La Viruela en Argentina

Descripcion del Funcionamiento del Cuerpo Humano Breve

BREVE  Y SIMPLE DESCRIPCION DEL CUERPO HUMANO

Se ha comparado al hombre con una máquina. Su contextura física, tan perfecta y compl icada a la vez, supera a las posibilidades mecánicas de un motor, de una usina generadora de energía. En realidad, el cuerpo humano es una gran empresa, todo un edificio en el que diariamente están activas cientos de máquinas que satisfacen las necesidades del interior y el exterior. De su buen funcionamiento depende la salud del hombre.

En los últimos pisos todo es bullicio entre las secretarias, los cadetes y los ordenanzas. Los directores están reunidos en asamblea permanente para decidir las actitudes que deberá tomar el cuerpo en las más diversas circunstancias.

El núcleo más activo es el cerebro, desde donde se centralizan las funciones de mayor importancia del sistema nervioso. Distintos sectores de este cuerpo pensante -las circunvoluciones– se dedican a temas específicos.

El principal auxiliar del directorio es, sin duda, el secretario general: el cerebelo. Su trabajo consiste en regular la actividad de los músculos, después que el cerebro ha «pensado» acerca de la labor de ellos, y tiene la misión, también, de dar equilibrio al edificio. Como si se tratase de un intercomunicador, con pequeñas centrales en cada piso, el complejo local se comunica de arriba a abajo por el bulbo raquídeo y la médula espinal.

El bulbo y la médula espinal obedecen ciegamente las órdenes de sus directores, aunque a veces se les permite ejercer el mando y tomar decisiones por sí mismos. Esto ocurre en los llamados actos reflejos. Cuando una respuesta debe efectuarse con rapidez -para evitar un peligro, por ejemplo- y seria contraproducente la espera de las resoluciones del burocrático directorio, intervienen directamente el bulbo y la médula.

partes del cuerpo humano

Para ser una buena empresa, uno de los primeros problemas que debe resolver el cuerpo es su instalación… Y para ello nada mejor que una estructura capaz de resolver los más fuertes embates. El aparato de sostén es el esqueleto.

El esqueleto humano esta formado por 206 huesos en la edad adulta y llega a 306 en el feto pero son de caracter cartilaginoso.

De los 206 huesos que componen nuestro esqueleto de dividen de la siguiente forma:

· 29 huesos craneales.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 26 huesos que forman la columna vertebral.
· 25 huesos que forman la caja torácica.
· 64 huesos que forman la extremidad superior.
· 62 huesos que forman las extremidades inferiores.

Se maneja por un sistema de articulaciones que, al mismo tiempo, fija las piezas principales y les da movilidad. Esas «piezas principales» no son otra cosa que los huesos. Algunos, como la tibia, el peroné, el fémur y la columna vertebral, dan al hombre su posición erecta, que le facilita la locomoción.

columna vertebral

Ver: Esqueleto Humano

Otros huesos cumplen la misión de proteger al cerebro. Entre ellos, los más importantes son: el frontal, los temporales, los parietales -derecho e izquierdo- y el occipital. También resultan importantes el esfenoides, el maxilar superior y el etmoides.

craneo humano

En los otros pisos del edificio se distribuyen los órganos, aparatos y sistemas. Por la función vital que cumplen, necesitan estar bien atendidos. La tarea de abastecimiento la desarrollan dos heroicos pelotones de servicio que no descansan nunca: los aparatos respiratorio y circulatorio, los que tienen como auxiliar fundamental al digestivo.

El aparato respiratorio se encarga de tomar el aire de la atmósfera por intermedio de las fosas nasales y llevarlo a los pulmones. En ellos, la sangre toma el oxígeno del aire inspirado para transportarlo al resto del organismo.

El aparato digestivo comienza en la boca. Masticados los alimentos por las piezas dentarias, éstos son deglutidos con la ayuda de la saliva, segregada por glándulas de la boca, e impulsados por el tubo digestivo. Colaboran con esta unidad de abastecimiento del cuerpo, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el grueso.

Pero… ¿Cómo se transforman los alimentos que ingerimos diariamente en el sustento cotidiano de todas nuestras células?

En las paredes intestinales existen unas células absorbentes que, aumentadas muchas veces, se asemejan a dedos. Estas vellosidades poseen vasos sanguíneos; las proteínas, los azúcares y las grasas pasan desde la luz intestinal hasta dichos vasos por un proceso de absorción activa. Así absorbido, el alimento pasa al torrente sanguíneo, que es el distribuidor oficial del complejo.

Pero existe otro problema de abastecimiento. En los edificios, grandes máquinas se encargan de renovar el aire constantemente. Las bombas que se ocupan de esta mision -los pulmones- están siempre activas en un doble movimiento de inspiración (cuando llenamos de aire la caja torácica) y espiración (cuando la vaciamos).

Por el proceso llamado difusión se produce el intercambio en los pulmones: el aire le da oxígeno a la sangre y ésta le devuelve anhídrido carbónico. Encargado de la distribución del oxígeno traído de los pulmones y las proteínas y azúcares del aparato digestivo el aparato circulatorio cuenta con una red de conductos por los que está en movimiento un fluido mágico: la sangre.

Si ésta no se moviese rítmicamente por los rincones más remotos del cuerpo humano, éste no podría vivir. Para asegurar la circulación está el corazón, un «señor capataz» que le hace «marcar el paso» a la sangre, de color rojo oscuro. Ésta no es un líquido formado por un solo elemento. Encierra un 70 por ciento de plasma líquido y un 30 por ciento de substancias sólidas, entre las que podemos contar a los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas o trombocitos.

Bajo el rítmico compás impuesto por las pulsaciones del corazón, la sangre cumple unadoble tarea: primero-oxigenadaen los pulmones- recorre el cuerpo para dejar los alimentos y el oxígeno. Para esto utiliza los conductos llamados arterias. El viaje de vuelta no es de descanso. Muy por el contrario: ahora debe retornar cargada de desperdicios por las venas, con el fin de transportarlos hasta los órganos excretores.

El equipo de limpieza del cuerpo lo constituyen el aparato urinario, el digestivo, mediante la expulsión de materias fecales, y las glándulas sudoríparas y sebáceas, que eliminan en la transpiración las toxinas y el exceso de grasa acumuladas. El revestimiento lo forma la piel, que posee defensas para evitar infecciones originadas por agentes externos. En esta tarea la auxilia la sangre.

Los músculos permiten que los distintos movimientos se produzcan según las instrucciones dadas por el cerebro. Para ello se comunican con éste por medio de nervios que extienden sus ramificaciones y terminales en una amplia red.

musculos del cuerpo humano

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°1 – Editorial Cuántica – El Cuerpo Humano

Historia de las Cirugías Cerebro Trepanaciones de Cráneo

RESUMEN DE LAS PRIMERAS TREPANACIONES DE CRÁNEO

El cerebro ha constituido un misterio durante muchos años. Hoy es ya posible reparar daños y corregir defectos que antes producían mutilaciones permanentes o la muerte. En todos los animales vertebrados, la organización básica del sistema nervioso es similar.

El cerebro se halla envuelto en unas delicadas membranas y encerrado en un casco (cráneo) protector, y el haz de tejido nervioso que forma la medula espinal se encuentra en el interior de la columna vertebral. El sistema nervioso central está bañado por el líquido cefalorraquídeo.

Los centros que controlan las funciones esenciales del cuerpo, como la respiración, el ritmo cardíaco y la función glandular, están situados en el cerebro, y los nervios portadores de mensajes desde y hacia el cerebro se hallan repartidos por todo el cuerpo.

El hombre prehistórico fue el primero en practicar una operación mayor al efectuar ciertas perforaciones en el cráneo, llamadas trepanaciones o trefinaciones. De una serie de 400 cráneos trepanados, 250 presentan huellas de cicatrización en los bordes de las incisiones.

Esto demuestra la supervivencia de los pacientes, a quienes la trepanación servía para dejar salir a los malos espíritus que producían dolores de cabeza, convulsiones o locura. Las perforaciones se llevaban a cabo con piedras dentadas y afiladas, efectuando cuatro cortes cruzados, después de lo cual se extraía el trocito óseo del centro.

Entre el año 4000 y el 500 a. C. se sabe que asirios y egipcios trepanaban cráneos, pero en realidad, la neurocirugía como ciencia comienza en los siglos XVIII y XIX de nuestra era.

En el siglo XVIII, los cirujanos se atrevieron a abrir la duramadre, membrana exterior del cerebro —hasta entonces considerada intocable, sin peligro de muerte del paciente —, para la extirpación de coágulos o abscesos entre ella y la superficie del cerebro.

trepanacion de cerebro

La práctica de la trepanación se extendió en todos los continentes desde el Neolítico y se realizó ante mortem
en sujetos con y sin traumatismo craneoencefálico. Un 5% de los cráneos muestra evidencias de haber sido trepanados. La trepanación en las culturas precolombinas afectó tanto a hombres como a mujeres y se llevó a cabo en individuos vivos. Casi un 80% de los cráneos trepanados en Sudamérica muestran evidencias de curación ysupervivencia. Algunos cráneos muestran varias trepanaciones en diferentes etapas de curación. Probablemente, la trepanación se realizó en las culturas preincaicas tanto con fines terapéuticos (tratar fracturas hundidas o con esquirlas, epilepsia, cefaleas vasculares y cefaleas asociadas a deformaciones craneales intencionales) como rituales.

Hasta mediados del siglo XIX, los pacientes que tenían que ser sometidos a una operación, eran drogados con alcohol u opio y se les hacía beber cocciones extrañas para mitigar los dolores. Además, se les ataba y taponaban sus oídos con algodón para amortiguar el sonido del taladro en el cráneo. La utilización del éter, en 1842, y el cloroformo, en 1848, como anestésicos y el concepto de antisepsia, introducido por Lister en 1867, dieron un impulso decisivo a la cirugía.

Un tercer descubrimiento importante para los neurocirujanos fue el de los alemanes Fritsch e Hitzig, quienes en 1870 demostraron que el estímulo eléctrico de ciertas partes de la superficie cerebral daba lugar a movimientos de los miembros. De esta observación nació el concepto de que una zona determinada del cerebro controla ün sector correspondiente del cuerpo, hecho que se conoce como «localización de función».

Trepanación frontal en Tihuanaco, Bolivia

En la cultura precolombina, para prevenir la infección de la herida se empleaban placas de metal –oro o plata–, que cubrían el área de la craniectomía. Éstas pudieron ser las primeras craneoplastias que se realizaron. Existieron otras técnicas de craneoplastia, como el empleo de hojas de coca, mate o calabaza

Pronto algunos neurofisiólogos y cirujanos, como Ferrier y Horsley, pudieron diseñar «mapas», grabados en los que se localizaban con la máxima precisión las zonas del cerebro de diversos animales que eran responsables de las distintas funciones ejercitadas por los mismos; luego emprendieron la tarea de comprobar y analizar sus intuiciones científicas estudiando los resultados que se producían cuando se extirpaban las diferentes partes del cerebro de los animales de laboratorio. Como consecuencia de estos experimentos se adquirió una información valiosísima que luego sirvió para explicar algunas enfermedades cerebrales del hombre. De este modo se inició la era de la moderna cirugía del cerebro.

En 1884, Rickman Godlee extirpó el primer tumor cerebral, cuyo diagnóstico había sido previamente establecido a partir de síntomas neurológicos solamente. En 1889, Wagner introdujo una nueva técnica para levantar un colgajo de hueso del cráneo, lo cual proporcionó una mejor vía dé acceso al cerebro, al mismo tiempo que la restitución posterior de la cubierta ósea.

A fines del siglo XIX, ya se trataban quirúrgicamente las fracturas con depresión, los coágulos sanguíneos en el interior de la duramadre y de la sustancia cerebral misma, la hidrocefalia, los abscesos cerebrales, la meningitis, los tumores, la epilepsia y los defectos congénitos. Indudablemente, se había recorrido un largo trecho desde los tiempos de la cirugía de fracturas.

ENTRE los grandes cirujanos que contribuyeron al desarrollo de esta especialidad debemos destacar al americano Harvey Cushing (1869-1939), quien hizo numerosas e importantes contribuciones a la neurología clínica v demostró una capacidad técnica extraordinaria.

Berger, en Alemania, estudió la actividad eléctrica del cerebro en los animales (1902) y en el hombre (1924). Sus «ondas alfa del cerebro» despertaron intenso interés. Adrián, entre otros, coadyuvó al desarrollo del electroencefalograma (EEG), que registra la actividad eléctrica del cerebro y es un importante medio de diagnóstico.

Además de éste, los principales métodos de diagnóstico empleados en la neurocirugía, son: las radiografías de cráneo, que descubren fracturas y otras anormalidades óseas, inflamaciones anormales o desplazamientos y distorsiones en el diseño de la ramificación arterial producidas por ciertas enfermedades; la exploración por isótopos radiactivos o exploración radioisotópica del cerebro, efectuada mediante la inyección de una sustancia radiactiva en la corriente sanguínea; al ser ésta absorbida en mayor cantidad por unos tejidos que por otros, permite descubrir ciertos tumores y lesiones óseas; las ondas ultrasónicas, que indican la posición anormal de algunas estructuras en el interior del cráneo; el oftalmoséopio, que permite el examen interno del ojo, que se comunica directamente con el cerebro; el análisis del líquido cefalorraquídeo, etc.

En el quirófano es de extrema importancia que el cerebro y sus vasos sanguíneos no estén henchidos de sangre durante la operación, por lo que el anestesista» suele rebajar la tensión arterial por medios artificiales (hipotensión inducida).

El instrumental del neurocirujano, dado que siempre ha de abrir el cráneo, consiste en un berbiquí, una broca y taladros, generalmente eléctricos. La sierra de Gigli, que consiste en una tira de alambre fino, empleada para cortar el hueso entre agujeros contiguos; pinzas-osteoclásticas y palancas metálicas para levantar el hueso, etc.

Una vez descubierto el cerebro, el instrumental se compone de pinzas de disección, tijeras y pinzas de compresión arterial, ágrafes de plata, grapas, etc. La succión y la electrocoagulación son auxiliares esenciales, y una espuma preparada con sangre constituye un medio valioso para interrumpir hemorragias de pequeños vasos sanguíneos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Medicina del Hombre  -Cirugía de Cerebro – Edit. Bruguera

Niños Superdotados o Prodigios Comportamiento y Problemas

CARACTERÍSTICAS Y CONDUCTA DE LOS NIÑOS SUPERDOTADOS

Los niños prodigios han llegado a ser grandes artistas, escritores y pensadores. Desde que nacen son una fuente de interrogantes para el presente y de esperanzas para el futuro.

El niño prodigio, es decir, aquel que demuestra tener una capacidad intelectual o unas dotes muy superiores a las normales, suele ser notable en algunas aptitudes específicas, como la música, o en su innprensión de las cosas en general. Es imposible decir en qué proporción esta precocidad es de origen genético o hereditario, o el resultado de estímulos ambientales.

Estos son la oportunidad para la adquisición precoz  lo conocimientos, la ayuda y aliento por parte de los padres para sobresalir en una capacidad determinada,  etc.

Nadie sabe,  por ejemplo, cuánto debe un niño prodigio, en el campo de la música a las características heredadas y cuánto a la música oída en su casa o al hecho de haber tenido un instrumento musical con el que jugar.

Probablemente, algunos niños prodigio son ejemplos de madurez precoz, en lo que respecta a su capacidad para sentarse, andar, hablar o leer.

Sin embargo, en la mayor parte de casos existe una combinación de factores: la madurez precoz combinada con un alto nivel de inteligencia en los padres y un ambiente hogareño que estimula el desarrollo personal de un pequeño óptimamente dotado.

niños prodigio o superdotado

No obstante, el hecho de que el niño sobresalga espectacularmente en la música, la pintura o en cualquier otro arte o habilidad, no siempre va unido a un alto nivel de inteligencia.

Puede muy bien haber progresado en una rama del arte o del saber y tener aptitudes normales, e incluso por debajo del nivel normal, en todo lo demás. No se advierte ninguna particularidad cerebral en los niños prodigios que los distinga de los restantes de su edad.

Otro tanto hay que decir, por lo regular, de su capacidad para Se han efectuado experimentos para descubrir la superioridad mental en los pequeños. Pero las dificultades son grandes. Quizá porque los tests a que han de ser sometidos son imperfectos, o porque los signos de la precocidad no se han desarrollado suficientemente para ser observados.

De hecho, muchos adultos de inteligencia brillante tenían todas las apariencias de ser retrasados en su niñez; en unos a causa de un tardío desarrollo; en otros, porque su superioridad mental era latente.

Se sabe que los niños en quienes más tarde se descubre una inteligencia fuera de lo común, con frecuencia son difíciles, o sea, no son «niños buenos», en el sentido familiar de esta definición. Sienten un interés poco corriente por lo que sucede y reaccionan ante ello de forma poco común también. Comienzan a sonreír a su madre antes que otros niños y tienden a imitarla más pronto.

En palabras de un pediatra, la «exteriorización total de su comportamiento es más abundante, más compleja y sutil que la de los niños de inteligencia media». Son más activos, más rápidos en sus reacciones, aprenden a hablar antes que los demás, aunque muchas personas de brillante inteligencia —como Albert Einstein y Alessandro Volta — tardaron en hablar.

Por regla general, la precocidad en el lenguaje es signo de superioridad mental, mientras que la de sentarse no lo es.

Es a los dos años de edad cuando el habla del niño precoz puede desarrollarse con mayor rapidez que en el normal. Ciertamente, la comprensión de las palabras, que siempre precede al lenguaje, es fácil que esté en un período avanzado.

El niño de corta edad e inteligencia superior tendrá por ello todas las apariencias de una mayor madurez que los demás de su misma edad.

Suelen también aprender a leer con inusitada precocidad.

Muchos músicos, como Beethoven, Mendelssohn, Rossini, Schubert, Tchaikovsky, etc., dieron muestras de poseer gran precocidad musical.

Quizá el niño prodigio más notable en este aspecto fuese Mozart. A los tres años de edad ejecutaba acordes en el clavicordio; al año siguiente, ya se aprendía de memoria minuetos enteros y los tocaba después. A los seis años compuso un concierto y fue llevado a una gira por distintas cortes europeas durante la cual dio recitales de canto, piano, violín y clavicordio.

En el mundo de las artes plásticas no existen tantos ejemplos de precocidad infantil. Picasso dibujaba ya antes de hablar. Toulouse-Lautrec y Epstein mostraban cierta capacidad artística desde muy tierna edad. Es difícil conocer al auténtico niño prodigio en cualquier rama de las bellas artes. Puede valorarse fácilmente la habilidad técnica de un niño, pero no es posible juzgar con la misma facilidad esa cualidad intangible: la creatividad.

Hallar el coeficiente de la creatividad, o lo que los expertos llaman la idea divergente, es uno de los problemas primordiales en la identificación del niño prodigio.

Es menos verosímil que los niños prodigio en el campo de las matemáticas posean un alto nivel de inteligencia general, como es el caso de los niños prodigio en las bellas artes.

A menudo no son matemáticos plenamente capacitados, sino simples manipuladores de cifras. Así, por ejemplo, Vito Mangiamele, un muchacho pastor, a los diez años de edad, ante la Academia Francesa dió la raíz cúbica de 3796416 en 30 segundos. Pero, al igual que muchos otros niños prodigio del cálculo, perdió su capacidad al superar la niñez. Otros culminaron carreras eminentes.

A George Bidder, hijo de un marmolista de Moretown Hampstead, en Inglaterra, a los diez años de edad le preguntaron cuál era el interés compuesto de 4.444 libras esterlinas, en 4.444 días, al 4,5 por ciento anual. En menos de dos minutos respondió: 2.434 libras, 16 chelines y 5 peniques y medio.

Siendo adulto, proyectó el sistema telegráfico de Londres y la construcción de los muelles portuarios que llevan el nombre de Victoria Docks.

En general, los científicos no parece que hayan sido notablemente precoces en su infancia. Quizá la naturaleza del tema de sus preocupaciones haga difícil mostrar su capacidad y aptitudes. Probablemente, el ejemplo más notable de niño prodigio que haya llegado a ser un afamado científico es el de sir William Hamilton, de Dublín.

A los cinco años dominaba el latín, el griego y el hebreo; a los siete, el italiano y el francés; a los nueve años, sánscrito, árabe, persa, caldeo, sirio, indostaní, malayo, mahratta y bengalí y comenzaba sus estudios de chino. Finalmente, a los veintiún años obtuvo la cátedra de Astronomía en la Universidad de Dublín.

Los niños de extraordinaria inteligencia deben recibir todo el auxilio posible para que aprendan los materiales y las técnicas necesarias para hallar sus propias respuestas a los problemas.

El niño precoz con frecuencia percibirá ciertos aspectos oscuros en la materia que estudia antes de que el profesor se lo indique. Hay que enseñarle entonces a debatir, a poner en tela de juicio todo aquello que se le dice, a buscar pruebas de ello, a construir y a emplear su imaginación. Nunca se debe temer que la lectura o cualquier otra disciplina en edad temprana pueda perjudicar al niño si éste se siente feliz haciéndolo.

Estos niños son normales y, por lo general, más estables y maduros que otros. En la escuela se les debe permitir estudiar al ritmo que ellos exijan y no supeditarlos al de los demás niños, con el retraso consiguiente.

Es posible que tengan que pasar a otra clase con niños de edad superior. Si muestran especial interés por la rama de las ciencias, por el arte, etc., sólo una razón muy poderosa debería apartarles de esa afición.

Cuando hay que ajustarse a las exigencias de un programa y de un examen, al niño de talento no se le permite estudiar y desarrollar el tema por el que siente interés especial. Los padres y los profesores deberían mostrar interés constante y plena atención a la aparición de preferencias determinadas y hacer, en atención a ellas, algunas concesiones dentro de las posibilidades.

Es de capital importancia estimular lo más posible la sociabilidad del niño precoz y reprimir su inclinación a alardear de sus dotes ante los demás. Llegará mucho más lejos, a la larga, si además de inteligente es una persona agradable.

La elección del sistema más adecuado de educación para los niños prodigio depende de sus diferentes necesidades emocionales e intelectuales. Algunos requieren una preparación con profesores particulares, otros, en cambio, estudian mejor en grupos de su misma edad, etc. El creciente interés de los educadores por los niños superdotados está creando nuevas oportunidades para el desarrollo de su inteligencia excepcional.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Mente Humana -Niños Prodigios-Edit. Bruguera

Porque Tenemos Alucinaciones? Es Normal? Esquizofrenia

¿PORQUE SUFRIMOS ALUCINACIONES O VISIONES?

Las visiones han sido a veces el paso inicial de una gran empresa o fuente de inspiración para el arte.  Hasta ahora no se ha logrado definirlas con justeza. Cuando una persona ve algo cuya existencia física no es real, o cuando oye un sonido que no ha sido producido, solemos decir que ha tenido una alucinación. Se trata de un fenómeno común.

Es posible que la mayor parte de nosotros haya pasado por experiencias tales como las de oír un golpe dado en la puerta o una voz que pronunciaba nuestro nombre, mientras nos hallábamos inmersos en la lectura de un liliro o estábamos adormecidos, para, después de efectuar la investigación oportuna, conncernos de que debía ser algo que habíamos «imaginado». Ciertos individuos excepcionales parecen estar en posesión de una capacidad especial para ver cosas del «otro mundo».

Las causas fisiológicas y psicológicas de estas experiencias no han sido comprendidas del todo hasta ahora. Mas sí nos es dado ver la íntima relación entre las alucinaciones y cierto grupo de fenómenos de percepción similares.

Mientras nuestros ojos y oídos permanecen abiertos, no dejan de recibir estímulos visuales y auditivos del exterior.

De esto se desprende que las alucinaciones han de comportar necesariamente un error de percepción llevado al extremo. ¿Qué magnitud ha de tener un error de percepción para alcanzar la categoría de alucinación? Nadie llamaría alucinación al hecho de confundir a un hombre con un arbusto en la oscuridad, o a una persona extraña con un amigo; sin embargo, la diferencia es sólo de grado.

Las alucinaciones son percepciones de creación reciente, en el sentido de que, a pesar de que cada uno de los elementos de que se componen están extraídos de una experiencia previa, la impresión total puede resultar nueva. Tienen lugar sin deliberación por parte de las personas que las sufren y, en el momento de ocurrir, son aceptadas como realidades.

Es precisamente esta cualidad de espontaneidad, de no estar bajo el control de la voluntad, lo que relaciona las alucinaciones con los sueños y con esas vividas imágenes que a veces experimentamos cuando nos encontramos en estado de semivigilia. Al igual que los sueños, las alucinaciones pueden tener una duración prolongada y contener una secuencia de eventos que, a pesar de ser superficialmente ilógica, posea un significado personal hondamente enraizado.

Por tanto, podemos decir que las alucinaciones son imágenes visuales o auditivas inesperadas que tienen lugar en individuos en estado de vigilia, que en el momento en que se producen son de un modo u otro confundidas con la realidad, y que pueden estar íntimamente relacionadas con los temores y los deseos del individuo.

Las personas «normales» sufren alucinaciones bajo condiciones extraordinarias, mientras que las que padecen determinados trastornos mentales las experimentan bajo condiciones ordinarias. En estado hipnótico, es posible inducir alucinaciones de duración prolongada en personas normales; por ejemplo, puede hacérseles que acaricien gatos, o que eviten sillas que no existen.

Otra condición anormal es en ocasiones la producida por un estado de excitación intenso unido a una profunda preocupación interior. Esta ambientación suele producir el efecto de «sofocar» los estímulos externos, haciendo posible que sean sustituidos por imágenes que se estaban produciendo en el interior del individuo.

Una variante de esto es la febril y sincera expectación de que algo va a suceder, unido a una merma en los estímulos externos, como, por ejemplo, el silencio o una iluminación tenue. Bajo condiciones de este tipo, abundan los casos de personas que aseguran haber visto fantasmas o platillos volantes.

Durante determinados experimentos se ha demostrado que las alucinaciones se producen con frecuencia en personas sometidas a una privación prolongada de experiencia sensorial. En estos experimentos, se situó a los voluntarios en condiciones tales que toda clase de recepción sensorial había sido reducida al mínimo, tanto en cantidad como en variedad. No podían oír nada y llevaban puestas unas gafas especiales que sólo les permitían ver una luz gris uniforme. A las pocas horas comenzaron a sufrir extrañas alucinaciones. Del mismo modo, muchas de las triviales y fugaces experiencias alucinantes de la vida cotidiana tienen lugar, al parecer, bajo condiciones de una privación sensorial ligera.

Aparte de las fases avanzadas del alcoholismo y de ciertos trastornos orgánicos del cerebro, la enfermedad con más posibilidades de producir alucinaciones es la esquizofrenia. En este estado, las alucinaciones son casi siempre de índole auditiva y tienen con frecuencia un contenido grotesco. El paciente las siente como algo de suma importancia para su persona, e implican por lo general amenazas o acusaciones dirigidas al individuo, quien continúa creyendo en ellas mucho tiempo después de haber desaparecido.

alucinaciones

Las alucinaciones se producen también con un consumo excesivo de alcohol al llegar a la última fase del síndrome de abstinencia, el «delirium tremens».El consumo de marihuana multiplica por seis el riesgo de sufrir cuadros psicóticos o esquizofrenia, y el uso de otros alucinógenos como el LSD aumenta el riesgo de sufrir trastornos psicóticos, cambios de personalidad donde resaltan los rasgos paranoides.

Por ejemplo,  la  alucinación  del esquizofrénica puede consistir en oír a otras personas pía near su eliminación, y esto se convierte en una mayor evidencia que sirve de apoyo a su delirio central, basado en la creencia de que todos conspiran para evitar que ocupe la posición de rey o gobernante que en derecho ; le corresponde. Es característico de la esquizofrenia el que la alucinación, y la totalidad  del síndrome delirante, se centre alrededor : del sentido de identidad del paciente, o mejor dicho, de la ausencia de este sentido.

Estas son algunas de las condiciones que causan las alucinaciones, pero aún no conocemos el proceso de que se sirven para hacerlo. Todo lo que sabemos es que cuando el sistema o sistemas de percepción del cerebro tienen una actividad mermada —como en el caso de la privación sensorial— tienden a funcionar con independencia. Cuando la atención del individuo se aparta de lo que le rodea y él se halla en un estado de gran agitación emocional, estos sistemas de percepción pueden ser posesionados por sus pensamientos íntimos y forzados a responder a la necesidad emocional del individuo.

Existe también otra clase de alucinación: la religiosa. También ésta posee un significado personal para el individuo. Se la tiene por real posteriormente a su aparición y ocupa un lugar en el marco de su sistema total de creencias. Las alucinaciones religiosas no suelen tener un carácter desintegrante como las de los esquizofrénicos; por el contrario, suelen marcar la pauta para la solución del conflicto, y el individuo surge de ellas con nuevas metas que alcanzar en la vida. En cierto sentido tienen un carácter creador, y es más propio llamarlas visiones.

Las antiguas escrituras de Oriente y Occidente y las biografías de santos y de devotos religiosos rebosan de ejemplos basados en experiencias visionarias. Isaías vio al Señor sentado en un trono, rodeado de serafines, uno de los cuales tocó sus labios con un tizón encendido. Tres de los discípulos de Jesús vieron al Hijo de Dios conversando con Elias y Moisés. Santa Juana de Arco, desde la edad de trece años, oía las voces de los santos que la impulsaron a una vida de heroísmo sin par, etc.

Estas visiones plantean un problema trascendental: ¿fueron alucinaciones? Hablando en términos generales, existen tres opiniones que podemos adoptar. La más arraigada de ellas es la adoptada por los individuos mismos y quienes comparten las mismas ideas religiosas. Aseguran que las mencionadas visiones fueron apariciones «reales».

La segunda opinión, que tiene en cuenta los conocimientos modernos, afirma que fueron alucinaciones, en el sentido de que no existió estímulo físico que correspondiese a lo que se manifestó, pero que había una fuente de origen espiritual situada «fuera» del individuo. Dios empleó el mecanismo de las alucinaciones como una forma de comunicación.

Y, por último, la tercera opinión asegura que se trata de alucinaciones ordinarias, pero que marcan un momento crítico en el desarrollo de la personalidad de los individuos que las sufrieron cuando sus deseos, sus temores y sus esperanzas en pugna formaron un nuevo marco para su vida. Gracias a ellas pudieron ver con repentina claridad las tareas que habían de llevar a cabo.

No existe forma alguna de probar cuál de estas tres posiciones responde a la verdad de los hechos. Cada uno de nosotros ha de formar su propia opinión, basándose en sus convícciones y en la experiencia. Todo lo que los psicólogos pueden decir es que la creencia del propio visionario de que su experiencia fue real no constituye prueba de que lo fuera en verdad. Y el hecho de que varias personas a la vez (según las historias) vieran una misma aparición, no descarta la posibilidad de alucinación colectiva.

Si un grupo de personas comparte las mismas esperanzas y los mismos temores y se hallan en un estado de excitación similar, no es imposible que por algún hecho fortuito todas ellas sufran alucinaciones, con suficientes puntos de similitud como para asegurar más tarde que eran idénticas.

Con  mucha frecuencia, una visión inicia, o forma parte, de una experiencia creadora más amplia en cuyo contexto su calidad de alucinación pasa a ser incidental. Existe mucha ambigüedad en el uso de la palabra «visión». Contiene la idea de visualidad, pero sugiere también una nueva comprensión de todo un aspecto de la vida.

Las visiones no son triviales. Cuando Einstein materializó su percepción de la relatividad de tiempo y espacio proporcionó a los científicos una nueva visión de la naturaleza de los hechos físicos. Del hombre que ve las cosas desde un nuevo ángulo y es capaz de abrir los ojos de los demás a una nueva comprensión de ellas, se dice que es un hombre de visión.

Para entender lo que sucede en las visiones creadoras deberemos repasar primeramente las ordinarias. Todos nosotros estamos familiarizados con el hecho de que cuando tenemos entre manos un problema complicado que nos preocupa y no podemos solucionar, lo mejor es «consultarlo con la almohada». Esto significa delegar la solución en nuestra mente inconsciente, la cual, al resolver el problejna, alivia la tensión inducida en ella por nosotros mismos. Nuestro inconsciente tiene dos facetas: contiene el poder suficiente para destruir nuestro equilibrio mental, pero también es el manantial de nuestras ideas creadoras.

Cuando llevamos una vida de compromiso responsable, tendemos a cooperar con nuestra inquietud en forma creadora. Como el estudio de los sueños ha dejado bien claro, el inconsciente piensa en términos de imágenes más que en ideas abstractas. De ahí que la solución llegue con frecuencia a nosotros en forma de imágenes mentales. Para algunas personas, éstas son primordialmente de carácter visual, para otras auditivo.

Parece ser que cuando la mente consciente se halla ocupada en un problema aparentemente insoluble, «dispara» una serie de diferentes procesos inconscientes que pueden conducir a la contemplación del problema desde un ángulo distinto e incluso a su solución.

Por ejemplo, Isaías estaba profundamente identificado con el destino de Israel. El problema con el que se enfrentaba era el hecho de que el pueblo se había descarriado y tenía el corazón corrompido, defectos que el mismo Isaías compartía y de los que era consciente.

Luchando en su mente con este problema, le fue dado ver la imagen, en su tiempo inusitada, de un héroe-salvador que, en lugar de ser guerrero, estaría lleno de mansedumbre e inocencia, pero sería poseedor de gran sabiduría. El aparentemente insoluble problema había quedado solucionado en la visión de un rey que era, al mismo tiempo, una víctima para ser sacrificada, un hombre que con sus sufrimientos redimiría los males de los otros, sin desear venganza.

Resulta difícil pronunciarse sobre si artistas y poetas tienen una predisposición mayor a las experiencias visionarias que la mayoría de las personas normales. De lo que no se puede dudar en modo alguno es de que poseen una capacidad singular para comunicar a los demás la percepción íntima de las cosas que adquieren mediante esas experiencias.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 La Mente Humana -Visiones y Alucinaciones-Edit. Bruguera

El Lavado de Cerebro y el Control de la Voluntad Hipnosis

EL CONTROL DE NUESTRA VOLUNTAD Y CONDUCTA

La mayoría de las personas creen que gracias a nuestra voluntad somos capaces de controlar efectivamente nuestros actos y que, por tanto, determinamos libremente el curso de nuestras vidas.

Esta sensación de completa libertad para decidir se intensifica por el hecho de que podemos seguir un camino o emprender una acción distintos a «los que habíamos elegido inicialmente. Pero el ejercicio de la libertad, o el ejercicio de la libre voluntad es obstaculizado en realidad por una gran variedad de factores invisibles, entre los que se incluyen la herencia y el ambiente, así como por las leyes y estructuras de la sociedad, o por otras causas menos frecuentes, como el hipnotismo, el lavado de cerebro o las enfermedades mentales. Todo esto, en su conjunto, dificulta que el hombre logre sus deseos.

En primer lugar, nuestra personalidad se halla ampliamente determinada por nosotros mismos. La herencia genética que recibimos de nuestros padres y el tipo de educación que se nos da, así como el medio ambiente social y cultural, moldean nuestro futuro. Además, gran parte de las actividades rutinarias de la vida cotidiana está condicionada por la costumbre y se efectúan automáticamente bajo la dirección de los centros inferiores del cerebro, sin decisiones conscientes por nuestra parte.

La sociedad, mediante sus innumerables normas reguladoras de la conducta, del vestir, del comer, etc., nos sujeta a innumerables restricciones que impiden el ejercicio espontáneo de nuestra voluntad. Esto no es más que una extensión del control que los padres ejercen sobre los hijos. Si se eliminasen todas estas restricciones, nuestra conducta volvería por lo menos en un principio, a los niveles más primitivos. Un hombre es en su esencia un animal social, por lo que es seguro que después de un primer estado de libérrima voluntad se implantarían nuevas reglas, que remplazarían a las anteriores o las transformarían.

La vida carcelaria y la rígida disciplina de ciertas instituciones, demuestra lo que sucede cuando el individuo, voluntariamente o no, pierde el control de su conducta y lo transfiere a otras personas. Los que están condenados a sentencias carcelarias se tornan extremadamente dependientes y se convierten en seres inestables y dominados por la ansiedad, cuando salen libres.

Algunos llegan a considerar su libertad tan incómoda que San Antonio renunció a los placeres de la carne y se retiró al desierto. Pero el diablo no quiso dejarle en paz y se le apareció de diversos modos Dará tentarle, a fin de quebrantar su voluntad de hierro.

cometen otro delito para ser apresados de nuevo. Otros, como los animales salvajes enjaulados, se tornan apáticos y pierden todo interés en sí mismos y en cuanto ocurre a su alrededor.

EL objetivo de la disciplina militar es reducir la voluntad individual y producir una obediencia instantánea a los mandos. Los reclutas hacen la instrucción por grupos y se les enseña a actuar como una unidad armónica al mando de un solo hombre.

Este período de entrenamiento inicial es reforzado por reglas rígidas que todavía reducen más la libertad individual. El contacto con el mundo exterior es tan limitado que el recluta se halla separado por completo de sus propios valores. Como el soldado sabe que el quebrantamiento del reglamento lleva aparejadas medidas disciplinarias o un juicio sumarísimo, encuentra más ventajoso someterse y acatar la disciplina.

Durante la hipnosis, la voluntad no queda reprimida como en los casos del preso y del soldado, sino que es anulada casi por completo. Un cinco por ciento de la población puede caer en profundo trance hipnótico. El 95 por ciento restante es también en su mayoría hipnotizable, de modo que llega a responder a las sugestiones hipnóticas, siempre que éstas resulten  moralmente aceptables.

Intentemos permanecer de pie con los ojos cerrados, imaginando que nos encontramos sobre una pared estrecha a 20 metros de altura. Al cabo de unos instantes empezaremos probablemente a tambalearnos. El movimiento resultante que realicemos será el índice de nuestra susceptibilidad a la hipnosis.

El hipnotizador suele emplear trucos para aumentar su poder hipnótico. Cuando una persona mira un objeto durante diez minutos, los ojos se fatigan. Si alguien le dice que sus ojos están cansados puede pensar que la fatiga que siente es provocada. Cuando uno cierra los ojos, el hipnotizador le advierte: «De la misma forma que te pesan los párpados, tu brazo se mostrará tan ligero que flotará en el aire».

Si uno es un sujeto susceptible a la hipnosis, así lo sentirá. Parecerá como si el brazo se hubiera tornado independiente del cuerpo. Otras sugestiones seguirán hasta que se inhiban todas las sensaciones y el individuo no sienta ningún dolor cuando le pinchan con un alfiler.

Los efectos de la hipnosis se prolongan más allá del trance, a través de lo que se conoce como sugestión poshipnótica. El hipnotizador puede sugerir que el sujeto realice un acto dado, una vez despierto, como respuesta a determinado estímulo, pero ya no le recordará sus instrucciones.

Cuando la persona lleva a cabo dicho acto, ignorante del verdadero motivo, suele dar una explicación razonable del mismo. Existen sensaciones extrañas de compulsión relacionadas con estas sugestiones poshipnóticas. Algunos sujetos comprenden que serían capaces de resistirse, pero a costa de grandes esfuerzos.

El poder de la hipnosis al reducir la fuerza de la mente y de la conciencia no siempre se aplica contra los intereses de la persona. Durante el parto, posee la valiosa cualidad de impedir o amortiguar los dolores. El creador del término hipnosis fue un cirujano escocés, James Braid, que efectuó gran número de operaciones en la India manteniendo a sus pacientes en trance hipnótico.

hinopsis y control mental de la voluntad

Durante la hipnosis, el pulso del paciente se acelera si se le sugieren ideas desagradables, o disminuye si se le insinúa que se relaje. Los investigadores japoneses han llegado más lejos. Mediante sugestiones apropiadas a pacientes hipnotizados antes de extraer sangre de sus venas, lograron afectar la capacidad de dicha sangre para eliminar bacterias in vitro, es decir, fuera de la vena.

La fiebre glandular es una infección benigna cuyo promedio de recuperación varía entre una y cuatro semanas. Greenfield y sus colaboradores descubrieron que todos los pacientes que se recuperaban mostraban altas puntuaciones en los tests relacionados con la fuerza de voluntad.

Tal vez su hallazgo y el de los japoneses se hallan directamente relacionados con el poder de la voluntad, más que con el «poder corporal», y explican por qué algunas personas evitan las dolencias menores, y posiblemente las mayores, negándose sencillamente a estar enfermos.

Pero al otro extremo de la escala, la pérdida de interés por la existencia, la voluntad de no vivir, ocasiona a veces una muerte prematura. Una investigación reciente ha demostrado que cuando un miembro de una pareja anciana fallece, el otro no tarda en morir, aparentemente de pesar. Asimismo, las probabilidades de que un cónyuge fallezca a los seis meses de haber expirado el otro resultan mucho mayores en un grupo de ancianos hondamente afectados por la pérdida que en otro que no se abandone a su pena.

En el lavado de cerebro, la mente y la voluntad llegan a ser dominados por otra persona, a pesar de la resistencia del sujeto. Inicialmente se lleva a cabo un intenso interrogatorio bajo luces deslumbradoras en el que se obliga al acusado a confesar sus «crímenes», porque «todo lo sabe ya» el interpelados.

Después de esta primera sesión, se permite al prisionero un breve descanso, pero no tarda en ser despertado e interrogado nuevamente. Esta fórmula se combina con actuaciones destinadas a reducir la voluntad y la resistencia del preso mediante comida y bebida inadecuadas, frecuentes interrupciones del sueño, ofensas físicas o impidiendo que emplee las manos para comer o que alivie sus necesidades corporales.

Otras veces, el verdugo cambia de táctica mostrándose con el preso ya brutal y amenazador, ya simpático y agradable. Durante esta segunda fase, la voluntad de la víctima suele resquebrajarse y sufre intensas alteraciones en su actitud y en sus pensamientos. Un misionero al que se le efectuó un lavado de cerebro llegó a convencerse de que era un espía y que el Vaticano ocultaba el centro de una vasta red de espionaje.

Si se ejerce el adecuado control sobre la información obtenida llegan a inducirse creencias insospechadas. Sin embargo, si la presión sobre el sujeto deja de ser persistente, tiende a regresar a sus antiguos modos de pensar, aunque siempre pueden producirse cambios permanentes.

DENTRO de ciertos límites, la voluntad llega a ejercer influencia en el mundo físico. Los faquires hindúes retardan los latidos de su corazón hasta no sentir el pulso. En realidad, gracias a un constante entrenamiento, llegan a retardar sus procesos corporales y a ponerse en estado de hibernación en el que pueden ser enterrados vivos durante un período de seis semanas.

El profesor J. B. Rhine, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EE. UU.), famoso por sus investigaciones sobre percepción extrasensorial, cree en el poder de la mente sobre la materia. Este poder, que llamó psicocinesia, aparece, según él, en algunas personas capaces de influir en la forma en que los dados son arrojados por la máquina.

En la práctica diaria, los esfuerzos de la voluntad para controlar las actividades corporales son generalmente infructuosas. Casi siempre, el gran fumador o el gran bebedor es incapaz de resistir la tentación de su vicio. Esto puede deberse al hecho de que tratamos de modificar una conducta, condicionada por una larga práctica, que se ha convertido inconscientemente en parte de nosotros mismos.

Tener conciencia del acto de fumar y no hacer otra cosa mientras fumamos, puede ayudarnos a reducir el número de cigarrillos consumidos. Abandonar el hábito por completo requiere un cambio tremendo de actitud. Para lograrlo, se ha de procurar considerar el tabaco, no como algo agradable e inofensivo, sino caro y peligroso. Por lo general, una serie de defensas impiden que estos hechos lleguen a nuestra conciencia. Una vez que se ha aceptado, aunque sólo sea un ligero rechazo mental del tabaco, el paso siguiente es mucho más fácil.

En dietética, los lentos progresos iniciales suelen ser desalentadores. Sin embargo, una ibrma de superar el desánimo consiste en concentrarse exclusivamente en la dieta. Si el peso sólo se comprueba después de haberla
guardado durante un mes, el paciente no se desalienta tanto y es menos probable que la abandone.

EL grado en que queremos algo ejerce considerable influencia en cómo se nos muestra un objetivo: lograr un tipo esbelto, un empleo dado o unas vacaciones.

Antes de esforzarnos para ejercer la fuerza de voluntad y cambiar nuestras costumbres, debemos tener una intuición de lo que es posible en términos de realización.

Dos investigadores recientes, Ausubel y Schiff, han descubierto que cada individuo reacciona de forma característica ante el éxito o el fracaso, y que de la misma depende el nivel de sus aspiraciones. Algunas personas lo mantienen a gran altura, a pesar de sus repetidos fracasos. Suelen ser individuos que se imaginan a sí mismos capaces de alcanzar las estrellas, y piensan que acariciar grandes ilusiones y aspiraciones forma parte necesaria e importante de su personalidad.

Por el contrario, hay otras personas cuyos objetivos tienen todos virtualmente la misma importancia, y van de uno a otro, cambiando de idea a medida que encuentran nuevos elementos de interés que no son determinantes por sí mismos. Para conseguir nuestros deseos y nuestros propósitos, necesitamos una serie estable de finalidades, debemos filtrar aquellos elementos de juicio o aquellos valores que no tienen la entidad real suficiente para desvirtuar la importancia del objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.

No existe una forma segura de aumentar la perseverancia y el poder de la voluntad, pero la fragmentación de la tarea en pequeñas dosis de esfuerzo puede ser una buena ayuda. El placer y la sensación del éxito a medida que se logra la realización de cada uno def esos objetivos parciales, actúa como un valioso incentivo que estimula a continuar.

Cuando superamos un obstáculo o resistencia en la consecución de nuestros objetivos es cuando demostramos el poder de nuestra voluntad. Según los psicólogos, con esto probamos que nuestra motivación es fuerte y que, en consecuencia, somos capaces de poner a nuestro alcance otros motivos y deseos, al menos hasta conseguir el objetivo final que comprenda todos los objetivos parciales.

A varias personas que componían un grupo de experimentación se les pidió que señalasen aquellas notas de carácter que distinguían a la gente de fuerte voluntad. Todas indicaron la honestidad, la responsabilidad, la formalidad, la sinceridad y la confianza en sí mismo. Cuando estos criterios fueron analizados, las personas que alcanzaron mayor puntuación en cada categoría se hallaban relativamente libres de conflictos internos.

Todos demostraron poseer buen conocimiento intuitivo de su propia personalidad y del adecuado tratamiento de sus problemas. Al mismo tiempo, las tensiones a que se veían sometidos no alteraban su buen discernimiento.

Todos podemos emplear nuestra mente y nuestro cuerpo para conseguir lo que ambicionamos, siempre que elijamos con cuidado y conciencia de,nuestras limitaciones los objetivos que satisfarán aquellos deseos, y comprendamos el precio que debemos pagar para triunfar. La voluntad humana es notablemente fuerte y el motor de las más ambiciosas empresas. Aunque no mueva montañas, pocas cosas en el plano físico se le resisten.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera El Control de la Voluntad – La Mente Humana –

Diferencia entre Instinto e Intuición y Presentimiento

Psicologia: Diferencia Entre Instinto, Intuición, Presentimiento

CUANDO un náufrago sobrevive durante varias semanas sobre una balsa en el Atlántico, manteniéndose con sorbos de agua y con los pocos peces que puede capturar, demuestra un instinto de conservación.

Cuando Sherlock Holmes, el inspector Maigret o Hércules Poirot descubren a un criminal mediante deducciones subconscientes, basadas en el nerviosismo del individuo o en su conducta desacostumbrada, están empleando su intuición policíaca.

Cuando un jugador de ruleta apuesta todo su dinero a determinado número y gana, ha seguido un presentimiento.

¿Cuáles son las diferencias entre instinto, intuición y presentimiento? Obviamente, los tres tienen algo común: son procesos inconscientes, y el pensamiento consciente puede destruirlos por completo.

El náufrago sopesa las probabilidades de supervivencia, deduce que no existen, domina su instinto y se resigna a la muerte.

El detective permite en ocasiones que unas pistas claras ofusquen su intuición. El jugador decide a veces no arriesgar todo su dinero y negarse a seguir su presentimiento.

La principal diferencia entre ellos reside en sus orígenes. El instinto es común a todos los vertebrados, así como a los insectos, mientras que la intuición y el presentimiento parecen ser exclusivos del hombre.

Este es diferente de todos los demás animales en el grado de su pensamiento y de su conocimiento consciente, que se deriva de su capacidad para elaborar conceptos y para comunicarse a través del lenguaje.

Ningún animal que no sea el hombre tiene pensamientos conscientes respecto a sí mismo. Estas ideas sobre sí mismo, su mundo y sus relaciones con los demás, afectan tanto a su conducta que es difícil decidir hasta qué punto ésta es instintiva o intuitiva.

Sigmund Freud dijo, respecto a los instintos del hombre: «Es posible distinguir un número indeterminado de instintos, según aparecen en la práctica. Sin embargo, para nosotros la cuestión más importante deriva del hecho de que no podemos basar todos nuestros instintos en unos cuantos fundamentales.

Hemos descubierto que los instintos pueden cambiar de objetivo (por desplazamiento), y que a veces se sustituyen unos a otros, pasando la energía de uno a otro. Este último proceso es aún poco conocido. Después de grandes dudas y vacilaciones, nos decidimos a presumir la existencia de dos instintos básicos: el Eros (instinto de conservación) y el instinto de destrucción.»

La tendencia a derivar los diversos instintos de unos procesos básicos más sencillos se difundió ampliamente.

El fisiólogo Cannon propuso el concepto de horneostasis, basado en un ambiente constante dentro del cuerpo y forjado por mecanismos reguladores que proporcionan normas objetivas para una teoría de la motivación.

En vez de postular instintos para la conducta, los psicólogos empezaron a buscar impulsos, como el hambre y la sed, que al ser satisfechos restablecen el equilibrio

Trataron de ampliar la idea de Cannon respecto a otras motivaciones. Por ejemplo, la conducta sexual se representa como el intento de restablecer el equilibrio y bienestar individuales.

El instinto es innato y aparece como una conducta psicológica que no necesita ser racional, sino que se produce como resultado de algún estímulo.

La conducta migratoria de las aves es instintiva con toda seguridad; los petirrojos se lanzan contra muñecos que se parecen sólo vagamente a otros petirrojos (a pesar de que los pájaros tienen muy buena vista); las aves de corral huyen de una figura que se parezca torpemente a un halcón, y los pájaros no distinguen si un huevo es real o de porcelana en el momento de incubar.

Gata amantando a cachorritos

Gata amantando a cachorritos

Los mamíferos tienen sus propios esquemas de conducta. Luchan ferozmente en la época de celo o en defensa de sus crías y muestran tristeza si se les separa de ellas.

¿Puede afirmarse que los seres humanos muestran una conducta instintiva semejante? Konrad Lorenz piensa que el deseo de lucha del hombre puede explicarse de otro modo.

La historia demuestra que los hombres se atacan unos a otros con diversas excusas y dando prolijas explicaciones para justificar ante sí mismos su conducta irracional.

Los seres humanos pelean tan instintivamente como los animales, cuidan de su prole de la misma forma.

Muchas mujeres poseen un instinto maternal tan elevado que se dedican a cuidar niños ajenos sin esperar gratitud ni recompensa. Les basta con satisfacer su profundo sentido maternal.

Otro instinto muy señalado en los animales salvajes es la formación de rutinas. Es más seguro hacer lo que ya se ha hecho anteriormente.

La formación de hábitos ayuda a la especie a sobrevivir y tal vez se torna innata durante la evolución. Asimismo, el hombre establece ciertas rutinas en su existencia cotidiana.

El hombre primitivo está parcamente provisto de medios físicos para la defensa o el ataque y no habría sobrevivido sin una forma de vida social muy organizada.

Por esto, las comunidades humanas son más complicadas que las demás: sólo los insectos sociales (hormigas y abejas) se les asemejan en complejidad.

Los insectos son seres vivos programados genéticamente para realizar de modo instintivo tareas sencillas. Su asociación se compone de individuos a cuyo cargo corre una labor específica y sólo una: no pueden adaptarse o cambiar sus métodos.

Las comunidades humanas son mucho más maleables, pero es probable que la conducta comunitaria humana sea, al menos en parte, instintiva.

Así, hay cuatro casos de conducta humana — agresividad, cariño maternal, formación de hábitos y tendencias sociales — , en los que, por comparación con otros animales, pueden discernirse los elementos instintivos.

Si el instinto está determinado genéticamente, apenas puede relacionarse con la inteligencia o la estupidez, a menos que exista una conexión genética, de la que no hay pruebas.

Por tanto, no hay motivos para pensar que la conducta instintiva sea más fuerte en las personas «simples», sino que en éstas no se halla disimulada por las acciones pensadas o controlada por el raciocinio.

La intuición, al revés que el instinto, es resultado de la enseñanza. Es la experiencia que se halla sumergida debajo del nivel de la conciencia, de modo que parece casi instintiva.

Por ejemplo, la llamada «intuición femenina» puede explicarse por el hecho de que algunas mujeres observan muy atentamente a la gente ya desde su más temprana edad. Una niña sigue con interés los cambios de ropa o aspecto de sus padres, cosa que un chico nunca advierte.

El resultado es el hábito de la observación, de forma que una mujer, de manera intuitiva, se dará cuenta de que una pareja está enamorada antes de que se enteren los propios amantes.

De igual modo, un médico experimentado afirma al momento que una persona sufre una enfermedad sin necesidad de examinarla con todo detalle. Lo sabe por una combinación única de intuición y experiencia.

En los científicos o artistas el salto de la imaginación creadora desde lo conocido hasta lo desconocido, es la forma más fascinante de pensamiento intuitivo, o, como se llama a veces, de pensamientos interferentes.

Fenómenos antes inconexos se relacionan para explicar otros hechos y una vez efectuado el descubrimiento no cabe otra conclusión.

Karl Popper afirma en su obra La lógica del descubrimiento científico, que «no existe un método para obtener nuevas ideas.

Mi opinión puede expresarse diciendo que cada descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creadora en el sentido de Bergson.

De la misma forma se expresa Einstein sobre la búsqueda de las leyes universales, de las que puede obtenerse una pintura muy acertada del mundo por pura deducción.

No hay un camino lógico, añade, que lleve a las leyes universales. Sólo pueden alcanzarse por intuición, basándose en algo como un amor intelectual a los objetos de experimentación».

Estos poderes son casi un «sexto sentido« y el resultado de la larga experiencia de una persona inteligente y sensible que sabe conseguir y guardar sus propias vivencias e interpretarlas posteriormente.

Este sexto sentido es un don, aunque en el mismo no hay nada oculto ni sobrenatural. Todavía no se comprende plenamente qué es la intuición, aunque las investigaciones sobre los pensadores intuitivos sugieren que difieren en su actitud del resto de los demás.

Malcolm Westcott, en su obra Psicología de la Intuición, afirma que los pensadores intuitivos que triunfan tienden a ser anticonvencionales y muy seguros de su anticonvencionalismo.

Tienen confianza en sí mismos y no basan su identidad en la integración de ningún grupo comunitario. Tampoco se preocupan mucho por la conducta y cuando forman parte de un grupo no es porque se adhieran gregariamente a unos principios y normas colectivos.

Tienden a emocionarse con los resultados abstractos. Viven con más dudas e incertidumbres que otras personas, aunque sin temor. Gozan corriendo peligros y se exponen voluntariamente a las críticas.

Muestran una marcada resistencia al control exterior, pero guardan en su interior un alto sentido de los valores morales.

El estudio de Westcott concluye con un retrato coherente de las personas decididas, deseosas de tratar con el mundo de acuerdo con sus propias condiciones, pero sin dejarse desequilibrar por las presiones sociales.

Sus metas y sus aspiraciones son elevadas, pero a menudo muy diferentes de las de los demás.

El instinto es una respuesta innata a uno entre varios estímulos externos, que conduce a la agresión, al cuidado de los niños o a otra actividad válida, mientras que la intuición puede definirse como la aplicación inconsciente de lo aprendido.

Un presentimiento apenas puede clasificarse en la misma categoría biológica o intelectual.

Se trata de una especie de adivinación y es una manifestación de la intuición.

Cuando se tiene un presentimiento, se siente que algo tiene que ser así. Lo que ocurre es que se leen las señales y en la mente subconsciente se las compara con experiencias previas, llegando a una conclusión que, si se acierta, puede aparecer milagrosa a los que no están familiarizados con tales problemas.

Volviendo al jugador que lo apuesta todo a un número. Su presentimiento puede fundarse en un cálculo intuitivo de las probabilidades que le pone «en la boca del estómago» la sensación de haber llegado el momento de arriesgarlo todo.

Es muy grande el elemento suerte en un presentimiento, como saben bien todos los jugadores, pero aquellas ocasiones en que se confirma inducen a considerarlas como una prueba de su validez.

Pero no hay ningún elemento de suerte en el instinto de cuidar a un chiquillo, y muy poca en la intuición experimentada por un científico en el umbral de un descubrimiento.

En el terreno de la motivación humana, el presentimiento debe adoptar un lugar sin importancia, aunque muchas personas crean que a él le deben el éxito.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Editorial Bruguera La Mente Humana

Efectos de los Cambios de Ambiente en los Niños Nuevo Hogar o Ciudad

EFECTO DE LOS CAMBIOS DE AMBIENTE EN LOS NIÑOS
SEPARACIÓN DE LOS PADRES, CAMBIO DE HOGAR, ADOPCIÓN, FALLECIMIENTO

Los cambios de ambiente en la infancia: El ambiente en que crece un niño no siempre es el mismo. La separación de los padres o el cambio de hogar puede trastornar radicalmente su vida. A veces, el niño que forma parte de una «familia corriente» desea ferviente mente participar de una vida más emocionante.

Si se trata de un varón, quizá anhele escaparse a un circo o vivir la vida nómada y abierta a la aventura diaria de las tribus del desierto, y en el caso de una niña puede que desee ser la actriz de principal en una historia parecida, a la de novela que mira a diario por tv.

La niñez puede estar preñada de diversión o de tragedia para los niños que crecen en circunstancias poco comunes. Para los pequeños gitanos, la vida nómada resulta natural y difícilmente renunciarían a ella. Es su forma normal de vivir. Por el contrario, para los refugiados de guerra, la vida errante que les imponen sus especiales circunstancias es bien triste.

Son numerosos los niños que se ven obligados a cambiar de residencia cada uno o dos años, como es el caso de aquellos cuyos padres son miembros de las fuerzas armadas o del cuerpo diplomático. Por regla general, después de algunos traslados, estas familias «migratorias» suelen desarrollar una gran capacidad de adaptación y aprenden a disfrutar lo mejor de cada nuevo lugar en que viven.

Del mismo modo, los’hijos pequeños adquieren cierto sentido de independencia que puede serles muy útil, incluso cuando, llegados a la edad adulta, deciden asentarse en un lugar fijo. Los niños que viajan mucho con sus padres reciben una especie de segunda educación por haber experimentado muchas formas diferentes de vida.

Otras veces, los niños se crían en ambientes culturales diferentes de aquellos de donde proceden sus padres. Los hijos de misioneros, médicos o maestros destinados a países sub-desarrollados conocen por referencia el modo de vivir en los lugares de procedencia de sus progenitores, quizá una ciudad atestada de automóviles y altos edificios, pero se sienten más a sus anchas en los alrededores del poblado tribal en que sus vidas se desarrollan.

Si son enviados a las ciudades para recibir educación superior, se sienten confundidos al planteárseles el problema de si pertenecen a una cultura o a otra. La guerra y el hambre pueden llevar a un huérfano nacido en una civilización oriental a ser adoptado por una cultura occidental que le es extraña, requerirá tiempo, paciencia y ayuda antes de que se sienta parte integrante de su lugar de adopción.

Incluso cuando el niño crece en un hogar suburbano o en un piso, o en una casa aislada del campo, habitados por la misma familia durante generaciones, se suelen producir variaciones en su norma de vida. Por ejemplo, puede ser criado por uno solo de sus padres, o por sus abuelos, o por un padrastro, o incluso por padres adoptivos a los que no le unan lazos de sangre.

EFECTOS DE los cambio de ambiente en los niños

Niño blanco conviviendo en un país de raza negra. Trata de apredenr y adoptar costumbres y tradiciones del nuevo país.

Con frecuencia, el niño a quien falta el padre llega a establecer un vínculo demasiado estrecho con su madre, lo cual suele ocasionar una interdependencia emocional absorbente. Por otro lado, si la madre busca un empleo —bien sea para hacer frente a posibles dificultades económicas, bien como medio de entretenimiento que le haga olvidar su infelicidad — es posible que se produzca una merma en las atenciones maternales que el niño necesita. Sin el apoyo de un marido en lo que se refiere a la autoridad y disciplina, la madre suele experimentar gran inquietud y trata de resolver las dificultades imponiendo desmedidas prohibiciones.

El niño reacciona contra esa censura con muestras de comportamiento antisocial. Entonces, la madre, irritada por su soledad al verse privada de su marido, reacciona ante la actitud del pequeño transfiriendo sobre él parte de su resentimiento. De este modo, las relaciones madre-hijo se deterioran de modo progresivo. A veces, tales dificultades resultan paliadas si un tío o un abuelo se interesa por el niño sin padre; igualmente, una tía o una abuela pueden servir de sustitutos de una madre, aunque las relaciones entre ésta y sus hijos son muy íntimas y difíciles de remplazar.

Cuando surgen dificultades emocionales en el niño que ha perdido por fallecimiento a uno de sus padres, los problemas no estriban siempre en la situación familiar creada despues de la muerte: existe la posibilidad del que el niño no haya superado satisfactoria-J mente su pena. La aflicción es un fenómeno natural, y el niño que se traga sus lágrimas  para demostrar su valentía quizá no se ajuste a las circunstancias de la pérdida con tanta rapidez como el niño que expresa normalmente su pena. El progenitor superviviente, a su vez, suele refrenar la demostración de sus sentimientos delante del niño; por buena que sea la intención, el hecho de que el padre y el hijo no compartan juntos su dolor origina  en  ocasiones  cierta  tensión  entre ambos.

LOS abuelos pueden ser tan eficientes o más que los padres en la crianza de los niños. A veces cuentan con la experiencia de los errores cometidos con sus hijos propios. No obstante, el niño criado por sus abuelos suele ser demasiado consentido. Si en el hogar hay más personas mayores, el pequeño desarrolla una doble personalidad: adopta las maneras de aquéllas por estar frecuentemente en su compañía, pero conserva también rasgos excesivamente infantiles debido a su posición destacada entre los adultos.

A veces sucede que el niño pertenece a dos hogares diferentes, por vivir con sus parientes durante la semana y pasar los días festivos en casa de sus padres. En tales circunstancias, no es raro que surjan conflictos, puesto que el niño experimentará confusión respecto a la aceptación obligada de dos disciplinas diferentes.

A despecho de la creencia general de que los padres de hoy no son tan estrictos con sus hijos como los de la generación anterior, son ellos precisamente los que suelen quejarse de la excesiva tolerancia por parte de los abuelos. El niño experimentará cierto resentimiento por esos altibajos en la disciplina de ambos hogares o, por el contrario, quizá lo encuentre divertido. Si riñe con sus padres, sus abuelos le apoyarán, y viceversa, pero su vida carecerá de la seguridad del niño que tiene un hogar estable con normas de conducta consistentes.

Numerosos hijos de emigrantes han pasado algunos de sus primeros años al cuidado de sus abuelos, dado que sus padres estaban en el país nuevo formando un hogar antes de llevarse consigo a sus pequeños. Estos niños no sólo se enfrentan a las dificultades de tener que amoldarse a unas nuevas costumbres, sino también a las diferencias de actitud entre padres y abuelos. Sufren dos veces la privación afectiva: primeramente, cuando ven la partida de sus padres y, después, al ser arrancados del lado de sus abuelos, con quienes ya habían establecido sólidos lazos emocionales.

El niño adoptado tiene que enfrentarse a los mismos azares de la familia que el que forma parte de ella por derecho de nacimiento.

Existen, no obstante, problemas especiales inherentes a su situación que deben ser considerados. En algún momento de su vida, el niño adoptado, probablemente, se preguntará: «¿Por qué me abandonó mi madre? Si ella pudo abandonarme, también lo pueden hacer mis padres adoptivos». Es mucho lo que depende de la seguridad que los padres adoptivos sepan imbuir en el niño: si ellos mismos sienten inseguridad, les resultará difícil ayudarle.

A veces, quienes adoptan a un pequeño poseen cierto sentido de ineptitud como padres, relacionado quizá con su incapacidad para tener hijos propios. Es posible que se preocupen también, innecesariamente, sobre los posibles efectos de la herencia: ¿aparecerá en ese niño, que no es suyo propio, alguna extraña característica física o emocional heredada de sus padres naturales? Tales tensiones disminuyen las posibilidades del normal desarrollo del niño.

En lugar de sufrir por la inseguridad de sus padres, algunos adoptados se divierten con ello expresando, directa o indirectamente, a través de su provocativa conducta, su pensamiento: «Ustedes no son mis verdaderos padres; puedo hacer lo que me venga en gana». Cuando las cosas van mal en las relaciones familiares, el niño adoptado recurre más a la fantasía que el hijo cosanguíneo, pues constituye para él una especie de refugio.

En sus ensueños puede pensar que antes de llegar al hogar adoptivo vivía en suntuosos palacios de marmóreos salones o que quizá tenga sangre real en sus venas. Son frecuentes las huidas periódicas del hogar adoptivo de aquellos niños que no se sienten felices en él, casi siempre con una vaga esperanza de encontrar a sus padres verdaderos.

Algunos niños adoptados experimentan dificultades para desarrollar su sentido de identidad y aceptar la realidad del mundo que le rodea. Gran parte de su éxito en amoldarse depende de la forma en que se le haga comprender la causa de su adopción. Todos los niños hacen preguntas acerca de su origen, pero el tipo de contestación que buscan varía con la edad. Si los padres adoptivos aportan una contestación apropiada a la pregunta y a la capacidad del niño para captar lo que se le  dice,  éste aceptará su situación de mejor gana que si se le engaña o se ignoran sus preguntas.

Después de explicarle cómo vino al mundo, la madre adoptiva puede continuar la historia de esta forma, poco más o menos: «Por alguna razón, la mamá de la que tú naciste no podía cuidarte; así que nosotros fuimos a un sitio donde tú estabas con muchos otros niños, y te elegimos. Ahora ya somos tus papas». Es posible que los padres que abordan el problema incluso de la forma más directa escuchen la respuesta siguiente, de parte del niño algo confuso: «Ustedes son mis papás verdaderos, yo lo sé», y se niegue después a considerar cualquier otra explicación. En algunos casos, el pequeño se ve acometido por el temor de que la mamá que tuvo en tiempos pueda volver y arrancarle del lado de los únicos padres que él conoce.

Al hacerse, mayorcito, es fácil que su natural curiosidad le conduzca a exigir más detalles acerca de la forma en que llegó a formar parte de la familia. Generalmente, los niños adoptados en su primera infancia tienen escasas dificultades para adaptarse al parentesco por adopción. Sin embargo, la adolescencia suele ser un período difícil para el niño adoptado, especialmente si recuerda los tiempos pasados en un orfanato o al lado de sus padres carnales.

La mayoría de los adolescentes en esta edad sienten cierta preocupación por su status, y el hecho de sentirse diferentes constituye frecuentemente un problema para ellos. Si no se le ha revelado su origen a una edad temprana quizá más tarde descubrirá accidentalmente la verdad por sí mismo y entonces tal vez su reacción sea de vergüenza y de sufrimiento moral. Los padres adoptivos que ocultan la realidad a sus pequeños con objeto de conservar su afecto, dan ocasión a que en éstos se incuben trastornos emocionales que más adelante harán aparición.

SUELE ocurrir con frecuencia que los niños se vean obligados en un momento dado a sufrir una permanencia más o menos larga en una clínica u hospital. En estos casos, están rodeados de un ambiente que no les es familiar, y a menudo en circunstancias penosas y poco reconfortantes. El niño que tiene que permanecer en un centro hospitalario, requiere una atención especial para sus necesidades emocionales al igual que pafa sus problemas físicos.

La estancia en el hospital es una situación difícil para él, dado que no comprende bien por qué ha de permanecer allí. En los hospitales hay religiosas y enfermeras especialmente preparadas para el cuidado de niños, y es de suma importancia que los padres cooperen con ellas para ayudarles a amoldarse a su situación. Necesitan sentirse amados y sus lazos con el hogar deben mantenerse. Es normal que el niño se pase varios días llorando, como consecuencia de la nostalgia del hogar, en su primera estancia en un centro hospitalario.

No obstante, los niños no suelen sentirse aislados en el pabellón, si tienen otros pequeños con quienes jugar, y las enfermeras a quienes ven todos los días son cariñosas y comprensivas. Con frecuencia, después de su regreso al hogar, el niño sigue sintiendo —tanto física como emocionalmente —, durante algunas semanas, los efectos de la estancia en el hospital. Mas una vez reajustado a su vida normal, tiene muchas posibilidades de soportar mejor otra experiencia similar en el hospital, si ésta fuese necesaria en el futuro.

El niño que ha logrado amoldarse bien a las formas de vida en que ha crecido, puede decirse que, en realidad, no vive en circunstancias anormales. Definir en qué consisten éstas es, no obstante, algo relativo. Para un gitanillo, el niño que se despierta todos los días para comenzar unas jornadas sometidas a idénticas reglas, vive una existencia extraña y anormal. Sin embargo, aquel cuya vida se haya visto alterada por un grave trastorno ambiental, ya sea por sus propios problemas o por los de su familia, crecerá inexorablemente en condiciones desusadas, sea cual fuere su género de vida.

Su situación requiere especial atención con objeto de conferir a su niñez una atmósfera de normalidad. Cuando el pequeño se siente seguro, unos pocos incidentes extraordinarios no perjudican, por lo regular, su desarrollo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vid Tomo 4 Edit. Bruguera -El Niño y El Mundo-

El Individuo y su Relación con el Grupo La Familia y el Líder

RELACIONES DEL INDIVIDUO CON LOS GRUPOS: LA FAMILIA GRUPO PRIMARIO

CADA uno de nosotros es una individualidad, pero, de otra parte, todos formamos parte de alguna sociedad determinada. Y dentro de ella, todos somos miembros de un gran número de grupos: de un sindicato, de un club deportivo, de un partido político, de un grupo racial, de una familia, etc.

La mayoría de los grupos a los que podemos pertenecer en nuestra vida de adultos se parecen hasta cierto punto, tanto en sus normas como en su función, al grupo familiar.

Es precisamente en el seno de la familia, con sus múltiples tipos de relaciones, donde por vez primera empezamos a aprender el valor y significado dé pertenecer a un grupo y cuando damos los primeros pasos hacia la socialización: el proceso de aprender en y con la sociedad.

La familia proporciona tres ventajas principales al individuo y, en mayor o menor grado, lo mismo sucede con todos los grupos.

En primer lugar, la familia proporciona un tipo especial de marco de seguridad para todos sus miembros, ampliamente basada en el afecto y confianza mutuos y en los propósitos compartidos.

El individuo no está solo; todo aquello que suceda a un miembro de la familia tiene grandes posibilidades de afectar a los demás. Dentro de este ámbito familiar, cada cual tiene un puesto, un status propio; los otros miembros le prestan apoyo para el logro de sus tareas específicas y de sus necesidades.

Dentro del medio ambiente familiar, cada uno goza de plena libertad para ser él mismo, para expresar sus ideas, esperanzas y estados de ánimo, o sus sentimientos negativos (odio, resentimiento, depresión, etc.), sabiendo que, por regla general, el grupo familiar comprenderá y tolerará la tensión resultante.

En segundo lugar, la familia presenta ciertas exigencias no específicas a cada uno de sus miembros para que todos contribuyan, dentro de sus respectivas posibilidades, al bien del grupo.

Todos los miembros han de aprender a conformarse a estas exigencias. Puede que ello limite su libertad, pero, al mismo tiempo, es un elemento necesario en el proceso de integración social.

Finalmente, el grupo familiar otorga premios y castigos con objeto de que su unidad esencial sea conservada mientras sea necesario.

Las recompensas suelen tomar fa forma de alabanza, aprobación, gratitud o aprecio.

Los castigos consisten en reproches, censuras, limitación de libertades, exclusión temporal del grupo, y sentimientos de culpabilidad que aparecen cuando otros miembros de la familia resultan lesionados.

En el mundo exterior al hogar, otras formas de agrupamiento reflejan y desarrollan ese grupo.

La escuela, la universidad, la firma comercial, la Iglesia, la administración local, los partidos políticos, etc., siguen la normativa del grupo familiar y funcionan con arreglo a ella: exigen cierto grado de lealtad y conformidad, pero también hacen concesiones respecto a las necesidades, la capacidad y las esperanzas de cada individuo.

racismo

Convivencia entre grupos de piel blanca y negra

Al igual que en el hogar, estas agrupaciones, sociales de mayor número de miembros son gobernadas por un patriarca (el director de la escuela, el gerente, el sacerdote, el alcalde, el primer ministro), el cual, mientras se mantenga en su puesto, carga con todas las responsabilidades importantes del grupo.

La familia constituye un ejemplo de grupo primario en el que ser miembro no implica voluntariedad: todos lo somos por nacimiento, sin oportunidad de elección.

Un segundo tipo de grupo primario es el de la raza; la identidad personal está íntimamente relacionada con la raza o la nacionalidad.

Numerosos estudios sociológicos han demostrado que el sentido de identificación personal del individuo con su grupo racial o nacional constituye un factor determinante de su actitud, su carácter y su comportamiento.

Los factores de este tipo presentan problemas mayores en países de corriente liberal en los que grupos raciales diferentes tienen que vivir y trabajar juntos, como sucede en EE. UU., Malaya, etc.

Las diferencias, aparentemente básicas, entre los diversos grupos culturales parecen difíciles de superar en los países en los que la integración es una de las principales metas políticas, y muestran claramente la profunda influencia de la identidad de grupo.

En otros países, las lealtades y animosidades- creadas por los grupos «secundarios» — o sea, aquéllos en que es posible el elemento electivo — pueden ser también causa de divisiones profundas.

Por ejemplo, se desarrollan situaciones sociales tirantes allí donde las convicciones religiosas están en pugna, como sucede en la India, entre hindúes y musulmanes, o en Irlanda del Norte, entre católicos y protestantes.

La elección que cada individuo hace de sus grupos secundarios refleja, por regla general, sus gustos e intereses personales, la estructura de su personalidad y sus necesidades inmediatas.

Puede optar por afiliarse a una confesión religiosa o a un partido político determinados, no tanto porque la elección le satisfaga intelectualmente cuanto para cubrir sus necesidades emocionales.

La calidad de miembro de un grupo secundario, o de un primario, permite al individuo identificarse con otras personas, que le prestarán apoyo permanente y que le brindarán oportunidades para que se erija en miembro eminente del grupo y alcance su status propio.

A veces existen ciertos grados de fricción entre los diferentes grupos a los que pertenece un individuo, lo cual origina en su fuero interno actitudes y sentimientos en conflicto.

Ejemplo vivo de este tipo de situación lo constituyen para un joven esas tensiones tan frecuentes entre su familia y su pandilla de amigos.

En el curso del largo proceso de afianzamiento de su identidad y de su creciente independencia respecto al grupo familiar, es probable que el adolescente se rebele contra las posturas, als convicciones y normas morales de sus padres.

Tiende, a rechazar todo aquello que éstos tienen por bueno, y se salva de la sensación de aislamiento si puede, al menos durante algún tiempo, pertenecer a un grupo de individuos de su misma edad y que pasan por una fase similar de desarrollo.

Esta rebelión de la adolescencia se convierte a veces en una crisis aguda que lleva una considerable carga de agresividad y potencia un espíritu destructivo. James Glover, psicoanalista británico, la ha denominado delincuencia funcional y afirma que es la causa de la formación de gangs o pandillas.

Aunque en el seno del gang, o grupo de adolescentes, puede que se exija cierto grado de comunidad de perspectivas, conducta y atuendo y se active cierta lealtad, de hecho la fuerza unificadora entre los miembros suele ser el antagonismo respecto a sus padres, o el rechazo de los valores de las personas mayores.

Teddy boys, hippies, etc. protagonizan, entre otras cosas, una rebelión contra la interpretación formalista que los adultos dan a la responsabilidad.

Todo lo que está orientado hacia la forma de pensar y de actuar del adulto se convierte para el adolescente en lo que Peter Blos, especialista americano en psicología del adolescente, ha llamado «objetos de odio compartido».

Muchos de los disturbios entre grupos de estudiantes en Estados Unidos, Japón, Francia, etc., sólo podremos comprenderlos si admitimos la necesidad del adolescente de odiar y proyectar hacia la sociedad su confusión y agresividad no resueltas aún.

Un tercer grupo, de mayor entidad y consistencia, es el laboral. Los individuos que componen un grupo laboral puede que tengan poco en común, excepto el hecho de que fortuitamente tienen ante sí una tarea común.

Tres psicólogos americanos, Kurt Lewin, R. K. White y R. Lippitt, llevaron a cabo una larga serie de experimentos entre niños, en edad escolar y trabajadores de fábricas.

Estos experimentos demostraron que en el factor eficiencia se obtenían resultados óptimos cuando los maestros, en el caso de los niños, y capataces, en el de los trabajadores, permitían a los miembros del grupo cierto grado de libertad en la toma colectiva de decisiones y la discusión libre sobre los métodos de trabajo más convenientes.

OTROS experimentos han arrojado aún más luz sobre la dinámica de grupo, o sea, sobre los móviles y actitudes desarrolladas por sus miembros, individual y colectivamente.

Numerosos psicólogos subrayan la importancia de examinar los grupos en términos de interés. Todos pasamos a formar parte de un grupo para obtener la máxima compensación con el mínimo coste.

En otras palabras, tenemos más posibilidades de satisfacer nuestras necesidades en el seno. del grupo, aunque hayamos de sacrificar parte de nuestra independencia.

Esta limitación voluntaria se lleva a cabo de dos formas. En primer lugar, los miembros del grupo eligen un líder, cuando éste no surge de una en su puesto rector, desciende el nivel de ansiedad dentro del grupo, causada por la incertidumbre sobre el status y la actividad de los otros miembros.

En efecto, el líder se convierte en arbitro, con lo que los individuos en particular se sienten más seguros de sí mismos y menos amenazados por los restantes miembros de la agrupación a la que pertenece.

No obstante, tras la reafirmación del líder se pasa a una nueva fase en la que éste puede ser objeto de crítica por otros miembros que opinan que no es aconsejable concederle un poder excesivo.

Al llegar a este punto se puede decir que el grupo es «democrático», en el sentido de que, mientras el líder goza del apoyo general de la mayoría de los miembros, se halla asimismo expuesto al ataque de sus subditos y, si la mayoría así lo decide, puede ser remplazado por otro líder.

La segunda forma en que los grupos influyen poderosamente en nuestra conducta es presionando para que los individuos se adapten a ellos.

Cuanto más tiempo permanezca unido un grupo, más importantes serán sus logros colectivos, más fuertes serán las normas comunes y sus perspectivas vitales, y más poderosa también la presión que el grupo ejercerá sobre el individuo.

No se trata solamente de que el individuo esté de acuerdo con las normas del grupo, sino que éste exige que todos sus miembros se adapten a las mismas.

Para concluir, debemos hacer aquí mención de la situación de grupo como medio terapéutico en el tratamiento de afecciones neuróticas.

En los últimos 40 años se han llevado a cabo numerosos experimentos con la llamada psicoterapia de grupo.

Individuos que sufren diferentes desarreglos emocionales se agrupan a intervalos regulares en pequeños equipos, 10 a 14 personas por regla general.

A cada reunión suele asistir un psiquiatra, que deja que los asistentes a ella adopten su propia forma de discusión y crítica mutua; todos los miembros del grupo gozan de plena libertad para discutir abiertamente sus problemas y evaluar y criticar las contribuciones de los demás participantes.

Los principales objetivos de la psicoterapia de grupo son: ayudar al individuo a profundizar en el conocimiento de la naturaleza de sus problemas emocionales, reducir las posturas defensivas u hostiles hacia los demás, y proporcionar a todos los miembros del grupo interés y apoyo mutuos.

Muchos psiquiatras atribuyen los éxitos de esta terapéutica al hecho de que el grupo ofrece a la persona emocionalmente enferma una especie de «marco familiar» adulto.

Dentro de la seguridad que así obtiene, el individuo experimenta una sensación de regresión y se hace dependiente del grupo mientras profundiza en los problemas de su personalidad. De esta manera consigue la comprensión positiva y el apoyo que le faltaron de niño en el marco original de su familia.

A menos que adoptemos la consciente decisión de separarnos de la sociedad, deberemos pertenecer a algún grupo.

Como mínimo, a aquél en que nacemos, si luego no elegimos otros. De todos modos, sea cual fuere, el grupo constituye algo más que el total de sus miembros: es una entidad dinámica. Precisamente este dinamismo es el que proporciona a cada uno de sus miembros la energía para el pleno desarrollo de su personalidad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Tomo 4 Edit. Bruguera -La Vida en Común Los grupos y el individuo –

Primeras Cirugias de la Historia Operaciones Quirurgicas

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LAS PRIMERAS OPERACIONES QUIRURGICAS

La medicina, de un modo u otro, es una profesión casi tan antigua como el hombre mismo. En cuanto a la cirugía, que es la rama de la medicina que se ocupa particularmente del tratamiento manual de las lesiones y de las enfermedades, viene siendo practicada desde hace varios siglos, aunque sólo desde el diecinueve comienza a ser considerada como algo más que un aspecto inferior de la profesión médica. Los «físicos», con sus ensalmos y brebajes, fueron hombres importantes en la medicina primitiva.

Excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Ur han sacado a luz varios cuchillos de bronce, que parecen haber sido instrumentos quirúrgicos. Los arqueólogos han descubierto varios cráneos pertenecientes a las edades de la piedra y del bronce, donde se pueden ver incisiones perfectamente redondas.

Estas incisiones fueron hechas en vida del paciente, pues hay prueba de su curación. Prácticas análogas se realizan todavía entre algunas tribus primitivas, para «aliviar» la epilepsia, la locura, etc.

Los griegos tuvieron grandes conocimientos quirúrgicos; los dos médicos más famosos fueron Esculapio e Hipócrates.

Los romanos también tuvieron sus cirujanos; el más notable fue Galeno (de origen griego). Muchos de sus trabajos estaban dedicados a las lesiones que se producían en las luchas de gladiadores. Galeno hacía distinciones entre el músculo, el nervio y el tendón y describió técnicas para ligar los tendones rotos.

Además, trató las enfermedades intestinales e hizo extirpaciones de amígdalas. Muchos de los supuestos instrumentos quirúrgicos encontrados en las ruinas de Pompeya eran de bronce, y algunos, de acero. Desgraciadamente, durante siglos la cirugía tuvo muy pocos progresos.

Hay referencias de varias operaciones para extirpaciones de excrecencias y de piedras o cálculos, pero muy pocos fueron los conocimientos acumulados.

Una de las primeras obras ilustradas sobre cirugía fue escrita por un árabe llamado Albucasis, que vivió desde el año 936 al 1013 de nuestra era. Habla acerca de los instrumentos, de operaciones para la extracción de cálculos (por ejemplo, en la vejiga) y sobre el tratamiento de las fracturas y dislocaciones.

A través de la Edad Media, los cirujanos adquirieron gran experiencia en las heridas de guerra y sus modos de tratarlas, pero no pudo desarrollarse un avance general de esta ciencia, porque estaba prohibida la disección de cadáveres.

De hecho, no pudieron perfeccionar sus conocimientos. Uno de los más grandes cirujanos de la época fue el francés Guy de Chauliat (1300-1367).

Su libro titulado Chirugia Magna llegó a significar un avance cuando se imprimió, por fin, en 1478.

Preconizaba el uso de bragueros para curar las hernias, aunque también desarrolló una técnica operatoria para tratar esta enfermedad. Se cree que fue Chauliat el primero en tratar las fracturas mediante métodos de tensión (esto es, usando grandes pesas suspendidas de cuerdas, para mantener el miembro extendido en correcta posición).

También a él se debió el método de colgar una cuerda a cierta altura sobre los pacientes, para que éstos, agarrándose a ella, pudieran moverse más fácilmente. Por otra parte, Chauliat insistió en la importancia que el conocimiento de la anatomía tiene para la cirugía.

La invención de la pólvora trajo consigo la producción de heridas más profundas y graves, lo que tuvo una gran influencia en la cirugía. Fueron aumentando los conocimientos acerca del cuerpo humano y de cómo había que tratar varios tipos de heridas.

El Renacimiento dio en Europa un nuevo impulso al estudio de la anatomía y, con él, al consiguiente desarrollo de la cirugía.

Ambroise Paré (1510-90) fue uno de los grandes cirujanos de este período. Estuvo en el ejército y realizó una gran labor entre los heridos. Ideó nuevos procedimientos para curar las heridas y también reemplazó la cauterización (es decir, la quemadura) por las ligazones (ataduras), para evitar la hemorragia. Asimismo, proyectó miembros artificiales.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII , los conocimientos anatómicos   aumentaron   enormemente.   William Harvey   demostró   cómo se realizaba el funcionamiento del corazón y la circulación de la sangre, y Malpighi constató cómo la sangre pasaba de las arterias a las venas, por medio de numerosos y diminutos vasos capilares. Dos importantes cirujanos del siglo xviii fueron William Cheselden y John Hunter.

Primeros Quirófanos Parecido a los de Hoy

El primero se hizo famoso por sus operaciones para la extracción de cálculos en la vejiga, aunque también fue cirujano general y profesor. John Hunter fue investigador, además de cirujano. Como consecuencia de ciertos experimentos realizados con un ciervo descubrió que, cuando se liga una arteria, otras pequeñas arterias pueden llegar a desarrollarse para desempeñar la función de la principal. El primer paciente humano a quien sometió a tal operación tenía un tumor en una arteria de la rodilla, estado que anteriormente requería una amputación. El resultado fue un completo éxito.

Contrariamente a todos estos progresos en el estudio de la anatomía y de la técnica quirúrgica, las operaciones estaban limitadas por las angustias y dolores que se causaban a los pacientes, puesto que por entonces no había anestesia. Los cirujanos no eran estimados por su habilidad, sino por su velocidad en realizar la operación, y los mejores fueron capaces de amputar una pierna en menos de un minuto.

En 1800, se fundó el Royal College of Surgeons (Real Colegio de Cirujanos) y la cirugía se elevó a un plano más alto dentro del campo de la medicina. Empezaron a funcionar los grandes hospitales y la enseñanza de la anatomía fue incrementándose.

En 1799, Humphrey Davy descubrió que el óxido nitroso (gas hilarante) podía aliviar el dolor, y sugirió su uso en odontología. Pasaron algunos años, sin embargo, antes que un dentista estadounidense, llamado Wells, lo usase para la primera extracción indolora (1844). Usado solo, el óxido nitroso no resulta muy apropiado, por lo que pronto fueron probados otros compuestos. El éter y el cloroformo se utilizaron ampliamente.

La primera operación con anestesia de éter fue realizada en América, en 1846, y en el mismo año Robert Listón llevó a cabo en Londres una amputación, en un paciente sometido al gas del éter. James Simpson, cirujano de Edimburgo y pro;ej;r de obstetricia, decidió que el éter no era aconsejable en dicha rama y buscó otra sustancia. La encontró en el cloroformo, que le proporcionó a él y a sus amigos un buen número de noches felices. Enfrentándose con la oposición religiosa, empezó a usar el cloroformo para ayudar a sus pacientes. La oposición, sin embargo, cesó cuando trató con éxito a la reina Victoria en el nacimiento del príncipe Leopoldo.

Desde estos simples comienzos, el estudio de los anestésicos fue desarrollándose hasta hoy, que se usa una gran cantidad de ellos. Los nuevos compuestos evitan, en general, los desagradables efectos posteriores y son menos peligrosos. Muchos pueden ser administrados mediante una simple inyección y relajan completamente todos los músculos.

Este hecho es muy importante, porque, de otro modo, las «contracciones musculares» del paciente dificultan la labor del cirujano. Las anestesias locales son ampliamente usadas en odontología y para algunas operaciones abdominales. La cocaína, y otras sustancias análogas, al ser inyectadas paralizan los nervios de la región. No puede sentirse dolor mientras los nervios estén así afectados.

La aparición de los anestésicos ofreció nuevas posibilidades para un gran número de operaciones difíciles, que requerían mucho tiempo para practicarlas.. Esto no constituyó, sin embargo, el final de los problemas del cirujano. Aproximadamente, la mitad de las operaciones terminaba de un modo fatal para el paciente. Toda operación torácica o abdominal significaba una muerte casi segura. Esto no era debido a una deficiente cirugía o falta de cuidado, sino a las infecciones subsecuentes a la herida.

Incluso a tan ilustres cirujanos como Robert Listón y James Syme, se les morían, por esta causa, muchos de sus pacientes. Las secuelas de las operaciones (gangrena, descomposición y pus) eran consideradas etapas obligadas de la curación.

Aunque algunos cirujanos griegos aconsejaron la conveniencia de lavarse las manos antes de intervenir a los pacientes, este aspecto fue olvidado y la mayoría de los médicos usaban la chaqueta manchada de sangre. Cuanto mayor fuera la cantidad de sangre de la chaqueta, mayor era la reputación del cirujano. Para superar las calamidades de la sepsia (infección producida por gérmenes) tenemos que llegar a Joseph Lister (1827-1912), un cirujano muy escrupuloso y eminente.

Desanimado por las vidas perdidas en los procesos postoperatorios, incluso de las más pequeñas intervenciones, se propuso averiguar la causa. Habiendo sido informado acerca de los trabajos de Pasteur sobre las fermentaciones, Lister dedujo que las heridas infectadas y la putrefacción eran debidas a los microbios existentes en el aire. Hoy sabemos que estaba en lo cierto.

Buscó algo con qué destruir los gérmenes y, durante un tiempo, usó preparaciones de ácido fénico. Trataba las heridas, los vendajes y todos los instrumentos con fenol para matar los gérmenes. Estos procedimientos antisépticos (contra los gérmenes) están reemplazados hoy por los sistemas asépticos (es decir, sin gérmenes), donde todas las cosas usadas en el campo operatorio se hallan esterilizadas (libres de gérmenes). De cualquier modo, fue a Lister a quien le cupo la honra de demostrar que la sepsia podía ser evitada.

El escenario quedaba ya preparado para posteriores avances en la cirugía y en la extensión del campo de las operaciones. Lister demostró el éxito de sus métodos y se desarrolló la cirugía conservadora (es decir, que cura los miembros en lugar de amputarlos) . Se pudo, entonces, abrir la cavidad corporal, incluso el cerebro, con pequeño riesgo, y continuaron apareciendo nuevas técnicas e instrumentales.

Las transfusiones de sangre y el descubrimiento de los antibióticos ayudaron al cirujano, y hoy pueden ser llevadas a cabo operaciones muy largas con bastante seguridad. Durante la segunda guerra mundial se han realizado avances espectaculares en el tratamiento de las heridas, principalmente debidos a los antibióticos y a la cirugía plástica.

Con todos los progresos de la anestesia y de las técnicas operatorias, el corazón seguía siendo intocable aún. Interrumpir la circulación de la sangre durante un minuto suponía un daño irreparable para el cerebro. Sin embargo, hace pocos años, se descubrió que, si se enfría el cuerpo por debajo de la temperatura normal, las necesidades de oxígeno disminuyen. Enfriando el cuerpo (hipotermia) por inmersión en agua helada o haciendo circular la sangre a través de uña máquina refrigeradora, se han realizado operaciones hasta de 45 minutos de duración. Ahora son posibles operaciones más largas, usando el corazón-pulmón artificial.

Esta máquina realiza la misión del corazón y de los pulmones, mientras aquél o alguna de las arterias principales están siendo intervenidas. El éxito de las operaciones a corazón abierto se debe al funcionamiento de estas máquinas.

Actualmente todas estas técnicas han sido superadas por la exponencial evolución tecno-informática del siglo XX, pero no hay dudas que la escalera al éxito de hoy, son aquellas grandes ideas y métodos con que se realizaron las primeras intervenciones quirúrgicas, las cuales, muchos de ellas no tuvieron finales felices, de todas maneras aquellos transplantes que parecían imposible, pudieron hacerse y abrir una gran esperanza de vida a millones de pacientes.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N° 91 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología -Historia de las Cirugías –

Ver: Historia de la Medicina

1-Medicina Primeras Civilizaciones

2-La Medicina en la Antiguedad

3-La Medicina en Grecia Antigua

4-La Medicina en Roma Antigua

5-La Medicina en la Edad Media

6-La Medica en el Renacimiento

7-La Medicina en la Época Colonial Americana

8-Los Microorganismos

9-Historia de las Cirugías

10-Historia de la Medicina

Historia de la Lucha Contra el Tifus, Fiebre Tifoidea y Disentería

Historia de la Lucha Contra el Tifus, Fiebre Tifoidea y Disentería

ENFERMEDADES EPIDÉMICAS EN LA EDAD MODERNA: TIFUS, FIEBRE TIFOIDEA Y GRIPE: Entre las demás enfermedades epidémicas de esta época , el tifus exantemático, descrito y denominado por Boissier de Sauvages en 1760, existía en estado endémico en las regiones pobres donde hacía reinar la miseria y bajo la forma de epidemia durante las guerras. Ataca, en primer lugar, a los soldados en lucha, en malas situaciones físicas, que viven en condiciones de higiene deplorables, y después a las poblaciones civiles. Se asocia con frecuencia a la disentería.

Es responsable del fracaso de numerosas expediciones militares. Lo encontramos durante la Guerra de los Treinta Años, luego en el sitio de Lovaina (1631), en Praga (1742), en Egra, en el Canadá, donde en 1746 asola las tripulaciones de la flota del duque de Aville. Se observa en Cotinga (1767), en Moscú (1780), en Algeciras. Se dan casos en Rúen, Brest, París (1794), que cura Pinel.

En 1797, ataca a Galicia. Durante las guerras del Imperio respeta relativamente los ejércitos, mientras ataca los ejércitos enemigos en Austerlitz e incluso lo llevan a Borgoña los prisioneros. Durante el sitio de Zaragoza, Reveillé-Parise estudia una epidemia. Pero, a partir de 1812, acomete contra las tropas francesas una ofensiva que en dos años destruirá prácticamente la Grande Armée, provocando pérdidas mucho más elevadas que las debidas al fuego enemigo. Para Destaing, el gran vencedor de Napoleón no fue el frío, sino el «General Typhus».

De Kerckhove nos dice que la epidemia empieza durante la travesía de Polonia. Después, atravesado el Niemen, ataca a las tropas francesas, cansadas por las marchas forzadas y las malas condiciones atmosféricas, sin recibir ninguna distribución de víveres. Cuando llegan a Moscú, sus pérdidas totales se elevan a dos tercios de sus efectivos. Después de una mejora temporal en la ciudad santa, el tifus vuelve a cobrar fuerzas durante la retirada. En Polonia diezma á las débiles unidades que el príncipe Eugenio intenta reconstruir con duros trabajos.

Larrey cae enfermo y se cura. El tifus «hace estragos» en los ejércitos que repliegan, en las guarniciones dejadas por el emperador en Dantzing, en Dresde, en Magdeburgo y en Torgau, cuyo gobernador, el conde de Narbona, sucumbirá y Desgenettes dejó un cuadro escalofriante de la epidemia en esta ciudad. Más adelante, en 1813, entre el Elba y el Rin, más de 40.000 enfermos de tifus llenan los hospitales, desbordados por el número de enfermos: la situación era espantosa. «Miles de carros, cuenta Erckmann-Chatrian, cargados de heridos y sobre todo de enfermos se suceden en una fila ininterrumpida camino del Rin.» Pero el tifus atraviesa el río. Alcanza también, a su vez, a la población (en Alsacia y Lorena se cuentan 60.000 víctimas).

Se llenan pronto los hospitales militares y los hospitales civiles. Se crean los hospitales de auxilio y, en 24 horas, la población de París proporciona más de 6.000 camas. Hecho curioso, en estos hospitales improvisados de Roule, deMenilmantant, de Montmartre, la moralidad es menos importante que en los hospitales bien organizados. Laénnec, en su servicio, intenta reagrupar a los reclutas bretones e intenta luchar con su nostalgia empleando su lengua. 746 miembros del hospital enfermaron del tifus y de ellos 204 murieron. Es imposible calcular el número considerable de víctimas, tanto civiles como militares. El tifus contribuyó enormemente a la derrota francesa y a la caída del Imperio con todas sus consecuencias.

tifus

Durante dos siglos, el tifus no había sido considerado como contagioso. Y sólo se afirma esta idea en 1809, en España, lo hace Reveilla-Parise que habla de «virus». Insiste en el aire contaminado de las ciudades sitiadas y de los hospitales, en la fatiga y la conmoción del sistema nervioso de los jóvenes soldados.

Algunos años más tarde, de Kerckove da como prueba del contagio el hecho de que los judíos polacos no habían sido afectados hasta después del paso de las tropas, y sin sacar conclusiones insiste en la frecuencia de la miseria.

El tratamiento es sólo sintomático: laxantes suaves, vomitivos, sudoríficos, quinina, bebidas estimulantes, baños calientes o fríos, era lo único que se aconsejaba. Reveillé-Parise era hostil a las sangrías.

La fiebre tifoidea, no aislada todavía, se confunde con el tifus y las disenterías. Es posible que las observaciones de Spigel (1604), de Hoffmann (1682) concernieran a casos de fiebre tifoidea. Es probable, según las publicaciones de Strother (1729), de Gilchrist (1735), de Chirac (1725), que las lesiones señaladas por Morgagni tras las picaduras se refieran a esta enfermedad.

Tres epidemias importantes parecen haber sido epidemias de fiebre tifoidea: la primera en Gotinga en 1760 (Rippenhausen, Mayer) se extiende a toda Alemania; la segunda, la de Bretaña, ataca a la mitad de las tripulaciones de la nota del almirante de Orvilliers y le impide desembarcar en Inglaterra. Ésta se une a una epidemia de escorbutoy de tifus; la última, en fin, estudiada por Jacobi y Ecker, se observa en Alemania de 1783 a 1789.

Se llama disentería a todas las afecciones caracterizadas por exoneraciones sangrantes y flemosas, inevitables y múltiples. Se trata de un grupo confuso que reúne diversas enfermedades todavía no individualizadas, es muy probable que muchas de entre ellas sean disenterías bacilares. En 1626, Senne afirma que son contagiosas.
Frecuentemente asociada al tifus, la disentería se observa sobre todo en los ejércitos en lucha.

La señala, ya en 1616, Von Hilden, y después Charles-le-Poix. Entre 1620 y 1625 asola Lyon, Tula y Metz; 1776 Bretaña, en 1736, Holanda. Entre 1744 y 1747 ataca la flota inglesa ante Menorca. Hace estragos durante la Guerra de la Independencia americana.

En 1792, en Valmy, desempeña un papel importante respecto al ejército prusiano, y Goethe nos hace ver el desastre de dicho ejército en retirada, bajo la lluvia, en el barro, con filas de coches cargados de enfermos. Ataca al ejército de Oriente, durante la campaña de Rusia, luego en 1813. Se propaga entonces por toda Europa y en Francia se señalan focos importantes en Versalles y en Turena.

En su etiología, después de haber invocado el calor, el enfriamiento, la humedad, una alimentación defectuosa en los famélicos, el abuso de frutas verdes y carnes saladas, se incriminó el papel de las aguas de bebida. En efecto, Dazillese da cuenta de la desaparición de la disentería en la isla de Bourbon, cuando entre 1734 y 1750, La Bourdonnais hizo recoger convenientemente el caudal de la Grande Riviére. Read, por su parte, observa la frecuencia de la enfermedad en los que beben agua de los pozos situados cerca de las letrinas. Linné insiste en el papel de estas últimas, Bergeron incrimina a un virus que se adhiere a los entarimados y a los muros, y Desgenettes al amontonamiento de los enfermos. Para su tratamiento Helvétius preconiza la ipecacuana.

La. gripe, llamada así en 1742, también denominada: la locuela, la influenza, la coqueta, la fiebre catarral, etc. Y bajo estos nombres se inscriben numerosas afecciones febriles diversas. Se manifiesta por medio de epidemias estacionales, algunas de ellas benignas, otras muy mortales, en 1610, en París, se observa una epidemia grave. Más adelante se suceden otras en Inglaterra en 1658, luego en 1669, y en 1676 gana Francia, Italia y España.

En Londres es muy dura y causa más muertos que la epidemia de peste de 1665. En 1729 se inicia en Europa central una epidemia que alcanza la Europa occidental. En Francia alcanza a 200.000 personas, y debido a sus complicaciones pulmonares es fatal para numerosos ancianos. En 1780, una epidemia particularmente grave vuelve a causar estragos.

Estas epidemias duran varios meses y se ignora completamente la naturaleza de la enfermedad. En 1728, Hoffman considera que la causa es una alteración de la serosidad que depende de las vicisitudes del aire. Para Baille se debe a un miasma, para Cabanis se trata de una enfermedad inflamatoria. Por mortíferas que fueran ciertas epidemias, sus consecuencias eran relativamente limitadas en un plano general, pues los que desaparecían eran sobre todo los ancianos. Señalemos que antaño, la gripe tenía la fama de proteger contra la peste.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

Historia de la Vacuna Contra Poliomielitis

Diferencias entre virus y bacterias Tipos de Virus Clasificacion

Diferencias Entre Virus y Bacterias

Los virus son seres acelulares, extraordinariamente simples, cuyo nivel de organización los sitúa entre lo vivo y lo inerte; aunque son capaces de autoduplicarse en las células vivas, pierden por completo su funcionalidad cuando se los separa de las células que parasitan

A pesar de dedicar parte de su esfuerzo a investigar cuál era la causante de la rabia, Pasteur no logró determinarlo.  El pensaba que se trataba de un microorganismo demasiado pequeño, imposible de ser detectado usando las técnicas de que disponía.  Es entonces, en la última década del siglo XX, cuando comenzaron las investigaciones que permitieron descubrir la existencia de los virus.

En el año 1892, el botánico ruso Dimitri Ivanowski (1864-1920) demostró que el jugo extraído de plantas de tabaco que padecían una enfermedad conocida como “mosaico de tabaco” podía infectar a otras después de atravesar filtros con poros que normalmente retenían a las bacterias.

Sin embargo, es  en el año 1895, cuando el botánico holandés Martinus Beijerinck nombró “virus filtrante” al agente causante de esta enfermedad.  La palabra virus significaba “veneno”. Este descubrimiento marcó el comienzo de la virología. (Fuente Consultada: Bocalandro, N; Frid, D; Socolovsky, L. Biología I)

Estructura de los virus

Estos microorganismos de dimensiones muy pequeñas, presentan una estructura de gran simplicidad, en donde encontramos una envoltura externa similar a la membrana plasmática que contienen las células, una cubierta proteica propia y un ácido nucleico. Sin embargo, hay características relevantes que diferencian a los virus de los restantes grupos de seres vivos: el material genético es ADN o bien ARN, pero nunca ambos tipos a la vez.

En primer lugar, el virus VMT, el de la polio, los parvovirus son moléculas de ADN lineales y monocatenarias, es decir que contienen una sola hebra y por ejemplo el Reovirus, o el virus del herpes, sus moléculas también pueden ser lineales pero bicatenarias, con doble hebra.

Como se mencionaba más arriba, la estructura de los virus es de gran simplicidad, consistente en una cubierta de proteínas llamaba “cápside” (la cual rodea al material genético)  y una molécula de ácido nucleico en su interior.  Esta cápside consta de varias subunidades, la que llamaremos Capsómeros.

El perfil externo de los virus, pueden estar dados según la disposición que adoptan cada uno de estos capsómeros, resultando de ser: poliédricos, heliocoidales o complejos. Por ejemplo, normalmente los que tienen veinte caras como ser el virus de la polio, son los que conocemos como poliédricos; en el caso del virus de la rabia que se dispone en torno al ácido nucleico es el heliocoidal y por último aquellos que están formados por una cabeza, una cola y un posterior sistema de anclaje, son los denominados complejos, como por ejemplo los bacteriófagos (es decir aquellos virus que infectan otros organismos, pero en este caso son las bacterias).  Estos virus presentan una cápside poliédrica, una cola y una estructura de anclaje que consta de espinas y filamentos caudales.

Los virus que infectan animales están provistos de una membrana que les rodea por completo (formada por lípidos y proteínas, estas últimas específicas de cada uno) mientras que los que parasitan plantas, los que invaden bacterias y algunos animales carecen de ella y se denominan virus desnudos.

Dentro del mundo de los microbios, las bacterias y los virus son dos formas de vida dispares. Las primeras son organismos compuestos por una célula muy primitiva, ya que no posee núcleo, aunque se reproducen por sí solas. Bajo las condiciones adecuadas, pueden convertirse en millones en pocas horas por simples divisiones. Por el contrario, un virus es una criatura en el límite de lo que se considera vida. No es otra cosa que un fragmento de ADN -o ARN- dentro de una cápsula. Cuando el virus entra en contacto con la célula, se pega a ésta y le inyecta su material genético. Este ADN secuestra la maquinaria celular para hacer copias de sí mismo y formar nuevos virus. La célula es una fábrica de virus. Pero para que funcione, el agente viral debe hallar una puerta de entrada específica, esto es, un receptor que le abra paso. Así, las células sin ese receptor adecuado no pueden ser infectadas. Por eso, el virus de la polio sólo infecta a los seres humanos y a los primates más cercanos.

El ataque de los Virus:

Cuando un virus ingresa al organismo y comienza a invadirlo, obliga a toda la maquinaria celular a que lo replique o reproduzca y genera así la enfermedad.  Es por esto, que nosotros los humanos hemos desarrollado respuestas que destruyan a estos microorganismos extraños que nos invaden, es decir a todas aquellas células que no son propias de nuestro organismo.  La respuesta a ello son los glóbulos blancos, aquí si típicas células de nuestro organismo, aquellas que descienden de la célula madre localizada en la médula ósea. Por lo general, este ataque a un invasor de características microscópicas es de carácter inflamatorio.  ¿Por qué? Simplemente porque implica la utilización de nuestras células sanguíneas, para aislar y destruir el foco infeccioso detectado.

La sangre, puede definirse como un “órgano líquido que se desplaza de forma constante a través de un sistema de conductos que lo distribuyen por todo el cuerpo. Este órgano tan especial funciona como vehículo de trasporte de gases, como por ejemplo el oxígeno y de los nutrientes, entre otros que son de vital importancia para nuestro funcionamiento.

Pero, los vasos sanguíneos para poder llegar a todas las células del cuerpo, deben ramificarse y disminuir su tamaño.  Los capilares, son justamente estos vasos más pequeños que poseen una capa de células que los recubren funcionando como una minipared.  Estas células se hallan próximas al tejido infectado, la mayoría de los casos es la piel, lo cual producirán la libración de histamina, interferón y otras sustancias químicas, en respuesta inflamatoria ante el virus presentado. ¿Por qué?

Esto se debe que las sustancias químicas tienen la propiedad de lograr que en las paredes capilares se abran orificios, produciendo que los glóbulos blancos salgan del torrente sanguíneo acompañados de otros componentes y líquidos de la sangre. La cara visible de muchas veces de este proceso es lo que conocemos como “pus” (fluido producido), es decir la actividad expulsada de las células, ya que el paso de líquido a la zona afectada provoca la característica hinchazón del foco infeccioso.

La Defensa al Ataque: (ver Inmunidad Humana)

Si el predador microscópico pudo atravesar la primera barrera (la piel, por ejemplo) o si ocurre el contagio directo al interior del cuerpo a través de heridas, la única defensa que nos queda es lo que denominamos respuesta inmune. Esta respuesta inmune es altamente específica e implica fundamentalmente dos tipos de glóbulos blancos de la sangre: los linfocitos B y los linfocitos T. Cuando algún elemento extraño logra ingresar en nuestro cuerpo, los linfocitos B (que maduran en el bazo) comienzan a sintetizar una serie de moléculas que son capaces de inmovilizar al invasor. Estas moléculas se denominan anticuerpos, y tienen una forma característica que es complementaria a alguna estructura de la superficie externa de los invasores. De esta manera los anticuerpos encajan perfectamente en cada porción de la cobertura exterior de los microbios. Un microorganismo queda así en poco tiempo cubierto de anticuerpos.

El proceso lo inmoviliza y, así, es fácil presa de otras células de la sangre, que literalmente se lo comen y lo destruyen. Los linfocitos T son células que maduran en el timo, y son responsables de la destrucción de los agentes infecciosos y de las células que los contienen. Algunos linfocitos T actúan directamente contra el invasor (citotóxicos) y otros lo hacen indirectamente (cooperadores). Los linfocitos T citotóxicos reconocen células que están infectadas con algún parásito intracelular y las destruyen (junto con el agente infeccioso que llevan dentro, claro), mientras que los linfocitos cooperadores aumentan la respuesta inmune.Sin la acción de las células  cooperadoras la respuesta inmune hacia cualquier infección es muy suave e insuficiente.

Así nuestra respuesta a la presencia de algún elemento extraño en la sangre es muy violenta. Tanto, que a nuestros depredadores no les queda otra salida que ser más veloces que nuestras defensas o cambiar.

Muchos virus eligen la estrategia del camuflaje para evitar la acción de la respuesta inmune del huésped. Por ejemplo, el virus de la gripe cambia su estructura externa y se disfraza para que el huésped no lo reconozca.33 Otros, como el virus responsable del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), denominado virus de la inmunodeflciencia humana o VIH, han desarrollado una estructura totalmente diferente que les asegura su mantenimiento y proliferación en nuestro cuerpo a pesar de todos los mecanismos de inmunidad que mencionamos.

El VIH invade (y destruye) principalmente las células T cooperadoras, y deja el sistema inmune de la víctima con una capacidad muy disminuida para responder contra las infecciones. En las etapas finales de la enfermedad, el virus invade otras células y tejidos del cuerpo, incluidos los del sistema nervioso. La deficiencia inmunológica termina afectando a los pacientes, ya que no pueden responder con eficacia contra otras infecciones y de esta manera quedan cada vez más expuestos a enfermarse.

El virus del sida está presente en altos niveles en la sangre y en el semen de los individuos infectados y, por lo mismo, se transmite por contacto sexual (heterosexual u homosexual, oral, vaginal o anal), y a través del intercambio de sangre o de productos de la sangre.

Clasificación de los virus En función de los distintos parámetros que presentan, los virus se pueden clasificar  de la siguiente manera:

Virus ARN e ARN monocatenario:
Sin envoltura

Familia Leviviridae, cuya célula huésped es una bacteria, como el 1P501.

— Familia Astroviridae: infectan a vertebrados, como el astrovirus humano 1.

— Familia Barnaviridae: infectan a hongos, como el virus baciliforme de los hongos.

— Familia Picornaviridae: infectan a los animales invertebrados, como el virus de la parálisis del grillo, o a los vertebrados, como el virus de la polio en humanos y el virus de la hepatitis A.

Con envoltura

— Familia Rhabdoviridae: parasitan a las plantas, como el virus de la necrosis de la lechuga, o a los vertebrados, como el virus de la rabia.

— Familia Coronaviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la bronquitis infecciosa aviar.

— Familia Paramyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus del sarampión.

— Familia Orthomyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la gripe.

— Familia Retroviridae: parasitan a vertebrados, como el virus del cáncer y del sida.

— Familia Paramyxoviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la parotiditis.

— Familia Togaviridae: parasitan a vertebrados, como el virus de la rubéola y el de la fiebre amarilla.

ARN bicatenario
Sin envoltura

— Familia Reoviridae: infectan a las plantas, como el virus tumoral de las heridas; a los invertebrados, como el orvovirus de la lengua azul, o a los vertebrados, como el virus de la diarrea en niños.

— Familia Birnaviridae: infectan a vertebrados, como el virus infeccioso de la necrosis del páncreas.

Con envoltura

— Familia Cystoviridae: afectan a bacterias como el Phi 6.

Virus ADN ADN monocatenario
Sin envoltura

— Familia Inoviridae: infectan a las bacterias, como el MVL1 o el M13.

— Familia Microviridae: infectan a las bacterias, como el X174.

— Familia Geminiviridae: parasitan a las plantas, como el virus del estriado del maíz.

— Familia Parvoviridae: parasitan a los invertebradas, como el densovirus de Galleria que afecta a los artrópodos, o a los vertebrados, coma los virus de los perros y los cerdos.

ADN bicatenario
Sin envoltura

— Familia Myoviridae o bacteriófagos, como el virus P2 y el T2.

— Familia Corticoviridae o bacteriófagos, como el PM2.

— Familia Caulimoviridae: parasitan a las plantas, como el mosaico de la coliflor.

— Familia lridoviridae: infectan a los invertebrados, como el virus de iridiscente de típula, o a los vertebrados, como el virus 3 de la rana.

— Familia Adenoviridae: parasitan a los vertebrados, como el adenovirus humano.

— Familia Papovaviridae: parasitan a los vertebrados, como el que produce las verrugas.

Con envoltura

— Familia Plasmaviridae o bacteriofagos, como el MV-L2.

— Familia Poxviridae: parasitan a los invertebrados, como el virus de la Melolontha, o a los vertebrados, como el virus de la viruela.

Ciclo Vital de los virus
Una de las características más importantes de las virus es que no desarrollan un metabolismo propio. El virus usa material genético con la información suficiente para poder autoduplicarse gracias al metabolismo de la célula huésped que parasita. Los  más estudiados son los de los bacteriófagos: el ciclo lítico y el ciclo lisogénico.

En el ciclo lítico a de infección de una bacteria se pueden diferenciar varias fases:

1. Fijación a la superficie de la célula hospedadora. Gracias a receptores específicos en la pared bacteriana los virus se fijan a la superficie de ésta. En la cola del virus se localizan enzimas que actúan de manera selectiva debilitando los enlaces de las moléculas de la pared.

2. Penetración, El virus que se ha fijado a la pared bacteriana, contrae a vaina helicoidal e inyecta el material genético en el interior de La célula huésped. En esta penetración, los bacteriófagos o fagos dejan fuera de la célula la cápsida, la cola y la placa de fijación. En el caso de los virus que afectan a las células animales, entran intactos en la célula.

3. Replicación. El ADN bacteriano es degradado y se detiene el metabolismo celular. El virus codifica en su material genético una serie de enzimas que van a dirigir todos los procesos celulares hacia la síntesis de nuevas proteínas virales ya la replicación, del material genético viral.

4. La siguiente fase es el ensamblaje del material genético y de las proteínas para dar lugar a nuevas partícula .

5. Finalmente se produce la liberación de los nuevos virus gracias a la degradación de la pared bacteriana, mediante la acción de la lisozima. De medía, se generan cien nuevos virus.

En cuanto al ciclo lisogénico, existen formas de virus llamados atenuados, que gran su material genético en el de la célula huésped. De este modo, los genes mantienen reprimida su expresión, hasta que se produce la replicación del material genético de la célula huésped. El tipo de bacteria en el que se da este fenómeno se denomina lisogénica, y el virus no lítico recibe el nombre de profago.

Cuando las condiciones ambientales sean las adecuadas, el virus puede entrar en un ciclo lítico y liberarse y destruir la célula huésped. La bacteria que contiene un profago quedará inmune de la infección por virus de esa misma especie.

ALGO MAS SOBRE LOS VIRUS:

Se llama así al tipo más pequeño de microorganismo. Los virus son generalmente más chicos que las bacterias y pueden verse sólo con el microscopio electrónico. Su tamaño varía entre 10 y 300 millonésimas de milímetro. Son los agentes de muchas enfermedades. Se hallan en el límite entre los seres vivos y la materia inerte. No están formados por células y en muchos casos actúan como sustancias químicas inorgánicas. Por ejemplo, pueden formar cristales y permanecer estables, pero inertes, durante períodos largos. Pero, como organismos vivos, los virus pueden reproducirse y transmitir a su descendencia sus características. Sin embargo, dicha reproducción sólo puede realizarse dentro de las células vivas de otros organismos.

A diferencia de las bacterias, los virus no aumentan sus colonias en un medio de cultivo inorgánico, sino que deben cultivarse en laboratorio sobre tejidos vivos. Tanto plantas como animales son atacados por virus; pero en la mayoría de los casos, las enfermedades sólo pueden desarrollarse en grupos de individuos específicos. Por ejemplo, la peste de las aves de corral, de los cerdos, o el moquillo, son enfermedades virósicas de animales que los humanos no padecen. Pero la viruela, la rabia y la psitacosis (una enfermedad de las aves) pueden ser transmitidas al hombre.

Entre otras enfermedades virósicas humanas se cuentan el resfrío, la gripe, la poliomielitis, la varicela, la viruela, las paperas, el sarampión, el herpes zoster y la hepatitis. Algunos tipos de cáncer también son causados por virus. Las enfermedades virósicas de las plantas pueden destruirlos cultivos. Aún las bacterias son atacadas por ciertos virus, llamados bacteriófagos. Poco pueden hacer los médicos para combatir las enfermedades virósicas pues se han descubierto pocas drogas que sean efectivas contra los virus, tal como son los antibióticos y las sulfas contraías bacterias.

El organismo, sin embargo, reacciona contra la invasión virósica de dos maneras. 1) Produce anticuerpos que obligan a los virus a agruparse, lo que facilita su destrucción. 2) Produce una sustancia que se llama interferón, que interfiere el desplazamiento del virus de una célula a la otra.

A principios de 1970, los científicos sólo habían tenido un éxito moderado en el desarrollo artificial de la producción de interferón como método para combatir las enfermedades virósicas. La reacción anticuerpo, por otra parte, se ha usado durante mucho tiempo, como base de la vacunación. Cuando una persona ha tenido una enfermedad producida por virus, su cuerpo tiene la posibilidad de formar anticuerpos. Por este motivo, tales enfermedades atacan al organismo sólo una vez. Si se inyectan virus muertos o atenuados, el médico puede conferir al paciente una inmunidad artificial.

Serendipia en la Ciencia

Fuente Consultada:
Texto Basado en El Elixir de la Muerte Raúl A. Alzogaray (Ciencia que Ladra…) – Diccionario Enciclopédico Espasa Calpe

La Viruela en Argentina Vacunacion de los aborigenes Rosas Juan Manuel

La Viruela en Argentina – Vacunación de los Aborígenes

ROSAS Y LA VACUNA ANTIVARIÓLICA: Tras el descubrimiento de América se propagaron enfermedades que eran originarias de cada continente. Así por ejemplo la sífilis, originaria de América, sobre la cual los indígenas tenían ciertas defensas, se propagó en Europa.

Lo mismo sucedería con otras enfermedades de origen americano, como el mal de Chagas. A la inversa, los europeos traerían a América otras, como la Viruela, que causó estragos entre la población indígena.

 Los europeos tenían habían desarrollado ciertas defensas contra la viruela a consecuencia de las epidemias sufridas durante los siglos anteriores al descubrimiento de América. (En el siglo XIV la peste negra redujo en un tercio la población europea).

En América en cambio la viruela no era conocida y los indios no contaban con estas defensas inmunológicas, por lo que la propagación de la enfermedad causó mas muertes que toda las guerras de conquista. Mientras entre la población de origen europea la enfermedad causaba una mortandad de 29 %, entre la población indígena alcazaba al 80 %.

La introducción de la vacuna: La vacuna antivariólica había sido descubierta en Inglaterra pro Eduardo Jenner a raíz del cow-pox encontrado en los pezones de las vacas de Gluocester, y la introdujo en Argentina el presbítero Saturnino Segurota en 1805.

El virrey Sobremonte creó el primer centro de conservación de la vacuna, y se dedicaron a difundirla, entre otros Miguel O´Gorman, Cosme Argerich, Francisc Muñiz, Pedro Serrano, Claudio Mamerto Cuenca, Francisco Rodríguez Amoedo, Pablo Villanueva, etc.

En 1829 ya, existían tres centros de vacunación en Buenos Aires: la Casa Central, la Casa Auxiliar del Norte y la Casa Auxiliar del Sur, dirigidas por Justo García Valdés y luego por el Dr. Saturnino Pineda (Visiconte, Mario, “La cultura en la época de Rosas. Aspectos de la medicina”, Sellarés, Buenos Aires, 1978).

La vacuna en la época de Rosas: Durante el gobierno de Rosas se incrementó el suministro de la vacuna, llegando el servicio a los pueblos de la campaña bonaerense en la que los médicos de la policía también se ocuparon de aplicarla.

En 1830 el gobierno asigna un sobresueldo al médico de la Policía de Campaña de la sección de Luján Dr. Francisco Javier Muñiz y sus ayudantes, quien además descubriría luego (1840) en los pezones de una vaca el cow-pox antivariólico, marcando un hito en la ciencia médica y un reconocimiento mundial de su prestigio.(Archivo General de la Nación, en adelante AGN, S.X.44.6.18).

La vacuna antivariólica llegó también al pueblo de San Nicolás de los Arroyos, designándose en 1830 al Dr. Pedro Serrano para aplicarla. (AGN S.X.44.6.18). En Chascomús el administrador de la vacuna fue el Dr. Pablo Villanueva y en el Fuerte Federación (la actual ciudad de Junín) el Dr. Claudio M. Cuenca que el 3 de mayo de 1837 le informa al gobernador Rosas: “…el médico del Fuerte Federación tiene el mayor gozo al anunciar a V. E. que tanto la tropa como el vecindario de este Fuerte ha cesado la enfermedad epidémica que reinaba (la viruela) y que son muy pocas veces molestados por algunas enfermedades esporádicas muy benignas…” (“La Gaceta Mercantil”, 7 de marzo de 1837).

El licenciado médico García Valdéz administrador general de la vacuna en un informe del año 1836 invitaba a los pueblos de campaña a vacunarse expresando: “…se hace indispensable el citar el celo de los jueces de paz y los curas párrocos a fin de exhortar al vecindario para que se apreste a recibir el gran beneficio de la vacuna que con tanto empeño promueve nuestro Ilustre Restaurador de las Leyes el Sor. Gobernador…” (“La Gaceta Mercantil”, 6 de marzo de 1837).

Otros médicos en distintos fuertes y cantones cumplieron esta tarea sanitaria desde 1832 en las poblaciones rurales de Quilmes, San José de Flores, Morón, Las Conchas, San Fernando y San Isidro (AGN S.X.6.2.2.) y en las provincias según informe del Dr. García Valdéz del año 1838 (AGN S.X.17.2.1.).

La vacunación de los indígenas: Si entre la población de origen europea era difícil la difusión por falta de medios o prejuicios, mas aún lo seria entre la población indígena, que sumaba desconfianza, prejuicios y supersticiones.

No se sabe exactamente cuando comenzó a difundirse la vacuna entre los indígenas, pro lo cierto es que el 4 de enero de 1832 Rosas recibió una distinción de la Sociedad Real Jenneriana de Londres, designando a Rosas “miembro honorario” de esa sociedad “…en obsequio de los grandes servicios que ha rendido a la causa de la humanidad, introduciendo en el mejor éxito de la vacuna entre los indígenas del país…”.

Saldías de cuenta que a comienzos de 1826 “…en esas circunstancias se había desarrollado la viruela en algunas tribus. Como resistieran la vacuna, Rosas citó ex profeso a los caciques con sus tribus y se hizo vacunar él mismo. Bastó esto para que los indios en tropel estirasen el brazo, por manera en que en menos de un mes recibieron casi todos el virus” (Saldias, Adolfo, “Historia de la Confederación Argentina”, vol. I,). Sir Woodbine Parish y informa que en uno de los tantos parlamentos efectuados con indígenas por Rosas en la Chacarita de los Colegiales hacia 1831 suministró la vacuna a muchos indígenas que integraban la comitiva de caciques pampas y vorogas. La vacunación en la Chacarita se repite en distintas oportunidades como puede verse en lo informado en “La gaceta mercantil” de la época.

El 17de octubre de 1836 en nota dirigida a Rosas, el Dr. Saturnino Pineda le informa que: “…el día 3 de septiembre a las tres y media recibí de orden verbal de V.E. de asistencia médica (a una comitiva indígena afectados por la viruela) que me fue transmitida por el Sr. edecán coronel don Manuel Corvalán y no obstante de hallarme enfermo con el mayor contento y sin pérdida de tiempo procedí a su cumplimiento…”. y agrega, “…el violento foco de contagio que significa la aglomeración de más de setenta individuos en un mismo lugar algunos con la misma viruela y declarada por lo que el día 9 del mes de que se hace referencia fueron vacunados de brazo a brazo 52 indios entre adultos y niños de ambos sexos para cuyo efecto se condujeron desde la Chacarita a la casa donde se hallaban alojados cuatro niños con vacuna de la más excelente. El 16 fueron reconocidos y en todos los se encontraron granos (reacción positiva) tan hermoso que juzgando por sus caracteres no pude menos que tranquilizarme…” (“La Gaceta Mercantil”, del 19 de octubre de 1836). Rosas destacó dicho informe del Dr. Pineda en el mensaje dirigido a la Legislatura el 1º de enero de 1837.

Para persuadir a los indios que recibieran la vacuna, Rosas, que tenía gran prestigio entre ellos, reunía los caciques y se hacía aplicar la vacuna a si mismo, para que estos la difundieran en sus tribus, como “gualicho el hinca” contra la enfermedad. También apelo a su inteligencia y sagacidad para convencer a los indios, como se comprueba en la carta que le dirige a Catriel. “…Ustedes son los que deben ver lo mejor les convenga. Entre nosotros los cristianos este remedio es muy bueno porque nos priva de la enfermedad terrible de la viruela, pero es necesario para administrar la vacuna que el médico la aplique con mucho cuidado y que la vacuna sea buena, que el médico la reconozca porque hay casos en que el grano que le salió es falso y en tal caso el médico debe hablar la verdad para que el vacunado sepa que no le ha prendido bien, el grano que le ha salido es falso, para que con este aviso sepa que para el año que viene debe volver a vacunarse porque en esto nada se pierde y puede aventajarse mucho.

La vacuna tiene también la ventaja de que aún cuando algún vacunado le da la viruela, en tal caso esta es generalmente mansa después de esto si quieren ustedes que vacune a la gente, puede el médico empezar a hacerlo poco a poco para que pueda hacerlo con provecho y bien hecho y para que tenga tiempo para reconocer prolijamente a los vacunados” (Chavez, Fermín, La vuelta de Juan Manuel”, Edic. Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1991 o Edit. Theoría, Buenos Aires, 1991). No solamente procuraba la vacunación de los indios, sino que los persuadía además para que permitieran la entrada de médicos a la tribu.

Apeló a su vez a un humanitario “chantaje” al obligar a los indios vacunarse antes de recibir “suministros” que había comprometido el gobierno. Así lo atestigua Pincén cuando relata que “…Juan Manuel ser muy bueno pero muy loco; me regalaba potrancas, pero un gringo nos debía tajear el brazo, según él era un gualicho grande contra la viruela y algo de cierto debió de ser porque no hubo mas viruela por entonces…” (J.M.Rosa,Hist.Arg.t.VIII).

En carta al Dr García Valdéz el 15 de julio de 182, Rosas le dice “…Sírvase Ud. hacer entender a la Sociedad Real Jenneriana entre lo más satisfactorios triunfos digno de su memoria deben enumerarse la propagación del virus de la vacuna entre los indígenas reducidos y sometidos al gobierno y aseguraba que tomando yo en sus honrosos trabajos la parte que puede caberme en mi actual posición, no perdonaré medio para que la institución de la vacuna sea conservada en este país con todas creces que dependan ya de mi autoridad ya de mi decisión personal…” (Fernández, Humberto “Francisco Javier Muñiz, Rosas y la prevención de la viruela” en “Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas nº 42 enero/marzo 1996.).

A diferencia de este interés por la vacunación de los indígenas por parte de Rosas, en el país del norte, ante una epidemia de viruela, se recogían las mantas infectadas y se redistribuían entre los indios para diezmarlos, en lo que podríamos llamar una “guerra bacteriológica”.

La estadística: Según está documentado, los años que se produjeron brotes de viruela entre la población indígena corresponden a 1615, 1620, 1638, 1642, 1660, 1728, 1780, 1788, 1792, 1805, 1819, 1871, 1875 y 1881. Como puede observarse, hubo una significativa interrupción de los brotes de viruela de 52 años entre 1819 y 1971, período en que precisamente se ubica el gobierno de Rosas, luego del cual se descuido la política indígena, se interrumpieron los “suministros de mercaderías” a los indios, y hasta volvieron los malones.

(Fuente bibliográfica del “Instituto de investigaciones históricas Juan Manuel de Rosas”)

Fuente Consultada: La Gazeta Federal Historia Argentina

Lucha Contra La Viruela Descubrimiento de Jenner Edward la Vacuna

Historia del Descubrimiento de la Vacuna y Lucha Contra La Viruela
Vida de Jenner Edward

LOGROS DE LA VACUNA:

Mientras algunas enfermedades son combatidas con éxito, otras nuevas irrumpen en escena; incluso las que se creían «desaparecidas» resurgen con renovada virulencia. Frente a esla realidad, la lucha del ser humano contra las enfermedades parece no acabarse nunca.

Pero…, ¿qué factores contribuyen a la proliferación de las enfermedades, convirtiéndolas en epidemias o pandemias’.’ ¿Qué batallas se ganaron y cuáles están aún pendientes?

Analizaremos aquí el caso de la viruela, tina enfermedad iníeetocontagiosa causada por un virus de ADN, de estructura compleja, del grupo de los poxvirus.

A lo largo de los tiempos, es probable que la viruela haya desfigurado y matado a más personas que cualquier otra enfermedad. Sólo en el siglo XVIII murieron unos 60 millones por su causa.

La viruela fue la enfermedad más temida de aquella época. Y no sólo porque se cobraba víctimas con frecuencia, sino también porque, cuando no lo hacía, dejaba tantas secuelas en los rostros que prácticamente los desfiguraba.

Sin embargo, la gente prefería contraer cierta forma benigna de la viruela antes que no padecerla, debido a que sólo se contraía una vez, luego de lo cual el organismo quedaba inmunizado.

Por esta razón, durante más de tres cuartos de siglo muchas personas optaban por acercarse a quienes padecían esta forma benigna, o incluso inocularse pus de las pústulas de dichas personas, a fin de contraer la enfermedad y quedar «a salvo», aun a riesgo de que ésta se convirtiera en un caso grave y les provocara la muerte.

Tiempo atrás, existió una tradición popular que explicaba que los ordeñadores y las trabajadoras rurales (que se desempeñaban en la lechería) no contraían viruela.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE JENNER

• Nació el 17 de mayo de 17-19 en Berkelev, Gloucestershire (Inglaterra).

• Desde los trece años trabajó como aprendiz de cirujano.

• En 1770 viajó a I .ondres para estudiar anatomía y cirugía.

• Tres años más tarde regresó a su ciudad natal, donde se desempeñó como médico rural.

• El 14 de mayo de 1796, luego de darse cuenta de que las campesinas que ordeñaban vacas se contagiaban de estas una variedad de la viruela que era benigna y que las inmunizaba contra la viruela humana, inyectó el virus de la primera vacuna a un niño de ocho años. Después de seis semanas, expuso al paciente a la viruela humana y este no se enfermó.

• Envió un informe de su investigación a la Sociedad Real de Londres, pero se lo rechazaron.

Hasta el siglo XVIII, una de cada diez personas moría a causa de la temida viruela, y los sobrevivientes quedaban con terribles cicatrices o ciegos. Los chinos fueron los primeros en experimentar una forma de vacunación, pero fue Edward Jenner quien descubrió y elaboró una vacuna eficaz. A partir de entonces la viruela comenzó a retroceder y en 1977 la Organización Mundial de la Salud registró el último caso en Somalia.

•  En 1798 publicó los resultados de su trabajo con el nombre de «Investigaciones acerca de las causas y efectos de las vacunas de la viruela».

• Su procedimiento se propagó informalmente. Por fin, el Parlamento británico lo reconoció y Jenner

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El tipo de viruela bobina es poco común, sin embargo, introducida en un rebaño, puede causar la infección de un número considerable de animales.

Se manifiesta en forma de ulcera en la ubre y si no es tratada a tiempo, afecta el estado general de salud de la vaca y su producción láctea.

Cabe agregar que la lesión es muy contagiosa. De esta manera, la persona que ordeñe el animal estará expuesta a desarrollar una pústula o úlcera de viruela bovina en la mano o muñeca, aunque el riesgo de contagio de persona a persona es mínimo.

A su vez, muy pocas veces la lesión cutánea local estará seguida por enfermedad generalizada aunque se manifieste, a veces, una fiebre leve y cierto malestar. De todo ello se deduce que la transmisión ocurre por contacto directo, es decir, el material de la úlcera debe entrar en contacto con un arañazo o herida en la piel antes de que una persona pueda enfermarse.

Hubo muchos de trabajadores que aceptaban infectarse con viruela bovina, pero sólo dos cobraron visibilidad hasta plasmarse en la literatura. Así, en 1774 un granjero llamado Benjamin lesty, de Dorset, tomó material de una lesión de viruela bovina y lo frotó sobre arañazos hechos con una aguja de zurcir en los brazos de su mujer y sus dos hijos.

Ninguno de ellos enfermó de viruela cuando hubo una considerable epidemia en ese distrito. Se dice que sus hijos fueron inoculados con viruela quince años más tarde, sin efectos locales o generales. Por otra parte, en 1791 un alemán llamado Plett llevó a cabo un experimento similar.

A su vez, Jenner (imagen arriba),  nacido en Berkeley de Gloucester el 17 de mayo de 1741, era discípulo particular de un cirujano prestigioso del St. George Hospital de Londres llamado John Hunter, quien lo introdujo en la “aproximación experimental”. 

La historia de la viruela bovina llegó por primera vez a oídos de Jenner en 1770, cuando estaba haciendo su internado con un cirujano en Sodbury.

Contrariamente a la creencia popular,  volvió a la práctica en Berkeley e investigó el efecto de la viruela bovina durante casi veinte años antes de realizar el primer experimento humano.

En este sentido, su primer experimento lo realizó el 14 de mayo de 1796. Jenner tomó linfa de una pústula de viruela bovina formada en la muñeca de una trabajadora de lechería llamada Sarah Nelmes y la insertó en dos incisiones superficiales hechas en los brazos de un niño, James Phipps.

Así describe su evolución:

«En el séptimo día se quejó de molestias en la axila, y en el noveno sintió algo de frío, perdió el apetito y tuvo un ligero dolor de cabeza. Todo el día estuvo indispuesto y por la noche se sintió bastante molesto, pero al día siguiente estaba perfectamente bien. La apariencia y evolución de las incisiones a un estado de maduración eran muy parecidas a las producidas de manera similar por material varioloso.”

“El 10 de julio siguiente este niño fue inoculado con material tomado de una pústula de viruela; varios pinchazos y leves incisiones se hicieron en sus dos brazos y el material fue frotado contra ellos, pero no se manifestó enfermedad.»

Sin embargo, decidió diferir cualquier tipo de publicación hasta no tener una serie de pruebas más contundententes. Desafortunadamente, la viruela bovina desapareció de la vecindad de Berkeley durante dos años.

viruela rostro afectadoEn un tiempo posterior, “vacunó” a veintitrés sujetos antes de proceder a inocularlos con viruela, luego de un lapso de varias semanas. En todos los casos la variolización no produjo más que una ligera reacción local.

Recién en 1798 decidió publicar sus investigaciones en un texto de 75 páginas titulado: Una investigación sobre las causas y efectos de varíola vaccinae, una enfermedad descubierta en algunos de los condados occidentales de Inglaterra, particularmente Gloucestershire y conocida por el nombre de viruela bovina (cow pox).

Jenner condujo su investigación de manera cautelosa y minuciosa, si bien realizó experimentos en cuanta oportunidad se le presentó a lo largo de varios años, no expuso su teoría hasta obtener pruebas cruciales devenidas de la experimentación humana.

Aun con un buen volumen de evidencia y el resultado asegurado, aunque frustrado por la ausencia de viruela bovina durante dos años, resistió la tentación de publicar sus hallazgos hasta que los resultados fueran comprobados.

Es por ello que se lo considera como un científico cabal.

Su trabajo fue traducido a los principales idiomas europeos en el curso de cinco años, sin embargo, dentro de la comunidad científicas sus investigaciones recibieron una aceptación dispar y en algunos casos obtuvo una rotunda oposición.

Por un lado, “los inoculadores” que atacaron la vacunación de Jenner porque su adopción general daría fin a un lucrativo negocio.

Su método se volvió un tema recurrente tanto en los caricaturistas como de los clérigos, estos últimos desde sus pulpitos lanzaron fuertes criticas ante la posibilidad de transferir al hombre una enfermedad animal.

Sin embargo, una critica más fundada postulaba la peligrosidad de transmitir peores infecciones del ganado al humano, que resultaban más racionales. Esta critica se  combinada con cierta aversión hacia la inoculación con sustancias provenientes de vacas enfermas, lo que  indujo a los primeros vacunadores a optar por la técnica “brazo a brazo”.

En este sentido, se hizo costumbre hacer una primera inoculación con viruela bovina del animal para luego seguir una cadena de paciente a paciente, tal como los inoculadores habían hecho en el sistema de “remociones”. El éxito de este método eliminó la objeción del trabajo de inoculación con animales, no obstante, aumentó el peligro de transmitir otras enfermedades humanas como la sífilis. La inoculación brazo a brazo también causó una gran controversia sobre la vacunación.

Hacia fines de 1801, alrededor de 100.000 vacunaciones habían sido llevadas a cabo en Inglaterra y el método estaba siendo implementado a nivel mundial. Resultaba difícil la provisión de suficiente linfa de viruela bovina y asegurar su actividad mientras era transportada a largas distancias. Se probaron muchos métodos diferentes.

Este sistema tuvo repercusión hasta en los sistemas coloniales: como el español, el inglés. Con respecto al español, hacia 1803 el rey de España decidió introducir la vacunación en las colonias americanas. Así, 22 niños que no habían sufrido la viruela se enrolaron y 2 de ellos fueron vacunados.

En el viaje, dos niños distintos fueron vacunados a partir del par precedente, repitiéndose la operación cada diez días, y así la vacuna llegó activa al puerto de Caracas, en Venezuela.

Allí, la expedición se dividió en dos; una parte se dirigió a Sudamérica, donde más de 50.000 personas fueron vacunadas sólo en Perú, y un segundo barco recogió otros 26 niños y extendió la cadena rodeando el Cabo de Hornos, hacia las Filipinas, Macao y Cantón. Desde esos puntos, misioneros ingleses y americanos llevaron la vacuna al interior de China.

El subcontinente indio, altamente infectado, recibió la vacuna en 1802, luego de varios intentos abortados. La cepa provino de Jenner y viajó vía Londres, Viena, Turquía, Bagdad y el puerto de Basora en el golfo Pérsico, por lo que perdió potencia y sólo una vacunación ‘prendió” a su arribo a Bombay.

Este único caso proveyó suficiente linfa para una nueva serie, que fue distribuida a Madrás y Ceilán. De este modo, la original “cepa Jenner” viajó a Asia, siendo la segunda cepa la más ampliamente distribuida.

En otro caso, el doctor William Woodville, del London Smallpox and lnoculation Hospital, encontró dos vacas afectadas por viruela bovina en una granja lechera en Gray’s Inn Lane, el 20 de enero de 1799. De inmediato vacunó a siete sujetos en el Smallpox Hospital y luego, a tres de ellos, los inoculó con material de una pústula de viruela después de un intervalo de sólo cinco días. De los siete originales, “vacunó” una primera serie de 200 personas y luego una segunda serie de 300.

epidemia de viruela en la antiguedad

Al respecto, Woodville informó: “En varias instancias la viruela bovina ha demostrado ser una muy severa enfermedad; sólo en tres o cuatro casos sobre quinientos el paciente ha estado en considerable peligro, y un niño murió»

Las investigaciones y experimentos de Woodvile desataron el descontento de Jenner. Quien había demorado intencionalmente, por más de un mes,  las pruebas de inoculación de viruela en sujetos vacunados ya que creía que la cepa de vacuna de Woodvile se había contaminado con un virus de viruela, produciendo así una peligrosa enfermedad. Sin embargo, sus campos de estudio eran distintos, mientras Jenner trabajaba en el campo, Woodvile lo hacia en la metrópolis (el principal centro de viruela inglés) y además en un hospital fundado con el propósito de producir inoculación y preservar el aislamiento.

La demanda de vacuna era tal que poco se cuestionaba. La cepa de Woodville se diseminó por todo el mundo y se estima que fue aplicada en, al menos, dos mil remociones antes de 1836. Es probable que la cepa norteamericana derive de la de Woodville, porque fue quien proveyó al Vaccination Hospital de Bath, de donde el doctor Haygarth envió linfa al profesor Benjamin Waterhouse de Boston, en 1800.

Hasta 1881 todas las vacunaciones fueron efectuadas por el método de brazo a brazo. El pasaje continuo a través del hombre concluyó en una sobreatenuación del virus, sin embargo, aumentó el riesgo de transmitir otras infecciones tales como erisipela, tuberculosis y sífilis. E

l gobierno británico dispuso un establecimiento para la vacunación animal, en el que terneros fueron deliberadamente infectados con viruela bovina para distribuir la linfa.

El producto obtenido no era muy seguro, pero su calidad mejoró cuando se descubrió que la glicerina prolongaba su preservación. La primera linfa de ternero glicerínada’ fue provista en 1895, haciendo la salvedad de que se trataba de linfa humanizada” para aquellos que objetaban la inoculación con material de origen animal.

Durante todo el siglo XIX y comienzos del XX, existió cierta resistencia  a la vacunación. En Inglaterra la oposición provino, en su mayor parte, de las sectores subalternos, aunque curiosamente, los estratos más bajos de la sociedad favorecían la variolización.

Una epidemia en 1837-1840 ocasionó unas 35.000 muertes entre infantes y jóvenes de la clase trabajadora urbana. Thomas Wakley, editor de The Lancel y miembro del Parlamento, culpó a la variolización, argumentando que la epidemia no habría ocurrido si la práctica hubiese sido prohibida. Al respecto su objeción fue recogida por el Parlamento británico,  y asentado en un acta, convirtiendo en delito la inoculación con viruela.

En este sentido, la vacunación se convirtió en el único método de protección y en 1853 fue declarada compulsiva para infantes, a cargo de los contribuyentes. Por desgracia, no existía entonces la maquinaria adecuada para dar cumplimiento a esta ley y muchos la eludieron.

Alrededor de la mitad de los niños nacidos en las ciudades inglesas fueron vacunados, pero fue mucho menor el número que recibió la vacuna en los distritos rurales. El período crítico comprendió los años 1870-1873, considerados los más importantes en la historia de la vacunación.

Algunos Estados europeos introdujeron la vacunación compulsiva, uno de los primeros fue el de Bayana en 1807. Luego la medida se trasladó a Alemania, donde se vacunaron conscriptos del ejercito. Por su parte, Francia no se sumó a esta practica y en 1869 comenzó una pandemia general europea de viruela.

vacunacion de la viruela

Durante la guerra franco-prusiana de 1870, en el ejército alemán se produjeron 4.835 casos de viruela, con 278 muertes, mientras que entre sus prisioneros franceses hubo 14.178 casos, de los cuales 1.963 murieron. Los refugiados franceses fueron acusados de introducir la infección en Inglaterra, aunque ninguna comunicación entre Inglaterra y el continente pudo haberlo facilitado. La epidemia resultante causó 44.079 muertes, un cuarto de ellas en los barrios bajos de Londres.

La mortandad promedio fue de 148 casos cada cien mil habitantes, una cifra atenuada si se compara con un estimado de entre 400 y 500 casos antes de la vacunación compulsiva.

A raíz de esta epidemia surgió la necesidad o la demanda de vacunación infantil, en el año pico de su manifestación (1871) –según lo que se extrae de los informes de inscriptos– en Inglaterra y Gales nacieron 821.658 niños, de los cuales el 93 por ciento fueron vacunados. Funcionarios especiales controlaban que todos los niños recibieran el tratamiento.

Ante la compulsión del gobierno, la misma población desarrolló cierta resistencia a la vacunación. En este sentido, el rechazo a esta campaña provocó que alrededor del 20 por ciento de los niños escaparan a la vacunación entre 1871 y 1888, aumentando la cifra hasta cerca del 30 por ciento en 1897.

El gobierno introdujo entonces una “cláusula de conciencia” que permitía la exención después de acceder a los requerimientos de dos jueces de paz o un magistrado pago. Es probable que el número de infantes vacunados creciera en los diez años siguientes porque dichas exenciones implicaban muchos inconvenientes.

La compulsión cesó el 5 de julio de 1948.

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El último caso natural de viruela se detectó en Somalia. África, en 1977. Pero en 1978, en Birmingham, Inglaterra, el virus «escapó» de un tubo de ensayo de un laboratorio y provocó la muerte de una persona.

A partir de entonces, no se detectaron mas casos, por lo que se concluyó que la viruela había sido erradicada por completo del mundo entero. Las muestras del virus que quedaron guardadas en los dos únicos laboratorios del mundo, dos centros que colaboran con la OMS (uno en Atlanta, EE.UU., y otro en Rusia), en los que se llevan a cabo estudios de investigación, debían ser incineradas el 30 de junio de 1999, según una recomendación de la OMS.

Sin embargo, según una noticia aparecida en el diario Clarín el 16-3-1999, no todos los científicos estaban de acuerdo, lo cual ha acarreado una fuerte y acalorada polémica. Aunque algunos investigadores sostienen que hay que conservar definitivamente el virus, el consenso general fue que esta conservación plantea riesgos que superan ampliamente las posibles ventajas científicas.

El 21 de mayo de 1999, un comité de la OMS resolvió que las últimas muestras del virus se conservarían hasta el 2002, para «realizar investigaciones sobre la estructura genética y la patogénesis de la viruela, así como sobre los agentes antivirales y mejorar las vacunas.» ¿Será el final de la viruela?

Paradójicamente, el año en que fue detectado el último caso natural de viruela, otra enfermedad igualmente peligrosa aparecía en escena: el sida. Y la historia continúa…

(Ver: La Viruela en América) ó (Ver: La Viruela en Argentina)

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PARA SABER MAS…

La viruela o pequeña viruela, que hacía estragos en Europa, Oriente Medio, África del Norte y América. Ésta se propagó debido a las batallas contra los turcos, las mezclas de poblaciones, los peregrinajes como el de la Meca y las naves procedentes de Oriente.

Ciertas epidemias son particularmente duras, concretamente las de 1627 en Londres, 1668 en Reims, 1670 en París, 1719 y 1723 en París, 1744 en Montpellier, 1770 en Inglaterra; la que en Rusia mata a 200.000 personas.

En 1738 ataca a América, alcanzando sobre todo a los indios y contribuyendo en gran parte a su desaparición31.
Se observa sobre todo en los niños, provocando en ellos el 80 % de muertes en Londres y el 98 % en Berlín.

Voltaire escribe: «De 100 personas, 60, por lo menos, tienen la viruela, de esos 60, 10 mueren en los años más favorables y 10 conservan para siempre sus molestos restos. He aquí pues que la quinta parte de los hombres muere o se afea por causa de esta enfermedad, sin duda alguna».

Por su parte, La Condamine estima que mata, mutila o desfigura a más de una cuarta parte del género humano. La enfermedad provocaba un terror legítimo: «Era horrible, tan pronto se declaraba en un pueblo, tan pronto en otro, se extendía como el fuego, todo el mundo, pero sobre todo los padres y madres temblaban. Se decía: ya está aquí, ya está aquí, tal número de personas la han tenido… tal mujer, tal jovencita, han sido sobre todo maltratadas… tal individuo se ha quedado tuerto… tal otro no es ya reconocible… hay tantos sordos, tantos muertos, tantos ciegos… ¡Ah! ¡Qué espanto!».

No respeta las familias reales. Se sufre en todos los medios. «En Versalles, cuenta el marqués de Sourches, la viruela seguía haciendo grandes estragos. El 6 de enero de 1686 atacó a la duquesa de Choiseul, y esto desoló a los jóvenes.» Las tres hijas de Luis XV cogieron la viruela de su padre y se curaron.

Sydenham, Boerhaave, Etold, Van Swieten y Morton la describieron clínicamente. La idea de contagio es perfectamente conocida: el aislamiento y la cuarentena se ponen en práctica. Las memorias de la época dejan ver que los cortesanos que, obligados por sus funciones deben permanecer junto al rey agonizante, se alejan de su lecho todo lo posible.

Junto a las formas mortales hay otras cuya curación sólo se alcanza al precio de cicatrices indelebles que desfiguran. La palabra «picado» de viruelas se aplica a esas víctimas, de las cuales Mirabeau y Dantón son los ejemplos más clásicos.

Las mujeres, incluso las más valientes, se enfrentan con terror a esta enfermedad que «señalara» gravemente a Isabel de Farnesio, la futura reina de España; a medemoiselle de Lespinasse, a madame d’Houdelot; no se puede reprochar a madame de Sable todas las precauciones que tomó, con el riesgo de reñir con sus mejores amigos.

Se sabía que los sujetos que habían sido víctimas de dicha enfermedad estaban ya protegidos contra ella. Del mismo modo había quien, sabiendo que alguien sufría la enfermedad en su grado más benigno, ponía a sus hijos en contacto con estos enfermos. Pero el temor vencía siempre en el último momento.

Un método iba a instaurarse en Francia y en Europa, el de la variolización o de la inoculación. Hacía mucho tiempo que los chinos administraban, por vía nasal, pequeñas postillas de las pústulas secas y de este modo protegían a los individuos. En 1701, durante la epidemia que hizo estragos en Constantinopla, un médico griego, Pylarino, practica multipunturas cutáneas con una aguja empapada en pus de pústula. Se produce así una enfermedad muy benigna, con un pequeño número de elementos que se curan sin dejar cicatrices. Boyer menciona esta técnica en Montpellier.

El mismo año, Eady Montagne, mujer del embajador de Gran Bretaña en la Sublime Puerta, a quien su sexo permitía la visita a los apartamentos privados, había visto que se protegía la belleza de las mujeres del harén. Hizo variolizar a su hijo y a su regreso a Londres, en 1721, se convierte en apóstol de este método. En 1722, sir Richard Mead lo ensaya con éxito en 6 condenados a muerte.

Más adelante, sobre 1.800 inoculaciones practicadas en el hospital de Middlesex, observa solamente 7 casos de viruela. El príncipe de Gales se hace inocular y se crean puestos de médicos variolizadores.

En 1727, Voltaire36; en 1731, Marcot de Montpellier; en 1754, La Condamine defienden la variolización. Pero se la ataca mucho y se trata de asesinos a los que la aconsejan. A pesar de todo, en 1755, Tenon practica en Francia la primera inoculación, siguen su ejemplo Tronchin de Ginebra.

Este último, en 1756, la aplica a los dos hijos del duque de Orleáns. A partir de este momento la variolización se pone de moda37. Tronchin trata al duque de Parma, Dimsdale a Catalina II de Rusia. Toca después el turno a Luix XVI y a sus dos hermanos38; luego a María Teresa la autoriza en sus estados. En 1779, Mirabeau ofrece a su amante Sophie de Monier un tratado sobre la inoculación.

Pero, a pesar de los éxitos incontestables, las críticas aumentan. La Iglesia lo considera como una usurpación de los designios de la providencia.

En 1763, el parlamento de París da la orden de que se suspenda momentáneamente su empleo, pero mientras la Facultad de Teología la condena, la Escuela de Medicina la aprueba. Ocurrían accidentes y a veces se producía una viruela grave.

Se reprochaba a este procedimiento «diabólico» el no ser siempre eficaz y diseminar la enfermedad. Pero Franklin, que había perdido un hijo como consecuencia de la viruela, defiende el método en 1759, junto a Heberden.

En 1782, Coste, médico-jefe del Cuerpo Expedicionario francés en América, hace inocular a las tropas. Se preconiza, pues, la inoculación en el Antiguo y Nuevo Mundo, pero, aplicada a un pequeño número de individuos, no puede desempeñar un gran papel en la prevención de la enfermedad.

Este fracaso relativo nos lleva a estudiar otra enfermedad, conocida entre el ganado, rara en el hombre, elcowpox o vacuna. Se localizaba en la ubre de las vacas y las ordeñadoras sabían que cuando habían contraído el cowpox, enfermedad sin gravedad alguna, no atrapaban la viruela.

Los elementos de estas dos enfermedades estaban muy próximos. Jenner había reconocido la legitimidad de estos hechos. Por su parte, en 1780, en Francia, un pastor protestante, Rabaut-Pommier, observó que las campesinas que habían sufrido la «viruela» de las vacas quedaban protegidas contra la viruela y se preguntaba si no sería posible, partiendo de la enfermedad animal, lograr alguna garantía contra la viruela.

En 1781 comunica esta idea a dos ingleses, uno de ellos, el doctor Pew, era amigo de Jenner. Este último prosigue sus investigaciones, pero no parece haber sido puesto al corriente de la sugerencia de Rabaut-Pommier. Por de pronto se asegura de la realidad de la protección alcanzada con el cowpox.

Separa esta de las demás enfermedades vesiculares de la ubre de vaca. Mientras tanto en Gloucester, en 1774, un granjero, Jesty, y posteriormente en 1791 un individuo llamado Plett, inocularon el cowpox a miembros de su familia. En cuanto a Jenner, el 14 de mayo de 1796, practica la primera vacunación. Después, en junio de 1798, publica su célebre folleto, donde afirma: «la viruela de las vacas es un preservativo garantizado contra la viruela ordinaria». Entonces se desencadena una oposición general.

La Royal Society rechaza uno de sus comunicados y Greigton lo califica de «espíritu pretencioso cuyas especulaciones mentales son inconsecuentes». Pero él prosigue sus investigaciones, y en 1800, el duque de York crea un Instituto de vacunación.

Ésta se propaga por todo el mundo, gracias a Carro, Hufeland, Odier, Thouret, el duque de La Rochefoucauld-Liancourt. Este último, emigrado en Londres, había sabido de las investigaciones y resultados de Jenner.

De regreso a Francia, se convierte en propagandista del método y crea el Comité Central de la Vacuna. Mientras tanto se vacuna a las unidades inglesas que se hallan en guarnición en Malta y Gibraltar. En 1803, Hallé entrega al primer cónsul una relación sobre la vacunación; Chaptal, ministro del Interior, ordena a los prefectos que lleven a cabo una encuesta amplia. El clero se convierte en un auxiliar muy activo del Comité de la Vacuna.

En 1803 se autoriza a Costa, en el campo de Bolonia, a practicar la vacuna en los soldados. El 8 de noviembre del mismo años Guillotin presenta una nota sobre los resultados obtenidos.

En 1804, Chaptal reemplaza el antiguo Comité por un Comité Central y, cuando en 1820 se crea la Academia Real de Medicina, hereda las prerrogativas de este último. En 1809, Napoleón hace obligatoria la vacuna en las principales ciudades de Francia, y el 11 de mayo de 1811 se vacuna al Rey de Roma. Pero se reprocha a la vacuna humana el transmitir ciertas enfermedades como la sífilis.

En 1804, en Nápoles, Troia inocula a una vaca vacuna humana, y en 1810, Galviatti da la preferencia a la toma de vacuna en el animal. Luego se dan cuenta de que la inmunidad por vacunación no dura más que cierto tiempo y que es necesaria una revacunación de forma regular.

Y es así como menos de 200 años después del descubrimiento de Jenner hoy se puede hablar de la erradicación de la viruela. Por primera vez un método preventivo, elaborado, permitirá proteger a los habitantes del mundo entero.

Fuente Consultada:
Grandes Pestes de la Historia –
Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Educación Para Salud Secundaria Polimodal Editorial Santillana

Por Araceli Boumera

Historia de la Lucha contra el paludismo Enfermedades Epidemicas

Historia de la Lucha contra el paludismo

El paludismo, o mal de los pantanos, o malaria (mal aire), o fiebre intermitente, o fiebre pestífera, está muy extendida si bien se diferencia mal de numerosas afecciones febriles. Causa víctimas en el mundo entero. En Europa hace estragos fundamentalmente en las desembocaduras de los ríos, en los deltas, en las regiones donde existen pantanos, aguas estancadas, en los valles del Elba, del Rin, Ródano, Po, Tíber, en los pantanos dePontins, en los Países Bajos, en Rusia meridional, en las tierras bajas de Andalucía.

En Francia, en Sologne, las Dombes, Charente, el Bordelais, Camargue son regiones donde se da con frecuencia. Por lo demás se observa que los casos de paludismo aumentan a medida que se va descendiendo hacia el Sur, y que es endémico en los países berberiscos, en las costas de Guinea y en las Antillas.

La epidemia de 1602 ocasiona 41.000 muertos en la región de Nápoles y la ciudad se salvó, según Cavallari, gracias a una procesión solemne de la sangre de San Genaro. La de 1623 atacó a Roma, en el momento del cónclave que debía elegir papa a Urbano VIII (conocido por haber suavizado la suerte de Galileo y por haber condenado a Jansenius). 8 cardenales y 30 religiosos sucumben.

En 1625, la madre Angélica, para evitar la pestilencia en Port-Royal des Champs, funda la Casa de París. En 1657, en 1664, el paludismo asola Inglaterra y Cronwell se verá toda su vida afectado por una fiebre terciana. Hace estragos en Versalles, ataca a los obreros que construyen el castillo edificado sobre una zona pantanosa y los soldados encargados de desviar, a partir de Maintenon, el curso del Eure.

Se producen muchas muertes. Madame de Sévigné (carta del 12.10.1678), Bussy Rabutin (carta del 12.10.1670), Saint-Simon, Dangeau, evocan los campos de trabajadores donde se prohibió hablar de enfermedades y de muertos «la mortalidad era extraordinaria entre los trabajadores de los cuales, cada noche, se llevaban carros llenos».

Ataca a la corte «todo el mundo está lleno». Alcanzó a Luis XIV, Bossuet, el duque de Borgoña, el duque de Chartres, el gran delfín, la duquesa de Berri y muchos otros… En 1787, Bonaparte y su hermano Lucien se hacen inocular el paludismo en Córcega. Al año siguiente en Auxona, «mala ciudad que el Saona rodea de pantanos», Bonaparte se reinfecta y le cura el doctor Bienvelot… Un nuevo acceso le ataca en 1793 en Aviñón, acceso que valió a Francia «la cena de Beaucaire». Los accesos desaparecen después de la campaña de Egipto. A lord Byron le alcanzó en Patras, durante su primer viaje a Grecia.

Hace mucho tiempo que se discute sobre las causas de la enfermedad. Lancisi acusa a las exhalaciones de los Pantanos Pontins, debidas a la putrefacción y las fermentaciones y en su libro De noixiis Paladum Effluviispreconiza el drenaje de las aguas y la repoblación forestal. Luego se invoca el papel del calor, de los miasmas, de nubes febrosas. Lind insiste en el papel de las aguas dulces que se estancan en los suelos arcillosos y en los polders.

Hay que recordar que durante la guerra de sucesión de Austria, en 1748, los holandeses rompieron sus diques, el mal invadió su suelo y el paludismo desapareció. Después los reconstruyeron y la enfermedad se manifestó de nuevo. Se sabía que el paludismo no se observa en los países de pantanos salados, llenos de agua de mar, y que con la altura, los accesos desaparecen (Lind). Erróneamente se creía que no afectaba a los indígenas.

Sea como fuere, a finales del siglo XVII, la desecación de numerosos pantanos, la regulación de los cursos de las aguas, habían hecho dar marcha atrás a la enfermedad.

La mortalidad se eleva entre el 30 y el 50%. En las regiones infectadas la repetición de los accesos disminuye la vitalidad de los habitantes y su productividad. Ciertas regiones, como la Camargue, que antaño había sido el granero de las legiones romanas, como los Marais-Pontins, se tornan casi desérticas.

El paludismo diezma los ejércitos(*). Por otra parte entorpece la aclimatación de los europeos en las colonias y ataca cruelmente a las tropas ocupantes.

(*): En 1680 el príncipe Eugenio, en campaña contra los turcos, pierde 30.000 hombres por esta causa. En 1809, cuando Napoleón estaba llevando a cabo una seria lucha en Austria, junto a Essling, un cuerpo del ejército inglés desembarcó en Holanda en la isla de Walcheren. Había muy pocas tropas para contenerlo. Pero no pudo desembarcar, pues, afectado de paludismo, el ejército inglés desapareció prácticamente y sus restos fueron obligados a reembarcar.

Finalmente es una de las raras enfermedades susceptible de tratarse de manera eficaz gracias a la quinina. Este producto, conocido por los jesuitas de Perú, se había utilizado para curar a la esposa del Virrey, la condesa de Chinchón, que sufría de paludismo. De regreso a Europa, alaba este remedio que será introducido en el continente en 1648 con el nombre de «polvo de los jesuitas» (esta es la causa por la cual la duquesa deMalborough, rígida anglicana, se negó a tomarlo para su fiebre terciana).

En 1686, Grenier la da a conocer en Francia. Pero un muchacho de botica, que al parecer había curado a Carlos Estuardo de su fiebre cuartana, llega a Francia en busca de fortuna. Hacía infusión del polvo en vino. Este hábil charlatán, Talbor, cura con el «remedio inglés» y con éxito al rey en 167444, al gran delfín, al príncipe de Conde, al duque de Borgoña y al duque de Anjou.

Madame de Sévigné escribe entonces a Bussy-Rabutin: «Hemos pasado el invierno en Grignan, sin otra preocupación que ver al amo de la casa enfermo con una fiebre que la quinina, apenas si ha logrado vencer, a pesar de todos sus esfuerzos y de todo lo quinina que sea»45. Leemos en una carta del 17 de agosto de 1687 escrita por Racine a Boileau: «El señor Hessein se ha salvado, y la quinina, su amigo, hizo el milagro… en la corte sólo se ve gente que toma quinina y, pronto, al acabar la comida, se la empezará a servir con el café y el chocolate.» Nicolás de Blágny, Francois de la Salle, llamado Monginot, publican folletos que la alaban y precisan su posología, en 1683, y La Fontaine, a petición de la duquesa de Bouillon, escribe un poema sobre la quinina.

Pero cuesta muy cara y Luis XIV empieza por comprar su secreto a Talbor por 48.000 libras y procura una gran cantidad para el servicio de los hospitales. Aunque está de moda su empleo desencadena violentos ataques por parte de Guy Pantin y de Bailly, que la acusan de producir escirros en el hígado y el bazo, y un decreto del parlamento, al parecer, prohibió su empleo. Pero algunos años más tarde, Ramazzini declara que la quinina ha realizado en el terreno médico una revolución comparable a la del empleo de la pólvora en el arte de la guerra.

A finales del siglo XVIII el paludismo no sólo ha disminuido sino que puede tratarse con cierta eficacia.

La fiebre amarilla apenas afectó a Europa. Identificada en 1635 en Guadalupe, por el padre du Tertre; se le llama «mal de Siam». Hace su aparición en Rochefort y luego en España y Portugal. En este país tienen lugar diversas epidemias, la última de las cuales se sitúa en 1807. En esta época Napoleón envía una comisión en la cual figuraDesgenettes para estudiarla. Pero hay que insistir en el hecho de que la fiebre amarilla es, en gran parte, responsable de la pérdida de Santo Domingo, pues destruyó el ejército francés y atacó a su general en jefe, Leclerc, ocasionando su muerte.

cuadro sobre el paludismo

COMBATIR EL PALUDISMO EN ARGENTINA
La consideración de la malaria o paludismo ya habían estado presente en los análisis de Guillermo C. Paterson, Eliseo Cantón, Carlos G. Malbrán, Félix Garzón Maceda, Juan Carlos Delfino y algunos otros, quienes contaron con el auxilio del Departamento Nacional de Higiene, según el modelo italiano de saneamiento, que incluía variados procedimientos y un intensivo uso de la quinina.

Ahora le había llegado el turno a Carlos Alberto Alvarado, especializado en la Scuola Superiore di Malariologia de Roma y en la London Scholl of Hygiene and Tropical Medicine, quien desde la Dirección Regional del Paludismo, ubicada en el NOA, donde comenzó a desempeñarse, provocó un cambio en la manera de llevar adelante las campañas de erradicación del mal y alcanzó algunos éxitos tanto que, cuando se creó la Dirección General de Paludismo, fue nombrado su responsable.

Fue capaz de resolver algunos problemas sanitarios con estudios autóctonos y procedimientos que las tradiciones locales aceptaron por estar íntegramente adaptados al entorno. El control de los resultados, medido por diversos métodos, mostró la eficacia del programa.

Después del nombramiento de Ramón Carrillo, como el responsable máximo del área salud de la Argentina, Alvarado fue designado para encabezar un plan quinquenal antipalúdico (1947-52) que integró el programa «Grandes Luchas Sanitarias». Incorporó, entre otras novedades, el uso del DDT (abandonado luego por el retorno a la quinina). También fue responsable de la Dirección General de Sanidad del Norte.

Su gestión contempló otras dolencias como el bocio endémico, el tracoma, la anquilostomiasis, la tuberculosis, la fiebre amarilla selvática, el tifus exantemático, la viruela. Sostuvo una muy eficaz política de enseñanza del cuidado de la salud.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

Historia de la Vacuna Contra Poliomielitis

Enfermedades en la Revolución Industrial Lucha contra la Tuberculosis

Enfermedades en la Revolución Industrial

El progreso humano no es una creación continua. De vez en cuando cobra aliento gracias al impulso de algunos grandes espíritus. Pero para que se escuche y comprenda su mensaje es necesario que haya llegado su tiempo, es decir, que se acusa una contradicción entre el avance de los conocimientos y el estancamiento de las doctrinas. Estas condiciones excepcionales se reunieron en el siglo XIX y particularmente en la segunda mitad.

Enfermedades en la Revolución Industria

Revolución Industrial

La revolución de 1848, que marca el inicio de esta era de progreso ininterrumpida, es uno de los grandes momentos de la historia de Francia. La inteligencia, que fue responsable de él, estaba compuesta por idealistas sinceros que se apoyaban en la miseria de los carentes de trabajo, cuyo número iba en aumento.

Pero el estado político y social del país no estaba aún lo suficientemente evolucionado como para asegurar el éxito. La sociedad francesa se dividía entonces en dos clases herméticas, una burguesa, posesora y dirigente, la otra popular, casi iletrada, difícilmente animada por algunos socialistas ilustrados.

La verdadera gran revolución del siglo XIX fue la aplicación a la industria de la máquina de vapor, llevada a cabo por James Watt en 1769. El caballo de vapor aportaba teóricamente a los hombres la potencia y el poder, mientras fue una minoría quien acaparó el poder, acaparando el provecho prodigado por el maquinismo. Para ésta el progreso fue riqueza, abundancia y nuevas necesidades.

El dinero, con su atractivo contagioso, acentuó todavía más la zanja que existía anteriormente entre la vieja aristocracia y esta gran parte, ignorada y abandonada, de la población a la que se denominaba «el pueblo».

La llamada de Saint-Simon previendo ésta era de banqueros e industriales, suplicándoles en nombre de un neocristianismo que velaran por mejorar la suerte de la clase más numerosa y más pobre, tuvo poco eco. Se contrató en las «fábricas» a los niños, a partir de los ocho años, y a las mujeres, igual que a los adultos para jornadas de trabajo de 10 y 12 horas, sin ninguna protección social contra la enfermedad, el accidente, el paro o la vejez.

Por supuesto de vacaciones no había ni que hablar. Se castigaba la insubordinación, la mala realización del trabajo con multas o con despido, y los contramaestres o los jefes de talleres se propasaban. Poco a poco, sin embargo, los industriales elevaron los salarios para aumentar la producción. Pero no se velaba por preservar este poder de adquisición que con frecuencia iba en provecho de los taberneros que abundaban en las vecindades de los lugares de trabajo.

Los industriales construyeron alojamientos cerca de la fábrica o de la mina, donde la calidad de la vida no entraba en las previsiones. Con el alquiler del inmueble, la caja de jubilación, el economato que concedía un crédito, el patrono recogía con frecuencia con una mano lo que había entregado con la otra.

En las ciudades cuya población obrera aumenta, y particularmente en París, la mayor parte del presupuesto del trabajador se consagró a la alimentación. Los alojamientos son cuchitriles insalubres y carentes de confort, que alejan al proletario de su hogar. Una encuesta de 1860 revela que los miserables alojamientos, que los propietarios no cuidan ni mejoran, reportaban más de un 10 % mientras que la rentabilidad de los hermosos inmuebles modernos es solamente de un 4,5 %.

Esta situación se modificó notablemente a finales de siglo, sobre todo gracias a la acción de los sindicatos obreros sostenidos por los partidos llamados de izquierda. El derecho a la coalición y a la huelga se inscribe en la legislación en 1864 y la formación de sindicatos profesionales se autoriza en 1884.

El juego de la concurrencia y la relativa escasez de la mano de obra jugaron también su papel. En 1850 tres cuartas partes de los franceses viven en el campo y siguen estrechamente vinculados a las costumbres de antaño y a la poesía bucólica. El desarrollo industrial fue lento y moderado, pues los franceses siempre manifestaron cierta desconfianza del progreso, casi una clara hostilidad. Este fue el caso del tren en el cual Thiers mismo no creía.

Los habitantes de las provincias desheredadas, los bretones en particular, emigraron en busca de trabajo. Fueron ellos los que instalaron las líneas del tren, y esta mezcla de población no es ajena a la difusión de ciertas taras hereditarias (luxación congénita de la cadera, hemocromatosis de origen bretón). Para asegurar el funcionamiento de las minas y de los altos hornos se recurre a la mano de obra extranjera, a los belgas y sobre todo a los italianos.

Hay una categoría de trabajadores con exceso de frecuencia olvidados en el cuadro social de esta segunda mitad del siglo XIX, es la de los criados. En 1852 los domésticos representan una catorceava parte de la población activa calculada de 14 millones de individuos. Es difícil definir esta clase de personas de la casa que la condesa de Segur pintó en la forma deformada de una imagen de Epinal. Las condiciones de vida de una gobernanta o de un cochero de una casa importante no son comparables con las de una sirviente de albergue o una muchacha de sala de hospital.

Los salarios eran en general tan bajos que condenaban a la sirvienta a atarse para siempre al servicio de su amo. Cuando se trataba de una criada este vínculo, a veces, tenía que ser, para subsistir, de cuerpo y alma.

La enfermedad o la preñez eran motivos de despido inmediato, que llevaban necesariamente a la miseria o a la prostitución. Las viviendas del servicio, en el último piso de los inmuebles, en buhardillas sin calefacción y sin agua, adonde se llegaba por «escaleras de servicio», tenían un papel en la patogenia de las enfermedades a las que estos seres desarraigados eran particularmente sensibles.


Estas condiciones de vida rudimentarias de los obreros y las obreras de 1850 a 1900 favorecieron el desarrollo de la tuberculosis, que fue el azote más devastador de esta época. Cada año, con una implacable continuidad, 150.000 personas (una población correspondiente entonces a una ciudad como Tolosa) sucumbía a la tisis.

La medicina seguía tratando al tuberculoso esforzándose en aliviar sus sufrimientos o remontar su estado general. Pero la tuberculosis en sí no interesaba y la hecatombe se debe al hecho de que cuidaban el enfermo pero no curaban la enfermedad. Sin embargo, Laénnec había descrito con gran claridad su unidad clínica y anatómica.

Pero consideraba, ignorando la naturaleza, que su terapéutica estaba «por encima de las posibilidades» y no sospechó, siendo él mismo víctima de este mal, su carácter contagioso. Su alumno Andral, imbuido de las ideas de su maestro, había declarado: «Se exagera el contagio de la tuberculosis.» No cabe más que asombrarse ante esta concepción oficial de dicha enfermedad eminentemente contagiosa, en completa contradicción con los hechos de observación más corriente y la tradición popular.

Señalemos que desde 1826 Bretonneau proclamó que la difteria y la dotienteritis (fiebre tifoidea) son contagiosas. Pero dominaba aún la doctrina perjudicial de Broussais, y en 1829 la Academia de Medicina había declarado: «Que pretende seguir en la duda respecto al carácter contagioso de la dotienteria». El genial médico de Tours había definido, sin embargo, las nociones de contagiosidad y de especificidad: «Lo repito, pues, aún otra vez, escribía a su amigo Blanche que acababa de perder su hijo de difteria, un germen especial propio de cada contagio da origen a cada enfermedad contagiosa. El germen productor es el que engendra y disemina las plagas de las enfermedades epidémicas». Esta concepción profética de la enfermedad infecciosa llevaba un avance de medio siglo y no pudo resquebrajar la solidez de los dogmas que regían en el momento. Trousseau, el más fiel apóstol de la enseñanza de su maestro, todavía dudaba en 1854 en pisarle los talones: «Querido maestro: yo no creo en la generación espontánea, como tampoco usted cree en ella, desde luego. Queda por saber si la difteria realmente nace de un germen…»

Un obstáculo imprevisto en la lucha contra la tuberculosis fue la aparición en 1859 de la obra maestra de Charles Darwin, Del origen de las especies por vía de selección natural, que tuvo una profunda repercusión. La primera propuesta de Darwin, traducida por el adagio popular: «El hombre desciende del mono», fue vehemente rechazada: «¡Dios mío, decía una vieja dama en un salón, qué horror!… si al menos eso no se propaga.» Pero la teoría de la selección fue bien acogida por una generación adicta a la idea de progreso, ávida de conquistas, y que admitía como mal necesario la lucha por la existencia: «struggle for life». La tuberculosis se le apareció como un gran factor de selección, que aniquilaba a los menos resistentes y salvaba a los más vigorosos. Su azote siguió reinando hasta finales de siglo.

El conde de Hasonville comentaba así sus estragos: «Si en el siglo XIX el cólera costó a Francia 400.000 ciudadanos, si la guerra desde Marengo a Tonkin nos ha quitado dos millones de hombres, la tuberculosis, durante este mismo tiempo, ha destruido nueve millones de franceses.» Los «enfermos del pecho», débiles criaturas de ojos brillantes por la fiebre, sacudidos por accesos de tos, inspiran a los poetas y a los novelistas, pero no retienen, en Francia, la atención de los higienistas. En el extranjero, en particular en España y en Itaila, se teme la tisis como enfermedad peligrosamente contagiosa, Chateaubriand lo experimentó durante su estancia en Roma con madame de Beaumont en el año 1803: «He extendido en su nombre una letra de cambio, escribe a Fontanes el autor de Memorias de ultratumba.

Estoy en un gran apuro. Esperaba conseguir 2.000 escudos con mis coches; paro corno, por una ley del tiempo de los godos, la tisis ha sido declarada en Roma enfermedad contagiosa y madame de Beaumont subió dos o tres veces en mis carruajes, nadie los quiere comprar.» Una desgracia más cruel le aconteció a George Sand, que fue expulsada de Mallorca en 1838, donde se encontraba con Chopin pasando una temporada porque «él se iba del pecho». No lograron alquilar ningún coche y hubo que trasladar a Chopin en carretilla hasta el embarcadero. En Barcelona el hotelero quemó el lecho en el que Chopin se había acostado y le presentó la factura. Este hotelero era un discípulo inesperado de Bretonneau.

En 1865, Jean-Antoine Villemin, profesor en Val de Gráce, observó lesiones tuberculosas en la autopsia de conejos inoculados con productos tuberculosos humanos. La Academia de Medicina se contentó, sin sacar conclusiones, en registrar su comunicación: «La tuberculosis es una afección específica, su causa reside en un agente inoculable.» Este fue, sin embargo, un momento histórico decisivo en la historia de dicha enfermedad. Pero sólo en 1889, a pesar de la vigorosa oposición de Germain Sée, la Academia admite este contagio que todos los hechos de observación denunciaban. Mientras tanto, Chauveau, haciendo ingerir a unas becerras esputos tuberculosos, había demostrado magistralmente la infección por vía digestiva.

En 1882, Robert Koch, gracias a los medios técnicos, descubría en el microscopio el bacilo ácidorresistente que lleva su nombre, y confirmaba así, 17 años más tarde, los trabajos de sus precursores franceses. Indiferente a las bajas temperaturas, el agente de la tuberculosis se destruía con el calor, a 100 grados. Para combatirlo se atribuyó al sol el papel mitológico de .gran purificador. De este modo, con un rodeo, se confirmaba lo «pernicioso» de las chabolas oscuras y húmedas, y de los callejones donde no podían entrar los rayos del sol.

En París la mortalidad por tuberculosis en estos barrios insalubres era de 104 por 10.000 habitantes; en el barrio de la Madeleine era sólo de 20, y en Champ-Elysées, de 11. Esta constatación inspiró las primeras medidas de urbanismo. El barón Haussmann, prefecto del Sena en 1853, decidió reemplazar los viejos barrios del centro de París por barrios opulentos. Su objetivo, en realidad, era abrir grandes vías para permitir el despliegue de una estrategia antirrevolucionaria. Los barrios obreros fueron rechazados a la periferia de la capital; las expropiaciones y las construcciones nuevas provocan un aumento considerable de los alquileres, tan contagioso como la tuberculosis. Las operaciones de este «Atila de la expropiación» endeudaron gravemente la capital, y Jules Ferry los denunció en un panfleto titulado Las cuentas fantásticas de Haussmann.

No hubiera habido una revolución médica en el siglo XIX si ésta no hubiera sido precedida por una revolución biológica, que debutó con la bacteriología. La aparición de la clínica, a principios de siglo, enseñó al médico a fundar su diagnóstico según elementos patológicos recogidos por medio de una exploración sistemática del enfermo: el acto médico se funda solamente en el sentido de observación y la perspicacia del práctico. Ninguna prueba, ningún análisis pueden confirmarlo o invalidarlo.

El nombre de Robert Koch está ligado al agente responsable de la tuberculosis, nacido en Clausthal en 1843. Fue un gran bacteriólogo, al que se debe además la técnica de cultivo de microbios sobre rodajas de patatas, utilizado durante mucho tiempo, y los descubrimientos de la espora de la bacteridia carbonosa y del vibrión colérico. En 1880 llevó a cabo una campaña tan injusta como ridícula contra Pasteur, al que consideraba «incapaz de cultivar los microbios en estado puro e incluso de reconocer el vibrión séptico» y puso en duda la vacuna anticarbonosa.

La imagen insigne de Koch está empañada por otro incidente: En 1890 creyó haber hallado el remedio específico de la tisis utilizando «linfa» extraída de los caldos de cultivo del bacilo, «linfa Koch o tuberculina». Este comunicado en un congreso internacional de Berlín fue demasiado apresurado y torpe. Los periódicos extendieron inmediatamente esta información sensacional y los enfermos acudieron de todo el mundo a buscar la curación gracias a esta linfa milagrosa. Muchos de ellos murieron, pues la tuberculina agravaba el mal y provocaba lesiones nuevas en el punto de inoculación.

Desde el momento en que la propiedad de contagio de la tuberculosis fue finalmente reconocida se declaró la guerra al bacilo de Koch. La propuesta de declaración obligatoria de la enfermedad chocó con argumentos insalvables: violación del secreto profesional y temor del rechazo del enfermo por su familia y la sociedad. Realmente, la repercusión económica de un problema de salud se planteaba por primera vez.

La hospitalización de los enfermos contagiosos, y el que se encargara de ellos el estado, era una eventualidad irrealizable. Se vuelve a una tesis tolerable para las finanzas públicas. Ya que el bacilo está en todas partes lo que importa es conseguir que el individuo sea capaz de resistir a él. La mejora de las condiciones de existencia, la supresión de «nidos de tuberculosos» iban a la par con la preocupación por mejorar la higiene y la alimentación.

Historia de Robert Koch

Fuente Consultada: Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail El Siglo de la Enfermedad Contagiosa

Patologias Mas Comunes del Ser Humano Enfermedades Habituales

Patologías Mas Comunes o Enfermedades Habituales

1-Enfermedad Alergia,
2-Enfermedad Anemia,
3-Enfermedad Asma,
4-Enfermedad Cataratas
5-Enfermedad Colesterol,
6-Enfermedad Colón Irritable,
7-Enfermedad Depresión,
8-Enfermedad Diabetes,
9-Enfermedad Hipertensión,
10-Enfermedad Migrañas

Somos consientes de que existen muchas mas enfermedades que a menudo nos aquejan, pero aquí solo se presentan algunas de las frecuentes. Por otro lado solo damos una breve descripción de cada patología, porque la intensión mas importante de esta pagina es no lo solo la de describir cada enfermedad sino también la de indicar un link externo (Saber más…) a los efectos de que aquellos interesados puedan interiorizarse y profundizar mas en precisos conocimientos, accediendo a   sitios médicos  específicos que no conocían su existencia.

enfermedades ma comunes

Una vida saludable es la que presenta un equilibrio físico, mental y social. Si se altera e equilibrio entre ellos se produce la enfermedad. Hay muchos tipos de enfermedades, que se pueden clasificar según criterios distintos.
Qué es una enfermedad

QUE ES UNA ENFERMEDAD:

A lo largo de nuestra vida existen muchas situaciones que exigen un control médico, sin que ello signifique que estemos enfermos, por ejemplo, en el embarazo. En otros casos, sucede lo contrario: nuestro estado general de salud hace que una alteración que podría no considerarse enfermedad, sí se trate como tal.

Hay que tener presente que la enfermedad puede durar un tiempo determinado, durante el cual se ayuda al enfermo a salir de este estado de falta de salud. No obstante, una enfermedad puede durar toda la vida, es decir, convertirse en crónica; o puede tener como consecuencia la muerte del individuo.

Hay enfermedades, como la obesidad, las cardiopatías, etc., que están relacionadas con el modo de vida de los países desarrollados. Otras, en cambio, como las ocasionadas por la malnutrición o algunas enfermedades infecciosas, son más propias de países pobres.

En cualquier caso, el mejor modo de combatir las enfermedades es prevenirlas: la adquisición de hábitos y conductas saludables nos permite evitarlas en buena medida.

La medicina, la psicología y otras disciplinas se encargan de facilitar la calidad de la vida, y pueden resumir sus objetivos en el famoso aforismo médico de «dar vida a los años, no años a la vida».

Las enfermedades según las causas o agentes que las producen

Desde un punto de vista científico, atendiendo a las causas generales que originan las enfermedades, podemos hablar de enfermedades infecciosas y no infecciosas.

Las enfermedades infecciosas son las ocasionadas por agentes patógenos, especialmente microorganismos, como las bacterias o los virus. Con frecuencia, las enfermedades infecciosas se denominan infectocontagiosas o transmisibles, términos que especifican la posibilidad de contagio; es decir, del paso del agente patógeno de un individuo a otro.

Las enfermedades no infecciosas son aquellas cuya causa no es un ser vivo, sino cualquier otro agente o alteración. El origen de estos trastornos puede ser muy vanado: hay causas genéticas, alteraciones por exposición a determinadas sustancias, etc. Una de estas enfermedades no infecciosas que tiene gran importancia es el cáncer.

Las enfermedades según el origen de la alteración

La clasificación anterior es demasiado global, y agrupa un gran número de enfermedades con particularidades muy distintas, por lo que en muchas ocasiones se intenta definir más claramente el origen de la enfermedad. Así, podemos distinguir diversos tipos de enfermedades:

• Las congénitas: son las que se manifiestan ya en el nacimiento, y su causa puede ser un defecto en la información hereditaria.

• Las degenerativas: son las debidas a una alteración estructural de una parte del organismo.

• Las carenciales: están causadas por una deficiencia en algún nutriente (falta de una vitamina, por ejemplo).

• Las mentales: pueden deberse a disfunciones emocionales, aunque algunas tienen un importante componente genético.

• Las profesionales: son las debidas a factores propios del ejercicio de determinadas profesiones, tales como la exposición excesiva a determinados agentes, etc.

• Las ambientales: son las producidas por factores presentes en un determinado lugar, como radiaciones, alguna sustancia química, etc.

Muchas enfermedades pueden clasificarse atendiendo a varios criterios. Por ejemplo, una enfermedad profesional puede ser infecciosa, estar causada por un agente químico, por una mala postura al estar sentado frente a una pantalla de ordenador, etc.

También hay que tener presente que existen enfermedades que pueden deberse a distintas causas. Así, algunas dolencias cardiovasculares son de origen genético, Pero pueden ser potenciadas por e! consumo de tabaco, el alcohol, las dietas inadecuadas, la vida sedentaria, el estrés, etc.

DECÁLOGO DE PREVENCIÓN PARA UNA VIDA SANA

1. Una alimentación nutricionalmente correcta y un modo de vida saludable, junto con el ejercicio físico, son los mejores pilares para prevenir las enfermedades y garantizar una vida sana.

2. La infancia es una etapa vulnerable desde el punto de vista nutricional, pues las necesidades de nutrientes son elevadas y el riesgo de deficiencias es mayor. En esta etapa se forman los hábitos alimentarios y deportivos. Por ello, promover la educación nutricional y unas pautas de alimentación saludables, junto con el ejercicio físico moderado y continuado, deben ser una prioridad.

3. Los hábitos de vida de niños y adolescentes solo podrán mejorar sí se cuidan también la alimentación y el modo de vida de los adultos.

4. Es responsabilidad de los educadores y de los padres establecer los hábitos de vida que definen la conducta de los niños, con pautas sobre lo que se come y cuánto se come, limitando las actividades sedentarias (televisión, computadora, videojuegos) y fomentando el deporte.

5. La nutrición no es una lista de dietas. Hay que romper tópicos y entenderla como una ciencia compleja en la que queda mucho por investigar, pero en la que se han hecho avances. Los alimentos no son «buenos» o «malos», lo que importa es el equilibrio y la proporción.

6. La situación nutricional de adolescentes y jóvenes puede mejorarse con una estrategia que incida sobre el conocimiento, la actitud y la conducta. Se ha de recomendar una dieta equilibrada, junto con el ejercicio físico. La práctica deportiva es conveniente más allá de sus beneficios físicos, por su contribución a la formación integral de la persona.

7. En general, los jóvenes toman menos cantidad de líquido de lo aconsejado. Se debe aumentar el consumo de agua, zumos o bebidas, hasta un mínimo de 2-2,5 litros al día.

8. Es labor de las organizaciones sociales, públicas y privadas complementar y facilitar la tarea de los padres de crear hábitos de vida saludables para niños y adolescentes. Particularmente, los poderes públicos tienen una responsabilidad clave al decidir los programas educativos y la planificación del entorno urbanístico.

9. Desde el punto de vista urbanístico, las ciudades deben recuperar y desarrollar espacios para la práctica de hábitos de vida saludables.

10. En resumen, una alimentación variada y equilibrada, con un aumento de la actividad física, tiene una repercusión positiva para la salud.

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LISTA DE ENFERMEDADES MAS COMUNES

1-ALERGÍA:

Que es la alergia?: La alergia, se define como una «sensibilidad anormal a una sustancia que es generalmente tolerada y considerada no dañina».

Esta sensibilidad a materias extrañas es común en cualquier organismo: nuestro sistema inmunológico actúa como una barrera de defensa frente a innumerables sustancias que se encuentran presentes en el aire que respiramos, en la comida que ingerimos y en las cosas que tocamos. Sin embrago, la alergia es una reacción de defensa “exagerada” que provoca daños o inflamaciones en nuestro organismo.

enfermedades comunes alergias

La mayoría de estas reacciones son el resultado de un sistema inmunológico que responde a una «falsa alarma.» Cuando una sustancia no nociva tal como el polvo, el moho, o el polen entran en contacto con una persona que es alérgica a esa sustancia, el sistema inmunológico puede reaccionar espectacularmente, produciendo anticuerpos que «atacan» la sustancia y desencadenan una cascada de eventos.

Más allá de las condiciones adversas, se estima que aproximadamente entre un 10% y un 15% de la población padece de algún tipo de enfermedad alérgica, porcentaje que aumenta día a día en todo el mundo.

Tipos de alergias: Las alergias se pueden presentar en una infinita variedad, pero las podemos agrupar en tres grandes categorías: alergias por contacto, alergias por alimentos y alergias por inhalación. Las alergias pueden también ser causadas por aspectos genéticos que hacen incompatibles ciertas sustancias con nuestro organismo.

Las enfermedades alérgicas más comunes son la Rinitis alérgica, la Conjuntivitis Alérgica, la Dermatitis, el Asma y la Alergia a alimentos.

Ante la aparición de los primeros síntomas de la alergia, se aconseja consultar al médico y hacer un buen diagnóstico respecto del tipo de enfermedad, sus causas y desencadenantes. En algunos casos la enfermedad no puede curarse totalmente pero pueden controlarse los síntomas con una medicación adecuada, disminuyendo la exposición a los alergenos y con tratamientos de vacunas.

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2-ANEMIA

¿Qué es la anemia?: La anemia es una enfermedad en la que la sangre tiene menos glóbulos rojos de lo normal.

También se presenta cuando los glóbulos rojos no contienen suficiente hemoglobina. La hemoglobina es una proteína rica en hierro que le da a la sangre el color rojo.

Esta proteína les permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

Si usted tiene anemia, su cuerpo no recibe suficiente sangre rica en oxígeno. Como resultado, usted puede sentirse cansado y tener otros síntomas.

En los casos graves o prolongados de anemia, la falta de oxígeno en la sangre puede causar lesiones en el corazón, el cerebro y otros órganos del cuerpo. La anemia muy grave puede incluso causar la muerte.

enfermedad anemia

Los glóbulos rojos tienen forma de disco y se ven como una rosquilla sin agujero en el centro. Transportan oxígeno y retiran del cuerpo el dióxido de carbono, que es un producto de desecho.

Estas células se producen en la médula ósea, que es un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos. Los glóbulos rojos duran aproximadamente 120 días en la sangre que circula por el cuerpo y luego mueren.

Los glóbulos blancos y las plaquetas también se producen en la médula ósea. Los glóbulos blancos ayudan a combatir las infecciones.

Las plaquetas se unen unas a otras para sellar cortaduras pequeñas o rupturas de las paredes de los vasos sanguíneos y detener el sangrado. En algunas clases de anemia los tres tipos de células de la sangre pueden estar en cantidades bajas.

Existen tres causas principales de la anemia: pérdida de sangre, falta de producción de glóbulos rojos y mayor velocidad de destrucción de los glóbulos rojos.

Estas causas pueden deberse a varias enfermedades, problemas de salud o factores de otro tipo.

Es habitual encontrarla en los niños de entre 6 meses y 3 años de edad, sobre todo en niños que no han recibido prevención con hierro ya sea a través de una alimentación suplementaria con alimentos fortificados con hierro o con suplementos medicamentosos indicados oportunamente por el pediatra.

Habitualmente, los niños durante el primer año de vida presentan un rápido crecimiento, siendo las reservas de hierro utilizadas para tal fin.

Si las mismas no son suplementadas en ese tiempo, los niños están expuestos a sufrir un déficit de hierro que derivará en un cuadro denominado anemia ferropénica.

Las adolescentes debido a la menstruación y también al rápido crecimiento, están propensas a padecer anemia.

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3-ASMA:

El asma es causada por una inflamación de las vías respiratorias. Cuando se presenta un ataque de asma, los músculos que rodean las vías respiratorias se tensionan y el revestimiento de dichas vías aéreas se inflama.

Esto reduce la cantidad de aire que puede pasar y puede conducir a que se presenten sonidos sibilantes.

La mayoría de las personas con asma tienen ataques de sibilancias separados por períodos asintomáticos. Algunos pacientes tienen dificultad prolongada para respirar con episodios en que este problema se incrementa, mientras que otros pueden presentar tos como el síntoma predominante.

Los ataques de asma pueden durar de minutos a días y se pueden volver peligrosos si se restringe el flujo de aire de manera severa.

enfermedad asma

En las personas sensibles, los síntomas de asma pueden desencadenarse por la inhalación de sustancias causantes de alergias, llamadas alergenos o desencadenantes.

Los desencadenantes comunes de asma abarcan:

* Animales (caspa o pelaje de mascotas)
* Polvo
* Cambios en el clima (con mayor frecuencia clima frío)
* Químicos en el aire o en los alimentos
* Ejercicio
* Moho
* Polen
* Infecciones respiratorias, como el resfriado común
* Emociones fuertes (estrés)
* Humo del tabaco

El ácido acetilsalicílico (aspirin ) y otros antinflamatorios no esteroides (AINES) provocan asma en algunos pacientes.

Muchas personas con asma tienen antecedentes personales o familiares de alergias, como la fiebre del heno (rinitis alérgica) o eccema, mientras que otros no tienen tales antecedentes.

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4-Cataratas:

Por diversos motivos, como la vejez, la diabetes, etc, el cristalino (lente que se encuentra en el ojo) se enturbia , pierde transparecncia, impediendo el paso de la luz (y la vision) hacia la retina del ojo.

El cristalino es una lente transparente que tenemos detrás de la pupila y que nos sirve para enfocar nítidamente los objetos.

Por una serie de circunstancias, enfermedades o más frecuentemente debido al paso de los años, el cristalino puede ir perdiendo su natural transparencia y convertirse en una lente opaca.

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Cuando el enturbamiento es minimo, la persona puede no necesitar tratamiento (algunos lentes de aumento ayudan) pero si es muy notorio y la persona pierde gran parte de la vision, se puede practicar una cirugia: reemplazar el cristalino por un lente artificial que venden laboratorios especializados en esta rama, o en otros casos, retirar el cristalino dañado y dejar el ojo sin el (con lentes de aumento se recobra parte de la vision).

Las cataratas son una parte normal del envejecimiento. Cuanto mayor es la persona, mayor es la probabilidad de aparición y progresión de las cataratas.

Sin embargo hay ocasiones en que las cataratas aparecen en edades más precoces, sobre todo en personas que padecen determinadas enfermedades como la diabetes, inflamaciones intraoculares y alta miopía entre otras.

También pueden aparecer cataratas tras un traumatismo ocular o en algunas familias predispuestas.

Casi tres de cada cuatro personas mayores de 75 años padecen de cataratas, la mayoría de las personas que tienen cataratas, las tienen en los dos ojos. Sin embargo, uno de los ojos puede estar peor que el otro, porque cada una de las cataratas se desarrolla con diferente rapidez.

Síntomas

* Pérdida de visión
* Molestias con luz intensa
* Perdida de tonos de color

Normalmente las cataratas se manifiestan por una lenta y progresiva disminución de visión, ésta aparece nublada, desenfocada, o como si viera a través de un velo, y que no mejora al cambiar de gafas.

Esta disminución de visión suele ser más acusada en ciertos ambientes de luminosidad, por ejemplo en la oscuridad y con focos de luz, conduciendo se tienen problemas ya que las luces le deslumbran, o con luz solar intensa solar. Además se pierde la tonalidad de los colores.

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5-COLESTEROL

¿Qué es el colesterol?: El colesterol es un material similar a la grasa presente en la sangre. El cuerpo produce su propio colesterol.

Cuando usted ingiere alimentos que tienen un alto contenido de grasa o colesterol, es posible que su colesterolemia (cantidad de colesterol en la sangre) aumente.

* El colesterol puede acumularse en el interior de los vasos sanguíneos del corazón. Si se acumula demasiado colesterol, la sangre no puede fluir al corazón, y esto podría causar un infarto.

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* Es elaborada por el cuerpo y se obtiene de los productos animales en la dieta. El colesterol es elaborado en el hígado para las funciones normales del cuerpo, que son, entre otras, la producción de hormonas, el ácido biliar y la vitamina D.

El colesterol llega, a través de la sangre, a todas partes del cuerpo para su utilización.

Colesterol «bueno» y colesterol «malo»

No todo el colesterol presente en la sangre hace daño a la salud. Hay tres tipos de colesterol: la lipoproteína de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés), la lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) y los triglicéridos.
El buen colesterol

* Se le conoce en inglés como HDL (ilpoproteínas de alta densidad).
* Previene que las arterias se tapen.
* Protege contra la enfermedad del corazón (cardiopatía).
* Una concentración adecuada en la sangre es de 60mg/dL o más.

El mal colesterol

* Se le conoce en inglés como LDL (lipoproteínas de baja densidad).
* Causa que se acumule y obstruyan las arterias.
* Causa la enfermedad del corazón (cardiopatía).
* Una concentrción adecuada en la sangre es menos de 100 mg/dL.

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6-COLON IRRITABLE

¿ Qué es el Colon irritable?: Es un disturbio de la función intestinal caracterizado por la presencia de uno o varios de estos síntomas: malestar abdominal, dolor, espasmos, flatulencia excesiva , náuseas y cambios en el ritmo evacuatorio.

Frecuentemente la diarrea puede alternar con el estreñimiento.

La denominación moderna del cuadro es Síndrome de Intestino Irritable (SII) ya que se considera que hay otras estructuras implicadas, y no sólo el colon o intestino grueso.

enfermedad colon irritable

¿ Por qué se llama irritable?

Porque las terminaciones nerviosas del intestino grueso son hipersensitivas y los nervios que controlan los músculos de este órgano son hiperactivos.

Un simple pasaje de gas u otro fluido a través de su extensión produce una inapropiada actividad muscular que puede momentáneamente interrumpir el normal movimiento peristáltico. Todo esto ocurre sin evidencia de enfermedad intrínseca del colon.

Es una alteración funcional, en tanto no hay ningún órgano afectado, sino que es la función la que se halla alterada. Hablamos entonces de un trastorno que cursa en forma crónica, con períodos de remisiones y otros de exacerbaciones.

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7-Depresión

En el «síndrome depresivo» la tristeza profunda que afecta la totalidad de la vida psíquica, física y de relación de la persona enferma, se ve acompañada en mayor o menor medida por síntomas de inhibición, o angustia y por diferentes manifestaciones físicas.

En la practica aproximadamente el 40% de los que consultan en forma ambulatoria en un servicio de Salud Mental de un Hospital General, presentan un trastorno depresivo; siendo la población femenina la más afectada.

La depresión es el factor más importante de riesgo suicida: el 70% de los suicidas presentan síntomas depresivos, pero la intensidad de los síntomas no constituye en sí un factor adicional de riesgo.

Causas: La depresión constituye uno de los típicos trastornos en los que existe una «personalidad con predisposición»; destacándose la tendencia y el afán por el orden, son personas sobrias, razonables, formales y con sentido del deber, escrupulosos moralmente, con tendencia a culpabilizarse, etc.

La aparición de un cuadro depresivo puede ser desencadenado por la perdida de un objeto (una persona o abstracción) que por su valor simbólico, lleva a una disminución de la autoestima.

Esa perdida produce frustración, que provoca hostilidad, que en lugar de dirigirse hacia el objeto frustrador se vuelve hacia el propio paciente; como consecuencia de la identificación que se ha producido entre el objeto y la persona. Este enojo contra si mismo se presenta bajo la forma de sentimientos de culpa.

enfermedad comun depresion

Cuadro clínico: Desde el punto de vista clínico podemos dividir a los trastornos depresivos en:

1-Primarias: El cuadro depresivo no depende de otra enfermedad, ya sea mental o física; se dividen a su vez:

a) Depresiones endógenas: La tristeza profunda constituye el síntoma principal. Surgen sentimientos de fracaso y pesimismo, con disminución de la autoestima. La agresividad volcada hacia si mismo lleva a la aparición de penosos autoreproches y sentimientos de culpa.

El enfermo ve disminuido su interés por aquellas cosas que hasta ese momento constituían su mundo, pudiendo llevar a un estado de absoluta indiferencia y desinterés por todo. La persona tiende al aislamiento, rehuye el contacto con familiares y amigos, se torna callado y retraído.

Entre los distintos síntomas físicos pueden aparecer: disminución del apetito y del peso, trastornos del sueño, cansancio, cefaleas, sequedad bucal, constipación, palpitaciones, mareos y alteraciones del ciclo menstrual.

Dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido y sobre todo despertar precoz en la madrugada con imposibilidad de volver a dormir son las alteraciones más frecuentes

b) Depresión psicógena: Bajo esta denominación se incluyen un grupo de trastornos con características particulares. Se presentan como un estado de animo deprimido casi continuo, durante periodos prolongados; siendo más común en el sexo femenino.

A diferencia de la endógena, el inicio es de cada episodio es lento y a menudo impreciso, manifestándose por los siguientes síntomas: insomnio, pensamientos pesimistas y autodenigrantes, decrecimiento progresivo de la energía a lo largo del día, con cansancio y tendencia a permanecer acostado, disminución de la autoestima, pero sin un marcado sentimiento de culpa.

En ocasiones el cuadro depresivo aparece como reacción a un factor estresante, produciéndose poco tiempo después de iniciado el agente causal.

2-Depresiones secundarias: Surgen como manifestación de otro trastorno o enfermedad, entre las que podemos destacar: hipotiroidismo, déficit vitamínicos, diabetes, enfermedad de parkinson, sida, infarto de miocardio, abuso de sustancias (alcohol, somníferos, tranquilizantes), cáncer, etc.

Se manifiesta con la aparición de tristeza acompañada de cansancio, disminución de la actividad por falta de fuerzas, tendencia al llanto, a la angustia y a la desesperación, insomnio e inapetencia.

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8-Diabetes Mellitas Diabetes; diabetes de azúcar.

Trastorno causado por la disminución de la producción de insulina o por la disminución en la capacidad de usar la insulina. La insulina es una hormona producida por el páncreas que es indispensable para que las células puedan utilizar el azúcar en la sangre.

La causa de la diabetes mellitus es desconocida, pero se cree que la herencia y la dieta juegan un papel importante en su desarrollo.

La diabetes es el producto de un páncreas que no produce suficiente insulina para cumplir con las necesidades del organismo o de un páncreas que produce insulina que no puede ser utilizada eficientemente por las células (resistencia a la insulina).

diabetes

La insulina es necesaria para que el azúcar presente en la sangre (glicemia) pueda llegar a todas las células del organismo; si el azúcar no llega a ellas, el organismo no puede usarla.

El exceso de azúcar se queda en la sangre y es eliminado por los riñones. Los síntomas son: sed excesiva, micción frecuente y hambre.

El (metabolismo) de los carbohidratos, grasas y proteínas se altera. La diabetes se manifiesta de diferentes formas; las más comunes son: Tipo I o diabetes mellitus insulinodependiente (DMID); Tipo II o diabetes mellitus no insulinodependiente (DMNID); y diabetes mellitus gestacional.

La diabetes mellitus insulinodependiente (IDDM o Tipo I) Suele manifestarse en personas menores de 30 años que tienen, entonces, que recibir insulina inyectada (vía parenteral). Los factores de riesgo de la DMID son la enfermedad autoinmune, las infecciones virales y los antecedentes de diabetes en la familia.

La diabetes mellitus no insulinodependiente (DMNID o Tipo II) suele manifestarse en adultos con exceso de sobrepeso (obesos) y rara vez requiere de tratamiento con insulina.

El tratamiento consiste en una dieta para diabéticos y ejercicio. Los factores de riesgo para el Tipo II son la obesidad, el estrés emocional o fisiológico, el embarazo, ciertos medicamentos, edad por encima de los 40 años y los antecedentes familiares.

La diabetes gestacional comienza o se reconoce durante el embarazo y suele manifestarse durante las semanas 24 a la 28 de gestación.

En muchos casos, el nivel de glucosa en la sangre regresa a lo normal luego del parto. Los factores de riesgo son embarazos después de los 25 años, antecedentes familiares de diabetes, obesidad, nacimientos anteriores de bebés con un peso superior a los 3,8 kg (9 libras), muerte inexplicable de niños o neonatos anteriores, malformación congénita en bebés nacidos anteriormente e infecciones recurrentes.

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9-PRESIÓN ARTERIAL

¿Qué es la Hipertensión Arterial?: Cuando su corazón late, bombea sangre hacia sus arterias y crea presión en ellas.Dicha presión es la que consigue que la sangre circule por todo el cuerpo.

Cada vez que le toman la tensión le dan dos cifras.

La primera de ellas registra la presión sistólica (aquella que se produce en las arterias cuando late el corazón) y la segunda, la presión diastólica (aquella que se registra cuando el corazón descansa entre latidos).

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Si la presión sube por encima del límite normal —que se podría cifrar en 140/90 en los adultos-– se produce lo que denominamos hipertensión arterial Se trata de una enfermedad muy común en todo el mundo que afecta a más del 20 por ciento de los adultos entre 40 y 65 años y casi al 50 por ciento e las personas de más de 65 años.

Pero uno de sus mayores peligros es que se trata de un mal silencioso. Usted puede tener la tensión arterial elevada y no mostrar síntomas. De ahí la importancia de la prevención.

Si no controla su tensión arterial, ésta puede afectar al funcionamiento de su corazón,cerebro y riñones. Recuerde que la hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular y que aumenta el peligro de derrame cerebral.

Por eso conocer mejor qué es la hipertensión arterial y controlarla es la mejor forma de prevenir y moderar sus consecuencias.

No olvide que, aunque los investigadores no han encontrado causas específicas de la hipertensión, sí han determinado algunos factores de riesgo que hacen que usted pueda ser más propenso a padecerla: obesidad, consumo elevado de sal, alcohol, tabaco, falta de ejercicio y estrés son algunos de ellos. Tenga en cuenta que si posee antecedentes familiares de hipertensión ha de aumentar la vigilancia sobre su tensión.

Por eso es fundamental que se realice controles periódicos y, de padecer hipertensión, combine el tratamiento prescrito por su médico con una dieta más saludable y ejercicio físico.

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10-ESCOLIOSIS

¿Quién tiene escoliosis?: Las personas pueden tener escoliosis a cualquier edad. El tipo más común es la escoliosis idiopática, o de origen desconocido, entre los niños de 10 a 12 años y al inicio de la adolescencia. Es a esta edad que los niños crecen con rapidez.

Las niñas tienen una mayor predisposición a este tipo de escoliosis que los varones.

La escoliosis puede ser un mal de familia. El médico de cabecera debe examinar con regularidad a los niños cuyos padres o hermanos padecen de escoliosis.
¿Cuál es la causa de la escoliosis?

En la mayoría de los casos, no se sabe qué causa la escoliosis. En otros casos, se conoce la causa.

Los médicos clasifican las curvaturas como:

* No estructural, es cuando la columna vertebral tiene una estructura normal y la curvatura es temporal. En estos casos, el médico intentará determinar y corregir la causa de la curvatura.

* Estructural, es cuando la columna vertebral tiene una curvatura permanente. La causa podría ser una enfermedad, un golpe, una infección o un defecto de nacimiento.

¿Cómo se diagnostica la escoliosis?: Los médicos toman en cuenta los antecedentes médicos y familiares, el examen físico y pruebas para saber si una persona tiene escoliosis.

El médico puede ver si una persona tiene escoliosis al mirar una radiografía de la columna vertebral. Se puede medir el ángulo de la curvatura en grados (tales como un ángulo de 25 grados), y ver su ubicación, forma y patrón en la radiografía.

¿Cuál es el tratamiento para la escoliosis?

El tratamiento para la escoliosis depende de:

* La edad del paciente
* Cuánto le falta por crecer
* El ángulo y el patrón de la curva
* El tipo de escoliosis.

El médico puede recomendar un programa de control, el uso de un corsé ortopédico o braguero o cirugía.

Programa de control: El médico lo examinará cada cuatro o seis meses para ver si la curvatura ha mejorado o empeorado. Esto se hace con pacientes que aún no terminan de crecer y tienen una curvatura de menos de 25 grados.

Uso de un corsé ortopédico o braguero:

Los médicos podrían indicar el uso de un corsé ortopédico o braguero para evitar que la curvatura empeore. Estos pueden usarse cuando el niño aún:

* No termina de crecer y tiene una curvatura de más de 25 a 30 grados
* No termina de crecer y tiene una curvatura de entre 20 y 29 grados que continúa empeorando
* Tiene al menos dos años más de crecimiento y una curvatura de entre 20 y 29 grados. Si es una niña, ella no debe haber tenido aún su primer periodo menstrual.

Cirugía: Los médicos recurren a la cirugía para corregir una curvatura o evitar que empeore si el niño aún está creciendo, la curva es mayor de 45 grados y continúa empeorando.

Muchas veces, la cirugía implica la fusión de dos o más huesos de la columna vertebral. El médico puede colocar también una placa de metal u otro aparato. Estos aparatos se llaman implantes. Los implantes se quedan en el cuerpo permanentemente y ayudan a mantener la columna derecha después de la cirugía.

¿Ayuda el ejercicio?: No se ha comprobado que el ejercicio evite que la escoliosis empeore. No obstante, es importante que todas las personas, aún aquellos con escoliosis, hagan ejercicios y se mantengan en buena condición física.

Los ejercicios de peso ayudan a mantener los huesos fuertes. Estos incluyen cualquier actividad en la cual los pies y piernas tienen que cargar el peso del cuerpo, tal como caminar, correr, el fútbol y la gimnasia. Tanto para los niños como para las niñas, el hacer ejercicios y practicar deportes mejora su sentido de bienestar.

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11-MIGRAÑAS

Todo el mundo sabe lo que es un dolor de cabeza. Pero no todos, afortunadamente, conocen lo que es la migraña.

Esta clase especial de cefalea, más habitual en las mujeres (en una relación de 4 a 1), afecta a cerca del 17% de la población -incluyendo niños y adolescentes- y, cuando sus síntomas son severos, literalmente detiene el ritmo habitual de vida.

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Ocurre que, además del dolor de cabeza en sí, la migraña se presenta con síntomas muy incómodos que empiezan antes de la crisis y pueden obligar a que la persona que los sufre se autorrecluya durante horas o días.

«No es una simple molestia -explica la doctora Bibiana Saravia, presidenta de la Asociación Argentina de Cefaleas-, sino una enfermedad: se presenta acompañada de náuseas, vómitos y molestias por la luz, y causa problemas de concentración. Es realmente invalidante, por más voluntad que tenga el paciente.»

Si bien alrededor del 17% de la población padece este tipo especial de dolor de cabeza, la gran mayoría, un 70%, no consulta.

«Son los que pueden tener una migraña de vez en cuando -advierte la especialista-: toman un calmante y se alivian, y se olvidan del problema porque, una vez pasados los síntomas, no deja huella alguna.

En cambio, en un 30 por ciento de los casos la migraña aparece una y otra vez, a menudo varias veces por semana o a diario, y entonces sí adquiere una dimensión tan importante que se convierte en causa de consulta médica.»

La mirgraña es una molestia habitual para muchas personas. Existen algunos hábitos saludables que pueden ayudar a prevenir:

* No fumar y mantener distancia de los fumadores. Ser fumador pasivo también puede tener efectos nocivos en su salud.

* Evitar el exceso de café

* Levantarse a la misma hora, evitando alteraciones del sueño.

* Evitar saltear comidas, en especial el desayuno

* Preferir el queso fresco al queso curado

* Evitar el consumo excesivo de dulces y chocolates

* Evitar las bebidas alcohólicas

* Evitar carnes y conservas en exceso

Y desde ya, no menos importante por último, consulte siempre a su médico. En efecto, existen muchos tipos diferentes de migraña de manera tal que es importante determinar cuál es el tratamiento más adecuado para cada caso.

Fuente Consultada: La Enciclopedia del Estudiante Tomo 01 Ciencias de la Vida – La Nación

La Lucha Contra Las Enfermedades Historia Microbiologia Seres Vivos

Historia de la Lucha Contra Las Enfermedades

El siglo XVIII fue un siglo de preparación activa en el espíritu de los hombres avanzados para los grandes pasos de la Medicina del Estado en el siglo XIX, aunque ni la ciencia, ni la ley,  ni la opinión pública estaban todavía en condiciones de recabar ni aceptar ningún control eficaz de la sociedad sobre la salud general.

No había fondos para emprender ninguna labor sanitaria ni poderes legales de restricción, salvo cuando la epidemia era inminente; ni resgistro obligatorio o notificación de nacimientos y defunciones para mostrar las consecuencias de la negligencia, ni ideas claras en los científicos respecto de lo que debiera hacerse.

Sin embargo, fue un siglo de considerable avance, aunque sus generaciones fueron diezmadas por las viruela, el tifus y el escorbuto y atormentadas por las fiebres. La determinación de aliviar los terribles sufrimientos físicos de la humanidad creció bajo el influjo de hombres como Juan Howard, uno de los más verdaderos, aunque menos aparatosos, héroes de la humanidad.

La idea de la medicina preventiva fue diligentemente extendida por hombres cuyos nombres no deben olvidarse nunca, por el Dr. Ricardo Mead, que escribió (1720) «sobre los métodos para evitar el contagio pestilencial» y sostuvo que todo gasto deba ser pagado por el público, y ningún coste podría ser demasiado grande si se asegurase la prevención; por sir Juan Pringle, que discutió (1752) sobre «la recta disposición del aire», particularmente en los hospitales del ejército; por el Dr. Jaime Lind, que escribió sobre el escorbuto y la infección en la Armada; por sir Gilberto Blane, que dio zumo de limón a la Marina; por el capitán Cook, quien mostró con la práctica cómo puede conservarse la salud viajando; por sir Jorge Baker, quien encontró el veneno del plomo en la sidra, y por Eduardo Jenner, el descubridor de la vacuna.

Estos investigadores enunciaron los principios de la higiene pública, que ha desterrado muchas de las principales enfermedades que diezmaron a los hombres de su propia generación.

Los que subestiman las investigaciones de la ciencia pura e insisten en que el dinero y la energía humana deberían consagrarse a las cosas «prácticas» ignoran seguramente la historia de todas las grandes mejoras en las condiciones de la vida humana. Un científico no es, como parecen suponer muchos, un ser cuyos intereses están alejados de la felicidad humana; más bien es uno que cree en el poder del conocimiento para benefíciar a la humanidad, aun cuando la conexión del conocimiento y las mejoras prácticas no sea siempre directa ni clara.

No puede escogerse mejor ejemplo que el movimiento sanitario para mostrar el valor práctico del conocimiento adquirido por propia cuenta, pero encauzado luego en un campo distante hasta las más vitales aplicaciones. Se ha dicho, con razón, que todos los comienzos son ficticios; pero si pudiéramos señalar un comienzo definido o, al menos, un punto de partida en el curso de los progresos científicos que han llevado al maravilloso dominio que ha adquirido el saber sobre las enfermedades, podríamos encontrarlo en las especulaciones de Copérnico.

Este gran pensador de principios del  siglo XVI atrajo la atención de los hombres hacia la estructura del universo y el movimiento de las estrellas y los planetas. Un siglo después, sus trabajos inspiraron al inmortal Galileo la invención del telescopio, que, mostrando los hechos que eran hipotéticos, pudo trasladar de plano la disputa, sacándola del reino de la mera especulación.

Historia

Científicos que han luchado contra las enfermedades Fleming, Ehrlich, Koch, Jenner, Pasteur

LA LUCHA POR DERROTAR A LOS MICROORGANISMOS: Las enfermedades causadas por microbios se denominan infecciosas. Enfermedad contagiosa es aquella que, además de ser infecciosa, es decir, originada por un microbio que viene del exterior, se transmite de una persona a otra, se contagia. Las enfermedades parasitarias son debidas a un productor que no es de medidas microscópicas (gusanos y otros parásitos).

APARICIÓN DE LAS INFECCIONES. Para que un germen sea capaz de originar una dolencia en el hombre debe poseer ciertas cualidades: a) ser transmisible; b) que pueda penetrar en el organismo; c) que sea nocivo y capaz de originar una enfermedad.

A esta última propiedad se denomina virulencia, y es mayor cuanto mayor sea la rapidez con que se multiplica y la cantidad de sustancias tóxicas que libera.

El organismo, ante la invasión de un microbio, no permanece pasivo, sino que organiza rápidamente sus fuerzas de defensa. El conjunto de reacciones que pone en marcha el organismo recibe el nombre de inmunidad. Inmune es aquella persona que experimenta sin daño la penetración de determinado tipo de microbios en su cuerpo.

Por ejemplo, el que ha sufrido una fiebre tifoidea, por regla general ya no vuelve a padecerla, puesto que ha adquirido inmunidad contra la misma. Otras veces ésta puede conseguirse sin necesidad de sufrir la enfermedad, mediante las llamadas vacunas. Todo germen posee en su estructura alguna sustancia especial que le caracteriza, denominada antígeno; la penetración del microbio en el cuerpo humano determina la producción por parte del mismo de unas defensas denominadas anticuerpos. Éstos constituyen la defensa más importante de que dispone el organismo en su lucha contra los microbios.

La brigada defensiva del organismo no sólo está constituida por los anticuerpos, sino también por una serie de células capaces de fagocitar (engullir) a los microbios. Algunas de ellas suelen circular por la sangre en forma de glóbulos blancos de un subtipo especial (monodias), mientras que otras se hallan dispuestas en los órganos invadidos con más frecuencia por los microbios (hígado, bazo, ganglios, etc.).

Es interesante conocer el mecanismo de que se valen los gérmenes para penetrar en el cuerpo humano, así como la vía que utilizan. Algunos lo hacen a través de la piel, normal o alterada (heridas, picaduras, roces, etc.); otros por vía digestiva (alimentos, bebidas, etc.); con la respiración, etc. Los diversos puntos de penetración de los microbios en el cuerpo reciben el nombre de puertas de entrada, a partir de las cuales los gérmenes se diseminan por el cuerpo. Algunos se detienen en los ganglios linfáticos cercanos a la región, para seguir por la misma vía linfática hacia la sangre y, a partir de allí, por algún tronco nervioso hasta los centros superiores.

La vía de diseminación más importante sigue siendo la sangre. Finalmente, su recorrido termina cuando son eliminados por los lugares llamados de salida: a través del pulmón (aire, gotitas de saliva, esputo, etc.), riñón (orina), intestinos (heces), etc.

La mayoría de las infecciones no manifiestan sus síntomas hasta que han transcurrido unos días de la invasión del microbio. Este período se llama de incubación, y dura desde el momento del contagio, hasta el día que empiezan a aparecer las manifestaciones en forma de enfermedad.

HISTORIA: Durante el siglo XIX se fueron descubriendo, una tras otra, las bacterias responsables de las distintas enfermedades. Estudios muy cuidadosos pusieron de manifiesto el modo de vida y los ciclos de estas bacterias, dónde se encontraban, cuáles eran sus preferencias y cómo se trasmitían al hombre. La bacteria de la peste bubónica, por ejemplo, se encontró no solamente en las personas atacadas, sino también en la sangre de las ratas infectadas. El eslabón de la cadena fue descubierto por el bacteriólogo inglés P. L. Simond, quien demostró qué la bacteria pasa de la rata al hombre por medió de una pulga que vive sobre la rata como parásito. Una vez descubierto el complicado mecanismo, dedieron tomarse las primeras medidas eñees para eliminar la enfermedad.

LA MICROBIOLOGÍA Y LOS CIENTÍFICOS QUE INVESTIGARON LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS:

Lo microbiología es uno científica; se encarga de los seres vivos microscópicos; es decir, aquellos organismos que no son a simple vista, dado que su tamaño es del promedio una milésima de milímetro, unidad conocida como miera. Estos organismos reciben, por lo general, el nombre de gérmenes o microbios, como también el de microorganismos.

LEEUWENHOEK Y LOS MICROBIOS
LEEUWEENHOEKEs a partir del siglo XVII que la humanidad tiene conocimiento de la existencia de organismos que no se pueden observar a simple vista, sino a través de un instrumento óptico denominado microscopio; éste fue inventado a principios de mencionado siglo.

El descubridor de dichos organismos fue el comerciante holandés Antony Van Leeuwenhoek, quien utilizó por vez primera una lente casi esférica, la cual fue tallada por él mismo; con ella logró hacer magníficas observaciones sobre la estructura microscópica de algunas semillas, de la sangre, de embriones y de otros tejidos.

Los alcances científicos realizados por Leeuwenhoek mediante sus observaciones, fueron importantes, ya que descubrió los organismos microscópicos que se encontraban en una gota de agua, en el vinagre, y en todas
las sustancias que analizaba. Sus observaciones permitieron conocer con cierta precisión, la estructura de organismos que hoy conocemos como bacterias, algas, hongos (como las levaduras) y algunos protistos.

EDWARD JENNER Y LAS VACUNAS
JENNERCon Edward Jenner se da inició a uno de los campos de la medicina, conocido en la antigüedad como variolización.

Esta práctica consistía en inocular o inyectar con pústulas (erupción cutánea) de enfermos de viruela a la población sana, para que generaran, de esta forma, defensas contra dicha enfermedad.

Jenner observó que la viruela del ganado vacuno no era mortal para el ser humano y, que por el contrario, quienes la desarrollaban producían defensas hacía la viruela humana, la cual, para ese entonces era mortal.

Los experimentos de Jenner que realizó, indirectamente sobre el virus varióla causante de la viruela, permitieron la producción de la vacuna contra la viruela humana.

LOUIS PASTEUR Y SUS DESCUBRIMIENTOS
PASTEURA finales del siglo XIX el químico francés Louis Pasteur refutó la teoría de la generación espontánea, comprobando experimentalmente que las infusiones eran descompuestas por microorganismos provenientes del aire. Como éste, sus aportes fueron importantes para la medicina y la industria; impulsando de esta manera la microbiología.

En la industria sus conocimientos aportados fueron el producto de la observación y del estudio de las fermentaciones.

Es así, como las levaduras transforman, mediante este proceso, el azúcar en alcohol etílico y dióxido de carbono; al igual que algunas bacterias convierten el azúcar de la leche (lactosa) en ácido láctico. De lo anterior, se puede decir que las fermentaciones son el producto o resultado fisiológico de algunos microorganismos.

En la medicina logró comprobar que algunos organismos microscópicos eran los causantes de determinadas enfermedades como el cólera y el carbunco, enfermedades del ser humano a nivel gastrointestinal y de los tejidos subcutáneos. Sus trabajos en este campo se orientaron hacia la antisepsia y la producción de la vacuna hidrofóbica o antirrábica.

KOCH Y LAS INFECCIOSAS
KOCHEl médico alemán Robert Koch logró de mostrar en 1876 que algunos microorganismos como las bacterias podrían causar enfermedades a los animales, basado en enfermedades cutáneas presentadas en las personas y otras especies de animales.

Sus investigaciones permitieron desarrollar un método experimental para identificar los microorganismos causantes de diferentes enfermedades.

Esto contribuyó en la identificación de la bacteria causante de la tuberculosis pulmonar, conocida como el bacilo de Koch.

Es importante resaltar que los criterios experimentales desarrollados por el médico alemán, para demostrar el origen o causa de las enfermedades infecciosas, se conocen hoy día como los postulados de Koch.

ALGOS MAS DE HISTORIA…

La peste bubónica (la «muerte negra») hizo desaparecer a 25 millones de personas en Europa, durante el siglo XIV. Esta terrible enfermedad ha tenido épocas de expansión en muchos otros períodos, como puede verse incluso  en   la   Biblia.

Las antiguas teorías explicaban las oleadas de peste bubónica como consecuencia del movimiento de los planetas o de la respiración de los demonios. Hoy se conoce el verdadero culpable: es un tipo de bacteria (organismo imperceptible a simple vista), el bacilo pestoso o «Pasteurella pestis», descubierto por el médico suizo Alejandro Yersin, en  1894.

Las bacterias —junto con organismos todavía más pequeños, llamados «virus», y ciertos animales microscópicos unicelulares, los protozoos—, son responsables de la mayoría de las enfermedades. Invaden los tejidos humanos, destruyéndolos con sus sustancias tóxicas.

La   difusión   de   las   enfermedades tiene lugar cuando estos organismos microscópicos van de una persona a otra. Las enfermedades que persisten habitual-mente, o en épocas fijas, en un país, sea en poblaciones humanas o en animales silvestres, se llaman «endémicas». En ciertas circunstancias, las enfermedades endémicas pueden propagarse en escala enorme, infectando a muchas personas. Entonces se llaman «epidemias».

La peste bubónica es un buen ejemplo de enfermedad que puede producir epidemias. En el pasado causó la muerte de millones de personas. Actualmente, a pesar de que la bacteria responsable de la enfermedad es endémica en los roedores silvestres de distintos países, la atenta vigilancia de las autoridades médicas impide nuevas invasiones.
La idea de que las enfermedades son producidas por organismos invisibles no es nueva.   Hace   2.000   años,   el   romano  Varrón pensó en esa posibilidad; pero, fundamentalmente, porque en aquella época no había instrumentos para probar esa teoría, te   la   olvidó   pronto.

Varios siglo después, en 1546, se publicó un libro del médico italiano Jerome Fracastor, cuya opinión era parecida a la de Varrón,  argumentaba de manera convincente en favor de aquella teoría. Demostró cómo era posible la propagación de la enfermedad  con organismos pasaban de una persona a otra. Desgraciadamente, muy pocos lo escucharon.

Durante el siglo XVII, los perfeccionamientos de las lentes permitieron el desarrollo le los microscopios primitivos. Parece que el holandés Antonio van Leeuwenhoek fue el primero que observó las bacterias, en 1673. Sin embargo, este descubrimiento no confirmó las teorías de Fracastor.

En el siglo XIX, y con los trabajos del francés Luis   Pasteur  y  del   alemán   Roberto   Koch, quedó perfectamente establecida la relación entre los organismos microscópicos y las enfermedades. Entonces se conocieron muchos de los verdaderos culpables de éstas. En 1875 se descubrió la ameba que causa la disentería, así como la bacteria que infecta las heridas, y, en 1880, la bacteria de la tifoidea y también el diminuto protozoo que produce el paludismo. El mismo Koch descubrió las bacterias de la tuberculosis y del cólera, en 1882 y 1883.

Pero no se lograba descubrir los agentes que producen la viruela y la fiebre amarilla, porque son demasiado pequeños para ser vistos con el microscopio ordinario. Estos organismos son los virus, que, sin embargo, pudieron aislarse, pasando los materiales infectados a través de filtros que los retienen. La invención del microscopio electrónico permitió fotografiar y detectar, incluso, los virus más pequeños (los virus filtrables).

Ver Enfermedades Epidémicas:   Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela

Historia de las Enfermedades en la Edad Moderna Epidemias e Infantiles

ENFERMEDADES EPIDÉMICAS EN LA EDAD MODERNA

Los acontecimientos que jalonan estos 250 (1453-1789) años hacen difícil el recorrido del pensamiento humano a través de tantos males de los cuales Vauban, en su proyecto de un diezmo real, nos ha dejado el lamentable cuadro. En efecto, las guerras son incesantes y destruyen ciudades y pueblos. Católicos o protestantes, reitres o soldados de fortuna, pillan, incendian, violan, reducen a masacre y miseria a los desdichados habitantes. Además de los muertos y mutilados, las pérdidas de los ejércitos se ven aumentadas por las epidemias, que venidas de Oriente van a extenderse a las poblaciones civiles hambrientas y en estado de mínima resistencia.

Sanatorios modernos

Debido al hecho del dominio del mar por los ingleses, los productos coloniales no alcanzan ya en determinados períodos. De ello resulta la ruina del comercio y crisis económicas graves. Por añadidura las tripulaciones de los barcos de guerra o de comercio llegan a sus puertos respectivos con su contingente de enfermedades diversas que contagian a los que viven en las costas.

En fin, con los años, los ejércitos cambian de carácter y se convierten, en el momento de la Revolución, en ejércitos nacionales, compuestos de los elementos más jóvenes y activos del país. La muerte que les azota, disminuye aún más la población. A causa de estas sangrías, los campos están mal cultivados y, por falta de mano de obra, quedan baldíos.

En el siglo XVIII, el regente se lamenta de la cantidad de tierras que están en barbecho. Los inviernos rigurosos agravan la situación, las hambres suceden a las hambres; citemos las de 1630, 1649, 1652, 1661 a 1664 y la de 1709, y bastantes más.

También los motines debidos a falta de pan son frecuentes y los volvemos a encontrar durante la Revolución. Finalmente hay que añadir la falta de higiene corporal, la polución de las aguas, debido a la falta de alcantarillas6. Los señores, feudales abandonan sus castillos para vivir en la corte. Convertidos en cortesanos derrochan sumas considerables para proveer el tesoro real y de este modo aumentan las cargas en las clases más pobres.

Si el clero rural permanece vinculado a su rey, el alto clero parte hacia la corte y agrava aún el malestar social.
La evolución de las ideas de la clase media, la miseria de la clase baja llevarán a la Revolución y a sus excesos para desembocar por reacción en el Imperio y sus guerras.

Las enfermedades y la historia
Numerosas epidemias, más o menos mortíferas, enfermedades diversas, durante estos dos siglos, cuestan a la humanidad millares de muertos. Causan estragos en Europa y veremos, de paso, sus consecuencias familiares, sociales, morales, económicas, demográficas y políticas. Y, a este propósito, ¿es posible preguntarse si estas hecatombes evitaron una superpoblación y un acrecentamiento de las hambres y las desgracias comparable al que vemos actualmente en algunos países del tercer mundo?

Por otra parte, las enfermedades individuales, mucho menos espectaculares que las afecciones epidémicas, rio son menos importantes cuando atacan a los grandes personajes. Ciertos estados patológicos, ciertas muertes (era la norma acusar entonces al veneno), no tuvieron acaso influencia en la evolución de los acontecimientos políticos. He aquí ciertos ejemplos que conciernen a Francia.

La muerte brutal de Madame, la cuñada de Luis XIV, a la que se lleva una perforación de úlcera aguda, contribuye a aflojar los lazos que unen Francia e Inglaterra. La fístula de Luis XIV, que le hizo sufrir cruelmente, para Cartweight, tiene un papel importante en la decisión de la renovación del Edicto de Nantes y este último tuvo en el terreno de la salud consecuencias imprevistas. El acceso que se  llevó al regente intervino en la política interior y exterior de Francia. El defecto que impidió a Luis XVI consumar su matrimonio durante ocho años explica las inconsecuencias de María Antonieta, decepcionada en sus deseos más legítimos.

Este hecho, asociado a otros, tiene un papel importante en la impopularidad creciente de la reina de Francia, en los acontecimientos que se derivarán de ello. La muerte brutal de Mirabeau10, como consecuencia de una pericarditis purulenta, tuvo eco en el desarrollo de la Revolución en el momento en que intentaba refrenarla.

La de Hoche, acontecida en pocos días después de una tuberculosis traqueal perforada, dejó el campo libre a la ambición de Bonaparte suprimiendo el único hombre susceptible de oponerse a él. La úlcera de la que sufría Napoleón explica algunos de sus actos, el síndrome neuroendocrino que evolucionó en él desde 181112 interfirió en su comportamiento y se halla en el origen de errores y faltas que desembocaron en desastres para su país. En fin, el acceso hemorroidal que le acometió en Waterloo tuvo un papel en su derrota.

Enfermedades Infantiles:

Las enfermedades infantiles ejercen su dominio con crueldad. Mueren numerosos niños de pocos años y en 1700 se considera que sólo un niño de cada dos llega a la edad adulta. Los momentos de la crianza y de la dentición son los más críticos. El sarampión, confundido durante mucho tiempo con la escarlatina y la viruela, no se individualizó hasta principios del siglo XVII.

Evoluciona en forma de epidemias muy graves, en particular en Inglaterra. Sydenham describe con todos sus caracteres la de 1670-1674, distinguiéndola de otras afecciones eruptivas. Otras que tienen lugar en 1705, 1718, 1723 son particularmente serias. Esta enfermedad ataca también a los adultos: madame de Conti, la duquesa de Maine, la princesa de los Ursins (Dangeau).

En 1654, Sennert da la primera descripción válida de la escarlatina; recibe el nombre de Sydenhan, que hace de ella una entidad mórbida. Después es objeto de los estudios de Romazzini, Morton y Rosen.

Durante mucho tiempo a la difteria se le dio el nombre de angina diftérica, angina maligna o garrotillo. La estudió en España Luis Mercado, y después en Portugal Miguel de Heredia, y en Italia Severino (1610) y Nola (1620). En 1744-1748, Ghisi; después, en 1765, Home, describen el garrotillo, y Severino propone la traqueotomía. Citemos los nombres de Tomás Rodríguez de Vega (1668) y de Francesco de Fonseca Henriques.

La enfermedad evoluciona por medio de epidemias sucesivas. Bordeu relata la de 1746. Malouin, Chomel el Viejo, estudian las que tuvieron lugar en París entre 1745 y 1748. Éstas atacan Inglaterra (Pothergil, Home). En 1771, Bard demuestra que la angina diftérica y el garrotillo son dos localizaciones diferentes de la misma enfermedad. En 1807, el joven Napoleón, hijo de Luis Bonaparte y de Hortensia de Beauharnais, muere de garrotillo en Holanda47. Señalemos que después de esta muerte el emperador creó un premio para el estudio de la enfermedad.

Baillou describe la tos ferina con el nombre de Pertussis, y luego, en 1695, la describe también Scenk, que la llama la quinta. Desde este momento se produce en forma de epidemias, algunas de las cuales son ya clásicas. Es responsable de numerosos muertos, de este modo mueren en Suecia, durante un período de 15 años, 48.000 niños.

En 1764, Vogel describe la varicela.

Laghi y Mangor demuestran la contagiosidad de las paperas y, en el siglo XVIII se conoce la orquitis de la parótida.

Ver Enfermedades Epidémicas:   Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

Historia de la Vacuna Contra Poliomielitis