El Romanticismo en la Música Compositores y Obras Opera Italiana



CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA MÚSICA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo. El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

COMPOSITORES MUSICA DEL RENACIMIENTO:

1-Ludwig Van Beethoven

2-Franz Schubert 

3-Federico Chopin

4-Richatd Wagner

5-Giuseppe Verdi

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas. El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento. (Ampliar sobre este concepto)

LA MÚSICA ROMÁNTICA: Un movimiento que tanta preponderancia daba a la emoción debía traducirse, forzosamente, en la aparición de grandes obras musicales como, en efecto, así fue.

La figura cumbre es la de Luis van Beethoven (1770-1827), que no puede clasificarse propiamente dentro de ningún estilo determinado porque se trata de un genio único, sólo comparable a Bach. Aunque nació en el siglo XVIII, la mayor parte de su labor corresponde al XIX y representa un paso o un estadio entre el Clasicismo y el Romanticismo.

Luis van Beethoven

Luwing van Beethoven (1770-1827)

Los inicios del Romanticismo están marcados por la figura de un músico excepcional: Ludwig Van Beethoven en (1770-1827). Nació en Bonn; fue un hombre interesado por la ciencia y aficionado a la lectura; acogió con entusiasmo las ideas de la Revolución Francesa y mantuvo siempre una actitud de libertad artística. Su exigencia de no servir a nadie ni a otro interés que el de la música, ejerció una influencia fundamental no sólo en los músicos, sino sobre los demás artistas.Su obra comenzó siendo clasicista (Sonata para pian Op 28), pero pronto evolucionó a una expresión más subjetiva (sinfonías Quinta, Sexta, Séptima, marinos de cuerda Op 59). A partir de 1815 y cuando ya estaba aquejado de sordera, escribió sus obras más sublimes y abstractas.

Había nacido en Bonn, pero a los veintidós años se trasladó a Viena, donde fue discípulo de Haydn, que ejerció sobre él gran influencia, patentizada en la Primera Sinfonía, de corte netamente clásico. En la Sonata Patética, escrita en 1799, se manifiesta ya el comienzo de su período romántico. En su fase de creación personal se vio obligado a ampliar la orquesta y a dar a sus obras una dimensión desconocida hasta el momento.

A principios de siglo, Beethoven advirtió que perdía la facultad de oir y llegó un momento en que se encerró en su propio mundo y se convirtió en un ser huraño e insociable, al verse imposibilitado de escuchar las melodías que su espíritu creaba.

Fue un hombre desafortunado en su vida sentimental. No tuvo amores y fue rechazado varias veces. Sin embargo, escribió las deliciosas páginas de Para Elisa y Claro de luna, así como la sonata llamada Appassionata. Su amor a la Naturaleza se muestra en la Sexta Sinfonía, llamada también Pastoral. En 1822 terminó su Misa Solemnis, y en 1824 la Novena Sinfonía, la más grandiosa de todas, que concluye con el canto triunfal de la Oda a la Alegría, basada en un poema de Schiller; cruel paradoja para un hombre a quien la vida le negó la felicidad de una pasión sentimental.

El Romanticismo, que popularizó los famosos «Lieder», se halla representado en Alemania y Austria por insignes figuras como la del vienes Franz Schubert (1797-1828), cuya existencia fue penosa y muy humilde y de quien aún escuchamos con delectación el Ave María, la Serenata, el Quinteto de la trucha, El rey de Thule y otras muchas composiciones, entre las que destaca la Sinfonía en sí menor o Inacabada.



Franz Schubert

Franz Schubert (1797-1828)

Roberto Schumann (1810-1856) era natural de Zwickau (Sajonia); pero, menos sentimental y expansivo que Schubert, su música acusa esta influencia. Fue un gran pianista, y la mayoría de sus obras están escritas para que este instrumento tenga una total preponderancia.

Félix Mendelssohn (1809-1847) era natural de Hambusgo. Fue un músico elegante cuyas composiciones son de una gran claridad y belleza. De entre sus obras destacan: El sueño de una noche de verano, Sinfonía escocesa y La gruta de Fingal, compuestas durante su larga permanencia en la Gran Bretaña. Sus Romanzas sin Palabras son la expresión delicada de un auténtico poeta.

Federico Chopin (1810-1849) era polaco y sintió en su alma toda la tragedia de su tierra mártir. Sus Polonesas revelan un acendrado patriotismo, y sus Nocturnos, Preludios, Baladas e Impromptus nos muestran al hombre de alma exquisita, hipersensible y, al mismo tiempo, al virtuoso intérprete. Son conocidos sus amores con la escritora George Sand, que en cierto momento de su vida encontraron en la Cartuja de Palma de Mallorca el lugar apropiado para manifestarse. La enfermedad del siglo le llevó prematuramente a la tumba.

Federico Chopin

Federico Chopin (1810-1849)

Con Federico Chopin (1810-1849), el piano romántico alcanzó su mayor importancia. Chopin escribió para dicho instrumento prácticamente toda su obra, en la que el lenguaje armónico se hace enormemente rtco y revolucionario.

WAGNER Y BRAHMS. La figura de Ricardo Wagner (1813-1883), exaltada por el nacionalismo alemán, no es comparable a Beethoven, a pesar de la grandiosidad de sus obras. Wagner fue un revolucionario y un pensador, un hombre que quiso fundir la leyenda, la poesía, la acción dramática y la música en un espectáculo total: el drama musical alemán.

Ricardo Wagner músico

Ricardo Wagner (1813-1883)

Con Richard Wagner (1813-1883) la ópera aspira a convertirse en una obra de arte total. Sus características principales serán: basarse en libretos escritos por él mismo (en los que exalta la lengua y la mitología alemanas), subordinar la melodía a la expresividad del texto, enriquecer la orquesta con nuevos timbres, armonías y cromatismo y la creación del leiv motiv (motivo musical que caracteriza a los principales personajes, los anuncia y describe) como idea unitaria de la obra. Además del Buque Fantasma, Tanhauser y Lchengrin, sus óperas más famosas son El anillo de los nibelungos (en cuatro partes), Tristán e Isolda, Los  maestros cantores de Nuremberg y Parsifal.

Para lograrlo, resucitó las viejas leyendas del Oro del Rin, de los Nibelungos, de las Valkirias, etcétera, y les dio forma con una orquestación en que la grandiosidad era el denominador común de los conjuntos que lograba crear.

El Teatro de Bayreuth, inaugurado en 1876, fue y sigue siendo el centro de la ópera wagneriana, y que incluso en la actualidad es lugar de cita de los wagnerianos enfervorizados. De su numerosa producción destacan Parsifal, Lohengrín, Tannhauser, Tristan e Isolda, Los maestros cantores, así como el ciclo legendario de El anillo de los Nibelungos, antes apuntado.

Juan Brahms (1833-1897) fue un hombre sencillo; natural de Hamburgo, habitó en la capital de Austria durante muchos años. Su música no es puramente romántica, sino que en él se da una síntesis de entre esta tendencia y el clasicismo. Escribió numerosas sinfonías y otras obras menores, entre las que destacan varias canciones, como la célebre Buenas noches.

Sería labor interminable citar a todos los grandes músicos del Romanticismo. En Francia destaca Berlioz (1803-1869) y en Hungría Franz Liszt (1811-1886), excelente pianista, autor de numerosos poemas sinfónicos y rapsodias. Franz Liszt es considerado otro gran genio del piano romántico, del que fue además gran virtuoso.



La música rusa empieza a darse a conocer a partir de Miguel Glinka (1804-1857), y más adelante con el grupo llamado «de los cinco»: Balakirev, Borodin, Cui, Musorgsky y Rimski-Korsakov que se inspiró en la tradición musical eslava.

Especialmente conocidas son las siguientes composiciones: El Príncipe Igor y En las estepas del Asia Central, de Borodin; Boris Gudonov y Kovantchina, de Mussorgsky, y Capricho español, Scherezade y La ciudad invisible de Kitege, de Rimski-Korsakov.

Cierra esta sinfonía de músicos rusos uno que, a pesar de conocer el grupo «de los cinco», quiso mantenerse al margen y no cultivó la música propiamente eslava como los anteriores, sino que inició una aproximación a Occidente: Tchaikovsky (1840-1893). Ya no es posible clasificar a éste como romántico, sino como realista. Su obra cumbre es la Sinfonía Patética.

LA ÓPERA ITALIANA. La espectacularidad y fantasía propias del Romanticismo, forzosamente debían influir en un arte tan plástico como la ópera, fusión del teatro y la música.

Los alemanes, que ya habían intentado cultivar dicho género con Haydn, tuvieron en Carlos M. von Weber (1876-1826) un buen representante. La ópera de este compositor que tuvo mayor resonancia fue Der Freischützer, o sea El cazador furtivo, en la que Weber dio rienda suelta a su lirismo.

La gran revolución operística en Alemania se debe a Wagner, como ya hemos dicho, pues él supo aunar el espíritu romántico con el nacionalismo germano cada vez más fuerte.

Pero donde la ópera debía desarrollarse y aleanzar mayor esplendor fue en Italia. La calidad y número de su producción es tan grande que incluso en la actualidad las óperas italianas constituyen el repertorio casi exclusivo de los principales teatros líricos del mundo.

Gioacchino Rossini (1792-1868) fue un hombre que supo vivir. Durante cerca de veinte años trabajó para producir unas cuarenta obras. Luego, dejó de componer y se dispuso a saborear el éxito que le proporcionaron El barbero de Sevilla, que inmortalizó a Fígaro, Semíramis y Guillermo Tell, tema muy grato al espíritu romántico.

Vicenzo Bellini (1802-1835) quien no vivió tantos años como Rossini, también escribió diversas óperas, entre ellas La sonámbula, Norma y Los puritanos.

Gaetano Donizetti (1797-1848) alcanzó en vida un éxito extraordinario con Elixir de amor, Lucia de Lammermoor, La favorita y Don Pasquale.



El coloso de la ópera italiana fue Giuseppe Verdi (1813-1901), cuya producción es considerabilísima y cosecha todavía un éxito indiscutible. Cuando se inauguró el Canal de Suez se le encargó una ópera basada en el tiempo de los faraones y que ensalzara las glorias del antiguo Egipto.

Giuseppe Verdi musico italiano

Giuseppe Verdi (1813-1901)

El otro gran operista fue Giuseppe Verdi (1813-1901). Llenó todo el siglo con su música dramática y nacionalista (Nabuco, I Lombardi), incluso cLaramente política (Rigoletto, El trovador, La Traviata), obras estas en las que alcanza la perfección de su lenguaje. Su riqueza melódica (opuesta al sistema de Wagner) le convierte en uno de los. grandes operistas de todos los tiempos. Sus últimas obras (Aida, Otello y Falstaff) culminan con una obra instrumental, el Réquiem, que compuso al final de su vida.

Entonces escribió Aida, que se estrenó en El Cairo ante la presencia de Napoleón III. Son especialmente famosos los coros de Nabuco, el dramatismo de Otello, las arias de Rigoletto, el vals de La traviata y el humorismo desplegado en Falstaff, por citar sólo los fragmentos más populares de su producción. Verdi, que cuidaba en extremo la parte musical de sus obras, apenas concedía importancia al libreto, que en algunas de sus producciones es francamente inferior a la parte musical.

Durante esta época, Italia abandona casi por completo la música instrumental para dedicarse de lleno a la ópera en la que se mostró maestra indiscutible.

La tase del Romanticismo tardío esta representada por los magníficos Heder de Hugo Wolf (1860-1903) y el sintonismo renovador de Johannes Brahms (1833-1897). También fueron grandes sinfonistas Antón Bruckner (1824-1896) y César Franck (1822-1890).

Por último hay que destacar un movimiento importante que se extiende desde principios hasta finales de siglo: el nacionalismo ruso. Sus músicos más importantes fueron Mihail Glinka (1804-1857), Borodin {1833-1887), Mussorgski (1839-1881) Mily Balakirev (1836-1910) y Rimski-Korsakov (1844-1908).
Relacionado con los anteriores se encuentra el gran compositor Peter Tchaikovski (1840-1893), autor de seis sinfonías, óperas y músicas para ballets.

Otros autores nacionalistas fueron Bedrich Smetana (1824-1884), Antón Dvorak (1841-1904), Edward Grieg (1843-1907), Leos Janacek (1854-1928) v Jean Sibelius (1865-1957).

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Literatura

Ver: Concepto de  Romanticismo

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

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