Conceptos de Economía

Concepto de Salario o Sueldo y Sus Caracteristicas Definicion

Concepto de Salario , Sueldo y Sus Características

Salario o Sueldo es el pago períodico, que un empleado recibe a cambio de su trabajo, antes de deducir sus contribuciones legales, como la seguridad social, impuestos y otros conceptos similares. Este pago es acordado de antemano entre ambas partes: patronal-empleado. En principio es una cantidad fija de dinero abonado de forma mensual y que no cambia si por ejemplo no se trabaja un día feriado.

Se suele, a veces, hacer una diferenciación entre el sueldo y salario, y se entiende por salario a la cantidad económica que el trabajador recibe en contraprestación de sus servicios con base a día o por hora. Es decir, el salario se fija por unidad de tiempo.

concepto de salario

INTRODUCCION: La integración del trabajo en el proceso productivo socialmente desarrollado ha tenido regulaciones jurídicas muy distintas a lo largo de los siglos, de acuerdo con la concepción del hombre y de la sociedad que ha prevalecido en cada época. En la antigüedad, el régimen de esclavitud proporcionaba la mayor parte del trabajo manual precisado.

En la Edad Media, el sistema de servidumbre propio del régimen feudal estuvo vigente sobre todo en la agricultura, ya que la pequeña industria de la época se organizaba bajo la forma de artesanía dentro de la estructura gremial.

La revolución industrial modificó totalmente el panorama y dio paso al proletariado, que durante los siglos XIX y XX ha ido conquistando posiciones, unas veces por la presión sindical y otras debido a una política social activa del estado.

Pero la evolución no ha terminado y no sólo en los países socialistas, sino incluso en los de la economía de libre mercado, se realizan diversos ensayos y tanteos que permiten suponer que en un futuro más o menos lejano el estatuto jurídico y las condiciones económicas del trabajador pueden conocer nuevas fórmulas.

Siendo el trabajo el factor productivo básico, es natural que haya que prestar una atención especial a su participación en el resultado del proceso productivo. Se considera salario a la remuneración del factor de producción trabajo.

Concepto De Salario:

Todos los factores que intervienen en la producción reciben una retribución por su intervención en el proceso económico, que en el caso del trabajo se denomina salario.

Sin embargo es necesario precisar que el trabajo lleva implícito una prestación personal por parte de quien lo realiza; por lo tanto desde el punto de vista económico el trabajo puede ser efectuado, según hemos dicho:

— Por cuenta ajena o en relación de dependencia.

— Por cuenta propia o en forma independiente.

De acuerdo con las características del trabajo el salario puede a su vez asumir distintas formas como sueldo, jornal, honorarios, comisiones, etc.

Ahora bien, desde el punto de vista tanto económico como jurídico cuando nos referimos al salario como retribución del factor Trabajo, estamos indicando aquel que se presta en relación de dependencia cualquiera sea su nivel.

Ampliación: No se puede decir que todos los que trabajan perciben un salario: así, los que poseyendo los medios con los cuales el trabajo es productivo conservan la propiedad del bien o servicio producido y lo venden al consumidor, no perciben ningún salario. Esto ocurre con las profesiones liberales, los comerciantes, los artesanos, etcétera. No hay duda de que también el empresario que está al frente de una empresa desarrolla un esfuerzo que es trabajo y, sin embargo, su remuneración no tiene la consideración de salario.

Concretando, podríamos definir el salario como retribución fija que percibe el que vende su fuerza de trabajo, renunciando con ello a la participación que le corresponde en el producto en cuya elaboración ha colaborado.

Las variantes que en la vida real se presentan de las maneras de prestar trabajo por cuenta ajena son escasas. No es lo mismo trabajar en el servicio doméstico que en el despacho de un profesional libre, que en una empresa o en una administración pública. Es distinto prestar un trabajo manual físico, o uno de carácter intelectual. Incluso en el lenguaje vulgar se utilizan diversas expresiones, «salario», «sueldo», etc.. con matices distintos.

Se utilizará la expresión salario en un sentido estrictamente económico y con un valor genérico; es decir, como la remuneración de un trabajo dependiente —lo mismo de carácter manual, intelectual, de dirección o de ejecución— prestado por un sujeto económico unido por un contrato a una empresa y que no asume ningún riesgo propio y directo en la actividad de dicha empresa.

El salario tiene un carácter de remuneración anticipada.

Así entendido, el salario viene a ser el «precio del trabajo»; con lo que el esfuerzo laboral se equipara a una mercancía que se compra y se vende en un mercado. Esto no quiere decir que sea definible una concepción social y una estructuración de la vida económica en la que tal realidad esté vigente; simplemente se parte de un hecho y se analiza tal como existe.

La venta del esfuerzo laboral, sin más derechos respecto a la entidad producto que la de percibir un precio fijo, es la fórmula típicamente capitalista, aunque no privativa de este sistema, ya que también en ciertas modalidades del socialismo ocurre lo mismo cambiando la relación trabajador-empresa privada por la de trabajador-estado.

Oferta y Demanda de Trabajo

En un sentido general la oferta de Trabajo se traduce en la cantidad de trabajadores que desean prestar servicios en una especie de tarea, en un lugar y en un momento determinados a un precio también determinado que hemos llamado salario.

Por su parte la demanda de Trabajo es la que proviene de las empresas que tratan de obtener con su prestación un determinado rendimiento en sus respectivas actividades.

En un mercado en el cual dichas fuerzas, oferta y demanda de trabajo, actúen libremente el valor del salario (precio del Trabajo) estará dado por el punto en que se equilibran las cantidades de trabajo ofertadas y demandadas.

Por consiguiente, dentro del tipo de mercado señalado, la fijación de un valor superior al de equilibrio por el salario nos ha de provocar una cantidad de trabajadores sin empleo equivalente a la distancia entre las curvas de oferta y demanda de trabajo.

oferta y demanda el salario

Tales supuestos pueden ser observados en el gráfico que se incorpora a continuación.

De acuerdo al gráfico precedente la elevación del salario de N a N’ al reducir la demanda a una cantidad de mano de obra M’ provocando un nivel de desempleo equivalente al segmento AB.

Sin embargo, no es menos cierto, que en el aspecto laboral y en razón de la constante intervención del Estado con el fin de proteger a la parte más débil de esta relación económica (el trabajador) se han elaborado en casi todos los países del Universo normas jurídicas protectoras que han limitado la voluntad de los trabajadores para fijar el precio de su trabajo en forma libre con respectivos patronos.

La Legislación Protectora

Tales normas jurídicas se asientan en tres principios fundamentales que pueden ser enumerados de la siguiente manera:

1°) El orden público y la limitación de la autonomía de la libertad.

2º) La irrenunciabilidad de sus normas.

3°) Las condiciones y normas más favorables para el trabajador.

Sobre cada uno de ellos nos hemos de extender en las páginas que siguen a continuación:

A) EL ORDEN PUBLICO Y LA AUTONOMÍA DE LA LIBERTAD

El derecho laboral se ha constituido en una norma de carácter tutelar que justifica su existencia por la defensa de los intereses del hombre de trabajo, de su familia y de otras personas que de él dependen.

El Estado, supremo interventor de las relaciones de trabajo, encauzó la formación y el desarrollo de las relaciones laborales hacia algo que juzgaba más importante que una simple vinculación jurídica entre los contratantes: la protección del hombre de trabajo.

Efectivamente, las condiciones de vida en las cuales se desenvuelve el trabajador le determinan un grado de incapacidad para contratar con patronos o empleadores de una mayor capacidad económica, que tiende a concertar convenios con aquéllos, en los cuales pretenden, en aras de un mezquino interés económico, su renuncia a derechos inalienables.

De allí entonces que el Estado actúe en defensa del trabajador con intensidad y jerarquía tales que produzcan la revocación, en materia de relaciones laborales, de toda disposición que consagre la libertad del sujeto para convenir lo que le plazca sin limitación, regulando su libre determinación en materia contractual y ciñéndola a normas legales expresas de las cuales no debe apartarse.

El trabajador que contrata la prestación de sus servicios encuentra la existencia de la ley, prevaleciente a cualquier manifestación de su voluntad que la vulnere; de aquí que se haya dicho que el sujeto de derecho parece como si se convirtiera en objeto de ese mismo derecho.

Es tan radical la posición en que se encuentra el trabajador en el campo laboral que sólo se le permite escoger la relación jurídica, es decir que tiene autonomía en el momento inicial de la relación laboral, pero debe someterse al régimen legal imperante que la regule, o sea que poca importancia tiene su voluntad en adelante, dado que la ley le determina el mínimo de condiciones a las cuales está subordinado por cualquier acuerdo.

Todas estas consideraciones a que debe sujetarse la autonomía de la voluntad del trabajador en un contrato de trabajo tocan muy de cerca al carácter de orden público que se les imputa a las disposiciones legales en materia de trabajo, las cuales, por esa condición, no pueden ser derogadas ni violadas en forma alguna por convenios particulares.

Sin embargo, es importante destacar que tales normas legales
son imperativas para el patrono en cuanto a su posición frente al trabajador, pero dejan de serlo cuando el acuerdo de las partes se indina en favor del trabajador y en perjuicio del patrono.

B) LA IRRENUNCIABILIDAD DE LAS NORMAS

La legislación laboral ha tratado de brindar protección al trabajador en razón de la debilidad jurídica en que se encuentra, generalmente acosado por la constante búsqueda de los medios suficientes que le permitan proveer a sus necesidades más elementales y las de su familia.

De allí que haya puesto en vigencia el principio de la irrenunciabilidad de las normas legales, que impide a las partes que celebran un contrato de trabajo concertar cualquier convenio que disminuya los derechos que tales normas legales acuerdan al trabajador.

El artículo 12 de la ley N° 20.744 de Contratos de Trabajo establece que será nula y sin valor toda convención de partes que suprima o reduzca los derechos previstos por la ley, los estatutos profesionales o las convenciones colectivas, ya sea al tiempo de su celebración o de su ejecución, o del ejercicio de derechos provenientes de su extinción.

Si bien es cierto que en la actualidad las organizaciones sindicales prestan a los trabajadores el apoyo y asesoramiento necesarios para evitar que éstos concierten convenios individuales a su satisfacción, muchas veces el apremio del trabajador podría obligarlo a aceptar, por parte de los patronos, condiciones que lo desmejorarían o lo llevarían a acceder a la renuncia de derechos inalienables.

Cuando estos últimos supuestos ocurren, se impone el principio de irrenunciabilidad, que produce la nulidad de acuerdos que contemplen condiciones no compatibles o renuncia de derechos.

C) CONDICIONES Y NORMAS MAS FAVORABLES PARA EL TRABAJADOR

Este principio es la extensión del carácter de protección que orienta al Derecho del Trabajo hacia su destinatario: el hombre que trabaja y hacia el trabajo que éste realiza, que no debe constituirse como una mercancía sino como la actividad productiva y creadora del hombre en sí.

Por ello no es de extrañar que las desigualdades que crean y consangran las leyes laborales constituyen una forma de compensar las desigualdades que de por sí se dan en la relación entre patrono y trabajador.

Tales consideraciones surgen de la inclusión de normas que prevén el establecimiento del principio de la aplicación de aquellas que resulten más favorables al trabajador no pudiendo pactarse en ningún caso condiciones menos favorables ni interpretarse con sentido perjudicial hacia éste en casos de duda acerca de la aplicación de leyes o en la apreciación de la prueba en los casos concretos.

La ley de Contrato de Trabajo dispone al efecto, que las cláusulas del contrato de trabajo que modifiquen en perjuicio del trabajador normas imperativas consagradas por leyes o convenciones colectivas de trabajo serán nulas y se considerarán sustituidas de pleno derecho por éstas.

tabla concepto de salario

Salario justo

La exigencia moral de un equilibrio de valores entre el trabajo efectuado por el empleado u obrero y la retribución abonada por el empleador ha impuesto el principio del salario justo.

Según Aristóteles los cambios deben efectuarse bajo la presencia de una igualdad absoluta —que él llama aritmética— a efectos de que no exista beneficio de uno en perjuicio de otro, ya sea porque se entrega menos o más de lo que se recibe.

El principio del salario justo se basa en la característica de que en la relación laboral aparecen comprometidas en forma directa la persona y la vida del trabajador, lo cual proviene de dos hechos fundamentales:

— La inseparabilidad o indivisibilidad existente entre el trabajo y la persona que lo realiza; el trabajador, al prestar su actividad, aporta su persona con todas sus necesidades y su dignidad humana.

— Al constituir su único medio de subsistencia mediante el trabajo, debe ganar lo necesario para vivir.

La determinación del salario justo no puede abandonarse a la ley de la oferta y la demanda ni fijarse arbitrariamente; sólo puede ser establecido fundándose en principios de justicia y equidad.

Para ello el salario debe ser tal que permita al trabajador ilcanzar un nivel de vida que enfrente sus responsabilidades familiares  con dignidad, sin que por ello realice un aporte efectivo a la producción de la empresa donde presta sus servicios.

Así lo han entendido quienes aprobaron la reforma de nuestra Constitución, al incorporar entre sus disposiciones el derecho a una retribución justa, basada, al decir de su dictamen previo, en el derecho de toda persona a una remuneración equitativa y satisfactorio.

El salario desde el punto de vista económico

La ciencia económica considera al trabajo como una mercancía que se vende y se compra (o alquila) en el mercado y por lo litnto el precio que debe pagarse por el mismo debe ser determinado por leyes comunes a las que rigen el precio de cualquier otra mercancía.

Pero si bien los economistas admiten la variación de los salarios fundándose en la ley de la oferta y la demanda, no explican el por qué de dichas variaciones.

Sin embargo distintas teorías han tratado de explicar la fundamentación económica del salario, entre las cuales merecen citarse:

-Teoría del fondo de los salarios

-Teoría de la ley de bronce

-Teoría de la productividad del trabajo.

Pasaremos a explicar cada una de dichas teorías a continuación:

a) Teoría del fondo de los salarios

Ha sido clásica en Inglaterra y suele designársela con el término inglés de wage-fund, de donde traducimos la designación que hemos empleado para identificarla.

Sostiene esta teoría que la variación en el precio de los salarios se funda en la ley de la oferta y la demanda; la oferta la constituyen los obreros que buscan trabajo para ganarse la vida, y la demanda está representada por los capitales que buscan una colocación; la relación entre ambos elementos determina el precio de los salarios.

Así, si tenemos en cuenta el capital circulante de un país y lo dividimos por el número de trabajadores, el cociente nos dará el importe del salario.

b) teoría de la ley de bronce

Esta teoría se basa en la hipótesis de que el salario del trabajador debe reducirse al mínimo estrictamente necesario para per mitirle vivir a él y su familia.
De acuerdo con esta teoría, el costo de producción del trabajo está determinado:

— Por el valor de las subsistencias que debe consumir el obrero para mantenerse en estado de producir.

— Por la prima de amortización necesaria para sustituir a es trabajador cuando esté fuera de servicio; es decir, para criar a un hijo de obrero hasta la edad adulta de éste.

Por lo deshumanizante, esta teoría fue bautizada con el nombre de ley de bronce, y las distintas escuelas, incluso la liberal, la han desechado por completo.

c) Teoría de la productividad del trabajo

Ha surgido en contradicción con las anteriores, pues no reco noce que el valor del trabajo pueda ser equiparado a una mercancía sometida a la ley de la oferta y de la demanda bajo la acción de la competencia.

Considera al trabajador como un instrumento de la producción, y el valor de ese instrumento depende de su productividad.

Esta teoría consigue explicar mejor que las anteriores la desigualdades que se observan en los salarios. Sin embargo, hoy en día sus principios se presentan bajo una forma más científica: la productividad marginal.

Este mejoramiento de la teoría se explica diciendo que así como cada unidad nueva de un bien cualquiera, agregada a lo que ya  se posee, no trae sino una utilidad decreciente hasta llegar a cero, de igual modo cada dosis nueva de trabajo, cada trabajador nuevo, empleado para la realización de una tarea determinada, no aporta más que una productividad cada vez más reducida; sobre la productividad de este último obrero se fijará la tasa del salario de todos los demás. Es, pues, la productividad del trabajo la que regula el salario, pero sólo la productividad más débil, la productividad marginal.

El aumento de la producción y el salario real

El trabajo representa en todo proceso productivo uno de los omentos más importantes en razón de que el nivel de producción se encuentra supeditado a la mayor o menor efectividad de aquél.

Es decir que el grado de productividad del trabajo está en íntima relación con la producción y de un aumento o disminuían de aquél dependerá un aumento o disminución de ésta.

En efecto, una reducción en los costos de los productos por mi ni mayor productividad del trabajo ha de traer un ajuste en los precios de los mismos que han de incidir en un incremento del salario real.

Sin embargo, y sin perjuicio de la incidencia que tales factores desempeñan en la valorización del salario real, el concepto imómico imperante en nuestro país respecto de los aumentos de producción que se operen como consecuencia de una mayor productividad en el trabajo deben:

No afectar a la personalidad del trabajador

Posibilitar una participación del trabajador en los beneficios que se obtengan de esa mayor productividad.

La Justicia social y el trabajo

Los aspectos mencionados anteriormente acerca de la participación del trabajador en.todo aumento de producción y la conservación del mismo en toda tarea que se le asigne como condición prioritaria constituyen dos factores que ponen en juego la justicia social al servicio del trabajo.

Ambos aspectos se complementan con el establecimiento de un salario o retribución justa que permita al trabajador no sólo satisfacer a su subsistencia y la de su familia sino también el desarrollo de actividades culturales y el logro de un mejor nivel de vida.

Salario real y salario nominal

Desde el punto de vista económico debemos distinguir dos clases de salario:

1°) SALARIO NOMINAL o sea la cantidad de dinero que recibe el trabajador por su intervención en el proceso productivo.

2º) SALARIO REAL o sea la cantidad de bienes y/o servicios que el trabajador puede obtener a cambio de su trabajo.

Si bien la adquisición de bienes y/o servicios que le permitan satisfacer sus necesidades es el fin perseguido por el trabajador a través del trabajo que aporta al proceso productivo la cantidad que de dichos bienes y/o servicios pueda adquirir se encuentra a su vez supeditada a otros factores como:

1°) Del monto del salario nominal, ya que según sea éste más o menos elevado el trabajador podrá disponer de cierta cantidad de dinero en tales adquisiciones.

2°) Del valor del dinero o de su relación con el precio de los bienes y/o servicios que se desean adquirir.

Fuente Consultada:
Economía y Contabilidad Para 3º Año del Ciclo Básico Unificado de Apolinar E. García Editorial Sainte Claire
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales – La Economía – Editorial Océano

Que Estudia La Macroeconomia? Importancia y Politicas

Concepto de Macroeconomia

Temas Tratados:

1-Ingresos y Gastos

2-Política Fiscal

3-La Política Macreconómica

4-La Política Monetaria

5-Política de Precios e Ingresos

6-Las Políticas de precios e ingresos

7-Tipos de Cambio

La macroeconomía estudia el funcionamiento del conjunto de la economía.

Identifica los factores que definen los niveles de ingresos nacionales, de la producción y del gasto, del empleo, de los precios y de la balanza de pagos.

La premisa de la macroeconomía y la razón para que el gobierno administre la economía es que hay ciertas «fuerzas» activas en ésta que trascienden los mercados individuales.

El nivel de gastos en la economía afecta a todos los mercados en mayor o menor medida, así como afecta a los niveles globales de empleo y de precios.

Así, si el gasto total (la demanda agregada) es demasiado bajo en relación a la producción potencial de la economía (la oferta agregada), el resultado será probablemente el aumento del desempleo.

Si el gasto total es demasiado alto, lo que ocasionaría un «sobrecalentamiento» de la economía, el resultado puede ser la inflación y/o el aumento de las importaciones, lo cual crearía un desequilibrio en la balanza de pagos.

Ingresos y gastos

Los «hogares» compran bienes y servicios a las »empresas», utilizando los ingresos percibidos al proveer de «recursos» económicos (el trabajo y/o el capital) a las empresas.

Las empresas producen bienes y servicios utilizando recursos proporcionados por los hogares. Este modelo básico se puede desarrollar para incorporar un cierto número de «inyecciones» y «sustracciones» del flujo del ingreso nacional (ver recuadro sobre el Producto nacional bruto).

Las empresas no sólo producen bienes de consumo sino también bienes de inversión o de capital (industrias, maquinaria, etc.). Las inversiones reinyectan fondos en el flujo del ingreso.

Parte de los ingresos recibidos de los hogares está sujeto a impuestos por el gobierno y sirve para disminuir la proporción del ingreso que gastan los consumidores.

Los impuestos son una sustracción del flujo del ingreso.

Sin embargo, cuando los gobiernos gastan los ingresos percibidos por impuestos proporcionando bienes públicos (carreteras, escuelas, etc.) y beneficios individuales (como pensiones de vejez o seguros de desempleo), vuelven a inyectar en el flujo parte de esos ingresos.

Los hogares gastan parte de sus ingresos en bienes y servicios producidos en el extranjero.

Las importaciones constituyen, por tanto, un retiro del flujo del ingreso.

Pero, por otro lado, parte de la producción doméstica se vende a clientes en el extranjero. De ello se deduce que las exportaciones representan un gasto de los extranjeros en bienes y servicios producidos en el país y, por lo mismo, constituyen una inyección en el flujo del ingreso nacional.

La política macroeconómica

Los gobiernos intentan administrar o controlar los flujos de ingresos y gastos en la economía con el fin de asegurar que sean congruentes con sus objetivos económicos globales.

En términos generales, los gobiernos deben asegurar cuatro objetivos macroeconómicos fundamentales:

Pleno empleo: debe combatirse el desempleo no sólo por sus consecuencias sociales sino también porque tiene como resultado un producto «perdido» para el país.

Estabilidad de los precios: debe combatirse la inflación, porque produce efectos nocivos. Por ejemplo, disminuye el nivel de vida de las personas con ingresos fijos, como los pensionistas.

Crecimiento económico: el crecimiento permite a la economía producir más bienes y servicios en un tiempo determinado, lo cual sirve para aumentar el nivel de vida.

Equilibrio de la balanza de pagos: debe combatirse un exceso constante de las importaciones en relación a las exportaciones, dado que tal exceso comporta una caída de los ingresos domésticos y provoca la pérdida de empleos.

Los gobiernos utilizan fundamentalmente cuatro métodos para controlar la distribución y el nivel del gasto en la economía: la política fiscal, la política monetaria, la política de precios e ingresos y la política de tipos de cambio.

La política fiscal

La política fiscal comprende la ejecución de diversas medidas impositivas para controlar el gasto. Si hay que disminuir el gasto, las autoridades pueden, por ejemplo, aumentar los impuestos directos a las personas (aumentando los impuestos sobre la renta) y a las empresas (aumentando los impuestos sobre los beneficios de éstas).

También se puede disminuir el gasto mediante un aumento de los impuestos indirectos.

Un aumento en el Impuesto sobre el valor añadido (IVA) sobre los productos en general o un aumento en los impuestos al consumo, que afectan a productos específicos como el tabaco o la cerveza, provocará, al aumentar los precios, una disminución del poder adquisitivo.

Como alternativa, el gobierno puede modificar sus propios gastos para influir en los gastos globales. Una disminución de las compras de productos o de inversiones de capital, por ejemplo, disminuirá el gasto total en la economía.

Los impuestos y el gasto fiscal están relacionados por lo que respecta a la posición global del gobierno en materia fiscal o presupuestaria.

Un superávit presupuestario (cuando los impuestos y otros ingresos percibidos por el gobierno superan a los gastos) sirve para disminuir el gasto total, mientras que un déficit presupuestario (cuando los gastos son superiores a los impuestos percibidos) aumentará el gasto total en la economía.

La política monetaria

La política monetaria comprende la regulación de la oferta de dinero (bonos, moneda, depósitos bancarios) y de las tasas de crédito y de interés en la economía.

Por ejemplo, si las autoridades quieren disminuir el nivel de gasto, pueden intentar disminuir la oferta de dinero mediante una operación de mercado abierto, como en el caso de la venta de bonos del gobierno a las personas.

Las personas pagan por estos bonos sacando dinero de sus depósitos bancarios (un componente importante de la oferta de dinero).

Esto obliga a los bancos a disminuir la cantidad de préstamos bancarios a las personas y a las empresas.

Las autoridades también pueden disminuir el gasto encareciendo los préstamos, es decir, aumentando los tipos de interés de préstamos concedidos para comprar coches, televisores, casas, etc.

Esto se lleva a cabo mediante una intervención directa del gobierno en los mercados monetarios para disminuir la disponibilidad de activos monetarios en relación a la demanda existente, lo cual provoca un aumento de los tipos base de los préstamos.

Las autoridades pueden utilizar metodos más directos para limitar el crédito, por ejemplo, dando instrucciones a los bancos para que limiten o disminuyan la cantidad de préstamos que otorgan.

Las políticas de precios e ingresos

Las políticas de precios e ingresos son controles obligatorios sobre los costos y precios de los bienes, de las materias primas y de los sueldos y salarios.

En algunos países se han llevado a cabo políticas para restringir los precios y los ingresos mediante acuerdos voluntarios entre sindicatos y empresas.

n los países escandinavos, los salarios suben siempre como respuesta a negociaciones colectivas centralizadas.

Los gobiernos comunistas, por ejemplo en la antigua Unión Soviética, controlaban los precios de artículos básicos como la alimentación, la calefacción o los alquileres.

Tipos de cambio

La administración de los tipos de cambio (el precio de la moneda de un país en relación a la moneda de otro país) influye en el comercio exterior y en la posibilidad de realización del pago de la deuda externa de los países.

inflacion en alemania siglo xx post guerra mundial

Al comienzo de los años 20, Alemania experimentó una inflación galopante y el valor del marco cayó hasta cotizarse a 4.200.000.000.000 marcos por dólar.

Las causas de la inflación y sus soluciones son frecuente tema de debates económicos y políticos, pero los factores que contribuyen a desatarla son siempre —en mayor o menor medida— un aumento en la oferta de dinero, un gasto excesivo y una demanda no satisfecha.

Los tipos de cambio son fijos cuando los países utilizan la medida específica de un metal, por ejemplo, el oro, o algún otro estándar acordado, para definir el valor de su moneda.

Cuando la oferta y la demanda o la especulación definen el valor de una moneda, se dice que la moneda es flotante. La mayoría de las monedas -incluyendo el rublo ruso desde 1992- son flotantes, pero dentro de límites controlados por cada gobierno.

El MTC (mecanismo de tipos de cambio) es un acuerdo firmado por la mayoría de los países miembros de la Comunidad Europea con el fin de limitar las fluctuaciones en el valor de sus monedas.

Los miembros del MTC han acordado un conjunto de tipos de cambio en relación a sus monedas, junto a unos márgenes de estos tipos centrales para permitir una fluctuación diaria de su cotización en los mercados.

En este sistema, las monedas pueden llegar a so-brevalorarse, lo cual provoca una presión sobre el gobierno en cuestión para que devalúe su moneda.

Cuando la moneda de un país se devalúa, pierde valor en relación a otras divisas. Por tanto, los bienes y servicios ofrecidos por ese país bajan de precio en los mercados internacionales, y se dice que los términos de intercambio lo favorecen, al menos a corto plazo.

Sin embargo, las importaciones, incluyendo las de materias primas, subirán de precio, y las ventajas de los costes de las exportaciones serán provisionales.

Si una moneda es revaluada, es decir, si vale más en relación con otras monedas, las exportaciones del país en cuestión subirán de precio, pero sus importaciones serán más baratas.

Las doctrinas económicas:

Desde 1945 hasta la actualidad, la política monetaria ha sido usada a menudo como una medida a corto plazo, si bien ba sido relegada a un segundo plano por la política fiscal (la regulación de los impuestos y del gasto del gobierno como medio de control del nivel y de la composición del gasto en la economía).

Esto refleja el predominio de las ideas del economista británico John Maynard Keynes (1883-1946).

John Maynard Merilan

Sin embargo, la creciente influencia de las ideas del monetarismo ha conducido a un control a largo plazo de la oferta de dinero, que se ha convertido en un elemento central de la política económica de los gobiernos.

La Depresión, a comienzos de los años 30, llevó a Keynes a sostener que el desempleo sólo puede evitarse mediante el gasto realizado por los gobiernos en programas de obras públicas.

Su defensa de la intervención del gobierno en la economía llevó a varios países a adoptar estos programas en los años 30, uno de cuyos paradigmas fue el New Deal del presidente Roosevelt, en los Estados Unidos.

A pesar de la actual popularidad de las tendencias monetaristas, la economía keynesiana sigue presidiendo hoy en día la política de muchos gobiernos.

El monetarismo es una doctrina económica que pone de relieve el papel del dinero en el funcionamiento de la economía, sobre todo en la oferta de dinero .

A diferencia de los economistas keynesianos, los monetaristas creen que, con la excepción del control sobre la oferta de dinero, los gobiernos no deberían intervenir en la economía.

Milton Friedmann

Las raíces históricas del monetarismo moderno -asociado con la obra del economista estadounidense, Milton Friedman (1912-2006)– residen en la teoría monetaria, que señala que un excesivo aumento de la oferta de dinero provoca inflación.

En términos de política económica, significa que la cantidad de dinero utilizado para financiar la compra de bienes y servicios (demanda agregada) debe estar «equilibrada» con la capacidad de la economía para producir bienes y servicios (oferta agregada).

Si la oferta de dinero aumenta a un ritmo más rápido que la capacidad de oferta de la economía, el exceso de demanda trae consigo la inflación.

Las políticas monetaristas fueron adoptadas por diversos gobiernos en los años 70 y 80, entre los cuales destacan Gran Bretaña, Estados Unidos y Argentina.

El producto nacional bruto

El Producto nacional bruto (PNB) es generalmente considerado el mejor indicador para medir el poder económico de un pais.

El PNB incluye el PIB (ver más abajo), más los ingresos percibidos del exterior, menos los pagos por exportaciones.

El Producto interior Bruto (PIB) es la suma de todos los productos fabricados en el país. Se define como el resultado del gasto doméstico global, más el valor de las exportaciones, menos el valor de las importaciones.

Existen tres métodos para calcular el PIB, según los países: el método del gasto calcula el PNB sobre la base de cuánto dinero se ha gastado en el país: el método de la producción o Producto nacional neto (PNN) calcula el PIB sobre la base del valor de los bienes vendidos en el país; el método de los ingresos calcula el PIB sobre la base del total de los ingresos percibidos en el país.

El ingreso nacional es la suma de todos los ingresos percibidos en una economía durante un periodo específico de tiempo, que suele ser un año financiero.

Es igual al PNB menos la depreciación.

En el período 1992-93, los PNB de las principales potencias industriales fueron los siguientes:

País          PNB en U.S. $
Estados Unidos  5.920.200.000.000
Japón                   3.674.500.000.000
Alemania            1.325.100.000.000
Francia               1.066.600.000.000
Italia                  1.012.200.000.000
Reino Unido        945.300.000.000
Canadá                539.500.000.000
España                502.300.000.000
China                  435.571.000.000
Brasil                  409.220.000.000
México                329.301.000.000
Corea del Sur     307.938.000.000
Argentina           228.779.000.000

Ver: Concepto de Microeconomia

Fuente Consultada: Enciclopedia Temática Guinnes – Editorial La Nación – Entrada: La Macroeconomía

Objetivos de Microeconomia Importancia y Caracteristicas

Objetivos de Microeconomia-Importancia y Caracteristicas 

Temas Tratados:

1-Sistema de Precios

2-El Mecanismo del Mercado

3-Los Monopolios

4-Política Económica

La microeconomía trata de cómo los recursos escasos son asignados para producir una multiplicidad de bienes y servicios destinados a satisfacer las demandas de los consumidores.

En las economías capitalistas, la asignación de recursos es abordada con unos mecanismos de intercambio conocidos como mercados.

Los mercados ofrecen a vendedores y compradores un marco para que se comuniquen e intercambien sus productos y recursos.

Los mercados también emiten señales que permiten al consumidor decidir qué productos y en qué cantidad debe comprar, y ayudan a los productores a decidir qué productos y en qué cantidad deben, a su vez, fabricar.

En el núcleo del sistema de mercado se encuentran las fuerzas de la oferta y la demanda.

La interacción de estas fuerzas determina los precios de los productos, la cantidad que se producirá y se venderá de un determinado producto, el precio de los recursos y el modo de fabricación de cada producto.
La demanda de los consumidores de bienes y servicios depende de diversos factores.

El más importante es el número de consumidores potenciales, sus gustos y preferencias por determinados productos, qué parte de sus ingresos está disponible para gastar en productos (ingreso disponible), el precio del producto y los precios de otros productos que los consumidores podrían comprar.

La cantidad de un producto que los fabricantes están en condiciones de ofrecer (es decir, vender a un determinado precio) depende del precio que pagan por los materiales, el trabajo y el capital necesarios para la fabricación de ese producto.

Los fabricantes necesitan cubrir los costes de producción si deciden fabricar un producto.

También tendrán en cuenta los productos alternativos que podrían fabricar con esos recursos, y sólo continuarán ofreciendo un producto específico si su precio cubre los costes de abastecimiento, incluyendo una ganancia «razonable» sobre el capital invertido y sobre los riesgos que han tomado.

El siguiente ejemplo explica cómo funciona la relación entre la oferta y la demanda.

El sistema de precios:

Supongamos que hay dos productos, el pollo y la carne de vacuno, y que inicialmente los precios están situados en un punto en que la oferta y la demanda de ambos productos están en equilibrio en los respectivos mercados.

Si se produce un cambio en la demanda que determina que los consumidores prefieran el pollo a la carne, la mayor demanda de pollo (sin una modificación de la oferta a corto plazo), producirá un exceso de demanda de pollo al precio actual. Este aumento de la demanda provocará un aumento en el precio del pollo.

Del mismo modo, la caída de la demanda de carne (sin una modificación de la oferta a corto plazo) producirá inicialmente un exceso de oferta de carne al precio vigente y una caída en los precios de la carne a medida que los proveedores intenten eliminar las existencias no vendidas.

Estos cambios en los precios modificarán las ganancias de los proveedores de pollo y de carne.

El aumento de los precios del pollo incrementará el valor de sus excedentes y el descenso de los precios de la carne disminuirá, también, la rentabilidad de los excedentes cárnicos.

A largo plazo, los granjeros productores de pollo aumentarán su producción y otros productores entrarán en el mercado, por lo cual los precios del pollo caerán hasta alcanzar un nuevo precio de equilibrio, en el cual, una vez más, la oferta será igual a la demanda.

De la misma manera, la caída de los precios de la carne eliminará del mercado a los productores menos eficientes, mientras que otros disminuirán su producción.

La caída resultante de la oferta de carne continuará hasta que esta oferta se ajuste al nivel más bajo de la demanda y los precios se estabilicen, restaurando el equilibrio entre oferta y demanda.

El gráfico muestra cómo responderían los granjeros y las empresas a los cambios en la demanda de pollo y carne, y los cambios resultantes en los precios de estos productos, las ganancias de sus productores y los precios de los recursos usados en los dos mercados.

Estos factores pueden afectar la distribución regional de las industrias y del empleo en un país. Si se concentrara la producción de carne en el norte del país y la de pollo en el sur, los efectos de este mecanismo (ilustrado en el gráfico) sobre el desempleo serían considerables.

ciudad de londres muelles y barcos

Muchos gobiernos han propuesto planes de renovación de las ciudades para promover el renacimiento de antiguas zonas urbanas industriales. En los muelles de Londres, una empresa para el desarrollo —financiadapor el gobierno— ha fomentado nuevos planes para la construcción de oficinas, industrias y comercios destinados a crear nuevos empleos. Las finanzas públicas también han contribuido a establecer la infraestructura necesaria: por ejemplo, con los ferrocarriles de vía rápida.

El mecanismo del mercado

En el gráfico, los cambios del mercado fueron Iniciados por cambios en la demanda de los consumidores, que a su vez condujeron a cambios en la demanda y en el precio de los recursos.

Pero los cambios en la escasez relativa y en el precio de los recursos también pueden afectar a los mercados.

Por ejemplo, si la carne de vacuno se produce con métodos de alimentación que requieran mucha mano de obra, mientras que los pollos crecen en unidades mecanizadas poco intensivas en trabajo, el aumento total en los salarios provocado por la escasez de mano de obra afectaría a la producción del pollo y de la carne de modo diferente.

Los productores de pollo verían que los costes de producción apenas les afectan, y necesitarían aumentar poco sus precios.

A su vez, los productores de carne tendrían un incentivo muy fuerte para mecanizar la producción y sustituir el capital por mano de obra comparativamente cara, para mantener los costes de producción bajos; o se verían obligados a aumentar sustancialmente el precio de la carne para cubrir el aumento de costes y la pérdida de ventas, a medida que disminuyera la demanda.

La respuesta a los cambios en la demanda del consumo dentro del sistema de precios puede ser lenta y laboriosa, porque los productores menos eficientes no son eliminados rápidamente sino que siguen trabajando con un pequeño margen de ganancias o incluso con pérdidas.

Además, los recursos no siempre pueden desviarse de una actividad a otra.

Por ejemplo, en el caso de la mano de obra, es posible que se requiera un programa significativo de reciclaje en la formación para que los trabajadores se puedan desplazar de una región del país a otra.

Así, la inmovilidad laboral y geográfica podría obstaculizar la reorganización de los recursos existentes.

adam smith - liberalismo economico

El funcionamiento de los mecanismos de mercado fueron definidos por el economista y filósofo escocés Adam Smith (1723-1790) en su influyente obra Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones (1776). Smith destacó los beneficios de la especialización y el intercambio.

Su argumento fue que si los productores tenían libertad para buscar ganancias proporcionando bienes y servicios, entonces la «mano invisible» de las fuerzas del mercado garantizaría la producción de los bienes y servicios adecuados.

Si el gobierno no interviene en el mercado, la competencia garantizará que la producción responda a lo que los consumidores necesitan.La teoría del liberalismo económico basada en la doctrina de Adam Smith, llegó a ocupar un lugar prominente en las posiciones de la derecha política durante los años 80.

Los exponentes políticos de esta filosofía, conocidos como la «Nueva derecha» han sido especialmente activos en las democracias anglosajonas.

El viraje de los antiguos países comunistas hacia la economía de mercado ha contribuido a despertar mayor interés en las teorías de Adam Smith.

Los monopolios

Las fuerzas del mercado descritas en el gráfico sólo operarán adecuadamente si los mercados están estructurados de forma competitiva.

Sin numerosos vendedores que establezcan una competencia, los productores no tienen incentivos para bajar los precios a niveles en que apenas puedan cubrir los costes y ofrecer una ganancia normal sobre el capital invertido.

Además, en las situaciones de mercado donde hay un solo productor (monopolio) o sólo un pequeño número de productores (oligopolio) hay obstáculos que impiden la entrada en el mercado a nuevos productores.

Factores como las masivas campañas de publicidad (que determinan las preferencias de los consumidores por ciertas marcas) y el control de las materias primas y de los puntos de venta del mercado por parte de las empresas establecidas, pueden impedir la entrada de empresas nuevas en los mercados.

El aumento de la demanda del consumo en los mercados puede conducir a precios y ganancias más altos para los monopolios u oli-gopolios, sin ningún incremento en los recursos destinados a la producción.

Para contrarrestar la explotación potencial de los consumidores por parte de los monopolios, la mayoría de los gobiernos cuentan con organismos de regulación.

Estos organismos controlan la conducta de los monopolios e investigan las fusiones entre los productores.

la oferta y demanda del mercado

POLÍTICA ECONÓMICA:

Debido a los problemas implicados en la respuesta a los mecanismos del mercado, los gobiernos suelen intentar mejorar la asignación de recursos con varias actitudes políticas: industriales, de competitividad, regionales y laborales.

La política industrial, por ejemplo, reorganizará las industrias afectadas por exceso de capacidad mediante un mecanismo de compensación para las empresas que abandonen su producción, o alentando a otras empresas para que se fusionen y cierren las instalaciones anticuadas.

La política industrial fomenta la innovación mediante la asignación de subvenciones y ventajas impositivas a las empresas que inviertan en investigación y desarrollo; por otro lado, proporciona medios para la formación laboral con el fin de facilitar la movilidad de los trabajadores.

Con la político de competitividad, se intenta impedir que las empresas dominantes obtengan demasiados beneficios a expensas de los consumidores y gracias a acuerdos ilegales con otras empresas. De la misma manera, la política de competitividad puede impedir las fusiones y absorciones de una empresa por otra que podrían tener consecuencias anticompetitivas.

Las políticas regionales pueden ejecutarse en conjunto con las políticas macroeconómicas para estimular las oportunidades de empleo, fomentando a las nuevas empresas e industrias para que inviertan en zonas de alto desempleo y reemplacen a las industrias que desaparecen.

Los gobiernos también pueden mejorar el funcionamiento de los mercados de recursos mediante políticas laborales; por ejemplo, luchando contra las prácticas laborales restrictivas y disminuyendo el poder monopólico de los sindicatos.

Fuente Consultada: Enciclopedia Temática Guinnes – Editorial La Nación – Entrada: La Microeconomia

La Familia Argentina Valores y Evolución Desde la Epoca Colonial

La Familia Argentina: Valores y Evolución Desde la Etapa Colonial

LA FAMILIA ARGENTINA:

Su evolución y transformación desde el período hispánico hasta nuestras días:
El periodo hispánico imprimió su sello en el sentir, en el pensar y en el obrar de los habitantes de esta parte del Mundo; la Conquista instaló la raza y lengua hispánicas y con ellas la fe cristiana, el derecho, la justicia, la moral, los principios en que se basaba la constitución de la familia en España y en el mundo europeo occidental.

En la época de la conquista de América la familia española respondía al modelo de organización romano-cristiana, en la que la autoridad del padre era casi absoluta; en casos extremos hasta podía vender o empeñar a sus hijos. La religión católica atenuó esos rigores y logró eliminar esas prácticas.

La familia española en América o la familia criolla vivía en espaciosas casas de tres patios bajo la autoridad patriarcal, con esposa, hijos, criados, indios y esclavos. En muchos casos el esclavo recibía el apellido de la familia a la cual pertenecía. El historiador Diego Luis Molinari dice que fueron famosos el moreno Francisco Azcuénaga, la parda María Demetria Escalada de Soler, el negro Ortiz de Ocampo, etc.

En esas casonas se desarrollaban importantes actividades económicas que tendían a que la familia, en lo posible, se bastase a sí misma; eran además el centro de reunión de amigos y parientes.

Derechos civiles de la familia:
El hombre era considerado mayor de edad a los veinticinco años, pero después de los catorce podía contraer matrimonio; la mujer a los doce.

El mayor de veinticinco debía pedir consejo al padre antes de hacerlo; el menor de veinticinco, solicitar venia judicial en caso de negársele permiso paterno. El matrimonio no podía efectuarse sin consentimiento de los interesados.

La ley vedó a los altos magistrados casarse en los términos de su jurisdicción, como a sus hijos e hijas, pudiendo hacerlo sólo en virtud de permiso real; sin él quedaban suspensos en sus cargos, aunque el matrimonio tenía validez.

Se procuró mantener la integridad de la familia por medio de muchas disposiciones; el hombre casado sólo podía pasar a Indias en virtud de sólidas razones y con el consentimiento que por escrito debía dar la esposa. El lapso no se extendía a más de tres años, al término del cual se le obligaba a regresar a España.

La capacidad civil de la mujer era limitada; soltera estaba sometida a la autoridad del padre; en su falta, a sus hermanos mayores o parientes inmediatos.

Si la mujer era casada dependía del esposo. Solamente la viuda tenía capacidad jurídica.

En lo que se refiere al régimen de bienes del matrimonio, fue aceptado el de gananciales; esto es, los blenen adquiridos después de la celebración del matrimonio, luego de la muerte de uno de los cónyuges, debían repartirse entre el cónyuge sobreviviente y los hijos.

La autoridad paterna era sólida pero no absoluta, dado que estaba limitada por una serie de disposiciones. No podía disponer de los bienes ni de la dote de la esposa sin consentimiento libre de ella.

Tampoco podía suplantar la voluntad de los hijos para efectuar el matrimonio de ellos, porque en la negativa intervenía la justicia, como en los casos de oposición al matrimonio pretendido por los hijos. En su testamento sólo podía disponer de los bienes que poseía antes del matrimonio y de la mitad de los gananciales.

El divorcio vincular, o sea el que deshace el vínculo matrimonial, estaba proscripto, de acuerdo al Derecho Canónico (leyes eclesiásticas).

Dice Guillermo Borda «que contraer matrimonio suponía una irrevocalbe voluntad de vivir juntos, afrontando, si era precisó, actores y sufrimientos.»

Conviene recordar que la familia romana, en sentido propio, era un grupo de personas unido por la jefatura de uno de sus miembros, es decir, un conjunto de individuos, la domus, que vivían sometidos al poder doméstico de una sola autoridad. El vínculo que unía a esas personas era la sujeción a su jefe, llamado pater familiae, con un lazo de naturaleza civil o jurídico y no de parentesco, como lo entendemos actualmente.
Con el término pater familiae los romanos no hacían referencia a ¡a idea de generación o de paternidad, ni siquiera aludían al concepto de descendencia, sino exclusivamente a la situación de autonomía y poder de mando sobre la familia. De ahí que en el Derecho Romano las expresiones pater familiae y filius familiae no tienen el sentido actual de padre e hijo, sino de autoridad de uno de sus miembros y sumisión de los otros con respecto a él. Recién en la época romano-bizantina se comienza a utilizar el término familia en el sentido moderno.

La familia del período hispánico como sólido basamento social

La familia del período hispánico fue un centro de aprendizaje social. Bien organizada según los principios cristianos del derecho natural, constituía una fuerza educadora. La familia española o criolla reposaba toda entera sobre la unión conyugal, y ésta a su vez sobre el amor de los esposos. Estaba construida sobre este don mutuo y total de dos seres humanos.

La transformación de la economía nacional y la inmigración en grandes masas fueron factores que en la segunda mitad del siglo pasado hicieron sentir su influencia sobre la vida familiar argentina.

Pero, en razón de verdad, las características fundamentales de su organización, su clima espiritual y moral y su excepcional vigor, se mantuvieron firmes hasta principios de este siglo.

Influencias del mundo actual sobre la familia

Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) comenzaron a notarse los primeros síntomas de que estaba también alcanzando a nuestra sociedad la crisis de la familia.

Guillermo A. Borda en su Manual de derecho de familia asevera que el proceso se ha ido acrecentando aceleradamente en los últimos tiempos. El matrimonio ha perdido estabilidad, los cónyuges se separan por motivos vanos o sin motivo alguno.

Por desgracia el hogar ha dejado de ser ya el centro de reunión de antiguos tiempos; ha desaparecido la larga mesa familiar, siempre lista para recibir amigos; se prefiere la tertulia de cafó, las comidas en restaurantes, etc.

En las grandes ciudades, el agudo problema de la vivienda ha convertido la casa en un lugar estrecho e incómodo, en el que la convivencia, muchas veces, se hace penosa.

Dice Borda que hubiera sido vano pretender que nuestro país se mantuviera al margen de este fenómeno mundial.

En un mundo empequeñecido y unido por el prodigioso adelanto de la técnica de las comunicaciones, es imposible defenderse de la invasión de las corrientes del pensamiento y de las tendencias universales. Las naciones tienen en sus manos medios de difusión poderosos, como la prensa, el cine, la TV, que penetran arbitrariamente en los hogares perturbando las costumbres sencillas y rompiendo todos los esquemas de la moral y las buenas costumbres.

Advirtamos que esta crisis de la familia argentina se hace notar sobre todo en las grandes ciudades. En el interior y en las zonas rurales se mantiene la solidez de la institución familiar bastante intacta.

Obligaciones de los argentinos con respecto a la familia

Es evidente la obligación que tenemos todos los argentinos de revalorizar la familia,.porque en ella aprende el hombre a tener paciencia y a perdonar, a saber lo que es la verdadera autoridad y la confianza, a servir y a entregarse, a ayudar ya participar, a escuchar y a saber lo que es el sacrificio. La hermandad entre los hombres sólo es posible si se vive primero entre los hermanos y hermanas de una misma familia.

La lealtad entre los hombres sólo será posible cuando vuelva a haber fidelidad entre los cónyuges. Sólo habrá una verdadera comprensión entre los hombres, cuando los padres y los hijos se comprendan. La renuncia a las ansias de poder y de consumo sólo es posible cuando el amor ordena y controla la desenfrenada avidez del hombre.

Bien decía Franz Kónig que en la familia el hombre consigue liberarse de los tres pecados capitales de nuestro tiempo: del materialismo, del egoísmo y de la falta de fe.

La madre, primera mestra y educadora

Valores permanentes que caracterizan a la familia argentina

En el curso de la historia patria, los argentinos hemos vivido experiencias graves referidas a intentos torpes por querer destruir a nuestra familia.
Un caso evidente es el ataque a esta célula vital de la sociedad que de continuo ejerce la subversión marxista.

Pero, convencidos de que la fe y la familia son las dos columnas sobre las que se apoya la vida del hombre, hemos sabido mantener los valores permanentes que han llegado a dar perfiles característicos a nuestro núcleo familiar.

La Argentina se halla en un momento histórico de revalorización de la familia, porque entiende que es en la familia donde el hombre conoce el amor, que tiene sus raíces en Dios, y en ella el amor encuentra su natural desarrollo.

Entre los valores permanentes que caracterizan a la familia argentina, los más destacables son:

• El carácter indisoluble del matrimonio.

• El divorcio limitado tan sólo a la separación de los esposos y la de los bienes matrimoniales.

• El matrimonio que los esposos separados contraigan en otros países carece de valor legal en la Argentina.

• La mujer, en cualquiera de sus estados: soltera, casada, viuda, goza, tanto como el hombre, de derechos civiles, sociales y políticos.

• El matrimonio es un contrato irrescindible que origina derechos y obligaciones contemplados por nuestras leyes.

• Nuestra legislación considera el divorcio vincular en oposición formal con la constitución de la familia y estima que la unidad y la indisolubilidad de la comunidad conyugal, como también el orden del amor que debe presidirla, hallan su justificación en el interés de ios hijos, en las exigencias de salvaguardia y desarrollo del verdadero amor conyugal, en el respeto de la mujer y en la función del hogar en la sociedad.

• La Argentina considera a la familia como la defensa y la fuerza de la patria.

 

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica Capitulo II de Blas Barisani – Editorial Estrada

Mujeres en la Política Argentina Primeras Dirigentes Políticas

Mujeres en la Política Argentina
Primeras Dirigentes con Cargos Políticos

HACE mucho tiempo, alguien explicaba la diferencia entre hombre y mujer dibujando un círculo con dos flechas. Una, que tenía signo femenino, apuntaba hacia el centro; la otra, representando al hombre, señalaba hacia afuera. El símbolo era claro: el destino de la mujer estaba adentro, en el núcleo; todo lo de afuera, hasta el infinito, era para el hombre. Los dos juntos, componían la familia, célula básica de la sociedad.

Todavía no se logró, ni a nivel global ni nacional, un verdadero equilibrio en los cargos de gobierno representados por el género femenino. Cómo son las cuotas en el mundo y en el país. Qué debería hacerse para revertir la situación.

Según datos de CIPPEC, las mujeres representan 50% de los empleados del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), pero solo 30% corresponde a personal jerárquico, es decir, ministros, secretarios, subsecretarios, directores nacionales y generales, y titulares de organismos descentralizados e instituciones de la seguridad social. Para estos cargos no electivos, no existen leyes de cupo que garanticen un piso de acceso. Hoy, solo 14% de los ministerios y 13% de las secretarías están dirigidos por mujeres, de acuerdo a la misma fuente.

La interpretación de aquel dibujo era válida, sin duda, porque esa fue la idea fundamental sobre la cual, desde el comienzo, la Humanidad determinó cómo sería la vida de cada uno de los componentes de la pareja.

Y el hombre (no hablamos de la primera acepción del término: «animal racional, individuo de la especie humana en general», sino de la segunda que se le adicionó posteriormente: «varón»), el hombre decíamos, que creó y codificó las pautas culturales, que alteró la ecología modificando la naturaleza, que logró enunciar e imponer las leyes, que pudo crear un método científico de análisis e interpretación de las ideas y de los hechos, que propulsó la ciencia, el arte y la tecnología, que se convirtió en agente de cambio de la realidad que deseaba mudar, no pudo, no quiso, no intentó cambiar aquella idea básica, jamás.

Es más, siguen asegurando que es inmodificable y la convirtió en premisa; instiló en la mujer una multitud de imperativos «naturales», la confundió con las responsabilidades ilimitadas y exclusivas de ser la conservadora de la especie, la llenó de tabúes y prejuicios y le hizo creer, durante siglos, que realmente, su lugar es el centro del círculo, el que no sólo no debe abandonar jamás, sino al que debe impedir que entren conocimientos, ansias, fantasías ajenas al mundo de los hijos y la cocina.

Y esa idea, así como fue estructurada, se galvanizó de tal modo, que resistió evoluciones y revoluciones sin modificarse. Recién a fines del siglo XVIII, el gran colapso de la Revolución Industrial la arrancó del hogar, y las dos guerras mundiales la lanzaron a los puestos de avanzada que habían dejado los hombres beligerantes.

En esas circunstancias aprendió el valor económico de su trabajo y comprendió la importancia social de su presencia y de su aporte. Pero seguramente, fue la gran revolución de las comunicaciones, la que la acercó al verdadero conocimiento del mundo circundante. Después de miles de años, rever la dirección de la flecha que marcó su destino desde el comienzo, le significó duras peleas y dejar en el camino girones de su personalidad y su sensibilidad tan cuidadosa y secularmente cinceladas.

Forjarse un nuevo pensamiento, generarse nuevas expectativas, asignarse un nuevo rol social, fue muy duro y costoso, pero mucho más lo fue —lo es—, modificar la orientación de la simbólica flecha masculina. Luchas contra las propias limitaciones, producto de la falta de ejercitación de los derechos y la falta de una historia cultural y social, siendo duro, lo es mucho menos que luchar contra la historia cultural y social del hombre, librarlo de preconceptos incorporados a su mentalidad y abrir en su mente la posibilidad de otros estilos en su relación de pareja y de familia.

Los grupos organizados: Donde más se siente la dificultad para la incorporación masiva de la mujer a la sociedad activa, es en el mundo de los grupos organizados. Los clubes masculinos, los sindicatos y los partidos políticos, refuerzan sus murallas para resistir el avance creciente de la presencia femenina.

Los clubes de hombres agonizan lentamente, tal vez porque al ser estáticos no soportan la presión. Los sindicatos, favorecidos por el aporte obligado por la ley y la necesidad de los trabajadores de pertenecer a una organización de su gremio, crecen permanentemente en poder económico y político (obviemos los inconvenientes coyunturales) y no necesitan preocuparse por la situación sindical de sus afiliados que, difícilmente, pueden acceder a los sectores de poder, no sólo porque es una lucha muy dura, sino porque la falta de una militancia activa por distintas razones, de las cuales las familiares son las de más peso, las va dejando rezagadas en los niveles medios y de base.

Basta con observar la integración de los gremios con mayoría de mujeres, como Sanidad, Vestido, Docentes, etc. La ausencia —o una presencia muy débil— de mujeres en los cargos de conducción de los respectivos sindicatos, demuestra la desproporción entre el número de conducidas y conductoras. Pero donde aparece más clara la lucha entre la necesidad y la tradición, es en los partidos políticos, sobre todo en este momento de la historia nacional, próximo a las elecciones y las organizaciones partidarias.

Obligados por el estatuto de los partidos políticos, los candidatos para cubrir los cargos, tanto en el orden de la organización interna como en las listas que se presentarán en las futuras elecciones en todo el país, deben surgir de la masa de afiliados, cualquiera sea el sistema derivado de la Carta Orgánica respectiva (cuerpos colegiados o voto directo).

Y la masa de afiliados tiene un valor cuantitativo, no cualitativo, de manera que, en la emergencia, una presencia femenina vale tanto como una masculina. A partir de esa necesidad, los dirigentes partidarios, se lanzan a la campaña proseli-tista en la búsqueda de fichas de afiliados, y las mujeres, esa innominada e ignorada masa, a la que no se incorporó a las mesas de conducción, a la que no se invitó a los «diálogos políticos», pasa a desempeñar un papel protagonice En este momento de la recaudación de fichas y a la hora de la recaudación de votos, los dirigentes recuerdan el caudal de reivindicaciones que las mujeres están esperando desde hace años.

La flecha que apunta hacia el núcleo y la que apunta hacia el infinito de pronto se borran cuando las computadoras marcan que el 50% de los padrones tiene signo femenino. Y en la emergencia, en las vísperas de elecciones internas y nacionales (involucramos en la expresión provinciales y municipales), los partidos prevén y conceden a las mujeres porcentajes estables en las listas de candidatos.

El Partido Justicialista, desde sus orígenes tiene un porcentaje proporcional, porque la Rama Femenina tiene un tercio de posibilidades en paridad de condiciones con la rama masculina y la gremial. En los demás partidos, suele concederse lugares muy importantes sin chances electorales: las candidaturas a la vicepresidencia por ejemplo en partidos no mayoritarios, llena de orgullo pero carece de factibilidad. Sería más útil un lugar en las listas de diputados, senadores o concejales con posibilidades de resultar electos.

En algún caso y en los órdenes locales, algunos partidos ofrecieron a las mujeres un lugar de cada tres en las listas. También posibles candidatos sugieren que un tercio de todos los cargos electivos y nombramientos del futuro gobierno sean para las mujeres, pero, como es de imaginar, tales proposiciones no salen de los partidos que tienen buenas chances electorales.

Todo parece de gran justicia, pero cabe preguntarse: cuando los sectores del poder partidario «ceden» un tercio —o un cuarto o la proporción que sea—, ¿por qué siempre está implícito que se trata del tercer, el sexto, el noveno lugar de la lista? ¿Por qué no puede ser el primero o el segundo? Porque el hecho de que una mujer encabece la lista de candidatos a diputados, senadores o concejales, parece ser una alternativa nunca prevista en la vida política argentina.

En 1991, la Argentina se convirtió en el primer país del mundo en incorporar una cuota de género en su legislación electoral. La iniciativa fue de un grupo de mujeres de la Unión Cívica Radical y del peronismo. Así, se sancionó la Ley 24.012 o de cupo femenino, que exige la nominación de un mínimo de 30% de mujeres con posibilidad de resultar electas en las cámaras de diputados y senadores.

PRIMERAS MUJERES DE LA POLÍTICA ARGENTINA

Alicia Moreau de Justo

Alicia Moreau de Justo fue un exponente de esas oleadas inmigratorias que conformaron la Argentina aluvial. Esta intelectual nació el 11 de octubre de 1885 en Londres. Sus padres habían sufrido la expulsión de Francia por su participación en la Comuna de París (1871). Así, hacia 1890 arriba a tierras argentinas, pasa su niñez en el barrio de Floresta.En 1920, Alicia Moreau se afilia al Partido Socialista en el que militará toda su vida. Cuatro años más tarde se casa con su líder Juan Bautista Justo y tienen tres hijos. (Ver Su Biografía)

Ana Zaefferer de Goyeneche

Ana Zaefferer de Goyeneche fue candidata a vicepresidenta de la República, pero por un partido que no podía aspirar a ganar las elecciones. El Partido Cívico Independiente y el candidato presidencial era Juan Bautista Peña.

Blanca Stábile

La  doctora Blanca Stabile comenzó a militar en la política en 1955 y   fue testigo y partícipe de la concepción de esa nueva corriente que encarnaron Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio. Justamente fueron ellos quienes la animaron a abandonar sus cátedras universitarias para que se dedicara de lleno a la política. Esta activa dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo fue coordinadora general de las actividades de la mujer en el plano nacional y miembro de la comisión política del Comité Capital. En el pasado fue electa diputada nacional, en las anuladas elecciones de 1962 en la provincia de Buenos Aires, y desempeñó otros importantes cargos en el seno del partido. «La mayor parte del mérito de que una mujer actúe en política se debe a un hombre», reconoce así el apoyo que le brinda su marido. «Detrás de una dirigente destacada —subraya— siempre hay un hombre».

Ana Rosa Serrano

Ana Rosa Serrano, dice: «El peronismo es la única fuerza política argentina que tiene una rama especialmente
dedicada a la mujer con autonomía propia y en igualdad de atribuciones con las otras dos ramas: la masculina y la gremial».
Fue diputada nacional peronista por la Capital Federal, y expresa: «Lo único que puedo decir es que no sólo somos sumamente importantes por el caudal electoral que representamos, sino porque fundamentalmente somos las que, de una u otra manera, educamos al hombre del mañana. Si nuestra aspiración es tener una sociedad justa y equilibrada como la que soñaron los grandes hombres del quehacer argentino, las mujeres tenemos que participar ya que ésa será la única forma de influir en las decisiones y ejecuciones de la política.»

María Elena Perrone

 María Elena Perrone cuando inició su participación política era una avanzada estudiante de la licenciatura de Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador. Pero no fue su única actividad: al contrario, la militancia política es el quehacer fundamental de su vida. Proveniente de una familia de antigua raigambre radical, entre cuyos antepasados se cuentan, incluso, fundadores del partido, ha sido siempre dentro de esta agrupación donde desarrolló ininterrumpidamente su accionar político. «Yo vengo de una familia de políticos —afirma—, como quien dice me he formado en el análisis político de la realidad. No es ése, por cierto, el caso de la generalidad de las mujeres, que suelen opinar, por efecto de la formación recibida, que la política es cosa de hombres». En su dilatada campaña en filas radicales, la señora Perrone ha enfrentando importantes responsabilidades y ocupado destacados lugares de lucha: convencional, delegada al Comité de Capital, candidata a concejal en 1973. «La mlitancia exige una gran dosis de esfuerzo, de sacrificios. Implica una permanente lucha, de todos los días.»

Irene Rodriguez

Irene Rodriguez: «Cuando pudimos participar de elecciones , el 50 por ciento de los concejales comunistas electos fuimos mujeres. Y de las dos fórmulas presidenciales que tuvo el PC argentino formamos parte mujeres: en 1951 Alara de la Peña acompañó a Rodolfo Ghioldi y ahora integro el binomio junto con Rubens Iscaro.» De las cien mil afiliaciones logradas por la agrupación , el 30 por ciento pertenece a adhesiones femeninas.
«La mujei —agrega la entrevistada— participa de los órganos de dirección general en todas las instancias. Tres mujeres formamos parte de la Comisión Política Nacional y además hay comisiones femeninas.» Irene Rodríguez sabe por experiencia —tiene dos hijos y tres nietos— que no es fácil para la mujer acercarse a la política. «El partido ofrece un puesto de lucha de acuerdo a la posibilidad y voluntad de cada simpatizante. Naturalmente, para la mujer todo es más difícil porque tiene que vencer mayores dificultades que el hombre, resabios y las condiciones concretas de vida: trabajo, atención del hogar, y cuidado de los niños».

Susana Pérez Gallart

Susana Pérez Gallart: A los 18 años y en filas de la UCR comenzó su actuación política. Cuando se produjo la escisión de esta agrupación, la hoy licenciada en Relaciones Públicas y secretaría de Prensa del Partido Intransigente se integró a la UCRI. Fue luego miembro de la Comisión Organizadora del PI, secretaría de Relaciones de su Bloque de Diputados y forma parte, en la actualidad, de la Comisión Nacional de Acción Política de dicho nucleamiento. En su análisis acerca de la participación política de la mujer y su inserción en el seno de los diversos partidos, la doctora Pérez Gallart hace hincapié en los antecedentes históricos que rodean la actuación pública femenina: «Históricamente, no sólo en la República Argentina sino en todos los países, los partidos políticos han sido un feudo exclusivo del sexo masculino. La mujer quedaba relegada a otras actividades: la casa, los hijos, eran sus deberes exclusivos y excluyentes. Podía, en casos excepcionales, desarrollar algún tipo de actividad política pero ella se desenvolvía siempre en los niveles subalternos, secundarios. Por otra parte, esas actitudes excepcionales, eran miradas críticamente por los diversos sectores
sociales.

Mejide

Graciel Fernandez Mejide: es una activista de derechos humanos y política argentina. Cobró prominencia como activista por los derechos humanos durante el Terrorismo de Estado del autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional», cuando su hijo, estudiante de 17 años, desapareció en una operación gubernamental clandestina. Formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a partir de 1983, y fue luego una de las principales dirigentes del Frente País Solidario (Frepaso). Tras encabezar el triunfo electoral de la recién formada Alianza en la provincia de Buenos Aires, disputó las elecciones internas por la presidencia de la Nación con el candidato radical Fernando de la Rúa. En octubre de 1999 fue candidata de la Alianza a Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Formó parte del gabinete ministerial de Fernando de la Rúa, pero renunció, retirándose prácticamente de la vida política desde la desaparición del Frepaso y la Alianza.

Chiche Dualde

Hilda «Chiche» Duhalde: Nacio en 1946, casada con Eduardo Duhalde, ex presidente de la Nación. Es una política y docente argentina, ex primera dama y exsenadora por el partido Peronismo Federal. En 1997 fue electa diputada, representando a la provincia de Buenos Aires, cargo para el que fue reelecta en 2003. En las elecciones de 2005 fue elegida senadora por la misma provincia por el Partido Justicialista, el cual concurrió a elecciones dividido.

Otras mujeres argentinas que ocupan u ocuparon un cargo poliítico de gerarquía en la estructura política nacional:

Cristina Fernández de Kirchnner ocupó por 8 años el cargo de Presidente Nacional, Gabriela Michetti es la actual vicepresidente de la Nación, María Eugenia Vidal es la gobernadora de la mayor provincia argentina y Elena Highton es la representante del género femenino en el máximo Tribunal de Justicia. Patricia Bullrich, en Seguridad, y Carolina Stanley, en Desarrollo Social, son las figuras femeninas que ocupan cargos jerárquicos en el gabinete del Gobierno actual.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – La Política y La Mujer –

La Educación Militar Valores, Principios y Doctrina Nacionalista

La Educación Militar Argentina

Las raíces de la conflictiva relación entre los militares y la democracia  probablemente se encuentran en la educación recibida a lo largo de su carrera, que va moldeando los rasgos profundos de sus personalidades, definiendo sus opiniones, sus actitudes básicas, sus valores. ¿Hasta qué punto ellos son compatibles con su adaptación a un sistema democrático?

Las tres últimas décadas han visto en América Latina excepcionales progresos en lo que refiere a relaciones cívico-militares.  El fin de las dictaduras  militares durante la década de 1970 y los años 1980, y la llegada (o retorno) de la democracia, ha sido considerado como uno de los momentos más  importantes para el progreso de la región desde su  independencia. La democracia se ha convertido en  un objetivo, al menos declarado, de toda la región, e incluso los gobiernos más autoritarios han tenido  que encontrar maneras de hacer sobrevivir procesos democráticos como elemento central de su vida política.

En medio de toda esta actividad positiva que se ha producido casi de forma generalizada, aunque con importantes excepciones, se dio la concreta subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil y constitucional. Esas mismas  Fuerzas Armadas, sin embargo, cuando se trata de la reforma de sus sistemas universitarios militares, han estado menos ansiosas por avanzar rápidamente hacia el cambio y reforzar la democracia a través de la preparación de los  futuros oficiales. (Ver Un Apunte)

La formación de los jóvenes: Lo más importante de la formación militar se realiza en el Colegio Militar, en la Escuela Naval o en sus equivalentes. Los jóvenes cadetes entran allí en la edad en que más permeables son a las influencias, con su personalidad aún no totalmente definida. El aislamiento del medio civil, con el cual los contactos se reducen al mínimo, ayuda en esa intensa tarea de moldeamiento de la personalidad, de adaptación a las exigencias de la vida militar, de adecuación a sus pautas y valores.

Colegio Militar

Hasta ahora la educación de los militares argentinos no ha enfatizado en las ventajas de la democracia. No es de extrañar entonces que las actitudes básicas de muchos de los oficiales de las fuerzas armadas presenten alguna incompatibilidad con el régimen democrático.

En esta educación —y debido a una tradición muy arraigada en nuestro Ejército—tienen una gran importancia los aspectos formales; saludos, fórmulas y ceremonial, todo lo que constituye la etiqueta militar y define los rasgos institucionales, recibe particular atención, en tanto se relaciona con una concepción rígidamente jerárquica y hasta estamental del servicio.

El resto de la enseñanza está básicamente orientada a la formación del combatiente, de modo que la educación general, la que contribuye a la formación integral de la persona, que podría atenuar al rigor de la formación profesional, es particularmente débil. No hay, ciertamente, una preocupación mayor por las humanidades y por la adquisición de ideas y valores universales, que trasciendan lo castrense.

La Historia, —la «maestra de la vida» de los antiguos— «será considerada con la mayor amplitud demostrándose cómo la Argentina ha llegado al puesto que ocupa entre las naciones de América, examinando su situación política, y la acción de los grandes hombres», dice un texto militar de 1918, que cita Alain Rouquié. En esta historia que se quiere tan donaría.

Doctrina política. De él, Rouquié ha extractado un párrafo revelador. Luego de denunciar la violación del «orden natural por el liberalismo, antecámara del bolcheviquismo«, Genta aboga por una «educación cristianocéntrica, patriótica, tradicionalista y jerárquica» y se pronuncia por una dictadura militar, «necesidad absoluta para salvar al país del sufragio universal… elección inorgánica, niveladora y anónima… prostitución universal».

También están los profesores civiles de los institutos militares, generalmente reclu-tados en los ateneos, círculos o sociedades ultranacionalistas, constituidos precisamente para hacer llegar ese mensaje a las fuerzas armadas. De esos círculos provienen luego los técnicos, los asesores, los consejeros. Su discurso tiene tres o cuatro rasgos básicos, cuya machacona repetición termina siendo eficaz.

En primer lugar, el anticomunismo radical, que se une a la apelación a las fuerzas armadas como escudo contra su avance. Luego el elitismo, la reivindicación de los valores de las auténticas minorías dirigentes, contra la ignorancia de las masas. A esto se unen el hispanismo, el catolicismo integrista y preconciliar, y hasta la apelación a una concepción heroica de la vida, que encuentra en la muerte sus más altos valores. Todo esto constituye el mensaje antiguo y tradicional; el moderno, en cambio, suele adoptar el lenguaje de la geopolítica, denuncia el avance del imperialismo y legitima la búsqueda del «espacio vital» para la comunidad nacional.

Las actitudes básicas: El oficial, en su carrera de joven cadete a maduro jefe superior, es acosado y bombardeado con todo tipo de mensajes que, aunque difieren en sus orígenes, coinciden en su mayoría ,en la opinión negativa sobre la organización democrática de la sociedad civil. No es de extrañar entonces que las actitudes básicas de muchos de los oficiales de las fuerzas armadas presenten alguna incompatibilidad con el régimen democrático.

En primer lugar, el espíritu de cuerpo, que la institución se encarga tan celosamente de arraigar, deriva en una acendrada convicción acerca de la superioridad de la institución militar sobre la sociedad civil, en términos de eficacia y coherencia. Desde esa perspectiva, es notoria la poca capacidad de los militares para comprender plenamente la heterogeneidad de la sociedad, su carácter intrínsecamente conílictivo y su transformación permanente. Tales rasgos suelen ser considerados, ya como signos de anarquía, ya como testimonios de una nefasta subversión.

Acostumbrados a la uniformidad y jerarquía de la institución, el pluralismo democrático suscita en muchos de ellos el reclamo de la unidad y la eliminación de las disidencias, mientras que el descubrimiento de la evolución de la sociedad —tanto sea en sus aspectos básicos como en otros tan superficiales como una moda capilar— origina un rechazo, la exigencia del quietismo y la conservación de unos valores que acostumbran a identificar —sin que esté claro por qué— con lo que llaman «nuestra tradición occidental y cristiana».

Si les cuesta comprender cómo funciona la sociedad, más difícil les resulta entender su comportamiento político. Todo el funcionamiento de las fuerzas armadas se apoya en el principio de la subordinación, en la existencia de quien manda y quien obedece, en el principio de que la comprensión general de las situaciones sólo reside en el nivel más alto de la decisión.

Por otra parte, la concepción militar, inculcada en las escuelas profesionales y poco balanceada con una adecuada formación general, acostumbra a dividir a los actores políticos, igual que en la guerra, en dos sectores inconciliables: amigos y enemigos.

A partir de estas premisas, es difícil entender la política, que es el arte del diálogo, la negociación y la transacción, el ámbito de los medios tonos y los grises. Menos aún, es posible admitir que el de la política sea el mundo de la participación, la discusión igualitaria y la elaboración del consenso a partir del disenso. No extraña, entonces, que reiteradamente las primeras medidas de los gobiernos militares apunten a suprimir por decreto el mundo de la política. No extraña, tampoco, que los militares con real  capacidad política puedan ser contados con los dedos de las manos.

Tales son las raíces del mesianismo militar, y de una política que, reiteradamente, tiende a romper el juego democrático. Quizás haya llegado la hora en la que el mundo de la democracia imponga sus propios principios en el ámbito de la formación militar.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Los Militares y La Democracia – Educación Militar –

Intervencion de los Militares en la Política Argentina Doctrina

Intervención de los Militares en la Política Argentina
La Doctrina Que La Justifica

Antecedentes de los militares en política: La participación de los militares en la política no es cosa nueva. En los primeros años que precedieron a la declaratoria de la Independencia y en los períodos siguientes de luchas intestinas y de afirmación de la vida institucional, generalmente se daba en un mismo individuo el doble papel de hombre de armas y de estadista. Aunque muchas veces eran militares improvisados, obligados por las circunstancias políticas, un rápido repaso por la galería de nuestros proceres bastaría para demostrar esta afirmación como cierta.

Los caudillos del interior jugaron un parecido doble papel. Más adelante, Sarmiento, Mitre, Roca, serán ejemplos acabados de esa complementación de jefe militar y político al mismo tiempo.

intervencion militare en argentina

Con el decantamiento de las formas de democracia, los campos se fueron delimitando con mayor claridad y las funciones que correspondían asumir en la sociedad a ambos sectores, los civiles y los militares, también se fueron iluminando. La conducción política correspondía, sin duda alguna, a la civilidad.

La Constitución siempre lo había determinado con claridad: las fuerzas armadas son el brazo militar que debe defender la soberanía, pero en todo se subordinan ai poder civil. Tanto dependen de éste que el Presidente de la República es considerado el jefe máximo de dichas fuerzas.

Las esporádicas apariciones que después de 1930 fueron realizando los militares como tales —unas veces por propia voluntad y otras porque fueron a buscarlos— dejaron de ser formas de participar en la política y se transformaron en formas de irrumpir en ella. Irrupciones poco benéficas, en realidad y preñadas siempre de paternalismo y mesianismo.

Frente a esa forma militar de hacer política —a todas luces ilegal— hay también otra larga tradición rebosante de militares, que, despojados de esa investidura actuaron políticamente.

Las filas de casi todos los partidos contaron y cuentan con algunos militantes de extracción castrense. Por otra parte, es innegable la influencia fundamental que las fuerzas armadas han jugado en la vida política de nuestro país. Baste para ello recordar que los dos únicos presidentes constitucionales que en los últimos 50 años cumplieron totalmente su mandato en la Argentina, —Agustín P. Justo y Juan  Perón—, eran generales.

Durante el segundo gobierno peronista (1952-55), fue un marino, el almirante Alberto Teissaire, quien accedió a la vicepresidencia de la Nación a través de la compulsa electoral de 1953, después de haber ocupado una banca de senador nacional y presidido la cámara alta entre 1946 y 1952.

En años anteriores habían sido dos militares radicales, Atilio Cattaneo y Gregorio Pomar, los militantes políticos más famosos de extracción castrense.

Años después, en 1963, fue el general Pedro Eugenio Aramburu (presidente de facto entre 1955 y 1958) quien se presentó a elecciones nacionales encabezando la fórmula presidencial del partido Unión del Puebio Argentino (UDELPA), uno de cuyos diputados electos seria el capitán de navio (retirado) Francisco G. Manrique.

Este último se postularía diez años después para la presidencia de la Nación, al frente de la fórmula de la Alianza Popular Federalista (PF-PDP). En esas mismas elecciones, las de 1973, hubo también otro candidato militar, esta vez surgido de la Fuerza Aérea: el brigadier Ezequiel Martínez, cuya postulación fue promovida por el general Alejandro Agustín Lanusse, entonces presidente de facto y frustrado aspirante a la militancia política.

Las ideologías antidemocráticas
Entre las fuerzas armadas han tenido siempre mucha resonancia las ideologías antidemocráticas, particularmente las de inspiración fascista en sus diversas variantes. Esto no es privativo de nuestro país. Samuel Huntington ha señalado, en El soldado y el Estado.

Teoría y práctica de la relación entre lo civil y lo militar, las afinidades existentes entre la ética militar y la ideología fascista, y particularmente la común concepción de un «hombre débil, malo e irracional, que debe ser subordinado al grupo».

En nuestro país, las diferentes ideologías fascistas tuvieron mucha difusión: el elitismo  de Maurrás, el fascismo de Mussolini, el nazismo en alguna medida, el franquismo luego. Todo esto sedujo a algunos de nuestros intelectuales y a muchos de nuestros militares, quienes encontraban afinidad con ese tipo de discurso, heroico y reaccionario a la vez.

En 1922 Leopoldo Lugones anunció el advenimiento de «la hora de la espada». Poco después, con la sublevación militar de 1930, el gobierno nacional proclamaba públicamente su adhesión a muchos de esos principios, aun cuando luego retomaran el control los grupos conservadores más tradicionales.

La influencia del nacionalismo creció en las fuerzas armadas al calor del ascenso mundial del nazismo y el fascismo. Se descubre su inspiración en los revolucionarios de 1943 y aun en muchos aspectos del propio. Perón.

Después de 1955 —cuando el nacionaiismo tiene otro momento de gloria durante la presidencia de Lonardi— permanece algo en segundo plano, aunque siempre pronto a reaparecer a través de ciertos textos y proclamas.

La ideología nacionalista adopta diversas formas. En algunos casos, predominan en ella los contenidos tradicionalistas, hispanistas y católicos, orientados a justificar el inmovilismo social y la imposición de gobiernos autoritarios.

En otros casos, es un aditamento a propuestas orientadas al desarrollo económico autárquico, con fuerte énfasis en las industrias de base. A veces, se apela a la unión de las fuerzas armadas con el pueblo, y se propone un programa movilizador muy apartado del nacionalismo reaccionario.

Pero sobre todo, el nacionalismo ha servido para reforzar la antigua cruzada anticomunista (ya hoy casi olvidada), combatiendo a la corriente de pensamiento a la que se atribuye su origen: el liberalismo. No es raro oír —en el discurso militar y en el de los civiles que lo inspiran— que el principio de todos los males se halla en la Revolución Francesa —difusora de los Derechos Humanos—, y aun en el siglo V antes de Cristo, momento en el que, como es sabido, nació en Grecia la democracia.

En el seno de las fuerzas armadas, la ideología nacionalista está en permanente pugna con la llamada liberal. Tal la raíz del enfremamiento entre Uriburu y Justo, entre Lonardi y Aramburu, o entre Onganía y Lanusse, por citar los casos más conocidos.

Pero es dudoso que esta corriente liberal, vinculada con el conservadurismo clásico, sea realmente afín con la democracia. En la década del 30 sustentó en realidad a la llamada democracia fraudulenta, y luego de 1955 a un largo período de democracia viciosa, que proscribía al partido mayoritario.

En la actualidad, la corriente llamada liberal pone el acento, antes que nada, en la libertad de empresa, es decir en una política económica que atienda a los intereses de los grandes empresarios, y que incluso utilice la intervención del Estado en la economía para allanarle dificultades.

Al igual que los grupos civiles en los que se apoya, quienes se identifican con esta corriente han separado progresivamente el liberalismo de la democracia. Lo que ha de buscarse —sostienen— no es el triunfo de la «voluntad colectiva», ignorante y fácil presa de la demagogia, sino el dominio de la «razón colectiva», es decir de la voluntad de los bienpensantes.

En este caso, las ideologías dominantes entre las fuerzas armadas han seguido el mismo camino que sus homologas civiles, para quienes la democracia ha dejado de ser un valor en sí mismo.

Las actitudes profundas

Estas ideologías tienen particular resonancia en el ámbito militar, pues son afines con ciertas actitudes profundas, enraizadas en la formación misma de sus miembros. Espíritu de cuerpo, valoración de la jerarquía y la subordinación, maniqueísmo, son actitudes que moldean una cierta visión de la sociedad —y sus conflictos— y del modo de gobernarla y dirigirla.

La sociedad civil se les aparece como esencialmente desorganizada y anárquica, carente de objetivos y metas comunes, y presa de la lucha facciosa. Todo ello —se piensa— la deja indefensa frente a la agresión subversiva, que es concebida como una suerte de infección provocada por agentes externos.

La eliminación de la enfermedad requiere, además de antibióticos y eventualmente extirpaciones, de una reforma profunda de la sociedad, que la fortalezca frente a la agresión, y que sólo puede ser realizada por la única institución que conserva su orden en medio del caos.

Convencidos de ser los salvadores de la patria —pues el mesianismo es otra de las actitudes hondamente arraigadas en ellos—, los militares se proponen organizar y unificar a la sociedad, acallar las voces discordantes y concitar la adhesión de sus partes sanas en pro de ciertas metas comunes, como la concreción del «destino de grandeza».

Para ello, es necesario estructurar la sociedad caótica según el modelo de las fuerzas armadas, mediante organizadones fundonalmente especializadas y jerárquicamente articuladas, tal como lo propone el mensaje corporativista propio de la. mayoría de las ideologías nacionalistas.

Sobre todo, es necesario restaurar el principio de autoridad. Tal como ocurre en las fuerzas armadas, no se trata simplemente de la decisión inconsulta del superior; por el contrario, lo propio de este es recabar opiniones de sus subordinados y tenerlas en cuenta.

Pero en la autoridad superior reside la racionalidad adecuada para integrar esas visiones parciales y transformarlas en una decisión general, que una vez tomada debe ser acatada sin discusión por los subordinados. Nuevamente, la visión militar y el mensaje corporativsta coinciden en esta perspectiva que es diametralmente opuesta de la democrática.

Las grandes doctrinas
Las ideologías recibidas y las actitudes profundas de los receptores confluyen en las grantes doctrinas militares, suerte de marco estratégico global que da sentido a la conducta militar, que ayuda a la formación de los miembros de la institución y legitima su acción a los ojos del resto de la sociedad.

Estas doctrinas se elaboran en los niveles superiores, y son difundidas en instituciones destinadas a jefes y oficiales de alta graduación.

Aunque conservan ciertos rasgos básicos, estas doctrinas se van adecuando a las épocas.

En los últimos cincuenta años pueden individualizarse dos o tres grandes doctrinas: la de la nación en armas, la de la seguridad y el desarrollo nacional y —como variante de aquélla— la de la seguridad nacional, a secas.

La doctrina de la nación en armas es propia de la época de las guerras mundiales, y madura durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la institución militar comienza a preocuparse seriamente por la situación del país en un mundo que las grandes potencias se estaban repartiendo.

Se pregunta cómo podría prepararse el país para el caso de no poder evitar verse envuelto en la guerra. La inquietud central pasaba por la escasa autonomía de la organización económica, dependiente de exportaciones e importaciones.

Las tropas rebeldes hacen su entrada triunfal en Buenos Aires en medio de los vítores y pañuelos en alto (1955).

También preocupaba la posible existencia de disidencias internas, de conflictos que debilitaran a la nación frente a sus enemigos.

Así, lo que empezó a ser conocido como Doctrina del Estado Mayor puso el acento en primer lugar en todos aquellos sectores de la economía que tuvieran que ver con la autarquía nacional: combustibles, acero, productos químicos y petroquímicos, que requerían para su desarrollo del estímulo o aun de la dirección del Estado.

También, en las propuestas políticas que aventaran el peligro de la disidencia interna, y especialmente la de los sectores trabajadores. De alguna manera, la fórmula política peronista se ajustó a los requerimientos de esta doctrina.

Las condiciones mundiales variaron a lo largo de la década de 1950. El conflicto se polarizaba ahora entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, y para el país la independencia y la neutralidad no sólo eran imposibles sino que ni siquiera eran deseables.

El triunfo de la Revolución Cubana, sobre todo, avivó para los sectores propietarios y para las fuerzas armadas el fantasma de la subversión social.

La nueva doctrina militar no ponía ya el acento en la independencia nacional frente a cualquier injerencia externa sino en la salvaguarda de las «fronteras ideológicas». Estas debían separar a nuestra sociedad de un enemigo que actuaba desde adentro y que, muy genéricamente, se denominaba «comunismo».

En la década del sesenta se acostumbraba a pensar —dentro y fuera de las fuerzas armadas— que la raíz del problema estaba en el «subdesarrollo» y que en consecuencia una política que alentara el crecimiento de la economía, asegurara el empleo y niveles de ingreso adecuados para los trabajadores, alejaría el fantasma de la subversión.

Para ello era lícito y deseable recurrir al apoyo de los capitales extranjeros, como lo propuso el desarrollismo frondicista y, en una versión algo distinta, el programa del ministro Adalbert Krieger Vasena en 1967.

Pese a sus diferencias, había, para las fuerzas armadas un elemento común: el Estado debía remover los obstáculos para el desarrollo de las empresas, y por esa vía, eliminar el conflicto de la sociedad. Si los civiles eran incapaces de realizar esa tarea, las fuerzas armadas debían sustituirlos .Tal la doctrina de 1966.

Los resultados no fueron los esperados. Las políticas económicas, más que atenuar los conflictos, parecieron darles una gravedad extrema, sobre todo en los años que van de 1969 a 1976.

En consecuencia, el tema del desarrollo pasó a segundo plano, y los esfuerzos se concentraron en garantizar una seguridad interior que juzgaban amenazada y frente a la cual no cabían ya las soluciones indirectas, como el estímulo al desarrollo económico. Era necesario intervenir a fondo y extirpar el mal de raíz.

Los llamados grupos subversivos constituyeron la justificación ideal de una intervención, la que fue mucho más allá de ellos y se propuso disciplinar a la sociedad, eliminando toda disidencia.

En este punto, la doctrina de la seguridad nacional no sólo hizo tabla rasa con la democracia política: también acabó con las normas que, desde la organización del país, regulaban el funcionamiento de la sociedad civil y garantizaban los derechos individuales.

En nombre de la seguridad, se creó un nuevo poder, independiente e incontrolado, que se arrogó el derecho de tutelar a todos los ciudadanos, sin restricción de medios y recursos. Como nunca, la doctrina y la práctica militar quedaron alejadas de la forma y el fondo de la democracia.

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No sólo para derrocar gobiernos legalmente constituidos han salido los carriers a las calles de Buenos Aires. El desplazamiento del que se observa en la fotografía se debió al golpe que derrocó al general Onganía.

Qué hacer
Para un gobierno constitucional, ignorar el problema supone la seguridad del derrocamiento a no muy largo plazo. Aceptar las cosas como están y subordinarse al poder militar implica, en cambio, perder su legitimidad frente a la sociedad civil. Parecería que la única solución consiste en reformar, de algún modo, las relaciones entre las instituciones militares, la sociedad y el Estado, lo que supone, también, reformar a la propia institución militar.

El momento parece propicio, pues el consenso general de que algo debe hacerse para evitar nuestra clásica ciclotimia política, se agrega la convicción de muchos militares, quienes a la luz del desempeño de nuestras fuerzas armadas en el reciente conflicto con Gran Bretaña, creen que algo al menos debe ser cambiado.

Lo primero por hacer es la recomposición misma del sistema político, que debe demostrar su eficacia para dirigir a la sociedad. Debe quedar claro que por allí, y no por los factores de poder que actúan a sus espaldas, pasa la facultad de decisión. Simultáneamente, los distintos grupos políticos deben renunciar definitivamente a apelar a las fuerzas armadas para dirimir sus conflictos.

En todos debe arraigar la idea de que la consolidación de un gobierno civil es el objetivo absolutamente prioritario, más allá de quien lo encabece ocasionalmente.

El segundo paso consiste en la desmilitarización de la sociedad y en la restitución de las fuerzas armadas a sus funciones específicas. Los empresarios deben dejar de recurrir a los militares influyentes —más aún, cuando un correcto gobierno civil recorte esas «influencias»— y los puestos públicos, en la administración o en las empresas, deben volver a manos de civiles.

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Aramburu abraza a Frondizi después de haberle entregado el mando.
Luego éste se vio hostigado durante buena parte de su presidencia hasta que un nuevo golpe lo derrocó.

Pero, más allá todavía, es necesario proyectar la reforma de las fuerzas armadas, lo que en muchos casos significa simplemente volver a las viejas y sanas costumbres. Estas deben desentenderse de los problemas políticos y concentrarse en su desarrollo técnico.

Probablemente deban renunciar al sistema de conscripción general, útil como herramienta de control social pero poco adecuado para lograr un funcionamiento eficaz.

La propia educación militar debe ser revisada y adecuada para que, a través de ella, se insufle en los futuros oficiales una actitud positiva hacia la democracia.

Lo fundamental, sin embargo, es replantear las relaciones entre el poder político y las fuerzas armadas.

La cuestión de la defensa nacional, y todo lo que ello implica, debe ser resorte exclusivo del poder político, sin que ello signifique ignorar las opiniones autorizadas, y entre ellas las de los propios militares.

El poder político debe recuperar el control directo de aquellas herramientas, como la policía, las restantes fuerzas de seguridad y aun los servicios de informaciones, que cumplen una función de apoyo al Estado y no están vinculados con la defensa exterior.

Finalmente, las fuerzas armadas deberían ser redimensionadas para las necesidades reales de una defensa nacional que no tiene que implicar planes expansionistas sino, simplemente, la seguridad frente a la agresión externa.

La propuesta es ambiciosa, difícil de llevar a la práctica, y más difícil aún será hacerla aceptable para los interesados. Sin embargo, parece esencial para que una salida política lleve a la vigencia de la democracia real y duradera.

Ver: Educación de los Militares

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Los Militares y La DEmocracia

 

El Constitucionalismo Social Origen Objetivos y Concepto

El Constitucionalismo Social – Origen y Concepto

La aplicación de innovaciones técnicas a la producción de bienes que se operó desde la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra y que primero se extendió a parte de Europa y a los Estados Unidos para hacerlo después a otros países del mundo, es un fenómeno al que se conoce como la Revolución Industrial. La Revolución Industrial permitió, en un proceso aún no concluido, la utilización de máquinas que reemplazaron a la producción artesanal del hombre. Esto posibilitó que fuera elaborada una mayor cantidad de bienes, con menos trabajo, en menos tiempo y a precios más baratos.

Como contrapartida, el excesivo afán de lucro y un desenfrenado individualismo provocaron repercusiones negativas en lo social. Se desvalorizó la dignidad del trabajo humano y se puso el acento sólo en su valor económico. El hombre comenzó a ser visto sólo como consumidor o productor y su capacidad de trabajo, como una mercancía más, despojada de sus rasgos de humanidad.

La consecuencia fue un grave deterioro de la persona del trabajador, derivada de la aplicación de largas jornadas de trabajo, condiciones laborales insalubres, hacinamiento en las viviendas y marginación de las posibilidades de capacitarse y de desarrollar su personalidad. La realidad ponía en evidencia que las graves condiciones impuestas al trabajo parecían dejar de lado la condición humana de quien lo realizaba.

Saludables reacciones nacidas dentro del mismo liberalismo y los aportes de las corrientes socialistas y de la doctrina social de la Iglesia Católica, unidas a la defensa de los derechos sociales efectuada por las organizaciones de trabajadores, contribuyeron, en primer lugar, a poner límites a esa situación, y luego, a establecer una convivencia armónica entre el capital y el trabajo.

Fue en la primera postguerra mundial adquiere auge una forma de constitucionalismo a la que se calificó como constitucionalismo social. El constitucionalismo social encuentra expresión en la constitución de México de 1917, pero no cobra ejemplaridad universal hasta que lo difunde la constitución alemana de Weimar en el año 1919.

El constitucionalismo moderno o clásico que, a partir de fines del siglo XVIII logra un carácter ecuménico, se propuso organizar el Estado sobre la base de un fin específico muy concreto, cual era el de proteger la libertad y los derechos del hombre. Limitar al Estado y deparar seguridad al individuo frente a él, fueron las dos características fundamentales con que aquella organización intentaba procurar el fin declarado.

Cuando en la segunda década de este siglo irrumpe el constitucionalismo social, la óptica cambia: no se trata de abolir o menospreciar lo que de rescatable se admitía en el anterior constitucionalimo, sino de ampliarlo con nuevos contenidos; hay que añadir y no amputar.

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El constitucionalista Germán Bidart Campos señala que «es la superación del liberalismo. Cuando el constitucionalismo entiende esa superación como un acercamiento al socialismo, o cuando directamente se pliega a él, la pérdida de los contenidos liberales del contitucionalismo clásico ya nos coloca ante una situación distinta: se deja de lado la valorización de la libertad y de los derechos individuales, que desaparecen de la finalidad del Estado, para reemplazarlos por pautas diferentes».

Cuando Venustiano Carranza asume la presidencia de México debió enfrentar la oposición de dos guerrilleros que habían acumulado mucho poder y que reclamaban una reforma agraria y el fin de la injusticia social: Emiliano Zapata en el sur. y Pancho Villa en el norte. En 1917, Carranza intenta consolidar su poder redactando una nueva Constitución. Para aquella época era un documento muy liberal que incluía un número de temas que facilitaban el trabajo, como el derecho de huelga, la jornada laboral de ocho horas, igual remuneración a igual trabajo, etc. La Constitución pretendía, incluso, deshacer las haciendas y distribuir la tierra entre los campesinos.

El constitucionalismo social se maneja con una pluralidad de lineamientos, que sin pretender agotar taxativamente, los estudiosos del tema clasifican así:

a) inclusión en las constituciones formales de una declaración de derechos «sociales» y «económicos», que abarcan el ámbito de la educación, la cultura, la familia, el trabajo, la asociación profesional o sindical, la propiedad, la economía, la minoridad, la ancianidad y la seguridad social, entre otros temas,

b) regulaciones en torno de la llamada cuestión social, que se refiere a la situación del hombre en función del trabajo y a las relaciones entre el capital y el trabajo, clases sociales y factores de producción, empleadores y trabajadores, sindicatos y Estado.

En nuestro país Nuestra Constitución, que data de 1853, surgió en una atmósfera que estaba muy lejos, en el tiempo, de la que iba luego a respirar el constitucionalismo social del siglo XX. Es imposible, entonces, pretender que los contenidos de éste aparecieran expresamente en las normas de 1853. Pero, debe quedar bien en claro que la omisión de normas como las que hoy abundan en constituciones contemporáneas no quiere decir que la Constitución de 1853 resulte impermeable al constitucionalismo social.

Al contrario, la Constitución del 1853 no se le opone en ninguna de sus normas ni en la interpretación que de la Constitución hizo y hace el derecho judicial. No impide que la legislación reciba sus contenidos, tiene flexibilidad y dinamismo para ser interpretada en forma tal que no contradiga aquellos principios y tampoco se les opone en su ideología o filosofía política.

En nuestra Carta Magna, algo del constitucionalismo social fue incorporado finalmente —tras un intento en 1949— en la reforma de 1957, en el artículo 14 bis.

Al igual que ésta, las constituciones provinciales que contienen normas de carácter social son posteriores al año 1957. Por ejemplo, la Constitución de
Neuquén, en el capítulo segundo, trata de las garantías sociales: «El trabajo es un deber social. Las leyes asegurarán al trabajador una existencia digna. También asegurará al trabajador la libre elección de su trabajo, salario mínimo, vital y móvil, las vacaciones pagas, prohibición de la ocupación de menores de 16 años y de mujeres en tareas insalubres y peligrosas. Se reconoce el derecho a la huelga y la defensa de los derechos e intereses por medio de la acción gremial».

La Constitución de Misiones, en su título tercero de la primera parte, trata de los derechos sociales. Entre ellos el derecho al trabajo, a las vacaciones pagas, al salario mínimo, vital y móvil, la libre organización de los gremios.

El derecho de los trabajadores al seguro social integral e irrenunciable. La ley asegurará la protección de la familia. El amparo a la maternidad, a la infancia, a la minoridad. Y así, todas las provincias que se formaron en 1957 (Chaco, Formosa, Misiones, Chubut, Santa Cruz, Río Negro, La Pampa y Neuquén) tienen partes especiales dedicadas al régimen social en que tratan al hombre en sus relaciones de familia, de trabajo, de educación, es decir a su función como integrante de la sociedad.

A partir de este nuevo concepto  las constituciones comenzaron a enunciar:

■ los derechos del trabajador, (por ejemplo, trabajar en condiciones dignas, tener una retribución justa, descanso diario y semanal, vacaciones, protección contra el desempleo y los despidos arbitrarios);

■ los derechos de la seguridad social como cobertura por enfermedades o invalidez, protección a la maternidad y a la vejez, acceso a la vivienda, al esparcimiento, a la educación y a la cultura, etcétera;

■ los derechos de las organizaciones sindicales, como la defensa de los intereses de sus integrantes, la posibilidad de participar en negociaciones colectivas o de adoptar medidas de fuerza, como la huelga.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II
Educacion Cívica 2 EDit. Santillana – Secundaria – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet y Otros

Formas de Ejercer Presión Política en los Gobiernos Factores de Poder

Formas de Ejercer La Presión Política en los Gobiernos- Factores de Poder

GRUPOS DE PRESIÓN: En la actividad política la expresión natural está representada por los partidos. Aún en los regímenes autocráticos existe el partido político organizado, aunque aquí solamente está autorizado uno solo para ejercer esta actividad, por lo que para él la conquista del poder no representa un objetivo.

En las democracias liberales, la razón fundamental de la existencia de los partidos políticos es la conquista del poder y su ejercicio. Pero a su vez, logrado este objetivo, el poder no se convierte en patrimonio exclusivo del partido triunfante en las elecciones. Junto a los partidos políticos, actúan en la sociedad lo que se denomina «grupos de presión».

Mientras que el objetivo de los partidos es la conquista del poder, el de estos es influir sobre él. El móvil de los grupos de presión no es entonces el ejercicio directo del poder, ni tampoco el compartirlo, sino actuar sobre él e influir en los hombres que lo ejercen.

Esta gravitación de los grupos de presión sobre el poder, se da de muchas maneras y con diferentes grados. En algunos casos, estos grupos tienen representantes a través de los partidos en los parlamentos. Es claro que esta situación existe de un modo encubierto y secreto. Pero también los grupos de presión actúan en forma abierta y su actividad es por todos conocida.

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Formas de ejercitar la presión: En cuanto a la dirección de la presión, tanto puede ejercitarse de arriba hacia abajo, como de abajo hacia arriba. Ejemplo de presión descendente es el caso del presidente de la República que presiona a su partido político, o a su bloque legislativo para que las Cámaras voten una ley determinada, o apoyen la orientación de su política. Ejemplo de presión ascendente es el de un grupo sobre cualquier autoridad, o el de un ministro sobre el parlamento.

En cuanto a los destinatarios de la presión, debemos advertir que la corriente puede ir directamente encaminada al poder oficial; por ejemplo, la de un sindicato sobre el poder ejecutivo es presión directa; o bien indirectamente, recurriendo al poder oficial a través de otra fuerza social; por ejemplo, la presión de un sindicato sobre un partido político para que apoye sus reivindicaciones en el Congreso es presión indirecta.

chiste politico

En general, podemos decir que la presión entre órganos estáfales es siempre directa porque su destinatario inmediato está dentro del mismo poder, aun cuando tal vez esa presión se derive luego hacia el órgano que decide en definitiva; por ejemplo, una repartición pública presiona a un ministro para que obtenga aumento de salarios por parte del presidente de la república.

En lo que atañe a la duración de la presión, puede ser permanente, transitoria, ocasional, latente, etc. Es permanente la del partido político gobernador sobre el ejecutivo y el Congreso; transitoria, la de un grupo de interés en el momento en que se debate una ley que ló afecta-por ejemplo, los jubilados al tratarse el aumento de sus beneficios-; ocasional, la de los transeúntes callejeros aue reaccionan contra la policía para que deje en libertad a una persona que acaba de ser detenida en una manifestación; latente, la que, como vigilancia de la moralidad, puede ejercer una liga religiosa, con cuya colaboración debe contar el gobierno para sancionar cualquier medida que tenga atingencia con la moral; en este caso el gobierno sabe que no puede permitir exhibiciones indecorosas en los espectáculos públicos, porque tal asociación va a desatar una campaña en contra y va a presionar para la derogación de esas medidas.

En cuanto a los métodos, la presión puede ir desde la simple petición condicionada hasta la violencia; por ejemplo, un grupo presiona a un partido para que apoye una ley de su interés, prometiéndole caudal electoral; el primer ministro presiona al presidente para que disuelva las Cámaras, amenazando con presentar su renuncia; el bloque mayoritario del parlamento presiona al poder ejecutivo para que separe del gabinete a un ministro, anunciando que en caso contrario el partido desafiliará al propio presdiente y le retirará todo su apoyo en la gestión de gobierno; una organización extremista coloca bombas en los colegios privados para lograr que el gobierno retire su aprobación a la enseñanza libre, etc.

En todos estos ejemplos vemos cómo la presión conoce diversos grados de intensidad; en algunos es leve; cuando un grupo de interés dice a un partido político: votaré tus candidatos con la condición de que apoyes este proyecto de ley queme beneficia, la presión radica en la influencia que sobre el partido juega la promesa electoral; cuando ya se acude a la fuerza, como ervlos atentados anónimos, la presión es más fuerte, porque la posibilidad de que se originen víctimas gravita intensamente.

Por supuesto que la intensidad de la presión se puede medir desde el ángulo del sujeto que presiona o del sujeto presionado; si lo hacemos en el primer sentido, convenimos en aceptar que en los ejemplos expuestos es más leve la presión que en el caso del que pide condicionando su reclamo; más fuerte la del que amenaza, y más aún la del que provoca la violencia.

Pero si atendemos ahora al sujeto presionado, las cosas pueden variar, porque la forma como la presión, leve o fuerte, incide en la voluntad del que la soporta, depende un poco de las cualidades de su personalidad; un presidente débil puede sentir con intensidad la presión derivada de un sindicato que anuncia una huelga para el caso de no hallar satisfacción a sus pretensiones; en cambio, un ministro militar puede ser casi impermeable a la exigencia de un partido que amenaza con causar disturbios callejeros en unión con fuerzas disidentes.

No obstante, como término medio se puede adelantar aue la medida de la presión es una combinación proporcionada entre la intensidad disparada desde el sujeto que presiona y la intensidad recogida por e. sujeto que la recibe.

De esta medida media que se obtiene como promedio depende la eficacia o el éxito déla presión. A un órgano colegiado constituido por miembros vigorosos no se le va a arranca una resolución con sólo condicionar un aporte electoral a la satisfacción de esa pretensión pero a ese mismo cuerpo se le puede imponer la expedición de un acto con la amenaza de que el partido mayoritario va a retirarle simplemente su apoyo, hasta privarlo de los recursos necesarios para gobernar.

De tal modo que la eficacia de la presión está en funciór de la medida de la misma presión, y se vincula al fenómeno de la resistencia que debe oponerle aquel que es su destinatario; y estamos otra vez ante un fenómeno que en sl esencia pertenece a la sicología; la voluntad que se quiere captar mediante presión puede resistir, puede dudar, puede entregarse; la resistencia, la vacilación o la satisfacción ante la corriente presionante son actitudes individuales y libres del sujeto presionado, que se adoptan como resultante de la repercusión que en éste produce la fuerza presionados

De todos modos, insistimos en que el factor de presión no se adueña del poder, sino que lo influye, lo determina, lo condiciona.

Duverger, analizando el grado de acción de los grupos de presión, ofrece los siguiente tipos: a) presión directa sobre los que ejercen el poder -presidente, primer ministro ministro-; b) presión indirecta, mediante influencia sobre la opinión pública para que ella opere sobre el gobierno; c) utilización de medios violentos, como la huelga, suponiendo que el descontento que la misma provoca se volverá contra el gobierno.

Germán Bidart Campe;
Grupos de presión y factores de poder

Fuente Consultada: Educación Cívica 2 Juan Carlos Zuretti-Néstor Tomás Auza Edit. Itinerarium S.A.

Diferencias entre Patriotismo y Nacionalismo Chauvinismo

Diferencias Entre Patriotismo y Nacionalismo

Como nacemos en una familia, los hombres nacemos formando parte de una sociedad humana concreta, enraizada en la historia y en un medio geográfico. Esta sociedad tiene su cultura propia, sus instituciones, sus costumbres, sus tradiciones, su estilo de vida, sus modos de pensar y de obrar; busca su continuidad histórica y la realización de su destino. Los hombres que la componen están unidos por estrechos lazos de solidaridad, aspiran a una unidad espiritual.

Patriotismo, es un concepto que refiere al amor por la patria, pudiendo ser entendida ésta en un sentido más amplio que la nación o el Estado. La vinculación emotiva del individuo respecto a la patria implica la constante defensa de ésta por aquél. El término patriotismo está relacionado con el de nacionalismo, en tanto que ambos se refieren a la identificación del hombre con un ámbito geográfico, por ejemplo dentro de las fronteras de su país.

Esta identificación crea una  ideología política que considera la creación de un Estado nacional la condición indispensable para realizar las aspiraciones sociales, económicas y culturales de un pueblo.

diferencia nacionalismo y patriotismo

El sentimiento de patria, el amor a la tierra y a la comunidad en que nacimos, a las tradiciones y costumbres de nuestros mayores, está profundamente enraizado en el ser humano. El patriotismo es el amor a la patria. Es sentimiento y es virtud. Estudiar la naturaleza del patriotismo, sus manifestaciones, los vínculos que nos unen con las generaciones pasadas y con las venideras es el objeto de este pots.
Veremos que las deformaciones que puede sufrir este noble sentimiento, es el nacionalismo.

EL AMOR A LA PATRIA

Concepto de Patria
El concepto de Patria está íntimamente ligado al lugar donde uno nace, tal es así que etimológicamente se otorga a dicho término el significado de tierra de los padres o de los antepasados (pater = padre, antepasado).

Sin embargo los países americanos reconocen como nativos o naturales a todos aquellos que nacen en sus respectivos territorios; en cambio las naciones del Viejo Mundo consideran como nacionales a los hijos de sus naturales, primando el vínculo de sangre para determinar su propia Patria.

Tal es la postura asumida por las distintas teorías acerca de la nacionalidad en el Derecho Internacional, entre las que se encuentran las del jus solisy jus sanguinis.

Amor a la Patria
El patriotismo es la expresión del amor a la patria y se considera tanto un sentimiento como un deber. El patriotismo como sentimiento esta presente en todas las actitudes afectivas que el hombre toma ante su familia, ante sus amigos, compañeros superiores y subordinados, valorando en ellos la existencia de antepasados, tradiciones, glorias, costumbres, etc., comunes a todos ellos.

Ese sentimiento de amor a la patria se manifiesta en toda situación en que determinados valores argentinos se destacan entre nosotros o ante el mundo.

El triunfo de un sabio, escritor o deportista argentino, hecho suyo por todos los conciudadanos, es una manifestación de ese sentimiento; pero no debe confundirse la alegría de un triunfo argentino con la idealización de un hombre.

El patriotismo como deber se expresa en el cumplimiento de todas aquellas normas jurídicas y morales que sustentan a la Nación Argentina. El cumplimiento sobre todo de la Constitución Nacional, las leyes, las disposiciones y aún las menores reglamentaciones que hacen al bienestar de todos los argentinos es una demostración de patriotismo.

DEFORMACIÓN DEL PATRIOTISMO:

nacionalismo patriotismo diferencias

El sentimiento y concepto de patria pueden sufrir deformaciones.

Las causas más frecuentes de estas deformaciones son:

1. un mal entendido universalismo;
2. el nacionalismo exagerado;
3. el sectarismo y la intolerancia.

El mal entendido universalismo. Hay quienes han entendido o entienden el patriotismo incompaginable con la fraternidad universal que liga a todos los hombres.

Creen que el sentimiento de patria empequeñece al hombre reduciéndolo en sus ideales y en sus aspiraciones, que ha surgido del egoísmo y del afán de dominio de algunos pueblos; que la preocupación por los intereses y objetivos nacionales es contrario al bien de la comunidad humana total.

Tal concepción es errónea y no responde a la naturaleza humana considerada objetivamente.

Todos los hombres estamos estrechamente vinculados por lazos de confraternidad, tenemos el mismo origen y el mismo destino; la solidaridad humana no está limitada por las fronteras nacionales. Pero el amor a la patria y el cuidado de los intereses nacionales, cuando son bien entendidos, constituyen la mejor forma de servir a la humanidad entera.

El sentimiento de patria es connatural al hombre, como es connatural el sentimiento de solidaridad universal.

Quien ama a su propia patria, respeta las patrias ajenas, como quien ama a su propia familia respeta a las familias ajenas. No es lógico esperar que quien no estima y respeta su propia familia, respete a las familias de los demás. Cosa semejante sucede con las patrias.

El amor a la familia, cuando es bien entendido, en nada se opone al amor a la patria, sino al contrario, es requerido por él.

De la misma forma el amor a la propia patria en nada se opone al amor a la humanidad.

Quien no está dispuesto a servir a sus propios conciudadanos, difícilmente estará dispuesto a servir a la humanidad.El marxismo teórico aboga por la desaparición de los estados nacionales y la constitución de una sociedad universal. Los movimientos comunistas establecidos en distintos países tienen un claro sentido de los intereses nacionales.

El nacionalismo exagerado. No es patriotismo sino fanatismo. Los nacionalistas exagerados consideran a su propia nación como realidad suprema. Convierte al patriotismo en patrioterismo.

El nacionalismo exagerado se caracteriza por una exaltación idolátrica de lo nacional, y un desprecio por lo extranjero.

El nacionalista exagerado se encierra dentro de los límites de su propia nación. Nada de lo que existe fuera de ella es válido. No hay para él más valores que los que encuentra en la historia y en la tradición de su nación. No hay hombres de valer si no son de su propia raza.

Tal tipo de nacionalismo suele ser violento, agresivo, exclusivista, fanático. Es xenófobo, odia al extranjero. Ataca y desprecia a los otros pueblos.

La actitud de los nacionalistas exagerados a veces obedece a ideologías equivocadas, pero con más frecuencia responde a resentimientos y a desequilibrios emocionales.

Para designar esta actitud suele usarse el término de chauvinismo, término originado en el nombre de Nicolás Chauvin, soldado de los ejércitos napoleónicos célebre por su fanatismo francés.

El sano nacionalismo, el patriotismo que nos lleva a cultivar los valores nacionales y a defender los intereses de nuestro pueblo, es muy distinto de la actitud fanática, cerrada y egoísta de los nacionalismos exagerados.

Ningún hombre intelectualmente maduro y emocionalmente equilibrado cree que para amar y defender a su propia familia sea necesario despreciar o atacar a las familias ajenas.

El espíritu de secta y la intolerancia. El parcialismo en la valoración de los hombres y de los movimientos que en el proceso histórico concurren a la formación de una nacionalidad conduce al sectarismo intolerante, convierte al patriotisdad atentando contra su unidad espiritual.

Para los hombres que están en actitud sectaria sólo son válidos como elementos constitutivos de la nación los que provienen de los hombres y los movimientos partidarios o ideológicos acordes con sus propias ideas. Llegan a negar el carácter de argentinos a quienes no las han compartido o comparten.

La historia se estudia no objetiva y desinteresadamente, buscando esclarecer la verdad y encontrar en ella los elementos constructivos de la comunidad, sino para extraer de ella los elementos parciales que confirmen sus propias ideas y prejuicios.

Lamentablemente en esta actitud, aunque en grado distinto, están aún un número considerable de argentinos de una y otra tendencia, de cuya buena fe y deseos de servir a la comunidad no es lícito dudar.

Frente a una historia escrita con criterio parcial y desprestigio sistemático de una de las tendencias, se ha reaccionado con la misma actitud frente a la tendencia opuesta. Se hace polémica, no científica, sino sectaria. Los hechos se parcializan y se utilizan como argumentos políticos. No se vacila en dar interpretaciones tendenciosas, ni en recurrir al lenguaje agresivo.

Esta actitud, además de no ser científica, ni justa, nos causa mucho daño a los argentinos. Fomenta la división y el desentendimiento, destruye la unidad, dificulta la concurrencia del esfuerzo comunitario a objetivos comunes.

A la formación de nuestra nacionalidad concurrieron Saavedra y Moreno, el Deán Funes y Monteagudo, Rivadavia y Quiroga, Dorrego y Lavalle, Rosas y Sarmiento, Urquiza y Mitre. Sus tendencias eran opuestas, pero todos son argentinos, miembros de nuestra familia, todos lucharon por el bien de la patria y todos hicieron positivos aportes a la nacionalidad.

Los hombres que actuaron en nuestra historia, como todos los hombres no eran ángeles, ni demonios. Eran simplemente hombres como nosotros. Tenían intereses personales y egoísmos, y sabían del sacrificio, la abnegación y el renunciamiento.

En sus vidas hay luces y sombras, en sus actitudes políticas aciertos y desaciertos.

Superar el espíritu parcialista es requisito indispensable para lograr la armonía, la paz y la prosperidad de la patria.

De los hombres que han tenido papel protagónico en nuestra historia todos nos han dejado aportes positivos, aciertos, que debemos conservar y afianzar. Todos, asimismo, han tenido fallas y desperdiciado oportunidades históricas que no se repiten. Subsanar sus defectos es también tarea nuestra.

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Deformación del patriotismo: Falso patriotismo.

El patriotismo tal como lo hemos expresado en el párrafo anterior puede ser deformado de dos maneras:

— Deformación por exceso.
— Deformación por defecto.

DEFORMACIÓN POR EXCESO

No debe entenderse un profundo patriotismo con una deformación por exceso de patriotismo.

El amor intenso a la patria es un sentimiento digno y noble, pero el amor egoísta, el nacionalismo exagerado, lleva al desprecio de otras nacionalidades y enfrenta la patria que se ama con la patria que amari otros.

El patriotismo por exceso se conoce frecuentemente como chauvinismo, ya que un político francés Chauvin representaba en su país esa tendencia.

El chauvinismo consideraba que sólo los valores franceses debían ser respetados y, por consecuencia, se despreciaba todas las manifestaciones extranjeras.

Algunos autores dicen que el chauvinismo consiste en la idolatría de una nacionalidad.

Chauvin Nicolas

Chovinismo o chauvinismo, representa unnacionalismo excesivo y enaltecimiento de la convicción propia que suelen ir acompañados de una actitud vioenta y agresiva. Término originado por el francés Nicolás Chauvín que siempre admiraba y engrandecía los discursos y logros del general Bonaparte.

DEFORMACIÓN POR DEFECTO:

Existen algunos pensadores que niegan la patria considerando que los hombres están unidos en una fraternidad universal y que los intereses de una nación son contrarios a la hermandad entre los hombres.

Esta concepción fue sostenida por numerosos filósofos griegos y romanos, anteriores a Cristo; inclusive J.J. Rousseau y algunos de sus seguidores sostuvieron esta teoría.

En realidad, la teoría de la fraternidad universal no destruye, sino fortifica el amor a la patria. El amor a los hombres no es excluyeme del amor a la patria, como el amor familiar no es tampoco excluyente de otros sentimientos.

Un hombre que respete las normas familiares, respetará su nacionalidad y, por extensión, reconocerá que otros hombres pueden tener un mismo sentimiento con respecto al lugar donde nacieron, a las tradiciones y costumbres en las cuales se educaron y a los valores que le inculcaron.

Sólo un hombre que ame a su patria puede comprender los otros sentimientos.

Pero el verdadero significado de Patria, no debe limitarse a un elemento tan material como es el del lugar en que se nace sino que debe ampliarse a otros elementos inmateriales como ser los distintos vínculos morales que existen entre los habitantes de una misma Nación y que pueden sintetizarse en:

—  Su tradición histórica que determina el nexo entre las distintas generaciones que se suceden.
—  Los símbolos nacionales a través de los cuales se representa la Patria.
—   Vivencia y continuidad de la tradición que determinan una vida en comunidad.

ALGO MAS SOBRE EL PATRIOTISMO:

Como nacemos en una familia, los hombres nacemos formando parte de una sociedad humana concreta, enraizada en la historia y en un medio geográfico.

Esta sociedad tiene su cultura propia, sus instituciones, sus costumbres, sus tradiciones, su estilo de vida,, sus modos de pensar y de obrar; busca su continuidad histórica y la realización de su destino.

Los hombres que la componen están unidos por estrechos lazos de solidaridad, aspiran a una unidad espiritual.

La formación de una comunidad humana no es el fruto de una generación, sino el resultado del esfuerzo y la labor, la abnegación, las luchas y el sacrificio de muchas generaciones.

En medio de esta sociedad, como miembros de ella, ligados a ella por innumerables lazos, adquirimos conciencia de nuestro ser, nutrimos nuestro espíritu, moldeamos y desarrollamos nuestra persona.

Los hombres nacemos en una patria, formando parte de ella.

Patria etimológicamente proviene de la palabra latina patria, término que los romanos usaban para designar la tierra paterna.

Patriotismo es amor a la patria.

Patria es un concepto difícil de definir por lo complejo y por las resonancias afectivas que despierta.

El sentimiento de patria reposa sobre una experiencia de tipo personal. ¿Quién puede definir con exactitud lo que es ser y sentirse miembro de una familia? Cosa semejante sucede con la patria.

Cada hombre sabe y siente que está profundamente ligado a los demás miembros de su propia comunidad, que está indestructiblemente unido a su pasado y a su futuro. Este sentimiento nace de lo hondo de su propio ser.

Sólo en base a una experiencia personal es posible entender lo que es la patria y lo que es el patriotismo.

Patriotismo es el sentimiento de amor y filial adhesión a la patria. Y es la conducta inspirada en este sentimiento.

Es sentimiento, estado de ánimo, afecto que hace vibrar nuestro ser y es capaz de suscitar nobles ideales, heroicos renunciamientos, energías impensadas.

Es virtud, conducta reiterada y constante de obrar como hijos fieles de la patria, de servirla con lealtad y abnegación.

El patriotismo nos une profundamente a nuestro pueblo y a nuestra tierra, a nuestras instituciones y a nuestra tradición, a su pasado, a su presente y a su futuro.

La patria es, en la tierra de nuestros padres, la unidad espiritual y la continuidad histórica entre las generaciones. Es unión de tareas, de preocupaciones, de anhelos y de ideales que se trasmite de una generación a otra. Es solidaridad.

La solidaridad es la expresión social del amor. Sin amor no hay patria, ni patriotismo.

No es la mera aglomeración de hombres en un territorio, ni la identidad de raza, ni la comunidad de lenguas, ni el sucederse de las generaciones, lo que constituye esencialmente la patria.

La patria es ante todo unidad espiritual y cultural, comunidad de esfuerzos y aspiraciones, de luchas y de ideales, solidaridad con nuestros conciudadanos, con nuestros antepasados y con nuestros descendientes, búsqueda de un ser y de un destino en el que todos participamos.
La sincronía de los espíritus, que hace de la comunidad una totalidad armónica, es el elemento esencial de la patria.

El logro de la totalidad armónica, la búsqueda de una mayor integración espiritual y social es un ideal dinámico. Aunque tengamos una comunidad integrada y armónica siempre es posible y necesario aspirar a una unión mayor y más profunda entre los argentinos, a una solidaridad más sentida y más eficiente. Esforzarnos en ello es «hacer patria», patriotismo, en su sentido auténtico.

ALGO MAS…

Las características mas sobresalientes de los distintos nacionalismos son las siguientes:

• Promueve sicológicamente un patriotismo exacerbado como valor supremo.

• Imprime la idea de que una raza es superior y tiene un destino de grandeza. La raza siempre va unida al concepto de nación (la raza aria del nacionalismo de Hitler). En otros casos se une nación con religión, dando base al nacionalismo religioso.

• Propugna la independencia económica en base a la autosuficiencia que determina la producción desarrollada por el capital nacional.

• No admite la interferencia de otros estados en los problemas nacionales.

• Es contrario a la formación de comunidades internacionales por considerarlas lesivas para la soberanía…

• Critica a la democracia por considerarla disolvente e inoperante, al mismo tiempo que con la partidocracia destruye el espíritu nacional.

• Cuando es posible se convierte en imperialista, al pretender la supremacía de la nación, mundial o regionalmente.

• Es tradicionalista y conservador, utilizando estos principios como elemento de unidad de los componentes de la nación.

• La posición antagónica con la democracia ¡o hace elitista, reconociendo en grupos reducidos o en un jefe, el mesianismo necesario para desarrollar la nación.

• Estas características no son comunes a todas las corrientes nacionalistas, pero si alguna.o un grupo de ellas,están presentes en todos los nacionalismos.

Fuente Consultada:
Formación y Moral y Cívica de César R. García y Apolinar E. García
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe
Diccionario Consultor Político  Editorial LIBREX – Julio César de la Vega

Los Cuatro Presidentes de Argentina Crisis Política Argentina

2001:HISTORIA DE LOS CUATRO PRESIDENTES ARGENTINOS

A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar. La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes. Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno. Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia de un ministro que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo.

La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación. No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

ANTECEDENTES:  «Aquí no hay crisis.» Creíble o no, esa fue la frase elegida por Fernando de la Rúa, tras un día vertiginoso, que terminó con la renuncia resonante a la vicepresidencia de Carlos «Chacho» Álvarez, a sólo un día de que el Presidente anunciara un nuevo gabinete. La presencia fortalecida en ese gabinete de Alberto Flamarique como secretario general de la Presidencia parece fue el disparador principal de la decisión de Álvarez. Flamarique, fue protagonista en la presunta compra de votos en el Senado para la aprobación de la ley de Flexibilización Laboral, presentada por la Alianza y a la que se opuso el PJ. Flamarique debió dejar su cargo, apenas estrenado, de secretario general de la Presidencia.

En mayo,  José Luis Machinea al frente de la cartera de Economía, dispuso nuevas medidas de ajuste para intentar paliar la crisis económica de ese momento. Las iniciativas de Machinea se alineaban con las pautas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). HorstKohler, titular del FMI, se había reunido con De la Rúa, Machinea y la CGT oficial. Según el organismo internacional, la Argentina iba «en la dirección correcta«, pero desde el mismo oficialismo surgieron fuertes cuestionamientos, como la del expresidenteRaúl Alfonsín que declaraba que esas medidas nos llevaría «al desastre». Opinión que también se sumaro  Carlos  «Chacho»     Álvarez y Rodolfo Terragneo.

Como respuesta se inició un paro general contra las nuevas medidas Las centrales de los trabajadores se movilizaron para expresar su disgusto con este nuevo recorte, La CGT oficial de RodolfoDaer, la fracción que lidera Hugo Moyano, la Corriente Clasista y Combativa de Carlos «Perro» Santillán y la CTA de Víctor De Gennaro coincidieron para organizar un paro general el 9 de junio en contra de las medidas de ajuste. Era  la segunda huelga general al gobierno aliancista. Otra de las medidas que se proponen es un llamado a no pagar impuestos, para forzar la anulación del ajuste.

Con tasas de desempleo superiores a los 20 puntos y más de la mitad de la población en situación de pobreza, el proceso de deslgualación que se había iniciado en el país a mediados de los años setenta, y que sólo momentáneamente se había podido revertir en los años ochenta y noventa, llegó a su punto máximo. Esto tuvo muchas manifestaciones: la más angustiante y visible fue el ejército de cartoneros, compuesto de niños y adultos, mujeres y ancianos, que hurgaba por las noches en la basura de las zonas comerciales y los barrios acomodados de las grandes ciudades buscando materiales reciclables para vender, restos de alimentos o cualquier otra cosa que les ayudara a sobrevivir.

De la Rúa emite un discurso nacional donde declaró el estado de sitio y ordenó la represión. Amplios sectores de la sociedad reaccionaron haciendo sonar sus cacerolas y marchando hacia el domicilio del ministro Domingo Cavallo, la Quinta Presidencial y la Plaza de Mayo. Su descontento ya se había manifestado en las elecciones legislativas de octubre con el «voto bronca». La falta de respuestas por parte del gobierno profundizó el descontento de la población y provocó finalmente su caída.

Es importante remarcar como elemento característico de esta crisis el proceso de vaciamiento de poder que se fue produciendo. Este proceso no solo dificultó la aplicación de medidas necesarias para la recuperación del país le quitó al gobierno mecanismos para sostenerse. La posición adoptada por el Partido Justicialista que se negó a conformar un gobierno de coalición, o como se lo denominó de «Salvación Nacional», fue un factor significativo. En esta visión las manifestaciones populares fueron un componente en el proceso de caída del gobierno, pero no el determinante. Lo decisivo fue la debilidad de la coalición oficialista.

El discurso de De La Rúa:

«Despojado de cualquier interés personal por el cargo que tengo el honor de ocupar, me dirijo a cada dirigente, radical, peronista o de otros partidos, para acordar con el Poder Ejecutivo las reformas políticas que son necesarias.

«Los convoco a este acuerdo, con valentía y patriotismo, para reformar la Constitución, nuestro sistema político, y conseguir la unidad nacional.

«Desde luego, no me aferraré a situaciones personales, porque yo mismo, como lo hice toda la vida, estoy dispuesto a las máximas actitudes de grandeza que sean necesarias para el bien de la Patria y la paz de los argentinos.

«Una pronta respuesta deljusticialismo, sin embargo, es necesaria. No puede seguir el cuadro de violencia en la calle, que arriesga situaciones más peligrosas. Vienen planteando modificaciones del sistema monetario, vamos a examinarlas en conjunto para proponer al Parlamento, que es quien debe decidir lo que corresponde.

«Voy a cumplir con mi deber hasta el final. Quiero proteger el presente y el futuro de los argentinos.

«Pido a quienes estén en posiciones de violencia que las depongan. Precisamos que prevalezca la paz entre nosotros, así encontramos el rumbo y el camino».

El licenciado en Ciencias de la Información Jorge Camarasa, en su libro «Días de Furia«, cuenta así la renuncia de Fernando De la Rúa:

Desencajado, encorvado, sin saco y con las mangas de la camisa arremangadas, De la Rúa comenzó a despedirse de los colaboradores que todavía no se habían ido. En la planta baja, sobre la entrada presidencial de la calle Balcarce, la alfombra roja del Salón de los Bustos ya había sido enrollada.

Las secretarias lloraban y vaciaban sus escritorios. A una de ellas, Ana Cernusco, De la Rúa le preguntó si había guardado las cosas del baño. «Sí, señor Presidente», dijo la mujer, con la voz quebrada.

De la Rúa se había sentado ante la pantalla de su computadora y estaba empezando a escribir. «¿Qué haces?» le preguntó su amigo Rodríguez Giavarini. «Voy a redactar mi renuncia…»

El canciller se sorprendió. «Mirá, Fernando… Mal que nos pese, esto será un documento histórico y quedaría mejor escrito de puño y letra».

De la Rúa entendió que tenía razón, y de un escritorio tomó una hoja con membrete de la Presidencia de la Nación. Colombo, Mestre, Delich y Hernán Lombardi estaban demudados. Jorge, el hermano, seguía fumando en un rincón. Leonardo Aiello y Ana Cernusco, los secretarios privados, observaban en silencio. Escribió:

«Buenos Aires, 20 de diciembre de 2001.
Al Sr. Presidente Provisional del H. Senado
Ing. Ramón Puerta
S/D
Me dirijo a Ud. para presentar mi renuncia como Presidente de la Nación.
Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios.
Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República.
Pido por eso al H. Congreso que tenga a bien aceptarla.
Lo saludo con mi más alta consideración y estima, y pido a Dios por la ventura de mi Patria
(Firmado) Fernando De la Rúa».

Unos minutos más tarde, Víctor Bunge, el fotógrafo oficial de la Casa de Gobierno, salía del baño y se topó con el Presidente que venía de saludar a colaboradores. De la Rúa lo tomó del hombro y lo llevó a su despacho: «Venga, sáqueme la última foto».

Mientras el fotógrafo gatillaba, De la Rúa fingió acomodar papeles sobre el escritorio donde había trabajado 740 días. «Mándeme una copia. La quiero de recuerdo», le pidió al despedirse.

Los partidos lograrían poner en marcha un nuevo programa económico y contener el mal humor social, gobernando a partir de acuerdos entre sus bancadas legislativas. El presidencialismo argentino se «parlamentarizó».

La crisis política: En los últimos días de diciembre de 2001, sucesivas Asambleas Legislativas designaron a cuatro presidentes provisionales, todos ellos pero nistas, pero que no terminaban de reunir el apoyo generalizado de esta fuerza por disensos respecto de la duración de su mandato, la convocatoria o no a nuevas elecciones y las medidas inmediatas a adoptar.

Ramón Puerta

Ramón Puerta

El primero fue Ramón Puerta, presidente provisional del Senado (por lo tanto, primero en la línea sucesoria), que aspiraba a llegar al cargo con la fuerza del voto, por lo que a los pocos días cedió su puesto a Adolfo Rodríguez Saá, gobernador de San Luis, quien en principio aceptó la condición que los caudillos de los distritos más grandes, y en particular Duhalde, le impusieron: que habría elecciones anticipadas y él no podría presentarse; pero enseguida empezó a trabajar para burlarlas. Tras declarar la moratoria unilateral en el pago de la deuda, lo que le granjeó un apoyo entusiasta de los legisladores y la opinión pública, se negó a devaluar y anunció medidas que iban mucho más allá de los noventa días de plazo que sus pares le habían impuesto.

Adolfo Rodriguez Saa

Adolfo Rodriguez Saa

En respuesta, éstos lo dejaron solo y sin protección policial en una reunión organizada en Chapadmalal, residencia veraniega de los presidentes, que fue sitiada por grupos piqueteros. Temiendo terminar como De la Rúa, presentó al día siguiente su renuncia. Lo reemplazó momentáneamente el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño. Y éste le cedió el cargo a Duhalde, respaldado por el grueso de los peronistas, los radicales y lo que quedaba del Frepaso (en su gabinete habría representantes de las tres fuerzas).

Eduardo Camaño

Eduardo Camaño

Este apoyo pluripartidista le permitió extender su mandato hasta fines de 2003, aunque a cambio debió prometer que no pretendería ejercer el poder más allá de esa fecha, descartando una eventual candidatura.

Eduardo Duhalde

Eduardo Duhalde

Ver: Gobierno de Eduardo Duhalde

Fuente Consultada:
Días de Furia de Jorge Caramasa
Historia de Argentina 1955-2010 Jorge Navaro
Cuatro Décadas de Historia Argentina (1966-2001) Dobaño – Lewkowicz

Los Golpes de Estado en América Latina Guerrilla y Violencia

RESUMEN DE LAS DICTADURAS EN AMERICA LATINA Y LA GUERRILLA

A lo largo de todo el siglo XX, en algunos países de América Latina las características injustas del orden social y las formas de gobierno excluyentes de las mayorías, continuaron como violentas dictaduras que, en su mayoría, se mantuvieron durante décadas, mediante una dura represión sobre la población.

Estos gobiernos dictatoriales se construyeron en torno de la figura de una persona, o sobre la base de una familia y un núcleo de amigos políticos y llevareron adelante medidas económica; que favorecieron el enriquecimiento de unos pocos grupos seciales.

Si bien, en algunos casos, convocaron a elecciones, éstas no eran más que una farsa que permitía a los dictadores hacece elegir por la población, mediate el fraude y la represión de los opositores.

Entre las más representada de este tipo de dictaduras, se encuentran la de Juan Vicente Gómez, en Venezuela (190S-1937), la de la familia Somoza en Nicaragua (1934-1979) y de Alfredo Stroessner, en Paraguay (1954-1989).

Alfredo Stroessner, en Paraguay

Somoza, en Nicaragua

¿QUÉ ES UN GOLPE DE ESTADO?

Un golpe de Estado puede definirse como el reemplazo de las autoridades elegidas democráticamente, por un gobierno autoproclamado mediante el uso de las armas, es decir, por un acto de fuerza.

Es llevado a cabo por miembros del mismo Estado (por ejemplo, las Fuerzas Armadas), quienes utilizan generalmente recursos que pertenecen a dicho Estado (armas oficiales, medios de comunicación oficiales, etc.) y sin la participación activa de sectores numerosos de la población.

Se produce por una acción sorpresiva y con cierto margen de seguridad que, normalmente, reduce al mínimo la violencia. Lleva al gobierno a un grupo de militares, a las Fuerzas Armadas como institución o a civiles sostenidos por éstas.

Para asegurarse en el poder, y evitar reacciones de la oposición, tratan de dominar los medios de comunicación, las rutas, ferrocarriles y controlar los posibles focos de reacción. (ampliar sobre este tema)

golpes de estados en america latina

Ver: Mapa de América Latina Con Los Dictadores

GOBIERNOS AUTORITARIOS: Los gobiernos autoritarios adoptaron varias formas en América Latina. Este fenómeno tenía antecedentes en el siglo XIX y se prolongó durante el siglo XX a pesar de la vigencia de constituciones que consagraban la democracia. Para varios presidentes, los golpes sólo fueron una manera de llegar al poder.

Una vez instalados en él, únicamente intentaban de perpetuarse. Los ejemplos abundan. Varios presidentes aplicaron mano dura y se quedaron durante años, incluso décadas. Algunos habían llegado al poder mediante golpes de Estado, como jefes del derrocamiento o como integrantes de juntas militares.

Es el caso de Alfredo Stroessner, quien participó de un golpe en el Paraguay y renovó su mandato en elecciones muchas veces cuestionadas, con un sistema donde el Partido Colorado era casi hegemónico. Su extenso gobierno sólo es superado por el de Fidel Castro, quien gobernó Cuba con un sistema de partido único, tras derrocar a otro dictador, Fulgencio Batista. Castro presidió Cuba hasta 2006, ya iniciado el siglo XXI.

En Chile, el general Augusto Pinochet suspendió todos los mecanismos democráticos. En Panamá, Manuel Noriega gobernó desde las alturas de la Guardia Nacional. Otra variante fue la de las dinastías familiares, como los Somoza en Nicaragua o los Duvalier, en Haití.

En el contexto de la Guerra Fría, algunos de estos «hombres fuertes» contaron con el apoyo, explícito o implícito, de Estados Unidos. Ante los ojos de Washington, aparecían como garantes del orden en situaciones de crisis o de violencia política. Sin embargo, ejercían un personalismo que derrumbaba los anhelos de realizar cambios profundos en la organización política, social y económica de esos países.

Las dictaduras que dominaron la escena latinoamericana a partir de los años 60 estuvieron caracterizadas, principalmente, por la violación sistemática de los derechos humanos. Los ejércitos de varios países alcanzaron el poder por la fuerza, con la firme decisión de aniquilar todo elemento político que, a su criterio, intentase subvertir el orden impuesto.

Basándose en la Doctrina de la Seguridad Nacional, qué pretendía salvaguardar el subcontinente de la «amenaza comunista» -muchos de los oficiales habían aprendido sus tácticas en la Escuela de las Américas con sede en Panamá-, los militares suprimieron todo tipo de derechos y garantías. Cualquier persona sospechada de pertenecer a las organizaciones guerrilleras era considerada un enemigo al que había que destruir. Esta metodología produjo más de 120.000 víctimas, entre asesinados, secuestrados y encarcelados de manera ilegal.

RESPUESTA VIOLENTA: Estos gobiernos autoritarios, crueles y populistas, crearon una realidad socioeconómica de atraso en el desarrollo, pobreza, miseria, analfabetismo y semi-analfabetismo, regímenes políticos «de jure» pero no democráticos, y aun militares «de facto» y autoritarios, muchas veces con altos grados de corrupción, constituyeron un caldo de cultivo ideal para el surgimiento en América Latina de grupos que intentaron implantar la alternativa socialista con urgencia, sin consenso y utilizando métodos violentos.

La versión socialista para América Latina, se presentó de la mano del socialismo revolucionario marxista-leninista, la lucha armada fue su estrategia para la toma del poder, y su táctica principal fue el terrorismo, que dejó un dramático saldo de asesinatos y secuestros de civiles, militares y policías; toma de rehenes; extorsiones; robos a mano armada; asaltos y toma de guarniciones militares a gran escala; todo ello con utilización de armamento de guerra, bombas y explosivos, que causaron muerte y/o destrucción e hicieron cundir el terror entre la población civil.

Para las dictaduras vigentes la lucha contra los grupos guerrilleros fue el pretexto perfecto que encontraron para iniciar una acción ilegal contra todo tipo de opositores. De esta manera, la represión alcanzó expresiones trágicas, sin precedentes.

Ya no se trataba, solamente, de un combate abierto entre fuerzas armadas y grupos revolucionarios, como había ocurrido en un comienzo. La violencia política era combatida con medios perversos, alejados de cualquier marco legal.

El terrorismo de Estado se manifestaba en secuestros, torturas y la sistemática falta de respuesta ante los familiares de miles de personas que nunca volvieron a ser vistas. Los centros clandestinos de detención se multiplicaron en Argentina y Chile, entre otros países. Y la única escapatoria a esta persecución fue, en la mayoría de los casos, el exilio. Pero el terrorismo de Estado no estuvo solo.

En otros países, como El Salvador y Guatemala, los llamados «escuadrones de la muerte», formados muchas veces por civiles, participaron activamente de la eliminación de los grupos de izquierda, y no en pocas oportunidades con la complicidad del gobierno. Finalmente, los militares lograron desbaratar a los partidarios de la lucha armada.

Para entonces, organismos nacionales e internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyos miembros visitaron la región a fines de los 80, habían denunciado la existencia de reiteradas y generalizadas violaciones a todo tipo de derechos y elementales principios morales. El velo sobre una realidad macabra comenzaba a correrse en todo el subcontinente.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota EN El Bicentenario Fasc. N° 9 período 1970-1989 a cargo de SIDORO GILBERT, Periodista y escritor

Los golpes de Estado en Uruguay y Chile, el 27 de junio y 11 de septiembre de este año, están ligados a las intrigas de inteligencia de los EE.UU. y la postura de gendarme que cumplía la dictadura militar de Brasil de 1964.

El general Golbery do Couto e Silva fue pionero de la doctrina de la seguridad nacional. Bajo esa influencia, las Fuerzas Armadas del Uruguay fueron sobre el poder, alentando asesinatos y minando la democracia. ¿Obsesiones? El avance del movimiento obrero, el surgimiento del Frente Amplio bajo el liderazgo del general Líber Seregni apoyado en los partidos Socialista, Comunista y las alas avanzadas de los tradicionales Colorado, Nacional y cristianos, la profundización de la crisis económica que para los grandes intereses reclamaban el ajuste…

El 27 de junio, el presidente José María Bordaberry dio un «autogolpe» en nombre castrense con las derechas económicas y políticas y el diario El País. En respuesta, la Convención Nacional de Trabajadores realizó la huelga más larga en la historia oriental: quince días. La represión: 172 desaparecidos, en gran parte en la Argentina mediante el Operativo Cóndor, miles de presos torturados en cárcel y decenas de miles de exiliados.

Este golpe alentó a los militares chilenos, su establishment y a la prensa conservadora a dar otro en Chile contra el gobierno de la Unidad Popular, coalición de izquierdas con otros sectores progresistas, encabezada por el socialista Salvador Allende.

Este 11 de septiembre, ante la traición militar a la Constitución, Allende habló por la única radio oficialista y más tarde se suicidó. Había sido elegido con el 36 por ciento de los sufragios en 1970, y la UP avanzó hasta cerca del 50,8 por ciento de votos en los comicios municipales de 1971.

De inicio, la UP padeció el proceso de desestabilización incluso con crímenes, como el cometido contra el jefe del Ejército, general Rene Schneider.

El gobierno tomó medidas que afectaron fuertemente a capitales extranjeros al nacionalizar la minería del cobre, avanzó con la Reforma Agraria, controló parte de los bancos, profundizó leyes sociales y otras de enorme contenido ético.

El llamado «camino chileno al socialismo» encontró férrea resistencia interna y externa. El cambio de paradigma económico fue hostigado con furor. El golpe lo consumó Augusto Pinochet, sucesor de Prats. Pinochetismo fue el neologismo para la represión de la Junta Militar: ya se habla de desaparecidos, hay presos y exiliados.

El Bicentenario Fasc. N°9 Período 1970-1989 POR ISIDORO GILBERT, Periodista y escritor

PRINCIPALES GOLPES DE ESTADOS EN AMÉRICA LATINA

1. Rep. Dominicana 1930: Rafael Leónidas Trujillo derrocó a Horacio Vázquez y se convirtió en el «hombre fuerte» del país durante 30 años.

2. Guatemala 1954: La nacionalización de plantaciones de la United Fruit fue la excusa para el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz Guzmán.

3. Paraguay 1954: Alfredo Stroessner derrocó al presidente Federico Chávez. Encabezó una dictadura que duraría 35 años.

4.Ecuador 1963: Una junta militar derrocó al gobierno de Carlos Arosemena Monroy, ideológicamente cercano a la Revolución Cubana.

5. Brasil 1964: Tras las políticas reformistas del presidente Joao Goulart en el agro, la salud y la educación, los militares dieron un golpe.

6. Perú 1968: Juan Velazco Alvarado lideró la junta que derrocó a Be-laúnde Terry. Los militares gobernaron hasta 1975.

7. Chile 1973: Augusto Pinochet, jefe del Ejército, derrocó a Salvador Allende, quien proponía la Vía Chilena al Socialismo.

8. Argentina 1976: Una junta militar derrocó a María Estela Martínez de Perón, en medio de un clima de gran violencia política.

9. Bolivia 1980: Luis García Mesa derrocó a Lidia Gueiler Tejada y evitó que Hernán Siles Suazo asumiera la presidencia.

10. Panamá 1983: Manuel Antonio Noriega fue el «hombre fuerte» del país hasta 1989. Entonces, fue llevado preso a Estados Unidos.

TESTIMONIOS

La dictadura de Gómez en Venezuela
a) «El otro día unos curitas salesianos trajeron a Caracas un periódico de España hablando mal de los comunistas y yo mandé a llamar a Rafael María el Gobernador y le dije que le dijera a los curitas que si seguían hablando del comunismo los iba a expulsar y Rafael María me dijo que era para abrirle los ojos a la gente de la maldad del comunismo y yo le dije: Rafael María, del enemigo como de los muertos no se habla, ni en bien ni en mal. Y también le he dado instrucciones a Eleazar para que oficial que aparezca con familiares comunistas lo saque al momento de las filas.»

Ramón J. Velázquez.
Confidencia» imaginaria» de Juan Vicente Gómez.
Jeóúó Sanoa Hernández ., Caracas. 1988. Pág. 301.

b) «Ya le conté que el año 13 unos abogados caraqueños querían que yo cambiara la ley de las minas que viene desde el tiempo del rey de España para que yo les pudiera vender a los americanos y a los ingleses todas las minas de petróleo y yo les dije que yo no cambiaba esa ley pensando que el hacendado vende la cosecha pero nunca las matas de café y mucho menos la tierra de las sementeras, pero a mí de verdad me gustó la idea y algunas veces pensaba cómo se podía hacer la cosa sin que se metieran los extranjeros y diez años después le agarré una idea al doctor Baldó que sabe mucho de petróleo, pues lo mandé desde jovencito a estudiar a los Estados Unidos y fundamos la compañía de petróleos que es ahora dueña de las concesiones y así se acabaron los regalos de los pozos que me puse a dar a los parientes, a los amigos y a gente muy desagradecida como Antonio Aranguren y con la compañía no hubo necesidad de cambiar la ley de los tiempos del rey, pues viniendo a ver el rey es el que está en la Presidencia y se hizo el negocio pero no para los americanos como querían los doctores caraqueños y así me tienen que buscar ahora más que antes para cualquier paso en el asunto del petróleo, pero yo los mando a entenderse con la compañía del doctor Baldó y así se negocia mejor.»

Ramón, Velázquez.
Confidencia» imaginaria» de Juan Vicente Gómez.
Jesús Sanoa Hernández £d., Caraca». 1988. Pág». 318 y 319.

La dictadura de Somoza:
«Gobierno, ejército y familia son uno solo»
«A partir de 1967, cuando el último Somoza pasa a ejercer la presidencia efectiva, el gobierno parece una prolongación del ejército, ante las dificultades internas y externas, la dictadura se militariza. Como símbolo de los tiempos, el palacio presidencial, ubicado en la Loma de Tiscapa, en un cuartel de la guardia que domina a Managua a la manera de un castillo feudal. Gobierno, ejército y familia son uno solo. La confusión entre apartamentos privados, oficinas y burós militares revela el carácter del poder.

Se emplea la delación y la vigilancia mutua para prevenir las conspiraciones militares, pero la fidelidad descansa sobre bases extrainstitucionales […] El acceso a los puestos más jugosos, cuyos ingresos legales, sin punto de comparación con los modestos sueldos oficiales, son por todos conocidos en el seno de la guardia, depende de la lealtad y servilismo de los oficiales.

Los mandos militares de las distintas ciudades tienen su precio, el comandante de Chinadenga ‘retira’ unos veinte mil dólares mensuales de los ingresos provenientes de la ‘protección’ de bares, locales de diversión nocturna y garitos, permisos de portación de armas, contravenciones y multas varias. El jefe del servicio de migraciones puede aspirar a una suma cuatro veces superior, lo mismo que su similar de los servicios centrales de la policía. Gracias a las prebendas oficiales por todos conocidas, estos oficiales cortesanos se vuelven millonarios en córdobas y dólares.»

Main Rouquié.
El Estado militar en América Latina.
Smecé Editora, Bueno» Aire». 1984. Pág». 182 y 183.

La dictadura de Stroessner:
los pyragués, espías con «pies de pluma’
«Para asentar su poder, Stroessner eliminó cuidadosamente de los puestos de mando a todos los oficiales poseedores de prestigio propio, entre otros a los héroes del Chaco, y los reemplazó por hombres que le debían mucho. Pero lo que asegura la tranquilidad de los militares es la corrupción y las posibilidades de enriquecimiento de las que gozan los oficiales leales. La lealtad paga. […]

Tras la fachada de la democracia institucional, la dictadura paraguaya practica una violencia policíaca que repite por abajo la corrupción generalizada de las capas dirigentes civiles y militares. El terror que ejercen los pyraguéó, espías con píes de ‘pluma’ en lengua guaraní, cuyas orejas en todas partes (se dice que hay uno por cada cuatro habitantes) fortalece el encuadra-miento, por no decir el arreo, de la población al servicio del poder.

El partido colorado, conservador pero no clerical, está bajo el control absoluto de Stroessner, quien lo ha depurado de todos los rivales en potencia que pudieran oponérsele. Todos los funcionarios públicos nacionales y locales deben estar afiliados al partido. Para recibir subsidios o salarios del Estado es necesario poseer el carné partidario.»

Alaín Rouquié.
El estado militar en Amériea Latina.
Emecé Editores, Bueno» Aire». 1984. Pág». 20531 2°S.

Fuente Consultadas:
Revista TIME Historia del Siglo XX – América Latina, de la dictadura a la democracia
Pensar La Historia Argentina desde una historia de America Latina Moglia-Sislián-Alabart 3° Ciclo EGB
Diario El Bicentenario Fasc. N° 9 Período 1970-1989 Presidencia de la Nación

Ver: Primer Golpe de Estado en Argentina

El sector terciario en la economia de un pais Actividad Terciaria

El sector terciario en la economía de un país

Al hablar de la economía de un país, nos referimos a los recursos que tiene ese país, a los bienes que produce, a los métodos de producción que emplea y al destino final de los bienes producidos. También designamos con el término economía las políticas económicas de los gobiernos, que intervienen, en mayor o menor medida, a la hora de establecer los sistemas productivos de un país, de fijar precios y salarios, de recaudar impuestos, de establecer ventajas o limitaciones, etc. El Estado, por ejemplo, puede crear y dirigir sus propias empresas, limitar la producción de un bien y fomentar la de otro, conceder ventajas para el establecimiento de industrias en una determinada región, conceder exenciones o ventajas fiscales.

Para estudiar metódicamente los bienes que produce un país, se suele dividir la economía en tres sectores:

—El sector primario, que abarca la agricultura, la ganadería, la pesca y la explotación forestal; esta última consiste en el aprovechamiento económico de los bosques para la obtención de madera, pasta de papel y algunas otras sustancias como resinas y caucho.

—El sector secundario, que engloba la minería y la industria.

—El sector terciario, que agrupa todas las demás actividades necesarias para el desarrollo de una sociedad: comercio, finanzas, transportes, turismo, enseñanza, sanidad, deportes, espectáculos, etc., consideradas desde un punto de vista económico, es decir, como productoras de riqueza.

EL SECTOR TERCIARIO:
Comprende todas aquellas actividades que no pueden incluirse ni en el sector primario ni en el secundario. Es, por tanto, un sector muy variado, que también recibe el nombre de sector de servicios, porque todas las actividades que engloba son servicios que se prestan entre sí las empresas o los individuos, como vender un producto, transportar una carga, ofrecer una habitación en un hotel, servir una cena en un restaurante, ser objeto de un reconocimiento médico, etc.

El terciario es el sector económico más importante en los países desarrollados y el que da trabajo a un mayor número de personas. En cambio, en los países en vías de desarrollo el sector económico más importante y el que ocupa mayor cantidad de población activa es el primario.

Dentro de este grupo tienen particular importancia el comercio y los transportes. Estos últimos dan lugar a la realización de grandes obras públicas, como la construcción de líneas de ferrocarril, carreteras, aeropuertos y puertos.

cuaro resumen sector terciario

Todos Los Presidentes Argentinos Cronologia y Sus Ministros

Todos Los Presidentes Argentinos y sus Gabinetes – Cronología de las Presidencias Argentinas

El gobierno de derecho o de jure,, es el que surge de los mecanismos legales vigentes en el estado.

La constitución escrita o no escrita determina los procedimientos que se deben seguir para que se constituya un gobierno.

Así establece la forma de gobierno, la distribución del poder, la competencia de cada uno de los órganos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), el tiempo que durarán en sus funciones y la forma de ser elegidos.

Las autoridades surgidas de esta manera, deben desempeñarse dentro del marco jurídico que establece la Constitución y las leyes del estado.

El gobierno de hecho o de facto al contrario que el gobierno de derecho, proviene de un origen no corriente y por lo tanto no estipulado por las normas legales del estado, expresadas por la Constitución o por las leyes especiales al respecto.

En Argentina existe una gran experiencia en este tipo de gobiernos.

Casi 24 años de gobierno de facto y seis golpes de estado militares en lo que va del siglo, más una cantidad imprecisable de asonadas militares y golpes palaciegos que no prosperaron, marcan una realidad que, aparte de la preocupación por la situación política del país, determinó una gran experiencia jurídico-poltica y filosófico-política, con respecto a las características de los gobiernos de facto.

LISTA CRONOLOGICA DE TODOS LOS PRESIDENTES ARGENTINOS

Macri, Mauricio (2015-2019)
Michetti, Gabriela

presidente argentino macri

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Kirchner, Cristina (2011-2015)
Boudou, Amado

presidente argentino cristina kirchnner

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Kirchner, Cristina (2007-2011)
Cobos, Julio

presidente argentino cristina kirchnner

Gobierno de Kirchner

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KIRCHNER, Néstor (2003-2007)
Scioli, Daniel

presidente kirchnner

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DUHALDE, Eduardo (2002-2003)
Provisional (Presidente del Senado)

presidente argentino

Ver: Historia de los Cuatro Presidentes

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CAMAÑO, Eduardo (2001-2001)
Provisional (Presidente del Senado)

presidente argentino

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RODRÍGUEZ SAA, Adolfo (2001-2001)
Provisional (Presidente del Senado)

presidente rodriguez saa

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PUERTA, Ramón (2001-2001)
Provisional (Presidente del Senado)

presidente ramon puerta

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DE LA RUA, Fernando (1999-2001)
Carlos Alvarez

presidente democratico de la rua

Ver: Gobierno de De La Rua

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MENEM, Carlos Saúl (1995-1999)
Ruckauf, Carlos

presidente menem

Ver: Gobiernos de Menem

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MENEM, Carlos Saúl (1989-1995)
Eduardo Duhalde

presidente menem

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ALFONSIN, Raúl Ricardo (1983-1989)
Martinez Víctor

presidente alfonsin

Ver: Gobierno de Raúl Alfonsin

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BIGNONE, Reynaldo B.
(Gobierno de Facto)

prisodente de facto argentino bignone

Ver: Golpe de Estado en 1976

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GALTIERI, Leopoldo F.
(Gobierno de Facto)

presidente galtieri

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VIOLA, Roberto E.
(Gobierno de Facto)

presidente de facto argentino viola

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VIDELA, Jorge Rafael
(Gobierno de Facto)

presidente de facto videla

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MARTINEZ de Perón, María E. (1974 – 1976)

MARTINEZ DE PERON

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PERON, Juan Domingo (1973-1974)
Martinez de Perón María E.

Juan Domingo Peron presidente

Ver: Historia del Peronismo

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LASTIRI, Raúl Alberto (1973-1973)
Normlizador

lastiri presidente interino

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CAMPORA, Héctor José (1973-1973)
Solano Lima

campora presidente argentino

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LANUSSE, Alejandro
Presidente de Facto

presidente de la junta militar argentina

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LEVINGSTON, Roberto
Presidente de Facto

presidente de facto argentino levington

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpgONGANIA, Juan Carlos
Presidente de Facto

presidente argentino ongania

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpgILLIA, Arturo Humberto
Perette, Humberto

arturo illia

Ver:Gobierno de Illia

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria4.jpgGUIDO, José María
Normalizador

presidente argentino interino guido

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FRONDIZI, Arturo
Gomez, Alejandro

arturo frondizi presidente

Ver: Gobierno de Frondizi

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ARAMBURU, Pedro E.
Rojas, Isaac

presidente aramburu

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LONARDI, Eduardo
Rojas, Isaac

lonardi presidente

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PERON, Juan Domingo
Teissaire, Alberto

Juan Domingo Peron presidente

Ver: Historia del Peronismo

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PERON, Juan Domingo
Quijano, Hortensio

Juan Domingo Peron presidente

Ver: Historia del Peronismo

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FARRELL, Edelmiro
De Facto
Perón , Juan Domingo

presidente farrel

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RAMIREZ, Pedro Pablo
De Facto
Farrel, Edelmiro

ramirez presidente argentino

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CASTILLO, Ramón S. (1942 – 1943)
Reemplaza al anterior fallecido

castillo presidente argentino

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ORTIZ, Roberto M.1938 – 1942 – Fallece-
Castillo, Ramón S.

presidente ortiz

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JUSTO, Agustín P. (1932 – 1938)

Agustin P. Justo

Ver: La Decada Infame

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URIBURU, José Félix (1930 – 1932)
Santamaría Enrique

Uriburi Jose Felix

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YRIGOYEN, Hipólito (1928-1930) – Destituído-
Martinez Enrique

Irigoyen presidente

Ver:Gobierno de Irigoyen

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ALVEAR MARCELO T. DE (1922 – 1928)
Gonzalez Elpidio

alvear marcelo T.

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YRIGOYEN, Hipólito (1916-1922)
Luna Pelagio

Irigoyen presidente

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de la PLAZA, Victorino (1914-1916)
Reemplaza al anterior fallecido

Victorino La PLaza Presidente

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SAENZ PEÑA, Roque (1910-1914) – Fallece
De La Plaza Victorino

roque saenz peña

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FIGUEROA ALCORTA, José (1906-1910) -Reemplaza al anterior-

Alcorta presidente

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QUINTANA, Manuel (1904-1906) – Fallece
Figueroa Alcorta José

presidente quintana

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ROCA, Julio Argentino (1898-1904)
Quirno Costa Roberto

presidente roca julio argentino

Ver:Gobierno de Argentino Roca

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URIBURU, José E. (1895-1898)

presidente uriburu
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SAENZ PEÑA, Luis (1892-1895) – Renuncia
Uriburu José Evaristo

presidente saenz peña

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PELLEGRINI, Carlos (1890-1892)

presidente pellegrini
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JUAREZ CELMAN, Miguel (1886-1890) – Renuncia
Pellegrini Carlos

celman presidente

Ver: Juarez Celman

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ROCA, Julio Argentino (1880-1886)
Madero Francisco B.

presidente roca julio argentino

Ver: Argentino Roca

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AVELLANEDA, Nicolás (1874-1880)
Acosta Mariano

presidente avellaneda

Ver:Gobierno de Avellaneda

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SARMIENTO, Domingo F.(1868-1874)
Alsina Adolfo

presidente sarmiento

Ver:Gobierno de Sarmiento

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MITRE, Bartolomé (1862-1868)
Paz Marco

presidente mitre

Ver: Gobierno de Mitre

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DERQUI, Santiago (1860-1861)
Pedernera Juan E.

presidente de la confederacion

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URQUIZA, Justo José de (1854-1860)
Del Carril Salvador

presidente urquiza justo jose

Ver: Justo Jose de Urquiza

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RIVADAVIA, Bernardino
(1826-1827) – Renuncia-

rivadavia presidente

Ver: Gobierno de Rivadavia

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LISTA DE LOS GABINETES PRESIDENCIALES

En 1853 el Congreso Constituyente reunido en Santa Fe aprobó una Constitución de carácter republicano, representativo y federal. A partir de entonces se sucedieron etapas de gobiernos constitucionales y gobiernos de facto.

Justo José de Urquiza (5 de mareo de 1852 – 5 de marzo de 1860).
Nació el 18 de octubre de 1801. Derrotó a Rosas en Caseros en 1852 y asumió la presidencia provisional. Luego de 1853, fue elegido primer presidente constitucional. Terminado su período, fue jefe del Partido Federal. Murió asesinado el 11 de abril de 1870.

Santiago Derqui (5 de marzo de 1860 – 5 de noviembre de 1861).
Nació en Córdoba en 1801. La victoria de las tropas bonaerenses al mando del general Bartolomé Mitre en Pavón terminó con su gobierno mucho antes de cumplir su mandato. Murió el 5 de septiembre de 1867.

Bartolomé Mitre (12 de octubre de 1862 – 12 de octubre de 1868) Nació en Buenos Aires, el 26 de junio de 1821. Vencedor en Pavón, se hizo cargo de la presidencia en forma provisional, hasta que fue elegido presidente constitucional en 1862, Luego de terminado su período, continuó gravitando en la política argentina como el principal líder de la oposición y como director del diario La Nación. Murió el 19 de enero de 1906.

Domingo Faustino Sarmiento (12 de octubre de 1868 – 12 de octubre de 1874).
Nació en San Juan, el 14 de febrero de 1811. Desde joven se inclinó hacia dos pasiones: por un lado, la educación y las letras; por otro, la política. Murió en Asunción del Paraguay, el 11 de septiembre de 1888. En su honor, el 11 de septiembre es celebrado como el «Día del maestro».

Nicolás Avellaneda (12 de octubre de 1874 – 12 de octubre de 1880)
Nació en Tucumán el 3 de octubre de 1837. Miembro del Partido Autonomista, llegó a la presidencia con sólo 37 años. Murió durante un viaje a Europa, el 25 de noviembre de 1888.

Julio Argentino Roca (12 de octubre de 1 880 -12 de octubre de 1886)
Nació en Tucumán el 17 de julio de 1 843. Luego de encabezar la «Campaña al Desierto» fue elegido presidente de la Nación. Al terminar su mandato era reconocido como el hombre más poderoso de la política argentina.

Miguel Juárez Celman (12 de octubre de 1886-6 de agosto de 1890) Nació en Córdoba en septiembre de 1847; en 1880 llegó a la gobernación de su provincia natal. En julio de 1890 tuvo que enfrentar la revolución del Parque: aunque pudo sofocarla, precipitó su renuncia anticipada. Murió el 14 de abril de 1909.

Carlos Pellegrini (7 de agosto de 1886 – 12 de octubre de 1892)
Nació en Buenos Aires el 11 de octubre de 1846, acompañó a Juárez Celman como vicepresidente y completó su mandato luego de su renuncia. Al morir, el 17 de julio de 1906, era candidato firme para la próxima presidencia.

Luis Sáenz Peña (12 de octubre de 1892 – 22 de enero de 1895).Nació en Buenos Aires el 2 de abril de 1822. Incapaz de controlar los conflictos de su partido la oposición de la Unión Cívica Radical, renunció antes de culminar su mandato. Murió el 10 de diciembre de 1907.

José Evaristo Uriburu (22 de enero de 1895 – 12 de octubre de 1898).
Nació en Salta, el 19 de noviembre de 1831. Como vicepresidente de Sáenz Peña, completó el mandato luego de su renuncia. Murió en Buenos Aires, el 25 de octubre de 1914.

Julio Argentino Roca (12 de octubre de 1898 – 12 de octubre de 1904).
Su segunda presidencia estuvo jalonada por la inminente guerra con Chile, que logró evitar, y por una serie de intentos reformistas, tanto en el plano social como político. Al terminar su mandato, su estrella política estaba en franco declive. Murió el 19 de octubre de 1912.

Vicepresidente: Norberto Quirno Costa
MINISTROS
Agricultura: Emilio Frers, Martín García Merou, Ezequiel Ramos Mejía y Wenceslao Escalante.
Guerra: Luis María Campos y Pablo Ricchieri.
Hacienda: José María Rosa, Enrique Berduc y Marco Avellaneda.
Interior: Felipe Yofré y Joaquín V. González.
Justicia e Instrucción Pública: Osvaldo Magnasco, Juan E. Serú, Joaquín V. González y Juan N. Fernández.
Marina: Martín Rivadavia y Onofre Betbeder.
Obras Públicas: Emilio Civit.
Relaciones Exteriores y Culto: Amando Alcona, Luis María Drago y José A. Terry.

Manuel Quintana (12 de octubre de 1904 – 12 de marzo de 1906).
Sofocó exitosamente la revolución radical de 1905. Un año más tarde, el 12 de mareo de 1906, murió en ejercido del cargo.

Vicepresidente: José Figueroa Alcorta
MINISTROS
Agricultura: Damián Torino.
Guerra: Enrique Godoy.
Hacienda: José A. Terry.
Interior: Rafael Castillo.
Justicia e Instrucción Pública: Joaquín V. González.
Marina: Juan Alejandro Martín.
Obras Públicas: Adolfo V. Orma.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos Rodríguez Larreta.

José Figueroa Alcorta (12 de marzo de 1906 – 12 de octubre de 1910).
Nació en Córdoba el 20 de noviembre de 1860. Como vicepresidente de Quintana, lo sucedió en el cargo luego de su muerte. Murió el 27 de diciembre de 1931.

MINISTROS
Agricultura: Ezequiel Ramos Mejía y Pedro Ezcurra.
Guerra: Luis M. Campos, Rosendo M. Fraga, Rafael M. Aguirre y Eduardo Racedo.
Hacienda: Norberto Piñeiro, Eleodoro Lobos y Manuel M. de Iriondo.
Interior: Norberto Quirno Costa, Manuel A. Montes de Oca, Joaquín V. González, Marco A. Avellaneda y José Gálvez.
Justicia e Instrucción Pública: Federico Pinedo, Juan Antonio Bibiloni,
Estanislao S. Zeballos y Rómulo S. Naón.
Marina: Onofre Betbeder y Juan Pablo Sáenz Valiente.
Obras Públicas: Miguel Tedín, Carlos Maschwitz y Ezequiel Ramos Mejía.
Relaciones Exteriores y Culto: Manuel A. Montes de Oca, Estanislao S.
Zeballos, Victorino de la Plaza y Carlos Rodríguez Larreta.

Roque Sáenz Peña (12 de octubre de 1910 – 9 de agosto de 1914).
Nació en Buenos Aires en 1 851, fue un activo opositor a Roca dentro del PAN. Se lo recuerda por la famosa reforma electoral aprobada en 1912 que estableció el voto obligatorio y secreto. Murió en su cargo el 9 de agosto de 1914.

Vicepresidente: Victorino de la Plaza
MINISTROS
Agricultura: Eleodoro Lobos, Mario Sáenz, Adolfo Mujica y Horacio
Calderón.
Guerra: Gregorio Vélez y Ángel P. Aliaría.
Hacienda: José María Rosa, Enrique S. Pérez, Norberto Pinero, Lorenzo Anadón y Enrique Carbó.
Interior: Indalecio Gómez y Miguel S. Ortiz.
Justicia e Instrucción Pública: Juan M. Garro, Carlos Ibarguren y Tomás R. Cullen.
Marina: Juan Pablo Sáenz Valiente.
Obras Públicas: Ezequiel Ramos Mejía, Carlos Meyer Pellegrini y Manuel Moyano.
Relaciones Exteriores y Culto: Epifanio Pórtela, Ernesto Bosch y José Luis Murature.

Victorino de la Plaza (9 de agosto de 1914 – 12 de octubre de 1916).
Nació en Salta, e! 2 de noviembre de 1841. Luego de una profusa carrera política, llegó 3. la vicepresidencia y de allí a la presidencia al morir Sáenz Peña. Falleció el 2 de octubre de 1919.

 MINISTROS
Agricultura: Horacio Calderón.
Guerra: Ángel P. Aliaría.
Hacienda: Enrique Carbó y Francisco J. Oliver.
Interior: Miguel S. Ortiz.
Justicia e Instrucción Pública: Tomás R. Cullen y Carlos Saavedra Lamas.
Marina: Juan Pablo Sáenz Valiente.
Obras Públicas: Manuel Moyano.
Relaciones Exteriores y Culto: José Luis Murature.

Hipólito Yrigoyen (12 de octubre de 191 6 – 12 de octubre de 1922).
Nació el 12 de julio de 1852 en Buenos Aires. Activo militante político desde su juventud, participó en la fundación de la Unión Cívica Radical en 1891. Convirtió a la UCR en una máquina política electoralmente invencible.

Vicepresidente: Pelagio B. Luna :
MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública: José E. Salinas.
Marina: Federico Alvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas: Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.

Marcelo T. de Alvear (12 de octubre de 1922 – 12 de octubre de 1928).
Nació en Buenos Aires, el 4 de octubre de 1868. Fue dirigente radical desde los orígenes de! partido. Luego de dejar la presidencia, siguió participando activamente de la política; fue candidato presidencial en 1937. Murió el 23 de marzo de 1942.

Vicepresidente: Elpidio González
MINISTROS
Agricultura: Tomás Le Bretón y Emilio Mihura.
Guerra: Agustín P. Justo.
Hacienda: Rafael Herrera Vegas y Víctor M. Molina.
Interior: José Nicolás Matienzo, Vicente C. Gallo y José P. Tamborini.
Justicia e Instrucción Pública: Irineo Celestino Marcó y Antonio Sagarna.
Marina: Manuel Domecq García.
Obras Públicas: Eufrasio Loza y Roberto M. Ortiz.
Relaciones Exteriores y Culto: Ángel Gallardo

Hipólito Yrigoyen (12 de octubre de 1928 – 6 de septiembre de 1930).
La. segunda presidencia de Yrigoyen, alcanzada por un porcentaje clavadísimo de votos a favor, terminó con su destitución en el primer golpe de la historia argentina. Murió el 3 de julio de 1933; una multitud acompañó sus restos.

Vicepresidente: Enrique Martínez
MINISTROS
Agricultura: Juan B. Fleitas.
Guerra: Luis. J. Dellepiane.
Hacienda: Enrique Pérez Colman.
Interior: Elpidio González.
Justicia e Instrucción Pública: Juan de la Campa.
Marina: Tomás Zurueta.
Obras Públicas: José Benjamín Ávalos.
Relaciones Exteriores y Culto: Horacio B. Oyhanarte.

José Félix Uriburu (6 de septiembre de 1930 – 20 de febrero de 1932).
Presidente de facto. Nació en Salta, e! 20 de julio de 1868. Militar de carrera, fue el líder del golpe que derrocó a Yrigoyen. Murió en París e! 29 de abril de 1932.

MINISTROS
Agricultura: Horacio Béccar Várela y David Arias.
Guerra: Francisco Medina.
Hacienda: Enrique S. Pérez y Enrique Uriburu.
Interior: Matías G. Sánchez Sorondo y Octavio S. Pico.
Justicia e Instrucción Pública: Ernesto E. Padilla y Guillermo Rothe.
Marina: Abel Renard y Carlos Daireaux.
Obras Públicas: Octavio S. Pico y Pablo Calatayud.
Relaciones Exteriores y Culto: Ernesto Bosch y Adolfo Bioy.

Agustín P. Justo (20 de febrero de 1932 – 20 de febrero de
Nació el 26 de febrero de 1 876 en Concepción del Uruguay. Militar de carrera, simpatizaba con el radicalismo antirigoyenista. Motorizó el fraude electoral para evitar cualquier victoria radical. Murió el 10 de enero de 1943, mientras conformaba su nueva candidatura presidencial.

Vicepresidente: Julio A. Roca (h.)
MINISTROS
Agricultura: Antonio De Tomaso, Euis Duhau y Miguel Ángel Cárcano.
Guerra: Manuel A. Rodríguez y Basilio B. Pertiné.
Hacienda: Alberto Hueyo, Federico Pinedo (h.), Roberto M. Ortiz y Carlos
Alberto Acevedo.
Interior: Leopoldo Meló, Ramón S. Castillo y Manuel R. Alvarado. Justicia e Instrucción Pública: Manuel M. de Iriondo, Ramón S. Castillo y Jorge de la Torre.
Marina: P. S. Casal y Eleazar Videla. Obras Públicas: Manuel R. Alvarado y Eleazar Videla.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos Saavedra Lamas.

Roberto M. Ortiz (20 de febrero de 1938 – 27 de junio de 1942).
Nació el 24 de septiembre de 1886 y fue un importante dirigente del radicalismo antirigoyenista. Luego de su renuncia por razones de salud, murió el 15 de julio de 1942.

Vicepresidente: Ramón S. Castillo
MINISTROS
Agricultura: José de Jesús Padilla y Cosme Massini Ezcurra.
Guerra: Carlos D. Márquez.
Hacienda: Pedro Groppo.
Interior: Diógenes Taboada.
Justicia e Instrucción Pública: Jorge E. Coll.
Marina: León L. Scasso.
Obras Públicas: Manuel Ramón Alvarado y Luis A. Barberis.
Relaciones Exteriores y Culto: José María Cantilo.

Ramón S. Castillo (27 de junio de 1942 – 4 de junio de 1943).
Nació en Catamarca en 1 873, alcanzó la vicepresidencia luego de una dilatada carrera política en el partido Conservador. Liego ,a la presidencia luego de la renuncia de Ortiz; fue derrocado por un golpe militar. Murió en 1944.

MINISTROS
Interior: Miguel J. Culaciati.
Agricultura: Cosme Massini Ezcurra y Daniel Amadeo y Videla.
Guerra: Juan M. Tonazzi y Pedro Pablo Ramírez.
Hacienda: Federico Pinedo (h.), Salvador Oria y Carlos Alberto Acevedo.
Justicia e Instrucción Pública: Guillermo Rothe.
Marina: Mario Fincati.
Obras Públicas: Salvador Oria.
Relaciones Exteriores y Culto: Julio A. Roca (h.) y Enrique Ruiz Guiñazú.

Arturo Rawson (4 de junio de 1943 -1 de junio de 1943).
Presidente de facto. Militar de carrera, nadó en Santiago del Estero en 1885 y murió en Buenos Aires en 1952. Gobernó el país sólo tres días.

Pedro P. Ramírez (7 de junio de 1943 – 9 de marzo de 1944). Presidente de facto.
Nació en 1884 en Entre Ríos, donde murió en 1 962. Fue el verdadero líder del golpe de 1943.

Vicepresidentes: Sabá H. Sueyro (fallecido en ejercicio del cargo) y Edelmiro J. Farrell
MINISTROS
Agricultura: Diego I. Masón.
Guerra: Edelmiro J. Farrell.
Hacienda: Jorge A. Santamarina y César Ameghino.
Interior: Alberto Gilbert y Luis César Perlinger.
Justicia e Instrucción Pública: Elbio C. Anaya, Gustavo Martínez Zuviría y Honorio Silgueira.
Marina: Benito S. Sueyro.
Obras Públicas: Ismael F. Galíndez, Ricardo Vago y Juan Pistarini.
Relaciones Exteriores y Culto: Alberto Gilbert y Segundo R. Storni.

Edelmiro J. Farrel (10 de marzo de 1944 – 4 de junio de 1946). Presidente de facto. Nació en 1887. Fue militar de carrera y protector de! coronel Perón. Murió en 1980.

MINISTROS
Agricultura: Diego I. Masón, Amaro Avalos y Pedro S. Marotta.
Guerra: Juan Domingo Perón, Eduardo J. Avalos y José Humberto Sosa
Molina. Hacienda: César Ameghino, Ceferino Alonso Irigoyen, Armando G. Antille, Eduardo J. Avalos y Amaro Avalos. Interior: Luis César Perlinger, Alberto Teisaire, Jazmín Hortensio Quijano, Eduardo J. Avalos, Bartolomé Descalzo y Felipe Urdapilleta.
Justicia e Instrucción Pública: Gustavo Martínez Zuviría, Honorio Silgueira,
Alberto Baldrich, Rómulo Etcheverry Boneo, Benito J. Benítez, Héctor
Vernengo Lima y José María Astigueta.
Marina: Alberto Teisaire, Héctor Vernengo Lima y Abelardo Pantín. Obras Públicas: Juan Pistarini. Relaciones Exteriores y Culto: Alberto Gilbert, Orlando L. Peluffo, César Ameghino y Juan I. Cooke.

Juan Domingo Perón (4 de junio de 1946 – 20 de septiembre de 1955).
Nació un 8 de octubre de 1895 en la provincia de Buenos Aires. Siendo coronel, fue e! más lúcido de los militarse que llegaron al poder luego del golpe de 1943. Modificó la Constitución para poder acceder a un segundo mandato, lo que sucedió en 1952. Fue derrocado en 1955 por un golpe de Estado. Marchó al exilio, que establecería definitivamente en España, desde donde siguió teniendo gran influencia en la política argentina.

Vicepresidente: Jazmín Hortensio Quijano
MINISTROS*
Aeronáutica: César R. Ojeda y Juan Ignacio San Martín.
Agricultura: Juan Carlos Picazo Elordy y Carlos A. Emery.
Asuntos Políticos: Román S. Subiza.
Asuntos Técnicos: Raúl A. Mendé.
Comunicaciones: Osear Nicolini.
Economía: Roberto A. Ares.
Educación: Osear Ivanissevich y Armando Méndez San Martín.
Ejército: Franklin Eucero.
Finanzas: Alfredo Gómez Morales.
Guerra: José Sosa Molina.
Hacienda: Ramón Antonio Cereijo.
Industria y Comercio: José C. Barro.
Interior: Ángel Gabriel Borlenghi.
Justicia e Instrucción Pública: Belisario Gaché Piran y Natalio Carvajal
Palacios.
Marina: Fidel L. Anadón y Enrique B. García. Obras Públicas: Juan Pistarini. Relaciones Exteriores y Culto: Juan Atilio Bramuglia, Hipólito Jesús Paz y
Jerónimo Remorino. Salud Pública: Ramón S. Carrillo. Trabajo y Previsión: José María Freiré. Transportes: Juan E Castro y Juan E. Maggi.

SEGUNDO GOBIERNO
Vicepresidentes: Jazmín Hortensio Quijano (fallecido en ejercicio de su cargo) y Alberto Teisaire
MINISTROS
Aeronáutica: Juan Ignacio San Martín.
Agricultura y Ganadería: Carlos A. Hogan y José María Castiglione.
Asistencia Social y Salud Pública: Ramón S. Carrillo y Raúl C. Bevacqua.
Asuntos Económicos: Alfredo Gómez Morales.
Asuntos Políticos: Román A. Subiza y Alberto Teisaire.
Asuntos Técnicos: Raúl A. Mendé.
Comercio Exterior: Antonio Cañero.
Comercio: Manuel E. Palarea.
Comunicaciones: Osear E. M. Nicolini.
Defensa: José Sosa Molina.
Educación: Armando Méndez San Martín y FranciscoAnclada.
Ejercito: Franklin Lucero. Finanzas: Miguel Revestido.
Hacienda: Pedro A. Bonnani.
Industria y Comercio: Rafael F. Amundarain.
Industria: Orlando Santos.
Interior y Justicia: Ángel Gabriel Borlenghi y Osear E. M. Albrieu.
Justicia: Natalio Carvajal Palacios. Marina: Aníbal O. Olivieri y Luis J. Cornes.
Obras Públicas: Roberto M. Dupeyrón.
Relaciones Exteriores y Culto: Jerónimo Remorino e Idefonso F. Cavagna Martínez.
Trabajo y Previsión: José María Freiré y Alejandro B. Giavarini.
Transportes: Juan E. Maggi y Alberto J. Iturbe.

Eduardo Lonardi ( 20 de septiembre 1955 – 13 de noviembre de 1955). Presidente de facto.Nació en 1896 y murió en 1956. Intentó cooptar sin éxito la popularidad de Perón, a quien había derrocado.

MINISTROS
Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim.
Agricultura y Ganadería: Alberto Francisco Mercier.
Asistencia Social y Salud: Ernesto Alfredo Rottger.
Comercio: César A. Bunge.
Comunicaciones: Euis María Ygartúa.
Educación: Atilio Dell’Oro Maini.
Ejército: Justo Eeón Bengoa y Arturo Ossorio Arana.
Finanzas: Julio Alizón García.
Hacienda: Eugenio José Folcini.
Industria: Horacio Morixe.
Interior y Justicia: Eduardo B. Busso.
Interior: Luis María de Pablo Pardo.
Justicia: Bernardo Velar de Irigoyen.
Marina: Teodoro E. Hartung.
Obras Públicas: José Blas Paladino.
Relaciones Exteriores y Culto: Mario Amadeo.
Trabajo y Previsión: Luis Benito Cerruti Costa.
Transportes: Juan José Uranga.

Pedro Eugenio Aramburu (13 de noviembre de 1955 – 1° de mayo de 1958).
Presidente de facto, Nació el 21 de mayo de 1903. Fanático antiperonista, fue secuestrado y asesinado por la agrupación armada peronista Montoneros el 1° de junio de 1970.

MINISTROS
Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Julio César Krause, Eduardo F.
Mac Loughlin y Jorge Horacio Landaburu.
Agricultura y Ganadería: Alberto Francisco Mercier.
Asistencia Social y Salud  Molina y Francisco Martinez
Comercio: Juan Llamazares.
Comunicaciones: Luis María Ygartúa y Ángel H. Cabral.
Educación y Justicia: Carlos A. Adrogué y Acdel Ernesto Salas.
Educación: Atilio Dell’Oro Maini. Ejército: Arturo Ossorio Arana y Jaime Víctor Majó.
Finanzas: Julio Alizón García.
Hacienda: Eugenio Alberto Blanco, Roberto P. Verrier y Adalbert Krieger Vasena.
Industria y Comercio: Rodolfo Martínez y Julio César Cueto Rúa.
Industria: Alvaro Carlos Alsogaray.
Interior: Eduardo B. Busso, Laureano Landaburu y Carlos Román S. Aleonada Aramburú.
Justicia: Laureano Landaburu. Marina: Teodoro E. Hartung.
Obras Públicas: Pedro Mendiondo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis A. Podestá Costa, Alfonso de Laferrere y Alejandro Ceballos.
Trabajo y Previsión: Raúl Carlos Migone, Horacio Aguirre Legarreta y Tristán Enrique Guevara.
Transportes: Sadi Eduardo Bonnet.

Arturo Frondizi (1° de mayo de 1958 – 29 de marzo de 1962).
Nació el 28 de octubre de 1908, fue desde joven un activo militante radical. Su gobierno no pudo resistir la presión militar y fue obligado a renunciar. Murió el 18 de abril de 1995.

Vicepresidente: Alejandro Gómez
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Héctor N. Noblía y Tiburcio Padilla.
Defensa Nacional: Gabriel del Mazo, Justo Policarpo Villar y Rodolfo Martínez (h.). Economía: Donato del Carril, Alvaro C. Alsogaray, Roberto T. Alemann, Carlos A. Coll Benegas y Jorge Wehbe.
Educación y Justicia: Luis Rafael Mac Kay y Miguel Susini (h.).
Interior: Alfredo Roque Vitólo, Hugo Vaca Narvaja.
Obras y Servicios Públicos: Justo Policarpo Villar, Alberto Rafael Costantini,
Arturo Acevedo, José Mazar Barnet y Pedro Petriz.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Florit, Diógenes Taboada, Adolfo Mujica, Miguel Ángel Cárcano y Roberto Etchepareborda.
Trabajo y Seguridad Social: Alfredo E. Allende, David Blejer, Guillermo Acuña Anzorena, Ismael Bruno Quijano y Osear Ricardo Puiggrós.
Secretarios de Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Roberto Huerta y Jorge Rojas Silveyra.
Secretarios de Guerra: Héctor Solanas Pacheco, Elbio C. Anaya, Rodolfo Larcher y Rosendo M. Fraga.
Secretarios de Marina: Adolfo E Estévez y Gastón Clement.

José Haría Guido (30 de marzo de 1962 – 12 de octubre de 1963).
Nació en 1910 y murió en 1975. Sucedió a Frondizi por ser presidente del Senado.

MINISTROS
Defensa Nacional: Ernesto J. Lanusse, José Luis Cantilo, Adolfo Lanús y José Mariano Astigueta. Economía: Jorge Wehbe, Federico Pinedo (h.), Alvaro C. Alsogaray, Eustaquio Méndez Delfino y José Alfredo Martínez de Hoz.  Educación y Justicia: Miguel Susini (h.), Alberto Rodríguez Galán y José Mariano Astigueta.
Interior: Hugo Vaca Narvaja, Rodolfo Martínez (h.), Jorge Walter Perkins, Carlos A. Adrogué, Rodolfo Martínez (h.), Enrique Rauch y Guillermo Osiris Villegas.
Obras y Servicios Públicos: Pedro Petriz, Julio César Crivelli, Horacio J. Zubiri, José Mazar Barnet y Luis de Carli. Relaciones Exteriores y Culto: Roberto Etchepareborda, Mariano J. Drago, Bonifacio del Carril, Carlos Manuel Muñiz y Juan C. Cordini.
Trabajo y Seguridad Social: Osear R. Puiggrós, Galileo Puente, Rodolfo Guido Martelli y Bernardo Bas.
Secretarios de Aeronáutica: Jorge Rojas Silveyra, Juan Carlos Pereira y Eduardo E Mac Loughlin.
Secretarios de Guerra: Bartolomé Carreras, Juan Bautista Loz, Eduardo Argentino Sefiorans, José O. Cornejo Saravia, Benjamín Rattenbach y Héctor Repeto. Secretarios de Marina: Gastón A. Clement, Carlos A. Garzoni y Carlos A. Kolungia.

Arturo Humberto Illia (12 de octubre de 1963 – 28 de junio de 1966).
Nació el 4 de agosto de 1900 en Pergamino y murió el 1 8 de enero de 1981. Dirigente radica! de Córdoba, fue derrocado por el golpe del general Onganía.

Vicepresidente: Carlos Humberto Perette
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Arturo Oñativia.
Defensa Nacional: Leopoldo Suárez.
Economía: Eugenio A. Blanco y Juan Carlos Pugliese.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Aramburu.
Interior: Juan S. Palmero.
Relaciones Exteriores y Culto: Miguel Ángel Zavala Ortiz.
Trabajo y Seguridad Social: Fernando Sola.
Secretario de Marina: Manuel A. Pita.
Secretarios de Aeronáutica: Martín Rafael Cairo y Mario Romanelli.
Secretarios de Guerra: Ignacio Ávalos y Eduardo R. Castro Sánchez.

Juan Carlos Onganía (28 de junio de 1966 – 8 de junio de 1970). Presidente de facto. Nació en 1914, su régimen se caracterizó por un extremo autoritarismo. Murió en 1995.

MINISTROS
Bienestar Social: Roberto Juan Petracca, Julio Emilio Álvarez, Conrado Ernesto Bauer y Carlos Alberto Consigli.
Cultura y Educación: Carlos María Gelly y Obes, José María Astigueta y Dardo Pérez Guilhou.
Defensa: Antonio Roberto Lanusse, Emilio Federico van Peborgh y José Rafael Cáceres Monié.
Economía y Trabajo: Jorge Néstor Salimei, Adalbert Krieger Vasena y José María Dagnino Pastore.
Interior: Enrique Martínez Paz, Guillermo Antonio Borda y Francisco A. Imaz.
Justicia: Conrado José Echebarne.
Obras y Servicios Públicos: Luis María Gotelli.
Relaciones Exteriores y Culto: Nicanor Costa Méndez y Juan Benedicto Martín.

Roberto M Levingston (18 de junio de 1970 – 23 de marzo de 1971). Presidente de facto. Nació en San Luis en 1920. Fue destituido por las Fuerzas Amadas.

MINISTROS
Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Amadeo Ricardo Frúgoli.
Cultura y Educación: José Luis Cantini.
Defensa: José R. Cáceres Monié.
Interior: Eduardo E Mac Loughlin y Arturo Armando Cordón Aguirre.
Ministerio de Economía y Trabajo: Carlos Moyano LlerenayAldo Ferrer.
Ministerio de Justicia: Jaime Luis E. Perriaux.
Obras y Servicios Públicos: Aldo Ferrer y Osear Juan H. Colombo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo.

Alejandro A, Lanusse (26 de marzo de 1971 – 25 de mayo de 1973).
Nació en 1918. Intentó sin éxito acotar el creciente poder de Perón y piloteó la salida electoral del régimen. Murió en 1996.

MINISTROS
Agricultura y Ganadería: Gabriel Perren, Antonio Di Rocco y Ernesto J. Lanusse.
Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Osear Ricardo Puiggrós.
Comercio: Alfredo José Girelli y Daniel García. Cultura y Educación: José Luis Cantini y Gustavo Malek.
Defensa: José Rafael Cáceres Monié y Eduardo Enrique Aguirre Obarrio.
Hacienda y Finanzas: Juan A. Quillici, Cayetano Licciardo y Jorge Wehbe.
Industria y Minería: Carlos Cásale y Ernesto Parellada.
Industria, Comercio y Minería: Osear Chescotta.
Interior: Arturo Mor Roig. Justicia: Jaime Luis Enrique Perriaux, Ismael Bruno Quijano y Gervasio R. C. Colombres.
Obras y Servicios Públicos: Oscar Juan I I. Coloinboy Pedro A. Coidlllo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo y Eduardo Mac Loughlin.
Trabajo: Rubens San Sebastián.

Héctor J. Campora (25 de mayo de 1973 – 13 de julio de 1973),

Nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1909. Activo dirigente peronista, fue adoptado por la izquierda peronista como su líder, pero tuvo que renunciar para dejar paso a una nueva presidencia de Perón. Murió en México, en 1979.

Vicepresidente: Vicente Solano Lima

MINISTROS
Bienestar Social: José López Rega.
Cultura y Educación: Jorge Alberto Taiana.
Defensa: Ángel Federico Robledo.
Hacienda y Finanzas: José Ber Gelbard.
Interior: Esteban J. A. Righi.
Justicia: Antonio Juan Benítez.
Relaciones Exteriores y Culto: Juan Carlos Puig.
Trabajo: Ricardo Otero.
Raúl Alberto Lastiri (interino, por renuncia de H. Cámpora)

Raúl Alberto Lastiri (13 de julio de 1973 – 12 de octubre de 1973).
Nació en 1915. Completó e! mandato de Campera hasta la asunción de Perón. Murió en 1978.

Vicepresidente: Vicente Solano Lima
MINISTROS
Bienestar Social: José López Rega.
Cultura y Educación: Jorge Alberto Taiana.
Defensa: Ángel Federico Robledo.
Hacienda y Finanzas: José Ber Gelbard.
Interior: Benito Pedro Llambí.
Justicia: Antonio Juan Benítez.
Relaciones Exteriores y Culto: Juan Vicente Vignes.
Trabajo: Ricardo Otero.

Juan Domingo Perón (12 de octubre de 1973 – 1° de julio de 1974).
La tercera presidencia del anciano líder se caracterizó por un clima de violencia creciente. Su muerte en ejercicio del cargo complicó aún más la difícil situación por la que atravesaba el país.

Vicepresidente: María Estela Martínez de Perón
MINISTROS
Bienestar Social: José López Rega.
Cultura y Educación: Jorge Alberto Taiana.
Defensa: Ángel Federico Robledo.
Economía: José Ber Gelbard.
Interior: Benito Pedro Llambí.
Justicia: Antonio Juan Benítez.
Relaciones Exteriores y Culto: Juan Vicente Vignes.
Trabajo: Ricardo Otero.

María Estela Martínez de Perón (1 ° de julio de 1974 – 24 de marzo de 1976).
Nació en 1931. Esposa y vicepresidente de Perón, no pudo controlar la violencia cotidiana. Fue derrocada por un golpe de Estado.

MINISTROS
Bienestar Social: José López Rega, Carlos A. G. Villone, Rodolfo A. Roballos, Carlos Emery y Aníbal V. Demarco.
Cultura y Educación: Jorge Alberto Taiana, Osear Ivanissevich y Pedro Arrighi.
Defensa: Ángel E Robledo, Adolfo M. Savino, Jorge E. Garrido, Tomás S. Vottero, Ricardo C. Guardo y José Alberto Deheza.
Economía: José Ber Gelbard, Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodrigo, Pedro J. Bonanni, Antonio E Cañero y Emilio Mondelli.
Interior: Benito Pedro Llambí, Alberto L. Rocamora, Antonio J. Benítez, Vicente Damasco, Ángel E Robledo y Roberto A. Ares.
Justicia: Antonio J. Benítez, Ernesto Corvalán Nanclares, José Alberto Deheza y Augusto Pedro Saffores. Relaciones Exteriores y Culto: Alberto J. Vignes, Ángel E Robledo, Manuel G. Arauz Castex y Raúl A. Quijano. Trabajo: Ricardo Otero, Cecilio Conditi, Carlos E Ruckauf y Miguel Unamuno.

Jorge Rafael Videla (24 de marzo de 1976 – 29 de marzo de 1981), Presidente de facto.
Nació en agosto de 1925. Militar de carrera, impuso un régimen de terror que incluyó secuestros, torturas y asesinatos masivos. Hoy purga prisión por sus crímenes.

MINISTROS
Bienestar Social: Julio Juan Bardi y Jorge Alberto Fraga.
Cultura y Educación: Ricardo P. Bruera, Juan José Catalán y Juan Llerena Amadeo.
Defensa: José María Klix y David de la Riva.
Economía: José Alfredo Martínez de Hoz.
Interior: Albano E. Harguindeguy.
Justicia: Julio A. Gómez y Alberto Rodríguez Várela.
Planeamiento: Ramón G. Díaz Bessone y Carlos E. Laidlaw.
Relaciones Exteriores y Culto: César A. Guzzetti, Osear A. Montes y Carlos W. Pastor.
Trabajo: Horacio Tomás Liendo y Llamil Reston.

Roberto Eduardo Viola (29 de marzo de 1981 – 11 de diciembre de 1981). Presidente de facto. Nació en 1924. Su presidencia fue breve ya que fue desplazado por un golpe de palacio militar.

MINISTROS
Acción Social: Carlos Alberto Lacoste.
Agricultura y Ganadería: Jorge Aguado.
Comercio e Intereses Marítimos: Carlos García Martínez.
Cultura y Educación: Carlos Burundarena.
Defensa: Norberto Couto.
Economía, Hacienda y Finanzas: Lorenzo Sigaut.
Industria y Minería: Kduanlo ( kenlóid y Livio G. Kuhl.
Interior: Horacio Tómás Liendo.
Justicia: Amadeo Frúgoli.
Obras y Servicios Públicos: Diego Urricarriet.
Relaciones Exteriores y Culto: Osear Camilión.
Salud Pública y Medio Ambiente: Amílcar E. Arguelles.
Trabajo: Julio C. Porcile.

Leopoldo Fortunato Galtieri (22 de diciembre de 1981 – 17 de junio de 1982). Presidente de facto. Nadó en 1926, lideró al sector nacionalista del ejército. Llevó a la Argentina a la guerra por Malvinas. La derrota provocó su renuncia. Murió en enero de 2003.

MINISTROS
Acción Social: Carlos Alberto Lacoste.
Defensa: Amadeo Frúgoli.
Economía: Roberto T. Alemann.
Educación: Cayetano Licciardo.
Interior: Alfredo Osear Saint Jean.
Justicia: Lucas Jaime Lennon.
Obras y Servicios Públicos: Sergio Martini.
Relaciones Exteriores y Culto: Nicanor Costa Méndez.
Salud Pública y Medio Ambiente: Horacio Rodríguez Castells.
Trabajo: Julio César Porcile.

Reynaldo Benito Bignone (1° de julio de 1982 – 10 de diciembre de 1983), Presidente de facto. Nació en 1928 y piloteó la retirada militar y una nueva apertura constitucional.

MINISTROS
Acción Social: Adolfo Navajas Artaza.
Defensa: Julio José Martínez Vivot y Juan C. Camblor.
Economía: José Dagnino Pastóre y Jorge Webhe.
Educación: Cayetano Licciardo.
Interior: Llamil Reston.
Obras y Servicios Públicos: Conrado Bauer.
Relaciones Exteriores y Culto: Juan Ramón Aguirre Lanari.
Salud Pública y Medio Ambiente: Horacio Rodríguez Castells.
Trabajo: Héctor Villaveirán.

Raúl Ricardo Alfonsín (10 de diciembre de 1983-8 de julio de 1989).
Nació en Chascomús, provincia de Buenos Aires, en 1927. Líder radical renovador, llegó al gobierno como primer presidente de la nueva democracia. Los múltiples y graves problemas de su gobierno lo obligaron a renunciar antes de finalizar su mandato.

Vicepresidente: Víctor Martínez
MINISTROS
Defensa: Raúl Borras, Roque G. Carranza, Germán O. López y José Horacio Jaunarena.
Economía: Bernardo Grinspun, Juan Vital Sourrouille, Juan Carlos Pugliese y Jesús Rodríguez.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Arambnní, Jorge Federico Sábato y José Gabriel Dumón.
Interior: Antonio Tróccoli, Enrique Nosiglia y Juan Carlos Pugliese
Obras y Servicios Públicos: Roque G. Carranza, Roberto Tomasini, Indro Trueco, Rodolfo Terragno y Roberto Echarte.
Relaciones Exteriores y Culto: Dante Caputo y Susana M. Ruiz Cerutri.
Salud y Acción Social: Aldo Carlos Neri, Conrado Hugo Storani, Ricardo A. Barrios Arrechea y Enrique Beveraggi. Trabajo y Seguridad Social: Antonio J. Mucci, Juan Manuel Casella, Hugo Barrionuevo, Carlos Alderete y Santiago Ideler Tonelli.

Carlos Saúl Menem (8 de julio de 1989 – 9 de diciembre de 1999).
Nació en La Rioja en 1930, lideró el regreso del peronismo al gobierno. Modificó la Constitución para ser reelegido, lo cual sucedió en 1995.

Vicepresidente: Eduardo Duhalde
MINISTROS
Defensa: Italo Argentino Luder, Humberto Romero, Guido Di Telia, Antonio Erman González y Osear Camilión. Economía: Miguel Roig, Néstor Rapanelli, Antonio Erman González y Domingo F. Cavallo.
Educación: Antonio Salonia y Jorge Rodríguez
Interior: Eduardo Bauza, Julio Mera Figueroa, José Luis Manzano, Gustavo O. Beliz, Carlos F. Ruckauf y Carlos V. Corach.
Justicia: León Carlos Arslanián, Jorge Maiorano y Rodolfo Barra.
Obras y Servicios Públicos: José Roberto Dromi.
Relaciones Exteriores y Culto: Domingo F. Cavallo y Guido Di Telia.
Salud y Acción Social: Julio César Corzo, Antonio Erman González, Eduardo Bauza, Alberto Kohan, Avelino Porto, Julio César Aráoz y Alberto Mazza.
Trabajo y Seguridad Social: Alberto Jorge Triaca, Rodolfo Díaz, Enrique Rodríguez y Armando Caro Figueroa.

SEGUNDO PERIODO

Vicepresidente: Carlos F. Ruckauf
Jefes de Gabinete:Eduardo Bauza y Jorge Rodríguez

MINISTROS
Defensa: Osear Camilión y Jorge Domínguez.
Economía: Domingo F. Cavallo y Roque Fernández.
Educación: Jorge Rodríguez, Susana Decibe y Manuel García Sola.
Interior: Carlos V. Corach.
Justicia Rodolfo Barra, Elías Jassan y Raúl Grranillo Ocampo.
Relaciones Exteriores y Culto: Guido Di Telia.
Salud y Acción Social: Alberto Mazza.
Trabajo y Seguridad Social: Armando Caro Figueroa, Antonio Erman González y José Uriburu.

Fernando de la Rúa (9 de diciembre de 1999 – 20 de diciembre de 2001).
Nació en Córdoba, el 15 de septiembre de 1937. Dirigente del radicalismo conservador, llegó a la presidencia con una alianza política que se desintegró en pocos meses. Renunció acosado por la crisis económica y en medio de un levantamiento popular en su contra.

Vicepresidente: Calos «Chacho» Alvarez

Terragno (jefe de Gabinete), Fernández Meijide (Acción Social), Juan José Llach (Educación), Federico Storani (Interior), Adalberto Rodríguez Giavarini (Cancillería), Gallo (Infraestructura), López Murphy (Defensa), José Luis Machinea (Economía), Alberto Flamarique (Trabajo), Ricardo Gil Lavedra (Justicia), Héctor Lombardo (Salud), y Jorge de la Rúa (secretario de la Presidencia)

Ramón Puerta (20 de diciembre de 2001 – 22 de diciembre de 2001). Dirigente peronista nació en 1951. Presidente provisional.

Adolfo Rodríguez Saa (22 de diciembre de 2001 – 30 de diciembre de 2001).
Dirigente peronista, nació en San Luis en 1947. Elegido por e! Congreso, renunció a la semana ante un nuevo levantamiento popular.

Eduardo Camaño (31 de diciembre de 2001 – 1° de enero de 2002). Dirigente peronista, nació en 1946. Presidente provisional.

Eduardo Duhalde (1° de enero de 2002 – 25 de mayo de 2003).
Nació en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires en 1941. Fue gobernador y principal líder del peronismo bonaerense. Logró estabilizar la conflictiva situación política y social.

Néstor C. Kirchner (25 de mayo de 2003 – 2007).
Nació en Santa Cruz en 1950. Militó desde joven en el peronismo de su provincia hasta alcanzar el cargo de gobernador. En el año 2006 es el Presidente de los argentinos.


El Respeto a mis semejantes El Valor del respeto humano

EL RESPETO COMO VALOR HUMANO

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El Respeto a mis semejantes

La vida sociedad nos hace reflexionar sobre el valor del respeto, esto trae aparejado la necesidad de establecer algún tipo de certezas en torno a las ideas y la tolerancia. Es decir: ¿Qué hay que saber sobre el Respeto, la Pluralidad y la Tolerancia?

respeto al projimo

Respeto, Pluralismo y Tolerancia : Cuando hablamos de respeto hablamos de los demás. De esta manera, el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción los demás. Es la base de la convivencia en sociedad.

Las leyes y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar. Sin embargo, el respeto no es sólo hacia las leyes o la conducta de las personas. Por el contrario, se relaciona con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.

A su vez, el respeto tiene que ver con las creencias religiosas: ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada formación, o porque a lo largo de la vida, hemos construido una convicción. En este sentido, todos tenemos una posición respecto de la religión y de la espiritualidad. Como la convicción religiosa es íntima, resulta una de las fuentes de problemas más comunes en la historia de la humanidad.

De esto deviene el concepto de Pluralidad, esto es, la convivencia de diferentes ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma. La pluralidad enriquece en la medida en que hay elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo, cuando la pluralidad se integra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se dificultan.

Las dificultades con respecto a estas cuestiones conlleva a la noción de Intolerancia, es decir, “el no tolerar”.Fácilmente, ante alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros, podemos adoptar una actitud agresiva. Esta actitud, cuando es tomada en contra de nuestras ideas se percibe como un atropello a uno de nuestros valores fundamentales: la libertad. La intolerancia desarrolla un grado de opresión que torna imposible la convivencia humana. ¿Y nuestra propia tolerancia? ¿Debemos convencer a alguien que no es católico de que no está en la verdad? ¿No es acaso eso ser «intolerante»?

Para dar respuesta a estos interrogantes, y tocar el tema del respeto, la pluralidad y la tolerancia con más profundidad, hemos hecho una selección del mejor material sobre el tema desde los puntos de vista pedagógicos, éticos y religiosos. Los artículos que presentamos en este segmento de valores nos hace reflexionar en qué es el respeto, cómo se enseña y por qué es importante enseñarlo a los hijos, el por qué de la intolerancia y de particular interés es la sección «Iglesia y Valores», que nos habla de nuestra propia tolerancia respecto de otras religiones y creencias y de la importancia de la pluralidad y el respeto.

Respetar tu cuerpo significa tenerle la mas alta estima y rendirle honores. El respeto consiste en tratarlo con el mismo cuidado con que manejarías otro objeto valioso e irremplazable. Aprender a respetar tu cuerpo es, por lo tanto, algo vital.

Cuando sientas este aprecio, te convertirás en su compañero. Te asentarás firmemente en él y serás capaz de beneficiarte de todo lo que puede ofrecerte. La consideración conlleva una energía recíproca. Tu cuerpo te honrará cuando tú lo respetes. Trátalo como a una estructura merecedora de respeto y él te pagará con la misma moneda. Si abusas de él o no le haces caso, se irá deteriorando hasta que aprendas la lección del respeto.

Conozco a un hombre llamado Cordón que ve su cuerpo como un templo sagrado. Al margen de tratarlo de una forma extraordinaria, mediante el ejercicio regular y sistemático, lo mantiene también saludable cuidándolo con absoluta dedicación. Sólo come alimentos sanos, nunca se expone al mal tiempo sin el abrigo adecuado y, en términos generales, lo trata como un valioso tesoro. El resultado de tanta dedicación es que su cuerpo nunca le falla, siempre está dispuesto a rendir al máximo y de forma óptima. Es su fiel e inseparable compañero, siempre a punto de cumplir sus necesidades.

MANERA PERSONAL DE VIVIR EL RESPETO

1

Habitualmente consigo un ambiente de comprensión y de aceptación en la familia o en la clase.

(Este ambiente está basado en un conjunto de pequeños detalles. Por ejemplo, escuchar a los demás con atención, evitar críticas infundadas, cuidar el tono de voz y gestos que muestran desprecio).

2

Reconozco la posibilidad radical de mejora de los demás.

(Lo contrarío es la tendencia a «encasillar» a los demás, mostrando que este enjuiciamiento es permanente. Por ejemplo, que un hijo/alumno no es de fiar o que otro siempre será inútil en el estudio).

3

Tengo claro que las cosas están al servicio de las personas, y por tanto no tienen derechos.

(Se trata de cuidar las cosas para que las personas puedan aprovecharlas. Por ejemplo, no permitir el uso de algún objeto por miedo a que un joven pueda dañarlo —aunque haya recibido una instrucción adecuada en su uso— no es mostrar respeto por ese objeto, sino más bien una falta de respeto hacia el joven).

4

Actúo habitualmente con la idea clara de querer beneficiar a los demás.

(El falso respeto lleva a la persona a no beneficiar a los demás porque no quiere «meterse» en la vida ajena, o porque no quiere recibir alguna contestación brusca del otro).

5

 Intento no actuar cuando creo que, mediante la acción, puedo perjudicar a otra persona.

(Existen ocasiones en que no sería prudente intentar influir sobre otra persona. La acción podría causar más perjuicio que beneficio).

6

Reconozco que distintas personas requieren ser tratadas de maneras diferentes y, por tanto, ser respetadas según sus condiciones y circunstancias.

(Una persona enferma y débil requiere ser respetada de una manera distinta a otra que dispone de fuerza, ganas y salud. Habrá que respetar al profesor de una manera diferente a un familiar).

7

Antes de actuar en relación con otra persona, consigo la máxima información posible sobre su situación.

(De esta manera será posible actuar en el momento oportuno y ayustar la acción a las necesidades reales de esa persona).

8

 Trato a todos con el respeto que merecen.

(A todos como hijos de Dios, y a los propios padres, a los compañeros, a los amigos, a las autoridades civiles, etc. de acuerdo con la dignidad que les corresponde).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs.

Ver Todos Los Valores Humanos

La Empatia Humana Comprender a mi semejante Virtud Moral Capacidad

LA EMPATÍA COMO VALOR HUMANO

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LA EMPATÍA COMO VALOR HUMANO: En nuestras relaciones interpersonales exigimos que los demás nos traten con respeto y comprensión, sin embargo, nunca nos detuvimos a pensar si nosotros procuramos actuar bajo esos parámetros de conducta.

Quizás envueltos en nuestras obligaciones, apurados y acelerados por el trabajo o la escuela, nos volvemos egoístas, olvidando que los demás pueden decirnos o comunicarnos cosas importantes para nuestra vida y crecimiento personal. El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que tenemos con cada una de ellas.

La empatía supone un esfuerzo, aquel que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado.

Sin embargo, la empatía no es el producto del buen humor con que despertamos, ni del afecto que nos une a las personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean.

A su vez, escuchamos a menudo que la empatía es la tendencia o actitud que tenemos para ponernos en el lugar de los demás e identificarnos plenamente con sus sentimientos. Sin embargo, esto tiene el riesgo de dejar a la empatía en un nivel meramente emocional: «si siento lo mismo que el otro, entonces hay verdadera empatía».

Por eso la empatía es un valor que se vive habitualmente, totalmente independiente de nuestro estado de ánimo y disposición interior. Se facilita en la medida que conocemos a las personas, la relación frecuente nos permite descubrir los motivos de enojo, alegría o desánimo de nuestros semejantes y su modo de actuar. Por ejemplo, esto se puede evidenciar claramente entre padres e hijos, en las parejas y con los amigos donde la relación es muy estrecha, quienes parecen haber adquirido el «poder de adivinar» que sucede antes de haber escuchado una palabra, teniendo siempre a la mano la respuesta y el consejo adecuados para la ocasión.

Existen a su vez, obstáculos que debemos superar como el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio. Incluso, puede ocurrir que en casa los padres presten poca atención a los problemas o alegrías de sus hijos por considerarlos pequeños o sin importancia, lo cierto es que, con su actitud -y muchas veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para encerrarse en sí mismos.

Otro ejemplo, lo encontramos cuando en la pareja alguno da monosílabos, gestos o sonidos guturales como respuesta evidenciando la falta de comunicación entre ellos; cuando tenemos tantos problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les sucede a los demás.

En estas situaciones claramente nuestro estado de animo determina nuestras relaciones, obstinados permanecemos en nuestro mundo, damos a todo lo que ocupa nuestra mente la máxima importancia, comportándonos indiferentes y poco amables; queremos ser entendidos, sin intentar comprender a los demás. Por tanto, la empatía necesita de nuestra generosidad y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás quieren participarnos.

La empatía como valor –y al igual que todos los valores– no hace diferencias entre personas, es una actitud propia de la personalidad, siempre abierta y dispuesta a las necesidades de los demás: este esfuerzo es mayor cuando ante nosotros está el empleado, el alumno, el vecino, la empleada doméstica o el vecino, pues sin darnos cuenta, podemos limitar nuestra atención e interés, o peor aún, menospreciarlos por considerarlos en una posición inferior.

Además, este valor nos proporciona posibilidades infinitas, primero hacia nuestros semejantes con quienes podemos compartir y confiar problemas, alegrías, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta forma, tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar, desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el profundo respeto que les debemos.

El valor de la empatía desarrolla en nosotros la capacidad de motivar y encauzar positivamente a las personas; enseñar a tener ese interés por los demás y vivirlo habitualmente, es la mejor forma de transmitir empatía e identificarnos plenamente con los demás, cambiando radicalmente el entorno social en el que vivimos.

Para nosotros, la empatía nos permite conocer y comprender mejor a los que nos rodean, a través del trato cotidiano, trasladando estas actitudes hacia el seno familiar, logrando una colaboración y entendimiento entre todos: con la pareja la relación es cada vez más estable y alegre; con los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una mayor productividad al interesarnos por los empleados y compañeros; en la escuela se obtiene un mejor rendimiento por la relación que se tiene con los alumnos y entre ellos mismos.

Vivir el valor de la empatía es algo sencillo si nos detenemos a pensar un poco en los demás y en consecuencia, aprenderemos a actuar favorablemente en todas las circunstancias. Por eso, debemos estar pendientes y cuidar los pequeños detalles que reafirmarán este valor en nuestra persona:

– Procura sonreír siempre, esto genera un ambiente de confianza y cordialidad. La serenidad que se manifiesta desarma hasta el más exaltado.

– Primeramente considera como importantes los asuntos de los demás y después los propios. Después de haber escuchado, la persona que se ha acercado a ti seguramente tendrá la capacidad de entender tu situación y estado de ánimo, por lo cual estará dispuesta ayudarte.

– No hagas un juicio prematuro de las personas porque te hace cambiar tu disposición interior (no pienses: «ya llego este molesto», «otra vez con lo mismo», «no me deja en paz», «otra interrupción») Si alguien se acerca a ti, es porque necesita con quien hablar… No los defraudes.

– Si no tienes tiempo o es un mal momento, exprésalo con cortesía y delicadeza -que también es empatía- y las personas se sentirán igualmente atendidas. Importante: no dejes pasar mucho tiempo para charlar con la persona.

– Evita demostrar prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerte en otras cosas; además de ser una falta de respeto, logras autodominio y demuestras interés por las personas. Aprende a escuchar.

– No olvides infundir ánimo con palabras, una palmada en el hombro o un gesto amable, sobre todo si la persona tiene problemas.

En conclusión, la empatía es un valor indispensable en todos los aspectos de nuestra vida, sin él, sería muy difícil enriquecer las relaciones interpersonales. En este sentido, quien se preocupa por vivir este valor, cultiva simultáneamente la confianza, amistad, comprensión, generosidad, respeto y comunicación.

Sin embargo, no debemos olvidar que la posmodernidad con su ritmo de vida actual, nos proporciona pocas oportunidades de servir y comprender a los demás, de conocerlos y de tratarlos como es debido. La herramienta necesaria para acercarnos y tornar nuestras relaciones más humanas es el valor de la empatía, pieza fundamental que nos enriquece y nos identifica mejor como seres humanos.

ALGO MAS…. La empatía es la capacidad de ponernos en la piel de otra persona, de escucharla y comprenderla de manera sincera. Es una virtud que aumenta con la práctica y que resulta indispensable para una buena comunicación.

1. Olvídate de tu  propia experiencia
Cada persona es un mundo y nadie actuará igual ante un mismo hecho. Para practicar una escucha sincera, debes evitar comparar tu experiencia con la del otro.

2. Silencia a tu juez interior
No eres un tribunal ni la otra persona se dirige a ti para recibir un veredicto. Despréndete de los prejuicios y las ideas preconcebidas, solo así podrás escuchar sin juzgar.

3. No te sientas obligado a aconsejar
A veces quien te habla solamente necesita dar voz a sus sentimientos y ser escuchado. Debes desterrar la idea de que, cuando te explican algo, tienes que dar tu consejo.

4. Intenta sentir las emociones del otro
Para empatizar es importante ponerse en la piel de quien te habla, intentar sentir lo que siente, desde su perspectiva y experiencia personales. Solo así fluirán los sentimientos.

5. Aprende a ir más allá de las palabras
Todos sabemos que nuestra expresión es más compleja, que no solo somos lo que decimos. Permanece atento al lenguaje del cuerpo, a los pequeños gestos… Dicen mucho.

6 Haz saber que lo estás entendiendo
Aprovecha las pausas para expresarle a la otra persona que la estás escuchando, intenta resumir lo que crees haber entendido. Utiliza el tono que mejor se ajuste a la situación.

7. Implicarse no es empatizar
No es lo mismo compartir un sentimiento, reconocerlo, que hacerlo tuyo. Cuando te implicas, te estás alejando de la empatía y dejas de escuchar sinceramente.

8 No temas expresar tus dudas
El intercambio de experiencias es enriquecedor. Haz las preguntas que consideres necesarias para entender mejor aquello que te están explicando. Interrumpe con cuidado.

9. Disfruta de sus beneficios
Una actitud empática, en todas las áreas de la vida, te facilitará las cosas y te permitirá adaptarte mejor a las circunstancias, sentirte más libre, sin creencias limitantes.

VIDEO:¿QUE ES LA EMPATÍA?

 

 

El Cooperativismo Principios Concepto Definicion Diferencia Mutualismo

El Cooperativismo: Principios, Concepto – Diferencia Con El Mutualismo

El cooperativismo y su instrumento práctico, la cooperativa, surgen como oposición y defensa frente al concepto capitalista del lucro que limitaba las posibilidades de condiciones de vida digna a los obreros del siglo XIX. Entre los precursores de las ideas cooperativas se encuentran los ingleses Robert Owen y Willian King y los franceses Claude -Henry de Rouvroy, Conde de Saint -Simón, Francois – Marie – Charles Fourier, Luis Blanc y Felipe Buchez.

Si bien el cooperativismo no representa un movimiento político ni expresa ideas en esa dirección, ya que sus principios básicos se asientan en la cooperación, la cuestión social reviste una gran importancia en su concepción ya que su fin último es promover la felicidad y el bienestar general. Por definición es opuesto al sistema capitalista que se basa en la competencia, la que descarta en aras de las ideas de asociación y cooperación.

La acción cooperativa cuestiona los conceptos capitalistas de «competencia» y «lucro», que sólo tienen en cuenta ai individuo aislado, el que pudo sobreponerse a los demás, y le opone las ideas de asociación, cooperación y bienestar general que están basadas en el principio socialista de fraternidad.

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Una de las formas en que se manifiesta la solidaridad social es el cooperativismo. Las cooperativas son asociaciones que buscan resolver por el aporte y esfuerzo común de sus miembros las necesidades de los mismos. Existen sociedades cooperativas para muy distintos tipos de actividades. Son clásicas las cooperativas de producción, de consumo y de crédito.

Las cooperativas de producción son aquellas en la que los trabajadores aportan además del trabajo propio, el capital de la empresa. Los trabajadores son a la vez empresarios y obreros. Puede lograrse así más eficiencia y mayores beneficios.

Muchas empresas de transporte en nuestro país se han organizado con éxito como cooperativas de producción. Las cooperativas de consumo procuran adquirir mercaderías en cantidades y al venderlas sin intermediarios a sus socios consiguen reducir su precio.

Los sindicatos suelen establecer este tipo de cooperativas para sus miembros. También muchos comerciantes minoristas se asocian en cooperativas para poder competir con empresas mayores.

Las cooperativas de crédito facilitan a sus asociados, además de una forma de invertir su capital, préstamos en condiciones más favorables que los bancos.

En nuestro país tienen gran desarrollo las cooperativas agrarias, que son sociedades de agricultores o ganaderos que se asocian para comercializar los productos, para realizar en común y sin intermediarios sus compras o para adquirir para uso común maquinarias e implementos de alto valor.

El capital de las cooperativas, cualquiera sea el plano en que se desenvuelven, está formado por los aportes de los socios. En caso de disolución el capital vuelve a ellos. Cuando un miembro deja de pertenecer a la cooperativa puede retirar su parte de capital.

Las utilidades, luego de separar el monto de reinversión, son distribuidas entre los miembros proporcionalmente al capital aportado o al monto de las operaciones realizadas.

El cooperativismo surgió en Europa en el siglo XIX, buscando aliviar la situación económica de los trabajadores. El movimiento se extendió por todo el mundo.

Surgieron por obra de la iniciativa privada. Actualmente en casi todos los países son fomentadas e impulsadas por el estado. También son promovidas por organismos internacionales.

CONCEPTO COOPERATIVISMO: Concepción social que propone la cooperación y el apoyo mutuos entre individuos, en lugar de la competencia, dentro de una sociedad que no busca el máximo beneficio, sino ofrecer a sus miembros ciertos servicios o artículos en las condiciones más beneficiosas. La aplicación de este sistema requiere de cooperativas, que son organizaciones de cooperación voluntaria de diferentes tipos (modelo alternativo en lugar de la competencia capitalista).

concepto de cooperativismo

Ver: Primeras Cooperativas en Argentina

Así es que hay cooperativas de consumidores, de productores, de marketing o de crédito. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) estableció en 1966 que la pertenencia a una cooperativa debe ser voluntaria, y que no debe existir discriminación por razones de sexo, raza, clase social, afiliación política o creencias religiosas; y que debe permitir la libre participación de cualquier persona que pueda ser útil a la cooperativa y esté dispuesta a aceptar sus responsabilidades dentro de la misma (principio de asociación libre). En casi todos los países se han promulgado leyes especificas para regular este tipo de asociaciones.

Las cooperativas deben ser administradas de la manera que acuerden sus miembros, todos con iguales derecho y poder (un miembro, un voto), y sus beneficios económicos deben distribuirse de forma equitativa. La distribución económica debe respetar algunos principios: destinar una parte al desarrollo de la cooperativa, reservar otra parte para previsión de gastos extraordinarios y, finalmente, distribuir los beneficios entre los cooperativistas.

Otra importante regla del cooperativismo es la de la educación cooperativa: es decir, destinar fondos para la formación profesional de sus miembros y empleados. También deben cooperar con otras agrupaciones similares en los ámbitos local, nacional e internacional.

EL MUTUALISMO:

El mutualismo es otra de las formas en que se organiza y manifiesta la solidaridad social. Es un modo de previsión social. Las mutualidades son sociedades de socorro mutuo, cuyo objeto es asistir a sus miembros en ciertos riesgos y necesidades mediante el aporte de todos los asociados.

Gastos de atención médica, nacimientos, matrimonios, fallecimientos; situaciones provocadas por accidentes, carencia de trabajo, etc., son cubiertas con la colaboración de la mutualidad.

El capital con que se hace frente a estas necesidades está formado por las cuotas o los aportes de los socios.

El monto logrado es indivisible. Al retirarse de la mutualidad alguno de los asociados no se le devuelve el monto aportado.

Las mutualidades surgieron en nuestro país principalmente entre los grupos de inmigrantes como ayuda mutua entre los provenientes de un mismo país. Se desarrollaron también alrededor de las asociaciones de tipo religioso.

Actualmente este tipo de sociedades dependen en su mayoría de los sindicatos, que han agregado otros servicios como colonias de vacaciones, asistencia médica integral, actividades culturales, etc.

Las mutualidades son obra de la iniciativa privada. Para gozar de sus beneficios se requiere ser socio. En muchas de ellas estos beneficios se extienden a sus familiares.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL COOPERATIVISMO
El cooperativismo no es una doctrina política, no prescribe ñor mas para la función ni la organización del Estado, ni para las relaciones de éste con el individuo. Es simplemente un plan económico, pero ya forma parte imprescindible de la vida de muchos Estados, y si continúa difundiéndose y cobrando tanta importancia como lo ha hecho en los últimos años, puede llegar a afectar hasta la estructura política de las sociedades que lo han implantado.

No sólo se trata, en este caso, de la íntima relación funcional que existe entre lo económico y lo político, sino que, al sustituir el incentivo del lucro individual por el concepto del servicio colectivo, el cooperativismo ataca en su médula uno de los conceptos en que se asientan las teorías políticas individualistas. Esto explica el hecho de que, sin excepción, todos los programas socialistas abogan, en mayor o menor medida, por la adopción de sistemas cooperativistas de uno u otro tipo. Pero tampoco hay obstáculo para practicarlos dentro de las democracias liberales.

El cooperativismo no es producto de altas especulaciones académicas. Su teoría no fue concebida por solemnes filósofos o economistas. Lo engendró, sin pompa intelectual, el sentido común de un grupo de trabajadores enfrentados con el problema de aritmética elemental de su presupuesto doméstico. No nació de una escuela ideológica, sino de 28 cocinas que no alcanzaban a abastecerse.

El cooperativismo es una de las innovaciones económico-sociales que mayor éxito ha tenido y que menos conflictos ha producido en su aplicación. Es importante hacer notar que se practica normalmente tanto en las sociedades capitalistas como en aquellas en que imperan diferentes formas de socialismo.

Constituye una sana y eficaz arma de defensa del consumidor, especialmente entre las clases sociales menos dotadas de recursos, contra el desenfreno de las prácticas mercantiles.

Y no menos importante es la función que desempeña el cooperativismo al enseñar a los hombres a sumar sus esfuerzos en beneficio común, en vez de colocarlos uno frente al otro, en posiciones desde las que el más fuerte se beneficia indebidamente a costa de las necesidades del más débil.

Walter Montenegro: «Introducción a las doctrinas político-económicas». Fondo de Cultura Económica, 1977

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

Gobierno Fundamentalista El Fundamentalismo Gobernar Segun la Biblia

Gobierno Fundamentalista
El Fundamentalismo Según la Biblia

FUNDAMENTALISMO: Según los diccionarios y enciclopedias occidentales, la forma más común de fundamentalismo es el religioso y, más precisamente, el islámico. De hecho, la mayoría de las definiciones académicas asocian este término al nacionalismo árabe y a la lucha terrorista que los musulmanes realizan contra el Estado de Israel y las potencias occidentales (sobre todo la norteamericana) desde la década del setenta.

Sin embargo, el verdadero origen de la palabra “fundamentalismo” es totalmente ajeno al contexto de Medio Oriente. Por el contrario, remite a una serie de panfletos titulada Los Fundamentos: un testimonio de la Verdad, que pastores protestantes repartían gratuitamente en iglesias y seminarios de los Estados Unidos entre 1910 y 1915.

FUNDAMENTALISMO

La esencia del fundamentalismo es la certidumbre. A través de algún tipo de revelación divina, los fundamentalistas religiosos de todas clases se creen poseedores de un acceso privilegiado a unas certezas elementales que son verdad más allá de toda duda y cuestionamiento, y como sus creencias son indiscutiblemente ciertas, las de otros que contradicen las suyas deben ser incorrectas, también sin la menor duda. Además, estas creencias tienen una importancia suprema para aquellos que las sostienen, de modo que tienden a considerar moralmente justificado, es más, un deber, imponerlas a los que no las comparten. La tolerancia no es una virtud cuando uno tiene razón y la voluntad de Dios se ve cuestionada.

Presentado como “la declaración cristiana de la verdad literal de la Biblia”, este material denunciaba la pérdida de la influencia de los principios evangélicos durante las primeras décadas del siglo XX.

Atentas a estas observaciones, las teorías más objetivas describen al fundamentalismo: como una doctrina que, basada en postulados religiosos, políticos y/o culturales, adopta una visión única y exclusiva de la verdad. Desde esta perspectiva, semejante forma de concebir la realidad suele desembocar en una actitud de fanatismo intolerante respecto de otros modos de vida.

Lo cierto es que la historia de la humanidad está plagada de movimientos o instituciones que, invocando determinadas creencias, han pretendido —y siguen pretendiendo— imponer su verdad a los demás.

En ese sentido, la Inquisición, el nazismo, el fascismo, el stalinismo (entre otros regímenes totalitarios), la política exterior de los Estados Unidos con respecto a Latinoamérica y, actualmente, a Afganistán, también pueden ser acusados de fundamentalistas. Palabras clave: fanatismo, terrorismo, islamismo, totalitarismo, adoctrinamiento religioso y/o político.

Aunque sobre todo de origen religioso, los fundamentalismos suelen negarse a reconocer una separación clara entre la religión y otros ámbitos de la vida. Totalitarios en su perspectiva, pretenden conseguir el poder político para reconfigurar radicalmente la sociedad conforme a sus propios principios. Los valores democráticos y liberales suelen ser enemigos y los objetivos de primer orden para los fundamentalistas y las primeras víctimas cuando los regímenes de ese tipo se hacen con el control político.

CONTRADICCIONES: En ningún aspecto ha sido más clara la ambivalencia del fundamentalismo hacia la modernidad que en su atormentada relación con la tecnología. Los fundamentalistas cristianos norteamericanos denuncian muchos aspectos de la ciencia y la tecnología como obra del diablo. En la ciencia médica abominan de la eutanasia, el aborto, la maternidad subrogada y la investigación con células madre, por lo general basándose en que contravienen principios como la santidad de la vida.

Aun así, tal condena se ha visto acompañada por un notable ingenio por parte de los fundamentalistas al explotar los medios tecnológicos para sus propios fines. Por ejemplo, una sucesión casi interminable de televangelistas ha utilizado la radio, la televisión y ahora Internet para llegar a amplias audiencias a las que rápidamente se les separa de su dinero para la causa de Dios.

Un emparejamiento todavía más estrafalario entre el fundamentalismo reaccionario y la tecnología moderna se ha visto desde mediados de la década de 1990 en Afganistán, donde los radicales islámicos talibanes coordinaron su proyecto de hacer retroceder la sociedad afgana a la edad de piedra utilizando teléfonos móviles.

Y a partir de 2001, cuando los talibanes cayeron y Al-Qaeda fue expulsada de sus bastiones afganos, el grupo terrorista ha realizado una transición muy efectiva al ciberespacio. De repente, los soldados del islam se armaron con ordenadores portátiles además de kalashnikovs, y los cibercafés se reconvirtieron en centros logísticos. (Fuente: «50 Cosas que hay que saber de política» Ben Dupré)

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ALGO MAS… ¿Qué es el Islam?, los historiadores ingleses Chris Horrie y Peter Chippindale analizan algunos aspectos referidos al tema.

«El crecimiento reciente del Islam ha sido especialmente notable en los países de África y de Asia en los que existió contacto con las potencias colonizadoras cristianas.

[…] Ahora, al cabo de decenios de inestabilidad política, aumento de la pobreza y desintegración social, el sueño de un desarrollo al estilo occidental o al soviético ha terminado casi sin excepciones en la desilusión. Ése es el contexto en el que ocurre la «Reforma» islámica a la que se califica de «fundamentalismo» y que constituye literalmente un retorno a una forma simplificada y básica de la ley islámica.

La reacción occidental al fundamentalismo islámico se ha caracterizado por la repulsión contra la reintroducción de castigos coránicos, como la amputación de una mano por el delito de un robo. En ello subyace una reaparición del viejo temor europeo de que los musulmanes proyectan conquistar el mundo.

Esos temores son comprensibles, pero están exagerados debido a un malentendido básico y generalizado acerca del deber islámico de la yihad (Guerra Santa), que es uno de los pocos aspectos de la religión que se comentan mucho en Occidente.

Es cierto que todos los musulmanes están obligados a combatir a muerte en defensa del Islam […] Pero esa obligación coránica es totalmente defensiva. En el Corán se prohíben expresamente las guerras de agresión, sean para obtener poder mundano o la riqueza o para convertir por la fuerza a los no creyentes. […] En realidad, la distinción entre la guerra en nombre de la legítima defensa y la guerra de agresión es difusa, y los Estados Musulmanes tienden a ser tan belicosos como cualesquiera otros. […]

Pero incluso en condiciones de paz, es poco probable que el Islam fundamentalista pudiera jamás llegar a una avenencia, con las sociedades laicas de Occidente, ni aceptar las ideas y las instituciones políticas occidentales. En particular, los ideales caros al Occidente de nacionalismo y de libertad individual no tienen ningún lugar en el pensamiento musulmán.»

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook

El Hombre Nuevo Concepto y Definicion Objetivos

Concepto del Hombre Nuevo: «Che» Guevara

HOMBRE NUEVO:  Pensamiento desarrollado por Ernesto “Che” Guevara en el que plantea el tipo de hombre y la ética revolucionaria que se va gestando, tanto en el proceso de la lucha por el poder como en la sociedad socialista.

El nuevo hombre se construye al calor del proceso de transformaciones sociales, a medida que la conciencia se va desarrollando y va dejando de lado las formaciones mezquinas y egoístas que imperan en el capitalismo.

El ser humano va tomando como motor fundamental de su accionar los incentivos morales, y el individuo se asume como motor de la historia. Cada persona no marcha sola.

concepto de hombre nuevo, che guevara

Su vida y el futuro de la sociedad están ligados, y deja de lado deformaciones elitistas del accionar político que, según esta doctrina, tanto daño han causado a los intentos de cambio. Para esta postura, el objetivo fundamental es eliminar el interés individual y el lucro desde las motivaciones psicológicas.

El individualismo en cuanto tal, como acción aislada de una persona, debe funcionar en beneficio absoluto de la colectividad. La visión guevarista del hombre nuevo es la del continuo cambio y perfeccionamiento dentro de la escala humana.

Es la valoración plena del hombre, no sólo de su materialidad sino también de su subjetividad. En este aspecto de su pensamiento se distanció del marxismo ortodoxo, impregnado de excesivo economicismo.

El hombre debe transformarse al mismo tiempo que la producción progresa, decía Guevara, quien no consideraba adecuado sólo producir artículos y materias primas, y creía que al mismo tiempo se debían producir hombres.

La creencia del líder revolucionario en la capacidad ilimitada de transformación del hombre fue absoluta y se plasmó en su accionar político.

El foco guerrillero podía potenciar, a través de su lucha, las condiciones subjetivas que posibilitaran la revolución. En ciertas ocasiones no creía necesario esperar a que se diera la situación objetiva óptima para llevarla adelante, ya que el foco podía funcionar como motor para movilizar al resto de la sociedad.

CONCEPTOS DE SOCIO POLITICA

Fuente Consultadas:
Diccionario de los Movimientos del Siglo XX – Tello y Kreimer
Wikipedia
Enciclopedia Encarta
Diccionario de Términos Históricos – Chris Cook
La Evolución de las Ideas – Roberto Cook