Las Organizaciones Masónicas

Curas Carismaticos Sanadores Historia, Origen y Misión

Curas Carismáticos: Maestro de la Sanación

Para el Movimiento de Renovación Carismática, ser cura es ser sanador. El que sana es Dios, y los sacerdotes son su instrumento. Para ellos, el secreto está en la oración y el amor, dos principios que imparten con dedicación.

Los renovadores caris-máticos comenzaron a organizarse en 1967 en los Estados Unidos. Se trataba de un grupo de estudiantes universitarios católicos, que hicieron la imposición de manos por primera vez en mucho siglos. Cuando se la practicaron a un enfermo y éste se curó, decidieron que debían hacer algo.

Reunidos en torno a la Universidad de Fordham, en la ciudad de Pittsburg, pronto sus prácticas comenzaron a llamar la atención de religiosos y laicos: los jóvenes formaban grupos de oración, y organizaban retiros espirituales en los que ya no se reflexionaba sobre Dios, sino que se hablaba sobre Él.

curas sanadores

Los estudiantes proponían un tratamiento manos racionalista y más amoroso de las Sagradas Escrituras, planteaban la necesidad de una vivencia más personal y auténtica de la religión, es decir, recuperar el espíritu comunitario y ritual de los primeros cristianos.

Practicaban una liturgia (el orden y la forma determinados por la Iglesia para la celebración de los oficios) de carácter vivencial, que promovía la participación activa en los ritos por parte de los fieles, lo que, aseguraban, facilitaba la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, lo que más molestaba a las autoridades de la Iglesia, en un principio, era la familiaridad escandalosa que los jóvenes de Fordham tenían hacia la figura de Cristo.

En realidad, no se trataba de un fenómeno genuinamente nuevo. Durante siglos, la Iglesia católica se había visto ante situaciones similares y las había tolerado, siempre tratando de mantenerlas bajo control. El último antecedente databa de 1958, cuando en la Iglesia de Notre Dame de París se formaron grupos de oración cuyos integrantes tomaban estampitas con la imagen de Cristo y rezaban lo que les venía a la mente de manera espontánea. Contrariamente a lo que pasó con los carismáticos, este movimiento pasó casi inadvertido. Aún no era el momento.

Pero en los años sesenta el periodismo dedicó mucho espacio a las actividades de los jóvenes de Fordham en diversos diarios y revistas de actualidad. Así fue como la prensa fue la encargada de dar a conocer al mundo la existencia de los primeros carismáticos y muchos católicos encontraron en este mensaje algo que desde hacía mucho tiempo estaban esperando.

El Movimiento de Renovación Carismática comenzó a postular la sanación por medio de la fe mucho antes que las Iglesias evangélicas pentecostales. Cada grupo es independiente y tiene sus propias normas y dinámica.

La liturgia carismática, que incluye diálogos espontáneos, canciones, aplausos y vivas al Señor, implica un regreso al Cristo vivo, cuando encomendó a los doce apóstoles que predicaran el Evangelio por el mundo y que curaran a los enfermos.

Otro aspecto que diferencia a los carismáticos es su rechazo al culto de las imágenes, que fuera expresamente prohibido por Cristo. En realidad, éste es un viejo problema teológico no del todo resuelto, pues la adoración de imágenes se remonta a las prácticas paganas, plagadas de fetiches. Aunque la Iglesia ha elegido no prescindir de las imágenes, teniendo en cuenta que son una necesidad de la psiquis humana, los carismáticos prefieren obedecer al mandato cristiano original.

Para comprender qué es lo que caracteriza a los sacerdotes carismáticos hay que remitirse a la fe, pues el carisma es un don del Espíritu Santo. El don por el que son más reconocidos los curas de este movimiento es el de la sanación, aunque también suelen tener el don de lenguas (que los hace comunicarse con Dios por medio de idiomas que desconocen) y el de profecías.

La palabra «apóstol» deriva de una palabra hebrea que quiere decir «predicador itinerante». Por esto, muchos de los sacerdotes de la renovación se dedican a llevar la palabra y el carisma a distintas partes del mundo, especialmente a toda América Latina.

Los unos y los otros
¿La renovación carismática divide a la Iglesia católica? Los sacerdotes pertenecientes al movimiento sostienen que la Iglesia es una sola, la Santa Católica Apostólica, como sostiene el Credo. Ellos no hacían otra cosa que volver realidad un pedido del papa Juan XXIII, que en una de las oraciones previas al Concilio Vaticano II decía: «Dígnese el Espíritu Santo a escuchar de la forma más consoladora la plegaria que asciende a Él desde todos los rincones de la Tierra. Renueve en nuestro tiempo los prodigios como en un nuevo Pentecostés (…)».

A mediados de 1967, los muchachos de Fordham oraban para pedirle a Dios que les diera la gracia de evangelizar con poder, como lo hacían los apóstoles.

Según la tradición católica, el décimo día después de la Ascensión de Cristo, el Pentecostés, se produjo el nacimiento de la Iglesia y el Espíritu Santo descendió de los cielos sobre los apóstoles para santificarlos. Fue entonces cuando derramó sus dones o carismas sobre ellos, para su propio bien y el de la Iglesia.

En la catequesis actual se menciona a siete de ellos: la piedad, la sabiduría, la fortaleza, el entendimiento, el con-
sejo, la ciencia y el temor de Dios. Pero había otros que, con el paso de los siglos, la Iglesia fue dejando de lado, por considerarlos irrelevantes una vez que logró asentarse. Estos dones eran el de la profecía, el de sanación y el de lenguas, aquel que había permitido a Pablo de Tarso predicar en idiomas que no conocía.

El grupo de Fordham buscaba ese nuevo Pentecostés del que hablaba Juan XXIII, no en el sentido de una nueva fundación de la iglesia sino de su revitalización.

Aquellos muchachos se sintieron llenos del Espíritu Santo y consideraron que todos los cristianos, por el bautismo, tienen carisma. La misión del cristianismo es descubrirlo.

La sanación
Para los carismáticos, sanación y salvación son casi sinónimos. El que sana, se salva, y el que quiere salvarse, debe estar sano. Primero en su corazón para luego, si es voluntad de Dios, estarlo en su cuerpo también.

La imposición de manos es, en ese contexto, un acto de fe. El Evangelio según San Marcos, 618, dice que hay que poner las manos sobre los enfermos y éstos sanarán. Además, lo consideran un signo de fraternidad cristiana.

La multiplicación de las gracias, fundamentalmente de curaciones físicas inexplicables desde el punto de vista médico, atrajo cada vez a más fieles y también a un sector de la jerarquía eclesiástica. También se produjeron transformaciones espirituales y otros fenómenos que hasta entonces parecían circunscriptos a las páginas de la Biblia o los relatos de vidas de santos.

Pero además de personas con problemas de salud, se acercan al Movimiento de Renovación Carismática los que tienen problemas de vivienda, falta de trabajo o dificultades espirituales como tristeza o depresión.

Resulta apabullante la cantidad de fieles que así han venido a escuchar misa, la palabra de Dios, a confesarse y a comulgar. Los carismáticos dicen que cuando se predica a Jesús, su Padre da signos de satisfacción, que son las curaciones de los enfermos.

Pero aclaran que no se apartan de la medicina y sostienen que Dios cura a través de los remedios, así como también lo hace por medio de la oración, valiéndose de ellos. Y acotan que no sólo un sacerdote puede rezar por la sanación sino toda persona bautizada. Siempre señalan que cuando los padres oran por sus hijos y les imponen las manos, también sanan.

Los carismáticos valoran la oración y la plegaria comunitaria, a diferencia del silencio de los rezos individuales, y entienden que la alegría es más valiosa que el pesar y la culpa. Opinan que la Iglesia debe cambiar para no quedar reducida a grupos que no parecen ser hijos de Cristo, y que la liturgia es una manifestación alegre de la fe. Desde este punto de vista, si los cristianos no expresan su sentir hacia los demás, es como si no fueran hermanos.

La Renovación se considera un movimiento laico, no clerical, del que el sacerdote no es dueño sino un simple asesor. Se sienten definidos por el amor y la lectura constante de la Biblia, además de la oración espontánea y grupal, la recepción frecuente de la eucaristía, el interés por el otro y la práctica del amor sincero y la paz auténtica, no en forma nominal, sino con el corazón y el espíritu. En su prédica dicen que sólo el amor permite encontrar al otro, reconocerlo, rezar por él, meterse en el otro sin dejar de ser uno mismo.

El veredicto de Paulo VI
La renovación descubre los carismas que cada cristiano tiene, para ponerlos a disposición del bien común, para gloria de Dios y de la Iglesia. Los carismáticos no se apartan del Papa; por el contrario, se basan en las palabras de
Paulo VI, quien dijo: «Hoy día se habla mucho de carisma, ojalá que haya una lluvia de carismas que llamen la atención al poder del Evangelio, que atraigan a la gente al poder del Evangelio».

Y en otras de Juan Pablo II: «El nacimiento de la renovación carismática después del Concilio Vaticano II ha sido un don especialísimo del Espíritu Santo para la Iglesia».

Cuando el fenómeno de los carismáticos fue empezado a tratar en los más altos niveles de la Iglesia, Paulo VI participó de esta inquietud y decidió recibir a un grupo de líderes del movimiento en el Vaticano. Al darles la bienvenida, puso en claro el interés que sentía: «Estamos sumamente interesados en lo que ustedes están haciendo. Hemos oído mucho de lo que sucede entre ustedes y nos regocijamos».

El espaldarazo final al movimiento llegó en mayo de 1975, cuando se celebró en Roma, sobre las catacumbas de San Calixto, el Primer Congreso Mundial Carismático. Más de diez mil fieles provenientes de los cinco continentes se reunieron alrededor de la tumba de San Pedro.

Fue entonces cuando Paulo VI tuvo un gesto inequívoco: cedió el Altar de San Pedro al carismático cardenal Suenens para que celebrara la Eucaristía. Nadie podía dejar de entender el mensaje. La más alta jerarquía daba un reconocimiento pleno a la Renovación que, en menos de una década, había atraído a miles de fieles a la Iglesia. El sueño de los estudiantes de Fordham se había cumplido. Así como alguna vez pasó con los primitivos cristianos, los carismáticos abandonaron definitivamente las catacumbas.

El primer carismático de la Argentina
A una de aquellas primeras reuniones estudiantiles había asistido un jesuíta español radicado en la Argentina, cuyo interés excedía la simple curiosidad. Hacía mucho tiempo que el padre Alberto Ibáñez Padilla estaba a la caza de las manifestaciones del Espíritu Santo.

A fines de la década del ’50, de paso por París, conoció a los grupos de Notre Dame. Más tarde realizó un curso de liturgia pastoral en Medellín, Colombia. Encontraba que la liturgia católica, al igual que la mayoría de los otros cultos cristianos, resultaba muy pesada y monótona a sus fieles. En ese sentido (y a pesar de reconocer sus errores doctrinales) admiraba a los pentecostales, cuyos rituales vivos lograban que la gente participara intensamente. Por eso, cuando escuchó hablar de los jóvenes de Fordham, decidió ver de qué se trataba.

El padre Ibáñez Padilla regresó a la Argentina dispuesto a difundir lo que había experimentado. Organizó charlas y publicó artículos en distintos medios católicos.

Uno de esos artículos, titulado «¿Sabía usted que existen pentecostales católicos?» y publicado en mayo de 1969, llamó la atención de los pentecostales no católicos. Éstos exhibieron el artículo en la cartelera de un templo de la calle Hidalgo, en la ciudad de Buenos Aires. Cuando se enteró, el sacerdote decidió averiguar de quiénes se trataba.

El templo estaba a cargo del pastor Juan Carlos Ortiz que, desde hacía aproximadamente un año, venía organizando reuniones con pastores de distintos cultos no católicos y no pentecostales. Dispuesto a investigar más, el jesuíta se hizo pasar por laico y logró que lo invitaran a uno de esos encuentros, que se organizaban en casa de un gerente de Coca-Cola, Alberto Darling.

Ibáñez Padilla participó de varias de aquellas reuniones, hasta que finalmente se dio a conocer como sacerdote católico. «Ya me parecía que el aire estaba impregnado de olores católicos», dijo Darling. Enseguida    simpatizaron con él e incluso le hicieron un reportaje titulado «¿Católicos pentecostales?», en la revista Primicia Evangélica. El sacerdote, entretanto, prosiguió con su tarea de difusión entre los católicos y publicó una serie de artículos en Esquiú, al tiempo que comenzaba a organizar grupos de oración.

Poco a poco fue introduciendo la oración espontánea a la vez que proponía una mayor apertura a lo bíblico y al Espíritu Santo.

Los carismáticos sostiene que su prédica no tiene nada en común con las sectas, ni constituye una batalla espiritual contra ellas. Para ellos, la renovación carismática atrae al pueblo de Dios a la fe. Su idea no es competir con otros cultos, ni siquiera imponer algo nuevo, pues los carismas existieron desde el comienzo mismo de la Iglesia.

Poco a poco, en la Argentina otros sacerdotes también comenzaron a formar sus grupos. Entre los más destacados estaban los padres Inocencio Iacobellis, Paco Muñoz y José Torres. En escasísimo tiempo, los primeros cuatro grupos de oración se transformaron en ciento veinte, extendidos no sólo en la Argentina sino también en Uruguay y Paraguay.

En 1971, los carismáticos de los grupos del padre Ibáñez Padilla, institucionalizados bajo el nombre de Aín Ka-rim, publicaron un manual que, llamativamente, recibió la bendición del cardenal Antonio Caggiano y del obispo coadjunto, Juan Carlos Aramburu.

El movimiento creció de manera carismática. Los testimonios de sacerdotes y laicos que aseguraban haber recibido los dones del Espíritu Santo comenzaron a hacerse públicos. Uno de los más impactantes fue el del párroco de Montevideo, padre Julio Elizaga, que explicó cómo había recibido el don de lenguas mientras le imponían las manos: «Comenzaron a brotar de mis labios, mientras oraba, cánticos en un lenguaje desconocido.Yo no lo podía controlar. No lo producía conscientemente, aunque tenía plena consciencia de lo que estaba sucediendo. Creo que fueron varios minutos que pasé en esta maravillosa experiencia; un deseo de alabanza y agradecimiento a Dios me hacía alabarlo como jamás antes lo había sentido», relató.

Carismáticos en el banquillo de los acusados Sin embargo, con el éxito del movimiento llegaron las crisis. En mayo de 1973, el padre Ibáñez Padilla terminó sentado en el banquillo de los acusados. Supuestamente por haberse convertido en pente-costal. Tuvo que dar explicaciones al provincial de los jesuítas y fue examinado a fondo por una suerte de tribunal de la compañía.

En la reunión, llamada de «discernimiento espiritual», el padre hizo una larga exposición sobre el desarrollo y la espiritualidad del movimiento, tratando de aclarar los puntos que más se le cuestionaban: el bautismo en el Espíritu Santo, el don de lenguas y otros carismas considerados excepcionales. Como remate, puso énfasis en distinguir entre las gracias místicas y los fenómenos psicológicos que pudieran acompañarlas o ser confundidas con ellas. El tribunal quedó satisfecho con las explicaciones pero le pidió prudencia, mucha prudencia.

El 19 de agosto de 1973 se realizó en la Argentina la Asamblea Fundacional del Movimiento de Renovación Espiritual. Aquellos pocos grupos de cuatro años antes se habían convertido en una organización de alcance nacional, con sedes y coordinadores en casi todas las provincias. De todos modos, la lucha interna no había terminado sin heridas. No fueron pocos los que se alejaron escandalizados con la sensación de que habían estado participando de algo que la Iglesia no veía con buenos ojos.

En cierto modo no se equivocaban. Un sector de la jerarquía eclesiástica estaba muy alarmado por las prácticas de los carismáticos, y sobre todo por su gran inserción en la comunidad católica.

Los carismáticos se vieron ubicados de pronto en el umbral de la clandestinidad. Los vínculos entre las autoridades de la Iglesia argentina y los renovadores habían llegado al máximo de tirantez. Mientras el padre Ibáñez Padilla intentaba recomponer las relaciones sin resignar los principios, los grupos de oración siguieron delante de manera casi subterránea. Cualquier error podía desencadenar una catástrofe. Los renovadores tenían enemigos muy poderosos dentro de la Iglesia.

Cuando todo parecía perdido, Paulo VI tuvo un gesto que obligó a la jerarquía eclesiástica argentina a dar un paso atrás y suavizar su posición: «Para un mundo así, cada vez más secularizado, no hay nada más necesario que el testimonio de esta renovación espiritual, que el Espíritu Santo suscita hoy visiblemente en las regiones y ambientes más diversos». Los carismáticos suspiraron aliviados.

Fenómeno masivo: A fines de 1976, monseñor Aramburu convocó a los sacerdotes de la renovación y les dijo que continuaran con su obra, pero que lo hicieran con prudencia: «Ustedes van a una parroquia y le ofrecen al párroco formar un grupo de oración. Si el párroco los acepta, bueno, lo fundan. Y si no los acepta, no insisten, se van a otra parroquia».

Fuente Consultada:
Revista Vivir en Armonía N°4 -Los Curas Carismáticos-
Trabajo Enviado por el Colaborador Abel M. Gimenez

 

Anexo: Algunos link a Youtube con videos sobre la obra carismática

Lo que dicen los papas de la Renovación Carismática Católica
http://www.youtube.com/watch?v=PpY8KcvnKPY

Padre Tardif (Fallecido) http://www.youtube.com/watch?v=w4zLm3GtYao

Padre Moisés Larraga http://www.youtube.com/watch?v=vXv0Y12-C5Q

Padre Mauricio Cuesta http://www.youtube.com/watch?v=msR-4qGlPok

Padre Cancelado http://www.youtube.com/watch?v=3B5ldPYQveM

Padre Wilson Salazar http://www.youtube.com/watch?v=CnjU3_5D9yA

Padre Ignacio Peries http://www.youtube.com/watch?v=dRJuQAAdEvU

Padre Teodoro http://www.youtube.com/watch?v=QjgO8f1Nnpg

Padre Isaac Ramirez http://www.youtube.com/watch?v=xaxIRMlRJjI

Padre Guadalupe Santos http://www.youtube.com/watch?v=cVsieOMoVU8

Padre Salvador González  http://www.youtube.com/watch?v=YJlHnMOqWQ4

Padre Ignacio Larrañaga http://www.youtube.com/watch?v=b-hU-CGF3OY

Padre Dario Betancour http://www.youtube.com/watch?v=tHrTkcGYtYk

Padre Adolfo Bertinelli http://www.youtube.com/watch?v=O28szrlgcQ8

Padre Manuel Acuña http://www.youtube.com/watch?v=SCXL9pDULnQ

Padre Daniel Molina http://www.youtube.com/watch?v=HulZ9tFPXVk

Padre Aicardo http://www.youtube.com/watch?v=IdwfLyoD3rU

Padre Alberto Linero http://www.youtube.com/watch?v=xrF3ukG1Wz0

Padre David Hurtado http://www.youtube.com/watch?v=wiJnNbCZI6M

 

 

Historia del OPUS DEI Resumen -Orden Religiosa de la Iglesia

Resumen de la Historia del OPUS DEI
Órden Religiosa de la Iglesia Católica

LA IGLESIA DE HOY: La Iglesia Católica sigue siendo la mayor congregación del cristianismo en el mundo, con más de 1.000 millones de miembros bautizados de los que el 50 por ciento viven en América y el 25 por ciento, en Europa. La visión actual de la Iglesia Católica Romana con respecto a otras confesiones religiosas quedó documentada, en septiembre del 2000, en la encíclica Dominus Iesus del papa Juan Pablo II, que reafirma que la salvación sólo es posible a través de Jesucristo y que las religiones no cristianas son «seriamente deficientes».

Y esto, a pesar de que el Concilio Vaticano II emitió, en los años sesenta, una declaración sobre otras confesiones que decía: «La Iglesia Católica no rechaza nada que sea verdadero y sagrado de otras religiones. Tiene un gran respeto por su forma de vida y su conducta, sus preceptos y enseñanzas que, aunque sean diferentes…, suelen ser un reflejo de aquella verdad que ilumina a todos los hombres».

LA LARGA SOMBRA DEL OPUS DEI: Es difícil intentar explicar qué es realmente el Opus Dei, que en latín significa «Obra de Dios». Más aun teniendo en cuenta que para sus miles de adeptos es el camino directo hacia la santidad, mientras que para sus múltiples detractores no es más que una secta integrista con importantes vínculos con el poder político y financiero. El 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canonizó a su fundador, José maría Escrivá de Balaguer, ante más de 100.000 católicos y miembros del Opus.

Después llegaría su santificación en un proceso ultrarrápido. Y es que los últimos años han sido especialmente buenos para la Obra. Su influencia en el seno de la Iglesia Católica ha crecido de forma imparable desde que Juan Pablo II le otorgara, en 1982, un estatuto que su fundador llevaba pidiendo desde hacia años: el de Prelatura personal.

En la práctica, esto quiere decir que la organización está dirigida por un prelado que es nombrado directamente por el Vaticano y cuyas decisiones son secretas: únicamente debe rendir cuentas ante el Papa. Además, el Opus goza de independencia absoluta en el seno de Iglesia y no está sometido a la jurisdicción de las diócesis. Retrocedamos en el tiempo, hasta el 2 de octubre de 1928, el día en el que Josemaria Escrivá de Balaguer fundó el Opus Dei.

Escrivá presentó su propuesta como la mejor manera de que gente de todas las clases sociales buscaran la santidad sin retirarse del mundo, formando una familia y ejerciendo plenamente su profesión. Para conseguirlo debían seguir al pie de la letra el espíritu de la Obra, recogido en un libro de máximas escrito de puño y letra por el propio fundador: Camino. Recogiendo la descripción facilitada por la propia organización: «El Opus tiene como característica esencial el hecho de no sacar a nadie de su sitio, sino que lleva a que cada uno cumpla las tareas y deberes de su propio estado, de su misión en la Iglesia y en la sociedad civil, con la mayor perfección posible».

Algunos rasgos de ese espíritu declarado por el Opus Dei son la santificación de la familia y el trabajo, el amor a la libertad, la práctica de la de oración y el sacrificio, la caridad, el apostolado y la vida piadosa. Remitiéndonos a las palabras de Escrivá, «La vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios»; «el Señor nos llama a santificar la tarea corriente, porque ahí está también la perfección cristiana». Por lo tanto, la Obra le da trascendencia a las pequeñas cosas que llenan la existencia de un cristiano corriente: los detalles de buena educación, de respeto a los demás, de orden material, de puntualidad… «La santidad “grande” está en cumplir los “deberes pequeños” de cada instante», concluía Escrivá.

Y entre esas realidades ordinarias ocupa un puesto absolutamente vital el matrimonio, defendido férreamente por el Fundador del Opus: «El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural».

En cuanto a la santificación del trabajo, en el Opus se repite una máxima: «Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar con el trabajo». Se debe pues cumplirlo con la mayor perfección humana posible (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres).

¿Quién fue Josémaría Escrivá de Balaguer?
EL Opus Dei fue fundado en 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, un sacerdote que entonces contaba 26 años. José María Escrivá Albás —así se llamaba realmente- había nacido en Barbastro (Huesca) en 1902.
En 1940 solicitó que se e reconociera como Escrivá de Balaguer y Albés; en 1960, pasó de José Maria a Josemaría.

Durante el franquismo acudía al palacio de El Pardo a dirigir ejercicios espirituales de la familia de! dictador En 1968 pidió y a fue concedido el título da marqués de Peralta. Murió en 1975 y el papa Juan Pablo II lo beatificó en 1992 elevándolo a la santidad diez años después.

El espíritu del Opus Dei impulsa a cultivar la oración y la penitencia, para sostener el empeño por santificar las ocupaciones cotidianas. Por eso, los fieles de la prelatura siguen a rajatabla diversas prácticas: oración, asistencia diaria a misa, confesión sacramental, lectura y meditación del Evangelio. Pero algunos de los más devotos también recurren a cilicios y auto castigos corporales.

Realizan estos sacrificios para purificarse de los pecados personales y ofrecer a Cristo una reparación por todos los pecados del mundo. En cuanto al amor a la libertad, son muchos los detractores de la Obra que no pueden evitar una sonrisa incrédula cuando leen que «los miembros del Opus Dei son ciudadanos que disfrutan de los mismos derechos y están sujetos a las mismas obligaciones que los otros ciudadanos, sus iguales.

En sus actuaciones políticas, económicas, culturales, etc., obran con libertad y con responsabilidad personal, sin pretender involucrar a la Iglesia o al Opus Dei en sus decisiones ni presentarlas como las únicas congruentes con la fe. Esto implica respetar la libertad y las opiniones ajenas.

La caridad y el apostolado obligan a los miembros del Opus Dei a dar testimonio de su fe cristiana, primero con el ejemplo ni citan las palabras del fundador y aducen que cualquier persona puede pertenecer a la Obra, independientemente de sus talentos o estrato social, y que los que se involucran en política lo hacen sin representar al Opus, sino como ciudadanos libres, siguiendo sus propios criterios.

Los detractores recuerdan con una sonrisa la entusiasta frase que dejó escapar Escrivá cuando en los años 60 Franco incluyó por primera vez en el gobierno español a varios miembros del Opus: «Nos han hecho ministros! ». El dedo acusador de los detractores también apunta a la especial fobia que parece sentir el Opus hacia el sexo. Una obsesión casi morbosa que, evidentemente, también deja su huella en Camino: «quítame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazón».

De hecho, el actual prelado, Javier Echevarría, llegó a decir públicamente que cuando alguien nace impedido o con una tara, se debe probablemente a que sus padres cometieron prácticas sexuales pecaminosas. Mucho se ha hablado también de la censura a la que se ven sujetos los fieles. El Opus Dei niega rotundamente que haya censura, pero los numerarios reciben constantes cursos de adoctrinamiento y la lista de libros que pueden leer mientras están en la Obra la decide el director de su centro, quien se encarga de evaluarlos del 1 («recomendable») al 6 («gravemente peligroso para la fe»).

En cualquier caso, sean verdad o no éstas u otras numerosas acusaciones lanzadas contra la primera y única prelatura del mundo, lo cielo es que desde el Opus siempre se ha afirmado que quien está allí es porque quiere. Una vez más, Camino tiene la respuesta: «Obedecer, camino seguro. Obedecer ciegamente al superior, camino de santidad. Obedecer en tu apostolado, el único camino: porque en una obra de Dios, el espíritu ha de saber obedecer o marcharse». Como vemos los vínculos de la Iglesia con sus propias sociedades secretas internas, son más que notables. Pero siempre cabe preguntarse cuántos de los grupos que han gozado y gozan de cierta «preponderancia» dentro de su seno, están pendientes deque llegué el fin del Papado tradicional. Y trabajan en la sombra con ese propósito…

Los preceptos del Padre
Éstas son algunas de las 999 máximas de José María Escrivá de Balaguer:

Carácter
No dejes tu trabajo para mañana.
¿Dejarte llevar? ¿Tú?… ¿Serás parte de la manada? Si tú naciste para mandar! No hay lugar entre nosotros para los tibios. Humíllate, y Cristo te reanimará con el fuego del Amor.

Penitencia
Quiero que seas feliz en la Tierra. No lo serás si no te liberas de este miedo al sufrimiento. Porque, mientras andamos, la felicidad reside en el sufrimiento. Tu mayor enemigo eres tú mismo.

Los medios
¿Ves? Un hilo, otro y muchos más, bien trenzados, forman un cable que puede levantar pesos enormes. Tú y tus hermanos, voluntades unidas para cumplir la de Dios, seréis capaces de superar todos los obstáculos.

Fe
Sientes que tienes una fe de gigante… El que te da esa fe, te dará también los medios para actuar.

Obediencia
Si la obediencia no te da la paz, es que eres orgulloso.

Tribulaciones
Sufres en esta vida, que no es más que un sueño fugaz. Alégrate, porque Dios, tu Padre, te ama mucho y te dará, si tú no lo impides, un buen despertar cuando acabe este mal sueño.

Proselitísmo
Dar buen ejemplo es sembrar buena semilla; y la caridad nos obliga a todos a sembrar.

LOS MIEMBROS
GENTE CORRIENTE: En general, los miembros del Opus Dei son gente corriente con un estilo de vida poco corriente. Los miembros del Opus Dei proceden de todos los ámbitos de la vida, desde poetas hasta conductores de autobús, maestros, peluqueros, contables, científicos y empresarios. Lo que tienen todos ellos en común es que ofrecen a Dios su trabajo en cada momento y a diario.

Se suele criticar a la prelatura por reclutar a sus nuevos miembros entre titulados universitarios, aunque ésta trata por todos los medios de señalar que la mayoría de sus miembros son gente corriente, incluyendo entre ellos a personas mmusválidas que no pueden trabajar a jornada completa. Lo más importante es que su estructura se compone de personas que son católicas ortodoxas, que han recibido la llamada de la vocación para participar y que están preparadas para someterse a la fuerte disciplina y al programa espiritual interno que es parte integrante del Opus Dei.

MEZCLARSE CON LOS DEMÁS Actualmente es sencillo para los miembros del Opus Dei de algunos países enviar a sus hijos a una escuela o instituto de la Obra, para que pasen todo su tiempo libre en sus actividades y para que la mayoría de sus amigos sean del Opus. Aunque esto pueda ser cómodo, no cumple con el credo de la prelatura de vivir v trabajar en el mundo, siendo un ejemplo para los demás. Puede también, inconscientemente, alimentar la creencia paralela sobre el secretismo de la prelatura y su poder excesivo. El Opus Dei trata de ser una familia mundial, donde sus miembros se comprometan a ayudarse espiritualmente unos a otros. Escrivá prohibía concretamente a sus miembros el ayudarse materialmente unos a otros, para que la prelatura no pudiera ser acusada nunca de ser una mutualidad.

SANTOS DEL OPUS DEI
Sólo hay un santo en el Opus Dei: el fundador, San Josemaría Escrivá. Sin embargo, podría haber varios más en las décadas próximas. En 2001, empezó el proceso de beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, de Madrid, una jurista y catedrática miembro del Opus Dei, que murió en 1975. Fue una de las primeras mujeres que entró en la prelatura y trabajó durante seis años en México, educando a muchachas del medio rural.

Otros candidatos a la beatificación son Isidoro Zorzano, un ingeniero nacido en Argentina que fue uno de los miembros de primera hora del Opus Dei en España; el obispo Alvaro del Portillo, primer prelado del Opus; Toni Zweifel, ingeniero suizo; y Montserrat Grases, una estudiante que murió de cáncer a los 17 años.

EL OPUS DEI Y LA POLÍTICA En el decreto de 1982 que instauraba al Opus Dei como prelatura personal se especificaba que no entra en política ni en negocios: los directores de centros, directores espirituales y el propio prelado son responsables sólo de la salud espiritual de su rebaño. Sin embargo, los miembros del Opus Dei tienen puntos de vista homogéneos sobre fe, moral y ética, por lo que cualquier miembro de la prelatura con alguna influencia apoyará la línea política católica en asuntos importantes, como son los anticonceptivos y el aborto, la homosexualidad, la clonación o el divorcio. Dada la obra ética del Opus Dei, cualquier miembro que se ocupe de política probablemente se esforzará por ir má: allá que un colega con menos motivación.

En el portal del Opus Dei se dice: «Los miembros pueden ocuparse de cualquier actividad honrada en la que quieran trabajar. Muchos tendrán poco o ningún interés en los partidos políticos, aunque algunos, desde luego, sí lo tendrán. Si quieren ocuparse en ello, lo harán sin representar de ninguna manera al Opus Dei, sino como individuos libres y responsables, siguiendo su propio parecer y respondiendo exactamente de la misma manera y ante las mismas personas que cualesquiera otros».

El propio Escrivá escribió en su libro Es Cristo que pasa: «Nunca hablo de política. No me parece bien que cristianos comprometidos formen un movimiento político-religioso». En su libro Opus Dei: Los secretos y el poder dentro de la Iglesia Católica, John Alien afirma que, en los años setenta y ochenta, los miembros numerarios Rafael Rey y Rodrigo Franco Montes fueron miembros de partidos políticos opuestos del Perú, aún viviendo en el mismo centro del Opus Dei. También señala que, en España, la numeraria Pilar Urbano, periodista, atacó la postura del supernumerario Federico Trillo, que apoyaba la guerra del Irak, por no considerarla honrada.

PAÍSES CON MIEMBROS DEL OPUS DEI
El Opus Dei tiene actualmente centros en 62 países, con 85.000 miembros en total,  cooperadores y miembros aislados en muchos más. Los países donde hay centros son: Portugal, Italia, Reino Unido, Francia, Irlanda, México, Estados Unidos, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Alemania, Guatemala, Perú, Ecuador, Uruguay, Suiza, Brasil, Austria, Canadá, Japón, Kenla, El Salvador, Costa Rica, Holanda, Paraguay, Australia, Filipinas, Bélgica, Nigeria, Puerto Rico, Bolivia, el Congo, Costa de Marfil, Honduras, Hong Kong, Singapur,Trinidad yTobago, Suecia, Taiwán, Finlandia, Camerún, República Dominicana, Macao, Nueva Zelanda, Polonia, Hungría, República Checa, Nicaragua, India, Israel, Lituania, Estonia, Eslovaquia, Líbano, Panamá, Uganda, Kazakistán, Sudáfrica, Croacia, Eslovenia y Lituania.

Fuente Consultada:
Historia Secreta del Opus Dei Editorial LIBSA

¿Que es la sociología?

Fundacion de la Compañia de Jesus Fundacion y Objetivos de la Orden

Historia Fundación de la Compañia de Jesus Objetivos de la Orden de San Ignacio de Loyola

En 1539 Ignacio de Loyola fue a Roma. Agradó al Papa y obtuvo de él permiso para fundar una Orden religiosa.

Le dio un nombre militar, Compañía de Jesús. «No creo, decía, haber dejado el servicio militar, lo he transferido a Dios». La Compañía había de ser «una cohorte» para combatir «a los enemigos espirituales» (los herejes).

Los miembros juraban, a más de los tres votos ordinarios de los monjes (pobreza, celibato, obediencia), consagrar su vida al servicio del Papa. La Compañía era dirigida por un general, que elegían de por vida sus compañeros.

Los miembros fueron llamados jesuítas.

fundacion compania de jesus

La Compañía de Jesús nació formalmente en 1540, por la bula Regiminis militantis ecclesiae, del papa Pablo III.

No hay duda de que surgía en el momento oportuno, como contundente instrumento para impedir que la Iglesia perdiera el poder que ostentaba hasta entonces.

La laxitud en las costumbres cristianas había producido un gran descontento y escepticismo entre los creyentes.

Calvino y Lutero captaron ese sentimiento en la declaración de la Reforma, y distintos cultos «protestantes» se extendían por los esta dos del norte de Europa y comenzaban a infiltrarse en los reinos latinos, tradicionalmente fieles al Vaticano.

Éste reaccionó con el lanzamiento de la Contrarreforma, movimiento de exaltación de la liturgia y los símbolos católicos que sirvió a la vez para solventar varios problemas dentro de la propia Iglesia.

Pero la contraofensiva debía producirse en todos los frentes, y para eso era necesario crear una Orden que actuara con una nueva estrategia y tácticas más flexibles: la Compañía de Jesús.

Su fundador fue, como es sabido, san Ignacio de Loyola, una personalidad bélica y mística a la vez que imprimió ese carácter a su congregación también conocida popularmente como los «Soldados de Dios».

En su concepción inicial la Compañía de Jesús era una organización paramilitar centralizada, que no obstante acabó convirtiéndose en el brazo intelectual de la Contrarreforma.

El primer general fue Ignacio de Loyola.

Sus tres objetivos principales eran: actualizar el credo católico desde dentro y sin fisuras, emplear la educación para asentar el poder de la Iglesia y convertir a los pueblos de ultramar mediante las misiones.

Se estableció en Roma y dio reglas a sus compañeros. Impuso a todos los ejercicios espirituales que él mismo había practicado.

El que pide entrar en la Compañía debe permanecer dos años como novicio. Hace entonces los ejercicios durante un mes al menos.

Ignacio de Loyola acogía con preferencia jóvenes para poder formarlos. Los envió primeramente a estudiar a las universidades, sobre todo a la de París. Luego fundó el Colegio romano, en el que se enseñaba a hablar y escribir en latín, y que servía para instruir a los jóvenes jesuítas. Pero fueron admitidos también, gratuitamente, alumnos seglares.

Ignacio comprendió entonces el poder que los colegios podían dar a su Compañía, y los creó para los seglares.

Tuvieron al principio externos gratuitos, más tarde fueron internados de pago. Se enseñaba a los alumnos a hablar en latín, a hacer discursos y versos latinos, que entonces estaban de moda. Sobre todo, se les habituaba á la práctica de la religión católica, se les obligaba a confesar una vez por semana y a comulgar frecuentemente.

La disciplina era menos severa que en los colegios de la época. Ignacio había dictado la regla de que el jesuíta no debía pegar al alumno. Se encargaba a los discípulos buenos de vigilar a los otros.

Pronto la Compañía no dispuso de miembros suficientes para tener profesores en sus colegios.

Creáronse auxiliares (coadjutores) que no hacían más que los tres votos ordinarios.

No eran miembros de la «Congregación» que elegía al general. La gente llamaba a todos jesuítas, pero los únicos miembros verdaderos de la Compañía eran todos los profesos que habían hecho los cuatro votos.

Los jesuítas vestían traje sacerdotal, y tenían facultad para predicar y confesar. Ignacio había prohibido a sus compañeros que aceptasen ningún cargo, y la Compañía de Jesús no ha permitido nunca que un jesuíta sea obispo. Pero cuando hubo príncipes que pidieron un jesuíta para confesarse, no les fue negado. Más tarde, los jesuítas vinieron a ser confesores de los príncipes para inducirles a adoptar medidas contra los herejes.

El número de jesuítas aumentó rápidamente. A la muerte de San Ignacio (1556), había ya cerca de 1.000 establecidos en cien casas repartidas en doce provincias. La Compañía siguió creciendo muy rápidamente, sobre todo en Italia, en España y en Portugal.

Fundó casas en Alemania, y en Roma un Colegio germánico para preparar a los alemanes. En Francia, el clero y el Parlamento desconfiaron durante mucho tiempo de los jesuítas, que no consiguieron establecerse hasta el siglo XVII.

Sobre  la Vida de Ignacio de Loyola: el místico iluminado Este sacerdote español que como se sabe fue fundador de la Compañía de Jesús, nació en 1491 en el solar Guipuzcoano de Loyola perteneciente a su familia,

En su juventud se enroló para combatir bajo las órdenes del Duque de Nájera y durante la Revuelta de las Comunidades en 1152 fue herido en una pierna. Aprovechó su convalecencia para leer numeroso5 libros religiosos, que le acercaron a la vida espiritual.

Tras permanecer un tiempo recluido en el monasterio benedictino de Montserrat, en 1522 optó por retirarse a una cueva en la que vivió rezando durante diez meses, para después peregrinar a Jerusalén Merece la pena resaltar que hasta hace algunos años era accesible a la vista, eh la iglesia de la Capilla de Palau, en el barrio antiguo de Barcelona una urna que contenía el colchón sobre el que meditaba y supuestamente levitaba San Ignacio de Loyola.

La austeridad, el hambre y la profunda entrega espiritual, llevaron a San Ignacio a padecer frecuentes alteraciones de la conciencia como delirios de carácter místico y visiones celestiales

Posteriormente, la divulgación de estos episodíos hizo que algunos autores lo vincularan con los Alumbrados, en tanto que éstos afirmaban haber sido iluminados por apariciones divinas.

Pese a su juramento de sumisión al Papa, la Compañía fue adquiriendo una particular autonomía a medida que se expandía y fortalecía.

Su devoción por la ciencia y la cultura la llevó a sostener posiciones que a menudo iban por delante de la doctrina oficial de la Iglesia, al punto que su superior llegó a ser conocido como «el papa Negro».

Esto evitando con verdadera astucia jesuítica el enfrentamiento abierto con el Vaticano, y manteniendo formalmente la mayor fidelidad a su Pontífice.

Hubo quien los calificó de secta satánica dentro de la Iglesia, y la Compañía acabó siendo expulsada de numerosos países europeos incluyendo a España, donde debió retirarse en 1767, durante el reinado de Carlos III.

Sin embargo, la Compañía de Jesús ha conseguido resistir los caprichos del tiempo y de las jerarquías eclesiásticas.

Posiblemente, sigue siendo la corriente que aporta más ideas a la teología cristiana.

Algunos creen que es la más progresista, y otros que ese progresismo es un disfraz para mejor defender y difundir los dogmas canónicos más tradicionales. Durante mucho tiempo ha sido también la Orden más cercana al poder papal. aunque parece que en los últimos años ha sido desplazada en ese puesto por el Opus Dei.

Francisco Javier

Francisco Javier el jesuíta mas iluminado intelectualemente y preferido de Ignacio de Loyola

LA ORDEN EN SUS INICIOS: Reunidos los primeros siete jesuitas que dieron origen a la orden, se preguntaron cual debería ser el nombre de dicha asociación e Ignacio de Loyola les dijo:

—Hace tiempo que vengo pensando en esto y pidiendo a Dios que nos ilumine —explicó el de Loyola—. Se me ha ocurrido una idea que no sé si será acertada y que someto a vuestra consideración. Puesto que nuestro único jefe es Dios, ya que hemos prometido servirle sólo a Él y para siempre, podríamos llamarnos la Compañía de Jesús.

La idea fue aceptada por unanimidad y con gran entusiasmo. A todos agradó aquel nombre que tan bien reflejaba la verdadera tarea que se habían impuesto. Así, pues, acababa de ser decidido uno de los nombres que más gloria había de dar a la Iglesia.

Los componentes de la naciente Compañía de Jesús se esparcieron por parejas por el suelo de Italia, tras recibir la bendición y los consejos de Ignacio. Éste, en compañía de Fabro y Laínez, marchó a Roma.

Siempre a pie, Francisco y Bobadilla llegaron a Bolonia, ciudad universitaria, en el otoño de 1537. La excitación dominaba a ambos. Era aquél su primer destino y disfrutaban de libertad para obrar como mejor les acomodase, de acuerdo con sus ideas y su temperamento. Ignacio les había dado dos únicas directrices concretas: atraer hacia la Compañía a los jóvenes más inteligentes de la universidad boloñesa y tantear una posible maniobra en la ciudad contra las peligrosas ideas de la Reforma que bullían por todas partes.

Los dos sacerdotes se separaron, para ejercer su tarea cada cual a su manera, bien distinta en ambos, aunque en ambos era eficaz y directa.

Francisco Javier visitó la tumba de Santo Domingo de Guzmán, y en su altar celebró su primera misa en Bolonia, con una honda emoción, La presencia del sepulcro del santo, en donde se guardaban sus restos, impresionó vivamente al joven clérigo, y aumentó en su corazón aquellas ansias que desde hacía tiempo le llevaban a tierras lejanas. La India y los infieles eran su constante obsesión.

La labor de captación de estudiantes la dejó Francisco para su buen amigo y hermano Nicolás de Bobadilla, cuya voz resonaba sonora, rotunda y elegante en la aulas de la universidad con muy buen éxito. Él. Francisco Javier, se dedicó a otros menesteres menos intelectuales que le convirtieron en el amigo de todos, ricos y pobres, pecadores y creyentes, porque a todos alcanzaba su caridad.

Desde los primeros días su labor fue intensísima, fecunda y variada. Al amanecer decía la misa, y luego pasaba el resto del día escuchando confesiones ; visitando hospitales, asilos y prisiones para llevar el consuelo de su caridad a los acogidos en dichos centros, sin distinción ninguna; instruyendo a los chiquillos y a cuantos desconocían la doctrina de Cristo, y predicando en las plazas públicas, en donde, para atraerse la atención de las gentes, se subía a un banco, agitaba en el aire su sombrero clerical y llamaba a gritos a cuantos pasaban cerca, para ofrecerles la palabra de Dios en su boca, que hablaba con su mal chapurreado italiano.

Esta deficiencia en el idioma no impedía que al cabo de unos minutos de escucharle, las gentes se sintieran cautivadas por su palabra. «Era lento en el hablar, pero sus palabras, cuando hablaba, iban derechas al corazón de las gentes», escribió alguien que le conoció en su etapa de Bolonia.

Y era cierto, porque Francisco, en sus predicaciones en plena calle, conseguía ejercer sobre los oyentes de cualquier clase social el poder de su atractivo y su persuasión irresistible, hasta el punto que su fama se extendió por toda Bolonia con la mayor rapidez. Y no tardaron las gentes en irse tras él en cuanto le veían, con la ansiedad de escucharle. Francisco no les defraudó nunca. Apenas encontraba un banco público, unas escalinatas o cualquier otro lugar que pudiera servirle de improvisado pulpito, se encaramaba a él y comenzaba a hablar. (Fuente: CELEBRIDADES – Francisco Javier – Biblioteca Hispania Ilustrada – Ramón Sopena S.a.)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

¿Que es la sociología?

Ordenes Religiosas Los Templarios Origen, Historia y Características

Órdenes Religiosas:Los Templarios
Origen, Historia y Características

LOS TEMPLARIOS: GUARDIANES DE LA HERENCIA DE CRISTO

Los orígenes de la Orden del Temple o de los caballeros templarios, se pierden en la noche de los tiempos. Son muchas las teorías que les atribuyen una misión milenaria, enraizada en los legados que habrían heredado antes de constituirse en el seno de la Iglesia Católica. En este sentido, encontramos hipótesis que creen que eran los supervivientes de la Atlántida, o que proceden de los antiguos druidas celtas. También se les supone un origen ligado a cultos esotéricos cristianos, o mejor cristológicos, o a algunas sociedades secretas islámicas, con las que tuvieron contacto durante las Cruzadas.

Es muy probable que el Temple se creara bajo la influencia de san Roberto de Molesmes un monje benedictino que en 1098 había fundado la orden monástica del Cister.

Esta congregación seguía un estricto voto de pobreza, incluso en los implementos del culto y prohibía absolutamente cualquier estudio o lectura profanos. Sus estrictas reglas fueron asentadas por san Esteban Harding, en su «Carta de Caridad» y también por el tratadoDe laude novoe militae de san Bernardo de Claraval Este monje del Cister, noble de nacimiento, explicaba en su obra el ideal de las órdenes de caballería cristiana, a las que llamaba la Milicia de Dios.

El concepto era típico de la época y unía el papel de monje con el de caballero, creando un personaje dual que se dedicaba a la oración en tiempos de paz y a la guerra cuando era necesario defender (o imponer) su fe.

El Temple y otras órdenes de caballería llegaron a alcanzar un gran poder, ya que se movían tanto en el terreno religioso como en el político y militar, los tres campos estratégicos que dominaban el mundo medieval. La creación oficial de la Orden del Temple tuvo lugar en 1119 en Tierra Santa, tras la primera Cruzada.

Las fuerzas cristianas habían recuperado Jerusalén y su templo, pero su posición era precaria y los alrededores estaban prácticamente en manos musulmanas.

Esto, aparte de ser una amenaza latente para la ciudad conquistada, era un peligro real en los caminos que llevaban ella. Por ello, Hugo de Payens, original de Champugne, y otros ocho caballeros franceses, decidieron formar un grupo para proteger a los peregrinos y custodiar los santos lugares. El papa Balduino II de Jerusalén les asignó como cuartelillo un edificio contiguo al templo. Como vivían de forma austera y gracias a las limosnas, eran conocidos como los «pauvres chevaliers du temple», de donde derivaría el nombre de la Orden del Temple.

Hugo de Payens (o Payns) había tomado una iniciativa, pero sabía que si el Papa no daba el visto bueno, podían acabar formando parte de una secta minoritaria. También tenía claro que aquel movimiento no podía quedar en los nueve voluntarios, y por tanto aspiraba a convertirlo en una orden de caballería. Para ello era imprescindible que fuera a Roma y solicitara la aprobación del Papa. Así lo hizo dentro del marco del Concilio de Troyes (1128). Se acordé que los templarios adoptarían la norma de la orden benedictina, además de tres votos perpetuos y de unas reglas de vida especialmente austeras.

Pese a la severidad de esas reglas fueron muelle?; los voluntarios que acudieron. Existen varias teorías sobre ese punto. Algunos piensan que se debió al extendido rumor que los templarios Poseían el secreto de ciertos poderes mágicos Otros creen que simplemente era el mejor camino para un caballero en tiempos de paz: estar cerca de la acción. El alud de nuevos integrantes obligó a la Orden a establecer una jerarquía, que curiosamente era muy semejante a la secta islámica de los.

La hermandad tenía cuatro rangos: caballero (que eran los guerreros), escuderos (caballería ligera) granjeros y capellanes Estos dos últimos grupos no tenían que combatir Para identificar su pertenencia a la Orden vestían el hábito blanco de los cistercienses, al que agregaron una cruz roja en el pecho.

La Orden del Temple creció durante casi dos siglos, ya que eran muy bien considerada tanto por los monarcas europeos como por la Iglesia. Ambas instituciones la premiaban Con tierras, castillos y excepciones en el pago de impuestos, lo que provocaba la envidia del resto de los acólitos del poder. Al estar en tierras remotas, los templarios adquirieron gran independencia y poco a poco se fueron separando cada vez más de los dictados del Vaticano.

UN TEMPLE EJEMPLAR

Los templarios eran un ejemplo de bravura en el campo de batalla y de piedad en los monasterios. De hecho, no era tan importante su número como el ejemplo que daban al resto de los caballeros cristianos. Se cree que en sus mejores tiempos la orden llegó reunir 400 caballeros, monto discreto, pero con gran poder, tanto para influir en el ámbito caballeresco como para conseguir recursos para la guerra. Además, cuando eran capturados nunca abdicaban de su fe que era  la única posibilidad que les ofrecían los mahometanos para poder conservar la vida. Se cree que en dos siglos murieron casi 20.000 templarios, entre caballeros y escuderos.

Ese desgaste afectó a su rectitud, pues para engrosar sus filas dejaron de ser estrictos en la selección de los aspirantes. Bastaba con que pasaran una prueba secreta, que hasta el momento sigue siendo un misterio y que ha dado pábulo a todo tipo de especulaciones. La gran riqueza acumulada (se cree que poseían más de 900 propiedades) también sirvió para pervertir sus no-bies principios.

El resto de las órdenes no veían con buenos ojos su enriquecimiento, su orgullo y su pasión por el poder. Entre sus más tenaces enemigos destacaba la Orden de los Hospitalarios, que se había constituido a imagen y semejanza del Temple y que acabó siendo su mayor contrincante. Se cree que es más que probable que estas tensiones internas favorecieran a los musulmanes, y finalmente las huestes de Saladino los expulsaron de Jerusalén en 1187. A finales del siglo XII las intrigas y acusaciones entre templarios y hospitalarios se hacían ya insostenibles para la lglesia, y sucesivos Pontífices abogaron por la fusión de ambas órdenes.

San Luis lo propuso oficialmente en el Concilio de Lyon (1274) y el papa Nicolás IV reiteró la propuesta en 1293. Pero ambas órdenes desoyeron las recomendaciones papales. El clima ya estaba caldeado cuando la codicia de Felipe el II Hermoso acabó por condenar a los templarios. El monarca quería apropiarse de la riqueza de la Orden para financiar una nueva Cruzada, pero no podía enfrentarse con una institución protegida por la Iglesia. No obstante convenció al Papa Clemente y, conocido por su debilidad de carácter, de que condenara a la Orden.

El proceso inquisitorial se inició en 1307, y se basó en las murmuraciones sobre el «demonismo» del Temple: su ceremonia de iniciación era un misterioso rito pagano, negaban a Cristo y escupían sobre la cruz, practicaban la idolatría, toleraban la sodomía, y otro sinfín de acusaciones tan escandalosas como improbables.

Los jefes templarios fueron arrestados el 13 de octubre de 1307, y reconocieron bajo tortura todos los crímenes que se les imputaban. El Gran Maestre Jacques de Molay y los máximos mandatarios fueron quemados -en la hoguera y la Orden se desarticuló. Ninguno de los siguientes Pontífices rehabilité al Temple, que según algunos estudiosos sigue vigente en la actualidad como una sociedad secreta.

los templarios

Acusados y condenados por herejía, a los últimos templarios los quemaron en la hoguera en 1314. Su condición de principales prestamistas de Oriente tos hizo muy ricos pero también les granjeó la enemistad de muchos europeos.

De acuerdo a esas versiones los templarios continúan con sus negocios tradicionales, pero actualizados a la banca y a las empresas aseguradoras. Muchas de estas compañías tienen que guardar secreto sobre la composición de su junta de accionistas. Los negocios escogidos tienen que ser siempre legales y con fines lícitos. Se cree que la Orden actualmente cuenta con 15.000 afiliados, que incluye un 30% de mujeres. Tienen influencia en una veintena de países, sobre todo en Estados Unidos, América Latina, Medio Oriente y el sur de Europa. Los miembros tienen que vivir con austeridad y sus beneficios se emplean para obras de caridad. Desde hace un tiempo se rumorea que los templarios están intentando un acercamiento al Vaticano para obtener por fin la rehabilitación de la Orden. (Ampliar este tema)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

Ordenes Religiosas de la Iglesia Catolica Jucio a los Templarios

Órdenes Religiosas de la Iglesia

EL JUICIO A LOS TEMPLARIOS: Las dos grandes órdenes de caballeros que operaban en Tierra Santa eran las de los Caballeros Hospitalarios y los Caballeros Templarios. El nombre de aquéllos derivaba del Hospital de San Juan de Jerusalén, donde, en un principio, tenían encomendada la misión de cuidar de los peregrinos cristianos, aunque hacia 1130 ya habían asumido funciones militares. Una orden similar, la de los Templarios, que tomaba su nombre del lugar en el que se ubicaba su cuartel, el barrio del Templo de Jerusalén, se había fundado hacia 1119, y su misión original había sido la de proteger las rutas de los peregrinos.

 

Orden Religiosa:Caballeros Templarios

Caballeros Templarios

En Europa, ambas instituciones militares recibían donativos en forma de propiedades, por lo que no tardaron en enriquecerse. Por su parte, muchos jóvenes pertenecientes a familias nobles, que buscaban cumplir con las obligaciones morales y religiosas de la caballería, se alistaban a ellas sin vacilar.

Pronto, los estados cruzados, con una escasez crónica de hombres y recursos, empezaron a vender o a entregar sus enclaves fronterizos a las órdenes; los hospitalarios defendían la estrecha franja costera de Baniyas, desde los altos de Margat, así como los castillos del valle de Bekaa y del desfiladero de Homs, entre ellos el de Krak de los Caballeros; los templarios, por su parte, se encargaban de la defensa de los pasos de los montes de Amanus, al norte de Antioquía, y de la costa de la actual Tartus siria, que en la época de las cruzadas se conocía como Tortosa.

Tortosa, ciudad amurallada de los templarios, con su magnífica catedral de Nuestra Señora, de estilo gótico temprano, era el último enclave cruzado en tierra oriental si se exceptúa el Castillo de los Peregrinos, erigido en la actual Israel. Los caballeros abandonaron Tortosa el 3 de agosto de 1291, y el Castillo de los Peregrinos unos días después, aunque los templarios retuvieron otros doce años el islote de Arwad.

Mientras se dirigían a él, al volver la vista atrás, constataron que la devastación en tierra firme ya había comenzado. Meses después de la caída de Tortosa, las tropas mamelucas arrasaron la llanura costera. Se talaron los árboles frutales y se destruyeron los sistemas de regadío, mientras los nativos cristianos huían a las montañas cercanas. Se acabó con todo lo que pudiera resultar de utilidad a los cruzados en caso de un nuevo desembarco de éstos.

Al ensañamiento musulmán hacia los cruzados se sumaron las recriminaciones europeas. Con la toma de Arwad por parte de los mamelucos en 1302, los templarios se convirtieron en poco más que en refugiados en Chipre, Francia y otros países. No tardarían en ser perseguidos. Su misión había sido la defensa de Tierra Santa, pero en 1291, además de Tortosa, habían perdido Acre, en la actual Israel, última plaza fuerte de la cristiandad en Oriente.

Con todo, habían adquirido riquezas y poder, mucho más que los hospitalarios, pues desde hacía tiempo eran los principales prestamistas de Oriente, papel que les granjeó la enemistad de numerosos cristianos y les llevó a hacer tratos incluso con musulmanes.

El interés que muchos templarios mostraban hacia las enseñan zas y la religión musulmanas, y tal vez algún culto heterodoxo de entonces, como hoy, tenía a Siria como escenario, contribuyó a propagar los rumores de que la Orden practicaba ritos de iniciación secretos, obscenos v blasfemos por los que a los aspirantes se los obligaba a renegar de Cristo y su crucifixión, de la Virgen y en ocasiones incluso de Dios, a escupir sobre la cruz, a adorar a gatos y a ídolos y besarse en las nalgas y el pene.

En octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los templarios, a los que acusaron de herejía, y un año después la misma medida se adoptó en Chipre. Sometidos a tortura, la mayoría de los caballeros confesaron, ainque muchos se retractaron luego, y ni uno solo se mostró dispuesto a morir martirizado en defensa de sus supuestas creencias, a diferencia de los primeros cristianos o de otros contemporáneos suyos, los cataros.

En 1312 el Papa abolió la Orden y donó sus propiedades a los hospitalarios. Al cabo de dos años, en París, a Jacques tic Molay, Gran Maestre de la Orden, lo quemaron en la hoguera. El asunto escandalizó a Europa: muchos gobernantes, así como gentes formadas e instruidas, dudaban de la culpa de los templarios  veían que el caso tenía más que ver con las ambiciones del rey Felipe. Dos tercios de las propiedades de los templarios estaban en territorios controlados por la monarquía francesa, situadas en en ricas zonas agrícolas o en prósperas rutas comerciales que llevaban Mediterráneo.

En conjunto, representaban un inmenso tesoro. Es poco probable que el juicio a los templarios tuviera como objeto algo que no fuera desposeerlos de ellas, siempre y cuando el problema no tuviera que ver de verdad con los gatos y los penes, claro está.

PARA SABER MAS…
Durante la segunda mitad del siglo XX, las tensiones entre conservadores y progresistas en el seno de la Iglesia católica propiciaron que muchos investigadores aseguraran que la masonería se había hecho con el poder en El Vaticano.

Las relaciones entre la masonería y la Iglesia católica fueron difíciles casi desde la fundación de las primeras sociedades. En 1738, el papa Clemente XII publicó el primer documento vaticano contra los masones, al considerar que las logias suponían un peligro para la pureza de la religión, dado que admitían a católicos, protestantes y hasta a creyentes no cristianos. Esas primeras sociedades masónicas se habían convertido en un oasis de libertad para los católicos británicos, muy hostigados por el poder oficial anglicano.

RELACIONES PELIGROSAS
Otras razones más contundentes envenenaron en el siglo XIX las relaciones entre la jerarquía católica y los masones: la participación de las logias en la lucha por la laicidad en la enseñanza en varios países católicos y la unificación de Italia, por caso. Los Estados Pontificios, gobernados por el Papa, entorpecían un proceso unificador que era bien visto por los masones, que tenían a un hermano, Giuseppe Garibaldi, a la cabeza de la lucha, mientras que otro líder unificador, Giuseppe Mazzini, pertenecía a otra sociedad secreta, los carbonarios. Enfrentado al nuevo Estado italiano y a los masones como poder fáctico, el papa León XIII impulsó una gran campaña contra las logias, subvencionando publicaciones y congresos antimasónicos.

El clima alcanzado en esa época fue tan hostil que influyó durante décadas en la alta política eclesiástica, hasta el punto de que, ya en 1959, cuando el progresista Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II para renovar la Iglesia, el sector más conservador de la curia no dudó en relacionar al Papa y a su sucesor, Pablo VI, con la masonería.

En 1982, la quiebra del Banco Ambrosiano, propiedad de El Vaticano, fue un regalo para los defensores de la teoría de la conspiración masónica, ya que entre los implicados había miembros de una logia llamada P2. Los estudiosos de esa tesis relacionan esos turbios asuntos económicos con la extraña muerte de Juan Pablo I, el papa más fugaz de los últimos cuatro siglos.

Fuente Consultada:
Más Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle
El Código Da Vinci Al Descubierto Haag -Haag

Los Protocolos de Sion Origen del Antisemitismo

Los Protocolos de Sion – Origen del Antisemitismo

El origen de los Protocolos de Sion: En diciembre de 1901 un oscuro personaje conocido por el alias de Serguéi Nilus tradujo al ruso unos textos que en conjunto se titularon Los Protocolos de los Sabios de Sión. Un libro que demostraba la conspiración judía, de carácter planetario, para hacerse con el dominio absoluto del mundo. El origen de los Protocolos y del mito consiguiente es especialmente instructivo para quienes estudian la psicología social y la teoría de la información.

Como toda buena mentira, los Protocolos tienen un germen de verdad, constituyendo una amalgama de documentos inventados y genuinos panfletos políticos de carácter más o menos revolucionario que se distribuían por las convulsionadas calles de la Europa del siglo XIX.

Si tuviéramos que encontrar un antecedente remoto habría que buscarlo en el jesuita francés Agustín Barruel, Canonigo de la catedral de París, escribió una demoledora obra titulada Memorias sobre el jacobinismo en la que sostenía que una serie de sociedades secretas como los lluminati y la francmasonería eran quienes dirigían en secreto la revolución. A pesar de ser el tatarabuelo de la conjura judeomasánica que tanto entusiasmaba al general Franco, el abate Barruel no mencionaba expresamente a los judíos en su obra.

Estos entrarían a formar parte de la teoría de la conspiración pergeñada por Barruel a partir de una carta que éste recibe en 1806 firmada por un tal J. B. Simonini, un oficial retirado del ejército que en esos momentos residía en Florencia. Todavía hoy ni siquiera tenemos constancia de la existencia de este Simonini, que bien pudo ser un vehículo utilizado por Barruel para expresar sus propias paranoias.

Simonini advertía a Barruel de la existencia de una diabólica secta judía que constituía “el más formidable poder, si uno considera la gran riqueza y la protección de que disfruta en casi todos los paises europeos”; El relato de Simonini adquiere tintes novelescos cuando nos cuenta cómo descubrió la conspiración disfrazándose de judío e infiltrándose en un encuentro de conspiradores celebrado en el Piamonte italiano.

El nacionalsocialismo fue un movimiento que no surgió de manera improvisada en la historia. La atmósfera de esta filosofía, si es que así puede ser denominada, apareció con bastantes años de antelación a la época de Hitler.

Este clima se fue enrareciendo a medida que las circunstancias fueron aportando mayor combustibilidad al mismo, hasta que surgió la chispa en la figura de Adolf Hitler. El nacionalsocialismo se puede considerar como una reacción directa a la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias, pero también como resultado de tendencias e ideas con origen más lejano en el tiempo vinculadas por ejemplo a los problemas derivados de la unificación política. 

Por tanto si bien este movimiento exacerbó las tendencias nacionalistas y racistas, no las inventó. Los fundamentos conceptuales del nazismo no se limitan solamente al ámbito germánico y a las ideas de personajes tan influyentes intelectualmente como Bismarck, Nietzsche o Wagner sino que se extienden a países del marco europeo como Rusia con la obra denominada Los Protocolos de los Sabios de Sión y las ideas de la teósofa rusa Blavatsky, así como Francia con los principios eugenésicos propugnados por Georges Vacher de Lapouge. (Fuente Consultada:Las Raíces del Nazismo en la Cultura Europea)

Como un foco de comprensión súbita se debió de iluminar el cerebro de Barruel, cuando leyó que los conspiradores habían sido la fuente de financiación de los Iluminati y francmasones tan odiados por él, habiéndose, además, infiltrado en todos los niveles del clero. Al año siguiente, Agustín Barruel alertaba al gobierno de la existencia de un complot judío internacional “que transformará iglesias en sinagogas” y cuyo objetivo final era ni más ni menos que conseguir que un judío se convirtiese en Papa: “Finalmente sale a la luz el Sanedrín, que ha actuado clandestinamente durante quince siglos”.

Durante ese periodo, los judíos habrían gobernado el mundo secretamente (nadie parecía notar lo mal que les había ido en ese gobierno, porque su condición marginal y su periódico sometimiento a persecuciones de todo tipo no habían variado en lo más mínimo). Así nacía el primer mito judeofóbico de la modernidad: la conspiración judía mundial.

La Eclosión de los Protocolos

Con la llegada del siglo XX aparecen en Rusia los Protocolos tal como los conocemos actualmente. En términos generales, lo que se describe en este texto es un supuesto anteproyecto suscrito por “los representantes de Sión del Grado 33” para la completa dominación del mundo por parte de los judíos. A lo largo de sus páginas se plantea un programa para la imposición de un nuevo orden mundial donde los judíos acabarían convirtiéndose en déspotas supremos del planeta.

El programa establece una conspiración con diversas cabezas redoras y múltiples tentáculos dedicados a sembrar el desorden y la anarquía, a derribar ciertos regimenes —-en especial las monarquías—, infiltrarse en la francmasonería y otras organizaciones similares y, como remate, adquirir el control de las instituciones políticas, sociales y económicas del mundo occidental.

Como si fuera poco, este plan estaría siendo aplicado —según sus anónimos autores— al control de pueblos enteros sin que nadie se hubiera percatado de la verdad. Son veinticuatro capítulos y más de doscientas páginas de desvaríos en las que los pretendidos déspotas justifican sus maquiavélicos planes aduciendo que ya que el pueblo es incapaz de gobernarse por sí mismo serán ellos quienes lo quien desde la sombra. Más aún, los Protocolos afirman que los judíos, como fase preparatoria para lo que debería ser una revolución a escala mundial, se estaban ocupando de soliviantar lo más posible a los ciudadanos en contra de sus dirigentes políticos y económicos.

Es de suponer que a más de uno se le pondrían los pelos de punta al leer esto en un ambiente social tan convulso como el que caracterizaba a la Europa de principios del siglo XX. Una vez completada la revolución mundial, los dirigentes del complot judío mantendrían a la población bajo control mediante la institución de un Estado de bienestar basado en una organización gubernamental fuertemente centralizada.

Las bases de esta dependencia total del Estado serían el pleno empleo, los impuestos en función de la riqueza, la educación pública y el apoyo a las pequeñas empresas. Seria como agitar constantemente la zanahoria de la libertad frente a los ojos de los ciudadanos pero sin permitirles nunca llegar a alcanzarla.

Fuente Consultada: 20 Grandes Conspiraciones de la Historia de Santiago Camacho

ORIGEN DE LAS PRIMERAS SOCIEDADES SECRETAS Y SUS OBJETIVOS

ORIGEN DE LAS PRIMERAS SOCIEDADES SECRETAS Y SUS OBJETIVOS

Básicamente, desde los comienzos de la civilización se han establecido competencias y rivalidades entre facciones de sectores poderosos, pero siempre la posesión del poder ha variado de una época a la otra. En los inicios de la cultura humana, el poder estaba predominantemente en manos de los sacerdotes de las distintas deidades, que incluso tomaban a su cargo la entera educación del monarca, a fin de que éste, llegado a la madurez y en posesión del trono, siguiera los preceptos del templo en vez de constituirse en la suprema autoridad en si mismo.

ORIGEN DE LAS PRIMERAS SOCIEDADES SECRETAS Y SUS OBJETIVOS

Logos masónicos

Desde luego, este sistema de cosas no podía durar demasiado, dado que el advenimiento al poder de un rey algo más ambicioso llevaba a que éste, fatalmente, se determinara a sacudirse el pesado yugo de la tutoría de los sacerdotes. sus primeros educadores, y así adueñarse de su destino y del destino de la nación a la representaba, sin necesidad de rendirle cuentas a nadie más que a sí mismo.

Este parece haber sido el caso del rey Nammu, de la ciudad de Ur en Sumeria, hace más de 3.000 años. Educado por una facción de los sacerdotes del templo, al llegar a la madurez decidió que era lo suficientemente capaz como para gobernar por sí solo, y así separó del poder a los sacerdotes, a los que intentó relegar a la simple condición de oficiantes del culto.

Desde luego, este sector así marginado del poder real que hablan ejercido por más de mil años no dejó de rebelarse contra el deseo de independencia del monarca, promoviendo numerosas insurrecciones en toda Babilonia, aprovechando la gran prédica que tenian entré el pueblo bajo. Sin embargo, el astuto rey Nammu tenía prevista esta reacción de los irritados sacerdotes y puso inmediatamente en marcha su “plan B”. Éste consistía en darle un poder mayor —en realidad, apenas aparente— a un grupo minoritario dentro del templo, marginado por los grandes sacerdotes, que estaba esperando su oportunidad.

En aquellos comienzos de la civilización, los templos no sólo agrupaban a los capacitados para ejercer el sacerdocio, según las tradiciones de la Mesopotamia, sino también a los hombres más capaces, inteligentes y dotados de ingenio, imaginación e inventiva. Podemos decir que los templos antiguos reunían a la inteligencia de la época, desde ingenieros hasta arquitectos, escribas, literatos, geómetras, matemáticos, astrólogos y todos aquellos que no se servían de sus manos sino de sus cerebros para vivir y expresarse.

Este sector, al que podemos denominar como los intelectuales de la época, se encontraba en una relación de inferioridad respecto de aquellos que exclusivamente se dedicaban al sacerdocio, y aunque si bien no ejercían sus labores en la condición de criados en relación a los sacerdotes, sí estaban francamente supeditados a sus caprichos y favores. Aunque el rey elegía desde tiempos inmemoriales sus ministros y funcionarios de entre las filas de estos individuos, ello no era obstáculo para que los altos sacerdotes influyeran decididamente en esa decisión, teniendo sus recomendados y sus rechazados.

La astucia de Nammu le llevó no sólo a ratificar en sus cargos a los intelectuales que ya había escogido de entre las filas inferiores del templo, sino a aumentar su poder -siempre supeditado al suyo-, desde luego lo que ocasionó una nueva ola de indignación entre los ya menoscabados sacerdotes.

El golpe de gracia lo dio el rey de un modo doble: cuando los sacerdotes comenzaron a predicar en su contra para ganarle el odio del pueblo bajo, ordenó abrir los depósitos reales de grano y los corrales a fin de prevenir al pueblo de cualquier hambruna, sembrado a la vez el rumor de que los sacerdotes habían ocultado al pueblo la posibilidad de ésta.

Dado que los intelectuales del templo eran los encargados de medir y pronosticar las periódicas inundaciones provocadas por los ríos Tigris y Eufrates, que fertilizaban cada año la Mesopotamia, le fue fácil al rey Nammu enterarse por ellos de que aquel año se iba a producir una sequía, por una irregularidad en las lluvias que nutrían a ambos ríos y que aquello iba a ser una catástrofe. Sin embargo, el pueblo comió a expensas de la corona todo aquel año y las tentativas de rebelión auspiciadas por los desplazados sacerdotes cayeron en oídos sordos.

Antes bien, al insistir éstos en su prédica contra Nammu, el mismo pueblo enfurecido se rebeló contra ellos, quienes por otra parte ya no contaban con el favor real, y no pocos de los desdichados sacerdotes fueron linchados por la misma turba, que los reconoció como enemigos al prestar oídos al rumor sembrado por el rey de que habían ocultado los sacerdotes todos los detalles de la predicción sobre la sequía.

Desde luego, las tropas de Nammu nada hicieron para proteger a los sacerdotes: por el contrario, el ejército babilonio, que le era completamente adicto gracias a la sagaz generosidad del monarca, fue quien ayudó a que los antiguos servidores del templo, los intelectuales que albergaba la clase sacerdotal, ocuparan los puestos vacantes de sus antiguos amos caídos en desgracia.

Como broche de oro, el mismo Nammu se hizo investir del grado de Sumo Sacerdote, reuniendo en su persona el poder. secular y el religioso. con una corte de ingenieros, matemáticos, geómetras, astrónomos y literatos como primeros funcionarios.
El reinado de Nammu, que a la sazón apenas contaba con 22 años cuando ascendió al trono y con 25 cuando se coronó como Sumo Sacerdote, se extendió por espacio de casi 50 años más, siendo uno de los más prósperos en toda la historia de Mesopotamia. Con la-ayuda de los hombres más inteligentes del reino y sus sabios consejos, el rey mejoró notablemente su imperio en todos los aspectos, desde el comercio exterior hasta la administración de las finanzas, desde la organización del ejército hasta la explotación de los recursos naturales.

Sin embargo, tras su muerte y la llegada al trono de su sobrino, Egnnan II, todo aquello cambió. Medio siglo respaldando con sus conocimientos a la corona habían llevado a los intelectuales de Ur a cobrar conciencia de su verdadero poder. Cuando Egnnan intentó sentarse en el trono de su tío, se encontró con la exigencia, por parte de toda su corte de sabios, no sólo de la ratificación de cuanto habían ganado bajo el reinado de su antecesores sino con nuevas exigencias tendientes a restarle buena parte de su autodeterminación.

Egnnan carecía, al parecer, de las dotes diplomáticas de su tío, el innovador Nammu, pero tenía una voluntad y una ambición parejas. A regañadientes y con muy mal disimulo, pareció primero aceptar todas las exigencias de sus insubordinados cortesanos, pero no perdió tiempo ni dinero en lo que hacía a buscarles reemplazantes: en una sola noche ordenó pasar a degüello a todos los principales funcionarios que tenía y reemplazarlos por los descendientes de los antiguos sacerdotes, que llevaban medio siglo esperando la hora de la revancha. El pueblo protestó, pero las monedas de oro y. de plata repartidas entre los comandantes de las tropas hicieron lo suyo.

Desde luego, el poder alcanzado por los intelectuales de la época, tras medio siglo de influencia, no iba a desaparecer así, de la noche a la mañana, conque el sanguinario Egnnan ordenó una minuciosa persecución de todos sus seguidores, que se vieron obligados a salir de Babilonia.

Sin embargo, habían probado sus miembros el gusto del poder y les había gustado. No sólo no desaparecieron, sino que se multiplicaron, expandiéndose por la India, la actual Arabia, el norte de África y toda Asia, utilizando un procedimiento novedoso. Los antiguos Illuminati de todo el mundo conocido no sólo permanecían en comunicación mediante una extensa red de contactos, sino que se infiltraban en otras organizaciones secretas, místicas y políticas, atentos a recuperar, por los medios que fuera necesario emplear, su poder de antaño. Como veremos, por ello mismo no estuvieron ausentes, obrando solos o colaborando con otras organizaciones, prácticamente en ningún acontecimiento de los largos siglos venideros. El tiempo que iba a pasar, lo único que haría sería afirmarlos más en su objetivo de un poder mundial y absoluto.

En Egipto, mientras tanto, iban a suceder acontecimientos propicios para la supervivencia de estas sectas secretas. Mil quinientos años antes de Cristo, bajo el reinado de Tutmosis III, las escuelas de misterio y de iniciación espiritual fueron aglutinadas por el mismo faraón, quien se convirtió en su líder máximo. Establecida como factor de poder esta verdadera iglesia mística, acogió en su seno con la mayor generosidad a los fugitivos babilónicos, que una vez a salvo en Egipto, continuaron con su trabajo de infiltración hasta hacerse con el poder dentro de la nueva organización creada por Tutmosis. Promediando el reinado de éste, los prófugos babilónicos y sus seguidores egipcios se nuclearon entorno a una corriente de pensamiento que unía lo místico con lo científico, denominada desde entonces la Gran Fraternidad Blanca.

Setenta años después, sus miembros respaldaron con sus conocimientos el cambio religioso instrumentado por el nuevo faraón, Akhenatón, en detrimento de los líderes religiosos de los templos, tal como si la historia volviera a repetirse desde lo sucedido en Babilonia. Akhenatón, como ya sabemos, instauró en todo el reino el monoteísmo, imponiendo la creencia en un único dios, Atón, en detrimento de los templos dedicados a las múltiples deidades del pasado. Con este gigantesco paso dado por el faraón, el poder de la secta mística no hizo otra cosa que crecer. Sin embargo, a la muerte de Akhenatón se produjo la restauración de las antiguas ideas politeístas, y la revancha de los sacerdotes se hizo sentir dentro del seno de la Gran Fraternidad Blanca, produciéndose otra diáspora de sus miembros para poder sobrevivir a las persecuciones ordenadas por los sacerdotes.

Dadas así las cosas, la Gran Fraternidad Blanca se dividió en distintas ramas que siguieron conectadas entre sí, pese a la distancia geográfica y el paso del tiempo. La rama dorada se instaló en la India y el sur de China. La rama roja en el norte de África y las islas del sur de Italia, donde tomó contacto siglos después con la nueva filosofía griega y la infiltró, del mismo modo que la rama verde lo hizo con las sectas místicas árabes y palestinas. El núcleo de la Gran Fraternidad Blanca, que siguió en contacto con las ramas dorada, verde y roja hasta los inicios del cristianismo, y aún después, se trasladó a Roma e infiltró a sus dirigentes, contando con influyentes seguidores en el ejército y el Senado romanos.

Establecido el cristianismo como religión oficial del Imperio, la Gran Fraternidad Blanca se replegó hasta una casi clandestinidad, aunque continuó con sus tarea de infiltración de cuanta secta actuara en Occidente y el Cercano Oriente. Inclusive infiltró a una agrupación secreta árabe, los assassin —de cuyo nombre proviene la palabra “asesino”— que abrigaba fines místicos y políticos.

La secta assassin, dominada por la Gran Fraternidad Blanca desde los inicios de la Edad Media, acudía a las drogas para procurarse estados especiales de conciencia y, además, para favorecer la perpetración de homicidios por parte de sus miembros. Mientras se expandía sobre Europa el imperio árabe, desde el siglo VII en adelante, también —con la ayuda de sus esbirros, los assessin— se extendía el poder de la Gran Fraternidad Blanca, cuyos miembros ocupaban importantes cargos en la administración imperial de los territorios europeos recién conquistados.

El desarrollo del imperio árabe permitió a la Gran Fraternidad Blanca difundir los conocimientos provenientes de los puntos más distantes del mundo civilizado de ese entonces, desde China hasta Grecia, y desde el Mar Báltico hasta el norte de África, impulsando su conocimiento y su traducción a las lenguas occidentales.

Este aspecto es muy importante para comprender el origen de los Illuminati, dado que, tal como los conocemos hoy, corresponden a una rama interna de la Gran Fraternidad Blanca, que acentuó los aspectos relativos al conocimiento científico y los objetivos de control del poder político, económico y militar en detrimento de las nociones y las prácticas de tipo místico que habían sido hasta entonces el elemento más importante en el seno de la secta.

Es posible, afirman varios investigadores, que en el seno de la Gran Fraternidad Blanca se haya dado hacia el año mil de la era cristiana una verdadera lucha entre ambas facciones: la mística y la científica, de la cual haya surgido triunfadora la segunda, imponiendo sus criterios a toda la organización. Para otros autores, el desarrollo del cientificismo fue una consecuencia natural de la tradición antigua que animaba a la organización, y su desarrollo coincidió con el desarrollo de la ciencia, lento pero seguro, en todo Occidente, desarrollo al que, por otra parte, la vieja Fraternidad Blanca había ayudado desde tiempos de la dominación árabe. De un modo o de otro, este apoyo a las ideas científicas de un mundo no creado por Dios sino por procesos naturales y explicables por el hombre, volvió a los Illuminati aún más peligrosos para los ojos de la Iglesia Romana, que reforzó su vigilancia sobre ellos.

Cuando en Occidente surgieron la masonería y la Orden Rosacruz, la atención de la Gran Fraternidad Blanca se centró en ellas, y al hacerlo, fijó las bases mismas de su supervivencia. Desgastada por las luchas internas entre la facción mística y la cientificista, así como por las persecuciones sufridas por parte de la Iglesia y las monarquías europeas, la Gran Fraternidad Blanca corría el riesgo de desaparecer cuando tomó contacto con la masonería y la Orden Rosacruz. De algún modo, este contacto le insufló una nueva fuerza a la vieja secta proveniente de Babilonia y el Antiguo Egipto, que había sobrevivido durante un milenio y medio pero se encontraba al borde mismo de la disolución.

Al infiltrarse en estas dos nuevas organizaciones que surgían en Occidente, los dirigentes de la Fraternidad comprendieron de inmediato que la única esperanza para su secta era aprovechar los numerosos contactos que ambas tenían en las cortes europeas, donde por oposición al Papado más que toleradas eran francamente favorecidas. En este contexto, la vieja secta se aplicó a intentar dominar —siempre desde un plano muy oculto y resguardado por el secreto y el anonimato de sus miembros— la conducción de la masonería y la Orden Rosacruz, un resultado que logró a medias, pero que sin duda le permitió sobrevivir a su irremediable decadencia.

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

Ver: Historia del Club Bilderberg

Objetivo Final de los Illuminati Ideales de los Illuminati Sociedad

Objetivos Final e Ideales de los Illuminati

El objetivo final de los illuminati

El fundador de los llluminati tuvo claro desde el primer momento para qué debía servir su sociedad secreta. En primer lugar, la protegió del exterior. Para., ello la cerró a los curiosos, y decidió que la única forma de entrar en ella fuera a través de contactos muy estrechos y de confianza. Sólo los más influyentes podían acceder a la Orden. Su jerarquía era extremadamente rígida y la autoridad quedaba reservada exclusivamente al superior, es decir, a Weishaupt.

El proyecto final de salvación del mundo proponía cinco objetivos esenciales:

• Fin de los gobiernos: Pretendía erradicar y abolir las monarquías o cualquier otra forma de gobierno que no se ajustase a sus preceptos. Para ello, los miembros de la secta, valiéndose de su poder económico, social y político, tendrían la misión de generar cuantos conflictos fueran necesarios. Sólo cabía un gobierno: el de ellos.

• Fin de las propiedades:
La meta era conseguir que el poder económico residiera en los miembros de la hermandad y en aquellas redes que ésta hubiera tejido. La propiedad privada y los derechos sucesorios significaban, pues, un peligro. Los miembros illurninati se encargarían de estar en los puestos de control donde se mane jara el poder económico.

• Fin del concepto de nación:
Era preciso erradicar la multiplicidad de nacionalidades. Era mejor un gran imperio, una gran patria, que no muchas y difíciles de controlar. Era preciso velar por eliminar el concepto de patriotismo y de nacionalismo. El objetivo era buscar un nuevo orden mundial. La historia nos recuerda que también Julio César, como Bonaparte y Hitler, buscaron un imperio único.

• Fin de la familia: Los Illuminati no creían en el matrimonio ni en el concepto cristiano de familia ni en los sistemas educativos. En parte es lógico, ya que todo ello venía marcado por los preceptos religiosos. El objetivo era hablar de familias libres, donde el amor o el deseo de unión entre dos personas debía prevalecer por encima del vínculo sacramental marcado por la iglesia. En cuanto a la educación, debía quedar reservada a sistemas comunales donde los educadores habrían sido previamente formados por miembros de la Orden.

• Fin do las religiones: Las creencias religiosas y espirituales estaban consideradas como una forma de distracción, a la vez que como un peligroso vínculo con el poder del enemigo. Erradicar las religiones significaba conseguir que solamente las ideas de la sociedad secreta pudieran servir como esperanza y consuelo en la vida.

El Gran Secreto de la Masoneria Los Illuminati Sociedad Secreta

El Gran Secreto de la Masonería
Los Illuminati

El Gran Secreto de la Masoneria Los Illuminati Albert Pike (imagen) y su plan del Nuevo Orden Mundial: Adam Weishaupt murió en 1830 a la edad de ochenta y dos años. En 1834, Giuseppe Mazzini asumió el liderazgo de la logia de los Illuminati, manteniendo este puesto hasta su muerte en 1872.

Durante su mandato mantuvo correspondencia con el satanista y masón de grado 33, Albert Pike, Gran

Comandante Soberano del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de los Francmasones, perteneciente a la jurisdicción del Sur de Estados Unidos, y más tarde, fundador del Ku Klux Klan.

Mazzini había nombrado a Pike jefe de operaciones de los Illuminati en Estados Unidos, y los dos cooperaron estrechamente.

Pike se encargó de los aspectos teosóficos de sus actividades y Mazzini asumió los asuntos políticos.

En cierta ocasión, como consecuencia de la mala reputación en Europa de las logias masónicas del Gran Oriente, por las actividades revolucionarias de Mazzini, éste escribió a Pike, el 22 de enero de 1870, presentándole una solución:

Debemos dejar que todas las federaciones sigan igual, con sus mecanismos, autoridades centrales y distintos modos de correspondencia entre los grados altos del mismo rito, organizados como están en la actualidad; pero debemos crear un «súper rito» que permanezca desconocido, para el cual sólo convocaremos a aquellos masones de grado superior a quienes seleccionamos.

Con respeto a nuestros hermanos masones, deben jurar mantener sus actividades bajo el más estricto secreto. Mediante este rito superior controlaremos a todos los masones dando lugar a un único centro internacional, el más poderoso porque su dirección sería desconocida. 

Según Jan Van Helsing, esta elite procede del grado 33 del Rito Escocés.

Al igual que muchos ocultistas, Albert Pike tenía un «guía espiritual» que le orientaba en sus estrategias para implantar el Nuevo Orden Mundial.

En una carta que envío a Mazzini (imagen), el 15 de agosto de 1871, transcribe uno de los mensajes que recibió de su guía.

El contenido de la misiva incluye planes para provocar tres guerras mundiales, describiendo con gran precisión acontecimientos que han ido sucediendo dentro de su macro agenda mundial.

El gran secreto de la masonería

La mayoría de los masones del mundo no progresan más allá de los primeros res grados de iniciación, a pesar de la existencia de otros treinta grados superiores en el llamado Rito Escocés y once más en el Rito de York.

En su libro …And he Truth Shall Set You Free (Y la verdad os hará libres), David Icke dice:

Los hombres que van a su logia local en tu ciudad no tendrán ni la más remota idea de cómo su organización los utiliza.

Para que el plan funcione, hay que mantenerlos a oscuras y qué mejor manera de lograrlo que mediante los distintos niveles de iniciación.

Sólo los «aceptables» progresan a los niveles superiores y averiguan lo que realmente ocurre. La gran mayoría de los masones ocupan los tres niveles inferiores.

Son la carne de cañón de la organización. Entre los grados cuatro y treinta y tres, encontrarás a los que «piensan correctamente» y que tienen influencia en la sociedad hasta los presidentes de Estados Unidos.

Después del grado 33 existen los «grados Illuminati». Algo que no se menciona en ningún manual de la masonería.

Estos últimos son los que controlan el espectáculo y son agentes de la secta del «Ojo que todo ve». La masonería global es una enorme pirámide de manipulación.

Morales y dogma:

Que las logias masónicas tienen una agenda secreta es algo en lo que coinciden muchos investigadores.

Los análisis de los libros escritos por masones sobre la masonería muestran, sin ningún género de duda, que el objetivo final le la masonería es destruir el cristianismo para abrir el camino hacia un Nuevo Orden Mundial, inspirado por una única religión: el luciferismo.

El sostén de la masonería superior es un libro de Albert Pike, titulado Las enseñanzas de la masonería que recoge las opiniones de célebres escritores masónicos como Albert G. MacKay, de grado 33 y autor de los dos tomos de Una Enciclopedia de masonería, donde declara que Pike fue uno de los escritores masónicos más importantes de todos los tiempos.

Otro masón del mismo grado, Arthur Edward Waite, también autor de una enciclopedia sobre la masonería sostiene que Pike fue un gran genio de la masonería.

Por su parte, el escritor Carl Claudy, de grado 33, se refiere a Pike como «uno de los genios más grandes de la masonería […]. Fue un místico, un experto en simbología y profesor de las verdades ocultas de la masonería».

En Las enseñanzas de la masonería, Pike alude a un «secreto» escondía en el libro que sólo pueden encontrar los adeptos de grado 32 0 33 (los que tienen un poder mental superior), y afirma que otros masones o personas fuera la masonería se engañan en relación con el uso de los símbolos masónicos especialmente, con el verdadero significado de la Luz, vinculado con el Gran Arquitecto del Universo, el dios masónico.

Para Pike, la verdad es relativa y equivocan los que dicen que la Biblia está inspirada en lo Absoluto.

En la Biblia se dice que matar es un crimen, pero, para Pike, con frecuencia un hombre debe sacrificarse si su muerte beneficia a otros.

Franlkin D. Roosevelt, masón del grado 33, creía en ese principio de Pike, aplicándolo al caso del ataque de Pearl Harbour.

Aunque ese presidente de Estados Unidos sabía al menos una semana antes que Japón iba a atacar, no hizo nada para evitarlo.

El sacrificio de cientos de hombres inocentes benefició a su país ya que proporcionó excusa ideal para declarar la guerra a Japón y, a la vez, participar en la guerra contra Alemania, contrariando sus promesas electorales.

Las palabras exactas de Pike dicen: «[…] el interés e incluso la vida de un hombre debe sacrificar por los intereses y bienestar de su país y de la mayoría».

Después de Roosevelt ha habido muchos otros casos de presidentes y primeros ministros masones que han recurrido al principio del sacrificio de Pi para justificar la muerte de inocentes en conflictos y guerras de todo tipo.

PARA SABER MAS….

En el siglo XVIII los Illuminati comenzaron a infiltrarse secretamente en todas las logias masónicas conocidas para dominarlas desde dentro y someter en escaso tiempo a la masonería europea.

La oportunidad de federar y controlar todos los grupos secretos en Europa le llegó en 1782 cuando se dio una reunión continental de la masonería. Los Illuminati hicieron acto de presencia bajo la estricta observancia templaría y camuflados en otras obediencias.

Pero fallaron en su objetivo final debido a la oposición de la Gran Logia de Inglaterra, de los Teósofos del místico sueco Swedenborg y el Gran Oriente de Francia.

Muchos aseguran que los Illuminati influyeron decisivamente en ese simbolismo norteamericano repleto de signos esotéricos.

En el diseño del escudo trabajaron directamente personajes históricos de vida apasionante como George Washington (que cuando ocupó el cargo de primer presidente de los Estados Unidos, un antiguo gran maestre de Nueva York le tomó juramento sobre una Biblia procedente de una logia masónica) y Benjamín Franklin (gran maestre de la logia de Pensilvania).

Finalmente y tras muchas deliberaciones, el dibujo fue aceptado por el Congreso el 20 de junio de 1782.

En su anverso contiene un águila americana (símbolo del Ave Fénix) con las alas abiertas, sosteniendo una rama de olivo con su pata derecha y un manojo de trece flechas en la izquierda (el mismo número de niveles o grados de los Illuminati.

El 13 se repite continuamente en la iconografía norteamericana); lleva un pergamino en el pico, con el lema «E pluribus unum» (de muchos uno), y trece plumas en la cola.

Sobre la cabeza del águila hay un escudo con una constelación formada por trece estrellas que configuran el símbolo de la Estrella de David entre una nube.

En el pecho del águila hay un escudo de trece barras. Todo el diseño tiene fondo azul.

El reverso del escudo está presidido por una pirámide inconclusa. El ojo de la Providencia se encuentra en un triángulo representado como un remate flotante con emanaciones de gloria.

El lema «Annuit coeptis» aparece sobre el remate flotante. La pirámide tiene trece niveles y en la base hay inscritos los números ro-manos MDCCLXXVI (año de fundación de los Illuminati).

Finalmente, bajo la pirámide, un pergamino ostenta el lema «Novus ordo seclorum» (Nuevo Orden Secular, Nuevo Orden de los Siglos, o bien, Nuevo Orden Mundial).

Es ese sello precisamente el que colocó en 1932 el presidente Roosevelt en todos los billetes de dólar. Un presidente influido por ideas iluministas (era masón) y que logró instaurar el famoso New Deal (Nueva Era) americano.

Pero lo importante es que ese era el símbolo exacto que portaban los Iluminados de Baviera. ¿Casualidad?

Es también interesante ver cómo los Ulluminati, al igual que la masonería en general, parecen estar tras la Revolución Francesa y el triple lema: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Fue precisamente en los momentos iniciales en que se fragua la revuelta francesa cuando la sede central de los iluminados, que se hallaba en Francfort, se ve más alterada.

Fuente Consultada: Las Claves Ocultas del Poder Mundial José Lesta – Miguel Pedrero (EDAF)

Nuevo Testamento de Satanas y la Ideologia Illuminati Masoneria

Nuevo Testamento de Satanás
y la Ideología Illuminati

LA ELITE DEL DINERO: Desde los tiempos de sir Francis Bacon, los políticos se han venido apoyado en las sociedades secretas que proclaman la necesidad de un «nuevo orden» en el mundo. Un orden laico y con derechos y obligaciones iguales para todo el mundo. Por lo que respecta a Bacon, este nuevo mundo lo describe en su libro La nueva Atlántida, donde se describe un país de sabios que basan su orden interno en principios de los Rosacruces.

Bacon, que era político, científico y filósofo, fue uno de los hombres más brillantes e influyentes de sus tiempos. En relación con su contribución científica al mundo, opinaba que para aprovechar los recursos de la naturaleza, primero había que observarla y luego, obedecer sus leyes. En otras palabras, abusar de ella con la intención de controlarla abocaría a su destrucción y, por tanto, a la desaparición de sus recursos. Esta misma idea propuso el inventor austriaco Victor Schauberger en los años 30 del siglo XX.

Su visión del mundo era del estilo «enkiano» y adaptó estos conceptos a la filosofía interna de las sociedades secretas que fundó en 1580, el Rosicrosse Literary Society (Sociedad Literaria Rosacruz) y el Lodge of Free and Accepted or Speculative Masons (Logia de Masones libres y Aceptados Libres o Especulativos), las dos con sede en el distrito londinense de Gray’s Inn.

La dinastía Rothschild: Desgraciadamente, no todas las sociedades secretas pueden presumir de perseguir unos fines tan altruistas y, con el correr del tiempo, muchas de la «corrientes» fueron infiltradas por otras sociedades más poderosas cuya meta era usarlas para establecer otro concepto de Nuevo Orden Mundial, sobre la base de la ideología «enliliana».

El objetivo era obtener el control de los pueblos privándoles de sus derechos individuales para ser dirigidos por un único líder. En esta línea se produce la infiltración de las logias masónicas por los Illuminati de Baviera en 1789, cuando esta sociedad secreta se hizo con el control de la mayor parte de ellas, no sólo en Europa sino también en Estados Unidos. Recogiendo las palabras de Paul H. Koch en su libro Illuminati:

[…] los masones llevaban mucho tiempo predicando que el sentido último de la existencia humana pasa por el perfeccionamiento espiritual y personal hasta el punto de que, en algún momento del futuro, el hombre habría evolucionado lo suficiente para no necesitar Estado, ni religión, ni sociedad según los parámetros conocidos, pues todos los hombres serían humanos. Este sistema global llegaría pacíficamente, a partir de una evolución natural.

Los Illuminati ofrecían un atajo para poder llegar supuestamente al mismo fin. En vez de tardar siglos, prometieron realizarlo en muy pocos años. Lógicamente, unas promesas de esta índole no habían sido hechas en balde por el fundador de dicha sociedad secreta, Adam Weishaupt, que contaba con el apoyo económico de uno de los hombres más ricos e influyentes de la época.

Se trataba del todopoderoso Meyer Amschel Rothschild (1743-18 12), hijo de Moisés Amschel Bauer, un prestamista y orfebre itinerante de Europa Oriental. Meyer se casó con Gulete Schnaper con quien tuvo cinco hijos varones, Amschel, Solomon, Nathan, Kalman y Jacob y cinco hijas. Adquirió notoriedad cuando el príncipe Guillermo IX de Hesse-Hanau le eligió como banquero personal.

Después, cuando el príncipe tuvo que huir a Dinamarca debido a conflictos políticos, dejó 600.000 libras al cuidado del banco Rothschild.

Más tarde, Nathan Rothschild (imagen) llevaría esta suma a Inglaterra para abrir una oficina bancaria. El oro empleado como fianza procedía de la East India Company (Compañía del Este de India). Nathan obtuvo un beneficio del 400 % al prestar billetes de banco al duque de Wellington para financiar sus operaciones militares, acrecentando sus ganancias gracias a la venta ilegal del oro que sirvió como fianza. Esta operación fue el origen de la inmensa fortuna de la familia Rothschild.

Después seguirían las operaciones bancarias internacionales ya que cada hijo abría un nuevo banco en países diferentes. Amschel en Berlin, Solomon en Viena, Jacob en París y Kalman, en Nápoles.

El Nuevo Testamento de Satanás:

En su testamento, Rothschild dejó instrucciones para gestionar la riqueza de la familia en el futuro. Según el escritor alemán, Jan van Helsing, Meyer A. Rothschild celebró en 1773 una reunión secreta en Frankfurt con doce influyentes patrocinadores judíos para diseñar un plan global que controlara la riqueza total del mundo. Por su parte, para W. G. Carr, este plan se convertiría más tarde en los polémicos «protocolos de los sabios de Sión».

Este documento, considerado falso por la mayoría de los analistas, fue mantenido en secreto hasta 1901, cuando cayó en manos de un profesor ruso, S. Nilus, que los publicó con el título «El peligro judío». Ya sea casualidad o algo calculado, los veinticuatro protocolos describen una situación muy parecida a la que estamos viviendo en estos momentos.

El informe de la reunión de 1773 cita, entre otras, las siguientes conclusiones para acceder al control global de la riqueza, siempre conforme con la ideología Illuminati:

• Control de la opinión pública mediante estrategias de confusión dirigidas hacia la población.

• Promover malas costumbres entre la gente hasta que no se entiendan unos a otros.

• Estimular la envidia, el odio, las disputas y las guerras con ayuda de la privación, el hambre y las plagas hasta que se sometan a las leyes de los Illuminati.

• Favorecer el hedonismo y la búsqueda continuada de placer.

• Destruir el pensamiento libre, creando un estado de opinión favorable a los Illuminati.

• Conseguir el control del mundo por medios indirectos, socavando los cimientos de la libertad auténtica, la justicia, el sistema electoral, la prensa y sobre todo, la educación y la cultura.

• Sembrar por todas partes la discordia, los conflictos y la hostilidad para amenazar a los paises y neutralizar su resistencia.

• Los presidentes de los Estados se elegirán entre los siervos de los IIluminati y todos tendrán un pasado dudoso para que sean ejecutores fieles de las directrices impuestas.

• El presidente tendrá la capacidad de declarar el estado de guerra dando el control de las fuerzas armadas a los Illuminati.

• Provocar crisis económicas mediante la retirada repentina de divisas en los mercados causando la ruina de las naciones «no iluminadas».

Al final del texto, bautizado con el nombre del Nuevo Testamento de Satanás, dice: «Todas estas medidas obligarán a los pueblos a entregar el control mundial a la sociedad de los Illuminati. El nuevo gobierno mundial aparecerá como patrón y benefactor de las naciones que se someterán voluntariamente. Si un Estado se opusiese, entonces sus vecinos le declararán la guerra. Si los Estados vecinos quisieran aliarse, habrá que desencadenar una guerra mundial». (Ampliar Objetivos de los Illuminati)

Los Illuminati El nuevo orden mundial Control de los recursos

Los Illuminati El Nuevo Orden Mundial

Los Illuminati El nuevo orden mundial ORIGEN DE LOS ILLUMINATI:  En la segunda mitad del siglo XVIII, la población de la región de Baviera (Alemania) en su mayoría profesaba la Fe católica y los padres jesuitas tenían un evidente poder. Además, contaba con una aristocracia ampliamente asentada.

La Universidad de Ingolstadt, donde asistía Adam Weishaupt, está ubicada en las orillas del Danubio, a unos setenta kilómetros al norte de Munich. Por entonces, Baviera contaba con más de 25.000 iglesias para 40.000 habitantes, además de 19 conventos y monasterios.

Baviera era un opositor radical a la Reforma Religiosa de Lutero. A pesar de este talante religioso, Weishaupt afirmó que el ateísmo, la apostasía y el deísmo eran más frecuentes en Baviera que en cualquier otro lugar.

Adam Weishaupt comenzó a formar los Illuminati de Baviera cuando era profesor de derecho canónico en la Universidad de Ingolstadt. Por entonces estudiaba para hacerse sacerdote jesuita. El objetivo de este movimiento era hacer superfluo el dominio de unos sobre otros por medio de la Ilustración y el perfeccionamiento moral, mejorando el sentido de Fraternidad, Igualdad y Libertad.

En este inquietante trasfondo de 1773, el papa Clemente XIV prohibió los Illuminati, y esta decisión le produjo un gran disgusto que desencadenó en la ruptura con la Iglesia Católica. Sin embargo, no declinó su interés por la teología jesuita, ya que se convirtió en una importante influencia intelectual de su formación.

Otra influencia trascendental en su vida fue la del mercader Kolmer. Algunos investigadores, como Jim Marrs, sostienen que, en su trayecto a Francia y Alemania entre los años 1770-73 aproximadamente, Kolmer se encontró con Cagliostro en la isla de Malta, antigua sede de los caballeros templarios.

Al parecer, Cagliostroalquimista, masón, médico y futuro revolucionario francés-, se involucró entonces en actividades masónicas, así como también lo hicieron Giovanni Giacomo Casanova (el eterno amante veneciano) y el enigmático conde de Saint-Germain. Habría sido Kolmer quien, en Alemania, transmitiera sus conocimientos secretos a Weishaupt. Éste empleó muchos años en trabajar para consolidar los distintos sistemas ocultos en su sociedad secreta: los Illuminati. Marrs argumenta que la adopción del calendario persa por los Illummati de Baviera evidencia su respeto por los antiguos misterios de Mesopotamia.

El estudio profundo de los secretos de Kolmer y del conocimiento que poseía de los Jesuitas fueron la base para que Adam Weishaupt estableciera una estructura piramidal para sus iniciados, situando a personas claves dentro de los nueve grados superiores.

Para los compañeros de los Illuminati, Weishaupt era conocido por su nombre de iniciación: Espartaco, en memoria del esclavo que lideró la famosa revuelta contra los romanos en el año 73. Según Paul H. Koch (autor del libro Iluminati) Weishaupt se veía a sí mismo como un nuevo héroe rebelde en contra del orden establecido, tanto en el ámbito material como espiritual, una especie de Lucifer humanizado.

Por otra parte, Jim Marrs sostiene que Weishaupt estudió las enseñanzas del líder de los Hassasins (Los Asesinos), una sanguinaria secta musulmana contemporánea de las Cruzadas en Tierra Santa, que recibió este nombre porque, antes de sus hazañas, los miembros solían consumir hasish (hachís) para iluminarse. Probablemente, por esta razón, el mismo Adam Weíshaupt consumía este narcótico para alcanzar la «iluminación» durante los rituales de la orden.

En total, el llamado Rito de los iluminados de Baviera contaba con trece grados de iniciación. A saber:
1) Preparatorio;
2) Novicio;
3) Minerval;
4) Iluminado menor;
5) Aprendiz;
6) Compañero;
7) Maestro;
8) Iluminado mayor;
9) Iluminado dirigente;
10) Sacerdote;
11) Regente;
12) Mago;
13) Rey.

Si un miembro llegaba al grado de Sacerdote podía asumir los poderes del Estado y debía actuar en consecuencia.

Hoy es ampliamente aceptado que el sistema interno de los Illuminati de Baviera, copiaba las técnicas jesuíticas de espiar a otros miembros para probarlos y conocer sus debilidades. Denunciarse unos a otros era también otra técnica para asegurarse de que nadie del último escalafón de la orden trabajaría en contra de los demás. En muy poco tiempo, Weishaupt reclutó para su sociedad secreta a las mejores cabezas de las finanzas, la industria, la educación y la literatura.

Se sostiene que utilizó el soborno y el sexo para controlar a los que iban alcanzando posiciones superiores. Posteriormente, el chantaje le garantizaba el mantenimiento de este control. En esta etapa, los Illuminati empezaron a utilizar a sus adeptos (los iniciados de grados superiores) como consejeros de políticos, pero siempre desde una posición discreta sin salir de su anonimato.

De esta manera, las medidas adoptadas beneficiaban a los Illuminati que pretendían erradicar las condiciones sociales que fueran un obstáculo para conducir a los hombres hacia lo que consideraban su estado natural y de felicidad. Este «sueño» significaba eliminar a las Monarquías y a la Iglesia, por lo tanto la Orden pronto tuvo enemigos muy poderosos.

Alianza con los saboteos: En ese mismo año crítico de 1785, los Illuminati, supuestamente desde la clandestinidad, tuvieron una reunión con los saboteos, creando una alianza que demostraría tener una influencia decisiva en la política mundial desde entonces hasta la actualidad. Pero ¿quiénes eran los saboteos? Este movimiento fue fundado a raíz de las enseñanzas del místico y Mesías judío, Shabbatai Zevi (1626-1676), nacido en la ciudad turca de Izmir (o Esmirna). El primer maestro de Shabbatai fue Isaac di Alba con quien estudió la cábala desde 1650. Seis años después, Shabbatai continuó sus estudios con R. Joseph Eskhapa, uno de los mejores cabalistas de entonces.

Es muy probable que éste concediera a su alumno el título de hakham (sabio). Ya antes de 1648, Shabbatalhabía hecho gala de un comportamiento extraño por lo que se refiere a su desprecio de algunas leyes religiosas y a su proclamación como «Mesías».

Tras ser expulsado de Izmir, viajó por Grecia, Tracia, Palestina y Egipto, entre 1651 y 1654. En 1665 conoció a Nathan de Gaza que le confirmó como Mesías, dando lugar a su proclamación oficial el 18 de junio de 1666, año que fue designado como el primero del milenio del Mesías Prometido. Pronto fue reconocido en Palestina y entre los países de la diáspora. Es importante decir que todo el mundo judío de 1665-1666 creyó que Shabbatai no era un mero profeta o maestro sino un Mesías y una encarnación de Dios.

Profesora de Historia: Adriana Beresvil

El Origen de la Masoneria: Los Illuminati y Objetivos Mundiales

El Origen de la Masonería: Los Illuminati Objetivos Mundiales

La francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, filosófico y progresista, fundada en el sentimiento de fraternidad, igualdad y libertad.

Tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y fomenta el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social.

Los masones, tanto hombres como mujeres, se organizan en estructuras de base denominadas logias, que a su vez pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior normalmente denominada «Gran Logia», «Gran Oriente» o «Gran Priorato».

El Origen de la Masoneria: Los Illuminati Objetivos MundialesEs filosófica porque orienta al hombre hacia la investigación racional de las leyes de la naturaleza, invita al esfuerzo del pensamiento que va desde la simbólica representación geométrica hacia la abstracción metafísica.

Es filantrópica porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase.

Sus esfuerzos y recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y a la tranquilidad de las conciencias.

Es progresista Es progresista porque enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta libertad de pensamiento.

La Masonería tiene por objeto la búsqueda de la verdad desechando el fanatismo abordando sin prejuicios todos los nuevos aportes de la invención humana, estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes y no pone obstáculo alguno en la investigación de la verdad.

Los Masones: constructores de Piedras: Este movimiento es considerado como la orden fraternal más grande que alcanzó niveles mundiales.

En un primer momento, las cofradías masónicas se limitaban a los trabajadores, quienes compartían sus secretos, mediciones, técnicas, etc. No obstante, en el contexto de la Reforma Protestante, sobre todo en Inglaterra, estas fraternidades comenzaron a aceptar hombres provenientes de sectores altos de la sociedad.

De esta manera, las cofradías se convirtieron en sociedades dedicadas a ideas universales, como la fraternidad, la igualdad y la paz.

La construcción de una iglesia, un palacio o un edificio público podía durar varias décadas, tiempo que permitía a los albañiles establecer sólidos vínculos de amistad con sus compañeros.

Cada gremio local obligaba a sus miembros a aceptar la autoridad de un gran maestro situado en el vértice superior de una sólida escala jerárquica.

La cofradía acogía tanto a los canteros, que convertían la piedra bruta en sillares como a los artistas que tallaban las esculturas y a los arquitectos que proyectaban la obra.

El aspirante a ingresar en el gremio debía demostrar que su vida discurría de acuerdo con la virtud y las buenas costumbres, que era fiel a su esposa y cumplía con los deberes de su religión.

Tras ser admitido en la sociedad mediante una ceremonia ritual, el candidato se convertía en aprendiz y quedaba a cargo de un maestro que le enseñaba los secretos de la profesión –basados en geometría y aritmética, revestidas de simbolismos místicos– hasta considerarlo apto para su ascenso a compañero, el grado intermedio en la jerarquía de la logia.

Sus reuniones eran citas sociales, núcleos de sociabilidad. El año de 1717 dio lugar a la “Gran Logia” para Londres y Westminster, producto de la unión de cuatro cofradías situadas en la capital inglesa.

Seis años más tarde se conocería con el nombre de “Gran Logia de Inglaterra”. Esta logia se convirtió en la precursora de todas las uniones masónicas, y de ella surgieron todas las otras logias reconocidas.

En 1725 se fundó la “Gran Logia de Toda Inglaterra” en York; y en junio del mismo año se creó en Irlanda, y al año siguiente en Escocia.

Los sectores dedicados al comercio en Inglaterra consideraron a la masonería libre como un medio de promoción social.

De esta manera, los ideales masónicos de tolerancia religiosa e igualdad iban en consonancia con el espíritu del liberalismo emergente durante el siglo XVIII. Es más, una de las reglas básicas de las órdenes masónicas del mundo angloparlante ha sido considerar a la religión como un asunto personal de cada individuo.

En Estados Unidos, las primeras logias fundadas bajo la autoridad de la “Gran Logia de Inglaterra” fueron la Primera Logia de Boston y la de Filadelfia, establecidas ambas en 1733.

Antes de la guerra de la Independencia (1775), ya había unas 150 logias. En la actualidad, los estadounidenses representan el 75 por ciento del total de masones del mundo, unos 4,5 millones de personas.

Los ritos masónicos: Las prácticas masónicas actualmente más usadas son el Rito de York y el Rito Escocés.

El primero: el Rito de York, data del siglo XVIII, adquiere en su primera fase el nombre de Capitular. Los miembros correspondientes a este nivel son los masones del Arco Real (correspondiente a 4 grados).

En su segunda fase, recibe el nombre de Críptica y sus miembros son los masones Reales y Selectos (3 grados); en su fase final Caballeresca, concede a los miembros el título de Caballeros Templarios (3 grados).

El segundo: el Rito Escocés se originó en 1801, en Charleston (Carolina del Sur) y contempla 33 grados.

Origen de los tres primeros grados: La gran mayoría de los masones libres del mundo no progresan más allá de los primeros tres grados, basados en la leyenda de la muerte de Hiram Abif, conocido como el arquitecto del templo de Salomón.

Hiram Abif:
Según una versión de esta leyenda, Hiram Abif fue un hábil artesano enviado desde la región de Tiro para trabajar en el Templo del Rey Salomón .

Con el tiempo se convirtió en el único conocedor de los secretos de los maestros masones, entre los cuales se hallaba la palabra secreta masónica, es decir, el nombre oculto de Dios.

La tradición ocultista afirma que saber el nombre de una deidad equivale a poseer su poder.

De ahí que se supusiera que Abif manejaba el poder de Yahvé y, por ello poseyera muchos otros secretos que, una vez finalizada la construcción del templo, pasarían a los otros artesanos, que se convertirían a su vez en maestros masones.

Cuentan que, llegado el mediodía, el insigne arquitecto tenía la costumbre de ir al Sancta Sanctorum para orar a Yahvé y planificar las obras del día siguiente. Uno de esos días, al terminar sus oraciones, Hiram Abif, se topó con el desagradable final de su historia de modo inesperado.

Saliendo por la puerta sur del templo, Jubela, uno de sus aprendices, le flanqueó el paso estando armado con una especie de regla vertical. Le conminó a que le revelara sus secretos.

Abif no perdió el aplomo ante la clara amenaza de muerte a la que se enfrentaba y contestó que sólo tres personas en el mundo los conocían y sin su consentimiento no podía divulgar ningún secreto.

Furioso, Jubela enarboló la regla y asestó un golpe en la sien derecha a su maestro, que dobló la rodilla por el impacto, aunque pudo alcanzar la puerta occidental donde, desafortunadamente, no fue ayuda lo que encontró.

Allí, en esa escena, estaba Jubelo, otro de sus aprendices, quien también le propinó un golpe, en este caso en la sien izquierda, haciéndolo doblar la rodilla del mismo lado.

Arrastrándose y perdiendo grandes cantidades de sangre, Abif llegó a duras penas a la puerta oriental donde fue rematado por Jubelum, que usó una gran maza de piedra para aplastarle la frente.

No les quedó otra salida a los tres asesinos que ocultar el cuerpo del arquitecto para evitar la ira del rey Salomón y escapar del país para no ser descubiertos.

Escondieron provisoriamente el cuerpo de Hiram Abif bajo unos cascotes y al llegar la medianoche lo trasladaron a la cima de una colina para enterrarlo.

La sepultura fue señalizada con una rama de acacia y hecho esto, los criminales intentaron darse a la fuga. Sin embargo, no tuvieron éxito porque no consiguieron que ningún barco los sacara del país y tuvieron que guarecerse en los montes.

Mientras tanto, la ausencia de Abif llegó a oídos del rey Salomón que envió a varias personas a buscarle.

La gravedad de la situación hizo que la verdad tardara poco en aflorar gracias al testimonio de doce trabajadores del templo que confesaron al rey que ellos y otros tres más (Jubela, Jubelo y Jubelum) habían conspirado para arrancar los secretos masónicos a su maestro.

En el último momento habían dado marcha atrás, pero supusieron que los otros no. Agradecido por su honestidad, el rey los envió en grupos de tres para buscar el cuerpo de Hiram Abif.

Tras varias semanas de búsqueda dieron con los restos del arquitecto e informaron a Salomón de su hallazgo. Éste les ordenó levantar el cadáver de la sepultura mediante el «apretón de manos de un aprendiz», correspondiente al Primer Grado de la Masonería.

Al fracasar en su intento, el rey les dijo que probaran el «apretón de manos de un artesano compañero» del Segundo Grado, pero tampoco lo consiguieron.

Finalmente, el mismo Salomón se presentó en el lugar donde yacía Abif para levantarlo con el «apretón de manos de un maestro masón» del Tercer Grado. Gracias a ello, no sólo pudo levantarse el cuerpo, sino que sorpresivamente la vida regresó a él de nuevo.

La primera palabra que pronunció en su nuevo estado, fue recogida por los masones y utilizada en sustitución de la perdida con su muerte.

Desde entonces ha sido trasmitida de generación en generación hasta la actualidad. Muchos historiadores y escritores masones enmarcan la historia de Hiram Abif dentro del mito, mientras que otros están convencidos de su autenticidad.

Acerca de los tres primeros grados de la masonería, los investigadores británicos Christopher Knight y Robert Lomas dicen en su libro La clave masónica: «El personaje central de la masonería libre es el constructor del templo de Salomón, Hiram Abif, que fue asesinado por tres de sus propios hombres.

La muerte estilizada y resurrección del candidato es el hecho que convierte a uno en “Maestro Masón” y cuando está levantado de su tumba, el lucero de la mañana está en el horizonte».

El Templo del Rey Salomón fue la obra arquitectónica más importante de esa época.

Los secretos (utensilios, herramientas, vocablos) propios de la construcción, son hoy parte de la Masonería Moderna, la cual ha cambiado.Desde el siglo XVI, dejó de ser “operativa” para convertirse en “especulativa”, siendo su objetivo la perfección moral individual de cada persona para mejorar la sociedad que lo rodea.

La logia de los Illuminati: Con el fin de la Edad Media se terminó la era de las grandes catedrales, y los gremios entraron en declive. La Ilustración trajo consigo la creación de las primeras academias y facultades de Arquitectura, enseñanza que dejó sin sentido el anticuado sistema educativo gremial.

Las logias masónicas, pese a conservar su gran prestigio social, perdieron utilidad corporativa y profesional.

En estas circunstancias, un gran número de nobles, abogados, comerciantes, médicos e incluso religiosos -muchos de ellos ricos patrocinadores de grandes obras arquitectónicas- consiguieron ser admitidos en las reuniones secretas de las logias a título de «masones aceptados».

Con el paso del tiempo, especialmente a fines del siglo XVII y principios del XVIII, los aceptados fueron arrinconando a los constructores y acabaron haciéndose con el control de las logias, hecho que marca el inicio de la llamada masonería especulativa,una sociedad iniciática que conserva el espíritu, la organización y el simbolismo de la masonería medieval u operativa, pero que abandona la enseñanza de la arquitectura y la finalidad cooperativa gremial de las logias.

Mientras los masones medievales construían majestuosas catedrales, los modernos intentaban perfeccionarse como individuos para ser útiles en la construcción de un templo ideal simbólico, la Humanidad.

En la popular novela Ángeles y Demonios, del escritor estadounidense Dan Brown plantea que Galileo era miembro de los Illuminati. Una afirmación sin otra validez que la de aportar intriga a la trama de la novela.

Sí que es cierto, por otra parte, que en 1610 fue invitado a formar parte de una sociedad italiana de científicos e investigadores llamada Academia de los Linces (Academia del Lincei), fundada por Federico Cesi en 1603.

El nombre de este grupo procedía de Lynceus, el argonauta de la mitología griega dotado de una perspicaz vista. Junto con Cesi, el matemático Francesco Stelluti, el médico Johannes Eck, de los Países Bajos, y Anastasio de Fillis fueron los primeros miembros de la Academia, y vivían en comunidad en la casa del fundador, donde el anfitrión les proporcionaba libros y equipos de laboratorio.

En un documento de 1605, se publicaron los objetivos de la Academia:

no sólo adquirir conocimiento de cosas y sabiduría y vivir juntos legal y píamente, sino también mostrarla a los hombres de una manera pacifica, tanto oralmente como por escrito, sin causar daño.

Tanto el padre de Cesi como los aristócratas romanos estaban en contra de la Academia de los Linces. Acusaron a sus miembros de practicar magia negra, oponerse a la doctrina católica y llevar una vida escandalosa.

Eck fue obligado a marcharse de Roma y durante algún tiempo sus miembros estuvieron esparcidos. Sin embargo, Cesi mantuvo la unión de los miembros por correspondencia.

Galileo fue el miembro más famoso y las publicaciones más prestigiosas de la Academia de los Linces fueron las suyas.

En primer lugar apareció su «Tratado sobre las manchas solares» (1613) y luego, «El ensayador» (1623). Con la captación de Galileo, el número de miembros del grupo creció hasta 32. La muerte de Cesi, en 1630, precipitó el fin de la Academia.

El Priorato de Sión: Esta sociedad secreta, menos conocida, salió a la luz por el protagonismo que le concedió el mencionado Dan Brown en El código Da Vinci.

En este best seller mundial, se habla del Priorato de Sión como la sociedad que protege uno de los secretos más guardados del cristianismo no ortodoxo: la supervivencia de Jesucristo, su matrimonio con María Magdalena, sus tres hijos y su huida a Francia.

El contenido místico de Brown se apoya en buena medida en el libro de investigación de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, El enigma sagrado.

Estos investigadores realizan una serie de afirmaciones sobre esta sociedad, empezando por decir que su historia comienza con la creación de la orden de los Caballeros Templarios, que fueron su brazo armado.

El objetivo principal del Priorato era restaurar la dinastía merovingia, que gobernó el reino de los francos entre 447 y 751, en las monarquías de Europa y en el Reino de Jerusalén.

Dicha orden, por lo tanto, protegía a los que consideraba los descendientes auténticos de Jesús y María Magdalena. (Ver Mas Sobre Este Tema)

También especulan sobre las metas últimas del Priorato de Sión, donde la restauración monárquica adquiriría la forma de un Imperio Sagrado Europeo cuyo objetivo sería preparar el camino hacia un Nuevo Orden Mundial de paz y prosperidad.

Para lo cual habría que sustituir la Iglesia católica romana por una religión estatal ecuménica y mesiánica, que contaría con el Santo Grial y las reliquias perdidas del antiguo templo de Herodes. Finalmente, se prepararía y coronaria al rey ungido del Gran Israel.

Ambos libros ofrecen una lista ininterrumpida de los grandes maestros del Priorato de Sión entre los siglos XII y XX, incluyendo a personajes como Leonardo da Vinci, Robert Fludd, Robert Boyle, Isaac Newton y Claude Debussy, entre otros nombres asociados también con otras sociedades secretas como los Rosacruces.

Conclusiones: Ahora bien, este recorrido por algunas sociedades secretas demuestra que las más importantes tenían vínculos estrechos con los primeros nueve templarios y con sus hallazgos bajo los establos del templo de Salomón.

Además de encontrar la línea de sangre que unía a los reyes David y Salomón con las familias Rex Deus de Europa, hallaron unos manuscritos secretos, que probablemente fueran llevados hasta Rosslyn por Enrique St. Clair, el primer barón de Rosslyn.

También, es posible que encontraran otras reliquias importantes durante sus excavaciones, incluso el Arca de la Alianza y el Santo Grial.

Sin embargo, los templarios a principios del siglo XIV se dispersaron, a causa de su persecución, dejando en ese vacío un amplio lugar para todo tipo de especulaciones. Se piensa que se llevaron sus tesoros, dejándolos en lugares secretos que sólo los iniciados sabrían cómo encontrar.

Biografia de Steven Spielberg Famosos y Ricos del Mundo Director Cine

SPILBERG STEVEN: HOMBRES RICOS Y FAMOSOS DEL MUNDO


Steven SpielbergSteven Spielberg: Quienes aseguran que Steven Spielberg posee una fortuna de película no se equivocan, ya que su riqueza personal actual asciende a los 2.800 millones de dólares, por lo que ha sido incluido este año en la lista de las 50 personas más ricas de Los Ángeles.

Lo cierto es que ningún otro director de cine ha logrado alcanzar los éxitos de Spielberg, quien en los últimos 25 años ha dirigido y producido películas realmente taquilleras.

Asimismo, debe sumarse a ello las ganancias por derechos de explotación televisiva y parques temáticos, que le reportan por año una cifra aproximada de 80 millones de dólares. Lo cierto es que esto no tiene por qué extrañarnos, recordemos que ha sido el director de exitosos filmes como “Schindler’s List”, “Back to the Future”, “E.T.” y “Saving Private Ryan”, por sólo nombrar algunos.

Nacido el 18 de diciembre de 1946 en la ciudad de Cincinnati, Ohio, Steven Spielberg desarrolló un fuerte interés en el arte cinematográfico desde muy pequeño. Esto le permitió convertirse en uno de los directores más jóvenes de la televisión durante la década de los sesenta, trabajando para Universal.

Gracias a los permanentes elogios de su película para televisión titulada “Duel”, realizada en 1972, le abrió las puertas a la pantalla grande, y fue en ese momento que comenzó a dirigir para el cine, dando lugar al nacimiento del director de mayor éxito comercial de todos los tiempos.

A partir de allí una de la principales características de sus películas reside en que han logrado explorar los temores primitivos del ser humano, como sucede en “Tiburón” (1975), “Close Encounters of the Third Kind” (1977) o en “ET” (1982). Asimismo, Spielberg también ha abordado distintas adaptaciones literarias, tales como “The Color Purple” (1985) y “Empire of the Sun” (1987).

Por décadas, el público de todo el mundo ha estado pendiente de las continuas aventuras de su héroe aventurero: Indiana Jones, en películas como “Raiders of the Lost Ark” (1981) o “Indiana Jones and the Temple of Doom” (1984). Además, la fantasía imaginativa ha sido más que dominante en sus películas como “Hook” (1991) y “Jurassic Park” (1993).

No obstante, Spielberg es también reconocido por sus películas históricas. Recordemos el profundo drama del Holocausto retratado por el director en “Schindler’s List” (1993), que le valió el galardón como Mejor Director en los Premios Oscar, reconocimiento que también obtuvo en 1998 por su filme “Saving Private Ryan”.

Entre sus más recientes actividades filantrópicas, figura la que desarrolla como presidente de honor de la fundación infantil Starlight Starbright, dedicada a la asistencia y la tecnología pediátrica, así como al entretenimiento infantil, para apoyar a niños gravemente enfermos

Además de la gran cantidad de premios obtenidos por el cineasta, que no sólo incluye varios Oscar, sino también prestigiosas distinciones tales como el Thalberg Memorial Award de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, el Directors Guild of America Award Lifetime Achievement, la Legión de Honor francesa en reconocimiento a su trabajo, y por supuesto ocupa un lugar preponderante en el Salón de la Fama de Ciencia Ficción, también ha sabido sacar provecho de la producción.

Fue precisamente en el año 1994 que Spielberg, junto con Jeffrey Katzenberg y David Geffen, fundaron un nuevo estudio bajo el nombre de Dreamworks SKG, que produjo una gran cantidad de filmes taquilleros, entre los que se encuentran por ejemplo “AI: Inteligencia Artificial” y “Munich”, entre otras. Posteriormente, en el año 2005, el estudio fue adquirido por Paramount Pictures.

Mientras tanto, el millonario y exitoso director multifacético lleva una vida simple junto a su familia. Casado dos veces, Spielberg tiene un hijo de su primer matrimonio con la actriz Amy Irving, y cinco hijos y dos hijastros con la actual esposa Kate Capshaw. Una vida que no tiene nada de ficción.

Lista de los Premios OSCAR

AñoCategoríaPelículaResultado
2011Mejor PelículaWar HorseNominado
2005Mejor PelículaMúnichNominado
2005Mejor DirectorMúnichNominado
1998Mejor PelículaSalvar al soldado RyanNominado
1998Mejor DirectorSalvar al soldado RyanGanador
1993Mejor PelículaLa lista de SchindlerGanador
1993Mejor DirectorLa lista de SchindlerGanador
1986Premio en Memoria de Irving ThalbergGanador
1985Mejor DirectorEl color púrpuraNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1982Mejor DirectorE. T., el extraterrestreNominado
1981Mejor DirectorRaiders of the Lost ArkNominado
1977Mejor DirectorClose Encounters of the Third KindNominado

Fuente: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Gobierno Socialista de Brezhnev Leonidas Resumen de su Biografia

Biografía y Gobierno Socialista de Leonidas Brézhnev 

Datos Biográficos de Leonid Ilich Brézhnev nació el 19 de diciembre de 1906 en Kámenskoie, una pequeña ciudad industrial a orillas del Dniéper. Su padre, Iliá, era un inmigrante de la región de Kursk que se había establecido en Kámenskoie para trabajar en la «factoría del Dniéper», nombre que se daba a una fábrica metalúrgica propiedad de capitales polacos, franceses y belgas. Natalia, la madre, era a su vez hija de otro operario de la empresa.

Brézhnev sentía un particular orgullo por este origen obrero, y en su libro Recuerdos se autodefine como «un metalúrgico de pura cepa, un auténtico proletario.» Testigo inquieto y sufriente de los graves acontecimientos que sacudieron a Rusia durante la segunda década del siglo (primera guerra mundial, revolución de octubre), aunque extremadamente joven como para tener una participación directa e importante en ellos, el primogénito de la familia Brézhnev fue un brillante estudiante y un profundo conocedor de la grave situación que vivía su región y de los problemas de sus vecinos y amigos.

Especializado en temas agrarios, al tiempo que desarrollaba una intensa carrera política, este ucraniano de espesas cejas, de apariencia adusta pero enormemente divertido en sus momentos de esparcimiento, terminó por convertirse en uno de los hombres más poderosos de la Tierra y, después de Stalin, en el que más tiempo ha tenido entre sus manos el gobierno de una potencia como la U.R.S.S.

Leonid Ilich creció en el callejón Axionov del barrio obrero de Kámenskoie, llamado «Colonia baja», donde el humo de las fábricas se extendía sobre el arrabal. A los obreros les estaba prohibido el acceso a la «Colonia alta» que habitaban los ingenieros y contramaestres. Durante su infancia empezaron a aparecer los primeros panfletos bolcheviques convocando a los obreros a la insurrección contra las precarias condiciones de vida a las que estaban sometidos.

La era de Brezhnev. El nuevo gobierno, dirigido desde 1964 por Leonid Brezhnev en su calidad de secretario general del Partido Comunista, dio un cambio de giro en política interna volviendo a restringir la libertad en vista del fracaso experimentado por el gobierno anterior en sus intentos de democratización social.

En este contexto se encuentra la nueva política hacia los países satélites de Europa central y oriental, conocida como Doctrina Brezhnev o “Doctrina de soberanía limitada”, vigente hasta mediados de la década de 1980.

Sin embargo, en política exterior, Brezhnev anunció el propósito de continuar la coexistencia pacífica con Occidente y restaurar la unidad comunista que se había roto con China en tiempos de Kruschev.

Las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno dieron como resultado algunas mejoras económicas en conjunto, pero no se logró aliviar la situación de la agricultura, sector que en 1972 entró en una nueva crisis, más grave todavía que la de 1963, y obligó a las autoridades a realizar importaciones de alimentos cada vez más cuantiosas y más perjudiciales para la economía soviética.

Por otra parte, la aceleración desmedida de la industrialización provocó el efecto contrario del estancamiento de la industria ligera, al grado que resultaba imposible satisfacer el consumo de la creciente población.

Leonid Brezhnev

Se hacía evidente entonces que la economía soviética estaba muy lejos de alcanzar, y mucho menos superar, la de Estados Unidos como Kruschev había prometido años atrás, sino por el contrario, acentuaba aún más su retraso.

Esta tendencia persistía a pesar de la crisis económica que experimentaron los países del bloque occidental en la década de 1970; así pues, lejos de avanzar hacia el comunismo, es decir, hacia la igualdad de clases, en la sociedad soviética se acentuaban las desigualdades.

Otra característica de la URSS en este periodo fue el inmovilismo del sistema, manifiesto en la escasa renovación de los cargos, de modo que se fue produciendo un progresivo envejecimiento de la clase política. Brezhnev se propuso fortalecer el sistema y dotar a la burocracia —la llamada nomenklatura—, integrada por unos dos millones de personas, de una mayor estabilidad para mejorar su prestigio.

En la Constitución creada en 1977, se fortaleció el papel centralizador del Partido Comunista, y se dio una mayor concentración del poder en los altos dirigentes del Estado.

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AMPLIACIÓN SOBRE LA HISTORIA DE SU BIOGRAFÍA Y  GOBIERNO: En octubre de 1964 el pleno del comité central del P.C.U.S. relevó a Nikita Kruschev de sus funciones y eligió a Leonid Brézhnev nuevo primer secretario.

En el momento de su ascenso a la cumbre del poder soviético, Brézhnev se vio flanqueado por Alexéi Kosiguin que fue nombrado jefe del gobierno de la nación. Aunque las diferencias entre el antiguo primer secretario y sus sucesores fueron más de estilo que de esencia, los nuevos líderes soviéticos impulsaron cambios importantes sobre todo en cuestiones económicas.

Disminuyeron las restricciones a las granjas privadas, aumentaron las ganancias de los agricultores y acabaron con la división entre trabajadores industriales y trabajadores agrícolas dentro del partido. Como consecuencia de todo esto subieron los salarios, mejoraron las medidas de bienestar social y los bienes de consumo se hicieron más asequibles.

En las cuestiones culturales se verificó un giro hacia posturas más conservadoras y los intelectuales rusos fueron advertidos de que cualquier desviación de los principios que alentaron la Revolución de Octubre sería duramente reprimida. A principios de 1966 fueron condenados a largas penas de prisión los escritores contestatarios Andréi Siniavsky y Yuri Daniel, comenzando así una larga batalla por la libertad de expresión en la U.R.S.S. que tuvo su mayor eco internacional con la expulsión del premio Nobel A. Solzhenitsin en 1974.

Su política exterior estuvo orientada hacia la aplicación de la doctrina de la «soberanía limitada» con respecto a los demás países socialistas, extendiendo el concepto de «internacionalismo proletario» hasta la misma intervención militar cuando se creía advertir una violación de los principos mar-xistas-leninistas y cuando se corría el riesgo de que uno de estos países escapara a la influencia soviética.

Nikolái Podgorny ascendió en diciembre de 1965 al cargo de presidente del presidium del soviet supremo, formando con Brézhnev y Kosiguin la «troika» que dirigió los destinos del país durante más de una década.

Durante el desarrollo del XXIII congreso del P.C.U.S., Leonid Brézhnev fue por primera vez denominado «secretario general», título que hasta el momento sólo había recibido Stalin.

En diciembre, celebró su sesenta aniversario con gran solemnidad, rodeado por sus más fieles colaboradores entre los que cabe señalar a Andréi Gromiko, ministro de exteriores, a Yuri Andrópov, jefe de la K.G.B., al mariscal Gretchko, ministro de defensa y a Konstantín Chernenko, su antiguo camarada de armas, que ocupaba el ministerio de la presidencia.

Tras la «guerra de los seis días» que enfrentó a Israel con los países árabes aliados de la U.R.S.S., el año 1968 estuvo dominado por la crisis de antisemitismo en Polonia y por la «primavera de Praga» que concluyó el 20 de agosto con la invasión de la capital checa por las tropas de los países del pacto de Varsovia, excepto Rumania.

El mes anterior Brézhnev había advertido al dirigente húngaro, J. Kádar que «la U.R.S.S. no podía permanecer indiferente a la construcción del socialismo en los demás países.».

Junto a esta aplicación estricta del principio de la «soberanía limitada», el primer mandatario soviético extendió su política de distensión con las potencias occidentales al firmar los acuerdos de Helsinki, establecer las negociaciones preliminares para la limitación de armas estratégicas (S.A.L.T.) y estrechar las relaciones con el gobierno alemán federal de Willy Brandt.

Pero al mismo tiempo que se abrían vías de comunicación con Occidente, su política interior tenía un claro carácter continuista. En el centenario del nacimiento de Lenin, celebrado en la plaza Roja, Brézhnev recordó las dificultades económicas que padecía el país y convocó a la militancia a defender la ortodoxia comunista.

Por otra parte, el Leonid Brézhnev que a principios de los años sesenta buscaba afianzar su autoridad había dejado paso a un Brézhnev completamente al mando de la situación, que redujo o eliminó a todos sus opositores dentro del «aparato» y que delegaba en Kosiguin la recepción de autoridades extranjeras y en sus subordinados del comité central las relaciones con las instituciones de la U.R.S.S.

En octubre de 1970, Richard Nixon anunció desde la tribuna de la O.N.U. que el futuro del planeta dependía de las relaciones entre las dos superpotencias y en noviembre Washington confirmó que se había logrado un acuerdo tácito con Moscú para la utilización de la base militar de Cienfuegos, en el Antartico. Sin embargo, tanto estos acuerdos como los de cooperación espacial y para la pesca en el Pacífico no evitaron las tensiones a uno y otro lado del muro de Berlín, ni la ruptura de las negociaciones para el desarme en enero de 1971, en Nueva York, por la intervención de extremistas judíos.

Las conversaciones sobre la limitación de armas estratégicas se reemprendieron durante el mes de julio, y Washington y Moscú sustituyeron el «teléfono rojo» que les relacionaba hasta entonces por un sofisticado sistema de comunicación vía satélite para evitar los riesgos de una guerra nuclear.

Mientras, en el frente interno, se celebró el XXIV congreso del P.C.U.S., con un año de retraso a causa de las diferencias entre reformistas y centralizadores en lo referente a la manera de abordar los problemas económicos que atravesaba el país. La crisis estalló en noviembre cuando se produjo la entrada en el buró político de Y. Andrópov y A. Gromiko sustituyendo a los «dogmáticos» Vóronov y Chelest.

El momento álgido de la distensión Este-Oeste se produjo en mayo de 1972, cuando el presidente estadounidense Richard Nixon visitó oficialmente Moscú y, tras una semana de reuniones al más alto nivel, se emitió una declaración conjunta que incluía los «doce puntos básicos de las relaciones bilaterales». Fruto de estos acuerdos llegaron las primeras reuniones para tratar temas comerciales entre delegaciones de los dos países. En 1973, en pleno escándalo Watergate, Brézhnev devolvió la visita a Nixon.

Con el sucesor de Nixon, Gerald Ford, las dos superpotencias intentaron mantener el clima de entendimiento con la firma, en noviembre de 1974, en Vladivostok, de un acuerdo de limitación de armas estratégicas ultimado durante la visita del secretario de estado H. Kissinger a Moscú en el mes de marzo. Pero las relaciones se enfriaron tras la derrota estadounidense en la guerra del Vietnam y las transacciones comerciales se vieron interrumpidas por la intervención del congreso de E.U.A. en contra de las restricciones impuestas por la U.R.S.S. a la emigración de ciudadanos judíos.

Ni siquiera la firma, en julio de 1975, del acta final de la conferencia sobre la seguridad y la cooperación en Europa celebrada en Helsinki consiguió mejorar sustancialmente las relaciones entre ambos bloques y recuperar el clima de los años anteriores. Junto a los acuerdos de principios que nunca fueron llevados a la práctica, Brézhnev consiguió ver ratificada la anexión de vastos territorios ocupados por la U.R.S.S. durante la segunda guerra mundial.

El incumplimiento de las cláusulas del acta de Helsinki relativas a los derechos humanos contribuyó a empeorar las relaciones entre los dos países. Ante las acusaciones de Cárter sobre la represión de la disidencia, Brézhnev respondió que «las pretensiones de Washington de enseñar a vivir a otros países no pueden ser toleradas por ningún estado soberano.»

En mayo de 1976, Leonid Brézhnev fue promovido a mariscal de la Unión Soviética y le fue dedicado un busto en su ciudad natal. Poco después sufrió un infarto que estuvo a punto de costarle la vida.

En el pleno del comité central del P.C.U.S. de mayo de 1977 se inició la concentración de poderes en las manos de Brézhnev. Nikolái Podgorny fue excluido del buró político y, pocos días después, se presentó en el parlamento soviético un proyecto de reforma constitucional destinado a sustituir la constitución promulgada por Stalin en 1936. Desde ese momento, Leonid Brézhnev reunió en su persona las jefaturas del partido y del estado.

Si la práctica totalidad de su mandato se vio marcada de forma especial por los logros alcanzados en el terreno político internacional, la última parte de la era Brézhnev se caracterizó por los problemas de la U.R.S.S. con algunos países próximos. La crisis de Polonia que provocó una intervención casi directa de la U.R.S.S. en la reorientación política del país y la invasión de Afganistán, hipotecaron muchos de los logros que se habían alcanzado en el terreno de la distensión.

Aparte del extraordinario papel político jugado por Brézhnev, cabe destacar también su faceta literaria que le llevó a publicar varios libros, entre ellos Pequeña tierra, sobre la batalla de Novorossiisk, Recuerdos, un libro autobiográfico, y En las tierras vírgenes, sobre sus experiencias agrarias en el Kazajstán.

Entre las aficiones de Brézhnev, se sitúan en un lugar preferente los coches lujosos. También se dijo que prefería los westerns a las representaciones del ballet Bolchoi. Gran fumador, nunca dejó los cigarrillos americanos aun después de su infarto de 1976. Bebedor empedernido y mujeriego incorregible pero profundamente ligado a su familia, Henry Kissinger dijo de él que representaba mejor que nadie al pueblo ruso.

Después de 18 años de liderazgo al frente de la U.R.S.S., falleció de forma inesperada el 11 de noviembre de 1982, sucediéndole en el cargo Yuri Andrópov.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín – El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

Biografía de Elvis Presley Cantante de Rock

Biografía de Elvis Presley

BIOGRAFÍA DE ELVIS PRESLEY: (Tupelo, EE. UU., 1935 – Memphis,  1977)
Elvis Aaron Presley, el niñito rubio nacido el 8 de enero de 1935 en el pueblecito sureño de Túpelo (Mississippi), no se imaginaba el impacto que su figura llegaría a alcanzar en la música y en la sociedad.

Aunque ya sentía dentro de él unELVIS PRESLEYimpulso: destacar. Hijo único de una familia pobre (su hermano gemelo murió al nacer), no tuvo la educación burguesa de Priscilla y sus hermanos.

En busca de mejor situación económica, emigró con sus padres a Memphis y allí tuvo que hacer diversos trabajos (cortar césped, repartir paquetes, conducir un camión) para conseguir unos centavos y codearse con su pandilla.

Unos chicos de pantalones grasientos y ajustados y cazadora de cuero negro que holgazaneaban desafiantes en los barrios más ricos de su ciudad. Ellos no cumplirían el «sueño americano» («de bayetas a ricos»), ¿y qué?

Pero Elvis sí lo conseguiría. Tenía en sus manos un arma: la guitarra; en su garganta, otra, y su cuerpo, también era un arma. El poseía lo que los magos-productores del «rythm’ n’ blues» buscaban: una voz, un estilo de negro, pero «pasados por blanco».

El imprimía un dramatismo especial a las canciones populares e innovaría, una vez lanzado a la vorágine musical, el recién nacido «rock and roll»: haría algo más que cantar, interpretaría, contorsionándose sobre el escenario, moviéndose provocativamente delante y atrás («Elvis, the Pelvis») y acariciando la guitarra (= baby) con los ojos entornados.

En sólo dos años, su fama creció vertiginosamente hasta convertirse en el «rey del rock». Había otros más auténticos que él, más no tan bien dirigidos y «comercializados». En 1954 grabó su primer disco para una firma local. Se llamaba «That’s aü right, mamma» y era realmente un regalo para su madre (mejor que un imperfecto disco de cuatro dólares grabado para su cumpleaños).

Y, a finales de 1956, era ya casi un ídolo mundial y estaba en manos de una gran empresa discográfica. Aunque «la mano» por antonomasia del joven Presley era el «coronel» Parker, su «manager», el creador del mito, su dueño. El hombre que invirtió en un ídolo cuya caída también supuso una millonada de dólares. Porque Elvis era totalmente «aprovechable», hasta para lanzar camisetas, llaveros, cromos, slips e infinidad de objetos con su figura.

El fenómeno Elvis no se acababa en sus canciones exitosas («Love me tender», «Zapatos de gamuza azul», «Rock de la cárcel», «Don’t be cruel», «Crying in the Chapel», «In the ghetto», «Suspicious minds»…), en sus ¡200 millones! de discos vendidos (73 discos de oro), ni en su cincuentena de películas («King Creóle», «Wild in the country», «Blue Hawaii»…), ni en la maravillosa y excéntrica bola de cristal, producto de sus fabulosas ganancias (330 millones de pesetas sólo en 1965), en la que vivía.

El mito Elvis ni siquiera se acabó con su muerte. Ya en la era de los setenta, su triunfal aureola perdía fuerza, otros «rockers» más innovadores amenazaban su trono. Su rock se volvió más edulcorado (lejos ya de las rabiosas canciones que levantaban las iras de los censores y los puritanos de su país), aunque no por ello dejó de estremecer al público, como lo demostraría en Las Vegas (1969, 1972). Pero esas espectadoras que gritaban y arrojaban sus prendas íntimas al escenario habían cumplido los veinte años tiempo ha y sus maridos sonreían a su lado. Ellos no envidiaban a Elvis. Porque a Elvis ya no se le podía envidiar.

Elvis era una millonaria «pieza de museo» para diversión de otros millonarios. Un traje con casaca de lentejuelas cubría su descomunal figura (antaño erótica). Su natural tendencia a engordar era contrarrestada con drogas, que no cambiaban —muy al contrario— esa imagen deforme que reflejaban diariamente los ocho espejos de la habitación del ídolo.

Las pesadillas y el temor a ser atacado eran los agudos signos del carácter paranoico que forjó en su adolescencia. Y su constante búsqueda de la felicidad era ya un túnel sin salida. Ni la modelo Linda Thompson (su amante durante cinco años) ni la exuberante Ginger Alden (con la que pensaba casarse en la Navidad de 1977) habían podido llenar el hueco dejado por Priscilla. Su hijita Lisa Marie tampoco vivía con él y su madre faltaba ya hacía mucho…ELVIS PLESLEY

La ceremonia nupcial tuvo lugar en el apartamento privado del dueño del hotel «Aladdin», de Las Vegas, y fue presenciada únicamente por 14 personas. Fieles guardaespaldas y amigos del cantante tenían por misión alejar de aquel lugar a curiosos y periodistas. Elvis no quería un espectáculo. Pero no pudo evitar las fotos: aunque pocas, hubo. Aquel instante en el que, mirando tiernamente a Priscilla, Elvis le colocaba un anillo de oro, con un diamante de tres quilates y brillantinos más pequeños, tenía que ser registrado para la posteridad.
También se registró el corte de la monumental tarta de boda (seis pisos), al término de la comida que siguió a la ceremonia. Y los periodistas allí presentes (al final, el ídolo tuvo un detalle con la prensa) fueron testigos de la felicidad que parecía embargar a la pareja: miraditas en semiéxtasis, las manos entrelazadas de continuo… Alguien podría comentar maliciosamente que estaban muy en su papel, muy de novios. Y era verdad.

En agosto de 1977, las agencias de todo el mundo recibieron un teletipo: «el día 16, Elvis Presley ha fallecido, a la edad de cuarenta y dos años, en un hospital de Memphis (Tennessee). víctima de un fallo cardíaco».

Eívís no murió en el hospital; estaba tirado en el cuarto de baño cuando lo encontró Ginger Alden. Elvis había muerto víctima de sí mismo. Y el espectáculo —«el rey ha muerto, ¡viva el rock!»— debía continuar: más de ochenta mil personas en su entierro, para darle el último adiós (y más de 300 desmayadas).

Cientos de coronas de flores (algunas en forma de guitarra). Gritos, lloros, sirenas de ambulancias y de coches de bomberos… Los hoteles de Memphis abarrotados, el aeropuerto colapsado (Europa había fletado 10 vuelos charter para los asistentes al funeral)…

Emisoras de radio interrumpieron su emisión: un minuto de silencio por el ídolo caído. Otras, programaron musicales «especial Elvis». Hasta el presidente Cárter dio un mensaje: «ha muerto el símbolo de la vitalidad, el espíritu de rebeldía y el buen humor de los Estados Unidos».

Pero, a los pocos meses, el dolor popular se trocó en chisme: «intentan saquear la tumba de Elvis», «sus 12 guardaespaldas vigilan, fuertemente armados…» «Las mujeres de Elvis se disputan la herencia…» «Priscilla huye a Europa por temor al secuestro de su hija…» «Un hijo secreto de Elvis: Renne Lee nació en 1960, en Alemania. Su madre era cantante…»

Por mucho tiempo, el show debe continuar.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE ELVIS….

La sucesión de acontecimientos que acompañan sus últimos años de vida, años de relativa escasa actividad debido a su gordura: pesaba 115 kilos, nos cuentan la historia de un hombre que parece haber estado sufriendo dos males simultáneos: la crisis de los 40 años y un estado casi permanente de extrema soledad, acompañado sólo por el coronel Parker, su médico de cabecera y sus guardaespaldas.

La administración de drogas energizantes para poder soportar el esfuerzo de un recital en vivo ante miles de personas, termina por convertirse en drogadicción. Su enorme gordura hace pensar que también se le habrían administrado corticoides.

En cualquier caso, es una persona que es tratada como un espectáculo y no como un ser humano. Drogas para que actúe, porque sus actuaciones dejan mucho dinero. Y para que se suma al torturante ritmo de sesiones de grabación, en el momento en que tiene montado un show espectacular, con un coro de acompañantes y una orquesta que lo anuncia, cuando sube al escenario, con la música de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss.

En ese momento ya El vis Presley no es un cantante cualquiera. Es un semidiós. La música de la introducción, que es espectacular, apenas se escucha sobre el mar de chillidos de sus admiradoras, ahora ya no sólo chiquillas quinceañeras, sino también dueñas de casa, madres de varios niños, y no pocos varones. Elvis era una suerte de aparición extraterrestre que transportaba a las multitudes a un estado próximo al nirvana. Es un semidiós. No era el momento para que muriese.

Al parecer una sobredosis de drogas, mezcladas con el alcochol -nunca se ha sabido a ciencia cierta cómo y de qué falleció-, cuando él menos se lo esperaba, le provocaron un paro cardíaco mientras se encontraba dándose un baño. Tenía apenas 42 años; toda una vida por delante.

El mismo día, 16 de agosto de 1977, en que se dio a conocer la noticia, la RCA recibió pedidos por 10 millones de discos LP, de larga duración.

Todo lo que rodeaba a Elvis Presley se convirtió en motivo de devoción: se fabrican setenta y tantos productos que llevan su nombre, desde tarjetas postales que lo muestran en sus mejores años, hasta un finísimo vino que se anuncia: «Este es el vino que Elvis tomaría si estuviese vivo». También se anunció un producto para perros: Se llamaba «Ámame tiernamente» (título de una de sus canciones favoritas), y la frase publicitaria decía: «Quizás la comida para perro que Elvis hubiera preferido, de haber sido perro».

La parafernalia desplegada después de la muerte del cantante se reúne en la actualidad en un sitio llamado Graceland, (La tierra de la gracia), en 3764 Highway 51 South, Memphis, Tennessee. Allí se venden toda clase de «recuerdos» y se exhiben las piezas originales, usadas por Elvis; es un verdadero Museo del mal gusto.

Sus pantalones con flecos, al estilo del oeste medio, con brillos y otros exactamente iguales, de todas las tallas y medidas, para quienes deseen llevarse un par igual al que llevaba Elvis. Sus camisas, también recargadas de brillos; sus bufandas de seda, sus colleras para las camisas, un supuesto par de pistolas estilo cowboy que no se sabe cuándo usó el artista, excepto en un filme del Oeste en que hace un papel secundario. Graceland es visitada hasta hoy, 10 años después de su muerte, por unos cuatrocientos mil peregrinos anualmente.

Pero con Elvis Presley ha ocurrido un fenómeno singular. Otros ídolos de la canción van perdiendo, poco a poco, el fervor de sus seguidores. En el caso de Los Beatles, es una generación enteramente nueva la que los está descubriendo y fanatizándose con ellos.

Elvis Presley, después de muerto, es casi el mismo fenómeno musical que en vida, y ya han transcurrido diez años del trágico suceso. Sus discos se venden igual si no más que antes, porque nuevos pueblos se incorporan a la lista de sus admiradores. Ahora los tiene inclusive en la República Popular China, como en Japón desde hace años ya, y en muchos otros sitios en el Lejano Oriente.

En cuanto a la música, tanto en las baladas que cantaba como en el rock, surgen nuevas tendencias, nuevos estilos, pero el estilo Elvis no desaparece. Y no se trata simplemente de un fenómeno de voz. Elvis tenía efectivamente una voz de una calidez especial, que marcaba con su sello las canciones que él cantaba. Se trata del espíritu, del énfasis que él sabía -y sólo él- poner en los versos.

James Dean pasó sin pena ni gloria, después de un primer furor y la ebullición que provocó en vida. John Lennon es para gente que entiende música. Fue un innovador, un personaje excéntrico y un ídolo. Lo Beatles, como conjunto, continúan penando en los estudios de grabación. Pero Elvis Presley -y no es una exageración- es venerado como si estuviese vivo. Sus discos se escuchan no con reminiscencias del pasado, sino como un fenómeno del presente.

En cualquier momento se le verá descender de la nube que hizo moverse, y regresará delgado, esbelto, simpático, fresco y transparente, como un buen hijo de Norteamérica.

Fuente Consultada:
Vidas de los Famosos – Elvis Presley y Priscilla
HECHOS, Sucesos que estremecieron al mundo Tomo N°38 Arabia, el violento despertar

Club Bilderberg Sociedades Secretas Control del Mundo Orden Mundia

Club Bilderberg – Sociedades Secretas

Las sociedades secretas pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial que poco tiene que ver con la fraternidad universal proclamada por las antiguas escuelas «mistéricas».

El mundo que nos preparan estos «controladores» pretende esclavizarnos y, con el tiempo, suprimir nuestros derechos básicos conseguidos a lo largo de décadas de lucha social. Mediante las técnicas del miedo, el horror a los conflictos bélicos, el control de la prensa y, sobre todo, de las economías nacionales.

El Grupo Bilderberg:

Otro club de la elite que actúa como si fuera una sociedad secreta, y quizá más importante que el CFR y la Comisión Trilateral, es el Grupo Bilderberg. Esta organización, creada por Joseph H. Retinger, conocido como la «eminencia gris» y considerado por muchos observadores como agente del Vaticano, celebra una reunión anual a puerta cerrada con total exclusión de los medios de comunicación.

El grupo toma su nombre del hotel Bilderberg, en Oosterbeek (Holanda), lugar donde se celebró la primera reunión en 1954. Este evento fue convocado por muchos ciudadanos en ambos lados del Atlántico, preocupados porque Europa Occidental y Estados Unidos no colaboraban lo suficiente en asuntos de importancia crítica.

Lo que es único en las reuniones Bilderberg como foro internacional es:
1) la posibilidad de reunir un amplio abanico de ciudadanos prestigiosos, miembros de los Gobiernos o no, durante un periodo de tres días para realizar discusiones informales acerca de temas de preocupación común, tanto de índole nacional como asuntos internacionales;
2) el sentimiento común entre los participantes que, debido a las actitudes y experiencias diferentes de los países occidentales, aceptan la necesidad de desarrollar un entendimiento para poder incorporar estas preocupaciones; y
3) la privacidad de estos mítines, cuyo único propósito es permitir que los ciudadanos significativos hablen abierta y libremente.

Normalmente acuden 115 delegados a cada reunión —ochenta de Europa Occidental y el resto de Estados Unidos . De estos, un tercio pertenecen a los Gobiernos y al mundo de la política, y los demás a la industria, las finanzas, la educación y las comunicaciones. Todos los invitados van como particulares y nunca como representantes oficiales, aunque este punto es discutible. La verdad es que el Grupo Bilderberg configura y dicta políticas globales más que cualquier otro grupo mundial.

El investigador británico David Icke afirma que, hasta 1998, cinco secretarios generales sucesivos de la OTAN, Joseph Luns, Lord Carrington, Manfred Womer, Willy Claes y Javier Solana habían sido miembros del Bilderberg, así como, James Wolfensen, jefe del Banco Mundial, Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Peter Sutherland (de Irlanda) y Renato Ruggiero (de Italia), estos dos últimos, jefes de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El entonces jefe de la Comisión Europea, Jacques Santer, era del Grupo Bilderberg, así como el ex canciller alemán Helmut Kohl y el primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair.

Según Icke, la guerra de Bosnia era un conflicto manipulado para avanzar en la agenda de un ejercito mundial de la OTAN siguiendo una táctica infalible: PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. A consecuencia de los horrores, casi diarios, transmitidos por los medios de comunicación y la aparente ineficacia de la fuerza pacificadora del ONU, parece que lo adecuado era «una solución rápida» que permitiera a los que habían orquestado el conflicto ser los salvadores en la forma de un ejercito global de 60.000 hombres, la fuerza multinacional más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

Examinamos por un momento a los negociadores principales en Bosnia desde el principio del conflicto. Entre los designados por la Unión Europea se hallaba lord Carrington, presidente del Grupo Bilderberg desde 1991, así como, presidente del Instituto Real de Asuntos Exteriores y miembro de la Comisión Trilateral. Posteriormente fue sustituido por otro político británico, lord David Owen (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral) y a continuación por Carl Bildt, ex primer ministro sueco (Grupo Bilderberg).

Los negociadores nombrados por la ONU fueron Cyrus Vance (Grupo Bilderberg, CFR y Comisión Trilateral) y el noruego Thorvald Stoltenberg (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral). Cuando fracasaron en la consecución de la paz, entró en la escena un negociador independiente, Jimmy Carter, el primer presidente de la Comisión Trilateral en Estados Unidos. Luego vino Richard Holbrooke (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR) quien negoció los acuerdos de Dayton abriendo las puertas al «ejercito mundial».

Si, a continuación, examinamos los medios de comunicación, vemos que la propietaria «oficial» de The Washington Post era Katherine Graham (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR). También es importante mencionar que Los Angeles Times, The New York Times, The Wall Street Journal y todas las principales cadenas de televisión en Estados Unidos estaban controladas entonces por miembros de estas sociedades secretas modernas.

Otro miembro importante del Grupo Bilderberg es Conrad Black, jefe del Grupo Hollinger, propietario de varios periódicos y revistas en Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, entre otros países. Ahora estamos llegando al centro del «velo del engaño» en que vivimos. El amo último de todos estos periódicos es, afirma David Icke, la Inteligencia Británica, que creó y controla todavía la CIA.

De ser cierta esta afirmación, estamos controlados todos hasta la médula.

PARA SABER MAS… Existen algunas organizaciones aparentemente «intermediarias» a las que se les puede denominar como sociedades secretas, en donde además de reunirse un gran cúmulo de poder financiero, político y mediático,  existe todo un ambiente esotérico y ocultista marcado por diferentes y curiosos sistemas de rituales.

Eso es lo que parece ocurrir en la sociedad universitaria de Yale denominada Skull & Bones y en el llamadoBohemian Club o Bohemian Grove. En este último y selecto Club se reúnen gran parte de los bilderbergersamericanos y altas personalidades del establishment científico, armamentístico y de defensa. Aunque la sede central está en San Francisco, su ambiente natural es totalmente distinto al habitual de las reuniones de alto nivel. Se trata de una especie de campamento de verano.

Toda una extensión situada ciento veinte kilómetros al norte de San Francisco, en el condado de Sonoma, para festejar la quema de un muñeco que simboliza «sus preocupaciones». El ritual, que algunos expertos han tachado de pagano o druídico, se hace bajo la atenta mirada de los más altos miembros del «Club» que van ataviados con unos largos trajes de una sola pieza, impecablemente blancos y con unos gorros rojos, como si fueran antiguos sacerdotes druidas. Todo ello presidido por una gigantesca estatua pétrea de más de cinco metros en forma de búho: el símbolo de los bohemios. Es algo así como una «descarga de responsabilidades».

Un ritual que inicia su periodo de vacaciones, y es que a partir de ese día de julio (fecha en que se celebra todos los años el campamento de los bohemios), los asistentes al gigantesco «festival» se divierten sin reglas cual boy scouts durante dos semanas y media en una extensión gigantesca con instalaciones que pueden dar cabida a unas dos mil personas.

La tremenda superficie esta dividida en ciento veintidós zonas bautizadas con diversos nombres. Dependiendo del grado que se tenga dentro del Club se pueden acceder a unos u otros campamentos. Así, el ex presidente George Bush, compartió la zona de los Hillbillies con W. Clausen, del Banco Mundial, o el famosísimo presentador televisivo norteamericano Walter Cronkite; sin embargo, ninguno de ellos pudo acceder a la más elitista zona llamad;! Mandalay, reservada a David Rockefeller, Henry Kissinger, Thomas Watson Jr., director de la IBM, o William Casey, ex director de la CÍA.

Algunas personas han logrado colarse incluso durante más de dos día:, en la gigantesca zona arbolada pudiendo ser testigos de algunas de las actividades de las personas más poderosas de los Estados Unidos. Durante la estancia, los bohemios hacen honor al nombre del Club viviendo en comuna y en «armonía» con la naturaleza… de una manera bastante original, en algunos de los campamentos de menor nivel, los poderosos acampan a sus anchas y beben con soltura desde el amanecer hasta altas horas de la noche.

En otros sitios, se disfrazan de manera medieval y hacen representaciones cómicas o teatrales. ¿Se imagina a un presidente norteamericano vestido de guerrero celta o recitando versos de Hornero? Pues bien, eso es solo la punía del iceberg, porque la cosa va más allá.

Según algunos de estos testigos incómodos, un pequeño porcentaje realiza prácticas homosexuales. Hay que recordar que está prohibido llevar mujeres al campamento. Regla que, de todas formas, se rompe, ya que en algunas de las zonas los Bohemios llevan una gran cantidad de prostitutas llegan al evento desde todas partes del mundo. Aun así, repetimos que esto es solo una pequeña muestra.

Alguno de los sirvientes que han trabajado allí uño tras año en los edificios que a modo de bar-hotel hay en cada zona del lugar, han roto su juramento de confidencialidad a pesar del riesgo, y es gracias a ellos que tenemos los mejores datos de lo que realmente sucede por allí. «Algunos de los extrañísimos comportamientos que hemos visto no se pueden describir verbalmente» aseguró uno de ellos. Al parecer, abundan los ritos paganos y en algunas de las piras se queman cuerpos reales.

Seguramente ese no era el espíritu inicial con el que se fundó originalmente el San Francisco Bohemian Club en 1872. Los responsables de que hoy en día se junten en ese bosque la flor y nata del poder mundial fueron cinco editores y periodistas de la ciudad californiana que querían «promocionar el buen compañerismo y elevar el nivel del periodismo de cara a la población». Una década después ya no acudía ningún periodista.

Por supuesto, no se publicaba ninguna noticia sobre las reuniones y la lista de importantes personajes del mundo industrial y de la banca comenzaba a crecer vertiginosamente. Medio siglo después, comenzaron los rumores y las acusaciones sobre oscuras prácticas con drogas que incluían secuestros de personas, violaciones e incluso asesinatos rituales. Sea cierto o un mero rumor sin fundamento, la verdad es que todas las investigaciones se detuvieron en 11M7 debido al Acta de Seguridad Nacional.

A pesar de todo ello son cientos las personas que constan en la lista de admisión como postulantes a entrar en el selecto grupo. La mayor parte esgrime como pase de entrada una millonaria cartera de dólares, pero es evidente que para lograrlo no prima la cuestión económica sino otro tipo de condicionantes.

Por esta razón, lodos los años los jefes del Bohemian invitan a personas que les parecen interesantes dentro del campo de la cultura, la ciencia. o el mundo de la geoestrategia para que colaboren con lo que se da en llamar «Lakeside Talks», o sea, una especie de charlas o conferencias dadas al aire libre sobre los asuntos mas increíbles que uno se pueda imaginar, máxime si pensamos que la mayor parte de los ponentes son o serán los próximos presidentes del Gobierno, secretarios de Defensa o catedráticos e intelectuales de referencia en los foros internacionales.

Como muestra, un botón… en las charlas de julio del 2001 se tocaron temas como los siguientes: «La nueva era energética que está por venir» (por Daniel Kammen, profesor de Energía de la Universidad de Berkeley) o «Secretos militares del océano, atmósfera y UFO’s» (por el profesor Richard Muller, también de Berkeley).

Un año antes, en el 2000, se habló de cosas como: «China, Taiwán y los USA en el siglo XXI» (por James Lilley, embajador en Corea y China), «La visión del mundo» (por John Major, ex primer ministro de Inglaterra), y así podríamos seguir hasta aburrirnos, lo cual demuestra que evidentemente ese «campus avanzado» no sirve solo para la expansión y los momentos de ocio de un puñado de ricachones que manejan los hilos del mundo. La cosa es más complicada.

Según las charlas que se dieron en los festivales de los Bohemios en la década de los cuarenta y el tipo de personas que asistieron al campamento de 1942, parece demostrado que fue precisamente allí donde se decidió la ejecución del proyecto Manhattan y por lo tanto la fabricación de la bomba atómica. No por casualidad, Edward Teller, que formó parte de ese proyecto y que años después diseñó la temida superbomba termonuclear de hidrógeno, era uno de los fijos y más importantes miembros del Bohemian Club.

Quizá lo más interesante sean los secretos cultos paganos que realmente se realizan en los lugares más impenetrables de los 2.700 acres de frondoso e inaccesible terreno privado. Hace unos doce años, un inquieto investigador, junto a un grupo de periodistas, y sobre todo dos ex bohemios arrepentidos que sufrieron de incontinencia verbal, se acercaron a la sorprendente clave del asunto. Según ellos, todo obedece a unos antiguos cultos cananitas al dios Moloch (simbolizado en el gigantesco búho de piedra), tal y como están descritos en el Antiguo Testamento.

Moloch es un antiguo dios pagano al que los hebreos cananitas y fenicios rendían culto ofreciéndole a sus hijos en holocausto. Es el dios del fuego purificante o del sol, y está por tanto asociado a rituales con sacrificios humanos, generalmente niños. Los fenicios creían que, como resultado de una catástrofe ocurrida en el comienzo del tiempo, ese espíritu se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia.

Según esas creencias, y de acuerdo con las herejías agnósticas , el hombre era la encarnación de tal tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch inmolando bebés, por ser considerados los más impregnados de materia. Lanzar recién nacidos al fuego constituía el más agradable sacrificio que podía ofrecerse a esa implacable divinidad, representada por una gigantesca estatua de bronce que encerraba un horno en su cavernoso cuerpo.

Las madres arrojaban a sus propios hijos vivos en el incandescente vientre de Moloch, que devoraba por el fuego a sus pobres y pequeñas víctimas. Y para atenuar la repulsión causada entre los que asistían a tales escenas, los inicuos sacerdotes de Moloch tomaban el cuidado de hacer tocar trompetas y sonar estruendosamente sus tambores para sofocar la infernal melodía de los gritos de los inocentes. Exactamente igual que en el ritual realizado cada año por los bohemios en los bosques californianos.

Como habíamos comentado, y volviendo al siglo XXI, durante décadas han existido rumores acerca de asesinatos ocurridos en remotas zonas del gigantesco bosque de los Bohemios. Esas certezas estuvieron a punto de convertirse en realidad probada a mediados de los ochenta, cuando la policía local e incluso especialistas en criminología del FBI se desplazaron hasta la zona para investigar las denuncias. Sin embargo, no encontraron absolutamente nada.

En las denuncias, basadas en las declaraciones de algunos de los sirvientes en los festivales, se daban datos curiosos como la existencia de instalaciones subterráneas en parajes remotos del gran bosque. Unos lugares secretos a los que casi nadie accede. Están formados por un enorme salón subterráneo que da acceso a la llamada «Habitación Oscura», la llamada «Sala de Piel» y el «Salón Necrofílico». Lo que allí se realiza es un total misterio, solo en las denuncias de uno de los antiguos trabajadores, James O’Brien, se puede atisbar algo:«Los esclavos de avanzada edad (trabajadores fijos del festival) son asesinados en un gran sacrificio común después de ser cazados de manera aleatoria en lo mas profundo del intrincado bosque de secuoyas».

Rumor infundado o realidad velada, lo cierto es que los antiguos cultos druídicos y cananitas parecen bien establecidos y demostrados. La simple quema del muñeco humano, que representa a un niño, y que da inicio al festival, es una prueba que demuestra la atracción que los Bohemios sienten por los actos destructivos, bárbaros y sangrientos.

PARA SABER MAS…

El Grupo Bilderberg es una conferencia anual con invitados de talla internacional en los campos político, militar, económico, académico y mediático. Debe su nombre al lugar que es generalmente reconocido como el de su primer encuentro oficial en 1954: el Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, cerca de Arnhem, en los Países Bajos. Aunque la conferencia no sea oficialmente observada como un club de ningún tipo, muchos miembros son asistentes regulares, y los invitados son a menudo vistos como pertenecientes a un grupo reservado, pues suelen asistir importantes financieros y personalidades de la talla de Donald Rumsfeld y Peter Sutherland.

Fue creada en 1954 para discutir secretamente sobre asuntos de importancia global sin las ataduras formales de organismos como Naciones Unidas, y siempre mantuvo en secreto sus actividades, por lo que ha sido relacionado con la teoría de una supuesta conspiración para dominar el mundo. Algunos autores aseguran que su fundación se debe a los masones sólo porque su fundador, el estadounidense de origen polaco Joseph Retinger, uno de los impulsores de la Unión Europea, lo era.

Fuente Consultada:
El Gran Complot Cien Años de Poder en la Sombra – Robert Goodman
Claves Ocultas del Poder Mundial  – José Lesta y  Miguel Pedrero (EDAF)
Grandes Enigmas de la Historia Fasc. N°4 Las Logias Masónicas