Peligros de los Golpes en la Cabeza Lesiones en el Cerebro



LOS GOLPES EN LA CABEZA
Consecuencias de las Lesiones Cerebrales

¿POR QUÉ MATA EL BOXEO?
En un esquema supersimplificado, el cerebro se parece o un ramo de flores. Los flores son las células, o materia gris; los tallos son los cilindroejes, o sustancia blanca, que transmiten los mensajes al resto del cuerpo. Hay, además, interconexiones entre las células, o fibras de asociación, que coordinan su actividad. El cerebro humano normal tiene demasiadas células o «flores», y presenta muchos repliegues.

Un colchón de líquido a fuerte presión, que impide o amortigua los choques contra las paredes del cráneo, protege al encéfalo. Los puntos fijos están en la base: por allí salen o entran las fibras nerviosas y los vasos sanguíneos. El cerebro es muy vulnerable a la falta de oxígeno (sin él, una célula nerviosa muere en menos de un minuto) y al tironeo o cizallamiento de las largas fibras blancas, que llegan a veces hasta el extremo inferior de la médula.

En las carreras de automóviles se utiliza un casco para moderar eventuales choques contra objetos duros, y evitar fracturas y hemorragias. El peligro de la hemorragia interna es la compresión del cerebro, que obstaculiza la circulación normal de la sangre (si el cirujano no descomprime inmediatamente, el accidentado muere).

El «knock-out» común es una conmoción, es decir, una suspensión temporaria de las relaciones entre las células cerebrales, generalmente sin mayores consecuencias. Pero es evidente que muchos boxeadores mueren sin hemorragias y sin laceraciones visibles del tejido nervioso (los guantes son blandos).

boxeador caido en el ring

Ulric Regis murió unas horas después de su última pelea, en marzo de 1969, probablemente por efectos de una hemorragia cerebral causada por los golpes.

La explicación actual es que el daño se produce cuando, estando ya semiínconscíente el boxeador, un golpe le hace girar bruscamente la cabeza. No se trataría de un impacto en línea recta con un contragolpe del cerebro contra el cráneo, sino de una brusca rotación que corta, como una tijera, ciertas sensibilísimas fibras blancas que vinculan el cerebro al cuerpo.

En nuestro esquema del ramo de flores no indicamos que hay grupos de células en el seno del cerebro: son los centros inferiores, o primitivos, que regulan las funciones vegetativas como el sueño, el apetito y otras. Éstas pueden quedar indemnes, pues sus fibras son bastante más delgadas.

En otras palabras, el boxeador puede permanecer cierto tiempo con vida latente. No se coloca casco a los boxeadores porque su efecto sería perjudicial: al tener floja la cabeza, el casco aumentaría la masa que gira y reforzaría los efectos del puñetazo. Dempsey, intuitivamente, se adiestraba con pesas en su cuello, para fortificar los músculos que impedirían la rotación de la cabeza. Todo parece indicar que en el cerebro hay células suplentes, que se denominan «vicariantes».

Tanto la guerra como la cirugía han demostrado que después de la pérdida de partes considerables del cerebro, otras células, que al parecer habían estado inactivas, llenan poco a poco la función de las desaparecidas. Se han dado muchos casos en los que sólo es activo uno de los dos hemisferios cerebrales. En el deterioro lento el boxeador va consumiendo estas reservas; generalmente, sus parientes notan un cambio gradual en su carácter.



Debe tenerse en cuenta que las células nerviosas nunca se regeneran, y que los efectos de un segundo golpe son siempre peores que los del primero. Si el boxeador no se retira a tiempo, llega un momento en que sus reservas quedan exhaustas, y se vuelve demente o inútil para el resto de sus días. Se dice que Tunney decidió suspender el boxeo después de recuperarse de una amnesia transitoria, que sufrió durante una sesión de entrenamiento.

Al fracturarse, el hueso absorbe parte de la fuerza del golpe, pero los fragmentos óseos pueden atravesar las membranas que envuelven al cerebro y dañarlo; los efectos posteriores dependen de las áreas afectadas. Los daños producidos en la mitad izquierda del cerebro implican dificultades en el habla y la comprensión. Cuando el cuero cabelludo queda rasgado, es necesario una intervención quirúrgica inmediata a fin de evitar que se produzcan infecciones.

AMPLIACIÓN DEL TEMA….
LAS LESIONES TRAUMÁTICAS EN EL CEREBRO

Si  se priva del sentido a un hombre mediante un golpe,  parte de su cerebro puede quedar destruido, y la fractura de cráneo es una de las lesiones de mayor gravedad que puede sufrir un hombre. Efectivamente, si el cerebro resulta lesionado, carece de la facultad de regenerarse despuésde la lesión.

Un golpe leve en la cabeza puede producir grietas o fisuras en el cráneo, roturas lineales, que disminuyen los efectos del golpe porque casi toda la fuerza es absorbida por el hueso y no se transmite al tejido cerebral. No obstante, es posible que se desprendan pequeñas astillas del hueso y si se rompe la fuerte membrana que reviste el dterior del cráneo, la duramadre, los afilados fragmentos óseos penetrarán más al interior lacerarán el cerebro.

Si el desgarro tiene lugar en la zona que controla el habla, la sensibilidad, la fuerza y la destreza de los miembros, o si ocurre en los lóbulos frontales, que son los que gobiernan el rcmportamiento de la persona, la facultad correspondiente al órgano afectado se verá trastornada. Por ejemplo, un desgarro en el área media del lado izquierdo de la cabeza produce usualmente un desequilibrio en el habla y en la capacidad de comprensión; estas lesiones reciben el nombre de fracturas con depresión penetrante.

Una contusión en la corteza cerebral, células nerviosas del exterior del cerebro, produce efectos del mismo tipo, aunque más leves, y las probabilidades de recuperación son mayores.

A veces, la fractura de cráneo ocasiona complicaciones fatales, aunque la lesión inicial sea de carácter menos grave, como cuando las esquirlas de hueso rasgan los vasos sanguíneos que discurren por la parte exterior del cerebro y se forma lentamente un coágulo.

Quizá, el individuo no estará inconsciente más de un minuto o dos, pero en las primeras horas después de la lesión experimentará una cefalalgia (dolor de cabeza) que irá aumentando gradualmente, y cierto adormecimiento, al incrementarse la compresión del cerebro. Sólo una rápida intervención quirúrgica para extraer el coágulo permitirá que el paciente sobreviva.

golpes en el cerebro



La parte más dañada del cerebro no siempre coincide con la de la zona de la cabeza donde se ha recibido el golpe. Cuando en un accidente de coche o en una caída la cabeza queda detenida súbitamente en su rápido desplazamiento, el cerebro se balancea con brusquedad en el interior del cráneo. Si una persona cae hacia atrás sobre el suelo duro, a menudo se producen lesiones en los lóbulos frontales del cerebro, quedando la parte posterior ilesa. Las contusiones de los tejidos cerebrales tienen menor importancia que las laceraciones en las mismas áreas internas.

Existen otros efectos de la fractura de cráneo que son igualmente graves. Por ejemplo, una línea de fractura que pase por la base del cráneo puede abrir los senos paranasales y ser causa de que algún agente infeccioso penetre al interior de la cabeza días o meses después. Del mismo modo, es posible que queden afectados muchos de los nervios craneanos, tales como los responsables de las funciones auditivas o de deglución, que pasan a través de orificios situados en la base del cráneo.

El cráneo y la corteza cerebral pueden sufrir daños considerables sin que el individuo pierda el conocimiento. En las guerras es frecuente el caso de recibir lo que parece ser un pequeño golpe en la cabeza. Luego se comprueba que hay un orificio del que mana sangre y que en realidad es una herida bastante extensa y profunda.La pérdida del conocimiento se produce cuando un movimiento brusco hace que el :erebro —cuyo tejido tiene cierto carácter geíatinoso — sufra una sacudida en el interior del cráneo: de este modo millones de células cerebrales interrumpen sus funciones específicas; el individuo cae al suelo inconsciente e insensible y, durante unos segundos, incluso sin respiración. Una sacudida menos violenta del cerebro en el interior del cráneo ruede causar solamente la paralización temporal de uno de los sistemas importantes del cerebro, como, por ejemplo, el mecanismo de La memoria. Este tipo de conmoción es asaz común en los campos de fútbol o de rugby, y, por regla general, cuando el jugador se recobra no recuerda lo ocurrido después de haber recibido la lesión.

Los médicos dividen las lesiones de cabeza en diferentes categorías, según el período de amnesia (pérdida de la memoria) postraumática. Por ejemplo, cuando la duración de la pérdida de la memoria es relativamente corta, como suele suceder en numerosísimos casos de conmoción, la lesión se califica de leve o menos grave. Si la amnesia persiste durante horas o días, la lesión cerebral se considera grave y puede incapacitar al paciente de forma permanente, especialmente si tiene cierta edad, aunque durante el resto de su vida su condición general suele experimentar alguna mejoría.

Para  investigar las violentas sacudidas del cerebro que producen la pérdida de la conciencia, los científicos han experimentado con monos vivos a los que se ha cortado una parte del cráneo, que ha sido remplazada por un fragmento de material plástico transparente de igual tamaño y forma.

A través de esta «ventana», han podido observarse los movimientos del cerebro al recibir un golpe de una fuerza determinada y se han podido medir los destrozos causados en los tejidos. Estos rapidísimos movimientos, que tienen una duración inferior a un segundo, han sido registrados con cámaras de alta velocidad. Los estudios llevados a cabo en cerebros humanos se han efectuado sobre los de personas que habían sufrido lesiones de tal gravedad que les produjeron la muerte.

En la mayor parte de estos cerebros se halló que los haces de largas fibras nerviosas del centro estaban por regla general atrofiados, mientras que la corteza cerebral no aparecía tan afectada: el exceso de tirantez de los filamentos nerviosos había hecho saltar a muchos de ellos. En las lesiones leves que habían interrumpido temporalmente las funciones del cerebro, los científicos dedujeron que el cerebro no había sufrido ningún daño en su estructura y que las fibras nerviosas se habían estirado sin llegar a romperse, recuperándose más tarde.

Sin embargo, los golpes relativamente leves que se repiten a través de los muchos combates de un boxeador llevan con frecuencia a lo que podríamos catalogar como una forma leve de demencia: el boxeador «tocado»; es irritable e irascible, su poder de concentración es escaso, tienen la memoria quebrantada y el examen radiográfico muestra atrofias de la sustancia blanca.

El neurólogo inglés Oppenheimer demostró que toda lesión de cabeza que acarree una pérdida de la conciencia o algún desarreglo de la memoria produce un daño en el cerebro de importancia variable. Este investigador se dedicó al estudio de cerebros de pacientes muertos — por otras causas — poco después de haber recibido una lesión leve de cabeza, para lo cual empleó un método especial de coloración que mostrase el modo de reaccionar el cerebro a la lesión; así, pudo descubrir una serie de lesiones de tamaño microscópico repartidas por la sustancia blanca. La disposición de estas lesiones sugiere que los pocos minutos u horas de amnesia que acompañan a la lesión leve son causados en la misma forma que la inconsciencia prolongada producida por una lesión grave.

La seguridad de que el deterioro orgánico del cerebro es el responsable de la lentitud en la recuperación de una lesión aparentemente leve servirá de ayuda a los médicos para la evaluación y manejo de estos desconcertantes casos y de estímulo para la investigación de los mecanismos cerebrales implicados.



A pesar de que se sabe que los golpes repetidos causan daños irreparables, la recuperación de una sola lesión de cabeza tiene lugar de forma regular y progresiva, aunque lenta. El mejoramiento continuado puede observarse, incluso en los casos más serios, años después de recibir la lesión. Los daños microscópicos sufridos por las células del cerebro son permanentes, pero el cerebro lesionado puede transferir el control de las funciones afectadas a otras áreas no lesionadas de la corteza cerebral. Este proceso de recuperación se inicia ya desde los momentos en que el paciente se halla inconsciente por el golpe recibido, a veces un período de días o semanas, y continúa durante el resto de su vida.

Para hallar hasta qué punto tiene lugar esa transferencia de funciones, se ha operado a un animal extrayéndole pequeños segmentos de corteza cerebral responsables del control del movimiento de un miembro. Otras áreas cercanas de la corteza cerebral se hicieron cargo de la función de la parte extirpada, recuperando de este modo el completo control del miembro afectado. Asimismo se ha sacado buen número de conclusiones de los estudios efectuados en niños que habían sufrido grave daño del hemisferio izquierdo del cerebro. La función del habla, que en el adulto está localizada en ese mismo hemisferio, era transferida al hemisferio derecho.

Cualquier lesión que prive a un hombre de la conciencia es seria y causa un daño mucho mayor que el simple hecho de robarle 10 o 12 segundos de su vida consciente. Toda persona que reciba un golpe en la cabeza que le prive del sentido debe consultar a un médico inmediatamente después, para asegurarse de que no existen secuelas —como la rotura de un vaso sanguíneo, por ejemplo — que puedan afectar posteriormente a su cerebro.

Mas es tan grande la capacidad de éste para reorganizarse que, siempre que el individuo recupere el conocimiento, sus posibilidades  de rehabilitación son  grandes.

elogios importantes para la mujer

Enciclopedia de la Vida Editorial Bruguera Tomo N°4 Lesiones Traumáticas en el Cerebro

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------