, además de las limitaciones que le impone el ordenamiento constitucional y legal de un país, está limitado:

— Por el orden ético y el derecho natural.

— Por los derechos inalienables de la persona humana.

— Por su propio fin, que es la búsqueda del bien común.

La opresión puede provenir:

1. de un poder ilegítimo o usurpador.

2. del mandato injusto o arbitrario de un poder legítimamente constituido.

Al poder ilegítimo, incluso en el caso de que sus mandatos no sean inicuos, no se le debe obediencia, ni colaboración. Sólo el impedir daños mayores a la comunidad puede obligarnos en conciencia a obedecerlo. Lo mismo puede afirmarse del poder legítimo cuando da un mandato para lo cual no tiene competencia.

Cuando el poder ilegítimo da un mandato que es contrario al orden moral se le debe resistencia, que según las circunstancias puede ir desde la simple negación de colaboración, hasta la resistencia por la fuerza.

Si el mandato injusto proviene de la legítima autoridad se deben agotar todos los medios legales y pacíficos para que lo modifique. Sólo después de agotados tales medios puede justificarse la resistencia activa.

En la democracia es primordial que los ciudadanos no sólo respeten los derechos y libertades de los demás, sino que exijan el respeto a sus propios derechos. La actitud de muchos ciudadanos que por comodidad toleran sin protestar o sin recurrir a los medios eficaces que los funcionarios, los empleados de la administración, u otros ciudadanos no cumplan sus deberes para con ellos va destruyendo el espíritu cívico sin el cual ninguna democracia perdura.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Tradición Patriotica Formación del Patrimonio Cultural Nacional

La Tradición Patriótica Argentina
Formación de Nuestro Patrimonio Cultural

El amor a la patria se manifiesta como se manifiesta todo amor: en palabras y en obras, en los modos de pensar, de sentir, y de actuar. La patria es comunidad humana, armonía espiritual, continuidad histórica.

El amor a la patria se manifiesta fundamentalmente:

1. en la preocupación por lograr una comunidad presente más justa, más armónica, más integrada, más próspera, más fiel a su pasado.
2. en el aprecio y cultivo de nuestra tradición histórica y cultural, en la búsqueda de las raíces de nuestra nacionalidad;
3. en la preocupación por el destino y la grandeza futura de la patria, en el empeño en ofrecer a las futuras generaciones, junto al patrimonio tradicional, las mejores condiciones de vida.

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LA TRADICIÓN PATRIÓTICA

La patria está en los Andes y en la pampa, en las quebradas jujeñas y en la Patagonia bravia, en los ríos de nuestro litoral y en los algarrobales santiagueños. Está también en el vuelo del cóndor y en el grito del chajá, en las mieses y rebaños. Está en todo lo que es nuestro, en todo lo que encuentra resonancia en nuestro ser de argentinos.

Pero la patria está ante todo en la comunidad humana y cultural, en lo que nos une a nuestros conciudadanos y nos acerca a las generaciones que nos precedieron, en lo que nos liga en una misma misión y destino con las generaciones que vendrán. La patria es unidad espiritual y continuidad histórica.

Una nación no surge espontáneamente. Es el resultado de un largo proceso histórico y de asimilación cultural.

Muchas generaciones, en su medio geográfico y en sus circunstancias históricas, con su trabajo y su esfuerzo, luchando por sus ideales, crearon la comunidad argentina, con sus instituciones y cultura, sus costumbres y tradiciones, sus virtudes propias, su peculiar estilo de vida, sus modos de sentir y de y de actuar.

Construyeron el patrimonio cultural de la patria, que nosotros recibimos.

A la formación y configuración de nuestra nacionalidad contribuyeron fundamentalmente:

1. los conquistadores y colonizadores españoles que trajeron a este nuevo mundo su fe, su cultura, sus instituciones, su heroísmo, su personalismo y su indómito espíritu de libertad;

2. los diversos grupos indígenas que lucharon contra el conquistador, sucumbieron ante su superioridad, y en buena parte terminaron en mestizaje racial y cultural;

3. los hombres que lucharon por darnos una nación libre e independiente y guiaron los primeros pasos de la patria imprimiéndole un espíritu y una dirección;

4. los caudillos, hombres de uno y otro bando, que se enfrentaron sangrientamente en defensa de sus ideales hasta darnos una organización;

5. los inmigrantes que en forma masiva se incorporaron a nuestra comunidad aportando su cultura, su trabajo, su espíritu de iniciativa, y quisieron que ésta fuese la patria de sus hijos.

Todos ellos contribuyeron a crear nuestra patria y nuestro modo de ser argentino. Confluyeron aportes culturales de muy diversos orígenes. No todos fueron positivos o de fácil asimilación. Existieron tensiones, conflictos, luchas. Un largo proceso histórico y social los fue dcantando y depurando.

Así surgió la actual comunidad argentina. De nuestros mayores recibimos un legado, cultura, instituciones, creencias, usos, costumbres, arte, música, técnica, un modo de sentir, de expresarnos, de vivir y de ser. Todo esto está contenido en nuestra tradición y constituye el «alma de la patria».
Como cada individuo tiene su propia personalidad, cada pueblo tiene su propio modo de ser, su idiosincrasia, sus virtudes propias, su estilo característico.

«Serás lo que debas ser, o si no, no serás nada«, decía el General San Martín. La máxima vale tanto para los individuos, como para los pueblos. Los pueblos, como los hombres, deben ser mejores cada día, pero no pueden aspirar a ser distintos. Cada uno debe fidelidad a sí mismo, a su propio ser. Sin ello se incapacita para cumplir su misión.

Los pueblos que no se interesan por conocer su historia, por imitar el ejemplo de sus grandes hombres y cultivar sus tradiciones, renuncian a cumplir sus cometidos históricos.

El amor a la patria incluye el cuidado y cultivo de las tradiciones, el amor a todo lo nuestro, el interesarse por nuestra historia, nuestras costumbres, nuestras luchas, nuestras dificultades, nuestros hombres.

El patrimonio cultural y tradicional recibido debemos trasmitirlo íntegro, enriquecido y desarrollado, a las generaciones de argentinos que vendrán después de nosotros.

Adaptar nuestro modo de ser tradicional a las profundas transformaciones sociales, industriales, técnicas, económicas, culturales propias de las sociedades modernas, conservando entero el modo de ser argentino, el «espíritu de la patria», es tarea y responsabilidad de la presente generación.

SOLIDARIDAD DE LAS GENERACIONES SUCESIVAS

La patria es continuidad histórica. Las generaciones se van sucediendo y todas contribuyen a la tarea común, se integran en la vida y en la marcha de la comunidad argentina.

Existe un vínculo, no por indescriptible menos real, que liga en forma indisoluble a los argentinos de hoy, con los argentinos de ayer y los argentinos de mañana. Formamos parte de una comunidad que perdura en el tiempo, más allá de nuestras vidas.

Somos usufructuarios del trabajo, del esfuerzo, de las luchas y sufrimientos, de la capacidad creadora y organizadora de los antepasados.

Los padres de la patria y los hombres de generaciones anteriores que forjaron nuestro país eran hombres como nosotros. Tenían egoísmos, pasiones, intereses; sabían del cansancio y del desfallecimiento. Pero también sabían de abnegación y trabajo, de lucha por los ideales y de superación personal, de renunciamientos y heroísmos. Así construyeron la patria.

Muchos sucumbieron en las luchas, sin ver la patria con que soñaron. A ellos nos liga la gratitud y la responsabilidad. Somos responsables de que su esfuerzo y sacrificio fructifiquen, que sus anhelos y esperanzas se realicen, que nuestro país sea la patria con que ellos soñaron.
La gratitud y la justicia nos crean para con ellos un deber irrenunciable: construir la comunidad, lograr su organización más ajustada; acercarnos cada vez más a la unidad de los espíritus.

En las generaciones pasadas y en ejemplo de los grandes hombres debemos buscar lo que une y perdura, lo que construye y permanece, la comunidad de sus aspiraciones e ideales que estaba en lo profundo de sus luchas y enfrentamientos. La abnegación y generosidad con que sirvieron a sus ideas y al país, aun desde posiciones encontradas, es su contribución más grande al ser nacional.

Someter a los proceres de la patria al juicio parcial o sectario, no esforzarnos en comprender las circunstancias sociales e históricas en que se movían, juzgar los problemas de ayer con criterios de hoy, además de una injusticia, es destruir las raíces mismas de la nacionalidad.

Para con las generaciones futuras tenemos el deber de entregarles aumentado el patrimonio que recibimos. La cultura y la tradición deben ser desarrolladas, enriquecidas con nuevos aportes, adaptadas a las circunstancias históricas y trasmitidas a los que vendrán.

La solidaridad para con ellos nos crea la obligación de prepararles los medios materiales, técnicos y culturales, que necesitarán para enfrentar con éxito la época que les tocará vivir. Las modernas ciencias sociales y económicas nos permiten conocer en parte cuales serán sus necesidades y posibilidades en los distintos órdenes de la actividad humana. El futuro de la patria y la solidaridad humana impone a la presente generación esfuerzo y sacrificio por la generación venidera.

Todos aspiramos a tener una patria grande espiritual y materialmente, en que los argentinos estemos integrados en una recia unidad espiritual, en que la solidaridad social sea real y eficiente, en que compartamos aspiraciones, objetivos e intereses, en que el orden se conjugue con la justicia y la libertad, en que ocupemos el lugar que nos corresponde entre las naciones.

Tal vez no veamos una patria como soñamos. Pero nos acercamos a ella y la preparamos. La verán otras generaciones de argentinos. A construirla habremos contribuido todos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

El Optimismo Humano Ser Optimista en la Vida Definicion Valores

EL OPTIMISMO COMO VALOR HUMANO

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Optimismo: Una persona optimista, se caracteriza por poseer ciertas cualidades que hacen a este valor, tales como el entusiasmo, el dinamismo, el emprendimiento ante determinadas circunstancias y por sobre todas las cosas, siempre vive de los hechos, es decir con los pies bien en el suelo.

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«El optimismo no consiste en ver el mundo mejor de lo que es, pero tampoco peor.»

Este valor nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.

El optimismo, nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.

Sin embargo, cabe aclarar que no siempre la consecuencia lógica del optimismo es el éxito. Sino que a veces podemos equivocarnos y lograr los resultados esperados. Esto nos da ha entender que el optimismo es una actitud de recomenzar permanentemente sobre nuestras acciones, decisiones, hechos y vivencias; para ver en que fallamos y comprenderlos para en un futuro inmediato, superarnos y lograr los objetivos tan deseados.

Las personas que poseen este valor, no se creen los conocedores de los recursos necesarios para triunfar ante cualquier circunstancia, sino que saben buscar ayuda como una alternativa para mejorar, o en el mejor de los casos alcanzar sus objetivos propuestos. Esto no desacredita nuestro esfuerzo personal, sino que nos hace más sinceros en nuestras iniciativas.

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia. Es una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, luego las piensa y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera.

En todas las instancias de nuestra vida deben ser optimistas. Por ejemplo, ante las demás personas podemos lograr una mejor relación, ya que nos predispondremos ante ellos de una manera positiva. Reconoceremos en el momento adecuado el aliento que el otro necesite, la motivación o solamente la presencia que el necesite.
Cada persona tiene algo bueno, cualidades y aptitudes y por ende defectos. En estos últimos podemos ayudarlos a superarlos o hacerles ver en que se equivocan. El optimismo, es el valor justo que nos ayuda a reconocerlos. Por eso dejemos ayudar, no nos encerremos en nosotros mismos después de los fracasos.

Entonces nos preguntamos, ¿Cómo hacemos para alcanzar esa actitud optimista? Y la respuesta es simple: “solamente hace falta disposición entusiasta y positiva”.
Por ello, siempre analiza las situaciones desde esta perspectiva y veras que las cosas pueden llegar a solucionarse mas rápido de lo que esperabas.

Nunca critiques o te quejes de alguna persona, sino que esfuérzate y sugiérele opciones y soluciones, que muchas veces el enceguecido no la ve. Si so honesto y justo, descubrirás en esa persona cualidades y capacidades que no creías de su existencia.

En cambio, si es a ti el que no te salen las cosas, sincérate contigo mismo y pide ayuda en otras personas, logrando así una posible solución de manera más rápida. De igual manera, analiza las decisiones, pues muchas veces la ligereza no lleva al camino de la imprudencia y no al del optimismo.

Por lo tanto, una persona optimista es aquella que siempre ha encontrado en la desdicha incitaciones para superarse, ya que podemos lograr un aprendizaje positivo de nuestros errores y equivocaciones. Seres personas productivas y emprendedoras en la medida que nos esforcemos y manifestemos de manera alegre, el valor del optimismo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR EL OPTIMISMO

1

Confío razonablemente en mis propias capacidades, cualidades y posibilidades de tal manera que aprovecho muchas de ellas.

(El optimismo se basa en la confianza. La persona desconfiada, en cualquier sentido de la palabra, tiende a no aprovechar sus posibilidades. No ve más que las limitaciones).

2

Confío razonablemente en los demás. Habitualmente descubro lo positivo que hay en ellos.

(Es posible ser optimista respecto a uno mismo pero no respecto a los demás. Siempre se puede descubrir algo positivo en las personas con quienes nos relacionamos).

3

Confío en Dios de tal manera que, aunque no entiendo qué sentido tiene algún acontecimiento a nivel humano, habitualmente comprendo que todo es para bien.

(Surgen en la vida de la mayoría de las personas situaciones en que no sería razonable seguir siendo optimista a nivel humano. Por ejemplo, al morir un niño, una enfermedad grave, una desgracia económica. Únicamente la fe sobrenatural permite descubrir algo bueno en ellas).

4

En situaciones difíciles, hago un esfuerzo para buscar soluciones positivas, intentando superar la tendencia de quejarme.

(Es fácil ser optimista en situaciones positivas. En cambio, cuando las cosas van mal es posible que uno pase a quejarse y lamentarse o a acusar a otros de ser responsables de la situación).

5

En cualquier situación busco lo positivo en primer lugar.

(No se trata de falsificar la realidad, pero sí de saber buscar lo positivo en primer lugar. Es un hábito que se puede desarrollar).

6

Soy realista y habitualmente sé enfrentarme con las dificultades deportivamente.

(Aunque uno intente descubrir lo positivo, objetivamente puede haber muchos problemas. El optimismo lleva a la persona a enfrentarse con ellos deportivamente).

7

Distingo entre lo que es aprovechable y lo que no lo es, y así llego a optimizar lo primero.

(El falso optimismo o un exceso de optimismo llevaría a la persona a intentar aprovechar lo que no se puede, a simular, a engañarse o a engañar a los demás).

8

En general, consigo enfrentarme con la vida con un positivo sentido del humor.

(EL buen humor permite asumir la responsabilidad de la propia vida sin sentirse abatido o desgraciado).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

Quino: Los Valores Humanos del Siglo XXI

Los Valores Humanos del Siglo XXI Según Quino

Quino, o Joaquín Salvador Lavado, nació el 17 de julio de 1932 en la ciudad de Mendoza (Argentina). Recibió el sobrenombre desde chico, para diferenciarlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y dibujante publicitario con quien a los 3 años descubrió su vocación.

En 1954, instalase precariamente en Buenos Aires y deambula por las redacciones de todos los diarios y revistas en busca de empleo. En 1963 lanza su primer libro de humor, Mundo Quino, una recopilación de dibujos de humor gráfico mudos. En 1964 aparece Mafalda.

Mafalda fue traducida a 10 idiomas, exportada a varios países, fue chica propaganda de campañas de UNICEF, motivo de postales y de estampillas argentinas. 

La Voluntad Base del Exito de los Proyectos de Vida

LA VOLUNTAD COMO VALOR HUMANO

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La Voluntad Humana

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Los seres humanos poseen una capacidad que los mueve a realizar cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades o contratiempos de las mismas.

Todas nuestras acciones se orientan por aquellas situaciones o cosas que aparecen como buenas ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes.

En relación a esta cuestión, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos:

– De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, empezar con un pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento…

– De forma consciente, cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc.

Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes.

En lo cotidiano, algunas actividades que iniciamos con gusto, al poco tiempo se convierten en un reto o un desafío poco deseable. De esta manera, nos enfrentamos con una disyuntiva: abandonar o continuar con estas actividades.

Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo…

Claramente, nuestra intención no es suficiente, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad sólo se manifiesta «haciendo». No por nada se ha dicho que «obras son amores y no buenas razones».

La falta de voluntad, puede evidenciarse cuando retrasamos el inicio de una labor; cuando priorizamos aquellas actividades que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes, o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad posee varios síntomas, ninguno de nosotros escapa al influjo de la pereza o la comodidad, dos enemigos que obstruyen nuestras acciones.

Al respecto, podríamos realizar una comparación entre nuestra voluntad y los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Con nuestra voluntad sucede lo mismo, cada situación requiere un esfuerzo, una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra manera, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia…

En este sentido, vivimos rodeados de personas ejemplares: aquel padre de familia que cada día se levanta a la misma hora para acudir a su trabajo; la repetición de las labores domésticas de la madre; el empresario que llega antes y se va después que todos sus empleados; quienes dedican un poco más de tiempo a su trabajo y así no dejar pendientes; el deportista que practica horas extras… Cada uno de ellos no sólo asume su responsabilidad, sino que lucha diariamente por cumplir y perfeccionar su quehacer cotidiano, lo que distingue a estas personas es la continuidad y la perseverancia, es decir, su voluntad está capacitada para hacer grandes esfuerzos por períodos de tiempo más largos.

Por otra parte, esta decisión debe ser realista e inmediata, y en algunos casos programada, no sirve de nada postergarla: esperar hasta “el lunes”, “el próximo mes” o el «inicio de año», estos objetivos o buenos propósitos suelen retrasarse para cuando estemos dispuestos o se presenten circunstancias más favorables.

Por lo general, se presentan como ejemplos de este valor, modelos que personifican una fuerza de voluntad a toda prueba frente a condiciones severamente adversas (digamos en la televisión o el cine), sin embargo, la voluntad se fortalece en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, normalmente en todo aquello que nos cuesta trabajo, pero al mismo tiempo consideramos poco importante.

Por eso, conviene reflexionar detenidamente en cuatro aspectos que nos ayudarán a conseguir una voluntad firme:

– Control de nuestros gustos personales: Levántate a la hora prevista y sin retrasos (por eso siempre tienes prisa, te pones de mal humor y llegas tarde); come menos golosinas o deja de estar probando cosas todo el día; piensa en una actividad concreta para el fin de semana, y así no estar en estado de reposo todo el tiempo; tus obligaciones y responsabilidades no son obstáculo para las relaciones sociales, organiza tu tiempo para poder cumplir con todo; haz lo que debes hacer sin detenerte a pensar si es de tu gusto y agrado.

– Perfección de nuestras labores cotidianas: Establece una agenda de trabajo por prioridades, esto te permite terminar a tiempo lo que empezaste; revisa todo lo que hagas y corrige los errores; guarda o acomoda las cosas cuando hayas terminado de usarlas; si te sobra tiempo dedícalo a avanzar otras tareas.

– Aprendizaje de cosas nuevas: Infórmate, estudia y pon en práctica las nuevas técnicas y medios que hay para desempeñar mejor tu trabajo; inscríbete a un curso de idiomas; aprende a hacer reparaciones domésticas; desarrolla con seriedad una afición: como aprender a tocar algún instrumento como la guitarra, aprender a pintar, hacer teatro, etc.

– Hacer algo por los demás: En casa siempre hay algo que hacer: disponer la mesa, limpiar y acomodar los objetos, ir a comprar víveres, cuidar a los hijos (o los hermanos, según sea el caso), recoger nuestras prendas, etc.; evita poner pretextos de cansancio, falta de tiempo u ocupaciones ficticias para evitar colaborar; haz lo necesario para llegar puntual a tus compromisos, así respetas el tiempo de los demás. En todos los lugares que frecuentas se presentan muchas oportunidades, ¡decídete!

Es necesario tener en cuenta, que una voluntad férrea se convierte a la vez en escudo y arma para protegernos de ciertas situaciones, miles de personas han caído en la dependencia y en la aniquilación de su dignidad. En este sentido, la voluntad es el motor de los demás valores, no sólo para adquirirlos sino para perfeccionarlos, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues todo requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia.

La Superacion Individual Personal El Valor de la Superación

LA SUPERACIÓN PERSONAL COMO VALOR HUMANO

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Es una acción que requiere inmediatez, planeación, esfuerzo y trabajo permanente. Por lo que simplemente el tiempo, el deseo y la propia estimulación, no llegan a un buen puerto.

Las aspiraciones que habitualmente tenemos en la vida, tienen su centro en aquellas oportunidades, su provecho y la obtención de los frutos deseados. Por lo tanto, podríamos decir que la superación es aquel valor que nos motiva a perfeccionarnos, ya sea desde lo humano, espiritual, profesional, económico. Por lo cual debemos vencer todos aquellos problemas que se nos presenten. Para ello, desarrollaremos la capacidad de lograr cada objetivo propuesto. Es decir, que la verdadera solución no tiene cantidad, sino por el contrario, calidad.

superacion personal

Los seres humanos tenemos que saber que poseemos un deseo innato: la superación. Pero a veces, nos paralizamos. ¿Por qué? Diríamos que el principal freno es nuestra persona, ya que muchas veces los temores más profundos, nos paralizan y actuamos como simples conformistas.

Usualmente, nos encontramos con personas que hablan permanentemente de sus planes y del nuevo rumbo que iniciarán en sus vidas, pero finalmente todo se desvanece, y quedan en palabras y deseos, replicando los contratiempos no previstos, los cuales obstaculizaron sus objetivos. Ello demuestra lo que mencionábamos anteriormente, y es que la superación no se logra con tiempo, sino con acciones inmediatas y cargadas de esfuerzo y arduo trabajo.

El gran cambio lleno de beneficios materiales, no concuerda con la superación. La capacidad de plantearnos nuevos retos, disponernos a enfrentar y resolver dificultades, es temida por las personas, ya que el tiempo y permanencia en un determinado lugar, nos asegura estabilidad y seguridad.

Justamente, la manera más fácil de medir el progreso, es la acumulación de recursos económicos y materiales tan necesarios. El problema es que siempre encauzamos la superación hacia ese punto. El hecho aquí, es que existen otros aspectos fundamentales que debe tener en cuenta cualquier persona.

Por ejemplo, como manejamos nuestros hábitos y costumbres (ya sea desde el cuidado de cosas ajenas y personas, a la amabilidad con que nos dirigimos hacia otros). Además como nos desenvolvemos en el ámbito laboral. Si somos padres analizar que tiempo le dedicamos a nuestros hijos y la labor que estamos haciendo en la formación de nuestra familia. Y además ver nuestra cercanía al ámbito espiritual, ya que es muy frecuente que quede descuidado, sin embargo es un espacio que ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de valores, preceptos y sacramentos.

Como mencionábamos anteriormente, en los bienes materiales no encontramos la superación; sino por el contrario, está en nosotros mismos. Ahora bien, tampoco importa la edad en el que uno se dispone a superarse, porque renunciar a mejorar, se asemeja a una vida sin falta de aspiraciones, es decir, solamente a conformarse.

El desánimo, es uno de los aspectos en donde fácilmente podemos caer, pero recordemos las posibilidades de superación son innumerables. Para iniciarse en este camino, elabore un pequeño plan de manera ordenada y trate de ponerlo en práctica consistentemente. Verá que los resultados pueden llegar a ser los soñados.

Como sabemos, nada es fácil en esta vida. Existen y siempre existirán obstáculos, pero justamente la superación consiste en afrontarlos y sacar de ellos nuevas experiencias. La perseverancia y la paciencia son dos valores fundamentales para llegar a la meta y a la cima de todos nuestros objetivos.

VIDEO SOBRE LA SUPERACIÓN

Solidaridad Valor Humano Ayudar al Prójimo Compartir

LA SOLIDARIDAD COMO VALOR HUMANO

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Todos pueden ser grandes… porque todos pueden servir. Para servir no hace falta un título universitario. Para servir no hay por qué hacer concordar el sujeto y el verbo. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma generada por el amor. Martín Luther King, Jr.

frase de solidaridad

Los humanos somos seres sociales: necesitamos de los demás para vivir, debemos relacionarnos, dar y recibir. Desde pequeños, los niños van aprendiendo sobre esta interdependencia: los adultos somos responsables de ayudarlos a sentir, pensar y actuar con los otros.

LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE GESTO SOLIDARIO: Un día, Pedro volvía caminando del colegio cuando vio que el chico que iba adelante había tropezado y se le habían caído todos los libros que llevaba, además de dos abrigos, un bate de béisbol, un guante y un grabador pequeño. Pedro se arrodilló y colaboró con el chico en recoger los artículos diseminados.

Como iban en la misma dirección, lo ayudó a llevar parte de las cosas. Mientras caminaban, Pedro descubrió que el chico se llamaba Iván, que le encantaban los videojuegos, el béisbol y la historia, que tenía muchos problemas con las demás materias y que acababa de romper con su novia.

Llegaron a la casa de Iván, y Pedro fue invitado a tomar una Coca-Cola y a mirar un poco de televisión. La tarde fue agradable, con risas y charla compartidas y Pedro regresó a su casa.

Siguieron viéndose en el colegio, y almorzaron juntos una o dos veces, hasta que los dos terminaron el ciclo básico. Completaron los estudios del ciclo medio en la misma secundaria donde mantuvieron sus breves contactos a lo largo de los años. Finalmente, llegó el esperado último año y, tres semanas antes de recibirse, Iván le preguntó a Pedro si podían hablar.

Entonces le recordó el día en que se habían conocido muchos años antes. «¿Nunca te preguntaste por qué llevaba tantas cosas a casa aquel día?», preguntó Iván. «Sabes, había limpiado mi armario porque no quería dejarle un revoltijo a nadie. Había guardado algunas píldoras para dormir de mi madre y me iba a casa a suicidarme.

Pero después de pasar un tiempo juntos, hablando y riéndonos, me di cuenta de que si me hubiera matado, habría perdido esa oportunidad y muchas otras que podrían aparecer. De modo que ya ves, Pedro, cuando recogiste mis libros ese día, hiciste muchísimo más. Me salvaste la vida.»

John W. Schlatter

la solidaridad

Qué es La solidaridad?
Es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Nace en principio simplemente de nuestra esencia humana: reconocemos al otro como parte de nuestra propia especie, de nuestra gran familia y entendemos que somos todos esencialmente iguales. Nada de lo que es humano nos es ajeno y cada uno de nosotros es capaz de sentir en carne propia lo que le pasa al otro. Por eso, ser solidarios implica que reconocemos el valor de cada persona y contribuimos a que pueda realizar sus proyectos de vida.

Cómo se aprende
Según numerosas investigaciones, los humanos venimos «preparados» para ser solidarios. Contamos con mecanismos en nuestro propio cerebro que nos permiten reconocer las emociones de los demás. Los científicos han identificado un grupo de neuronas, a las que denominaron «neuronas espejo», que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando observa una acción similar realizada por otro individuo.

Esto implica que somos capaces de poner en práctica la empatía; es decir, la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera propia. Claro que empatía y solidaridad también se aprenden. Desde pequeños, Los niños pueden no solo sentir lo que le sucede al otro sino actuar basados en esa percepción.

Los adultos podemos entonces apoyar su crecimiento, por ejemplo, alentando sus iniciativas solidarias, a que expresen sus sentimientos y a entender los de los demás. Tanto en casa como en los ámbitos educativos podemos proveer experiencias de relacionamiento con personas de diferentes culturas, entornos sociales o edades, para que puedan conocer las distintas realidades en Las que se vive. Y al mismo tiempo, brindar el ejemplo de nuestra propia solidaridad. Incluso pequeños gestos (desde colaborar en una campaña para juntar alimentos hasta donar sangre) pueden ser importantes para que eLlos vayan construyendo sus ideales, su idea de lo que está bien y lo que está mal, de Lo justo e injusto.

Juan Pablo II y la solidaridad

En palabras del Papa Juan Pablo II: «La solidaridad no es un sentimiento superficial, es La determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos».

Al ser parte de una comunidad, nada de lo que le suceda a un semejante podrá sernos totalmente ajeno. Todo lo que les pasa a los demás nos despierta algún sentimiento, nos genera alguna actitud. Hay quienes aparentan cierta indiferencia ante sus semejantes, pero en realidad esta actitud tiene más que ver con la desconfianza y el miedo, que suelen paralizar a las personas hasta el punto de anular sus sentimientos originales.

Quien es capaz de gozar con el dolor y el sufrimiento ajenos padece una gravísima enfermedad que lo lleva irremediablemente a la deshumanización. Pero la persona sana, cuando descubre que un semejante está en problemas, acude en su ayuda sin esperar nada a cambio. Siente que al ayudar a otros se ayuda a sí misma, que al colaborar para satisfacer las necesidades de alguien, satisface las propias y su alma se engrandece. Se siente bien consigo misma porque no se siente sola: ha creado un vínculo, una unión con el otro, aunque jamás lo haya visto ni lo vaya a conocer.

Hacer un favor o recibirlo es uno de los actos más gratificantes que podemos
vivenciar. Desde el favor más pequeño hasta el más grande, son actitudes de
incalculable valor, no tienen precio; su única recompensa es el agradecimiento.
La solidaridad se manifiesta en acciones concretas y hace más
fuertes los vínculo con los demás.

Los rasgos de quienes están dispuestos a ayudar son:
• Empatia: capacidad de sentir lo que siente el otro. A mayor empatia, mayor ayuda.

• Creencia en un mundo justo: el mundo es equitativo; el buen comportamiento se premia y el inadecuado se castiga.

• Sentido de responsabilidad social: es un deber colaborar con otros.

• Poco egocentrismo: estas personas piensan más en los demás que en sí mismos.

• Nurturance: significa ser cuidadoso, capaz de «nutrir» espiritualmente.

Tal vez, más allá de entender a quienes hacen de la contribución a otros una forma de vida, o en lugar de desentrañar sus motivaciones con modelos teóricos, sólo haya que admirarlos y, ¿por qué no?, sumarse a sus múltiples cruzadas cotidianas.

LA SOLIDARIDAD COLECTIVA:

A veces, la solidaridad no consiste en una actitud personal. Pensemos en cualquier proyecto colectivo, como un trabajo en equipo en la escuela, o acciones benéficas dentro de una comunidad, un barrio… Cuando se ponen en marcha este tipo de proyectos, el compromiso, la reciprocidad y la solidaridad son fundamentales para conseguir un objetivo. Cada uno ofrece su apoyo y, de este modo, se realiza como persona, pero también colabora para que la comunidad o el grupo avance y crezca. Una sociedad solidaria es aquella en la que todas las personas son consideradas valiosas.

A veces se presentan situaciones muy duras para la gente,
como pueden ser las catástrofes naturales. Es en esas situaciones cuando
más se expresa la solidaridad colectiva.

Fuente Consultada;
Chocolate Caliente Para El Alma Canfield y Hansen
El Libro de las Virtudes
Con Francisco a mi Lado La Solidaridad

La Sinceridad en las Relaciones Humanas Valor Humano

LA SINCERIDAD  COMO VALOR HUMANO

valores humanos sinceridad generocidad paciencia

frase sobre la sinceridad

A veces, atravesamos malas experiencias… ¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?. El sentirnos defraudados provoca incomodidad, esta experiencia nos lleva a procurar que nunca nos suceda lo mismo, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.

Sin embargo, como los demás valores, la sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza….

La sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Si queremos ser sinceros necesitamos decir siempre la verdad… esto que parece tan sencillo, resulta una tarea muy dificultosa para algunas personas. ¿cuántas veces utilizamos esas mentiras piadosas en circunstancias que consideramos poco importantes?: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente… hasta que nos sorprenden.

Incluso, podemos inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, o cuando ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Cuando, con aires de ser «franco» o «sincero», decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

No obstante, la palabra no constituye el límite único y visible de este valor, también se evidencia en nuestras actitudes. Como, por ejemplo, cuando aparentamos ser una persona que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), existe una tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: «dime de que presumes… y te diré de que careces»; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: «no era como yo pensaba», «creí que era diferente», «si fuese sincero, otra cosa sería»…

Esto nos demuestra que no sólo debemos decir la verdad para ser sinceros, sino también actuar conforme a la verdad. Ello resulta un requisito indispensable para la sinceridad.

Si nos mostramos tal cual somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los demás nos quieren y aceptan como somos.

Puede ocurrir que faltemos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases «creo que quiso decir esto…», «me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que …» ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Para ser sincero, debemos ser responsables en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere «tacto», esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito de nuestro comentario es «ayudar», no hacerlo por disgusto o porque «nos cae mal»; además debemos buscar el momento y lugar adecuados para decírselo, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

De esta manera, la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.

Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Además, si somos sinceros aseguramos nuestras amistades, demostramos ser honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA  SINCERIDAD

1

Intento crear un clima abierto de comunicación y confianza en la familia o en la clase con el fin de que los hijos/alumnos vivan la sinceridad.

(De hecho, vivir cualquier virtud requiere que haya un ambiente de «virtud». Todas están relacionadas, Y hace falta vivirlas con naturalidad más que planificarlas).

2

Reconozco mi propia realidad, mis cualidades, mis limitaciones, y posibles prejuicios y tengo claro lo que es importante.

(Si no se tiene claro lo que es importante, y cómo uno es, tampoco se podrá ayudar a los hijos/alumnos a reconocer esas cosas en sus propias vidas. Sin reconocer la propia realidad no es posible manifestarla).

3

Reconozco que lo más importante es ser hijo de Dios e intentar mejorar de acuerdo con una visión objetiva de lo que es bueno.

(Es posible reconocer la propia realidad de una manera limitada. Por ejemplo fijándose en los propios gustos y caprichos y en poco más. De esta manera la manifestación de la verdad será insuficiente y no conducirá a una mejora personal).

4

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido a la persona idónea.

(No se trata de contarlo todo a cualquier persona. Por ejemplo, será conveniente compartir algunas cosas con el cónyuge o con un amigo íntimo, otras con los compañeros o con los conocidos).

5

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido en el momento oportuno.

(Ato se trata de contar las cosas en cualquier momento. La virtud de la sinceridad debe ser gobernada por la prudencia).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 

LA SOLIDARIDAD HUMANA:

 

Testimonios Sobre El Perdon Perdonar Al Prójimo

TESTIMONIOS DE VIDA SOBRE EL PERDON, VALOR HUMANO

¿ES DIFÍCIL PERDONAR? Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza. En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión.

De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean.

Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina. Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros.

Quizá la más difícil, consiste en perdonar a otro que te ha hecho mucho daño. Yo sé que, moralmente, casi todo el mundo ha sido tratado alguna vez de forma injusta o que ha sido cruelmente herido por otra persona en algún momento de su vida, hasta tal punto que el perdón parece algo imposible de conceder. Sin embargo, albergar resentimientos y fantasías de venganza lo único que hace es atraparte en el victimismo. Sólo a través del perdón puedes borrar la injusticia y comenzar de nuevo.

Aquí están las cuatro clases de perdón y el modo de ponerlo en práctica:

1. Perdónate a ti mismo por tus faltas leves: compadécete de ti mismo por hacer todo lo que está a tu alcance con los recursos de que dispones en ese momento, haz lo que puedas y libérate de la situación.

2. Perdona los pequeños errores del otro: identifícate con esa persona para que puedas comprender su comportamiento; muestra y libera tu compasión.

3. Perdona tus faltas graves: acepta tus errores, enmiéndate lo mejor que puedas y después busca en tu corazón tu propia absolución.

4. Perdona las faltas graves del otro: da rienda suelta a tu dolor y tu ira para que puedas liberarte de ellos. Después considera la situación como una parte necesaria del camino hacia tu madurez espiritual.

Para Fred Luskin consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos,: «Perdonar es la tranquilidad que se siente cuando aterrizan los aviones». El especialista aclara que el perdón no es aceptar la crueldad, olvidar que algo doloroso ha sucedido ni excusar el mal comportamiento. Tampoco implica la reconciliación con el ofensor. «El perdón es para usted y no para quien lo ofendió», dice Luskin. «Se aprende a perdonar como se aprende a patear una pelota. Mi investigación sobre el perdón demuestra que las personas reservan su capacidad para molestarse pero la usan sabiamente. No desperdician su valiosa energía atrapados en furia y dolor por cosas sobre las que nada pueden hacer. Al perdonar, reconocemos que nada se puede hacer por el pasado, pero permite liberarnos de él. Perdonar ayuda a bajar los aviones para hacerles los ajustes necesarios».

Según Luskin, el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor «se saldrá con la suya» ni aceptar algo injusto. Significa, en cambio, no sufrir eternamente por esa ofensa o agresión.
Sin embargo, ¿que pasa si esta última fue demasiado grave?

1) La Lección del Papa Juan Pablo II

Uno de los actos más recordados de Karol Wojtyla es el perdón que le concedió al turco Mehmet Ali Agca, quien le disparó tres balazos y lo dejó al borde de la muerte.  Ali Agca se hizo conocido a nivel mundial el miércoles 13 de mayo de 1981, cuando intentó matar a Juan Pablo II, quien cruzaba la Plaza de San Pedro en Roma a bordo de su vehículo blanco.

El Papa logró recuperarse de las heridas que sufrió en la mano, brazo y abdomen, mientras que su agresor fue condenado a cadena perpetua en Roma y luego en Ancona.

El perdón: En uno de los episodios más destacados de su singular historia, el turco Agca obtuvo clemencia del Sumo Pontífice. Lo hizo en dos ocasiones.

La primera, el 17 de mayo de 1981, cuatro días después del atentado, cuando un Juan Pablo II convaleciente en el hospital Policlínico Gemelli manifestaba: «Rezo por el hermano que me ha disparado, a quien sinceramente he perdonado».

La segunda fue en 1983, cuando recibió la visita del Papa en la cárcel. Hablaron cara a cara y en actitud casi confidencial durante 18 minutos.

2-La lección de Kim
Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorEra la guerra de Vietnam, exactamente el 8 de noviembre de 1972. La familia de Kim Phuc intentó guarecerse en una pagoda cercana al escuchar el ruido de los aviones estadounidenses. Pero el refugio no fue suficiente contra las bombas de napalm que caían del cielo, y el lugar comenzó a incendiarse.

Un corresponsal de la agencia de noticias Associated Press, Nick Ut, sacó en ese momento la foto famosa y triste que recorrió el mundo. Allí estaba Kim, de nueve años, desnuda y llorando en un grito, con gran parte de su cuerpo cubierto de quemaduras de tercer grado. A pesar de eso, Kim sobrevivió.

Tuvo que someterse a 17 cirugías y luego de años de ser utilizada como símbolo de la resistencia por su país, pidió asilo en Canadá. Pero lo destacable en su historia es que Kim perdonó al capitán John Plummer, el oficial que ordenó tirar las bombas sobre su pueblo.

En El don de arder, Kim cuenta a la periodista Ima Sanchís que al encontrarse con el militar en un evento no lo insultó, sino que lo abrazó: «La guerra hace que todos seamos víctimas. Yo, como niña, fui una víctima, pero él, que hacía su trabajo como soldado, también lo fue. Yo tengo dolores físicos, pero él tiene dolores emocionales, que son peores que los míos».

Kim ha capitalizado sus viejas heridas en una forma positiva. En la actualidad, viaja por el mundo pidiendo por la paz, y es presidenta de la Fundación Kim Internacional, organización dedicada a dar asistencia a víctimas de conflictos armados.

Pero ¿cuál es el secreto para actuar con esa entereza?

3-La Lección de Rais Bhuiyan

En 2001, 10 días después de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, Rais Bhuiyan sufrió también un ataque terrorista. Hacía cuatro meses que este hombre, nacido en Bangladesh, residía en Dallas, Texas, adonde se había trasladado desde Manhattan con la intención de disminuir los gastos.

Un año antes, había sido unos de los miles de ganadores entre millones que entraron al sorteo para obtener la tarjeta de residencia permanente en el país. Aunque sus conocidos de la comunidad de inmigrantes le habían advertido que los téjanos podían ser un poco hostiles, Rais estaba decidido a hacer que su novia viajara allí para formar con ella una familia tan pronto como pudieran.

Como un amigo le había prometido un trabajo y un lugar donde vivir, y previendo muchas oportunidades de continuar su educación, a Rais le pareció que Dallas era el sitio perfecto. Tenía 27 años de edad se sentía listo para comenzar una vida nueva.

El 21 de septiembre de 2001, mientras reemplazaba a un amigo en un negocio de venta de gasolina, es enfrentado por un hombre de cabeza rapada, de 31 años y con un importante historial delictivo, llamado Stromban. Iba armado para buscar venganza por la muerte de su hermana (jamás se pudo comprobar) en el atentado del 11S. Si mediar palabra, le dispara en la cara una lluvia de 38 perdigones que lo deja inconciente al instante y tendido en el piso, casi muerto. El asesino fue detenido , enjuiciado y condenado a muerte.

Pero la agonía igual continuaba para Rais, que sufría muchos dolores, había perdido la vista de un ojo y con algunos perdigones adentro de su piel que no lo dejaban dormir del sufrimiento. Vivió con su cruz todos estos años, tratando de llevar su dolor lo mejor posible, era musulmán y sabía que hay una vida mejor después de su partida, y que ahora debía aceptar su destino y tratar de conseguir sus objetivos que había prometido a sus padres. Estudió informática y armó un negocio, estando mejor establecido económicamente decidió viajar a la Meca junto a su madre para agradecer por su vida.

A su regreso comenzó a pensar en aquel hombre que atentó contra su vida, que llevaba 9 años de cárcel y pronto sería ejecutado….comenzó a pensar porque Rais lo había perdonado y ahora quería acercarse para expresarle su perdón y tratar de conseguir la conmutación de pena.

Rais recuerda la reflexión que hizo en aquel momento: Ese hombre cometió un error terrible; no cabe la menor duda. Pero es un ser humano como yo, y el Corán establece muy claramente que si uno se encuentra en una situación como la que afronté, puede exigir justicia, solicitar una compensación económica o perdonar. Y cuando uno decide perdonar, significa que la otra persona queda exculpada, y no tendría que cumplir ninguna condena en prisión. Si yo decido perdonar a ese hombre, ¿qué sentido tiene imponerle la muerte como castigo? Esa es la enseñanza del islam. Ya sufrí lo peor que pude haber sufrido. También sufrieron las dos mujeres que perdieron a sus esposos, y los hijos que se quedaron sin un padre, pero nada ganamos con privar de la vida a Mark Stroman. Tenemos que salvarlo.

Rais trabajó sin cesar, movió cielo y tierra, consultando con abogados, con instituciones gubernamentales , ONG, artistas, pudo llegar a tener una corta comunicación telefónica con el reo, y pudo expresarle su perdón, pero lamentablemente  no pudo evitar la ejecución en día 20 de julio de 2011, a las 8:53 Hs.

Hoy Rais es un hombre nuevo, muy popular por su carisma y su actitud frente a la vida. Dá conferencias por todo EE.UU. y apoya a diversas organizaciones que luchan contra los crímenes de odio. También ha ayudado a la hija y nieta de Stroman, como así también a los hijos y viudas de otras víctimas del ejecutado.

Fuente Consultada: Revista Selecciones Abril 2013

La Responsabilidad Que es ser responsable? Virtud Humana Valores

LA  RESPONSABILIDAD  COMO VALOR HUMANO

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La Responsabilidad:

No es algo sencillo, pero si es factible de ser percibida en la vida cotidiana, especialmente en su aspecto negativo. Puede definirse como una obligación, moral o legal del cumplimiento de deberes. En otras palabras es un signo de madurez, ya que el cumplimiento de una obligación implica esfuerzos por realizarlos y el no lograrlo genera consecuencias.

valor humano: responsabilidad

De esta afirmación podríamos testificar que, otro concepto fundamental tiene una implicancia directa con la responsabilidad. Ella es la confianza, debido a que somos leales y tenemos fe en aquellas personas que cumplen con lo que han prometido.

 Gracias a la responsabilidad, podemos convivir tranquilamente en una sociedad, desde todos sus ámbitos: familiar, amistoso, profesional o personal. Por todo esto decimos que ella es un valor.  

Y además debe ser algo estable. ¿Por qué? Por que, el origen de su opuesto (la irresponsabilidad) se da justamente en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Ocasionalmente podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien, pero cuando esta comienza a ser más continua, comenzamos a perder confianza en la persona a la cual le asignamos los deberes. El tema aquí es que posteriormente las consecuencias de ellas son muy altas.

 Pero nos preguntaremos hasta aquí, ¿qué es ser responsables? Actuar con responsabilidad implica asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, tanto buenas como malas. Además es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo a una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos sus sentidos, sin necesidad de que nos den una orden.

 Sabemos que es difícil de alcanzar, pero la responsabilidad vale la pena. Es un valor porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. Y como todos los valores, es un cimiento para fortalecer nuestra convivencia social y personal.

 Siempre podemos hacer algo para mejorar nuestra responsabilidad; como por ejemplo, reflexionar sobre todo lo que hacemos y nos comprometemos, ya que debemos saber que las consecuencias reales de ello influyen directamente sobre nosotros. Además debemos alcanzar de manera estable y habitual que nuestras acciones concuerden con las promesas y obligaciones realizadas.  

Y algo fundamental a tener en cuenta, es ayudar o en otras palabras educar a las personas que nos rodean, a que adquieran también este valor de la responsabilidad para que todo funcione mucho mejor. Pero, ojo!! No tomemos el camino mas sencillo, el de dejar pasar las cosas, porque eso sería justamente caer en la irresponsabilidad de no cumplir con nuestro deber. Debemos hacer de la responsabilidad un correcto aprendizaje.

 El desarrollo de la capacidad de responder por los propios actos (incluyendo aquellos que han sido involuntarios o accidentales), está vinculado al logro de la autonomía personal que adquirimos desde niños, y a la comprensión cabal de que existe una relación entre causas y efectos. Esto se debe a que la maduración afectiva e intelectual desde esa etapa de desarrollo, es en donde uno comienza a abandonar las conductas impulsivas propias de la infancia y adquirir la posibilidad de reflexionar antes de actuar. 

Asegurarnos de que todos podamos convivir armónicamente, es nuestro deber, solamente nos obligamos  a realizar todo lo que este a nuestro alcance para lograrlo. Ello es así, ya que vivir la responsabilidad no es algo cómodo, pero tampoco lo es el corregir a un irresponsable.  

Sabemos que es difícil, pero es algo que vale la pena intentarlo. ¿Te pusiste a pensar? Te preguntaras que, pero es simple. Si todos colaboraríamos con un pequeño granito de arena en vivir y edificar la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo, serían totalmente diferentes al que hoy poseemos.

 Las pequeñas responsabilidades diarias, nos preparan de a poco para ir asumiendo responsabilidades mayores. Si actuamos responsablemente, logramos algo muy importante, que nos hace crecer: la confianza en nosotros mismos, y la confianza de los demás. Actuar de esta forma, además permite elegir con libertad, y actuar cada vez con mayor independencia y seguridad en nuestras propias decisiones.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA RESPONSABILIDAD
1

He asumido plenamente la responsabilidad de ser educador. Tengo una vivencia profunda de la importancia de mi función.

(La responsabilidad supone este primer tipo de decisión consciente de responder por lo que uno es. No se trata tanto de responsabilizarse de un conjunto de tareas).

2

Vivo la responsabilidad rindiendo cuentas ante las personas que tienen autoridad sobre mí.

(Hace falta responder ante alguien para ser responsable y todas las personas tenemos alguna autoridad por encima de nosotros).

3

Me comprometo con los valores y con las personas que dependen de mí buscando su bien.

(El compromiso es consecuencia de una decisión consciente. Hace falta reflexionar sobre lo que es importante para uno mismo y luego luchar para proteger y defender esos valores).

4

Después de tomar una decisión o emprender una acción, aguanto las consecuencias si el asunto sale mal.

(Algunas personas intentan pasar la responsabilidad a otros. Por ejemplo, si un hijo fracasa en sus estudios principalmente por tener poca capacidad real para el estudio, algunos padres no lo aceptan y pasan la responsabilidad del fracaso al colegio).

5

Paso tiempo intentando prever la posibles consecuencias de mis decisiones antes de tomar una determinación.

(En la vida familiar, con frecuencia los padres reaccionen frente a las situaciones, en lugar de estudiar el tema y tomar una decisión pausada. La responsabilidad requiere no sólo asumir las consecuencias de los propios actos sino también, prever las consecuencias).

6

Asumo las consecuencias negativas de mis acciones equivocadas.

(Indicadores de que sea así, serán, por ejemplo que el educador sepa pedir disculpas cuando haya cometido un error o que sepa rectificar y no seguir adelante con terquedad en algún asunto, a pesar de darse cuenta de que se ha equivocado).

7

Habitualmente me comprometo con proyectos después de un estudio serio del asunto, pensando en las consecuencias positivas que puede haber para los demás y sin depender innecesariamente de la opinión de los demás.

(Algunas personas tienden a no comprometerse a menos que una mayoría de los demás ya lo haya hecho, o únicamente cuando se ve que el asunto está saliendo bien).

8

Aunque existen muchos motivos para ser responsable, entiendo que el motivo fundamental tiene que ser mi reconocimiento de que tengo el deber de responder ante otra persona o antes Dios.

(Una persona puede actuar de una manera que parece responsable por fines económicos, por miedo , por eficacia. Sin embargo, no reconoce las exigencias auténticas de la responsabilidad).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs.

 

 

 

La Prudencia Tolerancia Valor Humano Calidad Humana

LA PRUDENCIA COMO VALOR HUMANO

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el valor humano

La Prudencia: Podríamos definirla en palabras justas como una virtud, la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta.

Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito,  en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Como mencionábamos anteriormente, este valor, nos ayuda a actuar correctamente ante cualquier circunstancia, mediante la reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.

Las emociones, el mal humor, las percepciones equivocadas de la realidad y la falta de la justa y necesaria información; en la mayoría de los casos proporciona que tomemos las decisiones incorrectas. Es decir, que posiblemente esto refleje que nos cuesta mucho reflexionar y conversar con calma en cualquier hecho. Es decir, que la prudencia se forma en nosotros por la manera en que nos conducimos frecuentemente, y no a través de lo que aparentamos ser.

Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo. Por ello, siempre es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia nuestra especie.

El simple hecho de lastimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes.

 Detente a pensar un momento y aprecia las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos.

Otra cuestión, es tratar de no aparentar ser prudentes, ya que esto significa que no somos capaces de actuar adecuadamente, decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.

La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan  la falta de prudencia en nuestras vidas. Nunca pensaste que trabajar con intensidad y provecho, cumplir con las obligaciones y compromisos, ser amables con las personas y preocuparnos por su bienestar general, son una manifestación fiel de esta virtud humana.

Ahora bien, ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia? En primer lugar, conservamos un buen estado de salud, ya sea física, mental y espiritual; manejamos nuestro presupuesto apropiadamente, cuidamos de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

Ojo, el ser prudente no significa que estemos exentos de equivocarnos. Todo lo contrario, uno aprende de los errores una y otra vez, porque reconoce en cada uno de ellos sus fallos y limitaciones. Uno aprende, pide perdón y consejos.

Recuerda, las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender.

Entonces, la prudencia será el valor que nos guíe por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo y por todos, el cual generara confianza y reflejará amabilidad por el prójimo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA GRATITUD
1

Tengo buena memoria en el sentido de que recuerdo las cosas tal como ocurrieron, y hago uso de esta información para comprender mejor las situaciones actuales.

(En gran medida la prudencia se basa en la memoria, ya que si no recuerdo nada de lo que ha ocurrido, de lo que he estudiado, o de lo que he observado, por ejemplo, ¿cómo podré tener una base para enjuiciar una situación presente? Ojalá se prestase más atención al desarrollo de la memoria en los colegios)

2

Habitualmente consigo superar el deseo de no sufrir con el fin de conocer las situaciones difíciles.

(Otro motivo de esconderse de la realidad es la pereza).

3

Estudio regularmente con el fin de saber más respecto a las realidades que me incumben como padre, madre o profesor.

(Podemos disponer de mucha información como consecuencia del estudio. Sin embargo, también hace falta desarrollar una «sensibilidad situacional» que podríamos llamar intuición).

4

Desarrollo mi capacidad de observación, con el fin de conocer mejor la vida de los distintos miembros de la familia o miembros del colegio.

(También es necesario crear las situaciones adecuadas para poder escuchar a los demás).

5

Sé distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario en la familia o en el colegio.

(De hecho, cualquier cosa importante significa cualquier cosa que puede influir de una manera significativa, positiva o negativamente, en los valores familiares o en los valores del colegio).

6

Compruebo la fiabilidad de mis fuentes de información antes de aceptar la información aportada, e intento informarme de diferentes fuentes con el fin de tener una visión más objetiva de la realidad cuando el tema es importante.

(No es fácil tener una visión objetiva respecto a la realidad, especialmente en situaciones inesperadas).

 

7

Intento conocer mis propios prejuicios y lucho contra ellos.

(Los prejuicios producen una información sesgada, incompleta. Po-ejemplo, puede que escuchemos únicamente a aquellas personas que nos son simpáticas, o tenemos un punto de vista cerrado respecto a la capacidad de un joven para aportar una opinión interesante en algún tema).

8

Reflexiono sobre qué criterios debo utilizar para enjuiciar cada situación.

(Es fácil tomar decisiones, o sencillamente reaccionar, en base a criterios inadecuados o incompletos. Por ejemplo, decidir enviar a un hijo a estudiar en un país extranjero únicamente en base al criterio de eficacia —que conviene que sepa el idioma correspondiente— En cambio, un buen educador hubiera tenido en cuenta también criterios como: el bien del hijo, su grado de madurez, el tipo de s -tío donde va a estar, etc.).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 Ver Todos Los Valores Humanos

 

El Perdon Perdonar a mis semejantes Aprender a Perdonar

EL PERDÓN  COMO VALOR HUMANO

valores humanos sinceridad generocidad paciencia

Cuando alguien nos hace daño, la primera reacción que tenemos es enfadarnos o devolverle el dolor que nos ha provocado. A veces, nuestra propia rabia o tristeza nos ciegan y actuamos así, sin darnos cuenta de que esta actitud no lleva a ningún lado. Si en el mundo cada vez que alguien llevara a cabo una mala acción, por equivocación o por maldad, alguien le pagara con la misma moneda… ¡pronto viviríamos inmersos en un infierno! Esperando una zancadilla o una puñalada de cualquier compañero de trabajo, hermano o vecino.

Ver: Testimonios Reales de Vida Sobre el Perdón

El Perdón: Existen momentos en que la amistad o la convivencia se fracturan por diversas causas, las peleas y las rupturas, originan sentimientos negativos como la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza. En estas situaciones, las personas pierden la tranquilidad y la paz interior, y al hacerlo, los que están a su alrededor sufren las consecuencias de su mal humor y la falta de comprensión.

De esta manera, debemos saber que los resentimientos nos impiden vivir plenamente, quizás un acto que provenga del corazón puede cambiar nuestras vidas y la de aquellos que nos rodean. Así, es necesario pasar por alto los detalles pequeños que nos incomodan, para alcanzar la alegría en el trato cotidiano en la familia, la escuela o la oficina. Es más, debemos evitar que estos sentimientos de rencor nos invadan, por el contrario, es necesario perdonar a quienes nos han ofendido, como un acto voluntario de grandeza, disculpando interiormente las faltas que han cometido otros.

En ciertos momentos, podemos sentirnos heridos por acciones o actitudes de los demás, pero también existen ocasiones en que nos sentimos lastimados sin una razón concreta, por nimiedades que lastiman nuestro amor propio.

Debemos tener cuidado porque la imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos:

♥ Cuando interpretamos de manera negativa la mirada o la sonrisa de los demás.

Cuando nos molestamos por el tono de voz de una respuesta que recibimos, que resulta a nuestro juicio, indiferente o molesta.

Cuando el favor que otros nos hacen no se condice con nuestras expectativas.

Cuando se le otorga una encomienda a una persona que consideramos de una “categoría menor”, para la cual nos considerábamos más aptos, entonces consideramos esta designación injusta.

Queda claro que al ser susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez juzgamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos. Debemos tener en cuenta, que hay conductas y pautas de acción, que al ponerlas en práctica, construimos herramientas para saber perdonar:

♥ Evitar «interpretar» las actitudes.

No debemos realizar juicios sin antes preguntarnos el “por qué” nos sentimos agredidos o lastimados (de esta forma encontraremos la causa: imaginación, susceptibilidad, egoísmo).

Si ese malentendido se originó en nuestro interior solamente, no hay que seguir lastimándonos con pensamientos negativos como “no hay que perdonar”. Porque nos lamentamos cuando descubrimos que no había motivo de disgusto… entonces, nosotros debemos pedir perdón.

Ahora bien, si efectivamente hubo una causa real o no tenemos claro qué ocurrió, debemos considerar lo siguiente:

Estar dispuestos para aclarar o arreglar la situación.

♥ Buscar la manera de llegar a un acuerdo.

♥ Buscar el momento adecuado para plantear la situación, hacerlo con calma y tranquilidad, sobre todo de nuestra parte.

Al escuchar hacerlo con paciencia, buscando entender los motivos que hubo. Dar a conocer nuestras razones y llegar a un acuerdo.

♥ Olvidar el incidente, como si nada hubiera pasado. El perdón fortalece al corazón, porque le otorga mayor capacidad de amar, si perdonamos con prontitud y sinceramente, podemos comprender faltas de los demás, ayudando para que las corrijan. Puede llegar a ocurrir, que los sentimientos negativos (resentimiento, rencor, odio o venganza) pueden ser mutuos debido a un malentendido. En este sentido, encontramos a familias que están sumergidas en un torbellino de odios injustificados: “Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan”. En este caso, es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que «Amor saca amor». Debemos entender que una actitud valiente de perdón y humildad, obtiene lo que la venganza y el odio nunca pueden: lograr reestablecer la armonía.

También debemos tener en claro que una sociedad, una familia o un individuo lleno de resentimientos impiden el desarrollo hacia una esfera más alta. Perdonar resulta mucho más sencillo de lo que parece, todo está en buscar la manera de lograr y mantener una convivencia sana, de la importancia que le damos a los demás como personas y de no dejarnos llevar por aquellos sentimientos negativos.

Quizá la más difícil, consiste en perdonar a otro que te ha hecho mucho daño. Yo sé que, moralmente, casi todo el mundo ha sido tratado alguna vez de forma injusta o que ha sido cruelmente herido por otra persona en algún momento de su vida, hasta tal punto que el perdón parece algo imposible de conceder. Sin embargo, albergar resentimientos y fantasías de venganza lo único que hace es atraparte en el victimismo. Sólo a través del perdón puedes borrar la injusticia y comenzar de nuevo.

A sus cuarenta y cinco años de edad, una mujer llamada Margo fue abandonada por su marido. Después de doce años de matrimonio, él vació la cuenta bancaria común, la caja de seguridad y se fue con otra mujer. Además de estar emocionalmente destrozada, Margo estaba aterrorizada, ya que no tenía ninguna profesión ni medios para subsistir. Sentía hacia su marido un odio terrible, un sentimiento que jamás hubiera sospechado que podría albergar.

A Margo le costó tres años organizar de nuevo su vida. Le pidió dinero prestado a su hermana para retomar sus estudios y sacar el título de corredora de bolsa, después de lo cual abrió su propio negocio. Aunque todavía se siente triste por la pérdida de su marido, ha dejado de cargar con el intenso odio que había alimentado durante tanto tiempo.

Al final, Margo fue capaz de perdonar a su marido cuando cambió su papel de víctima y vio los hechos desde una perspectiva más amplia. Supo desviar el foco de su ira y centrarse en su desarrollo personal aprovechando la situación que le ofrecía el destino. Con la perspectiva que da el tiempo, ha podido, finalmente, ver su abandono como una valiosa experiencia. Después de todo, sin esa aparente tragedia tal vez nunca hubiera llegado a descubrir su propio poder y por lo tanto no hubiese logrado aprender a perdonar a alguien que la había hecho sufrir tanto.

Así pues, aquí están otra vez las cuatro clases de perdón y el modo de ponerlo en práctica:

1. Perdónate a ti mismo por tus faltas leves: compadécete de ti mismo por hacer todo lo que está a tu alcance con los recursos de que dispones en ese momento, haz lo que puedas y libérate de la situación.

2. Perdona los pequeños errores del otro: identifícate con esa persona para que puedas comprender su comportamiento; muestra y libera tu compasión.

3. Perdona tus faltas graves: acepta tus errores, enmiéndate lo mejor que puedas y después busca en tu corazón tu propia absolución.

4. Perdona las faltas graves del otro: da rienda suelta a tu dolor y tu ira para que puedas liberarte de ellos. Después considera la situación como una parte necesaria del camino hacia tu madurez espiritual.

«No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón.

El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma.

El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios.
El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autoflagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad».

PARA SABER MAS…

Fred Luskin es consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, En su guía Perdona es sanar, que recoge casos y estudios de ese programa, Luskin explica que las aflicciones sin solucionar son como aviones que vuelan días y semanas sin parar ni aterrizar, congestionando recursos que se pueden necesitar en caso de emergencia. «Los aviones del rencor se convierten en fuente de estrés, y frecuentemente el resultado es un choque», afirma Luskin.

«Perdonar es la tranquilidad que se siente cuando aterrizan los aviones». El especialista aclara que el perdón no es aceptar la crueldad, olvidar que algo doloroso ha sucedido ni excusar el mal comportamiento. Tampoco implica la reconciliación con el ofensor. «El perdón es para usted y no para quien lo ofendió», dice Luskin. «Se aprende a perdonar como se aprende a patear una pelota.

Mi investigación sobre el perdón demuestra que las personas reservan su capacidad para molestarse pero la usan sabiamente. No desperdician su valiosa energía atrapados en furia y dolor por cosas sobre las que nada pueden hacer. Al perdonar, reconocemos que nada se puede hacer por el pasado, pero permite liberarnos de él. Perdonar ayuda a bajar los aviones para hacerles los ajustes necesarios».

Según Luskin, el perdón sirve para descansar y no implica que el ofensor «se saldrá con la suya» ni aceptar algo injusto. Significa, en cambio, no sufrir eternamente por esa ofensa o agresión.
Sin embargo, ¿que pasa si esta última fue demasiado grave?

La lección de Kim
Foto Nena Quemada Kim Phuc Guerra de Vietnam Gas Napalm Simbolo HorrorEra la guerra de Vietnam, exactamente el 8 de noviembre de 1972. La familia de Kim Phuc intentó guarecerse en una pagoda cercana al escuchar el ruido de los aviones estadounidenses. Pero el refugio no fue suficiente contra las bombas de napalm que caían del cielo, y el lugar comenzó a incendiarse.

Un corresponsal de la agencia de noticias Associated Press, Nick Ut, sacó en ese momento la foto famosa y triste que recorrió el mundo. Allí estaba Kim, de nueve años, desnuda y llorando en un grito, con gran parte de su cuerpo cubierto de quemaduras de tercer grado. A pesar de eso, Kim sobrevivió. Tuvo que someterse a 17 cirugías y luego de años de ser utilizada como símbolo de la resistencia por su país, pidió asilo en Canadá. Pero lo destacable en su historia es que Kim perdonó al capitán John Plummer, el oficial que ordenó tirar las bombas sobre su pueblo.

En El don de arder, Kim cuenta a la periodista Ima Sanchís que al encontrarse con el militar en un evento no lo insultó, sino que lo abrazó: «La guerra hace que todos seamos víctimas. Yo, como niña, fui una víctima, pero él, que hacía su trabajo como soldado, también lo fue. Yo tengo dolores físicos, pero él tiene dolores emocionales, que son peores que los míos».

Kim ha capitalizado sus viejas heridas en una forma positiva. En la actualidad, viaja por el mundo pidiendo por la paz, y es presidenta de la Fundación Kim Internacional, organización dedicada a dar asistencia a víctimas de conflictos armados.

Pero ¿cuál es el secreto para actuar con esa entereza?

AMPLIACIÓN DEL TEMA: El perdón nos permite romper ese ciclo de negatividad, violencia y agresividad. Perdonar es pasar por alto los errores que los otros cometen: no significa que no te sientas herido o que sus acciones no sean tan malas. Tal vez durante un tiempo seguirás sintiendo dolor cuando te acuerdes de ese momento o incidente. Es normal porque todo aquello que nos afecta tiene un proceso de duelo hasta que es superado. Enfréntate a tus sentimientos para dejarlos fluir.

Si has perdonado, serás capaz de dar una segunda oportunidad y no echar en cara lo que ha sucedido. Borrón y cuenta nueva: no castigas a esa persona, aunque se lo merezca, ni te castigas a ti.

¿Imaginas el poder liberador que tiene el perdón? Incluso para el ofendido. Arrastrar de por vida en nuestro corazón y mente todos los insultos que nos han dicho, las veces que nos han ninguneado, los juguetes que nos han roto o las mentiras que nos han contado… ¡puede ser una carga muy pesada! ¿No es mejor dejar espacio en nuestro espíritu para los buenos recuerdos o los sentimientos positivos? El perdón nos ayuda a hacer limpieza, a quitar esas telarañas del alma.

Esta virtud te permite mantenerte alejado de manchas como las que provocan la venganza, el odio, el rencor… que nunca son buenos acompañantes. Sin embargo, es cierto que a veces nos enfrentamos a personas que, una y otra vez, nos hieren. No es por error: saben perfectamente que nos provocan dolor y no quieren arrepentirse.

Perdonarles es simplemente darles una segunda oportunidad para que te fastidien. ¿Qué puedes hacer entonces? Evitarlos. Procura no darles la ocasión de hacerte daño. Igual de importante que saber perdonar es…  ¡saber pedir perdón!

Algunas veces te equivocas; otras, incumples con tu palabra o hieres a alguien a conciencia. Recapacita sobre tus acciones. Admite el error que has cometido. No seas orgulloso ni testarudo. Da tu brazo a torcer cuando veas que te has equivocado: acércate a quien ofendiste y pídele perdón.

No creas que pedir perdón es de cobardes. ¡Más bien al contrario! A veces, se necesita mucho valor para acercarse hasta el amigo o compañero que está dolido contigo. Sin duda, hacerlo te liberará y eliminará ese sentimiento de opresión que sientes.

Debemos explicar a nuestros hijos que hay muchas maneras de decir lo siento. Además de con palabras, pueden hacerlo con gestos: acercándose hasta el papá y dándole un beso tras romper su cenicero favorito o ayudando a su hermana pequeña a hacer los deberes tras haberle gritado.

También es importante saber perdonarnos a nosotros mismos. Somos imperfectos, cometemos errores. Es importante saberlo y conocer cuáles son nuestros defectos.

Pero no nos castiguemos más de lo necesario. Si no paramos de lamentarnos podríamos ser incapaces de mejorar. Ya hemos dicho que el perdón es conceder una segunda oportunidad: aprovechemos las que nos conceden para intentar mejorar. Lo importante no es no caer, sino saber levantarse. Cada vez que nos disculpan, es una invitación que nos hacen a mejorar, a cambiar, a enmendarnos. Recordemos que Dios siempre perdona y nos da una nueva oportunidad.

EN LA RELIGIÓN:

Arrepentimiento y perdón son virtudes reconocidas por todas las religiones y preceden a la reconciliación. Arrepentirse no borra la culpa aunque permita recomponer la relación que estropeamos con los otros: sólo Dios puede borrar los efectos de nuestras malas acciones de nuestros corazones. En algunas religiones, es necesario pedir perdón cara a cara a quien se ha ofendido. En otras, como en el catolicismo, un sacerdote mediante un sacramento, perdona al pecador sin que sea obligatorio que pida perdón cara a cara.

En el cristianismo, los fieles deben perdonar como consecuencia del perdón de Dios. En la cruz, Jesús dijo: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» al referirse a los que le estaban matando. Jesús dijo a Pedro que debían perdonar 70 veces 7 Es decir, siempre.

En el judaismo, el día del Yom Kippur está dedicado a perdonar y pedir perdón.

Algo parecido para los musulmanes en el Ramadán: los musulmanes deben hacer actos de caridad y perdón. El Corán asegura que «la mejor obra de un hombre es perdonary olvidar».

Ver Todos Los Valores Humanos

Fuente Consultada:
Revista Selecciones Febrero 2009
Dios Explicado a Mi Hijo María Rosa Sastre y Ángeles Doñate

El Pacifismo La Lucha Por La Paz en el Mundo Objetivos y Líderes

El Pacifismo – Objetivos, Movimientos y Líderes Pacifistas

«La tarea más crítica y urgente del momento, es eliminar la amenaza de una guerra mundial, de una guerra nuclear. La humanidad se halla ante un dilema: debemos detener la carrera de armamentos, o enfrentarnos a la aniquilación» (Asamblea sobre Desarme, 1978).

El fuerte auge experimentado por las ideas y organizaciones pacifistas después de la Segunda Guerra Mundial llega a su cenit en los años ochenta del siglo XX, debido al desarrollo de las armas nucleares y a la importancia que adquieren las cuestiones vinculadas a la seguridad de las personas en la formación de los movimientos sociales. Los grupos pacifistas son cada vez más numerosos y actúan en todos los pueblos. Algunos de sus dirigentes, —los más conocidos aunque no necesariamente los más meritorios—, han sido galardonados con importantes distinciones. Entre ellas sobresale el «Premio Nobel de la Paz» que se otorga anualmente a personas o instituciones más destacadas por su actividad pacifista.

Entre los así recompensados figuran:

Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja Internacional, en 1901.
Woodrow Wilson, Presidente Norteamericano, impulsor de la Sociedad de las Naciones, en 1919.
Luther King, en 1964.
Albert Schweitzer, médico en Lambarené, África Ecuatorial, en 1952.
La Madre Teresa de Calcuta, misionera en la India, en 1979.
Desmond Tutu, obispo metodista de Sudáfrica, líder contra la segregación racial en su patria, en 1983.

Dos argentinos, se han hecho hasta el presente acreedores a tan alta distinción:
Carlos Saavedra Lamas, ministro de Relaciones Exteriores, por su esfuerzo como mediador en la Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, en 1936.
Adolfo Pérez Esquivel, pacifista, activo miembro de «Servicio de Paz y Justicia», entidad vinculada a la defensa de los Derechos Humanos, en 1980.

Los significados del pacifismo están asociados a diferentes ideologías y orientaciones para la acción, desde las creencias religiosas de los primitivos cristianos y el budismo, las ideas liberales favorables a la reconciliación internacional que proponen trasladar el modelo del Estado liberal a las relaciones interestatales y las del pacifismo radical contemporáneo. Este último surge a raíz de la industrialización de los países occidentales y la expansión mundial de sus Estados, y engloba aquellas ideas, actitudes y movimientos que rechazan el uso de la violencia y la guerra en cualquier circunstancia.

Una variante inicial es el pacifismo social, que se centra en las causas sociales de la guerra, expresa el descontento de los obreros y campesinos y denuncia el servicio militar.

El pacifismo radical ha estado vinculado al anarquismo y a personajes como Goodwin, Proudhon, Thoreau, Dewey, Ghandi, Shelley y Tolstoi. Se funda en la interdependencia entre medios y fines en política (que exige renunciar a la violencia incluso para imponer la paz y cuestiona el derecho a la guerra justa), considera legítimo el uso de la fuerza no violenta en defensa de la paz, y tiene como principal estrategia la desobediencia civil. La difusión del pacifismo también tiene un componente institucional importante, debido a la proliferación de organismos internacionales en

defensa de la paz. La interrelación que existe entre los movimientos sociales contemporáneos se manifiesta desde la campaña por el desarme nuclear, que promueve algunas de las movilizaciones de los años cincuenta, al movimiento contra la guerra de Vietnam y el antinuclear, que han impulsado a organizaciones estudiantiles y ecologistas en las décadas de los sesenta y de los ochenta.

El movimiento antinuclear

El antinuclear es el movimiento por excelencia de la modernidad, por cuanto toda su dinámica interna gira, encubierta o abiertamente, en torno al conflicto de sus únicos valores universales: la libertad y la vida. La consideración de ambos aspectos como «valores universales» no significa que sean inconcebibles los conflictos y choques entre ellos en forma teórica o práctica; más bien al contrario. La breve historia de la modernidad está llena de tales polémicas, que incorporan distintos niveles de discusión:

el nivel cotidiano, el nivel de la nación, la clase y otras integraciones superiores y el nivel de la humanidad. La esencia de la cultura moderna se perderla si se considerase como mera hipocresía la evidente tensión entre los genocidios cometidos regularmente bajo su égida, a veces a una escala sin precedentes, y el reconocimiento por consenso social de los valores universales de la libertad y la vida.

Es precisamente esta dualidad, esta trágica tensión, la que provoca los constantes esfuerzos por redefinir el grado permisible y no permisible, respectivamente, de los actos violentos colectivos, que en ocasiones dan lugar a autoridades punitivas en sí mismas, incompatibles con las reglas del juego establecidas por esta civilización.

En el discurso generalizado acerca del supuestamente inminente holocausto nuclear, que absorbe por igual a la vida académica, la pantalla de televisión y la prensa, el conflicto global de la vida y la libertad ha alcanzado el nivel de antinomia. En consecuencia, tanto la libertad como la vida tienden a perder su carácter de valor universal. Es una antinomia precisamente porque no es posible escoger uno de los dos polos, y algo que no se puede escoger difícilmente puede ser un valor universal. Sin embargo, hay un peligro más grave: la autobarbarización de nuestra cultura.

Por un lado, no se puede optar por la libertad frente a la vida en un sentido general. Donde no hay vida, tampoco hay libertad. Todos aquellos que conciben la bomba como una fuerza de disuasión, es decir, la consideran un arma con la que debería librarse una guerra total, por muy amantes de la libertad que sean sus motivos, destruyen teóricamente la libertad, además de la moral.

El movimiento antinuclear se basa en la crítica, y en última instancia el rechazo, de la fuerza de disuasión. El rechazo puede ser inmediato y unilateral, o su abolición concebida como resultado de un largo proceso. Existe una identificación, muy extendida y extremadamente errónea, de las posturas pacifistas con las antinucleares. Aunque es obvio que, por definición, todos los pacifistas tienen que ser antinucleares, o contrario no es cierto. De hecho, hay dos tipos de militantes antinucleares que no son pacifistas: los nacionalistas y los revolucionarios para quienes «las justas guerras de los pueblos oprimidos» son actos loables.

El pacifista, en los tiempos actuales, no representa un tipo homogéneo, unificado. Las esperanzas iniciales del pacifismo en la temprana Ilustración, la promesa de que el racionalismo, el liberalismo y la industria (individual o conjuntamente) traerían la paz eterna, en la actualidad están evidentemente muertas. El pacifismo se ha vuelto mucho más resignado o mucho más radical.

El tipo de pacifista escéptico está representado por Bertrand Russell, autor de la fórmula «Más vale rojo que muerto», claramente partidaria del valor universal de la vida frente al valor universal de la libertad. El contexto de esta dudosísima sabiduría es un excesivo escepticismo. No se puede saber, sugiere el escéptico, qué es ser libre, qué vale la libertad, ni cuál es el valor de los preceptos morales sugeridos por diversos profetas. Pero al menos se puede saber con certeza dónde termina la vida, dónde comienza la muerte. Mientras haya vida se pueden recomenzar los esfuerzos por recuperar la libertad. Un tipo de pacifista diferente, radical, está representado por Lessing, Tolstoi y Gandhi: son los hombres del gran rechazo.

A pesar de las leyendas, su postura no es la del sacrificio del valor de la libertad a favor de la vida. Su concepción del pacifismo (compartida por ellos sin interconexiones filológicas) es resumida por Lessing: la desobediencia pacífica frente a los poderes opresivos anula su fuerza opresiva. El poder no es una entidad mítica. Nosotros somos poder; con nuestra sumisión y colaboración con tiranos y opresores. Sin nuestra sumisión no hay tiranía. Lo que predicaba Gandhi, y que al parecer estaba más allá del aguante humano en general, era una desobediencia no violenta, pero total, frente a los poderes tiránicos, que frenara por completo a estos últimos.

En cierto modo, esta idea aparentemente infantil encierra una profunda sabiduría. Las grandes revoluciones políticas transcurren, la mayoría de las veces, pacíficamente; cuando la desobediencia general paraliza la maquinaria de la opresión, cuando la transformación es no violenta porque los órganos de coacción dejan de obedecer las órdenes.

Sin embargo, este modelo no puede servir a los fines de los movimientos y tendencias antinucleares occidentales porque sólo es apropiado en condiciones de tiranía política. Hay que mantener la unidad de la libertad y la vida como valores universales, como medidas comunes del nivel de humanidad de nuestra civilización. El deber de los movimientos sociales, que son conscientes de los peligros actuales pero que quieren transformar el presente estado de cosas, es precisamente reformular los problemas mediante la creación de un nuevo campo social de alternativas.

El crecimiento y fortalecimiento del movimiento antinuclear no es el resultado de un peligro inminente de choque nuclear global entre las superpotencias. Es más bien la poderosa reacción simbólica de amplias capas de la sociedad occidental ante tres acontecimientos de la pasada década, cruciales y relacionados entre sí: la depresión económica global (que también significa la erosión de diversos beneficios y valores fundamentales del modo de vida occidental), el fin de la hegemonía global estadounidense y la desaparición de toda esperanza en un nuevo mundo o un socialismo reformado.

Breve Reseña Histórica

Numerosos han sido los proyectos de paz perpetua mediante federaciones de Estados, desde Enrique IV, Leibniz y el abate de SaintPierre, a J. Rousseau, Bentham, Kant, Saint-Simon, etc. A partir de mediados del siglo XIX, la idea de crear un organismo de arbitraje entre Estados, se desarrolló en los congresos internacionales reunidos por la sociedad londinense de Amigos de la Paz (1847). Frédéric Passy fundó la Liga Internacional y Permanente de la Paz (1867); en 1901 recibió el primer premio Nobel de la paz, junto con Henri Dunant.

Tras la creación, en Berna, de la Oficina Internacional para la Paz (1892), a instancias de Nicolás II se reunió una conferencia para la paz en La Haya (1899), seguida por una segunda, celebrada en la misma ciudad en 1907. De ella surgió la institución de un tribunal de arbitraje. Entonces, el pacifismo fue esencialmente defendido por las organizaciones obreras y socialistas, pero ante el estallido de la Primera Guerra Mundial olvidaron sus planteamientos, que fueron recogidos por la izquierda socialista y el comunismo.

La Sociedad de Naciones, creada después de la contienda con el objetivo e mantener la paz mediante la solución pacífica de los conflictos, fundó el Tribunal Permanente de Justicia Internacional (1920), que funcionó de 1922 a 1945, fecha en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instaló en su lugar el Tribunal Internacional de Justicia. Tras la Segunda Guerra Mundial, ante la amenaza de guerra nuclear, se formaron varios movimientos de la paz (1950), el Instituto internacional de Estocolmo de Investigaciones por la Paz (SIPRI), en 1966, los Combatientes de la Paz y el Congreso Mundial de la Paz. Mientras, la ONU organizaba sus propios foros de discusión y las grandes potencias, las conferencias de desarme de Ginebra.

La presión del movimiento pacifista mundial en su oposición a la carrera armamentista y, más particularmente, a la implantación de misiles en Europa, logró una gran victoria, en este sentido, al crear un clima pacifista que llevó a los acuerdos de desarme de 1987, firmados entre el presidente estadounidense Ronald Reagan y el de la antigua Unión Soviética, Mijail Gorbachov.

Actualmente, el pacifismo de la sociedad civil es un denominador común de diversos movimientos: pacifistas en sentido estricto, que consideran la guerra como un crimen colectivo; no violentos, que proponen una defensa basada en la resistencia pasiva; ecologistas, que condenan la energía nuclear bajo todas sus formas; antimilitaristas, hostiles a la institución militar; objetores de conciencia; feministas, y un gran número de partidarios de los derechos del hombre, así como diversos institutos e instituciones culturales no gubernamentales.

MOVIMIENTOS PACIFISTAS:

Si bien las guerras han sido una constante en la historia de la humanidad, sólo a comienzos de nuestro siglo, los pueblos han llegado a la convicción de que los conflictos bélicos son el método más irracional para solucionar los problemas entre las naciones. Ello tal vez sea fruto del convencimiento de que las guerras modernas, no serán nunca más limitadas —ni en su extensión ni en sus efectos— sino totales y que de ellas resultará una sola víctima: la humanidad entera.

Fruto de este convencimiento, se viene desarrollando en nuestros tiempos un intenso MOVIMIENTO PACIFISTA en el que se enrolan hombres y mujeres de todos los países y de todas las ideas políticas y confesiones religiosas, animados «del mismo ideal: alejar el peligro inminente en que se halla la humanidad de desaparecer a causa de un conflicto nuclear, y complementariamente, imponer un nuevo sistema que haga posible la pacífica convivencia humana.

El Movimiento Pacifista es impulsado por Organizaciones Internacionales, y además, cuenta con difusores de destacada personalidad en todos los países.

Entre las primeras se destaca la Organización de tas Naciones Unidas, que confiesa como uno de sus objetivos fundamentales y como la razón de ser de su existencia, el mantenimiento de la paz mundial. Esta organización, creada después de la Segunda Guerra Mundial, está integrada por numerosos organismos especializados, dedicados a sus fines específicos, entre los que sobresalen, la UNICEF, la FAO, la UNESCO, y muchos más. Todos ellos, en su conjunto, proclaman como uno de sus objetivos fundamentales, el mantenimiento de la paz mundial.

LÍDERES PACIFISTA: Los Movimientos Pacifistas se han propagado por todo el mundo, y en todos los países cuentan con destacadas personalidades dedicadas a esta misión: muchos de ellos, por su trascendencia, se han convertido en proceres no de un país determinado, sino de la humanidad entera.

• El Mahatma Gandhi (1869-48), líder indio, dedicó su vida al logro de la independencia de su patria, en poder de Gran Bretaña. Para conseguir sus fines repudiaba todo acto de violencia, e incitaba a sus partidarios a adoptar todos los medios de acción pacífica a su alcance, como el boicot a los productos de la metrópoli, la desobediencia civil, la quita de colaboración, actos masivos de protesta, y en forma personal, prolongados ayunos. Su cruzada pacifista de más de cuarenta años, consiguió su propósito, y en 1947, la India recuperó su independencia. Al año siguiente, Gandhi fue asesinado por un extremista.

Luther King, pastor bautista norteamericano, bregó incansablemente por conseguir mejores condiciones de vida y la igualdad de derechos, para los negros, sus hermanos de raza, apelando a métodos puramente pacíficos. Fue asesinado en 1968.

• Los PONTÍFICES ROMANOS de los últimos tiempos, se han convertido en verdaderos «propagadores de la paz», señalando al mundo con sus documentos el pensamiento de la Iglesia al respecto.

Paulo VI, en su encíclica Populorum Progressio, traza un valiente alegato contra las injustas condiciones socio-económicas que padecen vastos sectores del mundo, a las que atribuye la principal responsabilidad de las actuales tensiones mundiales.

Juan Pablo II, pronuncia frecuentes alocuciones en forma directa frente a los más variados auditorios de la tierra, sobre todo en los países subdesarrollados. En su encíclica Pacem in Tenis, insta a la construcción de un nuevo orden social, advirtiendo que debe hacerse aplicando los principios de la justicia y de la caridad, evitando todo sectarismo.

La Paciencia como Valor Humano Impaciencia Virtud Humana

VALOR HUMANO: La Paciencia:

Actualmente, nuestras vidas se desarrollan a un ritmo acelerado. A tal punto que todo pasa por hacer y llegar con prisa, también para resolver nuestros asuntos personales y del trabajo, surgiendo muchas veces roces con personas que a lo mejor pudiéramos evitar.

Lo que ocurre es que todo lo que queremos tiene que ser “ya”, ocasionando que nuestra vida cotidiana no tenga sensatez y uno sea menos amable hacia los demás. Tal es así, que todos estamos inmersos en una época denominada “prisa”. Aquí debemos detenernos y pensar un poco sobre el valor de la paciencia, ya que sino nos sentiremos cada vez más molestos con esa carrera que llevamos, y que es nuestra propia vida, y que es única.

Valor Humano: la paciencia

Valor Humano: la paciencia

Por lo tanto, podemos definir a la paciencia como el valor que nos hace como personas: tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las advertencias con fortaleza y por ende sin lamentos; esto es posible porque uno aprende a actuar acorde a cada circunstancia, moderando las palabras y la conducta en esos momentos.

De igual manera no debemos confundir lo que se llama indiferencia e insensibilidad con las actitudes de paciencia. Esto siempre ocurre cuando nos encontramos con personas que a nuestro criterio son molestas y fastidiosas, y escuchamos aparentando tener una actitud paciente y efectivamente lo que buscamos es evadir de esa situación lo más rápido posible. Y obviamente tratando de que no se den cuenta, para no herir sus sentimientos.

Por otra parte, el no detenerse a considerar las posibilidades reales de éxito, tiempo y esfuerzo que se necesitan para alcanzar un determinado fin, es el principal obstáculo del desarrollo de este valor y se denomina impaciencia.  Tal es así, que uno debe moderarse y entender de nuestros alcances para evitar cargarse de demasiados compromisos que posiblemente no los podrán efectuar.

Por ejemplo, el ahorrar puede ser una forma de medir nuestra paciencia, pero si quitamos de vista nuestro objetivo, nuestra meta será cada vez más inalcanzable y lejana. O bien la paciencia para educar a nuestros hijos, ya que son más traviesos de lo que uno muchas veces se espera, pero el verdadero reto es tener la habilidad para educarlos tolerantemente y de la mejor manera posible.

Sin embargo, podríamos decir que el hecho de soportar y tolerar las contrariedades más inesperadas, también constituyen retos, aunque de menor importancia pero que hacen al desarrollo de la paciencia. Tal es el caso de sobrellevar inclemencias del tiempo, ser comprensivos en la realización de tareas junto a otras personas, ante la falta de sus experiencias, conocimientos para realizarlas efectivamente, entre otras. Si en cualquiera de ellos nos obsesionamos, el resultado puede ser totalmente el opuesto al deseado, por lo que se recomienda ser pacientes, ya que ella nos enseña la manera por la cual debemos hacer las cosas.

Recuerda, ten buena predisposición para acudir a aquellos lugares donde siempre para ti son perdidas de tiempo, porque ello puede disgustarnos innecesariamente. Otra cuestión es no mostrar impaciencia y hacer cosas de mala gana, ante el pedido de favores. Ante ello se recomienda que esa actividad se cuente como fija, dentro de nuestro tiempo y quehaceres, ya que de esa manera será posible realizarla de manera agradable.

Las reacciones espontáneas no tienen una finalidad precisa, por lo cual se recomienda tomarse un tiempo para escuchar, razonar y en el momento más indicado actuar o emitir la opinión más acertada a la circunstancia. Si nos olvidamos de esto, nos ganará la desesperación.

Pero, ¿cuáles son los verdaderos estímulos que ganamos de ser pacientes? La verdad es que son múltiples, desde el mantenimiento y mejora relacional con nuestra pareja, hijos y compañeros de trabajo; hasta las amistades más duraderas.

Así la persona que vive pacientemente, logra comprender mejor la naturaleza de los sucesos, creando paz y armonía a su alrededor. Es decir, que posee la sensibilidad para afrontar todas aquellas contrariedades conservando la calma y por ende, su equilibrio interior.

Tal es así, que una vez conocida o presentida una dificultad que es preciso superar o algún bien deseado que tarda en llegar, soportaremos las molestias presentes con serenidad. Y nos ayudará a moderar los excesos de tristeza y a esperar con calma el bien deseado.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA PACIENCIA
1Hago esfuerzos para dominar mis inquietudes presentes con el fin de esperar la llegada de los momentos buenos.(La vida nos presenta un sinfín de acontecimientos que son difíciles de asimilar. Por ejemplo, un hijo que tarda en aprobar sus exámenes, otro que no aprende a ordenar su dormitorio, u otro que no aprende a pensar en los demás. Pero los padres necesitamos esperar el momento en que haya aprobado, en que ordene su dormitorio regularmente o en que deje de ser tan egoísta).
2Sé aguantar y sufrir las consecuencias de una decisión buscando lo mejor para un hijo/alumno.(No es fácil aguantar la mala cara, o incluso un comportamiento hostil, de un joven como consecuencia de haberle prohibido algo que quería, pero que en nuestra opinión, podría haber presentado un peligro físico o moral inadecuado).
3Huyo de la indiferencia o de la pasividad frente a las cosas negativas en la vida.(A veces se confunde la indiferencia con la paciencia. La persona indiferente no reacciona, no sabe lo que está bien ni lo que está mal o, por lo menos, no le interesa vivir de acuerdo con su conocimiento).
4Distingo entre aquellas cosas que realmente compensa esperar y las que no merecen el esfuerzo correspondiente.(La paciencia tiene sus límites, como todas las virtudes. No nos olvidemos de que se trata del justo medio. En algunas cuestiones puede ser más adecuado intentar cambiar la situación o evitarla más que esperar pacientemente su modificación).
5Distingo entre aquellas cosas que realmente se pueden esperar y aquellas otras que no es razonable.(Falsear la realidad de la vida y traducirla en un ejercicio de «paciencia» no es valioso. La paciencia no es ingenuidad ni se basa en la terquedad en torno a posturas irreales).
6Habitualmente considero los sucesos con serenidad, evitando el activismo, con el fin de reflexionar sobre lo que es importante en cada momento.(El activismo no permite ser paciente, ya que se quieren los resultados para mañana, y si no, para pasado mañana).
7Entiendo que, para esperar la llegada de las cosas buenas y para superar las dificultades implícitas en aguantar un mal para evitar otro superior, no hay más remedio que sufrir. Acepto este sufrimiento con serenidad.(El sufrimiento es parte de la realidad. Se trata de aprender a asumirlo con una sonrisa en la cara sabiendo que vale la pena esperar o que vale la pena aguantar un mal para evitar otro mayor).
Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

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Educación del Patriotismo en Niños Enseñar Valores Patrioticos

Educación del Patriotismo en Niños
Enseñar Valores Patrióticos

El nacionalismo y las primeras revoluciones: La afirmación del sentimiento nacional es algo que se ha producido en diversas épocas y lugares, particularmente por oposición a otros grupos y en tiempos de crisis, como durante la guerra de los Cien Años (siglos XIV y XV), que propició la aparición de conciencias nacionales en Francia y en Inglaterra.

Durante la Edad Moderna se dieron los primeros pasos para la configuración de Estados nacionales, cuyos rasgos ideales serían la posesión de un territorio estable y unificado, asegurado por el poder militar, la unificación administrativa por medio de una creciente burocracia y la tendencia a la secularización y la independencia nacional en materia religiosa.

Pero el nacionalismo moderno nació en el siglo XVIII, por la confluencia de varios elementos. Por un lado, las ideas ilustradas sobre la igualdad entre los hombres socavaron las jerarquías sociales heredadas del feudalismo. Las revoluciones americana y francesa dieron lugar a la aparición de Estados fundamentados libre naciones de ciudadanos soberanos y libres, relacionando los conceptos de nacionalismo, liberalismo y democracia.

PATRIOTISMO

Respecto a la educación de los valores patrióticos, David Isaacs en su libro «Educación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación«, comenta:  sabemos muy bien que el niño puede aprender de su patria mediante la referencia a su historia, a su lengua, a su cultura, etc. El sentirse parte de este patrimonio común supone, primero, conocerlo, y luego saber explicarlo, transferirlo a los demás. En este sentido, parece claro que la misión de los padres es la de buscar los medios para que los hijos se encuentren con el patrimonio común, llevándoles a museos, comprando libros adecuados, hablando de su historia, destacando sus glorias y también sus errores, etc.

Asimismo, conseguir que sean capaces de comunicar estos conocimientos. A nivel local, será posible invitar a los hijos a explicar aspectos de la historia a personas que visitan a la familia y no conocen el distrito. A nivel de patria, se tratará de hacer lo mismo con personas de otros países.

Por otra parte, se puede educar a los hijos para que cuiden adecuadamente la misma tierra en que viven. La atención a los detalles de orden y de limpieza, como puede ser no tirar papeles al suelo o no pintar las paredes, suele llamarse civismo. Pero si se comprende que el deber de la persona es preocuparse por el bien común de todos sus compatriotas, estos actos pueden considerarse muy relacionados con el patriotismo.

Algunos, con la preparación científica adecuada, pueden llegar a dedicarse profesionalmente al cuidado de la naturaleza, a evitar la contaminación o la polución. Otros organizarán actividades, en su tiempo libre, para atender y cuidar lo que es de todos. Eso también puede considerarse como patriotismo si la persona se siente responsable de cuidar lo que es de todos los miembros de un país. Y luego podrán sentirse orgullosos de estos logros o reconocer las deficiencias y hacer algo para corregirlas. El patriota no es la persona que se queja de su país. El patriota criticará a su país, pero pondrá algún medio para corregir lo que ha criticado.

Además, habrá que enseñar a los hijos las costumbres e instituciones de toda la patria, porque si se dedica todo el tiempo al estudio de la región más cercana, se puede perder de vista lo que es la patria completa, y puede resultar que se dedica la atención a desarrollar la virtud de un modo exclusivista, sin captar las necesidades del bien común de todos los compatriotas.

Habría que reconocer que los niños —y los mayores— necesitamos frecuentes actos, simbólicos o no, para sentirnos miembros de una patria. En este sentido, puede ayudar: una fiesta nacional, los éxitos de una persona de la propia nación en el extranjero, un partido de fútbol internacional, programas en la televisión sobre las regiones del país, desfiles militares, reuniones nacionales de profesionales, etc. Tampoco debemos despreciar los símbolos usados con frecuencia como son el himno nacional escuchado con respeto o la bandera nacional.

Si los padres enseñan a sus hijos a escuchar el himno nacional con atención., si sus padres hablan de su historia con ilusión, si informan sobre los distintos aspectos del país, si les ponen en contacto con el patrimonio común, los hijos reconocerán lo que la patria les ha dado y lo que les da. Respetarán la patria y podrán intentar luchar personalmente para que esa patria sea lo mejor posible.

Antes dijimos que el bien común requiere que cada uno trabaje responsablemente y que luche por conseguir una sociedad más justa y la paz necesaria para el desarrollo del pueblo. En la práctica, esto no es fácil, porque parece que el pueblo se divide en fracciones, buscando cada una sus propios intereses a costa de los demás. Una política de reivindicación de derechos tiende a separar los esfuerzos de la comunidad en lugar de unirla.

Por tanto, se tratará de ver cómo se puede educar a los jóvenes para que capten la importancia de su aportación personal al país. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre las virtudes de la justicia y de la laboriosidad, pero nada dijimos entonces de la relación entre estas virtudes y la virtud del patriotismo. El papel de los educadores, en este sentido, será, por una parte, vivir con empeño su deber hacia los demás y luego explicar la necesidad de este esfuerzo a los jóvenes.

Aquí únicamente vamos a sugerir algunos puntos que convendrá comentar con los hijos:
— Solamente se puede lograr una situación económica estable en un país si cada persona trabaja responsablemente, pensando no sólo en sus derechos legítimos, sino también en sus deberes y en el bien común.

— La justicia requiere que cada uno cumpla con las leyes comunes —con tal de que sean justas en sí— y, por tanto, el patriotismo significa cumplir estas leyes, pagar los impuestos, utilizar el derecho al voto, etc.

— La justicia necesita, también, que cada uno aproveche los cauces previstos para lograr mayor justicia a todos los niveles. Por tanto, para que pueda haber una patria unida y fuerte, la persona debe participar activamente en asociaciones de padres, asociaciones de vecinos, gobierno local, etc., de acuerdo con sus capacidades personales.

— La paz es resultado de la caridad vivida por los miembros de una sociedad. Por tanto, habrá que buscar el modo de vivir la caridad con el vecino y con todos los demás, respetando la diversidad de opiniones, poniéndose de acuerdo para lograr mejoras, y defendiéndose de cualquier tipo de acto violento que perjudique la paz.

LA EDUCACIÓN DEL PATRIOTISMO

Intento lograr que los pequeños conozcan su lugar de nacimiento, donde viven, su municipio, su provincia, su región, su país. (El patriotismo suele comenzar con la patria chica porque, desde estas experiencias de la infancia, van acumulando toda una serie de recuerdos vitales que unen a las personas),

Me preocupo de que los hijos/alumnos vayan conociendo la historia local, sus héroes y sus personajes.
(Hace falta este tipo de información para poder identificarse con la localidad. Las personas y sus hazañas hacen algo vivo de lo puramente material).

Enseño a los hijos/alumnos las costumbres locales, sus fiestas, sus deportes, sus bailes. (Son maneras de vivir los valores locales de una manera concreta).

Intento lograr que los adolescentes se sientan parte de un trayecto histórico.
(Saber de dónde se viene da seguridad a la persona, y le ayuda a enfrentarse con lo desconocido en el futuro).

Enseño a los jóvenes cuáles son los valores típicos de la localidad donde viven y de su país, con el fin de vivirlos y apoyarlos. (Estos va/ores pueden ser la honradez, la lealtad, la alegría, la compasión o la seriedad en el trabajo, por ejemplo).

Enseño a los jóvenes a compartir estos valores con los demás con un orgullo sano.
(Si se logra compartir estos valores, todos se van a beneficiar. No se trata de discriminar ni despreciar en base a las diferencias, sino de buscar la auténtica complementariedad).

Animo a los jóvenes a explicar las características de su propia región y de su propio país a forasteros, con el fin de que puedan compartir sus riquezas. (El patriotismo trasciende los propios intereses y debe buscar el enriquecimiento de todos).

Animo a los jóvenes a participar en actos simbólicos que defienden los valores de la patria chica o de la patria.
(Pueden ser fiestas, actos deportivos, concursos de baile, de canto, etc.).

COMO SE MANIFIESTA EL AMOR A LA PATRIA:

El amor a la patria se manifiesta como se manifiesta todo amor: en palabras y en obras, en los modos de pensar, de sentir, y de actuar.
La patria es comunidad humana, armonía espiritual, continuidad histórica.

El amor a la patria se manifiesta fundamentalmente:

1. en la preocupación por lograr una comunidad presente más justa, más armónica, más integrada, más próspera, más fiel a su pasado.
2. en el aprecio y cultivo de nuestra tradición histórica y cultural, en la búsqueda de las raíces de nuestra nacionalidad;
3. en la preocupación por el destino y la grandeza futura de la patria, en el empeño en ofrecer a las futuras generaciones, junto al patrimonio tradicional, las mejores condiciones de vida.

Esforzarnos para que los argentinos nos sintamos solidarios, compatriotas, hermanos, partícipes en todo de un destino común es la mejor manera de manifestar el amor a la patria.

Lograr la unidad espiritual y la comunidad de esfuerzos es la tarea que requiere la patria.

Donde los hombres no están de acuerdo en los principios y valores básicos que deben regir la convivencia no es posible la comunidad. La vida de los pueblos se halla condicionada por los fines perseguidos, por los objetivos fundamentales a lograr.

Buscar los valores básicos de la convivencia y los objetivos fundamentales de la actividad nacional, lo que nos hace coincidir a los argentinos de hoy con los de ayer y hará coincidir a los de mañana con nosotros, es trabajar por una patria más sentida y más grande.

Hacer patria es trabajar por la justicia y la comprensión entre los argentinos.

Donde no hay justicia no hay paz, armonía, ni unión espiritual. La justicia rompe la unidad, siembra la desconfianza, fomenta la mala fe, incita a la violencia.
Quien padece la injusticia experimenta la carencia de unión y solidaridad. Difícilmente se sentirá integrado en la comunidad.

La comprensión, la insistencia en los elementos y actitudes que unen, no en los que separan, la buena, fe en la interpretación de todos, fomentan la unidad y solidaridad.

Quien se siente víctima de la incomprensión, de la intolerancia, de la mala fe, de fanatismo, tampoco se siente integrado en una comunidad.

El amor a la patria se manifiesta «haciendo patria». «Hacer patria» es ante todo buscar unidad y sincronía espiritual, actuar solidariamente, trabajar por la justicia y la comprensión en las relaciones sociales. Sin ello no es posible la integración en una comunidad.

El aprecio y cultivo de la tradición histórica en que se nutre el ser de la patria, y la responsabilidad para con las futuras generaciones que reclama urgentemente la unión de todas nuestras fuerzas para la realización del destino nacional, serán objeto de los próximos párrafos.

El amor a la patria se manifiesta en los grandes ideales, en las acciones heroicas. Pero se manifiesta ante todo en nuestras preocupaciones y trabajos cotidianos, en nuestro esfuerzo por que la justicia, la armonía, la solidaridad reinen entre nosotros.

Diferencias entre Patriotismo y Nacionalismo

Fuente Consultada: Educación de las Virtudes Humanas y Su Evaluación David Isaacs
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

La Docilidad como valor humano Virtud humana Valores Humanos

LA DOCILIDAD COMO VALOR HUMANO

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Docilidad:: Se define como aquel valor que nos hace conscientes de la necesidad de recibir dirección y ayuda en todos los aspectos de nuestra vida. Es decir, nos hace tener la suficiente humildad y capacidad para considerar y aprovechar la experiencia y conocimientos que los demás tienen. En este sentido nos disponemos a escuchar con calma y atención; considerando con mayor detenimiento las sugerencias que nos hacen, logrando así tomar decisiones mucho más serenas y prudentes, teniendo como base aquella información recibida.

Aquí la docilidad determina y ayuda a que seamos personas más sencillas.

Usualmente, intentamos solucionar, decidir y ejecutar todo según nuestros criterios, pensando pocas veces de nuestra vida en las necesidades que realmente tienen los demás. Sin embargo, esto no quita que acertemos con la decisión adoptada, pero muchas veces fracasamos y erramos, debido a que consideramos como inútiles los consejos recibidos de aquellos que nos rodean.

Una cuestión a tener en cuenta es que la docilidad, no nos convierte en personas inútiles, dependientes, faltos de carácter y de decisión. Sino lo contrario, alguien que quiera mejorarse en diversos aspectos deja de lado un sentimiento muy común en nosotros: la superioridad, para adentrarse en la ayuda y la guía del que consideremos subjetivamente el más propio para tal opinión; por ejemplo elegimos acorde a criterios como la edad, posición profesional, grado de amistad y mutua simpatía. Sin embargo, rara vez alguien cuenta con nuestras expectativas, ya que deseamos que este sea dúctil con nuestro modo de ser y a nuestro gusto.

A tal punto que solo vemos las críticas, molestias y envidias detrás de las recomendaciones que se hacen respeto a nuestra conducta, trabajo y personalidad, todo ello debido a la falta de carácter que poseemos. Tal es así, que advertir en cada situación una oportunidad de mejora personal o de beneficio para los demás, es un efecto fundamental de la docilidad.

La existencia de personas con habilidades y experiencias personales, nos aconsejarán sobre nuestros defectos y errores, pero con la finalidad de mejorar todos los sentidos de nuestra vida personal. En pocas palabras, la docilidad pretende cambios y buena voluntad y disposición personal para lograr un beneficio mutuo.
Si somos personas que rechazamos ideas y opiniones por propia necedad, es decir que nuestro criterio está por encima de todo, lo único que logramos es mostrar resistencia y poca apertura a todo aquello que este directamente vinculado al cambio.

Ojo, cualquier persona, en algún momento y lugar menos esperado puede ser el que nos proveerá de un buen consejo y sugerencia; ya que la vida misma nos invita a descubrir a cada instante las oportunidades para ser mejores en ella.

frase sobre la docilidad

Para ello, en los siguientes apartados te ayudaremos a ser más dóciles:
• Piensa y reflexiona, que las personas que más te exigen, es porque te estiman o cumplen con su obligación. Esto puede ser en tu casa, escuela o trabajo.

• Necesariamente, no siempre te agradará lo que te sugieren, pero aprende a considerarlos. Y trata de disponerte de manera positiva con tus acciones.

• Respeta y sigue las indicaciones recibidas, luego podrás hacer con ellas las observaciones convenientes.

• Siempre y cuando el consejo recibido, y en cualquier ámbito sea bueno, haz el propósito de mejorar en ese punto que más te insisten.

• Finalmente, recuerda que los que suplican en orientarte, tienen buena intención en ti, por ello evita criticarlos.

Ahora bien, ustedes se preguntaran: ¿Cuáles son los beneficios personales que obtengo de ser dócil?… y yo les respondo: “muchos”. Por ejemplo: nuestra obediencia colaborará gustosamente para alcanzar objetivos personales o en conjunto, incrementaremos de esta manera la capacidad de adaptación a las exigencias presentadas, maduraremos para evitar ser nuestros propios jueces, tendremos mayor respeto y consideración por las personas. Pero sobre todas las cosas, seremos felices, poniéndonos en manos de los demás y generando así, una mayor confianza.

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La Compasión Humana Vivir en Sociedad Respeto a Nuestros Semejantes

LA COMPASIÓN HUMANA

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Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios.

En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

compasion humanaLa compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.

Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien.

Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

– Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

 – Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

– Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

– Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

 – Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás «se las arreglen como puedan» y haz lo necesario para ayudarles.

– Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

 – Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

 – Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

– Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

 La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

La compasión es el acto de abrir tu corazón. Vivir en un estado de compasión significa acercarse al mundo sin obstáculos emocionales y con la capacidad intacta de poder conectar con los demás. La compasión es el pegamento emocional que te mantiene arraigado en la universalidad de la experiencia humana, en la medida que te conecta con tu esencia y con la de quienes te rodean.

Sin embargo, no todos caminamos siempre con el corazón abierto de par en par. Si lo hiciéramos así, acabaríamos abrumados y emocionalmente heridos. Si yo mantuviera esa disposición de corazón mientras veo los telediarios cada noche, lo más seguro es que no podría recuperarme de los arrebatadores sentimientos de impotencia y desesperanza suscitados por todas esas trágicas historias que aparecen en ellos. A veces es necesario mantener bien altas tus barreras emocionales para protegerte.

La clave para aprender la lección de la compasión consiste en percatarse de que eres tú quien tienes el control para levantar o bajar esas barreras que marcan las distancias entre tú y los demás. Puedes optar por suprimirlas cuando quieras conectar con el corazón de otro ser humano o puedes limitar el acceso de los otros a tu corazón cuando lo necesites, emitiendo valoraciones que te distancien de aquello que estás juzgando.

Los juicios no siempre son negativos. Tus juicios son lo que evita que te muevas por la realidad como si tuvieras una membrana abierta, expuesta a cualquier información con la que entres en contacto. A veces sirven para ayudarte a decidir qué creencias y pensamientos incorporas del mundo exterior para ayudarte a discernir lo que, para ti, es verdadero. Sin la capacidad de discernir, te verías bombardeado por cientos de ideas antagónicas sobre las que no tendrías ningún poder discriminatorio.

Fuente Consultada: El Juego de la Vida Cherie Carter Scott

Citas Celebres de Grandes Pensadores de la Historia Frases

Citas Célebres de Grandes Pensadores

citas celebres

En este post presentamos Citas y Frases Célebres y es el fruto de intensa labor de selección e investigación destinada a satisfacer, la curiosidad y las inquietudes del cibernauta o un público interesado en descubrir el ingenio, la inteligencia o la sabiduría, y disfrutar de la idea luminosa, el concepto agudo o la frase genial.

El lector podrá podrá utilizar como mejor le convenga: extraerá citas para su trabajo o para su disfrute, cotejará los argumentos de los personajes que hablan en cada post dedicado a un tema en especial, y sonreirá o se asombrará ante las opiniones sagaces de aquéllos. Seguramente en todos los casos podrá.disfrutar de una entretenidísima lectura compartida.

¿Que es una cita?: En términos generales, se entiende que una cita es una sentencia o un pensamiento de un autor especialmente conocido o relevante. La cita supone una concentración de la idea, un alumbramiento genial o una expresión aguda y ágil. Pero, sobre todo, una cita es un texto que se alega para probar lo que se dice o lo que se escribe.

La autoridad moral e intelectual de los grandes sabios se utiliza para demostrar ideas o pensamientos propios. Por otro lado, cuando se encuentra un epígrafe al comienzo de una novela o de un poema, se entiende como una sugerencia o un avance sintético de lo que va a leerse.

Finalmente, la cita se asemeja a las sentencias o los proverbios, con la única diferencia de que éstos son anónimos o su autor se ha olvidado, mientras que la cita necesita un creador, para asegurar su fuerza histórica y su poder intelectual. Es muy cierto que las citas cobran más valor cuanto más antiguo es su autor: «Lo mejor de la vida es el pasado, el presente y el futuro», dijo el cineasta Pier Paolo Passolini.

La cita es ingeniosa y revela la alta estima de su autor por la existencia. Sin embargo, si tomamos una de Leonardo da Vinci, la cita cobra un carácter especial, tiene más fuerza y más peso: «El que no valora la vida, no se la merece». Si se escoge una cita similar de un clásico griego o romano, el efecto se multiplica.

La razón de este fenómeno es lo que cierto filósofo, llamado Blair, llamó «la niebla de la Historia»: consiste en que los hombres y los sucesos de la Historia se perciben siempre ennoblecidos por el tiempo.

El paso del tiempo eleva a los individuos honrados y sabios en la misma medida que desprecia y humilla a los malvados. Es el resultado de la fascinación del hombre por la Historia: «Los muertos enseñan a los vivos», decía el filósofo Comte.

Fuente: CITAS y Frases Célebres Samit M. Laabi Edit. El Ateneo

Citas de Aburrimiento Citas de Historia
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Citas de Destino Citas de Pensamiento
Citas de Dinero Citas de Pereza
Citas de Edad Citas de Política
Citas de Enemistad Citas de Religión
Citas del Talento Citas de Soledad
Citas de Enseñanza Citas de Trabajo
Citas de Éxito Citas de Tristeza
Citas de Fama Citas de Valor
Citas de Gastronomía Citas de Verdad
Citas de Guerra Citas de Vida

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