Biografía de Alfredo Palacios

Agustin P. Justo Gobierno, Biografia Politica y Economia

Gobierno y Biografia de Justo Agustin P.

Siendo el general Uriburu presidente de facto de Argentina y ante los rumores de conspiración en las fuerzas armadas y sintiéndose enfermo, el dispuso convocar a elecciones para el 8 de noviembre de 1931, a fin de poner término al período revolucionario.

A los comicios para la elección presidencial concurrieron dos coaliciones de partidos: la Concordancia (formada por la unión de los conservadores o demócratas nacionales con los radicales antipersonaiistas y los socialistas independientes), que proclamó al general Agustín P. Justo y al doctor Julio A. Rocahijo del general homónimo—, y la Alianza Civil (unión de socialistas con demócratas progresistas), que sostuvo a Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto.

El partido Radical personalista proclamó al binomio Marcelo T. de Alvear-Adolfo Güemes, pero en acuerdo de ministros el presidente Uriburu los declaró inhabilitados para figurar como candidatos. Por esta resolución, el radicalismo —que contaba con gran apoyo popular— retiró todas sus candidaturas a los puestos en el gobierno de todo el país y proclamó la abstención política.

Efectuadas las elecciones y realizado el escrutinio, se impuso la fórmula presidencial oficialista de la Concordancia: Justo-Roca

ANTECEDENTES:
La crisis mundial y sus consecuencias en la Argentina
Argentina sufrió los efectos de la gran depresión económica mundial.

Las exportaciones se vieron sumamente disminuidas, lo que obligó a limitar severamente las importaciones.

Decayó la actividad productiva y en consecuencia aumentó el desempleo.

El Gobierno estableció un rígido control del comercio exterior seleccionando los productos que podían ingresar al país como los combustibles y los productos químicos, entre otros.

Parte de lo comprado fue sustituido por el gran desarrollo de la na ciento industria nacional, sobre todo la de la alimentación y la textil.

La limitación de las importaciones se prolongó durante la Segunda Guerra Mundial.

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Vida de Agustin P. Justo: Nació un 26 de febrero de 1876 en Concepción del Uruguay, por entonces capital de Entre Rios. Con tres años su familia se trasla a Buenos Aires.

gobierno de Agustin P Justo

El niño estudió un año en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y a los 11 se incorporó al Colegio Militar, del que egresó el 9 de enero de 1892 con el segundo promedio de su promoción y como alférez de artillería.

El inicio de los estudios militares provocó tres años de distanciamiento entre padre e hijo. En julio de 1890, el joven cadete había intervenido en la Revolución del Parque junto a un grupo de treinta y tres camaradas, desconociendo a las autoridades naturales.

Se encontró allí con José Félix Uriburu, su primo Juan Bautista Justo, once años mayor que él y más tarde fundador del socialismo argentino, su tío Juan Felipe y Nicolás Repetto, todos nucleados alrededor de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

Poco tiempo después, fue amnistiado y se reincorporó al Colegio Militar. Durante la década del noventa Justo tendrá varios destinos que lo llevarán a San Juan, La Pampa y San Luis.

Desde enero de 1896 es oficial del arma de ingenieros en la División Técnica del Estado Mayor del Ejército, cuando lo sorprende la muerte de su padre.

Al año siguiente ingresa en la carrera de ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Exactas y se gradúa en 1903 junto con una carnada de oficiales caracterizada por una sólida formación cultural; entre ellos, Pablo Nogués, Enrique Mosconi y Alonso Baldrich.

En 1904, con el grado de capitán, obtiene el reconocimiento como ingeniero militar.

Para entonces llevaba cuatro años de matrimonio con Ana Ber-nal. La ceremonia se había celebrado en diciembre de 1900 y el general Enrique Mosconi había sido testigo del enlace.

La pareja vivía en el viejo Palermo, cerca del arroyo Maldonado, barrio «orillero» en esa época. Tendrán siete hijos, de los cuales varios fallecerán en la infancia.

El primogénito, Liborio, será el más recordado. Conocido por sus seudónimos de «Quebracho» y «Lobodón Garra», en la década del treinta adherirá al marxismo, por un tiempo participará del movimiento trotskista latinoamericano y proseguirá luego su labor de investigador y escritor de izquierda, por lo que se sucederán los desencuentros con su padre.

Ascendido a mayor en 1906, Agustín P. Justo ocupó la cátedra de Matemática en el Colegio Militar y fue docente de Telemetría y Telegrafía óptica en la Escuela de Tiro.

Fue segundo jefe del batallón de ferrocarrileros, subdirector de la Escuela de Tiro, a cuyo frente dirigió la campaña de instrucción en Sierra de la Ventana en 1908, y subdirector del Colegio Militar en octubre de 1913, con el grado de coronel.

Hombre laborioso, disciplinado y versátil, resultaba un conversador de trato afable que mostraba gran curiosidad intelectual, en especial en lo relativo a temas de historia. Confesaba sentir una especial admiración por la personalidad de Julio A. Roca, el Zorro, de quien más de una vez intentará copiar fórmulas y tácticas.

Desde 1908 la familia se había instalado en las cercanías de Campo de Mayo, en la localidad de Bella Vista.

Entre 1914 y 1915, Justo comandó la Cuarta Brigada de Artillería y alcanzó la dirección del Colegio Militar. Siete promociones de oficiales fueron moldeadas bajo su supervisión.

Justo no disimulaba su oposición a Yrigoyen, y en 1920, en un discurso a los cadetes cuestionó abiertamente la política del Presidente y generó fuertes polémicas.

Al año, durante los homenajes por el centenario del nacimiento de Bartolomé Mitre, transformó la conmemoración en un acto opositor al gobierno.

Fuente:Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX-Deleis-Titto-Arguindeguy Editorial Aguilar

PRESIDENCIA DE AGUSTÍN P. JUSTO (1932-1938)

La gestión presidencial: A la edad de 56 años, el general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después dé la Conferencia de Ottawa (mediados de 1932) agravaron el problema económico argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña. Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Las relaciones exteriores: En el orden internacional, la Argentina desarrolló una intensa acción diplomática.

El general Justo se trasladó al Brasil y más tarde —en 1935— el presidente de esa nación, doctor Getulio Vargas, llegó a nuestro país. También fue huésped del pueblo argentino el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien arribó a Buenos Aires en 1936.

El ministro Carlos Saavedra Lamas dirigió la política exterior en eí transcurso de la presidencia del general Justo. En 1932 se inició la llamada «guerra del Chaco» entre Paraguay y Bolivia, países que disputaban territorios chaqueños.

El protocolo que puso fin a la lucha se firmó en Buenos Aires, en junio de 1935. Por su destacada actuación diplomática en favor del cese de las hostilidades, Saavedra Lamas obtuvo el Premio Nobel de la Paz, del año 1936.

En 1934 se realizó en Buenos Aires el XXX Congreso Eucarístico Internacional, al que asistió como legado del Pontífice el entonces cardenal Eugenio Facelli (más tarde Pío XII) y que contó con la adhesión de millares de fieles de nuestro país y también del extranjero.

La renovación presidencial
Cuando se aproximó la fecha en que se debía proceder a renovar las autoridades nacionales, el panorama político se presentaba sombrío y confuso.

El general Justo y el partido oficial de la Concordancia sostuvieron la candidatura del doctor Roberto M. Ortiz, radical antipersonalista, cuya fórmula se completó con un conservador, el doctor Ramón S. Castillo, para el cargo de vicepresidente.

La Unión Cívica Radical presentó el binomio Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Realizadas las elecciones se impuso la fórmula oficialista: Ortiz-Castillo.

La otra cara del gobierno de Justo era la inauguración de obras públicas. La extensión de la red vial fue notable y se construyeron más de treinta mil kilómetros de caminos, financiados con un impuesto a las naftas decretado durante el gobierno de Uriburu y llevados adelante por la Dirección Nacional de Vialidad.

obelisco en construccion

Bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre, la Capital logró buena parte de su perfil moderno: se construyó el Obelisco, se inició la avenida 9 de Julio y el distrito federal marcó su límite, circundado por la avenida General Paz.

colegio militar el palomar

Durante el sexenio comenzó la construcción del Colegio Militar en El Palomar (imagen arriba) , de la Escuela de Aviación de Córdoba, del edificio del Ministerio de Guerra y el Hospital Militar en terrenos de Campo de Mayo.

SINTESIS DE SU GOBIERNO:

Desarrolló una inteligente y activa política exterior. Fue oficialmente al Brasil; visita devuelta por el Presidente de ese país, Gelulio Vargas.

En ambos casos hubo gran despliegue de cordialidad. Contribuyó al restablecimiento de la paz entre Bolivia y Paraguay, que se disputaron la posesión del Chaco en sangrientas batallas.

A ese efecto, Justo convocó un Congreso Panamericano en Buenos Aires. En 1934 se reunió en esta ciudad el 32° Congreso Eucarístico Internacional, presidido por el Cardenal Eugenio Pacelli (futuro Papa Pío XII), con gran afluencia de fieles y prelados de todas partes del mundo.

En 1936 visitó por primera vez la Argentina un Presidente de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, recibido por el Congreso en sesión extraordinaria. Justo intervino los precios de los productos de la ganadería y la agricultura.

Envió a Europa al vicepresidente, que con gran habilidad consiguió mantener abierto el mercado de sames con Gran Bretaña en
las condiciones estipuladas por el tratado Roca-Runciman.

Entre otras valiosas decisiones de esta presidencia, cabe citar: creación del «Banco Central de la República», de Dirección Nacional de Vialidad y de la Comisión Nacional de Cultura. Implantó además el impuesto a la renta

Constituyó el Fondo Nacional de Caminos con un impuesto especial a la nafta,cuyos ingresos debían invertirse en obras publicaste vialidad, nacionales y provincialesInauguró el puente entre Paso de los Libres y Uruguayana, en Brasil.

Muy discutidas en su momento, el conjunto de medidas económicas adoptadas por Justo sacaron al país de la crisis aguda del año ’30 y, aunque los sectores desposeídos se mantuvieron en la marginación, los índices macroeconómicos mejoraron.

Se creó la Dirección de Parques Nacionales, y la gestión de Pablo Nogués en los Ferrocarriles del Estado y la conducción de Ricardo Silveyra en YPF fueron eficaces.

Estos logros dieron a Justo una imagen de buen administrador. No obstante, de no mediar fraude, era difícil la continuidad conservadora.

La Concordancia, controlada por Justo, frente a los comicios de 1937 optó por «abdicar» en un antipersonalista, dejando la candidatura vicepresidencial para el PDN. Así surgió la fórmula continuista de Roberto Ortiz -el ministro de Hacienda– y el jurista Ramón Castillo, por entonces ministro del Interior.

La dupla salió a enfrentar a la ya proclamada fórmula socialista Nicolás Repetto-Arturo Orgaz y al binomio radical formado por Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca.

Alvear se burló de las giras electorales y las reiteradas inauguraciones del Presidente: «El general Justo está paseando el cadáver de su presidencia»; pero le fallará el pronóstico. Con proscripciones y fraudes, Ortiz y Castillo recibirán los atributos presidenciales y se instalarán en la Casa Rosada el 20 de febrero de 1938.

Pocos días antes, Justo recibió la noticia de la muerte de su hijo Eduardo en un accidente aéreo.

En diciembre de 1942 fallece su esposa y la salud del general decae rápidamente, para morir en enero de 1943, pocos meses antes de un nuevo golpe que cambiaría los destinos de Argentina.

Ver: La Decada Infame

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Argentina y el Mundo de José C. Astolfi – Editorial Kapelusz
Historia 5 Instituciones Políticas y Sociales de Argentina desde 1810 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Presidencia de Saenz Peña Luis Gobierno-Revolución Radical

Presidencia de Saenz Peña Luis Obra de Gobierno

BREVE BIOGRAFÍA: SAENZ PEÑA LUIS (1822-1907): Político argentino. Nació en Buenos Aires y falleció en la misma ciudad. Ejerció la presidencia de la República desde 1892 hasta 1895. Estudió abogacía y se graduó cuando apenas tenía 23 años.

Al poco tiempo, contrajo matrimonio con Cipriana Lahite, y de esa unión nació su hijo Roque, el que más tarde fue también presidente de la República.

Su primera actuación como hombre público fue como miembro de la Convención Provincial, en donde se decidió acerca de las reformas propuestas por Buenos Aires a la Constitución de 1853. Veinte años después fue elegido diputado nacional y, en 1874, presidente de esa Cámara.

Al año siguiente fue vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. Cuando era presidente del Senado (1876-1877), se dio la casualidad de que su hijo Roque, elegido en 1876 diputado provincial, fuera electo presidente de la Cámara baja.

Así, padre e hijo presidieron, simultáneamente, las dos ramas del poder Legislativo de Buenos Aires. De 1880 a 1882, aceptó ser miembro de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. Estuvo afiliado a la Unión Cívica, junto con otras personalidades como Aristóbulo del Valle y Leandro N. Alem. Después de la Revolución de 1890, el nuevo presidente Carlos Péllegrini lo designó para integrar la Corte de Justicia de la Nación. Al aproximarse las nuevas elecciones presidenciales, diversos sectores propusieron a Roque Sáenz.

Sin embargo, éste no aceptó dicha designación, para no competir con su padre.

La política vacilante que desarrolló Luis Sáenz Peña durante su gobierno lo obligó a renunciar al cargo antes de terminar su mandato.

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LA PRESIDENCIA DE LUIS SÁENZ PEÑA (1892-1895) –
LA REVOLUCIÓN RADICAL DE 1893 –

Luis Sáenz Peña asumió su mandato el 12 de octubre de 1892. Su elección fue un producto del Acuerdo. Quiso ser neutral, gobernar sin partido, y resultó vacilante y estéril en su labor administrativa.

Por consejo de Pellegrini ofreció la cartera de Interior a Aristóbulo del Valle, caudillo radical y adversario del anterior presidente. Éste consultó la actitud a seguir con las principales figuras del partido.

Yrigoyen manifestó que el radicalismo no debía colaborar a ningún precio con la oligarquía. Pese a ello. Aristóbulo del Valle aceptó el cargo, pues pensó desarrollar un plan por el cual el radicalismo podría lograr el control político del país.

El «ACUERDO». La llegada de Mitre, al regresar de su viaje por Europa, conmovió a Buenos Aires con una importante manifestación popular (18 de marzo de 1891. El triunfo de la Unión Cívica parecía seguro, pero el grupo gobernante recurrió a su viejo sistema: el acuerdo entre los hombres que dirigían las tendencias en pugna, aun al margen de la voluntad popular. En un gesto muy discutido posteriormente. Mitre se entrevistó con Roca y Pellegrini. y surgió la política del Acuerdo patriótico, que causó una profunda conmoción política. Se pretendía que los partidos oficiales y la oposición concurrieran a las elecciones con una lista única de candidatos, que satisficiera las aspiraciones del mayor número y que evitara la competencia respetando las situaciones provinciales.

REVOLUCIÓN DE 1893. Para este año ya estaba la Unión Cívica Radical separada. El partido reconocía como jefe a Leandro N. Alem, pero una parte, la que correspondía a la provincia de Buenos Aires, tenía como presidente del comité local a Hipólito Yrigoyen. y éste obraba por su cuenta.

Actuando independientemente del comité nacional del partido, Yrigoyen creyó que con una revolución armada se podría dar salida a la situación política del país. Con ese objeto organizó a sus correligionarios para levantarse en armas y tomar el gobierno. La rebelión estalló en más de ochenta partidos de la provincia de Buenos Aires en julio de 1893. y logró triunfar inicialmente en esa provincia.

Del Valle fue obligado a renunciar, después de treinta y seis días de actuación, por la situación creada por sus antiguos correligionarios en la provincia de Buenos Aires y por la actitud del presidente, que no le ratificó su apoyo, pues el gobierno nacional sospechaba de su conducta en estos acontecimientos.

En realidad, sus amigos y correligionarios esperaban de él un golpe de estado, pero del Valle no pensó traicionar al presidente. Lo reemplazó Manuel Quintana; con la colaboración de Pellegrini se intervinieron las provincias y se sofocaron las revueltas. Las fuerzas de Yrigoyen debieron entregarse al ejército nacional, que marchaba hacia La Plata.

En el interior del país varios levantamientos crearon una confusa situación. En Tucumán se sublevaron los opositores y durante cuatro días se luchó en la ciudad. Pellegrini, al frente de los batallones nacionales, sometió a los facciosos.

Alem sublevó Santa Fe y de la Torre se amotinó en Rosario, donde, según se decía, «hasta las piedras de la calle eran opositoras al gobierno».

Finalmente, la revolución fue vencida y sus cabecillas apresados. Pese a la prisión de Alem y a que Hipólito Yrigoyen estaba deportado en Montevideo, en las elecciones realizadas en 1894 en la capital de la República y en la provincia de Buenos Aires, los radicales obtuvieron la victoria.

Bernardo de Irigoyen, elegido senador, se enroló en las filas de la oposición y desde la Legislatura logró que el ministro Quintana renunciara. El presidente, falto de su principal apoyo, sin partidarios en el Congreso y sin autoridad para continuar con el gobierno, presentó su renuncia (22 de enero 1895)

En realidad los hombre que realmente estaban gobernando la republica eran Mitre, Roca y Pellegrini, quienes controlaban el Congreso debido a su predominio político en el interior del país.

Sáenz Peña carecía de partido propio y para apaciguar los ánimos trató de seguir una actitud neutral, en medio de la oposición de los «acuerdistas» del P.A.N. —sigla del  Partido Autonomista Nacional— y de los  radicales. Como la situación política empeorara, el Presidente —por consejo del Dr. Pellegrini— confió la reorganización de su gabiente al doctor Aristóbulo del Valle, miembro conspicuo de la Unión Cívica Radical. Antes de aceptar el ofrecimiento, el Dr. del Valle consultó con las figuras más representativas de su partido y entonces el Comité Nacional —de acuerdo con el pensamiento de Hipólito Yrigoyen— se opuso a colaborar con el gobierno, en una revolución «desde arriba». Era el criterio dominante de efectuar una revolución, pero «desde abajo». Con todo, el dirigente radical aceptó la misión confiada y de inmediato puso en práctica un plan tendiente a que su partido dispusiera el control político en todo el país. En esos momentos, la revolución radical «desde abajo» ya se encontraba en marcha y poco después estallaban focos sediciosos en varios puntos del país.

Irigoyen

El 30 de julio se produjo en la provincia de Buenos Aires un movimiento revolucionario de carácter popular, encabezado por el jefe civil Hipólito Yrigoyen —a la sazón presidente de un comité— y el militar, representado por su hermano el coronel Martín Yrigoyen. Ante la difícil situación creada, Sáenz Peña dispuso entregar a los dirigentes radicales el mando de la provincia de Buenos Aires. Las tropas revolucionarias entraron en la ciudad de La Plata en medio del entusiasmo popular y de inmediato se instaló un gobierno provisional.Sin embargo bajo la influencia del Dr. Pellegrini y del general Roca —que representaba la política oficialista— el Presidente aprobó la intervención federal a la provincia, medida que fue sancionada por el Congreso Nacional. Por su parte, Aristóbulo del Valle fue invitado por los dirigentes radicales a plegarse al movimiento, pero no aceptó participar en una revolución contra el gobierno del que formaba parte y presentó su renuncia, actitud que imitaron los demás miembros del gabinete.Sáenz Peña confió la cartera del Interior al Dr. Manuel Quintana, quien asumió el cargo en agosto de 1894, y procedió con energía inflexible para restablecer la normalidad.

Biografia de Pichon Riviere Aporte a la Psicología Social

Resumen Biografia de Pichon Riviere – Aporte a la Psicología Social

ENRIQUE PICHÓN RIVIÉRE
PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA

Fue un extraordinario protagonista de la cultura y de la ciencia argentina.

Nacido en Suiza, vino muy chico a la Argentina: su infancia transcurrió en el Chaco y en Corrientes, donde aprendió “el guaraní antes que el castellano”, como él mismo explicaba.

Emprendió estudios superiores de medicina, antropología (luego abandonados) y psiquiatría, a partir de los cuales se gestó una personalidad multifacética y, en ocasiones, controvertida.

Decidió su carrera por el lado de la psiquiatría y el psicoanálisis, convirtiéndose en uno de los introductores del psicoanálisis en la Argentina.

A principios de los ‘40, Enrique Pichon Riviére fue uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, de la que luego tomó distancia, interesado más en el aspecto social y la actividad de los grupos en la sociedad.

En este marco fundó la Escuela de Psicología Social. Responsable de una renovación general de la psiquiatría, Pichon Riviére introdujo la psicoterapia grupal en el país (servicio que incorporó al Hospital Psiquiátrico cuando fue su director) y los test en la práctica de esa disciplina e impulsó la psiquiatría infantil y de la adolescencia.

También incursionó en la política, la economía y el deporte, ensayando hipótesis sobre la vida de Buenos Aires, su gente, sus mitos y sus costumbres.

Interesado por la creación artística, Pichon Riviére reflexionó y escribió sobre arte y literatura, estableciendo un territorio común entre la crítica literaria y la interpretación psicoanalítica de la obra como manifestación de las patologías del autor.

En el contexto de este territorio común, supo decir acerca de la indagación sobre el objeto estético: «Parto de entender que un objeto de arte es aquel que nos crea la vivencia de lo estético, la vivencia de lo maravilloso, con ese sentido subyacente de angustia, de temor a lo siniestro y a la muerte. Y que, por ello mismo, sirve para recrear la vida.”

Líder y maestro, desde la cátedra y las conferencias dirigidas al público más amplio y diverso se convirtió en referente obligado para más de uña generación de psicoterapeutas, y formó a decenas de investigadores en el campo de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante de la relación entre él y los objetos internos y externos.

Fuente Consultada: Graciela Maker

Psicologia Social Pichon Riviere Integrar Neuroticos a la Sociedad (301)

ENRIQUE PICHÓN RIVIÉRE
PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA

Fue un extraordinario protagonista de la cultura y de la ciencia argentina. Nacido en Suiza, vino muy chico a la Argentina: su infancia transcurrió en el Chaco y en Corrientes, donde aprendió “el guaraní antes que el castellano”, como él mismo explicaba.

Emprendió estudios superiores de medicina, antropología (luego abandonados) y psiquiatría, a partir de los cuales se gestó una personalidad multifacética y, en ocasiones, controvertida. Decidió su carrera por el lado de la psiquiatría y el psicoanálisis, convirtiéndose en uno de los introductores del psicoanálisis en la Argentina.

A principios de los ‘40, Enrique Pichon Riviére fue uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina, de la que luego tomó distancia, interesado más en el aspecto social y la actividad de los grupos en la sociedad.

En este marco fundó la Escuela de Psicología Social. Responsable de una renovación general de la psiquiatría, Pichon Riviére introdujo la psicoterapia grupal en el país (servicio que incorporó al Hospital Psiquiátrico cuando fue su director) y los test en la práctica de esa disciplina e impulsó la psiquiatría infantil y de la adolescencia.

También incursionó en la política, la economía y el deporte, ensayando hipótesis sobre la vida de Buenos Aires, su gente, sus mitos y sus costumbres.

Interesado por la creación artística, Pichon Riviére reflexionó y escribió sobre arte y literatura, estableciendo un territorio común entre la crítica literaria y la interpretación psicoanalítica de la obra como manifestación de las patologías del autor.

En el contexto de este territorio común, supo decir acerca de la indagación sobre el objeto estético: «Parto de entender que un objeto de arte es aquel que nos crea la vivencia de lo estético, la vivencia de lo maravilloso, con ese sentido subyacente de angustia, de temor a lo siniestro y a la muerte. Y que, por ello mismo, sirve para recrear la vida.”

Líder y maestro, desde la cátedra y las conferencias dirigidas al público más amplio y diverso se convirtió en referente obligado para más de uña generación de psicoterapeutas, y formó a decenas de investigadores en el campo de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante de la relación entre él y los objetos internos y externos.

Fuente Consultada: Graciela Maker

Formacion de los Partidos Politicos en Argentina Reforma Electoral

Formación de los Partidos Políticos en Argentina

A diferencia de las polis griegas, nuestros gobiernos están formados por representantes elegidos por los ciudadanos, y su función es resolver los problemas prácticos de la administración, de acuerdo con la voluntad expresa de la mayoría, y se les paga para que cumplan con ello. A diferencia de los griegos -que otorgaban mucha más importancia a la vida pública- nosotros debemos trabajar y cuidar de nuestra familia, además, valoramos más nuestra vida privada, es decir, nos importa más usar nuestro tiempo libre en escuchar música, ver televisión o salir de compras, que en dedicarnos a controlar o averiguar qué hacen nuestras autoridades, o qué hace el Estado en tal o cual asunto.

Es por ello que en nuestras sociedades se han formado grupos de profesionales de la política -los políticos- organizados en partidos que confrontan por llegar al gobierno y llevar a cabo sus propuestas. Esto es muy bueno, sobre todo si hay más de un partido político, porque permite elegir entre varios dirigentes y si la elección fue errónea, al poco tiempo elegir nuevamente y, en consecuencia, cambiar jefes y programas de gobierno.

También tiene sus desventajas. Sucede que a veces, como en Egipto o en las ciudades-estados de la Mesopotamia, en los partidos políticos las órdenes no van de abajo hacia arriba sino todo lo contrario.

Son los dirigentes quienes dan las órdenes y mandan desde sus escritorios sin escuchar la opinión de la gente. Entonces, los ciudadanos se desalientan y los asuntos públicos dejan de interesar: «A mi la política no me interesa.» «Para qué te vas a meter si después ellos hacen lo que quieren.»; «Para hacerte rico, dedícate a la política.»

Las consecuencias de estas actitudes han dado origen a un mal de nuestras democracias actuales: la corrupción.

HISTORIA EN ARGENTINA:

LA LEY ELECTORAL. La visión de Roque Sáenz Peña puso fin al fraude al propiciar las leyes que modificaron, desde 1912, la vida política. Pese a la sacudida del 90, el grupo gobernante se mantuvo en el poder por dos décadas —no sin enfrentar profundos choques internos y profundas escisiones—.

Un hombre surgido de sus filas, Roque Sáenz Peña, comprendió que se requerían medidas nuevas y cerró el período de la Organización Nacional. Bajo su auspicio se sancionó la ley electoral, que garantiza el sufragio obligatorio y secreto a todos los ciudadanos de la nación. La aplicación de esta ley hizo posible el ascenso del radicalismo al gobierno, acaudillado por Hipólito Yrigoyen, quien llegó a la presidencia en 1916, votado por 172000 ciudadanos.

Formación de los partidos políticos modernos
El país pasaba por una honda crisis de indiferencia política; los ciudadanos abrigaban la convicción de que les estaba cerrado el camino de los comicios. En las elecciones de diputados por la capital federal, efectuadas en marzo de 1904, el candidato más votado reunió 1.104 votos. Raras veces aparecía en algún punto una lista disidente. La fórmula Sáenz Peña — de la Plaza fue la única proclamada.

La ley electoral de 1912, llamada desde el primer momento «ley Sáenz Peña», tuvo la virtud de sacudir la apatía y desconfianza colectivas. La nación respondió a la invitación de su Presidente.

Los partidos reorganizaron o fundaron comités seccionales, cuyos delegados constituyeron el comité nacional y reunieron convenciones para sancionar o reformar sus cartas orgánicas (declaración de principios y reglamento interno). También adoptaron la costumbre europea, introducida por el partido socialista, de redactar plataformas electorales, es decir, programas formados por puntos concretos de alcance inmediato.

Como no existían partidos ni otras instituciones políticas con estructuras formales y burocratizadas, las fundones que éstos cumplen habitualmente para la selección de funcionarios fueron ejecutadas por los grupos de familias o de amigos, constituidos sobre la base de lealtades particulares (la misma familia, las amistades de la universidad o el club). La Universidad (la Facultad de Derecho especialmente) desempeñó el papel más significativo en el proceso de reclutamiento de funcionarios y líderes políticos, Los grupos de familias tradicionales, el club (el Club del Progreso primero, el Jockey Club después), las Facultades de Derecho de las Universidades de Buenos Aires y de Córdoba, fueron las instituciones básicas de comunicación entre los miembros de la oligarquía y, sobre todo, de reclutamiento de funcionarios para el ejercicio del gobierno.
(Tomado de Roberto Cortés Conde, historiador argentino contemporáneo, La república conservadora).

Los principales partidos políticos fueron:

1° El Partido Conservador. Compuesto por la coalición de los partidos oficiales que gobernaban el país; como lo indicaba su nombre, defendía la situación existente, aunque admitía la necesidad de reformarla.

2° La Unión Cívica Radical. Surgida a la voz de Alem y Aristóbulo del Valle, había promovido la revolución de 1890, constituyéndose como partido al año siguiente. Luego provocó las agitaciones de 1893 y 1904, ya estudiadas. Se ha dicho que más que una doctrina le inspiraba un sentimiento: el anhelo de la pureza cívica y de la verdad institucional. Levantó desde un comienzo la bandera de la intransigencia, opuesta a todo acuerdo o pacto con otro partido, según la frase de Alem: «que se rompa pero que no se doble».

Alem se suicidó en 1896; el partido reconoció como jefe a Hipólito Yrigoyen. Durante la presidencia de Alvear se dividió en dos tendencias: la personalista, fiel a Irigoyen, 3 la antipersonalista, contraria a su tutela.

3° El Partido Socialista. Los primeros núcleos socialistas aparecieron en 1894, y al año siguiente constituyeron un comité ejecutivo, gestor de una activa propaganda oral y escrita en pro de las reivindicaciones obreras. En 1904 obtuvo su primer triunfo electoral, con la elección del doctor Alfredo L. Palacios como diputado por la circunscripción de la Boca. De este partido se segregaron núcleos de afiliados que formaron dentro de este período los partidos comunista, socialista argentino y socialista independiente, en orden decreciente de extremismo.

4° El Partido Demócrata Progresista. Originario de la provincia de Santa Fe, tenía su baluarte en Rosario, y era su líder el doctor Lisandro de la Torre. Sostenía una doctrina liberal-socialista.

La propaganda de estos partidos cubrió de carteles los muros de las poblaciones y movilizó masas enormes de ciudadanos en manifestaciones y concentraciones, de las que no había ejemplo desde veinticinco años atrás. Los escrutinios de las primeras elecciones efectuadas en la provincia de Santa Fe v en la capital federal fueron seguidas con extraordinario interés y dieron el triunfo a los radicales.

En 1916, el cuadro de las fuerzas políticas era el siguiente, en cifras redondas: radicales, 370.000; conservadores, 140.000; demócratas. 130.000; socialistas, 66.000.

La mujer pudo participar en la vida política argentina recién en 1949. En la última reforma de la Constitución se les exige a los partidos políticos que quieran presentar candidatos a elecciones, que un tercio, al menos, sean mujeres.

En las ciudades antiguas, la lucha contra la corrupción era sobre todo un asunto de moral colectiva y de control social. Se recurría, desde luego, a ciertos dispositivos para limitar el riesgo de fraudes y manipulaciones, por ejemplo, la práctica de someter a sorteo el nombramiento de magistrados y ediles, que se consideraba más imparcial que la elección, o bien la brevedad del mandato electivo, sin posibilidad de volver a presentarse.

Hoy, la clave para combatir la corrupción tiene primordialmente tres aspectos:

-Aplicar con toda severidad las leyes, no dejando impunes los delitos de nadie, sea cual fuera su relación con el poder. No hace mucho tiempo el presidente de Brasil. Collor de Meló tuvo que renunciar por no respetar las leyes de su país. En la Argentina, una de las recientes reformas hechas a la Constitución inhabilita para el ejercicio de los cargos públicos a los funcionarios que cometan actos de corrupción.

– Quitar todo privilegio a los partidos políticos y que estos sean instrumentos de la gente para la vigilancia eficaz, al servicio del bien común. Algunos ejemplos de esto último podrían ser:

a) que todos pudieran participar en la elección de los candidatos de un partido, sin necesidad de estar afiliados;
b) fomentar y promover formas paralelas de participación, como asambleas de vecinos o agrupaciones barriales, para evitar que los asuntos de todos sean el territorio de unos pocos especialistas.

En las escuelas, se podría organizar un Centro de Estudiantes y colaborar con las autoridades, la cooperadora, los representantes de docentes, y formar así parte activa en el gobierno de la institución.

Partidos políticos y el futuro de la democracia: Aunque la desafección y partidos políticos sea un problema contienen las sociedades, la ha en nuestro país no muchos equivalentes. Nuestros partidos políticos, en su manera actual de operar, fracasan tanto en la relación Estado-sociedad como en la relación Estado-gobierno, es decir, como mecanismos de representación y como órganos de gestión. En nuestro país, la fallida experiencia de la Alianza quebró una expectativa colectiva de alternancia eficaz de los grandes partidos y consolidó la idea sobre la incapacidad de la política para resolver los gravísimos problemas sociales.

Aunque la actuación de los partidos políticos en las últimas décadas ha dado muestras de profundos vicios que generaron su actual descrédito, sin embargo, ellos siguen siendo el instrumento principal de la democracia representativa. ¿Cómo reconstruir los lazos quebrados entre representantes y representados? Para no perder su centralidad en la gestión democrática, los partidos deberían transformarse, lo que implica ajustarse a las nuevas relaciones sociales que se plantean en el mundo contemporáneo y a las nuevas formas de representación.

Tal como está planteada la discusión sobre la reforma política en la opinión pública argentina, oscila entre dos ejes: uno, predominante, que se remite a su costo; y otro, más soterrado, a su calidad. Sin embargo, el problema del costo de la política no radica, básicamente, en su magnitud, sino en su distribución y su uso; esto es, en su calidad. Para enfrentarse a estos problemas, es necesario reformular las relaciones del sistema de partidos con las expectativas de la ciudadanía y, a la vez, con los recursos del Estado. No hay reforma política posible sin reforma del Estado y sin un autoexamen profundo de su funcionamiento por parte de los propios partidos.

El otro aspecto de la reforma política que más resonancia tiene en la opinión pública es la modificación de la dinámica partidaria-electoral, es decir, la eliminación del sistema de la lista sábana. Es necesario redefinir el régimen electoral para mejorar la relación entre representantes y representados.

ASPECTOS BÁSICOS A CONSIDERAR

Una agenda mínima de las reformas que deben ser discutidas por la sociedad y por los partidos, tendientes a desestatizarlos y a religarlos con la ciudadanía, debería incluir los siguientes puntos:

* Implantación de mecanismos que hagan transparente el financiamiento de la política.
* Redefinición de un régimen electoral que optimice la relación entre representantes y representados, respete a las miñonas y asegure el pluralismo.
* Creación de un organismo electoral independiente.
* Reforma del régimen de los partidos políticos.
* Rápida reglamentación de los instrumentos de democracia directa incluidos en la Constitución Nacional.
* Reforma de La Administración Pública, del Sistema Tributario y su relación con el Sistema Federal.

DEBILIDADES
* Carecen de perfiles programáticos e ideológicos definidos.
* Tienden al conservadurismo y la pasividad.
* Se comportan en forma autorreferencial asegurando su propia supervivencia.
* Predominan Los incentivos selectivos, que favorecen a las fuerzas políticas tradicionales.
* Su supervivencia organizativa depende de Los recursos estatales.
* Tienden a La cartelización, es decir, a arreglos entre Los principales partidos.
* Existencia de focos de corrupción.
* EL poder interno aparece fragmentado.
* Hay una dispersión de Los recursos.
* Funcionan a través del patronazgo y el clientelismo.
* Tienen dificultades para fijar La agenda.
* La capacitación es escasa.
* Tienen dificultades para encarar un proceso de auto-transformadón.

FORTALEZA
• Son imprescindibles para el funcionamiento de la democracia representativa.
• Presencia a nivel nacional. « Tienen capacidad para organizar La competencia electoral.
• Tienen conciencia de la actual crisis de representación.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina Miretzky – Mur – Ribas  – Royo
Sociedad Espacio Cultura Desde al Antigüedad Hasta el Siglo XV – Kapelusz
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnología

Ver:Partidos Políticos en América Conservadores y Liberales

Origen del Partido Socialista en Argentina Historia Resumida

Origen del Partido Socialista en Argentina

NACE UNA NUEVA FUERZA: EL PARTIDO SOCIALISTA. El 7 de abril de 1894 aparecía el diario La Vanguardia, que se autocalificaba como «periódico socialista científico, defensor de la clase trabajadora». Esta fecha suele considerarse como la iniciadora del partido, pero en realidad el congreso constituyente de la agrupación se reunió los días 28 y 29 de junio de 1896. Actuaron en él Juan B. Justo, su principal organizador y teorizante, José Ingenieros, Nicolás Repetto y otros.

Para el socialismo, la sociedad argentina poseía males que no se originaban en la inmoralidad política sino en la explotación económica que se establecía entre los hombres en el marco del sistema capitalista. Su objetivo último era transformar a la sociedad mediante la destrucción de esas relaciones capitalistas y la construcción de una nueva sociedad, basada en los principios del socialismo marxista. Para alcanzar ese objetivo, el partido proponía la participación electoral. La estrategia era ganar los votos de los obreros para acceder a las cámaras legislativas y promover desde allí la aprobación de leyes que mejoraran la situación de la clase trabajadora.

ANTECEDENTES: Abajo vemos una copia del manifiesto del acto que se realizó el 1° de mayo de 1890, oportunidad en que, por primera vez —y en cumplimiento de una decisión del Congreso Obrero Internacional del año anterior— se celebró el Día del Trabajo en la República Argentina. A partir de ese acto se gestó un amplio movimiento unitario de diferentes agrupaciones obreras que comenzaron la tarea de consolidar una organización obrera de carácter más amplio.manifiesto obrero

Las primeras organizaciones obreras se formaron hacia 1890 y su número creció notablemente en la primera década del siglo XX. Desde 1890, año de una gran crisis económica argentina,  hubo varios intentos para crear una federación obrera que agrupara a los diferentes gremios por actividad que se habían ido formando —de carpinteros, sombrereros, tipógrafos, ferroviarios, por ejemplo—. Pero todos fracasaron rápidamente hasta que en 1901 se fundó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) de tendencia anarquista. En 1902, los gremios de tendencia socialista se retiraron de la FORA y fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT).

juan bautista justo

En 1894, sobre la base de diversas organizaciones obreras de la Capital Federal y del interior, Juan B. Justo (imagen) fundó el Partido Socialista. Este partido se proclamó defensor de los intereses de los proletarios, de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina marxista. Por esta razón, el Partido Socialista se enfrentó con la UCR. Justo señalaba que la UCR, como la oligarquía, no tenía otra preocupación que llegar al poder y que carecía de capacidad para afrontar los problemas económicos y sociales fundamentales.

El Partido Socialista: El Partido Socialista fue fundado en 1894 por Juan B. Justo, quien había abandonado las filas del radicalismo, Juan B. Justo comenzó a difundir las ideas socialistas a través de un diario al que llamó La Vanguardia.

diario la vanguardia socialismo

El Partido Socialista dio a su propaganda una fuerza y una coherencia que pocos partidos de la época pudieron conseguir. Su periódico, «La Vanguardia», se convirtió en lectura corriente de la clase obrera urbana en todo el cono sur latinoamericano y también era muy conocido en España. En 1896, dos años después de fundada La Vanguardia, se realizó el Congreso Constituyente del Partido Socialista.

Para el socialismo, la sociedad argentina poseía males que no se originaban en la inmoralidad política sino en la explotación económica que se establecía entre los hombres en el marco del sistema capitalista. Su objetivo último era transformar a la sociedad mediante la destrucción de esas relaciones capitalistas y la construcción de una nueva sociedad, basada en los principios del socialismo marxista. Para alcanzar ese objetivo, el partido proponía la participación electoral.

La estrategia era ganar los votos de los obreros para acceder a las cámaras legislativas y promover desde allí la aprobación de leyes que mejoraran la situación de la clase trabajadora.

El Partido Socialista se transformó en una estructura mucho más organizada que la de la UCR, promovió la formación de grupos de estudio, el desarrollo de actividades artísticas y la instalación de bibliotecas e instituciones culturales, pero su influencia se vio limitada especialmente a la Capital Federal y algunas otras pocas ciudades del país, como Mar del Plata o Bahía Blanca.

En 1896, dos años después de fundada La Vanguardia, se realizó el Congreso Constituyente del Partido Socialista. En ese momento, el semanario representaba a muchos núcleos obreros del interior del país; los propios afiliados al Partido distribuían los ejemplares entre los suscriptores.

grupo socialista en argentina

Arriba una imagen del primer grupo socialista de Buenos Aires: El primer manifiesto electoral del Partido Socialista afirmaba: «Hasta ahora la clase rica o burguesía ha tenido en sus manos el gobierno del país. Roqnistas, mitristas, yrigoyenistas o alemnistas son todos lo mismo. Si se pelean entre ellos es por apetitos de mando […] no por un programa ni por una idea. […] Todos los partidos de la clase rica argentina son uno solo cuando se trata de aumentar los beneficios del capital a costa del pueblo trabajador, aunque sea estúpidamente, y comprometiendo el desarrollo general del país. El Partido Socialista Obrero no dice luchar por puro patriotismo, sino por sus intereses legítimos; no pretende representar los intereses de todo el mundo, sino los del pueblo trabajador contra la clase capitalista opresora y parásita; no hace creer al pueblo que puede llegar al bienestar y la libertad de un momento a otro, pero le asegura el triunfo si se decide a una lucha perseverante y tenaz; no espera nada del fraude ni de la violencia, pero todo de la inteligencia y de la educación populares.»

El partido socialista:
Fuente: Melo R. Carlos Los partidos Políticos entre 1862-1930

«El partido Socialista apareció en la República como consecuencia de las organizaciones similares europeas y de los inmigrantes afiliados a las mismas (abril de 1894), dándose su carta orgánica en abril de 1895, en la cual marcaba su propósito de favorecer, por todos los medios a su alcance, la organización gremial de la clase trabajadora y estrechar los vínculos de solidaridad y unión entre todos los socialistas del mundo.

Su programa mínimo propiciaba, en lo político, el sufragio universal sin distinción de sexos, el sistema electoral proporcional con representación de las minorías, la autonomía municipal, la justicia gratuita y jurado popular electivo para toda clase de delitos, la separación de la Iglesia del Estado, la abolición de la deuda pública y la supresión del ejército permanente; y en lo económico, la limitación y reglamentación de la jornada de trabajo, el salario mínimo, el descanso obligatorio semanal de treinta y seis horas ininterrumpidas, la responsabilidad patronal en los accidentes del trabajo; la instrucción científica, laica, profesional e integral, gratuita y obligatoria; la abolición de los impuestos indirectos, el impuesto directo y progresivo sobre la renta, la supresión de la herencia en línea colateral e impuestos progresivos sobre las herencias en línea directa. El partido Socialista Argentino se afilió a la Segunda Internacional Socialista.

Carlos Marx había logrado, en 1864, el establecimiento de la Primera Internacional, cuyo objeto era unir los diversos grupos socialistas organizados en los países europeos, organización de vida efímera, pues se disolvió en 1876. La Segunda Internacional, a la cual se afilió el socialismo argentino, surgió en 1889 y se caracterizó por su sentido democrático.

Las discrepancias habían creado en el socialismo dos grupos: uno evolucionista, que sostenía que el programa partidario debía lograrse pacíficamente, por vía evolutiva, y la acción ceñirse a las reformas inmediatas, a la vez que se tenía en cuenta la vida nacional del país al que pertenecían.

El otro grupo, compuesto por los socialistas extremos o revolucionarios, profesaba un internacionalismo absoluto, atacaba al nacionalismo y al patriotismo, reclamaba la dictadura del proletariado y proclamaba la revolución mundial.

Mas adelante , durante la famosa «decada infame» con la afirmación de nuevas agrupaciones obreras, como el sindicalismo, el movimiento socialista estaba de acuerdo en considerar a los sindicatos como la rjrincipal_íorma organizativa de los obreros. Pero también creían —a diferencia de los sindicalistas— que la lucha parlamentaria a través de un partido político era fundamental. El Partido Socialista logró un importante apoyo obrero en la Capital Federal y una amplia adhesión entre los sectores medios urbanos. El socialismo, durante los años ’30, estuvo organizado sin-dicalmente en la Confederación Obrera Argentina (COA).

El Partido Socialista (PS), dirigido por Nicolás Repetto y Alfredo Palacios, se constituyó en la principal oposición parlamentaria —junto con los demócratas progresistas— a los conservadores. El socialismo tuvo un importante número de votos en la Capital Federal y, hasta 1935, se benefició con el abstencionismo radica], consiguiendo un importante apoyo electoral en centros urbanos tradicionalmente radicales.

Los socialistas se manifestaron contrarios al golpe militar del 6 de septiembre pero, en los hechos, respetuosos de las reglas del juego impuestas por los conservadores, cumplieron el papel de oposición democrática en un régimen fraudulento. En el Congreso, propusieron y debatieron numerosos proyectos sobre el divorcio, los derechos de la mujer, interpelaron ministros y protestaron contra el fraude.

Por su labor parlamentaria, los socialistas son considerados como los precursores de un conjunto de medidas de reforma social. Sin embargo, casi ninguna de sus propuestas llegó a implementarse, debido al predominio político de la alianza conservadora.

1880Los trabajadores se organizan ensociedades de resistencia y mutuales

1889Se funda la Segunda Internacional obrera
1890Comienzan los movimientos huelguísticos
1894Fundación de La Vanguardia
1896Primer Congreso del Partido Socialista Obrero Argentino

El Partido Socialista en la Argentina surge como respuesta a la transformación económica que trajo aparejada el desarrollo del modelo agroexportador.

Todos estos cambios produjeron nuevas situaciones para los trabajadores que, amenazados por el desempleo, los bajos salarios y la falta de apoyo estatal, tuvieron que organizarse para hacer frente a las arbitrariedades patronales. En su mayoría, la mano de obra estaba formada por inmigrantes que traían de Europa ideas socialistas y anarquistas.

Las agrupaciones socialistas se diferenciaron del anarquismo por adoptar una postura favorable al parlamentarismo. Influidos por la socialdemocracia europea, para los socialistas los trabajadores debían confiar en la política.

Surgido de diversas agrupaciones con ideas socialistas, para 1900 ya existía el Partido Socialista Argentino, que llevó a Alfredo Palacios, en las elecciones de 1904, a ser el primer diputado socialista de América.

1900El Partido Socialista Argentino adhiere a la Internacional Socialista
1901Palacios se afilia al Partido Socialista
1904Palacios es el  primer diputado socialista en América
1908Octavo Congreso del PSA, se adopta el nombre de
Partido Socialista

Origen Unión Civica de la Juventud Alem y Mitre Gobierno de Celman

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUÁREZ CELMAN (1886-1890)

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanEl presidente Juárez Celman asumió el mando el 12 de octubre de 1886. Con él, el ambiente político del país no varió por el contrario, se acentuó el personalismo y la adhesión al nuevo gobernante. Este para imponerse continuo utilizando la presión oficial y las intervenciones a las provincias (Tucumán. Córdoba y Mendoza).

Se convirtió en el jefe del PAN (Partido Autonomista Nacional) , con lo que a las facultades de la Constitución sumó las de caudillo.

Esta particular situación fue popularmente llamada unicato y provocó el distanciamiento político entre Roca, Pellegrini y el presidente, al no poder los primeros controlar el PAN, pues Juárez Celman pretendió ejercer por sí el poder, sin aceptar la preponderancia de otros en sus filas:

LA CRISIS ECONÓMICA: El país continuó su expansión económica con importantes inversiones de capital foráneo. La confianza en el futuro del país se refleja en los empréstitos contratados con capitales extranjeros, la creación de bancos, el crecimiento del crédito interno, la multiplicación de grandes obras públicas, la extensión constante de las vías férreas.

En 1889 existían 134 sociedades anónimas que giraban con un capital de más de 500 millones de pesos. La Bolsa de Comercio era el centro de una febril actividad: se realizaban transacciones por más de 1.500 millones de pesos por mes. La mayor parte de las mismas se hacían sobre tierras. Se especulaba con los terrenos baldíos, sumamente baratos, y con la probabilidad de aumentar cuatro veces su precio.

La lectura predilecta del público eran los avisos de remates de tierras que ocupaban páginas enteras de los periódicos. La especulación y las fáciles ganancias crearon una nueva moral: lo importante era obtener riquezas y no cómo lograrlas. Por eso se hicieron negociados con las concesiones que se otorgaban, y se difundieron el lujo, el juego y la ostentación.

Pero la naturaleza de los productos fabricados, la falta de mercados exteriores y la baja de precios producida por la crisis europea. fueron algunas de las causas del colapso económico que se produjo.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS: Entre los factores financieros determinantes, cabe mencionar: la insuficiente producción del país; el tipo de empréstitos contratados con intereses a plazos fijos; la excesiva emisión de billetes sin el respaldo oro que establecía la ley; la falta de un sistema impositivo orgánico, en especial en la recaudación; los elevados gastos del presupuesto oficial; el acelerado proceso inflacionario consiguiente.

Ante la situación imperante, los bancos redujeron los créditos, y en la Bolsa de Comercio cundió el pánico ante las consecuencias de la especulación. El alza del precio del oro se hizo incontenible: en 1889 se cotizaba a 147 pesos papel, los cien pesos oro; en abril de 1890 el precio pasó en tres días de 278 a 310 pesos. Se acusó al gobierno de corrupción económica , de lanzar emisiones clandestinas.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto).

Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Entre 1887 y 1889, en Buenos Aires y Rosario tuvo lugar el primer movimiento huelguístico de importancia en el país, protagonizado por obreros ferroviarios —luego sé extendió entre zapateros, albañiles y carpinteros—, que exigían cobrar su salario en oro. Ante estas manifestaciones de descontento social, la Oposición política ganó confianza e inició una revolución con el objetivo de derrocar al gobierno.

A medida que la crisis avanzaba, la oposición se hizo sentir cada vez con más fuerza. El 1º de septiembre de 1889 se realizó un mitin en el Jardín Florida, en la ciudad de Buenos Aires, y se fundó la Unión Cívica de la Juventud, liderada por Francisco Barroetaveña. Unas semanas mas tarde, este grupo se convirtió en la Unión Cívica, en la cual se destacó el nuevo líder de la oposición: Leandro N. Alem, junto con figuras más tradicionales como Bartolomé Mitre.

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanSE  ORGANIZA LA OPOSICIÓN Y NACE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD:  La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica antedicha, organizó a los distintos sectores de la oposición , unidos todos por el rechazo a Juarez Celman.

El 1º de setiembre de 1889 —en el mitin celebrado en el Jardín Florida con la presencia de 15000 personas quedó constituida le Unión Cívica de la Juventud. El mitin fue organizado por Leandro N. Alem (imagen der.)  y otros viejos y jóvenes políticos. Bartolomé Mitre y otros dirigentes mandaron su adhesión. 

En esa reunión contra el gobierno de Juárez Celman convergieron los obreros, empleados y artesanos empobrecidos por la desvalorización de sus ingresos reales, 105 productores agropecuarios perjudicados por la baja de los precios de las exportaciones, los comerciantes arruinados por la paralización de los negocios, los especuladores y bolsistas en bancarrota, los católicos descontentos por las leyes laicas, la clase media oprimida por una política que le cerraba el acceso al poder y a la riqueza, y los inversores europeos.

Al terminar la reunión, un comisario le transmitió a Alem la adhesión de una logia de 33 militares, dispuestos a combatir por “el respeto de la voluntad popular”. El 13 de abril de 1890, en el mitin del Frontón Buenos Aires, la Unión Cívica de la Juventud se transformó en la Unión Cívica.

Nunca se dio en Argentina una coalición política de la amplitud de la Unión Cívica. Tampoco una que  representara tanto factores reales de poder. Era sin embargo , frágil y circunstancial, pues se la subordinaba al único objetivo de derrocar a presidente.”

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria.

La nueva oposición política: la Unión Cívica Radical:  Desde 1890, la Unión Cívica había aparecido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de hacer política. Sus dirigentes, aun cuando formaban parte de la clase gobernante, impugnaron la legitimidad del régimen sostenido por la exclusión y el fraude electoral.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cívica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que “No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional”

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre dos radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

Fuente Consultada: Rodolfo Puiggrós, historiador argentino contemporáneo, Los partidos políticos del 90.

La Oposicion o reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

La Oposición o Reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

El levantamiento de Corrientes. La primera reacción armada contra la política de Rosas se produjo en Corrientes. El 20 de enero de 1839, el gobernador, coronel Genaro de Astrada, desligó a su provincia de la Confederación e hizo un llamado — que no tuvo eco— a las demás integrantes de aquélla. De tal manera, emprendió solo la guerra al Restaurador.

Rosas, en tanto, facultó al general Pascual Echagüe —gobernador de Entre Ríos— para dominar la insurrección. Junto con los generales Justo José de Urquiza y Servando Gómez, Echagüe invadió Corrientes con un ejército de 7.000 efectivos. El 31 de mayo del mismo año, las fuerzas correntinas cayeron derrotadas en Pago Largo. Berón de Astrada fue sacrificado en el campo de batalla; los prisioneros, degollados, y la rebelión, refrenada por completo.

La conspiración de Maza. Simultáneamente, en Buenos Aires se tramaba una conspiración para derrocar el régimen rosista. Los elementos conjurados, que habían pertenecido a la Asociación de Mayo, se agruparon en el Club de los Cinco y contaron con el apoyo del jefe del Regimiento 3 de Caballería coronel Ramón Maza — cuya familia tenía íntima amistad con Rosas — para realizar el pronunciamiento militar.

En conocimiento de la conjura, Rosas ordenó la detención del coronel Maza el día anterior al del estallido revolucionario. La situación del Dr. Manuel Maza — padre de Ramón y presidente de la Legislatura de Buenos Aires— se tomó muy delicada.

En homenaje a la antigua amistad, Rosas, por intermedio del cónsul norteamericano Alfredo Slade, le propuso abandonar el país. Pero Maza no se acogió al exilio y fue asesinado en su despacho de la Legislatura (27 de junio de 1839). Al día siguiente, fue fusilado su hijo Ramón. No obstante el rigor, los otros complicados en la conjura recibieron el indulto más adelante.

La Revolución del Sur. La intriga revolucionaria de Maza no fue un hecho aislado; se vinculaba con una insurrección en la campaña planeada por un núcleo de hacendados del Sur de la provincia de Buenos Aires.

La revolución, cuyos principales jefes eran Pedro Castelli y Ambrosio Crámer, se produciría coincidentemente con una invasión del general Lavalle. El movimiento estalló en el pueblo de Dolores (29 de octubre de 1839) y tuvo repercusiones de idéntico significado en Monsalvo (Maipú) y Chascomús.

A último momento Lavalle cambió su estrategia y marchó hacia Entre Ríos. Los sublevados fueron abandonados a su suerte y derrotados por el coronel Prudencio Rosas en Chascomús (7 de noviembre de 1839). Castelli y Crámer fueron degollados y sus cabezas fueron expuestas en picas en las Plazas de Dolores y Chascomús, respectivamente. Los sobrevivientes huyeron hacia el Tuyú en donde fueron recogidos  por los barcos franceses que bloqueaban el puerto de Buenos Aires. La Revolución del Sur fue declarada “crimen de alta traición contra el Estado”.

La campaña de Lavalle. Los exiliados en Montevideo, constituidos en Comisión Argentina, habían proyectado un movimiento armado contra Rosas. El general Juan Lavalle —cuyo cambio de planes malogró la Revolución del Sur— recabó ayuda d los franceses bloqueadores y organizó una campaña militar con el fin de batir la fuerzas gubernamentales.

Lavalle partió de la isla de Martín García y desembarcó cerca de Gualeguaychú internándose, luego, en territorio entrerriano. El 20 de setiembre de 1839, derrotó en Yeruá a las tropas del gobernador delegado Vicente Zapata. Pasó a Corrientes provincia en donde entrevistó al gobernador Pedro Ferré —quien prestó ayuda a si causa— y estableció el campamento de Ombú para la organización del ejército A principios de 1840, aumentadas sus fuerzas a 4.000 hombres gracias a los contingentes correntinos de Ferré y equipadas aquéllas con armamento y pertrechos franceses, Lavalle se dirigió a Diamante.

El 10 de abril de 1840, sostuvo un encuentro con las tropas de Echagüe en Don Cristóbal, cuyo resultado indeciso le obligó a batirse nuevamente en Sauce Grande (16 de junio de 1840) hasta alcanzar la victoria. Sin embargo, Lavalle no sacaba partido de su triunfo y, dirigiéndose a Buenos Aires, desembarcó eh San Pedro conel auxilio de la escuadra francesa. Esa misma noche (5 de agosto de 1840) dispersó a las fuerzas federales del general Angel Pacheco en el arroyo Tala y, en su marchó hacia Buenos Aires, se demoró inexplicablemente en Merlo. Su tardanza dio ocasiór a Rosas para alistar sus fuerzas en combinación con Manuel Oribe y Juan PabloLópez, quienes lo hostigaron obligándole a internarse en Santa Fe. Allí, Lavalle tomó por asalto la ciudad a pesar de la resistencia opuesta por el general Eugenio Garzon.

La coalición del Norte. Durante la administración de Bernabé Piedrabuena en la provincia de Tucumán (1838), su ministro de gobierno Marco M. Avellaneda —imbuído por el ideario de la Asociación de Mayo— inició un movimiento para derrocar el régimen rosista. El proyecto, alentado por el gobernador, se extendió también a las provincias d& Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja, que se pronunciaron contra Rosas. Advertido de los detalles del hecho, el gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, lo comunicó a Buenos Aires.

Rosas, entonces, comisionó al general La Madrid para que retirase de Tucumán las armas que habían quedado en la provincia después de la guerra contra la Confederación Peruanoboliviana; pero, a poco de llegar, La Madrid se rebeló y se plegó a la revolución. El 24 de setiembre de 1840 las provincias adheridas al pronunciamiento constituyeron la Liga del Norte.

La Madrid, nombrado jefe de las tropas rebeldes, tomó la ciudad de Córdoba y esperó allí la incorporación de Lavalle. Pero Oribe —que había salido de Buenos Aires con 10.000 efectivos— alcanzó a Lavalle en Quebracho Herrado (28 de noviembre de 1840) lo derrotó y, prácticamente, destruyó su ejército. La provincia de Córdoba fue evacuada y, en diciembre, tomada por Oribe.

La Madrid retrocedió hasta Tucumán y Lavalle estableció su cuartel general en Sinsacate (Córdoba). Desde allí desprendió dos destacamentos, hacia Mendoza y 7/8 de enero de 1841) por las fuerzas del general Angel Pacheco; el segundo, sorprendido y destrozado en Machigasta (La Rioja, 20 de marzo de 1841) por el gobernador de Mendoza, José Félix Aldao.

La situación del ejército unitario se tomó crítica, pues mientras Lavalle marchaba rumbo a Tucumán, Aldao invadía La Rioja y derrotaba en Sañogasta (20 de junio de 1841 i al gobernador de la provincia y jefe de la Liga del Norte, general Tomás Brizuela, quien fue asesinado por sus propios soldados.

El 16 de agosto del mismo año, Acha penetró en San Juan y obtuvo una victoria sobre las fuerzas del gobernador Nazario Benavídez en Angaco; pero con tan poca suerte que, al mes siguiente, cayó vencido en el mismo sitio. Fusilado junto al río Desaguadero, su cabeza fue expuesta en una pica.

La Madrid, a su vez, entró en Mendoza con el resto de sus tropas; allí fue derrotado por Pacheco en la batalla de Rodeo del Medio (24 de setiembre de 1841). Los sobrevivientes huyeron a Chile.

En medio del desconcierto de la guerra, Lavalle se reunió con Marco Avellaneda —ahora gobernador de la provincia— en Tucumán; su propósito era no perder el dominio de Salta y Jujuy. No obstante, Oribe invadió Tucumán y derrotó a Lavalle en Famaillá (19 de setiembre de 1841) donde aniquiló sus fuerzas. Avellaneda, Vilela y otros fugitivos del desastre, traicionados por el capitán Sandoval, cayeron prisioneros. Sometidos a un Consejo de Guerra por Oribe, fueron degollados en Metán (Salta, 3 de octubre de 1841) y sus cabezas expuestas en la plaza mayor de la ciudad de Tucumán.

Lavalle, por su parte, inició la retirada hacia el Norte con los restos de su ejército —200 hombres—. Una partida federal lo alcanzó en Jujuy y le dio muerte el 9 de octubre de 1841

Lisandro de la Torre Biografía del Fundador del Partido Democrata

Biografía de Lisandro de la Torre Fundador del Partido Demócrata Progresista

Lisandro de la Torre Fundador del Partido DemocrataLisandro de la Torre: Nació el 6 de diciembre de 1868 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, fue abogado, político, estanciero, escritor y periodista argentino. Hijo de don Lisandro De la Torre, quién era de prosapia vasca y porteño, partidario de Mitre, que se había afincado en la provincia de Santa Fe como criador de ovejas y de doña Virginia Paganini, quién era sobrina nieta de Antonio Saénz, primer Rector de la Universidad de Buenos Aires en 1821, una mujer culta y enérgica, que hablaba perfectamente el francés.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en Rosario y al egresar del Colegio Nacional, se trasladó a Buenos Aires para estudiar derecho, y en 1888 se graduó con una excelente tesis doctoral sobre el “Regimen Municipal”.

Desde joven fue un enamorado de la política, al lado de Aristóbulo del Valle, y de Leandro N. Alem. Peleó en la revolución del Parque en 1890, y en 1891 abrazó con calor la disidencia radical planteada por Alem a Mitre para combatir la política del acuerdo con el general Roca, al que combatió sin tregua y conformó la Unión Cívica Radical.

Mas tarde lo impactaron profundamente las dos muertes de sus grandes maestros políticos, el suicidio de Alem y el fallecimiento de Aristóbulo del Valle, por lo que deja el radicalismo y viaja por Europa.

En el Viejo Continente le impactó todo aquello que a cualquier argentino de entonces; pero fue su recorrido por Norteamérica que lo dejaría absolutamente deslumbrado. Podía ver en la práctica todas aquellas teorías presentadas en su tesis universitaria sobre el poder de las comunas o condados, la absoluta libertad de culto, una burguesía de marcada orientación progresista, un sistema político verdaderamente federal.

A la vuelta de su viaje, encuentra la magnífica oportunidad de llevar a la práctica política ese ideario. Aprovechando las llegadas de las elecciones, Lisandro de la Torre conforma un conglomerado político en su provincia de Santa Fe denominada «Liga del Sur», que en 1912 lo consagró a diputado nacional por la minoría por Santa Fe, con un mandato válido hasta fines de 1915.

En la Cámara de Diputados presentó, a los dos meses de su incorporación, un proyecto de ley de municipalidades que establecía que toda población superior a doscientos habitantes tenía derecho a elegir su comisario, juez de paz, jefe del registro civil y otras autoridades, y que las comunas así creadas serían autónomas. La ley no prosperó, no sólo porque la mayoría no la apoyó, sino además porque en un régimen federal las provincias conservan el derecho de reglamentar sus municipios.

Era un hombre vigoroso, con la energía de su madre , y tenia una elocuencia cálida y profunda. Su pasión incontenible turbaba mucho de sus juicios; y cuándo se inflamaba arremetía con ciega vehemencia contra los hombres, las cosas y los hechos que le eran hostiles o que creía tales. Siempre se destacó por su dinámica de trabajo y entre sus proyectos principales, el Régimen Municipal en las provincias, tesis de su graduación profesional.

Decidió el abandono del ejercicio de su profesión como abogado. Su padre, vislumbrando esta decisión y conforme con ello, le regalaría un pequeño campo en Barrancas, en el corazón mismo de la provincia de Santa Fe. Surgió así la figura de un hombre interesado en la producción, en la economía y las ciencias. Su posición frente a la tenencia de este campo fue la de un hombre interesado en la incorporación de nuevas cosechas, novedosos cultivos y principalmente en la mejora de las razas vacunas que eran, indudablemente, la gran fuente de ingresos para el país.

Los años treinta implican, para Lisandro de la Torre, enfrentarse a su antiguo correligionario y amigo, José F. Uriburu. De la Torre rechaza la invitación de formar parte del gobierno instaurado por el golpe del 6 de septiembre. Acelera sus vinculaciones con el socialismo, se reúne con Nicolás Repetto, compañero de fórmula, ambos se presentarán en las elecciones de 1931. Al acceder a la presidencia e! general Agustín P. Justo y no obstante estar convencido de los límites estrechos dentro de los cuales podía desarrollarse la acción parlamentaria. De la Torre acepta llevar adelante desde el Senado, al que había accedido en 1932, una práctica política que pusiera en descubierto los alcances del proyecto conservador. Su actitud crítica no omitió eje de discusión.Agobiado, aislado, fuertemente afectado por el asesinato de Enzo Bordabehere -en un atentado que lo tenía como destinatario- renuncia a su banca en enero de 1937. Desde entonces son escasas sus apariciones públicas, y ocupa la tribuna sólo como conferencista. El 5 de enero de 1939, en la soledad de su departamento de Esmeralda 22, en la dudad de Buenos Aires, se quita la vida.

En su tarea se destacó notablemente, llegando a ocupar durante los años 1907, 1909 y 1910 la presidencia de la Sociedad Rural de Rosario, la Comisión local de la Defensa Agrícola y del directorio del primer Mercado de Hacienda, en 1911. En ese ámbito conoció los problemas y desigualdades que debían enfrentar los pequeños y medianos productores agropecuarios, en desventaja frente a los grandes latifundios de terratenientes vinculados con el poder.

Propugnó por una serie de medidas con el fin de fomentar el mejoramiento de estos productores, tal como la derogación de los impuestos a los cereales, el pago de las cosechas en oro y la protección de pequeños productores afectados por deudas impagables

Mas tarde junto a un grupo de caballeros de diversas corrientes políticas del escenario nacional fundaron el 14 de diciembre de 1914 un nuevo partido político nacional denominado, “ PARTIDO DEMÓCRATA PROGRESISTA” (PDP) con el propósito de formar un partido permanente que congregara todas las ideas políticas afines y dispersas en el panorama político argentino, armonizando las exigencias del país, adaptándolo a las necesidades de la época y que permita el engrandecimiento económico y cultural del país.

Este fue el origen y el comienzo del aporte que este hombre dio a la vida cívica del país, hombre nuevo verdadero demócrata que iba a renovar procedimientos, asumir actitudes drásticas contra los vicios inveterados de la política criolla y las intrigas palaciegas tejidas en el Congreso y en la Casa Rosada.

En 1922, ante las elecciones presidenciales, el PDP presentó como candidato a una figura menor y Lisandro de la Torre se reservó la candidatura a diputado por su provincia. Es así como volvió al recinto que había dejado en 1915 y ocupó un escaño hasta 1925. Luego se retiró a la vida privada en el campo. El 5 de enero de 1939, en la soledad de su departamento de Esmeralda 22, en la dudad de Buenos Aires, se quita la vida.

 El día que Lisandro de la Torre decidió suicidarse de un disparo habían pasado tres años desde el fin de su vida pública, cuando un matón a sueldo había intentado asesinarlo en el Senado, durante un debate sobre carnes. Desde entonces acalló su voz, una de las pocas que se alzaban para denunciar, en una época plagada de fraude y corrupción. Entonces gobernaba el país Roberto M. Ortiz, quien intentó en vano transparentar el sistema.

La muerte: Los últimos años de Lisandro, están signados por la derrota. Económicamente, estaba arruinado. Había perdido hasta su campo de Pina, que tanto apreciaba. El gobierno central había vuelto a anular la progresista Constitución santafesina y la provincia había llegado al borde de la guerra civil.

Se deseo de concretar un Frente Popular en 1936, junto a radicales, socialistas y comunistas no pudo tampoco concretarse, por defección de importantes sectores del radicalismo. Participa, sí, activamente, en la polémica parlamentaria que surge alrededor de la sanción de la Ley de Represión del Comunismo, pero inmediatamente después abandona la vida pública.

El 5 de enero de 1939, en su austero domicilio de Esmeralda 22, se pegó Lisandro De la Torre un balazo en el corazón. En una carta, se despedía de todos sus amigos, les rogaba que cremasen su cadáver y esparciesen sus cenizas por el viento. Y concluía: «Mucha gente buena me respeta y me quiere y sentirá mi muerte. Eso me basta como recompensa».

LAS GRANDES POLÉMICAS: Gran orador , De la Torre fue, mas que nada, un gran polemista. Sus discursos eran vehemente y documentados, aunque desprovistos de grandes gestos. En el Congreso hablaba sentado. En la tribuna, su prestancia seducía y cautivaba al público. Las grandes polémicas fueron una constante de su vida. En 1926, mantuvo una famosa con Juan B. Justo, fundador del socialismo en la Argentina, que lo acusaba de personalista. Pero sus grandes batallas oratorias, las librará luego del acceso al poder del general Agustín P. Justo.

En efecto, en las elecciones presidenciales de 1931, luego del golpe militar del general Uriburu, el Partido Demócrata Progresista se unió a algunos sectores del socialismo, constituyendo la Alianza Civil, patrocinadora de la fórmula Lisandro De la Torre-Nicolás Repetto (bautizada como «La Fórmula del Cianuro» por los opositores, en una alusión a los temperamentos de ambos candidatos). Opuesta al oficialismo de la llamada Concordancia, la Alianza fue derrotada en comicios fraudulentos y el general Justo comenzó su gobierno, con el que inauguraba toda una época más tarde bautizada como Década Infame.

En esa etapa, Lisandro había reemplazado la galera de felpa por el chambergo y ese cambio exterior era apenas el reflejo de la evolución sufrida por las ideas políticas del dirigente. A los 63 años, se acerca cada vez más al campo popular, abraza la causa antiimperialista y se erige en un verdadero «Fiscal de la Patria», en el vocero del pueblo y de la Nación, contra una política oficialista, encarnada en el general Justo, defensor de las situaciones creadas y ejecutor de la entrega del país a los intereses imperiales. Descreído de sus antiguas amistades políticas, es por entonces que De la Torre recuerda al ya desaparecido Yrigoyen, al redifinir, desde su nueva óptica, al régimen: «Régimen falaz y descreído es este que aparece y los móviles a que responde… lo caracterizan ampliamente».

La interpelación sobre los frigoríficos
La crisis mundial de 1929, alteró todas las economías. Hasta el colonialismo inglés se volvió proteccionista y firmó con sus dominios el llamado Tratado de Otta-wa, por el cual se comprometía a dispensar a la producción de aquéllos un tratamiento preferen-cial. Los intereses ganaderos argentinos se enfrentaron, entonces, a la posibilidad de perder los mercados ingleses.

Una misión fue enviada por el gobierno, con el cometido de encontrar una solución, lo que en realidad significaba preservar a cualquier costo esos mercados para que los grandes invernadores y los grandes ganaderos, la oligarquía vacuna en una palabra, no vieran resentidos sus intereses. El vicepresidente de la Nación —Julio A. Roca (h)— presidió la delegación. Después de su peregrinar londinense, matizado con frases muy poco felices del vice —«La Argentina es; en cierta forma, una parte integrante del Imperio Británico«, por ejemplo— la misión retornó.

El Tratado de Londres había sido firmado, y la historia lo recordaría con el nombre de Tratado Roca-Runcimann. Aparte de onerosísimas cláusulas secretas, que constituían por otra parte, un verdadero avasallamiento de la soberanía nacional, el tratado establecía, en la práctica, que el 85 por ciento de la exportación de carne argentina quedaba en manos de los frigoríficos ingleses, grandes monopolistas (Armour, Swift, Vestey). Rebajas de aranceles a ios productos ingleses, aumento de tarifas y reducción de sueldos en los ferrocarriles y un préstamo de 10 millones de libras del cual se deducían intereses y comisiones, completaban el despojo.

A raíz de la firma de este tratado vergonzante, en setiembre de 1934 Lisandro De la Torre, senador nacional en ese momento, comienza su interpelación a cerca de «cual es la situación del comercio de carnes argentinas». El ministro de Ganadería y Agricultura, Duhau, y el ministro de Hacienda, Pinedo, son los interpelados. A lo largo de la polémica, un desprecio por todo lo nacional, una verdadera mentalidad de colonizados, parece ser la ideología gubernamental. Los ministros devenían, en definitiva, en los mejores defensores de los monopolios.

A medida que ese verdadero proceso avanza, comportamientos oficiales delictivos, mentiras solapadas, favoritismos hacia ciertos frigoríficos y de éstos a ciertos funcionarios oficiales, salen a luz. Casi un año después, el 23 de julio de 1935, las cosas estaban llegando a su punto más álgido. Y ese día, en un atentado cuyo destinatario era, según muchos, el propio De la Torre, un asesino a sueldo llamado Ramón Valdez Cora vinculado de acuerdo a muchos testimonios al ministro Duhau, balea en el propio recinto parlamentario al senador santafesino Enzo Bordabehere, discípulo de Lisandro.

El debate estaba terminado. Al otro día del crimen, antes de que el telón se bajara definitivamente sobre el drama, Lisandro se batía a pistola con el ministro Pinedo, que la había llamado «mentiroso».

PARA SABER MAS…

A favor de la nueva legislación electoral, y en representación de la minoría santafecina, el Dr. De la Torre llegó por primera vez al Congreso en 1912. Se recordará siempre la impresión causada por sus intervenciones, que evidenciaron la enjundia del gran parlamentario y lo convirtieron a poco andar en una figura nacional. Un tanto olvidados ya sus honrosos antecedentes políticos, y circunscripta hasta entonces su figuración a un marco reducido, el despliegue de talento oratorio, de sólida doctrina y de entereza moral que el gran tribuno realzaba desde su banca, constituyeron para la mayoría una verdadera revelación.

Era ya el «kader» que había de encabezar poco después las grandes campañas del Partido Demócrata Progresista, siendo candidato del mismo a la presidencia de la República y despertando cálidos entusiasmos y adhesiones fervorosas. Debía alcanzar todavía por segunda vez el honor de la candidatura presidencial, cuando en 1931 la alianza de su partido con el socialismo disputó el triunfo al general Justo. La suerte adversa que le cupo en ambas ocasiones, impidió que el doctor de la Torre mostrara su talla como gobernante.

Como quiera que no fue tampoco ministro de Estado -aunque alguna vez se le brindara la oportunidad, que rehusó- ni tampoco gobernador de su provincia, su actuación pública resulta limitada a la función parlamentaria. Pero en este terreno cabe decir que su personalidad alcanzó relieves verdaderamente históricos.

Por la pujanza de su verbo, la firmeza de sus actitudes, el dominio profundo de las cuestiones que trataba y la pasión con que defendía las tesis a su juicio convenientes al bien público o impugnaba las contrarias, puede ser justicieramente parangonado con las más ilustres figuras de los viejos congresos argentinos. Era, como orador, una potencia irresistible. Desarrollaba, sin fatigarse, en extensos discursos, una argumentación exhaustiva sobre los más complejos asuntos. Su poderosa dialéctica desmenuzaba las razones del adversario o ponía al descubierto sus hábiles sofismas y todo eso iba envuelto en formas claras, sobrias, elegantes, de gran estilo.

Formado en las ásperas luchas de la democracia, el Dr. de la Torre permaneció sin quebrantos adicto al credo que inspirara sus primeras inquietudes cívicas. La libertad y la pureza electorales, en nombre de las cuales había luchado desde su primera juventud, continuaban siendo para él condiciones básicas de la vida nacional. La muerte de esté ciudadano y orador de eran estirpe, significa un hondo duelo para la Nación.

El perpetuaba en su noble y gallarda ancianidad, todo un pasado de altivez cívica, de labor honrada, de infatigable desvelo por la cosa pública. La austeridad de sus costumbres la dignidad de su conducta, su valerosa intrepidez para afrontar la lucha dentro de cualquier terreno, en nombre de sentimientos y convicciones inflexibles, constituían un ejemplo de carácter, de hombría y de voluntad, harto saludable en tiempos de fácil claudicación de los mejores y de quiebra de muchos principios morales.

Con la severa prestancia de su silueta, su palabra ciceroniana y su amor por las faenas agrarias, el doctor de la Torre semejaba un romano de los buenos tiempos de la República, ceñudo y agrio a veces, como Catón, pero como él, opuesto a la corrupción de los ciudadanos y defensor de la salud del pueblo. Este último, que así lo reconoció guardará un piadoso recuerdo del tribuno, cuyo infortunio hace aún más cara y respetable su imponente figura.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez.
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos.
Formación Política Para La Democracia – Tomo II – Biografía de Lisandro de la Torre

Ley de Reforma Electoral Ley Saenz Peña Sufragio Univesal Voto

Ley de Reforma Electoral
Ley Saenz Peña

LA LEY REFORMA ELECTORAL:LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN ARGENTINA: La visión de Roque Sáenz Peña puso fin al fraude al propiciar las leyes que modificaron, desde 1912, la vida política. Pese a la sacudida del 90, el grupo gobernante se mantuvo en el poder por dos décadas —no sin enfrentar profundos choques internos y profundas escisiones—.

Un hombre surgido de sus filas, Roque Sáenz Peña, comprendió que se requerían medidas nuevas y cerró el período de la Organización Nacional. Bajo su auspicio se sancionó la ley electoral, que garantiza el sufragio obligatorio y secreto a todos los ciudadanos de la nación. La aplicación de esta ley hizo posible el ascenso del radicalismo al gobierno, acaudillado por Hipólito Yrigoyen, quien llegó a la presidencia en 1916, votado por 172000 ciudadanos.

Ley Electotal 1912

Ley Electotal 1912

El sufragio universal

Antes de ocupar la presidencia, y por mediación del doctor Manuel Paz, diputado por Tucumán, Sáenz Peña se entrevistó en casa de éste con el doctor Hipólito Yrigoyen, jefe del partido Radical, principal fuerza opositora. Segán Ramón J. Cárcano, presente en las dos reuniones celebradas.

Sáenz Peña declaró que su primer deber sería «asegurar el ejercicio libre y honesto de todos los derechos prometidos por la Constitución». Yrigoyen contestó: «Si el gobierno da garantías, iremos a las urnas». Como prenda de buena fue, Sáenz Peña ofreció a Yrigoyen dos ministerios de su futuro gabinete, pero el jefe radical los declinó, manifestando que a su partido le bastaba el voto libre.

En el mensaje inaugural ante el Congreso, Sáenz Peña expresó claramente su firme decisión de respetar y hacer respetar la libertad de sufragio. Consecuente con esta declaración, envió un proyecto de ley, preparado con la colaboración eficaz del ministro del Interior, doctor Indalecio Gómez, que fue aprobado en 1912 por ambas cámaras, tras largos y eruditos debates.

Los principales puntos de la nueva ley electoral disponían la confección de los padrones por las autoridades militares; la identificación del ciudadano por la libreta de enrolamiento; el voto secreto, depositado en la urna dentro de un sobre firmado por el presidente del comicio y los fiscales de los partidos; la obligación de votar, «porque era a la vez un derecho y un deber».

Con el objeto de asegurar representación a la minoría, adoptaba el sistema de la lista incompleta, limitando el número de candidatos a los dos tercios de los cargos a llenarse; el sufragio adjudicaba esa cuota al partido vencedor y el otro tercio al que le seguía en cantidad de votos, según el orden de nombres de la lista respectiva. Tenían derecho al voto todos los ciudadanos argentinos, nativos y naturalizados, mayores de 18 años, salvo algunas excepciones, expresamente enumeradas.

En vísperas de aplicarse por primera vez la ley electoral, Sáenz Peña publica un manifiesto en el que exhortaba al pueblo a participar de las contiendas cívicas. Terminaba con el siguiente párrafo: «He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario. Quiera votar».

Fuente: Historia 3 La Nación Argentina Miretzky – Mur – Ribas – Royo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR HILDA SÁBATO Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] Algunos intelectuales y dirigentes políticos hablan de la «indiferencia» y «falta de espíritu cívico» de los ciudadanos, más interesados en sus asuntos privados que en la política, pero otros señalan con razón que muchos de quienes no ejercen su derecho de sufragio participan activamente de otras dimensiones de la vida ciudadana. Por lo tanto, las causas de la abstención electoral habría que buscarlas en el funcionamiento mismo de la política, que desalienta la asistencia a los comicios.

Existe un diagnóstico que comparten dirigentes de los partidos de oposición (la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista), y algunos miembros de las agrupaciones cercanas al poder. El férreo control que sobre los mecanismos electorales ejercen las autoridades de la nación y de las provincias quita al voto el carácter de expresión libre de una ciudadanía autónoma. Se habla así de «gobiernos electores» más que de ciudadanos electores.

Las elecciones se aseguran a través de la manipulación de los padrones, del dominio de las instancias de organización y supervisión de los comicios, del uso de los recursos estatales para crear y subordinar clientelas, y del funcionamiento de una máquina de favores e intercambios aceitada por la venalidad. De esta manera, la competencia electoral genuina ha sido más la excepción que la regla, y un mismo grupo político ha mantenido en sus manos el poder por más de treinta años.

Pero los tiempos cambian y sectores cada vez más amplios reclaman una transformación de las prácticas políticas en uso para que se garantice la vigencia plena de la Constitución. Existe, además, una creciente demanda de democratización política, que se manifiesta de distintas maneras: desde abajo, a través de un movimiento obrero vigoroso y de otras organizaciones de la sociedad civil que intervienen en la vida pública; desde las dirigencias políticas, a través de la protesta de partidos como la UCR y el socialismo, o de las acciones directas del anarquismo.

Pero también en sectores del oficialismo, entre intelectuales tofines al régimen y funcionarios del gobierno, hay inquietud por ampliar las bases del sistema para evitar su deslegitimación; por modernizar un régimen político desconectado de una sociedad en plena modernización; por incluir a una población cada vez más heterogénea (producto de la inmigración masiva) en los marcos políticos formales; por ponerse, en fin, a la altura de los tiempos. En el oficialismo no todos coinciden con la necesidad de la reforma, pero el presidente Sáenz Peña ha logrado imponerla.

Llegamos así a la sanción de esta ley. Sus promotores aspiran a que tenga efectos sobre las prácticas políticas actuales y a que paute las novedades que abre la presión democrática: que el voto obligatorio y secreto impulse y amplíe la participación libre, que el padrón militar elimine la manipulación de los registros y que la representación de minorías abra espacios a las fuerzas opositoras en el gobierno de la República. El futuro dirá.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Grandes Médicos Argentinos Importantes Cientificos del Pais Historia

IDENTIDAD NACIONAL ARGENTINA: GRANDES MÉDICOS ARGENTINOS

identidad nacional argentina

medicos argentinos

Florencio EscardóRebeca GerschmanSalvador MazzaPichón Riviere

MÉDICOS DE LA SALUD PUBLICA ARGENTINA

No hay dudas que referirse   a la vida de quienes en forma directa o indirecta inscribieron sus nombres en la historia de la Salud Pública argentina, insumiría con creces la extensión de este texto. En el siglo XVIII tenemos a Cosme Argerich, hijo de un coronel catalán, nació en Buenos Aires en 1758.

Estudió medicina en Barcelona, de donde regresó doctorado. Actuó, como es natural, en todos los establecimientos existentes en esa época. Hospital de Mujeres, Casa de Huérfanas, Casa de Niños Expósitos, lo contaron en algún momento en sus harto reducidos planteles médicos. Le cupo el mérito de ser el primer titular de la cátedra de Medicina que crease el Protomedicato. Trabajó duramente en las invasiones inglesas. A partir de las luchas de la Reconquista se le nombró cirujano del 29 escuadrón de Húsares. Participó en las jornadas preparatorias de la Revolución de Mayo.

En 1813, apenas se tuvo en Buenos Aires noticias del combate de San Lorenzo, salió para el lugar en posta, para atender a los heridos. Fue Argerich precisamente quien intervino quirúrgicamente al capitán Bermúdez. Desgraciadamente Bermúdez falleció el 14 de febrero de 1813. A fines de 1813 se incorpora como cirujano al Ejército Auxiliar del Alto Perú. Estuvo a las órdenes de San Martín y luego de Rondeau. Durante varios meses participó de las vicisitudes de aquella campaña. Una enfermedad fortuita, de la que se reponía en Cochabamba, le ahorró el dolor y el bochorno de Sipe-Sipe.

Murió a los 62 años, el 14 de febrero de 1820, en momentos en que era director del Instituto Médico que reemplazaba a la Escuela de Medicina de la que fuera fundador.

Dr. Juan Madera: Nació en Buenos Aires en 1784, murió en la misma en 1829. En su corta existencia desarrolló una actividad múltiple, de la que gran parte tuvo por marco los ejércitos de la Independencia. Empezó sus estudios de medicina en 1801.

En las jornadas gloriosas de la Reconquista y de la Defensa, el joven Madera fue afanoso practicante en los hospitales de sangre. Apenas graduado —en 1808— se le designó médico del Cuerpo de Patricios. Dos años después, era cirujano 1° del Ejército Auxiliar.

Cuando volvió a Buenos Aires, en la segunda mitad de 1811, dejó atrás la sangrienta represión de Cabeza de Tigre, los días de gloria de Cotagaita y Suipacha y la nefasta jornada de Huaqui. Rememoraba tal vez el trágico fin de Pereyra de Lucena, a quien debiera intervenir justamente en el desbande que siguió a Huaqui.

Para 1812 se incorpora al hospital de los Bethlemitas. A fines de 1812 se le nombra cirujano del Estado Mayor de la Plaza de Buenos Aires. En abril de 1813 se le honra con la designación de director de la Escuela de Medicina y Cirugía. Su curriculum es una interminable sucesión de éxitos, que premiaban sus relevantes aptitudes y su nunca desmentida vocación de servicio.

En 1813 fue nombrado cirujano a cargo de la visita sanitaria a los buques cirujano del Batallón de Cazadores, que arribaban a Buenos Aires, en 1814 en el mismo año cirujano del Cuerpo de Guardias de Caballería del Superior Gobierno. En 1816 vuelve a ser nombrado médico de Sanidad del Puerto, meses después es médico en comisión en el cuerpo de Inválidos. 1817 le acarrea la satisfacción de ser médico del Cabildo y —por si esto fuera poco honor— médico asimismo de la Morgue de la Cárcel y de la Casa de Expósitos.

En esta histórica Casa, fundada en 1779 por el virrey Vértiz, Madera tuvo la honra de ser el primer médico. También, como se verá en otro lugar, esa Casa le procuró algún disgusto. En la última década de su brillante carrera fue médico y primer administrador del Instituto de Vacunas (1821), fundador del Departamento de Medicina de la Universidad y profesor de Materia Médica y Patológica (1827), cargo este último desempeñado hasta su muerte.

Francisco Javier Muñiz nació en San Isidro en 1795. Pelea a los 12 años —y es herido— en las segundas invasiones inglesas. Ingresa a los 19 años en el Instituto Médico Militar, del que egresa a los 26 años como facultativo. Tres años más tarde se gradúa de médico y cirujano y en 1825 lo nombran médico militar en Chascomús. En 1827 se le designa profesor de medicina legal, partos y niños. Al año siguiente deja la enseñanza y se radica en Lujan como médico militar y de policía, para dedicarse a sus estudios paleontológicos.

En 1844 descubre la vacuna indígena. Se creía entonces que la enfermedad benigna de las ubres vacunas, producida por un virus que protege contra la viruela negra, no existía en nuestras vacas. Tocó precisamente a Muñiz desvirtuarlo. Este hallazgo evitó muchos casos de viruela. Vuelve más tarde a sus cátedras y actúa como médico militar en Cepeda y la guerra del Paraguay. Cae en su ley, a los 76 años. En plena lucha contra la epidemia de fiebre amarilla, contrae la enfermedad. Muere el 8 de abril de 1871.

Nacido en San Juan en 1821, Guillermo Rawson se doctoró en medicina en 1844. Desarrolla una intensa actividad política (diputado, senador, ministro del interior de Mitre) que pudo haber culminado en la presidencia. En 1873 inaugura la Cátedra de Higiene Pública. Se ocupó del saneamiento de Buenos Aires, de la mortalidad infantil, del hacinamiento inhumano en los conventillos y muchos otros temas de Salud Pública. Murió en París en 1890.

La sedienta y postergada Santiago del Estero fue, en 1907, la cuna de quien habría de constituirse en renovador genial de la Salud Pública argentina.

Ramón Carrillo alcanza en su carrera, desde la adolescencia, las más preciadas distinciones. Egresa del Colegio Nacional de Santiago del Estero a los 16 años, galardonado con la medalla de oro al mejor bachiller de su promoción. A los 15 años de edad, su monografía «Juan Felipe Ibarra, su vida y su tiempo» es distinguida igualmente con medalla de oro.

Se gradúa de médico a los 21 años de edad. Una vez más, cansadamente, recibe la consabida medalla de oro que se adjudica al más elevado promedio de calificaciones de la promoción.

Orientado quirúrgicamente por su primer maestro, el Dr. José Arce, se vuelca a una especialidad poco frecuentada entonces, la neurocirugía, en la que su maestro fue Manuel Balado. A poco de graduado, es becado para seguir cursos de perfeccionamiento en Europa.

Trabaja dos años en Amsterdam y recorre luego, durante un año, los más importantes centros de su especialidad en Francia y Alemania. Los diez años que siguieron a su graduación con la obvia excepción de su beca en Europa, estuvieron dedicados por completo a su labor hospitalaria y a la investigación, en el viejo hospital de Clínicas. Recién en 1939 comienza a ejercer su profesión. En ese mismo año se le designa Jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central.

Tres años más tarde, a la insólita edad de 35 años —fue, para la época, el más joven profesor titular de la Facultad de Medicina de Buenos Aires— gana el concurso a que se llama para cubrir la cátedra de Neurocirugía, vacante por la muerte de su maestro, Manuel Balado. Despliega en esa cátedra intensa actividad quirúrgica, docente y de investigación. En 1944 se hace cargo de la recién creada Secretaría de Salud Pública de la Nación.

Analizaremos más adelante la acción que desplegó en la secretaría primero, en el ministerio de Salud Pública, después. Lo que cuadra enfatizar aquí es la auténtica genialidad que puso al servicio de su cometido. No existía entonces un cuerpo orgánico de doctrina referido a la Administración Sanitaria. Ni aquí ni en el resto del mundo.

La sólida formación científica de Ramón Carrillo, y la universalidad de su pensamiento le llevaron a crearla. Tomó como punto de partida a quienes habían innovado en materia de organización y administración, sobre todo a Taylor y Fayol. Aplicó esos principios generales al campo particular de la Salud Pública. Aplicó asimismo su asombrosa capacidad prospectiva.

Erigió así una Administración Sanitaria original, no meramente copiada de modelos ajenos a nuestra realidad. Veinticinco años después, institucionalizada la Administración Hospitalaria y de Salud Pública como carreras de postgrado, resulta imposible para quienes enseñan las distintas asignaturas de esa especialidad, evitar repetir los conceptos que Carrillo enunciara como auténticamente novedosos desde 1944 hasta 1954. La poca funcionalidad de las construcciones hospitalarias le llevó a realizar un minucioso estudio de la arquitectura especializada. Su obra Teoría del Hospital es un aporte revolucionario a las ciencias y artes de la construcción y administración de hospitales.

Sus realizaciones en el terreno de la Salud Pública, tuvieron, sin duda, una magnitud más que suficiente para asegurar a Ramón Carrillo supervivencia histórica como el más notable sanitarista argentino.

En 1951 aparecen los primeros síntomas de la enfermedad que pocos años después habría de matarlo. Su presión arterial es muy alta y le ocasiona atroces dolores de cabeza que reducen su inagotable capacidad de trabajo y le obligan a alejarse de la función pública en 1954. Terminan sus días lejos de su tierra, en Belem, Brasil. Enfermo de muerte, exiliado y pobrísimo, se desempeña como médico de una compañía minera norteamericana.

En una carta de Carrillo a su amigo, e! periodista Segundo Ponzie Godoy, fechada en Belem el 6 de setiembre de 1956, la desgarrante sinceridad ahorra toda exégesis y muestra con elocuencia al hombre:

«No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, pero, en todo caso, si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esa obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias.»

Muere en 1958, a los 51 años de edad. Sus restos están aun lejos de su Santiago natal. La conspiración de silencio urdida en torno de su nombre y su obra se ha quebrado días atrás. El Hospital Policlínico Regional de Santiago del Estero se llama ya «Dr. Ramón Carrillo».

ALGO MAS SOBRE MÉDICOS ARGENTINOS…

ENRIQUE FINOCHIETTO: El legado de Enrique Finochietto (1881-1948), uno de los cirujanos más brillantes de nuestra medicina, incluye el recuerdo de su generosidad y de la preocupación que tenía por el bienestar de sus pacientes. Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: dicen que ocurrió en 1924, una noche en que el médico disfrutaba con amigos de una velada en el Chantecler.

El músico julio De CaroEnrique Finochietto Medico Argentino le refirió el caso de la esposa de un amigo, de muy humilde condición, que estaba gravemente enferma. Finochietto se levantó enseguida de la mesa, visitó a la enferma y la hizo internar en un sanatorio privado donde, esa misma noche, le realizó la operación que le salvaría la vida.

No aceptó que De Caro se hiciera cargo de los gastos y éste le agradeció el gesto dedicándole un tango titulado B/ien íWiigo. Ya había dado señales de su vocación de servicio: pocos años antes había estado a cargo del hospital creado en Francia por iniciativa del embajador argentino, Marcelo Torcuata de Alvear,para asistir a los heridos de la Primera Guerra Mundial y el gobierno francés le había otorgado la medalla de la Legión de Honor.

En lo material se lo recuerda por el instrumental y por los aparatos quirúrgicos que creó, entre los que se destacan el separador intercostal a cremallera para operaciones de tórax y la lámpara conocida como «frontolux», que servía para que el cirujano iluminara la zona a operar. Estos v otros inventos superaron las fronteras y fueron adoptados en todo el mundo.

SALVADOR MAZZA
LaMEPRA y la penicilina
No hay dudas de que la vigilancia epidemiológica y el análisis de los factores socioeconómicos en el estudio de las enfermedades endémicas guiaron el camino de Salvador Mazza (1886-1946) y que la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA) fue su obra magna.

Se preparó para eso. Mientras se capacitaba en enfermedades tropicales en África conoció a Charles Nicolle, especialista en microbiología y gran entomólogo, a quien Mazza consideraría luego como «el padre espiritual de todos mis trabajos».

Con él emprendió, en 1925, el viaje de estudio por las provincias del norte argentino, que fue el origen de la creación de la MEPRA y la gran cruzada. A bordo de un vagón de ferrocarril especialmente equipado, recorrió el país con un equipo profesional multidisciplina-rio para realizar el relevamiento y análisis de las patologías regionales y brindar a los médicos locales conocimientos vítales.

Durante este emprendímiento llevó a cabo las valiosas investigaciones sobre la tripanosomiasis americana (luego, Mal de Chagas o Mal de Chagas-Mazza) por las cuales se lo recuerda. Más adelante, en 1942 cuando recién se comenzaba en los Estados Unidos con la producción de penicilina, que se destinaba mayormente a los soldados heridos, Mazza resolvió fabricarla en Jujuy. El propio Fleming le proporcionó las cepas del hongo necesarias para hacerlo y avaló más tarde la calidad del medicamento que de manera artesanal habían obtenido los científicos argentinos.

Pero cuando, en 1943, Mazza solicitó apoyo para encarar la producción en escala, las autoridades le dieron la espalda y el proyecto quedó en la nada. La otra gran derrota de su trabajo, aunque no llegó a verla, fue el cierre de la MEPRA, en 1959, doce años después de su muerte.

Fuente Consultada:
La Salud Pública Historia Popular Vida y Milagros de un Pueblo Fasc. N°61
Revista Muy Interesante Especial Medicina Año 5 – 2013 – N°11

Biografia Mazza Salvador Mal de Chagas Sintomas Tratamiento Vinchuca

DESCUBRIMIENTOS Y ESTUDIOS DEL DR. MAZZA

SOBRE EL MAL DE CHAGAS

MAZZA SALVADOR (Rauch, Bs.AS.,1883-México, 1947): Médico sanitarista, figura fundamental en la historia de la lucha contra el mal de Chagas en el país. Además de su importante trabajo de laboratorio -confirmó las hipótesis del brasileño Carlos Chagas, cuyas teorías sobre el mal que ahora lleva su nombre habían caído en descrédito, y produjo penicilina a comienzos de la década del ’40— se constituyó en una figura legendaria que recorría el país de norte a sur investigando e intentando erradicar las enfermedades endémicas.

En 1944, cuando el mundo lo habíareconocido y se acababa de publicar su biografía en Europa, declaró: «Se dice allí que soy un sabio, pero no existen más sabios. (…) Hubiera preferido que se dijera que soy un hombre tesoneramente dedicado a una disciplina circunscripta y en la cual hago lo posible para no dar pasos hacia atrás…».

Había ingresado al Colegio Nacional de Buenos Aires con apenas 10 años y completó sus estudios en la Facultad de Ciencias Médicas mientras se desempeñaba como inspector sanitario y participaba de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Se graduó de médico en 1910, año en que logró, fruto de su investigación con el Dr. Rodolfo Kraus, una vacuna antitífica de una sola dosis.

Fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene, estuvo a cargo de la organización del lazareto de la isla Martín García (lugar donde los inmigrantes hacían cuarentena antes de entrar al país), un laboratorio cuya función era la detección de portadores sanos de gérmenes de cólera.

Durante su formación, no sólo se dedicó a la bacteriología, la química analítica y la patología, sino que se desempeñó también como Inspector Sanitario y participó de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Se doctoró en la misma universidad y fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene. Estuvo a cargo de la organización del lazareto de la isla Martín García (lugar donde los inmigrantes hacían cuarentena antes de entrar al país), un laboratorio cuya función era la detección de portadores sanos de gérmenes de cólera.

A partir de 1916 ocupó el cargo de profesor suplente de la cátedra de Bacteriología del Dr. Carlos Malbrán. En 1916 el ejército lo designó para el estudio de las enfermedades infecciosas en Alemania, Austria y Hungría, en el escenario de la Primera Guerra Mundial. Allí conoció al premio Nobel de Medicina Charles Nicolle, entomólogo y bacteriólogo a quien definió como «el padre espiritual de todos mis trabajos».

Fue quien lo apoyó en su proyecto para la creación de un instituto para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades endémicas del país, especialmente las de noroeste, como por ejemplo el mal de Chagas. Así nació la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA). Residió en Jujuy, en el edificio de la Misión Mazza, y en el famoso vagón de ferrocarril laboratorio «E.600».

Sus estudios sobre el mal de Chagas demostraron el terrible desarrollo de dicha enfermedad. Murió mientras participaba de unos cursos de perfeccionamiento en México, a causa de una cardiopatía chagásica, el mal que él tanto había combatido. La película Casas de fuego (1994), dirigida por Juan Bautista Stagnaro está basada en su biografía.

EL DESCUBRIMIENTO DEL DOCTOR SALVADOR MAZZA:
Enfermedad de Chagas – Mazza

Por el número de enfermos y la amplitud del área que abarca, por la gravedad de las alteraciones cardíacas que ocasiona y por su carácter endémico, esta enfermedad es uno de los principales problemas de la salud pública. La noxa es un parásito unicelular, el trypanosoma cruzi, que se halla en la sangre y en los tejidos de las personas y animales enfermos; en la cadena de transmisión de la enfermedad hay un insecto vector que es la vinchuca triatoma infestans, que habita en el 90% del territorio nacional y en mayor cantidad en las regiones de clima cálido y seco.

Se la encuentra especialmente en los ranchos de adobe y paja, viviendas precarias, grietas de paredes y techos, gallineros, depósitos de leña y muebles, etc.

Como se trata de un animal de hábitos nocturnos, durante el día permanece escondida y durante la noche sale de su escondrijo para alimentarse; es hematófaga.

La vinchuca se infecta cuando chupa sangre de una persona o de un animal enfermo, junto con la sangre ingiere los trypanosomas, que luego se multiplican en el aparato digestivo del insecto y salen por las deyecciones.

Cuando la vinchuca infectada pica a una persona, luego de alimentarse defeca, dejando sobre la piel junto con las deyecciones gran cantidad de trypanosomas; cuando el individuo se rasca, se producen microexcoraciones por las que entran los parásitos, generando la infección.

Si las deyecciones se ponen en contacto con el ojo, los parásitos penetran a través de la conjuntiva, ocasionando una gran hinchazón de los párpados, que llega a cerrar por completo el ojo; esto recibe el nombre de signo de Romana o complejo oftalmo-ganglionar.

Si la puerta de entrada de la infección es otra región del cuerpo, aparece en la piel una zona inflamada, indolora, de color rojizo, con alta temperatura, que puede ulcerarse, llamada chagoma de inoculación o Habone de inoculación; junto con estos síntomas específicos aparecen síntomas generales aplicables a cualquier otro cuadro infeccioso tales como: fiebre, dolores musculares, anorexia (falta de apetito), vómitos e irritabilidad.

Estos síntomas desaparecen espontáneamente entre los 30 y 60 días y el enfermo entra en un período de latencia que puede durar años, poniéndose solamente en evidencia por medio de análisis de sangre «en fresca» (tomada del lóbulo de la oreja) o en el suero (reacción de Machado-Guerrero).

Los individuos que se encuentran en este período son los infectados chagásicos que comprenden un 10% de nuestra población. Una tercer etapa de esta enfermedad, es el período crónico, en el que se observa una manifestación tardía de la infección con síntomas como palpitaciones, disnea, dolores referidos al área cardíaca y dolores en la zona hepática; estos síntomas son indicadores de daño cardíaco que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardíaca (cardiopatía chagásica), o daño del aparato digestivo, pudiendo afectar también al sistema nervioso y al sistema muscular.

Ver: Biografía  Multimedia

PARA SABER MAS…
La iniciativa de Mazza

La Misión de Estudio de Patología Regional Argentina (MEPRA) fue inaugurada oficialmente en 1928 y para entenderlo resultan útiles algunos antecedentes. En efecto, el bacteriólogo Carlos Chagas, destacado en patologías tropicales e investigaciones sobre protozoos, había identificado, hacia 1909, el agente causante de la tripanosomiasis americana y sus avances se conocían en Buenos Aires, pues acá también se afianzaban las reflexiones por asuntos más o menos equivalentes y, si bien existían algunas desorientaciones, no había indiferencia por conocer más sobre las dolencias que martirizaban, en especial, a los pobladores del Noroeste (NOA)y nordeste (NEA) de la Argentina.

Uno, en particular, Salvador Mazza, orientó sus trabajos en ese sentido, para lo cual le resultaba apropiado un nuevo viaje por Europa; visitó las filiales del Instituto Pasteur del norte del África y se puso en contacto con un experto en medicina tropical, Charles Nicolle. Los dos médicos intercambiaron información, analizaron las similitudes y diferencias entre las regiones geográficas de allá y de acá, las enfermedades que prosperaban y cómo afectaban a los lugareños.

Mazza regresó convencido de la utilidad de crear en el país, en la zona apropiada, un polo de investigación in situ de los padecimientos que no saben de fronteras territoriales. Maduró la idea, buscó contactos políticos y profesionales y, en este último sentido le resultó capital la anuencia tanto dí Gregorio Aráoz Alfaro, director del Departamento Nacional de Higiene y de José Arce, rector de la UBA, como del mismo Nicolle, que llegó de visita al país y lo acompañó a seleccionar el lugar más apropiado para instalar el centro. Pero, nada es fácil: necesidades presupuestarias, celos profesionales y trabas burocráticas demoraban el proyecto.

Aún así se instaló la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte y montaron sus filiales en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja y Corrientes. Hasta que le llegó el turno a la MEPRA, que funcionó con dependencia presupuestaria del Instituto de Clínica Quirúrgica que dirigía Arce; recabó información sobre diversas patologías que afectaban desde el Chaco hasta Mendoza, atravesando el centro y noroeste del país y recibió de los médicos ubicados en puntos geográficos muy distantes los resultados de sus averiguaciones o experiencias personales.

Sostuvo su propio órgano de difusión, conocido como Publicaciones Periódicas de la MEPRA23 y dio lugar a investigadores de la talla de Flavio E. Niño, Miguel E. Jorge, Cecilio Romana, quien identificó en 1935 el complejo perioftalmo-ganglionar, que se convirtió en el signo más visible de la enfermedad en su forma aguda.

Fue, tal vez, el primer emprendimiento que buscó hacer indagaciones y exámenes biológicos de magnitud en el ámbito de los mismos infectados, ubicado «fuera» de los tradicionales y confirmó la altísima incidencia de la enfermedad de Chagas.

Realizó una labor novedosa, comparativa, complementaria e interdisciplinaria; quedó en evidencia cómo y cuánto se beneficiarían las búsquedas en la medida que se entrecruzasen los aportes brasileños con los resultados nacionales. No obstante debe recordarse que la relación de Mazza con el grupo del vecino país fue pendular: pues si bien, en ciertos períodos, se estimularon mutuamente, en otros, había recelos y competencias.

La MEPRA dispuso, desde 1930, del vagón-laboratorio E-600, para trasladarse y hacer pesquisas, intentando acercarse lo más posible a las zonas afectadas, autorizado a recorrer la red ferroviaria libre de cargo. Poseía, además de las comodidades de una vivienda, salón para laboratorio, estufa eléctrica para cultivos, autoclave para esterilización y una sección especial para el alojamiento de los animales regionales destinados a la experimentación, camilla para exámenes clínicos y electrocardiográficos.

En Suiza, el químico Paul H. Müller había iniciado un programa de investigación para descubrir un compuesto orgánico que matara insectos y en 1939 probó el potente efecto insecticida del DDT30, especialmente contra los artrópodos, con baja toxicidad para las plantas y mamíferos. Al equipo de la MEPRA no le resultó indiferente y años más tarde, lo aplicó. Ea MEPRA duró 20 años; en 1946 fue trasladada a la Capital Federal y cerrada en 1958, con algunos intentos intermedios por reflotarla.

Concepto de Enfermedades Transmisibles

La Década Infame Características Causas Consecuencias Resumen

Resumen de la Década Infame – Características, Causas y Consecuencias

A partir del 6 de setiembre de 1930, fecha en que se verifica el pronunciamiento militar del general Uriburu, se inaugura en el país un período que la historia recuerda con el sugestivo calificativo de «Década Infame«, título de uno de los libros del periodista José Luis Torres, que por extensión se usó para definir todo ese tramo de nuestra existencia nacional.

Un desprecio por lo popular evidenciado en las clases dirigentes, una marcada intervención de los intereses económicos externos, son las caractersticas más definidas de esa época.

Y a ellas debe agregarse la práctica de componendas (tratos ilegales) y métodos electorales que desvirtuaron el sentido democrático de las elecciones, convirtiendo al acto comicial en un verdadero fraude, «un fraude patriótico», para usar palabras de los interesados en perpetuarse en el gobierno, a toda costa.

golpe militar de 1930

El de 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu lidera un golpe militar que  derroca al presidente Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, quien había sido elegido democráticamente para ejercer su segundo mandato en 1928

LA HISTORIA ARGENTINA: El 6 de septiembre de 1930, un golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu desalojó del poder algobierno de Hipólito Yrigoyen.

La coalición revolucionaria, que sólo compartía su oposición al gobierno radical y su vocación conservadora y oligárquica, pronto se escindió en dos líneas.

Una de ellas, liderada por Uriburu, acompañado por un núcleo nacionalista y por grupos conservadores de Buenos Aires, pretendía transformar el orden político nacional, de acuerdo con las ideas de los regímenes fascistas que estaban creciendo en Europa.

La otra, liderada por el general Agustín P. Justo (imagen izq.) , procuraba la restauración del orden político anterior a 1916.

Respecto a Uriburu su gobierno tendría un caracter autoritario, represivo y violento, restringiendo las libertades políticas de un sector de la población, como por ejemplo los obreros, pero a  partir de 1931, la línea política fue marcada por Justo, quien, en noviembre de ese año, fue elegido presidente.

El rasgo saliente de esa política fue el control fraudulento del proceso electoral (llamado fraude patriótico) con el fin de impedir la vuelta del radicalismo al poder.

Dos hombres vinculados al forjismo, (Dellepiane y del Mazo) pusieron un acento especial a sus denuncias: las vinculaciones existentes entre esa práctica electoral denominada fraude patriótico y los grandes negociados de la época, que los gobiernos fraudulentos realizaban juntamente con los intereses económicos extranjeros y particularmente con el colonialismo británico.

Se referían a casos como el de la CHADE, los transportes de Buenos Aires y sobre todo el tratado Roca-Runciman que fue denominado «Estatuto legal del coloniaje».

La Justificación del Fraude Patriótico: La práctica del fraude patriótico no duró un día: al contrario, por más de 10 años fue la escalera que condujo a los principales sitiales desde los cuales se ejerce el poder.

Pero ya desde el gobierno del general Uriburu (desde el 6 de setiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932) van apareciendo los primeros escritos y proclamas que dejan entrever una serie de justificaciones y propuestas del fraude patriótico.

Uno de los soportes intelectuales del nuevo régimen, el interventor de la provincia de Córdoba, Carlos Ibarguren, es el eje de ese pensamiento que hace referencia a «la incapacidad de las mayorías» para darse un gobierno «inteligente y armónico».

Según esas tesis, las mayorías argentinas, por su reciente incorporación a la vida política del país, no se han consustanciado con las esencias de la nacionalidad, viven una especie de minoría de edad, son arrastradas por los demagogos, no analizan suficientemente los deberes inherentes a ese derecho —el voto— que se les ha otorgdo y, por todo ello, necesitan de una tutela. Leopoldo Lugones

Esos conceptos son completados por los que emitió otro de los ideólogos de la revolución militar setembrina: el poeta Leopoldo Lugones.

Prolífico autor, Lugones redondea estas frases en Política Revolucionaria, El único candidato, El Estado Equitativo, La Patria Fuerte y La Grande Argentina y expresa: la tutela debe ser ejercida por «los viejos señores» y quienes mejor representan a esos verdaderos «gentlemen» que son los militares.

Las masas mayoritarias —agregaba— no ven más allá de su categoría de «clientela de las urnas» y por eso le corresponde al Ejército decidir sobre los contenidos a ofrecerles en una «limitación de boletas» que acentuén la «grandeza» y prescindan de la «debilidad» y de la «pequenez» de las apetencias populares.

A partir de ese momento, por intermedio de ese lenguaje doctoral, paternalista y «formativo», el fraude estaba justificado y se lanzaría a imponer su metodología: la política del favor personal, la corrupción, el asalto a los clubes opositores, el robo y la violación de las urnas, la confiscación y adulteración de las libretas cívicas y hasta la tortura y la muerte, si era necesario. Prácticas no demasiado caballerescas, después de todo.

CARACTERÍSTICAS: Esta nueva etapa histórica, es conocida popularmente como «la década infame», y se caracterizó por la ausencia de la participación popular, la persecución a la oposición, la tortura a los detenidos políticos, la creciente dependencia de nuestro país y la proliferación de los negociados.

Hacia mediados de la década del ’30 se produjeron algunos cambios en la situación política y social.

El radicalismo levanta la abstención electoral, lo que le permitió a Amadeo Sabattini alcanzar la gobernación de Córdoba. Por otro lado, aumentó la agitación social, sobre todo a causa de las huelgas del sector de la construcción.

Las elecciones del 5 de septiembre de 1937 le dieron el triunfo a la fórmula Roberto M. Ortiz-Ramón S. Castillo. Una vez en el gobierno, Ortiz intentó llevar a cabo ciertos cambios en las prácticas políticas de la restauración conservadora.

Pero en 1940, gravemente enfermo, el presidente se vio obligado a delegar el poder en manos del vicepresidente Castillo.

En 1942, poco antes de su muerte, Ortiz renunció a su cargo y Castillo quedó como presidente.

Agustín P. Justo

Ver: Gobierno de Agustin P. Justo y Biografia

El general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después de la Conferencia de Ottawa   (mediados   de   1932)   agravaron   el   problema   económico   argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña.

Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Resumen de la Década Infame: (1930-1943)

  • El presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martínez.
  • El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
  • Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Streetdando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
  • El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
  1. a) Una gran recesión mundial.
  2. b) Caída de la producción
  3. c) Caída de los salarios.
  4. b) Desocupación.
  5. e) Se achicaban las exportaciones.
  6. f) No había créditos internacionales.
    • Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
    • En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
    • En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
    • El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
    • Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
    • Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban «la chusma» y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
    • Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
    • Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
    • Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
    • El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
    • La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
    • El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
    • La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
    • La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
    • Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan «New Deal» o Nuevo Trato.
    • Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adam Smiht, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
    • Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
    • Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
    • A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
    • Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
    • Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso Tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
    • Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
    • Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
    • Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
    • Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
    • De todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
    • El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
    • Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
    • De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
    • En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
    • En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
    • Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
    • Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
    • El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
    • Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
  • Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.

CONCLUSIÓN: «Década Infame» y «Fraude Patriótico» son los pilares de una de las etapas más negras de la historia política argentina, en la cual los valores cívico democráticos sufrieron un duro ataque. En esa época, el proceso electoral fue despojado do su más íntima significación, la de permitir que los put los, a través de comicios limpiamente celebrados, instituyan los gobiernos que más adecuados consideren y que, después de todo, serán quienes regirán su futuro. Al contrario, en esos años, la voluntad popular fue continuamente bastardeada.

La violencia fue la moneda corriente y en sus casos extremos estuvo representada por las muertes del diputado cordobés José Guevara (1933) y del senador nacional Enzo Bordabehere (1935) y por la inauguración de las torturas «a la moderna» —picana eléctrica incluida— aplicadas por los poseedores de más de un apellido famoso. Como telón de fondo de ese cuadro de fraude electoral y de represión a los opositores, se recortaban los más resonantes casos de escándalos económicos y la más descarada intervención del colonialismo inglés.

En lo que respecta a la economía, los ingresos de la aduana disminuyeron debido a la caída del comercio con el resto del mundo. Consecuentemente se sucedieron numerosas quiebras de negocios y empresas. La moneda nacional perdió valor, disminuyeron las exportaciones e importaciones, cayendo los salarios de las clases media y baja, y se incrementó la desocupación.

El fraude en las provincias: La práctica del fraude patriótico no era privativa de la capital, también las provincias conocieron también la aplicación de ese metido, nefasto para los intereses populares y la democracia. Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes, pilares de población y de productividad, fueron las que más lo padecieron.

En la primera de las citadas, las figuras de Alberto Barceló y su hombre de confianza, Luis Ruggiero «Ruggierito», se destacaron nítidamente. Mediante una política de favores personales y de concesiones económicas, ambos fueron tejiendo una compleja red de intereses y dependencias, en cuya cúspide se instalaba Barceló, especie de señor de horca y cuchillo de Avellaneda, vinculado a los altos estratos dirigentes y sociales del país.

A su lado, «Ruggierito» era el indicado para la realización de los «trabajos sucios» y para el trato directo con la «clientela electoral», cuya psicología dominaba, porque era uno de ellos. Barceló, verdadero campeón del «voto cantado» fue amo político —y más que político— de toda esa zona del sur y Ruggiero lo secundó eficiente y fielmente hasta que cayó víctima de un atentado preparado, según algunos, por el propio Barceló, que venía su prestigio empañado por la creciente popularidad de su guardaespaldas.

En Corrientes, por su parte, el gran defensor del fraude patriótico fue Juan Ramón Vidal, que tenía en su casa, como un verdadero trofeo, una biblioteca atestada de libretas cívicas y se paseaba por delante de las mesas receptoras de votos con un cartel que decía: «Los hijos de Corrientes, como son valientes, votan en voz alta». En los alrededores de la basílica de Itatí, se vendían estampitas con su rostro al pie de la imagen de la Virgen.

En Santa Fe, por último, quien dominaba la escena en este sentido era Juan Cepeda, propiciador de métodos tan simples como su nombre: compra de libretas, favores personales, desaparición de boletas y de urnas, persecusión —por medio de comisarios y jueces de paz— de los más díscolos.

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
AGUSTÍN P. JUSTO SE IMPUSO MEDIANTE FRAUDE
NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Este año fueron las elecciones nacionales, que tuvieron por objetivo normalizar la situación institucional. Agustín P. Justo y Julio Argentino Roca (h) ganaron por un margen importante a su principal rival: la Alianza Civil, formada por los partidos Demócrata Progresista y Socialista, que llevó como candidatos a Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto. La Unión Cívica Radical decidió abstenerse, por la proscripción de su candidato «natural», Marcelo T. de Alvear. Sin embargo, su proscripción no llevó a sus afiliados y simpatizantes a votar en blanco, salvo una pequeña minoría.

La Alianza Civil denunció fraude, especialmente en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Dicho fraude se hizo, según algunos, con el consentimiento del gobierno provisional, en apoyo del candidato triunfante. Hasta ahora no está probada esta denuncia, pero se sabe que algunos grupos ligados al Partido Demócrata Nacional han reincidido en viejas prácticas que creíamos desterradas. De cualquier manera, aunque la denuncia de la Alianza Civil se comprobara y se decidiera anular las elecciones, unos nuevos comicios no lograrían revertir significativamente los resultados electorales. Las posibilidades de la Alianza estaban y están en sus dos territorios fundamentales: Capital Federal para los socialistas y Santa Fe para los Demócratas Progresistas.

Independientemente de esta denuncia, las elecciones estuvieron signadas por un clima en el que el fraude, la proscripción y la represión política estuvieron a la orden del día. Prueba de ello fueron la anulación de las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires, la persecución a disidentes, como la escritora Salvadora Medina Onrubia, y el veto a la candidatura de Alvear.

A primera vista, se podría pensar que estas elecciones representan un triunfo de lo que el destituido caudillo radical llamo el «régimen», es decir, los sectores más conservadores de nuestra sociedad. Los apoyos de una parte del ejército, la Sociedad Rural, el Partido Demócrata y los grupos conservadores del interior serían una prueba contundente de esa primera impresión. Esa visión inicial empieza a tener matices cuando vemos que los apoyos que recibió Agustín P. Justo también vienen de otros sectores, como los recientemente escindidos Socialistas Independientes, radicales antipersonalistas, como José Nicolás Matienzo y Eduardo Laurencena, y caudillos del mismo partido preocupados por la cuestión social, como el impetuoso Ricardo Caballero de Santa Fe. Otro de los apoyos notables fue el de la Unión Nacional Agraria, partido constituido por la Federación Agraria Argentina, representante de los chacareros.

Quizá debamos preguntarnos quién o quiénes fueron derrotados para entender el resultado electoral. En primer lugar, es claro el fracaso del general José Félix Uriburu y su ideólogo Carlos Ibarguren, con su proyecto corporativo e inspirado parcialmente en el fascismo italiano. También fracasaron los que, como en algún momento lo hizo Lisandro de la Torre, acompañaron al militar en su cruzada destructiva contra el personalismo radical, en tanto expresión del voto de las masas. Así, tanto el proyecto de destruir los partidos políticos como el de consagrar el voto calificado resultaron inviables como formas de limitar la participación política democrática.

En cambio, Agustín Justo apostó a integrar aunque sea una parte del radicalismo en su versión antipersonalista. Además, consiguió adhesiones en el Ejército, en los grupos nacionalistas y en la propia izquierda con los socialistas independientes. Algunos sugieren que el general Justo es el hombre del momento porque es el mal menor para todos. Lo cierto es que claramente se está mostrando como un político hábil, capaz de conseguir apoyos de lo más heterogéneos. Tampoco desdeñó las recomendaciones; se dice que recibió durante toda la campaña centenares de pedidos de empleo, a los que respondió solícitamente, al mejor estilo del criticado Yrigoyen.

Justo entiende que hay cambios en la política argentina ante los que no se puede ser ciego como pretendió Uriburu. La realidad indica que no se puede hacer política sólo con los notables, sino que hay que atender a las masas, y no se puede prescindir de la Unión Cívica Radical.

Allegados al presidente electo nos han informado algunos nombres de su futuro gabinete: entre los más destacados se encontrarían el radical antipersonalista Manuel de Iriondo, en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública; el socialista independiente Antonio de Tomaso en Agricultura, el abogado y estudioso de las finanzas Alberto Hueyo en Economía y el prestigioso Carlos Saavedra Lamas en Relaciones Exteriores. Por lo que se puede ver se trata de hombres de gran prestigio y capacidad intelectual y técnica para la administración. Sin embargo, aún está por verse si su administración será capaz de afrontar los desafíos de la economía y la política en estos tiempos, signados por la crisis económica que estalló hace apenas dos años.

NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Gobierno de Hipólito Yrigoyen Conflictos y Causas de su Caída

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN
Conflictos Políticos y Sociales-Causas de su Derrocamiento

Yrigoyen llega a la Presidencia con un enorme prestigio. Los diputados radicales han difundido en sus discursos la fascinante personalidad del caudillo, los grandes momentos de su vida y sus renunciamientos. (Desde 1892 ha rechazado los cargos de senador, diputado, gobernador y ministro). Su firmeza moral es legendaria y sus opositores rara vez ponen en duda su honradez, que es exaltada incluso por hombres del Régimen ,como por ejemplo, Pellegrini.

Yrigoyen Hipolito Gobierno

Ya Presidente, no se embriaga con el poder y no tolera ninguna forma de inmoralidad. Sobran los ejemplos. Cuando una gran inundación provoca la muerte de miles de vacas, el gobierno provincial le propone retirar sus animales antes de que llegue el agua a sus campos; Yrigoyen contesta: «Mientras no hayan sacado la hacienda del último vecino no sacarán la mía».

Y en cierta oportunidad en que los propietarios de ganado se niegan a venderlo por los bajos precios que se les ofrece, Yrigoyen rechaza con indignación la oferta que le hacen para vender el suyo. También fue Yrigoyen una fuerza corruptora a pesar suyo. Como es un buen sentimental, necesita ser amado y admirado; se siente, con sinceridad, el salvador del país y busca que lo alienten: fomenta así la adulación. Por otra parte, su sensibilidad ante la miseria lo lleva a repartir su fortuna personal —no muy grande—, la de sus amigos y a distribuir puestos administrativos en forma indiscriminada.

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN

  • Hipólito Yrigoyen fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos
  • 1916 hay elecciones bajo la flamante Ley Saenz Peña de 1912, el radicalismo presenta  la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna
  • Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir.
  • El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país.
  • Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.
  • Triunfa el radicalismo y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña.
  • Fue un gobierno nacionalista y popular.
  • Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales.
  • Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez mas al gobierno. Tenían una postura mas moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.
  • Su gobierno trató desde un primer momento repartir mas equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente.
  • Trato de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaba del control.
  • Debió soportar los efectos de la Primera Guerra Mundial, ya que hubo una caída importante de las exportaciones durante los 2 primeros años de su gobierno.
  • La economía sufría de una importante inflación y los sueldos caían constantemente, por otro lado disminuyó notablemente las exportaciones generando desocupación.
  • Trató de gobernar bajo los mandatos de la Constitución, repudió e intentó depurar los actos fraudulentos de las elecciones anteriores.
  • Sancionó leyes tales como la jubilación  de empleados de empresas privadas, jornadas de 8 horas, el descanso dominical, salario  mínimo, contratos colectivos de trabajo.
  • Prohibió el desalojo y aumentos de alquileres.
  • Protegió a los indígenas y los radicó legalmente en sus tierras.
  • Fomento la agricultura y la ganadería, otorgando créditos blandos a los productores.
  • Compró barcos usados e impulsó la Marina Mercante Nacional.
  • Apoyó la explotación del petróleo (encontrado de casualidad en 1907), y creó Y.P.F., frenando el intento del monopolio de empresas extranjeras.
  • Impulsó la nacionalización de los ferrocarriles en manos de los ingleses.
  • Los conservadores aun tenían mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores y tuvieron la capacidad de bloquear gran cantidad de proyectos del ejecutivo.
  • Muchas provincias también quedaron en manos de los conservadores, e Yrigoyen apuntó el control a las mismas a través de intervenciones federales, pues consideraba ilegítimos a esos gobiernos que estaban desde antes de las elecciones de 1916.
  • Yrigoyen buscó apoyo en la juventud, en el sector estudiantil, y apoyó la Reforma Universitaria, estos venían pidiendo. El movimiento se originó en Córdoba y protestaban contra la injerencia e influencia eclesiástica en la educación. Además se oponían a los métodos obsoletos de enseñanza. Estos estudiantes habían recibido las ideas socialista de la revolución rusa y mexicana.
  • También intentó un acercamiento con los obreros apoyando algunas huelgas que  los sindicatos decidían realizar como medidas de fuerza para conseguir distintas mejoras laborales.

Conflictos Destacados:

Semana Trágica:

Los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena en 1919, demandaban una reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias y repudiaban la reducción salarial y el despido arbitrario. A fin de contrarrestar la huelga los empresarios contrataron personal (Liga Patriótica) para que juntamente con la fuerzas del orden persiguieran a los obreros, ocasionando en muchos la muerte. Hubo saqueos a armerías, incendio de iglesias, toma de talleres. El Gral. Dellepiane fue el encargado de repeler la rebelión que duró una semana.

La Patagonia Rebelde:(ampliar el tema)

La caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.

La Forestal:

En 1905 una empresa inglesa adquirió 2.300.000 ha. con bosques de quebracho colorado en la provincia de Chaco y Formosa. Se iba a extraer tanino para curtir cueros. La explotación fue depredadora y nunca se tuvo en cuenta un plan de reforestación de estos árboles, dado que el quebracho tarda 150 años en alcanzar la edad para la extracción del tanino. Pero no solo se explotaron los bosques sino también a todos los hacheros que vivían bajo condiciones de vida lamentable, casi esclavizante. Poca comida, muchas horas de trabajo, sin protección sanitaria, se enfermaban de tuberculosis o los mordía una víbora. La esperanza de vida era de aproximadamente 35 años. El estado nunca controló lo que allí sucedía.

La Vida del Obrero en el BosqueComo Compró Las Tierras
El Monopolio ComercialComprar «La Ley»

Reforma Universitaria:

Fue un movimiento que se inició en Córdoba y se extendió a otras Universidades Nacionales. Los estudiantes reclamaban participación en el gobierno de las facultades, junto a profesores y ex alumnos. Además pedían una modernización y actualización de metodología didácticas, profesores y planes de estudios, y se oponían a la injerencia eclesiástica   en la conducción de la misma. Yrigoyen apoyó la reforma y la misma se llevó a cabo con éxito.

Gabinete Presidencial:
Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente: Pelagio B. Luna

MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas
Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior
: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública:
José E. Salinas.
Marina: Federico Álvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas:
Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto:
Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.

Ver: Yrigoyen y el petróleo argentino

SITUACIÓN INTERNACIONAL:

  • En 1914 comienza la Gran Guerra Mundial, Argentina se mantuvo en una posición neutral, pues quería mantener el negocio con los clientes tradicionales como Inglaterra.
  • Alemania hunde un barco de EE.UU. y este país decide entrar en el conflicto. Argentina sigue neutral, y comienza un alejamiento de los EE.UU.
  • Triunfó la revolución del proletariado, dirigido por Lenín, en Rusia. El zar fue destituido y los obreros, soldados y campesinos se hicieron del poder politizo ruso.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Al acercarse el fin de la primera presidencia de Yrigoyen reúne la Convención Radical para elegir candidato y, contra opinión de la mayoría de los delegados que proponen un vi y honrado radical, Yrigoyen impone a Marcelo T. de Alvear Lo elige porque siendo extraño al partido, sin este apoyo, tendrá que confiar la orientación política de su gobierno a Yrigoyen Pero sus planes fallan pues ya en la Presidencia, Alvear el entre sus ministros solo un hombre de confianza de Yrigoyen poco a poco, va echando por tierra las conquistas y la actitud antiimperialista del caudillo radical.

En 1923 se produce una nueva división del partido radical y en las elecciones internas triunfa la tendencia de Yrigoyen, que se seguirá llamando Unión Cívica Radical, frente a la minoría que apoya a Alvear —la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

La segunda presidencia y el fin: Pero el desprestigio del gobierno de Alvear arrastra también a los antipersonalistas y eleva la personalidad de Yrigoyen.En las elecciones para gobernador en Salta, Tucumán, Santa Fe y Córdoba, entre balas, grandes manifestaciones y atentados, triunfa el yrigoyenismo.

Ya casi nadie duda del resultado de las próximas elecciones presidenciales y un intento de golpe militar fracasa. Se distribuyen empleos, se encarcela a los radicales, se los amenaza. Pero todo es inútil. Yrigoyen dobla en votos a los adversarios sin aparecer una sola vez en público, sin pronunciar un solo discurso, sin hacer manifiestos ni reportajes. Y el 12 de octubre de 1928, al asumir nuevamente la Presidencia de la Nación, otra vez Yrigoyen es ovacionado.

Pero ahora un cordón de soldados se alinea en la calzada, por orden de Alvear, e impide el desborde de la multitud. Yrigoyen mantiene la política iniciada en su primer gobierno. Cuando el gobierno de Santiago del Estero está a punto de vender a una compañía extranjera 1.700.000 ha. de bosques fiscales lo impide. También interviene como arbitro entre las compañías tranviarias de Rosario y sus obreros, fallando a favor de estos últimos. Además, en una entrevista con el presidente electo de Estados Unidos, Hoover, le plantea con franqueza que el gobierno argentino ve con preocupación la política norteamericana de desconocimiento de la soberanía de aquellos países donde los ciudadanos norteamericanos tienen intereses. Hoover le contesta que repudia esa política intervencionista e Yrigoyen le replica que, por supuesto, desaprueba la intervención norteamericana en Nicaragua. Hoover, luego de un silencio, le dice que mientras él sea presidente no intervendrá jamás en los asuntos internos de otros países.

Pero Yrigoyen comienza a mostrar lentamente los signos de la vejez y la lentitud que caracterizó su primer gobierno adquiere ahora enorme gravedad pues paraliza la administración. Los papeles se amontonan en su despacho y se retardan por meses. La oposición lo combate cada vez con más saña y en ella se encuentran ahora también los estudiantes; los militares conspiran y la prensa usa los lemas de las manifestaciones para favorecer el golpe. Lencina, hijo de una familia mendocina de gran arraigo es asesinado y se culpa a Yrigoyen.

Este hecho marca el derrumbe del prestigio del caudillo. En este clima, un joven intenta asesinar a Yrigoyen y es acribillado por la custodia. No pudo recibir golpe más tremendo: el optimismo del viejo caudillo se desploma. Los primeros meses de 1930 nos muestran a un Yrigoyen envejecido, enfermo. Sus enemigos tienen resuelto ya el golpe de Estado.

El desorden administrativo, las arbitrariedades, el asesinato de Lencina, son usados por los diarios para apoyar a los golpistas y a las empresas petroleras —que pierden millones de pesos a causa de la política Yrígoyenista—. En marzo, por primera vez en 17 años, los radicales son derrotados en la Capital en las elecciones para diputados. Otro tanto ocurre en Córdoba.

El pueblo de Entre Ríos se dispone a defenderse por las armas pues se rumorea la intervención a esa provincia; este suceso promueve aguerridas manifestaciones en las calles porterías, Muchos radicales comprenden que Yrigoyen debe abandonar el poder, pero nadie se atreve a decírselo, sobre todo porque él no se da cuenta de su declinación mental. La revolución se espera de un día para otro.

Aparte de los jefes militares, se cuentan entre los golpistas activos, jóvenes de la oligarquía porteña —influidos por ideas fascistas—. Pero el golpe tiene el apoyo de toda la oposición y la indiferencia copular. Violentas manifestaciones estudiantiles precipitan los sucesos y el 5 de setiembre Yrigoyen delega el mando en el Vicepresidente. Es tarde: el 6 estalla la revolución. El viejo caudillo no quiere creerlo y está convencido de que el general Uriburu —jefe del movimiento— no cuenta con el Ejército; sin embargo, ordena al Vicepresidente que no resista. Luego de algunos tiroteos las tropas llegan frente a la Casa Rosada donde ondea la bandera que ofrece la rendición. Grupos de exaltados saquean e incendian, entre otras, la casa radical. José E. Uriburu es ya Presidente Provisional.

Yrigoyen parte a La Plata y allí renuncia a su cargo; mientras tanto, los exaltados han asaltado su casa y quemado sus muebles, sus libros, sus papeles.
A raíz de un intento revolucionario del 8 de setiembre —rápidamente sofocado— Uriburu encarcela a Yrigoyen en el barco de guerra «Belgrano» primero y luego en Martín García. Lo acompañan su ex Ministro del Interior, su hija y su secretaria, que hacen más soportable su soledad. Desde la isla asiste al des-prestigio de la dictadura de Uriburu. El gobierno provisional pretende reformar la Constitución y la Ley Sáenz Peña, interviene la Universidad arrasando con la Autonomía, y, entre otras cosas, inhabilita a Alvear como candidato a la Presidencia de
a Nación.

En 1931 se realizan las elecciones y triunfa el candidato de los conservadores: Agustín P. Justo. En febrero de 1932, un día antes de la transmisión del mando, termina el cautiverio de Yrigoyen. Una multitud lo espera tanto en su llegada al puerto como en la casa de su sobrino, donde se alojará.

También en las calles se organizan manifestaciones que vitorean a Yrigoyen y lanzan gritos hostiles contra el gobierno. El pueblo de Buenos Aires, a pesar del silencio de los diarios, se entera de que «el viejo» ha vuelto.

Durante los meses siguientes ejerce la jefatura del radicalismo. Su salud ha mejorado y se lo ve —como siempre— sereno, amable, sentencioso. A! descubrirse una conspiración de algunos militares radicales, Yrigoyen es recluido otra vez en Martín García aunque no haya intervenido en ella. Tiene 80 años. A mediados de enero de 1933 regresa a Buenos Aires por consejo médico. Se lo ve muy enfermo y se habla de una vieja afección bronquial. Se teme un cáncer.

A pesar de una breve mejoría, su mal se agrava a principios de julio. Los diarios dan la noticia y una multitud comienza a reunirse frente a su casa. El 3 de julio a las 7 y 20 de la tarde, se abren los balcones y un hombre pide a los presentes que se descubran. Luego dice: «En este momento acaba de morir el defensor más grandes que haya tenido la democracia en América. Pero no ha muerto. ¡Vive ciudadanos! ¡Vivirá siempre! ¡Viva el doctor Hipólito Yrigoyen!» La muchedumbre contesta con un ¡Viva! y espontáneamente canta el Himno Nacional.

Fuente Consultada: Enciclopedia  Argentina: Mi País, Tú País Hipólito Yirigoyen Fasc. Nº 72 Editorial Centro Editor de América Latina S.A.