La Lucha Contra Las Enfermedades Historia Microbiologia Seres Vivos



Historia de la Lucha Contra Las Enfermedades

El siglo XVIII fue un siglo de preparación activa en el espíritu de los hombres avanzados para los grandes pasos de la Medicina del Estado en el siglo XIX, aunque ni la ciencia, ni la ley,  ni la opinión pública estaban todavía en condiciones de recabar ni aceptar ningún control eficaz de la sociedad sobre la salud general.

No había fondos para emprender ninguna labor sanitaria ni poderes legales de restricción, salvo cuando la epidemia era inminente; ni resgistro obligatorio o notificación de nacimientos y defunciones para mostrar las consecuencias de la negligencia, ni ideas claras en los científicos respecto de lo que debiera hacerse.

Sin embargo, fue un siglo de considerable avance, aunque sus generaciones fueron diezmadas por las viruela, el tifus y el escorbuto y atormentadas por las fiebres. La determinación de aliviar los terribles sufrimientos físicos de la humanidad creció bajo el influjo de hombres como Juan Howard, uno de los más verdaderos, aunque menos aparatosos, héroes de la humanidad.

La idea de la medicina preventiva fue diligentemente extendida por hombres cuyos nombres no deben olvidarse nunca, por el Dr. Ricardo Mead, que escribió (1720) «sobre los métodos para evitar el contagio pestilencial» y sostuvo que todo gasto deba ser pagado por el público, y ningún coste podría ser demasiado grande si se asegurase la prevención; por sir Juan Pringle, que discutió (1752) sobre «la recta disposición del aire», particularmente en los hospitales del ejército; por el Dr. Jaime Lind, que escribió sobre el escorbuto y la infección en la Armada; por sir Gilberto Blane, que dio zumo de limón a la Marina; por el capitán Cook, quien mostró con la práctica cómo puede conservarse la salud viajando; por sir Jorge Baker, quien encontró el veneno del plomo en la sidra, y por Eduardo Jenner, el descubridor de la vacuna.

Estos investigadores enunciaron los principios de la higiene pública, que ha desterrado muchas de las principales enfermedades que diezmaron a los hombres de su propia generación.

Los que subestiman las investigaciones de la ciencia pura e insisten en que el dinero y la energía humana deberían consagrarse a las cosas «prácticas» ignoran seguramente la historia de todas las grandes mejoras en las condiciones de la vida humana. Un científico no es, como parecen suponer muchos, un ser cuyos intereses están alejados de la felicidad humana; más bien es uno que cree en el poder del conocimiento para benefíciar a la humanidad, aun cuando la conexión del conocimiento y las mejoras prácticas no sea siempre directa ni clara.

No puede escogerse mejor ejemplo que el movimiento sanitario para mostrar el valor práctico del conocimiento adquirido por propia cuenta, pero encauzado luego en un campo distante hasta las más vitales aplicaciones. Se ha dicho, con razón, que todos los comienzos son ficticios; pero si pudiéramos señalar un comienzo definido o, al menos, un punto de partida en el curso de los progresos científicos que han llevado al maravilloso dominio que ha adquirido el saber sobre las enfermedades, podríamos encontrarlo en las especulaciones de Copérnico.

Este gran pensador de principios del  siglo XVI atrajo la atención de los hombres hacia la estructura del universo y el movimiento de las estrellas y los planetas. Un siglo después, sus trabajos inspiraron al inmortal Galileo la invención del telescopio, que, mostrando los hechos que eran hipotéticos, pudo trasladar de plano la disputa, sacándola del reino de la mera especulación.

Historia

Científicos que han luchado contra las enfermedades Fleming, Ehrlich, Koch, Jenner, Pasteur

LA LUCHA POR DERROTAR A LOS MICROORGANISMOS: Las enfermedades causadas por microbios se denominan infecciosas. Enfermedad contagiosa es aquella que, además de ser infecciosa, es decir, originada por un microbio que viene del exterior, se transmite de una persona a otra, se contagia. Las enfermedades parasitarias son debidas a un productor que no es de medidas microscópicas (gusanos y otros parásitos).

APARICIÓN DE LAS INFECCIONES. Para que un germen sea capaz de originar una dolencia en el hombre debe poseer ciertas cualidades: a) ser transmisible; b) que pueda penetrar en el organismo; c) que sea nocivo y capaz de originar una enfermedad.



A esta última propiedad se denomina virulencia, y es mayor cuanto mayor sea la rapidez con que se multiplica y la cantidad de sustancias tóxicas que libera.

El organismo, ante la invasión de un microbio, no permanece pasivo, sino que organiza rápidamente sus fuerzas de defensa. El conjunto de reacciones que pone en marcha el organismo recibe el nombre de inmunidad. Inmune es aquella persona que experimenta sin daño la penetración de determinado tipo de microbios en su cuerpo.

Por ejemplo, el que ha sufrido una fiebre tifoidea, por regla general ya no vuelve a padecerla, puesto que ha adquirido inmunidad contra la misma. Otras veces ésta puede conseguirse sin necesidad de sufrir la enfermedad, mediante las llamadas vacunas. Todo germen posee en su estructura alguna sustancia especial que le caracteriza, denominada antígeno; la penetración del microbio en el cuerpo humano determina la producción por parte del mismo de unas defensas denominadas anticuerpos. Éstos constituyen la defensa más importante de que dispone el organismo en su lucha contra los microbios.

La brigada defensiva del organismo no sólo está constituida por los anticuerpos, sino también por una serie de células capaces de fagocitar (engullir) a los microbios. Algunas de ellas suelen circular por la sangre en forma de glóbulos blancos de un subtipo especial (monodias), mientras que otras se hallan dispuestas en los órganos invadidos con más frecuencia por los microbios (hígado, bazo, ganglios, etc.).

Es interesante conocer el mecanismo de que se valen los gérmenes para penetrar en el cuerpo humano, así como la vía que utilizan. Algunos lo hacen a través de la piel, normal o alterada (heridas, picaduras, roces, etc.); otros por vía digestiva (alimentos, bebidas, etc.); con la respiración, etc. Los diversos puntos de penetración de los microbios en el cuerpo reciben el nombre de puertas de entrada, a partir de las cuales los gérmenes se diseminan por el cuerpo. Algunos se detienen en los ganglios linfáticos cercanos a la región, para seguir por la misma vía linfática hacia la sangre y, a partir de allí, por algún tronco nervioso hasta los centros superiores.

La vía de diseminación más importante sigue siendo la sangre. Finalmente, su recorrido termina cuando son eliminados por los lugares llamados de salida: a través del pulmón (aire, gotitas de saliva, esputo, etc.), riñón (orina), intestinos (heces), etc.

La mayoría de las infecciones no manifiestan sus síntomas hasta que han transcurrido unos días de la invasión del microbio. Este período se llama de incubación, y dura desde el momento del contagio, hasta el día que empiezan a aparecer las manifestaciones en forma de enfermedad.

HISTORIA: Durante el siglo XIX se fueron descubriendo, una tras otra, las bacterias responsables de las distintas enfermedades. Estudios muy cuidadosos pusieron de manifiesto el modo de vida y los ciclos de estas bacterias, dónde se encontraban, cuáles eran sus preferencias y cómo se trasmitían al hombre. La bacteria de la peste bubónica, por ejemplo, se encontró no solamente en las personas atacadas, sino también en la sangre de las ratas infectadas. El eslabón de la cadena fue descubierto por el bacteriólogo inglés P. L. Simond, quien demostró qué la bacteria pasa de la rata al hombre por medió de una pulga que vive sobre la rata como parásito. Una vez descubierto el complicado mecanismo, dedieron tomarse las primeras medidas eñees para eliminar la enfermedad.

LA MICROBIOLOGÍA Y LOS CIENTÍFICOS QUE INVESTIGARON LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS:

Lo microbiología es uno científica; se encarga de los seres vivos microscópicos; es decir, aquellos organismos que no son a simple vista, dado que su tamaño es del promedio una milésima de milímetro, unidad conocida como miera. Estos organismos reciben, por lo general, el nombre de gérmenes o microbios, como también el de microorganismos.



LEEUWENHOEK Y LOS MICROBIOS
LEEUWEENHOEKEs a partir del siglo XVII que la humanidad tiene conocimiento de la existencia de organismos que no se pueden observar a simple vista, sino a través de un instrumento óptico denominado microscopio; éste fue inventado a principios de mencionado siglo.

El descubridor de dichos organismos fue el comerciante holandés Antony Van Leeuwenhoek, quien utilizó por vez primera una lente casi esférica, la cual fue tallada por él mismo; con ella logró hacer magníficas observaciones sobre la estructura microscópica de algunas semillas, de la sangre, de embriones y de otros tejidos.

Los alcances científicos realizados por Leeuwenhoek mediante sus observaciones, fueron importantes, ya que descubrió los organismos microscópicos que se encontraban en una gota de agua, en el vinagre, y en todas
las sustancias que analizaba. Sus observaciones permitieron conocer con cierta precisión, la estructura de organismos que hoy conocemos como bacterias, algas, hongos (como las levaduras) y algunos protistos.

EDWARD JENNER Y LAS VACUNAS
JENNERCon Edward Jenner se da inició a uno de los campos de la medicina, conocido en la antigüedad como variolización.

Esta práctica consistía en inocular o inyectar con pústulas (erupción cutánea) de enfermos de viruela a la población sana, para que generaran, de esta forma, defensas contra dicha enfermedad.

Jenner observó que la viruela del ganado vacuno no era mortal para el ser humano y, que por el contrario, quienes la desarrollaban producían defensas hacía la viruela humana, la cual, para ese entonces era mortal.

Los experimentos de Jenner que realizó, indirectamente sobre el virus varióla causante de la viruela, permitieron la producción de la vacuna contra la viruela humana.

LOUIS PASTEUR Y SUS DESCUBRIMIENTOS
PASTEURA finales del siglo XIX el químico francés Louis Pasteur refutó la teoría de la generación espontánea, comprobando experimentalmente que las infusiones eran descompuestas por microorganismos provenientes del aire. Como éste, sus aportes fueron importantes para la medicina y la industria; impulsando de esta manera la microbiología.

En la industria sus conocimientos aportados fueron el producto de la observación y del estudio de las fermentaciones.

Es así, como las levaduras transforman, mediante este proceso, el azúcar en alcohol etílico y dióxido de carbono; al igual que algunas bacterias convierten el azúcar de la leche (lactosa) en ácido láctico. De lo anterior, se puede decir que las fermentaciones son el producto o resultado fisiológico de algunos microorganismos.



En la medicina logró comprobar que algunos organismos microscópicos eran los causantes de determinadas enfermedades como el cólera y el carbunco, enfermedades del ser humano a nivel gastrointestinal y de los tejidos subcutáneos. Sus trabajos en este campo se orientaron hacia la antisepsia y la producción de la vacuna hidrofóbica o antirrábica.

KOCH Y LAS INFECCIOSAS
KOCHEl médico alemán Robert Koch logró de mostrar en 1876 que algunos microorganismos como las bacterias podrían causar enfermedades a los animales, basado en enfermedades cutáneas presentadas en las personas y otras especies de animales.

Sus investigaciones permitieron desarrollar un método experimental para identificar los microorganismos causantes de diferentes enfermedades.

Esto contribuyó en la identificación de la bacteria causante de la tuberculosis pulmonar, conocida como el bacilo de Koch.

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Es importante resaltar que los criterios experimentales desarrollados por el médico alemán, para demostrar el origen o causa de las enfermedades infecciosas, se conocen hoy día como los postulados de Koch.

ALGOS MAS DE HISTORIA…

La peste bubónica (la «muerte negra») hizo desaparecer a 25 millones de personas en Europa, durante el siglo XIV. Esta terrible enfermedad ha tenido épocas de expansión en muchos otros períodos, como puede verse incluso  en   la   Biblia.

Las antiguas teorías explicaban las oleadas de peste bubónica como consecuencia del movimiento de los planetas o de la respiración de los demonios. Hoy se conoce el verdadero culpable: es un tipo de bacteria (organismo imperceptible a simple vista), el bacilo pestoso o «Pasteurella pestis», descubierto por el médico suizo Alejandro Yersin, en  1894.

Las bacterias —junto con organismos todavía más pequeños, llamados «virus», y ciertos animales microscópicos unicelulares, los protozoos—, son responsables de la mayoría de las enfermedades. Invaden los tejidos humanos, destruyéndolos con sus sustancias tóxicas.

La   difusión   de   las   enfermedades tiene lugar cuando estos organismos microscópicos van de una persona a otra. Las enfermedades que persisten habitual-mente, o en épocas fijas, en un país, sea en poblaciones humanas o en animales silvestres, se llaman «endémicas». En ciertas circunstancias, las enfermedades endémicas pueden propagarse en escala enorme, infectando a muchas personas. Entonces se llaman «epidemias».

La peste bubónica es un buen ejemplo de enfermedad que puede producir epidemias. En el pasado causó la muerte de millones de personas. Actualmente, a pesar de que la bacteria responsable de la enfermedad es endémica en los roedores silvestres de distintos países, la atenta vigilancia de las autoridades médicas impide nuevas invasiones.
La idea de que las enfermedades son producidas por organismos invisibles no es nueva.   Hace   2.000   años,   el   romano  Varrón pensó en esa posibilidad; pero, fundamentalmente, porque en aquella época no había instrumentos para probar esa teoría, te   la   olvidó   pronto.

Varios siglo después, en 1546, se publicó un libro del médico italiano Jerome Fracastor, cuya opinión era parecida a la de Varrón,  argumentaba de manera convincente en favor de aquella teoría. Demostró cómo era posible la propagación de la enfermedad  con organismos pasaban de una persona a otra. Desgraciadamente, muy pocos lo escucharon.

Durante el siglo XVII, los perfeccionamientos de las lentes permitieron el desarrollo le los microscopios primitivos. Parece que el holandés Antonio van Leeuwenhoek fue el primero que observó las bacterias, en 1673. Sin embargo, este descubrimiento no confirmó las teorías de Fracastor.

En el siglo XIX, y con los trabajos del francés Luis   Pasteur  y  del   alemán   Roberto   Koch, quedó perfectamente establecida la relación entre los organismos microscópicos y las enfermedades. Entonces se conocieron muchos de los verdaderos culpables de éstas. En 1875 se descubrió la ameba que causa la disentería, así como la bacteria que infecta las heridas, y, en 1880, la bacteria de la tifoidea y también el diminuto protozoo que produce el paludismo. El mismo Koch descubrió las bacterias de la tuberculosis y del cólera, en 1882 y 1883.

Pero no se lograba descubrir los agentes que producen la viruela y la fiebre amarilla, porque son demasiado pequeños para ser vistos con el microscopio ordinario. Estos organismos son los virus, que, sin embargo, pudieron aislarse, pasando los materiales infectados a través de filtros que los retienen. La invención del microscopio electrónico permitió fotografiar y detectar, incluso, los virus más pequeños (los virus filtrables).

Ver Enfermedades Epidémicas:   Peste Bubónica   –  Tifus  –  Paludismo  – Viruela

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