Civilizaciones Precolombinas

Teotihuacan ciudad sagrada maya Pirámide del Sol Culto y Sacrificios

EL VALLE DE MÉXICO TEOTIHUACAN

En los alrededores de la actual capital de México se encuentran los restos de una notable heredad cultural, que data de más de dos mil años. En la altiplanicie central de México, a 57 kilómetros de la moderna capital, se levanta el centro religioso, cuyas ruinas cubren un área de 20 km2. El monumento más imponente del lugar es la gran Pirámide del Sol, de 60 metros de altura, la más grande estructura del Valle de México.

Esta gran pirámide truncada, casi tan grande como las pirámides de Egipto, fue construida, a lo largo de 20 años, por unos 10.000 campesinos que dedicaron todo su tiempo libre a levantar esta monumental construcción. Está orientada en tal forma, que el sol se ubica en línea recta con relación al edificio, en la fecha de su paso por el cenit; rige, asimismo, la distribución axil de todas las pirámides enclavadas en aquel lugar.

La pirámide se compone de seis plataformas de tamaño decreciente. La fachada del cercano templo de Quetzalcoatl está decorada con figuras en relieve y cabezas esculpidas del dios dé la lluvia, Tláloc, y la serpiente emplumada, Quetzalcoatl.

Cuando sobrevino el fin de Teotihuacán, hacia el 900 de nuestra era, los toltecas emigraron desde el norte a la meseta central de México; en Tula (fundada en 980) levantaron una ciudad de opulencia sin igual, dando vida a un nuevo estilo arquitectónico en sus templos. Desde Tula, unos sacerdotes y guerreros emigraron a Yucatán, donde incorporaron el estilo característico de Tula al de los mayas en Chichén-ltzá.

Los constructores de Teotihuacán: Se desconoce quiénes fueron los autores de la construcción de la mayor ciudad de la América precolombina. En otro tiempo creyóse en la autoría de los aztecas, pero ocurre que cuando éstos descubrieron la ciudad, la misma llevaba ya siete siglos en ruinas. De hecho, estas ruinas impresionaron de tal modo a los aztecas que les impusieron de nombre Teotihuacán, que en su idioma náhuatl significaba «El lugar de los que siguen el camino de los dioses».

Quienesquiera que fueren los constructores de tan magnífica ciudad, es indudable su maestría en las artes de la arquitectura y la administración. Las muestras más imponentes de su escultura están representadas por austeras máscaras de piedra, realizadas en basalto negro o verde y en jade, con ojos de concha de mejillón o de obsidiana. Sus cerámicas características eran vasijas cilindricas o en forma de jarrón, con tres pies y motivos decorados que recuerdan los de los bronces chinos.

La obsidiana, que se obtenía de los volcanes que rodean la llanura, era muy apreciada en la antigüedad debido a la posibilidad de que de ella se obtuviesen bordes muy afilados. En Teotihuacán había por los menos 350 sitios en los que se elaboraba la obsidiana, quizá base de la riqueza mercantil de la ciudad. Teotihuacán comerciaba con las tierras altas del centro de México, y probablemente con gran parte de América Central, siendo posible incluso que ejerciera dominio sobre estas tierras.

Se han encontrado elegantes jarrones, fabricados en esta misteriosa ciudad, en las tumbas de personajes importantes de todo México del periodo que va del 150 al 600 d.C, cuando Teotihuacán se hallaba en el cénit de su poder. En aquella época, la población debería sumar 200.000 personas, lo que la convertía en la sexta ciudad más populosa del mundo. Las agujas y punzones de hueso hallados demuestran la fabricación de ropas y cestería. Aunque no se ha descubierto ninguno, también debieron existir libros, pues los habitantes de Teotihuacán conocían la escritura.

Esta no ha sido descifrada, pero es sabido que este pueblo se valía de rayas y puntos para los números, al igual que sus predecesores, los olmecas. Y su dieta alimenticia resulta exquisita incluso para nuestros tiempos: corzos, conejos, pavos, patos, gansos, pescado, maíz, judías, calabazas, tomates y aguacates.

La escultura religiosa era tan monumental como la arquitectura, pero el pueblo de Teotihuacán hacía también figurillas, algunas de carácter tan realista y tan cuidadosamente modeladas, que parecen ser retratos individuales.

Entre los símbolos decorativos de los frisos y esculturas que cubrían las paredes de Teotihuacán había emblemas del culto de las deidades de la lluvia y la Serpiente Emplumada, símbolo de Quetzalcoatl (quetzal, ave y coati, serpiente). De acuerdo con la leyenda, Quetzalcoatl fue sacerdote y gobernante de los toltecas, deificado luego como dios del planeta Venus y de la vegetación. Cuando hacia el año 1330 de nuestra era llegaron al lugar, las tribus aztecas encontraron la zona abandonada hacía ya tiempo. (VER TAMBIÉN: TENOCHTITLAN)

¿Qué ocurrió con esta magnífica metrópoli?: El final de Teotihuacán está tan rodeado de misterio como sus orígenes. Es probable que su ruina comenzara a gestarse a medida que el clima fue haciéndose más árido, con la consecuente disminución de las cosechas. Pero el estallido definitivo ocurrió hacia el 700, al ser incendiado el centro de la ciudad por invasores bárbaros del norte, que posteriormente optaron por vivir en la ciudad durante 200 años más.

Así terminó una de las más brillantes civilizaciones del nuevo mundo. Sus ruinas siguen siendo espectaculares, pero el sitio debió ser mucho más impresionante cuando el basalto negro estaba estucado y pintado con todos los colores del arco iris.

En una época en la que la grandeza de Roma no era sino polvo, y Europa sufría el asalto de las hordas bárbaras, México contó con una civilización que combinaba en grado elevadísimo la cohesión social y la sensibilidad artística. Pero faltan todavía años de laboriosa investigación antes de que las arenas del valle de México revelen los misterios de Teotihuacán.

La avenida de los Muertos parte de la pirámide de la Luna y pasa por la pirámide del Sol, la Ciudadela y el Templo de Quetzalcóatl. En realidad, no guardaba relación con los muertos, y se la considera como la conexión entre Cielo y Tierra, porque pone en comunicación la «zona celestial», donde se alzan las pirámides, con la sección «terrenal» de la ciudad, allí donde se halla la Ciudadela.

 

La pirámide de la Luna está en el extremo norte de la avenida de los Muertos, y es similar a la del Sol, aunque más pequeña. Mide 42 m de altura y, según los aztecas, la remataba una gigantesca estatua que pesaba más de 20 t.

PARA SABER MAS…

EL NOMBRE: Teotihuacán significa «lugar de los dioses». Los pueblos de América central, como los mayas, toltecas y aztecas, que florecieron tras la decadencia de Teotihuacán, creían que la vida se había originado en las tierras que habitaban. Según la leyenda, la Pirámide del Sol (la mayor de Teotihuacán) fue construida sobre el foso de donde surgieron los primeros humanos.

DIOSES DE LOS AGRICULTORES: Los habitantes de Teotihuacán creían en muchos dioses. El agua era vital para sobrevivir en las áridas planicies mexicanas, por eso muchos dioses de Teotihuacán estaban relacionados con la agricultura, sobre todo con la necesidad de lluvias para el crecimiento de los cereales.

QUETZALCÓATL: Quetzalcóatl es el dios más antiguo de América Central. En Teotihuacán había un hermoso templo consagrado a él. El nombre significaba «serpiente emplumada»; era el dios de la naturaleza, los vientos y la lluvia. Muchos relieves del templo de Teotihuacán muestran serpientes emplumadas, símbolo de la lluvia y la fertilidad, junto a serpientes de fuego, que representan las regiones cálidas y áridas.

TLÁLOC: Tláloc, dios del agua, también era reverenciado en el templo de Quetzalcóatl. Controlaba el crecimiento de la vegetación. Su esposa, Chalchihuitlicue, era la diosa del agua.

DIOSES JAGUARES: En una época, los jaguares abundaban en América Central, y también aparecen representados en Teotihuacán. Simbolizaban la fertilidad del suelo.

Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia Argentina Fascículo I – Lugares Misteriosos Volumen II.

Tikal la ciudad sagrada maya Patrimonio Humanidad de Guatemala

Tikal la Ciudad Sagrada Maya
Patrimonio Humanidad de Guatemala

En la ciudad maya de Tikal, la Gran Plaza, que dominaba la selva guatemalteca, era una de las más imponentes, y tenía unos 9.000 m2 de pavimento. Como otros grandes centros mayas del período clásico, era tanto una ciudad densamente poblada como un centro religioso ceremonial para las aldeas y poblaciones circundantes. 

Tikal es el complejo-ciudad maya más famoso y es sede de la pirámide más alta: el Templo IV de la Serpiente Bicéfala con más 65 metros de altura. Este templo es superado solo por «La Danta», al norte de Guatemala en El Mirador (aún bajo trabajos de excavación).

Tikal la ciudad sagrada maya Patrimonio Humanidad de Guatemala
Tikal es la más grande de las antiguas ciudades de los mayas.
Está situada en la región de El Petén, en Guatemala.
Templo de la Serpiente Bicéfala

Es la ciudad antigua más grande descubierta hasta ahora en el Hemisferio Occidental. Predominan sus muchos templos y santuarios, donde se realizaban los cultos de la religión que dominaba la vida maya hasta un extremo difícil de imaginar. El pueblo vivía en casas de madera, con techo de paja y barro, estrechamente agrupadas en torno de templos y palacios de piedra, donde residían los sacerdotes y nobles.

Los sacerdotes-astrónomos pasaban el tiempo escudriñando el cielo y consultando calendarios y manuscritos —tres de los cuales parcialmente descifrados subsisten todavía— en busca de momentos propicios para obtener el favor divino. Los sacerdotes del culto estelar medían el tiempo con varias unidades cronológicas entrelazadas, comparables a nuestros días, semanas, meses y años.

Los mayas descubrieron por sí mismos todas las bases matemáticas necesarias para las ciencias aplicadas, pero nunca pasaron de ahí.

Se ha inferido que una de las marcas cronológicas de Quiriguá marca el día y el mes de un acontecimiento ocurrido 90 millones de años antes, y otra representa un cálculo de 400 millones de años atrás, tan difícil como calcular la fecha en que cayó la Pascua hace 400 millones de años.

La vida de los mayas se ajustaba rígidamente a las alegrías y tristezas de sus alternativas, ya predestinadas. Algunos dioses regían por un día, un mes, un año o algún tiempo más. Si no eran propicios, deidades más favorables entraban de turno. El sacerdote podía aconsejar a la tribu si era oportuno plantar o vender maíz, o celebrar una boda.

Lo único que se sabe de estas centurias del período clásico es que la paz y la estabilidad que reinaron sugieren que allí imperó un régimen teocrático. Hay indicios, como tronos destruidos y tallas mutiladas, de que el pueblo se rebeló contra los sacerdotes. Pero todavía veneraban a las antiguas deidades.

gran plaza de tikal

 Gran Plaza de Tikal, con sus templos dedicados a los primeros gobernadores.

templo de las mascaras tikal

Templo de las Máscaras, también conocido como Templo de la Luna.

templos tapados de malezas

Muchas de las pirámides están por descubrir, y de algunas sólo emerge el templo que se encuentra en la parte superior, donde los sacerdotes celebraban el ritual. Merece la pena ascender entre los árboles y descubrir el horizonte selvático que rodea el lugar. Algunos templos se encuentran aún cubiertos de maleza y árboles.

Calakmul, la ciudad de los montículos, fue ¡a gran rival de Tikal.
Se halla en una reserva biológica en Campeche, México a 30 Km. de la frontera
con Guatemala

Ampliación: Una ciudad maya revelada
Cuando Tikal fue redescubierta por primera vez había estado en las garras de la selva durante unos novecientos años. Méndez y Tut dejaron el lugar más o menos como lo habían encontrado; y otros visitantes ulteriores, tales como el botánico suizo Gustave Bernouilli en 1877, Alfred Maudslay en 1881 y 1882, y Teobert Maler en 1904, dejaron poca huella en los monumentos cubiertos de vegetación.

No fue sino hasta 1956 cuando el Museo de la Universidad de Pensilvania inició un proyecto de catorce años para excavar y restaurar 16 kilómetros cuadrados de la ciudad.

De hecho, el área real ocupada por Tikal era de 64 kilómetros cuadrados o más. Hasta hace poco se creía que la ciudad era simplemente un vasto centro religioso, pero ahora los estudiosos piensan que se trataba de una metrópoli densamente poblada que abarcaba los diferentes aspectos de una cultura desarrollada. En el apogeo de la ciudad, la población debió ser de unos 50.000 habitantes, que consumían maíz,  calabaza y frijoles.

La clase dominante de Tikal vivía en casas y centros oficiales, denominados ahora «palacios», arracimados en torno a la Gran Plaza central. Eran largos edificios de piedra, a veces de tres pisos, que dominaban unos patios comunicados por escaleras y pasadizos. Vestidos con túnicas tejidas y teñidas, o con simples taparrabos, luciendo en el pelo tocados y joyas de jade, los nobles trabajaban y descansaban en un entorno relativamente lujoso. Las habitaciones estaban enlucidas y pintadas, y tal vez adornadas con una máscara multicolor colgada de la pared. Se utilizaban cortinas, y probablemente pieles de jaguar cubrían el suelo y adornaban los asientos de piedra tallada.

La Gran Plaza y sus templos
Las escenas de mayor colorido y actividad debieron tener lugar en la Gran Plaza y en el mercado público, donde alfarería, tejidos, pieles de animales, hierbas, plumas, hojas de cuchillo hechas de obsidiana, jade, conchas y alimentos se vendían y compraban mediante la moneda constituida por semillas de cacao. La plaza era el núcleo de las grandes concentraciones ceremoniales. Consistía en un área abierta que cubría unos diez mil metros cuadrados, construida en cuatro niveles superpuestos, cuya superficie era alisada mediante yeso blanco, ahora cubierto de hierba, y rodeada de pirámides y otros edificios.

Dominando aún la plaza al este y al oeste, se encuentran respectivamente el Templo del Jaguar Gigante, el más famoso monumento de Tikal, y el Templo de las Máscaras. El primero, llamado así por el relieve de un jaguar en el dintel de la puerta, se eleva a más de 43 metros sobre nueve terrazas superpuestas. En la cima, el templo sustenta una erosionada cresta que antaño representaba la enorme figura de un gobernante sentado, quizá pintada de rojo, crema, verde y azul. De hecho, toda la fachada del templo, como en los demás de Tikal, probablemente relucía de pintura roja, como un faro elevándose muy por encima del silvestre verdor tropical.

Los templos-pirámide fueron la suprema realización arquitectónica de los mayas, que trabajaban sin la ayuda de cuchillos de metal, hachas, ruedas ni bestias de carga. Grupos de trabajadores tenían que arrastrar enormes cantidades de piedras y rocas para la construcción de cada pirámide. Cada nivel se construía elevando unos muros de piedra que formaban entre sí un espacio rectangular, rellenándoselo con piedras, y luego cubriéndoselo de yeso para formar un acabado liso y plano.

Se iniciaba entonces la obra del siguiente nivel. Conforme se elevaba la estructura, los albañiles utilizaban piedra caliza cuidadosamente cortada para las caras exteriores de los muros. Otros calentaban la piedra en hornos para obtener cal con que fabricaban yeso, mortero y estuco, que se extendían sobre el exterior de la pirámide.

Eric Thompson, estudioso de los mayas, pudo admirar el arte de los enlucidores mayas asombrosamente preservado en una pirámide excavada bajo el armazón de otra que había sido construida encima —una práctica maya común—:«Toda la superficie de la pirámide está cubierta de una espesa capa de estuco color crema claro, deslumbrantemente luminosa… Una de las visiones más impresionantes y conmovedoras que jamás he tenido fue esa pirámide, bañada en la luz de la luna llena…»

 El Arte Maya

Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia Argentina Fascículo I

Tiahuanaco Ciudad Sagrada de Bolivia Lago Titicaca Cultura Aymará

Tiahuanaco Ciudad Sagrada de Bolivia

BOLIVIA: TIAWANACU ó TIAHUANACO Específicamente entre el 600 y el 1200 a.C. se desarrolló la civilización de Tiahuanaco, considerada el eje principal de irradiación cultural de esta región del mundo. Estos restos monumentales yacen a 22 km. al sur de la ciudad de La Paz y del Lago Titicaca, a 4000 metros de altitud. Era un complejo ceremonial, un santuario construido con una técnica megalítica, refinada y poderosa. Sirvió, según las leyendas, de modelo para los humanos, el Dios Supremo: Viracocha

La actual aldea boliviana y los indígenas que pastan llamas en sus alrededores, no conservan vestigios de la pasada grandeza de la civilización de Tiahuanaco. Pero algo por el estilo podríamos decir de las espléndidas culturas de súmeros o caldeos, que desde la imponente Torre de Babel, quisieron esculpir la necesidad de alcanzar un conocimiento astrológico a través de los pisos de sus zigurat.

Lo mismo cabe decir del esplendor egipcio de los tiempos faraónicos, en comparación con la nación actual y algo similar sucede con la Grecia de hoy respecto de las glorias esplendentes de la era de Pericles o del Partenón. No hallamos casi ni rastros de aquel pasado magnífico de la Edad de Oro Antigua. Sólo apáticos pobladores rondan sus ciudades y muchas de ellas son verdaderos semilleros de guerras, confusión y desorden total.

“El mismo nombre de Tiawanacu es un nombre prestado (…), es un nombre quechua, Tie huanacu. Se recupero este nombre hacia principios de la época colonial. El nombre original de esta área es Taypikala, taypi, centro kala, piedra, la piedra del centro, la piedra del medio. Pero (…) a partir de la colonia que se utiliza ese nombre.

Tiawanacu ha sido importante, no solamente para esta área del altiplano: su importancia también va a radicar en la influencia que ha tenido en el desarrollo cultural prehispánico en gran parte de América. Tiawanacu tiene una vigencia de casi tres milenios donde ha habido el fomento de una gran industria en cuanto a la lítica, en cuanto a la cerámica, la producción de la papa. Hoy en día contamos con más de 400 vaciedades de papa producto, justamente, de Tiawanacu.

Hay tres fases que entender en la historia de Tiawanacu, tres grandes períodos: la primera es el período aldeano que se inicia aproximadamente hacia el año 1500, 1600 a.C. Este período aldeano va a perdurar hasta principios de nuestra era cuando, gracias a la consolidación del territorio, el aumento de la población, la diversificación en la producción, los nuevos sistemas agrícolas que se van realizando en Tiawanacu, el intercambio de productos, y los excedentes, entre otros, Tiawanacu se transforma en un estado (…) de carácter teocrático, con un predominio religioso.

Se ve la representación de estos grandes dignatarios en estas estelas (lo que llamamos monolitos), donde se ven una especie de reyes-sacerdotes, que llevan el “kero”, el vaso sagrado, el vaso ceremonial, y el báculo, el bastón de mando, como una representación de reyes-sacerdotes.

La época de esplendor de Tiawanacu, la época clásica de Tiawanacu es a principios de nuestra era, aproximadamente desde el año 50 o 60 hasta aproximadamente el año 700. Es la época de las grandes construcciones, donde hay ese predominio religioso.

Más tarde Tiawanacu empieza a sufrir un cambio, se empieza a militarizar. Hay un período donde hasta esas estelas, esos monolitos van cambiando, y aparecen los chachapumas, los chachapondoris (“chacha” es hombre). Los hombres cóndor o los hombres puma ya llevan cabezas trofeo, hachas en la mano: se muestra un cambio y un abandono en los templos de Tiawanacu.

Se va formando una casta más de carácter militarista, expansionista. Tiawanacu va a abrir sus fronteras, en gran parte de América del Sur, va a penetrar todo el norte de la Argentina, norte de Chile, gran parte del Perú.”

LA ARQUITECTURA: Las ruinas de Tiahuanaco ponen de manifiesto la maestría de sus arquitectos originales. Los monumentos y los templos fueron diseñados con trazo sencillo y majestuoso y la inclinación de los muros calculada al milímetro. Contaban todos co redes de aguas, tanto de superficie como subterráneas, y la propia ciudad poseía un gran red central. La orientación estelar de edificios es absolutamente precisa, lo cual resulta aún más notable dadas sus enormes dimensiones.

Entre las construcciones más destacadas se encuentra la Kalasasaya, o Templo de las Piedras Paradas, de dos hectáreas de extensión, que registra el paso del sol durante los 365 días del año. Asimismo, destaca laKantayita, o templo de la Luz del Amanecer, decorada con ricos repujados que en su día estuvieron cubiertos por completo de oro.

Tiahuanaco Ciudad Sagrada de Bolivia Lago Titicaca Cultura Aymará

El «Templo de las Piedras Paradas cubre aproximadamente 2 hectáreas y su estructura está basada en columnas de arenisca y sillares cortados, dispuestos entre estos, sobresalen gárgolas o goteros de desagüe para las aguas pluviales.

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El monumento imponente que en su día la Pirámide de Akapana, de 18 m. de altura y 8.000 m de perímetro, que fue excavada por los conquistadores en busca de tesoros. Los arqueólogos la están desenterrando de nuevo en la actualidad.

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Los arqueólogos calculan que, en su esplendor, la metrópolis aymara llegó a albergar más de 100.000 habitantes. Algunos afirman que cayó en decadencia a causa de un descenso en el nivel del Titicaca. Las investigaciones de Posnanky sugieren un final más traumático.

En el sector sacramental de Puma Punka, el arqueólogo halló enormes bloques de piedra arrumbados en el suelo. Los más grandes pesaban más de cien toneladas y ni siquiera habría podido moverlos un terremoto. Posnansky concluyó que, al igual que el resto de Tiahuanaco, habían sido abandonados ante un cataclismo sin precedentes. Este último sería lo que conocemos como el diluvio universal.

(imagen: Monolito del Fraile)

Las conclusiones de Posniansky han tenido tantos partidarios como críticos. Ya en tiempos de la conquista, los incas atribuían a Tiahuanaco una antigüedad extraordinaria y la memoria de sus pobladores se había fundido con la leyenda de la inundación de Viracocha. Sin embargo, para haber sido arrasada por el diluvio, la ciudad tendría que ser más vieja que Sumeria y Babilonia. De hecho, habría sido el puerto más antiguo del mundo.

Los dioses de la Atlántida: Tiahuanaco y el Titicaca contienen otros indicios inquietantes que respaldan las conjeturas de Posnansky. En los templos de la ciudad se han encontrado dibujos de animales del pleistoceno, extinguidos hace 14.000 años en la última glaciación. En las aguas del lago se han hallado especies de fauna oceánica, cuya presencia a 4.000 m de altura desafía la imaginación. Algunos investigadores señalan que sólo pudo traerlas hasta allí una marejada de escala planetaria, probablemente ocasionada por el final de esa última glaciación.

El misterioso final de Tianuahaco ha llevado también a identificarla con el mítico reino de la Atlántida. En las tradiciones de los aymara, Viracocha y los dioses que lo acompañaron en la fundación de la ciudad se describen como seres venidos del mar, de alta estatura, barba dorada y ojos de color esmeralda.

El monolito más imponente de Tiahuanaco representaba a un hombre con el rostro de Viracocha y el cuerpo cubierto de escamas de la cintura para abajo. Por sus mejillas corren las lágrimas que el dios derramó por la maldad de los hombres. Según reza el mito, estas mismas lágrimas se convirtieron en torrentes y, en un tiempo remoto, inundaron el mundo. Los aymara invadieron el lugar a partir del siglo XII y se produjo el colapso definitivo de la ciudad.

Para llegar al complejo arqueológico de Tiahuanaco lo más recomendable es tomar una plaza en un coche privado en el cementerio de La Paz. Desde el paso de lo frontera con Perú, en Desaguadero, puede tomarse un transporte público y descender en la encrucijada de Tiahuanaco. De allí al complejo hay quince minutos o pie Sin embargo, los temperaturas son bajos durante todo el año a causa de la altitud,, que puede provocar «mal de altura La visita puede tomar fácilmente un da entero. Entre los hitos arqueológicos imprescindibles, están los altorrelieves de a Puerta del Sol y los curiosas puertas corredizas» del Palacio de los Sarcófagos Vale la pena recorrer el «Museo Región de Tiahuanaco», que alberga una amplia colección de piezas halladas en las excavaciones. Para explorar el lago Titicaca, lo más aconsejable es regresar a La Paz y dirigirse desde allí al pueblo de Copacabana.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
Según Belisario Díaz Romero, destacado investigador boliviano, la palabra Tihuanaco procede de dos voces aymarás: Thia – huañacu, que significan borde o ribera desecada. Esto coincidiría con la tradición que nos cuenta que el lago Titicaca llegaba hasta las llanuras del Tiahuanaco y al retirarse sus aguas, dejaron desecada la región. Otros especialistas no menos veraces nos cuentan que la palabra tiah vendría de una expresión que el Inca May te Kjupaj le habría hecho a un veloz chasqui que le traía un recado: «Tiai, huanacu», lo que significa: «Siéntate, guanaco», aludiendo a ese animal original de los Andes que corre velozmente.

En el libro «Pensamiento político en Bolivia» del escritor Alipio Valencio Vega, se establecen las discrepancias acerca de la edad de Tiahuanaco. Algunos antropólogos le asignaron una antigüedad de 20.000 años a.C, mientras que el investigador A. Posmansky le atribuyó unos 12.000.

La prueba del Carbono 14 determina que los restos analizados de esta civilización no superan los 3000 años a.C. De todas maneras, cualquiera fuera de las tres edades la correcta, lo cierto es que la cultura Tiahuanaco es la más antigua de América y se la atribuye a la cultura colla o aymará. Esta región fue conquistado por los incas del Perú, y a la llegada de los españoles en 1538 ya la cultura incaica había puesto su sello en la región del altiplano.

Lo cierto es que hace mucho tiempo, 600 d.C, Tiahuanaco fue un centro ceremonial al que acudían millares de peregrinos desde todas las regiones.

En la actualidad sólo quedan restos de establecimientos metalúrgicos, calles empedradas, gigantescas estatuas volcadas, monolitos destruidos, bases de pirámides, apenas un poco más pequeñas que la gran pirámide de Gizeh.
Tenía unos 200.000 habitantes, con el desarrollo de un gran comercio, ya que parecía que otro era el clima de esta región en aquellos años.

Este imperio, entre aymará y collantay, se extendía hasta Perú y el Norte Argentino. Cuando se observa la majestad que emana, aún hoy de las ruinas de Tiahuanaco, se llega a la conclusión de que el pueblo que levantó estos monumentos era de una elevada jerarquía cultural al igual que los egipcios constructores de las pirámides o los súmeros que erigieron los zigurat.

Estos magníficos monolitos que desafían el tiempo con su gran contenido de conocimiento astrológico y cosmológico, nos hablan de una civilización con un alto grado de organización. Esta se había elevado desde lo tribal hasta la constitución de una nación-estado con poder para movilizar grandes recursos en las monumentales obras de Tiahuanaco.

Tal vez este pueblo con vocación de ciclope se sintió unido en el esfuerzo por la sacralidad de los monumentos-símbolos que levantaba, tallaba y decoraba. Por otra parte se vio fortalecido por el sistema colectivista de los ayllu, comunidades agrícolas de trabajo de la tierra, válidas casi hasta el día de hoy, sin contar con el sistema comunal de los suyus de la civilización incaica.

Así fue posible para estos pueblos levantar monumentos, caminos, templos, palacios, calzadas, puentes, acequias, terraplenes y monumentos como los de Tiahuanaco o posteriormente los de Tahuantinsuyu. (Fuente: Huellas del Cielo de Norma Palma)

Historia de América Latina
Javier Escalante:Arquitecto y licenciado en Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia. Docente en la carrera de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia.
Lugares Sagrados de América Juan Tafur

Ver:Período Preincaico Civilizaciones Chavin, Paraca y Mochica

Tenochtitlán Ciudad Sagrada de México Ciudad Azteca Historia

Tenochtitlán Ciudad Sagrada de México

La ciudad de Tenochtitlán, en la isla del mismo nombre, fue creciendo con gran planificación, dividida en cuatro barrios, cada uno con sus templos y mercados. En los alrededores estaban los cultivos y las casas de los agricultores y en el centro, la gran plaza con el templo, el mercado principal y el palacio del jefe máximo. Tenía agua corriente, llevada a través de dos acueductos que separaban las aguas dulces de las saladas, puentes levadizos y terraplenes que la comunicaban con tierra firme. Se calcula que esta ciudad llegó a tener más de 100 mil habitantes.

El mercado principal era el de Tlatelolco; allí se vendían miel de caña de maíz y de abejas, frutas, maíz, puerros, cebolla, cacao, legumbres, conejos, venados, pescado, tejidos, colores para pintores, joyas de oro y plata, de cobre, de piedra, de hueso, de caracoles y plumas. Tenía una calle donde se vendían animales de caza como águilas, halcones, perdices; calles de herbolarios donde se vendían toda clase de medicinas; casas donde daban de comer y beber a los visitantes, etc.

TENOCHTITLAN:  “Tenochtitlán fue una ciudad fundada por los aztecas en un islote del Lago de Texcoco en el año 1325. Ellos fueron un grupo que habían estado en la cercanía del lago buscando un lugar para el establecimiento y escogieron ese porque era un lugar privilegiado para la defensa militar; y estaba prácticamente desocupado.

Entonces la ciudad de Tenochtitlán llegó a ser una de las maravillas del ‘Nuevo Mundo”. Se calcula que llegó a tener entre 150 mil y 250 mil habitantes. Estuvo constituida por dos ciudades gemelas, ambas pobladas por mexicas, pero independientes políticamente. Y años después los mexicas tenoclitlans (los que formaron Tenochtitlán) conquistaron a los mexicas tlaxquelolcas (que era la ciudad norteña), y la incorporaron a su ámbito de influencias.

La ciudad (…) fue construida sobre la base del islote, pero este resultó insuficiente para el crecimiento poblacional que llegaron a tener y sobre todo para ser la capital de un gran imperio, que se extendía por muchísimas regiones de Mesoamérica: entonces le fueron ganando tierra al lago.

La ciudad tenía tantas calles construidas para circular como canales para las canoas: se dice que las calles recorrían transversalmente en base al centro, que era el Centro Ceremonial, tenían estos caminos de tierra y estos caminos agua.

Y después estaba unida la ciudad, como islote, a la tierra firme por medio de cuatro grandes calzadas: una que salía hacia el norte que era la Calzada de Tepeyac; una que salía hacia el oeste que era la Calzada de Tacuba; otra era la Calzada del Sur, que salía hacia el sur y se bifurcaba en dos y llegaba a Churubusco por un lado y Cuyacan, y del otro lado lo que es Culbuacan.

Y luego una gran Calzada Dique, la cual es una obra de ingeniería mayo, que hicieron los mexicas en la época ya de esplendor de su cultura para cerrar el acceso del agua saluda del Lago de Xochimilco.

En estas ‘Calzadas Diques’ había tramos que eran interrumpidos por huecos y se ponían puentes móviles: en caso de ataques militares se recogían estos puentes móviles y se podía aislar la ciudad. A los españoles (…) les sorprende la vida, y la cantidad de gente circulando, la comparan con las grandes capitales de Europa de ese momento, y de España, y les sorprende la limpieza y el orden en que funcionaba todo en esta gran ciudad.

 Tenía un problema muy grande de inundaciones continuas por ‘El Espejo del Lago’, que fluctuaba mucho entre la época de sequías y la época de lluvias, y aunque se. hubieran hecho trabajos hidráulicos (para desviar ríos, etc., que podían inundar) y se había tratado de controlar las inundaciones, todavía era un problema con el que luchaban continuamente.”

Así la describe el historiador Christopher Loyd en su libro «Todo Sobre Nuestro Mundo»: La ciudad de Tenochtitlan, construida en medio de un lago y sólo accesible mediante tres pasos elevados independientes, era un fabuloso laberinto de canales, pasarelas y puentes, la Venecia de América Central. Se transportaban las mercancías y las personas con canoas a través de un gran red de cinco lagos interconectados. Dos acueductos de terracota, cada uno de seis kilómetros de largo, recogían las aguas de los manantiales cercanos y las llevaban hasta el centro de la ciudad, ya que los doscientos mil habitantes de Tenochtitlan, como los romanos, eran grandes amantes de los baños termales. Normalmente se bañaban dos veces al día y se lavaban con un jabón elaborado con la raíz de una planta llamada copalxocotl.

Las mujeres embarazadas y los ciudadanos ricos tenían reservado el lujo de las temazcalli, unas saunas en forma de iglú que relajaban y curaban a los que estaban en su interior mediante los vapores balsámicos que desprendían unas hierbas terapéuticas colocadas encima de rocas volcánicas. La ciudad tenía tres calles principales, cada una de las cuales daba a una de las tres pasarelas que comunicaban con tierra firme. En el centro había unos 45 edificios públicos, entre los que había escuelas, templos y, más importante aún, el juego de pelota sagrado.

Historia de América Latina: María Concepción Obregón (México) Licenciada en Historia. Especialización en historia prehispánica, UNAM, México. Magíster en Etnohistoria.  
Lugares Sagrados de América Juan Tafur.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlan

La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas y rectas, en su mayoría de tierra apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez. Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos. Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo. Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación… Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra. Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos. Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que dondequiera Se mantiene. El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar.

Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumento podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.

Ruinas de Palenque Tumba Sagrada Maya del Rey Pakal Restos Mayas

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Las ruinas de Palenque, rodeadas de una densa jungla tropical, representan el núcleo central de una amplia ciudad cuya superficie se acercaba a los ocho kilómetros cuadrados, cuyo origen exacto se desconoce es un lugar de una belleza hechizadora. Durante cientos de años, el verde de la selva, húmeda y tropical, cubrió sus magníficos e increíblemente bellos monumentos de piedra.

En la espesura de las selvas chiapanecas, las ruinas de Palenque rinden tributo al esplendor de la civilización maya. Aunque la ciudad no fue tan grande como Tikal o Copán, ni tan decisiva en la historia maya como Chichén Itza, el legado arquitectónico y artístico que alberga no tiene igual en la arqueología mesoamericana.

La ciudad, que comenzó a construirse entre los siglos III y V de nuestra era, está atravesada por un afluente del río Usumacinta. Tuvo su máximo esplendor entre los años 500 y 700, época en la que se construyeron los principales monumentos. Hacia finales de siglo X una invasión de pueblos ribereños procedentes del golfo de México determinó su ruina y abandono.

Ruinas de Palenque Restos de la Civilizacion Maya Observatorio

Templo de las Inscripciones, el mas importante de los monumentos de Palenque, se encuentra sobre una pirámide escalonada. Desde el interior del templo se puede descender a una cripta  funeraria de Pakal

Según los historiadores, fue fundada como aldea agrícola alrededor del año 100 a.C. con el nombre de Lakam Ha, que significa «aguas grandes», en alusión a las cascadas de los alrededores. Entre los siglos II y VI se convirtió en una ciudad y, en el curso del siglo VII, en la capital de Bakaal, uno de los estados mayas más prósperos.

Sus gobernantes se jactaban de pertenecer a un linaje tan antiguo como la Creación, que los calendarios mayas fechaban en el año 3114 a. C. Abandonada misteriosamente, esta ciudad poblada por los fantasmas de su esplendoroso pasado se mantuvo oculta y el increíble y selvático paisaje cubrió con su vegetación la piedra tallada, los templos y la magia secreta de los mayas.

Ruinas de Palenque Tumba Sagrada Maya del Rey Pakal Perdida en la SelvaLa zona central está dominada por el Palacio, que se alza sobre una inmensa colina artificial en forma detronco de pirámide. Sus dependencias se organizan alrededor de cuatro patios dominados desde el ángulo suroeste por la torre de vigilancia u observatorio astronómico, una construcción en tres niveles cuya estructura es única en la arquitectura maya.

Hoy se presenta ante nuestros ojos explorada en cada milímetro por arqueólogos, investigadores y curiosos, pero su misterio sigue siendo impenetrable. Esta joya une la generosidad de la naturaleza y el fértil verdor de la selva con la magia de sus pirámides escalonadas, en el estado mexicano de Chiapas, donde todavía habitan los descendientes de la sabia y desaparecida civilización maya.

Un viajero estadounidense John Lloyd Stephens (1805—1852)  relató sus experiencias en Palenque en el año 1841 , y atrajo las miradas de aventureros y arqueólogos hacia la ciudad escondida. Desde entonces, Palenque no ha dejado de ser visitada y estudiada, sus escalones de piedra, gastados por los siglos, ascendidos y descendidos en la búsqueda de cada huella y de cada indicio que sirva para acercarnos a una cultura desaparecida.

El enigma de la tumba de Palenque:

En el año 1947, un arqueólogo mexicano, Alberto Ruz L’Huillier (1906-1979), observó una piedra de gran tamaño en el llamado Templo de las Inscripciones. Estaba atravesada por doce agujeros tapiados con tapones perfectamente encastrados. El arqueólogo sospechó que algo se escondía tras la piedra y ordenó levantar la Josa. Asombrado, vislumbró a la pálida luz del templo una escalera que descendía interminablemente. ¿Hacia dónde conduciría?

Hasta entonces, no se habían hallado sepulturas en las pirámides mayas y se creía que su función era sólo contener los templos construidos en sus cimas. Pero este nuevo descubrimiento desconcerté al arqueólogo. La escalera estaba repleta de escombros, que comenzaron a ser retirados en lo que resultó ser un esfuerzo continuado durante años, ya que la galería era increíble-mente larga y estaba cubierta de piedra y maleza que hacían imposible avanzar por ella.

Tras varios años de trabajo y habiendo desprendido las piedras de cincuenta y nueve escalones, en 1952 fue posible descender. La escalera terminaba en una pared. Hubo que abrir un hueco allí para descubrir un segundo muro, y tras él se encontró una caja de material que contenía tres pequeñas fuentes de cerámica, tres conchas marinas y adornos de jade: se trataba sin lugar a dudas de una ofrenda, pero ¿a quién estaba destinada?

Las ofrendas halladas daban esperanza después del duro trabajo realizado. Ruz L’Huillier y sus ayudantes sentían que por fin estaban por hallar algo realmente importante. Pero todavía faltaba la prueba mayor. Frente a ellos cerraba completamente el paso una nueva pared, un obstáculo más grande que las anteriores porque tenía nada menos que tres metros de espesor. El pasadizo era estrecho, el calor, sofocante, demoraron días extenuantes en poder abrir un pequeño paso en el muro.

Tras él, había una cavidad. En ella hallaron por fin lo largamente esperado: la explicación de la galería misteriosa y un hallazgo conmovedor. Seis osamentas, los restos de cinco hombres y una mujer. Amontonados en la estrecha sepultura, no cabían dudas de que habían sido víctimas inmoladas a algún dios sanguinario. Los restos eran de personas jóvenes, asesinadas, pero ¿,por qué?.

Luego se conocería que era una más de las muchas ofrendas realizadas y que este misterioso pueblo tenía corno costumbre inmolar a personas cuya sangre se ofrecía para aplacar a los dioses. Un nuevo bloque de piedra impedía el paso a los investigadores, pero no era ocasión de dejarse vencer por el desaliento cuando se estaba tan cerca del éxito. El arqueólogo logró abrir un nuevo paso en la piedra monolítica y antiquísima. Al mirar por la abertura, el explorador no podía creer lo que veía.

Como Carter frente a la tumba de Tutankamón, hubiera podido exclamar: “Veo cosas maravillosas”, ya que también él observó un espectáculo fantástico: una gran cripta con muros cubiertos completamente por bajorrelieves, cuyo centro estaba ocupado por un monumento de piedra esculpida. El arqueólogo mexicano expresó: “…Se podría decir que era una gran gruta mágica esculpida en el hielo, con paredes brillantes que centelleaban como los cristales de la nieve. Delicados festones de estalactitas colgaban como los cordones de las cortinas y las estalagmitas en el suelo parecían como oscilaciones de luz de un gran cirio».

Ruinas de Palenque Tumba Sagrada Maya del Rey Pakal Perdida en la SelvaLas formaciones calcáreas, conformadas durante el transcurso de los siglos, por encima de la gruta, daban al conjunto un aspecto mágico e irreal.
Realizando un gran esfuerzo, lograron que el monolito girara sobre si mismo. En ese instante en que pudieron penetrar; al fin, en el santuario, la emoción llegó a su punto máximo.

La habitación medía nueve metros por tres, en ella estaban representados nueve personajes de estuco: los Nueve Señores de la Noche, reyes del mundo infernal de los antiguos mayas. dispersas, había. numerosas ofrendas, además de dos maravillosas cabezas de estuco, cubiertas por abundantes cabelleras, atadas con cintas y adornadas por flores secas de nenúfares.

Sin dudas, lo más extraordinario era el gran monumento que ocupaba todo el centro del lugar, un enorme bloque de piedra que debía pesar cerca de veinte toneladas y cuya superficie estaba recubierta por una losa finamente esculpida.

En esta cripta funeraria se encontró una lápida de piedra de 5 t con magníficas tallas, colocada sobre un sarcófago; en todas las paredes había relieves escultóricos que representaban a los nueve Señores de la Noche venerados por los mayas. Dentro del sarcófago, Huillier descubrió los restos de un hombre alto, fallecido hacia sus 40 años. Su cuerpo y su rostro permanecían cubiertos de joyas de jade, que contrastaban con el revestimiento rojo de la tumba. Enormemente lujosa era la máscara funeraria, de mosaico de jade, con curiosas incrustaciones de obsidiana y nácar en los ojos. Las tallas de la lápida del sarcófago no representan un astronauta en una cápsula espacial como asegura Erich von Daniken en su obra Recuerdos del futuro, sino que constituyen un valioso símbolo del tránsito del alma al reino de los muertos. Y más concretamente, describen la trasformación de un jefe maya en un dios

En el medio de la losa había una pintura de un hombre joven, adornado con gran riqueza, a quien rodeaba un exuberante decorado (le signos sagrados y jeroglíficos que eran por sí solos un enigma suficiente para desvelar al descubridor. ¿Cómo desplazarlo? Trabajaban en muy poco espacio bajo un calor insoportable, en una cripta de aire enrarecido y sofocante. Lograron moverlo con gatos de automóvil fijados sobre tacos de madera. Y ante sus ojos, descubrieron una nueva losa, un nuevo obstáculo de piedra.

Está de más decir que los mayas guardaban celosamente sus secretos. Pero Ruz L’Huillier  era pertinaz y no cejaría hasta develar la última incógnita. Así que levantaron esta nueva loza para encontrar, por fin, el motivo central de tanto misterio: un esqueleto adornado prolijamente con ricas joyas. No habían subsistido los ropajes con que había sido enterrado, sólo quedaban hilos sueltos de ellos, pero estaba cubierto de hermosos adornos de jade que refulgían en las sombras de la bóveda.

El rostro del muerto estaba cubierto con una máscara funeraria de jade, una obra maestra del arte maya, con los ojos realizados en conchillas y el iris de obsidiana. La expresión del rostro es tan realista que se puede suponer que era un retrato, una representación

Fuente Consultada: Lugares Misteriosos Paula Ruggeri

El Monasterio de Arcadien Historia Matanza de Griegos Por Los Turcos

 MASACRE DE GRIEGOS EN EL MONASTERIO DE ARCADIEN

EL MONASTERIO DE ARCADIEN: Protagonizando uno de los episodios más heroicos de la historia reciente de Grecia, el 9 de noviembre de 1866, hombres, mujeres y niños cretenses, asediados por los turcos en el monasterio de Arcadien, se reunieron en una antigua bodega. La situación era desesperada.

Las alborozadas tropas turcas habían irrumpido en el recinto del monasterio y se apiñaban tras la puerta de la bodega. El grito de guerra de los cretenses era «Libertad o Muerte», y estaba a punto de ser puesto en práctica. Ya que los barriles entre los que se hallaban estaban llenos no de vino, sino de pólvora.

Una litografía que describe ese trágico momento evoca la semipenumbra de la bodega: hombres, mujeres y niños arracimados en torno a su líder, Constantino Giaboudakis, quien, a horcajadas sobre los barriles de pólvora, empuña la pistola que iba a mandarlos a todos a la eternidad. Para los cretenses, hoy como entonces, ese simple disparo transformó a Arcadien en un símbolo de heroísmo, sacrificio y libertad.

masacres de griegos

El  monasterio de Arcadien, junto a Rezimón, en la costa norte de Creta, es el más sagrado de la isla. En 1866 fue centro de una insurrección cretense contra el dominio de los turcos. Ante un número mucho mayor de oponentes, los cretenses prefirieron perecer en una explosión antes que rendirse al enemigo. Pero su acción sirvió de inspiración para sus compatriotas y le granjeó a Creta el apoyo de las principales potencias occidentales. La capilla del monasterio (arriba y derecha), una heterogénea mezcla de estilos, data del siglo XVI.

En 1866 el monasterio de Arcadien se había convertido en el núcleo de una insurrección contra los turcos, que habían gobernado en Grecia desde hacía 200 años. El comisionado turco local, Mustafá Pacha, había amenazado con arrasar el edificio si los líderes revolucionarios cretenses no lo abandonaban. Desafiando esa amenaza, 960 frailes, resistentes, mujeres y niños que se habían concentrado en el monasterio en busca de protección, se prepararon para el inevitable desenlace.

Un sacrificio por la libertad
Los defensores, en número inferior, combatieron con bravura, pero el 9 de noviembre los turcos penetraron en el monasterio. Tal como lo habían planeado, los cretenses que pudieron se precipitaron al cuarto de la pólvora. Allí, mientras los turcos, sin sospechar nada, se agrupaban tras la puerta de la bodega, Giaboudakis apuntó con su pistola hacia los barriles de pólvora e hizo fuego.

Una balada popular ulterior relata que la poderosa explosión hizo temblar la tierra y en las montañas de Creta repercutió su eco. La masacre fue espantosa: más de 800 cretenses murieron; las pérdidas turcas fueron mucho más cuantiosas.

Este acto supremo de valentía y sacrificio tuvo profundas repercusiones más allá de la isla y de sus gentes, que siguen señalando el acontecimiento con un día de fiesta nacional. Por primera vez los poderes internacionales tomaron en cuenta lo que se dio en llamar «la cuestión cretense». Donativos y víveres llegaron desde la Grecia continental, desde Rusia, y los británicos fletaron un barco, el Arkadi, para transportar víveres y voluntarios. En Estados Unidos, el senado manifestó públicamente su apoyo a los cretenses.

También recibieron muestras de simpatía por parte de figuras internacionalmente relevantes, tales como Garibaldi y Víctor Hugo. El poeta Algernon Swinburne escribió un poema sobre el suceso. Aunque pasarían otros treinta años hasta que los turcos abandonaran definitivamente la isla, Arcadien hizo que Creta y su lucha por la libertad irrumpieran en el mapa político.

Un tranquilo refugio: En el silencio y la serenidad que emanan del monasterio aún pueden verse las cicatrices: agujeros de bala en la puerta del refectorio; un obús turco incrustado en un alto ciprés venerable en el recinto del monasterio; muros derruidos por el intenso fuego de la artillería. El recordatorio más patente de la tragedia es el molino de viento que está junto a la puerta del lado oeste: ha sido convertido en «osario», y encierra las calaveras de los cretenses que murieron en el holocausto.

Fundado este monasterio, según la tradición, en el siglo V de nuestra era por el emperador bizantino Arcadio, la mayoría de sus edificios datan del siglo XVI. El emplazamiento que eligieron los monjes para su retiro sería difícil de superar. Asentado en una meseta entre colinas de suaves pendientes, el monasterio está rodeado de olivos, robles y naranjos.

La primera impresión que da Arcadien es la de un largo muro color arena horadado por pequeñas ventanas oscuras. La entrada se efectúa por la puerta occidental, reconstruida, desde la cual la ornamentada fachada color ámbar de la iglesia surge a la luz como una salida del sol.

La disposición del monasterio es simple. Enmarcando el patio se encuentra la estructura principal, que forma prácticamente un cuadrilátero, una colmena de pequeñas celdas austeras y oscuras: celdas de los monjes, despensas, bodegas. Éstas, junto con los claustros y las pérgolas cubiertas de viña verde, proporcionan una apreciable sombra a los escasos monjes que aún residen allí.

Los gatos, las gallinas, las colmenas y una antigua prensa para el vino recuerdan que la vocación espiritual del monasterio siempre estuvo compaginada con sus necesidades materiales y su hospitalidad para con los visitantes. El escritor Edward Lear pudo experimentar esto último por sí mismo cuando visitó Arcadien en 1864. Fue cálidamente acogido y se le sirvió una suntuosa cena con pichón estofado y ensalada, cerezas, alubias, queso y miel; para beber le sirvieron vino y después café.

Arcadien es muchas cosas a la vez: es ante todo un lugar para la contemplación espiritual y el aprendizaje, un monasterio vivo de la iglesia ortodoxa griega. Para los visitantes, es un oasis de tranquilidad y un sitio impregnado de historia. Para los cretenses, Arcadien es todo eso y, además, un símbolo de su determinación inquebrantable por gobernar su propio destino.

Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia Argentina Fascículo I

Civilizaciones de Mesoamerica Olmecas Primeros Pueblos Cultura

Civilizaciones de Mesoamérica

Cuando hablamos de Mesoamérica nos referimos a la zona comprendida entre los paralelos 17 y 22, que encierra una gran parte de México, Guatemala, Honduras y parte de Nicaragua. Es decir desde las ruinas de La Quemada, en el norte de México, hasta Copán, en Honduras, en el sur.

En este vasto territorio florecieron las “altas culturas» que, no obstante sus diversas características étnicas, lingüísticas y artísticas, reunieron, a través de los siglos anteriores a la conquista española, una serie de factores básicos que permite englobarlas dentro de un marco común.

Entre estos factores comunes figura, en primer lugar, la agricultura, con el maíz como cultivo principal; el conocimiento de la astronomía que les permitió fijar las épocas de cultivo y las cosechas por medio de un calendario tan perfecto, que funcionaba con mayor precisión que los calendarios europeos.

En todas estas culturas la agricultura, que aseguraba crecientes reservas de alimentos, sentó las bases del florecimiento de centros poblados, fomentando a la vez las nuevas artes de la cestería, alfarería y confección de tejidos y la formación de una casta sacerdotal, inseparable de la clase gobernante, cuyo poder se puso de manifiesto en la construcción de grandes monumentos de ladrillo y piedra.

Miles de hombres trabajaron en la edificación de imponentes construcciones piramidales, rematadas por amplias plataformas ceremoniales, donde se realizaban sacrificios humanos a los dioses. Los sacerdotes ascendían solemnemente por amplias y empinadísimas escalinatas a estas plataformas, para oficiar los sacrificios.

Para levantar la Pirámide del Sol en Teotihuacán, cerca de la ciudad de México, que data de hace dos mil años, dedicaron su tiempo libre, durante 20 años, tinos 10.000 campesinos. Ella tiene 224 metros de lado por 60 metros de altura.

primeras civilizaciones de mesoamerica
Pirámide del Sol

La Pirámide de Cholula cubre casi 16 hectáreas de superficie y alcanza los 54 metros de altura, es más grande que la de Keops, en Egipto, pero a diferencia de las pirámides egipcias en general las mexicanas son siempre truncadas. Cuando llegaron los españoles ya estaba abandonada y cubierta de malezas; los conquistadores, creyendo que era un monte, construyeron una iglesia en la cima.

Estos centros teocráticos (teocracia: gobierno ejercido por sacerdotes), tenían una organización social rígidamente conducida por príncipes-sacerdotes que formaban una casta especial. El resto del pueblo eran campesinos, artesanos y soldados, sometidos a ese pequeño grupo rector, o minoría ilustrada.


Pirámide Cholula

En las extensas y variadas tierras de la América precolombina vivió una gran diversidad de pueblos, cada uno de los cuales tenía su propia personalidad y modo de vivir. Las culturas  de los aztecas y los mayas no son sino dos entre las muchas de Mesoamérica, cuyos límites cronológicos no se han podido determinar aún.

Se conocen por lo menos tres grandes centros que compartieron con los de los mayas la economía basada en el cultivo del maíz, así como la arquitectura, el calendario y la religión, aunque diferían de aquéllos en idioma, costumbres, habilidad y estilo artístico. Esas tres civilizaciones surgieron en la zona que hoy ocupa México. Eran la de Teotihuacán; la de los zapotecas y más tarde la de los mixtecas, ambos de Oaxaca; y la de los Olmecas, de Veracruz y Tabasco.

Los Olmecas tallaban magistralmente la piedra y, en especial, el jade. Algunos monumentos Olmecas llevan inscripciones de calendario, que se consideran más antiguas que la civilización maya del primer período, lo que indujo a unos científicos mexicanos a sostener que las civilizaciones mesoamericanas tuvieron su origen en la cultura Olmeca. Dos civilizaciones mexicanas mencionadas —las de los zapotecas y el pueblo de Teotihuacán— continuaron floreciendo durante los siglos de preponderancia maya.

El Valle de México es una de las regiones que primero habitó el hombre americano. Fósiles humanos a los que se atribuyen 11.000 años de antigüedad, se han encontrado en Tepexpán. No se sabe exactamente quienes fueron los creadores de la civilización de Teotihuacán, pero se supone que tienen un parentesco con los Olmecas. Los aztecas últimos en surgir en el Valle de México, constituyeron una pequeña tribu nómada, que se formé en el extremo septentrional de este

mundo mesoamericano intensamente desarrollado. Se establecieron en una isla del Lago Texcoco, en el centro del valle. En la época en que llegaron los españoles, ya habían comenzado a practicar las artes de la fundición y la elaboración de metales blandos. Cortés y sus huestes sólo vieron que los palacios de Moctezuma estaban llenos de oro, y eso es lo que la posteridad ha recordado.

Primeros Humanos en América

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban Origen Ciudad Maya

Patrimonio de la Humanidad de México
Monte Alban

MONTE ALBÁN:
LOS ZAPOTECAS Y LOS MIXTECAS:
Monte Albán fue la antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica y la más populosa durante su auge; se fundó aproximadamente 500 años a. C., floreciendo hasta 750 d. C. Ubicado en el centro del Valle de Oaxaca, Monte Albán ejercía control político, económico e ideológico sobre otras comunidades en el valle y las montañas circundantes.

En el territorio correspondiente a los actuales estados mexicanos de Oaxaca y Guerrero vivían los zapotecas, uno de los pueblos más poderosos y civilizados de la América precolombina. Durante la Edad de Oro de la cultura zapoteca, que debió florecer entre los siglos VI y XI, se edificaron los famosos templos y pirámides de la actual plaza de Monte Albán, en donde el genio artístico de la raza logró convertir unos cerros en una área tallada con proporciones estéticas.

Los edificios más característicos que se distribuyen alrededor de la plaza son los siguientes: Juego de Pelota, Templo II, Templo P, Palacio Este y Templo Q (lado este); el Juego de Pelota sobresale por su integridad, y el Palacio Este por sus aposentos que contiene. Templos G., H., I. y J. (al centro de la plaza); el Edificio J. se ha considerado como el primer observatorio astronómico en Mesoamérica; es muy característico por la declinación de su eje central con respecto a la orientación de los demás edificios, así como por sus relieves denominados de las conquistas.

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban

El Palacio: Es una estructura integrada por dos cuerpos, con una escalinata central, con alfardas terminadas en forma de talud, presenta en la parte superior 13 cuartos agrupados alrededor de un patio central, en la portada de acceso a este conjunto, hay un dintel, recientemente colocado.

Plataforma Sur (al sur); sobresale por su monumentalidad y por los relieves de su basamento, los cuales representan sistemas numerales, escrituras y personajes que definen escenas cronológicas y de guerra. Sistema M, Muro de los Danzantes, Edificio L, Edificio K y Sistema IV (lado oeste).

El Muro de los Danzantes contiene una serie de estelas que, a través de relieves, representan personajes humanos, con actitudes en movimiento, lo cual les dio este nombre.El corazón de la urbe era la Gran Plaza, una explanada rectangular de 300 m. por 200 m. alrededor de la cual se alzaban las principales construcciones. En el centro se hallaban los templos conocidos hoy como G, H e I, donde se rendía culto a Totec, el dios supremo; Xipe, el dios creador, y Tlatlahuaqui, el dios Sol, entre otras divinidades.

Algunos autores sugieren que debajo del templo H hubo un santuario mucho más antiguo, que de hecho pudo llevar a los zapotecas a fundar allí la ciudad. Un túnel subterráneo conectaba este templo con el Palacio, situado en el costado este de la Plaza. Se supone que, en las grandes ceremonias, los gobernantes de la ciudad hacían uso del túnel y «aparecían» como por arte de magia en el templo.

Sobre el mismo costado del Palacio, se hallaba la «cancha de la pelota», omnipresente en las urbes prehispánicas de Mesoamérica. Las tribunas trazan la forma de una 1 que tiene 25 m. de largo y 7 m. de ancho, y los cabezales a ambos lados tienen 22 m. de amplitud. Según las investigaciones arqueológicas, en su día estuvieron decoradas con estuco. En contraste con las canchas mayas y toltecas, los «aros» de piedra para meter la pelota no se hallaban en los muros laterales, lo cual indicaría una variante del juego.

Entre las construcciones más antiguas de Monte Albán se encuentra el Templo de los Danzantes, situado en el costado oeste de la Gran Plaza. El nombre procede de las estelas que cubren sus muros, poblada de figuras humanas en posiciones extravagantes.

Por los jeroglíficos calendáricos de las estelas, los arqueólogos han establecido que, antes que danzantes, se trata de «cautivos», sometidos por los zapotecas en sus victorias militares. Por este motivo, aparecen doblegados y contrahechos y, en muchos casos, presentan mutilaciones genitales.


Las estelas, de influencia olmeca, fueron realizadas durante el primer período de expansión de Monte Albán. No obstante, algunos autores han resaltado que los rasgo de los danzantes no corresponden a los de ninguna etnia de la región, y especulan con que los zapotecas pudieron haber tenido contacto con culturas mucho más lejanas. Probablemente se tratase de una deformación artística para subrayar la humillación de los vencidos.

EL JUEGO DE PELOTA

También de los olmecas los mayas encontraron la forma de conseguir un dialogo con los espíritu del cielo para pedirles agua para sus cosechas , el mismo consistía en un juego de pelota, llamado Ulama. Se han excavado decenas de canchas de pelota prehistóricos que se remontan a 1400 a.C.

Se han hallado pelotas de goma en perfecto estado de conservación en pantanos cenagosos de sacrificios junto a ofrenda religiosas.

que indica que el juego tenía una finalidad religiosa. El objetivo consistía en botar la pelota y hacerla pasar por uno de los dos anillos verticales de piedra que estaban situados a seis metros de altura en cada extremo del campo. Dos equipos compuestos por dos a cinco jugadores intentaban conseguir este propósito utilizando las caderas, los muslos, los antebrazos y la cabeza, pero sin tocar la pelota ni con las manos ni con los pies. Cinturones para la cadera, rodilleras, cascos y máscaras protectoras formaban parte del equipo de los jugadores, que a menudo estaba adornado con figuras simbólicas e imágenes de los dioses.

Aunque a veces se jugaba por pura diversión, los campeonatos tenían lugar durante las fiestas religiosas, cuando los partidos se disputaban entre reinos y estados rivales, y se luchaba, literalmente, hasta la muerte. Los miembros del equipo perdedor eran ritualmente sacrificados a los dioses, sus cuerpos enterrados debajo del campo y sus calaveras convertidas en  el núcleo en torno al cual se confeccionaban nuevas pelotas de goma. Para los mayas y sus sucesores los aztecas, este juego simbolizaba una batalla entre los señores del inframundo y los pobladores de la Tierra.

El campo de pelota más grande descubierto hasta ahora está situado en la ciudad religiosa maya de Chichen Itza. Las pinturas murales muestran los dos equipos justo después del «silbato final». El líder del equipo vencedor sostiene la cabeza decapitada del capitán del equipo rival, cuya sangre fluye del cuerpo mutilado en forma de tortuosas serpientes que surgen del cuello.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Ciudad Maya Origen e Historia del Chichen Itza Templos y Piramides

Ciudades Mayas-Origen e Historia del Chichén Itza

Ciudades Mayas Origen e Historia del Chiche Itza

CHICHÉN ITZÁ: La ciudad prehispánica de Chichén Itzá fue incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1988. Este lugar arqueológico constituye uno de los mas importantes testimonios de la civilización maya-tolteca de la península del Yucatán. Sus monumentos, considerados de los más importantes de  la arquitectura mesoamericana, muestran le fusión de dos corrientes, maya por las técnicas de construcción y tolteca por una riqueza de su decoración esculpida.  – (Ver Mas Abajo: Historia de Chichen Itza)

LOS MAYAS: Se los ha llamado los «griegos del Nuevo Mundo», pero es un término muy discutido. Nadie sabe si provienen del altiplano de Guatemala o de la costa del golfo. Aunque unas veinte etnias indias hablan dialectos mayas, a menudo se entienden entre sí con gran dificultad. Pero para la rara casta de los instruidos hubo un idioma escrito, y los jeroglíficos de sus ciudades son siempre los mismos. Recibieron influencias de otros pueblos y, a partir de ellas, construyeron la más importante cultura prehispánica.

No conocían la rueda, ni tenían animales de tiro, pero edificaron preciosas pirámides escalonadas, templos y palacios, y esculpieron sus impresionantes caras de piedra valiéndose de instrumentos también líticos. Ni siquiera conocían el arado, pero vigilaban desde sus observatorios la órbita de los astros y tenían el calendario más exacto del mundo. Creían en fuerzas cósmicas que habían trazado su destino y se sometían como esclavos al calendario en el que cada día estaba consagrado a una divinidad.

Él determinaba sus días buenos y malos y no hacían nada sin consultarlo. Cuando él se lo ordenaba, erigían sus construcciones, o las cubrían y alzaban impasibles otras nuevas. Un día, unos 600 años a. C, abandonaron de repente lo que habían edificado con tanto esfuerzo y desaparecieron de la llanura central de la península de Yucatán.

Y la jungla tragó sus grandiosas ciudades. Pero surgieron nuevas poblaciones en el norte de la península. Nadie sabe hasta ahora con exactitud qué ocurrió. Se habla de enemigos procedentes del norte: los frescos de Bonampak muestran una sangrienta batalla.

Se piensa también en rebeliones contraía casta sacerdotal reinante: en Altun Ha fueron destruidas deliberadamente tumbas de sacerdotes. Se sugieren dificultades de abastecimiento agrícola: el suelo labrado tan primitivamente producía cada vez menos. Muy pocos se quedaron, para quemar copal en honor de sus rencorosos dioses, como hacen todavía hoy los lancandones.

Chichén Itzá, que ocupa unas 300 hectáreas, se estableció sobre dos cenotes o hundimientos naturales del terreno, que en estos suelos calcáreos permiten acceder con facilidad a las aguas subterráneas. La primera aglomeración humana se construyó en el cenote de Xtoloc, al sur, durante la época maya clásica. Los edificios se levantaron entre los siglos VI y X en el estilo maya clásico.

Los más importantes son el de las Monjas, la Iglesia, Akab Dzib, Chinchab Chob, el templo de los Perales y el templo del Ciervo.

La segunda fundación, la más importante, corresponde a la migración de los guerreros toltecas en el siglo X, desde la meseta mexicana en dirección sur. Conquistaron Chichén Itzá entre los años 967 y 987 y crearon un nuevo estilo de construcción en el que las tradiciones mayas se mezclaban con las aportaciones toltecas.

El edificio más emblemático del lado sur es el Caracol, un observatorio astronómico de planta circular que encierra una escalera de caracol, y del lado norte el castillo o pirámide de Quetzalcoatl, alrededor del cual se organizan sobre terrazas los principales monumentos.

En el noroeste, el juego principal de Pelota, el muro de los Cráneos, el templo de los jaguares y la caza de las Águilas; en el noreste, el templo de los Guerreros, el grupo de las Mil Columnas, el Mercado y el juego de Pelota, y en el suroeste la tumba del Gran Sacerdote. En todos estos edificios destacan las representaciones guerreras, las frecuentes efigies de la serpiente con plumas o Quetzalcoatl en la decoración de pilares y columnas y la representación de enormes cabezas de reptiles como las célebres estatuas de ChacMool.

LAS CIUDADES MAYAS: Se hablaba antes del «antiguo reino» de El Petén y Guatemala, del que los mayas habrían emigrado al «reino nuevo» del norte de Yucatán. Hoy se duda que haya habido siquiera una migración semejante. Sólo sabemos que los mayas vivían en Yucatán ya mucho antes. Y sabemos, sobre todo, que nunca hubo lo que se dice «un reino maya».

Hubo sólo centros de culto, culturales y políticos, y cientos de ellos están todavía enterrados en la densa jungla. Pero los exhumados nos demuestran qué soberbios arquitectos eran los mayas, destacando extraordinariamente en sus fachadas. Como la de Copan, con el juego de pelota más hermoso de los mayas o el Templo de la Escalinata de los Glifos, cuyos peldaños se adornan con 2500 de éstos. Está Quiriguá, con las estelas más grandes de América, o Kabáh, cuyo Palacio de las Máscaras está cubierto en el frente delantero con 250 máscaras estilizadas del dios de la lluvia. Y está Uxmal, en Yucatán, cuya Pirámide del Adivino contiene, sobre una planta oval, cinco templos «infrapuestos» anteriores.

Es la ciudad del grandioso Palacio del Gobernador, en cuvo friso en mosaico, compuesto de 20.000 piedras, pueden contarse unas 150 máscaras del dios de la lluvia y más de 10.000 cruces de san Andrés. Y están Labná y Palenque, y Piedras Negras v Naranjo.

Desde los días de los exploradores Stephens y Catherwood, que además de Copan visitaron otras 43 ciudades mayas, varias de ellas han sido exploradas por generaciones de arqueólogos, y siempre hay nuevos descubrimientos. Como los grandiosos frescos de Bonampak, del siglo IX d. C, que narran sin interrupción la historia de una batalla, la tortura de prisioneros y las fiestas de la victoria con sacrificios humanos, y que han destruido el mito del pacifismo de los mayas.

El centro más importante de la cultura maya clásica ha salido a la luz con la tal vez mayor campaña arqueológica emprendida hasta ahora: hasta 1956, Tikal yacía bajo la selva. Llegaron ingenieros arqueólogos, abrieron pistas de aterrizaje y llevaron en avión grúas y orugas, especialistas y columnas de peones que han excavado sistemáticamente más de mil años de historia de esa ciudad.

En 1970 eran visibles ya 5000 edificaciones y los hallazgos, desde piezas de cerámica hasta esa máscara de mosaico dejade defamamundial, se miden en toneladas. Se descubrió también el módulo del centro maya típico de la época clásica: las pirámides escalonadas muy altas coronadas con un templo, así como miles de cimientos de viviendas.

Los «palacios», edificios de un piso con habitaciones tipo celda, que aún no se sabe para qué se empleaban, y lugares para el juego ritual de pelota. Hileras de estelas, cuyas inscripciones narran la historia de los señores, desde su nacimiento hasta la subida al trono, sus acciones heroicas y el fin de su mando. La última anotación es del año 879 d. C.

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Historia de Chichen Itza: La Ciudad de los Mayas – Los Templos de Piedra

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Aunque son muchos los núcleos de los que quedan restos en el área de influencia de los mayas, Chichén-Itzá, ya a primera vista, se nos presenta como algo muy singular, dada la concepción soberbia de sus obras arquitectónicas. Pero la admiración que su contemplación despierta es mayor todavía al saber que todos estos monumentos pertenecen de lleno a una cultura lítica, es decir, desconocedora por completo de los metales útiles. ¿Qué hombres serian esos que con tan parcos elementos forjaron una civilización tan avanzada que ha sido denominada “la Grecia del Nuevo Mundo”? ¿Quiénes eran los mayas?

Pirámide de Kukulcán Pirámide de Kukulcán

El origen de los mayas, como el de tantos pueblos primitivos, es incierto. Pero se sabe con seguridad que ocuparon, sucesivamente y en un movimiento ascendente; lo que hoy es la franja meridional de México, Belice, Guatemala y la zona más occidental de Honduras y El Salvador. En esta amplia área se establece la cultura maya.

Su decantamiento como algo distinto del resto de las culturas mesoamericanas se produce paulatinamente durante cerca de cinco siglos —entre el año 200 antes de Cristo y el 250 de nuestra era—, tiempo en que se fue creando un estilo artístico y arquitectónico propio.

En la última fecha citada se inicia lo que se ha llamado el período clásico temprano, que coincide con la aparición del calendario y de la escritura, y con un avance destacado en el campo del arte; esta etapa llega basta el año 600. Después comienza el período clásico tardío; en esta época la organización social estaba muy perfeccionada, y los sacerdotes dirigen la política y las ciencias, que conocen entonces su mejor momento.

Pero a partir del siglo X se inicia una decadencia paulatina de este pueblo. La clase militar llega al poder y desplaza a los sacerdotes, aunque éstos, afortunadamente, no dejaron de desempeñar su relevante misión religiosa. Muchos de los grandes centros de población fueron abandonados por esos años, sin que se sepa con seguridad el porqué de tal determinación. La población se desplazó hacia el norte de la península de Yucatán o hacia las tierras altas de Guatemala.

En la zona septentrional se iniciaba entonces el período posclásico —también llamado imperio nuevo—, con la formación de la Liga de Mayapán (987) entre las ciudades de Chichén-Itzá, Mayapán y Uxmal, unión que se deshizo en 1194, haciéndose con la hegemonía la segunda de estas ciudades, gobernada por los cocomes con ayuda de mercenarios nahuas procedentes de Xicalango.

El Templo de las 1000 columnas
El Templo de las 1000 columnas

Antes, a lo largo del siglo X, Chichén -Itzá había recibido —por medio del grupo de los itzaes— el influjo de los toltecas, que se desplazaron desde la meseta central mexicana al mando de su caudillo Quetzalcóatl (Serpiente emplumada), nombre cuya traducción directa al maya es Kukulcán.

El posterior culto a Kukulcán se extendió por la península de Yucatán, y fue precisamente en Chichén-Itzá donde se construyó su más importante templo, en la espléndida pirámide que los españoles llamaron más tarde El Castillo. Fue Kukulcán quien fundó Mayapán, con el propósito de hacer de ella el más destacado centro religioso y político, lo que se consiguió en 1194 y a costa de Chichén Itzá, cuyos habitantes, los itzaes, abandonaron la ciudad y se dirigieron hacia el sur, hacia el Petén guatemalteco, donde fundaron Tayasal.

La hegemonía de Mayapán. se mantuvo hasta mediados del siglo xv, cuando la antigua población maya, cansada del dominio de los cocomes y de sus mercenarios, se rebeló y destruyó dicha ciudad. Es entonces cuando se inicia el fin de la grandeza maya, con luchas constantes entre las distintas ciudades.

Y esta era la situación cuando, en 1527, los españoles llegan por primera vez a Yucatán. Pese a su decadencia y a las luchas internas, la resistencia que los mayas opusieron a los recién llegados fue muy grande y enérgica, ya que los españoles tardaron diecinueve años en conquistar el territorio, aunque, en realidad, lo cierto es que esta conquista no se consumó hasta 1697, año en que Martín de Ursúa derrotó en Tayasal a los itzaes, que siempre habían opuesto una tenaz resistencia a todos aquellos que pretendían someterlos.

Hoy en día quedan unos dos millones de personas de raza maya, que siguen las tradiciones y costumbres de sus antepasados, pero con una notable influencia de la religión cristiana. La organización social de los mayas estaba profundamente influida por su religión. Los sacerdotes —depositarios de la ciencia— constituían, junto con los nobles, la clase dominante, una auténtica aristocracia de la sangre.

Luego seguían, en la escala social, los hombres libres, entre los que figuraban los comerciantes —cuya situación era bastante próspera— y los campesinos, que vivían en peores condiciones. En el último escalón estaban los esclavos, reclutados especialmente entre los prisioneros de guerra de la clase baja y que constituían las víctimas habituales de los sacrificios humanos.

Pero no eran tan sólo los prisioneros de la organización social de los mayas era rígida y estaba muy influida por la religión. Los sacerdotes y los nobles eran la clase dominante. En este detalle de un vaso del periodo clásico tardío se refleja con realismo la jerarquización de la sociedad.

guerra los que nutrían las filas de los esclavos, pues otro medio de llegar a la esclavitud era la comisión de delitos, entre los cuales el robo era considerado como muy grave. Cada ciudad-estado estaba gobernada por el halach uinic (hombre verdadero), que ejercía funciones religiosas, militares y civiles.

En lo militar era auxiliado por el nacom y, en lo civil, por el batab, que era un cobrador de tributos. Las artes principales de los mayas fueron la arquitectura, la escultura y la pintura, estrechamente vinculadas en todo su desarrollo al carácter religioso de la sociedad. Los estilos son muy diversos, dada la amplitud del área cultural maya y las diferencias en cuanto al ambiente y a la posibilidad de usar distintos materiales de construcción. Si nos ceñimos a la zona norte de Yucatán, en particular a las tierras donde surgió Chichén-Itzá, veremos que destacan aquí dos estilos: el maya clásico y el mayatolteca.

El Caracol - los mayas
El Caracol

En el primero, los edificios ceremoniales están dotados de crestería superior y su techo de bóveda no permite cubrir un espacio superior a dos metros, con muros enormes y espacios interiores casi inexistentes o muy reducidos. En cuanto al estilo maya-tolteca, sigue utilizando, para esos mismos edificios ceremoniales, techos con bóvedas de paramento inclinado; pero ahora ya no se apoyan sobre muros, sino sobre columnas y pilares interiores. Otras características de este estilo es el uso de columnas, en las entradas de los edificios, que representan serpientes emplumadas.

En realidad la arquitectura maya tiene su punto de arranque en las modestas viviendas de los campesinos, aquellas sencillas chozas que, como es sabido, se construían sobre una plataforma ihás o menos elevada con el fin de defenderse de las inundaciones en la época de las grandes lluvias.

Por eso, los primeros edificios que los mayas construyeron para fines exclusivamente rituales o los destinados para servir de vivienda a los sacerdotes y a los grandes jefes militares o civiles no fueron otra cosa, ni más ni menos, que otra suerte de chozas, de grandes dimensiones, eso sí, pero chozas a fin de cuentas y asimismo edificadas sobre la consabida plataforma, que, mientras tanto, también había adquirido mayor altura y empaque. Más adelante, las paredes de estas chozas se revistieron de piedra y mortero, lo que significó un importante paso adelante que se daba en el arte de construir.

Al mismo tiempo, las plataformas o basamentos iban creciendo también, o, mejor dicho, se superponían unos sobre otros, lo que asimismo fue otro primer paso en el camino que había de conducir a la creación de las famosas pirámides escalonadas mayas. Durante mucho tiempo, y pese a que ya eran habituales los muros de mampostería, los techos siguieron cubriéndose de palmas, con lo cual aún no podía hablarse de unas estructuras verdaderamente arquitectónicas. Pero cuando los constructores mayas decidieron al fin que era preciso sustituir el techo de palmas por otro de un material más sólido y duradero, en este caso la piedra, surgió la bóveda.

Esta bóveda maya, que también se ha llamado falsa o salediza, se construyó aproximando los muros del edificio a partir de una determinada altura (que, por lo general, solía ser por encima del dintel de las puertas) y las hiladas de piedra se iban superponiendo de tal manera que cada hilada sobresaliera de la inmediata inferior, dejándose en la parte superior un pequeño espacio que se cerraba con una simple losa. El techo así obtenido seguía siendo semejante, en el interior, al de la choza, con lo que, una vez más, vemos la supervivencia, en cierta manera, de esta primitiva vivienda campesina.

El inconveniente de la bóveda maya era que con ella no se podían cubrir espacios muy amplios, como ya se ha dicho, Arriba, a la izquierda: mapa del Yucatán y de los países limítrofes en el que figuran los principales focos culturales indígenas, entre ellos Chichén-Itzá. A la derecha: planta de Chichén-Ilzá en la que se indican los más importantes monumentos de este conjunto arquitectónico.

ni siquiera en los grandes edilicios ceremoniales que se irían construyendo. El panteón maya estaba encabezado por Hunab Ku, el dios supremo, creador de todo e invisible. De él nació el bizco Itzamná, el dios Sol que había enseñado las ciencias a los hombres. Su consorte, Ixchel, era la diosa Luna, no siempre favorable a los hombres, pues enviaba de vez en cuando inundaciones devastadoras. Lugar muy importante ocupaba Chaac, el dios de la lluvia, lo que es muy lógico en una región tan seca como Yucatán; a él se le ofrecían sacrificios humanos en el Cenote Sagrado de Chichén-Itzá. Quetzalcóatl-Kukulcán, héroe divinizado de los toltecas, ocupaba también un lugar preeminente en la religión maya. ç

El Juego de Pelotas- los mayas
El Juego de Pelotas

Estos sacrificios humanos eran frecuentes. A las víctimas, aún vivas, se les arrancaba el corazón para ofrecérselo a los dioses, o bien eran arrojadas a los estanques sagrados para conjurar la sequía; si superaban esta última prueba, los sacerdotes interrogaban al que había estado en contacto con el espíritu del agua y trataban de determinar su voluntad. Otros ritos religiosos sangrientos consistían en la automutilación o en la mortificación del propio cuerpo.

Los mayas ‘practicaban la confesión pública de los pecados y ofrecían a sus dioses el perfumado aroma de algunos productos que quemaban, en especial madera o resma de copal. Los actuales mayas aún toman balché, bebida sagrada hecha con cortezas del árbol homónimo, fermentada con miel silvestre y agua.

Los ritos funerarios eran importantes, pues ese pueblo creía en la vida de ultratumba y, según parece, en cierta transmigración de las almas. Era costumbre inhumar el cadáver en su propia casa, la cual, más tarde, cuando era abandonada por sus moradores, tenía el suelo cubierto por completo de tumbas, convirtiéndose desde entonces en lugar de culto para la familia.

Todavía quedan en Chichén-Itzá restos de varios sacbeoob, calzadas que unían las ciudades y los templos. El sacbé conducía a todos los rincones del imperio maya, facilitando el comercio. Hoy día el moderno sacbé lo constituye la carretera de Mérida a Valladolid, por la que se accede a Chichén Itzá, situada al norte de la península de Yucatán, a 120 Km. al este de la primera de las citadas ciudades.

La parte explorada de esta gran ciudad de los mayas, el más importante centro religioso que nos ha legado la fecunda cultura de este pueblo, abarca una superficie de 3 Km. de norte a sur y 2 Km. de este a oeste. Los edificios explorados ocupan un claro del tupido bosque, que cubre celosamente el resto de los monumentos. Chichén-Itzá significa “boca del pozo de los brujos del agua” y fue fundada hacia el año 452 después de Cristo.

Su ubicación se debe a la existencia de varios cenotes (dzonot) o pozos de agua característicos de la zona septentrional de Yucatán, donde el agua, al caer, atraviesa la capa caliza y se detiene pocos metros después ante la presencia de una roca impermeable; cuando el suelo se hunde deja al descubierto el depósito de agua.

La construcción de Chichén-Itzá pasó por varios períodos, que podemos resumir en dos: el maya clásico o Puuc y el maya con influencia tolteca. El Cenote Sagrado o de los Sacrificios está situado al norte de la pirámide de El Castillo, el edificio más notable de ChichénItzá.

El cenote tiene un diámetro de unos 60 metros, una altura, hasta el nivel del agua, de casi 20 metros y una profundidad máxima de 13, más una capa de lodo de unos 3 metros. Este cenote tenía un uso ritual, pues los mayas creían que en él habitaba el dios de la lluvia, a quien ofrecían, como se ha dicho, sacrificios humanos, lo que se comprobó tras el dragado del fondo, efectuado por orden del cónsul estadounidense Edward Thompson, que dio como resultado el hallazgo de numerosos esqueletos y objetos valiosos. En la orilla hay restos de lo que parece un baño de vapor, utilizado posiblemente para purificar a los sacrificados.

El Castillo es una pirámide que, según el cronista Landa, se levantó en honor de Quetzalcóatl-Kukulcán. Pero otra hipótesis lo define como templo del culto solar, basándose en el hecho de que consta de cuatro escalinatas de 91 peldaños cada una, que en conjunto suman 364 y en total 365 —justo los días del año— al añadirles el último peldaño de la plataforma superior, sobre la que se asienta el templo.

La pirámide, que consta de nueve cuerpos escalonados, tiene una altura de 24 metros y 55,5 metros de lado en su base. Oculta por la gran pirámide existe otra estructura, también piramidal, que sostiene un templo, donde se encontró un asiento o trono en forma de jaguar, pintado de rojo y adornado con piezas de jade, y un Chac-Mool con incrustaciones de concha en los ojos, en los dientes y en las uñas de los pies.

Un ChacMool es un altar antropomorfo, y se le llama así desde que, a finales del pasado siglo, el arqueólogo Augustus Le Plongeon creyó, erróneamente, que representaba a un antiguo personaje del mismo nombre. Se trata de unas figuras recostadas boca arriba, con el torso levantado (se apoyan en los codos), la cabeza vuelta hacia un lado, las piernas flexionadas y las manos sobre el vientre, donde reposa un platillo redondo en el que muy bien’ podían depositarse las ofrendas, pues estas figuras se encuentran junto a los templos o en el interior de ellos. El Templo de los Guerreros se halla integrado en el Grupo de las Mil Columnas. Los cuerpos de la pirámide están cubiertos de bajo relieves que representan animales —tigres y águilas comiendo corazones— y dioses.

En la fachada del templo hay un Chac-Mool y detrás, a sus lados, dos columnas en forma de serpientes emplumadas. El templo, que carece de bóveda, forma dos amplios salones, en cuyos muros se mezclan elementos mayas (Chaac, dios de la lluvia) y toltecas (Quetzalcóatl). Bajo este templo hay otro más antiguo que tenía pinturas murales.

El Grupo de las Mil Columnas es un grandioso conjunto formado por infinidad de columnas, hoy sin cubrir, que rodean una gran plaza de 165 metros de norte a sur por 150 metros de este a oeste. El Juego, de Pelota, el más grande de Mesoamérica, tiene dos muros paralelos de unos 95 metros de longitud y separados entre sí por un espacio de 70 metros. En la tribuna septentrional está el Templo del Hombre Barbado y en el extremo sur de uno de los muros, el magnífico Templo de los Tigres.

Este pok-a-tok (juego de pelota) está formado, como hemos dicho, por dos muros elevados y paralelos, en cuyo centro hay sendos anillos de piedra. En este juego se enfrentaban dos equipos, que utilizaban una pelota de hule macizo y la enviaban al campo contrario —para contabilizar tantos— por medio de la cadera, el codo y la rodilla, que protegían con piezas de cuero.

Hacer pasar la pelota por el anillo era muy difícil, y el equipo que lo conseguía ganaba el partido. Otros monumentos situados al norte de la carretera Mérida-Valladolid son la Plataforma de Venus o Tumba de Chac-Mool, el Tzompantli (“muro de cráneos”), la Plataforma de Tigres y Águilas, El Mercado y El Baño de Vapor.

Al sur de la carretera están el Cenote y Templo de Xtoloc, el AkabDzib, el Templo de los Tableros Esculpidos, la Casa Colorada o Chichán-Chob, El Osario o Tumba del Gran Sacerdote, la Casa del Venado y los dos más importantes, que son El Caracol y el Complejo de las Monjas. El Caracol es un observatorio astronómico construido en el período clásico.

Se trata de una torre circular, de 12,5 metros de altura, situada sobre dos grandes plataformas rectangulares; la cámara superior tiene unas aberturas cuadradas que fijan ciertos puntos de observación astronómica: una de ellas mira al sur geográfico y, por medio de otras dos, puede observarse la puesta del sol durante el equinoccio de primavera y el de otoño, y la puesta de la luna en las mismas fechas.

Recibió este nombre por una escalera de caracol que hay en su interior. El Complejo de las Monjas es también muy antiguo. Se trata de un conjunto de edificios con numerosas estancias, con arquitectura y decoración del período clásico maya. El Anexo de las Monjas tiene una xxiuy adornada y bella fachada.

Muy cerca está La Iglesia, monumento de planta rectangular, cuya fachada está profusamente decorada con mascarones del dios de la lluvia, Chaac. Estos nombres ya se los pusieron los españoles, que vieron cierta similitud entre estos edificios y otros de la religión cristiana.

De hecho, el nombre de Complejo de las Monjas obedece a una tradición, recogida por los conquistadores, sobre la existencia de sacerdotisas entre los mayas, y a que los edificios, como hemos dicho, tenían numerosas habitaciones.

Ya al final de este recorrido por la gran ciudad de los mayas se puede ver la zona de Chichén Viejo, situada al sur del casco de la hacienda de Chichén-Itzá, cuyos monumentos más destacados son: el Templo de las Jambas Esculpidas, el Grupo de la Cornisa de los Pájaros, el Templo de la Tortuga, el Grupo Principal del Suroeste, el Templo del Dintel, el de los Cuatro Dinteles, el de los Tres Dinteles, el Grupo de la Fecha y el Templo de las Jambas Jeroglíficas.

En medio de la voraz jungla yucateca, los cuidados monumentos de Chichén-Itzá desafían, a lo largo de los siglos y rodeados de una vegetación que a toda costa quiere recuperar el terreno perdido, el paso inexorable del tiempo y la acción implacable de vientos y de soles. Chichén-Itzá constituye un permanente y fascinante testimonio de la asombrosa cultura maya.

El campo de pelota más grande descubierto hasta ahora está situado en la ciudad religiosa maya de Chichen Itza. Las pinturas murales muestran los dos equipos justo después del «silbato final». El líder del equipo vencedor sostiene la cabeza decapitada del capitán del equipo rival, cuya sangre fluye del cuerpo mutilado en forma de tortuosas serpientes que surgen del cuello.

 El Arte Maya

Fuentes Consultadas:
Maravillas del Mundo Texto de  Luis Azlum

Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Kurt Benesh Círculo de Lectores 

Origen de Uxmal Ciudad de los Mayas Mexico Grandes Ciudades Sagradas

Origen de Uxmal
Ciudad de los Mayas México

Origen de Uxmal Ciudad de los Mayas Mexico

Pirámide del Mago, el Hechicero, el Adivino o el Enano. Esta última Acepción es debida a la leyenda explicada al investigador Joneph Lloyd Stephens en 1841 deque un enano salido de un huevo la construyó en una noche. Gracias o eso se convirtió en gobernador. Tiene una altura de 35 m y una anchura de 53,5 m. A los demás edificios les dio nombre fray Diego López de Cogolludo en 1658. La ciudad llevaba casi mil años abandonada.

UXMAL: Uxmal es una gran ciudad en ruinas en la región de Yucatán en México. Se trata de un Patrimonio de la Humanidad, y ha sido desde 1996. Uxmal fue una ciudad construida y habitada por los mayas precolombinos.Una gran cultura vivió aquí y desapareció tragada por la selva cuando disminuyó, por una causa aún desconocida, la población.

La ciudad parece haber sido fundada alrededor del año 500 por el gobernante, Hun Uitzil Chac Tutul Xiu. Uxmal fue aliada durante algún tiempo con la ciudad grande y poderosa de Chichén Itzá, y juntos gobernaron un enorme franja de territorio dentro de la civilización maya. La mayoría de la construcción se llevó a cabo en el 8 º a 12 siglos, llegando al final del período maya. La historia específica de Uxmal, no es del todo conocido, no es un gran acuerdo de la excavación y la investigación académica se ha hecho en el sitio.

Entre las antiguas ciudades mayas del Yucatán, ninguna es tan imponente como Uxmal. Los hallazgos arqueológicos indican que se fundó en torno al siglo V, al inicio del periodo clásico, y las fuentes escritas registran que en el siglo X fue ocupada por los tutul xiúes, la última tribu maya que inmigró a la región antes de la conquista española.

La pirámide del adivino: (foto)
La construcción más espectacular de Uxmal es la llamada pirámide del Adivino o pirámide del Mago, que domina el horizonte de la ciudad. Según la leyenda, fue construida por un enano nacido de un huevo que ansiaba reinar sobre sus conciudadanos. Con este fin, compareció ante el rey y lo venció en diversas pruebas de fuerza. Finalmente, el monarca amenazó con matarlo si no construía en una noche un edificio más alto que cualquier otro en Uxmal. El enano recurrió a su madre, que era hechicera, y vio cumplidos sus deseos.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Historia de la Ciudad de Tula Toltecas Monumentos Mayas Perdidos

LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA
LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA

Se dice que estos gigantes sostuvieron el techo del adoratorio dedicado a Quetzalcoatl, por lo que se cree que los Atlantes simbolizan a su ejercito. Papalotl: Otro elemento que se observa en los Atlantes, es el escudo que tienen en el pecho, un símbolo mítico ya que la figura de Quetzalcoatl tenia dos formas de manifestarse: la serpiente emplumada y la mariposa o Papalotl.

Los Toltecas continuaron las conquistas de los Itzaes (primeros mayas) , fundaron Uxmal y repoblaron Chichen Itzá que aquellos habían abandonado. Los toltecas eran originalmente cazadores y recolectores que hablaban el idiomaNahuatl. Llegaron del noroeste y en menos de tres siglos, del 900 al 1168 d.C, se convirtieron en un pueblo civilizado. Durante su dominio se introdujeron en Mesoamérica la escritura y el trabajo de los metales, lo que marca el inicio de un nuevo período llamado clásico, como ya mencionamos.

Al aparecer los toltecas, buena parte de la cultura Chichen Itzá, pareció decaer, incluso existe la hipótesis de la extraña «desaparición» de los mayas hacia el año 1000 en forma totalmente misteriosa. Lo cierto es que hacia la mitad del llamado período clásico aparecen los centros culturales de Uxmal, Soyil y Kabah, conectados entre sí por caminos ceremoniales llamados saches, con arcos triunfales o Arcos Corbel en la entrada de esas grandes ciudades.

El mismo Dios Kukulkan será asimilado al de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, usada por otra parte con profusión como motivo decorativo. Al igual que en la vieja Roma, los conquistadores copiaban los dioses de los sometidos mayas-griegos de la península del Yucatán. Los habitantes desarrollaron un nuevo sistema para conservar el agua en chultunes o cenotes.

La más importante construcción es la Pirámide del Hechicero o Adivino, en Uxmal. Fue construida según la leyenda por un niño brujo, hijo de hechiceros, que la levantó en una noche. A 36 metros del suelo se halla el templo N° 5, que es el más alto y que tal vez aluda a los 36 decanatos. Abajo está el N° 4, con ricas ornamentaciones de máscaras del dios de la lluvia y cuya entrada es la abertura de su boca. Aparece también en el templo N° 1 la cabeza de una serpiente emplumada, con un sacerdote saliendo de sus fauces.

Cerca de este gran templo, al igual que en Chichen Itzá, se hallaba un verdadero complejo arqueológico, que consta de varios edificios y templos como la Casa de las Monjas, el Templo de Venus, el Juego de Pelota, el Templo de las Tortugas (similar a un clásico templo griego), restos de una gran pirámide más grande que la del Hechicero, los Palomares, hecha de hileras de grandes triángulos calados, 7 de cada lado; el Templo del Ciempiés, la Casa de la Viej ita y el Templo Fálico.

Una terraza de la Estela, con un cuadrilongo erigido en forma vertical con jeroglíficos o diseños en piedra similares a la estela que, recordé, se hallaba en las terrazas del Kalasassuyu (Bolivia). Pero el que más llamara mi atención fue el templo de Venus, frente a la Casa de las Monjas, que por «casualidad», está construido hacia el poniente, lugar del ocaso del sol y donde se ubica en el Zodíaco en reposo el signo de Libra, cuyo regente es precisamente Venus.

Por otra parte, en los gigantescos «Atlantes» como se ha dado en llamarlos, erigidos en Tula, capital de los toltecas, aparecen símbolos similares a los esculpidos en las espaldas de los Moais de la Isla de Pascua. No cabe duda de que las culturas humanas se sucedieron, florecieron y sucumbieron y se heredaron unas a otras enlazadas por una común tradición con raíces en el cielo y con la observación de los astros, como ciencia primera y preocupación primordial del hombre. De allí surgieron después la astronomía, la geometría y la aritmética, al servicio de comprender el cielo y la química, la medicina y otras ciencias para beneficio del microcosmos humano.

RUINAS DE TULA:
El triunfo de las armas
Según los hallazgos arqueológicos, Tollán, o Tula, como la castellanizaron los españoles, empezó a construirse a mediados del siglo VII, en plena decadencia de la cultura de Teotihuacán (ver antes Teotihuacán, la ciudad de los dioses). Algunos autores han sugerido que pudo ser fundada por emigrantes teotihuacanos, que habrían traído consigo el culto a Quetzalcóatl. El primer núcleo urbano, conocido como Tula Chico, abunda en representaciones del dios. Los anales aztecas lo describen corno un reino de paz semejante al de la leyenda, gobernado por una casta de príncipes sacerdotes.

Tolteca, Pueblo (en nahuatl, ‘maestros constructores’), pueblo nativo de México que tras la decadencia de Teotihuacán en el 700 d.C. migró hacia el norte, fundando un estado militar en Tula, a 80 Km. al norte de la actual ciudad de México

El misterio de los Atlantes: En 1940, el arqueólogo mexicano Jorge Acosta dio inicio a las primeras excavaciones de envergadura en las ruinas de Tula, a las que había de consagrar casi dos décadas. Poco después, encontró los célebres Atlantes de la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli, ocultos en una profunda zanja dentro de la propia pirámide. Los colosos, tradicionalmente identificados como guerreros, estaban ataviados con pectorales en forma de mariposa, cuchillos de pedernal y átlatl, o lanzadardos, con los dardos correspondientes.

Sin embargo, algunos autores han señalado que los toltecas empuñaban el átlatl con la mano izquierda, y no con la derecha, como los Atlantes, y que los dardos de estos últimos son curvos. Las observaciones parten de la tesis de que Tula no fue fundada por los toltecas, sino por viajeros de otras culturas, o incluso de otros mundos, liderados por el mítico Quetzalcóatl. Las armas de los Atlantes, según esta tesis, podrían ser artefactos espaciales desconocidos.

Entre los monumentos hallados en los campos de ruinas de Tula deben mencionarse la pirámide dedicada a Quetzalcóatl, y los frisos de los hombres-pájaros-serpientes, una de las más características imágenes de la cultura tolteca, que probablemente representen a sacerdotes o a guerreros en traje ceremonial; además, las columnas de serpientes, atlantes y jaguares, que ya hemos visto en otros pueblos de la región, comprueban la estrecha correlación cultural existente entre ellos.

Tula fue destruida en 1156 por invasores chichimecas; sus antiguos pobladores la abandonaron y huyeron hacia Yucatán.

Por sus tallas en basalto, se observa la cantidad de mano de obra que se necesitó y se adivina el movimiento y control de grandes masas. Su organización social fue realmente ejemplar, así como su producción y distribución de materiales que circulaban en el México antiguo.

Siglos antes de la llegada de los españoles, la ciudad de Tula, capital de los toltecas, estaba en ruinas. Paradójicamente, después adquirió una importancia legendaria para los pueblos de México, semejante en algunos aspectos a la importancia simbólica que tiene Jerusalén para los judíos y cristianos. Tula se hallaba en ruinas antes de la llegada de los españoles

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central

Antiguas Ciudades Mayas Primeros Asentamientos Civilizacion Maya

Antiguas Ciudades Mayas
Primeros Asentamientos

Antiguas Ciudades Mayas Primeros Asentamientos

TEOTIHUACAN, LA CIUDAD DE LOS DIOSES: La construcción de esta fascinante ciudad es un misterio todavía, y cada día se descubren nuevas pruebas de que, por primera vez en la historia, pudo ser la creación de pueblos muy diversos, que por alguna una razón, encontraron aquí un lugar donde reunirse.

En su apogeo, entre los siglos IV y VII, la ciudad de Teotihuacán se extendía por una superficie de 36 kilómetros cuadrados y contaba con unos 200.000 habitantes.

La ciudad de Teotihuacán conocida hasta hoy es una diez veces más pequeña de o que llegó a ser.Las excavaciones continúan dando resultados y la ciudad crece de día en día. Sigue sin conocerse la identidad de sus fundadores y su nombre original, aunque los mexicas se hayan entre los primeros pobladores.

Su principal santuario, la pirámide del Sol, fundada sobre una gruta recientemente descubierta, determinó su situación, reglada sobre la posición del sol en su cénit, la lógica astronómica y la organización del espacio. Este colosal monumento, elevado sobre una terraza de 350 metros de largo, alcanza los 75 metros de altura y tiene como base un rectángulo cuyos lados miden 225 y 222 metros, respectivamente.

La avenida de los Muertos se estableció perpendicular al eje principal del templo solar, con la pirámide de la Luna al norte y la Ciudadela y el templo de Quetzalcoatl, que alcanza los 42 metros de altura, al sureste, limitando las perspectivas de una vía procesional de 40 metros dé ancho por dos kilómetros de largo, en la que se encuentran, entre otros, los palacios del Quetzal Mariposa, de los Jaguares y de Yayahuala.

El centro ceremonial sólo representa el diez por ciento del área arqueológica. Los 4.000 edificios de la ciudad, construidos con piedras volcánicas y adornados de estucos, estaban ordenados siguiendo una rigurosa planificación. Una larga avenida dividía a la ciudad por la mitad, juntando mercados, monumentos y plazas. La piedra utilizada como moneda de cambio era la obsidiana, de la cual también obtenían sus instrumentos cortantes.

El surgimiento de esta metrópoli es uno de los grandes misterios del antiguo México. Según los mitos de los aztecas, que la conocieron después de su caída, nació de una gran hoguera encendida por los dioses.Tecuciztécatl y Nanahuatzin se sacrificaron en ella arrojándose a las llamas y renacieron como el Sol y la Luna. Por este motivo, el lugar fue bautizado como Teotihuacán, que significa «donde los hombres fueron hechos dioses».

No se sabe exactamente quiénes construyeron Teotihuacán, aunque los primeros habitantes de la región conocidos actualmente fueron los toltecas

Cuando, en el siglo XIV, los aztecas entraron en las ruinas de la ciudad, debieron quedar tan perplejos como los visitantes que las recorren hoy en día. Las pirámides monumentales seguían en pie, pero de los templos de la cúspide apenas quedaban escombros. Las majestuosas avenidas estaban desiertas, al igual que las vastas plazas donde las multitudes habían con templado los sacrificios. Según las excavaciones, en la ciudad permanecieron durante siglos pequeños grupos de hombres y mujeres que sobrevivían a la sombra de los monumentos. Sin embargo, las mansiones y palacios desde donde los sacerdotes gobernaban el gran imperio teocrático habían quedado vacíos. Los comerciantes, los artesanos, todos se habían ido.

obsidiana: La obsidiana, llamada a veces vidrio volcánico, es una roca ígnea volcánica perteneciente al grupo de los silicatos, con una composición química de silicatos alumínicos y un gran porcentaje (70% o mayor) de óxidos sílicos. Las culturas mesoamericanas usaron ampliamente la obsidiana para crear herramientas o como ornamento.

La ciudad de Taotihuacán fue Incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1987. Este ciudad sagrada, situada a unos 50 kilometres de México capital, fue edificada entre los siglos V y VII de nuestra era. Se caracteriza por las grandes dimensiones de sus monumentos, siendo los más importantes las pirámides del Sol y de la Luna, y por el ordenamiento geométrico y simbólico de sus edificios. Dista unos 40 kilómetros al noreste de la Ciudad de México y forma parte de los municipios de San Juan Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, en el noreste del estado de México.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Los Códices Mayas Sistema de Escritura Maya Cultura Maya Ciudades

Los Códices Mayas – Sistema de Escritura

Los códices: Los códices o “libros de pinturas” fueron redactados por sacerdotes, eruditos y sabios para la educación de los jóvenes y la conservación del patrimonio tradicional de la cultura nativa.

En ellos se combina la escritura pictográfica con la ideográfica y la fonética. Objetos directamente representados, símbolos y sonidos ayudaban a recordar los grandes temas históricos, mitológicos, litúrgicos, jurídicos. Su comentario y la memorización de los textos sagrados, cantares, himnos y leyendas eran la base de la educación del México antiguo.

Bernal Diaz del Castillo y Hernán Cortés dicen que había bibliotecas con centenares de códices. Como tantas otras obras de cultura, en su mayoría Los Códices Mayas Sistema de Escritura Maya Cultura Maya Ciudadesfueron destruidos por los conquistadores.

Unos pocos, sobre todo por el cuidado de algunos misioneros, pudieron salvarse. Otros fueron escritos bajo influencia española y cristiana.

En 1520 Cortés envió al emperador Carlos V un barco cargado de tesoros de oro, plata y joyas aztecas y también dos libros de códices, que causaron la admiración del gran humanista italiano Pietro Mártire, que vivía en la corte española.

Estos códices eran “libros” hechos  de una larga tira de papel fabricado con la corteza del amate, o con la fibra del maguey, o con piel de venado.

Los más recientes son de tela de algodón o de papel europeo. Se conservaban doblados en forma de biombo o acordeón, protegidos por tapas de madera que les daban la apariencia de un volumen, a veces grande, otras mediano y aun pequeño.

Actualmente se conservan en las bibliotecas de Europa y América más de cincuenta códices del México antiguo, de los cuales más de una docena son ciertamente originales prehispánicos. La Biblioteca Nacional de París guarda quince códices; la Bodleiana de Oxford, cinco; la Vaticana, cuatro; la del Museo Nacional de Antropología de México, catorce.

Hay bibliotecas que tienen un solo códice, pero de gran valor. Por ejemplo, la Biblioteca Laurenciana de Florencia posee el famoso Códice Florentino; la Biblioteca Nacional de la misma ciudad custodia el no menos célebre Códice Magliabecchi; la Nacional de Viena dispone del Vindobonense; la del Palacio de Borbón es depositaria del Códice Borbónico y la del Palacio Real de Madrid cuida del Códice Matritense.

Ejemplares de otros códices interesantes se hallan en Berlín. Dresde, Bolonia, Basilea, Tulane (EE.UU.), Nueva York y en bibliotecas mexicanas del Distrito Federal, Puebla, Morelia y Oaxaca.

Estos códices resultan fundamentales para conocer las culturas prehispánicas. Son fuentes insustituibles, aun mal estudiadas y escasamente aprovechadas, para reconstruir el pasado de altas civilizaciones que dejaron pocos documentos escritos, en algunos casos sin descifrar.

Los temas de los códices varían. Los mayas son astronómicos, de gran significación religiosa. Los códices nahuas —los más numerosos: quedan unos treinta sobre asuntos prehispánicos y muchos otros sobre temas poshispánicos— se refieren a la astronomía y el ritual, pueblos y tributos, hechos históricos, plantas medicinales, mitología, genealogía, geografía y topografía. Los seis códices de la cultura de Puebla y Tlaxcala tratan temas astronómicos, incluyendo a veces referencias mitológicas no desdeñables. Los códices mixtecos, tarascos y cuicatecos son predominantemente históricos.

El mero hecho de que estos tesoros artísticos e históricos se encuentren dispersos en veinticinco bibliotecas distintas de Europa y América, amén de las dificultades intrínsecas de su interpretación, ha sido grave obstáculo para que pudieran ser aprovechados por los estudiosos del pasado mexicano. La tarea de copiarlos y reproducirlos en forma de libro moderno, salvo alguna excepción de fines del siglo XVIII, por lo demás muy deficiente, comenzó en las primeras décadas del siglo pasado.

Es justo recordar en esta ocasión el nombre de Edward King, vizconde de Kingsborough, quien, siendo estudiante en Oxford, se entusiasmó tanto con los antiguos manuscritos mexicanos consultados en la Bodleiana, que dedicó su vida y su fortuna a editarlos. En 1831 aparecieron siete volúmenes en folio —uno de ellos el Códice Borgia—, ilustrados por Agostino Aglio, y después de la muerte de Kingsborough, dos más.

Este murió de tifus el 27 de febrero de1837, a los cuarenta y dos años, en la prisión de Dublín, donde lo habían encerrado por las deudas contraídas en la edición de los códices. Su obra, no obstante los defectos debidos a la imperfección de la técnica de su época, tiene el mérito de haber ofrecido a los americanistas un material difícil mente accesible, aún hoy consultado para comparar las copias de Aglio y el original tal como se conserva después de un siglo, que no ha transcurrido sin causar nuevos deterioros.

Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia Argentina Fascículo I