Historia de la Lucha contra el paludismo Enfermedades Epidemicas



Historia de la Lucha contra el paludismo

El paludismo, o mal de los pantanos, o malaria (mal aire), o fiebre intermitente, o fiebre pestífera, está muy extendida si bien se diferencia mal de numerosas afecciones febriles. Causa víctimas en el mundo entero. En Europa hace estragos fundamentalmente en las desembocaduras de los ríos, en los deltas, en las regiones donde existen pantanos, aguas estancadas, en los valles del Elba, del Rin, Ródano, Po, Tíber, en los pantanos dePontins, en los Países Bajos, en Rusia meridional, en las tierras bajas de Andalucía.

En Francia, en Sologne, las Dombes, Charente, el Bordelais, Camargue son regiones donde se da con frecuencia. Por lo demás se observa que los casos de paludismo aumentan a medida que se va descendiendo hacia el Sur, y que es endémico en los países berberiscos, en las costas de Guinea y en las Antillas.

La epidemia de 1602 ocasiona 41.000 muertos en la región de Nápoles y la ciudad se salvó, según Cavallari, gracias a una procesión solemne de la sangre de San Genaro. La de 1623 atacó a Roma, en el momento del cónclave que debía elegir papa a Urbano VIII (conocido por haber suavizado la suerte de Galileo y por haber condenado a Jansenius). 8 cardenales y 30 religiosos sucumben.

En 1625, la madre Angélica, para evitar la pestilencia en Port-Royal des Champs, funda la Casa de París. En 1657, en 1664, el paludismo asola Inglaterra y Cronwell se verá toda su vida afectado por una fiebre terciana. Hace estragos en Versalles, ataca a los obreros que construyen el castillo edificado sobre una zona pantanosa y los soldados encargados de desviar, a partir de Maintenon, el curso del Eure.

Se producen muchas muertes. Madame de Sévigné (carta del 12.10.1678), Bussy Rabutin (carta del 12.10.1670), Saint-Simon, Dangeau, evocan los campos de trabajadores donde se prohibió hablar de enfermedades y de muertos «la mortalidad era extraordinaria entre los trabajadores de los cuales, cada noche, se llevaban carros llenos».

Ataca a la corte «todo el mundo está lleno». Alcanzó a Luis XIV, Bossuet, el duque de Borgoña, el duque de Chartres, el gran delfín, la duquesa de Berri y muchos otros… En 1787, Bonaparte y su hermano Lucien se hacen inocular el paludismo en Córcega. Al año siguiente en Auxona, «mala ciudad que el Saona rodea de pantanos», Bonaparte se reinfecta y le cura el doctor Bienvelot… Un nuevo acceso le ataca en 1793 en Aviñón, acceso que valió a Francia «la cena de Beaucaire». Los accesos desaparecen después de la campaña de Egipto. A lord Byron le alcanzó en Patras, durante su primer viaje a Grecia.

Hace mucho tiempo que se discute sobre las causas de la enfermedad. Lancisi acusa a las exhalaciones de los Pantanos Pontins, debidas a la putrefacción y las fermentaciones y en su libro De noixiis Paladum Effluviispreconiza el drenaje de las aguas y la repoblación forestal. Luego se invoca el papel del calor, de los miasmas, de nubes febrosas. Lind insiste en el papel de las aguas dulces que se estancan en los suelos arcillosos y en los polders.

Hay que recordar que durante la guerra de sucesión de Austria, en 1748, los holandeses rompieron sus diques, el mal invadió su suelo y el paludismo desapareció. Después los reconstruyeron y la enfermedad se manifestó de nuevo. Se sabía que el paludismo no se observa en los países de pantanos salados, llenos de agua de mar, y que con la altura, los accesos desaparecen (Lind). Erróneamente se creía que no afectaba a los indígenas.

Sea como fuere, a finales del siglo XVII, la desecación de numerosos pantanos, la regulación de los cursos de las aguas, habían hecho dar marcha atrás a la enfermedad.

La mortalidad se eleva entre el 30 y el 50%. En las regiones infectadas la repetición de los accesos disminuye la vitalidad de los habitantes y su productividad. Ciertas regiones, como la Camargue, que antaño había sido el granero de las legiones romanas, como los Marais-Pontins, se tornan casi desérticas.



El paludismo diezma los ejércitos(*). Por otra parte entorpece la aclimatación de los europeos en las colonias y ataca cruelmente a las tropas ocupantes.

(*): En 1680 el príncipe Eugenio, en campaña contra los turcos, pierde 30.000 hombres por esta causa. En 1809, cuando Napoleón estaba llevando a cabo una seria lucha en Austria, junto a Essling, un cuerpo del ejército inglés desembarcó en Holanda en la isla de Walcheren. Había muy pocas tropas para contenerlo. Pero no pudo desembarcar, pues, afectado de paludismo, el ejército inglés desapareció prácticamente y sus restos fueron obligados a reembarcar.

Finalmente es una de las raras enfermedades susceptible de tratarse de manera eficaz gracias a la quinina. Este producto, conocido por los jesuitas de Perú, se había utilizado para curar a la esposa del Virrey, la condesa de Chinchón, que sufría de paludismo. De regreso a Europa, alaba este remedio que será introducido en el continente en 1648 con el nombre de «polvo de los jesuitas» (esta es la causa por la cual la duquesa deMalborough, rígida anglicana, se negó a tomarlo para su fiebre terciana).

En 1686, Grenier la da a conocer en Francia. Pero un muchacho de botica, que al parecer había curado a Carlos Estuardo de su fiebre cuartana, llega a Francia en busca de fortuna. Hacía infusión del polvo en vino. Este hábil charlatán, Talbor, cura con el «remedio inglés» y con éxito al rey en 167444, al gran delfín, al príncipe de Conde, al duque de Borgoña y al duque de Anjou.

Madame de Sévigné escribe entonces a Bussy-Rabutin: «Hemos pasado el invierno en Grignan, sin otra preocupación que ver al amo de la casa enfermo con una fiebre que la quinina, apenas si ha logrado vencer, a pesar de todos sus esfuerzos y de todo lo quinina que sea»45. Leemos en una carta del 17 de agosto de 1687 escrita por Racine a Boileau: «El señor Hessein se ha salvado, y la quinina, su amigo, hizo el milagro… en la corte sólo se ve gente que toma quinina y, pronto, al acabar la comida, se la empezará a servir con el café y el chocolate.» Nicolás de Blágny, Francois de la Salle, llamado Monginot, publican folletos que la alaban y precisan su posología, en 1683, y La Fontaine, a petición de la duquesa de Bouillon, escribe un poema sobre la quinina.

Pero cuesta muy cara y Luis XIV empieza por comprar su secreto a Talbor por 48.000 libras y procura una gran cantidad para el servicio de los hospitales. Aunque está de moda su empleo desencadena violentos ataques por parte de Guy Pantin y de Bailly, que la acusan de producir escirros en el hígado y el bazo, y un decreto del parlamento, al parecer, prohibió su empleo. Pero algunos años más tarde, Ramazzini declara que la quinina ha realizado en el terreno médico una revolución comparable a la del empleo de la pólvora en el arte de la guerra.

A finales del siglo XVIII el paludismo no sólo ha disminuido sino que puede tratarse con cierta eficacia.

La fiebre amarilla apenas afectó a Europa. Identificada en 1635 en Guadalupe, por el padre du Tertre; se le llama «mal de Siam». Hace su aparición en Rochefort y luego en España y Portugal. En este país tienen lugar diversas epidemias, la última de las cuales se sitúa en 1807. En esta época Napoleón envía una comisión en la cual figuraDesgenettes para estudiarla. Pero hay que insistir en el hecho de que la fiebre amarilla es, en gran parte, responsable de la pérdida de Santo Domingo, pues destruyó el ejército francés y atacó a su general en jefe, Leclerc, ocasionando su muerte.

cuadro sobre el paludismo

COMBATIR EL PALUDISMO EN ARGENTINA
La consideración de la malaria o paludismo ya habían estado presente en los análisis de Guillermo C. Paterson, Eliseo Cantón, Carlos G. Malbrán, Félix Garzón Maceda, Juan Carlos Delfino y algunos otros, quienes contaron con el auxilio del Departamento Nacional de Higiene, según el modelo italiano de saneamiento, que incluía variados procedimientos y un intensivo uso de la quinina.



Ahora le había llegado el turno a Carlos Alberto Alvarado, especializado en la Scuola Superiore di Malariologia de Roma y en la London Scholl of Hygiene and Tropical Medicine, quien desde la Dirección Regional del Paludismo, ubicada en el NOA, donde comenzó a desempeñarse, provocó un cambio en la manera de llevar adelante las campañas de erradicación del mal y alcanzó algunos éxitos tanto que, cuando se creó la Dirección General de Paludismo, fue nombrado su responsable.

Fue capaz de resolver algunos problemas sanitarios con estudios autóctonos y procedimientos que las tradiciones locales aceptaron por estar íntegramente adaptados al entorno. El control de los resultados, medido por diversos métodos, mostró la eficacia del programa.

Después del nombramiento de Ramón Carrillo, como el responsable máximo del área salud de la Argentina, Alvarado fue designado para encabezar un plan quinquenal antipalúdico (1947-52) que integró el programa «Grandes Luchas Sanitarias». Incorporó, entre otras novedades, el uso del DDT (abandonado luego por el retorno a la quinina). También fue responsable de la Dirección General de Sanidad del Norte.

Su gestión contempló otras dolencias como el bocio endémico, el tracoma, la anquilostomiasis, la tuberculosis, la fiebre amarilla selvática, el tifus exantemático, la viruela. Sostuvo una muy eficaz política de enseñanza del cuidado de la salud.

Fuente Consultada:
Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail
Grandes Pestes de la Historia – Wikipedia – Enciclopedia Encarta
Por Araceli Boumera

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