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Club Bilderberg – Sociedades Secretas

Las sociedades secretas pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial que poco tiene que ver con la fraternidad universal proclamada por las antiguas escuelas «mistéricas».

El mundo que nos preparan estos «controladores» pretende esclavizarnos y, con el tiempo, suprimir nuestros derechos básicos conseguidos a lo largo de décadas de lucha social. Mediante las técnicas del miedo, el horror a los conflictos bélicos, el control de la prensa y, sobre todo, de las economías nacionales.

El Grupo Bilderberg:

Otro club de la elite que actúa como si fuera una sociedad secreta, y quizá más importante que el CFR y la Comisión Trilateral, es el Grupo Bilderberg. Esta organización, creada por Joseph H. Retinger, conocido como la «eminencia gris» y considerado por muchos observadores como agente del Vaticano, celebra una reunión anual a puerta cerrada con total exclusión de los medios de comunicación.

El grupo toma su nombre del hotel Bilderberg, en Oosterbeek (Holanda), lugar donde se celebró la primera reunión en 1954. Este evento fue convocado por muchos ciudadanos en ambos lados del Atlántico, preocupados porque Europa Occidental y Estados Unidos no colaboraban lo suficiente en asuntos de importancia crítica.

Lo que es único en las reuniones Bilderberg como foro internacional es:
1) la posibilidad de reunir un amplio abanico de ciudadanos prestigiosos, miembros de los Gobiernos o no, durante un periodo de tres días para realizar discusiones informales acerca de temas de preocupación común, tanto de índole nacional como asuntos internacionales;
2) el sentimiento común entre los participantes que, debido a las actitudes y experiencias diferentes de los países occidentales, aceptan la necesidad de desarrollar un entendimiento para poder incorporar estas preocupaciones; y
3) la privacidad de estos mítines, cuyo único propósito es permitir que los ciudadanos significativos hablen abierta y libremente.

Normalmente acuden 115 delegados a cada reunión —ochenta de Europa Occidental y el resto de Estados Unidos . De estos, un tercio pertenecen a los Gobiernos y al mundo de la política, y los demás a la industria, las finanzas, la educación y las comunicaciones. Todos los invitados van como particulares y nunca como representantes oficiales, aunque este punto es discutible. La verdad es que el Grupo Bilderberg configura y dicta políticas globales más que cualquier otro grupo mundial.

El investigador británico David Icke afirma que, hasta 1998, cinco secretarios generales sucesivos de la OTAN, Joseph Luns, Lord Carrington, Manfred Womer, Willy Claes y Javier Solana habían sido miembros del Bilderberg, así como, James Wolfensen, jefe del Banco Mundial, Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Peter Sutherland (de Irlanda) y Renato Ruggiero (de Italia), estos dos últimos, jefes de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El entonces jefe de la Comisión Europea, Jacques Santer, era del Grupo Bilderberg, así como el ex canciller alemán Helmut Kohl y el primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair.

Según Icke, la guerra de Bosnia era un conflicto manipulado para avanzar en la agenda de un ejercito mundial de la OTAN siguiendo una táctica infalible: PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. A consecuencia de los horrores, casi diarios, transmitidos por los medios de comunicación y la aparente ineficacia de la fuerza pacificadora del ONU, parece que lo adecuado era «una solución rápida» que permitiera a los que habían orquestado el conflicto ser los salvadores en la forma de un ejercito global de 60.000 hombres, la fuerza multinacional más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

Examinamos por un momento a los negociadores principales en Bosnia desde el principio del conflicto. Entre los designados por la Unión Europea se hallaba lord Carrington, presidente del Grupo Bilderberg desde 1991, así como, presidente del Instituto Real de Asuntos Exteriores y miembro de la Comisión Trilateral. Posteriormente fue sustituido por otro político británico, lord David Owen (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral) y a continuación por Carl Bildt, ex primer ministro sueco (Grupo Bilderberg).

Los negociadores nombrados por la ONU fueron Cyrus Vance (Grupo Bilderberg, CFR y Comisión Trilateral) y el noruego Thorvald Stoltenberg (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral). Cuando fracasaron en la consecución de la paz, entró en la escena un negociador independiente, Jimmy Carter, el primer presidente de la Comisión Trilateral en Estados Unidos. Luego vino Richard Holbrooke (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR) quien negoció los acuerdos de Dayton abriendo las puertas al «ejercito mundial».

Si, a continuación, examinamos los medios de comunicación, vemos que la propietaria «oficial» de The Washington Post era Katherine Graham (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR). También es importante mencionar que Los Angeles Times, The New York Times, The Wall Street Journal y todas las principales cadenas de televisión en Estados Unidos estaban controladas entonces por miembros de estas sociedades secretas modernas.

Otro miembro importante del Grupo Bilderberg es Conrad Black, jefe del Grupo Hollinger, propietario de varios periódicos y revistas en Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, entre otros países. Ahora estamos llegando al centro del «velo del engaño» en que vivimos. El amo último de todos estos periódicos es, afirma David Icke, la Inteligencia Británica, que creó y controla todavía la CIA.

De ser cierta esta afirmación, estamos controlados todos hasta la médula.

PARA SABER MAS… Existen algunas organizaciones aparentemente «intermediarias» a las que se les puede denominar como sociedades secretas, en donde además de reunirse un gran cúmulo de poder financiero, político y mediático,  existe todo un ambiente esotérico y ocultista marcado por diferentes y curiosos sistemas de rituales.

Eso es lo que parece ocurrir en la sociedad universitaria de Yale denominada Skull & Bones y en el llamadoBohemian Club o Bohemian Grove. En este último y selecto Club se reúnen gran parte de los bilderbergersamericanos y altas personalidades del establishment científico, armamentístico y de defensa. Aunque la sede central está en San Francisco, su ambiente natural es totalmente distinto al habitual de las reuniones de alto nivel. Se trata de una especie de campamento de verano.

Toda una extensión situada ciento veinte kilómetros al norte de San Francisco, en el condado de Sonoma, para festejar la quema de un muñeco que simboliza «sus preocupaciones». El ritual, que algunos expertos han tachado de pagano o druídico, se hace bajo la atenta mirada de los más altos miembros del «Club» que van ataviados con unos largos trajes de una sola pieza, impecablemente blancos y con unos gorros rojos, como si fueran antiguos sacerdotes druidas. Todo ello presidido por una gigantesca estatua pétrea de más de cinco metros en forma de búho: el símbolo de los bohemios. Es algo así como una «descarga de responsabilidades».

Un ritual que inicia su periodo de vacaciones, y es que a partir de ese día de julio (fecha en que se celebra todos los años el campamento de los bohemios), los asistentes al gigantesco «festival» se divierten sin reglas cual boy scouts durante dos semanas y media en una extensión gigantesca con instalaciones que pueden dar cabida a unas dos mil personas.

La tremenda superficie esta dividida en ciento veintidós zonas bautizadas con diversos nombres. Dependiendo del grado que se tenga dentro del Club se pueden acceder a unos u otros campamentos. Así, el ex presidente George Bush, compartió la zona de los Hillbillies con W. Clausen, del Banco Mundial, o el famosísimo presentador televisivo norteamericano Walter Cronkite; sin embargo, ninguno de ellos pudo acceder a la más elitista zona llamad;! Mandalay, reservada a David Rockefeller, Henry Kissinger, Thomas Watson Jr., director de la IBM, o William Casey, ex director de la CÍA.

Algunas personas han logrado colarse incluso durante más de dos día:, en la gigantesca zona arbolada pudiendo ser testigos de algunas de las actividades de las personas más poderosas de los Estados Unidos. Durante la estancia, los bohemios hacen honor al nombre del Club viviendo en comuna y en «armonía» con la naturaleza… de una manera bastante original, en algunos de los campamentos de menor nivel, los poderosos acampan a sus anchas y beben con soltura desde el amanecer hasta altas horas de la noche.



En otros sitios, se disfrazan de manera medieval y hacen representaciones cómicas o teatrales. ¿Se imagina a un presidente norteamericano vestido de guerrero celta o recitando versos de Hornero? Pues bien, eso es solo la punía del iceberg, porque la cosa va más allá.

Según algunos de estos testigos incómodos, un pequeño porcentaje realiza prácticas homosexuales. Hay que recordar que está prohibido llevar mujeres al campamento. Regla que, de todas formas, se rompe, ya que en algunas de las zonas los Bohemios llevan una gran cantidad de prostitutas llegan al evento desde todas partes del mundo. Aun así, repetimos que esto es solo una pequeña muestra.

Alguno de los sirvientes que han trabajado allí uño tras año en los edificios que a modo de bar-hotel hay en cada zona del lugar, han roto su juramento de confidencialidad a pesar del riesgo, y es gracias a ellos que tenemos los mejores datos de lo que realmente sucede por allí. «Algunos de los extrañísimos comportamientos que hemos visto no se pueden describir verbalmente» aseguró uno de ellos. Al parecer, abundan los ritos paganos y en algunas de las piras se queman cuerpos reales.

Seguramente ese no era el espíritu inicial con el que se fundó originalmente el San Francisco Bohemian Club en 1872. Los responsables de que hoy en día se junten en ese bosque la flor y nata del poder mundial fueron cinco editores y periodistas de la ciudad californiana que querían «promocionar el buen compañerismo y elevar el nivel del periodismo de cara a la población». Una década después ya no acudía ningún periodista.

Por supuesto, no se publicaba ninguna noticia sobre las reuniones y la lista de importantes personajes del mundo industrial y de la banca comenzaba a crecer vertiginosamente. Medio siglo después, comenzaron los rumores y las acusaciones sobre oscuras prácticas con drogas que incluían secuestros de personas, violaciones e incluso asesinatos rituales. Sea cierto o un mero rumor sin fundamento, la verdad es que todas las investigaciones se detuvieron en 11M7 debido al Acta de Seguridad Nacional.

A pesar de todo ello son cientos las personas que constan en la lista de admisión como postulantes a entrar en el selecto grupo. La mayor parte esgrime como pase de entrada una millonaria cartera de dólares, pero es evidente que para lograrlo no prima la cuestión económica sino otro tipo de condicionantes.

Por esta razón, lodos los años los jefes del Bohemian invitan a personas que les parecen interesantes dentro del campo de la cultura, la ciencia. o el mundo de la geoestrategia para que colaboren con lo que se da en llamar «Lakeside Talks», o sea, una especie de charlas o conferencias dadas al aire libre sobre los asuntos mas increíbles que uno se pueda imaginar, máxime si pensamos que la mayor parte de los ponentes son o serán los próximos presidentes del Gobierno, secretarios de Defensa o catedráticos e intelectuales de referencia en los foros internacionales.

Como muestra, un botón… en las charlas de julio del 2001 se tocaron temas como los siguientes: «La nueva era energética que está por venir» (por Daniel Kammen, profesor de Energía de la Universidad de Berkeley) o «Secretos militares del océano, atmósfera y UFO’s» (por el profesor Richard Muller, también de Berkeley).

Un año antes, en el 2000, se habló de cosas como: «China, Taiwán y los USA en el siglo XXI» (por James Lilley, embajador en Corea y China), «La visión del mundo» (por John Major, ex primer ministro de Inglaterra), y así podríamos seguir hasta aburrirnos, lo cual demuestra que evidentemente ese «campus avanzado» no sirve solo para la expansión y los momentos de ocio de un puñado de ricachones que manejan los hilos del mundo. La cosa es más complicada.

Según las charlas que se dieron en los festivales de los Bohemios en la década de los cuarenta y el tipo de personas que asistieron al campamento de 1942, parece demostrado que fue precisamente allí donde se decidió la ejecución del proyecto Manhattan y por lo tanto la fabricación de la bomba atómica. No por casualidad, Edward Teller, que formó parte de ese proyecto y que años después diseñó la temida superbomba termonuclear de hidrógeno, era uno de los fijos y más importantes miembros del Bohemian Club.



Quizá lo más interesante sean los secretos cultos paganos que realmente se realizan en los lugares más impenetrables de los 2.700 acres de frondoso e inaccesible terreno privado. Hace unos doce años, un inquieto investigador, junto a un grupo de periodistas, y sobre todo dos ex bohemios arrepentidos que sufrieron de incontinencia verbal, se acercaron a la sorprendente clave del asunto. Según ellos, todo obedece a unos antiguos cultos cananitas al dios Moloch (simbolizado en el gigantesco búho de piedra), tal y como están descritos en el Antiguo Testamento.

Moloch es un antiguo dios pagano al que los hebreos cananitas y fenicios rendían culto ofreciéndole a sus hijos en holocausto. Es el dios del fuego purificante o del sol, y está por tanto asociado a rituales con sacrificios humanos, generalmente niños. Los fenicios creían que, como resultado de una catástrofe ocurrida en el comienzo del tiempo, ese espíritu se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia.

Según esas creencias, y de acuerdo con las herejías agnósticas , el hombre era la encarnación de tal tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch inmolando bebés, por ser considerados los más impregnados de materia. Lanzar recién nacidos al fuego constituía el más agradable sacrificio que podía ofrecerse a esa implacable divinidad, representada por una gigantesca estatua de bronce que encerraba un horno en su cavernoso cuerpo.

Las madres arrojaban a sus propios hijos vivos en el incandescente vientre de Moloch, que devoraba por el fuego a sus pobres y pequeñas víctimas. Y para atenuar la repulsión causada entre los que asistían a tales escenas, los inicuos sacerdotes de Moloch tomaban el cuidado de hacer tocar trompetas y sonar estruendosamente sus tambores para sofocar la infernal melodía de los gritos de los inocentes. Exactamente igual que en el ritual realizado cada año por los bohemios en los bosques californianos.

Como habíamos comentado, y volviendo al siglo XXI, durante décadas han existido rumores acerca de asesinatos ocurridos en remotas zonas del gigantesco bosque de los Bohemios. Esas certezas estuvieron a punto de convertirse en realidad probada a mediados de los ochenta, cuando la policía local e incluso especialistas en criminología del FBI se desplazaron hasta la zona para investigar las denuncias. Sin embargo, no encontraron absolutamente nada.

En las denuncias, basadas en las declaraciones de algunos de los sirvientes en los festivales, se daban datos curiosos como la existencia de instalaciones subterráneas en parajes remotos del gran bosque. Unos lugares secretos a los que casi nadie accede. Están formados por un enorme salón subterráneo que da acceso a la llamada «Habitación Oscura», la llamada «Sala de Piel» y el «Salón Necrofílico». Lo que allí se realiza es un total misterio, solo en las denuncias de uno de los antiguos trabajadores, James O’Brien, se puede atisbar algo:«Los esclavos de avanzada edad (trabajadores fijos del festival) son asesinados en un gran sacrificio común después de ser cazados de manera aleatoria en lo mas profundo del intrincado bosque de secuoyas».

Rumor infundado o realidad velada, lo cierto es que los antiguos cultos druídicos y cananitas parecen bien establecidos y demostrados. La simple quema del muñeco humano, que representa a un niño, y que da inicio al festival, es una prueba que demuestra la atracción que los Bohemios sienten por los actos destructivos, bárbaros y sangrientos.

PARA SABER MAS…

El Grupo Bilderberg es una conferencia anual con invitados de talla internacional en los campos político, militar, económico, académico y mediático. Debe su nombre al lugar que es generalmente reconocido como el de su primer encuentro oficial en 1954: el Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, cerca de Arnhem, en los Países Bajos. Aunque la conferencia no sea oficialmente observada como un club de ningún tipo, muchos miembros son asistentes regulares, y los invitados son a menudo vistos como pertenecientes a un grupo reservado, pues suelen asistir importantes financieros y personalidades de la talla de Donald Rumsfeld y Peter Sutherland.

Fue creada en 1954 para discutir secretamente sobre asuntos de importancia global sin las ataduras formales de organismos como Naciones Unidas, y siempre mantuvo en secreto sus actividades, por lo que ha sido relacionado con la teoría de una supuesta conspiración para dominar el mundo. Algunos autores aseguran que su fundación se debe a los masones sólo porque su fundador, el estadounidense de origen polaco Joseph Retinger, uno de los impulsores de la Unión Europea, lo era.

Fuente Consultada:
El Gran Complot Cien Años de Poder en la Sombra – Robert Goodman
Claves Ocultas del Poder Mundial  – José Lesta y  Miguel Pedrero (EDAF)
Grandes Enigmas de la Historia Fasc. N°4 Las Logias Masónicas


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