Los Aborígenes

Biografia de Zapiola Jose Matías

Biografía del Brigadier  Zapiola Jose Matías

Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1780. Se educó en el Real Colegio de Nobles dé Madrid; ingresando luego al Departamento del Ferrol, donde se distinguió como estudiante y del cual egresó como Guardiamarina el l9 de enero de 1799, siendo promovido a Alférez de Fragata el 2 de octubre de 1802. A las órdenes de Alcalá Galiano, navegó en el Mar de las Antillas.

Prestó servicios en La Habana y más tarde, en 1805, fue destinado al Apostadero de Montevideo, donde sé hallaba en el momento de producirse el movimiento emancipador de Mayo. Descubierta su participación en el mismo, fue enviado a Cádiz, y allí se incorporó a la Logia Lautaro, establecida más tarde por él, San Martín y Alvear en el Río de la Plata. En la Península fue promovido a Alférez de Navio en mayo de 1811.

Zapiopla Jose Matias

Desde Cádiz, mantenía comunicación constante con los hombres de Buenos Aires comprometidos en la Revolución, haciendo además intensa propaganda entre los americanos residentes en España. Al ser descubierto se ocultó en un buque que zarpaba para Inglaterra, de donde viajó en la Fragata inglesa «George Canning», junto con San Martín, Alvear y otros patriotas, hacia Buenos Aires donde llegaron el 9 de marzo de 1812.

El 16 de ese mismo mes y año, fue nombrado Capitán de la primera compañía del Escuadrón de Granaderos a Caballo.

Habiendo marchado San Martín para tomar el mando del Ejército del Norte, Zapiola quedó al mando de los escuadrones 19 y 29 de Granaderos, en esta Capital. Al mando de estos escuadrones participó en la campaña de la Banda Oriental desde junio de 1814 a mediados de 1815, hallándose en la rendición de la plaza de Montevideo.

Junto con los escuadrones a su mando, formó parte del famoso cuerpo de Granaderos a Caballo que cruzó los Andes, para libertar a Chile. Allí se halló en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, contribuyendo en primera línea al triunfo de las armas patriotas. La intervención de Zapiola en esta batalla fue realizada según manifiesta el mismo San Martín «Del modo más bravo y distinguido», mereciendo por ella la efectividad de Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo el 3 de octubre de 1817, a propuesta de San Martín.

Posteriormente participa brillantemente en la jomada de Maipú. Por esa actuación fue graduado Coronel por San Martín. A comienzos de 1819 regresa a Buenos Aires, el 19 de julio de ese año fue nombrado Comandante General interino de Marina, cargo que ejerció hasta el 31 de marzo del año siguiente. El 14 de agosto de 1820 volvió nuevamente a la Comandancia General de Marina y Matrícula y Capitanía de Puerto.

En 1821 tomó mando de la escuadrilla porteña que combatió al caudillo en-trerriano Ramírez, mandado por Monteverde. Zapiola confió al Teniente Rosales el mando de una división de lanchones y cañoneras, con la cual este último atacó a Monteverde en Colastiné, el 26 de julio; la división entrerriana fue derrotada, quedando muerto Monteverde y en poder de Rosales una goleta y dos lanchones.

Ajustada la paz con Buenos Aires, Zapiola y su escuadrilla regresaron a esta capital, y aquel reanudó sus funciones en la Comandancia General hasta el 30 de marzo de 1822.

El 9 de agosto de 1825 fue designado en la Comandar,cía General de Marina, en momentos de excepcional importancia, ante la inminenci ade ¡a guerra contra el Brasil. En dicha oportunidad, prestó servicios inapreciables en la preparación y organización de los elementos navales que fueron destinados a contrarrestar la acción naval brasileña. Siguió en este cargo hasta setiembre de 1827.

Formó parte como vocal del consejo de guerra que juzgó la conducta del Comandante Fournier, en agosto de 1827, acusado de haber apresado un bergantín inglés; hallándolo inocente.

De diciembre de 1828 a setiembre del 29 volvió a ser Comandante de Marina.

Durante la Dictadura de Rosas permaneció alejado de la vida pública y después de Caseros, el 5 de febrero de 1852 fue nombrado Comandante General de Marina y Capitán del Puerto, cargo que ejerció hasta el 1º de setiembre del mismo año.

Desde el 5 de mayo de 1857, al 10 de mayo de 1859 fue Ministro de Guerra y Marina del Gobernador Valentín Alsina. El 19 de mayo de 1859 fue ascendido a Brigadier General.

El 13 de noviembre de 1868 pasó a revistar en la «Lista de Guerreros de la Independencia» por Ley del 24 de setiembre de ese año.
Falleció en Buenos Aires el 27 de junio de 1874.

El juicio sereno de la posteridad, reconoce en la descollante personalidad militar y naval del Brigadier General Zapiola, a una de las glorias más puras de la fecunda historia militar de la República.

Biografía de Comodoro Py Luis Marino Argentino

Biografía de Comodoro Py Luís

Nació este bravo marino en Cataluña el día 22 de marzo de 1819 y desde muy chico se inició en la vida marinera. Arribó a Buenos Aires en 1843 y muy pronto ingreso a la escuadra que estaba al mando del Almirante Brown. Lo hizo en el pailebote «San Cala» bajo el mando del Coronel de Marina Nicolás Jorge. Intervino en algunas acciones contra la escuadra oriental y en hechos derivados del bloqueo que los ingleses y franceses sostenían contra Buenos Aires.

comodoro pyEn febrero de 1852 se produce la caída del Gobierno de Rosas y a los pocos meses se produce un conflicto entre Buenos Aires y el resto de las provincias argentinas agrupadas en la Confederación, por cuanto aquella provincia se negaba a ingresar a su seno debido a las condiciones que se le imponían. Luís Py pasó a formar parte de la escuadra de Buenos Aires.

A bordo del «General Pinto» que comandaba José Murature, intervino en acciones contra la escuadra de la Confederación.

En 1859 es ascendido a Capitán y le es asignado el comando del vapor «25 de Mayo». Prestaba servicios en el vapor «Constitución» e interviene con esa nave en el ataque a la ciudad de Rosario y en el combate librado frente a San Nicolás de los Arroyos, contra los barcos de la Confederación que comandaba Mariano Cordero, que con el correr del tiempo llegaría a ser Vicealmirante de nuestra Marina de Guerra.

El comportamiento de Py en esas acciones es muy destacado y el jefe de la escuadra de Buenos Aires en un informe que dirije a la superioridad, expresa con respecto a Py: «Digna es de mencionarse la excelente comportación que tuvo tanto en el ataque a la ciudad de Rosario como en el ataque frente a San Nicolás de los Arroyos con la escuadra enemiga.

Sus conocimientos en marina nada comunes han contribuido en mucho al buen éxito de esos dos combates, y si a esto se añade su bravura con los vastos conocimientos militares que posee, no debe extrañarse que el que firma lo recomienda eficazmente a ia consideración de Ud. Su moral y conducta intachable son otros tantos títulos que por sí lo recomiendan».

Los conceptos contenidos en este informe nos dan una cabal idea de las condiciones de este gran marino.

Al término de la lucha entre Buenos Aires y la Confederación que deriva luego en la organización definitiva de nuestra Patria, Py pasa a desempeñarse en la Capitanía del Puerto de Buenos Aires y al estallar la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) pasa a comandar el buque más importante de la escuadra nacional, el vapor de guerra «Guardia Nacional».

En agosto de 1865 se halla a bordo de su buque el Comodoro Murature en calidad de Jefe de la Escuadra, y el 12 de agosto de ese año tiene lugar el forzamiento del Paso Cuevas, en aguas del río Paraná, que es defendido por cuarenta piezas de artillería paraguayas. El fuego que estas armas dispararon sobre ios barcos que se pusieron a su alcance, fue terrible y el «Guardia Nacional» sufrió averías de magnitud. Entre los muertos en esa acción se encontraba el propio hijo de Py, el Guardiamarina Enrique Py.

Corría el año 1878 cuando se tuvieron noticias en Buenos Aires de que la corbeta chilena «Magallanes» había procedido en Santa Cruz, en isla Leones, a llevar capturado a Punta Arenas al barco norteamericano «Devonshire». El gobierno argentino consideró semejante actitud un atentado a la soberanía nacional pues aquel barco norteamericano se hallaba en aguas de jurisdicción nacional cuando fue apresado.

Una división naval integrada por la Corbeta «Uruguay», monitor «Los Andes», bombarderas «Constitución» y «República» y cúter «Los Estados», que luego es apoyada por la goleta «Cabo de Hornos» que manda Piedra Buena», se dirige a Santa Cruz para defender la soberanía argentina en ese lugar.

De los buques que componen esa división únicamente la «Uruguay» era adecuado para navegaciones oceánicas; los buques restantes son buques de río y enviarlos al sur supone un gran riesgo. Es necesario buscar un aguerrido jefe que con medios tan escasos haga frente a la magna empresa y el Gobierno se decide por un bravo marino que tantas veces demostró su valor ante el peligro.

Es el Comodoro Luis Py el que comanda la división naval.

Luego de una azarosa navegación, no exenta de peligros, los buques argentinos llegan a Santa Cruz el 27 de noviembre de 1878. En esos momentos las naves chilenas habían abandonado la zona y Py dispuso el izamiento del pabellón nacional en las márgenes del río Santa Cruz. Con todos los hombres del ceremonial, el l9 de diciembre de 1878 fue izado el pabellón celeste y blanco en el lugar conocido por Cañadón de los Misioneros, y él fue el símbolo que desde entonces tremoló en esa región, afirmando que ella era tierra argentina.

La división naval de Py permaneció ejerciendo vigilancia en la zona hasta setiembre de 1879 y cabe señalar que a bordo de la corbeta «Uruguay», mientras se encontraba en Santa Cruz, se recibió el 17 de diciembre de 1878 la primera promoción de cadetes de la Escuela Naval Militar, integrada por cuatro alumnos.

De regreso a Buenos Aires es designado Director General de Talleres y Arsenales de Marina, cargo al que dedica todo su entusiasmo y conocimientos. En el desempeño del mismo falleció el 22 de febrero de 1884.

Biografía de Tomas Espora Coronel de Marina Argentino

BIOGRAFÍA DEL CORONEL DE MARINA TOMAS ESPORA

Espora nació en Buenos Aires el día 19 de setiembre de 1800. Era apenas un muchacho de quince años cuando se inicia en la vida marinera y lo hace en una escuela muy dura, dado que lo inicia en un viaje de corso y nada menos que a las órdenes de un jefe que se destaca por su coraje y audacia: el Capitán Hipólito Bouchard.

Corre el año 1815 cuando el gobierno dispone llevar a cabo un crucero corsario por las costas de Chile, Perú y Ecuador con el objeto de obstaculizar el comercio español en esa región. Está a cargo del Almirante Brown con la fragata «Hércules» y el bergantín «Santísima Trinidad», acompañado de la corbeta «Halcón» que comanda Bouchard. En este último buque viaja Espora.

Tomas Espora Los días 20 y 21 de enero de 1816 participó en el ataque que ¡as naves corsarias patriotas realizaron contra la fortaleza de El Callao. Forzaron la entrada al puerto y echaron a pique la fragata española «Fuente Hermosa».

El 9 de febrero de 1816 Espora participó en el ataque a Guayaquil, que estuvo a punto de caer en manos de los hombres de Brown.

De regreso en Buenos Aires, Espora se embarca como Oficial a bordo de la fragata «La Argentina», que era una nave española llamada «Consecuencia» de la cual se habían apoderado durante el crucero corsario, y cuando tenía 17 años inicia un glorioso viaje de corso que había de durar dos años. Iba otra vez bajo las órdenes de Bouchard.

Zarpó «La Argentina» de la Ensenada de Barragán en julio de 1817 y navegó por aguas del Atlántico, Indico y Pacífico. Atacaron buques negreros en Madagascar, rechazaron un ataque de piratas malayos, acosaron al comercio español en las islas Filipinas; en las islas Hawai rescataron la corbeta argentina «Santa Rosa» cuya tripulación se había sublevado.

Luego desembarcaron en Monterrey (México) y se apoderaron del fuerte que permaneció varios días en poder de Bouchard. Más tarde llevaron a cabo un ataque en Realejo (Nicaragua) apresando a dos buques españoles y destruyendo otros dos. Por último y dando por finalizado el viaje, «La Argentina» arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819.

El hecho de que durante el mismo sostuvieron trece acciones navales importantes y capturaron o destruyeron veintiséis buques, dá una ¡dea de la formación profesional del futuro Coronel de Marina Tomás Espora.

Cuando el General San Martín alistó a la Expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma. Luego fue Oficial de la Marina de Guerra Peruana formada por San Martín, y combatió para rendir la fortaleza de El Callao, último baluarte que los españoles sostuvieron en el Pacífico.

Espora regresó a Buenos Aires en el año 1825 y al poco tiempo se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil. De inmediato Espora pasó a formar parte de la escuadra al mando de Brown.

Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia que rayaba en el heroísmo. Fueron ellas el asalto de las cañoneras a la Colonia que Brown llevó a cabo el 1» de marzo de 1826, con el objeto de apoderarse de la plaza. La otra acción fue el combate de Quilmes.

El asalto a la Colonia fue llevado a cabo con el uso de cañoneras (pequeñas embarcaciones armadas con un cañón) y para llevar a cabo la arriesgada empresa se solicitaron voluntarios, que fueron puestos a las órdenes de Espora y Rosales.

El ataque fue llevado a cabo durante la noche. Los brasileños avistaron a los pequeños buques y efectuaron fuertes descargas sobre ellos, no obstante lo cual Espora y Rosales continuaron avanzando y estos dos valerosos jefes lograron incendiar el bergantín brasileño «Real Pedro». En este asalto los hombres de Brown sufrieron grandes pérdidas y en el parte que pasó el Almirante detallando la acción, que prácticamente estuvo al mando de Espora, elogió la conducta del valiente oficial.

En el combate de Quilmes ocurrido el 30 de julio de 1826, Espora intervino en calidad de comandante de la fragata «25 de Mayo», buque insignia del Almirante Brown. Esta nave prácticamente sostuvo la mayor parte del encuentro soportando el fuego que le hacía una veintena de naves brasileñas, durante tres horas. Espora fue herido gravemente y una bala le arrancó de la mano su bocina de órdenes. Pide otra y continúa imperturbable dirigiendo la acción, solicitando además a los oficiales que en caso de que la nave fuera rendida al abordaje, echaran su cuerpo al mar para que no fuera trofeo de los enemigos de su Patria.

Cuando era ya «despojo ingobernable» — según la expresión del Almirante Brown — la «25 de Mayo» rodeada por las cañoneras se retiró del combate y entró a puerto, maltrecha y escorada, pero empavesada como en los días de gloria.

Así llegó a la rada en medio de la patriótica exaltación del pueblo. Espora recibió las más emocionadas pruebas de gratitud de la gente de Buenos Aires; está ensangrentado y es conducido entre ovaciones. Una verdadera multitud se congregó ante la casa donde había sido transportado el heroico marino y solo se disolvió cuando el parte médico anunció que Espora se recuperaría de sus heridas.

En la vida de Espora hay una acción naval que pone de manifiesto su personalidad y la escuela en la cual se había formado como marino. En marzo de 1828 al mando de la goleta «8 de febrero», secundado por la goleta «Unión», zarpó de Buenos Aires para colaborar con las operaciones del ejército nacional que estaba operando en las costas de Río Grande.

Ante la imposibilidad de establecer comunicaciones con ese ejército, Espora resolvió regresar y el 29 de mayo se hallaba en aguas de la bahía de Samborombón, cuando se encontró rodeado por la escuadra brasileña al mando del Capitán Oliveira, que bloqueaba la zona.

Ante ese hecho el bravo Espora se dirigió a su tripulación y les dijo: «Muchachos, ahí está el enemigo y aunque nuestras fuerzas sean desiguales vamos a enseñarles que somos dignos de mantener el nombre glorioso que lleva este buque…» y luego sigue expresando: «Marinos y soldados del «8 de febrero», solo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria! «

Entusiasmada la tripulación con la arenga y ejemplo de su bravo comandante contestan con fuego intensísimo a los disparos del adversario. La rotura del timón hizo quedar a la «8 de febrero» sin gobierno tornando la situación totalmente insostenible, pero Espora continuaba combatiendo aunque sus bajas son enormes en proporción al número de tripulantes y la munición está casi agotada.

Apenas caídas las primeras sombras, Espora convoca a junta de guerra y se resuelve evacuar a la tripulación en una jangada que es remolcada por un bote de la nave. En ella iban todos los tripulantes, la mayoría de los cuales estaban heridos, quedaron a bordo de la goleta «8 de febrero» Espora, su segundo comandante que era el Capitán Toll, sus respectivos asistentes y cuatro hombres que por la gravedad de sus heridas no habían podido ser transportados.

Al primer destello de sol, el día 30 de mayo de 1828, Espora saludó a la bandera con un disparo de cañón y de inmediato la arrió.

Poco después eran hechos prisioneros por los brasileños Espora y Toll y el jefe imperial Capitán Oliveira dijo: Oficiales que se han portado como los del «8 de febrero» no merecen ser prisioneros». Unos días después Espora y Toll fueron canjeados por dos destacados jefes de la marina imperial brasileña.

Espora ascendió a Coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fué designado Comandante General de Marina, encomendándosele la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. En el mes de julio de 1835 enfermó gravemente, falleciendo en Buenos Aires el 25 de ese mes. El glorioso Almirante Brown dijo ante su cadáver: «Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América y más de una vez admiré su conducta en el peligro».

La vida de Espora, signada por el heroísmo y la aventura, por el sacrificado servicio al honor de la república, es una de las que mejor configuran una lección y que más acabadamente perfilan un ejemplo.

Primeros Pueblos Que Habitaron México

Primeros Pueblos Que Habitaron México

EL HOMBRE LLEGA A AMÉRICA:

Los primeros habitantes de Mesoamérica (la región situada entre los Estados Unidos y Honduras), cuyos precursores habían llegado al continente por el estrecho de Bering avanzaron hacia el sur hace unos 20000 años. Unos 3000 antes de nuestra era empezaron a cultivar maíz y 500 años después habían establecido asentamientos.

ProntO se dividieron en diversas culturaS locales, con algunas características comunes que mantendrían en el futuro: pirámides escalonadas, juegos de pelota, y un panteón de divinidades semejantes a las que sacrificaban seres humanos.

antiguo mapa de los pueblos de mexico

Época preclásica (1700 a. C. hasta el año 0). En este período, distintos yacimientos del altiplano de México (El Arbolillo, Tlatilco, Cuicuilco, Ticomán, etc.) presentan ya graciosas estatuillas femeninas y también la primera pirámide redonda, como de 20 m. de alto (Cuicuilco), cuya construcción presupone una sociedad organizada.

Los olmecas fueron los creadores de la primera gran cultura. Brotó en la costa del golfo de México (Veracruz y Tabasco), tenía ya ciertas representaciones de dioses y rudimentos de calendario y escritura, y se la considera como un estadio primitivo de las ulteriores culturas zapotecaymaya. En Tres Zapotes y La Venta tenemos los ejemplos más destacados de su arte: los niños jaguar de barro y las incomparables cabezas olmecas de basalto de casi 3 metros de altura.

Época clásica (0 al 900 d. C). Tres culturas maduran en la época clásica:

a) la de Teotihuacán, gran ciudad fundada 100 añosa. C. a unos 40km al norte del México de hoy. Su población dominó en el altiplano hasta el año 650 y se relacionó con otros muchos centros de Mesoamérica. Fue saqueada y destruida hacia el 750 d. C.

b) la de los zapotecos, que vivieron más al sur, en el valle de Oaxaca. Su centro ceremonial más importante es Monte Albán. La famosa tumba n° 7 acusa ya el predominio de los mixtecas, procedentes del norte. El segundo centro ceremonial de los zapotecas mixtecas es Mida. Todavía se habla allí en zapoteca;

c) la de los mayas.

Tiene importancia también Tajín, testimonio de una cultura clásica desconocida todavía. Es única en México su pirámide de nichos e impresionan sus caras sonrientes (cabezas deformadas, con dientes limados).

Época posclásica (900-1521). En los siglos X al XII, los toltecas del norte, dominan casi todo el centro de México. Fundaron la importante ciudad de Tula. Agresivos y grandes arquitectos, influyeron en el arte y la cultura hasta el Yucatán, la región de los mayas. Tula fue destruida en 1168 por los chichimecas (otros bárbaros del norte). Los toltecas son el primer pueblo mencionado en las crónicas prehispánicas.

Los chichimecas, un grupo de tribus bárbaras, fundaron primero Tenayuca y después Texcoco. Al principio predominaron los tepanecas, que fundaron Azcapotzalco. Los aztecas eran sus tributarios. Al ocupar el poder azteca Itzacoatl (1427-1440) se fundaron las bases del imperio azteca y se constituyó una alianza de Tenochtitlán, Texcoco, Cuantitlán y Huexotzinco contra los tepanecas.

Los desplazaron en 1428 y en 50 años se adueñaron de una zona que llegaba hasta Guatemala. Su capital, Tenochtitlán, era una ciudad flotante construida en medio del lago Texcoco. El último de sus soberanos, Cuauhtemoc (1520-1525) pereció en el choque histórico de su imperio frente a Hernán Cortés.

vida de los aztecas

Esta página del Códice Mendocino nos pinta detalles de la educación azteca: se inicia a un niño en la vida doméstica y sus diversas actividades. Se exponen también los castigos correspondientes, aunque están representados con más crueldad de la correspondiente a la realidad cotidiana.

Fuente Consultada:
Tras Las Huellas de Nuestro Pasado Kurt Benesch
La Aventura de la Arqueología Editorial Círculo de Lectores

Francisco Hermógenes Ramos Mejía Evangelización de Indios

LABOR EVANGELIZADORA DE RAMOS MEJÍA

LOS INDIOS DE MIRAFLORES: En 1811 Francismo Hermógenes Ramos Mejía, hijo de un acaudalado  comerciante  porteño,  cruzó el río Salado —límite en ese entonces del  mundo civilizado— y portando  una  Biblia como  única arma se internó en territorio de los indios, protagonizando una experiencia inédita en lo que hace a la relación  del  hombre  blanco  con los aborígenes.

Francisco Ramos Mejía

Nacido en Buenos Aires  en  1773,  Francisco Ramos Mejía parece haberse sentido muy poco inclinado a la vida mundana y preferir, en cambio, la vasta soledad  del   desierto.   Sentimientos que empujaron a su padre a encargarle   la   administración   de   una pulpería y panadería sita en Los Tapiales.

Fue allí que estableció contacto literario con Manuel Lacunza, un jesuíta chileno autor, bajo el seudónimo de Josefat Ben Ezra, de un tratado sobre religión publicado  bajo  el título  «La venida del Mesías en Gloria y Santidad». Según  han  establecido  sus  biógrafos,  la particular interpretación del cristianismo hecha por el religioso impresionó de tal manera al improvisado pulpero que no tardó en experimentar la imperiosa necesidad de llevarlo a la práctica.

Nació así la idea de internarse en tierras dominadas por los pampas para intentar una acción evangelizadora. Fundó, entonces, en Diez Lomas, o Marilhuincul, un lugar cercano a Kaquelhuincul, la estancia «Miraflores».

Lo acompañaban su mujer, María Antonia Seguróla, y su  hijo Matías. Tenía 38 años. Pero ganarse la confianza de los indios no fue tarea simple y a su primera actitud —pagar las tierras que  ocupó— debió  agregar una alta dosis de paciencia, hasta que, convencidos de la honestidad de sus intenciones, los propios pampas se encargaron de difundir su fama hasta más allá de la cordillera.

A partir de ese  momento la estancia «Miraflores» se convirtió en refugio obligado de un considerable número de naturales y gauchos —criollos alzados, huidos de la autoridad— que todos los sábados por la tarde se congregaban para escuchar sus  sermones.

Y no sólo palabras ofrecía Francisco Ramos Mejía. Comida, techo y un trato sorpresivamente humano estaban a disposición de indios y perseguidos. Claro que, también, tenía sus exigencias y había impuesto una forma de vida que no resultaba nada fácil de observar: nadie dentro de los límites de «Miraflores» podía beber, jugar, vivir en concubinato ni mantener relaciones con más de una mujer.

Lo  cierto es que si  para sorpresa de muchos la estancia prosperaba sin pausa, resultaba más asombrosa,  todavía,  la  armonía que reinaba en la comunidad. Pero la experiencia debió disgustar a algunos porque  mientras Francisco de Paula Castañeda, sacerdote que había adquirido enorme prestigio como periodista, lo criticaba en sus artículos, Bernardino Rivadavia, ministro del gobernador Martín Rodríguez, lo intimó a que se abstuviera de «…promover prácticas contrarias a las de la religión   del   país».

Finalmente   su propiedad fue allanada y el experimento interrumpido definitiva mente. Con su  muerte, acaecida en 1825 a los 52 años, dio fin uno de los escasos  intentos de integración pacífica de los indios realizados en el territorio argentino.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la República Argentina Editorial Abril

Musica Nativa «Yaraví» Música de los Aborígenes Argentinos

Aborígenes Argentinos: Música Nativa El «Yaraví»

El «yaraví» parece ser la forma viviente de la expresión musical, originaria, genuina, hija de la sangre y del alma indígena, que cantaron por sus dulces y penetrantes acentos, los íntimos, los incurables dolores de una raza que al nacer a los esplendores de la vida y de la civilización, fue herida de muerte por la ruda e irreparable conquista, sujeción y servidumbre.

Lo cantaba el indio «yanacona», el «mitimae» y el «chasqui», en las soledades de sus labores, correrías y viajes a través de las montañas, cuando semejantes a Mercurios de una mitología primitiva, calzaban su «ushuta» invulnerable para volar sobre los agudos cerros, lo mismo que por los grandes caminos, conduciendo los reales mensajes a los extremos del inmenso imperio.

musica nativa argentina

Imaginaos un mundo en la juventud, de bosques ilimitados y de montañas inmensurables, poblado por los rumores de una naturaleza virgen y desbordante de vida, y en medio de ellos los hondos lamentos de esas almas sencillas y dolorosos, que arrullaban las noches y las siestas con los desgarradores cantos de sus voces, o las íntimas vibraciones de la «quena» misteriosa y sacra, que, como ningún instrumento conocido, arrancó y gimió con sus propios acentos aquellas indecibles dolencias.

El «yaraví» es la canción inmortal del alma indígena, que vivirá mientras una gota de sangre americana corra por las venas de estos pueblos; que sobrevivirá a la propia raza de que fuera eco íntimo e innato, porque es como su espíritu mismo, superviviente a la gran catástrofe, y seguirá resonando entre los follajes de nuestras selvas aunque sus cantores desaparezcan, porque la canción, como el alma que la exhala, no perece jamás.

Es la canción de América, y desde los primeros días de la conquista cautivó el corazón de los dominadores,   que  la  estudiaron  con  amor,   la  escribieron, la tradujeron y la imitaron. Como la voz humana tiene su órgano inconfundible, el «yaraví» nació con su instrumento, la quena. Cuando la intensidad del dolor hacía imposible la palabra, la quena lo decía todo. No en vano ha nacido la leyenda de que las primeras quenas fueron construidas de la tibia humana, que ninguna madera ni caña de tierra pudieron igualar en dulzura y en melancolía, cual si todas las «lágrimas de las cosas» se trasmitieran al mundo espiritual por ese frágil trozo de hueso del esqueleto humano.

Las trasformaciones operadas en la música indígena por la de los conquistadores y dominadores de tres siglos, hasta implantar en América la suya propia, con variantes a veces sensibles, no han logrado borrar del espíritu popular la huella profunda del «yaraví», que sigue imperando en las regiones paternas y originarias, aun bajo otros nombres y que a nuestro país ha llegado revestido con las formas y los tonos de la «vidalita» montañesa, hermana del «triste» llanero, pampeano o rioplatense, realizando así la simpatía sentimental del pasado con el presente y entre las más apartadas regiones de la tierra patria.

JOAQUÍN V. GONZÁLEZ

Las Colonias Francesas en Norteamérica Colonizacion

LA COLONIZACIÓN DE FRANCIA EN AMÉRICA DEL NORTE

Despúes de las terribles Guerras de Religión, el reinado reparador de Enrique IV volvió a ranudar las tentativas ed colonización en esta Nueva Francia, que Rovelvano había conseguido establizar por largo tiempo. Primero Richeliue y despúes Colbert continuaron la obra iniciada por Samuel Champlain, verdadero fundador del Canadá.

Enviado por una compañía mercantil instala en 1604 el primer grupo de colonos, funda Quebec en 1608 (en el mismo momento en que la colonia de John Smith comenzaba a organizarse en Virginia) y, durante ocho años, lo mismo en París que en la Nueva Francia, vela por el desarrollo de su obra.

Practica una política de alianza con los hurones y los algonquinos, contra sus enemigos los iraqueses, sostenidos por los ingleses, lo que arrastra a los colonos, poco numerosos (no llegaban a 2.000 en el año 1660), a interminables guerras indias. En el transcurso del conflicto contra Inglaterra, a la que apoyaban los protestantes de la Rochela, Quebec fue tomada por los ingleses y restituida en el año 1632. Richelieu y Colbert querían hacer del Canadá una provincia próspera que les abasteciera de ganado, de madera de construcción, de navios. Agricultores y ganaderos se instalaron a lo largo del San Lorenzo.

El rey de Francia estimaba, contrariamente a los británicos, que los protestantes no debían establecerse en la colonia (temiendo que, siendo demasiado numerosos, hiciesen secesión para unirse a sus correligionarios anglosajones). Después de la revocación del Edicto de Nantes, millares de hugonotes emigraron a Holanda y a Inglaterra, en lugar de aportar su trabajo y sus capitales al Canadá.

Desde el principio, la Iglesia Católica fue allí muy influyente; sobre todo, después de la muerte de Champlain, el obispo y el superior de los jesuítas se sentaban a ambos lados del gobernador en el consejo de la colonia. Los misioneros recibieron inmensas concesiones. El cierre del país a los protestantes y la primacía concedida a la pequeña nobleza de Bretaña y Normandía, que trasplantaron un sistema señorial y feudal arcaico, desalentaron a muchos emigrantes.

Al lado de los agricultores, otros colonos aventureros se hicieron «corredores de los bosques», penetrando hacia el interior para comprar pieles (de castor, de zorro) a los indios; y sus canoas cargadas de pieles se reunían todos los años en Montreal. En el año 1663, la Carta de la Compañía de la Nueva Francia fue revocada y la colonia devuelta al dominio real.

Ocupación francesa de Carolina—Miniaturas ejecutadas en 1564 por Jacobo le Mayne de Morgues en «Estampas contemporáneas y ritos de esta parte de América llamada Virginia»—Reproducidas con la autorización del Servicio Hidrográfico de la Marina, París.

EL PADRE MARQUETTE. CAVELÍER DE LA SALLE EL MISSISSIPI
El conde de Frontenac fue el primer gran gobernador enviado por Francia (1672-1682). Dio un vivo impulso a los viajes de descubrimiento a lo largo de las corrientes fluviales, tan importante desde el punto de vista estratégico y económico.

El jesuíta padre Marquette y Luis Joliet exploraron en una canoa el Wisconsin y fueron arrastrados hasta el Mississipí, comprobando entonces que el gran río no iba hacia el Oeste, sino hacia el Sur; después de haber alcanzado la confluencia del Arkansas, volvieron por el Illinois y la región de Chicago (1673). Un alumno de los jesuítas, Cavelier de la Salle, preparó cuidadosamente una expedición con la finalidad de bajar por el Mississipí hasta el mar. Con el caballero de Touty y el padre Hennepin, sale de Quebec en 1676 y, cruzando los Grandes Lagos y el Illinois, alcanza el río y levanta los dos fuertes de Crévecoeur y de San Luis.

En 1682, construye otro fuerte en la confluencia del Ohío, toma posesión del Arkansas y desemboca por fin en el inmenso Golfo de México, bautizando el nuevo descubrimiento con el nombre de Luisiana en honor de Luis XIV, y haciendo alianza con los indios natchez. Tardó año y medio en llegar de vuelta al Canadá.

De regreso en Francia, volvió a partir para llegar por mar a la desembocadura del Mississipí, pero erró en vano a lo largo del Golfo sin llegar a conseguirlo. Fue miserablemente asesinado a consecuencia de un motín de sus hombres (1627). Hasta comienzos del siglo XVIII no comenzó Luisiana a organizarse con la fundación de Nueva Orleáns (1718). Así, entre las colonias inglesas del Este y el interior del país, se interponían vastos territorios franceses jalonados por los fuertes de los Grandes Lagos, del Ohío y del Míssissipi.

Por otra parte, los franceses se habían instalado, a partir de 1635, en las islas de las Antillas, que los españoles habían descuidado: Martinica, Guadalupe, Santo Domingo, Santa Cruz, etc. Plantaciones de azúcar, de tabaco, de café, etc., se establecieron en ellas a fines del siglo, gracias a la mano de obra negra. Había en las «Islas» más de 50.000 esclavos, tratados con brutalidad y despreciados a pesar del «código negro» que había promulgado Colbert en 1685. Entre tanto, las colonias inglesas no habían cesado de crecer, mucho más rápidamente que el Canadá francés.

El Canadá tardó en poblarse por la falta de inmigrantes. En 1663 no contaba nada más que con 2.500 franceses, de los cuales 800 se hallaban instalados en Quebec. Campesinos y burgueses rehusaron expatriarse a un país que les parecía un desierto. Los primeros en llegar son los «comprometidos». «Entre la gente honesta viene terrible gentuza», apunta en 1642 María Guyard, primera superiora de las Ursulinas de Quebec.

EL DESENVOLVIMIENTO DEL SUR: MARYLAND Y CAROLINAS
Sir Georges Calvert era un gentilhombre católico amigo del rey Carlos I que no podía confiarle altas responsabilidades en Inglaterra a causa de su religión. En el año 1629, el rey le concedió el título de Lord Baltimore y le otorgó en propiedad las tierras que se extendían desde el norte del Potomac hasta los límites de la Nueva Inglaterra (aproximadamente, en la latitud de la futura Filadelfia).

El hijo de Lord Baltimore bautizó la región con el nombre de Maryland en honor de la reina Enriqueta María, esposa del rey de Inglaterra Carlos I, y emprendió la tarea de mejorar el dominio legado por su padre, que murió prematuramente.

Los primeros colonos llegaron en 1634. Cecil Calvert, soberano feudal, jefe tanto de la administración como de las fuerzas armadas, dio tierras a todos los gentileshombres que llevaran con ellos por lo menos cinco hombres; trató de mantener un buen entendimiento entre católicos y protestantes, lo que no siempre fue fácil después de la guerra civil en Inglaterra, donde los puritanos eran cada vez más influyentes; en 1649, fue votada un Acta de Tolerancia por la asamblea de colonos, la cual garantizaba la libertad de conciencia para todos aquellos que creían en Jesucristo.

Calvert tuvo, igualmente, muchas dificultades con los virginianos, que miraban a las gentes de Maryland como intrusos dentro de sus territorios. En el trascurso de la dictadura de Cromwell, Lord Baltimore fue privado de su gobierno y dominaron los puritanos; pero volvió a recuperar todos sus derechos después de la restauración de los Estuardos, en el año 1660.

La revolución de 1688 y el advenimiento de Guillermo III de Orange tuvieron importantes consecuencias: Lord Baltimore tuvo que convertirse al protestantismo para conservar la propiedad de sus tierras, y a la Iglesia Católica le fue prohibido celebrar públicamente sus ceremonias. La capitalidad pasó de Saint Mary’s City a la ciudad protestante de Annapolis y, en lo sucesivo, la corona de Inglaterra controlaría el gobierno. Inspirándose en el ejemplo de su padre, Carlos II quiso recompensar a los fieles que le habían ayudado a reconquistar su trono después de la muerte de Cromwell, tales como Monk, Clarendon, Carteret, etc., y les dio territorios al sur de Virginia, los cuales fueron bautizados con el nombre de Carolina en homenaje al rey y muy pronto divididos en Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Estos aristócratas pidieron al célebre John Locke (1669) que redactara una Constitución para sus Estados en la que se establecía una verdadera servidumbre ¡mientras tantas tierras estaban libres! Las Carolinas pasaron a ser colonias de la corona en 1729. Lord Berkeley y Sir Georges Carteret obtuvieron una región entre el Hudson y el Delaware, a la que llamaron Nueva Jersey, donde fueron fundadas Newark y Elisabethtown. Nueva Jersey pasó a la corona en el año 1702.

Los franceses de Canadá están agrupados en tres poblaciones principales: Quebec, Trois Riviéres y Montreal. En Quebec tenían su sede las casas comerciales que mantenían relaciones con los puertos franceses. Los negociantes de Quebec habitaban de forma permanente en la ciudad.

En cambio, en Montreal tenían su base de operaciones los comerciantes nómadas que recorrían el país en busca de mercancías -pieles, especialmente- para enviar a la metrópoli. Una red de fuertes, a la vez puestos militares y factorías comerciales, fue construida por los franceses a partir de 1675. Junto a la orilla oriental del lago Ontario se levantaba el fuerte Frontenac, avanzadilla francesa en los territorios de los iroqueses, los indígenas que habitaban aquellas tierras.

Entre los lagos Erie y Ontario estaba el fuerte Niágara; entre el lago Erie y el Michigan, el fuerte de San José de los Miamis, y en la confluencia de los lagos Superior, Michigan y Hurón se alzaba el fuerte Michillimackinac. De esta manera, la región de los Lagos quedó sometida a la dominación de los franceses.

En 1682 la población dé Canadá abarcaba 12.000 colonos, entre los que vivían más de un millar de indios. Uno de estos colonos, René-Robert Cavelier, señor de La Salle, conseguiría aumentar las posesiones de Luis XIV con una nueva colonia: Luisiana.

Ver: Fundación de New York

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

La Colonización en Norteamérica Virginia La Primera Colonia

También comenzó por un fracaso la primera tentativa de colonización inglesa en América del Norte. Este fracaso estaba relacionado con el conflicto que enfrentaba la España de Felipe II a la Inglaterra de Isabel I. Antes que la guerra abierta desembocara en el famoso desastre de la Armada Invencible (1588), corsarios como Hawkins y Drake atacaban a los galeones que transportaban el oro de las colonias españolas.

Sir Richard Hakluyt, gran cronista de las exploraciones, preconizaba el establecimiento de fuertes en la costa este de América, para servir de base contra las rutas marítimas de España. Sir Humphrey Gilbert obtuvo una autorización de la Reina para ocupar aquellos «países paganos que no fuesen aún posesiones de otros príncipes cristianos». Junto a las preocupaciones guerreras, la religión desempeñaba su papel: conversión de los paganos, nostalgia de un Edén, de una tierra virgen en la que nadie había vivido todavía.

El hermanastro de Sir Gilbert, Walter Raleigh, uno de los favoritos de Isabel, envió varios navios que descubrieron en 1584 la isla de Roanoke (en la costa de la actual Carolina del Norte). Después de la primera tentativa, más de cien colonos se instalaron en la isla bautizada con el nombre de Virginia en honor de la «reina virgen» (1587).

Walter Raleigh

Walter Raleigh

Cuatro años más tarde, no se encontró ni la huella de estos desgraciados, víctimas sin duda de las epidemias, del hambre y de las matanzas. Pero el sueño de Virginia perduraba tenaz: esta América del Norte subtropical podía ser un nuevo Eldorado.

En 1606, la Compañía de Londres, administrada por un Consejo de Virginia, empresa privada bajo intervención real, envió tres navios y ciento cuarenta y tres colonos. La flota entró en la bahía de Chesapeake, remontó un rió que fue bautizado con el nombre de James, en honor del Rey, así como el establecimiento de Jamestown.

La expedición tenía como finalidad construir una flota mercante, propagar la Biblia, comerciar y buscar oro. Se trataba, igualmente, de establecer una colonia protestante inglesa para oponerse a una expansión española hacia el Norte, a partir de Florida. Los primeros años fueros terribles y el jefe, John Smith, evitó un desastre gracias a su energía. En el año 1610, no quedaban más que sesenta supervivientes dispuestos a abandonar su empresa, cuando llegó una flota de refuerzo con un nuevo gobernador, Lord de la Warr.

John Smith

En 1612, John Rolfe, célebre por su matrimonio con Pocahontas, la hija de un jefe indio, plantó tabaco importado de las Antillas, pero los progresos fueron lentos, por falta de mano de obra, hasta que en 1629 se introdujeron los primeros esclavos negros.

Pocahontas

Pocahontas y su hijo

Al lado del gobernador, los colonos constituyeron una asamblea para que les representara. Pero fueron diezmados por una terrible matanza en 1622; dos años más tarde, la carta de la Compañía fue revocada y Virginia pasó a ser colonia real. Sin embargo, Virginia no era ya el único establecimiento inglés, pues el «Mayflower» había atracado, en septiembre de 1620, más al norte, en la bahía del Cabo Cod.

EL «MAYFLOWER» Y   LA COLONIA DE MASSACHUSSETS
Otra América va a nacer y a desenvolverse en esta «Nueva Inglaterra», diferente de Virginia no solamente por el clima, sino por su origen y sus tradiciones.

Los virginianos eran comerciantes y colonos instalados bajo patrocinio real. Los «Padres Peregrinos» del «Mayflover» son disidentes religiosos. La iglesia anglicana oficial chocaba contra muchos fieles por su mantenimiento de la jerarquía y su ceremonial todavía demasiado semejante al católico.

De ahí nacieron las corrientes «puritanas» (querían purificar la iglesia de todo compromiso con el Catolicismo), llamadas también independientes o separatistas, las cuales, a diferencia de los anglicanos o presbiterianos de Escocia, buscaban una relación inmediata entre Dios y el creyente, rechazaban todo intermediario entre Dios y los fieles (el padre de familia, con la lectura de la Biblia, podía bastar) y reivindicaban una libertad total en la interpretación de las Escrituras y de los dogmas; además, en sus prácticas religiosas estaban influidos por un riguroso calvinismo.

Estos eran perseguidos por la Iglesia oficial de los primeros Estuardos. Algunos habían huido ya a Holanda cuando decidieron ir a buscar en el Nuevo Mundo la libertad de «orar en paz». Negociaron con la Compañía de Virginia, encontraron quien les financiara y embarcaron ciento dos pasajeros en el «Mayflower». A causa de la tempestad, el capitán perdió la ruta y en lugar de arribar a Virginia, arrojó el ancla el 21 de diciembre de 1620 cerca del Cabo Cod. Anteriormente, los pasajeros habían firmado el famoso Covenant, pacto por el cual se comprometían a permanecer juntos y a obedecer las reglas establecidas en común.

Barco

Barco «Mayflowers» en su Viaje a America del Norte

No había funcionarios reales, como en Virginia, y los Peregrinos formaron una especie de pequeña democracia independiente, cuyo primer gobernador fue John Carver. Los comienzos de la ciudad de Plymouth fueron dramáticos a causa del invierno, y más de la mitad de la colonia murió. A partir de 1625, se fundaron otros establecimientos particulares cerca del futuro emplazamiento de Boston, y en el Cabo Ann, debidos a las pesquerías.

La colonia de Plymouth iba a ser absorbida en el año 1691 por un conjunto mucho más importante creado en 1629: la Compañía de Massachusetts Bay.

El rey Carlos I y el arzobispo Land habían acentuado las persecuciones contra los Disidentes, y un grupo de gentileshombres y de comerciantes acomodados dirigidos por el abogado John Winthrop, emigraron a Nueva Inglaterra, después de haber obtenido una carta; allí constituyeron un Estado prácticamente independiente. Eran casi un millón en 1630. Boston, que había sido fundada por Winthrop, tenía cuatro mil habitantes en 1634.

abogado John Winthrop

Abogado John Winthrop

UNA TEOCRACIA INTOLERANTE:
Rodeado de doce consejeros, Winthrop gobernaba de una manera autoritaria. Tuvo, sin embargo, que admitir la formación de una asamblea que, a semejanza de Inglaterra, se dividió en una Cámara Alta y una Cámara de los Comunes. Tiránicos, inflexibles, inspirados por el ejemplo de Calvino en Ginebra, estos puritanos constituían una oligarquía austera, autoritaria e intolerante.

Considerándose como elegidos de Dios, Winthrop y sus amigos no admitían oposición religiosa o política. El joven Roger Williams, que criticaba los métodos dictatoriales de la General Court, defendía los derechos de los indios y era partidario de la separación de la Iglesia y del Estado así como del liberalismo en materia de creencias, fue exiliado en 1635.

Fundó una colonia en Providencia, en Rhode Island, que se convirtió en un refugio de libertad. Una mujer, Ana Hutchinson, exiliada también de Boston por las mismas ideas, creó en la isla otro centro, Portsmouth, y muy pronto Rhode Island contempló la federación de grupos análogos; en esta colonia se practicó en seguida un régimen de democracia liberal.

Las mismas circunstancias condujeron a la creación de Connecticut, donde Tomás Hooker, instalado en Hartford, estableció leyes muy democráticas. Se ha dicho que estas pequeñas colonias fueron «la cuna de la democracia americana». Con quince mil colonos, Massachusetts seguía siendo, sin embargo, la más importante de las «colonias unidas de la Nueva Inglaterra» en el año 1643 (Massachusetts, Plymouth, New Haven, Connecticut).

A partir de 1640, la guerra civil en Inglaterra retrasó considerablemente la emigración puritana. La vida de los colonos seguía siendo difícil y las relaciones con los indios planteaban graves problemas. ¿Cuáles eran las comunidades indígenas que comenzaban a multiplicar los conflictos con los pioneros?

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre Ingleses y Franceses en América del Norte

Cultivos en América Colonial Trabajos Forzados a Aborígenes

LOS CULTIVOS COLONIALES Y EL COMERCIO
Desde el principio, Cortés había dado ejemplo en sus inmensos dominios mexicanos de Cuernavaca, plantando alrededor de su espléndido palacio, caña de azúcar, cáñamo, moreras. La llegada de los europeos revolucionó el orden animal y vegetal, introduciendo el cerdo, el carnero, el caballo, el asno y el mulo. Los rebaños aumentaban rápidamente, devastando las tierras de cultivo de los indios, que se retiraban a las montanas; América comienza a exportar su cuero y tejer su lana.

Cultivo de los aborígenes

Cultivo de los aborígenes en América Colonial

El trigo, la viña, el olivar vinieron a suministrar su alimentación habitual a los europeos; no obstante, los cultivos coloniales se desarrollaban en las zonas tropicales: cacao, caña de azúcar, índigo, cultivados en las haciendas, grandes propiedades de tipo capitalista, que empleaban cientos de hombres y un material de transformación considerable. Pero hasta el siglo XVIII la economía de la plantación no desempeñará un papel determinante. La prueba es que la América española equilibra sus importaciones con el envío del oro y de la plata. Doscientos navios salidos de Sevilla aseguran cada año los cambios.

Al ir, trigo, vino, aceite, hasta 1570; después, en el siglo XVII, todos los productos manufacturados cuya fabricación estaba reservada a la metrópoli. Al retorno, el cuero, índigo, azúcar y, sobre todo, los metales preciosos. Sólo estaban abiertos a los convoyes españoles tres puertos coloniales: Veracruz, Cartagena, Portobelo, que redistribuían las mercancías importadas hasta La Plata, a pesar de su magnífico estuario.

LA SITUACIÓN DE LOS INDIOS
Desde el punto de vista demográfico, la llegada de los europeos fue una catástrofe. Después de las matanzas de la conquista, el exterminio de las tribus irreductibles a toda asimilación, como las de los chichimecas en México o los araucanos de Chile, las muertes debidas al trabajo forzado en las minas y las enfermedades microbianas, ocasionaron terribles epidemias. En las Islas de las Antillas, desaparecieron los indios casi en su totalidad.

Con la supresión progresiva de la encomienda, el trabajo forzado temporal evolucionó poco a poco hacia el trabajo libre asalariado. Los indios llegaron a no tener más obligación que la de ir a alquilar sus brazos a los empleadores que eligieran ellos mismos, con los que podían discutir su salario sin que éste descendiera nunca de un mínimo marcado por la ley. Entonces se abrió en algunos puntos de las Indias de Castilla una era de prosperidad para los supervivientes, bastante reducidos después de las grandes epidemias.

La ley de la oferta y la demanda estaba a su favor. En el siglo XVIII llegó a ser habitual el espectáculo de los indios reuniéndose con sus empleadores en la plaza pública. Al mismo tiempo, habían sido tomadas medidas para proteger a los indígenas contra trabajos demasiado duros: el de los molinos de azúcar y talleres de tejidos. En fin, en 1632, fue totalmente suprimido el trabajo obligatorio en toda la América Latina.

Esta decisión demostrativa de una real inquietud humanitaria fue fácilmente soslayada: los propietarios necesitados de mano de obra intentaron atraer a sus dominios a los trabajadores libres, sacándolos de las comunidades de vecinos; para reternerlos, les adelantaban dinero, que los indígenas gastaban muy rápidamente; entonces se les obligó a trabajar para reintegrarlo. Este fue el trabajo por deudas.

Los poderes reales españoles se preocuparon de esta nueva situación y prohibieron todo adelanto de dinero a los indios, bajo pena de perder las sumas prestadas. Pero la aplicación de esta ley era muy difícil; esta nueva forma de servidumbre por deudas que se manifiesta en América Latina a mediados del siglo xvn, es ya el «peonaje», que tomará su forma definitiva en el siglo siguiente, y del cual intentaron las masas liberarse, de una u otra forma, en más de un país de la América Central y del Sur.

Las leyes liberales, promulgadas por Madrid para la salvaguardia de los indios, iban a llevarlos involuntariamente a la peor de las condiciones: la de parias, la de indeseables, la de parados. Pero entretanto surgió la gran desgracia de los indios. Esta fue la trata de negros que estudiaremos de manera más detallada en la historia del Brasil. Los principales países que suministraron esta mano de obra fueron desde el principio los de África Occidental y Central y, a partir de 1630, de Mozambique.

Se puede cifrar, aproximadamente, en más de un millón el número de esclavos negros importados en la América Latina antes del siglo xvm, de los cuales 500.000 corresponden al Brasil. Los esclavos negros fueron empleados en trabajos agrícolas, principalmente en las regiones de clima tropical-ecuatorial: costas del Brasil, Venezuela y países de América Central, así como en las Antillas. Santo Do mingo llegó a ser una verdadera tierra africana en el continente americano.

EL PAPEL DE LA IGLESIA LAS REDUCCIONES
La obra de evangelización acompañó a la colonización; en 1528 había ya 28 obispados y, a mediados del siglo, tenían arzobispados México y Lima. La obra misionera fue acometida, sobre todo, por las órdenes franciscana, dominicana, agustina y, más tarde, por los jesuítas.

Los frailes realizaron un trabajo lingüístico y etnológico extremadamente precioso. El franciscano Ber-nardino Ribera de Sahagún es el padre de la etnología india en Nueva España, de la que ha sido el gran explorador. En todas partes fueron edificados numerosos conventos rodeados de murallas fortificadas. Buscando aislar a los indios de los europeos, los monjes les enseñaron a cultivar los nuevos productos de Europa, a leer, escribir y a vestirse. Como los conventos limitaban el reclutamiento del trabajo forzado, se vio a los propietarios luchar contra sus actividades.

Esclavos brasil

Esclavos africanos en el traslado por barcos

Ellos preferían indios paganos para hacerlos trabajar el domingo. Hubo después rivalidades entre conventos, a veces verdaderas batallas donde los indios servían de soldados. Las tribus hostiles atacaban los monasterios, los saqueaban, mataban a los frailes. Otros monjes se adentraban en los bosques y en las montañas para terminar la evangelización. En el siglo XVIII, los jesuítas desempeñaron un papel capital en la región del Plata.

Controlaban inmensos distritos donde ejercían la autoridad espiritual y temporal, defendiendo a los indios de sus «reducciones» contra los cazadores de esclavos. A finales del siglo xvn, Paraguay había llegado a ser un estado jesuíta, una verdadera teocracia. Los tupis-guaraníes estaban agrupados en ciudades fortificadas, donde los cultivos eran de propiedad común. Bien alimentados y disciplinados, escaparon a la destrucción, pero su asimilación fue muy superficial.

La Iglesia tuvo entonces una influencia decisiva en el desarrollo del arte y la civilización. En la «Plaza», corazón de cada ciudad, se levantaban, frente a frente, la catedral y el palacio de la administración colonial. El arte de la América española combina las formas del Renacimiento con reminiscencias góticas, románicas y «mudejares», y el barroco empujó a un grado extremo de audacia y complicación los modelos españoles.

Inmediatamente después de la conquista, se construyeron los conventos de las órdenes religiosas: iglesias monumentales, capillas de tránsito para las procesiones, jardines, acueductos. La iglesia dominaba siempre por su tamaño al convento. Cada Orden religiosa impuso un estilo, pero la tradición india no llegó  a manifestarse  apenas.

LA IMPORTACIÓN DE ESCLAVOS NEGROS
Como en la América española, las leyes de protección de los indios, siempre mal aplicadas debido a la oposición de los colonos, condujeron rápidamente al desarrollo de la trata de negros. La extensión del cultivo de la caña de azúcar provocó en la primera mitad del siglo XVI una necesidad urgente de esclavos, tanto más cuanto que los holandeses se habían hecho dueños de Angola, principal proveedor, relevado muy pronto por la Guinea.

Los portugueses habían practicado la trata en las costas de África, desde el final del siglo XV. Un contratador la arrendaba al gobierno a cambio del monopolio en una región, determinada. Los tratantes debían dar por otra parte, dos negros al rey cada año y entregar dinero para las «obras pías» y las Ordenes religiosas.

Ellos se procuraban los esclavos o se los adquirían a los jefes indígenas, a los que las guerras tribales suministraban numerosos prisioneros. En los períodos de hambre, los negros se vendían ellos mismos. En fin, los aventureros, los «pourbeiros», negros y mulatos, efectuaban cacerías en el interior.

Los esclavos eran concentrados en la costa, bien alimentados, después de marchas agobiantes en la maleza, engrasados de aceite de palma para darles aire de llenos de salud y vigor. Es cierto que algunos eclesiásticos protestaron y, en 1639, el papa Urbano VIII prohibió la esclavitud de negros como la de indios, pero la bula no fue aplicada.

Los traficantes eran pagados en pólvora y en armas, en tejidos, tabaco y quincallería. A veces, son víctima de la astucia de los jefes indígenas que les atraen, anunciándoles un lote importante de esclavos, para robarles sus artículos de intercambio.

Dejando África, y pasando por Lisboa, o entrando en el Brasil, los mercaderes debían pagar tasas por cada cabeza transportada. Estaba prohibido embarcar un negro no bautizado. Por lo tanto, un convoy era bautizado sumariamente, «en bloque»; los barcos negreros eran denominados «tumbeiros», enterradores. Un franciscano italiano que hizo la travesía en uno de estos barcos escribió: «Los hombres estaban apilados al fondo de la cala, encadenados para que no se sublevasen y matasen a todos los blancos de a bordo.

Se reservaba a las mujeres un segundo entrepuente. Las mujeres encintas eran reunidas en la cabina de popa. A los niños se les amontonaba en el primer entrepuente como sardinas en barril. Si querían dormir caían unos sobre otros. Para satisfacer sus necesidades había sentinas, pero como temían perder su sitio se aliviaban donde se encontraban, sobre todo los hombres «cruelmente amontonados», de tal manera que el hedor y el calor llegaban a ser intolerables.» La travesía del Atlántico duraba de 35 a 50 días. La mortandad era muy elevada; debido a la asfixia y las epidemias, el índice de mortalidad venía a ser sobre el 50%.

Para «luchar» contra las epidemias sé mataba, muchas veces, a los enfermos. A la llegada, los supervivientes eran de nuevo bien cuidados para obtener un precio satisfactorio en las subastas. Vendido en Angola en 22.000 reales, un esclavo podía ser comprado en 80.000 reales en el Brasil. Los precios varían, naturalmente, según la talla, edad, fuerza, sexo, etc.

En 1570, no había más que 2 ó 3.000 negros en el Brasil, en 1600 se les puede estimar en 50.000 y, hacia 1650, en 100.000. Remunerador a despecho de los riesgos y de las pérdidas, el tráfico suscitaba el contrabando de los ingleses, franceses, italianos, holandeses. Navios ingleses atacaban a los negreros para apode-
rarse de sus cargamentos, como lo harán posteriormente los holandeses en el curso de su ensayo de conquista del Brasil.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Siglo de Oro de Holanda Economía de las Provincias Unidas

SIGLO DE ORO DE HOLANADA -LA PROSPERIDAD ECONÓMICA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DE LOS PAISES BAJOS

La «edad de oro» de la República Holandesa
Al siglo XVII a menudo se le ha llamado la «edad de oro» de la República Holandesa, en la medida en que las Provincias Unidas fueron centro de una de las grandes potencias de Europa. Al igual que Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas fueron una potencia atlántica, con lo cual se subrayaba la importancia del desplazamiento del poder político y económico de la cuenca del Mediterráneo hacia los países costeros del Atlántico.

Como resultado de la revuelta ocurrida en el siglo XVI en los Países Bajos, las siete provincias septentrionales —que en 1581 comenzaron a llamarse las Provincias Unidas de los Países Bajos— se convirtieron en el núcleo del moderno estado holandés. El nuevo estado fue oficialmente reconocido por la Paz de Westfalia en 1648.

Con la independencia vino la disensión interna. Había dos principales centros de poder político en el nuevo estado. Cada provincia tenía un funcionario, conocido como estatúder, responsable de la conducción del ejército y el mantenimiento del orden. Comenzando con Guillermo de Orange y sus herederos, la casa de Orange ocupó la función de estatúder en la mayoría de las siete provincias y favoreció el desarrollo de un gobierno centralizado, con ellos mismos como monarcas hereditarios. Los estados generales, asamblea de representantes  de cada provincia, se opusieron a las ambiciones de los Orange y defendieron una forma de gobierno descentralizada o republicana. I

En gran parte del siglo XVII las fuerzas republicanas estuvieron bajo control. Pero en 1672, agobiadas por la guerra contra Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas acudieron una vez más a la casa Orange establecieron un régimen monárquico en la persona de Guillermo III (1672-1702).

La historia holandesa en el siglo XVII es extraordinaria por la relativa facilidad con que los holandeses cambiaban de una base de poder a otra, de acuerdo con sus necesidades internas y externas. La muerte de Guillermo III, acontecida en 1702, y el hecho de no haber dejado herederos directos, permitió a las fuerzas republicanas tomar el control de nuevo. La República Holandesa no se vería seriamente amenazada otra vez por las fuerzas monárquicas.

En el siglo XVlI, bajo la prominencia de los holandeses, subyacía la prosperidad económica —alimentada por el papel de Holanda como transportadora del comercio europeo—. Sin embargo, la guerra resultó desastrosa para la República Holandesa. Las dos guerras anglo-holandesas de las décadas de 1650 y 1660, la guerra contra Francia e Inglaterra de la década de 1670 y su apoyo a Inglaterra en contra de Francia, en la Guerra de la Sucesión Española, pusieron cargas pesadas  sobre las finanzas y la mano de obra holandesas.

La navegación  inglesa comenzó a desafiar la supremacía comercial holandesa y, en 1715, los holandeses sufrieron una decadencia económica grave.

Flotas de Barcos Holanda

Flotas de Barcos en los Puertos de las Provincias Unidas

LA PROSPERIDAD DEL SIGLO XVII

De siempre, la prosperidad de las Provincias Unidas ha descansado sobre el gran comercio internacional. En el siglo xvi, los marinos de Zelanda, de Frisia y de Holanda surcaron ya los mares para vender sus productos pesqueros en los grandes puertos del Báltico y del Mar del Norte.

En el siglo XVII, después de la ruina de Amberes, fue construida, en unas decenas de años, una poderosa flota, gracias a la madera importada de Escandinavia, a una mano de obra muy especializada y poco costosa, y a técnicas de construcción sumamente perfeccionadas. En 1660, las tres cuartas partes de la flota comercial del mundo enarbolaban pabellón holandés; adaptada a todos los mares y a todos los usos, esta flota transportaba las mercancías a precios muy bajos.

Varias compañías de navegación poseían conjuntamente el monopolio del comercio con los países escandinavos: importaban cereales, carnes saladas, cueros, lanas, lino, cáñamo, maderas de todas clases, y el hierro y el cobre de las minas de Suecia, revendiendo estas mercancías en toda la Europa occidental y mediterránea, y comprando en cambio tejidos y artículos de lujo, vinos, aceites y artículos ultramarinos, de los cuales carecían los países nórdicos.

En el siglo XVII, Holanda representó el papel de intermediario que había incumbido tanto tiempo a la Liga Hanseática. Además de este monopolio, los negociantes holandeses, por medio de sus representantes en todos los puertos europeos, aseguraban la casi totalidad del comercio en tránsito y depósito.

En Napóles, Genova y Liorna, almacenaban los productos importados de Levante, que, a continuación, vendían en toda Europa. En Ruán, en Burdeos, en Nantes, sus casas redistribuían las mercancías llegadas de España, de Inglaterra, de Francia, de Portugal… Incluso en Holanda, gigantescos almacenes contenían los «stocks» de mercancías que los negociantes lanzaban cuando no las había en el mercado, haciéndose así dueños de los precios de los principales géneros.

Todo este edificio comercial descansaba sobre la red de crédito extendida por el primer gran banco moderno, el Banco de Amsterdam, fundado en 1609, que prestaba importantes sumas de dinero a bajo interés, a los negociantes holandeses. Al lado del comercio europeo, el dominio del comercio colonial fue una fuente inmensa de riquezas para las Provincias Unidas.

La Compañía de las Indias Orientales, fundada en 1602 para la explotación de los países del Extremo Oriente, sería la verdadera fundadora del imperio colonial holandés. Continuando la obra de una compañía mercantil, esta enorme empresa disponía de un capital de 6.600.000 florines en acciones suscritas por los grandes negociantes v diversas cámaras de comercio encargadas en cambio de su administración.

Disponía de un poder casi ilimitado, puesto que sólo ella tenía el derecho de comerciar al este del Cabo de Buena Esperanza, de realizar ocupaciones territoriales, de concluir tratados y de acuñar moneda; en compensación, el Estado sólo tenía sobre ella un débil poder y no percibía sobre sus operaciones comerciales más que derechos que raramente alcanzaban el 3 por 100. Toda la política de esta compañía consistió en instalar factorías en los territorios conquistados, sin intentar jamás colonizar el interior, someter las poblaciones, evangelizar el país.

Esta colonización superficial, que después se mostraría tan frágil, tuvo perfecto éxito al principio: la Compañía fundó factorías en Java, que se convirtió en el gran centro colonial de Oriente, en Ceilán, en El Cabo, en Cantón, en Formosa. La pimienta, que al principio constituía la mitad del valor de los cargamentos, perdió importancia en beneficio de la seda y del algodón, que, a finales del siglo xvn se habían convertido en las principales importaciones. La Compañía de las Indias Occidentales, fundada en 1621, instaló sus factorías en América (con Nueva Amsterdam),  en el Brasil, en Guinea,  en Cabo Verde; la pérdida de estas colonias, después de 1650, conduciría a esta compañía a una rápida decadencia.

Descansando enteramente sobre el comercio, la economía holandesa dejaba poco lugar a la agricultura y a la industria; a pesar de todo, ésta última, gracias a la acumulación de capitales, había prosperado y se había modernizado; las sederías, los terciopelos de Utrecht, la loza de Delft (que imitaba a la porcelana de China), así como las construcciones navales, alcanzaron reputación en toda Europa.

En 1670, Holanda era el país más rico de Europa; las guerras a las que iba a arrastrarle Guillermo de Orange asestaron un rudo golpe a su prosperidad y relegaron su economía a un puesto secundario. Sin embargo, este pueblo de marinos y de comerciantes, conservaría, durante mucho tiempo aún, importantes posiciones.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Luis XI de Francia Gobierno y Economia de su Reinado

Luis XI de Francia – Gobierno y Economía de su Reinado

Luis XI (1423-1483), nació en Bourges el 3 de julio de 1423, fue desde 1461 rey de Francia (hasta 1483), hijo y de Carlos VII. Como sucesor de su padre, siguió la misma obra, iniciada por su progenitor. Se esmero desde un primer momento en restablecer la unidad y estabilidad de Francia tras los estragos causados por la guerra de los Cien Años.

Se unió a nobles descontentos en una fallida rebelión contra Carlos VII el año 1440, pero se le perdonó y fue nombrado gobernador del Delfinado o (Dauphiné), donde mostró una gran capacidad para el gobierno. Tras la muerte de su primera esposa, Margarita de Escocia, desafió a su padre al casarse con Charlota de Saboya en 1457. Vivió desde 1456 hasta 1461 en la corte del duque de Borgoña, Felipe el Bueno.

Luis XI de Francia

Cuando Luis XI sucedió a su hermano, lo que había heredado era un reino yermo (pobre, miserable) , con sus pueblos vacíos y sus campiñas asoladas. Cuando él murió, en el año 1483, dejaba una Francia más unida e infinitamente más próspera que la que había encontrado. Pero para lograr este resultado, aparte de su astucia natural, el rey había puesto en acción los recursos de su temperamento autoritario. Reinó como monarca absoluto, y Commynes podrá decir de él: «Fue el rey más terrible que hubo nunca en Francia»,

Le vimos hacer frente, en los primeros años de su reinado, a la Liga del Bien Público, y su represión fue severa: el condestable de Saint Pol y el duque de Nemours fueron decapitados, mientras que el cardenal La Balue estuvo once años prisionero. Además de esto, empleando métodos menos expeditivos, acostumbró a los señores feudales a una sumisión inmediata a su arbitrio.

Conminó a Juan de La Tour d’Auvergne a cambiar su condado de Boulogne por el de Lauraguais. El conde no podía, so pena de un castigo implacable, sustraerse a la voluntad real. Obispos y abades también debieron ser elegidos según la voluntad del rey. Y para ejercer su poder tiránico, Luis estaba secundado por una activa policía, que practicaba la delación y el espionaje. Oigamos, una vez más, a Commynes. «El rey era, naturalmente, amigo de las gentes de condición modesta y enemigo de todos los Grandes, que no lo necesitaban». Así, se apoyaba en las ciudades contra los señores feudales.

Ciertamente, no vacilaba en castigar con severidad a los que se le resistían; por ejemplo, Arras, culpable de haberse mostrado reticente en aceptar su autoridad después de la muerte del Temerario, vio decapitar a veintidós de sus burgueses.

Pero Luis XI, semejante en esto a sus antepasados Felipe Augusto y Felipe el Hermoso, tenía conciencia de la fuerza de los gremios de artesanos. En 1467, confiaba la guardia de París a «sus residentes y habitantes», divididos en compañías formadas tras los sesenta y un. estandartes, bordados en oro, de sus corporaciones. A fin de atraerse a la rica burguesía, hábilmente le confiaba cargos y empleos, ennobleciendo a alcaldes y regidores, a oficiales de justicia y de hacienda.

Los autorizó, igualmente, a fortificar sus dominios campesinos con fosos, murallas, torres y atalayas. En contraposición, la relatiya autonomía de que gozaban las ciudades, iba perdiéndose, día a día: era ésta una tendencia general que, desdé comienzos de siglo, se manifestaba en toda Europa. Luis XI hacía pesar su autoridad con la minuciosa  vigilancia  que  ejercía  sobre  la administración urbana y sus onerosas exigencias financieras.

EL REY DE LOS COMERCIANTES: Al ver pasar a su rey, los habitantes de Abbeville gritaban: «Santo Dios, ¿es éste el rey de Francia, el más grande rey del mundo? Parece más un criado que un caballero.’Entre todo, caballo y vestiduras de su cuerpo, no vale veinte francos». En efecto, estamos lejos de los fastuosos Valois. Más prosaicamente, Luis XI es el rey de los comerciantes; él sabe que el dinero es la garantía más segura de la autoridad, y su afán es vender mucho y comprar poco.

El Estado toma las riendas de la economía, imponiendo una reglamentación rigurosa. Se prohibe a los franceses acudir a las ferias de Ginebra y de los Países Bajos, a las cuales se oponen las de Lyon, Ruán y Caen. Quinientos mil escudos salían todos los años de Francia para la. compra de sederías italianas. Luis XI favoreció el cultivo de la morera y creó en Tours una manufactura para el tejido de la seda. Asimismo, como los productos metalúrgicos eran, en general, importados de Alemania, el rey nombró un inspector general de minas, encargado de hacer prospecciones, e impulsó la creación de altos hornos.

Una mejor utilización de la energía hidráulica permitió la instalación de potentes fuelles, lo que dio lugar a protestas airadas contra estos hornos «abismos de los bosques, tragaderos voraces de madera». Por otra parte, el Estado sostenía a los pañeros de Montpellier y de Poitiers, y protegía «el arte de escribir artificialmente». En 1470, un pequeño taller de imprenta se abría en la Sorbona; a finales del siglo, Lyon poseía una cincuentena.

Pero los vinos de Aquitania pesaban seguramente mucho más en la balanza comercial que los libros: para salvaguardar la fortuna del sudoeste, Luis llegó a autorizar a los navios ingleses que cargaran ellos mismos los toneles. Organizó en Londres una exposición de productos franceses, firmó un tratado comercial con el rey de Portugal y otro, en Argelia, con el «rey de Bona». Y he aquí el correo organizado: correos con blusa azul y gregüescos rojos galopaban a través de Francia en etapas de cuatro leguas.

Las campiñas que cruzaban volvían a tener un aspecto civilizado: a fin de repoblar y poner nuevamente en condiciones de cultivo las tierras devastadas,los señores consentían en contratos liberales, no exigiendo más que un noveno de las cosechas. Se habían otorgado parcelas incultas a campesinos aislados o a grupos de colonos.

La agricultura progresaba, los rendimientos aumentaban y se estima que la tercera parte del suelo francés estaba en explotación en el último tercio del siglo XV. El producto de la talla, tasa sobre las personas y los bienes, pasó de 1.200.000 libras, en 1462, a 4.600.000, en 1481.

Finalmente, se restableció una moneda sana, contante y sonante, el escudo «au soleil», capaz de competir con el florín o la libra esterÜna. Con el fin de llenar sus cajas, el Estado se ocupó de la recaudación de impuestos. El consejo de los tesoreros y de los generales fijaba, cada año, el estado de las finanzas, a partir del cual se hacía el reparto de la talla entre las provincias. Con la gabela—impuesto sobre la sal—y las alcabalas—tasas sobre la venta, la compra y el transporte de las mercancías—se procuraban los recursos del reino. La intervención del Estado era cada vez más gravosa.

LOS CONSEJEROS
Luis XI, en su política de restauración económica, estaba asistido por un «Gran Consejo». La mayor parte de sus miembros seguían al rey en sus desplazamientos, mientras el Parlamento y el Tribunal de Cuentas permanecían en París. Eran servidores del rey, nombrados por él y sometidos, enteramente, a sus deseos, por oposición a los del Parlamento, que se consideraban a sí mismos como servidores de la ley, independientes del soberano.

Este, deseoso de llevar a cabo la restauración económica del país, eligió sus «corsejeros» entre los burgueses provincianos servidores y émulos de Jacques Coeur, ministro de su padre. No hay que olvidar al preboste Tristán Lermite y al antiguo barbero del rey, Olivier le Daim, especialistas en maniobras policíacas y de espionaje. Pero la autoridad imperiosa del soberano se afirmaba de manera aplastante: «A causa de nuestra soberanía y majestad real, a Nos, únicamente, pertenece el Gobierno general y administración de nuestro reino». Luis, al solicitar frecuentemente la opinión de su Consejo, quería, simplemente enmascarar con ello el despotismo.

Al consolidar su autoridad, estableció las bases para la creación de la monarquía absolutista en Francia; al fomentar la industria y el comercio, incrementó la riqueza del país. Murió en Plessisles-Tours el 30 de agosto de 1483 y le sucedió su hijo Carlos VIII.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

 

Organización Política de España en América Virreinatos y Capitanias

Organización Política de España en América
Virreinatos y Capitanias

CAPITANÍAS Y VIRREINATOS DE ESPAÑA EN AMÉRICA: El extenso territorio descubierto y conquistado por los españoles, fue dividido para su gobierno y administración en virreinatos y capitanías. Los primeros tenían como autoridad suprema al virrey, verdadero representante del rey en América, investido de poderes amplísimos ya que de él dependían la justicia, el tesoro, la administración civil, el mando militar y hasta la promoción para convertir a los indígenas.

Al término de su mandato debía rendir cuentas de su gestión, mediante un procedimiento llamado juicio de residencia. En América hubo cuatro virreinatos: Virreinato de México o Nueva España. Correspondía al extenso territorio conquistado por Hernán Cortés , y fue convertido en virreinato por Carlos V , en 1534.

Fue uno de los más importantes y prósperos, ya que las riquezas naturales de la región provocaron una intensa inmigración europea, que unida a la población indígena y mestiza, impulsó considerablemente la economía. Había además dos Reales Audiencias, una en México y otra en Guadalajara, además de tribunales menores y especiales para ciertos tipos de delitos.

Desde 1545, México fue sede de un arzobispado del que dependían ocho obispos; diez años antes se había instalado una imprenta, dedicada en principio a la divulgación de textos religiosos, pero luego sirvió para publicar textos relativos a las artes y ciencias, y finalmente para un periódico que comenzó a publicarse en 1728.

Por último, hay que señalar que la Universidad de México, fundada en 1551, fue el centro de un importante movimiento científico y cultural.

Virreinato de Nueva Granada.

La región que los conquistadores denominaron nuevo reino de Granada formó parte del virreinato del Perú, y estuvo al principio gobernada por un funcionario, que ostentaba el título de gobernador y presidente de la Real Audiencia; en 1717 fue convertido en virreinato y, luego de una breve suspensión, fue confirmado como tal a partir de 1739. De él dependía la presidencia de Quito, que desde 1563 tenía Real Audiencia y tres obispos que estaban subordinados al arzobispado de Lima.

Aunque menos poblado que el de México, este virreinato tuvo también un importante movimiento comercial; hacia fines del período colonial se instaló una imprenta, pero la instrucción pública tuvo una despareja distribución, debido a que estaba concentrada en algunas ciudades solamente.

Virreinato del Perú. Comprendía todas las posesiones españolas de América del Sur, de modo que una región tan dilatada debió subdividirse en gobernaciones, que pronto se independizaron del virreinato. Éste se organizó en 1542, y a pesar de su desmembración constituyó una de las posesiones más ricas de América; fue sede de un arzobispado desde 1545 y de él dependían cinco obispos del mismo virreinato, dos de la presidencia de Quito, uno del virreinato de Nueva Granada y los de Santiago y Concepción (capitanía general de Chile).

En 1551 se fundó una Universidad en Lima y en 1692 se creó otra, en Cuzco ; de ambas dependían los colegios que funcionaban en el virreinato. La introducción de la imprenta data de fines del siglo XVI y de ella salieron muchos libros y algo más tarde un periódico.

Virreinato del Río de la Plata.

Fue fundado por real cédula de Carlos III, el 21 de marzo de 1778 y comprendía las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra y Charcas, más los territorios anexos a las ciudades de Mendoza y San Juan pertenecientes a la provincia de Chile. Buenos Aires se convirtió inmediatamente en el centro de un importante movimiento comercial, ya que hacia su puerto confluían los productos de todo el virreinato; era también la sede de una Real Audiencia y desde el siglo XVIII tuvo una imprenta.

El arzobispado fue establecido en 1609 y de él dependían seis obispos; en cambio la Universidad y la Casa de Moneda, estaban en la ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre), que era la capital de la presidencia de Charcas.
Las capitanías datan de la época en que los Borbones decidieron iniciar una reforma administrativa en América; así se creó esta nueva entidad político-administrativa, a cuyo frente estaba un funcionario llamado capitán general; su jurisdicción era menos extensa que la del virreinato.

En América hubo cuatro capitanías: Capitanía General de Guatemala. Comprendía una rica y muy fértil región de América Central, muy poblada y con un tranquilo pero sostenido movimiento comercial. Tenía un Tribunal de la Real Audiencia y un consulado; en el orden eclesiástico, el gobierno era ejercido por un obispo que residía en la ciudad de Guatemala y que dependía del arzobispado de México; en 1742 se constituyó en un arzobispado que tenía a su cargo a tres obispos.

Capitanía General de Venezuela. Fue creada por Carlos III en 1773, y poco después se la dotó de una Audiencia y un consulado; Caracas fue su capital y en ella residía, además, el obispo desde 1636. Tuvo también una Universidad, fundada en 1725, y la imprenta recién se. instaló a fines del período colonial.

Capitanía General de Chile. La provincia de Chile, quizá la más problematizada y onerosa de todas las posesiones españolas de América, dependió del virreinato del Perú hasta 1778 en que fue convertida en capitanía general. La Audiencia se estableció primeramente en Concepción y luego en’ Santiago (1609), ciudad que también tuvo una Universidad fundada en 1747. Los dos obispados que había, dependían del arzobispado de Lima.

Capitanía General de Cuba. Establecida en Sarto Domingo, esta capitanía era el centro del gobierno español en las Antillas. De ella dependían los gobernadores de Cuba y Puerto Rico, y las posesiones de La Florida y de Luisiana. Fernando el Católico había creado una Real Audiencia en 1508, y cuatro años después se instaló el arzobispado del que dependían seis obispos. En 1795, el gobierno fue trasladado a Cuba y, en 1804, Santiago de Cuba fue convertida en arzobispado.

Organización de las Colonias Europeas en África Imperialismo Europeo

Organización de las Colonias Europeas en África

Organización de las colonias europeas en África: Una vez instalados, los europeos se dedicaron a organizar sus nuevas posesiones. Hubo dos tipos de relación reconocidas oficialmente: el protectorado y la colonia propiamente dicha.

colonialismo europeo

En el primer caso —que se aplicó en la región mediterránea y después en las ex colonias alemanas— las naciones «protectoras» ejercían teóricamente un mero control sobre autoridades tradicionales; en el segundo, la presencia imperial se hacía sentir directamente. Sin embargo, en lo que respecta al aspecto político, hubo algunas diferencias entre los sistemas aplicados por cada nación dominante.

Inglaterra puso en práctica el indirect rule (gobierno indirecto) que consistía en dejar en manos de los jefes autóctonos ciertas atribuciones inferiores reservando para el gobernante nombrado por Londres y unos pocos funcionarios blancos el control de estas actividades y la puesta en marcha de la colonia. Francia, más centralizadora, entregó a una administración europea la conducción total de los territorios; Bélgica aplicó un estricto paternalismo sostenido por tres pilares: la administración colonial, la iglesia católica y las empresas capitalistas mientras Portugal, por su parte, recurría también al paternalismo, pero esta vez basado sobre la imposición «educativa» del trabajo obligatorio.

Cualquiera que fuere el sistema político imperante, todas las metrópolis compartían el mismo criterio respecto de la función económica de las colonias: la colonización no se había hecho para desarrollar económica y socialmente a las regiones dominadas sino para explotar las riquezas latentes en ellas en beneficio del capitalismo imperial. Puesto que «la colonización y el desarrollo de la economía capitalista están en una relación dialéctica estructural» (Isnard), las superganancias originadas localmente eran enviadas a Europa para aumentar allí las posibilidades de inversión, crear nuevas oportunidades de empleo, acrecentar los salarios y permitir una mayor especialización.

Por e! contrario, en África se asistía al proceso opuesto: «desinversión» en hombres y capitales, salarios fisiológicos, limitación de la capacitación profesional. El empobrecimiento del Continente era la contrapartida lógica del enriquecimiento metropolitano.

Para lograr ese objetivo final, todos los sectores de la producción —agricultura, comercio, industria— fueron organizados sobre una base monopolista y con vistas a la exportación. En el sector agrícola, los cultivos de subsistencia fueron reemplazados o rechazados hacia regiones menos fértiles, por la nueva agricultura de plantación, practicada por grandes empresas (o empresarios) en enormes latifundios que concentraban la labor de millares de campesinos desarraigados de sus tierras.

Las plantaciones se dedicaron al monocultivo de algunas especies —cacao, café, maní, hevea (caucho), vid, etcétera— que no estaban destinadas a satisfacer el consumo local sino a venderse en el exterior. Las consecuencias de esta reorientación de la agricultura fueron de muy diversa índole y afectaron a la sociedad africana en todos sus niveles. Por un lado, las organizaciones tradicionales —la tribu, la aldea, la familia-— que se basaban sobre la agricultura de subsistencia o la ganadería itinerante, practicadas por la comunidad sobre tierras también comunes, y que exigían abundante mano de obra, predios extensos y propiedad colectiva, perdieron toda base de sustentación.

Aldeas y tribus fueron trasladadas o dispersadas y sus tierras atribuidas a los colonos blancos o a las empresascapitalistas, mientras los indígenas eran concentrados en reservas, instalados en zonas estériles u obligados a trabajar como peones para sus nuevos amos.

Por consiguiente, los hombres aptos para la producción huyeron de un medio que no les ofrecía ya grandes perspectivas de supervivencia, se emplearon en los latifundios o fueron a engrosar las filas de desocupados que esperaban un salario de las nuevas empresas.

La pérdida de este potencial humano transformó a muchas aldeas en «cáscaras vacías», habitadas casi exclusivamente por mujeres, niños o ancianos; desorganizó a la tribu, que ya no pudo desempeñar su papel de estructurador social y trastornó la familia por la dispersión de sus miembros. En su lugar, las plantaciones se convirtieron en el factor determinante de toda la vida de una región, acaparando las inversiones, reordenando la sociedad y dominando la política local.

Este fue el caso de Liberia, coto cerrado de la Firestone Rubber Co., empresa de capitales norteamericanos, que poseía diez millones de heveas y requería 30.000 hombres para» su explotación. En 1951 ella sola proveía al país del 90 % de sus exportaciones, y de hecho lo había convertido en su propiedad privada.

El ejemplo de la Firestone destaca otros órdenes de efectos que conviene Citar: las distintas regiones africanas se especializaron en algunos de estos productos, de ahí una dependencia estricta con respecto al mercado internacional y el condicionamiento de toda la economía local por las bruscas fluctuaciones de los precios externos.

Tanto más por cuanto la transformación de las cosechas y la comercialización de los productos no se realizaban en el lugar ni estaban en manos africanas, sino que se reservaban para los metropolitanos o sus intermediarios extranjeros. Sólo en casos excepcionales los africanos podían dedicarse a ese tipo de agricultura, y cuando así ocurría —como en la Costa de Marfil— se creaba en el territorio una pequeña burguesía rural, estrechamente dependiente del capitalismo metropolitano.

El comercio respondió a cánones similares: grandes sociedades de importación-exportación monopolizaron la actividad de uno o varios territorios, a través de cientos de sucursales y millares de intermediarios. En África occidental francesa, desde el Senegal al Congo, actuaban solo dos compañías, la Sociedad Comercial del Oeste Africano, y la Compañía Francesa del África occidental, que seguían aplicando el conocido mecanismo del comercio de trata: en el mismo mercado el campesino autóctono vendía sus cosechas y compraba artículos de importación, y la compañía acumulaba ganancias que superaban el 100 % del valor de los productos.

Más importante aún fue el papel de la industria. Hasta la Segunda Guerra Mundial las colonias se limitaron a proveer a las industrias europeas las materias primas indispensables para su desarrollo. Sus inmensos yacimientos de cobre, zinc y uranio (copperbelt o cinturón de cobre centroafricano), de manganeso (Marruecos, Gabón), bauxita (Guinea, Ghana), y fosfatos (África del Norte) atrajeron la inversión externa y movilizaron miles de trabajadores. Se constituyeron enormes empresas dedicadas a la explotación del subsuelo, que llegaron a dominar toda la vida de una región. Este fue el caso de la Unión Minera del Alto Katanga, propietaria exclusiva de los filones de esa provincia congolesa y la vecina Rhodesia.

Ella sola empleaba al 42 % de la población adulta masculina del lugar y manejaba todos los resortes económicos y políticos del Congo. De hecho, la administración belga estaba a su servicio y las misiones católicas acudían presurosas cuando había que sofocar alguna veleidad reivindicatoría de los asalariados locales.

Su omnipotencia era tal, que todo el mundo sabía que en Katanga «se nace en una cuna de la Unión Minera y se es enterrado en un ataúd de la Unión Minera», lo que, de paso, aumentaba las ganancias de por sí fabulosas de la tentacular empresa. Sea como fuere, la actividad industrial dio origen a una nueva clase social: el proletariado obrero, hasta entonces inexistente en África. Poco numeroso y sin posibilidades de acción hasta fines de la Segunda Guerra Mundial, fue sin embargo un factor decisivo en la lucha por la independencia.

Una estructura de explotación tan sin resquicios, solo pudo organizarse en África gracias a la expresa colaboración de los gobiernos metropolitanos y las administraciones territoriales. A ellos les correspondió realizar las obras de infraestructura necesarias para facilitar la inversión de capitales y proveer de mano de obra barata a las diferentes empresas.

Sabemos, en efecto, que las potencias coloniales realizaron en África obras de infraestructura nada desdeñables: mejoraron los puertos, trazaron caminos, instalaron ferrocarriles, construyeron diques y edificaron ciudades.

Pero el mapa y la historia del continente nos enseñan que los puertos tenían como único fin asegurar los contactos con Europa y dar salida a los productos locales, que los caminos y los ferrocarriles no estaban destinados a favorecer el comercio interno ni a facilitar las comunicaciones sino a acelerar el traslado de mercancías hacia los puertos de embarque; que la única finalidad de los diques era producir energía eléctrica barata para los complejos industriales o irrigar las tierras de las plantaciones —como fue el caso del dique de Edea en Camerún, construido para servir a las industrias Pechiney, o del de Gezira, en Sudán, para regar las tierras algodoneras— y que las ciudades albergaban sólo a los europeos.

Dicho de otro modo: el erario público asumió los gastos ocasionados por todas estas creaciones para que los capitales privados pudieran actual tranquilamente en el comercio, la plantación, y la extracción minera.

Colonias Europeas en Africa en 1914

Software para analisis de costos unitarios en obras civiles

PROGRAMA ANÁLISIS DE PRECIOS UNITARIOS
Autor: Diego Valencia

Programa realizado en Excel utilizando varias de sus  propiedades: Macros, Formulas, Validación de Listas.

Este programa permite obtener el análisis de precios unitarios para construcción de obras civiles, partiendo del ingreso de los datos fundamentales como costos de materiales, costos de equipo y costos de mano de obra.

Gracias a su sencillez, permite el aprendizaje de su manejo en forma muy rápida.  Inicialmente usted tendrá que ingresar los diversos items a analizar y hecho esto usted podrá acceder a los mismos en los formatos de análisis por medio de una lista desplegable, lo cual disminuye notablemente la posibilidad de cometer errores.

Portada de Inicio del Software

El formato de análisis esta dividido en tres secciones  fáciles de acceder: Equipo, Materiales y Mano de Obra. Allí solo tendrá que ingresar los datos de rendimientos de equipo, cantidades de materiales y rendimiento de mano de obra. Cuando termine el último análisis usted tendrá el cuadro resumen listo para presentar su licitación.

POR DUDAS, SUGERENCIAS u OBSERVACIONES ESCRIBIR A [email protected]

Corrientes Colonizadoras del Oeste Primeras Ciudades del Virreinato

CORRIENTES COLONIZADORAS:
FUNDACIÓN DE CIUDADES

Corriente del oeste — Cuyo dependía de Chile de acuerdo a la capitulación dada por Pedro de la Gasca (1548) a Pedro de Valdivia, que le otorgaba jurisdicción en una zona comprendida entre los paralelos 27 y 41 y cien leguas hacia el este (meridiano 64). Comprendía las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis en donde habitaban los huarpes. Se independizó de Chile cuando se creó el virreinato del Río de la Plata.

corrientes colonizadoras

El primero que cruzó el territorio fue Villagra (1551) que iba del Perú a Chile (después de sacar a Núñez de Prado de la dudad del Barco). A fines de 1559, siendo gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza. llegó a Chile una delegación de indios huarpes para pedir animales lanares y que los españoles colonizaran Cuyo. Se envió a Pedro de del Castillo, que el 2 de marzo de 1561 fundó Mendoza (en honor de don García).

Cuando Villagra reemplazó a don García, Juan Jufré sustituyó a Castillo. Este trasladó la ciudad a media legua de distancia, en un lugar más alto (28 de marzo de 1562). El 13 de junio de 1562 levantó más al norte un asiento para pacificar a los indios y afianzar su dominación: San Juan de la Frontera.

Villagra le ordenó buscar una salida hacia el mar, por lo que llegó hasta Córdoba, pero no pudo establecer ninguna población que asegurase un camino pacificado hacia Mendoza.

Recién en 1596, siendo gobernador de Chile Martín García Oñez de Loyola, su teniente de gobernador en Cuyo,Luis Jofré de Loazza fundó San Luis de la Punta. Cuyo dependió de Chile hasta 1776.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Tratado de Permuta Guerras Guaraníticas España Colonia Sacramento

En 1750 los monarcas de España firmaron el Convenio o Tratado de Permuta por el que España renunciaba al territorio ocupado por siete pueblos guaraníes y recibía a cambio la Colonia del Sacramento, eterna manzana de la discordia en la orilla del Plata. El Convenio entregaba a Portugal parte de la región colonizada por los jesuitas en el Paraná y el Uruguay con sus estancias y vaquerías. La Compañía aceptó la decisión real y dispuso que los guaraníes abandonaran la región.

los jesuitas en america

La cruel orden no pudo cumplirse porque los caciques indígenas se negaron a aceptar el traslado forzoso al sur. Indignados porque los misioneros se sometían al Convenio, se rebelaron contra los paí quizás por primera vez, tomaron a varios de ellos como rehenes y los arrastraron a la lucha armada. Al menos esto fue lo que explicaron los padres.

Antecedentes: En 1716 se firmó un tratado adicional entre España y Portugal enUtrecht, por el cual Portugal recobraba la Colonia del Sacramento  sin especificar la extensión de la zona concedida. En este período se va a fundar Montevideo.

Fundación de Montevideo: Para dominar la entrada del estuario Portugal decidió fundar un establecimiento en la bahía de Montevideo (1723).
Cuando el gobernador del Río de la Plata Bruno Mauricio de Zabala tuvo conocimiento de este hecho, desalojó a los lusitanos y fundó por orden de la corona una ciudad, para afianzar allí el dominio español. La fecha de fundación no se conoce exactamente, aunque se sitúa entre 1725 y 1730; el primer Cabildo se reunió el 1º de enero de 1730.

El tratado de Permuta: La Colonia del Sacramento fue objeto de nuevos conflictos hasta que se firmó el tratado de 1750 durante el gobierno de Femando VI (de España) que estaba casado con Doña Bárbara de Braganza, hija del rey de Portugal. Ambos países decidieron resolver amigablemente sus conflictos coloniales, firmando entonces el tratado del 13 de enero de 1750 para fijar el limite de sus posesiones.

España recuperaba la Colonia y cedía tierras sobre la margen oriental del río Uruguay, en las que había siete pueblos de las misiones jesuíticas. Esto desencadenó la Guerra Guaranítica, pues los indígenas se negaban tanto a depender de Portugal como a trasladarse a la margen occidental del río, de acuerdo a lo que estipulaba el tratado.

Aunque la insurrección fue sofocada, las cláusulas del tratado no fueron cumplidas por ninguno de los dos países. Carlos III, sucesor de Femando VI anuló el tratado de Permuta que tantos territorios otorgaba a Portugal.

Tercera ocupación española — España y Portugal se vieron envueltas en la guerra de los Siete Años. Inmediatamente la primera ordenó al gobernador del Río de la Plata don Pedro de Cevallos que ocupara la Colonia. El 2 de nov3embre de 1762 entró en ella después de una breve campaña.

Devolución de la Colonia — Al terminar la guerra de Siete Años se firmó el tratado de París (1763). Inglaterra aijada de Portugal, ensanchó sus dominios coloniales a expensas de Francia, que quedó anulada como potencia colonial en América; España devolvía la Colonia a Portugal, pero conservaba la provincia brasileña de Río Grande, que había ocupado  durante la guerra.

Esla provincia fue reclamada por los lusitanos y más tarde atacada; fue entonces cuando se mandó la poderosa expedición de Don Pedro de Cevallos que tomó la plaza en junio de 1777.

Cuando Cevallos se disponía a dirigirse contra Río Grande tuvo noticia de que se había firmado el tratado deSan Ildelfonso del 1º de octubre de 1777 por el cual se disponía la demarcación definitiva de la línea divisoria entre los dominios españoles y portugueses. La comisión demarcadora no consiguió plenamente su objeto, pero realizó un importante trabajo topográfico.

España recibió la Colonia, la isla de San Gabriel y algunos territorio3 en la Banda Oriental; Portugal la Guayra, Matto Grosso, Río Grande y Santa Catalina, excepto las misiones orientales. El límite de ambas posesiones estaba marcado por el arroyo Chui.

.Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Obras de los adelantados del rio de la Plata Hechos de su gobierno

Obras de los Adelantados del Río de la Plata

pedro de mendoza funda buenos aires

AÑONOMBRADO POR
EL REY
NOMBRADO POR
EL ANTECESOR
NOMBRADO POR
ELECCIÓN
HECHOS SALIENTES
DE SU GOBIERNO
1536En 1534, Pedro de Mendoza  

Fundación   del   Puerto  de   Nuestra   Señora   del   Buen   Aire, de    Corpus    Christi    y    de    Nuestra    Señora    de    la    Buena Esperanza.  

1537 Juan de Ayolas 

Juan de Ayolas
Viaje en busca del camino al Perú. Fundó el puerto de !La Candelaria, sobre el Paraguay y el paralelo 19?. Dejó allí a su segundo. Domingo Martínez de Irala, al que se juntaron luego Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar y Espinosa, enviados por el Adelantado Mendoza en busca de Ayolas. Salazar y Espinosa levantó casi frente a la desembocadura del Pilcomayo, en la margen izquierda del río Paraguay, un asiento que fue la base de la ciudad de la Asunción.

1539 En 1537, Domingo Martínez de Irala 

Alonso Cabrera, portador de la real cédula de 1537 y veedor del reino, reconoció teniente gobernador a Domingo Martínez de Irala por ser lugarteniente de Ayolas. Irala instituyó el Cabildo, repartió los indios, dio impulso a la edificación e hizo levantar un censo de la Asunción. Despobló definitivamente Buenos Aires y el centro de la conquista española pasó a la Asunción.

1542Alvar Nuñez cabeza de Vaca en 1541  

Fue célebre por su viaje atravesando la América del Norte, por lo que fue llamado «el mayor caminador de la historia». Partió de Cádiz con 400 colonizadores en 3 barcos. Hizo escala en Santa Catalina y emprendió el viaje al Paraguay por tierra con 200 hombres y 26 caballos. El resto fue por el Paraná; llegó a la Asunción el 11 de marzo de 1542 y nombró  a Irala. Lo envió a explorar el Norte y éste regresó diciendo haber llegado a la región de los metales preciosos. Alvar Núñez hizo otra expedición con resultados negativos hacia el norte. Al volver a la Asunción fue derrocado y enviado a España.

1544  Domingo Martínez de IralaOrganizó una nueva expedición al Perú, consiguiendo llegar a Charcas, Encontró a los conquistadores del Perú convulsionados por Suenas civiles y por ello se le recomendó que no explorase más allá de los límites del Paraguay. Es nombrado el 4 de octubre de 1552 gobernador propietario. Se funda la diócesis del Ría ce la Plata, siendo primer obispo fray Pedro de la Torre. Irala murió et 3 de octubre de 1S56, designando gobernador a Gonzalo de Mendoza,
1552Domingo Martínez de Irala  
1556 Gonzalo de Mendoza Gobernó durante dos años. Envió a Nufrio de Chaves a fundar una población que facilitase las comunicaciones con el Perú. Esta fue Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Murió
en 155S.
1558  Francisco Ortiz de VergaraEn 1564 realizó un viaje al Perú por la ruta de Santa Cni2 de la Sierra, para pedir confirmación del cargo de gobernador. Fue detenido, procesado y absuelto por la Audiencia ce Chaicas. Durante el litigio fue nombrado por el virrey del Perú Juan. Ortíz de Zarate, con la condición de ir a España para ser confirmado.
1568Juan Ortiz de Zárate  Fue confirmado en España como Adelantado del Río de la Píate por dos vidas en 1569. Durante el tiempo ce su viaje designó teniente de gobernador a Felipe de Cáceres.
Felipe de Cáceres (interino) Se produjeron en la Asunción grandes desórdenes y Felipe de Cáceres fue depuesto. En su lugar se nombró a Martín Suárez ce Toledo.
1572 Martín Suárez de Toledo Durante su gobierno, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe.
1575Juan Ortiz de Zárate  Recién en 1572 logró organizar su expedición y partió de Cádiz con 5 naves y 510 personas. Después de un azaroso viaje y de continuas luchas en él Río de la Plata, llegó a la Asunción en 1575. Efectuó un reparto más humanitario de los indios y murió el 26 de enero de 1576 dejando heredera de la región del Pío de la Plata a su hija Juana, residente en Charcas, y gobernador interino a su sobrino Diego de Mendieta.
1576 Diego de Mendieta Gobierno desordenado. Fue depuesto por los habitantes de la Asunción.
1578 Juan Torre de Vera y Aragón Al casarse Juana Ortiz de Zarate con el oidor de la Audiencia de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, fue éste el Adelantado del Río de la Plata. Discutida la legalidad de su cargo, designó a Juan de Garay teniente d« Gobernador.
Juan de Garay Segunda fundación dé Buenos Aires.
1583Juan de Torres Navarrete Fundó la ciudad de Concepción del Bermejo, de corta
existencia.
1587Juan Torre de Vera y Aragón  Fundó en abril de 1588 la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. En 1590 partió para Charcas y de allí a España, donde renunció al cargo en. 1593.

Expedicion de Juan Diaz de Solis Leyenda del Rey Blanco Ciudad Perdida

Expedición de Juan Díaz de Solís
La Leyenda del Rey Blanco

Introducción: Desde que Balboa descubrió el Mar del SurSud – Océano Pacífico), se inició la búsqueda de un paso que comunicase los dos océanos. Los portugueses se apresuraron a enviar una expedición al mano de Cristóbal Haro y Nuño Manuel en 1513-1514. Creyeron que el paso era el río Paraná, que no exploraron y regresaron con la noticia su hallazgo.

Los españoles, tuvieron noticias de este viaje y mandaron una expedición para posesionarse de dicho paso, que calculaban se hallaría dentro de la jurisdicción castellana.

La armada vino al mando del piloto mayor .del reino, Juan Díaz de Solís. Los preparativos se hicieron en gran secreto, para evitar que Portugal tratase de impedirla, ya que la expedición seguiría la ruta de la de Haro. Salieron de San Lúcar de Barrameda el 8 de octubre de 1515.  Acompañaba a Solís el piloto Juan de Lisboa que había tomado parte en la empresa clandestina portuguesa.

Avistaron el continente frente al cabo San Roque y recorrieron la costa del Brasil. Llegaron a una isla que llamaron de la Plata (Santa Catalina) frente a la que perdieron una nave, once de cuyos tripulantes quedaron en tierra.. Siguieron navegando hasta llegar al actual puerto de Maldonado, que llamaron Nuestra Señora de la Candelaria, donde desembarcaron y tomaron posesión en nombre de la corona de Castilla.

Penetraron después en un río que llamaron Mar Dulce; era el Paraná Guazú que los españoles llamaron posteriormente Río de Solís el último documento que lo designó así fue la Capitulación de Mendoza. Después se lo llamó Río de la Plata; designación impuesta por los portugueses de la costa del Brasil, quienes decían que era el río que conducía a la Sierra de la Plata.

Solís y algunos compañeros desembarcaron en la costa uruguaya, y fueron sorprendidos en una emboscada por los indios guaraníes, qué mataron a todos, salvándose únicamente el grumete Francisco del Puerto, quien quedó cautivo. Los restantes españoles, que habían quedado en las naves, regresaron a España.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia

Traslado de Santa Fe de la Vera Cruz Mudanza de la ciudad Santa Fe

Traslado de Santa Fe de la Vera Cruz
Mudanza de la ciudad Santa Fe

Traslado de la ciudad de Santa Fe: La ciudad debía ser trasladada; casi desde el momento de la fundación, dicha posibilidad estaba presente, y con el andar del tiempo se fueron sumando factores.

De los miles de aborígenes repartidos Garay, sólo unos pocos quedaban, habían muerto por los malos tratos y las peste, o huían hacia el monte a unirse sus hermanos. Los ataques de los nativos eran permanentes, y la geografía de la zona, con esteros, bañados, bajíos, montes de espinillos y pajonales, hacía imposible su avistaje con tiempo, o su persecución.

La ciudad tenía tres lados a defender, y solamente el este, bañado por el río San Javier, entonces llamado de losquiloazas, era de fácil cuidado.
Pero creemos que la razón fundamental debió ser la falta de cumplimiento del objetivo de la fundación, el abrir puertas a la tierra, ya que la comunicación con el interior del país, era interrumpida durante la mayor parte del año por las crecidas de los Saladillos, difíciles de vadear en épocas de bajante e imposibles, en las de crecidas.

En esos tiempos el comercio y contacto con el Tucumán, Cuyo y aún con Buenos Aires por vía terrestre, se veían interrumpidos totalmente, quedando sólo la vía fluvial para comunicarse con las demás ciudades ribereñas.

Son innumerables las actas del cabildo y sesiones capitulares que expresan la necesidad del traslado, sobre todo en los años 1649, 1650 y 1651, hasta que, elegido el nuevo sitio, conseguidas las autorizaciones pertinentes, llegados los guaraníes de las misiones jesuíticas para ayudar en las tareas, se emprende el lento traslado que durará diez años, hasta completarse totalmente en 1660, año en que las autoridades comienzan a funcionar en el nuevo sitio, si bien todavía algunos vecinos demoran algo en trasladarse.

De estos años es que nace la denominación de Santa Fe de la Vera Cruz para la nueva ciudad, llamándose al antiguo asiento Santa Fe La Vieja. Es de hacer notar que al efectuarse la traza de la nueva ciudad, ésta se mantuvo tal como lo habla hecho Garay, casi cien años antes en el sitio original, lo que, pese a haberse extraviado el plano de Garay, posibilitó que se pudieran identificar con más facilidad los restos, cuando la ciudad vieja comenzó a ser relevada por el Dr. Agustín Zapata Gollán.(imagen)

Fuente Consultada: Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe Tomo I

Mapa con Departamentos y Capitales: ver mapa

Hernandarias Saavedra Gobernador de Santa Fe Primer Criollo Gobernador

Hernandarias Saavedra Gobernador de Santa Fe
Primer Criollo Gobernador

El gobierno de Hernandarias, Asunción y Buenos Aires: Hernando Arias de Saavedra -Hernandarias- hijo de Martín Suárez de Toledo, que fuera jefe de Garay, y casado con doña Jerónima de Contreras, la hija de éste, fue un personaje casi mítico y legendario de estas tierras.

Nacido en Asunción, casado en Santa Fe en 1582, primer gobernador criollo del Río de la Plata, cargo que ocupó por cuatro veces, dos de ellas elegido por el pueblo de Asunción, en 1592 y 1597, nombrado la tercera por el rey en 1601, fue un trabajador incansable.

Luchó permanentemente contra los ataques de los indios que asolaban Asunción, Concepción del Bermejo, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires, realizó incursiones de castigo y logró, a veces, la retirada de los salvajes por el solo prestigio de su nombre. Luchó también contra los piratas ingleses, impidiendo en una ocasión la invasión de Buenos Aires por 400 soldados de ese origen.

También se enfrentó contra los portugueses, tanto en el Guayrá como en el Río da la Plata y la Banda Oriental. Precursor en temas de legislación laboral, sobre todo en lo que hace al trato que debía brindarse a los indios encomendados, dio ordenanzas de avanzada en este aspecto; su reiteración indica que las órdenes al respecto no eran cumplidas por los encomenderos.

Fue también el precursor de las misiones, logrando la instalación de la primera de ellas, por parte del sacerdote Bolaños, durante su tercera gobernación. En 1614 fue nombrado gobernador por el rey, por cuarta vez, encargándose en esta ocasión de luchar contra el contrabando, que era ya muy importante.

Estaban en Buenos Aires casi todos implicados, por lo que le llevó muchos esfuerzos. Pero no sólo luchas encaró, sino que realizó una importante obra de gobierno: instaló familias pobres con mercedes de tierras, en carácter de colonos, reunió las vacadas cimarronas para su mejor aprovechamiento, creó en Santa Fe un internado para doncellas y fundó dos reducciones en nuestro territorio provincial: las de San Lorenzo de Los Mocoretáes y San Miguel de los Calchines (actualmente Los Cerrillos y Santa Rosa de Calchines, ambas en el departamento Garay), si bien la duración de las mismas fue poca debido a la tremenda mortandad producida por la viruela. lmpulsó la enseñanza, difundió la agricultura y otras obras de diversa índole, no sólo en la Santa Fe de sus amores, sino en todas las ciudades de su gobernación.

Durante su cuarto período de gobierno, solicitó a la corona la división de la jurisdicción en dos gobernaciones: la del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, y la del Paraguay, con capital en Asunción.
Transcribiremos un párrafo de la real cédula del 16 de diciembre de 1617, que aclara perfectamente la intención de esta modificación: “…habiendo entendido que algunas ciudades del Río de la Plata, se hallaban en gran peligro de ser destruidas de los indios guaycurús y payaguás. naciones que están rebeldes y aunadas y que hacen grandes daños, y que para remedio de esto convenía se dividiera aquel gobierno, que tiene más de quinientas leguas de distrito, y en él ciudades muy distantes, sin poder socorrerse las unas a las otras y entenderse que no se puede gobernar por sólo una persona de más que, siendo como eran cosa forzosa que el gobernador asista lo más del tiempo en el puerto de Buenos Aires, para su guarda y defensa, queda todo lo de arriba desamparado; y que respecto de lo sobredicho, es cosa conveniente y necesaria que la dicha provincia de Guayrá tenga gobierno de por sí, en la ciudad de Asunción…

LAS REDUCCIONES : Hemos visto en el texto algunas de las formas de poblamiento, como fueron las fundaciones de casas-fuertes, puertos y ciudades; debemos agregarles a éstos, los fuertes secundarios que se levantaban para proteger la entrada a centros urbanos mayores, como fue el caso del fuerte del Paso del Salado (actual Santo Tomé) respecto de Santa Fe, olas postas para el recambio de animales de tiro, en las rutas de las carretas, alrededor de las cuales se agrupaban algunos ranchos, para facilitar la mutua defensa que con el tiempo también dieron origen a ciudades o pueblos.

Un caso especial es el de la reducciones, que estaban al servicio de un nuevo concepto del trato hacia el aborigen, inspirado éste en las leyes nuevas de 1542, en las cuales se reconocía los abusos incalificables de los encomenderos, pretendía el desarrollo separado de las comunidades europeas y las aborígenes a cargo de religiosos.

De esta forma, con resultado muy desparejo, (respondía a intereses también muy disímiles, pues para este tema, como para cualquier otro, la teoría y la práctica marcharon las más de las veces separadas), se fundaron varias reducciones.

En nuestra zona nacieron por inspiración de Hernandarias las más conocidas a nivel mundial de todas las reducciones, las llamadas misiones jesuíticas del Paraguay, que ocupaban parte del territorio actual de dicho país, de Brasil, de la Argentina y de Uruguay, y que tuvieron algunos asentamientos en nuestro territorio provincial, dos de los cuales ya mencionamos, pero que posteriormente se multiplicaron.

Muchas de las reducciones dieron lugar a poblaciones actuales, como fueron los casos de los abipones de San Jerónimo del Rey (Reconquista) y de San Jerónimo del Sauce (que mantiene el nombre), la de Santa Rosa de Calchines, Inspin, San Pedro Chico, Cayastá y la más conocida de todas, gracias a las hermosas páginas que nos legara su fundador, el padre jesuita Florian Paucke, la de San Javier.