Guerra Irán-Irak (1980)

Historia de la Isla de Formosa o Taiwan Población y Recursos Naturales

Historia de la Isla de Formosa o Taiwan

La isla de Taiwan , también llamada Formosa fue descubierta por navegantes portugueses. La población de origen malayo ha tenido que sufrir muchas ocupaciones: portuguesa, española, holandesa, china y japonesa. Después de la segunda guerra mundial, Formosa pasó a ser refugio y sede de la China nacionalista del mariscal Chiang Kai-Chek. Fue durante mucho tiempo una base estratégica bajo protección de Estados Unidos, y dracias a la ayuda norteamericana, Formosa ha logrado un notable progreso económico.

Es una isla de Asia oriental y, desde la victoria comunista de 1949 en la parte continental de China, sede del gobierno nacionalista, entidad no reconocida por la República Popular China, que considera a la isla una provincia más. Está separada de la China continental por el estrecho de Taiwan (Formosa) y linda al norte con el mar de la China Oriental, al este con el océano Pacífico y al sur con el mar de la China Meridional.

Además de la isla de Taiwan (Formosa), incluye las islas Pescadores (o P’enghu), las pequeñas islas Quemoy, a la altura de Amoy (Xiamen), una ciudad del continente, y el grupo Matsu, a la altura de Fuzhou (Foochow). Taiwan tiene una extensión aproximada de 36.000 km². La capital y mayor ciudad es Taipei (Taibei).

LA HISTORIA DURANTE EL SIGLO XX: Formosa, isla situada en el océano Pacífico a lo largo de la costa oriental de China y al sur de Japón, tiene una superficie de 35.974 km2. Se encuentra a 140 kilómetros del continente chino. Geológicamente pertenece a la rotura más reciente de Asia oriental, Al este está recorrida por montañas que alcanzan los 4.000 m y, en ciertos lugares, cortadas a pico sobre el mar. En cambio, la parte occidental está constituida por llanuras aluviales.

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El clima de Formosa se halla totalmente sometido a los monzones, y su vegetación es muy rica. Pero, por desgracia, también es azotada regularmente por tifones.

Se sabe muy poco de la historia de Formosa, por lo menos en lo que concierne a la época anterior a la llegada de los europeos. Es indudable que la isla sirvió de etapa a numerosos pueblos y que piratas chinos y japoneses la utilizaron como base. Los portugueses desembarcaron en ella por primera vez en 1590, pero hasta 1626 no empezaron a establecerse en el norte de la isla españoles y portugueses. El sur ya estaba ocupado por los holandeses, quienes, en 1642, también conquistaron el norte.

Algunos años después (1662) los holandeses tuvieron que ceder el puesto al pirata chino Kosinga. En 1683, los chinos, ayudados por los holandeses, lograron reconquistar la isla.

Después de la guerra chino-japonesa de 1894-1895, en virtud del Tratado de Shimonoseki, Formosa fue cedida a Japón.

A pesar de que la población, de origen malayo y chino, sufrió mucho con la política japonesa, los nuevos dueños de la isla contribuyeron enormemente a su desarrollo económico.

Durante la segunda guerra mundial, Formosa, punto estratégico, fue ocupada por los norteamericanos. En 1943, Roosevelt, Churchill y el mariscal Chiang Kái-Chek habían convenido que todos ios territorios conquistados por Japón en detrimento de China serían devueltos a esta última. De este modo, en 1945, Formosa volvió a ser china.

Cuando el mariscal Chiang Kai-Chek fue expulsado de China por las tropas comunistas de Mao Tse Tung, se refugió en Formosa con las tropas nacionalistas que le habían permanecido fieles. Desde 1950, Formosa es la sede de la China nacionalista, que se encuentra protegida de la China comunista por la VII flota norteamericana.

La población malaya autóctona, a la que los inmigrantes han hecho retroceder constantemente, se ha retirado a las montañas. Antes de la guerra, la isla contaba con numerosos japoneses. En efecto, a causa del crecimiento demográfico de la metrópoli, Japón fomentaba una política de emigración. Colonia nipona, cuyo medio no difería mucho del de Japón, Formosa ejercía gran atracción sobre numerosos japoneses. En ella se habían establecido unos trescientos mil, que tuvieron que marcharse después de la derrota.

Desde entonces, Formosa ha vivido una verdadera revolución. Los norteamericanos tuvieron allí un ejército que disponía de la mayor tecnología para el control político. Por otra parte, han invertido enormes cantidades para promover la economía y prosperidad de la isla.

La población ha aumentado de modo considerable y las ciudades se han transformado rápidamente en modernas aglomeraciones muy pobladas. Todas las grandes ciudades se encuentran en el oeste de la isla, donde las tierras son más fértiles. Las llanuras costeras y las cuencas interiores son objeto de una explotación intensiva. Se producen grandes cantidades de fruta, tabaco, té, y, sobre todo, arroz y caña de azúcar. Setenta por ciento de la producción azucarera se exporta, y el principal cliente es Japón.

La actividad comercial de Taiwan es una de las más importantes de Asia. En 2003 el valor anual de las exportaciones fue de 127.243 millones. Las principales exportaciones fueron textiles y prendas de vestir, equipos eléctricos y electrónicos, artículos de plástico, juguetes y productos de la industria alimentaria. Entre las importaciones destacaron petróleo bruto, madera, hierro y acero, maquinaria, equipos eléctricos y electrónicos y productos de la industria alimentaria. Taiwan comercia principalmente con Estados Unidos, Japón, Alemania, Hong Kong, Australia y Arabia Saudí.

Formosa también es rica en sal, petróleo, lignito y oro, que constituyen importantes fuentes de explotación. En el aspecto industrial, las fábricas de ácido sulfúrico, sosa cáustica, superfosfatos y abonos nitrogenados, y las de hilados, cemento y acero se encuentran en plena expansión.

La isla dispone de una excelente red de vías de comunicación, que ha sido construida con fines militares. Las bahías, grandes y pequeñas, de este país montañoso, permiten que los buques fondeen en ellas. En las aguas costeras abundan mucho los peces, y esto hace que la subsistencia de gran parte de la población se base en la pesca. A pesar de las ocupaciones e inmigraciones que ha sufrido Formosa, la población autóctona ha conservado su carácter particular: música, cantos y danzas ocupan, en este país, un lugar preponderante.

taiwan recurso natural tierra

El recurso natural más importante de Taiwan es la tierra, cultivable en un 25% de su superficie. También posee recursos minerales, entre los que destacan carbón, oro, plata, cobre, mármol y gas natural.

 

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Tratado de Paz Guerra Egipto-Israel Acuerdo Arafat-Yitzhak

Tratado de Paz de Medio Oriente Clinton Acuerdo entre  Arafat-Yitzhak 

El apretón de manos asombró al mundo. El presidente de la OLP, Yasser Arafat, se levantó con impaciencia; el primer ministro israelí Yitzhak Rabin necesitó un codazo del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que acogió la ceremonia de la firma en el jardín de la Casa Blanca, pero por fin, el 13 de setiembre de 1993, los lideres de dos pueblos que llevaban 45 años en guerra se dieron la mano.

Sólo habían concluido un tratado preliminar pero significaba la mayor esperanza para Oriente Medio desde los acuerdos de Camp David de 1978.

La Imagen recorrió el mundo: acompañados  por Bill Clinton (centro), Yitzliak Rabin  Desde (izquierda) y Yasser Arafat se dan la mano  en la Casa Blanca.

El impulso para el compromiso se había dado desde varias direcciones. Desde diciembre de 1987, el alzamiento de la Intifada forzó a los dirigente de la OLP a conseguir algún logro para ofrecer a su pueblo.

Cuando esta revuelta logró que los fundamentalistas islámicos obtuvieran más adeptos, los lideres israelíes empezaron a ver a la OLP como un mal menor. El final de la Guerra Fría implicaba que ningún bando podría contar con el apoyo de las superpotencias rivales para una beligerancia perpetua.

El apoyo de la OLP a Irak durante la Guerra del Golfo (1990-1991) provocó que los gobiernos árabes le retiraran su ayuda. Muchos israelíes estaban cada vez más disgustados con el costo moral de los territorios ocupados.

Aun así, las conversaciones entre los palestinos e Israel, iniciadas en 1991, llegaron a un punto muerto.

El acuerdo actual era el resultado de negociaciones secretas que sólo conocían altos funcionarios de ambos bandos.

El pacto de paz estipulaba cinco años de autogobierno provisional de los palestinos en los territorios ocupados, empezando en la franja de Gaza y en Jericó, y negociaciones para un arreglo permanente, programadas para 1995.

Al cabo de nueve meses, los soldados israelíes reducirían su presencia en Cisjordania y se realizarían elecciones para un Parlamento palestino. Israel seguiría siendo responsable de la seguridad de la frontera para proteger a sus ciudadanos (entre ellos 134.000 colonos) de los territorios.

A pesar de los graves aplazamientos y de la continuación de la violencia, el pacto entró en vigencia en 1994 y Arafat regresó triunfalmente a Jericó.

No obstante, el futuro estaba plagado de obstáculos, sobre todo en Gaza, donde los campos de refugiados seguían engendrando odio. «Es muy fácil para cualquiera iniciar una guerra pero es muy difícil conseguir la paz», -advirtió el presidente de la OLP.

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Represion en la Plaza de Tiananmen en China Masacre y Protesta

Represión o Masacre en la Plaza de Tiananmen en China

Esa noche miles de estudiantes chinos fueron asesinados por las tropas del ejército comunista cuando reclamaban derechos individuales, libertad y acceso a la propiedad privada. Desde entonces la plaza fue clausurada y tan sólo inaugurada años después con un nuevo nombre y con el reloj del tiempo empezando desde cero.

Represion o Masacre en la Plaza de Tiananmen en China Protesta

El 3 de junio de 1989, soldados y vehículos blindados del Ejército de liberación-Popular llegaron a la plaza de Tiananmen de Pekín, donde los estudiantes se manifestaban a favor de la democracia desde hacía tres semanas. Antes del amanecer del día siguiente, los soldados ordenaron a los manifestantes que se dispersaran; luego, los tanques empezaron a avanzar, aplastando las carpas de los que permanecían en la plaza.

Los estudiantes huyeron, sus lideres fueron arrestados o se escondieron y así finalizó la mayor revuelta antigubernamental desde la revolución. El sucesor de Mao Tsé Tung, Deng Xiaoping, había ganado.

Deng (que había renunciado a su puesto en 1987 pero que continuaba gobernando China entre bambalinas) había sido un reformista: defendió la descentralización económica, la incorporación de principios del libre mercado en el comunismo y los vínculos más estrechos con Occidente, pero la libertad política era otra cuestión.

 Plaza de Tiananmen en China Protesta

Las protestas estudiantiles comenzaron en abril, ante la muerte del antiguo dirigente del Partido Comunista Hu Yaobang, a quien Deng obligó a dimitir por haberse mostrado demasiado blando con un alzamiento anterior. A medida que obreros, intelectuales y otras personas se agregaban a la manifestación, las demandas de reforma se fueron convirtiendo en exigencias mayores (entre ellas que Deng no gobernara). El gobierno acusó a los lideres estudiantiles de conspirar para «negar el liderazgo del Partido y del sistema socialista».

Los periodistas occidentales que iban a cubrir la visita del líder soviético, primer contacto oficial entre China y la Unión Soviética en 30 años, concentraron la atención mundial en la sentada. El 20 de mayo, después de que un millón de chinos acudiera a Pekín para apoyar a los estudiantes, el gobierno impuso la ley marcial y los manifestantes levantaron barricadas para bloquear a los tanques.

El 13 de mayo, algunos estudiantes iniciaron una huelga de hambre en la plaza de Tiananmen, donde Deng tenía previsto recibir a Mijail Gorbachov dos días después. Asimismo, pusieron una reproducción de la Estatua de la libertad: una provocación definitiva.

Luego, Deng ordenó al ejército que atacara cientos, quizás miles, fueron asesinados. Occidente respondió, durante poco tiempo, con sanciones, pero Deng se negó a hacer otra cosa que liberar a unos cuantos presos. No permitiría que en China ocurriera lo mismo que en la Unión Soviética.

Video Recordando Aquellos Momentos de la Reprsión en la Plaza de Tiananmen

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Biografia de Gandhi Vida y Obra por la Independencia de la India

Biografia de Mahatma Gandhi
Su Vida  Por Independencia de la India

Mohandas Karamchand Gandhi, más conocido como el Mahatma Gandhi, nació en 1869 en Porbander, en la costa de Kathiawar (Gujarat), donde su padre, Karamchand Gandhi, era primer ministro, mercader por casta y baniano por subcasta, procedente de una familia tradicionalmente dedicada a la alta administración en los principales estados de Gujarat.

Su madre, Putlibai, de la secta de los pranamis, practicaba una gran austeridad (vegetarianismo, no ingestión de alcohol ni uso del tabaco, ayunos periódicos) que, más tarde, ya en Inglaterra, practicaría el joven Gandhi.

Gandhi estudió abogacía en Londres y profesión que ejerció oscuramente  en Bombay. Interrumpió su actuación forense y se trasladó a África del Sur, en donde dirigió una compañía mercantil. Regresó a su patria en 1918 y se alistó en el movimiento nacionalista hindú, del que sería abanderado.

Pese a la prédica de no violencia que caracterizó su militancia, ja lucha antibritánica lo condujo varias veces a la cárcel. Prédica y sufrimientos lo convirtieron en héroe nacional. Paradójicamente, murió a manos de un fanático en 1948. Su larga y generosa existencia no desmintió nunca la denominación de Mahatma (que significa Magnánimo) con laque se lo honraba.

biografia de gandhi

«Quizás las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante
fuese una realidad de carne y hueso en este mundo»
Albert Einstein

INICIAMOS ESTE POST CON UNA SINTESIS DE SU VIDA: Fue jefe nacionalista hindú, conocido por Mahatma Gandhi, nacido en Porbandar en 1869. Estudió Derecho en Londres y al regresar a la India ejerció la carrera en Bombay.

En 1893 fueron requeridos sus servicios en África del Sur y, al ver la situación en que se encontraban los colonos hindúes, inició su famosa política de resistencia pasiva.

La aprobación en 1919 del Rowlatt Bill le llevó a enfrentarse al Gobierno británico con ese su particular modo de resistencia. Fue detenido y procesado. Condenado a seis años de prisión en 1922, fue puesto en libertad a los dos años.

Después de haber vivido seis años en la soledad y la meditación, las injustas leyes que gravaban la sal le indujeron a reanudar sus protestas. Estuvo detenido durante ocho meses, al cabo de los cuales celebró conversaciones con el virrey, que condujeron al Pacto de Delhi. En este mismo año —1931— participó también en la Conferencia de Mesa Redonda de Londres.

Encarcelado una vez más en 1933, se impuso en señal de protesta un ayuno absoluto que llamó la atención de todo el mundo y le trajo la libertad inmediata.

A poco de haber subido su partido al poder, y no obstante haber anunciado su decisión de retirarse a la vida privada, en 1939 obtuvo dos victorias políticas importantes: la primera frente a la administración de Thakore Saheb de Rajkot,que a los cuatro días de esgrimir Gandhi su arma de la huelga de hambre, hubo de capitular y someterse a la última decisión del justicia mayor de la India; la segunda, frente a su principal contrincante, Subhas Chandra Bose, que se vio obligado a dimitir como presidente del Congreso.

Durante la II Guerra Mundial fue detenido varias veces por sus campañas de propaganda derrotista y desobediencia civil. Al término del conflicto, trató de reconciliar a indios y musulmanes en sus tradicionales disputas sobre el gobierno de la India libre. En 1947 apoyó, con descontento, la división política de su país e intentó acabar con la violencia entre hindúes y musulmanes.

Murió asesinado en 1948, cuando se entregaba a sus oraciones diarias.

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Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su Independencia

SOBRE SU VIDA: Poco después de emprender su monumental movimiento Salyagraha (Aférrate con fuerza a la Verdad) en África del Sur, Sandhi sacó la conclusión, según escribió en 1906, de que el sacrificio» era la «ley de la vida».

Renunció a sus placeres como abogado británico, a sus trajes de Saville Row y a las relaciones sexuales con su esposa, y juró concentrar todo el calor de su pasión en ayudar a la comunidad de inmigrantes indios contratados de Natal y el Transvaal a liberarse de los prejuicios y la discriminación raciales.

El hermano mayor de Gandhi se sintió traicionado y abandonado por el joven al que tan generosamente había mantenido durante tres años mientras estudiaba Derecho en Londres. A la esposa y al hijo mayor de Gandhi les resultó imposible comprender que se expusiera al odio y al desprecio violento para servir abnegadamente a la comunidad india.

No alcanzaban a entender el ansia de renunciar a su fortuna y a todas las comodidades hogareñas para dedicarse a infringir leyes «malvadas» y luego acoger con agrado largas penas de cárcel.

La pasión de Gandhi convertía todas las celdas que ocupaba en un «templo» o «palacio», mientras enseñaba a su abnegado espíritu yóguico a gozar del «delicioso sabor» del ayuno, a disfrutar de cada uno de los dolores que sufría por el «bien común».

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaGandhi se ganó pronto la admiración y el apoyo activo de los más grandes líderes liberales del Congreso Nacional de la India, partido que también tenía un ala revolucionaria radical a cuyos miembros repelía su escrupulosa insistencia en la no violencia. Por supuesto, el rechazo de la indumentaria occidental y los antecedentes penales de Gandhi horrorizaban a otros indios anglófilos y más conservadores.

Pero después de veinte años de encabezar con éxito la lucha de los indios en África del Sur, Gandhi regresó a la India durante la primera guerra mundial y se ganó el aplauso general por el valor apasionado que mostró durante una serie de satyagrahas contra la injusticia en Gujarat y Bihar.

Poco después de terminar la guerra, estaba dispuesto a asumir el mando supremo del Congreso, reescribió su constitución y transformó aquel grupo de presión a favor de la reforma política, que en su mayor parte era moderado, en un poderoso movimiento de masas que exigía el fin de la explotación y la dominación de la India por el imperio británico.

Pero después de adquirir más poder político que cualquier otro indio del siglo anterior de dominación británica, rechazó todos los gajes del poder que otros codiciaban en todo el mundo.

Insistía en viajar solo a pie o en vagones de ferrocarril de tercera clase y se retiraba a la sencillez espartana de remotos ashrams aldeanos que él mismo fundaba cuando no se encontraba encerrado en alguna cárcel británica.

Para comprender el comportamiento en apariencia excéntrico o al menos curiosamente contradictorio de Gandhi, su rechazo de todos los placeres «normales», adquisitivos y sensuales, y sus retiradas frecuentes cuando estaba Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su Independenciaa punto de alcanzar la victoria, hay que tener presente su empeño apasionado en sufrir y experimentar en la vida cotidiana todo el dolor y la más profunda congoja que soportaban los campesinos y parias más pobres de la India, temblaba, desnudo, en invierno como ellos y soportaba sin quejarse el calor abrasador de los veranos del centro de la India.

Cuando el Congreso le ofrecía el control total de su maquinaria nacional y la corona de su presidencia, invariablemente los rechazaba y, en su lugar, preparaba a hombres más jóvenes para que llevasen lo que él llamaba la «corona de espinas».

Abandonó la organización que había revitalizado cuando su naturaleza apasionada juzgó que se había vuelto demasiado Imperiosa, demasiado rica y codiciosa.

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaPor medio del poder de su pasión, Gandhi se recreaba a sí mismo a imagen y semejanza de los millones de seres desnudos hambrientos de la India, los más pobres, y cuando su «voz mi interior» le empujaba a ello, podía apelar a aquel ejército harapiento y desarmado, cuyo dolor él reflejaba y ampliaba en su limpio cuerpo desnudo, para que le siguiera, descalzo, por la Vía Dolorosa que llevaba a la libertad de la India.

Y millones y millones de personas le seguían sin titubear, no como a un Moderno líder político, ni como a un príncipe nativo medieval o un maharajá marcial, sino como a su propio Mahatma, el «Alma Grande» de la India, el único título del que disfrutó en su vida y que su espíritu apasionado lo consideró excesivamente pasado y honorífico.

Gandhi creía que «Cuanto más puro el sufrimiento (tapas), mayor el progreso. De ahí que el sufrimiento de Jesús bastase para liberar a un mundo afligido… Si la India desea ver el Reino de Dios instaurado en la Tierra, en vez del de Satanás que ha envuelto a Europa… debemos pasar por el sufrimiento».

Gandhi que era un yogui brillante, decidió oponer los poderes apasionados de su espíritu sufriente y sublimado al imperio más fuerte del mundo.

Su genio religioso creativo le permitió unir la corriente principal de la pasión occidental con el tapas tradicional de la India, sintetizando ambas formas de sufrimiento dentro de su Alma Grande.

Se convirtió en un caldero de dolor que iluminaba de forma tan brillante que le dotaba de un áurea de bondad y luz, magnetizando a millones de personas que iban a la cárcel sin chistar cuando las llamaba y morían por él si alguna vez se lo pedía.

gnadhi casamiento

Pero el significado de la pasión occidental, de modo muy parecido a la evolución semántica de tapas, cuyo matiz cambió de «calor» con «connotaciones infernales» a «sufrimiento», pronto llegó a abarcar estados opuestos de emoción, sentimientos como «deseo» y «aversión», «esperanza» y «miedo», «amor» y «odio».

La pasión de Gandhi reflejaba una ambivalencia parecida. Luchó durante toda su vida madura por someter su fuerte impulso sexual, creyendo que el coito con su esposa era malo, salvo cuando su finalidad era la procreación.

El rechazo de toda forma de violencia, además, le hacía sumamente sensible a la violencia potencial de la brutalidad sexual.

También en este caso examinó las raíces profundas de la India antigua en busca de un remedio y le pareció encontrarlo en la Brahmacharya (estudiante célibe), la primera etapa de una vida tradicional de la casta superior hindú, antes de su iniciación sexual por medio del matrimonio.

Gandhi se esforzó por volver a aquel casto primer estado y permanecer en él durante los cuatro últimos decenios de su vida, y luchó de forma sumamente apasionada por cumplir su voto de abstinencia total.

Mahatma Gandhi Líder Espiritual de la India en su IndependenciaGandhi equiparaba el Ahimsa (no violencia), o, como prefería definirlo, el amor, con Dios. También creía que «la verdad (Satya) es Dios», y dedicó la mayor parte de su vida a la búsqueda apasionada de «ver» a Dios viviendo en armonía perfecta con los atributos de oro divinos. Asimismo, el abrazo apasionado del tapas le enseñó a olvidar el miedo.

Incorporó este mantra sin miedo en la misión de su vida, que era liberar a sus seguidores de los grilletes que imponía el miedo, además de aquellas cadenas más fácilmente visibles forjadas por la tiranía extranjera.

Armado con el Ahimsa, la Satya y el tapas, Gandhi transformó su cuerpo frágil y desnudo y su alma impávida en una fortaleza prácticamente inexpugnable. Gandhi no tuvo inconveniente en revelar cuan a menudo se equivocaba en su vida personal, además de en su vida pública.

Siempre que detectaba alguna imperfección o se daba cuenta de que había cometido un error estratégico (lo que llamó un «error himalayo» al emprender prematuramente la satyagraha), nunca titubeaba en reconocer su error y en dar marcha atrás, obedeciendo su «voz interior», que él creía que era la voz de Dios.

Al tratar de alcanzar semejante altura ideal y atenerse tan firmemente a principios nobles y a lo que él llamaba la «purezas de medios», Gandhi no logró todo lo que esperaba para la India.

Pero la pasión de su vida fue el legado que dejó a su país y al mundo e inspiró a millones con la grandeza de su sueño y iunos cuantos discípulos con un amor apasionado al sufrimiento en su propia, dolorosa y estrecha senda al martirio. En la pasión de Gandhi radica la clave de su templo interior de dolor.

Sufrió gozosamente al proteger su sueño de devolver algún algún día la épica Edad de Oro de bondad y verdad a la Madre India.

Y través del prisma polifacético de su pasión, la trágica debilidad de Gandhi se revela como la otra cara de su singular fuerza y ayuda a explicar por qué finalmente no obtuvo aquello por lo que trabajó con más ahínco y más sufrió.

Entre 1934 y 1939, la India había avanzado hacia su liberación: surgió el Acta de gobierno de la India y se concedió el autogobierno a nivel provincial, obteniendo el Congreso amplia mayoría en seis de las once provincias y alcanzando el censo electoral a unos treinta millones de personas.

El Congreso, partido dirigente, apoyado por el ejército de ocupación británico en las distintas provincias, iniciaba, de hecho, «el dominio de los indios sobre los indios» y sus distintas corrientes internas estaban lejos de pensar en términos semejantes a los de Gandhi, pues tenían en mente un proyecto de desarrollo y modernización al estilo occidental de industrialización y pobreza coligados.

Al estallar la segunda guerra mundial, y contra los deseos de Gandhi, el Congreso no dudó en apoyar la causa británica a fin de obtener una situación de prerre-conocimiento de la independencia y un gobierno provisional en Delhi, a cambio del esfuerzo bélico indio.

gandho y su señora

El rechazo británico puso de nuevo a Gandhi en primer plano: su campaña de desobediencia civil, a base de altos dirigentes independentistas, llevó a prisión a unos veintitrés mil satyagrahis; las nuevas propuestas británicas de 1941 (el avance japonés era incontenible en Asia) fueron consideradas inaceptables, y Gandhi procedió a dirigir un nuevo movimiento de desobediencia que le condujo a prisión.

Liberado en 1944 por su delicada salud, sus últimos cuatro años de vida transcurrieron en el marco de la liberación (obtenida en 1947), en el cual ya poco pudo influir, y los tres atentados de fanáticos hinduistas que utilizaban en contra suyo los mismos procedimientos de coacción moral que hicieron su carrera.

El anciano de casi ochenta años que recorría en peregrinación los lugares de enfrentamiento hindo-musulmanes, desde Noakhali hasta Bihar pasando por Bengala, Cachemira, Delhi, etc., veía aparecer todos los enfrentamientos larvados contra los que él luchó. El Mahatma (gran alma, título que le confirió Rabrindanath Tagore) moriría el 30 de enero de 1948 abatido a balazos e invocando el nombre de Rama.

Fuente Consultada: GANDHI Stanley Wolpert

LA JUVENTUD Y LOS VALORES DE UN GRAN HOMBRE

La vida de Mohandas Karamchand Gandhi hunde sus raíces en la más pura tradición religiosa de la India, pues desde niño buscó apasionadamente la verdad y, ya más adulto, demostró un profundo respeto a la vida y a la dignidad de las personas, principios en los que afincó su filosofía de la No Violencia. (Ver: Marcha de la Sal de Gandhi)

El Mahatma, en sus escritos, recuerda a su padre como un hombre leal, decidido, generoso e incorruptible.

De su madre, señala que estaba dominada por sentimientos de santidad y que era capaz de hacer las promesas más exigentes y las observaba sin fallar, y ni siquiera el estar enferma le servía de excusa para dejar de cumplir lo que había ofrecido.

A tal punto pareció influir en Gandhi esta actitud de su madre, que resulta decidor lo ocurrido mientras cursaba el cuarto grado en una escuela de Porbandar, su pueblo natal. Un día se presentó un Inspector para verificar el trabajo del profesor y ordenó un dictado de cinco palabras.

El maestro del curso advirtió que Gandhi se había equivocado al escribir una de ellas y, disimuladamente, se lo quise advertir golpeándole en un pie. El niño hizo caso omiso de la señal. entregando su hoja tal como la había terminado.

El resultado del examen demostró que Gandhi había sido el único en tener un error, lo que además de conseguirle los reproches del profesor, le valió ser tildado de estúpido por el resto de sus compañeros.

El muchacho era de carácter introvertido, casi no tenía amigos. Llegaba puntualmente a clases y, una vez terminadas, regresaba corriendo a su casa, sin conversar con nadie. Al pasar a quinto grado decidió corregir esta situación, e hizo amistad con un compañero que era muy diestro, además de fuerte y robusto.

Le ganaba a Mohandas en todas las pruebas y juegos que se propusieran, explicándole que se debía a que se alimentaba con carne, induciéndolo a salirse del régimen vegetariano. Fue una de las pocas veces que Gandhi cedió ante una promesa. Sin que su madre lo notara, acompañaba a su nuevo amigo a la casa de éste, donde recibía sin objeciones los platos que le servían.

El razonamiento que aceptaba era de que si comía carne, se haría un hombre atlético y decidido.

Por ende, si el país entero adoptaba la costumbre, algún día podría tener su propio soberano. Cuando volvía a su casa, no tenía apetito, y argumentaba ante su madre diversos pretextos, los que, a la larga, no le dejaban la conciencia tranquila.

La situación se repitió solamente dos veces, concluyendo Gandhi que aunque fuera necesario comer carne,y no menos esencial para todo el país una reforma del régimen alimenticio, más valía, a pesar de todo, que no engañara a sus padres, mintiéndoles. Desde entonces, nunca más volvió a comer carne.

A los 13 años, y por imposición paterna, la que seguía las costumbres ancestrales, contrajo matrimonio. Para Mohandas fue como un juego, puesto que su esposa era también apenas una niña.

Luego de este primer tiempo, el muchacho comenzó a adoptar las actitudes de todos los hombres casados en la India , utilizando a su mujer como una esclava y sólo para calmar sus instintos.

Sin embargo, a poco andar y ante los consejos de la madre y su acendrado respeto por la dignidad de las personas, varió radicalmente de conducta, y, como él mismo lo dice, amó entrañable y profundamente a su mujer.

Terminado el bachillerato, a la edad de 18 años, su padre decidió enviarlo a estudiar Leyes a Inglaterra.

La madre se mostraba pesarosa y preocupada, pues aparte de tener que separarse de su hijo, la asustaban los rumores de que Londres era un lugar de perdición para la juventud.

Le habían contado que era habitual que éstos consumieran alcohol e ingirieran carne en abundancia. Gandhi calmó sus angustias, haciendo un voto de no tocar ni a las mujeres, ni probar el vino ni la carne.casamiento de gandhi

La decisión, durante un tiempo, le costó pasar hambre. La dueña de la casa en que se hospedaba no sabía qué hacerle de comer, lo que obligaba a Gandhi a concurrir a restaurantes baratos donde, según cuenta, se «atiborraba de pan».

Un compañero de habitación le planteaba que se estaba haciendo daño a sí mismo y un día le leyó la «Teoría de lo útil» de Benthon. Gandhi no comprendió el mensaje, además que el lenguaje era difícil, por lo que le interrumpió, diciéndole : «Le pido mil perdones, pero estas cosas abstrusas me desconciertan. Admito que es necesario comer carne, pero me es imposible faltar al voto que he hecho. Esto no se discute».

Gandhi se tituló de abogado en 1891 y el 10 de junio del mismo año fue admitido en el Real Colegio de la Orden. Satisfecho de sus logros y deseoso de brindar su saber y sus esfuerzos en la patria, retornó a la India. Uno de sus hermanos, orgulloso pero haciendo un sacrificio económico, lo instaló con un bufete en Bombay. Gandhi no se sentía útil pleiteando en juicios cuyas causas eran impersonales, por lo que ante el ofrecimiento del dueño de una casa comercial de Parbandar, amigo de su padre, que tenía un conflicto con un corresponsal en África del Sur, consintió en trasladarse allí.

Fuente Consultada: HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N°15 Mahatma Gandhi

enseñanzas de Gandhi

LEGADO DE MAHATMA GANDHI:

Su trágica muerte, a manos de un extremista, que lo ultimó a balazos la noche del 30 de enero de 1948, cuando Gandhi -apoyándose en dos jóvenes discípulos, porque ya no tenía fuerzas para caminar- se proponía cumplir con su habitual costumbre de orar en común, al aire libre, junto a los miembros de su Congregación, parecería indicar que sus propósitos fueron vanos.

gandhi en la rueca

Que su lucha tenaz, a lo largo de toda una vida, por mantener aquellos principios éticos y morales; que la muerte de su esposa, que falleció, encarcelada, cuatro años antes (el 22 de febrero de 1944), en Londres; que sus propios padecimientos –a veces, durante períodos muy prolongados– en los «albergues de su Majestad», como él los llamaba; que sus ayunos, como signo de protesta y de amenaza pasiva (ya que su muerte, en tales condiciones, hubiese desencadenado la inmediata revolución en la India), de nada sirvieron.

Su ejemplo, sin embargo, perdura en el recuerdo de sus conciudadanos. Y Gandhi sigue siendo, vivo o muerto, hoy como ayer, un símbolo de grandeza, para su patria y para el mundo.

Con su prédica obtuvo, por otra parte, múltiples beneficios: enalteció a su pueblo, cuya liberación, finalmente, se produjo, sin traicionar la causa democrática; consiguió imponer el orden, frente a las multitudes exaltadas; promovió el mejoramiento de las clases campesinas; logró que se aboliesen, en su tierra, el oprobioso monopolio de la sal y las discriminaciones raciales y sociales; luchó, hasta el último instante, para que la ex India Británica no fuese separada en dos mitades: la Unión India y el Pakistán. Cuando al entregar los ingleses el gobierno del país, el 15 de agosto de 1947, esta división geográfica –resultante del desentendimiento entre hindúes y musulmanes– igualmente se produjo, Gandhi siguió oponiéndose, obstinadamente, a ella.

La transferencia de poderes, largamente esperada, en tales condiciones no podía interpretarse como una auténtica victoria.

La mano homicida que puso fin a su vida, apenas cuatro meses y medio después, logró sellar para siempre los labios del Mahatma.

Pero la semilla de su prédica germinará tarde o temprano en toda la India. Si hubiese que resumir su importancia, debería decirse que no fue un político puro, pues confluían en él tradiciones de filósofo y teólogo orientales.

Por ello, su actitud difería de la de sus colegas contemporáneos. Desconfiaba de la acción por la acción misma y prefería apoyarse en una no acción reflexiva, tendiente a armonizar lajusticia con la virtud.

En consecuencia, su fuerza no podía provenir de los armamentos, sino de la ética, de un profundo respeto del ser humano como creación de Dios y, en el fondo, de ese respeto quehay en la India hacia todo lo viviente.

Por eso, cuando envuelto en su túnica blanca entraba en las prisiones británicas decidido a ayunar y a orar, parecía querer decir con su sereno silencio: «los métodos de Occidente no sirven para el destino de la especie».

PASAJES CURIOSOS DE LA VIDA DE GANDHI:

Cierta tarde llegó a la escuela Mister Giles. Era el inspector británico destacado para tomarles pruebas a los alumnos. Los chicos estaban exaltados.

El profesor pidió silencio y le dijo a Mister Giles que empezara cuando a él le pareciera adecuado. Mister Giles les explicó que les iba a tomar un examen de ortografía. A simple vista Gandhi no parecía nervioso, pero cuando le llegó el turno de deletrear «tetera», sintió que el sudor le corría por el cuerpo.

Mientras los chicos hacían el examen, el profesor paseaba entre los pupitres.

Al llegar al de Gandhi, notó que el muchacho había deletreado mal «tetera». Miró hacia uno y otro lado y después con un gesto sutil le dijo a Gandhi que podía copiarse de su compañero de pupitre. Gandhi quedó tan perplejo como confundido ante la actitud de su profesor.

Desde su niñez le habían enseñado que a los mayores se les debía respeto y, hasta donde él entendía, su profesor estaba ahí justamente para evitar que los alumnos se copiaran entre sí. Sobre la base de esos principios no siguió el consejo de su profesor y entregó su prueba tal como él la había escrito.

Para su sorpresa todos los alumnos, excepto él, aprobaron el examen. Antes de abandonar el aula, el profesor llamó a Gandhi.

-Has sido muy tonto -le dijo.

Gandhi agachó la cabeza, sin comprender. Y esa incomprensión la mantuvo durante el largo camino hacia su casa. Sin embargo, pese a las contradicciones y a las dudas, desde aquel día algo le quedó claro: jamás traicionaría sus convicciones, ni por un examen ni por nada del mundo.

Había comenzado a cursar la secundaria cuando su padre llegó con una noticia.

-Nos vamos a Porbandar -dijo.

-¿En serio? ¿Por qué? -preguntó Gandhi.

-Porque llegó la hora de tu casamiento.

Fue en ese momento que Gandhi recordó que, años antes, una familia en especial solía visitar a menudo a sus padres.

Nunca imaginó que esas charlas eran, en realidad, los preparativos para su compromiso con una niña. Algo común en la India, en familias como a las que él pertenecía.

El compromiso suele ser un pacto de palabra entre los padres de ambos chicos. Cuando éstos llegan a la edad adecuada comienza a organizarse lo que será la fiesta de casamiento, una ceremonia majestuosa.

En silencio, Gandhi tuvo que probarse todos y cada uno de los trajes que sus padres le traían.

Vio cómo pasaban largas horas organizando el presupuesto para la comida. Íntimamente, Gandhi lo vivía como un juego frívolo de usar buenas ropas, bailar, comer rico y en abundancia.

En medio de esos manjares le presentarían una nueva amiga para jugar.

La familia Gandhi se preparó para el viaje hasta Porbandar. Era un largo camino que, en general, demandaba más de cinco días de marcha.

Kaba quería llegar rápido y logró hacerlo en sólo tres días, pero el apuro trajo consigo un accidente. En un momento del recorrido, el carruaje volcó y Kaba sufrió varias heridas.

Llegó a Porbandar envuelto en vendas, bastante dolorido y algo desolado. Gandhi no podía evitar sentirse angustiado por el accidente de su padre; de alguna manera se sentía culpable.

Pero tanto su ánimo como el de su padre cambiaron no bien llegaron al sitio donde se iba a celebrar la ceremonia. Nadie pudo borrarles la sonrisa de sus caras. Kaba había logrado su propósito y Gandhi no disimulaba su impaciencia y su ilusión ante ese gran evento.

La ceremonia empezó en el horario acordado. Gandhi y Kasturbai, su futura esposa, se sentaron en la tarima preparada especialmente para ellos. Los dos niños, leales al deseo de sus padres, representaron los sietes pasos del rito Saptapadi prometiéndose fidelidad y devoción.

Los respectivos padres se miraron contentos sabiendo que después de este acto el matrimonio se convertía en algo inalterable. Gandhi tomó un pedazo de kansar y se lo puso a Kasturbai en la boca.

La niña hizo lo mismo con su nuevo esposo y ambos saborearon el dulce manjar.

El resto del día se transformó en una gran fiesta. Cuando cayó el sol, los recién casados se retiraron para compartir la primera noche juntos y en la más profunda intimidad. Sin embargo, no supieron qué hacer esa noche.

Eran dos extraños que apenas podían mirarse a los ojos, y la timidez no los dejaba pronunciar palabra.

Los días y las noches que siguieron a aquella primera vez fueron allanando el camino para que Gandhi y Kasturbai comenzaran a conocerse de verdad. Ella dejó de ser la niña amiga de Mohandas para convertirse en una mujer: la mujer de Gandhi.

Los cinco primeros años, la pareja no vivió siempre bajo el mismo techo.

Kasturbai recibía a veces el llamado de sus padres para que regresara a su casa. No le quedaba otra alternativa. En la India, los matrimonios tan jóvenes tienen prohibido vivir juntos hasta cumplir los dieciocho años.

POR UN MUNDO DE PAZ:

Entre sus sabios pensamientos seleccionamos los siguientes:

«La no violencia no es una vestimenta que uno se pone y se saca a voluntad. Su sede se encuentra en el corazón, y debe ser una parte inseparable de nuestro ser.»

«La no violencia es un instrumento al alcance de todos: niños, jóvenes o adultos, con tal que crean efectivamente en el Dios del amor y extraigan de esa fe un amor igual para con todos.»

«El ojo por ojo termina haciendo que el mundo se quede ciego».

«La humanidad tiene que salir de la violencia sólo a través de la no violencia. El odio puede ser vencido únicamente por el amor.»

«Los derechos que no fluyen de un deber bien cumplido no valen la pena.»

«Donde hay amor, allí también está Dios.»

«El amor jamás reclama, siempre ofrece. Nunca se venga.»

ALGUNAS DE SUS CITAS MAS CONOCIDAS…

Lo que se obtiene con violencia solo se puede mantener con violencia.

La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

La humanidad no puede librarse de la violencia mas que por medio de la violencia.

No me gusta la palabra tolerancia pero no encuentro otra mejor.

Lo mas atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena.

La verdad jamás daña a una causa justa.

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en èl.

Un país, un civilización se puede juzgar por la forma en que trata a los animales.

Los medios impuros desembocan en fines impuros.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo.

Que otro libro se puede estudiar mejor que la humanidad?

La muerte no es mas que un sueño y un olvido.

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estomago de los pobres.

Los grilletes de oro son muchos peor que los de hierro.

Son un soñador practico, quiero convertir mis sueños en realidad.

El que retiene algo que no necesita es igual al ladrón.

Casi todo lo que realicé es una insignificancia, pero es muy importante que lo haga.

El capital no es un mal en si mismo,el mal radica en el mal uso.

Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE GANDHI…

1869 El 2 de octubre nace en Porbandar (Katiavar) Mohandas Karamchand Gandhi.

1882 Matrimonio con Kasturbai Nakanji.

1888 Estudios de abogacía en Londres, hasta 1891. Gandhi lee el Bahagavadgita y la Biblia.

1891 Regreso a la India. Ejercicio de la abogacía en Bombai y Rajkot. Modo de vida y vestimenta europeos.

1893 Viaje a África del Sur. Gandhi llega a ser el dirigente político de los emigrantes hindúes.

1894 Fundación del partido del Natal Indian Congress.

1899 Gandhi organiza en la guerra contra los bóers un cuerpo de ambulancias hindú.

1903 Gandhi lee Unto This Last, de Ruskin.

1906 Gandhi comienza a utilizar sus métodos de lucha no violenta organizando la resistencia pasiva contra la legislación discriminatoria de África del Sur. Condenado varias veces a penas de cárcel.

1906 Crea un servicio de ambulancias en el levantamiento zulú. Voto del brahmacaiya (castidad).

1907 Satyagraha: creación de los rasgos fundamentales del método de lucha de Gandhi.

1908 Gandhi lee Civil Disobedience, de Thoreau.

1909 Aparición del primer libro de Gandhi: Hi’nd Swaraj. Intercambio epistolar con Tolstoi.

1910 Creación de la granja Tolstoi: experimentos con una colectividad comunista utópica.

Gandhi abandona su próspera actividad como abogado y se traslada con su familia a la granja.

1912 Voto solemne de renuncia a toda propiedad privada.

1913 Satyagraha: el 6 de noviembre cruza la frontera prohibida de Transvaal.

1914 Estalla la I Guerra Mundial. Gandhi retorna a la India.

1915 Llega a Bombay el 9 de enero. Tagore le da el calificativo de Mahatma. El 20 de mayo Gandhi funda en Ahmedabad el Sabarmati-Ashram. Modo de vida y vestimenta hindúes, reducidos a lo más imprescindible.

1917 Primera acción satyagraha en la India, a favor de los plantadores de índigo de Champaran, en la región de Bihar.

1919 Huelga general contra la Rowlatt Bill. Se autorizan encarcelamientos sin sentencia judicial.

Baño de sangre en Amristar. Actividad pública de Gandhi desde octubre a través de dos periódicos semanales: Young India, en inglés, y Navajivan, en gujarati.

1920 Elegido presidente, Gandhi dirige el Congreso. Comienza su lucha no violenta contra la dominación británica con los métodos desarrollados en África del Sur. Boicot a los tejidos ingleses promoviendo el hilado a mano entre las familias hindúes y la negativa a cooperar con la economía inglesa. Estrecha colaboración con los musulmanes en el movimiento Khilafat.

1921 En septiembre, Gandhi escoge como indumentaria el paño en tornó a las caderas, símbolo del swadeshi.

1922 En febrero, huelga de impuestos en Bardoli, Gujarat. Agresión a la po licía en Chauri Chaura. Gandhi interrumpe el movimiento de masas y emprende un ayuno. Detenido el 13 de marzo, el 18 del mismo mes es juzgado en Ahmedabad por incitación a la rebelión y condenado a seis años de cárcel.

1924 Liberado antes de tiempo por enfermedad. Fracaso del movimiento Khi lafat. Tensiones crecientes entre hindúes y musulmanes. Gandhi ayuna durante 21 días en pro de la reconciliación entre ambos grupos.

1925 Fundación de la All India Spinners Association. Gandhi comienza a es cribir su autobiografía que se publica en Navajivan en entregas se manales.

1928 La Navajivan Publishing House de Ahmedabad edita el libro de Gandhi Satyagraha in Sout África.

1930 12 marzo-6 abril: marcha de la sal. Con 78 adeptos, Gandhi recorre casi 400 km desde Ahmedabad hasta Dandi. Detenido el 4 de mayo, permanece en prisión hasta el 26 de enero de 1931.

1931 5 de marzo: firma del Irwin-Gandhi Agreement: suspensión de la cam paña de desobediencia civil al autorizar los ingleses la obtención de sal para consumo propio.

12 de septiembre: Gandhi liega a Londres para participar en la segunda Round Table Conference, que resulta un fracaso. Vuelve el 28 de diciembre con las manos vacías. Jawaharlal Nehru y Ghaffar Khan son encarcelados.

1932 4 de enero: Gandhi ingresa, junto con Patel, en la prisión de Yeravda. «Ayuno hasta la muerte» en contra de las elecciones separadas entre hindúes e intocables. Tras seis días de ayuno, se firma el pacto de Yeravda entre hindúes e intocables con el asentimiento inglés (26 de septiembre).
1933 Gandhi publica desde febrero la revista semanal Harijan (en 1942, aparece en diez lenguas hindúes). Campaña a favor de los intocables.

1934 Gandhi abandona la dirección del Congreso y deja de pertenecer a él como miembro.

1935 Gandhi, sin cargos, se dedica por entero a la construcción de su movimiento popular.

1937 Triunfo electoral del partido del Congreso: ministros hindúes en nueve de un total de once provincias.

1939 Estalla la II Guerra Mundial. Gandhi escribe a Hitler.

1940 Gandhi contra la intervención india en la guerra. Llamamiento al boicot de los preparativos bélicos.

1942 Los japoneses en Burma. La misión de sir Stafford Cripps es rechazada. Gandhi exige la completa independencia de la India: resolución Quite India del 8 de agosto. Gandhi es encarcelado al día siguiente junto con otros dirigentes del Congreso. Se produce una sublevación masiva. Estando preso en Poona, muere Kasturbai.

1944 Gandhi es liberado el 6 de mayo por motivos de salud.
Fracaso de los intentos por llegar a un acuerdo con la Liga musulmana dirigida por M. A. Jinnah.

1945 Fin de la II Guerra Mundial.

El fracaso de la Conferencia de Simia, presidida por Lord Wavell, impide la unión de hindúes y musulmanes. Jinnah exige la división de la India. El 16 de agosto tienen lugar en Calcuta violentos disturbios que se extienden a Bengala y Bihar.

1947 El primer ministro inglés, Clement Atlee, anuncia el 3 de junio la división de las Indias Británicas en Pakistán y la India. El Congreso y la Liga musulmana dan su beneplácito. Para Gandhi es «una tragedia espiritual». Ambos Estados alcanzan su independencia el 15 de agosto.

1948 El 20 de enero, en Nueva Delhi, Gandhi sufre un atentado con bomba. El 30 de enero, poco después de las cinco de la tarde, muere asesinado por el fanático hindú Nathuram Godse, en Nueva Delhi.

Ver: La Virtudes Civiles Para La Vida Democrática


La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelì (no index)

La Paz En Medio Oriente: Guerra Arabe-Israelí
El Acuerdo de Camp David

Mientras el conflicto palestino-israelí continúe abierto, con su periódica ración de asesinatos, acciones terroristas, incursiones armadas y operaciones de represalias por parte de uno y otro bando, la crisis que se ha abierto entre un sector importante del mundo islámico y los Estados Unidos y Europa occidental seguirá agravándose y provocando violencias de incalculables consecuencias para el futuro de la humanidad.

Lo más inquietante en el estado actual del enfrentamiento palestino-israelí es que se hayan volatilizado las posibilidades de una solución negociada.

Y nada indica que esta situación pueda mejorar en un futuro inmediato.

Hasta los acuerdos de Oslo en 1993 entre Arafat y Rabin, la responsabilidad mayor por la falta de progresos incumbía a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), por su negativa a aceptar la idea de un Estado israelí con fronteras seguras, y por privilegiar los métodos violentos sobre los políticos en pos de sus fines, en tanto que en Israel siempre hubo, incluso bajo los gobiernos conservadores del Likud, importantes sectores políticos favorables a una paz concertada con los palestinos, que incluyese la cesión o devolución de territorios ocupados a cambio de un reconocimiento de la soberanía israelí y de garantías firmes respecto a su seguridad.

Los acuerdos de Oslo significaron un extraordinario progreso en la dirección de la sensatez, es decir, de una solución pacífica y de largo alcance del conflicto, y mostraron la existencia, en ambos bandos, de sectores moderados y pragmáticos, respaldados por la mayoría de sus sociedades, que podían entenderse y contener a sus respectivos extremistas partidarios de un maximalismo apocalíptico.

Arafat y la OLP, de un lado, y el gobierno israelí de Rabin y Peres, del otro, dieron pasos resueltos, y fijaron un calendario, para ir estableciendo la confianza entre las partes, eliminando el terror y echando las bases de una coexistencia que fuera encontrando fórmulas viables para todo el contencioso entre los «hermanos enemigos» de Palestina. Pero el asesinato de Isaac Rabin por un extremista judío asestó un golpe severísimo –ahora se advierte que poco menos que mortal– a este plan de paz tan empeñosamente negociado en Noruega.

Porque Simon Peres, uno de sus gestores, fue, luego de una lamentable campaña, derrotado por unos pocos miles de votos por Bibi Netanjahu y un Likud que, una vez en el poder, aunque de labios para afuera -y para complacer a Estados Unidos- dijeran acatar los acuerdos de Noruega, en la práctica comenzaron a hacer todo lo necesario para atrasar y dificultar su cumplimiento.

El retorno del laborismo al gobierno, con Ehud Barak a la cabeza, hizo renacer la esperanza. Y no hay duda de que en algo se revitalizó aquel desfalleciente proceso.

Hay que recordar que el Premier laborista, en las negociaciones de Camp David, en julio del 2000, propiciadas por el presidente Clinton, propuso a Arafat reconocer la jurisdicción del futuro Estado palestino sobre el 95% de los territorios de la orilla occidental del Jordán y la franja de Gaza, y aceptar que los palestinos tuvieran responsabilidades en la administración y gobierno de Jerusalén oriental, las mayores concesiones hechas nunca en su historia por el Estado judío a los palestinos a fin de poner fin a las hostilidades entre las dos comunidades.

Que la Autoridad Nacional Palestina presidida por Arafat rechazara esta propuesta sólo se explica por el temor a ser rebasada por una oposición extremista (liderada por organizaciones terroristas como Hamás y la Jihad Islámica) a la que el incumplimiento por parte de Israel de los acuerdos de Oslo y la mala gestión y los abusos atribuidos al gobierno de la ANP habían hecho ganar terreno de manera dramática entre la población palestina.

La derrota de Barak y la subida al poder de Ariel Sharon fueron el equivalente, en Israel, de la creciente influencia del extremismo palestino.

Salvo su limpio origen democrático -pues ganó unas elecciones con una mayoría significativa- Sharon, al igual que los intolerantes de la Jihad Islámica o de Hamás, siempre militó en contra de los acuerdos de Oslo e hizo todo cuanto estuvo a su alcance por sabotearlos.

Nunca admitió el principio de las concesiones recíprocas a favor de la paz, pues siempre creyó que Israel podía hacer prevalecer sus puntos de vista mediante el empleo de la fuerza. Su célebre paseo por la explanada de las mezquitas, que desencadenó la nueva Intifada que dura hasta hoy, fue una provocación perfectamente concebida para potenciar a los extremistas de uno y otro lado y sacar fuera del juego político a los sectores moderados. Según sus cálculos, que con total franqueza siempre hizo públicos, gracias a su superioridad militar Israel puede reducir a la nulidad y a la impotencia a un adversario en el que, de acuerdo a su visión maniquea, no hay matices, no existen divisiones y tendencias, sólo fanáticos y terroristas, empezando por Arafat, «el Osama Bin Laden del Medio Oriente».

Lo trágico no es que un dogmático intolerante de este calibre descollara entre la dirigencia política israelí, sino que, en esa sociedad democrática que ha sido siempre Israel desde su fundación -la única a la que se le puede aplicar este calificativo en todo el Medio Oriente- haya habido una mayoría de electores tan desesperada o turbada por las circunstancias para apoyarlo, legitimando de este modo, como política de gobierno, sus demenciales convicciones. Al confiar a una persona como Sharon los destinos del país el electorado israelí hizo un daño profundo a su causa y, a mediano plazo, prestó un servicio a los enemigos de Israel. El balance de la relativamente corta gestión de Ariel Sharon en el poder no puede ser más catastrófico. El número de víctimas de las acciones violentas se ha multiplicado en ambos bandos, y, en vez de la seguridad que aquél prometía a sus conciudadanos, éstos viven en el terror cotidiano de unos atentados cuya ferocidad no tiene precedentes y con la perspectiva de un futuro incierto, en el que lo único seguro es la perennización del terrorismo.

La presencia de Simon Peres en el gobierno de Sharon no ha servido para moderar a éste y sí, en cambio, para empobrecer la imagen de un líder muy valioso, cuyo compromiso con la paz nadie puede poner en duda, aunque, desde que forma parte del equipo gobernante actual, no la haya hecho avanzar ni un miligramo. Su desgaste político -aun teniendo en cuenta el heroísmo de su sacrificio-, sirviendo de cobertura a un régimen con las credenciales del actual, sólo dificulta y atrasa el retorno de los laboristas al poder. Tal vez el daño más grave de la gestión de Sharon sea el desprestigio que para la imagen de Israel en el mundo ha resultado de la práctica del terrorismo de Estado. Los asesinatos selectivos, las invasiones periódicas de aldeas, la destrucción de viviendas y propiedades de vecinos inocentes en represalias por los atentados, el olímpico desprecio a los llamados a la moderación de la comunidad internacional de que su gobierno hace gala, tienen como efecto que la justa causa de Israel tenga hoy menos defensores en el mundo que nunca en el pasado.

Al extremo de que incluso en Estados Unidos, el aliado más fiel de los israelíes, se multipliquen las voces críticas reclamando de las autoridades una política menos sesgada, más neutral, en el Medio Oriente. Porque el respaldo sistemático y acrítico por parte de Washington a un gobierno extremista e intolerante como el que preside Ariel Sharon atiza el antinorteamericanismo, y no sólo en los países islámicos, como lo comprueba Washington en estos momentos, cuando más necesitado se halla de apoyo en su ofensiva militar contra el terrorismo internacional. Yo no soy el único amigo sincero de Israel -cuya causa defiendo desde hace más de treinta años en artículos, pronunciamientos y acciones cívicas- al que las iniciativas de Sharon producen cada día consternación y tristeza, porque advierte el provecho que ya han comenzado a sacar de ellas los sempiternos antiisraelíes y antisemitas que pululan por el planeta.

Muertos y enterrados como se hallan en la actualidad los acuerdos de Oslo ¿qué perspectivas hay de revivirlos en un futuro próximo, o de abrir una nueva vía de negociaciones palestino-israelíes? Probablemente muy pocas. Tengo serias dudas de que el plan de paz que anuncia Sharon sea serio, porque toda su actuación en el gobierno muestra que su voluntad de paz es inexistente; lo probable es que se trate de una mera operación de relaciones públicas dirigida a la opinión pública de Estados Unidos. Porque la política de su gobierno, encaminada a minar el suelo de los sectores moderados palestinos, a los que ha privado de todo margen de acción, ha tenido sin duda éxito: hoy, entre los palestinos, quienes predican la confrontación e incluso el terrorismo parecen ser más populares que quienes firmaron los acuerdos de Oslo.

La radicalización de los palestinos conviene a Sharon, pero cierra las puertas en lo inmediato a toda salida negociada del conflicto, y condena al Medio Oriente a una guerra sin término, con constantes atentados terroristas e incalculables sufrimientos para la población civil. ¿No hay, pues, solución para la crisis del Medio Oriente, una de las fuentes y acaso el mayor combustible de la guerra de Afganistán? La hay, a condición de que Estados Unidos, el único país que tiene una influencia real sobre Israel, a quien presta una poderosa ayuda económica (más de dos billones de dólares anuales) e invalorable apoyo diplomático y militar, la use exigiendo del gobierno de Sharon que enmiende sus métodos violentos de terror de Estado y vuelva a la mesa de negociaciones. Es posible que esta presión no surta efecto en el propio Sharon, que es un fundamentalista, y los fundamentalistas no son permeables a razones ni argumentos pragmáticos, ni siquiera proferidos por un aliado indispensable. Pero, afortunadamente, Israel es una democracia, y si el electorado israelí percibe que la amistad y el apoyo de Estados Unidos peligran por culpa del actual gobierno, difícilmente le seguirán prestando el apoyo que aún parece tener.

Si las cosas llegan a ese límite, es probable que la opinión pública de Israel -allá sí existe, no puede ser manipulada y cuenta como un factor central de la vida política- haga inevitable la pérdida de poder de Ariel Sharon. Es la luz posible que puede abrirse en ese oscuro túnel en el que se halla hundido el Medio Oriente. Porque, me temo, mientras el hombre del paseo por la explanada de las mezquitas, siga gobernando Israel, la paz en el Medio Oriente será una quimera. Y nuevas guerras religiosas sucederán en otros rincones del mundo a la que ahora se abate sobre Afganistán.

Fuente Consultada: Mario Vargas LLosa

Guerra en Chechenia Putin Rusia Conflicto Chechenos Paz

CONFLICTO EN CHECHENIA:

conflicto en rusia putinChechenia declaró su independencia en noviembre de 1991, pero Boris Yeltsin esperó hasta 1994 para enviar tropas y restaurar la autoridad de Moscú. En Chechenia hay decenas de miles de soldados rusos. La primera guerra en la república separatista terminó en 1996, con una derrota humillante del ejército ruso.

En octubre de 1999, el primer ministro ruso Vladimir Putin reanudó la ofensiva, lanzando una «operación antiterrorista», luego de que se produjeran varios atentados en Moscú que el futuro presidente atribuyó a loschechenos.

La guerra de Chechenia: Chechenia, una región separatista  situada al norte del Cáucaso y habitada por grupos musulmanes, fue sometida en la época de los zares e incorporada en el Imperio Ruso en el siglo XIX.

Después de la Revolución rusa, Chechenia declaró la independencia, pero ésta fue reprimida. La resistencia de los chechenos continuó en la época de Stalin, que decidió deportar a todo este pueblo a Kazakístán (hoy república independiente), manteniéndolos en el exilio hasta su muerte, a mediados de la década del ‘50.

Con la disolución de la URSS, Chechenia se levantó otra vez, y los guerrilleros chechenos derrotaron en 1996 al ejército ruso, logrando la independencia de Jacto, pero fueron nuevamente sometidos. Chechenia contó con el apoyo de Turquía y Jordania, y el conflicto es comparable al de los bosnios y kosovares de Yugoslavia, es decir, el de minorías étnicas que reivindican su autonomía. Paradójicamente, los estados multiétnicos o multiculturales ya no son viables en el mundo global; por esta razón, se desmembraron la URSS y Yugoslavia.

A principios del siglo XXI, esta guerra continúa en medio de la indiferencia del planeta: con menos de un millón de habitantes, se anuncia la muerte de entre 100.000 y 300.000 personas. Grozny, la capital de Chechenia, que tiene 400.000 habitantes, está reducida a polvo. Con las palabras del filósofo francés André Glucksrnann, Grozny es Guernica (la destruida ciudad española de la Guerra Civil inmortalizada por Picasso) a la décima potencia, y el drama de Chechenia tiene la estatura de genocidio.

Sin sensibilidad por tanta gente inocente muerta, el presidente norteamericano Bush felicitó al líder soviético Putin por su “victoria” frente a los terroristas chechenos que tomaron un teatro en Moscú.

Aslan Maskhadov fue elegido como presidente en 1997. Los rebeldes buscan la independencia de la república o por lo menos un autogobierno. Estuvieron muy cerca de conseguirlo, luego de su victoria en 1996. Con el retiro de las tropas rusas, los chechenos eligieron su propio presidente en enero de 1997, Aslan Maskhadov, un ex oficial de artillería que se convirtió en el principal comandante rebelde durante la guerra.

En el marco de las negociaciones de paz entre Grozni y Moscú, se decidió postergar por cinco años el establecimiento de un estatus político definitivo para la región. Pero Maskhadov no pudo mantener bajo control a sus comandantes más radicales y la nueva república cayó en la anarquía.

Con la muerte de Kadyrov, el gobierno de Moscú -que no parecía demasiado dispuesto a sentarse a la mesa del diálogo- ha perdido a su principal aliado en la república. El presidente Putin ha prometido «una retribución de la que no podrán escapar» los autores del atentado, pero eso, como muestra el creciente número de ataques suicidas, tampoco conllevará a la paz en la región. Putin designó al primer ministro de Chechenia, Serguéi Abramov, como presidente interino y apareció el domingo ante la prensa junto al hijo más joven de Kadyrov, Ramzan.

Fuente Consultada: Historia Mundial Contemporánea y BBC Mundo.com

Historia del Conflicto Irlandes Independencia de Irlanda

HISTORIA DEL CONFLICTO IRLANDÉS

mapa irlandaEl conflicto Irlandés es uno de los entuertos más bravos e intrincado de la historia humana, el cual desató una ola de violencia asombrosa y muy pocas veces vista.

Este conflicto, viejo de siete siglos, tal vez no esté solucionado por siempre jamás, pero últimamente ha entrado en una etapa que nadie, en su sano juicio, hubiera anticipado.

Para entender la ruptura que representa, en la actualidad, este gobierno de Paisley-Mc Guinessess, hay que entrar en el campo minado que es la historia irlandesa, esa que el refrán define como algo que “los ingleses deberían recordar y los irlandeses olvidar”.

El cuento empieza en la Edad Media, cuando el ir y venir de invasiones mutuas comienza a tener una identidad inglesa. Para los tiempos de Isabel I, Irlanda ya era un “problema”: los ingleses se sostenían a espadazos en la costa, negociaban y reprimían, hacían la guerra y comerciaban con esas “bandas” incomprensibles de irlandeses.

Pero ya quedaba claro que la gran ventaja inglesa, la temprana organización de un gobierno estable y centralizado, hacía una cuestión de tiempo ganarse la isla. Irlanda, que hace un milenio era un oasis de conocimiento y artes en una Europa barbarizada, nunca pudo unificarse ni muchos menos crear algo como un Estado. Londres sabía que así como ya se había tragado a Gales y estaba erosionando a Escocia, Irlanda sería suya.

El problema de ocupar países fragmentados políticamente (como a Estados Unidos le paso hoy en Irak) es que no saben cuándo rendirse. La historia de los ingleses en Irlanda nunca llegó a ser una de “absorción” ni de “integración”, como lograron hacerlo en la isla mayor, donde los escoceses y galeses se transformaron más o menos en británicos (con vueltas y autonomías, pero en serio).

Los irlandeses siempre fueron irlandeses, de lealtad dudosa a la corona, y maníacos del catolicismo, transformado en seña de identidad nacional.

Enrique VIII (imagen derecha), el de las muchas esposas, comenzó una política de reemplazo de población y de cero de tolerancia a las rebeliones, continuada por el republicano Cromwell y por los Carlos, medios bobos pero dispuestos a derramar sangre. Este proceso de ocupación terminó con un curioso nombre, “Plantación”, y fue aun más cruel.

Las tierras se ocupaban con ingleses y escoceses de toda laya y condición social, pero protestantes, y los antiguos dueños morían, emigraban o pasaban a ser peonada. Así nació el exilio irlandés, que solo cesó en 1998. El experimento alcanzó su mayor éxito en algunos condados del Norte, donde los que se consideraban británicos llegaron a ser mayoría y donde con el tiempo se radicó la mayoría de las industrias.

El resto del país vivió de crisis en crisis, de rebelión en rebelión, y acabó gobernado directamente desde Londres, como una colonia, al perder su Parlamento propio. La inmovilidad política hizo que tomara siglos algo tan simple como darles el voto a los católicos, la inmensa mayoría del país.

A mediados del siglo XIX, Irlanda estaba superpoblada (cinco millones de habitantes en una isla del tamaño de Entre Ríos) en un equilibrio inestable, quebrada políticamente y siempre al borde de la catástrofe social.

Fue entonces que un hongo destruyó casi completamente la cosecha de papas del país. Fue el comienzo de la”Gran Hambruna”. A un siglo y medio de distancia, resulta difícil entender por qué un país entero sufrió una catástrofe indecible por perder una cosecha de un producto.

La respuesta es que la papa era, literalmente, lo único que comían los campesinos que vivían en una economía donde lograban alquilar un terreno de veinte por veinte metros para cultivar sus papas y donde el único dinero que se veía era por la venta anual de un chancho. De hecho, del único chancho de la familia. Perder las papas fue perder todo. Murió un millón y medio de personas. Otro millón y medio se fue del país, principalmente a Estado Unidos, pero también a Inglaterra, Australia, Argentina y reinos lejanos del Imperio Británico. Irlanda volvió a tener cinco millones de habitantes recién a fines del siglo XX.

Para 1900, la situación era insostenible y la presión política imponía como mínimo que la isla pasara a ser un dominio, como Canadá, con gobierno autónomo. Los “protestantes” (etiqueta inexacta para los irlandeses que se sentían realmente británicos, aunque no todos fueran protestantes) bloquearon sistemáticamente cada una de las leyes, iniciativas y pedidos de autonomía de la isla. Por Londres ya se había aceptado la realidad cuando, en 1914, comenzó la Primera Guerra Mundial y todo fue al todavía no inventado freezer.

Dos años después, en plena guerra y con cientos de miles de irlandeses sirviendo en las trincheras con los uniformes del rey, los nacionalistas irlandeses se alzaron en armas en Dublín. Duraron una semana, pero estrenaron la bandera tricolor, se inmolaron en una batalla perdida de antemano y proclamaron la República, “en nombre de Dios y de las generaciones muertas”.

Eran una mezcla rara de poetas, estudiosos del idioma irlandés, sindicalistas fierreros, nobles y proletarios, casi todos pero no todos católicos. El ejercito británico los capturó, los juzgó como traidores a la patria en tiempos de guerra y comenzó a fusilar a los líderes. Grave error: Irlanda ama a sus mártires y aunque la abrumadora mayoría del pueblo estaba verde de bronca con los rebeldes, a todo el mundo le cayó torcido que los ingleses los fusilaran. Fue entonces que nació una belleza terrible.

En 1919, ya ganada la guerra, hubo elecciones y los rebeldes, bajo la bandera del partido “Sinn Fein”, ganaron barriendo a todos los partidos tradicionales , más “políticos”. En lugar de tomar sus bancas en Londres, se reunieron en Dublín, se proclamaron como el gobierno legítimo de la República de Irlanda y ordenaron a su brazo armado, el IRA (Ejército Revolucionario de Irlanda) que comenzara el combate contra el ocupante. Como contaban con un inesperado genio militar en el Ministro Collins y como lograron unificar de una vez la fragmentada opinión pública, ganaron la batalla.

Por supuesto que no ganaron militarmente, ya que Gran Bretaña era todavía la mayor potencia del mundo. Lo que lograron los rebeldes fue enfrentar a Londres con la opción de ceder o reprimir en serio, con medio millón de soldados tratando de aplastar una resistencia dispuesta a todo.

El gobierno británico cedió, negoció que Irlanda fuera un Estado Libre (ni República, ni Provincia, ni Dominio) y se cobró la libra de carne: los condados del Norte con mayoría protestantes seguirían siendo ingleses: los irlandeses votaron en un plebiscito tragarse la imposición y así nació esa entidad tan rara, Ulster, o más exactamente, Irlanda del Norte. Al Sur, en el flamante Estado, hubo una feroz y breve guerra civil. Al Norte, en la nueva colonia, se instauró un apartheid de los duros. Mal que mal, hubo paz.

La sigla IRA pasó a ser un sello de duros nostálgicos, vistos como desubicados en un país que se encerró en la pobreza, la censura, el catolicismo preconciliar y la política chica, con la emigración como válvula de escape y la literatura como único destello de originalidad. El espíritu “feiniano” parecía más vivo en los pubs de Boston que en el viejo país.

Así por medio siglo, hasta que en mayo de 1966 dos protestantes bastante pasados de copas le tiraron una molotov a la tienda de un católico en Belfast. Como estaban bebidos no le acertaron al edifico y la bomba entró por la ventana de la casa vecina, donde vivía una anciana protestante que no podía subir las escaleras y siempre dormía en su diminuto living. La bomba le cayó encima, la señora ardió y gritó. Así con “victimas” y “victimarios” protestantes, comenzaron los “problemas”, el eufemismo con lo que se podría nombrar a cuarenta años de guerrilla, contrainsurgencia, represión y asesinatos colectivos.

Después del Domino Sangriento (Enero de 1972) (Sunday Bloody Sunday, como dice la famosa canción de U2), resucitaron de sus cenizas tanto al IRA, la guerrilla más antigua del mundo, como los paramilitares protestantes. Este baño de sangre solo iba a parar en este otro “mundo” en que vive Europa ahora, el “mundo” de la Unión Europea, cuando el muro de Berlín es un recuerdo y los fierros, una suerte de vergüenza tercermundista.

En 1972, el Ulster ya iba en camino a la violencia y con los frenos seriamente pinchados. La misma provincia era una entidad artificial, ni “pato” ni “gallareta”, producto de una rendición a medias y de un triunfo cortado. Los irlandeses nacionalistas le habían ganado su independencia a los británicos de la mano de Michael Collins y después de siete siglos, pero les había alcanzado para ganarla sólo políticamente: el primer IRA forzó a los ingleses a negociar o a ponerse totalitarios, pero no los venció militarmente. Lo que surgió fue una partición de la isla, autónoma –y después independiente- en todo menos en un rincón del Norte donde los protestantes eran mayoría y amenazaban con su propia guerra si no seguían siendo británicos.

Así, en 1922, Irlanda pasó a tener dos parlamentos, uno en Dublín, nacionalista y republicano, y otro en Belfast, bajo bandera inglesa y con el raro status de ser el único rincón del Reino Unido con autonomía parcial. La entidad tenía problemas de nombre -¿Irlanda del Norte? ¿Ulster?- y ni hablemos de la identidad: todos eran irlandeses, pero no como los otros irlandeses.

El Ulster duró unos cuarenta años más o menos en equilibrio, con un apartheid de hecho donde los católicos, sospechosos de nacionalismo, eran ciudadanos de segunda, sin derecho a ejercer ciertas profesiones y con cuotas para los empleos públicos. Los protestantes la tenían cómoda, ya que su mayoría les permitía ejercer el poder sin sobresaltos. Tanto que por medio siglo gobernó siempre el mismo partido, con la misma mayoría de diputados y sin necesidad de pensar demasiado. Los católicos, a su manera, sostenían el sistema por su notable rigidez ideológica. La única política aceptable para ellos era el nacionalismo entendido como fundamentalismo irredento; la patria irlandesa no aceptaba la misma existencia del Ulster, de sus instituciones y su gobierno: los protestantes eran apenas entreguistas, cipayos de los ingleses, peones en un juego de poder dirigido desde Londres. El resultado era que los nacionalistas que resultaban electos para el Parlamento de Stormont (Ulster) no hacían nada. Pero nada de nada: en medio siglo no lograron ni una ley que ayudara a su grey a tener una mejor vida. Y el otro resultado era que la mayoría de los paisanos protestantes, terminaban como fantasmas: nadie pensaba que realmente podían sentirse británicos, que sinceramente pensaban lo que decían, que no querían ser irlandeses gobernados desde Dublín.

Los protestantes no facilitaban el diálogo, presos de sus propios fantasmas. En Ulster todo católico era sospechoso de ser un rebelde peligroso, un tirabombas, y el fundamentalismo protestante era de una grosería rampante. El inefable reverendo Ian Paisley, ya ganaba fama en los años sesenta con sus sermones sobre la “puta de Babilonia” (por la Iglesia Católica) y sus llamados a la violencia armada contra “esos”. Ulster era un lugar victoriano, conservador, rígido, donde los domingos cerraban los comercios, los cines y los bares para que todo el mundo fuera a su iglesia.

Y aun así, la situación se sostuvo hasta la noche tarde del 7 de mayo de 1966, cuando dos protestantes medio mamados encendieron la mecha. Inflamados por Paisley, tapándose la cara con un impermeable y zigzagueando por un callejón de Belsfast, los dos “comandos” le tiraron una molotov a una licorería cuyo dueño era católico. Pero el exceso de cerveza los traicionó: la bomba cayó en la casa de al lado, rompió la ventana del living y le explotó encima a Matilda Gould, una señora de 77 años, lisiada y protestante, que siempre dormía en la planta baja para no subir las escaleras. Lo que bien puede ser descripto como la segunda guerra civil irlandesa arrancó con los gritos de una abuela quemándose viva.

Los borrachos de impermeable eran militantes de la Fuerza Voluntaria del Ulster, UVF, un pequeño grupo de clase obrera protestante que quería luchar contra la “subversión católica”. El grupo emitió un comunicado detallando que los primeros blancos serían “cuadros conocidos del IRA”, pero el festival de matanzas siguió con un homeless alcohólico y católico, y con un chico de 18 años que volvía tarde de trabajar.

Un problema era que, en 1966 era difícil encontrar alguien del IRA en Belfast. La organización acababa de cumplir medio siglo –había nacido de la unión de varios grupos paramilitares para la rebelión de Pascua de 1916, como ejército de la clandestina República Irlandesa – y era un fantasma anticuado, listo para un cambio generacional y viendo cómo grupos de izquierda influidos por las campañas de derechos civiles de Martin Luther King le ganaban la calle. Estos grupos querían trascender la división protestantes-católicos, pensando que los intereses proletarios son comunes, y querían exponer las injusticias del sistema con marchas y manifestaciones sobre temas como vivienda, salud y trabajo. Tuvieron mucho éxito, gracias a la televisión y a la torpeza del gobierno local, que reprimió con gusto todo lo que se moviera y logró que los problemas del Ulster pasarán a la agenda del Londres.

El gobierno británico, para peor laborista, simplemente le ordenó a Stormont que reformara el sistema. Así, hubo anuncios sobre vivienda, voto, empleo y abolición de las viejas leyes especiales que enfurecieron a los protestantes duros. Los grupos de derechos civiles florecieron como hongos, de izquierda y moderados, en su mayoría católicos pero también ecuménicos, todos tomando las calles de pueblos y ciudades, todos sospechados oficialmente de ser apenas “frentes” del IRA. El frágil equilibrio terminó cuando una amplia marcha católica en Belfast (capital del Ulster) fue atacada por cientos de protestantes armados con ladrillos y palos. Hubo cantidades de heridos, gruñidos desde Londres y varias renuncias de los más duros en el gabinete local. El gobierno cayó y hubo que llamar a elecciones.

El voto de febrero de 1969 creó otro país, que se las arregló para llegar a fines de siglo. Los unionistas moderados (todos protestantes por supuesto) ganaron pero perdieron su mayoría automática, ya que los extremistas les armaron bloque propio. La “nueva izquierda” católica barrió a los viejos nacionalistas, cuyo partido prácticamente dejó se existir. Lo curioso es que, debilitado y todo, el gobierno siguió siendo el mismo, igualmente presionado por Londres y dispuesto a reformar el sistema. Los grupos extremistas protestantes, que iban desde patotas de barrio a células políticas, se unificaron bajo el paraguas del UVF, y las bombas empezaron a explotar por todos lados. Tantas, que el gobierno volvió a caer.

Para el verano, la cosa se le estaba yendo de las manos a todo el mundo. El verano es la época más cruel en el Ulster, ya que los protestantes festejan sus viejos triunfos del siglo XVII contra la nobleza católica con marchas provocativas, que por alguna razón siempre pasan por los barrios católicos. En el relativo calor de ese año, comenzaron a llover ladrillos y molotovs sobre los estandartes naranjas de las marchas, que por decenas degeneraron en trifulcas memorables. Los unionistas (protestantes) se encontraron desbordados y la conducción del IRA se desayunó con que los militantes jóvenes de Belfast ya no obedecían las moderadas órdenes de Dublín (capital de la Irlanda católica). La batalla estalló en serio, con muertos, en Derry y Belfast, donde los extremistas protestantes atacaron abiertamente los barrios católicos, protegidos por la policía, y los jóvenes militantes del IRA salieron a la calle a defenderlos con lo que tenían a mano. En agosto, el gobierno capituló y pidió a Londres que enviara al ejército. Las tropas fueron recibidas por los católicos como protectores, con tazas de té y abrazos. Los protestantes comenzaron a armarse en serio. Y el IRA comenzó un debate interno que resonaría en Irlanda por décadas.

Básicamente, la organización de Belfast se cortó sola. Primero, llamó a un congreso a fines de 1969 y por mayoría simple votó aceptar la realidad de Storrmont, asumir que existía Irlanda del Norte. Luego, se dividió cuando los más duros, liderados por Sean Mac Stifan, repudiaron “la entrega”. Los disidentes, entre los que se contaba un joven barman llamado Ferry Adams, no hicieron tiempo de llamar formalmente a un congreso propio, por lo que adoptaron el nombre IRA Provisional. La etiqueta prendió y en los barrios obreros católicos de Belfast comenzaron a aparecer pintadas mostrando un fénix y la consigan, “de las cenizas del ´69 surgieron los provisionales”.

El nuevo IRA era una peligrosa mezcla de dogmatismo republicano –no se negocia, no se participa en política, no se va a elecciones- y de broncas mal digeridas por una vida de opresión. En sus filas andaban veteranos de viejas lides como Billly Mc Kee, fierrero con historia, y pibes indignados como Martin Mc Guinnes. Todos tenían contactos en Nueva York, la ciudad de donde siempre llegaron fondos y armas para la causa, y pronto los arsenales comenzaron a crecer.

Mientras los bandos se armaban y reclutaban, se terminaba el romance con el ejército británico. Las tropas rápidamente se encontraron haciendo trabajo de policías y para junio de 1970 comenzaron los muertos. En los enfrentamientos entre católicos y protestantes, los soldados se ponían al medio, con lo que cobraban de ambos lados, pero más del católico. Para junio, nuevamente verano, los dos IRA –el provisional y el Oficial- comenzaron a atacar al ejército y a defender los barrios católicos. Esta vez no eran palos y piedras, eran armas largas, y las tropas de Su Majestad tuvieron sus primeras bajas en suelo soberano desde la blitzkrieg alemana. El 6 de febrero de 1971, en una emboscada cuidadosamente planeada, Billy Reid, un pibe del Tercer Batallón del IRA Provisional, mató con una ametralladora a Robert Curtiss, soldado raso de veinte años de la Artillería Real. Ese día se cruzó una línea.

Las bajas militares, las decenas de bombas, los muchos asesinatos selectivos, el constante desorden, las batallas callejeras y las huelgas, tanto católicas como protestantes, desbordaron al gobierno y se tragaron al movimiento por los derechos civiles. Para el 9 de agosto de 1971, con el ejército inglés desembarcando diariamente refuerzos, el gobierno decidió “internar” a los provisionales. Ese día, muy de madrugada, se realizaron las primeras razzias en los barrios católicos, con tropas armadas hasta los dientes y con listas de sospechosos a detener sin cargos ni jueces. La operación resultó un una batalla campal y en pocas horas había 15 muertos y 342 detenidos, doce de los cuales fueron prolijamente torturados por una semana en una base de la fuerza Aérea en Ballykelly.

La operación fue un fracaso. Hubo un escándalo en Gran Bretaña por las torturas, el Consejo Militar del IRA dio una conferencia de prensa para mostrar que seguía libre y operando, y la venganza de los provisionales terminó con el saldo de 32 militares ingleses muertos. La espiral de violencia empeoró, con ambos bandos poniendo bombas en bares y locales comerciales, con una alarmante cantidad de niños y hasta bebés muertos. El año horrible de 1971 terminaba con un baño de sangre.

Derry, la segunda ciudad de Ulster llamada Londonberry por los protestantes, se había salvado de lo peor. Menos sectaria que Belfast, los moderados todavía marcaban el tono y a los provisionales les había costado más organizarse. De hecho, recién en agosto de 1971 habían logrado matar a su primer soldado británico. Por eso no llamó la atención que los militantes por los derechos civiles llamaran a una marcha protestando las “internaciones” para el 30 de enero de 1972. Las concentraciones estaban prohibidas, pero el jefe de policía Frank Logan aconsejó autorizar el acto. Por razones que nunca se revelaron Robert Ford, supremo comandante militar británico, ordenó que el ejército frenara la marcha. La decisión había sido tomada al más alto nivel político.

Ese domingo, varios cientos de jóvenes se reunieron en el barrio católico de Bogside para escuchar a los oradores en la “Esquina Libre” de Derry, en el corazón de la zona nacionalista. Todo iba en paz hasta que poco antes de las cuatro de la tarde llegaron diez autos blindados, los notorios “sarracenos”, con “paracaidistas” provocadores. Las tropas bajaron de sus coches, se desplegaron en orden cerrado e inmediatamente balearon a un señor que pasaba por ahí casualmente, John Jonson, que moriría meses después de sus graves heridas. Uno de los “sarracenos” provocadores atropelló a otro hombre y sus conductores se bajaron de un salto, le pusieron los pies encima y lo fusilaron a quemarropa, tirado en el piso.

Esto fue como una señal: las tropas empezaron a disparar con sus armas automáticas para todos lados, desatando un pánico general y ametrallando las casas. La gente comenzó a correr, pero otro regimiento –con el peculiar nombre de Royal Anglicans- había tomado posición atrás y también abrió fuego. Hubo muertos por los francotiradores, hubo muertos por la ráfagas tiradas al voleo y hubo fusilados de rodillas, con las manos en la nuca y frente a testigos. El milagro fue que hubiera solo trece muertos (catorce con el pobre Jonson unos meses después).

La masacre rompió toda posibilidad de que el conflicto del Ulster pudiera ser mediado por Londres, que pasó a ser un actor desorientado, descontrolado y torpe por los siguientes 25 años. Después del Domingo Sangriento (Sunday Bloody Sunday), el ejército británico se encontró como en un Vietnam interminable y de entrecasa, atacado por los provisionales (católicos) y despreciado por “blando” por los protestantes. Lo que era un problema político terminó en una mezcla de guerra de liberación imposible de ganar, conflicto étnico y simple batalla territorial entre bandas. Irlanda del Norte pasó a ser sinónimo de bombas, huelgas de hambre, crueldades y arbitrariedades, famosa por invenciones como el “auto-bomba”, que debutó en las calles de Belfast en la década del setenta.

Para 1995, la situación mundial era otra y pese a las furiosas protestas de Londres, Gerry Adams, notorio líder del frente político del IRA Provisiona y del resucitado partido “Sinn Fein” fue invitado a la Casa Blanca por Bill Clinton en el día de San Patricio. El mismo Adams, que doce años después, es un factor de poder en Belfast y el que piloteo una de las negociaciones de paz más bravas, difíciles y ricas en sabotajes, escisiones y agachadas de la historia humana.

En 1997, a veinticinco años de la inexplicable masacre del Domingo Sangriento, el proceso de paz estaba ganando fuerza y el gobierno de Tony Blair, todavía en ablande, admitía en una nueva investigación que si bien era cierto que algunos manifestantes estaban armados, el ejército había abierto fuego sin provocación. Una comisión llena de lores publicará las conclusiones de cientos de testimonios, y la promesa es que por fin se nombre a los responsables.

En 1998, se firmaba el acuerdo marco que ahora se pone en acción para formar este peculiar gobierno.

La república de Irlanda es hoy uno de los países más prósperos y vitales del mundo, mucho más que su provincia perdida. Toda la isla es parte de la Unión Europea y a nadie le calienta tanto la religión como antaño. Faltaba nada menos, que tener iniciativa política para crear algo que abriera la puertas de un proceso mucho más largo y complicado, el de formar una identidad nueva. Ayudó mucho, el cansancio con la violencia y la evidencia de que las organizaciones armadas de ambos bandos se dedicaban también a la extorsión y el negocio de la “protección”.

Millones de viejas tumbas, protestantes y católicas, se deben estar dando vuelta. Son los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y ancestros de Irlanda, a los que ahora le llegó la increíble noticia: la provincia “perdida”, el Ulster irredento, pasará a ser gobernado por el reverendo Ian Pasley y por Martin Mc Guinness. En el palacio de Stormont, construido en Belfast para que la colonia fuera regida por protestantes británicos, avalan ahora a el líder de los paramilitares unionistas y un cuadro histórico del IRA. No solo que hablan sino que encabezan un gabinete con tres ex guerrilleros y varios sospechosos de defender, con armas en las manos, la versión local de apartheid. Para decirlo en criollo sería como un gobierno compartido entre un Astiz y un Santucho. De tan surrealista hasta puede dar resultado.

La República de Irlanda prosperó de modo increíble, la Unión Europea es una realidad que deja tribalizados a todos los bandos. Y sobre todo, ya nadie aguanta una vida así, de guerra interminable.

La nueva disidencia fue pensar en la paz. Y ahora Stormont no es más la etiqueta del gobierno opresor sino la sede de un gobierno compartido, problemático, siempre en crisis y atado con alfileres, pero que está llamando a elecciones. En Irlanda del Norte, en resumen, se volvió a hacer política y Blair, se pudo dar el gusto, antes de dejar el poder, de asistir en Belfast, a la restauración de la autonomía de Irlanda del Norte con la formación de un gobierno autónomo entre Unionistas protestantes y Republicanos católicos, acuerdo que tuvo en el primer ministro británico a su principal respaldo.

Profesor Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFIA: Hobsbawm, Eric, “El siglo XX”, Crítica.
Kiernan, Sergio, Página 12, ediciones del 4 de febrero de 2007 y 13 de mayo de 2007.

Ver: Grupo Terrorista IRA en Irlanda

Guerra en Medio Oriente Israel-Libano-OLP Guerra seis dias

Guerras en Medio Oriente:Israel,Líbano,OLP

La guerra fría representó un enfrentamiento entre las dos superpotencias vencedoras en 1945: EEUU y la URSS. El tratado de Yalta y Potsdam configuró la repartición de las áreas de influencia correspondientes a cada potencia.

En este sentido, si bien la guerra fría no importó un enfrentamiento armado real dentro de Europa, estas luchas y competencias se trasladaron hacia el Tercer Mundo (Asia, África y América Latina).

Este enfrentamiento se desarrolló desde 1945 hasta 1991, dentro del cual se distinguen diferentes etapas, diferenciadas entre sí por el grado de recrudecimiento de la competencia. De esta manera, la década del 60 inauguró un período de coexistencia pacífica, que establecía un clima de cooperación mundial y de hegemonía compartida.

Este acuerdo se materializó con la visita del presidente ruso Nikita Kruschev (foto) a Estados Unidos, donde se estableció que cada una de las grandes potencias, buscaría consolidar su propio bloque y extenderlo, a través de alianzas, a los países de África, Asia y América Latina.

Así, el Tercer Mundo se convertiría en el teatro de operaciones de ambas superpotencias. Por consiguiente, en estos espacios surgirían los conflictos por el control de las regiones que, por la riqueza de sus recursos naturales o por su ubicación estratégica, se convertirían en los nodos del enfrentamiento entre el comunismo y el capitalismo.

Un claro ejemplo fue el caso de Medio Oriente, que se ha constituido en una zona de peligro tanto para los países que lo conforman, como para las naciones implicadas en los conflictos surgidos por la lucha de intereses por su situación geopolítica y por su riqueza petrolera.

Incluso, EEUU se encargó de consolidar y avivar cualquier tipo de conflictos que surgían en los espacios del Tercer Mundo, así como, después de 1989, en las regiones sometidas al dominio soviético, como Yugoslavia.

Conflicto àrabe-israelí

Un ejemplo claro de la influencia que ejercieron los países centrales sobre el Tercer Mundo es el conflicto permanente entre el mundo árabe y el Estado de Israel. En este enfrentamiento se puede evidenciar cómo las potencias centrales utilizan estos conflictos étnico-religiosos en beneficio propio. Este conflicto surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

En este sentido, en el contexto de la descolonización, Gran Bretaña acordó con los árabes palestinos otorgarles la independencia a cambio de su ayuda en el conflicto que entablaba con los turcos. Sin embargo, una vez finalizada la guerra, Gran Bretaña no cumplió con lo acordado, y Palestina quedó sometida al dominio británico. Sumado a ello, esta potencia apoyó la independencia de los judíos de los palestinos, de esta forma surgió aprobado por la ONU, el Estado de Israel. Claramente, Gran Bretaña tenía relaciones estrechas con los judíos, detrás de este apoyo había intereses económicos y políticos.

Así, en 1948 se otorgó a los judíos un territorio dentro de una región marcadamente árabe desde muchos siglos atrás, dividiendo Palestina para constituir Israel. Moshe Dayan expresó que cada ciudad y pueblo israelí tuvo una vez un nombre árabe. Ante esa decisión unilateral, países árabes como Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania expresaron su desacuerdo. Lo que de alguna manera se materializaba con estos desacuerdos es la dificultad de aglutinar a distintas etnias bajo un sólo patrón cultural.

La creación del estado de Israel produjo un creciente enfrentamiento, donde los distintos países centrales  utilizaron en provecho propio.

Los judíos no habían tenido antes un territorio propio. En 1881, a raíz del asesinato del zar Alejandro II, los judíos establecidos en Rusia enfrentaron serios problemas, por lo que tuvieron que emigrar hacia Estados Unidos y hacia Palestina, donde establecieron buenas relaciones con los árabes de la región. A partir de entonces surgió el sionismo como la aspiración de la construcción de un Estado judío con el apoyo de la comunidad internacional. Se inició la emigración de los judíos con un sustento jurídico.

En un momento se pensó construirlo en Argentina, pero Gran Bretaña, aliada del sionismo, por intereses propios y ante el posible desmembramiento del Imperio Otomano, decidió establecerlo en el territorio de Palestina, que ya estaba habitado por hombres de otra lengua, otra cultura y otra religión. La actitud sionista se inició con la vinculación real de los judíos con la propiedad y el cultivo de la tierra a la que recién habían llegado.

Por lo tanto, empezó la expulsión de los árabes de sus territorios, aunque en la zona judía permaneció una minoría, a la cual se ha discriminado, prohibiéndole el trabajo asalariado, tanto en la agricultura como en la industria, además de no permitirle contar con derechos ni protección jurídica.

Ante el mandato británico y el avance del sionismo, los palestinos organizaron la primera intifada en 1936, consistente en la lucha armada desesperada, en la cual se utilizan incluso piedras contra fuerzas militares superiores buscando hacer respetar sus derechos y la posesión de la tierra que les arrebataron.

Los problemas se agudizaron cuando, en 1948, surgió el Estado de Israel sin fronteras fijas, con todos los privilegios y con una determinante expansión militar. Un año después, más de 700.000 palestinos habían huido o habían sido expulsados de Israel y se refugiaban en campamentos provisionales, que se establecieron en las líneas de armisticio permitidas por la ONU. Entonces se vivieron serios problemas psicológicos y sociales, pues los refugiados eran en su mayoría campesinos que perdieron sus tierras y, con ellas, la base de su existencia. Entre los refugiados palestinos empezó a surgir un movimiento nacional, cuyo objetivo era la creación de un Estado nacional palestino. Ante esa actitud, Israel decidió imponerse por medio de las armas.

En 1949 se creó provisionalmente la Agencia de Socorro y Trabajo de las Naciones Unidas para asistir a los refugiados palestinos, hasta que fueran repatriados o recibieran una compensación. Los campos de refugiados se convirtieron así en centros de nacionalismo y bases de reclutamiento de la Organización para la Liberación Palestina (OLP). Los refugiados viven a lo largo de los caminos o en zonas periféricas en pésimas condiciones no sólo materiales, sino también espirituales, ya que en algunos países no se les otorgan derechos políticos, y se les prohíbe tener propiedades y portar armas, en tanto que a los niños se les educa como refugiados.

Desde 1948 la zona de Gaza ha sido un foco de tensiones entre Egipto e Israel, que ocupó la Franja durante la Guerra de los Seis Días en 1967; además de invadir la península del Sinaí —perteneciente a Egipto , el Golán, territorio sirio y Jerusalén incluyendo a los habitantes árabes. Estalló entonces una guerra de guerrillas para recuperar los territorios. El general Ariel Sharon (foto) trató de reprimir la sublevación y destruyó los campamentos palestinos para terminar con los focos de insurrección. En 1973, Egipto y Siria lanzaron, infructuosamente, un ataque a Israel para recuperar el Sinaí y el Golán. En 1977 se firmó un tratado mediante el cual Israel se comprometió a devolver los territorios ocupados; sin embargo, en 1982 invadió Líbano. En 1987 se produjo otra intifada: piedras, hondas y utensilios de cocina de parte de los palestinos, contra tanques y misiles israelitas.

En 1995 nació el Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH) en Gaza, para proteger los derechos individuales y colectivos de la población palestina, así como para promover el desarrollo de instituciones democráticas en la zona. En el informe que corresponde al año 2000 se refieren las políticas de represión; la violación sistemática de los derechos palestinos por parte de israel; y las acciones militares con fuego abierto, uso de helicópteros de combate, cañones y tanques para atacar zonas residenciales, incluyendo a personal médico y ambulancias. Israel declaró que tales medidas son una respuesta a la intifada iniciada ese año y que persiste hasta nuestros días.

Las fuerzas de ocupación israelí incumplieron los acuerdos internacionales del derecho humanitario; han destruido casas, talleres, fábricas; han atacado ministerios y oficinas de la Autoridad Palestina; y han arrasado miles de hectáreas de tierras agrícolas. Se ha decretado un bloqueo a los territorios ocupados imponiendo restricciones comerciales, y prohibiendo a más de 50,000 palestinos el acceso a sus trabajos en Israel, en tanto que se ha reforzado la presencia mí litar. Además se cerraron os territorios ocupados y se impusieron restricciones a la libertad de movimiento de los palestinos, lo cual ha perjudicado la economía local e impide la adecuada asistencia médica y la utilización de centros educativos. Lo anterior ha llevado a un empobrecimiento masivo, ya que los ingresos familiares cayeron en un 73 por ciento.

Si bien durante el conflicto se han promovido diferentes acuerdos y conversaciones para alcanzar la paz, los grandes intereses de países occidentales y la obstinación ideológica de ambas partes han impedido que fructifíquen. Los israelitas no están dispuestos a ceder los beneficios obtenidos a través de los años, en tanto que los palestinos desean la paz, pero no a cualquier precio, y siguen luchando por la igualdad y la justicia. Se debe tomar en cuenta que Israel y Palestina no están solos. Israel recibe el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Este último tiene un especial interés político y económico en la región, por lo cual proporciona a Israel ayuda financiera: le adjudica el 17 por ciento de toda su ayuda exterior y, por medio del programa de Exceso en Artículos de Defensa (EAD), le regala armamento y municiones. Palestina, a la vez, tiene el respaldo de la mayoría de los Estados árabes

Desde que se formó, en 1948, el Estado de Israel hasta la fecha, los problemas continúan y no se perciben las medidas necesarias para resolverlos. El sionismo se ha incrementado con el manejo de los medios de comunicación a favor de Israel, sobre todo en Estados Unidos. Israel (construye muros para evitar el desplazamiento de los palestinos. Casi a diario se puede leer en los periódicos acerca de los entrenamientos de los palestinos armados con hondas y piedras contra tanques  armas de alto poder; así como de los continuos suicidios para hacer estallar bombas en poblaciones israelitas. La percepción mundial del conflicto árabe-israelí indica que ya fue suficiente.

Sin embargo, las conversaciones de paz se han prolongado demasiado y no han mostrado resultados. La gente sigue sufriendo más allá de lo soportable y no se han tomado las estrategias ni los acuerdos razonables, en beneficio de ambas partes, para lograr una paz basada en la justicia social y en la creación de un Estado nacional palestino. Es necesario que se respete a cada quien su propia visión de lo que son y de lo) que quieren ser, para así lograr una coexistencia sin la voluntad de dominio, de la eliminación o del rechazo. La igualdad entre Israel y Palestina debe tener un objetivo humano.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

Ataque a Irak por EE.UU. Bush-Sadam Husseim Torres Gemelas Guerra Irak

HISTORIA: ATAQUE A IRAK POR EE.UU.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La historia reciente de Irán ha estado marcada en gran medida por la injerencia extranjera. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ubicación estratégica de la antigua Persia -centro neurálgico del tránsito petrolero en el golfo Pérsico y puerta de entrada a las repúblicas asiáticas de la URSS- llevaron a Gran Bretaña y la Unión Soviética a interferir en la soberanía del país, temerosas de que éste pudiera caer en la órbita nazi. El sha Reza Mirza fue obligado a abdicar en favor de su hijo Muhammad Reza Pahlevi, más receptivo a los intereses aliados.

A inicios de la década de los 50, el intento del primer ministro Mossadeg de nacionalizar la industria del crudo chocó con los intereses de las grandes compañías petroleras estadounidenses y británicas. Esas veleidades fueron cortadas de raíz por los servicios secretos occidentales, que orquestaron un golpe de Estado contra el gobierno de Mossadeg para restaurar en el trono a Reza Pahlevi, exiliado de Irán durante ese breve período nacionalista (1951-1953).

las guerras en medio orienteHacia finales de la década 1980, Irán había nacionalizado gran parte de su petróleo bajo el gobierno prooccidental de Muhammed Reza Pahlevi (foto), que mantenía nexos con Estados Unidos.

Esto dio lugar a una confusión moral y a la pérdida de la identidad cultural. En 1979 tomó el poder el ayatollah Jomeini y trató de volver a los principios establecidos por el islam, en tanto que se revivieron viejas disputas con Irak, gobernado por Saddam Hussein, quien buscaba retomar el liderazgo de la región apoyado por Arabia Saudita y Kuwait.

En 1980 el ejército iraquí penetró en Irán. Después de años de lucha, el cese al fuego se firmó en 1988.

Ataque a Irak por EEUU: la etapa de las guerras preventivas.

“En lugar de asentar el nuevo orden mundial, como hasta ahora habían hecho las tres administraciones anteriores, sobre las guerras defensivas, las guerras humanitarias y la hegemonía, se pasa de hecho a legitimar las dos proposiciones; la mejor defensa es el ataque y no debemos dejar a nuestros enemigos pegar primero (…) El nuevo orden mundial es el cruce entreradicalismo y tecnología lo que se convierte en un peligro letal que debe ser combatido antes de que ambos se conjuguen.” Bernat Riutort Serra.[1]

[1] Bernat Riutort Serra. Conflictos bélicos y nuevo orden mundial. Icaria. Barcelona. 2004.

Los años noventa han hecho evidentes los nuevos males: los estados gamberros y el terrorismo, que con la ayuda de la tecnología ponen en peligro la seguridad de los EEUU y el mundo entero. De esta manera, Iraq es considerado un estado perverso que los EEUU deben combatir a través de las guerras preventivas. Así es como los EEUU legitimaron los ataques a Iraq, encubriendo los verdaderos objetivos de la guerra desatada contra ese país.

La historia de Iraq demuestra los giros y vaivenes de una lucha permanente que se produce en una zona económica y políticamente crucial después de la crisis de 1973.

En este sentido, el enfrentamiento en la década del 80 con Irán es la antesala de la intervención norteamericana. Irán había nacionalizado gran parte de su petróleo bajo el gobierno pro-occidental de Muhammed Reza Pahlevi (foto), que mantenía nexos con Estados Unidos.

Esto dio lugar a una confusión moral y a la pérdida de la identidad cultural, ya que estos países organizaban su vida social y cultural en torno al Islam. Sin embargo, en 1979 tomó el poder el ayatollah Jomeini y trató de volver a los principios establecidos por el islam. Sumado a ello, se revivieron viejas disputas con Irak, gobernado por Saddam Hussein, quien buscaba retomar el liderazgo de la región apoyado por Arabia Saudita y Kuwait. En 1980 el ejército iraquí penetró en Irán. Después de años de lucha, el cese al fuego se firmó en 1988.

La década del 90 aglutinó una serie de conflictos en el cercano y medio oriente en torno al mercado del petróleo. En este sentido, frente a la baja del precio de este recurso, países como Iraq, Irán y Argelia propusieron una baja en la producción de petróleo, para que de esta manera, se incrementara su precio. Sin embargo, en 1991 los precios internacionales del petróleo se derrumbaron debido a que Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes no cumplieron con los acuerdos de reducir la producción de petróleo, firmados con la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).

Este tipo de contradicciones produjeron conflictos entre los países que trataban de frenar la caída del precio del petróleo y aquellos que no adoptaban esta política. De esta manera, Irak frente al incumplimiento del acuerdo, endeudada y deteriorada por los años de guerra entablados contra Irán, decidió invadir Kuwait. Cabe destacar que Irak es la segunda potencia militar en la zona después de Israel, lo que le permitió a Saddam Hussein llevar a cabo la envestida. Incluso, Hussein había advertido del giro expansionista de EE.UU. luego de la desintegración de la URSS, señalando además la complicidad de Israel con la potencia hegemónica.

EEUU con su política de afianzar sus intereses económicos y su posición geoestratégica en la zona, intervino en los diversos conflictos apoyando a Kuwait y ordenó un embargo económico. Así, se congelaron los bienes y las propiedades iraquíes. Claramente, aquí comienzan a esbozarse los antecedentes de las guerras preventivas que se desarrollarán desde la década del 90 en adelante, que caracterizarán al nuevo orden mundial, presidido por la hegemonía norteamericana.

Pronto se conformo una fuerza multinacional que en 1991, dio lugar a la Operación Tormenta del Desiertocontra Irak. Esta intervención se realizó con una técnica militar avanzada y con el uso de computadoras que coordinaran los planes de ataques “quirúrgicos”. A finales de febrero Irak se rindió y aceptó las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Con la derrota de Hussein, Israel se consolidó como la única potencia militar en esa zona petrolera; mientras que Estados Unidos se erigió como garante y líder del nuevo orden mundial, a la vez que buscaba lograr un acercamiento entre árabes e israelíes, para lograr un equilibrio en esta región.

En los años posteriores Irak sería bombardeado en diversas ocasiones por las fuerzas estadounidenses, apoyadas por Gran Bretaña, pues se le acusaba de incumplir con las resoluciones de la ONU al no permitir la inspección para detectar y destruir todas las armas prohibidas. El Pentágono mantuvo un silencio casi total sobre el desarrollo de las operaciones y el número de víctimas. Uno de los ataque más fuertes ocurrió bajo la presidencia de Bill Clinton (foto) , cuando más de 280 misiles del tipo Tomahawk fueron disparados sobre territorio iraquí en diciembre de 1998.

En el año 2000, después de un dudoso triunfo electoral, George W. Bush asumió la presidencia de Estados Unidos. Había una gran expectativa internacional, pues se le consideraba un mandatario con ideas bélicas. En 2001 invadió Afganistán como represalia a los ataques sufridos en septiembre de 2001. Posteriormente anunció que se castigaría a países como Irán, Irak y Corea del Norte, para evitar nuevos actos terroristas.

A principios de 2002 anunció ante el congreso la necesidad de prevenir que los regímenes que respaldaran el terror amenazaran con armas de destrucción masiva a Estados Unidos o a sus aliados, por lo que deberían ser castigados por representar una amenaza a la paz. Según Bush, se corría el peligro de que proporcionaran armas a los terroristas que se entrenaban en campamentos como los de Hamas, Hezbollah o la Jihad Islámica. El vicepresidente Dick Cheney declaraba que no había duda de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Ante las versiones de una posible intervención militar en Irak, se iniciaron las protestas. Francia declaró que existía una amenaza por un nuevo simplismo consistente en reducir todo a la guerra contra el terrorismo y que Estados Unidos tenía la inclinación a tratar asuntos globales unilateral-mente, sin consultar a nadie. La Unión Europea, por su parte, llamó a Irak a permitir el regreso de los inspectores de armas de la ONU. El primer ministro alemán Gerard Schroeder y el presidente francés Jacques Chirac anunciaron que no participarían en una invasión y que el problema debería ser resuelto por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair (foto), declaró que estaba listo para apoyar a Estados Unidos y se reunió con el presidente Bush en Campo David.

El 13 septiembre del 2002, ante la Asamblea General de la ONU, Blair volvió a acusar a Irak de respaldar a organizaciones terroristas. En su declaración lo apoyó el presidente de España, José María Aznar (foto). Irak, presionado, aceptó la inspección de la ONU. El 20 de septiembre, Bush anunció una nueva estrategia de seguridad nacional, indicando que no eran suficientes las estrategias de disuasión y que, de ser necesario, atacaría preventivamente, ya que su poderío militar se mantendría más allá de cualquier reto. Tony Blair defendía la información proporcionada por la inteligencia británica, en el sentido de que Irak había desarrollado armas químicas y biológicas y que las ocultaba a los inspectores.

En enero de 2003 Estados Unidos y Gran Bretaña empezaron el desplazamiento de tropas y armamento al Golfo Pérsico, en tanto que Bagdad permitía que se interrogara a sus científicos. En febrero, Collin PoweIl, secretario de Estado norteamericano, acusó nuevamente a Irak de ocultar armas, de mantener vínculos con Al-Qaeda y de burlar a los inspectores de la ONU, quienes aún no habían encontrado tales armas. El 24 de febrero, Estados Unidos, Gran Bretaña y España presentaron un proyecto de resolución que abría las puertas al ataque militar.

Se avecinaba la guerra otra vez, como hacía 10 años, contra una dictadura del Tercer Mundo ya devastada. Empezaron el temor y la incertidumbre, por lo que cientos de miles de personas trataron de huir buscando un lugar fuera de Irak donde refugiarse, dejando sus casas, sus recuerdos, sus vidas. Las embajadas quedaron vacías, los diplomáticos abandonaron el país, y los iraquíes se fueron quedando solos.

Solamente persistió algo de la solidaridad humana, demostrada en el esfuerzo de los “escudos humanos”, quienes caminaban por las calles de Bagdad gritando “No a la guerra”. Las lejanas voces de miles de intelectuales de todo el mundo y la de millones de personas en muchos países, incluyendo el mismo Estados Unidos, se manifestaban desesperadamente tratando de detener la invasión.

El 17 de marzo, Francia, Rusia, Alemania y China, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, se negaron a autorizar el uso de la fuerza militar. El gobierno de Estados Unidos, por su parte, decidió actuar unilateral e ilegalmente y dio a Hussein 48 horas para abandonar Irak. El 19 de marzo del 2003, el presidente George ‘A’. Bush hizo la declaración de guerra y concluyó diciendo: “Que Dios bendiga a nuestro país y a todos quienes lo defienden”. Una coalición de 2 50,000 soldados se encontraba en el Golfo Pérsico con la más avanzada tecnología militar que el mundo hubiera conocido.

En el nombre de Dios, el presidente de Estados Unidos autorizó el ataque que dio principio el 20 de marzo. Los dos primeros días, una lluvia de tres mil misiles se abatió sobre Irak, en tanto que bombas norteamericanas cayeron sobre las oficinas de las televisoras árabes Al-Jazeera, y AbuDhabi y sobre el Hotel Palestina, donde se hospedaban periodistas de todo el mundo. Por las calles y ciudades árabes se sembraron pánico, hambre, muerte, así como destrucción de casas, de edificios y del invaluable patrimonio cultural de uno de los pueblos más adelantados del mundo antiguo, donde nació la escritura. Los hospitales y los médicos resultaron insuficientes para atender a tantos heridos. Multitudinarias manifestaciones de protesta seguían dándose en muchos países.

El reportero Robert Fisk expresaba: “Lo que cayó esta noche en Irak y yo sólo presencié una pequeña parte de este festival de violencia— fue tan asombroso en términos militares como aterrador en términos políticos. Las multitudes que se arracimaban afuera de mi hotel miraban el resplandor de los estallidos, pasmadas por su poderío”.

Después del inclemente bombardeo sufrido por días enteros, el 9 de abril los tanques estadounidenses, rodando sobre los doce puentes del Río Tigris, entraron sobre la mítica Bagdad. Principió entonces el saqueo de museos, centros de arte y edificios públicos. Nadie ponía orden. Saddam Hussein (foto) huyó. Sin embargo, Irak quedó herido en sus estructuras vitales y en su cultura milenaria. La cuenta de muertes fue de alrededor de 14,000 personas entre civiles ‘y militares. El pentágono guardó silencio.

Se estableció un gobierno interino, donde el partido Baaz quedó disuelto y se nombró a un poder transitorio de 25 miembros de mayoría chiíta, con la facultad para redactar una nueva Constitución y, en un futuro, llamar a elecciones. A pesar de la alegría de Bush y Blair, quienes pensaban que habían liberado al pueblo de Irak de un tirano, la tragedia continuo.

Video de la Guerra en Irak

Sin embargo, para 2004 la muerte y la destrucción aún no terminaban. Los iraquíes iniciaron protestas, atentados impredecibles y ataques suicidas que provocaron la muerte tanto de civiles como de soldados de las tropas de ocupación. Bush solicitó la ayuda internacional para la reconstrucción de Irak. Empresas y gobiernos tratarían de obtener los jugosos contratos para formar un nuevo ejercito iraquí, así como para la reconstrucción de caminos, redes de agua, electricidad y, sobre todo, del sector energético.

A grupos de empresarios privados también se les confiaría lo demás, desde la publicación de libros de texto, la redacción de la Constitución y la reorganización de la vida política, hasta la reestructuración de la industria petrolera. El 13 de diciembre del 2003, Saddam Hussein fue encontrado en su refugio cerca de su natal Tikrit. Se prometió llevarlo a juicio. No se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva, aunque Estados Unidos sí se consolidó como la potencia militar hegemónica.

Fuente Consultada: Historia Universal Gomez Navarro-Gragari-Gonzalez-Lopez-Pastoriza-Portuondo

La Vida En Bagdad – Irak luego del primer ataque

La Vida En Bagdad – Irak
luego del Primer Ataque


La Vida En Bagdad - Irak luego del primer ataque-¿Cómo es la vida hoy en
Bagdad?
-Es fácil imaginarse en qué condiciones pasa uno a vivir cuando durante meses no tiene luz ni agua en una ciudad en la que hace más de 30 grados.

Hay escasez de alimentos y es imposible comer otra cosa que no sea pollo, día tras día.

El transporte público limitadamente.

Hay áreas de la ciudad en las que no se puede circular, como Saddam City, y ni hablar de los suburbios.

La inseguridad es total.  En la calle hay apenas un poco de policía de tránsito y los tanques americanos custodian ahora los hospitales y algunos museos. En las rutas sigue habiendo, saqueos a los convoyes humanitarios o de periodistas.

Las tropas norteamericanas no están siendo capaces de asegurar las rutas ni los barrios más radicalizados.

Además las colas para las gasolineras son de tres o cuatro cuadras.  Antes de la guerra se cargaba un tanque con un dólar, ahora cuesta siete veces más.  Hay un deterioro obvio como consecuencia de la falta de servicios esenciales.

Además de la destrucción de la guerra:
-Por supuesto: calles rotas, escapes de agua, edificios semiderruidos o abandonados.  Las pequeñas poblaciones rurales han ido desapareciendo por la violencia y la pobreza, y los caseríos en el desierto parecen pequeños pueblos fantasma.  Irak tenía una clase media fuerte y bien instruida, que perdió su poder de compra y sus motivaciones, no hay expectativas personales de ningún tipo.

La incertidumbre acerca del futuro es absoluta.  Nadie sabe qué va a pasar.  El sesenta por ciento de las personas trabajaba para el gobierno.  Hoy no tienen trabajo y quienes lo conservan no saben si algún día cobrarán lo que están trabajan­do.

Sin embargo, los iraquíes tienen claro que la ayuda externa que necesitan es muy puntual: tienen mucho personal capacitado y con alto nivel de entrenamiento en muchas áreas.  Lo que necesitan es soporte en áreas específicas y la normalización del acceso a la tecnología para reparar lo des­truido por la guerra y la desinversión.

 

-¿Qué pasa con la administración pública?
. -El caos es manifiesto: todas las dependencias del Estado funcionan al cincuenta por ciento.  El ministro de Salud, por ejemplo, cambió durante meses cada diez, quince días.  Así es imposible esperar una política estable.

Nadie limpia las calles ni repara las instalaciones eléctricas o telefónicas.  Y como siempre, quienes tienen acceso al dinero son los que primero se beneficiaron.  Los restaurantes comenzaron a abrir, las ONG ya cuentan con teléfonos celulares y algunos hoteles hasta han habilitado las piscinas, pero la gente pobre tie­ne problemas de abastecimiento y hay escuelas que no funcionan.

-¿Cuál es a su a su criterio el problema más acuciante?

-Todos.  Pero el tema dominante es la violencia y hay incidentes serios.  La resistencia a la invasión es importante.  Los iraquíes no quieren un gobierno extranjero e su país.  Por su historia, después de haber vivido tres guerras, Irak es un país en don de la gente tiene muy fácil acceso a las armas, una fuerte cultura de violencia y u componente de radicalidad religiosa decisivo.

El toque de queda sigue funcionando de once de la noche a ocho de la mañana.  El mercado negro de armas está ante los ojos de los norteamericanos: por 30 dólares comprás una pistola y por 75 un fusil Kalashníkov.

Muchas personas van armadas y la gente no trabaja más allá de las dos de la tarde porque, con la ausencia de transporte y la inseguridad, tienen temor de llegar tarde a sus casas.  Hay manifestaciones cada día reclamando por la normalización de la administración y la retirada de los estadounidenses.  A las tropas norte­americanas se las nota tensas, desborda­das.  En este marco, una represión indiscri­minada puede desencadenarse en cualquier momento.

EE.UU. invadió con la excusa de que los iraquí querían terminar con Saddam. Es así?
-Los iraquíes podían tolerar la invasión como una desgracia más, pero no la querían. Y a medida que pasaron los días, cuando quedó en evidencia la falta de previsión y organización de las fuerzas de ocupa­ción, creció el enojo.  Irak era una sociedad empobrecida pero digna.

Ahora su gente está indignada y humillada.  La mayoría está contenta de que Saddam haya caído, pero la hostilidad hacia los norteamericanos crece.  Los iraqufes reclaman lo mismo que todas las poblaciones del mundo: trabajo, seguridad y la normalización de las condiciones de la vida diaria.  Quieren acceso a la comida, a la educación, al transporte.

La red de salud está en severa crisis básica mente porque el sistema de distribución d insumos y medicamentos no funciona.  Hay grandes sectores de la población mu empobrecidos, las condiciones en los ba­rrios shiitas de Bagdad son las de un su­burbio pobre de cualquier ciudad urbana en la que el Estado se retiró y no hizo ninguna tarea de soporte en años.

-¿Hay ejecuciones sumarias, tal comodenunció Anmistía Intanacional?
-No hemos tenido noticias de abusos por parte de la potencia ocupante, aunque su trato con los ladrones que encuentran cada tanto no es precisamente gentil.

Pero hemos visto decenas de niños con las ma­nos destrozadas o con terribles amputaciones por las bombas, las minas o los restos de bombas de fragmentación que quedaron esparcidos y ellos recogen en un descuido.  Si esto no es violar derechos humanos, ¿qué es entonces?

-¿Qué opina del papel de Naciones Unidas?
-Esta invasión se desató a pesar del repudio de toda la comunidad internacional y del deficitario pero único organismo que tenemos para regular la convivencia global, que es Naciones Unidas.

  En cualquier otro país esto hubiera significado sanciones y bloqueos y, sin embargo, no va a pasar nada.

Este episodio hirió de muerte a la ONU: más allá de que ahora traten de reacomodarse en la reconstrucción de Irak, el retroceso que esto significa en la aplicación de normas de convivencia internacional e gravísimo, mucho más grave que el conflicto en sí mismo, porque no sólo son los muertos de hoy, sino el permiso abierto que cada uno haga lo que se le dé la gana, independientemente de la opinión y del poder legal del resto de los países y de los organismos multilaterales.

Diría que la ONU no existe más tal como fue concebida.

La ONG que prestan ayuda humanitaria pueden trabajar libremente?
-Las independientes nos rehusamos a trabajar bajo el paraguas de las fuerzas armadas invasoras y tuvimos que autoorganizamos para suplir la coordinación que normalmente tiene que realizar la ONU, pero que, por la confusión política sobre qué rol le cabe en una guerra ilegal, no validada por el Consejo de Seguridad, está totalmente vacante.

Por el momento no hay limitaciones de acceso al trabajo.

Pero sabemos que ya comenzó la descarga de ayuda humanitaria proveniente de las fuerzas ocupantes: al menos un hospital fue refaccionado y por ende dirigido por nortea­mericanos; el ejército kuwaití estuvo cumpliendo funciones «humanitarias» con soldados en uniforme y los británicos van a desembarcar con muchísimos elementos en la zona norte del país.

Está muy poco claro qué pasará a futuro, pero tenemos la sensación de que se darán enormes privilegios a muchas ONG que trabajan bajo el amparo de las fuerzas de ocupación.

Otras ONG tenemos absolutamente decidido no reconocer a los norteamericanos ni a ningún gobierno títere como interlocutor y tendremos que caminar el desfiladero de no hacer el juego a las fuerzas de ocupación, pero no dejar abandonados a los civiles iraquíes.

-¿Qué fue lo peor que le pasó en Irak?
-Operamos a una niñita de 8 años,Maud, que estaba escondida con toda su familia en su casa durante los bombardeos. De repente, como en tantos otros ca­sos, todas las puertas y ventanas se abrieron de golpe por la onda expansivo y las esquinas que entraron le destrozaron la mano y el brazo mientras que los escombros mataban a su tía y a su hermano.

Lo dramático de la inteligencia aplicada a la ingeniería militar, al perfeccionamiento del daño, las bombas de fragmentación ilegales, es que, a diferencia de lo que pasó en Bosnia o Kosovo, esta vez vimos heridas tremendas con destrucción completa de la masa muscular y los huesos directamente desaparecidos, pero con el resto del cuerpo relativamente preservado.

La masividad de los heridos y las precarias condiciones de trabajo obligaron a cirugías muy radicales y el número de amputaciones es muy alto.

¿Qué se siente ante esa situación?
-Indignación.  Ver a una niñita preciosa de ocho anos condenada a vivir toda su vida con una pierna y un brazo menos genera una rabia ilimitada.  Causa bronca la guerra.  También el crimen lento y silencioso que significaron los años de bloqueo que se ven claramente en una ciudad empobrecida, sucia, afeada pero con los signos de haber sido bella y moderna alguna vez.

Y sobre todo indigna la falta de respeto que significa el desgobierno de las fuer­zas militares invasoras.

Uno siente que esta gente no se merece eso.  Para nosotros la vida diaria fue dura los primeros días.

Teníamos que salir a la calle con chaleco antibalas y se escuchaban tiroteos por todos lados.  Sólo íbamos del hotel al hospital sin movemos más que lo imprescindible., Lo peor es que todo lo «occidental» ha comenzado a identificarse como «prosionista» o «antiárabe» y esto deterioró mucho las condiciones de seguridad de las ONG humanitarias o de cualquier otro actor extranjero.

Las guerrillas los toman como blancos blandos.  Y ha habido heridos v muertos de varias organizaciones.

-¿Tuvo algún tipo de contacto con soldados aliados?
-Sí, claro, más del que queríamos, Quienes controlaban los check-points que pasábamos regularmente eran siempre los mismos y muchas veces venían a comer o tomar una gaseosa al comedor de nuestro hotel.

E inevitablemente terminaban iniciando alguna breve conversación.  Y uno ni puede enojarse con ellos.  Son chiquilines de no más de 24, 25 años, en un setenta y cinco por ciento negros o hispanos, a los que se ve muy nerviosos, asustados y definitivamente decepcionados.

Obviamente alguien les contó que los iban a reci­bir con mucha alegría.  Y está claro que no fue así.

 Entre el Líbano y Vietnam
Entre Vietnam y el L ano.  Esas dos son las imágenes con las que los analistas políticos y militares de los grandes países de Occidente definen la situación actual de Irak.  Por acciones de estrategia guerrillera, ya murieron más tropas extranjeras en la posguerra que en lo que duró el conflicto entre los ejércitos de Bush/Blair y el de Saddam Hussein.

La reaparición del ex presidente iraquí con un mensaje grabado, el atentado que voló el edificio de la ONU y mató a 17 personas entre ellos el encargado de derechos humanos, Sergio Viera de Mello, los dos coches bomba que destruyeron la mezquita de Alí (murió el mayor de los líderes shiitas, opositores a Saddam) y la matanza cotidiana de policías y marines, son escenas elocuentes del caos político y militar que produjo la intervención norteamericana.

Eso, sin contar los dramas de vida cotidiana que la médica argentina Sílvia Quadrelli cuenta en estas páginas.
Nota Perteneciente a Gonzalo Basile

 VOLVER ARRIBA

 

Lucha Por Cachemira entre Musulmanes e Hindues India-Pakistan

Lucha Por Cachemira entre Musulmanes e Hindues: India – Pakistan

CONFLICTO ARMANDO MUSULMANES-HINDUES

India y Pakistán se enfrentaron en 1965. Hindúes y musulmanes lucharon por el control de Cachemira, territorio ubicado al norte de la India, de mayoría musulmana.

El conflicto intensificó las hostilidades desatadas en 1947 por la división de la India, cuando Cachemira se unió a la India independiente, de mayoría hindú, en lugar de a la nueva nación islámica de Pakistán.

mapa de cachemira

Poco después de la partición, Pakistán invadió Cachemira, luchó y fue rechazado. Desde entonces se sucedían las escaramuzas esporádicas en la frontera.

Cachemira, entre Pakistán, China y la India, dotaba al conflicto de una significación más que regional: China, la Unión Soviética y Estados Unidos tenían intereses políticos en la zona.

Cuando China apoyó a Pakistán en la guerra de 1965, la Unión Soviética protestó airadamente: India era un Estado aliado contra China. Estados Unidos, oficialmente neutral, consideraba a la India como un obstáculo para la expansión china.

Con las dos superpotencias en su contra, Pakistán optó por retirarse. La guerra duró menos de un año, pero Pakistán declaró que no existiría la paz hasta que el pueblo de Cachemira pudiera elegir una patria con total libertad.

La India respondió que la cuestión se había decidido en 1947. En realidad, la anexión a la India fue realizada como una medida provisional para mantener el orden hasta que pudiera realizarse un referéndum.

Aunque la mayoría de la población de Cachemira apoyó la unión con la India en 1947, y 18 años después probablemente también lo haría, su rango seguía siendo incierto.

Antecedentes del Ataque a Iran por EE.UU. Guerra Por Los Recursos

Antecedentes del Ataque a Irán por EE.UU. Guerra Por Los Recursos

bush ataca iran

«La guerra es la manera que tiene Dios de enseñarles geografía a los norteamericanos.” Es una frase que, más que nunca, ayuda a comprender la política exterior de Estados Unidos. Aunque aún no han terminado de aprender dónde queda Irak, los  halcones neoconservadores redoblan la presión sobre Irán, que encabeza el top ten entre los candidatos a la próxima intervención militar.

El ataque a Irán está en la mente de la administración Bush desde su llegada al poder hace más de cinco años, es decir, mucho antes de las invasiones a Afganistán e Irak, pero la caída a pique de su popularidad a partir del empantanamiento en Irak y de la catástrofe de Nueva Orleans podría precipitar la próxima guerra que estará signada por la apropiación de recursos energéticos por parte de Estados Unidos, más que por las ambiciones nucleares de los ayatolas.

Los halcones explicitaron sus intenciones respecto de Irán durante el año 2000, en el documento titulado “Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano: los peligros actuales”. Una obra colectiva dirigida por el ex responsable de operaciones encubiertas de la CIA en ese país, Reuel Marc Gerecht (alias Edward Shirley).

En ese documento se enumera el apoyo iraní al terrorismo, se mencionan explícitamente los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires, el financiamiento parcial de organizaciones islámicas violentas en todo el mundo y finalmente se menciona que Irán está tratando de obtener la bomba atómica.

LAS GANAS DE GEORGE. A George W Bush no le faltan ganas, sino mano de obra calificada para una invasión o un ataque “quirúrgico” a corto plazo, que le permita remontar su caída de popularidad. Las  desmentidas no hacen sino confirmar esos rumores. De hecho, EE.UU. ya ha invadido dos países con los que Irán tiene rozes.

En marzo pasado, el jefe del Coma Central de los Estados Unidos, John Abio dijo que “Irán no puede utilizar para su beneficio aquellas dificultades que las tropas o americanas han afrontado en Irak.

Todos ti que tenerlo claro —refirió con franqueza rodeos—: en el planeta no existe una potencia militar como Estados Unidos. Es por ello el hecho de que las tropas norteamericanas estén ocupadas en Irak, no significa que no puedan asestar un golpe sobre otro país, por ejemplo, Irán”.

También el ex secretario de Estado Henry Kissinger, en una entrevista con el Corriere della Sera, advirtió que no se opone a pensar en una acción militar, “pero creo que es algo que debe considerarse con sumo cuidado. Claro, no lo recomiendo, pero por otro lado es muy grave tolerar un mundo con múltiples centros de armamento nuclear ilimitado. No recomiendo la acción militar, pero tampoco recomiendo su exclusión”. Si Kissinger tiene una virtud, es la de no hablar en vano.

El planteo de los previsores halcones fue actualizado a principios de 2004, con el infome “El Fin del Mal”. Allí escriben que “los mulahs albergan a parte de los dirigentes sobrevivientes de Al Qaeda”, afirman que la política nuclear iraní representa una amenaza que Washington incluye con toda razón en el “Eje del Mal” y concluyen que la administración Clinton fue débil al creer que el país podría evolucionar de forma pacífica.

Sin eufemismos ni medias tintas, ambos halcones concluyen: “El supremo líder religioso Ah Jamenei (…) no tiene más derecho a controlar Irán que el que puedan tener otros criminales a controlar personas y bienes.

No siempre tenemos la posibilidad de hacer algo contra tales criminales, como tampoco es siempre nuestro interés, pero cuando tenemos la posibilidad y es nuestro interés debemos apartar a los dictadores sin más miramientos que los de un francotirador de la policía cuando acaba con un delincuente que retiene un grupo de rehenes. No podemos crear la democracia por nuestra simple voluntad. Pero no estamos obligados a honrar las pretensiones de gobiernos no democráticos, nunca.

GUERRA POR LOS RECURSOS. Hace más de dos años, cuando todo el mundo debatía si habría o no guerra en Irak, el ex jefe de la Primera Dirección Principal de la KGB soviética, Leonid Shebarshin, vaticinó: “La guerra es inexorable, pero con Irak no acaba la cosa. Irán le seguirá los pasos”.

Este teniente general conoce el Medio Oriente y residió en Irán al comienzo de la revolución islámica.

Shebarshin sostiene que la amenaza nuclear es una excusa de EE.UU. para apropiarse de los recursos energéticos iraníes: “La Agencia Internacional de Energía Atómica constató que no existe amenaza en los programas iraníes de energía nuclear. Otro asunto muy diferente es que todos los líderes iraníes, desde el sha hasta los actuales, sueñen con lograr un arma nuclear; aunque sea para sentirse seguros”.

Para Shebarshin, la batalla por los recursos energéticos ya comenzó. Las reservas planetarias se están agotando. El descubrimiento de nuevos yacimientos difiere al menos diez veces de los que actualmente están en explotación y desde 1990 no se compensa lo que se extrae. El proceso de agotamiento es acelerado.

Algunos expertos pronostican que la crisis con los hidrocarburos llegará en el 2033. El pico histórico de extracción de petróleo ya ha sido alcanzado. Más allá, sólo es posible su disminución. Algo parecido, aunque un poco más tarde, sucederá con el gas.

Las corporaciones petroleras norteamericanas tienen una gran capacidad de análisis estratégico y ya han pasado a la ofensiva. En lugar de agitar el fantasma islámico, el subsecretario de Defensa de EE.UU., el halcón Paul Wolfowitz, lo admitió sin tapujos: “El factor petróleo ocupa cada vez más espacio en la política internacional norteamericana.

Irán ha estado en la mira de Washington desde que en 1979 la revolución islámica encabezada por el ayatola Jomeini derrocó al gobierno pronorteamericano del sha de Irán y remplazó la autocracia por una teocracia. Pocos meses más tarde, el 4 de noviembre de 1979, un grupo de estudiantes iraníes —entre los que se encontraba el recién estrenado presidente, Mahmud Ahmadineyad— tomaba 63 rehenes en la embajada de EE.UU. en Teherán, creando una grave crisis diplomática y desencadenando sanciones contra el régimen de los ayatolas.

Tras un cuarto de siglo de gobierno teocrático, la fugaz ilusión de exportar la revolución islámica se ha evaporado, porque los propios iraníes se dieron cuenta de algo evidente: esta no les trajo nada bueno a ellos ni a ningún otro país musulmán. Sin embargo, Irán vive su mayor enfrentamiento con EE.UU. desde entonces.

En efecto, ningún tema, desde la revolución islámica de 1979, ha alineado a todas las facciones políticas, clases sociales y medios de comunicación iraníes como el derecho de Teherán a desarrollar la energía nuclear y el desafío a Occidente respecto de sus ambiciones atómicas: jóvenes o viejos, conservadores o reformistas, seguidores o detractores del régimen, todos se han unido en la creencia de que Irán no debe resignar sus aspiraciones nucleares ni hacer concesiones a Occidente.

El nuevo gobierno de Ahmadineyad se ha mostrado rápido y eficaz a la hora de explotar el nacionalismo de la población iraní. La cuestión nuclear se ha convertido en un de orgullo nacional. El problema es misma técnica que quiere emplear para que enriquecer el combustible de las centrales para fabricar el material de las bomba atómicas. Nada asegura que no pueda parte del uranio destinado a la generación de  electricidad para fines bélicos. El hecho es que durante 18 meses Teherán ocultara AIEA que estaba enriqueciendo uranio no un buen precedente para confiar.

Los iraníes ven a su país como una nación avanzada y sienten inquietud al comprender que sus vecinos India y Pakistán, considerados menos desarrollados, sean potencias nucleares. Es un error típicamente norteamericano creer que el programa nuclear de Irán está dirigido por el actual gobierno. La realidad muestra que está dirigido por los nacionalistas y que comenzó durante la era del sha en los años ‘70. La actual administración utiliza el tema nuclear como una forma de mantener y extender la revolución iraní.

La televisión estatal se ha convertido en el vocero de la causa nuclear y la cobertura de la crisis ha estado salpicada con numerosas entrevistas, desde ciudadanos comunes hasta las damas más glamorosas, incluyendo a los mulahs más barbados. Y todos defendiendo el mismo hecho: la energía nuclear es un derecho inalienable de Irán.

Recientemente, el régimen de Teherán obtuvo una contundente victoria sobre Washington cuando consiguió que Alemania, Francia y el Reino Unido garantizaran el carácter civil de las instalaciones nucleares iraníes. Simultáneamente, Irán confió la explotación de su gas a un nuevo actor en la región:

China. Los chinos podrán extraer 10 millones de toneladas anuales de gas natural durante un período de 25 años. El valor de dicho contrato está valuado en unos 700 mil millones de dólares.

De manera repentina, China se convierte en el primer cliente de Irán, país con el que apenas tenía vínculos comerciales hasta el año anterior. Teherán muestra sus cartas y termina con el misterio que existía acerca de sus intenciones de no renovar sus acuerdos con Japón, su principal cliente hasta entonces, para inclinarse aún más hacia China y Rusia, que construye las centrales nucleares. Ahora, Teherán ya no teme a las amenazas de sanciones económicas y puede jugar un papel decisivo en Irak.

UN ATAQUE QUIRÚRGICO. Al no tener más argumentos a su disposición para la reunión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) prevista para el 25 de noviembre, es probable que EE.UU. redoble su ofensiva diplomática y militar contra Teherán.

Si se produce un ataque, sería bajo la forma de un ataque aéreo quirúrgico, dirigido a destruir las instalaciones nucleares iraníes, pero como alternativa se baraja un sabotaje dirigido por comandos, muy complicado desde el punto de vista logístico.

A principios de este año, el vicepresidente Richard Cheney señaló que el papel de Israel continúa siendo impredecible en este tema. Israel podría atacar unilateralmente, tanto con el apoyo estadounidense como sin él. A pesar de que Israel destruyó con éxito la central nuclear iraquí de Osirak en 1981, los retos logísticos de Israel en la situación actué son verdaderamente formidables, y van desde sistemas de defensa aéreos iraníes hasta la capacidad de los aviones israelíes para alcanzar estas enormes distancias. Y tampoco se puede descartar un posible contraataque con misiles de Irán a Israel.

Una acción militar israelí contra Irán podría desestabilizar toda la región porque Irán intensificaría su apoyo a los movimientos terroristas. Su respaldo a las operaciones de Hezbollah, en el sur del Líbano, complicaría todo el proceso de recuperación y normalización del Líbano, y el apoyo iraní a los grupos militares palestinos en los territorios ocupados. En el mismo Israel se pondría aún más en peligro el frágil proceso de paz entre Israel y Palestina, que para muchos ya se halla en una situación límite.

Por otra parte, un ataque contra Irán no detendría sus deseos nucleares, sino que solamente los atrasaría significativamente.  Aunque la elite de la administración Bush propugne la eliminación de los teócratas de Teherán por la fuerza, los iraníes reaccionarían ante cualquier intervención para defender su tierra ante los extranjeros, y no sólo por aprecio al régimen de los ayatolase

Fuente Consultada: Veintitrés Internacional