Fósiles Vivientes Animales Actuales de la Prehistoria



ACTUALES ESPECIES VIVIENTES DESDE LA PREHISTORIA

Toda especie viviente de planta o de animal se enfrenta con tres alternativas: 1-puede cambiar, lenta y casi imperceptiblemente, por el proceso de la evolución, dando otras formas; 2-puede ir languideciendo ante la competencia de otros organismos, o, finalmente, 3-puede permanecer casi sin cambiar durante cientos de millones de años. Todo grupo de organismos que vivió en  la Tierra se ha enfrentado con esas tres perspectivas.

La extinción es el resultado más frecuente. Por ejemplo, de todos los vertebrados terrestres de hace 150 millones de años, quizá el 1 % tiene descendientes que viven en la actualidad. Es pequeñísimo el número de animales que han sobrevivido sin grandes cambios a lo largo de mucho tiempo.

El proceso evolutivo por selección natural es inflexible, y los animales que han florecido durante mucho tiempo pueden encontrarse con la competencia de algún nuevo organismo mejor adaptado que ellos al ambiente. Por otra parte, puede ocurrir cualquier cambio brusco del ambiente, el clima puede variar o un alimento básico desaparecer. Estas circunstancias suelen ser fatales.

Para que los animales que han existido con la misma forma durante millones de años lleguen a ser fósiles vivientes deben cumplirse   ciertas  condiciones.   Una   posibilidad es que estén muy bien adaptados a un tipo de ambiente, y que éste permanezca casi constante. Por otra parte, para que sobrevivan es importante que queden incomunicados en una isla o en algún otro enclave geográfico localizado. Así pueden mantenerse lejos de zonas en las que se están desarrollando animales quizá mejor adaptados o,  por lo  menos,  continuar  viviendo.

FÓSILES  VIVIENTES   INVERTEBRADOS
Hace unos 400 millones de años, durante el período ordovicense, enterrado en sedimentos de barro de las costas vivía un pequeño braquiópodo de caparazón córneo, llamado Língula. Este animal tenía unos dos centímetros de largo y era muy sencillo, anatómicamente. Sin embargo, hoy siguen encontrándose animales casi idénticos, que continúan excavando en el barro de las costas del Japón, de las islas de los océanos índico y Pacífico, y de Australia.

Aunque han trascurrido cientos de millones de años, la Lingula apenas ha experimentado cambios. Las investigaciones recientes de las   Língulas   modernas   mostraron   algunas de las causas de su éxito.

El hecho de estar enterradas en el barro (en el cual penetran ediante un pedúnculo contráctil) y de salir a la superficie solamente para alimentarse los protege de sus enemigos. Pero, además, 1% manera de funcionar su organismo, su fisiología, está muy bien adaptada a su ambiente. Por ejemplo, pueden tolerar concentraciones de oxígeno extremadamente bajas, circunstancia que sería fatal para la mayoría de los animales. No han surgido nuevas ramas mejor adaptadas que la primitiva y, por tanto, ésta sobrevivió.

En 1826 se descubrió un fósil viviente muy importante   en   las   Indias   Occidentales.    Se trata   de  un  animal   de  aspecto   de  oruga, al que se llamó Peripatus por su forma de pasearse   (en griego, peripatos significa pasearse).   Se ha encontrado otra especie parecida en otros lugares.

Las investigaciones mostraron pronto que el Peripatus no  era ni una oruga ni una babosa.   El cuerpo tiene  muchos  segmentos y unos 20 pares  de patas no  articuladas.   Su cabeza está provista de mandíbulas y antenas, y el animal respira  por tráqueas,  como los insectos. Aunque  se  trata  de  un  animal  de  cuerpo blando,   se   conocen   fósiles   del   Peripatus que datan del silúrico, en rocas que tienen 320 millones de años.

De hecho, hay restoS de un animal que se parece mucho al  Pagripatus,   que   proceden   del   cámbrico,   hara más   de   500   millones   de   años.    Desde   el punto   de   vista zoológico,   el   Peripatus   es muy   importante,   pues   parece   representar a un grupo de animales (Onicóforos) intermedio entre los gusanos anélidos y los artrópodos   (grupo que incluye los insectos). Es   difícil averiguar   por   qué   el  Peripatus sobrevivió sin cambiar durante tanto tiempo.



De la misma forma que las cochinillas de humedad,  está siempre expuesto  al peligro  de  la  desecación  y  sólo puede vivir en   ambientes   húmedos,   por   lo   que   pasa mucho   tiempo   escondido   bajo   las  piedras y los troncos caídos.  Es carnívoro y se alimenta de muy diversos animales de pequeño tamaño.   Quizá, una característica favorable para la supervivencia de este artrópodo sea   la protección  que   los  adultos   de casi todas las especies  del Peripatus proporcionan a sus crías.

Peripatus

El «Peripatus», extraño artrópodo-gusano, vivía hace 500 millones de años, al igual que el crustáceo de agua dulce «Apus». Un fósil viviente que suele verse en las casas es el pececillo de plata («Lepisma»), que debe tener 350 millones de años. Las escolopendras y milpiés (miriápodos) representan una fase  importante de la evolución de  los artrópodos y cambiaron muy poco en 500 millones de años.

Hay otro «inmortal» que, tal como el Peripatus, es también un «eslabón perdido»; fue dragado en 1956, a 4.000 metros de profundidad, cerca de la costa de México.

Neopilina

Es un animal llamado Neopilina, molusco muy primitivo, que todavía conserva caracteres de anélido y debe representar a un grupo que vivió hace 500 millones de años, cuando menos. Otros dos moluscos fósiles vivientes son la Pleurotomaria, un caracol marino que ha vivido durante 350 millones de años, y el cefalópodo Nautilus.

Cangrejos – Bayoneta («Limulus»)

Hace 200 millones de años, los cangrejos – bayoneta («Limulus») se encontraban en todo el mundo. Hoy, apenas sin variar, el «Limulus» está confinado en algunas regiones tropicales. Es un artrópodo, pero sus relaciones con los otros artrópodos son discutibles. Quizá tenga una importancia el hecho de que su  larva se  parece a  los extinguidos trilobites.

FÓSILES VIVIENTES VERTEBRADOS
El continente australiano quedó separado del resto de las masas terrestres hace unos 150 millones de años. En aquella época, los únicos mamíferos existentes eran los provistos de bolsas —los marsupiales— y los mamíferos que ponen huevos: los monotremas. Los mamíferos placentarios, más favorecidos, se desarrollaron después, fuera de Australia.

A causa de ello, los monotremas y los marsupiales existieron allí durante millones de años e, incluso, llegaron a alcanzar un desarrollo floreciente, mientras los miembros de su grupo estaban desapareciendo en otras partes, frente a la competencia de los mamíferos placentarios.

Puede que no sea exacto decir que todos los marsupiales son fósiles vivientes, pues algunos han evolucionado recientemente. Pero, sin embargo, son los sobrevivientes de un grupo antiquísimo, que divergió en los primeros momentos de la historia de los mamíferos.

América del Sur era otra gran zona en la que estaban reservados los mamíferos marsupiales, pero hace 10 millones de años se unió con América del Norte. Los mamíferos placentarios la invadieron y casi toda la población de marsupiales se extinguió. Al oeste de Australia, quizá Nueva Zelandia se separó antes de los continentes.

En ella no hay marsupiales, pero en algunas de sus islas, que, como ésta, se separaron de Australia, vive un animal todavía más antiguo: el Tuatara o Sphenodon. A pesar de su parecido superficial con los lagartos, el tuatara pertenece, en realidad, al orden de los rincocéfalos, grupo de reptiles anterior a los dinosaurios y que posee características más primitivas.



La causa más importante de la supervivencia del tuatara es la falta de competencia con animales mejor dotados. Otros factores secundarios pueden ser la larga duración de su vida individual (100 años, o más) y sus costumbres perezosas, que le permiten reservar energías.

Tuatara o Sphenodon

El tuatara (la palabra maori significa «dorso con espinas») es el único sobreviviente de un grupo más antiguo que el de los dinosaurios. Aislado en Nueva Zelandia, el tuatara ha permanecido casi sin modificaciones durante 200 millones de años. Los cocodrilos y tortugas también pueden ser considerados como fósiles vivientes, porque han cambiado muy poco respecto a sus antecesores del período triásico.    En contraste, los escamados se han  modificado mucho.

Uno de los animales más raros de Nueva Zelandia, quizá el más raro del mundo, es la rana de la isla Stephens. En muchos aspectos recuerda a otras ranas, pero sus patas no tienen membranas; sus costillas son   libres    (a   diferencia   de   otras   ranas) y su sistema circulatorio se parece más al de los tritones.

El estadio de renacuajo lo pasa, probablemente, en el huevo. Estas ranas parecen descendientes directos de antepasados con cola, semejantes a las salamandras y tritones actuales.

UN PEZ MUY FAMOSO: EL CELACANTO

Cuenta la historia que cuando el capitán del navío pesquero Nerine, Hendrick Goosen,  izó su red, encontró en ella un pez distinto a cuantos había visto. De casi 1.5 m de longitud, color azul intenso y piel oleosa, pesaba casi 60 kg. Tenía dientes afilados y escamas rígidas como una armadura. Pero su característica más notable eran sus aletas parecidas a extremidades. Goosen pensaba que era una especie de lagartija de mar.

Como sabía que se trataba de un «pez especial» se lo lleva al profesor Schmit para que investigara al cadáver que despedía un olor nauseabundo. Lo examinó con cuidado y luego decidió enviarlo al taxidermista del museo, que lo conservó lo mejor que pudo.

Por disparatado que pareciera, el profesor Smith pensaba que podría tratarse de un celacanto, pez que se creía extinguido hacía 70 millones de años. Se habían encontrado fósiles de celacantos en rocas que databan de casi 400 millones de años. Se pensaba que el pez estaba vinculado con nuestros primeros antepasados, procedente de una época en la cadena evolutiva en que las criaturas emergieron del agua para caminar o arrastrarse por el suelo.

Si en verdad era un celacanto, Smith calculaba que el pez había sobrevivido durante 30 millones de generaciones. Sabía que anunciar su captura le atraería el ridículo. ¿Cómo era posible —se preguntaba— que el celacanto estuviese nadando en el mar sin que ningún científico supiera de su existencia?,…lamentablemente la segunda guerra mundial no permitió seguir con las investigaciones y todo avance quedó detenido, hasta que un día de 1952 en el archipiélago de Comoro (Sudáfrica) Schmith recibe un telegrama en donde es informado de la captura de otro pez con las misma características de aquel posible «celacanto».

Luego de sorpresivo, complicado y largo viaje a la Ciudad del Cabo, Schmith pudo regresar con su presa y la confirmación de haber descubierto un animal de 400 millones de años que aún vivá en las profundidades del océano Indico.



El descubrimiento ocupó las primeras páginas s diarios del mundo y, de pronto, el pez de extraño nombre y aspecto raro se convirtió en una celebridad internacional. Smith lo identificó como un celacanto de una clase nueva y lo bautizó Latimeria Chalumnae.

Celacanto

En  marzo de 1987, Hans Fricke, biólogo marino y camarógrafo documental del Instituto Max Planck, con sede en la enees Alemania Occidental, encabezó un equipo de investigadores que trabajaban en las costas de la isla Gran Comoro. Con ayuda de un submarino miniatura, filmaron  celacantos en su medio natural y a grandes profundidades.

La película mostraba  que los celacantos son capaces de  hazañas sorprendentes, como permanecer erguidos sobre su cabeza por uno o dos minutos, nadar de espaldas y boca arriba. Pero a pesar de sus cuatro aletas semejantes a unas extremidades, al parecer el viejo «Cuatropatas», como Smith le llamaba, no caminaba.

Fuente Consultada:
Revista Enciclopedia TECNIRAMA de la Ciencia y la Tecnología N°116 –  Fósiles Vivientes

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