Biografía del Zar Nicolas II de Rusia Gobierno y Obra Política



Biografía del Zar Nicolás II de Rusia
Gobierno y Obra Política

Nicolás II de Rusia (Dinastía Romanov): Nicolás II, fue último zar de Rusia, no destacó como gobernante, pero creía firmemente que su deber era preservar la monarquía absoluta. Finalmente, se vio obligado a abdicar ante la gran demanda popular de reformas democráticas. Nicolás y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques en 1918.

Nicolás II, que subió al trono en 1894, se parecía a su padre: tuvo su limitada inteligencia, y, además, su falta de voluntad. Estaba decidido a seguir los principios de gobierno del reinado anterior, pero no contaba con los medios necesarios: un régimen semejante era un anacronismo.

zar Nicolas II de Rusia

Zar Nicolas II de Rusia: Ultimo zar de Rusia. Hijo y sucesor de Alejandro III. Su mujer, Alexandra de Hesse, le empujó a vivir lejos de la Corte en Tsarkofe Selo. Fue acogido con entusiasmo con motivo de un viaje a París que reafirmó las buenas relaciones, franco-rusas. Fue el promotor de la primera Conferencia Mundial para la Paz (La Haya 1899). En 1895 intervino para salvar a China del Japón; después condujo a su país a la desastrosa guerra ruso-japonesa de 1904-05.

La poca energía del zar, su indiferencia por los asuntos de Estado permitirían que la crisis latente estallase. Rusia estaba ya en plena transformación social y económica, iniciada ya en el reinado de Alejandro III. En principio, su política agraria trató de restablecer el poder político de una nobleza arruinada: más de las dos quintas partes de sus tierras estaban hipotecadas, y el proceso de emancipación de los campesinos, seguido de la venta obligatoria de tierras a éstos, acabó de empobrecerles.

El zar volvió a dar a los nobles unos poderes políticos que mermaban la autonomía de las comunidades rurales, establecida por la reforma de Alejandro II. Para compensar esta medida, ordenó la concesión a los campesinos de facilidades de crédito para comprar tierras o colonizar las tierras vírgenes de la Siberia meridional y del Asia central.

De este modo, surgió una clase campesina rica, la de los kulaks, que supo manejar el dinero y la usura en provecho propio, comprando a bajo precio los bienes de los nobles arruinados y la parte de los campesinos endeudados. Paralelamente, una masa de campesinos sin tierras abandonó el campo y fue a buscar trabajo a la ciudad, como una verdadera «población seminómada». Convertidos en obreros de las fábricas, engrosaron los efectivos de un proletariado urbano, que se encontraba ya, por su parte, en pleno crecimiento.

En política interior  afirmó el régimen autocrático y prosiguió la obra de rusificación de sus conquistas —partículamente de Finlandia—. La industrialización comenzada por el ministro de Finanzas Witte desarrolló al proletariado urbano en tanto que el problema agrario se agravaba. Las huelgas y los acto terroristas se multiplicaban apoyados por el partido social-demócrata de tendencia marxista, creado en 1898.

Los conflictos agrarios, crónicos en Rusia a causa de la superpoblación rural y del hambre, no tardaron en sujetarse a los conflictos en la ciudad, con su secuela de huelgas y sangrientas represiones. En efecto, la industrialización rusa avanzaba a pasos de gigante. En 1870, Rusia no tenía capitales, ni máquinas, ni técnicos. Alejandro II interesó a poderosos bancos europeos en la creación de ferrocarriles rusos, necesaria para el desarrollo de la industria.

Los años 1880-1890 son esenciales. Alejandro III, por su parte, continuó aquella afortunada política financiera. Confió el ministerio de Hacienda a Witte, hombre dinámico y moderno, que permanecería en este puesto desde 1892 a 1903. Como Rusia tenía necesidad de capitales, el zar, insistentemente aconsejado por Witte, se dirigió a Francia, «el banquero de Europa», a pesar de su repugnancia por el «innoble liberalismo» de la Tercera República.



Desde 1888 a 1891 se sucedieron varios empréstitos, audazmente cubiertos por el ahorro francés: cuatro mil millones de francos-oro impulsaron la industria rusa y los ferrocarriles. Nicolás II prosiguió aquella política: en octubre de 1896 fue a París a negociar un empréstito de ocho mil millones de francos-oro, siendo recibido con gran entusiasmo por la población, por los ministros y por el presidente de la República Francesa, Félix Faure.

Se desarrollaron tres grandes centros industriales: la industria textil en Moscú, la mecánica en San Petersburgo y la siderurgia en el Donetz. Sin embargo, la condición obrera no mejoró. Los trabajadores tenían una jornada de once horas y media, y un salario que era la tercera parte o la mitad del salario obrero europeo.

Ningún seguro, ninguna protección aliviaba su suerte. Los inspectores de trabajo, creados en 1883, fueron más bien policías a sueldo del Estado, que vigilaban la acción de los propagandistas en las fábricas. Los niños obreros eran todavía más explotados en las minas en que trabajaban. En 1890, Rusia contaba con 1.433.000 obreros (en 1870, tenía 410.000), pobres desgraciados qué se hacinaban en las ciudades, en horribles condiciones de alojamiento. El reinado de Alejandro III está caracterizado por las huelgas.

En 1885, en el centro textil de Orikovozuievo, en los alrededores de Moscú, la primera huelga victoriosa enfrentó a 8.000 obreros con los cosacos, auxiliares de la policía. Aquellos movimientos originaron la formación de sindicatos y de agrupaciones cooperativas. Nicolás II se enfrentó duramente con aquellas realidades rusas, cuya fuerza explosiva supo aprovechar la propaganda revolucionaria, bien organizada ya.

Las huelgas y los actos terroristas se multiplicaban apoyados por el partido social-demócrata de tendencia marxista, creado en 1898. El asesinato del ministro del Interior, Pleve, y los desastres en Extremo Oriente incitaron a los liberales a pedir un régimen cónstitucional.

manifestacion obrera en rusia el domingo rojo

La represión del gobierno a los obreros rusos, “Domingo Rojo”

El zar permitió reprimir bárbaramente la pacífica manifestación de los obreros de San Petersburgo que estaban en huelga en la jornada que fue llamada «domingo rojo» (22 de enero de 1905). Por el manifiesto del 30 de octubre del mismo año, Nicolás prometía un regímen constitucional, con la elección de una Duma. Los octubristas y los cadeles se le confiaron entonces mientras que los extremistas avanzados intentaban una sublevación armada que fue ahogada en sangre.

Las leyes fundamentales promulgadas el 10 de mayo de 1906 arrebataban todo el poder real a la Duma y la primera asamblea fue disuelta por haber reclamado el régimen parlamentario. Nicolás II se abandonó entonces en manos de un reaccionario, Stolypine. La segunda Duma también fue disuelta (1907). Una tercera fue elegida por un colegio restringido de electores. Por el ucase del 9 de noviembre de 1906 el zar favorecía a los kulaks, campesinos acomodados, contra los campesinos desheredados. Tras el asesinato de Stolypine, la agitación revolucionaria recomenzó.

En lo tocante a la política exterior el zar firmó un acuerdo con Inglaterra. Enredado en la crisis de Bosnia, no tuvo otro remedio que inclinarse ante las potencias balcánicas. En 1912 promocionó la creación de la Liga Balcánica. En julio de 1914 se dejó arrastrar por los generales, a espaldas de Francia, para ordenar la movilización general contra Alemania, que le declaró la guerra el primero de agosto.



Luego de la Revolución Rusa, el nuevo gobierno de Rusia había planeado un juicio público grandioso para procesar al zar, pero en realidad la tarde del 16 de julio, Nicolás, su mujer Alexandra y sus cinco hijos (cuatro hijas y Alexis, el heredero, de catorce años), fueron enviados al sótano de la casa donde estaban detenidos. Allí los esperaba un un pelotón de fusilamiento, que disparó una lluvia de balas contra la familia Romanov. Los disparos continuaron hasta que la habitación se llenó de humo.

El zar y la zarina murieron al instante. (ampliar este tema)

Representación del fusilamiento de la familia real rusa.

Los primeros reveses, la escandalosa y creciente influencia de Rasputin sobre la pareja imperial desde 1905, que imponía al zar ministros sospechosos ante la opinión pública y los aliados; todo ello aumentaba el descontento. En 1916 Rasputin fue asesinado. Huelgas insurgentes estallaron en San Petersburgo, los ministros dimitieron y la Duma formó un gobierno y el zar abdicó. Al principio estuvo prisionero en su misma residencia; después, la familia imperial fue conducida a Ekaterinburg y fusilada por los bolcheviques en la noche del 16 al 17 de julio de 1918.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
 

 

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