Purgas de Stalin

Lucha Por La Sucesión de Lenin Stalin y Trotsky Historia

Historia de la Lucha Por La Sucesión de Lenín Stalin y Trotsky

Durante la enfermedad de Lenin se planteó, entre los dirigentes soviéticos, el problema de su sucesión, de forma que los resultados de la Revolución de octubre perdurasen en el país e influyesen eficazmente sobre los movimientos comunistas de los demás países. Lenin no llegó a ver realizados sus principales propósitos.

El partido bolchevique y el gobierno soviético tenían que resolver un sinfín de problemas nacionales, económicos y sociales dentro de la Unión Soviética, que los ideólogos revolucionarios habían trazado con poca precisión y seguridad, basándose en la doctrina marxista y la programación confusa de Lenin.

Pero mientras unos de los dirigentes bolcheviques se consideraban los sucesores naturales del ídolo de la Revolución (por ejemplo, Trotski) o confiaban en que Lenin se restablecería de sus dolencias, otros preparaban tenaz y pacientemente el terreno para hacerse cargo de todo el poder en el partido y en el estado, sin fijarse demasiado en la ortodoxia ideológica y convirtiendo conscientemente la táctica de esta larga, silenciosa y resistente lucha por el omnímodo poder, en un firme y cruel sistema político-social. La figura más destacada de este grupo de revolucionarios profesionales fue el georgiano José Stalin, secretario general del partido bolchevique.

Luego de la muerte de Lenín, en mayo de 1924, se reunió el Comité Central, y Stalin tenía una gran problema, pues podía perderlo todo, si se hacía público el «testamento» de Lenin. Se salvó por las intervenciones de Zinoviev y de Kamenev, que propusieron su continuación como secretario general. Temía mucho al brillante y popular Trotsky, que, según ellos pensaban, les eclipsaría fácilmente, mientras que nada podían temer de un Stalin gris, premioso, teórico mediocre, que les estaría agradecido por su gesto.

Lider de la Revolucion Rusa

Lenin, el líder revolucionario ruso comenzaba en 1922 a mostrar un fuerte declinamiento, y fue precisamente ese año que sufrió su primer infarto.

La polémica llegó a las filas del partido, acompañada de oscuras y sutiles intrigas. Sin embargo, más allá de la oposición de dos hombres que se detestaban, iban precisándose dos concepciones de conjunto. Stalin empezaba a formular sus ideas sobre «el socialismo en un solo país». Realista, pesimista, se daba buena cuenta que no podía contar con la subversión revolucionaria mundial (por otra parte, la URSS había normalizado sus relaciones con muchos países después de Rapallo, y había sido reconocida por Inglaterra, Francia e Italia).

stalin y su lucha por el poder politico

Stalin (1879-1953), político soviético de origen georgiano, moldeó los rasgos que caracterizaron al régimen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRS).

Además, aunque Rusia estaba atrasada, y la masa campesina hundida en la ignorancia y en la pobreza, y el despreciado mujik  tenía que aprenderlo todo, el partido comunista gozaba de la ventaja de estar en el poder y disponía de un país con enormes recursos en materias primas.

Así, pues, la URSS podía construir el socialismo. Los adversarios de esta teoría objetaban que ei socialismo no podría imponerse contra el capitalismo, si no vencía a éste en eficacia, en productividad, en riqueza. Pero esto era imposible con el «material ruso», y el socialismo resultaría desacreditado, ofreciendo un aspecto de pobreza, de penuria, de desorden.

Por eso Stalin interpuso entre la URSS y el mundo exterior una formidable pantalla que filtraba la realidad soviética, ocultando las taras y las miserias,  de igual modo que persuadía a! pueblo ruso, aislado del extranjero, de que el  mundo  capitalista,   sobre  todo  después de la crisis de 1929, se hundía en la anarquía, en la pobreza y en la feroz explotación de los obreros.

trostky rusia lucha con stalin

Trotski fue el segundo en autoridad politica al lado de Lenín, durante la revolución bolchevique que tuvo lugar en Rusia en 1917, y más tarde desempeñó importantes cargos en el nuevo gobierno del soviético. Cuando Lenin quedó incapacitado por una apoplejía, Trotski perdió el liderazgo del gobierno ante Stalin y tuvo que exiliarse. Fue asesinado en México por agentes de Stalin en 1940.

La posición de Stalin tenía la ventaja de ser realista, de apelar al orgullo nacional de los rusos, de ser más accesible a las masas por sus objetivos concretos que las posiciones de Trotsky sobre la «revolución permanente», que sólo podría realizar  el  socialismo  conquistando  a la Europa occidental y sus considerables posibilidades  económicas.

Hábilmente,  Stalin trataba   a   Trotsky   de   «aventurero».

En 1925, indujo a su adversario a que dimitiese del cargo de Comisario de la Guerra, para dedicarse a los Negocios Extranjeros. Mientras tanto, la «troika» se había disgregado, porque Zinoviev y Kamenev habían descubierto el verdadero poder de Stalin y se habían adherido a las tesis de Trotsky. Stalin encontró nuevos aliados en Bujarin, Rykov y Tomski, que creían posible la construcción del socialismo; situó en el «buró» político a amigos  seguros, como Molotov, Kalinin y Vorochilov. Los problemas económicos se imponían: ritmo de la industrialización, actitud respecto a los campesinos, mucho más inclinados  a las explotaciones individuales que a las fórmulas colectivas.

En   1926, Zinoviev y Kamenev, vencidos por Stalin y sus partidarios en el XIV Congreso, se unieron decididamente a Trotsky. A Stalin le convenía resaltar sus antiguas oposiciones  recíprocas.  Dueño del «aparato», ya era el más fuerte, y se decidió a atacar, amenazando a sus adversarios con la expulsión, eliminando a Trotsky del «buró» político  y destituyendo  a Zinoviev de  su importante cargo de presidente del Komintern.

Por   aquel   tiempo,   Chang-Kai-Chek mataba  a los  comunistas  chinos  que, por consejo de Stalin, se habían aliado con el Kuomintang, y la lucha se desencadenó: la oposición trató de organizar manifestaciones y desfiles, y publicó violentos manifiestos. Pero no tenían más que tropas débiles y desorganizadas.

La oposición fue expulsada en masa del partido, enteramente centralizado por Stalin, y Trotsky fue deportado. Desde 1927 a 1929, no hubo más que expulsiones, capitulaciones, retractaciones de los jefes de la oposición que, desamparados, renegaban de sus ideas, para seguir, a pesar de todo, dentro del partido, que era su único ideal.

En 1929, Trotsky fue desterrado. Stalin, libre ya de la oposición de izquierda, empezó a volverse contra la derecha de Bujarin y sus amigos, hostiles a los proyectos del Secretario General sobre la colectivización de las tierras y la industrialización a ultranza. Con una astucia y una paciencia extraordinarias, Stalin supo jugar con unos contra otros. «Nos estrangulará», confiaba Bujarin a Kamenev; solía decir que Stalin era un «Genghis Khan que había leído a Marx». Stalin no olvidó tales acusaciones, como no olvidaría ningún nom-
bre de los que habían militado, incluso por poco tiempo, en la oposición contra él.

EL GRAN CAMBIO
Dueño absoluto, Stalin lanzó a la URSS, a partir de 1929, con una determinación y una violencia increíbles, hacia un doble objetivo: industrialización radical y colectivización de la tierra. Los vestigios de la NEP fueron totalmente liquidados. El plan quinquenal (Piatilekta) supuso enormes inversiones en las grandes obras industriales (entre ellas, la presa de Dnieprostoi, los gigantescos «combinados» metalúrgicos de los Urales, las fábricas de tractores, la extracción de la hulla, etc.).

Había que triplicar la producción de hierro fundido, cuadruplicar la de acero y la de carbón, electrificar a toda costa. Se contrató, a precio de oro, a especialistas extranjeros, porque faltaban los mandos. Las industrias de bienes de consumo se vieron descuidadas, y los salarios seguían siendo bajos (aunque muy jerarquizados, para estimular la cuali-ficación de los obreros). Lo esencial se reservó para las inversiones de la industria pesada. Al mismo tiempo, se apelaba al honor, a la emulación, al entusiasmo revolucionario de los Udarniks.

A pesar de los sufrimientos y de las injusticias (los dirigentes del partido tenían almacenes especiales, donde encontraban todo lo que faltaba a los rusos), un orgullo nacionalista sostuvo al país. Para industrializar a aquel ritmo, hacían falta millones de nuevos obreros. ¿De dónde sacarlos, si no del campo? Pero, ¿cómo se sustituían? Mediante máquinas y ejércitos de tractores, inaccesibles al campesino autónomo. Stalin decidió entonces liquidar la explotación privada y hacer entrar a los mujiks en granjas colectivas, los koljoses; unas granjas del Estado, los sovjoses, servirían de modelos y de pilotos.

Recurrió a los campesinos pobres o sin tierras, contra los propietarios medios y ricos, los kulaks. ¿Qué les importaban sus miserables pedazos de tierra, cuando se les prometían ricas tierras comunes, tractores y el beneficio de grandes cosechas? La desgracia era que no habían más que de 5 a 7 millones de campesinos pobres que trabajaban aún con el arado de madera, contra 15-18 millones de agricultores medios que preferían una independencia, incluso mediocre, al trabajo  colectivo, y 2 millones de kulaks.

Para apoyar a la minoría de voluntarios contra la masa campesina refractaria, hubo que recurrir al ejército, a los «destacamentos de choque», muchas veces recibidos con bieldos y con fusiles. La «liquidación de los kulaks como clase» tuvo efectos desastrosos, así como el encuadramiento forzoso de los campesinos en los koljoses. Los rebeldes fueron deportados a Siberia. Antes de incorporarse a los koljoses, los campesinos mataban parte de su ganado para venderlo o para comerlo y no entregarlo a la comunidad. Así se perdió cerca del 50 por 100 del ganado.

La producción sufrió un descenso brutal; los tractores se estropearon en seguida y se enmohecían en los campos. Las deportaciones y el hambre hicieron millones de víctimas. En 1930, Stalin tuvo que publicar un artículo, «El vértigo del éxito», condenando los excesos que él, sin embargo, había ordenado, y el movimiento se detuvo; los miembros de los koljoses recobraron el derecho de poseer en propiedad un pequeño lote de tierras y un poco de ganado.

Hasta nuestros días, la agricultura soviética se resintió de aquel período trágico, y la experiencia ha demostrado que no se puede obtener del campesino no propietario el mismo cuidado ni el mismo amor al trabajo del que dispone libremente de la tierra. Un discurso de 1931 revela claramente lo que Stalin pretendía y hasta qué punto aquel jefe comunista era el heredero de las tradiciones nacionales de Iván el Terrible y de Pedro el Grande. Se advertirán también las constantes repeticiones, propias de su estilo:

«Nosotros no queremos ser vencidos. No, no lo queremos. En la historia de la Vieja Rusia, es su retraso el que la ha perdido siempre.Fue vencida por los Khans mongoles, fue vencida por los beys turcos, fue vencida por los señores suecos, fue vencida por los «pans» polaco-lituanos, fue vencida por los capitalistas anglo-franceses, fue vencida por los barones japoneses, fue vencida por todos, a causa de su retraso.

Por su retraso militar, por su retraso cultural, por su retraso político, por su retraso industrial, por su retraso agrícola. Fue vencida, porque era beneficioso vencerla y porque eso no suponía riesgos. Recordad las palabras del poeta, antes de la revolución: «Tú eres pobre y eres rica, eres poderosa y eres débil, Madre Rusia». Tenemos cincuenta o cien años de retraso respecto a los países avanzados Te nemos que cubrir ese retraso. en diez años Si no lo hacemos, seremos aplastados.»

Fuente Consultada: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII Editorial CODEX S.A. La Revolución Rusa

El Domingo Rojo en Rusia y La Revolución de 1905 Resumen

EL DOMINGO ROJO: EL MOVIMIENTO BOLCHEVIQUE Y LA REVOLUCIÓN DE 1905

En la historia contemporánea se denomina Domingo Rojo o Sangriento, a la masacre llevada a cabo por la Guardia Imperial rusa contra manifestantes (obreros, estrudiantes, familias) pacíficos. Ocurrió el  22 de enero de 1905 en San Petersburgo cuando mas de 200.000 trabajadores se congregaron a las puertas del Palacio de Invierno, residencia del zar ruso Nicolás II.  Su objetivo era el de apelar directamente al zar para reclamar un salario más alto y mejores condiciones laborales, tras el fracaso de las numerosas huelgas organizadas a finales de 1904.

ANTECEDENTES DEL SUCESO: En la primavera de 1895, Lenin fue encargado por los círculos marxistas clandestinos de Rusia, de tomar contacto en Suiza con los socialistas rusos de la emigración. Entonces conoció a Plejanov. Pasa por Berlín, donde entabla amistad con Kautsky, dirigente del movimiento revolucionario alemán. De vuelta a Rusia, negocia una alianza con los populistas, pero es detenido, a finales de 1895, y deportado a Siberia, y, dos años después, a Kuchenskoie, donde se reunirá con otros deportados políticos, en un destierro poco riguroso: Nadejda, su novia,  se traslada allí, para casarse con él.

Plejanov, Teórico Marxista

En marzo de 1898, la primera reunión del «Partido Social Demócrata» se celebra en ausencia de los principales jefes, pero aquella fundación simbólica no fue por eso menos importante: era el final de un largo trabajo de fusión de los círculos marxistas rusos, sostenido por Lenin y Martov.

A la salida del Congreso, la policía secreta del zar «Okhrana» detuvo a los nueve delegados presentes. En enero de 1900, Lenin y su mujer fueron puestos en libertad, pero, en lugar de volver a Rusia, Lenin salió para Europa, con el fin de realizar el proyecto que había meditado en Siberia: la fundación y la difusión de un periódico, Iskra (La Chispa), dedicado a formar militares, teórica y prácticamente, y en 1900 sale el primer número en Alemania.

En 1901, nace el «Partido Socialista Revolucionario». La acción revolucionaria se apoya en el medio campesino y reivindica, en primer lugar, el reparto de las tierras: Lenin sabe muy bien que tal fórmula tiene una gran fuerza. Más tarde se une otra importante pieza para el juego revoluconario, que la historia conoce como Trotski de origen judío, su verdadero nombre era León Davidovich Bronstein.

Lenín no tarda en confiarle tareas de propaganda, cada vez más importantes, especialmente como conferenciante, por su notable elocuencia. En el curso del año 1903,  Lenin organizó en Ginebra un gran Congreso socialdemócrata, en el que estuvieran representadas todas las tendencias revolucionarias.

Enseguida aparecen las diferencias, pues a Martov,  se unen Axelrod y Trotski, que se oponen a Lenin, apoyado este por Plejanov: la definición del concepto de partido está en juego. Lenin concibe el «partido» como una minoría actuante y seleccionada; para Martov, como un movimiento obrero abierto a todos; Lenin desea una organización sumamente centralizada, cuya dirección permanecería en el extranjero; Martov prefiere dos direcciones, una en Rusia —a cuya cabeza estaría toda la organización de la Iskra—, y otra en el extranjero, que sería el Órgano central.

Por la persecución policíaca el Congreso debió emigrar a  Londres, donde se reunieron todos, el Partido Social Demócrata se dividió, definitivamente, en dos grupos: Lenin, aunque sus partidarios eran menos numerosos, adoptó para él y los suyos la etiqueta de la mayoría «bolchevique» (de la palabra rusa bolcheviki, que significa mayoritarios), y Martov se convirtió en «menchevique» (o minoritario).

EL DOMINGO ROJO
Mientras los movimientos revolucionarios se enfrentan y perfeccionan tácticas y teorías, dentro de las fronteras rusas se fortalecen los efectivos obreros, como resultado de una industrialización que crecía a un ritmo asombrosamente rápido. La miseria y la indignación hacían a los obreros y a los campesinos cada vez más permeables a la propaganda revolucionaria.

Los campesinos se manifiestan y saquean las propiedades de los señores. Los obreros van a la huelga, como en Odessa, donde plantean una huelga general en 1903. El Partido Socialista Revolucionario vuelve al terrorismo: el ministro de Instrucción Pública y el del Interior son asesinados.

La «Okhrana» intenta orientar contra los industriales el descontento que se levanta contra el régimen político; el nuevo ministro del Interior, Pleve, introduce sistemáticamente, en las fábricas, organizaciones obreras dirigidas por agitadores a sueldo de la policía, como el «pope» Gapon. De acuerdo con la voluntad de Pleve, estalló la guerra ruso-japonesa., aue fue desastrosa. Leips de exaltar el nacionalismo ruso, destruyó la moral del país.

Nicolas II de Rusia

Ante el anuncio de la capitulación de Port Arthur, doscientos mil obreros de San Petersburgo, que se habían organizado en sindicato bajo la dirección de Gapon, se declararon en huelga. Gapon cazado en su propia trampa tuvo que presentar al zar una petición , en el curso de una enorme manifestación pacífica, ante el Palacio Invierno, solicitando la jornada de ocho horas, un salario mínimo de un rublo diario y una Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal: «Si tú juras aceptar estas demandas, harás a Rusia feliz y célebre, y grabarás tu nombre en nuestros corazones…».

El Domingo Rojo

El Domingo Rojo o Sangriento en 1905

Por toda la ciudad fueron apostadas tropas para bloquear el paso de los manifestantes El zar Nicolás no se encontraba en el palacio en esos momentos; la víspera la familia imperial había abandonado el palacio advertida de los hechos que iban a producirse. Cuando la marcha intentó superar los bloqueos, el tío del zar, el gran duque Vladimir, comandante de la Guardia Imperial rusa, dio orden de abrir fuego y las tropas fusilaron a la multitud. Durante todo el día se repitieron los disparos sobre los obreros desarmados. Al término de la jornada, quedaron en las calles un millar de muertos y más de 2.000 heridos. La clase obrera ya no se dirigiría al zar con respeto, sino con odio de clase.

El domingo, 9 de enero de 1905, millares de obreros, hombres, mujeres y niños, llegados de todos los barrios de la capital, se ponen en marcha hacia el Palacio de Invierno, a la hora fijada, llevando iconos y retratos del zar. Nicolás II y su familia, aterrados, habían abandonado la ciudad la víspera. Los regimientos de la guardia imperial y los de la policía, apostados en todos los puntos estratégicos, esperan a los manifestantes.

En la barrera del Narva, lugar de reunión, las tropas disparan contra la manifestación, que avanza, dirigida por Gapon. Un tremendo pánico se apodera de la multitud ante los nutridos disparos, que nadie, en absoluto, esperaba.

EN 1903 el POPE (clérigo ortodoxo) Gueorgui Gapon creó la Asamblea de Trabajadores Rusos de Talleres y Fábricas que actuaba con el beneplácito de la policía. Él mismo organizó la marcha del 9 de enero y redactó la petición destinada al zar. Tras la matanza del Domingo Rojo, el pope defendió la revolución.

REVOLUCIÓN DE 1905
Aquella criminal carnicería fue la señal para la revolución. Huelgas y saqueos se multiplicaron. La derrota de la flota rusa en las islas Tchushima (15 de mayo), el ejército destrozado y el Japón victorioso precipitan los acontecimientos en el interior.

En junio, los marineros del acorazado «Potemkin» se amotinan en la rada de Odessa y llegan al puerto de Constanza, en Rumania, donde son internados. Es la primera sublevación militar contra el régimen zarista. El 6 de agosto, Nicolás II, influido por Witte, anuncia la creación de una Asamblea Consultiva, la ¿urna del Estado, elegida por sufragio censitario. Pero se reclama un parlamento, y la agitación crece como una riada.

En Moscú, se forma el partido Constitucional-Demócrata, más conocido en la forma abreviada de partido «Cadete». Reúne a la «élite» de los liberales, como el historiador Miliukov, Dolgoruki y Nabokov, partidarios de un sistema parlamentario de tipo inglés. Cuando estallan las huelgas de octubre, las apoyan para conseguir la Constitución prometida por el zar.

En efecto, Moscú da la señal para el movimiento de octubre, con la huelga de los tipógrafos, que organizan un «Soviet» o consejo de diputados tipógrafos. Trotski, llegado a San Petersburgo, generaliza allí el soviet: delegados obreros —uno por cada 500— son elegidos y enviados al consejo central o Soviet, mientras las huelgas se extienden a todos los sectores del mundo del trabajo.

Así, los obreros se aseguran una dirección permanente que coordina y sostiene sus acciones: armas, víveres, boletines impresos, consignas y manifestaciones son controladas por el Soviet. Esta primera experiencia del «Soviet», debido a Trotski y concebida como preludio de un gobierno proletario, no será duradera, pero se reanudará, espontáneamente, en 1917, y será el origen de la Unión Soviética.

La huelga general paraliza la vida del país, y Nicolás II cede y promete explícitamente, en el manifiesto del 17 de octubre de 1905, las libertades ciudadanas y las instituciones parlamentarias que se le reclaman. Es la primera victoria obrera rusa. Pero la tensión no decae: entre los marinos, estallan nuevos motines militares en Krondstadt y en Sebastopol, y se declaran numerosas huelgas, mientras van formándose nuevos soviets como el de San Petersburgo, en Moscú, Kiev, Odessa, Samara, Rostov y Bakú.

La huelga, que había cesado al día siguiente del manifiesto, se reanuda en San Petersburgo, pero el movimiento revolucionario carece de cohesión. De vuelta en Rusia, Lenin aprueba la acción de Trotski, pero sigue en la sombra. El proletariado está agotado por los largos meses de huelga. El ejército, salvo algunos sectores de la Marina, continúa fiel al régimen. Los «cadetes» han retirado su apoyo a la huelga y al Soviet, considerándose satisfechos.

El gobierno recobra su serenidad: Moscú, sublevada, es reconquistada por el ejército. Los miembros del Soviet de San Petersburgo —entre ellos, Trotski— son detenidos y deportados a Siberia. Las revueltas campesinas, que estallan demasiado tarde, son aplastadas militarmente, y las aldeas, incendiadas por expediciones de castigo. A finales de 1906, el movimiento revolucionario está yugulado, pero la represión ha sido terrible y sangrienta: miles de personas han sido fusiladas o muertas a culatazos, e incluso torturadas hasta morir.

EL FRACASO DE LAS «DUMAS»
En cuanto al parlamentarismo ruso, instaurado por el manifiesto de 17 de octubre, se fue reduciendo. Las «leyes fundamentales» promulgadas en abril de 1906, el día de la reunión de la primera duma del imperio, fueron muy restrictivas. El zar conservaba el título de autócrata y todos los poderes en materia de defensa nacional y de diplomacia; en caso de urgencia, tenía derecho a promulgar ukases con fuerza de ley. Una Cámara Alta, el antiguo Consejo del Imperio, coexistía con la duma o Cámara Baja y podía oponerse a los proyectos de ley salidos de la duma. Elegida por sufragio restringido, la primera duma fue considerada demasiado progresista: el partido Constitucional-Demócrata  estaba  ampliamente  representado en ella. Dos meses y medio después, era disuelta.

Estallan algunos conflictos, pero sin éxito, porque los bolcheviques, a iniciativa del georgiano Stalin, habían decidido el «boicot» sistemático de la duma, a pesar de Lenin, y la habían desprestigiado ante el pueblo. El primer ministro,  decidido a ganar las elecciones, contaba con ganar para el régimen a los campesinos, multiplicando la propiedad entre ellos, a los que eximió de la obligación de ser miembros del municipio rural.

Al mismo tiempo, favoreció a la burguesía mediante una audaz política de industrialización y de comercialización. Sin embargo, la segunda duma fue más liberal que la primera: la oposición socialdemócrata y social-revolucionaria apoyó a los «cadetes». La Asamblea se disolvió, poco más de tres meses después.

CREACIÓN DEL PARTIDO BOLCHEVIQUE
La tercera duma se mostró, algo mas dócil, gracias a la nueva ley electoral. Pero, en 1906, en Estocolmo, Lenin consiguió la reunificación de bolcheviques y mencheviques. Al año siguiente, en el Congreso de Londres (abril-mayo de 1907), Lenin triunfó: se nombró el nuevo Comité Central, con mayoría bolchevique.

Muchos de los delegados presentes en aquel Congreso serían en el futuro dirigentes de la Rusia soviética: José Dyugachvili, llamado Stalin, Zinoviev, Rykov, Vorochilov, Kamenev y muchos otros. Máximo Gorki, cuyos libros eran traducidos y leídos en el mundo entero, estuvo presente también.

La política de Stolypin (primer ministro) habría podido ser fatal para el partido socialdemócrata —como Lenin temía, en 1907, a pesar de su triunfo en Londres—, pero fue asesinado en 1911, por un agente que hacía el doble juego en la «Okhrana», antes de ver coronados sus esfuerzos para la consolidación de una clase campesina propietaria y de una burguesía capitalista, únicas capaces de salvar el régimen.

Nicolás II, por otra parte, no había puesto en él su confianza, ni había comprendido nada de aquella política. Tras la muerte de Stolypin, la agitación revolucionaria se reanuda, estallan muchas huelgas, y, en 1912, la huelga en las minas de la «Lena Goldfields», en Siberia, fue cruelmente reprimida.

Las elecciones a la cuarta duma fueron desfavorables al gobierno, a pesar de las enormes presiones que ejerció.

Entre 1912 y 1913, la preparación del primer conflicto mundial, al desarrollar la industria de armamento en San Petersburgo, favoreció el aumento numérico del proletariado en la capital y facilitó la expansión de la propaganda revolucionaria.

En vísperas de la guerra, la situación interior rusa era extremadamente confusa e inestable. Al entrar en el conflicto, el régimen zarista jugó su última carta. Como en 1904, su existencia depende, otra vez, de la victoria o de la derrota.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Biografía del Zar Nicolas II de Rusia Gobierno y Obra Política

Biografía del Zar Nicolás II de Rusia
Gobierno y Obra Política

Nicolás II de Rusia (Dinastía Romanov): Nicolás II, fue último zar de Rusia, no destacó como gobernante, pero creía firmemente que su deber era preservar la monarquía absoluta. Finalmente, se vio obligado a abdicar ante la gran demanda popular de reformas democráticas. Nicolás y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques en 1918.

Nicolás II, que subió al trono en 1894, se parecía a su padre: tuvo su limitada inteligencia, y, además, su falta de voluntad. Estaba decidido a seguir los principios de gobierno del reinado anterior, pero no contaba con los medios necesarios: un régimen semejante era un anacronismo.

zar Nicolas II de Rusia

Zar Nicolas II de Rusia: Ultimo zar de Rusia. Hijo y sucesor de Alejandro III. Su mujer, Alexandra de Hesse, le empujó a vivir lejos de la Corte en Tsarkofe Selo. Fue acogido con entusiasmo con motivo de un viaje a París que reafirmó las buenas relaciones, franco-rusas. Fue el promotor de la primera Conferencia Mundial para la Paz (La Haya 1899). En 1895 intervino para salvar a China del Japón; después condujo a su país a la desastrosa guerra ruso-japonesa de 1904-05.

La poca energía del zar, su indiferencia por los asuntos de Estado permitirían que la crisis latente estallase. Rusia estaba ya en plena transformación social y económica, iniciada ya en el reinado de Alejandro III. En principio, su política agraria trató de restablecer el poder político de una nobleza arruinada: más de las dos quintas partes de sus tierras estaban hipotecadas, y el proceso de emancipación de los campesinos, seguido de la venta obligatoria de tierras a éstos, acabó de empobrecerles.

El zar volvió a dar a los nobles unos poderes políticos que mermaban la autonomía de las comunidades rurales, establecida por la reforma de Alejandro II. Para compensar esta medida, ordenó la concesión a los campesinos de facilidades de crédito para comprar tierras o colonizar las tierras vírgenes de la Siberia meridional y del Asia central.

De este modo, surgió una clase campesina rica, la de los kulaks, que supo manejar el dinero y la usura en provecho propio, comprando a bajo precio los bienes de los nobles arruinados y la parte de los campesinos endeudados. Paralelamente, una masa de campesinos sin tierras abandonó el campo y fue a buscar trabajo a la ciudad, como una verdadera «población seminómada». Convertidos en obreros de las fábricas, engrosaron los efectivos de un proletariado urbano, que se encontraba ya, por su parte, en pleno crecimiento.

En política interior  afirmó el régimen autocrático y prosiguió la obra de rusificación de sus conquistas —partículamente de Finlandia—. La industrialización comenzada por el ministro de Finanzas Witte desarrolló al proletariado urbano en tanto que el problema agrario se agravaba. Las huelgas y los acto terroristas se multiplicaban apoyados por el partido social-demócrata de tendencia marxista, creado en 1898.

Los conflictos agrarios, crónicos en Rusia a causa de la superpoblación rural y del hambre, no tardaron en sujetarse a los conflictos en la ciudad, con su secuela de huelgas y sangrientas represiones. En efecto, la industrialización rusa avanzaba a pasos de gigante. En 1870, Rusia no tenía capitales, ni máquinas, ni técnicos. Alejandro II interesó a poderosos bancos europeos en la creación de ferrocarriles rusos, necesaria para el desarrollo de la industria.

Los años 1880-1890 son esenciales. Alejandro III, por su parte, continuó aquella afortunada política financiera. Confió el ministerio de Hacienda a Witte, hombre dinámico y moderno, que permanecería en este puesto desde 1892 a 1903. Como Rusia tenía necesidad de capitales, el zar, insistentemente aconsejado por Witte, se dirigió a Francia, «el banquero de Europa», a pesar de su repugnancia por el «innoble liberalismo» de la Tercera República.

Desde 1888 a 1891 se sucedieron varios empréstitos, audazmente cubiertos por el ahorro francés: cuatro mil millones de francos-oro impulsaron la industria rusa y los ferrocarriles. Nicolás II prosiguió aquella política: en octubre de 1896 fue a París a negociar un empréstito de ocho mil millones de francos-oro, siendo recibido con gran entusiasmo por la población, por los ministros y por el presidente de la República Francesa, Félix Faure.

Se desarrollaron tres grandes centros industriales: la industria textil en Moscú, la mecánica en San Petersburgo y la siderurgia en el Donetz. Sin embargo, la condición obrera no mejoró. Los trabajadores tenían una jornada de once horas y media, y un salario que era la tercera parte o la mitad del salario obrero europeo.

Ningún seguro, ninguna protección aliviaba su suerte. Los inspectores de trabajo, creados en 1883, fueron más bien policías a sueldo del Estado, que vigilaban la acción de los propagandistas en las fábricas. Los niños obreros eran todavía más explotados en las minas en que trabajaban. En 1890, Rusia contaba con 1.433.000 obreros (en 1870, tenía 410.000), pobres desgraciados qué se hacinaban en las ciudades, en horribles condiciones de alojamiento. El reinado de Alejandro III está caracterizado por las huelgas.

En 1885, en el centro textil de Orikovozuievo, en los alrededores de Moscú, la primera huelga victoriosa enfrentó a 8.000 obreros con los cosacos, auxiliares de la policía. Aquellos movimientos originaron la formación de sindicatos y de agrupaciones cooperativas. Nicolás II se enfrentó duramente con aquellas realidades rusas, cuya fuerza explosiva supo aprovechar la propaganda revolucionaria, bien organizada ya.

Las huelgas y los actos terroristas se multiplicaban apoyados por el partido social-demócrata de tendencia marxista, creado en 1898. El asesinato del ministro del Interior, Pleve, y los desastres en Extremo Oriente incitaron a los liberales a pedir un régimen cónstitucional.

manifestacion obrera en rusia el domingo rojo

La represión del gobierno a los obreros rusos, «Domingo Rojo»

El zar permitió reprimir bárbaramente la pacífica manifestación de los obreros de San Petersburgo que estaban en huelga en la jornada que fue llamada «domingo rojo» (22 de enero de 1905). Por el manifiesto del 30 de octubre del mismo año, Nicolás prometía un regímen constitucional, con la elección de una Duma. Los octubristas y los cadeles se le confiaron entonces mientras que los extremistas avanzados intentaban una sublevación armada que fue ahogada en sangre.

Las leyes fundamentales promulgadas el 10 de mayo de 1906 arrebataban todo el poder real a la Duma y la primera asamblea fue disuelta por haber reclamado el régimen parlamentario. Nicolás II se abandonó entonces en manos de un reaccionario, Stolypine. La segunda Duma también fue disuelta (1907). Una tercera fue elegida por un colegio restringido de electores. Por el ucase del 9 de noviembre de 1906 el zar favorecía a los kulaks, campesinos acomodados, contra los campesinos desheredados. Tras el asesinato de Stolypine, la agitación revolucionaria recomenzó.

En lo tocante a la política exterior el zar firmó un acuerdo con Inglaterra. Enredado en la crisis de Bosnia, no tuvo otro remedio que inclinarse ante las potencias balcánicas. En 1912 promocionó la creación de la Liga Balcánica. En julio de 1914 se dejó arrastrar por los generales, a espaldas de Francia, para ordenar la movilización general contra Alemania, que le declaró la guerra el primero de agosto.

Luego de la Revolución Rusa, el nuevo gobierno de Rusia había planeado un juicio público grandioso para procesar al zar, pero en realidad la tarde del 16 de julio, Nicolás, su mujer Alexandra y sus cinco hijos (cuatro hijas y Alexis, el heredero, de catorce años), fueron enviados al sótano de la casa donde estaban detenidos. Allí los esperaba un un pelotón de fusilamiento, que disparó una lluvia de balas contra la familia Romanov. Los disparos continuaron hasta que la habitación se llenó de humo.

El zar y la zarina murieron al instante. (ampliar este tema)

Representación del fusilamiento de la familia real rusa.

Los primeros reveses, la escandalosa y creciente influencia de Rasputin sobre la pareja imperial desde 1905, que imponía al zar ministros sospechosos ante la opinión pública y los aliados; todo ello aumentaba el descontento. En 1916 Rasputin fue asesinado. Huelgas insurgentes estallaron en San Petersburgo, los ministros dimitieron y la Duma formó un gobierno y el zar abdicó. Al principio estuvo prisionero en su misma residencia; después, la familia imperial fue conducida a Ekaterinburg y fusilada por los bolcheviques en la noche del 16 al 17 de julio de 1918.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
 

 

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial Guerra Trincheras

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial

Introducción: El liderazgo de las potencias europeas en el mundo se basaba en una creciente industrialización y en fructíferos intercambios comerciales con las colonias. Fue precisamente en el marco colonial donde se produjeron las primeras tensiones entre las potencias, entre las que Alemania reclamaba la posición que creía merecer por su creciente poder económico. Pero sería en los Balcanes, en los territorios olvidados por el Imperio otomano, donde prendió la pólvora.

Años de recelos mutuos, de alianzas públicas y secretas, de ejércitos fortalecidos con innovador armamento ante la previsión del conflicto, se desbocaron en la larga tragedia de la Primera Guerra Mundial, con casi Europa entera implicada.

Durante la guerra, las tensiones internas por las pérdidas humanas y por el desgaste económico tuvieron una especial relevancia histórica en Rusia.

Las fuerzas revolucionarias, conducidas por hombres como Lenin, encauzaron el descontento popular primero al derrocamiento del zar y luego al establecimiento de un gobierno comunista, una de cuyas primeras decisiones fue abandonar la guerra antes de su finalización.

Nadie previo una contienda tan larga y tan costosa en todos los sentidos. Se habían movilizado casi 20 millones de hombres de 16 naciones, con un balance de 10 millones de muertos. La victoria fue para los aliados de la Entente, con la ayuda final y decisiva de Estados Unidos. Alemania y Austria-Hungría, derrotadas, tuvieron que aceptar unas duras condiciones económicas y territoriales. Pero perdió toda Europa, que, arrasada, cedió el liderazgo mundial a Estados Unidos.

batallas de la primera guerra mundial

Las batallas de la Primera Guerra Mundial mostraron una capacidad de destrucción nunca vista en la historia, fruto del nuevo armamento industrial. Muchos de sus nombres son recordados todavía por la crudeza de los combates.

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Marne. Participaron dos millones de hombres durante septiembre de 1914. El general francés Joffre consiguió frenar y romper las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.

Gallipoli. Británicos y franceses intentaron en 1915 controlar los Dardanelos y asegurar la ruta por mar hacia Rusia. Fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.

Tannenberg. Se decidió en agosto de 1914 a favor de los alemanes frente al ejército zarista. Fue la primera de una serie de victorias que comportaron el retroceso ruso en el frente oriental.

Jutlandia. Aunque la flota británica suírió más pérdidas que la alemana, salió ganadora en el mar del Norte en 1916 y confirmó su supremacía marítima.

Verdún. Librada entre febrero y diciembre de 1916, es recordada por la defensa francesa, que resistió hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.

Somme. De junio a noviembre de 1916, hubo más de un millón de bajas y ningún avance. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.

Passchendaele. La tercera batalla librada en la zona de Ypres, en julio de 1917. A pesar de perder unos 400.000 hombres, los británicos derruyeron las defensas alemanas.

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PRINCIPALES ALIANZAS EN LA GRAN GUERRA

Julio-agosto de 1914 »  Declaraciones de guerra entre las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) y los aliados de la Entente (Rusia, Francia y Gran Bretaña).

Octubre de 1914 » Turquía se alía con las potencias centrales.

Marzo de 1915 » Portugal se suma a las fuerzas aliadas.

Abril de 1915 » Italia entra en la guerra junto a los aliados.

Agosto de 1915 » Japón declara la guerra a Alemania para apoderarse de sus colonias en China.

Septiembre de 1915 » Bulgaria se suma a las potencias centrales.

Agosto de 1918 » Rumania se integra en las fuerzas aliadas,

Abril de 1917 » EE.UU. declara la guerra a las potencias centrales.

Junio de 1917 » Grecia se suma a las fuerzas aliadas.

Marzo de de 1918 » Tratado de Brest-Litovsk: Rusia se retira.

Noviembre de 1918 » Una Alemania derrotada firma el armisticio con los países aliados.

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GUERRA DE TRINCHERAS

Lluvia y Barro: Europa fue una ciénaga en guerra: trincheras desmoronadas, tropas, caballos, armas y vehículos hundidos en el barro.

Enfermedades y Ratas: las condiciones de vida en las trincheras era durísima. La falta de higiene propició enfermedades en toda clase de plagas y roedores.

Auxilio Humanitario: La crudeza bélica impulsó la presencia de ambulancias  y hospitales de campaña (cirugías, vacunas, medicinas, alimentos, etc.)

Tierra de Nadie: Así se denominaban los campos de batallas entre trincheras enemigas, cubiertas de lodazales y cadáveres y cráteres de bombas.

La Locura: las bombas, los gases tóxicos, los tanques, los lanzallamas, desencadenaban entre las tropas un alud de trastornos psicológicos y físicos.

Alta Traición: las deserciones y motines fueron tan habituales que abundaron los consejos de guerra y los fusilamientos por fugas o desobediencias.

La muerte: Diez millones de personas fallecieron en el conflicto. La mortandad mas elevada se dio entre los combatientes entre trincheras.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Biografia de Josef Stalin Dictadura en Rusia Historia de su Gobierno

Biografía de Josef Stalin
Historia de su Gobierno en Rusia

Biografía de Josef Salin (1879-1953): Político soviético, líder dictador de la URSS. En una mísera choza del pequeño pueblo del Cáucaso, Gori, nació el 21 de diciembre de 1879 Iósiv Vissariónovic Dzhugashvili, el futuro dictador de la Unión Soviética y dirigente supremo del comunismo internacional. Su padre, Vissarion, había llegado a Gori unos cuantos años antes, huyendo de la dura vida campesina de su villorrio natal de Didi-Lilo.

Se estableció como zapatero y se casó con Ekaterina Georgievna Geladze, una muchacha de quince años. Ya desde los primeros días de su vida conyugal, tuvo Vissarion muy pocos lazos con su familia. Gastaba su pobre ganancia en las tabernas del pueblo sin preocuparse de su mujer y sin expresar sentimiento alguno por la pérdida de sus primeros tres hijos.

En sus frecuentes borracheras, torturaba con una rabiosa crueldad a Ekaterina y a su hijo José, blasfemando y maldiciendo la miseria y la vida oscura y desdichada de su hogar. Su mujer trabajaba día y noche como lavandera para poder sostener a su hijo, en el cual depositaba toda su ilusión y esperanza.

En 1890 al morir su padre,  ingresó en una escuela religiosa de Gori y muy pronto destacó entre sus compañeros por su empeño en aprender bien lo poco que allí le enseñaban. Su asiduidad empujó a sus superiores a satisfacer las súplicas de su madre y concederle una beca para el seminario teológico de Tiflis o Tbilisi

biografia de stalin josef

Hijo de un humilde zapatero georgiano, a los quince años Stalin ingresó con una beca en el seminario ortodoxo de Tiflis , donde se reveló como un alumno brillante, aunque fue expulsado al ser sorprendido cuando repartía propaganda del Partido Socialista georgiano, en el que había ingresado en 1898.  Como prosiguiera sus actividades revolucionarias, en 1902 fue detenido y deportado a Siberia.  Dos años más tarde Stalin logró evadirse y volver a Tbilisi, donde se adhirió al ala bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). Intervino en la revolución de 1905 y en las huelgas de Bakú de 1907, tras las cuales fue nuevamente detenido y enviado a Siberia, de donde huyó en 1911. 

Entonces José tenía quince años y consideraba sus futuros estudios teológicos tan sólo como un medio eficaz para obtener una buena posición social. Si no hubiese sido por esto, hubiera dejado de estudiar, porque no tenía interés alguno por las clases ni soportaba de buena gana la disciplina del seminario, muchas veces ilógica y puramente formulista, pero penosa. Aprovechaba todas las ocasiones para salir a la calle, donde muy pronto se hizo amigo de un grupo de vagabundos.

Por su condición de estudiante y por la arrogancia de su carácter sobresalía de aquel grupo, que le consideraba su caudillo.

Pronto abandonó casi por completo sus estudios y se dedicó fervorosamente a la lectura de libros marxistas. No los comprendía en su esencia, pero le atraían con fuerza las nuevas ideas, completamente opuestas a la enseñanza teológica del seminario. Sus amigos le proporcionaron  pronto un modesto empleo en el departamento de contabilidad del observatorio geofísico de Tiflis, pero su verdadera actividad fue la enseñanza de la doctrina marxista a los obreros del transporte.

Ya en 1900, con ocasión de una manifestación del 1° de mayo, habló públicamente a los trabajadores, empezando así su carrera revolucionaria.

Inicialmente participó en todas las acciones de los mencheviques georgianos, hasta que se separó de ellos para aliarse con Lenin en el movimiento bolchevique.

En 1901 Koba organizó en Tiflis una manifestación callejera contra las autoridades zaristas y, ante la persecución de los cosacos, tuvo que huir a su pueblo natal.

Fue detenido por primera vez el día 18 de abril de 1902 y a partir de entonces fue condenado seis veces a destierro en Siberia y varias veces a la cárcel. En total —hasta la Revolución del 1917— pasó en presidio casi nueve años. Sus condenas fueron generalmente de larga duración, pero consiguió escaparse cuatro veces de Siberia y reanudar su actividad revolucionaria primero en Georgia y después en San Petersburgo y en el extranjero.

En un intervalo entre un encarcelamiento y otro, al escaparse por primera vez de Siberia, Stalin se casó con Ekaterina Svanidze, una muchacha georgiana que  «cuidaba de todo corazón del bienestar de su marido y pasaba noches enteras en ardientes plegarias, aguardando el regreso de su esposo, ocupado en secretas conferencias. «

Intervino en la revolución de 1905 y en las huelgas de Bakú de 1907, tras las cuales fue nuevamente detenido y enviado a Siberia, de donde huyó en 1911. Stalin ingresó entonces en el comité central del POSDR y, designado presidente del Politburó, viajó a Viena, donde escribió El marxismo y el problema de las nacionalidades y adoptó definitivamente el apelativo de Stalin (acero).

Al estallar la Revolución en Rusia (principio del año 1917), Stalin llegó a Petrogrado con otros presidiarios políticos desterrados en Siberia. En compañía de Kámenev y el diputado Muranov, se hizo cargo de la dirección de Pravda, desde cuyas columnas preparó hábilmente la opinión pública sobre la necesidad y la victoria segura de una guerra contra todos los «imperialistas» dentro y fuera del país.

Además, desempeñó importantes cargos en la jerarquía del partido, primero como enlace de plena confianza entre Lenin y el comité central, y después como miembro de un buró para dirigir la insurrección y, por fin, como miembro del primer gobierno provisional de la República.

Al estallar la Revolución de Octubre Stalin formó parte del gobierno revolucionario como comisario de nacionalidades, cargo que desempeñó hasta 1922 y en cuyo ejercicio escribió la Declaración de los derechos de los pueblos de Rusia, texto que preludiaba la organización del Estado soviético.

Durante la guerra civil Stalin colaboró eficazmente en las defensas de Petrogrado y Tsaritsin, ciudad que recibió más tarde el nombre de Stalingrado. Elegido secretario general del Comité Central en 1922, trabajó para hacerse con el control del aparato del partido a pesar de los reparos de Lenin, quien recomendó su eliminación en su testamento.

Tras la muerte de Lenin, en 1924, Stalin logró hacerse con el poder absoluto y se alió con Zinoviev y Kamenev para defender la idea del socialismo en un solo país, contra la «revolución permanente» y la extensión del socialismo propugnadas por Trotski. De este modo logró deshacerse de éste, un rival poderoso, al que haría asesinar años más tarde en su exilio de México (1940).

Se volvió entonces contra sus aliados, apoyándose en esta ocasión en la «derecha» del partido y en su líder Bujarin, quien, a su vez, luego sería condenado a muerte por Stalin, convertido definitivamente, y gracias a su habilidad y capacidad de manipulación política, en el líder indiscutible de la URSS.

Implantó a continuación una dictadura, cambió las directrices económicas y emprendió «el gran cambio». Al proyecto perteneció el primer plan quinquenal, que suponía la colectivización forzosa de las unidades de producción agrarias y la industrialización en gran escala del país.

Al mismo tiempo, para suprimir cualquier tipo de oposición, entre 1935 y 1938 instigó los procesos de Moscú, por los cuales muchas de las principales figuras políticas del partido y gran parte de los cuadros dirigentes del ejército fueron encarcelados o fusilados, acusados de traición.

Aunque las cifras no son fiables, se calcula que el número de ciudadanos condenados a trabajos forzados o encerrados en los «gulags» de Siberia a partir de 1935 alcanzó la cifra de entre cinco y diez millones.

El pacto de no agresión que Stalin firmó con Hitler en 1939 no impidió la invasión alemana de 1941. Como comisario de Defensa y mariscal de la URSS, Stalin dirigió la guerra desde el Kremlin, que se negó a abandonar pese a que el gobierno había sido trasladado a Kuíbishev. Se volvió entonces hacia las potencias aliadas y participó en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam, en las que se organizó el reparto del mundo en dos bloques ideológicos.

De acuerdo con su idea de socialismo, apoyó la formación de las democracias populares en Europa oriental, todas las cuales quedaron en la órbita de la URSS, con la única ecepción de la Yugoslavia de Tito.

Durante el XX Congreso del PCUS, celebrado en 1956, tres años después de la muerte de Stalin, Nikita Jruschov denunció sus crímenes e inició el proceso de «desestalinización», que culminó con la retirada de su cadáver del mausoleo Lenin y su inhumación junto al muro del Kremlin.

salin junto a sus camaradas en un acto

Stalin con Vorochilov, Molotov y Kalinin en una ceremonia del Kremlin.

El régimen dictatorial staliniano empezó con una total inseguridad política y escasos recursos económicos nacionales, y desapareció nominalmente al morir Stalin el 5 de marzo de 1953, dejando firme el sistema comunista en la Unión Soviética, la extensión del dominio directo del Kremlin y los asombrosos adelantos técnicos e industriales.

La historia oficial de Stalin, escrita durante su vida, se modificaba y falsificaba según la necesidad de comprobar o improvisar la infalibilidad del dictador, ídolo y amo de todos los comunistas. En realidad, su fin era demostrar a los creyentes comunistas su insuperable e insustituible genialidad, y justificar, fundado en la doctrina marxista-leninista, cada uno de sus actos, ortodoxos o herejes.

En el Kremlin existía una gran oficina propagandística, dirigida por el jefe supremo de la policía secreta y amigo personal de Stalin, Beria, que además de explicar teóricamente la práctica político-social del dueño absoluto de la URSS, fabricaba los estudios y. artículos, los discursos y proclamas publicados con el nombre de Stalin. Así se desarrolló el stalinismo como una rama del marxismo aplicado.

Esta doctrina —como ya hemos visto— rechazaba la idea de una inmediata revolución mundial y aseguraba que esta revolución se podría encender con mayor posibilidad si entretanto el primer estado socialista fuese económica y militarmente más fuerte y poderoso.

Por lo tanto, todos los estudios sobre la «auténtica» construcción socialista hay que empezarlos por el análisis de las revoluciones sociales concretas, realizadas por primera vez, en pleno sentido «socialista», en la Unión Soviética de Lenin y Stalin, que cumplieron rigurosamente todos los principios de Marx y Engels.

Lo que Stalin hizo fue —según estas teorías oficiales— realizar la superconstrucción del marxismo, concebido exactamente también en cuanto función del estado socialista y como transición hacia el comunismo. Por todo ello —destacaba el mismo Stalin en su libro Voprosy leniniztna (Los problemas del leninismo)— es necesario, sin elección de medios, «aplicar la teoría marxista-leninista a la vida y aprovechar cuanto más mejor su fuerza transformadora, movilizadora y organizadora sin consideración y ahorro de las víctimas».

Después de la muerte de Stalin, fue indispensable la destrucción del culto de la persona del ídolo desaparecido, pero esto no incluyó el aniquilamiento de su sistema.

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EL CRUEL RÉGIMEN DE STALIN: Desde el inicio de la Revolución Rusa, Lenin y Trotski hicieron del terror un instrumento político tanto para llegar al poder como para conservarlo. La diferencia con el gobierno de Stalin es sólo una cuestión de grado: durante su mandato, Stalin aniquiló despiadadamente a sus supuestos enemigos, a los kulaks (campesinos propietarios), a la Iglesia y a sus propios colegas. Shostakovich relató que cuando recordaba a sus amigos, la imagen que veía era la de una pila de cadáveres.

Eliminaba a todos los que se interponían –o que él creía que se interponían– en su camino, los enviaba a los gulags, o simplemente los torturaba y asesinaba. Todo hace pensar que ya en 1930 tema problemas psicológicos.

El profesor McNealadmite que, dada la falta de evidencias, es difícil demostrar que Stalin estuviera loco a fines de la década de 1930, y al mismo tiempo no es fácil pensar que en esa época haya estado del todo cuerdo.

En el proceso de transformación de Rusia en un Estado aislado, Stalin contribuyó a la ruina económica de la nación, a la instauración de un imperialismo bolchevique que absorbió a los Estados bálticos y a reprimir todo sentimiento democrático genuino, situación que se extendió hasta la década de 1990, cuando se inició laperestroika.

Es irónico que debido a un error fatal de Hitler haya colapsado el pacto entre Rusia y Alemania y que Stalin se haya aliado con Roosevelt y Churchill, a quienes engañó y manipuló a su antojo. Ni siquiera la guerra, que fue el escenario donde demostró sus dotes de líder, y el enorme sacrificio del pueblo ruso ante la arremetida alemana obliteraron la enfermedad fatal en que el dictador había sumido al país.

Decidido e inexorable, Stalin no dejaba de sospechar que lo acechaban planes conspirativos para asesinarlo. No comía si antes otra persona no probaba los alimentos que le servían, bebía un té que venía en paquetes cerrados que sólo un sirviente estaba autorizado a abrir. Incluso hacía analizar el aire de su despacho del Kremlin para detectar si había partículas tóxicas.

SUS MUJERES: Incapaz de sentir afecto y compasión y de generar afecto en los demás, se ha dicho, sin embargo, que quiso a su primera esposa, Ekaterina Svanidze, con la que se casó en 1902 y quien: murió mientras daba a luz, pero también se sabe que hubo ocasiones en que la maltrataba. En el funeral de Ekaterina, el viudo admitió que ella sabía tranquilizarlo y que cuando murió, todos los sentimientos tiernos que él había albergado se fueron con ella.

Volvió a contraer matrimonio, esta vez con su secretaria, Nadezhda Alliluyeva, una comunista a ultranza que se suicidó en 1932, cuando tenía treinta y dos años, probablemente a causa de una crisis depresiva (sus hermanos eran esquizofrénicos). Stalin tuvo otras relaciones, pero ninguna de importancia. El vínculo con sus hijos era distante y hostil. Su hijo Yakov, desesperado por el trato que recibía de su padre, intentó suicidarse y luego se casó con una judía, matrimonio que disgustó a Stalin.

Durante la guerra fue capturado por los alemanes y enviado al campo de prisioneros de Sachsenhausen, un suceso vergonzoso, según su padre, y aparentemente, cuando se negó a entrar en la barraca tras el toque de queda, los guardias le dispararon.

Es irónico que ese campo de prisioneros haya sido luego utilizado por los rusos como campo de exterminio de prisioneros alemanes. Su hijo Vassili fue una decepción para Stalin, un mujeriego que murió a causa del alcohol. Su hija Svetlana, a quien trataba con cierto cariño siempre y cuando ella lo obedeciera, se rebeló contra él y también se casó con un judío. Stalin no parece haberse interesado mucho por ninguno de sus ocho nietos.

Los principales síntomas del psicópata se corresponden claramente con el carácter de Stalin. Rechazado por el padre, tuvo una niñez plagada de humillaciones. Era capaz e inteligente, no tenía alucinaciones y su conducta era normal en apariencia. Sin embargo, era un perfecto egocéntrico, nunca sentía culpa ni aceptaba que lo culparan por nada. Manipulaba a la gente según Sus propios intereses, pero se esforzaba por persuadirla de que lo primordial para él eran las necesidades de los demás. Nadie era importante para él y todos los que se atrevían a enfrentarlo debían sufrir terribles consecuencias.

Este hombre solitario tenía los instintos psicopáticos propios de los asesinos seriales norteamericanos No establecía lazos afectivos. Su vida sexual era superficial e impersonal. Stalin era incapaz de manifestar calidez o de sentir compasión. Dedicó toda su vida a acumular poder hasta que, en 1952, debido a la hipertensión y sus efectos colaterales, murió por un accidente cerebrovascular.

Un Episodio De Su Vida:[…] Hay algo de incomprensible en la máscara de absoluta calma que Stalin llegó a adoptar por aquellos años. Su popularidad estaba desapareciendo. Oleadas de descontento chocaban contra los muros del Kremlin. Los opositores esperaban la ocasión oportuna para destruirlo. Pero sólo una vez Stalin pareció acercarse al punto en el cual el luchador arroja la esponja.

Su mujer, Nadia, hasta entonces ciegamente devota del marido, comenzó a dudar de la sabiduría de la nueva política. Una noche, en noviembre de 1932, Stalin y su mujer fueron de visita a la casa de Voroshílov. Estaban presentes otros miembros del Politburó y se discutía de política, Nadia expresó abiertamente sus opiniones acerca de la carestía, el descontento reinante y la condena moral que se había granjeado el partido gracias al Terror.

Los nervios de Stalin llegaron al límite de su resistencia; en presencia de los amigos, el dictador lanzó un torrente de insultos vulgares sobre su mujer. Nadia abandonó la casa de Voroshílov: esa noche misma se suicidó. Abrumado por la tragedia, Stalin presentó su dimisión. Nadie tuvo el coraje de aceptarla. En los funerales de Nadia, Stalin no estuvo presente.

El incidente estaba terminado. Algunas semanas depués Stalin recuperó totalmente el dominio de sí mismo.

Isaac Duetscher. Stalin.

CRONOLOGÍA:

1879 Nace el 21 de diciembre, en Gori (Georgia).

1899 Ingresa en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Expulsado del seminario ortodoxo de Tbilisi.

1902 Detenido por agitador revolucionario, es exiliado poco después a Siberia, de donde escapa en 1904.

1912 Lenin le nombra miembro del Comité Central del partido.

1913 Deportado, de nuevo, a Siberia.

1917 Tras el inicio de la revolución en febrero, regresa a San Petersburgo. Participa en el triunfo de la Revolución de Octubre.

1919 Designado comisario del pueblo para el Control del Estado.

1922 Se convierte en secretario general del Partido Comunista.

1924 Fallece Lenin. Inicia su ascenso al liderazgo absoluto en la Unión Soviética.

1928 Estable el primero de los planes quinquenales que sustituirán a la Nueva Política Económica de Lenin.

1929 Comienza el programa de colectivización acelerada.

1934 Se incrementa la aplicación de la política de eliminación física de sus adversarios políticos: las famosas, cruentas y numerosas purgas estalinistas.

1939 Firma del Pacto Germano-soviético. Comienza la II Guerra Mundial.

1941 Las tropas alemanas invaden la Unión Soviética.

1942-1943 Los soviéticos detienen el avance alemán al vencer en la denominada batalla de Stalingrado. Participa en la Conferencia de Teherán.

1945 Obtiene de los aliados vencedores el reconocimiento de una esfera de influencia soviética en la Europa del Este, tras asistir a las conferencias de Yalta y Potsdam.

1953 Fallece el 5 de marzo, en Moscú.

Fuente Consultadas:
Civilizaciones de Occidentes Volumen B Jackson J. Spielvogel
Atlas de la Historia del Mundo
Hicieron La Historia Volumen 2 Larousse

Masacre en Ucrania Stalin Lideres Tiranos de la Historia Elercito Rojo

SLOBODAN MILOSEVIC, EL CARNICERO DE LOS BALCANES

Slobodan Milosevic nació en 1941 en Pozarevac, la República de Serbia. Se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrado en 1964. Estaba casado y tuvo dos hijos, uno llamado Marko y Marija su hija. Su esposa, Dr. Mirjana Markovic era una catedrática de la Universidad de Belgrado.

Milosevic, ser cruel

Comenzó su carrera de exitosos negocios  como asesor económico del alcalde de Belgrado. La mayor parte de su vida profesional ha trabajado en los sectores económico y bancario. Durante varios años estuvo al frente de la conocida empresa yugoslava «Tehnogas» como su Gerente General, después de lo cual se convirtió en Presidente del «Beogradska Banka», el banco más grande de Serbia y Yugoslavia.

En el marco de su actividad política profesional, que llegó a ser activa en 1983, ocupó los cargos políticos más importantes, tanto en Belgrado y Serbia. Fue elegido Presidente de la Presidencia de Serbia, por primera vez en 1989.

En diciembre de 1990 la mayoría de los ciudadanos de Serbia, expresaron directamente su voluntad, y lo eligieron primer Presidente de la República.

En las elecciones presidenciales multipartidistas realizadas en Serbia en diciembre de 1992, Slobodan Milosevic, obtuvo una victoria arrolladora y la mayoría de los votos electorales de los ciudadanos de la República de Serbia, fue elegido Presidente de la República.

Fue elegido Presidente de la República Federativa de Yugoslavia el 23 de julio de 1997 y permaneció en el cargo hasta 05 de octubre 2000. Mientras que en la oficina del presidente Milosevic se dedicó a la solución pacífica del problema de Kosovo.

Sus esfuerzos fueron socavados deliberadamente por la OTAN, que los terroristas no sólo armados del ELK y Al-Qaeda que operan en Kosovo, pero también puso en marcha una campaña de bombardeo ilegal causando una catástrofe humanitaria de grandes proporciones en 1999.

Tenía una gran personalidad de liderazgo en la República de Serbia, cuyo nombre se asocia con la creación de su unidad constitucional-legal y el estado más importante y los intereses nacionales de Yugoslavia y sus ciudadanos.

El 1 de abril de 2001 Presidente Milosevic fue arrestado y encarcelado por el Gobierno de Serbia de la llamada «Oposición Democrática de Serbia», sin cargos formales fueron presentadas en su contra.

El 28 de junio de 2001, Día de San Vito, el día más sagrado en el calendario Ortodoxa Serbia, el Gobierno de la República de Serbia, en una exhibición humillante de traición a la patria, secuestrado ilegalmente el Presidente Milosevic y lo entregó al Tribunal de La Haya.

Ver en este sitio: El Carnicero de las Balcanes

Ley Seca en Estados Unidos La Mafia de Chicago Al Capone El Padrino

Ley Seca en Estados Unidos
La Mafia de Chicago

AL CAPONE, EL MAFIOSO MAS GRANDE DE LA HISTORIA: Conocido como Al Capone, su nombre era Alfonso Gabriel Capone. Recordado como un famoso gángster estadounidense de los años 20 y 30. Hombre que vivió al margen de la ley y aprovechando la prohibición de la venta e alcohol en EE.UU. armó un grandioso negocio clandestino que consiguió una fortuna importante. Llegó a ser un autentico rey de las calles de Chicago, durante los años locos.

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All Capone, Rey de las calles de Chicago

Siempre organizando negocio sucios, el FBI trabajó años para encarcelarlo, pero recién en 1931 fue detenido por evadir impuesto, ya que nunca se pudo demostrar su participación en otros hechos delictivos.

A pesar que fue un buen alumno, a los 14 años dejó la escuela, convencido que en la calle iba a aprender mas. Al poco tiempo ya formaba parte de pesadas bandas juveniles y pudo relacionarse con distintos integrantes de la mafia, hasta que conoció a Jonnhy Torrio el mas importante capo de la mafia italiana en New York, quien vió en “caracortada” (había sido tajeado con una navaja en una riña por una chica en un bar), un buen aliado para sus proyectos delictivos.

Torrio confiaba en Al, y lo invitó a trabajar en Chicago, donde comenzó su verdadera carrera criminal y aprovechó el fabuloso negocio de venta ilegal de licores durante la Ley Seca, impuesta por el gobierno de EE.UU.

En 1925 Torrio debió retirarse de la cúpula de la mafia debido a un atentado que pudo sobrevivir, como venganza por la muerte de otro gángster. Al Capone con solo 26 años de edad se convirtió en el hombre mas poderoso Chicago, inclusive sobre el mismo alcalde.

Fue bautizado como el enemigo numero uno, pero nunca hubo prueba fehacientes para incriminarlo por asesinato, corrupción o sabotaje, pero si pudo ser encerrado tras las rejas de la cárcel de Alcatraz por evadir impuestos. Murió en 1947, acompañado de su fiel esposa, estaba enfermo de sífilis.

Ver en este sitio: Vida de Al Capone

PARA SABER MAS…
En 1919, el Congreso de Estados Unidos aprobó lo que se dio en llamar el Acta Volstead, que declaraba ilegal la fabricación, distribución y venta de alcohol. A lo largo de la década de los años veinte y hasta 1933, la ley —más popular en unos estados que en otros— convirtió en criminales a miles de ciudadanos a quienes les gustaba el alcohol.

El prohibicionismo también convirtió al gángster en un criminal respetable, que para muchos era un honesto contrabandista en licores.

Las bandas criminales se habían desarrollado a lo largo del siglo XIX, paralelamente al aumento del número de bares, casas de juego y burdeles. Los gángsters adoptaron nuevas vías de criminalidad en la década de 1890-1900, aprovechándose de los conflictos entre el capital y la mano de obra. Proporcionaban esquiroles a los jefes y se acercaron a los sindicatos castigando a los que desafiaban sus reglas.

El automóvil, la ametralladora y el teléfono transformaron la organización de las bandas criminales en la década de los 20, era considerado influencia para abarcar ciudades enteras e incluso estados. Los ingresos necesarios para equipar a las bandas se obtenían a través del tráfico ilegal de alcohol. El posterior crecimiento del gangsterismo y en particular el surgimiento de los jefes de bandas criminales en la década de los 20, era considerado por muchos jóvenes inmigrantes italianos y eslavos como la realización del sueño americano.

Durante los primeros años del prohibicionismo, hasta 1923, los hombres de negocios alquilaban pequeñas bandas para proteger sus fábricas de cerveza y sus destilerías, y para escoltar los pedidos, mientras los hombres de negocios utilizaban su influencia política para obtener inmunidad frente a la ley.

Después de 1923, empezaron a surgir grandes bandas urbanas que controlaban el comercio ilegal, ya fuera comprando falsas fábricas de desnaturalización a fin de asegurarse una reserva de alcohol crudo, o tomando el control de cervecerías que producían «cerveza sin», el producto legal. Además, controlaban la producción en tugurios de alcohol privado ilícito fabricado con azúcar de maíz. En 1929 se contabilizaron cerca de 3.000 destilerías privadas, por un valor de 50.000 dólares».

La producción y distribución del alcohol, junto con el contrabando desde Canadá, fueron tolerados en el noreste urbano de Estados Unidos, hasta finales de la década de los 20. La reacción surgió con la utilización por parte del crimen organizado del chantaje y los excesos de la guerra entre bandas. La economía del contrabando de licores se vio socavada por la depresión, descendiendo el número de tabernas clandestinas en Nueva York de 32.000 en 1919 a 9.000 en 1933, así como por la producción casera de cerveza y vino. Durante el prohibicionismo, el consumo de vino en Estados Unidos aumentó en un 66 por ciento.

Fuente Consultada: Los Cambios Económicos Tomo 2 Sidney Pollard

Los sucesos mas notables de la Historia Contemporanea

Los Sucesos Mas Notables de la Historia

MI LUCHA 
«Mein Kampf» o «Mi Lucha» fue el libro que ADOLFO HITLER escribiera en prisión, tras el fracaso del Putsh de Munich, movido más que por una doctrina coherente por un oportunismo y ansias de poder y donde planteó su odio hacia el comunismo y su deseo de ver destruida la URSS y no dudó en sacrificar los principios sociales del progreso al entendimiento con el capital. El único dogma del mismo fue el racismo, justificativo de su política expansionista que condujo a la guerra. Esta considerado como la Biblia del Nazismo y vulgariza la tesis del pangermanismo, obra impregnada de antisemitismo y que decide el exterminio de las razas por considerarlas él inferiores.

PUTSCH DE MUNICH

PUTSCH  es un golpe de fuerza ejecutado rápidamente y de improviso para hacerse del poder. De este PUTSCH DE MUNICH participaron justamente en la ciudad de Munich Hitler y sus partidarios. Con la colaboración de Ludendorff, los nazis organizaron este Putsh (9-9-23) con la intención de alcanzar el poder por la fuerza, pero fracasaron ante la oposición del ejército. Por ello Hitler fue juzgado por alta traición, y condenado a 5 años de prisión, donde escribió «Mein Kampf».

EL FIN DE LAS S.A.
Hitler montó un monstruoso aparato policial y de seguridad. Las fuerzas de seguridad o tropas de asalto o «camisas pardas» fueron las S.A. (Sturmabteilungen). El se encargó de reforzarlas y estaban distribuidas por todo el territorio alemán, con fines de vigilancia para que nadie violara la voluntad del partido. Independientemente, instituyó las S.S. (Schutztaffel) o «Camisas Negras» o Guardia de Defensa, cuerpo de élite que formaba la guardia personal del dictador y estaba integrada por jóvenes de recia contextura, envidiados por las dádivas que recibían y que a la vez servían para controlar a los miembros del partido y mantenerlos al margen de toda otra influencia. Además existía la GESTAPO o policía política política y secreta del Estado, encargada de castigar sin juicio previo a cualquiera que se opusiera al nazismo y que era considerado «preso político».

EL PACTO DE MUNICH
El problema de los sudetes, viendo la movilización de las tropas checoeslovacas y el ultimátum de Hitler decidieron a Chamberlain a aceptar las exigencias alemanas, firmando el Pacto de Munich (29-9-1938) con Gran Bretaña, Alemania e Italia, en un esfuerzo por evitar la guerra.  El territorio de los sudetes, cordillera que separa Polonia de Checoeslovaquia fue desmembrado de Checoeslovaquia y ocupado por Alemania.

Hitler tenía miras expansionistas, al igual que Mussolini. Hitler quería obtener parte de Checoeslovaquia a cambio de no efectuar más ocupaciones. Los aliados hacen conversaciones con la URSS para hacer un frente de paz para no permitir la expansión fascista, pero la URSS ya había firmado con Alemania el pacto Ribbentrop-Molotov de no agresión, que establecía que ninguna de las partes atacaría a la otra y que se mantendrían neutrales si alguna de ellas era atacada por una 3º potencia.

Lo oculto de este pacto era que se iban a repartir Polonia entre la URSS y Alemania. A su vez para no permitir el avance hacia el E le ofrecen los aliados ante un posible ataque fascista ayuda militar a Polonia, Grecia y Rumania. No obstante, Alemania invade Polonia y Francia y Gran Bretaña le exigen a Hitler el retiro de sus tropas. Alemania convencida de que éstas no podían luchar contra su ejército se desentienden y Francia y Gran Bretaña le declaran la guerra. En 1945 se procedió a la expulsión del territorio -de nuevo checoeslovaco- de la mayor parte de la población alemana.

EL PACTO RIBBENTROP-MOLOTOV
Pacto firmado entre Ribbentrop y Molotov o Pacto Germano-Soviético (22-8-39). RIBBENTROP fue un político alemán nazi, dirigente de las S.S. que puso en contacto a Hitler con banqueros, facilitando la llegada de Hitler al poder. Embajador en Londres (1946-38), para conseguir la neutralización británica, convenció a Hitler que Gran Bretaña no lucharía en caso de entrar en guerra y vio la conveniencia de disfrazar el neopangermanismo nazi con el ropaje del anticomunismo. Designado Ministro de Relaciones Exteriores. fue el principal artífice del PACTO GERMANO-SOVIETICO y del Pacto Tripartito entre Alemania, Italia y Japón. MOLOTOV fue un político bolchevique que participó en Yalta, Postdam, Teherán. Secretario del Comité Central del Partido y fiel colaborador de Stalin orientó la política social hacia la guerra fría.

PACTO ANTI-KOMINTERN
Firmado el 25-11-36 entre Alemania y Japón. Tuvo su origen en el aislamiento diplomático de la Alemania de Hitler y aunque exteriormente era un pacto contra la Internacional Comunista, encubría el de defensa mutua ante cualquier ataque de la U.R.S.S. La firma del pacto germano-soviético (1939) supuso la supresión de hecho del Anti-Komintern, pero la declaración de guerra de la U.R.S.S. en 1941 lo volvió a poner en vigor. Posteriormente a 1936 se adhirieron a él Italia (1937), Manchukuo (39), España (39), Hungría (40) y desde 1941 Rumania, Bulgaria, Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Croacia y China.

BOHEMIA Y MORAVIA
 BOHEMIA, desmembrada desde la 1º Guerra Mundial, pasó a formar parte de Checoeslovaquia. En 1939, al ocurrir la desmembración del estado, pasó a formar parte del protectorado alemán de BOHEMIA y MORAVIA, pero en 1945, al terminar la 2º Guerra Mundial se restauró la República Checoeslovaca y Bohemia volvió a formar parte de ese Estado.

 LOS SUDETES
 Los SUDETES estaban formados por una minoría alemana dentro de Checoeslovaquia, en territorios fronterizos con Alemania de BOHEMIA, MORAVIA y SILESIA. Las reclamaciones efectuadas en 1919 para que esta región fuera incorporada a Alemania o a Austria no dieron los resultados esperados, ya que los aliados alegaron que este territorio no había pertenecido nunca a Alemania y que no se podía privar a Checoeslovaquia de tan valiosa zona. Fracasadas sus aspiraciones autonomistas y agravado todo por la crisis del ’30 en una zona altamente industrializada y de exportación, Hitler apoyó la formación de un partido sudete. Pese a las reivindicaciones nacionalistas que Hitler hizo suyas y la negativa del gobierno checo, surgió una grave crisis. Francia y la URSS apoyaron sin entusiasmo a Checoeslovaquia, mientras Gran Bretaña se mostraba conciliadora a través de las gestiones de Lord Runciman y de las entrevistas de Chamberlain.

 EL CORREDOR DE DANTZIG
DANTZIG fue un pequeño estado de Europa Central, creado por el Tratado de Versalles (1919) en la costa del Báltico.  Su incorporación a Alemania en setiembre de 1939 provocó la 2º Guerra Mundial. Terminada ésta quedó formando parte de Polonia. 

 GOEBELS Y LA PROPAGANDA POLITICA
GOEBELS fue el Ministro de Propaganda de Hitler. Fue un feudo donde el ejercicio de la censura extendió la ideología nazi. Transformó al periodismo en instrumento de propaganda y arruinó toda la creación literaria. La educación popular en la dictadura nacionalista fue asumida por el Estado: los jóvenes y niños, quitados de su familias recibieron el mismo tipo de educación, basada en las teorías nazis de la superioridad de la raza germánica y la total adhesión al Führer. Estos ideales estuvieron asegurados por el Ministro de Propaganda Goebels.

 AUTSWICHSZ
Uno de los campos de concentración nazi, situado en tierra polaca cuenta en su haber con la cifra más alta de asesinatos: 4 millones (3 millones en cámara de gas). El campo de concentración estaba rodeado de una alambrada espinosa electrificada y varias torretas dotadas de ametralladoras y potentes reflectores custodiando las instalaciones día y noche.

En él se produjo un verdadero holocausto, un genocidio donde murieron millones de judíos además de gitanos y de otros pueblos, aunque en menor proporción. Los campos de concentración fueron preparados especialmente por las S.S. a los fines de la liquidación masiva de los hombres de las S.A. y demás supuestos adversarios de Hitler.  Gimmel fue el principal responsable del genocidio y la organización de los campos de concentración y llevó hasta sus últimas consecuencias la doctrina de la pretendida superioridad germánica y su corolario: degradación moral y física, reducción al estado animal de hombres, mujeres y niños salvajemente torturados y arrastrados a las cámaras de gas. A los deportados judíos recién llegados, en el mismo andén de la estación se les hacía una selección rápida: unos eran enviados directo a la cámara de gas, a otros les deparaba una muerte lenta y trabajos forzados. En noviembre de 1944 ante el avance aliado hacia Alemania, Hitler ordenó la suspensión de las matanzas y el desmantelamiento de los hornos.

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes Historia Serbia

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes

Milosevic, carnicero de los balcanes

Milosevic Slobodan:Aunque famoso por otras muchas hazañas, Slobodan Milosevic tendrá ya su puesto en la Historia por haber sido el primer acusado, detenido y juzgado como responsable de crímenes contra la Humanidad, compareciendo ante los jueces del Tribunal Penal Internacional, un loable intento (que puede que no prospere) de abortar cualquier escapatoria a la acción punible de la justicia internacional, de dictadorzuelos, sátrapas, xenófobos y cualquier jerifalte que haya sojuzgado a sus pueblos y pretenda quedar impune. Milosevic es, por ahora, el único rostro visible de este tribunal, en muchos de sus aspectos, continuador de aquel de Nuremberg de 1946 contra los criminales de guerra nazis.
Este político y estadista yugoslavo nació en Pozarevac. Su padre, monje ortodoxo, se suicidó, decisión definitiva que también tomarían su madre y una tía materna.

MILOSEVIC y YUGOSLAVIA: En 1918 al finalizar la Primera Guerra Mundial, Europa dejó de ser el corazón financiero del mundo, y Wall Street reemplazó a la Bolsa de valores de Londres, y el dólar se hizo moneda fuerte reemplazando a la libra esterlina.

El mapa político de Europa cambió, y el imperio austrohúngaro se desmembró, naciendo: Letonia, Hungría, Checoslovaquia, Austria, Lituania, Estonia, Rumania, Polonia y Yugoslavia.

De esta manera nació la Primera República de Yugoslavia, tratando de integrar a todas las naciones que rodeaban a Serbia, una cuestión bastante complicada por las diferencia de etnia, religiones, culturas, tradiciones, etc. En 1920 una coalición centralista y conservadora apoyada por los serbios votó una Constitución sin tomar en cuenta las diferencias culturales antedichas, donde además establecía una monarquía encabezada por Alejandro I de Serbia, quien cambió el nombre por Reino de Yugoslavia.

Así se mantuvo el gobierno, entre continuos descontentos nacionales, hasta 1941 cuando los nazi ocuparon ese territorio en la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la guerra, Alemania devolvió esa zona y nació ahora la Segunda República Socialista Yugoslava, con un gobierno comunista en manos del mariscal Josep Tito, pero que nunca aceptó los lineamientos de la Unión Soviética gobernada por Stalin.

La Republica Socialista de Yugoslavia estaba formada por seis naciones: Servia, Bosnia, Croacia, Montenegro, Eslovenia y Macedonia. Más tarde, en 1968, Tito reconoce a la provincia de Kosovo (90% albaneses y 10 serbios) su autonomía. Esa ciudad histórica era considerada una ciudad como “sagrada”,pues allí en 1389, los serbios habían pedido una batalla contra el imperio otomano, quedando bajo su poder político.

En 1980 muere Tito y se formó un gobierno de coalición entre las seis naciones, donde los cargos se alternarían todos los años.

El país pasaba una verdadero crisis económica, a su vez que tenían una abultada deuda externa, de uno 15.000 millones de dólares que asfixiaba al pueblo. Sumado a la debilidad de gobierno actuante (serbio), las naciones vieron la posibilidad de separarse e independizarse del predominio Serbio. (los serbios representan al grupo más poderoso de Yugoslavia, por lo que siempre dominó y sometió a las naciones que la rodean).

De esta manera fueron naciendo distintos grupos nacionalistas y separatistas que cobraron fuerza y amenazaron la estabilidad política de la coalición. En Kosovo la intervención del gobierno serbio para imponer su autoridad, hizo que se perdiera las relaciones con el país vecino de Albania.

Serbia desde la muerte de Tito quiso imponer su autoridad sobre el resto de las naciones de la federación, creando permanentemente conflictos en cada estado.

A principio de 1986 Milosevic llegó a la presidencia del partido y se convirtió en el máximo exponente del nacionalismo serbio dirigiendo una campaña violenta y agresiva contra cualquier movimiento separatista. Ya en 1989 siendo presidente de Serbia, estableció la ley marcial en Kosovo, limitó la autonomía de la provincia e inició una limpieza étnica, por lo que se convirtió en un verdadero genocida.

Los demás estado continuaron con su política separatista, por lo que Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia, declararon su independencia, cuando se presentó una crisis constitucional, en 1991. (Milosevic no aceptó a un croata que en la presidencia).

El 27 de abril de 1992 Montenegro y Serbia, acordaron unirse formando la República Federal de Yugoslavia, que se declararon las sucesoras del la república Socialista de Tito, admitiendo tácitamente la independencia de las demás naciones separatistas que ya habían sido aceptada por la comunidad internacional.

A estos conflictos se los conoce como la guerra de la antigua Yugoslavia, marcada por un profundo odio racial y con una violencia tan cruel que recuerda a los tristes momentos del racismo nazi de 1940.

La OTAN debió intervenir para pacificar el país.

Serbia quedó maltrecha y empobrecida.

Nacieron nuevos grupos pero ahora en contra de Milosevic, para que frene su actitud violenta

Hubo sangrientas guerras civiles y debieron vaciar Kosovo.

En 1999 fue acusado por crímenes de guerra y contra la humanidad.

El pueblo pidió su destitución política.

La crisis de Kosovo: Provincia autónoma de la República de Serbia, Kosovo sufría desde 1998 tensiones entre la minoría serbia, apoyada por las fuerzas federales, y la mayoría albanesa. En 1990, esta última proclamó una república independiente en busca de su autonomía. Se desencadenó pronto la lucha armada entre el UCK (Ejército de Liberación de Kosovo) y las fuerzas federales.

La escalada de la represión serbia ocasionó un éxodo de las poblaciones kosovares hacia Albania, y la gravedad de la situación humanitaria obligó a la OTAN a reaccionar: el 24 de marzo de 1999 comenzaron los bombardeos sobre Yugoslavia. En junio, Milosevic aceptó el plan de paz propuesto por el emisario europeo Ahtisaari. El ejército yugoslavo evacuó Kosovo, que fue puesta bajo la administración de la ONU.

SÍNTESIS DEL LA ÉPOCA:

LA CAÍDA del comunismo en la Europa del este y la Unión Soviética significó el comienzo de conflictos bélicos importantes. Desconformes con los límites territoriales, las minorías nacionales comenzaron a reivindicar violentamente sus derechos. La más dura de estas guerras civiles es la que se desarrolla en la antigua Yugoslavia, país comunista que mantuvo posiciones independientes con la URSS.

LA YUGOSLAVIA COMUNISTA
Yugoslavia existía desde fines de la primera guerra mundial. Como la Unión Soviética, era una federación de repúblicas. Durante la segunda guerra mundial fue invadida y ocupada por Alemania. Después de la guerra se convirtió en una federación de repúblicas comunistas. Durante 25 años fue gobernada por Tito, nombre adoptado por Josip Broz (1892-1980) en sus épocas de partisano. Tito había sido el jefe de la resistencia contra los nazis.

TENSIONES ÉTNICAS
Las repúblicas de Yugoslavia mantuvieron sus diversidades lingüísticas y religiosas. El primer enfrentamiento se produjo rápidamente entre Croacia y Serbia, la nación más poderosa de Yugoslavia. Muchos croatas habían combatido con los alemanes durante la segunda guerra mundial y habían practicado masacres contra los serbios. Los croatas se manifestaron siempre ultrajados por los serbios.

INDEPENDENCIA NACIONAL
A fines de la década de 1980, el comunismo empezó a perder poder en Yugoslavia. Comenzó la agitación nacionalista a favor de la independencia. Eslovenia, en el norte de la federación, pasó a ser independiente de manera prácticamente pacífica. La independencia de Croacia, en cambio, desató la guerra contra Serbia. Tanto croatas como serbios manifestaron sentirse minorías maltratadas en los territorios de la respectiva república enemiga. De hecho, los motivos de la guerra hay que buscarlos en el deseo de expansión territorial y de dominio de los serbios en una zona tan conflictiva en nuestro siglo como han sido los Balcanes.

LA GUERRA DE BOSNIA En 1992, la independencia de Bosnia agravó profundamente el conflicto. La población de Bosnia era una mezcla de musulmanes, croatas y serbios. Croacia y Serbia quisieron controlar el mayor territorio posible de Bosnia. La guerra estalló en este panorama conflictivo, en que los serbios practican la «limpieza étnica». Los bosnios fueron víctimas del terror y expulsados de las áreas controladas por serbios o croatas. La capital de Bosnia, Sarajevo, fue saqueada por los serbios. Las Naciones unidas enviaron sus fuerzas de paz a la zona, pero en 1995 el grave conflicto aún perdura.

CRONOLOGÍA VIDA DE MILOSEVIC

1941 Nacimiento de Slobodan Milosevic en Pozarevac, Serbia.

1984 Encabeza la Liga de los comunistas de Belgrado. Llega a ser secretario general del Partido comunista. Interviene en Kosovo a favor de los serbios.

1989 Impone una nueva Constitución que concede la primacía de Serbia sobre Vojvodina y Kosovo.

1989 Milosevic es elegido presidente de la República de Serbia por el Parlamento.

1990 Es reelegido por sufragio universal.

1991 Secesión de Eslovenia y de Croacia. Comienzo de la guerra en la ex Yugoslavia. Toma deVukovar por los serbios.

1992 Milosevic encabeza la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). Comienzo del asedio de Sarajevo. Masacre de la población musulmana de Srebrenica por los serbios. Acuerdos de Dayton: partición de Bosnia en dos entidades. Elecciones municipales en Serbia, ganadas por la oposición. Fracaso de la represión gubernamental.

1998 Elecciones clandestinas en Kosovo dan la presidencia a Ibrahim Rugova.

1999 Intervención de la OTAN en Kosovo.

2000 régimen de Milosevic es derribado.Vojislav Kostunica se convierte en presidente de la República Federal de Yugoslavia.

2001 Arresto de Slobodan Milosevic en Belgrado. trasladado a La Haya, es juzgado por el Tribunal Penal Internacional (TPI).

2006 Muerte de Milosevic, el 11 de marzo.

A Milosevic se lo conoce como el «Carnicero de los Balcanes»

LA CABEZA DE MILOSEVIC
De Vargas LLosas

A la OTAN no hay que reprocharle su intervención en Yugoslavia, sino que interviniera con diez años de atraso y cometiera el error de anunciar que excluía toda acción militar terrestre, lo que dio luz verde a la dictadura de Belgrado para poner en marcha su plan de limpieza étnica de Kosovo, uno de los crímenes contra la humanidad más horrendos de este siglo, comparable en naturaleza, aunque no en número, al holocausto judío perpetrado por Hitler o a los desarraigos de pueblos que llevó a cabo Stalin en su empeño por rusificar la Unión Soviética.

Como ha escrito Alain Finkielkraut, la guerra de Kosovo comenzó en 1989, cuando Slobodan Milosevic, iniciando la frenética campaña de exaltación nacionalista serbia que le permitió hacerse con el poder absoluto (y, al mismo tiempo, precipitó la desintegración de la Federación yugoslava), abolió el estatuto de autonomía de aquella provincia, prohibió a los kosovares albaneses sus escuelas y toda representatividad pública, y, pese a constituir el noventa por ciento de la población, los convirtió en ciudadanos de segunda respecto al diez por ciento restante (la minoría serbia).

Si en aquel momento los países occidentales hubieran apoyado a los demócratas que en Yugoslavia resistían al rollizo apparatchik que, a fin de consolidarse en el poder, cambió su ideología marxista por el nacionalismo y provocaba a eslovenos, croatas, bosnios y kosovares con la amenaza de una hegemonía serbia sobre la Federación para, en el clima de división y xenofobia así creado, impedir la democratización de Yugoslavia que hubiera puesto fin a su carrera política, Europa se habría ahorrado los doscientos mil muertos de Bosnia y los sufrimientos que, desde entonces, padecen los Balcanes, incluidos, por supuesto, los de los propios serbios.

El problema no es Kosovo, como no lo fue, antes, el de las otras culturas que constituían la Federación yugoslava -Eslovenia, Bosnia y Croacia- y son ahora repúblicas independientes. El problema era y es la dictadura de Milosevic, fuente principal de los conflictos étnicos y de la explosión histérica de sentimientos nacionalistas que ha incendiado los Balcanes.

Si en Belgrado hubiera una democracia, la separación de aquellas regiones hubiera podido ser tan pacífica como el divorcio entre Eslovaquia y la República Checa, que se llevó a cabo sin disparar un solo tiro. Pero, lo más probable es que, con un régimen democrático, el estallido de la Federación yugoslava no hubiera ocurrido y ésta sobreviviera dentro de un sistema flexible, de coexistencia de las distintas culturas, creencias y tradiciones, a la manera de Suiza o Bélgica.

Que ésta era la solución sensata lo reconocen ahora, incluso, muchos de los dirigentes europeos irresponsables, que, por ganar zonas de influencia política y económica, alentaron la desintegración de Yugoslavia, e incluso subsidiaron y armaron a los movimientos nacionalistas locales. Esa miopía favoreció al régimen de Milosevic, que, convertido en símbolo del nacionalismo serbio y ayudado por una demagógica campaña victimista, ha podido consumar, antes que en Kosovo, unaverdadera limpieza política interna, eliminando toda forma seria de oposición y de crítica. No hay duda de que los bombardeos de la OTAN que padece la población yugoslava benefician extraordinariamente a Milosevic, a quien nadie puede ahora oponerse en su país sin ser acusado de traición a la Patria.

Pero, de esta realidad no hay que sacar los argumentos que esgrimen algunas almas cándidas contra la intervención de la OTAN. Por el contrario, hay que concluir que la razón de esta intervención, si ella quiere acabar de una vez por todas con las limpiezas étnicas y los crímenes colectivos en los Balcanes, debe ser poner fin al régimen autoritario de Milosevic y el establecimiento de un gobierno de libertad y legalidad en Belgrado. Mientras la cabeza de la hidra esté intacta, no importa cuántos tentáculos se le corten, éstos se reproducirán y seguirán emponzoñando Yugoslavia y su contorno.

Se oponen a esta tesis unos señores a quienes Daniel Cohn-Bendit, en uno de los mejores artículos que he leído sobre Kosovo, llama «los soberanistas». ¿Quiénes son? Unos caballeros circunspectos, muy respetuosos de la letra de la ley, para quienes la intervención aliada en Yugoslavia es una monstruosidad jurídica porque siendo Kosovo parte integral de aquella nación y los problemas kosovares un asunto de política interna, la comunidad internacional, al agredir a una nación soberana, ha puesto en peligro todo el orden jurídico internacional.

Según este criterio, en nombre de la abstracta soberanía, Milosevic debería tener las manos libres para limpiar Kosovo mediante el asesinato o la expulsión violenta de los dos millones de kosovares que estorban sus planes, algo que, por lo demás, comenzó a hacer, antes de los bombardeos de la OTAN, con la misma convicción con que Hitler limpiaba Europa de judíos. La soberanía tiene unos límites, y si un gobierno atropella los derechos humanos más elementales, y comete crímenes contra la humanidad, con asesinatos colectivos y políticas de purificación étnica como hace Milosevic, los países democráticos -que, por fortuna son, hoy, también los más poderosos y prósperos-tienen la obligación de actuar, para poner un freno a esos crímenes.

Toda acción armada es terrible, desde luego, porque en ella caen siempre inocentes. Pero el pacifismo a ultranza sólo favorece a los tiranos y a los fanáticos a los que ningún escrúpulo de índole moral ataja en sus designios, y, a la postre, sólo sirve para retardar unas acciones bélicas que terminan causando más numerosas y peores devastaciones que las que se quiso evitar con la inacción.

Si el Occidente democrático hubiera bombardeado a Hitler cuando Churchill lo pedía, los veinte millones de muertos de la segunda guerra mundial hubieran sido bastante menos, y el holocausto no hubiera tenido lugar. Si, durante la guerra del Golfo el presidente Bush hubiera completado la tarea, deponiendo a Saddam Hussein y permitiendo a Irak emanciparse del autoritarismo, tal vez ocurriría allí lo que ocurrió en Panamá luego del desplome de la tiranía de Noriega: el establecimiento de un régimen civil, que no amenaza a sus vecinos, se rige por la ley y respeta las libertades públicas.

No se trata, desde luego, de promover acciones militares sistemáticas de las democracias avanzadas contra todos los regímenes autoritarios que proliferan por el mundo. Ésa es una quimera. Y, por lo demás, no es seguro que una democracia venida en la punta de los fusiles se aclimate y fructifique siempre (aunque así ha ocurrido en casos tan importantes como los de Alemania y Japón).

Sino de reclamar un orden internacional en el que se exija de todos los regímenes un mínimo respeto de los derechos humanos y severas sanciones por parte de las naciones democráticas contra quienes atropellen estos derechos de manera flagrante, con persecuciones religiosas, raciales o étnicas y asesinatos y expulsiones de las minorías. Estas sanciones pueden ser económicas y políticas (que tuvieron éxito en África del Sur y Haití) o, excepcionalmente, militares, cuando, como en Kosovo, se trata de impedir el exterminio de todo un pueblo porel delirio nacionalista de un tirano.

A estas alturas, ya parece evidente que el uso de la palabra «exterminio» calza como un guante a la operación de Slobodan Milosevic en Kosovo. Ella comenzó enplena negociación de Rambouillet, con la movilización -en contra de compromisospactados en octubre pasado- de 40 mil hombres del Ejército yugoslavo hacia Kosovo, e impermeabilizando la provincia mediante la expulsión de la prensainternacional. Los testimonios recogidos a través de los refugiados kosovares en Macedonia y Albania, indican una fría planificación, ejecutada con precisión científica. En los poblados ocupados, se separa a los jóvenes de los niños, ancianos y mujeres, y se los ejecuta, a veces haciéndolos cavar primero sus tumbas.

A los sobrevivientes se les da un plazo mínimo para huir hacia el exterior, luego de despojarlos de los documentos personales. Los registros públicos desaparecen quemados, así como toda documentación que acredite que aquellos kosovares fueron propietarios de casas, tierras o, incluso, de que alguna vez vivieron allí, o existieron. La última etapa de la operación, cuando según ACNUR más de medio millón de kosovares han sido echados al extranjero y unos doscientos cincuenta mil desplazados dentro de Kosovo, ha sido cerrar las fronteras, para convertir a los kosovares que quedan en el interior en escudos humanos contra los bombardeos y una posible acción militar terrestre de los aliados. En cualquier caso, es evidente que el objetivo de Milosevic es la limpieza étnica: hacer de Kosovo una provincia ciento por ciento serbia y ortodoxa, sin rastro de musulmanes ni albaneses.

¿Tiene alguna relación la tardanza de la comunidad internacional en actuar contra Milosevic el hecho de que sus víctimas sean musulmanes? Me temo que sí, como la tuvo, cuando Hitler, la demora de los aliados en declarar la guerra el que fueran judíos las víctimas del holocausto. Tengo la certeza que, de ser cristiana la comunidad que experimentó los padecimientos y exacciones que soportaron los bosnios, o padecen ahora los kosovares, la reacción de la opinión pública y de los gobiernos occidentales hubiera sido más pronta, y que jamás hubiera habido en Occidente tan amplios sectores empeñados en que sus gobiernos se crucen de brazos frente a aquellos crímenes.

Es algo que no se dice, o se dice sólo en voz baja y entre gentes de confianza: ¿no estamos creando un Moloch entre nosotros? ¿Queremos un régimen islámico fundamentalista aliado de Gaddafi, Saddam Hussein y los ayatolas en el corazón de Europa? ¿No están, en cierto modo, Milosevic y los serbios luchando ahora, como el 28 de junio de 1389 lo hicieron el príncipe Lazar y los serbios de entonces, también en Kosovo, contra la bárbara y fanática Media Luna, sempiterna enemiga de la Europa cristiana y civilizada? Aunque parezca mentira, hay demócratas sensibles a estos a la intervención militar para salvar a los kosovares de la aniquilación, superan las cifras electorales que alcanzan habitualmente los partidos comunistas y Neofascistas, hermanados ahora, una vez más, como cuando el pacto Molotov-von Ribbentrop, en su campaña pacifista contra la OTAN.

 

Biografía de Churchill Winston Resumen de su Vida Política y Personal

Biografía de Churchill Winston
Resumen de su Vida Política y Personal

Winston Churchill: Un político determinado

Casi un siglo de vida le sirvió a Winston Churchill para diseminar sus ideales a lo largo del territorio británico, e incluso influenciar a los políticos y filósofos contemporáneos a su existencia. Sin embargo, su personalidad inquieta y autosuficiente hubiera seguramente necesitado de un siglo más para lograr todos los cometidos que se propuso en su vida.

Considerado por los expertos e historiadores como uno de los estadistas más destacados del siglo pasado, Winston Churchill logró introducir a la política el concepto de estrategia planificada en base a los sucesos que podían acontecer, anticipándose de esta manera a los hechos que tendrían lugar en el futuro, gracias a los datos que le brindaban sus largas y profundas investigaciones y estadísticas.

Con un talento innato para diversas disciplinas, Churchill no sólo se desenvolvió como prolífico político, militar y primer ministro de Inglaterra, sino que también tuvo tiempo para satisfacer una de sus máximas vocaciones: las letras.

churchill winston biografia

De esta forma, Churchill desarrolló a lo largo de su vida una carrera paralela a la política, centrada en la creación literaria y periodística. Su talento indudable le valió la obtención del Premio Nobel de Literatura en el año 1953, gracias a sus destacadas obras históricas, sus artículos periodísticos y  brillantes discursos. El nombramiento del galardón aseveraba al respecto: «Por su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos».

Winston Leonard Spencer Churchill, nombre completo con que fue bautizado luego de su nacimiento ocurrido el 30 de noviembre de 1874 en el Palacio de Blenheim, Oxfordshire, tuvo desde su cuna la fortuna de nacer en el seno de una familia acomodada e influyente. Tengamos en cuenta que su abuelo fue el séptimo duque de Marlborough, siendo su padre Lord Randolph Churchill, y su madre una bella joven norteamericana llamada Jennie Jerome.

«Desde muy joven implanté para mí el sistema de creer lo que tenía ganas de creer.» Se puede decir que, en cierta medida, la vida de Winston Churchill se ve orientada por la fidelidad a esta máxima, que él mismo pronunció un día para definir su talante personal. Desde su condición de militar, brillante escritor o estadista siempre pensó lo que en todo momento era necesario pensar para no apartarse del requerimiento fundamental de poner a salvo los intereses de clase subyacentes bajo la «raison d’État».

De acuerdo a sus propios relatos, el pequeño Winston disfrutó de una infancia verdaderamente feliz, en la cual nunca faltó el cariño de sus padres, además de acceder a una educación estricta que le brindaría las herramientas necesarias para convertirse en un ciudadano inteligente y capaz.

Sin embargo todo cambió radicalmente, cuando Winston fue internado en uno de los más costosos colegios de Ascot, ya que la distancia con su madre lo afectó profundamente, y en consecuencia se convirtió en el niño más castigado, rebelde y con las peores notas de la institución.

Las dificultades en su educación llevaron a los padres de Winston a trasladar al niño a la prestigiosa y tradicional escuela de Harrow, donde el pequeño integró el grupo de los alumnos más retrasados debido a su rebeldía y su falta de interés, más allá de demostrar una inteligencia notable.

Aquella personalidad avasallante y trasgresora se aplacó cuando el joven Winston logró ingresar a la Academia Militar de Sandhurst, y más aún al incorporarse en el regimiento de caballería Cuarto de Húsares, uno de los más importantes y prestigiosos del ejército.

Tras dar término a sus estudios castrenses (con el número 20 en una clase de 130 alumnos), fue destinado, en 1895 (año en que su padre murió en circunstancias trágicas), al 4.° regimiento de húsares con la graduación de teniente, obteniendo permiso posteriormente para ir de observador a la guerra de emancipación que Cuba había iniciado contra la metrópoli española.

En 1896 su regimiento es destinado a la India, donde empieza a simultanear los oficios de militar y escritor-periodista. A partir de este momento no abandonaría más la pluma, lo cual le habría de reportar celebridad, satisfacciones y dinero.

La puesta en práctica de todo lo que había aprendido acerca del arte de la guerra, durante su participación en batallas sucedidas en Cuba, la India y el Sudán, le permitieron lograr un cambio verdaderamente significativo en su modo de ser, y por sobre todo le ofreció las herramientas necesarias para madurar.

A pesar de que su espíritu indomable, su testarudez y otros aspectos fuertes de su personalidad habían comenzado a convivir con nuevas facetas de tolerancia, paciencia y resolución, lo cierto es que decidió abandonar la vida militar, hastiado de todo aquello que había comenzado a abrumarlo.

Fue precisamente en el año 1898 que Winston Churchill decidió afiliarse al Partido Conservador, y cosechar a partir de ese momento una carrera política que lo convertiría en uno de los hombres más importantes de la historia de la Gran Isla.

Sólo un años después de convertirse en militante del Partido Conservador, su inteligencia, talento, carisma y carácter le permitieron presentarse como candidato a las elecciones que se sucedieron en 1899.

Pero la política le respondió con una de sus primeras desilusiones, ya que no logró obtener el cargo de diputado. Sin embargo, su espíritu incansable e inquieto lo llevó a Africa del Sur, donde Winston se desenvolvió como corresponsal para el Morning Post, produciendo destacados artículos que ilustraban lo que se encontraba sucediendo durante la Guerra de los Bóers.

Su misión periodística lo condujo hacia el encarcelamiento, siendo tomado prisionero en Pretoria, de donde escaparía rápidamente para regresar a Londres, donde los ciudadanos lo esperaban admirados de su valentía y honor, elevando a este joven a la categoría de verdadero héroe nacional.

En 1899 tomó la decisión de abandonar este destino para dedicarse a su carrera de brillante escritor y a la política. Al poco tiempo de regresar a Inglaterra participó en unas elecciones encuadrado en el partido conservador, siendo derrotado por un estrecho margen. No tardó demasiado en encontrar otra ocupación alternativa en las tareas periodísticas, haciendo de corresponsal de la guerra de Sudáfrica en el Morning Post.

Gracias a ello, el nombre de Winston Churchill logró estar en boca de todo el pueblo inglés, como así también ser el centro de las miradas de los medios de comunicación más prestigiosos de la época, lo que le sirvió para regresar a la política y triunfar en su cometido.

El héroe militar participó en las elecciones de 1900. En esta ocasión Churchill ganó por un margen tan estrecho como el que le había apartado de la victoria en la ocasión anterior. Como resultado de las elecciones y su trabajo de corresponsal, Winston Churchill se encontraba en el Parlamento respaldado por las diez mil libras que había conseguido en su trabajo periodístico; ya se encontraba en condiciones de construir su carrera política con una dedicación casi exclusiva.

Como político su fama creció enormemente, sobre todo porque en dicho ámbito desarrolló un verdadero arte de la oratoria, siendo sus discursos la expresión directa y sincera de sus estrategias e ideales, por lo que comenzó a cultivar no sólo gran cantidad de seguidores de su doctrina, sino sobre todo importantes enemigos en el Parlamento, ya que Churchill además siempre se mostró reacio al sometimiento por responder a disciplinas partidarias.

Esta honestidad lo obligó a Winston a cambiar de afiliación partidaria reiteradas veces, pero al mismo tiempo fue el primer eslabón de un importante cambio en la política nacional, creando controversias que instaban al cambio inmediato de las estrategias políticas.

Su constante lucha en el campo político lo llevaron a alcanzar el cargo de Primer Ministro del Reino Unido el 10 de mayo de 1940, concluyendo su mandato el 27 de julio de 1945, y siendo uno de los principales protagonistas de la Segunda Guerra Mundial.

A lo largo de su carrera política, Winston Churchill trasladó el sentimiento nacionalista y patriótico a todo el pueblo británico, y ejerció una influencia incomparable entre los habitantes de su nación, a través de sus estudiados discursos.

Por otra parte, Churchill fue el creador del Ministerio de Defensa de su país, y el origen de la instauración de un gobierno de concentración nacional, en el cual incluso colaboraron sus adversarios políticos más profundos.

Su experiencia, conocimiento y su inquietud permanente llevaron a Winston Churchill a predecir algunos de los acontecimientos que tendrían lugar durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que fue considerado un verdadero visionario. Para encontrar más información al respecto, te recomendamos la lectura del artículo titulado «Winston Churchill y su participación en la Segunda Guerra Mundial».

Cuando Churchill comenzó a padecer una enfermedad cardíaca que se extendería por años y que finalmente terminara con su vida el 24 de enero de 1965, fue nombrado por el presidente norteamericano John F. Kennedy con el título honorífico de Primer Ciudadano Honorario de los Estados Unidos, precisamente en el año 1963.

Y el reconocimiento hacia su figura continuó presente hasta la actualidad, donde la influencian de este gran pensador y político sigue aún latente dentro de los estandartes mundiales, ya que Winston Churchill logró cambiar la historia más allá de los límites de su nación.

Winston Churchill y su participación en la Segunda Guerra Mundial.

El mundo que vio nacer a Winston Churchill estaba marcado por las profundas transformaciones que en él se operaban: el último cuarto del siglo pasado sancionó el agotamiento del modelo de acumulación que había presidido el desarrollo del capitalismo hasta entonces, y que se había basado en el ferrocarril y la industria del acero. El desarrollo de las fuerzas productivas estaba imponiendo el inicio de una socialización de las relaciones de producción mediante la invención de fórmulas que permitían la asociación de capitales individuales. Durante esta fase finalizaron los procesos de unificación de los estados alemán e italiano; Rusia, el imperio austrohúngaro y España se integran de forma decidida en el nuevo mercado capitalista europeo… Se modifica el equilibrio internacional abriéndose paso un nuevo equilibrio entre siete estados: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Italia y los imperios ruso y austrohúngaro.

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En reiteradas oportunidades, Winston Churchill ha sido y es considerado por los más expertos investigadores en el área histórica, como uno de los principales estadistas del siglo XX, que gracias a su conocimiento y visión logró anticipar algunos de los más importantes hechos que se sucedieron durante su vida a nivel mundial.

Churchill WinstonTal es el caso de la Segunda Guerra Mundial, iniciada en el año 1939 durante la invasión de las tropas alemanas a Polonia, y que se convertirían en uno de los sucesos más trágicos de la historia humana, debido al incalculable genocidio que se produjo bajo la mirada fría del Führer Adolf Hitler.

Gracias a su capacidad de estadista, Churchill emitió una serie de profecías acerca de los acontecimientos que desencadenaron esta brutal guerra, y que en su momento fueron consideradas como declaraciones disparatas por los militares que se hallaban en oficio, pero que finalmente se convirtieron en realidad.

La sorprendente clarividencia de Winston Churchill lo ubicaron en un lugar de privilegio entre la opinión pública, por lo que cuando se desató la Segunda Guerra Mundial fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo, titulo con el cual se le encomendó proteger y fortalecer las bases militares de Scapa Flow, en el territorio escoses, con el fin de impedir que las tropas Tercer Reich lograran atravesar el Atlántico Norte, y de esta manera atacar a los barcos mercantes provenientes de las colonias.

A lo largo de su participación en la Segunda Guerra Mundial, Churchill debió enfrentar diversas crisis debido a los ataques dirigidos por Hitler, que en muchas oportunidades no podían ser anticipados por el estadista.

En este contexto, Finlandia sufrió el ataque de la URSS, a lo que Churchill respondió con la toma de los puertos ubicados al norte de Noruega, mientras que Alemania se anticipó y logró desembarcar con sus tropas en Dinamarca y Noruega. La respuesta de Churchill fue contraatacar a través del envío de una flotilla a la zona noruega, pero la misión fracasó, repercutiendo la noticia en el Parlamento inglés.

Luego de aquellos episodios, el Rey de Inglaterra decide poner a cargo del Gobierno a Winston Churchill, precisamente el 11 de mayo de 1940, con el fin de brindarle todo el apoyo necesario para contrarrestar los ataques producidos por la tropa encabezada por Hitler.

Alemania bajo los mandatos del Führer continúa avanzando en el territorio europeo, haciendo caer naciones como Holanda, Bélgica y Francia. Durante las contiendas, los países mencionados reciben el apoyo del ejército inglés, que a pesar de establecer una serie de inteligentes estrategias surgidas desde la mente de Churchill, no logran arremeter contra la violencia alemana.

Debido a las presiones y la evidente destreza de Churchill, se dice que Adolf Hitler intentó crear una alianza con Inglaterra, por lo cual decidió no atacar directamente a las tropas inglesas, sino improvisar una advertencia aérea para simplemente hostigar a los británicos, demostrando el poderío de la tropa alemana.

Sin embargo, Churchill observó este suceso vislumbrando otros motivos, y asegurando que el ataque aéreo se produjo debido a que las divisiones alemanas se encontraban en problemas por la falta de combustible, ya que habían avanzado en un gran territorio en poco tiempo.

De aquella contienda fueron evacuados más de 250.000 soldados británicos, franceses y belgas, hecho que Churchill consideró fortuito y propicio para recomponer al ejército británico y retornar a liberar a Europa de las garras del Tercer Reich.

Durante este período, Winston Churchill siempre se demostró como un verdadero estratega, y utilizando su excelente oratoria llevó la tranquilidad al pueblo británico.

En sus sus innumerables discursos, Churchill siempre mantuvo una línea esperanzadora, convirtiendo sus palabras en una verdadera fuente de inspiración, utilizando expresiones que llegaban al corazón y al alma de su pueblo.

Un claro ejemplo de ello, es la siguiente declaración de Churchill: «Defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo, pelearemos en las playas, pelearemos en los sitios de desembarques, pelearemos en los campos y en las calles, pelearemos en las colinas: nunca nos rendiremos (…) Vamos a asumir nuestros deberes considerando que si el imperio británico y la Commonwealth duran mil años, la gente dirá: ‘Esta fue la hora más gloriosa del Imperio'».

Su talento político y su excepcional carisma, además claro está de su indiscutible capacidad para resolver las situaciones conflictivas, elevaron a Churchill a uno de los peldaños más altos, y a través de sus discursos que lograron mantener y enaltecer la moral del ejército y del pueblo británico.

A pesar de los posteriores ataques que la tropa británica sufrió por parte de los alemanes, incluso después de que se sucedieran diversos bombardeos a la ciudad de Londres, Winston Churchill siempre mantuvo sus principios, dentro de los cuales la rendición era inaceptable.

La alianza de Churchill con Franklin D. Roosevelt y Joseph Stalin, le permitió crear el cuerpo especial de operaciones, conocido en la actualidad como Fuerzas Especiales, bajo el mando del ministro de economía de guerra Hugh Dalton.

Esta tropa especial tenía como finalidad principal conducir y ejecutar diversas operaciones subversivas dentro de los territorios ocupados por los alemanes. Durante su desenvolvimiento, este grupo especial logró un éxito casi inesperado.

Si bien algunas de las decisiones de Winston Churchill durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial fueron consideradas como realmente controvertidas, lo cierto es que logró destacarse como un verdadero líder, que logró ponerle las cosas difíciles al imparable ejército alemán.

Su calidad de visionario hizo que luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill fuera considerado un verdadero político colosal por la opinión pública de su pueblo, aunque no así por una gran cantidad de colegas, que veían en él a una amenaza para sus ambiciones.

Por otra parte, algunas de sus ideas repercutieron negativamente dentro del electorado general británico, y luego de exponer su desacuerdo con los proyectos presentados en el Parlamento para mejorar el sistema de salud y de educación pública, Churchill fue repudiado por aquel pueblo que otrora lo elevó al más alto de los peldaños.

La postguerra, junto con las ideas polémicas presentadas por Churchill, dieron como resultado que fuera derrotado durante las elecciones de 1945 por Clement Attlee, candidato del Partido Laborista.

Quizás el motivo fundamental de la decisión del pueblo británico haya surgido tras la reflexión de considerar que Winston Churchill, si bien había sido el hombre indicado para liderarlos durante la guerra, lo cierto es que no era el mejor candidato para representarlos durante los tiempos de paz.

Fuente Consultada: Graciela Marker para historiaybiografias.com

SIMPATÍA DE CHURCHILL CON EL FASCISMO

Pocas veces ha sido tan embellecida una figura de un hombre público como en el caso de Winston Churchill. Se lo pintó como el «supremo campeón de la democracia»; nunca lo fue: heredero político de Disraeli, conservador empedernido, fue siempre un «campeón del Imperio Británico». Simpatizó con el fascismo y con todas las malas causas que llevaron a la Segunda Guerra Mundial.

Y sólo cuando vio el peligro que Hitler representaba para el Imperio Británico se enfrentó con el primer ministro británico Neville Chamberlain, el «apaciguador», el «hombre del paraguas», y se mostró dispuesto a aliarse con el mismo diablo para salvar los intereses imperialistas de su país.

Fue Churchill quien, hallándose de visita en Roma, declaró el 20 de enero de 1927: «No puedo menos que sentirme atraído por el amable y sencillo natural del Signor Mussolini. … Su movimiento ha prestado un servicio al mundo entero. . . . Italia ha mostrado que hay un modo de combatir a las fuerzas subversivas capaces de atraer a las masas, que hay un mod9 de valorar y defender el honor y la estabilidad de la sociedad civilizada, Ha proporcionado el necesario antídoto para el veneno ruso. En adelante, ninguna gran nación carecerá de medios finales de protección contra él canceroso desarrollo del bolcheviquismo».

En verano de 1938, dijo a Albert Foerster, «gauleiter» de Danzig, que, si bien la legislación antisemita nazi resultaba «irritante», no constituía probablemente «un obstáculo insuperable para llegar a acuerdos, porque tenía razones que eran comprensibles».

El 22 de junio de 1941, ya como primer ministro, Churchill, después de anunciar que el ataque nazi contra la Unión Soviética no haría que Gran Bretaña se retirara de la guerra, comentó: «El régimen nazi no se distingue de los peores rasgos que tiene el comunismo. . . . Nadie ha sido un enemigo del comunismo más consecuente que yo en los últimos veinticinco años y no me desdiré de nada de lo que del comunismo he dicho». No se limitó, sin embargo, a no desdecirse de nada.

Porque, en octubre de 1942, cuando ya se veía que Hitler quedaba empantanado en territorio soviético, Churchill hizo circular un memorándum en el que se propugnaba la formación de unos Estados Unidos de Europa, con inclusión de España y Turquía, para impedir «el inconmensurable desastre de que la barbarie rusa se impusiera a la cultura y la independencia de los viejos Estados europeos».

El entonces primer ministro británico se resistió cuanto pudo a que fuera abierto el «segundo frente» que reclamaba Stalin para alivio de los agobios de la Unión Soviética y aceleramiento de la liberación de Europa.

Como insistió en que tal «segundo frente» se abriera, no por el relativamente desguarnecido Oeste, sino por los Balcanes, con la clara intención de que se cerrara el paso, por ese «blando vientre de Europa» —¿cuándo había sido «blanda» esta abrupta y difícil región?—, a la arrolladura marcha de los ejércitos soviéticos.

Como, en 1944, cuando los ocupantes alemanes se retiraron apresuradamente de Grecia para no quedar atrapados por el avance soviético, se apresuró por su parte a enviar tropas británicas a Atenas y Salónica para impedir que los guerrilleros griegos asumieran el poder en el país que habían liberado.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que el mismo pueblo británico decidiera en 1945 prescindir de los servicios de quien había encarnado el espíritu de «unión nacional» durante la guerra y encomendar el gobierno de Gran Bretaña al laborista Clement Attlee. Como no es de extrañar que Truman viera en el ensalzado «campeón de la democracia» a la persona más idónea para hacer la declaración oficial de la «guerra fría». (Fuente Consultada: Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N°5)

 

Dictador CEAUSESCU NICOLAE en Rumania

Dictador CEAUSESCU NICOLAE en Rumania

RUMANIA
NICOLAE CEAUSESCUEn Rumania, Nicolae Ceausescu, quien fue ejecutado junto a su esposa, Elena, durante la revolución de 1989, construyó una carrera política que en algunos aspectos recuerda a la de Stalin. De origen campesino y de oficio zapatero, Ceausescu se convirtió en un socialista radical.

En 1948, con la ayuda soviética, el Frente Democrático Popular Comunista había asumido por completo el poder en este país.

En 1965, el liderato del gobierno  comunista recayó en las manos de Nicolae Ceausescu (1918-1989) quien junto con su esposa Elena, estableció un régimen dictatoria y rígido. Ceausescu gobernó Rumania con mano de hierro, utilizando a la policía secreta —la Securitate— como su arma personal en contra de la más mínima disidencia.

Detentó el poder supremo durante veinticuatro años en Rumania, donde actuó como un verdadero tirano, sin aceptar ningún tipo de oposición, en nombre del credo marxista (sea lo que significara para él en sus años jóvenes), que usó como excusa para lograr sus objetivos personales. Con el tiempo, cayó víctima de la imagen legendaria que se había construido. Rodeado de un ejército de sicofantes (soplones) que adulaban a su líder como robots, el conducator, como quería que lo llamaran, se transformó en un dios pagano, la personificación de la historia y de la eternidad.

A pesar de que el pueblo rumano vivía en la pobreza, Ceausescu y su esposa llevaron una vida de lujo. Por ejemplo, con el fin de celebrar sus éxitos, ordenaron la destrucción de dieciséis iglesias, tres monasterios y cientos de casas de Bucarest para construir un bulevar en homenaje a la victoria socialista y un palacio más grande y esplendoroso que el de Versalles. Según Ceausescu, los rumanos eran descendientes de los dacios y él era sucesor del emperador Trajano, una elección poco feliz, pues en carácter y desempeño se parecía más al antecesor de Trajano, Domiciano.

No obstante, la oposición a su régimen creció en la medida que Ceausescu rechazaba las reforma promovidas por Gorbachev en Europa Oriental. Su régimen había estado por años alejado de la Unión Soviética, sobre todo, en asuntos concernientes a la política exterior. Además, las extremas medidas de Ceausescu para reducir la deuda externa rumana provocaron dificultades económicas. Si bien tuvo éxito en su intento de reducir la deuda externa, la fuerte caída de los niveles de vida por causa de tan duras medidas provocó mucho descontento.

A pesar de la escasez de alimentos y el racionamiento del pan, harina y azúcar, Ceausescu insistió en que la nación debería seguir exportando esos artículos. El plan de Ceausescu de una rápida urbanización —sobre todo, un programa que exigía arrasar poblados enteros— enfureció aún más a la población.

Megalómano como Stalin, temía que quisieran conspirar contra él. Hacía que otros probaran la comida y se cambiaba la ropa constantemente por miedo a que estuviese impregnada de veneno. También rechazaba de plano las críticas. Es evidente que cuanto más poder acumulaba, más se enfrascaba en un mundo imaginario.

No hay pruebas suficientes que permitan asegurar que el presidente rumano haya sido víctima de un trastorno de la personalidad. El psicoanalista inglés Money-Kirley afirma que, como en el caso de Fausto, el demonio evocado por Ceausescu parecía su esclavo y le confería poderes absolutos», «siempre que sus deseos coincidieran con los del agente demoníaco»

Un pequeño incidente fue la chispa que incendió las hasta entonces apagadas llamas del descontento. En diciembre de 1989 la salvaje represión de una manifestación en Timisoara provocó nuevas manifestaciones. El 21 de diciembre, tras un abucheo al dictador en un mitin masivo, el ejército se negó a seguir reprimiendo.

Ceausescu y su esposa fueron apresados el 22 de diciembre, juzgados y ejecutados el día de Navidad de 1989. Entonces, el liderato pasó a manos de un Frente de Salvación Nacional, formado apresuradamente, que ganó las elecciones de 1990.

UN POCO DE HISTORIA:
La senda revolucionaria de Checoslovaquia fue considerablemente menos violenta que la de Rumania. En 1948, con la ayuda soviética, el Frente Democrático Popular Comunista había asumido por  completo el poder en este país. En 1965, el liderato del gobierno comunista recayó en las manos de Nicolae Ceausescu (1918-1989) quien junto con su esposa Elena, estableció un régimen dictatoria y rígido.

Ceausescu gobernó Rumania con mano de hierro, utilizaría: a la policía secreta —la Securitate— como su arma personal en contra de la más mínima disidencia. No obstante, la oposición a su régimen creció en la medida que Ceausescu rechazaba las reforma promovidas por Gorbachev en Europa Oriental. Su régimen había estado por años alejado de la Unión Soviética, sobre todo, en asuetos concernientes a la política exterior.

Además, las extremas mecidas de Ceausescu para reducir la deuda externa rumana provocaron dificultades económicas. Si bien tuvo éxito en su intento de reducir la deuda externa, la fuerte caída de los niveles de vida por causa  tan duras medidas provocó mucho descontento.

A pesar de la escasez de alimentos y el racionamiento del pan, harina y azúcar, Causescu insistió en que la nación debería seguir exportando esos artículos. El plan de Ceausescu de una rápida urbanización —sobre todo, un programa que exigía arrasar poblados enteros— enfureció aún más a la población.

Un pequeño incidente fue la chispa que incendió las hasta entonces apagadas llamas del descontento. En diciembre de 19fr. la salvaje represión de una manifestación en Timisoara provocó nuevas manifestaciones. El 21 de diciembre, tras un abucheo al dictado: en un mitin masivo, el ejército se negó a seguir reprimiendo. Causescu y su esposa fueron apresados el 22 de diciembre, juzgados y ejecutados el día de Navidad de 1989. Entonces, el liderato pasó a manos de un Frente de Salvación Nacional, formado apresuradamente, que ganó las elecciones en la primavera de 1990.

Fuente Consultada: La Locura en el Poder Vivian Green