La Anexión de Austria Por Hitler

Biografía Francisco Jose I Emperador de Austria Historia

FIN DE LA DISNASTÍA HASBURGO
FRANCISCO JOSE I: VIDA Y GOBIERNO DEL EMPERADOR DE AUSTRIA

Francisco José I. Emperador de Austria, nieto del Emperador de Alemania Francisco II, Nació en 18 de agosto de 1830 y murió en 21 de noviembre de 1916, en el palacio de Schoenbrunn, Viena (1830-1916). Subió al trono en 1848, sucediendo a su tío Fernando I, cuando éste abdicó durante la revolución de 1848. Fue el último gobernante de la dinastía de los Habsburgo. Su gobierno estuvo sellado por la tragedia personal y la lucha contra el liberalismo imperante en su ápoca. Como emperador, entre 1848 y 1850 apoyado por Rusia logró restablecer el orden político y  restableció el poder en la Confederación Alemana.

Emperador Francisco Jose I de Austria

Emperador Francisco Jose I de Austria

En los 68 años de su reinado, Francisco José I resguardó el prestigio de los Habsburgo, pero no pudo detener la decadencia del Imperio austríaco, junto con «el emperador de la Belle Epoque» desapareció una sociedad brillante en medio del estrépito de la Gran Guerra.

En 1859 hubo de ceder Lombardía a Italia; en 1866 quedó excluído de toda intervención en los asuntos de Alemania, como resultado de su guerra con Prusia, y hubo de ceder el Véneto a Italia. Se le nombró rey de Hungría en 1867.

La tragedia familiar siempre lo persiguió, pues en 1857 perdío a su primera hija Sofía, víctima de escarlatina. En 1867 su hermano Maximiliano I emperador de México, por voluntad de Napoleón III, fue ejecutado. En 1898 su esposa  Isabel asesinada y antes en 1889 su único hijo Rodolfo se suicidó. Mas adelante, en 1914 el asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando y de la esposa de éste en Sarajevo,  fue causa de la Primera Guerra Mundial.

Desde su llegada al trono  ejerció un poder autoritario, reprimiendo toda oposición liberal o nacionalista. Dejando de lado la caza, su pasatiempo preferido, permanecía largas horas trabajando, escuchando a sus consejeros y ministros y preocupándose de todos los aspectos de su cargo. Siguiendo su ejemplo, la administración del imperio proyectaba una rigurosa imagen de eficacia, al igual que el ejército y la policía, cuyo celo y dedicación eran absolutos.

Su largo reinado conoció una sucesión de fracasos en política exterior que, poco después de su muerte, conducirían a la desintegración del Imperio de los Habsburgo. Para empezar, sus dudas con ocasión de la Guerra de Crimea (1854-56) le hicieron perder la alianza de Rusia.

Esa debilidad facilitó luego la intervención del Segundo Imperio francés de Napoleón III en apoyo del Piamonte, librando ambos emperadores la batalla de Solferino (1859): la derrota austríaca le hizo perder la Lombardía y abrió las puertas a la unificación de Italia en detrimento de la antigua influencia austríaca sobre los pequeños Estados de la península.

Otorgó al ejército un lugar de prestigio en una sociedad conservadora, trató siempre de dar una imagen de un imperio ordenado, controlado y organizado. Sin embargo, Francisco José I no despreciaba la modernidad. El nuevo Código penal de 1852, el Código de comercio de 1862 y las leyes sociales de 1880 testimonian su preocupación por hacer evolucionar el imperio, siguiendo los pasos de los países de Europa occidental, en particular de Alemania.

Francisco José I, fue hijo del archiduque Francisco (hijo de Francisco I), sucedió a su tío Fernando, accediendo al trono en unos momentos en que los nacionalismos exacerbados esta ban a la orden del día. Tuvo que enfrentarse con sus dominios en Austria e Italia, que acabaron por reconocer al emperador. En 1859 estalló la guerra con Italia y ésta consiguió arrebatar la Lombardía a Austria. En 1866, la cuestión de la hegemonía alemana se resolvió a favor de Prusia en la batalla de Sadowa y, más tarde, Venecia tuvo que ser entregada a los italianos. En 1867 Francisco José fue coronado rey del Estado austrohúngaro. A partir de este momento se mostró más complaciente con las diversas nacionaldades del imperio. A los 68 años de reinado (1916) murió en su castillo de Schónbrunn.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ÉPOCA: En 1815, luego de la derrota definitiva de Napoleón,  se restableció en toda Europa un orden conservador, y la cooperación de las grandes potencias, que tomó cuerpo en el concierto de Europa, que trató de asegurar su duración. Pero las oleadas revolucionarias de principios de las décadas de 1820 y 1830 dejaron ver que las ideologías del liberalismo y el nacionalismo, desatadas por la Revolución Francesa y reforzadas ahora por la propagación de la Revolución Industrial, estaban vivas aún y activas.

En 1848, explotaron una vez más en toda Europa. Y una vez más fracasaron. Pero no todo se perdió. Tanto liberalismo como el nacionalismo triunfarían en la segunda mitad del siglo XIX, pero en formas no previstas por los idealistas liberales y nacionalistas, totalmente convencidos de que su momento había llegado cuando se fueron a las barricadas en 1848.

El Imperio Austríaco era un conglomerado de nacionalidades bajo el dominio de la monarquía de los Habsburgo, uno de los bastiones más inexpugnables del tradicionalismo en Europa. El empeño imperial por mantener el absolutismo e impedir cualquier amago de participación de las nacionalidades en los asuntos del Estado propició el despertar de los movimientos nacionalistas, que protagonizaron en 1848 un movimiento insurreccional de carácter liberal y nacionalista. Fue la llamada «primavera de los pueblos».

Los Habsburgo reinaban sobre un territorio de 668.000 km² habitado por más de 28 millones de personas y que constituía un verdadero puzzle de etnias y naciones. Sus habitantes pertenecían a cinco grandes grupos étnicos: alemanes, magiares, eslavos del norte (checos, eslovacos, polacos y rutenos), eslavos del sur (serbios, croatas y eslovenos) y latinos (rumanos e italianos). Así, el Imperio Austríaco era el prototipo de Estado del Antiguo Régimen, sin unidad nacional definida y dominado por una nacionalidad minoritaria, los alemanes, que controlaban la vida política y económica y monopolizaban los cargos de la administración y del ejército imperial.

La revolución liberal se inició en Viena en marzo de 1848 y consiguió la destitución de Metternich, la abolición de los derechos feudales y la elección de una Asamblea Constituyente por sufragio universal. Finalmente, el Emperador abdicó y fue nombrado Francisco José I, de tendencia más negociador. En pocos días, la revuelta se extendió a otras zonas del Imperio.

Después de Viena y Praga, la revuelta llegó a Cracovia, principal foco del nacionalismo polaco y a Croacia, donde la Dieta, reunida en Zagreb, reivindicó el derecho a expresarse en serbo-croata y elaboró un programa autonomista.

En los territorios italianos de Lombardía y Véneto, los insurrectos reclamaron la retirada de los austríacos y en Venecia, los radicales proclamaron la República.

Pero fue en Hungría donde la revuelta alcanzó mayores dimensiones. El nacionalista Kossuth, líder de un partido demócrata y separatista, consiguió que la Dieta húngara votase la libertad de prensa, la abolición de los derechos feudales, la organización de una guardia nacional y la instauración de un sistema parlamentario. Se formó un gobierno húngaro, que se negó a aceptar la coronación del nuevo emperador como rey de Hungría y proclamó la independencia. Austria no la aceptó y estalló una guerra entre ambas naciones.

SU GOBIERNO: Fue el último soberano de derecho divino, pero, si pudo compararse con la Reina Victoria por la duración de su reinado (64 años) y por su alta conciencia profesional, el camino que tuvo que recorrer fue infinitamente más difícil. Donde habrían sido necesarios impulsos geniales, él no aportó más que el trabajo de un concienzudo burócrata.

Cuando el emperador se casó con Isabel de Baviera, fue como la unión de un pájaro heráldico, disecado por la etiqueta, con la gaviota de los océanos que la emperatriz hizo grabar, más adelante, en su sello. Isabel, con la que Francisco José se casó por amor, dada su excepcional belleza, su encanto y su personalidad aún mayores, fue, en la corte de Viena, la fantasía que rompe las normas, la sinceridad que se enfrenta con la hipocresía. Se interesó fervorosamente por la monarquía de los Habsburgo, y no tardó en diagnosticar la causa principal de su decadencia: la animosidad de Hungría.

Isabel de Baviera mujer de Francisco jose I

Isabel de Baviera

Se sabe que se sentía incómoda en la corte de los Habsburgo. En el Hofburgde Viena, que ella bautizó como el
«palacio calabozo», no toleraba el peso de la rígida etiqueta, y a menudo se escapaba para emprender incesantes viajes o se refugiaba en los numerosos castillos que había mandado construir o que alquilaba, sabiendo que su marido no le negaría nada. Su reconocida belleza, representada en los retratos pintados por Winterhaltery en numerosas fotografías, la obsesionaba, y para conservarla abusaba de los cosméticos, al punto de alterarla.

Pero su simpatía por los húngaros se convirtió en entusiasmo exagerado y la llevó demasiado lejos, por lo que fue duramente criticada. Llegó a ser la emperatriz errante, y, como dice Barres, «…era más bien el revoloteo de un espíritu perdido, que se debate en el aire, que no encuentra su nido y que no se sujeta a disciplina alguna».

Durante los primeros años de su reinado, Francisco José, dominado por el horror de las revoluciones, atormentado por la nostalgia hereditaria del imperio universal, no había comprendido que, para conservar su autoridad, tenía que limitarla, dando más libertades a sus subditos: ése fue el «sistema de Bach», así llamado, por el nombre de su fundador.

La administración estaba muy centralizada, germanizada. El idioma alemán se había impuesto en todas partes, incluso en Hungría. Tras las derrotas de Italia, en 1859, el emperador se dedicó a ensayos de régimen constitucional, con la intención de desacreditarlo, dando a sus pueblos una apariencia de satisfacción. Al Reichsrath (Parlamento), añadió un Reichsrath reforzado con la inclusión de treinta y ocho miembros seleccionados entre los notables de todo el imperio.

La tendencia federalista, que reclamaba el reconocimiento de los derechos históricos de Hungría, lo obtuvo, y el emperador creó entonces dos cámaras, la de los Señores y la de los Diputados. Esta se hallaba compuesta por 343 miembros elegidos por las dietas provinciales, pero mediante un sistema electoral en el que un pueblo alemán de 500 habitantes tenía un diputado, mientras que una localidad eslava de 8.000 no tenía ninguno: así se mantendría el predominio del elemento germánico en el imperio.

Esta constitución había sido elaborada por el ministro Schmerling, pero los pueblos no la tomaron en serio. Hungría, Véneto, Transilvania y Croacia respondieron con la huelga electoral, y sus diputados se negaron a tomar parte en las deliberaciones.

En 1866, el fracaso de las tropas austríacas a manos de los prusianos en Sadowa permitió al canciller Bismarck expulsar definitivamente a Austria de los asuntos alemanes. Para Francisco José I, los reveses se acumulaban al mismo tiempo que el imperio se reducía.

Más grave aún eran las pretensiones de Hungría, que amenazaba con separarse. Esta vez, Francisco José I aceptó un acuerdo con el fin de evitar la guerra. En 1867 se instituyó la doble monarquía austrohúngara. Si bien Francisco José I se ciñó la corona del reino de Hungría, al tiempo que Austria y Hungría mantuvieron ministerios en común, la doble monarquía no disimuló en nada el debilitamiento del imperio.

El resultado fue la Ausgleich negociada, o Mediación, de 1867, que creó la monarquía dual de Austria-Hungría. Cada parte del imperio tenía ahora su propia constitución, su propia legislatura bicameral, su propia maquinaria gubernamental para asuntos internos y su propia capital (Viena para Austria y Buda —muy pronto se uniría a Pest, al otro lado del río— para Hungría –

Para mantener los dos estados unidos había un solo monarca I Francisco José era emperador de Austria y rey de Hungría I y también eran comunes el ejército, la política externa y el sistema de finanzas. En asuntos internos, los húngaros se habían convertido en una nación independiente. Empero la  Ausgleich no satisfizo a las otras nacionalidades que componían  el multinacional Imperio Austro-Húngaro.

La monarquía dual simplemente les permitió a los austríacos de habla alemana y a los magiares húngaros dominar a las minorías, especialmente a los pueblos eslavos (polacos, croatas, checos, serbios, eslovacos, eslovenos,  pequeños rusos), en sus respectivos estados. Tal como comento el  nacionalista húngaro Luis Kossuth: «El dualismo es la alianza de los elementos conservadores, reaccionarios, y cualesquiera aparetemente liberales de Hungría, con los alemanes austríacos que desprecian la libertad, para oprimir a las otras nacionalidades y razas.» El problema de las nacionalidades persistió hasta la caída del imperio, al final de la Primera Guerra Mundial.

La familia imperial era la viva imagen de esta sociedad que se hundía de manera inexorable, y el largo reinado de Francisco José I estuvo marcado por numerosos dramas personales. Desavenencias, muertes prematuras, suicidios y locura se sucedieron en una corte caracterizada poruña etiqueta rígida, donde el deber a menudo era más importante que el afecto.

Durante una visita a Sarajevo, el 28 de junio de 1914 fue asesinado por un nacionalista serbio, Gavrilo Princip. Francisco José I se negó a que el crimen permaneciera impune y envió un ultimátum al gobierno serbio para encontrar al asesino. Serbia se indignó considerándolo una intolerable injerencia en sus asuntos internos, y recibió de inmediato el apoyo de Rusia, defensora proclamada de los pueblos eslavos. Por su lado, Alemania presionó al Imperio austro-húngaro para que diera muestras de mayor firmeza, sin ignorar el juego de alianzas diplomáticas europeas, dando lugar así al inicio de la P.G.M.

Francisco José murió en plena contienda y su Imperio sólo le sobreviviría dos años, pues sucumbió a la derrota militar de 1918.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1830 Nacimiento de Francisco José en el palacio de Schónbrunn, el 18 de agosto.

1842 El húngaro se convierte en la lengua oficial del reino de Hungría.

1848 Agitación revolucionaria en Viena. Francisco José, emperador.

1849 Proclamación de la independencia de Hungría, bajo la dirección de Kossuth.  La secesión húngara es reprimida con la  ayuda de las tropas rusas.

1854 Francisco José se casa con  Isabel de Wittelsbach (Sissi).

1859 Derrota de Solferino y pérdida de la Lombardía.

1861 Se instaura una cámara elegida por sufragio censitario.

1866 Derrota austríaca de Sadowa a manos  de los ejércitos prusianos.

1867 Compromiso austrohúngaro.

1871 Proclamación del Imperio alemán (enero).

1879 Alianza entre Austria y Alemania,  la Dúplice Alianza.

1882 Italia se alia con Alemania y Austria, formando la Triple Alianza.

1889 Suicidio del archiduque Rodolfo.

1898 Asesinato de la emperatriz Sissi en Ginebra.

1906 El Parlamento introduce el sufragio universal masculino.

1914 El 28 de junio, asesinato del príncipe heredero Francisco Fernando en Sarajevo. Declaración de guerra a Serbia (28 de julio).

1916 Muerte de Francisco José I, el 21 de noviembre, y advenimiento de Carlos I.

Fuente Consultadas:
ACTUAL Historia del Mundo Contemporàneo García-Gatell Edit. Vicens Vives
HISTORAMA Editorial Codex Tomo XI
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J: Spielvogel
HICIERON LA HISTORIA Biografías Entrada: Francisco José I Edit. Larousse

Porque Hitler atacó a Rusia? Alemania ataca a la URSS.

¿Porqué Hitler atacó a Rusia?

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: La guerra ente Alemania y la URSS se debió íntegramente a los conflictos y fricciones entre ambas naciones y sus líderes.

REALIDAD: La guerra entre ambos países comenzó tras una fuerte campaña de los servicios de inteligencia ingleses para enfrentar a uno contra otro. Los servicios británicos subterráneamente venían sembrando todo tipo de desconfianzas entre ambas naciones y sus líderes.

La campaña de desinformación llevada a cabo por los británicos para llevarlos a la confrontación llegaba hasta el más alto nivel. Vale citar que el 25 de agosto de 1940 Winston Churchill escribió una carta personal a Josef Stalin advirtiéndole de un inminente ataque de Hitler e incitándolo a golpear primero.

Lo cierto es que en agosto de 1940 Hitler aún no consideraba la invasión de la Unión Soviética, hecho que sólo pensarla como algo inevitable en noviembre de ese año. Tenía un grave dilema muy difícil de resolver: si atacaba primero —como finalmente hizo— podía perder o ganar.

En cambio si esperaba un año, el muy acelerado ritmo de rearme soviético y el adiestramiento del nuevo alto mando que Stalin realizaba aceleradamente tras las purgas de generales en su ejército podían poner a Hitler no sólo en aprietos, si. no ante la desastrosa posibilidad de una guerra defensiva para la cual la Wermacht (ejército alemán) no estaba preparada. Además el sistema de comunicaciones germano podía llegar a ser una rápida presa de las tropas soviéticas.

Este tipo de dudas entre ambos líderes fue eficientemente explotado por los servicios secretos británicos, maestros a la hora de generar la discordia ajena. Un dato más ponía a Hitler muy nervioso, y le hacía temer la posibilidad de ser traicionado por Stalin: el hecho de que en la Unión Soviética muchísimos de los principales cargos estaban ocupados por judíos, a los cuales Hitler perseguía y acusaba sin tregua.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

El Espacio Vital para Alemania Plan de Hitler Para Atacar Polonia

El Espacio Vital para Alemania Plan de Hitler

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Sólo el desmesurado deseo de más “lebensraum” (espacio vital) llevó a Hitler a su desastrosa invasión a la URSS. (lebensraum: un país podía expandirse a costa de los países mas débiles)

REALIDAD: Con la anexión de Austria y Checoslovaquia y con una parte sustancial de Polonia Hitler ya había ampliado el “espacio vital” germano notablemente. La invasión a la URSS fue motivada primariamente por cinco causas:

a) el hecho de que los soviéticos sólo deseaban efectuar compras de bienes industriales alemanes en forma de armamentos de última tecnología, lo que levantaba las suspicacias de los dirigentes nazis;

b)la negativa de Stalin a aprobar el ingreso de la URSS al Eje;

c) la dependencia en materias primas y alimentos de Alemania respecto de la URSS;

d) la expansión de las fronteras soviéticas que tuvo lugar en 1939 y 1940 ponía a Alemania en situación estratégicamente desventajosa frente a los soviéticos, dado que la aviación soviética podía bombardear Berlín y centros industriales alemanes despegando desde territorio soviético, mientras que aviones alemanes no podíanbombardear Moscú despegando desde territorio alemán, y

e) Hitler percibía que la guerra no acabaría hasta que la URSS no fuera derrotada bélicamente, dado que Inglaterra no se rendiría hasta que hubiera un ataque de Stalin a Hitler.

Por supuesto que una vez tenidas en cuenta estas cinco consideraciones hay que reconocer que la anexión de vastos territorios soviéticos era vista con beneplácito por Hitler en Berlín.

PARA SABER MAS…
En los años de entreguerras, la geopolítica surgió como una teoría que se proponía indicar a cada Estado los cursos de acción política y militar que debía seguir a partir del análisis del medio geográfico que lo rodeaba. A comienzos de los años 20 un geógrafo inglés, J. Mackinder, expuso la teoría de que el dominio de Europa orienta], Rusia y Siberia (zona central), permitía el control de Europa occidental, Medio Oriente, India y China (faja periférica).

Y que a su vez, el control de estas últimas aseguraba el control de Gran Bretaña, África, Indonesia y Japón (islas circunvecinas) y de América y Australia (islas transoceánicas). El propósito de esta teoría era demostrar la necesidad de evitar que un único Estado dominara la zona central. A partir de 1927, geógrafos y militares alemanes justificaron la expansión de Hitler a partir de esta teoría. Sostuvieron que la raza alemana estaba destinada a llevar la paz al mundo y, por lo tanto, los demás Estados debían permitir que Alemania estableciera en sus territorios su espado vital.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Hitler enemigo del socialismo ruso

Hitler Enemigo del Socialismo Ruso

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El pacto de no agresión germano-ruso estaba destinado a romperse debido a que el régimen nazi alemán y el bolchevique de la URSS eran enemigos ideológicos irreconciliables.

REALIDAD: En materia de sucesos graves como son las guerras, las ideologías se dejan de lado a la hora de ponderar factores practicos. Hitler ofreció dos veces a Stalin que la URSS integrara el Eje (pacto tripartito Berlín-Roma-Tokyo), asegurándole que el mismo no era un eje antisoviético sino antibritánico y antinorteamericano.

La primera vez Stalin no contestó y la segunda supeditó el ingreso de la URSS al Eje a que Alemania reconociera a Rumania y Finlandia como zonas de influencia soviéticas, y por lo tanto, como países susceptibles de invasión por parte de la URSS con acuerdo alemán. Hitler importaba gran parte de su petróleo de Rumania y su níquel de Finlandia. y si accedía ello hubiera significado aumentar enormemente su dependencia petrolera respecto de la URSS, ya que sólo podía obtener petróleo de ella y de Rumania debido al bloqueo británico de los puertos alemanes del mar Báltico.

No podía acceder al requerimiento de Stalin por esas causas, y ello —una razón fundamentalmente práctica— es lo que impidió que dos regímenes teóricamente irreconciliables se aliaran bajo el paraguas del Eje, lo que hubiera significado un durísimo golpe a Gran Bretaña y Estados Unidos.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Acuerdo URSS Alemania en la Segunda Guerra Mundial

Acuerdo URSS Alemania en la 2°Guerra Mundial

mitos de la segunda guerra mundial

Mito: El pacto de no agresión entre Alemania Y la URSS inmediatamente anterior a la segunda Guerra era inviable en el mediano y largo plazo porque se daba de bruces contra los intereses económicos de ambas naciones.

REALIDAD: El pacto de no agresión fue complementado. además del protocolo secreto, por un acuerdo económico ruso-germano por medio del cual Alemania obtendría alimentos, petróleo y materias primas de la URSS a cambio de bienes industriales alemanes.

Ambas naciones en realidad eran complementarias económicamente, y ése era el gran temor anglosajón: la integración de Rusia con Europa continental.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Invasion a Polonia de Alemania Hitler inicia la Guerra Mundial

Invasión a Polonia de Alemania Por Hitler

mitos de la segunda guerra mundial

El 22 de agosto de 1939, Adolf Hitler pronuncio un discurso fatídico dirigido al alto mando alemán. Un testigo apuntó lo esencial: «Aniquilación de Polonia en primer término […] No tengáis piedad. Actuad con brutalidad». Siguieron unos días de disputas diplomáticas en los que Hitler intentó superar la oposición británica y Mussolini intentó persuadirlo de que negociara con Polonia, pero el 31 de agosto el Führer ordenó a sus soldados que entraran en acción.

Aquella noche, para tener lo que Hitler llamó «el pretexto propagandístico», los hombres de las SS simularon que los polacos habían atacado una emisora de radio cercana a la frontera, y Alemania invadió Polonia. El 3 de setiembre Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania y se inició la Segunda Guerra Mundial.

Por entonces, las fuerzas de Hitler habían llegado al río Vístula, en el interior de Polonia. Aunque los británicos bombardearon las naves que se hallaban en el norte de Alemania, en la ciudad portuaria de Kiel, y los franceses atacaron la frontera fortificada del oeste de Alemania, la falta de prevención política y militar impidió que las dos potencias ayudaran con más efectividad a Polonia. La nación estaba condenada.

Sus soldados no estaban bien posicionados y su caballería no podía hacer nada contra los modernos tanques de Alemania. Los bombarderos alemanes destruyeron el sistema de transporte de Polonia, derribaron su pequeña fuerza aérea y aterrorizaron a sus ciudades. Cracovia cayó el 6 de setiembre. El 9 del mismo mes el resto de las fuerzas defensivas quedó cercado. Cuando la lucha había casi finalizado, llegaron del este los soldados soviéticos. El 18 de setiembre se encontraron con los alemanes en Brest-Litovsk; el gobierno polaco huyó hacia el exilio. Varsovia capituló diez días después.

Del millón de soldados polacos, setecientos mil habían sido hechos prisioneros y otros ochenta mil habían huido del país. De la fuerza expedicionaria alemana de un millón y medio de soldados, sólo murieron, fueron heridos o desaparecieron cuarenta y cinco mil. Conforme al pacto que había firmado un mes antes, Hitler ofreció a Stalin dos tercios de Polonia y permitió que los Estados Bálticos y Finlandia quedaran bajo la influencia soviética. La próxima vez que golpeó lo hizo contra Occidente.

MITO: Los británicos y los franceses no sabían que en septiembre de 1939 Hitler invadida Polonia.

REALIDAD: Ambas naciones sabían que Hitler iba a invadir Polonia porque el Tercer Reich presentó un plan de 16 puntos a los británicos para no invadir Polonia. El embajador inglés en Berlin, Neville Henderson, consideró que los 16 puntos eran muy aceptables. Entre ellos figuraba como prioridad que cesaran las hostilidades hacia ciudadanos alemanes en Polonia y la cesión de Danzig a Alemania.

Es necesario recordar que el gobierno británico venía incentivando al gobierno polaco del coronel Beck a realizar actividades temerarias contra ciudadanos e intereses germanos en Polonia con la finalidad de que una eventual invasión de Hitler a aquel país desatara una respuesta bélica inmediata por parte de Stalin.

Los británicos tuvieron en “la cuestión polaca” una posición más que ambivalente. Sólo intentaron apaciguar al gobierno de Beck en su actitud antigermana una vez que Hitler y Stalin habían firmado el pacto de no agresión con su protocolo secreto de reparto de Polonia. Ya era demasiado tarde para frenar a los activistas polacos antigermanos. El ultimátum que Hitler dio a Polonia para el inmediato cese de hostilidades contra ciudadanos alemanes en ese país se debió a que si no lo invadía en septiembre de 1939, luego ya sería demasiado tarde por cuestiones climáticas que tornarían demasiado pantanoso el terreno.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Pacto Hitler y Stalin Pacto de No Agresion Pacto de Acero Guerra

Pacto Hitler y Stalin Pacto de No Agresión

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El protocolo secreto firmado por los cancilleres de Hitler y Stalin en 1939, inmediatamente antes del comienzo de la Gue­rra, que sellaba el reparto de Polonia entre Alemania y la URSS, respondía sólo a las desmesuradas ambiciones territoriales de ambos jefes de Estado.

REALIDAD: Polonia había sido creada de la nada luego de la Primera Guerra Mundial por insistencia de Gran Bretaña y Estados Unidos con territorios que pertenecían a Alemania y Rusia. No existía ningún estado polaco desde 1815. Ambas naciones consi­deraban que la creación de Polonia era un mero golpe a su soberanía.

El nuevo Estado polaco había sido muy afín —políticamente— a Inglaterra. Su existencia servía para generar tensiones entre Alemania y la URSS dado que ambas reivindicaban la anexión de Polonia y no poseían una frontera común que podría haber significado su integración económica.

Por lo tanto, el protocolo secreto de reparto de Polonia entre ambos Estados estaba diseñado con la finalidad de evitar fricciones entre ambas naciones ante la eventual extinción del Estado polaco.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

La Anexion de Austria por Alemania en la Segunda Guerra Mundial

La Anexión de Austria por Alemania

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: La política inglesa anterior al inicio de la Segunda Guerra Mundial era apaciguar a Hitler permitiéndole la anexión de Austria y la toma de parte de Checoslovaquia.

 

La Anexión de Austria por Alemania

 

REALIDAD: La pasividad con la que lnglatena asumió la anexión de esas dos zonas por parte de Alemania no obedecía a ningtln afán apaciguador. No se apacigua a alguien accediendo íntegra. mente a sus deseos.

 

En realidad Inglaterra buscaba estimular a Hitler para que buscara una expansión hacia el Este, de manera tal que la formidable maquinada bélica nazi se enfrentara, en última instancia, al Ejército Rojo de Stalin.

 

Una potencial guerra entre la Alemania de Hitler y la Unión Soviética debilitaría en gran medida a ambas naciones, por lo que Gran Bretaña podría recobrar así el protagonismo perdido en Europa en lo que iba del siglo XX.

 

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

 

Reparto del Mundo entre los Aliados, Fin de Segunda Guerra Mundial

Reparto del Mundo entre los Aliados

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: En la conferencia realizada en Yalta entre Roosevelt, Churchill y Stalin, donde se planeó la división del mundo tras la  guerra contra el Eje, los grandes errores de negociación de Roosevelt y Churchill provocaron lo que sería el propio generador de la Guerra Fría dado que Occidente le “regaló” a Stalin una amplísima área de influencia en Europa Oriental y Asia.

Muchos países que antes de la guerra no contaban con regímenes comunistas ahora padecerían esa cruel dictadura aumentando el poder de la URSS. Si Roosevelt y Churchill hubieran negociado de manera más dura, el comunismo no habría llegado a ser lo que fue en cuanto a extensión geográfica.

reparto del mundo luego de la guerra mundial

REALIDAD: A Estados Unidos y Gran Bretaña les resultaba virtualmente imposible negarle a la Unión Soviética vastas zonas de Europa oriental y Asia. Es necesario recordar que antes de la guerra Hitler ya habla ofrecido a Stalin un “área de influencia” que abarcaba los países bálticos y partes de Polonia y Rumania, entre otras zonas de Europa Oriental. Esas áreas de influencia ya las tenía la URSS antes de entrar en guerra. Gran Bretaña posteriormente hizo todo lo posible para que ésta entrara en la guerra, pues ésa era su única oportunidad para derrotar a Hitler.

Forjo tanto, dado que la URSS resultó uno de los vencedores, no había manera alguna de negarle una zona de influencia aún mayor. Además el mayor costo material y en vidas humanas de la guerra lo habla pagado la Unión Soviética dado, que la guerra en el frente oriental adquirió niveles de inhumanidad y salvajismo que jamás tuvo en el frente occidental.

Los soviéticos perdieron más de 20 millones de hombres en el combate. ¿Cómo negarle entonces a Stalin una ampliación de la zonas de influencia soviética tras el conflicto? Resultaba virtualmente imposible. Pero hay más razones por las cuales a la elite le interesaba una ampliación importante de la zonas de influencia soviética.

En primer lugar, una Unión Soviética con varios países socios y afines en su régimen comunista ofrecía la posibilidad de una prolongada Guerra Fría, y la misma posibilitaba una carrera armamentista importante tanto en Oriente como en Occidente.

La industria bélica era —y es— socia de los bancos y las empresas petroleras manejadas en las sombras por esa reducida elite. Sin embargo ése tampoco es el principal factor por el cual deseaba un mundo dividido en dos bloques durante unas cuantas décadas. Como hemos visto, la cúpula del partido bolchevique ya desde 1917 había sido financiada y promovida por la elite  globalista con el fin de que derrocara al régimen zarista zar Nicolás II, su acérrimo enemigo.

A cambio de ello, y mientras Occidente se difundía una fuerte propaganda contra el régimen soviético en los medios de comunicación, la elite consegu a socia en la explotación de los recursos naturales de la URSS, lo que antes sólo había conseguido a cuentagotas. Además, la misma elite había conseguido ser el proveedor monopolista financiamiento y tecnología del régimen soviético, relación q se mantenía en el mayor secreto posible en Occidente.

Por lo tanto, la elite globalista no era otra cosa que una excelente socia del Partido Comunista soviético. Si la Unión Soviética pasaba a controlar vastas zonas de Europa Oriental y Asia era posible también controlar económicamente de manera indirecta a los  nuevos países que se incorporaban al área soviética.

La cute ya había financiado de forma diversa a los principales teóricos tanto del sistema capitalista como del comunista y creía que según el caso, el país del cual se tratara, convenía aplicar uno u otro régimen. En países occidentales, y sobre todo en los que no habla fuertes tendencias nacionalistas, generalmente optaba por sistemas políticos democráticos y económicos de tinte capitalista.

En cambio, en países orientales más atrasados en los que no había tenido demasiada penetración y en los que los sentimientos nacionalistas podían ser muy fuertes, el régimen comunista era el que prefería. El comunismo soviético se tentó de manera sistemática borrar toda huella de la cultura rusa, y posteriormente, de la de los demás países de la órbita soviética.

Ello era sumamente conveniente a los deseos de penetración de la elite en países de mentalidad hostil a la penetración extranjera. Si se entiende esto, se comprenderá que la decisión de Yalta en zonas de influencia de Estados Unidos y de la Unión Soviética se debió a los designios de la elite y no a errores de negociación por parte de Roosevelt y Churchill.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Einstein informa sobre la energia nuclear y la creacion bomba atomica(301)

Einstein Informa Sobre la Energía Nuclear

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El desarrollo de la bomba atómica por parte de Estados Unidos tenía como único objetivo inicial el posible bombardeo de objetivos militares —y no civiles— del Eje. Su posterior uso en Hiroshima y Nagasaki sólo se explica por la vocación del gobierno de Harry Truman de acortar la guerra y salvar así centenas de miles, o millones de vidas.

albert einstein informa sobre la energia nuclear

«Cuando me preguntaron que arma podría contrarrestar la energía nuclear, respondí que la unica arma es la paz»

REALIDAD: Los Estados Unidos comenzaron a realizar estudios para desarrollar la bomba atómica a raíz de una carta de Albert Einstein al presidente Roosevelt, en la que detallaba que a través de la fisión nuclear se podía generar una bomba de inédito poderío, y a la vez se mostraba preocupado por la posibilidad de que Alemania llegara primero a alcanzar esa tecnología.

Años más tarde, pocos meses antes de que la primera bomba fuera lanzada sobre Hiroshima, volvió a escribir a Roosevelt manifestándole su preocupación dado que tenía información de que Estados Unidos había alcanzado la tecnología nuclear, pero poseía indicios de que los militares del Pentágono pensaban lanzarla, tal como ocurrió, sobre objetivos civiles. Einstein no tuvo respuesta de Roosevelt, quien poco después murió.

Su sucesor, Harry Truman, prominente miembro de la masonería norteamericana (al igual que Roosevelt) no dudó en lanzar dos bombas atómicas sobre ciudades japonesas con el pretexto de acortar la duración de la guerra y salvar vidas. Una reciente investigación del autor japonés Tsuyoahi Hasegawa demuestra que el real objetivo de lanzar las bombas atómicas no fue salvar vidas sino impedir que Japón se rindiera ante la Unión Soviética y lo hiciera ante los Estados Unidos.

Tras terminar su guerra con Alemania los soviéticos se aprestaban a invadir Japón, y los Estados Unidos consideraban que Japón no debía quedar —ni total ni parcialmente— bajo el área de influencia soviética. Las bombas de Hiroshima y Nagasaki cumplieron entonces ese objetivo geopolítico que prescindís totalmente de consideraciones humanitarias.

El gobierno japonés tampoco estuvo a la altura de las circunstancias tras las bombas atómicas, dado que sólo accedió a rendirse una vez que le fue asegurado que el emperador Hirohito no sería removido de su cargo, lo que tuvo aún más efecto para terminar la guerra en el Pacifico que las propias bombas atómicas.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

El Dia D Los aliados atacan a Alemania Mitos de la Guerra

El Día D:Los aliados atacan a Alemania

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: El “Día D» —el del desembarco de ingleses y norteamericanos en Normandía— representa el comienzo del fin del régimen hitleriano en el aspecto militar.

Dia D ataque de los aliados a Alemania

REALIDAD: Hitler había invadido la Unión Soviética el 22 de julio de 1941. Las primeras derrotas importantes de Alemania en el tiente oriental se produjeron en 1942.

La guerra en ese frente se desarrollaba con un nivel de crueldad y barbarie nunca antes visto, y mucho menos en el frente occidental.

Si bien los Estados Unidos ingresaron formalmente en la guerra a finales de 1941 tras los sucesos dePearl Harbour, el desembarco de los aliados en Normandía, o “Día D«, no se produjo hasta el 6 de junio de 1944, osea dos años  y medio después, y pasados tres del inicio de la invasión de la URSS.

Los soviéticos habían pedido varias veces el desembarco de tropas inglesas y norteamericanas en Francia a fin de aliviar la terrible presión que sus tropas venían sufriendo en propio territorio ruso.

A pesar de ello, Churchill y Roosevelt, con diferentes pretextos, se negaron a hacerlo hasta que las tropas alemanas hubieran estado exhaustas y abocadas de lleno a una retirada del frente oriental.

Al momento de producirse el llamado “Día D”, Hitler tenía cerca de 160 divisiones en la lucha contra la Unión Soviética y sólo unas 60 en el frente occidental, lo que facilitó sobremanera la tarea de ingleses y norteamericanos que esperaron hasta último momento para retomar Europa continental.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Se Sabia del Holocausto Judio en Alemania ?

¿Se Sabía del Holocausto Judío en Alemania?

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Sólo a medida que los aliados iban recuperando territorios en Polonia y Alemania se tuvo una cabal idea de las brutalidades que Hitler había cometido con minorías étnicas y especialmente con los judíos.

REALIDAD: La política antisemita del Tercer Reich era vastamente conocida en Occidente desde muchos años antes de desatarse la guerra. Hitler responsabilizaba al pueblo Judea de desastrosa situación alemana tras el Tratado de Versalles, y consideraba inasimilables.

nuevos llegados a los campos

Tanto en Estados Unidos como Gran Bretaña los gobiernos sabían con lujo de detalles la política de exterminio masivo de judíos que estaba desarrollan Hitler. incluso la prensa occidental estaba perfectamente al tanto de las aberraciones que estaba cometiendo el dictador alemán, a pesar de lo cual tejió un manto de silencio casi total sobre el tema durante el desarrollo de la guerra.

Incluso la prensa controlada por empresarios de sangre judía —como el New York limes— conocía en toda su magnitud el problema y lo silenciaba. Algunos altísimos dirigentes judíos como Ben Gurión y Chaim Waizmann también habrían estado al tanto, según fuentes judías, pero nada hicieron para impedir la masacre ni para favorecer la concientización del drama en los países aliados. ¿Por qué? Probablemente porque la masacre indiscriminada que estaba desarrollando Hitler proporcionaría tras la Segunda Guerra el elemento faltante para crear el Estado de Israel, cuya planificación se venía desarrollando al menos desde finales de la Primera Guerra Mundial con la llamada “declaración Balfour”.

Además es necesario tener en cuenta un artículo de Winston Churchill en el Illustrated Sunday Heralddel 8 de febrero de 1920, en el cual señala, entre otras cosas, “por supuesto, Palestina es demasiado pequeña para acomodar más de una fracción de la raza judía; además, una mayoría de los judíos no desean ir allí”.

El Holocausto entonces habría servido en forma siniestra, no sólo a Hitler sino a dos objetivos ingleses y norteamericanos: crear el Estado de Israel a pesar de la oposición del pueblo palestino y del árabe en general, y convencer a una gran cantidad de judíos a radicarse allí para evitar la posibilidad de más masacres como las ejecutadas por los nazis.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Errores en la Batalla de Stalingrado Mitos de la Segunda Guerra Mundial

Errores en la Batalla de Stalingrado

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: la campaña bélica alemana a la Unión Soviética estuvo signada por algunos errores enormes como el “capricho” de Hitler por tomar Stalingrado debido a que presentía que la caída de esa ciudad —que nunca se produjo— podía proporcionar un golpe simbólico muy rudo a Stalin.

mitos de la seguda guerra mundial

REALIDAD: la toma de Stalingrado tenía que ver con una realidad estratégica pues la actualVolgogrado estaba situada en el punto más occidental del río Volga, por medio del cual se transportaba el petróleo del Cáucaso hasta los más importantes centros urbanos rusos.

Cortar los suministros establecidos mediante el Volga podía paralizar a la Unión Soviética y acabar mucho antes la guerra. Stalingrado, entonces, no era apetecible por un “valor simbólico”.

Sin embargo, la fractura en dos del «frente soviético sur» que Hitler había establecido antes como unificado> produjo efectos desastrosos para Alemania: el fraccionamiento de las tropas en dos columnas diferentes que se dirigieron a Stalingrado y al Cáucaso debilitó su ataque, con lo que Hitler se quedó sin tomar esa ciudad — por lo tanto sin poder cortar el suministro de petróleo a Moscú— y sin los pozos petroleros del Cáucaso los que de haber sido tomados podrían haber supuesto la victoria.

Ver: La Batalla de Stalingrado

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Mitos de la Segunda Guerra Mundial

Mitos de la Segunda Guerra Mundial

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: A Hitler no le importaba que Alemania afrontara un estado de guerra permanente con sus vecinos.

REALIDAD: El gobierno alemán estaba preocupado porque las grandes operaciones bélicas que debía realizar minaban las posibilidades de su producción industrial.

Además, porque la situación geográfica de Alemania le impedía obtener petróleo fácilmente. Hitler llegó a ordenar en plena época de guerra, hacia 1940, una reducción de las divisiones del ejército de 155 a 120 con el fin de permitir una mayor producción industrial y poder cumplir tanto con la provisión interna de bienes industriales como con las exportaciones a la URSS.

El alto mando del ejército debía elaborar todos sus planes bélicos con el concepto de “Blitzkrieg”, ataques relámpago a los países invadidos, con el fin de conseguir muy rápidas victorias y pasar la más rápidamente posible a una situación de paz. Sin embargo esa estrategia fracasó con Gran Bretaña y la URSS, países con los cuales la guerra se prolongó sobremanera.

En el primer caso fue por la negativa inglesa a aceptar dos condiciones básicas que Alemania solicitaba para reanudar la paz:

a) respeto de Gran Bretaña a las nuevas fronteras alemanas y al papel hegemónico de la nación en Europa continental,

b) recuperación de las colonias alemanas tras la Primera Guerra Mundial para que el Tercer Reich pudiera autoabastecerse de materias primas. A su vez, el argumento declarado por Hitler para invadir la URSS era su deseo de acabar lo antes posible la guerra con Gran Bretaña.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Invasion de Alemania a Holanda y Belgica Plan de Hitler Guerra Mundial

Invasión de Alemania a Holanda y Bélgica

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Las invasiones de Holanda, Bélgica y Luxemburgo por parte de Hitler constituyeron un acto de agresión sin sentido.

REALIDAD: Francia había declarado la guerra a Alemania y un gran contingente de tropas inglesas habla desembarcado en tierra francesa para combatir a Hitler tras su invasión de Polonia.

Invasion de Alemania a Holanda y Belgica

Inicio de la guerra mundial, Alemania ataca Polonia

Hitler no podía atacar a Francia en forma directa porque la frontera estaba protegida por la denominada “línea Maginot”, una cadena muy bien fortificada de defensas y fortificaciones francesas.

Por lo tanto, no tuvo más remedio que invadir Holanda, Bélgica y Luxemburgo para poder invadir desde allí a Francia y prevenir así un ataque a su territorio.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Plan de ataque de Hitler a Noruega y Dinamarca

Plan de ataque de Hitler a Noruega y Dinamarca

mitos de la segunda guerra mundial

Mito: La invasión de dos países neutrales como Noruega y Dinamarca que Hitler desplegó marca a las claras el atropello del Tercer Reich a sus naciones vecinas.

desfile de hitler

REALIDAD: la provisión de minera de hierro del Tercer Reich era íntegramente dependiente de las canteras del norte de Suecia. El hierro se transportaba vía Noruega y Dinamarca hasta Alemania.

Hitler se enteró de un plan de invasión de Gran Bretaña a ambos países para cortar la provisión de hierro a Alemania. Por lo tanto, ordenó preventivamente su invasión 24 horas antes de que los propios ingleses lo hicieran.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Graziano

Neutralidad de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial Mitos

Mito Sobre La Neutralidad de EE.UU. en la 2° Guerra Mundial

mitos de la segunda guerra mundial

MITO: Hasta su ingreso tardío a la Segunda Guerra a fines de 1941, Estados Unidos había sostenido una actitud totalmente neutral y aislacionista.

REALIDAD: Estados Unidos siempre apoyó con créditos y ventas de materias primas y bienes industriales a Gran Bretaña durante la guerra, tal como lo había hecho en la Primera Guerra. Una eventual derrota inglesa habría ubicado a la banca de Wall Street en una situación muy difícil, dado que habría hecho irrecuperable la deuda contraída por Londres.

ee.uu. en la segunda guerra mundial

Pero la ayuda directa a los ingleses no fue la única, dado que durante todos los años treinta la tecnología norteamericana era exportada a la Unión Soviética como forma de sostener el régimen de aquel país. Al mismo tiempo, también durante los años treinta, Hitler logró financiamiento para su régimen nazi mediante la colocación de diversos empréstitos en los Estados Unidos por parte del banco UBC (Union Banking Corp.), que era una entidad satélite de la poderosa Banca Harriman y operaba bajo la dirección de Prescott Bush, abuelo paterno del actual presidente.

Estados Unidos colaboró entonces tanto con Gran Bretaña como con Stalin y Hitler. Pero la estabilidad del sistema financiero norteamericano dependía de que Gran Bretaña ganara la guerra.

Fuente Consultada: Nadie Vió Matrix de Walter Grazian

Ver:Las Intervenciones de Estados Unidos en el Mundo

Mitos de la Segunda Guerra Mundial Los Planes de Hitler

LOS MITOS DE LA 2° GUERRA MUNDIAL

mitos de la segunda guerra mundial

INTRODUCCION

La ineficacia de la Sociedad de Naciones, constituida en 1920, quedó bien pronto patente; ya en los primeros momentos, el Senado de EE. UU. rechazó el pacto de la Sociedad formulando al efecto varias reservas.

Tampoco la ausencia de ciertos países importantes como la U. R. S. S. (hasta 1934) aumentaba el bienestar, disminuido asimismo por la retirada de países no menos importantes como Alemania (1933), Italia (1937) y Japón (1938).

Las crisis económicas hicieron sentir su peso; en Alemania, en 1933, había 5 millones de parados. Y lo peor fue que la solución se buscó en Hitler ese mismo año, que habría de conducir a Alemania según el más furioso imperialismo belicista. Añádase a esto la formación, en 1937, del eje Roma-Berlín, alianza por la que, entre otras cláusulas, Hitler reconoció el impelió italiano en África.

Si a todo esto se suman, como colofón nada despreciable, las aspiraciones de Japón y EE. UU. al dominio en el Pacífico, se tendrá en conjunto que las naciones poderosas del mundo se hallaban en una tesitura violenta.

En 1935, Hitler anuló las restricciones impuestas por los aliados y reanudó el rearme de Alemania. Lo hizo dirigido por un grupo de hábiles estrategos, creadores de una nueva forma de guerra: la blitzkrieg (guerra relámpago). Consistía en la ruptura del frente de combate en un punto, seguida por un avance fulminante.

El éxito del ataque —precedido -por bombardeos en picada de gran precisión— se debía al empleo masivo de tanques. La artillería autopropulsada y la infantería, compuesta en parte por motociclistas, progresaban con gran rapidez, sostenidas por tropas aerotransportadas a puntos clave de la retaguardia del enemigo.

Confiado en esta superioridad, Hitler emprendió una política cada vez más audaz, aprovechando el temor de las naciones occidentales frente al comunismo, y favorecido por sus divergencias y dificultades internas y por el franco apoyo de Mussolini, con quien formó el llamado «Eje Roma-Berlín». En 1938 anexó Austria y reclamó la inmediata entrega de los Súdeles, poblaciones checoslovacas de raza germánica.

En la entrevista de Munich, el 29 de setiembre de 1938, el ministro inglés, Neville Chamberlain, y el francés, Eduardo Daladier, consintieron la cesión. Poco después, los nazis ocuparon el resto de Checoslovaquia.

Alemania, previa firma con la U. R. S. S. de un pacto de amistad y no agresión (23 de agosto de 1939), que en la práctica le habilitaba a proceder con manos libres en Polonia. Confiado que Francia e Inglaterra, no intervendrían, Hitler decide poner en marcha su guerra relámpago y atacar la frontera polaca en 1° de septiembre de 1939, dando así al movimiento de los demás países según los acuerdo en las alianzas antes contraídas….el resto del conflicto es conocido y puedes leer un resumen desde aquí.

La derrota de la Alemania nazi libró a la mayor parte de la raza humana de un terror escalofriante. Nunca se había visto que un régimen tan sistemáticamente ruin ocupara el gobierno de un país civilizado.

La prueba definitiva se descubrió en los espantosos campos de concentración liberados por los ejércitos aliados a medida que avanzaban; el trato a los prisioneros superaba todo lo imaginable en lo que se refiere a sádica brutalidad e insensible desidia.

Los presos que sufrieron hambre, tortura y explotación padecieron a veces como adversarios políticos de los nazis, otras como rehenes o trabajadores esclavizados y otras —lo que era descaradamente ilegal— por el mero hecho de ser prisioneros de guerra. Entre éstos había una categoría especial —en su mayor parte formada por gran cantidad de judíos—, destinada al exterminio.

Los nazis emprendieron un intento sistemático de aniquilar a las personas de determinados orígenes raciales. En el caso de los judíos, se refirieron sin ambages a la «solución final» del «problema» judío.

Es posible que nunca dispongamos de las cifras completas, pero parece indiscutible que murieron, como mínimo, cinco millones de judíos, fuera en los campos de exterminio mediante fusilamientos y carnicerías a lo largo y ancho de Europa oriental o por el exceso de trabajo y el hambre en los establecimientos de trabajos obligatorios.

Acabar con el sistema que hizo todo eso supuso una gran victoria. El coste fue enorme. Aunque nunca se conocerán las cifras exactas, probablemente en la guerra murieron más de 50 millones de personas.

Mucho se ha hablado sobre la mayor guerra de la historia de la humanidad y se han escritos millones de hojas tratando de describir y explicar este fenómeno bélico que arrasó con millones de personas (mas civiles que soldados) y comprometió varias decenas de países del mundo. Lógicamente cada autor con su óptica e ideología (y con su corazón según su nacionalidad), por lo que se han creado diversos mitos y que la idea es ahora explicar algunos según la visión de Walter Graziano, en su libro «Nadie vio matrix» el cual es sumamente recomendable su lectura.

LOS MITOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

MITO: El origen de la Segunda Guerra Mundial debe buscarse en el ascenso de Hitler al poder en Alemania en 1933.

REALIDAD: El origen de la Segunda Guerra debe buscarse en el Tratado de Paz de Versalles de 1919, cuando tras la Primera Guerra se impusieron a Alemania durísimas sanciones económicas relacionadas con el pago de los costos de la guerra a Gran Bretaña, con el fin de que ese país pudiera a su vez saldar las deudas que había contraído sobre todo con la banca Morgan durante la confrontación.

Ello y la pérdida de grandes territorios por parte de Alemania y el imperio ruso merced al Tratado de Versalles generaron las condiciones objetivas para otra guerra.

MITO: el pacto de no agresión germano-ruso es una clara muestra de la falta de escrúpulos tanto de Hitler corno de Stalin.

REALIDAD: Ni Hitler ni Stalin deseaban una guerra en dos frentes. Hitler sabía que en caso de una invasión a Polonia era posible la declaración de guerra de Inglaterra y Francia.

Stalin a su vez estaba preocupado por la alta tensión existente con los japoneses que habían invadido Manchuria, y había buscado un pacto de mutua defensa con ingleses y franceses antes de firmar el acuerdo con Hitler.

La actitud dilatoria de la delegación inglesa, que ni siquiera tenía poder alguno para firmar tratados, obligó a Stalin a aceptar el acuerdo propuesto por Hitler y dejar a los ingleses con las manos vacías. Stalin sabía que en realidad los británicos deseaban una guerra entre Alemania y la Unión Soviética a causa de Polonia y que por eso nada iban a firmar con su ministro de Relaciones Exteriores, Molotov.

Hitler vio la ocasión de recuperar territorio polaco que había sido alemán sin ingresar en una guerra en dos frentes. No le faltaba lógica a los razonamientos de ninguno de los dos en aquel momento.