Darwin en la Patagonia

Biografia de Jean Baptiste de Lamarck Biologo Evolucionista

Biografía de Jean Baptiste de Lamarck – Trabajos Cientificos

En la historia de la biología y de la zoología, Jean Baptiste de Monet, caballero de Lamarck, ocupa un lugar de primera categoría.

Provisto de una inteligencia precisa y observadora, apta para encadenar los hechos en un proceso lógico, este gran naturalista francés no sólo descubrió el método de las «clases dicotómicas», con el cual se hizo posible la determinación de muchas especies, sino que puso orden en el mundo de los invertebrados, fijando en una sistemática coherente los hechos conocidos y otros que habían sido fruto de sus largos estudios zoológicos.

Jean Baptiste Lamarck Biologo

Pero, a mayor abundamiento, la fama mayor de Lamarck descansa en la formulación de las leyes de la evolución de las especies, relacionada con la ley de los caracteres adquiridos por herencia y la del desarrollo de los órganos según su nueva función.

En este sentido, Lamarck es el precursor y fundador de la doctrina del evolucionismo, predominante en las Ciencias Naturales a partir de mediados del siglo XIX.

Nació Lamarck en Bazentín, en la Picardía, el 1.° de agosto de 1744. Su padre era un propietario acomodado de la región.

El pequeño Jean Baptiste estudió en un colegio de jesuítas para hacerse sacerdote, pero sacudido por el entusiasmo militar, a los diecisiete años se alistó como voluntario en el ejército francés que luchaba en la guerra de los Siete Años.

Antes de terminar la contienda, pidió su licencia, y pasó a París para dedicarse al estudio de la medicina (1770), que compartió con el de la botánica y la meteorología. Después de ocho años de investigaciones y viajes publicó la Flora francesa, en cuya obra reveló su «clave dicotómica».

Habiendo adquirido gran popularidad, fué nombrado miembro de la Academia de Ciencias en 1779 y en 1781-1785 acompañó al hijo de Buffon en un viaje por Europa.

A su regreso fué nombrado para un cargo del Jardín del Rey, con un sueldo bastante escaso. En la reorganización de este centro en 1793, obtuvo una cátedra de insectos y gusanos, para los cuales él inventó el nombre de invertebrados.

A pesar de sus cincuenta años se dedicó con entusiasmo al estudio de estos seres. Al cabo de algún tiempo, en 1802, publicó su famoso Sistema de los animales sin vértebras, completado en 1809 por su Filosofía zoológica, y en 1815 por su Historia natural de los invertebrados.

Murió en París el 18 de diciembre de 1829. En sus últimos años le había aquejado una ceguera progresiva, que, por último, le había dejado sin vista.

Sus teorías no fueron aceptadas en su época a causa de la enemiga de Cuvier, el papa de los naturalistas de principios del Diecinueve. Pero luego, al formular Darwin su propia hipótesis evolucionista, cobraron formidable desarrollo.

fuente

Primeros Naturalistas Argentinos Obra Cientifica y Literaria

Ciencias Naturales en Argentina: Obra Cientifica de Ameghino y Moreno


Florentino Ameghino. — Vida ejemplar consagrada a los estudios y preocupaciones científicas y a la defensa de sus convicciones fue la de Florentino Ameghino (1853-1911), el primer sabio auténtico que haya contado la República Argentina.

De la escuela primaria de Lujan, su pueblo natal, pasó a la Escuela Normal de Preceptores, de Buenos Aires, en la que obtuvo el certificado de subpreceptor. Su curiosidad, que de niño lo había llevado a recoger caracoles fósiles en la barranca del río de su pueblo, lo impulsó, ya adolescente, a visitar frecuentemente el Museo y frecuentar su biblioteca.

La lectura de las obras del geólogo inglés Carlos Lyell decidió su vocación, naciendo en él el deseo de investigar el pasado del hombre en el Río de la Plata.

obra de ameghino florentino como cientifico argentino

En Mercedes, población en la que fue designado ayudante de la escuela elemental, emprendió el estudio del terreno y, cu sus frecuentes excursiones, recogió restos fósiles y objetos prehistóricos.

Formó así su primera colección, a cuyo estudio y sistematización se dedicó siguiendo el libro de Lyell titulado The Geological Evidence of the antiquity of man, del que poseía una traducción al francés. Fruto de estos años de formación autodidáctica fueron La antigüedad del hombre en el Plata, que comenzó a escribir en 1875, y el primero de sus tra bajos científicos publicados en el «Journal de Zoologie«, un estudio sobre el hombre cuaternario de la Pampa.

En 1878 viajó a Europa, con el fin de asistir al Congreso Internacional de Ciencias Antropológicas, que se reunió en París. Su permanencia en el viejo mundo fue importante para su futura actividad científica.

Durante tres años siguió cursos, visitó museos, trató a sabios con los cuales desde años antes mantenía correspondencia, preparó memorias para congresos científicos y efectuó publicaciones en la «Revue d’Anthropologie«.

En Europa publicó La antigüedad del hombre en el Plata y, en colaboración con Paul Gervais, Los mamíferos fósiles de la América Meridional.

Regresó a su patria consagrado por la opinión de los naturalistas más distinguidos del mundo, encontrándose que, por haberse excedido en la licencia que le concedieron, había sido dejado cesante de su cargo de ayudante de la escuela de Mercedes.

Para poder vivir instaló una pequeña librería, a la cual dio el nombre de «Librería del Clyptodón«, y continuó sus estudios orientándose francamente hacia la paleontología y revelando sus ideas evolucionistas. En ese modesto local escribió Filogenia, su obra maestra, que pudo publicar en 1884 merced a la ayuda que le prestara el Dr. Estanislao S. Zeballos.

Ese año, la Academia de Ciencias de Córdoba le encargó el dictado de la cátedra de Zoología. Su permanencia en dicha ciudad la aprovechó para continuar sus investigaciones.

En 1886 fue designado subdirector del Museo de La Plata y encargado de la sección paleontológica. Pero sus funciones duraron poco tiempo, ya que fue exonerado del cargo. Quedó, sin embargo, en La Plata, donde volvió a instalarse con una librería.

Estos años fueron fecundos para su carrera científica. Publicó los dos volúmenes de Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina y con Eduardo Holmberg, Carlos Spegazzini y Juan B. Ambrosetti inició en 1891 la publicación de la Revista Argentina de Historia Natural, de la que sólo aparecieron seis números.

En 1902 fue designado profesor de mineralogía y geología en la Universidad de La Plata, y a la muerte de Carlos Berg el ministro Joaquín V. González lo nombró director del Museo de Buenos Aires, a cuyo frente estuvo hasta su muerte.

Como lo ha señalado Ángel Cabrera, en la producción de Ameghino es posible distinguir dos aspectos: por un lado, su obra descriptiva, la labor del paleontólogo; por otro, la exposición de las teorías, cuyo conjunto forma el verdadero fondo de toda su actividad científica.

Su obra descriptiva fue enorme; a ella debe la paleontología argentina el conocimiento de la mayoría de las especies de vertebrados extinguidos. Su construcción doctrinaria, fruto de sus observaciones, estudios y descubrimientos, tuvo como punto de partida su investigación del origen del hombre americano.

Su tesis de que el territorio argentino fue la cuna de la especie humana originó grandes discusiones entre los hombres de ciencia. Se le censuró la insuficiencia de sus métodos y de sus datos estatigráficos, pero siempre se le reconoció —en el extranjero— su autoridad científica, su laboriosidad y la contribución de su doctrina al progreso de la ciencia.

En su patria, en cambio, todo el mundo lo discutió, hasta los hombres de ciencia. El sabio Burmeister, porque desde su posición creacionista, no podía aceptar las doctrinas evolucionistas defendidas por Ameghino.

La Sociedad Científica Argentina, que rechazó sus monografías, porque sus ideas eran «contrarias a las emitidas hasta hoy por los geólogos eminentes» y por su originalidad, ya que enfocaban cuestiones «aun no resueltas por ningún observador concienzudo».

Las obras de Ameghino, verdaderos monumentos de la ciencia contemporánea, le aseguran con toda justicia el título de sabio que no le negaron los hombres de ciencia del extranjero. Es que Ameghino fue, como expresa Lugones, «un sabio a la manera de Darwin y de Cuvier, uno de esos ejemplares prototipos cuya aparición demuestra la superior aptitud vital del pueblo donde se efectúa. Y como argentino, pertenece a la especie de Sarmiento: vale decir, la de los fundadores hercúleos, en quienes el poder genial corre parejo con lo inmenso de la obra».

Francisco P. Moreno. La vocación de naturalista llevó a Francisco P. Moreno (1856-1919) a realizar investigaciones en vastas y desoladas regiones del territorio argentino, vinculándose, por sus preocupaciones científicas, a los dominios de la geología, la paleontología y la antropología.
En 1873 efectuó su primera excursión a Río Negro.

En esa época —escribió— «las fronteras del sud de Buenos Aires y de Mendoza tenían, como partes extremas, el Azul, en la Provincia de Buenos Aires; Río Cuarto, en la de Córdoba; Villa Mercedes, en San Luis, y San Rafael, en Mendoza. Bahía Blanca era un punto aislado y había peligro de muerte en cruzar desde allí al Azul o Tandil».

Moreno no sólo describió las bellezas de la Patagonia; también formuló hipótesis científicas. «La región austral —sostuvo— aparece como el resto de un gran continente hoy sumergido, donde han vivido y evolucionado seres desde tiempos geológicos muy remotos».

perito moreno so ubra en el sur argentino

Patagonia y Tierra del Fuego son restos de ese continente austral en que aparecieron y se desarrollaron animales que aún viven en América meridional, Nueva Zelandia, Australia, África, etc. De ahí su afirmación de que en aquel centro de dispersión de organismos vertebrados e invertebrados se inició el desarrollo humano, de donde partió para extenderse sobre el globo.

Nuevos viajes al Sud, realizados en los años siguientes, le permitieron explorar la región argentina de los lagos y llegar hasta Punta Arenas y reunir una colección de arqueología, paleontología y antropología de más de quince mil piezas, la cual donó a la provincia de Buenos Aires para que creara un museo antropológico y arqueológico.

Los estudios científicos de Moreno le valieron la designación de miembro de las principales sociedades científicas de Inglaterra, Francia, Suecia, Noruega y Estados Unidos.

Pero su nombre se vincula en nuestro país al Museo de La Plata, que fundara en 1884, y a su actuación como perito en la cuestión de límites con la República de Chile.

El Museo de La Plata, que se formó con el aporte de sus colecciones y la donación de su biblioteca particular, fue por obra de Moreno un centro de intensa actividad científica.

A los seis años de su fundación, el Museo inició la publicación de sus Anales y de la Revista del Museo, en la que publicaron trabajos los naturalistas que colaboraron en la obra de Moreno: el geólogo Cari Buckhardt, el ictiólogo Fernando Lahille, el botánico Nicolás Alboff, el antropólogo Roberto Lehman-Nitsche, a los que se añadieron los estudiosos formados junto a él, como el entomólogo Carlos Bruch y el antropólogo Luis María Torres.

En 1874 Moreno inició sus publicaciones científicas con un estudio titulado Description des cimetiéres et paraderos préhistoriques de Patagonia y una memoria Sur des restes d’industrie humaine préhistorique dans la République Argentine. A sus libros Apuntes sobre tierras australes y Viaje a la Patagonia septentrional siguieron numerosos trabajos que se destacan por su valor descriptivo y por contener importantes materiales que sirvieron de base para efectuar nuevos estudios.

Es indudable que Francisco P. Moreno fue superado por especialistas de mayor capacidad, pero también es indiscutible que «fue un hombre de valor extraordinario en los orígenes de la ciencia argentina; un verdadero maestro, de esos que necesitan las culturas nacientes, por su entusiasmo contagioso, su inquieta curiosidad y su energía creadora.

La pasión, la actividad y los métodos que otros ponían al servicio de la política, él los puso al servicio de la ciencia».

Ver: Vida del Naturalista Juan B. Ambrosetti

Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Juego Para Aprender Nombres de Dinosaurios Estudiar Especies

Juego Para Aprender Nombres de Dinosaurios

La primera persona que descubrió un hueso de dinosaurio se llamaba Gideon Mantell, médico y gran aficionado a los fósiles. Vivía en Lewes, al este de Sussex, y cerca de su casa se encontraban los restos de un antiguo bosque que era sin duda una mina para los coleccionistas de fósiles de la época.

En el año 1822, Mantell encontró una serie de dientes de gran tamaño y, entusiasmado, se los enseñó a los expertos de aquel momento, quienes le despacharon argumentando que pertenecerían muy posiblemente a algún animal conocido, quizá un rinoceronte.

Pero Mantell estaba convencido de que se equivocaban. A partir del tamaño de los dientes calculó las dimensiones de su posible propietario: al menos dieciocho metros de largo. Tras años de polémica, finalmente se reconoció que los dientes descubiertos por Mantell habían pertenecido a un nuevo tipo de criatura desconocida hasta entonces. La bautizó como iguanodonte debido a su parecido con una iguana, aunque de mayor tamaño.

iguanodonte

Iguanodonte llamado así por Gideon Mantell, podía llegar a a medir hasta diez metros de longitud y tenía una especie de pincho
en el pulgar que utilizaba para intimidar a sus oponentes.

El descubrimiento de Mantell hizo que, por primera vez, la gente se diera cuenta de que en un tiempo lejano la Tierra había estado dominada por una familia ya extinguida de monstruos de enorme tamaño. En la época de Mantell, igual que ocurre hoy día, circulaban toda clase de mitos y leyendas sobre la existencia de dragones v otras bestias temibles. De repente era como si todas aquellas historias estuvieran basadas en hechos reales.

La fiebre de los fósiles se propagó rápidamente, especialmente en América. En 1858, un buscador de fósiles llamado William Foulke descubrió el primer esqueleto completo de dinosaurio en una cantera cercana a su casa de Haddonfield, en Nueva Jersey. Aquel dinosaurio debe su nombre a Foulke y al lugar en el que fue encontrado, y así se le bautizó como Hadrosaurus foulkii. Poco tiempo después, dos de los más prestigiosos paleontólogos de América, Edward Cope y Othniel Marsh, entraron en escena.

Al principio trabajaron juntos y asimismo contrataron a un equipo para excavar la cantera donde Foulke había realizado su descubrimiento. Allí encontraron varios esqueletos completos de dinosaurio, pero pronto su amistad se derrumbó cuando salió a la luz que Marsh había estado sobornando a los trabajadores para que le avisaran a él primero cuando dieran con un fósil. La gue rra, y no sólo verbal, estalló entre ellos.  Ambos eran ricos y gastaron buena parte de su patrimonio en superar al otro en su búsqueda de fósiles de dinosaurios.

Desde aqui puede acceder a varios juegos simples didácticos que te ayudarán a practicar con los nombres de algunas especies de dinosaurios mas comunes y que siempre cuesta reconocerlos. Es muy fácil, solo debes hacer «clic» sobre cada boton de la izquierda del juego y elegir un nombre de la especie que piensas tu conoces, y arrastralo hasta adentro del rectángulo gris ubicado debajo de cada imagen. Al soltar el botón podrás escuchar un sonido indicado que se ha posicionado correctamente. Debes colocar los 20 nombres y luego con el botón de corrección podrás verificar tus errores. Otra forma de jugar consiste en hacer «clic» en el botón de Nombres Correctos, estudiarlos o memorizarlos y luego empezar a jugar desde cero. Es sumamente simple, para todas las edades e ideal para los mas jóvenes o principiantes…¡A probarlo!…. También puedes jugar a PANTALLA COMPLETA

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La Patagonia Características Fauna Suelo Clima Recursos Naturales

LA PATAGONIA, Recursos Naturales
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La Patagonia se extiende desde los 40° de latitud sur hasta el estrecho de Magallanes. Se trata de una meseta situada entre los Andes y la costa atlántica. Su clima es decididamente continental. La Patagonia es el país de los inmensos rebaños de ovejas, productores de lana y de carne. Los vigilan los famosos gauchos, que están al servicio de grandes estancias. El petróleo es la principal fuente de energía del país, aunque éste se halla en trance de utilizar la fuerza hidroeléctrica de sus ríos.

Argentina se extiende desde el trópico de Capricornio hasta los 50° de latitud sur, y presenta por ello gran diversidad de paisajes. Éstos evolucionan desde la sabana de carácter ecuatorial, en el norte, hasta un paisaje polar, la Tierra del Fuego, en el sur. La Patagonia se extiende del paralelo 40 hasta el estrecho de Magallanes.

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Mapar de la Patagonia: El subsuelo de Santa la Patagonia encierra riquezas incalculables, cuya explotación, que se traduce en grandes aportes a la economía del país, ha significado un cambio fundamental en la vida de lasprovincias sureñas. El necesario incremento de la misma requiere grandes inversiones, la implementación de moderna tecnología y un plan que respete escrupulosamente  las condiciones ecológicas.

Ampliar Este Tema: Flora, Fauna,Hidrografía y Población de la Región Patagónica

Si trasladáramos la Patagonia al hemisferio norte comprobaríamos que se encuentra prácticamente en la misma latitud que Francia. Y, sin embargo, la Patagonia está muy lejos de tener clima templado. Está formada por una meseta rocosa de una altura media de 300 a 400 m., situada al sur del río Colorado, entre los Andes, al oeste, y el océano Atlántico, al este. En esta meseta los ríos que proceden de las montañas han excavado profundas cortaduras y cañones.

¿Por qué tiene la Patagonia diferente clima que Francia, si la latitud es la misma? La razón principal es su situación en la vertiente interior de los Andes. Esta cordillera detiene los vientos del oeste, que suavizan la temperatura y provocan precipitaciones; cuando los vientos consiguen vencer el obstáculo de la montaña se han vuelto fríos y secos. La Patagonia tiene, pues, clima continental muy notable.

Además, las tempestades de arena no son raras, pues la meseta, que se compone de una base muy antigua, está recubierta de capas sabulosas terciarias. Su suelo no es estéril; la estepa de los desiertos constituye la vegetación espontánea del país.

A lo largo de la costa atlántica, la meseta domina con sus acantilados una delgada franja litoral. Aunque muy recortada, esta costa ofrece pocas posibilidades a la instalación de puertos. Algunas corrientes y fuertes mareas convierten dicha zona costera en poco segura para la navegación.

El aspecto general de la Patagonia argentina es el de una llanura de estepas escalonadas en una serie de abruptas terrazas, cubierta con una enorme capa de grava, casi desprovista de vegetación. Hacia los Andes la grava se ve sustituida por lavas porfíricas, graníticas y basálticas; la vida animal se hace más abundante y la vegetación más rica (hayas, coniferas).

Entre las principales depresiones que cortan transversalmente la meseta se cuentan el Gualicho, al S. de Río Negro; el Maquinchar, el Valcheta, el Senguer y el Deseado. Otras depresiones estuvieron ocupadas por lagos más o menos extensos, como el Yagagtoo, Musters y Colhuapi y otros situados al S. de Puerto Deseado.

La vertiente oriental es más cálida que la occidental, sobre todo en verano, por la influencia de la corriente ecuatorial del S. Hacia el O. se halla la región minera, que contiene yacimientos de oro, plata, cobre y lignito. Presenta una baja densidad de población, que se concentra sobre todo en ciudades como Neuquén, Comodoro Rivadavia, Trelew, San Carlos de Bariloche y Río Gallegos, entre otras. La región fue explorada por Magallanes en 1520.

Monte Fritz Roy en la Patagonia

La Patagonia posee reservas naturales que contienen gran diversidad de animales y plantas. Numerosos animales originarios de la pampa buscaron allí refugio. Éste es el caso del ñandú (Rhea americana), un ave corredora que mide 1,70 m. de altura; del guanaco, originario de Perú y pariente de la llama, aunque vive en estado salvaje, y del mará, llamado liebre de Patagonia o de las pampas.

La estepa patagónica
la estepa patagónica se extiende por el centro de Neuquén, centro-sur de Río Negro, casi la totalidad de Chubut, Santa Cruz y el norte de Tierra del Fuego, exceptuando la franja cordillerana. Se caracteriza por el dominlo de arbustos bajos de ramas cortas y hojas pequeñas, adaptados a la aridez y los fuertes vientos.Casi todas las especies vegetales se presentan agrupadas y compactas, formando una superficie uniforme y muy próxima al suelo. Se localizan arbustos como la llareta, el coirón, el neneo y la mata negra.
En el sector occidental de la meseta y el norte de Tierra del Fuego, donde la humedad es mayor, se desarrolla un manto ce gramíneas. En cuanto a la fauna, hay herbívoros como el guanaco y la mará o liebre patagónica, carnívoros como el zorro gris y el puma, y aves como las martinetas, el ñandú petlso y las perdices.

También encontramos allí al tuco-tuco, mamífero roedor apodado rata de peine a causa de los pelos resistentes que envuelven la base de sus uñas. El puma merodea igualmente por aquellos parajes. También se encuentran grandes colonias de pingüinos, mientras que las aguas rebosan de focas y de marsopas.

Tuco Tuco

Tuco-Tuco

fauna de la patagonia

Cuando los españoles que se habían establecido en Argentina llegaron hasta la Patagonia, encontraron en ella una población autóctona: los tehuelches, que vivían principalmente de la pesca y de la caza. Esos tehuelches han desaparecido por completo hoy día.

El desarrollo moderno de la Patagonia data de 1880. El territorio situado al sur del río Negro fue proclamado posesión argentina al término de una campaña militar contra los indios; mientras, algunos españoles e ingleses organizaban la cría de ganado lanar.

La Patagonia es el país de los grandes rebaños de ovejas, que vigilan los gauchos. Durante mucho tiempo esos hombres, que llevaban una vida nómada, se opusieron a cualquier intrusión en lo que consideraban sus dominios; pero hubieron de ceder.

Se construyeron líneas férreas que llegaban hasta muy adentro del país, y los grandes terratenientes españoles cercaron sus tierras con alambre espinoso. Así se puso fin a la vida errante de los gauchos, que pelearon encarnizadamente, a principios del siglo XIX, para rechazar a los invasores.

Esta lucha por la libertad se vio coronada por el éxito, y es todos los años motivo de conmemoración. Los gauchos del siglo XX están sindicados y trabajan al servicio de grandes estancias o empresas agrícolas. Sin embargo, han conservado sus canciones y su forma de vestir. A ellos se unieron, también, los inmigrantes que encontraron empleo   en   estas   explotaciones.

Las estancias, en la Patagonia, son generalmente muy grandes (1.000 ha. aproximadamente) y cuentan con varios millares de ovejas. En la época del esquileo reina allí una actividad febril. Las balas de lana son transportadas por camiones y ferrocarril a los puertos de la costa. Más de la mitad de la producción argentina de lana proviene de la Patagonia. Algunos cruces han permitido también obtener ejemplares destinados a la producción de carne.

En otoño principia la temporada en los grandes mataderos y frigoríficos de Río Gallegos, San Julián, Santa Cruz y Puerto Deseado. Las ovejas se encuentran principalmente en el sur, donde un clima más suave les permite encontrar hierba de mejor calidad.

El norte de la Patagonia, allí donde es posible irrigar las tierras, y el valle del río Negro, se dedican a la agricultura. Los campos se cultivan de manera intensiva y producen patatas y centeno. Los vergeles no son raros, y en algunas lomas bien preparadas se llega a encontrar hasta algún viñedo.

petroleo en la patagoniaEsta parte del país es naturalmente la menos poblada. Es una región magnífica en la que abundan los lagos; entre otros, el Nahuel Huapi, cuyo lugar de emplazamiento ha sido notablemente valorizado y convertido en un gran centro de turismo.

Recientemente se ha descubierto carbón en la Patagonia, aunque no de gran calidad. Los yacimientos están cerca de la frontera chilena. La industria carbonífera ocupa a unos seis mil obreros.

Económicamente, es más importante la explotación de los yacimientos de petróleo, cuyo principal centro es Comodoro Rivadavia, capital de la Patagonia. Los campos petrolíferos están situados a lo largo de la costa atlántica.

Hasta lo presente, sin embargo, resultan insuficientes para proveer a las necesidades del país, que ha de recurrir a la importación. Se están realizando grandes trabajos para construir junto a los ríos centrales hidroeléctricas.

Como en todo el territorio argentino, en la Patagonia las ciudades están emplazadas a lo largo de la costa o en la desembocadura de los ríos. Son, generalmente, poblaciones portuarias que se benefician de la riqueza del interior del país.

La Patagonia está llamada a representar un gran papel en la economía del país argentino, y hay puestas en ella grandes esperanzas, especialmente en el plano industrial.

CHIBUT: LAS BALLENAS EN LA  PENÍNSULA DE VALDÉS

La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de 3.620 km2. Sus 400 km de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con un potencial eléctrico que urge aprovechar.

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Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina: sus condiciones climáticas -su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes variedades, cuyo número supera los dos millones.

Como sí no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

ACTIVIDADES AGROPECUARIAS. Más de la mitad de los terrenos sembrados están ocupados por plantaciones de hortalizas. Las tierras aptas para la agricultura en la provincia de Chubut se concentran en los valles cordilleranos y pre-cordilleranos, únicas áreas fértiles en las cuales es posible realizar cultivos de secano.

Tal es el caso de Maitén-Leleque, Epuyén, Cholila, Esquel-Trevelin, Tecka y Alto Río Senguer. Se trata de un recurso de localización limitada y escasa, que solamente puede ser ampliado mediante prácticas de riego, como las que habitualmente se aplican, por ejemplo, en el valle inferior del río Chubut y en Sarmiento, en el curso inferior del río Senguer.

La naturaleza de los pastizales de estas tierras las vuelve aptas para la actividad pecuaria. En el resto del territorio chubutense predomina la ganadería ovina extensiva.

SANTA CRUZ:
EL PETRÓLEO Y EL GAS. Estos productos se obtienen de las cuencas de San Jorge, al noreste, y de la Austral, al sur. La prospección y explotación de la cuenca de San Jorge se iniciaron en la zona costera, en Cañadón Seco, y posteriormente progresaron hacia el oeste y suroeste, en dirección a Pico Truncado, Coluel Kayke y Las Heras.

Los principales centros del área, con la excepción de Puerto Deseado, crecieron estrechamente relacionados con la expansión de la explotación. Los núcleos más estables son los relacionados con la planta depuradora y compresora de gas ubicada en la cabeza del gasoducto Pico Truncado-Buenos Aires, al que se ha conectado el proveniente de la cuenca Austral, desde Cerro Redondo, en 1973, y desde San Sebastián, en 1978.

En Cañadón Seco se encuentra también una planta compresora de gas relacionada con el primitivo gasoducto. En Caleta Olivia están emplazados los principales depósitos de petróleo y el puerto de salida de la producción de la cuenca.

Ya en el ámbito de la cuenca Austral, ios yacimientos de Cerro Redondo y El Cóndor, situados al sur de Río Gallegos, en las proximidades del límite con Chile, son de tipo estructural, lo que en gran medida reduce el carácter aleatorio de las perforaciones. Sin embargo, la producción de petróleo es reducida.

El gran potencial de la cuenca Austral es el gas, con reservas comprobadas de casi 100.000 millones de metros cúbicos en la cuenca Austral, mientras que las de San Jorge llegan a unos 45.000 millones. El yacimiento más importante es el de Posesión, al sur de Cerro Redondo.

Tanto la cuenca de San Jorge como la cuenca Austral comparten su carácter meramente extractivo, sin contar con ningún tipo de procesamiento industrial en el lugar. Este hecho representa un síntoma más de las condiciones en que se desenvuelve la economía de Santa Cruz.

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EL TURISMO: La inmensidad de la región y la grandiosidad y variedad de sus paisajes hacen de la Patagonia una zona para ser visitada todo el año. Cada estación tiene su encanto: los paisajes nevados del invierno, el rojo de las hojas del otoño, las flores multicolores de la primavera y el clima agradable del verano. En la última semana de marzo se lleva a cabo la Fiesta Nacional de la Manzana, en General Roca, Río Negro, donde se realiza la bendición de los frutos y se desarrollan manifestaciones culturales, espectáculos artísticos, competencias deportivas, desfile de carrozas y elección de la reina.

La costa atlántica recibe durante primavera y verano gran cantidad de turismo nacional e Internacional. Los balnearios de Las Grutas (Río Negro), Puerto Madryn (Chubut) y Rada Tilly (Santa Cruz) concentran gran afluencia de turistas.

En Puerto Madryn se localiza el área de observación de mamíferos marinos más grande de América del Sur. Las colonias de lobos y elefantes marinos son visitadas en la península Valdés. Desde el puerto salen lanchas destinadas a la observación cercana de ballenas de la especie franca austral. En Punta Tombo, a 80 km de Madryn, se visita el apostadero de pingüinos. Pueden practicarse el submarinismo y el snorkel. El 13 de diciembre se celebra en Comodoro Rivadavia la Fiesta Nacional del Petróleo.

En temporada, varios centros de deportes invernales atraen gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. El Cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche (Río Negro); el Cerro Bayo de Villa la Angostura; el Cerro Chapelco, cerca de San Martín de los Andes (Neuquén); La Hoya, en Esquel (Chubut) y Cerro Castor (Tierra del Fuego) son los más visitados. Todos tienen una infraestructura hotelera e instalaciones en las montañas de nivel internacional.

Además, se realizan excursiones dentro de los parques para navegar sus lagos y contemplar las montañas y sus bosques milenarios. Durante los meses de julio y agosto se celebran varias versiones de la Fiesta Nacional de la Nieve en todos los centros de esquí. El Parque Nacional Los Glaciares es una de las estrellas de la región.

Para contemplar las lenguas glaciarias en medio de una naturaleza sin igual, arriban turistas de todo el mundo. Los hielos azulados del glaciar Perito Moreno, de casi 4 km de frente y una altura de 80 m, se observan desde la orilla del lago Argentino. Cada cuatro años, el frente glaciario obstruye el Canal de los Témpanos y la fuerza del agua del Brazo Tristeza genera una gruta natural, cuya rotura es largamente esperada por todos, ya que constituye un espectáculo único de la naturaleza. En la Tierra del Fuego, Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, se realizan cruceros entre los canales fueguinos y por el canal Beagle.

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La Pampa Argentina Características Suelo, Cultivos y Ganadería

LA PAMPA ARGENTINA – La Llanura –
Características – Cultivos y Ganadería –

La pampa forma un territorio tan inmenso como monótono. Al principio era una estepa que únicamente habitaban los indios. Como el suelo es muy fértil, pronto la utilizaron para la cría intensiva de ganado; la carne es el principal producto de exportación de Argentina. También la agricultura está presente allí: soja, el trigo, la cebada y el centeno, y especialmente la soja, se exportan en grandes cantidades. Tanta actividad no ha desprovisto a la pampa, sin embargo, de su carácter uniforme.

La llanura, más conocida por pampa, tiene por límite sur la ciudad de Bahía Blanca, abarcando la provincia de Buenos Aires, una angosta franja del este de la gobernación de La Pampa, el sudeste de la provincia de Córdoba y la provincia da Santa Fe, desde casi la altura del límite norte de Entre Ríos. El río Paraná la separa de la Mesopo-temía y el río de la Plata de la República del Uruguay; luego es bañada hasta el sur por el océano Atlántico.

Su suelo está cubierto de humus y loess. Sus tierras son fértiles, de fácil y rendidor cultivo. El aspecto llano y de continuidad de la pradera sólo cambia en su zona meridional, donde se encuentran las sierras del Tandil y de la Ventana.

Argentina es uno de los principales Estados de América del Sur. La mayor parte del país pertenece a la zona templada, pero la región situada al oeste de Buenos Aires tiene clima continental. Esta región está formada por la pampa, vasta llanura cubierta de altas hierbas que recuerda las grandes estepas rusas o la pradera norteamericana.

A la pampa la llaman a veces el «tesoro» de Argentina, y no sin razón, pues las tres cuartas partes de la riqueza del país provienen de ella.

La pampa posee un suelo muy fértil, aunque su composición no es uniforme. Sin entrar en pormenores, diremos que la pampa pertenece a las tierras negras, muy ricas químicamente y de actividad biológica muy intensa. Las materias orgánicas están íntimamente mezcladas con finas partículas minerales. Esto ha dado como consecuencia la formación de una espesa capa de humus hecha de partículas negras.

Como el clima es de carácter continental, la vegetación natural es del mismo tipo que la de la estepa.

La pampa es una inmensa pradera sin árboles que antaño habitaban únicamente los indios. Ocupa alrededor de un quinto del territorio argentino y proporciona dos de los productos base de la economía nacional: cereales y carne.

En los lugares en los que las precipitaciones son suficientes se pudieron desarrollar la agricultura y la ganadería. En el interior del país, donde el clima es más seco, la arena recubre el suelo. El viento forma dunas a menudo y corroe el suelo privándole de su fertilidad; en estos lugares la pampa es un verdadero desierto.

Hacia el sur, las extensiones sabulosas dominan también, y los habitantes escasean; allí empieza la Patagonia. Hacia el norte se extiende el Chaco que, según las precipitaciones, puede ser un pantano o un desierto. La verdadera pampa tiene un radio de unos cuatrocientos cincuenta kilómetros. Es de carácter monótono y poco accidentado, y el horizonte parece estar apartándose continuamente. La pampa ha inspirado a numerosos escritores y poetas, como Jules Supervieille, debido, quizás, a su soledad y uniformidad.

pampa argentina

La Pampa argentina es una amplia llanura, prácticamente desarbolada, que se extiende desde la costa atlántica hacia las estribaciones de la cordillera de los Andes, por la región central del país. Esta imagen corresponde a la llamada Pampa seca, donde una cabaña vacuna se protege del sol bajo uno de los pocos árboles que pueblan esta zona. La ganadería tiene un peso importante en la economía del país, por lo que destina aproximadamente un 50% de su superficie a los pastos.

Inmigrantes procedentes de Europa, principalmente de España, han descubierto las posibilidades económicas de la pampa, tierra excepcional de pastos y cultivos.

Ayudados por los europeos, los indios se dedicaron a capturar los rebaños de caballos salvajes y de bóvidos que vagaban por la pampa. Al principio la ganadería se practicaba únicamente con vistas a la exportación de los cueros; la carne no tenía valor alguno, pues no había buenos medios de transporte.

Bóvido: Se dice de todo mamífero rumiante con cuernos óseos cubiertos por estuche córneo, no caedizos, y que existen tanto en el macho como en la hembra. Están desprovistos de incisivos en la mandíbula superior y tienen ocho en la inferior, como la cabra y el toro. 

Cuando la técnica moderna permitió la preparación de extractos de carne, la pampa vio cómo su papel en la economía aumentaba en una sensible proporción, y más aún cuando la adopción de sistemas de refrigeración permitió conservar la carne.

Las industrias cárnicas tienen en Argentina un desarrollo inigualado. Esto se deriva del hecho de que la hierba y los alimentos para el ganado son de excelente calidad y poseen gran valor nutritivo, lo que contribuye a mejorar la calidad de las reses. Además, hay especialistas que consagran toda su atención a ese ganado y a la mejora de sus razas. De Europa, principalmente de Inglaterra, se importan animales seleccionados. Gracias a la genética iInteligentes cruces han permitido crear una cabana productora de carne, y otra, productora de leche.

La expedición de esta masa de productos ha traído consigo otros problemas, que Argentina ha resuelto creando una red de carreteras y de líneas de ferrocarril por las que la carne o el ganado llegan a los grandes depósitos frigoríficos, a los mataderos y a las fábricas de conserva, en donde se trata la carne según los métodos más modernos. Las instalaciones han sido construidas, por lo general; por ingenieros ingleses.

Gran  Bretaña  es   tradicionalmente fue uno de los clientes más importante de Argentina. El transporte por mar se efectúa en embarcaciones especialmente equipadas. Por otra parte, algunas firmas norteamericanas han instalado también fábricas de conservas (comed beef). La pampa no es, sin embargo, únicamente ganadera.

Los cultivos han ganado allí bastante terreno. Grandes estancias (empresas ganaderas) han sido divididas en empresas agrícolas que cubren actualmente 60 % de la superficie total. De los cultivos debemos citar especialmente a la soja, el maíz, destinado a la exportación, pues Argentina no posee industrias importantes dedicadas a la cría del cerdo.

El trigo, la cebada y el centeno se encuentran también entre los cereales que produce la pampa. Si las cosechas son menores que la del maíz, las exportaciones son, sin embargo, importantes, y utilizan los puertos de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe o Bahía Blanca. También se produce lino, aunque únicamente para extraer el aceite de la semilla.

Y esta actividad múltiple que se desarrolla en la pampa, ¿no habrá roto la uniformidad que constituía su encanto?. Creemos que no, pues todas estas empresas están diseminadas y se pierden en interminables extensiones de terreno. Cada una de ellas se compone únicamente de algunos edificios, que rodean la casa del propietario, y las viviendas de los trabajadores; en sus cercanías hay siempre un molino de viento que sirve para bombear el agua del subsuelo. El conjunto está protegido por una pantalla de árboles.

Diseminados también por la región, han surgido algunos pueblos. Todos adoptan la disposición de un tablero de damas, y las viviendas y edificios administrativos, así como los depósitos para las cosechas, son de gran simplicidad. Pero son tan escasos que hay quien dice que Argentina es un país sin pueblos.

Como en el resto de los países de Iberoamérica, la población argentina vive principalmente en las ciudades. Buenos Aires cuenta con más de cuatro millones de habitantes, y es la mayor ciudad de América del Sur. Rosario, la segunda ciudad del país con sus 1.000.000 habitantes, es el puerto por excelencia para el tráfico de cereales.

La mayoría de las ciudades son muy simples, con calles de trazado rectilíneo. Subsisten algunos notables edificios de la época colonial española, especialmente edificios religiosos y palacios erigidos en estilo original. La catedral de Buenos Aires, el Cabildo y el convento de Rosario son un ejemplo de ello.

CARACTERÍSTICAS DE LA LLANURA PAMPEANA:

Llanura pampeana
Comprende las provincias de Buenos Aires, sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y San Luis y este de La Pampa.
Según su ubicación y sus precipitaciones, se la suele dividir en:

a) Pampa oriental o húmeda
b) Pampa occidental o seca

a) Pampa oriental o húmeda
La subregión de la Pampa baja u ondulada ocupa una estrecha franja de tierra extendida de norte a sur que sigue las orillas de los ríos Paraná y de la Plata. Es el área industrial más importante de la Argentina. Aquí se ubica la denominada «megalópolis argentina», que se extiende de norte a sur, desde Rosario (Santa Fe) hasta la ciudad de La Plata (Buenos Aires) y abarca el Gran Buenos Aires. La mitad de la población nacional se asienta en esta zona.

La cubierta vegetal fue modificada por la acción del hombre y reemplazada por especies exóticas. Esto mismo sucedió con los animales típicos. Su clima es benigno, denominado templado húmedo, con temperaturas de 18 °C y lluvias que alcanzan los 1100 mm anuales. Sufre la acción de los vientos Pampero, Sudestada y Norte.

Es la zona maicera más importante; se produce también trigo, soja y girasol. En las inmediaciones de las ciudades de Buenos Aires y Rosario se dan cultivos de huerta, frutales y flores.

En esta zona se emplazan importantes fábricas de productos químicos, textiles, metalúrgicos, alimenticios, farmacéuticos y refinerías de petróleo. En cuanto a los medios de transporte y comunicaciones, es un importante nudo de enlace a nivel nacional, regional e internacional. La presencia de puertos y de aeropuertos internacionales hacen de esta área una de las de mayor nivel de decisión político-económica del país.

La subregión de la Pampa deprimida ocupa la zona central de la provincia de Buenos Aires recorrida por la cuenca del río Salado, que desemboca en la amplia bahía de Samborombón. En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, limitado por las sierras de Tandil y de la Ventana, se encuentra otro sector llamado Pampa interserrana. La actividad minera explota canteras de granito y piedra caliza en las Sierras Bayas.

Los suelos son inadecuados para la agricultura; por eso la cría de vacunos es la actividad predominante. En las zonas un poco más elevadas se cultivan cereales, como trigo, y forrajeras para engorde del ganado, como alfalfa, avena, cebada y centeno. La ganadería es de excelente calidad y reconocida mundialmente. Las razas destinadas al consumo de carne más conocidas son de origen inglés: Shorthorn, Aberdeen Angus y Hereford. Alternan con vacunos lecheros, como Holando-Argentina y Pardo-Suiza. Existen, además, ovinos de raza Lincoln, porcinos, caprinos y equinos.

Necochea, Quequén y Bahía Blanca son importantes puertos de embarque.

La subregión de la Pampa alta se ubica en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, con amplias zonas cubiertas de médanos, salinas y lagunas salitrosas. Sus suelos son muy aptos para la agricultura.

Relieve: La sierra del Tandil se extiende desde el cabo Corrientes, en la costa atlántica, hacia el Noroeste en una extensión de 350 km. Está constituida por cadenas cortas, desgastadas por la erosión, cuya mayor altura la encontramos en la del Tandil (500 m). Los principales cordones son: Los Padres, Volcán, Vigilancia, Tandil, Tinta, Azul, Olavarría y Bayas.

Las sierras de la Ventana, situadas más al Sudeste, cerca de Bahía Blanca, tienen su altura máxima en la de la Ventana (1.126 m), destacándose los cordones de Puán, Bravard, Tunas, Pillahuincó y Curumalal. La llanuar , dentro de la monotomía de la llanura, presenta aspectos diversos. Su inclinación general es hacia el Este; la zona irrigada por los afluentes de los ríos Paraná y de la Plata es ondulada, con barrancas sobre la costa, cuya altura no sobrepasa de los 10 a 15 m, terminando, en otras partes en suave declive, siendo al norte del Carcarañá baja y anegadiza.

Hacia el interior, es decir hacia el Norte, Oeste y Sur, la llanura ocupa un nivel menor en ciertas partes; es más baja y existen en ella una serie de lagunas o cañadas, como las que dan origen al rio Salado del Sur (Lagunas de Chañar, Mar Chiquita y Gómez) y otras, como las de Chascomús, Monte, Guaminí, Epecuén.

Hay zonas de terrenos muy arenosos. En las épocas de lluvia, éstos están cubiertos de pastos, pero cuando escasea la precipitación ocasionan mucho daño porque sus arenas se ponen en movimiento, es decir, avanzan sobre los lugares de cultivo. Aparte de esta zona de depresión, hay ; otra sobre la costa que empieza al comienzo del río de la Plata y se extiende hasta el sur de la Ensenada de Samborombón, que se caracteriza por ser muy baja, inundable, cenagosa y con cangrejales.

Entre las sierras de la Ventana y del Tandil existe una llanura intermedia que presenta al norte una gran depresión donde se han formado varias lagunas.

b) Pampa occidental o seca: Se desarrolla al oeste de la pampa húmeda, desde la isohieta de 500 mm anuales hacia el occidente. Linda con las laderas orientales de los Andes y las Sierras pampeanas. El clima es más seco, dada su condición continental. La vegetación es esteparia, con pastos cortos y duros, y manchones de árboles bajos y espinosos, como el caldén, el chañar y el algarrobo. Todas estas especies arbóreas son intensamente explota-
das para la provisión de maderas para mueble y leña.

Por la sequedad del aire y la falta de precipitaciones se formaron pocas lagunas, y muchas de ellas se transformaron en salinas.

El suelo está sometido a la erosión eólica (del viento) a causa de la agricultura intensiva, que no tiene en cuenta la disminución de nutrientes que se extraen con cada cosecha. Las ciudades son poco pobladas y su tamaño es reducido.

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Costas: Las costas de la pradera corresponden a dos tipos: el fluvial y el marítimo. Las del primero se extienden hasta el cabo San Antonio y las del segundo desde este punto hasta Bahía Blanca. Sobre la costa fluvial están situados los puertos de Santa Fe, Rosario, Villa Constitución, San Nicolás, San Pedro, Ramallo, Campana, Zarate, San Fernando, Buenos Aires, La Plata, etc. Los accidentes más notables son la Ensenada de Barragán, Punta Piedras, Ensenada de Samborombón, Punta Norte, Cabo San Antonio, etc.

En la costa marítima están los puertos de Mar del Plata, Quequén y Bahía Blanca con sus puertos Ingeniero White, Galván, Arroyo Pareja, Cuatreros, Nacional y la Base Naval de Puerto Belgrano.

Sobre la costa de la pradera están ubicados los puertos más importantes de la República, en su mayoría artificiales, hechos por el hombre, porque aquélla no presenta refugios naturales y la profundidad de las aguas es muy escasa.

El cabo Corrientes y la Barranca de los Lobos, en Chapadmalal, son dos de los lugares más hermosos de la costa marítima. Las playas se prolongan por la costa atlántica, siendo las principales las de Mar del Plata, Necochea, Mar Chiquita, Quequén, Monte Hermoso, etc.

Salvo en muy pocos trechos, esta costa presenta cordones litorales de médanos que se prolongan hasta detrás de Bahía Blanca.

Clima: La pradera está comprendida dentro de las zonas de clima templado; pero en los inviernos son muy comunes las olas de frío, con temperaturas inferiores a cero grado. Son masas de aire antartico que hacen sentir su efecto en casi todo el país.

La temperatura media anual está comprendida entre los 17 y 15 grados; pero las grandes heladas ocasionn enormes perjuicios a los cultivos.

Las lluvias, cuyo origen reside en los vientos húmedos del Atlántico, disminuyen a medida que nos alejamos de la costa, es decir, de Este a Oeste. El promedio anual de lluvia oscila de 1.000 mm al norte, sobre el río Paraná, hasta los 600 mm. en Bahía Blanca.

La pradera está comprendida entre las regiones de lluvias suficientes, que lo son salvo en épocas de sequía extraordinaria.
La continuidad de su suelo, sin montañas elevadas, hace que sea una región expuesta a los vientos. Los vientos predominantes son los del Sudoeste, Sudeste y Norte.

El viento «pampero» o del Sudoeste llega de la región cordillerana de los Andes patagónicos. Sopla con violencia, es muy seco y frío. Cuando impera, produce descensos de temperatura y, en verano especialmente, refresca de modo notable la atmósfera.

El viento sudeste, comúnmente llamado «sudestada», sopla del Atlántico y casi siempre viene acompañado de lluvia y origina temporales.

El viento norte llega de la zona tropical y su presencia significa calor y humedad, produciendo malestar a personas y animales. Por lo general origina tormentas cargadas de electricidad.

Hidrografía: La hidrografía de la pradera, comenzando de Norte a Sur, comprende los afluentes de los ríos Paraná y de la Plata, y los que forman la cuenca atlántica del sur de Buenos Aires. Los afluentes santafesinos del Paraná son: el Salado del Norte, Pasaje o Juramento y el Carcarañá o Tercero.

El río Salado del Norte nace en los rebordes púnenos y después de recorrer las provincias de Salta, Santiago del Estero y Santa Fe, desemboca al norte de la ciudad de Rosario.

El río Carcarañá nace con el nombre de río Tercero en las sierras de Córdoba y recibe luego las aguas del río Cuarto. Es de caudal muy irregular; no es navegable. Como el Salado, corresponden sus características a los ríos de llanura.

El río de la Plata, formado por los ríos; Paraná y Uruguay, es de una gran anchura y su cuenca abarca la red hidrográfica más grande del país. Sobre una longitud de 300 km presenta en su desembocadura 180 km de ancho. Es el río más ancho del mundo. Su lecho es poco profundo, con bancos de arena, razón por la cual se ha tenido que canalizarlo, y sólo su continuo dragado permite la entrada de barcos de ultramar. Cuenta con la isla argentina de Martín García y con numerosos bancos, como el Ortiz, Arquimedes, Piedras, Roñen, etc.

Su profundidad media es de 6 m; con el dragado de los canales llega a 10 m. Las mareas no producen grandes cambios en la altura de sus aguas, en la que son los vientos los que ejercen gran influencia. Cuando sopla el viento Pampero, las bajantes se producen en la costa argentina, creciendo el nivel de las aguas en la costa uruguaya; ocurre lo contrario cuando sopla el viento Sudeste. El viento Norte produce una bajante general. Las crecientes normales son producidas como consecuencia de las crecientes de los ríos Paraná y Uruguay, ya estudiadas en la zona mesopotámica.

Vida vegetal y animal
VEGETALES: La pradera está comprendida dentro de lo que se llama «pampa húmeda», favorecida por las lluvias, y aparece cubierta de hierbas de poca altura, especialmente gramíneas, y en los lugares húmedos y bajos, especialmente en las «cañadas» y «bañados», juncos y cortaderas.

Dentro de la zona herbácea pampeana podemos demarcar la reglón de los pastos tiernos y la de los pastos duros, clasificados también en dulces y agrios. La primera comprende la parte oriental, limitada hacia el Sur por una línea curva que se trazase desde Mar del Plata, pasando por les fuentes del río Salado del Sur, hasta la ciudad de Rosario.

La parte restante es la que corresponde a los pastos duros. Pero esta división no es rigurosa, ya que las condiciones de algunos suelos dentro de las zonas hacen variar las clases de pastos.

Entre los pastos tiernos figuran la gramilla, la cebadilla, el trébol, la lengua de vaca, etc., que son de excelente alimento para los ganados. Sirviendo de recuadro a la pradera tenemos el bosque ribereño de la cuenca del Plata, que cuenta con talas, ombúes, seibos, laureles, mataojos, arrayanes, sauces criollos, lecherones, etc.

Al norte de Santa Fe tenemos formaciones boscosas de transición, como consecuencia de la terminación de los bosques chaqueños, y lo mismo ocurre al oeste, donde comienza la formación del monte con matorrales bajos y ralos.

Dentro de las sierras del Tandil nos encontramos con una especie leñosa, el «currumamuel», arbusto que crece entre las piedras.

La tradición considera al ombú como el árbol típico y originario de la pampa, pero algunos estudiosos señalan como lugar de procedencia de esta hierba gigante la zona lacustre del Ibera, en Corrientes. Otros consideran al caldén como el árbol pampeano característico, por existir en una gran zona de la pampa occidental.

Los pastos naturales han sido suplantados hoy en muchas zonas por el cultivo de forrajeras, tales como la cebada, la alfalfa, la avena, etc. Los montes que se divisan actualmente en la pradera son artificiales y las especies más abundantes son los paraísos, eucaliptus, plátanos, casuarinas, etc.

Agricultura. La agricultura en la pradera, junto con la ganadería, constituyen las dos fuentes de riqueza más importantes. Destácanse el cultivo de los cereales y del lino. Entre los primeros, está la soja , luego el trigo y el maíz son los que se producen más. Siguen luego la cebada, el centeno y la avena. El lino, planta oleaginosa y textil, se cultiva intensamente en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe y en Córdoba.

El área del cultivo del maíz es general, pero alcanza el máximo en el noreste de la provincia de Buenos Aires, y el sur de Santa Fe. La cebada en el sur y el oeste de Buenos Aires y este de La Pampa. La avena en el sur de la llanura. La soja y el trigo son unos de los productos más cotizados y por esa razón se han realizado estudios para determinar su área de mejor producción. El  Ministerio de Agricultura había precisado cinco zonas trigueras, indicando en cada una el tipo de trigo que conviene sembrar, la sexta zona corresponde a Entre Rio».

ANIMALES:: Entre las aves, la más genuina es el ñandú, que va desapareciendo; abundan la perdiz común y la martineta, los caranchos, las lechuzas, los chimangos. Aves menores: el hornero, el tordo, la calandria, la ratona, el chingólo, et. Deben ser citados la vizcacha y la comadreja como enemigos del agricultor.

Ganadería.  La ganadería es la otra industria madre de nuestro país. La reproducción y selección de razas alcanzadas nos aseguran los mercados extranjeros. El ganado criollo, a través de cruzas racionales y científicas, nos ha dado tipos de gran clase. De cada raza se ha obtenido el máximo de rendimiento. Así tenemos las razas Shortorn, Hereford y Aberdeen Angus en los bovinos, especiales para la carne. La flamenca, holandesa y normanda son las mayores rendidoras de leche.

En el ganado ovino se ha conseguido con la Merino, Lincoln, etc., el mayor rendimiento de lana y carne, según sus características.

Este desarrollo de la ganadería ha originado el establecimiento de muchos frigoríficos, cuyos centros principales están en Rosario, Campana, Avellaneda, La Plata y Bahía Blanca.

Las curtiembres, ayudadas con la producción nacional de tanino, están en excelentes condiciones de progreso y como consecuencia del mismo, la industria del calzado ha tomado gran incremento.

La industria lechera, que comprende la fabricación de manteca, caseína, queso y crema, ha alcanzado una importancia muy grande y sus productos elaborados son motivos de un activo comercio interior y exterior.

El caballo es un elemento valioso para las faenas agrícola-ganaderas en la pradera, aunque va siendo reemplazado por los medios mecánicos; pero en ciertos trabajos es insustituible y su uso muy económico.

La raza criolla es conocida por su resistencia y junto con la árabe son las más utilizadas para silla. Fuera de las razas de tiro pesado y liviano, tenemos para los deportes los «pura sangre» y los petizos Polo Poney, de excepcionales condiciones.

El ganado porcino no es tan importante, teniendo en cuenta la cantidad de cabezas de los otros ganados. La elaboración de jamones y las compras de los frigoríficos han impuesto una mestización racional con excelentes resultados.

EL TURISMO EN LA REGIÓN PAMPEANA
Hay diversos centros turísticos con infraestructura adecuada para recibir a los viajeros anualmente. Rosario: para el fin de semana del 20 de junio (celebraciones del Día de la Bandera Nacional) concentra gran cantidad de público.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
atrae a gran número de turistas nacionales y extranjeros durante todo el año. La oferta cultural es una de las más importantes del mundo: cines, teatros, festivales, encuentros y congresos de toda índole. Se recomienda visitar los típicos barrios de La Boca, San Telmo, Palermo, Recoleta. Congreso. Monserrat y  el centro gastronómico de Puerto Madero. Durante la última semana de agosto se realiza el Campeonato Mundial de Baile de Tango, que atrae a gran cantidad de visitantes.

Mar del Plata y la costa atlántica: durante el verano, sus extensas playas se colman de turistas que llegan de vacaciones. La oferta cultural también es importante. El Festival internacional de Cine, uno de los más prestigiosos del mundo, concentra anualmente a las grandes estrellas del cine mundial los primeros días de marzo.

En enero se desarrolla la Fiesta Nacional del Mar, con elección de la reina del evento. La Fiesta Nacional de la Corvina Negra se realiza en el Partido de la Costa, provincia de Buenos Aires, durante octubre. Hacia fines de septiembre se lleva a cabo, en la localidad bonaerense de Belén de Escobar, la Fiesta Nacional de la Flor, que culmina con un deslumbrante desfile de carrozas cubiertas de flores.

Las sierras de Tandil y de la Ventana ofrecen espectaculares paisajes serranos, valles y suaves llanuras cultivadas, que atraen todo el año a turistas a quienes les gustan los deportes de aventuras como el rafting, el aladeltismo y el trekking.

El turismo de estancias está muy promocionado para los extranjeros que desean pasar un día completo en una estancia argentina. Durante la estadía se pueden realizar labores propias del campo, como ordeñar vacas, amasar pan, montar a caballo, ver una jineteada o almorzar un asado criollo y, cuando llega la tarde, disfrutar de una mateada con pasteles de dulce. San Antonio de Areco recibe a turistas nacionales e internacionales en el Día de la Tradición, que se festeja el fin de semana del 10 de noviembre con desfile de gauchos, tropillas, jineteadas y otros eventos acordes.

Ver: La Agricultura en Argentina

Ver: Biomas de Argentina Pastizales Selva Chaqueña Bosques

 

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Historia Conflictos Limitrofes de Argentina con Chile Resumen

Historia Conflictos Limítrofes de Argentina con Chile
«Principio Bioceánico»

Cuando se desmembró el antiguo Virreinato del Río de la Plata, y cómo se redujo el territorio de la República Argentina ya fuese por emancipación, usurpación o despojo. Desde su independencia, la Nación sostuvo como principio fundamental el Uti possidetis juris en 1810 (es decir: «poseerás lo que poseías» en 1810); por lo tanto, la delimitación de fronteras debe buscarse en las disposiciones realizadas por fe Corona española hasta 1810, aun cuando los territorios hayan sido ocupados —o no— efectivamente, o poseídos.

Esta doctrina del Uti possidetis juris en 1810 fue aceptada, como un «principio de orientación general», por los países de América y adoptada luego por el Congreso de Lima en 1848. Incluso el rey de España dejó asentado este concepto en los tratados por los que reconoció la independencia de las repúblicas americanas.

La diferente interpretación de la geografía y de los títulos históricos de la herencia española, dio como resultado los conflictos de límites y éstos, a su vez, la reducción del espacio geográfico nacional. Nuestro país, urgido por problemas internos, descuidó, a veces, los asuntos de frontera; esta atonía diplomática dio pie para que se concretasen los avances expansionistas sobre sus fronteras.

CONFLICTO CON CHILE: En las últimas décadas del siglo XIX las cuestiones de límites entre la Argentina y Chile provocaron varias disputas y estuvieron a punto de desatar la guerra, que pudo ser evitada gracias a la eficacia de delicadas negociaciones diplomáticas. Entre los incidentes que suscitaron mayor tensión se cuenta el que protagonizó la cañonera chilena, Magallanes en abril de 1876, cuando apresó a la nave francesa Jeanne Amelle, que se hallaba cargando guano en el litoral patagónico.

Barco chileno magallanes

La embarcación había obtenido el permiso correspondiente ante las autoridades argentinas, pero según los chilenos esas tierras pertenecían a la jurisdicción trasandina, por lo que no vacilaron en conducir la nave a Punta Arenas, con tan mala suerte que al pasar frente a Punta Dungeness la Jeanne Amelle se fue a pique.

Por fortuna su tripulación se salvó, pero esto no alcanzó a suavizar la protesta argentina, que exigió una severa sanción para el capitán de la Magallanes. Así tuvo comienzo una prolongada serie de conversaciones que poco a poco diluyeron la tensión causada por el incidente.

De todos modos, el caso volvió a demostrar que las cuestiones de límites debían ser resueltas de una vez por todas, lo cual no impidió una nueva situación de tirantez en mayo de 1878, cuando un protocolo firmado entre el chileno Barros Arana y el argentino Rufino de Elizalde provocó indignación en ambos países, que no se sintieron interpretados por el acuerdo y lo rechazaron.

Agresivas campañas de prensa de uno y otro lado de la Cordillera encresparon los ánimos y se llegó a pensar seriamente en la posibilidad de unenfrenta miento armado. En medio de ese clima saltó  una  chispa que  casi hizo estallar el polvorín; a fines de 1878 la cañonera Magallanes insistió en su proceder anterior capturando   al    buque   norteamericano Devonshire,   que   cargaba   guano con autorización argentina.

El conflicto armado pareció en tonces  inevitable,   a  pesar  de   la casi abrumadora superioridad naval transandina: la armada chilena estaba fondeada en el  puerto de Lota,  lista para entrar en acción con dos poderosos acorazados cuatro corbetas —dos de ellas con blindajes—, un par de cañoneras y siete   naves   auxiliares   de   menor porte.

La Argentina sólo podía opor ner una flotilla de río que ni por asomo estaba en  condiciones de operar en  los peligrosos  mares del sur. Sin embargo, era lo único que había y, por ende, lo único que se podía utilizar: el presidente Avellaneda  encomendó  al   comodoro Luis  Py marchar con  los barqui chuelos  hasta  la  desembocadura del  río Santa Cruz y desalojar a los chilenos del puesto que habían instalado.

Los marinos llegaron a destino   el   25   de   noviembre   de 1878, pero las fuerzas trasandinas ya se habían marchado: la creciente   tensión   entre   Chile,   por   una parte, y Bolivia y Perú, por la otra, obligó a destacar fuerzas chilenas en otros puntos.

Tal circunstancia evitó males mayores y la cuestión tomó otra vez la vía diplomática; la cordura, personificada en la otra sión por los chilenos Manuel Bilbao y Benjamín Vicuña Mackenna, halló oportuna correspondencia en los esfuerzos desplegados por el argentino Mariano de Sarratea, y nuevamente se pudo evitar lo que parecía un irreparable conflicto en tre pueblos hermanos.

HISTORIA DE LOS CONFLICTOS CON CHILE:

El problema con Chile: el principio bioceánico.
Después de sus respectivas emancipaciones, la República Argentina y Chile firmaron, en 1826, el primer documento internacional: el Tratado de Amistad, Alianza; Comercio y Navegación. Este pacto preservaba los límites reconocidos de ambas naciones en virtud de otros coñvlmícis que pudieran firmar entre sí o con terceros; trataba de garantizar la integridad territorial respectiva, y buscaba obrar «de común acuerdo contra todo poder extranjero que intentara mudar por la fuerza los límites de ambas repúblicas».

En 1833 tuvo lugar el acto de usurpación ilegal de las islas Malvinas por parte de Gran Bretaña. La cancillería argentina lo comunicó a todas las naciones americanas (circular del 23 de enero de 1833) y Chile, a pesar de estar obligado —por el Tratado de 1826— a actuar de común acuerdo con la Argentina, permaneció silencioso ante el atropello inglés.

Diez años más tarde (1843), Chile fundó Fuerte Bulnes (actual puerto de Punta Arenas) en el estrecho de Magallanes, en momentos en que el gobierno de Buenos Aires —encargado de las relaciones exteriores— soportaba el bloqueo anglo-francés. La fundación de Punta Arenas fue el punto de partida de una serie de agresiones y expansiones ilegítimas con las que Chile demostró su deseo de extenderse hacia el Este, a expensas de las fronteras argentinas.

El 30 de octubre de 1855, la Argentina y Chile suscribieron un Tratado en el que ambas naciones reconocían «como límites de sus territorios respectivos los que poseían como tales en el tiempo de separarse de la dominación española de 1810», y en el que convenían «aplazar las cuestiones que han podido o que puedan suscitarse sobre esta materia para discutirlas […] amigablemente, sin recurrir jamás a la violencia y, en caso de no arribar a un completo arreglo, someter la decisión al arbitraje de una nación amiga».

En 1865 la cancillería chilena denunció el Tratado y alegó derechos históricos sobre la mayor parte del estrecho de Magallanes, la isla de los Estados y una vasta zona de la Patagonia; con ello rechazaba el principio del Uti possidetis juris en 1810 para la fijación del límite territorial y se negaba a aplicarlo para deslindar soberanías.

Más adelante (1872), el gobierno chileno — sin perder de vista sus objetivos-avanzó sobre territorio patagónico (región de la cuenca del río Santa Cruz) y el estrecho y apresó barcos de banderas extranjeras que recolectaban guano con licencias extendidas por las autoridades argentinas. La cancillería de nuestro país reclamó sus derechos: el conflicto se agudizó; las tratativas se hicieron difíciles, y la guerra fue inminente. El gobierno estadounidense medió para pacificar los ánimos y soluciona: el problema.

Por fin, un Tratado de limites —celebrado el 23 de julio de 1881-estableció la frontera, que fue aceptada por ambas naciones: desde el Norte hasta el paralelo 52° seguiría la línea de «las altas cumbres que dividen aguas»; desde el paralelo 52° hasta el Sur de Tierra del Fuego, la línea sería convencional. La Argentina conservaría todas las islas que quedan al Este de Tierra del Fuego y las costas orientales de la Patagonia. Las restantes fueron asignadas a Chile. El estrecho de Magallanes fue neutralizado y se prohibió erigir fortalezas en sus costas.

No obstante, en 1888, cuando los peritos comenzaron el trabajo de reconocimiento y demarcación de la zona, se reanudaron las dificultades. Cada país sustentó tesis diferentes con respecto a la demarcación: los chilenos sostenían que la línea que debía adoptarse era la de divisoria de las aguas (ello les otorgaba la Patagonia. ya que las fuentes de muchos ríos estaban en ella); los argentinos afirmaban que la línea debía ser la de las altas cumbres (que daba al país la salida al Pacífico por el norte del estrecho).

En 1889, ante los impedimentos que presentaba la demarcación, se celebró un acuerdo entre los cancilleres Estanislao Zeballos (Argentina) y Guillermo Matta (Chile) quienes suscribieron una Declaración en la que se afirmó la soberanía argentina en el Atlántico y la de Chile en el Pacífico.

Las negociaciones diplomáticas se interrumpieron en 1890, debido a los problemas que afectaban a los dos países y, en 1893, ambos Parlamentos ratificaron un Protocolo Adicional al Tratado de 1881, cuya cláusula: «Chile no puede pretender punto alguno hacia el Océano Atlántico, como tampoco la República Argentina hacia el Océano Pacífico», estableció, con claridad, él principio Atlántico-Pacífico.

En 1898 nuevas disenciones llevaron a las Partes al borde de la guerra; las cancillerías decidieron, entonces, somete: la cuestión del límite definitivo al rey de Inglaterra, Eduardo VII, quien se expidió en 1902 dando una solución definitiva al dividir ios 94.000 km2 en disputa y otogando 40.000 a la Argentina y 54.000 a Chile. No obstante el laudo, ambos países llegaron a un acuerdo, en 1902-1903, sobre las bases de un Tratado General de Arbitraje y la limitación de los armamentos navales.

Estos acuerdos, conocidos con el nombre de Pactos de Mayo, fortalecieron el principio oceánico de 1893.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril
HISTORIA -La Edad Contemporanea La Argentina de 1831-1982- 3º Curso -LLadó,Grieco y Bavio,Lugones-Sessaeego y Rossi
Editora Contenidos Minimos AZ

Primera Estación Antartica Argentina Historia Base Científica

Primera Estación Antártica Argentina
Base Científica Experimental

EL COMIENZO: El 2 de noviembre de 1902 los tripulantes del Scotia vieron desde la cubierta cómo se alejaban los muelles del puerto de Edimburgo, que no volverían a ver por largo tiempo. La nave se dirigía a los mares antárticos para efectuar observaciones magnéticas, oceanógraficas y meteorológicas, y desarrollar otras actividades científicas. Al frente de la expedición, organizada por la Real Sociedad de Geografía de Escocia, iba el experimentado explorador William Bruce.

barco scotia rumbo a las islas orcadas

Transportó exclusivamente en Escocia el plantel de científicos-principalmente amigos de la Academia de Edimburgo, así como la tripulación del barco a las islas Orcadas del Sur.

Después de recalar en las Malvinas el navio alcanzó las latitudes antarticas, pero como los témpanos obstaculizaban seriamente la navegación, debió enfilar rumbo a las Orcadas del Sur. Poco después llegaron a este archipiélago y penetraron.en una amplia bahía de la isla Laurie, donde resolvieron invernar, ya que el Scotia no tardó en quedar prisionero de los hielos. No tenían muchas alternativas, y mientras un grupo se preparaba a pasar el invierno dentro del buque, otro se dedicó a construir un albergue en tierra firme.

Nació así la «Omond House», primera casa habitación de las Orcadas del Sur, hecha de madera y revestida exteriormente de piedras. No tardaron en agregársele una pequeña casilla, también de madera, donde se colocaron los instrumentos para mediciones magníficas, y varios pequeños refugios para observaciones meteorológicas.

mapa orcadas del sur base antartica

Orcadas del Sur, grupo de islas deshabitadas situadas en el sur del océano Atlántico, al sureste del archipiélago Tierra del Fuego. Las islas más grandes del grupo son Laurie y Coronación, a las que siguen en tamaño otras dos islas más pequeñas y numerosos islotes rocosos, con una extensión total de unos 620 km2. Las Orcadas Australes fueron descubiertas en 1821 por los exploradores George Powell, británico, y el estadounidense Nathaniel Palmer.

Cuando el calor del siguiente verano licuó los hielos, Bruce zarpó rumbo a Buenos Aires y dejó en la base una dotación de seis hombres al mando de Robert Mossman, que había tenido a su cargo la principal estación  meteorológica  de  Edimburgo.

Bruce arribó a la Capital Federal en diciembre de. 1903 y ofreció al jefe de la Oficina Meted rológica —por entonces dependiente del Ministerio de Agricultura— la venta de las instalaciones que había levantado en las Orcadas, siempre y cuando la operación apareciera como una donación suya al Estado argentino.

Se comprometió, además, a transportar en el Scotia a la dotación argentina que se haría cargo del observatorio, ofrecimiento despertó general entusiasmo y fue atendido, en primera instancia, por Carlos Ibarguren, subsecretario del Ministerio de Agricultura, que aprobó con calor la propuesta y la elevó al ministro, Wenceslao Escalante, quien no do moró, a su vez, en darle el visto bueno.

Así fue como el 2 de enero de 1904 un decreto firmado por el presidente Roca aceptó la cesión de las instalaciones considerando «que es de alta conveniencia cientí fica y práctica extender a dicha;, regiones las observaciones que se hacen en la isla de Año Nuevo y en el sur de la República».

El 21 de enero el Scotia partió del puerto de Buenos Aires conduciendo a Edgar Szmula, Hugo Acuña y Luciano Valette, los tres argentinos que iban a hacerse cargo de la estación bajo las órdenes de Mossman (y ayudados por el coci ñero William Smith) hasta que se familiarizaran con el manejo de los instrumentos y los métodos de trabajo.

El 22 de febrero de 1904 el pabellón nacional comenzó a flamear sobre la casa que habían levantado los expedicionarios del Scotia: había nacido la primera estación antártica argentina. Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1032 del año 1964 esa fecha fue declarada «Día de la Antártida Argentina».

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos en la Historia Argentina Editorial Abril

Historia de Puerto Deseado Origen Ciudad Fuerte Español

Historia Fundación de Puerto Deseado
Lugar Histórico Nacional

SANTA CRUZ: Fueron  sus costas la región señalada por el destino para que el hombre blanco tomara contacto con nuestra tierra y sus habitantes. En marzo de 1520 Hernando de Magallanes descubrió la bahía del río Deseado, el 31 sus cinco naves recalaron en San Julián y al día siguiente sus tripulantes bajaron a la playa para asistir a la primera misa. El almirante y su gente, hincada la rodilla en tierra, elevaron una oración de gracias al Creador.

Desde entonces la ruta de la Patagonia quedó fijada en las cartas marinas.

Sin embargo, por más de doscientos cincuenta años permaneció desconocida tan inmensa región y sólo en 1778, ante el temor de su pérdida, los soberanos españoles ordenaron fundar colonias que aseguraran su posesión.

El 23 de marzo de 1780 llegó a San Julián una escuadrilla colonizadora bajo la dirección de Antonio de Viedma, y como no le agradó la tierra intentó seguir a Santa Cruz, pero los vientos le llevaron a Deseado, donde debió pasar el invierno. Allí fueron entonces levantadas las primeras casas, formadas las primeras huertas y se sembró el primer trigo en la Patagonia. Allí también murieron una treintena de castellanos, las primeras víctimas del escorbuto.

Al año siguiente, trasladados los hombres, animales y elementos necesarios, se fundó la colonia de Florida Blanca a corta distancia de San Julián, que perduró tres años con toda felicidad.

Un segundo intento de posesión se efectuó entre 1790 y 1807 en Puerto Deseado con el establecimiento de una compañía pesquera y un fuerte, última avanzada cercana al estrecho donde ondeó el pabellón de España pregonando la conquista.

La Patagonia permaneció ignorada, hasta que en 1834 Carlos Darwin y Roberto Fitz Roy recorrieron las costas y se internaron por el río Santa Cruz.

Veinticinco años transcurrieron todavía antes de que un argentino pisara el territorio con el intento de poblarlo. Tal mérito le correspondió al incansable Luis Piedrabuena, quien en 1859 se instaló en la isla Pavón y enarboló por primera vez la enseña argentina. Tiempo después, el 19 de diciembre de 1878, el gobierno, por intermedio de una fuerza naval militar, tomó posesión del territorio en el sitio conocido por el Cañadón de los Misioneros.

El 16 de octubre de 1884 se dictó la Ley 1.532 que creó la gobernación de Santa Cruz y se nombró gobernador al capitán Carlos M. Moyana, explorador de su territorio.

Por Decreto Ley N° 21.178 del 22 de noviembre de 1956 se organizó la provincia del mismo nombre. En el lapso comprendido entre junio de 1955 y diciembre de 1956 Santa Cruz integró, con Tierra del Fuego y la Antártida, la llamada provincia de Patagonia.

La primera capital fue Santa Cruz, pero el 19 de mayo de 1904 por decreto se designó capital a Río Gallegos.

LA HISTORIA: Se   halla   ubicado   sobre   la   margen   izquierda   del   río   Deseado,   en   su   desembocadura en el Atlántico,  en  la  bahía que  lleva su  nombre,  descubierta  en  1520  por Hernando de  Magallanes,  quien  dio a  sus aguas  el  nombre de  Río  de  los Trabajos.

Años más tarde, el 21 de julio de 1586, salió del puerto de Plymouth la expedición corsaria del general Tomás Cavendish, con rumbo al estrecho de Magallanes. Esta flota estaba formada por los buques «Hugh Gallant», «Content» y «Desire», que era la nave capitana. Con este nombre, incorrectamente traducido, ya que quiere decir Deseo y no Deseado, llamó Cavendish a aquel lugar al arribar el 17 de diciembre  de  1586.

Durante casi dos siglos fueron varios los navegantes que después de Cavendish hicieron escala en este paraje, hasta que en 1780 el rey de España decidió afirmar sus derechos sobre él, ya que marinos ingleses, en anteriores oportunidades, habían tomado   posesión   en   nombre   de   su   rey.

Fue así como cumpliendo órdenes del virrey Juan José de Vértiz, el 13 de enero de 1780, partió del puerto de Montevideo una expedición a cargo del superintendente interino don Antonio de Viedma. Estaba formada por el paquebot «San Sebastián» y  los  bergantines  «San   Francisco  de  Paula»  y  «Nuestra  Señora   del   Carmen».

Tenía la misión de reconocer la costa patagónica desde el cabo San Jorge hasta el   estrecho   de   Magallanes,   para   formar   un  establecimiento   en   el   mejor   puerto.

Primer Puerto Deseado, Lugar Histórico

Viedma tocó primero la bahía de San Gregorio, después la de San Julián, y desde ahí intentaba alcanzar la de Santa Cruz, cuando vientos contrarios lo llevaron a Puerto Deseado, donde ancló ej 19 de abril del mismo año; desde ahí despachó la «San   Sebastián»   a   pedir   nuevas   instrucciones   al  virrey.

Obligado a pasar el invierno, desembarcó y con la mayor rapidez posible mandó se levantara una capilla, algunos ranchos para albergue y almacenes, al mismo tiempo  que  hacía  sembrar las  primeras semillas  del  trigo  que  germinó  en   esa  región.

La carencia de víveres frescos provocó entre los hombres de la expedición una epidemia de escorbuto; sumado esto al descontento general, pidieron abandonar esa tierra tan inhospitalaria. El 28 de agosto, a bordo del bergantín «Nuestra Señora del Carmen», el gobernador envió hacia Montevideo a los enfermos y amotinados, quedando   sólo   con   veintiún   hombres.

El 12 de diciembre volvió el bergantín con la orden de abandonar Puerto Deseado y trasladar la gente a San Julián para establecer una colonia. El 21, después de ocho meses   de  sufrimientos,   dejaban   para   siempre   el   desolado   paraje.

Diez años más tarde se fundó una colonia de la Real Compañía Marítima de Pesca,   institución   creada   por   orden   de   Carlos   III.

En mayo de 1790 se inició la construcción de un fortín de piedra y yeso, a una legua de distancia de la entrada del canal, en una amplia explanada de la costa norte, en tierras elevadas alrededor de catorce metros sobre el nivel medio de las mareas, y al pie de una cuchilla de rocas de porfirio, que lo amparaban de los vientos  huracanados  del  oeste.

Era un reducto cuadrado del cual tan sólo quedaban en 1900 tres torreones, y gran   parte  de   la   muralla   que   lo   rodeaba.

En 1792 se estableció en aquel lugar un presidio a pedido de la Compañía Marítima de Pesca, pero diez años más tarde ésta dio término a sus actividades, ya que   nunca   logró   producir   ninguna   utilidad.

En la época de las invasiones inglesas, los pocos pobladores del fuerte se retiraron a Carmen de Patagones; tiempo después, los indios tehuelches incendiaron las últimas   construcciones   del   fuerte   de   Puerto   Deseado.

El 23 de diciembre de  1834 el  almirante  inglés  Roberto  Fitz  Roy   —que   realizaba el levantamiento de cartas marinas en la costa patagónica— ancló con su buque «Beagle» frente a las ruinas de dicho fuerte. El célebre naturalista Charles Darwin, compañero de expedición, hizo reconocimientos durarite tres días por agua y tierra, recopilando importantes datos para sus obras.

En 1880, el gobierno creó una colonia pastoril que más tarde fue disuelta por originar gastos muy grandes al erario, y cuatro años después, dieciocho personas llegadas en el vapor «Loire» constituyeron la nueva y definitiva colonia de Puerto Deseado.

Por decreto del 19 de diciembre de 1889 se creó el pueblo Puerto Deseado, y más  tarde  fue  aprobada   su   mensura.

Fue declarado Lugar Histórico por Decreto N° 12.466 del 5 de noviembre de 1943.

Fuente Consultada:
Los Monumentos y Lugares Históricos de la Argentina Edit. ATLANTIDA Carlos Vigil

HISTORIAS EN PUERTO DESEADO: Para proteger los  asentamientos españoles en América de los ataques piratas, como el famoso Francis Drake, se decide en 1584 enviar una expedición dirigida por Sarmiento de Gamboa a la patagonia. Gamboa arriba con cinco barcos y quinietos trinta y ocho tripulantes, funda la «Ciudad de Nombre de Jesús», próximo a Cabo Vírgenes en medio de un tiempo borrascoso. La gente debe soportar el frío extremo de esa zona y además el suelo no es muy apto para cosechas productivas, obligando a pasar tristes situaciones de hambre y frío extremo.

Gamboa decide fundar otra población en una zona menos hóstil, y zarpra con cincuenta tripulantes, mientras un centenar de colonizadores marchan a pie durante quince peligrosos días, donde eran atacador pos los indios de la zona. Finalmente Gamboa  funda una nueva ciudad, llamada Ciudad Rey Felipe (futuro Puerto deseado) , pero al poco tiempo surge un nuevo malestar general por la falta de alimentos, que termina en un motín. Cuando Gamboa quiere regresar a Cabo Vírgenes, la nave es arrastrada por un temporal que lo deja muy lejos, cerca de Río de Janeiro, desde ahi, solicita ayud a la corona pero el auxilio nunca llegó.

Ya sin esperanzas, decide volver a España, pero 1556 cae prisionero del corsario inglés  Walter Raleigh que lo entrega a Isabel II, reina que lo recibe con respecto y lo regresa a su hogar en España, pero con tanta mala suerte que durante el viaje es apresado en suelo francés y recién despúes de cuatro penosos años puede acudir a la ayuda de España, sobre suplicando por aquellos pocos pobladores del estrecho, a los cuales suponía vivos, pero que en realidad ya no quedaba nadie con vida.

Cuenta Roberto Hosne, autor de «Patagonia, El Territorio de la Aventura«: Un día de enero de 1587 tres mujeres y quince hombres, últimos sobrevivientes de la expedición de Sarmiento de Gamboa, aguardaban en la boca del estrecho por alguna nave salvadora hasta que, alborozados, estallando en llantos y gritos, agitando los brazos, divisan velas en la lejanía.

Era la flota del pirata inglés Tomás Cavendish, que había zarpado de Ply-mouth en julio de 1586 y luego de navegar frente a la costa patagónica fondea en el mismo sitio donde desembarcó Drake, quien había llamado al paraje Bahía de las Focas y que Cavendish rebautizaría «Desire», el nombre de su nave, que se perpetuó como Deseado.

Cuando se acercaba al estrecho avista al grupo de mujeres y hombres, cuyo aspecto era lastimoso; tres españoles subieron al Desire clamando auxilio y mientras uno quedó a bordo, dos fueron en busca de los que ansiosamente esperaban en tierra, pero cuando estos se aprestaban a embarcar, la nave de Cavendish empezó a alejarse. Estupefactos, veían como se apagaba su única esperanza de salvación.

¿Qué pudo haber motivado esa desconsiderada actitud de Cavendish?

La repentina aparición de vientos favorables, lo cual no era muy frecuente dado que generalmente soplaban en dirección contraria obstaculizando el ingreso al estrecho —se dijo— decidieron a Cavendish a aprovecharlos para continuar navegando, dejando de lado el sal-vataje de las diecisiete personas que esperaban por su rescate.

Tomé Hernández, el único español que subió a bordo del Desire fue el que relató más tarde este trágico episodio.
Cavendish remontó el estrecho y fondeó en Rey Felipe sin hallar a nadie, salvo a unos ejecutados pendiendo de la horca. Francis Pretty, maestre del Desire, refiriéndose al resto de la gente, abatida por el hambre y las enfermedades, apuntó: murieron como perros en sus casas, y vestidos, y así los encontramos… mientras el villorrio estaba terriblemente inficionado por el hedor de la gente muerta.

Cavendish ordenó a sus hombres aprovisionarse de agua y leña, incautarse de las armas y cañones y destruir e incendiar el poblado, que rabautizó Port Famine (Puerto Hambre).

El último sobreviviente de la expedición de Sarmiento de Gamboa es rescatado por la Delight of Bristol, capitaneada oor el pirata Andrés Merrick, en enero de 1590. La nave había recalado en Deseado para reparar averías y cuando se dirigía al estrecho, avistan y rescatan al español. Las tormentas huracanadas castigan al barco y quince tripulantes desaparecen. Cuando anclan para efectuar refacciones son atacados por los indios y mueren otros siete marinos.   Se  desencadena  una violenta tempestad y se traga a treinta tripulantes; estalla un motín y Merrick se ve obligado a regresar a Europa.

En el trayecto mueren él y el español y cuando la nave arriba al puerto de Cherburgo, del centenar de tripulantes con los que la Delight of Bristol había zarpado en 1589 de Plymouth, solamente seis quedaban con vida.

Puerto Deseado en 1600

Curiosa visión de Merian, en un grabado de 1655. En La desembocadura del río Deseado pueden versenaves ancladas, choiques (ñandúes) y guanacos moviéndose sin sobresaltos, mientras unos tripulantescazan pingüinos y, aparentemente, lobos marinos. Algunos hombres se aprovisionan de agua dulce y otros,observan el esqueleto de un patagón «gigante «.

Fósiles Vivientes Animales Actuales de la Prehistoria

ACTUALES ESPECIES VIVIENTES DESDE LA PREHISTORIA

Toda especie viviente de planta o de animal se enfrenta con tres alternativas: 1-puede cambiar, lenta y casi imperceptiblemente, por el proceso de la evolución, dando otras formas; 2-puede ir languideciendo ante la competencia de otros organismos, o, finalmente, 3-puede permanecer casi sin cambiar durante cientos de millones de años. Todo grupo de organismos que vivió en  la Tierra se ha enfrentado con esas tres perspectivas.

La extinción es el resultado más frecuente. Por ejemplo, de todos los vertebrados terrestres de hace 150 millones de años, quizá el 1 % tiene descendientes que viven en la actualidad. Es pequeñísimo el número de animales que han sobrevivido sin grandes cambios a lo largo de mucho tiempo.

El proceso evolutivo por selección natural es inflexible, y los animales que han florecido durante mucho tiempo pueden encontrarse con la competencia de algún nuevo organismo mejor adaptado que ellos al ambiente. Por otra parte, puede ocurrir cualquier cambio brusco del ambiente, el clima puede variar o un alimento básico desaparecer. Estas circunstancias suelen ser fatales.

Para que los animales que han existido con la misma forma durante millones de años lleguen a ser fósiles vivientes deben cumplirse   ciertas  condiciones.   Una   posibilidad es que estén muy bien adaptados a un tipo de ambiente, y que éste permanezca casi constante. Por otra parte, para que sobrevivan es importante que queden incomunicados en una isla o en algún otro enclave geográfico localizado. Así pueden mantenerse lejos de zonas en las que se están desarrollando animales quizá mejor adaptados o,  por lo  menos,  continuar  viviendo.

FÓSILES  VIVIENTES   INVERTEBRADOS
Hace unos 400 millones de años, durante el período ordovicense, enterrado en sedimentos de barro de las costas vivía un pequeño braquiópodo de caparazón córneo, llamado Língula. Este animal tenía unos dos centímetros de largo y era muy sencillo, anatómicamente. Sin embargo, hoy siguen encontrándose animales casi idénticos, que continúan excavando en el barro de las costas del Japón, de las islas de los océanos índico y Pacífico, y de Australia.

Aunque han trascurrido cientos de millones de años, la Lingula apenas ha experimentado cambios. Las investigaciones recientes de las   Língulas   modernas   mostraron   algunas de las causas de su éxito.

El hecho de estar enterradas en el barro (en el cual penetran ediante un pedúnculo contráctil) y de salir a la superficie solamente para alimentarse los protege de sus enemigos. Pero, además, 1% manera de funcionar su organismo, su fisiología, está muy bien adaptada a su ambiente. Por ejemplo, pueden tolerar concentraciones de oxígeno extremadamente bajas, circunstancia que sería fatal para la mayoría de los animales. No han surgido nuevas ramas mejor adaptadas que la primitiva y, por tanto, ésta sobrevivió.

En 1826 se descubrió un fósil viviente muy importante   en   las   Indias   Occidentales.    Se trata   de  un  animal   de  aspecto   de  oruga, al que se llamó Peripatus por su forma de pasearse   (en griego, peripatos significa pasearse).   Se ha encontrado otra especie parecida en otros lugares.

Las investigaciones mostraron pronto que el Peripatus no  era ni una oruga ni una babosa.   El cuerpo tiene  muchos  segmentos y unos 20 pares  de patas no  articuladas.   Su cabeza está provista de mandíbulas y antenas, y el animal respira  por tráqueas,  como los insectos. Aunque  se  trata  de  un  animal  de  cuerpo blando,   se   conocen   fósiles   del   Peripatus que datan del silúrico, en rocas que tienen 320 millones de años.

De hecho, hay restoS de un animal que se parece mucho al  Pagripatus,   que   proceden   del   cámbrico,   hara más   de   500   millones   de   años.    Desde   el punto   de   vista zoológico,   el   Peripatus   es muy   importante,   pues   parece   representar a un grupo de animales (Onicóforos) intermedio entre los gusanos anélidos y los artrópodos   (grupo que incluye los insectos). Es   difícil averiguar   por   qué   el  Peripatus sobrevivió sin cambiar durante tanto tiempo.

De la misma forma que las cochinillas de humedad,  está siempre expuesto  al peligro  de  la  desecación  y  sólo puede vivir en   ambientes   húmedos,   por   lo   que   pasa mucho   tiempo   escondido   bajo   las  piedras y los troncos caídos.  Es carnívoro y se alimenta de muy diversos animales de pequeño tamaño.   Quizá, una característica favorable para la supervivencia de este artrópodo sea   la protección  que   los  adultos   de casi todas las especies  del Peripatus proporcionan a sus crías.

Peripatus

El «Peripatus», extraño artrópodo-gusano, vivía hace 500 millones de años, al igual que el crustáceo de agua dulce «Apus». Un fósil viviente que suele verse en las casas es el pececillo de plata («Lepisma»), que debe tener 350 millones de años. Las escolopendras y milpiés (miriápodos) representan una fase  importante de la evolución de  los artrópodos y cambiaron muy poco en 500 millones de años.

Hay otro «inmortal» que, tal como el Peripatus, es también un «eslabón perdido»; fue dragado en 1956, a 4.000 metros de profundidad, cerca de la costa de México.

Neopilina

Es un animal llamado Neopilina, molusco muy primitivo, que todavía conserva caracteres de anélido y debe representar a un grupo que vivió hace 500 millones de años, cuando menos. Otros dos moluscos fósiles vivientes son la Pleurotomaria, un caracol marino que ha vivido durante 350 millones de años, y el cefalópodo Nautilus.

Cangrejos – Bayoneta («Limulus»)

Hace 200 millones de años, los cangrejos – bayoneta («Limulus») se encontraban en todo el mundo. Hoy, apenas sin variar, el «Limulus» está confinado en algunas regiones tropicales. Es un artrópodo, pero sus relaciones con los otros artrópodos son discutibles. Quizá tenga una importancia el hecho de que su  larva se  parece a  los extinguidos trilobites.

FÓSILES VIVIENTES VERTEBRADOS
El continente australiano quedó separado del resto de las masas terrestres hace unos 150 millones de años. En aquella época, los únicos mamíferos existentes eran los provistos de bolsas —los marsupiales— y los mamíferos que ponen huevos: los monotremas. Los mamíferos placentarios, más favorecidos, se desarrollaron después, fuera de Australia.

A causa de ello, los monotremas y los marsupiales existieron allí durante millones de años e, incluso, llegaron a alcanzar un desarrollo floreciente, mientras los miembros de su grupo estaban desapareciendo en otras partes, frente a la competencia de los mamíferos placentarios.

Puede que no sea exacto decir que todos los marsupiales son fósiles vivientes, pues algunos han evolucionado recientemente. Pero, sin embargo, son los sobrevivientes de un grupo antiquísimo, que divergió en los primeros momentos de la historia de los mamíferos.

América del Sur era otra gran zona en la que estaban reservados los mamíferos marsupiales, pero hace 10 millones de años se unió con América del Norte. Los mamíferos placentarios la invadieron y casi toda la población de marsupiales se extinguió. Al oeste de Australia, quizá Nueva Zelandia se separó antes de los continentes.

En ella no hay marsupiales, pero en algunas de sus islas, que, como ésta, se separaron de Australia, vive un animal todavía más antiguo: el Tuatara o Sphenodon. A pesar de su parecido superficial con los lagartos, el tuatara pertenece, en realidad, al orden de los rincocéfalos, grupo de reptiles anterior a los dinosaurios y que posee características más primitivas.

La causa más importante de la supervivencia del tuatara es la falta de competencia con animales mejor dotados. Otros factores secundarios pueden ser la larga duración de su vida individual (100 años, o más) y sus costumbres perezosas, que le permiten reservar energías.

Tuatara o Sphenodon

El tuatara (la palabra maori significa «dorso con espinas») es el único sobreviviente de un grupo más antiguo que el de los dinosaurios. Aislado en Nueva Zelandia, el tuatara ha permanecido casi sin modificaciones durante 200 millones de años. Los cocodrilos y tortugas también pueden ser considerados como fósiles vivientes, porque han cambiado muy poco respecto a sus antecesores del período triásico.    En contraste, los escamados se han  modificado mucho.

Uno de los animales más raros de Nueva Zelandia, quizá el más raro del mundo, es la rana de la isla Stephens. En muchos aspectos recuerda a otras ranas, pero sus patas no tienen membranas; sus costillas son   libres    (a   diferencia   de   otras   ranas) y su sistema circulatorio se parece más al de los tritones.

El estadio de renacuajo lo pasa, probablemente, en el huevo. Estas ranas parecen descendientes directos de antepasados con cola, semejantes a las salamandras y tritones actuales.

UN PEZ MUY FAMOSO: EL CELACANTO

Cuenta la historia que cuando el capitán del navío pesquero Nerine, Hendrick Goosen,  izó su red, encontró en ella un pez distinto a cuantos había visto. De casi 1.5 m de longitud, color azul intenso y piel oleosa, pesaba casi 60 kg. Tenía dientes afilados y escamas rígidas como una armadura. Pero su característica más notable eran sus aletas parecidas a extremidades. Goosen pensaba que era una especie de lagartija de mar.

Como sabía que se trataba de un «pez especial» se lo lleva al profesor Schmit para que investigara al cadáver que despedía un olor nauseabundo. Lo examinó con cuidado y luego decidió enviarlo al taxidermista del museo, que lo conservó lo mejor que pudo.

Por disparatado que pareciera, el profesor Smith pensaba que podría tratarse de un celacanto, pez que se creía extinguido hacía 70 millones de años. Se habían encontrado fósiles de celacantos en rocas que databan de casi 400 millones de años. Se pensaba que el pez estaba vinculado con nuestros primeros antepasados, procedente de una época en la cadena evolutiva en que las criaturas emergieron del agua para caminar o arrastrarse por el suelo.

Si en verdad era un celacanto, Smith calculaba que el pez había sobrevivido durante 30 millones de generaciones. Sabía que anunciar su captura le atraería el ridículo. ¿Cómo era posible —se preguntaba— que el celacanto estuviese nadando en el mar sin que ningún científico supiera de su existencia?,…lamentablemente la segunda guerra mundial no permitió seguir con las investigaciones y todo avance quedó detenido, hasta que un día de 1952 en el archipiélago de Comoro (Sudáfrica) Schmith recibe un telegrama en donde es informado de la captura de otro pez con las misma características de aquel posible «celacanto».

Luego de sorpresivo, complicado y largo viaje a la Ciudad del Cabo, Schmith pudo regresar con su presa y la confirmación de haber descubierto un animal de 400 millones de años que aún vivá en las profundidades del océano Indico.

El descubrimiento ocupó las primeras páginas s diarios del mundo y, de pronto, el pez de extraño nombre y aspecto raro se convirtió en una celebridad internacional. Smith lo identificó como un celacanto de una clase nueva y lo bautizó Latimeria Chalumnae.

Celacanto

En  marzo de 1987, Hans Fricke, biólogo marino y camarógrafo documental del Instituto Max Planck, con sede en la enees Alemania Occidental, encabezó un equipo de investigadores que trabajaban en las costas de la isla Gran Comoro. Con ayuda de un submarino miniatura, filmaron  celacantos en su medio natural y a grandes profundidades.

La película mostraba  que los celacantos son capaces de  hazañas sorprendentes, como permanecer erguidos sobre su cabeza por uno o dos minutos, nadar de espaldas y boca arriba. Pero a pesar de sus cuatro aletas semejantes a unas extremidades, al parecer el viejo «Cuatropatas», como Smith le llamaba, no caminaba.

Fuente Consultada:
Revista Enciclopedia TECNIRAMA de la Ciencia y la Tecnología N°116 –  Fósiles Vivientes

La Seleccion Natural Mediante El Uso de un Arma Biologica Natural

La Seleccion Natural Mediante El Uso de un Arma Biológica

Si un parásito matase a todos los huéspedes a los cuales encuentra, entonces también él perecería. Existen al menos dos estrategias que pueden adoptar los parásitos para asegurar su permanencia, y ambas dependen de su propio estilo de vida.

Por un lado, si el parásito es muy rápido para multiplicarse y pasar a otro huésped y si, al mismo tiempo, hay una cantidad infinita de nuevos huéspedes no infectados donde anidar, el parásito puede mantener un estado de alta virulencia generación tras generación. Sin embargo, la realidad es que si este tipo de parásitos tuviera el suficiente éxito, se haría cada vez más difícil encontrar una cantidad ilimitada de nuevos huéspedes no infectados.

Lo lógico en este caso es que la población huésped disminuya, y por lo mismo la “comida” potencial del parásito también disminuirá. Por ello, el mantenimiento de un estado de alta virulencia termina siendo contraproducente para el propio parásito. Así, si cualquiera de los preceptos mencionados no se cumple, al parásito no le queda otro camino que atenuar su virulencia.

En este caso cuenta con la complicación de que el huésped también tendrá tiempo para combatirlo, por lo que los parásitos deberán utilizar este tiempo para cambiar y adaptarse también a las nuevas respuestas del huésped. Por lo mismo, casi todas las relaciones de coevolución, con el tiempo, terminan en la atenuación de las respuestas entre predador y presa. Para ilustrarlo veamos una serie de desventuras ocurridas en Australia.

Los diseñadores de políticas ambientales australianas no les temían a los riesgos y por ello se embarcaron en un proyecto que, para controlar un desbalance grave del equilibrio ecológico, implicó una serie de peligros que no se tuvieron en cuenta y generaron nuevos desequilibrios. No hubo conejos en Australia hasta 1859, cuando un señor inglés importó apenas una docena de estos encantadores animalitos desde Europa, para distraer a su esposa y agraciar su hacienda. Los conejos se reproducen muy rápido, apenas un poco más rápido de lo que tardamos en reconocer el problema que generan. Y ese “apenas” es más que suficiente.

En poco más de un lustro (1865), el mencionado caballero había matado a un total de 20.000 conejos en su propiedad y calculó que quedaban todavía otros 10.000. En 1887, en Nueva Gales del Sur solamente, los australianos mataron 20 millones de conejos. Llegado el siglo XX aparecieron nuevas herramientas de combate contra las plagas. En la década de 1950, la vegetación de Australia estaba siendo consumida por hordas de conejos. En ese año el gobierno trató de hacer algo para detener a los simpáticos animalitos. En Sudamérica, los conejos locales están adaptados a un virus con el que conviven desde hace mucho tiempo. este se transmite cuando los mosquitos que toman la sangre de un conejo infectado lo depositan sobre un conejo sano, ya sea por deposición o por la nueva picadura. Este agente infeccioso, denominado virus de la mixomatosis, provoca sólo una enfermedad leve en los conejos de Sudamérica, que son sus huéspedes normales.

La mixomatosis ha generado una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia y el desmantelamiento de las cadenas tróficas en el ámbito mediterráneo, donde el conejo era la base de la alimentación de rapaces y carnívoros. De nuevo el responsable de esta catástrofe fue el ser humano al ser introducida la enfermedad en Francia en 1952, desde donde se extendió por toda Europa. Dicha enfermedad se había llevado a Australia anteriormente para erradicar el conejo allí, que era plaga.

Sin embargo, es mortal para el conejo europeo, que fue el que se implantó en Australia. Así que en Australia se liberaron en el campo una gran cantidad de conejos infectados con el virus de la mixomatosis, esperando que [os mosquitos autóctonos hicieran el trabajo de esparcir el agente infeccioso. En un comienzo, los efectos fueron espectaculares y la población de conejos declinó de manera constante: llegó a ser menos del 10% de la población original, cuando comenzó el tratamiento en gran escala. De esta manera se recuperaron zonas de pastura para los rebaños de ovejas, de los cuales depende en gran medida la economía de Australia.

Sin embargo, en poco tiempo aparecieron evidencias de que algunos conejos eran más resistentes a la enfermedad. Como estos conejos eran los que más se reproducían, sus crías también resultaron resistentes al virus de la mixomatosis. Cuando el fenómeno se estudió en forma global, se observó que no sólo los conejos se volvían más resistentes, sino también que el virus iba atenuando su virulencia generación tras generación. Así, había ocurrido un doble proceso de selección. El virus original había resultado tan rápidamente fatal que el conejo infectado solía morir antes de que tuviese tiempo de ser picado por un mosquito y, por lo tanto, de infectar a otro conejo; la cepa del virus letal, entonces, moría o desaparecía junto con el conejo. Por otra parte, en la preparación original de virus debería de haber algunos más atenuados.

En las condiciones de muy alta mortalidad de los conejos, las cepas virales de efectos más atenuados tenían una mejor probabilidad de sobrevivir, dado que disponían de mejores oportunidades y, fundamentalmente, de más tiempo para encontrar un nuevo huésped. De tal manera, la selección comenzó a operar en favor de una cepa menos virulenta del virus. Por su parte, un conejo que sobrevive a una infección inicial queda “protegido” como si hubiera sido vacunado, por lo que no vuelve a enfermarse fácilmente. Además es probable que los sobrevivientes hayan sido los que más resistencia intrínseca tuvieron al virus original. De esta manera su descendencia también debía ser más resistente, por lo que cuando estos conejos comenzaron a proliferar, todos los conejos australianos fueron adquiriendo resistencia al virus de la mixomatosis. Hace poco tiempo, como resultado de la rápida coevolución, la relación huésped-parásito se estabilizó, por lo que los conejos volvieron a multiplicarse, y regeneraron la población existente antes del comienzo del ataque.

En definitiva, se utilizó un arma biológica tremendamente activa, pero las consecuencias distaron mucho de ser las esperadas. De hecho, no se contuvo la proliferación de los conejos y se mantuvo el riesgo del desequilibrio ambiental comenzado hace 150 años, y; por el contrario, se generó una adaptación de los animales, se los tomó más fuertes para resistir a una plaga como el virus de la mixomatosis A pesar de las enseñanzas que debieron haber quedado después de este tremendo fracaso, hace poco tiempo se intentó nuevamente en Australia repetir la metodología para eliminar Los conejos con un nuevo patógeno cuya dinámica poblacional se desconocía casi por completo. Es obvio que hay gente a la que le encantan los riesgos. El problema es cuando al asumirlos se involucra a demasiadas personas, o, como en este caso, a un ecosistema completo.

satira a darwin
Portada en una revista, publicado con ironía la teoría de Darwin

A lo largo de la evolución, y mediante el proceso de selección natural, los organismos de las distintas especies han ido adquiriendo modificaciones morfológicas, fisiológicas y comportamentales con las cuales han logrado responder y adaptarse a las características Particulares de su medio.

ESTRATEGIA ADAPTATIVA DE PLANTAS Y ANIMALES
FACTOREFECTOSADAPTACIONES DE LAS PLANTASADAPTACIONES DE LOS ANIMALES
Escasez de AguaDeshidratación.
Estrés hídrico.

Reducción de la superficie foliar, por la que las plantas transpiran: espinas.Esclerofilia (hojas duras, coriáceas o revestidas con ceras o quitina, que las protegen de la radiación intensa y de la desecación)

Plantas con metabolismoCAM (los estomas de las hojas sólo se abren de noche para captar el CO2, con lo que se evita la pérdida de agua que se produciría si los estomas se abrieran durante las horas de mayor radiación solar).

• Piel estratificada, con varias capas de células (por ejemplo, en los vertebrados).• Productos de excreción concentrados, como el ácido úrico o le urea en lugar del amoníaco.

• Elevada reabsorción intestinal de agua en las heces.

• Obtención de agua metabólica a partir de la oxidación del hidrógeno de los alimentos.

TemperaturaTemperaturas altas: deshidratación desnaturalización de las enzimas.
Temperaturas bajas: cristalización del agua en los tejidos, retardo del metabolismo.
Las mismas que para la escasez de agua.Al calor y al frío: cambios comportamentales (mayor actividad diurna durante el invierno y mayor actividad nocturna o crepuscular durante períodos cálidos); regulación social de la temperatura: vida en grupos, sobre las ramas de los árboles o en cuevas; vida subterránea.
Escasez de Alimentos, baja disponibilidad de nutrientesCrecimiento y desarrollo deficientes.Inanición.Plantas carnívoras, como respuesta a la escasez de nitrógeno en pantanos, bosques con suelos empobrecidos, etcétera.Asociación con bacterias fijadoras ; de nitrógeno en leguminosas: nódulos radiculares. Asociación con hongos (micorrizas) en distintas plantas.Almacenamiento en cuevas y guaridas, como en las hormigas y otros insectos sociales.Acumulación de reservas en la grasa corporal.
Salinidad•  Efecto osmótico: tendencia de los tejidos a perder agua en ambientes muy salinos (medio hipertónico), y a ganar agua e hincharse en ambientes poco salinos (medio hipotónico).•  Efecto iónico: toxicidad en plantas (especialmente por Cl y Na4).Secreción de iones a través de glándulas especializadas.Suculencia: planta de aspecto globoso; incorporan agua para diluir la concentración de sales.Vida marina (medio hipertónico): beben agua de mar y luego secretan el exceso de sales a través de las branquias y las glándulas de la sal; producen una orina concentrada.Agua dulce (medio hipotónico): no beben agua y absorben sales a través de la piel y las branquias; producen una orina diluida.

Fuente Consultada:
Ahí viene la plaga Colección: «Ciencia que ladra….» Mario Lozano

Ruta de Magallanes Mapa del Viaje Vuelta al Mundo Recorrido

La Ruta de Magallanes
Mapa del Viaje Vuelta al Mundo

ruta de magallanes

El derrotero elegido por Magallanes casi lo lleva al desastre. Después de doblar el cabo de Hornos, siguió una dirección en diagonal a través de las calmas ecuatoriales y, en un océano plagado de archipiélagos, no divisó tierra desde el día en que entró en el Pacífico el 28 de noviembre de 1520 hasta que avistó Ouam el 6 de marzo de 1521.

PUNTO 1: 265 hombres en cinco naves se equiparon para el viaje: la Trinidad, comandada por Magallanes; La San Antonio, por Juan dé Cartagena; la Concepción, por Gaspar de Quesada; la Victoria, por Luis de Mendoza; y la Santiago, por Juan Rodríguez Serrano.
El 20 de setiembre de 1519 partieron de Sanlúcar de Barrameda.

PUNTO 2: Cruzaron el Atlántico, tocaron las costas del Brasil en diciembre, y llegaron al Río de la Plata en enero de 1520. Durante un mes permanecieron en el estuario, realizando viajes de exploración.

PUNTO 3: Desde el Río de la Plata prosiguieron viaje hacia el sur y, luego de descubrir la costa argentina -que tocaron en varios puntos- alcanzaron la bahía de San Julián el 31 de marzo de 1520. En ese sitio Magallanes decidió detenerse a invernar. Tras superar varios conflictos con sus subalternos -algunos de los cuales fueron ajusticiados- y de perder una nave, la Santiago -que naufragó mientras efectuaba un reconocimiento-, prosiguió la navegación hasta el río Santa Cruz, donde permanecieron cincuenta y tres días. El 18 de octubre continuaron el viaje hacia el sur.

PUNTO 4: El 21 de octubre hallaron la boca del estrecho que Magallanes llamó de Todos los Santos -y que hoy lleva el nombre de su descubridor- y se dispusieron a atravesarlo. Entretanto, la nave San Antonio, había desertado y emprendido viaje de regreso a España, en cuyo transcurso se cree que descubrieron las islas Malvinas.

PUNTO 5: Sólo tres barcos, pues, realizaron la travesía del estrecho y salieron al Mar del Sur -al cual dieron el nombre de Océano Pacífico- el 28 de noviembre de 1520.
El cruce del océano se prolongó más de noventa días, durante los cuales murieron muchos tripulantes a causa de la falta de agua y de alimentos frescos.

PUNTO 6: Por fin tocaron tierra en una isla que llamaron de los Ladrones (Archipiélago de San Lázaro, actualmente Filipinas) y, luego de aprovisionarse y de recuperar las perdidas fuerzas, recorrieron otras islas vecinas, cuyos habitantes les brindaron un recibimiento aparentemente cordial.

PUNTO 7: Pocos días después, sin embargo, Magallanes y varios de los suyos fueron muertos en la isla de Mactan, cuyo rey se negaba a reconocer la soberanía de España. Era el 27 de abril de 1521. Ante ese contraste, los demás expedicionarios decidieron levar anclas pero, para colmo de males, la nave Concepción se hallaba en pésimas condiciones, por lo que fue quemada, luego de haberla desmantelado.

PUNTO 8: Sólo dos barcos prosiguieron entonces la travesía. Recorrieron numerosas islas -las Islas de la Especiería- donde hallaron oro y perlas, además de las codiciadas especias: clavo de olor, canela, nuez moscada, sándalo.
Así transcurrieron varios meses; al poner definitivamente proa a España, a fines de 1521, hubo que dejar la Trinidad que se inundaba para que fuese reparada.

Para PC, ver una animación en flash

BREVE DESCRIPCIÓN DE VIAJE:

magallanes hernando

Durante los primeros 20 días mantuvo rumbo norte, quizás para dejar atrás los mares fríos lo más pronto posible. Luego alteró su curso en forma gradual hacia el oeste, llegando al ecuador el 13 de febrero de 1521. Avistó pequeñas islas el 24 de enero y de nuevo el 4 de febrero, pero no pudo desembarcar.

En el ecuador tomó la sorprendente decisión de continuar hacia el noroeste, en vez de hacerlo directamente hacia el oeste, rumbo a la supuesta ubicación de las Islas de las Especias. Este hecho ha alimentado la conjetura de que Su principal destino era la mítica isla de Cipango.

En todo caso, hacia la fecha en que avistaron Guam, los exploradores ya bebían agua pútrida y comían galletas agusanadas, ‘que apestaban a orina de ratas’. Confrontados por ladrones’ en la isla, Magallanes impuso el tono de la conducta europea en el Pacífico quemando sus aldeas antes de partir, ya reabastecidos, el 9 de marzo.

Una observación hecha por uno de sus compañeros de viaje sugiere que esperaba que su próxima recalada fuera en la costa de China. Transcurridos siete días avistó Samar en las Filipinas: había encontrado por azar las islas que formarían el punto central de la navegación española en el Pacífico durante los siguientes 100 años.

Si bien la muerte de Magallanes a finales de abril en una imprudente intervención en conflictos locales perjudicó el prestigio español, la barcos que había zarpado tres años antes pudo volver a casa, a España, por el cabo de Buena Esperanza. Se consideró que este hecho y su valioso cargamento de especias justificaron el viaje.

EL VIAJE DE MAGALLANES: La Hazaña de Magallanes. En 1519, con diferencia de días, salieron de Sanlúcar de Barrameda dos expediciones capituladas para el Nuevo Mundo. Una, la de Gil González Dávila, debía explorar desde Panamá hasta 1.000 leguas por el océano Pacífico, hacia el Poniente; la otra, la de Magallanes, descubrir un paso que, por el sur de América, condujese a la especiería. Fernando de Magallanes (h. 1480-1521), portugués de origen, hallábase ampliamente versado en cartografía y náutica.

Exploró la costa recorrida antes por Solís, y en marzo de 1520 llegó al puerto de San Julián; vióse obligado a invernar en la zona y a pasar fríos intensos, escasez de víveres y sublevaciones de la tripulación. En octubre zarpó hacia el Sur, y, finalmente, descubrió el tan ansiado paso, en el estrecho que hoy lleva su nombre. Treinta y ocho días duró la navegación del mismo, hasta llegar a mar abierto, que fue llamado océano Pacífico.

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Los Gigantes Aborigenes de la Patagonia ¿Es Una Leyenda o Real?

Los Gigantes Aborígenes de la Patagonia
¿Es Una Leyenda o Real?

Francisco P. Moreno

Francisco P. Moreno, que también tuvo muchos tratos con los indígenas de su época, habla de un viejo gigante patagón, pero no menciona en absoluto el tamaño de sus pies. Tal como puede apreciarse, no faltaron argumentos de la más variada extracción para explicar y justificar, en lo posible, el nombre que lleva nuestra Patagonia, al cual, según hemos visto, muchos autores, historiadores, y cultores de las ciencias del hombre retacearon sus simpatías, por parecerles, además de inapropiado, poco agradable y totalmente injustificado.

Lehmann  Nitsche

El profesor Roberto Lehmann Nitsche, cautelosamente, ratificó lo dicho por Musters: que el nombre difundido por Pigafetta no tenía origen en los grandes pies de los indios, sino en las enormes marcas que dejaban sus pisadas en la arena de la playa, es decir, las huellas de los grandes tamangos hechos con piel de guanaco que en invierno solían usar los patagones para proteger sus pies del frío.

Al promediar la década del año cincuenta del presente siglo, todas las especulaciones literarias, muchas y muy variadas por cierto, que se venían barajando desde 1579, en torno al origen de este topónimo, parecieron quedar definitivamente descartadas, o cuanto menos, desacreditadas y condenadas a convertirse en una simple curiosidad en los anales de la literatura histórica que trata sobre la Patagonia.

María Rosa Lida

Allá por el año 1954, la profesora María Rosa Lida, posteriormente de Mackiel, erudita investigadora de temas hispánicos en una universidad norteamericana, hizo notar que el aumentativo de pie o pata, en castellano, es patón, y no patagón como se venía repitiendo desde los tiempos de Pigafetta y esto, agregaba, no lo ignoraban los expedicionarios que descubrieron el Puerto de San Julián, ni tampoco podía desconocerlo el culto Magallanes. A renglón seguido de estas convincentes explicaciones idiomáticas, la investigadora pasa a suministrar su propia versión diciendo que dicho nombre le fue inspirado a Magallanes por un personaje —el monstruo Patagón— de la novela Primaleón, la que, según dice, estaba muy en boga por aquellos tiempos.

Las conclusiones a que arribó la profesora María Rosa Lida tuvieron entre nosotros muy amplia repercusión, y fueron aceptadas como lógicas por la mayoría de los estudiosos, que —tal como lo había hecho, años antes, Spegazzini—, no estaban de acuerdo con las afirmaciones hechas por Fernández de Navarrete, y muchos otros historiadores, de que los pies de sus habitantes habían inspirado a Magallanes el nombre que dio a toda la región.

patagones en argentina


Aquietados los ánimos tras el revuelo que produjo esta explicación, aparentemente irrebatible, se comenzó por hacer notar que, de todos modos, el descubrimiento de la mencionada estudiosa relacionado con el origen del nombre de nuestra Patagonia, no alcanzaba a invalidar o reemplazar totalmente a la versión clásica nacida simultáneamente con el descubrimiento, pues en ambos casos la idea vendría a ser la misma, ya que giraba en torno a la existencia real o imaginaria de un ser humano, sino enteramente monstruoso, por lo menos de relieves extraordinarios.

Situación anímica de Magallanes

Años después se conocieron otras observaciones y, sin cuestionar las conclusiones a que había arribado la citada profesora, hicieron notar que esta erudita pasaba por alto todo lo que había ocurrido en aquel lúgubre escenario. Nada menos que dos de los capitanes de la flota descubridora habían sido ajusticiados y sus cuerpos descuartizados en la playa, en tanto que el segundo de la expedición, nombrado directamente por el propio emperador, aunque detenido a bordo, continuaba amenazando la autoridad de Magallanes y éste se hallaba perfectamente enterado que el rebelde tenía muchos partidarios en las naves.

Hasta el momento de la partida de San Julián la vida de Magallanes estaba pendiente de un hilo, pues las amenazas de revuelta seguían latentes. La reanudación del viaje apaciguó un tanto los ánimos, pero la tensa situación se mantuvo hasta el mismo instante en que abandonaron el estrecho. Quedó demostrado así cuando el jefe convocó a una junta de capitanes, pilotos y cosmógrafos en el centro del mismo canal, donde se produjo la deserción de la carabela San Antonio, a cuyo bordo estalló una revuelta y, tras abandonar la flota, emprendió el regreso a España.

¿Leía Magallanes novelas de caballería?

En consecuencia, se hace notar que la mente de Magallanes, a partir del momento que anclaron en San Julián, estaba saturada de muy graves preocupaciones, y muy difícilmente podía hallarse en condiciones de recordar fabulosos personajes de novelas leídas —si es que las leyó— años atrás, de modo que el nombre del monstruo que campea en las páginas de aquel libro de caballería sólo tendría, en este caso, la remota posibilidad de ser una mera coincidencia.

Nadie sabe tampoco qué clase de libros prefería leer Magallanes, pues también podría suponerse que le interesaran los libros sobre viajes y descubrimientos, dada su condición de veterano navegante.
Tampoco existen constancias de que, a partir del momento en que abandonó Portugal, dispusiera de tiempo suficiente como para entretenerse en leer novelas castellanas. Las biografías conocidas, que siguen casi día a día sus pasos por Sevilla, no permiten respaldar la creencia de que le sobrara tiempo para invertir en tales distracciones, pues sus preocupaciones fueron muchas y su vida, también allí, estuvo varias veces en peligro.

Otros hacen notar, tal como lo insinúa Stefan Zweig, quien no alcanzó a enterarse de este descubrimiento literario, que la cuestión del plural y aumentativo del término pata o pie, debería ventilarse en portugués patagao—, pues no es ningún secreto, y la profesora María Rosa Lida tampoco lo ignoraba, que ese era el idioma de Magallanes hasta que se exilió en España. Y no pareciera lógico suponer que, durante todo el tiempo que demandaron los preparativos de la expedición, llegara a estudiar a fondo las reglas gramaticales que rigen nuestro idioma y distrajera su tiempo leyendo monumentales novelas de caballería escritas en idioma que no dominaba.

Además, con respecto al descubrimiento idiomático de la profesora María Rosa Lida, es de señalar que el mismo ya había sido advertido hace muchos años, pues sólo basta recurrir a la página 1038 del Tomo XV del Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, edición 1912, en donde se lee que diversos viajeros «supusieron a los patagones verdaderos gigantes y que sus pies eran también gigantescos , por cuya razón se les llamó patagones, en ves de patones.»…

Paz Soldán

A su vez, el escritor, poeta y filólogo peruano P. Paz Soldán, sostuvo en su época que la palabra Patagonia es corrupción del quechua Pata-cuna, que significa: pata: cerros no altos, y cuna es una partícula plural, lo que daría muchos cerros no altos, etimología que, a su juicio, expresa la naturaleza de la verdadera Patagonia.

Deodat

En 1955 Leoncio S.M. Deodat manifestó que el topónimo Patagonia puede interpretarse o traducirse por región o tierra de los indios pobres, vale decir, de escaso valor, agregando que la palabra patagón, derivaba de patacao, moneda de aquellos tiempos que circulaba en la época de Magallanes, pero poco valiosa.

Casamiquela

Rodolfo M. Casamiquela, en el Nro. 3 de Mundillo Ameghiniano, 1978, publicó un interesante análisis relacionado con la etimología de la palabra Patagonia, mencionando el trabajo publicado en 1975 por la investigadora Berta Vidal de Battini, en el que ella se pregunta: «¿Cómo y cuándo se empezó a. difundir la falsa noticia de que Magallanes llamó patagones a nuestros indígenas porque tenían grandes pies?».

A continuación la autora atribuye dicho error a un informante del historiador Fernández de Oviedo, cronista de la expedición de Loayza en 1525 1526, el cual, en uno de sus párrafos expresa: «Y en la noche pararon en el valle.. y cuando quiso amanecer, vieron más de dos mil patagones o gigantes, (este nombre patagón fue a disparate puesto a esta gente por los cristianos porque tienen grandes pies)…».

En el trabajo que comentamos del profesor Casamiquela, éste también se refiere a las explicaciones aportadas por otros eruditos, entre ellos, Leoncio S.M. Deodat, el periodista patagónico Gorraiz Beloqui, María Rosa Lida, el hispanista Marcel Bataillon etc., agregando que este último consultó dos antiguas ediciones de la novela Primaleón, verdaderas reliquias bibliográficas, y llegó a la conclusión de que, en efecto, en ese libro existen varias analogías con nuestros tehuelches, lo que vendría a ratificar que su lectura inspiró a Magallanes, en 1520, en San Julián.

Siguen los interrogantes

Todas estas explicaciones y aclaraciones críticas, a las cuales podrían sumarse otras muchas menos conocidas, no terminan de restar vigencia al relato de Pigafetta, quien, por su parte y pese a no tener ninguna preocupación ni mucho que hacer a bordo, tampoco llegó nunca a dominar el castellano ni el portugués. En consecuencia, es de suponer, por lógicas razones, que tan sólo se limitó a escribir el nombre patagones tal como figura en sus manuscritos, porque así lo oyó pronunciar al capitán general.

Tampoco faltan quienes han hecho notar, en tren de suposiciones, que en el idioma de Pigafetta, patacón identifica a una persona grande sí, pero rechoncha y torpe, explicación que, por supuesto, dista mucho de dar satisfacción a los interrogantes que, desde hace años, se vienen planteando en torno a esta cuestión y que, por lo visto, aún está lejos de haber sido aclarada.

Manuel Molina

En 1976, el padre Manuel Jesús Molina, investigador del pasado patagónico, en su libro Patagónica, dice textualmente, en la primera página: «El topónimo Patagonia proviene del nombre impuesto por Fernando de Magallanes a los aborígenes que encontró en Puerto San Julián en 1520. Por su alta estatura los apellidó patagones. Una novela de la época que circulaba entre los marinos llamaba a su protagonista aborigen de formas ciclópeas, Patagón. Magallanes, al encontrarse con la realidad viviente, frente a hombres de 2,40 a 2,70 metros de altura, les aplicó el nombre del protagonista de la novela. Por extensión se llamó Patagonia a la región».

Permanencia de la duda histórica

Continuar investigando y citando las opiniones e hipótesis que tantos autores han dado a conocer, en los últimos tiempos, sobre el origen del topónimo Patagonia, sería una tarea sumamente monótona y tediosa. En cambio, restaría señalar que si, tal como dice la profesora María Rosa Lida, el culto Magallanes no podía ignorar que en castellano el aumentativo de pie o pata, es patón y no patagón, menos aún podían ignorarlo historiadores y autoridades de nuestro idioma, como en verdad lo fueron, Antonio de Herrera, Gonzalo Fernández de Oviedo o Martín Fernández de Navarrete y otros muy conocidos.

Cuesta creer que ninguno de ellos reparara en tan elemental error gramatical y aceptaran sin observaciones esta denominación. Tampoco cuestionaron este rústico y, en apariencia, despectivo aumentativo, los millares de comentaristas y profesores de historia que han estudiado la obra de Pigafetta a lo largo de más de cuatro siglos.
No deja de llamar la atención que quienes acreditaron su responsabilidad, prestigio, autoridad y conocimiento escribiendo monumentales obras en nuestro idioma, ignoraran el nombre del protagonista de la novela Prima-león, a la que se ha dado en asignarle algo así como la categoría de un best-seller en la época de Magallanes, con el agregado de que estaba muy en boga entre los marinos.

A lo que se sabe, nadie se ha ocupado en hacer conocer el nombre del autor de dicha novela, muy digno de compartir la inmortalidad del glorioso descubridor de la Patagonia y del estrecho, pues, en este caso, sería el responsable indirecto del nombre que hoy lleva nuestra región, por haber creado literariamente al protagonista, el monstruo Patagón que, de acuerdo con esta nueva versión, inspiró a Magallanes el gentilicio que asignó a los aborígenes y, por extensión, a toda la inmensa región que ellos habitaban.

Con respecto al discutido tamaño de sus pies, pero al margen de toda especulación literaria, bueno es recordar que se conocen algunos testimonios modernos, como la ya citada explicación que aportó Musters y algunas anécdotas.

Es sabido que cuando fueron incorporados a las filas del ejército y la armada los primeros conscriptos indígenas procedentes de la Patagonia, llamó mucho la atención que, en algunos casos, fuera necesario suministrarles calzados de medidas especiales, aunque no se aclaró si ello se debía a que sus pies excedían los tamaños corrientes o a la conformación, muy especial, del empeine, tal como lo había señalado el célebre viajero inglés.
Los propietarios de boliches, que así se llamaban los primeros negocios de campaña en la Patagonia, solían contar que antaño, cuando los indios llegaban para comerciar sus productos y adquirían alpargatas, lo primero que hacían antes de calzarlas, era abrirlas de un tajo a fin de poder acomodar el pie a su gusto, y luego les pasaban un tiento a fin de asegurarlas alrededor del tobillo.

En muchos casos, decían haber observado, entre los hombres, que los dedos del pie quedaban totalmente fuera de la suela, pero dada la mala fama que, generalmente aureolaba a estos traficantes del desierto, es de sospechar que les vendían calzado de cualquier medida y los indios debían ingeniarse, a su modo, para poder utilizarlo, o que lo hacían para poder enganchar con mayor seguridad el pie en el estribo.

En resumen, se llega a la conclusión de que se ha escrito mucho y se han dado a conocer toda clase de hipótesis y teorías sobre la etimología del topónimo Patagonia y que la explicación suministrada por María Rosa Lida no parece ser definitiva y, muy por el contrario, promete abrir nuevos cauces a la discusión de este tema.

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 16  Año IV – 1984 – Nota de Manuel Llarás Samitier

Porque se llama Patagonia? Origen del Nombre Patagonia Historia

¿Porque se llama Patagonia? – Origen del Nombre –

ORIGEN DE LA PALABRA PATAGONIA: Pocas regiones argentinas pueden competir con la Patagonia en materia de hipótesis y teorías relacionadas con el origen de su curioso nombre que, como es sabido, fue incorporado a los anales históricos simultáneamente con su descubrimiento.

aborigenes sur argentino, patagones

Esta denominación se la impuso el propio Magallanes, su descubridor, inspirado, según se ha dicho repetidas veces, en la observación del excepcional desarrollo que tenían los pies de sus habitantes. Posteriormente esta hipótesis ha sido cuestionada, pero nuestros medios históricos, científicos y literarios, pasando por alto los motivos o las causas que pudieron inspirarlo o sugerirlo, no dudan que el nombre de Patagonia tiene origen en el gentilicio que el jefe de la flota descubridora, según dice el cronista Pigafetta, asignó a los aborígenes que lo visitaron, durante el invierno de 1520, en el puerto de San Julián.

Pigafetta señala que el 19 de mayo de ese año se presentó en la playa un hombre, el primero que veían, y todos quedaron asombrados, pues se trataba de un verdadero gigante, ya que la cabeza de los españoles, según aclara, «llegaba apenas a su cintura». A continuación anota cómo era su aspecto físico, su vestimenta, forma en que estaba cosida la capa que lo cubría y tras describir pintorescamente al animal —el guanaco— que le proporcionaba esas pieles, agrega: «Llevaba este hombre, también, una especie de zapatos hechos con la misma piel». Esta es la única referencia que Pigafetta registra en su diario con respecto a los pies del supuesto gigante. Pero no menciona su tamaño, ni las huellas que ese tipo de calzado podía estampar en el terreno de la playa o en la nieve.

Patagones
Más adelante, simplemente dice: «Nuestro capitán llamó a este pueblo patagones«‘. Luego, en las anotaciones que corresponden a la segunda quincena del mes de noviembre de ese mismo año, tras describir las márgenes y el aspecto que ofrecían las costas del estrecho que habían descubierto, al despedirse del mismo, sin mencionar el motivo que pudo inspirarlos, dice: «le dimos el nombre de estrecho de los Patagones». El relator de esta primera vuelta al mundo también trazó un croquis, muy sencillo por cierto, en el que identifica a nuestra tierra con el nombre de Regione patagonia, derivado, en este caso, del que Magallanes había dado a los aborígenes que, meses antes, los visitaron en San Julián.

Dos siglos de olvido
Sin embargo, esta denominación no se generalizó entre los cartógrafos de la época, pues en un mapa del año 1529, sólo nueve años después del descubrimiento, se da el nombre de Tierra de Patagones a la región septentrional y Tierra de Magallanes a la región meridional contigua a la costa del estrecho recién descubierto. También en 1541, en un mapa que firma el cartógrafo Alonso de Santa Cruz, nuestra región es llamada Tierra de la conquista del Estrecho de Magallanes, y otros colegas contemporáneos la denominan simplemente Tierra de Magallanes o Tierra Magallánica en homenaje a su descubridor.

A partir de entonces, el nombre Patagonia, Región Patagónica o Tierra de Patagones divulgado por Pigafetta, quedó olvidado durante más de dos siglos, pues recién vuelve a reaparecer, en el año 1747, en un mapa que firma el cartógrafo Emanuel Boven, quien asigna el olvidado topónimo Patagonia a la parte más austral de tan extenso territorio.

Pentagones
Las especulaciones e hipótesis relacionadas con este nombre habían comenzado ya en el año 1579, cuando el capellán Francis Fletcher, relator de la expedición del corsario Francis Drake, anotó en su Diario que Magallanes debió dar a los indígenas que vio en San Julián el nombre de Pentagones con intención de explicar y justificar su excepcional estatura. Aclara que el capitán Drake pudo comprobar que, en efecto, estos naturales medían, como promedio, una talla de cinco codos, medida que equivale a siete pies y medio, motivo por el cual considera que Magallanes debió bautizarlos con el nombre de Pentagones y no Patagones como, a su juicio, habría escrito erróneamente Pigafetta.

Fitz Roy
El capitán R. Fitz Roy se hizo eco de esta explicación en su famosa obra, aunque —a título informativo y sin ánimo de cuestionar o descartar el nombre que les había dado su descubridor—, dice lo siguiente: «Eran hombres muy grandes (gigantescos) y sus pies, envueltos en cuero crudo de guanaco, a guisa de zapatos, fueron particularmente observados. Probablemente se notaran sus pisadas en la arena, originando exclamaciones de ¡Qué patagones!, pues patagón significaría un pie muy grande». Asimismo, en una nota recuerda que Cavendish y Brouwer midieron pisadas que tenían 18 pulgadas de longitud, etc.

Fernández de Navarrete
El historiador hispano Martín Fernández de Navarrete, en el Tomo IV de su famosa Colección de Viajes, incluyó, además de los diarios de Francisco Albo y Francisco Antonio Pigafetta, -Plegafett, según él- todo cuanto halló de interés en las Declaraciones que el alcalde Leguizamo tomó al capitán, maestre y compañeros de la nao Victoria. Agregó a esta relación las Declaraciones que posteriormente dieron en Valladolid, Gonzalo Gómez de Espinosa, Ginés de Mafra y León Pancaldo, sobre lo acontecido a la nao Trinidad en Las Malucas.

Fernández de Navarrete incluye el párrafo que se refiere a la primera entrevista que los expedicionarios tuvieron con los naturales, donde se expresa que todos ellos eran «más grandes que el mayor hombre de Castilla», y que «les llamaron patagones por tener diformes los pies, aunque no desproporcionados a su estatura».

Dada la gran cantidad de documentos que consultó este historiador en procura de datos relacionados con la primera vuelta al mundo, algunos de los cuales posteriormente se extraviaron, su explicación, relacionada con el nombre que Magallanes dio a los indígenas, fue aceptada como lógica por quienes a partir de entonces se ocuparon de la cuestión.

Stefan Zweig
Stefan Zweig, en su biografía novelada sobre Magallanes, al referir el primer encuentro de los expedicionarios con un habitante de la región, dice: «Los españoles admiran, sobre todo, los enormes pies de este monstruo humano y, en consideración a esos grandes pies (patagao), denominan patagones a los nativos, y Patagonia a la región.»

Karl Kunin
Sobre esta misma cuestión, Karl Kunin, miembro de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, y que también escribió un libro relatando la gesta de Magallanes, dice que el jefe de la escuadra «denominó a los habitantes de esa región los patagones. En una nota puesta al pie de página, aclara: «de la palabra pata». A renglón seguido, excplica: «Lo curioso es que, en realidad, los fornidos habitantes de esa región se caracterizaban por sus manos y pies pequeños y elegantes. Es de suponer que Magallanes y sus compañeros se confundieron al verlos calzados con sus enormes botas de piel de guanaco».

Arteche
También el escritor José De Arteche, que investigó los repositorios españoles tratando de hallar documentos relacionados con el principal protagonista de la primera vuelta al mundo, en su libro Elcano, dice, refiriéndose a los naturales vistos en San Julián, que «el nombre de patagones les fue puesto por Magallanes pues usaban unas abarcas de piel de guanaco que asemejaban sus pies a patas de oso».

En todas estas obras, a las cuales podrían sumarse muchas otras de calificados historiadores, como Antonio de Herrera y González Fernández de Oviedo, puede comprobarse que no titubean en asegurar que el nombrePatagonia fue inspirado a Magallanes por los descomunales pies de sus habitantes.

Muster:
A estas crónicas históricas es necesario agregar el moderno testimonio de George Ch. Musters. Este viajero, que tan asiduos y prolongados tratos mantuvo con ellos, dice en el capítulo V de su libro Vida entre los Patagones: «Pude apreciar el desarrollo muscular de sus piernas probando sus botas que, en casi todos los casos, eran demasiado grandes para mí, aunque los pies, por el contrario, eran muchas veces más chicos que los míos».

Luego de explicar cómo las fabrican con la piel del corvejón de caballo o, a veces, con la pata de un puma grande, la altura, y cómo se las ingeniaban para amoldarlas al pie, agrega Musters que «cuando el tiempo es muy húmedo o nevoso, usan además chanclos de cuero, y las huellas que estos dejan son tan grandes que realmente sugieren la idea de pies de gigantes; esto explica, en parte, el término patagón o pie grande que los descubridores españoles aplicaron a estos indios».

Spegazzini
Durante el siglo pasado se conocieron entre nosotros algunas curiosas hipótesis relacionadas con el origen y significado del nombre de nuestra Patagonia. En 1883, Carlos Spegazzini, integrante de la expedición científica que encabezó Giácomo Bove, tras dejar en claro que no encontraba satisfactorias estas antiguas explicaciones y que, además, tampoco consideraba justo ni correcto que se continuara alentando la creencia de que el nombre de nuestra región tenía origen en el exagerado, pero nunca comprobado, tamaño de los pies de sus habitantes, expuso su propia teoría, muy novedosa por cierto, pero escasamente convincente a juicio de quienes ya habían investigado esta cuestión.

Spegazzini manifiesta que, según pudo comprobar, Patac, en lengua tehuelche, significa cien, y que la misma palabra, en quichua, idioma del cual proviene, quiere decir centena. En consecuencia, y tal vez inspirado más por la historia romana que por el pasado tehuelche, explica que estos debieron mantener relaciones o, quizás, fueron sojuzgados por los incas peruanos, quienes, según dice, obligaban a los pueblos sometidos a suministrar cien hombres armados, cien soldados para formar las centurias de sus legiones.

Como también tuvo oportunidad de averiguar que estos naturales de la región austral se denominaban a sí mismos, ahonikenk, se le ocurrió formar la palabra patac-ahonikenk, la cual, a su juicio, por negligencia al escribirla y por comodidad al pronunciarla y traducirla se fue desfigurando hasta convertirse en Patagonia. Para reforzar  su explicación, hizo notar que lo mismo había sucedido con otras palabras de nuestro idioma.

Abeile
Posteriormente, el filólogo Luciano Abeile se ocupó del tema y aseguró, al igual que Spegazzini, que el vocablo Patagonia es de origen quichua. Tras explicar el resultado de sus investigaciones lingüísticas, terminó diciendo que dicha palabra quiere decir país de las colinas.

Vicente Fidel López
Vicente Fidel López analizó también exhaustivamente esta cuestión y las muchas teorías e hipótesis que se habían elaborado en torno a ella. Como síntesis, expresó que el nombre que llevan las tierras que se extienden al sur del río Negro es de neto origen indígena, vale decir, que es autóctono, y significaría, de acuerdo con sus investigaciones, muchas gradas o muchos escalones. Además a su juicio, este nombre estaba plenamente justificado, pues los terrenos que forman nuestra región tienen el aspecto de gigantescos escalones que parecen descender gradualmente desde la cordillera hasta la orilla del mar.

Furlong
Por su parte, el padre Guillermo Furlong, un erudito en la materia, manifestó: «Mientras para unos la voz Patagonia proviene del quichua patagunya, que quiere decir gradas o mesetas escalonadas, otros autores sostienen que deriva de patacón, que en idioma araucano significa inmenso, sin límite. No parece que los filólogos hayan aún llegado a un acuerdo sobre la etimología de este topónimo. Ordinariamente suele aseverarse que la voz Patagonia tuvo su origen en la magnitud de las huellas que dejaban los indígenas de San Julián y que, observadas por los tripulantes de la expedición de Magallanes, le indujo a llamar patagones a los tales indios, de donde se originó el nombre con que es conocido todo el austro argentino».

Ampliación del Tema: Los Gigantes de la Patagonia

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 16  Año IV – 1984 – Nota de Manuel Llarás Samitier

Poesias sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Autora

Poesías Sobre Guerra de Malvinas

Islas Malvinas en suspenso diplomático.

 MALVINAS A UMBRALES DEL SIGLO XXI

                                           Martha Dora Arias 1989

 En el océano Atlántico del sur
soñando una esperanza
Soledad y Malvina se parecen
a dos tristes princesas solitarias.

 El pelo oscuro de las dos hermanas
enredado en las rocas y la bruma
en árido contraste se recorta
del azul infinito y de la espuma.

 Por faldas, las cautivas ostentan pajonales
con guardas de gaviotas y corales.

 Debajo de las aguas argentinas
que cubren los pies de las princesas
asoman sandalias imperiales
que amarran sus  tobillos
con  británicas algas.

 

Un séquito de focas y ballenas
refuerza desde lejos con su voz, la fiel causa
y  por las noches negras y brumosas
intenta desatarlas.

 Pero es en vano
Las dos islas ¡ pobres¡
no pueden ser libradas.

 

Solo las almas jóvenes
de los dignos soldados caídos en Malvinas
refuerzan con su espíritu
la gracia soberana de esa tierra argentina.

 En el océano Atlántico del sur
custodiadas por cruces argentinas
suspiran por  un  príncipe valiente,
Soledad y Malvina.

  Martha Dora Arias 1989

Poesia Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poesía Sobre Guerra de Malvinas

    A las islas Malvinas, vestidas de paciencia celeste y blanca.   

MIENTRAS ESPERAN                                                         

                                                     Martha Dora Arias 1984 

En medio del mar
lejos y escondidas
golpeadas por olas
y brisas marinas
históricas islas
esperan su turno
envueltas en bruma,
solas y perdidas. 

 Y mientras esperan
le cuentan al viento
al faro prendido
al sol y  la lluvia
a la luna llena
y a las Tres Marías
y  al avión lejano
que ruge en el cielo
y al barco que pasa
entre las toninas…
le cuentan le cuentan
le siguen contando
que son argentinas
que son argentinas.

    Martha Dora Arias 1984 

Poema a la Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poema a la Guerra de Malvinas de Martha Arias
Recuerdo a las Malvinas

soldado de Malvinas

AL 2 DE ABRIL DE 1982

                                     Martha Dora Arias – 1983      

Ganar una guerra no exige tan solo ser dueño de aviones, naves y estrategias
o lanzar modernos misiles cargados
de espesa y oscura violencia.

Ganar una guerra no es atar las manos de un país tranquilo
que su trigo siembra
ni es bloquear los mares – coartando derechos de otras banderas-
que, rompiendo vientos,
viajan o comercian.

 Imponer colonias no es ganar la guerra pero es atropello que aviva trincheras
y templa el espíritu del pueblo argentino
dispuesto y confiado para la pelea.

Ganar una guerra no es mostrar al mundo bagaje de orgullo
y de ruin soberbia,
ni es la indiferencia por la diplomacia camino del triunfo
para los imperios que usurpan las tierras.

 Programar boicot  no es ganar la guerra pero es el estímulo
de Latinoamérica
que aprieta sus manos en un lazo fuerte  de unión verdadera.

 Arrasar convenios, romper los tratados y burlar acuerdos
no es ganar la guerra
pero son certeros  disparos que agobian
la espalda del país que reza.

 Metrallar de lleno naves hospitales
y hundir sin entrañas barcazas pesqueras
es luto gratuito como el de los kelpers
– hermanos perdidos de raza –
que allá en las Malvinas hace un siglo esperan.

 Disfrazar con saña de hospital los barcos
y vestir con rojas cruces al Canberra…
la acción más mezquina, cobarde, inhumana.
Más cosas requiere ganar una guerra.

Es indispensable la Luz que ilumine y aliente en las almas coraje y cautela.
La Luz que salpique fe valor mesura, la Luz que derrame paciencia
para que Argentina, desvalorizada por la flema inglesa,
en paz y en justicia doblegue las trenzas
de la nación rubia, pasional y altiva llamada Inglaterra.

 Y si así no fuere, y si así no fuere… que Dios y la historia juzguen a Bretaña
y al aliado fiel, por los disvalores que guiaron su guerra.

Martha Dora Arias – 1983   

Poemas Sobre Guerra de Malvinas Martha Arias Recuerdo a las Malvinas

Poemas Sobre Guerra de Malvinas

Al día en que los soldados argentinos izaron en las  islas Malvinas, la celeste y blanca. 

                             DESEMBARCO EN MALVINAS.                                        

                                                              Martha Dora Arias, abril de 1992 

No es historia. Es hoy, es hoy que gritan

al mundo del oriente y occidente

que vuelven a ser Patria.

 

¿Quiénes gritan?

Dos islas argentinas: las Malvinas.

 

¿Qué expresa ese grito tan potente

que osó cruzar océanos, montañas

y remover conciencias y razones

de otras tierras extrañas?

 

Ese grito de abril, tan argentino,

tan lleno de paciencia – Dios lo sabe –

tan viejo y repetido

como el vuelo del ave

 

Ese grito sentido que hoy explota

en los pechos de jóvenes soldados

 y se hace voz de canto

en nuestros niños

y lamento de honor

en los ancianos

 

expresa vivamente que la Patria,

en su adultez sin prisa

y en su soberanía,

se afianza con firmeza

después de dar bandera a las Malvinas.

¿De dar bandera?     Pero ¿qué bandera?

La de Manuel Belgrano,

la argentina.

Martha Dora Arias, abril de 1992 

Ver: Poema de Martha Arias Sobre el Árbol

Primeras Travesia a Pie por la Patagonia Historia de las Exploraciones

Primeras Travesía a Pie por la Patagonia

Desde los primeros tiempos del descubrimiento se conocen algunos relatos más o menos documentados unos, y fantásticos otros, sobre dramáticas caminatas realizadas por la entonces misteriosa Patagonia.

El vasco de la carretilla
La última gran caminata patagónica o raid cuya calificación oscila entre lo anecdótico y lo deportivo, fue protagonizada en el año 1937 por un pintoresco individuo llamado Guillermo Isidoro Larregui, quien unió, caminando y empujando una carretilla, la localidad de Comandante Luis Piedra Buena —entonces Paso Ibañez— situada a orillas del río Santa Cruz, con la Capital Federal.

Relieve de la Patagonia

Relieve de la Patagonia

Esta hazaña, considerada por algunos como netamente deportiva, ya que su protagonista no aspiraba a conquistar premio o recompensa alguna, alcanzó en aquellos tiempos extraordinaria resonancia en todo el país, pues sobre la marcha de Larregui, que de inmediato fue rebautizado con el apodo de el vasco de la carretilla informaban constantemente los medios de difusión de la época.

Este raid patagónico, a diferencia de lo ocurrido en siglos anteriores, nada tuvo de dramático o histórico, pues el mismo se inició a raíz de una apuesta. El vasco, tras beber unas copas, comenzó a jactarse en rueda de amigos reunidos en un boliche de Laguna Grande, que era capaz de unir caminando ese paraje, situado a unos 120 kilómetros al noroeste de Comandante Luis Piedra Buena con la localidad de Puerto Deseado.

Un poblador que asistía a la reunión puso en chula que Larregui fuera capaz de realizar semejante  hazaña diciéndole, además, que no tenía ida de lo que era caminar mas de 400 Km. por aquellos secos y ventosos eriales.

Esta observación , como es de imaginar dado el lugar donde estaban reunidos, provocó  acaloradas discusiones. Las mismas finalizaron al formalizarse la apuesta que, tal como se acostumbraba por allí, fue sellada con un apretón de manos ante más de una docena de parroquianos que oficiaron de testigos. Pocos días después, el vasco se puso en marcha y, empujando una carretilla en la cual llevaba agua, ropa, comida y una lona, se dirigió hacia Paso Ibañez. Como era época de trabajo, de inmediato se difundió la novedad de esta singular apuesta; y era mucha la gente que se acercaba a la huella para ofrecerle ayuda, comida, cigarrillos o simplemente para estimularlo o acompañarlo un trecho conversando con él.

Pero poco antes de llegar a Paso Ibañez, el estanciero con el cual había formalizado la apuesta comenzó a preocuparse por la aventura que había emprendido su paisano y de la cual todo el mundo allí se hacía eco.

Tomando conciencia de que por su culpa algo grave pudiera sucederle andando solo por aquellos desiertos, tortuosos y polvorientos caminos, salió en su coche a fin de alcanzarlo, pagarle la apuesta, reintegrarlo a su trabajo junto con la carretilla y dar por terminada la caminata. Pero el vasco, al oír esa propuesta, se sintió herido en su amor propio y rechazó indignado la sugerencia de dar por finalizada su aventura. Tras sostener una agria discusión, se negó a cobrar el importe de la apuesta —quinientos pesos de aquellos tiempos— y agregó que, a partir de ese momento, su meta ya no sería Puerto Deseado sino la Capital Federal.

En Paso Ibañez fue ayudado por sus amigos que, según dijeron, no tomaban muy en serio sus proyectos, más como vieron que sería inútil disuadirlo, le ayudaron para acondicionar debidamente su carretilla, y tras proveerse de lo más indispensable, se despidió agradecido de sus colaboradores y se puso en marcha hacia su meta.

Tan solitaria y extraordinaria caminata, si bien finalizó exitosamente, estuvo matizada por algunos inconvenientes, entre ellos la salud que lo demoró en ciertos tramos, pero logró reponerse y proseguir viaje.

Finalmente, el 25 de Mayo de 1937, luego de recorrer paso a paso más de 2000 kilómetros, se le brindó en Buenos Aires, en la Avenida de Mayo, frente al local de un importante diario vespertino de entonces, un extraordinario recibimiento popular.

Acallados los ecos de su hazaña, se dirigió a Lujan siempre empujando su ya por entonces famosa carretilla, y la depositó en el museo donde se halla actualmente.

Ya familiarizado con la fama y el éxito, este vasco tan simple y sencillo como fuerte, porfiado y aventurero, inició otro raid hasta Santiago de Chile empujando siempre un artefacto similar. Luego de dar por finalizada su travesía trasandina, se dirigió con otra carretilla hasta Misiones, pues tenía proyectado radicarse definitivamente cerca de las cataratas del Iguazú, donde, cautivado por el sortilegio de aquellas tierras tan ricas en flores y pájaros, según declaró al periodismo, quería dar por satisfecha su sed de aventuras como empedernido trotacaminos.

Larregui, a quien se considera como el más extraordinario y famoso de los raidistas patagónicos, había nacido en Pamplona, España, y vino muy joven al país. Comenzó a trabajar como peón en los establecimientos rurales de sus paisanos en la Patagonia, aunque también realizó otras tareas. Falleció en Misiones en el mes de junio del año 1964, días antes de cumplir los ochenta años de edad.

Parte I

Primeras Exploraciones de la Patagonia Largas Caminatas Exploradores

Historia de la Primeras Exploraciones de la Patagonia

Desde los primeros tiempos del descubrimiento se conocen algunos relatos más o menos documentados unos, y fantásticos otros, sobre dramáticas caminatas realizadas por la entonces misteriosa Patagonia.

La primera caminata
Los protagonistas de la primer marcha de que se tiene noticia fueron dos tripulantes de la carabela Santiago, de la flota de Magallanes, quienes unieron caminando Puerto Santa Cruz con Puerto San Julián. Esta nave, luego de descubrir el río Santa Cruz, naufragó a poco de salir de la bahía, pero toda la tripulación logró salvarse, excepto un negro que pereció ahogado. Su capitán, Juan Rodríguez Serrano, tras recuperar todo cuanto fue posible de la echazón, despachó por tierra dos tripulantes hacia Puerto San Julián en busca de ayuda, pues allí continuaban invernando las demás naves de la flota.

Replica Nao Victoria que llegó a la Patagonia

Esta primera caminata patagónica, que superó largamente los 100 kilómetros, fue realizada en pleno invierno a través de tierras áridas, frías, ventosas, desoladas y totalmente cubiertas de cascajo. Estos dos hombres que marcharon en condiciones sumamente precarias, arribaron a destino completamente agotados. Salvaron la vida porque sus compañeros, según explica el cronista Pigafetta, desde días atrás venían observando el humo de las hoguerras que encendían, y un grupo fue comisionado para investigar lo que ocurría.

Así fue como hallaron a los dos náufragos, ya completamente postrados, a cierta distancia del puerto al cual nunca hubieran podido llegar por sus propios medios. A raíz de este naufragio, Magallanes despachó también por tierra una partida en auxilio de la gente de la Santiago y, al decir de los historiadores, todos regresaron caminando a San Julián sin mayores inconvenientes. (En general, todas las crónicas aportan escasos detalles sobre este suceso).

Los náufragos de León Pancaldo
En el año 1538 naufragó en la barra del río Gallegos una de las naves de la flota que mandaba León Pancaldo, un genovés que en 1520 había participado, como tripulante, de la flota de Magallanes y del descubrimiento de la Patagonia. Algunos autores han dicho que la tripulación de esta nave, siniestrada en tan remotas latitudes, realizó la extraordinaria hazaña de recorrer caminando desde la desembocadura de aquel río hasta Buenos Aires, ciudad que dos años antes había fundado don Pedro de Mendoza.

Varios son los autores y comentaristas que en diversos medios de difusión se han hecho eco de este suceso, más lo cierto es que los documentos históricos que relatan pormenores de esta fracasada expedición, que tenía finalidades puramente comerciales, no aportan noticia alguna que permita avalar tan aventurada hipótesis.

Se hace notar, además, que resulta llamativamente extraño que una hazaña de esta naturaleza, y de características tan extraordinarias como espectaculares, no haya sido comentada ni citada por ninguno de los cronistas de aquellos tiempos.

No se conoce ningún documento que acuse a León Pancaldo de desalmado por haber abandonado a su suerte a tanta gente en tan desolado y remoto lugar, y tampoco se conoce queja alguna de tan sacrificados caminantes que, de ser cierta su hazaña, debieron superar las peligrosas contingencias de por lo menos tres largos y gélidos inviernos, y otros tantos ventosos y secos veranos patagónicos. A todo esto debería añadirse la suerte realmente extraordinaria de no haber encontrado, a lo largo de tan extensa caminata, ningún grupo de indios hostiles.

En consecuencia, el raid de este grupo de náufragos, debido a la falta de documentos, hasta ahora no logra superar los límites de lo puramente imaginario, pese a que han corrido ya casi cuatro siglos y medio.

Expediciones del padre Mascardi
En las últimas décadas del siglo XVI, las crónicas históricas de las misiones jesuitas establecidas en la isla de Chiloé, registran los viajes —en realidad interminables caminatas-realizados por el padre Nicolás Mascardi, entregado por entero a su apostolado de catequizar infieles y obtener información que le permitiera ubicar la famosa y legendaria Ciudad de los Césares. Dichas crónicas atribuyen a este religioso el haber emprendido varias expediciones desde la misión del lago Nahuel Huapi.

Durante una de ellas, dicen que descubrió los actuales lagos Musters y Colime Huapi, y en otra se dice, con lujo de detalles, que tras alcanzar la costa atlántica, viajó a lo largo del litoral patagónico desde Puerto Deseado hasta la costa meridional del Estrecho de Magallanes, donde pudo constatar que por allí no existía vestigio alguno de la famosa y misteriosa ciudad que venía buscando.

Estas caminatas patagónicas, realmente fantásticas, del padre Mascardi, superan largamente la que algunos atribuyen a los náufragos de León Pancaldo, y las mismas están respaldadas
por gran acopio de documentos, tal como puede comprobarse en las páginas del libro Entre los tehuelches de la Patagonia, del padre Guillermo Furlong.

Tapary: 19 meses caminando: En 1753, los anales patagónicos registran otra caminata que alcanza ribetes extraordinarios, pues su protagonista, Hilario Tapary, un indio paraguayo, solo y librado a sus propios medios, unió caminando Puerto San Julián con el río Negro. La aventura de este indio guaraní duró algo más de 21 meses, de los cuales se calcula que durante 19 caminó constantemente a lo largo de la costa atlántica.

Desde el río Negro fue traído a Buenos Aires por unos indios, pues su patrón, al enterarse que los salvajes habían saqueado las instalaciones levantadas en Puerto San Julián donde éste había quedado en compañía de otras dos personas contratadas para preparar bolsas de sal, encomendó a los indios que solían visitar Buenos Aires y entre los cuales había algunos patagones, que averiguaran lo ocurrido en aquel lejano puerto y trajeran a su casa a los sobrevivientes, si los había, pues prometió recompensarlos generosamente.

Al reintegrarse a la civilización, Tapary narró a su patrón, don Domingo Basavilbaso, todo cuanto había ocurrido en aquel lejano lugar a partir del momento en que se alejó el buque que los había llevado. Este tomó por escrito su declaración, de la cual fueron incluidas cinco páginas en la Colección de viajes y expediciones a los campos de Buenos Aires y a las costas de la Patagonia, cuya primera edición data del año 1837, y es la primera que relata esta extraordinaria aventura.

Walampa: 400 kilómetros a los 80 años
En agosto de 1883, cuando las fuerzas del general Lorenzo Vintter apresaron en Puerto Deseado a la tribu de Orkeke, la hermana mayor del viejo caudillo tehuelche, llamada Walampa, fue abandonada a su suerte por considerar que, debido a su edad y estado, no resistiría el viaje hasta Buenos Aires, hacinada en las bodegas del transporte Villarino.

Sin embargo, esta anciana, al quedar sola, abandonada, desprotegida y desprovista de todo, emprendió viaje hacia el sur, y varios meses después, tras andar más de 400 kilómetros, alcanzó la margen norte de la bahía de Puerto Santa Cruz. Los integrantes de la Subdelegación Marítima, que entonces se había instalado en cañadón de los Misioneros, intrigados por las señales de humo que venían observando en la ribera opuesta, cruzaron la bahía con el bote, y prestaron socorro a esta infeliz mujer, a la que hallaron en un estado de total postración, siendo necesario llevarla en brazos hasta el bote.

Quienes la conocieron en la época en que finalizó esta tremenda caminata, decían que debía rondar los ochenta años. Pese a todo, logró reponerse de las contingencias de tan largo y agotador viaje, pues durante varios meses vivió en Cañadón de los Misioneros, y cuando un grupo de indios visitó el lugar, se marchó con ellos a los paraderos de la zona del estrecho, montando por sus propios medios el caballo que le prestaron.

Parte II

El Marco Polo de la Patagonia Muster Historias de la Patagonia

El «Marco Polo» de la Patagonia Muster

Musters: El Marco Polo de la Patagonia

Luego de leer el libro de Carlos Darwin en el que narra sus experiencias en la Patagonia, George Chaworth Musters, marino de 27 años al servicio de la Armada real inglesa, siente el «fuerte deseo de penetrar, si era posible, en el poco conocido interior… de esa región.

Para ello, se dispuso a integrar una caravana tehuelche partiendo desde Punta Arenas en dirección al norte patagónico. Informaciones acerca del ‘carácter tehuelche y sobre la deleitosa diversión de la caza del guanaco —explica Musters— me hicieron ansiar más que nunca la realización de ese plan”.

Y así emprendió la tarea preparatoria para lo cual le ayudaba el conocimiento del español, lengua que los indios también conocían. Estaba convencido que era posible atravesar sin peligro el país en compañía de algunas de las partidas errantes de indígenas.

A su paso por las Malvinas un conocido suyo, Mr. H. Dean, le dio una carta de presentación para el capitán Luis Piedrabuena, «…. inteligente argentino muy conocido en Stanley. propietario de una goleta con la que explotaba las pesquerías de lobos de la costa, y dueño también de una factoría establecida en la Isla del Medio (Pavón) sobre el río Santa Cruz”.

En abril de 1869 Musters está en Punta Arenas y no advierte ninguna partida indígena, por lo cual se incorpora a una patrulla militar que se dirige a Santa Cruz, con el propósito de capturar desertores. Un par de semanas después está en la isla Pavón donde es recibido por Mr. Clarke, encargado del establecimiento de Luis Piedrabuena en ausencia de éste.

Casualmente, acampaban en la vecindad los célebres caciques Orkeke y Casimiro, al frente de una caravana que se dirige al norte; en el lapso en que transcurre el invierno, Musters, hábil diplomático, entabla cordiales relaciones con los tehuelches; los acompaña en travesías y cacerías cortas lo que les permite a los nativos evaluar su progresivo adiestramiento.

Por último, Casimiro acepta su incorporación a la caravana e influye sobre Orkeke que se oponía al acompañamiento de Musters, argumentando que un hombre de su rango debía merecer un trato preferencial, lo que les haría perder tiempo y entorpecería la marcha. Sin embargo, el tenaz y astuto Musters demostraba a diario que no sólo podía

hacerse cargo de él mismo y de su caballo, sino también que había adquirido las costumbres indias participando en todo lo que hacían: dormir a la intemperie bajo una manta de piel de guanaco, comer con ellos y ser aguantador para los esfuerzos. Finalmente fue aceptado y partió con la caravana. Viajaban alrededor de cincuenta nativos de todas las edades: mujeres, niños, jóvenes y hombres.

El itinerario se hacía con previsión de los paraderos (aiken) en los que hallarían agua, pasturas, leña y carne. De Pavón, arriban al aike del río Chico y desde aquí, en un largo trayecto, hasta Geylum; luego continuaron hasta el río Negro (Patagones). En el largo y accidentado viaje Musters conoció y alternó con varios caciques importantes y se adentró como pocos en el conocimiento de la idiosincrasia tehuelche y su divulgación constituyó una novedad para los propios argentinos. Volcó toda esa rica experiencia en el libro At home with the Patagonians, editado en español con el título Vida entre Los Patagones. En el libro, por primera vez, se realizó una descripción objetiva y amplia del interior de la Patagonia.

A lo largo de su marcha presenció tristes y lamentables episodios: la epidemia que hizo estragos matando adultos y niños, quienes gemían lastimosamente mientras las mujeres emitían desgarradores lamentos; y también las disputas que terminaron con la vida de la mitad de los hombres, que caían atravesados por lanzas o acuchillados. Exploradores de la talla de Moyano, Lista, Del Castillo y Moreno valoraron positivamente los aportes de Musters quien, según Moreno, fue un gran “consejero”.

Afectivas referencias de Musters fueron expresadas por los nativos que integraron la caravana, con quienes tuvo un respetuoso y ejemplarizador trato. Recuerda Moreno que al leerles algunos párrafos del libro de Musters a un grupo de indios, la conocida india tehuelche llamada María, comenté: “Musters mucho frío tenía; muy bueno pobre Musters”.

Ramón Lista y Fontana también escucharon referencias elogiosas sobre Musters a varios indígenas que pronunciaban claramente su nombre. Cuando se despidieron, en Patagones, hubo muestras de efusividad y los tehuelches invitaron a Musters a regresar a la “pampa” lo mas pronto posible”. El inglés obsequié a la señora Orkeke una olla de hierro y un chal, lo que la conmovió mucho. Los chicos se alegraron cuando les regaló pasas de uva, pan y golosinas y también el hijo del indio Hinchel cuando fue obsequiado con barajas.

Cuenta Musters: «A la mujer y a la hija ele Jackechan, que se habían mostrado siempre muy bondadosas con migo, las llevé al almacén y les dije que eligieran lo que más le gustaba: y en el acto, sin vacilar, las dos señalaron dos frasquitos de perfumes para los cabellos. Tengo que advertir, de paso, que toda esa familia era excepcionalmente limpia en sus ropas y personas, y prometí viajar en el toldo de ellas si volvía a la Patagonia, porque tenía entonces la vaga intención de ir por la costa del mar hasta el Chubut y. tal vez, hasta Santa Cruz. El hijo de Jackechan, el muchacho de pelo y tez claros, se ofreció para venir a Inglaterra y consentí en tomarlo a mi cargo, pero cuando supo que no había avestruces ni guanacos en el país adonde íbamos, cambió de parecer “.

Desde su partida de Punta Arenas hasta la conclusión de su travesía en Patagones, Musters, en poco más de un año, recorrió unos 2.750 kilómetros. Tal hazaña le valió una honrosa comparación: fue llamado “El Marco Polo de la Patagonia.”

 Fuente Consultada:  Patagonia El Territorio de la Aventura de Roberto Hosne