Biografia de Manuel Dorrego, Gobierno y La Guerra Brasil
Gobierno de Dorrego - La Guerra Brasil - Anarquía en Argentina - Golpe de Lavalle y Fusilamiento
Manuel Dorrego (1787-1828): El Mártir del Federalismo Porteño
Manuel Dorrego no fue un prócer convencional. Militar de carrera, político apasionado y profundamente carismático, su figura representa el primer puente real entre las instituciones ilustradas y el fervor de las clases populares de Buenos Aires. Su trágico final marcó el inicio de una era de violencia fratricida en la Argentina.
1. Formación y Heroísmo Militar
Dorrego se formó en la Universidad de San Felipe, en Chile, donde se empapó de las ideas revolucionarias. Al estallar la Revolución de Mayo, se unió al Ejército del Norte bajo el mando de Manuel Belgrano, destacándose por su valentía en las batallas de Tucumán y Salta. Sin embargo, su carácter indómito y sus burlas hacia la disciplina formal le valieron arrestos y el alejamiento de Belgrano, quien, a pesar de todo, admiraba su coraje.

2. El Destierro y el Descubrimiento del Federalismo
Debido a sus enfrentamientos políticos con el Directorio de Juan Martín de Pueyrredón, Dorrego fue desterrado a los Estados Unidos en 1816. Este exilio fue crucial: allí estudió de cerca el modelo federal estadounidense y regresó convencido de que la autonomía de las provincias era el único camino para la paz en el Río de la Plata. Se convirtió así en el líder del Partido Federal de Buenos Aires.
3. El Gobernador de los Humildes
En 1827, asumió la gobernación de Buenos Aires en un momento crítico. Con una economía asfixiada por la guerra contra el Brasil, Dorrego intentó una política de austeridad y defensa de los sectores populares (los "colorados del monte"). Su estilo de gobierno, cercano al pueblo y crítico de las élites unitarias, le valió el odio de la aristocracia porteña, que lo veía como un "anarquista".
4. El Fusilamiento de Navarro: Una Cicatriz Histórica
Tras el golpe de Estado liderado por el general Juan Lavalle en diciembre de 1828, Dorrego fue derrotado en la batalla de Navarro. Pese a las súplicas de figuras como San Martín y el peso de su investidura, Lavalle —instigado por los unitarios— ordenó su fusilamiento sin juicio previo el 13 de diciembre.
Impacto Histórico: El asesinato de Dorrego no eliminó al federalismo; por el contrario, lo radicalizó. Su muerte allanó el camino para el ascenso de Juan Manuel de Rosas, quien se presentaría como el heredero y vengador del prócer caído.
El Gobierno de Manuel Dorrego
Tras la disolución del Congreso, el panorama rioplatense presentaba un nuevo equilibrio político, frágil e inestable, de signo federal.
Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la autonomía a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.
En agosto de 1827 la Junta de Representantes de la provincia eligió gobernado y a Manuel Dorrego quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores.
En otro orden de cosas, en el Interior, Bustos y Quiroga manifestaban aspiraciones hegemónicas.
Al mismo tiempo, en Buenos Aires, el gobernador federal Manuel Dorrego gestionaba una serie de acuerdos con las demás provincias, para impulsar la reunión de una convención con el fin de establecer las bases para la realización de un nuevo congreso, que organizaría institucionalmente el país.
Los pactos firmados entre Buenos Aires y las provincias litorales establecieron que la convención se reuniría en la ciudad de Santa Fe.
Esta decisión frustró las pretensiones cordobesas de ser el eje organizador de este provisorio sistema institucional.
La Convención de Santa Fe se reunió a fines de julio de 1828 y contó con la asistencia de nueve provincias (no participaron ni Corrientes ni Salta, por motivos diferentes, y Córdoba se retiró de las sesiones luego de que fuera rechazado su proyecto de otorgar atribuciones constituyentes a la Convención).
La labor de la Convención fue pobre y prácticamente se limitó a ratificar el tratado de paz firmado con el Brasil en agosto de ese año.
A pesar de su defensa de los principios del federalismo Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires.
Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron.
Dorrego tenía la adhesión de numerosos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los grupos económicos más poderosos de Buenos Aires.
En Buenos Aires estalló una nueva crisis política que —junto con la crítica situación económica y financiera, consecuencia de la guerra con el Brasil— debilitó la posición de Dorrego.
La resistencia del gobernador a poner fin a la guerra le había restado apoyos en su provincia, incluso dentro del partido federal, donde el sector más conservador —entre ellos, Manuel J. García y Juan Manuel de Rosas— se había agrupado en su contra.
El progresivo aislamiento político de Dorrego culminó en su derrocamiento, alentado por sectores unitarios que aspiraban a recuperar el poder.
El retomo a Buenos Aires de las tropas que habían actuado en la guerra con el Brasil permitió al grupo unitario llevar a cabo sus planes.
Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Dorrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolución militar fue nombrado gobernador de Buenos Aires.

La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que regresaba del Brasil: éstos pensaban que el ejército era la única fuerza que podía organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno.
Los unitarios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, hecho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses.
Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional.
Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio.
Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la ruptura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campaña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportaciones.
Los diplomáticos extranjeros —especialmente los ingleses— estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.
BIOGRAFÍA DE DORREGO:
Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787.
Estudia en el Colegio de San Carlos y, complicado en la sedición contra el virrey Liniers el 10 de enero de 1809, emigra a Santiago de Chile, donde termina estudios de jurisprudencia.
En 1810 participa de la revolución chilena y es capitán de granaderos.
En 1811 cruza la cordillera, es incorporado al Ejército del Norte, tiene una intervención destacada en Suipacha, Tucumán y Salta y es nombrado jefe de la reserva patriota.
Por problemas disciplinarios es encausado pero tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma, es reincorporado como jefe de retaguardia y comandante de la infantería montada.
Poco después San Martín lo apercibe y confina en Santiago del Estero.
En 1815 lucha en la Banda Oriental y el Litoral.
Es ascendido a coronel y se casa con Angela Baudrix, con quien tendrá dos hijas.
Por sus posiciones antimonárquicas, en noviembre de 1816 es desterrado.
En Baltimore, Estados Unidos, se reúne con otros exiliados: Manuel Moreno, Chiclana, Agrelo, French y Marino.
En 1820 recupera su empleo militar y cobra los sueldos correspondientes al tiempo del exilio.
En abril asume la comandancia militar de Buenos Aires y en julio es nombrado gobernador interino, hasta que, en septiembre, lo reemplaza Martín Rodríguez.
Dorrego se retira a su estancia en Areco y luego se exilia en la Banda Oriental.
Regresa en mayo de 1822 y en septiembre de 1823 es electo legislador provincial.
A mediados de 1825 participa con Alvear y José M. Díaz Vélez de la misión diplomática que entrevista a Bolívar.
Desde las páginas del periódico El Tribuno lanza su campaña en favor del régimen republicano federal y se destaca como orador de los federales en el Congreso Constituyente.
El 13 de agosto de 1827 asume la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el 5 de septiembre de 1828 firma el tratado de paz con el Brasil.
El ejército, con Lavalle a la cabeza, marcha sobre Buenos Aires y lo derroca.
Luego de un combate es capturado en Navarro.
Lavalle lo fusila el 13 de diciembre de 1828.
Un año después, sus restos reciben sepultura en el Cementerio de la Recoleta, con demostraciones populares de aprecio y gran ceremonia, presidida por el nuevo gobernador, Juan Manuel de Rosas.
Casi veinte años después, el 21 de octubre de 1847, el Restaurador otorgó una subvención mensual a la viuda, que luego Sarmiento transfirió a su hija.
Golpe y Fusilamiento y Muerte de Dorrego
El fracaso de la tentativa unitaria para organizar el país abrió un nuevo paréntesis en la vida nacional.
La lucha de partidos e intereses, sangrienta a veces, caracterizo el panorama nacional por más de veinte años.
Unitarios y federales fueron las divisas enfrentadas en esa lucha pero tras esa dualidad se ocultaron tantos matices que se hace muy difícil dividir la lucha entre dos bandos.
Para muchos historiadores modernos el enfrentamiento real es el protagonizado por los intereses de las provincias y los de la capital-puerto.
Juan Manuel de Rosas es la expresión más acabada de esa confusión: su proclamado federalismo estará fuertemente influido por la defensa de los intereses locales.
De cualquier manera. en torno a él se centra la lucha política en los años que van desde la tentativa unitaria de recuperar el poder (1828) hasta la batalla de Caseros
EL GOLPE UNITARIO
En 1828, desaparecido el poder central gobernaba en Buenos Aires Manuel Dorrego destacado jefe del federalismo local.
Su política lo llevó a enfrentarse con los unitarios, quienes aprovecharon para sus fines el descontento reinante en el ejército.

Revolución del 1ro. DE DICIEMBRE DE 1828. La Logia Unitaria preparó un levantamiento revolucionario.
Para este objeto buscó el apoyo de las tropas que regresaban de la Banda Oriental. Para dirigir la acción comprometieron al general Lavalle. (imagen)
En la madrugada del 1º de diciembre las tropas de Lavalle y del coronel Olavarria ocuparon la plaza de la Victoria.
Dorrego abandonado por las pocas fuerzas adictas dejó la fortaleza y se dirigió a la campaña en procura del apoyo de Rosas.
Un grupo de doscientas personas reunidas en la capilla de San Roque proclamo a Lavalle gobernador provisional por aclamación quedando disuelta la Junta de Representantes.
MUERTE DE DORREGO
Dorrego por tanto se reunió en Cañuelas con Juan Manuel de Rosas para organizar la reacción desde la campana.
Lavalle, enterado de los acontecimientos y con el fin de no dar tiempo a que se concretara la resistencia, delegó el mando político en Guillermo Brown y salió en busca de Dorrego. (imagen)
El 9 de diciembre las milicias de Dorrego fueron derrotadas en Navarro por los veteranos que mandaba Lavalle, Dorrego logró reunirse con Rosas, quien le propuso eludir un nuevo combate y buscar el apoyo del interior.
Aquél no aceptó y traicionado por algunos oficiales fue entregado a Lavalle 10 de diciembre Rosas logró retirarse a Santa Fe

En relación con la suerte de Dorrego se produjo entonces una dramática lucha, mientras la facción unitaria, encabezada por Varela y Del Carril, incitaba a Lavalle a ejecutarlo como medio para terminar con la oposición federal, otros como Brown y los diplomáticos extranjeros acreditados en Buenos Aires, intercedían por su vida.
El 13 de diciembre de 1828 Lavalle ordenó el fusilamiento del derrocado gobernador adtimiendo toda la responsabilidad por tan trágica medida.
Este hecho, que constituyó un grave error político y humano, provocó la reacción del interior: la Convención reunida en Santa Fe designó a Estanislao López comandante de las fuerzas que debían sofocar el pronunciamiento unitario.
Rosas —para quien la muerte de Dorrego significó alcanzar la jefatura de un partido al que se había unido haciamuy poco tiempo— se incorporó al ejército de López.
LLEGADA DE PAZ.
En enero de 1829 el resto de las fuerzas que habían combatido contra el Imperio arribó a Buenos Aires al mando de José Maria Paz, este se sumó a los unitarios y planeó con Lavalle las próximas operaciones.
Trazaron así un amplio plan de campaña: mientras el general Paz se dirigía sobre su provincia natal (Córdoba) para combatir a Bustos, Lavalle avanzaría con otra columna sobre Santa Fe, dejando algunas fuerzas de caballería para dominar las montoneras que Rosas habla dejado actuando en la campaña de Buenos Aires.
DERROTA DE LAVALLE.
La muerte de Rauch—encargado de esta última acción—, vencido por las montoneras, trastornó estos planes.
Lavalle debió retroceder, viéndose perseguido por López y Rosas, quienes lo batieron en Puente de Márquez (abril de 1829).
El jefe unitario quedó sitiado en la capital.
López pronto retornó a Santa Fe.
Dos factores provocaron esa actitud: el fracaso de las negociaciones con Lavalle —quien prefirió pactar con Rosas-- la acción de Paz en el interior.
PAZ EN CÓRDOBA:
José María Paz fue un estratega de gran talento.
Honesto e inteligente, militó en el partido unitario, pero no dejó de señalar las fallas de sus correligionarios, al tiempo que su origen provinciano lo inclinaba hacia una política moderada.
El 27 de abril de 1829. en la hacienda de San Roque, derrotó al gobernador Bustos. su antiguo jefe en 1820,para ser proclamado a continuación gobernador de Córdoba.
A partir de allí Paz fue la mayor preocupación para los caudillos federales: su éxito, su prestigio militar y su talento político le aseguraron una posición cada vezmás sólida en el interior.
Exhumación de los restos de Dorrego:
El 14 de diciembre de 1829, un año después del fusilamiento, fueron exhumados los restos de Manuel Dorrego, en Navarro, por orden de Rosas.
El encargado de realizar tan penosa tarea fue el doctor Cosme Francisco Argerich.
En presencia del camarista designado por el gobierno, doctor Miguel Villegas, se comenzó a cavar la fosa a las doce y media de la mañana.
Pronto aparecieron las botas del pie izquierdo y derecho; después las piernas con los pantalones de paño mezcla oscuro, el cuello cubierto con una corbata de seda negra y un pañuelo de seda amarillo con el que le fueron vendados los ojos al tiempo de su ejecución.
La chaqueta de tela de lana escocesa cubría el pecho y el brazo derecho. Se sacó el cadáver de la fosa y se limpió.
El cráneo estaba deshecho y sus huesos divididos en fragmentos muy considerables.
En el pecho del lado izquierdo existe la entrada de una bala sin salida por la espalda. Las manos las tenía cerradas.
Sumergí todo el cadáver en una solución de sublimado corrosivo, donde permaneció hasta las diez de la mañana.
Después los restos fueron expuestos al sol un rato y barnizados con aceite de trementina y finalmente colocados en una urna, después de bien perfumado, en presencia del camarista y muchos vecinos".
Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Enlace Externo: Manuel Dorrego
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