Constitucion de 1819

La Guerra Gaucha Los Gauchos de Martin de Guemes en Jujuy

La Guerra Gaucha
Los Gauchos de Martín de Guemes en Jujuy

LA GUERRA GAUCHA: Durante nueve años, entre 1812 y 181, la caballería gaucha, vence sucesivamente, en una desgastadora guerra, ocho invasiones llevadas a cabo por las tropas realistas, procedentes del Alto Perú y el Perú. Aquellos singulares jinetes, sin otras armas que tacuaras con un cuchillo en la punta a manera de lanzas, machetes, boleadoras, lazos y alguna que otra tercerola, montados en ágiles y pequeños caballos serranos, acostumbrados a moverse entre montes de vinales, quebradas pedregosas o sendas impracticables, se organizaron en partidas regulares aprovechando el exhaustivo conocimiento del terreno y atacaron, tanto de día como de noche, a las columnas enemigas.

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“He jurado defender la independencia de América y sellarla con mi sangre. Estamos dispuestos a morir primero que sufrir por segunda vez una dominación odiosa, tiránica y execrable”

Con estas palabras, Martín Güemes pone de manifiesto su voluntad libertadora como continuador del espíritu revolucionario surgido el 25 de Mayo de 1810, cuando el pueblo salió a la calle a exigir un gobierno criollo contra el enemigo colonialista que nos azotó siempre, llevándose nuestras riquezas.

¿Qué fue la resistencia sino una colosal batalla con centro en Humahuaca, un ala en la Quebrada del Toro y la otra en la frontera del Chaco? Diez veces entraron los realistas a Salta y Jujuy; diez veces fueron expulsados. A cada nueva invasión, los partidarios de la resistencia crecían.

Güemes tuvo por aliado al pueblo, a la peonada, a todos los hombres, mujeres y niños que querían una patria libre y colaboraron dando todo lo que poseían, peleando codo a codo con piedras, hondas y armas robadas, alzados contra el invasor.

Un domingo llega la avanzada realista al pueblito de Chicoana, y después de la misa un gaucho dice:

-Tendríamos que alzarnos contra esta canallada! con qué armas? – le observan.

– Con las que les quitemos, pues!

Y estalla entonces la asonada; el vecino Luis Burda es su jefe; y así desarman y corren a la guardia realista. En otro lugar, por los Cerillos, el estanciero Pedro Zabala sale a pelear, seguido de sus peones que llevan chuzos de cuchillos atados con tientos en palos del monte.

Martin de guemesEn Sauce Redondo el Capitán Saravia con sólo 30 paisanos armados de garrotes y fusiles, ayudados del inerme paisanaje, atropellan por sobre un fuego vivo, asaltando y venciendo al enemigo que advierte que los hombres que los han atacado desean ser libres de corazón.

“A este pueblo no lo conquistaremos jamás exclamó el General Valdés del Ejército español, cuando al acercarse a un rancho pobre, ve que un changuito de tan solo cuatro años monta en pelo a un caballo y corre al monte para prevenir de la invasión a las montoneras del Comandante Martín Miguel de Güemes.

Sobresale el ejemplo de nuestra Juana Azurduy, que luego del desastre de Ayohuma, decide incorporarse definitivamente a las milicias de la liberación.

Participando en numerosas batallas junto a su marido Manuel Padilla, y otras como capitana de su propia columna de un puñado de gauchos, con los cuales logró defender Chuquisaca y constituirla en territorio liberado del imperio.

Petrona Arias, vestida de hombre, cabalgaba de chasqui por las quebradas. Loreto Sánchez, disfrazada de panadera, entraba a espiar a los cuarteles; y a Juana Moro los realistas la emparedaron en su casa por sospechosa de espionaje.

Y, esa valiente, “la regalada”, que salió de su rancho totalmente desnuda y fingiéndose loca, para distraer y atajar a una partida de invasores, mientras los patriotas preparaban la emboscada.

Hombres de Don Martín Miguel hoy desocupados. Mujeres que reciben de pago hambre y miseria de quienes jamás dieron nada, de los que nunca supieron del valor y del sacrificio. Niños… desnutridos y analfabetos. Triste laurel de vergüenza pata el triunfo de este pueblo que no sabe de cobardías ni entregas. Todavía hoy sigue impaga la deuda, todavía hoy dura la agonía hecha piedra de todo el pueblo norteño.

Por eso es que debemos rescatar al héroe gaucho de las manos de los que los mataron, debemos rescatarlo como bandera de un pueblo que en cualquier momento repite la historia. Porque la Guerra Gaucha sigue viva en las quebradas. Viva en los trabajadores que entre cerros y soledades repite hazañas y sacrificios, viva en las sombras que callan muertes en selvas y hondonadas. Viva en cada hombre, mujer y niño de esta tierra que no se resigna al hambre y la dominación; en cada humilde que trabaja y que sueña con una Argentina para todos.

El general español Andrés García Camba, entonces comandante del escuadrón de Dragones del Perú, los define con exactitud: «Los gauchos eran hombres de campo, bien montados, todos de machete y rifle, de los que se servían alternativamente, sobre sus caballos, con sorprendente habilidad, acercándose a las tropas
con tal confianza, soltura y sangre fría que admiraban los militares europeos que por primera vez observaban a esos hombres extraordinarios a caballo, cuyas excelentes disposiciones para la guerra de guerrillas y de sorpresa tuvieron repetidas ocasiones de comprobar».

La Muerte de Martín de Güemes:

La muerte ¿el Héroe Gaucho Don Martín Miguel fue planificada por el General Olañeta, jefe del Ejército Realista del Alto Perú y ejecutada por el Teniente coronel José Maria Valdéz, alias el Barbarucho. Pero no debemos olvidar las incidencias que tuvieron las sublevaciones, resistencias, desobediencias y traiciones ¿e los enemigos internos.

En aquella época la sociedad salto-jujeña estaba dividida entre los partidarios de Güemes (Patria Vieja) y sus opositores (Patria Nueva), planteándose una lucha de clases, Tal vez Güemes era odiado por señores como él, pero que se sentían españoles y otros muchos, con la independencia verían en riesgo sus intereses económicos. Además, el material de la guerra era el soldado, y el soldado salía del gaucho, y el gaucho salía del peón. Cada soldado que ganaba el Ejército de la Independencia era un peón que perdía el señor feudal y el gaucho prefería la condición social del soldado a la servidumbre rural a la que estaba sometido.

Algunas de las reformas sociales durante la Guerra Gaucha fueron: la creación ¿el Fuero Gaucho, que otorgaba los mismos privilegios, prerrogativas y derechos que tenía el fuero militar; la excepción del pago de deudas mientras estaban en servicio a la Patria, ya que no tenían sueldo ni recompensa alguna en el Ejercito Guerrillero (hasta peleaban desnudos); la liberación del pago de arriendo: la liberación de la servidumbre y ¿e la explotación del peón rural; la protección a los mulatos que ejercían los oficios de albañiles, pintores, zapateros talabarteros y otros, que hieren los que formaban el batallón de los llamados “Cívicos’. No obstante que la Asamblea del año 1813 había abolido la esclavitud aún existían esclavos en la región, a los que Güemes les otorgó la libertad.

Era tanto su calor humano, que llegaron a darte el nombre de Padre de los pobres. En una de sus arengas decíales: “Esos que veis de frac, son vuestros enemigos, por consiguiente mis enemigos Mientras os conservéis unidos, os asegure que vivirán garantidos vuestros derechos y nuestra libertad, a despecho de esos miserables oye nos odian: a mi, porque les tomo cuatro reales para defender su propia libertad, luchando y dando la vida por Libre Patria; y a vosotros, porque os ven resueltos a no ser más humillados ni esclavizados por ellos. Todos somos libres y todos tenemos iguales derechos, porque todos somos hijos de la misma patria que hemos arrancado de la servidumbre, quebrando con nuestros esfuerzos el yugo español. Ha llegado el momento en que seáis hombres libres y de que caigan para siempre vuestros opresores.

Esta exaltación y defensa de los gauchos y la imposición forzada de contribuciones, crearen el enemigo interno. Los poderosos se resentían y se sentían ofendidos porque tenían que desembolsar sus fortunas para e. sostenimiento ¿e la guerra. Por ello odiaban y combatían a Güemes, tildándolo de “tirano, feroz, abominable” otros epítetos. Pero Güemes no adoptó la violencia del azote, la tortura, el degüello la horca o el fusilamiento como lo hacía Artigas, Quiroga, López, Aldao, Ibarra, Lavalle, Lamadrid, Urquiza, Rosas y las dictaduras que bañaren de sangre el país. No, Güemes no hizo matar a ningún opositor. Se había limitado a aplicar penas pecuniarias, o cuando más la prisión, la expulsión o la deportación, predominando las multas que contribuían al sostenimiento de la India por la Independencia.

A solamente 13 días de la muerte del Prócer sus opositores designan como Gobernador a Don José Antonio Fernández Cornejo, y firman un armisticio con Olañeta para suspender las hostilidades Armisticio considerado indigno por San Martín en una carta a O’Higgins, en el que se acuerda la disolución del Ejército de Expedición al Perú con el que Güemes apoyaría a San Martín.

El impacto en los gauchos por la muerte de su adorado jefe, los mantuvo atónitos y neutrales de los acontecimientos políticos de esos días, pero la firma del armisticio y la designación de Cornejo fueren la chispa que encendió el levantamiento popular del 22 de Setiembre de 1821 para recuperar el poder. Como consecuencia se firma un pacto de paz con la designación José Ignacio Gorriti, en reemplazo de Cornejo.

Al cumplirse si mandato, a Gorriti se le ofreció ser reelegido, no aceptando con aquellas famosas palabras: “El mayor agravio que se le puede hacer a un pueblo libre, es perpetuar en el poder a sus gobernantes”. Para evitar nuevos enfrentamientos se aceptó por parte de los güemistas, la designación por la Junta ¿e Representantes del General Alvarez de Arenales, para sucederlo.

Provincias Unidas del Rio de la Plata Mapa

Provincias Unidas del Río de la Plata – Mapa

Las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta denominación se usó desde fines de 1811,  y es el nombre utilizado por el estado surgido en la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires para suplantar al virreinato del Río de la Plata, aunque la Independencia se proclamó en nombre de las Provincias Unidas de Sud América.

En 1816, había enfrentamientos entre algunas provincias, y el territorio de nuestro país era bastante diferente al actual.

Diferencias: Los diputados comenzaron a llegar a Tucumán en diciembre de 1815, con instrucciones de los cabildos de sus ciudades y representando intereses muy variados, porque en las Provincias Unidas había diferentes proyectos políticos. Buenos Aires se consideraba «la hermana mayor» de las otras ciudades y quería el proceso independentista. Esto generaba oposición en el Interior.

El Territorio: Como vemos en el mapa de esta página, el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata no coincidía totalmente con el del país actual. Las provincias eran menos, pero más extensas, e incluían a las tres del Alto Perú-actual Bolivia-, aunque se hallaban en poder de los realistas. Gran parte de la Pampa, toda la Patagonia y la región del Gran Chaco eran tierras de los aborígenes.

Aunque el nombre Provincias Unidas del Río de la Plata fue utilizado en todo el período de su existencia, otras denominaciones fueron también utilizadas en algunos documentos oficiales:

Provincias del Río de la Plata, por la Primera Junta en 1810
Provincias Unidas en Sudamérica, por el Congreso de Tucumán en 1816
Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica, por el Congreso de 1824 a 1825
República Argentina, por la constitución de 1826

Tucumán, 9 de julio de 1816: En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman.

Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:

¡Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?

Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando Vil, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.

Comuniqúese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Acta Declaracion de la Independencia Argentina 9 de Julio de 1816

El Congreso de Tucumán
Como Director interino Alvarez Thomas cumplió en convocar al Congreso de Tucumán a las provincias, pero renunció ante la negativa de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental a enviar representantes al Congreso. Los pueblos del litoral, acaudillados por Artigas apoyaban un sistema republicano, democrático y federal.

Por su parte, los caudillos de Buenos Aires no aceptaban el régimen federal pues buscaban mantener la hegemonía a través del sistema centralista y unitario; éste determinaba que los gobernadores serían elegidos por el gobierno central. Los porteños necesitaban la hegemonía política para mantener el privilegio económico que significaba manejar todo el comercio exterior a través de su puerto y de su aduana.

La situación exterior tampoco era favorable a la independencia, pues los españoles habían derrotado a Morelos en México, a Bolívar en Venezuela y, lo que era más cercano y peligroso, a los patriotas chilenos en Rancagua y a Rondeau en Sipe Sipe. Las esperanzas de Alvear de conseguir ayuda británica, aún a costa de un protectorado, se habían desplomado con el ofrecimiento inglés de mediar ante España una reconciliación, que encubría una virtual rendición de los patriotas.

El Congreso inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816. Entre sus representantes se destacaban fray Justo Santa María de Oro, fray Cayetano Rodríguez, Juan José Paso, Tomás Godoy Cruz, Juan Martínez de Pueyrredón y muchos otros.

Las dos cuestiones principales que debía tratar el Congreso eran la declaración de la Independencia, exigida perentoriamente por San Martín y otros patriotas, y la adopción de una forma definitiva de gobierno.

En la sesión del 9 de julio de 1816 se puso a discusión un proyecto de Declaración de Independencia, elaborado por una comisión de diputados. Bajo la presidencia de Narciso Laprida, el secretario formuló la pregunta de si querían los diputados presentes que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España, a lo que todos respondieron, poniéndose de pie, que sí, en medio de jubilosas aclamaciones; luego se procedió a firmar el acta de Declaración de la Independencia.

Algunos días más tarde se resolvió agregar al texto la frase de toda otra denominación extranjera, para desalentar a aquellos que pretendían el protectorado de Portugal, Inglaterra y aún de Estados Unidos. El día 21 de julio fue jurada la Independencia y el 25 se adoptó la bandera celeste y blanca creada por Belgrano.

Cuando se discutió la forma de gobierno, una mayoría se mostró partidaria del sistema monárquico, pero la elocuencia del fraile Santa María de Oro los disuadió de tomar tan grave decisión y se resolvió pedir mandato expreso de los pueblos y la cuestión de la organización quedó pendiente. En 1817 el Congreso se trasladó a Buenos Aires y eligió a Pueyrredón como Director, cargo que ejerció hasta 1819.

LISTA DE CONGRESALES QUE FIRMARON EL ACTA:

Manuel Antonio Acevedo (1770-1825). Diputado por Catamarca. Fue clérigo, -también diputado al Congreso de 1824. Tomás Manuel de Anchorena (1783-1847). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Charcas. Acompañó en sus campañas al Ejército del Norte. Fue ministro de Rosas en la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Pedro Miguel Aráoz (1759-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología. Integró la redacción del primer periódico de su provincia.

Mariano Boedo (1782-1819). Diputado por Salta. Fue abogado. Condiscípulo y amigo de Mariano Moreno en la Universidad de Chuquisaca. Gobernador interino de Córdoba.

Eduardo Pérez Bulnes (1785-1851). Diputado por Córdoba. Se negó a trasladarse con el Congreso a Buenos Aires y fue declarado cesante.

José Antonio Cabrera (1768-1820). Diputado por Córdoba. Licenciado en derecho. No se trasladó a Buenos Aires con el Congreso.

Pedro Ignacio de Castro Barros (1777-1849). Diputado por La Rioja. Fue clérigo y un orador notable. Rector de la Universidad de Córdoba.

José Eusebio Colombres (1778-1859). Diputado por Catamarca. Fue clérigo y doctor en cánones de la Universidad de Córdoba. Fue ministro-varias veces en Tucumán, su provincia natal.

José Darregueira (1770-1817). Diputado por Buenos Aires. Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca. Pedro León Gallo (1779- 1852). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo.

Esteban Agustín Gascón (1764-1824). Diputado por Buenos Aires. Nacido en Oruro (en la actual Bolivia). Doctor en derecho en la Universidad de Charcas.

Tomás Godoy Cruz (1791- 1852). Diputado por Mendoza. Bachiller en filosofía y leyes de la Universidad de San Felipe de Chile. Comerciante e industrial. Gobernador de Mendoza entre 1820 y 1822.

José Ignacio de Gorriti (1770- 1835). Diputado por Salta. Se doctoró en derecho en la Universidad de Chuquisaca. Colaboró con el Ejército de! Norte y con Quemes. Gobernador de Salta entre 1822 y 1829.

Francisco Narciso de Laprida (1786-1829). Nacido en San Juan, diputado por esa provincia. Doctorado en leyes en la Universidad de San Felipe de Chile. Le tocó ser el presidente de turno del Congreso cuanto éste declaró nuestra independencia. También participó en el Congreso de 1824.

José Severo Feliciano Malabia (1787-1849). Diputado por Charcas (Alto Perú). Doctor en leyes de la Universidad de Chuquisaca.

Juan Agustín Maza (1787-1849). Diputado por Mendoza. Doctor en derecho civil de la Universidad de San Felipe de Chile. Cooperó con San Martín en la formación del Ejército de los Andes. Pedro Medrano (1769-1840). Diputado por Buenos Aires, doctor en leyes de la Universidad de Charcas y fiscal del Estado de Buenos Aires, en 1838.

José Andrés Pacheco de Meló (1779-1833). Diputado por Chichas (Posotí, Alto Perú). Fue clérigo. Condiscípulo y amigo de Quemes.

Juan José Paso (1758-1833). Diputado por Buenos Aires. Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba. Secretario de la Primera Junta, miembro del Triunvirato y de la Asamblea del Año XIII, secretario de turno del Congreso, dio lectura al Acta de Independencia el 9 de julio de 1816.

Pedro Ignacio de Rivera (1753-1833). Diputado por Mizque (Alto Perú), doctor en derecho civil déla Universidad de Charcas. Fue coronel de milicias.

José Cayetano Rodríguez (1761-1823). Diputado por Buenos Aires. Clérigo, poeta y periodista, fue director del «Redactor del Congreso Nacional», órgano oficial de las sesiones.

Antonio Sáenz (1780-1825). Diputado por Buenos Aires. Fue clérigo y abogado. Presidente de tumo del Congreso en 1819. Primer rector de la Universidad de Buenos Aires en 1821.

Jerónimo Salguero (1774-1847). Diputado por Córdoba. Se doctoró en derecho civil en la Universidad de San Carlos. Tesorero de la Casa de Moneda de Buenos Aires en 1819.

Teodoro Sánchez de Bustamante (1778-1851). Diputado por Jujuy. Se doctoró en leyes en la Universidad de Charcas. Secretario del Ejército del Norte. Gobernador de Jujuy entre 1826 y 1827.

Mariano Sánchez de Loria (1774-182).diputado por Charcas](Alto Perú). Se doctoró en jurisprudencia en la Universidad de Charcas.

Justo Santa María de Oro (1772-1836). Diputado por San Juan. Fue clérigo y doctor en teología.

José Ignacio Thames (1762-1832). Diputado por Tucumán. Fue clérigo y doctor en teología.

Pedro Francisco Uriarte (1758-1839). Diputado por Santiago del Estero. Fue clérigo y doctor en cánones. Diputado en la Junta Grande de 1811.

Declaracion Independencia Argentina 9 de Julio de 1816 Antecedentes

Declaracion Independencia Argentina
9 de Julio de 1816 – Las Provincias Unidas

Contexto Internacional:

Napoleón Bonaparte emperador francés desde 1804, había extendido sus dominios en Europa. Llevó adelante una guerra comercial contra Gran Bretaña esab1eçiendo un bloqueo continental a las mercaderías británicas en 1806.

Realizó exitosas campañas, venciendo a los austro-húngaro , austriacos , prusianos invadiendo España y Portugal e inclusive en 1812 intentar tomar Rusia dónde es vencido frente a los rigores del invierno, el hambre enfermedades que diezmaron el ejército. A partir de aquí, su imperio comienza a debilitarse, hasta que es derrotado definitivamente en al batalla Waterloo.

La derrota napoleónica significó el fin del proceso de la Revolución Francesa. Los monarcas absolutistas retornaron a sus tronos, iniciándose la de la Restauración Monárquica.

Para llevar adelante este objetivo, se reunieron en un Congreso en la ciudad Viena, los representantes de las distintas potencias europeas vencedores, el objetivo de restablecer la organización absolutista. En el acta del yeso se estableció el muevo orden europeo, que se basó en dos principios: legitimidad, es decir el derecho que tenían las monarquías de recuperar sus reinos, y el equilibrio, para que ninguna nación estableciese supremacía sobre el resto.

Fenando VII retornó al trono de España reimplantando el absolutismo y siguiendo con dureza y rigor a los opositores Decidió además, recuperar territorios coloniales americanos que estaban en pleno proceso emancipador ,con un ejército de casi 15.000 hombres.

En el Río de la Plata, el temor era que las fuerzas realistas pudiera revertir los ideales revolucionarios. Sin embargo, esta expedición nunca llegó a estas tierras.

Situación Interna:

Asamblea Constituyente , que se había reunido en Buenos Aires en el 1813, decidió ante la complicada situación que atravesaban las Provincias Unidas , crear un poder unipersonal el Directorio. El objetivo fue este tuviese rapidez y autonomía para la toma de decisiones.

El primer director supremo fue Gervasio Posadas, sucediéndole Carlos María de Alvear, José Ignacio Álvarez Thomas, Antonio González Balcarce, el general Rondeau y Juan Martín de Pueyrredón.

Los principales conflictos que los directores debieron enfrentar fueron:

* Continuar con la guerra de la independencia

* Resolver la situación creada por José Gervasio de Artigas, caudillo oriental, que organizó la Liga de Pueblos Libres, opositora al proyecto centralista de Buenos Aires

* La pérdida del Alto Perú , en 1815, y la defensa del norte que quedó en los de caudillos locales, sobre todo el salteño Miguel de Güemes,. El del Ejército del norte , General José de San Martín, renunció para ocuparse de la organización de la nueva gobernación de Cuyo y elaborar su plan emancipador

* La difícil situación económica que ocasionó la pérdida de las minas de plata de Potosí

* El levantamiento del ejército en la localidad de Fontezuela.

Congreso de Tucumán:

Cuando Álvarez Thomas es designado director supremo, el Cabildo de Buenos Aires formó una Junta de Observaciones que debía reglamentar mediante un Estatuto, el funcionamiento del gobierno.

Esta Junta ejercería poder legislativo y controlaría las acciones del director, al mismo tiempo autorizaba la convocatoria a un congreso constituyente a reunirse en la ciudad de Tucumán.

Este congreso inauguró sus sesiones el 24 de marzo de 1816, en uno de los momentos más difíciles de la revolución : el absolutismo se imponía en Europa y los movimientos emancipadores americanos , desde México hasta Chile, eran sofocados por las tropas realistas. Solo el Río de la Plata mantenía su proceso revolucionario y continuaba con su gobierno americano.

Por otro lado los portugueses, una vez más, preparaban la invasión a la Banda Oriental. El Congreso se reunió en la casa de la señora Francisca Bazán de Laguna, ya los edificios públicos de la ciudad se hallaban el mal estado.

Tuvo carácter nacional, ya que se reunieron representantes de Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, San Luis, Catamarca, Mendoza ,Santiago del Estero, San Juan, Buenos Aires ,Córdoba, Charcas, Cochabamba, Tupiza y Mizque. Todos comprendieron la necesidad de dejar de lado los conflictos internos y aunar esfuerzos para alcanzar los objetivos principales: dictar una “Constitución” y proclamar la “Independencia”.

Como primera medida se eligió un nuevo Director supremo: el diputado por la provincia de Salta ante el Congreso, Juan Martín de Pueyrredón (imagen) protagonista de la Reconquista de Buenos Aires  ante las invasiones inglesas.

El 9 de julio de 1816 el congreso presidido por Francisco Laprida, abogado, y diputado por San Juan y como secretario Juan José Paso diputado por Bs.As. declaró la independencia. Se redacto un acta (cuyo original se ha perdido) que firmada por diputados ,que habían llegado a caballo, diligencias o carretas , por caminos en mal estado y durante largos días. (ver el Acta)

El Acta, redactada por José María Serrano, diputado por Charcas, decía:…”Nos los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al eterno que preside el Universo, en nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo. A las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de los que fueron despojados, e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”…

El pueblo festejó alborozado e inclusive en la noche del 10 de julio se realizó un baile de gala. Fray José Cayetano Rodríguez, diputado por Buenos Aires, dirigió el diario oficial del congreso que daba cuenta del desarrollo del mismo, “El Redactor del Congreso de Tucumán”, con la colaboración del Dean Gregorio Funes

El 19 de julio se le agregó al acta que la emancipación sería de…”los reyes de España, sus sucesores, metrópoli y de toda otra dominación extranjera”…, lo que dejaba bien en claro que no existía ningún acuerdo con Portugal, que aspiraba a incorporar la Banda Oriental a su imperio.

El segundo objetivo del congreso, dictar una Constitución que organizara el estado, quedaría relegado .Se iniciaron discusiones sobre cual seria la forma de gobierno que adoptaría el estado :las alternativas eran república o monarquía constitucional (con división de poderes)

La propuesta monárquica se basaba en el retorno absolutista y facilitaría, entonces, la aceptación internacional . Algunos diputados proponían como monarcas a un descendiente de los Incas, otros buscaban algún representante de las diversas dinastías europeas. Sin embargo, la decisión sobre la forma de gobierno fue postergada.

Mientras el congreso permanecía en Tucumán, el Director Supremo se había establecido en la ciudad de Buenos Aires. Ante las dificultades que entrañaban las distancias, se decidió el traslado del Congreso a Buenos Aires, en marzo de 1817 a pesar de la resistencia pues había diputados que sugirieron llevar el congreso y el gobierno Córdoba para localizarlo en el centro del territorio.

Reinicia sus sesiones, tratando de organizar la administración: ordenar las finanzas públicas, para pagar los prestamos contraídos y regularizar el funcionamiento de las aduanas.,

El objetivo principal de Pueyrredón fue de apoyar et proyecto emancipador, a través de la realización de una expedición libertadora que partiendo de Cuyo liberara Chile y Perú y de esta manera se aseguraría la independencia de nuestro territorio. Esta expedición fié designada a San Martín a quien se nombra general en jefe.

El congreso resolvió elaborar una Constitución, que sancionó en 1819. Esta constitución redactada por una comisión, establecía un sistema de gobierno centralista, proclamaba los derechos de la Nación y de los particulares pero no se ocuparía de los gobiernos provinciales. Fue rechazada por las provincias. Este rechazo, junto a los enfrentamientos internos que se agudizaron y la guerra civil que se reanudó, provocó la renuncia del Director en julio de 1819. Fue el fin del Directorio y del congreso de Tucumán.

La independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata significó, ni más ni menos, que el país quedaba libre de toda dominación extranjera.

Cómo se declaró la Independencia
El 26 de marzo de 1816 se iniciaron las sesiones del Congreso de Tucumán con la presencia de las dos terceras partes de los diputados electos. El Litoral y la Banda Oriental no enviaron representantes. El Congreso asumió la soberanía de las Provincias Unidas. El martes 9 de julio de 1816 se iniciaron las sesiones a las ocho de la mañana y en reunión solemne, por la tarde, en medio de honda expectativa, el secretario Juan José Paso dio lectura a la proposición. Luego preguntó a los diputados si querían «que las Provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli». Una aclamación cerrada por la afirmativa siguió a la pregunta y enseguida los diputados ratificaron individualmente su aprobación.

El diputado Darregueira escribió a Tomás Guido, la misma noche del 9 de julio, para ponerlo al tanto de lo sucedido: «Después de una larga sesión de nueve horas continuas, desde las ocho de la mañana en que nos declaramos en sesión permanente, hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada independencia, hemos salido del Congreso cerca de oraciones con la satisfacción de haberla concluido por unanimidad de votos en favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es creíble, pues la barra, todo el gran patio y la calle del Congreso han estado desde el medio día llenos de gente, oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurara usted que han estado de lo mejor».

El acta original de la Declaración de la Independencia, firmada por todos los miembros del Congreso que asistieron a la sesión del 9 de julio de 1816, se conservaba en el Libro de Actas de las sesiones públicas de dicha asamblea. Se dice que en 1820 se lo depositó en la. Legislatura de Buenos Aires y en la época de Rosas fue retirado para hacer una copia litográfica. Desde entonces hasta el presente se ignora cuál ha sido su destino. Solamente se conserva en el Archivo General de la Nación una copia firmada por el secretario del Congreso, José María Serrano, a fines de julio de 1816.

Los festejos del 10 de julio de 1816 en Tucumán
El 9 de julio el Congreso de Tucumán proclamó solemnemente nuestra independencia de España. No hubo ese día otra manifestación pública, dejándose para el siguiente las fiestas anunciadas. Desde la mañana del 10 de julio se reprodujeron con mayor júbilo las pompas de las ceremonias del día de la instalación del Congreso.

A las 9 de la mañana, los diputados y autoridades, reunidos en la casa congresal de la calle del Rey (bautizada ahora calle Congreso), se dirigieron al templo de San Francisco, encabezando el séquito el director supremo Pueyrredón.

A lo largo de las tres cuadras que median hasta la iglesia, formaban doble hilera las tropas de la guarnición. En la plaza mayor hormigueaba el pueblo. Después de la misa solemne y del sermón, predicado por el doctor Castro Barros, la comitiva salió en e\ mismo orden, entre salvas y músicas, dirigiéndose a la casa del gobernador Aráoz (por estar en poder de los organizadores del baile el salón congresal), donde se celebró una breve sesión para conferir al Director Supremo el grado de brigadier, y nombrar a Manuel Belgrano general en jefe del Ejército del Norte. Esa misma tarde Pueyrredón salió para Córdoba, a donde llegó el día 15 y se entrevistó con San Martín. Por la noche se realizó el baile de gala en el gran salón del Congreso.

Paul Groussac expresó: «El baile del 10 de julio quedó legendario en Tucumán ¡Cuántas veces me han referido sus grandezas mis amigos de uno y otro sexo, que habían sido testigos y actores de la inolvidable función! De tantas referencias sobrepuestas, sólo conservo en la imaginación un tumulto y revoltijo de luces y armonías, guirnaldas de colores y emblemas patrióticos, uniformes y casacas, faldas y faldones en pleno vuelo, vagas visiones de parejas enlazadas en un alegre bullicio de voces, risas, frases perdidas que cubrían la humilde orquesta de fortepiano y violín. Doña Gertrudis Zavalía y don Arcadio Talavera me contaron cómo parecía que llenaran el salón el simpático general Belgrano, el decidor Juan José Paso y hacedor Serrano…

Desfilaban ante mi vista interior las beldades de sesenta años atrás: Cornelia Muñecas, Teresa Gramajo y su prima Juana Rosa; la seductora Dolores Helguera, Lucía Aráoz, alegre y dorada, la ‘rubia de la patria’ y otras muchas.

PENSAMIENTO POLÍTICO DE SAN MARTÍN EN 1816
DOCUMENTO

Si yo fuese diputado me aventuraría a hacer al Congreso las siguientes observaciones: […] Soberano señor: Un americano republicano por principios e inclinación, pero que sacrifica estas mismas por el bien de su suelo, hace al Congreso presente:

1- Los americanos o las Provincias Unidas no han tenido otro objeto en su revolución que la emancipación del mando del fiero español y pertenecer a una nación.

2- ¿Podremos constituirnos República sin una oposición formal del Brasil (pues a la verdad no es muy buena vecina para un país monárquico) sin artes, ciencias, agricultura, población, y con una extensión de tierra que con más propiedad puede llamarse desierto?

3- ¿Si por la maldita educación recibida no repugna a mucha parte de los patriotas un sistema de gobierno puramente popular, persuadiéndose tiene éste una tendencia a destruir nuestra religión?

4- ¿Si en el fermento horrendo de pasiones existentes, choque de partidos indestructibles, y mezquinas rivalidades no solamente provinciales sino de pueblo a pueblo, podemos construir una nación? […]

Seis años contamos de revolución y los enemigos victoriosos por todos lados nos oprimen: falta de jefes militares y nuestra desunión son las causales. ¡Y se podrán remediar!

Carta de San Martín a Godoy Cruz, 24 de mayo de 1816.

Caida de Dorrego Primer Gobierno de Rosas Juan Manuel

Caída de Dorrego – Primer Gobierno de Juan Manuel de Rosas 

¿QUIÉN ERA JUAN MANUEL DE ROSAS?
JOHN LYNCH. Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires, Emecé, 1984.
Juan Manuel de Rosas“Era ya un caudillo antes de ser elegido gobernador. Comenzó en la estancia, aprendió el negocio desde el extremo inicial,  y avanzó desde allí. Fue un pionero en la expansión de las propiedades rurales y la cría de ganado, empezando algunos años antes de que se produjera el gran empuje hacia el sur, a partir de 1820. [Rosas] no era un terrateniente ausentista; era un estanciero trabajador, que actuaba en todas las fases de la cría de ganado.

Y fue así como tuvo contacto directo con los gauchos, delincuentes, indios y otros habitantes de las pampas, un poco para reclutarlos para sus estancias, otro poco a fin de movilizarlos para sus milicias. Rosas ejercía autoridad no sólo sobre sus propios peones, sino también sobre las masas rurales más allá de los límites de sus propiedades privadas […]. Tenía mayor experiencia militar que cualquier otro estanciero […] para el reclutamiento de tropas, el entrenamiento y el control de las milicias. Era la dimensión militar desde los inicios de la carrera de Rosas lo que le daba ventajas con respecto a sus rivales. Rosas no era solamente una creación de los hechos; él los producía. No sólo representaba a otros; él los conducía.”

La persecución de Dorrego y su fusilamiento en Navarro (provincia de Buenos Aires) provocaron indignación en las filas federales y una creciente reacción popular contra Lavalle y su partido.

Ante la difícil situación, la Convención se proclamó autoridad nacional soberana, repudió el golpe militar de Lavalle y el asesinato de Dorrego. También decidió enfrentar a Lavalle con un ejército bajo las órdenes del gobernador santafesino Estanislao López.

Por su parte, Juan Manuel de Rosas —comandante general de milicias desde julio de 1827— sumó sus fuerzas a las de López. La derrota de Lavalle ante López y Rosas en Puente de Márquez, en abril de 1829, debilitó al grupo unitario porteño.

Al mismo tiempo, se produjeron levantamientos de la población de la campaña bonaerense, que, invocando como jefe a Rosas, amenazaba con entrar a Buenos Aires junto con grupos de indígenas pampas.

En estas circunstancias, Lavalle pactó con Rosas, en Cañuelas (en junio de 1829), el cese de las hostilidades y la formación de un gobierno provisional con representantes de ambas facciones. Las elecciones ocasionaron nuevos enfrentamientos y, por un nuevo pacto —el de Barracas—, Lavalle se retiró al Uruguay y Juan José Viamonte fue elegido gobernador interino de la provincia. Era, como lo consideraron los mismos protagonistas, “un arreglo entre porteños”.

La Junta de Representantes que había acompañado a Dorrego en el gobierno, disuelta por Lavalle, fue restablecida por Viamonte. El 6 de diciembre de 1829, los legisladores eligieron gobernador a Rosas y le otorgaron “facultades extraordinarias” —la posibilidad de dictar las leyes que considerase necesarias sin el acuerdo de la Legislatura— para restablecer el orden en la provincia.

La llegada de Rosas al gobierno de Buenos Aires —estanciero, saladerista y comandante general de milicias— significó el ascenso de un sector conservador y autonomista y el desplazamiento de la elite urbana tradicional —grupo de profesionales, militares y comerciantes, cercano al liberalismo— que había controlado el poder desde la Revolución de Mayo hasta la caída de Rivadavia. Así, el gobierno de Rosas, que se extendió por veinte años —de 1829 a 1832 y de 1835 a 1852—, expresó el ascenso al poder político de la elite terrateniente vinculada a la producción ganadera y al comercio.

Esta nueva elite, que algunos llaman mercantil-ganadera, fue acrecentando su poder económico gracias al crecimiento de la economía ganadera de exportación y del comercio exterior. Este grupo estaba integrado por antiguos hacendados, comerciantes urbanos —que, a la mercantil, agregaron la lucrativa actividad ganadera— y, en menor medida, funcionarios y militares poseedores de tierra y ganado. Entre esos comerciantes-ganaderos se hallaban quienes en la década del ‘20 habían obtenido grandes extensiones en enfiteusis.

Rosas representó y dirigió los intereses particulares de los grupos dominantes de Buenos Aires -que se negaban a compartir los ingresos aduaneros porteños con las demás provincias—. Logró, a la vez, mantener, bajo la bandera del federalismo, el orden social necesario para el desarrollo de las actividades económicas y la autonomía de la provincia.

Al mismo tiempo, Rosas explotó su influencia sobre los sectores populares y  aprovechó el temor que inspiraban en las clases propietarias, para alinearlas de su lado. La amenaza, la censura y el uso de la fuerza contra rivales, opositores y disidentes fueron también recursos corrientes para  mantener la cohesión y el control del régimen que a partir de esa fecha dominará por dos décadas consecutivas.

Gobierno de Dorrego La Guerra Brasil-Argentina Anarquia en Argentina

Gobierno de Dorrego – La Guerra Brasil Vs Argentina – Anarquía en Argentina

El Gobierno de Manuel Dorrego

dorrego generalTras la disolución del Congreso, el panorama rioplatense presentaba un nuevo equilibrio político, frágil e inestable, de signo federal. Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la autonomía a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

En agosto de 1827 la Junta de Representantes de la provincia eligió gobernado y a Manuel Dorrego quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores.

En otro orden de cosas, en el Interior, Bustos y Quiroga manifestaban aspiraciones hegemónicas. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, el gobernador federal Manuel Dorrego gestionaba una serie de acuerdos con las demás provincias, para impulsar la reunión de una convención con el fin de establecer las bases para la realización de un nuevo congreso, que organizaría institucionalmente el país.

Los pactos firmados entre Buenos Aires y las provincias litorales establecieron que la convención se reuniría en la ciudad de Santa Fe. Esta decisión frustró las pretensiones cordobesas de ser el eje organizador de este provisorio sistema institucional.

La Convención de Santa Fe se reunió a fines de julio de 1828 y contó con la asistencia de nueve provincias (no participaron ni Corrientes ni Salta, por motivos diferentes, y Córdoba se retiró de las sesiones luego de que fuera rechazado su proyecto de otorgar atribuciones constituyentes a la Convención). La labor de la Convención fue pobre y prácticamente se limitó a ratificar el tratado de paz firmado con el Brasil en agosto de ese año.

A pesar de su defensa de los principios del federalismo Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires. Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron. Dorrego tenía la adhesión de numerosos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los grupos económicos más poderosos de Buenos Aires.

En Buenos Aires estalló una nueva crisis política que —junto con la crítica situación económica y financiera, consecuencia de la guerra con el Brasil— debilitó la posición de Dorrego. La resistencia del gobernador a poner fin a la guerra le había restado apoyos en su provincia, incluso dentro del partido federal, donde el sector más conservador —entre ellos, Manuel J. García y Juan Manuel de Rosas— se había agrupado en su contra. El progresivo aislamiento político de Dorrego culminó en su derrocamiento, alentado por sectores unitarios que aspiraban a recuperar el poder. El retomo a Buenos Aires de las tropas que habían actuado en la guerra con el Brasil permitió al grupo unitario llevar a cabo sus planes.

Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Dorrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolución militar fue nombrado gobernador de Buenos Aires.

La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que regresaba del Brasil: éstos pensaban que el ejército era la única fuerza que podía organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno.

Los unitarios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, hecho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses. Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional. Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio.

Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la ruptura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campaña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportaciones. Los diplomáticos extranjeros —especialmente los ingleses— estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.

BIOGRAFÍA DE DORREGO:

Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787. Estudia en el Colegio de San Carlos y, complicado en la sedición contra el virrey Liniers el 10 de enero de 1809, emigra a Santiago de Chile, donde termina estudios de jurisprudencia. En 1810 participa de la revolución chilena y es capitán de granaderos. En 1811 cruza la cordillera, es incorporado al Ejército del Norte, tiene una intervención destacada en Suipacha, Tucumán y Salta y es nombrado jefe de la reserva patriota.

Por problemas disciplinarios es encausado pero tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma, es reincorporado como jefe de retaguardia y comandante de la infantería montada. Poco después San Martín lo apercibe y confina en Santiago del Estero.

En 1815 lucha en la Banda Oriental y el Litoral. Es ascendido a coronel y se casa con Angela Baudrix, con quien tendrá dos hijas.

Por sus posiciones antimonárquicas, en noviembre de 1816 es desterrado. En Baltimore, Estados Unidos, se reúne con otros exiliados: Manuel Moreno, Chiclana, Agrelo, French y Marino.

En 1820 recupera su empleo militar y cobra los sueldos correspondientes al tiempo del exilio. En abril asume la comandancia militar de Buenos Aires y en julio es nombrado gobernador interino, hasta que, en septiembre, lo reemplaza Martín Rodríguez. Dorrego se retira a su estancia en Areco y luego se exilia en la Banda Oriental. Regresa en mayo de 1822 y en septiembre de 1823 es electo legislador provincial.

A mediados de 1825 participa con Alvear y José M. Díaz Vélez de la misión diplomática que entrevista a Bolívar. Desde las páginas del periódico El Tribuno lanza su campaña en favor del régimen republicano federal y se destaca como orador de los federales en el Congreso Constituyente.

El 13 de agosto de 1827 asume la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el 5 de septiembre de 1828 firma el tratado de paz con el Brasil. E! ejército, con Lavalle a la cabeza, marcha sobre Buenos Aires y lo derroca.

Luego de un combate es capturado en Navarro. Lavalle lo fusila el 13 de diciembre de 1828. Un año después, sus restos reciben sepultura en el Cementerio de la Recoleta, con demostraciones populares de aprecio y gran ceremonia, presidida por el nuevo gobernador, Juan Manuel de Rosas. Casi veinte años después, el 21 de octubre de 1847, el Restaurador otorgó una subvención mensual a la viuda, que luego Sarmiento transfirió a su hija.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

LA GUERRA CON BRASIL

LavallejaLa guerra con el Brasil se desencadenó en diciembre de 1825, luego de que el Congreso aceptó la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas. Brasil controlaba Montevideo, Maldonado y Colonia y, muy pronto, su flota bloqueó el Río de la Plata. Las fuerzas militares argentinas —que incluían a las orientales conducidas por Lavalleja (imagen)—, comandadas por el general Alvear, llevaron adelante la guerra en el territorio oriental y en Río Grande. Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas en Ituzaingó.

CAUSAS DE LA GUERRA CON BRASIL:

La provincia oriental había sido incorporada al Brasil el 30 de junio de 1821 con el nombre de provincia Cisplatina, pero a partir de la revolución de 1825, iniciada por Juan Antonio Lavalleja y el acaudalado patriota Pedro Trápani, coexisten dos gobiernos: uno, el de la provincia Oriental; el otro, dependiente del Brasil.

LA CRUZADA DE LOS 33 ORIENTALES. Juan Antonio Lavalleja inició la Cruzada Libertador, con el tácito consentimiento de los gobiernos de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, y la ayuda de 100 000 pesos de la sociedad bonaerense Salieron de San Isidro y el 19 de abril de 1852 desembarcaron en la playa de la Agraciada. sin ser vistos por los barcos brasileños que patrullaban el río.Acompañaban al jefe oriental, Manuel Lavalleja y Manuel Oribe, agregándose luego de iniciadas las operaciones Fructuoso Rivera, hasta poco tiempo antes al servicio del Brasil.

Los 33 orientales lograron la participación de casi todos los habitantes del Uruguay, llegando sus tropas pocos días después a Montevideo, iniciando el sitio de la ciudad desde el Cerrito. El 14 de julio se instaló en la Florida el primer gobierno oriental y el 25 de agosto una asamblea, reunida en la misma ciudad, declaró que “el voto general, decidido y constante de la Provincia Oriental era por la unidad con las demás Provincias Argentinas a que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce”.

Esta declaración creó una grave situación, ya que anunciaba una posible guerra entre Brasil y las Provincias Unidas.

PRIMEROS TRIUNFOS DE LOS ORIENTALES: Mientras tanto, los buques brasileños ejercían el control del río Uruguay, impidiendo la ayuda de las provincias del litoral argentino. Rivera obtuvo la primera victoria de importancia en la batalla del Rincón (24 de septiembre de 1825).

Las comunicaciones entre Montevideo y colonia fueron cortadas por los patriotas. El 12 de octubre los ejércitos se encontraron de nuevo en la llanura de Sarandi. Lavalleja venció a los brasileños dirigidos por Bentos Manuel Ribeíro.

Este triunfo influyó para que el Congreso de Buenos Aires votara la Ley de Incorporación de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas. Este anuncio y la declaración de la Asamblea Oriental fueron enviados al Brasil. Su respuesta del 10 de diciembre fue la declaración de guerra.

LA POSICIÓN DE INGLATERRA. Gran Bretaña aparecía deseando la paz para favorecer su comercio. Se tiene la impresión de que Canning alentaba la esperanza de formar con la Banda Oriental un estado-tapón; independiente tanto de las Provincias Unidas como del Brasil. Cuando las autoridades navales de Brasil anunciaron el bloqueo de Buenos Aires, la comunidad mercantil inglesa suplicó a su cónsul Parish que procurara negociar el cese de esa situación.Además, a medida que la armada brasileña acentuaba el bloqueo, se insinuaba un nuevo peligro para los intereses británicos: Estados Unidos de América intentaba también introducirse en el comercio con el Plata.

Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas enItuzaingó. Al no poder consolidar esta victoria, las fuerzas de Alvear se debilitaron, y la indisciplina y las deserciones favorecieron la recuperación del enemigo.

Mientras tanto, la flota brasileña bloqueaba el puerto de Buenos Aires y perjudicaba sus intereses económicos al impedir las exportaciones. El almirante Brown, comandante de la flota argentina, enfrentó a la poderosa armada del Brasil. La prolongación de la guerra creaba serios conflictos al gobierno de las Provincias Unidas los que, sumados a la crisis política interna, restaban apoyo al esfuerzo bélico.

Tras el repudio a las gestiones de Manuel José García, las negociaciones de paz fueron retomadas, en 1828, por el gobierno de Manuel Dorrego, en quien el Congreso había delegado el manejo de las relaciones exteriores antes de su disolución.

Los generales Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce fueron enviados al Brasil para pactar la paz (agosto de 1828) —aplaudida por los ganaderos bonaerenses y los ingleses—, que reconocía la independencia de la Banda Oriental. En 1830, la República Oriental del Uruguay dictó su constitución.

CAUSAS DE LA GUERRA: Los portugueses habían invadido y anexado a su territorio la provincia de la Banda Oriental, en 1821. Al año siguiente, al declararse la independencia de Brasil, un sector del ejército portugués que ocupaba esa provincia, se plegó al movimiento independentista, en tanto que otro permaneció fiel a la metrópolis. Esta división interna ofreció la oportunidad para que un grupo de orientales, con la ayuda del gobierno de Buenos Aires, intentara reconquistar la Banda Oriental.

El Congreso de las Provincias Unidas aceptó su incorporación en 1825, y esta decisión dio comienzo a la guerra con Brasil. Tras duros combates librados entre las fuerzas brasileñas y rioplatenses, el gobierno inglés, que quería la finalización de la guerra para reiniciar sus transacciones comerciales, se ofreció a mediar. Luego de varios intentos fallidos de negociación, el conflicto terminó con la declaración de la independencia de la Banda Oriental, en 1828.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

Presidencia de Rivadavia Ley de Presidencia de 1826 Resumen Historia

Presidencia de Rivadavia – Ley de Presidencia de 1826 – Resumen e Historia

LA PRESIDENCIA DE RIVADAVIA

A Rivadavia le cabe el honor de haber sido el primer presidente constitucional del país, razón por la cual el sillón presidencial lleva su nombre. Ello no impide que, tanto por sus medidas como por el modo arrogante con que las presentó, sea uno de los protagonistas más polémicos de nuestra historia. Participó desde un primer momento en el proceso independentista.

Influyó desde una segunda línea en los diversos gobiernos patrios e integró misiones diplomáticas para instalar un rey europeo en las nuevas tierras. Pero alcanzó notoriedad al tratar de imponer, a través de sucesivas constituciones y reglamentos provisorios, un modelo centralizado de gobierno a todo el país con la hegemonía de Buenos Aires. La resistencia del interior a ese proyecto sumió al país en la anarquía.

Bernardino RivadaviaLa guerra contra el Brasil justificó la creación de un Poder Ejecutivo nacional a cargo de un Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata antes de la sanción y aceptación de la Constitución. En febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue elegido para el cargo y asumió como presidente.

Sus primeras iniciativas ante el Congreso fueron la creación de un Banco Nacional y un Ejército Nacional. La gestión de gobierno de Rivadavia enfrentó fuertes oposiciones.

La ley de capitalización de la ciudad de Buenos Aires —presentada por Rivadavia y aprobada por el Congreso— generó la oposición de los grupos porteños más tradicionales —grandes comerciantes y ex funcionarios de la administración colonial—  la de los hacendados de la provincia.

Estos grupos no estaban dispuestos a permitir que la ciudad y el puerto de Buenos Aires —principal fuente de ingresos— dejaran de pertenecer a la provincia. Además, la ley no respetaba la autonomía provincial de Buenos Aires al poner bajo la autoridad del Poder Ejecutivo central el resto del territorio provincial hasta la organización de las nuevas autoridades.

Por otro lado, Rivadavia también enfrentó la oposición de muchos gobiernos provinciales luego de la sanción de la Constitución, en diciembre de 1826. Ésta fue rechazada por la mayoría de las provincias porque —como la de 1819— proponía explícitamente que era el presidente quien elegía al gobernador de cada provincia y que éstos dependían directamente del presidente de la República.

Además debido a la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas, Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas. El Congreso Nacional le declaró la guerra a Brasil.

El ejército al mando de Carlos María de Alvear, obtuvo una serie de triunfos y el almirante Guillermo Brown, a través de su acción naval, logró el levantamiento del bloqueo a Buenos Aires, luego de triunfar en Punta Lara, Los Pozos, Martín García y Juncal.

Las preocupaciones de la lucha interior, sumadas a las del conflicto con el Brasil, forzaron a Rivadavia a tomar una decisión. Por tal motivo, poco después de obtenido el triunfo de Ituzaingó, envió en misión diplomática a Río de Janeiro al Dr. Manuel José García, con órdenes precisas de negociar la paz.

Como consecuencia de las gestiones realizadas, el gobierno de Buenos Aires debía reconocer la soberanía imperial sobre la Banda Oriental, retirar sus tropas y pagar una indemnización por los perjuicios que los corsarios argentinos habían ocasionado al comercio brasileño.

Al conocerse en Buenos Aires los términos del tratado» estalló la indignación popular y, aun cuando Rivadavia rechazó el convenio, era evidente que su situación se había vuelto insostenible y que no le quedaba otro recurso que alejarse del poder.

El 27 de junio de 1827, a poco más de un año y cuatro meses de haber asumido la presidencia de la República, Rivadavia presentó su renuncia y, como tantos otros argentinos ilustres, emprendió el camino del destierro.

Fracasó así el intento de organizar un Estado centralizado, con una autoridad que controlara un ejército, un tesoro, una administración y un territorio.

Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829 parte hacia Francia, dejando a su familia en Buenos Aires. En Paría vuelve a su oficio de traductor. Pasan por sus manos «La Democracia en América» de Tocqueville; «Los viajes» y «El arte de criar gusanos de seda» de Dándolo.

En 1834 decide regresar a Buenos Aires. Pero el gobierno de Viamonte le impide desembarcar. Su mujer y su hijo Martín, que lo esperaban en el puerto, suben al barco y se suman al exilio de Rivadavia.

Los hijos mayores, Benito y Bernardino, tienen otros planes: se han sumado a la causa federal y están luchando para que Juan Manuel de Rosas asuma definitivamente el poder.

Bernardino Rivadavia (1780-1845) fue el primer presidente constitucional argentino. Ejerció ese cargo entre el 8 de febrero de 1826 y el 7 de Julio de1827.
Antes había sido secretario de Guerra del Primer Triunvirato y ministro de Gobierno y Delaciones Exteriores del gobernador de sueños Aires, Martín Rodríguez.
Se educó en el Real Colegio de San Carlos (Buenos Aires). No completó sus estudios pero, gracias a sus viajes, pudo conocer en forma personal al pensador Inglés Jeremías Bentham, padre del utilitarismo, cuyas ideas compartía.

Discurso al asumir como ministro de Gobierno de Martín Rodríguez (1821)
«La provincia de Buenos Aires debe plegarse sobre sí misma, mejorar su administración interior en todos los ramos; con su ejemplo, llamar al orden los pueblos hermanos; y con los recursos que cuenta dentro de sus límites, darse aquella importancia con que deberá presentarse cuando llegue la oportunidad deseada de formar una nación».

Carta a su amigo, el pensador inglés Jeremías Bentham (1818)
«¡Qué grande y gloriosa es vuestra patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del mundo a propósito».


Discurso ante el Congreso proponiendo la capitalización de Buenos Aires
«Esta base es dar a todos los pueblos una cabeza, un punto capital que regle a todos y sobre el que todos se apoyen; sin ella, no hay organización en las cosas, ni subordinación en las personas y lo que más funesto será, que los intereses queden sin un centro (…); y al efecto es preciso que todo lo que forme la capital sea exclusivamente nacional».

Principales artículos de la Constitución de 1826
Artículo 1. La Nación Argentina es para siempre libre e independiente de toda dominación extranjera.

Artículo 7. La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen.

Artículo 8. Delega al efecto el ejercicio de su soberanía en los tres altos poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, bajo las restricciones expresadas en esta Constitución.

Artículo 68. El Poder Ejecutivo de la Nación se confía y encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la República Argentina.

Fuente Consultada: La Voz de los Argentinos  Fascículo N°4 La Nación Ilustrada

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Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

El Congreso de 1824 -Ley Fundamental Objetivos y Desarrollo

Congreso de 1824 – Ley Fundamental – Objetivos y Desarrollo

anarquia en argentinaintroducción: -Afirmación del espíritu democrático- Al cabo de veinte años de vida independiente el país no había logrado su organización y estabilidad. Las provincias rechazan todos los intentos unitarios, no aceptan la pérdida de su autonomía, ni están dispuestas a admitir la hegemonía de Buenos Aires.

El sentido de libertad inculcado por España y el celo por las autonomías locales se mantienen vivos. Las provincias no se han organizado como nación, pero el espíritu y sentimiento nacional están presentes en ellas.

Las luchas entre provincias, a esta altura de nuestra historia ya han costado más víctimas que la guerra de la independencia. Unitarios y federales merecen nuestro respeto. Todos eran hombres con pasiones y con intereses, pero supieron ofrecer a la patria lo mejor de sí mismos y defender con heroísmo sus ideas.

Los unitarios, gran parte de ellos deslumhrados por ideas importadas de otros países, no supieron captar la realidad y pretendieron implantar en el país un sistema que no estaba de acuerdo con su sentir, ni con sus tradiciones. El pueblo de la Nación estaba dispuesto a hacer valer su voluntad, a no renunciar a su poder soberano. Es esta su afirmación de espíritu democrático.

LA HISTORIA: El intento unitario de organizar el país bajo un régimen centralista ocupó los años que siguieron a la próspera administración de Martín Rodríguez. Un conflicto exterior, la guerra con el Brasil, resultado de la expansión imperialista de aquel Estado, creó una nueva situación sin contribuir a afianzar la unidad nacional quebrada por el enfrentamiento de unitarios y federales. En tal medio se desarrolló la presidencia de Rivadavia, plena de proyectos progresistas, no siempre ajustados a su tiempo.

El fracaso del Congreso de Córdoba demostró la importancia y la fuerza de Buenos Aires. La organización nacional debía partir de ella y algunas provincias así lo entendieron. Además la amenaza del avance portugués aceleró la reunión del proyectado congreso de representantes de las Provincias Unidas, pues era necesario un gobierno que pudiera hacer frente al conflicto.

En los dos últimos años la situación del país había cambiado. Artigas. Ramírez y Carrera habían desaparecido. López y Bustos ejercían en sus provincias un gobierno fuerte y estable tratando de contemporizar con Buenos Aires: la prosperidad porteña era reconocida en el país. A principios de 1824 el ministro Rivadavia presenta a la Legislatura un proyecto de ley, sancionado el 27 de febrero, por el que se convocaron oficialmente a los pueblos a la reunión de un congreso. También,casi por unanimidad fue elegida Buenos Aires como sede del Congreso.

El 2 de abril de 1824, al terminar el mandato de Martín Rodríguez, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires eligió como gobernador de la misma a Juan Gregorio Las Heras. eficaz colaborador de San Martín en sus campañas. Intentó conservar los mismos ministros de la anterior administración y sólo Rivadavia no aceptó continuar en el cargo y  el 26 de junio se embarcó para Europa.

LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: En momentos en que iba a iniciar sus sesiones el Congreso, la Legislatura porteña en defensa de los intereses locales, el 15 de noviembre de 1824 sancionó una ley por la cual se reservaba el derecho de aceptar o no la constitución que se redactase. Además, la provincia señalaba que se regiría del mismo modo y bajo las mismas formas como lo había hecho hasta ese momento. Las provincias reprodujeron esta lev con respecto a sus propios gobiernos, y esas cláusulas fueron la condición precisa y el limite que se puso a las facultades del Congreso.

CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DE 1824

El 1 de diciembre de 1824 había ya en Buenos Aires número suficiente de diputados como para inaugurar las sesiones del Congreso General Constituyente. Buenos Aires se atribuyó nueve diputados, de acuerdo con su población estimada en 135.000 habitantes con la proporción establecida por el reglamento. Todas las provincias enviaron sus representantes, incluso Misiones, Banda Oriental y Tarija. Cuarenta diputados constituyeron el Congreso, que comenzó a sesionar el 16 de diciembre bajo la presidencia de Manuel A. Castro. diputado por Buenos Aires. y la vicepresidencia de Narciso Laprida, diputado por San Juan. La Rioja demoró el envio de su representante debido a la pobreza del verano.

En diciembre de 1824 comenzó a sesionar en Buenos Aires y las resoluciones que adoptó estuvieron estrechamente relacionadas con el desarrollo que tuvo el conflicto con el Brasil. Durante los primeros meses, el acuerdo entre las provincias pareció posible.

En enero de 1825, el Congreso sancionó la Ley Fundamental. En ella, los representantes declaraban la voluntad unánime de mantener unidas las provincias y asegurar su independencia. Declaraban que el Congreso era constituyente pero que la futura Constitución sólo sería válida después de la aprobación de todas las provincias.

Encomendaban en forma provisional al gobierno de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores, y al mismo tiempo afirmaban el principio de las autonomías provinciales, ya que el gobierno de las provincias continuaba a cargo de sus propias instituciones hasta la aceptación de la nueva Constitución. Pero la iniciación de la guerra contra el Brasil hizo necesarias rápidas resoluciones.

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DEBATE SOBRE LA FORMA DE GOBIERNO EN EL CONGRESO DE 1824

— La Junta de Representantes de Buenos Aires eligió el 2 de mayo de 1820 a Ramos Mejía, de definidas tendencias unitarias como gobernador provisorio.El 16 los jefes y oficiales del ejército invocando la «voluntad de los pueblos de la campaña» repusieron a Soler como Capitán General y lo hicieron proclamar Gobernador por el Cabildo de Lujan. Ramos Mejía renunció.

Los representantes no le aceptaron la renuncia pero le ordenaron entregar el mando al Cabildo. El día 20 de mayo existían en Buenos Aires tres gobernadores: Soler, Ramos Mejía y el Cabildo. Contrasta esta situación de Buenos Aires, con la estabilidad que van logrando las provincias bajo el gobierno de los caudillos.

— Soler, nombrado Gobernador por la Junta de Representantes duró pocos días. Entregó el gobierno provisoriamente a Dorrego y fue al frente de las tropas para oponerse a López que avanzaba sobre Buenos Aires. Fue derrotado en la Cañada de la Cruz.

— López convocó en Luján a los representantes de los pueblos de campaña que eligieron a Alvear como gobernador de la Provincia. Los representantes de la ciudad eligieron como tal a Dorrego.

— Dorrego derrotó a Alvear en San Nicolás, y a López en Pavón.

— La Junta de Representantes convocada por Dorrego eligió gobernador a Martín Rodríguez, amigo de Rosas, cuya actuación en la defensa de la ciudad y luego como je fe de las milicias del sur aumentaba día a día su prestigio.

— Martín Rodríguez gobernó en tranquilidad y prosperidad hasta 1824. Rivadavia de ideas liberales y progresistas fue su ministro de gobierno.

— En enero de 1822 Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes firman en Santa Fe el tratado del CUDRILATERO, para «asegurar una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».Establecía este tratado que cualquiera de las provincias firmantes podía convocar un Congreso Gen ral. – La provincia de Buenos Aires convocó este Congreso General que inició sus sesiones el 16 de diciembre de 1824. Enviaron representantes todas las provincias, incluidas Misiones, Tarija y la Banda Oriental.

El 23 de enero de 1825 el Congreso sancionó LA LEY FUNDAMENTAL.

En ella:

a) se adoptaba oficialmente el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata;
b) se estatuía que las provincias debían regirse por sus propias instituciones;
c) establecía que la constitución antes de sancionarse debía ser sometida a la consideración de las provincias;
d) encargaba provisoriamente el manejo de las relaciones internacionales al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La ley Fundamental tuvo buena acogida en las provincias.

— Declara la guerra con el Brasil, Bedoya presentó un proyecto de crear «un ejecutivo permanente con carácter nacional».

El proyecto fue aprobado y se conoce con el nombre de Ley de Presidencia.

El día 6 de febrero de 1826 el Congreso eligió Presidente a Rivadavia. El nombramiento produjo malestar en las provincias por cuanto se había violado la ley fundamental y se había elegido presidente «para toda la nación» antes de que la constitución hubiese sido sancionada. Rivadavia por sus ideas liberales y unitarias no era bien visto en el interior.

Sucedía que mientras el sentimiento del país era casi uniformemente federal y tradicionalista, los miembros del congreso, perteneciente al grupo culto nutrido de ideas europeas, era liberal, centralista y unitario.

— En marzo de 1826 fue aprobada una ley de capitalización de Buenos Aires, que motivó el descontento tanto de los federales de Buenos Aires, como del interior.

— El Congreso se dedicó a preparar la constitución. Se hizo previa consulta a las Provincias sobre la forma de gobierno. Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, San Juan y Santiago del Estero se pronunciaron por el régimen federal;Tucumán, Salta, Jujuy y La Rioja por el unitario. Las restantes provincias excepto Buenos Aires y Misiones que no contestaron, por lo que resolviese el congreso.

— El 24 de diciembre fue aprobada la Constitución que establecía «la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen». De ella dice Ravignani: «…obra llena de sabias disposiciones, pero que contenía una falla capital, el sistema unitario en contra de la opinión de los pueblos».

— La constitución para su vigencia debía ser aprobada por cada provincia. Fueron enviados comisionados a las distintas provincias pero la constitución fue unánimemente rechazada.

— Rivadavia presentó su renuncia ante la indignación popular cuando se conoció la Convención Preliminar de Paz, firmada con él Brasil.

El Congreso aceptó la renuncia de Rivadavia, encargó al gobierno de la Provincia de Buenos Aires la dirección de la guerra y las relaciones internacionales y se declaró disuelto a sí mismo.

— La situación de la Nación interna y externamente era desastrosa.

— Dorrego, gobernador de Buenos Aires, tomó la dirección de la guerra con el Brasil y las relaciones diplomáticas del país. Las provincias recuperaban su autonomía plena.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Tratado del Cuadrilatero Navegacion de los Rios Parana y Uruguay

Tratado del Cuadrilatero: Navegación de los Ríos Paraná y Uruguay

Buenos Aires experimentaba un desarrollo económico creciente como resultado de la expansión de la ganadería y de las exportaciones de productos pecuarios (derivados de la ganadería). Su gobierno no compartía, por el momento, el objetivo de organizar el país en una nueva unidad política. Sostenía que las provincias se debían unir, como Estados independientes y soberanos, en un pacto de confederación; y cada una debía organizarse constitucionalmente y mejorar su economía para obtener las rentas necesarias para pagar los gastos de su administración.

Francisco RamirezDesaparecido Ramírez. los gobernadores de Buenos Aires. Santa Fe. Entre Ríos y Corrientes enviaron a Santa Fe a sus representantes quienes el 25 de enero de 1822 firmaron el Tratado del Cuadrilátero. (imagen izq: Ramírez)

Sus disposiciones fundamentales estipulaban: la unión de las cuatro provincias; la asistencia recíproca ante ataque o invasión extranjera ; la aprobación de las demás contratantes para que una signataria del tratado declarase la guerra a otra provincia; el retiro de los diputados enviados por las firmantes al congreso de Córdoba la convocatoria a un nuevo congreso, cuando fuera factible, invitando a concurrir a las demás provincias, el reconocimiento de la autonomía de Misiones.

En enero de 1822, los gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos Corrientes firmaron el  Tratado del Cuadrilátero. En él se establecía una alianza ofensiva y defensiva que se reafirmaban los propósitos de cooperación defensa mutua en caso de agresión externa. Frente a la amenaza del avance del Brasil en la Banda Oriental, el tema de la organización política del país quedó en un segundo plano.

El acuerdo garantizaba de manera manifiesta la libre navegación de los ríos Los comerciantes de los puertos fluviales querían recibir los cargamentos del exterior en sus propios muelles, sin que ninguna provincia pudiera imponer tributo sobre la mercadería. Es decir, trataban de no pagar tributo de tránsito a la provincia de Buenos Aires; libre navegación para ellos significaba comercio directo con el exterior o contacto libre con naves extranjeras.

Rivadavia no estaba dispuesto a permitir esta evasión de impuestos para Buenos Aires. La prohibición de la libertad de tránsito por los ríos se transformó en un recurso político que se usó con frecuencia.

En el orden político el tratado significó el triunfo de Buenos Aires: se retiraba apoyo al Congreso reunido en Córdoba y no se hacia referencia al sistema federal que propiciaban las demás provincias.

Por el artículo 1º, las provincias contratantes se comprometían a asegurar «una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».

El artículo 2º garantizaba la integridad del territorio «si los españoles y portugueses o cualquier otro poder extranjero» lo invadiese. El artículo siguiente fijaba, en forma provisoria, los límites de Entre Ríos y Corrientes. El 89 aseguraba la libre navegación de los ríos y el comercio interprovincial.

El articulo 13º respondía a la orientación política seguida por el gobierno de Buenos Aires, pues desligaba a las provincias signatarias de «su concurrencia al diminuto Congreso reunido en Córdoba», disposición que contrariaba lo dispuesto anteriormente por el tratado de Benegas.

El artículo 14º estipulaba que cualquiera de las partes contratantes podía convocar un Congreso General «si creyese ser llegada la oportunidad de instalarse».

PROYECTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL
PRINCIPALES PACTOS INTERPROVINCIALES 1820-1831

Objetivos fundamentales:
-Ratificar lá unidad nacional.
-Sancionar una Constitución federal.
-Defenderse de ataques extranjeros (agresión portuguesa).

Circunstanciales:
— Concluir las luchas interprovinciales.
— Solucionar los problemas derivados de los límites territoriales, navegación de los ríos, comercio é impuestos aduaneros.

Tratado del Pilar de febrero de 182o:
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
— Esta provincias se obligan a organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Con estos propósitos debía reunirse un Congreso en San Lorenzo (Santa Fe).

Tratado de Benegas
24 de noviembre de 1820
— Firrmado entre Buenos Aires y Santa Fe.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Al cabo de dos meses, debía reunirse un Congreso general en Córdoba.

Tratado del Cuadrilátero 25 de enero de 1.822
— Firmado entre Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Se comprometían a defender sus territorios frente a cualquier ataque extranjero.
— No concurrir al Congreso general de Córdoba.

Pacto Federal 4 de enero de 1831
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.
— Disponía organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Concertaba una alianza militar defensiva y ofensiva contra toda agresión interna o externa.
— Invitaba a las provincias a reunirse en un Congreso general federativo.

CUADRO SINOPTICO

CUADRO SINOPTICO TRATADOS CON LOS CAUDILLOS

Gobierno de Martin Rodriguez La Feliz Experiencia Rivadavia Ministro

Gobierno de Martín Rodriguez -La Feliz Experiencia

Gobierno de Martín Rodríguez

Los años que van de 1820 a 1824 presentan en Buenos Aires características propias. El antiguo grupo directoral caído en Cepeda. recuperó nuevamente el poder e inicio una política tendiente a afirmar sus bases locales para luego organizar la nación según sus tendencias. Un notable progreso material caracterizó la vida de la provincia porteña y la puso en condiciones de encabezar un nuevo intento hacia la organización institucional del país.

El triunfo federal de 1820 sobre Buenos Aires sólo fue parcial: esta provincia no perdió la base real de su poder —el dominio del puerto y la aduana— al tiempo que dentro de ella triunfaba, con Martín Rodríguez. la causa centralista.

Si bien la necesidad de llegar a la paz condujo a los políticos porteños a firmar el Tratado de Benegas (24 de noviembre de 1820), la reunión de un congreso nacional no convenía al grupo dirigente de Buenos Aires, pues no estaba en condiciones de imponer su actitud al país.

La gente que acompañaba a Rodríguez en el gobierno seguía creyendo en las virtudes de un régimen centralizado; con la llegada de Bernardino Rivadavia al gabinete (agosto de 1821) la línea de acción quedó definida: buscar por todos los medios el fracaso de la reunión que se celebraba en Córdoba, y elevar en todos los órdenes el nivel de la provincia para convertirla en sólido pilar de la organización nacional.

Desde fines de 1820, Martín Rodríguez fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires y Bernardino Rivadavia su ministro de gobierno. Desde ese cargo, Rivadavia puso en práctica un conjunto de medidas que favorecieron la expansión ganadera en la provincia de Buenos Aires.

El llamado Partido del Orden mediante la introducción de una serie de reformas condujo a un periodo de «paz y progreso» que los contemporáneos calificaron de: «La feliz experiencia de Buenos Aires». Para ello nombró a ministros capaces: Bernardino Rivadavia y Manuel García, quienes comenzaron un extenso programa de reformas que incluían la distribución de tierras públicas, el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la minería, las reformas militares; también crearon la Universidad de Buenos Aires, el Museo de Historia Natural, fundaron la ciudad de Tandil (provincia de Buenos Aires), establecieron fuertes, reorganizaron los servicios policiales, etc.. Rodríguez, que debió su nombramiento como gobernador, al menos en parte, al apoyo de Juan Manuel de Rosas, también firmó el Tratado de Benegas con el caudillo Estanislao López, por el cual se dispuso una tregua entre Buenos Aires y las provincias mesopotámicas.

Con el objeto de aumentar la representación de los hacendados en el gobierno de la provincia —con los votos de sus peones— sancionó una ley de elecciones que consagraba el principio de sufragio universal.

También se sancionaron un conjunto de leyes relacionadas con el avance de la frontera y el disciplinamiento de la mano de obra rural (ley de vagos, de administración de justicia por jueces de paz en distritos rurales). Durante su gobierno también comenzó la entrega de tierras a través del sistema de enfiteusis.

Además, Rivadavia eliminó algunos privilegios que la Iglesia mantenía desde la época colonial, y propuso reformas en el ejército para lograr disciplina y eficacia. Aumentó el número de las escuelas primarias; modernizó los programas y métodos de estudios del bachillerato, y fundó la Universidad de Buenos Aires.

El grupo ilustrado que apoyaba la acción de Rivadavia estaba integrado por Julián Segundo de Agüero, Juan Cruz Varela, Esteban de Luca, Manuel Moreno y Cosme Argerich, entre otros. Todos eran miembros de la Sociedad Literaria y expresaban sus ideas a través de los periódicos “El Argos” y “La Abeja Argentina”.

OBRA DE RIVADAVIA COMO MINISTRO: Desde el cargo de ministro de Gobierno, el «Mulato» así apodado, se empeña en darle instituciones estables a Buenos Aires. Suprime el cabildo, creando en su reemplazo un sistema de policía y juzgados de paz. La reforma incluye la reducción de la planta de militares, muy gravosa para la economía.

La más controvertida fue la del clero; reduce a cuatro el número de conventos autorizados en la ciudad, suprime el diezmo y confisca numerosos bienes a la Iglesia, compensando con un sueldo a los prelados y párrocos. El presbítero Antonio Sáenz, rivadaviano, funda en 1821 la Universidad de Buenos Aires en la Manzana de las Luces, implementando las carreras de Derecho y Medicina.

Organiza una Sociedad de Beneficencia que se ocupa de las escuelas de niñas, el Hospital de Mujeres y la Casa Cuna, delegándola en Mariquita Sánchez. La cultura en la llamada experiencia rivadaviana, apunta al refinamiento de la élite gobernante. El público aplaude las óperas de Rossini, Donizetti y Mozart; Angelina Patti, de gran belleza y agradable voz, es junto a Trinidad Guevara la artista más importante. Impulsa la educación popular e intensifica la vacunación antivariólica de los niños que se educan en las escuelas públicas de cada provincia.

Organiza la administración de Correos y hace empedrar por primera vez la ciudad. Decreta como fiesta patria el 9 de julio. Con el objeto de intensificar los cultivos, el gobierno promueve la ley de Enfiteusis, la cual permite arrendar a los particulares, las tierras públicas que no se pueden vender por el empréstito Baring Brothers.

Rivadavia tenía como objetivo extender a todas las Provincias Unidas el proyecto que estaba implementando como ministro de la provincia de Buenos Aires para lograr así su unificación. Por tal motivo propuso nuevas medidas:

En lo político:
1- Dictó la ley electoral (14-8-1821), en la cual se establecía el voto universal y cantado, sólo reservado a los hombres. Se impuso, además, como requisito para ser candidato, ser mayor de 25 años y poseer un inmueble.
2- Otorgó permiso para retornar al territorio a los exiliados por causas políticas.
3- Dictó la ley de supresión de cabildos (24-12-1821).
4- Dispuso que la justicia ordinaria fuera impartida por jueces de primera instancia y en cada parroquia se designara un juez de paz.
5- Dictó leyes protectoras de las libertades individuales, tales como: libertad de imprenta, seguridad individual y defensa de la propiedad privada.
6- Restauró las fuerzas militares a fin de capacitarlas.
7- Debilitó el poder eclesiástico, impidiendo que sus miembros se juzgaran a sí mismos en caso de cometer algún delito, y que recibieran el diezmo de parte de sus fieles. Debieron, además, transferir bienes a la Provincia.

En lo cultural:
1- Revalorizó la educación a través de la creación de escuelas.
2- Creó la Universidad de Buenos Aires.
3- Fundó la Sociedad Literaria, institución que publicaría los diarios Argos y La Abeja Argentina.
4- Creó La Sociedad Filarmónica.
5- Fundó la Academia de Dibujo y Pintura.
6- Fundó el laboratorio de Física y Química, entre otras instituciones.

En lo económico:
1- Creó el Banco de Descuento, institución constituida por un grupo de capitalistas, entre los que se puede mencionar a Juan José Anchorena, Castex, Obligado, Acevedo y Míguez. La oligarquía porteña se acerca al poder. Los ganaderos fomentan la exportación de cueros hacia Gran Bretaña y la importación de productos de fabricación inglesa.
2- Creó la Bolsa mercantil y la Caja de Ahorros.
3- Promocionó la actividad agrícola, fomentando además la inmigración europea.

LA FRONTERA PAMPEANA HASTA  1828: En el sur el limite con los territorios en poder del indio trazaba  un arco desde cordillera de los andes hasta el litoral atlántico, cortando el sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y el extremo meridional de Santa Fe, para luego recorrer la provincia de Buenos Aires aproximadamente a lo largo del río Salado. Como ya se ha señalado poco fue lo que pudo hacerse en este terreno en la primera década posterior a la Revolución. Los esfuerzos militares de los gobiernos nacionales en ese período debieron volcarse casi totalmente en las campañas de la Independencia.

Entre 1823 y 1824 el gobernador bonaerense Martín Rodríguez, aprovechando la relativa paz lograda después de los sucesos de 1820, incursionó con varias expediciones armadas en la pampa bonaerense, llegando hasta las inmediaciones de Bahía Blanca y logrando fundar el Fuerte Independencia y delinear el el futuro pueblo de Tandil. Los intereses de los estancieros porteños, entre los que se contaba el mismo gobernador, eran uno de los motores de estos avances, generalmente bien recibidos por la prensa de la época y la opinión.

 Uno de los que se destacaron en esas cuestiones fijes el influyente hacendado Juan Manuel de Rosas. Su acción como jefe de milicias rurales y hábil negociador con los caciques de la pampa fue una de las bases de su popularidad y prestigio. A su iniciativa como comandante militar de la campaña -durante el gobierno de Dorrego- se debió la construcción de la Fortaleza Protectora Argentina, fundamento de Bahía Blanca, en 1828. La frontera era un límite «permeable», no necesariamente regido por los usos de la guerra. Tribus «amigas» -aunque lo fueran de modo temporal- negociaban con los pobladores; bandidos y desertores solían, por otra parte, buscar refugio en las tolderías. En las guerras civiles de la época lanceros indígenas participaron -con sus propios métodos, que incluían el saqueo- en las contiendas nacionales.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

El Tratado del Pilar y la Banda Oriental Caída de Artigas

El Tratado del Pilar y la Banda Oriental

La firma del Tratado Del Pilar, el 23 de febrero de 1820, significó el origen del federalismo nacional. por este hecho relevante se reconoce al Partido de Pilar como «Cuna del Federalismo» Rubricado en la primitiva capilla Del Pilar, puso fin a la guerra entre las provincias de entre Ríos y Santa Fe contra Buenos Aires. En la Constitución Nacional se lo incluye como «Pacto Preexistente»

EL TRATADO DEL PILAR:
Sarratea, Ramírez y López firmaron el tratado del Pilar el 23 de febrero. Buenos Aires figuraba en el mismo como provincia autónoma, en igualdad de condiciones con las demás.

A todo esto, el ejército de Artigas había sido vencido en Tacuarembó por los portugueses el 20 de enero de 1820 y este hecho se hizo sentir en el tratado: si bien se disponía la reunión del Congreso de San Lorenzo y se mencionaba el reclamo del jefe oriental respecto al auxilio ante el invasor, Artigas era desplazado políticamente y ello condujo a su posterior choque con Ramírez y, tras su derrota. a su exilio en el Paraguay.

El tratado sentaba las bases para un régimen federal. Buenos Aires perdía temporariamente el dominio político pero, de hecho, conservaba sus privilegios económicos.

Su recuperación fue cuestión de tiempo gracias  a sus recursos superiores, al igual que el triunfo final de su política, tras largos años de guerra civil.

El tratado también contemplaba  la comunicación del mismo a Artigas, para que entable relaciones encaminadas a incorporar la Banda Oriental, siendo de su agrado, a las demás provincias federales, lo cual se miraría como un dichoso acontecimiento. Ramírez y López entraron en Buenos Aires el 25 de febrero de 1820 y los cinco días que permanecieron en la ciudad recibieron diversos agasajos.

GERVASIO ARTIGAS exodo del pueblo uruguayoArtigas, que sólo era reconocido por el Tratado como Capitán General de la Banda Oriental, pero no en carácter de Protector de los Pueblos Libres, fue despojado, por obra de Ramírez, de toda autoridad sobre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Si bien el caudillo fue invitado a incorporarse a la alianza, se lo desconoció como arbitro y sólo se le hizo llegar copia de lo resuelto. El Tratado del Pilar confirmó la unidad nacional dentro del sistema federal.

A partir de este Tratado se inicia una nueva etapa, la de los pactos interprovinciales y la de las organizaciones de cada una de las provincias de la Nación. Paradójicamente, el artífice de la lucha contra el centralismo porteño e iniciador de las ideas federales de nuestro país, José Gervasio Artigas, era derrotado, paralelamente a las fuerzas porteñas, por los portugueses: el 14 de enero de 1820 (unos días antes de la derrota de Buenos Aires en Cepeda), Artigas era derrotado en Tacuarembó, debiendo abandonar territorio oriental, al que nunca más volvería.

RESUMEN DEL TRATADO DEL PILAR

El Tratado del Pilar, después de una introducción, en la que se deja constancia de que las partes contratantes resuelven poner fin a la guerra, para «concentrar sus fuerzas y recursos en un gobierno federal», contiene doce artículos, cuya síntesis es la siguiente:

1º Las provincias signatarias se pronuncian a favor de «la federación», cuya existencia «de hecho admiten», con la aclaración de que tal pronunciamiento deberá ser confirmado o no por los diputados de todas las provincias, en un Congreso que ha de reunirse en el Convento de San Lorenzo «a los sesenta días contados desde la ratificación de esta Convención».

2º Las hostilidades cesan el mismo día de la firma del tratado, debiendo retirarse «las divisiones beligerantes de Santa Fe y Entre ríos a sus respectivas provincias». Este segundo artículo, cuyo acatamiento por parte de los federales está condicionado al cumplimiento de las cláusulas de un segundo convenio, al que no se menciona, pues es valor secretamente entendido entre él y Sarratea, que los federales sólo han de retirarse cuando se les cancelen los «gastos de guerra».

3º Los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos, «recuerdan a la heroica provincia de Buenos Aires, cuna de la libertad de la Nación», la difícil situación en que se encuentra la Banda Oriental, invadida por un ejército extranjero, «y aguardan de su generosidad y patriotismo auxilios proporcionados a la orden de la empresa, seguros de alcanzar cuanto quepa en la esfera de lo posible».

4º Establece que las aguas de los ríos Paraná y Uruguay sólo podrán ser navegadas libremente por embarcaciones de las provincias amigas «cuyas costas sean bañadas por dichos ríos».

5º Decreta una amnistía general.

6º Fija ante cualquier diferencia que pueda surgir, respecto de los límites provinciales, será sometida «a la resolución del Congreso General de Diputados».

7º Las partes contratantes admiten, «porque esta medida es muy particularmente del interés de los jefes del ejército federal», que la causa principal de la guerra, la deposición del régimen directorial, «ha sido obra de la voluntad general por la repetición de crímenes con que comprometía la libertad de la Nación, con otros excesos de una magnitud enorme».

8º Declara libre el comercio de armas entre las provincias federales.

9º Ordena la libertad de todos los prisioneros de guerra «después de ratificar esta convención».

10º Aunque las partes contratantes estén convencidas de que todos los artículos arriba expresados son conformes con los sentimientos y deseos del excelentísimo señor Capitán General de la Banda Oriental, don José Artigas, según lo expresado el señor Gobernador de Entre Ríos, que dice estar autorizado por dicho señor excelentísimo para este caso; «no teniendo suficientes poderes en forma, se ha acordado remitirle copia de esta acta para que, siendo de su agrado entable desde luego las relaciones que pueda convenir a los intereses de la provincia de su mando, cuya incorporación a las demás federadas se miraría como un dichoso acontecimiento».

11º Determina las condiciones en que abandonarán la provincia de Buenos Aires las tropas federales, «a las 48 horas de ratificados estos tratados».

12º Por fin, precisa en dos días el término concedido para aquella ratificación, «o antes, si fuese posible».

cuadro tratado del pilar

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

La Batalla de Cepeda Caida del Directorio en 1820 Caudillos Federales

LA BATALLA DE CEPEDA

Toda la situación precedente (ver: Constitución de 1819) hizo crisis en los primeros meses de 1820. Rondeau había reemplazado a Pueyrredón en el gobierno. Las fuerzas nacionales enfrentaban a los artiguistas en Santa Fe desde 1818; las expediciones armadas enviadas contra los lugartenientes de Artigas (Estanislao López en Santa Fe y Francisco Ramírez en Entre Ríos) fueron rechazadas. Un precario armisticio se rompió en septiembre de 1819.

El gobierno central llamó en su apoyo a las tropas que se batían con los ejércitos españoles en el norte y en Chile. Como ya se dijo, San Martín optó por dar el paso decisivo de su plan, el ataque al Perú, enviando al país sólo un batallón que al llegar a San Juan (enero de 1820) se amotinó derrocando al gobierno local.

El mismo día (9 de enero) el ejército proveniente del norte sé sublevó en Arequito, negándose a participar en la guerra civil, y uno de sus jefes, Juan Bautista Bustos, se hizo cargo del gobierno de Córdoba.

La Batalla de CepedaTras derrotar al ejército porteño en Cepeda (febrero de 1820), las fuerzas del Litoral, conducidas por Ramírez y López, exigieron la disolución del Congreso y la renuncia del Director Rondeau. (imagen)

Frente al desmoronamiento del régimen y a la imposición de los vencedores de fijar los términos de la paz, el Cabildo porteño asumió el gobierno de Buenos Aires, como Cabildo Gobernador, hasta que la Junta de Representantes de la provincia —votada en Cabildo abierto— designó gobernador aManuel de Sarratea.

Surgió así una nueva entidad política: la provincia de Buenos Aires que, como tal, firmó con las provincias litorales el Tratado del Pilar (febrero de 1820).

El acuerdo firmado con Ramírez y López reconocía como sistema de gobierno el de federación, aunque su organización se postergaba hasta un encuentro posterior de representantes, que deberían ser libremente elegidos por “los pueblos”.

Como principio económico fundamental, el Tratado del Pilar establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Luego del retiro de las fuerzas militares del Litoral, se publicaron en Buenos Aires las actas secretas del Congreso, a la vez que se inició juicio a los implicados en el proyecto monárquico.

El derrumbe del poder centralizado dio origen a un proceso de fragmentación del poder, que se expresó en la conformación de provincias autónomas, las que, en ocasiones, se reagruparon políticamente. Aunque no se abandonó el proyecto de constituir una nación unificada, los estados provinciales soberanos fueron, por más de treinta años, los protagonistas políticos.

En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando VII el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal.

Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio de Sucre en la batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824. La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822) —que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos— y Gran Bretaña (1824).

La batalla de Cepeda y el odio a los porteños
El 1° de febrero de 1820 se libró la batalla de Cepeda, nombre de un riachuelo tributario del Arroyo del Medio, límite es
te último entre Buenos Aires y Santa Fe. El Director Supremo José Rondeau con dos mil hombres enfrentó a 1.500 montoneros al mando de Francisco Ramírez, Estanislao López, Carlos María de Alvear, el chileno José Miguel Carrera y los irlandeses Pedro Campbell y William Yates.

La caballería de Rondeau se desbandó sin combatir, al ser atacada por la montonera con «alaridos y voces descompuestas» (según el parte de Rondeau). En instantes se decidió la batalla.
La infantería y la artillería porteñas, al mando del coronel Juan Ramón Balcarce, se retira en orden a San Nicolás. Rondeau quedó escondido varios días en la cañada de Cepeda, y logró eludir la captura. Ramírez dijo que dejó escapar
a los infantes para «no privar a la Patria de brazos útiles para su defensa».

José Celedonio Balbín, comerciante y proveedor del ejército de Belgrano, pasó por el lugar de la batalla de Cepeda, unos meses después, y en su libro Apuntes sobre el general Belgrano (1860), dejó estas líneas sobre los horrores de la guerra civil: «Llegué al anochecer al campo llamado de Cepeda, donde hacía unos meses se había librado una batalla entre las fuerzas de Santa Fe y las de Buenos Aires.

En el patio de la posta donde paré, me encontré de 18 a 22 cadáveres en esqueleto tirados al pie de un árbol, pues los muchos cerdos y millares de ratones que había en la casa se habían mantenido y se mantenían aún con los restos; al ver yo aquel espectáculo tan horroroso fui al cuarto del maestro de posta, al que encontré en cama enfermo de asma; le pedí mandase a sus peones que hicieran una zanja y enterrasen aquellos restos, y me contestó: ‘No haré tal cosa, me recreo en verlos, son porteños…’ entre aquellos restos de jefes y oficiales debía haber algunos provincianos… Pero en aquella época deplorable era porteño el que servía al gobierno nacional…».

José Miguel Carrera y las montoneras
El general chileno José Miguel Carrera fue figura destacada en la política de su patria, en el primer período independiente. Disgustado con O’Higgins y San Martín, se embarcó para Estados Unidos con el objeto de comprar navíos y armamento para liberar a Chile. Cuando regresó, en 1817, fue detenido en Buenos Aires por orden de Pueyrredón. Logró escapar a Montevideo y allí se enteró del fusilamiento, en Mendoza, de sus hermanos Juan José y Luis (abril de 1818). Juró vengarlos y declaró una guerra a muerte a Pueyrredón. Se unió a los caudillos federales, formó una tropa de chilenos e indios, y contribuyó a la caída del Directorio.

Pancho Ramírez lo recibió como a uno de los tantos refugiados que se acogían bajo sus banderas; pero Carrera, a los pocos días, poniendo en acción su genio y su poder persuasivo, ganó el ánimo del entrerriano. Logró reclutar de todos los cuerpos de la guarnición de Buenos Aires a los chilenos que servían allí, y formó conellos un cuerpo de 300 hombres a los que organizó en pocos días. Grupos de indios también se unieron a esa fuerza y declararon a Carrera Pichire y (Reyecito).

Con esta fuerza, Carrera vagaba por la campaña cometiendo robos y asaltos. Finalmente Carrera resolvió dirigirse a Chile con su tropa, pero fue apresado en Mendoza y fusilado en esa ciudad el 4 de setiembre de 1821, en el mismo lugar donde sus dos hermanos habían sido ejecutados tres años antes. Rechazó la venda con que se quiso velar sus ojos y murió con dos balas en el corazón y otras dos en la cabeza.

SAN MARTÍN FRENTE AL PROBLEMA DE LAS GUERRAS CIVILES
DOCUMENTO

Compatriotas: Se acerca el momento en que yo debo seguir el destino que me llama: voy a emprender la grande obra de dar libertad al Perú. Mas antes de mi partida, quiero deciros algunas verdades, que sentiría las acabaseis de conocer por experiencia.!…]

Vuestra situación no admite disimulo: diez años de constantes sacrificios sirven hoy de trofeo a la anarquía . […]

El genio del mal os ha inspirado el delirio de la federación: esta palabra está llena de muerte, y no significa sino ruina y devastación. […] Pensar en establecer el gobierno federativo en un país casi desierto, lleno de celos y antipatías locales, escaso de saber y de experiencia en los negocios públicos, desprovisto de rentas para hacer frente a los gastos del gobierno general, fuera de los que demande la lista civil de cada estado; es un plan cuyos peligros no permiten infatuarse, ni aun con el placer efímero que causan siempre las ilusiones de la novedad. […] Temo que, cansados de la anarquía, suspiréis al fin por la opresión, y recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien lejos de fijar vuestro destino, no hará más que prolongar vuestra incertidumbre.

Compatriotas: yo os dejo con el profundo sentimiento que causa la perspectiva de vuestras desgracias: vosotros me habéis acriminado aun de no haber contribuido a aumentarlas, porque éste habría sido el resultado, si yo hubiese tomado parte activa en la guerra contra los federalistas. […] En tal caso, era preciso renunciar a la empresa de libertar el Perú, y suponiendo que la suerte de las armas me hubiese sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. No, el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas, y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sud-América.

Proclama a los habitantes de las Provincias del Río de la Plata, 22 de julio de 1820.

cuadro batalla de cepeda

«¿POR QUE PELEAN LOS ANARQUISTAS?»

El 15 de diciembre de 1819, la Gazeta de Buenos Aires publicó un extenso editorial contra los partidarios del federalismo. En ese escrito, motejándolos de «anarquistas», el anónimo autor señaló que la «Igualdad física» que éstos pretendían implantar entre Buenos Aires y las provincias era imposible, porque iba contra los «consejos de la naturaleza», y «las leyes inmutables del orden del universo». Transcribimos los principales párrafos del artículo.

«¿Por qué pelean los anarquistas? ¿Quiénes son ellos? ¿Cuáles sus cualidades y sus medios de establecer un sistema cualquiera regular? —Se les atribuye la pretensión de establecer la federación— ¿y hay alguno entre sus jefes que sepa ni siquiera pronunciar correctamente aquella voz?.

Hasta ahora no hemos oído explicar razonablemente a los pretendidos federalistas cuáles son los alcances de su sistema. Hubo tiempo que en Buenos Aires se asomó el deseo de reducirse a sola su provincia, aun excluyendo a Santa Fe, que es pueblo de su dependencia provincial, y a nadie asentó peor la proposición que a los partidarios de tal régimen.

Los federalistas quieren no sólo que Buenos Aires no sea la capital, sino que como perteneciente a todos los pueblos divida con ellos el armamento, los derechos de aduana y demás rentas generales: en una palabra, que se establezca una igualdad física entre Buenos Aires y las demás provincias, corrigiendo los consejos de la naturaleza que nos ha dado un puerto y unos campos, un clima y otras circunstancias que le han hecho físicamente superior a otros pueblos, y a la que por las leyes inmutables del orden del universo ésta afecta cierta Importancia moral de un cierto rango.

Los federalistas quieren en grande, lo que los demócratas jacobinos en pequeño. El perezoso quiere tener iguales riquezas que el hombre industrioso, el que no sabe leer optar a los mismos empleos que los que se han formado estudiando, el vicioso disfrutar el mismo aprecio que los hombres honrados, y hasta el de cierta estatura, que no se eleve más sobre la tierra el que la tiene mayor, una perfecta igualdad.

Si no es de esta clase de sistema lo que entienden por federación, entre nosotros, los que son sus partidarios que se sirvan explicarnos sus conceptos. Nosotros no negamos que la federación absolutamente considerada sea buena; pero los que sostienen que relativamente a nuestras provincias es adoptable, y sin inconvenientes, deben manifestarnos los elementos con que cuentan para la realización de su proyecto.»

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Constitucion Argentina de 1819 La Anarquia Nacional 1820

Constitución Argentina de 1819 – La Anarquía Nacional 1820

CONSTITUCIÓN 1819: Declarada la independencia y afirmada esa declaración por el éxito de la campaña a Chile en 1818, el país daba los primeros pasos para organizar su vida interna, por lo hizo eclosión otros importantes asuntos tales como la organización económica e institucional de la nación, creando una Constitución, pero el rechazo de la Constitución de 1819, la caída del régimen directorial y la disolución del Congreso abrieron paso a la fragmentación del poder político y a la organización autónoma de las provincias.

El Congreso sancionó la esperada constitución el 20 de abril de 1819. Fue jurada el día 25 de mayo. Acorde con las tendencias de los congresistas era unitaria y centralista. Había sido preparada teniendo en vista su adaptación para un régimen monárquico. En esos momentos, por encargo del mismo congreso, se negociaba por vía diplomática la coronación de un príncipe europeo en el Río de la Plata. El poder ejecutivo sería desempeñado por un Director de Estado, con cinco años de duración en su mandato, elegido por las cámaras legislativas. Nombraba a los gobernadores y a los senadores militares.

REGLAMENTO PROVISORIO DE 1817: 

Mientras en la Banda Oriental se desarrollaba la invasión portuguesa, en Buenos Aires aumentaba el descontento y surgía una fuerte oposición a la política directorial. Estos elementos incrementaban la represión política: varios y calificados políticos fueron detenidos y enviados al exilio. Paralelo a ello, desde sus primeras sesiones en Buenos Aires, el Congreso se abocó de lleno al propósito constituyente.

anarquia politica argentinaSe nombró una comisión que trabajaría en la redacción del Reglamento Provisorio, integrada por los diputados Gascón, Boedo y Serrano. Con algunas modificaciones se copió el Estatuto de 1815: el Reglamento fue sancionado el 22 de noviembre de 1816 y remitido al Director Supremo para su promulgación y publicación. Pueyrredón lo rechazó, devolviéndolo al Congreso.

Su principal objeción eran las limitaciones que se establecieron a sus funciones de Director, en especial las que se referían al mando de las tropas.

Todo el año 1817 el Congreso discutió en Buenos Aires las reformas en tanto se nombraba una comisión compuesta por Sánchez de Bustamante, Serrano, Zavaleta, Paso y Sáenz, que estudiaría la Constitución definitiva.

El 3 de diciembre de 1817 se aprobó el demorado Reglamento y el 9 fue remitido a Pueyrredón ordenando su publicación. Algunos de sus artículos fueron:

1) Nombramiento del Director: su elección se llevaría a cabo por el Congreso. 2) Poder Legislativo: estaría en manos del Congreso. 3) Gobernadores provinciales: serían nombrados por el Director, de una lista de candidatos propuestos por los cabildos de la ciudad capital de las intendencias. 4) Ley de Libertad de Imprenta de 1811: fue incorporada al Reglamento.

LA SITUACIÓN NACIONAL EN 1819: 

Para esta fecha, la política exterior había obtenido un brillante triunfo: la empresa que San Martín encarara dos años atrás había culminado con el éxito en Maipú (abril de 1818).

Entre tanto el Congreso General (trasladado a Buenos Aires en 1817) dictaba la constitución destinada a organizar definitivamente el país. Se había erigido un sistema político, el Directorio, basado en el centralismo que se creía necesario para hacer frente a la lucha por la independencia, y se analizaban planes (desde 1816) tendientes a implantar una monarquía en el Plata. Tentativas secretas que sin embargo, habían trascendido, buscaban un príncipe europeo para iniciar una dinastía que uniera al Estado bajo un régimen constitucional.

Cuando se estableció el Congreso en Buenos Aires, éste designó una comisión de cinco miembros para que redactara un proyecto de Constitución, con el fin de reemplazar el Reglamento Provisorio. Esta Constitución fue sancionada en abril de 1819 y jurada el 25 de mayo en Buenos Aires y en las provincias, con excepción de las del Litoral.

La precedía un manifiesto según el cual afirmaba no imitar «la democracia fogosa de Atenas, ni el régimen monacal de Esparta, ni la aristocracia patricia o la efervescencia plebeya de Roma, ni el gobierno absoluto de Rusia, ni el despotismo de Turquía, ni la federación complicada de algunos Estados, pero sí es un estatuto que se acerca a la perfección; un estado medio entre la convulsión democrática, la injusticia aristocrática y el abuso del poder ilimitado».

La comisión redactora tuvo en cuenta las resoluciones dictadas a partir de mayo de 1810, los proyectos de la Sociedad Patriótica y de la Asamblea del Año XIII, el Estatuto de 1815 y el Reglamento Provisorio de 1817.

En oposición esta el caudillo oriental Artigas, con su ideal de «República y Federalismo»  que levantaba como bandera de la Liga de los Pueblos Libres, obteniendo profunda repercusión en otras zonas del país. Para losdirectoriales, la monarquía era una salida lógica ante la situación reinante en Europa v un medio para asegurar la unión nacional bajo un sistema centralizado. Según ellos, el federalismo y la defensa de las autonomías provinciales implicaba una anarquía peligrosa.

LA CUESTIÓN ECONÓMICA: 

Desde que el puerto  de Bs.As. se abrió al comercio exterior, esta región había gozado de una privilegiada situación. Sus productos ganaderos (especialmente los cueros) eran intercambiados por las manufacturas (tejidos. herramientas, etc.)  de origen europeo, al tiempo que la aduana porteña monopolizaba la recaudación de impuestos aplicados al intercambio exterior.

Buenos Aires también controlaba la entrada a los ríos interiores, centralizando todo el tráfico mercantil entre el interior y el exterior. La entrada de manufacturas europeas (principalmente de origen inglés) perjudicaba la rudimentaria producción de algunas provincias cuyos artículos locales, fruto de una técnica primitiva y más caros, no podían competir con los elaborados por la industria extranjera.

En Mendoza se elaboraban vinos, fruta seca y carruajes, en Córdoba y Catamarca. tejidos de algodón y  lino y en La Rioja, vinos y coñac, etc.

Los intereses de esas provincias exigían una protección aduanera que impidiera la entrada de la industria extranjera, posibilitando así el propio desarrollo. Las provincias litorales, de economía similar a la de Buenos Aires, pretendían a su vez, que se abrieran los ríos al comercio exterior.

LA NUEVA CONSTITUCIÓN Y EL DERRUMBE DEL PODER CENTRAL: 

En 1819, el Congreso aprobó una constitución que reflejaba los intereses centralistas, promonárquicos y elitistas de los dictatoriales.

Esa constitución era el marco adecuado para la instalación de una monarquía constitucional, mediante la coronación del duque de Luca, Carlos de Borbón. La difusión de estas negociaciones y el carácter centralista de la constitución generaron un fuerte rechazo entre los partidarios del sistema republicano y de la descentralización del poder, principalmente en los de las provincias del Litoral.

En junio de ese año, el gobernador de Santa Fe, Estanislao López, había comunicado a los representantes del Directorio la creciente oposición que existía contra ellos: “Cada pueblo ha desconocido su autoridad para reconcentrarse en sí mismo y propender a su fortuna sin fiarla a manos que pudieran venderla entregando su Patria. Todos amamos la causa de la Patria y nuestro patriotismo es tan ardiente por su independencia, que el más leve asomo de encadenarnos a una potencia extraña nos hará precipitar gustosos a una guerra cuyo término será el de nuestra vida o la del tirano que se atreva intentarlo”

El descontento precipitó la renuncia del desprestigiado director Pueyrredón en julio de 1819, quien fue reemplazado por Rondeau. Sin embargo, el Congreso siguió adelante con los proyectos monárquicos y aprobó, en sesión secreta (noviembre 1819), las tratativas realizadas en Europa. Esta medida, sumada al pedido efectuado por Rondeau a los portugueses instalados en la Banda Oriental para que actuaran contra los disidentes de los territorios de Entre Ríos y Santa Fe, desencadenó la reacción armada de estas provincias contra el régimen directorial.

La negativa del Ejército del Norte de auxiliar al gobierno en la guerra civil (sublevación encabezada por un grupo de oficiales, entre los que se contaban Juan B. Bustos, José M. Paz y Alejandro Heredia, en la posta de Arequito, enero de 1820), la decisión de San Martín de proseguir su campaña libertadora en lugar de intervenir con su ejército en la guerra civil y la oposición generalizada al gobierno, incluso en Buenos Aires, contribuyeron al derrumbe del poder central. Esta posición de debilidad del gobierno central frente las provincias hizo que reaccionaran desencadenando en la batalla de Cepeda, en febrero de 1820.

Poder Judicial. El Poder Judicial se componía de una Alta Corte que entendía con carácter exclusivo en asuntos diplomáticos y consulares, en aquéllos donde una provincia fuera parte, en pleitos entre dos provincias o ente vecinos de distintas provincias y, en grado de apelación, en los fallos de los jueces inferiores. Los jueces eran inamovibles mientras observasen buena conducta.

El Director Supremo, sus ministros y los jueces podían ser sometidos ajuicio político. Mantenían su vigor todas las disposiciones contenidas en estatutos anteriores que no fuesen especialmente derogadas o resultasen incompatibles con la nueva Constitución.

La Constitución también se ocupaba de las garantías individuales, de los derechos de los particulares, de la finalidad de las cárceles. Proclamaba como religión del Estado la Católica Apostólica Romana. Los juristas que redactaron la carta fundamental de 1819 querían imponer una serie de leyes casi perfectas, pero que no tenían aplicación en un país convulsionado por las disensiones internas.

Además como era centralista y lo protegía un fuerte poder en la capital, tuvo total oposición de los pueblos del interior.

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RESUMEN DE LOS ACONTECIMIENTOS

• El Congreso sancionó la esperada constitución el 20 de abril de 1819. Fue jurada el día 25 de mayo. Su redacción fue obra de Paso. Acorde con las tendencias de los congresistas era unitaria y centralista. Había sido preparada teniendo en vista su adaptación para un régimen monárquico. En esos momentos, por encargo del mismo congreso, se negociaba por vía diplomática la coronación de un príncipe europeo en el Río de la Plata. El poder ejecutivo sería desempeñado por un Director de Estado, con cinco años de duración en su mandato, elegido por las cámaras legislativas. Nombraba a los gobernadores y a los senadores militares.

El poder legislativo constaba de dos cámaras. Los «representantes» eran elegidos indirectamente por el pueblo en proporción de uno por cada 25.000 habitantes. Los senadores eran elegidos uno por cada provincia. Integraban el senado, además, tres militares, cuatro eclesiásticos, y un Senador por cada Universidad. Los Directores de Estado, acabadas sus funciones, formaban parte del senado.

• La Constitución, nunca llegó a tener vigencia. Era un producto de gabinete, que no consultaba la realidad del país. Sus principios centralistas y monarquizantes fueron rechazados por las provincias.

• A causa de las tensiones existentes entre las provincias se lublevó el general Bustos, jefe del Ejército del Norte en enero de 1820 y se dirigió con sus tropas a Córdoba. Las tropas enviadas por Rondeau fueron derrotadas en Cepeda y el pánico cundió en Buenos Aires. Ramírez y López avanzan sobre la ciudad.

•  El Congreso nombró a Juan Aguirre en reemplazo de Rondeau. Aguirre convocó a las milicias, que al mando de Soler fueron nuevamente derrotadas en el Puente del Marqués. Ramírez y López aceptaron negociar con el Cabildo de Buenos Aires. El Director Rondeau renunció y el Congreso se disolvió. No quedaba ninguna autoridad de carácter nacional.Los caudillos del litoral no tenían afanes de dominio, pero no aceptaban un régimen unitario.

• En Buenos Aires por asamblea popular se creo la JUNTA DE REPRESENTANTES DEL PUEBLO, que eligió como gobernador a Manuel de Sarratea.

• Sarratea, Ramírez y López firmaron el 23 de febrero de 1820 el TRATADO DEL PILAR.Por este tratado, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos se pronuncian por el sistema federal, se comprometen a invitar a las otras provincias a un congreso y a enfrentar unidos la agresión portuguesa.El Tratado del Pilar es el primer pacto interprovincial, origen de la institucionalización del sistema federal.

• Al finalizar el año 20 no existen autoridades nacionales. Pero las provincias han recobrado su autonomía y el sentimiento nacional está más vivo que nunca. Los intentos de imponer al país un sistema no acorde con su propio modo de ser han retrasado su organización y provocado la anarquía.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez