Hazaña de Vito Dumas

La Educación Pública en Buenos Aires Colonial

Primeras Escuelas en Buenos Aires Colonial Educación Pública

Saber leer y escribir era en la época colonial un privilegio del que gozaba una pequeña minoría de la población, ya que había muy pocos colegios, la enseñanza se pagaba y las familias de recursos suficientes como para contratar un maestro particular tampoco abundaban.

Francisco de VitoriaLa primera escuela que conoció Buenos Aires fue fundada en 1605 por Francisco de Vitoria, que recibió el apoyo de Hernandarias de Saavedra y la anuencia de las autoridades, Don Francisco cobraba dos pesos mensuales por enseñar a escribir y un peso por iniciar a sus alumnos en los senderos de la lectura.

A pesar de que con posterioridad el Cabildo autorizó a varias personas a impartir enseñanza fijándoles la suma que debían cobrar por sus servicios, el primer colegio estable que tuvo la ciudad fue el que fundó en 1622 la Compañía de Jesús en el convento de San Ignacio.

En realidad, casi todas las escuelas importantes de esa época fueron obra de los jesuítas, y a ello se debió que la enseñanza se perjudicara cuando la Corona expulsó de España y sus colonias a la Compañía en 1767. Cuatro   años  y  algunos   meses después de la expulsión, el entonces gobernador Vértiz consultó a los cabildos eclesiástico y seculai sobre el  destino que se daría al dinero y a los edificios confiscados, a la orden jesuítica.

Asimismo, inquiría acerca de «los  medios do establecer escuelas y estudio, generales para la enseñanza y educación de la juventud». Se le respondió que debían crearse un internado y una universidad, proyecto que desde entonces ocupó a don Manuel de Basavilbaso, procuradoi general de la ciudad, quien debía formular el plan de estudios, estimar el costo anual  de las tan educativas y otros pormenores relacionados con la proyectada universidad.

Según   su   parecer,   era necesario nombrar un preceptor de gramática,   otro  de   «mínimos» (alumnos principiantes de gramática) y dos maestros de filosofía, y establecer cátedras de teología escolástica, teología dogmática, teologia moral, derecho canónico, de recho civil y derecho de Castilla, entre otras.

En la nómina brillaban por su ausencia las ciencias exactas, pero es bastante comprensible; ya que programas, materias y presupuestos debían ser aprobados por la Corona española, y si algo caracterizaba la educación en la península ibérica era el énfasis dado a las disciplinas teologales y la escasa atención dispensada a las tiendas naturales.

De todos modos, había clara conciencia de la necesidad de difundir los conocimientos científicos, y esto se trasluce en el informe elevado al gobernador: se recalcaba en él la Conveniencia de que los hijos de Buenos Aires y otras comarcas del futuro virreinato tuvieran oportunidad de aprender al menos rudimentos de matemática, geometría « náutica, «ciencias que prescriben al hombre reglas para arribar al grado de ser útil en los combates y para vencer con el arte las resistencias de la naturaleza».

Pero la aspiración porteña de temer una universidad quedó trunca; a pesar de que en 1778 se dictó una  real   orden  que   disponía su creación,  el   marqués   de   Loreto, tucesor de Vértiz, no la cumplió y el   proyecto quedó paralizado.

El principal  establecimiento  educativo de la ciudad siguió siendo por argos años el Real Colegio de San Carlos, fundado el 3 de noviembre de 1783 merced al apoyo entusiasta del virrey Vértiz.  Contaba con cátedras   de   latinidad,   filosofía  y eología, y aunque el  nivel  de  la enseñanza era excelente, para obtener un doctorado en derecho o para ordenarse sacerdote era preciso viajar a Santiago de Chile, charcas —en lo que es hoy Bolina— o Córdoba, en cuya universidad se autorizó la enseñanza de! Berecho sólo en 1796.

La de Buenos Aires, por su parte, durmió en-fcarpetada en los despachos del gobierno hasta mayo de 1819, cuando Juan Martín de Pueyrredón envió al Congreso Constituyente un proyecto de creación de la universidad, que fue aprobado de inmediato.

Como por esos días las tempestades políticas barrían el país de un extremo al otro, y la inestabilidad de las autoridades dificultaba todas las tareas, el nacimiento de la institución demoró casi dos años más. Se concretó recién el 14 de febrero de 1821, cuando el presbítero Antonio Sáenz comunicó a las autoridades que, en virtud de los poderes conferidos a su persona en 1816, había negociado un concordato con el obispado para la creación de esa casa de altos estudios.

Sáenz —cuya gestión fructificó muy pronto— acompañaba su notificación con un reglamento universitario provisional. El gobierno lo autorizó a formar la «corporar ción» de acuerdo con esas reglas y a encarar la creación de los distintos departamentos universitarios.

En el plan de Sáenz se proyectaban los departamentos (luego llamados facultades) de ciencias sagradas, jurisprudencia, medicina, matemáticas y estudios preparatorios. Su capacidad y el esfuerzo que desplegó en todo momento le valieron ser nombrado rector del flamante establecimiento, inaugurado el 12 de agosto de 1821 con un acto celebrado en el templo de San Ignacio.

La crónica de la ceremonia fue relatada prolijamente por el periódico Argos, que en su edición del 18 de agosto dijo: «El pueblo se hallaba verdaderamente exaltado de alegría, y ha dado a conocer hasta qué grado es entusiasta por las letras». Se concretaron así una aspiración en la que el sacerdote había estado, curiosamente, acompañado por un político liberal: Bernardino Rivadavia.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

La Doctrina Drago Origen y Objetivo del Principio Historia

Origen y Objetivos De La Doctrina Drago

luis maria drago

Luis María Drago (1859-1921), jurista, político y escritor argentino. Nació en Buenos Aires y estudió la carrera de Derecho. Entre 1902 y 1903 fue ministro de Relaciones Exteriores de su país, y más tarde pasó a ser miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya (Países Bajos). Drago es principalmente conocido como autor de la denominada Doctrina Drago, cuyo propósito era servir de corolario a la Doctrina Monroe de 1823.

A principios de siglo Venezuela le halló ante la imposibilidad de saldar las deudas contraídas tiempo atrás con las principales potencias europeas; por este motivo fue seriamente advertida por Inglaterra, Italia y Alemania en 1902: si no pagaba, se exponía a graves represalias.

En realidad, la intervención Estaba prácticamente en marcha, pues antes de lanzar sus a menazas, Alemania e Inglaterra consul-taron la opinión de los Estados Unidos, que fue resumida en un memorándum dirigido a Alemania por el secretario de Estado, Hay, el 16 de diciembre de 1901: «No garantizamos a ningún Estado contra la represión que su mala conducta pudiera acarrearle…».

En los últimos días de 1902 el ministro argentino en Washington, García Merou, comunicó a su gobierno la agresión que se estaba urdiendo contra Venezuela, y el Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Luis María Drago, fijó entonces una posición clara.

Luego de una serie de consideraciones icerca de las relaciones entre prestamistas y prestatario,  afirmó que nuestro gobierno se había sentido alarmado «al saber que la falta de pago de los servicios de la deuda pública de Venezuela se indica como una de las causas determinantes del apresamiento de su flota, del bombardeo de uno de sus puertos y del bloqueo de guerra rigurosamente establecido para sus costas. Si estos procedimientos fueran definitivamente adoptados, establecerían un precedente peligroso para la seguridad y la paz de las naciones de esta parte de América. El cobro militar de los empréstitos supone la ocupación territorial para hacerlo efectivo, y la ocupación territorial significa la supresión o subordinación de los gobiernos locales en los países a que se extiende».

Las consideraciones de Drago cayeron como un baldazo de agua fría sobre los acreedores de Venezuela, y su tesis fue debatida en todos los círculos diplomáticos. Cuatro años más tarde el derecho internacional la consagraba en La Haya como un precepto que debía regir las relaciones entre todos los pueblos de la Tierra.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

 

Italia No Reconoce la Independencia de Argentina Incidentes

Incidente Con Italia Por No Reconocer la Independencia de Argentina

INCIDENTE ENTRE ITALIA Y LA ARGENTINA: A mediados de 1834 Buenos Aires recibió la visita de varios oficiales de la fragata de guerra sarda Ammiraglio de Geneys, que había conducido a Río de Janeiro al representante diplomático del reino de Cerdeña, uno de los estados más importantes del entonces fraccionado territorio italiano.

Los viajeros fueron muy bien recibidos, y su presencia alentó las inquietudes tendientes a incentivar el intercambio entre Cerdeña y las Provincias Unidas, Ante el pedido de algunos vecinos y comerciantes, el embajador sardo en Brasil, conde Palma, nombró agente consular a don Pedro Plomer, un fuerte comerciante de plaza.

Manuel Vicente Maza

Sin embargo, una medida dictada por el gobernador Manuel Vicente Maza malogró el intento diplomático, puesto que un decreto firmado por él en octubre de 1834 estableció que no se admitiría «cónsul alguno general, ni particular, ni ninguna otra clase de Agente de Comercio, de cualesquiera de los Estados o Naciones que no hayan reconocido la independencia de la República».

Las relaciones diplomáticas formales se establecerían recién dos años más tarde, cuando llegó a Buenos Aires el barón Enrique Picolet d’Hermillon, enviado del rey de Cerdeña, quien no tardó en firmar un protocolo por el cual Su Majestad reconocía la independencia argentina.

El documento, firmado el 12 de mayo de 1836 y ratificado el 18 de septiembre, hizo de Cerdeña el primer Estado italiano que estableció relaciones oficiales con nuestro país y el quinto que reconoció su independencia. Nombrado cónsul general de Cerdeña en el Plata, el barón Picolet d’Hermillon  entabló   muy  cordiales   relaciones con las autoridades, pero hacia 1840-45, cuando se cernía el bloqueo anglo-francés sobre el país, tomó posición en favor de la agresión europea.

Para peor los navíos sardos intervinieron en la expedición franco-inglesa que remontó el Paraná, y un subdito del reino —José Garibaldi— saqueó la ciudad de Gualeguaychú.

Garibaldi en Argentina

Obviamente, por ese tiempo las funciones del barón sufrieron una brusca interrupción —Rosas lo tildó de «enemigo perverso y sanguinario», pero una vez pasada la tormenta volvió a su tarea diplomática. El 11 de agosto de 1848 anunció al ministro argentino de Relaciones Exteriores, Felipe Arana, que el rey Carlos Alberto había abrazado la causa de la unidad italiana, y que a partir de entonces la nueva bandera de su reino sería la tricolor.

Arana respondió de inmediato comunicándole que no bien la goleta de guerra Fama enarbolara el nuevo símbolo, éste sería saludado con los 21 cañonazos de estilo. De esta manera Buenos Aires vio flamear por primera vez la bandera tricolor de Italia el 13 de agosto de 1848, y los sardos que vivían en la ciudad celebraron con júbilo el acontecimiento.

Sin embargo, pocos días después un entredicho derivado precisamente de esos festejos tuvo serias consecuencias: Picolet increpó en público al jefe de policía porteño por no haber permitido que los subditos sardos colocaran la bandera en sus casas sin autorización del gobierno —como entonces prescribían las reglamentaciones— a causa del incidente, el diplomático fue expulsado del país. Dos años más tarde Víctor Manuel II procedió a designar un nuevo representante, que fue reconocido en 1850.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

Zabala Juan Maratonista Argentino El Ñandú Criollo Medallo Oro

Zabala Juan Maratonista Argentino
Medalla de Oro Juegos Olímpicos de Londres

Zabala Juan Carlos Maratonista Medalla Oro

El maratonista rosarino Juan Carlos Zabala brilló en los Juegos Olímpicos por su hazaña atlética.Fue tan agotadora que debió estar los siguientes dos días sin apoyar los pies y postrado en una cama durante 24 horas,. El atleta estadounidense, Jesse Owens, lo invitó a la ciudad del cine americano y le presentó a la famosa actriz Ginger Rogers. Aunque su corazón estaba guardado para alguien más.

El apodo se lo puso un periodista   del   diario  porteño  Crítica, que como todo el periodismo de la década del treinta comenzó a relatar con entusiasmo los resonantes triunfos que obtenía Juan Carlos Zabala en las pistas del Viejo Mundo.

En  realidad,  la campaña europea  del  maratonista  rosarino había sido precedida por una sucesión   de   victorias   locales   que culminaron cuando ganó el campeonato sudamericano correspondiente a los diez mil metros llanos.

Prestigiado  por esas  victorias,  a mediados de 1931 partió a Francia junto con el entrenador Alejandro Stirling, y poco después corrió en Berlín una carrera con el finlandés Paavo Nurmi, que era entonces la estrella máxima en pruebas de largo aliento.

De físico esmirriado y baja estatura, Zabala fue pronto objeto de chanzas e ironías para los cronistas deportivos germanos, pero su actuación pronto las trocó en admiración: llegó segundo, apenas unos metros detrás del gran Nurmi, que lo pasó en los últimos tramos.

Desde  entonces  todo  el mundo siguió con interés su campaña: de 36 carreras sólo perdió dos y empató una, y además tuvo la satisfacción de batir el récord mundial de los treinta kilómetros. Estas actuaciones lo conviritieron en una firme esperanza argentina en   los juegos  olímpicos de  Los Angeles, adonde partió a mediados de 1932.

El 7 de agosto los 75.000 espectadores que colmaban el estadio olímpico de esa ciudad contemplaron con escepticismo a ese delgado muchacho de veinte años que llevaba puesta una gorra blanca y que encabezó el pelotón a la salida del estadio. Dos horas, 31 minutos y 36 segundos más tarde el argentino regresaba primero al punto de partida luego de pasar en el último tramo al inglés Wright.

En  la Argentina de  1932, agobiada   por   una   aguda   depresión económica,   el  triunfo  de Zabala fue una de las noticias más festejadas del año, y el «Ñandú» criollo pasó   a   integrar   la   galería   de grandes  valores  del  deporte  nacional.

zabala medalla de oro en Londres

En 1931 en os Juegos Olímpicos de Los Ángeles , Juan Carlos Zabala rompió con la tradición en que siempre las maratones eran  ganadas por los europeos y lo hizo en un tiempo único:2h 31′ 36”. Siendo muy joven , con apenas  20 años y arrancando por delante de sus rivales, el «ñandú» argentino llegó con una ventaja de 20” sobre el británico Samuel Ferris y obtuvo el oro.

Antes de los siguientes Juegos Olípicos de 1936 a realizarse en Berlín, debió dejar de correr debido a una lesión física, se casó con una dinamarqués radicada en Buenos Aires llamda Elsa, se traslandan a Alemania donde trabajó como profesor de educación física, pero siempre con su corazón en la amada Argentina.

Falleción el 24 de enero de 1984, sus incansables piernas dejaron de correr para siempre, pero ssus pasos quedaron marcados en la eternidad del atletismo argentino.

Biografia de Hudson Guillermo Obra Científica

Guillermo Hudson nació en Quilmes , el 4 de agosto de 1841 ( fallece en 1922), hijo de padres norteamericanos. Fue escritor y un destacado naturalista argentino que vivió en Inglaterra, gran amante de la naturaleza. Realizó extensos viajes, en los cuales pudo estudiar el interior de Argentina, Uruguay y Brasil. En 1874 viajó a Inglaterra, donde luego residiría. Allí se casó con Emily Wingrave.

Guillermo Hudson

Los padres de Hudson eran norteamericanos: Daniel Hudson, nació en Massachusetts y Carolina Augusta Kimble, en Maine. Como las familias de ambos no querían autorizar el noviazgo, los jóvenes se marcharon a Boston, donde se casaron y, desde allí, seis años después, emprendieron viaje hacia América del Sur.

El Río de la Plata los atrajo y, con el pequeño capital que tenían, compraron ovejas y un terreno, en el partido de Quilines, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Una pequeña estancia, llamada «Veinticinco ombúes» -hoy museo-, fue el lugar donde nació, el 4 de agosto de 1841, Guillermo Enrique Hudson.

Hijo de aquellos puritanos emigrados, que hicieron suya la historia de capuletos y mónteseos, el niño fue creciendo junto a otros cinco hermanos (tres varones y dos mujeres), en medio de una vida libre y natural..

Más adelante, la familia se trasladó a Chascomús, donde el padre, junto a las tareas del campo, para aumentar sus magros ingresos, atendía también un comercio. La madre, mientras tanto, seguía educando a los hijos y les inculcaba su amor por los pájaros y las flores, por los árboles y las plantas. Se detenía con ellos, muchas veces, para contemplar la belleza de un paisaje o, simplemente, la clara limpidez del cielo.

Cuando Guillermo, apenas adolescente, cayó gravemente enfermo, este acercamiento con su madre se acentuó. Ella lo atendía y lo cuidaba; dialogaban a toda hora y, en tales conversaciones, prevalecía siempre un tema: el de la Naturaleza. Carolina Augusta Kimble murió cuando Guillermo ya tenía 31 años.

Fue, para él, una pérdida irreparable. La familia volvió a «Veinticinco ombúes» y Guillermo Enrique Hudson -un hombre con alma de adolescente- se alistó en el ejército, como soldado de caballería. Pero su vocación, su firme, su indeclinable vocación, era la de naturalista: zoólogo, ornitólogo, botánico. ..

Trató de organizar un museo de pájaros y, tras estudiarlos con todo detalle, se puso en contacto con Burmeister, que dirigía el Museo de Historia Natural, en Buenos Aires. Este destacado investigador lo orientó en su afición y, al poco tiempo, ya enviaba trabajos y colecciones al Instituto Smithsoniano de Washington y a la Sociedad Zoológica de Londres.

Viajero infatigable, Hudson recorrió el Uruguay y el Brasil, el Chaco y la Patagonia, lugares donde recogió abundantísimo material que luego utilizaría en sus futuros trabajos. Estos pueden ser clasificados en dos categorías: Io) los libros literarios, como «Allá lejos y hace tiempo» (recuerdos de su primera infancia), «La tierra purpúrea» (maravillosa novela descriptiva sobre el Uruguay) y «El ombú (estampa del campo argentino donde se incluye un cuento perfecto: el del overo); 2o) los libros científicos, como «Pájaros de Río Negro, en la Patagonia» (su primera publicación, realizada, en inglés, por la Sociedad Zoológica de Londres), los dos tomos de «Ornitología argentina», «El libro de un naturalista» y «Pájaros del Plata», por no citar sino algunos, entre sus múltiples aportes.

Todos ellos fueron editados en Inglaterra, país al cual Hudson se trasladó a los 46 años, ya formado, y donde, al año siguiente, se casó con Emily Wingrave, fueña de la pensión donde vivía y que, pese a ser mayor que él, lo acompañó durante toda su vida y lo admiró y comprendió como nadie.

Ella murió en marzo de 1921 y Hudson, a los 81 años, el 18 de agosto de 1922.

Nuestras especies de pájaros, que absorvieron el interes científico de Hudson.

especies de pajaron de rio de la plata

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°42 Guillermo Hudson Edit. Cuántica

Biografia de Quinquela Martín Artista Plástico Argentino Vida y Obra

Biografia de Quinquela Martín
Artista Plástico Argentino

El 20 de Marzo de 1890 fue dejando en la Casa de Expósitos un niño que se suponía había nacido tres semanas antes, es por eso que el día de nacimiento de Benito ha sido consignado como el 1º de marzo. Fue bautizado con los nombres de Benito Juan y se le asignó el apellido Martín. Su primer nombre fue en razón de ser bautizado el día de San Benito Abad, el 21 de marzo. Casi ocho años después, el 16 de noviembre de 1897 es adoptado por el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina, quienes vivían en la Boca del Riachuelo, donde vivió toda su vida el maestro.

Cursó tan solo los dos primeros grados de la primaria, y luego se dedicó a repartir el carbón que sus padres vendían a los vecinos del barrio.

Cuando cumplió 15 años su padre que descargaba carbón en el puerto, lo convocó a trabajar con él, pese a su físico poco adecuado para la tarea, pero su empeño y rapidez le hicieron ganar el apodo de «EL MOSQUITO».

Al poco tiempo, cuando cuenta 17 años, se inscribió en una academia para cursar dibujo y pintura, con le maestro italiano Alfredo Lázzari, quien fue su único maestro. Completó su formación autodidacta a través de lecturas en la biblioteca del Sindicato de Caldereros, y allí descubrió el libro «El Arte» del escultor francés, Auguste Rodin, que lo llevó a dedicar su vida a la creación artística.

Cuando cumple 20 años expone por primera vez sus trabajos en la Sociedad Ligure de Mutuo Socorro. En 1912 se le diagnostica un principio de tuberculosis y busca los purificadores aires de Córdoba para curar su enfermedad. Allí realiza una serie de paisajes acompañado al maestro Walter de Navazio. Retorna a los seis meses milagrosamente curado y convencido que debe reflejar, como decía Rodin, únicamente su vida y su ambiente, es decir pintar su aldea: La Boca del Riachuelo.

Miembro Honorario de la Universidad
El 14 de enero de 1972 se firmó en el Consejo Superior de la UBA la resolución por la cual se designaba a Benito Quinquela como miembro honorario de esa alta casa de estudios. En los considerandos de la resolución se expresa que el artista ha honrado y honra con su obra a la cultura argentina y al hombre de nuestro país, y que a ello se agrega «el ejemplo de toda una vida dedicada al arte, a la promoción de la cultura y a la misión de servicio por su generosidad para la comunidad y a través del fomento de la educación».

«Pero la resolución de la Universidad de Buenos Aires no es meramente eso, sino una expresión vocacional de reconocer públicamente, y sobre todo ante los jóvenes, lo que constituye un ejemplo capaz de alentar una meta. Cuando reciba usted el diploma y la medalla que lo acompaña, podrá apreciar todo esto y su aceptación será un bien para la Universidad».

Por último expresa: «Con el tiempo, maestro, la herrumbre cubrirá esa medalla produciendo el más antiguo de los pigmentos: ese mismo que crustifica los hierros de los barcos envejecidos o moribundos, que podrán desaparecer de la boca del Riachuelo, pero nunca de la imagen de sus cuadros».

LOS PRIMEROS AÑOS DE BENITO:

Al viejo Manuel [padre de Benito] lo que menos le gustaba era la decisión de su hijo de dedicarse intensamente a la actividad artística, porque estaba descuidando su trabajo en el puerto. Las discusiones eran constantes y tantos fueron los enfrentamientos entre Benito y su padre que un día, contra la voluntad de Justina, que apoyaba al joven en todos su proyectos, el joven pintor empacó sus bártulos y abandonó el hogar paterno. No fue Justina la única en lamentar ese alejamiento. El estómago de Benito también lo sufrió bastante. Aunque siguió trabajando en el puerto para ganarse el sustento, ya libre de la tiranía paterna dedicaba muchas más horas a la pintura que al carbón, y vivía de mate cocido y galletas marineras.

Tiempos vagabundos
La vida de Benito se convirtió casi en un vagabundeo. Vivió un tiempo en la Isla Maciel; allí frecuentó ladrones y malandras, entre los cuales se sentía perfectamente cómodo, según contaría años después.

En sus memorias dice que llegó a conocer una «academia del punguismo» con base en esa isla y que le ofrecieron formar parte de ella, pero no le interesó. En cambio, llenó varias telas con imágenes de la Isla Maciel y aprendió mucho de los punguistas; porque, además del arte del robo disimulado, cultivaban una serie de códigos de honor y hermandad que despertaron mucha admiración en el joven artista. Todas estas experiencias abrieron su mente y enriquecieron su pintura. Pasaron meses de errancia en los que Benito montó su taller en los lugares menos pensados, desde altillos hasta barcos (tuvo un estudio de pintura a bordo del «Hércules», un navío anclado que descansaba en el cementerio de embarcaciones de la Vuelta de Rocha). Sin embargo, este peregrinaje no duró mucho.

Podría decirse que la ley familiar fue más fuerte que la ley de la calle; pero, en realidad, no fue el respeto al padre lo que indujo a Benito a retornar al hogar, sino la nostalgia de la caricia materna y los ruegos de Justina que no vivía en paz sin él. Fue ella quien le dio un sabio consejo: «Si no te gusta el carbón, búscate un empleo del gobierno».

Siguiendo la recomendación materna, Benito consiguió un trabajo como ordenanza en la Oficina de Muestras y Encomiendas de la Aduana, en la Dársena Sur, no tan lejos de su querido puerto. Allí desarrollaba funciones «fundamentales» para el buen desempeño de cualquier oficina, como limpiar las ventanas y cebar mate; pero lo importante era que le quedaba tiempo para pintar a gusto.

De todos modos no duró mucho como empleado estatal. Comenzaron a pedirle labores de mensajero, y debía andar de aquí para allá transportando caudales. Un día pensó lo que podría pasar si le robaban una encomienda —había aprendido bastante de punguismo— y presentó su renuncia indeclinable. Pero ese tiempo de poco trabajo y mucha pintura dio sus frutos. A los pocos meses el pintor del puerto participó por primera vez de una exposición. Se trató de una muestra colectiva de todos los alumnos del taller de Alfredo Lazzari, y tuvo lugar en la Sociedad Ligur de Socorro Mutuo de La Boca. Esta sociedad celebraba su aniversario número veinticinco, y qué mejor forma de conmemorar el nacimiento de una mutual boquense que con la exhibición de las creaciones de sus hijos, los artistas de La Boca.

Participaron Santiago Stagnaro, Arturo Maresca, Vicente Vento y Leónidas Magnolo, todos principiantes y aficionados. Para cada uno de ellos fue un evento bello y memorable, pero para Chinchella fue especial: se trataba de su debut. Expuso cinco obras: un óleo titulado Vista de Venecia, dos dibujos a pluma que formaban parte de su Estudio de cabezas y dos coloridos paisajes pintados con tempera. Las obras oran algo torpes, las manos del artista no habían adquierido ido aún la maestría que las caracterizaría mas adelante. Lamentablemente las mayor parte de estas primeras obras ed Quinquella se han perdido y es imposible recuperarlas.

padres de quinquella

UN TESTIMONIO DE LA ÉPOCA:
Un pintor en la lluvia

Una mañana opaca en que la lluvia estaba al caer, peregrinando por La Boca nos detuvimos a contemplar a un pintor que, sentado en la proa de un velero, indiferente al mercante ir y venir de un barco en descarga, pintaba. Es decir, aquello no era pintar, era un afiebrado arrojar colores y más colores sobre el cartón. En manos de nuestro hombre el pincel iba, venía, describía giros, volvía y revolvía con amplitud majestuosa y segura; a su paso, dejaba gruesas huellas que parecían desordenadas e incongruentes en un principio, pero que bien pronto adquirían forma y cierta concordancia inarmónica, grotesca casi, para formar enseguida un cuadro de una belleza sorprendente; insospechable en un rincón gris y sucio del Riachuelo.

Cuando hubo terminado su tarea, abordamos al raro pintor y fácilmente entablamos charla. Se trataba de un buen muchacho, dulce y humilde, que pinta de pura afición, como siente la pintura, instintivamente. Avanzando en nuestra conversación, no nos costó obtener que nos invitara a ir hasta su casa, una de esas modestas casas típicas de La Boca.

Allí nos contó su historia, triste como pocas. Quinquela Martín es huérfano, pero aun es inclusero: hijo del amor, como él mismo se llama. Adoptado a los cinco años por sus actuales padres, un matrimonio de sencillos hijos de Italia, su infancia fue dura. Hasta los veinte años fue descargador y repartidor de carbón. Aún recuerda riendo sus primeros pujos en el diseño, carbón en mano, y haciendo víctima de sus inclinaciones a cuanta pared halló a su paso. A los veintiún años sintió la necesidad de instruirse sólo, sin ayudas externas, empezó febrilmente a aprender, comenzando casi por las primeras letras. Con tanto ardor se inició en esa nueva fase de su vida, que su físico, hecho a las rudas tareas materiales, fue incapaz de resistir, y el bravo muchacho se enfermó. Pasó una temporada en Córdoba y San Luis y de regreso adoptó la resolución definitiva que habría de cambiar fundamentalmente su vida.

Atacó la pintura abandonándolo todo. Solo, sin apoyo moral ninguno; sin un maestro que guiara sus primeros pasos, se dedicó por entero a la pintura. Cruenta fue la lucha que sostuvo. […] Desde su iniciación, supo comprender que lo que convenía a su modo de ver la pintura era hacerse solo, sin aceptar las restricciones y las pautas que para los temperamentos fuertes significan las academias, los procedimientos de «receta» y las normas inmutables. Libre como el potro, que si nunca saboreó los sibaritismos del box mullido, jamás conoció la esclavitud del freno que al guiar anula e inferioriza; así se hizo este pintor, íntegro, sincero y fuerte.

J. Márchese ( Fray Mocho, 1918)

Fuente Consultada: Benito Quinquela El Maestro del Color Protagonistas de la Cultura Argentina – La Nación –

Conocer el Estilo de sus obras:

Libro Online Sobre Quinquela: Paradojas del Sur

Visita del Principe de Gales a Argentina 1925

Visita del Príncipe de Gales a Argentina 1925

BUENOS Aires se vistió de gala, en agosto de 1925, para recibir»a Eduardo de Windsor, heredero del trono de Gran Bretaña. Como lo había hecho el año anterior en el mismo mes de agosto, con motivo de la visita que nos realizara el joven príncipe Humberto de Saboya. El de Italia fue el primer heredero de un trono que llegaba a nuestro país, marcando un verdadero acontecimiento en la vida ciudadana. Ahora ese acontecimiento se repetía con el arribo del príncipe de Gales, que venía a nuestro país rodeado de una aureola de popularidad que se puso de manifiesto en las entusiastas recepciones.
El público argentino, especialmente el porteño, tuvo oportunidad de observar de cerca sus característicos rasgos de sencillez. Era llevado a las fiestas poco menos que de la mano.

principe de gales en argentina

El principe de Gales en la legacion de Gran Bretaña durante la recepcion ofrecida en su honor,
en compañia de la señora de Alvear y de lady Alston

Concurría a regañadientes, como cuando los chicos van a la escuela. Asistió, er1 el Teatro Colón, a la representación de «Loreley», con Claudia Muzio y Beniamino Gigli. Dicen quienes estaban cerca de él, que el príncipe de Gales se durmió durante la función. Dio algunos cabezazos. Evidentemente le gustaba más el deporte. Por lo mismo concurrió a ver partidos de polo en los que participaron nuestros campeones olímpicos. Además, en el Hur-lingham Club, dio algunos tacazos como para demostrar su habilidad en el deporte ecuestre. Una noche asistió al Teatro Opera, donde se representaba «Fruta Picada», en la que Florencio Parravicini hacía un tipo de inglés. También actuó Roberto Casaux, que interpretó un monólogo en inglés, y Ana S. de Cabrera en números folklóricos. En la parada militar que se realizó en su honor, el príncipe revistó las tropas, en compañía del jefe de la formación, general José F. Uriburu, y luego presenció el desfile de las mismas desde el palco oficial.

El tren especial en que el heredero de la Corona británica viajó a la estancia Huetel, llegó a las 7 de la ma. ñaña, pero el príncipe no quiso que lo despertaran y siguió durmiendo hasta el mediodía. Hubo, en esa estancia, desfile de gauchos con aperos de lujo, domas, pialadas y yerras. Luego, asado con cuero rociado con buen whisky.

Por la tarde un paseo a caballo durante el cual sufrió una caída uno de los periodistas británicos que lo acompañaban. Recordó entonces la difusión que se dio a sus numerosas caídas y con su flema británica, sonriendo, dijo: «He ahí una noticia que no se dará a la publicidad». Cantó después el dúo Gardel-Razzano y el príncipe tocó el ukelele. Volvió a la capital, desde donde debía iniciar una gira por el interior.

Un día desapareció. Durante una hora lo buscaron por todas partes. Había burlado hasta la vigilancia de los agentes de Scotland Yard que lo acompañaron en su gira. Hubo el consiguiente revuelo. Se pensó en un accidente, en un secuestro, en un atentado. Pero no hubo nada de eso.

Una hora después apareció el príncipe en su residencia. Lo que había ocurrido es que quería estar solo. Sin compañía. Sin agasajos. Absolutamente solo. Cumplió después una amplia gira por el país. Visitó varias estancias, entre ellas la de Chapadmalal, y un mes después de haber llegado, se embarcó en el Repulse, fondeado en Mar del Plata. Antes de partir firmó el retrato de Genaro, modesto dueño de la «trattoría» de Playa Grande, donde había hallado refugio cordial para eludir el protocolo. Se despidió con un «hasta pronto», que el príncipe cumplió, pues algunos años más tarde nos volvió a visitar.

Con su primer viaje habla retribuido la visita que hiciera a su patria el doctor Alvear siendo presidente electo en 1922, circunstancia en que se honró a nuestro país con significativas ceremonias.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1925

Historia de la Bandera Argentina Los Simbolos Patrios Argentinos

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: LOS SÍMBOLOS PATRIOS

identidad nacional argentina

Entre las resoluciones de la Asamblea, que demuestran el propósito de lograr la independencia del país, fueron muy importantes la adopción del Escudo Nacional y la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial, como ya hemos visto. La imagen del rey fue sustituida por un sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado el 27 de abril de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy posee la República Argentina como símbolo patrio.

Vicente López y PlanesA comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes había compuesto los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen del Himno Nacional Argentino, al que puso música el maestro Blas Parera, un español residente en Buenos Aires, director de la orquesta del Coliseo Provisional.

Con respecto a la Bandera! Nacional la Asamblea no tomó ninguna determinación. Su creación y uso habían sido reprimidos hasta ese momento. En febrero de 1812, el Triunvirato había adoptado como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta por los colores celeste y blanco.

El general Manuel Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez los combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812.

Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, aunque casi con seguridad sus campos estaban dispuestos en bandas verticales.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de San Salvador de Jujuy, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día festivo la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a los soldados el juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente de 1813.

Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el segundo Triunvirato. Ante todos estos antecedentes, la Asamblea no tomó determinación con respecto a la Bandera Nacional. Pero, de hecho, la celeste y blanca de Belgrano reemplazó al estandarte español.

Ampliar: Creación y Juramento de la Bandera


Reportaje a Nuestra Bandera



Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina Fascículo 4 – La Asamblea de 1813

Primeras Cortesanas en Buenos Aires en el Siglo XIX El Negocio

HISTORIA DE LAS PRIMERAS DAMAS DE COMPANIA EN BUENOS AIRES

En 1870 y años siguientes, la importación de mujeres europeas con destino a los burdeles de Buenos Aires se intensificó. Una publicación, El Puente de los Suspiros, enarboló durante su breve trayectoria la lucha contra este tráfico, denunciando a los rufianes y tratantes interesados en ese comercio. Pero esta campaña periodística despertaba sospechas sobre su sinceridad. Sin embargo, Ramón Guerrero, su director, aportó datos valiosos sobre este tema, del cual poco se sabía en una época tan temprana como la que se menciona.

damas de la calle en bs.as.

INTRODUCCIÓN: La ciudad de Buenos Aires era un centro importante de este antiguo comercio, conocido en los principales países de Europa, de donde venían sus oficiantes, para quedarse en la ciudad o distribuirse en su territorio o en países vecinos. Era un hecho que ningún gobierno ignoró ni pudo regular eficazmente.

En 1919, la Municipalidad dictó un nuevo marco regulatorio, como consecuencia de recíprocas concesiones entre la Intendencia Municipal y el Concejo Deliberante, que resultó un fracaso. El escándalo de la Zwi Migdal en 1930 lo demostró en toda su crudeza.

En diciembre de 1930, el intendente Guerrico, considerando a la ciudad como un centro internacional de la trata de blancas, dispuso que la Municipalidad no controlara los burdeles, reconociendo que carecía de poder suficiente frente a los sobornos y las amenazas.

Pero ese decreto municipal no llegó a ejecutarse, y seguía rigiendo la ordenanza de 1919, hasta que en el año 1934. la ordenanza 5412 dispuso el cierre de esos establecimientos a partir del 31 de diciembre, dos años antes de que el Congreso Nacional sancionara la ley 12.331, de profilaxis antivenérea.

El peligro del contagio venéreo que pudiera propagar la prostituta a pesar de los controles médicos a que debía someterse regularmente y que era el principal fundamento de la reglamentación se reemplazó con la obligación municipal de proporcionar asistencia gratuita a toda persona afectada por enfermedades venéreas. Esta había sido la permanente posición del Partido Socialista, liderado en este asunto  por el doctor Ángel Giménez.

Conforme a esta ordenanza y a la resolución del Concejo (B. M. 3869). el intendente Vedia y Mitre ordenó destruirse de inmediato todos los antecedentes y datos personales sobre mujeres que ejercían esa actividad, para evitar que fueran objeto de extorsiones cuando se dedicaran a ejercer alguna actividad lícita. Sólo serían infractoras a la ordenanza aquellas personas que en sitios públicos incitaran al libertinaje, cuyo concepto precisó por decreto del 27 de diciembre de ese año de 1934/20

HISTORIA:  La compra y venta de mujeres europeas para su explotación en los prostíbulos de Buenos Aires, el tráfico clandestino y la llegada de estas jóvenes que, conscientes o no de su futuro, eran seducidas con la promesa cierta de vivir en una de las ciudades más prosperas de aquellos días, fue para muchos una inagotable fuente de ingresos económicos.

En 1878 hace su aparición El Puente de los Suspiros, un periódico que decía combatir la trata de de blancas. En pocos meses fue prohibido por la Municipalidad, siendo toda su campaña desbaratada. Pasarán más de 50 años y miles de crímenes antes que las autoridades investiguen y castiguen esta nueva forma de esclavitud….

Para mediados de la década de 1870, Buenos Aires era tina bulliciosa ciudad con unos 200.000 habitantes hasta ese entonces, la prostitución había sido considerada como un problema menor. La autoridad ejercía su poder en forma discrecional, y cualquier mujer sospechada de vida licenciosa podía ser encarcelada o enviada a la frontera para servir a las necesidades de la tropa.

La cada vez mayor inmigración, y la gran cantidad de extranjeros solteros que llegaban a la ciudad, hizo imprescindible la búsqueda de un medio de control social que a la vez contuviera el desarrollo de las enfermedades venéreas. Por tal razón, el 5 de enero de 1875 se dictó la ordenanza reglamentaría sobre la prostitución.

Los casinos y confiterías donde se ejercía la prostitución, que hasta ese momento habían funcionado por la autorización del presidente municipal, debían registrarse o serían clausurados. El registro incluía una patente anual de 10.000 pesos m/c por establecimiento y 100 pesos m/c por cada prostituta. Muchos optaron por la clandestinidad.

Las nuevas casas de tolerancia debían esta menos de dos cuadras de templos, teatros o escuelas (art. 5). Ser regenteadas exclusivamente por mujeres (art. 3). Estas regentas debían llevar un libro en el cual se anotaban los datos personales de las mujeres que trabajaban en la casa (artículo 13). Los miércoles y los sábados, un médico inspeccionaría a todas las prostitutas, anotando los resultados en el libro y elevando un parte de éstos a la Municipalidad. Si la prostituta enfermaba de sífilis, debía ser atendida en la casa por cuenta de la regenta, y sólo en casos avanzados eran derivadas al hospital (artículos 15, 17 y 18). Esta diferenciación  entre los estados de desarrollo de la enfermedad y el ámbito de tratamiento, provocó que muchas mujeres siguieran trabajando aun estando enfermas.

Con temeraria rapidez eran dadas de alta como curadas mujeres a las que el mes anterior se les había diagnosticado ulceraciones venéreas. Otras, como Juana Harr o Ida Bartac, estaban imposibilitadas, de ofrecer sus servicios dado que figuraban como enfermas venéreas tanto en los libros como en los partes médicos. Esto no impidió que  primera siguiera prostituyéndose hasta quedar embarazada cinco meses después de haber sido diagnosticada su enfermedad, y la segunda hiciera lo mismo pero luego de figurar dieciocho meses consecutivos como enferma de carácter sifilítico.

La reglamentación, que adolecía de mucho defectos y en la mayor parte de los casos no en espetada, seguía ordenando que las prostitutas debían ser mayores de 18 años, a no ser que probaran que antes de esa edad se habían entregado a prostitución (art. 9). Este artículo se contraponía con el Código Civil, el cual daba la mayoría de edad a los 22 años.

La incongruencia llegaba al grado de permitirles el comercio sexual, pero les negaba la posibilidad de casarse sin el consentimiento de los padres.

Los tratantes de blancas y las casas autorizadas fueron los mayores beneficiados, ya que casi la totalidad de las pupilas que ingresaban eran menores de edad. Las mismas no podían mostrarse en la puerta de calle, ni en ventanas, ni en balcones. Debían encontrarse en la casa dos horas después de la puesta del sol, y llevar una fotografía con sus datos y los de la casa de tolerancia donde trabajaban (art. 10).Estas mujeres fueron las que debieron cargar el mayor peso represivo sobre sus libertades.

El reglamento, que facilitaba y proponía su inscripción en los registros de la prostitución, les impedía abandonar el prostíbulo y el oficio con la misma facilidad. Según el artículo 12: “Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la policía mientras no cambien de género de vida…”.

De haber huido de su encierro, les hubiera sido muy difícil dedicarse a otro oficio ya que a la persecución de la policía había que agregar que “todos los que a sabiendas admitieren en su casa particular ó de negocio en calidad de inquilina, huésped, sirvienta ú obrera cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de 1.000 $ m/o (…). Se considerarán sabedores los que permitan que una prostituta continúe en su casa tres días después de ser prevenidos por la autoridad (art. 24).

Este hecho, sumado a las altas patentes y a los controles médicos, originó que las mujeres argentinas, españolas e italianas, que hasta ese entonces habían trabajado en los lupanares de la ciudad, prefirieran seguir su labor clandestinamente en bares, cigarrerías y fondas. Y que las extranjeras de países no latinos, prostitutas o no en su tierra natal, pero más ingenuas, desconocedoras de las leyes y el idioma, fueran conducidas a las casas de tolerancia.

Para 1876 había 35 prostíbulos autorizados, en los que trabajaban 200 mujeres.  La mayor parte de éstos se ubicaba en el barrio de San Nicolás, y algunos fueron montados con gran lujo, teniendo bar, salones de reunión y músicos para animar los bailes. Por la misma época comenzó una campaña de denuncias que criticaba a la Municipalidad por permitir la apertura de estas casas en las calles céntricas, y de igual manera señalaba a los tratantes y la forma en que éstos operaban en Europa.

El año anterior (1875) había sido publicada otra solicitada, de redacción muy similar, firmada por el propietario de la casa de la calle Corrientes 509. En ella hacía saber de su mala suerte «Por ser el vecino de una casa de prostitución que alteraba la vida del barrio, y comunicaba que, por los continuos escándalos que allí ocurrían, se veía obligado a abandonar su propiedad para salvar a su familia de tan funesta influencia.»

Es precisamente en esta casa de Corrientes 506 (actual 1283) donde meses más tarde se instalaría uno de los prostíbulos más famosos, ya sea por e lujo y la calidad de sus mujeres o  por el trato bruta

Otras solicitadas que se publicaron con términos más duros y de tono antisemita, buscaron y vamente despertar el reproche de la sociedad. Asimismo se pedía la intervención del arzobispo de Buenos Aires, del pastor de la Iglesia Reformada Alemana , de las autoridades consulares para poner fin a ese comercio inmoral.

Conjuntamente, comenzaron aparecer solicitadas pidiendo el cierre de cafés, casinos y demás lugares donde se practicaba la prostitución clandestina. En poco tiempo se generó una guerra de denuncias que dejaba en claro que se trataba de un duelo de intereses entre grupos encontrados al que se sumaban, tal vez engañados en su buena fe, algunos ciudadanos honestos.

En una extensa solicitada, cargada de información, se documentaba el modo en que un tratante (Jacobo Hónig) invirtió 600.000 pesos m/c para montar dos nuevos prostíbulos, uno en Corrientes 506 y otro en Temple 356 altos. También se denunciaban otras instalaciones en Libertad 309, Corrientes 509 y Temple 368, propiedades de Ana Goldemberg, Carlos Rock y Herman Gerber, respectivamente.

Por otra solicitada sabemos que “en junio de 875 Adolph Honing (sic,) domiciliado en Corrientes 506, trajo de Europa a 18 jóvenes engañadas a quienes explotó a su labor, que luego de seis meses vendió a tina de éstas, llamada J. B., a un tal Isidoro Wolf, residente en Montevideo, en la. suma de 17.000 $. En diciembre del mismo año, Adolph Weismann engañó a siete mujeres, cuatro húngaras y tres alemanas, diciéndoles que iban a Milán y las dirigió a Marsella, de donde las embarcó a Montevideo. Allí eran esperadas por Adolph Honing, quien compró a las cuatro más bellas. Las restantes fueron compradas en Buenos Aires por Herman Gerber. Se calcula que la venta de las mujeres le valió al corredor 150.000$ m/c.

El mismo Gerher, domiciliado en la calle Temple 368, había traído 12 mujeres en junio de 1875. Dos habían sido vendidas a otro negociante de Rosario. Otra, llamada N.W., después de cinco meses y medio de permanecer en la casa de Gerber, fue vendida a Isidoro Wolf en la suma de 14.000 pesos, y luego de dos meses éste la revendió en 18.000 a Carlos Rock, domiciliado en Corrientes 509. Fruto del trato que recibía, N.W. huyó de la casa, acompañada por otra mujer, saltando por la azotea. Luego de esto, el techo fue rodeado por una reja de hierro.

Algunas de estas mujeres escapadas de su encierro acudieron al consulado austro-húngaro a formular sus denuncias, pero éste expresó su incapacidad para intervenir. En la mayoría de los casos eran jóvenes judías de Europa central y Rusia que debido a la pobreza en que se encontraban y la persecución religiosa que sufrían sus familias, era; literalmente vendidas a los rufianes a cambio de la dote que éstas recibían.

Dado que el matrimonio civil aún no existía, en muchos casos se fraguaba un matrimonio religioso entre la explotada y su explotador, quien la ponía a trabajar para sí ola vendía otro rufián. De esta forma se impedía que la mujer pudiera reclamar a las autoridades consulares de su país, dado que al casarse con un extranjero perdía sus derechos de nacionalidad.

Los diarios contemporáneos tomaban con tibieza las denuncias. En algún caso aislado levantaban parte de las solicitadas y en otros se escandalizaban por los hechos narrados’4. Lo cierto es que la campaña no daba el resultado deseado, y las casas de tolerancia seguían funcionando bajo la ordenanza reglamentaria.

Las condiciones en que vivían estas mujeres eran ciertamente inhumanas. Eran compradas y vendidas al antojo de sus explotadores. Al llegar se les hacia firmar un contrato por el que se comprometían a pagar el viaje, la ropa, la comida, la pieza y todo aquello que recibían.

Los precios que debían pagar eran cinco o diez veces superiores al valor real, y las deudas que siempre mantenían con la casa se utilizaban como otro instrumento de retención. Permanecían encerradas todo el día, y si salían de paseo una tarde al mes, era bajo vigilancia de la regenta o un supervisor. Si alguna se negaba a aceptar estas condiciones, era castigada o vendida a otro prostíbulo de menor calidad en el interior del país. Provenientes de familias campesinas,-sometidas al vasallaje y a costumbres sexuales que en algunos casos incluían las relaciones premaritales y los embarazos como signo de fertilidad, es posible que hayan aceptado el comercio sexual como una etapa más de suya desdichada experiencia anterior.

Las prostitutas clandestinas, que trabajaban para un rufián, sufrían una explotación similar, con el agravante de que las condiciones sanitarias eran más deplorables y la clientela, menos selecta, mucho mayor. Sin embargo, ni estas solicitadas, ni las publicaciones hacían hincapié en este punto.

Fuente: Revista Todo Es Historia  Nro. 342 Año 1996 – Parte de una nota de: José Luis Scarsi

Primer Subterraneo de Buenos Aires Historia de su Construcción

Primer Subterráneo de Buenos Aires
Historia de su Construcción

HISTORIA: Hacia tiempo ya que la Gran Aldea se estaba convirtiendo en la gran ciudad. El crecimiento demográfico como consecuencia, especialmente, de la intensa corriente inmigratoria, avanzaba a grandes pasos.

Ya, a principios de siglo, la implantación del servicio eléctrico de tranvías había constituido un trascendental progreso para Buenos Aires que, como consecuencia del mismo, se fue extendiendo cada vez más, poblándose muchos barrios que hasta entonces habían sido verdaderos desiertos.

La ciudad se ampliaba constantemente. Se buscaba la descongestión del centro, donde se estaba agrupando toda la población. Con el tranvía eléctrico ya se había conseguido algo, pero era necesario hacer más. Por otra parte, la creciente población de los distintos barrios abría nuevas exigencias.

Además la ciudad tendía a parecerse a otras grandes capitales del mundo. Buenos Aires, aparte de extenderse, se modernizaba. También necesitaba respirar, de manera que se proyectaron, poco después del Centenario.

PRIMER TRAMO DE DIAGONAL NORTE
La esquina de Cangallo y Esmeralda, luego de la demolición se abre la Diagonal Norte y se inaugura el subterráneo algunas obras de gran aliento tendientes a su embellecimiento, pero igualmente a dar un desahogo a la parte céntrica, donde la población no cabía los vehículos abarrotaban las calles entorpeciendo el tránsito, cada vez mayor en la capital.

El municipio se ponía a tono con sus necesidades de la urbe en plena evolución. Se había proyectado la construcción de un juego de diagonales en el año 1913 se dio comienzo a las obras correspondientes a la Diagonal Norte, que debía partir de Plaza Mayo para unirla con Plaza Lavalle. Grandes edificios rindieron tributo a ese adelanto edilicio y cayeron demolidos con la piqueta.

El pueblo asistía, como nombrado, al inusitado progreso de la ciudad, no igualado por ninguna otra capital del mundo. En muy pocos años se transformaba casi fundamentalmente. Al mismo tiempo que la zona central cambiaba su fisonomía, los arrabales se iban convirtiendo en hermosos barrios residenciales con modernos edificios.

Y la construcción de la Diagonal Norte constituía un paso gigantesco en la evolución de la metrópoli. Porque además se había previsto para la nueva arteria un especial estilo de edificación, con casas de idéntica altura, con sentido urbanístico y con miras al futuro. Era el comienzo de una etapa extraordinariamente progresista que no habría de detenerse. Las casas iban cayendo para dejar paso a la nueva arteria con su posterior moderna edificación. Se abría, en el centro de la capital, junto con la avenida, una perspectiva magnífica.

El crecimiento era integral. También el puerto Madero, que no tenía muchos años, resultaba pequeño para su enorme movimiento. Y como es natural, se proyectó la construcción de un nuevo puerto, cuyas obras se iniciaron también en el año 1913, que quedó en la historia edilicia de la ciudad como uno de los que dieron mayor impulso a su progreso. Demandó años la construcción de los modernos muelles, pues fue necesario ganar muchos terrenos al río de la Plata, antes de dar comienzo a las obras principales.

SUBTERRÁNEO: Pero, es indudable, que la mayor expresión del progreso urbano registrada en ese año, fue la inauguración de la primera línea de trenes subterráneos. Las obras iniciadas en el año 1911 dieron término en diciembre de 1913, en que se procedió a la inauguración del primer tramo.

En esa primera línea los trenes corrieron desde Plaza Mayo a Plaza Once por la Avenida de Mayo y Rivadavia, con miras a su futura prolongación hasta Caballito. De más está decir que la inauguración del subterráneo constituyó un verdadero acontecimiento. Al viaje inicial asistieron altas autoridades nacionales y comunales, así como invitados. El servicio se cumplía con coches adquiridos en Bélgica. Cada uno pesaba 30 toneladas, tenía 16 metros de largo y entre otros muchos detalles, puertas corredizas y dotados de profusa iluminación.

Los trenes fueron compuestos hasta por seis vagones cada uno y el nuevo servicio transportaba 17.000 pasajeros por hora. Los vehículos, si bien contaban con motores independientes, podían conectarse entre sí, como si formaran una sola unidad. La velocidad de los trenes era de unos cuarenta y cinco kilómetros por hora y, como las paradas se producían en estaciones especiales, construidas cada tres cuadras, el viaje era más rápido que en los vehículos a nivel.

interior subte

El 1° de diciembre de 1913, Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad latinoamericana con servicio de ferrocarril subterráneo. Ese día se inauguró parcialmente la actual línea A. El primer tramo habilitado unió la Plaza de Mayo con la de Miserere. Fue la única obra de este tipo que se construyó totalmente a cielo abierto.

Federico LacrozeFederico Lacroze fue un visionario apasionado por los transportes. Soñaba con extender el tranvía al campo, como era frecuente en las redes de los Estados Unidos.
Ya en tiempos de los tranvías de caballo había fundado uno, denominadoTramway Rural, que llegaba hasta Rojas.

Fue la línea de tracción animal más larga del mundo, y llegó a contar con un coche dormitorio. Luego, cuando explotaba sus líneas con unidades eléctricas, aprovechó las vías para prestar un servicio con coches grandes, de 8 ruedas, entre Corrientes y Reconquista y la localidad suburbana de San Martín. Pero soñaba con algo más…

La conexión entre el sistema ferroviario que cubría las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones con el del antiguo tramway rural que le pertenecía apuntaba a crear el Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires, cuya cabecera iba a estar debajo del Obelisco.

Y allí, bajo tierra y cegadas por los vistosos paneles de la estación actual del subte -Carlos Pellegrini-, están aún las instalaciones que llegaron a construirse. En los últimos tiempos la empresa concesionaria actual esperaba el arribo de los coches reacondicionados adquiridos en Japón cuando necesitó reforzar el servicio. Se optó, entonces, por echar mano de los vagones del Urquiza, también operados por esa firma. Parecía que finalmente se cumplían los sueños de Lacroze, aunque fuera parcialmente.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1913

Hazaña del Plus Ultra Historia Vuelo España Buenos Aires Hidroavion

Hazaña del Plus Ultra Historia
Vuelo España-Buenos Aires

Así se llamaba —y significa Más Allá — el avión que todo el pueblo de Buenos Aires, trepado a las torres y los techos, con catalejos y prismáticos o a simple vista, buscaba afanoso en el cielo, hacia el Oriente, aquella tarde inolvidable —la recuerda el autor— del 10 de febrero de 1926. En el puerto, donde habría de acuatizar, ¡si triunfaban!, estaba congregada una inmensa multitud. ¡Y llegaron a la hora precisa! ¡Eran cuatro valientes!

avion plus ultra

Venían de España. Se llamaban Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan M. Durán y Pablo Rada. Comandante militar el primero, capitán el segundo, teniente de navio el tercero, y simple mecánico el último. Franco había concebido una empresa que provocó, al ser conocida, comentarios irónicos y sonrisas de conmiseración: rendir un homenaje a la Argentina cruzando el océano Atlántico —hazaña no cumplida hasta entonces— con un avión construido en la madre patria. Los más audaces aviadores calificaban de locura semejante propósito.

La Hazaña del Plus Ultra: BUENOS Aires madrugó más que de costumbre el 10 de febrero. La ciudad se levantó temprano porque un acontecimiento extraordinario reclamaba su presencia en las calles: La llegada del Plus Ultra.

Tripulantes del Plus Ultra

Los Tripulantes del Plus Ultra

El 22 de enero había salido de Palos de Moguer, del mismo puerto de donde partieron las carabelas de Colón para descubrir América. Ocho horas después estaba en Las Palmas, de donde siguió a Cabo Verde en un vuelo de nueve horas. De ahí el salto prodigioso hasta Brasil. El fuerte viento desvió el avión hacia la isla de Fernando de Noronha, a donde llegó después de 15 horas 20 minutos, cuan, do prácticamente no le quedaba nafta.

Después Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo… El pueblo se reunió desde temprano a lo largo de la avenida Costanera. Todos querían ser los primeros en divisar al pájaro de acero que traía la gloria de España. Pero la multitud no cabía en los límites de la amplia avenida. Se diseminó por todas las calles del centro que presentaban un aspecto inusitado de fiesta. Nadie quería trabajar ese día. Todos ansiaban estar presentes en la recepción.

Fue un día de inolvidable emoción. Una mezcla de regocijo y de angustia, porque había un escondido temor de que los cuatro héroes que viajaban en el Plus Ultra, Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada, pudieran tener algún tropiezo en la etapa final.

En las primeras horas del día, ya ofrecían todas las calles una alegría incontenible. Ramón Franco y sus compañeros ya estaban en Montevideo. Faltaba sólo un pequeño salto para que la proeza quedara totalmente cumplida. No se sabía exactamente la hora en que el aparato abandonaría el puerto uruguayo, de manera que el público prefirió la larga espera.

Era mejor que llegar tarde. De pronto, cerca del mediodía, se tuvo la noticia: El Plus Ultra había despegado en la vecina orilla, y viajaba hacia Buenos Aires. Cuando el aparato fue avistado en el horizonte, el entusiasmo fue indescriptible. Mientras el júbilo del pueblo se manifestaba ruidosamente, todas las naves del puerto hacían oír sus pitos y sus sirenas en clamoroso saludo a los hombres que habían cumplido la hazaña de vencer al océano desde el aire.

Decían las crónicas de la época: «Era un punto en el horizonte, a poca altura sobre el agua; casi como una golondrina que anduviera de pesca; pero millares de ojos lo reconocieron. Momentos más tarde se recortaba nítida la silueta del Plus Ultra; se oía el fragoroso rugir de sus motores, y hasta se divisaban las manos de sus tripulantes, que se agitaban en señal de saludo. Cuando el glorioso bote volador posó su quilla en las aguas de Puerto Nuevo y los cuatro héroes abandonaron la carlinga, fueron arrebatados por los brazos de la muchedumbre enardecida, entre vítores clamorosos a la madre patria y sus intrépidos embajadores del aire.»

En el sector Sur del Muelle de Pescadores acuatizó el Plus Ultra a las 12.28. Fue una maniobra perfecta que el público reunido en la avenida Costanera siguió sin perder detalle. Después la apoteosis. Avalanchas incontenibles. Público enloquecido de entusiasmo, vitoreando a España y a sus héroes. Y por fin, el abrazo del presidente de la República, que expresaba el abrazo de todo el pueblo argentino.

tripulantes plus ultra

Franco ordenó la construcción de un aparato de los que en vez de aterrizar acuatizaban o amaraban. Ahora se les llama hidroaviones. La construcción se realizó bajo la dirección inmediata de Franco y Ruiz de Alda. Homenaje simbólico a la memoria de Colón, Franco quiso que el vuelo se iniciara en el puerto de Palos de Moguer, desde donde zarparon en 1492 las tres nunca bien alabadas carabelas. Y lo mismo que en aquel famoso 3 de agosto, toda la población se lanzó al puerto histórico para ver alejarse y remontar el vuelo al estupendo pájaro mecánico. La nave con alas rompió las olas en segundos, y en pocos más desaparecía en el horizonte como una golondrina. Salió del puerto de Palos a las 7 y 45. A las 15 de ese mismo día, después de recorrer 1.350 kilómetros, estaba en Las Palmas (Islas Canarias). El 26 de enero llegó a Porto Praia, y cuatro días más tarde a Fernando de Noronha. Todo esto lo comunicaba el cable a medida que el fabuloso avión cubría tramos de la aventura.

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1926

Pedro Zanni Record de Vuelo Figueredo Primera Mujer Aviadora Argentina

Pedro Zanni Record de Vuelo

La guerra europea promovió el acelerado progreso de la aviación, impulso que, como es natural, tuvo repercusión en nuestro país. Buenos Aires se había asombrado, cuatro años antes, con el vuelo de Marcel Paillete, el as francés que salió de Villa Lugano cruzando por primera vez la capital en avión, para llegar a la Sportiva, luego de volar sobre Villa Soldati, el Riachuelo, Barracas, la Boca, Casa Amarilla, San Telmo y el puerto. Después de esa hazaña, la visita de otros aviadores europeos sirvió de estímulo a los pilotos criollos.

Marcel Paillete

Cattáneo había volado cabeza abajo, ante el estupor de los porteños. Ese gesto arriesgado influyó en gran número de jóvenes que se dedicaron a la aviación. Algunos cayeron. Son los mártires que todas las grandes empresas requieren, pero fueron más los que siguieron.

pedro zanniEn 1914, la calda de Jorge Newbery marcó uno de los más luctuosos sucesos de nuestra incipiente aeronáutica. Sin embargo, ese mismo año —el 18 de julio— el teniente Pedro Zanni (foto izq.)establecía un triple récord sudamericano de duración, distancia y velocidad. Voló 700 kilómetros, desde El Palomar a Villa Mercedes (San Luis) , en 4 horas, 41 minutos, a un promedio horario de 150 kilómetros, utilizando un aparato Nieuport de 100 HP. Meses después, el 1° de octubre, recibía su brevet la prime, la aviadora argentina: Amalia Figueredo.(foto abajo)Amalia Figueredo

Luego, nuestra aviación continuó en la senda de constante progreso y puede decirse que en 1915 alcanzó su mayoría de edad. Fue el mismo año en que Cattáneo realizó su viaje a Chile ida y vuelta, asombrando a Buenos Aires con sus vuelos acrobáticos.

La población porteña, que nunca habla visto hazañas semejantes, las glorificó en sus canciones populares. Toda la ciudad habló de Cattáneo y de otros aviadores italianos y franceses que dibujaron arabescos inverosímiles en su cielo.

JORGE NEWBERY, EL PRECURSOR DE NUESTRA AVIACIÓN El héroe máximo de la aviación argentina fue Jorge Newbery (1875-1914), hijo del doctor norteamericano Ralph Newbery y de Dolores Malagaríe.

jorge newberyNació en la casa de la calle Florida 251 y a los 17 años, una vez cursado el bachillerato viajó a Estados Unidos para estudiar en la universidad de Cor-nell y en el Drexel Institute de Filadelfia. Egresó como ingeniero electricista en 1895. En el país del Norte el joven Newbery practicó esgrima, boxeo, rugby, fútbol, remo, natación y otros deportes.

En el año 1900 fue nombrado director general de Alumbrado de Buenos Aires. Fue también director de electricidad y maquinarias navales en la Armada Nacional. En 1901 se clasificó campeón sudamericano de florete y obtuvo señalados triunfos en remo, boxeo, lucha romana y se convirtió en el ídolo de su época. Los vuelos del brasileño Santos Dumont en globo (1898) y en biplano (1906) habían despertado el interés por los vuelos.

En 1907 don Aarón de Anchorena trajo a Buenos Aires el globo Pampero de Francia y esto despertó el entusiasmo de los deportistas porteños. Un aviador italiano, Hernán Mazzoleni (1874-1939), llegado a Buenos Aires en 1906, dictó las primeras clases de vuelo aerostático y entre sus mejores alumnos figuraba Newbery, quien ascendió en el globo citado el 25 de diciembre de 1907.

Con el barón Antonio Demarchi (1875-1934) y otros pioneros fundó el Aero Club Argentino en 1908, del que sería presidente desde 1909 hasta su muerte en 1914. En el globo Pampero se perdieron su hermano Eduardo y el sargento Romero. En diciembre de 1909 voló en el globo Huracán desde Bel-grano hasta Bagué (Brasil) en 13 horas de vuelo.

En 1911 logró el récord sudamericano de altura con 5.100 metros. Los aviadores Cattáneo, italiano, y Bregi, Valletón y Lebrun, franceses, fueron los primeros en volar aviones en nuestro país, en 1910. Newbery voló en marzo de ese año con Lebrun. El Io de marzo de 1914 se mató en Los Tamarindos (Mendoza), al caer su avión desde 500 metros de altura, en un vuelo de práctica.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916
HISTORIA ARGENTINA CAP. N°20

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografía de Jorge Newbery Cruzar Rio de la Plata en Globo

Biografía de Jorge Newbery – Aviador Argentino –
Cruzar Río de la Plata en Globo Aerostático

El 27 de mayo de 1875 nace Jorge Alejandro Newbery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos , al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews, y en 1895 regresa siendo ingeniero. Practica boxeo, se enrola en la Marina y se convierte en profesor de natación,….asi fue la vida de este inquieto y pintoresco personaje.

Jorge Newbery fue el primer ídolo popular de la Argentina. Su personalidad reunía las características de los pioneros y de los héroes: fue el primero en volar en el globo aerostático conocido con el nombre de «Pampero» y también el primero que cruzó el Río de la Plata. Batió los récords de elevación con su Morane Saulnier. Además, practicó muchos deportes que comenzaban a deslumbrar a los dandys porteños.

Newbery tenía las cualidades de un ídolo genuino: no solamente por su condición de precursor, que lo colocó decididamente al frente de la actividad exploratoria aérea, sino también por sus dotes de caballero, el perfecto «dandy» que reunía atractivofísico, elegancia, don de gentes y hasta un cierto donjuanismo por el cual se le perdonaban algunas transgresiones.

Pero, sobre todo, por el coraje y la grandeza. Ese sentimiento de ofrenda, la calidad de quien hace todo para que su país sea el primero. Para el pueblo de la ciudad de Buenos Aires constituía un verdadero espectáculo ese momento en que despegaba hada el cielo, aún inexplorado y siempre presente en el imaginario.

Como Director de Alumbrado de la ciudad de Buenos Aires, innovó en las condiciones de iluminación de los barrios porteños de entonces. Fue cordial en su trato y de pensamiento abierto a todas las ideas. Su muerte sobrevino cuando analizaba las condiciones de vuelo, en su intento de cruzar la cordillera de los Andes. Tenía apenas 38 años.

INFANCIA Y JUVENTUD: Jorge Alejandro Newbery, el primer hijo varón de Ralph y Lola —en la familia lo llamaban George, con la misma pronunciación inglesa con que se denominaba a su tío—, nació en la calle Ituzaingo número 100, del pueblo de Belgrano, el 27 de mayo de 1875, y fue  bautizado el 30 de septiembre, a los cuatro meses, en la basílica de la Merced de la calle Reconquista, a un par de calles del consultorio del padre, ámbito adecuado al nivel socio familiar. A los ocho años viajó para conocer a los abuelos de Nueva York.

De regreso estudió en la escuela escocesa San Andrews, de Olivos. Recibido de bachiller, las inclinaciones técnicas del adolescente indujeron a sus padres a enviarlo a la distinguida universidad de Cornell, en los Estados Unidos, donde se encontró con una modalidad de estudios que abarcaba ejercicios físicos y mucho deporte. Practicó distintas disciplinas: natación, esgrima y boxeo, y en este último deporte ganó un primer campeonato estudiantil. Volvió con el título de ingeniero electricista.

Trajo un certificado de alumno brillante. Uno de sus maestros fue nada menos que Thomas Alva Edison, el físico autodidacta conocido como «el mago de la electricidad» quien, al morir, había dejado registrados 1.097 inventos, algunos de ellos indispensables para la televisión y el radar.

A su regreso, en 1895, el joven Newbery, de 21 años recién cumplidos, fue nombrado jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, donde permaneció durante dos años. En 1896 desafió a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, pero no bajo las rudas reglas de «a savaté» francés —una técnica que autorizaba golpes con pies y manos— sino con las que a él le habían enseñado en los Estados Unidos, las del marqués de Queenberry, que apenas comenzaban a divulgarse en Buenos Aires.

El combate se realizó en Lavalle (actual Juramento) y Vidal, lugar estaba a un par de calles de la casa de la familia Newbery, del mismo lado del bajo caserío que dividía la prolongación de la elegante avenida Santa Fe, convertida en un camino real bautizado 25 de Mayo (actual avenida Cabildo). En la pelea se enfrentaron un joven y un hombre de 44 años que había sido campeón argentino de «a savaté«. El instructor francés que había entrenado a Delcasse quedó estupefacto con la derrota de su pupilo.

Esta pelea está considerada la primera realizada en la Argentina con reglas semejantes a las actuales, aunque sin guantes y a puño limpio.

Jorge Newbery aviador

Ingeniero Jorge Newbery, nacido en Buenos Aires ol 29 de mayo de 1875, puede alionarse que fue el promotor máximo de nuestra aviación. Deportista innato, pues lo mismo descolló en esgrima, remo, boxeo, natación, etc., se dedicó al automovilismo apasionadamente cuando llegaron a Buenos Aires los primeros coches. Cuando repercutió en nuestro medio el entusiasmo por la aerostación, se contó, asimismo, entre los que tripularon globos libres, como los famosos El Pampero y Huracán. Al comenzar en nuestro país los vuelos en aeroplanos fue también uno de los primeros pilotos, y tan eficaz que se le concedió el diploma de aviador militar. Logró varios records y fue presidente del Aero Club Argentino. Falleció en El Plumerillo (Mendoza) el 1º de marzo de 1914 mientras intentaba cruzar los Andes.

SÍNTESIS DE SU VIDA:
Sus mayores logros:
• Cuarenta ascensiones en globo en tres años.
• Cruce del estuario del Plata.
• Récord sudamericano de altura y de distancia.

Jorge Newbery, un precursor
Cuando en la Argentina las posibilidades y el interés por las prácticas deportivas eran nulas o escasas, Newbery fue pionero en la práctica de la educación física y diversos deportes: automovilismo, esgrima, natación, fútbol, rugby, lucha grecorromana, remo, yatching, boxeo y, por supuesto, aeronáutica. Sus actividades fueron no solamente diversas sino que en todas obtuvo galardones que abrieron el camino a todos los que lo han seguido:

• Fue el primer profesor de boxeo que tuvo la Argentina en estilo estadounidense, que aprendió en una universidad de aquel país.

• Brindó apoyo, y creó instituciones y clubes sociales y deportivos para la práctica y difusión del deporte: Aero Club Argentino, Condottieri del Tigre (Club italiano de Remeros), el Boating Club Argentino, socio del Jockey Club y del Círculo de Armas. En 1908 fundó el Buenos Aires Boxing Club junto con Delcasse y De Marchi, y fue su primer presidente.

• Estableció, en 1902, el récord de velocidad para una embarcación de cuatro remos largos, en un tramo entre el Paraná de las Palmas y el Tigre.

• Su extraordinaria práctica de la esgrima hizo que obtuviera el primer premio en florete en el torneo Sudamericano del club Gimnasia y Esgrima, entre otros importantes galardones en ese deporte.

• Con la camiseta del Buenos Aires Rowing Club venció en 1900 a los excepcionales herma nos Muller en una carrera de dos remos largos sobre una distancia de mil metros.

• Realizó el primer vuelo en globo que cruzó el Río de la Plata, el AS de diciembre de 1907. Un monolito detrás de la principal tribuna del Campo Argentino de Polo recuerda el acontecimiento.

• Apoyó la creación, por decreto del Poder Ejecutivo, de la Escuela de Aviación Militar, el 10 de agosto de 1912 y, en nombre del Aero Club, ofreció generosamente todo su parque aerostático: siete globos, gas y, sobre todo, la experiencia.

• El 20 de junio de 1910, año del Centenario de la Independencia, obtuvo su carnet de aviador, número 8 de los aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional. Realizó sus prácticas en el aeródromo de Villa Lugano, con un Blériot monoplano.

• Como miembro integrante de la primera comisión directiva de la Escuela de Aviación militar, constituyó una comisión recolectora de fondos que apelaba al interés que la actividad tenía entre los ciudadanos. Gracias a estas donaciones, surgió la primera Flotilla Aérea militar.

• El 25 de mayo cíe 1913 desfiló la primera escuadrilla militar de cuatro aviones, comandada por el ingeniero Jorge Newbery.

•  Junto con Alberto Mascías, fue nombrado por decreto primer aviador militar.

•  Superó el récord de altura sudamericano al alcanzar los 4.178 metros. Todos saludaban con alborozo el hecho insólito. Pero Newbery no quedó satisfecho.

•  Llevó a Europa el prestigio de la incipiente aviación argentina, y allí voló con los mejores aparatos, en compañía de los famosos Carros, Legagneux y Morane.

•  En 1914 con un avión Morane ascendió hasta seis mil doscientos veinticinco metros. Batió la marca mundial. Este récord no fue homologado por la Comisión Internacional con sede en París, porque el reglamento imponía superar la marca anterior por lo menos en ciento cincuenta metros. Y Newbery sobrepasó la cifra en solo setenta y cinco metros.

El final: un águila derrotada
Su muerte trágica cierra el ciclo: un acto de generoso ejemplo, ya que, por satisfacer la curiosidad de un grupo de amigos, piloteó un avión que no era el suyo, cuando estudiaba las posibilidades del cruce de la cordillera de los Andes. Y el suyo fue el primer velatorio espontáneo y popular. El miércoles 4 de marzo salió el féretro con sus restos, precedido por su Morane Soulnier, con un crespón negro en la hélice y acompañado por otros cuatro aeroplanos, seguido por una multitud de alrededor de cincuenta mil personas que le rindieron homenaje.

EL VIAJE EN EL PAMPERO DE JORGE NEWBERY Y ANCHORENA

En el libro «Jorge Newbery», El Rival del Cielo, se explica que:

«La salida se pospuso por falta de presión, según una indicación del ingeniero francés, Louis Faberes, a quien había traído Anchorena. El técnico, en su idioma, explicó al selecto grupo que existía una importante diferencia con el gas que él estaba acostumbrado a emplear. Esta empresa proveía gas a partir del carbón de hulla que era de 0,725 kg/m3, mientras que el de hidrógeno era de 1,203 kg/m3 y el helio de 1,115 kg.

Se trataba de disquisiciones técnicas que no lograron atrapar la atención de Aarón. No quiso suspender la prueba, ni el ingeniero francés subirse a la barquilla de apenas un metro cuadrado. El único que permaneció con su inicial propósito de acompañarlo fue el temerario Director de Alumbrado de la Municipalidad, el ingeniero Jorge Newbery. Una instantánea fotográfica registró el instante con un fogonazo.

Eran las 12:45. Con unos gigantescos cabezazos, el Pampero subía sobre el pastizal. Aun sostenían las cuerdas unos veinte soldados del regimiento Primero de Caballería. Ascendía con lentitud. El bullicio y la gritería entusiasta se transformaron en expectante silencio. Llegó a tres mil metros. No llevaban ningún implemento para lograr respirar a esa altura donde el aire se enrarece, ni tampoco abrigos, ni protección contra imprevistas lluvias.

Apenas un par de anclas, bolsas de arena de contrapeso que sumaban 220 Kg., salvavidas, catalejos, barómetros, altímetro y gruesos cordajes. Eso fue lo que echaron por la borda, ante el anticipado descenso del Pampero, que había consumido parte del gas. Como último recurso, Newbery y Aarón optaron por amarrarse directamente a la red de sogas que cubría la superficie del globo y desprendieron la .pesada canasta. Así estuvieron volando casi a ras del río. El viento los arrastró contra unas barrancas que, al menos por un instante, pareció que se les venían encima.

De improviso, un repentino cambio los llevó en dirección tierra adentro, hasta caer en el campo. A los tumbos siguió rodando y rebotando, dando a los tripulantes la posibilidad de hacer pie y confundirse en un abrazo de felicidad. Se había realizado, casi como un milagro, la travesía aérea sobre el estuario del río más ancho del mundo. Y lo podrían contar, habían llegado»

EL FATÍDICO VIAJE DE SU HERMANO EDUARDO

globo pampero
Última Imagen del Globo Pampero: Los aeronautas son despedidos con jubilosas expresiones de entusiasmo por quienes se encontraban en el campo de la Sportiva. Los vecinos de Palermo y Belgrano subieron a las azoteas de sus domicilios para saludar a los viajeros, sin sospechar que ésa era la despedida definitiva. El globo se fue elevando hasta que se perdió de vista. Luego, la espera, la interminable espera, que, con el correr de las horas, se fue haciendo angustiosa. Y llegó la noche sin que se volvieran a tener noticias del Pampero. Ninguna de las palomas que Newbery había llevado regresó con el mensaje esperado. Ni una sola noticia. Ni esa noche ni en los días sucesivos. Nada; nunca más se volvió a saber del Pampero, desde aquella tarde. Toda la población de Buenos Aires, y aun del país, vivió horas angustiosas por la suerte de Eduardo Newbery y Romero.

Eduardo NewberyQué pasó con el Pampero?: Eduardo, el hermano de Jorge Alejandro Newbery, era un buen yachtman y, como Jorge, también se apasionaba por los vuelos en globo. Ejercía como dentista y, según recordaba Adela Parker Newbery en una entrevista en La Nación, «era capaz de dejar a sus pacientes con la boca abierta» y su socio, el doctor Green, debía completar el trabajo.

En esa época se usaban pinzas extractoras con tornillos que se fijaban a la boca para permitir el trabajo y mantener grande y abierta la zona de labor. «Los pacientes, en vez de quejarse, quedaban encantados con un dentista que volaba en globo.

Eduardo se casó muy joven con Adela Maranesi, y tuvo dos hijos, Silvia y Eduardo. Todo Buenos Aires esperó ansiosamente su regreso, que nunca ocurrió. Sentados en el umbral de su casa en Belgrano, sus pequeños hijos miraban hacia arriba esperando la vuelta de su papá. Su mujer murió un tiempo después y los huerfanitos fueron educados por los abuelos Maranesi. Eduardo fue un profesional brillante y un músico destacado.

Tocaba el violonchelo, además dominaba varios idiomas, el ruso entre ellos». El globo Pampero, con sus grandes letras pintadas en rojo, era de Aarón de Anchorena.

Tres días después de aquel fatídico 17 de octubre de 1908, aparecieron restos de un salvavidas en Las Flores. Se especuló que el globo pudo perderse y chocar en las sierras de Curumalal. En 1954 un grupo de estudiosos intentó develar qué había pasado con el Pampero. Se estimó que se habría estrellado contra las sierras de La Ventana. Pero lo inhóspito de la zona no les permitió lograr mayores precisiones. La leyenda del Pampero sobrevivió entre quienes aseguraban haberlo visto volar e, incluso, haber dialogado con sus ocupantes.

CRONOLOGÍA DE JORGE NEWBERY
1875 El 27 de mayo nace Jorge Alejandro New-bery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos y al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews.

1895: Jorge Newbery regresa de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, con el título de ingeniero electromecánico. Lo nombran jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, y allí permanece dos años.

1896: Jorge Newbery desafia a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, con las reglas aprendidas en los Estados Unidos, y lo derrota.

1897: Una vez retirado de la Compañía de Luz, se enrola en la Marina de Guerra con el grado de capitán de navío. Se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval y socio activo del Centro Naval.

1899: En diciembre, viaja a Londres, integrando una comisión que adquiriría equipos eléctricos, a raíz de la tensa situación con Chile. En Londres interviene en dos competencias de boxeo y las gana. De regreso, el intendente Adolfo Bullrich lo nombra Director General de Alumbrado, cargo que conserva toda su vida; abandona la Marina.

1903: El 25 de mayo, Newbery triunfa en una carrera de botes de ocho remos, de 1.500 metros. El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright vuela unos 260 metros.

1904: El 13 de marzo, el matrimonio Silimbani-Cimolini realizan pruebas en globo, cae al río el aeróstato de Cimolini, ocasionándole la muerte.

1906: Newbery escribe acerca del grafito artificial, y en Francia, el brasileño Santos Dumont vuela en un aparato de su propio diseño. Se inician las obras que permitirán circular al tranvía eléctrico con terminal en Flores. Newbery instala luces en distintos barrios. Mueren Bartolomé Mitre (19 de enero), el presidente Manuel Quintana (12 de marzo), Carlos Pellegrini (17 de julio) y Bernardo de Irigoyen (27 de diciembre). En el Senado rechazan otorgar apoyo económico a la participación de la Argentina en los Juegos Olímpicos. Se acepta la instalación de academias de boxeo en la ciudad, donde este deporte estaba prohibido.

1907: El 5 de diciembre, en la casa de Carlos Delcasse, Newbery se bate a duelo. El barón De Marchi, yerno del presidente Roca, preside de manera honorífica la Sociedad Sportiva Argentina, de la cual era presidente Florencio Martínez de Hoz; lo acompañan Jorge Newbery, José Félix Uriburu y su hijo, además de Emilio Anchorena. Se entrena como medio campista del equipo de Gimnasia y Esgrima y el Io de septiembre su equipo derrota a Estudiantes de Buenos Aires. Organiza una colecta para adquirir el predio del club. Huelga nacional de inquilinos. El 28 de noviembre se funda el Aero Club, inicialmente como un anexo del Jockey Club. Acompañan a Newbery Aarón de Anchorena, Carlos Pacheco y Alberto Mascías. El día de Navidad el Pampero se eleva desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo y cruza el Rio de la Plata. Lo tripulan su dueño, Aarón de Anchorena, y Jorge Newbery.

1908: El 13 de enero de 1908 se independiza el Aero Club Argentino, del que fue primer presidente Aarón de Anchorena. El domingo 12 de abril, la Sportiva, el Aero Club y el Círculo de la Espada organizan competencias de tiro con pistola, asalto con espada, e hípicas. Newbery triunfó con espada de combate. Continúan con éxito las pruebas del Pampero. El 17 de octubre, tripulado por Eduardo Newbery y otros, desaparece en pleno vuelo sin que nunca se encuentren sus restos. El 31 de octubre Jorge renuncia a la Comisión Directiva del Aero Club. El 19 de noviembre Jorge Newbery se casa con Sarah Escalante.

1909: El 5 de enerO llega al puerto de Buenos Aires el globo comprado en Francia por Horacio Anasagasti; lo bautizan Patriota y vuela por primera vez el 24. Newbery asiste al Congreso Científico Americano en Santiago de Chile y prepara un informe sobre el incremento del alumbrado público. El 2 de abril el Patriota vuela otra vez tripulado por Lisandro Billinghurst, a quien acompaña Jorge Newbery. A fin de mes Newbery y Anasagasti organizan una asamblea para reiniciar las actividades del Aero Club.

El 27 se elige una nueva comisión directiva, con Jorge Newbery como presidente. Son vocales De Marchi, Anasagasti y Anchorena. Sangrienta represión del acto obrero del Io de mayo. Desembarca un nuevo globo, al que llaman Huracán. Luis Blériot cruza el Canal de la Mancha en avión. Creación del Sindicato Aéreo Argentino. El Patriota vuela con destino a Campo de Mayo.

El Aero Club obtiene una nueva sede, con apoyo del municipio. En Rosario despega el Huracán.Von Zeppelin cruza Alemania con su dirigible. El 3 de octubre el Patriota levanta vuelo desde la quinta Los ombúes. Negociaciones de Newbery para adquirir cinco aviones. El 14 de noviembre muere en un atentado el jefe de policía Ramón Falcón. El 21 de noviembre compiten el Huracán y el Patriota en el Hipódromo de La Plata. El 27 de diciembre Newbery intenta su vuelo sobre Brasil con el globo Huracán.

1910: El 8 de enero, llega a Buenos Aires el aviador francés Henry Brégi, con dos aviones Voisin. El 16, invitado por el Barón De Marchi, llega el italiano Ricardo Ponzellli, con un avión similar al de Brégi. Ambos realizan los primeros vuelos mecámcos de Sudamérica desde Campo de Mayo. El Aero Club Argentino, a pedido de la Comisión de Festejos del Centenario, organiza un festival de aviación y construye un aeródromo en la actual Villa Lugano, entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Se inaugura oficialmente el 23 de marzo con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, quien efectuó el primer despegue el 5 de marzo con un Bleriot X, y el 13 el primer vuelo nocturno del país; el 11 de marzo despega Henry Piquet.

1912: A fin de año inicia sus actividades la Escuela Militar de Aviación con un biplano Henri Farman, para la etapa inicial de la instrucción, y un monoplano Bleriot XI para perfeccionamiento. Newbery obtiene su carnet de aviador y colabora con la recolección de fondos para comprar equipamiento.

1913: Newbery viaja a Europa y allí difunde los logros de la aviación argentina: vuela en los nuevos aparatos.

1914: En el diario La Nación, el 17 de enero se dan noticias de los progresos de Newbery junto a pilotos franceses. Había regresado pocos días antes, el 14, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier.

El 10 de febrero bate el récord de altura: 6.225 metros. El 22 viaja a Mendoza para evaluar las condiciones del cruce de la Cordillera. El Io de marzo muere trágicamente, mientras realizaba una exhibición ante un grupo de amigos, conduciendo el avión de Fels. Sus restos son llevados al día siguiente a Buenos Aires y una multitud los acompaña hasta el cementerio de la Recoleta.

Fuente Consultada: Jorge Newbery El Rival del Cielo Protagonista de la Cultura Argentina

La Maquina Que Hacia LLover Juan Baigorri Velar Personajes Argentinos

La Máquina Que Hacia LLover Juan Baigorri

La Maquina Que Hacia LLover Juan BaigorriNació en 1891 en la provincia de Entre Ríos y estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Fue criado en un clima de recia disciplina y orden; su padre era militar y gran amigo del general Julio A. Roca. Baigorri Velar se recibió de ingeniero y se especializó en petróleo, que parecía ser (y lo era) la piedra filosofal del futuro.

Estudió geofísica en la Universidad de Milán, Italia, adonde viajó especialmente. Sin duda, no era un buscavidas o un improvisado. Al regresar, trajo con él un aparato que medía el potencial eléctrico y las condiciones electromagnéticas del planeta.

Baigorri redescubrió el Mesón de Fierro, un famoso meteorito caído hace unos 4.000 años en el límite del Chaco Austral y el Chaco Santiagueño; valiéndose de sus aparatos, capaces de medir el potencial eléctrico y determinar las condiciones electromagnéticas de la tierra.

Trabajo en varios países como México, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil y Perú, donde recibió la oferta del titular de Y.P.F.  Mosconi quería crear un ente capaz de supervisar la explotación, destilación y posterior comercialización del petróleo y el mismo Irigoyen dio su consentimiento.  Pero la lucha contra los muchos intereses de aquel entonces, no entusiasmaron al minucioso entrerriano, al punto que desechó la oferta de Mosconi y volvió a su trabajo, esta vez en Buenos Aires, alternando con esporádicos viajes a Montevideo.

Buscando un lugar seco para su familia, porque en Caballito la casa era sumamente humeda, descubre al pasar el tranway por el barrio Villa Luro un lugar ideal para lo que estaba buscando, y alquila una casa en Ramón Falcón y  Araujo muy cerca del punto ideal descubierto, que hoy seria en la calle Rivadavia 10.100 al 10.200. Se muda junto a su mujer María y su hijo William.

Trabajando en Colonia, Uruguay, Baigorri comprueba que cada vez que usa uno de sus aparatos, para la determinación de subsuelos, equipado con reactivos químicos y una simple batería, el cielo más diáfano torna a convertirse en una bóveda plomiza. Y llueve cuando, generalmente en esa época, el suelo uruguayo no recibe mucha lluvia. Sigue con sus experiencia en Bs.As. ,generalmente los fines de semana, y produce lluvia casi sistemáticamente los sábados y domingos. Es así, pero bastante más adelante en el tiempo, en 1938, cuando el ingeniero Baigorri Velar descubre que uno de sus aparatos, cargado con reactivos químicos y conectado a una batería, es capaz de provocar lluvia en cualquier lugar del mundo. Y comienza a realizar pruebas en los lugares más difíciles para una misión semejante:

1) Santiago del Estero. Estancia Los Milagros, de Juan Balbi. Hacía dieciséis meses que no caía una sola gota. Baigorri conecta sus instrumentos y logra hacer llover ante el asombro de todos los testigos. 2) También en Santiago del Estero, es solicitado por el gobernador de esa provincia, el doctor Pío Montenegro. El ingeniero accede a ir a una estancia del funcionario donde no llovía desde hacía tres años. Trabaja allí durante tres días y luego llueven 60 mm. en solo dos horas. 3) Nuevamente Santiago del Estero, para Navidad. Llueve como nunca. 4) Ahora es Carhué, en la provincia de Buenos Aires, a 520 kilómetros de la Capital Federal. Hacía tres años que no llovía. Va Baigorri con sus aparatos y llueve tanto que desborda la laguna. 5) El ministro de Asuntos Técnicos de la provincia de San Juan lo llama en 1951 para probar suerte en una zona en la que no caía ni una gota de agua desde hacía ocho años. Prueba. Y llueven 30 milímetros. A pesar de todo esto, y por muchos años, siempre hubo un grupo de la opinión pública que desconfiaba e insistía en llamarlo burlonamente “el mago de Villa Luro”.

Les costaba creer que todo aquello era posible. Pero lo era. Es común que cierta gente se vuelva burlona y desconfiada sin tener la menor idea de qué es aquello de lo que se burla y desconfía. Los más cercanos a una ciencia abierta prefieren investigar.

Invento o casualidad

Han pasado muchos años desde las primeras noticias con las que Baigorri impresionó a un mundo más incrédulo y menos tecnificado. Hoy la historia de “su lluvia” suena a historia de cow-boys cuando el hombre hace cuarenta años que llegó a la Luna. Pero ante el avance electrónico, ante el lanzamiento regular de satélites artificiales, ante toda esta revolución científica, el misterio de “la lluvia de Baigorri” no ha podido develarse.

¡Claro que llovió! … ¡Y cómo! – contestan los viejos santiagueños refiriéndose a aquel año de 1938.

– Dijo en tal fecha y en esa fecha llovió sobre Buenos Aires-, aseguran los porteños de aquel tiempo, comentando la precipitación del 2 de enero de 1939.

¿Qué pasó entonces? ¿Fue casualidad? ¿No sirvió, acaso, la explicación científica que dio Baigorri en su momento y que siguió sosteniendo hasta sus últimos días: “un aparato que consta de una antena especial, que despide rayos electromagnéticos hacia la atmósfera y va produciendo la congestión hasta provocar la lluvia”.

¿Por qué la Dirección de Meteorología atacó tan tenazmente sus experiencias, mientras éstas fueron siempre comprobadas por profesionales responsables? ¿Habrán sido los “intereses creados” a los que alude el inventor, o por el contrario, la mera casualidad permitió a éste el sostenimiento de su tesis?

Ajeno a estos enigmas, Juan Baigorri Velar vivió en el silencio de su casa de Villa Luro, acompañado por su fiel “Teófila”, una foxterrier que bautizaron sus nietos y que lo miraba atentamente cuando el desgranaba los recuerdos que extraía de sus amarillentos archivos. Los últimos años de su vida sirvieron para aferrarlo más a su secreto, eludiendo toda publicidad. Prefería estar solo y en silencio, entrecerrando a veces los ojos, para oír llegar desde afuera el eco de aquellos coros juveniles: “…que llueva, que llueva, Baigorri está en la cueva…. enchufa el aparato y llueve a cada rato…”

Biografia de Ameghino Florentino Naturalista Argentino

VIDA Y OBRA CIENTÍFICA DE FLORENTINO AMEGHINO

Dinosaurios en
la Patagonia
Dinosaurio:
Abelisaurus
Biografía de
Francisco Moreno
Florentino
Ameghino

Florentino Ameghino

Florentino Ameghino (1854 – 1911): Naturalista, Paleontólogo y Antropólogo También considerado climatólogo, geólogo y zoologo.

Nació en Villa del Luján, de la Provincia de Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1854, hijo de don Antonio Ameghino y de doñaMaría Dina Armanino. (hay versiones que dicen que nació en Génova, pero él declara que nació en Luján)

En Ameghino su interés por la paleontología comenzó muy de pequeño, cuando le preguntó a su padre de dónde venían los restos de caracoles que había encontrado en la barranca del río Luján, cerca de su casa, y éste le respondió que los traía el río.

Florentino consideró que no debía ser así porque la corriente no podría enterrarlos, y decidió que averiguaría por qué estaban allí y cómo habían llegado.

Tenía dos hermanos, llamado Juan y Carlos que le ayudaron en muchas oportunidades, pero Carlos fue siempre un excelente colaborador sobretodo en arduas y lentas exploraciones.

Puede considerarse como la primera gran figura de la ciencia nacional y la que alcanzó, seguramente, mayor trascendencia internacional. Fue un autodidacta, que puso por alto el prestigio científico del país sin más fuerzas que su formidable tesón y el apoyo de su hermano Carlos, y sin más financiamiento que los exiguos fondos obtenidos de una librería, negocio que manejó durante años en La Plata.

Florentino Ameghino fue una de las personalidades científicas más descollantes de la Argentina en el siglo XIX. Nació en 1854 y era adolescente aún cuando los muchachos de su edad lo apodaron «el loco de los huesos» por su inveterada costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Lujan en busca de restos fósiles. A los veinte años reunió en un folleto varias observaciones acerca del origen del hombre americano, y tiempo después abandonó su puesto de maestro en la localidad de Mercedes para trasladarse primero al Uruguay y después a Europa. Allá recorrió los principales museos de ciencias naturales y se vinculó con paleontólogos célebres, deslumbrándolos con la colección que había formado.

Su formación primaria la realizó en forma particular y como entretenimiento infantil recogía huesos en las barrancas de Luján. En Buenos Aires siguió los estudios secundarios que no concluyó y enseguida se trasladó a la localidad bonaerense de Mercedes, donde fue maestro, director de una escuela y dedicó nueve meses al estudio geológico y paleontológico de los terrenos de la llanura pampeana.

Ameghino fue un brillante autodidacta en paleontología, geología, antropología y anatomía comparada. Ya de adolescente, aprendió idiomas para poder leer a los principales científicos de la época, como el geólogo británico Charles Lyell, y adhirió a la teoría de Darwin.

Cuando tenía 17 años le presentó a Germán Burmeister, entonces director del Museo de Buenos Aires y autoridad máxima de las ciencias en el país, sus primeros descubrimientos. Pero a éste las investigaciones del joven provinciano no le inspiraron confianza ni le parecieron de interés. Al contrario de lo que podría creerse, esto no desalentó a Ameghino, que más tarde diría: “Pero para algo sirve la desgracia… la incredulidad e indiferencia que encontré hirieron mi amor propio, me obligaron a estudiar y buscar medios de acumular nuevos materiales”.

Siempre vivió estudiando, investigando y luchando por conseguir medios económicos para crecer en su actividad científica.

En 1875 dio a conocer las primeras especies nuevas que había descubierto. En el mismo año, se presentó en un concurso-exposición organizado por la Sociedad Científica con siete cajas de fósiles. Pero a los jurados poco les interesaban aquellas reliquias y sólo las premiaron con la última de las catorce menciones honoríficas. Ameghino insistió al año siguiente con una memoria sobre el cuaternario –la más reciente era geológica– que ni siquiera fue considerada.  Decidió viajar a Europa, y presentar su crecida colección de huesos en la Exposición Internacional de París de 1878 y gracias a su trabajo en la escuela puedo financiar en 1875 su primer viaje a Uruguay. Mas tarde con el apoyo del pueblo natal pudo viajar a París en 1878 y exhibir su colección de huesos en la Exposición Universal donde logró la admiración de los científicos mas destacados de su época.

Su viaje a Paris le demandó tres años y debió vender parte de los objetos llevado, por 40.000 francos, y con ese dinero financió la edición de La antigüedad del hombre en el Plata, una de sus principales obras y Los Mamíferos fósiles en la América Meridional. Al poco tiempo debió volver a vender mas material de su colección (que no se lo aceptaban en museos de la Argentina); hacia 1892, setenta piezas de su colección fueron destinadas a un museo de Munich y, tres años más tarde, se vio obligado a vender al Museo Británico una colección de unas 380 aves fósiles. El objetivo era, como siempre, financiar nuevas investigaciones.

Como curiosidad histórica hay que destacar que  cuando regresa de Europa, llega casado con una joven parisinaLeontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto.

En 1886, Francisco Moreno lo nombra vicedirector del Museo de la Plata, en  el cual Ameghino aporta su propia colección de huesos, pero lamentablemente al poco tiempo estos científicos entran en un conflicto debido a diferencias y celos profesionales  y pierde el cargo oficial. Como salida decide abrir un negocio de libros y en donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles.

Su obra publicada —185 títulos que totalizan unas 20.000 páginas— hace referencia tanto a la descripción de piezas fósiles, en gran parte halladas por él, como a apoyar su teoría sobre el origen americano del hombre. Para Ameghino, la especie humana había evolucionado en las Pampas argentinas, desde donde habría migrado al resto del planeta. Y para probarlo se sirvió de todos sus hallazgos paleontológicos.

De todas maneras en su etapas de comerciante, Ameghino desplegó un gran esfuerzo creador: Filogenia (otro libro de su autoría) le brindó el reconocimiento nacional y mientras fue librero en La Plata publicó el trabajo premiado en Paris y mantuvo acaloradas polémicas con científicos nacionales y extranjeros.

Un año después presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina.

En la exposición de París de 1889,obtuvo uno de los mayores logros científicos internacionales de la época: la medalla de oro y el diploma de honor, por su contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de Argentina, escrita en poco mas de un año, entre grandes dramas económicos. Este reconocimiento lo ubicó entre las pocas figuras mundiales del enfoque paleontológico de la biología evolutiva.

Ameghino murió en La Plata, el 6 de agosto de 1911. Su entierro fue grandioso, teniendo en cuenta lo alejado que estuvo de las esferas oficiales. Todo el mundo intelectual se hizo presente y al depositar sus restos en el Panteón de los maestros, hicieron uso de las palabras eminentes personalidades como E. Holmberg, Víctor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros.

HITOS DE SU VIDA
1854: Nació en la ciudad de Lujan, el 18 de setiembre, hijo de modestos inmigrantes italianos.

1863: Desde niño llamó la atención de sus padres y maestros, por la forma en que se interesaba por desenterrar restos fósiles y averiguar su posible origen. A los nueve años de edad, reunió una colección de caracoles que había juntado a orillas del río Lujan.

1867: El maestro Carlos d’Aste, amigo de sus padres, les sugirió la idea de enviarlo a Buenos Aires para que siguiera estudios secundarios en la Escuela de Preceptores.

1870: Ameghino entró a desempeñarse, como Auxiliar Docente, en una escuela de Mercedes, donde, poco después, comenzó a dictar clases. 1871: Organizó, en Mercedes, un pequeño Museo de Ciencias Naturales, anexo al antes citado colegio.

1872: Fue nombrado Director de la Escuela Elemental de Mercedes, cargo que conservg durante varios años. Mientras tanto, proseguía estudios e investigaciones sobre etnografía y paleontología.

1873 a 1877: Estableció contacto epistolar con varios sabios europeos a quienes comunicó, por carta, sus hallazgos y teorías. Realizó gran cantidad de excavaciones, pagando él mismo los gastos que tales tareas originaban. Venciendo grandes dificultades, llegó a disponer de la mejor colección de fósiles conocida en América.

1878: Emprendió viaje hacia Europa, en cuyos museos estudió y trabajó con la venta de ejemplares repetidos de fósiles. Pudo costearse la edición de su libro «La antigüedad del hombre en el Plata». 1880: Contrajo enlace con Leontina Poirier, de nacionalidad francesa.

1881: Después de tres años de ausencia, regresó, con su esposa, a la Argentina, donde se enteró de que, vencida la licencia que le habían acordado en sus puestos docentes, ya no los tenía.

1882: Abrió en la ciudad de Buenos Aires una librería, a la  que llamó «El gliptodonte» y con los ingresos obtenidos, prosiguió sus estudios e investigaciones.

1883 a 1901: Reinició sus tareas paleontológicas, ayudado por su mujer y por su hermano Carlos, con quienes efectuó numerosos viajes por la costa atlántica y por el sur de la Argentina. Lograron encontrar más de un centenar de esqueletos de especies mamíferas extinguidas, los cuales pasaron a formar parte de la colección del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, que Carlos, posteriormente, dirigió. Florentino, mientras tanto, ejerció como pofesor en las universidades de Córdoba, La Plata y Buenos Aires.

1902: Sus méritos, como investigador, fueron reconocidos dentro y fuera de la Argentina. El Gobierno de ese país lo nombró Director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, instituto que organizó con extraordinaria eficacia.

1911: Enfermo de diabetes y sintiéndose muy afectado, es-piritualmente, por la muerte de su madre y de su esposa, falleció el 6 de agosto. Sus últimas palabras fueron: «¡Cuánto me queda por hacer!».

SOBRE SU TRAYECTORIA….

Desempeñó los siguiente cargos: maestro de escuela de Mercedes (Bs.As.), catedrático de Zoología y Anatomía comparada de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cordoba, conservador de las seccines de Zoología y Antropología de la misma Universidad, miembro académico de la Facultdad de Ciencias Médicas de la misma; Director del Museo de La Plata, etc.

Los premios que ha logrado por sus trabajos científicos son los siguientes: mención honorífica por la «Sociedad Científica Argentina» en el concurso y exposición del 28 de julio de 1875; medalla de bronce en la Exposición Universal de París en 1878: medalla de oro (primer premio) en la Exposición Continental Sud-Americana de 1882, en la ciudad de Buenos Aires; medalla de oro (primer premio) en la Exposición de París en 1889; y medalla de oro (primer premio) en la Exposición de Chicago en 1893.

Fuera de las obras que se han señalado más arriba, ha dado a la publicidad y se ha traducido a varios idiomas una colección numerosa de libros y trabajos sobre antropología, geología y paleontología, que fueron sus especialidades en las ciencias naturales, dedicando «Un recuerdo a la memoria de Darwin», cuyas teorías fueron sus ideales de niño-sabio y después fueron la base de su reputación científica.

La Dirección del Museo Nacional de Historia Nacional la ocupó Ameghino a la muerte de Berg en 1902: y entonces el genio produce su formidable teoría de la existencia del hombre en los terrenos terciarios del país. Semejante teoría produjo un revuelo en el avispero científico. La iglesia encontró un terrible enemigo en Ameghino, al que combatió intensamente.

Los iíltimos años de su vida los pasó el ilustre sabio al frente de una librería que instaló en La Plata donde luchó contra la adversidad del destino. Pero el precitado nombramiento de Director del Museo Nacional, le proporcionó un bienestar que alcanzó a disfrutar casi dos lustros. Murió en La Plata el 6 de agosto de 1911, desempeñando el cargo de referencia.

Ante su tumba abierta, el doctor José Ingenieros pronunció elocuente oración fúnebre, en la que dijo entre otras cosas: «Muere con él la tercera vida ejemplar de «nuestra centuria: Sarmiento inagotable catarata de energía en las gloriosas batallas de nuestra emancipación intelectual; Mitre, que alcanzó !a santidad «de un semi-Dios y fue consejero de pueblos; Ameghino, preclaro sembrador de altas verdades cosechadas a filo de hacha en la selva infinita de «la naturaleza. . .»

Fué su gran colaborador su hermano Carlos Ameghino, que más adelante lo reemplazó en el cargo de Director del Museo Nacional de Historia Natural. Fuera de las obras citadas, merece mencionarse: «El transformismo considerado como una ciencia exacta» y otras muchas que seríía largo enumerar .

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°23 Florentino Ameghino Edit. Cuántica
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

Grandes Boxeadores de Argentina

Grandes Boxeadores de Argentina

Biografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Perez Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Bonavena Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Locche Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Monzon Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de Boxeo
Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

Vida de Carlos Monzón

Carlos Monzon, BoxeadorAmalia Ledesma y Roque Monzón tuvieron el 7 de Agosto de 1942 a su quinto hijo y lo llamaron Carlos. En San Javier (Santa Fe) vivió los primeros años de su vida y fue ahí donde comenzó su verdadera pelea que se basaba en defenderse y subsistir a una infancia sin juguetes, de pobreza y con muchos inconvenientes.

En 1951, toda la familia se mudó hacia el barrio Barranquita. Desde chico, Carlos percibía que lo suyo no era el estudio y por tal motivo dejó la escuela en tercer grado. Esto lo motivó y lo obligó a trabajar para ayudar a sus padres.

Para conseguir un mango se las rebuscaba como sodero, lechero o diariero, mientras que compañeros de su edad estudiaban o se reunían para jugar.

Todavía no boxeaba, pero en la vida estaba cayendo por puntos. Buscando un camino y un rumbo dentro del pugilismo recorrió distintos gimnasios. Sus ocasionales «managers» eran el «Mono» Martínez y Roberto Agrafogo.

Empezaba a mantenerse haciendo lo que más le gustaba. Con un peso de 64 kilos disputó su primer enfrentamiento, en el pabellón de la Industria ubicado en su ciudad, frente a José Cardozo. El resultado indicó un empate en tres asaltos y recibió un viático de 50 pesos. Las peleas, estilo callejeras, por montos irrisorios, eran moneda corriente hasta que..

Ampliar Biografía de Carlos Monzón

Grandes Boxeadores de la Historia

 

Biografía de Pascual Perez Campeón Mundial Argentino Peso Mosca

Biografía de Pascual Perez – Campeón Mundial Peso Mosca

Biografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Perez Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Bonavena Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Locche Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Monzon Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de Boxeo
Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

PASCUAL PÉREZ: nacido el 4 de marzo de 1926 en Mendoza, en una pequeña localidad llamada Rodeo del Medio. Fue el menor PASCUAL PÉREZde nueve hermanos. Es recordado como el primer Campeón Mundial peso Mosca Argentino en 1954. Corona que defendió por todo el mundo y conservó hasta 1960.

Muy querido por su calidad humana, llamado con cariño «Pascualito», y también conocido como el «León Mendocino», «El pequeño Gigante». Obtuvo el título de Campeón  Olímpico en 1948 en los juegos de Londres y el 26 de noviembre de 1954 con sus apenas 48 Kg. logra el título de Campeón Mundial, peso Mosca en Tokio (estadio Korakuen ), Japón.

30 de mayo de 1955: En Tokio, Pascual Pérez retuvo título mundial por primera vez al derrotar por nocaut en el 5º round al japonés Yoshio Shirai, el púgil al que le había arrebatado la corona el 26 de noviembre de 1954.

Protagonizó 125 combates como amateur; y logró 16 campeonatos y recién a los 26 años debutó como boxeador profesional, el 11 de noviembre de 1952. Como rentado obtuvo dos campeonatos.

Como aficionado había logrado otros lauros, como eran:

– En 1944: Campeonato mendocino y argentino de novicios.
– En 1945: Torneo abierto de Salta.
– En 1946, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (Santiago de Chile) de Veteranos.
– En 1947, Campeón mendocino, argentino y latinoamericano (San Pablo)
– En 1948, Campeón de la Vendimia. Campeón argentino (Selección para las Olimpíadas). Campeón Olímpico en Londres.
– 1950, Campeón Mendocino; Campeón Argentino, Campeón Latinoamericano (Guayaquil), y Campeón de la Buena vecindad (Lima).

Pascual Perez venció en La Plata a Marcelo Quiroga

Pascualito venció en La Plata a Marcelo Quiroga, y luego viajó a Japón para intentar conseguir el titulo mundial. Era muy metódico, y vivía en pos de ese encuentro, entrenaba permanentemente, pero un día recibió un duro golpe en el oído derecho mientras entrenaba,  tuvo obligado a postergar la pelea para noviembre, pues tenía afectado el equilibrio. Dicen que practico unos 200 rounds y realizó 300 Km. de ejercicios aeróbicos, para llegar en forma, brillante y confiado el día de la pelea.

Lázaro Kosci y Felipe Segura eran quienes los dirigían técnicamente, en el 2º round Pascualito logra un tremendo zurdazo que voltea a su rival (Yoshio Shirai), y de esta manera se asegura medio titulo. En la 8º y en la 13º vuelta la escena se repitió, Yoshio estaba muy cansado, pero aguantó y legó al  final del combate. De todas maneras el triunfo fue para Pascual Perez, quien se transformó en el primer argentino en obtener los dos lauros más ansiados por todo deportista: la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y el campeonato mundial de Box en su categoría.

Como a todo campeón, también le llegó el ocaso, y fue el 16 de abril de 1960 en Tailandia frente a Pone Kingpetch, en una dura pelea. Intentó a los pocos mes de recuperar la corona y perdió nuevamente, y de esta manera terminó su carrera profesional, librando 92 combates, con el siguiente resultado: 84 triunfos, 7 derrotas y un empate. De las victorias, 57 las ganó por nocaut, lo que lo ubica dentro de una selección de excelsos boxeadores que han obtenido más de 50 nocauts.

Falleció el 22 de enero de 1977 en Capital Federal. Este pequeño púgil fue  quien abrió la puerta hacia la senda triunfal que luego habrían de seguir Horacio Accavallo, Nicolino Locche y Carlos Monzón.

Grandes Boxeadores de la Historia

Grandes Boxeadores de la Historia Mejores Boxeadores del Siglo XX

Grandes Boxeadores de la Historia: Siglo XX

Biografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Gatica Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Perez Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Bonavena Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Locche Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de BoxeoBiografia de Monzon Grandes Boxeadores Argentinos Campeones de Boxeo
Luis A.
Firpo
José M. GaticaPacual
Perez
Oscar BonavenaNicolino LoccheCarlos Monzón

LOS MAS DESTACADOS CAMPEONES DE TODOS LOS PESOS
JohnL. Sullivan, campeón de pelea «apuño limpio» en 1892.

James J. Corbett, primer campeón de todos los pesos según las reglas de Queensberry, cuando derrotó a Sullivan el 7 de septiembre de 1892 en pelea ganado en el round 21 en Nueva Orleans.

Robert L. Fitzsimmons le arrebató el título a Corbett el 17 de marzo de 1897, en el round 14, pelea ganada por K.O. en Carson City, Nevada.

James J. Jeffries se convirtió en campeón del mundo el 9 de junio de 1899, al derrotar a Fitzsimmons en Coney Island, N. Y. en el décimo primer round. Se retiró invicto en 1905.

Tommy Burns disputó el título con Marvin Hart el 23 de febrero de 1906. Burns ganó la pelea por puntos en un combate pactado a 20 rounds.

Jack Johnson fue el primer negro que conquistó el título de todos los pesos al ganarle a Burns en 1908. Pero tuvo que pelear por la corona de nuevo, ya que se la negaron, al derrotar a Jeffries, que intentó un regreso al ring, el 4 de julio de 1910 en la ciudad de Reno, Nevada.

Jess Willard le arrebató el título a Johnson el 5 de abril de 1915. Le costó 26 rounds lograr esta proeza.

Jack Dempsey (nombre verdadero William Harrison Dempsey) le quitó el título a Willard el 4 de julio de 1919. Dempsey ha sido uno de los campeones más populares y el box le permitió hacer una fortuna de uno 5 millones de dólares.

John L. Sullivan

El legendario John L. Sullivan debe ser considerado el primero de los grandes campeones (conquistó el título disputado por primera vez en 1892) del «nuevo box», sujeto a las Reglas del Marqués de Queensbury y cuando todavía competían a puño limpio.

Gene (James Joseph) Tunney derrotó a Dempsey por puntos el 23 de septiembre de 1926. En el match de revancha se produjo el episodio de «la cuenta larga» y volvió a ganarle a Dempsey. Tunney se retiró invicto en 1928.

Max Schmeling, boxeador alemán, disputó con Jack Sharkey la corona dejada vacante por Tunney y ganó la pelea en el cuarto round debido a un «foul» de su contendor. La Comisión de Box de Nueva York lo proclamó campeón varios días después del encuentro, que se llevó a cabo el 12 de julio de 1930. (Se llama «foul» en el box (igual que en otros deportes) a un golpe «ilegal» conforme al Reglamento vigente.)

Jack Sharkey le arrebató la corona a Schmeling en una pelea decidida por puntos, el 21 de junio de 1932.

Primo Camera, de Italia, le ganó a Sharkey la pelea en el sexto round el 29 de junio de 1933.

Max Baer le arrebató la corona a Camera en el décimoprimer round en Long Island City el 14 de junio de 1934.

Jim Bradock le quitó la corona a Baer exactamente al año, en una pelea a 15 rounds ganada por puntos.

Joe Louis, el segundo negro en conquistar el título, derrotó a Bradock en el octavo round por K.O., en un match realizado en Chicago el 22 de junio de 1937. Hasta ese momento era el boxeador más joven (23 años) que conquistaba la corona de todos los pesos. Defendió su título en 25 oportunidades. Se retiró invicto en 1949 y no tuvo éxito cuando intentó reconquistarlo un año más tarde.

Ezzard Charles y Jersey Joe Wallcott se batieron por la corona que dejó vacante Louis. Ezzard Charles ganó la pelea por puntos después de 15 rounds y fue proclamado el nuevo campeón.

James J. Corbett,

James J. Corbett, apodado ‘»gentleman Jim» por la limpieza de su estilo. El 7 de septiembre de 1892, en un match realizado en Nueva Orleans, recuperó el título mundial que ostentaba Sullivan. El combate duró 21 rounds.

Jersey Joe Walcott, dos años más tarde, ganó por K.O. a Charles y a los 37 años de edad se convirtió en el campeón de más años que alcanzara la corona. Su verdadero nombre era Arnold Cream.

Rocky Marciano (Rocco Marchegiano) terminó con el reinado de Walcott al ganarle por K.O. en el round 13, en una pelea concertada en Philadelphia el 23 de septiembre de 1952. Marciano defendió 6 veces su título y se retiró en abril de 1956 sin conocer ni una derrota en su carrera profesional.

Floyd Patterson se batió con Archie Moore por el título vacante dejado por Marciano. A los 21 años de edad, se convirtió en el campeón más joven de los pesos pesados. Perdió su título con el sueco Ingemar Johansson, pero lo recuperó en la revancha. Johansson pidió una nueva revancha que también perdió. Patterson fue, entonces, , el primer campeón mundial que recupera una corona.

Charles «Sonny» Listón le ganó a Patterson en el minuto 2:06 del primer round en un match pactado a quince.

Cassius Clay le quitó el título a Listón por K.O.T. al no presentarse Listón a continuar el combate en el séptimo round. La pelea se realizó en Miami Beach el 25 de febrero de 1964.


Una historia más reciente de:
SUGAR RAY LEONARD: OTRO FENÓMENO DEL BOX

SUGAR RAY LEONARDEl 11 de febrero de 1979, un jovencito delgaducho, que parecía tener alas en sus piernas, una vista de alcón y la rapidez de una cobra para lanzar sus puños, se batió por el derecho a optar al título mundial de los peso welters que ostentaba Wilfredo Benítez. En su camino hacia el título se hallaba Fernand Marcotte.

La pelea con Marcotte se iba a celebrar esa noche en Miami Beach y Leonard noqueó a Marcotte en el octavo round, lo que los expertos consideraron una verdadera hazaña: Marcotte era duro, pegaba muy fuerte y a su lado, Leonard parecía un niño.

El 30 de noviembre de ese mismo año, en Las Vegas, en una pelea promocionada «en grande», cuando el mundo boxeril parecía centrarse y reducirse sólo en Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard llegó entero al último round (la pelea había sido pactada a 15) y sorpresivamente sacó un derechazo que dejó K.O. al campeón. Los peso welters ya tenían otro campeón.

En ese mismo tiempo, un boxeador panameño se estaba preparando también para disputar el título mundial de Benítez: Roberto «Mano de Piedra» Duran. Duran tenía un historial impresionante de victorias, todas por K.O., y desafió a Leonard. El 20 de junio de 1980 Duran le arrebató la corona a Leonard, pero el gusto le duró poco.

El 25 de noviembre, 5 meses después, en el match de revancha, después de resistir siete rounds en que Leonard le castigó de manera implacable, todo el mundo (por televisión) y el público que repletaba el estadio, vieron a Duran corriendo por el ring en el octavo round, quitarse el protector bucal y hacer desesperadas señas de que no quería continuar boxeando. El árbitro dio por terminado el encuentro y Leonard recuperó el título de los welters (una categoría con un máximo de 147 libras de peso).

Como si esto fuese poco, en 1981, exactamente el 16 de septiembre, Leonard decidió combatir con Tommy Hears, que ostentaba el mismo título que él en la Asociación Mundial de Boxeo (Leonard tenía el del Consejo Mundial de Boxeo*). Leonard noqueó a Hears en el round 14 y se convirtió en campeón de los títulos unificados en los welters.

Poco después se batió con un desafiante africano, Ayub Kalule, derrotándolo también. En ese momento sólo Ali y Leonard atraían tanto público y tantas apuestas en el box, y sus recompensas rivalizaban. En la revancha con Duran, Leonard se llevó 8 millones de dólares.

Después vinieron algunos intentos por subir de categoría y conquistar otra corona. Todo lo que intentaba Leonard era un éxito, un éxito electrizante.

Hasta que su médico, el mismo que atendió a Ali durante 20 años, detectó que Leonard tenía un desprendimiento en la retina. Fue operado con éxito. Se sabe que otros boxeadores han continuado en el ring después de semejante operación, pero se corre el riesgo de quedar ciego y Leonard, con mayor habilidad que Ali, supo colgar los guantes a tiempo.

En su breve pero estelar carrera boxística, ha hecho una fortuna de más de 20 millones de dólares.

HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo N°5  Historia del Box y sus Grandes Campeones

HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo N°5  Historia del Box y sus Grandes Campeones

Personajes Sepultados en Recoleta Historia del Cementerio

Personajes Sepultados en Recoleta Historia

El cementerio de la Recoleta fue inaugurado el 17 de noviembre de 1822, constituyéndose en el primer cementerio público de la ciudad de Buenos Aires y posteriormente en el monumento histórico artístico más relevante del país. Los responsables de su creación fueron el entonces gobernador Martín Rodríguez y su ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia. Sus dos primeros moradores fueron el niño negro liberto Juan Benito y la joven María Dolores Maciel.

El predio tiene 4.800 bóvedas distribuidas en 54.843 metros cuadrados, está precedido de un pórtico de origen dórico griego sin base, concluido durante una de sus grandes reformas ordenada en 1881 por el entonces presidente de la Municipalidad, Torcuato de Alvear.

cementerio de la recoleta en buenos aires

Respecto a la historia de este famoso cementerio porteño, el médico-historiador Omar López Matto nos cuenta en su libro «La Patria Enferma«, ….Esta costumbre de enterrar en las iglesias tenía sus días contados cuando llegaron al poder el general Martín Rodríguez y su ideólogo Bernardino Rivadavia. Éste, recién vuelto de Europa, había conocido la nueva costumbre de inhumar a los muertos en cementerios.

Aunque en 1803 ya se había prohibido sepultar en los templos por los peligros que implicaba para la salud —más los aromas irrespirables durante el verano— la medida fue resistida por la población y se continuó haciéndolo en las iglesias, a falta de otro lugar más adecuado.

El 13 de diciembre de 1821, Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia refrendaron el decreto 109 que obligaba a «todos los cadáveres a ser conducidos y sepultados en el cementerio que se llamará de Miserere». Pero como no se disponía del dinero para refaccionar este enterratorio —lugar que hoy ocupa Nuestra Señora de Balvanera—, se optó por decomisar el huerto que poseían los padres recoletos, vecinos a la Iglesia del Pilar.

Así se creó el Cementerio del Norte, por un artículo del 8 de julio de 1822, y fue nombrado capellán el padre Juan Antonio Acevedo, que ya ejercía esa función en el cementerio de los betlemitas.

Los primeros habitantes de este nuevo campo santo fueron: «el liberto Juan Benito y María de los Dolores Maciel, niña de Uruguay» al decir de Jorge Luis Borges, aunque el folio 1 señale a un joven natural de esta ciudad llamado Gregorio Real y Díaz Vélez, muerto de tisis, como el primer habitante de esta necrópolis porteña. El presbítero Mariano Zabaleta dio a este huerto su bendición.

La secularización no fue por todos mansamente recibida y mereció las punzantes críticas de fray Cayetano Rodríguez y en especial, del fraile Castañeda, polémico franciscano que no escatimaba insultos en sus escritos para deleznar la figura de Rivadavia y sus seguidores.

A pesar de tantas idas y vueltas, el humilde huerto se pobló de cruces y de túmulos, a lo largo de los caminos diseñados por el ingeniero francés Próspero Catelin, asistido por el misterioso Pierre Benoit, el nunca ungido Luis XVII de Francia, según la chismografía local.

Por años, este cementerio creció descuidado y anárquico como la nación, mereciendo algunas construcciones de más envergadura en las que algunas familias enterraban a sus deudos, como la de los Bustillo —los primeros en erigir una bóveda—, los Anchorena y la de Ignacio Pequeño, que persisten a la fecha.
Más hacia el fondo —sobre lo que hoy es la calle Azcuénaga—, en una fosa común, se enterraban a los muertos apilados de a cuatro, sin más ceremonia que unas paladas de cal y tierra.

En 1825 la ciudad fue testigo de un evento muy particular, quizá sólo comparable al traslado del cementerio Des Innocents a las catacumbas parisinas, «El imperio de la muerte», como reza a su entrada. Por orden de las autoridades nativas, deseosas de limpiar la ciudad de dispersos cadáveres, se obligó a trasladar masivamente a los quietos pobladores de iglesias y campos santos parroquiales hacia el Cementerio del Norte, oportunidad en que los habitantes de Buenos Aires pudieron ofrecer un impensado último adiós a sus seres.

Periódicamente existieron amenazas de clausura para evitar el desorden en el que crecía la nueva necrópolis, mientras se iba poblando de nuevos ciudadanos. Aquí, don Juan Manuel de Rosas enterró al coronel Dorrego un año después de su muerte y reservó un espacio para aquellos habitantes distinguidos —a criterio del Restaurador— por sus tareas cívicas, que dio en llamar «Panteón de los Ciudadanos Meritorios».

Pedriel, Estomba, de la Peña, el deán Funes, el general Marcos Balcarce y Cornelio Saavedra accedieron a ese olimpo patricio casi en el corazón de la Recoleta. Mientras tanto, a la entrada se erigió el primero de los muchos monumentos funerarios que adornarían estas bóvedas, que el barón Demarchi encargó a su amigo Tartarini en honor a su suegro, el general Facundo Quiroga. Así nació «La Dolorosa» que no es una virgen, sino la imagen transida de dolor de María Fernández, esposa de Facundo, imagen reproducida sobre los techos de las tumbas que alternan con arcángeles y cruces los cielos del cementerio.

PERSONAJES ARGENTINOS SEPULTADOS EN LA RECOLETA

Alvear, Carlos M. de
Soler, Miguel Estanislao
Brandsen, Federico de

Garda Veloso, Luz María
Quiroga, Juan Facundo
Panteón de los Ciudadanos Meritorios
Álvarez de Arenales, Juan Ildefonso
Balcarce, Marcos
Funes, Deán Gregorio
Rawson, Guillermo
Saavedra, Cornelio

Saénz, Antonio
Sánchez de Thompson de Mendevllle, Mariquita
Guido Spano, Carlos
Brown, Guillermo
Escalada de San Martín, Remedios de
Alberdi, Juan Bautista
Paso, Juan José
Rosas, Juan Manuel de
Leguizamón, Martiniano

Panteón de los Caídos en la Revolución de 1890
Alem, Leandro Nicéforo
Illia, Arturo Humberto
Irigoyen, Hipólito
Ayerza, Toribio de
Noble, Roberto
Chassaing, Juan
Ocampo, Victoria
Pellegrini, Carlos
Pacheco, Ángel
Fahy, Antonio
Justo, Agustín P.
Roca, Julio Argentino
Cañé, Miguel
Evita (María Eva Duarte de Perón)
Cambaceres, Antonino y Rufina
Sarmiento, Domingo Faustino
Crociati, Liliana
Mitre, Bartolomé
Jacques, Amadeo
Estrada, José Manuel
Irigoyen, Bernardo de
Alsina, Valentín
Várela, Florencio
Paz, José C.
Rodríguez, Martín
Riccheri, Pablo
Dorrego, Manuel
Cristo Central
Alfonsín, Raúl Ricardo
Rodríguez Peña, Nicolás
Andrade, Olegario Víctor
Andrade de Lista, Agustina
Lista, Ramón
Tejedor, Carlos
Saavedra Lamas, Carlos
Escalada, Francisco de
Benavídez, Félix
Viamonte, Juan José
Cenotafio de los Tres Amigos
Sarmiento, Domingo Fidel (Dominguito)
Piran, José María
Mansilla de García, Eduarda
Zinny, Antonio
Obligado, Erasmo
Palacios, Alfredo
Dorrego-Ortiz Basualdo
Ascasubi, Hilario
Balcarce, Juan Ramón
Wysoski, Jordán Czeslaw

Obligado, Pastor
Murature, Alejandro
Murature, José
Azcuénaga, Miguel de
Díaz Vélez, Eustaquio
Cuenca de Moreno, Guadalupe

Peralta Ramos, Patricio
Álzaga, Felicitas Guerrero de
Suárez, Isidoro
Alcorta, Amancio
Williams, Alberto
Wast, Hugo
Mansilla, Lucio Norberto
Mansilla, Lucio Victorio
Vedia y Mitre, Delfina
Avellaneda, Marco
López y Planes, Vicente

López, Vicente Fidel
López, Lucio Fidel
Del Campo, Estanislao
Gutiérrez, Juan María
Chiclana, Feliciano

Pujol, Juan
Lezica, Ambrosio Plácido
Alvear, Diego de
Várela, Juan Cruz
Carman, César
Bioy Casares, Adolfo
Pueyrredón, Juan Martín de

Sáenz Peña, Luis
Terrada, Florencio
Vélaz, Familia
Wilde, Eduardo
Monteagudo, Bernardo
O’Brian, Juan

Escultura de Lola Mora
Militar
Militar
Militar
Monumento relevante
Militar
Militar
Militar
Educador
Sacerdote
Político
Presidente de la Primera Junta (1810)
Sacerdote
Personaje histórico civil
Poeta
Marino – Héroe nacional
Esposa del General San Martín
Jurista (Cenotafio)
Político
Político
Escritor
Monumento histórico Político
Presidente de la Nación
Presidente de la Nación
Médico
Monumento relevante
Fundador del diario Clarín
Monumento relevante
Escritora
Presidente de la Nación
Militar
Sacerdote confesor del Alte. Brown
Presidente de la Nación
Presidente de la Nación
Escritor
Personaje histórico civil
Escultura de Richard Aigher
Presidente de la Nación
Escultura de Wilfredo Viladrich
Presidente de la Nación
Educador
Educador
Político
Jurista
Periodista
Diplomático. (Esc. de Jules Coutan)
Fundador de la Recoleta
Militar
Militar
Escultura de Pedro Zonza Briano
Presidente de la Nación
Político
Poeta
Poeta
Explorador
Político
Diplomático, Premio Nobel de la Paz
Monumento Relevante
Militar
Militar
Poetas
Militar
Militar
Escritora
Erudito, Historiador
Marino
Monumento Relevante
Poeta
Militar
Militar
Militar
Político
Marino
Poeta
Militar
Militar
Esposa de Mariano Moreno
Empresario periodístico
Personaje histórico civil
Militar
Político
Músico
Escritor
Militar
Escritor
Esposa del Gral. Mitre
Político (Mártir de Metan)
Autor de la letra del Himno Nacional
Historiador
Escritor
Escritor
Escritor
Político
Monumento relevante
Personaje histórico civil
Político
Poeta
Personaje civil
Escritor
Militar
Presidente de la Nación
Militar
Escultura de Mateo Inurria
Médico, político y escritor
Político
Militar
Sepulcro típico mediados S. XIX

Color Naranja=Monumento Histórico Nacional

Fuente Consultada:
La Patria Enferma Omar López Mato
Folleto Ilustrativo del Cementerio (ADACRE)