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Biografia Bernard Claude: Vida y Obra Cientifica

Biografia Bernard Claude – Vida y Obra Cientifica

Claude Bernard (1813-1878) , autoridad máxima de su época en el campo de la fisiología humana.

Ejerció un gran influjo científico tanto en Francia como en el extranjero, por su ardiente amor a la verdad, su probidad y su desinterés.

Representante de la orientación positivista en el terreno de la biología, rechazó la hipótesis de la fuerza vital y redujo las manifestaciones de una vida a una serie de fenómenos físicoquímicos, que se realizaban en un medio especial obedeciendo a un determinismo riguroso.

No pretendió fijar el principio de la vida, y sólo se limitó a aplicar los nuevos principios de la física y química a las investigaciones biológicas.

Biografia Barnard Claude

Claude Bernard nacido el 2 de julio de 1813, fue un fisiólogo francés considerado fundador de la medicina experimental.

Nacido en St-Julien, Bernard recibió una educación humanista en su juventud; no exploró en absoluto las ciencias físicas o naturales.

Nada hacía prever en su juventud al futuro científico.

Educado en los colegios jesuítas de Villefranche y luego en un colegio de Lyón; empleado más tarde en una farmacia, Bernard dedicaba su tiempo de ocio a la dramaturgia ligera.

Escribió una obrita teatral, La rosa del Ródano, que tuvo bastante éxito, y esto le decidió a marchar a París para abrirse un camino en el campo de las letras.

Llegó a la capital en 1834, provisto de un drama romántico, Arturo de Bretaña, y de una recomendación para el crítico Saint-Marc Girardin. Este le aconsejó, para quitarse de encima al autor novel, que se dedicara al estudio de la medicina.

Bernard atendió este consejo, y en las aulas del Hótel-Dieu la voz de Magendie despertó en él un profundo interés por la biología y la fisiología.

Escribió una obrita teatral, La rosa del Ródano, que tuvo bastante éxito, y esto le decidió a marchar a París

Fue su ayudante desde 1848, y le substituyó en el cargo en 1855.

Realizó una serie de importantes descubrimientos en el campo de la fisiología. Sus experiencias sobre el páncreas y el hígado le hicieron famoso.

Profesor de fisiología de la Sorbona desde 1854, en 1868 aceptó una cátedra creada para él por Napoleón III en el Museo de Historia Natural del Jardín de Plantas.

En 1846, por medio de experimentos realizados sobre conejos y otros animales, descubrió el papel del páncreas en la digestión. Demostró que dicho órgano segrega un líquido que permite la digestión de las grasas.

También descubrió el papel que desempeña el hígado en la transformación, almacenamiento y utilización del azúcar en el organismo.

Tres años antes había publicado sus principios científicos en la Introducción al estudio de la medicina experimental, obra que se considera básica en la evolución de las ciencias biológicas.

En el mismo año de 1868 fue elegido miembro del Instituto de Francia.

Murió en París, el 10 de febrero de 1878, siendo uno de los genios más preclaros de su patria.

fuente

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Orígenes de la Ciencia Moderna y La Filosofía Renacentista

Orígenes de la Ciencia Moderna: Filósofos y Científicos

Si la primera parte del siglo XVII es un período de crisis en todos los campos, crisis que prolongan las conmociones del Renacimiento, en la segunda mitad del siglo se proyectan las tentativas de solución.

A la anarquía, a las luchas políticas y sociales, responde el ideal absolutista, el cual alcanza la perfección histórica con Luis XIV, que inspira tanto a los soberanos españoles como a los Estuardo, al emperador como a los pequeños príncipes alemanes.

Al caos y la confusión, nacidos de las ruinas del viejo sistema aristotélico como consecuencia de los trabajos y las investigaciones de Bacon y Galileo, se opone la tentativa de Descartes, buscando un nuevo método científico para elaborar una doctrina racional de conjunto del universo.

El ser humano siempre quiso saber qué ocurrió al principio de todo y, en consecuencia, no tuvo reparo en intentar ver más allá para encontrar la luz.

Fue el italiano Galileo Galilei (1564-1642) quien preparó el camino de la ciencia moderna y supo convertir el catalejo del holandés Hans Lippershey (1570-1619) en un telescopio refractor para la observación de los cuerpos celestes en 1609, justo el mismo año en que el astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) presentaba sus primeras dos leyes del movimiento elíptico planetario en el libro Astronomía nova.

El físico y matemático inglés Isaac Newton (1642-1727), inventor del primer telescopio de reflexión en 1668, sentó las bases de la ciencia moderna con sus descubrimientos en óptica clásica (la naturaleza de la luz blanca o luz del Sol por medio de un prisma de cristal) y la mecánica clásica (la formulación de las tres leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal). Además desarrolló el cálculo infinitesimal en el campo de la matemática pura.

Ya en la segunda década del siglo XX, el físico alemán Albert Einstein revolucionó el sistema del mundo newtoniano con la teoría general de la relatividad y dos predicciones fundamentales: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de un cuerpo y el llamado efecto de arrastre de marco, por el que la Tierra, en su rotación, curva el espacio-tiempo.

Poco después, el universo fue visto como un todo en expansión gracias a la teoría del Big Bang o Gran Explosión, que se ha establecido como la teoría cosmológica más aceptada.

En filosofía Descartes se lo considera como fundador de la filosofía moderna, quien tendrá una gran influencia después de su muerte (1650).

A la copiosidad barroca del arte durante este período de transición, el clasicismo quiere imponer las reglas universales del buen gusto y de la mesura.

En todos los aspectos, tanto en el orden económico, con el mercantilismo estatal, como en el orden militar, en el que los ejércitos disciplinados por la monarquía absoluta quieren reemplazar a las bandas de mercenarios y a los condottieros, todavía dominantes en el trascurso de la Guerra de los Treinta Años, se pueden discernir los esfuerzos hacia el orden y la estabilización.

El triunfo no será más que aparente: detrás de las armoniosas fachadas clásicas y las magnificencias del arte oficial, aparecen, desde finales del siglo, otras crisis, otras con tradicciones que anuncian el período revolucionario de la «Ilustración».

DESCARTES Y EL FUNDAMENTO DEL RACIONALISMO

Renato (René) Descartes (1596-1650) pertenecía a la pequeña nobleza; después de haber cursado sólidos estudios eligió la carrera de oficial del ejército, sirviendo primeramente en Holanda, bajo las órdenes de Mauricio de Orange, y en Baviera, al comienzo de la Guerra de los Treinta Años.

No cesaba de meditar y trabajar en las matemáticas; en Alemania, en un cuchitril al lado de una estufa, tuvo la célebre «iluminación» que le reveló las ideas directrices de su filosofía.

Después de una permanencia en Italia, se estableció en Holanda (1629), donde el pensamiento   podía   desenvolverse   más   libremente.

Residió allí veinte años, interrumpidos por breves estancias en Francia, enteramente   consagrados   a   la   ciencia   y   a   la filosofía.

En el año 1637 apareció el «Discurso del Método», escrito en francés y no en latín como era costumbre en la época para este género de obras.

Rápidamente célebre, admirado por la princesa Isabel, hija del Elector Palatino, fue invitado a Estocolmo por la reina Cristina, la cual le exigía que se levantara todos los días a las cinco de la mañana para enseñarle filosofía.

  ¡Su actividad de reina no le debaja libre otros momentos!.

El duro clima sueco fue la causa de la pulmonía que llevó a la tumba a Descartes   a  los  cincuenta  y  cuatro  años.

Trató de sistematizar todos los conocimientos de su tiempo, de crear una ciencia universal explicando los fenómenos de la naturaleza por medio del razonamiento matemático.

Sabio en todo, hizo investigaciones de óptica, creó la geometría analítica, se interesó por la fisiología.

Su método comenzó por la duda radical, la «tabla rasa» de las ideas recibidas, la repulsa del principio de autoridad, para comenzar a partir de la primera certeza resumida en la célebre fórmula: «Pienso, luego existo».

Se ajusta a cuatro reglas esenciales:

1)no aceptar nunca, más que ideas claras y distintas, que la razón tenga por verdaderas;

2)dividir las dificultades en tantas partes como sean necesarias para resolverlas (análisis);

3)partir de lo simple para, llegar a lo complejo (síntesis);

4)examinar todo por completo para estar seguro de no omitir nada.

No es cuestión de examinar aquí al detalle una obra que aborda los problemas universales de las ciencias y de la filosofía.

A pesar de que Descartes intentó demostrar que las ideas de perfección y de infinito no pudieron ser puestas en el hombre, imperfecto y limitado, más que por Dios, sus explicaciones rigurosamente deterministas del universo, del hombre y de sus pasiones, podían excluir la divinidad y por ello rápidamente se hizo sospechoso (a pesar del entusiasmo de Bossuet) a los ojos de ciertos teólogos.

Y es verdad que inspiró directamente a los materialistas del siglo siguiente. Pascal lo vio muy claro cuando escribió en sus

«Pensamientos»: «No puedo perdonar a Descartes; hubiera querido poder prescindir de Dios en toda su filosofía; pero no pudo evitar hacerle dar un papirotazo, para poner al mundo en movimiento. Después de esto, Dios no sirve para nada».

Los contemporáneos se apasionaron por sus teorías sobre el pensamiento y la extensión, los torbellinos, la materia sutil, los animales-máquinas, etc… Por su tentativa de reconstrucción total de las leyes del universo, basándose en algunos principios, se ligaba al espíritu de ordenación del absolutismo.

Por su método, principalmente la duda sistemática, abría el camino al pensamiento libre, aunque se defendía siempre de ser ateo.

El cartesianismo iba a tener importantes derivaciones.

SPINOZA Y LEIBNIZ

Entre los espíritus cultivados se mantenía numeroso contacos , por medio de los libros, viajes y las correspondencias.

La lengua  francesa  se extendía  y  sustituía  al latín como lengua erudita, y las Provincias Unidas  eran  un punto  de  confluencia  de ideas.

Los grandes centros intelectuales se desplazaban:  primero fue Italia,  hasta comienzos del siglo xvn, después Francia, y, al final del siglo, los Países Bajos e Inglaterra, donde Newton y Locke iban a coronar los  progresos científicos  y filosóficos.

Las ciudades holandesas que habían albergado a Descartes, con sus universidades, sus imprentas, su burguesía mercantil activa y cosmopolita, y su liberalismo, eran favorables a la floración de las nuevas ideas.

En Amsterdam   nació   Spinoza (1632-1677), descendiente de judíos portugueses emigrados.

La audacia y la originalidad de su pensamiento, influido por Descartes, le indispuso con  su  ambiente  tradicional (su padre quería hacerle rabino), siendo arrojado de la sinagoga.

Excluido del judaísmo, quedó desde entonces libre e independiente, rechazando las cátedras de la universidad, porque temía verse obligado a abdicar de su independencia; prefería ganarse la vida en La Haya puliendo lentes.

En este caso tampoco podemos dar más que una breve reseña de su filosofía, expuesta en varias obras (entre ellas el «Tratado teológico político» y la «Etica»).

Siendo, a su manera, un místico panteísta, rechazaba toda religión revelada y denunciaba las incoherencias y las contradicciones del Antiguo Testamento, el cual, según él, no había sido dictado por Dios, sino hecho por judíos deseosos de mostrar su historia y su religión bajo cierto aspecto, en relación con las necesidades históricas.

Lo mismo que Descartes, intentó dar, sin dejar de criticar los puntos de su teoría, una vasta explicación del mundo basada en la mecánica y las matemáticas, obedeciendo a una rigurosa lógica de las leyes de la necesidad, en la que asimilaba a Dios con la sustancia infinita, con la Naturaleza.

Negaba la existencia de un Dios personal y del libre albedrío. «Nosotros creemos ser libres porque ignoramos las cosas que nos gobiernan. Si se pudiera tener una idea absoluta del orden general que rige la Naturaleza, se comprobaría que cada cosa es tan necesaria como cada principio matemático».

Quería analizar las pasiones y los sentimientos «como si se tratara de líneas, de superficies, de volúmenes».

Alemania produjo otro gran genio en la persona de Leibniz (1646-1716), nacido en Leipzig, agregado al servicio del Elector de Maguncia y después al del duque de Hannover.

Pasó cerca de cuatro años en París, donde trató de disuadir a Luis XIV de intervenir en Alemania.

Independientemente de Newton, inventó el cálculo infinitesimal (1684).

Su compleja filosofía está basada en la teoría de las «mónadas», elementos, átomos de las cosas, todas diferentes, creadas por Dios, que es la mónada suprema y quien ha regulado el universo dentro de una armonía preestablecida, agrupando las cadenas infinitas de las mónadas y su movimiento.

Diferentes, incompletos, frecuentemente contradictorios, rebasados hoy, pero llenos de intuiciones geniales, todos estos sistemas tienen un punto común: una explicación total, rigurosa, científica, de la Naturaleza y de sus fenómenos, de Dios, de la sustancia, del alma, etc..

En un siglo, los progresos son considerables: el pensamiento humano no se inclina ya ante los dogmas y las tradiciones recibidas, sino que busca libremente por medio de su crítica descubrir las leyes que rigen el universo, como ya lo habían intentado los grandes filósofos griegos.

PRINCIPIOS DE LA CIENCIA MODERNA

Muchos pensadores eran, al mismo tiempo que sabios, matemáticos notables.

Paralelamente a su obra filosófica y religiosa, Blas Pascal (1623-1662) establecía las bases del cálculo de probabilidades, demostraba la densidad del aire según las hipótesis de Galileo y de Torricelli, inventaba el barómetro, exponía las propiedades del vacío y de los fluidos, así como las de las curvas.

Otros investigadores, igualmente científicos, profundizaron en los descubrimientos hechos a comienzos del siglo: en medicina, después del inglés Harvey, médico de los Estuardo (muerto en 1657), que había construido una teoría revolucionaria sobre la circulación de la sangre y el papel del corazón, el bolones Malpighi (1628-1694), gracias a los progresos del microscopio, analizaba el hígado, los ríñones, los corpúsculos del gusto, las redecillas de las arteriolas, y comenzaba el estudio de la estructura de los insectos.

El holandés Leuwenhoek descubría los espermatozoides y los glóbulos rojos de la sangre.

Los dos chocaban todavía con los prejuicios tenaces de las universidades, en las que reinaba el aristotelismo que había rechazado los descubrimientos de Harvey. Moliere, en su «Enfermo Imaginario», hará, por otra parte, una cruel sátira de los médicos retrógrados.

Cientifico del renacimiento

cientifico del renacimientoBiografía de Copérnico
Biografía de Johanes Kepler
Biografía de Tycho Brahe 
Biografía de Galileo Galilei

El mundo de lo infinitamente pequeño comienza a entreabrirse, aunque aún no sean más que tanteos en química y fisiología.

Redi, médico del gran duque de Toscana, abordaba el problema de la «generación espontánea». Suponía que los gusanos no nacen «espontáneamente» de un trozo de carne en descomposición, sino de huevos que ponen moscas e insectos.

Sin embargo, la mayoría de la gente creía todavía en esta generación animal o vegetal, partiendo de pequeños elementos reunidos.

El mismo Redi descubría las bolsas de veneno de la víbora, pero otros aseguraban que el envenenamiento era producido por los «espíritus animales» de la víbora que penetraban en la llaga hecha por la mordedura.

La ciencia comenzaba también a ocuparse de las máquinas: Pascal, Leibniz construían las primeras máquinas de calcular. Cristian Huygens (1629-1695) aplicaba a los relojes el movimiento del péndulo.

Miembro de la Academia de Ciencias de París, pensionado por Luis XIV, tuvo que regresar a Holanda, su país natal, después de la Revocación del Edicto de Nantes.

Realizó importantes trabajos matemáticos, estudió la luz, presintió su estructura ondulatoria, desempeñó un papel decisivo en astronomía, tallando y puliendo los cristales de grandes lentes, lo que le permitió descubrir un satélite de Saturno, la nebulosa de Orion, así como el anillo de Saturno.

Su ayudante, Dionisio Papin construyó la primera máquina de vapor en la que un émbolo se movía dentro de un cilindro (1687).

Los ingleses iban a sacar aplicaciones prácticas para extraer el agua de las minas por medio de bombas.

Por último, a finales de siglo, Newton formulaba las leyes de la gravitación universal.

«DIOS DIJO: HÁGASE NEWTON Y LA LUZ SE HIZO»

Esta cita del poeta Alexandre Pope muestra bien claro el entusiasmo que levantó el sistema de Newton, publicado en 1687 con el nombre de Philosophiae Naturalis Principia Mathematica.

Isaac Newton (1642-1727), alumno y después profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge, terminó su carrera como «inspector de Monedas» y presidente de la Real Sociedad; fue también miembro del Parlamento.

Isaac Newton

físico ingles Newton

A la edad de veintitrés años lanzó las bases del cálculo diferencial, necesario para investigaciones profundas y mejoró su técnica, mientras que Leibniz llegaba a los mismos resultados por un método diferente.

Los dos sabios fueron mutuamente acusados de plagio, a pesar de que sus investigaciones eran independientes aunque casi simultáneas.

Las anotaciones de Leibniz eran, por lo demás, más eficaces y los franceses las adoptaron.

La invención del cálculo diferencial  e  integral que se funda en la acumulación de las diferencias infinitamente pequeñas, había de permitir resolver los problemas que planteaban las matemáticas del espacio, con sus cambios de tiempo, de lugar, de masa, de velocidad, etc..

Newton se dedicó entonces a estudiar las cuestiones que sus predecesores habían dejado sin solución:

¿por qué los astros describen curvas en lugar de desplazarse según un movimiento rectilíneo?.

Se dice que fue la caída de una manzana lo que puso en marcha los mecanismos de su reflexión.

Necesitó veinte años para dar las pruebas de sus teorías sobre el movimiento y la gravitación universal, las cuales iban a ser unánimemente admitidas hasta Einstein.

Albert Eisntein

En el espacio vacío, los cuerpos ejercen una atracción mutua; la fuerza de atracción es tanto mayor cuanto menor es la distancia entre dos cuerpos y mayor la masa del cuerpo que ejerce la atracción, o, dicho de otro modo, esta fuerza es directamente proporcional al producto de las  masas  e  inversamente proporcional  al cuadrado de las distancias.

Newton extendía a todo el universo los fenómenos que entonces se creían reservados a la Tierra, siendo el cielo teatro de misterios inaccesibles, como lo creía la Edad Media.

Obtuvo una formulación matemática, gracias al cálculo infinitesimal, y consiguió una comprobación en el estudio del movimiento y de la velocidad de la Luna.

Estableció, igualmente, que a cada acción se opone igual reacción.

Las teorías de Newton chocan con las de Descartes, el cual explicaba la interacción de los astros por medio de los famosos «torbellinos» que agitaban continuamente la «materia sutil» continua, en la que flotaban los cuerpos.

A la publicación de «Principia» siguieron numerosas polémicas.

Los cartesianos afirmaban que este principio de atracción era un retroceso a las «cualidades» ocultas de Aristóteles y, a pesar de los argumentos newtonianos, que demostraban la imposibilidad de concebir el espacio celeste lleno de materia, incluso siendo muy fluida, se continuó negando durante largo tiempo la teoría de la gravitación, como lo hicieron Huygens, Leibniz, Fontenelle, Cassini, Réaumur y otros, hasta la confirmación cada vez más brillante que aportaron las experiencias en el transcurso del siglo XVIII.

Newton aplicó también su genio al estudio de la luz, explicando por qué los rayos del sol se descomponen en diferentes colores a través de un prisma.

Al margen del análisis espectral, hizo numerosos descubrimientos ópticos.

La fe de Newton permaneció viva.

Su sistema no eliminaba la exigencia de una causa primera, de un agente todopoderoso «capaz de mover a su voluntad los cuerpos en su sensorium uniforme e infinito para formar y reformar las partes del universo».

La ciencia aceptaba a Dios, que debía crear ininterrumpidamente el movimiento, sin el cual todo se pararía poco a poco por degradación de la enegría.

Newton murió a la edad de ochenta y cuatro años, rodeado de inmenso respeto, después de haber abierto un campo ilimitado a los descubrimientos de física y matemáticas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Funcionamiento del Hígado:Funcion en el Aparato Digestivo

Resumen Funcionamiento del Hígado
Explicación Simple

La anatomía (del griego «anatomé», disección) es aquella parte de la ciencia que estudia la forma y la estructura de los órganos de un organismo, en tanto que de su funcionamiento se ocupa la fisiología. Cuando estudia los órganos o elementos del cuerpo humano, como en este caso, se llama anatomía humana.

BOCA: en ella se encuentran:
La lengua, que es órgano muscular, revestido de muchos salientes (papilas), en los cuales terminan filetes nerviosos, ligados a los sentidos del gusto y del tacto.

Los dientes, en número de 32, divididos así: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares.
Las glándulas salivales, que segregan la saliva; existen 3 pares: parótida, submaxilar y  sublingual.

FARINGE: es una cavidad en forma de embudo: continuación por detrás y hacia abajo de la cavidad bucal.

ESÓFAGO: es un tubo elástico-muscular, de un largo de 20 a 25 cm, que, atravesando una membrana muscular llamada diafragma, penetra en la cavidad abdominal. Las paredes del esófago están constituidas por capas musculares, tapizadas interiormente por una mucosa. Los músculos, con sus contracciones llamadas peristálticas, hacen avanzar el bolo  alimenticio.

CARDIAS: es un orificio que comunica el esófago con el estómago.

ESTÓMAGO: es un ensanchamiento, en forma de saco, del tubo digestivo. Tiene la forma de una gaita, irregular, y una capacidad de cerca de 1.200 cm.3 Está formado por varias capas de fibras musculares que, contrayéndose enérgicamente, movilizan el alimento en el interiar del estómago. La capa más interna es una mucosa rica en pequeñas glándulas que segregan el jugo gástrico.

PÍLORO: es una especie de anillo muscular que pone en comunicación el estómago con el intestino.

INTESTINO DELGADO: es la primera parte del tubo intestinal, en la cual entra el bolo alimenticio, al salir del estómago. Tiene un largo de 7-8 m. y un diámetro de 3 cm.; se divide en tres partes: duodeno, tiene un largo de cerca de 30 cm. y recibe la desembocadura del hígado y el páncreas, importantes glándulas digestivas; el yeyuno es la .segunda porción del intestino delgado. Se llama así, porque después de la muerte no se encuentra alimento en su interior; el íleon es la porción más larga y enrollada del intestino; su pared interna posee muchísimas vellosidades intestinales, semejantes a pelos, encargadas de la absorción de las sustancias nutritivas.

HÍGADO: es la más grande de las glándulas del organismo, y pesa cerca de 1.500 gr. Segrega la bilis, líquido verdoso y amargo, que sirve para emulsionar (o sea dividir en pequeñas gotitas) las grasas y excitar las contracciones del páncreas y el tubo intestinal en su conjunto. La bilis es almacenada primeramente en un pequeño sacó, llamado vesícula biliar, y volcada luego en el intestino.

PÁNCREAS: es una glándula encargada de segregar el jugo pancreático, elemento importante en la transformación química de los alimentos.   Su secreción está vinculada a la digestión estomacal.

INTESTINO GRUESO: mide cerca de 1,50 m. de largo y tiene un diámetro de 8 cm.

La válvula ileocecal es un orificio con un repliegue valvular, que permite el tránsito de las sustancias del intestino delgado al grueso y no a la inversa; el ciego es la primera parte del intestino grueso; en él nace el apéndice, pequeño tubo de unos 10 cm., cuya inflamación provoca la apendicitis; colon: es la parte del intestino donde se absorbe el agua de los alimentos, reducidos ahora a quilo; el recto es la última porción del intestino.

Se ensancha en la ampolla rectal y desemboca al exterior por un orificio, llamado ano, cuya abertura se regula por medio de un anillo muscular llamado esfínter.

Funcionamiento del Hígado:Funcion en el Aparato Digestivo

Órganos del Aparato Digestivo

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DESCRIPCIÓN DEL FUNCIONAMIENTO DEL HÍGADO:

Funcionamiento del Hígado:Funcion en el Aparato Digestivo

El hígado es la glándula mayor de todo el organismo humano, ya que pesa 5 kilos cuando está lleno de sangre, y 1,5 kilos cuando está vacío.

Para la función de la digestión, existen numerosas glándulas de tamaño muy pequeño en la pared misma del tubo digestivo, pero las dos grandes glándulas que constituyen el hígado y el páncreas, desempeñan, además, otro tipo de funciones.

El hígado tiene un color rojo caoba, y una consistencia bastante mayor que la del resto de las glándulas.

No obstante, es bastante plástico, de tal manera que se amolda a la forma de los órganos, que dejan marcada su huella en él.

Está colocado en la parte superior del abdomen, bajo la cúpula formada por el diafragma o tabique musculoso que divide transversalmente el tronco.

Su porción derecha es muy voluminosa, pero va reduciéndose hacia el lado izquierdo, terminando en una especie de lengüeta que amolda entre el diafragma y el estómago.

La parte superior es convexa y lisa, estando dividida en dos partes por un ligamento que la une al diafragma.

La parte inferior es cóncava, y lleva adosada en un surco la vesícula biliar, llamada vulgarmente «hiél».

Este órgano que desempeña un papel importante en la fisiología del hígado, tiene unos 8 cm. de longitud, y forma una especie de saco cuyas paredes contienen fibras musculares.

En el desarrollo del embrión, el hígado comienza a formarse a partir de un repliegue en forma de bolsa del tubo digestivo, por lo que es de esperar que sus funciones, en los primeros vertebrados, se limitase a la producción de enzimas digestivas.

Funcionamiento del Hígado:Funcion en el Aparato Digestivo

Vista del Hígado Humano

A pesar de que conserva, en parte, algo de su primitiva actividad, de hecho sus funciones se han ampliado enormemente,  desempeñando el papel de glándula de secreción externa, al verter la bilis en el intestino, y comportándose también, en otras actividades, como una glándula de secreción interna.

Al irse desarrollando en el embrión, va sufriendo una serie de transformaciones, que ponen de manifiesto los cambios por los que ha pasado durante la evolución.

Pasa, primero, por la fase de una glándula digestiva de secreción externa, y más adelante se modifica de tal forma que sus células se ponen en contacto con los capilares sanguíneos, de manera que su disposición resulta muy favorable para los intercambios sanguíneos, adaptándose, por lo tanto, a la función endocrina (o de secreción interna). Como en muchos otros procesos del desarrollo del embrión humano, se considera que estos pasos se han presentado en el curso de la evolución en distintos mamíferos primitivos.

Las células que forman el hígado están en contacto inmediato con la sangre de los vasos sanguíneos que penetran en la glándula, e incluso, en muchos casos, carecen de paredes, efectuándose la secreción, directamente, de la célula a la sangre.

En el caso de la secreción externa, las células contiguas presentan dos canales que, en conjunto, constituyen un tubo muy fino.

En estos tubos tiene lugar la secreción de los productos que no van a la sangre y que hacen que se pueda considerar la glándula como de secreción externa.

Sin embargo, con el microscopio sólo puede distinguirse un tipo o clase de células hepáticas (células que forman el hígado). Tienen una forma poliédrica más o menos regular, con 6 ó 7 caras, y unas 25 milésimas de milímetro de diámetro.

Aparte de su función digestiva, consistente en la producción de la bilis, las funciones del hígado se refieren, primordialmente, a su acción sobre los alimentos   (grasas, hidratos de carbono y proteínas) para almacenarlos o convertirlos en las moléculas que los tejidos , necesitan.

El  exceso  de proteínas, respecto a las necesidades del organismo sufre un proceso, destruyéndose y convirtiéndose en urea que el organismo conduce por la sangre a los ríñones. Las moléculas sobrantes se «queman» para producir energía.

Otras funciones son la descomposición de las sustancias dañinas o tóxicas, como el alcohol; el metabolismo y la acumulación del cobre y del hierro, y la producción de vitamina A.

A causa de esta actividad, son tan ricos en esa vitamina los hígados frescos de los peces, como el hígado de bacalao. También produce calor, contribuyendo a mantener la temperatura del cuerpo.

Existen zonas del hígado donde se lleva a cabo la separación de las bacterias muertas y de otros cuerpos similares que puedan encontrarse en la sangre.

Recientemente, se ha descubierto el papel que desempeña en el almacenamiento de la vitamina B12, que es una sustancia necesaria para la correcta formación de los glóbulos rojos de la sangre.

La falta de esta vitamina produce una anemia perniciosa.

Se cree que el hígado deja en libertad esta vitamina, cuando su concentración en los alimentos consumidos es demasiado pequeña.

La vitamina B12 circula con la sangre, y llega a los sitios donde hace falta para la formación de los glóbulos rojos.

En cuanto a su estructura interna, es el resultado de profundas modificaciones de esta glándula, que comienza sus estados embrionarios como glándula en tubo.

En el adulto, el hígado está formado por la reunión de una gran cantidad de corpúsculos, llamados lóbulos hepáticos, que son visibles, incluso a simple vista, en la superficie del órgano.

Son prismas pentagonales o hexagonales, y los polígonos que forman sus bases resaltan en la superficie, dándole un aspecto granuloso.

Estos prismas tienen de 1 a 2 mm. de ancho y están formados por cadenas de células (trabéculas), que irradian del centro.

Entre las trabéculas, hay espacios llenos de sangre (sinusoides), y otros «espacios» en los que es segregada la bilis (canalículos). Por el centro de cada lóbulo, pasa un vaso sanguíneo.

Este vaso recoge sangre de los sinusoides, que son irrigados por las ramas de la vena porta hepática cerca del borde del lóbulo.

Las venas centrales se reúnen para formar la vena hepática, que devuelve la sangre al corazón.

Cada lóbulo forma, en cierto modo, una unidad, estando el conjunto de ellos reunidos en forma de racimo en las extremidades de las ramificaciones de la vena hepática.

La sangre llega al lóbulo por la arteria hepática, y sale por la vena porta.

Al mismo tiempo que este haz de vasos recorre los lóbulos, existe sobre sus superficies una red de canalículos biliares que desembocan en los canales biliares, que acaban reuniéndose en el canal hepático a la salida del hígado.

El hígado posee una situación estratégica respecto al intestino y la sangre que recibe procede de éste.

El intestino recibe también un abundante suministro de sangre para absorber los productos de la digestión de los alimentos.

La sangre cargada de sustancias alimenticias llega al hígado por la vena  porta, antes de unirse a la circulación general.

Por medio de una gran diversidad de procesos químicos, el hígado puede actuar sobre los alimentos, antes de ceder a los tejidos las sustancias que éstos necesitan. Los procesos mediante los cuales se regula la composición de la sangre, son también parte de la actividad del hígado.

Las sustancias alimenticias que llegan al hígado a partir del intestino, varían mucho,  naturalmente,  de composición, de un día a otro y en las distintas horas del día, lo que depende de la naturaleza de los alimentos que se hayan ingerido.

Por consiguiente, las actividades del hígado varían también, pero no solamente a causa de las diferencias de comida, sino debido asimismo a que las necesidades de los tejidos varían igualmente con el tiempo.

Los músculos necesitan muy poco «combustible» cuando el organismo descansa, mientras que, si está sometido a un gran esfuerzo a causa de un trabajo rápido, requieren grandes cantidades de este «combustible».

Una de las actividades principales del hígado a este respecto consiste en el almacenamiento de glucógeno, que es una sustancia parecida al almidón, cuyas moléculas están formadas por numerosas moléculas de glucosa.

Cuando la sangre contiene más glucosa de la que los tejidos necesitan, las células hepáticas juntan las moléculas de glucosa para constituir las grandes moléculas de glucógeno, y se almacenan en esa forma.

El hígado puede realizar esta operación, rápidamente, por la influencia de la insulina producida  por el   páncreas.

Cuando los tejidos necesitan mayor suministro de glucosa, las moléculas de glucógeno se descomponen y la glucosa se libera en el torrente circulatorio.

Las moléculas de azúcar van del intestino al hígado por la vena porta hepática. El exceso de azúcar se almacena en el hígado en forma de grandes moléculas de glucógeno y queda libre cuando los   tejidos   la   necesitan.   Cada   molécula   de   glucógeno   contiene   muchísimas   moléculas   de   azúcar.

El hígado también almacena grasa.

Ésta puede descomponerse, liberando la energía necesaria para reacciones químicas o para producir calor.

Las moléculas más pequeñas que se producen pueden ser reunidas para formar glucógeno.

Por lo tanto, las grasas pueden convertirse en hidratos de carbono.

De manera parecida, las células hepáticas pueden descomponer aminoácidos y convertirlos en hidratos de carbono.

No pueden, sin embargo, formar aminoácidos a partir de unidades inferiores.

Por eso, la mayoría de los aminoácidos que el organismo necesita debe ser ingerida con los alimentos.

Los grupos amino (-NH2) que quedan se incorporan, dando moléculas de urea, y este producto de desecho pasa al torrente circulatorio, de donde va a los ríñones y a la vejiga para ser eliminado.

El hígado sólo descompone los aminoácidos que sobran para las necesidades del organismo respecto a la síntesis de proteínas y de otras moléculas que los contienen.

Generalmente, cede a los tejidos que los necesitan los aminoácidos que recibe del intestino.

El canal hepático donde, como hemos visto, van a reunirse los canales y los canalículos biliares, desemboca en la vesícula biliar.

De ésta sale la bilis, que va por el colédoco al intestino.

La bilis es un líquido viscoso, de color amarillo dorado, que contiene ciertas sales orgánicas (sales biliares), los pigmentos biliares, y unas sustancias como el colesterol y la lecitina.

El papel de las sales de la bilis es el de reducir la tensión superficial de las grasas de los alimentos, haciendo que formen una emulsión de gotas muy finas.

Esto hace .que su superficie aumente grandemente, de manera que las enzimas del jugo digestivo del páncreas puedan actuar sobre ellas.

Los pigmentos biliares son productos de la descomposición de la hemoglobina, que es la sustancia que colorea la sangre de rojo.

El característico color amarillo de la piel que se presenta en diversas ictericias, se debe a la retención de los pigmentos biliares por la sangre y los tejidos.

Esto ocurre, a menudo, a causa de una obturación del conducto biliar.

Estos mismos pigmentos colorean las heces. Es interesante observar que la bilis no contiene enzimas digestivas, siendo su acción (formación de emulsiones) puramente física. Por otra parte, la bilis es alcalina y hace bajar la acidez del contenido intestinal a la salida del estómago. De esta manera, pueden actuar las enzimas del páncreas, que necesitan un medio alcalino.

Se ha comprobado también que contribuye a reforzar los movimientos del intestino, sobre los que produce un efecto estimulante, y a modificar el contenido de bacterias presentes en el tubo digestivo Hay algunas especies de microbios que son eliminadas por ella, mientras que a otras no las afecta.

La acción de las sales biliares junto con la de los ácidos grasos liberados en la digestión del alimento, permite que se forme una emulsión (gotas de grasa suspendidas en el líquido) tan fina, que algunos glóbulos de grasa de 0,5 micrones de diámetro pueden atravesar directamente la mucosa del intestino, siendo así absorbidos. Las sales biliares se encuentran sólo en cantidades pequeñísimas en las heces.

Existe un mecanismo de absorción para ellas en el intestino delgado, que permite recuperarlas y enviarlas, de nuevo2 al hígado, por la vena porta.

Aparte de la producción de bilis y de transformar las sustancias alimenticias, una de las más importantes funciones del hígado es la de desintoxicación, o sea, la transformación de sustancias nocivas (como por ejemplo: el alcohol) en sustancias inofensivas.

El amoníaco, sustancia muy tóxica que se forma en el proceso, se convierte en urea que es excretada por el riñon.

El ácido benzoico se combina con un aminoácido, la glicina, para convertirse en ácido hipúrico, que es inofensivo.

Otras sustancias son acetiladas, es decir, que les son añadidos grupos -COCH2 a sus moléculas.

Así es como el organismo se libra de las sulfamidas.

Con estos procesos, está relacionada la eliminación de bacterias muertas y de otros cuerpos extraños. Las células llamadas de Kupffer, son las encargadas especialmente de esta actividad. Se puede considerar que todos estos procesos forman parte de la función protectora del hígado.

Otro papel desempeñado por el hígado es el de la acumulación y regulación del contenido de hierro y cobre.

El hierro es un constituyente de las células, pero su importancia se debe, sobre todo, a la presencia en la molécula de la hemoglobina de la sangre.

El hombre elimina hierro con las materias fecales, y este proceso se efectúa incluso cuando se mantiene en ayunas.

El hígado almacena el hierro que obtiene de los alimentos, y también es capaz de conservar el que resta después de la descomposición de la hemoglobina.

La insuficiencia de hierro en la alimentación es causa de anemias (anemia ferropénica) y ha de contarse con que un 50 % del hierro contenido en los alimentos no es utilizable por el organismo.

Para la utilización del hierro en la formación de la molécula de hemoglobina, es necesaria la presencia de cobre, aunque este metal no entra a formar parte de la molécula.

El cobre es almacenado también por el hígado, aunque las cantidades precisas sean mucho menores que en el caso del hierro.

Una dieta normal suele ser suficientemente rica en hierro asimilable (presente, sobre todo, en la carne, los nuevos, las espinacas, las arvejas verdes, etc.), pero la leche es muy pobre en este metal.

Por eso, los mamíferos, en el momento de su nacimiento, se hallan provistos de una abundante reserva de hierro en el hígado, donde se va acumulando durante el desarrollo del embrión.

Las necesidades de hierro por parte de la mujer embarazada, por ejemplo, son el doble que las que tiene un hombre (treinta miligramos, en lugar de los quince consabidos).

Fuente Consultada:
TECNIRAMA N°82 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – Funcionamiento del Hígado
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV – Vida de Juan El Bautista –

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Resumen del Origen de la Quimioterapia-Historia del Salvarsan 606

Resumen de la Origen de la Quimioterapia-Historia del Salvarsan 606

Los descubrimientos de Pasteur dejaron pronto bien sentado que les microbios tenían intervención en muchas de las enfermedades que azotaban a la humanidad.

Esto se vio confirmado, poco después, por otros descubrimientos, como los de Roberto Koch con el bacilo del ántrax y el de la tuberculosis.

No es de extrañar que, en estas condiciones, la sífilis, el gran azote de la humanidad desde hacía tanto tiempo, fuera objeto de atención, por parte de numerosos investigadores.

Lo primero que se imponía era aislar el microorganismo causante de la enfermedad.

paul ehrlich bacteriolo salvasan contra sifilis

Fue en 1905 cuando dos médicos alemanes publicaron el descubrimiento del agente causante.

Schaudinn y Hoffmann afirmaron por sus experimentos que el agente causante era un espirilo del tamaño de una milésima, o milésima y media, de milímetro.

Espirilo de la Sifilis

El problema había cambiado completamente de aspecto, porque era posible combatir a un enemigo al que ya se conocía.

Se ensayaron vacunas, sueros y otros remedios del campo biológico, pero el resultado fue desalentador en todos los casos.

Surgió entonces la idea dé combatir a este enemigo con armas químicas, en vez de las usadas hasta el momento.

Esta idea surgió a la vez, en laboratorios de distintas partes del mundo: en Liverpool y en Alemania empezaron a trabajar activamente en la búsqueda de un compuesto que fuera tóxico para los microorganismos y, a la vez, inocuo para el hombre.

La gloria de este descubrimiento estaba reservada al químico-médico alemán Pablo Ehrlich.

Él fue el fundador de la quimioterapia: la curación de las enfermedades con compuestos químicos.

https:

Paul Ehrlich

Ehrlich nació en Breslau, y estudió medicina, sintiéndose atraído por la patología experimental.

Poco tiempo después de terminar su carrera, entró a formar parte del profesorado de la Universidad de Berlín, donde pronto se le conoció con el sobrenombre de Doctor Fantasius, a causa de su fantasía y de su humor excepcional.

«Debemos aprender a disparar sobre los microbios con balas mágicas«, solía decir.

De Berlín pasó a Francfort del Main, y allí empezó sus estudios sobre los compuestos arsenicales, en los laboratorios químicos  de  Speyer.

Haciendo  gala  de  una  extraordinaria paciencia y constancia, ensayó numerosos compuestos de arsénico sobre conejos infectados por la sífilis.

Al llegar al compuesto número seiscientos seis de los ensayos observó actividad frente a las espiroquetas.

Había  encontrado  la  bala  mágica.

El principio del tratamiento de Ehrlich era lo que el llamó «terapia sterilisans magna»; esto es, inyectar grandes dosis de compuestos arsenicales, inocuas para el hombre y, en cambio, letales para los gérmenes patógenos, sin que éstos se habituaran a la droga.

El 606 se conoce con el nombre de salvarsán.

Ehrlich siguió trabajando en estas investigaciones y descubrió un compuesto de arsénico que superaba la acción del anterior; le dio el nombre de neosalvarsán.

Cuando,  al   fin  de   la  guerra   de   1914-1918,   los   Estados Unidos se apoderaron de las patentes alemanas, se cambió el  nombre de salvarsán  por el  de arsfenamina.

Reproducimos  aquí   las  fórmulas  del   salvarsán  y  del   neosalvarsán:

Los descubrimientos de Ehrlich dieron origen a todo una serie de brillantes trabajos, encaminados a encontrar nuevas «balas mágicas» para la guerra contra las enfermedades.

Citemos, tan sólo, el hallazgo, al cabo de algunos años, de las sulfamidas, que marcaron un hito en la  lucha contra el dolor.

Fuente Consultada:
Enciclopedia del la Ciencia y la tecnología TECNIRAMA Fasc. N°59

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Peligros de los Golpes en la Cabeza-Las Lesiones en el Cerebro

Peligros de los Golpes en la Cabeza
Consecuencias de las Lesiones Cerebrales

¿POR QUÉ MATA EL BOXEO?

En un esquema supersimplificado, el cerebro se parece o un ramo de flores.

Los flores son las células, o materia gris; los tallos son los cilindro ejes, o sustancia blanca, que transmiten los mensajes al resto del cuerpo.

Hay, además, interconexiones entre las células, o fibras de asociación, que coordinan su actividad.

El cerebro humano normal tiene demasiadas células o «flores», y presenta muchos repliegues.

Un colchón de líquido a fuerte presión, que impide o amortigua los choques contra las paredes del cráneo, protege al encéfalo.

Los puntos fijos están en la base: por allí salen o entran las fibras nerviosas y los vasos sanguíneos.

El cerebro es muy vulnerable a la falta de oxígeno (sin él, una célula nerviosa muere en menos de un minuto) y al tironeo o cizallamiento de las largas fibras blancas, que llegan a veces hasta el extremo inferior de la médula.

En las carreras de automóviles se utiliza un casco para moderar eventuales choques contra objetos duros, y evitar fracturas y hemorragias.

El peligro de la hemorragia interna es la compresión del cerebro, que obstaculiza la circulación normal de la sangre (si el cirujano no descomprime inmediatamente, el accidentado muere).

El «knock-out» común es una conmoción, es decir, una suspensión temporaria de las relaciones entre las células cerebrales, generalmente sin mayores consecuencias.

Pero es evidente que muchos boxeadores mueren sin hemorragias y sin laceraciones visibles del tejido nervioso (los guantes son blandos).

boxeador caido en el ring

Ulric Regis murió unas horas después de su última pelea, en marzo de 1969, probablemente por efectos de una hemorragia cerebral causada por los golpes.

La explicación actual es que el daño se produce cuando, estando ya semiinconsciente el boxeador, un golpe le hace girar bruscamente la cabeza.

No se trataría de un impacto en línea recta con un contragolpe del cerebro contra el cráneo, sino de una brusca rotación que corta, como una tijera, ciertas sensibilísimas fibras blancas que vinculan el cerebro al cuerpo.

En nuestro esquema del ramo de flores no indicamos que hay grupos de células en el seno del cerebro: son los centros inferiores, o primitivos, que regulan las funciones vegetativas como el sueño, el apetito y otras.

Éstas pueden quedar indemnes, pues sus fibras son bastante más delgadas.

En otras palabras, el boxeador puede permanecer cierto tiempo con vida latente.

No se coloca casco a los boxeadores porque su efecto sería perjudicial: al tener floja la cabeza, el casco aumentaría la masa que gira y reforzaría los efectos del puñetazo.

Dempsey, intuitivamente, se adiestraba con pesas en su cuello, para fortificar los músculos que impedirían la rotación de la cabeza.

Todo parece indicar que en el cerebro hay células suplentes, que se denominan «vicariantes».

Tanto la guerra como la cirugía han demostrado que después de la pérdida de partes considerables del cerebro, otras células, que al parecer habían estado inactivas, llenan poco a poco la función de las desaparecidas.

Se han dado muchos casos en los que sólo es activo uno de los dos hemisferios cerebrales.

En el deterioro lento el boxeador va consumiendo estas reservas; generalmente, sus parientes notan un cambio gradual en su carácter.

Debe tenerse en cuenta que las células nerviosas nunca se regeneran, y que los efectos de un segundo golpe son siempre peores que los del primero.

Si el boxeador no se retira a tiempo, llega un momento en que sus reservas quedan exhaustas, y se vuelve demente o inútil para el resto de sus días.

Se dice que Tunney decidió suspender el boxeo después de recuperarse de una amnesia transitoria, que sufrió durante una sesión de entrenamiento.

Al fracturarse, el hueso absorbe parte de la fuerza del golpe, pero los fragmentos óseos pueden atravesar las membranas que envuelven al cerebro y dañarlo; los efectos posteriores dependen de las áreas afectadas.

Los daños producidos en la mitad izquierda del cerebro implican dificultades en el habla y la comprensión. Cuando el cuero cabelludo queda rasgado, es necesario una intervención quirúrgica inmediata a fin de evitar que se produzcan infecciones.

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• AMPLIACIÓN DEL TEMA….

LAS LESIONES TRAUMÁTICAS EN EL CEREBRO

Si  se priva del sentido a un hombre mediante un golpe,  parte de su cerebro puede quedar destruido, y la fractura de cráneo es una de las lesiones de mayor gravedad que puede sufrir un hombre.

Efectivamente, si el cerebro resulta lesionado, carece de la facultad de regenerarse despuésde la lesión.

Un golpe leve en la cabeza puede producir grietas o fisuras en el cráneo, roturas lineales, que disminuyen los efectos del golpe porque casi toda la fuerza es absorbida por el hueso y no se transmite al tejido cerebral.

No obstante, es posible que se desprendan pequeñas astillas del hueso y si se rompe la fuerte membrana que reviste el dterior del cráneo, la duramadre, los afilados fragmentos óseos penetrarán más al interior lacerarán el cerebro.

Si el desgarro tiene lugar en la zona que controla el habla, la sensibilidad, la fuerza y la destreza de los miembros, o si ocurre en los lóbulos frontales, que son los que gobiernan el rcmportamiento de la persona, la facultad correspondiente al órgano afectado se verá trastornada.

Por ejemplo, un desgarro en el área media del lado izquierdo de la cabeza produce usualmente un desequilibrio en el habla y en la capacidad de comprensión; estas lesiones reciben el nombre de fracturas con depresión penetrante.

Una contusión en la corteza cerebral, células nerviosas del exterior del cerebro, produce efectos del mismo tipo, aunque más leves, y las probabilidades de recuperación son mayores.

A veces, la fractura de cráneo ocasiona complicaciones fatales, aunque la lesión inicial sea de carácter menos grave, como cuando las esquirlas de hueso rasgan los vasos sanguíneos que discurren por la parte exterior del cerebro y se forma lentamente un coágulo.

Quizá, el individuo no estará inconsciente más de un minuto o dos, pero en las primeras horas después de la lesión experimentará una cefalalgia (dolor de cabeza) que irá aumentando gradualmente, y cierto adormecimiento, al incrementarse la compresión del cerebro.

Sólo una rápida intervención quirúrgica para extraer el coágulo permitirá que el paciente sobreviva.

golpes en el cerebro

La parte más dañada del cerebro no siempre coincide con la de la zona de la cabeza donde se ha recibido el golpe.

Cuando en un accidente de coche o en una caída la cabeza queda detenida súbitamente en su rápido desplazamiento, el cerebro se balancea con brusquedad en el interior del cráneo.

Si una persona cae hacia atrás sobre el suelo duro, a menudo se producen lesiones en los lóbulos frontales del cerebro, quedando la parte posterior ilesa.

Las contusiones de los tejidos cerebrales tienen menor importancia que las laceraciones en las mismas áreas internas.

Existen otros efectos de la fractura de cráneo que son igualmente graves.

Por ejemplo, una línea de fractura que pase por la base del cráneo puede abrir los senos paranasales y ser causa de que algún agente infeccioso penetre al interior de la cabeza días o meses después.

Del mismo modo, es posible que queden afectados muchos de los nervios craneanos, tales como los responsables de las funciones auditivas o de deglución, que pasan a través de orificios situados en la base del cráneo.

El cráneo y la corteza cerebral pueden sufrir daños considerables sin que el individuo pierda el conocimiento.

En las guerras es frecuente el caso de recibir lo que parece ser un pequeño golpe en la cabeza.

Luego se comprueba que hay un orificio del que mana sangre y que en realidad es una herida bastante extensa y profunda.

La pérdida del conocimiento se produce cuando un movimiento brusco hace que el :erebro —cuyo tejido tiene cierto carácter geíatinoso — sufra una sacudida en el interior del cráneo: de este modo millones de células cerebrales interrumpen sus funciones específicas; el individuo cae al suelo inconsciente e insensible y, durante unos segundos, incluso sin respiración.

Una sacudida menos violenta del cerebro en el interior del cráneo ruede causar solamente la paralización temporal de uno de los sistemas importantes del cerebro, como, por ejemplo, el mecanismo de la memoria.

Este tipo de conmoción es asaz común en los campos de fútbol o de rugby, y, por regla general, cuando el jugador se recobra no recuerda lo ocurrido después de haber recibido la lesión.

Los médicos dividen las lesiones de cabeza en diferentes categorías, según el período de amnesia (pérdida de la memoria) postraumática.

Por ejemplo, cuando la duración de la pérdida de la memoria es relativamente corta, como suele suceder en numerosísimos casos de conmoción, la lesión se califica de leve o menos grave.

Si la amnesia persiste durante horas o días, la lesión cerebral se considera grave y puede incapacitar al paciente de forma permanente, especialmente si tiene cierta edad, aunque durante el resto de su vida su condición general suele experimentar alguna mejoría.

Para  investigar las violentas sacudidas del cerebro que producen la pérdida de la conciencia, los científicos han experimentado con monos vivos a los que se ha cortado una parte del cráneo, que ha sido remplazada por un fragmento de material plástico transparente de igual tamaño y forma.

A través de esta «ventana», han podido observarse los movimientos del cerebro al recibir un golpe de una fuerza determinada y se han podido medir los destrozos causados en los tejidos.

Estos rapidísimos movimientos, que tienen una duración inferior a un segundo, han sido registrados con cámaras de alta velocidad.

Los estudios llevados a cabo en cerebros humanos se han efectuado sobre los de personas que habían sufrido lesiones de tal gravedad que les produjeron la muerte.

En la mayor parte de estos cerebros se halló que los haces de largas fibras nerviosas del centro estaban por regla general atrofiados, mientras que la corteza cerebral no aparecía tan afectada: el exceso de tirantez de los filamentos nerviosos había hecho saltar a muchos de ellos.

En las lesiones leves que habían interrumpido temporalmente las funciones del cerebro, los científicos dedujeron que el cerebro no había sufrido ningún daño en su estructura y que las fibras nerviosas se habían estirado sin llegar a romperse, recuperándose más tarde.

Sin embargo, los golpes relativamente leves que se repiten a través de los muchos combates de un boxeador llevan con frecuencia a lo que podríamos catalogar como una forma leve de demencia: el boxeador «tocado»; es irritable e irascible, su poder de concentración es escaso, tienen la memoria quebrantada y el examen radiográfico muestra atrofias de la sustancia blanca.

El neurólogo inglés Oppenheimer demostró que toda lesión de cabeza que acarree una pérdida de la conciencia o algún desarreglo de la memoria produce un daño en el cerebro de importancia variable.

Este investigador se dedicó al estudio de cerebros de pacientes muertos — por otras causas — poco después de haber recibido una lesión leve de cabeza, para lo cual empleó un método especial de coloración que mostrase el modo de reaccionar el cerebro a la lesión; así, pudo descubrir una serie de lesiones de tamaño microscópico repartidas por la sustancia blanca.

La disposición de estas lesiones sugiere que los pocos minutos u horas de amnesia que acompañan a la lesión leve son causados en la misma forma que la inconsciencia prolongada producida por una lesión grave.

La seguridad de que el deterioro orgánico del cerebro es el responsable de la lentitud en la recuperación de una lesión aparentemente leve servirá de ayuda a los médicos para la evaluación y manejo de estos desconcertantes casos y de estímulo para la investigación de los mecanismos cerebrales implicados.

A pesar de que se sabe que los golpes repetidos causan daños irreparables, la recuperación de una sola lesión de cabeza tiene lugar de forma regular y progresiva, aunque lenta.

El mejoramiento continuado puede observarse, incluso en los casos más serios, años después de recibir la lesión.

Los daños microscópicos sufridos por las células del cerebro son permanentes, pero el cerebro lesionado puede transferir el control de las funciones afectadas a otras áreas no lesionadas de la corteza cerebral.

Este proceso de recuperación se inicia ya desde los momentos en que el paciente se halla inconsciente por el golpe recibido, a veces un período de días o semanas, y continúa durante el resto de su vida.

Para hallar hasta qué punto tiene lugar esa transferencia de funciones, se ha operado a un animal extrayéndole pequeños segmentos de corteza cerebral responsables del control del movimiento de un miembro.

Otras áreas cercanas de la corteza cerebral se hicieron cargo de la función de la parte extirpada, recuperando de este modo el completo control del miembro afectado.

Asimismo se ha sacado buen número de conclusiones de los estudios efectuados en niños que habían sufrido grave daño del hemisferio izquierdo del cerebro.

La función del habla, que en el adulto está localizada en ese mismo hemisferio, era transferida al hemisferio derecho.

Cualquier lesión que prive a un hombre de la conciencia es seria y causa un daño mucho mayor que el simple hecho de robarle 10 o 12 segundos de su vida consciente.

Toda persona que reciba un golpe en la cabeza que le prive del sentido debe consultar a un médico inmediatamente después, para asegurarse de que no existen secuelas —como la rotura de un vaso sanguíneo, por ejemplo — que puedan afectar posteriormente a su cerebro.

Mas es tan grande la capacidad de éste para reorganizarse que, siempre que el individuo recupere el conocimiento, sus posibilidades  de rehabilitación son  grandes.

Fuente Consultada: Enciclopedia de la Vida Editorial Bruguera Tomo N°4 Lesiones Traumáticas en el Cerebro

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Biografia de Ohm Simón:Obra Científica y Experimentos

Biografia de Ohm Simón
Obra Científica y Experimentos

Una vez Fourier hubo elaborado un sistema matemático que daba cuenta adecuadamente del flujo de calor, parecía que el mismo sistema podía emplearse para describir la corriente eléctrica.

Mientras que el flujo de calor de un punto a otro dependía de las temperaturas de ambos puntos y de si el material que los unía era buen conductor del calor, la corriente eléctrica de un punto a otro podía depender del potencial eléctrico de los dos puntos y de la conductividad eléctrica del material intermedio.

Ohm haciendo diversas experiencia de laboratorio, logró al fin determinar la famosa ley que lleva su nombre: «Ley de Ohm»

ley de ohm

Dice así:

La magnitud de una corriente I eléctrica que pasa entre dos puntos es igual al cociente entre la tensión (o voltaje V) y la resistencia R del conductor por el que atraviesa dicha corriente.

Esta es una ley de fundamental importancia, y una de las primeras que se aprenden al estudiar electricidad.

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Hoy es conocida como la ley de Ohm, aunque en 1827, al ser enunciada por Jorge Simón Ohm, pasó inadvertida.

De hecho, hubieron de transcurrir 16 años para que dicha ley recibiera 4a consideración que merece.

En aquella época se prestaba mayor atención a los científicos jactanciosos y con amigos influyentes que a los de carácter reservado y tranquilo como lo era Ohm. Ohm nació en Erlangen (Alemania), en 1789.

ohm simon

Trabajando con alambres de diversos grosores y longitudes, el físico alemán Georg Simón Ohm (1789-1854) halló que la cantidad de corriente transmitida era inversamente proporcional a la longitud del alambre y directamente proporcional a su sección.

De este modo pudo definir la resistencia del alambre y, en 1827, demostró que «la intensidad de la corriente a través de un conductor es directamente proporcional a la diferencia de potencial e inversamente proporcional a la resistencia». Ésta es la llamada ley de Ohm.

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Era hijo de un maestro de taller, el cual decidió dedicarlo al estudio de las matemáticas y de la física.

Y el propio padre se puso entonces a estudiar estas disciplinas, para poder enseñar a su hijo lo aprendido, dándole clases cuando el muchacho salía de la escuela.

A la edad de 16 años, Ohm comenzó sus estudios en la Universidad de Erlangen, pero, desgraciadamente, la situación económica de la familia hizo que, al cabo de dos años, tuviera que dejar la universidad para colocarse como profesor en Suiza.

Más adelante, pudo completar sus estudios y licenciarse; pero, por segunda vez, la falta de dinero le obligó a abandonar sus investigaciones en la universidad, volviendo, de nuevo, a su puesto de profesor.

Después de pasar 4 años enseñando física en Bamberg, se trasladó al Gimnasio de Colonia, donde llevó a cabo sus más importantes investigaciones.

Cuando Ohm comenzó sus experiencias, la electricidad se describía en términos muy imprecisos.

No existía un modo exacto de expresar el comportamiento de una corriente eléctrica, y Ohm resolvió hacer algo en este sentido.

Fourier había trabajado ya en la conducción del calor, llegando a la conclusión de que en un material conductor existía un gradiente de temperatura y que la cantidad de calor que conducía dependía de la caída de temperatura a lo largo del conductor.

Ohm se preguntó si la electricidad se comportaría del mismo modo que el calor, y si la diferencia de potencial jugaría aquí el mismo papel que la diferencia de temperatura jugaba en termología.

En sus últimos experimentos, Ohm utilizó como f. e. m. (fuerza electro-motriz) constante la proporcionada por un termopar (termocupla), constituido por cobre y bismuto soldados, una de cuyas uniones iba sumergida en hielo y la otra en agua caliente.

Para medir la magnitud de la corriente, utilizó una aguja imantada, suspendida convenientemente.

De este modo, Ohm pudo estudiar la magnitud de variación de la intensidad de corriente cuando se introducían en el circuito distintas resistencias.

Ohm era muy meticuloso en la realización de medidas y, a pesar de los instrumentos primitivos que utilizó sus resultados fueron lo suficientemente exactos como para demostrar, de manera concluyente, que la intensidad de corriente es igual al cociente entre la tensión y la resistencia.

Ohm comprendió instantáneamente la importancia de su descubrimiento y supuso que le sería concedido un puesto en la universidad; en esta creencia, renunció a su cátedra de profesor en el Gimnasio de Colonia.

Las cosas no sucedieron exactamente así, y Ohm estuvo sin colocación durante 5 años; recién a los 60 de edad fue nombrado catedrático de la Universidad de Munich, cargo que desempeñó hasta su muerte, acaecida 5 años después, en 1854.-

EJEMPLOS PARA EXPLICAR DE LA LEY DE OHM

Un método sencillo de recordar las ecuaciones de la ley de Ohm: tapar: la cantidad buscada y los  dos símbolos restantes darán la fórmula requerida.

A condición de que las manifestaciones Físicas, tales como la temperatura, no varíen, la intensidad de la corriente (la cantidad de electrones en movimiento) que circula por un hilo es directamente proporcional a la diferencia de potencial (es decir, la diferencia de presión eléctrica que origina el movimiento de los electrones) entre las extremidades del hilo.

Este hecho se conoce con el nombre de Ley de Ohm.

Veamos un ejemplo de esta ley: supongamos que tenemos un circuito en donde circula una corriente de 4 amperios.

Por ejemplo una estufa eléctrica conectada a una red de 240 voltios. ¿Cuál es la intensidad de la corriente, si el voltaje de la red cae a 120 voltios?

La ley de Ohm nos dice que, ya que la diferencia de potencial (voltaje) se reduce a la mitad, la corriente debe reducirse en la misma proporción: se divide por dos.

La nueva intensidad es, por lo tanto, de 2 amperios.

En cada caso la relación voltaje/intensidad es la misma: 240/4=60 A ó 120/2=60 A

Por lo tanto, la ley de Ohm puede escribirse en forma de ecuación: V/I=constante

Si el voltaje, o diferencia de potencial, se mide en voltios, y la intensidad en amperios, entonces la constante, en vezde ser simplemente un número, es por definición una medida de la resistencia del hilo; o sea, una medida de la resistencia que opone el hilo al paso de electrones a través de él.

La resistencia se mide en unidades que reciben el nombre de ohmios.

Por tanto, diferencia de potencial / intensidad de corriente = resistencia en ohmios

Las resistencias medidas en ohmios se suelen simbolizar por el signo R; la diferencia de potencial en voltios se simboliza, generalmente, por V y la intensidad en amperios por I.

Utilizando estos símbolos, la ley de Ohm puede escribirse en forma de ecuación: R=V/I. Que se desprende que V=I . R

En realidad, la corriente I=4 amperios es menor cuando la estufa está fría, ya que la resistencia de la mayoría de los metales aumenta con la temperatura.

Por eso la ley de Ohm sólo es exacta cuando no varían las propiedades físicas.

Una resistencia de 60 ohmios presenta una oposición moderadamente alta al paso de la corriente eléctrica; si la estufa tiene una resistencia pequeña, digamos de 2 ohmios, presenta un camino mucho más cómodo y a su través pasa una intensidad mucho mayor.

¿Qué intensidad tiene la corriente que pasa por una estufa (con una resistencia de 2 ohmios) que se conecta a una red de 240 voltios?.

Como lo que buscamos es una intensidad, que se simboliza con una I, utilizaremos la ecuación:

I =V/R=240/2=120 amperios.

Ésta es una intensidad enorme (que fundiría los fusibles tan pronto como se encendiera la estufa). La mayor intensidad que puede soportar, normalmente, un fusible doméstico es de 15 amperios.

¿Cuál es la resistencia de una estufa eléctrica, que funciona justo a esta intensidad, con un voltaje de red de 240 voltios?.

Aquí lo que buscamos es la resistencia, simbolizada por una R, así qué lo mejor será utilizar la ecuación que contenga la R=V/I=240/15=16 ohmios (Ω)

También la ley de Ohm proporciona un método cómodo para medir voltajes.

Un voltímetro sencillo es, realmente, un medidor de intensidad, o amperímetro.

Nos indica la intensidad (I) amperios que el voltaje (V) que se quiere conocer hace pasar por una resistencia conocida (R) ohmios.

La magnitud del voltaje se deduce de la ecuación V=I . R- (No se necesita hacer el cálculo en la práctica, ya que esto se ha tenido en cuenta al calibrar el voltímetro.)

Si un amperímetro, cuya resistencia total es de 200 ohmios, registra una corriente de 1/10 amperio, ¿cuál es el voltaje que impulsa a la corriente a través del amperímetro?.

O dicho en otras palabras, ¿cuál es la diferencia de potencial entre los bornes del amperímetro?

De la ecuación:

V = I . R (esta ecuación es la preferible, ya que la V aparece en el lado izquierdo), se deduce el voltaje: 1/10 amp. . 200 ohm.=20 voltios.

ANALOGÍA DE LA CORRIENTE CON EL FLUJO DE AGUA

Lo intensidad de la corriente de un río es la cantidad de agua que pasa por debajo del puente en un segundo. La intensidad de una «corriente eléctrica» es la cantidad de electrones que pasa en un segundo por un conductor.

El movimiento del agua está producido por una diferencia de altura entre los extremos del río.Un movimiento de electrones está producido por una diferencia de potencial entre los extremos de un conductor. La diferencia de potencial recibe el nombre de voltaje.

Cuanto mayor es la diferencia de alturas, mayor es la corriente de agua. Del mismo modo, cuanto mayor es la diferencia de potencial (voltaje), mayor es la corriente eléctrica. Al doblar la diferencia de alturas, dobla el flujo de agua; al doblar la diferencia de potencial (voltaje)/ dobla lo intensidad de la corriente. Ésta es la ley de Ohm.

La «estrechez» del río también controla la cantidad de agua que corre por debajo del puente en un segundo. Si el río es muy estrecho, la corriente es pequeña.

Del mismo modo, la «resistencia» de un conductor controla el flujo de electrones. Si la resistencia es muy alta, la corriente eléctrica es débil. Si la resistencia es baja (equivalente a un río ancho), la corriente es intensa.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – TECNIRAMA N°89 La Ley de Ohm

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Historia del Descubrimiento del Oxígeno-Experimentos de Priestley

Historia del Descubrimiento del Oxígeno: Experiencias de Priestley

José Priestley nació cerca de Leeds (Inglaterra), en 1733, y trabajó en una época en la que la alquimia comenzaba a desacreditarse y ser reemplazada por el pensamiento científico lógico.

Anteriormente, la investigación química había sido instigada por el sueño de convertir en oro sustancias de escaso valor, y se sabía, a la sazón, muy poco de ciencia química.

Priestley y sus contemporáneos, Lavoisier, Black, Scheele y Cavendish, contribuyeron a la acumulación de datos y a la preparación de nuevas sustancias químicas.

Como ha ocurrido a menudo en la historia de la ciencia, sus trabajos, muchas veces, eran idénticos y se obtenían los mismos resultados por dos científicos que trabajaban independientemente.

Por ejemplo, Priestley y Scheele pretendieron ambos ser los descubridores del gas conocido hoy como oxígeno.

Años después, se derivaron muchas leyes del conjunto de conocimientos químicos que estos hombres aportaron, y con ello dio comienzo el desarrollo de las ideas generales de la química.

Priestley José Oxigeno

Priestley fue el primero en introducir gases, mediante burbujas, en una vasija invertida llena de mercurio, aplicando su boca a un tubo de mercurio.

De esta manera, podían ser recogidos gases imposibles de recoger a través del agua porque se disuelven en ésta.

Hacia 1770, Priestley había recogido y estudiado los gases solubles en agua que conocemos como amoníaco, dióxido de azufre y cloruro de hidrógeno.

Se recuerda a Priestley, fundamentalmente, por sus trabajos con los gases. Su principal interés se centró en el aire y en la necesidad de éste para el desarrollo de la vida.

Experimentó con ratones, colocándolos en un espacio de aire cerrado, para observar cuánto tiempo podían vivir en esas condiciones, y comprobó que, una vez muerto el ratón, era imposible hacer arder una vela en aquel aire.

Sin embargo, al colocar una planta dentro del aire enrarecido, observó que, de algún modo, el aire parecía regenerarse y la vela podía arder nuevamente.

Ésta fue la primera noticia que se tuvo de la reacción hoy conocida como fotosíntesis, pero Priestley no se dio cuenta de que la luz era un factor esencial en la regeneración del aire.

En 1774, Priestley preparó y recogió una muestra de oxígeno bastante puro, cubriendo óxido mercúrico rojo con una campana de vidrio y calentándolo con los rayos solares, mediante una lente.

Comprobó que una vela ardía con más brillo en el nuevo gas, y que un ratón podía vivir durante más tiempo en un recipiente lleno de dicho gas, que en otro del mismo volumen lleno de aire.

El mismo Priestley respiró el gas, para comprobar sus efectos, y notó que se sentía lleno de energía y que sus pulmones respondían eficientemente. Pensó que tal vez el gas sería útil en medicina.

Es sorprendente que, con este conjunto de datos, Priestley no se diera cuenta de que el gas obtenido del polvo rojo era el componente vital del aire.

En vez de ello, se aferró a la teoría del flogisto.

Priestley pensó que, cuando se quemaban las sustancias, perdían flogisto, y que éste era absorbido por algún otro cuerpo.

Los cuerpos podían arder en el aire porque éste no estaba saturado de flogisto y era capaz de absorberlo.

Cuando el aire se saturaba ya no podía mantenerse por más tiempo la combustión.

En 1772, Priestley publicó un importante trabajo, con el título de Observaciones sobre las diferentes clases de aire, en el que se describía la obtención, en el laboratorio, de varios gases nuevos, como los óxidos nitroso y nítrico, nitrógeno, bióxido de nitrógeno y ácido clorhídrico.

Recogió los gases insolubles sobre agua y los solubles sobre mercurio.

El soporte utilizado por él para recoger gases es el antecesor del soporte en forma de colmena que se utiliza en los laboratorios hoy día.

Aunque era bastante conservador en sus ideas científicas, sus ideas políticas eran todo lo contrario, su violento apoyo a la Revolución Francesa fue causa de que su casa se viera asaltada por las turbas de Birminghan, que la mantuvieron asediada durante tres días.

José Priestley, científico y pastor protestante no-conformista, murió en  1804.

equipos quimicos de priestley
Parte del  laboratorio  de  Priestley.  Los  gases  desprendidos  por  las  sustancias  calentadas  en   la  chi’menea   o   con   una   vela   se   recogen   sobre   mercurio.

En su recogida de gases, Priestley trabajó con el mercurio, pero no pudo emplearlo de manera más directa en sus experimentos.

En efecto, cuando el mercurio se calienta en el aire, forma un compuesto rojo ladrillo que ahora llamamos óxido de mercurio.

Priestley calentó algo de este compuesto en un tubo de ensayo, utilizando una lupa a fin de concentrar en él los rayos de sol.

Al proceder así, el compuesto se fragmentó, liberando mercurio en forma de glóbulos brillantes en la parte superior del tubo de ensayo.

Además, se desprendió un gas que poseía las más insólitas propiedades. Los combustibles se consumían más brillante y rápidamente en él que en el aire ordinario.

Los ratones colocados en una atmósfera de este gas se mostraban particularmente retozones, y el propio Priestley se sintió «ligero y a gusto» cuando lo respiró.

Estaba claro que era el oxígeno lo que mantenía la combustión y la vida animal, y asimismo lo que intervenía en la oxidación.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnologia TECNIRAMA N°86 -José Priestley –

Biografia de Ronald Ross y Su Investigacion del Paludismo

Biografia de Ronald Ross y Su Investigacion en la Malaria y Paludismo

El paludismo o malaria es un azote de la humanidad desde bs más remotas épocas históricas. El complicado ciclo vital de su parásito impidió descubrir, durante muchos siglos, la forma de propagación.

ROSS, Ronald. (Almora, India, 1857-Putney Heath, Londres, 1932.)

Médico y microbiólogo británico.

Después de terminar sus estudios de Medicina entró a formar parte del Servicio Médico de la India.

En 1887 se trasladó a Londres, donde estudió bacteriología en el Hospital de San Bartolomé.

De vuelta a la India, investigó la transmisión de la malaria (1897-98).

En 1899 regresó a Inglaterra, trabajando en la Universidad de Liverpool y el Hospital King’s College de Londres (1912).

En 1923 se le nombró director del Instituto y Hospital Ross de enfermedades tropicales en Putney Heath, fundado en su honor.

En sus estudios sobre la malaria o paludismo partió de las ideas de Patrick Manson, que afirmó que esta enfermedad era transmitida por un mosquito.

Ross halló quistes del protozoo Plasmodium (descubierto en 1880 por Alphonse Laveran) en el intestino de hembras del mosquito Anopheles, e identificó los mismos quistes en la sangre de aves enfermas.

La transmisión en los seres humanos fue comprobada poco después por el italiano B. Grassi.

En 1899, Ross dirigió una expedición al África occidental y utilizó técnicas de exterminio de los mosquitos para controlar la malaria.

En 1902 se le concedió el premio Nobel de Fisiología y Medicina, y en 1911 el título de sir. Escribió The pre-vention of malaria (La prevención de la malaria, 1910) y Studies on malaria (Estudios sobre la malaria, 1928).

Ronald Ross  y Su Lucha Contra el Paludismo

Fuente Consultada: Grandes Cientificos de la Humanidad Tomo II de Manuel Alfonseca Editorial ESPASA

LOS PRIMEROS DESCUBRIMIENTOS

En 1880 Laveran, médico francés del Hospital de Constantina, realizó el descubrimiento capital del parásito en la sangre de un soldado palúdico.

Pero sólo veía uno de los múltiples aspectos de la compleja evolución del hematozoario y le era imposible determinar su naturaleza.

Entretanto, el médico británico Manson descubría en China que otro parásito, el de la filariosis, se transmitía al hombre por medio de la picadura de un mosquito.

RONALD ROSS

Ronald Ross, médico británico que trabajaba en la India, descubrió un hematozoario semejante al de Laveran en la sangre de ciertas aves, y consiguió demostrar que eran mosquitos los que lo transmitían.

Los mosquitos vectores del parásito son principalmente las hembras del anofeles.

El zoólogo italiano Grassi estableció en forma irrefutable que el hematozoario de Laveran era completamente análogo al estudiado por Ross en las aves y que la enfermedad era contagiada por los mosquitos.

ronald ross

LUCHA CONTRA LOS INSECTOS VECTORES

Como el ciclo del microbio es bastante complicado, se procura romper la cadena por su eslabón más débil.

Desde hace años se echa en la superficie de lagunas y estanques una delgada capa de petróleo que mata las larvas que ascienden desde el fondo, al concluir su metamorfosis.

Pero, desgraciadamente, hay variedades de anofeles que se desarrollan en charcas pequeñísimas.

En la décadas de los 60 y 70 el DDT y otros insecticidas colaboraron eficazmente. También se desinfectan los aviones transoceánicos después de cada vuelo.

QUIMIOTERAPIA Y VIGILANCIA DE RESERVORIOS

Muchos ex enfermos conservan en su sangre los gérmenes del paludismo y constituyen una fuente potencial de contagio para las personas sanas.

En los países más avanzados, donde son poco numerosos, la policía sanitaria les prohibe desempeñar ciertos trabajos y los vigila estrechamente.

Entretanto, desde hace más de veinte años, la quimioterapia perfeccionó extraordinariamente las drogas capaces de prevenir la infección, de superar el período crítico de la enfermedad y de controlar sus manifestaciones ulteriores.

Como, por otra parte, son baratas, de fácil administración y de efectos bastante prolongados, han permitido eliminar la enfermedad de países enteros.

La técnica habitual consiste en suministrarlas periódicamente a los escolares o a la masa de la población en general.

Los enfermos de paludismo se aislan con mosquiteros para evitar la entrada de anofeles que luego transmitirían el parásito a otras personas.

CICLO VITAL DEL PLASMODIO

Las transformaciones del parásito son bastante complejas y se detallan en el diagrama.

En resumen, el mosquito adquiere el plasmodio de Laveran al picar a una persona enferma.

Los microbios se reproducen en su estómago y algunos de ellos llegan a sus glándulas salivales.

Cuando el mosquito pica a un individuo sano le inyecta su saliva anticoagulante, que llega a sus vasos sanguíneos con el plasmodio e infecta su sangre.

ciclo del paludismo

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA N°12 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

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Wolframio: Sus Características, Propiedades y Usos

WOLFRAMIO O TUNGTENO
Propiedades y Características

UN POCO DE HISTORIA… El wolframio es un metal que ha adquirido una importanciaen la actualidad, pero ha sido muy utilizado desde hace varios años como material para el filamento de las lámpara incandescentes, que usamos a diario en todos los hgares. Su producción anual es relativamente escasa, pues sólo supera 17 veces la del oro. Su símbolo químico es W.

Fue descubierto por los hermanos Juan José y Fausto Elhuyar, españoles. Durante sus viajes por las tierras americanas de Colombia y México, recogieron material y realizaron importantísimos trabajos de química y de minería (ciencias en las que eran expertos), en el laboratorio del Real Seminario de Vergara.

En el año 1783, y en Victoria (España) , publicaron una memoria en la que daban cuenta del descubrimiento de este metal. En este trabajo se describía cómo consiguieron obtener un nuevo metal, reduciendo su trióxido con carbón vegetal.

Los medios de que dispusieron para estas importantes investigaciones fueron, naturalmente, muy primitivos, como todos los usados en la época. Como habían obtenido el metal a partir del mineral llamado wolframita, le dieron el nombre de wolframio, añadiendo que «este nombre le corresponde mejor que el de tungsteno (que pudiéramos darle, en atención de haber sido la tungstene o piedra pesada la primera sustancia de la que se ha obtenido la llamada cal de wolframio), por ser el wolframio un mineral que se conocía mucho antes que la piedra pesada, o, por lo menos, más generalmente conocido entre los mineralogistas»; por otra parte, el término «wolfram» está admitido en casi todos los idiomas del mundo.

Modernamente, se admite en casi todos los países el término «wolfram» como nombre de este elemento; y nosotros, como miembros del mundo de habla hispánica, debemos usarlo, para honrar a estos hombres de ciencia.

mineral de tungsteno

Fue su densidad lo que le dio su nombre, o uno de ellos: viene del sueco tung sten, piedra pesada. Así lo llamó el mineralogista sueco Axel Fredrik Cronstedt, descubridor del níquel, en su libro «Ensayos de Mineralogía» de 1758.

Por otra parte, en 1781, Scheele, estudiando el mineral tungsteno, que hasta entonces se pensó que era una mina de estaño, descubrió que contenía un ácido nuevo, que él denominó ácido túngstico, el cual se combinaba con la cal, que es una base.

Este mineral, del que Scheele aisló el wolframiato de calcio (W04 Ca), se llamó, a partir de entonces, scheelita. En España, desde hace mucho tiempo, los habitantes de Salamanca, Zamora, Orense y Pontevedra se sorprenden al observar suelos con brillo metálico, que aparecen, temporariamente, en la misma superficie. Lo que para muchos era un enigma, no encerraba ningún secreto para los mineralogistas, pues sabían que aquello era wolframio. Por otra parte, los técnicos también sabían que la explotación de este mineral sólo era rentable en gran escala.

Pero, durante la Segunda guerra mundial, debido, principalmente, al valor en la industria bélica que para los contendientes tenía este mineral, la exportación de wolframio constituyó una importante fuente de divisas para España y, sobre todo, para Portugal, donde radicaban los más importantes yacimientos.

La mayoría de los metales fueron usados desde hace siglos, pero el wolframio es una excepción, y no tiene antigüedad ni pasado histórico. Los egipcios no lo usaron, ni tampoco los romanos. Realmente, el. metal fue aislado, por primera vez, en 1783, de una muestra de mineral, y, desde entonces, hasta la primera guerra mundial, no se le encontraron aplicaciones.

Aunque las posibilidades que le otorgaba su extraordinaria dureza fueron señaladas pocos años después de su separación, no se aprovecharon hasta poco antes de 1914, cuando las fábricas de municiones alemanas lo emplearon para hacer herramientas de corte de alta velocidad. La mayor parte del wolframio para estas herramientas procedía de las minas inglesas de Cornualles. Los alemanes lo compraban a muy bajo precio, porque los ingleses no sabían aplicarlo industrialmente y no sospecharon que ellos iban a ser, en parte, los responsables de la enorme producción alemana de armas.

Después, cuando su importancia en la fabricación de aceros para herramientas fue conocida por todos, su precio se elevó, y el wolframio alcanzó la categoría de los metales más costosos. El wolframio se distingue por ser el metal de más alto punto de fusión (alrededor de 3.370°C). Esta es la causa de que no haya podido ser aislado hasta hace poco tiempo. Mientras la mayor parte de los metales puede fundirse, y, en estado líquido, separar sus impurezas, que sobrenadan, formando escoria, el alto punto de fusión del wolframio imposibilita este proceso, y es preciso recurrir a procedimientos puramente químicos.

Hoy es posible fundirlo en la llama del hidrógeno atómico. Éste, al recombinarse en moléculas, produce un fuerte desprendimiento calorífico. El hidrógeno atómico, que es bastante estable, se recombina en moléculas al nivel de las paredes sólidas metálicas. El calor desprendido en esta reacción es tal que llegan a alcanzarse temperaturas de hasta 4.000°C, que no se consiguen por ningún otro procedimiento químico.

Los mayores depósitos de wolframio se encuentran en China y Birmania, y les siguen los de Norteamérica y los de los Andes de América del Sur. También existen pequeños depósitos en otros países. Aunque la composición del mineral varía de una mina a otra, las menas caen dentro de dos categorías principales: la wolframita, que contiene wolframato de hierro y wolframato de manganeso, Wo4Fe y Wo4M, y la «scheelita», que contiene también wolframato de calcio Wo4Ca.

En la mina, la parte útil del mineral se concentra mediante una serie de procesos, entre los que se pueden incluir los de trituración y flotación. La separación magnética se usa también para la wolframita, porque la mena puede separarse con un imán, dejando detrás la parte innecesaria. El procedimiento más apropiado depende mucho de la

naturaleza del mineral, pero, en conjunto, es análogo a la concentración de muchas otras menas metálicas. Las demás operaciones, ya son completamente distintas de los otros procesos metalúrgicos. En lugar de fundirlo, se obtiene ácido wolfrámico a partir del mineral, y, a continuación, se reduce el ácido, para dar gránulos de wolframio metálico.

EXTRACCIÓN

El mineral concentrado se calienta alrededor de 800-900°C, para expulsar los gases de azufre y arsénico. A continuación, se mezcla con carbonato sódico, y se reduce a partículas finas. La mezcla se calcina en un horno, con abundante suministro de aire, para oxidar el hierro y el manganeso contenidos en la wolframita, o el calcio contenido en la «scheelita».

Como consecuencia, se forma wolframato sódico Wo4Na2, y los otros metales forman óxidos. Los óxidos metálicos son insolubles en agua, pero el wolframato sódico, como todas las otras sales sódicas, es soluble, y en esto se funda su extracción. El material es agitado con agua caliente, y la parte que no se ha disuelto se filtra, quedando una disolución de wolframato sódico natural.

Parte del agua se evapora, para reducir su volumen, y después se enfría la disolución. La mayoría de las impurezas se separan y extraen. El resto del agua se elimina, dejando los cristales de wolframato sódico. Los cristales se vuelven a disolver y la disolución es posteriormente purificada, mediante precipitaciones de las impurezas aún no eliminadas. El ácido clorhídrico se usa para que la disolución precipite una sustancia amarilla: el ácido wolfrámico.

WO4Na2 + 2CIH = WO4Hz + 2CINo

Wolframato sódico  + Ácido clorhídrico = Ácido Wolfrámico + Cloruro sódico

El wolframio metálico en polvo se obtiene de este ácido wolfrámico amarillo, reduciéndolo en un horno donde se suministra hidrógeno, para que actúe como agente reductor y arrastre también los productos de desecho, dejando libres finas partículas de wolframio metálico. Los artículos de wolframio puro se hacen comprimiendo este polvo, y de esta manera se le da la forma requerida.

Después de este proceso, el metal resulta quebradizo, pero posteriores tratamientos mecánicos, tales como golpearlo con un martillo, determinan una mayor tenacidad del metal.

USOS

El wolframio es el elemento usado en la fabricación de filamentos de las lámparas eléctricas. Debido a su punto de fusión excepcionalmente alto, hay muy poco riesgo de evaporación del filamento, por lo que éste tiene una vida bastante larga. Como permanece inalterable a elevadas temperaturas, es un metal excelente para los filamentos de calefacción de los hornos de alta temperatura y también para las toberas de los motores de reacción.

Las puntas de contacto de las bujías y los anticátodos de los tubos de rayos X se hacen también de wolframio. Aleado con otros metales, sirve para endurecer el acero de las herramientas de corte, que no perderá su temple a muy altas temperaturas.

El carburo de wolframio (CW), es el compuesto mejor conocido de este metal. Se obtiene calentando una mezcla de polvo de wolframio con polvos de carbón en un horno. A muchas de las cuchillas que deben conservar su filo, aun después de cortar grandes cantidades de materiales tenaces, se les da un recubrimiento de carburo de wolframio. Este material es notable por su resistencia al- desgaste y, además, se lo puede usar para pulir las caras rugosas de los objetos metálicos. Algunos compuestos del wolframio han encontrado uso como mordientes en tintorería.

Es decir, capacitan al tinte para que sea fijado sobre el material. Otros compuestos se usan también por su valor como pigmentos, y dan un tinte color amarillo verdoso para alfarería.

Actualmente se comenzó a usar en los vibradores de nuestros celulares, las pesas para los aparejos de pesca, las bolas de los bolígrafos y las puntas de los dardos profesionales. SGS Carbide, una fábrica de herramientas, usa mucho tungsteno, por ser una de las sustancias más fuertes de la naturaleza. Con un compuesto súper duro llamado carburo de tungsteno, cementado con cobalto, hacen una variedad de piezas para taladros y herramientas para cortar que se usan en las industrias aeronáuticas, automotrices y muchas otras.

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA N°84 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

Ver: Historia Dramatica del Coltán

Funcionamiento Termo de Vacío-Historia y Vida de Dewar James

Funcionamiento Termo de Vacío-Historia y Vida de Dewar James

El termo que utilizamos para conservar calientes o frías las bebidas es una adaptación doméstica del vaso de Dewar.

El frasco de Dewar o botella de vacío consta de dos recipientes, uno dentro del otro.

Entre ambos se ha hecho el vacío y además se ha plateado en cada uno la cara que mira a dicho espacio vacío.

Tenemos así un frasco de doble pared, con espejo hacia adentro y espejo hacia afuera.

Dewar nació en 1842 y murió en 1923.

En 1898 licuó el hidrógeno, que hierve a unos 253 grados bajo cero; en 1899 logró congelarlo.

A temperaturas tan bajas, la aislación térmica es muy importante, y en 1892 Dewar ya había inventado su célebre frasco con el objeto de conservar el oxígeno líquido.

¿Por qué el frasco de Dewar proporciona una aislación térmica eficaz?

Dewar cientifico Termo de vacio

Nació el 20 de Septiembre de 1842 en Kincardine (Escocia). Fue un brillante físico  y químico británico, conocido sobre todo por su trabajo en los fenómenos a baja temperatura.

Estudió en la Universidad de Edimburgo. Fue profesor de filosofía natural experimental en la Universidad de Cambridge en 1875 y profesor de química en la Institución Real en 1877.

Porque suprime los dos caminos posibles de transmisión del calor: la vía material, ya que entre los dos frascos no hay aire para transportarlo; y la vía inmaterial de las radiaciones, puesto que ambas paredes las reflejan.

En estos dos principios fundamentales de Dewar, vacío y paredes reflectoras, se basa aún hoy el diseño de todo aparato para bajas temperaturas.

En los laboratorios los frascos aislantes siguen siendo de vidrio. Pero para el transporte en grandes cantidades destinadas a la industria o a los cohetes espaciales, son de metal.

Hay recipientes de 110.000 litros, en los que el oxígeno líquido tardaría 3 años en evaporarse totalmente —el hidrógeno lo hace 8 veces más rápido—.

En los menores, de 50 litros, la evaporación es 40 veces más veloz.

Estudió el calor específico del hidrógeno y fue la primera persona en obtener hidrógeno en forma líquida. Inventó el vaso Dewar, la primera botella aislante o termo. Consistía en un envase para almacenar las sustancias calientes o frías, es decir, aire líquido.

Aunque su nombre quedó vinculado a la producción y conservación del frío, Dewar fue un químico de extraordinario ingenio y habilidad, que se ocupó de muchos temas.

Inventó la cordita, pólvora propulsora que se componía principalmente de nitroglicerina (el ingrediente activo de la dinamita) y nitrocelulosa (la primera pólvora sin humo).

La cordita es el antepasado de los modernos «propergoles» de los cohetes intercontinentales.

Fue profesor universitario en Cambridge y en Londres. Recibió la medalla Rumford de la Real Sociedad Británica.

invento dewar

Hay dos frascos, uno dentro del otro, separados por un vacío. El vacío reduce casi totalmente la transferencia del calor, previniendo un cambio de temperatura. Las paredes son de cristal, ya que es un conductor pobre del calor

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

El Geomagnetismo-Vida y Obra Cientifica de Gilbert William

WILLIAM GILBERT: Padre del Geomagnetismo

GlLBERT, William. (Colchester, Essex, 1544-Londres, 1603.) Físico y médico británico.

Estudió en Cambridge, pasó cuatro años en el extranjero y obtuvo el título de doctor en Medicina, ejerciendo en Londres desde 1573.

En 1601 fue nombrado médico personal de Isabel I de Inglaterra y, a su muerte, de su sucesor Jacobo I, de quienes recibió una pensión anual para sus investigaciones sobre el amianto.

Se le conoce principalmente por haber sido uno de los primeros en estudiar el magnetismo, debiéndosele la teoría de que la Tierra es un imán esférico gigantesco, lo que explica que la brújula tome la orientación norte-sur.

Gilbert William

También estudió el ámbar y los fenómenos eléctricos producidos en este material por frotamiento.

Se le deben los términos eléctrico (de electrón, nombre griego del ámbar) y polo magnético.

Se ha dado su nombre (gilbert, Gb) a la unidad cegesimal de fuerza magnetomotriz, que equivale a 10/4ji amperios-vuelta.

En 1600 publicó Tractatus sive physiologia nova de magnete, magne-ticisque corporibus et de magno magnete tellure (Tratado sobre la piedra imán, los cuerpos magnéticos y el gran imán de la Tierra).

• Un Poco de Historia Científica…

La brújula gira libremente en un plano horizontal y señala el polo norte magnético (actualmente, a unos 74° de latitud norte).

El ángulo que forman el plano del meridiano geográfico, que pasa por el polo norte geográfico, y el plano del meridiano magnético, que pasa por el polo norte magnético, se llama declinación.

Pero, ¿qué ocurre si la aguja sólo puede girar en el plano vertical de su meridiano magnético?.

En tal caso, forma con la horizontal un ángulo que se llama inclinación.

Si estamos en el polo magnético, la aguja es vertical y la inclinación es de 90°; si estamos en el ecuador magnético, el plano de la aguja coincide con el del horizonte y la inclinación es de 0°.

El ecuador magnético, bastante contiguo al ecuador geográfico, pasa al sur de éste en América y al norte en África.

• GILBERT DE COLCHESTER

William Gilbert, médico inglés, suele ser llamado Gilbert de Colchester por el lugar de su nacimiento.

Para probar ante la reina Isabel que la Tierra era un enorme imán, construyó un modelo esférico imantado, en el que se veía claramente la inclinación que tomaban las agujas.

Su obra De Magneie es notable porque enuncia una teoría conjunta del magnetismo terrestre, y refuta errores, entonces corrientes, mediante experiencias exactas.

Gilbert percibió claramente que los polos de igual nombre se rechazan y los de nombre contrario se atraen.

El tratado incluye, también, las primeras nociones escritas sobre la electricidad.

Creó el electroscopio, y supera a todos sus predecesores por su método experimental.

• INSTRUMENTOS  DE MEDICIÓN

Gauss, mediante una simple barra imantada que podía girar en planos horizontales y verticales, creó el primer magnetómetro.

Con éste se miden la inclinación y declinación magnéticas en un punto de la Tierra; la vivacidad de las oscilaciones del imán refleja la intensidad del campo magnético local.

Ahora se prefieren bobinas giratorias, en las que nacen tensiones eléctricas, di cortar las líneas del campo magnético terrestre ; la medición es mucho más rápida.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios6/gilbert.jpg

William Gilbert (1544-1603) muestra a la reina Isabel, de la que era médico y asesor, que las agujas, como las brújulas sobre la superficie de la Tierra, toman distintas inclinaciones sobre una esfera de piedra imán.

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Historia de la Higiene Personal:Curiosidades Sobre el Aseo

Historia de la Higiene Personal:Curiosidades Sobre el Aseo

El escritor Sandor Marai, nacido en 1900 en una familia rica del Imperio Austrohúngaro, cuenta en su libro de memorias Confesiones de un burgués que durante su infancia existía la creencia de que “lavarse o bañarse mucho resultaba dañino, puesto que los niños se volvían blandos”.

Por entonces, la bañera era un objeto más o menos decorativo que se usaba “para guardar trastos y que recobraba su función original un día al año, el de San Silvestre.

Los miembros de la burguesía de fines del siglo XIX sólo se bañaban cuando estaban enfermos o iban a contraer matrimonio”.

Esta mentalidad, que hoy resulta impensable, era habitual hasta hace poco.

Es más, si viviéramos en el siglo XVIII, nos bañaríamos una sola vez en la vida, nos empolvaríamos los cabellos en lugar de lavarlos con agua y champú, y tendríamos que dar saltos para no pisar los excrementos esparcidos por las calles. 

Historia de la higiene personal y de las ciudades

  • Del esplendor del Imperio al dominio de los “marranos”

Curiosamente, en la Antigüedad los seres humanos no eran tan “sucios”.

Conscientes de la necesidad de cuidar el cuerpo, los romanos pasaban mucho tiempo en las termas colectivas bajo los auspicios de la diosa Higiea, protectora de la salud, de cuyo nombre deriva la palabra higiene.

Esta costumbre se extendió a Oriente, donde los baños turcos se convirtieron en centros de la vida social, y pervivió durante la Edad Media.

En las ciudades medievales, los hombres se bañaban con asiduidad y hacían sus necesidades en las letrinas públicas, vestigios de la época romana, o en el orinal, otro invento romano de uso privado; y las mujeres se bañaban y perfumaban, se arreglaban el cabello y frecuentaban las lavanderías.

Lo que no estaba tan limpio era la calle, dado que los residuos y las aguas servidas se tiraban por la ventana a la voz de “agua va!”, lo cual obligaba a caminar mirando hacia arriba.

  • Vacas, caballos, bueyes dejaban su “firma” en la calle

Pero para lugares inmundos, pocos como las ciudades europeas de la Edad Moderna antes de que llegara la revolución hidráulica del siglo XIX.

Carentes de alcantarillado y canalizaciones, las calles y plazas eran auténticos vertederos por los que con frecuencia corrían riachuelos de aguas servidas.

En aumentar la suciedad se  encargaban también los numerosos animales existentes: ovejas, cabras, cerdos y, sobre todo, caballos y bueyes que tiraban de los carros.

Como si eso no fuera suficiente, los carniceros y matarifes sacrificaban a los animales en plena vía pública, mientras los barrios de los curtidores y tintoreros eran foco de infecciones y malos olores.

La Roma antigua, o Córdoba y Sevilla en tiempos de los romanos y de los árabes estaban más limpias que Paris o Londres en el siglo XVII, en cuyas casas no había desagües ni baños.

¿Qué hacían entonces las personas? Habitualmente, frente a una necesidad imperiosa el individuo se apartaba discretamente a una esquina.

El escritor alemán Goethe contaba que una vez que estuvo alojado en un hostal en Garda, Italia, al preguntar dónde podía hacer sus necesidades, le indicaron tranquilamente que en el patio.

La gente utilizaba los callejones traseros de las casas o cualquier cauce cercano. Nombres de los como el del francés Merderon revelan su antiguo uso.

Los pocos baños que había vertían sus desechos en fosas o pozos negros, con frecuencia situados junto a los de agua potable, lo que aumentaba el riesgo de enfermedades.

  • Los excrementos humanos se vendían como abono

Todo se reciclaba. Había gente dedicada a recoger los excrementos de los pozos negros para venderlos como estiércol. Los tintoreros guardaban en grandes tinajas la orina, que después usaban para lavar pieles y blanquear telas.

Los huesos se trituraban para hacer abono.

Lo que no se reciclaba quedaba en la calle, porque los servicios públicos de higiene no existían o eran insuficientes.

En las ciudades, las tareas de limpieza se limitaban a las vías principales, como las que recorrían los peregrinos y las carrozas de grandes personajes que iban a ver al Papa en la Roma del siglo XVII, habitualmente muy sucia.

Las autoridades contrataban a criadores de cerdos para que sus animales, como buenos omnívoros, hicieran desaparecer los restos de los mercados y plazas públicas, o bien se encomendaban a la lluvia, que de tanto en tanto se encargaba arrastrar los desperdicios.

Tampoco las ciudades españolas destacaban por su limpieza. Cuenta Beatriz Esquivias Blasco su libro ¡Agua va! La higiene urbana en Madrid (1561-1761), que “era costumbre de los vecinos arrojara la calle por puertas y ventanas las aguas inmundas y fecales, así como los desperdicios y basuras”.

El continuo aumento de población en la villa después del esblecimiento de la corte de Fernando V a inicios del siglo XVIII gravó los problemas sanitarios, que la suciedad se acumulaba, pidiendo el tránsito de los caos que recogían la basura con dificultad por las calles principales

  • En verano, los residuos se secaban y mezclaban con la arena del pavimento; en invierno, las lluvias levantaban los empedrados, diluían los desperdicios convirtiendo las calles en lodazales y arrastraban los residuos blandos los sumideros que desembocaban en el Manzanares, destino final de todos los desechos humanos y animales. Y si las ciudades estaban sucias, las personas no estaban mucho mejor. La higiene corporal también retrocedió a partir del Renacimiento debido a una percepción más puritana del cuerpo, que se consideraba tabú, y a la aparición de enfermedades como la sífilis o la peste, que se propagaban sin que ningún científico pudiera explicar la causa.

Los médicos del siglo XVI creían que el agua, sobre todo caliente, debilitaba los órganos y dejaba el cuerpo expuesto a los aires malsanos, y que si penetraba a través de los poros podía transmitir todo tipo de males. Incluso empezó a difundirse la idea de que una capa de suciedad protegía contra las enfermedades y que, por lo tanto, el aseo personal debía realizarse “en seco”, sólo con una toalla limpia para frotar las partes visibles del organismo.

Un texto difundido en Basilea en el siglo XVII recomendaba que “los niños se limpiaran el rostro y los ojos con un trapo blanco, lo que quita la mugre y deja a la tez y al color toda su naturalidad. Lavarse con agua es perjudicial a la vista, provoca males de dientes y catarros, empalidece el rostro y lo hace más sensible al frío en invierno y a la resecación en verano

  • Un artefacto de alto riesgo llamado bañera

Según el francés Georges Vigarello, autor de Lo limpio y lo sucio, un interesante estudio sobre la higiene del cuerno en Europa, el rechazo al agua llegaba a los más altos estratos sociales.

la higiene humana

En tiempos de Luis XIV, las damas más entusiastas del aseo se bañaban como mucho dos veces al año, y el propio rey sólo lo hacía por prescripción médica y con las debidas precauciones, como demuestra este relato de uno de sus médicos privados: “Hice preparar el baño, el rey entró en él a las 10 y durante el resto de la jornada se sintió pesado, con un dolor sordo de cabeza, lo que nunca le había ocurrido…

No quise insistir en el baño, habiendo observado suficientes circunstancias desfavorables para hacer que el rey lo abandonase”. Con el cuerno prisionero de sus miserias, la higiene se trasladó a la ropa, cuanto más blanca mejor.

Los ricos se “lavaban” cambiándose con frecuencia de camisa, que supuestamente absorbía la suciedad corporal.

El dramaturgo francés del siglo XVII Paul Scarron describía en su Roman comique una escena de aseo personal en la cual el protagonista sólo usa el agua para enjuagarse la boca. Eso sí, su criado le trae “la más bella ropa blanca del mundo, perfectamente lavada y perfumada”.

Claro que la procesión iba por dentro, porque incluso quienes se cambiaban mucho de camisa sólo se mudaban de ropa interior —si es que la llevaban— una vez al mes.

Aires ilustrados para terminar con los malos olores

Tanta suciedad no podía durar mucho tiempo más y cuando los desagradables olores amenazaban con arruinar la civilización occidental, llegaron los avances científicos y las ideas ilustradas del siglo XVIII para ventilar la vida de los europeos.

Poco a poco volvieron a instalarse letrinas colectivas en las casas y se prohibió desechar los excrementos por la ventana, al tiempo que se aconsejaba a los habitantes de las ciudades que aflojasen la basura en los espacios asignados para eso.

En 1774, el sueco Karl Wilhehm Scheele descubrió el cloro, sustancia que combinada con agua blanqueaba los objetos y mezclada con una solución de sodio era un eficaz desinfectante.

Así nació la lavandina, en aquel momento un gran paso para la humanidad.

Tuberías y retretes: la revolución higiénica

En el siglo XIX, el desarrollo del urbanismo permitió la creación de mecanismos para eliminar las aguas residuales en todas las nuevas construcciones.

Al tiempo que las tuberías y los retretes ingleses (WC) se extendían por toda Europa, se organizaban las primeras exposiciones y conferencias sobre higiene.

A medida que se descubrían nuevas bacterias y su papel clave en las infecciones —peste, cólera, tifus, fiebre amarilla—, se asumía que era posible protegerse de ellas con medidas tan simples como lavarse las manos y practicar el aseo diario con agua y jabón.

En 1847, el médico húngaro Ignacio Semmelweis determinó el origen infeccioso de la fiebre puerperal después del parto y comprobó que las medidas de higiene reducían la mortalidad.

En 1869, el escocés Joseph Lister, basándose en los trabajos de Pasteur, usó por primera vez la antisepsia en cirugía. Con tantas pruebas en la mano ya ningún médico se atrevió a decir que bañarse era malo para la salud.

Revista Muy Interesante Nro.226- Que Sucio Éramos Luis Otero-

PARA SABER MÁS: Lo limpio y lo sucio. La higiene del cuerpo desde la Edad Media. Georgs Vtgatello. Ed. Altaya. 997.

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Enlace Externo:• La falta de higiene en la Edad Media

Historia de la Lucha Contra el Tifus, Fiebre Tifoidea y Disentería

Historia de la Lucha Contra el Tifus, Fiebre Tifoidea y Disentería

ENFERMEDADES EPIDÉMICAS EN LA EDAD MODERNA: TIFUS, FIEBRE TIFOIDEA Y GRIPE:

Entre las demás enfermedades epidémicas de esta época , el tifus exantemático, descrito y denominado por Boissier de Sauvages en 1760, existía en estado endémico en las regiones pobres donde hacía reinar la miseria y bajo la forma de epidemia durante las guerras.

Ataca, en primer lugar, a los soldados en lucha, en malas situaciones físicas, que viven en condiciones de higiene deplorables, y después a las poblaciones civiles.

Se asocia con frecuencia a la disentería.

Es responsable del fracaso de numerosas expediciones militares.

Lo encontramos durante la Guerra de los Treinta Años, luego en el sitio de Lovaina (1631), en Praga (1742), en Egra, en el Canadá, donde en 1746 asola las tripulaciones de la flota del duque de Aville.

Se observa en Cotinga (1767), en Moscú (1780), en Algeciras.

Se dan casos en Rúen, Brest, París (1794), que cura Pinel.

En 1797, ataca a Galicia.

Durante las guerras del Imperio respeta relativamente los ejércitos, mientras ataca los ejércitos enemigos en Austerlitz e incluso lo llevan a Borgoña los prisioneros.

Durante el sitio de Zaragoza, Reveillé-Parise estudia una epidemia.

Pero, a partir de 1812, acomete contra las tropas francesas una ofensiva que en dos años destruirá prácticamente la Grande Armée, provocando pérdidas mucho más elevadas que las debidas al fuego enemigo.

Para Destaing, el gran vencedor de Napoleón no fue el frío, sino el «General Typhus».

De Kerckhove nos dice que la epidemia empieza durante la travesía de Polonia.

Después, atravesado el Niemen, ataca a las tropas francesas, cansadas por las marchas forzadas y las malas condiciones atmosféricas, sin recibir ninguna distribución de víveres.

Cuando llegan a Moscú, sus pérdidas totales se elevan a dos tercios de sus efectivos.

Después de una mejora temporal en la ciudad santa, el tifus vuelve a cobrar fuerzas durante la retirada.

En Polonia diezma á las débiles unidades que el príncipe Eugenio intenta reconstruir con duros trabajos.

Larrey cae enfermo y se cura.

El tifus «hace estragos» en los ejércitos que repliegan, en las guarniciones dejadas por el emperador en Dantzing, en Dresde, en Magdeburgo y en Torgau, cuyo gobernador, el conde de Narbona, sucumbirá y Desgenettes dejó un cuadro escalofriante de la epidemia en esta ciudad.

Más adelante, en 1813, entre el Elba y el Rin, más de 40.000 enfermos de tifus llenan los hospitales, desbordados por el número de enfermos: la situación era espantosa.

«Miles de carros, cuenta Erckmann-Chatrian, cargados de heridos y sobre todo de enfermos se suceden en una fila ininterrumpida camino del Rin.»

Pero el tifus atraviesa el río. Alcanza también, a su vez, a la población (en Alsacia y Lorena se cuentan 60.000 víctimas).

Se llenan pronto los hospitales militares y los hospitales civiles.

Se crean los hospitales de auxilio y, en 24 horas, la población de París proporciona más de 6.000 camas.

Hecho curioso, en estos hospitales improvisados de Roule, deMenilmantant, de Montmartre, la moralidad es menos importante que en los hospitales bien organizados.

Laénnec, en su servicio, intenta reagrupar a los reclutas bretones e intenta luchar con su nostalgia empleando su lengua. 746 miembros del hospital enfermaron del tifus y de ellos 204 murieron.

Es imposible calcular el número considerable de víctimas, tanto civiles como militares.

El tifus contribuyó enormemente a la derrota francesa y a la caída del Imperio con todas sus consecuencias.

tifus piel afectada

Durante dos siglos, el tifus no había sido considerado como contagioso.

Y sólo se afirma esta idea en 1809, en España, lo hace Reveilla-Parise que habla de «virus».

Insiste en el aire contaminado de las ciudades sitiadas y de los hospitales, en la fatiga y la conmoción del sistema nervioso de los jóvenes soldados.

Algunos años más tarde, de Kerckove da como prueba del contagio el hecho de que los judíos polacos no habían sido afectados hasta después del paso de las tropas, y sin sacar conclusiones insiste en la frecuencia de la miseria.

El tratamiento es sólo sintomático: laxantes suaves, vomitivos, sudoríficos, quinina, bebidas estimulantes, baños calientes o fríos, era lo único que se aconsejaba. Reveillé-Parise era hostil a las sangrías.

La fiebre tifoidea, no aislada todavía, se confunde con el tifus y las disenterías.

Es posible que las observaciones de Spigel (1604), de Hoffmann (1682) concernieran a casos de fiebre tifoidea.

Es probable, según las publicaciones de Strother (1729), de Gilchrist (1735), de Chirac (1725), que las lesiones señaladas por Morgagni tras las picaduras se refieran a esta enfermedad.

Tres epidemias importantes parecen haber sido epidemias de fiebre tifoidea: la primera en Gotinga en 1760 (Rippenhausen, Mayer) se extiende a toda Alemania; la segunda, la de Bretaña, ataca a la mitad de las tripulaciones de la nota del almirante de Orvilliers y le impide desembarcar en Inglaterra.

Ésta se une a una epidemia de escorbutoy de tifus; la última, en fin, estudiada por Jacobi y Ecker, se observa en Alemania de 1783 a 1789.

Se llama disentería a todas las afecciones caracterizadas por exoneraciones sangrantes y flemosas, inevitables y múltiples.

Se trata de un grupo confuso que reúne diversas enfermedades todavía no individualizadas, es muy probable que muchas de entre ellas sean disenterías bacilares.

En 1626, Senne afirma que son contagiosas.

Frecuentemente asociada al tifus, la disentería se observa sobre todo en los ejércitos en lucha.

La señala, ya en 1616, Von Hilden, y después Charles-le-Poix. Entre 1620 y 1625 asola Lyon, Tula y Metz; 1776 Bretaña, en 1736, Holanda.

Entre 1744 y 1747 ataca la flota inglesa ante Menorca.

Hace estragos durante la Guerra de la Independencia americana.

En 1792, en Valmy, desempeña un papel importante respecto al ejército prusiano, y Goethe nos hace ver el desastre de dicho ejército en retirada, bajo la lluvia, en el barro, con filas de coches cargados de enfermos.

Ataca al ejército de Oriente, durante la campaña de Rusia, luego en 1813.

Se propaga entonces por toda Europa y en Francia se señalan focos importantes en Versalles y en Turena.

En su etiología, después de haber invocado el calor, el enfriamiento, la humedad, una alimentación defectuosa en los famélicos, el abuso de frutas verdes y carnes saladas, se incriminó el papel de las aguas de bebida.

En efecto, Dazillese da cuenta de la desaparición de la disentería en la isla de Bourbon, cuando entre 1734 y 1750, La Bourdonnais hizo recoger convenientemente el caudal de la Grande Riviére.

Read, por su parte, observa la frecuencia de la enfermedad en los que beben agua de los pozos situados cerca de las letrinas.

Linné insiste en el papel de estas últimas, Bergeron incrimina a un virus que se adhiere a los entarimados y a los muros, y Desgenettes al amontonamiento de los enfermos.

Para su tratamiento Helvétius preconiza la ipecacuana.

La. gripe, llamada así en 1742, también denominada: la locuela, la influenza, la coqueta, la fiebre catarral, etc.

Y bajo estos nombres se inscriben numerosas afecciones febriles diversas.

Se manifiesta por medio de epidemias estacionales, algunas de ellas benignas, otras muy mortales, en 1610, en París, se observa una epidemia grave.

Más adelante se suceden otras en Inglaterra en 1658, luego en 1669, y en 1676 gana Francia, Italia y España.

En Londres es muy dura y causa más muertos que la epidemia de peste de 1665.

En 1729 se inicia en Europa central una epidemia que alcanza la Europa occidental.

En Francia alcanza a 200.000 personas, y debido a sus complicaciones pulmonares es fatal para numerosos ancianos.

En 1780, una epidemia particularmente grave vuelve a causar estragos.

Estas epidemias duran varios meses y se ignora completamente la naturaleza de la enfermedad.

En 1728, Hoffman considera que la causa es una alteración de la serosidad que depende de las vicisitudes del aire.

Para Baille se debe a un miasma, para Cabanis se trata de una enfermedad inflamatoria.

Por mortíferas que fueran ciertas epidemias, sus consecuencias eran relativamente limitadas en un plano general, pues los que desaparecían eran sobre todo los ancianos.

Señalemos que antaño, la gripe tenía la fama de proteger contra la peste.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

Historia de la Vacuna Contra Poliomielitis

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Cuerpos extraños en ojos, nariz y oídos:Primeros Auxilios

Cuerpos extraños en ojos, nariz y oídos
Aprender Primeros Auxilios

PRIMEROS AUXILIOS: LOS CUERPOS EXTRAÑOS

 primeros auxilios

Ahogamiento:

Cuando haya que socorrer aun ahogado lo más urgente es iniciar la reanimación con la respiración boca a boca para evitar las secuelas irreversibles de la falta de oxigenación.

Es necesario realizar las tareas apenas se lo Haya rescatado.

La reanimación cardiaca a través del masaje debe iniciarse sólo con el paciente en posición óptima y si se posee la certeza de que no tiene pulso.

Si el accidentado estuviera tiritando tampoco se puede realizar el masaje.

Desvanecimiento

El desvanecimiento sobreviene como consecuencia directa de una disminución en la irrigación cerebral.

La persona puede estar bien, pero de pronto se siente débil, palidece, pierde parcialmente la posibilidad de oír y de ver.

Sufre una lipotimia y llega a no poder mantenerse erguida.

Las causas más frecuentes son el ayuno prolongado, la convalescencia de una enfermedad, la permanencia en posición de pie durante largo rato, el embarazo.

También es común en las personas que adolecen de trastornos en la presión arterial. En estos casos deben evitarse los cambios de posición.

También puede tener origen psíquico y producirse ante la presencia de algo desagradable, como ver sangre o sufrir una experiencia dolorosa.

El desmayo o desvanecimiento no reviste gravedad y la recuperación es rápida.

El único problema que se nos puede presentar es identificar la causa.

Las personas que padecen desmayos con frecuencia reconocen los síntomas que los anuncian (mareo, debilidad).

Si el desvanecimiento se produce por ausencia de irrigación sanguínea del cerebro, la primera medida consiste en adoptar una postura que facilite la irrigación, manteniendo la cabeza más baja que el resto del cuerpo.

Acueste al desvanecido y póngale bajo las piernas algo que las eleve.

Si no fuera posible, manténgalo sentado con la cabeza entre las piernas.

Déle indicaciones para que inspire profundamente.

Aflójele todo aquello que pueda oprimirlo y que interfiera en la circulación: cinturón, corbata, faja. Una vez que recupere el sentido, debe levantarse lentamente, evitando movimientos bruscos.

Cuerpos extraños en ojos, oídos o nariz

En general es preferible abstenerse de cualquier intento de extraer cuerpos extraños, porque lo más habitual es empujarlos hacia adentro y, consecuentemente, dañar el órgano donde se han alojado.

Tratándose de los ojos, si lo que se ha introducido no está clavado, siga estos pasos:

• Busque un lugar con muy buena iluminación y abra el ojo de la persona afectada.

• Tire del párpado inferior. Si la partícula que molesta está allí, sáquela valiéndose de una
gasa estéril o de la esquina de un pañuelo limpio.

• Si está en el párpado superior, debe lograr que éste se doble dejando al descubierto el globo ocular. Para lograrlo, ayúdese con un instrumento largo, fino y no cortante. Apoyelo sobre el mismo párpado y paralelo a él y tire de las pestañas hacia arriba.

• Luego, proceda con la gasa o el pañuelo como en el caso anterior.

Si el objeto está clavado, coloque una gasa estéril sobre los dos ojos para evitar el movimiento de ambos, y concurra a un hospital o consulte a un oftalmólogo.

Si un objeto extraño se introduce en el oído, no intente sacarlo por medio de horquillas, palillos de dientes u otro elemento improvisado.

Tire suavemente hacia atrás el lóbulo de la oreja e incline la cabeza hacia ese mismo lado, sacudiéndola para ver si es posible que el objeto extraño se desprenda.

Si se trata de una semilla, existe el riesgo de que se hinche con la humedad. Para evitarlo, coloque un algodón con alcohol o unas gotas del aceite que se usa para el aseo del bebé También se pondrán unas gotas de aceite si penetró un insecto; el objetivo es llenar el conducto auditivo para expulsarlo.

Finalmente, es muy común que un niño se introduzca una semilla o una cuenta de collar en la nariz. En estos casos se tapa la fosa nasal libre y se pide al niño que expulse el aire con fuerza a través de la fosa obstruida.

ahogamiento, primeros auxilios

Pasos: Coloquese detrás del paciente inconciente, de rodilla o parado, pase una mano por la cintura de manera que su puño quede entre las costillas y el ombligo, con el pulgar dirigido hacia adentro y en contacto con el cuerpo.

Coloque la otra mano sobre la primera y ejerza una fuerza hacia adentro y hacia arriba con el fin de expulsar rapidamente el aire de los pulmones de la víctima. Si no se desostruye, repita 3 veces mas esta maniobra.

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

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Hemorragias:Tecnicas de Emergencia en Primeros Auxilios

Hemorragias:Tecnicas de Emergencia en Primeros Auxilios

PRIMEROS AUXILIOS, ACTUAR FRENTE A UNA HEMORRAGIA

primeros auxilios

Hemorragias:

La tensión arterial es la fuerza de la sangre al presionar las paredes de las arterias.

Si perdemos sangre, el caudal que circula por nuestros vasos será menor y, por lo tanto, habrá una disminución de la tensión.

Esta merma estará en relación con el volumen de líquido perdido.

En caso de hemorragia, primero quite o corte la ropa para poder ver la herida con facilidad.

Si la lesión está en el brazo o en la pierna y no hay sospecha de peligro, eleve la extremidad por encima del nivel del resto del cuerpo.

Utilizando una compresa estéril o una venda limpia, o recurriendo a un trozo de tela higienizado si no dispusiera de los otros elementos, comprima firmemente la herida con los dedos o con la palma de la mano, tratando de mantener la presión.

Este procedimiento es muy efectivo para el control de la hemorragia.

Al oprimir procure que los bordes de la herida no se separen sino que más bien se unan.

Cuando haya logrado detener el sangrado, procure aproximar los bordes de la herida colocando una tira adhesiva, superponga varias capas de gasa y sostenga todo por medio de una venda.

Esta debe estar apretada pero sin hundirse en la carne, para evitar hinchazón, pérdida de pulso o cambios de coloración de la extremidad por debajo del lugar comprimido.

Existe una medida muy delicada que solamente puede usarse como último recurso, cuando una hemorragia pone en riesgo la vida de la víctima: se trata del torniquete.

La más común de las hemorragias es la nasal, o epistaxis

Aunque muchas veces provoca alarma por la persistencia o intensidad de la pérdida de sangre, por lo general es benigna y aparece como consecuencia de una lesión producida en los capilares (vasos diminutos que integran las últimas ramificaciones del sistema circulatorio).

Hemorragias:Torniquetes en Primeros Auxilios,Tecnicas de Emergencia

Estas hemorragias se controlan favoreciendo la coagulación espontánea, para lo que suele ser suficiente presionar la nariz del accidentado entre el pulgar y el índice durante diez o quince minutos.

Otro procedimiento consiste en introducir en la nariz una gasa doblada en forma de acordeón, que presiona y absorbe a la vez.

Mantenga al enfermo sentado y comprima la nariz entre el pulgar y el índice durante seis minutos.

Suelte la nariz poco a poco y no quite la gasa durante varias horas, porque al sacarla puede interrumpir la coagulación y provocar nuevamente la hemorragia.

Existen también hemorragias internas.

Aunque no son visibles, éstas revisten gravedad porque aparecen como consecuencia de un traumatismo importante de abdomen, tórax o región lumbar.

Las manifestaciones externas que pueden ayudarnos a detectar una hemorragia de este tipo son: palidez, sed, desvanecimiento, piel fría y húmeda, respiración superficial e irregular, pulso rápido y débil.

En caso de lesión de los pulmones, aparece tos con expectoración de sangre; si fuese del estómago, se pueden presentar vómitos de sangre; y si hubiera hemorragia intra craneal la víctima padecería sopor, convulsiones o parálisis.

Cuando en un accidentado aparecen algunos de los síntomas señalados y existe sospecha de hemorragia interna, es urgente solicitar atención médica.

Mientras espera, asegúrese de mantener a la persona tranquila e inmóvil. Deje la descansar sobre la espalda, recostada, para facilitarle la respiración.

Evite que se exponga a enfriamientos y que algo pueda obstruir sus vías respiratorias.

Si el accidentado vomita, gírele la cabeza hacia un costado y manténgalo en esa posición.

PUNTOS DE COMPRESIÓN DE ARTERIAS:

puntos de compresión


La hemorragia de una arteria importante debe ser cortada inmediatamente.

Incluso antes de la colocación del torniquete, es indispensable comprimir la arteria con el pulgar o con el puño, entre el corazón y la herida.

Para ello es preciso conocer el trayecto de las arterias y los puntos en los que se las puede comprimir contra los huesos.

Punto de comprensión del cuello

En las hemorragias de arterias del cuello, a fin de no impedir la respiración, se apoya con el pulgar sobre la carótida, de delante atrás, sin apoyar sobre la tráquea.

Punto de comprensión de la clavícula

Se utiliza en hemorragias producidas por una herida grave en la axila o en el brazo, a la altura del hombro. La arteria sale del tórax por detrás de la clavícula: se la comprime contra la primera costilla, apretando con el pulgar, de abajo arriba, dentro del hueco de la clavícula.

Punto de compresión de la axila

En hemorragias de la parte superior del brazo. La arteria pasa por la concavidad de la axila: comprimirla contra la cabeza del húmero, apretando a ambos lados con los pulgares.

Punto de compresión del brazo

En hemorragias de la parte inferior del brazo: comprimir la arteria contra el húmero, en la cara interna del brazo, apretando con el pulgar por debajo del bíceps.

Punto de compresión de la ingle

Hemorragias de la parte superior del muslo: la arteria sale de la pelvis en el pliegue de la ingle. Comprimir con el puño en el centro del pliegue, con el brazo en posición vertical.

Punto de compresión del muslo.

Empleado en hemorragias de la parte inferior del muslo. La arteria femoral desciende por la cara interna del muslo: comprimirla con el puño, con el brazo vertical, a lo largo del fémur.

COLOCACIÓN DE UN TORNIQUETE

El torniquete puede improvisarse con objetos o prendas no elásticos: una corbata, un pañuelo, etc.

Antes de todo, comprobar si la hemorragia procede de una arteria o una vena: si se trata de una vena, la sangre, de color oscuro, fluye lentamente; si es un artera, la sangre mana a borbotones y es muy roja.

El torniquete se coloca por encima de la herida si se trata de una arteria; por debajo, si se trata de una vena. Mientras, se mantiene la compresión.

Una clásica técnica para hacer un torniquete

tecnica de torniquete clasicatecnica de torniquete

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
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Mordeduras de Perros y Serpientes:Tecnicas de Primeros Auxilios

Mordeduras de Perros y Serpientes:Tecnicas de Primeros Auxilios

PRIMEROS AUXILIOS, ACTUAR FRENTE A MORDEDURAS

primeros auxilios

Mordeduras:

Es importante que los niños aprendan desde pequeños a incluir en su mundo a otros seres vivos como las plantas y los animales.

La interacción con su medio les permite enriquecerse emocionalmente, aprender a respetar otras formas de vida e incorporar pautas de cuidado.

La presencia de un animal en la casa otorga la oportunidad de que el niño comience a asumir responsabilidades de un modo natural y agradable.

Para no correr riesgos, el niño debe aprender a reconocer que ellos tienen derechos que deben ser respetados.

Tiene que evitar contactos con animales desconocidos, enfermos o heridos.

No debe tratar de separarlos si están peleando, aunque sea su mascota la que esté involucrada.

Tampoco debe acercar su cara a un animal ni darle alimentos en la boca o molestarlo mientras duerme o come.

Es conveniente que se abstenga de correr, patinar o andar en bicicleta cerca de un perro.

Si un animal extraño le provoca temor, deténgase y háblele con calma, observe qué hace y permita que lo olfatee.

Si el animal se acerca, no le dé la espalda. Tampoco trate de ahuyentar a puntapiés o con los puños a un perro que ladra.

Mordeduras de Perros y Serpientes:Tecnicas de Primeros Auxilios

Ante una mordedura, lave la herida con agua y jabón, aplique una compresa esterilizada y hágala revisar por el médico. En todos los casos es aconsejable la aplicación de vacuna antitetánica.

Aunque desde 1981 hasta hoy no se hayan registrado casos de rabia en la Ciudad de Buenos Aires, siempre que un perro desconocido haya ocasionado una mordedura debe ubicarse al dueño del animal y observar la evolución de éste.

Según las autoridades del Instituto Luis Pasteur, las campañas de prevención resulta son eficaces y, por lo tanto, hace más de una década que la rabia ha sido controlada en nuestra ciudad.

Sin embargo, alertan sobre el peligro de las mordeduras de murciélagos.

Aunque parezca sorprendente, este animal es actualmente portador de la enfermedad.

Desde hace más de medio siglo se registran muertes de seres humanos por rabia, cuya transmisión se atribuye al contacto de las víctimas con murciélagos.

En nuestro país se han detectado animales infectados con el virus.

Si bien los datos no resultan alarmantes (porque el contacto con estos animales sucede con poca frecuencia), conviene conocer las precauciones necesarias para protegerse, sobre todo en aquellas zonas de la ciudad en las que los murciélagos suelen agruparse formando colonias.

No ataque a un murciélago, especialmente cuando aparece de día: puede ser señal de enfermedad.

Si encuentra a uno de estos animales caído, no lo toque.

Aleje a los niños y alértelos sobre la enfermedad que pueden transmitir. En caso de hallar murciélagos vivos, enfermos o muertos, comuníquese con el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur.

Ante una mordedura, lave la herida con agua y jabón, aplique una compresa esterilizada y hágala revisar por el médico. En todos los casos es aconsejable la aplicación de vacuna antitetánica. Las picaduras en la mayoría de los casos no generan problemas irreversibles. Sin embargo, pueden llegar a poner en peligro la vida de personas especialmente sensibles o alérgicas.

mordedura de una serpiente

• PARA SABER MAS…

Pese a su reputación a veces aterradora, sólo el 15 por ciento de las aproximadamente 3.000 especies de serpientes de todo el mundo es venenosa, con mordeduras que justifican un tratamiento de emergencia médica. Muy pocas presentan un peligro grave para los adultos que gozan de buena salud. No obstante, estos animales, generalmente tímidos y huidizos, atacan cuando se sienten amenazados, por lo tanto la clave para convivir a salvo con ellos es el respeto.

Si ve una serpiente…

  1. Deténgase y retroceda lentamente.
    Por lo general, una serpiente enroscada puede alcanzar hacia adelante alrededor de la mitad de la longitud de su cuerpo cuando ataca, lo que puede suceder si se siente amenazada. No intente acercarse para verla mejor.
  2. Elúdala con cuidado. Si una serpiente obstruye el camino, desvíese 10 metros o más. Avance despacio y en caso de que la serpiente se mueva, obsérvela con cuidado. 3. Abandone el lugar. Si hay una serpiente entre usted y su vehículo o su campamento, primero aléjese a una distancia prudencial de 10 metros aproximadamente. Si la serpiente no se mueve, incítela a que lo haga tirándole un puñado de tierra o algunas ramitas. Apunte cerca de la serpiente de modo que se aleje de usted y los objetos, en lugar de ir en su dirección.
  3. Huya. Aléjese de la serpiente. No trate de matarla o de atraparla pero mírela bien para poder describirla después. Una identificación detallada podría salvarle la vida en lo que respecta a sueros antiofídicos.
  4. Conserve la calma. Cuanto más rápido lata su corazón, más velozmente se transportará el veneno por todo su cuerpo. Trate de mover el área afectada lo menos posible y de mantenerla ligeramente levantada. Si está con alguien que ha sido mordido, haga todo lo que pueda para calmarlo y para que mantenga quieta la extremidad afectada.
  5. No intente aplicar primeros auxilios. No coloque un torniquete ni corte la herida y succione el veneno. Lo primero puede ser peligroso y lo último es ineficaz. No cubra la herida.
  6. Busque ayuda. Si está con alguien que lo puede ayudar y pueden trasladarse, vayan al hospital más cercano para que lo asistan. Si no tiene un medio de transporte o nadie que lo ayude, o si se siente mal inmediatamente, llame al servicio de emergencias. Describa la herida, los síntomas y dónde se encuentra. • Vende la herida. Si no se presentan síntomas adversos después de 24 horas, la mordida podría ser inofensiva: trate la herida para evitar que se infecte.

Perros agresivos

Los tratamientos hospitalarios por mordeduras de perro se incrementan año a año. Algunas razas son más agresivas y los ataques suceden con más frecuencia en situaciones urbanas, donde la gente convive con estos animales. La mayoría de las mordeduras en los niños es de sus propios perros.

Aprenda a leer el lenguaje corporal de los perros y sepa cómo proceder si se enfrenta con un animal agresivo.

Qué hacer ante el ataque de un perro
1. Mantenga la calma. Si usted demuestra miedo, el animal se sentirá más confiado y aumentará la posibilidad de que lo ataque.

  1. Busque un lugar seguro. Localice un vehículo o un edificio y aléjese lentamente del animal, moviéndose hacia el lugar elegido. Puede pedirle ayuda a alguien. También, utilizar algo para protegerse, como una silla, o subirse a algún mueble.
  2. Distraiga al animal. Busque un objetivo alternativo. Láncele un bolso o una prenda. Si esto funciona, comience a alejarse lentamente.
  • Quédese quieto. Si no puede escapar, quédese quieto, cierre los puños y deje los brazos al costado del cuerpo. Aléjese del perro y evite mirarlo, pero manténgalo en su visión periférica. Sea paciente. Los perros suelen tener un lapso corto de atención y se marchan pronto si usted no los desafía.
  • Protéjase. Si el perro lo derriba, coloque las manos detrás del cuello y cúbrase las orejas con los brazos para protegerse el rostro. Quédese quieto y es probable que el perro pierda interés. Defenderse sólo aumentará el enojo del animal.

Si lo mordió un perro…

• Aplíquese primeros auxilios. Detenga la hemorragia y limpie las heridas, pero también busque asistencia médica lo más pronto posible. No solo es común la infección, sino que la presión ejercida por las mandíbulas de un perro puede causar heridas internas y quebrar huesos.

  • Busque asistencia médica. Consulte a un médico de inmediato si no puede.

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• ALGO MAS SOBRE MORDEDURAS…

Mordeduras de perros o de gatos. Deben ser tratadas como las heridas: limpiar con agua y jabón, aplicar un antiséptico y cubrir con una compresa esterilizada.

Sin embargo, puede haber peligro de contagio de la rabia. Conducir a la víctima inmediatamente al centro antirrábico, hospital o médico más cercano, donde se le pondrá una inyección de suero antirrábico. Hacer que un veterinario examine al animal causante de la mordedura o, en todo caso, vigilar su comportamiento durante varios días. Si presenta alteraciones, avisar al médico, que procederá a administrar nuevas inyecciones de suero.

■ Mordedura de víbora. Llamar al médico lo más rápidamente posible: el suero antídoto debe ser inyectado cuanto antes.
Mientras llega el médico, desinfectar la herida, pero no succionar en ella, que de nada sirve, puesto que el veneno ya ha pasado a la sangre. Inmovilizar al herido, tendiéndolo con la cabeza baja, y colocar un torniquete no muy apretado por encima de la mordedura, para impedir una difusión rápida del veneno en la sangre. Darle a beber té o café (nunca alcohol).

Si no es posible el traslado rápido al médico, colocar el torniquete inmediatamente, hacer una infusión en la mordedura, lavar bien la herida y transportar al accidentado lo antes posible al hospital.

Si se está de vacaciones en una región en la que abundan las víboras conviene proveerse de suero antídoto y de una jeringa, de venta en farmacias.

cuadro sintesis morduras primeros auxilios

Fuente Consultada:
Cómo Prevenir Accidentes en el Hogar López-Gershanik
Tu Hijo: Guía de Prevención y Primeros Auxilios  – Orbis
Enciclopedia El Universo de la Familia Tomo 3 Primeros Auxilios

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Historia del Estetoscopio: Inventor y Su Uso en la Medicina

Historia del Estetoscopio – Uso en la Medicina

1816: La invención del estetoscopio:

En los comienzos de la medicina moderna, los métodos para efectuar el diagnóstico de las enfermedades eran muy limitados: para obtener informaciones sobre el estado de salud de los pacientes, el médico apoyaba la oreja sobre el pecho del enfermo y auscultaba el latido cardíaco.

En 1816, el médico francés René-Théophile-Hyacinthe Laennec (1781-1826) ideó el primer estetoscopio.

Frente a la necesidad de auscultar los latidos cardíacos de una joven robusta que estaba enferma del corazón, se dio cuenta de que no podía atravesar la barrera de los senos, que consideró inoportuno levantar o separar.

En su intento pot auscultarla, cogió unas hojas de papel que utilizaba para tomar apuntes, las dobló en forma de cilindro y colocó una extremidad entre los pechos de la paciente, acercando su oreja a la otra.

Descubrió, maravillado, que el latido del corazón resultaba más fuerte del que sentía cuando apoyaba directamente la oreja sobre el esrernón de la mujer.

Partiendo de esta observación, fabricó unos cilindros de madera que constituyeron el primer estetoscopio rudimentario.

En los años que siguieron, el estetoscopio se perfeccionó y se transformó en un instrumento de gran importancia para el diagnóstico médico.

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EL USO DEL ESTETOSCOPIO:

En un reconocimiento médico es frecuente que el doctor que nos examina coloque una mano sobre nuestro pecho o espalda y golpee allí ligeramente con los dedos de la otra mano, mientras escucha el sonido que se produce.

Más a menudo, el médico utiliza su estetoscopio, uno de los primeros aparatos de que debe proveerse el estudiante de medicina.

médico francés René Laënnec,Este tipo de reconocimiento puede, a primera vista, parecer muy simple y superficial, pero un oído experto, sin embargo, consigue mucha información de los sonidos que se obtienen de los distintos órganos, en una correcta auscultación.

El primero que utilizó el método de percusión fue un austríaco llamado Leopoldo Avenbrugger.

Cuando joven había visto a su padre, que era bodeguero, golpear los barriles frecuentemente, y escuchar el sonido que producían, con objeto de determinar su contenido.

Más adelante, a mediados del siglo XVIII, Avenbrugger aplicó este método a la detección de las enfermedades del pecho.

Los pulmones están situados en una cavidad flanqueada por las costillas y el diafragma.

Cuando aspiramos, baja el diafragma, y la caja torácica se expande.

Como consecuencia del vacío producido, el aire entra y llena los pulmones.

Algunas enfermedades del pecho causan la acumulación de fluido en los pulmones o en la cavidad que los rodea.

Al percutir un tórax sano se obtiene un claro sonido «a hueco», mientras que una cavidad llena de fluido produce un sonido apagado.

El método de percusión es, por tanto, un método rápido para detectar algunas anormalidades que tengan lugar en el interior de la caja torácica.

El estetoscopio, a pesar de su simplicidad, es un instrumento de gran valor para los profesionales de la medicina, pues es un aparato diseñado para detectar  (los latidos del corazón, por ejemplo) producidos por los diversos órganos del cuerpo, y trasmitirlos al oído.

Normalmente se utiliza para detectar fallos cardíacos, neumonía, asma  u otras enfermedades pulmonares.

El que se utiliza actualmente consta de un pequeño embudo, o tambor hueco, unido a un tubo de goma bifurcado.

En cada extremo de la bifurcación lleva un auricular, a través de los cuales el médico escucha cuantos sonidos recoge el embudo aplicado sobre la superficie del cuerpo del paciente.

Durante muchos siglos, los hombres dedicados a la medicina escucharon los latidos del corazón, aplicando directamente el oído sobre el pecho del paciente, método que, aparte de no ser satisfactorio, era, además, poco higiénico.

A René Laénnec se atribuye el invento del estetoscopio, en 1816.

La historia cuenta que Laénnec tuvo un enfermo tan gordo que, al examinarlo, le fue imposible escuchar directamente los latidos de su corazón, por lo cual, recordando algunos juegos infantiles, enrolló un trozo de papel y lo utilizó como trompetilla.

De este modo, pudo escuchar los latidos del corazón de su paciente con mayor claridad que los que había escuchado hasta entonces.

En 1819, Laénnec publicó un libro en el que describía en detalle un estetoscopio de madera fabricado por él.

Los primeros estetoscopios continuaron siendo de este diseño tan simple, pero pronto aparecieron modelos con dos auriculares.

No deja de ser una ironía del destino el que Laénnec muriera de tuberculosis, una de las enfermedades que el estetoscopio tanto había contribuido a detectar.

El estetoscopio fue utilizado, en principio, para examinar el corazón y los pulmones, y ésta es todavía su principal aplicación.

Sin embargo, se utiliza frecuentemente para detectar el pulso en el brazo, así como para investigar ciertas anormalidades de los conductos digestivos.

estestoscopio

Su invención fue en 1816 cuando un médico francés, experto en tuberculosis (quien murió por esa enfermedad), llamado René Laënne, quien también se decía tenía vergüenza pegar su oreja al pecho de las pacientes para escuchar su corazón o su respiración y dispuesto a salvar el mal trago, inventó un precursor del aparato que utilizamos en la actualidad.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°68 – Historia del Estetoscopio

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Principales Epidemias de la Historia Enfermedades

Principales Epidemias de la Historia

Una enfermedad infecciosa nueva —a la que no nos habíamos enfrentado nunca antes— que se disemina de manera global y tiene una alta incidencia ae morbilidad (enfermedad) y de mortalidad fue descripta, durante los últimos trescientos años, como una «pandemia».

La palabra procede de pan (totalidad) y demos (gente, o población).

Una pandemia, entonces, afecta a todos los seres humanos.

El virus de la influenza de 1918-1919, por ejemplo, se extendió por todo el planeta, sin distinguir etnias, ubicación geográfica, sistemas de valores culturales ni clases sociales.

Hasta hace muy poco, la medida principal para determinar que estábamos en presencia de una nueva enfermedad de estas características consistía únicamente en monitorear el contagio masivo de síntomas extraños y por lo general molestos.

Antes de que se afianzara la teoría microbiana de las enfermedades (entre mediados y fines del siglo XIX), e incluso hasta varios años después, sólo podíamos basarnos en la prevalencia y en la severidad del cuadro clínico.

Hoy en día la situación es completamente distinta: nuestra capacidad para descifrar los secretos de las enfermedades infecciosas, y el avance en las tecnologías de investigación y de diagnóstico llevan ciento cincuenta años de constante evolución.

Fueron mejorando de forma gradual más o menos hasta la década de 1980, y luego, durante los últimos treinta años, la revolución de la biología molecular aportó un impulso cada vez más intenso.

La ciencia del presente nos ofrece diversos tests y pruebas de laboratorio que nos permiten identificar el organismo causante de cualquier enfermedad, de manera rápida y conclusiva.

El incremento de la población y de los viajes ha creado las condiciones ideales para la propagación de enfermedades, nuevas y existentes.

Algunas han sido contenidas, pero otras amenazan con convertirse en epidemias globales, o pandemias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) vigila numerosas enfermedades que causan importantes pérdidas de vidas o que amenazan con hacerlo si no se mantienen bajo control.

Algunas, como la malaria y la tuberculosis, son viejas enemigas de la humanidad.

Otras son más recientes y proceden de virus que han cruzado la barrera entre especies de animales a humanos.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida, es causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Se cree que este evolucionó a partir del virus de inmunodeficiencia en simios (VIS), que existe entre los primates no humanos africanos desde hace millones de años.

Parece ser que, a principios del s. XX, este virus saltó de un chimpancé infectado a un huésped humano y mutó en VIH, una forma que puede transmitirse entre las personas.

El VIH se propagó sin ser detectado durante décadas hasta que, al inicio de la década de 1980, se dio una serie de casos de sida en EE UU.

Desde ese momento se ha propagado por todo el mundo y ha causado la muerte de más de dos millones de personas.

Fue finalmente desenmascarado como agente causante del sida en 1983 por el virólogo francés Luc Montaigner.

►Epidemias Emergentes

Una vez declarado el brote epidémico, hay muchos factores que pueden afectar su curso.

A veces, el organismo causante es tan mortífero que de hecho se controla por sí mismo matando a su huésped antes de extenderse más.

Este es el caso del virus hemorrágico Ébola, de Zaire, uno de los agentes patógenos más letales conocidos.

Identificado en la década de 1970, está restringido casi por completo al África tropical, donde se producen brotes cada pocos años.

Las enfermedades respiratorias, como la gripe y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), presentan una situación distinta.

Estas enfermedades se propagan a través de gotitas de moco suspendidas en el aire, y dado que sus sintomas iniciales no son tan incapacitantes como para recluir a la gente en su casa, puede extenderse con suma rapidez.

La pandemia de 2009 de gripe H1N1 se originó en México y desde ese momento los viajeros aéreos la llevaron al resto del mundo en cuestión de días.

A diferencia de los virus gripales, el VIH puede existir en el organismo durante años sin producir síntomas visibles.

Es más, durante su período latente se replica a una velocidad increíble: las células infectadas pueden liberar a la sangre 10.000 millones de virus en 24 horas. Sólo se transmite a través del contacto con fluidos corporales.

Lucha contra enfermedades virales

A pesar de este sombrío panorama, las vacunas han logrado algunos éxitos notables. Un ejemplo es la viruela, que fue erradicada en 1979 , y los casos de poliomielitis han descendido un 99% en las últimas dos décadas.

La fiebre amarilla puede prevenirse, y en los próximos diez años se espera una vacuna contra la malaria.

En el caso de la gripe, los programas de vacunación basados en las variantes ya conocidas ayudan a controlar las epidemias invernales, pero no es posible almacenar reservas contra las variantes nuevas.

Los antivirales pueden inhibir el desarrollo del virus, pero no lo destruyen.

El retrovirus VIH continúa siendo un adversario sin vacuna a la vista.

Es más, apunta a células del sistema inmunitario (en particular las T4), el arma que el organismo utiliza para defenderse.

Sin embargo, a finales de la década de 1980 se obtuvieron antirretrovirales que previenen la replicación del VIH en las células vivas.

Hoy, estos fármacos se administran en combinaciones de tres o cuatro tipos.

Este tratamiento se dirige a distintas fases del ciclo de replicación, reduciendo de este modo la resistencia a cualquier otro fármaco concreto, que es uno de los mayores inconvenientes en la lucha contra la enfermedad.

PRINCIPALES EPIDEMIAS  Y PANDEMIAS

La peste es el prototipo de la enfermedad mortal, millones de personas han muerto víctimas de ella.

Entre 1860 y 1930 todavía perecieron por su causa unas 12.000.000 de personas enfermas, actualmente según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) la contraen cerca de 2000 personas por año y dicha cifra va en aumento.

Un agente infeccioso fácilmente detectable que —como en el caso del virus de la gripe porcina de 2009— tienda a provocar una enfermedad por lo general leve en la mayoría de la gente, pero que se disemina con rapidez por todo el planeta, será descripto, según los criterios actuales, como causa de pandemia.

Y es aquí donde pueden surgir ciertas confusiones: la sensación general indica que «pandemia» es sinónimo de catástrofe.

Cuando tanto los medios de comunicación como el público en general se dieron cuenta de que en definitiva la pandemia de gripe porcina de 2009 no resultaba más peligrosa que, digamos, la epidemia de influenza «estacional» común de todos los años, muchos sintieron que las autoridades, sobre todo las de salud pública, habían exagerado en exceso el grado de peligro.

Las pandemias infecciosas son, por definición, problemas globales a los que ningún Estado-nación puede enfrentar solo.

Los encargados de declarar si hay una pandemia en curso son los epidemiólogos, los técnicos estadísticos y otros profesionales que trabajan para la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede central en Ginebra, Suiza.

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Viruela AméricaGripe EspañolaGripe AsiáticaEnfermedades

• Epidemia:

La epidemia se define como una enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas.

• Pandemia:

La pandemia se define como una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

Antiguamente se conocía como pestilencia casi todo tipo de mortandad generalizada.

Hasta que en 1546 el médico italiano Cirolamo Fracastoro (1448-1553) pudo demostrar que realmente hay enfermedades contagiosas (de persona a persona, por portadores y por el aire), se pensaba que los responsables de la propagación de enfermedades eran el aire apestado y las emanaciones nocivas (miasma).

Pero el modo exacto en que se propagan las enfermedades se conoce gracias a los microbiólogos Louis Pastear (1822-1895)y Robert Koch (1843-1510).

El agente patógeno de la peste se descubrió a partir de las investigaciones que el médico y bacteriólogo suizo-francés Alexander Yersins (1863-1943) realizó en Hong Kong en 1894 junto con el japonés Shibasaburo Kitasatos (1853-1931).

►Primeras Muertes en Masa

En la Biblia ya se menciona la peste como castigo de Dios.

El poeta griego Homero describió plásticamente la rapidísima transmisión de la enfermedad (en griego loímos, nosos): «Apolo y Artemisa disparan a los hijos de Niobe con flechas apestadas» (Ilíada XXIV).

Los médicos de la Antigüedad se daban a la fuga cuando se desencadenaban las epidemias, pues sabían que no podían hacer nada.

La primera epidemia de peste documentada tuvo lugar en Constantinopla bajo el dominio del emperador Justiniano (527-565).

Posiblemente la introdujeron los barcos de Egipto en el año 542, y luego se extendió y costó la vida a miles de víctimas en muchos países. Gregorio de Tours (538/539-594), obispo e historiador, describió sus terribles consecuencias en Francia.

Los médicos se protegían con gabanes encerados y máscaras en forma de pico que estaban llenas de vinagre o hierbas.

Al parecer, también el agua de colonia Kólnisch Wasser 4711 que los hermanos Fariña vendían en Colonia se consideraba un agua contra la peste.

En Oberammergau, en 1634, se formuló una promesa: si la población se libraba de la enfermedad, se comprometía a representar la pasión de Jesús cada diez años.

Y así se sigue haciendo hasta hoy  en día.

Desde este menú podrás acceder a diversas paginas que tratan este tema específicamente.

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• El Virus Ébola

El virus Ébola es uno de los virus recientes que ha alcanzado más fama mundial.

Dos primeras cepas de este virus fueron identificadas por primera vez en el año 1976, al producirse epidemias de fiebre hemorrágica, en el Zaire y en Sudán, donde conjuntamente se registraron más de 550 casos y 430 muertes. Desde este primer episodio hubo otros casos en Costa de Marfil, Liberia y Gabón.

Durante el verano de 1995 se produjo en el Zaire una nueva epidemia importante de la primera cepa que afectó a 315 personas, de las cuales fallecieron 242.

Diecinueve años después del episodio de 1976, y con una distancia de 500 kilómetros, las cepas de virus aislados resultaban casi idénticas.

En 1989 se identificó una tercera cepa del virus Ébola en Reston, Arizona, donde cientos de monos importados de Filipinas fallecieron.

El virus Ébola/Reston parecía no provocar la enfermedad en el hombre, y aunque cuatro técnicos de laboratorio fueron infectados, ninguno de ellos desarrolló la enfermedad.

En 1994 se produjo un caso aislado de fiebre hemo-rrágica de Ébola, no mortal, en Costa de Marfil.

Un zoólogo europeo estaba realizando una autopsia a un chimpancé y resultó infectado por el virus que se identificó como la cuarta cepa, llamada Ébola/Tai Forest, que recibe el nombre del bosque de Tai en Costa de Marfil.

De todos los virus humanos causantes de enfermedades, el Ébola y su pariente, el virus Marburg, que también produce fiebre hemorrágica, son los únicos de los cuales se desconoce el hospedador y el ciclo biológico de transmisión.

Podrían estar involucrados otros mamíferos, aves, reptiles, insectos o garrapatas.

Las últimas investigaciones apuntarían a especies de monos colobos o a chimpancés.

A partir del primer caso registrado se sabe que la infección en el hombre se transmite por contacto directo, como el que se realiza entre médico, paciente y enfermera; y también se sabe que las condiciones hospitalarias poco higiénicas favorecen la propagación del virus, además de la tala de bosques y del comercio de monos para experimentación.

Para detectar material viral Ébola en la sangre o en los tejidos de los pacientes se utiliza una técnica denominada reacción en cadena de la polimera-sa, que duplica el material genético para su estudio.

Cuando se sospecha la infección por este virus se solicita, en forma inmediata, la colaboración de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y de otros centros especializados para establecer las medidas de control epidémico.

El virus Ébola ha sido clasificado como de nivel cuatro de bioseguridad, el cual requiere establecer las medidas de máxima seguridad.

En la actualidad, se están realizando estudios detallados para comparar secuencias de ARN entre las distintas cepas de virus, y se espera obtener información adecuada que proporcione las claves sobre la historia natural y los hospedado-res de estos virus.

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• ►PARA SABER MAS…

Enfermedades infectocontagiosas o transmisibles:

Son aquellas enfermedades producidas por un agente etiológico, caracterizadas por tener un período de infección, contagio e incubación.

La infección es la entrada de la noxa al organismo.

El contagio es la transmisión de la enfermedad de un individuo enfermo a uno sano, y esto puede ser en forma directa, por ejemplo a través de la microgota de flügge o indirecto por medio de utensilios, ropas o mediante un portador sano (alguien que aloja al agente pero no padece la enfermedad).

El período ¿e incubación tiene una duración variable y se extiende desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas propios de la enfermedad.

Este grupo de enfermedades no se estudia sólo en lo individual, ya que importa, mucho su transmisión a nivel de la comunidad (función de la epidemiología.

Enfermedades Degenerativas:

No son transmisibles, están causadas por trastornos funcionales metabólicos o nutricios que producen alteraciones morfológicas en los tejidos.

Son de lenta evolución, por ello el diagnóstico precoz es de suma importancia en este grupo de enfermedades. Ejemplos: arterioesclerosis, hipertensión arterial, cataratas, ciertos tipos de cáncer.

Otros tipos de enfermedades son:

— enf. metabólicas, ej.: diabetes mellitus, hipotiroidismo.
— enf. neoplásicas, ej.: tumores benignos o malignos (cáncer).
— enf. alérgicas, ej.: asma bronquial.
— enf. por intoxicación, ej.: botulismo, saturnismo.
— enf. mentales, ej.: neurosis, esquizofrenia.

• Definamos algunos términos:

Epidemia: aparición repentina de una enfermedad que se propaga rápidamente, hace un ciclo y desaparece. El número de casos supera ampliamente el promedio esperado para esa enfermedad.

Pandemia: es cuando la epidemia se propaga a otras naciones.

Endemia: es una enfermedad que se da permanentemente en determinadas regiones, porque en ellas se dan las condiciones ecológicas necesarias para el desarrollo de la noxa; las endemias pueden en cualquier momento convertirse en epidemias.

Zoonosis: son enfermedades que pueden padecer tanto los seres humanos como los animales.

Epizootia: se produce cuando los agentes patógenos atacan a los animales; en algunos casos puede preceder a las epidemias, ya que los animales son víctimas de las mismas noxas que atacan al hombre.

Vectores: Se llaman así a los portadores o transmisores de agentes patógenos; en su mayoría son artrópodos, especialmente insectos; por ejemplo las vinchucas transmisoras del mal de Chagas-Mazza; la hembra del mosquito anopheles que transmite el paludismo.

Peste Negra en la Edad Media
Peste Negra en la Edad Media

Las enfermedades epidémicas: La Peste Bubónica

La más temible seguía siendo la peste, que continuaba aterrorizando las poblaciones.

Repugnaba a la gente llamarla por su nombre y la llamaban «el contagio».

Se había propagado desde Oriente donde era endémica, como consecuencia de los grandes peregrinajes como el de la Meca.

Las epidemias son numerosas: en Francia se cuentan 76 entre 1600 y 1786. En 1605, una de ellas obliga a Enrique IV a abandonar París y refugiarse en Fontainebleau.

En 1623, y después de 1629 a 1631 diezma Inglaterra, luego Holanda, Venecia en 1630, Nimega, donde la describe Diemerbroeck, Rotterdam, de donde pasa a Londres a finales de 1664.

Entre el 8 de agosto y el 10 de noviembre de 1665 se registran alrededor de unos 50.000 muertos y la epidemia no se acaba hasta después del gran incendio que, en 1666, destruye la ciudad.

En 1709 la peste ataca a Austria, luego a Prusia, después, en 1763, Ucrania, Sicilia, Provenza y Marsella.

El desastre sufrido por esta provincia sigue siendo tristemente célebre.

Entre 1756 y 1763 diezma los ejércitos de Federico II.

Se encarniza con Moscú, Polonia, entre 1789 y 1801, y un viejo dicho decía «cuando la peste asola un país un tercio de la población muere, otro está enfermo y el tercero queda indemne, entierra los muertos y asegura la continuidad del país».

Reaparece en Egipto en 1799, ataca el ejército francés de Oriente y mata en el Cairo a más de 100.000 habitantes.

Se la vuelve a encontrar en Crimea: en 1812 impide al duque de Richelieu, gobernador de la provincia, reunirse con el emperador Alejandro durante la campaña. Se manifiesta en este caso «no sólo mejor que los demás, sino, si fuera posible, mejor que sí mismo» (Joseph de Maistre).

Después prácticamente la peste desaparece de nuestras regiones, y para explicar este hecho se invoca hoy a las medidas colectivas de higiene puestas en práctica y sobre todo a la desaparición de las ratas negras, familiares en las viviendas, expulsadas por las ratas marrones que temían la proximidad de los hombres y vivían en las alcantarillas.

«Mahoma legó este azote a sus prosélitos y entre los musulmanes la peste no muere. Si no planea sobre los turbantes de Constantinopla, se encuentra en los bonetes de lana de Chiraz y Chezar, si no destruye los campamentos de los tártaros en las orillas del Baikal, lleva a cabo sus estragos en los harenes de Marruecos.

Si no se encuentra en Marruecos, está en El Cairo, si no está en El Cairo, fuerza la paz de los bárbaros rivales de Túnez y Trípoli diezmando sus poblaciones, pero sobrevive, está siempre activa…

Cada viento que sopla puede llevarla en una balandra del Mediterráneo, que lleva de todo, con un capitán de Levante, que jurará todo lo que se le pida, un buhonero judío que compra todo lo que le quieran vender.

De este modo la peste puede insuflar la mortalidad en todo momento, empezando por el campesino en su cabaña o por el Papa desde Loreto a Civitá-Vecchia hasta el Vaticano.»

Estas líneas demuestran la persistencia de la plaga en Asia, su ubicuidad y el peligro permanente que hace correr a Occidente.

Se sabía que las epidemias se iniciaban en los puertos la mayoría de las veces y desde allí se propagaban siguiendo los ríos y los caminos.

El modo en que alcanzó Marsella es característico.

Es interesante conocer las reacciones de los individuos sobre este azote18. Veremos un ejemplo en ocasión de la gran peste de Londres de 1665, remitiéndonos a la sobrecogedora descripción que dejó Defoe inspirada por Sydenham.

El gobierno ha abandonado la ciudad.

Los habitantes que no han podido huir por falta de caballos, afectados de una auténtica psicosis, se precipitan sobre los charlatanes, echadores de cartas que les venden a precio de oro amuletos, talismanes, remedios protectores (tales como brazales de cangrejos putrefactos, cuyo olor debía de alejar el mal).

Otros circulan por las calles, evitando todo contacto con los demás; otros acumulan provisiones y se encierran en sus casas, otros, finalmente, cargados con sus trastos, intentan abandonar la ciudad a pie o embarcarse en barcos anclados en el Támesis, si bien lo más frecuente es que fueran rechazados sin piedad.

Las falsas noticias corren de boca en boca.

En determinados momentos un auténtico estupor ataca a la multitud y en otros ésta sufre un auténtico delirio de persecución.

Se recoge en los templos y las iglesias para rogar a Dios que la salve. Se producen escenas horribles.

Los enfermeros abrevian los días de aquellos que tienen que cuidar.

Las casas abandonadas son víctimas del pillaje.

Las comadronas o bien se han marchado o han sucumbido y uno puede figurarse la angustia de las mujeres que se encuentran de parto desprovistas de toda asistencia. Los actos más cobardes y los más sublimes tienen lugar.

El problema de las inhumaciones es trágico.

Los enterradores, llamados «cuervos», se llevan los cuerpos de las 4.000 personas que mueren por semana, sin ataúd, en unos carros especiales y los depositan en unas grandes fosas que podían contener unos sesenta cadáveres.

La mortalidad considerable era de un 70 a un 80 %. Los mismos problemas se encuentran en Marsella en 1720.

A parte de los dramas familiares hay que imaginarse el trastorno económico.

En Londres la vida se detiene, el puerto se cierra, las escuelas, los lugares de espectáculos, los comercios se cierran.

No hay trabajo, no hay comercio; la situación económica se vuelve muy grave, en particular en lo que concierne al abastecimiento, y el hambre amenaza.

Numerosas memorias describen la epidemia que azotó al ejército francés de Oriente en 1799.

Destacaremos solamente la visita a los apestados del hospital de Jaffa realizada por Bonaparte, el valor de Desgenettes que, ante todo el ejército, se inoculó con una lanceta, que acababa de abrir el bubón de un apestado convaleciente, y su atrevida respuesta a Bonaparte que le pedía acabara los días de algunos enfermos intrasportables dándoles opio a grandes dosis: «Mi deber es conservarlos», le declaró.

En un plano general hasta este punto, las consecuencias mortíferas de estas epidemias son catastróficas: desintegración de relaciones sociales, detención de la economía, desaparición de numerosos elementos activos de la población, resultados demográficos muy graves por los cuales determinados pueblos cruelmente afectados jamás pudieron recuperar su estado anterior.

La mano de obra ya no existe, los salarios se elevan.

Los campos, aunque menos afectados que las ciudades, se despueblan en beneficio de estas últimas.

La producción agrícola disminuye, de ahí las hambres.

Pero se dan también otras consecuencias morales y sociales.

Durante las epidemias la lujuria y la embriaguez hacen estragos.

La degradación de las costumbres y de la disciplina social son considerables.

Después, una vez terminada la epidemia, se observa un frenesí de Vivir que se manifiesta por medio de la multiplicación de las bodas.

En el plano social, las clases pobres, las más afectadas, son cada vez más hostiles a las clases acomodadas que han podido huir.

Todos acusan a los gobiernos. Además se produce en estos momentos una nueva distribución de la fortuna, factor que favorecerá la formación de la sociedad capitalista, exagerando el desequilibrio entre ricos y pobres.

En efecto, los bienes de los que han sobrevivido aumentan considerablemente como consecuencia de las herencias.

En fin, el patrimonio básico de la Iglesia aumenta como consecuencia de los dones que le ofrecen para recibir protección.

Entre estos millones de muertos se hallaban sin duda hombres que no habían dado todavía prueba de sus talentos y la desaparición de estas esperanzas retrasaron la evolución moral e intelectual de la humanidad.

No hay que olvidar que ante el número de decesos y la falta de personal los registros parroquiales, con frecuencia, no se podían poner al día.

Estas epidemias permiten numerosas observaciones:

— Las medidas de limpieza son eficaces y de este modo en el año 1720, en Marsella, se salva el Monasterio de San Víctor.

— Desgenettes insiste en el papel del exceso de gente en locales insalubres.

— Se sabe que la enfermedad ataca preferentemente a ciertas profesiones, en primer lugar aquellas cuyos miembros se solicita acudan a cuidar a los apestados, después los descuartizadores de animales, los carniceros y los molineros. En cambio los marineros consignados en sus barcos son relativamente respetados.

— En 1629, en Montpellier, Ronchin observa, sin sacar ninguna conclusión, la existencia, en el momento de una epidemia, de numerosos cadáveres de ratas.
— Se constata que el haber sufrido una vez de la peste no impedía volverla a sufrir de nuevo.

Pugnet, luego Desgenettes, en el momento de la expedición a Egipto, no ignoran que la inoculación del pus de un bubón en período agudo puede ser mortal, mientras que, en cambio, la del pus de un bubón de convaleciente no lo es.

•  Era normal buscar la causa de la plaga.

El primer acusado fue la cólera divina. Diembroeck en 1655, Roussel en 1701, Fischer en 1710, luego monseñor de Belzunce la invocan y el papel de Dios es recordado por el poeta:

«Un mal que extiende el terror
mal que el cielo en su furor
inventó por castigar los crímenes de la tierra.»

Se comprende, pues, las invocaciones a ciertos santos: San Roque, San Sebastián, San Nicolás, Santa Úrsula, San Prudencio, San Carlos Borromeo.

También se suplicaba a la Virgen del Manto.

Se pedía, pues, a los santos que desviaran la cólera del Señor. Así se explica la representación de la Pasión en Oberammergau (1629), la bravata de Frejus, las procesiones de Ham en Heure (1638), la construcción de capillas, iglesias, etc.

Luego se incrimina al diablo: en Milán se vio al Maligno engrasar las puertas de ciertas casas, y en el Tirol circular el fantasma de la peste, etc.

Se hace desempeñar un papel a los años bisiestos, a los eclipses. En Londres aparece en el cielo una espada llameante con la punta vuelta hacia la tierra, etc.

Pero era natural que se acusara una intervención humana: los maleficios, los aojamientos, «los engrasadores» que señalan las casas que deben ser afectadas y había que encontrar: «Este pelado, este sarnoso, de donde venía todo el mal.»

También se acusó a los leprosos, a los bohemios y sobre todo a los judíos. Numerosos de ellos fueron víctimas inocentes de la cólera popular.

Algunos, incluso, en Milán, fueron condenados por los tribunales.

Pero pronto otras causas pasarán a ocupar el primer lugar. En 1626, después en 1669, Jouyce y luego Rainsant defienden la idea de contagio en Reims.

En 1608, Nicolás de Lambeling otorga un papel importante al aire contaminado. En 1620, Lempriére, al polvo procedente de los minerales, etc. Pero a principios del siglo XVIII «los contagionistas» y los «no contagionistas» se enfrentan todavía.

Algunos intentan ir aún más lejos. Así, en el siglo XVII, Charles de l’Orme escribe «no es insensato creer que numerosas fiebres agotadoras y mortales se deben a elementos vivos y destructores».

•  El Microscopio

En Holanda, Leeuwenhoek obtiene en el microscopio la revelación de «miserables pequeñas bestezuelas», pero no saca de ello ninguna conclusión.

En 1657, el jesuita Athanase Kircher, en Roma, acusa a unos elementos tan pequeños que en el microscopio parecen átomos.

Pero estas nociones no eran exclusivas de la peste y, volviendo a esta última, en 1720, Goiffon intuyó su origen creyendo en la existencia de cuerpos invisibles, tan pequeños son, de un virus responsable de la enfermedad y, al mismo tiempo, por primera vez llama la atención sobre los insectos comensales de los enfermos.

En el siglo XVIII Reinar y luego Linné acusan a los infusorios.

Aunque se desconoce la causa se intenta tomar medidas para evitar el azote de la propagación.

Durante mucho tiempo no había más que un medio de escapar: la fuga; pero, haciendo esto, los fugitivos propagan la epidemia en el campo y la ciudad.

También se llega a interceptar los caminos.

Otra solución es encerrarse en su casa y no salir.

Para suprimir lo olores acusados de propagar la enfermedad, Diermerbroeck, en Nimega, aconseja el tabaco.

Otros recurren a los perfumes: canela, moscada, etc., y es buscando productos más activos como se descubre el agua de colonia.

Se emplea mucho el vinagre aromatizado, pero la sustancia que goza de mayor reputación es el ámbar que, en Francia, se reservó para la familia real.

Las medidas colectivas son, en primer término, medidas locales.

En caso de epidemia se cierran las puertas de la ciudad, así es como el 11 de enero de 1964 el señor de Coulanges escribe al señor de Lamoignon que hallándose la peste en Nápoles cerraron las puertas de Roma, y sólo autorizaba la entrada a los portadores del boletín de salud.

En Francia se toman las primeras grandes medidas preventivas en Lyon, con motivo de la epidemia de 1628. Se crea un despacho de salud, que dicta una serie de reglas muy estrictas.

Además de cerrar las puertas de la ciudad se cierran las casas de los enfermos y todos los que han estado en contacto con ellos son puestos en cuarentena25. Los ropajes y ropa interior de los apestados se queman.

Se desinfecta con grandes fuegos hechos de gavillas de paja rociadas de perfume o de azufre. Ante las puertas, en las calles y las plazas se encienden otros fuegos. Se lavan los suelos con vinagre, se entierran profundamente las basuras y deshechos.

Se aísla a los mendigos y se acorrala a los animales domésticos. Se prohíben las reuniones.

El conjunto de estas reglas lo recogió en 1629 Gaspard Chevalier y luego Guibert.

A todo esto hay que añadir la vigilancia de las ferias.

Estas medidas fueron eficaces, ya que en 1720, a pesar de la llegada a Lyon de numerosos marselleses huidos de su ciudad, no se observó ningún caso de peste.

En 1635, en Nancy, los médicos tenían la obligación de declarar los casos de enfermedad.

En Londres se tomaron medidas draconianas en 1665.

Estaba prohibido salir de las casas contaminadas, vigiladas por guardias que aseguraban el revituallamiento e impedían toda comunicación con el exterior.

Las puertas de estas casas estaban marcadas con una cruz roja sobre la que figuraba la inscripción: «Dios tenga piedad de nosotros.»

En París, en 1607, se había construido el hospital de San Luis para los apestados.

Pero debido a su número era imposible acogerlos a todos.

Bajo el reinado de Luis XIII, Charles de l’Orme había imaginado un vestido especial destinado a proteger a los médicos que se ocupaban de las víctimas de la peste.

Las pérdidas en el cuerpo médico fueron muy graves.

En Londres secundaron a los médicos los farmacéuticos, con toda abnegación, y en Marsella, sus compadres de Montpellier, llegados espontáneamente en su ayuda, y por los capuchinos, que significaron un auxilio muy eficaz.

Pero pronto se organiza la prevención a nivel internacional, la cuarentena se generaliza.

En cada puerto existen oficinas de salud, cuyos poderes son dictatoriales. Cuando llega un barco éste no tiene derecho a acercarse.

Su capitán desciende hasta un lugar especial, privado de comunicación con el interior del puerto, con su diario de salud.

Si a bordo tiene enfermos uno de los médicos del lazareto va a examinarlos.

Si todo está en regla se da al capitán una patente limpia y se le permite acercarse a tierra y desembarcar sus mercancías.

Si hay alguna duda, el navío permanece en su punto de fondeo, a 100 metros de los muelles.

Si es sospechoso, o si transporta apestados, se consigna que la tripulación se quede a bordo, o en el lazareto y se colocan cordones sanitarios a lo largo de los caminos.

Si el navío viene de un puerto donde hay peste su tripulación y sus pasajeros se ponen en cuarentena por un período variable.

Estas medidas se traducen en un gran malestar para el comercio y basta con leer la correspondencia de Stendhal para darse cuenta de ello.

El tratamiento es inexistente. Charles de l’Orme aconseja el empleo de agua hirviendo. «Gracias a estas precauciones he obtenido resultados considerables, que me han valido el agradecimiento de nuestros reyes, durante la peste de París de 1619.»

Dower recurría a las sangrías de 120 onzas y hacía beber ácido sulfúrico diluido.

De una tripulación de 180 hombres perdió sólo 8 marinos.

A finales del siglo XVIll se limitan a favorecer la supuración de los bubones, punzándolos.

Entonces se desinfecta la llaga con ungüentos a base de acetato de cobre o de mercurio.

Se prescriben sudoríficos a base de salvia y de ruda. Como antídoto se recurre a la triaca. Desgenettes preconiza las bebidas calientes, los baños y las fricciones con aceite, aconsejadas también por Baldwin y el padre de Luis de Pavía.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail

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Composición de la Sangre,Funcion y Sus Características Fisicas

Composición de la Sangre, Funcion y Sus Características Fisicas

Introducción:

La Sangre, es un  fluído, que circula por un sistema tan complejo como el cardiovascular y puede llegar a todas las células del cuerpo, y tiene funciones vitales.

Una sola gota de sangre condene más de 250 millones de células individuales, cada una con una función precisa.

La sangre constituye en promedio cerca del 7% del peso de un adulto, un volumen de 3.5 a 5 litros: una fuerza laboral en verdad poderosa, que se reemplaza a un ritmo de tres millones de células por segundo.

La sangre es necesaria para nutrir nuestro cuerpo con proteínas, sales y vitaminas; transporta principalmente el plasma, que constituye casi el 55% de la sangre, el cual es un liquido amarillento formado en un 95% por agua y contiene casi tantas sales como el agua de mar; a eso se debe que la sangre tenga un sabor salado.

Además de que condene varios niveles de nutrientes y proteínas, el plasma lubrica todo, asegurando que en un cuerpo sano el torrente sanguíneo fluya fácilmente.

La sangre es necesaria para nutrir nuestro cuerpo con proteínas, sales y vitaminas;

Gran parte del 45% restante de la sangre está formado por glóbulos rojos, que superan en proporción de 700 a 1 a los glóbulos blancos, que son el tercer elemento.

Los glóbulos rojos o eritrocitos están compuestos principalmente de hemoglobina, proteína rica en hierro presente en todos los animales.

Un glóbulo rojo normal contiene unos 350 millones de moléculas de hemoglobina, formadas en la médula ósea.

Sus Funciones:

En primer lugar es el encargado de la respiración celular, tomando el oxígeno de los pulmones, llevándolo a todo el cuerpo y devolviendo desde allí a los pulmones el dióxido de carbono.

También recolecta los alimentos disgregados por el sistema digestivo y los lleva a las células.

Al pasar por el hígado y el riñón realiza una función depurativa, permitiendo que salgan de nuestro cuerpo sustancias nocivas.

Al transportar células del sistema inmunitario, actúa en la defensa de nuestro cuerpo frente a los microbios.

Su función transportadora no acaba aquí, pues lleva las hormonas de un lugar a otro del cuerpo.

Además, la sangre actúa en la regulación de la temperatura, haciendo que el calor generado en el cuerpo sea trasladado hacia la superficie para que se disipe.

• La Composición de la Sangre

El volumen promedio de sangre de un hombre es de 5,5 litros, y el de una mujer de aproximadamente un litro menos.

Algo más de la mitad de este volumen está formada por el plasma, la parte líquida de la sangre.

Por él circulan las células sanguíneas, que son de diversos tipos: los eritrocitos o glóbulos rojos, los leucocitos o glóbulos blancos y las plaquetas o trombocitos.

 

• El Plasma Sanguíneo

Tiene el aspecto de un fluido claro, algo semejante a la clara de huevo, y el 90% está formado de agua.

En él se hallan disueltas importantes sales minerales, como el cloruro sódico, el cloruro potásico y sales de calcio, escindidas en sus componentes.

Su concentración oscila muy poco para que no se rompa su equilibrio con el líquido que baña los tejidos ni con el intracelular.

Gracias a ellas pueden disolverse las proteínas en el plasma, para ser transportadas por la sangre, y la acidez de los líquidos del cuerpo se mantiene dentro de estrechos límites.

Las proteínas más importantes que se hallan disueltas en el plasma son el fibrinógeno y la protrombina, que intervienen en la coagulación sanguínea; las al búminas, que desempeñan un importante papel en el transporte y para mantener el volumen de plasma, y las globulinas, que son parte del sistema defensivo de nuestro cuerpo.

Todas estas proteínas, a excepción de las últimas, se forman en el hígado.

Además, en el plasma existen todas las sustancias transportadas por la sangre, como las partículas de alimento y los productos que son el resultado del metabolismo, y, como ya hemos mencionado, las hormonas.

composicion de la sangre

• Las Plaquetas o Trombocitos

Estas células, encargadas de la coagulación, se originan en la médula ósea. Su tamaño es de unas dos milésimas de milímetro, tienen forma de disco y existen unas 300.000 por cada milímetro cúbico de sangre.

Su principal característica consiste en que se adhieren unas a otras, por lo que tienen la capacidad de formar coágulos.

•  La Coagulación

Un sistema tan indispensable como el cardiovascular debe poseer un mecanismo de seguridad que evite que su líquido se vierta.

Ante cualquier rotura de los vasos, pues, interviene el mecanismo de la coagulación.

Cuando la pared de un vaso se rompe se ponen al descubierto zonas de tejido el mismo que son ásperas, a las cuales e pegan rápidamente las plaquetas.

En pocos instantes la acumulación de ellas es grande, pero su función no se acaba en el taponamiento; las plaquetas adheridas emiten unos mensajeros químicos llamados factores de coagulación, de los que existen más de diez tipos.

Gracias a ellos e forma una reacción en cadena al término de la cual el fibrinógeno, una proteína que se hallaba disuelta en el plasma, se convierte en fibrina.

Esta es insoluble y forma unos filamentos muy finos son los que se teje una red, que forma el coágulo.

Además, las plaquetas emiten serotonina, que tiene el efecto de estrechar s vasos sanguíneos para que disminuya la corriente.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación.

En otra época, uno de los grandes inconvenientes al realizas transfusiones de sangre era el hecho de poder conservar este tejido en estado líquido.

La coagulación de la sangre es un proceso muy rápido, que se produce entre los 3 y los 7 minutos de practicada la extracción sanguínea; por eso, las transfusiones se hacían directamente de persona a persona.

Gracias a las investigaciones del médico argentino Luis Agote, en el año 1914 se logró que la sangre in vitro (fuera del cuerpo) se mantuviera en estado líquido, al agregarle citrato de sodio —sal inorgánica, formada por la combinación de ácido cítrico e hidróxido de sodio—.

El citrato de sodio actúa como anticoagulante.

Provoca la precipitación de los iones calcio al formar un nuevo compuesto, el citrato de calcio, por lo que el calcio deja de ejercer su acción en la coagulación.

De esta manera se puede tener la sangre en estado líquido por varias semanas, siempre que se mantenga refrigerada

Los eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La hemofilia es una enfermedad hereditaria producida por la ausencia de aluno de los factores de coagulación.

La más pequeña herida puede poner en peligro la vida del enfermo, que sangra sin parar.

Los Glóbulos Rojos

Los glóbulos rojos, también llamados eritrocitos o hematíes, se forman en la médula roja de los huesos y subsisten durante cuatro meses.

Su principal característica morfológica es que no poseen un núcleo organizado, que al pasar a la sangre ya ha desaparecido.

Tienen forma de disco engrosado por el borde, su diámetro es de unas siete milésimas de milímetro, y en cada milímetro cúbico de sangre existen de 4,5 a 5,5 millones de ellos, que constituyen el 45% del volumen sanguíneo.

Los eritrocitos dan a la sangre su color rojo, y ello se debe a que en el interior de cada uno de ellos existen de 200 a 300 millones de moléculas de hemoglobina, mediante las cuales realizan su función, que es el transporte de oxígeno por la sangre.

La Hemoglobina

Esta molécula está formada por cuatro subunidades idénticas, cada una de las cuales consta de una proteína, la globina, unida a un grupo hemo. Este último tiñe de rojo la sangre y está formado por cuatro núcleos que se unen adoptando la forma de un trébol de cuatro hojas.

En el centro se halla anexionada una molécula de hierro, que es la encargada de unirse al oxígeno.

Efectivamente, mediante la oxidación y desoxidación del hierro cada molécula de hemoglobina capta cuatro moléculas de oxígeno de los alvéolos pulmonares.

Con esta preciada carga el eritrocito viaja, pasando por la parte izquierda del corazón, hasta las células de todo el cuerpo, donde el oxígeno debe ser liberado.

El dióxido de carbono, por el contrario, no se une con la hemoglobina sino que se disuelve directamente en el plasma con gran facilidad.

En cambio, el monóxido de carbono, el gas que sale por los tubos de escape de los coches, sí se une con la hemoglobina, y con más facilidad que el oxígeno.

Así, cuando en el aire que respiramos hay oxígeno y monóxido de carbono, este último gana la competición por unirse con la hemoglobina y la persona que lo absorbe puede morir.

Los Grupos Sanguíneos

En la membrana de los glóbulos rojos hay unas proteínas que no son idénticas en todas las personas.

Así, no siempre un individuo puede tolerar la transfusión de sangre de otro, ya que existen reacciones del sistema defensivo.

Este intenta protegerse ante estas proteínas que le son extrañas formando anticuerpos, y la sangre del receptor produce una enfermedad que puede ser mortal.

Existen muchos tipos de proteínas en los glóbulos rojos, pero las que aquí nos interesan son las del grupo ABO y las del factor Rhesus o Rh.

• Grupo ARO

Pueden existir dos tipos de proteínas en el glóbulo rojo: la A y la B. Una persona que tenga la proteína A pertenecerá al grupo A, y si tiene el factor B, pertenecerá al B.

Si posee ambas proteínas, será del grupo AB, y si no tiene ninguna, del O (cero). Existen, pues, cuatro tipos de personas, y cada uno de ellos repele a la proteína que no posee.

Así los individuos A y O repelen la sangre de los B y los AB, mientras que los B y los O presentan una reacción defensiva frente a los A y los AB.

Los individuos AB, al tener los dos grupos, pueden recibir transfusiones de todos los demás, mientras que los O no pueden recibir sangre más que de su mismo grupo, y pueden dar a todo el mundo, por lo que reciben el nombre de donantes universales.

• Grupo Rh.

Existe una proteína, que se encuentra en los glóbulos rojos del 85% de las personas, que se llama Rh positiva.

Las restantes, o Rh negativas, si reciben sangre con la proteína, quedan sensibilizadas.

Si tiene lugar un segundo contacto, se produce una reacción de rechazo, que en los hombres y en las mujeres no gestantes no entraña ningún peligro.

Sin embargo, si una mujer embarazada experimenta esta reacción, porque su hijo es Rh+ y ella Rh—, se pondrá en peligro la vida del bebé.

Ello se debe a que durante el embarazo algo de la sangre del bebé se mezcla con la de la madre.

Leucocitos o Los Glóbulos Blancos

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células sanguíneas encargadas de la defensa.

Su tamaño es variable, de 6 a 20 micras de diámetro, y se encuentran en la sangre, según su tipo, en un número que oscila entre los 5.000 y los 9.000 por milímetro cúbico.

Todos ellos tienen núcleo, aunque la forma de éste es muy distinta.

Algunos de ellos, el grupo de los granulocitos, poseen unos gránulos en el citoplasma, mientras que otros, los agranulocitos, carecen de ellos.

Los granulocitos se subdividen en neutrófilos, eosinófilos y basófilos, y los agranulocitos en monocitos y linfocitos.

Los glóbulos blancos son los compañeros de trabajo de los rojos, los glóbulos blancos, integran la fuerza de defensa del cuerpo.

Y, como un ejército eficiente, se agrupan en unidades: una destruye a los invasores enemigos, las bacterias nocivas; otro grupo actúa como servicio de limpieza, retirando poco a poco las células muertas, y otras unidades arremeten contra las toxinas, nulificando su veneno.

Los glóbulos blancos se producen en muchos sitios: en la médula ósea, los nódulos linfáticos, el timo y el bazo.

En 1952, el hematólogo Jean Dausset descubrió la sustancia de los leucocitos que combate las infecciones.

Conocida como antígeno de leucocito humano, sus componentes pueden estar dispuestos en 150 millones de maneras diferentes.

Neutrófilos

Se originan en la médula ósea roja, donde gran proporción de ellos permanece hasta que son necesarios en la sangre.

Constituyen el 70% del total de los granulocitos, y sus gránulos son pequeños y muy numerosos.

El núcleo posee varios lóbulos, y el diámetro es de unas 10 micras.

Su función es la fagocitosis, es decir, devorar los cuerpos extraños, después de lo cual el neutrófilo muere y es destruido, formándose partículas de pus.

La vida media de estas células es de una semana.

Eosinófilos

Originados de la misma forma que los neutrófilos, los eosinófilos constituyen el 3% del total de granulocitos y su núcleo presenta sólo dos nódulos ovalados.

Sus gránulos son grandes y numerosos y su diámetro de unas 10 micras.

Su función es la fagocitosis, al igual que la de los neutrófilos, y su número aumenta mucho durante las alergias y las enfermedades por parásitos.

Basófilos

Los gránulos de los basófilos son gruesos pero escasos.

Son células de unas 10 micras de diámetro y su núcleo tiene una forma que recuerda a una 5.

Se originan en el mismo lugar que el resto de los granulocitos, y son los menos numerosos, ya que constituyen sólo el 0,5% del total.

Su función no se conoce bien, pero parece que evitan la coagulación dentro de las arterias y las venas.

Monocitos

Son los más grandes de entre los glóbulos blancos, con un tamaño que oscila entre las 15 y las 20 micras.

Su núcleo tiene forma arriñonada y poseen gran cantidad de citoplasma, que no tiene gránulos.

Constituyen el 5% de los glóbulos blancos, y se dedican a devorar partículas de un tamaño considerable.

Por tanto, al igual que los tipos antes descritos, los monocitos viven muy poco tiempo, pues mueren destruidos después de fagocitar.

Algunos de ellos se desplazan hasta donde los necesitan, pero también los hay fijos en el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y la médula.

Linfocitos

Tienen el tamaño de un glóbulo rojo, y su núcleo es esférico y bastante grande, con una concavidad en uno de sus lados.

Constituyen el 30% de todos linfocitos y se forman en la médula ósea roja.

Sin embrago cuando salen de ella sufren un proceso de maduración por el cual se forman dos tipos:  los linfocitos B, que pasan a los ganglios linfáticos, y los linfocitos T, que se albergan en el timo.

Todos ellos viven unos cien días y se encargan del sistema de defensa específico, también llamado inmunitario, por el cual el linfocito distingue las sustancias que debe destruir de las que son propias del cuerpo.

Para ello los linfocitos deben tener un cierto tipo de («memoria» que les permita pasar sus conocimientos de una generación a la siguiente).

La sustancia atacante recibe el nombre de antígeno, y la que producen los linfocitos para neutralizarla son los anticuerpos.

Los anticuerpos se unen a los antígenos de forma que éstos se hacen inofensivos, y todo el complejo es después eliminado por los eosinófilos.

Linfocitos B.

Son los encargados de producir los anticuerpos y células de memoria.

Éstas, una vez que han madurado y «aprendido» sobre un cierto antígeno, se dividen formando una estirpe, que puede durar varios años o toda la vida del individuo.

Linfocitos T.

Estas células colaboran con los linfocitos B, y además tienen otras funciones, como la de estimular la actividad de algunas células que fagocitan.

TABLA DE COMPATIBILIDAD DE GRUPOS SANGUÍNEOS

Su Tipo de
Sangre es:

Puede Recibir el
Grupo de Sangre:

 O-O+B-B+A-A+AB-AB+
AB+SiSiSiSiSiSiSiSi
AB-Si Si SiSi  
A+SiSi  SiSi  
A-Si   Si   
B+SiSiSiSi    
B-Si Si     
O+SiSi      
O-Si    

AMPLIACIÓN SOBRE LA HEMOGLOBINA:

Observando con el microscopio electrónico uno de los 25 billones de glóbulos rojos de la sangre, se pone de manifiesto una estructura interna parecida a la de una esponja.

Y entre sus redes se encuentra una sustancia que es una de las maravillas de la naturaleza: la hemoglobina.

Cada glóbulo rojo contiene trescientos millones de moléculas de hemoglobina.

La función confiada por la naturaleza a este elemento es fascinante, y se apoya en una serie de reacciones químicas aún poco conocidas.

Todos sabemos que la sangre transporta el oxigeno, «inspirado» por los pulmones, a las distintas partes de nuestro organismo, sin excluir a las células, que lo utilizan para «quemar» los alimentas (es decir: los azúcares, las grasas y las proteínas).

De esta combustión, que suministra al hombre la energía necesaria para vivir, surgen dos nuevas sustancias: el agua y el anhídrido carbónico, que es gaseoso, pero que se disuelve en contacto con la sangre, formando bicarbonatos.

Por su parte, la sangre, tras ceder el oxígeno, se carga de estos bicarbonatos y recorre un camino inverso, regresando a los pulmones-

En ellos, al extremo de los bronquios más delgados, existe una gran cantidad de vesículas hemisféricas —los alveolos pulmonares—, que constituyen la terminación «ciega» de todo el sistema bronquial.

Los alvéolos suelen alcanzar la asombrosa cifra de mil quinientos millones.

A ellos llega, desde el exterior, el aire cargado de oxígeno, y, a través de una intrincada red de vasos capilares, la sangre procedente de los tejidos.

El oxígeno contenido en el aire pasa a la sangre atravesando la delgadísima pared de los vasos capilares (cuyo grosor no llega a una miera; es decir, a una milésima de milímetro) y la aún más delgada pared de los alvéolos.

La molécula de hemoglobina, dos mil veces más pesada que la del oxígeno, es capaz de combinar sus cuatro átomos de hierro con el oxígeno del aire, formando un compuesto llamado oxihemoglobina.

Al mismo tiempo, se acidula y descompone los bicarbonatos disueltos en el plasma, dejando en libertad el anhídrido carbónico, que luego expulsan los pulmones.

La oxihemoglobina, transportada por los glóbulos rojos de la sangre arterial, recorre los pulmones y llega hasta los últimos capilares sanguíneos, donde cede el oxígeno a las células, a través de las paredes de estos vasos, transformándose en hemoglobina reducida (o privada de oxígeno).

La sangre venosa transporta esta hemoglobina reducida, en unión de los bicarbonatos, hasta los pulmones, con lo cual se cierra el fantástico ciclo.

Pero nada de lo dicho podría suceder sin la presencia de la hemoglobina, mágica sustancia capaz de transportar un volumen de oxígeno casi cincuenta veces superior al que contendría el agua en solución normal.

Esto significa que, sin la hemoglobina, el cuerpo humano necesitaría doscientos litros de sangre en lugar de los cinco que, más o menos, tiene; y el corazón debería impulsar 160 litros por minuto en vez de los cuatro habituales.

Y la velocidad de la sangre aumentaría hasta que cada glóbulo rojo pudiera correr todo el sistema circulatorio en medio segundo, en lugar de los 20-22 que actualmente tarda, para oxigenar los tejidos; entonces la velocidad de cambio se vería muy acelerada.

Las hipótesis descriptas nos producen asombro y contribuyen a poner de manifiesto la excepcional importancia que el Lumbre tiene ese milagro llamado hemoglobina.

Importancia de Donar Sangre

La Importancia de Donar Sangre Porque? Como Hacer? – BIOGRAFÍAS e HISTORIA  UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Enlace Externo: Federación Internacional de Organizaciones de Donantes de Sangre

El Dengue:Prevencion,Sintomas,Transmision y Cuidados

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INTRODUCCIÓN: El mosquito al que vamos a hacer referencia no es cualquier mosquito, sino el denominado Aedes aegypti, pequeño insecto de color oscuro, con rayas blancas en el dorso y en las patas, de hábitos diurnos, organismo vector no sólo del dengue sino también de la fiebre amarilla.

Para que el mosquito transmita la enfermedad debe estar infectado con el verdadero agente etiológico: el virus del dengue.

La infección se produce cuando el mosquito, luego de picar a una persona enferma, pica a otra sana (hospedador), y le transmite el virus.

mosquito del dengue

Aedes aegypti es un mosquito exclusivamente urbano que actúa como vector en la transmisión de la fiebre amarilla, el dengue y el dengue hemorrágico.

La abundancia de A. aegypti depende principalmente de factores ambientales favorables para su desarrollo, como temperaturas y humedad elevadas y la presencia de recipientes con agua, denominados comúnmente criaderos. 

El dengue es un problema emergente en América, dada la elevada abundancia de mosquitos, que posibilitan la transmisión del virus. La infección por el virus puede resultar asintómatica en algunas personas o cursar con un estado febril indiferenciado en otras.

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¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad viral transmitida por un tipo de mosquito (el Aedes Aegypti), que se cría en el agua limpia acumulada en recipientes y objetos en desuso.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

Se caracteriza por fiebre que se puede acompañar de dolor de cabeza, dolores de músculos y articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio intenso.

También pueden aparecer manchas en la piel, acompañadas de picazón.

El cuadro general es el de una falsa gripe:

El paciente no tiene resfrío, no estornuda.

Según la intensidad de los síntomas habrá pacientes que deberán guardar reposo por varios días y otros se recuperarán más rápido.

¿Puede el dengue ser mortal?

Existe una forma grave del dengue, llamado dengue hemorrágico, que puede llevar a la muerte si el paciente no es atendido en forma rápida.

Signos de alarma

El dengue no grave (llamado clásico) y el dengue hemorrágico, presentan durante los primeros días los mismos síntomas.

Recién entre el cuarto y el sexto día de enfermedad podrán detectarse los signos de alarma, indicativos de un posible dengue hemorrágico: agravamiento de los síntomas, baja de golpe la fiebre, dolor abdominal intenso, sangrado en encías, nariz, piel u otros sitios.

Ante la detección de alguno de estos síntomas, la urgente consulta médica es imprescindible.

¿Cómo se previene su transmisión?

No existe vacuna contra esta enfermedad. La única forma de prevención es impedir la presencia del mosquito transmisor en las viviendas y cerca de ellas.

Para ello, deben eliminarse todos los posibles criaderos: los huevos son puestos en superficies en contacto con agua estancada limpia, única forma para que el mosquito pueda nacer.

¿Qué se debe hacer ante la aparición de estos síntomas?

Lo más importante es acudir rápidamente a la consulta médico en el Centro de Salud más cerca. Cuanto antes se tomen las medidas apropiadas, mucho mejor.

El enfermo con dengue debe hacer reposo y beber mucho líquido.

¿Cómo es el mosquito transmisor?

El Aedes Aegypti es un mosquito de tamaño pequeño y de color oscuro. Presenta bandas blancas en el cuerpo y las patas, muy visibles sobre un fondo oscuro.

¿Cómo es el mosquito transmisor?

Las rayas blancas en las patas y el cuerpo son características de este mosquito. A. aegypti fue detectado en 1986 en la ciudad de Posadas, en 1989 en la ciudad de San Salvador de Jujuy, en 1991 en la provincia de Buenos Aires y en 1995 en la Capital Federal. Recientemente, en 1998, se registró una epidemia de dengue en Tartagal, Salta, que según cifras oficiales afectó a 400 personas.

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QUE HAY QUE HACER PARA PREVENIR EL DENGUE?
LO MAS IMPORTANTE ES IMPEDIR LA
REPRODUCCIÓN DEL MOSQUITO

> Evite tener dentro y fuera de su casa recipientes que contengan agua estancada limpia.

> Renueve el agua de canaletas y recodos, floreros, peceras y bebederos de animales al menos cada tres días.

dengue

> Deseche todos los objetos inservibles que estén al aire libre en los que se pueda acumular agua de lluvia: tatas, botellas, neumáticos, juguetes, etc.

> Mantenga boca abajo los recipientes que no estén en uso: baldes, frascos, tachos, tinajas, cacharros, macetas.

> Tape los recipientes utilizados para almacenar agua como tanques, barriles o toneles.

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Ministerio de Salud
Presidencia de la Nación
Argentina Salud
Visita:
www.msal.gov.ar

VIDEO SOBRE LA PREVENCION DEL DENGUE

En la actualidad, el dengue es la principal enfermedad viral transmitida por mosquitos en el mundo, que afecta a todos por igual, sin distinción de edades, credos o culturas, en ciudades tropicales y subtropicales.

Sus síntomas son: estado gripal muy fuerte con erupciones cutáneas, similares a las de la rubéola o el sarampión; fiebre elevada; cefaleas, y fuertes dolores articulares y musculares.

El dengue puede ser mortal si no se lo trata a tiempo, ya que deviene en una forma grave, denominada dengue hemorrágico.

“La posibilidad de transmisión del virus del dengue en la Argentina ha cobrado importancia en los últimos años debido a la presencia del vector en gran cantidad de provincias argentinas y a la transmisión activa en los países limítrofes.”

Así comienza el resumen “Mapas de transmisión del virus del dengue por Aecles aegyptien la Argentina presentado en el II Congreso Argentino de Zoonosis y en el  Congreso Argentino y Latinoamericano de Enfermedades Emergentes, llevados a cabo en Buenos Aires, en abril de 1998.

Como se ve, el dengue ya está entre nosotros.

Frente a este hecho, es fundamental tomar las medidas necesarias para erradicarlo.

En este sentido, la disponibilidad de una vacuna efectiva contra el dengue es aún remota, por lo que el control del vector es la principal acción preventiva que se debe llevar a cabo para combatir la enfermedad.

Y, por sobre todo, brindar una adecuada información a la población, en especial a la de mayor riesgo, así como proveer los medios necesarios para hacer efectiva la lucha.

¿Y cuáles son las principales medidas para controlar el vector?

• Eliminar todos los recipientes que puedan acumular agua de lluvia (latas, botellas vacías, neumáticos, macetas).

• Mantener boca abajo los recipientes vacíos (baldes, frascos, tachos).

• Tapar todos los recipientes que contengan agua (tanques, barriles).

• Cambiar día por medio el agua de los floreros y de los bebederos de animales.

• Despejar canaletas para que no se acumule agua de lluvia.

• Usar repelentes, mosquiteros y ropa para cubrir las zonas expuestas en áreas de alta densidad de mosquitos (tener en cuenta que el mosquito pica durante el día).

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• PARA SABER MAS…

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DENGUE CLÁSICO Y HEMORRAGICO

Esta es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, y se presenta en dos formas: la fiebre de dengue clásica -afecta a los niños mayores y adultos, pero rara vez causa la muerte-, y la fiebre hemorrágica de dengue (es más grave y puede terminar con la vida).

No hay condición social que se salve del dengue, cualquiera lo puede padecer, pero en los niños está demostrado que es menos agresivo que en el adulto», confirma el profesional.

TRANSMISIÓN Y CUIDADOS

«La hembra del mosquito -supuestamente sana- pica a una persona con dengue, convirtiéndose en un insecto infectado que al picar a otra persona sana le transmite el virus.

Por eso no hay problema en comer, abrazar o dormir con un enfermo de dengue porque no se transmite de persona a persona. Pero como no hay vacunas para prevenir la enfermedad y tampoco hay manera de saber si un mosquito transporta o no el virus, la única forma de combatirla es evitar que el mosquito se reproduzca, además de impedir toda clase de picaduras.

Debemos tener en cuenta una serie de cuidados, entre los que se destacan evitar la acumulación y el estancamiento de agua en recipientes, tanto al sol como a la sombra (cubiertas de auto, tambores, frascos, baldes, floreros, latas de conserva); utilizar espirales fumigantes, repelentes, mosquiteros y telas metálicas, entre otras opciones.

También hay formas masivas de combatir el mosquito, como por ejemplo mediante las fumigaciones, tarea en la cual todos debemos cooperar, ya que para que el insecticida entre en los hogares y los mate es necesario dejar abiertas puertas y ventanas durante el rociamiento.

«Un habitat por excelencia del mosquito es el cementerio, donde los depósitos para flores y otras ofrendas tienen agua estancada.

También en algunas ciudades pueden aparecer en los espejos de agua de los parques de esparcimiento.

SÍNTOMAS

«Se presenta como un cuadro seudogripal, con la aparición brusca de fiebre alta, fuerte cefalea frontal, dolor retroocular, muscular, náuseas, vómitos, pérdida del sentido del gusto y del apetito, y en algunos casos pueden aparecer manchas en la piel, sobre todo en el pecho y en los miembros inferiores.

Ante la duda deben acudir inmediatamente al médico para el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno.

Además es fundamental que la población que presente algún síntoma de estado gripal no ingiera aspirinas, porque si fuera un caso de dengue la aspirina acentuaría y agravaría alguno de los indicios o mecanismos por el cual se está produciendo la enfermedad.

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En cuanto al dengue hemorrágico, en las primeras etapas es indistinguible del dengue común. Suelen presentarse también dolores abdominales intensos, náuseas y vómitos.

Las complicaciones de esta enfermedad se deben a la sobreinfección bacteriana del aparato respiratorio y a las infecciones derivadas. Las causas de muerte son el shock, las hemorragias masivas y las sobreinfecciones.

La principal medida de control del dengue es la eliminación de los potenciales criaderos del mosquito, ya que sin agua acumulada el mosquito no puede multiplicarse. Resultan igualmente importantes los estudios científicos del vector y las campañas educativas y de información a la población.

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