Precursores del Humanismo

Biografia de Alejandro de Medicis El Moro Duque

Biografía de Alejandro de Medicis «El Moro» Duque de Florencia

En la transformación de las antiguas repúblicas italianas en principados vinculados a una dinastía, tocó el turno a Florencia en 1532. La poderosa ciudad de los Médicis recibía en uno de sus miembros, Alejandro, al duque encargado de regirla de modo monárquica.

El nuevo soberano no había conquistado tal dignidad con la punta de su espada, como los condottieri del siglo XV, o bien con la riqueza de su bolsa, como mucho antes su predecesor, aquel famoso Cosme el Viejo; sino con las intrigas diplomáticas y el favor y la voluntad de su tío, el papa Clemente VII.

Alejandro Medicis
Duque de Florencia desde
27 de abril de 1532 a 6 de enero de 1537
Sucesor Cosme I de Médici
Información personal
Nombre Alessandro di Lorenzo de Medici
Tratamiento Duque de Florencia
Coronación 5 de julio de 1531
Nacimiento 22 de julio de 1510
Florencia
Fallecimiento 6 de enero de 1537 (26 años)
Florencia
Religión Católica
Residencia Palazzo Vecchio
Familia
Dinastía Médici
Padre Lorenzo II de Médici
Madre Simonetta da Collevecchio
Cónyuge Margarita de Austria y Parma
Descendencia Julio de Médici,
Julia de Médici,
Porcia de Médici

En realidad, se trató de un caso de nepotismo, típico en la Italia de la primera mitad del siglo XVI.

Alejandro nació en 1510. En que fecha, no se sabe, pues era hijo ilegítimo de Pedro de Médicis, hijo a su vez de Lorenzo el Magnífico. A pesar de tan obscuro nacimiento, su tío.

Clemente VII le distinguió, junto con su primo Hipólito, otro nieto de Lorenzo y también de nacimiento ilegítimo, con lo más tierno de su afecto, si cabe atribuir esta expresión a un hombre que, en su vida secular, era incapaz de pensar en otra cosa que en su formidable ambición.

Clemente VII sentía en lo más vivo de su alma el ultraje inferido a su familia por los florentinos, cuando éstos la expulsaron de la ciudad en 1527. Quería restaurar la dominación medicea en Florencia, y de modo que fuera permanente.

Aprovechando, pues, el período de amistad con Carlos V, subsiguiente a la rivalidad de la Liga clementina, el papa obtuvo del emperador las fuerzas necesarias para reconquistar la ciudad (1,530) y el derecho de designar para ella un príncipe de su predilección, dependiente del Imperio.

Clemente VII nombró a Alejandro, pues su primo Hipólito había recibido el capelo cardenalicio. Contaba aquél veintiún años cuando hizo su entrada triunfal en la ciudad florentina, y era un joven de vida disipada y licenciosa. Su exterior era poco agradable, pues tenía las facciones desproporcionadas y abultadas, como signo de su innoble temperamento.

El 4 de abril de 1532 fué nombrado duque por un parlamento extraordinario, en que la coacción política determinó la aquiescencia de la mayoría.

Sin embargo, se constituyó muy pronto un partido de oposición, en que se reunieron todos los miembros de las grandes familias apartadas del gobierno de la Señoría, como los maridos burlados por las felonías del duque.

Este, a pesar de los prudentes consejos de Guicciardini, quien consideraba el ducado como una fórmula de salvación para la ciudad, persiguió a los miembros de la oposición y tiranizó Florencia.

Muchos fueron los ciudadanos que hubieron de emigrar, los cuales buscaron un valedor en la persona de Hipólito, el cardenal.

Pero, a poco, murió éste en Itri, el 10 de agosto de 1535, quizá asesinado por orden de su primo. La situación política era cada vez más tirante entre Alejandro y sus adversarios.

Estos reclamaron el apoyo de Carlos V a favor de su causa; pero el César se inclinó del lado del duque, quien le prometió grandes subsidios económicos. La alianza quedó sellada con el enlace de Alejandro y la hija natural de Carlos V, la que debía ser en el futuro Margarita de Parma (1536).

Sin embargo, aquél no pudo saborear por mucho tiempo este éxito político. Fue asesinado en Florencia en la noche del al 6 de enero de 1537 por otro de sus primos, Lorenzino de Médicis, inseparable companero de sus orgías y aventuras amorosas.

fuente

La Toma de la Bastilla Causas Juramento juego de pelota Revolucion

La Toma de la Bastilla

CAUSAS DIRECTAS DE LA TOMA DE LA BASTILLA: La humillante derrota francesa por los británicos en la guerra de los Siete Años (1756-1763) «296-297, con la pérdida de las colonias norteamericanas, motivó grandes desembolsos de dinero en la guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783) «298-299. Para ello se situó la reforma fiscal en el primer punto de la agenda política.

Bajo el Antiguo Régimen (el «viejo orden» prerrevoludonario), la sociedad francesa se dividía en tres estamentos: nobleza, clero y tercer estado. La nobleza y el clero, apenas un 3% de la población que poseía el 40°/o de las tierras, estaban exentos de impuestos, por lo que la carga fiscal recaía sobre la burguesía (clase media) y el campesinado. Numerosos profesionales liberales influidos por la Ilustración  exigían un papel más importante en el gobierno. El precio del pan casi se dobló por las malas cosechas de 1788-1789, acrecentando la tensión social.

La inquietud y el malestar social se potenciaba. Numerosos folletos, diarios, oradores en cafés o en las calles, evidenciaban la efervescencia popular. Luis XVI que se había visto obligado a aceptar la situación, preparó junto con la reina María Antonieta y sus seguidores (la corte y la nobleza de toga) un golpe de Estado con la intención de disolver la Asamblea Constituyente. Destituyó a Jacobo Necker, el ministro de Finanzas que contaba con el apoyo popular, y contrató a mercenarios extranjeros que se instalaron en las cercanías del palacio de Versalles.

La Asamblea exigió al monarca el retiro del ejército, pero Luis XVI se mantuvo firme. En respuesta, el 14 de julio de 1789 se produce el primer levantamiento popular de la revolución: la toma de la Bastilla. Una multitud invadió la fortaleza estatal (prisión) y se adueñó del armamento que allí existía.

La toma de la Bastilla, considerada como un símbolo de la Revolución Francesa, fue un episodio de importancia por que señaló que el poder pasaba del rey a la Asamblea y entregó armas a la población de París.
El pueblo común comenzó a participar directamente en las cuestiones políticas.

EL JUEGO DE PELOTA EL JURAMENTO Los intentos de reforma económica de Luis XVI fueron obstaculizados por los nobles, que lo obligaron a convocar los Estados Generales, un parlamento compuesto por los tres estamentos que no se había reunido en 175 años. Cuando en mayo de 1789 se reunieron en Versalles, el mayoritario tercer estado exigió tener más peso en las votaciones. Al ser rechazada su petición, se escindió y formó la Asamblea Nacional, junto con algunos nobles y clérigos simpatizantes. El 20 de junio se les impidió el acceso a palacio, por lo que se reunieron en una cancha de juego de pelota (leu de Paume) donde juraron «no separarse jamás hasta que la constitución sea aprobada».

LA TOMA DE LA BASTILLA: En el verano boreal de 1789 estalló en Francia una sublevación contra el gobierno de Luis XVI. Diferentes factores provocaron esta revolución, pero si un acontecimiento simbolizó el colapso del poder real frente al descontento popular generalizado fue el asalto de la prisión de la Bastilla, el 14 de julio de ese año.

Construida entre 1370 y 1383 como parte del perímetro amurallado de París, en el s. XVII la Bastilla se convirtió en cárcel para prisioneros políticos. También servía como arsenal, ya que almacenaba grandes cantidades de armas y pólvora. En 1789 la prisión estaba defendida por 18 cañones y 12 piezas de menor calibre, manejadas por una guarnición de 82 «inválidos» (soldados veteranos no aptos para el servicio activo), reforzados por 32 granaderos de un regimiento de mercenarios suizos mandado llamar por el rey Luis XVI unos días antes.

El 14 de julio se propagó por todo París el rumor de que las tropas marchaban hacia la ciudad para sofocar las protestas contra el rey. En respuesta a esta amenaza, una multitud de entre 600 y 1.000 personas, equipadas con armas tomadas del Hotel de los Inválidos, un hospital militar, se apostó frente a la Bastilla para hacerse con su arsenal y defender la ciudad.

Alrededor de las 10.30, la primera de dos delegaciones se reunió con Bernard-René de Launay, gobernador de la Bastilla, con el fin de exigirle que distribuyera las armas entre la muchedumbre. Ambas delegaciones fracasaron, y hacia las 13.30, la gente, que había perdido la paciencia, se abalanzó sobre el indefenso patio exterior. Aunque no es seguro qué bando disparó primero, los cañones abrieron fuego. Hacia las 15, un destacamento de 62 guardias franceses amotinados llegó hasta la prisión y emplazó sus dos cañones frente a los portones. Los combates ganaban intensidad, y de Launay amenazó con volar la fortaleza, pero sus hombres se rindieron y lo obligaron a abrir las puertas.

A las 17.30, la muchedumbre asaltó la Bastilla. El gobernador fue arrastrado hasta el Ayuntamiento y ejecutado junto con al menos dos de sus hombres. Un defensor y 98 asaltantes murieron en la refriega y 78 atacantes resultaron heridos.

La noticia de la toma de la Bastilla recorrió velozmente toda Francia y provocó levantamientos en muchas ciudades. En realidad, la prisión era un símbolo casi vacuo de la tiranía real, ya que sólo albergaba a siete reos, pero su toma significó que el poder había pasado de los que discutían sobre el cambio político a quienes habían pasado a la acción.

QUIENES TOMARON LA BASTILLA: «El propósito inmediato fue encontrar pólvora que había sido enviada allí desde el Arsenal. (…) Se creía que la fortaleza poseía una importante guarnición; sus cañones, que esa mañana apuntaban a la rué Saint-Antoine,* podían provocar un desastre en las casuchas atestadas, se rumoreaba que durante la noche las tropas habían entrado en el faubourg y ya habían comenzado a masacrar a sus ciudadanos. Más aún, (…) la Bastilla era odiada generalmente como símbolo del ‘despotismo’ (…) «Pero falta responder a una pregunta: ¿en realidad, quiénes eran los sitiadores? «La mayoría (…) de treinta y treinta y cuatro años, casi todos eran padres de familia (…) hombres comunes reclutados en los oficios y las profesiones típicas del faubourg y los distritos adyacentes: carpinteros y ebanistas, cerrajeros y zapateros, (…) tenderos, fabricantes de gasas, escultores, trabajadores del río y peones… Pero en un sentido más amplio tal vez podamos coincidir con Michelet en que la captura de la Bastilla fue obra, no de los pocos centenares de ciudadanos provenientes sólo del distrito de Saint Antoine, sino del pueblo de París en general. Se ha afirmado que ese día de 180 000 a 300 000 parisienses estaban bajo las armas.»

George Rude, La Revolución Francesa. Buenos Aires, Vergara , 1989.

Biografia de Robespierre Resumen Funcion en el Comite de Salvación

Biografía de Robespierre Maximiliano – Resumen –
Funcion en el Comité de Salvación Pública

ANTECEDENTES: 1793, La Convención, dominada por los jacobinos, instaló un régimen de terror que persiguió a los opositores de la revolución.

El poder se concentró en el Comité de Salvación Pública, en el que se destacó Maximiliano Robespierre. Se enviaron representantes a todas las provincias, con amplios poderes para confiscar propiedades, arrestar y condenar a muerte a los enemigos políticos. Esta época recibió el nombre de «período del Gran Terror», por la implacable persecución de los adversarios políticos que realizaban los comités.

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Se destacó por su oratoria como defensor de la justicia y la igualdad, respaldando esa prédica con su comportamiento íntegro. De esta manera se transformó en el líder más sobresaliente del Club de Jacobinos. Miembro de la Asamblea Constituyente y de la Convención Nacional, apoyó la destitución del rey Luis XVI. Miembro del Partido Radical de Montaña, (junto con Danton y Marat), combatió a los girondinos y tras su caída, que él mismo había propiciado, se hizo miembro del Comité de Salvación Pública (1793). Aprobó las medidas radicales y, en 1794, se convirtió en dictador. Eliminó la extrema izquierda (partidarios de Hebert) y los revolucionarios moderados (Danton y Desmoulins). Apoyado en las masas populares, intentó llevar a cabo una democratización radical y crear un «poder de la virtud». Para conseguir sus objetivos, implantó el Sistema del Terror (1793-1794).Sus enemigos de la convención lo encarcelaron y una vez destituido de su cargo fue guillotinado.

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BIOGRAFÍA DE MAXIMILIANO ROBESPIERRE

Maximiliano nació el 6 de mayo de 1758, en Arras, capital del Artois, provincia del noroeste de Francia. Hijo primogénito de Francois Derobespierre y Jacqueline Carrault, tuvo tres hermanos: Agustín —muy ligado a él—, Carlota y Enriqueta.

En el certificado de bautismo, su apellido figuró como «Derobespierre». Las circunstancias que lo llevaron a introducir en él una pequeña alteración denotan algo de su personalidad.

Todavía adolescente y no indiferente a la posibilidad de ascendencia noble que el «de» permitía entrever, Maximiliano separó la partícula del nombre; ella confería un aire vagamente aristocrático al portador.

De la misma manera, cuando en 1790 la Asamblea Constituyente abolió los títulos de nobleza, por iniciativa propia eliminó el «de» del nombre —ser noble dejaba de ser algo apreciable—.

Su madre, hija de un fabricante de cerveza, murió al dar a luz a Enriqueta. Ese hecho trastornó enteramente la vida de Francois Derobespierre, modesto abogado de provincia como lo habían sido su abuelo y bisabuelo.

Maximiliano tenía siete años cuando su padre abandona la clientela, comienza a vagar por las calles, se embriaga en las tabernas y por fin desaparece en el extranjero. La familia se desmorona.

Carlota y Enriqueta son alojadas en una especie de institución de caridad y los abuelos maternos se encargan de los varones.

Maximiliano crece taciturno y orgulloso. Asiste al colegio de Arras, cría palomas en el jardín de su casa y llora cuando alguno de sus animalitos muere. Mantiene largas conversaciones con su hermano menor, que siente por él ciega admiración.

Y con cierta razón, pues Maximiliano es un niño inteligente y sensible, un ávido lector y un alumno ejemplar.

A los doce años, cubierto de medallas y premios por buenas notas, Maximiliano gana una beca para estudiar en el Colegio Luis el Grande, uno de los más importantes de la Universidad de París. El viejo edificio de la rué Saint Jacques era tétrico. Hacían economías en la calefacción y en la comida.

Durante el invierno los niños estudiaban con los dedos azulados por el frío y los estómagos molestos por el hambre, insatisfechos con la disciplina rigurosa y el curriculum anticuado.

A escondidas, circulaban entre ellos los libros de Rousseau y los panfletos de Voltaire, cuya irreverencia hacía más soportable la chatura de aquel mundo.

La condición de becario ciertamente influyó mucho sobre el niño. Para sus colegas nobles no pasaba de un mero receptor de caridad, sin importarles las cualidades que tuviese.

En la convivencia con la familia también debe haber absorbido cierto resentimiento contra las jerarquías sociales del Antiguo Régimen, nombre con el que se conoce el sistema político-social anterior a la Revolución.

Su orgullo y su ambición, revelados en la tentativa de «ennoblecer» el nombre, y contrariados por la decadencia familiar y por el desprecio de sus compañeros nobles, producirán en Maximiliano un resentimiento que, en mayor o menor grado, fue común a todos los jóvenes de talento de las clases medias francesas, lo que explica en parte la entusiasta acogida que los libros de Rousseau tuvieron entre los jóvenes: presentaban los privilegios de los nobles y su fortuna como una usurpación de los «derechos naturales» de todos los hombres.

Luego, el joven de maneras graves encontró a un amigo que era exactamente su opuesto. Otro becario, dos años más joven, espiritual, improvisador irreprimible, que se convertiría en uno de los más formidables tribunos de la Revolución Francesa y en su más brillante periodista: Camille Desmoulins.

Otros cuatro futuros jefes revolucionarios estudiaron con él en ese período: Duport-Duletre, Lebrun, Freron y su propio hermano Agustín.

Finalmente, en 1778, Maximiliano realizó un antiguo sueño: visitar a Rousseau. El viejo filósofo moriría ese mismo año, y Robespierre recordaría siempre ese encuentro con entusiasmo y admiración.

En 1780, terminado el colegio, se inscribió en derecho. Y a los 23 años, ya recibido de abogado, regresó a Arras con pocas esperanzas: no podía esperar de la vida nada mejor que lo que habían conseguido sus abuelos.

En 1789 con la Toma de la Bastilla se inicia un proceso revolucionario contra el poder absoluto del rey Luis XVI, que pasó por distintas etapas, entre negociaciones y conflictos ideológicos, que se iniciaron con una Asamblea Nacional para terminar con el imperio francés al mando de Napoleón.

Durante la etapa de la Asamblea , donde aun permanecía todavía en Versalles, los diputados más radicales entre ellos Robespierre, se reunían en un café. En París organizaron un «club» que comenzó a funcionar en una sala alquilada al convento de los dominicanos.

Sus miembros, aunque oficialmente se denominasen «Amigos de la Constitución», recibieron el sobrenombre de Jacobinos, antigua designación de los primeros dominicanos instalados en París en la Rué St. Jacques (Calle de Santiago o Jacobo el Mayor, de donde Jacobinos). En breve estarían aceptando socios no diputados e inaugurando nuevos clubes en las provincias.

En la mañana del 21 de junio de 1791, París despertó alarmado por una noticia: la familia real había huido del Palacio de las Tullerías. La ciudad, los clubes y la Asamblea estaban sumamente agitados. Los diputados radicales, Robespierre inclusive, vieron en ello indicios de traición: el rey y la reina buscaban ayuda para aplastar a la nación de la que, se creían propietarios.

El rey fue perseguido, reconocido y detenido en Varennes —donde insistiera en parar para comer durante el viaje— y los fugitivos reconducidos bajo escolta a París. La Convención investigó el proceder del rey, quien fue declarado culpable de establecer alianzas con las potencias extranjera, y fue condenado a morir en la horca el 21 de enero de 1793.

Los girondinos se habían preparado para defender al rey con una serie de instrumentos legales. La ofensiva de Robespierre y Saint-Just los dejó desarmados, sin aliento. Lanzan entonces una propuesta: someter el resultado, sea cual fuere, a un referendo popular. Robespierre y Marat argumentan que dividir el país en tiempo de guerra es un crimen. El 21 de enero de 1793, Luis XVI es decapitado. Mostró en la muerte la firmeza que no tuvo en vida.

El 4 de setiembre de 1793, una multitud impresionante se reunió delante de la Comuna. Los sans-culottes exigían mayor igualdad en la distribución de la riqueza, la división de las grandes propiedades, el congelamiento de los precios, una distribución más justa de los alimentos. Por una parte presionado, por otra comprendiendo la necesidad de medidas drásticas para salvar la Revolución, Robespierre aceptó en parte las proposiciones.

Se creó un ejército revolucionario, que barrió el país, sembrando el pánico entre los opositores. Leyes draconianas fueron adoptadas contra los especuladores.

Era el Terror. Las medidas de extrema violencia adoptadas por la Comisión de Salvación Pública surtieron efecto.

Con el tiempo ,las voces comienzan a levantarse en la propia Convención: «¡Basta con el Terror! ¡Vuelta a la legalidad!» Robespierre no deseaba otra cosa, pero aflojar en ese momento hubiera sido provocar el desmoronamiento del edificio revolucionario, pero es inevitable comienzan las discusiones y disensiones internas.

Danton había sido tan poco hábil como para dejar caer en manos de sus enemigos cartas que no sólo lo comprometían políticamente, sino que probaban su intervención en la corrupción financiera.

Los robespierristasse encontraban solos a la cabeza de la revolución.Mas Robespierre estaba destrozado por dentro con toda esa matanza. Quien lo sostenía psicológica y políticamente era el inflexible Saint-Just.

En la Convención, a los pies del grupo vencedor, se encontraba un bando aterrorizado, y los más asustados entre ellos eran los que habían ido más lejos en el camino del Terror.

Tenían miedo de que, cuando fuera inevitable el final del Terror, fuesen acusados por sus crímenes. Algunos de ellos, como Fouché y Tallien, sabían que si dependían de Robespierre, tendrían sus días contados. Con el coraje de la desesperación, resolvieron atacar.

Reunieron todo lo que quedaba de los feuillants, dantonistas, banqueros y realistas en una sola ofensiva y, el 27 de julio de 1794 (9-Termidor, según el calendario revolucionario) prendieron de sorpresa a los robespierristas en la Convención. Los robespierristas esperaron la muerte hasta el amanecer, y Robespierre fue el último en ser guillotinado; antes presenció la muerte de sus compañeros.

Ese golpe señala, con la reacción radical de Babeuf, tres años después, el fin del período avanzado de la Revolución Francesa. Pero la obra de los jacobinos no podía ser apagada: Francia jamás volvería a su pasado feudal.

El Motin del Te Guerras de la Independencia de EE.UU. Trece Colonias

MOTÍN DEL TÉ: GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA

En diciembre de 1773, la crisis estalla nuevamente. Un grupo de ciudadanos de Boston, disfrazados de indios, asaltan navíos británicos y arrojan al mar trescientas cajas de té. Este episodio se conoce históricamente con el nombre de «Boston Tea Party«.

El impuesto que incidía sobre el producto no había sido, en verdad, el motivo principal del atentado, y sí el hecho de que el monopolio de la importación de té estaba en manos de la Compañía de las Indias, empresa británica que estorbaba considerablemente las actividades de los que anteriormente se dedicaban a la importación del producto y de los muchos contrabandistas de la región.

motin del te

La chispa del inicio de la Independencia de EE.UU.

La reacción de los ingleses fue inmediata: sus tropas bloquean el puerto de Boston, que sólo sería abierto nuevamente cuando fuera abonado el té arrojado al mar. Ante esa situación, Washington y otros políticos sólo ven una salida: la rebelión abierta. A todos los que piden la adopción de una línea política más moderada Washington les responde que pasó el tiempo de enviar peticiones, pues está convencido de que la metrópoli está decidida a oponerse a todos los reclamos coloniales.

Por orden de Londres, el gobernador de Virginia clausura la Asamblea, foco principal de la insurrección. Los colonos responden convocando a una reunión con representantes de todas las colonias. Es el Primer Congreso Continental, reunido en Filadelfia en setiembre de 1774 con la presencia de 55 delegados de todas las colonias, a excepción de Georgia. Entre los representantes de Virginia se encuentra George Washington.

Hay divergencias políticas, mas todos concuerdan en un punto básico: las imposiciones inglesas son jurídicamente erradas y políticamente injustas. La idea general es que las colonias deben obedecer al rey en las guerras exteriores y en los tratados de paz, mas en lo restante son libres para autogobernarse, teniendo sus asambleas, dentro de los respectivos territorios, la misma autoridad que el Parlamento en Inglaterra.

El Primer Congreso Continental organiza un boicot más eficaz de los productos británicos, envía al rey una petición y al pueblo inglés una Declaración de los Derechos y de las Quejas de las colonias.

Pero la Metrópoli se niega a negociar. La tensión aumenta y, en Virginia, George Washington comienza a formar un destacamento de voluntarios. (En Massachusetts la acción de los colonos también es enérgica: constituyen un gobierno revolucionario y preparan una guerra civil.) En 1775, participa de la nueva reunión de los virginianos cuando se decide colocar la colonia en estado de defensa y parte enseguida para el Segundo Congreso Continental de Filadelfia.

En la reunión se comprueba que hay un clima de rebelión abierta en varias regiones de las trece colonias: las milicias de las provincias toman posiciones y aumentan sus efectivos. Se discute mucho, pero la conclusión es una sola: agotadas las posibilidades de negociación, sólo queda partir hacia la lucha contra los británicos. George Washington es elegido comandante general de las tropas.

Por encima de las razones militares, en él nombramiento de Washington prevalecerán las políticas. Era necesario escoger a un hombre del sur, y Washington representaba a una colonia importante, la más poderosa y organizada entre las del sur. Además, el comandante en jefe tendría que ser un hábil diplomático, un hombre capaz de unir a las fuerzas rebeldes.

Asume oficialmente el comando en Cambridge, el 3 de julio de 1775. Ya tiene experiencia militar suficiente para saber con qué tipo de tropas contará: hombres para los cuales la guerra significa disparar las armas, sin importarles mucho los problemas de organización. Son hacendados, labradores, hombres incultos, contadores, estibadores, cada uno haciendo su pequeña guerra personal, sin ninguna disciplina. Surgen de los lugares más imprevistos y rápidamente desaparecen. Se juntan a la hora de los ejercicios, reaparecen a la hora de la distribución de las provisiones. A pesar de ello, para los ingleses son una terrible amenaza.

Falta de todo en ese ejército de Washington: desde gente entrenada para la guerra hasta dinero, auxilios, armas, municiones, uniformes. Será una lucha de aficionados contra profesionales; de tropa indisciplinada contra aquella que tiene a la guerra por oficio, incluso reforzada por expertos mercenarios europeos.

Los primeros movimientos del ejército rebelde, a pesar de todas sus deficiencias, son exitosos. En 1775 Washington toma el fuerte de Ticonderoga, importantísimo desde el punto de vista estratégico; en marzo de 1776 ocupa y fortifica Dorchester Heights; días después obliga a los ingleses a retirarse del puerto de Boston, comandados por el General Howe.

Mientras tanto, el Congreso Continental continúa reunido. A medida que el movimiento rebelde adquiere fuerzas, el poder ejecutivo británico se va desmoronando en las colonias. Los gobernadores, ya sin autoridad, huyen a Inglaterra o son tomados prisioneros. El viejo sistema entra en crisis y uno nuevo comienza a perfilarse en las siguientes sesiones del Congreso de Filadelfia. Ya se discuten resoluciones sobre crédito, comercio, sistema postal, formas de administración.

Richard Henry Lee, uno de los representantes de Virginia, propone la formación de una Federación americana independiente. Después de mucha discusión la propuesta termina por ser aceptada. Se nombra una comisión encargada de redactar una declaración de independencia. Después de tres días de trabajos, durante los cuales se destaca la participación de Thomas Jefferson, el Segundo Congreso Continental aprueba solemnemente la Declaración de Independencia. Es el 4 de julio de 1776.

Incluso ya firmada la Declaración, los debates prosiguen encendidos, cuando Benjamín Franklin, recordando una de las últimas proclamas reales, termina la disputa con una frase: «Caballeros, necesitamos permanecer unidos si no queremos ser colgados uno por uno».

El Congreso vuelca entonces toda su atención hacia el problema de defender militarmente la secesión. Al frente de su improvisado ejército, Washington, ayudado por algunos voluntarios europeos (que escucharon el llamado universalista de los revolucionarios norteamericanos), como el francés La Fayette, el prusiano Steuben o el polaco Kosciusko, va sosteniendo una dura lucha contra los ingleses.

A las victorias sorprendentes siguen serias derrotas y, en esa alternancia de éxitos y reveses, la guerra prosigue sin definirse hasta 1778. Ese año llega al comandante del ejército estadounidense una auspicióse noticia: gracias, sobre todo, al excelente trabajo diplomático de Benjamín Franklin en París, Francia, con sobrados motivos para oponerse a loS ingleses, sus tradicionales enemigos decide ayudar a los norteamericanos. Y a esa ayuda se une también la corona española, aliada de la francesa.

Inicialmente, llega una reducida fuerza expedicionaria, pequeña además para las necesidades del aliad c Pero en 1780 va hacia América un numeroso contingente francés, que componen un eficiente y disciplinado ejército bajo el comando del Conde de Rochambeau. Ahora, la lucha ser definitivamente de igual a igual.

Entendiéndose muy bien, Washinton y Rochambeau articulan inteligentes maniobras que llevan al enemigo al agotamiento. Pierden alguna que otra batalla, pero en la mayoría de las acciones tienen éxito. Por fin, en octubre de 1781 los ingleses cesan el fuego en todas las líneas y solicitan que se inicien conversaciones de paz. Desde ya, la guerra se da por terminada.

El 3 de setiembre de 1783, es firmado el tratado de paz, en Versalles. En noviembre, las tropas inglesas abandonaron el territorio de sus ex colonias; en diciembre, el ejército comandado por George Washington entra en Nueva York, donde se habían reunido los contingentes británicos desde el cese de fuego.

PARA REFLEXIONAR: ¿Fue este incidente la causa de la Revolución americana? No en lo inmediato, ni directamente. Las autoridades de la metrópoli podían ignorar los hechos, tal como hicieron el año anterior, cuando el asalto al Gaspée. Pero en el caso del Gaspée los daños afectaron principalmente a las personas y no hubo mucha destrucción de bienes.

En el siglo XVIII los atentados contra la propiedad siempre se juzgaban con más severidad que las lesiones a las personas. También podían dejar las autoridades de la metrópoli que las de Massachusetts hiciesen las averiguaciones necesarias y pusieran a los perpetradores a disposición de sus jueces. Sin embargo, y pese a ser perfectamente conocidos en Boston los cabecillas, difícilmente se reunirían pruebas suficientes para persuadir a un jurado bostoniano. En las demás colonias, la Boston Tea Party no causó regocijo sino más bien escándalo. Hasta los patriotas moderados consideraron que las cosas habían ido demasiado lejos en Boston.

Y ahí habría quedado el asunto, si tanto los británicos como los estadounidenses hubiesen optado por fijarse más en lo que los unía, y no en lo que los separaba. Pero las autoridades británicas creyeron, quizá con no mucho acierto, que una cosa así ni siquiera en Estados Unidos debía quedar sin alguna acción punitiva. En Inglaterra, los mercaderes y la Compañía clamaban exigiendo sanciones. Una vez tomada la decisión de no consentir sin castigo, el gobierno inglés hizo aprobar por el parlamento, pese a una enconada oposición, una serie de disposiciones que no tardaron en ser calificadas de «leyes de represalia» (Retaliatory Acts) por todos los patriotas norteamericanos, y que constituyeron el principal de los agravios que recoge la Declaración de Independencia. (Fuente: Al Rescate de la Historia Rayner y Stapley)

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Causas de la Independencia de las Colonias Britanicas El Motin del Te

Causas de la Independencia de las Colonias Británicas

LAS LEYES DE LA METRÓPOLI SON EL DETONANTE DE LA REBELIÓN: Con el tratado de París, firmado en 1763, el Imperio británico llega a su apogeo en el siglo XVIII. Francia había perdido prácticamente todos sus territorios en América del Norte y la India.

Gran Bretaña, por el contrario, ya se comenzaba a afirmar como la nación más poderosa de Europa. Pero el largo período de guerra había sido muy oneroso para el tesoro británico. Y era preciso mucho dinero para colonizar y administrar satisfactoriamente tanto a los antiguos como a los nuevos y extensos territorios incorporados al Imperio.

Al mismo tiempo, el equilibrio de poder entre la metrópoli y las colonias se hace cada vez más precario.

Teóricamente, las colonias tienen el derecho de autogobernarse en los negocios internos, a través de sus asambleas censatariamente elegidas las más, y siempre puestas bajo el control de los gobernantes nombrados por el rey inglés, los cuales deben velar para que esas decisiones no contraríen los intereses generales de la corona, que se superponen a todo.

 Independencia de las Colonias BritanicasLas colonias americanas atacan sistemáticamente ese principio. Libres del peligro francés, con una base económica sólida, sus habitantes encaran el futuro con mucho optimismo.

Actúan con un espíritu de independencia que preocupa al Rey Jorge III.

El piensa que Inglaterra debe mantener su posición de madre patria, usando a las colonias como fuente de materias primas y mercado consumidor de sus productos industrializados.

En esas condiciones, el rey decide re-vigorizar la estructura administrativa del Imperio: el Parlamento inglés deberá legislar con autoridad sobre los territorios que pertenezcan a la corona británica, de modo de posibilitar una política unitaria.

Era un plan poco realista, especialmente en cuanto a las colonias de la costa oriental de la América del Norte, El monarca parecía no comprender que las trece colonias inglesas instaladas en América ya no eran simples apéndices de Inglaterra. Se trataba de territorios densamente poblados, dotados de instituciones peculiares, con una tradición cultural ya enraizada.

Además, los planes que el gobierno de Jorge III quería aplicar a los norteamericanos eran extremadamente inadecuados: hacían de ellos ciudadanos británicos de «segunda clase», ignorando que, jurídicamente, eran tan ingleses como los londinenses.

El ser ciudadano inglés no significaba sólo ser subdito del rey de Gran Bretaña; más que eso, comprendía una serie de derechos, tales como el de ser juzgado según las normas procesales y las garantías del derecho británico y de tratar de los negocios de la comunidad a través de sus propios representantes elegidos para el Parlamento.

Por lo tanto, los norteamericanos veían en sus tribunales y asambleas, en las instituciones y derechos reconocidos en la carta colonial, la propia esencia de la ciudadanía inglesa, que estaban dispuestos a defender.

Una grave crisis financiera en la Metrópoli precipita el choque entre Gran Bretaña y las colonias británicas de América del Norte (el Canadá era un país conquistado).

En 1764, buscando recursos para enfrentar la crisis, el Parlamento vota la llamada Ley del Azúcar, imponiendo altos impuestos sobre las ganancias de la comercialización del ron fabricado en las colonias. Y al año siguiente aprueba la Ley de Sellos, estableciendo tributos sobre los documentos públicos. Las dos leyes son la mecha que encendió la rebelión de las trece colonias.

Más de treinta periódicos ya existentes en América del Norte protestan al unísono contra las medidas. En las asambleas, después de inflamados discursos, se votan resoluciones afirmando, con argumentos jurídicos, que las trece colonias no aceptarán esos impuestos tan perjudiciales a su economía, ya que ellas no tienen representantes en el Parlamento que las sancionó.

Ante la imposibilidad de ver ejecutada la Ley de Sellos, el Parlamento suspende su aplicación en 1766. Pero vuelve a insistir en 1767, sancionando las Leyes Townshend; bajo la inspiración del canciller que dio nombre a las leyes, establece impuestos aduaneros sobre la importación de té, tabaco y barniz, entre otros productos A esas medidas siguen otras, reformando el sistema de percepción de tributos en las colonias, para hacerlo más eficaz.

En las colonias, la reacción es inmediata. Asociaciones patrióticas realizan manifestaciones públicas; escriben poesías satíricas, queman efigies de personajes locales favorables a Inglaterra y deciden boicotear el comercio inglés, dejando de comprar los productos tradicionalmente exportados por la Isla.

La protesta general se acentúa cuando el Parlamento insular determina la clausura de la asamblea de Nueva York, que se niega a votar las cantidades necesarias para la manutención de las tropas británicas asentadas en las colonias.

Se trataba de un acto sin precedentes, pues hasta entonces sólo los gobernadores, como representantes del rey, podían intervenir y clausurar las asambleas. En Virginia, la Asamblea vota un mensaje al rey, un memorial a la Cámara de los Lores y una queja a la Cámara de los Comunes.

En 1770, el Parlamento británico cede parcialmente a las protestas, temiendo que algo peor acontezca. Anula los impuestos aduaneros a excepción del que incide sobre el té. Con ello, consigue aplazar por un tiempo el movimiento antibritánico. Mas los primeros disparos de la guerra anglonorteamericana habían matado a tres ciudadanos de Boston.

 Sigue Parte II

Biografia de Marat Jean Resumen Que Hizo en la Revolucion Francesa

Biografía de Marat Jean – Resumen
Que Hizo en la Revolución Francesa

BIOGRAFÍA DE JEAN PAUL MARAT, «El Amigo del Pueblo»: El 24 de mayo de 1745 , en Neuchatel, entonces posesión de los Hohenzollen -familia real de Prusia – , nacía Jean-Paul Mará, el futuro Marat. Su padre, ex monje sardo, se casó con una suiza de esa zona, Louise Cabrol, de la que tuvo siete hijos. Personas de baja clase media, pero con algunos recursos, lograron dar alguna instrucción a su vasta prole; Jean-Paul, el mayor, pudo estudiar en el colegio de Neuchatel, y uno de sus hermanos fue preceptor en la corte de Catalina II de Rusia.

marat jean

Casi nada se sabe de la juventud de Marat. Lo poco que se conoce fue extraído de los relatos de su hermana Albertine, quien, tras pasar treinta años alejada, se convirtió en su fiel amiga durante la Revolución y defendió su memoria después de su muerte.

A los dieciséis años, Jean-Paul abandonó la casa paterna y fue a vivir a Francia. En 1762, a los diecinueve años, el joven se encontraba en París. Era bajo, de hombros cargados y brazos fuertes, grandes ojos negros, nariz aguileña, frente amplia, tez morena y voz vibrante. Poseía el aire mediterráneo y hasta semítico que su nombre parece indicar. Tenía aspiraciones intelectuales.

En la brillante capital debe haber llevado la vida típica del estudiante pobre, comiendo poco y leyendo mucho. Sus intereses eran variados: filosofía, historia, ciencias, literatura. Pero sólo había bibliotecas en las grandes mansiones; comprar libros era privilegio de los ricos. Un joven con pocos recursos debía pedirlos prestados o frecuentar las casas de los poseedores.

Por esa época parece haber conocido a los enciclopedistas, que frecuentaban el mismo tipo de gente. Pero estos señores entraban por la puerta principal y eran amigos de los dueños de casa, que los recibían en sus salones. Encarnaban el espíritu de la nobleza esclarecida, mientras Marat —profundamente plebeyo, típico representante del Tercer Estado— reverenciaba a Rousseau y a Montesquieu al tiempo que repudiaba el ateísmo tan en boga entre los iluministas.

A los 22 años, Jean-Paul reside en Londres, frecuenta el Saint Martin’s Lane —café de los artistas— y pasa hambre. Ya en ese período, aún sin ser médico, se arriesga a hacer las primeras consultas a fin de ganarse algunos almuerzos.

Biografia de Marat JueanTiene varios amigos médicos y, llevado por la curiosidad de conocer el alma humana», pasa sus días en hospitales y prisiones. Las experiencias políticas vividas en Londres , cuando el pueblo salía a la calle defendiendo sus derechos civiles, despertaron en él , los fervientes deseos de comprometerse con esos ideales que ya habían calado hondo con los enciclopedistas franceses. Para él, el origen de todos los males estaba en el voto calificado, es decir, que solo podían votar aquellos que poseían cierto rango social, avalado por una propiedad o un título nobiliario.

Estudió mucho la historia, investigando las injusticias de los gobernantes y tratando de encontrar las leyes generales de la política, explicando luego en su  un  libro  como deben actuar «los amantes de la libertad», con la curiosidad que en aquel momento nunca apoyó la violencia, y si el poder del respeto y de la palabra.

En junio de 1775, Jean-Paul Marat se diploma finalmente en medicina, en la Universidad de Saint Andrew, en Edimburgo. Comienza también a firmar Marat, afrancesando su apellido. Su vida sufre una radical transformación. Vive en el Soho de Londres, barrio entonces elegante, y ya puede pagarse la publicación de sus ensayos y artículos médicos.

El 10 de abril del año siguiente deja Londres, cuando una remesa de ejemplares de la edición de su libro Ensayo sobre el Hombre es requisada en la aduana francesa. Resuelto el problema, decide quedarse en París, donde también consigue una rica clientela y, en poco tiempo, se convierte en médico de moda. Entra al servicio del Conde de Artois, hermano del rey y futuro Carlos X, con buen pago y alojamiento.

Su Ensayo sobre el Hombre no le trajo menos disgustos. Marat profesaba un ingenuo dualismo sobre las relaciones cuerpo-alma, llegando a afirmar a cierta altura del libro que la sede más probable del alma eran la meninges, idea, por lo demás, nada sorprendente para la época. Voltaire dedicó al libro una extensa y maliciosa reseña. Diderot, más imparcial, declaró que, aunque el autor nada en tendiese del problema, había hecho «claras, firmes y precisas» observaciones sobre la influencia de los estado! psicológicos sobre el cuerpo (actual mente conocida como dolencias psicosomáticas).

El hecho sólo aumentó la animosidad del Dr. Marat para con los enciclopedistas, a quienes comenzó a llamar «secta perniciosa».

En los años que siguieron, Marat se dedicó cinco años de entero a la ciencia. Montó un laboratorio de física y medicina y trabajó con la electricidad, tradujo a Newton, produjo una decena de libros especializados y una gran serie de artículos. Llegó a trabajar hasta 20 horas seguidas, hasta que cayó enfermo.

Durante 4 años entre 1784 y 1788 en lugar de mejorar, empeoraba, a tal punto que creyó que se estaba muriendo. Hizo el testamento, legando sus aparatos científicos a la Academia de Ciencias y guardó cama. Su carrera parecía terminada, pero mas tarde como él mismo afirmó, «la noticia de la convocatoria me  causó tal fuerte sensación que mi espíritu se reanimó. Se refería a la convocatoria de los tres estados de la Nación (clero, nobleza y comunes) se reuniesen para decidir el futuro del país, era un verdadero triunfo sobre el absolutismo.

En el verano boreal de 1789 estalló en Francia una sublevación contra el gobierno de Luis XVI. Diferentes factores provocaron esta revolución, pero si un acontecimiento simbolizó el colapso del poder real frente al descontento popular generalizado fue el asalto de la prisión de la Bastilla, el 14 de julio de ese año, Marat participó de la jornada como miembro de la junta electoral de su barrio, y en el asalto a la fortaleza exhortó a los soldados para que no tirasen contra el pueblo, pero fue solo uno entre tantos oradores, pero a partir de ese instante vendrán días intensos, de negociaciones, de lucha, de desencuentros y de violencia que as tarde llevaran a Francia hacia el control político napoleónico.

Su defensa de los derechos del pueblo lo convirtieron en un personaje muy apreciado y popular. En 1792 tomó parte en las matanzas de septiembre y fue elegido miembro de la Convención y de la Comuna de París, pero tropezó con la animadversión de los girondinos al incitar al pueblo a usar la fuerza y reclamar la dictadura.

Con el apoyo de Danton y Robespierre, propone a los girondinos la unidad nacional, la cesación de las disputas mientras dure la guerra. Pero se debe proclamar la República, ejecutar al rey, votar inmediatamente las leyes que protejan a las familias de los combatientes (producto de una leva en masa) de la miseria, y aplicar la pena de muerte a los contrabandistas y especuladores. Robespierre vacila en ir tan lejos. Marat se encuentra solo en la Convención, pero Todos temen la vehemencia y la franqueza de Marat. El día en que enfrenta solo los insultos y amenazas de la Gironda sin que nadie intervenga, Camille Desmoulins le dice, entre admirado e irónico: «¡Pobre Marat, estás dos siglos por delante de tu tiempo!»

El 5 de abril es elegido presidente del Club de los Jacobinos. Un día después, Marat se cuenta entre los que fuerzan a la Convención a crear el Comité de Salut Public (Comisión de Salvación Pública), órgano que luego instaurará la dictadura.

El 11 de julio, en la casa en que habita con su hermana y su mujer, duerme con las puertas abiertas; el calor es insoportable. Por causa de una enfermedad de la piel, contraída en su época de fugitivo, cuando moraba en miserables chozas, Marat pasa los días inmerso en la bañera. Allí escribe, con la cabeza envuelta en un lienzo embebido en vinagre. Entran y salen jacobinos, pueblo, amigos. Traen comunicados e informaciones.

En una tienda del centro de París, Charlotte Corday, joven aristócrata llegada de Caen, compra un largo cuchillo. En la mañana del día 13, se dirige a la casa del «monstruo», el hombre que arruinó a toda su familia y sus amigos, el «masacrador» de setiembre.

Marat, constantemente interrumpido, escribe su manifiesto ¡Pongámonos de acuerdo, es hora! No puede recibirla. Charlotte vuelve por la tarde. La situación es la misma. «Dejen entrar a la ciudadana», dice Marat, distraído. Debe ser alguna otra gestión o pedido. Mientras sigue escribiendo, «el Amigo del Pueblo» le pide que aguarde apenas un instante. Segundos después el cuchillo se entierra en su pecho, llenando la bañera de sangre.

Marat no formó parte del gobierno revolucionario que había ayudado a crear: murió en el momento de su nacimiento.

Ideas de la Ilustración Pensamiento Caracteristicas y Consecuencias

LAS IDEAS Y PENSAMIENTO DE LA ILUSTRACIÓN EN FRANCESA – CONSECUENCIAS

LA ILUSTRACIÓN FRANCESA

La Ilustración no es un suceso concreto, sino un movimiento histórico, también llamado «las luces» o «Iluminismo».

Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber»; el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y así, se pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz cuando brilla libremente y destruye las zonas de tinieblas, es decir, de ignorancia.

Se abre así una época histórica.

Previamente a la Ilustración se había empleado muchas veces la metáfora de la luz, pero en estas tradiciones anteriores la fuente de donde emergía la luz era Dios o la divinidad.

Si el hombre, mediante su esfuerzo y su fe, alcanzaba a liberarse de las cadenas de sus deseos, de todo lo que le unía a la tierra y al mundo de las cosas, entonces, en el último rincón de su alma, podía recibir la luz que le llegaba desde el espíritu de Dios.

Esta metáfora era tan platónica como cristiana y así acompañó a toda la historia de Occidente.

la ilustracion francesa concepto

Polémicas y larga discusiones entre sus filósofos

SINTESIS: «La razón es el único instrumentos que nos llevará por el camino de la justicia, la verdad, el bienestar y la libertad»

En contraste con esta tradición, los ilustrados del siglo XVIII querían decir otra cosa. La luz que recibía el hombre no procedía de una divinidad, sino del propio trabajo y esfuerzo del hombre.

Era el propio hombre el que proyectaba luz a su alrededor, con su trabajo, con su esfuerzo constante, con la mejora permanente de su atención, de su mirada, de su crítica.

En el fondo se trataba de una fe del hombre en sí mismo, como si el hombre hubiera tenido que creer en Dios mientras se hacía mayor de edad, y, una vez maduro, tuviera que emprender su por sí mismo.

Mas abajo se encuentran las características y consecuencias de la Ilustración, pero antes vamos a hablar sobre los antecedentes o comienzos de este movimiento intelectual.

La Ilustración del siglo XVIII fue un movimiento de intelectuales que se atrevieron a conocer.

Estaban grandemente impresionados por los logros de la Revolución Científica y, cuando usaban la palabra razón —una de sus favoritas—, estaban abogando por la aplicación del método científico a la comprensión de la vida entera.

Las instituciones y los sistemas de pensamiento estaban sujetos a la forma racional y científica de pensamiento, tan sólo con que la gente se liberara de las cadenas del pasado y de las tradiciones sin valor, en especial, las religiosas.

El nuevo espíritu crítico de la Ilustración, que llegó a adoptar planteamientos científicos respecto de temas reservados hasta entonces a la exclusiva creencia de la fe religiosa o de la teología, estaba a su vez condicionado por la influencia decisiva de dos corrientes filosóficas ya delimitadas en el siglo XVII: el empirismo británico y la filosofía racionalista.

La asimilación y reelaboración de estas dos corrientes filosóficas constituyeron la síntesis teórica de la Ilustración.

Su triunfo se debió fundamentalmente a dos autores franceses: Montesquieu (1689-1775), cuya obra fundamental, El espíritu de las leyes, aparecida en 1748, señala el momento en que se imponen las nuevas ideas, y Voltaire (1694-1778), que se haría famoso por sus críticas contra la autoridad, principalmente contra la Iglesia, y por sus abundantes escritos llenos de ingenio y de agudeza critica.

En cuanto a Rousseau (1712-1778), a pesar de pertenecer a la misma generación de filósofos ilustrados, constituyó una singularidad por el espíritu sentimental y popular que reflejan sus escritos, que ejercerían una influencia en la literatura romántica posterior.

Con el objetivo de divulgar todos los conocimientos y las teorías de la Ilustración, los filósofos más destacados realizarían un gran esfuerzo editorial, que quedó plasmado en la Enciclopedia francesa (1751-1766), editada por Diderot y D’Alembert, donde intervinieron más de un centenar de colaboradores.

En esta monumental obra se reflejan los aspectos más característicos de la Ilustración: el escepticismo religioso, la confianza ilimitada en el progreso, el rechazo de la tradición, el enfrentamiento constante entre ciencia y religión, etcétera. Su éxito fue extraordinario en toda Europa y América.

Se puede decir entonces, que la Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.

CARACTERISTICAS DE LA ILUSTRACION

La ilustración fue un movimiento intelectual (1620-1750) que abarcó todas las áreas de la cultura, como ser:

  • * La política.
  • * La economía.
  • * Las ciencias.
  • * El arte.
  • * La técnica.
  • * La religión.
  • * La filosofía, etc.
  • Nació en el siglo XVIII, llamado el Siglo de las Luces
  • Se los llamó también: iluministas por que creían que con la luz de sus obras iban a despejar las tinieblas y a iluminar tantos siglos de oscurecimiento en la edad media generados por las ideas de la Iglesia.
  • Su origen fue a partir de la etapa del Renacimiento, otro movimiento cultural, donde aparecieron nuevas ideas sobre el hombre y la cultura.
  • Enfrentaron al pensamiento tradicional (medieval), donde todo era obra de Dios, y los hombres tenían ya un destino en la tierra predestinado y estaba sujeto a un plan divino.
  • Ellos por el contrario, tenían fe en el progreso individual, y esto se conseguía sólo por el esfuerzo personal de cada individuo (puritanismo).Es decir el hombre a través de su sacrifio podía modificar su destino.
  • Tenían un espíritu crítico y todo lo que el hombre medioevo consideraba verdadero fue puesto en duda.
  • Eran como científicos que estudiaban los conceptos de los conocimientos hasta ese momento.
  • Todo era puesto en duda, y por lo tanto, debía ser analizado, mediante la observación y la experimentación, obteniéndose finalmente una conclusión.
  • La razón era la única herramienta que tiene el hombre para encontrar la verdad de la cosas.(Descartes)
  • Buscaban una explicación racional y científica de la naturaleza y el universo. Establecían leyes, como conclusiones. Usaban la matemática y la geometría.
  • Pusieron en duda las instituciones, la iglesia, los conocimientos, costumbres, etc. de la sociedad feudal.
  • Dieron otra visión totalmente distinta del hombre en la tierra, pues ahora todo cambio individual o social podía ser creado o impulsado por el trabajo personal o en conjunto de esto hombres.
  • Ellos crearon la astronomía científica, basada en la observación de los astros.
  • Crearon la geometría analítica, como herramienta de trabajo para el investigador.
  • Impulsaron las ideas de la:

Libertad del hombre para pensar, expresarse, trabajar, estudiar y crecer.

Igualdad

Fraternidad

Sus Derechos y obligaciones en la sociedad.

Tolerancia religiosa.

– Atacó:

El Poder Divino del Rey

Los privilegios del clero

El ocio de la aristocracia.

– Eran todas ideas:

Antiabsolutistas,

Antimonárquicas,

No creían en el poder divino del rey.

Con tendencia a la economía liberal.

Ellos tenían conciencia de que estaban protagonizando un movimiento renovador en el plano ideológico, por lo tanto desearon condensar todo el saber de esa época el varios libros, para que las luces de la razón y de la ciencia se difundieran.

A estos libros se los llamó: enciclopedia y su elaboración estuvo a cargo de D’alembert y Diderot. (Ver La Enciclopedia de Diderot)

  • Fue la primera obra escrita colectiva.
  • Participaron casi la totalidad de los pensadores de la época.
  • Su intención era la de difundir una gran cantidad de conocimientos concretos que puedan se usados por aquellos hombres comunes que desean crecer laboralmente.
  • Trabajaron durante 25 años mas de 2000 trabajadores.
  • Fueron 28 volúmenes y el primero salió en 1751.
  • Se vendieron más de 4000 ejemplares.
  • Tenía tanta demanda que aparecieron una cantidad impresionante de copias piratas.
  • Más tarde salió una nueva edición pero más pequeña a un costo más reducido para aquellos que no tenían acceso por el costo.
  • El Papa condenó la enciclopedia porque tiene ideas que atentaban contra el orden político y religioso. Tendía a romper la unidad medieval.

La Ilustración en la Burguesía:

  • La burguesía (que eran hombre prácticos) se abrazó con fuerza a esta nuevas formas de pensamiento porque les permitía profundizar en sus conocimiento y aplicarlos en sus tareas diarias, generándoles mayores ganancias.
  • Estos nuevos concepto eran como armas que la burguesía los incorporó para luchar contra tantos pensamientos anacrónicos que la edad media les transmitió a la gente.

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COMIENZO DE MOVIMIENTO INTELECTUAL:
LA OBRA DE LOS “FILÓSOFOS NATURALES”
que sacudió al mundo en la Revolución Científica había afectado sólo a un número relativamente reducido de élites cultas de Europa.

En el siglo XVIII, esto cambió drásticamente cuando un grupo de intelectuales, conocidos como los filósofos, popularizaron las ideas de la Revolución Científica y las utilizaron para hacer un análisis radical de todos los aspectos de la vida.

En París, capital cultural de Europa, las mujeres tomaron la iniciativa de reunir a grupos de hombres y mujeres para discutir las ideas de los filósofos.

En su mansión de moda, en la calle St. Honoré, Maríe-Thérese de Geoffrin (imagen), esposa de un rico comerciante, organizó reuniones que se convirtieron en la nota destacada de Francia eincluso de Europa.

Extranjeros distinguidos, entre los que se contaron un futuro rey de Suecia y otro de Polonia, compitieron por recibir invitaciones.

Al visitar madame Geoffrin Viena, fue tan bien recibida que exclamó: «Soy más conocida aquí que a dos metros de mi propia casa» Madame Geoffrin era una anfitriona amigable, pero firme, que permitió discusiones de amplio criterio, siempre que se mantuvieran dentro del buen gusto.

Al descubrir que los artistas no se relacionaban particularmente bien con los filósofos (los artistas eran irritables y los filósofos hablaban demasiado), celebró reuniones separadas.

A los artistas se les invitaba sólo los lunes; a los filósofos, los miércoles. Estas reuniones no erán sino una de muchas vías para la difusión de las ideas de los filósofos.

Y esas ideas tuvieron tan amplia influencia sobre su sociedad, que los historiadores han llamado desde entonces al siglo XVIII la Edad de la Ilustración.

Para la mayoría de los filósofos, la «ilustración» incluía el rechazo del cristianismo tradicional.

Las guerras religiosas y la intolerancia de los siglos XVI y XVII habian disgustado tanto a los intelectuales, que estaban abiertos, e incluso impacientes, de abrazar las nuevas ideas de la Revolución Científica.

Mientras los grandes científicos del siglo XVII habían creído que su trabajo exaltaba a Dios, los intelectuales del siglo XVIII interpretaban sus conclusiones de manera diferente y le volvían la espalda cada vez más a la ortodoxia cristiana.

En consecuencia, la vida intelectual europea del siglo XVIIIse vio marcada por la aparición de la secularización, que ha caracterizado la mentalidad occidental moderna.

En 1784, el filósofo alemán Emmanuel Kant definió la Ilustración como el acto por el cual «el hombre se desprende de su inmadurez causada por él mismo’»

Mientras periodos anteriores se habían visto impedidos por la incapacidad de “usar la inteligencia propia sin la guía de otra» Kant proclamaba como lema de la Ilustración: “Atrévete a conocer! ¡Ten el valor de usar tu propia inteligencia!”

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Representantes De Este Movimiento:

Descarte René (1596-1650)

Este filósofo y matemático francés ejerció una gran influencia en el pensamiento europeo del siglo XVIII. Su Discurso del Método, para conducir la correctamente a la razón y buscar la verdad en la ciencias sirivó de fundamento para que los intelectuales europeos tuvieran una profunda confianza en la razón y en la ciencia.

Escribió: El discurso del método, donde explicaba lo importante que es la razón para llegar a conclusiones reales durante la experimentación. Explicó métodos para conducir la razón y llegar a la verdad en la ciencia. Fue el creador del racionalismo, «pienso luego existo».

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Vesalio: Fue un importante estudioso de la medicina e investigó la anatomía el cuerpo humano. Como debía diseccionar cadáveres encontró una enconada reacción por parte de la iglesia.

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Voltaire: Escribió: Diccionario Filosófico, y creía que el hombre debe actuar en la sociedad con libertad religiosa. Aceptó la existencia de un Dios creador, pero explicaba al hombre como consecuencia de una evolución natural.

Fue un defensor de la libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa. Atacó a la aristocracia.

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Montesquiu: Escribió: El espíritu de las leyes, donde explicaba lo importante que es separar los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Su intensión era que nadie concentrara todo el poder, y además que cada uno controlará al otro, para evitar cualquier abuso de autoridad. También consideraba importante la libertad del hombre.

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Rosseau: Escribió: Contrato Social, y decía que todos los ciudadanos tienen iguales derechos y obligaciones frente al estado. Debían participar en el gobierno por que era soberano, y podía elegir a sus representantes otorgándoles la autoridad. Idea que luego tuvo adeptos en la Revolución Francesa.

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Ver: Pensadores de la Ilustración

Fe en el ser humano: La fe en el ser humano no fue un acto caprichoso o infundado. Tenía sólidos puntos de apoyo.

En los últimos siglos, desde que hacía 1525 estallaran las guerras civiles religiosas y Europa se desangrara en el vano intento de reconstruir una sociedad desde la autoridad de la religiòn se había avanzado mucho.

La humanidad había visto quereligión era motivo de separación y de guerra y por eso buscó otros campos donde se pudiera cooperar sin violencia.

Así, los mejores espíritus se entregaron al de la ciencia, al principio de una forma bastante condescendiente con la vieja teología y luego, ya en el empirismo, de una forma solo dependiente de las propias capacidades humanas.

La Revolución y la emigración: Con la Revolución se quería demostrar que toda persona podía intervenir en los asuntos públicos, votar a sus representantes, debatir en asamblea sus problemas.

Puesto que la naturaleza humana era común, nadie podía apelar a su origen noble, ni a la herencia familiar como privilegios.

Si todos eran hijos de sus obras, la procedencia familiar era, teóricamente, un prejuicio irracional y un atentado contra la igualdad humana.

LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA

Voitaire almorzando con los filósofos Abate Maney, Diderot, DAlembert, Condorcet y Adan La Harde.  Grabado de Aubert. Paris Biblioteca Nacional

Los puritanos escoceses, alemanes, holandeses o franceses, que habían formado sectas, casi siempre perdedoras en las grandes luchas religiosas del siglo XVII, solo conocieron una vía de expansión y de libertad: la emigración a América.

Allí crearon comunidades basadas en el trabajo libre, en la explotación racional de los recursos, en la igualdad de creencias religiosas, en la homogeneidad de riqueza y de estatuto social.

Estas comunidades funcionaron con plena igualdad, y en cada uno de los pequeños territorios formaron asambleas parlamentarias donde se elegían a sus cargos.

La vida democrática de las pequeñas comunidades religiosas se transformó en vida democrática en el orden político.

Ninguna de estas pequeñas comunidades americanas imaginó jamás conceder sus propios derechos a todo el género humano. Los derechos de que disfrutaban eran exclusivos de ellas.

De hecho, tenían plena conciencia de su condición de elegidos de Dios y veían con naturalidad fenómenos como la esclavitud o la desigualdad fuera de su comunidad.

A nivel científico se destacaron: (Ver Vida y Obra de estos hombres)

Copérnico, Galielo Galilei y Kepler, porque defendieron y comprobaron la teoría heliocéntrica del sistema solar, opuesta a la aceptada por la Iglesia medieval, donde sostenía que era el planeta Tierra, quien se encontraba en el centro de nuestro sistema.

Galileo debió retractarse de su teoría (que había demostrado mediante el telescopio) y fue enjuiciado y castigado por la inquisición eclesiástica. En 1992 la Iglesia aceptó tal error y pidió disculpas a la humanidad.

Los estados vieron que podía ser importante aplicar algunas de estas ideas para mejorar su economía.

Por ejemplo Quesnay, creó la escuela fisiocrática (gobierno de la naturaleza), en donde sostenía que la agricultura era el único medio para generar riquezas en un país, basándose en las experiencias de Inglaterra. Esta potencia lograba buenas cosechas, y las vendía a los países extranjeros a un excelente precio.

Francia encaró un plan de desarrollo agrario e industrial, para generar nuevas riquezas y poder mantener así su lujosa y costosa corte.

También Adams Smith criticó la intervención del estado en la economía de los países. Era un defensor del liberalismo económico y decía que la oferta y la demanda era la «mano invisible» que ordenaría la actividad comercial.

La Ciencia: se modificó durante el siglo XVII, creció el interés por la investigación, lo que originó grandes progresos por la fe y el valor explicativo y práctico de las ciencias, lo que posibilitó nuevos trabajos y descubrimientos.

Por todo ello en el siglo XVIII nació una atmósfera de optimismo. Por esta razón la ciencia tuvo un puesto destacado en el «siglo de la luces», pues representaba un factor de progreso social, que permitía mejorar la calidad de vida de los hombres.

Esta unión entre «razón» y «naturaleza», entre ciencia, tecnología y sociedad, queda clara a través del título de la obra más característica de aquella época: la Enciclopedia o diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, la Encyclopédie (1751-1768), coordinada por el filósofo Denis Diderot (1713-1784) y el físico y matemático Jean Le Rond d’Alembert (1717-1783), autor él mismo de obras tan fundamentales para la ciencia del movimiento (fue básica para el posterior desarrollo de la mecánica analítica) como Traite de dynamique, dans laquel les lois de l’equilibre et du mouvement des corps sont réduites aupluspetitnombrepossible, 1743 (Tratado de dinámica, en el cual las leyes del equilibrio y del movimiento de los cuerpos son reducidas al número más pequeño posible).

El propio d’Alembert nos puede servir para familiarizarnos con los sentimientos de los ilustrados. En una de sus obras, Essai sur les éléments de philosophie (Ensayo sobre los elementos de filosofía), publicada en 1759 y ampliada en 1767, podemos leer:

La ciencia de la naturaleza adquiere día a día nuevas riquezas; la geometría ensancha sus fronteras y ha llevado su antorcha a los dominios de la física, que le son más cercanos; se conoce, por fin, el verdadero sistema del mundo, que ha sido desarrollado y perfeccionado.

La ciencia natural ha cambiado su aspecto desde la Tierra hasta Saturno, desde la historia de los cielos hasta la de los insectos. Y con ella, todas las demás ciencias han cobrado nueva forma…

Todas estas causas han colaborado en la producción de una viva efervescencia de los espíritus. Esta efervescencia, que se extiende por todas partes, ataca con violencia a todo lo que se le pone por delante, como una corriente que rompe sus diques.

Todo ha sido discutido, analizado, removido, desde los principios de las ciencias hasta los fundamentos de la religión revelada, desde los problemas de la metafísica hasta los del gusto, desde la música hasta la moral, desde las cuestiones teológicas hasta las de la economía y el comercio, desde la política hasta el derecho de gentes y el civil. (Fuente: El Jardín de Newton, José Manuel Sánchez Ron)

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Principales Avances Científicos del Siglo XVIII
1714FahrenheitTermómetro de Mercurio
1730ReaumurTermómetro de Alcohol
1735DarbyEmplea el coque en la metalurgia
1750FranklinInventa el pararrayo
1764HargreavesInventa la maquina hiladora
1767WattPerfecciona la máquina a vapor
1783MontgolfierPrimera ascensión en globo
1785CartwrightInventa el telar mecánico
1795BramachConstruyó la prensa hidráulica
1800VoltaInventa la Pila Eléctrica

El Siglo de las Luces
1714 Con Jorge I sube al trono inglés la dinastía de los Hannover.

1715 Muerte de Luis XIV de Francia. Le sucede Luis XV.

1716 A instancias del escocés John Law, se funda en Francia el primer Banco de Estado emisor de papel moneda.

1717 Watteau pinta Embarque para Citerea.

1719 Publicación de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe.

1721 Walpole, primer ministro inglés. Comienza el actual sistema ministerial y de partidos. Montesquieu satiriza las instituciones francesas en sus Cartas persas.

1723 Luis XV asume el ejercicio del poder en Francia.

Johann Sebastian Bach, «cantor» de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig hasta su muerte en 1750.

1725 Muerte del zar Pedro el Grande, que promovió la occi-dentalización de Rusia.

1726 Comienza el ministerio de Fleury, que inicia la recuperación económica de Francia. Viajes de Gulliver, de Johnathan Swift, dentro de la literatura crítica que recurre a la fórmula de un viajero exótico que visita un país europeo o de un viajero europeo que visita un país exótico.

1727 Muere Jorge I de Inglaterra. Le sucede su hijo Jorge II. Gobierna el primer ministro.

En El teatro crítico universal, el padre Feijoo comienza su labor crítica y divulgadora. 1730 Réaumur construye el termómetro de alcohol, con la graduación que lleva su nombre.

1733 John Kay patenta su lanzadera volante.

1734 Publicación de las Cartas filosóficas, de Voltaire.

1735 Publicación del Systema naturae, de Linneo, primera clasificación sistemática de animales, plantas y minerales.

1739 El filósofo empírista David Hume publica su Tratado sobre la naturaleza humana.

1740 Muere Federico.Guillermo I, rey de Prusia desde 1713 y forjador de la grandeza del país. Le sucede su hijo Federico II el Grande, monarca ilustrado.

1740 Muere Carlos VI, emperador de Austria, dejando como heredera a María Teresa. Prusia, España y Francia se oponen al testamento y estalla la guerra de Sucesión de Austria (hasta 1748). El apoyo de Inglaterra consolida a María Teresa como emperatriz.

1742 Se estrena en Dublín El Mesías de Haendel.

1744 Hogarth pinta Matrimonio a la moda.

1745 Madame de Pompadour, amante de Luis XV y protectora de artistas.

1746 Muere Felipe V, primer Borbón de España, tras cuarenta y seis años de reinado. Le sucede Fernando VI, entre cuyos ministros destacan Carvajal y Ensenada.

1748 Descubrimiento de Pompeya. Montesquieu publica el Espíritu de las leyes.

1749 Primer volumen de la Historia natural de Buffon.

1750 Se publica Tom Jones, novela de Fielding sobre la Inglaterra de la época.

1751 Primer volumen de la Enciclopedia.

1752 Franklin inventa el pararrayos.

1755 Un terremoto destruye Lisboa; es reconstruida gracias al marqués de Pombal.

1756 Comienza la guerra de los Siete Años entre Austria y Prusia. Francia apoya a los austríacos; Inglaterra a los prusianos.

1757 Federico II derrota a los franceses en Rossbach y a los austríacos en Leuthen.

1758 Voltaire se instala en Ferney y termina su famoso «cuento filosófico» Cándido.

1759 Fernando VI es sucedido por Carlos III, modelo español de monarca ¡lustrado. Ministros: Floridablanca, Aranda, Campomanes.Los ingleses toman Quebec. Francia pierde Canadá. Se abre el Museo Británico.

1760 Jorge II de Inglaterra es sucedido por Jorge III, que aspira a un gobierno personal.

1761 Caída de Pondichéry, que significa la pérdida de India por parte de Francia. Publicación de Julia o La nueva Eloísa, la novela más popular de Rousseau.

1762 Se publican el Contrato social y el Emilio, de Rousseau. Se representa en Viena la ópera Orfeo y Eurídice, de Gluck.Catalina II, emperatriz de Rusia. Fue uno de los grandes monarcas ilustrados.

1763 Fin de la guerra de los Siete Años: auge británico y pérdidas de España y Francia.

1766 Comienza el viaje de Bougainville alrededor del mundo.

1767 Primeras obras importantes de Herder, líder del movimiento prerromántico alemán «Sturm und Drang».

1768 Cook emprende el primero de sus tres viajes alrededor del mundo.Cadalso empieza sus Cartas marruecas.

1769 Napoleón Bonaparte nace en Córcega.Watt patenta su máquina de vapor.

1770 Lavoisier analiza la composición química del aire.

1772 Primer reparto de Polonia entre Prusia, Austria y Rusia.

1773 «Motín del té» en Boston: comienza la lucha estadounidense por la independencia.El papa ordena la extinción de la Compañía de Jesús.

1774 Muerte de Luis XV de Francia y subida al trono de su nieto Luis XVI y de María Antonieta.
Goethe publica su novela Werther y empieza su poema dramático Fausto.

1775 Beaumarchaís estrena El barbero de Sevilla.

1776 Declaración de independencia de Estados Unidos. Adam Smith, teórico del liberalismo económico, publica La riqueza de las naciones.

1778 Muerte de Voltaire y de Rousseau.

1780 Muerte de la emperatriz María Teresa. Le sucede su hijo José II.

1781 Publicación de la Crítica de la razón pura, de Kant. William Herschel descubre el planeta Urano.José II de Austria emancipa a los siervos en los dominios de los Habsburgo.

1782 Comienza la amistad de Mozart y Haydn en Viena.

1783 Tratado de Versalles, que reconoce la independencia de Estados Unidos. Lanzamiento del primer globo aerostático, construido por los hermanos Montgolfier. Muerte de D’Alembert, redactor y segundo director de la Enciclopedia.

1784 Muerte de Diderot, primer director de la Enciclopedia.

1785 Bodas de Fígaro, de Mozart. Schiller escribe su Oda a la alegría y termina su drama Don Carlos.

1786 Muerte de Federico II el Grande, rey de Prusia. Goya es nombrado pintor de cámara del rey Carlos III.

1788 Carlos III de España es sucedido por Carlos IV.

1789 Toma de la Bastilla: comienza la Revolución francesa.

LISTA DE PENSADORES:

1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Cientificos Modernos
8-Siglos XIX al XX

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