Biografía de Dante Alighieri

Biografia de Boccaccio Giovanni Escritor Humanista

Biografia de Boccaccio Giovanni Escritor Humanista

Giovanni (Juan) Bocaccio, (1313-1375)  era hijo de un mercader de Florencia, nacido en París en 1313. Llevado por su vocación, resignó el comercio y siguió estudios literarios, especialmente de los clásicos.

Luego compuso varias poesías sobre la mitología y la geografía antiguas y ensayó también la poesía épica; pero decepcionado por su producción, que consideraba inferior a la de Petrarca, quemó todos su versos y se dedicó a la prosa.

De la elevación alegórica del DanteAlighieri a la gracia burlona del Boccaccio va lo que la obra del primero tiene de divina y la del segundo de humana.

Su Decamerón es una comedia de nuevo género, en que viven los hombres de la época con el realismo, a veces brutal, de un Juan de Meung.

Porque Boccaccio es el poeta de la burguesía italiana y encarna en sus composiciones el espíritu realista, observador, liberal, placentero y desenfadado de esos seres que, surgidos de la nada, habían conquistado una posición social en las ciudades italianas del Trescientos.

Biografia de Boccaccio Giovanni
Giovanni Boccaccio fue un escritor y humanista italiano. Es uno de los padres, junto con Dante y Petrarca, de la literatura en italiano. Compuso también varias obras en latín. Es recordado sobre todo como autor del Decamerón.
Fecha de nacimiento: 16 de junio de 1313, Certaldo, Italia
Fallecimiento: 21 de diciembre de 1375, Certaldo, Italia
Obras notables: chimbon

Toda su vida responde de su obra literaria. Su padre, Boccaccino de Chellino, había abandonado su pueblo natal, Certaldo, para establecerse en Florencia y dedicarse a las actividades comerciales. Era hombre muy emprendedor, que iba de feria en feria para aumentar su negocio.

Hallándose ocasionalmente en París sedujo a una francesa, llamada Juana. De estos amores nació en 1313 el que luego había de ser una de las grandes figuras de la literatura italiana. El niño y la madre fueron abandonados por el mercader florentino.

Pero al cabo de algunos años, Boccaccino, que mientras tanto habíase desposado en Florencia, llamó a su vera al muchacho, huérfano ya de su madre.

Desde sus primeros años Boccaccio demostró una fuerte vocación para la poesía, lo que contrariaba los deseos de su padre. Este quería hacer de él un banquero y un buen mercader. Para orientarle por este camino, le llevó a Nápoles (1328), en cuya ciudad tenía una sucursal, muy relacionada con la corte de Roberto de Anjou.

En la bella ciudad del Sur, Giovanni aplicóse al estudio del comercio y del derecho canónico, sin lograr otra cosa que perder el tiempo y obstaculizar su carrera de poeta.

Sin embargo, en Nápoles empezó a leer a Virgilio, Ovidio y Estacio y a ponerse en contacto con el gusto clásico; también por aquella época frecuentó las casas de varios profesores y poetas, lo que le afirmó en sus deseos de dedicarse a las actividades literarias.

Sus primeras composiciones poéticas fueron dedicadas a cantar, en sonetos y canciones, las bellezas de la noble María de Aquino, su primer amor (1336-1339), que él inmortalizó con el nombre de Fiammetta.

En diciembre de 1340 regresó a Florencia reclamado por su padre. Contaba entonces veintisiete años. Era apuesto y delicioso galán.

Su vida transcurría apartada del comercio. Leía a Virgilio, se inspiraba en el paisaje florentino, escribía novelas autobiográficas (Fiammetta), églogas simbólicas (el Ninfale d’Ameto), alegorías morales (la Amorosa visione) y pastorales amorosos (el Ninfale fiesolano).

Hacia 1345 conocía ya la gloria y el respeto de sus conciudadanos. Cinco años más tarde podía realizar su sueño de entrevistarse con el Petrarca, hacia cuya persona sentía una verdadera veneración.

De 1350 arranca la amistad entre los dos literatos, la cual debía resultar en extremo beneficiosa para Boccaccio, mucho más joven. Al mismo tiempo, debía sellar con caracteres indelebles gran parte de su vida.

En 1348 se desató en Florencia el terrible azote de la peste negra. Hallábase entonces ausente Boccaccio de la ciudad, a la que regresó al siguiente año, al enterarse de la muerte de su padre. En este momento inicia la redacción del Decamerón, que terminará en 1353.

En sus páginas Boccaccio retrata las costumbres de la sociedad que le rodea con la visión certera a que aludíamos, con una prosa magistral y un talento de narrador que pocas veces ha sido superado.

A partir de 1354 la vida de Boccaccio, que ha logrado su madurez intelectual, se encauza por otras sendas. Después del incidente del Corbaccio, escrito en un momento de mal humor y venganza pasional, nuestro poeta se siente agarrotado por el miedo a la muerte.

Quiere abandonarlo todo, aficiones, vanidad y orgullo mundano. Pero Petrarca le disuade de este proyecto, forjado en un momento de perturbación espiritual (1362), y le aconseja que se dedique al estudio del pasado.

Desde entonces Boccaccio, captado por el humanismo, sólo redacta en latín y pretende descifrar el misterio del pensamiento, la historia, la religión y el arte del mundo pagano.

Así compone églogas al estilo virgiliano (Buco-licum carmen), tratados mitológicos (De genealogiis áeorum), biografías de hombres y personas ilustres, tratados de Geografía, etc. Pero la erudición y sus cordiales relaciones con Petrarca, que vive en Venecia, no le dan qué vivir.

La angustia de la pobreza le retiene desde 1364 en Certaldo, donde residirá el resto de su vida con breves escapadas a Ñapóles (1370) y Venecia (1367) y frecuentes visitas a Florencia.

En 1373 el municipio le encarga comentar (leer) la Divina Comedia en el templo de San Esteban de Badia. En esta tan agradable y honrosa tarea le sorprende la muerte, precedida por la amargura de la noticia de la defunción de su entrañable Petrarca.

Se extinguió en Certaldo el 31 de diciembre de 1375, legando una obra inmortal.

fuente

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Argumento de la Divina Comedia Explicación y Resumen

Explicación del Argumento de la Divina Comedia

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Dante, nacido en Florencia en mayo de 1265, era hijo de Alighiero di Bellincione d’Alighiero y de Bella.
Se casó con Gema Donati y tuvo tres hijos: Jacobo, Pedro y Antonia.De figura y rostro delgados, ruda la fisonomía por sus facciones fuertemente marcadas y por sus ojos encendidos de aguda inteligencia, era de temperamento muy propenso a la melancolia y meditación, por ello prefirió en su juventud la compañia de músicos, pintores y poetas.

«En sus obras el Gran Florentino enlazó la doctrina con el arte. . .; cantó las cosas más bellas de la vida, los altos pensamientos de los hombres, los más grandes secretos de las almas. El nombre del divino poeta vuela y penetra en el futuro de los siglos como la gloria del Capitolio y el nombre de Roma.» (Del discurso sobre «La obra de Dante» pronunciado por el poeta Carducci, en Roma, el 8 de enero de 1888.)

A Dante Alighieri, este nombre que nadie ignora, este coloso de la literatura mundial que, a la distancia de más de seis siglos, suscita aún la admiración de un sinnúmero de estudiosos y de cultores de la poesía, no podemos imaginarlo niño o adolescente. Tan poderosa es la figura del hombre maduro, tan profundas sus penas, las pasiones, los conceptos filosóficos que emanan de su obra cumbre: La Divina Comedia, que casi dudaríamos en atribuirle la tierna edad de los juegos y de la ignorancia.

Nacido en Florencia en el año 1265, vástago de la noble familia de los Alighieri, Dante heredó de su aristocrático origen el sello altivo, el orgullo y la arrogancia de un verdadero gentilhombre; y como tal, sus padres quisieron que él y su hermano Francisco fueran educados, aunque de la noble estirpe había quedado sólo el nombre y desaparecido su esplendor económico. Dante estrechó las primeras amistades y armonizó los primeros juegos con los hijos de las familias patricias de Florencia; con ellos se adiestró en el manejo de las armas y en el conocimiento de las artes y de las ciencias.

Adolescente, poco inclinado a los negocios, a los que el padre se había dedicado para restaurar las finanzas de la familia, Dante prefirió los estudios de las ciencias y de las letras; aprendió profundamente el latín, siendo alumno de Brunetto Latini, poeta y letrado de gran fama ante los florentinos, y por último se cree que completó sus estudios en las universidades de Bolonia y Padua.

dante alighieri

Esquema del infierno, el purgatorio y el paraíso

DESCRIPCIÓN DEL ARGUMENTO DE LA DIVINA COMEDIA: El pesar por la muerte de Beatriz, el deseo de exaltar sus virtudes, la indignación ante las injusticias y la violencia, el anhelo de señalar a los hombres el camino del bien, habiéndoles de los premios y castigos de la vida de ultratumba, incitaron a Dante a escribir durante diez años esa obra extraordinaria que él, modestamente, tituló Comedia.

Más adelante, por iniciativa de su primer gran comentarista, Juan Bocaccio, fue añadido el calificativo de Divina, queriendo así destacar el carácter sagrado del poema.

La Divina Comedia encierra, además de la suma de los pensamientos filosóficos y morales de la vida cristiana, páginas de elevado lirismo, y es considerada una de las obras más acabadas y hermosas del arte poético universal. Anteriormente, otros escritores trataron el mismo argumento; mas Dante, aunque se inspiró en ellos, los superó por la vastedad y complejidad de su creación.

Imitò a los escritores antiguos y medievales tomando de instruir e inculcar profundas enseñanzas morales. Pero la Divina Comedia contiene páginas incomprensibles para quienes no conozcan la historia antigua y medieval, y las concepciones filosóficas teológicas elaboradas hasta entonces.

Por ese motivo, la explicación y el comentario del poema fueron una necesidad y preocuparon a muchos estudiosos, desde la primera publicación de la obra hasta nuestros días.

Se cree que Dante empezó a escribir la Divina Comedia alrededor del año 1307, aunque algunos cronistas sostienen que fue tres años más tarde. Una vez concluida, fue añadiendo nuevos episodios y llegó así a producir una de las mayores obras en verso.

Está dividida en tres partes: El infierno, El Purgatorio y El Paraíso. Cada una consta de 33 cantos de unos 150 versos trímetros; incluye además un proemio al canto de El Infierno.

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Infierno, Canta III. En la entrada del Infierno, Dante y Virgilio observan al barquero
Caronte que conduce las almas de los muertos al otro lado del Estigio.

Cuenta el autor que, encontrándose en una selva lóbrega, y habiendo sido agredido por una pantera, un león y una loba, se le apareció de pronto Virgilio quien se ofreció a guiarlo, a través del Infierno y del Purgatorio, hasta el Paraíso Terrenal; allí, Beatriz lo llevaría a la presencia de Dios.
Solamente así podría evitar las asechanzas de la selva, símbolo de los errores, y salvarse de aquellas fieras, símbolo de los mayores pecados humanos: la lujuria, la soberbia y la avaricia. Así empieza la gran aventura.

El Infierno, según la concepción dantesca, se abre como un abismo en el centro de la tierra. Lo rodean los ríos malditos de corrientes mortíferas como el Aqueronte, el Flegetonte y el Estigio. Hay allí acantilados inaccesibles, valles de los que no se vuelve, riscos impracticables, verdaderas cornisas tendidas sobre abismos; en las tinieblas, los condenados purgan sus penas, mientras una multitud de demonios y monstruos que Dante tomó a menudo de la mitología, cuidan de que los pecadores no gocen un solo instante de reposo.

Minos, el antiguo rey cretense, famoso por su legendario sentido de la justicia, es el guardián supremo del Infierno.
Acrecienta el dramatismo de la visión el hecho de hallar entre los condenados a personajes históricos conocidos, cuya evocación confiere un tono realista a la fantástica descripción.

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Canto VII En el 4° Círculo, Dante y Virgilio observan a los avaros y a los pródigos condenados a vagar en las tinieblas
empujando grandes piedras.

En el Anteinfierno, el poeta coloca a los que vivieron sin vicio ni virtud y persiguen una meta inalcanzable, hostigados permanentemente por avispas. El castigo tiene por objeto recordarles su antigua inconstancia y la veleidad de sus opiniones. Siguen los paganos y los no bautizados, que no conocieron la palabra de Cristo, y por tanto no merecen gozar de la visión divina, aunque tampoco deben sufrir los terribles castigos del Infierno.

Dante, apoyándose en la más genuina tradición evangélica, los coloca en el Limbo, lugar de apacible paisaje, límpidos ríos y verdeantes prados, de donde no puede contemplarse el Paraíso.

Ante los ojos de Dante y Virgilio, desfilan las interminables columnas de los condenados. Primero, los lujuriosos, en el segundo círculo, arrastrados por un huracán que les recuerda su vida dedicada a las pasiones; en el tercer círculo, los golosos, sumergidos en el lodo y obligados a ingerir el nauseabundo producto que les recuerda los deliciosos manjares ávidamente buscados durante su vida ; los avaros y los pródigos están en el cuarto círculo.

Su castigo consiste en arrastrar enormes piedras: los primeros por haber amado demasiado los bienes terrenales, los segundos por no haber sabido apreciarlos.

Finalmente, el poeta y su guía, a pesar de las Furias Infernales que intentan impedirles la entrada, penetran en la ciudad de Dite, donde se castigan los pecados más graves. Aquí, en sepulcros abrasados, Dante coloca a los herejes. Entre éstos surge primero un jefe gibelino, el orgulloso Farinata degli Uberti, y luego Cavalcante dei Cavalcanti, padre de Guido que había sido antaño amigo y compañero de Dante.

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Canto X. 6° Círculo. Entre los herejes que surgen de los sepulcros en llamas, un jefe gibelino, el orgulloso Farinata degli Uberti, se levanta para increpar severamente al poeta y predecirle su exilio.

En la primera sección del séptimo círculo, custodiados por el Minotauro, se castiga a los que cometieron actos de violencia contra la humanidad; entre ellos, el poeta coloca a los tiranos de la antigüedad, a los tiranuelos medievales y a algunos bandidos. Los centauros los vigilan permanentemente y los sumergen en un río hirviente de sangre.

En la segunda sección del séptimo círculo, una visión horrible se presenta al poeta. Aquí se castiga a los suicidas; por haber despreciado el don de la Vida, fueron transformados en árboles y malezas. Justa condena para los que no supieron hacer frente a las responsabilidades que impone la condición humana.

En el octavo círculo, dividido en diez simas, reciben un castigo distinto los seductores, aduladores, simoníacos, adivinos, estafadores y consejeros mentirosos.

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Canto XXXIII. 9º Círculo. Entre los traidores a la patria, Dante encuentra al conde Ugolino que relata cómo fue encerrado en la cárcel con dos hijos y dos nietos, condenados todos a perecer de hambre.

Entre estos últimos se hallan Ulises y Diómedes, envueltos en una llama que los consume: ambos urdieron la toma de Troya valiéndose del engaño.
Numerosos episodios enriquecen los últimos cantos de El Infierno.

A medida que nos acercamos al centro de la Tierra, las faltas que se expían son más graves, los castigos más atroces; y la narración del poeta se torna más fantástica y sugestiva.

Los dos viajeros salen del Infierno por una abertura que da sobre el hemisferio opuesto a aquél en que estaba la entrada. El acceso al Infierno se hallaba en las proximidades de Jerusalén, en el hemisferio boreal; al volver a la luz, se encuentra en una isla desconocida, situada en un lugar indeterminado del océano del hemisferio austral.

La belleza natural, la hora matutina, todo parece anticipar un viaje más sereno que el anterior. Éste es el Purgatorio donde la certeza de llegar un día a presencia de Dios impregna todas las cosas de serenidad y recogimiento.

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Canto XIII. En la segunda cornisa donde se expía el pecado de la envidia, Dante y Virgilio encuentran a una mujer de
Siena que tiene los párpados cosidos.

Ya los primeros cantos, que describen el encuentro con Catón, el venerable anciano guardián del lugar. y la llegada de unas almas penitentes guiadas por un ángel, sugieren que las penas del Purgatorio no tendrán la severidad de las del Infierno. En el Antepurgatorio, esperando poder entrar en el Purgatorio y allí expiar los antiguos errores, Dante encuentra a los excomulgados y a los que descuidaron el cumplimiento de los deberes religiosos.

En un valle destinado a los príncipes y también situado en el Antepurgatorio, Dante descubre a Corrado Malaspina, miembro de una noble familia que había acogido al poeta en repetidas ocasiones.

Al disponerse a subir el camino de las siete cornisas, donde las almas expían sus pecados, Dante reconoce humildemente que él también es pecador, culpable de grandes y pequeñas negligencias, al igual que las almas allí presentes.

Entonces resuelve cumplir el viaje en calidad de penitente e imagina que un ángel graba en su frente siete P, simbolizando así los pecados capitales.
A medida que pase las cornisas, otro ángel irá borrando una de esas letras, y así, al terminar el viaje, el poeta podrá considerarse limpio de todo pecado.

En la primera cornisa, los soberbios suben la escarpada pendiente, bajo el peso de enormes piedras; en la segunda, los endiviosos yacen con los párpados cosidos; en la tercera, los iracundos andan a tientas en una nube de humo; en la cuarta, los irascibles corren sin tregua; en la quinta, los avaros están echados de bruces sobre la tierra recordándose unos a los otros los episodios del Evangelio en que se exalta el amor al prójimo y se condena la misantropía; en la sexta, los golosos sufren hambre; y en la séptima, los lujuriosos caminan en el fuego.

Finalmente, Dante llega ante el umbral del Paraíso cuya custodia está confiada a Matelda, tierna figura femenina.

Llegó el momento de separarse de Virgilio, poeta pagano que debe volver al Limbo.

Mas, he aquí que aparece Beatriz, radiante de luz divina. Se acerca al poeta, lo toma de las manos, y juntos empiezan la ascensión a los nueve cielos que están bajo el Empíreo.

Empieza para Dante el último viaje, aquél en el que recorrerá el Paraíso. El poeta logra, con la perfecta armonía de sus versos, describirnos admirablemente los paisajes, el clima y los colores de un mundo maravilloso.

El Paraíso es la parte del poema que, favorecida por el argumento, pone de relieve las extraordinarias condiciones poéticas de Dante, sin desestimar las trascendentales disquisiciones teológicas y filosóficas que contiene. Creyéndose señalado por la gracia divina, y por tanto en condiciones de penetrar la verdad, Dante fórmula muchas preguntas a Beatriz y a los bienaventurados que encuentra en los nueve cielos. Todas las contestaciones están de acuerdo con los principios teológicos fundamentales.

Beatriz le explica el principio que rige el Universo donde cada cosa creada debe cumplir su misión, la teoría del libre albedrío, y los problemas concernientes a los votos.

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Canto XXXI. Llega al Empíreo en compañía de San Bernardo, y ve una inmensa rosa formada por los bienaventurados, en
cuyo centro aparece la luminosa visión de la Virgen María.

El paisaje va tornándose cada vez más resplandeciente y los coros de almas y de ángeles previenen a Dante que ha llegado el momento tan anhelado. En el Empíreo, entre un mar de luz sembrado de ángeles, ve una inmensa rosa, formada por los bienaventurados.

Entre ellos aparece la luminosa visión de la Virgen María, y, por encima de todos, en un resplandor enceguecedor. en forma de tres círculos de fuego, la Santísima Trinidad. Aquí termina el poema.

Se inició con la descripción de un mundo tenebroso sumergido en el pecado y culmina con la visión de Dios, el Rey de la Luz.

Nunca poeta alguno pudo, como Dante, abarcar con su fantasía un mundo tan vasto, y ser, al mismo tiempo, poeta expresivo del pecado y admirable cantor de la gracia.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Biografías: Dante Alighieri y La Divina Comedia –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Historia de las Leyes en el Mundo El Estado y la Justicia

Historia de las Leyes en el Mundo
El Estado y la Justicia

Es  justo; es injusto. Todos, a fin de cuentas, sabemos lo que es la justicia, sin necesidad de palabras para explicarlo. Todos sentimos que se debe dar a cada uno lo suyo (y por lo tanto actuar con justicia) y no hacer el mal (por consiguiente, evitar la injusticia). Es una ley que, a través de nuestra conciencia, hace llegar su impulso a todos, aun cuando alguno crea no sentirlo.

Por lo mismo, el hombre percibe la necesidad de la justicia, y por eso ha establecido una serie de normas que regulan su vida civil. Dichas normas establecen los derechos y los deberes de cada uno de nosotros, precisamente para que cada uno de nosotros viva según la justicia. Pues quien obedece las leyes vive como un hombre justo.

justicia

Podemos aproximar un concepto de justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. Esta idea tan genérica cobra expresión en dos tipos de justicia reconocidos: la conmutativa, trasunto del principio de reciprocidad, que exige dar en contraprestación otro tanto de aquello que se ha recibido como prestación de forma proporcional, y la distributiva, concepto más amplio, que hace referencia a la solidaridad con los más débiles de la sociedad, a cuyo fin se procurará una cierta redistribución de cargas y ventajas de acuerdo a sus necesidades con el objeto de paliar y suprimir las desigualdades que son independientes de los méritos y el esfuerzo personal o su contribución social.

LAS LEYES ESCRITAS NO BASTAN
Para ser un hombre de bien, justo y sociable, no basta con cumplir las leyes escritas. Esos cuerpos orgánicos de leyes, llamados códigos, no prevén, ni es posible pretenderlo, todo lo que el hombre debe o no debe hacer. Las leyes escritas son importantísimas para regular el quehacer del individuo y los núcleos sociales que integra.

En la sociedad, no obstante, existen otras normas de vida cuya inobservancia no se reprime con castigos judiciales. Son las leyes no escritas, pero, no por ello, menos rigurosas: son las que imponen la amable convivencia, -la tolerancia, la cooperación, la sensibilidad. Su cumplimiento gana el buen concepto y la estima de nuestros semejantes.

El consenso público de un lugar es también algo así como un tribunal, pero sin magistrados ni salas de audiencia. De ordinario, por lo menos a la larga, sabe dar a cada uno su merecido: en la estima o el desprecio, en la valoración y hasta el afecto o en la repulsa colectiva. En uno y otro caso suele prevalecer la justicia.

Ahora bien, aunque siempre hayan existido leyes escritas o convencionales, siempre también existieron hombres —de ambos sexos y de toda edad— sin escrúpulos de conciencia; hombres egoístas que han mirado sólo a su exclusiva conveniencia, sin importarles el perjuicio de los demás ni el sentido de la propia responsabilidad.

¿Qué sucede entonces? Es necesario corregirlos o aislarlos, porque turban la tranquilidad de la vida civil. ¿Cómo se hace? ¿Quién se encarga de ello?

«JUSTICIA» PERSONAL»
Como una muestra» de la manera de «administrar» justicia, discurramos algo sobre un caso entre miles similares, de los que sucedían por ejemplo entre los germanos, en tiempos de los bárbaros.

Cierto día, Olaf encuentra a Vindobaldo, contra quien conserva vivos resentimientos, y le propina —digamos— un porrazo en la cabeza. Según las leyes y costumbres primitivas, el restablecer la justicia lesionada era asunto que concernía al mismo ofendido, o sea a Vindobaldo.

Por eso éste, apenas estaba en condiciones, esperaba a Olaf en algún recodo del camino y le devolvía el porrazo, generalmente con intereses. Si además suponemos que el golpe de Olaf tenía el efecto de ocasionar la muerte de Vindobaldo, entonces se encargaba de la venganza un hijo, un hermano o un pariente cualquiera de la víctima. Y todo esto, —recalquemos— en un perfecto acuerdo con las leyes vigentes de aquellas remotísimas épocas.

justicia por mano propia

En   tiempos  de  los  bárbaros:  un hombre espera al que  lo  ha ofendido para hacerse justicia por sí mismo.

No hace falta pensar mucho para comprender que tal sistema no era precisamente un modelo de justicia, pues daba pie a los mayores excesos y desbordes de las pasiones exacerbadas. En efecto, ¿qué ocurría por lo común? Que la serie de actos de venganza se sucedían cada vez con mayores agravantes.

Y si intervenían los respectivos parientes de ambos contrincantes, se formaba una cadena de venganzas y de odios que, a menudo,, persistían durante muchas generaciones, a un punto tal que no era raro encontrar el origen primigenio de ciertos crímenes en las rencillas y discordias de remotos ascendientes, a veces hasta de más de cien años atrás. Nacían, de este modo, las «faidas» o guerras particulares, tremendas venganzas en cadena que diezmaban a familias y tribus enteras.

En conclusión: la reparación del daño, de la injusticia, no puede quedar librada a la venganza de la víctima. El haber superado esas normas primitivas, es una de las conquistas de la civilización.

«La Venganza No Es Justicia»

LA LEY DEL TALIÓN Y LA INDEMNIZACIÓN  DEL DAÑO
Hacer que el culpable suíra el mismo daño que él ha ocasionado, es un principio muy antiguo llamado la «Ley del Talión». Apareció en Babilonia más de cinco centurias antes que en la legislación mosaica, y ésta la aplicó rigurosamente, de acuerdo con los preceptos bíblicos,  que establecen la obligación de pagar «vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…».

Con el correr del tiempo se admitió la sustitución del castigo lesivo por una compensación económica: es decir, una indemnización equivalente al daño causado.

En las sociedades modernas el talión ha desaparecido por completo de la legislación. Por otra parte la vindicta pública (vindicta: venganza), es decir, la satisfacción que se le debe a la comunidad por el agravio que se le ha inferido con el delito, exige una serie de garantías para el individuo, y a ese fin interviene el Estado.

EL ESTADO Y LA JUSTICIA
Cuando un pueblo organizado convive en su territorio cohesionado por sus caracteres propios, que le dan cierta individualidad en el mundo,  decimos  que constituye una nación.

El Estado es la nación desde el punto de vista de su organización política. Se rige mediante un gobierno que ejerce el poder público por mandato del soberano. El Estado tiene, entre otras, la misión de crear el derecho y velar por su cumplimiento. Representa políticamente los intereses generales de la comunidad y por consiguiente le compite la administración  de justicia.

La constitución nacional argentina organiza el gobierno federal dividido en tres poderes. Uno de ellos es el Poder Judicial: el encargado de hacer justicia aplicando las leyes pertinentes en los asuntos de su jurisdicción, sometidos a su competencia. ¿Cómo y de qué manera administra justicia el Estado? Por medio de una gran organización judicial que abarca desde los juzgados de Paz hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, comprendiendo magistraturas de distinta categoría que la Constitución llama «tribunales inferiores»   (jueces y cámaras de apelación).

En los tribunales judiciales, además de los jueces encargados de administrar justicia, hay ciertos funcionarios que velan por los intereses públicos de la sociedad exigiendo el cumplimiento de la ley: son los fiscales y los defensores de pobres y ausentes.

LA MAGISTRATURA
Todos conocemos lo que significa «magistrado». Alguna vez, hemos leído o  escuchado decir: «el ladrón ha comparecido  ante el magistrado»; «los magistrados han condenado al culpable». Habremos comprendido, más o menos, que «magistrado» significa, en sustancia, «juez»: y no nos habremos equivocado.

Los magistrados son los jueces y la magistratura es el conjunto de jueces. ¿Qué hacen los jueces? Hemos dicho que administran la justicia: resuelven las controversias, los litigios, las disputas, estableciendo de qué parte está la razón y de qué parte la culpa, y juzgan a los ciudadanos que han cometido delitos, o sea actos que van contra la ley penal. Todo ello se entiende, con absoluta libertad e imparcialidad.

Los jueces deben juzgar según su conciencia y según las normas del Código sobre cualquiera, débil o poderoso: la ley es igual para todos. Esto, como se ve clarísimamente, es un gran progreso de la civilización; en los tiempos   antiguos,,  los  jueces  se  veían  obligados  muy  a  menudo   a juzgar bajo la supervisión y el control de los más fuertes, de los poderosos, de los príncipes o de los reyes, quienes, lógicamente, tenían siempre razón.

Para un pobre, resultaba muy difícil obtener justicia, y para los humildes, acudir a los jueces estaba considerado como un acto de audacia, que le exponía a la cólera y a la venganza del señor. Se había llegado así al punto que las clases más humildes no recurrían jamás a los jueces por no tener confianza en la justicia.

Hoy, toda la actuación del magistrado se basa en el principio: «La justicia es igual para todos». Y los artículos del Código penal, en el que están señaladas las penas, comienzan diciendo: «Se impondrá prisión de… al que causare…»; «Será reprimido con… quien cometiere…» Esta democrática igualdad ante la ley, que surge de ella misma, hace honor a los tiempos modernos.

Antonio y Agustín no llegan a ponerse de acuerdo sobre la pertenencia de un campo; por eso acuden al juez para que les resuelva la disputa. El juez lee la demanda, la contestación o contrademanda; analiza las pruebas, toma la absolución de posiciones (o declaración bajo juramento) ; estudia los alegatos a través de la legislación, la jurisprudencia y los comentarios de autores versados. Después da su fallo o. sentencia.

En esta forma se ha resuelto una cuestión de índole económica. Esta función que el juez ha realizado es una función civil, no pe-nal, y de hecho para este tipo de juicios no existe una pena corporal, como podría ser la cárcel. Las normas que regulan este tipo de juicios son las que forman las disposiciones del Código Civil.

FUNCIÓN PENAL
Un individuo no pide ni reclama; roba. Los agentes lo detienen. El individuo comparecerá en el tribunal, ante el juez, quien lo juzgará y, si el  Código Penal lo sanciona, le impondrá una pena. Ésta es la función penal de la magistratura. Por medio de ella el magistrado juzga a los acusados de haber cometido delitos.

El castigo vendrá después de un delicado estudio en que se considere la culpabilidad del acusado; es decir, su grado de responsabilidad. No se castiga un delito abstracto, sino a una determinada persona acusada de haberlo cometido de un modo y en circunstancias determinadas. El acusado tiene el sagrado derecho de la defensa.

Los delitos pueden ser contra las personas (homicidio, lesión, duelo, abandono); contra el honor (calumnia, injuria) ;contra la honestidad; contra el estado civil; contra la libertad; contra la propiedad; contra la seguridad pública; contra la salud pública; contra el orden público; contra la seguridad de la Nación; contra los poderes públicos; contra la administración pública; contra la fe pública.

El art. 18 de la Constitución Argentina establece garantías que tienen por objeto proteger a los individuos de ciertos abusos injustos que han solido cometerse so pretexto de administrar justicia.

Su texto dice así:

«Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable como también la correspondencia epistolar y los papeles privados, y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormentos y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice».

QUIEN  NO CONSIDERA JUSTA UNA  SENTENCIA PUEDE APELAR
Ante el número elevado de jueces cabe la pregunta: ¿Por qué tantos? ¿No bastaría uno solo para juzgar todos los litigios y todos loa delitos? No, por cierto, y el porqué es fácil de comprender: existen muy diversos tipos de delitos, y cada uno de ellos debe ser juzgado por un órgano apto.

El segundo motivo es todavía más importante y sobre todo más justo y humano. Pongamos por caso que una persona haya sido juzgada por un delito cualquiera a un año de cárcel. ¿Es definitiva esta sentencia? ¿Nadie la puede cambiar? Los jueces,1 aun cuando sean escrupulosos e imparciales, pueden equivocarse y condenar a un inocente; o pueden aplicar una pena mayor o menor de la que corresponde.

De allí que, normalmente, al acusado se le permita apelar, o sea pedir que el proceso sea estudiado de nuevo. ¿Y a quién recurre? Al juez de grado superior al que le ha aplicado la condena.

LA FÁBULA DE LA FLAUTA: Tres niños están riñendo sobre cuál de ellos debe quedarse una flauta. Anne reclama el instrumento argumentando que es la única de los tres que sabe tocarlo. El segundo niño, Bob, dice que debería quedársela él porque es tan pobre que no tiene nada más con que jugar. Carla, por último, afirma que la flauta debería ser suya porque fue ella quien la hizo. ¿Quién debería quedársela?

Vista la situación, cada niño tiene una razón para reclamarla, así que arbitrar con justicia entre ellos requerirá una cuidadosa negociación y un examen exhaustivo de todas las circunstancias pertinentes. Al final, la decisión dependerá del peso relativo que se conceda a las necesidades de los tres niños y a cuestiones como la expresión artística y el auxilio de la pobreza.

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El cuento de la flauta lo relata el economista y filósofo indio ganador del premio Nobel Amartya Sen (imagen) en su elogiado libro La idea de la justicia (2009). La idea crucial de la fábula, para Sen, es que no hay una respuesta que sea absoluta y objetivamente «correcta»: no puede alcanzarse una decisión que sea equitativa y aceptable para todos basándose únicamente en los principios, sin debate y argumentación públicos.

Aunque la justicia en abstracto es difícil de definir y más todavía de aplicar, las injusticias en el mundo real son palpables, apremiantes y, a menudo, remediables; éstas pueden eliminarse, y la justicia por tanto reforzarse gradualmente, si entablamos un debate público y hacemos «comparaciones de vidas reales».

Desde el punto de vista de Sen, la justicia no es un conjunto de principios abstractos ni monolíticos, sino una multitud de principios en conflicto que sostienen una variedad de versiones de la justicia rivales. «Lo que nos mueve no es la conciencia de que el mundo diste de ser completamente justo, algo que pocos esperamos, sino el que haya claramente injusticias remediables a nuestro alrededor que queremos eliminar.»

Historia del Derecho Penal Resumen Prisiones, Penas y Delitos

RESUMEN HISTORIA DEL DERECHO PENAL
Delitos y Función de las Penas

La existencia del derecho penal plantea varias preguntas: ¿son eficaces las penas para reprimir al delincuente? ¿Qué es, en realidad, la pena? El paso de la venganza privada a las normas punitivas.

La serie de problemas que plantean las penas legalmente establecidas a los infractores de las normas jurídicas de una comunidad determinada, la cuestionabilidad de las reformas de los sistemas penitenciarios, el deseo de reivindicación del delincuente y de retorno del mismo a la sociedad, totalmente rehabilitado, se conectan con interrogantes históricas, políticas, psicosocio-lógicas y jurídicas. Acaso esencialmente jurídicas: el Derecho penal.

¿Ha habido siempre Derecho penal?

El Derecho penal no alude a la idea de «conjunto de normas» referidas a una materia considerada como un compartimiento estanco, pero sí implica una especialidad perspectival. El Derecho Penal hace referencia, en primer lugar, a un concepto tan ambiguo como es el Estado. Efectivamente: es al Estado al que pertenece la función penal.

Y ya el primer problema es que esa realidad llamada Estado se escapa de las manos del observador más tenaz y paciente: acaso porque la primera discusión que se plantee al estudiar la realidad estatal sea la de considerar si ha existido siempre o bien surge en un momento histórico determinado.

Los partidarios de esta última posición parecen remitirse al siglo XV como fecha fundamental. Es entonces cuando, desde luego, se consagran los conceptos esenciales: el pragmatismo   político   elevado   a idearium doctrinal con Maquiavelo; la concentración del poder en el monarca; el humanismo, alumbrado por las concepciones de Erasmo.

Y con todo ello el concepto de Estado. Mas los que creen en la existencia del Estado desde el momento en que en una comunidad existe la dicotomía gobernantes-gobernados no aceptan, lógicamente, las tesis históricas del Estado y se afilian a una concepción tradicional: el Estado, con una u otra denominación, ha existido siempre.

Luego tiene más importancia de lo que parece a simple vista el sostener una u otra tesis, ya que ello está implicado, en fin de cuentas, el afirmar o no que el Derecho penal ha existido en cualquier comunidad. Una postura intermedia parece ser más aceptable: son realidades que se han configurado paulatinamente.

Venganza privada e intervención pública

Pero es que, además, el concepto de Derecho Penal plantea otra cuestión. Y es la de la distinción entre Derecho público y Derecho privado, que ya originó polémicas desde su exposición en la antigua Roma (Hollinger llegó a contar, a principios de este siglo, más de 104 teorías acerca de dicha distinción).

Con todo, es preciso tener en cuenta que la doctrina romana no hacía, en este sentido, más que reflejar su cultura propia, esencialmente pragmática y muy atenta a conseguir una construcción jurídica bien armada.

Con Roma se consigue algo importante: la institucionalización del Derecho. A partir de ese momento, el Derecho se intenta despegar de resabios religiosos. En los pueblos antiguos el delito y el pecado eran conceptos la mayor parte de las veces confundidos: la moral, la religión y el derecho pertenecían a la misma esfera.

De ahí la importancia de la creación romana, ya que al potenciar al Derecho originó una normativa penal y el triunfo de la pena pública como tarea exclusiva de lo político.

La caída de Roma provoca la diferenciación entre lo público y lo privado. Se produce así un retorno a la venganza —aunque, por otra parte, la fusión del Derecho romano con el germano inspirará el Derecho penal posterior—.

Sigue luego cierto retorno a la publificación del Derecho penal.

La Revolución Francesa consagra el Derecho público, y el Derecho penal se integra en él porque afecta, fundamentalmente, a la comunidad y, por otra parte, en él interviene el Estado decisivamente.

El primer Código Penal, francés, de 1810 sentó definitivamente estos postulados. En resumen: se puede hablar de un Derecho penal como Derecho público, fundamentalmente realizado por el Estado y por el que se verifica, realmente, una de las misiones más importantes que tiene el Derecho, aparte de su aproximación a la justicia: la pacificación social.

Quizá por eso se ha puesto a veces el acento en una configuración del Derecho penal como instrumento de represión creyendo que ahí se agotan sus presupuestos.

De los delitos y de las penas

¿Cabe hablar de una ciencia penal hasta el siglo XIX?. Realmente, no. Aunque, eso sí, hay pensadores que, individualmente, se plantean tales cuestiones: Platón, Aristóteles. por ejemplo. Pero es en el siglo XVIII, con Cesare Beccaria (De los Delitos y de las Penas) cuando verdaderamente podemos hablar de una ciencia penal. Beccaria es autor importante porque intenta humanizar el Derecho penal.

Su obra tuvo eco: inspiró a los revolucionarios franceses, que a su vez trataron de infundir al Derecho penal los principios que les informaban: libertad, igualdad y fraternidad.

Todo ello desde la perspectiva de un Estado de Derecho, que como ha puesto de relieve Villar Palasí se caracteriza por un principio de legalidad que implica una subordinación del Estado a lo dispuesto en la Ley, como voluntad general. emanada del parlamento.

Las consecuencias en orden al Derecho penal fueron relevantes. al consagrarse principios tan fundamentales como el de que «no hay delito ni pena sin una ley penal previa».

A partir de este momento la Ley será la garantía del ciudadano porque constituirá un límite al Poder. Y en el ámbito del Derecho penal supondrá una indudable humanización y una huida de la arbitrariedad: habrá un proceso, una audiencia del presunto delincuente y un tribunal independiente que intentará aplicar y administrar justicia.

penas y castigos en la historia

Ejecución pública de los asesinos del zar Alejandro li. Su muerte fortaleció la determinación de su hijo de mantenerse en el poder con plena fe en el derecho y en la autoridad que emanaba de su  cargo.

Hay, además, un hecho indudable: ese Derecho penal perteneciente o relativo a los delitos y faltas y a las penas que se les asignan se va ensanchando progresivamente y admite ciencias auxiliares y autónomas que colaboren en la aplicación de la ley al caso concreto a través de la sentencia.

Y, así, la Criminología se configura como ciencia preocupada por las causas del delito como hecho, mientras que la ciencia del Derecho penal —como estudio de conjunto de normas— es axiológica, valorativa. Otras ciencias auxiliares que hay que destacar son la Medicina legal, la Estadística criminal y la Psiquiatría forense.

El Derecho penal se relacionó asimismo con las ciencias biológicas, pergeñándose una Biología criminal a partir de los estudios de Cesare Lombroso, con su teoría del «delincuente nato», al que llegará a identificar como «loco moral». Continuador de estas teorías ha sido M. Carrara; en otra línea importante, se hallan los endocrinólogos, con sus investigaciones acerca de las secreciones internas.

Se ha elaborado asimismo una Psicología criminal, que se concreta en el estudio del proceso anímico del delincuente, ilustrándonos decisivamente sobre las motivaciones interiores que originan la acción delictiva y, aun más, en las concepciones psicoanalíticas a partir de los postulados freudianos.

El Derecho penal se refiere a los delitos y a las penas. El delito implica —de acuerdo con Carrara— «una infracción de la ley del Estado, promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable, y socialmente dañoso».

Garofalo, por su parte, estima que se puede hablar de un concepto histórico del delito dependiente de cierto relativismo cultural; tesis que está muy lejos de la que sustentan quienes ven en el delito una acción, o sea, una manifestación de nuestra voluntad que produce un cambio en el mundo exterior, típica, antijurídica y culpable.

Las penas constituyen el otro aspecto en el que se detiene el estudio del Derecho penal. Implican un sufrimiento que se impone al culpable que ha atentado contra el orden social y ha infringido el ordenamiento jurídico como consecuencia de una sentencia.

El problema de las penas refleja el principio de la separación de poderes a que se refería Montesquieu.

Porque si bien las penas han de venir previstas en la Ley y ser aplicadas al caso concreto por el juez, es evidente que es la administración la que está encargada del establecimiento y funcionamiento de los penales. La problemática de las penas es la que ha estado más unida a una evolución del Derecho penal, ya que, en líneas generales, ha aportado una progresiva humanización.

penas y castigos medievales

1-Escoltado por dos guardianes, este preso danés ha sido «expuesto públicamente». El barril no sólo ayuda a impedir su fuga, sino que, por su inscripción, anuncia a todos el delito cometido.
2-El cepo cumple un objetivo similar al del barril: exponer al convicto a las burlas, y aun al ataque físico, de los espectadores. Y con ello satisface un fin de escarmiento para quien ha delinquido.
3-La primera ejecución en la silla eléctrica se realizó en Nueva York en 1890. La pena capital cuenta con defensores, aunque no son menos dignas de consideración las razones que  abogan  por su  supresión.

La función de la pena

Realmente, todo gira en torno a un problema de perspectiva. No hay que olvidar la importancia que han tenido, en este sentido. ciencias como la biología, la psicología y el estudio sociológico de la delincuencia. Y asi. se ha pasado de la concepción de la pena como retributiva a la estimación de la misma como una medida de tratamiento, en la que se hace especial mención de aspectos psicológicos del delincuente y de su reforma.

Esta cuestión, la de la reforma de los delincuentes, se ha planteado, cada vez más. y parece construir la razón de ser, actualmente, del Derecho Penal.

Para ello se arbitran medidas, dentro del establecimiento penitenciario, para recuperar a los penados, a los que se somete a pruebas psicotécnicas y se les permite redimir, en la proporción que se estime, las penas por el trabajo.

Por ello, no tienen razón de ser, hoy en día, las penas corporales que afectan a la integridad corporal del delincuente.

En cuanto a las que privan de la vida, las polémicas son encontradas (aunque, en la antigüedad, salvo san Agustín, los autores no parecieron ponerles excesivas objeciones). Que las penas a aplicar y aun el método de aplicarlas es un fenómeno cultural, es un hecho incuestionable.

penas en japon a las mujeres adulteras

 El ridículo público es la pena máxima para estas dos mujeres japonesas culpables de adulterio.

prisiones modernas

Prisiones Modernas Para Una Vida Interna Mas Digna

El problema penitenciario

Mas con referencia a la pena capital, se agudizan las dificultades de un juicio crítico. En general, se observa cierta corriente en favor de su abolición: Gran Bretaña, por ejemplo, ha optado temporalmente por ésta.

Acaso entre las múltiples objeciones que se han puesto a la pena capital la más importante es la de que no permite una rehabilitación del condenado (máxima —la de la reforma— que parece presidir todas las legislaciones).

Claro está que aún quedan otros problemas como son, en el caso de que se opte por la prisión perpetua, el logro de un ambiente y de una estancia en el establecimiento penitenciario que se halle en equilibrio entre la exigencia y la reeducación.

De ahí que la consecución de la adecuada política penitenciaria constituya algo de vital importancia: así, si en un principio se optó por la separación absoluta de los reclusos, y luego por cierta comunicación entre ios mismos, ello fue debido a las neurosis que se provocaban en ellos.

Ya en el siglo XIX, tan inestable política y socialmente, Concepción Arenal clamaba por una reforma de los sistemas penitenciarios. Voces análogas se oyen hoy día, cuando sucesos como el de la rebelión de los presos de la cárcel de Attica, en Nueva York, en el otoño de 1971, han llenado las páginas de los periódicos de todo el mundo.

la guillotina como pena capital

Los presos camino del cadalso en París. Era el 25 de junio de 1804. «Madame Guillotina», como popularmente se le denominaba, había sido empleada por primera vez en 1792.

Ver: Métodos de Tortura en la Antiguedad

Ver: Derecho Penal – Agravantes y Atenuantes

Ver: Historia de las Prisiones

Ver: Resumen Dercho Civil y Las Fuentes del Derecho

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

La Historia de la Libertad Política Concepto e Ideologías

La Historia de la Libertad Política
Concepto e Ideologías

En las democracias liberales de Occidente, la libertad suele considerarse el más básico de los derechos humanos: un ideal por el que merece la pena luchar y, de ser necesario, hasta morir.

El gran valor atribuido a la libertad es un indicativo de las numerosas y enconadas batallas que se han librado para conseguirla: contra las Iglesias que estaban dispuestas a matar para defender sus ortodoxias; contra el poder absoluto de los monarcas; contra la opresión de las mujeres y de los disidentes políticos; contra la esclavitud, el prejuicio, la ignorancia y un millar de cosas más.

Desde las grandes revoluciones francesa y americana, en la segunda mitad del siglo XVIII, la libertad ha ocupado un lugar preeminente como principio definidor del liberalismo.

Según John Locke, un teórico político cuya obra inspiró a los Padres Fundadores de Estados Unidos, garantizar la libertad es la justificación última de la constitución legal de un Estado: «El fin de la ley no es abolir o constreñir sino preservar y aumentar la libertad».

La libertad de tener las opiniones políticas y religiosas que uno quiera, de expresar tales opiniones sin temor ni trabas, de decidir por uno mismo dónde y de qué manera vivir la propia vida: tales son los premios de la libertad.

Según la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776, la libertad, además de la vida y la búsqueda de la felicidad, es uno de los derechos naturales e inalienables de los que están dotados todos los seres humanos por igual.

Es un derecho que no debe ser limitado, salvo por las más poderosas razones, pero que tampoco puede ser ilimitado o absoluto. (Fuente: 50 Cosas Que Hay Que Saber de Política – Ben Dupré – Edit. Ariel)

la libertad en la historia

La Declaración Americana de Independencia afirma que todos los hombres son iguales. Sin embargo, los negros de los Estados Unidos se vieron sometidos a un cruel y denigrante trato sin respeto alguno a su condición de seres humanos.

Libertad y poder:  he aquí dos términos contrapuestos.  ¿Qué frenos se oponen a la plena libertad del  hombre?  ¿Cuál  ha  sido   el  proceso  seguido  desde  la  Antigüedad  a  las   actuales  democracias?

En la cadena que relaciona al hombre actual con sus antepasados antediluvianos, el eslabón que marca el paso cualitativo más importante es la aparición del llamado Homo Sapiens.

Asi lo cree toda la tradición filosófica occidental: Aristóteles, Santo Tomás, Descartes, Kant, Hume… La capacidad que define al Hombre con mayor exactitud es su posibilidad de reconocer, relacionar, ampliar y dividir conceptos intelectuales.

El Hombre es el único Ser Racional, el único capaz de pensar. La libertad es una consecuencia de esa posibilidad de saber que existen diversas soluciones. Por eso el Hombre es el único ser libre. La libertad es algo más que la razón.

Dadas varias alternativas se tiene la capacidad de elegir lo que más convenga, sean cuales fueren sus motivaciones. Sin libertad, la razón sería la mayor de las frustaciones. La libertad, apoyada en la razón, es la máxima grandeza del Homhre: le hace dueño y responsable de su existencia.

Sin libertad, la exterminación entera de la humanidad y la sublimada lucha del pionero por hacerla más justa son actos iguales, intranscendentes. No existiría la responsabilidad.

Desde las leyes económicas hasta el derecho civil se reglamenta con toda minucia la vida cotidiana de cualquier mortal. Sus actos más insignificantes vienen también regulados por las normas de «convivencia».

La vida del trabajo, la circulación por calles y carreteras están reguladas como la vida matrimonial, la propiedad privada, la sanidad pública o los transportes de viajeros.

La Ley, en sus múltiples facetas, viene a oponerse a la libertad primera que hemos considerado propiedad inalienable del Hombre. Además, viene respaldada por la fuerza coercitiva del castigo.

Es evidente que existe una fuerza exterior al Hombre que reduce sus posibilidades de elección, un poder superior a la libertad del individuo.

En la historia de la humanidad, todo suceso, toda realidad tienen su justificación, sus causas y motivos. ¿Qué justificación tiene la castración de la libertad del Hombre? ¿Quién, y por qué, tiene derecho a recortar esa posibilidad y responsabilidad intrínsecas? ¿Qué fundamento tiene ese poder que limita y coarta a la persona en su misma esencia?.

Los filósofos de todos los tiempos y latitudes se han planteado este problema y han aventurado hipótesis. Podemos asegurar que toda doctrina ha tomado partido frente a este problema crucial, hoy tan olvidado.

La sociedad jerárquica: Toda doctrina se apoya en último término en postulados, especies de confirmaciones indemostrables. Existe siempre una opción primera. Toda cadena tiene un principio.

La elección de este axioma se justifica en muchos casos apelando a su evidencia. En realidad es fruto de múltiples condicionantes. Para los habitantes de la Tierra anteriores a Galileo era completamente evidente que el Sol giraba en torno de ellos, para los muchachos de nuestras escuelas elementales la evidencia consiste en lo contrario.

Toda doctrina que se ocupa de nuestro problema tiene también su postulado básico. Éste consiste en la respuesta a la siguiente pregunta: la fuente de derecho, la fuente de poder, ¿es exterior al Hombre?, ¿existe un algo que tenga potestad para dictar al Hombre su conducta?, ¿es el hombre mismo su único dueño ?

Las Creencias o Religiones: En general, las doctrinas vigentes en el mundo occidental hasta el siglo XVIII aceptaron la existencia de una fuente de derecho exterior al Hombre.

El Cristianismo influyó en todos los ámbitos, y más aún en el intelectual. Con la conversión de Constantino, el Derecho Romano inicia su decantamiento ante las ideas cristianas.

A la caída del Imperio la mutación se acelera y consolida. La única potestad posible reside en Dios Creador. El Hombre, como parte de esa creación, le está sujeto en razón de pertenencia.

Sólo es libre para aceptarle o condenarse. Entre ellos, todos los hombres son en principio iguales. Sin embargo, existe una estructuración de la sociedad. El hecho es que existe un órgano rector de la comunidad, que cada una de ellas tiene su propio gobierno.

La doctrina escolástica acepta la estructuración, y la justifica. Existen personas privilegiadas que disponen de una autoridad delegada por la fuente de toda potestad.

El rey es la persona que ostenta esa representación, es la «mano visible de Dios». El ceremonial de «consagración de los reyes» abunda en esta y similares ideas. Los actos y leyes de los monarcas son la plasmación de la voluntad divina (el poder del Rey por derecho divino).

El castigo que acompaña su transgresión, en verdad, es el fuego eterno. Los azotes, cárceles y demás minucias que en este mundo se pagan sólo sirven para dar acicate a la debilidad humana.

Todos son responsables ante el rey, y éste ante Dios. La Moral y el Derecho se confunden.

Paralelamente se desarrolló la estabilización de la propiedad de la tierra. Los colonos individuales pasaron a formar parte de la servidumbre del castillo, sus tierras de la propiedad del señor feudal.

El pacto de homenaje ligaba al siervo de la gleba con su señor, al que reconocía en lugar de Dios. Las mismas justificaciones para ambos poderes: nación y feudo.

La sociedad feudal se caracteriza por la inexistencia de movimientos. Cada cual en su lugar.

El Derecho Divino es inapelable: la resignación parece ser la virtud típica del pueblo. Su libertad y responsabilidad se desconocen por la influencia de la idea base de acatamiento religioso.

La soberanía del pueblo
filosofo rousseauSuárez defiende que la fuente de todo poder es Dios. Para Maquiavelo es la ley del más fuerte. Ambos creen en la sumisión del Hombre. El Renacimiento es una corriente de pensamiento que se basa en la lectura renovada de los clásicos griegos y romanos. En su seno se desarrolla el Humanismo.

Erasmo de Rotterdam, apartado al mismo tiempo de Lutero y Carlos V, es su máximo exponente. El Hombre —todavía como criatura— empieza a tomar importancia en las concepciones mentales de los pensadores. A través de Aristóteles y Platón se revive y defiende la grandeza del Hombre.

Frente al pecado original se le define como el único ser capaz de pensar, capaz de ser responsable de su conciencia directamente ante Dios. La afirmación de la supremacía del Hombre tiene, en aquel momento, una repercusión directa en su relación con la jerarquía eclesiástica. La Reforma fue esencialmente un movimiento basado en la exaltación del Hombre. Por eso Erasmo, humanista y católico a la vez, tuvo sus dificultades y no pudo tomar partido de un modo definitivo.

La estructuración de una nueva ideología que reemplazara a la medieval fue larga y costosa. Su plasmación en la realidad tuvo que esperar a la Revolución Francesa. El recopilador más importante fue J. J. Rousseau: aquella fue posibilitada en parte por la divulgación de éste. La aceptación general de su ideología se debe a la situación imperante. Socialmente y en el campo de las ideas se ha desarrollado un lento proceso que ahora cristaliza.

El Contrato Social aparece en el momento oportuno para ser aceptado por la mayoría. La esclerosis de las relaciones feudales llega a su colmo. El aumento del poderío de los monarcas ha desbaratado el dominio directo del señor sobre el vasallo. El auge de la artesanía y la primera industria hacen crecer las ciudades. Apoyada en el comercio surge una nueva clase. Su dinero comienza a ser poderoso.

La tierra, y con ella sus poseedores, la aristocracia, declina como factor básico de producción y de riqueza. En la escala social los terratenientes pierden puestos en favor de los comerciantes. La burguesía resquebrajó la cohesión social del antiguo régimen, el humanismo sus fundamentos ideológicos. El pueblo está preparado ya: capta su injustificada posición subalterna. La Revolución es  posible.

Desde los ideólogos que elaboraron los Derechos del Hombre y la Constitución hasta los últimos jacobinos de la campiña, todos se sienten identificados con J. J. Rousseau. Los enciclopedistas prepararon el desarrollo intelectual del «ateísmo» del Nuevo Régimen, pero no llegan a impresionar la conciencia popular debido a su identificación práctica con el antiguo. Rousseau fue en su totalidad un crítico reformista.

Frente a la alternativa básica de que hemos hablado más arriba, escoge con decisión por la absoluta supremacía del Hombre. Nada ni nadie por encima de él. Si puede existir un poder, un derecho, tiene que justificarse forzosamente en el mismo Hombre: nace así el Derecho Natural. Las leyes serán sólo un reflejo de este profundo cuadro intangible que se llama «naturaleza humana».

La contradicción entre la libertad «natural del hombre y su situación histórica se justifica, según Rousseau, por el pacto sellado entre cada individuo y un cuerpo abstracto formado por todos ellos: es decir entre el ciudadano y la sociedad. Junto a la libertad individual se coloca la necesidad de un orden social. Son los pilares incontestables del sistema. Ese orden está supeditado a la voluntad de cada hombre.

La voluntad de la sociedad es únicamente el reflejo de la voluntad de cada partícipe: la libertad no se coarta desde fuera, él mismo se pone límites. No deja de ser libre en ningún momento. Todos los elementos componentes de la sociedad son iguales y el orden se establece a través de la voluntad general expresada unánimente en una asamblea. La participación en la elaboración de esa voluntad general es el resguardo que libera al hombre en su acatamiento de la ley. El lector de Rousseau y el estudioso de la Revolución Francesa siente la grandeza que rezuman estos ideales, siente la aspiración de sublimidad del Hombre, la fuerza ingente que le da sentirse el centro del mundo.

Ver: Soberanía Popular

El constitucionalismo
El siglo XIX cristaliza las reformas instauradas en Francia por la Revolución. En todo el mundo occidental se establecen estructuras de gobiernos basadas, más o menos, en las ideas rusonianas. Los defectos que, aún antes de pulsar la realidad, podemos constatar en esta ideología se ciernen alrededor de su idealismo.

El Hombre se toma en su pureza espiritual y en el mundo se espera que todos los ciudadanos tengan los mismos deseos y con la misma intensidad. Lo material desaparece tras la sublimación. El Hombre es bueno radicalmente.

El siglo XIX muestra la lucha de los ciudadanos por ajustar a la realidad los deseos de igualdad, fraternidad y libertad. Su acierto o fracaso marcarán el acierto o fracaso de la tesis de Rousseau. La República, como forma de gobierno, se acepta como la más adecuada plasmación de la soberanía del pueblo.

Las Monarquías Constitucionales no dejan de ser un mero remedo, ya que tiene más fuerza el adjetivo constitucional que el sustantivo monarquía. El poder se reparte en tres estamentos independientes que se regulan recíprocamente. El Poder Legislativo representa la voluntad general, dicta las normas. Tiene preeminencia porque es el órgano representativo por excelencia.

El Poder Ejecutivo es su brazo actuante: sus miembros no son elegidos directamente por la base, sino por  sus   representantes  parlamentarios.

El Poder Judicial, con su independencia tradicional, vigila y castiga las infracciones individuales a la voluntad general. El fundamento pues del gobierno reside en la Cámara: al menos en teoría. Sus miembros pueden dictar leyes, y éstas son el marco que regula la vida toda del país. Aquí constatamos la primera constricción que la realidad impone a la idea de Rousseau: entre el pueblo soberano y la voluntad general se tienen que interponer unos intermediarios ¿Pueden ser realmente sólo mensajeros sin añadir o quitar algo?.

Si la asamblea total fue imposible, no en menor grado sucedió lo mismo con la unanimidad de pareceres. Está comprobado que toda la defensa de ideas lleva aparejada la salvaguarda o fomento de unos intereses particulares. Los diversos puntos de vista esgrimidos en los parlamentos pronto se relacionaron con las miras de determinados grupos o clases.

En un primer momento la lucha parlamentaria enfrenta a los «constitucionalistas» con los aliados del poder establecido.  La aristocracia todavía tiene en ese momento poder suficiente para retardar la imposición de una Constitución. Por otra parte, en ella ponen sus defensores todas las esperanzas de un sistema mejor: la negación del Antiguo Régimen con su sociedad jerarquizada y su comercio cortapisado. El pueblo no participa en esta lucha: ni su voz ni sus intereses entran en el juego.

Después de la primera Constitución, cuando ésta se ha hecho ya conservadora, cuando han sido ya conquistados los puestos de gobierno por la burguesía, cuando sólo se tiene en cuenta sus propios intereses, entonces se forja la segunda gran lucha. En la primera se han opuesto dos estamentos: aristocracia y burguesía.

En la segunda la burguesía y el proletariado son los protagonistas. Hay que notar que hablamos del desarrollo político de los países occidentales. El rasgo común a ambos enfrentamientos es la unión de los interesados en partidos o sindicatos: los representantes en la Cámara no hablan ya en nombre de individuos sino en nombre de intereses de grupo.

Los partícipes de estos grupos —y mucho más quienes no pueden organizarse— ven cómo cada vez se supedita más su libertad a las finalidades de organismos que se llaman sus representantes. La soberanía del individuo queda relegada. La supremacía de los intereses más fuertes es un hecho. Sin embargo, la aportación sindical a la vida política significaba la incorporación de todos los estamentos en la lucha por el poder: El enfrentamiento económico entre obreros y patronos se traslada al plano político.

Llegamos a la mitad del siglo XX. A la idea de Rousseau de un pacto, sustituye en ese momento .la idea de una contraposición para estructurar la elaboración de las Leyes. Se acepta como dato la discrepancia de intereses: la mayoría sustituye a la voluntad general.

No obstante, el léxico empleado en los discursos propagandísticos y en las cenas de gala intenta hacer creer que se respeta la existencia de una verdadera representación de los intereses de los individuos, que las leyes son fruto de la voluntad general, que el gobierno es neutral y no recibe influjos extraños al bien del país. Quienes en la práctica desmienten la idea rusoniana, en teoría se declaran sus adeptos incondicionales. No pueden frustrar la ideología aceptada generalmente, aquella que forma el sentir aceptado por todos.

El Nuevo Precio de la Libertad: Se dice que el precio de la libertad es la vigilancia eterna. La intención original era que las libertades civiles estuvieran sometidas a un escrutinio constante, ante el peligro de que la acción subrepticia del gobierno las deteriorara y se acabaran perdiendo. Hoy en día, en una inversión extraordinaria, son los propios ciudadanos los que se han convertido en objetos de vigilancia continua, y los organismos de seguridad utilizan tecnologías cada vez más complejas para vigilarnos. Nuestros movimientos son monitorizados por aviones espía, satélites y millones de cámaras de seguridad; nuestras características físicas y biométricas son analizadas; nuestros datos informáticos son vaciados y catalogados; nuestras llamadas telefónicas son pinchadas rutinariamente; nuestros correos electrónicos escaneados. Ciertamente, el Gran Hermano nos acecha.

Ver: Democracia como forma de Gobierno

Fuente Consultada: La LLave del Saber Tomo II La Evolución Social – Editorial Cisplatina

El Romanticismo en la Música Compositores y Obras Opera Italiana

CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA MÚSICA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo. El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

COMPOSITORES MUSICA DEL RENACIMIENTO:

1-Ludwig Van Beethoven

2-Franz Schubert 

3-Federico Chopin

4-Richatd Wagner

5-Giuseppe Verdi

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas. El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento. (Ampliar sobre este concepto)

LA MÚSICA ROMÁNTICA: Un movimiento que tanta preponderancia daba a la emoción debía traducirse, forzosamente, en la aparición de grandes obras musicales como, en efecto, así fue.

La figura cumbre es la de Luis van Beethoven (1770-1827), que no puede clasificarse propiamente dentro de ningún estilo determinado porque se trata de un genio único, sólo comparable a Bach. Aunque nació en el siglo XVIII, la mayor parte de su labor corresponde al XIX y representa un paso o un estadio entre el Clasicismo y el Romanticismo.

Luis van Beethoven

Luwing van Beethoven (1770-1827)

Los inicios del Romanticismo están marcados por la figura de un músico excepcional: Ludwig Van Beethoven en (1770-1827). Nació en Bonn; fue un hombre interesado por la ciencia y aficionado a la lectura; acogió con entusiasmo las ideas de la Revolución Francesa y mantuvo siempre una actitud de libertad artística. Su exigencia de no servir a nadie ni a otro interés que el de la música, ejerció una influencia fundamental no sólo en los músicos, sino sobre los demás artistas.Su obra comenzó siendo clasicista (Sonata para pian Op 28), pero pronto evolucionó a una expresión más subjetiva (sinfonías Quinta, Sexta, Séptima, marinos de cuerda Op 59). A partir de 1815 y cuando ya estaba aquejado de sordera, escribió sus obras más sublimes y abstractas.

Había nacido en Bonn, pero a los veintidós años se trasladó a Viena, donde fue discípulo de Haydn, que ejerció sobre él gran influencia, patentizada en la Primera Sinfonía, de corte netamente clásico. En la Sonata Patética, escrita en 1799, se manifiesta ya el comienzo de su período romántico. En su fase de creación personal se vio obligado a ampliar la orquesta y a dar a sus obras una dimensión desconocida hasta el momento.

A principios de siglo, Beethoven advirtió que perdía la facultad de oir y llegó un momento en que se encerró en su propio mundo y se convirtió en un ser huraño e insociable, al verse imposibilitado de escuchar las melodías que su espíritu creaba.

Fue un hombre desafortunado en su vida sentimental. No tuvo amores y fue rechazado varias veces. Sin embargo, escribió las deliciosas páginas de Para Elisa y Claro de luna, así como la sonata llamada Appassionata. Su amor a la Naturaleza se muestra en la Sexta Sinfonía, llamada también Pastoral. En 1822 terminó su Misa Solemnis, y en 1824 la Novena Sinfonía, la más grandiosa de todas, que concluye con el canto triunfal de la Oda a la Alegría, basada en un poema de Schiller; cruel paradoja para un hombre a quien la vida le negó la felicidad de una pasión sentimental.

El Romanticismo, que popularizó los famosos «Lieder», se halla representado en Alemania y Austria por insignes figuras como la del vienes Franz Schubert (1797-1828), cuya existencia fue penosa y muy humilde y de quien aún escuchamos con delectación el Ave María, la Serenata, el Quinteto de la trucha, El rey de Thule y otras muchas composiciones, entre las que destaca la Sinfonía en sí menor o Inacabada.

Franz Schubert

Franz Schubert (1797-1828)

Roberto Schumann (1810-1856) era natural de Zwickau (Sajonia); pero, menos sentimental y expansivo que Schubert, su música acusa esta influencia. Fue un gran pianista, y la mayoría de sus obras están escritas para que este instrumento tenga una total preponderancia.

Félix Mendelssohn (1809-1847) era natural de Hambusgo. Fue un músico elegante cuyas composiciones son de una gran claridad y belleza. De entre sus obras destacan: El sueño de una noche de verano, Sinfonía escocesa y La gruta de Fingal, compuestas durante su larga permanencia en la Gran Bretaña. Sus Romanzas sin Palabras son la expresión delicada de un auténtico poeta.

Federico Chopin (1810-1849) era polaco y sintió en su alma toda la tragedia de su tierra mártir. Sus Polonesas revelan un acendrado patriotismo, y sus Nocturnos, Preludios, Baladas e Impromptus nos muestran al hombre de alma exquisita, hipersensible y, al mismo tiempo, al virtuoso intérprete. Son conocidos sus amores con la escritora George Sand, que en cierto momento de su vida encontraron en la Cartuja de Palma de Mallorca el lugar apropiado para manifestarse. La enfermedad del siglo le llevó prematuramente a la tumba.

Federico Chopin

Federico Chopin (1810-1849)

Con Federico Chopin (1810-1849), el piano romántico alcanzó su mayor importancia. Chopin escribió para dicho instrumento prácticamente toda su obra, en la que el lenguaje armónico se hace enormemente rtco y revolucionario.

WAGNER Y BRAHMS. La figura de Ricardo Wagner (1813-1883), exaltada por el nacionalismo alemán, no es comparable a Beethoven, a pesar de la grandiosidad de sus obras. Wagner fue un revolucionario y un pensador, un hombre que quiso fundir la leyenda, la poesía, la acción dramática y la música en un espectáculo total: el drama musical alemán.

Ricardo Wagner músico

Ricardo Wagner (1813-1883)

Con Richard Wagner (1813-1883) la ópera aspira a convertirse en una obra de arte total. Sus características principales serán: basarse en libretos escritos por él mismo (en los que exalta la lengua y la mitología alemanas), subordinar la melodía a la expresividad del texto, enriquecer la orquesta con nuevos timbres, armonías y cromatismo y la creación del leiv motiv (motivo musical que caracteriza a los principales personajes, los anuncia y describe) como idea unitaria de la obra. Además del Buque Fantasma, Tanhauser y Lchengrin, sus óperas más famosas son El anillo de los nibelungos (en cuatro partes), Tristán e Isolda, Los  maestros cantores de Nuremberg y Parsifal.

Para lograrlo, resucitó las viejas leyendas del Oro del Rin, de los Nibelungos, de las Valkirias, etcétera, y les dio forma con una orquestación en que la grandiosidad era el denominador común de los conjuntos que lograba crear.

El Teatro de Bayreuth, inaugurado en 1876, fue y sigue siendo el centro de la ópera wagneriana, y que incluso en la actualidad es lugar de cita de los wagnerianos enfervorizados. De su numerosa producción destacan Parsifal, Lohengrín, Tannhauser, Tristan e Isolda, Los maestros cantores, así como el ciclo legendario de El anillo de los Nibelungos, antes apuntado.

Juan Brahms (1833-1897) fue un hombre sencillo; natural de Hamburgo, habitó en la capital de Austria durante muchos años. Su música no es puramente romántica, sino que en él se da una síntesis de entre esta tendencia y el clasicismo. Escribió numerosas sinfonías y otras obras menores, entre las que destacan varias canciones, como la célebre Buenas noches.

Sería labor interminable citar a todos los grandes músicos del Romanticismo. En Francia destaca Berlioz (1803-1869) y en Hungría Franz Liszt (1811-1886), excelente pianista, autor de numerosos poemas sinfónicos y rapsodias. Franz Liszt es considerado otro gran genio del piano romántico, del que fue además gran virtuoso.

La música rusa empieza a darse a conocer a partir de Miguel Glinka (1804-1857), y más adelante con el grupo llamado «de los cinco»: Balakirev, Borodin, Cui, Musorgsky y Rimski-Korsakov que se inspiró en la tradición musical eslava.

Especialmente conocidas son las siguientes composiciones: El Príncipe Igor y En las estepas del Asia Central, de Borodin; Boris Gudonov y Kovantchina, de Mussorgsky, y Capricho español, Scherezade y La ciudad invisible de Kitege, de Rimski-Korsakov.

Cierra esta sinfonía de músicos rusos uno que, a pesar de conocer el grupo «de los cinco», quiso mantenerse al margen y no cultivó la música propiamente eslava como los anteriores, sino que inició una aproximación a Occidente: Tchaikovsky (1840-1893). Ya no es posible clasificar a éste como romántico, sino como realista. Su obra cumbre es la Sinfonía Patética.

LA ÓPERA ITALIANA. La espectacularidad y fantasía propias del Romanticismo, forzosamente debían influir en un arte tan plástico como la ópera, fusión del teatro y la música.

Los alemanes, que ya habían intentado cultivar dicho género con Haydn, tuvieron en Carlos M. von Weber (1876-1826) un buen representante. La ópera de este compositor que tuvo mayor resonancia fue Der Freischützer, o sea El cazador furtivo, en la que Weber dio rienda suelta a su lirismo.

La gran revolución operística en Alemania se debe a Wagner, como ya hemos dicho, pues él supo aunar el espíritu romántico con el nacionalismo germano cada vez más fuerte.

Pero donde la ópera debía desarrollarse y aleanzar mayor esplendor fue en Italia. La calidad y número de su producción es tan grande que incluso en la actualidad las óperas italianas constituyen el repertorio casi exclusivo de los principales teatros líricos del mundo.

Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un hombre que supo vivir. Durante cerca de veinte años trabajó para producir unas cuarenta obras. Luego, dejó de componer y se dispuso a saborear el éxito que le proporcionaron El barbero de Sevilla, que inmortalizó a Fígaro, Semíramis y Guillermo Tell, tema muy grato al espíritu romántico.

Vicenzo Bellini (1802-1835) quien no vivió tantos años como Rossini, también escribió diversas óperas, entre ellas La sonámbula, Norma y Los puritanos.

Gaetano Donizetti (1797-1848) alcanzó en vida un éxito extraordinario con Elixir de amor, Lucia de Lammermoor, La favorita y Don Pasquale.

El coloso de la ópera italiana fue Giuseppe Verdi (1813-1901), cuya producción es considerabilísima y cosecha todavía un éxito indiscutible. Cuando se inauguró el Canal de Suez se le encargó una ópera basada en el tiempo de los faraones y que ensalzara las glorias del antiguo Egipto.

Giuseppe Verdi musico italiano

Giuseppe Verdi (1813-1901)

El otro gran operista fue Giuseppe Verdi (1813-1901). Llenó todo el siglo con su música dramática y nacionalista (Nabuco, I Lombardi), incluso cLaramente política (Rigoletto, El trovador, La Traviata), obras estas en las que alcanza la perfección de su lenguaje. Su riqueza melódica (opuesta al sistema de Wagner) le convierte en uno de los. grandes operistas de todos los tiempos. Sus últimas obras (Aida, Otello y Falstaff) culminan con una obra instrumental, el Réquiem, que compuso al final de su vida.

Entonces escribió Aida, que se estrenó en El Cairo ante la presencia de Napoleón III. Son especialmente famosos los coros de Nabuco, el dramatismo de Otello, las arias de Rigoletto, el vals de La traviata y el humorismo desplegado en Falstaff, por citar sólo los fragmentos más populares de su producción. Verdi, que cuidaba en extremo la parte musical de sus obras, apenas concedía importancia al libreto, que en algunas de sus producciones es francamente inferior a la parte musical.

Durante esta época, Italia abandona casi por completo la música instrumental para dedicarse de lleno a la ópera en la que se mostró maestra indiscutible.

La tase del Romanticismo tardío esta representada por los magníficos Heder de Hugo Wolf (1860-1903) y el sintonismo renovador de Johannes Brahms (1833-1897). También fueron grandes sinfonistas Antón Bruckner (1824-1896) y César Franck (1822-1890).

Por último hay que destacar un movimiento importante que se extiende desde principios hasta finales de siglo: el nacionalismo ruso. Sus músicos más importantes fueron Mihail Glinka (1804-1857), Borodin {1833-1887), Mussorgski (1839-1881) Mily Balakirev (1836-1910) y Rimski-Korsakov (1844-1908).
Relacionado con los anteriores se encuentra el gran compositor Peter Tchaikovski (1840-1893), autor de seis sinfonías, óperas y músicas para ballets.

Otros autores nacionalistas fueron Bedrich Smetana (1824-1884), Antón Dvorak (1841-1904), Edward Grieg (1843-1907), Leos Janacek (1854-1928) v Jean Sibelius (1865-1957).

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: Concepto de  Romanticismo

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

El Romanticismo en la Literatura y Arte Características Resumen

ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA LITERATURA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo.

El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

GRANDES AUTORES DEL ROMANTICISMO:

1-Víctor Hugo

2-Wolfgang von Goethe

3-Thomas Carlyle

4-Los Hermanos Grimm

5-Alejandro Dumas

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas.

El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento.

Los primeros románticos deben situarse a fines del siglo XVIII donde  ya  se estaba formando este nuevo movimiento intelectual para desafiar las ideas de la Ilustración.

Aunque algunos historiadores han sostenido que el romanticismo era más un «estado de ánimo» que un movimiento, revolucionó la pintura, la literatura y la música en la primera mitad del siglo XIX.

Durante la primera mitad del siglo XIX se consolida este movimiento  romanticista caracterizada por el espíritu de rebeldía, la valoración de la naturaleza y la supremacía de la imaginación sobre la razón. Se puso de moda la novela histórica.

La poesía expreso de  sentimientos exaltados. El teatro rompió con las normas clásicas. Entre los escritores románticos destacan el alemán Goethe, los ingleses lord Byron y Walter Scott y el francés Víctor Hugo.

Víctor Hugo

Escritor Romántico Víctor Hugo

Se puede decir que frente a aquel estado racional, que en el siglo XVIII la ilustración había enseñado y difundido como método para llegar a la verdad, nace el romanticismo como un movimiento indomable e impetuoso, exaltando al hombre, a la naturaleza y belleza como manera de expresar ese espíritu de rebeldía , de liberación y autonomía, que acaparó todas las áreas del pensamiento humano y se materializó a través de la creación artística, en la literatura, la música y el arte,  durante medio siglo.

Fue una reacción contra la preferencia de la razón durante la Ilustración en la búsqueda de la verdad.

Si bien los románticos, especialmente los iniciales, de ningún modo menospreciaban la razón, trataban de balancear su uso acentuando la importancia de la intuición, el sentimiento, la emoción y la imaginación como fuentes de conocimiento.

Como lo expresara un romántico alemán: «Fue mi corazón el que me aconsejó hacerlo, y mi corazón no puede equivocarse».

El Romanticismo, fue un movimiento intelectual surgido en Europa a partir de la finalización de las guerras napoleónicas (1815). Se opuso al pensamiento basado en la razón y a la búsqueda de la objetividad en opiniones o juicios. La irracionalidad romántica sostuvo que los grandes pensamientos se originan en el corazón, exaltando así el valor de la sensibilidad individual como modo de interpretar el mundo.

CARACTERÍSTICAS: El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

Un importante modelo romántico fue la trágica figura en Las cuitas del joven Werther, una novela del gran escritor alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832), quien rechazó más tarde el romanticismo a favor del clasicismo.

Wolfgang von Goethe

Wolfgang von Goethe

Werther era un personaje romántico que buscaba la libertad para realizarse. Incomprendido y rechazado por la sociedad, seguía creyendo en su propia valía por medio de sus sentimientos más íntimos, pero su profundo amor por una joven que no le amaba lo condujo finalmente a cometer suicidio.

A raíz de Las cuitas del joven Werther, de Goethe, aparecieron numerosas novelas y obras de teatro cuyos argumentos giraban en torno de jóvenes doncellas trágicamente sacadas del curso de sus vidas a temprana edad (veintitrés años era la más común), por enfermedad (comúnmente la tuberculosis, en ese tiempo extendido padecimiento que solía ser mortal), para dolor e infortunio de sus enamorados.

La característica importante del romanticismo era el indivial interés por los rasgos peculiares de cada persona.

El deseo de los románticos de seguir sus más íntimos impulsos los llevaba a rebelarse contra las convenciones de la clase media. El cabello largo, las barbas y la vestimenta escandalosamente anticonvencionales servían para reforzar el individualismo que los jóvenes románticos trataban de expresar.

El sentimiento y el individualismo llegaron juntos con la importancia que los románticos otorgaban a lo heroico.

El héroe romántico era el genio solitario, listo para desafiar al mundo y sacrificar su vida por una gran causa.

Sin embargo, en manos del escritor británico Thomas Carlyle (1795-1881), el héroe romántico no se destruía a sí mismo en protestas ineficaces contra la sociedad, sino que la transformaba.

Thomas Carlyle

Thomas Carlyle (1795-1881)

En sus obras históricas, Carlyle hacía hincapié en que los acontecimientos de la historia eran determinados, en su mayor parte, por las hazañas de tales héroes.

Muchos románticos creían que los estados y las sociedades, como los organismos individuales, evolucionaban a través del tiempo y que cada pueblo tenía un Geist o espíritu que lo hacía único.

Esta perspectiva inspiró a los románticos a estudiar historia, pues veían en ésta una forma de entender cómo una nacionalidad era lo que era.

Esta inclinación histórica se manifestó en muchas formas. En Alemania, los hermanos Grimm recopilaron y publicaron cuentos de hadas locales, como lo hizo Hans Christian Andersen en Dinamarca.

El renacimiento de la arquitectura gótica medieval dejó la campiña europea sembrada de castillos y ciudades seudomedievales pobladas de catedrales, ayuntamientos, edificios parlamentarios y hasta estaciones de ferrocarril en grandioso estilo neogótico.

Los Hermanos Grimm

Los Hermanos Grimm

La literatura también reflejó esta conciencia histórica. Las novelas de Walter Scott (1771-1832) se convirtieron en éxitos europeos de librería en la primera mitad del siglo XIX. Ivanhoe, en la que Scott trató de evocar el choque entre los caballeros sajones y normandos en la Inglterra medieval, se convirtió en una de sus obras más populares.

En el continente, Alejandro Dumas (1802-1870) conquistó igualmente fama por sus evocaciones históricas. La más famosa fue Los tres Mosqueteros, con su vivido retrato de los aventureros arrogantes de la Francia del siglo XVII.

Alejandro Dumas

Alejandro Dumas

«El romanticismo fue estimulado por el casi descubrimiento de la Edad Media a fines del siglo XVIII. Con sorpresa descubrieron que sus antepasados habían construido castillos y catedrales que no tenían nada que envidiar a las obras de los griegos. Parecían querer abandonar la superficie del suelo para lanzarse a lo alto, rompían con todas las leyes y cánones convencionales para conformarse a una inspiración individual, mística y romántica. Por esto el escenario preferido de los románticos son las catedrales y los castillos.»

LA LITERATURA ROMÁNTICA INGLESA Y FRANCESA. George Gordon, más conocido por su título de Lord Byron (1788-1824), es el prototipo del romántico. Viajó mucho, sufrió e hizo sufrir, y su exaltación por la libertad y el idealismo le llevó a marcharse a Grecia para ayudar a los helenos a luchar contra Turquía.

Murió en Missolongui, una aldea que se hizo célebre por las matanzas que en ella realizaron los turcos. Su fama fue extraordinaria en Europa. Su principal poema es Childe Harold y no pudo sustraerse a la atracción del mito hondamente romántico de la figura de Don Juan a la que dedicó un poema.

Otro poeta inglés famoso fue Shelley (1792-1822), autor de la elegía Adonais, escrita en recuerdo de la muerte de Keats (1795-1821), otro poeta inglés que murió tuberculoso en Roma, y autor de un poema titulado Endimion. En cambio, Walter Scott (1771-1832) era hombre creyente y poco amigo de aventuras personales.

Escribió algunas novelas en las que exalta el heroísmo de los escoceses que vivieron en la Edad Media. Muy conocidas son Ivanhoe, Quintín Durward, Rob Roy, etc.

En Francia, una de las primeras figuras del Romanticismo fue Francisco Renato de Chateaubriand (1768-1848), que estuvo en Inglaterra huyendo del dominio de Napoleón, y volvió a Francia cuando se restauró la monarquía. Su principal obra es El Genio del Cristianismo, destinada a combatir la propaganda antirreligiosa de la época.

El movimiento romántico produjo en Francia gran número de figuras: Alfonso de Lamartine (1790-1869), autor de los libros de poesías titulados Meditaciones: Alfredo de Vigny (1797-1863), noble, y hombre muy pesimista, que vivió casi siempre recluido en su castillo.

Escribió, entre otros poemas, Los destinos y El diario de un poeta. De Alfredo de Musset (1810-1857) se recuerda su pasión por la escritora George Sand, y su poema Noches.

La figura más notable de esta época, en Francia, es Víctor Hugo (1802-1885). Hijo de un general de Napoleón consiguió triunfar después de la caída de la Restauración. Se convirtió en una gloria nacional, incluso en vida. Como poeta escribió Orientales, Baladas, Odas, etc., pero es más conocido como novelista; su drama Hernani entusiasmó a los románticos.

Sin embargo, su celebridad se la proporcionaron, entre otras, las novelas Nuestra Señora de París y Los Miserables, ambas muy divulgadas.

Contemporáneo del anterior fue Alejandro Dumas (1803-1870). Era un hombre alto y fuerte, amigo de los placeres, que en su vejez tuvo que ser auxiliado económicamente por su hijo a pesar de haber ganado muchísimo dinero, pues fue autor de 157 novelas entre las que se recuerdan Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

También fue autor de varios dramas, entre ellos Enrique III, y Antony. Su hijo, llamado también Alejandro (1824-1895), escribió la conocida novela La dama de las camelias, expresión acabada del gusto romántico.

EL ROMANTICISMO ALEMÁN. Su fundación se debe propiamente a un filósofo más que a un literato, Johann Herder, pero las figuras cumbres fueron Schiller y Goethe.

Juan Cristóbal Federico Schiller (1759-1805) fue un hombre del siglo XVIII, pero su obra merece ser clasificada entre los románticos. Como poeta escribió El canto de la campana, pero se entusiasmó pronto por los temas históricos en los que el héroe o la heroína llenan toda la acción.

Así, escribió las obras dramáticas Los bandidos, Wallenstein, La doncella de Orleans, Guillermo Tell, etc., cuyo solo enunciado demuestran la tendencia del escritor.

Juan Wolfgang Goethe (1749-1832) era un caballero acomodado, hijo de un consejero imperial. El desahogo económico en que vivió le dejó libre de toda preocupación monetaria. Viajó mucho y se enamoró de Italia, en especial de Venecia.

En su joventud fue uno de los componentes del movimiento «Sturm und Drang», citado al hablar del siglo XVIII. Entonces escribió su Goetz von Berlichingen.

Pero su aportación máxima ha sido el Fausto, que consta de once mil versos y explica la leyenda del hombre que vendió su alma al diablo a cambio de eterna juventud. Es un poema filosófico de gran perfección literaria.

Goethe fue un poeta lírico muy notable y al mismo tiempo un científico interesado por los estudios de Óptica y Biología. Se cuenta que, después de publicarse su novela Weriher, en París aumentó de forma considerable el número de suicidas.

En esta obra se relata el amor imposible del joven Werther por Carlota. Al casarse ésta con su prometido, la desesperación de Werther le empujó al suicidio. Su influencia en la juventud de la época fue grandiosa.

EL ROMANTICISMO EN OTROS PAÍSES.
En Italia apareció la novela Los novios, debida a Alejandro Manzoni (1785-1873), historia de dos desdichados prometidos. La tristeza insondable de Silvio Pellico (1788-1854) le llevó a escribir el poema Mis prisiones y la tragedia Francesca de Rimini.

En Polonia, Adán Misckiewicz (1798-1855) compuso un poema en doce cantos titulado Pan Tadeux. En Rusia, el Romanticismo se encarnó en la figura de Alejandro Puschkin (1799-1837), cuya vida terminó en un duelo. Escribió Eugenio Oneguin y Boris Gudonov, entre otras obras. Nicolás Gogol (1809-1852) fue el precursor de la novela realista que en Rusia daría las figuras cumbres de su literatura.

Fue el autor de Taras Bulba y Las almas muertas. En América, el Romanticismo tomó otro aspecto muy distinto del europeo. Merecen recordarse los poetas Hawthorne., Longfellow y Edgard Allan Poe (1809-1849). Este último alcanzó gran fama como novelista especializado en relatos terroríficos que hoy llamaríamos policíacos.

Es el autor de El escarabajo sagrado, Crimen en la calle Morgue, Aventuras de Arturo Gordon Pym, etc. Entre sus poesías destaca El cuervo. El alcoholismo le llevó prematuramente a la sepultura.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA. Este movimiento literario penetró en la Península Ibérica al regresar los exilados por el absolutismo de Fernando VII, y registra su máxima influencia a partir de 1835.

Las figuras representativas son numerosas y de dispar tendencia, pues en algunas lo romántico no impide la conservación de la tradición, mientras que en otras lleva implícita la idea revolucionaria y, a veces, francamente descreída.

En todos ellos, sin embargo, se da una mezcla de genio y bohemia. Es el tiempo en que la tristeza, el vino, los excesos de la vida y la fácil desesperación llevan en ocasiones al suicidio y, por tanto, a pintar con negras sombras la humana existencia.

En la imposibilidad de citar a todas las figuras destacadas, vamos a nombrar las más importantes.

José de Espronceda (1808-1842) se entregó a la política liberal, se enamoró perdidamente de una mujer llamada Teresa, a quien dedicó su Canto a Teresa, estuvo desterrado en Londres y en París, pero volvió a España donde ejerció algún cargo político.

Es el autor de El diablo mundo, Canción del pirata, Himno al Sol, El canto del cosaco, etc. Sus poesías líricas se consideran como d.e las mejores del romanticismo español.

El sevillano Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) es el autor de Rimas, poesías generalmente muy cortas, pero muy delicadas, y las conocidas Leyendas, escritas en prosa, que recogen narraciones reales que el escritor transformó a impulsos de su prodigiosa fantasía.

Casi todos los escritores de este período, si bien destacaron en otros géneros son esencialmente poetas, pues la mayoría de obras dramáticas están escritas en verso.

Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862) era un hombre equilibrado y digno. Destacó como dramaturgo en La viuda de Padilla, Aben Humeya y La conjuración de Venecia.

Ángel Saavedra, duque de Rivas (1797-1865), llegó a ministro de la Gobernación a pesar de haber sido en su juventud un gran revolucionario. Como poeta son conocidas Un castellano leal, El moro expósito, El faro de Malta y sus Romances históricos.

Su obra dramática más importante es Don Alvaro o la fuerza del sino, que parece una exaltación de la fatalidad.

Don Alvaro mata al padre de su prometida y, sucesivamente, por hechos que no puede evitar, a sus dos hermanos hasta que por fin aquélla muere a manos de su hermano. La obra termina con el suicidio de Don Alvaro.

Coetánea de la anterior es la famosísima obra titulada Don Juan Tenorio, cuyo argumento no es necesario explicar.

Su autor, José Zorrilla (1817-1893) fue un notable poeta y autor dramático que escribió, además, El zapatero y el Rey, Traidor, inconfeso y mártir, El puñal del godo, etc., todas ellas consideradas, por el propio autor, como tanto o más interesantes que su Tenorio. Sin embargo, la popularidad alcanzada por ésta ha superado la de cualquier otra obra teatral escrita en castellano.

Entre los prosistas románticos ninguno tan típico como Mariano José de Larra (1809-1837). Como hijo de su tiempo, se enamoró de una mujer con la cual el amor era imposible.

Al negarse ésta a prolongar las relaciones, Larra se suicidó. En el momento de darle sepultura, un muchacho se adelantó y recitó con gran emoción una poesía en honor a Larra. De este modo se dio a conocer Zorrilla.

 Mariano José de Larra

Mariano José de Larra (1809-1837)

Larra era un humorista fino y observador. Sus artículos El castellano viejo y Vuelva usted mañana, sátira de costumbres, tienen todavía validez en la actualidad. Escribió la novela El doncel de don Enrique el Doliente, y Maclas, un drama. Su fama también se la merece por sus artículos periodísticos, verdadera disección de la sociedad de su tiempo y de todas las épocas.

Los Amantes de Teruel es un drama debido a la pluma de Juan Eugenio de Hartzenbusch (1806-1880).

Como puede verse por esta somera, exposición de obras y autores, el Romanticismo literario amaba la tristeza, el dolor, la fatalidad, el sentimiento llevado hasta extremos patológicos y la exaltación de figuras en las cuales veía todas las virtudes. No olvidemos que el siglo pasado fue el siglo de la tuberculosis.

Son muchos los artistas que murieron de este mal, que acrecentaban con una vida desordenada y los abusos del alcohol. Entre las mujeres la anemia hacía grandes estragos, y como era admirada la figura delicada, casi inmaterial y espiritualizada, se producían innumerables muertes prematuras de las que muchas veces podía culparse a las corrientes literarias de la época, es decir, a lo que hoy llamaríamos la moda.

PRINCIPALES AUTORES DEL ESTILO ROMÁNTICO

1736-1796    James Macpherson    (I)
1749-1832    Johann W. Goethe    (A)
1757-1827    William Blake    (I)
1759-1805    Friedrich Schiller    (A)
1766-1817    Germaine de Staél    (F)
1767-1845    August W. von Schlegel    (A)
1768-1848    Rene de Chautebriand    (F)
1770-1843    Friedrich F. Hólderlin    (A)
1770-1850    William Wordsworth    (1)
1771-1832    Sir Walter Scott    (I)
1772-1801    Novalis    (A)
1772-1829    Friedrich von Schlegel    (A)
1772-1834    Samuel T. Coleridge    (I)
1773-1853    Johann Ludwig Tieck    (A)
1775-1817    Jane Austen    (I)
1777-1811    Heinrich von Kleist    (A)
1785-1863    jakob Grimrn    (A)
1785-1873    Alessandro Manzoni    (lt)
1786-1859    Wilhelm Grimrn    (A)
1787-1862    Francisco Martínez de la Rosa    (E)
1788-1824    Lord George Gordon Byron    (I)
1790-1869    Alphonse de Lamartine    (F)
1791-1865    Duque de Rivas    (E)
1792-1822    Percy B. Shelley    (I)
1795-1821    john Keats    (I)
1797-1863    Alfred de Vigny    (F)
1798-1837    Giacomo Leopardi    (lt)
1799-1837    Aleksander Pushkin    (R)
1802-1885    Víctor Hugo    (F)
1806-1880    Juan E. Hartzenbusch    (E)
1808-1842    ]osé de Espronceda    (E)
1808-1855    Gérard de Nerval    (F)
1809-1837    Mariano José de Larra    (E)
1809-1852    Nikolai Gogol    (R)
1810-1857    Alfred de Musset    (F)

I: Inglés, It: Italiano, F:Francés, E:Español, A:Alemán, R:Ruso

EL ROMANTICISMO EN EL ARTE.

El arte romántico en Europa no tuvo la coherencia de la literatura del mismo período. Confrontado a situaciones políticas y culturales muy diferentes, el romanticismo se manifestó en cada país de modos muy diversos.

Más que un movimiento, una corriente: La pintura romántica se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XIX en el continente europeo. Apareció en Alemania poco antes de la Revolución Francesa en torno de Goethe y del Círculo de lena, y encontró su apogeo en Francia durante la Restauración, en momentos en que ya había alcanzado solidez en Gran Bretaña.

De esta disparidad cronológica y cultural emergió, sin embargo, una voluntad común, encontrar un lugar de mayor exaltación que el ofrecido a esta generación y producir, sobre todo en Francia, una obra comprometida con la lucha por la libertad de los hombres, de los pueblos y, naturalmente, del arte mismo.

Villet le Duc fue un arquitecto francés tan enamorado del Medioevo que resucitó el estilo gótico, del mismo modo que el Renacimiento había resucitado lo clásico. La arquitectura del siglo XIX sufrió una profunda desorientación. Son rarísimos los edificios que puedan merecer el honor de figurar en una historia del Arte. A fines del mismo, la aparición del cemento y el acero se disponen a dar paso al funcionalismo y a las modernas formas, propias del siglo XIX.

La pintura está influida, naturalmente, por las ideas románticas. Así, David, del cual se habló al citar el Neoclásico, representa un periodo de transición, y lo mismo podría decirse de Ingres (1780-1867), mucho más influenciado por el Romanticismo.

El francés Delacroix (1798-1863) había vivido las luchas apasionadas de las revoluciones del 30 y del 48. Es célebre su Libertad guiando al pueblo, en el cual el contraste de colores y la fuerte luz crean una impresión muy viva.

Millet fue un pintor delicado, monótono, enamorado de la vida aldeana. Gustavo Doré, un notable dibujante, maestro de la luz y de las sombras.

Fue una época poco brillante que hoy nos parece un compás de espera ante el gran movimiento de renovación pictórica que llegó a fines de siglo, impulsado por el Realismo y el Naturalismo.

Una temática literaria: El romanticismo forjó una iconografía propia, basada en la literatura y en el exotismo de las nuevas fuentes de inspiración.

La fascinación que produjeron la Edad Media y lo fantástico en los artistas los llevó a explorar las obras de Dante, Shakespeare, Goethe, Walter Scott, Chateaubriand o Macpherson (autor de una superchería literaria publicada con el seudónimo de Ossian), así como los cuentos populares y las visiones de un Oriente cargado de erotismo.

La pintura histórica, el género más noble de la Academia, fue transformada poi este aporte, y al abordar también temas contemporáneo; borró las fronteras entre los géneros.

A las pintorescas escenas sentimentales de carácter histórico respondieron escenas de género cuyo; formatos y elocuencias erar los de las pinturas históricas Asimismo, el paisaje, alejadc de sus funciones mitológicas experimentó un desarrolle sin precedente: en Alemania, con la pintura simbolista de Caspar David Friedrich; er Gran Bretaña, con John Constable y William Turner, y er Francia, con los miembros de la escuela de Barbizon.

La consolidación de un lenguaje pictórico: Este gran cambio de géneros y motivos no estaría completo si no hubiese inducido una profunda metamorfosis en la concepción y en la función del arte, así como en el papel que desempeñaba el artista. Los nuevos medios pictóricos debían responder a estos nuevos dominios de la representación y a estos nuevos estímulos de la imaginación.

No es menor el mérito de Turner, Goya o Delacroix al haber sabido producir una pintura en la que la pasión de los sentimientos pasaba antes que todo por la reconquista de una gestualidad, el replanteamiento del colorido y la expresión de la intención artística.

Al forjar una práctica fundada en una visión personal, los grandes artistas del romanticismo transformaron el rol del artista. Este se convirtió en un profeta del mundo interior y fue investido de una misión de mediador. Pasó de ser un simple escribano para transformarse en una conciencia que manifestaba en sus obras su compromiso con el mundo, por sobre toda tiranía de una belleza ideal.

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Musica

Ver: Concepto de  Romanticismo

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

Biografias de Grandes Músicos y Pintores de la Historia

Biografías de Grandes Músicos y Pintores de la Historia

Los hombres hacen su historia y construyen civilizaciones. Desde hace millares de años, y a partir del momento en que los primates comenzaron a utilizar las manos, los ojos y el cerebro racionalmente, diferenciándose de los otros animales, millones de hombres pasaron por la superficie de la Tierra.

La mayoría de ellos, limitada por sus condiciones personales y sociales, no dejó rastros en la Historia. Otros, en cambio, políticos, científicos, filósofos, religiosos y artistas lucharon, innovaron y modificaron el mundo y la realidad que los rodeaba y, al proceder así, hicieron Historia.

Esos personajes se proyectaron más allá de su mera condición de individuos, para conquistar un puesto destacado en la transformación del destino colectivo de la humanidad.

Algunos de ellos desempeñaron un papel más trascendente que otros. Pero todos, indistintamente, con el aporte que brindaron de acuerdo con sus posibilidades, forjaron las bases del gran edificio de la civilización contemporánea.

¿Por qué Mozart, Bach, Beethoven, Shakeaspeare, Miguel Ángel, y otros tantos personajes históricos se hicieron famosos?. ¿Lo fueron gracias a su talento o también debido a las circunstancias históricas que les tocó vivir? ¿Fueron más  afortunados que los demás o tuvieron más sensibilidad e intuición que sus contemporáneos?.

Leer sus biografías, significa sobre todo conocer la vida y la obra de los grandes hombres de la historia.

Aquí solo presentamos algunas de las vidas de los individuos que, en mayor medida, han contribuido a hacer la Historia en el Arte.

Estos protagonistas son también los protagonistas de nuestra memoria colectiva, aquellos a quienes se recuerda (con independencia de que la importancia real que tuvieran en su época fuera quizá menor que la que tuvieron otros, a quienes hemos preferido olvidar).

La literatura, las artes y la música tienen ahí también su influencia, así como la toponimia e incluso las canciones infantiles, perdurando hasta nosotros nombres y figuras que quizá de otro modo se habrían perdido con el paso del tiempo.

La celebridad ha sido, por tanto, un criterio de inclusión de algunos personajes en esta página, en atención al lector que pudiera interrogarse por esos nombres conocidos. Y es que, en definitiva, es la curiosidad del lector el elemento que dará a este post su sentido último, al guiar la lectura de un personaje a otro.

Agregamos otro gran personaje, que merece estar en esta lista y es importante que leas sobre su vida, se trata de Leonardo Da Vinci, haz clic para llegar a su biografía.

Grandes de la Música
Artistas y cientificos renacentistasArtistas y cientificos renacentistasArtistas y cientificos renacentistas
Amadeus MozartJohann S. BachBeethoven
Grandes de la Literatura
Artistas y cientificos renacentistas Artistas y cientificos renacentistas Artistas y cientificos renacentistas
ShakespeareDante AlighieriMiguel Cervantes
Grandes de la Pintura
Artistas y cientificos renacentistas Artistas y cientificos renacentistas Artistas y cientificos renacentistas
Miguel ÁngelVan GoghPablo Picasso

Siglo de Oro Italiano Representantes y Caracteristicas

Historia del Siglo de Oro Italiano

EL SIGLO DE ORO ITALIANO:  A pesar de las guerras, Italia, aunque dividida, mantuvo el liderazgo artístico, que Vasari teorizó fundando la historia del arte, con su obra La vida de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores.

Roma reemplazó a Florencia, convulsionada por problemas políticos. Los papas convocaron a Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci para construir y decorar el Vaticano. En Mantua, los Gonzaga edificaron el Palacio del Té y en Ferrara, ciudad de Ariosto, los Este también iniciaron construcciones.

En Urbino, refinada corte principesca protectora de las artes, Castiglione escribió el Libro del cortesano. Venecia ocupó en tanto un lugar decisivo en la producción artística de la península.

Tiziano, Tintoretto y Veronese recibieron encargos de las principales cortes principescas. Palladio innovó tanto en la arquitectura civil como en la religiosa, elaborando las normas de un clasicismo que influiría a Europa por largo tiempo. A la armonía sobria y serena del apogeo del Renacimiento, se impuso el manierismo.

Papa Urbino

A pesar de este nombre los siglos XV y XVI carecieron en Italia de figuras comparables al Dante, pero sí ofrecieron mayor variedad de géneros y una clara influencia oriental y clásica. Ludovico Ariosto (1474-1533) tuvo por mecenas el cardenal Hipólito de Este.

Dante Allighieri

Su fama como poeta era tan grande que en cierta ocasión en que cayó prisionero de un grupo de bandidos, al enterarse éstos de que habían capturado al autor de Orlando furioso, no sólo le devolvieron la libertad sino que le colmaron de honores.

En esta obra relata las hazañas de Orlando y el sitio de París, atacado por los infieles. Las hazañas de los cruzados para tomar Jerusalén fueron cantadas en un poema heroico titulado La Jerusalén libertada, debida a la inspiración de Torcuato Tasso. Éste era un hombre nervioso y desquiciado, que murió en un manicomio en 1595.

El nombre de Maquiavelo (1469-1527) y el maquiavelismo se han hecho famosos para expresar el refinamiento de un gobernante que prescinde de todo escrúpulo con tal de lograr sus fines.

Exactamente quizás no era éste el propósito que inspiró a Nicolás Maquiavelo al escribir El Príncipe, un arte de gobernar que ha servido de modelo a muchísimos políticos, para los cuales todos los medios son laudables si están destinados a conseguir un ideal.

ERASMO Y RABELAIS. Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue considerado el hombre más culto de su siglo. De un espíritu agudísimo que lo llevó a utilizar la sátira y la ironía en sus burlas contra los defectos del clero y de la nobleza, fue uno de los causantes indirectos de la Reforma por la protesta constante contra la sociedad de su tiempo.

Rabelais

Rabelais, escritor humanista y médico francés 1494–1553

Erasmo de Rotterdam Filósofo y teólogo flamenco

Sin embargo, fue enemigo de Lutero, a quien criticaba por su intolerancia. Escribió Elogio de la locura o Encomio de la sandez, que es una despiadada sátira contra la sociedad de su tiempo. Su influencia llegó a todos los rincones de Europa.

En Francia el renacimiento literario tuvo en Francisco Rabelais (1483-1553) uno de sus mejores protagonistas.

Era contemporáneo de Erasmo y recibió protección del rey Francisco I, gran enamorado de las artes y las letras, que había creado el Colegio de Francia. Rabelais era hombre muy agudo y culto, pero satírico implacable y persona de diversas ocupaciones, pues fue poeta, médico, monje y jurisconsulto.

Murió siendo párroco de Meudon. Su obra más conocida es la titulada El Gigante Gargantúa y su hijo Pantagruel, ambos grandes comilones y amantes de la buena vida.

En esta novela se burla de los defectos corrientes de su época, sin respetar siquiera los temas religiosos.

Contemporáneos de Rabelais fueron los hombres de «La Pléyade», entre los cuales estaba el poeta Pedro Ronsard (1525-1585), gran entusiasta de los clásicos. Montaigne (1533-1592) alcanzó celebridad al escribir Los Ensayos, una obra de crítica que contiene altos conceptos filosóficos.

En Alemania, el Renacimiento fue más tardío y coincidió con las convulsiones de la Reforma.

Un poeta, Hans Sachs, inmortalizado más tarde por Wagner, fue el autor de Los Maestros cantores, obra que se inspiró en los «minnensingers» medievales. Portugal, que se había lanzado a la gran aventura del descubrimiento del camino de las Indias por las rutas del Sur, tuvo también su gran poeta íntimamente ligado a las aventuras que vivió su país. La vida de Luis de Camoens (1524-1580) fue apasionante.

Perdió el ojo derecho peleando en África, fue a las Indias y naufragó, estuvo preso y, como todos los grandes genios, sufrió calamidades sin cuento hasta su muerte, que le encontró pobre y completamente ignorado.

Cuando su buque se hundió, Camoens, a costa de grandes apuros consiguió salvar su gran poema Os Lusiadas, es decir las hazañas de los portugueses en la conquista de la India. Sus principales protagonistas son Vasco de Gama y su protectora, la diosa Venus.

LA POLIFONÍA. La denominada «Ars Nova» trajo una gran libertad de formas musicales. Representaba dicho estilo una revolución en la música religiosa, pero fue pronto admitido en gracia a su belleza.

El canto a muchas voces y en polifonía, es decir, utilizando distintas líneas melódicas, alcanzó gran esplendor. Solía realizarse sin acompañamiento.

Su principal maestro fue Juan Pierluigi de Palestrina (1526- 1594). Su maestría era tanta que a pesar de estar casado fue nombrado cantor de la Capilla Sixtina del Vaticano por decisión personal del papa Julio III, ya que estaba prohibido que los seglares, y más si estaban casados, actuaran como cantores.

Años después Palestrina fue designado director de la famosa Capilla, y en tiempo del papa Marcelo III escribió una de sus famosas misas a él dedicadas. Aún no contaba treinta años de edad y a pesar de ello su vida fue azarosa debido a la envidia que muchos clérigos tenían de sus éxitos.

Finalmente murió pobre a los 72 años. Sin embargo, el reconocimiento posterior de la Iglesia ha sido notable, pues su cuerpo, por especial concesión, descansa en la basílica de San Pedro de Roma.

Casi contemporáneo de Palestrina vivió en España un gran músico: Tomás Luis de Victoria, autor de un oficio de difuntos dedicado a la emperatriz María, hermana de Felipe II, y numerosos motetes y composiciones de tipo religioso.

No podía faltar en los palacios renacentistas el cultivo de la música que durante la Edad Media había permanecido en las iglesias o bien como manifestación popular. Aparecen ahora los instrumentos de teclado como el clavicordio, el clave y la espinela que fueron precursores del piano.

La viola y el laúd, así como la vihuela en España, fueron también muy apreciados por sus dulces sonoridades.

Hasta el siglo XVII no debía llegar el predominio del violín. De esta época datan las composiciones breves y encomiásticas, denominadas «motete» y «madrigal». También se usó el «canon», o sea una composición que repite una melodía con distintas entradas y tonos.

El Preambulo de la Constitucion Nacional Explicado Objetivos

El Preámbulo de la Constitución Nacional Explicado

El preámbulo es una declaración realizada por los constituyentes, en la cual se fijan y precisan los grandes objetivos que se persiguen con la sanción de la Constitución.

La Ley Fundamental, además de establecer las principales pautas de organización dentro del Estado, constituye un amplio programa de gobierno. Se trata del programa destinado a perdurar el mayor lapso de tiempo posible, no del detallado plan que confeccionan los distintos gobiernos en ocasión de su paso por el poder.

Nuestro preámbulo comienza reivindicando el origen democrático de la carta magna. Son los representantes del pueblo quienes, reunidos en un Congreso, elaboran la Constitución. Toman como antecedentes los pactos que las provincias habían celebrado luego de la Independencia, con la finalidad de elaborar una Ley Fundamental para el país.

Los constituyentes se proponen organizar un país unido, que cuente con una justicia afianzada, donde reinen, por siempre, la paz y la libertad y se persiga el bienestar general de la población. Se expresa una política inmigratoria abierta y se invoca la protección divina como «fuente de toda razón y justicia». Estos enunciados, a pesar de que no componen el texto propio de la Constitución, conforman criterios básicos para su interpretación.

preambulo argentino

El Preámbulo
«El preámbulo de las constituciones políticas es el resumen, digámoslo así, de todas sus disposiciones, el objeto que éstas se proponen asegurar, y como una tesis que todos los parágrafos siguientes vienen a comprobar.

Todas las constituciones escritas y emanadas de a voluntad del pueblo, por medio de la ciencia de sus legisladores, llevan esta introducción; y cuando en la Asamblea Constituyente de 1848 en Francia se propuso la moción de suprimir todo preámbulo, M. Lamartine, en un elaborado discurso, hizo sentir la conveniencia y la necesidad de esta declaración previa de los objetos y fines de una constitución, para asegurar y fijar la inteligencia e interpretación de sus disposiciones, por aquella declaración de principios constitutivos y constituyentes, que dejan consignados el espíritu de los legisladores que la dictaron y los fines que se propusieron alcanzar.

El preámbulo de las Constituciones es, pues, no sólo parte de la ley fundamental, sino también la pauta y la piedra de toque para la resolución de todos los casos dudosos, conformando su interpretación y práctica con los fines para que fueron adoptadas las subsiguientes disposiciones y el espíritu que prevaleció en su adopción.»

«En cumplimiento de pactos preexistentes»
«Los dos parágrafos añadidos al preámbulo de la Constitución Argentina son de una alta importancia, y fijan con precisión el espíritu de muchas de las subsiguientes disposición es.

El primero establece como base que los Representantes del pueblo de la Confederación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias, obran en cumplimiento de pactos preexistentes.

Los Representantes se refirieron a ciertos pactos preexistentes entre las provincias, que no creyeron oportuno especificar; la frase abraza todos los pactos preexistentes que ponen límites a la voluntad nacional, a su territorio o sus relaciones en general con el resto del mundo.

Pertenecen a los convenios entre las provincias, relativos a la Constitución, el pacto celebrado en Santa Fe en 1831 entre las cuatro provincias litorales de los Ríos Paraná y de la Plata, como asimismo el Convenio de San Nicolás, que arregló las bases de la representación. El pacto litoral no contiene, propiamente hablan do,’si no disposiciones transitorias y el reconocimiento de la supremacía del Congreso Argentino para estatuir sobre las cuestión es de interés general, según se establece en las atribuciones del Congreso.

El convenio de San Nicolás, que declara vigente el primero, no estatuye tampoco otro principio subsistente que el que ya había dejado consignado el pacto federal, a, saber, que la Constitución Nacional sería bajo el sistema republicano, representativo, federal, añadiendo la prohibición a los gobiernos de las provincias de dar instrucciones especiales a sus Representantes en el Congreso; quedando así autorizados con toda clase de poderes para el desempeño de su misión. La forma de gobierno adoptada en la Constitución parte de esta base, es dada en cumplimiento de pactos preexistentes».

‘Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino»
«Tal declaración importa una invitación hecha a todos los hombres del mundo a venir a participar de las libertades que se les aseguran, una promesa de hacer efectivas esas libertades, y una indicación de que hay tierra disponible para los que quieran enrolarse en la futura familia argentina. En una palabra: la República Argentinas declara en estado de colonización, e incorpora en sus instituciones la expresión de este sentimiento, el deseo de verlo satisfecho y los medios seguros de verificarlo.

El elemento del orden de un país no es la coerción; son los intereses comprometidos. La despoblación y la falta de industria prohijan las revueltas: poblad y cread intereses. Haced que el comercio penetre por todas partes, que mil empresas se inicien, que millones de capitales estén esperando sus productos, y crearéis un millón de sostenedores del orden.»

Domingo Faustino Sarmiento Comentarios de la Constitución

La Bondad Humana Ser Bondadoso con Mis Semejante Virtud

La Bondad Humana – Ser Bondadoso 

valores humanos sinceridad generocidad paciencia

Ser bondadosos perfecciona el espíritu de una persona, porque sabe dar y darse sin miedos a verse defraudado, dando apoyo y entusiasmo a todos los que lo rodean. Muchas veces el concepto de bondad se confunde con el de debilidad, a nadie le gusta ser «el buenito» de la oficina, de quien todo el mundo se aprovecha.

Sin embargo, Bondad es exactamente lo contrario, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques, para convertirlos en mansedumbre.

bondad humana

Supone una inclinación a hacer el bien, con una comprensión profunda de la personas y sus necesidades, siempre paciente y con animo equilibrado. Este valor desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer, en su justa medida, a todas las personas en todo momento.

Ahora podemos preguntarnos ¿En qué momentos nos alejamos de una actitud bondadosa? Esto se aprecia en aquellas actitudes agresivas, cuando adoptamos malos modales o formas de hablar un tanto soberbias utilizando palabras altisonantes, con la razón de nuestra parte o sin ella.

También cuando adoptamos una actitud indiferente ante las preocupaciones o inquietudes que tienen los demás, juzgándolas de poca importancia o como producto de la falta de entendimiento y habilidad para resolver problemas.

¡Qué equivocados estamos al considerarnos superiores! Al hacerlo, nos convertimos en seres realmente incapaces de escuchar con interés y tratar con amabilidad a todos los que acuden a nosotros buscando un consejo o una solución.

De manera equivocada, nuestro ego puede regocijarse cuando alguien comete un error a pesar de las advertencias, casi saboreando aquellas palabras de: “no quiero decir te lo dije, pero …. te lo dije!” empecinados en poner “el dedo en la llaga”, insistiendo en demostrar la sabiduría de nuestros consejos…. estas actitudes están de más, porque la persona que cometió el error, ya tiene suficiente con haberlo reconocido y quizá en ese momento esta afrontando las consecuencias.

La bondad no busca las causas sino que comprende las circunstancias que han puesto a esa persona en la situación actual, sin esperar explicaciones ni justificación, procurando encontrar los medios para que no ocurra nuevamente. A su vez, tiene tendencia a ver lo bueno de los demás, no por haberlo comprobado, sino porque evita tener “prejuicios” con respecto a las actitudes de los demás, es capaz de «sentir» de alguna manera lo que otros sienten, haciéndose solidario al ofrecer soluciones.

Debemos aclarar algunas cuestiones antes de proseguir: una persona con el ánimo de «exaltar» su bondad, puede destacar constantemente «lo bueno que ha sido», «todo lo que ha hecho por su familia», «cuánto se ha preocupado por los demás», eso no es ser bondadoso.

Al tomar este tipo de actitudes corremos el peligro de volvernos egoístas, la bondad es generosidad, no esperar nada a cambio. No necesitamos hacer propaganda de nuestra bondad, porque entonces pierde su valor y su esencia. El hacernos pasar por incomprendidos a costa de mostrar lo malos e injustos que son los demás, denota un gran egoísmo. Debemos entender que la bondad no tiene medida, es desinteresada, por lo que jamás espera retribución. Nuestro actuar debe ir acompañado de un verdadero deseo de servir, evitando hacer las cosas para quedar bien… para que se hable bien de nosotros.

Pero tampoco ser bondadoso implica ser blando, condescendiente con las injusticias o indiferente ante la conducta de los que nos rodean. Por el contrario, el bondadoso es una persona que continua siendo enérgica y exigente sin dejar de ser comprensiva y amable. Del mismo modo, jamás responde con insultos y desprecio ante quienes así lo tratan, por el dominio que tiene sobre su persona, procura comportarse educadamente a pesar del ambiente adverso.

El valor de la bondad resulta más que un simple ofrecimiento de cosas materiales a aquellas personas que se encuentran viviendo en condiciones precarias. Para fomentar este valor en nuestra vida podemos considerar que debemos:

Sonreír siempre.

 Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias  Tratar a los demás como quisiéramos que nos trataran: con amabilidad, educación y respeto.  Corresponder a la confianza y buena fe que se deposita en nosotros.

 Ante la necesidad de llamar fuertemente la atención (a los hijos, un subalterno, etc.), hacer a un lado el disgusto, la molestia y el deseo de hacer sentir mal al interesado: buscar con nuestra actitud su mejora y aprendizaje.

 Visitar a nuestros amigos: especialmente a los que están enfermos, los que sufren un fracaso económico o aquellos que se ven afectados en sus relaciones familiares.  Procurar dar ayuda a los menesterosos, sea con trabajo o económicamente.  Servir desinteresadamente.

Como al principio manifestamos, la bondad perfecciona a la persona que lo asume como un valor importante en su vida, porque sus palabras están llenas de aliento y entusiasmo, facilitando la comunicación amable y sencilla; da sin temor a verse defraudado; y sobre todo, tiene la capacidad de comprender y ayudar a los demás olvidándose de sí mismo.

Los 5 principios
Hay que tener en cuenta que los grandes cambios se gestan de los cambios pequeños. Por eso, podes intentar poner en práctica actitudes positivas que muestren ese toque de asertividad del que te hablamos. Cada día, durante una semana, practica alguna de estas iniciativas; al cabo del primer mes, vas a notar los cambios.

1. Sembrá semillas de bondad. Cada vez que sonreís a la cajera del supermercado, escuchas con atención a un amigo, das las gracias o tratas a un extraño con cortesía y respeto, estás emitiendo energía positiva. Esta energía provoca una impresión en la otra persona que, a su vez, pasará y contagiará a las decenas de personas con las que se encuentre en su camino. Así, estos gestos positivos tendrán un efecto multiplicador que, en última instancia, te volverá a vos mismo acrecentado.

2. Coopera con todos por igual. Todos somos lo suficientemente inteligentes como para tratar bien a la gente importante que nos rodea cada día de nuestras vidas, como los vecinos, nuestros jefes y hasta los compañeros de trabajo. Sin embargo, no siempre nos preocupamos por un extraño al que no volveremos a ver.

Cambia tu postura y comenzá a tratar a todas las personas con las que te vas encontrando como si fueran las más importantes del mundo, porque lo son. Si no para nosotros, sí para alguien; y si no lo son hoy, pueden serlo mañana.

3. Tener la conciencia tranquila. Aunque no vuelvas a ver a la persona a la que trataste mal ni nadie más sepa de tus actitudes o tu mal comportamiento, vos sí sos consciente. Por eso, esta sensación estará en tu mente y en tu corazón cada vez que trates de convencer a alguien de que puede confiar en vos. Como te estás traicionando a vos mismo, será difícil que puedas creer en una persona o en una relación.

4. Busca convencer en vez de vencer.Cambia tu switch interior y decile a los demás en qué estás a favor en lugar de en qué estás en contra. Hace el ejercicio de reconducir las conversaciones hacia tu terreno, por ejemplo, en vez de decir en forma autoritaria «¡cerra la ventana!», podes reemplazarlo por «¿no hace un poco de frío?».

De este modo, formulas una pregunta que la gente puede responder, además de convertir el hecho de cerrar la ventana en una idea compartida, también, por la otra parte. Esta esuna de las mejores formas de conseguir que se acepten tus propias ideas.

5. Escucha tu voz interior. Cuando entablamos una relación con alguien, una voz interior nos dice «es una buena persona» o «no confío en ella». ¿Cómo podemos hacer tales juicios al instante? Porque somos capaces de detectar señales no verbales. Presta atención al lenguaje corporal: brazos y piernas sin cruzar, inclinación de la cabeza para demostrar que te interesa lo que te cuentan y palmas abiertas para indicar franqueza y receptividad.


Demostrar que vas por la vida en son de paz es la mejor forma de plantarte ante los demás desde un costado solidario y apacible. La bondad, entonces, será una realidad contagiosa, productiva y generadora de buenos sentimientos.

EL VALOR DE LA BONDAD

Fuente Consultada: Revista Psicología (+) N°25

Biografia Dante Alighieri Poeta Italiano Cronologia y Obra Literaria

Biografía Dante Alighieri
Poeta Italiano Cronología y Obra Literaria

Dante no sólo es uno de los mayores poetas de que pueda galardonarse la Humanidad.

Es el hombre dotado de la fuerza sobrenatural de penetración capaz de hacerla testigo consciente del fin de un mundo: el medieval, dominado por las ideas religiosas de la Iglesia y el Imperio.

Su Divina Comedia, el poema inimitable en que «han puesto sus manos el cielo y la tierra», es, en efecto, el testamento intelectual, moral y religioso
del siglo XIII.

Dante parece convertirse en el dominador de dos mundos, cuyo espíritu distinto pudo abarcar gracias a su personalidad vehemente e indomable, su inmensa formación intelectual, su sensibilidad poética, su imaginación viva y penetrante, y la fulguración mística de su alma.

 Biografia Dante Alighieri poeta italiano

BIOGRAFÍA INTRODUCTORIA: No son muchos los datos que se conocen de la vida del gran poeta italiano Dante Alighieri, y respecto a algunos de ellos a veces resulta difícil separar los hechos históricos de las múltiples leyendas que rodean su figura. 

Nacido en Florencia en 1265, pertenecía a una familia noble venida a menos y partidaria de los güelfos. 

Dante fue el gran renovador de la lengua y la poesía italianas.

En las postrimerías del siglo XIII abandonó el latín en beneficio del italiano como vehículo de expresión literaria.

La apuesta del florentino por el lenguaje popular -o lengua vulgata- tuvo un efecto fundamental: su obra, cuya máximo exponente es la Divina Comedia, llegó a un público más amplio y participativo, en una época en la que el latín dominaba la cultura.

Probablemente, cursó estudios de filosofía y retórica, y trabó amistad con Guido Cavalcanti y otros poetas del dolce stü nuovo.

Su amor por Beatriz Portinari y el desconsuelo que le produjo su temprana muerte quedaron plasmados, en forma de relato poético, en la Vita Nuova, obra eminentemente juvenil, al igual que otras composiciones agrupadas más tarde en las Rime.

En fecha desconocida, contrajo matrimonio con Gemma Donati, con la que tuvo varios hijos.

A partir de 1295, Dante participó activamente en las controversias políticas de la época oponiéndose a las directrices teocráticas del papa Bonifacio VIII, actitud por la cual, tras diversas vicisitudes, fue condenado a la hoguera.

El poeta inició entonces un doloroso exilio que duró el resto de su vida y le llevó a Verona, Lunigiana, Lucca y otras poblaciones italianas, siempre en busca de protector.

Hacia 1307 empezó a componer la Commedia –más tarde calificada de Divina—, su obra más importante y una de las cimas de la literatura universal.

Escribió también un tratado en prosa sobre el saber medieval (Convivio), un compendio de sus ideas políticas (Monarchia) y una obra en latín sobre la importancia de la lengua vulgar (De vulgare ehquentia).

En 1318 se instaló en Ravena, ciudad en la que murió tres años más tarde.

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FICHA BIOGRAFICA

•  Nació en junio del año 1265, en Florencia (Italia), en el seno de una familia de comerciantes.

• En su infancia comenzó a escribir poemas y canciones.

• A los nueve años conoció a Beatriz Portinari, la mujer a quien más tarde amó y que inspiró sus obras más importantes.

• Participó en la vida política de Florencia y en 1289 formó parte del ejército güelfo (partido que apoyaba el poder del papado) que combatió contra los gibelinos (partido que defendía la autoridad imperial).

• Luego de morir Beatriz, en 1290, se casó con Gemma di Manetto Donati, con quien tuvo cuatro hijos.

• Por sus actividades políticas fue desterrado durante dos años de Florencia, le fue impuesta una multa y recibió la amenaza de ser ejecutado si regresaba a la ciudad.

• Vivió su exilio en Verona y en otras V ciudades del norte de Italia y, entre 1307 y 1309, en París.

• En ese período cambió sus ideas políticas y apoyó la unificación de Europa
bajo el gobierno de un emperador.

• Escribió varios textos defendiendo el uso del italiano como lengua literaria.

• En 1316 rechazó el ofrecimiento que le hizo la ciudad de Florencia para que regresara.

• Entre 1317 y 1321 escribió su obra maestra «La Divina Comedia», que recién se publicó en 1472.

•  Murió en Ravena, el 14 de setiembre de 1321.

La Divina Comedia es la obra más importante escrita por Dante. En ella describe su viaje imaginario a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.

En los dos primeros de estos mundos es guiado por el poeta Virgilio y en el último lo acompaña su amada Beatriz. Para llegar al mayor número posible de lectores, el poeta florentino escribió el poema en italiano y no en latín, como se acostumbraba entonces.

La obra resume el pensamiento político, científico y filosófico de su época y fue traducida a mas de ventiochco idiomas.

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COMPLETA BIOGRAFIA:

(Florencia, 8 mayo 1265 – Ravena, 13 septiembre 1321).

Uno de los más grandes poetas italianos del siglo XIV y una de las primeras figuras de la literatura mundial. Contemporáneo de Francesco Petrarca y Giovani Boccaccio.

Nace en el seno de una noble familia florentina.

Quedó huérfano a temprana edad, haciéndose cargo de el Brumetto Latini, célebre profesor y secretario de la República de Florencia.

Desde joven aprendió el arte de trovar y adquirió una gran cultura teológica y de los saberes científicos y morales de su época.

Dante Alighieri

Apenas cumplidos nueve años, conoce a la niña Beatriz Portinari, cuya figura le queda grabada en el alma, profesándole un amor ideal y apasionado que, tras la muerte de la joven en 1291 se convirtió en una veneración mística.

Beatriz fue para Dante la musa inspiradora de todos sus pensamientos y su amor inmortal.

Estudió a los grandes poetas latinos, principalmente a Virgilio, de quien se dice aprendió el estilo que más tarde le daría fama.

Estudió en las Universidades de Bolonia y Padua.

Sirvió a su patria como soldado en las guerras florentinas.

En 1291 publicó su Vida Nueva, obra lírica de auténtica calidad poética, cuya figura central es Beatriz, y que fue considerada el anuncio de su inmortal epopeya.

Esta obra, junto con sus Canzoni le dieron la fama. Se distinguió notablemente en la batalla de Campaldino, donde fueron derrotados los gibelinos, y asistió al sitio de Caprona.

Se casDante Alighieri, Escritor Renacentistaó con Gemma de Manetto Donati, matrimonio acordado en 1277, con quien tuvo varios hijos.

A finales del siglo Xlll se dedica a los negocios públicos; habló en los comicios y desempeñó misiones en las Repúblicas, Estados vecinos y Corte Pontificia; liberó a varios ciudadanos devolviéndoles a su patria, y en París finalizó el tratado entre Francia y Toscana.

Es en esta ciudad donde obtuvo el título de bachiller e hizo los estudios pertinentes para doctorarse en teología, pero sin llegar a obtener el título.

Florencia estaba dividida en dos bandos irreconciliables -los güelfos y los gibelinos- la ciudad-estado cayó en el vértigo de las luchas civiles.

Los güelfos eran partidarios de la Iglesia y los gibelinos, del emperador Federico II.

Su objetivo era el mismo: dominar Florencia. Dante, que unía a su condición de literato una marcada personalidad de hombre público -ocupó algunos cargos en el gobierno florentino-, fue uno de los principales damnificados por esta situación.

Tras la victoria de la facción güelfa, debida, en gran parte, al intervencionismo del papa Bonifacio VIII en las querellas internas florentinas, Dante cayó en desgracia.

Pese a ser un firme defensor del partido güelfo, su facción más radical -los llamados negros- desencadenó una salvaje depuración en el seno del ala moderada, formada por los blancos.

El poeta, un blanco convencido, fue degradado públicamente bajo la acusación de «actividades antipapales y malversación de fondos públicos».

Se lo condenó al destierro y, luego, en rebeldía, a muerte.

Los odios políticos que desgarraban a Florencia empujaron a Dante a un exilio que se prolongó durante 20 años. Jamás pudo regresar a su ciudad natal

Siendo miembro del partido de los blancos (güelfos), fue acusado por el partido opuesto, los negros, a la derrota de los primeros, de haber vendido la justicia y haber recibido dinero contra las leyes, siendo condenado a la pena del fuego, acusación que recibió durante su estancia en Roma.

Un año más tarde, los desterrados crearon en Arezzo un gobierno compuesto de un poder deliberante o Consejo de los Doce, y de un poder ejecutivo o Consejo Secreto.

Dante abandona Roma y se une a los suyos, entrando a formar parte del Consejo de los Doce.

Tras un intento de entrar en la ciudad de Roma, fracasan y Dante busca refugio en Verona en 1305, donde compone su tratado filosófico Il Convivio, y otro sobre la lengua vulgar: Vulgari Eloquentia.

En 1306 vive en Padua y a finales de este año sirve como embajador a Franceschino Malaspina, dedicando a su hijo mayor el poema <<El Purgatorio>> y en 1310 redacta el tratado De Monarchia Mundi.

CARACTERÍSTICAS DE SU OBRA LITERARIA

1

2

Usó el italiano como
lengua de expresión literaria
Compiló el saber medieval
en su Divina Comedia

3

4

Su descripción del Cielo y
el Infierno aún sorprende
Dante es un clásico de la
literatura  universal

5

6

 La temprana muerte de su amada
Beatriz I marcó su obra
Sufrió el exilio y murió sin poder
regresar a Florencia

No pudiendo volver a su patria, en 1313 le conceden asilo en Rávena donde vivirá hasta el fin de sus días. En esta ciudad Dante intenta fundar una escuela literaria y es aquí donde termina su trilogía.

Fue acusado de herejía y es entonces cuando compone El Credo de su fe, con paráfrasis de los Salmos.

Explicación del Argumento de la Divina Comedia

UNA NUEVA POESÍA A mediados del siglo XIII, Europa asistió al nacimiento de la poesía trovadoresca, un nuevo género de tipo cortesano cuyo tema principal era el amor.

La poesía trovadoresca llegó a la región de Toscana (Italia) a finales del siglo XIII e influyó decisivamente en los autores florentinos.

Pero, al ser una ciudad-estado, Florencia no tenía una clase cortesana o aristocrática, así que los temas tratados por sus poetas fueron más cercanos a la reflexión y a la metafísica que al idealismo.

Pronto, Dante asumió esos principios.

Su obra principal es la Comedia, calificada más tarde de Divina, poema alegórico en 100 cantos y de una belleza inigualable.

Escrita en tercetos endecasilabos, en ella se expone la epopeya del alma humana, que es el hombre (Dante); éste es hallado por Virgilio, símbolo de la poesía, quien le hace visitar el Infierno y el Purgatorio y, en las puertas del Paraíso, es recogido por Beatriz, o la sabiduría cristiana, quien le llevará hasta el más alto cielo, donde por último San Bernardo le permite alcanzar la contemplación de Dios.

Composición alegórica, fue muy imitada por los poetas españoles y traducida a todos los idiomas. Se puede decir que esta obra creó la lengua italiana.

Hacia el Paraíso: La Divina Comedia es la narración del Viaje imaginario de Dante desde la selva en la que se encuentra perdido –el pecado- hacia el Paraíso –la redención– .

Pero antes de franquear las puertas del Edén, Dante, guiado por el alma del poeta Virgilio –que simboliza la razón-, debe cubrir un largo camino de perfección que se inicia en las profundidades de los “círculos del infierno –repleto de pecadores que penan terribles castigos-, pasa por el purgatorio –el lugar donde se limpian los pecados– y que culmina en el Paraíso.

En ese lugar, la visión mística de Dios representa la salvación eterna.

Jueves Santo: Pese a la carga simbólica que late en sus páginas, Dante quiso ubicar la Divina Comedia en un plano físico y temporal concreto.

La fantástica travesía del protagonista comienza al anochecer del jueves Santo, el 7 de abril de 1300, día en que se conmemora la Ultima Cena.

La unión entre recorrido físico y espiritual es un constante en la obra.

El bien y el mal: esquema moral: El mal y los que participan de el tienen un destino seguro: el infierno.

Dante encuentra a Lucifer en el Noveno Circulo del Infierno, con tres recintos reservados a las tres clases de traidores: a la propia sangre o parientes, a la patria y a sus propios huéspedes.

Lucifer esta devorando, con sus tres bocas, a judas, Bruto y Casio.

Beatriz y los beatos son la encarnación del bien y van contestando a Dante todas las preguntas que afectan a su alma y dificultan su camino.

Ya en el Paraíso, y tras erigirse la Virgen en el punto más luminoso de toda la descripción, Dante contempla directamente a Dios,  legando a la cumbre de la experiencia mística y al conocimiento completo.

La belleza de este encuentro condensa la división trascendente del pensamiento medieval.

El uno y el tres: Los NÚMEROS uno y tres tienen especial significado para el catolicismo, ya que Dios es  Uno y el Tres simboliza la Santísima Trinidad.

Por ello, la Divina Comedia se estructura en un solo poema, dividido en tres canticas con 33 cantos cada uno y las estrofas son tercetos encadenados.

Además, los círculos del Infierno son nueve, múltiplo de tres.

CRONOLOGÍA:

30-5-1265: Dante Alighieri nace en la ciudad de Florencia.

1274: Conoce a Beatriz, quien será su gran amor.

1285: Beatriz se casa con el florentino Simona del Bardi.

1289: Lucha, con los güelfos en la batalla de Campaldino.

1290: Duro golpe: su amada Beatriz muere a los 25 años.

1291: El poeta se casa con Gemma di Manetto Donati.

1294: Termina la Vita Nuova, una de sus primeras obras.

1295-1296: Este periodo marca el inicio de sus actividades públicas.

1296-1297: Es elegido miembro del Consejo de la Republica de Florencia.

1300: Embajador de San Gimignano. Apoya a los güelfos.

1301: Luchas civiles en Florencia entre güelfos y gibelinos.  El papa Bonifacio VIII toma el control de la ciudad.

1302: Dante es condenado a multa, expropiación y exilio.  Es advertido de que será ejecutado si regresa.

1302-1303: Dante comienza su exilio en la ciudad de Ravena.

1304-1307: Escribe De Vulgari Elocuencia.  Viaja por el norte de Italia.

1310-1314: Escribe la Monarchia.  Fracasa su vuelta a Florencia.

1313: Muere su idolatrado Enrique VII de Luxemburgo.

1315: Reanuncia a la amnistía concedida por Florencia.  Condenado nuevamente en Florencia por rebeldía.

1319-1320: Escribe las Eglogae, de temática campestre y bucólica.

1321: Termina la Divina Comedia, tras 17 años de trabajo.

14-9-1321: A los 56 años, Dante muere en Ravena (Italia). 

SIGLO XXI: ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO

Juan Pablo II desarmó la iconografía del infierno al definirlo como un estado del alma.

DE LA DIVINA COMEDIA NO PUEDE  decirse que sea un poemario del género de terror.

Pero el término dantesco quedo como sinónimo de pavor, aunque este significado sea una desviación del sentido integral.

Del viaje imaginario del poeta florentino Dante Alighieri por el infierno, el Purgatorio y el Paraíso solo parece tener un gran valor el lugar del tormento eterno, que desde Quevedo hasta Voltaire fue dibujado con imágenes espantosas.

El teólogo capuchino Martín von Cochem llego a fijar la altura de las llamas del infierno y estableció que Dios soplaba el fuego con su aliento.

Por otra parte, muchos catecismos del siglo XX abundaron en el tono apocalíptico, consiguiendo atemorizar a cristianos de buena fe.

En realidad, en su obra, Dante había establecido una especie de topografía del alma. Eso seria –a grandes rasgos- lo dantesco.

El autor estructura al infierno en círculos cada vez más profundos según la gravedad del pecado cometido.

De la misma manera, los “peldaños” del Purgatorio remiten a diversas inclinaciones pecaminosas y el cielo o Paraíso, a las diferentes virtudes.

Estas visiones dantescas fueron desarmadas por Juan Pablo II durante cuatro audiencias papales realizadas en julio de 1999.

El valor de esas regiones, que habían sido tenidas por eternas durante siglos, empezó a cambiar cuando el Pontífice estableció un nuevo “mapa” de la vida de ultratumba.

Del Cielo, el Papa dijo que “no es una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios”.

Del infierno explico que “mas que un lugar, es una situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios”.

CURIOSIDADES:

LE PUSO OTRO TITULO
Por extraño que parezca, Dante no tituló Divina Comedia a su obra principal, sino simplemente Comedía –con acentuación griega- Los contemporáneos de Dante la conocieron así, con ese título.

Luego, a mediados del siglo XIV, Giovanni Boccaccio la llamó «Divina» porque le parecía una obra inspirada por Dios.

¿QUE HAY DE COMEDIA?
Mucha gente se pregunta por qué Dante llamó «Comedia» a un libro tan serio, ascético y religioso.

No es que le divirtiera enviar al Infierno a contemporáneos suyos -aunque lo hizo-, sino que para Dante la comedia era «lo que empezaba mal y acababa bien».

Así, él empezó en el Infierno y termina en el Paraíso; además, inició su viaje literario en el pecado y lo finalizó en estado de gracia.

Ver: Esquema del Paraiso de Dante

TRAIDORES
Dante expresó en su Divina Comedia una especial inquinia hacia quienes habían cometido una traición.

Los traidores merecían el cuarto recinto del Noveno Círculo del Infierno, donde ubicó a Judas iscariote –entregó a Cristo– y a Bruto y Casio -a quienes castigó por el asesinato de Julio César-.

RENCOR
A la muerte de Dante (1321), Florencia intentó salvar el error que había cometido exiliando al poeta y solicitó a la ciudad de Ravena sus restos mortales.

La sorpresa fue mayúscula cuando, al abrir la tumba, sólo encontraron unas pocas cenizas y una corona de laurel.

Cinco siglos después, en 1865, se encontraron los restos de Dante en una caja de madera, tras la pared del claustro de la iglesia de San Francisco.

En una nota fechada en 1677, el prior explicaba que los restos del poeta habían sido escondidos allí porque el papa León X quería desenterrarlos y esparcirlos por el viento como castigo por la publicación del tratado La Monarchia.

PIRÁMIDE DE MÁRMOL
En 1398, Florencia proyectó conservar en su catedral de Santa María del Fiori a sus hijos más famosos: entre ellos, Petrarca, Boccaccio y Dante.

Aunque los restos de Dante permanecen en Ravena, Florencia mantiene un homenaje postumo a su hijo ausente: una pirámide de mármol blanco, realizada por el escultor Canova, con la inscripción Onorate l’altissimo poeta («Honor al altísimo poeta»).

LA DIVINA COMEDIA:: Estando Dante exiliado en otros países por problemas políticos adquirió una rica experiencia que luego volcó en la elaboración de su obra magna, la Comedia, que después se llamó Divina, debido a la presencia de la voluntad de Dios.

Esta obra inmortal, es un poema en el que se reflejan las costumbres y las creencias de la época, con un propósito esclarecedor y didáctico a la vez.

En él, Dante se refiere a la suerte de las almas después de la muerte,en un viaje imaginario al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, acompañado por Virgilio y su amada Beatriz.

Ver: Esquema del Purgatorio

La Divina Comedia es un resumen de todas las ciencias y de todos los conocimientos de la época, es un cuadro magnífico donde el autor expone la doctrina católica y describe el Infierno y el Cielo, tal como él los concebía.

En su tiempo fue una obra popular, a tal punto que en el siglo XIV se crearon cátedras en las universidades de Bolonia y Florencia para el análisis y comentario de su contenido.

La historia que Dante narra en La divina comedia es la siguiente: el jueves santo del año 1300, el poeta se perdió en un bosque frondoso y se encontró con que un leopardo, un león y un lobo le cerraban el paso.

Ya se daba por muerto cuando una figura blanca apareció entre los árboles.

Era Virgilio, el poeta y filósofo latino, enviado por la Virgen María y por Beatriz, quien desde el reino de los cielos protegía al hombre a quien verdaderamente había amado.

Virgilio se llevó a Dante a visitar el purgatorio y el infierno.

Juntos bajaron hasta lo más profundo del infierno, donde se hallaba Lucifer en el hielo eterno, rodeado de los más terribles pecadores, traidores y mentirosos, de todos aquellos que llegaron a la fama y al éxito por el camino del engaño.

Pero antes de llegar a este horrible lugar, por el camino Dante se encontró a todos los que de una manera u otra habían desempeñado un papel en la historia de su amada ciudad.

Emperadores, papas, caballeros altivos y usureros malhumorados; estaban todos allí, condenados al castigo eterno o esperando el día de la liberación en el que pudieran dejar el purgatorio para subir al cielo.

La historia es muy curiosa, y el libro es una recopilación de hechos, sentimientos, temores y plegarias de la gente del siglo XV.

Por encima de todo ello se mueve la sombra del solitario exiliado florentino, acompañado permanentemente de un sentimiento de desesperación. Pero, atención, que, cuando el triste poeta de la Edad Media atravesaba las puertas de la muerte, la vida empezaba para el niño que sería el primer hombre del Renacimiento.

Era Francesco Petrarca, hijo del notario de la pequeña ciudad de Arezzo.

Esta obra dolorosa, que sólo fue terminada tres años antes de la muerte del proscrito, resume su vida, su saber, su teología, su filosofía. En sus cien cantos, Dante recogió toda la ciencia de su tiempo, mezclando astrología e influencias místicas, cosmología, geología y astronomía.

Adoptó la filosofía de Santo Tomás de Aquino, pero sin fidelidad servil: ¡el santo se hubiera estremecido al ver tantos Papas lanzados al infierno!.

El gigantesco poema está divido en tres partes: el Infierno, que representa al hombre pasando a través del pecado, con su sufrimiento y su desesperación: el Purgatorio, que muestra su purificación por la fe; el Paraíso, en el que vemos su redención por la revelación divina y el amor.

Desde que apareció esta obra, Italia ha venido reverenciando en Dante al creador de su lengua; Petrarca y Boccaccio se inspiraron en su arte, y toda Europa vibró con la historia del exiliado que visitó el infierno, regresó, y nunca conoció la sonrisa.

AMPLIACIÓN DE LA BIOGRAFÍA ANTERIOR:

Dante Alighieri nació en Florencia, dentro de una familia noble, en 1265.

Estudió teología en la Universidad de París y medicina en la de Bolonia.

También cultivó las bellas artes y aprendió, con bastante perfección, la música y la pintura. Si bien, en un principio, por razones de familia, militó en el partido güelfo, se alistó posteriormente con los gibelinos.

Las luchas políticas en que se vio envuelto hicieron que fuera desterrado de Florencia y luego sentenciado a ser quemado vivo.

Aunque esta pena no llegó a aplicarse, no pudo volver a su patria y se vio obligado a deambular de ciudad en ciudad, con lo que adquirió una rica experiencia que luego volcó en la elaboración de su obra magna, la Comedia, que después se llamó Divina, debido a la presencia de la voluntad de Dios.

Esta obra inmortal, es un poema en el que se reflejan las costumbres y las creencias de la época, con un propósito esclarecedor y didáctico a la vez.

En él, Dante se refiere a Ja suerte de las almas después de la muerte, en un viaje imaginario al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, acompañado por Virgilio y su amada Beatriz.

La Divina Comedia es un resumen de todas las ciencias y de todos los conocimientos de la época, es un cuadro magnífico donde el autor expone la doctrina católica y describe el Infierno y el Cielo, tal como él los concebía.

En su tiempo fue una obra popular, a tal punto que en el siglo XIV se crearon cátedras en las universidades de Bolonia y Florencia para el análisis y comentario de su contenido.

Dante escribió, además, otras obras, entre las que se destacan el tratado De la monarquía, en el que propone un gobierno universal; y el Banquete, donde, a manera de los diálogos de Platón, expone sus ideas sobre diversos temas.

Falleció en Ravena en 1321.

Su espíritu ejerció gran influencia en los creadores del siglo siguiente, como es el caso de Miguel Ángel, a través áe\ Juicio Final, pintado en la Capilla Sixtina. en el Vaticano.

Dante, hijo de un abogado florentino de la familia de los Alighieri, que vio la luz por primera vez en 1265.

Dante Alighieri creció en la ciudad de sus antepasados, mientras Giotto pintaba escenas de la vida de san Francisco de Asís en las paredes de la basílica de la Santa Cruz.

Pero, cuando iba a la escuela, sus ojos asustados a menudo topaban con charcos de sangre provocados por la terrible guerra que mantenían los güelfos y los gibelinos, los partidarios del Papa y los partidarios del emperador, respectivamente.

Al hacerse mayor, Dante entró en las filas de los güelfos porque su padre lo era, de la misma manera que hoy un joven acostumbra a ser de derechas o de izquierdas porque sus padres lo son.

Sin embargo, al cabo de unos años, Dante se dio cuenta de que, si Italia no se unía bajo el mando de un solo jefe, el país amenazaba con derrumbarse, víctima de las envidias de un millar de pequeñas ciudades.

Entonces se hizo gibelino.

Buscó ayuda más allá de los Alpes. Esperaba que un emperador poderoso llegase a restablecer la unidad y el orden.

Pero esperó en vano.

En el año 1302, los gibelinos fueron expulsados de Florencia.

Desde aquel momento hasta el día de su muerte, que le llegó en 1321 en Rávena, Dante fue un vagabundo que comía gracias a la caridad de hombres ricos cuyos nombres hubieran caído en el más profundo olvido si no hubiera sido porque fueron amables con el poeta.

Durante aquellos muchos años de exilio, Dante se vio impulsado a justificarse y a justificar las acciones que había llevado a cabo en su época de líder político en Florencia y los días que había pasado caminando a orillas del río Arno, con la esperanza de ver a la encantadora Beatriz Portinari, que murió siendo esposa de otro hombre, doce años antes de la expulsión de los gibelinos.

Su carrera política fue un fracaso.

Sirvió a su ciudad natal fielmente, pero lo acusaron de apropiación de fondos públicos y el tribunal lo condenó a ser quemado vivo en la hoguera si volvía a Florencia.

Para exculparse ante sus contemporáneos y ante sí mismo,

Dante creó un mundo imaginario y describió con gran detalle las circunstancias en las que había sido derrotado, la avaricia, la lujuria y el odio que habían convertido a su querida Italia en un campo de batalla donde mercenarios desaprensivos defendían los intereses de tiranos pérfidos y egoístas.

La historia que Dante narra en La divina comedia es la siguiente: el jueves santo del año 1300, el poeta se perdió en un bosque frondoso y se encontró con que un leopardo, un león y un lobo le cerraban el paso.

Ya se daba por muerto cuando una figura blanca apareció entre los árboles.

Era Virgilio, el poeta y filósofo latino, enviado por la Virgen María y por Beatriz, quien desde el reino de los cielos protegía al hombre a quien verdaderamente había amado. Virgilio se llevó a Dante a visitar el purgatorio y el infierno.

Juntos bajaron hasta lo más profundo del infierno, donde se hallaba Lucifer en el hielo eterno, rodeado de los más terribles pecadores, traidores y mentirosos, de todos aquellos que llegaron a la fama y al éxito por el camino del engaño.

Pero antes de llegar a este horrible lugar, por el camino Dante se encontró a todos los que de una manera u otra habían desempeñado un papel en la historia de su amada ciudad.

Emperadores, papas, caballeros altivos y usureros malhumorados; estaban todos allí, condenados al castigo eterno o esperando el día de la liberación en el que pudieran dejar el purgatorio para subir al cielo.

La historia es muy curiosa, y el libro es una recopilación de hechos, sentimientos, temores y plegarias de la gente del siglo XIII.

Por encima de todo ello se mueve la sombra del solitario exiliado florentino, acompañado permanentemente de un sentimiento de desesperación.

Pero, atención, que, cuando el triste poeta de la Edad Media atravesaba las puertas de la muerte, la vida empezaba para el niño que sería el primer hombre del Renacimiento.