La Segunda Guerra Mundial

Carrera Armamentista y Espacial en la Guerra Fría

GUERRA FRÍA: Se designan un período del siglo pasado que abarcó dos generaciones y se refieren al inestable equilibrio internacional signado por la inevitable hostilidad entre dos sistemas de organización social fundamentalmente antagónicos: el del capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el que el poder es naturalmente ejercido por quienes son sus dueños, y el socialismo, basado en la propiedad colectiva de esos mismos medios y en e! que el poder lógicamente corresponde —o debe corresponder, si se quiere— a la colectividad.

En aquella etapa de la historia en donde se enfrentaban dos concepciones ideológicas por el control del planeta, era necesario para los EE.UU. terminar con los “espías”, con los “traidores”, con la “subversión interna”. Y había que hacer frente con más decisión a la amenaza internacional que el comunismo representaba. ¿Cómo? Manteniendo siempre una abrumadora superioridad militar sobre el “adversario”, sobre el “enemigo”.

Se habían registrado ya varias crisis que habían puesto al mundo al borde de una nueva conflagración generalizada. Se iban a registrar otras, así como varias “guerras locales”, odioso nombre que se da a trágicos conflictos que hacen el efecto de válvulas de seguridad por donde escapan los excesos de presión que genera la “guerra fría”. Lo único que parecía valer era la violencia.

guerra fria

¡Armas, armas! Nunca había suficientes. La carrera de los armamentos se combinó con la carrera nuclear y la carrera espacial.

¡Armas, armas!: Fría o caliente, la guerra, esa “prosecución de la política exterior por otros medios” según Clausewitz, exige armas. A ser posible, armas más abundantes y mejores que las del adversario. Pronto, pues, comenzó una frenética carrera armamentista. Como comenzó pronto también el clamor de la opinión pública mundial en favor del desarme. Paralelamente al enfrentamiento entre los dos militares, ha habido un constante enfrentamiento entre las “fuerzas de la paz” y las “fuerzas de la guerra”. El desarme se convirtió en tema permanente de debate en las Naciones Unidas y en sucesivas conferencias internacionales.

Apenas declarada oficialmente la “guerra fría”, se legó para justificar los créditos que con destino a nuevas armas votaba el Congreso norteamericano que, mientras Estados Unidos había procedido a una vasta desmovilización de sus ejércitos, la Unión Soviética mantenía los suyos con sus efectivos casi completos y en una especie de estado de alerta. Surgieron, sin embargo, autorizadas voces que desbarataron este argumento. Como las de los cuáqueros, esos consecuentes y a veces tan “inoportunos” defensores de la paz.

“Otra inexactitud a la que se presta mucho crédito —dijeron en 1951, en su declaración “Steps to Peace”— es que Estados Unidos se desarmó unilateralmente después de la Segunda Guerra Mundial, debilitándose y abriendo así el camino a la expansión soviética.

La falsedad en esto hay que buscarla en sus sistema de referencia, porque, si bien es verdad que hemos desmovilizado nuestro ejército en mucha mayor medida que los rusos el suyo, el poderío militar de Estados Unidos nunca ha sido medido por el tamaño de su ejército permanente.

Por razones geográficas, nos apoyamos principalmente en el poder naval y aéreo, mientras que la Unión Soviética es primordialmente una potencia terrestre. Si incluyéramos todas las categorías de armas, como debe hacerse en cualquier análisis objetivo de la fuerza militar, la teoría del desarme unilateral de Estados Unidos se derrumbaría.

En los años transcurridos desde la guerra, nuestra producción de armas atómicas ha continuado a un ritmo cada vez más vivo y ha sido acompañada por una vasta red de bases aéreas y de bombarderos destinados al lanzamiento de tales armas. Nuestra armada, que es con gran diferencia la mayor del mundo, ha sido entretanto mantenida sin disminución alguna”. Convertido por la “doctrina Truman” en guardián del “mundo libre”, Estados Unidos se mostró decidido desde el principio a mantener una gran delantera en la carrera de los armamentos. El Congreso votaba créditos por miles de millones de dólares para nuevas armas, con especial dedicación a las atómicas y a los medios de lanzarlas contra los objetivos. Pero fue también una carrera que causó muchos sinsabores y decepciones al guardián del “mundo libre”.

Ya fue un hecho muy serio que los soviéticos pusieran fin en 1949 al monopolio atómico norteamericano. Se había supuesto que no lograrían hacerlo hasta 1952 ó 1953. Truman se apresuró a anunciar que Estados Unidos preparaba una bomba de hidrógeno, basada en la fusión de los átomos, no en su fisión, e infinitamente más poderosa que la bomba atómica.

Y, en efecto, el 1? de noviembre de 1952, el mundo entero presenció el aterrador espectáculo de la primera explosión megatónica, preparada con una movilización imponente en el apartado atolón de Eníwetok, en el Pacífico. Pero ¿quién hubiera podido imaginarse que los soviéticos harían un
ensayo parecido el 12 de agosto de 1953, es decir, sólo poco más de hueve meses después? Era indudable que avanzaban por el mismo camino a paso de carga. Siguió la carrera. Más ensayos. Bombas de creciente poder megatónico. Proyectiles balísticos intercontinentales, capaces de llevar estas bombas a cualquier lugar del planeta. ¿Quién asustaba más a quien? Aquel horror tenía algo de juego de niños.

Se procuraba tranquilizar al “mundo libre” con estadísticas: la superioridad nuclear norteamericana era abrumadora. Por su parte, puesto al frente del Kremlin, Nikita Krushchev, con cierta jocunda afición a la jactancia, decía que la Unión Soviética poseía una bomba tan poderosa que no se atrevía a ensayarla y que una conflagración nuclear significaría de modo inevitable el fin del capitalismo en el mundo. El ambiente se contaminaba con la radioactividad.

Y para que las crecientes protestas no frenaran la alocada carrera, llegó a hablarse de bombas nucleares “humanitarias”, término que suponía tan insensato sarcasmo que pronto fue cambiado por el de “limpias”, tampoco muy acertado. Hasta que el 4 de octubre de 1957 el mundo quedó pasmado al escuchar el bip, bip, bipdel primer Sputnik y ver en la noche el paso del primer satélite artificial de la Tierra.

Era el comienzo de la era espacial. Y también la señal de que Moscú se había adelantado en algunos aspectos de la carrera armamentista. Porque en seguida se advirtió el aspecto militar de la proeza científica. Un satélite artificial era “más” que un proyectil balístico intercontinental. Había que alterar algunos rumbos en la desesperada carrera. Había que cambiar algunos conceptos estratégicos. Y había que votar nuevos créditos para nuevas armas. Se habló menos de una “guerra preventiva”. Se habló más de recaudos contra un “ataque por sorpresa”, de sistemas de alarma, de una vigencia permanente, de la necesidad de mantener un poder desvastador de represalia, de la fuerza “disuasiva” que suponía un enorme arsenal nuclear permanentemente a punto. Se estaba ya en el “equilibrio del terror”. En él seguimos viviendo.

¿Eran únicamente razones militares las qué abonaban el mantenimiento de la carrera armamentista a pesar de los clamores de la opinión pública mundial? No se acertaba a comprender por qué avanzaba tan poco en las conversaciones sobre desarme que, en atención a estos clamores, se mantenían en Ginebra. Año tras año, la Asamblea General de las Naciones Unidas recomendaba que se diera un mayor impulso a estas conversaciones. Se decía que Moscú, al proclamarse campeón de la paz y el desarme y negarse al mismo tiempo a determinadas inspecciones, a las que tachaba de “espionaje encubierto”, no hacía más que utilizar a Ginebra como una “tribuna de propaganda”.

En todo caso, era una propaganda muy eficaz. Indujo a Adlai Stevenson, el ex candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, a expresarse así en la Universidad de Chicago el 12 de mayo de 1960: “Resulta a la vez triste e irónico que los comunistas hayan logrado en tan gran medida acaparar y explotar el clamor por la paz, que es sin duda el grito más fuerte y apasionado en este mundo cansado de guerras y asustado. . . Hemos subrayado lo militar y, durante años, ha parecido que no hemos querido negociar con los rusos, fuera para probar sus intenciones o para demostrar la farsa que representaban.

Entretanto, ellos han suspendido unilateralmente los ensayos nucleares; han reducido unilateralmente su ejército; han propuesto conversaciones en la cumbre con objeto de reducir las tensiones y los peligros de guerra, han propuesto el desarme total. Sean cuales fueren sus móviles, cínicos o sinceros, han tomado constantemente la iniciativa. Han respondido al clamor por la paz, mientras que nosotros hemos puesto reparos y vacilado y luego, al final, cedido.”

Se “cedió” únicamente de modo muy relativo. Porque, aunque se llegó a un acuerdo para suspender los ensayos nucleares en la atmósfera o la superficie de la Tierra —un acuerdo impuesto por Ja creciente contaminación radioactiva de ambiente—, continuó la carrera armamentista, ya combinada con las carreras nuclear y espacial.

Apenas transcurría un año sin que, llegado el momento en que se discutían en el Congreso norteamericano los créditos militares, no se difundieran noticias alarmistas capaces de inducir a la pronta aprobación de tales créditos. Los “gastos de defensa” representaron así cada año una proporción mayor del presupuesto federal de Estados Unidos.

Hasta que la economía norteamericana se convirtió, ya de modo interrumpido, en una típica “economía de guerra”.

Batalla de Stalingrado Invasion alemana a Rusia Hitler ataca Rusia

Batalla de Stalingrado Invasión Alemana a Rusia

BATALLA DE STALINGRADO: El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, su mayor error. Hitler y los mandos militares pensaban que sería una campaña breve que decidiría la guerra. Los alemanes ocuparon un gran territorio, pero sin ninguna victoria decisiva y con apuros invernales. Después de la primera paralización de Stalin, Rusia organizó un ejército llamando a la “guerra patriótica”, justificada por la brutalidad del invasor.

Las causas del enfrentamiento con Rusia provienen de las irreconciliables diferencias entre las ideologías de ambas naciones, además de la política y el sueño hitleriano del ” espacio vital ” que tanto ansía Hitler para que la población alemana se desarrolle sin límites. Bajo estas condiciones Adolfo Hitler lanza un violento ataque contra la unión soviética teniendo que pelear en frentes occidentales tanto orientales y sin embargo, consigue un incontenible avance hasta llegar a Stalingrado en 1943, misma que estuvo a punto de caer, salvada solo por el cruel general invierno, el mismo que haría morder el polvo a Napoleón.

Moscú fue atacada en octubre de 1941, un mes después de que empezase el sitio de Leningrado. La llamada «Operación Tifón” El ejército expedicionario alemán volcó todo su potencial en este ataque, pero los soldados estaban exhaustos, los suministros eran insuficientes y las tropas soviéticas hicieron gala de una extraordinaria determinación para salvar a la ciudad.

Gracias a la desesperada reorganización del ejército soviético, a un mando más eficiente y al titánico esfuerzo del pueblo soviético, los rusos lograron darle la vuelta a la situación. El hecho de que Stalin permaneciese en Moscú durante la batalla contribuyó enormemente a elevar la moral de los soviéticos. Los gritos de «Stalin está con nosotros» podían oírse en las calles. Cuando el Ejército Rojo contraatacó, en diciembre de 1941, los alemanes fueron expulsados de Moscú.

Para Hitler, Stalingrado era importante porque necesitaba proteger los campos petrolíferos de Rumania, de los que dependía todo su imperio del este. Esta batalla duró desde agosto de 1942 a febrero de 1943. El Ejército Rojo sólo empezó a ganar terreno a partir de noviembre de 1942, cuando rodeó al 60 Ejército alemán. Los jefes militares alemanes que dirigían la campaña pidieron autorización para lanzarse a un ataque que rompiese el sitio, pero Hitler les ordenó seguir donde estaban y hacer frente al Ejército Rojo desde una posición defensiva.

Hitler se proponía abastecer a los soldados sitiados desde el aire. El 60 Ejército necesitaba diariamente provisiones, municiones y otros suministros por un peso total de entre 1.600 y 2.600 toneladas, pero el comandante en jefe de la Luftwaffe, el mariscal Hermann Góring, recibió la orden de enviar sólo 300 toneladas diarias. En los últimos días la media diaria fue de 100 toneladas. Antes del final de aquel año, las tropas alemanas atrapadas morían de desnutrición, hipotermia y enfermedades tales como el tifus, las fiebres tifoideas y la disentería. (imagen: H. Góring)

El 10 de enero de 1943, como quiera que los alemanes se negasen de nuevo a rendirse, el Ejército Rojo atacó en la que acaso fue la batalla más sangrienta de toda la guerra. El 99 % de la ciudad de Stalingrado resultó destruida; y de sus 500.000 habitantes, sólo quedaron 1.500 después de la batalla.

Las bajas militares también fueron muy elevadas por ambos bandos. Murieron 500.000 soldados soviéticos, además de 150.000 alemanes y rumanos. Pero la cifra de muertos no se detuvo tras el final de la batalla, porque de los 91.000 alemanes hechos prisioneros, más de 50.000 murieron de hambre y de frío a lo largo del mes siguiente. El 60 Ejército de Hitler había sido prácticamente aniquilado. En palabras del generalSiegfried Westphal: «Jamás un ejército tan grande tuvo un final tan aterrador en toda la historia de Alemania».

Estas derrotas fueron muy amargas para los alemanes. Pero lo peor estaba por llegar. En las vastas llanuras de Rusia central los alemanes lanzaron la «Operación Ciudadela», conocida también como «la batalla de Kursk». Hitler tenía especial interés en conseguir la victoria en Kursk, porque le permitiría destruir dos frentes rusos en una sola batalla. También creyó que era un momento favorable para atacar. Los aliados no habían invadido Francia, como él creyó que harían, y esto le permitió disponer de algunas tropas de reserva. Además, estaba convencido de que sus unidades de panzers eran superiores a los tanques rusos. Para el ejército alemán, la «Operación Ciudadela» era una oportunidad de desquitarse de las humillantes derrotas en Moscú (1941) y Stalingrado (1942).

La batalla duró cincuenta días, desde el 5 de julio al 23 de agosto de 1943, y en ella se utilizaron más tanques, morteros, cañones y aviones que en cualquier otra de la Segunda Guerra Mundial. Participó un tercio de todas las divisiones que los alemanes tenían destacadas en el frente oriental.

Fue un ataque en tenaza, con dos cuñas alemanas que partieron de OriolKursk y Belgorod-Járkov, enviadas para conquistar las lomas de Kursk, un área de 65.000 kilómetros cuadrados que seguía en poder de las tropas soviéticas. También en esta ocasión los alemanes habían aventurado una rápida victoria que, al no producirse, les dejó mal preparados para una batalla de desgaste. En Kursk, el Ejército Rojo demostró su superior movilidad. Mientras que los alemanes dependían del ferrocarril para el transporte de sus divisiones, los rusos pudieron trasladar a sus tropas con flotas de camiones. La utilización de las carreteras dio a los rusos mayor velocidad y flexibilidad. El Ejército Rojo pudo asimismo sustituir los tanques perdidos en la lucha con mucha mayor rapidez que los alemanes.

A la postre, Hitler ordenó interrumpir la campaña, aterrado por las noticias de que los aliados habían desembarcado en Sicilia y de que Italia se disponía a abandonar la guerra. Además, Alemania necesitaba desesperadamente sus tropas en el Mediterráneo. La derrota de los alemanes en Kursk fue aplastante. Los colocó a la defensiva, dio la iniciativa a los soviéticos y resquebrajó la moral alemana. A partir de entonces, los militares alemanes tuvieron la premonición de que la derrota era inevitable. En palabras del capitán general Heinz Guderian, jefe de la junta de Jefes de Estado Mayor entre 1944 y 1945: «Innecesario es decir que los rusos explotaron a fondo su victoria. Ya no habría más períodos de calma en el frente oriental. En adelante, el dominio del enemigo fue incontestable». La batalla de Kursk significó el principio del fin de la guerra en el frente oriental.

Venganza: Una combinación de tácticas superiores, mejor utilización del material y espíritu de lucha, además de la combatividad de los partisanos, condujo a la victoria soviética. Después de la derrota alemana en Stalingrado, el conflicto se reanudó en dirección contraria. Las tropas alemanas fueron gradualmente empujadas hasta ser expulsadas de la Unión Soviética. En su persecución de los enemigos alemanes, el Ejército Rojo participó en atrocidades masivas. Algunas de las peores se cometieron en Ucrania y en Bielorrusia. En estos territorios, la violencia estalló incluso antes de la entrada del Ejército Rojo. El colapso de la administración polaca significó que el soterrado odio étnico y de clase emergiese con toda su virulencia. Los polacos, los panspolacos o beloruchi, fueron atacados con saña por los campesinos y los obreros, porque al considerarlos capitalistas y terratenientes los consideraban también enemigos de clase.

En las calles gritaban esta consigna: «A los polacos, a los pans y a los perros…hay que matarlos como perros».  Y El Ejército Rojo aprobó estas actividades. A medida que los soldados soviéticos avanzaban hacia el oeste y se adentraban en territorio alemán, se entregaron a una terrible venganza. La pauta la marcó el primer pueblo alemán que encontraron, Nemmersdorf, en el este de Prusia. Las tropas soviéticas entraron el 22 de octubre de 1944 y violaron, mutilaron y mataron a todas las mujeres. A algunas las abrieron en canal. A los prisioneros de guerra y a los obreros polacos los castraron.

Similares episodios de brutalidad tuvieron lugar en toda la Alemania ocupada por los soviéticos. Cuando las tropas soviéticas conquistaron Berlín, en mayo de 1945 después de largos y sangrientos meses de lucha, el pillaje, el asesinato y la violación a cargo de las fuerzas ocupantes fueron parte de la vida cotidiana de los berlineses. Del terror que sufrieron las mujeres alemanas da idea una brutal estadística: en algunos distritos de Berlín, el porcentaje de suicidios de las mujeres llegó al 21,5 %. 

Resumen del Conflicto: En junio de 1942, el ejército alemán lanzó una gran ofensiva en el frente del este para hacerse con los campos petrolíferos del Cáucaso y la ciudad de Stalingrado, centro de la industria militar soviética. En noviembre, el general Friedrich Paulus había conquistado casi toda la ciudad, obligando a las fuerzas soviéticas a retirarse hacia el río Volga después de feroces combates casa por casa.

Pero el 19 del mismo mes, el ejército soviético lanzó un fortísimo contraataque para romper el frente por norte y sur, que acabó cercando a los alemanes. Hitler ordenó a sus hombres no abandonar la plaza y prohibió la rendición. El general Friedrich Paulus y sus soldados resistieron un asedio de siete semanas.

El 2 de febrero de 1943, exhaustos, consumidos por el frío, las enfermedades y el hambre, los restos del VI Ejército alemán, con Paulus a la cabeza, se rindieron al mariscal Zhukov. Cuando Hitler lo supo, montó en cólera.

El Ejército Rojo hizo prisioneros a más de 90.000 alemanes, que emprendieron un penoso camino hacia los campos de concentración de Siberia. La derrota en Stalingrado marcó el inicio del hundimiento alemán en el frente ruso.

QUE PENSABAN LOS ALIADOS RESPECTO A LA INVASIÓN ALEMANA A RUSIA:

En aquel dramático junio de 1941, cuando 170 divisiones alemanas y otras muchas aliadas iniciaron sin declaración de guerra el asalto contra la Unión Soviética, se oyeron numerosas voces del mismo tenor. Aquel circunstancial aliado condenado a morir —¿no se expresaba un deseo más o menos subconsciente?— sólo podía servir para “ganar tiempo”.

Si la confianza de Hitler en los resultados de la invasión fue absoluta, no lo fue menos la seguridad con que las máximas autoridades militares de Londres y Washington vaticinaron el fin de la Unión Soviética. . . y el socialismo. E! estado mayor británico informó a su gobierno que “el nuevo esfuerzo nazi exigiría de seis a ocho semanas”, Y el secretario norteamericano de Guerra, H. L Stimson, comunicó al presidente Roosevelt que “Alemania estaría totalmente ocupada en el aplastamiento de Rusta durante un mínimo de un mes y un posible máximo de tres meses”. Predicciones análogas hacían los “entendidos” en la prensa británica y norteamericana.

Todos se equivocaron, desde luego. Y, al mismo tiempo que satisfacía contar con un aliado inopinadamente poderoso en la lucha contra la “voracidad” de Hitler, surgía el temor de lo que supondría una Unión Soviética victoriosa.

EL ATAQUE A RUSIA
Según Grigore Gafencu en “Guerra del Este”, 1945

“La idea de la guerra contra Rusia —que algunos políticos y ciertos militares alemanes había acariciado siempre, pero que no fue tomada seriamente en consideración por los dirigentes del Reich hasta la primavera de 1941— estaba, pues, enteramente condicionada por las necesidades de la lucha contra Inglaterra.

El problema de una campaña en el este se planteó en el espíritu del Führer con extrema claridad; necesitaba moverse a sus anchas en la guerra sin cuartel contra el enemigo británico; disponer de un extenso territorio, rico y fértil, para resistir mejor y por más tiempo en una “guerra de usura”, y permanecer solo hasta el fin; sobre todo al llegar éste. Tal idea tenía la ventaja de volver a Hitler a sus más caras teorías del Mein Kampf.

Satisfacía la necesidad de espacio extenso, ilimitado y, además, próximo y directamente unido al territorio del Reich; espacio que, por un esfuerzo de trabajo y de colonización del pueblo alemán, podía prolongar a la Gran Alemania hasta Crimea, el Cáucaso y aún más allá. Era el objeto de conquista más atrayente que los pequeños países europeos, pobres y díscolos, sin recursos y llenos de pretensiones, de los que era difícil conseguir —fueran cuales fuesen los métodos empleados por la potencia ocupante: brutalidad o tolerancia, violencia o persuasión— algo que no fuese odio, resistencia, incomprensión ni desprecio.

Instalado en Ucrania y en el Cáucaso, dueño de la tierra más fértil, del suelo más rico del mundo, disponiendo de un mar interior y dominando las grandes rutas que penetran en Asia o descienden hacia el golfo Pérsico y la India, el Reich no necesitaría más conquistas para tener a su merced no sólo a Europa, sino también a los otros continentes. Semejante perspectiva ofrecía tantas ventajas que incluso permitía entrever la posibilidad de una paz más fácil y más estrecha con la Gran Bretaña.

El efecto: si la resistencia británica se eternizaba, Alemania tendría siempre —puesto que dispondría de la riqueza y la inmensidad de los territorios rusos— posibilidad de apresurar la paz, renunciando a todas sus conquistas occidentales. Para lograr esa paz, que no pondría en litigio su potencia mundial, le convendría devolver su libertad a todo el oeste europeo, desde Noruega hasta la frontera española. De esta forma, la guerra del este suministraría a los alemanes una preciosa materia de cambio con la cual actuar a su antojo para conseguir la paz en el oeste.”

ALGO MAS….
LA HAMBRUNA EN LENINGRADO

El 17 de septiembre, el Führer ordenó el retiro de las divisiones panzer de los ejércitos del Norte, para desplazarlos junto con un contingente de tropas hacia el Sur, lo que implicaba que el ataque sobre Moscú sería iniciado, aun cuando Leningrado no estuviese derrotada.

El invierno se acercaba y los pronósticos señalaban que sería muy crudo. Los alemanes cesaron la ofensiva y se atrincheraron, pero continuaron con el fuego de artillería y los bombardeos aéreos, pues el área debía ser arrasada.

La preocupación se trasladó hacia el interior de la ciudad. Los primeros síntomas del hambre comenzaron a presentarse angustiosamente, como ocurre al cambiarse bruscamente de régimen alimenticio. Si bien durante las semanas anteriores el racionamiento había sido severo, en los días que siguieron al incendio de los almacenes Gostiny Vidor, fue haciéndose cada vez más riguroso.

Las punzadas que sentían los leningradenses en sus estómagos al ingerir sólo unas rebanadas de pan al día, los hacían desfallecer y cualquier esfuerzo, por mínimo que fuese, los dejaba exhaustos. Acostumbrarse a pasar hambre es un proceso que dura mucho tiempo, y los primeros días son los peores, hasta que pasa el dolor y es reemplazado por una debilidad y un desaliento que corroe el cuerpo y el alma. La contextura varía, adelgazándose paulatinamente, comenzando por la cara y los brazos y luego bajar a las piernas.

La gente empezó a buscar desesperadamente algo que llevarse a la boca, en un intento por mitigar los dolores y los verdaderos lamentos que emitían sus intestinos. Raspaban el pegamento de los papeles de los muros, algunos masticaban el papel, y otros comían el forraje de los caballos o también cola de carpintero. Los animales domésticos, como perros y gatos, poco a poco fueron desapareciendo…

El encargado de abastecimientos y una cuadrilla de jóvenes, lograron rescatar de entre los escombros de los almacenes quemados un par de miles de sacos de azúcar y de harina, elementos que estaban nauseabundos por el calor y la humedad a que habían sido expuestos, pero cada gramo era necesario, pues podían prolongar una vida.

El transporte de alimentos por el Ladoga utilizando navíos se efectuó hasta que quedó una décima parte de las 50 barcazas existentes, ya que los bombarderos alemanes vigilaban estrechamente las aguas del lago, por lo que los viajes debían realizarse de noche. Pero la travesía tomaba 16 horas y en algún momento quedaban expuestas a la luz del día y al fuego certero de los aviones enemigos. El sistema duró un mes, el de octubre, alcanzándose a trasladar en dicho lapso apenas diez mil toneladas de víveres, en circunstancias que sólo en harina la ciudad consumía más de quinientas toneladas por día.

UN PANORAMA DESOLADOR
Llegó noviembre y comenzó a nevar. El frío se agregaba al hambre, haciendo más lúgubre el ambiente de las casas y las calles de Leningrado. Los ancianos fueron las primeras víctimas, ya que cualquier dolencia que padecieran se agudizaba con la desnutrición.

Las tuberías del agua potable, ante la ausencia de calefacción en las casas, se fueron congelando, lo que obligó a que la gente tuviera que caminar penosamente hasta el Río Neva, que cruza la ciudad, para hacer un agujero en el hielo que ya estaba formándose sobre la superficie para extraer agua, la que se consumía sin hervirse, pues casi no existía leña ni otros combustibles para esos menesteres.

Las diarreas diezmaron ahora a los bebés. Por esta fecha ya se hablaba de más de trescientas muertes diarias causadas por el hambre. No existían féretros para las sepultaciones, pues toda la madera estaba requisada por el comisario de abastecimientos o era mantenida en secreto en algunas casas para procurarse un poco de calor o para calentar agua.

El espectáculo que ofrecían las calles era cada vez más siniestro: los trineos infantiles se utilizaban para llevar los cadáveres, envueltos en sábanas, hasta los cementerios. El pueblo parecía carecer de sentimientos, pues no se veía a nadie llorar en los entierros.

En el libro de Alexander Werth, “Rusia en la Guerra”, se lee un dramático recuerdo que esboza el Mayor Lozak, oficial de estado mayor del ejército ruso:

“Para llegar a mi puesto tenía que caminar tres kilómetros desde mi casa. Andaba unos cuantos metros y me sentaba a descansar. Y luego otra vez lo mismo. Muchas veces veía a alguien que, repentinamente, se desplomaba sobre la nieve. No se podía hacer nada, así que todos seguíamos nuestra marcha, pasábamos a su lado. Y al volver se observaba una forma humana vagamente cubierta de nieve, en el mismo lugar que en la mañana vimos derrumbarse una persona…”

A mediados de noviembre hubo de rebajarse todavía más las menguadas raciones de pan. 500 gramos diarios para los soldados que estaban en la primera línea; 300 gramos para los de retaguardia y para los obreros de las fábricas y 150 para el resto de los ciudadanos.

Síntesis 2° Guerra Mundial

La Solucion Final de Hitler al Problema Judío El Plan NAZI

La Solución Final de Hitler Para Los Judíos

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea. El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación. Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada “solución final al problema judío”. En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio. Desde 1940 se utilizaban los specíal-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo. Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios. El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 2O de enero de 1942. Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos. El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas. La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año. Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La “Solución final” se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, “arianización“, hasta llegar finalmente a los pogroms de la “Noche de los cristales rotos”, actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana. Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que “el judío” constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como “un fermento de descomposición”, desorden, caos y “degeneración racial”, y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del “cosmopolitismo desarraigado” del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial. Eran el Weltfeind (el “enemigo mundial”) contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes. Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces. En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos. Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones. No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior). Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático. Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate. (Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones. El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba “la cuestión judía”. Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas. El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas. El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia. El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hoss, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau. En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943. Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas… Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor.

Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas. Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida.

Pero pronto se hizo presente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos. El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo. El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido. Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.

La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio. El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente. Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo. Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte. Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos. Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos. Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas. Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada… Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: “Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados. Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural. A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería. La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el “mejor momento psicologico” y justificó sus palabras de la siguiente forma: “Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes. Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS. El juicio puso fin a su propio engaño. Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión. Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad. Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó. Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez”. (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto. Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones. Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios. La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente. La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales». Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial». Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson

Objetivo del Vuelo de Hess Rudolf a Inglaterra Enigma Viaje del NAZI

Objetivo del Vuelo de Hess Rudolf a Inglaterra

Rudolf Hess atrajo en 1941 la atención de millones de personas con un acto tan misterioso como sorprendente. Aunque oficialmente era uno de los sucesores de Hitler, abordó en secreto un avión y lo piloteó, solo, a Inglaterra, seguro de poder convencer a los líderes del enemigo de Alemania de cesar hostilidades y hacer la paz en los términos dictados por él. ¿Es que seguía un plan autorizado por Hitler? ¿Se desilusionó de su líder y decidió actuar por cuenta propia? ¿Enloqueció y se mareó con fantasías paranoicas, como lo afirmaron inmediatamente los que habían sido sus colegas?

En mayo de 1941 la segunda guerra mundial se encuentra ya en su segundo año, en el frente mueren soldados de todas las nacionalidades, pero aún son más numerosas las víctimas civiles en las ciudades. El planeta estaba pasando por su mayor desgracia bélica de todos los tiempo. La guerra iniciada en 1939, no cesaba un instante, Hitler con su guerra relámpago utilizando una novedosa técnica de ataque, conocida como Guerra Relámpago, tomaba una velocidad increíble y creando verdaderos problemas diarios a todos los enemigos. Había atacado a Polonia, Finlandia, Países Bajos y derrotado a Francia.

 Seguidamente se dedicó a atacar a Inglaterra usando una enorme batería de aviones comandados por Goering, pero sin conseguir los triunfos antes mencionados, pues los aviadores británicos se destacaron por su habilidad y elevada moral frente a estos agresivos ataques alemanes.

Por otro lado Alemania, mantenía activo su pacto de no agresión con Rusia, pero Hitler tenía otros planes ocultos, pues quería cuanto antes atacar los territorios rusos para vencer al “sucio marxismo” y conseguir las riquezas que esos sitios guardaban, como por ejemplo el petróleo Cáucaso. Solo faltaba vencer a Inglaterra para tener el oeste contenido y luego dedicarse a sus planes de combatir en el este.

Corría el mes de mayo cuando un  individuo intenta por su cuenta y riesgo poner fin a esta guerra sanguinaria y acercar a unos enemigos aparentemente irreconciliables. Su nombre es Rudolf Hess, secretario personal de Hitler desde su llegada al poder y uno de sus más estrechos colaboradores.

Hess en su apogeo

Hess embarcó en uno de los recién diseñados Messerschmitt 110 y partió en dirección a Escocia. Sabía perfectamente que aquel aparato le permitía volar a mucha mayor velocidad que cualquiera de los cazas enemigos, aun así sobrevoló con precaución el húmedo mar del Norte en dirección a su destino.

Previamente, en Berlín, había estudiado detenidamente los mapas y no sólo conocía muy bien el itinerario a seguir para alcanzar su meta, sino que desde el principio tuvo muy presente que el enemigo tendría serias dificultades para derribar el avión más innovador de la Wehrmacht.

Este suceso sacudió al mundo y ni hablar dentro de las altas esferas alemanas, cuando se enteraron que el viaje tuvo como destino Escocia. Pero, ¿A qué había ido a hacer a Escocia el lugarteniente de Hitler?

Mientras tanto, van llegando nuevas noticias. Hess aterrizó en un campo de propiedad del duque de Hamilton, con quien se sabía que lo ligaba vieja relación. El líder alemán se lanzó en paracaídas y en el descenso sufrió la fractura de un tobillo, por lo que debió ser internado en el hospital de Glasgow.

Rudolf Hess era un entusiasta aviador que, a pesar de las órdenes de Hitler, gustaba de volar solo en el Messerschmitt 110, avión que luego usó en su dramático vuelo a Inglaterra en mayo de 1941.

A partir de ese momento comenzaron a analizarse las mas variadas hipótesis de su misión a la  gran isla británica. Se corrían todo tipo de rumores, como que Hess no estaba de acuerdo con el rumbo que Hitler le había dado a la guerra y buscaba soluciones  de paz, u otra, era lograr un acuerdo de pacificación y ayuda para que unidos atacaran a la potencia rusa al mando de Stalin.

Pasaban los días y los británicos tampoco entendía bien cual era su misión real, y el objetivo se atrasaba y también se complicada. Por otro lado Hess no tenía el apoyo de Hitler y su libertad para cualquier negociación era muy débil. Su oferta se fue convirtiendo en una mezcla de descaradas amenazas y rudimentarias insinuaciones. Finalmente, al cabo de seis días, la misión se pudo considerar un fracaso y Hess fue trasladado y recluido en la Torre de Londres.

El gobierno británico guarda absoluto silencio sobre los movimientos del líder nazi en su territorio. Ni siquiera se informa si se le considera prisionero. Puede afirmarse que este viaje es el único secreto de la guerra celosamente guardado. Porque lo cierto es que se ha escrito mucho, pero oficialmente nada se ha dicho. Sólo se sabe que un mes después —el 22 de junio— Alemania rompía el pacto de no agresión con la Unión Soviética e invadía el territorio ruso.

¿Cuáles pudieron ser los verdaderos motivos que le llevaron a adentrarse en territorio enemigo sin autorización? Antes de nada sería conveniente analizar la conversación que Hess mantuvo con un periodista británico en el año 1986 en la cárcel de Spandau en la que explicó sus intenciones: pretendía demostrar al mundo la extraordinaria maestría con la que un político nacional socialista era capaz de llevar a cabo un impecable aterrizaje en los jardines del castillo de Dungavel.

Hitler y HessEL RESTO DE SU VIDA: a muy extraño. Cada mes, durante más de 20 años, un destacamento militar de 54 oficiales y soldados de cuatro países —EUA, URSS, Francia e Inglaterra— se turnaba para vigilar a un solo prisionero. Anciano, afligido por dolorosos males y muy posiblemente loco, vivía en una celda de 2.7 m de largo por 2.25 m DE ancho. El aire y la luz entraban por una sola ventana con barrotes, a 1.5 m del suelo. Los muros de piedra tenían casi 60 cm de grueso.

Ésta era una de las celdas de la prisión Spandau en Berlín, construida en 1876, un sombrío montón de ladrillos rojos con capacidad para mantener duramente cautivos a 600 prisioneros. Los altos e inexpugnables muros tenían cinco torres, además de bardas electrificadas y una barrera de alambre de púas de 3 m de alto.

Adolfo Hitler, el führer nazi, mantuvo viva la fea fortaleza. Sus enemigos políticos fueron juzgados ahí antes de ir a campos de exterminio o ser ejecutados en el lugar, que tenía instalaciones para ahorcar hasta ocho víctimas al mismo tiempo. En una curiosa vuelta de tuerca, en la posguerra se le usó para alojar a siete de los asesores más cercanos al dictador. Pero en 1966 todos, excepto Hess, fueron liberados.

En soledad, se le mantuvo totalmente aislado del mundo exterior, aunque es cierto que él tampoco quería ver a nadie de su pasado. Quedó sujeto a estrictas regulaciones carcelarias, recibiendo un “nuevo” abrigo de segunda mano luego de 16 años y forzado a dormir con luz para que los guardias lo vigilaran de noche a través de una mirilla en la puerta de acero. A veces, un fotógrafo de prensa se las ingeniaba, con un telefoto, para tomar una fotografía del encorvado anciano, matando el tiempo en un jardín del patio de la prisión vacía. El 17 de agosto de 1987, Hess, de 93 años, en un acto de obvia desesperación debido a su maltrato, finalmente pudo burlar a sus vigías y se ahorcó con un cable eléctrico.

¿Qué hizo para merecer un castigo tan cruelmente dilatado y la estrecha vigilancia de cuatro naciones que fueron aliadas durante la Segunda Guerra Mundial?

Fuentes Consultadas: LA RAZÓN 1905-1980 75° Aniversario – Los Errores de la Historia Roger Rossing

Guerra Relampago BLITZKRIEG Invasion a Polonia de Alemania Hitler

La invasión de Polonia muestra por primera vez los cambios en la estrategia militar respecto a la Gran Guerra de 1914. En primer lugar, la guerra aérea como factor fundamental. En segundo , los tanques. Si bien estos ya debutaron en la primera guerra, lo hicieron como apoyo de la infantería.

Ahora serán la punta de lanza de la invasión, formando movimientos de pinzas. El rápido avance de las columnas motorizadas y blindadas permiten en un ataque devastador la caída de vía el 29 de septiembre de 1939. (Imagen: Destrucción de Viviendas en Polonia cuando Hitler inicia la guerra)

Ante esta nueva agresión, Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania, pero poco hacer para evitar el desastre en Polonia. A esta irrupción alemana se suma la ocupación rusa de la zona del este polaco, y en virtud de un pacto firmado entre Stalin y Hitler, se fija la frontera entre las dos potencias restableciendo de hecho los viejos límites anteriores a la Primera Guerra (Rusia ocupa las dos terceras partes de Polonia y los estados de Estonia, Letonia y Lituania).

En abril de 1940 Hitler invade Noruega y Dinamarca. La ofensiva por el Oeste continúa con la ocupación de Bélgica, Holanda y Luxemburgo; estas victorias alemanas aseguran la expansión con una formidable maquinaria bélica. Los ataques alemanes impusieron la blitzkrieg o “guerra relámpago”, una estrategia rápida y fulminante que consistía en el despliegue simultáneo de fuerzas acorazadas e infantería en distintos puntos, reforzadas por paracaidistas y por la fuerza aérea en acciones rápidas y perfectamente sincronizadas. Se trataba de una guerra de movimientos que caracterizó a la Segunda Guerra; la sorpresa y la rapidez de los avances contrastaban con los frentes estáticos de la guerra de trincheras característica de la primera contienda mundial.

Los ataques contra Dinamarca y Noruega estuvieron seguidos de cerca por otros contra los Países Bajos y luego contra la propia Francia. Esta blitzkrieg o «guerra relámpago» se saldó con derrotas incontestables de las tropas aliadas: 2.000 soldados alemanes entrenados para luchar en invierno forzaron la retirada de un ejército aliado de 13.000 hombres en Troúdheim, Noruega y, aún más importante, el avance alemán requirió la evacuación de 338.226 soldados aliados de las playas septentrionales de Francia en Dunkirk entre el 28 de mayo y el 3 de junio de 1940.

Para invadir Francia —contrariamente a lo que se cree— Alemania no tenía una gran superioridad de material. El arrinconamiento de la esperada contraofensiva aliada por el norte en el Canal de la Mancha —cuyas tropas sometidas a los bombardeos de la Luftwaffe, alcanzan el puerto de Dunkerque donde son evacuados y embarcados 335.000 soldados ingleses, franceses y belgas para huir a Gran Bretaña— y la ocupación alemana de París se suceden mientras los tanques del general alemán Rommel llegan a la frontera sur con España.

Como consecuencia del avance nazi, cae el gobierno francés y Francia queda partida en dos: París es “zona ocupada” y el viejo mariscal Philippe Petain, héroe de la primera guerra, firma la rendición. Proclamado luego como jefe de estado, constituye un régimen autoritario en la zona sur del país, con capital en la pequeña ciudad balnearia de Vichy y colabora con los nazis.

 Entretanto, desde Londres, el general francés Charles De Gaulle convoca desde el exilio a la resistencia de todos los franceses. Sus mensajes emitidos por las señales radiofónicas de la BBC llaman a desconocer la partición del territorio y a seguir luchando contra la ocupación alemana.

Los trascendentales acontecimientos de la prima­vera de 1940 tuvieron profundas repercusiones políticas en Gran Bretaña y en la Europa continental. Chamberlain fue obligado a dimitir por ser incapaz de evitar la ocupa­ción de grandes zonas de la Europa Occidental y, el 10 de mayo, Winston Churchill lo sustituyó como pri­mer ministro, al frente de un Gobierno de coalición.

También en Londres encuentran refugio los monarcas de los países ocupados por Alemania: la reina Guillermina de Holanda, el rey noruego Haakon y el rey Leopoldo de Bélgica.

La Guerra Relámpago en la Invasión de Polonia

En la madrugada del 1 de septiembre, las fuerzas armadas alemanas emprendieron por aire y por tierra el más espantoso ataque que el mundo jamás haya podido contemplar. La blitzkrieg (guerra relámpago) de Hitler sorprendió a los polacos en la más absoluta inadvertencia.

Los cazas y los bombarderos Stuka germanos barrieron con sus caídas en picado la Fuerza Aérea polaca en menos de 48 horas, antes de que la mayoría de los aparatos pudieran despegar del suelo; destruyeron también vías férreas y segaron literalmente las columnas de soldados que avanzaban. Mientras tanto, la armada alemana se apoderaba de Danzig y cortaba el acceso de los polacos al mar; al mismo tiempo, divisiones panzer acorazadas y unidades de infantería motorizada irrumpían en Polonia por tres frentes.

La rapidez e intensidad de la ofensiva germana sumieron a las fuerzas de tierra polacas en la más completa confusión. Sus líneas se fragmentaron de tal modo que numerosas unidades quedaron totalmente incomunicadas. Además, aunque los polacos se batieron denodadamente no podían competir con el enemigo: su armamento y su sistema de combate habían quedado anticuados. (Al parecer, hubo un momento en que la caballería polaca cargó, con lanzas y sables, contra los tanques germanos.) El 5 de septiembre los alemanes controlaban ya el pasillo polaco y tres días más tarde situaban sus primeros tanques a las puertas de Varsovia. En menos de tres semanas habían ocupado la totalidad de Polonia occidental.

Los rusos, desconcertados por el meteórico avance alemán, irrumpieron el 17 de septiembre por la frontera oriental de Polonia. Pretextaron amparar las minorías de rusos blancos y ucranianos del este polaco, aunque en realidad su objetivo era asegurar su parte en el botín. Sin hallar apenas resistencia, las tropas rusas se encontraron con las germanas en BrestLitovsk el 18 de septiembre. Diez días más tarde, ambas naciones se repartían Polonia. Inglaterra y Francia habían declarado la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero la rapidez germana les impidió acudir en defensa de Polonia. Ahora, con Polonia abatida, el Führer se ofreció públicamente a concertar la paz si Inglaterra y Francia reconocían sus anexiones y entregaban algunas de las colonias que Alemania poseía antes de la Primera Guerra Mundial.

Hitler, sin embargo, tenía ya dispuesta la invasión de Europa occidental para el caso en que fuera rechazada su propuesta. Entendía que, derrotada Francia, Inglaterra accedería a concertar la paz. Una vez cubierto el flanco occidental, atendería a su principal objetivo: la expansión del Reich hacia el este.

El 10 de octubre, Hitler encargó a sus generales preparar un ataque sobre el oeste europeo y llevarlo a cabo con la mayor prontitud. A finales de aquel mes, fijó el 12 de noviembre como fecha de la ofensiva. Hasta entonces el occidente europeo no había sido escenario de duros combates. Dada la relativa calma de la situación, la gente comenzó a calificar el conflicto de «guerra falsa» o Sitzkrieg («guerra de brazos caídos»). Mientras los germanos ultimaban sus planes de invasión, los aliados se hacían fuertes tras sus fronteras.

Con la llegada de noviembre, el mal tiempo forzó a Hitler a aplazar su ofensiva hasta mediados de enero; a principios de este mes, sin embargo, hubo de posponerla de nuevo, pues los belgas tenían ya noticia de parte de sus planes. Así pues, era preciso retrasar la acción hasta que fuera elaborada una nueva estrategia. Mientras tanto, Hitler, alertado por sus almirantes, decidió emprender la conquista de Noruega antes de que Gran Bretaña pudiese ocuparla o bloquear sus aguas territoriales.

Si los aliados controlaban Noruega, Alemania volvería a ser víctima del temido bloqueo, como sucediera en la Primera Guerra Mundial. Se vería privada incluso del mineral de hierro, que desde el norte de Suecia llegaba por ferrocarril hasta el puerto noruego de Narvik y proseguía por mar hasta Alemania, a lo largo de la costa noruega. A mediados de diciembre, el almirante Erich Raeder, jefe de la Armada, hizo llegar hasta Hitler a un noruego nacionalsocialista llamado Vidkun Quisling (nombre que pronto sería sinónimo de traidor), quien se ofreció para organizar un golpe de estado en conjunción con la invasión alemana.

El 9 de abril de 1940 las fuerzas germanas iniciaron su avance hacia Noruega. Confiaban más en un golpe de audacia que en su aparato militar. Varios destacamentos navales se apoderaron de los más importantes puertos y los paracaidistas, por su parte, ocuparon el aeródromo principal del país. Después de invadir Dinamarca, las tropas alemanas fueron transportadas por mar hasta Noruega.

Los sorprendidos daneses capitularon al instante, pero los noruegos opusieron resistencia aunque no podían sostener indefinidamente el empuje alemán sin ayuda de los aliados. Estos desembarcaron algunas brigadas en la costa noruega, que hubieron de retirarse a comienzos de junio, rechazadas desde aire y tierra por los alemanes.

El día 12 de ese mes, Noruega se rindió. El desacuerdo por la marcha de la guerra había provocado en Inglaterra la dimisión de Chamberlain el 10 de mayo. Le sucedió Winston Churchill, primer lord del Almirantazgo.

PARA SABER MAS…

Explica Carlos De Nápoli en su libro “Científicos NAZI en la Argentina”:

La Blitzkrieg

Originada en adelantos técnicos tales como los aviones, los tanques, el automóvil y los camiones, se presentaba ahora como problema el combustible para moverlos. La táctica militar de la Blitzkrieg resultó ser revolucionaria en el contexto histórico empleado, aunque era una cuestión absolutamente racional.

Se trataba de atacar al enemigo en su punto más débil para lanzar allí todo el peso de la parafernalia militar nazi. Se comenzaba con un ataque aéreo y de artillería para debilitar las defensas, rompiéndolas, a su vez, con la aparición de tanques de fuerte blindaje y de la infantería motorizada. Estas irrupciones realizadas en varios sectores del frente de batalla eran seguidas por el envolvimiento de las fuerzas atacadas, las que quedaban aisladas, abrumadas y sin posibilidad de ser abastecidas. Era un concepto de movilidad absoluta totalmente opuesto al antiguo esquema de guerra estática en trincheras.

Pero, para que este mecanismo funcionara correctamente, las fuerzas alemanas debían estar concentradas en las cercanías de los lugares que serían atacados y como elemento vital y fundamental, poseer una reserva de combustible, municiones y raciones alimenticias previamente almacenados, de forma tal que en el tiempo previsto de duración del ataque no faltara absolutamente nada. Todo esto funcionó muy bien cuando los ataques se hicieron en radios geográficos reducidos.

Bajo este rígido esquema se programó también la maquinaria bélica. No se fabricarían bombarderos estratégicos, de gran radio de acción, ya que los mismos resultaban, para el esquema de la Blitzkrieg, innecesarios.

Este pensamiento siempre estuvo ligado al problema del combustible. Al momento de crearse el concepto de Blitzkrieg, los bombardeos estratégicos resultaban imprecisos al instante de arrojar las bombas, y los bombarderos resultaban grandes consumidores de naftas. Así, cualquier proyecto aeronáutico que significara utilización masiva de petróleo fue descartado de plano.

Como contrapartida, se utilizaría el denominado bombardeo en picado, tarea que recayó específicamente en el Junkers 87 (Stuka), un avión robusto y eficaz al comienzo de la guerra que se tornó obsoleto en cuestión de meses. Esta táctica consistía en utilizar al avión mencionado, que soportaba lanzarse en picado sobre su objetivo para soltar la bomba con bastante precisión, y luego retomaba altura. La acción aseguraba que el proyectil caería sobre el blanco o en un lugar muy próximo. Si bien parece una cuestión rústica, los bombarderos estratégicos de los aliados acertaban una bomba sobre el blanco por cada 10.000 que arrojaban.

El ahorro de material y de combustible conseguido por los alemanes resultaba, en términos puramente bélicos, envidiable. Debe observarse atentamente que si esta táctica hubiera sido empleada por los Aliados contra Alemania, la destrucción de las plantas de la I.G. Farbenindustrie donde se producía el petróleo sintético hubiera paralizado a Hitler en cuestión de semanas. Que no se utilizara el esquema resulta por demás llamativo.

Fuente Consultada: Historia Mundial Contemporánea – 1er. Polimodal.

Las Leyes de Nuremberg Nurenberg Ley de Ciudadania del Reich

Las Leyes de Nuremberg Contra Judíos

LAS LEYES DE NUREMBERG: La política racista, dirigida en parte contra los judíos, halla su expresión en las leves de Nuremberg, fechadas en 1935. Los judíos son eliminados del comercio, de la banca, de las editoriales, de la administración de justicia y fiel ejercicio de la medicina. Quedan excluidos le la función pública, pierden el derecho de voto e incluso la nacionalidad alemana. Medidas vejatorias legales siguen a las persecuciones e infortunios soportados por los judíos desde antes de 1935: obligación de llevar la estrella amarilla, prohibición de acceder a los lugares públicos. Hasta 1938 son raras las violentas físicas ejercidas contra los judíos, pero desde esa fecha aumenta el antisemitismo: las deportaciones y las persecuciones comienzan como prólogo a una «solución final» que. durante la guerra, habrá de suponer el genocidio organizado de seis millones de personas.

El 15 de septiembre de 1935, en el congreso del partido nacionalsocialsta (NSDAP) se aprobaron la ley para la protección de la sangre y la ley de la ciudadanía del Reich. “La Ley Para la Protección de la Sangre Alemana y del Honor Alemán” y “La Lay de la ciudadanía del Reich” , más conocidas como Las Leyes de Nuremberg, fueron sancionadas en el congreso del Partido Nacionalsocialista (NSDAP), el 15 de septiembre de 1935.

A partir de la instauración de la Alemania nazi, la nación fue dividida en dos categorías principales: el Volksgenossen (compañeros de la nación) y el Gemeinschaftsfremde (residentes). Dentro de esta última categoría, estaban incluidos los ciudadanos de nacionalidad judía.

La “Ley para la Protección de la Sangre Alemana y del Honor Alemán“, conocida como la ley para la protección de la sangre, prohibía el matrimonio entre no-judíos y judíos así como las relaciones sexuales extramatrimoniales entre ellos. Esa disposición también se aplicaba a los matrimonios entre alemanes y gitanos o negros. Las infracciones se castigaban con prisión o penitenciaría.

Las palabras “Pureza de la Sangre Alemana” y “de la Sangre Alemana o afín a ella” eran nociones de la doctrina de raza nacionalsocialista. Según esta ley se catalogaba a las personas en individuos de razas superiores e inferiores. La sangre se consideraba la portadora de las cualidades raciales. Eran considerados “afines” a los alemanes esencialmente los pueblos europeos sin “mezcla de sangre de otras razas”.

La Ley para la protección de la sangre incluía dos prohibiciones adicionales: Se prohibía a los ciudadanos judíos izar la bandera del Reich y la bandera nacional, además también les estaba prohibido contratar a empleados no-judíos en sus hogares.

Conforme a la Ley de la ciudadanía del Reich todos los ciudadanos alemanes de religión judía o aquéllos con dos abuelos de religión judía se convertían en personas con derechos limitados. Estas leyes otorgaron una base legal a la ideología antisemita de los nazis y dio comienzo a la organizada y sistemática persecución judía.

El primer decreto de ejecución de la ley de la ciudadanía del Reich del 14 de noviembre de 1935 determinaba quién debía considerarse judío:

1-De acuerdo a la ideología nacionalsocialista se consideraba “judío al cien por cien” a aquél que al menos tenía tres abuelos judíos, teniendo en cuenta que según la ley un abuelo ya era considerado judío al 100% si pertenecía a la religión judía.

2-Se consideraba mestizo judío a aquél que descendía de uno o dos abuelos judíos al cien por cien. La ley de la ciudadanía del Reich diferenciaba entre mestizo de 1er grado (judío al 50%) y mestizo de 2 grado (judío al 25%).

3-Era considerada judío al 50% aquella persona de cuyos cuatro abuelos dos eran judíos. Según la ley de la ciudadanía del Reich, a los mestizos de 1er grado se les consideraba judíos, si con entrada en vigor de la ley ya pertenecían a la comunidad religiosa judía o se integraban posteriormente en ella. Los judíos al 50% recibían el mismo trato que los judíos, si con entrada en vigor de la ley de la ciudadanía del Reich estaban casados con un judío o se casaban posteriormente con un judío.

A los mestizos de 1er grado también se les consideraba judíos, cuando descendían de un matrimonio prohibido según la ley para la protección de la sangre y no obstante contraído o cuando descendían de una relación extramatrimonial con un judío.

4-Se consideraba judío al 25% a aquél que tenía un abuelo judío.

5-Además en la ley se determinaba que ningún judío podía ser ciudadano del Reich. A los ciudadanos judíos les estaba prohibido ejercer un cargo público y los funcionarios judíos tenían que abandonar su cargo a más tardar el 31 de diciembre de 1935. Ya no tenían derecho a voto en asuntos políticos.

6-Respecto a la ley de la ciudadanía del Reich se aprobaron 13 decretos de ejecución y numerosos decretos y disposiciones oficiales en el marco de la misma ley. Las condiciones de trabajo y de vida de los ciudadanos judíos fueron limitadas hasta los más mínimos detalles afectando incluso a la vida privada.

Las leyes de Nuremberg, que rescindían los derechos civiles de 600.000 judíos de Alemania (y más tarde de millones de judíos de los países ocupados por Alemania) , representaron la primera fase de «la solución final» de Hitler. Las dos medidas originales fueron la ley de los derechos civiles y la ley para la protección de la sangre y el honor alemanes. Bajo éstos y otros decretos suplementarios, los judíos fueron despojados de la ciudadanía alemana, se les prohibió practicar una profesión liberal y casarse o mantener relaciones con personas que no fueran judías. Las leyes afectaban también a los que tenían una parte de sangre judía (la definición incluía tener un abuelo judío). Los matrimonios ya existentes entre judíos y no judíos fueron anulados; las parejas que no querían divorciarse podían ser encarceladas. Este intento de «purificación racial» no impidió que la mayoría de los soldados alemanes violara a miles de mujeres, jovencitas y niños.

LEY DE CIUDADANÍA DEL REICH:

Artículo I. Sujeto del Estado es una persona que pertenece a la unión protectora del Reich Alemán y que por lo tanto tiene obligaciones particulares hacia el Reich. El status de sujeto de adquiere en acuerdo con las estipulaciones de la Ley de Ciudadanía del Reich y el Estado.

Artículo II. Ciudadano del Reich es aquel sujeto que sólo es de sangre alemana o afín y que, a través de su conducta, ha demostrado que está deseoso y apto para servir lealmente al pueblo alemán y al Reich. El derecho a la ciudadanía es adquirido por la concesión de los documentos de ciudadanía del Reich. Sólo el ciudadano del Reich goza de completos derechos políticos de acuerdo a la disposición de las leyes.

Artículo III. El Ministro del Interior del Reich, conjuntamente con el Diputado delegado del Führer, promulgará los decretos administrativos y legales necesarios para llevar a cabo y suplementar esta Ley.

Nuremberg, 15 de Septiembre de 1935 en el Congreso de la Libertad del Partido Nacionalsocialista. El Führer y Canciller del Reich Adolf Hitler. El Ministro del Interior del Reich Frick.

Manifiesto de Einstein al abandonar Alemania (marzo de 1933)

Mientras se me permita elegir, sólo viviré en un país en el que haya libertades políticas, tolerancia e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. La libertad política implica la libertad de expresar las propias opiniones políticas verbalmente y por escrito; la tolerancia implica el respeto por todas y cada una de las creencias individuales.

Estas condiciones no existen en Alemania, hoy. Quienes más han hecho por la causa de la comprensión internacional, entre quienes se encuentran muchos artistas, sufren, en ella, persecución.

Todo organismo social puede desequilibrarse psicológicamente tal como ocurre con los individuos, en especial en tiempos difíciles. Las naciones, por lo común, sobreviven a esas enfermedades. Tengo la esperanza de que bien pronto la normalidad vuelva a imponerse en Alemania y de que en el futuro sus grandes hombres, como Kant y Goethe, no sean recordados de cuando en cuando, sino que los principios que ellos defendieron y enseñaron se tomen en cuenta en la vida pública y penetren en la conciencia general.

A. EINSTEIN: Mis ideas y opiniones

Las leyes de Nuremberg privaron a los judíos de sus medios de vida y socialmente los convirtieron en unos parias. Esta degradación legal, apoyada por una propaganda antisemita constante a través de la radio, los diarios, los libros de texto y los discursos, reforzó de forma fatal el sentimiento antisemita que existía desde hacía tiempo. El periodista alemán Bella Fromm escribió: «Pasarán años antes de que los alemanes puedan encontrar el camino de vuelta a un código de vida ético. La funesta doctrina nazi […] está arraigada en las mentes de adultos, jóvenes y niños». En los tiempos que se aproximaban, pocos alemanes protestaron cuando los judíos fueron obligados a vender sus casas, sus negocios y otras propiedades a precios irrisorios. Aún menos alzarían la voz cuando familias de judíos desaparecieron.

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia.

Proyecto Manhattan Creacion Bomba Atomica Nuclear de Nagasaki

Proyecto Manhattan
Creación Bomba Atomica Nuclear

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Al iniciar Hitler la campaña contra Rusia todos se equivocaron respecto al evaluar el resultado final, jamás nadie pensó que este atrasado país pudiera salir triunfante ante semejante avance de la maquinaria bélica alemana. Al mismo tiempo que satisfacía contar con un aliado inopinadamente poderoso en la lucha contra la “voracidad” de Hitler, surgía el temor de lo que supondría una Unión Soviética victoriosa. También este temor fue muy pronto voceado.

Entretanto, Albert Einstein, refugiado en Estados Unidos, había ya señalado a Roosevelt la posibilidad de que los físicos alemanes crearan armas devastadoras basadas en la desintegración del átomo y se había referido a la conveniencia de adelantarse a ellos en este terreno. Fue esta advertencia el origen del proyecto de donde iba a surgir la bomba atómica, del Proyecto Manhattan, a cuyo frente, en setiembre de 1942, se puso al general Lesiie Graves.

Y este mismo genera! Graves, en las audiencias que se celebraron en 1954, cuando el maccarthysmo y la “guerra fría” lo dominaban todo, para juzgar la conducta de! eminente físico norteamericano  Robert Oppenheimer —quien finalmente seria arrinconado como un “riesgo para la seguridad” de Estados Unidos—, prestó el siguiente testimonio: “Creo que es importante declarar —aunque lo estimo bien sabido— que, en ningún momento a partir de unas dos semanas desde que me hice cargo del proyecto, me hice la menor ilusión y que, al contrario,  en Rusia al enemigo y orienté el proyecto sobre esta base. No estaba de acuerdo con la actitud de todo el país de que Rusia era un valiente aliado. Siempre tuvo sospechas y dirigí sobre esta base el proyecto”.

Esto se pensaba en setiembre de 1942, cuando estaba en pleno desarrollo la terrible batalla de Stalingrado! En agosto de 1945, desde luego, eran ya muchas las mentalidades de tipo Groves en las altas esferas civiles y militares de Estados Unidos. Incluida, según todas las apariencias, la del mismo Truman. A quien correspondió la atroz decisión de destruir sin aviso previo las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con las dos únicas bombas “A” entonces disponibles.

EL PROYECTO MANHATTAN: El lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón en agosto de 1945 dará lugar a una larga controversia ¿La decisión norteamericana de aniquilar las ciudades de Hiroshima y Nagasaki respondía a un objetivo exclusivamente militar o tenía también aspectos políticos y diplomáticos? Para algunos investigadores se podía alcanzar la rendición japonesa por medio de un bloqueo extremo o por medio de la vía diplomática.

La conducta fanática de los aviadores suicidas japoneses era más bien una manifestación de debilidad e impotencia de la resistencia frente a la superioridad de recursos de los Estados Unidos …los submarinos norteamericanos habían cortado los abastecimientos y en marzo de 1945 un raid aéreo sobre Tokio demostró eficazmente esta superioridad norteamericana.

El punto de inicio del plan  fueron las positivas experiencias que había realizado Enrico Fermi y su equipo. El físico italiano estaba contratado por la Universidad de Chicago, lugar en que continuó con los ensayos sobre la reacción en cadena. Ahora tenía a su favor, luego del descubrimiento del Neptunio y el Plutonio -llamados así por ser los planetas que siguen a Urano en el Sistema Solar- el que a partir del Uranio 235 o del mismo Plutonio, era posible fabricar la bomba.

 Así también, y luego de meses de estudio, se llegó a determinar que con el grafito era posible reemplazar el efecto “amortiguador” que sobre los neutrones en proceso de bombardeo constituía el “agua pesada”. El problema era que tanto el uranio como el grafito se necesitaban por toneladas, con el objeto de purificarlos y llegar a obtener una pila atómica, etapa previa a la bomba, pues era la que debía almacenar la energía obtenida, para posteriormente colocarla en el artefacto que haría explosión.

El 2 de diciembre de 1942, la humanidad vivió, sin saberlo en ese momento, un minuto cumbre en su historia, al producirse masivamente la primera reacción atómica en cadena, lo que se logró en una construcción de dimensiones no mayores a los cuatro metros cuadrados, hecha con ladrillos de grafito y uranio. Fueron 17 minutos los que estuvo en actividad esa primera vez, liberando miles de millones de neutrones por segundo, tormenta nuclear que, de no haberse seguido las más estrictas medidas de seguridad y ante el menor error, pudo haber volado un amplio sector de la ciudad.

La pila definitiva, de nueve metros de largo por seis de alto, fue terminada a fines del mismo mes. Estaba constituida por más de cuarenta mil ladrillos de grafito, dentro de los cuales se ponía el uranio en forma metálica en los bloques que conformaban el interior y en estado de óxido hacia el exterior.

La tarea fue coronada por el éxito, al tenerse absolutamente controlada la extraordinaria reacción que se produjo. En el intertanto, ya se había determinado el lugar en que se fabricaría la bomba atómica. El sitio elegido fue Los Álamos, un desolado paraje al interior del estado de Nuevo México, y la dirección científica se entregó a Julius Robert Oppenheimer, un físico norteamericano que contaba con 38 años de edad.

“Oppy”, como se le llamaba familiarmente, era un superdotado. Su título de físico lo había obtenido en menos tiempo del determinado por la Universidad de Harvard, doctorándose más tarde en la misma Harvard y en la cátedra de filosofía en las universidades de Gotten-borg y Zurich. Desde niño había demostrado sus brillantes cualidades, como que cuando tenía 12 años leía a Virgilio, a Julio César y a Horacio ¡en latín! y escribía poemas en francés, demostrando una especial aptitud para aprender idiomas, de los que llegó a dominar nueve, incluido el esperanto.

Muchos años después, en 1959, Oppenheimer, a raíz de la obtención en 1949 de la bomba de hidrógeno por parte de la Unión Soviética -proceso en el que se sostuvo que habían tenido participación científicos estadounidenses, mediante la entrega de información secreta- fue destituido de todos sus cargos, poniéndose en duda hasta su condición de patriota. En 1963, el Presidente Lyndon Johnson lo rehabilitaría, al concederle el Premio Enrico Fermi.

Una caravana interminable de científicos, técnicos, auxiliares y personal de seguridad, comenzó a llegar, en marzo de 1943. a Los Alamos. Los hombres de ciencia más insignes del hemisferio occidental, con la excepción de Einstein, vivieron durante dos años en los barracones de lo que anteriormente había sido una escuela.

La actividad que allí se desarrollaba era extenuante. A las siete de la mañana un toque de sirena señalaba el comienzo de la jornada, la que se interrumpía por una hora al mediodía, y continuaba hasta que se apagaban las luces en los laboratorios de ensayo, habitualmente después de doce o catorce horas de labor. Los resultados que iban obteniendo los diferentes equipos eran llevados a Oppenheimer, quien los confrontaba en compañía del General Leslie Groves, responsable administrativo y de la seguridad del Proyecto. Los equipos de investigadores sólo sabían de sus propias experiencias, en una medida destinada a preservar el secreto de los avances globales.

El F.B.I. tenía instalado un servicio de contraespionaje que controlaba cada paso que daban los científicos y la correspondencia estaba bajo censura. Las llamadas telefónicas eran escuchadas por un agente y grabadas para su revisión posterior. Nadie podía aventurarse fuera del campamento sin autorización, ni menos alguien extraño ingresar a las instalaciones.

Se pensaba, no sin razón, que todo estaba absolutamente vigilado. No obstante, pese a todas las precauciones, sólo en 1950 se descubrió una filtración. El físico Klaus Fuchs, varias veces, había tomado contacto con el espía pro soviético Harry Gold, a quien le había pasado información ultra secreta. El juicio a que dio lugar esta traición, involucró al propio Oppenheimer, como vimos anteriormente.

El número de los habitantes de la ex-escuela creció hasta convertirla en un poblado y luego en una pequeña ciudad. Los sesenta iniciales llegaron a dos mil a mediados de año, subiendo a tres mil quinientos al finalizar diciembre. En 1944 la cantidad llegó a 6.000 y, como era obvio, las universidades norteamericanas se vieron despobladas. Todos las mentes científicas de los Estados Unidos estaban trabajando en el proyecto “Manhattan”.

En julio de 1945, el General Groves informó al alto mando del ejército que se tenía lista una bomba, y en sus últimos detalles otras dos, por lo que recibió la autorización para someterla a prueba, la que fue fijada para la madrugada del día 16.

Una caravana de camiones enfiló hacia el desierto. En uno de ellos era transportado el artefacto. Los vehículos se detuvieron luego de recorrer 320 kilómetros, en un sitio conocido como Alamogordo. Los ingenieros montaron una torre metálica de seis metros de altura, donde fue colgada la bomba. Los puestos de observación y control se habían colocado a diez, quince y veinte kilómetros del punto cero.

La cuenta regresiva comenzó. Eran dos años de ardua y constante investigación, pero no todos estaban tranquilos. Temían que algún imponderable pudiera derivarse, con consecuencias imprevisibles.

A las 05,29 horas del 16 de julio explosionó. Ninguno de los observadores, de acuerdo a las instrucciones recibidas, miró directamente, pese a que se encontraban con anteojos oscuros. Pasados un par de segundos, los más audaces se atrevieron. Un globo crepitante de fuego ascendía, como si quisiera tragarse el cielo.

El testimonio del periodista William Laurence, destacado por The New York Times, bajo juramento de no revelar el secreto, es sobre-cogedor: “Fue como el gran final de una poderosa sinfonía de los elementos: fascinante y aterradora. Amenazadora, devastadora, plena de grandes promesas y grandes amenazas. En aquel momento comprendimos la eternidad. El tiempo se detuvo. Fue como si la tierra se hubiese abierto y el cielo se hubiera desgarrado.”

El presidente Harry Truman (imagen) justificó el empleo de la mortífera nueva arma como un medio de acortar la guerra y reducir las bajas. El arma nuclear fue desarrollada únicamente para ganar la guerra y con este propósito sumó la terrible resolución de utilizarla. Pero otros investigadores han señalado que tal demostración de poderío norteamericano no era necesario derrotar al Japón.

La “diplomacia atómica” de Truman perseguía la evidente finalidad de intimidar a Stalin aumentar su poder de negociación en los acuerdos de paz de postguerra en relación a la Unión Soviética. Con la bomba atómica, Estados Unidos restaba importancia a la intervención soviética contra Japón.

Litley Boy Lanzada sobre Hiroshima el 6-08-1945
Litley Boy Lanzada sobre Hiroshima el 9-08-1945

Se temía el avance soviético en Manchuria, Corea y otros territorios ocupados por los japoneses durante la guerra. De hecho, Japón estaba negociando la mediación de la U.R.S.S. La “extorsión atómica” tuvo como fin frenar las ambiciones o exigencias post-bélicas soviéticas. Además Estados Unidos tenía que justificar la costosa inversión que significó el desarrollo del Proyecto Manhattan (nombre que recibió el plan secreto de investigación y construcción de la primera bomba, del que participaron físicos, científicos, técnicos y militares, que en la mayoría de los casos ignoraban la finalidad de sus trabajos) y medir los resultados del arma atómica.

El 15 de Agosto de 1945, seis días después del bombardeo de Nagasaki, Japón se rendía de forma incondicional. El anuncio del fin de la guerra lo hizo el propio emperador a través de la radio; era la primera vez en la historia que los japoneses oían la voz de su emperador. Con ese comunicado, el emperador renunciaba a su condición de divinidad.

ALGO MAS…

Por el bando de los aliados, fue realmente una carta la que dio el punto de partida a las experiencias para obtener una bomba atómica. Albert Einstein, -el eminente sabio alemán que había recibido la ciudadanía norteamericana, al llegar a Estados Unidos en 1939, luego de alejarse de Europa al hacerse firme en su patria el régimen nacista-escribió las siguientes impresiones al Presidente Franklin Delano Roosevelt; “El Uranio puede ser utilizado en un futuro próximo como una fuente nueva e importantísima de energía”.

Le detallaba a continuación las experiencias que estaba realizando Enrico Fermi, quien había emigrado a Norteamérica en 1938, luego de recibir ese mismo año el Premio Nobel de Física, y le exponía a la vez los temores que lo embargaban, pues tenía conocimiento de que los alemanes, al parecer, también estaban desarrollando proyectos apuntados a la obtención de un arma nuclear. Einstein concluía su carta así: “La bomba atómica que podría ser fabricada y transportada por un buque a un puerto enemigo, no sólo destruiría ese puerto, sino además devastaría todos los terrenos adyacentes”.

La misiva le fue entregada personalmente a Roosevelt, por el economista Alexander Sachs, en octubre de 1939, expresándole :

-Señor Presidente, en esta carta hay algunas ideas que pueden cambiar el destino del mundo.

El mandatario estadounidense comprendió la trascendencia de lo que le manifestaba Einstein, y ordenó se le propusiera un plan de acción para materializar la fabricación de la bomba, plan que fue llamado “Proyecto Manhattan”.
La carrera tuvo una fecha de inicio casi simultánea en el III Reich, pero allí tuvo diferentes obstáculos que frenaron su desarrollo, no pudiendo, afortunadamente, llegar a tiempo a la meta.

Biografia de Adolf Hitler Ideologia NAZI Espacio Vital Mi Lucha

Biografía de Adolf Hitler
Ideologia NAZI y el Espacio Vital

Biografia de Adolf Hitler Ideologia NAZI Espacio Vital Mi Lucha

HITLER ADOLF (189-1945)
(Brannau-am-Inn, Austria, 1889-Berlín, 1945)

De Personalidad compleja, a la vez mediocre y carismática, Adolf Hitler marcó para siempre la historia del mundo, al encarnar, mediante el culto  al Führer, la dictadura nazi, que rebasó los límites de la monstruosidad y la barbarie en el siglo XX.

Clave de la ideología y el régimen, Adolf Hitler, fundador y caudillo del nacionalsocialismo, ha sido estudiado por sus biógrafos desde todos los puntos de vista, incluido el psicoanalítico, como el trabajo realizado por el doctor Langer durante la Segunda Guerra Mundial por encargo del gobierno norteamericano.

A pesar de su personalidad enigmática, pocas dudas subsisten sobre el personaje; sin embargo, la cuestión historiográfica no reside en perfilar su retrato real, sino en discernir la imagen que de él se forjaron su Partido y el pueblo alemán en un proceso de deificación.

BIOGRAFÍA ADOLF HITLER: Político alemán de origen austriaco. Nació el 20 de abril de 1889 en un medio modesto. De niño demostró una gran inteligencia, así como un carácter obstinado. Su padre  era aduanero en Braunau am Inn, Austria (el futuro jefe del Estado nazi obtuvo la nacional alemana en 1932). Después de realizar estudios mediocres, el joven, convencido  de sus talentos artísticos, intento en vano ingresar en la Academia de bellas artes de Viena. Sin embargo, la existencia que  llevaba en la capital austríaca distaba mucho de sus sueños como pintor. Malvivió durante unos años vendiendo sus acuarelas a los turistas.

Entre 1909 y 1913, Hitler conoció los comedores de beneficencia y los albergues nocturnos, y descubrió la hostilidad contra el régimen democrático, el antisemitismo y el pangermanismo, temas que se convirtieron posteriormente en las bases de su visión del mundo.

Se alistó como voluntario en el ejército bávaro en el que alcanzó el grado de cabo, resultó herido en un ataque con gases que le dejó temporalmente ciego y fue premiado con las cruces de Hierro de 1a y 2a Clase. Mas tarde también resultaría lastimado por un ataque de gas que lo dejó internado con una ceguera hasta después del final de la guerra.

La actuación de Hitler en armas puede considerarse más que satisfactoria. Inicialmente se le había declarado en Salzburgo no apto para el ejército, pero en 1914 pudo alistarse como voluntario para ser destinado a Somme. Fue ascendido a cabo y condecorado por su valor en combate. Poco antes del final de la guerra, Hitler quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos, aunque se ha argumentado que en realidad su ceguera fue una reacción histérica ante la derrota alemana. Años después expresaría que al quitarse la venda que cubría sus ojos descubrió que el objetivo de su vida era salvar a Alemania.

Recuperado regresó a Munich, donde presenció la proclamación de la República en noviembre de 1918. Aquí, se confirmaron sus ideas acerca de los verdaderos enemigos de Alemania, que eran para él los socialistas y los judíos, quienes habían protagonizado la revolución de noviembre. Y en células del ejército en las que se creía que la derrota alemana se debía a la traición interior, se iniciaron sus primeros contactos con el Partido Obrero Alemán (DAP), cuyos dirigentes, el ingeniero Peder y el escritor Eckart, se distinguían por su antisemitismo y su pangermanismo.

Hitler estaba muy molesto con la derrota de Alemania, quien culpaba a todos los políticos de la república de Weimar como los responsables directos del fracaso de la guerra y del armisticio deshonroso firmado en Versalles. Para él era como una “puñalada por la espalda”, y decidió usar todas sus fuerzas para destruir ese “gobierno traidor”. A la vez fue paradójico, pues ese gobierno que el acusaba de traidor, fue el factor decisivo en la creación de las condiciones económicas, sociales y políticas que permitieron que Hitler y su partido llegaran al poder.

Hitler comenzó a trabajar como espía para la policía, infiltrándose en partidos de izquierda. Pero en una oportunidad le fue asignado un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, fundado por Dietrich Eckart. Se trataba del Partido Obrero Alemán y Hitler se involucró en las actividades con gran entusiasmo. No tardó en ganar notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos marxistas y a los judíos, a quienes pronto se vería en toda Alemania como los responsables de la derrota y el colapso económico.

Este partido no era sino uno más entre tantos, pero la acción de un Hitler fogoso, entusiasta e idealista no tardó en transformarlo en un gran movimiento de masas. En 1921, ya con el caudillo en la conducción, se adoptó el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, NAZI pava sus detractores y enemigos.

Nacionalsocialismo
El nacionalsocialismo, también conocido como nazismo, fue un movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozia-listiche Deutsche Arbeiter-Partei, NSDAP), llamado habitualmente partido nazi. Su apogeo culminó con la proclamación del III Reich, el régimen totalitario alemán presidido entre 1933 y 1945 por Adolf Hitler, responsable del inicio de la Segunda Guerra Mundial y causante del Holocausto.

“Putsch de Munich” o el “Golpe de la Cervecería”: El 8 de noviembre de 1923, Hitler y su organización irrumpieron en  una cervecería a las afueras de Munich, anunciando sus intenciones de derrocar al gobierno y formar uno nuevo junto a Ludendorff, reclamando la ayuda de otros dirigentes nacionalistas bávaros y de las fuerzas militares locales en la tarea de marchar sobre Berlín, remedando de algún modo la marcha sobre Roma de Mussolini, a la que ya nos hemos referido. Cuando Hitler y sus seguidores marcharon desde la cervecería hasta el Ministerio Militar Bávaro, la policía disolvió la revuelta inmediatamente y sin dificultad. Hitler se refugió en la casa de un amigo y hasta pensó en suicidarse.

Los dos cabecillas (Hitler y Ludendorff) fueron detenidos y juzgados; las penas, empero, fueron muy leves, y Hitler aprovechó la reclusión para escribir Mein Kampf, libro en el que condensaba todo su pensamiento político. Libro que dictó en la prisión de Landsberg a Emile Maurice y Rudolf Hess, es considerado la Biblia del nazismo, pero dista de ser un tratado doctrinal, y en sus páginas abundan más las digresiones y reiteraciones de ideas muy simples que la veta ideológica. Se conservan sus discursos y las conversaciones con algún interlocutor previamente seleccionado, pero con todo aparece más como un activista, cuyo único designio fuera alcanzar el poder, que como un estadista.

Fue arrestado por alta traición y sentenciado a cinco años de prisión en la cárcel de Landsberg, aunque recibió un trato privilegiado, y fue liberado en diciembre de 1924 como parte de una amnistía a los prisioneros políticos. Durante su estadía en la prisión, Hitler redactó el libro Mein Kampf (“Mi Lucha”), que más tarde se convertiría en ideario y libro sagrado de los nazis. Las ideas expuestas en Mein Kampf se repiten obsesivamente. Su desprecio por la democracia sólo es superado por el que muestra por las razas inferiores, entre ellos los eslavos, y por el odio irracional hacia los judíos. El mundo se concibe regido por la fuerza: “Lo primero de todo, el combate; luego, tal vez el pacifismo”.

Hitler se fotografía con otros acusados en el proceso por el putsch de Munich, entre ellos, en el centro, el muy laureado mariscal Ludendorff y Frick (tercero por la izquierda, figura clave de los primeros momentos del nazismo y ministro en el primer gabinete presidido por Hitler, en 1933.

El fracaso del intento de derrocar la República mediante un golpe de Estado llevó a Hitler a adoptar la estrategia de la legalidad, aceptando las reglas de Weimar, imaginando que podía manejarse dentro del marco de la legalidad hasta concentrar suficiente poder como para alcanzar el gobierno.

En abril de 1932, Hindenburg fue elegido presidente del Reich, con 19 millones de votos, pero aquel a quien llamaba con desprecio el «pequeño cabo bohemio» obtuvo 13 millones de sufragios. En enero de 1933, Hindenburg fue convencido por el excanciller Franz von Pappen (1879-1969) de que Hitler era la única persona que podía gobernar Alemania y lo nombró canciller antes de que terminara el mes. Se había iniciado el proceso que culminaría en uno de los conflictos más horrorosos de la historia.

Posteriormente, disolvió el Reichstag por primera vez, en julio de 1932, y por segunda vez en noviembre, con la esperanza de que el NSDAP retrocediera. En efecto, esto sucedió el 6 de noviembre, cuando el Partido nazi perdió 2 millones de votos y 34 escaños en el Reichstag. Las finanzas del partido estaban en su peor momento.

Nunca la conquista del poder había parecido tan lejana. ¿Acaso era el principio del fin para el Partido nazi? En realidad, aprovechando hábilmente la violencia callejera y los discursos tranquilizadores dirigidos al ejército y a los medios financieros, Hitler logró ser aceptado, y en 1933, Hitler fue nombrado canciller con el apoyo de los partidos de derechas.

Provisto de un bagaje político elemental, este hombre orientó todo, incluso sus defectos, al servicio de la conquista del poder. Fueron indudables sus dotes de actor, capaz de la representación histriónica en todo momento, haciendo equilibrios en sus ataques de ira. Uno de sus biógrafos, Gisevius, que le trató personalmente, describe sus furias ante una queja o un disentimiento, por leves que fueran: “Ofrecía una estampa espeluznante. Pelos enmarañados, ojos desorbitados, rostro descompuesto y purpúreo. Hubo un momento en que temí verle caer redondo al suelo, víctima de un ataque apoplético”.

Cuando Hitler logró consolidarse con su poder inició una táctica política para controlar toda la vida pública del país. Ignoró y sometió las instituciones de la democracia e inició su puesta en escena de la aplicación de sus teorías antisemitas expresadas en el libro sagrado NAZI. También hablaba del espacio vital para Alemania, y para ellos debía recuperar los territorios anexos que antes había sido entregados en aquel pacto traidor de 1918. De esta manera comienza una presión política internacional, que a corto plazo llevaría a la Segunda Guerra Mundial.

Una de sus primeras medidas fue eliminar a los colaboradores de dudosa fidelidad que operaban dentro de su propio partido y al mismo tiempo inició la persecución, y poco después liquidación sistemática, de los diferentes grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que él consideraba enemigos de Alemania y razas impuras: judíos, gitanos, comunistas, enfermos mentales, discapacitados, testigos de Jehová y homosexuales, entre muchos otros.

En 1935, comenzó con el rearme de Alemania, restableciendo el servicio militar, un ejército y una marina potentes y unas nuevas fuerzas aéreas, a la vez que repudiaba todas las cláusulas del tratado de Versalles. En marzo de 1936 lo violó al ocupar Renania, zona desmilitarizada, ante la pasividad de Inglaterra y Francia. Cuando en julio de 1936 se inició la Guerra Civil española, un asunto al que ya hicimos referencia al hablar de Mussolini, Hitler recibió una petición de ayuda del general Franco, sublevado contra el gobierno de la República, y el envío de tropas le sirvió a Hitler para entrenar al nuevo ejército alemán y sus métodos de combate.

En 1937, llevó a cabo una purga en las fuerzas armadas y se autoproclamó comandante en jefe de las mismas. En 1938 se anexionó Austria, la región de los Sudetes en Checoslovaquia y la comarca de Memel en Lituania. Su política expansionista lo llevó a ocupar el llamado “corredor de Danzig”, un territorio bajo jurisdicción polaca. La firme resistencia de Polonia y el apoyo prestado a dicho país por Francia y Gran Bretaña conllevaron el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Mediante una pacto de no agresión con Rusia, Hitler consiguió el beneficio de la neutralidad de Rusia, y de esta manera tuvo “sus espaldas” tranquilo para poder concentrar sus fuerzas bélicas en el frente occidental Polonia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Francia e Inglaterra. Cuando confirmó que no podía vencer tan fácilmente a la ofensiva inglesa, quienes tuvieron una excelente actuación frente a los agresivos ataques alemanes mediante aviones y bombas de largo alcance y máximo poder, decidió contra las sugerencias de los altos mandos del ejercito alemán, romper el acuerdo con Stalin e iniciar un ataque masivo sobre las principales ciudades rusas para ocupar su territorio que contaba  con importantísimas reservas de recursos que Alemania necesita para su guerra.

Los alemanes fueron detenidos en Stalingrado y se inició el contraataque del Ejército Rojo. La invasión no sólo no había logrado el triunfo rápido que Hitler quería, sino que los rusos empezaban a marchar hacia el Oeste.

Por otro lado, cometiendo un segundo error táctico Hitler había declarado la guerra a EE.UU., que obligaron a este poderoso país a comenzar un ataque en Europa. Fue un error porque EE.UU. estaba mas preocupado en atacar a Japón por sus acciones inesperadas en Pearl Harbor, que involucrarse en la guerra mundial, por lo que de alguna manera el caudillo nazi firmó su propia sentencia de muerte.

A partir de las derrotas en El Alamein y Stalingrado, los planes de Hitler se volvieron cada vez más vacilantes y torpes. Los rusos forzaron el retroceso alemán y el 6 de junio de 1944 los ejércitos aliados desembarcaron en Normandía, norte de Francia, en lo que fue la operación anfibia más grande de la historia.

Cuando veía que su proyecto para un gran Alemania, dueña del mundo se esfumaba, decide tomar personalmente el mando de sus soldados, marginando al grupo de hombres que siempre lo habían apoyado. Así también muchos veían un final atroz a corto plazo por lo que descontentos buscaron soluciones mas “prácticas y rápidas” para dar un final a esta larga guerra sanguinaria. Se organizó en 1944 un plan conocido como Operación Valkiria para intentar asesinarlo con una bomba debajo de su mesa cuando Hitler planeaba nueva tácticas militares para defender las ofensivas en diversos frentes. La operación falló porque unos de los comandantes alejó el maletín de la bomba porque le molestaba para trabajar. La bomba explotó, hubo heridos y el Furher apenas resultó lastimado. La venganza y persecución posterior contra los conspiradores fue implacable.

La guerra continuaba, mal para Alemania, los aliados seguían ganando territorios, los alemanes se replegaban, muchos desertaban y el final era evidente. Sólo era cuestión de tiempo para destrozar totalmente a este país colmado de NAZI fanáticos, que a pesar de esta tragedia, no detuvieron el genocidio judío y que inclusive se postergaron recursos bélicos en el frente para se reorientados hacia los campos de concentración. Era mas importante eliminar judíos que ganar la guerra o perderla con honor.

Hitler vivía aislado del mundo en sus búnkers durante los dos últimos años de la guerra, dando órdenes imposibles de cumplir, mientras los jerarcas de su partido se centraban en gobernar los territorios que aún controlaban los soldados alemanes. Recluido en un refugio de hormigón que mandó a construir bajo los jardines de la Cancillería, vivió las últimas semanas de su vida en un Berlín asediado por el Ejército Rojo.

Hitler quería que todo lo relacionado con él fuera eliminado, dejó órdenes claras para luego de su suicidio. La defensa debía continuar hasta las últimas consecuencias, inclusive recurrir a niños para tomen armas en defensa  de su pueblo ario. Su último día fue el 30 de abril de 1945, luego de redactar su testamento político, almuerza con sus secretarias. Ordena instrucciones para su cremación y  a las cuatro de la tarde en compañía de su amante, Eva Braun se encierra en su dormitorio, escuchándose un disparo a los pocos instantes.

Muere el gran dictador alemán, solo Bormann y Goebbels le siguieron siendo fieles, los demás jerarcas intentaron algún arreglo con los aliados y de esta manera el sueño dorado de un Reich de mil años sólo quedaron ruinas.

Adolf Hitler se suicidó junto con su amante y secretaria Eva Braun,
con quien había contraído matrimonio horas antes, el 30 de abril de 1945.

EL ENTORNO FIEL DE HITLER

Hermann Goring (1893-1946).
Se distinguió como aviador durante la Primera Guerra mundial, y luego participó en el fallido golpe (putsch) de Munich en 1923. Ministro del aire en 1933, se le encargó la ejecución del plan cuadrienal lanzado en 1936. Su influencia disminuyó durante la guerra, en beneficio de Himmler.

Heinrich Himmler (1900-1945).
Después de haber participado en el golpe de Munich, fue nombrado Reichsführer SS en 1929 y convirtió la SS en la fuerza que controlaba el conjunto de las policías alemanas.

Joseph Goebbels (1897-1945).
Adherente del Partido nacionalsocialista a partir de 1922 y virulento orador, encabezó el ministerio de la información y la propaganda en 1933.

Rudolf Hess (1894-1987).
Ayudó a Hitler a redactar Mein Kampf mientras permanecían prisioneros. Ministro sin cartera en 1933, fue designado como el sucesor de Hitler en 1939 y despegó rumbo a Inglaterra en 1941, por razones desconocidas (Se supone para un proyecto de una alianza contra la U.R.S.S.). Falleció en cautiverio en 1987.

En los campos de exterminio millones de hombres, mujeres y niños perecieron. Los sobrevivientes prefirieron callar durante años el calvario que habían padecido

El exterminio de los judíos en Europa: Designada con el término Holocausto, o con la palabra hebrea Shoah, que significa «destrucción», la masacre sistemática de los judíos en Europa a manos de los nazis se remonta para algunos historiadores al otoño de 1941, y para otros a la conferencia de Wannsee, realizada en enero de 1942. El historiador Raúl Hilberg calculó el número de víctimas en 5.100.000 personas, de las cuales tres millones corresponden a las fallecidas en los campos de la muerte. Transportadas en trenes por toda Europa, las poblaciones judías, mezcladas con aquellos que los nazis consideraban hombres inferiores (cíngaros, eslavos, homosexuales), fueron exterminadas en las cámaras de gases, o murieron debido a los malos tratos o el trabajo forzado. En este asesinato colectivo e industrial, Auschwitz, un campo de concentración y exterminio ubicado en Polonia, se convirtió en un símbolo a partir de enero de 1945, luego que los soldados soviéticos lo liberaran: en tres años, un millón de personas fue asesinada en ese lugar.

EL SUICIDIO DE HITLER: Ese 30 de abril dio su ayudante Otto Günsche expresas instrucciones de lo que debían hacer con su cadáver y el de su flamante esposa Eva Braun. Hitler estaba obsesionado en eliminar todo lo relacionado con su figura, y supuestamente deseaba evitar ser mostrado como símbolo del triunfo aliado, y lo que era peor aún, el segundo fracaso de Alemania en una guerra mundial. Luego de las órdenes, dicta su testamento y se retira junto a Eva a su despacho personal donde a los pocos minutos se escucha un disparo.

Cuando sus ayudantes ingresan Hitler yace muerto en su sofá y Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro había actuado rápidamente.

El mismo día 30 se despidió de su plantilla, comió tranquilamente con la señora Hitler y ordenó al criado y al chófer que trajeran 200 litros de gasolina y los dejaran en el jardín, sobre el bunker. El criado siguió sus indicaciones, pese a la dificultad que suponía encontrar semejante cantidad de gasolina en el tiempo requerido. La pareja se retiró a su habitación, y el criado oyó un disparo. Cuando abrió la puerta se encontró a Hitler con una herida de bala en la cabeza y a Eva envenenada.

Ambos cuerpos fueron llevado fuera del bunker e incinerados rociándolos con combustible (muy difícil de conseguir por esa época de la guerra). De todas maneras aún siguen los defensores de que solo fue una teatralización, que en realidad Hitler no murió y que había logrado escapar en submarino, para llegar a las costa de Sudamérica.

Muchas preguntas han sido formuladas sobre este tema, y más de medio siglo después de los hechos no se pueden responder con seguridad. Los testimonios, incluido el criado de Hitler, Heinz Linge, que en 2003 seguía vivo, declararon que Hitler se envenenó y se disparó.

Linge dijo que él mismo había cremado los cuerpos y enterrados en el jardín. Los rusos entraron el 2 de mayo de 1945 al búnker pero jamás encontraron los restos quemados, solo prendas que podían ser de su mujer. Posteriores búsquedas dieron con todos los cadáveres de la familia Goebbels y de un hombre que hacía de doble de Hitler.

Imágenes de Hitler

 

MITOS DEL FÜHRER:

Una vez convertido en Führer de Alemania, fue deificado y objeto de la adoración de las muchedumbres, en un proceso de identificación líder-pueblo que ofrece perfiles inexplicables y que responde, probablemente, a algún tipo de patología social.

Este culto se convirtió en un rasgo esencial del Estado nazi. Al historiador le corresponde buscar las bases de la autoridad carismática. Uno de los máximos especialistas, Kershaw, de la universidad de Nottingham, ha señalado seis motivos en la génesis del mito del Führer.

1. Personificaba la nación por encima de los intereses particulares y egoístas de individuos y partidos.

2. Se le consideraba artífice del milagro económico alemán de los años 30, al eliminar el paro de 6 millones de personas.

3. Se le vio como representante de la justicia popular contra los enemigos del pueblo, aunque en la administración de esa justicia se recurriera al crimen, como ocurrió en la masacre de las SA en 1934.

4. Por algunos grupos, entre ellos autoridades eclesiásticas, se le estimaba un moderado rodeado de fanáticos, que le ocultaban los excesos.

5. En las relaciones internacionales era un valeroso defensor de los derechos de Alemania.

6. En los primeros años de la guerra parecía justificar su fama de genio militar, que conducía de forma infalible los ejércitos.

En definitiva, Hitler aparecía como el bastión frente a los grandes enemigos: bolcheviques, socialistas, judíos y potencias rivales.

Los mismos que le encumbraron fueron los primeros catecúmenos de esta nueva religión del héroe. En el juicio de Nuremberg, los líderes nazis, derrotados y amenazados por severísimas sentencias, no dejaron de ensalzar la memoria de su Führer. Para Alfred Rosenberg el “motor infatigable de las grandes realizaciones del Estado nacionalsocialista”, para Hans Frank “una especie de superhombre” y para Von Schirach, jefe de las juventudes hitlerianas, un “aliado de la Providencia”.

Adolf Hitler, consciente de que la propaganda debía estar bien presentada para ser realmente efectiva, aficionado al cine y antiguo estudiante de arte, pidió a Leni Riefenstahl, de 32 años, que grabara el congreso nazi anual de Nuremberg de 1934. La película de Riefenstahl, estrenada en Alemania en 1935, es el documental más controvertido que se ha filmado: El triunfo de la voluntad, una oda innovadora y electrizante, dedicada a Hitler y a su partido.

Frente al potencial aburrimiento que provocaría la oratoria subida de tono de los oradores, el público estático y los desfiles interminables, Riefenstahl, antigua bailarina y actriz cuyo debut como directora con La luz azul (1931) había constituido un éxito artístico y comercial, llevó a cabo una dirección brillante, con movimientos de cámara constantes, composiciones visuales sorprendentes y una emocionante banda sonora pseudowagneriana para crear una película que flaquea en pocos puntos.

El Hitler de Riefenstahl es un dios, que desciende de forma etérea de su aeroplano al principio de la película, filmado en tomas desde abajo durante el resto de la película. Cada gesto y cada palabra suya son recibidos por una multitud extasiada. El triunfo de la voluntad, a pesar de la condena ética que suscribe, es todavía hoy una obra maestra del cine documental y una referencia imprescindible para las técnicas de propaganda.

La juventud «un material humano»

Con la juventud daré comienzo a mi gran obra educativa, dijo Hitler.
Nosotros, los viejos, estamos gastados. Sí, ya somos viejos. […].

Mi pedagogía es dura. Educaremos una juventud ante la que el mundo temblará.
Una juventud violenta, imperiosa, intrépida, cruel. Así es como la quiero. Sabrá soportar el dolor. No quiero encontrar en ella nada débil ni tierno.

Quiero que tenga la belleza y la fuerza de las fieras jóvenes. La adiestraré en todos los ejercicios físicos. Ante todo, que sea atlética: es lo más importante. […].

No quiero ningún tipo de educación intelectual. El saber no haría más que corromper a mis juventudes. Que sepan sólo aquello que puedan aprender por medio del libre ejercicio de la curiosidad y la emulación. La única ciencia que exigiré a estos jóvenes es el dominio de sí mismos. Aprenderán a vencer el miedo.

RANSCHNING, H.: Hitler me dijo.

UNA CURIOSIDAD:
¿Hubo una conexión entre Hitler y Rasputín?

Cuando se iniciaba el poder de Rasputín en la corte rusa, Adolf Hitler era un estudiante que malvivía en las pensiones de la Viena imperial. Pocos años después, la fama del monje siberiano se había expandido por toda Europa. Hitler, cabo del ejército del kaiser Guillermo II durante la Primera Guerra Mundial, se dejó tentar por dos cuestiones: el rumor de que Rasputín favorecía los intereses alemanes en Rusia y su poder esotérico para controlar las fuerzas ocultas.

En julio de 1916, el zar Nicolás, en el frente, legó a la zarina el nombramiento del ministro de Relaciones Exteriores. Alejandra, por influencia de Rasputín, eligió al germanófllo Boris Sturmer Vladimirovich, quien fue acusado de socavar al gobierno en favor de Alemania. Rasputín, a su vez, fue sospechoso de ser también espía de los alemanes. Hitler bebió de las fuentes de Rasputín y vio en esa fascinación por lo oculto una forma de dominio de las masas. El líder nazi desarrolló desde entonces y con sus más íntimos colaboradores investigaciones sobre las fuerzas oscuras y la influencia del ocultismo cristiano sobre el poder.

En 1934 y por encargo directo de Hitler, el comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, creó un departamento secreto especializado en ocultismo, dirigido por el vidente Karl María Willigut, llamado el Rasputín de Himmler, en honor a la figura del monje ruso. Desde entonces y con la colaboración del especialista Otto Rahn, el líder nazi dedicó grandes sumas de dinero a la búsqueda de los iconos cristianos que le trasmitieran el poder absoluto de las fuerzas ocultas.

CRONOLOGÍA DE ADOLF HITLER

1889 Nace el 20 de abril, en Braunau am Inn (Austria).

1914-1918 Sirve como soldado en el Ejército bávaro, durante la I Guerra Mundial. Tan sólo asciende al grado de cabo.

1919 Se une al recién creado Partido Obrero Alemán, pronto rebautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (partido nazi).

1921 Elegido presidente (Führer) del partido nazi.

1923 Encabeza el fracasado putsch de Munich. Sentenciado a cinco años de prisión, sólo cumple ocho meses de condena, durante los cuales escribe Mi lucha. Sale de la cárcel, gracias a una amnistía general, en diciembre de 1924.

1928 El partido nazi obtiene 12 diputados en el Reichstag (Parlamento alemán).

1929 Inicio de la crisis económica mundial conocida como la Gran Depresión.

1930 El partido nazi obtiene 107 diputados en el Reichstag.

1933 Enero: es nombrado canciller. Marzo: el Reichstag traslada todas sus facultades legislativas al gabinete presidido por Hitler.

1934 Tiene lugar la denominada Noche de los cuchillos largos, auténtica purga dentro del propio nazismo.

1935 Inicia el rearme alemán, prohibido por el Tratado de Versalles de 1919.

1936 Envía tropas a la región desmilitarizada de Renania.

1938 Anexión de Austria y de la región checa de los Sudetes.

1939 Firma del Pacto Germano-soviético. Invasión alemana de Polonia. Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania. Comienza la II Guerra Mundial.

1940 Invasión alemana de Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Bélgica y Francia. Gran Bretaña evita ser invadida.

1941 Intento de invasión de la Unión Soviética: las fuerzas alemanas son repelidas a las puertas de Moscú. Estados Unidos entra en la lucha contra las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón).

1941-1945 Se intensifica la política de exterminio de la población judía. Más de cinco millones de judíos son asesinados durante el llamado Holocausto, así como un número también significativo de quienes eran considerados por el nazismo como población marginal.

1944 Fracasada conspiración de oficiales alemanes para matar a Hitler.

1945 Deja a un país derrotado y se suicida en su búnker de Berlín, el 30 de abril.

Corría Sangre Judía Por Las Venas de Hitler

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

Las colonias de América dependían del trabajo de los esclavos. Pero a mediados del siglo XVIII muchas personas se empezaban a cuestionar la moralidad de la esclavitud.

Durante todo el siglo XVIII, Gran Bretaña, Francia y España se enriquecieron gracias a los impuestos y a los beneficios obtenidos en las colonias. Gran parte de su riqueza se debía al trabajo de los esclavos. Dinamarca, Suecia, Prusia, Holanda y Génova (Piamonte) comerciaban también con esclavos.

Los europeos compraban africanos a los traficantes de esclavos y a los líderes locales, que veían en el tráfico de esclavos un medio de castigar a los criminales, deshacerse de los enemigos, librarse de los cautivos y enriquecerse con ello. No se sabe cuántos se vendieron en total, pero los historiadores han estimado que 45 millones de esclavos partieron de Africa entre 1450 y 1870, aunque sólo 15 millones sobrevivieron. Muchos europeos estaban en desacuerdo con el tráfico de esclavos, pero creían que era la única manera de lograr mano de obra para las plantaciones.

Algunos esclavos escaparon de las plantaciones y fundaron sus propios pueblos en zonas remotas. En 1739, un grupo de esclavos jamaicanos cimarrones se rebelaron contra los británicos.

Afortunadamente, algunas personas  comenzaron a protestar, sosteniendo que la esclavitud iba en contra de la ley de Dios y de la decencia humana. El filósofo francés Rousseau, en su obra El contrato social, escribió en 1764: «El hombre ha nacido libre, pero en todas partes está encadenado».

Sus escritos  inspiraron la revolución en Francia y en América del Norte, y la libertad individual comenzó a considerarse como un derecho social, no ya como un don otorgado por el rey. Las ideas de Rousseau también animaron a ciertas personas a luchar en nombre de otras que no podían defenderse por sí mismas. Políticos, hombres de la Iglesia y gente corriente comenzaron a pensar en cómo podían ayudar a los esclavos. Pero los argumentos morales no tenían tanta fuerza como los beneficios que generaba la esclavitud. (ver La Ilustración)

EL FIN DEL COMERCIO DE ESCLAVOS

Entre 1777 y 1804, la esclavitud fue ilegalizada en el norte de Estados Unidos. Dinamarca abandonó del comercio de esclavos en 1792 y Gran Bretaña, en 1807. Pero el tráfico de esclavos continuaba. La marina británica tomó drásticas medidas contra el comercio de esclavos desde 1815, pero la esclavitud seguía siendo legal en casi todas partes. Una revuelta de esclavos en la colonia francesa de Santo Domingo en 1791-1793 condujo a la abolición en Francia, aunque en 1803 se volvió a legalizar la esclavitud. En 1831, un levantamiento de esclavos en Virginia provocó el endurecimiento de las leyes y el incremento de la defensa de la esclavitud entre los blancos del sur de Estados Unidos.

Antes de la abolición, los barcos de esclavos seguían una ruta de navegación triangular por el Atlántico, llevando artículos manufacturados de Europa a África, esclavos a América y productos como el azúcar de regreso a Europa.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudWilliam Wilberforce (1759-1833) era miembro del Parlamento por Hull, un concurrido puerto esclavista, pero le horrorizaba el comercio de esclavos. Junto a otros cristianos humanitarios empezó en 1784 una campaña contra el comercio de esclavos, que acabó prohibiéndose en todo el Imperio británico en 1807.

Las condiciones de vida en los barcos esclavistas eran terribles e insalubres. Los esclavos, amontonados en las bodegas del barco, apenas podían moverse.

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la Esclavitud

FILANTROPÍA: En Gran Bretaña, Thomas Clarkson (1760-1846) y William Wilberforce dirigieron una campaña antiesclavitud y, en 1807, su país abolió el comercio de esclavos. Sin embargo, pasaba el tiempo y no se liberaba a los esclavos. Wilberforce murió justo antes de que todos los esclavos en manos británicas fueran liberados. Los europeos empezaban a sentirse incómodos con la esclavitud y la armada británica bloqueó el comercio deteniendo algunos barcos esclavistas.

Pero la esclavitud continuaba en Cuba, Costa Rica, Brasil y el sur de Estados Unidos. Las grandes plantaciones se habían levantado sobre la base del trabajo esclavo y sus propietarios eran reacios a cambiar. Además, Europa disfrutaba de algodón y tabaco muy baratos procedentes de los estados sureños de Estados Unidos. En este país, los habitantes del norte apoyaban la emancipación, pero los sureños querían conservar a sus esclavos. Finalmente, la esclavitud acabaría siendo prohibida en Estados Unidos en 1863; en Cuba, en 1886; y en Brasil, en 1888. El comercio de esclavos de los árabes en Africa acabó en 1873.

FECHAS CLAVES

1592 Empieza el tráfico de esclavos británico.

1739 Revuelta de esclavos en Jamaica.

década de 1760 Auge del tráfico de esclavos.

1791—1801 Revuelta de esclavos en Santo Domingo.

1792 Abolición del comercio de esclavos en Dinamarca.

1807 Abolición del comercio de esclavos en Gran Bretaña.

1834 Abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

1865 Abolición de la esclavitud en Estados Unidos.

1880 Abolición de la esclavitud en España.

1888 Abolición de la esclavitud en Brasil.

LA REVUELTA DE LOS ESCLAVOS EN SANTO DOMINGO

El fin de la esclavitud Willians Willberforce Historia de la EsclavitudLa Revolución francesa se extendió a todas las colonias francesas de ultramar En 1791, la Asamblea Nacional de Paris decidió conceder el voto a los esclavos de Santo Domingo (hoy Haití, en el mar Caribe). Los propietarios de plantaciones se opusieron y entonces cien mil esclavos se rebelaron. Muchos propietarios de esclavos fueron asesinados, se destruyeron casas y se quemaron las plantaciones de café y azúcar.

Napoleón envió tropas a la isla y estalló una larga guerra civil encabezada por Toussaint l`Ouverture (imagen-1746-1803), un antiguo esclavo que se declaró a sí mismo gobernante de la isla en 1801. La economía de los estados sureños de Estados Unidos dependía de la mano de obra esclava. La recogida del algodón era uno de los principales trabajos de los esclavos. El algodón se exportaba para abastecer los telares de la Europa industrial.

El líder de la revuelta de esclavos de 1831 en Virginia, Nat Turner (1800-1831), mató a su amo y a 57 blancos, y animó a 60 esclavos a sublevarse. Su revuelta duró varios meses, pero finalmente él y sus seguidores fueron capturados y ahorcados.

Ver: Vida de Espartaco, el Esclavo Romano

La noche de los cristales rotos Persecuciones SS SA a Judios Alemania

A comienzos de la década de 1930 había en el continente algo más de nueve millones de judíos. Los más numerosos eran los “orientales”; hablaban el Yiddish, eran ortodoxos y muchas de sus comunidades adherían al movimiento jasídico. Integraban las capas más bajas de las poblaciones urbanas aunque cumplían una importante función económica, particularmente en lo que respecta al comercio.

Expresaban su identidad a través de la religión o bien de una especie de nacionalismo secular cuya manifestación más clara era el sionismo. Los judíos orientales estaban mayormente concentrados en las regiones de Galitzia, Polonia central, Lituania, Rutenia, Bukovina, Transilvania nororiental, Besarabia y Letonia suroriental.

ATAQUE A NEGOCIOS JUDIOS

Un componente fundamental de la ideología nazi era el antisemitismo. Tras la Primera Guerra Mundial, muchos alemanes se preguntaban por las razones de su derrota. Los nazis señalaron a los judíos como responsables. No era cierto -claro está- y, de hecho, ios judíos alemanes demostraron durante el conflicto ser leales súbditos del Kaiser. Pero para muchos de sus conciudadanos resultó una explicación irresistible: atribuir aquella catástrofe a un elemento “ajeno”, los exculpaba. Una vez en el poder, los nazis dictaron las Leyes de Nuremberg (1935), en virtud de las cuales los judíos quedaron virtualmente excluidos de la vida nacional. También hubo boicots a los comercios propiedad de judíos y otras medidas discriminatorias. El 7 de noviembre de 1938, un judío de origen polaco que había residido en Alemania, asesinó a un diplomático alemán en París, como protesta ante la persecución que sufrían los hebreos en el actual régimen. Este fue el detonante de una oleada de violencia contra los judíos. En la noche del día 9, un gigantesco pogrom se extendió portada Alemania. Casi 200 sinagogas fueron destruidas o arrasadas y unos 7.500 comercios propiedad de judíos fueron atacados y, a menudo, devastados. El ejercicio del poder no sólo no había hecho desaparecer la demagogia antisemita del nazismo sino que, por el contrario, la había radicalizado. El mundo asistió estupefacto a unos sucesos que fueron bautizados como “Noche de los Cristales Rotos”. Fue un ominoso aviso de lo que estaba por venir.

Un segundo grupo lo constituían los judíos “occidentales”. A diferencia de los anteriores, éstos se habían aculturado, es decir, no hablaban el Yiddish —para muchos un estigma del judaísmo de los ghettos— sino la lengua local. Su asimilación los había llevado a mantener una forma de judaísmo reformado; constituían las capas medias y profesionales de la sociedad y rechazaban toda ideología o movimiento basado en la identidad religiosa. Residían fundamentalmente en Poznania, Bohemia, Moravia, Hungría, Valaquia y Letonia.

Un tercer grupo lo formaban los judíos de Bulgaria, Serbia, la costa dálmata y Macedonia. Estos eran sefaradíes, es decir, descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. No hablaban ni el Yiddish ni las lenguas locales sino el Ladino, un derivado del español.

Con el deterioro de la situación económica en la región, la preponderancia abrumadora de los judíos en el comercio y las profesiones liberales los convirtió en presa fácil de un descontento popular muchas veces incitado por las autoridades mismas. Además de los ocasionales pogroms, las medidas más comunes fueron la expulsión del territorio, el boicot oficial de las empresas judías las reparticiones estatales dejaron de comprar a sus proveedores judíos— y la introducción de un sistemas de “cupos” en escuelas y universidades.

La situación en Alemania era radicalmente diferente. Allí, desde 1933 el régimen nacionalsocialista había puesto en marcha una política tendiente a separar a los judíos de la “comunidad del pueblo alemán”. Para 1938 ya habían sido expulsados de la administración estatal —incluyendo las Fuerzas Armadas y la enseñanza— y se les había prohibido a médicos, abogados y otros profesionales atender a clientes “arios”. Sus hijos tampoco podían concurrir a escuelas “no judías”.

En 1935 las Leyes de Nuremberg los privaron de la ciudadanía plena para convertirlos en “sujetos bajo la protección del Estado”; y prohibieron las uniones entre judíos y no judíos con el fin de “proteger la sangre y el honor alemán”. Luego de la introducción de estas medidas la política antijudía perdió intensidad, en gran medida porque en 1936 Hitler tenía otras prioridades: la remilitarización de Renania —una violación del Tratado de Versalles que podía provocar la guerra con Francia—; y las Olimpíadas de Berlín, ocasión que debía ser aprovechada para mostrar al mundo la nueva Alemania.

En marzo DE 1938 se produjo el Anchluss. Sin demora se aplicaron a la anexionada Austria las leyes antijudías vigentes en Alemania. Ese mismo mes el gobierno polaco intensificó su política antisemita y en un intento de deshacerse de sus judíos anunció que revocaría la ciudadanía de los israelitas de nacionalidad polaca que residían en Alemania.

Hasta que los nazis subieron al poder el 30 de enero de 1933, en Alemania vivían casi 600.000 judíos, menos de un por ciento de la población total. La mayoría de ellos estaban orgullosos de ser alemanes y más de 100.000 habían luchado en el Ejército durante la Primera Guerra Mundial. Muchos de ellos fueron condecorados. Algunos habían llegado a posiciones importantes en el gobierno y enseñaban en las universidades más prestigiosas de Alemania. De los 38 premios Nobel ganados por escritores y científicos alemanes entre 1905 y 1936, catorce eran judíos. La unión matrimonial entre judíos y no-judíos era común. Hablaban el idioma alemán y consideraban a Alemania como su hogar. Cuando el 1 de abril de 1933, los nazis realizaron la primera acción contra los judíos: un boicot a negocios y profesionales, lo presentaron como un acto de venganza contra las atrocidades que los judíos alemanes y extranjeros habían hecho circular en la prensa internacional para dañar la reputación de la aleraania nazi. Ese día las tropas nazis se pararon frente a tiendas, comercios y oficinas de profesionales judíos como doctores y abogados y pintaron estrellas de David en amarillo y negro y diferentes alusiones antisemitas en puertas y ventanas. También colocaron letreros con mensajes que decían, “no compre a judíos” y “los judíos son nuestra desgracia”.

Preocupadas por las consecuencias de una medida que complicaba la política de emigración “voluntaria” impulsada hasta ese momento, a fines de octubre las autoridades del Reich arrestaron a 17.000 judíos polacos —muchos de los cuales habían vivido en Alemania por décadas— y los condujeron a la frontera para deportarlos. A fin de asegurarse la cooperación de los deportados La Gestapo les distribuyó boletos ferroviarios que indicaban “viaje de ida a Palestina”. Pero las autoridades polacas se negaron a admitirlos.

Como consecuencia de esta situación, miles de personas que habían sido despojadas de su nacionalidad quedaron abandonadas a su suerte en una inhospitalaria tierra de nadie. Entre estos miles de deportados apátridas se encontraba la familia Grynszpan.

Estos judíos orientales habían vivido en Hamburgo hasta que la agudización de la política antisemita volvió su situación insostenible. Amenazados por el régimen nazi e imposibilitados de regresar a Polonia, en agosto de 1938 decidieron emigrar a Francia donde vivía su hijo Herschel (imagen izq.) y unos tíos. Pero las autoridades francesas les negaron el permiso de residencia. Herschel, sin embargo, permaneció ilegalmente en Francia, llevando una vida miserable, evitando la policía y durmiendo en las plazas de París y bajo los puentes del Sena.

Al enterarse de los sufrimientos de sus padres y hermanos decidió llevar a cabo un acto de venganza contra Alemania: en la mañana del 7 de noviembre de 1938 este joven de 17 años ingresó a la embajada alemana en París y disparó contra el secretario Ernst von Rath. El funcionario murió esa misma tarde en un hospital.

La organización del pogrom “espontáneo”

xHitler tomó conocimiento de estos hechos cuando asistía en Munich a la conmemoración anual del golpe nazi de 1923. También estaban presentes el ministro de propaganda y Gauleiter de Berlín, Joseph Goebbels, y la guardia vieja del partido. Durante a cena en la antigua alcaldía de la ciudad se recibió la noticia del deceso de von Rath.

Hitler conversó con Goebbels (imagen der.) y luego se retiró sin pronunciar su acostumbrado discurso. En su lugar, el ministro de propaganda dio vía libre a su verborragia antisemita indicando que se estaban desarrollando acciones “espontáneas” de venganza por el crimen de París”. En realidad, el pogrom de la “noche de cristal” (Kristallnacht) fue una combinación de actos premeditados y acciones espontáneas de los sectores más radicalizados del partido nacionalsocialista.

El 8 de noviembre el Vólkischer Beobachter —periódico dirigido por Goebbels— publicó un editorial incendiario en el que se invitaba a los dirigentes partidarios locales a organizar reuniones con el objeto de incitar al antisemitismo. Ese mismo día tuvieron lugar en algunos puntos del Reich los primeros incendios de sinagogas, saqueos de comercios y viviendas, y ataques a judíos . Pero el 9 por la noche la situación tomó un giro mucho más grave. Como en otras ocasiones, las acciones se llevarían a cabo sin que precediera una orden formal de los jerarcas nazis.

De hecho, el que fueran preparadas e implementadas por diferentes organizaciones partidarias —tales como la Juventud Hitleriana y las SA (Tropas de Asalto)— sin coordinación previa fue lo que dio la apariencia de espontaneidad. Luego de su discurso de la noche del 9, Goebbels envió instrucciones a las secciones de propaganda de cada una de las regiones (Gau) del Reich.

Paralelamente, el líder de las SA Victor Lutze hizo un llamamiento a sus jefes de grupo aunque sin darles consignas precisas. Estos, interpretando las vagas expresiones de sus jefes, pusieron en marcha el proceso de movilización ‘espontánea” de sus afiliados y simpatizantes locales. No quedan dudas sobre la responsabilidad de Goebbels en el desarrollo de los acontecimientos del 9-10 de noviembre.

Heinrich Himmler (imagen izq.) —que como jefe de la SS concentraba bajo su jurisdicción todos los servicios de seguridad interna y policía, incluida la Gestapo—  Herman Goering —asesor de Hitler, jefe de la Luftwaffe (aviación) y director del Plan Cuatrienal— fueron puestos al corriente.

Ninguno de ellos aprobó los métodos de Goebbels: el primero porque aspiraba a concentrar bajo su autoridad toda la política antijudía a fin de hacerla ordenada y racional. El segundo, porque temía que la violencia plebeya del ministro de propaganda hiciera peligrar el apoyo de las clases dirigentes—en particular el ejército y la burguesía—.

Desde la noche del 9 de noviembre y durante toda la jornada siguiente ciudades y pueblos de todo el Reich fueron escena de hechos sin precedentes. Prácticamente todas las sinagogas del país fueron incendiadas; siete mil comercios judíos fueron vandalizados —sus vidrieras destruidas dieron a esta jornada el nombre de “noche de los cristales”—; 26.000 judíos fueron internados en campos de concentración bajo la aberrante “ley de custodia protectora” que permitía al Estado detener sin recurso de habeas corpus a individuos considerados “peligrosos”. Entre noventa y cien personas murieron en menos de 24 horas: la mayoría fue asesinada por las bandas de nazis; unos pocos no pudieron soportar la barbarie y se suicidaron.

La Gestapo y la policía recibieron instrucciones del jefe del Servicio de Seguridad de las SS Reinhard Heydrich de proteger las personas y bienes no judíos,  de efectuar detenciones de judíos adultos varones para utilizarlos como fuerza de trabajo en los campos de concentración. Los bomberos, por su parte, debían limitarse a cercar los focos de incendios evitando que se extendieran a las propiedades no judías.

El 12 de noviembre Goering (imagen der.) convocó una reunión con representantes de los distintos organismos estatales y partidarios, así como de empresas aseguradoras, a fin de evaluar los daños y las medidas a adoptar con vistas a “arreglar la cuestión judía”.

Las pérdidas directas e indirectas fueron estimadas en varios cientos de millones de Reichsmarks (RM). Uno de los resultados más graves de la reunión fue la decisión de declarar la responsabilidad colectiva de los judíos alemanes por el asesinato de von Rath.

Como represalia, deberían pagar al Estado la suma de un billón de RM, aplicable a todos los bienes cuyo valor excediera los 5.000 RM; sus propietarios deberían pagar el 25 % del valor en cinco cuotas. Además se promulgó un decreto especial “para la restauración del paisaje callejero” por el que se obligaba a los comerciantes judíos a costear los gastos de los daños causados a sus propiedades. Los reembolsos que las compañías aseguradoras debían pagar a los damnificados quedaban confiscados en beneficio del Estado.

La reunión del 12 de noviembre también sancioné el “decreto para la exclusión de os judíos de la vida económica”. La decisión estaba dirigida a completar la ya avanzada “arianización” de la economía alemana. Se estableció que todos los comercios judíos deberían cerrarse o ser transferidos a propietarios no judíos antes del 11 de enero de 1939. A fin de evitar un colapso del mercado un decreto ulterior obligó a los judíos a vender sus bonos, acciones, joyas y obras de arte al Estado, que establecería el precio de los mismos.

La política antijudía había procedido de manera gradual y errática. Ello se debió en parte al poco entusiasmo con que la mayoría de la población recibió las consignas raciales del régimen, así como a la competencia permanente entre las organizaciones del partido por mostrar su celo en los asuntos que preocupaban al Führer.

El pogrom del 9/10 de noviembre fue orquestado por los grupos más radicalizados dentro del partido —Goebbels y la SA— en un intento por recuperar su capacidad de acción y contrarrestar lo que consideraban el deslizamiento del nacionalsocialismo hacia políticas de compromiso con sectores burgueses y reaccionarios de la sociedad4. Pero por sobre todas las cosas la Kristallnacht constituyó un punto de inflexión decisivo de la política antijudía. Los actos de barbarie ocurrieron a la vista de la sociedad; sin embargo, y salvo raras excepciones, no hubo reacciones públicas de protesta.

Semejante actitud —y éste es un dato fundamental para comprender la tragedia posterior— mostró al régimen que si bien la mayoría de los “camaradas nacionales” no eran antisemitas fanáticos, tampoco se opondrían a la política antijudía aún cuando ésta involucrase actos criminales. La pasividad de la población en general no puede ser explicada en términos del grado de eficiencia y dominación alcanzado por el aparato de terror nazi.

De hecho, estudios recientes han demostrado como, a través de denuncias falsas, muchos alemanes “ordinarios” manipulaban las estructuras coercitivas del partido para beneficio personal5. Salvo unos pocos que se solidarizaron públicamente con las víctimas —entre ellos, el Pastor Martín Niemoeller de la Iglesia Confesional y el Cardenal Faulhaber de Munich—, los representantes de las iglesias protestante y católica permanecieron en silencio cuando todavía era posible una condena pública. Tampoco existe evidencia alguna de protestas por parte de otros grupos opositores al nacionalsocialismo dentro de la burguesía o el ejército.

cristales rotos nazis

PARA SABER MAS…
LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

El estado NAZI se propuso ser un estado racial ario. Desde sus comienzos , el partido NAZI reflejó las acendradas creencias antisemitas de Adolfo Hitler. Una vez en el poder , no pasó mucho tiempo antes de que los nazis tradujeran las ideas antisemitas en política antisemita.

Ya el 1 de abril de 1933, el nuevo gobierno nazi inició un boicot de dos días contra los negocios judíos. Pronto se sancionó una te de leyes que excluían a los “no arios” (que se definió como cualquiera que “descendiera de no arios, sobre todo de padres o abuelos judíos”) de las profesiones legales, los trabajos públicos, los juzgados, el servicio médico, las posiciones académicas, las empresas dedicadas a la cultura y al entretenimiento y la prensa.

 En 1935, los nazis dieron rienda suelta a otra serie de actividades antijudías, al anunciarse las nuevas leyes raciales en septiembre, en la reunión anual del partido en Nuremberg. Estas leyes excluyeron a los judíos alemanes de la ciudadanía alemana y prohibieron los matrimonios y las relaciones extramaritales entre judíos ciudadanos alemanes. Las Leyes de Nuremberg esencialmente separaron a los judíos de los alemanes en un sentido político, social y sal, y significaron la natural consecuencia de la importancia otorgada por Hitler a la creación de una raza aria pura.

Otra fase, considerablemente más violenta de actividad antijudía, aconteció en 1938 y 1939; se inició entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938, y fue la infame Krístallnacht, o noche de los cristales rotos. El asesinato de un tercer secretario de la embajada alemana en iris se convirtió en el pretexto para que estallara el tumulto desactivo nazi contra los judíos, en el cual se incendiaron sinagogas, destruyeron 7000 negocios judíos y, cuando menos, cien personas fueron asesinados. Es más, se apresó a 30 000 hombres judíos y se les envió a campos de concentración.

La Krístallnacht también ocasionó que se impusieran medidas más drásticas. A los judíos se les excluyó de todos los edificios públicos y se les prohibió poseer, administrar o trabajar en cualquier tienda al menudeo. Por último, bajo la dirección de las SS, se alentó a los judíos para que “emigraran de Alemania”. Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la política de emigración se sustituyó por una más salvaje. La creación del Estado total nazi también tuvo un impacto en la mujer. La actitud nazi hacia las mujeres estuvo en gran medida determinada por consideraciones ideológicas.

Las mujeres desempeñarían un papel crucial en el Estado racial ario. Para los nazis, las diferencias entre los hombres y las mujeres eran absolutamente naturales. Los hombres eran guerreros y líderes políticos, en tanto que las mujeres estaban destinadas a ser esposas y madres. La maternidad también fue exaltada en una ceremonia anual el 12 de agosto, día del natalicio de la madre de Hitler, cuando a un grupo selecto de madres alemanas les fue conferido un reconocimiento con la Cruz de la Madre Alemana por parte de Hitler.

Las ideas nazis determinaron las oportunidades de empleo para las mujeres. Esperaban excluir las de ciertas áreas del mercado de trabajo, como la industria pesada, y otros empleos que pudieran obstaculizar que las mujeres criaran niños saludables; también incluyeron ciertas profesiones que abarcaban la enseñanza universitaria, la medicina y las leyes, que se pensaba eran inapropiadas para las mujeres, sobre todo para las casadas. Los nazis alentaron a las mujeres a que siguieran trabajos profesionales que tuviesen una aplicación práctica, como el trabajo social y la enfermería.

Además de la legislación restrictiva en contra de ellas, el régimen nazi lanzó una campaña en contra de las obreras con carteles que contenían consignas como “¡Hazte de calderas, cacerolas y escoba, y más pronto conseguirás novio!” No obstante, la política nazi hacia las obreras fue incongruente. Sobre todo después de que el auge del rearme y la creciente conscripción de los hombres en el servicio militar ocasionaron una escasez de mano de obra, ya que el gobierno fomentó que la mujer trabajara, incluso en áreas antes dominadas por los hombres.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

EL ODIO DE HITLER HACIA LOS JUDÍOS: En razón de que era un creyente en la supremacía racial aria, Adolfo Hitler concebía a los judíos como archienemigos de los arios. Creía que la primera tarea de un verdadero estado ario era la eliminación de la amenaza judía. Ésta es la razón por la que la carrera política de Hitler comenzó y terminó con una advertencia en contra de los judíos. En esta cita de su obra autobiográfica, Mi lucha, Hitler describe cómo llegó a convertirse en un antisemita cuando vivió en Viena a principios de la década de 1920.

Adolfo Hitler, Mi lucha
Mis puntos de vista, con respecto al antisemitismo, sucumbieron entonces con el paso del tiempo, y ésta fue mi mayor transformación de todas…

En alguna ocasión, mientras estaba vagando por la ciudad interior [de Viena], de repente surgió ante mí una aparición ataviada con caftán negro y con rizos de cabello negro. ¿Esto es un nidio?, fue mi primer pensamiento.
Pues es seguro que no tenían un aspecto así en Linz. Observé al hombre de manera furtiva y cauta, pero mientras más fijaba la vista en esta cara extranjera, escrutando característica por característica, más asumía una nueva forma mi primera pregunta:

¿Es éste un alemán?
Como siempre en tales casos, ahora comencé a tratar de mitigar mis dudas mediante los libros. Por unos cuantos centavos compré el primer panfleto antisemita de mi vida…

Ya no pude dudar más tiempo de que los objetos de mi; dio no eran los alemanes de una religión especial, sino el puede en sí mismo; en cuanto comencé a preocuparme por esta cuestión y considerar debidamente a los judíos, Viena apareció ante — í una luz diferente a la de antes. A dondequiera que iba, coméis a ver a los judíos, y mientras más observaba, más claro se distinguían ante mis ojos del resto de la humanidad…

En poco tiempo medité más que nunca gracias a mi pausada  y creciente comprensión, sobre el tipo de actividades que desempeñaban los judíos en ciertos campos.

¿Había alguna forma de inmundicia o de libertinaje, sobre todo en la vida cultural, en la que no estuviera involucrado cuando menos un judío?

Algunas veces me quedaba petrificado.

No sabía qué es lo que más me sorprendía: la agilidad ¿t lenguas o su virtuosismo en el mentir.
Poco a poco comencé a odiarlos.

Fuente Consultada:
Revista Todo es Historia
Civilizaciones de Occidente Tomo A Jackson J. Spielvogel

Biografia de Osama Bin Laden Terrorismo de Al Qaeda Talibane

Biografia de Osama Bin Laden

Osama Bin Laden

BIOGRAFÍA DE BlN LADEN, OSAMA Activista islámico saudí (Riyadh, 1957). Desde 1979 apoyó financieramente  a los talibanes, el sector más extremista del movimiento guerrillero afgano, en su lucha contra la URSS.

En 1988 fundó el grupoo Al Qaeda (“La Base”) con el objetivo de emprender la guerra santa. Desde 1991 orientó sus actividades contra los intereses estadounidenses y estableció  bases operativas en Sudán, Pakistán y Afganistán, país que convirtió en su lugar de residencia desde 1995. Implicado en varios atentados desde 1993, se le considera responsable de la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU.

EL HECHO TERRORISTA QUE HACE FAMOSO A BIN LADEN
Uno de los actos terroristas más destructivos tuvo lugar el 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Cuatro grupos de terroristas secuestraron igual número de aviones comerciales después de abordarlos en Boston, Newark y Washington, D.C.

Los secuestradores dirigieron dos aviones directamente contra las torres del World Trade Center de la ciudad de Nueva York, causando su derrumbe así como de otros inmuebles colindantes. Un tercer avión fue estrellado en el Pentágono, cerca de Washington, D.C. El cuarto, aparentemente dirigido hacia Washington, se estrelló en un área aislada de Pennsylvania, según parece como resultado de un intento de un grupo de heroicos pasajeros que frustraron a los terroristas. En total, más de tres mil personas murieron, incluyendo todos los pasajeros y la tripulación de los cuatro aviones.

ATAQUE DE BIN LADEN, torres gemelas

El 11 de septiembre fue la consecuencia más trágica de los errores cometidos por soviéticos y norteamericanos en Afganistán. Los atentados cumplieron un sueño que los radicales islámicos nunca pensaron llegar a hacer realidad, y en ese sentido se demostró, después de una investigación cuyo informe abarca más de diez mil folios, que las grandes catástrofes son siempre hijas de pequeñas equivocaciones en cadena.

Estos actos de terror coordinado fueron realizados por secuestradores vinculados con la organización terrorista internacional al-Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden. Originario de Arabia Saudita, Bin Laden usó la fortuna que heredó para establecer una serie de campos de entrenamiento terrorista en Afganistán, bajo la protección de los gobernantes fundamentalistas islámicos conocidos como talibanes.

Bin Laden también es sospechoso de haber dirigido los atentados terroristas previos contra Estados Unidos, incluyendo el bombardeo de dos embajadas en África en 1998 y un ataque contra el navío militar USS Colé, en 2001.

De esta manera se inicia un nuevo tipo de guerra, cuyo enemigo ahora es “invisible” porque puede estar en cualquier parte del mundo y puede a la vez recurrir a cualquier arma. Aquella guerra convencional, como la guerra fría, en donde había dos bando bien definidos y con bases distribuidas mundialmente pero de conocida localización, pasó a la historia, ahora este tipo de ataque inesperado, despertando la sorpresa generó una especie de miedo colectivo, que obligó a EE.UU. a aumentar los controles en aeropuertos, carreteras y espacio públicos de una manera jamás conocida.

La democracia estaba en juego, y había sido jaqueada por un pequeño grupo de hombres desconocidos con mínimos recursos. Estos hombres, ahora talibanes habían logrado herir a Estados Unidos en el corazón de su sistema financiero y militar, y esta operación había sido preparada y organizada por un viejo aliado de EE.UU. en la guerra contra Rusia, este hombre era: Osama Bin Laden.

Osama bin Laden nació en 1957, en Arabia Saudí, en el seno de una acaudalada familia de origen yemení y sirio. Su padre levantó un pequeño emporio económico gracias a la construcción y a sus vínculos personales con la familia real saudí, imperio que por extensión incluía muchos negocios en el extranjero, en particular en Estados Unidos.

A diferencia de la mayoría de sus hermanos, el joven Bin Laden demostró desde pequeño un marcado interés por los temas religiosos: soñaba con ser un musulmán digno, y en la universidad se integró en los Hermanos Musulmanes, organización mitad religiosa, mitad terrorista.

Cuando los soviéticos invadieron Afganistán, Bin Laden tenía veintidós años, y su activismo religioso lo llevó como voluntario a ese país para combatir, más que al invasor, al infiel que manchaba las tierras del islam. Desde luego que un hijo de la familia Bin Laden no era un soldado más, sino un importante dirigente, por su apoyo financiero, de los miles de combatientes musulmanes que luchaban contra la presencia comunista en Afganistán. Según el experto en Oriente Próximo Hazhir Teimourian, Bin Laden fue entrenado por la CIA como otros muchos combatientes en su lucha con los soviéticos, pero esta información no ha sido confirmada por otras fuentes.

Con el dinero de su familia, su natural carisma y su fervor, Bin Laden se convirtió en un líder rebelde importante, con capacidad autónoma para reclutar militantes en la guerra contra los soviéticos. Según muchas de sus biografías, abrió una casa de huéspedes en Peshawar, Pakistán, que fungía como base y primera escala de los muyahidines en su ruta a Afganistán. Pero pronto vio la necesidad, desbordado de voluntarios, de trasladar su base de reclutamiento a campamentos en las montañas afganas. Bautizó a este grupo de reclutas con el nombre árabe de al-Qaeda, que significa «la base».

Después de la retirada soviética, en 1989, los «árabes afganos», como se llamaba a los combatientes movilizados por la red al-Qaeda, regresaron a sus países de origen, entrenados, con experiencia de guerra y listos para pelear contra el infiel en cuanto se les requiriera. Éste es el origen de la estructura horizontal de al-Qaeda y una de las dificultades básicas para su eliminación.

Osma Bin Laden

Su fortuna personal, calculada en más de 300 millones de dólares (328 millones de euros), ha servido para financiar campos de entrenamiento para terroristas en Sudán, Filipinas y Afganistán y, según el Departamento de Estado americano, para enviar tropas de guerreros fundamentalistas al Norte de África, Chechenia, Tayikistán e, incluso, Bosnia.

Osama Bin Laden volvió a su país natal, Arabia Saudí, en 1991, para reintegrarse a los negocios familiares de la construcción como un miembro más, si bien exaltado y excéntrico, del clan Bin Laden. Pero su destino cambió cuando el gobierno saudí permitió a los soldados de la coalición encabezada por Estados Unidos entrar en su territorio y desde allí atacar a Sadam Husein en reprimenda por la invasión de Kuwait. En su lógica fanática, el territorio sagrado del islam, que alberga las ciudades santas de La Meca y Medina, había sido mancillado por el impío Satán estadounidense.

Presionado por los servicios secretos saudíes, huyó de Arabia y se instaló en Sudán, donde viviría durante un lustro, planeando toda clase de acciones terroristas contra los norteamericanos y los israelíes. El gobierno de Sudán resolvió expulsarlo, ante la evidencia flagrante de sus acciones y por la presión del gobierno norteamericano. Fue entonces cuando se trasladó definitivamente a Afganistán y lanzó una fatwa contra Estados Unidos e Israel en la que alentaba a los musulmanes del mundo a lanzarse a la yihad contra estos poderes impíos.

Visto con perspectiva, si bien es verdad que nadie podía saber que el 11 de septiembre sería como fue, resulta evidente que solamente hay una circunstancia más poderosa que la capacidad de entender en los seres humanos: la estupidez crónica basada en la prepotencia.

DATOS DE OSAMA BIN LADEN
Fecha de nacimiento: 10 de marzo de 1957, Riad, Arabia Saudita
Fecha de la muerte: 2 de mayo de 2011, Abbottabad, Pakistán
Cónyuge: Amal al-Sadah (m. 2000–2011),
Hijos: Omar Osama bin Laden, Saad bin Laden
Hermanos: Yeslam bin Ladin, Bakr Bin Laden, Salem Bin Laden, Tarek bin Laden
Padres: Hamida al-Attas, Mohammed bin Awad bin Laden, Muhammad al-Attas

Fuente Consultada: Paren El Mundo Que Me Quiero Enterar Antonio Navalón

AFGANISTÁN

Un país montañoso y sin salida al mar, Afganistán ha sufrido de tanta inestabilidad y conflictos durante su historia moderna, que su economía e infraestructura están en ruinas y muchos afganos viven como refugiados. El país también es afligido por calamidades naturales como terremotos y sequías.

Por su estratégica posición -entre el Medio Oriente, Asia Central y la India, a lo largo de la llamada Ruta de la Seda- Afganistán ha sido históricamente un zona codiciada, pese a su difícil geografía.

El país estuvo en el centro de lo que se en el siglo XIX se conoció como el “Gran Juego”, cuando la Rusia imperial, el imperio británico y la India se lo disputaban.

En 1979 se convirtió en un campo de batalla clave en la Guerra Fría, luego de que el ejército soviético lo invadieran para apoyar un régimen que estaba a favor del comunismo.

Los muyahidines (guerreros santos) afganos iniciaron la guerra santa o yihad, contra los invasores, una noción que -según la revista británica The Economist– estaba casi extinta desde el siglo X en la cultura islámica.

En los años siguientes, la yihad fue revivida con la ayuda de la CIA y los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, quienes proporcionaron miles de millones de dólares en armas y munición a los muyahidines a través de los servicios de inteligencia pakistaníes.

Sin embargo, luego de la retirada de las tropas soviéticas en 1989, el mundo exterior eventualmente perdió interés en Afganistán, mientras a nivel interno continuaba la prolongada guerra civil, ahora alimentada por facciones muy bien armadas y extremismo religioso.

Un tercio de la población afgana ha abandonado el país. Cerca de un millón de refugiados se encuentran en campamentos en Pakistán, muchos de ellos ubicados a pocos kilómetros de la frontera afgana.

El surgimiento del grupo Talibán -originalmente un grupo de estudiosos del Islam- produjo un poco de estabilidad luego de casi dos décadas de conflicto.

Sin embargo, su interpretación radical del islamismo ha atraído crítica generalizada, incluso dentro del mundo musulmán.

Al grupo Talibán -de mayoría pashto- se oponen una alianza de facciones llamada Frente Unido o la Alianza del Norte, integrada por minorías con asiento en el norte del país.

En la actualidad, aunque el Talibán controla el 90% de Afganistán, sólo tres países lo reconocen como el gobierno legítimo, entre ellos Pakistán.

El grupo Talibán también se encuentra enfrentado con la comunidad internacional por darle refugio al multimillonario Osama bin Laden, de origen saudita.

Bin Laden, a quien se responsabiliza de los atentados contra embajadas estadounidenses en África en 1998, es el principal sospechoso de los atentados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y del Pentágono, en Washington.

LOS TALIBANES.
La batalla por unificar Afganistán

La milicia talibán controla el 90% de Afganistán, pero sólo Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos reconocen su soberanía. En el resto del mundo es unánime la condena de este régimen fundamentalista que se ha hecho famoso por la violación sistemática de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres.

¿Cuál es el origen de los talibán?
Talibán o talebán es el plural de la palabra persa telebeh, que puede traducirse como buscador de la verdad. Los talibán surgieron en septiembre de 1994 de las escuelas coránicas –madrasas– de Kandahar (Afganistán), Queta, Karachi y Lahore (Pakistán).

Esta milicia estaba formada por jóvenes de etnia pastum y religión suní, mayoritarias en Afganistán. Apoyados por los servicios secretos paquistaníes, se lanzaron a una guerra santa para poner fin al caos étnico y religioso en que había quedado Afganistán tras la retirada de las tropas del Ejército soviético. El objetivo de las milicias talibán era, por lo tanto, unificar y homogeneizar cultural y religiosamente Afganistán.

¿Por qué consiguieron llegar al poder?
Porque su mensaje de paz y estabilidad para superar la división del país cuajó entre una población cansada por 15 años de guerra y sufrimientos. En sus éxitos militares también tuvo gran importancia el apoyo militar y financiero de Pakistán y Arabia Saudí, así como su táctica de convencer a los señores de la guerra locales en base a la necesidad de unir a todos los musulmanes de Afganistán.

Desde que conquistaron Kabul -la capital afgana-, solamente tienen la oposición de las minorías étnicas y religiosas: los uzbecos turcos, que lidera el general Dostum, los tayikos persas dirigidos por el comandante Ahmad Masud, hazaras de religión chií y lengua persa, e ismailíes, también de religión chií.

¿Cuál es su diferencia con estos grupos afganos?
En su afán por unir y estabilizar el país, rechazan las aspiraciones de estas minorías étnicas y religiosas que, aunque también son integristas, exigen un mapa político más plural que el ofertado por los talibán y tienen una interpretación menos rígida del Islam, de la cultura, la educación y sobre la inserción de la mujer en la vida social. Frente a la uniformidad de los pastumes talibán, los otros pueblos aceptarían un modelo de Estado con más autonomía cultural y política.

Osama fallece el 1 de mayo de 2011, cuando una ataque militar organizado junto a las fuerzas de Pakistán , desde cinco meses antes, logran penetrar su mansión y dar con su centro de operaciones.

Importantes Batallas de la Historia Grandes y Decisivas Batallas

Importantes Batallas de la Historia

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:
LA GUERRA EN EL PACIFICO

Japón basó su estrategia en la destrucción de la flota norteamericana del Pacífico. Mediante el aniquilamiento de las fuerzas navales estadounidenses en Pearl Harbor los nipones esperaban extender fácilmente sus dominios por el sudeste asiático y apoderarse al mismo tiempo de importantes recursos: petróleo, estaño y caucho.

Sin embargo, tres portaaviones escaparon al bombardeo de Pearl Harbor, y proporcionaron a Estados Unidos —que inmediatamente puso en marcha un impresionante programa de construcción naval y fabricación de armas— un medio eficaz de defensa y contraataque. Los primeros meses de guerra los japoneses protagonizaron toda una serie de victorias. Luego cambió el panorama y, a lo largo de tres años de lucha, los aliados arrancaron una isla tras otra a los nipones, quienes opusieron una resistencia suicida.

Los japoneses llevaban ventaja en los primeros meses de la guerra del Pacífico. Como potencia aérea y naval dominante en la región, buscaban expandir sus conquistas y construir sus defensas para la contraofensiva aliada que de seguro vendría. A continuación sigue una lista de las zonas que el Japón quería controlar:

• Las islas Salomón: Cadena de islas situada a unos 1.600 kilómetros de la punta nororiental de Australia. El control de estas islas interrumpiría efectivamente cualquier apoyo estadounidense a Australia, aislándola y colocando a los japoneses en posición de obligar a los australianos a someterse a su control.

• La isla de Midway: Isla situada en el centro del Pacífico y última base estadounidense fuera de Hawai. Con la toma de esta isla los japoneses completarían el anillo de islas que bloqueaba la acción ofensiva estadounidense.


Sin Midway los estadounidenses tendrían que utilizar Pearl Harbor como base de todas las operaciones contra el Japón, porque Hawai estaba demasiado lejos para montar un ataque en gran escala sin que los japoneses se enteraran y atacaran lejos de su principal perímetro defensivo.

• Papua: Posesión australiana situada en el sudeste de Nueva Guinea. El propósito era capturar Port Moresby, ciudad que podía ser utilizada como base naval y aérea.

Con Port Moresby los japoneses controlaban el mar de Coral y prácticamente toda la costa norte de Australia. Combinada con la; bases japonesas de Java y Borneo, Australia sería efectivamente neutralizada, y los estadounidenses no tendrían más alternativa que lanzar sus ofensivas a partir de Hawai.

Se intercepta información secreta decisiva

En abril de 1942 los Aliados parecían completamente incapaces de impedir que los japoneses lograran sus propósitos. El problema par; los estadounidenses era que los japoneses jugaban a unas escondidas gigantes en el vasto Pacífico.

Los portaaviones estadounidenses y sus barcos de apoyo no podían causar daño al enemigo si primero no lo encontraban. Todas las zonas eran vulnerables a un ataque: Australia estaba indefensa y podía ser invadida con facilidad, y Midway podía ser atacada en cualquier momento. El problema para el almirante Nimitz era adivinar qué harían los japoneses a continuación.

Pero la fortuna sonrió de nuevo a los estadounidenses. Los código; navales japoneses interceptados indicaban con claridad que los japoneses pretendían tomar Port Moresby en Nueva Guinea y la isla de Tulagi en las Salomón. Una formidable fuerza compuesta de do; portaaviones con 123 aeroplanos, 4 cruceros y 6 destructores cubriría a las tropas de asalto anfibias (soldados transportados en barcazas a una bahía para atacar). Nimitz envió los dos portaaviones disponibles —el Yorktown y el Lexington con 141 aviones apoyados pe : 5 cruceros y 11 destructores— a encontrar a las fuerzas japonesas.

La batalla de Midway sería la batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y finalmente cambiaría el curso de la contienda y el futuro de la guerra naval. (ver: Batalla de Midway)

batalla de midway

Un barco hundido en la batalla de Midway

LOS PILOTOS DE LOS AVIONES: Despegar un avión de la cubierta de un portaaviones es peligroso, y aterrizar en un atemorizante y reducido espacio en cualquier condición climática lo es todavía más. La Marina moderna posee hoy electrónica refinada, navegación de lujo y aviones de gran capacidad que valen millones de dólares, ¡y aun así sigue siendo peligroso! Esos pilotos de 1942 debían tener ojos y mucha esperanza.

Recibían orientación general sobre la ubicación de los blancos y debían escudriñar cuidadosamente el océano en busca del menor signo de presencia de un barco. Una vez ubicado el blanco atacaban y (si sobrevivían a los aviones enemigos y al fuego antiaéreo daban media vuelta para encontrar sus propios barcos antes de que se agotara el combustible.

Atacar un barco desde el aire con un torpedo o una bomba era un arte en sí mismo. El piloto de torpedo tenía que aproximarse al barco tan cerca del agua como fuera posible y soltar el torpedo a una distancia de sólo centenares de metros. Mientras tanto el blanco disparaba todos los cañones que podía contra él y los cazas enemigos trataban de destruirlo.

El piloto de un avión de bombardeo en picada se ubicaba a varios miles de metros directamente sobre el blanco, comenzaba un picado vertical y caía a casi 500 kilómetros por hora hasta encontrarse a un centenar de metros sobre el blanco. Entonces soltaba la bomba —en el momento preciso si quería que la bomba diera en el blanco y explotara—, mientras nivelaba el avión y ascendía de un tirón por el aire. Si tenía suerte los cazas no lo destruirían, el fuego antiaéreo no lo tocaría y sus bombas caerían donde se suponía que debían hacerlo para que no tuviera que repetir de nuevo tan loca maniobra.

Si el piloto volvía del ataque y tenía suerte, el portaaviones estaría más o menos en el mismo lugar en que se hallaba en el momento del decolaje. Si no, tenía dos alternativas: buscarlo hasta que, o bien aterrizaba a salvo sobre el puente de tablas de madera del portaaviones con un choque controlado que hacía vibrar sus huesos, o volaba hasta agotar el combustible y hundía su avión en el océano. Pilotos de esta naturaleza, aptos para librar la guerra de modo tan despiadado—tanto estadounidenses como japoneses—, no  abundaban.

Aspecto que ofrecía el Lexington

Aspecto que ofrecía el Lexington en la primavera de 1942, cuando los norteamericanos reconstruían e incrementaban su flota. Tras hundirse en la batalla del Mar de Coral, su nombre volvió a otorgarse a uno de los nuevos portaaviones de la clase Essex que, entre 1943 y 1945, constituyeron las mejores unidades de la Fuerza de Portaaviones Rápidos.

Cuando los aviones japoneses se lanzaron sobre Pearl Harbor, tres de los siete portaaviones norteamericanos destacados en el Pacífico —el Lexington, el Saratoga y el Enterprise— se hallaban fuera de la base. Esta circunstancia tuvo importancia decisiva durante las primeras fases de la guerra en el Pacífico, ya que para construir un portaaviones y ponerlo en servicio se necesitaba, como mínimo, de uno a dos años.

En 1910 se logró el primer despegue de un avión desde un barco; pero sólo en la Segunda Guerra Mundial los portaaviones, al aumentar el alcance ofensivo de los aparatos, jugaron un papel de primer orden en la guerra naval. Los portaaviones, sin embargo, estaban pobremente armados y eran sumamente vulnerables a
los ataques aéreos y submarinos. Su protección requería toda una escolta de acorazados, cruceros y destructores.

Aun con tales precauciones, los portaaviones no siempre se libraban del desastre. El Saratoga estuvo confinado durante meses en el dique seco, después de haber sido en dos ocasiones blanco de los submarinos. También sufrió considerables daños por parte de los pilotos kamikazes, aunque no fue hundido hasta el año 1946 en unas pruebas atómicas norteamericanas.
El Lexington sucumbió en mayo de 1942, tras la batalla del Mar de Coral. El Enterprise recibió daños en casi todas las grandes batallas del Pacífico, pero fue uno de los escasos supervivientes del océano.

Batalla Tours o Poitiers

Batalla Tours o Poitiers

La Batalla de Tours (también conocida como batalla de Poitiers) tuvo lugar el 10 de octubre de 732 entre las fuerzas comandadas por el líder franco Carlos Martel y un ejército islámico a las órdenes de Al-Ándalus Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki cerca de la ciudad de Tours, en la actual Francia.

Durante la batalla, los francos derrotaron el ejército islámico y Al Gafiki resultó muerto. Esta batalla frenó la expansión islámica hacia el norte desde la Península Ibérica y es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento de importancia macrohistórica, al haber impedido la invasión de Europa por parte de los musulmanes y preservado el cristianismo como la fe dominante durante un periodo en el que el islam estaba sometiendo los restos de los antiguos imperios romano y persa, expansión que comenzó en el 632 tras la muerte de Mahoma.

Batalla de Tours (732)
En 732, un gran ejército árabe cruzó los Pirineos e invadió Francia dirigido por el Yemenite Abd-ar-Rahman. Venció un reino rebelde musulmán que estaba gobernado por Berber Othman y luego, extendiéndose hacia el norte, derrotó a las fuerzas de Eudo, duque de Aquitania, aliado del anterior.

Eudo, derrotado, se vio forzado a solicitar ayuda a su enemigo encarnizado, Charles Martel, quien cooperó con él porque los invasores estaban penetrando más en el norte, dejando detrás de ellos ciudades y monasterios saqueados.

Los árabes avanzaron cerca del corazón de Francia, atraídos por los ricos monasterios deSt. Halaire y St. Martin. Después de destruir el primero, tomaron el camino romano hacia Tours y en alguna parte del sur de la ciudad, se encontraron con Charles y su ejército franco.

Durante siete días los dos ejércitos permanecieron frente a frente sin entrar en acción: los francos esperaban refuerzos y los árabes trataban de transportar su botín a lugar seguro. Luego éstos atacaron. Con un refuerzo de 30.000, Charles dispuso a sus tropas en orden de batalla para rechazar la carga árabe. Eran, en su mayor parte de infantería, estaban armados pesadamente con espadas, hachas, jabalinas y una pequeña hacha arrojadiza que llamaban «la francisca».

El ejército árabe totalizaba alrededor de 80.000 personas y estaba compuesto enteramente por caballería ligera que, como era extremadamente veloz, confiaba en la lanza y en la espada. Tenía dos posibilidades : atacar o plegarse en retirada hacia el sur sin luchar. Rechazaron la idea de huir ante un grupo tan pequeño, y por lo tanto cargaron contra las líneas francas.

Los francos recibieron con resolución a los musulmanes y resistieron a los ataques sucesivos que buscaban su punto débil. Ellos eran como una muralla contra la que los enemigos se rompieron en pedazos.

Cuando las fuerzas de los árabes se desvanecieron, contraatacaron; en tanto, el flanco musulmán era castigado por el vengativo Eudo y sus hombres. Abd-ar-Rhaman fue asesinado mientras trataba de recobrar su desecho grupo y al día siguiente, los francos descubrieron ú campamento enemigo desierto, excepto por su cadáver y el botín abandonado.

Charles ganó el nombre de «Martillo» y Francia nunca más fue nvadida por los árabes. Un fracaso en Tours, aunque los árabes sólo habían llegado a hacer una incursión, hubiera dado comienzo a otras invasiones más importantes.

Como era de esperar, la muerte de Abd-ar-Rahman acarreó una revuelta entre los bereberes que destruyó la unidad árabe.

Batalla de Poitiers Expansion del islamismo en Europa Martel Tours

Batalla de Poitiers Expansión del Islamismo

La Batalla de Tours (también conocida como batalla de Poitiers) tuvo lugar el 10 de octubre de 732 entre las fuerzas comandadas por el líder franco Carlos Martel y un ejército islámico a las órdenes de Al-Ándalus Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki cerca de la ciudad de Tours, en la actual Francia. Durante la batalla, los francos derrotaron el ejército islámico y Al Gafiki resultó muerto.

Esta batalla frenó la expansión islámica hacia el norte desde la Península Ibérica y es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento de importancia macrohistórica, al haber impedido la invasión de Europa por parte de los musulmanes y preservado el cristianismo como la fe dominante durante un periodo en el que el islam estaba sometiendo los restos de los antiguos imperios romano y persa, expansión que comenzó en el 632 tras la muerte de Mahoma.

Batalla de Tours (732)

En 732, un gran ejército árabe cruzó los Pirineos e invadió Francia dirigido por el Yemenite Abd-ar-Rahman. Venció un reino rebelde musulmán que estaba gobernado por Berber Othman y luego, extendiéndose hacia el norte, derrotó a las fuerzas de Eudo, duque de Aquitania, aliado del anterior.

Eudo, derrotado, se vio forzado a solicitar ayuda a su enemigo encarnizado, Charles Martel, quien cooperó con él porque los invasores estaban penetrando más en el norte, dejando detrás de ellos ciudades y monasterios saqueados.

Los árabes avanzaron cerca del corazón de Francia, atraídos por los ricos monasterios deSt. Halaire y St. Martin. Después de destruir el primero, tomaron el camino romano hacia Tours y en alguna parte del sur de la ciudad, se encontraron con Charles y su ejército franco.

Durante siete días los dos ejércitos permanecieron frente a frente sin entrar en acción: los francos esperaban refuerzos y los árabes trataban de transportar su botín a lugar seguro. Luego éstos atacaron. Con un refuerzo de 30.000, Charles dispuso a sus tropas en orden de batalla para rechazar la carga árabe. Eran, en su mayor parte de infantería, estaban armados pesadamente con espadas, hachas, jabalinas y una pequeña hacha arrojadiza que llamaban «la francisca».

El ejército árabe totalizaba alrededor de 80.000 personas y estaba compuesto enteramente por caballería ligera que, como era extremadamente veloz, confiaba en la lanza y en la espada. Tenía dos posibilidades : atacar o plegarse en retirada hacia el sur sin luchar. Rechazaron la idea de huir ante un grupo tan pequeño, y por lo tanto cargaron contra las líneas francas.

Los francos recibieron con resolución a los musulmanes y resistieron a los ataques sucesivos que buscaban su punto débil. Ellos eran como una muralla contra la que los enemigos se rompieron en pedazos.

Cuando las fuerzas de los árabes se desvanecieron, contraatacaron; en tanto, el flanco musulmán era castigado por el vengativo Eudo y sus hombres.

Abd-ar-Rhaman fue asesinado mientras trataba de recobrar su desecho grupo y al día siguiente, los francos descubrieron ú campamento enemigo desierto, excepto por su cadáver y el botín abandonado.

Charles ganó el nombre de «Martillo» y Francia nunca más fue nvadida por los árabes. Un fracaso en Tours, aunque los árabes sólo habían llegado a hacer una incursión, hubiera dado comienzo a otras invasiones más importantes.

Como era de esperar, la muerte de Abd-ar-Rahman acarreó una revuelta entre los bereberes que destruyó la unidad árabe.

Batalla de Midway La Guerra en el Pacifico Ataque Japones Yamamoto

Batalla de Midway – La Guerra en el Pacífico

Batalla de Midway La Guerra en el Pacifico

Los almirantes de la Marina japonesa y estadounidense habían crecido con la idea de que la acción decisiva en el Pacífico sería como en los tiempos de los barcos de vela: dos grandes flotas de combate enfrentadas una a la vista de la otra, con los fuertemente blindados y armados acorazados que decidían el resultado de la lucha.

Durante casi una generación los estrategas navales de ambas naciones habían considerado un enfrentamiento de esta naturaleza, razón por la cual el Japón y Estados Unidos habían construido grandes acorazados, y los esfuerzos de desarme en los años 20 se habían concentrado en la reducción del tamaño y número de acorazados de las flotas del planeta.

Sin embargo, el hundimiento del acorazado británico Príncipe de Gales por la aviación japonesa y la batalla del mar de Coral demostraron que el futuro de la guerra naval residía en el aviador naval y no en el capitán de un acorazado. La batalla del mar de Coral dejó una lección: la era de los acorazados había terminado. El bando que primero se diera cuenta de esto ganaría la guerra en el Pacífico.

La trampa japonesa:

Batalla de Midway  Ataque Japones YamamotoEl almirante japonés Yamamoto buscaba tomar Midway, última base estadounidense en el Pacífico fuera de Hawai. La posesión de Midway no solamente ampliaría la zona defensiva japonesa: obligaría además a los estadounidenses a reaccionar pues no podían darse el lujo de perder la isla.

Yamamoto esperaba que el enemigo respondiera sacando a relucir sus portaaviones para detener a los japoneses o intentar recuperar la isla. En consecuencia el almirante japonés reunió la mayor flota de combate jamás vista en el océano Pacífico: 160 barcos (ocho de ellos portaaviones) y 400 aeroplanos.

Esta enorme flota esperaría hasta que los estadounidenses se acercaras a Midway; entonces los portaaviones y grandes acorazados japoneses acabarían con ellos de una vez por todas.

Un asunto riesgoso: Despegar un avión de la cubierta de un portaaviones es peligroso, y aterrizar en un atemorizante y reducido espacio en cualquier condición climática lo es todavía más. La Marina moderna posee hoy electrónica refinada, navegación de lujo y aviones de gran capacidad que valen millones de dólares, ¡y aun así sigue siendo peligroso!

Esos pilotos de 1942 debían tener ojos y mucha esperanza. Recibían orientación general sobre la ubicación de los blancos y debían escudriñar cuidadosamente el océano en busca del menor signo de presencia de un barco. Una vez ubicado el blanco atacaban y (si sobrevivían a los aviones enemigos y al fuego antiaéreo) daban media vuelta para encontrar sus propios barcos antes de que se agotara el combustible.

Atacar un barco desde el aire con un torpedo o una bomba era un arte en sí mismo. El piloto de torpedo tenía que aproximarse al barco tan cerca del agua como fuera posible y soltar el torpedo a una distancia de sólo centenares de metros.

Mientras tanto el blanco disparaba todos los cañones que podía contra él y los cazas enemigos trataban de destruirlo. El piloto de un avión de bombardeo en picada se ubicaba a varios miles de metros directamente sobre el blanco comenzaba un picado vertical y caía casi 500 kilómetros por hora hasta encontrarse a un centenar de metros sobre el blanco.

Entonces soltaba la bomba —en el momento preciso si quería que la bomba diera en el blanco y explotara— mientras nivelaba el avión y ascendía de un tirón por el aire. Si tenía suerte los cazas no lo destruirían, el fuego antiaéreo no lo tocaría y sus bombas caerían donde se suponía que debían hacerlo para que no tuviera que repetir de nuevo tan loca maniobra.

Si el piloto volvía del ataque y tenía suerte, el portaaviones estaría más o menos en el mismo lugar en que se hallaba en el momento del decolaje. Si no, tenía dos alternativas: buscarlo hasta que bien aterrizaba a salvo sobre el puente de tablas de madera del portaaviones con un choque controlado que hacia vibrar sus huesos, o volaba hasta agotar el combustible y hundía su avión en océano. Pilotos de esta naturaleza, aptos para librar la guerra de modo tan despiadado—tanto estadounidenses como japoneses- , no abundaban.

EL PLAN JAPONÉS:
De acuerdo con su plan, Yamamoto dividió la flota en tres fuerzas:

* La primera llevaría a cabo un ataque contra las islas Aleutianas para desviar la atención estadounidense del ataque a Midway.

* El propio Yamamoto comandaría la principal flota de ataque japonesa en la crucial batalla contra la flota estadounidense.

* Una tercera flota llevaría las tropas de desembarco anfibias que debían capturar Midway.

* Una pantalla protectora de submarinos patrullaría las aguas entre Pearl Harbor y Midway en busca de indicios de la flota estadounidense.

EL PLAN AMERICANO:
El plan del almirante japonés Yamamoto era bueno, pero el almirante estadounidense Nimitz llevaba ventaja, al menos inicialmente:

* Nimitz estaba al tanto del plan japonés. La intercepción de los códigos secretos japoneses le había dado nuevamente una comprensión detallada del plan japonés y tiempo de sobra para preparar un plan contrario para Midway.

almirante estadounidense NimitzNimitz decidió que no habría lucha naval gigantesca frente a Midway, según esperaba Yamamoto. Comprendió además que sus acorazados no le serían útiles. La ventaja residía en los portaaviones, que podían atacar blancos a larga distancia, de suerte que confiaba en la sorpresa y en la habilidad de sus aviadores navales para compensar la superioridad numérica japonesa.

Nimitz tenía más portaaviones de los que pensaba el enemigo. Además de los dos portaaviones conocidos por los japoneses había uno adicional —el USS Yorktown —, que éstos creían haber hundido en la batalla del mar de Coral. No obstante las cuantiosas averías sufridas por la nave, las tripulaciones de Pearl Harbor lograron el milagro de dejarla lista para combatir de nuevo en menos de 72 horas, no en los tres meses que habría sido de esperar. Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas, los estadounidenses no eran superiores.

Yamamoto disponía de más unidades y de un inmenso océano para ocultarse. Nimitz comprometería en la batalla todos los portaaviones estadounidenses, 12 cruceros, 14 destructores y 19 submarinos, fuerza de un tamaño irrisorio frente a la flota  japonesa desplazada hacia Midway. Para Estados Unidos Midway era una empresa riesgosa y plagada de obstáculos.

La bombas sobre Midway: La de Midway sería la batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y, al final, cambiaría el curso de la contienda y el futuro de la guerra naval.

Primera fase:  El 3 de junio de 1942 los japoneses dieron inicio a la primera fase de la batalla con ataques aéreos contra bases estadounidenses en las islas Aleutianas. Las fuerzas japonesas desembarcaron en Kiska el 6 de junio y al día siguiente en Attu. Además, su aviación llevó a cabo incursiones por las islas.

Aunque Nimitz había enviado una fuerza naval para enfrentar la invasión, la aviación de tierra detuvo a la flota japonesa. Para Yamamoto la patraña de las islas Aleutianasparecía haber funcionado. En realidad la flota estadounidense de portaaviones se encaminaba hacia Midway, hecho que Yamamoto desconocía. Informado gracia5 a la intercepción de las claves, Nimitz había despachado su flota días antes de que los submarinos japoneses llegaran a buscarla. Los japoneses ignoraban todo. Las cosas marchaban para ellos de acuerdo con el plan.

Sequnda fase: 4 de junio Yamamoto comenzó el 4 de junio la segunda fase de la batalla con un ataque a Midway El almirante envió la mitad de sus aviones a Midway y retuvo la otra mitad por si aparecía la flota estadounidense. Cuando los aviones regresaron de Midway quedó claro que se requería otro ataque.

En el momento en que los japoneses armaban los aviones para un segundo ataque, el almirante Nagumo recibió noticias alarmantes: uno de los aviones de reconocimiento reportaba la presencia de barcos enemigos, entre los cuales había posiblemente un portaaviones. En el momento en que Nagumo recibía la información sobre las naves estadounidenses, los aviones del USS Hornet, del Enterprise y de Yorktown estaban ya en vías de atacar los portaaviones japoneses.

Nagumo descargó las bombas de sus aviones y los rearmó con torpedos para enfrentar la más peligrosa amenaza. Así, en el momento en que aparecieron los aviones estadounidenses, los portaaviones japoneses tenían más de 100 aviones en los puentes, llenos de combustible, y pirámides de bombas y torpedos dispuestas sobre y debajo del puente de despegue.

Los aviones estadounidenses comenzaron su ataque con torpedos. Los pilotos de los lentos aviones provistos de torpedos mantuvieron el rumbo y fueron derribados uno tras otro por los cazas japoneses que protegían los portaaviones. Los pocos que lograron lanzar sus torpedos erraron el blanco. La destrucción de los aviones con torpedos estadounidenses significaba que sus portaaviones estaban al alcance de los aviones con torpedos de Nagumo.

En pocos minutos Nagumo estaría en capacidad de lanzar su propio ataque contra los estadounidenses, pero no tuvo tiempo. Fuera del sendero conocido: el milagro de McClusky Wade McClusky, teniente y comandante estadounidense, mandaba una escuadrilla de 33 aviones de bombardeo en picada del USS Enterprise, que andaba en busca de los portaaviones japoneses.

Los aviones de McClusky, cortos de combustible, debían regresar pronto. De súbito al comandante se le ocurrió la idea de abandonar la ruta preestablecida y buscar en otra parte. Minutos después los divisó. De hecho, los había ya encontrado precisamente después de que el último avión con torpedo terminara su fatal carrera.

Los cazas japoneses estaban todos cerca del agua, lo cual permitió que los bombarderos de McClusky se acercaran sin interferencia. Entonces aparecieron los aviones de bombardeo en picada del USS Yorktown y McClusky dio la señal de ataque. El resultado fue devastador.

Tomados enteramente por sorpresa, sin protección de sus propios aviones y con los puentes repletos de armas y combustible, los portaaviones japoneses eran presa fácil. Dos portaaviones quedaron envueltos en llamas en minutos y luego le tocó el turno al tercero.

El último tuvo suerte: evitó el ataque aéreo y lanzó sus propios aviones contra el Yorktown, averiándolo con bombas y torpedos hasta dejarlo fuera de combate en medio del mar. Los estadounidenses abandonaron el barco. Sin embargo, los aviones de Estados Unidos, rearmados y reabastecidos de combustible, hallaron el último portaaviones japonés y lo destruyeron.

Yamamoto intentó continuar la lucha con sus acorazados, pero los contendores no estaban interesados en exponer los suyos. La fuerza estadounidense se retiró, dejando a los japoneses sin alternativa distinta de la de abandonar el ataque a Midway.

Un crucero japonés fue destruido en el ataque aéreo y un submarino japonés hundió un destructor estadounidense y la carcaza abandonada del Yorktown. No hubo más pérdidas en la batalla. Los estadounidenses perdieron 137 aviones y 300 hombres, y los japoneses perdieron 330 aviones y 3.500 hombres, muchos de ellos muy diestros y experimentados pilotos de combate. Análisis estratégico de la batalla de Midway.

ANÁLISIS DE ESTA BATALLA: La historia de la batalla de Midway es en esencia la de una confrontación entre métodos nuevos y viejos de librar batallas navales. El almirante japonés Yamamoto representaba el viejo estilo: quería enfrentar la flota estadounidense en una batalla de superficie con el empleo de acorazados.

El almirante estadounidense Nimitz, por su parte, dejó a sus acorazados detrás y confió en un nuevo estilo de guerra naval, en el cual los barcos no combatían a la vista el uno con el otro. En cambio los aviones, lanzados desde los barcos, sería el factor decisivo.

En la batalla de Midway triunfó el nuevo concepto de combate. Los estadounidenses hicieron gala de su fe en el portaaviones, y Yamamoto, con toda su confianza en los portaaviones, concentró casi todo su poder en los acorazados, que en esencia eran inutilizables. La pérdida de cuatro portaaviones, y el hecho de que Estados Unidos construía más portaaviones que los japoneses (en proporción de 13 a 6, respectivamente), acabó con el dominio japonés en el Pacífico.

Síntesis 2° Guerra Mundial

La Batalla de Marne Guerras de Trinchera Plan Schlieffen Guerra Mundial

La Batalla de Marne – Guerras de Trinchera

Principales Batallas Gran Guerra Batalla de Verdún Batalla de Marne La Guerra en Fotos

Batalla de Marne (1914)

El plan Schlieffen, proyectado por el predecesor del general Moltke (imagen), que era jefe del Estado Mayor alemán, exigía la conquista de Francia por una acometida rápida, «Guerra relámpago», a través de la Bélgica neutral y burlando las poderosas fortificaciones de frontera francesas.

El golpe era entonces hacia el oeste, después de tomar París, balanceándose de sur a este como una gigantesca guadaña y aplastando las principales fuerzas francesas desde la retaguardia en Alsacia-Lorena.

Von Moltke modificó el proyecto, con resultados desastrosos. Limitó nítidamente el ataque potencial de su 1° y 2° ejército enviando cinco nuevos cuerpos motorizados a los frentes rusos y de Alsacia-Lorena. Esta decisión violaba la estrategia del plan básico, ya que Schlieffen había aconsejado no llevar adelante una guerra con dos frentes simultáneos.

Batalla de MarneEn la acción inicial, Von Kluck, el agresivo e insolente comandante del 1° ejército, había ya movido su fuerza entera al norte del Marne en el río Oureq, atacando al 6.° ejército francés de Maunoury.

Continuó avanzando después que recibió órdenes de Von Moltke de mantener en suspenso el ataque a París, creyendo que el comandante supremo no entendía la situación real. Pero el ataque extendido de Von Kluck abrió una brecha de 25 millas, con el 2.° ejército de Von Bülow en su flanco izquierdo.

Cuando Von Moltke interceptó un mensaje de radio dando estas noticias, envió a su jefe de Inteligencia, teniente coronel Richard Hentsch, el 8 de septiembre para que reviera la situación. Este individuo poseía autoridad oral para actuar en nombre del jefe superior si era necesario, ya que los cuarteles generales estaban en Luxemburgo, a más de 100 millas del frente.

Cuando el enviado llegó al campamento del 2.° ejército, se le informó de un ataque nocturno del 5.° ejército de D’Esperey que había retrocedido el ala derecha de Von Bülow. Temiendo un inmediato envolvimiento, Hentsch ordenó la retirada con la que estuvo de acuerdo un cansado Von Bülow.

El retroceso dejó el flanco izquierdo altamente vulnerable, a pesar de que el 1° ejército estaba en buena posición y atacando bien.

El Jefe de Inteligencia llegó a los cuarteles del 1° ejército mientras Von Kluck estaba en el frente, conferenció con el jefe del Estado Mayor del general y aconsejó enérgicamente una retirada similar. Tras el retorno de Hentsch a Luxemburgo con su relato completo, Von Moltke ordenó una retirada general no sólo del 1° y 2.° ejércitos sino también del 3.°, volviendo a Aisne.

Para los franceses había tenido lugar un «milagro» en el Marne: la amenaza alemana a París había concluido. Pero las fuerzas del mariscal Joffre estaban demasiado exhaustas para continuar con su gran victoria moral y los ejércitos alemanes ganaron un tiempo valioso para atrincherarse.

Sus primeras tácticas posteriormente cambiaron de una movilidad rápida a un atrincheramiento estático, iniciando los sangrientos meses de los 3 años siguientes La posición fija de la trinchera, protegida con alambre de púas y el novedoso “tanque” se convirtió en el plan aceptado de batalla.

Argentina en la Guerra

Batalla de Verdún

Pacto de Brest Litovsk

 

Batalla de Inglaterra Operacion Leon Marino Ataque aereo a Inglaterra

Batalla de Inglaterra: Operación León Marino

LA BATALLA DE INGLATERRA: Hitler estaba seguro que para lograr una invasión a Inglaterra por tierra debía derrotar a la RAF (Royal Air Force), por lo que decidió iniciar un ataque aéreo para obtener la superioridad aérea necesaria para una invasión de las islas.

Una de las mayores campañas de la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial, la Batalla de Inglaterra, es el nombre comúnmente otorgado al intento de la Luftwaffe para ganar la superioridad aérea sobre Inglaterra. Los objetivos secundarios eran destruir la producción de aeronaves y las infraestructuras terrestres, así como aterrorizar a la población británica con la búsqueda de un armisticio o rendición y atacar áreas de interés político.

 Hermann Goering,

Hitler siempre había tenido la intención de emplear la fuerza aérea para aplastar a Gran Bretaña. Encomendé al Reichsmarschall

 Hermann Goering, comandante de la Luftwaffe, la realización de la tarea. Goering asumió con entusiasmo la misión.

La Luftwaffe había sido probada en combate y poseía un buen equilibrio debombarderos (aviones diseñados para arrojar bombas) y cazas (aviones diseñados para destruir en vuelo a otros aviones), que protegerían a los bombarderos de los aviones británicos. No obstante, la Fuerza Aérea nunca se había usado de este modo, así que nadie había estudiado los siguientes problemas:

1) ¿Podía una campaña de bombardeos llevar por sí sola a la victoria? 

2) ¿Qué blancos debían atacarse para lograr el objetivo? 

En 1940 nadie tenía respuestas a estas preguntas, de suerte que la Luftwaffe se vio obligada a improvisar. En primer lugar, la Luftwaffe gastó varias semanas en recobrarse de las pérdidas sufridas en la campaña de Francia. Luego tuvo que desplazar sus aviones y unidades de apoyo a los aeropuertos de Francia, Bélgica y Holanda, situados a lo largo de la costa atlántica.

El objetivo siguiente de Hitler, la ocupación de Inglaterra, se ve obstaculizada por la falta de preparación de la marina, (el arma más postergada por Hitler) y por el fracaso de la ofensiva aérea, consecuencia de las distancias —para esa tecnología muy largas— que debían recorrer los aviones alemanes hasta suelo inglés.

La Luftwaffe inició los ataques sobre Londres a comienzos de septiembre, con la esperanza de aterrorizar a la población y destruir su moral. Los británicos llamaron Blitz a este ataque.

Al principio los alemanes efectuaban de día sus incursiones, pero los cazas británicos eran sumamente efectivos. Entonces comenza­ron a atacar de noche. Durante 57 noches, los londinenses fueron so­metidos a bombardeos de más de 200 aviones cada noche. En estas acciones los alemanes empleaban bombas de alto poder explosivo y bombas incendiarias para provocar incendios que aumentaran el daño. Durante la Blitz murieron cerca de 40.000 civiles.

Los bombardeos se desplazaron con el tiempo de Londres a blancos industriales. El 14 de noviembre, 500 aviones alemanes lanzaron 600 toneladas de bombas sobre Coventry (ciudad del centro de Inglaterra), matando a 400 personas y destruyendo vastos sectores de la ciudad.

Aunque Gran Bretaña continuaría sufriendo bombardeos durante 1940, por entonces Hitler había abandonado el objetivo de destruirla. Ocupado en otras cosas, Hitler finalmente archivó sus planes de invasión (tal como estaban). Al final, la RAF había perdido 790 cazas, y la Luftwaffe unos 1.400 aparatos, entre bombarderos y cazas.

A pesar de que los británicos sólo dispusieron de un promedio de 600 aviones en cualquier momento durante la batalla de Gran Breta­ña, lograron superar la ofensiva alemana mediante una combinación de estrategia, tecnología y, lo más importante, coraje. Era un valor nacido del convencimiento de que el destino de la nación reposaba en la habilidad y tenacidad de un joven y a menudo inexperto piloto de combate.

supermarine Spitfire

El Supermarine Spitfire fue un caza monoplaza británico desarrollado y producido para la Segunda Guerra Mundial y que,  después de la Batalla de Inglaterra, pasó a ser el caballo de batalla de la RAF.

La población de Londres es evacuada, las costas que se prestaban a posibles desembarcos alemanes son fortificadas, se multiplican las baterías antiaéreas se organizan  refugios, pero las incursiones aéreas alemanas someten a las ciudades, puertos y centros industriales ingleses a terribles bombardeos. Finalmente la Luftwaffe es detenida por los pilotos de la RAF británica (Real Fuerza Aérea) y la poderosa aviación alemana vencida en la batalla de Inglaterra (1940-41).

Alemania también intenta el ahogo económico de los aliados por medio del bloqueo naval, alcanzando un alto nivel la técnica de los ataques submarinos. Cuando un submarino alemán detectaba un convoy mercante aliado, emitía por radio su posición e inmediatamente reunía a todos los  submarinos cercanos como “manada de lobos” para cercar y hundir a los barcos enemigos.

piloto de la RAF

Uno de los muchos pilotos de la RAF que se enfrentaron a la Luftwaffe durante la batalla de Inglaterra

 

Simultáneamente, Mussolini declara la guerra a Francia e Inglaterra, sobre todo para no quedar fuera del reparto del mundo que se veía venir, pero es realmente poco lo que puede aportar a la causa hitleriana. Con un ejército anticuado y una fuerza aérea irrelevante, sólo la marina italiana está preparada para la guerra, pero es descalabrada en varios combates navales, dejando a los ingleses el dominio del mar Mediterráneo. Desde Albania, el ejército italiano invade Grecia, pero los griegos contraatacan junto con los ingleses y pronto ocupan un tercio de Albania.

Desde las posesiones italianas también se invade, en este caso a las colonias inglesas, pero los británicos, apoyados por los anzacs (soldados de Australia y Nueva Zelanda) recuperan terreno, desalojando incluso a los italianos de Etiopía. Hitler tuvo que acudir en ayuda urgente de su aliado, conquistando Grecia y creando el Afrika Korps, destinado al norte de África. Mientras tanto, se incorporan a la alianza con Alemania e Italia otros países, como Hungría, Rumania, Eslovaquia y Bulgaria.

PARA SABER MAS…
Primera Etapa de la Batalla

Nueva estrategia de la «Luftwaffe»
Pasaron los cuatro días de incursiones masivas que debían haber barrido la aviación adversaria del cielo de Inglaterra meridional, y los alemanes hicieron una pausa. Según su servicio de información, la caza inglesa, si no destruida, había quedado reducida a sus últimos 300 aviones.

Pero el cálculo estaba muy lejos de la realidad, ya que Dowding contaba aún con casi doble cantidad de aviones Hurricane y Spitfire dispuestos para el combate, además de otros 120 aparatos entre Blenheim, Defiant y Gladiator. Sin embargo, el cómputo animó a los alemanes, haciéndoles creer que bastaría un par de días más de incursiones en gran escala para acabar con la resistencia inglesa.

Con esta idea, la Luftwaffe desencadenó el 18 de agosto nuevos e importantes ataques contra los aeródromos de Kent, Surrey y Sussex, perdiendo 71 aparatos, mientras los ingleses perdían solamente 27. Estaba claro que las unidades de caza estaban muy lejos de ser vencidas. Por este motivo, tras algunas jornadas de actividad forzosamente reducida a causa del mal tiempo, Alemania decidió un cambio radical en sus planes.

Hasta entonces los objetivos principales de la Luftwaffe habían sido los aeródromos próximos a la costa. A partir del 12 de agosto, renunció —afortunadamente para la caza británica- a las incursiones masivas contra las estaciones de radar, debido a la dificultad que encontró en destruirlas, mientras prosiguieron los ataques a aeródromos y otros objetivos costeros o, al menos, no muy adentrados en el país.

La teoría de los alemanes era que, actuando de esta forma, podrían infligir graves pérdidas a la RAF con pocas por su parte, puesto que las incursiones contra objetivos costeros o no muy alejados de la costa no les obligaban a exponerse durante mucho tiempo a la reacción de la defensa. Éste era el concepto estratégico alemán al comienzo de la batalla. Pero al fracasar en su intento de eliminar la caza adversaria, cambiaron de objetivo, iniciando una serie de incursiones en el interior del país.

Así, pues, la primera fase de la batalla había concluido. Hasta ese momento, se puede decir que la caza inglesa logró superar brillantemente la prueba: del 8 al 18 de agosto los alemanes perdieron 363 aparatos. Por su parte, los ingleses perdieron 181, más 30 destruidos en tierra. En ese mismo período se produjo lo que más tarde resultó ser la última incursión diurna de la 5.a Luftflotte y el postrer intento de la 2.a Luftflotte de emplear regularmente sus Stuka. La interrupción de sus ataques constituyó un importante éxito de la defensa inglesa.

Síntesis 2° Guerra Mundial

Asesinato de Mussolini Cadaver de Lider de Fascismo Italiano Muerte

Asesinato de Mussolini: Cadáver de Líder de Fascismo Italiano

MUERTE DEL BENITO MUSSOLINI

Benito Mussolini: El castigo aún después de la muerte

La Plaza Loreto de Milán fue el escenario elegido para exhibir el cuerpo ya sin vida de Benito Mussolini, fundador del fascismo y dictador de Italia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. La idea de aquella inusual exhibición fue demostrar al pueblo italiano y al mundo la veracidad de la notica de la muerte del dictador, por lo que en repudio a su figura fue colgado boca abajo en el centro de la plaza, junto a su amante Clara Petacci, y sus subordinados.

Muerte del Duce

La gente se agolpaba alrededor de los cuerpos y con una furia sin límites lanzaba piedras y diversos elementos contundentes, que iban a dar contra los cuerpos colgados. La venganza del pueblo pudo vislumbrase en el rostro del llamado Duce, que había sido desfigurado a golpes volviéndolo casi irreconocible.

No obstante, el inevitable desenlace del fascista italiano comenzó en la madrugada del 27 de abril de 1945, cuando al parecer fue capturado durante una operación realizada por el servicio policial.

Pero lo cierto es que existen diversas versiones de aquel suceso, entre las que se especula con la posibilidad de que sus custodios alemanes decidieron entregarlo a los partisanos, y que fue un sicario quien en realidad acabó con su vida y la de su amante, luego de descargar su pistola contra ellos utilizando varios disparos.

Por otra parte, también se especula que había sido capturado por las milicias antifascistas durante la huida que Mussolini y Petacci protagonizaban a Alemania.

Otra de las versiones se basa en el rumor que asegura que Mussolini había sido asesinado por un grupo de militares ingleses, en una misión especial que tenía como objetivo evitar que el Duce diera a conocer una serie de documentos que revelaban vínculos entre Wiston Churchill y él.

Las dudas en torno a la muerte del dictador y su amante han sido siempre tema de debate en la opinión pública, ya que incluso algunos expertos llegaron a asegurar que los disparos en los cuerpos de ambos fueron realizados una vez que éstos habían fallecido, y que en realidad murieron a causa de estrangulamiento previo.

Hoy a más de sesenta años del histórico linchamiento de los cuerpos sin vida del líder fascista y de su amante en la emblemática Plaza Loreto, aún no han podido resolverse los enigmas que rodearon a su muerte.

Benito Mussolini junto a su esposa, colgados boca abajo

El 27 de abril de 1945, a las diez de la mañana, los guerrilleros comunistas dejaron paso a la gente para que presenciara lo que habían hecho con Benito Mussolini, su compañera Clara Petacci y otros cuatro dirigentes facistas capturados. Los cuerpos habían sido colgados por los pies, cabeza abajo, del techo de una estación gasolinera. Mussolini y Clara estaban al centro. El vestía su camisa de militar, pantalones de montar negros y botas.

Su rostro era casi irreconocible, cubierto de sangre y mostrando las huellas de puntapiés y taconazos que recibió antes y después del ametrallamiento. La figura de Clara resultaba patética. Parecía una jovencita de colegio; con el cabello rizado, muy corto, incluso en la muerte se veía graciosa. Calzaba zapatos azules, de taco alto, y una blusita de encaje bajo el elegante traje gris. Con ese peculiar pudor de los marxistas, le habían amarrado la falda con una cuerda que le pasaba entre las piernas.

Mujeres de Hitler Eva Braun Amores y Amantes de Hitler

Mujeres de Hitler – Eva Braun – Amores y Amantes de Hitler

Mujeres de Hitler, Sus Amores: Eva Braun y otras

adolf hitler lider de alemania

HITLER ADOLF (1889-1945)
(Brannau-am-Inn, Austria, 1889-Berlín, 1945)

LAS MUJERES DE HITLER:  Cada 18 de septiembre Adolf Hitler depositaba un ramo de flores a los pies del cuadro de su sobrina Geli, que en 1931 se había suicidado en el piso de Hitler situado en Prinzregentenstrasse, Munich. Aquel golpe del destino fue terrible para el futuro líder de la Alemania nazi. Hitler intentó seguirla en la muerte, pero su fiel amigo y secretario Rudolf Hess pudo quitarle la pistola de las manos en el último minuto. Angela Raubal, Geli como sería conocida, era hija de Angela, la hermanastra de Hitler, y era 20 años más joven que él.

Retratos de Geli, su sobrina

En el verano de 1925 pesaba sobre Hitler la prohibición de hablar en público, así que se dedicó exclusivamente a escribir. Se retiró a la montaña, alquilando una castillo en Obersalzberg, Berchtesgaden. Invitó a su hermanastra viuda para llevarle la casa. Angela se trasladó desde Austria y su hija Geli tuvo la ocasión de conocer a su tío, por aquel entonces ya famoso. Geli se convirtió en su gran amor, tan pronto como Hitler disponía de tiempo libre corría para estar a su lado. Pero la relación con Hitler no era  fácil; los celos la acompañaban a todas partes cortándole toda iniciativa y libertad.

gelli sobrina de Hitler

gelli y hitler

gelli adulta sobrina de hitler

El tiempo pasado al lado de Geli marcó la vida de Hitler. Su dolor fue tan profundo que selló su habitación en Prinzregentenstrasse. Sólo su ama de llaves, Anny Winter, y él entraban en ella. Corrieron rumores de que el suicidio de Geli se debió a un embarazo no deseado, pero el historiador Werner Maser demostró que no existen razones para pensar que Hitler tuviera algo que ver en el suicidio de Geli.

Pese a estar locamente enamorado de ella en 1929 Hitler mantuvo relaciones, por lo menos, con otras dos mujeres. A las dos las conoció en el estudio de su amigo y fotógrafo personal Heinrich Hoffmann.

HenrietteHitler tuvo que ponerse a salvo de las trampas tendidas por la joven, bonita y algo opulenta Henriette, hija de Hoffmann y más tarde esposa del jefe de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach. Henriette intentó conquistar por todos los medios posibles a Hitler, haciéndole de paso rabiar a Eva Braun (imagen izq.) , empleada de su padre. Hitler salió con ella en varias ocasiones, pero nunca le prestó demasiada atención, decantándose por Eva con la que cada vez pasaba más tiempo.

La discreta Eva, tras la muerte de Geli, fue ganándose poco a poco el afecto de Hitler. Para ello no dudó en obedecerle sin protestar. No fumaba en su presencia y sólo bailaba a escondidas. Pasaba largas temporadas a solas pudiendo disfrutar de su afición al deporte, especialmente a la natación y el esquí.

Eva no pasó de ser una sombra a la que Hitler recurría. En su diario llegó a escribir: “… sólo me necesita para una cosa”. En su soledad los celos se apoderaban de ella; y no le faltaban motivos. Una de sus rivales fue Unity Walkyrie Mitford, hija de lord Redescale y cuñada del jefe del partido fascista británico. Su competidora, divida interiormente entre Inglaterra y Alemania, terminó pegándose un tiro cuando las dos potencias entraron en guerra. No murió, pero su vida se apagó en 1948 tras sufrir los daños causados por la bala en su cerebro.

Hitler no era precisamente un conservador en muchos aspectos de la mujer. El 1 de marzo de 1942 dijo: “Una muchacha que tenga un niño y cuide de él es para mí más importante que una solterona. Los prejuicios sociales están en franco retroceso. La naturaleza se abre paso. Estamos en buen camino”. No era partidario del matrimonio y pensaba que los hombres debían dejar su huella en cada mujer. Al ser fiel a sus palabras Eva Braun se vio obligada a soportar toda una serie de infidelidades.

Antes de llegar al poder, junto con sus amigos, Hitler se divirtió en fiestas y celebraciones. Joseph Goebbels le acercó al mundo del teatro y el cine. Las aventuras con actrices famosas comenzaron. La rubia, alegre y exuberante Gretl Slezak, hija del cantante de opera judío Leo Slezak, fue la primera de ellas. Goebbels también le presentó a la hoy legendaria Leni Riefenstahl, quien después de su ascenso al poder gozó del favor incondicional de Hitler, filmando las películas “Der Sieg des Glaubens” y “Der Triumph des Willens” recibiendo el premio nacional de cinematografía. Por deseo incondicional del Führer también filmó los Juegos Olímpicos de 1936.

Leni siempre ha negado que mantuviera relaciones sexuales con Hitler; algo que también afirmó Mady Rahl, aunque en los círculos artísticos de Estados Unidos fueron declaradas “favoritas” de Hitler, perdiendo con ello todo el mérito de su trabajo.

Adolf Hitler tuvo un atractivo especial para las mujeres, pero curiosamente no todas en el aspecto sexual. Hitler llamó a estas relaciones “afecto de madre” y curiosamente así ocurrió. Algunas de ellas, después de 1945, siguieron afirmando que lo mantenían sobre el dictador nazi. Helene, esposa del mundialmente famoso fabricante de pianos Bechstein, quedó fascinada por Hitler y le presentó a sus amistades. Incluso consiguió que su marido prestara dinero al partido nacionalsocialista. De este grupo de mujeres Hitler consiguió voluntariamente diversos objetos de valor que empeñaba cuando corrían malos tiempos.

Pero volviendo a la cuestión sexual, la lista de mujeres ricas que se enamoraron hasta la histeria de Hitler es muy larga. Por su extraordinaria belleza cabe destacar a Inga Ley, mujer de Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo, y María Reiter-Kubisch, hija de uno de los fundadores de la socialdemocracia en Berchtesgaden. Se conocieron en 1926 y sus relaciones, pese a estar casada, se mantuvieron como mínimo hasta 1938.

Con el paso del tiempo y conforme la guerra fue transcurriendo, Hitler, que siempre le gustaba la compañía de bonitas mujeres, fue apartándose de ellas, quedando únicamente Eva Braun a su lado. La fidelidad de Eva se vio “recompensada” cuando los días del Tercer Reich tocaban a su fin. Hitler se casó con ella por “los muchos años de fiel amistad” El 30 de abril de 1945, según la historia oficial, el matrimonio se suicido. Eva con una ampolla de veneno y Hitler pegándose un tiro en la cabeza.