El Romanticismo en la Literatura y Arte Características Resumen



ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA LITERATURA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo.

El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

GRANDES AUTORES DEL ROMANTICISMO:

1-Víctor Hugo

2-Wolfgang von Goethe

3-Thomas Carlyle

4-Los Hermanos Grimm

5-Alejandro Dumas

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas.

El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento.

Los primeros románticos deben situarse a fines del siglo XVIII donde  ya  se estaba formando este nuevo movimiento intelectual para desafiar las ideas de la Ilustración.

Aunque algunos historiadores han sostenido que el romanticismo era más un «estado de ánimo» que un movimiento, revolucionó la pintura, la literatura y la música en la primera mitad del siglo XIX.

Durante la primera mitad del siglo XIX se consolida este movimiento  romanticista caracterizada por el espíritu de rebeldía, la valoración de la naturaleza y la supremacía de la imaginación sobre la razón. Se puso de moda la novela histórica.

La poesía expreso de  sentimientos exaltados. El teatro rompió con las normas clásicas. Entre los escritores románticos destacan el alemán Goethe, los ingleses lord Byron y Walter Scott y el francés Víctor Hugo.

Víctor Hugo

Escritor Romántico Víctor Hugo

Se puede decir que frente a aquel estado racional, que en el siglo XVIII la ilustración había enseñado y difundido como método para llegar a la verdad, nace el romanticismo como un movimiento indomable e impetuoso, exaltando al hombre, a la naturaleza y belleza como manera de expresar ese espíritu de rebeldía , de liberación y autonomía, que acaparó todas las áreas del pensamiento humano y se materializó a través de la creación artística, en la literatura, la música y el arte,  durante medio siglo.



Fue una reacción contra la preferencia de la razón durante la Ilustración en la búsqueda de la verdad.

Si bien los románticos, especialmente los iniciales, de ningún modo menospreciaban la razón, trataban de balancear su uso acentuando la importancia de la intuición, el sentimiento, la emoción y la imaginación como fuentes de conocimiento.

Como lo expresara un romántico alemán: «Fue mi corazón el que me aconsejó hacerlo, y mi corazón no puede equivocarse».

El Romanticismo, fue un movimiento intelectual surgido en Europa a partir de la finalización de las guerras napoleónicas (1815). Se opuso al pensamiento basado en la razón y a la búsqueda de la objetividad en opiniones o juicios. La irracionalidad romántica sostuvo que los grandes pensamientos se originan en el corazón, exaltando así el valor de la sensibilidad individual como modo de interpretar el mundo.

CARACTERÍSTICAS: El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

Un importante modelo romántico fue la trágica figura en Las cuitas del joven Werther, una novela del gran escritor alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832), quien rechazó más tarde el romanticismo a favor del clasicismo.

Wolfgang von Goethe

Wolfgang von Goethe

Werther era un personaje romántico que buscaba la libertad para realizarse. Incomprendido y rechazado por la sociedad, seguía creyendo en su propia valía por medio de sus sentimientos más íntimos, pero su profundo amor por una joven que no le amaba lo condujo finalmente a cometer suicidio.

A raíz de Las cuitas del joven Werther, de Goethe, aparecieron numerosas novelas y obras de teatro cuyos argumentos giraban en torno de jóvenes doncellas trágicamente sacadas del curso de sus vidas a temprana edad (veintitrés años era la más común), por enfermedad (comúnmente la tuberculosis, en ese tiempo extendido padecimiento que solía ser mortal), para dolor e infortunio de sus enamorados.

La característica importante del romanticismo era el indivial interés por los rasgos peculiares de cada persona.

El deseo de los románticos de seguir sus más íntimos impulsos los llevaba a rebelarse contra las convenciones de la clase media. El cabello largo, las barbas y la vestimenta escandalosamente anticonvencionales servían para reforzar el individualismo que los jóvenes románticos trataban de expresar.



El sentimiento y el individualismo llegaron juntos con la importancia que los románticos otorgaban a lo heroico.

El héroe romántico era el genio solitario, listo para desafiar al mundo y sacrificar su vida por una gran causa.

Sin embargo, en manos del escritor británico Thomas Carlyle (1795-1881), el héroe romántico no se destruía a sí mismo en protestas ineficaces contra la sociedad, sino que la transformaba.

Thomas Carlyle

Thomas Carlyle (1795-1881)

En sus obras históricas, Carlyle hacía hincapié en que los acontecimientos de la historia eran determinados, en su mayor parte, por las hazañas de tales héroes.

Muchos románticos creían que los estados y las sociedades, como los organismos individuales, evolucionaban a través del tiempo y que cada pueblo tenía un Geist o espíritu que lo hacía único.

Esta perspectiva inspiró a los románticos a estudiar historia, pues veían en ésta una forma de entender cómo una nacionalidad era lo que era.

Esta inclinación histórica se manifestó en muchas formas. En Alemania, los hermanos Grimm recopilaron y publicaron cuentos de hadas locales, como lo hizo Hans Christian Andersen en Dinamarca.

El renacimiento de la arquitectura gótica medieval dejó la campiña europea sembrada de castillos y ciudades seudomedievales pobladas de catedrales, ayuntamientos, edificios parlamentarios y hasta estaciones de ferrocarril en grandioso estilo neogótico.

Los Hermanos Grimm

Los Hermanos Grimm

La literatura también reflejó esta conciencia histórica. Las novelas de Walter Scott (1771-1832) se convirtieron en éxitos europeos de librería en la primera mitad del siglo XIX. Ivanhoe, en la que Scott trató de evocar el choque entre los caballeros sajones y normandos en la Inglterra medieval, se convirtió en una de sus obras más populares.

En el continente, Alejandro Dumas (1802-1870) conquistó igualmente fama por sus evocaciones históricas. La más famosa fue Los tres Mosqueteros, con su vivido retrato de los aventureros arrogantes de la Francia del siglo XVII.



Alejandro Dumas

Alejandro Dumas

«El romanticismo fue estimulado por el casi descubrimiento de la Edad Media a fines del siglo XVIII. Con sorpresa descubrieron que sus antepasados habían construido castillos y catedrales que no tenían nada que envidiar a las obras de los griegos. Parecían querer abandonar la superficie del suelo para lanzarse a lo alto, rompían con todas las leyes y cánones convencionales para conformarse a una inspiración individual, mística y romántica. Por esto el escenario preferido de los románticos son las catedrales y los castillos.»

LA LITERATURA ROMÁNTICA INGLESA Y FRANCESA. George Gordon, más conocido por su título de Lord Byron (1788-1824), es el prototipo del romántico. Viajó mucho, sufrió e hizo sufrir, y su exaltación por la libertad y el idealismo le llevó a marcharse a Grecia para ayudar a los helenos a luchar contra Turquía.

Murió en Missolongui, una aldea que se hizo célebre por las matanzas que en ella realizaron los turcos. Su fama fue extraordinaria en Europa. Su principal poema es Childe Harold y no pudo sustraerse a la atracción del mito hondamente romántico de la figura de Don Juan a la que dedicó un poema.

Otro poeta inglés famoso fue Shelley (1792-1822), autor de la elegía Adonais, escrita en recuerdo de la muerte de Keats (1795-1821), otro poeta inglés que murió tuberculoso en Roma, y autor de un poema titulado Endimion. En cambio, Walter Scott (1771-1832) era hombre creyente y poco amigo de aventuras personales.

Escribió algunas novelas en las que exalta el heroísmo de los escoceses que vivieron en la Edad Media. Muy conocidas son Ivanhoe, Quintín Durward, Rob Roy, etc.

En Francia, una de las primeras figuras del Romanticismo fue Francisco Renato de Chateaubriand (1768-1848), que estuvo en Inglaterra huyendo del dominio de Napoleón, y volvió a Francia cuando se restauró la monarquía. Su principal obra es El Genio del Cristianismo, destinada a combatir la propaganda antirreligiosa de la época.

El movimiento romántico produjo en Francia gran número de figuras: Alfonso de Lamartine (1790-1869), autor de los libros de poesías titulados Meditaciones: Alfredo de Vigny (1797-1863), noble, y hombre muy pesimista, que vivió casi siempre recluido en su castillo.

Escribió, entre otros poemas, Los destinos y El diario de un poeta. De Alfredo de Musset (1810-1857) se recuerda su pasión por la escritora George Sand, y su poema Noches.

La figura más notable de esta época, en Francia, es Víctor Hugo (1802-1885). Hijo de un general de Napoleón consiguió triunfar después de la caída de la Restauración. Se convirtió en una gloria nacional, incluso en vida. Como poeta escribió Orientales, Baladas, Odas, etc., pero es más conocido como novelista; su drama Hernani entusiasmó a los románticos.

Sin embargo, su celebridad se la proporcionaron, entre otras, las novelas Nuestra Señora de París y Los Miserables, ambas muy divulgadas.

Contemporáneo del anterior fue Alejandro Dumas (1803-1870). Era un hombre alto y fuerte, amigo de los placeres, que en su vejez tuvo que ser auxiliado económicamente por su hijo a pesar de haber ganado muchísimo dinero, pues fue autor de 157 novelas entre las que se recuerdan Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

También fue autor de varios dramas, entre ellos Enrique III, y Antony. Su hijo, llamado también Alejandro (1824-1895), escribió la conocida novela La dama de las camelias, expresión acabada del gusto romántico.

EL ROMANTICISMO ALEMÁN. Su fundación se debe propiamente a un filósofo más que a un literato, Johann Herder, pero las figuras cumbres fueron Schiller y Goethe.

Juan Cristóbal Federico Schiller (1759-1805) fue un hombre del siglo XVIII, pero su obra merece ser clasificada entre los románticos. Como poeta escribió El canto de la campana, pero se entusiasmó pronto por los temas históricos en los que el héroe o la heroína llenan toda la acción.

Así, escribió las obras dramáticas Los bandidos, Wallenstein, La doncella de Orleans, Guillermo Tell, etc., cuyo solo enunciado demuestran la tendencia del escritor.

Juan Wolfgang Goethe (1749-1832) era un caballero acomodado, hijo de un consejero imperial. El desahogo económico en que vivió le dejó libre de toda preocupación monetaria. Viajó mucho y se enamoró de Italia, en especial de Venecia.

En su joventud fue uno de los componentes del movimiento «Sturm und Drang», citado al hablar del siglo XVIII. Entonces escribió su Goetz von Berlichingen.

Pero su aportación máxima ha sido el Fausto, que consta de once mil versos y explica la leyenda del hombre que vendió su alma al diablo a cambio de eterna juventud. Es un poema filosófico de gran perfección literaria.

Goethe fue un poeta lírico muy notable y al mismo tiempo un científico interesado por los estudios de Óptica y Biología. Se cuenta que, después de publicarse su novela Weriher, en París aumentó de forma considerable el número de suicidas.

En esta obra se relata el amor imposible del joven Werther por Carlota. Al casarse ésta con su prometido, la desesperación de Werther le empujó al suicidio. Su influencia en la juventud de la época fue grandiosa.

EL ROMANTICISMO EN OTROS PAÍSES.
En Italia apareció la novela Los novios, debida a Alejandro Manzoni (1785-1873), historia de dos desdichados prometidos. La tristeza insondable de Silvio Pellico (1788-1854) le llevó a escribir el poema Mis prisiones y la tragedia Francesca de Rimini.

En Polonia, Adán Misckiewicz (1798-1855) compuso un poema en doce cantos titulado Pan Tadeux. En Rusia, el Romanticismo se encarnó en la figura de Alejandro Puschkin (1799-1837), cuya vida terminó en un duelo. Escribió Eugenio Oneguin y Boris Gudonov, entre otras obras. Nicolás Gogol (1809-1852) fue el precursor de la novela realista que en Rusia daría las figuras cumbres de su literatura.

Fue el autor de Taras Bulba y Las almas muertas. En América, el Romanticismo tomó otro aspecto muy distinto del europeo. Merecen recordarse los poetas Hawthorne., Longfellow y Edgard Allan Poe (1809-1849). Este último alcanzó gran fama como novelista especializado en relatos terroríficos que hoy llamaríamos policíacos.

Es el autor de El escarabajo sagrado, Crimen en la calle Morgue, Aventuras de Arturo Gordon Pym, etc. Entre sus poesías destaca El cuervo. El alcoholismo le llevó prematuramente a la sepultura.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA. Este movimiento literario penetró en la Península Ibérica al regresar los exilados por el absolutismo de Fernando VII, y registra su máxima influencia a partir de 1835.

Las figuras representativas son numerosas y de dispar tendencia, pues en algunas lo romántico no impide la conservación de la tradición, mientras que en otras lleva implícita la idea revolucionaria y, a veces, francamente descreída.

En todos ellos, sin embargo, se da una mezcla de genio y bohemia. Es el tiempo en que la tristeza, el vino, los excesos de la vida y la fácil desesperación llevan en ocasiones al suicidio y, por tanto, a pintar con negras sombras la humana existencia.

En la imposibilidad de citar a todas las figuras destacadas, vamos a nombrar las más importantes.

José de Espronceda (1808-1842) se entregó a la política liberal, se enamoró perdidamente de una mujer llamada Teresa, a quien dedicó su Canto a Teresa, estuvo desterrado en Londres y en París, pero volvió a España donde ejerció algún cargo político.

Es el autor de El diablo mundo, Canción del pirata, Himno al Sol, El canto del cosaco, etc. Sus poesías líricas se consideran como d.e las mejores del romanticismo español.

El sevillano Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) es el autor de Rimas, poesías generalmente muy cortas, pero muy delicadas, y las conocidas Leyendas, escritas en prosa, que recogen narraciones reales que el escritor transformó a impulsos de su prodigiosa fantasía.

Casi todos los escritores de este período, si bien destacaron en otros géneros son esencialmente poetas, pues la mayoría de obras dramáticas están escritas en verso.

Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862) era un hombre equilibrado y digno. Destacó como dramaturgo en La viuda de Padilla, Aben Humeya y La conjuración de Venecia.

Ángel Saavedra, duque de Rivas (1797-1865), llegó a ministro de la Gobernación a pesar de haber sido en su juventud un gran revolucionario. Como poeta son conocidas Un castellano leal, El moro expósito, El faro de Malta y sus Romances históricos.

Su obra dramática más importante es Don Alvaro o la fuerza del sino, que parece una exaltación de la fatalidad.

Don Alvaro mata al padre de su prometida y, sucesivamente, por hechos que no puede evitar, a sus dos hermanos hasta que por fin aquélla muere a manos de su hermano. La obra termina con el suicidio de Don Alvaro.

Coetánea de la anterior es la famosísima obra titulada Don Juan Tenorio, cuyo argumento no es necesario explicar.

Su autor, José Zorrilla (1817-1893) fue un notable poeta y autor dramático que escribió, además, El zapatero y el Rey, Traidor, inconfeso y mártir, El puñal del godo, etc., todas ellas consideradas, por el propio autor, como tanto o más interesantes que su Tenorio. Sin embargo, la popularidad alcanzada por ésta ha superado la de cualquier otra obra teatral escrita en castellano.

Entre los prosistas románticos ninguno tan típico como Mariano José de Larra (1809-1837). Como hijo de su tiempo, se enamoró de una mujer con la cual el amor era imposible.

Al negarse ésta a prolongar las relaciones, Larra se suicidó. En el momento de darle sepultura, un muchacho se adelantó y recitó con gran emoción una poesía en honor a Larra. De este modo se dio a conocer Zorrilla.

 Mariano José de Larra

Mariano José de Larra (1809-1837)

Larra era un humorista fino y observador. Sus artículos El castellano viejo y Vuelva usted mañana, sátira de costumbres, tienen todavía validez en la actualidad. Escribió la novela El doncel de don Enrique el Doliente, y Maclas, un drama. Su fama también se la merece por sus artículos periodísticos, verdadera disección de la sociedad de su tiempo y de todas las épocas.

Los Amantes de Teruel es un drama debido a la pluma de Juan Eugenio de Hartzenbusch (1806-1880).

Como puede verse por esta somera, exposición de obras y autores, el Romanticismo literario amaba la tristeza, el dolor, la fatalidad, el sentimiento llevado hasta extremos patológicos y la exaltación de figuras en las cuales veía todas las virtudes. No olvidemos que el siglo pasado fue el siglo de la tuberculosis.

Son muchos los artistas que murieron de este mal, que acrecentaban con una vida desordenada y los abusos del alcohol. Entre las mujeres la anemia hacía grandes estragos, y como era admirada la figura delicada, casi inmaterial y espiritualizada, se producían innumerables muertes prematuras de las que muchas veces podía culparse a las corrientes literarias de la época, es decir, a lo que hoy llamaríamos la moda.

PRINCIPALES AUTORES DEL ESTILO ROMÁNTICO

1736-1796    James Macpherson    (I)
1749-1832    Johann W. Goethe    (A)
1757-1827    William Blake    (I)
1759-1805    Friedrich Schiller    (A)
1766-1817    Germaine de Staél    (F)
1767-1845    August W. von Schlegel    (A)
1768-1848    Rene de Chautebriand    (F)
1770-1843    Friedrich F. Hólderlin    (A)
1770-1850    William Wordsworth    (1)
1771-1832    Sir Walter Scott    (I)
1772-1801    Novalis    (A)
1772-1829    Friedrich von Schlegel    (A)
1772-1834    Samuel T. Coleridge    (I)
1773-1853    Johann Ludwig Tieck    (A)
1775-1817    Jane Austen    (I)
1777-1811    Heinrich von Kleist    (A)
1785-1863    jakob Grimrn    (A)
1785-1873    Alessandro Manzoni    (lt)
1786-1859    Wilhelm Grimrn    (A)
1787-1862    Francisco Martínez de la Rosa    (E)
1788-1824    Lord George Gordon Byron    (I)
1790-1869    Alphonse de Lamartine    (F)
1791-1865    Duque de Rivas    (E)
1792-1822    Percy B. Shelley    (I)
1795-1821    john Keats    (I)
1797-1863    Alfred de Vigny    (F)
1798-1837    Giacomo Leopardi    (lt)
1799-1837    Aleksander Pushkin    (R)
1802-1885    Víctor Hugo    (F)
1806-1880    Juan E. Hartzenbusch    (E)
1808-1842    ]osé de Espronceda    (E)
1808-1855    Gérard de Nerval    (F)
1809-1837    Mariano José de Larra    (E)
1809-1852    Nikolai Gogol    (R)
1810-1857    Alfred de Musset    (F)

I: Inglés, It: Italiano, F:Francés, E:Español, A:Alemán, R:Ruso

EL ROMANTICISMO EN EL ARTE.

El arte romántico en Europa no tuvo la coherencia de la literatura del mismo período. Confrontado a situaciones políticas y culturales muy diferentes, el romanticismo se manifestó en cada país de modos muy diversos.

Más que un movimiento, una corriente: La pintura romántica se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XIX en el continente europeo. Apareció en Alemania poco antes de la Revolución Francesa en torno de Goethe y del Círculo de lena, y encontró su apogeo en Francia durante la Restauración, en momentos en que ya había alcanzado solidez en Gran Bretaña.

De esta disparidad cronológica y cultural emergió, sin embargo, una voluntad común, encontrar un lugar de mayor exaltación que el ofrecido a esta generación y producir, sobre todo en Francia, una obra comprometida con la lucha por la libertad de los hombres, de los pueblos y, naturalmente, del arte mismo.

Villet le Duc fue un arquitecto francés tan enamorado del Medioevo que resucitó el estilo gótico, del mismo modo que el Renacimiento había resucitado lo clásico. La arquitectura del siglo XIX sufrió una profunda desorientación. Son rarísimos los edificios que puedan merecer el honor de figurar en una historia del Arte. A fines del mismo, la aparición del cemento y el acero se disponen a dar paso al funcionalismo y a las modernas formas, propias del siglo XIX.

La pintura está influida, naturalmente, por las ideas románticas. Así, David, del cual se habló al citar el Neoclásico, representa un periodo de transición, y lo mismo podría decirse de Ingres (1780-1867), mucho más influenciado por el Romanticismo.

El francés Delacroix (1798-1863) había vivido las luchas apasionadas de las revoluciones del 30 y del 48. Es célebre su Libertad guiando al pueblo, en el cual el contraste de colores y la fuerte luz crean una impresión muy viva.

Millet fue un pintor delicado, monótono, enamorado de la vida aldeana. Gustavo Doré, un notable dibujante, maestro de la luz y de las sombras.

Fue una época poco brillante que hoy nos parece un compás de espera ante el gran movimiento de renovación pictórica que llegó a fines de siglo, impulsado por el Realismo y el Naturalismo.

Una temática literaria: El romanticismo forjó una iconografía propia, basada en la literatura y en el exotismo de las nuevas fuentes de inspiración.

La fascinación que produjeron la Edad Media y lo fantástico en los artistas los llevó a explorar las obras de Dante, Shakespeare, Goethe, Walter Scott, Chateaubriand o Macpherson (autor de una superchería literaria publicada con el seudónimo de Ossian), así como los cuentos populares y las visiones de un Oriente cargado de erotismo.

La pintura histórica, el género más noble de la Academia, fue transformada poi este aporte, y al abordar también temas contemporáneo; borró las fronteras entre los géneros.

A las pintorescas escenas sentimentales de carácter histórico respondieron escenas de género cuyo; formatos y elocuencias erar los de las pinturas históricas Asimismo, el paisaje, alejadc de sus funciones mitológicas experimentó un desarrolle sin precedente: en Alemania, con la pintura simbolista de Caspar David Friedrich; er Gran Bretaña, con John Constable y William Turner, y er Francia, con los miembros de la escuela de Barbizon.

La consolidación de un lenguaje pictórico: Este gran cambio de géneros y motivos no estaría completo si no hubiese inducido una profunda metamorfosis en la concepción y en la función del arte, así como en el papel que desempeñaba el artista. Los nuevos medios pictóricos debían responder a estos nuevos dominios de la representación y a estos nuevos estímulos de la imaginación.

No es menor el mérito de Turner, Goya o Delacroix al haber sabido producir una pintura en la que la pasión de los sentimientos pasaba antes que todo por la reconquista de una gestualidad, el replanteamiento del colorido y la expresión de la intención artística.

Al forjar una práctica fundada en una visión personal, los grandes artistas del romanticismo transformaron el rol del artista. Este se convirtió en un profeta del mundo interior y fue investido de una misión de mediador. Pasó de ser un simple escribano para transformarse en una conciencia que manifestaba en sus obras su compromiso con el mundo, por sobre toda tiranía de una belleza ideal.

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Musica

Ver: Concepto de  Romanticismo

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

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